pentagrama

ENE/FEB 2012 NÚMERO 1
Los misterios de Orfeo
Orfeo y Eurídice
Los misterios de Orfeo
Drama de un amor imposible
Los misterios orfícos y las sirenas
‘La noche ha llegado…’
El evangelio según Felipe
Sembrar y cosechar
Sólo el pájaro de fuego vence el mal
(R)evolución 2012
La época del yo ciertamente ha tenido un objetivo,
y todavía lo tiene. Pero nosotros estamos
mucho más unidos los unos a los otros
y con el cosmos de lo que podemos imaginar.
Sin embargo, somos todavía más sensibles
a las influencias más diversas que vienen
hacia nosotros. Ellas podrán ayudarnos
a comprender y a asimilar
los acontecimientos de 2012 y de después de 2012,
para nuestro propio desarrollo.
El sí mismo no es el yo, nuestro ego.
El sí mismo existe; habita en las
dimensiones más elevadas.
Las enseñanzas de Sabiduría
de todas las épocas identifican el sí mismo
con el alma inmortal. Actualmente,
es el ego quien reina en el yo. Pero
lo que es espiritual se manifiesta en
una dimensión de nuestro ser o de
nuestro cerebro que funciona fuera
del pensamiento del yo intelectual.
Lectorium Rosicrucianum
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A.H. v. d. Brul
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Pentagrama
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checo, sólo aparece cuatro veces por año.
Depósito legal:
GI 1005-95
Revista de la Escuela Internacional
de la Rosacruz Áurea
Lectorium Rosicrucianum
La revista pentagrama se propone atraer la
atención de los lectores sobre la nueva era que
ha comenzado para el desarrollo de la humanidad.
El pentagrama siempre ha sido el símbolo
del hombre renacido, del hombre nuevo.
Es igualmente el símbolo del universo y de su
eterno devenir, por el que tiene lugar la
manifestación del Plan de Dios.
No obstante, un símbolo sólo tiene valor
cuando se convierte en realidad. El hombre
que realiza el pentagrama en su microcosmo,
en su propio pequeño mundo, se mantiene
en el camino de la Transfiguración.
La revista pentagrama llama al lector a realizar
esta revolución espiritual en sí mismo.
Este Pentagrama trata de la luz ofrecida a la humanidad en
todas las épocas. En el primer artículo, Jan van Rijckenborgh
muestra cómo hace 2000 años, en toda Asia menor, la
luz, simbolizada por la música celeste de la lira de siete
cuerdas de Orfeo, despertó el Espíritu de millares de
seres humanos.
Con el ‘Evangelio según Felipe’, ‘Sembrar y cosechar’ y ‘Sólo el
pájaro de fuego triunfa sobre el mal’, viajaremos a través del
tiempo y sus filosofías. Con Loki (Lucifer), que mató al dios
Baldur, el elemento luz en el ser humano, nos sumergire-
mos profundamente en el pasado de nuestra conciencia.
Nosotros alcanzaremos finalmente el camino del entendi-
miento sobre el que el ser humano verdadero, tal como el
fénix de las leyendas, puede renacer de sus cenizas.
De nuevo con Orfeo, evocaremos el imposible amor de
Eurídice, que la ópera de Gluck ha inmortalizado. La música
es capaz de transmitir chispas del fuego divino, pues la lira
de Orfeo une la Tierra a las energías superiores de las esfe-
ras del hechizo espiritual de Dionisos –y todavía lo hace
hoy día– pero Eurídice, el alma humana, no tiene todavía
suficiente conciencia.
Este Pentagrama acabará con la visión de Dieter Broers,
experto en radiaciones, sobre el futuro próximo y sobre el
año tan controvertido de 2012. Su mensaje puede resumir-
se así: si nuestra vibración interior se eleva gracias a nues-
tro comportamiento, podríamos acoger con confianza los
poderosos acontecimientos que deben suceder en la
Tierra.
p e n t a g r a ma
Índice
¿Orgía o elevación espiritual?
Los misterios de Orfeo
Jan van Rijckenborgh 2
El evangelio según Felipe
Cuando la noche llega 8
Sembrar y cosechar 10
Religión y filosofía en la sociedad actual
Sólo el pájaro de fuego triunfa
sobre el mal 14
Orfeo y Eurídice
El drama del amor imposible 20
Orfeo y Eurídice
Los misterios órficos y las sirenas 26
La Edda:
Ragnarök - el crepúsculo del mundo
antiguo 31
(R)evolución 36
Año 34 nº 1 2012
Cubierta:
Por el juego centelleante de los colores, Mona
Roussette, artista del sur de Francia, evoca el
mundo de la conciencia nueva del fénix, sím-
bolo del ser humano con el alma renacida.
C
uando reflexionamos sobre Orfeo, en pri-
mer lugar, debemos liberarnos de todo lo
que hemos podido aprender en nuestra
juventud al respecto, no porque quizá sea inexac-
to, sino porque desde el origen hemos unido todo
lo que hemos aprendido a conclusiones totalmente
erróneas. Éstas nos han inspirado muy poco respe-
to por los milagros órficos y dionisiacos que qui-
siéramos evocar aquí, pues la noción «orgía» está
unida a esos milagros. Pero las orgías tienen entre
nosotros muy mala fama. Efectivamente, en el
curso de los siglos, y especialmente en la Roma
imperial decadente, se entregaron a verdaderas
orgías (originalmente: celebración de ritos en los
misterios) en el sentido de una profusión de
embriaguez y de la más infame sensualidad licen-
ciosa, y todo esto con el nombre de misterios órfi-
cos y dionisiacos.
Entre los adeptos de Dionisos y Orfeo, el barril de
vino era muy honrado y –se nos dice– que esas
dos figuras misteriosas provocaban la locura sobre
todo en las mujeres. La influencia de Dionisos era
como una vibración atmosférica que, desde que se
expandía en una región, las mujeres que eran sen-
sibles a ella abandonaban su moradas, esposos e
hijos para reunirse en ciertos lugares, entregándo-
se con sus dioses a diversas orgías bajo el signo
del vino y de la histeria.
«Estando la mujeres ocupadas en sus actividades
domésticas –nos cuentan las leyendas– ramas de
vides echan de repente a correr a lo largo del telar,
leche y miel caen en gotas del tejado. Ellas se
apoderan entonces de uno de sus niños, le hacen
pedazos y huyen a la montaña donde se entregan,
con las Ménades, a la divina embriaguez. Esta
contagiosa locura se apodera de la gente y arrastra
a la inmensa mayoría contra su voluntad.
Quebrantando todos los lazos, son conducidos a
una vida desenfrenada…»
«En otro lugar –nos cuenta otra leyenda– tres chi-
cas locas abandonan su morada masacrando a sus
niños de pecho».
Es como una pesadilla, nos dice la literatura, y el
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¿ORGÍA O ELEVACIÓN ESPIRITUAL?
los misterios de Orfeo
En diversos lugares de Europa, Estados Unidos y Canadá, se dieron el pasado verano
representaciones excepcionales de la ópera de Christopf Willibald Glück, ‘Orfeo y
Eurídice’. Para realizar su obra maestra en 1776, el compositor se había sumergido
profundamente en la mitología griega. Hizo una adaptación musical maravillosa de ese
mito clásico de Orfeo, ese cantor mágico que, con su encantadora voz y las siete cuer-
das de su lira, incluso pudo conmover a las piedras. Los artículos dedicados a Orfeo en
este Pentagrama, arrastrarán al lector a las profundidades y a los arcanos de ese drama
espiritual de la Grecia arcaica.
J. van Rijckenborgh
Dionisos, la deidad que inspiró Orfeo,
con su copa y una ménade.
Fresco de Herculano, siglo I a.C.
Nápoles, museo nacional
Foto © Luciano Pedicini
los misterios de Orfeo 3
Jan van Rijckenborgh y Catharose de Petri, fundadores de
la Escuela Espiritual de la Rosacruz Áurea, describieron el
camino que conduce a la liberación del alma. Lo hicieron
basándose, entre otros, en los textos originales de la
Enseñanza Universal, esclareciendo y ejemplificando a los
alumnos de la Escuela Espiritual y personas interesadas.
dios incita a cada uno a una locura cada vez
mayor. Es el gran cazador y excita a las mujeres
que lo sirven como si se tratase de una jauría de
perros de caza. ¿Quién no ha oído jamás hablar de
las «Bacantes», esas mujeres arrebatadas por el
delirio dionisíaco, agitándose en una locura devas-
tadora como animales feroces?
¿Qué debemos pensar de todo lo que se nos ense-
ñó, de todo lo que se nos entrega sin otro comen-
tario, como leyendas o mitos, de todo lo que
adquirió un acento tan diabólico en la Roma deca-
dente? ¿El alcohólico no es entre nosotros aquel
que sirve a Baco? ¿No se presenta así el lado
legendario y mítico de los antiguos misterios
como hechos, con el fin de acentuar las groserías
y los pecados dialécticos? Por tanto, ¿acaso sería
difícil desvelar totalmente esos misterios que
apuntan al vino y al vicio, y hacer de ello una lla-
mada a la vida nueva?
Muy por el contrario, ¡pues la característica de un
mensaje divino es tan aparente en esos misterios
que un niño lo reconocería! Tratemos entonces de
restituir la estructura.
Llegamos ahora a una exposición fundamental: los
misterios órficos datan de una época legendaria
que se sitúa en la protohistoria. Se puede situar su
comienzo hace 12000 años y esto se debe tener en
cuenta cuando se percibe el eco de estos pensa-
mientos puramente cristocéntricos de unos 10000
años antes del Cristo.
Se puede comparar a Orfeo con todos los grandes
fundadores de religiones. Él aporta una enseñanza,
síntesis de los misterios universales, sin escribir
nada él mismo.
Al lado de él, surgió Dionisos, ardiente impulsor
del Espíritu. Quien estudia esta última figura
puede notar, sin ninguna fantasía, hasta qué punto
Dionisos expresa la actividad del Espíritu Santo
que, como una tempestad que se expande sobre el
mundo, despierta al ser humano dialéctico por
doquiera que esto es posible, impulsándole al
éxtasis, es decir, a la orgía.
Cuando los discípulos del Cristo experimentaron
su Pentecostés del Espíritu Santo, ¡muchos de
ellos pensaron que estaban atiborrados de vino
dulce! El éxtasis celeste, la alegría no terrestre que
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Representaciones de la ópera de Orfeo y Eurídice de C.W. Glück, julio 2011, palacio Soestdijk, Holanda.
Foto © Leo van Velzen
nace del toque del Espíritu Universal y los actos
que se desprenden son, para el ser humano terres-
tre ordinario, hasta tal punto ilógicos y absurdos
que no puede, para designarlos, encontrar otros
términos que «locura». Lo que narran los antiguos
relatos es una reacción de los seres humanos a ese
santo toque que fue de tal envergadura que dejaba
desconcertados a quienes no participaban.
Comprenda esto de la manera correcta. En el
curso de la progresión de los tiempos en este
campo de existencia terrestre, el cuerpo racial
humano se ha densificado cada vez más. La reali-
dad del ser humano ha alcanzado progresivamente
una mayor cristalización. Y no sólo el cuerpo
material sino también los otros vehículos de la
personalidad concernidos, sus características y
toda su esfera vital, así como su comportamiento y
su modo de vida.
Además de esta cristalización, también se produce
una ralentización de todas las funciones vitales
que originan, con el tiempo, un debilitamiento del
poder de reacción del ser humano que va a la par
con un oscurecimiento de la conciencia, un
enquistamiento. Entonces podemos comprender
que un toque del Espíritu podía ser más dinámico,
tener mucho más efecto hace doce mil años, hace
dos mil años e incluso hace ni siquiera setecientos
años.
Hace setecientos años, fueron centenares los que
siguieron la fe cátara y, elevándose en la endura,
pudieron percibir el Espíritu y experimentarlo.
Hace dos mil años, fueron millares los que encon-
traron el Espíritu Santo en la llamada de los discí-
pulos del Cristo y se hicieron bautizar, lo que no
debemos comprender como un acto ritual exterior,
sino como una experiencia viva sobrenatural de
vibración, una reacción individual a este respecto.
FOCO UNIVERSAL Así podemos comprender
que hace doce mil años, los misterios órficos y
dionisiacos lograron despertar a decenas de milla-
res de seres a la vida nueva, que una multitud
innumerable reaccionó poderosamente, tan pode-
rosamente que, después de esos milenios, han lle-
gado hasta nosotros las leyendas y los relatos más
sorprendentes transmitidos por tardíos que, en su
mayoría, no fueron comprendidos.
Hace millares de años, Asia Menor era un podero-
so foco de contacto universal y todas las naciones
que poblaban esas regiones pudieron sentir la gra-
cia. Egipto, Canaán, Siria, Persia, así como el sur
de los Balcanes, formaron un gran campo de cose-
cha para los misterios sagrados de la Fraternidad
Universal. E innombrables fueron las almas libera-
das en la vida nueva, durante la cosecha de esta
época.
En este período tan importante de la era aria, los
misterios parecen entrelazarse: ¡cuántos, por ejem-
plo, no ha conocido la Grecia antigua! Así se dio a
todos, literalmente, la posibilidad de entrar en la
vida liberadora. Esa fue la última posibilidad de
envergadura para la humanidad aria en su conjun-
to, la última gran cosecha, antes de que el cuerpo
racial alcanzara tal petrificación que ya no pudiera
considerarse una gran cosecha. ¿Pues quién puede
actualmente comprender y percibir todavía el
Espíritu? ¿Quién posee todavía en nuestros días
suficiente conciencia para reaccionar clara y
los misterios de Orfeo 5
Lo que narran los antiguos relatos es una reacción de la
humanidad a ese santo toque del Espíritu Santo que fue
de tal envergadura que era incomprensible para quienes
eran ajenos a él
espontáneamente? Por ello, tras los millares de
antaño y los centenares de hace siete siglos, se
plantea la siguiente pregunta: ¿Cuántos serán
ahora? ¡En el presente se debe luchar por una
sola alma, para abrir suficientemente a la luz a un
solo ser humano! Y los hermanos y las hermanas
que lo logran caen de rodillas de agradecimiento
por esta única alma salvada. Están tan agradeci-
dos como los hierofantes órficos por sus millares
de discípulos.
El vino, unido al servicio de Dionisos, es el sím-
bolo de la actividad del Espíritu Santo. Usted
conoce bien el vino de la Santa Cena. Cuando los
pámpanos de la viña destinada a la prensa serpen-
teaban alrededor del telar y cuando la leche y la
miel fluían del tejado, esto significaba que el
toque del Espíritu era tan dinámico que la gente ya
no podía continuar llevando su vida de cada día,
sino que debía reaccionar espontáneamente.
En estos tiempos remotos, innumerables reaccio-
naron a impetuosas oleadas de fuerza de Dionisos.
Y los seres humanos instruidos en ellas, compren-
dían que eran enseñanzas de Orfeo.
Estas enseñanzas nos han sido transmitidas en
forma de himnos y poemas que Orfeo declamaba
acompañándose de su lira de siete cuerdas. Usted
sabe ciertamente lo que designa tal lira: es el ins-
trumento mágico y liberador de todos los hijos de
la voluntad y del yoga, el poder séptuple del ser
humano divino. Orfeo entonaba con esta lira sus
odas.
El ser humano dialéctico de nuestra época sin
comprensión tacha las enseñanzas y los himnos de
Orfeo de pesimistas. Con insistencia, se presenta a
Orfeo como un instructor ‘melancólico’. ¡Pero
ustedes, alumnos de la escuela espiritual, no esta-
rán ciertamente de acuerdo con esto!
¿Qué dice Orfeo? Dice que el ser humano es peca-
dor y desdichado a causa de su naturaleza dual.
Esto, nosotros lo sabemos también. Él dice que
aspirar a un más allá dichoso no tiene ningún
sentido, pues lo que él desea es, y nosotros cita-
mos textualmente, «escapar del círculo y tomar
aliento tras la miseria». Ustedes saben lo que
esto significa.
Orfeo enseña que la vida es un círculo fatal en el
que el ser humano está prisionero. En su prisión,
él va de mal en peor, de pecado en pecado. La
enseñanza órfica describe por tanto el pecado y la
miseria inherente a la naturaleza, pero, más allá de
todo eso, da testimonio de la liberación. Esta libe-
ración es el núcleo central.
Y para hacerla actual y posible, Orfeo hace verda-
deramente todo lo posible por explicar ese mundo
según sus límites dialécticos.
Las parábolas del tonel de las Danaides y del míti-
co trabajo de Sísifo se originan a partir de repre-
sentaciones metafóricas de los misterios órficos.
Quizá ustedes conozcan esas dos leyendas de las
Danaides y de Sísifo. Las Danaides están en un
estado de pecado, expulsadas del reino original,
por lo tanto, condenadas a llenar continuamente
con agua un tonel sin fondo. Las Danaides, ator-
mentadas por una sed insaciable por la vida, se
dedican a esa tarea sin esperanza: el tonel no se
llena jamás y ellas no pueden apagar la terrible
sed, nunca pueden mojar sus labios sedientos de
agua.
6 pentagrama 1/2012
El tonel de las Danaides y el mito de Sísifo
son parábolas que dan testimonio del poder
creador de los misterios órficos
Sísifo es aquel que ha sido condenado a subir una
roca a la cima de una empinada pendiente de
donde vuelve a caer cada vez.
¿Habría necesidad de comentar estas imágenes?
Hablamos del ‘subir, brillar y volver a descender’
y, tal vez, somos aún demasiado optimistas en
esto. ¿Acaso no es mucho más precisa la visión
órfica que presenta que, finalmente, nuestra natu-
raleza sólo es ‘decadencia’? ¿Acaso no lo prueba
toda nuestra vida? En los lugares y los edificios
donde las enseñanzas órficas fueron estudiadas, se
ve sin cesar a las Danaides y su tonel, a Sísifo y
su roca, esculpidos, y se puede decir que esos dos
sobrios símbolos son un bosquejo perfecto de la
dialéctica. ¡Y esto hace 12000 años!
En efecto, esta es sin duda una visión pesimista,
pero sólo en lo que concierne a esta naturaleza.
Pues los himnos órficos nos conducen mucho más
lejos, mucho más alto, más allá de los horizontes.
Se trata de la liberación. Se trata de salir del círcu-
lo fatal. ¿Cómo se realiza esta liberación?
En primer lugar, la chispa divina, el elemento
celeste que, sin embargo, permanece presente en
el microcosmos caído, debe ser liberado.
Y en segundo lugar, el alumno debe recorrer el
camino del «orphicos bios» que es el camino del
perecimiento del yo según la naturaleza, que con-
duce al candidato a los misterios órficos a practi-
car un comportamiento de vida nuevo, muy parti-
cular y, recorriendo ese camino, a entrar en el
silencio. Y, ni que decir tiene, el candidato se des-
vincula prácticamente en todo de la moralidad de
la vida ordinaria.
En tercer lugar, el candidato recorre lo que es lla-
mado el camino ritual. El camino ritual es el de un
contacto progresivo, un quebrantamiento y una
elevación en y por el Espíritu Santo. Ese camino
ritual es el camino de Dionisos: la tempestad del
Espíritu se eleva y el candidato entona el himno
de la liberación:
Yo era un hijo de la Tierra
Y del cielo estrellado (la lípika).
Pero mi origen es celeste.
En verdad tú lo sabes.
Recorrer el camino por el acto santificado, el
aprendizaje y la vida nueva, conduce a escapar de
la cadena de la miseria.
Así el pesimismo según la naturaleza se transfor-
ma en entusiasmo desbordante, el de los peregri-
nos ebrios, es decir, llenos de vino del Espíritu.
Ellos danzan como las Bacantes, como antaño
todos los santos y los liberados, tal como es relata-
do en los Salmos. Danzan su danza liberadora con
las Mónadas que son las almas nuevas provistas
de un espíritu liberado y renacido; y entonan,
acompañados de la lira de siete cuerdas de Orfeo:
Bendito seas, tú que has sido paciente
con el sufrimiento.
Tú que nunca jamás has vivido esto:
De ser humano, te vuelves dios. Amén
los misterios de Orfeo 7
E
sta cita del Evangelio según Felipe, ¿acaso
no refleja concretamente nuestra vida actual?
¿No giramos indefinidamente en redondo
apresurándonos en «moler» sin cesar y con esfuer-
zo «nuestro trigo» en los planos profesional, fami-
liar y social?
Y «cuando la noche llega», en la hora de nuestra
muerte, no hemos visto nada realmente. No
hemos reconocido las cosas esenciales: las relacio-
nes humanas y las cosas de la naturaleza. La esen-
cia de las fuerzas naturales, y sus reinos, los ani-
males y las plantas plantas, se nos ha escapado.
Del mismo modo, en el campo de los mundos
supra sensoriales, tampoco hemos experimentado
conscientemente las energías colectivas del ‘bien y
del mal’ que nos dirigen; por consiguiente, tampoco
nos hemos podido liberar de ellas. «¡En vano se
han agotado, los desdichados!»
El Evangelio según Felipe, redactado hace aproxi-
madamente 2000 años, es aplicable directamente a
las situaciones de la vida moderna. Parece como si
este Evangelio hubiese sido desenterrado justa-
mente de las arenas del desierto, en nuestra época,
con el fin de atraer nuestra atención de forma
urgente sobre nuestra situación. El Evangelio
puede esclarecer nuestro estado actual y mostrar-
nos también la posibilidad, incluso la necesidad,
de llevar una vida totalmente diferente que nos
una más estrechamente a nuestro destino verdade-
ro. Este evangelio nos describe la naturaleza de
ese estado totalmente nuevo y cómo podemos
alcanzarlo.
Por ejemplo: «Quienes heredan de quien está
muerto, están así mismo muertos y heredan lo que
está muerto. Pero quienes heredan lo que está
vivo están vivos y heredan lo que está vivo y, ade-
más, lo que está muerto».
Mientras que, como el asno, giremos en redondo
en un círculo cerrado, rumiando nuestros proble-
mas, no vamos a romper este ciclo y salir de él.
Heredamos sólo «lo que está muerto»; aunque
estemos vivos en el plano físico, estamos, por este
hecho, «muertos».
Sin embargo, es posible «heredar lo que está
vivo». En efecto, la Chispa de Espíritu, todavía
inconsciente, el núcleo espiritual, sólo necesita el
alimento correcto y el espacio necesario para su
desarrollo.
Si llegamos a recorrer en conciencia el camino
espiritual, tal como lo describe en sus menores
detalles el evangelio según Felipe, «heredamos lo
que está vivo», la vida en el mundo imperecedero,
y también «lo que está ‘muerto’». Ahora bien,
para aquel que vive de la eternidad, todas las
cosas – y también las que están «muertas»– tienen
un sentido y lo sirven.
Según este evangelio, todo ser humano es seme-
jante a una perla que, aún no habiendo adquirido
todo su esplendor, «no perderá, sin embargo, su
valor».
«Cuando una perla, el núcleo divino imperecede-
ro, es arrojada al lodo, el caos social o individual,
ella no pierde, sin embargo, su valor. Y tampoco
se volverá más preciosa si es untada con un bál-
samo, si es pulida con ilusiones. Ella mantiene
siempre el mismo valor a los ojos de quien la
posee.
Así ocurre con los hijos de Dios. Donde ellos se
encuentran, guardan siempre el mismo valor a los
ojos de su padre».
8 pentagrama 1/2012
cuando la noche llega…
Un asno que hace girar la muela de un molino, hace centenares de kilómetros
caminando. Cuando finalmente se lo desata, todavía se encuentra en su punto
de partida. También hay seres humanos que recorren grandes distancias pero
no van a ninguna parte. Cuando la noche llega no han visto ni ciudad ni aldea,
ni cosa creada ni cosa natural, ni potencia ni ángel. ¡En vano se han agotado,
los desdichados!
Lo que importa es liberarla un día de las manchas
y de los falsos bálsamos de la ilusión. La perla,
nuestra alma imperecedera, recuperará entonces su
esplendor. El Evangelio según Felipe nos llega
con un lenguaje de imágenes extraído de nuestro
mundo perecedero, lenguaje que, no obstante,
revela las verdades inmortales de nuestra vida y
de nuestra esencia primigenia. Quien descifra esas
imágenes, parábolas y símbolos adquiere una sor-
prendente comprensión.
cuando la noche llega… 9
EL EVANGELIO SEGÚN FELIPE
Este fresco expresa de forma particularmente delicada la
devoción y profunda aspiración del alma del ‘que ora’. En la
Roma enemiga del siglo III, los primeros cristianos que
encontraban refugio en las bóvedas subterráneas y en las
catacumbas, veían en la figura del Cristo ‘el pastor de los
seres humanos’, a semejanza de Poimandres para los her-
méticos. Catacumbas de Priscila, Roma, alrededor del 200-225 d.C.
10 pentagrama 1/2012
sembrar y cosechar
Cada uno mantiene en el mundo sus pensamientos de perspectivas
paradisíacas. El estudiante sueña con hacer una brillante carrera, el
deportista subir al podio, el actor experimentar la ebriedad de los
aplausos. Sin embargo, la realidad puede parecer totalmente diferente
y manifestarse como una pesadilla, a veces desesperada, indignante,
amarga. En ocasiones también se produce una sorprendente e
inesperada salida.
L
a expresión popular «Haber nacido bajo una
buena o mala estrella» no es una imagen for-
tuita. Pero es más correcto decir haber naci-
do «tanto bajo una buena estrella como también
bajo una mala estrella», pero por lo demás la ima-
gen se acerca bastante a la realidad, si se asume
que esta estrella no parece ser tan aleatoria. De
hecho, las trazas de los actos de todas las encarna-
ciones pasadas, comprendidos los de nuestra vida
presente, forman realmente, en tanto que puntos y
líneas de fuerza magnéticos, un firmamento inter-
no en nuestro microcosmos, nuestro pequeño
mundo.
Este firmamento de cada «habitante» comporta un
aspecto indeseable, más bien sombrío e invisible,
y un aspecto luminoso, lleno de las cualidades de
alma ya adquiridas. Este conjunto puede ser esti-
mulante u obstaculizador, es decir, puede ser tanto
bueno como malo.
El contenido y la calidad de estos dos aspectos
constituyen literalmente la predestinación de cada
personalidad, que –aparentemente de forma ciega–
dará lugar a las circunstancias y acontecimientos
de su vida para aprovechar dones innatos como
fundamento de desarrollo y, por otra parte, para
neutralizar, procesar y sanar las tachas heredadas,
o las nuevas faltas y heridas. En ello no hay nada
de milagroso. Este estado de ser, por su naturale-
za, actúa tal como un imán que atrae o rechaza las
influencias de nuestro entorno en función del
grado de los deseos o ambiciones inscritos en el
firmamento.
Hasta aquí, las cosas parecen todavía mediana-
mente sencillas, pero hay más. De una manera
general, nos consideramos como individuos, «cada
uno para sí». Sin embargo, estamos conectados
fuertemente con todo y con todos, con lazos invi-
sibles. Así como el sistema solar forma su propio
sistema y, no obstante, es uno con el universo, de
la misma manera cada microcosmos es uno con el
macrocosmos. Cada paso, cada acto individual es,
de hecho, un paso que afecta a toda la humanidad,
sea hacia delante o hacia atrás. En realidad, no hay
más que un sólo ser humano, el ser humano. Y
somos la expresión de este ser humano, del que
somos la personalidad en su forma material, tal
como las palabras son la expresión de una lengua.
De esta unión se deduce que al lado de la persona-
lidad actúan también las influencias de los grupos
e incluso las del mundo. Así se puede comprender
mejor cómo tantos individuos, así como pobla-
ciones enteras, siguen caminos particulares y a
veces muy dramáticos, caminos que los datos
históricos o actuales no son capaces de explicar
directamente.
Esas situaciones parece que deben producirse
para restablecer, como sea, un equilibrio perturba-
do, pagar una falta, reembolsar una deuda, o para
una recompensa de méritos. ¿Pero, por quién?
¿Por mí? ¿Qué dios o demonio me impone un
reconocimiento de deuda donde incluso ni figura
mi firma? ¿Es este ese amor adorado, esa justicia
tan preciada?
Aquí se trata de la eterna cuestión sobre el sentido
del sufrimiento. Ningún dios anota los más o los
menos que merecen nuestros actos con el fin de
determinar los castigos o las recompensas apropia-
dos. La cuenta se actualiza al segundo. En reali-
sembrar y cosechar 11
dad, llevando más lejos la metáfora, diríamos que
existe una energía superior, sublime, que conser-
varía el dossier médico, magnético, electrónico de
cada uno de nosotros, indicando la terapia necesa-
ria para nuestra curación. Por consiguiente, ¿esta-
mos enfermos? ¡Sí, ciertamente!
En la actualidad existe una enorme separación
entre el ser humano y el «Hombre», entre la pala-
bra y el «lenguaje», entre la apariencia viva y su
«fuente».
En el curso de los siglos, estamos cada vez más
degradados, nos hemos hundido en la materia cada
vez más en cosas aparentes, en superficialidades,
utilizando palabras vacías. Como consecuencia de
lo cual, nos hemos alejado cada vez más de nues-
tro origen: la fuente de toda vida, la fuente del
único equilibrio posible. Pues la corriente que pro-
viene de ella no puede evitar una desviación cada
vez mayor de la realidad humana. Pero existe un
dilema: ¡el hombre posee una voluntad libre! El
amor no puede intervenir directamente, pero si
puede conducir y corregir como lo haría una
corriente de agua. Por eso se ha dicho que nues-
tro «destino» es el mejor que puede tocarnos. ¡Es
una sentencia profunda, pero cuando hay que
actuar nos duele aceptarlo!
El hombre original es un ser libre, «a imagen y
semejanza de Dios». Por consiguiente, dispone de
la libertad para reaccionar o no; ya sea luchando
en contra… y entonces es fatal; ya sea apoyándose
en las situaciones, lo cual es lo mejor y se vuelve
entonces su destino. El alma llegada a la madurez
es capaz de comprender la dirección de su vida,
aceptarla como una misión y así encontrar el paso
hasta la espiral superior: es la verdadera evolución
del ser humano. Es decir, ¡obra con los talentos
recibidos, o se esfuerza por enterrarlos! Por otra
parte, este ‘enterramiento de los talentos’ sólo es
un alivio temporal: la dura piedra, el obstáculo, no
tarda en surgir bajo una u otra forma, inesperada-
mente, hasta que nos decidamos a quebrantarla.
Los antiguos griegos disponían de dioses y dio-
sas para cada ocasión. La dirección del destino
humano fue confiada a Némesis, la diosa de la
balanza y los ojos vendados. Entre los romanos,
esta función la ejercía la «Dama Justicia». La
justicia es la rectitud: «Dura lex, sed lex» « (¡La
ley es dura pero es la ley!). La sabiduría popular
también dice: «Se cosecha lo que se siembra».
La manera en la que reaccionamos a nuestro des-
tino es determinante: ninguna elección carece de
consecuencias.
Nuestra elección también puede ser la de un com-
portamiento totalmente nuevo. Y este nuevo com-
portamiento sólo ofrece una sola vía; no es una
‘vía de dirección única’. Esta elección implica
tanto nuestro comportamiento hacia la vida como
el comportamiento de la vida respecto a nosotros.
¡El destino no es una lotería! Por esta elección,
aprendemos a conocer los bloques de piedra que
traban nuestro camino -que nosotros mismos
hemos puesto- y los hoyos que cavamos, y todo
esto, tanto en el plano individual como en el plano
colectivo. ¿Cuántas veces, desesperados, debimos
desembarazarnos de estos bloques y terraplenar
estos hoyos, para nosotros mismos y para todos
los demás?
Además de la rebelión, la resignación y la acepta-
12 pentagrama 1/2012
El nuevo comportamiento no es ni ‘una vía única’
ni un ‘sentido único’
ción positiva, es posible una cuarta reacción al
destino. La naturaleza de la eternidad es equili-
brio, armonía, justicia y amor. Cuando el equili-
brio es falseado -lo que aquí es el caso- y la justi-
cia puesta en tela de juicio, podemos remitirnos al
amor; pero esto, sólo en la medida en que nosotros
mismos estemos llenos de amor. Las soluciones se
encuentran en la visión, en la comprensión y la
compasión que se desarrolla en nuestro ser.
Una mano tendida puede revelar una realidad más
elevada y más profunda que una subida sobre un
podio o todas las proezas que uno pueda atribuir-
se. Se trata de un reajuste sorprendente de su pro-
pia imagen y de su sitio en el gran Todo, libre de
toda idea de culpa y de penitencia, separado de
sus propias prestaciones y éxitos. Todo sentimien-
to de culpabilidad es evitado así. Ya no corremos
detrás de las recompensas sino que permanecemos
atentos a los signos, tanto de degradación como de
elevación, en nosotros y alrededor de nosotros.
Por cada flor que se marchita, se abre y florece un
nuevo capullo, tanto en nuestro pequeño mundo
como en el gran mundo. Porque la poderosa e
impulsora fuerza del amor sobre nuestro largo
camino de vuelta hacia nuestra verdadera patria,
suscita una renovación constante. Todo lo que se
graba en el tiempo pasa en la eternidad.
sembrar y cosechar 13
P
ara resolver los problemas de la existencia y
dar un sentido a ésta, los seres humanos se
han dirigido durante mucho tiempo primero
a la religión, después a la filosofía, que a lo sumo
era la ‘sirviente’. Por lo general se veía a la filoso-
fía sólo como un pasatiempo para los intelectua-
les. Desde el siglo de la luces, la filosofía ha recu-
perado su lugar en los sistemas de pensamiento
contemplativos. Tras hacerse autónoma, inició un
diálogo con las ciencias de la naturaleza. Incluso
hoy en día se habla de la filosofía cuántica, ya que
la física cuántica intenta construir un puente entre
física y metafísica.
La física antes del siglo XX llegó a conjeturar que
la religión y Dios eran una ciencia puramente
empírica. Se sumieron en la ley mecánica de cau-
salidad que hace manifestarse todas las cosas sin
evocar un símbolo divino. Esta concepción pene-
tró las ideas filosóficas, de manera que toda forma
de metafísica y toda influencia religiosa en la
resolución de las cuestiones vitales elementales
fueron abandonadas. Para numerosos filósofos, la
necesidad de dejar sitio a las concepciones religio-
sas desapareció. La afirmación de Nietzsche:
«Dios está muerto», es probablemente uno de los
ejemplos más conocidos.
Muchos filósofos se caracterizan generalmente por
su gran necesidad de los conceptos morales plau-
sibles y sus definiciones claras de su comprensión
de la ética. Ahora bien, es justamente en estos
campos de la ética y la religión en la que más de
un filósofo tropieza y tiene que reconocer que son
precisamente estos aspectos de la existencia los
que escapan a las investigaciones de las ciencias
de la naturaleza y de la filosofía. La manera en
que la ciencia aborda y escruta el mundo y la
humanidad, y el modo como trata el punto de vista
religioso, queda estrictamente separado. Muchos
se esfuerzan en resolver las cuestiones absoluta-
mente vitales. A pesar de todo, la ética juega un
papel importante en el pensamiento de los filóso-
fos. La ética la podemos resumir como el deseo de
hacer algo bueno, o mejor.
¡EL MAL ES LA IMPOTENCIA DE LOS
FILÓSOFOS! Cuando un filósofo parte del princi-
pio de que la ética es posible sin religión, se plan-
tea la cuestión ¿por qué entonces el humanismo de
la posguerra no ha traído la paz, sino sólo un des-
plazamiento de los lugares de las guerras? Cada
vez es más evidente que esos enfoques filosóficos
son insuficientes para compensar la ausencia de
religión, que antaño era considerada un factor que
influía directamente en la vida. Un regreso hacia
la sabiduría, tal como es propuesta desde siempre
en las escuelas de los Misterios, muy bien podría
constituir tal compensación.
Otro punto delicado que ilustra la evidencia de las
lagunas de la filosofía «sin dios» es su enfoque
del mal. Parece que en estos tiempos actuales se
manifiestan muchas formas del mal sin ningún
escrúpulo y que se escapan por completo al juicio
14 pentagrama 1/2012
sólo el pájaro de fuego
triunfa sobre el mal
En la hora actual, la religión ha perdido mucha importancia en la sociedad mientras que el
interés por la filosofía sigue creciendo. Es como si la salvación dependiese de esta última, ya
que Dios y también la experiencia religiosa son relegados, progresivamente, hacia el trasfondo.
La filosofía se presenta entonces directamente como una reflexión espiritual total sobre la
vida para incluso responder a cuestiones prácticas y crea por tanto altas expectativas. Ésta es
sin duda la razón por la que ella suscita en la mayoría grandes esperanzas.
La fuerza, la energía vital y la nueva dinámica
-significado simbólico del pájaro del fuego-
confieren a esta obra del artista francés Uleski,
una fuerte expresión del fulgor del pájaro de
fuego. El pájaro de fuego © Uleski, 2007
sólo el pájaro de fuego triunfa sobre el mal 15
RELIGIÓN Y FILOSOFÍA EN LA SOCIEDAD ACTUAL
de los filósofos actuales. La filósofa norteamerica-
na Suzan Neiman se sorprende de que, en este
campo, ese problema del mal haya sido desatendi-
do durante tanto tiempo. En nuestros días, los filó-
sofos no saben responder a esta cuestión con perti-
nencia, porque ellos consideran el mal como un
concepto religioso y Dios ya había muerto. Ellos
ya no lo contemplan como un tema sobre el que se
podría discurrir de manera sensata.
Sin embargo, parece que todos aquellos que quie-
ren realmente profundizar, sondear el mundo, se
enfrentan siempre con el problema del mal.
Siempre debatimos la cuestión de saber por qué
sobrevienen en el mundo cosas que no deberían
existir; y esto muestra que no hay explicación filo-
sófica a este hecho.
Así pues, ¿se reduciría pues el mal a un problema
de incumbencia exclusiva de la religión? ¿No está
el problema del mal profundamente anclado en el
propio ser humano? ¿Acaso el ser humano de esta
naturaleza no conoce el bien únicamente por su
relación con su inseparable compañero, el mal?
La religión dominante ha reducido, absolutizado el
mal uniéndolo directamente a la idea de pecado.
¿Acaso los dogmas de la Iglesia, que han situado
el mal prácticamente en el exterior del ser huma-
no, no han inculcado a numerosos creyentes el
sentimiento de la culpabilidad personal, una con-
ciencia rígida y miedosa del pecado… sin por ello
atacar la propia raíz del mal en el ser humano?
SOBRE EL ORIGEN DEL MAL Existen numero-
sas explicaciones sobre las causas y la propia
naturaleza del mal. En El Misterio del Mal,
Rudolf Steiner explica que, en el pre-pasado, el
mal habría aparecido por ser una condición nece-
saria para el desarrollo de la vida. La acción de las
fuerzas contrarias y opuestas debía permitir a la
vida desarrollarse de forma más favorable y más
poderosa. Pero, más tarde, el mal se manifestó, de
forma inesperada, surgió como una actividad invo-
luntaria.
Cuando nosotros, los seres humanos, experimenta-
mos en nuestra vida la oposición y la contradic-
ción, existe el riesgo de que nos dejemos llevar
por comportamientos de vida negativos. Por tanto,
se debería considerar también el mal como el polo
negativo del instinto de conservación, que es pro-
pio de cada ser humano.
Durante una conferencia sobre la Gnosis se plan-
teó la pregunta ¿de dónde viene el mal desde el
punto de vista gnóstico? La contestación era de
una sorprendente y penetrante simplicidad: «el
mal vendría de la ignorancia».
¿Qué se entiende por ignorancia? No se trata cier-
tamente de una ausencia de conocimiento intelec-
tual, sino más bien de la inconsciencia total del
Ser verdadero presente en cada uno de nosotros.
Una investigación intensiva sobre sí mismo, un
examen de conciencia debería permitir sondear la
naturaleza verdadera del mal escondido en noso-
tros mismos y, por ahí, obtener una mejor com-
prensión de la regularidad de las leyes que gobier-
nan la humanidad y el mundo.
Los principales esfuerzos que determinan la vida
del ser humano se miden según el rasero del
poder, de la consideración y de las posesiones
adquiridas. En la inmensa mayoría de los casos,
16 pentagrama 1/2012
revelan la presunción, el instinto de conservación
y el egocentrismo.
Mientras la lucha por la existencia motive nues-
tros actos, las leyes de la naturaleza no experimen-
tarán cambios a pesar de las modificaciones políti-
cas o económicas que se establezcan. No tenemos
necesidad de ser profetas para prever el resultado
al más alto nivel de un egocentrismo cada vez más
refinado. Las tensiones y los esfuerzos acabarán
por alcanzar un punto culminante y explosivo; un
desenlace terrorífico pero inevitable: piense en los
acontecimientos dramáticos sobrevenidos en
Noruega en el pasado mes de julio o en los violen-
tos disturbios del pasado agosto en Inglaterra que
podemos ver como una terrible pero inevitable
consecuencia de ello.
¿Podemos con esta comprensión superar el mal?
Dada la extrema individualidad de la humanidad
actual, a cada uno le incumbe dirigir su vida con
su propia autoridad. ¡Nuestro deber más importan-
te es «realizarnos»! La tarea no es fácil pero,
teniendo como base una aspiración pura, esta bús-
queda se revela intensa, apasionante.
Con la adquisición de la conciencia de una reali-
dad diferente, una realidad de la que tenemos un
vago recuerdo en lo más profundo de nosotros
mismos, podemos lograr comprender que la dis-
cordia y el sufrimiento son indisociables de nues-
tro mundo y que no pueden ser vencidos en el
marco de sus límites: ¡nos resulta claro y evidente
que es imposible que nuestro campo de vida sea el
campo original o lo vaya a ser!
Debemos cambiar fundamentalmente: ésta es la
llave que debe liberarnos del mal. Y en ese punto
importante del cambio de nuestra vida, experimen-
tamos la insuficiencia y la impotencia de todos los
sistemas filosóficos ‘sin dios’ y de todas las reli-
giones organizadas. Es entonces cuando el pájaro
de fuego, el fénix, símbolo universal de la nueva
elevación del ser humano hacia una magnitud
radiante, por el renacimiento del alma inmortal
puede aparecer en nuestra vida. Simboliza a
«Manas», el verdadero «pensador» en lo más pro-
fundo del ser humano.
LA FUERZA DEL «PÁJARO DE FUEGO» Y EL
NUEVO COMPORTAMIENTO DE VIDA Por la
fuerza del pájaro de fuego, la filosofía y sobre
todo la religión encuentran así su poder real: el de
restablecer la unión del ser humano con la vida
sublime de la naturaleza superior. ¡La religión ver-
dadera se demuestra por el restablecimiento de
esta unión con la vida divina. El ser humano espi-
ritual de una gran elevación resucita, como el
pájaro de fuego, fuera del cuerpo nacido de la
naturaleza!
«Transfiguración» llaman los rosacruces a este
proceso del devenir un Hombre-Nuevo. Ese proce-
so de una nueva evolución libera al ser humano
del dominio del «yo» y del yugo de las fuerzas de
la naturaleza.
Todas las religiones mundiales dan testimonio de
la sabiduría primordial del alma inmortal unida al
Espíritu. Sólo el alma renacida puede acceder al
mundo divino original, al mundo de la paz eterna.
El proceso radical de una «revolución» personal
basada en la rendición total del yo suscita la apari-
ción de nuevos pensamientos, sí, de una nueva
sólo el pájaro de fuego triunfa sobre el mal 17
Y entonces puede ocurrir que el pájaro de fuego
aparezca en nuestra vida. Simboliza el verdadero
«pensador» en lo más profundo del ser humano
conciencia: un nuevo estado de vida consciente se
hace posible.
La dificultad más grande reside en que el ser
humano es capaz de comprender el principio cen-
tral de toda religión y de toda sabiduría, pero a
menudo sin poder actuar en consecuencia. Se con-
duce sólo como un «oyente pero no ejecuta la
palabra», como ya lo decía el apóstol Pablo. Sin
embargo, es en la acción donde el saber se con-
vierte en sabiduría.
Esforcémonos por imaginarnos el nuevo compor-
tamiento. Se trata, para comenzar, de poner el
énfasis en nuestra responsabilidad con relación a
todo lo que debemos hacer o no hacer en la vida
cotidiana: no podemos descargar esta responsabili-
dad sobre otro ni sobre una divinidad salvadora.
Esta responsabilidad culminará primero en el ejer-
cicio del amor al prójimo, el respeto a la vida ani-
mal y a la naturaleza. Sin embargo, no podemos
quedarnos ahí; sino que también hay que practicar
una total abnegación personal, ser paciente y per-
severante.
Así, paso a paso pero con seguridad, asimilaremos
las energías que provienen de otro campo de fuer-
za, las puras esencias vitales de la naturaleza divi-
na. Sólo con estas fuerzas podremos practicar ver-
daderamente el nuevo comportamiento. Entonces
será posible vivir de las fuerzas de un amor puro
según la frase: «Ama a tu prójimo como a ti
mismo» y «Que se haga Tu voluntad y no la mía».
Desde entonces, descentrada del yo, la vida se
vuelve asombrosamente simple. La aplicación de
una comprensión justa al servicio del prójimo, del
mundo y de la humanidad, se vuelve evidente: es
la actividad fundamental del nuevo comporta-
miento.
LA UNIDAD DE GRUPO CONDUCE HACIA
LA UNANIMIDAD La Escuela de la Rosacruz
Áurea, uno de los centros de fuego (o focos) de
este mundo donde se libera la fuerza de la Luz,
insiste encarecidamente en la unidad de grupo, el
esfuerzo, la orientación, en la protección recípro-
ca, en la atmósfera tan particular y en el campo de
fuerza.
Estos aspectos estimulan un proceso doble de
transformación espiritual y de regeneración física
concreta. Gracias a la unión viva de la conciencia
purificada y del corazón purificado con la matriz
espiritual, que es la fuerza de transformación crea-
dora para el grupo, las características físicas del
ser humano se transforman también. Así, los
miembros del grupo llegan, por el esfuerzo
común, a la religión verdadera, al servicio verda-
dero en Dios: recibir y luego difundir las fuerzas
libertadoras de la Luz, las fuerzas que ayudan, sos-
tienen y trabajan al servicio de toda la humanidad.
EL FÉNIX SIMBOLIZA LA LIBERACIÓN ¡El
Pájaro de Fuego es el pájaro que se eleva hacia la
libertad absoluta y es el símbolo del fuego de la
Fuerza espiritual! Podemos ver este Fuego del
Espíritu como la fe auténtica, el enlace íntimo per-
sonal interior con el mundo del Espíritu.
Con ello abandonamos rápidamente todas nuestras
actuales creencias tan arraigadas, por las cuales
nuestra personalidad del «yo» alimentaba su
18 pentagrama 1/2012
El nuevo pensamiento nos libera de la idea ilusoria y
trágica de que el yo mortal es el verdadero ser
visión del mundo. El «saber nuevo, esta visión de
las cosas que todavía no se posee» -que es el ver-
dadero significado de la «fe»- nos librará de viejas
representaciones del mundo. Nos liberará de la
idea ilusoria y trágica de que el yo mortal es el
verdadero Yo. Precisamente, esta imagen de sí
mismo es la que nos ata a este mundo relativo y
nos impide acceder a nuestro ser profundo, el Yo
verdadero.
UN NUEVO POTENCIAL Para poder comprender
el proceso de la transfiguración es absolutamente
fundamental poseer el conocimiento sobre la exis-
tencia de varios mundos y realidades. En este con-
texto hablamos de la «Statika», el Mundo absolu-
to, el Orden original divino, y de la «dialéctica»,
el mundo relativo, el campo de vida de este
mundo. Si una persona consigue reencontrar su
verdadero Ser, tiene en su mano la llave de una
conciencia verdaderamente creadora en el sentido
de un orden espiritual eterno. Para alcanzar esta
dimensión superior de la conciencia, es necesario
un «salto cuántico» que nos libere de nuestra ata-
dura a la realidad de esta vida relativa.
Nuestro mundo relativo no es una morada eterna,
sino un puente que conduce a la orilla de otro
mundo. Podemos franquearlo tomando conciencia
de nuestro verdadero Ser y de su nobleza.
Quien utiliza para este propósito el potencial
inconmensurable de sus capacidades creadoras y
libertadoras, trasciende literalmente el antiguo
mundo. Y el mundo de la vida eterna acoge por
fin al «Hombre nuevo».
sólo el pájaro de fuego triunfa sobre el mal 19
El artista del Bauhaus Lyonel Feininger también fue asido por la poderosa imagen del ave elevándose de la tempestad.
Lyonel Feininger, Nube después de la tempestad (Wolke nach dem Sturm) 1926. Cambridge Busch-Reisinger Museum,
Massachusetts,VS
L
A LEYENDA DE ORFEO «Un día, Apolo,
hijo de Zeus, se apercibió que los seres
humanos sobre la Tierra vivían en la impie-
dad y el desenfreno y que se entregaban a toda
clase de excesos. Vio que, aunque habiendo acep-
tado a Dios como ideal de vida, sus prácticas les
hacía estériles».
Así, este dios de la Luz, de la juventud eterna, de
las musas y de la medicina, Apolo, se decidió a
ayudar a la humanidad. Apolo vertió su espíritu en
la sacerdotisa Caliope que le era completamente
devota. Caliope era también la musa de la poesía y
de la retórica. Tuvo un hijo al que llamó Orfeo.
Ese nombre, de origen fenicio, significa: el que
cura por la Luz (aour = luz y rophae = curación).
Para honrarle se atribuye a Orfeo sobrenombres
elogiosos tales como «el dulce sabor de los seres
humanos» o «el tres veces coronado», en el cielo,
en la Tierra y en el reino de los muertos. Apolo
ofreció a Orfeo, cuando todavía era muy joven,
una lira de siete cuerdas. Las musas, sus tías, le
enseñaron a tocar y a cantar. Cada cuerda de esta
lira representaba la séptima parte de la armonía de
toda la creación y cada vez que Orfeo producía
sonidos, toda la creación irradiaba su Luz. A la
edad adulta, Orfeo dejó a su madre y a sus tías
-las otras ocho musas- con el fin de traer la música
divina a la Tierra.
La voz de ese hijo de la Luz y de la música sacada
de esas cuerdas eran de naturaleza tan pura, tan
elevada, tan espontánea y natural, que la leyenda
cuenta que ante esos sonidos encantadores, los
guerreros depositaban sus armas, que los animales
salvajes, encantados, venían a acostarse a sus pies
y los árboles se desraizaban para aproximarse
más; sí, incluso las rocas se ponían en movimiento
para estar en la presencia del celeste cantor».
LA ACTIVIDAD DIVINA Esta imagen ilustra lo
que ocurre cuando una fuerza viviente y vibrante
de la naturaleza superior original invade con sus
energías puras la naturaleza ordinaria. Para com-
prender bien el mito de Orfeo, conviene referirse
a la representación que los antiguos griegos se
hacían del ser humano. Ésta estaba fuertemente
impregnada por la antigua sabiduría de los miste-
rios: el ser humano es un ser fundamentalmente
doble. Por un lado, está el ser humano de la natu-
20 pentagrama 1/2012
el drama
del amor imposible
El Mito de Orfeo y Eurídice, ha sido objeto de numerosas interpretaciones. Ha inspirado a
compositores tales como Monteverdi, Gluck y Offenbach que han musicalizado lo que se llama
«el drama del amor imposible».Y, de hecho, la música es la forma artística más propicia a la
expresión del espíritu del amor divino (Orfeo). Como el Espíritu, la música es también fuente
de encantamiento, maravilla y exaltación, pero al mismo tiempo es efímera e inalcanzable.
Como el Espíritu, la música no se expresa en un modo pasado o futuro sino que toma vida y
actúa en el instante presente. De ella pueden brotar chispas semejantes a las del fuego divino,
salidas de un toque del Espíritu.
ORFEO Y EURÍDICE
raleza, agitado sin cesar, que se debate entre sus
inclinaciones animales y sus elevadas tendencias,
que buscan sin tregua un reposo y una armonía
imposible de encontrar en un mundo en perpetua
turbulencia. El campo de vida del ser humano
está, en efecto, totalmente dominado por los
opuestos: día-noche, luz-tinieblas, amor-odio,
vida-muerte. Pero el ser humano, auto-conser-
vador, se aferra a uno de los polos de estas
oposiciones: quiere la salud, no la enfer-
medad; la abundancia, no la indigencia;
la vida, no la muerte… Y el amor, no
el odio. Pero la ley de los dos
polos -la dialéctica que hace
que todo se cambie en su
contrario- es implacable:
¡nada es permanente!
En el otro lado, se sitúa
el principio divino en el
ser humano, el cual
puede desarrollarse
mientras este último lo
acepte y se prepare para
ello. Este principio divi-
no le ofrece a la vez la
plena conciencia de la
tragedia de la existen-
cia terrestre y la aspira-
ción, la extraordinaria
nostalgia de una vida
diferente, libre, pura y
elevada.
Las escuelas de los mis-
terios de todos los tiem-
el drama del amor imposible 21
22 pentagrama 1/2012
El amor de Orfeo no tiene otro objetivo que conducir
a Eurídice, a través de las puertas de la segunda muerte,
hasta la vida del Espíritu
pos han acogido y acogen siempre a seres huma-
nos cuya Conciencia Divina se despierta por un
proceso doble: por el abandono, el quebrantamien-
to de su yo egocéntrico, el ser humano aprende a
distanciarse de su naturaleza animal. Aprende,
sobre todo, que desde su núcleo divino puede sur-
gir una nueva animación, inspirada y llena de un
saber elevado, divino. Animación del Alma que,
desde el principio del todo, está unida al Espíritu.
La unión con el Espíritu del origen acabará por
colmar completamente a esos seres humanos.
El mito de Orfeo muestra cómo, de vez en cuando,
emanan impulsos de fuerza de la naturaleza supe-
rior, el campo de vida divino original. Ellos tratan
de despertar posibilidades espirituales latentes en
el hombre. Aunque el núcleo espiritual esté pro-
fundamente enterrado en un corazón invadido por
todo lo que la naturaleza natural inferior atrae a él,
siempre hay algo que arde, vibra y capta la llama-
da de Orfeo. Así, por su música, incluso quien se
ha aferrado fuertemente a sus posesiones acabará
por ver, como en un relámpago de conciencia, que
una vida totalmente distinta es posible. Una vida
libre de miedo, de inquietud, de temor y del errar
vano en un mundo perecedero.
REPOSO INTERIOR La música de Orfeo eleva al
ser humano por encima del nivel de la vida ordi-
naria y de su lucha sin fin por la existencia. En
otros términos, el ser humano deposita las armas.
Deja de luchar en un mundo inexorablemente
regido por la ley del más fuerte y del ‘comer o ser
comido’. Sus deseos y sus pasiones ya no predo-
minan.
Gracias al campo vibratorio de la música celeste,
la tensión nerviosa se apacigua en el sistema cere-
bro-espinal (el árbol de vida en el sistema huma-
no). Las formas de expresiones endurecidas, cris-
talizadas, del ser humano-yo, los bloques de rocas,
se ponen en movimiento, pierden su peso y ya no
constituyen un obstáculo.
Sin embargo, la música de Orfeo está dirigida al
principio divino en el ser humano. Sus vibraciones
sonoras son inaudibles e imperceptibles para quien
no conoce aspiración más elevada y se contenta
con satisfacer sus deseos y necesidades primarias.
No obstante, la primera reacción del ser humano,
interiormente tocado por la llamada divina, es
apropiarse de la música de Orfeo y asociarla a la
naturaleza inferior.
Veamos ahora el mito desde un punto de vista
diferente, el de la ninfa Eurídice. Eurídice repre-
senta el alma humana sensible a la llamada de
Orfeo y presta a reaccionar a ella. Todavía le falta
la suficiente conciencia y la comprensión de lo
que esta música espera de ella. Su primer reflejo
es, por tanto, intentar comprender e irradiar en el
mundo que la rodea, la alegría que el toque divino
le aporta en lo más profundo de sí misma. Y al
parecer consigue resultados favorables para atraer
y difundir alrededor de ella esta armonía, esta paz
y esta alegría de vivir.
El mito representa este episodio como «el matri-
el drama del amor imposible 23
Orfeo trae a Eurídice consigo del Hades, Jean Baptiste
Camille Corot, 1861. Museo de las Bellas Artes, Houston, Texas.
24 pentagrama 1/2012
monio imposible entre Orfeo y Eurídice»: el
mundo divino y el mundo terrestre son campos de
vida imposibles de unificar a causa de sus diferen-
cias fundamentales. También un mal presagio
acompaña sus nupcias: las antorchas que debían
iluminar la sala de bodas no se encienden. A causa
de la humedad, una espesa humareda ciega a
Hymen, el dios de las bodas, cuando pronuncia la
bendición nupcial.
En efecto, en el momento en que Eurídice cree
que podía parar la rueda de la naturaleza dialéctica
gracias a la música de Orfeo, que la dicha, la
armonía y la paz no se cambiarían ya en desdicha,
en desarmonía y en lucha, es cruelmente arrancada
de su paraíso ilusorio. Entonces como ebria de
felicidad, danza en una pradera con la música de
Orfeo, pone el pie, inadvertidamente, sobre una
serpiente que le muerde el talón. Cayendo a tierra,
ella muere.
La pena de Orfeo es inmensa. No tanto porque
Eurídice esté muerta, sino porque el elemento
divino en su alma todavía no está suficientemen-
te desplegado. Eurídice todavía no ha dado su
adiós definitivo al mundo de los opuestos. Cegada
por su conciencia orientada hacia la Tierra, no
había tenido éxito en abrirse paso a través de los
velos del misterio para entrar en el camino de la
elevación.
Sin embargo, el amor de Orfeo se había unido al
centro espiritual incorruptible en el alma de
Eurídice: parte a su búsqueda en el Hades, el reino
de los muertos y de las sombras el submundo.
Para los griegos, la muerte no era el fin de la exis-
tencia terrestre. Ellos sabían que el alma, es decir,
el conjunto de los instintos, pasiones y pensa-
mientos acumulados durante la vida -tras haber
depositado la envoltura terrestre- continuaba
viviendo durante algún tiempo en un campo de
vida de naturaleza etérica, invisible a los senti-
dos, donde la vida después de la muerte ya sólo
es un reflejo de la vida pasada. No existen posi-
bilidades de nuevos desarrollos y, finalmente,
acaba por apagarse. En la mitología griega, las
almas orientadas hacia la Tierra viven en el
Hades una existencia quebrada, exangüe y, cada
vez más, fantasmagórica.
LA SEGUNDA MUERTE Los Rosacruces hablan
también del mundo visible y de su equivalente
invisible (Hades significa: el que no ve) tan limi-
tado como el primero. Entre los dos, la rueda del
nacimiento y de la muerte gira indefinidamente
hasta que los principios elevados en el ser huma-
no sean suficientemente poderosos para introdu-
cir a este último en el campo de vida de Apolo,
el mundo solar, el verdadero campo de vida de la
humanidad.
Sin embargo, por las repetidas encarnaciones, el
sistema humano, el microcosmos, recibe la posibi-
lidad de realizar aquellas experiencias vitales que
le conducen hacia su verdadero destino, a saber,
liberar el hijo de Dios, oculto en el ser humano, de
la rueda de la vida y de la muerte y llevar al
microcosmos a su campo de vida original.
En la enseñanza universal, al igual que en los mis-
terios órficos, el candidato en el camino de la libe-
ración debe morir dos veces: la primera muerte se
relaciona con la muerte ordinaria que todos cono-
El amor de Orfeo se unió al centro espiritual
incorruptible del alma de Eurídice, a causa de
lo cual va a buscarla al Hades
cemos, la deposición del vestido terrestre tras la
vejez, la enfermedad o la violencia.
Esta muerte también fue llamada la muerte irrele-
vante, pues ella no libera al ser humano de la
rueda de la vida y de la muerte dialéctica.
Mientras no se desligue radicalmente de su natura-
leza inferior, el ser humano continuará su periplo a
través el ciclo de las reencarnaciones.
La segunda muerte, la muerte estructural, se rela-
ciona con el desapego, con la abolición de lo que
le fuerza, una y otra vez, a un nuevo nacimiento
(encarnación), es decir, el conjunto de las aspira-
ciones, de las pasiones, de los instintos y de las
inclinaciones que seducen constantemente al ser
humano y le impulsan a su incesante satisfacción.
¡Ciertamente no es así como saciaremos nuestra
sed! Todo candidato en el camino de la liberación
aspira a poner fin a ese circuito sin esperanza. La
segunda muerte conduce al Renacimiento en el
mundo de las almas inmortales.
Después de esta representación detallada estare-
mos más capacitados para comprender mejor el
mito de Orfeo. En efecto, el amor de Orfeo no
tiene otro objetivo que guiar a Eurídice a través de
las puertas de la segunda muerte. Esto significa
que si Eurídice aspira verdaderamente a convertir-
se en la esposa de Orfeo, ella debe liberarse de la
influencia de la naturaleza de los deseos. El artícu-
lo siguiente nos indicará la manera en la que pro-
cede Orfeo, la actividad de la Fraternidad.
el drama del amor imposible 25
En 1949, Jean Cocteau (1889-1963) realizó la película y obra maestra ‘Orfeo’ en la que confió el papel de protagonista al
actor Jean Marais (1913-1998).
C
onsideremos, por ejemplo, Tántalo
encadenado a la roca de sus deseos
terrestres siempre insatisfechos.
Cuando Tántalo quiere apagar su sed
bebiendo del agua que fluye a sus pies, el
agua se retira, y cuando se vuelve con
avidez hacia los racimos de uvas que
penden encima de su cabeza, el racimo se
le escapa.
En el Hades también se podía ver a Sísifo
como el ejemplo disuasivo de un ser obse-
sionado por la idea de transformar en cul-
tivo la naturaleza terrestre. Al menos se
pueden interpretar así los esfuerzos de este
pobre hombre que intenta empujar una
roca hacia la cima de una montaña.
Efectivamente quería elevar la naturaleza
inferior, la materia, el mundo formal, en
contra de las leyes de la gravedad, al nivel
de las leyes de un plano superior. Pero,
cada vez que parece alcanzar su objetivo,
la roca cae rodando por la pendiente. Para
Sísifo es el yugo de la ley de la repetición
eterna, del sempiterno comienzo. Ocurre
lo mismo para las Danaidas que, sin fin,
tratan de llenar de agua un tonel agujerea-
do… Todos estos mitos confrontan al alma
con la verdad de que la absurda sed del
deseo egoísta instintivo no puede ser
saciada. Toda pena, todo esfuerzo en ese
sentido son vanos, la aplicación de la auto-
conservación del ser humano hace imposi-
ble una realización duradera: la energía
disponible se agota mientras que la sed
26 pentagrama 1/2012
los misterios órficos
y las sirenas
En el Hades, morada de Plutón, poderosa imagen de los antiguos griegos, podemos reconocer
el símbolo del juego infructuoso de la vida de una gran parte de la humanidad actual, donde
existían las imágenes arquetípicas que mostraron a las almas cómo la naturaleza de sus deseos
las retienen prisioneras.
permanece.
El mito de Orfeo nos cuenta que apenas entra en
el mundo inferior en busca de Eurídice, su música
penetrante sorprende a Tántalo, Sísifo y las
Danaidas. Todos olvidan en el acto su suplicio.
Ese maravilloso símbolo nos hace reconocer que
el Amor divino libera, al que ha sido tocado, de
las cadenas que le atan a la naturaleza del deseo; y
esto es representado en la vida, como un poderoso
movimiento, una perspectiva diferente.
Pero sepa, no obstante, que la música de Orfeo es
sólo una invitación; no fuerza a nada. El alma
sedienta del Espíritu sigue el camino de la libera-
ción de su libre voluntad. Ella misma debe apren-
der a decir «no» a la sed del ser del deseo gracias
a la fuerza de amor de Orfeo, pero no es forzada
en absoluto. Por esto Perséfone, la diosa del infra-
mundo, permitió a Orfeo buscar a Eurídice y pre-
cederla en el camino de subida. Sin embargo,
Orfeo no debía volverse para ver si ella le seguía.
Es decir, únicamente por un lazo de amor imper-
sonal el Espíritu Divino debe envolver el alma.
Cuando Orfeo encuentra a Eurídice en el opresivo
silencio de las profundidades tenebrosas del
Hades, ésta le sigue por un camino apenas practi-
cable, que se eleva en espirales a lo largo de abis-
mos profundos.
El alma que busca unirse al Espíritu sufre el inten-
so sufrimiento de la soledad de estar separada de
Dios. Y en esta soledad, supera las angustias del
ego de la naturaleza, el miedo de la caída en el
insondable abismo. El alma aprende así a confiar-
se ciegamente al guía, al que todavía no puede ver
pero del que siente la presencia.
Eurídice consigue recorrer el camino iniciático
hasta el punto donde ve brillar la Luz del mundo
superior por la abertura del Hades. Es decir, hasta
el punto donde irrumpe una nueva conciencia que
ahora ilumina su camino.
El mito alcanza entonces un cambio inexplicable
para muchos: Orfeo, que durante todo este tiempo,
no oyó ruido de pisadas tras de sí, se vuelve con el
fin de asegurarse que Eurídice le sigue. En ese
instante, percibe como la sombra de su amada se
desliza y se precipita en las tinieblas con la mano
extendida hacia él.
Esta paradoja dramática de la sabiduría de los
misterios griegos, este darse la vuelta significa, sin
embargo, la liberación final del alma. Por la pri-
mera muerte, la muerte por la mordedura de la
serpiente, Eurídice pierde su forma de manifesta-
ción material.
Su confianza incondicional en Orfeo la conduce,
paso a paso, fuera de las tinieblas del Hades hacia
la Luz, mientras que su naturaleza del deseo pier-
de poco a poco su influencia sobre ella. No obs-
tante, como su alma no era lo suficientemente
fuerte para abordar la Luz directamente, el mundo
inferior la hizo volverse y todos sus viejos revesti-
mientos desaparecieron en las profundidades: sus
ojos terrestres vieron la desaparición de su antigua
forma.
Toda la antigua naturaleza de su deseo desapare-
ció, perdida en los nubarrones del Hades. Ante las
miradas de quienes participan en los Misterios
sufre la segunda muerte que hace posible las ver-
daderas Bodas entre el alma liberada, Eurídice, y
el Espíritu divino, Orfeo.
los misterios órficos y las sirenas 27
28 pentagrama 1/2012
Ciertas versiones dicen que Orfeo y Eurídice se
unieron en el mundo de los dioses como doble
unidad eterna, y que la constelación de la Lira da
testimonio de ello para siempre a la humanidad.
La explicación clásica de este mito es, pues, que
Orfeo perdió a Eurídice para siempre y que por
ello erró solitario e inconsolable en los tupidos
bosques de Tracia.
Esta versión tiene también su valor. El alma que
ha sido tocada por la música de Orfeo pero que no
participa en la búsqueda del origen de esas mara-
villosas vibraciones del sonido, que no responde a
la invitación de unirse al mundo del Espíritu, que
no asciende a las gamas sonoras de la lira órfica,
hace sufrir profundamente a Orfeo.
Pero su dolor fue, en aquellos antiguos tiempos
místicos, totalmente incomprendido. Por ello, el
mito relata que, como Orfeo ya sólo cantaba los
cantos dolorosos de su amor no compartido y
rechazaba tocar la ligera y habitual música de
danza, las bacantes (fuerzas naturales que sumen
a los seres humanos en la ebriedad de las satis-
facciones terrestres), furiosas, le desgarraron en
pedazos.
En su furor celoso, echaron la lira y la cabeza de
Orfeo al agua, esperando así que toda memoria de
Orfeo y de su lira se borraría. ¡Los mitos de Osiris
y el de Seth se unen a esta tradición!: Seth asesinó
por celos a su rey y hermano y dispersó sus miem-
bros en el Nilo.
Según el mito, los sacerdotes sacaron la lira del
agua y la conservaron en el templo de Apolo…
esperando que nuevos mensajeros de la Luz
extraigan del instrumento divinas ondas sonoras
para tocar a la humanidad que vive en la desarmo-
nía. Pero la herencia espiritual de Orfeo no fue
protegida por los sacerdotes. En un momento
dado, un tal Neante se apoderó de la lira y se sir-
vió de sus poderes mágicos con el fin de perseguir
sus intenciones sombrías. Neante supo convencer
a un sacerdote para que le entregase la lira. Con el
fin de disimular el robo, se colocó una réplica en
el templo.
En un lugar apartado, el ladrón intentó hacer reso-
nar el instrumento sagrado, pero sus dedos no
entrenados sólo pudieron producir falsos acordes.
Al instante, surgió una jauría de perros salvajes
que asaltó y devoró al temerario.
Ocurriese lo que ocurriera, en la narración se dice
en lo concerniente a la cabeza de Orfeo que la
herencia espiritual de Orfeo es inviolable para las
manos impías de los ignorantes. Una vez arrojada
al agua, la cabeza de Orfeo no zozobró, sino que,
balanceada por las olas, cantó los himnos sagrados
de las Verdades eternas.
En un gran número de cuentos míticos, el concep-
to «agua» concierne a las corrientes de fuerzas
invisibles que afluyen y penetran el macrocosmos,
el cosmos y el microcosmos. Unen el espacio y el
tiempo en una unidad maravillosa.
La cabeza de Orfeo —símbolo de la sabiduría uni-
versal eterna— presente en las aguas vivas, signi-
fica que el saber espiritual está disponible, intacto
y puro, para todos y siempre, aquí y ahora. Y
quienes tienen sed de conocimiento verdadero
pueden beber lo que les es esencial en estas
Fuentes de Agua Viva.
Terapeutas
En la antigua Grecia, existían numerosas
escuelas de los misterios (la palabra
‘misterio’ viene del griego ‘µuóôÞóéïí’
‘mysterion’ un derivado de la palabra
griega ‘µúóôçò’ ‘mustés’ iniciado; de mus,
ojos y labios cerrados) de las que las
más conocidas fueron las de los peque-
ños misterios de Eleusis y los grandes
misterios dionisiacos. Orfeo era consi-
derado el fundador de los grandes mis-
terios surgidos en épocas remotas.
Algunos los hacen remontarse hasta
unos 12000 años cuando llegaron los
vestigios de la civilización atlante, a tra-
vés del Cáucaso y alcanzaron Tracia.
Los discípulos de Orfeo se llamaban
«terapeutas», porque querían ser,
siguiendo su ejemplo, sanadores. Los
Terapeutas en griego son los «cuidado-
res, los servidores y veneradores»: son
los que cuidan del ser humano que
yerra y sufre en la ignorancia, los que
están al servicio del alma despertada a
la vida nueva y que reverencian al
Creador de todas las cosas.
En los tiempos remotos, desde el segundo
milenio antes de Cristo, debió existir
una corriente subterránea de pura ini-
ciación órfica, pues en el siglo VI a.C. su
fuente volvió a brotar. En Delfos, se
dedicó un templo a Apolo, el padre de
Orfeo. A finales del siglo pasado, se
descubrió en tumbas de Italia y Creta,
un gran número de himnos órficos. Esos
himnos estaban grabados en tabletas de
oro y transmitían instrucciones iniciáticas
a la manera de los que, deseosos de
franquear los «grados de la lira de
Orfeo», habían adoptado un modo de
vida marcado por la pureza, la abnegación
y el servicio. En uno de esos himnos, el
alma humana dice:
Yo soy hijo de la Tierra y del cielo estrellado,
pero mi linaje es sólo del cielo.
los misterios órficos y las sirenas 29
Rodin expresa
magníficamente en
el mármol la deses-
peración de Orfeo
mientras que
Eurídice se hunde
de nuevo en la roca
de la noche del
Hades. 1893, Nueva
York. Metropolitan
Museum of Art
30 pentagrama 1/2012
Nos gustaría finalmente expresar aún algunos pen-
samientos sobre otro aspecto notable de la tradi-
ción órfica.
En la mitología griega, el canto tiene dos signifi-
cados opuestos: por un lado, los cantos de Orfeo
pueden despertar a la vida el principio divino en el
ser humano; por el otro, los cantos encantadores
de las Sirenas desvían al buscador con el fin de
impedir su elevación.
Las sirenas eran inicialmente seres naturales muy
desarrollados. Gracias a sus alas, ellas se elevaban
hasta las más altas cotas del arte accesibles a los
mortales. Ellas bordeaban el mundo de los dioses,
pero como no eran de origen divino, no tenían
acceso al mundo de los Dioses.
Estaban tan entrenadas en el arte del canto, su
talento musical era tan refinado, que en un
momento dado, ellas creyeron poder rivalizar con
las musas. Fueron castigadas por su temeridad
siendo cambiadas en seres medio mujeres medio
pájaros. En lo sucesivo, revestidas con plumas de
hierro aceradas, debieron deshacerse de sus alas.
Numerosos mitos relatan cómo, con sus cantos
casi divinos y por este hecho hechiceras y engaño-
sas, arrastraban a los marinos en torbellinos peli-
grosos o sobre costas rocosas donde los barcos
naufragaban. Célebres son los que, al igual que
Ulises, navegaron para volver a su casa, es decir,
para regresar a su destino verdadero. Ulises, con-
frontado a la tentación de las Sirenas, pudo resistir
a su canto haciendo taponar los oídos de los reme-
ros con cera y haciéndose atar al mástil del barco.
Lo mismo les ocurrió a los Argonautas en busca
del Toisón de Oro cuando, pasando cerca de ellas,
las sirenas hicieron resonar sus cantos como acos-
tumbraban y uno de los Argonautas, asido al ins-
tante por los sonidos envolventes de su canto,
salto por encima del borde y se ahogó. En este
navío Argo también se encontraba Orfeo que,
tocando rápidamente su lira, rompió la magia de
las Sirenas, ahorrando al resto del equipo de a
bordo una suerte funesta.
El significado de los mensajes de los relatos míti-
cos no siempre es evidente a nuestras conciencias
modernas. No obstante, ellos nos interpelan y nos
interrogan: interiormente tocados por las vibracio-
nes sonoras de la lira de Orfeo, nos encontramos
ante una elección: ¿o, escuchando las melodías
tentadoras de las sirenas, continuamos hasta nau-
fragar en los escollos de una vida fundamental-
mente quebrada, o bien, asidos por esta música
divina, estamos dispuestos a entrar en un nuevo
campo de vida?
L
oki es la fuerza que hace nacer la diferencia-
ción y el discernimiento. Estrechamente
emparentado con el Prometeo griego, Loki
participó activamente en la creación del ser huma-
no. Al igual que Prometeo, él ofreció al ser huma-
no la aptitud al pensamiento abstracto y lógico,
gracias al cual el ser humano podría volverse un
día semejante a los dioses. Loki se corresponde
también con Lucifer: es indispensable para el pro-
greso y la evolución del ser humano, ¡pero no sin
ragnarök el crepúsculo del mundo antiguo 31
ragnarök
el crepúsculo
del mundo
antiguo
Nos han sido transmitidos innumerables mitos de períodos culturales absolutamente dife-
rentes que contienen la representación de la humanidad más antigua sobre el origen del
mundo, las actividades de fuerzas de la naturaleza y de los dioses, así como también sobre
el destino después de la muerte.
Según la Edda, la intervención del semidiós Loki
es esencial en el curso de la evolución de la
humanidad. Loki es quien da diversidad y
colores a los mundos en el instante mismo de
su creación y aparición. Él transformó en arco
iris el puente Bifröst edificado antaño por
Heimdall. Desde que el mundo estuvo prepara-
do, el ser humano apareció. (Hacia el versículo
17-18 del Voluspa).
32 pentagrama 1/2012
costo! Las tres mitologías: nórdica, griega y cris-
tiana están más o menos de acuerdo sobre este
punto. Ellas describen el carácter del impulso que
inflamó el pensamiento intelectual en el ser huma-
no. Tal como Lucifer, Loki es considerado el ori-
gen del bien y del mal.
A partir del momento en que el ser humano supo
pensar, fue considerado responsable de las conse-
cuencias de sus acciones y omisiones. Por consi-
guiente, son las consecuencias de sus actos, inte-
riores y exteriores, las que determinarán su con-
ciencia. La sabiduría y la razón divinas, que
acompañaban antaño interior y directamente al ser
humano, le abandonaron. Desde entonces, le fue
imposible contemplar a los dioses: las energías
espirituales que, hasta entonces, le habían dirigido.
Odín y los suyos, el verdadero «Yo» en el ser
humano se difuminó entonces; el ser humano
debió aprender a actuar de acuerdo con su propio
discernimiento: una base extremadamente tenue
en la que aún no se encontraba la menor compren-
sión. Inicialmente las fuerzas de la naturaleza
actuaban en él sin que tuviera conciencia ni razón,
sin sabiduría ni amor, salvo el interés personal y la
supervivencia. En un momento determinado, en
sus acciones había tanto error, mentira e interés
personal -dictados por el instinto de conservación
y el egocentrismo- como en otro momento poste-
rior podía haber impulsos de bondad y de protec-
ción de la propiedad. El alma se extravió entonces
en la gran confusión de un mundo exterior lleno
de apariencias y engaños. Los sentimientos se vol-
vieron egoístas, el pensamiento se dejó guiar por
el intelecto y la voluntad fustigar por las pasiones.
BALDER Frente a Loki se erige el dios Balder,
uno de los hijos de Odín que la Edda sitúa lejos,
en segundo plano. Balder es el símbolo de un
mundo perfecto, luminoso. Es uno de los últimos
aspectos del ser espiritual superior (Odín) del que
el ser humano ha salido. Balder es el elemento luz
en el ser humano, es la capacidad hacia el amor
divino y la contemplación universal.
Un don particular flotaba alrededor de él como un
aura: mientras vibraba, la luz y la primavera de su
palacio irradiaban siempre sobre la Tierra; los
seres humanos serían sabios y hablarían la lengua
de la verdad. Balder representaba la elocuencia y
la equidad. Su sentido de justicia bien intenciona-
do velaba para que nadie se acordase de las som-
bras de antaño.
Pero, el mito nos dice que un sueño predijo que
alguien mataría a Balder y que su muerte inaugu-
raría el crepúsculo de la edad de oro, el declinar
del orden de un mundo en el que hombres y dioses
compartían el mismo mundo solar. Los dioses qui-
sieron impedir esta predicción. Decretaron que
toda entidad material o inmaterial tenía que jurar
no hacer ningún daño a Balder. Incluso los mayo-
res enemigos de los dioses, los «gigantes», estu-
vieron dispuestos a hacer esta promesa. Todos
querían conservar la Luz y la antigua armonía, el
orden del mundo.
Así se hicieron fiestas de torneos, con el fin de
manifestar ante los dioses su alegría por este trata-
do y así demostrar que Balder en realidad no
podía ser herido. Ni el martillo de Thor ni la lanza
de Odín podrían alcanzarlo. Pero Loki el astuto,
transformado para la ocasión en una anciana, pre-
guntó a la diosa Frigg si existía alguien o algo que
se hubiese abstenido de hacer esta promesa. Frigg
respondió que la rama de muérdago que crece al
oeste del Walhalla era demasiado joven para que
se le preguntase. Entonces Loki cortó una rama de
muérdago y se hizo una flecha que ofreció al dios
ciego Hod o Hodür, pretextando un nuevo torneo
con los Ases, encargándole que tirara sobre
Balder. Inicialmente, Hod rehusó porque no podía
ver a Balder. Loki dirigió entonces su mano, le
orientó sobre el blanco y la flecha del muérdago
hirió de muerte a Balder.
HELA La pena de los dioses y de todos los seres
del mundo fue inconmensurable, pero nada pudo
salvar a Balder. Balder llegó al reino de Hela, la
diosa que reina en el mundo inferior. Un enviado
de los dioses recibió la orden de ir a casa de Hela
y de rescatar a Balder. Hela planteó entonces
como condición que se testimoniase una gran
aflicción, debiendo llorar todos los seres. De esta
manera todos gimieron cálidas lágrimas por la
desaparición de Balder, con excepción de la vieja
«gigante» llamada Thöck. ¡Y con razón! Thöck
significa astucia, falsedad, bajeza. Por su corazón
endurecido, ella no vio ninguna ventaja en la Luz
de Balder, sino, muy por el contrario, una amena-
za para sus obscuros deseos. Balder permaneció
por tanto en el Infierno.
ragnarök el crepúsculo del mundo antiguo 33
Åsgårdsreien o La Caza Salvaje, pintura
de Peter Nicolai Arbo (1872) que ilustra
uno de los temas de la mitología de
Odín. Oslo, Museo Nacional de Noruega.
Mientras la conciencia cósmica está unida de
manera activa y directa al mundo espiritual, la
fuerza de luz de Balder es omnipresente. Pero toda
evolución tiene un precio. El ser humano debía
abandonar su relación directa con los dioses y
concentrarse plenamente sobre todo lo que aconte-
ce en el plano material para adquirir una perfecta
percepción del mundo exterior y, por ello, adquirir
conciencia de sí mismo. Así, en el curso de esta
evolución, las energías luminosas y brillantes de
Balder se debilitaron, acabaron por morir. La
muerte de Balder –a la que los Misterios siempre
hacen una alusión simbólica– selló el fin, anuncia-
do desde hacía mucho tiempo, del funcionamiento
inconsciente de la actividad de la luz en el ser
humano. El principio espiritual acabó progresiva-
mente por desaparecer, mientras que la materia y
la apariencia ocuparon su lugar. El antiguo orden
del mundo fue roto. También desapareció la per-
cepción de las esferas astrales luminosas, las esfe-
ras de ensueños, mientras que los sentidos se con-
centraban exclusivamente en un desarrollo terres-
tre absolutamente fascinante, fascinante en sentido
literal, pues el ser humano se volvía entonces cada
vez más auto-responsable de todo lo que le suce-
dió. Yen este camino los héroes tomaron la iniciati-
va, como lo dejan entender los relatos de la Edda.
Para los seres humanos, el mundo de la materia y
de la forma devino desde entonces el nuevo desa-
fío. Crearon un nuevo orden así como una polari-
zación progresiva y aparentemente infinita del
«yo» y del «no-yo». Este proceso comenzó con la
libertad de acción y finalmente condujo a la total
libertad de cada uno. Pero con esta nueva libertad,
apareció al mismo tiempo la esclavitud, que carac-
teriza y encadena hasta en nuestros días nuestra
existencia, mientras que la libertad de antaño per-
manece atada a la cadena casi indisoluble de la ley
de causa y efecto, hasta que las fuerzas luminosas
del Espíritu y de la contemplación espiritual
irrumpan nuevamente, ¡pero ahora de forma
consciente!
La fuerza de Luz que se ha vuelto latente perma-
necerá oculta en nosotros, hasta el día en el que el
pre-recuerdo se despierte y lance una llamada a
nuestra consciencia. Entonces podremos empren-
der el camino para despertar a Balder de su estado
absorto, porque toda la creación se ha lamentado
sobre su ausencia y el ser humano, rico en expe-
riencias, sabe bien que, sin la Luz, ninguna vida es
digna de ese nombre. Por lo tanto Balder es una
figura interior particular del alma que el aspecto
divino puede llenar enteramente y que puede
penetrar todo con su radiación.
Tras la desaparición de Balder, los dioses cogieron
a Loki. Le encadenaron a una roca; y una serpien-
te escupía constantemente veneno en su cuerpo.
¡Cuán profunda es esta representación de la reali-
dad! No es un castigo, sino una metáfora del inte-
lecto que hace comprender al hombre, encadenado
a la roca de la materia, que este intelecto que
incansablemente destila en su consciencia el espí-
34 pentagrama 1/2012
ritu de la dialéctica, es el veneno de la serpiente
con lengua bífida. El lazo directo de su pensa-
miento con la intuición divina fue roto. Este acon-
tecimiento inaugura el crepúsculo de los dioses.
Ragnarök, el gran cambio del mundo, comenzó.
Los versículos 25 y 26 lo expresan así:
A Balder he visto
el dios sangrante,
el hijo de Odín,
la desgracia determina.
Sobre el campo se erige
un tallo que ha brotado,
delicado y espléndido,
una rama de muérdago.
Pronto esta rama,
este tallo delicado,
será un arma peligrosa
lanzada por Hödur […]
El muérdago es una planta medicinal. Simboliza la
Luz y la Vida eterna. Pero también representa la
virtud mágica de la materia. Cuando Loki utiliza
su poder mágico para neutralizar a Balder, la Luz,
de hecho, produce exactamente lo contrario: ¡per-
mite que la Luz renazca finalmente de una manera
completamente nueva! En efecto, por el hecho de
que el ser humano se esfuerce por realizar sus
objetivos de forma arbitraria, la fuerza divina debe
«morir» en él. Aquí, la influencia de Loki actúa de
manera que la flecha ciega de Hod hace perecer en
el ser humano el aspecto que ve la Luz, Balder el
clarividente. La razón, que no conoce más que el
‘sí o no’, es «ciega» en la atmósfera luminosa de
la vida y de la primavera de Balder.
Los germánicos aún conocían otro nombre para el
muérdago: Guidhel. La expresión inglesa «guide
to hell» –guía al infierno– tiene una resonancia en
esto. En el infierno, la diosa del mundo inferior,
espera a Balder con un brillo dorado. Las mesas y
bancos son adornados irradiando de oro. En medio
de la oscuridad fue resguardado un lugar radiante
en el ser humano. Los rosacruces hablan de chis-
pas de Espíritu en la profundidad del corazón. La
influencia de Loki provocó «que la naturaleza de
Hödur haya vencido a la naturaleza de Balder.
Esto se expresa en el hecho de que Loki propor-
ciona el muérdago con el que el ciego Höldur da
muerte a Baldur que ve». (Rudolf Steiner: La
misión de algunas almas de pueblos)
La mente que sólo conoce el «sí» o el «no» es
«ciega» a la atmósfera de Luz, vida y fuerza de
primavera de Balder. En la creciente conciencia
del ser humano se reflejaban los dioses. La cons-
ciencia que se independizó conducía a la ceguera,
con el fin de hacer posible experimentarse a sí
mismo y también, finalmente, para posibilitar la
experiencia de la soledad de la consciencia de sí.
Así, progresivamente, el espejo se empañaba para
lo original y ya sólo reenviaba el reflejo de las
cosas exteriores. La antigua colaboración con los
dioses se acababa. Para que el ser humano pueda
de nuevo volverse un dios, los dioses debían reti-
rarse… ¡y se abrió una gran expectativa, comenzó
la gran espera! ¿Buscará finalmente el ser humano
las fuerzas de la Luz divina?
ragnarök el crepúsculo del mundo antiguo 35
Cuando Loki utiliza su poder mágico para apagar a
Balder, la Luz, de hecho, actúa exactamente al contrario:
permite que la Luz renazca finalmente de una manera
completamente nueva
36 pentagrama 1/2012
L
A INFLUENCIA DEL SOL Se ha demostrado
que la actividad solar modifica el campo elec-
tromagnético de la Tierra. Esta actividad solar
creciente alcanzará su punto culminante en 2012.
Por lo tanto, hay científicos que esperan, para esta
fecha, catástrofes naturales mundiales: terremotos,
inundaciones y fallos de corriente. El autor, sin
embargo, ve aún otras consecuencias de esta activi-
dad. Algunos campos electromagnéticos tienen una
influencia demostrable sobre el cerebro, efectos
detectables. Las prestaciones del cerebro —de las
que el 90%, por cierto, son inutilizadas— mejoran
cuando éste se halla expuesto a campos o frecuen-
cias específicos. La actividad solar influye en las
condiciones neurofisiológicas y bioquímicas del
cerebro y del cuerpo, en particular en ciertas
enfermedades. Así las fluctuaciones de corta dura-
ción del campo magnético terrestre provocan un
aumento significativo de las depresiones y de los
infartos de miocardio, pero también un aumento
de los poderes telepáticos y una creatividad acre-
centada que se expresa por medio de las prestacio-
nes musicales o literarias de máxima genialidad.
Nuestro sistema solar se acerca a un campo de
influencia específico que emana del centro de la
galaxia, y a radiaciones intensivas, desconocidas
hasta ahora, que se han vuelto perceptibles. Los
primeros efectos de ello se manifiestan en los cam-
bios climáticos, pero también en la psique y en el
comportamiento de los seres humanos. Este aspecto
igualmente podría presentar en 2012 un momento
crítico, porque la actividad solar estará al máximo
en 2012 y coincide con el aumento de la radiación
cósmica desde el centro de nuestra galaxia.
Podemos hacerle frente sin recursos, ser confron-
tados y sentirnos incapaces de valernos o bien
adquirir conciencia de que nos encontramos en el
umbral de un proceso de transformación formida-
ble y prepararnos sin miedo ni histeria. Para ello,
necesitaríamos la intuición, pues la razón sola no
bastará. Según Broers, en 2012, los acontecimien-
tos suscitarán un salto en la evolución, un salto
favorable a una nueva forma de conciencia y de
coexistencia.
(r)evolución 2012
En esta obra tan famosa, el autor trata sobre modificaciones de la actividad
solar, los desplazamientos de los polos magnéticos que en la actualidad
aumentan, la disminución del cinturón protector Van-Allen, la «resonancia
Schumann», la unión del ser humano con el cosmos, la «estructura atemporal
del Tiempo» y del ser humano como ‘soñador cósmico’.
RESEÑA DEL LIBRO
DIETER BROERS: ¿POR QUÉ LA HUMANIDAD SE ENCUENTRA
EN VÍSPERAS DE UN SALTO EVOLUTIVO?*
(r)evolución 2012 37
UNA NUEVA LUZ EN LA TIERRA El cambio es
un principio de vida. Los cambios se efectúan a
menudo por saltos. Los más recientes métodos
científicos han permitido poner en evidencia la
asombrosa exactitud del calendario maya: la
periodicidad de las actividades solares coincide
perfectamente con los períodos que figuran en ese
calendario. Los mayas habían previsto para 2012
un cambio de tal amplitud que les pareció inútil
establecer nuevos calendarios posteriores a esta
fecha. La NASA cree posible que en el año 2012
penetre una tormenta solar de mayor intensidad en
el campo electromagnético de la Tierra durante el
equinoccio de la primavera o de otoño y podría
alcanzar la magnitud de la tormenta solar de
Carrington en el año 1859, que provocó la avería
de la red de telegráfica de la época.
En 1989, en Quebec, Canadá, como consecuencia
de una tormenta solar, se producía una avería
espectacular en el suministro de electricidad que
paralizó toda la vida pública. Los ordenadores
dejaron de funcionar, los aviones no podían despe-
gar, los ascensores se inmovilizaron. Una situa-
ción similar se produjo en 2003 en Suecia.
Una de las interpretaciones del calendario maya
llega a la conclusión que ‘el 21 diciembre de
2012, una nueva luz aparecerá en la Tierra, prelu-
dio de una época nueva’. ¿Se trataría de las nubes
del plasma expulsado durante las tormentas sola-
res? ¿O más bien sería de una dimensión espiri-
tual? Broers cita estudios emprendidos sobre la
relación entre el nacimiento y el declive de los
imperios y los ciclos solares —desde el imperio
babilónico hasta el imperio romano y la civiliza-
ción maya— los cuales sustentan este último
punto de vista.
UNA ‘SOBREDOSIS’ DE RADIACIONES
GAMMA Los astrofísicos parten del principio que
nuestro Sol gira alrededor de un Sol mucho más
grande, «Sirio», tal como los mayas hablan de un
‘Sol central en el corazón de nuestra galaxia’.
Según Broers, se trataría de un «agujero negro»
recientemente descubierto, alrededor del cual gira
todo nuestro sistema solar en un espacio de tiem-
po de aproximadamente 225 millones de años.
Recientes observaciones constatan que parten
desde este centro influencias de radiaciones
excepcionales y completamente insólitas, que no
concuerdan con la imagen del universo conocida
hasta ahora por los científicos. Son radiaciones de
energía particularmente intensa llamadas rayos
gamma, los GRB o Gamma Ray Bursts, que bro-
tan del agujero negro. Los mayas hablan también
de un rayo ‘sincronizador’ que, partiendo del Sol
central en ciertos períodos, influye sobre el ser
humano. La Tierra, el Sol y el Sol central están
entonces sintonizados en una única vibración.
Están, en cierto modo, ‘calibrados’. Desde la coro-
na solar de nuestro Sol, los gases electrizados, el
‘plasma’, son eyectados al espacio y provocan en
la Tierra tempestades magnéticas, pero también
auroras boreales. Su influencia alcanza y transfor-
ma hasta la estructura celular de todo lo que vive
sobre la Tierra.
Una reflexión sobre esta obra que concierne al
ADN atrae más particularmente nuestra atención.
En nuestras células, es sobre todo el ADN que
38 pentagrama 1/2012
funciona como una antena para los rayos gamma,
y las moléculas de carbono (en el ADN) reaccio-
nan como cuerpos en resonancia. Los componen-
tes atómicos de nuestro ADN asimilan las energías
electromagnéticas como una antena de radio. Los
cristales de carbono los refuerzan. Nuestras célu-
las pueden así captar señales electromagnéticas
del cosmos. Las frecuencias de resonancia GRB
(Emisión de Rayos Gamma) concuerdan con las
partículas elementales de nuestros átomos y pue-
den provocar transformaciones provechosas para
nuestro cuerpo y especialmente en nuestro cerebro
dotándonos eventualmente de una estructura com-
pletamente nueva. En un intercambio electrodiná-
mico entre los electrones del Sol y los electrones
humanos, esas radiaciones pueden así modificar el
código de la doble hélice de nuestro ADN.
Para ilustrar nuestro propósito, señalemos que en
1968 una correlación directa fue descubierta entre
las afecciones psiquiátricas y el cosmos: ¡se cons-
tataba la notable concordancia entre el aumento
explosivo de admisiones en las clínicas psiquiátri-
cas y las erupciones solares de fuerte intensidad!
QUERAMOS O NO: NOS TRANSFORMAREMOS
La transformación será mucho más general y pro-
funda que un simple cambio de paradigma, cam-
bios de un sistema político como la caída del
comunismo, por ejemplo. Ella desarrollará una
dinámica que barrerá todas las formas de vida
comunes en la Tierra. En lo concerniente al 2012,
los mayas anuncian que seres humanos despiertos
realizarán una misión sagrada que producirá una
gran purificación de la Tierra. En Mali del este, el
pueblo Dongón habla de un pasaje hacia la inmor-
talidad, de una elevación hacia el Nommo divino.
El cambio de las radiaciones sólo tendrá un efecto
positivo para la humanidad, si muchas personas
(r)evolución 2012 39
realizan activamente la transformación de la con-
ciencia.
En la tradición cristiana, catástrofes apocalípticas
preceden el último Juicio. En tal perspectiva,
Nostradamus da indicaciones para el proceso de
cambio indispensable.
Jules Romains, defensor del socialismo fraternal y
de la solidaridad humana y fundador del
Unanimismo, sabiendo que se perfilaba una crisis,
evoca la necesidad de abrirse a una nueva dimen-
sión espiritual. Pues él señaló que los problemas
en el ecosistema y en los sistemas económicos son
la consecuencia de la obra humana. Por esta razón
la manera de pensar del ser humano debe cambiar
fundamentalmente. La zona cerebral concierne a
la intuición, a la «percepción del corazón» pero en
el curso de la evolución la mente tomó posesión
de esta región. A causa de su supuesta civiliza-
ción, el ser humano perdió la intuición. Lo com-
pensó con su razón. El ‘velo del olvido’, era nece-
sario para adquirir experiencias terrestres, pero al
mismo tiempo el género humano se ha vuelto
ciego y sordo para la intuición.
Sin embargo, esta zona intuitiva del cerebro per-
mitirá el acceso a nuestro Ser espiritual, que en
general yace escondido para nosotros. Es aquí
donde se encuentra la entrada a la cuarta dimen-
sión, a ‘todo lo que es’, se encuentra fuera del
banco de datos morfogenéticos terrestres. ¿Sería el
sentido de la evolución que todos los organismos
adoptasen una forma cada vez más compleja y que
así acumulasen experiencias cada vez más ricas en
los archivos cósmicos?
Todo lo que el ser humano percibe con su con-
ciencia, lo refleja y, por ello, le da un valor. Con
este fin, un yo fue necesario. La era del yo tiene
un objetivo. Broers piensa que nuestra implicación
y nuestra interpenetración con el cosmos son más
estrechas de lo que pensamos. Nuestra permeabili-
dad a las influencias más diversas que nos alcan-
zan puede permitirnos aprovechar los aconteci-
mientos de 2012 para nuestro desarrollo. El «ver-
dadero Ser» no es el yo, nuestro ego. El Ser existe
y pertenece a las dimensiones más elevadas. Las
enseñanzas de sabiduría de cada tiempo conside-
ran el Ser como sinónimo del alma inmortal. En
nosotros reina actualmente el ego, pero lo espiri-
tual quiere expresarse en una zona cerebral que
funciona fuera del pensamiento intelectual del yo.
Sin embargo, el yo puede abusar de su energía.
Los seres humanos dominados por su ego se pare-
cen a armas peligrosas.
‘Cuando el ser humano deje que su corazón guíe a
su razón, nuestro mundo se volverá mejor’, decía
F. Schiller.
SIN MIEDO Lo que ahora debe cumplirse en el
proceso de cambios evolutivos, para salvar a nues-
tro mundo del hundimiento total, es que disolva-
mos de manera irrevocable la supremacía de nues-
tro yo, de nuestro ego por completo. Ya en estos
tiempos, el ego es incapaz de abarcar la corriente
de informaciones que le asalta. Volver la mirada al
interior: la introspección espiritual sirve para
transformar el ego. Hasta ahora, este enfoque con-
cernía sólo a algunos seres humanos. Pero a la
larga, bajo los efectos de las radiaciones gamma
de la actividad solar, los cambios magnéticos
Las enseñanzas de sabiduría de todas las épocas
identifican al Ser con el Alma inmortal
40 pentagrama 1/2012
terrestres influyen sobre la humanidad, e impulsa-
rán a muchos a tomar la decisión hacia una trans-
formación interior.
En resumidas cuentas, el miedo, aquí, no tiene
razón de ser. Los cambios exteriores son la base
de la evolución cósmica. Sólo debemos desembara-
zarnos de viejos lastres. El ejemplo de los busca-
dores espirituales es importante: muestran cómo el
ego puede ser vencido. Si nos obstinamos en pen-
sar según los viejos esquemas del ego, no podre-
mos integrar la dimensión del Hombre nuevo.
Sólo los caminos de la sabiduría y de la transfor-
mación nos conducirán con certeza a través de la
revolución. Ciertos campos electromagnéticos pro-
vocan en la corriente cerebral frecuencias que,
normalmente, sólo aparecen en el momento de una
meditación profunda. Broers escribió a este propó-
sito: «Preguntémonos con honradez si estamos
abiertos a un nuevo desarrollo. Nuestro pensar,
nuestros pensamientos, crean nuestra realidad.
Platón designa a la luz o al Sol como ‘lo auténti-
co’, partiendo de la visión de que detrás de todo lo
que existe se oculta una idea superior. El físico
David Bohm, admirador y amigo de Krisnamurti,
era versado tanto en el mundo de las ciencias del
espíritu como en el de la física. Él presentó un
nuevo orden del mundo que se podría comparar
con la estructura de un holograma: cada partícula
comprende la totalidad de la información del holo-
grama. La interpretación de la realidad según
Bohm es extremadamente interesante: Todos los
fenómenos que provienen del éter se transforman
de energía y de información en materia y existirán
algún día de nuevo como pura energía. Así pues,
la materialización es siempre un fenómeno (o con-
dición) temporal. Bohm llama a este ciclo el
‘holomovimiento’, ciclo en cuyo curso la materia
y el espíritu se hacen uno.
Nuestra realidad visible es la proyección holográ-
fica de un orden oculto. El orden explícito (nues-
tra realidad) es nuestra mirada sobre el mundo,
pero el orden implícito es la primera realidad: la
dimensión superior espiritual. Vivimos en ella la
verdad, la inteligencia, la comprensión, la miseri-
cordia, los ‘valores más elevados’ según Platón.
Son impresiones que podemos experimentar cuan-
do silenciamos nuestro intelecto y nuestro yo;
cuando los filtros de nuestra conciencia se vuelven
más transparentes.
Como seres humanos, nos dirigimos hacia una
revolución de la conciencia portadora del germen
de la evolución: la transformación en un Hombre
nuevo.
La humanidad se enfrenta con la decisión de si
está dispuesta a seguir lo que reconocemos como
el sentido de la evolución: la transfiguración en
Hombre nuevo.
Si las partículas inactivas de ADN pueden ser ace-
leradas de nuevo, nuestro potencial genético y
espiritual lo será también».
Dieter Broers lo espera y da su visión de un hom-
bre nuevo. Dice: «una transformación puede cum-
plirse sólo a condición de que activamente partici-
pemos en ella».
¿Serían las tempestades solares esperadas y el
aumento de los rayos gamma unas intervenciones
salvadoras? ¿Es ésta la intención del cosmos,
como los mayas tenían la certeza?
El autor está convencido que sin el ‘auxilio’ cós-
mico, el ser humano no llegará a transformarse. Él
dice: «que todo el mundo libere la fuerza que le
ayudará a redescubrir la intuición». Todos los
mitos de la humanidad demuestran la transforma-
ción del ser humano en una criatura dotada de un
estado de ser superior. Si no nos preparamos para
eso, seremos entregados sin defensa a las energías
cósmicas y podemos también perecer bajo sus
impulsos.
*Dieter Broers, (R)evolución 2012. ¿Por qué la humanidad se
encuentra en el umbral de un salto evolutivo. Berlín 2009.
pentagrama
ENE/FEB 2012 NÚMERO 1
Los misterios de Orfeo
Orfeo y Eurídice
Los misterios de Orfeo
Drama de un amor imposible
Los misterios orfícos y las sirenas
‘La noche ha llegado…’
El evangelio según Felipe
Sembrar y cosechar
Sólo el pájaro de fuego vence el mal
(R)evolución 2012
La época del yo ciertamente ha tenido un objetivo,
y todavía lo tiene. Pero nosotros estamos
mucho más unidos los unos a los otros
y con el cosmos de lo que podemos imaginar.
Sin embargo, somos todavía más sensibles
a las influencias más diversas que vienen
hacia nosotros. Ellas podrán ayudarnos
a comprender y a asimilar
los acontecimientos de 2012 y de después de 2012,
para nuestro propio desarrollo.
El sí mismo no es el yo, nuestro ego.
El sí mismo existe; habita en las
dimensiones más elevadas.
Las enseñanzas de Sabiduría
de todas las épocas identifican el sí mismo
con el alma inmortal. Actualmente,
es el ego quien reina en el yo. Pero
lo que es espiritual se manifiesta en
una dimensión de nuestro ser o de
nuestro cerebro que funciona fuera
del pensamiento del yo intelectual.
Lectorium Rosicrucianum

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