TRASTORNO DE INTEGRACIÓN SENSORIAL El concepto de trastorno de integración sensorial (IIS) es muy útil para los padres cuyos niños

presentan un comportamiento no sólo difícil sino misterioso e incomprensivo. Se trata de un problema que se puede presentar simultáneamente con el déficit de atención e hiperactividad y con otros problemas de conducta, aunque también puede ser una manifestación aislada. Se trata de la incapacidad de procesar la información que recibe a través de los sentidos: un procesamiento neurológico inefectivo. Tal vez el niño tenga problemas de captar los distintos estímulos sensoriales (con frecuencia debido a la hipersensibilidad en una o más modalidades sensorial, como el tacto la audición o la visión), y puede tener dificultad para analizar, organizar o integrar los mensajes sensoriales. Estas dificultades pueden reflejarse en su actividad motora Como resultado, el niño está en enorme desventaja en cuanto a su capacidad de planear, organizar y responder de manera coherente. Su comportamiento torpe o desorganizado lo hace sentir fracasado y aumenta su sensación de frustración. El niño se siente incapaz de describir sus experiencias sensoriales, porque no tiene una línea de base interna con la cual compararlas. Es posible que sólo tenga consciencia de los sonidos excepcionalmente fuerte o de una sensación de picazón u hormigueo en la piel. La forma como reacciona a éstas sensaciones hace que sea todavía más difícil para los padres entender lo que esta ocurriendo. El niño puede negarse a ingerir ciertos alimentos o a utilizar un cierto tipo de ropa él puede tener ataques de pánico y pataletas, y no ser capaz de explicar porqué. Quizás adopte una actitud tímida y retraída en su intento de protegerse de ruidos sobre los estímulos que no tiene control. (Los gritos de sus compañeros o el ruido del tráfico, inclusive el ruido sordo y acompasado del refrigerador). El contacto físico le puede resultar doloroso y aterrador, llevándolo a evitar actividades motoras generales necesarias para el desarrollo de su cuerpo y aprender a utilizarlo. Aun el hecho de que lo acaricien puede ser más doloroso que placentero. Los padres suelen sentirse incompetentes, incluso rechazados, a pesar de que su hijo tenga una enorme necesidad de ellos. A muchos niños con éste y otros trastornos se les diagnostica con déficit atencional e hiperactividad y reciben tratamiento con drogas como la ritalina. Es necesario hacerlos evaluar con un buen especialista capaz de diferenciar estos trastornos (terapeuta ocupacional). La terapia para el trastorno de integración sensorial tiende a normalizar las capacidades de procesamiento que se encuentran afectadas.

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