pentagrama

MAR/ABR 2012 NÚMERO 2
El jardín secreto de las rosas
La Luz me ha encontrado…
El trasfondo de la Luz
Mi nombre es ‘fotón’
¿Somos seres de luz o sólo apariencia?
Luz de los ojos
Crear tiempo: aceptar la Luz
El ‘no ser’ del ojo es semejante a un puro espejo en el que
Dios Se ve a Sí mismo. Cuando esta nueva Luz se infama
en nosotros, un mundo nuevo se despliega al ojo interior.
¿Qué ve el ojo interior? ¿A quién ve con el ojo interior?
Ve a Horus, el ser humano divino, el perfecto, que los
antiguos Egipcios llamaban ‘el Hijo’, el que, en el ser
humano, ve su propio mundo divino. El ser humano puede
ser el testigo silencioso e iluminado. En ese silencio, el ojo
irradiará –como no puede ser de otra manera– esta fuerza
de luz transformada.
«Yo soy la Luz de los ojos,
el espíritu que habita
en el insondable fondo».
Bhagavad Gîta
Lectorium Rosicrucianum
Redactor Jefe
A.H. v. d. Brul
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P. Huis
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Pentagrama
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autorización escrita del editor.
La revista pentagrama aparece seis veces
por año en holandés, alemán, español,
francés e inglés.
En brasileño, búlgaro, finés, griego, húngaro,
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checo, sólo aparece cuatro veces por año.
Depósito legal:
GI 1005-95
Revista de la Escuela Internacional
de la Rosacruz Áurea
Lectorium Rosicrucianum
La revista pentagrama se propone atraer la
atención de los lectores sobre la nueva era que
ha comenzado para el desarrollo de la humanidad.
El pentagrama siempre ha sido el símbolo
del hombre renacido, del hombre nuevo.
Es igualmente el símbolo del universo y de su
eterno devenir, por el que tiene lugar la
manifestación del Plan de Dios.
No obstante, un símbolo sólo tiene valor
cuando se convierte en realidad. El hombre
que realiza el pentagrama en su microcosmo,
en su propio pequeño mundo, se mantiene
en el camino de la Transfiguración.
La revista pentagrama llama al lector a realizar
esta revolución espiritual en sí mismo.
¡Luz!
¡Grandioso misterio que lo penetra todo, intangible e
invencible! ¡Oh insuperable belleza, qué has desvelado
de Ti misma!
¿De qué te han despojado los seres humanos en su
intento de comprender lo infinito?
¡«Sé saludada, oh Luz sagrada y primogénita del cielo!
¿O puedo impunemente llamarte Eterna, junto al
eternamente Radiante?
Pues Dios es Luz y en ninguna otra parte que en la
insondable luz permaneció desde la eternidad,
permaneció en ti, corriente radiante de seres
resplandecientes increados».
(John Milton)
p e n t a g r a ma
Índice
La aurora y el ardor del Sol
O cómo el ser humano llega a la luz 2
La Luz me ha encontrado
La Gnosis quíntuple 4
Cooperación internacional entre
la redacción y los lectores 8
La otra cara de la luz 10
Mi nombre es fotón
Se me conoce mejor con el nombre
de luz 14
La Edda - continuación y fin
Lokasenna - los sarcasmos de Loki 18
¿Somos seres de luz o solamente
apariencias? 22
La luz de los ojos 25
Eo único 28
La manifestación de la luz 29
Franquear las fronteras
Algunas observaciones sobre
'R-evolución 2012' 30
El libro maravilloso 31
Crear tiempo: Dejar entrar la luz 34
En todo hay luz -
Reconócela en tu prójimo 36
Año 34 nº 2 2012
Cubierta: Marc Rothko (detalle)
2 pentagrama 2/2012
A
quel para quien la Gnosis ha alcanzado
importancia en su vida, quien percibe en la
vida una realidad diferente, esencialmente
diferente, comprende también el concepto «luz»
de forma totalmente nueva.
En efecto, se produce un reencuentro entre la
Gnosis y el ser humano, entre la Gnosis y el cos-
mos, y es precisamente este encuentro entre estos
dos estados de luz tan esencialmente diferentes lo
que nos confiere comprensión. Usted podría
hablar de la luz cuya velocidad conocemos y que
nos es visible hasta cierto punto, y de otra Luz,
una luz inconmensurable: la Luz de la que Juan da
testimonio en su evangelio, sin que él mismo sea
dicha luz.
La luz que hace posible la vida de los seres huma-
nos, la que nos envuelve, nos calienta y nos ilumi-
na, es sin ninguna duda el aspecto más refinado, el
más elevado de lo que llamamos la creación. No
obstante, aunque obrando según el mismo princi-
pio, fluyendo de la misma fuente y reflejada por
cuerpos semejantes, ¡no se trata de la misma luz!
Juan no es la Luz, sino que da testimonio de la
Luz; aporta la Luz. Es el ser humano que ha
encontrado la Gnosis, el conocimiento, en su pro-
pio corazón.
Luz, Luz inconmensurable, emanación de ESO, de
Tao o Dios. La sabiduría hermética explica cómo
el ser humano puede llegar al conocimiento de
esta Luz. A esta Luz también podemos designarla
por la palabra Espíritu y designar la palabra
Espíritu por Sabiduría, Sabiduría de acción conti-
nua, por Pensamiento de Dios. Hermes
Trismegistos habla de «la Sabiduría que piensa en
el silencio».
Juan es el ser humano que se ha vuelto silencioso.
En el corazón silencioso, allí donde reposa una
paz benefactora, esta Sabiduría puede expresarse
así: ella piensa en el pensamiento del ser humano.
¡Como un encuentro! Es a partir de este encuentro
cuando se puede hablar de la Luz, de la Luz visi-
ble, sin embargo misteriosa, y de la Luz interior;
de la Luz en tanto que fuego invisible y del origen
del fuego; de la aurora y el ardor del Sol, de la
chispa y del fuego; del ser humano y del «Padre
de las Luces».
Con dos ediciones luminosas del Pentagrama,
intentaremos erigir un puente de luz en el 2012.
Esperamos dar testimonio de ello. µ
la aurora y el ardor del sol 3
«Utilizamos grandes formatos
porque son claros y unívocos.
Utilizamos formas planas porque
rompen la ilusión y desvelan la verdad».
Marc Rothko n°8 alrededor de 1950
…O CÓMO EL SER HUMANO LLEGA A LA LUZ
la aurora y
el ardor del sol
Q
uienes, durante muchos años, han obser-
vado el desarrollo y la marcha de la
Escuela Espiritual, saben que este desa-
rrollo y este curso se han caracterizado por fases
que difieren notablemente unas de otras. Lejos de
manifestar una oposición, esas diferencias tienen
un contexto lógico entre ellas. Ocurre aquí como
en el éxodo del antiguo pueblo semítico cuando
abandonó Egipto hacia la Tierra Prometida. Es la
historia de toda fraternidad gnóstica en ruta hacia
una realidad nueva.
En el curso de la primera fase, un grupo en forma-
ción se vuelve claramente consciente de la fuerte
opresión en la que vive, de su encarcelamiento; y
claramente, ‘murmura’, protesta. Lo que, de
hecho, se explica psicológicamente pues, del sub-
consciente, sube, en un grado sin cesar creciente,
la consciencia de una patria ‘prehistórica’ donde
todo era diferente, mejor, sí, mucho mejor. Por
ello, en esta primera fase, surge la suposición y
también una marcada aspiración de mejorar tanto
las circunstancias personales como las del grupo,
al igual que las condiciones exteriores del encar-
celamiento, incluso cuando éstas sean bastante
tolerables. Una orientación oculta y una manifes-
tación general de ética humana aparecen. Lo que
todavía no se sabe en aquel momento es que esta
fase debe acabar, se deben encontrar absolutamen-
te sus muros, sus límites.
De hecho, un reino de Dios «sobre la Tierra» no
es realizable; una orden verdadera en el sentido de
una comunidad del mundo del alma no puede ser
fundada en la dialéctica. En efecto, este orden de
emergencia es movido por las oposiciones.
El ser humano de tendencias ocultistas se enaltece
a sí mismo, es la persona egocéntrica por excelen-
cia que en realidad reconoce bien sus limitaciones,
sus lagunas, pero quiere, por el cultivo de sí
mismo, elevarse por encima de todo. Que esto sea
imposible, que esto precisamente despierte lo con-
trario, es una cosa que escapa al ser humano de la
‘primera fase’. Puesto que, la magia blanca siem-
pre engendró la magia negra porque, cuando el sí
mismo, por un cultivo u otro, alcanza una cierta
cumbre y está confrontado en la dialéctica con los
pares opuestos, debe mantenerse, afirmarse y
empezar la lucha por la existencia.
4 pentagrama 2/2012
La paloma, símbolo del espíritu, sobre un campo de
azur ornado con la estrella de cinco puntas, representa
el ser humano-alma que saluda al espíritu. Seda pintada
ofrecida a Catharose de Petri por Antonín Gadal.
LA GNOSIS QUÍNTUPLE
la Luz me ha encontrado
Catharose de Petri
La Escuela de la Rosacruz Áurea se encuentra en un nuevo campo, una atmosfera totalmente
nueva. La Luz haciendo señales, llamando e impulsando hacia delante, se detuvo encima de
una gruta del nacimiento y en esta gruta se despertó algo completamente nuevo. Desde
entonces, el grupo se enfrenta a la tarea de hacer crecer lo nuevo y no de cultivar sino de
transfigurar el suelo de su nacimiento con su entorno.
la Luz me ha encontrado 5
Jan van Rijckenborgh y Catharose de Petri, fundadores de
la Escuela Espiritual de la Rosacruz Áurea, describieron el
camino que conduce a la liberación del alma. Lo hicieron
basándose, entre otros, en los textos originales de la
Enseñanza Universal, esclareciendo y ejemplificando a los
alumnos de la Escuela Espiritual y personas interesadas.
Sí, después de esta experiencia, el hombre de la
‘primera fase’ entra en la segunda: ¡la fase de la
huida, la fase del éxodo! En el curso de esta fase,
nos alejamos visible y completamente de todo lo
antiguo y quebrantamos todos los lazos del pasa-
do. Pasamos entonces a la negación. Nos retiramos
con la idea clara y viva que «¡mi reino no es de
este mundo!»
¡Y luego…. es el desierto! Porque, ¿cómo encon-
trar en este mundo el reino que no es de este
mundo? ¿Cómo entrar en otra naturaleza con una
individualidad totalmente nacida de la naturaleza y
que se desarrolla según las leyes de su nacimiento
natural?
¡Por eso la segunda fase es la del desierto!
Atravesamos la arena del desierto de la naturaleza
de los polos opuestos. Pero, ¿adónde ir? Nos per-
demos en meandros, porque ir hacia el norte o
hacia el sur o hacia el este o el oeste… es lo
mismo. Por todas partes arena que se desliza entre
sus dedos.
¡Y qué importa, como dice el Antiguo Testamento,
que uno se levante temprano o se acueste tarde!
¡Se come siempre el pan del dolor! No hay nada
nuevo bajo el Sol. Todo lo que es, y todo lo que
vendrá, ya fue en los siglos pasados. ¡En verdad,
el Eclesiastés era un peregrino del desierto, el ser
humano de la ‘segunda fase’!
La noción viva, la comprensión absoluta, que
«todo no es nada», que «no puede ser nada», esta
marcha abrumadora a través del desierto, tiene sin
embargo una poderosa y formidable consecuencia
psicológica. Con ella aporta, después de diversas
convulsiones de miedo y de rebelión, un apacigua-
miento, un eclipsar al yo, que conduce a su desa-
parición y óbito.
Al principio este abandono del yo por la prueba
desértica es doloroso de ver; pero esto sólo es tem-
poral, pues este hundimiento del yo marca un
nadir. El final de esta fase está marcado por el vol-
verse, poco a poco, semejante a la arena del propio
desierto. Pero en este estado se crea una apertura
en el sistema del ser humano, se vuelve desde
entonces receptivo a una Luz nueva. Éste es un
milagro de los más grandiosos. En lo más profun-
do de su esencia, el ser humano encontró la
Gnosis, al menos su radiante poder.
Quien, en la fase desértica, encontró esta Luz, vio
esta Luz, entra en lo sucesivo en la tercera fase.
Emprende el viaje al Jordán, el viaje que conduce
al estado de alma viva. La Luz es una fuerza que
confiere al peregrino el poder de pasar a una
nueva actividad.
Por eso esta tercera fase ya no se caracteriza por
un aspecto oculto de las cosas, por un intento de
lograr el fin en y por el antiguo yo, sino que ahora
se trata de la experiencia mística, la mística del
reconocimiento, de la certeza y del amor. ¡No ser
nada, no poseer nada y, sin embargo, ser «abraza-
do» por la Luz, hace del ser humano un místico,
un agradecido, que alaba a la Luz y la exalta!
En esta experiencia de la Luz, la Escuela y el
alumno se aproximan a la fuente de la Luz, a la
corriente Divina. Una aproximación que sólo
puede tener un fin: el nacimiento del nuevo estado
de alma.
Entonces se produce la ‘cuarta fase’, la del camino
de cruz de las rosas. Pues el grupo que entró en la
6 pentagrama 2/2012
¡No ser nada, no poseer nada y, sin embargo, ser
«abrazado» por la Luz, hace del ser humano un
místico, un agradecido, que alaba a la Luz y la exalta!
‘cuarta fase’ debe llevar a la ‘casa’ el nuevo prin-
cipio de vida que acaba de nacer, en una naturale-
za tremendamente enemiga y completamente
ajena, ‘mantenerlo’ seguro, ‘protegerlo’ de todo
peligro. En efecto, la Escuela y el alumno, que
pasa con ella a través de la corriente, se encuen-
tran en un nuevo campo, en una ‘Tierra
Prometida’.
La Luz que nos hace señas, que nos llama e impul-
sa, está realmente parada encima de la gruta del
nacimiento y en esta gruta, algo absolutamente
nuevo se ha despertado. Desde entonces el grupo es
colocado ante la tarea de hacer crecer lo nuevo y
vigilar, no para cultivar sino para transfigurar el
suelo de este nacimiento y de todo su entorno. Por
lo tanto debe ser conquistada, tal como se lee en la
Biblia, «la tierra prometida de las manos de nuestros
enemigos». Yes éste el camino de cruz de las rosas.
Las rosas son los nuevos principios vitales libera-
dos por el renacimiento del alma y esas rosas
deben ser conducidas al crecimiento.
Por esta razón, el verdadero rosicrucianismo es
expresamente cristocéntrico, la transfiguración
gnóstica absoluta, y no contiene el menor aspecto
oculto. Quien es inflamado por el Espíritu de Dios
debe estar dispuesto a morir en Jesús para así
intentar ser un verdadero rosacruz.
A continuación se entra en la ‘quinta fase’ que se
llama el renacimiento por el Espíritu Santo. Es la
fase de los ‘nacidos dos veces’. El primer naci-
miento se celebra en Chrestos, el segundo es el de
Christos, la victoria del alma sobre cualquier
resistencia; la recreación de la Tierra Prometida
por la transfiguración; la unión del ser humano
alma perfecto con el Espíritu, con el propio Padre.
Es la vivificación absoluta de la Nueva Jerusalén
con su templo radiante de la Cabeza de Oro.
Quien puede comprender este quíntuple camino de
la Escuela y del candidato a los misterios gnósti-
cos, descubrirá al mismo tiempo algo del signifi-
cado extraordinario del período que viene, para
todo el cuerpo vivo de la joven Gnosis.
Las cinco primeras fases del cuerpo vivo de la
joven Gnosis corresponden plenamente con el
quíntuple camino que hemos intentado describir.
En el nuevo reino gnóstico, es explorado un cami-
no que conduce a la vida liberadora del estado de
alma viva.
Mientras esto sea posible, la Escuela Espiritual de
la Joven Gnosis mantendrá abierto este camino
para todos los que, en nuestra época, quieran reco-
rrer ese largo camino tan complicado.
Para quienes lograron esta gran y maravillosa
tarea se ha abierto un período de paz, armonía y
profundo reposo en la gran comunidad de las
almas. Ahora que la construcción está preparada,
todos los aspectos pueden estar y estarán en per-
fecto equilibrio en la Escuela y en la vida del
alumnado como bendición para todos.
Perdido según el yo
En las arenas del desierto,
Ahora he sido elegido
En mi «no-ser».
La Luz me ha encontrado
Luz del oro del Sol,
Y de esta aridez me ha llamado
Hacia el río de Dios. µ
la Luz me ha encontrado 7
C
on esta edición se cumplen treinta y tres
años de la revista Pentagrama. Treinta y
tres años durante los cuales los colaborado-
res de todos los campos de trabajo han intentado
compartir con los lectores de Pentagrama la luz que
les anima. La Escuela Espiritual tiene una larga
serie de publicaciones. Después de ‘La Rosacruz’,
primera revista aparecida en diciembre de 1927,
varias publicaciones se han sucedido: ‘Ecclesia
Pistis Sophia’, ‘Aquarius’, ‘La Piedra Angular’.
Siempre existía una revista, a veces incluso varias,
que han presentado, explicado, aclarado cada nuevo
desarrollo y fase en el proceso del devenir de la
Escuela de la Rosacruz Áurea. Más que una cróni-
ca, sus páginas han dado testimonio de la actividad
de la fuerza liberadora de la Luz, así como del
objetivo y de la propia esencia de la Escuela
Espiritual. En las columnas de Pentagrama, se han
escrito las fases de su desarrollo y podemos descu-
brir una referencia triple:
1. la que tenía como tema la sabiduría de la Gnosis;
2. las reacciones de ello, como también las conse-
cuencias para los buscadores;
3. artículos que ilustran los desarrollos contiguos en
el campo mundial.
Las primeras publicaciones fueron obra de un inspi-
rado grupo de alumnos holandeses que exponía y
comentaba para los alumnos de todo el mundo el
objetivo y el método del Lectorium Rosicrucianum.
Estas publicaciones informaban del desarrollo de
los diversos campos de trabajo.
Actualmente, se diseña en el trabajo mundial un
panorama totalmente diferente en el que se gestiona
la Enseñanza Universal en siete regiones. La inspi-
ración proviene de la fuente que unificará nuestro
trabajo en uno. Completamente consagrada a la
Escuela, cada región dirige la obra, gracias a su
total abnegación a la Escuela y en virtud de su pro-
pio estado de conciencia. Cada una determina y
gestiona lo mejor que puede su trabajo según sus
condiciones geográficas específicas y la naturaleza
de sus habitantes. Los alumnos-redactores de
Pentagrama conocen el objetivo y el método de la
séptuple escuela espiritual que han surgido de un
conocimiento interior común creciente, la Gnosis:
liberar la fuerza de Luz y colaborar, donde sea, en
el desarrollo y en el progreso de la conciencia de la
humanidad doliente. Ellos desean tocar en lo más
profundo de sí mismo a todo lector de Pentagrama,
de forma que sea «inspirado» por ella. El diseño de
esta revista es dar una percepción del esfuerzo
emprendido con entusiasmo por cada alumno de la
Escuela y realizar una crónica de ello. Transportar
al buscador, hacerle comprender, en el campo de
Luz de la Escuela, es el deseo de todo alumno. Este
deseo proviene de la gran corriente de amor de la
Gnosis.
El Pentagrama también ofrece una tribuna a quie-
nes tienen la facultad de formular de forma intere-
sante ideas relacionadas con la Luz y su radiación
sobre el mundo. No una plataforma personal sino
un medio de hacer audible la melodía de la vida a
todo ser que siente vibrar esta expresión única de la
Luz. Ya existen grupos que escriben artículos en
varios países. Ellos se reúnen regularmente para
intercambiar ideas sobre lo que quieren escribir,
planificando proyectos específicos sobre determina-
dos temas, o también sobre trabajos y artículos
individuales. Los pensamientos, ideas e intuiciones
de los buscadores de la verdad son interesantes y
enriquecedores, por lo que la revista Pentagrama les
propone un lugar: la redacción siempre está a la
8 pentagrama 2/2012
cooperación internacional
entre la redacción y los lectores
El año 2012 será el de la participación de alumnos y amigos, tanto nacionales como
internacionales y las contribuciones que se publicarán serán redactadas por ellos desde
todas las regiones y enviadas a la redacción de esta revista. Es enriquecedor y estimulante
que los buscadores de la verdad puedan dar a conocer, los unos a los otros, mundialmente,
sus pensamientos, ideas e intuiciones. Pentagrama les abre ampliamente sus columnas.
búsqueda de aportaciones de todos los países y
regiones. Todo verdadero alumno es un buscador;
pues vive en el mundo, se sabe corresponsable de
los acontecimientos que se desarrollan en él. Cada
desarrollo ofrece la mejor ocasión de obrar y servir.
En su búsqueda de la verdad, él o ella se muestra
«verdadero», incluso cuando el mundo de las apa-
riencias no presente más que un solo aspecto de
las cosas. Con su inteligencia, su cerebro, desea
saber, comprender, concebir y, por último, llegar a
la «Gnosis». Su corazón se vuelve hacia la verda-
dera belleza, la belleza interior, moral, la de la
razón y del alma. Pues la verdadera belleza pro-
viene del único Bien, que es Dios. Y cuando la
cabeza y el corazón están llenos, los actos dan tes-
timonio de ello. La conciencia percibe cada vez
con mayor claridad la evidencia de la existencia
de dos naturalezas: la de la Luz, siempre semejan-
te a sí misma, y la de un mundo donde nadie
mora, donde todo desaparece. ¡Cuán reconfortante
es que, a pesar de todo, este mundo esté envuelto
por una Luz ideal, unida al ser humano, que per-
mite al Ser de Luz despertarse en el ser humano,
desplegarse!
Los antiguos escritos dan testimonio del ser huma-
no primordial, Adam Kadmon. Hermes dice que el
objetivo de la criatura natural que nosotros somos
es descubrir este Ser Humano que, sólo él, puede
percibir la Luz y mantener con Ella una «amistad
consciente». Quien conoce la existencia de la Luz
es llamado a reaccionar a Ella, y así a transformar
la imagen en realidad. La Redacción de
Pentagrama considera de su responsabilidad des-
velar esta Luz y hacer resonar el himno de la libe-
ración. Así, nosotros acogemos todo nuevo con-
tacto con la Luz, con el corazón abierto, y descu-
brimos cómo otros obran con Ella. Ese contacto es
capaz de renovar la inspiración tanto de los lecto-
res como de los redactores. Con la esperanza de
que el año 2012 sea el de la participación de los
alumnos abnegados de las siete regiones de la
redacción de Pentagrama, pedimos a todos los que
son aptos para este trabajo que nos envíen su con-
tribución. El Pentagrama debe poder reflejar, cada
vez con mayor claridad y fuerza, la actualidad del
trabajo de la Escuela Espiritual y dar a conocer al
mundo entero «el renacimiento de un alma
nueva». La redacción µ
La redacción se reserva el derecho en ciertos casos de aportar algunas
modificaciones a los textos enviados. Pueden enviar sus contribuciones
a: Redacción Pentagrama, Centro de conferencias «Renova»,
Maartensdijkseweg 1, NL – 723 MC Bilthoven. info@rozekruispers.nl
cooperación internacional entre la redacción y los lectores 9
E
l tren corría a toda velocidad. Por la ventana,
el viajero veía desfilar la luz y las sombras:
¡el espectáculo era mágico! También fascina-
da, una chiquilla exclamó: «¡Mira, papá, las gran-
des sombras!» Con gran sorpresa para los viajeros,
el padre se lanzó entonces a dar un discurso largo
y detallado sobre el tema de la sombra y de la luz.
Concluyó: «En consecuencia, si tú te encontrases
en el ecuador, no verías más la sombra».
Una conversación poco común en un tren. El via-
jero guardó durante años el recuerdo de esta con-
versación inesperada, y en algunos momentos le
vuelve el recuerdo, sobre todo de la última frase.
Otra vez, con ocasión de una pequeña fiesta, los
amigos proyectaron películas. Una de las cuales
trataba de una niña pequeña llena de pánico a la
vista de su sombra; lo que les hizo reír estrepitosa-
mente y volvían a comentarlo para reír más. Pero
nuestro viajero no reía: lejos de encontrar diverti-
da la anécdota, la unió a la conversación de su
recuerdo. Esto le evocaba algo que no le abando-
naba; debía reflexionar más al respecto. ¿Era un
azar que hubiese mantenido el recuerdo de esos
dos ‘incidentes con la sombra’?
Durante sus viajes, se acuerda del discurso del
padre de la niña pero solo recuerda la última frase
con la evocación del ecuador. Del cortometraje,
que relataba el pánico de una pequeña ante su
sombra, aún se acuerda vivamente.
Pero, tratemos primero del asunto del ecuador. Su
fértil imaginación le hace representarse la primera
chiquilla de aproximadamente veinte años diri-
giéndose a África para verificar la veracidad de las
palabras paternales. Pero no es fácil desplazarse
con precisión sobre la línea de ecuador, aunque lo
consigue. Ella se sitúa exactamente sobre la línea,
pero desgraciadamente: ¡todavía proyecta una
pequeña sombra! Se hace lo más plana posible,
pero… no se mantiene. E incluso si fuese tan
plana como una moneda, ¡siempre habría una
sombra!
10 pentagrama 2/2012
la otra cara de la luz
Los seres humanos siempre tienen una sombra, reflexiona el viajero. ¿Por qué
querer desprenderse de su sombra? ¿Y esto es malo? ¿Puede un ser humano
carecer de sombra? Un viajero busca lo opuesto de la sombra, la transparencia.
El ser humano siempre proyecta una sombra, se
dice el viajero. ¿Y esto es malo? ¿Por qué querer
desembarazarse de su sombra? ¿Y cómo explicar
el pánico de la segunda pequeña a la vista de su
‘sombra’?
Entonces, de memoria y con la ayuda de Internet,
emprende el inventario de todo lo que se refiere a
la sombra. Establece una lista bien ordenada:
1. La caverna de Platón: seres humanos encadena-
dos en una caverna ven durante toda su vida sola-
mente sus sombras proyectadas sobre la pared por
un fuego encendido detrás de ellos. Naturalmente
ellos toman estas sombras por la realidad, que por
otra parte no conocen.
la otra cara de la luz 11
Don Relyea, marcos rojos. Arte Abstracto Geométrico 2005
2. La sombra está asociada comúnmente a la
muerte y a las cosas obscuras.
3. También hay niños que se inventan juegos
divertidos con sus sombras.
4. Por otra parte, aunque hay menos adultos que lo
hacen, numerosos están en conflicto con su sombra
en el plano psicológico, y por ello van a terapias.
5. El tema de la sombra ha inspirado a numerosos
escritores: relatos sobre seres humanos sin som-
bra, o sobre sombras que quieren vivir su propia
vida e incluso dirigir, dominar la personalidad de
los seres humanos, etc. (por ejemplo, H. C.
Andersen, Stevenson, Oscar Wilde…)
6. Existen numerosas supersticiones sobre las
sombras. Algunos temen encontrarse en la sombra
de algún otro, y algunos niños coléricos llegan a
pisotear la sombra de sus padres.
La historia de la caverna de Platón interpela a
nuestro viajero: ¿Qué es esto? ¡Es posible que
exista otra realidad! ¿Lo averiguarán alguna vez
los seres humanos de la caverna? Y, ¿cómo descu-
brirlo? Nuestro viajero pensó que es muy posible,
que él también sólo viera sombras. En el fondo
siempre había esperado que todo lo que le rodeaba
no fuese la realidad final… De otra manera, ¡esto
sería demasiado triste! Por todos estos pensamien-
tos podría sentirse profundamente afligido. Pero,
¡también han ocurrido cosas turbadoras y fantásti-
cas! A veces, un árbol, una palabra, una música,
pueden conmovernos muy profundamente….
¿Cómo ocurre esto?
¿O acaso la historia de Platón se refiere sólo a la
sombra psicológica, en el sentido del propio
12 pentagrama 2/2012
aspecto oscuro? C.G. Jung escribió que a lo largo
de nuestra vida relegamos una parte de las propie-
dades al inconsciente, dejando visiblemente sub-
sistir la que aceptamos. Pero, evidentemente,
nuestra ‘sombra’ continúa siguiéndonos. Incluso
en los momentos más inesperados y de forma
repentina, podemos ver la sombra. Entonces nos
dejamos llevar, mentimos y hacemos lo que no
habríamos querido hacer. Proyectamos esta som-
bra sobre los demás: criticamos su carácter sin ver
incluso que lo que criticamos en ellos está tam-
bién en nosotros.
«¡Esto explica que la pequeña tenga miedo de su
sombra!», piensa el viajero.
Sobre el tema de las proyecciones el viajero ya
había descubierto mucho. Él ya era capaz de reco-
nocer sus propias proyecciones y de situarlas inte-
riormente en sí mismo. Haciéndolo, se da cuenta
de que el ser humano tiene todas las propiedades y
todas las posibilidades. ¡Descubrimiento decidida-
mente muy saludable!
Entonces se pregunta: ¿Y si el ser humano, en el
sentido psicológico, pudiese ya no tener lados
«sombríos»? Por el momento, el viajero no tiene
la respuesta... En ese estadio de su reflexión, llega
a la conclusión de que cada una de nuestras accio-
nes siempre proyecta una sombra. Se imagina a
los seres humanos con ‘cabezas de Jano’ una de
cuyas caras exhibe el «bello rostro» pero cuya
cabellera oculta la cara «fea» y viceversa.
Entonces se puede comprender que nosotros mis-
mos tenemos ese lado oscuro y que a los demás
les ocurre lo mismo. ¡Esto da alguna esperanza!
¡Pero también sabemos que es imposible mostrar
las dos caras a la vez!
El viajero piensa de nuevo en la chiquilla que,
sobre el ecuador, se esfuerza por hacerse ‘plana
como una hoja de papel’. Ella descubrirá que no
se puede lograr. ¡Es en vano! ¡No llega a suprimir
su sombra! Sabe solamente que si acogiera su
sombra en sí misma no sería blanca, sino gris,
¡porque todavía está presente en su ser!
El viajero decide que después de todo el dolor, la
niña debería descubrir que la Luz, en sí misma, no
tiene sombra y que la única manera de no proyec-
tar ninguna sombra es volverse totalmente trans-
parente como lo es el «No Ser».
¿Es esto posible?
Pero entonces, ¿este ser humano transparente vería
como ve la luz? ¿Acaso, mirando la Tierra, vería
únicamente la luz, una proyección de la propia
luz? Su mirada transparente vería a través de todas
las cosas, puesto que la luz atraviesa todo cuando
el ser humano ya no se encuentra por medio. El
porqué de la existencia le sería evidente. Incluso
ya no podría calificar de sórdida a la cosa más
ínfima. Tendría por fin la visión del plan en su
integridad: con niñas pequeñas, árboles, música…
y sombras.
Y su dicha sembraría con resplandores de luz todo
lo que viera. µ
la otra cara de la luz 13
Su fértil imaginación le hace ver a los seres humanos
con ‘cabezas de Jano’ una de cuyas caras exhibe el
«bello rostro» pero cuya cabellera oculta la cara «fea».
Y viceversa.
C
on estas palabras, esbozo en qué consiste
precisamente nuestra tarea: hacer de forma
que los electrones giren alrededor del
núcleo atómico de una manera ordenada. Sí, noso-
tros los regulamos en el interior de cada átomo. Al
mismo tiempo que los electrones, nosotros, los
fotones, somos las partículas elementales más
importantes del universo. Sin fotones no existirían
átomos, tampoco seres humanos, ni mundos, ni
universo. Olvidé deciros nuestro apellido: fuerza
electromagnética. ¡Pero vosotros lo habéis com-
prendido desde hace mucho tiempo!
Nuestra familia es una de las cuatro familias de
fuerza que se ocupan de perpetuar el mundo. Así
hay dos fuerzas que actúan en el núcleo del
átomo: una débil y una fuerza nuclear (o fuerte) y
dos fuerzas externas, la gravedad (fuerza de grave-
dad) y la fuerza electromagnética.
Me siento orgulloso de decir que mi familia es, en
gran medida, la fuerza más importante. En su libro
‘Lo que Darwin sólo podía saber’, Gerrit Teule ha
descrito muy bellamente nuestro trabajo. Él afirma
que se puede comparar la actividad de estas cuatro
fuerzas a la ejecución de una pieza teatral.
Las dos primeras fuerzas atómicas forman los bas-
tidores. Son un elemento importante pero pasivo.
El piso del escenario corresponde a la fuerza de
gravitación (gravedad) que permite la ejecución de
las representaciones. Pero en el escenario está la
fuerza electromagnética que muestra su arte.
Podéis compararnos a los carteros que distribuyen
pequeños paquetes de energía (información)
¡mucho más rápido que un cartero común! Los
fotones se mueven a una velocidad de 300.000
Km por segundo a través del universo. ¡Pero
dadas las enormes distancias del universo, el viaje
dura a menudo mucho tiempo! El telescopio
Hubble permite ver configuraciones estelares cuya
luz nos llega tras múltiples años-luz. Son como
deseos de buen año que nos llegan desde el tiem-
po de los faraones egipcios.
Somos más conocidos en forma de luz. Por luz, no
sólo entiendo la luz visible, con su espectro de
colores desde el rojo al violeta, lo que sólo es una
14 pentagrama 2/2012
mi nombre es «Fotón»
Yo sé como te llamas, pero tú, ¿me conoces? No obstante, si hablas de la luz, es muy
necesario, ¡pues ésta es mi especialidad! Mi nombre es Fotón. A veces se me llama
partícula de luz. Los fotones son cantidades de energía que se liberan cuando los
electrones de una órbita superior pasan a una órbita inferior alrededor del átomo.
Don Relyea, paisajes urbanos con escaleras y helipuertos II
pequeña parte. La luz es comparable a la gama de
sonidos. Hay sonidos que se encuentran por deba-
jo o por encima del umbral de la audición. La luz
ultravioleta no es visible, pero es una luz. Con la
ayuda de una placa fotosensible se puede hacer
visible. La frecuencia de las vibraciones es signifi-
cativamente más elevada que la de la luz visible.
Con frecuencias aún más elevadas, se habla de
rayos X y para acabar de rayos gama. Cuando el
valor de la frecuencia disminuye, se va del azul al
rojo hacia el infrarrojo (radiación calórica).
Las ondas de la televisión, las ondas radio, cortas
o largas, aún tienen una frecuencia muy inferior.
Éste es todo nuestro trabajo de fotón. Nuestros
ojos (los ojos de los seres humanos) son instru-
mentos perfectos. Cinco o seis de mis hermanos o
hermanas que golpean el ojo, bastan para incitar
una célula nerviosa a transmitir informaciones al
cerebro. Si el ojo del ser humano fuese sólo diez
veces más sensible, cada uno podría percibir la
mi nombre es «Fotón» 15
SE ME CONOCE MEJOR CON EL NOMBRE DE LUZ
(Paisajes urbanos con escaleras y helipuertos II) Arte Abstracto Geométrico. 2005
16 pentagrama 2/2012
Un fotón virtual intercambia energía cuando oscila entre
el campo energético en el punto cero y el mundo físico
«Dado que nuestro destino es tener un tiempo limitado para vivir una vida creativa
y llena de sentido, me pregunto si esta búsqueda hacia el porqué hago esto, de dónde
vengo y hacia dónde quiero ir, no es de hecho una forma de arte…»
Obra en papel - paisaje surrealista de Yoshio Ikezaki
débil luz de un solo color bajo forma de pequeños
resplandores de luz.
En nuestra familia, también hay fotones virtuales
que oscilan entre el campo enérgetico en el punto
cero y el mundo físico (material). Ellos tropiezan
con las partículas subatómicas de un campo de
energía superior que los absorben y entran en un
estado energético superior. Tal fotón es calificado
de virtual porque no se queda en nuestro mundo
material. Sirve únicamente para el intercambio de
la energía.
No sólo todos los aparatos electrotécnicos y elec-
trónicos funcionan con la fuerza electromagnética;
ocurre lo mismo con todas las estructuras y meca-
nismos del cuerpo humano. Así, junto con los
electrones, desempeñamos un papel crucial entre
nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Es ridículo que
tantos médicos dotados con los más modernos
aparatos trabajen gracias a la fuerza electromagné-
tica… sin que se les ocurra la idea de que el cuer-
po humano trabaja también sobre la base de esta
misma fuerza.
¡No obstante, para el ser humano, su existencia no
es siempre de color de rosa! La fuerza electromag-
nética es un luminoso poder, al menos mientras
que los científicos no hagan de ella un uso comer-
cial abusivo. Evoco aquí las telecomunicaciones,
las comunicaciones que escapan a todo control
gracias a las radiaciones impulsadas. Tal radiación
no existe en la naturaleza y los «pequeños paque-
tes» de energía (información), que son enviados a
la frecuencia de 100 impulsos por segundo para la
red del teléfono móvil GMS, golpean vuestros
cuerpos como otras tantas balas de metralleta. Así
que vuestro sistema inmunitario pierde el control
y se vuelve loco. Yo no puedo remediarlo.
Felizmente, las personas previsoras tiran de la
señal de alarma: se lee aquí y allí que los campos
electromagnéticos son, de hecho, los mayores con-
taminadores del planeta.
Casi me olvido de lo más importante: la fuerza
electromagnética de la Gnosis, la fuerza de Luz
del Reino divino primordial. Si abrís vuestro ser a
la fuerza de la Luz, ésta afluye en abundancia en
el sistema microcósmico y su radiación purifica el
campo de respiración de toda impiedad, de toda
desarmonía interior.
Aun a riesgo de decepcionarles ahora, tengo que
confesar que no estoy autorizado para dar infor-
mación sobre el trabajo espiritual de nuestros tra-
bajadores espirituales.
Sólo puedo decir que el propio procedimiento de
trabajo es comparable a todos los fenómenos habi-
tuales, con la diferencia de que operan en otra
dimensión. Esta actividad espiritual de la Luz es
una gracia inmensa, que sigue siendo un secreto
incluso para los órganos humanos más sutiles y
perceptivos. Sólo los resultados son visibles. ¡Y
esto, ya lo habéis experimentado vosotros mismos!
Está bien poder hablar con vosotros de ello. ¡Fue
agradable hablar desde el corazón, de forma tan
natural, con vosotros!
¡En efecto, hasta el último siglo, hemos trabajado
de forma totalmente anónima porque nadie había
oído hablar de nosotros! Ahora tengo que seguir.
Os he hecho llegar mis pequeños paquetes de
energía luminosa. El deber me llama. ¡Mis herma-
nos y mis hermanas me miran con una mirada
llena de reproche! µ
mi nombre es «Fotón» 17
E
n el artículo precedente de nuestra serie
sobre la Edda, nos encontrábamos en el
momento en que la flecha ciega de Hod mata
en el ser humano su percepción de la luz. La razón
(o mente), Loki, sólo conoce el sí o el no. Ella es
‘ciega’ a la atmósfera particular de Balder, que
pertenece a la esfera de vida pura.
En Lokasenna (Los sarcasmos de Loki), el semi-
diós Loki, alternativamente amigo o enemigo de
los dioses, viene a perturbar las festividades. Loki
es un personaje ambiguo y misterioso. Es un As;
como tal, a menudo combate con los gigantes. Da
a forjar a los enanos objetos mágicos tales como el
martillo Mjölnir para Thor y el anillo Draupnir
para Odín. Al mismo tiempo, Loki está orgulloso
18 pentagrama 2/2012
Numerosos mitos nos han llegado de las más
diversas épocas culturales. Estos constituyen
otros tantos puntos de vista de la humanidad
pasada sobre la creación del mundo, la actividad
de las fuerzas de la naturaleza, los dioses y el
destino de los seres humanos tras la muerte.
Con esta serie sobre la Edda hemos emprendido
un intento de hacer accesible, a la facultad
comprensiva moderna, la fuerza de expresión
de estas antiguas representaciones míticas. Esto
es de suma importancia, ya que la Edda es una
epopeya, en la que son reproducidos, de manera
incomparable, los misterios de la evolución del
mundo. Reflejan la lucha entre las fuerzas
espirituales y psicológicas, cuando la Luz trata
de levantar la oscuridad de la conciencia del ser
humano. Naturalmente, también en esta última
parte surge de nuevo la disputa.
Lokasenna – los sar
del asesinato de Baldur y es también el padre de
criaturas diabólicas engendradas con una giganta.
A menudo, Loki también es reconocido como un
héroe cultural semejante al dios griego Prometeo.
El fuego que éste ofrece a los seres humanos tiene
un efecto doble: por un lado, favorece su cultura y
su desarrollo (calor, luz, cocina, metalurgia…),
por otro, los resultados revelan en cada ocasión la
incapacidad de los seres humanos de dominar esta
cultura: siempre acaban por poner fin a la misma
por medio de armas de fuego y otras técnicas de
destrucción.
No obstante, aunque las teorías corrientes conside-
ran a Loki como un espíritu del fuego con su
potencial de bien y de mal, se podría decir que
esta visión se debe a una confusión de orden lin-
güístico con relación a la palabra ‘fuego’. En efec-
to, pocos indicios van en este sentido en el mito,
donde el papel de Loki es asociado sobre todo con
Odín, alternativamente su dócil seguidor y su mal
duende, el ‘malo’.
Ström
1
asimila las dos divinidades, hasta tal punto
que llama a Loki ‘la hipóstasis de Odín’, otra per-
sonificación del Odín del origen. Y Rübekeil
2
sugiere que los dos dioses eran en el origen idénti-
cos. (Loki vendría del celta Lugus o Lugh). La
figura de Loki no sería una creación ulterior de los
escaldos nórdicos, sino que habría salido más bien
de un arquetipo indoeuropeo común.
La muerte de Balder rompe el equilibrio entre el
espíritu y la naturaleza. Desde ese instante, la
cólera y el materialismo se apoderan de Midgard.
El período tenebroso comienza. En Oriente, se le
llama ‘Kali Yuga’. ‘Dios está muerto’, afirmará
más tarde el filosofo alemán Nietzsche. Los seres
humanos ya no pueden percibir el presente lumi-
noso del ser divino en su interior. La consecuencia
de ello es que evidentemente los seres humanos ya
no llegan a experimentar la divinidad en el mundo
exterior, en la obra de la naturaleza. Sólo les
queda la creencia en una divinidad ‘lejana’: pater-
nal, exterior, conservadora y tradicionalista.
Cuando un orden mundial -o una civilización-
pierde de vista el fundamento luminoso del
Espíritu, se materializa cada vez más.
El dragón Nidhögg (la envidia) trata entonces de
roer las raíces del árbol del mundo, el fresno
Ygdrasil. Éste se echa a temblar hasta en las altu-
ras de Asgard donde residen los dioses. A esta
señal, los Ases, poderes mundiales divinos de
tiempos remotos, se reúnen en Vigdrid, el campo
de batalla de Midgard. Allí se efectúa el combate
decisivo en el que Loki se libera de sus cadenas.
La mente separada de los dioses despliega sus
efectos. Loki entra en el escenario mundial acom-
pañado por sus hijos, el lobo Fenris al que engen-
dró con una giganta y Jörmungand, la serpiente de
Midgard. Fenris se volvió tan poderoso que es
imposible resistirle. Sólo la astucia y un cinturón
mágico pueden llevarlo a cabo: los dioses llegan a
encadenarle con un cordón mágico. Pero, en los
últimos días, es liberado: símbolo del pensamiento
materialista que ha alcanzado su punto culminante.
También la serpiente Midgard fue engendrada por
Loki con una giganta. Los dioses han arrojado a
Jörmungand al mar profundo que rodea todos los
Lokasenna – los sarcasmos de Loki 19
– los sarcasmos de Loki
países. Allí crece de tal modo que acaba por rode-
ar al mundo y se muerde la cola. Ella también sale
de la sombra para combatir a los dioses en estos
tiempos del fin. Su agitación provoca la inunda-
ción de las orillas.
Los gigantes de hielo acuden del país de los
gigantes. Surtur, el negro gigante del fuego, abrasa
el mundo con su espada encendida.
Los Ases a los que se unen los Vanes y los
Einheris atraviesan el puente del ‘Arco iris’
(Bifröst) y entablan el combate contra las fuerzas
desencadenadas de la naturaleza. El lobo Fenris
abre tanto su boca que, con su mandíbula superior,
toca el cielo mientras que, con su mandíbula infe-
rior, afeita la tierra. Engulle a Odín que se ha
aproximado con su casco, su lanza y su armadura
de oro. Widar, hijo de Odín, el más fuerte de los
dioses, poniendo el pie sobre la mandíbula inferior
del lobo, arranca con una mano su mandíbula
superior. El lobo muere. El dios Thor también
mata a la serpiente de Midgard pero, en esta lucha,
perece envenenado por el veneno de la serpiente.
Heimdall, ‘dios de la luz y de la luna’ combate
con Loki: se matan. Surtur arroja fuego sobre la
Tierra y quema el mundo entero. El árbol del
mundo también arde, pero no es consumido com-
pletamente.
Dios está muerto. El obsequio divino espiritual en
el ser humano es apagado. Pero, al mismo tiempo,
su pensamiento orientado hacia el ego es denun-
ciado. El Mundo está en crisis. El movimiento de
Los indignados es una señal clara, anunciadora de
una era nueva donde los ‘poderes mundiales’ (ban-
cos, política y dirigentes económicos) deberán
encontrar bases más humanas al servicio de la
sociedad.
Un día, los dioses crearon la naturaleza. Luego el
hombre comenzó a poner en movimiento las fuer-
zas ‘gigantes’ y se puso a su servicio. La creación
de los dioses manifestaba la vida, la que el hom-
bre solicitó de la naturaleza le dominó, generó la
muerte y la expandió. Una vez alcanzado el
umbral crítico, esta muerte que se propaga toca el
fin de los tiempos.
«El sol se oscurece, la tierra se hunde en el mar;
20 pentagrama 2/2012
El muérdago
Esta palabra viene del antiguo alto alemán, ‘mistil’ o abono.
La semilla del muérdago se encontraba en las defecacio-
nes que un ave depositaba sobre las altas ramas de los
árboles. El muérdago es un semi-parásito porque, aunque
necesite a un huésped, no le perjudica.
La lengua popular lo apoda ‘hierba mágica’. Bien dosificado,
el muérdago es una medicina utilizada para reforzar el
corazón y combatir los tumores. Las jóvenes ramas en flor,
secadas y molidas, pueden reforzar el sistema inmunitario.
Sin embargo, el muérdago es también un veneno: una
‘sobredosis’ puede causar un paro cardíaco. Al no tener
raíces, no sufre la influencia de las temporadas: parece vivir
sólo de la luz y del agua como un ser del aire. Nuestros
antepasados lo veneraban como una planta sagrada: sim-
bolizaba la victoria de la vida sobre la muerte, tanto [más]
que sus conos siempre verdes, en los altos de los árboles,
eran visibles en invierno. Los celtas y los druidas recogían
el muérdago en el roble, el árbol sagrado. Algo de la magia
del muérdago ha subsistido en nuestra época. En
Inglaterra, en Navidad, se cuelgan ramas de muérdago
encima del dintel de la puerta de entrada. La felicidad es
asegurada a las parejas de enamorados que se besan bajo
el muérdago.
En el mito, las ramas jóvenes y delicadas de muérdago no
podían aportar la desgracia. Parecían demasiado inocentes
para ser sospechosas de ello. Sin embargo, una rama de
muérdago contribuyó a la muerte de Baldur: ¡nada es lo
bastante puro como para que se pueda abusar de ello! ¡Es
asombrosa la facilidad y la rapidez con las que el pensa-
miento inferior puede paralizar e incluso matar la Luz divi-
na en el corazón! Las fuerzas del egoísmo astuto (lo que
también es Loki) siempre quieren destruir el joven princi-
pio espiritual en nosotros.
las estrellas alegres caen del cielo; y el fuego ruge
en torno al éter de vida con el que se mezcla, y
una llama incandescente se eleva alto en el cielo».
(Versículo 50)
«Garm aúlla de pavor delante de Gnipahellir; el
nudo se aflojará y el lobo saltará. Poseo mucha
sabiduría y puedo ver largamente el destino pode-
roso de los Ases combatientes». (Versículo 51)
EL DESTINO DEL ADIVINADOR, LA CAÍDA DE
LOS DIOSES DE LA BATALLA Garm es el otro
nombre de Fenrir, el lobo. Vidar, el dios ‘que reina
a lo lejos’, es decir, que está activo en segundo
plano, simboliza la revivificación de lo que el
Cristo iba a cumplir un día para el desarrollo de la
humanidad.
La Edda es una epopeya donde se desarrollan los
misterios del mundo de modo inigualable. Aún en
el siglo XXI, esta epopeya suscita siempre nuestra
admiración. A lo largo de estos comentarios sobre
Edda, hemos intentado hacer accesible al entendi-
miento actual la elocuencia de estas representacio-
nes míticas muy antiguas. La Edda transmite la
verdad única y universal en imágenes variadas,
adaptadas a la imaginación de los oyentes de
aquel tiempo. La aspiración a una «edad de oro»
ha perdurado, como una semilla, en el corazón de
los seres humanos. Cada época la ha representado
a imagen de sus propias nociones. El encarniza-
miento fratricida de Set y Osiris, el robo del fuego
del Olimpo por Prometeo y la estructura compleja
de la historia de la Edda, todos describen la lucha
entre las fuerzas espirituales y psicológicas donde
la Luz interviene con el deseo de abolir las tinie-
blas de la conciencia humana.
Desde los días de Jesús que aportó el Cristo, este
combate se ha interiorizado en el ser humano. La
misión de los tiempos nuevos para la humanidad
es volver a encontrar la atmósfera primaveral de
Baldur, hecha de luz y de vida, por un desarrollo
autónomo y la rendición a estas fuerzas de con-
ciencia. µ
Lokasenna – los sarcasmos de Loki 21
En todos los tiempos, la aspiración de una «edad
de oro» es como el germen depositado intacto en
el corazón de los seres humanos
1. Ake V. Ström, Harald Biezais : Religión de los pueblos
germanos y bálticos, Stuttgart 1975
2. Ludwig Rübekeil: Personas y nombres tribales.
En: Heinrich Beck, Dieter Geuenich, Heiko Steuer
(Hrsg.): Enciclopedia de la arquelogía germánica – Bd.
32. 2. Edición. Berlín/Nueva York 2006
22 pentagrama 2/2012
«La Luz verdadera, la Luz cósmica inmutable es
la fuente de todo lo que existe. Es la realidad
suprema. Es la luz invisible, imperceptible, para
nuestros sentidos sensoriales. Sólo puede ser
conocida desde el interior, en ese punto central,
único e inmutable, que es el punto central del
todo». (Walter Russell).
¿C
ómo definir lo qué es la realidad?
¿Cómo determinar el punto central y
desde qué punto de partida se evalúa lo
que es en realidad? ¿Acaso no comienza todo en
el interior de nosotros mismos, en el pequeño
mundo del microcosmos? En el microcosmos está
el cuerpo del ser humano: un cuerpo donde se
mueven los sentidos, los sentimientos y los pensa-
mientos, con reacciones en cadena y perpetuos
torbellinos. Esto es lo que llamamos ser humano.
Quien llega a desprenderse de esta agitación
puede experimentar que en el trasfondo se encuen-
tra una presencia que percibe todo, observa todo,
una llama apacible denominada «conciencia», la
cual hace posible todo lo existente. Mientras todo
es cambiante, la conciencia siempre permanece.
Esta llama podemos compararla a un telón en el
que se proyectan imágenes multidimensionales,
como en un holograma*.
La característica de un holograma es que cada una
de sus partes lleva varias reproducciones comple-
tas, aunque reducidas, de la imagen de origen.
Cada parte reconstituye así, aunque menos nítida,
la imagen en su totalidad.
Al aplicarse este descubrimiento tecnológico a
nuestro universo, nace la analogía, así pues, nues-
tro universo podría compararse con un holograma.
El holograma de nuestro universo pone de mani-
fiesto que todo se proyecta en él, absolutamente
todo: desde el menor copo de nieve hasta las estre-
llas, pero también incluye la imagen de otra reali-
dad, de una realidad superior que emana de una
esfera que escapa al espacio tiempo.
Este descubrimiento científico nos lleva a pensar
que la realidad del mundo que nos rodea difiere de
la percibida por el hombre anteriormente. No se
¿somos seres de luz?
¿o solamente apariencias?
En todas las cosas se manifiesta el principio vital de un organismo único. La materia
es la manifestación de la vida, pero no existe por sí misma. La materia proviene de las
ondas luminosas, átomos que transmiten las ideas del universo y, en último término,
de la divinidad. Pero no tienen vida verdadera, sólo son apariencias, proyecciones,
sueños. ¿Quiénes somos? ¿Qué somos? ¿Luz o apariencia? La respuesta a esta pregunta
debe encontrarla cada uno en sí mismo y por sí mismo.
trata de un ensamblaje de objetos y fenómenos
separados entre sí, sino más bien de una proyec-
ción en la luz de la conciencia universal.
Subrayemos también este hecho importante: todas
las partes de esta realidad están vinculadas entre sí
y cada una lleva en sí una representación de esta
realidad, lo que confirma la antigua sabiduría her-
mética: «Lo que está abajo es como lo que está
arriba». En otros términos: en todo se manifiesta
el principio vital de un organismo único. La mate-
ria es la manifestación de la vida, pero ella misma
no vive por sí misma, cualquiera que sea la forma:
ser humano, árbol o sol. La materia proviene de
ondas luminosas que transmiten las ideas del uni-
verso y, finalmente, de la divinidad. Pero por sí
misma no tiene vida verdadera, sólo son aparien-
cias, proyecciones, sueños.
Desde este punto de vista, también podemos com-
prender por qué en la ciencia y la tecnología exis-
ten múltiples teorías que intentan explicar nuestro
¿somos seres de luz? ¿o solamente apariencias? 23
Don Relyea, paisajes urbanos con escaleras y helipuertos IV. Arte Abstracto Geométrico. 2005
24 pentagrama 2/2012
mundo: teorías complicadas, siempre nuevas,
todavía incompletas, a menudo contradictorias,
incesantemente cuestionadas. Parece como si los
temas de estas investigaciones fueran sombras
inalcanzables. ¿Pues quién puede emprender inves-
tigaciones sobre sombras? ¿Las propias sombras?
¿Quiénes somos? ¿Qué somos? ¿Luz o aparien-
cia? La respuesta a esta pregunta la debe encontrar
cada uno en sí mismo. Hay una vida verdadera y
una Luz universal. No la luz que se desplaza a
300.000 Km/s, sino la que irradia a una velocidad
inconmensurable: la Luz omnipresente que no
necesita extenderse. A menudo calificada de «Luz
de las luces», su existencia es inmaterial. Es el
fundamento auténtico y realmente vivo de todo:
de nosotros mismos, así como de todo el universo.
No obstante, el ser humano debe descubrir cons-
cientemente esta Luz en sí mismo como esencia
interior. Esta esencia quiere manifestarse cons-
cientemente en nosotros y por nosotros. El mundo,
la realidad que percibimos, depende siempre de la
posición inicial de quien lo observa, de la concien-
cia del observador.
Los sentidos sólo son unos instrumentos secunda-
rios. Para obtener una imagen evidente y clara de
la verdad, debemos encontrar, en primer lugar, un
punto de percepción inmutable, estable. Así, por
ejemplo, las fotos tomadas por una cámara en
movimiento son borrosas, imprecisas, mientras
que, si nos mantenemos interiormente en calma, la
imagen es nítida. Este importante punto fijo,
inmóvil, está oculto en nosotros. Es a la vez nues-
tra esencia verdadera y el punto central común de
todo lo que existe. ¿Pero dónde encontrar este
punto central, esta esencia?
C.G. Jung, el célebre psiquiatra suizo decía:
«Quien mira hacia el exterior, sueña; quien dirige
la mirada hacia el interior, se despierta». El des-
pertar conduce hacia la verdad, ambos están vin-
culados. Para despertarse, el ser humano debe
aspirar a la verdad; debe poseer, no sólo el anhelo
de la iluminación de la percepción, sino también
el de ofrecer todo a esta Luz; ¡ciertamente de
forma progresiva, pero sin embargo todo!
El proceso nace de una percepción del corazón, y
se prosigue, día tras día, por la escucha de lo que,
desde lo más profundo del ser, vibra con el diapa-
són del alma. Sólo así, paso a paso, nos acercamos
a la fuente, a la esencia de nuestro ser.
Poco a poco, gracias a la contemplación interior y
al progreso incondicional hacia la Luz primordial,
en la senda de la verdad, la llama de la conciencia
en nuestro microcosmos se fortifica. De este
modo, las preocupaciones y ansiedades personales
son cada vez menos y, finalmente, acaban por
desaparecer. Representaciones falsas, concepcio-
nes erróneas y puntos de vista parciales se disuel-
ven -no sin dificultad y sufrimiento- en la unidad
del Todo. Esto significa mirar hacia el interior,
seguir el camino hacia la Luz original y la verdad
del propio ser. Tal proceso se caracteriza por una
vida cuya conciencia distingue perfectamente el ser
aparente del Ser, en su luminosa autenticidad. µ
* La holografía es un metódo fotográfico que permite repro-
ducir el relieve de los objetos gracias a las interferencias de
dos rayos láser.
E
l ojo no puede verse a sí mismo, sino que
necesita un espejo. El ser humano es el espe-
jo en el que Dios puede verse. El espejo de
Dios –con el fin de verse a sí mismo– es el ser
humano.
«El ser humano es el ojo del mundo; el mundo es
el reflejo de Dios, y Dios es la luz del ojo».
El ser humano es el ojo que mira en el espejo y al
igual que el espejo refleja el rostro del ser humano
que se mira en él, de la misma manera el reflejo
del ojo ve al ojo ante el espejo.
Dios es el ojo del ser humano que se percibe a Sí
mismo a través del ser humano. Esto es extraordi-
nariamente sutil. En cierta manera, Dios es el ojo
del ser humano; pero observándolo desde otro
punto de vista, el ser humano es el ojo del mundo,
pues el mundo y el ser humano son uno. A este ser
humano, que es el ojo del mundo, le llamamos el
ser humano perfecto. Y puesto que el ser humano
es la totalidad de todo lo que existe, es el mundo
en sí. «La relación que existe entre Dios y el ser
humano también existe entre el ser humano y el
mundo». (Sheikh Mohammad Lahiji).
Si nos miramos a los ojos a través de un espejo, el
ojo parece estar siempre orientado hacia alguna
parte. Y quizá te preguntes: ¿Qué mira el ojo?
¿Qué ve?
En lengua egipcia, Ra significa luz o sol. Ra es la
fuerza original cósmica creadora. Es el Sol invisi-
ble que se halla tras el sol visible, y que contiene
todos los principios o las actividades creadoras. El
Sol observable es el ojo de Ra y no el propio Ra.
En el antiguo Egipto vemos a menudo el símbolo
del ojo representado. El ojo derecho del ser huma-
no simboliza el ojo de Ra, el ojo del Sol; el ojo
izquierdo es el de la Luna. Juntos son los ojos de
Horus, el más Antiguo, y ellos representan los
poderes espirituales del ser humano.
Nuestro ojo es un órgano de luz, un atributo. Nos
ayuda a experimentar las dimensiones que la luz
ha hecho visibles. Así pues, no es un órgano de
conciencia en sí mismo.
Continuamos mirando hasta que pensamos que
vemos. Los ojos están en estrecha relación con los
órganos de la consciencia. El ojo derecho está
unido a la pineal y a la parte correspondiente del
cerebro. El ojo izquierdo está unido al pensamien-
to razonable. El centro de la pineal es muy sensi-
ble a la «luz del sol» gnóstico.
Sin embargo, el ojo derecho no puede observarlo
mientras el impulso egocéntrico esté activo en el
trasfondo. Ya que en este caso estaría sometido al
ojo izquierdo, unido a la razón, a la mente causal
fría. Entonces podríamos calificar al ojo derecho
de ciego en cuanto a su verdadera naturaleza.
A quien todavía la Luz divina no inflama es,
hablando con propiedad, un tuerto, un ser orienta-
do únicamente a la existencia en el espacio-tiem-
po. La contemplación verdadera y espiritual se
produce cuando la pineal recibe la radiación espi-
ritual solar de Ra, la corriente gnóstica de la Luz y
puede ver en ella.
Nuestros ojos atraen éteres cuya vibración corres-
ponde a nuestro estado de consciencia. El ojo no
sólo es un órgano receptor de luz sino que también
irradia luz y fuerza, la fuerza activa. Nuestros ojos
hacen visible lo que somos, quienes somos, pues
los ojos son el espejo del alma. Nuestro estado de
la luz de los ojos 25
la luz de los ojos
Nuestro ojo es un órgano de luz. Nos ayuda a percibir las dimensiones que la
luz ha hecho visibles. El ojo no sólo es un órgano receptor de luz sino que
también irradia luz y fuerza, una fuerza capaz de muchas cosas. Es una fuerza
activa. La radiación de nuestros ojos hace visible lo que somos, quienes somos,
pues los ojos son el espejo de alma.
26 pentagrama 2/2012
El ‘no ser’ del ojo es el puro espejo
en el que Dios se ve a sí mismo.
consciencia es legible por medio de este espejo. El
ojo nos alimenta, pues también puede estimular,
inflamar y crear. En este sentido, el ojo es suma-
mente mágico. A veces decimos «no poder vernos,
ni soportarnos….»
La luz de nuestros ojos, la que capta nuestra aten-
ción, está determinada por la luz de nuestra
consciencia. Esta fuerza luminosa es creadora.
Pero la imagen del mundo, que nosotros hemos
creado y proyectado así, constituye al mismo
tiempo el límite de nuestra percepción. De hecho,
continuamos manteniendo la imagen de lo que
pensamos ver.
A la luz de nuestros ojos, vemos solamente lo que
somos. La radiación de nuestros ojos forma alre-
dedor de nosotros, por así decirlo, nuestro propio
círculo de conciencia, un círculo de conciencia
cerrado: nuestro campo de visión. El día en que
una luz más elevada penetre en este círculo, nace-
rá en nosotros la comprensión de una realidad más
elevada.
La luz de los ojos que da testimonio de la llama
central del ser-yo y sólo se ve a sí misma, será
entonces inspirada por una luz superior y se retira-
rá como único punto centralizador; el ojo se vol-
verá puro y silencioso. El círculo constrictor de
nuestra mirada, fijado en nuestro propio espejo de
consciencia hipnótica, será roto entonces.
Este «no-ser» del ojo es el espejo resplandeciente
en el que Dios se ve a Sí mismo. Desde entonces,
el antiguo mundo se difumina mientras que un
mundo nuevo se desvela a nuestra visión interior.
¿Qué ve este ojo interior? ¿Quién ve con el ojo
interior? Es Horus, el ser humano divino, el per-
fecto –que los antiguos egipcios llamaban «el
Hijo»– que ve en nosotros su propio mundo divi-
no. Nosotros somos el testigo silencioso. En el
silencio, nuestro ojo puede irradiar esta fuerza
luminosa transformada. µ
la luz de los ojos 27
«Yo soy la Luz de los ojos,
el espíritu que habita
en la profundidad insondable».
(Bhagavad Gita).
«Dios, el glorioso ha dicho: Cuando amo a un servidor, soy el
señor, su oído; así que él oye a través de Mí.Yo soy su ojo, con
el fin de que Me vea.Yo soy su lengua, con el fin de que hable
a través de Mí.Yo soy su mano, con el fin de que Me agarre».
(Dhou Al Noum, místico sufí de Egipto, difundió la corriente
oculta de la Gnosis en el Islam.)
La clarividencia, la visión etérica, es simplemente una actividad
reforzada de los nervios ópticos. Éstos unen los ojos y la
pineal. La visión etérica no es la visión espiritual, el tercer ojo.
28 pentagrama 2/2012
El Nombre
Toda criatura ha surgido del Nombre Único, de donde procede y a donde volverá,
acompañado por cantos de alabanza.
El Huésped bien amado
Rechaza toda tu existencia, porque ésta no es nada más que imperfección y cizaña.
Haz el vacío en la cámara de tu corazón y prepárala como lugar de estancia para el
Bien amado. Si te marchas, Él entrará y te descubrirá Su belleza, a ti que has
depositado tu yo.
El Sin-sombra
En el estrecho camino de la Verdad, Él se mantiene sobre la línea media, de pie; no
proyecta ninguna sombra delante ni detrás de Él, ni a su derecha ni a su izquierda. En
Oriente y en Occidente se encuentra la orientación de su rezo, sumergida en un
océano de Luz divina.
«¡Saludo! ¡Oh Luz de Dios, oh infinitud sin sombra!»
Los versos del sufí Mahmoud Shabistari (1288 – 1340) que presentamos aquí son un extracto de
«El Jardín Secreto de las Rosas», obra considerada como una de las creaciones más inspiradas que la
poesía persa nos ha legado. Su belleza y sencillez dan un vibrante testimonio de la Luz.
«¡Saludo! ¡Oh Luz de Dios, oh infinitud sin sombra!»
el único
La luz
La Luz manifestada libera a los corazones cautivos
de sus seducciones, unas veces como un juglar, y
otras como un copero.
¡Quién es este cantor que, con un solo acorde de
sus suaves melodías, inflama los corazones de cen-
tenares de devotos!
¡Quién es este copero que, vertiendo una sola
copa, embriaga mil y uno! Cuando al atardecer,
entra en la mezquita, no abandona a ningún ser
humano despierto. Cuando entra en el claustro,
transforma la palabra del sufí en un relato fabuloso;
cuando entra en el hemiciclo, disfrazado de borra-
cho, el profesor se vuelve desesperadamente
confuso.
Los devotos se vuelven locos de amor hacia Él y
tienen que salir de la casa y del hogar.
De uno hace un creyente fiel, de otro uno infiel,
haciendo vacilar su mundo.
Sus labios magnifican los albergues. Por el toque de
Su mejilla, las mezquitas resplandecen. Todo lo que
deseo, lo he encontrado en Él y he obtenido la
liberación final del yo.
Mi corazón no sabía nada de Él, porque la Luz esta-
ba oculta detrás de un centenar de velos de vani-
dad, orgullo e ilusiones.
La visita
Un día al amanecer, la pura imagen de Dios pasó
por mi puerta y me despertó de mi perezoso
sueño de ignorancia. Su cara iluminó la cámara
secreta de mi alma y, en su Luz pura, mi ser se
reveló a mis ojos.
Emití un suspiro de alivio cuando vi Su faz tan pura.
Se dirigió a mí, diciéndome:
«Toda tu vida buscaste nombre y fama; pero esta
búsqueda egoica de ti mismo es engaño; te mantie-
ne a distancia de Mí.
Y añadió: Ver Mi faz, aunque sólo sea un instante,
vale más que mil años de devoción».
Sí, la cara de mi Bien amado, esta joya del mundo,
se me ha desvelado, y la vergüenza oscurece mi
alma, cuando me acuerdo de mis vidas perdidas y
de mis días desperdiciados.
El jardín secreto de las rosas, Mahmoud Shabistari
la manifestación de la luz 29
la manifestación
de la luz
30 pentagrama 2/2012
E
l número de reacciones al informe del libro
«(R)-evolución 2012: ¿por qué la humani-
dad se encuentra a las puertas de un salto
evolutivo?», Berlín 2009, incita a la redacción a
precisar algunos puntos.
Aunque Dieter Broers, el autor del libro, parezca
proporcionar un análisis sólido de los probables
acontecimientos venideros, que según él culmina-
rían en el año 2012, se impone cierta prudencia en
cuanto a la lectura y a la reflexión. La redacción
siente pues la necesidad de hacer algunos comen-
tarios. El autor se aleja mucho del marco de los
hechos científicos y da prueba de una rica imagi-
nación literaria.
La inmensa mayoría de los temas son tratados de
manera bastante especulativa y cierto número de
aspectos están lejos de ser confirmados por el
estado actual de la ciencia, independientemente de
que el autor lo afirme de vez en cuando. Sin
embargo, podemos afirmar con seguridad que,
efectivamente, ciertos impulsos, ciertas radiacio-
nes, penetran nuestro planeta, conmueven profun-
damente a la sociedad e incitan a la humanidad a
reorientar seriamente su visión y su comporta-
miento. Y son muchos los que piensan que la
supervivencia del planeta y de la humanidad
depende de eso. Desde nuestro punto de vista,
sería deseable que el propio ser humano recobre el
divino fundamento de su vida y aprecie a su próji-
mo tanto como a sí mismo. Tal fundamento une
microcosmos, cosmos y macrocosmos en un todo
vivo y confirma el hecho de que la base de la evo-
lución divina, tanto arriba como abajo, en el inte-
rior como en el exterior, «en el cielo como en la
tierra», es inmutable. Este fundamento evolutivo
se llama Vida: desde el protoplasma hasta el Hijo
del cielo, del planeta hasta el sistema de las gala-
xias, y de universo a universo. Es gratificante
comprobar que los científicos modernos saben
sobrepasar sus propias fronteras y de modo empí-
rico, intentan penetrar en campos que tienen poca
o ninguna explicación empírica.
La Redacción opina que es posible que se produz-
ca un salto de consciencia gracias al cual la huma-
nidad se armonizará mejor con una revolución
espiritual. En los artículos que propone, la redac-
ción desea favorecer estos cambios que se están
preparando desde hace décadas. También se mani-
festará una reacción opuesta a esta revolución.
El contenido de este libro, donde el autor comenta
los diversos acontecimientos, se debe según nues-
tra opinión, abordar con discernimiento.µ
franquear las fronteras
Algunas observaciones sobre «R-evolución 2012»
Nosotros, buscadores del misterio oculto, sabemos
que en todo el universo reina el sistema y el orden,
y que el universo se desarrolla de eternidad en
eternidad según leyes imperecederas.
Nosotros que, paso a paso, vamos apartando los
velos que nos separan de lo inexpresable, descubri-
mos el plan en cada realización.
Nosotros, que indagamos las relaciones entre
macrocosmos y microcosmos, reconocemos el mag-
nífico equilibrio existente en todo.
Nosotros, que subimos por los estrechos peldaños
de la escalera de Mercurio, para elevar nuestro ser
consciente en los mundos de lo invisible, vemos
fluir en el éter las corrientes de vida de los reinos
de la naturaleza.
Nosotros, que nos acercamos al gran silencio,
escuchamos las voces del silencio.
Nosotros, alumnos de la Escuela Espiritual, que
entramos en el Templo del Espíritu, alcanzamos la
gloria del pensamiento abstracto.
Nosotros, servidores del fuego, escrutamos profun-
damente las fuentes del poder humano. Sabemos,
desde siempre, cuál es la vocación del hombre.
Nosotros, cosechadores de rosas en el jardín de
Fohat, vemos brillar en un instante, como en un
arrobamiento de los sentidos, el camino de desa-
rrollo de horizonte a horizonte.
Nosotros, que de este modo multiplicamos nuestra
ciencia, ensanchamos nuestros horizontes, amplia-
mos nuestra conciencia, cargamos nuestras facul-
tades con energía dinámica, pasamos de la sorpre-
sa a la admiración, de un profundo asombro a una
balbuciente adoración, a la humildad, al servicio
de Dios.
Nosotros, de quienes se dice que tenemos el frío
raciocinio en la más alta estima, experimentamos
cómo nuestro conocimiento culmina en una profun-
da convicción religiosa.
Nosotros nos inclinamos ante la majestad de Dios,
porque toda investigación profunda revela la inter-
vención de Dios en todos los reinos, porque experi-
mentamos la fuerza que se encuentra detrás de
todo, la fuerza sublime que mueve a nuestro plane-
ta a través del espacio, a saber, la Luz del Mundo:
Cristo.
De El testimonio de la Fraternidad de la Rosacruz,
capitulo 6. Fundación Rosacruz, 1999.
franquear las fronteras 31
EL LIBRO MARAVILLOSO
32 pentagrama 2/2012
E
instein también consideraba la luz como la
mayor de las maravillas. No obstante, en sus
cálculos, la limitó a la noción de la veloci-
dad: la velocidad de la luz. Como consecuencia de
lo cual, el concepto «luz» se encontró unido al
concepto tiempo.
El reciente descubrimiento (hecho en el acelerador
de partículas CERN), en el que se debería refutar
la teoría de Einstein sobre la velocidad absoluta de
la luz, tuvo una amplitud y un impacto tales que
muchas personas comenzaron a reflexionar al res-
pecto. Porque, de conseguirse, tendría consecuen-
cias tales que situaría el mundo al revés.
Sería un cataclismo que tambalearía los funda-
mentos de la ciencia. Pues ahora tal vez parezca
un poco loca la idea de que el tiempo, la velocidad
de la luz, puede ser alcanzada, superada. ¡La
carrera para igualar o superar su velocidad puede
entonces comenzar! ¡Quien someta la luz será
dueño del tiempo!
Entonces, uno se pregunta qué puede moverse más
deprisa que la luz y llega a preguntarse, de hecho,
¿qué es exactamente la luz?
¿Acaso no existe desde hace mucho más tiempo,
fuera del paradigma científico, otra comprensión
del concepto luz, quizás menos absoluto pero
mucho más profundo? ¿Una comprensión de la
propia esencia de la Luz, en lugar de la simple
manifestación o aparición de la Luz?
La filosofía hermética da un magnífico ejemplo de
ello cuando habla sobre el alma y sus facultades
tan ilimitadas: ¡Ordena a tu alma ir a la India y
ella ya se encontrará allí…!
¿Cuál es la esencia de la luz?
Arthur Zajonc escribió en su libro ‘Ver la luz’:
En el curso de los tiempos, la ciencia creó una
imagen material y matemática de la luz tras haber
suprimido los ornamentos del Espíritu. Ella ha
recreado así, al mismo tiempo, la imagen del hom-
bre y del cosmos. Pues la luz fue antaño el ojo de
Dios, la visión de Dios).
Cuando la mirada de Ra abarcó el espacio, la luz
se extendió de un confín del universo al otro […]
¡Por consiguiente, la creación material existe a
partir de una luz condensada!
El arquitecto contemporáneo Louis Khan dijo en
una entrevista al periódico Times: Se puede afir-
mar que, de hecho, nosotros hemos nacido de la
luz. Yo creo que la luz es el creador de toda la
materia. La materia es la luz utilizada. µ
otra idea mucho más profunda 33
Mark Rothko, Orange, bronce y púrpura, 1949.
‘A veces los hombres quedan tan turbados cuando ven mi
obra que se ponen a llorar porque sienten la misma
experiencia religiosa que yo viví pintándola…’
otra idea
mucho más profunda
¿CUÁL ES LA VERDADERA ESENCIA DE LA LUZ?
D
esde el alba de los tiempos, el hombre
mide éste según la posición de la Tierra
con relación al Sol. Cuando la parte de la
Tierra que habitamos está situada frente al Sol,
decimos que es ‘de día’ y cuando se encuentra en
la parte opuesta decimos que es ‘de noche’.
El curso de la trayectoria de la Tierra alrededor del
Sol nos aporta las estaciones y la sucesión de los
años. Cada mañana, la luz del Sol nos despierta
mientras que el ocaso del Sol nos invita, cada
noche, a cerrar los ojos. Se han hecho experimen-
tos con personas con el fin de determinar el ritmo
de vigilia y de sueño en ausencia de información
del día y de la noche. En ellos se ha demostrado
que el ritmo del reloj biológico es de 24,5 a 28
horas.
Dado que nosotros recibimos la influencia del Sol
según un ritmo de 24 horas, podemos pensar que
la luz estimula aunque no sea más que un poco
nuestro organismo. Con justicia el ser humano
puede ser considerado ‘un ser fotosensible’. Esto
no debe sorprendernos visto el papel determinante
del Sol en todos los procesos vitales. Sin Sol, sin
luz, la vida tal y como la conocemos sería impen-
sable. La manecilla de las horas del reloj solar no
tolera su «yo solo cuento las horas alegres» ni el
paso de la menor nube.
EL TIEMPO RESTANTE La expresión ‘el tiempo
es luz’ es una asociación de ideas. En la actividad
humana actual, este axioma poético es reemplaza-
do por el más prosaico ‘el tiempo es dinero’. Una
variante más personal es ‘mi tiempo es precioso’.
¿Qué es «ser precioso»? Hemos recibido la vida
como un don gratuito que nos permite gozar de un
«sitio al sol» durante un cierto lapso de tiempo.
¿Y qué es lo más precioso, una larga vida o una
vida corta?
En la práctica, a menudo se prueba que no siem-
pre es fácil gozar verdaderamente de nuestro sitio
en el sol. Parece que a menudo nos falta tiempo.
Nuestra vida consiste en una sucesión de obliga-
ciones. Se trata de responder a las expectativas
mientras sólo queda poco tiempo para los place-
res. Nos preguntamos si vivimos para trabajar o si
podemos también divertirnos un poco. Quizá des-
preciamos opciones interesantes.
¿Consideramos que ciertas posibilidades son, por
el momento, irrealizables? ¿Son inaccesibles para
nosotros los caminos luminosos?
PIEDRA DE ALTAR Ya en el lejano pasado, el ser
humano era consciente de su relación sagrada con
el Sol. El 21 de junio, en el solsticio de verano, el
Sol naciente pasa entre dos Pilares Angulares de la
construcción megalítica de Stonehenge para ilumi-
nar la piedra del altar situada en el centro del cír-
culo formado por las piedras del monumento. El
21 de junio, al mediodía, el Sol se encuentra en el
cénit por encima del trópico de Cáncer, en el
hemisferio norte. Al comienzo del verano, el Sol
está más cerca de los seres humanos del Norte. La
Esfinge egipcia dirige su mirada hacia el Este,
hacia ‘Oriente’, donde el Sol nace: está orientada
‘literalmente’ hacia el Sol. Desde hace siglos, tam-
bién se han construido iglesias según el eje de la
cruz (la nave) orientada este-oeste.
34 pentagrama 2/2012
crear el tiempo:
dejar entrar la luz
Sin sol, sin luz, la vida tal como la conocemos sería impensable.
Medimos el tiempo según la posición del Sol, pero tenemos demasiado
poco tiempo para tener en cuenta la luz.Vamos a crear tiempo, para
escapar del tiempo, de forma que dejamos entrar la luz en nosotros.
CREAR TIEMPO El Sol proporciona a cada ser
humano 24 horas de tiempo por día. Por lo tanto,
es imposible que pueda hacer más por nosotros.
Se trata, pues, de la importancia que demos al
tiempo asignado de tal manera que no tengamos la
sensación de que no disponemos del tiempo sufi-
ciente, sino que anticipamos la falta inminente de
tiempo. ¿Entonces debemos preferir no hacer
algo? Con seguridad esto no va a funcionar por-
que el ser humano es una criatura de naturaleza
inquieta. Y si la necesidad de actuar, cuando el
impulso brota en nosotros, puede ser frenada,
siempre seguirá la presión que ejercen los demás
seres humanos y las condiciones de vida que
soportamos. En un reloj mecánico de cuerda
manual, la ruedecita siempre está en movimiento
hacia arriba y hacia abajo provocando así el
tic–tac, la «inquietud». La inquietud como gober-
nador del tiempo...
¡Y el desprenderse del tiempo se llama «entrar en
el descanso eterno»! A veces parece que nuestro
lenguaje cotidiano ya contiene, muy acertadamen-
te, la esencia de las cosas que no son comunes. En
cierto modo, y expresado de forma paradójica, se
podría decir que debemos crear tiempo para poder
escapar del tiempo. Entonces el tiempo se vuelve
innecesario como vehículo, tan pronto como
hemos logrado nuestro objetivo con su ayuda.
Nuestro camino a través del tiempo es un camino
de experiencias que nos puede llevar a la eterni-
dad. Una oportunidad que a menudo se pasa por
alto: ¡el camino de la vida, fuera del tiempo, hacia
la eternidad! Detrás de la Esfinge se encuentra la
gran Piramide. La gran Piramide es un templo, no
un templo para la oración o servicios religiosos,
sino un lugar de conciencia. Está construido en
piedra como un testimonio de que el ser humano
puede andar por un camino de deificación.
O para expresarlo aún con más fuerza: que el
objetivo de la vida humana es dejar tras de sí lo
biológico y elevarse hacia lo Divino. La clave de
este camino de la resurrección se nos presenta a
través de la Esfinge: alcanzaremos nuestra meta
en la medida en que volvamos nuestra mirada
hacia el Este, si nos atrevemos a ir hacia la Luz,
esta Luz de la vida original que puede iluminar la
oscuridad de nuestra existencia en esta naturaleza.
Cuando nos acercamos a esta Luz, nuestra orienta-
ción debe ser tal que la piedra del altar, en medio
del círculo de piedra –el corazón humano en el
centro de nuestro microcosmos– es iluminado
totalmente por esta Luz.
Para la consciencia gnóstica, la Esfinge simboliza
la dualidad del ser humano. El cuerpo de león
oculto bajo la arena del desierto representa su
aspecto biológico, íntimamente unido a la Tierra
de la que proviene. La cabeza de hombre con cara
divina expresa su filiación a lo divino: lo que hace
del ser humano un Hombre verdadero. µ
crear el tiempo: dejar entrar la luz 35
Lo que ha comenzado un día con la única Luz, que es el propio Dios, está sembrado en cada
ser humano y le aporta, en la vida, calor, razón, reflexión. Así, incluso en una megalópolis
como Tokio irradia, por la mano del hombre, millones de luces.
En la obra del artista tejano Don Relyea, del que este número presenta varias obras de arte,
se puede decir que todas expresan cómo, en cada átomo, en cada ser humano, la luz hace
aparecer la vida, la expresión, la unión y la diversidad.Todo está unido por la luz y por ello
decimos: ama a tu prójimo, pues su luz está también en ti y tu luz está en él…
En todo hay luz – reconócela en tu prójimo
pentagrama
MAR/ABR 2012 NÚMERO 2
El jardín secreto de las rosas
La Luz me ha encontrado…
El trasfondo de la Luz
Mi nombre es ‘fotón’
¿Somos seres de luz o sólo apariencia?
Luz de los ojos
Crear tiempo: aceptar la Luz
El ‘no ser’ del ojo es semejante a un puro espejo en el que
Dios Se ve a Sí mismo. Cuando esta nueva Luz se infama
en nosotros, un mundo nuevo se despliega al ojo interior.
¿Qué ve el ojo interior? ¿A quién ve con el ojo interior?
Ve a Horus, el ser humano divino, el perfecto, que los
antiguos Egipcios llamaban ‘el Hijo’, el que, en el ser
humano, ve su propio mundo divino. El ser humano puede
ser el testigo silencioso e iluminado. En ese silencio, el ojo
irradiará –como no puede ser de otra manera– esta fuerza
de luz transformada.
«Yo soy la Luz de los ojos,
el espíritu que habita
en el insondable fondo».
Bhagavad Gîta
Lectorium Rosicrucianum