REPENSAR

DERECHOS HUMANOS
De la anestesia a la siniestra
AUTOR
DAVID SÁNCHEZ RUBIO
A mi tía Julia, a mi tío uis,
a mis !rimas Ana"el # Julia $aría
# a mis %ermanos # %ermanas
Amalia, Cristina, Julia # Os&ar
INDICE
ÌNTRODUCCÌÓN …………………………………………………………… 5
CAPÌTULO Ì. Sobre derechos humanos y derechos: imágenes, espejos,
Ceguera y oscuridades…………………………………………………… 13
1. Ìntroducción ………………………………………………………. 13
2. Sobre derechos humanos y derechos fundamentales…….. 15
3. Derechos Humanos, reversibilidad y tramas sociales ………. 18
4. Procesos de lucha y derechos humanos. Una propuesta
de definición ………………………………………………………. 22
5. Procesos de lucha y el peso de un origen …………………… 25
CAPÌTULO ÌÌ. Reflexiones e (im)precisiones en torno
a la intervención humanitaria y los derechos humanos …………… .. 39
1. Sobre la defensa internacional de derechos humanos
en situaciones de violaciones graves y masivas ……………. 39
2. Ampliando y abriendo horizontes …………………………… 44
3. Dudas, inquietudes, premisas e hipótesis de trabajo en torno
a la "intervención humanitaria¨ a partir de la articulación
de tramas sociales ……………………………………………… 48
4. ¿Qué se entiende por "intervención humanitaria¨
y por "intervención de humanidad¨ ……………………………… 57
5. Los conceptos de "intervención humanitaria¨
y de "intervención de humanidad¨ ………………………………. 59
5.1. El concepto de "intervención¨…………………………….. 65
5.2. Sobre el concepto de "asistencia humanitaria¨ y el
problema de la protección de los derechos humanos ... 69
5.3. Activismo en derechos humanos y asistencia humanitaria.
Un ejemplo ……………………………………………………. 77
CAPÌTULO ÌÌÌ. Paradojas de los universal, derechos humanos
y pluriversalismo de confluencia ………………………………………….. 83
1. El empuje de la inmigración y su incomodidad …………………. 83
2. Tres paradojas en el lenguaje hegemónico sobre lo universal… 84
2.1. Primera paradoja. Poder y aparente doble interés ……………… 85
2.2. Segunda paradoja. Globalización y universalidad……………….. 88
2.3. Tercera paradoja. Ìnversión ideológica y negación
de derechos ………………………………………………………….. 91
3. La relación universalismo/particularismo …………………………. 95
3.1. Dos versiones contrapuestas ………………………………………. 97
4. Pluriversalismo de confluencia…………………………………….. 100
5. Abstracciones, idealizaciones y exclusiones…………………….. 103
CAPÌTULO ÌV. Ciencia-Ficción y derechos humanos:
Tramas sociales y principios de imposibilidad…………………………… 111
1. Ìntroducción. Ciencia, ficción y derechos ………………………… 111
2. Dos posibles conexiones entre ciencia-ficción y
Derechos humanos…………………………………………………. 119
2.1. Algunos marcos categoriales en ciencia,
Ciencia-ficción y derechos humanos……………………………... 121
2.2. Derivas de los principios de imposibilidad y
tramas sociales ……………………………………………………… 124
ÌNTRODUCCÌÓN
“Y entonces, ¿en dónde empiezan los derechos humanos? En lugares
cercanos a casa –tan cercanos y tan pequeños que no se pueden ver en
ningún mapa mundial! Y, sin em"argo, son el mundo de la persona individual#
el vecindario en el cu$l viven# la escuela o universidad en la que estudian# la
%$"rica, %inca u o%icina en la que tra"a&an! 'ales son los lugares en que todo
hom"re, mu&er, niña o niño "uscan igual &usticia, iguales oportunidades, igual
dignidad sin discriminación! ( no ser que estos derechos tengan importancia
all), no la tendr$n en ningún otro lugar, *in acción ciudadana para de%enderlos
en las cercan)as del hogar, "uscaremos en vano en el mundo amplio+
(Eleanor Roosevelt, The great question, referencia tomada de Alda Facio
-editora-), Declaración Universal de Derecho Humanos: texto y comentarios
inusuales, UNÌFEM-ÌLANUD-Programa Mujer, Justicia y Género, San José de
Costa Rica, 2001, p. 195).
En la época actual, y dentro de la cultura occidental, el imaginario sobre
el cuál se fundamenta y se asienta nuestra manera de entender derechos
humanos es insuficiente, bastante reducido y demasiado estrecho. Afirma
Eduardo Galeano que tan grande es el abismo entre lo que se dice y lo que se
hace sobre derechos humanos que, cuando ambos van caminando por la calle
y se cruzan en una esquina, pasan de largo sin saludarse porque no se
conocen.
Por lo general, todos somos conscientes de la gran separación que
existe entre lo que se proclama y se discursea acerca de derechos humanos, y
lo que se realiza, se construye y se hace en la práctica. Dentro de la amplia
gama de actitudes que hay con respecto a la posibilidad de que los derechos
humanos sirvan como idea y concepto emancipador, están aquellas posiciones
de personas privilegiadas que se lo toman a broma y, de manera convencida,
expresan su escepticismo sobre su utilidad, pese a que esa misma distancia
entre la teoría y la práctica sea el mejor ejemplo de que las cosas les pueden ir
muy bien a unos y muy mal al resto. Otros comportamientos son, en cambio,
los de quienes sabiendo de su importancia, se encogen de hombros como
diciendo "esto es lo que hay¨. Finalmente, está la actitud de mucha gente
desengañada que, con toda la razón del mundo, no tiene ninguna esperanza
de que les sean reconocidos sus derechos. Por experiencia, no confían en la
autoridad, ni en los estados, ni en el mundo jurídico, ni tampoco que los
tribunales de justicia se los garanticen, al menos, en vida y en un tiempo
prudencial.
En definitiva, parece que si existiera una cultura de impotencia y
excesivamente conformista que, bajo la excusa de ese abismo entre lo dicho y
lo hecho, adopta la actitud de seguir dejando las cosas tal como están. A lo
mejor es que ésta separación que damos como natural e indiscutible, sea una
de las razones que justifican la indolencia y la pasividad a la hora de construir
día a día y en todos los lugares sociales, derechos humanos. Quizá ahí esté la
trampa: al considerarse como natural, normal e indiscutible la distancia entre la
teoría y la práctica, se está consolidando y fortaleciendo una forma de entender
y practicar la convivencia humana sin más pretensiones, que interesa a
quienes más les beneficia que eso sea así, porque de esta manera se logran
muchos beneficios egoístas y se evitan muchos problemas y dolores de cabeza
relacionados con la movilización y la resistencia popular. Siendo los menos,
salen ganando en un estado de hecho en donde la gran mayoría sale
perdiendo.
A través de los distintos trabajos que se recogen en este libro, se
pretende subrayar, desde temáticas diferentes, cuáles son algunas de las
razones de las deficiencias, las carencias y los límites de esta idea reducida y
estos comportamientos blindados sobre derechos humanos desarrollados en
nuestras sociedades constitucionales y democráticas. Por medio del
atrevimiento de aventurarnos en campos tan dispares y diversos como los de la
ciencia-ficción, la mal llamada intervención humanitaria, el universalismo, el
relativismo y la pluriversalidad y el proceso de gestación occidental de
derechos humanos, se manifiesta la necesidad de resignificar y revisar, sobre
la base de las tramas sociales, una concepción excesivamente eurocéntrica,
formalista, normativista y jurídico-positivista de los mismos
1
.
Pero, ¿Por qué decimos todo esto? Como una posible respuesta y,
también, como una manera adicional de destacar el denominador común de la
denuncia sobre la concepción menguada de concebir derechos humanos y de
la propuesta que subyace en todos los trabajos de este libro, podríamos
reflexionar sobre el siguiente ejercicio:
Pensemos en la gran cantidad de violaciones de derechos humanos que
todos los días suceden en el mundo. Seguro que coincidiremos en que son
muchísimas, imposibles de calcular con precisión y exactitud. A continuación
reduzcamos el ámbito de visión del espacio geográfico donde ocurren estas
violaciones y miremos, por ejemplo, en el continente en que vivimos (puede ser
Europa o América). Con certeza seguiremos estando de acuerdo en las
innumerables violaciones de derechos humanos que ocurren cada hora, cada
minuto, cada segundo en nuestra región o continente. Ahora fijémonos
únicamente en el país de nuestros amores: Costa Rica, España, Colombia,
México, Ecuador, Brasil… El volumen de agresiones y atentados contra la
dignidad de la gente sigue siendo altísimo. Sigamos estrechando la geografía.
Situémonos en la ciudad donde vivimos: Sevilla, México DF, Sao Paolo,
Bogotá, Madrid…Seguro que también hay bastante conculcaciones de
derechos humanos durante las 24 horas del día.
Una vez que nos hemos hecho idea de este estado de cosas, a
continuación hagamos la siguiente comparación: ¿Cuántas de esas violaciones
de derechos humanos que suceden en Sevilla o en el DF todos los días son
atendidas judicialmente? Demos otra vuelta de tuerca: ¿Cuántas no solo son
atendidas judicialmente sino, además, con sentencia favorable? ¿y con
sentencia favorable y que se haga realmente efectiva.
¿Podríamos decir, siendo algo generosos, que la proporción es un
99,99% de vulneraciones de derechos humanos y un 0,001% de casos que si
son atendidos judicialmente con sentencia favorable y de manera efectiva?
Pese al conocimiento que tenemos de esa desproporción entre lo
violado y lo garantizado estatalmente, algo sucede cuando el imaginario que
predomina en nuestro cotidiano se da por satisfecho resignadamente cuando
concibe qué derechos humanos pasan, únicamente, por las vías normativa y
judicial que los hace realmente efectivos. Quedan claras las consecuencias de
1
El &on&e!to 'e (tramas so&iales) lo tomamos 'el *il+so*o &%ileno # analista !olíti&o %elio
,allar'o- Tam"i.n a este estima'o # a'mira'o ami,o le 'e"emos mu&%as 'e las i'eas a/uí
e0!uestas- Ver sus li"ros 1olíti&a # trans*orma&i+n so&ial- Dis&usi+n so"re 'ere&%os %umanos,
E'itorial Tierra Nue2a, 3uito- 45556 Si,lo 77I8 $ilitar en la i9/uier'a- Arle:in, San Jos., 455;6
Si,lo 77I6 1ro'u&ir un mun'o, Arle:in, San Jos., 455<6 # 'ere&%os %umanos &omo mo2imiento
so&ial, E'i&iones Des'e A"a=o, Bo,ot>, 455<-
esta manera de pensar en cuanto al pequeño y reducido ámbito de las
demandas y las reivindicaciones que son atendidas jurídicamente y con final
feliz. Si, además, a todo esto lo acompañamos con una idea previa sobre la
condición natural de los derechos, consustancial a la condición humana, los
resultados no pueden resultar más desesperanzadores y conformistas, porque
con toda tranquilidad o con todo sufrimiento, podemos ir con la cabeza alta
junto con nuestros derechos naturales, que están ahí, a la tumba,
independientemente de que nos hayan quitado la vida poco a poco o de
repente, matándonos o asesinándonos.
Hay que precisar con respecto a todo lo que estamos diciendo en el
contexto cultural al que nos estamos refiriendo es el propio de las sociedades
occidentales en donde predomina las formas de estados constitucionales de
derecho, por muy restrictivos y frágiles que sean en algunos lugares. En
concreto, y salvando las distancias, nos ubicamos en aquellos países de
capitalismo central propios del área europea y norteamericana y en aquellos
otros países de capitalismo periférico dependiente pertenecientes al mundo
latinoamericano que apuestan por una forma de gobierno constitucional de
estado.
De todas formas, si retomamos la reflexión sobre la cantidad mínima de
violaciones de derechos humanos atendidas judicialmente, podemos meditar
sobre otra consecuencia reduccionista: resulta curioso que cuando pensamos
que los derechos humanos solo se cumplen por la vía jurídico-positiva y que,
además, se vulneran principalmente antes de ser reclamados ante los
tribunales, al final resulta que estamos defendiendo una posición post-violatoria
y contradictoria de derechos humanos , es decir, que solo se hacen efectivos
cuando han sido violados, no antes. Pasamos la patata caliente de su
constitución, resarcimiento y reconstrucción (algo imposible de quien sufre las
consecuencias de una agresión, robo, asesinato o tortura), una vez que han
sido destruidos por la acción de seres humanos que atentan contra las
dignidades de otros seres humanos. De nuevo, podemos quedarnos contentos
si somos escépticos con el iuspositivismo y, en cambio, adoptamos una postura
iusnaturalista. En este caso, puesto que consideramos que tenemos derechos
por nuestra propia naturaleza, la importancia de hacerlos y de construirlos cada
día, desaparece o se traslada a una mínima expresión. Si se tienen, que no se
hagan puede ser algo secundario o apenas preocupante.
Asimismo, ocurre otro efecto simplificador: es sabido por todos que las
relaciones de poder se desarrollan en todas las esferas y en todos los espacios
sociales. Ìgualmente sucede con sus excesos. Nuestro imaginario sobre
derechos humanos está constituido de tal manera que sólo las
extralimitaciones de poder que se dan en determinados lugares y no en otros,
pueden ser denunciados al estado por medio de sus tribunales, siempre que
estén tipificados esos hechos y reconocidos los derechos violados por la
constitución o por el ordenamiento jurídico en general. Resulta curioso que sea
en la esfera pública (aunque cada vez se esté reduciendo) y no en la privada
(mundo económico o espacio doméstico), donde se establezcan mejores
sistemas de protección de derechos. Además, si añadimos el hecho de que en
América Latina, los estados son estructuralmente corruptos y patrimonialistas,
los índices de violación y vulneración se multiplican. Por esta razón, tal como
afirma Helio Gallardo, los derechos humanos pasan por otra parte. No se
puede dejar absolutamente todo el aparato de protección en manos de un actor
sospechoso de prestarse al juego del poder.
Entonces, por todas estas y otras razones, la cultura sobre la que se
asienta nuestra defensa de los derechos humanos o es mínima o es anestésica
o brilla por su ausencia, al no potenciar las dimensiones no jurídicas de su
articulación, reconocimiento y de respeto previas a su violación (pre-violatorias)
y que se desarrollan en todos los espacios sociales (íntimo, doméstico, de
reproducción, de mercado, de ciudadanía, de comunidad, etc.). Resulta
decisivo descubrir que realmente, son nuestras relaciones y prácticas o tramas
sociales tanto jurídicas como no jurídicas las que, en cada momento y en todo
lugar, nos dan la justa medida de si hacemos o no hacemos derechos
humanos, de si estamos construyendo procesos de relaciones bajo dinámicas
de reconocimiento, respeto e inclusión o bajo dinámicas de imperio,
dominación y exclusión.
2
En definitiva, si realmente estamos contribuyendo a
que los derechos humanos existan o no existan en nuestra cotidianidad. De ahí
la necesidad de reflejar permanentemente su dimensión política, sociohistórica,
procesual, dinámica, conflictiva, reversible y compleja. Por tanto, hay que
apostar por una noción sinestésica de derechos humanos, en donde los cinco o
seis sentidos actúan simultáneamente las veinticuatro horas del día.
Ante este panorama y tras esta evidencia, algo sucede cuando nuestro
imaginario se mueve dentro de unos esquemas que no cuestionan las
limitaciones de una forma de pensar ni de una manera de entender derechos
humanos. Si resulta que nos conformamos con que sean los especialistas en
derecho, los operadores jurídicos y, en último caso, los tribunales de justicia de
ámbito nacional o internacional quienes nos digan cuáles son nuestros
derechos y, además, resulta que sobredimensionamos y sólo nos preocupamos
por la etapa o dimensión post-violatoria de los mismos, que queda circunscrita
a la esfera de su reivindicación judicial, una vez que han sido violados, al final,
lo que estamos consolidando es una cultura simplista, deficiente, insuficiente y
estrecha de derechos humanos.
2
No 2amos a 'etenernos a%ora en las &onse&uen&ias limitati2as /ue tam"i.n tiene el
!ara'i,ma monista 'el 'ere&%o- 1ara una 2isi+n 'es'e el !luralismo =urí'i&o 2er Antonio Carlos
?ol:mer, Pluralismo jurídico. Fundamentos de una nueva cultura del derecho, $a'- Se2illa,
455<
A través de los diversos trabajos de ,epensar derechos humanos! -e la
anestesia a la sinestesia, pretendemos destacar y acentuar los límites de esta
posición excesivamente normativista y formalista. Si no tenemos claro que son
nuestras acciones diarias y cotidianas en todos los ámbitos sociales donde nos
movemos las que articulan espacios de reconocimiento de dignidad, siempre
adoptaremos una postura demasiado delegatoria y pasiva que reproducirá una
efectividad circunscrita, mínima y azarosa de derechos humanos.
Si hay que aclarar, para no llevar a equívocos, que con esta denuncia no
estamos negando la importancia que tienen los ordenamientos jurídicos, los
estados constitucionales de derecho y los sistemas de garantías estatales de
los derechos fundamentales. Queda fuera de toda duda su necesidad. Son
conquistas humanas que hay que consolidar y reforzar, sin caer en
eurocentrismos, pero con la única y exclusiva forma de garantía contra los
diferentes excesos de poder. Siendo necesarias, son insuficientes por muchas
razones. Está muy claro que hay que mejorar y fortalecer el papel del derecho
y de los sistemas de protección de los derechos humanos tanto a nivel nacional
como internacional, así como se hace imprescindible reconocerlos
institucionalmente, pero hay que darle el exclusivo y el único protagonismo a
esta dimensión normativa.
No se trata sólo de incrementar una conciencia y una cultura jurídica de
protección, sino, además, potenciar una cultura de derechos humanos en
general, integral, porque, en realidad, somos todos los seres humanos ahí
donde nos movemos quienes utilizando o no utilizando la vía jurídica,
participamos en los procesos de construcción o destrucción de derechos
humanos, seamos o no seamos juristas.
Cuando mayor sea esa cultura sobre derechos humanos, menores serán
las demandas que tengan que pasar por los tribunales. No es lo mismo
promocionar y generar derechos humanos fuera y dentro del ámbito jurídico, ya
sea como juez o fiscal, abogada, padre, madre, hijo, hija, empresario,
empresaria, profesora, médico, portero, taxista, joven, anciano, etc., que
considerar, como si fueran hechos consumados que, al no respetarse
externamente, en el vivir cotidiano, únicamente pueden garantizarse al interior
del mundo del derecho. Por el contrario, en ambos lugares se hacen y
deshacen derechos humanos.
Todos los artículos presentados son versiones modificadas, corregidas y
ampliadas de trabajos anteriores. Al comienzo de cada uno de ellos se cita la
versión original de los mismos.
En el primer trabajo titulado "Sobre derechos humanos: imágenes,
espejos, cegueras y oscuridades¨, se analizan los orígenes de los derechos
humanos en el contexto del tránsito a la modernidad y se destaca el peso
limitativo que ese origen ha tenido en otras luchas políticas y reivindicaciones
populares (movimientos de trabajadores, de mujeres, de negros, de indígenas,
de campesinos, etc.). Asimismo, se subraya que derechos humanos tienen que
ver no sólo con dimensiones normativas e institucionales, sino también y
principalmente con tramas sociales, con los procesos en donde se articulan
relaciones humanas de dominación o de emancipación y liberación, siendo
clave vislumbrar los momentos en donde los rostros múltiples del poder se
exceden provocando situaciones de exclusión, marginación y discriminación.
La resistencia y la rebeldía contra esos excesos son fuente de instancias
liberadoras que tienen mucho que ver con derechos humanos.
Bajo el nombre de "Límites (im)precisiones de la intervención
humanitaria y derechos humanos¨, cuestionamos el uso de la fuerza armada
como instrumento de protección de derechos humanos. No se protege la vida
con armas de muerte. En casos excepcionales y por estado de necesidad se
puede utilizar la vía militar para evitar situaciones de genocidio pero, al mismo
tiempo, se violan derechos a quienes mueren por ese uso. No se puede
legitimar éticamente el uso de la fuerza militar como mecanismo que reconoce
derechos. Asimismo se critica el concepto de intervención humanitaria o
intervención de humanidad. Se termina el trabajo haciendo una serie de
reflexiones sobre la falsa separación entre ayuda humanitaria y el ejercicio de
los derechos humanos.
En tercer lugar, bajo el título de "Paradojas de lo universal, derechos
humanos y pluriversalismo de confluencia¨, teniendo como trasfondo el
problema de la inmigración, replanteamos la relación entre el binomio
universalismo y el particularismo y cuestionamos aquellas posiciones
maniqueas que los conciben como pares opuestos y en sistemática
confrontación. Relativizamos la separación entre uno y otro y expresamos
algunos ejemplos de la complicación entre ambos. También analizamos
algunos procesos de inversión ideológica de derechos humanos. Finalmente
hablamos de pluriversalismo de confluencia como expresión de que hay
caminos distintos de construcción de lo universal que pueden confluir en un
proceso cultural de intercambio y reconocimientos mutuos.
Finalmente, el trabajo "Ciencia-ficción y derechos humanos: tramas
sociales y principios de imposibilidad¨ es una versión ampliada de otro trabajo
publicado en *uturas y %ragmentos! .uerpos y territorios en la ciencia%icción,
fundación Antonio Tapies-Constant, Barcelona, 2005. En él se profundiza una
posible relación entre el mundo de la ciencia-ficción y los derechos humanos.
No sólo existe una literatura y una filmografía de obras de ciencia-ficción
barata, de mala calidad y con fines exclusivamente comerciales, sino también
hay una literatura y filmografía de carácter crítico y trasgresor. Se insiste en la
importancia de las tramas sociales y utilizamos el concepto de derechos
humanos y los denominados principios de imposibilidad como otra manera de
construir nuestro presente a través del imaginario sobre el futuro. Según se
construya este, el presente será más o menos sacrificado. La condición
humana siempre aparece positiva o negativamente en este tipo de obras, bien
desde el reconocimiento de la pluralidad o la diferencia o bien desde la
imposición autoritaria de un único modo de ser humano.
Terminar diciendo que este libro está escrito desde el mundo académico
pero siendo consciente que la realidad humana y la realidad en general
siempre exceden a cualquier mirada. Ìncluso lo que aquí desarrollamos es un
testimonio teórico que trata de no olvidar que lo verdaderamente importante en
esta vida son los plurales y ricos actos y testimonios que realizamos todos los
días los seres humanos de carne y hueso.
Agradecer a Juan Carlos Suárez y a la editorial MAD las facilidades
mostradas para publicar esta obra.
Para terminar, decir que Repensar derechos humanos. De la anestesia a
la siniestra está dedicado con amor a todas esas personas amigas y queridas
que valen la pena. Ellas saben quiénes son y sin ello el sentido de la vida
pierde su referente de ser vivida. Nunca dejaré de mostrar mi gratitud infinita a
Pilar G. Cruz Zúñiga, cómplice de conocimiento, corazón y experiencia. Con
ella he descubierto lo que es afortunado y feliz en un mundo tan lleno de
infortunios e infelicidades.
CAPITULO I
Sobre derechos humanos:
imágenes, espejos, cegueras y oscuridades
3
I. Introducción
3
Versi+n ori,inariamente titula'a (Acerca de la democracia y los derechos humanos: de
espejos, imágenes, ceguera y oscuridades), a!are&i'a en San&%e9 Ru"io, Da2i'6 Herrera
@lores, Joa/uín # Car2al%o, Salo, Anúario IberoAmericano de direitos humanos A455BC4554D-
umen Juris, Rio 'e Janeiro- 4554,- 1!- <EFGH-
Alberto Maturana y Francisco Varela, en El $r"ol del conocimiento, nos
cuentan una anécdota bastante curiosa: en Nueva York, en el barrio del Bronx,
hay un zoológico dentro del cual nos topamos con un gran pabellón dedicado
expresamente a los primates. Los hay de todos los tipos y clases: gorilas,
macacos, chimpancés, gibones…Pero lo que llama más la atención es que en
el fondo, apartada, nos encontramos con una jaula bien protegida y cerrada
con barrotes muy gruesos. Cuando uno se acerca a ella, puede leer un rótulo
que dice: El primate m$s peligroso del planeta. Y al mirara entre las barras de
hierro, con sorpresa, uno ve su propia cara. Seguidamente se informa que el
hombre ha matado más especies sobre el planeta que ninguna otra conocida
4
.
Tampoco sería destinado añadir que, además, es la especie que más se ha
agredido contra sí misma.
Múltiples son las teorías y los discursos que destacan la dramática
situación en la que actualmente se encuentra tanto la Humanidad como la
Naturaleza, y en donde se resalta la especial responsabilidad que la acción
humana posee. Pero no nos vamos a detener ahora en estos diagnósticos. Lo
que si vamos a hacer es quedarnos expresamente con esa figura del espejo, a
través del cual podemos vernos y por medio del cual, tenemos la posibilidad
de hacernos cargo de nuestra situación. Con él, de ser miradores pasamos a
ser los mirados.
El propio Boaventura de Sousa Santos, señala que hay espejos usados
por los individuos, que son de vidrio, pero que también hay espejos usados por
las sociedades. Sin ser de cristal son simbólicos, no físicos. Mediante ellos se
representan un conjunto de instituciones, mediaciones, normatividades e
ideologías ÷como son la ciencia, la religión, el derecho, el estado, la
tradición…- que esta"lecen correspondencias y &erarqu)as entre campos
in%initamente vastos de pr$cticas sociales! La realidad social, sus órdenes y su
organización de identidades, semejanzas y correspondencias, quedan
construidos por las imágenes a las que otorgamos el estatuto de decirnos cómo
viven nuestras sociedades. Lo que esos espejos reflejan es lo que las
sociedades son
5
.
El mismo autor va más allá cuando explica que incluso esos espejos de
uso social pueden llegar a tener vida propia. Siendo procesos y fruto de
procesos, cuanto más importantes sean más posibilidades tendrán que adquirir
una vida independiente. En ese instante, en vez de verse la sociedad reflejada
en el espejo, es el espejo el que pretende que la sociedad lo refleje. De objeto
con el que mirar y transformar el mundo, pasa a ser el mismo mirar que detiene
4
$aturana, Al"erto # Varela, @ran&is&o- !l árbol del conocimiento. "as bases biol#gicas del
conocimiento humano- De"ate, $a'ri', BGGG, !- BG-
5
Ver su A cr$tica da ra%ao indolente. &ontra o desperdicio da e'periencia, Corte9 E'itora, Sao
1aolo, 4555, !!- IJFIH-
y congela la realidad. El espejo la sustituye. Ìncluso pasa a ser un super-sujeto
en el ya nadie se reconoce. Provoca una desorientación social y se convierte
en una estatua. La sociedad no llega a conocerse en ella porque deja de
mostrar imágenes creíbles. La estatua tiene una mirada vacía y opaca, ciega
que, con vida propia trata de mirarse a sí misma, a los pies que la sostienen.
Se tambalea, se desequilibra y cae.
Pero no sólo la gravedad del problema radica en el derrumbamiento de
las mediaciones que se convierten en figuras de piedra inconsistentes. Si hay
espejos que no nos saben explicar nuestro mundo, también hay y permanecen
otros cuyas imágenes pueden ofrecer un potencial y una capacidad de darnos
soluciones a quienes, se supone, somos los que ponemos los ojos para ver.
Por ello, la situación se agudiza negativamente cuando es el ser humano, a
pesar de ser quien mira, el que se queda ciego aun viendo. El escritor
portugués José Saramago, premio nobel de Literatura, en su Ensayo so"re la
ceguera
/
, a través de un juego de imágenes, invierte visualmente lo que
sucede en la realidad bajo una situación en la que todo el mundo
repentinamente se va quedando ciego. El drama de la ceguera es el drama de
nuestro tiempo, porque somos ciegos que, viendo, no vemos la injusticia, las
situaciones de muerte y podredumbre provocada, el desprecio por lo humano y
el rechazo de la dignidad del ser humano en nuestro vivir cotidiano.
De espejos, de imágenes, de miradas de autoconocimiento y de miradas
ciegas, de reflejos y de estatuas vamos a hablar en este trabajo dedicado a un
acercamiento, más o menos contingente y superficial, a una mediación que,
construida por nosotros, nos permite conocernos en nuestros defectos, en
nuestros dramas y en nuestras carencias. Son los derechos humanos. Lo
haremos, sobre todo, situándonos principalmente en el ámbito del mundo
latinoamericano, teniendo en cuenta el contexto de la denominada
globalización y según esa ideología que quiere apropiarse de sus diversos
procesos, como el neoliberalismo.
Abordaremos el concepto de derechos humanos desde un carácter más
epistemológico y axiológico, tocando facetas relacionadas con su estructura y
su fundamentación. Cuando hablamos de derechos humanos en América
Latina es reconocer la distancia entre el discurso que lo promueve y su
práctica. Es certera la parábola de Eduardo Galeano cuando dice que en las
sociedades latinoamericanas, tanta es la lejanía entre el discurso y la práctica
que, cuando ambos se topan en una esquina, pasan de largo sin reconocerse
7
.
Que los derechos humanos posean unos límites y unas carencias tanto
en su manera de ser concebidos como en su reconocimiento, puede reflejar
6
E'it- Santillana, $a'ri', BGG<-
7
Re*eren&ia toma'a 'e %elio Kallar'o- Política y trans(ormaci#n social. )iscusi#n sobre
derechos humanos, SER1AJCE'itorial Tierra Nue2a, 3uito, 4555-
nuestra ceguera que viene provocada o bien porque nos movemos con
imágenes que no nos sirven ya que los espejos que nos reflejan se han
convertido en estatuas, o bien porque no queremos ver la patética situación de
nuestra realidad pese a contar con la mejor visión y los mejores espejos para
reconocernos. Quizá, con este trabajo, se contribuya a mantener la situación.
Los mismos espejos simbólicos que uno crea son tan frágiles como el cristal.
Sólo queda la esperanza de que, al menos, su reflejo nos permite traspasar la
oscuridad excluyente de algunas zonas hacia la penumbra de inclusión del
mayor número de espacios de convivencia.
2. Sobre derechos humanos y derechos fundamentales
Cuando se habla de democracia no sólo hay que entenderla desde el punto de
vista formal o procedimental. No se reduce exclusivamente a un método para la
toma de decisiones colectivas. Se podría decir que junto al quien y al cómo
referidos a reglas procedimentales que expresan la soberanía popular y el
juego de las mayorías, la democracia también posee una dimensión sustancial,
en tanto en práctica y modo de vida y en tanto a contenidos que hay que
respetar, garantizar y, además, permitir desarrollar. Es este ámbito, que hace
referencia al qu0 de las decisiones, el que viene estructurado y delimitado
principalmente por los derechos humanos.
Desde un punto de vista estrictamente jurídico e interno del derecho,
Luigi Ferrajoli señala que los derechos fundamentales son los vínculos y los
límites normativamente impuestos tanto a las decisiones de las mayorías como
al libre mercado. Circunscriben la esfera de los indecidible, de lo que no puede
ser decidido, expresándose, respectivamente, como prohibiciones (derechos de
libertad) y obligaciones públicas (derechos sociales)
8
. Por derechos
fundamentales entiende todos aquellos derechos su"&etivos que corresponden
universalmente a “todos+ los seres humanos en cuanto dotados del status de
personas, de ciudadanos o personas con capacidad de o"rar
1
! Es una
8
ui,i @erra=oli, "os (undamentos de los derechos (undamentales, Trotta, $a'ri', 455B, !- E<
9
í'em, !- BG- 1ara una "re2e a&lara&i+n, 'e&ir /ue ui,i *erra=oli &on&i"e los 'ere&%os
%umanos &omo un ti!o 'e 'ere&%os *un'amentales8 a/uellos 'ere&%os !rimarios o sustan&iales
'e las !ersonas /ue &on&iernen in'istintamente a to'os los seres %umanos en &uanto
!ersonas, in&luso si no son ni &iu'a'anos ni &a!a&es 'e o"rar A!!- 44 # 4GED- Si los 'ere&%os
*un'amentales son el ,.nero, los 'ere&%os *un'amentales son una es!e&ie 'el mismo, un ti!o
es!e&í*i&o- os sitLa 'entro 'el >m"ito interno, normati2o # =urí'i&oF!ositi2o 'omina'o !or el
&on&e!to m>s ,eneral 'e 'ere&%os *un'amentales-
Nosotros, al &ontrario, 'e*en'emos una &on&e!&i+n m>s am!lia 'e los 'ere&%os %umanos, /ue
a"ar&a tanto sus 'imensiones =urí'i&as &omo no =urí'i&as- os 'ere&%os *un'amentales 2en'ría
a ser su e0!resi+n =urí'i&oF!ositi2a # san&iona'a internamente !or &a'a !aís o esta'o- $>s
a'elante lo 'esarrollamos- Ver en este senti'o Joa/uín Herrera @lores Ae'itorD- @ran9
Hin:elammert, Da2o' S>n&%e9 # Kerm>n Kuti.rre9, El 2uelo 'e Anteo- &rítica de la ra%#n
liberal y derechos humanos, Des&l.e 'e BrouMer, Bil"al, 4555-
Tam"i.n sería interesante anali9ar si, 'es'e el !unto 'e 2ista a0iol+,i&o # e0terno al 'ere&%o,
se,Ln la &on&e!&i+n heteropo*tica 'e le,itimi'a' 'e los sistemas !olíti&os ela"ora'a !or
definición teórica, no dogmática, además de formal y estructural, entre otras
razones porque prescinde de constituciones, leyes fundamentales u
ordenamientos positivos específicos, es decir, de las normas de un
ordenamiento concreto, aunque haga referencia en sentido general a los
derechos fundamentales positivizados por leyes y constituciones en las
actuales democracias o0ccidentales; y asimismo porque se basa únicamente
en el carácter universal de su imputación, o sea, atiende a un sentido
puramente lógico y avalorativo de la cuantificación universal de la clase de los
sujetos que son titulares de los mismos
10
.
Los países democráticos occidentales de tradición europeo-continental y
anglosajona, se adscriben bajo el denominado paradigma del
constitucionalismo rígido o del estado constitucional y democrático de derecho,
en donde el poder del pueblo es un poder limitado en la toma de sus decisiones
por los derechos fundamentales sancionados en las constituciones, no
pudiendo ser éstos derogados, suprimidos o eliminados. No los poderes
públicos, no los privados deben rebasarlos por acción o por omisión, habiendo
una sujeción del derecho al derecho
11
.
De la misma manera sobre el papel, en América Latina, teniendo en
cuenta los distintos y peculiares contextos, casi todos los países adoptan este
mismo modelo de estado, cuyo primer precedente se asienta en la etapa
constitucionalista liberal del siglo XÌX tras la emancipación de la Corona
española. En cada uno de los países latinoamericanos se establece una
constitución como norma de normas en la cual se reconocen derechos y
principios entendidos como límites y vínculos de carácter sustancial. Pero ya
hemos comentado el abismo que existe en aquellas latitudes, entre le discurso,
en éste caso normativo, y su puesta en práctica, entre la normatividad y la
efectividad de la misma. Pese a existir un reconocimiento de la importancia de
los derechos fundamentales o derechos humanos constitucionalizados, los
mecanismos de no aplicabilidad y la ausencia de garantías convincentes
estarían a la orden de todos los días. Son muchos los seres humanos que no
pueden ni disfrutar ni reapropiarse de sus capacidades reflejadas en la imagen
de los derechos.
@erra=oli, e0isten los 'ere&%os %uJmanos- En senti'o a*irmati2o 2er Salo 'e Car2al%o- Pena e
garantías: una leitura do garantismo de "uigi Ferrajoli no +rasil, umen Iuris, Rio 'e Janeiro,
455B, !!- BBI # ss-
So"re !ro"lemas &on&e!tuales re*eri'os a los 'ere&%os %umanos, 2er tam"i.n8 Antonio
Enri/ue 1.re9 uNo, derechos humanos, estado de derecho y constituci#n, Te&nos, $a'ri', <O
e'-, BGGG, # $-P 'el Carmen Barran&o A2il.s, !l discurso de los derechos, )el Problema
terminol#gico al debate conceptual, D#:inson, $a'ri', BGG<-
10
ui,i @erra=oli, i'em, !!- BGF4B-
11
I'em, !!- EJ #EI<6 (Qpodemos a(irmar ,ue el estado constitucional de derecho está
(ormulado por un conjunto de normas re(eridas a determinados asuntos sobre los ,ue está
prohibido decidir, otros sobre los ,ue la decisi#n es obligatoria y residualmente en todo lo
demás, un e'tenso blo,ue de asuntos sobre los ,ue la decisi#n está permitida-- Ver Antonio
$anuel 1eNa @reire, a ,arantía en el esta'o &onstitu&ional 'e 'ere&%o- Trotta, $a'ri', BGGJ,
!- JE-
En este sentido, lo que en estos momentos queremos destacar en la
formulación de Ferrajoli sobre los derechos fundamentales, y lo nos parece
más interesante, a efectos de éste trabajo, tiene que ver con el grado de
extensión al que hace referencia el "todos¨ los seres humanos, vinculado con el
nivel de igualdad jurídica al que alude y en relación con la cuantificación
universal de los tipos de sujetos que de tales derechos son titulares.
La "personalidad¨, la "ciudadanía¨ y la "capacidad de obrar¨ determinan
las clases de sujetos a quienes la titularidad de de los derechos está
normativamente reconocida. El "todos¨ se delimita con relación a ellas. Los
criterios que se establezcan para adjudicar a los individuos la categoría de
"persona¨, "ciudadano¨ o "capaz de obrar¨ les otorgan el reconocimiento de los
derechos fundamentales reflejados en cada norma constitucional. Tales
identidades, determinan las clases de sujetos a quienes la titularidad de los
derechos fundamentales está normativamente reconocida. Quienes no reúnen
ninguno de los requisitos exigidos para alguno de las tres, no poseerán los
status correspondientes a tal tipo de derechos subjetivos, Por esta razón, el
iusfilósofo italiano aclara que la universalidad de los derechos fundamentales
no es absoluta, sino relativa. El alcance de la cuantificación universal del
"todos¨ depende de los presupuestos que se establecen para considerar a
alguien "persona¨, "ciudadana¨ y/o "capaz de obrar¨. De ahí que estas
identidades, en cuanto condiciones de la igual titularidad de todos los diversos
tipos de derechos %undamentales, son2 los par$metros tanto de la igualdad
como de la desigualdad en droits %undamentau3
12
. A lo largo de la historia, se
pueden comprobar las múltiples y variadas limitaciones y discriminaciones que
se han hecho por medio de esta triada: siempre, han sido las tres identidades –
de persona, ciudadano y capaz de o"rar las que han proporcionado, cierto que
con la e3traordinaria variedad de las discriminaciones de se3o, etnia, religión,
censo, clase, educación y nacionalidad con que en cada caso han sido
de%inidas, los par$metros de la inclusión y de la e3clusión de los seres
humanos entre los titulares de los derechos y, por consiguiente, de su igualdad
y desigualdad
13
.
Gentes como los esclavos, los mestizos, los apóstatas, los herejes, los
indios, los católicos, los protestantes, los ateos, los niños, los campesinos, los
trabajadores, los pobres, las mujeres, los inmigrantes, etc., han sufrido y sufren
desigualdades y marginaciones, bien porque se les ha negado y se les deniega
la misma identidad de persona o de capacidad de obrar y/o de ciudadanía. Si
en el pasado eran muy restringidos los presupuestos de reconocimiento y
fuertemente discriminatorios, excluyéndose a la mayor parte de la población,
poco a poco se han ido ampliando. Hoy en día, parece que hay una extensión
universal de la categoría de persona todos los seres humanos, sin que ocurra
12
@erra=oli, i'em, !- 44-
13
I'em, !!- 4E # 4I-
lo mismo con respecto a la capacidad de obrar y la ciudadanía. En el primer
caso están las excepciones de los menores de edad y los enfermos mentales.
En el segundo caso, se mantiene una gran limitación normativa de la igualdad
jurídica. El molde estatalista de la ciudadanía, estructurado por criterios de
nacionalidad y territorialidad, mantiene reducido su espacio de reconocimiento
a todos los seres humanos
14
, separando de esta manera a las personas que si
poseen derechos fundamentales y a las personas que no lo poseen.
3. Derechos humanos, reversibilidad y tramas sociales
En virtud de la demarcación de quiénes están dentro del término "todos¨,
dos reflexiones muy relacionadas entre sí pueden plantearse. Una se centra en
el grado de democraticidad de un estado, ordenamiento o sistema, que será
más o menos amplio en función de la amplitud de universalidad que los
derechos fundamentales tienen en ellos con relación a los seres humanos. La
segunda reflexión se refiere al carácter reversible del concepto de derechos
fundamentales y, por extensión, de derechos humanos.
En el primer caso, uno de los elementos formales de la democracia es la
decisión política de las mayorías, que viene a ser un momento o un aspecto
parcial de la misma, en un plano técnico e institucional. No hay duda de la
importancia que tiene la creación de canales de participación de toda la
población para que puedan expresar y manifestar sus opiniones. Pero también
la democracia constitucional posee muchas más dimensiones, algunas de las
cuáles van dirigidas a poner límites a ese poder de las mayorías que
determinan sus posibilidades de organización y decisión
15
. Los derechos
fundamentales, como componente sustancial, además de impedir que la
mayoría pueda decidir su disolución, proporciona que el poder pueda ser
ejercido por todos e incluso, en garantía de ellos, representa un sistema de
límites y vínculos que lo contienen
16
. Por estas razones, en función de la
cantidad y los tipos de derechos que se reconozcan y garantizan, sean tanto
derechos primarios o sustanciales (de libertad y sociales) como secundarios o
formales (de autonomía política y civil)
17
, así como según la extensión de los
sujetos a los que se les adjudica y, finalmente, según las esferas de los social
donde se manifiesta directamente la voluntad popular, los grados de
democraticidad serán mayores o menores. Nunca hay que olvidar la
14
@erra=oli, !!- 44 # 4I-
15
Antonio manuel 1eNa @reire, o!- Cit-, !- <J-
16
@erra=oli, o!- Cit-, !- EI<-
17
Se,Ln la ti!olo,ía 'e @erra=oli, i'em, !!- 4GB # ss-
importancia de las prácticas sociales e institucionales participativas pues son
las que nos dan la dimensión real de lo que se democratiza y lo que no se
democratiza desde el punto de vista de una efectiva actuación del pueblo
18
.
No obstante, hemos visto que, históricamente, los derechos
fundamentales han sido instrumentos tanto de exclusión como de inclusión, de
desigualdades como de igualdades, a tenor de los seres humanos que han
quedado dentro o fuera de la codificación de su titularidad. Ha habido por tanto,
una reversibilidad del significado de los derechos, que incluso hoy en día
permanece.
Un ejemplo nos lo muestra el chileno Helio Gallardo cuando critica un
tipo de argumentación de los derechos humanos que denomina metafísica, por
medio de la cuál se restringe la noción de humanidad y la consideración de ser
humano. Es un argumento que también se utiliza para las tres identidades de
los derechos fundamentales, sobre todo para la de "persona¨. Ìmplica un
procedimiento de estereotipación y satanización por medio del cual se delimita
lo que se considera qué es la naturaleza humana, y cuáles son los derechos
que se les reconoce a quienes reúnan las condiciones o cualidades
previamente asignadas. Cada ejemplar humano expresa su humanidad por su
adscripción a la esencia previamente concebida. El procedimiento de
sustancialización excluyente es sencillo: “se e3terioriza o proyecta un modelo
de comportamiento humano# se designa la proyección resultante como
4umanidad constitutiva, y se &uzga 5y condena6 a quienes no enca&an en esa
representación7valor como no humano o antihumanos! De esa manera, el
procedimiento sirve tanto para entregarse e%ectiva identidad humana como
para neg$rsela a quienes se han construido como los otros2 8o humano as)
entendido no acepta ni lo distinto no la novedad de la historia+.
19
Concebir de
ésta forma los derechos humanos facilita la agresión contra los seres humanos
de quienes se estima no participan de, no muestran o no practican lo propio de
la entidad trascendente, agresión que se lleva a cabo en nombre del
cumplimiento de los derechos humanos fundados metafísicamente. Finalmente,
permite sin dificultad la acción del poder destructivo sobre las personas y los
grupos en situación de debilidad relativa, al igual que la enajenación de sus
bienes.
18
Helio ,allar'o- Demo&rati9a&i+n # 'emo&ra&ia en Am.ri&a atina- Uni2ersi'a' 'e San uis
1otosí, 455<-
19
Helio Kallar'o, Política y trans(ormaci#nQ, !!- I5, ;5 # ;B-
Ìncluso yendo más allá, ya no se trata de que desde un nivel
argumentativo, teórico y/o normativo, se restrinja la extensión de universalidad
de los derechos ÷que evidentemente son manifestaciones de situaciones
sociales injustas-. También puede suceder, como de hecho ocurre en América
Latina, que los criterios de reconocimiento sean constitucional, formal y
normativamente universales, pero los contextos y las tramas sociales sobre las
que se asientan las normas, reproduzcan lógicas de exclusión, marginación y
discriminación, incluso reduciendo los ámbitos formales de manifestación
popular. El propio Eduardo Saxe Fernández cómo las nuevas oligarquías
enfatizan las dimensiones procedimentales de la democracia en detrimento de
alguna de sus dimensiones más sustantivas, y lo hacen de tal manera que
potencian mínimas instancias de representación bajo una estrategia de
manipulación y potenciación de la apatía del electorado ÷principalmente bajo el
control de los sistemas modernos de información-.
20
De ahí la importancia que tiene la esfera de la democracia entendida
como modo de vida y los derechos humanos como procesos de creación
continua de tramas sociales de reconocimiento y subjetividades a tiempo
completo y en todo lugar. Junto a la dimensión formal y la faceta de los
derechos fundamentales en la dimensión material, también está el espacio de
la acción donde se curten las relaciones humanas. Las tramas sociales y sus
sentidos plasman las lógicas de reconocimiento, reciprocidades y
conformaciones de los sujetos, dentro de los cuales se sitúan los
ordenamientos jurídicos y las constituciones, que establecen límites
sustanciales a acciones controladas por lógicas de rechazo y cosificación. El
mayor o el menor grado de humanización y extensión de universalidad de los
derechos principalmente se logra en el ámbito del despliegue sociohistórico de
las relaciones y experiencias intersubjetivas. Porque en el mundo concreto que
construimos, existen lugares y espacios articulados históricamente por lógicas
producidas por nosotros y que pueden ser tendentes bien a consolidar o
reforzar exclusiones, dominaciones e imperios o bien a potenciar a sus distintos
actores para que transformen o superen los límites que niegan o sobre-
reprimen su autoconstitución como sujetos.
21
Según domine una u otra lógica,
en sus correspondientes esferas nos encontraremos con proceso de apertura o
cierre, de consolidación o desestabilización de espacios de lucha por el
reconocimiento de la dignidad humana. Ésta puede conquistarse, destruirse y/o
perderse en función de la asimetría o simetría establecida por las fuerzas
sociales que se imponen. Por ello, aquí juega un papel fundamental partir de un
20
E'uar'o Sa0e, "a nueva oligar,uía, EUNA, Here'ia, BGGG, !FJB-
21
Helio Kallar'o, &it, !- 4H<- 1ara este autor, los lu,ares so&iales est>n 'etermina'os 'e
manera &om!le=a !or la 'i2isi+n so&ial 'el tra"a=o, la or,ani9a&i+n 'e la 2i'a instinti2a, las
ne&esi'a'es 'e re!ro'u&&i+n 'el sistema Aor'en !olíti&o # &ulturalD # las e0!erien&ias 'e
&oti'iani'a' A!- 4HBD-
concepto amplio, complejo e integral de los derechos humanos que atienda a
su permanente reversibilidad.
De nuevo en el contexto latinoamericano, Helio Gallardo declara que sus
estados condensan y expresan diversos tipos de dominación y de intereses
particulares. Ninguno tiene a la humanidad como proyecto a realizar y
"expresan una voluntad particular y generalizada de reproducir prácticas de
imperio y discriminación¨. Bajo el yugo de la globalización económica, "las
razones de estado¨ priorizan los intereses del capital, de la propiedad y de la
acumulación.
22
En su dinámica de acción económica, en su organización social
y en su producción simbólica o cultural reiteran prácticas de poder asimétrico.
Paradójicamente, se compatibiliza con la adscripción a proclamaciones y
declaratorias sobre los derechos humanos e, incluso, acompañado de una
estricta judicialización. Por estas razones es muy difícil que los estados sean
capaces de sancionar y garantizar derechos que no existen materialmente. De
ahí que los estados no puedan ser ni los únicos ni los principales garantes de
los derechos humanos. El respaldo de los mismos a través de normas jurídicas
garantiza sólo su vigencia jurídica pero no su eficacia social.
23
Los colectivos
humanos se movilizan en las tramas sociales buscando también otros espacios
de garantía no únicamente estatales.
Curiosamente podemos encontrarnos con estados constitucionales de
derecho que tienen una norma fundamental o una constitución maravillosa que,
formalmente reconoce derechos humanos. Pero hasta la belleza de un cuadro
de Goya o de Picasso o, mejor, una pintura dibujada por toda una ciudadanía,
mantiene su belleza si se encuentra en un contexto de guerra y donde las
relaciones y los vínculos sociales están fragmentados porque predominan
dinámicas de dominación, marginación y exclusión.
4. Procesos de lucha y derechos humanos.
Una propuesta de definición
Simultáneamente al despliegue de fuerzas que imponen
posicionamientos de no reconocimientos, quienes sufren el ahogo de las
22
I'em, !!- B5E, BEG, E5B # E54-
23
I'em, !-B5E-
verticalidades y los abusos de poder, reaccionan. Las asimetrías sociales
determinan dominaciones estructurales o sistemáticas que en muchas
ocasiones se enfrentan a través de resistencias que producen y reproducen
relaciones y lógicas no discriminatorias
24
. En éstos procesos se gestan
reivindicaciones de autonomía, de autoestima y de reconocimiento como
sujetos con capacidad para contribuir la construcción y reapropiación de
realidades y posibilidades. En definitiva, se lucha por unos derechos, por
derechos humanos. Se intentan articular tramas de liberación exigidas
políticamente y con la intención de ser sancionadas institucionalmente. No sólo
la extensión de la universalidad de los sujetos reconocidos se realiza
jurídicamente a su positivación constitucional. No están los derechos
separados de las acciones no asimétricas y democráticas que los reivindican
25
.
De ahí que sea tan decisivo que el contexto de guerra o de violencia en el que
puede encontrarse una constitución deba transformarse en un contexto de
reconocimientos mutuos de subjetividades. Si entre todos se construyen tramas
sociales de emancipación en todos los espacios sociales, mejor funcionará un
sistema jurídico garantista y constitucional.
María José Fariñas, refiriéndose al "proceso de especificación¨ de los
derechos humanos, asentado en la tradición occidental y su expansión tras su
plasmación jurídico-positiva y su internacionalización, señala que es un
proceso inacabado, a"ierto en su evolución a la aparición de nuevos derechos
y hacia la reinterpretación y trans%ormación de los e3istentes. Además, implica
una dimensión espontánea pre-legislativa de reivindicación de derechos frente
a nuevos conflictos sociales o para encontrar medios con los que poder
satisfacer nuevas necesidades humanas
26
. El mismo Luigi Ferrajoli habla de
valores y necesidades vitales que se han venido afirmando históricamente a
través de las luchas y revoluciones promovidas por las diversas generaciones
de sujetos excluidos u oprimidos. En cada momento se reivindican su tutela
como condiciones de unos niveles mínimos de igualdad, democracia,
integración y pacífica convivencia
27
.
El propósito de que las demandas de resistencia tengan un respaldo
institucional, aparece como gran objetivo y común denominador en todos los
grupos sociales. Los seres humanos quieren ser reconocidos como sujeto de
24
R'em, !!- 4H5 # 4H4-
25
1ara Helio Kallar'o, los 'ere&%os %umanos se si,uen 'e trans*eren&ias 'e !o'er 'eri2a'as
'e las lu&%as so&iales- Su *un'amento, /ue !ue'e al&an9ar e*e&ti2i'a' =urí'i&a, so&ial e
in'i2i'ual, est> &onstitui'o !or trans*eren&ias 'e !o'er entre los 'i2ersos ,ru!os so&iales, las
institu&iones en las /ue se arti&ules # las l+,i&as /ue animan las rela&iones, R'em, !-B;
26
$aría Jos. @ariNas, "os derechos humanos, desde la perspectiva sociol#gicojurídica a la
.actitud posmoderna), D#:inson, $a'ri', BGGJ, !-J-
27
@erra=oli, o!- &it-, !- EJ4-
derechos y esto se logra día a día en todo lugar. Pero incluso hay luchas que
no logran o no pueden plasmarse como conquistas positivizadas y no por ello
dejan de ser derechos humanos puntuales, contingentes y precarios en el caso
de que se rechacen, que en su espacio de aparición, los actores implicados se
autoconstituyan como sujetos.
Ampliando el esquema y la dimensión a proceso que acaban frustrados
o aniquilados por lógica de imperio, derechos humanos están en toda
manifestación de resistencia frente a la destructividad de un sistema que diluye
y destruye a los individuos. Cualquier resistencia frente al exceso el poder es
una fuente de creación de derechos que debe culminar en su
institucionalización, pero el grado de reconocimiento es construido no sólo por
los tribunales de justicia sino por la totalidad de la ciudadanía. Los seres
humanos, en la producción de su existencia, se objetivan y proyectan en
procesos, productos e instituciones. Necesitan de las mediaciones para vivir.
Pero cuando éstas de absolutizan, cuando esos procesos, productos e
instituciones no pueden ser reconocidos y controlados en sus lógicas y
caracteres como producción humana y enfrentan a quienes los construyen
como si fueran extraños y ajenos, entonces, los derechos humanos sirven de
instrumentos relacionales con los que se interpela la contingencia de la
condición humana. En los momentos que nos oponemos a la absolutización de
las mediaciones que administran nuestras vidas, nos desarrollamos y gritamos
como sujetos
28
. Por medio de los derechos humanos interpelamos a los medios
que utilizamos para obtener determinados fines para así evitar nuestra
transformación en objetos dependientes. Y lo logramos actuando por medio por
medio del conjunto de tramas sociales que vamos hilando y haciendo
colectivamente. El ser humano tiene que poseer la capacidad de discernir
sobre los excesos del poder y las instituciones que lo representan
29
. Diciéndolo
con otras palabras, derechos humanos son prácticas y medios discursivos,
expresivos y normativos que pugnan por reinsertar a los seres humanos en el
circuito de reproducción y mantenimiento de la vida, permitiendo abrir espacios
de interpelación, de lucha y de reivindicación
30
.
28
Helio Kallar'o, o!, &it-, nota J4- !- H46 # @ran9 Hin:elammert, (a 2uelta al su=eto %umano
re!rimi'o), en El 2uelo 'e AnteoQ, !- 4B4-
29
@ran9 Hin:elammert, (a re"eli+n en la tierra # la re"eli+n en el &ielo8 el ser %umano &omo
su=eto), en Da2i' S>n&%e9 Ru"io et-al- Anuario I"eroameri&ano 'e Direitos Humanos- umen
Juris, Rio 'e Janeiro, 45546 tam"i.n ui,i @erra=oli %a"la so"re los !ro&esos 'e lu&%a, 2isto
'es'e el, !unto 'e 2ista 'e los !o'eres, &omo una %istoria 'e una lar,a lu&%a &ontra la
a"soluti9a&i+n 'el !o'er- Son !ro&esos %ist+ri&os /ue tam"i.n !ue'en leerse &omo la %istoria
'e una !ro,resi2a e0!ansi+n 'e las le#es 'e los m>s '."iles, O!, &it- !!-EJ4FEJE-
30
Joa/uín Herrera, (Ha&ia una 2isi+n &om!le=aQ), en El 2uelo 'e AnteoQ, !-JH-
De ésta manera, situándonos en el terreno de la praxis y desde un punto
de vista sociológico y axiológico, se necesita redimensionar una concepción de
derechos humanos que atienda a su compleja realidad y estructura, y se fije en
su carácter sociohistórico, político y relacional. Los derechos humanos ni
existen en abstracto, ni son algo dado, ni quedan congelados en una norma de
máximo rango. Es imprescindible su positivación en tanto que derechos
fundamentales, pero no es suficiente. Los sistemas de garantía jurídicos para
hacerlos efectivos deben ir acompañados de más garantías.. La mayor eficacia
implica tramas políticas y sociales en todos los niveles. En ellas, siempre los
seres humanos y sus condiciones de vida marcan la referencia al intentar
plasmar extensiva y universalmente su capacidad de disfrute y reapropiación
de sus posibilidades. No hay que creer que sólo un derecho fundamental se
hace vales cuando se incumple, una vez que se viola o se omite su promoción,
estableciendo sistemas de garantías sin tener en cuenta el contexto de
dominación e imperio en el que se sitúan. Desde el principio se tienen que dar
las bases para desarrollar todo un conjunto de relaciones emancipadoras en
las que los seres humanos sean los auténticos protagonistas
31
.
En función de lo que venimos comentando, los derechos humanos
entendidos desde una perspectiva emancipadora, y que pretende contribuir al
incremento de niveles de humanización, podrán concebirse como el conjunto
de prácticas sociales, simbólicas, culturales e institucionales, que reaccionan
contra los excesos de cualquier tipo de poder y en donde se impiden a los
seres humanos constituirse como sujetos. Cada vez que en cualquier contexto
cultural se articules e institucionalicen determinadas reivindicaciones sociales y
aparezcan distintos procesos de lucha con particulares concepciones acerca de
lo que es digno, teniendo en cuenta las concidico0nes que posibilitan la
existencia de los sujetos participantes y afectados, se están cimentando las
bases para establecer ámbitos de juntura con los que contribuir en la
construcción dinámica, conflictiva y constante de una universalidad extensa y
para todos, sin excepciones
32
. Proceso de lucha y el peso de un ori!en
31
1ara Helio Kallar'o, !or e=em!lo, el &am!o 'e los 'ere&%os %umanos es m>s 'e lu&%as e
in&erte9as /ue 'e se,uri'a' institu&ional, m>s to'a2ía !or el &onte0to en el /ue 2i2imos- O!-
&it-, !- B5H-
32
a ma#or 2iola&i+n /ue e0iste &ontra los 'ere&%os %umanos &onsiste en im!e'ir a una
&ultura, a un ,ru!o 'etermina'o o 'etermina'os in'i2i'uos 'entro 'e sus ,ru!os #Co &ulturas,
/ue !ue'an 'otar 'e &ar>&ter a sus &rea&iones- (a %umani9a&i+n 'e una so&ie'a' 'es&ansa
en una a'e&ua'a rela&i+n entre las estru&turas e institu&iones # la a&&i+n &ons&iente 'e los
su=etos)- Kerm>n Kuti.rre9- (I'eas !ara un !ro,rama alternati2o en el >m"ito 'e la .ti&a)
AmimeoD, 1- B<- A!are&e en la re2ista S&ríti&a Jurí'i&a- nO BH-
Finalmente, quisiéramos tomar un tema relacionado con las luchas pro
los derechos y determinados perjuicios y obstáculos que cierran posibles focos
de reivindicación y producción de subjetividades. En cierta forma, como
consecuencia de estas actitudes recelosas, se elaboran, consciente o
inconscientemente, reapropiaciones del significado de derechos humanos bajo
lógicas de imperio y exclusión. Como trasfondo aparece el peso que supone
considerar a Occidente la única cultura legitimada para moldear, en función de
sus propios esquemas, la historia de los derechos humanos y la lucha por la
dignidad de los sujetos.
Determinadas posiciones y comportamientos se niegan a reconocer
prefijadas prácticas sociales que cuestionan los límites del orden social y
cultural vigentes, sin considerar a los actores implicados como aptos para
reivindicar otros y/o nuevos derechos. Asimismo, se llega aún mas lejos,
porqué tampoco se les garantizan los supuestos derechos universales que
previamente ya se han conquistado e institucionalizado. Finalmente, a algunos
de los seres humanos inmersos en esos procesos, sólo por ser diferentes y por
perseguir condiciones de vida más dignas, se les trata como personas-cosas a
las que no importa sacrificar. Detrás de todo esto, en nombre de determinadas
concepciones de los derechos humanos, casi casualmente, se establecen
condiciones de muerte para quienes no están dentro del marco de protección
establecido por el funcionamiento del sistema capitalista. La política que se
emplea es aquella que defiende derechos humanos, a costa de violar la
dignidad, la condición de sujeto y la vida de las personas que no se adaptan a
la lógica del sistema de mercado a la que están supeditadas
33
. De nuevo nos
encontramos con la metáfora de los espejos que, en este caso, dejan zonas
ciegas, apartadas, que no se ven porque no son reflejo de nada, peses a que
tengan vida y estén enriquecidas de humanidad a pesar de su precariedad.
El problema de no reconocer la capacidad de crear, desarrollar y
disfrutar los derechos a determinados grupos humanos siempre gracias a las
tramas sociales, está conectado, de alguna manera, con el excesivo peso que
se le otorga tanto a lo que se supone fue el momento histórico en el que
surgieron los derechos humanos, como al colectivo que también se piensa fue
el que los creó. Se afirma que, una vez que nacieron, ya surgieron en su
máxima expresión y se dieron para siempre. Mediante procesos de abstracción
se han mantenido sus estructuras congeladas para establecerlas como molde y
patrón y se han aplicado sobre otras consecuencias espacio-temporales,
invisibilizando tanto la dinámica y los conflictos implicados como los nuevos
problemas que se han ido presentando. Se silencia el sentido político que
tienen los derechos humanos.
33
So"re la in2ersi+n i'eol+,i&a, 2er @ran9 Hin:elammert, )emocracia y totalitarismo, DE, San
Jos., BGHJ, !!- BEE # ss- 6 Da2i' S>n&%e9 Ru"io, Filoso(ía, derecho y liberaci#n, Dessel.e 'e
BrouMer, Bil"ao, BGGG, !!- 4IG # ss6 # Norman Sol+r9ano (os mar&os &ate,oriales 'el
!ensamiento =urí'i&o mo'erno), /ue a!are&e en esta misma re2ista-
No vamos ahora a discutir si la idea y la práctica de derechos humanos
sólo y exclusivamente surgieron en el contexto de la cultura occidental, dentro
de los cambios vinculados con el ascenso de los mercados y los estados
modernos. Tampoco se trata de descartar la posibilidad de que el resto de
sociedades y culturas posean concepciones distintas y autóctonas. Menos aún
es el momento de entrar en la polémica sobre so sólo la lucha por la dignidad
humana que se dio en Occidente se manifestó en forma de derechos humanos
y que, si bien es cierto que otras culturas no occidentales poseen tradiciones
de lucha por la dignidad, buscaron otros medios para realizarla muy distintos y
hasta incompatibles con los derechos humanos
34
. Lo que sí está claro, por lo
menos, es que las prácticas sociales realizadas por la burguesía con el tránsito
a la modernidad contra los límites impuestos por el sistema tradicional del
feudalismo, aportaron toda una filosofía y todo un discurso sobre los derechos
humanos, además, de un concreto sistema institucional y jurídico positivo de
garantías. Surgieron en un contexto histórico determinado que con
posterioridad se ha ido transformando. Pero no hay que quedarse encasillado
en la historia y hacer de ella un determinismo. Porque en todas las épocas han
aparecido procesos de absolutización de distintas expresiones del poder con
sus correspondientes luchas de resistencia
35
.
Si gracias a la burguesía se manifestó una lucha por la libertad y la
igualdad contra un sistema que le era adverso, hay que proyectar a otras
prácticas sociales y a otros colectivos un esquema análogo o diferente de lucha
por los derechos, que tenga en cuenta los nuevos contextos y los distintos
principios reivindicados. De ahí la importancia que posee una concepción de
derechos humanos que se haga cargo de toda su rica complejidad. Hay que
relacionarlos con los múltiples procesos dinámicos de confrontación de
intereses que pugnan por ver reconocidas sus propuestas partiendo de
diferentes posiciones de poder y distintos horizontes de sentido. No hay que
abstraer ni los conflictos de intereses ni las circunstancias espacio-temporales.
Además, los derechos humanos entendidos como práctica social, como
expresión axiológica, normativa e institucional que en cada contexto abre y
consolida espacios de lucha por expresio0nes múltiples de la dignidad humana,
no se reducen a un único momento histórico y a una dimensión jurídico-
procedimental y formal.
Es ésta la perspectiva que Ìgnacio Ellacuria trata de transmitirnos con la
contraposición que realiza entre la idea de libertad dese la liberación de las
mayorías oprimidas y la idea de libertad desde la liberalización propia del
liberalismo. Cuando la burguesía revolucionaria comenzó en el siglo XVÌÌÌ a
negar el estado de cosas dominante que consideraba injusto, empezó a
objetivar sus aspiraciones y preferencias en todos los niveles posibles, hasta
34
1ara una ma#or !ro*un'i9a&i+n so"re to'o esto, 2.ase Ja&: Donnell#, Dere&%os %umanos
uni2ersales8 en teoría # en la !r>&ti&a- E'i&- Kerni:a, $.0i&o, BGGI, !!- BE, JG # ss-
35
ui,i @erra=oli, "os (undamentos de los derechos humanos, !- EJE-
culminar con la objetivación institucional de sus derechos o libertades.
Lograron, desde sus aspiraciones particulares, convertirlas en universales tras
un proceso social de superación de las privaciones con las que se
encontraban. Ondeando una bandera de lucha por el poder político, facilitaron y
potenciaron la posibilidad de convocar imaginariamente a todos, sin
excepciones
36
.
El problema apareció en el momento que otros grupos o clases sociales
cuestionaron esas mismas estructuras institucionales elevadas a
universalidad, porque consideraban que les marginaban, les alienaban, no
atendían a sus demandas. Se intentaron nuevos procesos de lucha, similares
a aquellos que posibilitaron las conquistas de los derechos y las libertades de
la burguesía. Pero se les impidió desarrollados, se les cerró la posibilidad de
que sus necesidades y sus valores pudieran objetivarse institucionalmente, sin
ser garantizados por las Constituciones o por las Declaraciones
Ìnternacionales
37
. El dominio de la lógica del capital pudo con la lógica múltiple
de la autoproducción de los sujetos.
De esta forma, las luchas liberales, aunque fueron fruto de un proceso
de liberación, al final hicieron de él un camino para preservar la libertad de
unos pocos, no para conseguir la de todos. La mera expansión de las
libertades sólo pudo ser recorrida por un grupo minoritario y no se permitió ni
la distribución social de las condiciones reales para su ejercicio ni la
posibilidad de abrir nuevos focos de resistencia.
Esto es lo que actualmente viene pasando con los procesos de
globalización neoliberal y de democratización restrictiva. La lógica de la
acumulación del mercado, además, anula el papel activo de las personas. En
cambio, a través del reconocimiento del papel tan importante que poseen los
procesos de lucha, se permite abrir posibilidades para objetivar y generalizar
las demandas populares y, con ello, proteger y garantizar los derechos y las
libertades que se reclaman. La aut0ntica lucha por la li"ertad e3ige la
trans%ormación de aquellas condiciones reales que impiden o di%icultan al
m$3imo la li"ertad socio pol)tica y económica de la mayor parte del pue"lo
9:
!
La libertad asociada al concepto europeo de liberalismo es restrictiva,
36
1ara I,na&io Ella&uria, las libertades son el resulta'o 'e &om!le=os !ro&eso 'e li"era&i+n-
Ver su (Histori9a&i+n 'e los 'ere&%os %umanos 'es'e los !ue"los o!rimi'os # las ma#orías
!o!ulares), en ECA, nO ;54, BGG56 tam"i.n Helio Kallar'o, Política y trans(ormaci#nQ, &it-,
!-B4I-
37
En este senti'o 2er Joa/uín Herrera- (a *un'amenta&i+n 'e los 'ere&%os %umanos
'es'e la Es&uela 'e Bu'a!est), en "os derechos humanos, !/!A, &#rdoba, 0112, pp. 34 y
356 y 7uan Antonio 8enent de Frutos, Ignacio !llacuría y los derechos humanos, Des&l.e 'e
BrouMer, Bil"ao, !!- B<H # ss-
38
I,na&io Ella&uría- (En torno al &on&e!to # la i'ea 'e li"era&i+n), en Im!li&a&iones
so&iales # !olíti&as 'e la teolo,ía 'e la li"era&i+n- Es&uela 'e estu'ios His!anoameri&anos-
Se2illa, BGHG, !- GG
pues excluye a quienes no forman parte de su entorno cultural. Básicamente,
el prejuicio o el error en el que incurre Occidente es que reduce la capacidad
de crear, desarrollar y disfrutar derechos a determinados grupos humanos,
negando la posibilidad de su disfrute a otros grupos humanos. Y si la
comparte, lo hace delegativamente, como un bien ya obtenido que concede a
otros. Detenta el monopolio de la libertad, de la igualdad y de la dignidad, de
lo que significan y cómo se disfrutan. Y no sólo caso, sino que también impide
que se abran nuevos procesos con los que poder reinterpretar los valores
humanos y conquistar nuevos derechos.
Retornando el argumento y siguiendo dentro del ámbito interno de la
cultura occidental, seria un error pensar que las mismas condiciones del
pasado en que surgieron los llamados derechos individuales, permanecen en
la actualidad y que nada ha cambiado desde entonces.
39
En el interior del
propio desarrollo del sistema capitalista, una vez que triunfó la clase burguesa
y subió al poder, fueron apareciendo otros colectivos humanos que sufrían
otras situaciones de explotación y marginación social. Reaccionaron a su
manera, con sus propias especificidades -la clase obrera, las mujeres, los
negros. En la nueva y actual fase de desarrollo del sistema capitalista está
sucediendo lo mismo con otros movimientos de emancipación.
Así, por ejemplo, fenómenos como la inmigración, los movimientos femi -
nistas y de género, movimientos indígenas y antiglobalización, de negros, de
jóvenes, ambientales, de campesinos, de homosexuales... son una manifesta-
ción de la respuesta que las gentes, en su mayoría del Sur, adoptan ante una
situación límite de pobreza y exclusión. Luchan no ya sólo por la libertad y la
igualdad, sino, sobre todo, por la vida y por una sociedad en la que todos
quepan. Pero como ponen en peligro el orden de convivencia de los países
del Norte, suponen una amenaza que hay que controlar. Se amortiguan
entonces sus acciones eliminando y echando para atrás cualquier conato de
resistencia. Lo mismo sucede con otras actuaciones que desempeñan algunos
colectivos humanos como comunidades, pueblos, asociaciones, movimientos
39
El &on'i&ionamiento /ue ese momento ori,inario %a teni'o &on !osteriori'a', se re*le=a en la
!ro!ia 2isi+n ,enera&ional 'e los 'ere&%os %umanos- S+lo los 'ere&%os in'i2i'uales
&onsi'era'os 'e !rimera ,enera&i+n # /ue no to'os !oseen el !ri2ile,io 'e 'is*rutarlos son
los /ue ma#or ni2el 'e !rote&&i+n tienen- El resto 'e ,enera&iones /ue'an !or 'etr>s, son
se&uen&iales, 2ienen 'es!u.s, !or eta!as # so"re to'o, al ser 'e !eor &ali'a' !ue'en ser
sa&ri*i&a'os a &osta 'e los !rimeros- o estamos 2i2ien'o a&tualmente &on los 'ere&%os
so&iales # su 2ulnera&i+n !ermanente &on moti2o 'e la i'eolo,ía li"eral # las !olíti&as 'e
a=uste estru&tural- Tam"i.n lo &om!ro"amos &on las 'i*i&ulta'es /ue tienen los 'e ter&era
,enera&i+n !ara a*ian9arse- Como %ist+ri&amente #a se 'ieron # se 'elimitaron los 'ere&%os
'el in'i2i'uo, es im!osi"le /ue !ue'an a!are&er otros ti!os nue2os o &on el mismo ran,o
institu&ional-
So"re la !ers!e&ti2a ,enera&ional 'e los 'ere&%os %umanos, 2er Jos. $artíne9 'e 1is+n,
derechos humanos: historia, (undamento y realidad. E,i'o E'itorial, Zara,o9a, BGGJ, !!- BJI
# ss- T Antonio Enri/ue 1.re9 uNo- (Ter&era ,enera&i+n 'e los 'ere&%os %umanos), en
Vi&ente T%eotonio # @ernan'o 1rieto A&oor'sD- os 'ere&%os %umanos, una re*le0i+n
inter'is&i!linar, ETEA, C+r'o"a, BGG;- !!- BB5 # ss-
sociales y organizaciones no gubernamentales. Con sus actuaciones se
afirma que no están reivindicando ningún tipo de derechos, ni los ya
consagrados ni unos nuevos. Además, si hace falta eliminarlos, se les elimina.
Únicamente se toleran aquellos comportamientos que son afines a la lógica
del sistema.
El problema fundamental de este mecanismo de extrema exclusión
radica en la lógica hegemónica que subyace detrás, y que es un ejemplo más,
de la tendencia que Occidente tiene para hacer sacrificios humanos
justificándolos.
40

Cuando la burguesía se hizo con las riendas del poder no tuvo reparo
alguno en enfrentarse al mundo entero para colonizarlo y someter a todo
aquel que le salía al paso. En nombre de la ley absoluta del mercado destruyó
a las sociedades preburguesas. A las que todavía no lo eran, les declaró
guerras justas considerándolas en rebeldía porque iban cn contra de las
normas establecidas por el mercado
41
. Todo colectivo, todo grupo y toda
persona que no aceptara sus pautas de comportamiento, no eran dignos de
representar a la civilización. Asimismo, los seres humanos en general se
supeditaron a ellas y el sujeto concreto y corporal que siempre había
cuestionado al poder, es eliminado para ser sustituido por el individuo con
facultades universales pero condicionadas a las relaciones utilitarias de la
economía. Como ya no es sujeto que cuestiona el sistema, no tiene derechos
sino en ya través del mercado. En el momento que se rebela como tal e
intenta oponerse a su lógica, es declarado culpable y se le declara la
sentencia de muerte. La pena se ejecuta con la máxima frialdad.
42
Simultáneamente a esa aspiración burguesa del mercado total, en el
que sólo rige su ley, han ido apareciendo distintas reivindicaciones por la
emancipación humana. Históricamente, siempre han aparecido grupos
humanos que se han levantado y han resistido frente a distintas y diversas
expresiones del poder. Se trata de múltiples luchas de resistencias con vidas
efímeras o más o menos duraderas, cuyos reclamos han tenido finales
dispares, con mayores o menores logros y con éxitos de distinto grado de
objetivación e institucionalización. Cualquier manifestación popular frente a
cualquier expresión del poder que coarta y ahoga algún aspecto de la dignidad
humana en permanente proceso de construcción, ha sido y puede ser un foco
importante que tenga algo que aportar a la idea de derechos humanos,
principalmente si su lógica de acción tiene el propósito de extender
solidaridades, simetrías y horizontalidades. En este caso, dentro del
40
@ran9 Hin:&lammert, Sa&ri*i&ios %umanos # so&ie'a' o&&i'ental8 u&i*er # la Bestia- DEI san
Jos., BGGH-
41
@ran9 Hin:e&lammert, í'em, !!- BE< U BEJ # su (a in2ersi+n 'e los 'ere&%os %umanos8 el
&aso 'e Jo%n o&:e), en El 2uelo 'e AnteoQ, &it-
42
R'em
capitalismo aparecen respuestas al sojuzgamiento por el automatismo del
merecido que reivindican un subjetividad que les es negada. Múltiples
movimientos de resistencia que acompañan las distintas fases de desarrollo
del capitalismo lo cuestionan. Ìncluso muchos de ellos, al final, han podido ver
imposibilitado el reconocimiento constitucional y/o institucional de sus
reivindicaciones.
La reacción de los poderosos y de los beneficiados por el sistema, es
clara: los enfrenta como su peor enemigo, y se lanza contra ellos, creando un
mortal mecanismo de inversión. Para quitárselos de en medio y justificar el
acto de su eliminación, se proyectan sobre ellos las imágenes y los adjetivos
más negativos y rechazables posibles. Se les inferioriza su calidad humana,
diabolizando y demonizando su condición. No son seres humanos, sino
animales voraces, bestias carniceras que no son dignas de vivir y que
cuestionan el orden y el respeto de los derechos humanos establecidos. Pese
a que múltiples colectivos reivindiquen mayores niveles de participación, más
justicia, más libertad y más igualdad, son tratados como monstruos sobre los
que hay que ejercer cualquier tipo de violencia para que por fin desaparezcan
de la faz de la tierra. De víctimas pasan a ser victimarios.
43
El resultado final que se pretende es que, al no haber más bestias, ya
no hará falta matar a ninguna más. Los derechos y la sociedad estarán
finalmente seguros. Los desproporcionados medios utilizados se legitiman
porque quien detenta el poder, se apropia incluso del discurso de los derechos
humanos para poder condenar los actos de sus enemigos. Curiosamente,
acaba haciendo lo mismo que condena, es decir, acusando a otros se justifica
la ejecución sobre ellos, en tanto oponentes demonizados, de los mismos
comportamientos de animales que supuestamente realizan. Por tanto, resulta
que todos estos monstruos son desarrollados y presentados en nombre de los
derechos humanos. o en nombre de la lucha contra ellos. En otras palabras,
que toda práctica que es expresión de una lucha por la dignidad humana,
todos los valores de la convivencia humana, todo humanismo, todo
universalismo ético emancipador son una amenaza contra la cual hay que
pelear. Y esto se hace en nombre tanto de las relaciones sociales de
producción interpretadas como sociedades perfectas, como de los derechos
universales que le son funcionales. En realidad quienes ven como monstruo a
su conmigo, está proyectando sobre él su propia monstruosidad.
44
Las
imágenes deformadas y amenazantes que reflejan los espejos no son las de
los supuestos enemigos. sino la de quienes lo construyen y acaban
creyéndose que lo son. Lo tienen dentro de sí y lo adjudican a los demás.
Para concluir, uno de los grandes defectos que poseemos en Occidente
43
En ese senti'o 2er m>s arri"a, la &ríti&a al 'is&urso meta*isi&o so"re los 'ere&%os %umanos
/ue %a&e Helio Kallar'o-
44
R'em, !!- B<B # BGE
y. por qué no, también una de nuestras grandes virtudes, es el modo como
organizamos el saber y captamos la realidad, Mediante procesos de
abstracción e idealización, reducimos su complejidad simplificándola para
poder abarcarla y comprenderla, pese a que siempre nos desborda.
Ordenamos, jerarquizamos y conceptual izamos creyendo que la forma con la
que llegamos a ella, la transformamos y enriquecemos, se convierte en la
realidad. Con las abstracciones omitimos selectivamente algunos elementos
que consideramos son secundarios. Mediante las idealizaciones, adicionamos
también, de manera selectiva, características que no existen. Ambos
mecanismos de conocimiento son necesarios para enfrentamos a la realidad,
pero en el instante que se absolutizan sin tener en cuenta lo que se elimina o
adiciona, pueden llevamos a graves peligros. Todo proceso de conocimiento
es una empresa discriminadora aunque necesaria. También posee una
función de síntesis. Pero el pensamiento puede tener un poder corrosivo y de
mutilación, pues además de revelar u ocultar elementos de la realidad, la
manipula y hasta la puede destruir. Lo más dramático es que tanto los sujetos
que piensan como los sujetos pensados desaparecen con ella o se quedan
ciegos. Por esta razón, hay que estar siempre alerta y ser conscientes de qué
se elimina y qué se añade a la realidad, sin anular su riqueza, sin fragmentaria
ni perder la perspectiva contingente de su totalidad y la ubicación que en ella
tenemos los seres humanos.
45

Con relación a los derechos humanos y al modo de conocerlos, es
prioritario tener siempre en cuenta los contextos, las tramas sociales y los
procesos que les dan aliento o les hacen expirar normativa e
institucionalmente, así como también los actores, los sujetos implicados y sus
condiciones de posibilidad de vida, tanto para teorizar como para generar
mayores dosis de universalidad, de humanidad y dignidad para todos. Hay
que elaborar espejos cuyas imágenes tengan un rostro humano concreto y en
situación, sin que queden congeladas en el tiempo y en el espacio. La acción,
el movimiento y la dinámica de lo que se refleja, nos puede mostrar su
complejidad desde miradas que ven, sin la ceguera de quienes, con los ojos,
observan y se conocen a sí mismos siempre con relación y junto con los
demás.
45
E',ar $orin, Intro'u&&i+n al !ensamiento &om!le=o- Ke'isa, Bar&elo, 455B, !!- 4G # ss,-, BB5
# BII6 tam"i.n 2.ase Da2i' S>n&%e9 Ru"io- (Uni2ersalismo 'e &on*luen&ia, 'ere&%os %umanos
# !ro&esos 'e in2ersi+n), en El 2uelo 'e AnteoQ o!- Cit-, !!- 4EJ # ss-
Cap!u"o II
#e$"e%iones e &im' precisiones en !orno a "a in!er(enci)n humani!aria y
"os derechos humanos
*+
". Sobre la defensa internacional de los derechos humanos en
situaciones de violaciones !raves y masivas
La conformación de un mundo global ha provocado la conciencia de un
destino común para toda la humanidad. La globalización y sus diversos
procesos han posibilitado espacios de interconexión entre las personas
pertenecientes a diferentes puntos de la Tierra. La convivencia entre los seres
humanos ha alcanzado dimensiones planetarias, articulándose múltiples y
heterogéneos ámbitos tanto de jerarquías y subordinaciones, como de
horizontalidades y solidaridades. Vivimos en una sociedad global, distinta del
pasado por su incrementada complejidad e integración. Hemos llegado a la
conciencia de que el mundo es un lugar en el que países, civilizaciones,
pueblos y culturas en apariencia separados, simultáneamente, son
inseparables. Asimismo, desesperanza y esperanza, pesimismo y optimismo
se unen y se funden para mostrar la contradictoriedad que tan perturbada y tan
desorientada mantiene a la comunidad internacional.
Desesperanza no sólo porque el sistema económico dominante excluye y
rechaza en su lógica de funcionamiento a millones de personas, sino también
porque un gran número de conflictos y catástrofes de muy distinta naturaleza,
ha incrementado el clima de perturbación de la comunidad internacional, al
multiplicar las crisis humanitarias, con sus secuelas dramáticas de tragedia hu-
manas y de víctimas. Gran parte de dichas situaciones provocan directamente
violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos, que atentan
contra obligaciones del derecho internacional. Los medios de comuni cación se
46
Versi+n ori,inal a!are&i'a &on el mismo título en Alternati2as Sur, VInter2en&iones
%umanitariasW 1ers!e&ti2as 'el Sur, Cetri U @u%em, $a'ri', 455;, !!- BGF<B- Tra'u&i'o al
*ran&.s en Alternati2es Su', Inter2entions %umanitairesW 1oints 'e 2ue 'ue Su'- Centre
Tri&ontinental U E'itions S#lle!se, 1arís, 455I, !!- JF;4-
han hecho eco de tales acontecimientos, influyendo en la opinión pública,
principalmente de los países desarrollados y, por ello, propiciando la
reacciones políticas y jurídicas, con el establecimiento de mecanismos ins-
titucionales para la exigibilidad de una responsabilidad internacional penal
individual, y con la actividad tanto de los activistas de derechos humanos y el
"nuevo humanitarismo".
47
La esperanza viene marcada, entre otras cosas, por estas posibilidades de
respuesta que parecen brindar los sentimientos solidarios de la gente en nues-
tro planeta, aunque no se hagan por el momento con la contundencia debida.
Pero, sobre todo, esperanza porque existen unas instancias universalizadas de
defensa y de protección de los seres humanos frente a determinadas agre-
siones a su dignidad. La lucha por los derechos humanos y su garantía, han
abierto espacios y opciones hacia un mundo menos injusto, como mecanismo
de apelación y enfrentamiento contra la adversidad consciente e/o inconscien-
temente provocada desde las múltiples expresiones del poder.
Dentro de esos contextos de conflictos y catástrofes, y fruto del proceso
de humanización del derecho internacional con la internacionalización de los
derechos humanos y la centralidad de la persona, se han propuesto nuevas
formulaciones normativas tanto desde el punto de vista doctrinal, como ins-
titucional. Se habla y, hasta se exige, que la comunidad internacional tiene un
derecho a reaccionar frente a situaciones que atentan contra la dignidad del
hombre, ya interpelar violaciones graves y masivas de los derechos fun-
damentales que se producen al interior de un estado y sobre sus ciudadanos.
En los últimos tiempos, muchas de las reacciones internacionales a las situa-
ciones de con nieto incluyendo aquellas a las que se suma el uso de la fuerza
armada tienden a ser etiquetadas como "humanitarias". En múltiples foros
internacionales, medios de comunicación y reuniones entre gobernantes de
estados, se utilizan las expresiones "intervención" o "injerencia", añadiéndoles
el adjetivo de "humanitaria". Ìncluso términos aún más sorprendentes y
contradictorios como "humanitarismo militar", "guerra humanitaria" y "bom-
bardeo humanitario".
Pocas personas se van a negar ante afirmaciones tales como que
«existen valores y principios universales que fundamentan y justifican una
intervención directa en el territorio de un país soberano cuando éste aplica
decisiones contrarias a normas y convenios de la comunidad internacional»;
48
o "ante la vigencia de un núcleo duro mínimo de derechos humanos
47
$aría 'el Carmen $>r/ue9 Carras&o- (a nue2a 'imensi+n %umanitaria 'el
mantenimiento 'e la !a98 la !r>&ti&a re&iente 'el Conse=o 'e Se,uri'a'), en Joa/uín
Al&al'e, $aría 'el Carmen $>r/ue9 Carras&o # Juan Antonio Carrillo Sal&e'o- a
asisten&ia %umanitaria en el 'ere&%o interna&ional &ontem!or>neo, Uni2ersi'a' 'e Se2illa,
Se2illa U BGGJ, !!- HB U H4-
48
Enma Bonino, (as 'istintas *ormas 'e inter2en&i+n), Re2ista 'e O&&i'ente, n, 4E< U
4EJ !- 4;
fundamentales imprescindibles y universales, como son los derechos a la vida
y a la integridad física y moral, la comunidad internacional debe reaccionar,
incluso con la fuerza, en el momento en que son vulnerados de manera grave,
masiva y sistemática".
49
El hecho es que lo que aparentemente se presenta
como una respuesta lógica, clara y justificada de la comunidad internacional
para detener trágicos y denigrantes acontecimientos ocasionados por la acción
agresiva del ser humano, en virtud de la defensa de unos valores universales
aceptados por todas las naciones, ofrece fuertes dosis de conflicto, y una gran
polémica y UD intenso debate doctrinal. Guerras como la del Golfo Pérsico a
principios de los 90 y la de los Balcanes (Bosnia-Herzegovina y Kosovo), así
como la actual crisis de lrak en el marco de las denominadas guerras justas y/o
preventivas y la defensa de la seguridad internacional dentro de la lucha contra
el terrorismo, han provocado reacciones favorables y desfavorables de todo
tipo ante la forma de actuar de las Naciones Unidas y de las grandes
potencias, por medio de la OTAN. Observando detenidamente el problema,
que no es nuevo, poco sorprende tanta disparidad de criterios. Tampoco que
tenga tantos detractores como defensores. Unos y otros, para fundamentar y
justificar sus posiciones, abordan toda una serie de elementos de carácter
jurídico y ético, que giran en tomo a los siguientes bloques temáticos:
1. Pese a que son muchos los que no se preocupan por el uso de los términos,
hay quienes subrayan la importancia que tiene la utilización correcta de las
palabras, pues ello evita confusiones innecesarias e impide la ocultación de la
disparidad de significados, que suele diluirse cuando se produce la mezcla de
esferas diferentes o la intromisión de unas en otras. La polémica se centra
entre quienes defienden la conveniencia de mantener separadas la idea de
asistencia humanitaria por un lado. propia del derecho internacional
humanitario, y el uso de la fuerza armada de protección, que se vincula más
con el derecho internacional de los derechos humanos y de coexistencia
pacífica.
2. Asimismo, la convivencia tensa y conflictiva entre los dos troncos básicos
del ordenamiento internacional: a) el derecho internacional de coexistencia
pacífica, vinculado a la estabilidad y a la seguridad internacionales; y b) el
derecho internacional de los derechos humanos, que se plasma en la tensión
existente entre cuatro de los principios constitucionales del derecho
internacional: el principio de no intervención, junto con el principio de
prohibición del uso de la fuerza, con los que se protege el principio de la
soberanía nacional; y el principio de protección y/o salvaguarda de los
derechos humanos. La doctrina polemiza sobre cuál de ellos prevalece, y en
función de cuál adquiera un rango superior, se establece la legalidad o la
ilegalidad de la "intervención humanitaria". Dada la dificultad y la
indeterminación de las normas internacionales, las dudas permanezcan los
49
Euse"io @ern>n'e9- (ealta' &osm!olita e inter2en&iones ".li&as %umanitarias)-
Re2ista 'e O&&i'ente, nO 4E<F 4EJ, !- <E- Tam"i.n a!are&e este tra"a=o mo'i*i&a'o, en su
li"ro Di,ni'a' %umana # &iu'a'anía &osm!olíti&a, D#:inson, $a'ri', 455B6 la &ita no es
literal- Nosotros la %emos &onstrui'o li"remente, en *un&i+n 'e la !osi&i+n 'e*en'i'a !or el
autor-
argumentos. Como ejemplo, tenemos las reflexiones hechas por Y ves
Sandoz,
50
para quien, por una parte, este concepto, en un sentido amplio,
autoriza la intervención armada de un estado en el territorio de otro estado
para poner término a las violaciones graves y masivas de los derechos
humanos, pero, a pesar de ello, este tipo de actuación no tiene cabida en el
sistema previsto por la ONU. Ìncluso en su sentido restringido, la intervención
armada para salvaguardar a sus propios ciudadanos en otros estados, también
es rechazada por la doctrina como ilícita. Pero, por otra, considera razonable
que los estados deban tener derecho a abrir los ojos. La interdependencia
cada vez más marcada entre los estados, el desarrollo de los derechos
humanos y la emergencia del principio de solidaridad, subraya el autor,
permiten señalar que hoy los estados no gozan del "derecho a la indiferencia".
Además, en el seno de estas discusiones, se suele destacar la ausencia
de una jurisdicción y una autoridad planetaria capaz de hacer legalmente
efectiva la protección y la garantía de los derechos humanos fundamentales.
Pese a las posibilidades que ofrece la Organización de Naciones Unidas y, en
concreto, el sistema de seguridad colectivo establecido a partir de la Carta, los
avances son exiguos y las dudas de actuaciones unilaterales o multilaterales,
pero al margen de las decisiones del Consejo de Seguridad, están justificadas.
Para algunos, la intervención bajo determinados requisitos llenaría esa
laguna, para otros, sólo y exclusivamente se debe de intervenir dentro del
sistema de seguridad colectiva establecido conforme a la Carta de Naciones
Unidas.
B- En tercer lugar, otro de los bloques temáticos se refieren a la legitimi dad o
ilegitimidad ética y moral del uso de la fuerza armada. En este sentido, C.
Beitz y Ernesto Garzón Valdés, comentan que el auténtico problema ético
de las acciones bélicas consideradas humanitarias no es el conflicto entre
los principios de no intervención y el de protección de los derechos
humanos, sino que sean operaciones armadas que, como tales, pueden
causar muertes y víctimas tanto en la población del país sobre el que se
realiza la injerencia, como en los soldados de los propios actores de la
intervención. Resulta un contrasentido que para proteger los derechos
humanos de un grupo se tengan que lesionar los del otro.
51
Aparte de las
opiniones sobre la proporcionalidad o desproporcionalidad de los medios, y
de las consecuencias y resultados negativos o positivos provocados por
este tipo de actuación, la cuestión de la centralidad de lo humano y del
mantenimiento de la vida y su posible sacrificialidad se nos hace crucial.
Se reactualizan doctrinalmente algunas de las teorías justificativas de las
"guerras justas" desde las cuales se suelen situar quienes apuestan por la
intervención. Aquí también entra a escena la discusión sobre las "nuevas
guerras" en las que se presuponen unas categorías exclusivistas de seres
humanos. Hechos como los ataques aéreos ocurridos en Kosovo,
demostraron que las vidas de los occidentales tienen preferencias sobre
50
T2es San'o9, ('ere&%o o 'e"er 'e in=eren&ia, 'ere&%o 'e asisten&ia8 V'e /u.
%a"lamosW) en MMM-M*n-or, At%e ?or'Mi'e @ait% NeMs Ar&%i2esD-
51
Ernesto Kar9+n Val'.s, (Kuerra e 'iritti %umani), Re,i+n 1ra&ti&a, NO BE, BGGG, !- IJ-
otras, y entre los propios occidentales, también las vidas de unos son más
valoradas que las de otros. Para evitar las bajas de la OTAN, se pusieron
vidas de civiles en peligro, incluida la de aquellos a quienes supuestamente
la operación debía proteger.
52
4- Finalmente, otro ámbito temático de reflexión importante gira en tomo a la
existencia o inexistencia de un mínimo moral planetario, y sobre la
universalidad o no de un catálogo amplio o reducido, abierto o cerrado, de
derechos humanos. Desde que Norberto Bobbio proclamara que la
Declaración Universal es la más grande prueba histórica que jamás se
haya dado del collsenSl/ S omnil/m genlil/m sobre un determinado sistema
de valores, y que demuestra, por primera vez, que toda la humanidad lo
comparte universall11ente,
53
desde diversas y múltiples instancias han
salido a la palestra voces discrepantes sobre el alcance resaltado por tal
tipo de aseveración. Para muchos, principalmente para personas
pertenecientes a culturas no occidentales, los derechos humanos repre-
sentan valores eurocéntricos, que son fruto de procesos colonizadores y
hegemónicos. No sólo se trata de posiciones relativistas y escépticas en el
peor sentido de la palabra, sino también de planteamientos que proponen
construir dialógica y participativamente otros caminos de universalidad, que
sean expresivos de una auténtica interculturalidad.
2. #mpliando y abriendo hori$ontes
Desde nuestro punto de vista, uno de los principales defectos de los que
adolecen las reflexiones y el tratamiento de la "intervención o injerencia hu-
manitaria" o "de humanidad", reside en la reducción, la unidimensionalidad,
el perfil sesgado y la estrechez de las perspectivas. Para explicar algo mejor
esto vamos a utilizar una idea de Joaquín Herrera Flores retornada de
Douglas R. Hofstadter en su libro G6del, Escher, Bach. Un Eterno y Grácil
Bucle.
54
El iusfilósofo español, mientras profundiza sobre el problema de si es posi -
ble o no es posible establecer una constitución europea, se refiere a la
dimensión "lagunar" de toda ideología en tanto que oculta y niega, sin
negarlo explícitamente, determinados contenidos que son básicos, porque
definen y marcan sus objetivos más concretos. Entendida como sistema de
representaciones y de normas que nos guían a la hora de conocer y de
actuar, la ideología es "lagunar" porque en su pretensión de generalizarse,
52
$ar# Xal'or, as nue2as ,uerras- Violen&ia or,ani9a'a en la era ,lo"al, Tus/uets,
Bar&elona, 455B, !- 45J-
53
Nor"erto Bo""io, (1resente # *uturo 'e los 'ere&%os 'el %om"re), /ue, entre otras 'e
sus o"ras, a!are&e en El 1ro"lema 'e la ,uerra # las 2ías 'e la !a9, Ke'isa, Bar&elona,
BGH4, !- BEE
54
Tus/uets, Bar&elona BGHJ6 # Joa/uín Herrera @lores, (as la,unas 'e la i'eolo,ía
li"eral), en Joa/uín Herrera @lores Ae'-D, El 2uelo 'e Anteo, 'ere&%os %umanos # &ríti&a
'e la ra9+n li"eral- Des&l.e 'e BrouMer, Bil"ao, 4555, !!- B;B F B;4
oculta su particularidad bajo el manto de un universalismo homogeneizador.
Al final, acaba mostrándose como un discurso al margen de los espacios
sociales y políticos, sin historia y sin tiempo; además, termina expulsando
cualquier aspecto subjetivo. La ideología liberal, señala Joaquín Herrera,
junto a estos mecanismos, llega a autonombrarse como el paradigma del
"género humano" y escamotea el conflicto, disimula la dominación y oculta la
presencia de lo particular, en tanto que particular, dándole la apariencia de
universalidad.
55
Dentro de este marco, ante la pregunta de la necesidad o no
de una constitución europea, el autor señala los límites y las insuficiencias dc
aquellas respuestas que se limitan a moverse entre un "si" o un "no", y que
resultan insatisfactorias. La razón se debe a que el entendimiento del
contexto de pregunta, que en este caso suele situarse en el marco del
.estado nacional, es demasiado pequeño para la utilidad de la respuesta, y
debe ser matizado y ampliado. No se trata de un interrogante mal planteado,
sino de una pregunta que aquella intencionalmente determinados elementos
considerados fundamentales. Se necesita ampliar el contexto para poder
entender mejor el problema que se debate. Y aquí entra la idea de Hofstadter
que queremos proyectar sobre la "intervención de humanidad". En su
esfuerzo por mostrar la incompletud de los sistemas formales, este autor
toma como ejemplo la dialéctica entre 10 que en el arte se llama la relación
entre figura y fondo. La primera muestra la significación explícita del
fenómeno a estudiar o a contemplar (en nuestro caso, el fenómeno de la
"intervención de humanidad" y de la "intervención humanitaria"). El fondo, en
cambio, aparece como la significación implícita del mismo, es decir, el marco,
el contexto sin el cual la figura aparece carente de sentido.
56
Pone un
ejemplo muy ilustrativo: tenemos [a creencia ingenua y falsa de que el ruido
es un efecto colateral, aunque necesario, de cualquier colisión entre dos
objetos. No nos damos cuenta de que si chocan en el vacío, no se producirá
ningún sonido. Al final atribuimos el ruido exclusivamente a la colisión,
ignorando la gran importancia que tiene el medio, que hace de vehiculo entre
los objetos y el oído.
En el caso que nos concierne, se suele incurrir en la costumbre de abordar
tanto la "intervención de humanidad" como la "intervención humanitaria",
utilizando una perspectiva bastante reducida. Por lo general, se ubican las
dos figuras desde un doble ámbito: a) uno referido al conflicto tradicional
entre la guerra y la paz entre los estados y, en concreto, con relación a las
tradicionalmente llamadas "guerras justas"; b) el otro ámbito, se coloca
dentro de la bifurcación del ordenamiento internacional que se plasma, a su
vez, en sus dos ramas básicas: el derecho internacional, de origen
westfaliano, de coexistencia pacífica bajo el principio de soberanía, vinculado
a la "estabilidad internacional" y a la "seguridad internacional"; y el derecho
55
I"i'-, !!- BE4 F BEE
56
I"i', !- B;B
internacional de los derechos humanos, dentro del cual hay que situar el
derecho internacional humanitario, pese a que sea considerado por muchos
como un sistema normativo distinto. Estas dos ramas del ordenamiento
internacional también se encuentran en una situación de tensión
permanente. Pues bien, sobre este doble plano de guerra/ paz y principio de
soberanía/principio de salvaguardia de la dignidad humana, se delimitan los
análisis tanto de la "intervención de humanidad" como de la "intervención
humanitaria", dándose prioridad a uno o a otro, en función de que se acentúe
el carácter realista o idealista de los fenómenos interpretados. Asimismo,
desde estas premisas ya se condiciona y disminuye el marco de explicación.
al asociarse ambos conceptos con un tipo de intervención exclusivamente
militar, en donde "quirúrgicamente" se utiliza un contingente bélico como
medio para el uso de la fuerza con el propósito, bien de proteger a las
víctimas de violaciones graves y masivas de derechos humanos, bien de
hacer llegar la asistencia humanitaria internacional a quienes se encuentran
en peligro de supervivencia. La cultura militarista que aspira a una acción
directa de reacción, se sobredimensiona por encima de una cultura civil más
atenta a las actividades de prevención y a las consecuencias de las medidas
reactivas.
No es que estos planteamientos sean equivocados y erróneos, pues tocan
elementos imprescindibles para la comprensión de ambas realidades. El pro-
blema es que los estudios realizados sobre la "figura", pensamos, suelen
ignorar elementos del "fondo" que consideramos esenciales para su mayor y
más profundo entendimiento. ¿En qué sentido?
Por una parte, la "figura" sobre la "intervención humanitaria" y la "inter-
vención de humanidad" se reduce a un plano dominado por el paradigma de
los estados nacionales, que son los sujetos por antonomasia del derecho in-
ternacional tradicional. Los conflictos interestatales y las luchas por el poder
internacional son los principales objetivos colocados en los puntos de mira de
las investigaciones de corte político y autocalificado de realistas. La posible
aparición de otros actores se supedita al molde del estado nacional.
Por otra parte, dada la peculiaridad del derecho internacional, en el cual
no existe ni un orden institucional más o menos centralizado con autoridad
para ejercer legítimamente la coacción y la fuerza, ni un sistema de
protección y garantía de los derechos humanos, las investigaciones jurídicas
se centran en remarcar y subrayar sus deficiencias, y buscar salidas posibles
con la proyección a nivel internacional, de la estructura jurídico-institucional
interna que poseen los estados constitucionales más avanzados. Siendo
primordial búsqueda de soluciones a partir de la normativa existente, al final
todo se queda en una reducida interpretación de los artículos y disposiciones
ofrecidas por los textos positivos internacionales (principalmente el artículo 2
y el capítulo VÌÌ de la CarÌa de San Francisco y las distintas resoluciones del
Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU). Asimismo, la
existencia de un núcleo duro y mínimo de valores universales, considerados
reglas imperativas de ius cogens y obligaciones erga omnes, suele ser una
de las principales fuentes de discusión. Dentro de ese debate, el concepto de
"derechos humanos" desde el que se parte, por lo general es excesivamente
formal y, al final, se utiliza como instrumento puntual de ingeniería
institucional, perdiéndose el referente de los sujetos y, sobre todo, de los
sujetos víctimas. Los derechos humanos quedan desgajados de los procesos
de lucha que día a día desarrollan sus sujetos protagonistas, y se etemiza la
gran separación que existe entre la dimensión normativa y la dimensión
garantista y protectora del derecho internacional.
El inconveniente principal con el que también nos encontramos, radica en
el aislamiento, la separación y la fragmentación de todos estos enfoques
políticos y jurídicos. Síntomas estos que se dan no sólo al interior de los
estudios, sino también en relación con la apertura o cierre que adoptan con
respecto a otras disciplinas y a otras dimensiones de lo real, a pesar de que,
nominalmente o con una simple técnica de yuxtaposición, queden
mencionadas. Por esta razón, pensamos que el "fondo" es mucho más
amplio. Desde una metodología relacional, compleja y respectiva dirigida a
interpretar la realidad producida socio-históricamente, fenómenos como la
"intervención de humanidad" y la "intervención humanitaria" implican
elementos éticos, económicos, políticos, culturales, además de jurídicos, que
forman parte de la "figura" y establecen un marco o "espacio en negativo" de
fondo, más rico.
En este sentido, el contexto histórico-concreto en el que nos encontramos
está conformado por instancias y factores que trascienden el marco
interestatal. Nos referimos a los tan mencionados, pero poco integrados en
los estudios jurídicos, procesos de globalización. Procesos que en su lógica
de desarrollo están poniendo en crisis tanto a los estados, como a los
ordenamientos jurídicos estatales sobre cuyos moldes se intentan regular los
conflictos internacionales. La globalización es todo un reto para el derecho
nacional e internacional y para las concepciones tradicionales sobre la guerra
y la paz. Más todavía cuando incrementa y conforma una estructura
jerarquizada de la realidad. Si resulta que el orden internacional funciona
sobre un sistema económico, político y cultural estructuralmente desigual y
con tendencias claras de exclusión social, endémicas y normalizadas, en las
cuales no se valora la vida de casi dos tercios de la humanidad, difícilmente
se entiende cómo se pueden legitimar sin discusión, actividades de
intervención que, supuestamente, intentan remediar una situación anormal
de violación grave y masiva de derechos humanos y recuperar la vida de las
víctimas. Mucho menos cuando las medidas son adoptadas por quienes, de
alguna manera, contribuyen al mantenimiento de un orden internacional
injusto y excluyente, pese a los argumentos de legalidad que arguyen para
justificar tales acciones.
Las respuestas que desde el ámbito del derecho pueden y deben hacerse
para paliar estos efectos tan negativos, se hacen necesarias y urgentes. Un
asunto con tantos problemas éticos y políticos implicados, y con el que las
relaciones de poder colisionan con el respeto de los derechos humanos de
las personas, tienen que ser regulados por normas y principios.
Parafraseando a Víctor Hugo, el derecho est$ por encima del poder! No se
puede construir la paz y una sociedad internacional volcadas en el
reconocimiento de las personas humanas, si sus cimientos se asientan en
incuestionados materiales de miseria y de opresión de los fuertes sobre los
débiles.
Dada la complejidad del fenómeno de la globalización, entre otras cosas
hay que tener en cuenta e incorporar, desde un prisma pluralista de carácter
interdisciplinario e intercultural,
57
los siguientes factores que tanto incluyen en
la "figura" como conlonl1an el "fondo" de la intervención humanitaria: la
nueva fase del capitalismo financiero no productivo con sus estrategias
globalizadoras de expansión e imposición de un modelo de desarrollo
supeditado y orientado al capital especulativo; la preponderancia de otros
actores internacionales como las empresas y grandes corporaciones
transnacionales, organismos internacionales, entidades mantenerlas y
movimientos, colectivos o grupos pertenecientes a la sociedad civil; los
impactos medioambientales y culturales provocados como consecuencia de
los avances tecnológicos y científicos en materia de medios de
comunicación, armamentos, salud... y los peligros ontológicos que conllevan;
el incremento de la desigualdad internacional y las polarizaciones Norte/Sur y
Occidente/No-Occidente; el predominio hegemónico de los estados Unidos y
el incremento de su nacionalismo militarista; la ruptura de las relaciones
sociales más o menos solidarias subyugadas bajo una cultural sacrificial de
la violencia; los desplazamientos intertonterizos de personas por razones de
fuerza mayor; el problema del "terrorismo" y la seguridad internacional
acentuados tras los acontecimientos 'del ÌÌ de septiembre de 2001
58
; el
comercio de armas y el problema del narcotráfico, etc.
3. Dudas, in%uietudes, premisas e hipótesis de traba&o en torno a la
'intervención humanitaria( a partir de la articulación de tramas
57
RaLl *ornet U Beta&ourt- Trans*orma&i+n inter&ultural 'e la *iloso*ía- Desel.e 'e BrouMer,
Bil"ao, 455B, !!- BB; # ss-
58
So"re el in&remento 'el na&ionalismo militarista usameri&ano a !artir 'e los su&esos 'el BB
'e se!tiem"re # el as&enso 'e un 'ere&%o militar # 'e una institu&ionali'a' =urí'i&a 'e &uartel
&imenta'o en el unilateralismo # lar a9+n 'e la *uer9a 'e USA, 2er el es!l.n'i'o tra"a=o 'e
E'uar'o Sa0e U @ern>n'e9-, ($ilitari9a&i+n 'e la &risis mun'ial6 &ostos 'e la %e,emonía,
&ola!sos mun'iales # !ensamiento o*i&ial), Do&umentos 'e Estu'io, n) B; Uni2ersi'a' Na&ional
'e Costa Ri&a, Here'ia 4554-
sociales.
Las razones de subrayar la importancia que tiene la realización de una
delimitación previa del "fondo", además de hacerla con la "figura", de la
intervención de humanidad, nos permite situarla en un mundo concreto y
específico de relaciones humanas. No se trata de realizar un ejercicio de
laboratorio, aislando el objeto de investigación de toda impureza y de posibles
distorsiones externas. Moviéndonos en la abstracción, ]a selección de
elementos es inherente. Muchas cosas y muchos factores quedarán fuera,
pero al menos, estamos sobre-avisados de determinadas circunstancias y,
asimismo, abordamos el problema teniendo en cuenta una serie de hipótesis,
intuiciones e inquietudes que en forma de premisas nos mueven a realizar
estas reconexiones. Algunas de las premisas son las siguientes:
En primer lugar, cuando se habla de los derechos humanos, nos en-
contramos constantemente con lo que Santo Tomás denomina principiorum, es
decir, la costumbre y el hábito que la cultura occidental tiene de proclamar
principios para no tener que vivir según ellos.
59
La separación entre la
dimensión normativa y formal de la dimensión efectiva y concreta de los
derechos humanos se descubre principalmente a través de la manera de
articularse y darle sentido a la acción humana. Por esta razón, es necesario en
todo momento vincular los derechos humanos con las trámas sociales que los
constituyen. En ellas se plasman y se reflejan los tipos inclusivos o exclusivos
de reconocimientos, reciprocidades y conformaciones de los sujetos, dentro de
las cuales se sitúan los ordenamientos jurídicos y las constituciones nacionales
e internacionales, que pueden establecer límites sustanciales a acciones
controladas por lógicas de rechazo y cosificación. Por muy bueno que sea
cualquier principio, norma, criterio o institución, si está instalado en una lógica
de dominación, inevitablemente operará como un dispositivo más de ésta. En
este caso, el marco de los derechos humanos en tanto que internaciona-
lizados, hay que establecerlo en el contexto de la globalización y en la
relacionalidad en la que se sitúa y se desarrolla toda la comunidad
internacional.
Jaime Oraa señala que la situación de los derechos humanos en el mundo
contemporáneo experimenta una gran paradoja, en el sentido de que junto al
avance innegable en el último lustro, tanto teórico-jurídico como institucional
con el desarrollo de la legislación regional e internacional en materia de
derechos humanos, asistimos simultáneamente a gravísimas violaciones de
los mismos. Con sus palabras, no (se trata solamente de que este siglo XX
haya asistido posiblemente a las mayores mamcres de la historia de la
humanidad. sino que además existe una situación estntctural de violación de
estos derechos para las grandes mayorías».
60
El incremento de las tendencias
destructivas de la vida social y natural tiene como resultado la creciente
59
Boa2entura 'e Sousa Santos, A& riti&a 'a ra9ao in'olente6 &ontra o 'es!er'i&io 'a
e0!erien&ia, Corte9, E'itora, Sao 1aulo, 455, !- E4- E0iste tra'u&&i+n al &astellano en la
E'itorial Desel.e 'e BrouMer, Bil"ao, 455E-
exclusión y pobreza de la población mundial, acompañada de la aniquilación
del entorno natural de la vida humana.
61
¿A qué se debe esto'? ¡,cuáles
pueden ser las razones de esta gran contradicción, que refleja la separación
que existe entre el reconocimiento instilucional de los derechos humanos y su
falta de aplicación y real reconocimiento para, al menos, dos tercios de la
población del planeta que se muere de hambre? ¿Realmente existe una clara
intención para que todo ser humano concreto y corporal, en tanto sujeto de
necesidades, tenga reconocidas sus capacidades y potenciali dades?, ¿o es
que los discursos y las instituciones que los universalizan, únicamente hacen
referencia a UD sujeto abstracto, representativo de una específica
manifestación de ejercer lo humano, de entre las múltiples posibilidades y
manifestaciones que existen?
La historia está llena de infinitud de contactos y conexiones, de vínculos e
interrelaciones, de procesos y trayectos que son imposibles de reflejar en su
totalidad desde un punto de vista científico. Eric Wolf afirma que todos estos
elementos no se toman en consideración en la mayoría de las investigaciones
históricas. Ìncluso suelen abundar los enfoques que narran la historia como si
fuera un relato de éxito moral, sobre el desarrollo de la virtud en la que se
cuenta cómo los buenos ganan a los malos y, por el hecho de esa victoria, son
los verdaderamente virtuosos.
62
Asimismo, las narraciones quedan como «una
carrera en el tiempo en que cada corredor pasa la antorcha de la libertad al
siguiente equipo».
63
Desde esa actitud se acaba por convertir los nombres con
los que interpretamos la realidad en cosas, con lo cual creamos falsos modelos
de realidad. De esta forma, atribuimos a naciones, sociedades, culturas, la
calidad de objetos internamente homogéneos y externamente diferenciados y
limitados. El mundo termina por concebirse como una gran mesa de pool, en
donde las entidades giran alrededor como bolas de billar, perdiéndose todo el
sentido de la relacionalidad.
64
Algo parecido sucede con los estudios tanto
diacrónicos como sincrónicos sobre los derechos humanos. Se suele olvidar
un factor primordial sobre los cuales se construyen y articulan: las tramas
sociales.
65
El carácter excesivamente formal de la mayoría de los discursos y de las
60
Jaime Oraa- (a ,ran !ara'o=a 'e los 'ere&%os %umanos en el mun'o &ontem!oneo), en
Antonio $ar9al Ae'- D los 'ere&%os %umanos en el mun'o, J-$- Bos&% C ESADE, Bar&elona, 455
!!- EG # I<-
61
Kerm>n Kuti.rre9, Klo"ali9a&i+n, &aos # su=eto en Am.ri&a atina, DeI, San Jos. 4554 !!-
445 F 44B
62
Eri&- R- ?ol*, Euro!a # la ,ente sin %istoria, @CE, $.0i&o BGHJ, !- B<
63
I"i', !- BJ
64
I"i',- 1- BG
65
Con&e!to e i'ea /ue %emos toma'o 'e Helio Kallar'o- 1olíti&as # trans*orma&i+n so&ial,
Dis&usi+n so"re 'ere&%os %umanos, Tierra Nue2a, 3uito 4555
concepciones modernas sobre los derechos humanos, adolecen de un
excesivo carácter abstracto, tendencia que tiene su raíz y gestación en el
orden burgués. De esta forma, se concibe al ser humano como "individuo", y
cada "individuo" pertenece a una idea de "humanidad" con independencia de
las relaciones sociales que se establecen entre sí y de las lógicas que las
animan. Ambas circunstancias se deshistorizan y se ignoran los concretos y
complejos señalamientos sociales, que Configuran las posiciones y las
prácticas que protagonizan o sufren las diversas personas o grupos
humanos.
66
Se puede hablar de "humanidad", de "derechos humanos", de
"dignidad", pero con independencia de las tramas sociohistóricas que dan una
más completa medida de su operatividad y de su factibilidad. De ahí la
importancia que tiene la atención a si se ponen o no se ponen los medios, y se
facilitan o no se facilitan las condiciones para que los seres humanos puedan
desplegarse como verdaderos sujetos. En función de cuáles sean las lógicas
sobre las que se articulen las tramas y relaciones sociales, mayores o menores
serán los medios proporcionados a los seres humanos para que el reconoci -
miento de sus derechos sea efectivo. Las lógicas bien pueden ser de
dominación y marginación o de imperio, bien de emancipación y de
solidaridades. El mismo Helio Gallardo, refiriéndose al contexto internacional
actual, afirma que la humanidad no aparece como un proyecto a realizar, en
tanto que expresa la voluntad particular y generalizada de reproducir prácticas
de imperio y discriminación, mediante formas que pueden incluir la adscripción
a declaratorias sobre derechos humanos, e incluso a una estricta
judicialización. El resultado es que se respaldan los derechos humanos con
normas jurídicas que garantizan su vigencia jurídico-formal pero no su eficacia
social.
67
En segundo lugar y en función de lo anterior, pero ya referido a la "fi gura"
de la "intervención de humanidad", resulta que si en condiciones normales
predomina una situación general de no reconocimiento de los derechos
humanos en donde, al menos, dos tercios de la humanidad no tienen
elementos suficientes de subsistencia, parece un contrasentido tratar de
argumentar, en abstracto, la justificación de la intervención en condiciones
extremas, para salvar la vida de quienes son agredidos en sus derechos más
fundamentales de forma grave y masiva. Da la sensación de que ante el drama
de la exclusión, que es estructural, normalizado y también sistemático y
masivo pretendemos acercamos a lo que se ha propuesto como una solución
balsámica: la acción humanitaria sobrevenida y que se proporciona con el uso
de la fuerza militar.
Antes de entrar en las condiciones y en los requisitos legales)' morales
66
I"i'- 1- BE4
67
I"i'- 1!- B5E F B5I
para poder intervenir por razones humanitarias (quién decide. quién ejecuta,
cómo y con qué medios, cuándo y durante cuánto tiempo. etc.), si partimos de
un contexto de desigualdad económica, de asimetría internacional,
institucionalmente precario en democracia y en el econocimiento de la
capacidad de desarrollo de las potencialidades de los sujetos, controlado bajo
una lógica de exclusión en la que predomina una racionalidad instrumental de
cálculo medio/fin, en la que el capital está por encima de las personas y sus
necesidades, nos encontramos con unas premisas que ya nos están avisando
de la precariedad con la que pretendidamente pudiera justificarse un derecho
de "intervención humanitaria" o "de humanidad".
Como en las situaciones del normal funcionamiento del sistema so-
cioeconómico global no se reconocen los derechos humanos, ni se valora la
vida de todos los sujetos humanos como objetivo prioritario, la legitimidad de
intervenir en situaciones de "anormalidad", es decir, la "salvación" puntual y
ocasional de vidas que se alega, posee todos los tintes de falsedad, hipocresía
y cinismo. Al estar la situación del orden social imperante quebrada de raíz,
también quedará rota y en entredicho cualquiera de las decisiones que a favor
de la intervención de humanidad o humanitaria se tome.
En tercer lugar, hay que subrayar otro hábito en el seno de nuestra cultura
y que se plasma con el tema 'de la "intervención de humanidad": sólo nos
preocupamos por los efectos directos e inmediatos de las acciones directas e
ignoramos los efectos indirectos de las acciones directas. La "intervención de
humanidad", entendida en su real intención de evitar violaciones de derechos
humanos, implica una acción directa, la militar, con motivo de situaciones
límites de eliminación grave, masiva, directa e inmediata de vidas humanas.
Pero en una situación cotidiana y de normalidad, vivimos en un contexto en el
que hay una eliminación indirecta, grave, masiva y mediata de las vidas. Sólo
se piensa que es anormal la agresión directa contra la vida de determinadas
personas, pero no se reacciona ante los efectos indirectos provocados por
otras acciones directas que, aparentemente no tienen el propósito de aniquilar
seres humanos.
68
Ìncluso hay víctimas directas e indirectas en toda acción armada para
salvar vidas. Todo esto tiene mucho que ver con el problema de la
responsabilidad y la legitimidad de quienes actúan a favor de los derechos
humanos sistemática y masivamente violados. Quienes tienen la suficiente
capacidad de intervenir -suelen ser las grandes potencias los más fuertes-,
además de contribuir a mantener la cotidianidad de la exclusión, también
suelen cerrar las puertas al reconocimiento humano con acciones muy
directas: impidiendo la inmigración; no reconociendo los derechos económicos,
68
So"re los e*e&tos in'ire&tos 'e la a&&i+n 'ire&ta, 2er el tra"a=o 'e @ran9 Hin:elammert,
(os 'ere&%os %umanos *rente a la ,lo"ali'a' 'el mun'o), en El retorno 'el su=eto
re!rimi'o, Uni2ersi'a' Na&ional 'e Colom"ia, 4554, !!- BGG # ss-
sociales y culturales que, paradójicamente, son los que permiten las
condiciones mínimas vitales; manteniendo la deuda externa; proporcionando el
armamento militar a los países y grupos del Tercer Mundo que están en
guerra; etc.
Finalmente, está la cuestión de la vida y de la muerte, y en qué grado se
valora la vida de los seres humanos. Ìntervenir con medios de muerte para
salvar vidas, implica todo un proceso de reflexión sobre lo adecuado o
inadecuado de adoptar específicas medidas y exige prudencia a la hora de
hablar de un supuesto "derecho de intervención". Asimismo, se hacer urgente
abordar problemas relacionados con la necesidad de adoptar medidas
preventivas, y con la articulación de acciones solidarias más integrales desde
una cultura de pacifismo activo, cuyo juicios de existencia se cimentan sobre el
"matar es asesinato" y/o el "asesinato es suicidio". La vida se genera desde la
vida y no desde la muerte.
69
Tal como señala Fernando Vallespin, la "intervención humanitaria" en gene-
ral es un ejemplo de la tensión del sentido universal y las condiciones locales
de realización de los derechos humanos, además de que representa un típico
supuesto de hard choice o decisión difícil que no admite decisión limpia ni libre
de cargas, de ahí que se deban evitar las autocomplaeencias y los espíritus
autosatisfechos.
70
Por ello queremos insistir en lo siguiente: que no se den los
requisitos para considerar legítima la "intervención de humanidad", no quiere
decir que en determinadas circunstancias se deban evitar situaciones graves
de violación de derechos humanos fundamentales. No obstante, la acción
bélica no es un mecanismo de garantía de los derechos humanos. Pensamos
que, efectivamente, hay situaciones de hecho en las que la acción armada y
violenta aparece y hay que emplearla transitoriamente, pero debemos quitarle
69
1artimos 'e la &onsi'era&i+n 'e la &onsi'era&i+n /ue tanto el &riterio 'e las
&on'i&iones 'e !osi"ili'a' 'e la 2i'a &omo el !rin&i!io 'e !ro'u&&i+n, re!ro'u&&i+n #
'esarrollo 'e la 2i'a %umana /ue se asienta so"re este &riterio, son am"os unas 'e las
!rin&i!ales instan&ias 'e &om!rensi+n # arti&ula&i+n 'e los 'ere&%os %umanos, !ues no
%a# situa&iones m>s e0tremas /ue las !ro2o&a'as !or los a&tos 'e 2iola&i+n ,ra2e #
masi2a- En ellas es &uan'o se !one a !rue"a la &a!a&i'a' 'e res!uesta 'e la &omuni'a'
interna&ional # resulta im!a&tante /ue !ara sal2ar 2i'as %umanas 'i&%a reali9arse a tra2.s
'e un 'is&uti'o uso 'e la *uer9a- So"re el &riterio 'e 2i'a &omo &on'i&i+n 'e !osi"ili'a' 'e
to'os los *ines # el !rin&i!io 'e !ro'u&&i+n, re!ro'u&&i+n # 'esarrollo 'e la 2i'a %umana,
2er la o"ra 'e @ran9 Hin:elammert- Entre mu&%os 'e sus li"ros8 la *e 'e A"ra%am # el
E'i!o o&&i'ental- DEI, San Jos., BGGB6 el ma!a 'el em!era'or, DEI, San Jos. BGG<8 El
,rito 'el su=eto, DEI, San Jose, BGGH6 Sa&ri*i&ios %umanos # so&ie'a' o&&i'ental, u&i*er #
la "estia, DEI, San Jos., BGGH6 # el retorno, 'el su=etoQ Tam"i.n 2er Enri/ue Dussel, Yti&a
'e la li"era&i+n en la e'a' 'e la ,lo"ali9a&i+n # la e0&lusi+n- Trotta, $a'ri, BGGH-
1or otra !arte, este &riterio # el !rin&i!io &orrelati2o tienen su *un'amento en las tramas
so&io U %ist+ri&as realmente e0istentes, # el !rin&i!io 'e !ro'u&&i+n, re!ro'u&&i+n #
'esarrollo 'e la 2i'a %umana, so"re la "ase 'el &riterio 'e las &on'i&iones 'e !osi"ili'a' 'e
la 2i'a, es !rin&i!io 'e las a&&iones, institu&iones, normas, 2alores, et&- 3ue &on*orme a
'ere&%os %umanos, se &onstru#en en !ro&esos so&io U %ist+ri&os- He 'e a,ra'e&er esta
a&lara&i+n al ius*ilos+*o &ostarri&ense Norman Jos. Sol+r9ano Al*aro-
70
@ernan'o Valles!ín, (Inter2en&i+n %umanitaria8 Vmoral o !olíti&aW), Re2ista 'e
O&&i'ente, nO 4E< U 4EJ, 455B, !- ;G U <5
el ropaje ideológico que legitima el uso de la fuerza y que lo bautiza y lo viste
bajo el ropaje de una acción humanitaria. Nunca habrá por medio del uso de la
fuerza armada una protección de derechos humanos, pues la utilización de
instrumentos de muerte, también genera situaciones de muerte. El propio José
Maria Mendiluce subraya que toda «guerra es atroz en sí misma y escenario
propicio para actos especialmente atroces. La guerra no es nunca limpia ni
inocente...».
71
Con todo esto, además, lo que queremos también es llamar la atención
sobre el hecho de que hay indicios muy claros para sospechar y cuestionar, en
situaciones reales, sobre las verdaderas intenciones de quienes, en nombre de
unos derechos que en lo cotidiano no reconocen a la mayoría de la población
del planeta, usan la fuerza militar. Cuando el ser humano no cuenta, extraña
manera es la de recuperarlo a base de bombas y/o armas humanitarias.
Por último y como trasfondo, subyacen una inquietud y una duda adiciona-
les, pero no por ello menores. La inquietud es la de si realmente la vida
corporal y concreta de los sujetos humanos es el principal propósito de las
medidas de asistencia; y la duda se centra en si la intervención armada, aun
en casos extremos, es el medio más adecuado. Dentro de estas
preocupaciones buscamos algunas de las razones que expliquen el porqué en
situaciones de anormalidad se actúa con tanta contundencia, cuando en
situaciones normales no se hace.
Como anticipo de las conclusiones a las que hemos llegado tras el estudio
del cual forma parte este trabajo, siempre incompleto de un tema tan complejo
como éste, afirmamos que en ningún caso ni en ningún momento considera-
mos que en la historia de la humanidad pasada y presente, se ha realizado un
supuesto acto de "intervención de humanidad" con el Único, el exclusivo o.
incluso, el principal propósito de evitar una situación de violación masiva y
sistemática de los derechos humanos.
Entendida la "intervención de humanidad" “como la utilización de la %uerza
armada para proteger %rente a los criminales a las v)ctimas masivas y
sistem$ticas de sus derechos %undamentales+,
;<
y teniendo en cuenta el deber
y la obligación de asistencia que toda la comunidad internacional tiene de
proteger el derecho colectivo inderogable a la vida, consideramos que en
ninguna ocasión se ha presentado una real y verdadera intención de salvar las
vidas de las víctimas de dichas violaciones. Es decir, si supuestamente con la
protección y la garantía de los derechos humanos se pretende proteger las
libertades y los espacios vitales de todos los seres humanos, sin excepciones,
71
Jos. $aría $en'ilu&e, la nue2a !olíti&a, 1or una ,lo"ali9a&i+n 'emo&r>ti&a, 1laneta,
$a'ri', 4554, !!- ;5 F ;B
72
@ernan'o $- $ariNo $en.n'e9- (Al,unas &onsi'era&iones so"re el 'ere&%o
interna&ional relati2o a la (inter2en&i+n) arma'a 'e !rote&&i+n 'e los 'ere&%os
*un'amentales)- Re2ista 'e O&&i'ente nO 4E< U 4EJ, 455B, !- B5H-
en los casos de un uso legítimo de la fuerza por razones de humanidad, en
ningún momento se ha considerado a las personas, a los sujetos humanos
concretos y corporales, como los principales destinatarios de dicho tipo de
actuaciones. Antes se han valorado y priorizado otro tipo de razones o
circunstancias como: intereses económicos, razones de seguridad bajo el
principio del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales; la
protección de intereses geoestratégicos y geopolíticos; la preocupación
selectiva por los propios nacionales o por determinados colectivos más o
menos afines ideológicamente; motivos religiosos... Es decir, en la balanza
entre las mediaciones y las instituciones humanas junto a la racionalidad que
las mueve por un lado, y los seres humanos reales, necesitados, concretos y
corporales por otro, en todo momento ha habido una abdicación de lo humano
no abstracto a favor de una idea sí abstracta de "civilización", de "mercado", de
"libertad", de "racionalidad instrumental calculadora", de "riqueza", de
"eficiencia", de "paz", de "democracia", de "equilibrio", de "seguridad nacional o
internacional", de "seguridad del capital O del mundo de las finanzas", de
"derechos humanos" en abstracto, de "monopolio y control internacional del
poder", de "derecho o deber de injerencia".
La inquietud que se nos presenta va mucho más lejos. Profundizando un
poco más y con ciertas dosis de temeridad en el fondo, de lo que se trata es de
reconocer si realmente, en nuestras actuaciones no sólo extraordinarias, como
las que se requieren en los casos de intervención de humanidad, sino también
en las ordinarias y cotidianas, tanto las llevadas a nivel de lo público e insti-
tucional como en el nivel de lo privado, como decimos, es realmente la ,"ida y/o
la dignidad de todos los seres humanos el fin primario y último que nos empuja
a actuar. No ya la vida de unos pocos o unos cuantos seres humanos, sino de
todos los seres humanos sin excepciones.
Por esta razón, partimos de la consideración de que la vida humana con el
fundamento interno de la realidad. Funciona como criterio que juzga sobre toda
acción, tanto sobre aquello que la produce reproduce y desarrolla como sobre
aquello que la aniquila o degrada. No nos referimos a ella como fin ni como
programa que se puede cumplir o en el que se fracasa. Se trata de la
condición para cualquier cosa, acción o evento que esté dentro de los marcos
de la realidad histórica del ser humano. A partir de este criterio, cuestionamos
aquellos argumentos que, por ejemplo con respecto a la justificación o e; re-
chazo de determinadas guerras, ante la conciencia de exterminio global y total
provocada por las armas nucleares, se condenan las situaciones de exterminio
parcial y especifico.
73
Ni estas ni aquellas, en ningún caso, alcanzan cualquier
grado de validación moral. Es decir, cualquier guerra no viene invalidada mo-
ralmente por la posibilidad de una "guerra final" en la que la humanidad queda
eliminada, sino en la medida que cualquier guerra supone muerte -aunque sea
73
Nor"erto Bo""io, El !ro"lema 'e la ,uerra # las 2ías 'e la !a9, Ke'isa, Bar&elona BGH4 #
Al*onso Rui9 $i,uel- a =usti&ia 'e la ,uerra # 'e la !a9 CEC, $a'ri' BGHH
la de un solo ser humano-, esto implica y es siempre el fracaso de todos. No
existe un margen de muertos tolerable o sustentable.
74
La guerra, sea cual
sea, es un infortunio, un drama y un fracaso para la humanidad, pues si
valoramos la vida de todos lo seres humanos, sin excepciones, la muerte de
una sola persona nos afecta a la totalidad de los miembros de la especie,
implica también la "muerte" de todos y cada uno de los integrantes de la
humanidad.
Desde el punto de vista de la "intervención de humanidad", tal como indica
Tzvetan Todorov, ninguna acción que conlleva el uso de la fuerza armada y
participa de una situación de guerra es un gesto humanitario, sean cuales sean
las acrobacias verbales que utilicemos.
75
Por esta razón, dentro del ámbito de
las relaciones internacionales, la acción bélica no es justificable en términos de
legitimidad. Otra cosa es asumir el hecho de que en determinados casos se
deba intervenir, pero nunca con el propósito de convertir el uso de la fuerza en
un elemento de protección y garantía de los derechos humanos, porque la
acción armada intrínsecamente es una violación de los derechos humanos.
Esta hipótesis de trabajo también guarda una estrecha relación con el
empleo de los términos. Sin ninguna duda nos encontramos con conceptos
indeterminados de difícil delimitación. Por este motivo se hace muy ardua y
complicada la selección de una denominación precisa. Esto no será un impedi-
mento para que, desde el principio, afirmemos nuestra disconformidad por el
uso y la atribución de los rótulos "intervención de humanidad" e "intervención
humanitaria" a [os fenómenos implicados. Más adelante daremos más detalles
de nuestras razones de por qué lo consideramos un error. Por ahora señalar
que preferimos hablar de "intervención militar o armada", ya sea considerada
unilateral, multilateral o institucional en función de los actores internacionales
intervinientes, y añadiéndole el adjetivo que corresponda en cada circunstan-
cia. Es decir, si se trata de una intervención militar para proteger el desarrollo
de la asistencia humanitaria, preferimos edificarlo de "intervención militar de
protección de asistencia" en tanto que aplicación coercitiva de la función de
asistencia internacional (que sería lo que se entiende por "intervención
humanitaria" con el uso de la fuerza armada); si se pretende poner fin a una
situación de violación grave y masiva de derechos humanos, preferimos lla-
mado "intervención militar o armada de defensa del derecho internacional"
(equivalente a la "intervención de humanidad"). Debido a las utilizaciones
generalmente admitidas, pese a las discrepancias, tanto de la "intervención
humanitaria" como de la "intervención de humanidad" -incluso llegándose a
incluir esta en aquella-, vamos a utilizar indistintamente estos términos con los
74
Norman J- Sol+r9ano Al*aro, Críti&a 'e la ima,ina&i+n =urí'i&a- Una mira'a 'es'e la
e!istemolo,ía # la %istoria al 'ere&%o mo'erno # su &ien&ia- Tesis 'e Do&tora'o- Uni2ersi'a'
1a"lo 'e Ola2i'e, B 'e Julio 'e 4554, !!- GI # G;, nota IE-
75
T92&tan To'oro2, memoria 'el mal # tenta&i+n 'el "ien, In'a,a&i+n so"re el si,lo 77,
1enínsula C HCS, Bar&elona 4554, !- EB<-
dos que proponemos, pero poniéndolos entre comillas.
Una vez hecha la delimitación de algunos elementos del "fondo" en el que
consideramos hay que situar el problema de la "intervención de humanidad" y,
por extensión, de los derechos humanos, a partir de ahora pondremos especial
atención a la "figura" sobre la cual se desenvuelven todas estas reflexiones,
sin renunciar ni dejar de hacer referencias a cuestiones vinculadas, de alguna
u otra manera, con ambas dimensiones de lo real. A lo largo de las próximas
páginas nos detendremos en la reflexión sobre cuestiones vinculadas con los
conceptos de "intervención humanitaria" e "intervención de humanidad", así
como una justificación de las razones por las que consideramos inadecuada la
utilización de dichos rótulos.
4. )*u+ se entiende por 'intervención humanitaria( y por 'intervención
de humanidad(,
Lo primero que tenemos que decir es que el rótulo "intervención humani -
taria" junto con el de "injerencia humanitaria" son los que, por lo general más
se utilizan para designar indistintamente y aglutinar diversas situaciones en las
que se hace un uso de acción bélica por uno o varios costados en el territorio
de otro, como mecanismo de protección de los derechos humanos y/o de la
asistencia humanitaria. Por ello, existe una gran imprecisión terminológica al
hablarse de "intervención de humanidad", "deber de injerencia", "derecho de
asistencia", "derecho de intervención", "intervención de urgencia", etc. Todas
estas expresiones se suelen usar para referirse a los mismos acontecimientos.
No obstante, la noción de "intervención humanitaria", como las demás son
conceptos jurídicos indeterminados. Pese a que desde hace mucho tiempo la
doctrina de la "intervención humanitaria" ha sido objeto de controversia en el
seno del derecho y en las relaciones internacionales, y sigue siéndolo en la
actualidad, no se ha hecho una clara definición de la misma hasta el momento.
Además, tal como anticipamos, a ello hay que añadir que los aspectos tanto
jurídicos como éticos aparecen tan unidos y vinculados que es difícil deslindar
las propuestas que pertenecen a uno u otro orden. En todo caso, la
indeterminación del concepto y la diversa terminología empleada han
contribuido a crear confusión sobre su contenido.
76
Ìncluso hay quienes, como
nosotros, cuestionamos tales términos. Por tanto, no existe una definición que
goce de aceptación unánime o universal.
En este sentido, el propio Yves Sandoz se lamenta de que muchas de las
disputas sobre el tema del "derecho o deber de injerencia¨ malgaste demasiada
energía con controversias provocadas sobre la base de equívocos. Entristece
76
$aría 'el Carmen $>r/ue9 Carras&o- 1ro"lemas a&tuales so"re la !ro%i"i&i+n 'el re&urso a
la *uer9a en 'ere&%o interna&ional, Te&nos- $a'ri'- BGGH- !- 455-
que los partidarios del humanitarismo, los "humanitarios¨, busquen polémica
entre ellos. Para él, tres son los factores que conforman la causa de estos
conflictos: a) los juristas se han encontrado con un concepto sin definir. Para
hablar seriamente de derecho es necesario hacerlo con definiciones, pues sin
ella se hace la empresa imposible; b) se ha oído de todo en el debate público
lanzado paralelamente; y c) se ha aplicado ha este concepto sin definir dos
entidades no comparables, los estados y las organizaciones humanitarias. Esta
es la razón de que el "derecho de injerencia¨ sea una contradicción en
términos.
77
Asimismo, a pesar de los números instrumentos normativos en los que
se consagran los principios estructurales del derecho internacional como son el
principio de no intervención y el principio de prohibición del uso de la fuerza,
frente a las cuales la "intervención humanitaria¨ y/o la "intervención de
humanidad¨ serían una excepción, no se cuenta con ninguno en el cual se
delimite con claridad y precisión la conducta prohibida por dichos principios, y
tampoco en las escasas ocasiones en que la jurisprudencia internacional se ha
ocupado de eventuales supuestos de intervención, ha aportado una perfecta
definición de esta conducta (como, por ejemplo, en el asunto relativo al
estrecho de CORFO y el referente a las acciones militares y paramilitares en, y
contra Nicaragua). En realidad, ha sido la doctrina internacional la encargada
de definir y perfilar los elementos constitutivos de la intervención, que "supone
siempre una injerencia coactiva en los asuntos de un estado¨.
78
Por nuestra parte, dentro de la dificultad, trataremos de aclarar un poco
todo este maremagno terminológico. Pero vayamos por partes. Primero,
siguiendo el consejo de Sandoz, vamos a reflejar una serie de conceptos que la
doctrina internacionalista ha dado tanto sobre la "intervención humanitaria¨
como sobre la "intervención de humanidad¨. Después, entraremos a aclarar
algunos elementos de los significantes e ideas que más vinculados están con
ambas definiciones, como son el concepto de "intervención¨, la idea de
"humanidad¨ en relación con el tema de la "asistencia humanitaria¨, y el
propósito de "protección de los derechos humanos¨.
. -os conceptos de 'intervención humanitaria(
y de 'intervención de humanidad(
En todas las definiciones sobre la "intervención humanitaria¨ y/o de
"humanidad¨ realizadas a lo largo de la historia, se pueden encontrar algunos
77
T2es San'o9, (Dere&%os o 'e"er 'e in=eren&iaQ)
78
@ernan'o! 1i,natelli # $e&a, (a inter2en&i+n e in=eren&ia %umanitaria- VUn 'ere&%o, un
'e"er, una e0&usaW)- Normati2a re,ula'ora 'el militar !ro*esional en el ini&io 'el si,lo 77I #
otros estu'ios =urí'i&os militares- III =orna'a so"re asesoramiento =urí'i&o en el >m"ito 'e la
'e*ensa, $inisterio 'e 'e*ensa- Su"se&retaria 'e De*ensa- $a'ri'- 455B- !!- <HHF<HG-
elementos básicos y recurrentes. Consuelo Ramón Chornet destaca, a título de
ejemplo: la apelación a la justicia o a la legitimidad de la "intervención de
humanidad¨; la existencia de leyes, principios o exigencias comunes a la noción
de "humanidad¨, cuya violación suspendería el derecho de soberanía, y que
tendría como la concreción más típica el carácter irrenunciable de la defensa
de los derechos humanos, etc.
79

A partir de la combinación de esos elementos recurrentes con otros
adicionales, y teniendo en cuenta el actual contexto histórico en el que nos
situamos, en principio y de manera provisional, consideramos que ambos
términos se pueden utilizar, en un sentido general, para designar
indistintamente, “aquellas acciones armadas realizadas por uno o varios
estados y7u organizaciones internacionales so"re el territorio de otro y sin su
consentimiento, para proporcionar a la po"lación de 0ste, o "ien una protección
de sus derechos humanos m$s elementales, que est$n siendo vulnerados de
%orma grave, masiva y sistem$tica, o "ien para proporcionarle asistencia en
aquellas situaciones de emergencia que ponen en peligro la vida, la seguridad,
la dignidad a los "ienes materiales indispensa"les para el ser humano+!
:=
De
esta definición descriptiva inicial que proponemos, y en la que incluimos por
igual ambos conceptos, deduciremos después las diferencias que existen entre
uno y otro.
Tal como señala el internacionalista Fernando M. Mariño Menéndez, el
régimen jurídico de una intervención armada para proteger los derechos
humanos fundamentales vincula dos elementos: a) el uso de medidas de
coerción armada por uno o varios estados y/u organizaciones internacionales
en el territorio de un tercer estado sin su autorización; y b) para salvaguardar
los derechos humanos fundamentales, esencialmente el derecho a la vida, a la
integridad física y moral y la libertad de personas que allí habitan.
81
El medio
empleado: la fuerza armada; los objetivos: la salvaguarda y la protección de los
derechos humanos fundamentales; y el hecho de la intromisión en la esfera de
la soberanía de un tercer estado sin su consentimiento, por tanto, son sus
79
Consuelo Ram+n C%onet- (VViolen&ia ne&esariaW a inter2en&i+n %umanitaria en 'ere&%o
interna&ional), Trotta, $a'ri', BGG;, !!- ;HF;G-
80
Ta en el aNo BGB5, A- Rou,ier seNal+ en un senti'o mas am!lio /ue el a/uí !ro!uesto, /ue
la 'o&trina 'e la (inter2en&i+n %umanitaria) .reconoce como un derecho el ejercicio del control
internacional de un estado sobre los actos de soberanía interior de otros contrarios a las .leyes
de humanidad-9 siempre ,ue los derechos humanos de un pueblo sean desconocidos por sus
gobernantes, uno o varios estados podrían intervenir en nombre de la sociedad de :aciones,
ya sea para pedir la anulaci#n de los actos del poder público criticables, ya sea para impedir la
reanudaci#n de tales actos en el porvenir, ya sea para suplir la inacci#n del gobierno tomando
medidas cautelares urgentes y sustituir momentáneamente la soberanía misma del estado
controlado-- (a t%eori& 'e I inter2ention 'Z%umanit., Re2ue Keneral 'e Droit Interna&ional
1u"li&, 2ol- 7VII, BGB5, !- IJ4- Re*eren&ia toma'a 'e uís 1eral @ernan'e9- (.0o'os masi2os,
su!er2i2en&ia # mantenimiento 'e la !a9)- Trotta, $a'ri', 455B, !- 4;H-
81
@ernan'o $- $ariNo @ernan'e9, (Al,unas &onsi'era&iones so"re el 'ere&%o interna&ional
relati2o a la (inter2en&i+n) arma'a 'e !rote&&i+n 'e 'ere&%os *un'amentales), en Re2ista 'e
O&&i'ente, n-) 4E<F4EJ, !- B5J-
principales características. En el momento en que se dé el consentimiento por
parte del tercer estado para intervenir con fines humanitarios, ya no tiene el
debate relevancia jurídica al no haber violación de la soberanía territorial, ni
tampoco hay intervención que, por definición, conforme una conducta no
consentida.
82
Además la profesora Pérez Vera afirma que por " intervención de
humanidad¨ ÷que nosotros, reiteramos, ahora la asociación con la "intervención
humanitaria¨ sin establecer diferencias entre ambas-, se puede entender "la
institución jurídica que, en el marco de la comunidad internacional de los
estados, trata de proteger a todo individuo, cualquiera que sea su nacionalidad,
sus derechos fundamentales, es decir, aquellos que le pertenecen en cuanto
que hombres, antes incluso de que forme parte de la sociedad política¨. Y
supone e implica la injerencia activa de uno o varios estados en los asuntos
internos de otro, con vistas a imponerle el respeto de los derechos
fundamentales de sus ciudadanos, y además, sólo se da en los supuestos que
se realiza una intervención armada.
83
Por tanto, cualquier otro tipo de
intervención que no sea ejecutada mediante el uso de la acción bélica, no se
sitúa dentro del supuesto de la "intervención humanitaria¨ en el sentido general
aquí propuesto. Entre los distintos grados de ejecución de la fuerza, sólo se
tienen en cuenta las que se realizan con ataque armado. En el próximo
apartado nos detendremos con mas detalle sobre el particular.
Asimismo, de la definición inicial, dos son los supuestos que pueden
escindirse en contextos de crisis humanitarias, y a partir de las cuales haremos
la distinción "intervención humanitaria¨/¨intervención de humanidad¨;
a) El primer supuesto se refiere a los casos de protección militar o
apoyo logístico o bélico para asegurar la seguridad de los envíos humanitarios.
En concreto, "a la fuerza militar que se utiliza para asegurar que la
"ayuda humanitaria¨ prestada por organismos internacionales u organizaciones
privadas (ONGs) lleguen a las poblaciones en peligro¨.
84
82
I"i'-, !- B5G- ?-D- VerMe# entien'e /ue solo es) inter2en&i+n %umanitaria) a/uella reali'a'
'e mo'o unilateral o multilateral !or los esta'os, # /ue no esta autori9a'a !or rele2antes
or,anismos 'e Na&iones Uni'as, a'em>s 'e !or el esta'o so"re el &ual se inter2iene- a
&on&i"e &omo la !rote&&i+n 'e los 'ere&%os %umanos *un'amentales !or un esta'o o ,ru!o 'e
esta'os, !arti&ularmente el 'ere&%o a la 2i'a 'e la !ersona na&ional 'e otro esta'o, !or me'io
'el uso 'e la *uer9a, sin autori9a&i+n 'e autori'a'es 'el esta'o /ue la so!orta # sin la
autori9a&i+n 'e los +r,anos rele2antes 'e NNUU- Re*eren&ia toma'a 'e Jaume @errer loret,
Res!onsa"ili'a' Interna&ional 'e los esta'os # 'ere&%os %umanos, Te&nosFUni2ersi'a' 'e
Ali&ante, $a'ri', BGGH, !- 4HJ- a tra'u&&i+n es nuestra-
83
E- 1.re9 Vera, (a !rote&tion '[%umanit. en 'roit interna&ional), Re2ue Bel,e 'e Droit
Interna&ional, BG<G, !!- I5BFI54- Tra'u&&i+n /ue %emos toma'o 'e Consuelo Ram+n C%ornet,
VViolen&ia ne&esariaW, !- ;E-
84
@ernan'o $- $ariNo @ernan'e9, (Al,unas &onsi'era&iones so"re el 'ere&%o interna&ionalQ),
!- B5H-
Nos encontramos con acontecimientos de grave crisis humanitaria que
justifican el empleo de la fuerza armada para socorrer a las personas en
situación de grave necesidad y, con ello, asegurarles la llegada y la distribución
de la ayuda humanitaria.
b) El segundo supuesto consiste en el uso de la fuerza armada para
poner fin a violaciones graves, masivas y sistemáticas de los derechos
fundamentales del ser humano, es decir, “la utilización de la %uerza armada
para proteger %rente a los criminales a las v)ctimas de violaciones masivas y
sistem$ticas de sus derechos humanos %undamentales+!
:>
En el primer caso, nos encontramos con lo que entendemos por
"intervención humanitaria¨, actividad vinculada con el concepto de¨ asistencia
humanitaria¨. Aquella pretende abrir un espacio de seguridad que permita el
ejercicio con ciertas garantías de las acciones de asistencia. La "intervención
de humanidad¨, en cambio, ya implica el propósito expreso de proteger a la
población de un estado que es víctima de violaciones masivas y sistemáticas
de los derechos humanos fundamentales; Según Gesareo Gutiérrez espada, la
primera consiste en imponer a un estado (ante su silencio o aun contra su
voluntad) la asistencia, cuando se dan circunstancias de catástrofe
humanitaria. Para proporcionar tal ayuda, por lo general, no hace falta el uso
de la fuerza armada, aunque se dan casos en las que es necesaria la
aportación de elementos militares de apoyo logístico, pero con la única facilidad
de facilitar y hacer segura la asistencia, por lo que el uso de la fuerza no sería
dirigida directamente contra un estado. Como ejemplos, pone el
establecimiento de zonas de exclusión aérea, zonas protegidas o santuarios,
operaciones de asistencia humanitaria, o incluso levantar estados que se
derrumban y caen en pedazos como sucedió en Somalia. Se trata de una
injerencia limitada y no comparable con intervenciones armadas contra estados
que violan los derechos humanos, que sí seria la característica de la
"intervención de humanidad¨. Esta no supone una ayuda médica o sanitaria
acompañada de un dispositivo militar de apoyo militar a los cooperantes, sino
que pretende arrancar a las víctimas de las masacres de las garras de sus
opresores.
86
De todas formas, ambas justificaciones aparecen unidas en todos los
conflictos en los que se ha autorizado o empleado la fuerza armada en los
últimos años. En la practica, una situación conlleva a la otra, por lo que, en
consecuencia, la distinción conceptual más que perder su sentido,
87
demuestra
85
I"i'- En el mismo senti'o, 2er @lorentino Rui9 Rui9, 'ere&%os %umanos # a&&i+n unilateral 'e
los esta'os- Uni2ersi'a' 'e Bur,os- Bur,os, 4555, !!- I5 # 45B-
86
Ces>reo Kuti.rre9 Es!a'a, (Uso 'e la *uer9a, inter2en&i+n %umanitaria # li"re 'etermina&i+n
Ala (Kuerra 'e Xoso2oZD), en Antonio Blan& Altemir, la !rote&&i+n interna&ional 'e los 'ere&%os
%umanos a los &in&uenta aNos 'e la De&lara&i+n Uni2ersal, Te&nos, $a'ri', 455B, nota 4<, !-
BGH-
87
Así lo &onsi'era @lorentino Rui9 Rui9, Dere&%os %umanos # a&tua&i+n unilateralQ- 1- 455B-
tanto que el derecho humanitario internacional como el derecho internacional
de los derechos humanos deben ser considerados como partes ambos, de un
concepto más general y, más amplio de derechos humanos, de ahí el hecho de
que, en muchas ocasiones, merezcan el mismo tratamiento. Como veremos, la
prestación humanitaria puede considerarse hoy ya un derecho humano
fundamental.
88
No obstante, ante la indeterminación y la indiferencia en el empleo de los
términos, reiteramos el uso indistinto realizado por la doctrina. Así, por ejemplo,
podemos encontrarnos con especialistas que usan el rótulo de "intervención
humanitaria¨ en tanto derecho, para referirse a lo que nosotros entendemos
por "intervención de humanidad¨, como Romualdo García Bermejo que la
define como "el derecho de los estados de recurrir a la %uerza so"re el territorio
de cualquier otro estado con el %in de proteger o salvaguardar las personas de
tratos inhumanos a que est$n sometidas por este último estado y que no
pueden evitarse m$s que por un recurso a la %uerza¨.
89
O también Fernando
Tesón, quien indica que como “la &usti%icación última de los estados es la
protección y re%uerzo de los derechos naturales de sus ciudadanos, un
go"ierno que incurra en violaciones sustanciales de los derechos humanos
traiciona el o"&etivo real para el que e3iste, y as) no sólo pierde su legitimidad
interna sino tam"i0n su legitimidad internacional.
90
Finalmente queremos terminar con una pequeña precisión referida a
algunos supuestos más o menos afines a la "intervención de humanidad¨ e
"intervención humanitaria¨:
A) El termino "intervención por motivos de humanidad¨ es otro de los
utilizados en el pasado para designar operaciones de asistencia e
intervenciones en los asuntos internos de un tercer estado, principalmente en el
siglo ÌXÌ. Pero, sobre todo, y es el matiz diferencial que queremos resaltar, para
referirse a la protección de sus propios ciudadanos por parte de un estado en
otro país.
91
Con anterioridad al régimen establecido por la Carta de San
Francisco, ha sido considerado licito ekl uso de la fuerza armada por el derecho
internacional general para la protección de nacionales en el extranjero. La
88
I"i'-
89
Romual'o Kar&ía Berme=o, (El 'ere&%oC'e"er 'e in=eren&ia %umanitaria en el 'ere&%o
interna&ional a&tual), en VV-AA-, El 'ere&%o !or ra9ones %umanitarias, III Jorna'a 'e 'ere&%o
Interna&ional Humanitario, Cru9 Ro=a Es!aNola, Uni2ersi'a' Se2illa # Aso&ia&i+n !ara las
Na&iones Uni'as en Se2illa, Se2illa, BGG;, !- ;J6 # @ernan'o 1i,natelli # $e&a, (a inter2en&i+n
# in=eren&ia %umanitaria- VUn 'ere&%o, un 'e"er, una e0&usaW), !- <HG-
90
@ernan'o R- Teson, Humanitarian inter2ention- An in/uirí into aM an' $oralit#, Interna&ional
1u"lis%ers, NeM Cor:, BGHH, !- E- 1ara otras 'e*ini&iones, 2er @lorentino Rui9 Rui9, Dere&%os
%umanos # a&&i+n unilatreralQ, nota B<J, !- BHI6 # Consuelo Ram+n C%ornet, VViolen&ia
ne&esariaW, !!- ;GF<5-
91
Anne R#ni:er, (a !osi&i+n 'el CICR so"re la (inter2en&i+n %umanitaria), en
MMM-i&iss-,e-&aCre!ortFe-as!
prohibición aparece y es establecida por la misma Carta.
92
Es estos supuestos
ocurren dos circunstancias: la violación de los derechos humanos
fundamentales o de alguno de ellos en determinadas personas; y un conflicto
entre la competencia territorial de un estado y el personal de otro u otros. El
predominio de los objetivos humanitarios, y la consideración como imperativa
de la norma que conoce los derechos humanos fundamentales que debe
prevalecer sobre otras de la misma naturaleza, aporta la circunstancia adicional
a la competencia personal sobre la territorial.
93
B) Por otro lado, hay que distinguirla "intervención de humanidad¨ y
la "intervención humanitaria¨, de las operaciones de mantenimiento de la paz y
de las acciones humanitarias en conflictos bélicos que si tienen el
consentimiento del estado receptor. Con respecto a la "intervención de
humanidad¨, coincide en los sujetos que intervienen (las Naciones Unidad y/o
algunos de los estados miembros), como en los medios (el empleo de las
fuerzas armadas), pero si se diferencian por la ausencia del consentimiento de
la parte intervenida y en la finalidad, que ni es la de garantizar el cese de
hostilidades, ni tampoco la resolución pacífica de un conflicto, sino de
establecer una situación política que excluya las violaciones masivas de los
derechos humanos.
94
Para Eusebio Fernández, el medio utilizado el pleno y
abiertamente bélico en las " intervenciones de humanidad ÷que el denomina¨
intervención humanitaria¨-.La finalidad, no es la de lograr la paz, ni la
salvaguarda de un básico humanitarismo en las actividades bélicas, si no la
restauración de los derechos básicos previamente violados en la población
ayudada,
95
hecho que nosotros cuestionamos tal como en sus momento
anticipamos y tala como mas a delante profundizamos, por que no haya
protección de derechos humanos que se logre a través de acciones armadas,
92
@lorentino Rui9 Rui9, Dere&%os %umanos # a&&i+n unilateralQ, BH;FBH<- Romual'o Berme=o
Kar&ía, 'istin,ue tres teorías res!e&to a su =usti*i&a&i+n8 una restri&ti2a Aante la !ro%i"i&i+n 'e
los artí&ulos 4,I # ;B 'e la CartaD6 otra realista Aen 2irtu' 'e los artí&ulos B, ;; # ;< # el *ra&aso
'el sistema 'e se,uri'a' &ole&ti2o !re2isto !or la &artaD6 # otra "asa'a en la le,itima 'e*ensa
Asu!one un ata/ue &ontra el !ro!io esta'o- I"i'-, !- B;<D- En la !r>&ti&a, e0iste una ten'en&ia
similar a las =usti*i&a&iones 'e las (inter2en&iones 'e %umani'a')- En reali'a', en raras
o&asiones las inter2en&iones 'e los esta'os se =usti*i&an so"re la ne&esi'a' 'e !rote,er
na&ionales en el e0tran=ero- Se a&om!aNa &on otros ar,umentos &omo la le,ítima 'e*ensa # el
esta'o 'e ne&esi'a'- I"i'-, !- BHJ
93
I"i'-, !!- BH<- Se,Ln E- S!ir#, los limites, una 2e9 em!lea'a la *uer9a arma'a, son los
si,uientes8 la !ro!or&ionali'a'6 un mínimo !er=ui&io al !rin&i!io 'e auto'etermina&i+n # 'e no
in=eren&ia !olíti&a6 'ura&i+n limita'a a lo im!res&in'i"le6 la &omuni&a&i+n inme'iata a los
or,anismos interna&ionales &om!etentes- 1ara Antonio Remiro Brotons en &am"io, son8 una
inter2en&i+n !untual en el es!a&io # en el tiem!o6 /ue este limita'a # sea !ro!or&ional en los
me'ios6 /ue est. su!e'ita'a a la ine*i&a&ia 'el sistema 'e se,uri'a' &ole&ti2a6 /ue %a#a una
&aren&ia 'e &ola"ora&i+n 'el esta'o territorial !ara resol2er la situa&i+n6 # /ue este en&amina'a
estri&tamente a la !rote&&i+n 'e la 2i'a 'e las !ersonas- Se e0&lu#e, a'em>s, la !rote&&i+n 'e
los "ienes- I"i'-, !- BHH-
94
Entti/ue $o,i&a, (VEsta =usti*i&a'a la inter2en&i+n ".li&a %umanitariaW (- Re2ista 'e
O&&i'ente, n-)4E<F4EJ, !- B4G, !ara /uien es irrele2ante el &on&entimineto- Tal &omo %emos
'i&%o antes, !ara nosotros, la ausen&ia 'e &onsentimiento 'el esta'o inter2eni'o es
*un'amental- Si %a#a &onsentimiento, no estamos en el &aso 'e una inter2en&i+n-
95
Euse"io @ernan'e9, (ealta' &osmo!olita re inter2en&ionesQ), !!- <I # <;-
se puede hablara de "sanción¨, ¨medio¨ o "instrumento de apoyo¨ que de la
misma manera que puede salvar vidas, también provoca situaciones de
muerte. No obstante, retomando el razonamiento anterior sobre las
operaciones de mantenimiento de la paz, idéntica diferencias se dan entre
estas con respecto a lo que entendemos por " intervención humanitaria¨.
En cuanto a las ocasiones humanitarias en conflictos bélicos, como
veremos, no es lo mismo la actividad propia de la ayuda o asistencia, que no
tiene nada que ver con el uso de contingente bélico pues se trata de una
acción civil, que la actividad complementaria de apoyo militar que,
ocasionalmente, pueda necesitarse para llevarla a cabo.
C) Aunque no vamos a detenernos en precisar los elementos que
caracterizan las figuras de "estado de necesidad¨, " fuerza mayor¨, "caso
fortuito¨ y " peligro extremo¨, solo comentar que son supuestos distintos a los
de "intervención e humanidad¨ e¨ intervención humanitaria¨, aunque a veces
puedan confundirse.
96

,-.- /" concep!o de 0in!er(enci)n1
Tal como hemos señalado anteriormente, tanto la "intervención de
humanidad¨ como la¨ intervención humanitaria¨ implican el uso de la fuerza
armada. Pero el ámbito de las relaciones interestatales, hay diversos grados de
uso de la fuerza y no todas conllevan el ejercicio de un acción bélica. Muchas
de ellas entra dentro de la imposición de sanciones o de la práctica de
recomendaciones
97
Aunque en cierta forma cada modalidad coactiva implica un
determinado tipo de intervención o ingerencia. En este sentido, Emna Monino
se queja de que el debate sobre el "derechos de intervención con fines
humanitarios¨ se a hecho mas difícil, y hasta se a distorsionado que por el
previo supuesto que las intervenciones son exclusivamente de carácter militar
"olvidándose que, especialmente ahora, en tiempos que la globalización, hay,
muchas formas de traspasar las fronteras nacionales y las soberanías de los
estados sin apelar alas armas¨.
98
Pero ¿que se entiende por el concepto¨
intervención¨?
Tal como hemos señalado, los términos "ingerencia¨ e/o "intervención¨
en el derecho internacional son tampoco unos conceptos jurídicos claros y
determinados. Se suele denominar con ambos rótulos la acción de un estado u
organización internacional que procede al examen y solución de un asunto
relevante de la competencia de otros u otros estados.
99
Aunque para E. C.
96
1ara ma#or 'etalle 2.ase Jaume @errer loret, Res!onsa"ili'a' interna&ional 'e los esta'os,
!!- 4GIF4GJ6 # Ces>reo Kuti.rre9 Es!a'a, El esta'o 'e ne&esi'a' # el uso 'e la *uer9a en
'ere&%o interna&ional, Te&nos, BGHH, !!- IIF;G
97
@e'eri&o Ar&os Ramíre9 V,uerra en 'e*ensa 'e los 'ere&%os %umanosW 1ro"lemas 'e
le,itimi'a' 'e las inter2en&iones # %umanitarias- Di:inson- $a'ri'-4554-!--45-
98
Emma Bonino, (las 'istintas *ormas 'e inter2en&i+n)- !-4<-
99
@ernan'o 1i,natelli # $e&a, (la inter2en&i+n o in,eren&ia %umanitariaQ)- 1- <G5-
Estowell, el concepto de "intervención¨ queda reservado al uso de la fuerza en
defensa del derecho internacional, mientras que el concepto de "ingerencia¨ es
siempre contrario al derecho internacional, por lo tanto siempre es legal.
100

Así mismo, Ernesto Garzón Valdés en el ámbito de las relaciones
internacionales distingue dos tipos de intervención, uno de carácter más
general y otro más estricto. En sentido general ¨puede entenderse por
intervención la in%luencia por parte de un agente e3terno en los asuntos
internos de un pa)s so"erano.¨
101
El `propio autor aclara que, dad la estrecha
red de interdependencia que existe entre los estados en el sistema
internacional, en un contexto de interconexión global, y dado que esta
influencia se puede llevar a cabo tanto por omisión como por acción, se hace
difícil, por no decir imposible, que algún estado se libre de este tipo de
intervenciones.
Una versión mas restringida es "la que subraya el aspecto de la
injerencia coactiva en los asuntos internos de un país, y puede desenvolverse
de múltiple maneras: desde la imposición de programas educacionales o
culturales, pasando por la presión diplomática, la aplicación de sanciones
económicas, la incitación a la rebelión de algunos sectores de la población
hasta la "amenaza o el uso de la fuerza (artículo 2,4 de la Carta de Naciones
Unidas) y el "ataque armado¨ o la "invasión por la fuerza armada¨ (Tratado
Ìnteramericano de Asistencia Reciproca de Río de Janeiro de 1947, articulo 9,
a, b)¨.
102
Por tanto tenemos, por un lado, las medidas que suponen el empleo
de la fuerza armada y entran dentro de la "intervención de humanidad¨ y la
"intervención humanitaria¨; y por otro lado, toda una gama de actividades
coactivas e instrumentos de presión no armados, cuyos objetivos básicos son
los de influir en determinados ámbitos que son de dominio interno de un tercer
estado.
En este mismo sentido, Mario Bettati señala que la intervención o la
injerencia puede ser de dos tipos: material o inmaterial.
103
La material comporta
una incursión física sobre el territorio extranjero y que, además, sea calificada
de intervención o agresión por otro estado o una organización internacional. La
inmaterial, cosiste solamente en inmiscuirse en los asuntos internos de un
100
E-C- EstoMell-, (a t%&ori& &t la !rati/ue 'e linter2ention) -en Re&u&il 'es Cours 'el I
###BOT_TEXT###amp;a'emi& 'e Droit interna&ional 'e la Ha#a- Vol- I5FII, BGE4- !!- G4 # ss-
101
Ernesto Kar9+n Val'.s, (Inter2en&ionismo # !aternalismo), en Ernesto Kar9+n Val'.s,
Dere&%o, .ti&a # !olíti&a, Centro 'e Estu'ios Constitu&ionales, $a'ri', BGGE, !- EHE-
102
I"i'-,!- EHI- Tres notas &omunes /ue !are&en &onstituir el nL&leo *uerte 'e to'a inter2en&i+n
en senti'o estri&to8 BD la ru!tura mani*iesta 'e las &on2en&ionales 'e intera&&i+n estatal8 4D el
!ro!+sito 'e &am"iar o !reser2ar una 'etermina'a estru&tura !olíti&a, e&on+mi&a, so&ial o
&ultural 'el esta'o en /ue se inter2iene # ED la reali9a&i+n 'e la a&&i+n u omisi+n /ue &on*i,ura
la inter2en&i+n, sin el &onsentimiento 'el ,o"ierno 'el !aís inter2eni'o-
103
$ario Bettati, (Un 'roit ']n,eren&eW, (Re2ue Kenerale 'e Droit interna&ional 1u"li&, Tome
G;- n-) E, BGGB, !- <II Re*eren&ia toma'a 'e Jos. Antonio 1astor Ri'rue=o, Curso 'e 'ere&%o
interna&ional !L"li&o # or,ani9a&iones interna&ionales, Te&nos, $a'ri', BGG<, !- E5<6 tam"i.n
2er @ernan'o 1i,natelli #
estado extranjero, tomando posición sobre su régimen político, económico o
social, en orden a hacerlo cambiar por la movilización de los medios de
comunicación, la deliberación de una organización internacional, la ruptura
diplomática o la utilización de otras presiones diversas. No comportan acción
física ni presencia de ninguna clase en el territorio del país en el que se
interviene.
Volviendo a Emma Bonino, ella distingue cinco tipos de intervención,
aunque utiliza la denominación de injerencia: a) injerencia económica; b)
injerencia mediática c) injerencia judicial; d) injerencia militar; e) injerencia
humanitaria.
104
a) La intervención económica viene provocada por la globalización y la
influencia que los países del Norte ejercen sobre los países del sur en
materia de expansión del mercado. La movilidad sin trabas de bienes,
servicios y mercancías representan el bien supremo de esta forma de
mundialización. Se celebra que todos estos productos lleguen a todas
partes porque es sinónimo de progreso y libertad. No sucede lo mismo
cuando se habla de seres humanos o de principios y valores universales
con los que respetar la dignidad y la dimensión participativa del ser
humano. Hay que romper con este problema y esta contradicción,
buscando la coherencia de ser efectivos tanto los derechos humanos
como la democracia, promoviéndolos en todos los pueblos (y en todas
las instancias), sin excepciones. Sólo entonces se conseguirá un
desarrollo económico y social justo, integral y equitativo.
105
b) La intervención mediática desempeña una inapreciable labor de
denuncia para despertar las conciencias tanto de los gobernantes como
de los gobernados. Los medios de comunicación, junto con la
colaboración de los "humanitaristas¨ y activistas de derechos humanos,
sirven de testigos y de testimonios oculares de los actos de agresión y
de los horrores causados por la guerra, y sucedidos en tantos otros y
diversos escenarios de de crisis. Periodistas y cooperantes, movilizan a
la opinión pública apelando al sentimiento moral de solidaridad y de
compasión ante el sufrimiento humano. De esta manera, la política y la
diplomacia no tiren mas remedio que responder a estas demandas,
antes que dejar en el olvido los efectos perversos tanto de lsa
irracionalidad de los "señores de la guerra¨ y grupos sumergidos en la
barbarie del aniquilamiento, como de las consecuencias provocadas por
catástrofes naturales.
104
1ara una &lasi*i&a&i+n 'el &on&e!to 'e inter2en&i+n en el mar&o 'e las Na&iones Uni'as-,
2er Juan @ran&is&o es&u'ero Es!inosa, A!ro0ima&i+n %ist+ri&a a la na&i+n 0&e inter2en&i+n
%umanitaria en el 'ere&%o interna&ional- Uni2ersi'a' 'e e+n, 4554, !!- BEG # ss-
105
Emma Bonino, (as 'istintas *ormasQ)- 1!- 4<F4J-
El riesgo que conlleva nuestra cultura consumista es el de hacer de las
imágenes del sufrimiento ajeno un "mercado de honor¨, de convertir en
mercancía el dolor de prójimo para acabar dentro de un completo estado de
canalización y pasividad.
106
No obstante, para Emma Bonino pese a esa
"pornografía del dolor, el auténtico escándalo reside en lo que reflejan esas
imágenes insoportables, más que en la insuficiencia de nuestras acciones para
impedirlo. Pone como ejemplo lo reacios que son los señores de la guerra no
solo respecto al derecho internacional, el derecho humanitario y los derechos
humanos, sino también respecto a cualquier forma de testimonio trasmitido por
los media.
107
A pesar de todo, tampoco hay que olvidar que los medios de comunicación
están controlados por los intereses del gran capital, del mundo de los negocios
y de las grandes potencias, y esto conlleva a que mediante sus noticias sean
correa de transmisión de las llamadas "política del dolor rasero¨ que se dan en
el ámbito de los derechos humanos. Habrá lugares y acontecimientos
denunciables, pero habrá otros que políticamente no es correcto sacar a la luz,
todo ello en función redeterminados intereses geoestratégicos. Según
convenga, se invisibilizan masacres de unos sitios y se supervisibilizan en
otros. Ejemplos claros en uno o en otro sentido los hemos tenido en
Guatemala, Panamá, Timor Oriental, Ìrak, Afganistán, y tantos otros lugares.
c) En cuanto a la intervención judicial, esta expresa una modalidad de
injerencia de derecho a nivel global, más propia de la última década, y
que culmina con la creación del Tribunal Penal Ìnternacional
Permanente en 1998, capacitado para juzgar los crímenes de guerra y el
genocidio. Los tribunales ad hoc constituidos por decisión del Concejo
de seguridad de la ONU en La Haya en 1993 para juzgar los crímenes
cometidos en la antigua Yugoslavia, y en Arusha en 1994 para juzgar los
crímenes cometidos en Ruanda, han servido de antecedentes, junto a
los tribunales que se crearon en Nuremberg y Tokio para juzgar a
alemanes y japoneses con motivo de la segunda guerra mundial. Para la
autora italiana, la capacidad disuasiva del Tribunal Penal Ìnternacional
representa una justicia sin fronteras permanentemente activa, que
intimidará a los reales y potenciales criminales de guerra, minando sus
esperanzas de impunidad.
108
d) La intervención militar, en tanto derecho a emplear la fuerza como
remedio extremo ÷por haber fracasado todas las demás formas de
injerencia-, para impedir o interrumpir la comisión de un crimen contra la
106
$i&%ael I,natie**, El %onor 'el ,uerrero- Kuerra .tni&a # &on&ien&ia mo'erna- Suma 'e
letras, $a'ri', 4554, !!- I;FIH-
107
Emma Bonino, (as 'istintas *ormas 'e inter2en&i+n), !!- 4HF4G-
108
I"i'-, !!- E5FEB-
humanidad. La autora italiana sobre la base de la existencia de unos
valores fundamentales y universales como la paz, el, pleno respeto de
los derechos humanos y la cohabitación en la diferencia, defiende lo que
nosotros entendemos como "intervención de humanidad¨ y así
manifiesta su opinión favorable sobre la actuación de la OTAN en la
guerra de Kosovo. La soberanía del derecho y de los derechos del
individuo están siempre por encima de la soberanía estatal, y los
crímenes contra la humanidad no deben quedar impunes. La defensa de
los derechos humanos no tiene que considerarse como algo opcional y
como instancia sólo aplicables por razones de oportunidad.
109
e) Finalmente esta modalidad de intervención humanitaria, que Emma
Bonino califica, curiosamente, de "desarmada¨, y que, parte de que
trataremos con mayor detenimiento en el próximo apartado, nos servirá
de conexión, pues hace referencia a la cuestión de la "acción de
asistencia humanitaria¨ y la relación que tiene con la defensa de los
derechos humanos. Para ella, es artificiosa la separación de ambos
supuestos. La acción humanitaria es "en si misma una forma de
mantener, en situaciones de emergencia, algunos derechos
fundamentales, empezando por el derecho a la vida y a la dignidad de
las personas¨. Hoy en día no hay catástrofe humana que no venga
acompañada de violaciones deliberadas y masivas de los derechos
humanos. Por esta razón la "intervención humanitaria¨, en tanto acción
de asistencia, no debe reducirse a una defensa de los derechos violados
tardía, limitada y a posteriori. Hay que articular toda una política de
conjunto que ponga la atención a la dimensión preventiva de los
conflictos, antes de que sucedan, pero cimentada sobre los derechos
humanos, en donde desde una injerencia humanitaria preventiva, se
ponga coto a los focos potenciales generadores de victimas.
110
,-2- Sobre e" concep!o de 0asis!encia humani!aria1
3 e" prob"ema de "a pro!ecci)n de "os derechos humanos
La "asistencia o acción humanitaria¨ guarda relación con la tendencia
que el ser humano posee de moverse en una dolorosa y trágica contradicción.
Tal como señala Xavier Etxeberria, anidan en las personas, simultáneamente,
inclinaciones hacia la destrucción y la opresión de sus semejantes, y una
espontánea tendencia que le empuja a compadecerse del que sufre y que la
incita a prestarle ayuda. La acción humanitaria, desde la solidaridad con el
109
I"i'-, !!- EBFEI
110
I"i'-, !!- 4JF4H-
sufriente, expresa la lucha contra las diversas expresiones del dolor humano y
manifiesta el afianzamiento de un principio humanitario que no solo incide a
remediar o paliar los sufrimientos existentes, sino que vaya imponiéndose a
nuestras tendencias destructivas y a las expresiones del poder personal y
estructural en la que se encarnan.
111
En este sentido, el primero de los
principios fundamentales del movimiento internacional de la cruz roja y de la
media luna roja es el principio humanidad, que insta a esforzarse a prevenir y
aliviar el sufrimiento de las personas en todas las circunstancias, y lucha contra
diversas expresiones del dolor humano.
112
La acción humanitaria es el lugar en
el que el principio humanitario adquiere una progresiva precisión.
En cuanto a su concreción, el concepto de "asistencia humanitaria¨ se
expresa según el contexto en el que se ubique bien como asistencia, que
consiste en la aportación de alimentos, ropa, atención medica, cobijo y socorro
moral, intelectual y espiritual en situaciones extremas, bien como protección,
que tiene como finalidad poner a los seres humanos fuera del alcance de la
violencia o de la privación de sus derechos fundamentales. Este contexto es el
propio de los derechos humanos en espacios sociales de normalidad.
113
Efectivamente, el código de las organizaciones no gubernamentales
humanitarias concibe la acción humanitaria como ayuda de socorro que tiene
por finalidad satisfacer las necesidades básicas, entendiéndose por estas las
referidas a las necesidades corporales mas elementales y en sus niveles
básicos. Pretende garantizar con ello la supervivencia de las poblaciones
amenazadas por los desastres, además de servir de condición de posibilidad
de otras necesidades no estrictamente asociadas a la supervivencia, como las
vinculadas con determinadas vivencias de libertad e igualdad.
114
¨El caso es
que, tanto en situaciones de conflicto o de emergencia como en situaciones de
paz, la articulación de las tramas sociales para crear condiciones de existencia
implican estas mismas acciones. La protección de los derechos humanos y la
asistencia humanitaria son realidades análogas, no diferentes tal como
generalmente se entiende. Lo que cambian son los contextos (el "fondo¨), no
hay "figura¨.
No obstante, el principio humanitario por medio del cual se resuelve de
tensión trágica entre la tendencia a causar sufrimiento y la tendencia a aliviarlo,
ha servido para ir superando, bajo su inspiración de universalidad, las
limitaciones y el no reconocimiento de determinado seres humanos han
111
7a2ier Et0e"erria, Yti&a 'e la a&&i+n %umanitaria- Uni2ersi'a' 'e Deusto, Bil"ao- BGGG- !- G
# (El mar&o .ti&o 'e la a&&i+n %umanitaria), en AA-VV-, los 'esa*íos 'e la a&&i+n %umanitaria,
I&aria, Bar&elona, BGGG, !!- B5BFB54-I"i'-, !!- 4JF4H-
112
I"i'em6 tam"i.n en T2es San'o9, (Dere&%os o 'e"er 'e in=eren&iaQ)
113
A- Duran' %a"la 'e 'os as!e&tos 'e la (asisten&ia %umanitaria), !ero nosotros !re*erimos
%alar 'e 'os &onte0tos 'i*erentes en las &uales se !lasma- Ver su tra"a=o,)El CICR), ;evista
internacional de la cru% roja, n- I<- BGHB, !- BE-
114
7a2ier Et0e"erria, <tica de la acci#n humanitaria, !!- EG- # IB-
experimentado como consecuencia del privilegio y la especial atención que se
les a dispensado a otros seres humanos. La practica de auxiliar a un
semejante en una situación de apuro, bien por circunstancias personales, bien
por una catástrofe, una guerra o por una ruina económica, se ha dado en todos
los tiempos y en todos los pueblos, pero no de manera universal.
Históricamente se ha discriminado la tendencia a aliviar el sufrimiento,
realizándose una separación entre quienes eran considerados verdadera y
plenamente humanos ÷normalmente aquellos pertenecientes al propio grupo-,
frente a los que lo eran pero de una manera confusa , o incluso frente a
quienes eran tachados de no-humanos o in-humanos ÷considerados los otros,
los extraños, los extranjeros, los bárbaros, los homúnculos, etc. -.La solidaridad
hacia nuestros congéneres, la empatía que nos hace "ser un sólido¨, puede ser
org$nica, solo reducida hacia aquellos que pertenecen y participan de nuestra
identidad grupal (familia, grupo, pueblo, nación, comunidad de creencias,
cultural o histórica...), pero también puede ser a"ierta, al estar dirigida a todo
ser humano, independientemente de su nacionalidad o comunidad. Su ámbito y
su pertenencia es la humanidad entera, no siendo nadie ajeno a ella.
115
Desde el punto de vista de la "asistencia humanitaria¨, nos encontramos
con este tipo de solidaridad universal que se abre a todos, pero desde la
perspectiva de los mas necesitados. El principio humanitario se expresa en ella
con el compromiso hacia quienes se encuentran amenazados, en situaciones
de precariedad existencial y doliente. "La solidaridad no se define tanto por su
pura relación universal, cuanto por el compromiso respecto al amenazado, no
se define por su imparcialidad sino por su "parcialidad¨ por el débil y oprimido,
o, si se quiere, persigue la imparcialidad (igualdad) a través de esta
parcialidad¨.
116
De ahí que todo ser humano tenga el derecho de ser asistido
cuando lo necesite. Nos encontramos con una parcela relacionada con los
derechos humanos que se articula en determinadas circunstancias extremas y
excepcionales.
Pero desde el punto de vista de la realidad sociopolítica actual, el
modelo de organización de los seres humanos ha sido establecido por el
estado. De la misma manera que veíamos cuando hacíamos mención al
proceso de internacionalización de los derechos humanos en su expresión
institucional y normativa, que los mayores niveles de protección de estos se
obtenían a nivel estatal e interno, lo mismo sucede con la ayuda solidaria. Es la
ayuda intraestatal la que se a considerado prioritaria. En cambio, las relaciones
interestatales han sido vistas como relaciones de fuerza, de poder, que han
obstaculizado en muchas ocasiones la universalización efectiva del principio
humanitario. De nuevo el principio de soberanía ha supuesto una limitación ha
115
I"í'-, !!- G # EIFE;-
116
I"i'- !!- E;- So"re los 'istintos mo'elos 'e soli'ari'a', 2er tam"i.n Ernesto J- Vi'al Kil, os
'ere&%os %umanos en el or'enamiento =urí'i&o es!aNol, )Cua'ernos 'e soli'ari'a'- n-I), Tirant
lo Blan&%, Valen&ia, 4554- !!-GE # ss-
este proceso, aunque el deber de asistencia comienza con la responsabilidad
de cada estado de atender a sus ciudadanos. En el momento que, por diversas
razones, no puede o no quiere proporcionar la ayuda, entran a escena los
mecanismos establecidos por las normas del derecho internacional
humanitario.
Por esta razón se habla de dos sistemas normativos diferentes:
por un lado, esta el derecho internacional humanitario, también llamado
¨derecho de conflictos armados¨ y "derecho de guerra¨, y que se aplica en
situaciones de conflicto armado y de emergencia.
117
Por otro lado, esta el
derecho internacional de los derechos humanos, que se aplica en todo
momento, tanto en la guerra como en la paz, y en la mayoría de las ocasiones
se limita a hechos en los que solo intervienen los estados. Aunque la finalidad
de ambos es proteger a la persona humana, lo hacen en circunstancias y
según en modalidades diferentes. ¨*i el derecho humanitario tiene como o"&eto
proteger las victimas procurando limitar los su%rimientos provocados por la
guerra, los derechos humanos protegen a la persona y %avorecen su completo
desarrollo+!
118
El caso de establecer sistemas distintos, parece que nos
encontramos con realidades distintas. Si observamos detenidamente, el
principio de humanidad es el mismo que se manifiesta en la idea institucional
de derechos humanos asociada generalmente a lugares sociales de
normalidad. Lo único que cambia son los marcos espacio-temporales, las
circunstancias, es decir, los contextos. La proyección del principio de
humanidad, vinculado con la dignidad humana, se manifiesta de manera
diversa cuando se encuentra en condiciones de conflicto o en condiciones de
paz. Pero resulta que esta dualidad de contextos se interpreta con fenómenos
e instituciones diferentes, cuando en realidad pensamos que la polémica solo
se ciñe a una cuestión terminológica, a problemas de denominación y de
adecuación de palabras.
En cierta medida, en este sentido viene dada la queja manifestada por
Emma Bonino y que hemos mencionado antes. La autora italiana pone el dedo
en la llaga cuando afirma que es artificiosa la separación que se traza entre la
"asistencia humanitaria¨ y la protección de los derechos humanos. De esta
forma aborda el aspecto crucial de toda esta problemática que estamos
remarcando: que la "asistencia humanitaria¨ forma parte de lo que entendemos
son los derechos humanos, entendidos en un sentido que, aunque lo engloban
va mas allá de su componente institucional y jurídico - positivo, pese a la
opinión generalmente aceptada que afirma la existencia de dos sistemas o
regímenes normativos internacionales distintos (como son, por un lado, el
117
El 'ere&%o interna&ional %umanitario )es el &on=unto 'e normas &u#a *inali'a', en tiem!o 'e
&on*li&to arma'o, es, !or una !arte !rote,er a las !ersonas /ue no !arti&i!an o %an 'e=a'o 'e
!arti&i!ar en las %ostili'a'es #, !or otra limitar los m.to'os # me'ios 'e %a&er la ,uerra)- CIRC-
(Dere&%o interna&ional %umanitario- Res!uestas a sus !re,untas- Comit. Interna&ional 'e la
Cru9 Ro=a, Kine"ra- BGGH, !- B-
118
I"i'em- ! I5-
derecho internacional humanitario, y, por otro, el derecho internacional de los
derechos humanos), aunque si reconoce la estrecha relación entre ambos, e
incluso su complementariedad.
119
. Consideramos los derechos humanos como
procesos de apertura y consolidación de espacios de lucha por dignidad
humana procesos que se dan tanto en situaciones de emergencia como en
conflictos armados o en situaciones de "paz¨. Es, como si dijéramos, que los
derechos humanos y la asistencia humanitaria son procesos análogos que se
desenvuelven en situaciones que no son idénticas ni similares. Ambos son dos
manifestaciones de proceso de apertura y consolidación de espacios lucha por
la dignidad humana. Además, en uno y otro contexto, uno de los principales
dispositivos de activación que movilizan esos procesos guardan relación con
ese ¨imperativo categórico¨ que hecha por tierra ¨toda las relaciones en que el
hom"re sea un ser humillado , so&uzgado, a"andonado y desprecia"le+!
120

Las consecuencias de esta separación artificiosa son múltiples y los
principales perjudicados son los mismos seres humanos. La principal
consecuencia a efectos prácticos viene marcada por la paralización de la
activación e los mecanismos que se adjudican a una y otra esfera, y que deben
desarrollarse conjuntamente. Emma Bonino, por ejemplo, señala el
desentendimiento de los gobiernos que descargan en la organizaciones
humanitarias la gestión de los conflictos que no saben o no quieren ocuparse
salvo para echar la culpas a estas cuando no se han eliminado el sufrimiento
humano
121
.
Así mismo, a través de esa separación, todo lo relacionado con el tema
de asistencia humanitaria se desmarca del uso de la fuerza, mientras que la
protección de los derechos humanos se reduce a la intervención armada
concreta, tardía y limitada. Solo en situaciones calificadas de "extremas¨, de
violaciones graves y sistemáticas de los derecho humanos de una población se
puede proteger los mismos por medio de la acción bélica en tanto
¨intervención de humanidad¨. Esta pasa a concebirse como un elemento de
garantía de los derechos humanos un acto puntual y quirúrgico que, en teoría,
pretenden sanar o curar una situación de enfermedad en fase terminal, de
muerte. Se establece un símil con las medidas que adoptan los bomberos para
119
Tomas Buer,ent%al, Clau'io Krossman # 1e'ro NI::en, $anual internacional de derechos
humanos, uni2ersi'a' 'e santia,o 'e Cali, BGG;- !- B<6 # AA-VV-, derecho internacional de
ayuda humanitaria, Instituto 'e 'ere&%os Humanos- Uni2ersi'a' 'e Deusto Bil"ao, 4555,
!-EG-
120
1ala"ras 'e Carlos $ar0 toma'as 'e @ran9 Hin:elamnert, (!lenitu' # es&ase98 la
su"=eti2i'a' 'el reino 'e 'ios), !asos, n B55, !- G, /ue a su 2es las retoma 'e Eri&% @romm,
=ar' y su concepto de hombre.> ?art =ar' manuscritos econ#micos(ilos#(icos@. @CE, $.0i&o
D@, BG<I,!-4E5-
121
Emma Bonino, as distintas (ormas de intervenci#n, !!- 4JF4H-
a &orte interna&ional 'e =usti&ia en senten&ia G 'e a"ril 'e BGIG relati2a al asunto 'el estre&%o
'e Cor*L se a re*eri'o a &iertos !rin&i!ios "ien re&ono&i'os en el 'ere&%o interna&ional
%umanitario, tales como elementales consideraciones de humanidad, /ue son mas a"solutos e
in&luso en tiem!os 'e !a9 /ue en tiem!os 'e ,uerra-
apagar fuegos.
122
Como consecuencia se invisibiliza y se ignora que hay otra
forma de evitar las violación masivas de los derechos y de reducir los riesgos
que provocan situaciones de emergencia y catástrofe. Al respecto, Andrés
Ortega denuncia el hecho de que se gane en capacidad de intervención pero
se carezca de Ìnstrumentos para resolver situaciones antes de que se
degraden, de ahí la importancia de las actuaciones de prevención antes que
de ¨curación¨. Y aunque también deben ofrecerse medios para reconstruir lo
que previamente se a destruido, primero hay que evitar aquello que provoca la
destrucción.
123

Por parte de los defensores de una asistencia humanitaria diferenciada,
se dice que la acción humanitaria esta diseñada para contemplar las
consecuencias, pero no las causas de los conflictos. No es su papel resolver
conflictos. Su único objetivo es proteger la dignidad humana y salvar vidas
(posee un carácter imparcial y neutral). No puede ser sustituida por una acción
política que estudie las raíces de los conflictos y que trate de solucionarlos. Son
dos esferas que deben ser claramente distinguidas. Desde el punto de vista de
CÌCR, por ejemplo, la acción humanitaria es inherentemente no coercitiva y no
puede ser impuesta por la fuerza. +8a e3periencia demuestra que cuando lo
humanitario resulta enredado con un acción pol)tica o militar, contri"uye mas
"ien a sustentar los con%lictos en ves de aca"arlos¨.
124

El propio Jacques Forster, vicepresidente del CÌCR, denuncia el peligro
que lleva un uso de la ayuda de corte militarista, por que puede dar pie a que el
derecho internacional humanitario sea invocado para justificar una intervención
armada. Además abre la posibilidad a quienes invocan tal intervención armada
apara resolver una crisis humanitaria, para que puedan eximirse de un total
acatamiento del derecho internacional humanitario. Finalmente, tales
expresiones implican que la acción humanitaria pueda ser impuesta por la
fuerza y aplicada con éxito por otros actores que persiguen otros objetivos no
humanitarios cono pueden ser políticos y militares.
125

122
en el !rimer senti'o, 'i&e To'oro28 (%an re,resa'o 'e manera a nosotros, !or e=em!lo, las
met>*oras me'i&as a!li&a'as al &uer!o so&ial, /ue !o'ían &onsoli'arse !ro%i"i'as tras su uso
intensi2o en las re,imenes totalitarios8 se %a"la 'e inter2en&iones /uirLr,i&as, es a*irma /ue es
me=or !re2enir /ue &urar, &omo si las taras 'e la so&ie'a' se 'e=aran anali9ar en t.rminos 'e
en*erme'a'- a ima,en 'el !ue"lo solo se &om!one si se &on&i"e a la %umani'a' &omo un
to'o, &omo un &ere"ro # un &ora9+n, &on a"ra9os /ue a&tLan Asiem!re los mismosD #, tam"i.n,
9onas 'e en*erme'a' # &orru!&i+n, &ontra las /ue es !re&iso sa"er !rote,erse e0tir!>n'olas si
es ne&esario), Ver T92etan To'oro2- $emoria 'el malQ!- EEE- En el se,un'o senti'o, Ja2ier
Solana %a"la 'e un tra"a=o 'e "om"eros interna&ionales8 rea&ti2o, r>!i'o # e*i&a9- 1ese a /ue
%a"la 'e a#u'a %umanitaria, la aso&ia a la (inter2en&i+n 'e %umani'a')- En (intro'u&&i+n),
Re2ista 'e O&&i'ente n-4E<F4EJ, 455B-! BE-
123
An'r.s Orte,a- (Antes me=or /ue 'es!u.s)- Rre2ista 'e O&&i'ente, n-)4E<F4EJ- 455B-!!-
B;E # ss-
124
Ja&/ues @orster (Inter2en&i+n Humanitaria # 'ere&%o---)
125
Ja&/ues @orster (Inter2en&i+n Humanitaria # 'ere&%o interna&ional %umanitario)- Dis&urso
inau,ural 'el I7 Seminario Anual 'e DIH !ara Di!:omati&os a&re'ita'os en las Na&iones
Uni'as, mar9o 'e 4555, en MMM-M*n-or, At%eFMor'Mi'e *ait% neMs ar&%i2esD-
Por otra parte el derecho internacional humanitario no tiene nada que ver
con el derechos de los estados a utilizar la fuerza, mientras los derechos
humanos, supuestamente, si. El papel de aquél esta estrictamente circunscrito
a poner limites a la fuerza armada, sin entrar en consideraciones de la
legitimidad de su uso. Si se reconoce que en algunas circunstancias
especificas, para que la acción humanitaria pueda llevarse a acabo con cierta
efectividad, la acción militar puede realizarse para contribuir a mantener el
espacio humanitario: por ejemplo, la creación de corredores seguros para la
entrega de la asistencia humanitaria. Pero posibilitar la acción humanitaria no
debe ser el único objetivo de una intervención armada. Además, el ¨espacio
humanitario¨ hace referencia a las condiciones que se crean para que la
acción humanitaria pueda ser implementada con éxito, y los actores
humanitarios puedan operar de acuerdo con sus propias reglas.
De todas formas, cualquier intervención armada ("intervención de
humanidad¨) u operación de socorro humanitario con apoyo de la fuerza
("intervención humanitaria¨), es en si misma un resultado de una prevención
fallida.
126
La intervención armada con fines humanitarios, sin ser nunca
inexorable a veces es necesaria, pero no es una buena solución y seguirá
siendo siempre un mal considerado por muchos ¨menor¨, solo asumible en
situaciones extremas, pero no admite justificación como instrumento de
protección de derechos. Es un tercer fracaso resultado de un doble fracaso
previo: el primero el de la solución de las diferencias por medios institucionales,
que corresponde a la comunidad internacional; el segundo fracaso es de
quienes no quieren hacer valer el derecho humanitario, cuya finalidad en las
guerras es lograr que se apliquen las normas humanitarias sobre una base
consensual, sin necesidad de recurrir a la fuerza. Esta hay que ejercerla como
un recurso excepcional reconociéndose en todo momento su efecto de
destrucción y no entenderla como método satisfactorio para solucionar
problemas humanos. ¨Erigir en sistema la intervención armada con fines
humanitarios seria un desistimiento de la comunidad internacional frente a sus
verdaderos desafíos: prevenir los conflictos y promover los valores esenciales
que encierra el derecho internacional humanitario¨.
127
126
I"i'-
127
Tes San'o9 (imites # &on'i&iones 'el 'ere&%ote inter2en&i+n %umanitaria- Dere&%o 'e
inter2en&i+n # 'e 'ere&%o interna&ional- Ha&ia una nuera &on&e!&i+n 'e la so"eranía na&ional),
en sesi+n !u"li&a 'e &omisi+n 'e asuntos- E0teriores # Se,uri'a' 'el 1arlamento Euro!eo
so"re el 'ere&%o 'e la inter2en&i+n %umanitaria, BruseFlas, 4; 'e enero 'e BGGI MMM-M*n-or,
Cuan'o se intenta solu&ionar un !ro"lema !or me'ios institu&ionales 'e manera ra9ona"le
!a&i*i&a, se suele a*irmar 'es'e un ar,umento mas o menos &íni&o /ue este /ue esta
=usti*i&a'o el em!leo 'e la *uer9a, !ues el *ra&aso 'e la 2ía !a&i*i&a re&lama una a&&i+n mas
&ontun'ente- @rente a esto %a# /ue 'e&ir /ue nun&a la 2ía !a&i*i&a arti&ula a&ti2amente es un
*ra&aso ante la irresolu&i+n 'e un &on*li&to ni ante /ue *inalmente a'o!te el uso 'e la *uer9a-
To'o lo &ontrario, el *ra&aso !are&e tanto en a/uellas estru&turas /ue im!ulsan a&&iones
2iolentas &omo en /uienes a&a"an re&uer'o a ellas &omo mo'os 'e resolu&i+n 'e &on*li&tos-
Pues bien, nos encontramos con una falta de legitimidad de las fuerzas
armadas como sujetos de la acción humanitaria y de los derechos humanos.
El militarismo y su mediación institucional privilegiada, no podrán ser
actores ni sujetos de la acción humanitaria y de protección de los derechos
humanaos. "8o que ha sido y es causa %undante de la violencia estructural –el
militarismo no podr$ ser remedio ni ant)doto para la herida m$s tr$gica de la
glo"alización? las v)ctimas! El militarismo, en su naturaleza constituya niega los
derechos humanos al proponer como terapia %rente a la %uerza del consenso 5o
disenso6 y la pala"ra, la %uerza de las armas y la lógica de la violencia y la
conscripción+!
@<:

Por tanto, hay que rechazar la terminología empleada de "intervención
de humanidad¨ y de "intervención humanitaria¨ como reacción y crítica a una
cultura militarista global que reside y se aloja en toda pretensión de
humanización emancipadora, y en toda forma de pensar y afrontar toda
tentativa terapéutica para las heridas de la globalización.
129
Las garras del
militarismo se extienden más allá de la esfera específicamente militar,
apoderándose de todas las áreas del todo social. La acción humanitaria es civil,
y también la lucha por los derechos humanos. Se trata de asumir la condición
de las víctimas, desde los derechos humanos, englobando estos tanto los
momentos de emergencia y urgencia como los momentos de normalidad y de
paz. Existe una contradicción inmanente cuando se habla de "intervención¨
añadiéndole el adjetivo de "humanitaria¨ en el sentido que el término
"humanitario¨ debe reservarse a la acción encaminada a mitigar el sufrimiento
de las víctimas y ha generar condiciones de posibilidad de existencia.
De ahí que Anne Ryniker prefiera hablar de "intervención armada en
respuesta a violaciones graves de los derechos humanos y de los derechos
internacionales humanitario¨. Ìncluso no solo se reduce a esto, por que también
se realiza con motivo de amenaza a la paz y a la seguridad internacional.
El ejército de la fuerza militar para matar no es ni un acto humanitario ni
un acto de protección de los derechos humanos, dado que los tipos de acción
humana implicados se apoyan cobre valores como los de "humanidad¨,
"universalidad¨, "enecutralidad¨, "imparcialidad¨ que cada contexto modula.
Tiene como objetivo ayudar a la población en peligro de existencia, tanto en
situaciones de normalidad como de anormalidad. El recurso a la fuerza militar,
en cambio, incluso para apoyar esos objetivos entraña inevitablemente
atentados contra la población civil de destrucción de bienes y otros actos de
violencia deliberada. Cuando se hace referencia a la "intervención de
128
I"i'-
129
Asier $artines 'e Brin,as, (os 'ere&%os %umanos &omo nL&leo *un'ante 'e la a&&i+n
%umanitaria), en Da2i' S>n&%e9 Ru"io, Joa/uín Herrera @lores # Salo 'e Car2al%o, Anuario
I"eroameri&ano 'e Dere&%os Humanos- A4554C455ED, umenCJuris, Ri+ 'e Janeiro- 4554Aen
!rensaD-
humanidad¨ y la "intervención humanitaria, si acaso, podría hablarse de un
"recurso a la fuerza militar para apoyar objetivos humanitarios en situaciones
de crisis que resultan de violaciones en gran escala de los derechos
humanos.
130

La propia comisión internacional sobre la intervención y soberanía de los
estados, creada en septiembre del año 2000, a iniciativa de, el ex ministro de
relaciones exteriores del Canadá, Lloyd Axworthy, en un plazo de un año ha
culminado un intento de instaurar un modelo jurídico de intervención. En su
informe señala que ante la fuerte oposición expresada y manifestada por
agencias, organizaciones y trabajadores humanitarios hacia cualquier tipo de
militarismo del mundo "humanitario¨, considera inapropiado el uso de esta
palabra para describir cualquier tipo, de acción militar, pues se concibe como
una antema. La comisión ha preferido, para evitar mal entendidos y
susceptibilidades utilizar el termino de "intervención¨ a secas o "intervención
militar con el objetivo de protección humanitaria¨.
131

Por nuestra parte calificamos de "intervención militar reactiva de
protección de asistencia¨ a la "intervención humanitaria¨; y de "intervención
militar reactiva de protección del derecho internacional¨ a la "intervención de
humanidad¨. Nunca se puede argumentar desde la legitimidad moral desde el
uso de la fuerza, pues no hay protección de derechos humanos a través de
instrumentos que matan pese a que se tenga la intención de salvar vidas. No
se articulan tramas sociales con lógicas de emancipación y de autoconstitución
de sujetos por medio de la acción bélica. Se pueden dar otras razones como no
medios que pretenden incorporar como un elemento de garantía de los
derechos humanos a las fuerzas armadas que actúan por medio de la
violencia, por mucho que se intente adjetivar con términos tales como
"pacificación y/o "humanitaria. Además, en el ámbito de las relaciones
internacionales, el referente de los derechos humanos y de los seres humanos
son secundarios en la toma de decisiones y en las medidas adoptadas.
,-3- Ac!i(ismo en derechos humanos y asis!encia humani!aria-
Un ejemp"o
Veamos a continuación, y como finalización un ejemplo de lo que
consideramos representa esta postura que diferencia y confronta la "asistencia
humanitaria¨ con los "derechos humanos¨:
Según David Rieff, los imperativos morales del "activista de derechos
humanos¨ y del "humanitarista¨, son totalmente diferentes. El primero es un
130
I"i'em-
131
T%e Res!onsa"ilit# to 1ro=e&t-, re!ort o* t%e interna&ional Comisi+n on Inter2ention an' state
so2e rei,nt#, 'i&iem"re 455B- !- BE- MMM-i&iss- K&- CaCre!ortF&-as!
absolutista moral por excelencia, que cree "defender los patrones que rigen los
derechos humanos y, sobre todo, la legislación sobre derechos humanos al pie
de la letra si no quiere arriesgarse a ver como fracasa toda su empresa¨.
132
El segundo cree en el "meliorismo¨, su "labor principal es proporcionar la
ayuda que tan desesperadamente se necesita y que a menudo solo ellos
pueden ofrecer a las poblaciones pobres y en peligro¨. Los "humanitaristas¨ no
pueden ni deben ser unos "puristas¨ como los "activistas de derechos
humanos¨. Por otra parte, este autor indica que se cree que ambos deben y
necesitan trabajar juntos, que las emergencias humanitarias se deben a crisis
de los derechos humanos y que hay que enfrentarse a ellas antes que de
enfrentarse a una emergencia humanitaria. Pero a pesar de todo, lo que esta
en juego para Rieff es, más complejo que una simple división de trabajo: un
"activista de los derechos humanos quiere ver derrocado a un régimen
opresivo, cree que esa es la única solución a largo plazo. Por el contrario quien
se dedica a labores humanitarias quiere dar de comer a un pueblo, aunque
sabe que la ayuda alimentaría podría fortalecer al régimen opresor¨. Por tanto,
se trata a menudo de un conflicto entre dos derechos diferentes, de ahí la
trágica posibilidad de tener que elegir entre "buenas acciones¨ e "imperativos
morales¨ que negamos, pues es como si nos obligaran a elegir la muerte sobre
la vida.
133

El propio David Rieff, en su libro una cama por una noche! El
humanitarismo en crisis, Profundiza en la diferente actitud que debe tener un
humanitarista y un activista de derechos humanos. El primero para mantener
su independencia y evitar intromisiones estatales, solo debe limitarse a aliviar
el sufrimiento a quien lo necesita y no debe hacer nada más. En cambio,
cuando nos movemos en el nivel de la efectivación de los derechos humanos,
ahí si entra cualquier tipo de actitud política y transformadora de un régimen
que viola masiva y sistemáticamente la dignidad de su población.
134
Consideramos que si partimos de una concepción restringida de derechos
humanos cimentada exclusivamente en valores morales y en sus expresiones
institucionalizadas, el planteamiento de Rieff es aceptado, pero no si
entendemos que los derechos humanos pasan por otra parte: por las tramas
sociales que las personas construimos o destruimos todas los dias a escala
local, nacional e internacional y en cualquier lugar o espacio social.
Por este motivo ante el razonamiento de Rieff, al menos una cuestión
nos planteamos con respecto al binomio aparente distinto de ayuda
humanitaria/de5rchos humanos: ¿a caso no nos encontramos en ambos casos
132
Da2i' Rie**, (V3u. !asa &uan'o no to'o lo "ueno es &om!ati"leW), en El !aís , s>"a'o BE
'e =ulio 'el 4554- !- BI-
133
I"i'em-
134
Da2i' Rie**- Una &ama !or una no&%e- El %umanitarismo en &risis, Taurus, $a'ri'- 455E-
con espacios de lucha por el reconocimiento de dignidades y subjetividades y
por un principio de humanidad plasmados en distintos niveles?.
En esta ocasión, proporcionar alimentos es un tipo de garantía de los
derechos vinculados con condiciones de vida y en una situación conflictiva de
urgencia extrema y anormal, mientras que el imperativo moral para derrocar un
gobierno es una manifestación y una faceta de resistencia y apertura de
espacios de lucha con los que obtener nuevas situaciones favorables para la
dignidad humana (que son de cierre para quienes mueren en el camino). En
ese proceso de lucha y resistencia continuo, se articulan relaciones sociales
que intentan conformar y construir lugares de reconocimiento humano que
también se desarrollan, simultáneamente, en aquellas situaciones, más
extremas donde hay que proporcionar asistencia a toda victima que lo necesita.
Son dos expresiones que cambian por los contextos en los que se sitúan, no
realidades distintas. Si no se combinan como dos facetas de un mismo
problema, tal como hace Rieff, bajo la intención de no contaminar la ayuda
humanitaria se traslada el problema sobre su visión restrictiva de derechos
humanos. Por esta razón, desde esta visión reducida a los valores humanos y
a la actuación de los estados, se abrirá la puerta a una actitud siempre
dispuesta a sacrificar vidas a costa de proteger a otras. A través de este
imaginario se permite legitimar las acciones a favor o conforma a derechos que
utilizan mecanismos de muerte, principalmente las que implican el uso de la
fuerza armada. Ìntrínsecamente el sacrificio humano esta tanto en su
justificación como en su modo de actuación y e4jecución. Por el contrario
nunca habrá derecho humano para quienes mueren mediante el empleo de la
fuerza.
Luchar contra el terrorismo o contra violaciones de derechos humanos
en nombre de la libertad, la democracia, o los mismos derechos humanos sin
importar que caigan vidas, o considerando que son inevitable, implica todo un
bagaje ideológico que legitima un sistema u orden que esta por encima de los
sujetos que lo componen, más aun de quienes se le resisten y oponen.
Mediante actos d fuerza armada se pueden salvar vidas pero solo de manera
indirecta, como un efecto secundario de una acción cuyo principal propósito es
mantener la paz y la seguridad internacional, que legitima la estabilidad y el
orden de quienes dominan el poder internacional, matando. No e pretende
establecer unas condiciones de vida ni para quienes se intenta "salvar¨, ni para
quienes forman parte de la humanidad, sin exclusión de nadie y sin prórrogas
en el tiempo.
El hecho es que tenemos ante nosotros una curiosa manifestación de
una mentalidad simplista, reduccionista, posicional y oposicional, que establece
la distinción entre "activistas de derechos humanos¨ y quienes desempeñan
tareas humanitarias ("humanitaristas)¨. Detrás de esta postura subyace una
imaginario de verdad infinita por parte de quienes actúan en nombre de los
derechos humanos, cuando de lo que se trata realmente es de que no nos
veamos como la encarnación del derecho y la fuerza, y vencedores del mal
absoluto. "La tentación del bien es nefasta por que sustituye las personas
particulares por objetivos abstractos¨.
135
Así mismo, implica una cultura de
sacrificio, en cuyo razonamiento, hay personas prescindibles, sacrificables en
nombre de derechos humanos. Se trata de una posición que muestra un
proceso de inversión ideológica y de diversibilidad de los mismos al cimentarse
sólo en valores independientemente de su dimensión práctica y relacional.
Además, se trata de una postura que legitima moralmente el uso de la fuerza
armada (no como estado de necesidad y en casos excepcionales), cuando los
derechos humanos son procesos y tramas sociales por medio de las cuales
nos podemos autoconstituir como sujetos. Las armas no son instancias que
generen esas condiciones. Que se den casos en los que no haya más remedio
que utilizarlas, por pensarse que es necesario ÷aunque no inexorable, por que
la necesidad ya contiene una toma de partido por parte de quien detenta el
poder que declara tal necesidad-, no es una razón para tratar de incorporar el
uso de la fuerza armada como un elemento más de protección y garantía de los
derechos humanos. No hay dignidad humana que se afirme ni con la creación
de situaciones de muerte, ni con la reacción frente a ellas por medio de
mecanismos que también la provocan.
En definitiva, si observamos los hechos reales en los cuales se ha
actuado bajo el rótulo "intervención de humanidad¨, en ningún momento, ni en
el contexto espacio temporal previo a la situación de violación masiva y
sistemática de derechos humanos, ni el acto de intervención con el uso de la
fuerza armada, ni posteriormente se pretende articular una respuesta
relacional, un sistema de tramas de reconocimiento, autoestima y
autoapropiación de las capacidades humanos, en donde todos sean tratados
como sujetos humanos. Ni quién comete el genocidio, ni quien supuestamente
salva a las víctimas por medio de la fuerza, pretenden establecer espiritual y
materialmente una reapropiación de las condiciones bajo las cuales es posible
la actividad de autoproducción humana como actividad particular y genérica,
social e individual y universal.
Para terminar, y frente a esta postura defendida por Rieff, comentar que
existe un dicho popular que viene a decir que si te dan a elegir entre dos
caminos, toma uno tercero. El propio Todorov, al respecto señala: "La vida
política pocas veces se reduce a opciones tan brutales y no es cierto que sea
preciso elegir entre la cobardía de la indiferencia y el caos de los bombardeos.
Tal consecuencia se impone sólo si se decide de antemano que "actuar¨
significa "actuar militarmente¨. Ahora bien existen otras formas de intervención
distintas a los ataques militares. No porque exista acuerdo sobre el fin existe
135
T92etan To'oro2- =emoria del mal9. 1- EEG-
automáticamente, acuerdos sobre los medios¨.
136
Trabajar a favor de los
derechos humanos, por el contrario, conlleva el desarrollo de actuaciones que
establezcan condiciones de existencia y de vida para todos. La mejor forma
para ellos es la articulación tanto de medidas preventivas que eviten la
aparición de situaciones de violaciones masivas y graves de los derechos
humanos como de actuaciones reconstructivas dirigidas a establecer la paz y
no a potenciar la guerra ÷entre las que se encuentran la cooperación del
desarrollo y la ayuda humanitaria bajo una lógica de colaboración, dialogicidad,
reciprocidad, horizontalidad y respeto mutuo-.
Cap!u"o III
Paradojas de "o uni(ersa", derechos humanos y p"uri(ersa"ismo de
con$"uencia
.34
". .l empu&e de la inmi!ración y su incomodidad
A cada segundo y a cada instante que pasa, varios grupos de
ciudadanos magrebíes y/o africanos están intentando cruzar en pateras o
cayucos el Estrecho de Gibraltar y otros tantos espaldas mojadas hacen lo
imposible por traspasar, escondidos, la frontera marcada por el Río Bravo. Lo
mismo está sucediendo en otros lugres de enlace entre gentes de países de un
136
I"i'em- 1- EB5-
137
Versi+n ori,inal titula'a (Uni2ersalismo 'e &on*luen&ia, 'ere&%os %umanos # !ro&esos 'e
in2ersi+n), # a!are&i'a en Joa/uín Herrera @lores Aor,-D- El 2uelo 'e Anteo, Bil"ao Deselee 'e
BrouMer, 4555, !!- 4B;F4II-
Sur que se dice es menos desarrollado y de un Norte que se dice es más
desarrollado. Bajo el drama de la huida y la incierta esperanza de llegar a un
destino en donde poder obtener mejores condiciones de vida, les espera un
mundo que en la mayoría de los casos se presenta bajo el yugo de la
frustración. En ese abandono quizá temporal de sus hogares, escapan del
ahogo que supone el no poder mantener dignamente ni a sus familias ni a ellos
mismos, bien porque están siendo perseguidos por la intolerancia o bien
porque el sistema económico de sus naciones dependientes no quiere ni puede
atender sus necesidades. Pese a las dificultades y pese a las adversas
circunstancias, al actuar de esta manera, están forjando un sendero de lucha
con el que romper aquellas barreras que los países de destino les levantan.
Así, incluso sin pretenderlo, abren espacios para hacer valer sus derechos y
desplazan todo tipo de límites territoriales legitimados bajo la bandera de una
exigente nacionalidad que ellos mismos no poseen.
Asombra la manera como desde gran parte de Occidente, respondemos
a este gran problema de la inmigración. Consideramos que es un asunto ajeno
a nosotros que debe ser solucionado en su raíz por los países periféricos. Aquí
únicamente autorizamos el número de quienes pueden entrar, repatriando a
todos aquellos que no están dentro de la cuota legal concedida. Quienes nos
consideramos la máxima autoridad valedora de la idea de universalidad
reflejada en la figura de los derechos humanos, antes de reconocer que nos
encontramos con un problema global que también nos afecta y del cual,
también, en un alto porcentaje somos responsables, que no nos es ajeno y al
que debemos buscarle una solución global porque ha surgido por la propia
lógica de exclusión de un sistema capitalista que en nuestro propio entorno se
controla y dirige
138
, preferimos cerrar las puertas de nuestras casas que
supuestamente exhalan universalidad. Ìncluso vamos más allá blindando
nuestras fronteras, construyendo murallas, si es necesario, para impedir que
nuestro discurso emancipador de libertad, igualdad y solidaridad sea
reconocido a otros seres humanos que lo hablan en otro acento, con otro tono
y lo expresan de una forma diferente.
2. /res parado&as en el len!ua&e he!emónico sobre lo universal
A través de este intolerable comportamiento, nos topamos con tres
grandes paradojas muy interrelacionadas entre sí que no sólo aparecen con el
tema de la inmigración. También las encontramos en otras parcelas vinculadas
con la convivencia humana, como son el problema del medio ambiente, las
políticas de guerra y seguridad ÷ Ìrak y los Balcanes son claros ejemplos
139
-, la
138
Ver el ma,ní*i&o tra"a=o 'e $ar#se Brisson- $i,ra&ionesQVAlternati2a ins+litaW- DE San
Jos., BGGJ-
139
En este senti'o 2er los tra"a=os 'e @ran9 Hin'elammert (a in2ersi+n 'e los 'ere&%os
%umanos8 el &aso 'e Jo%n o&:e) # el 'e Kerm>n Kutierre9- (Klo"ali9a&i+n # li"era&i+n 'e los
lucha contra el terrorismo a nivel global, los asuntos estratégicos y
armamentísticos propios de las relaciones internacionales, la manipulación
genética, la idea de desarrollo y las diversas situaciones de exclusión y
desigualdad social…
Teniendo de hilo conductor a los movimientos migratorios, la primera nos
muestra cómo el discurso oficial es favorable o desfavorable al desplazamiento
de personas según beneficie o perjudique a los intereses de determinados
grupos que están supeditados funcionalmente a los parámetros que se
estructuran dentro del sistema económico capitalista. No priman las razones de
justicia ni de dignidad humana, a pesar de que quienes establecen las
condiciones de entrada se consideren la máxima expresión del mundo
civilizado.
Con la segunda paradoja, se comprueba de qué manera ese mismo
discurso se asienta sobre unas premisas de estricta universalidad que son
erróneas por que en cada contexto, también en función de motivos de
estrategia política e intereses específicos, será más conveniente primar el
acento universalista o el acento particularista. Lo mismo sucede con los
procesos de globalización. Por un lado, se homogeneízan determinadas pautas
de comportamiento nacidas en un contexto concreto y, por otro se rechazan
aquellas otras que cuestionan y ponen en peligro el sistema. Esto nos servirá
para denunciar, más adelante, la trampa que supone dualizar maniqueamente
el problema del universalismo y el relativismo.
Finalmente, la tercera paradoja se centra expresamente en la figura de
los derechos humanos y en la titularidad exclusiva que un Occidente, con
ambición hegemónica, se otorga para definirlos porque se considera la única
autoridad facultada para hacerlo. Si hay que eliminar focos de resistencia y
coartar prácticas sociales que expresan otras maneras de reivindicar la
dignidad humana, se rechazan. Gracias a esta dualidad se verán algunos de
los mecanismos de inversión ideológica que se realizan cuando, a costa de
defender los mismos derechos humanos concebidos por la cultura occidental,
se vulneran y violan.
Las tres contradicciones, evidentemente, se preocupan principalmente
de dos cuestiones fundamentales: la una, sobre la polémica entre el
universalismo y el relativismo cultural y la otra sobre la figura de derechos
humanos. En ambas aparece un denominador común: que existe un cierto
margen de interpretación de estas categorías cuyos sentidos son muy distintos,
e incluso opuestos, si la dotación de significados procede del dominio de los
poderosos beneficiados por el orden económico y simbólico o tiene su origen
en el ámbito abierto por las víctimas del sistema, expresado a través de los
'ere&%os %umanos- Una re*le0i+n 'es'e Am.ri&a atina) /ue a!are&en en el Vuelo 'e Anteo-
Dere&%os %umanos # &ríti&a 'e la ra9+n li"eral- Desel.e 'e BrouMer, Bil"ao, 4555-
movimientos sociales de emancipación y liberación. En uno prima una lógica de
exclusión, en la que sólo caben unos pocos; en el otro, predomina una lógica
de inclusión en la que todos cabemos.
2-.- Primera paradoja- Poder y aparen!e dob"e in!er5s-
Empecemos con la primera contradicción o paradoja. Pese a que la
historia de la humanidad está llena de migraciones y desplazamientos de
grupos humanos que han provocado grandes crisis y, además, tremendas
transformaciones dentro de las sociedades receptoras ÷en su momento
también surgidas del impacto intercultural-, ahora resulta que sólo es Occidente
como cultura hegemónica quien decide cuándo su gente necesita emigrar y
cuándo deben hacerlo los demás.
En su posición de emisor de población emigrante, diremos como ejemplo
que ha hecho que América sea testigo, durante los siglos XVÌ, XVÌÌ y XVÌÌÌ, de
todo un proceso de colonización en su mayor parte íbera y anglosajona, en el
que en ningún instante hubo impedimento para eliminar, sustituir o desplazar a
la población originaria indígena por la nueva población blanca que llegaba.
Ìncluso cuando fue necesario importar mano de obra barata para realizar
trabajos forzados, se trajo a la población negra con el estatuto de esclavos
como solución. Tampoco tuvieron oposición los colectivos de trabajadores y
exiliados europeos cuando, en los siglos XÌX y XX, por razones
socioeconómicas y políticas fueron acogidos por los países latinoamericanos
ya emancipados. Hasta en estos casos de fuerza mayor y de circunstancias
dramáticas en los motivos de sus salidas, no se encontraron con tantas
dificultades como las que tienen ahora los desplazados de los países del sur.
Adquiriendo la posición de receptor de población extranjera, durante la
década de los sesenta y los setenta del siglo XX, Estados Unidos y Europa han
desarrollado todo un discurso favorable y defensor de la inmigración. Como
hacía falta mano de obra y fuerza de trabajo, la gente de fuera era
bienvenida
140
. No obstante, en el instante que cambiaron las circunstancias y
se consideró el efecto negativo de su admisión avalado por el auge de la
ideología neoliberal, el sentido del discurso cambió. Así se demuestra el rasgo
camaleónico y la capacidad de metamorfosis del lenguaje de los gobernantes
occidentales. Según la realidad del momento, cambia su orientación de
significado hasta tal punto que puede justificarse su contrario si hace falta y sin
remordimiento alguno
141
.
Es triste decirlo pero, hoy en día, esta razón económica de trabajo es el
mismo y el único argumento oficial sobre el que se justifica la admisión
140
$ar#se Brisson, o!- Cit-, !!-GHFB55-
141
I'em, !!-B<-BHF
controlada de la población extranjera. Sólo se acepta la movilidad de personas
de acuerdo con las necesidades productivas de los países del Norte. En
cambio, como sucede en el presente, cuando la iniciativa sale de los propios
pueblos desfavorecidos y no surgen por razones de expansionistas sino como
consecuencia de la necesidad de buscar la satisfacción de sus necesidades, se
paraliza y controla su impulso estableciendo todo tipo de restricciones, aun
aquellas que van en contra de la dignidad humana.
El caso es que históricamente siempre ha existido una tendencia del
hombre para buscar en otras partes aquello que le hace falta y no puede
conseguir en el sitio que inicialmente habita. Bien para superar los límites
establecidos por una naturaleza inclemente o por la saturación provocada por
el crecimiento demográfico, bien por la amenaza de guerras o situaciones
violentas, incluso por el empuje que supone el deseo de conocimiento y de
aventura o bien por la carencia en la satisfacción de las necesidades, la
solución y la salida lo han decantado por el desplazamiento a otros lugares
142
.
Lo más destacable de todo es que los movimientos migratorios….+son
directamente proporcionales, entre otras, al incremento del nivel mundial de
miseria, la e3plotación y el crecimiento de algunos a costa de la mayor)a+
@A9
! Y
en estos casos han aparecido y se han desarrollado prácticas sociales con las
que se han deslizado y superado los límites de la acción humana, y se ha
denunciado el aprovechamiento abusivo que determinados grupos han
realizado con respecto a otros. Por tanto, si en los tiempos que corren nos
encontramos con 2/3 de la humanidad en condiciones de pobreza, con
personas que hasta mueren por vivir junto a grandes basureros públicos, es
que algo grave está sucediendo.
La inmigración es un problema que forma parte de otro más grande. Si
hay tanta gente que no puede vivir dignamente es porque el sistema y el orden
mundial imperante, toleran, permiten y ocasionan situaciones límites de
exclusión y marginación social. Como contrapartida, y desde diversos frentes,
hay que saber responder con una lógica contraria, de inclusión y de
reconocimiento de todos los sujetos y que, al menos, sepa proporcionar los
medios con los que poder satisfacer sus condiciones de vida. La inmigración, al
igual que la reacción manifestada contra la injusticia de muchos movimientos
sociales, deben forzarnos en esta dirección.
Pero está claro que el parámetro de quienes controlan ese orden no es
éste, Según los casos y en función de intereses personales y concretos, hay
unos cuantos ÷los privilegiados de los países centrales y la élite de los países
periféricos y semiperiféricos- que sí tienen derechos para trasladarse de un
lugar a otro sin importar las causas. El resto, que es la gran mayoría, no los
poseen, pese a que sea la supervivencia el elemento condicionante de sus
142
I'em- 1-HH-
143
I'em-
desplazamientos. La justificación no es por razones de justicia. Los sujetos, las
personas, los seres humanos y sus necesidades de supervivencia, de dignidad
y de libertad son pura quimera, incluso aparecen como factores que
distorsionan el natural discurrir de los acontecimientos que favorece a los
poderosos. Es mucho más positivo y mucho más rentable el flujo de capitales
que el flujo de personas. Sólo importa este si genera riqueza. En función de las
necesidades del capital y la obtención de mano de obra, unos están dentro y
otros quedan fuera
144
. Las razones de equilibrio y competencia que exige el
sistema de mercado demarcan los límites de los derechos y el espacio de no
derecho de los seres humanos.
2-2- Segunda paradoja- 6"oba"i7aci)n y uni(ersa"idad-
Con relación a la segunda paradoja, el sistema capitalista utiliza un
medio muy efectivo para asegurar su funcionamiento: el llamado globalismo,
también denominado globalización económica. A través de él, se homogenizan
y unifican determinados comportamientos acudiendo para su refuerzo a otras
esferas del simbolismo y lo cultural con finalidades muy concretas e intenciones
muy precisas. Bajo pautas mercantilistas de competitividad, rentabilidad y de
eficiencia y modos de vida de carácter ostentoso y consumista, se quiere
presentar la realidad de algunos grupos como aquella que viven y deben vivir
los demás. De esta manera se gestionan los bienes de la Humanidad a su
antojo y siguiente sus pautas de jerarquización y distribución desigual.
Abstrayendo e invisibilizando este tipo de relaciones se extiende bajo el manto
de lo natural y de lo cotidiano.
La globalización, con su sistema financiera, sus agentes y sus
estrategias de control, se dice, es algo inevitable; no tenemos más remedio que
aceptar la unidad global que desarrolla fruto de la fuerza compulsiva de los
hechos. Pero posee una dimensión claramente práctica que es resultado de
todo un proceso histórico de actualización y habituación recíproca, aunque
desigual, entre los seres humanos
145
. Siendo un localismo que se expande y
generaliza por el resto de culturas, la actual sociedad global tiene unos
esquemas muy definidos que han surgido de determinados procesos de
estructuración fundamentalmente coloniales e imperiales, iniciados con la
modernidad
146
.
144
So"re la ra&ionali'a' e&on+mi&a # la !riori'a' /ue la l+,i&a 'e utili'a' # 'e &>l&ulo me'ioF
*in tiene en el mer&a'o, 2.ase @ran9 Hin:elammert- !l mapa del emperador- DEI, San Jos.,
BGG<-
145
En este senti'o 2er el !lanteamiento 'e Antonio Kon9>le9 # la inter!reta&i+n /ue reali9a 'e
a/uellas teorías 'el ne0o so&ial &omo las 'e Ant%on# Ki''ens # 7a"ier Zu"iri /ue ('es&entran)
al su=eto a *a2or 'e la a&&i+n- (Or'en $un'ial # li"era&i+n), en /ravesías. Política, cultura y
sociedad en Iberoam*rica. :.- B, BGG<-
146
I'en, !- JG-
El acceso a los bienes y a las cosas reales en lo económico, el modo de
ejercer el poder en lo político y los subsistemas de sentido que acompañan a
los hábitos en lo ideológico, están controlados por unos pocos que son quienes
construyen la realidad oficial en función de sus intereses y por el conjunto de
disposiciones adquiridas con el funcionamiento propio del sistema. Cualquier
otra expresión que cuestiona esta forma de interpretar y edificar la existencia,
la rechazan.
Por esta razón, también el sistema capitalista utiliza otro medio para su
afianzamiento: la fragmentación
147
entre aquellos grupos humanos
considerados potencialmente más peligrosos para que se enfrenten entre sí y
no tengan una visión total desde la que entender los mecanismos de exclusión
y manipulación social. Si por un lado se utiliza lo global para imponer
determinada perspectiva de las cosas y obligar a todos a que acepten
determinados modelos de desarrollo, por otro se articulan instrumentos de
separación y división entre quienes salen más perjudicados en ese reparto
desigual de los bienes. De ahí que se haga uso de un discurso que, en función
del momento, unas veces apuesta por lo aparentemente universal y otras
veces por lo estrictamente local y particular, que es origen y raíz de todo el
proceso de generalización posterior que se impone. Ìncluso ambas
dimensiones pueden articularse simultáneamente. No sería atrevido por ello
afirmar que la globalización es la otra cara de la fragmentación establecida por
los señores del poder
148
. En este caso nos encontramos con un tipo de
univesalidad que no es fruto ni de la conflictiva confluencia intercultural ni de la
participación dinámica de múltiples culturas.
Con el problema de la inmigración tenemos un ejemplo significativo. Es
cierto que, debido al proceso expansionista de Occidente por el mundo,
también surgen como reacción identidades defensivas frente a lo que se
considera una amenaza. No todas ellas tienen que ser positivas y con un cierto
cariz emancipador
149
, pero cuando por razones de necesidad la gente tiene que
desplazarse y traspasar las fronteras por situaciones provocadas, en un alto
porcentaje, por la aplicación de un pésimo modelo de desarrollo elaborado por
el Fondo Monetario Ìnternacional, el Banco Mundial, los siete grandes junto a
sus empresas transnacionales, Occidente los rechaza y apela a la dimensión
nacional para proteger a sus ciudadanos reconociéndoles sus derechos.
Aquellos extranjeros que son considerados inútiles para el mercado ni siquiera
son tomados en cuenta.
Estos demuestra el origen local de esta universalidad que reconoce los
derechos de todos los seres humanos por naturaleza y por el simple hecho de
147
$ar#se Brisson, o!- Cit-, !!- EBFE4-
148
I'em-
149
Da2i' S>n&%e9, (Uni2ersalismo 'e &on&luen&ia- Dere&%os %umanos # !ro&esos 'e
in2ersi+n), en Joa/uín Herrera Aor,-D, !l vuelo de Anteo- Cit-,!!- 4E5 # ss-
nacer. Al haber surgido dicha perspectiva en un contexto histórico determinado
÷el tránsito a la modernidad y dentro del desarrollo del capitalismo-, los
esquemas teóricos elaborados en ese momento y cimentados sobre el
parámetro del estado- Nación, se aplican y se mantienen con el transcurso del
tiempo pese a que hayan cambiado las circunstancias y nuevos problemas
hayan parecido. Por esta razón, “la modernidad ha entendido que las
categor)as 0ticosociales 5como &usticia, igualdad, derechos, democracia6 han
de ser aplicadas a las relaciones humanas que tienen lugar en el marco
&ur)dico de un estado+
@>=
. El discurso de lo universal queda atrapado por sus
mismas premisas ancladas en un ritmo, un espacio y un tiempo distintos a los
que en el contexto actual predominan. La dimensión nacional queda superada
por la dimensión global, pero como interesa que este universal no sea fruto de
distintos procesos de conflictiva confluencia de grupos humanos y culturas
distintas, el planteamiento funcional localista cierra el paso a posibles aportes
diferentes sobre la manera de construir otras universalidades.
En otro sentido, hay quien opina que la globalización supone una
usurpación del ideal universalista de la ilustración y va en contra del ideal de
emancipación humana y progreso moral de la modernidad
151
. La lógica del
mercado es incompatible con la lógica de los derechos universales de los seres
humanos. Aquella con su ideal de progreso socioeconómico es la que ha
vencido, saliendo perdedor el ideal de progreso moral. Su dominio defendido
por la ideología liberal es el que ha ignorado el reconocimiento de otras
identidades y particularidades
152
, demás de haber potenciado la desigualdad y
la exclusión social.
No obstante habría que cuestionarse si realmente ha habido tal
separación entre ambos ideales de progreso. En nombre de las exigencias
formales de un universalismo abstracto se justifica el orden establecido, el
reparto vigente de los poderes y los privilegios, utilizándose el propio discurso
del estado de derecho, los derechos humanos y la democracia
153
. Ahora bien,
estamos hablando de la mediación que la visión abstracta del formalismo
ejerce para justificar y legitimar un determinado modo de producción y,
además, de concretas y específicas relaciones sociales capitalistas
154
. El
formalismo se encarga de dar conformidad normativa al orden socioeconómico
instituido. En su manifestación jurídica, la racionalidad formal del derecho
camufla y no tiene en cuenta la irracionalidad de las premisas sobre las que se
sostiene, las propias del mercado, a las cuales quiere delimitar desde su lógica
150
Antonio Kon9>le9, o!- Cit-, !-JB-
151
Ja2ier 'e u&as- ($ulti&ulturalismo # 'ere&%os), en J-A- +!e9 Kar&ía # J-A- 'el Real AE's-D
"os derechos: entre la *tica, el poder y el derecho- D#:inson, $a'ri'- 4555-!! JEFJI-
152
R'em, !!- JIFJ;-
153
1ierre Bur'ieu, =editaciones pascalianas- Ana,rama, Bar&elona- BGGG- 1- GJ-
154
Joa/uín Herrera- (Ha&ia una 2isi+n &om!le=a 'e los 'ere&%os %umanos), en !l vuelo de
Anteo, o!- Cit-
y su coherencia. El progreso moral en este caso están funcionalizado con
respecto a los derechos y libertades establecidos por el mercado ÷libre
competencia, propiedad privada, libertad de contratos, obtención del máximo
beneficio-
155
.
En definitiva, no es cierto que haya una oposición radical entre lo
universal y lo particular. Ambos se coimplican de tal manera que uno está
conformado por otro. Lo comprobaremos con más claridad en el último
apartado. Según el contexto, cada cultura nos dará una o varias versiones
distintas y específicas de lo que se considera lo universal. Por tanto existen
múltiples formas de construirlo.
2-3- Tercera paradoja- In(ersi)n ideo")gica
y negaci)n de derechos-
Finalmente, el uso estratégico de la polarización y la fragmentación
social que el sistema capitalista realiza nos introduce en la última de las
contradicciones que, a su vez, presenta dos facetas. Por un lado, la versión
más hegemónica de Occidente se niega a reconocer determinadas prácticas
sociales que cuestionan los límites del orden social y cultural vigente. No sólo
se trata de debilitar a los grupos humanos dividiéndose sino que además no se
les considera aptos para reivindicar nuevos derechos. Y se llega aún más lejos,
porque tampoco se les garantizan los supuestos derechos universales que
previamente se han conquistado e institucionalizado. En consecuencia, y como
segunda faceta, simplemente por ser diferentes y por perseguir condiciones de
vida más dignas, son personas a las que no importa sacrificar. En nombre de
determinadas concepciones de los derechos humanos, se establecen
condiciones de muerte para quienes no están dentro del marco de protección
establecido por el funcionamiento del sistema capitalista. La política que se
emplea es aquella que defiende derechos humanos, a costa de violar la
dignidad y la vida de las personas que no se adaptan a la lógica del sistema de
mercado a la que están supeditadas.
El problema de no conocer la capacidad de crear, desarrollar y disfrutar
derechos a determinados grupos humanos está conectado, de alguna manera,
con el excesivo peso que se le otorga tanto a lo que se supone fue el momento
histórico en el que surgieron los derechos humanos individuales, como al
colectivo que también se piensa fue el que los creó. Se afirma que, una vez
que nacieron, ya surgieron en su máxima expresión y se dieron para siempre.
155
I'em- So"re el !eli,ro 'e la a"soluti9a&i+n 'el *ormalismo, 2.ase tam"i.n, Da2i' S>n&%e9
Ru"io, Filoso(ía, derecho y liberaci#n en Am*rica "atina, Des&l.e 'e BrouMer- Bil"ao- 1!- 4I;F
4IH-
Mediante procesos de abstracción se han mantenido sus estructuras
congeladas para establecerlas como molde y patrón, y se han aplicado sobre
otras secuencias espacio-temporales, invisibilizando tanto la dinámica y los
conflictos implicados como los nuevos problemas que se han ido presentando.
En este caso lo que sí está claro, por lo menos, es que las prácticas
sociales realizadas por la burguesía con el tránsito a la modernidad contra los
límites impuestos por el sistema tradicional del feudalismo, aportaron toda una
filosofía y todo un discurso sobre los derechos humanos, además, de un
concreto sistema institucional y jurídico positivo de garantías. Surgieron en un
contexto histórico determinado que con posterioridad se ha ido transformando.
Pero no hay que quedarse encasillado en la historia y hacer de ella un
determinismo.
Si gracias a la burguesía se manifestó una lucha por la libertad y la
legalidad contra un sistema que le era adverso, hay que proyectar a otras
prácticas sociales y a otros colectivos un esquema análogo de lucha por los
derechos, que tenga en cuenta los nuevos contextos y los distintos principios
reivindicados. De ahí la importancia que posee una concepción de los derechos
humanos que se haga cargo de toda su rica complejidad. Hay que relacionar
los derechos humanos con los últimos procesos dinámicos de confrontación de
intereses que pugnan por ver reconocidas sus propuestas partiendo de
diferentes posiciones de poder. No hay que abstraer ni los conflictos de
intereses ni las circunstancias espacio-temporales. Además, los derechos
humanos entendidos como práctica social, como expresión axiológica,
normativa e institucional que en cada contexto abre y consolida espacio de
lucha por una vida más digna y llena de tramas sociales de reconocimiento de
sujetos
156
, no se reducen a un único momento histórico y a una única
dimensión jurídico ÷ procedimental y formal.
En el momento que otros grupos o clases sociales distintos a la
burguesía cuestionaron sus mismas estructuras institucionales elevadas a
universalidad, porque consideraban que les marginaban, les alienaban, no
atendían a sus demandas surgieron los problemas. Se intentaron nuevos
procesos de lucha, recogidos similares a aquellos que posibilitaron las
conquistas de los derechos y las libertades de la burguesía. Pero se les impidió
desarrollarlos, se les cerró la posibilidad de que sus necesidades y sus valores
pudieran objetivarse institucionalmente, sin ser garantizados por las
constituciones o por las partes declaraciones internacionales
157
.
156
Joa/uín Herrera- R'em-
157
Joa/uín Herrera (a *un'amenta&i+n 'e los 'ere&%os %umanos 'es'e la Es&uela 'e
Bu'a!est), en "os derechos humanos. ETICA- C+r'o2a, BGG;, !!- I4 # IE6 # Juan Antonio
Senent 'e @rutos-, Ignacio !llacuria y los derechos humanos- Desel.e 'e BrouMer- Bil"ao- 1!-
B<H # ss-
De esta forma, las luchas liberales, aunque fruto de un proceso de
liberación, al final hicieron de él un camino para preservar la libertado de unos
pocos, no para conseguir la de todos. La mera expansión de las libertades sólo
pudo ser recorrida por un grupo minoritario y no se permitió ni la distribución
social de las condiciones reales para su ejercicio ni la posibilidad de abrir
nuevos focos de resistencia.
Esto es lo que yo en día viene pasando con los actuales procesos de
globalización neoliberal y de democratización restrictiva en su versión
procedimental y formal. La lógica de la acumulación del mercado, además,
anula el papel activo de las personas. En cambio, a través del reconocimiento
del papel tan importante que poseen los procesos de lucha, se permite abrir
posibilidades para objetivar y generalizar las demandas populares y, con ello,
protege y garantiza los derechos y las libertades que se reclaman. La
“aut0ntica lucha por la li"ertad e3ige la trans%ormación de aquellas condiciones
reales que impiden o di%icultan al m$3imo la li"ertad sociopol)tica y económica
de la mayor parte del pue"lo+
@>:
!
La libertad asociada al concepto europeo de liberalismo es restrictiva,
pues excluye a quienes no forman parte de su entorno cultural. Básicamente, el
prejuicio o el error en el que incurre Occidente es que reduce la capacidad de
crear, desarrollar y disfrutar derechos a determinados grupos humanos,
negando la posibilidad de su disfrute a otros grupos humanos. Y, si la
comparte, lo hace delegativamente, como un bien ya obtenido que concede a
otros. Detenta el monopolio de la libertad, de la igualdad y de la dignidad, de lo
que significan y cómo se disfrutan. Y no sólo eso, sino que también impide que
se abran nuevos procesos con los que poder reinterpretar los valores humanos
y conquistar nuevos derechos.
Con el fenómeno de la inmigración nos encontramos con una
manifestación de la respuesta que las gentes del Sur adoptan ante una
situación límite de pobreza y exclusión. Luchan no ya sólo por la libertad y la
igualdad, sino, sobre todo, por la vida y por una sociedad en la que todos
quepan
159
. Pero como ponen en peligro el orden de convivencia de los países
del Norte, suponen una amenaza que hay que controlar. Se amortiguan
entonces sus acciones eliminando y echando para atrás cualquier conato de
resistencia. Lo mismo sucede con otras actuaciones que desempeñan algunos
colectivos humanos como comunidades, pueblos, asociaciones, movimientos
sociales y organizaciones no gubernamentales. Con sus actuaciones se
afirman que no están reivindicando ningún tipo de derechos, ni los ya
consagrados ni unos nuevos. Además, si hace falta eliminarlos, se les elimina.
158
I,na&io Ella&uria- (En torno al &on&e!to # la i'ea 'e li"era&i+n)- En Implicaciones sociales y
políticas de la teología de la liberaci#n- Es&uela 'e Estu'ios His!anoameri&anos- Se2illa-
BGHG-!- GG-
159
$ar#se Brisson- O!- Cit-, !- 4G-
Únicamente se toleran aquellos comportamientos que son afines a la lógica del
sistema. Aquí nos encontramos con la segunda faceta de la última paradoja.
El problema fundamental de este mecanismo de extrema exclusión
radica en la lógica hegemónica que subyace detrás, y que es un ejemplo más
de la tendencia que Occidente tiene para hacer sacrificios humanos
justificándolos
160
.
Cuando la burguesía se hizo con las riendas del poder no tuvo reparo
alguno en enfrentarse al mundo entero para colonizarlo y someter a todos
aquel que le salía al paso. En nombre de la ley absoluta del mercado destruyó
a las sociedades preburguesas. A las que todavía no lo eran, les declaró
guerras justas considerándolas en rebeldía porque iban en contra de las
normas establecidas por el mercado
161
. Todo colectivo, todo grupo y toda
persona que no aceptara sus pautas de comportamiento, no eran dignos de
representar a la civilización. Asimismo, los seres humanos en general se
supeditaron a ellas y el sujeto concreto y corporal que siempre había
cuestionado al poder, es ilimitado para ser sustituido por el individuo con
facultades universales pero condicionadas a las relaciones utilitarias de la
economía. Como ya no es sujeto que cuestiona el sistema, no tiene derechos
sino en y a trav0s del mercado. En el momento que se rebela como tal e intenta
oponerse a su lógica, es declarado culpable y se le declara la sentencia de
muerte. La pena se ejecuta con la máxima frialdad
162
.
Simultáneamente a esa aspi5ración burguesa del mercado total, en el
que sólo su ley, han ido apareciendo distintas reivindicaciones por la
emancipación humana. Históricamente, siempre han aparecido grupos
humanos que se han levantado y han resistido frente a distintas y diversas
expresiones del poder. Se trata de múltiples luchas de resistencias con vidas
efímeras o más o menos duraderas, cuyos reclamos han tenido finales
dispares, con mayores o menores logros y con éxitos de distinto grado de
objetivación e institucionalización. Cualquier manifestación popular frente a
cualquier expresión del poder que coarta y ahoga algún aspecto de la dignidad
humana en permanente proceso de construcción, ha sido y puede ser un foco
importante que tenga algo que aportar a la idea de derechos humanos. En este
caso, dentro del capitalismo, aparecen respuestas al sojuzgamiento por el
automatismo del mercado que reivindican una subjetividad que les es negada.
Múltiples movimientos de resistencia que acompañan las distintas fases de
desarrollo del capitalismo lo cuestionan.
La reacción de los poderosos y de los beneficiados por el sistema, es
clara: los enfrenta como su peor enemigo, y se lanza contra ellos, creando un
160
@ran9 Hin:elammert, 8acri(icios humanos y sociedad occidental: "uci(er y +estia, DE San
Jos., BGGH-
161
@ran9 Hin:elammert, í'em, !!- BE<FBEJ-
162
R'em-
mortal mecanismo de inversión. Para quitárselos de en medio y justificar el acto
de su eliminación, se proyectan sobre ellos las imágenes y los adjetivos mas
negativos y rechazables posibles. Se les inferioriza su calidad humana,
diabolizando y demonizando su condición. No son seres humanos, sino
animales voraces, bestias carniceras que no son dignas de vivir y que
cuestionan el orden y el respeto de los derechos humanos establecidos. Pese a
que múltiples colectivos reivindiquen mayores niveles de participación, más
justicia, más libertad y más igualdad, son tratados como monstruos sobre los
que hay que ejercer cualquier tipo de violencia para que por fin desaparezcan
de la faz de la tierra. De víctimas pasan a ser victimarios.
Concluyendo, resulta que, de nuevo en ambas facetas, se utiliza la
misma lógica localista y funcional de la universalidad de los derechos humanos
para negarles, a quienes intentan abrir parcelas y espacios de lucha por una
vida mas digna, su posibilidad de acción y el ser sujetos de derechos. Quienes
reaccionan y actúan así, demuestran la hipocresía y la falsedad de su discurso,
el doble rasero que utilizan en función de sus propios intereses y según les
convenga. Están dispuestos, si hace falta a no reconocer derechos o impedir
su posibilidad de ejercerlos, incluso, si es necesario, a sacrificar a seres
humanos que ponen en peligro el orden jerárquico establecido.
3. -a relación universalismo0particularismo
Una vez vistas las paradojas o contradicciones, a continuación vamos a
profundizar un poco más en el conflicto universalismo/relativismo. Se señalarán
algunos de los errores que conlleva el enfrentamiento posicional dualista y
maniqueo entre ambas dimensiones. Sólo abordando el problema desde una
perspectiva relacional, se podrá avanzar en la comprensión y en la solución de
los problemas que se presentan.
Raimon Panikkar, en 8a intuición cosmote$ndrica, destaca un deseo
común a todos los seres humanos. Parece como si en nosotros el esfuerzo por
la unidad, por apoderarnos y hacernos dueños de la realidad, fuera una parte
constitutiva de nuestra naturaleza. Desde el punto de vista cultural, cada forma
de vida, cada visión del mundo tiene una legítima e integral pretensión de
conseguir la verdad y, por ello, de universalidad
163
.
Paralelamente a esta aspiración de unidad, en el ámbito de las
relaciones humanas, todas las sociedades tienden a acercarse y a
aglomerarse; y todos los pueblos tienen tendencia también a la asimilación y a
la socialización
164
. En su aventura por conseguir la plenitud, cada comunidad
163
"a intuici#n cosmoteándrica. "as tres dimensiones de la realidad, Trotta, $a'ri'- B!GG-
1-BBJ-
164
I'em, !- 4;-
desde su particularidad se confronta con las especificidades y plenitudes de
otras comunidades. En ese encuentro se definen mejor los límites de sus
distintas pretensiones, y del conflicto surgen diferentes procesos hegemónicos
y contrahegemónicos de imposición, intercambio y trasvase cultural.
También en el ámbito interno de una cultura sucede lo mismo. Las
clases, los grupos y los diversos colectivos sociales se enfrentan contra las
visiones unitarias y monolíticas de quienes poseen la hegemonía. Además, los
modos culturales son un ejemplo de las diversas interpretaciones y
actualizaciones que hay en el seno de una misma cultura
165
.
Dentro de estos espacios de confluencia de identidades interculturales e
intraculturales se comprueba que el binomio universal/particular puede ser
tratado como relación. Ya se anticipó que de la misma manera que la
universalidad es un modo para tratar la particularidad, la particularidad es un
modo para tratar la universalidad. Ambas se coimplican, son ambivalentes
166
.
En este sentido, lo particular es un concepto esencialmente relacional
porque presupone la totalidad social dentro de la cual las particularidades se
constituyen. De igual forma, “lo universal sólo puede emerger a partir de lo
particular ya que es sólo la negación de un contenido particular lo que
trans%orma ese contenido en el s)m"olo que lo trasciende+
@/;
! De ahí que el
problema no haya que enfocarlo de manera maniquea. El dualismo
unidad/pluralidad hay que dirigirlo hacia esa “y+ que los une, en el marco y en
los contextos donde se dan sus antagonismos y sus vínculos
168
. Por eso sería
más acertado hablar de "universalidad y particularidad desde la relatividad¨ en
cuanto implica una conciencia relacional. Nada tiene un sentido ni un
significado independientemente de un contexto delimitado
169
.
3-.- 8os (ersiones con!rapues!as
Múltiples han sido las formas como se ha enfocado este difícil
binomio
170
. La más común es aquella posición que defiende la existencia de
una línea divisoria, opuesta e incontaminada entre el universalismo cimentado
165
Raimon 1ani::ar, !l espíritu de la política. 1enínsula, Bar&elona, BGGG, !!- IIFI;-
166
1ier!aolo Donati- (lo !ostmo'erno # la 'i*eren&ia&i+n 'e lo uni2ersal), en Sal2a'or Kiner #
Ri&ar'o S&arte99ini Ae'sD- Aniversalidad y di(erencia, Alian9a E'itorial, $a'ri', BGG<- 1- B4<-
El autor 'istin,ue el "inomio a"solutoCrelati2o, /ue no es re2ersi"le !or/ue "lo/uea !osi"les
alternati2as # rela&iones, 'el "inomio uni2ersalC!arti&ular /ue sí lo es-
167
Ernesto a&lau, !mancipaci#n y di(erencia- Ariel, Buenos Aires- BGG<, !!- E5FEI-
168
I'em- 1!- EEFEI6 # Raimon 1ani::ar. "a intuici#n9, !-4I-
169
1ani::ar, i'em, !- EE-
170
Raimon 1ani::ar- R'em, !!- 4J # ss-6 Ernesto a&lau- O!-&it- !!- I< # ss-6 Ja&: Donnell#, &it-
!!- B<; # ss-6 # 7a"ier Et0e"arría, (os 'ere&%os %umanos8 uni2ersali'a' tensiona'a 'e
!arti&ulari'a'), en "os derechos humanos, camino hacia la pa%, Ko"ierno 'e Ara,+n-
Zara,o9a, BGGJ- 1!- GB # ss-
en el ser humano en tanto individuo, y el relativismo o particularismo edificado
sobre la comunidad
171
.
La versión más proclamada del primero es el ideal de derechos
humanos occidental basado en los derechos asignados al ser humano y que le
pertenecen por el mero hecho de serlo. Tienen su origen en su naturaleza, son
previos a los contextos socioculturales donde se encuentra y, además, son
superiores a la sociedad y al estado. La autonomía del individuo y su suprema
dignidad, exige que la comunidad esté organizada por la suma de hombres
libres
172
. Sobre estos elementos se establecen unos criterios universales con
los que se pueden enjuiciar y valorar éticamente a todas las culturas.
La interpretación del particularismos más aceptado postula el
enraizamiento inevitable de los seres humanos en una memoria, en una cultura
y en una historia colectiva particular que son las condiciones decisivas de su
identidad. La postura más radical apuesta por la inconmensurabilidad
intercultural: cada comunidad posee sus propias concepciones del mundo y su
propio código ético, y no puede medirse con los criterios de otra comunidad. No
es posible establecer un marco universal de enjuiciamiento para valorar las
actuaciones, los hábitos y las costumbres de todas y cada una de las culturas.
Todas poseen el mismo rango axiológico
173
.
Junto a los defectos señalados más arriba por las tres paradojas, a este
universalismo del individuo se le reprochan otros más: en primer lugar, la
acentuación de la importancia del individuo abstracto implica una homologación
que vacía las identidades y una total despreocupación por las diferencias. En
segundo lugar, también abstrae los contextos y los procesos históricos donde
se desenvuelven las personas
174
. En tercer lugar, ambas abstracciones son ex-
presión de un localismo hegemónico y expansivo - encarnado inicialmente en el
individuo occidental varón, blanco, empresario y propietario - que destruye al
resto de culturas y, al aplicarse, deja fuera de sus derechos a la mayoría de la
población - mujeres, homosexuales, negros, pobres...
175
-. Finalmente, implica
un universalismo ficticio porque ejerce todo un monopolio sobre el acceso a las
condiciones socioeconómicas con las que se puede llegar a lo universal
176
.
171
Juan Jos. Se"reli- !l asedio a la modernidad. &rítica del relativismo cultural, Ariel-
Bar&elona, BGG4- E=em!lo &laro 'e /uien &onsi'era /ue solo 'es'e el li"eralismo se !ue'e
&on&e"ir lo uni2ersal- Es in&om!rensi"le 2er la &e,uera 'e este autor /ue i,nora /ue, in&luso
'es'e !osi&iones relati2istas, tam"i.n se !ue'e estru&turar la uni2ersali'a'-
172
Ja:& Donnell#, o! &it- 1!- 4E, EI # EGFI56 7a"ier Et0e"erria, í'em, !- GI6 # Boa2entura 'e
Sousa Santos, (1or una &on&e!&i+n multi&ultural 'e los 'ere&%os %umanos), en =emoria . B5B-
Bo,ot>, !- I<-
173
7a"ier Et0e"erria, í'em, !- G5-
174
Antonio Enrique Pérez Limo presenta tres tipos de criticas al universalismo en "la universalidad de los derechos
humanos", en (nuario de Biloso%)a del derecho,tomo XV. Ì99S. pp. 98-102.
175
7a"ier Xt0e"erria- 1- GI-
176
1ierre Bour'iei, =editaciones9, !!- G5 B G<FGJ-
En cuanto al particularismo radical, entre otras cosas se le critica el
hecho de que cuando valora de la misma manera a todas las culturas, lo hace
ya desde un criterio universal de respeto a todos los grupos particulares
177
.
También al supeditar al individuo ubre y autónomo a las normas y los hábitos
dictadas por la comunidad, se le está anulando su capacidad de decidir
libremente y rebelarse frente a las injusticias cometidas por la colectividad.
Además, excluye criterios para contrastar y distinguir las sociedades totalitarias
de las sociedades democráticas
178
. Finalmente, la esencialización de la
comunidad, la etnia, la raza o la nación, es fuente de marginación y
discriminación de todo aquello que queda fuera de su círculo de pertenencia.
Se conforma un "nosotros" excluyente frente a los otros despreciados
179
.
Decantarse por una de las dos posiciones y aceptar que sólo ambas
tienen una relación maniquea y de oposición, sin que tampoco puedan existir
otras opciones y otras formas de abordar el binomio, conlleva más
despropósitos que aciertos. Al final el gran perjudicado es el complejo mundo
humano, compuesto de múltiples variables y elementos. Las dos posturas
dogmatizan y ontologizan sus puntos de vista y reducen la riqueza humana.
En este sentido, se incurre en los mismos errores señalados por un
conocido proverbio complementado: Ccuando el dedo señala el sol, el ionio
mira el dedoD!!! Pero «más Eonio ser)a s) mirara al sol, pues se quedar)a
ciegoD
@:=
! Ser tontos o ciegos vendría a ser el marco dentro del que se mueven
quienes defienden tanto una idea de universalidad expansionista y excluyente,
como una idea de particularidad cerrada e incomunicada. O bien se tropiezan
por mirar a lo lejos sin observar la tierra que se pisa o bien se chocan contra
cualquier objeto, árbol, farola o muralla, por enfocar sus ojos abajo, sólo
atendiendo a los pies. En ambos casos, se incurre en determinados procesos
de absolutización y abstracción, moviéndose como Alphas, Betas, Gammas o
Epsilooes en busca de soma en un mundo infeliz y cerrado.
Si por un lado estamos frente a un universalismo ciego, que como una
supernova invade con su luz a otras estrellas, en el segundo caso nos encon-
tramos con un particularismo absoluto y desorientado que, como un agujero
negro invertido y estático, no asimila y se aisla de todo cuanto pasa a su alre-
dedor. El primero es un cierre en expansión continua, el segundo un cierre en
contracción permanente que niega los ineludibles vasos comunicantes inter-
177
7a%ier, t0e"erria, &i-, !- G5 # Ernesto aelau- &it-- !- HG-
178
Son &riterios 'e'u&i'os 'e las in&om!letu'es /ue !ara Boa2entura'e Sonsa Santos
!resentan las &ulturas musulmana e %in'L- AD!- &il- !! IGF;5-
179
Joa/uín Herrera, o!- Cit-
180
El Su"&oman'ante $ar&os, (En&uentro inter,al>&ti&o^- Ajoblanco, n-^ I- BGGJ- !- *i-
culturales. Los dos, por separado, son tontos, uno porque mira sólo al sol y el
otro porque mira sólo al dedo.
Con una mirada más atenta comprobamos que no sólo hay otras
opciones, sino que, siguiendo una línea relaciona!, también hay ciertos puntos
intercambiables, reversibles y coincidentes entre estos universalismos y
particularismos enfrentados. Señalemos algunos:
1. Si el particularismo conlleva un criterio de universalidad -aquel
que
respeta todas las culturas por igual, el universalismo, bien al rechazar
o al aceptar ese mismo criterio o principio, está reconociendo que
existen otras pretensiones de generalidad y universalidad, al menos una
más
diferente a la suya que apuesta por la universalidad de los derechos del
individuo por encima de la comunidad.
2. En tanto que es visto como un conflicto entre universales, surge;
el
paradójico efecto de que ambos se relativizan. El uno hace que el otro
aparezca corno un etnocentrisrno con máscaras universalistas
181
.
3. Además de que uno reivindica lo que el olio rechaza, los dos
abstraen,
eliminan y/o anulan algunos elementos de la realidad social: los
contextos internos y/o externos, las identidades y las diferencias, la
capacidad de respuesta de los individuos, las prácticas sociales, los
sujetos colectivos...
4. Presentan un peligro de generar procesos destructivos contra el
ser humano y la comunidad. Tal como indica el propio Ricardo
Scartezzini,
el universalismo y c! relativismo pueden justificar ideas jerárquicas, no
igualitarias y antidemocráticas¨
182
. Ìmplican lógicas de exclusión.
5. Por último, lo ideal nunca es absolutamente perfecto en lo real. En
la práctica es imposible tanto un universalismo como un particularismo
pleno, definitivo y completo. Si existieran uno u otro en la realidad, no
habría ningún tipo de referente. En parecido sentido, Boaventura de
Sousa Santos señala que Csi cada cultura %uera tan completa como se
&uzga, e3istir)a solamente una cultura únicaD
@:9
. Es más, tal como arriba
mencionamos, no existe una cultura en estado puro porque como
181
Ri&ar'o S&art&99ini, ^as ra9ones 'e la uni2ersali'a' # ti& la 'i*eren&ia^, en Aniversalidad y
di(erencia. Alian9a E'itorial, $a'ri'- BG_, !- 4C.
182
I'em- 1- 4E-
183
Boa2entura 'e Sousa- o!- &it- !- IX-
manifestación dinámica de la realidad humana que es, sólo pervive en el
marco de una comunicación y un espacio de permanente conflicto y
confluencia de sentido intercultural
184
. Las culturas se van construyendo
mutuamente y son resultado de múltiples cruces c intercambios.
*- P"uri(ersa"ismo de con$"uencia
Una alternativa que explique y salga de este aparente callejón sin salida
entre lo particular y lo universal, debe hacerse cargo tanto de la presencia de
múltiples culturas, con sus respectivos grupos humanos, como de las distintas
visiones y pretensiones de unidad hacia ¡a que aspiran, construidas por medio
de las propias relaciones sociales, que pueden ser diferentes y equidistantes
unas de otras.
Es por ello que incluso el punto de partida en el que hemos situado al
tonto, el marco en el que se encuentra, igualmente está equivocado porque no
sólo hay un sol, no sólo hay un dedo y una forma de apuntar al ciclo. Hay
múltiples soles y estrellas, muchos son los dedos que las señalan, incluso, hay
otras maneras para indicar distintos lugares y sitios. Siempre es muy
enriquecedor lo que pueden ofrecemos quienes imaginan y crean diversos
mundos, por muy diferentes que sean al nuestro.
La aceptación de esta pluralidad no tiene porque implicar
indefectiblemente la total incomunicación y separación entre ellas. Es cierto
que podremos encontramos con esferas en las que será imposible establecer
vasos comunicantes, pero habrá oirás en donde si serán posibles algunos
puntos de encuentro.
El conocimiento y la valoración de otras formas de vida a partir de
nuestra misma cultura es una empresa complicada, pero existe toda una
amplia gama de tonalidades de sentido. Nos encontramos con zonas
completamente oscuras y ciegas para nuestros ojos, de evidente
inconmensurabilidad porque sus cimientos descansan sobre Cparadigmas
originales, a"solutamente propios, e imposi"les de reducir a una unidad
"$sicaD
@:>
Asimismo aparecen esferas de penumbra y de poca claridad, pero que
pueden ser traducidas y apropiadas en virtud de nuestros propios paradigmas.
Y, finalmente, hay espacio de intensa luz, conmensurable y de pleno
entendimiento intercultural.
184
@ernan'o $ires, &ivilidad. /eoria Politica de la postmodernidad. Trolla- $a'ri'- 455B !- BB4-
185
Ri&&ar'o S&art&99ini, o!- &it- !-45-
En este sentido, Raimon Pannikar apuesta por la urgencia y la
necesidad de un horizonte abierto que vea y comprenda la tendencia del ser
humano Chacia la unidad y la universalidadD, pero que sea consciente de que
hay otros pueblos con otros horizontes. Pese a que aspiramos a abrazarlos,
nos percatamos tanto de su carácter siempre escurridizo, como de su apertura
constitutiva. Lo transcultural nunca está sólo, pues siempre estamos en una
cultura. Y una cultura no lo abarca todo. Siempre se encontrará con elementos
y facetas de la realidad impenetrables para ella, incluso para la misma razón
humana
186
, sin embargo también habrá Cequivalentes homeomor%icosD,
elementos de juntura y concurrencia intercultural, que expresan los frutos de
inseminaciones mutuas.
De las tres áreas de inconmensurabilidad, traducibilidad y
conmensurabilidad nace toda una interfecundación de asimilación, cambio y
renovación. C.ada vez que una cultura se plantea un concepto perteneciente a
otra, tiende a modi%icarse, a enriquecerse y a incorporar a su pensamiento algo
completamente nuevoD
@:;
! Ninguna cultura está enclaustrada en sí misma ni
existe fuera de las acciones humanas. Constantemente implica elección y
cambio, fruto de las relaciones internas y externas que experimenta por el
encuentro con otras comunidades y colectivos.
Por otra parte, los procesos de elección y cambio siempre son
situacionales, se desarrollan por prácticas sociales y tramas a través de las
cuales se construye en cada momento y en cada lugar, experiencias con
proyección de universalidad. El cierre o la apertura del otro se realiza por medio
de acciones humanas que se pueden plasmar simbólica y discursivamente.
Reiterando lo dicho, el saber valorar las particularidades siendo
conscientes de nuestras raíces no impide la búsqueda de referentes
transculturales y transhistóricos que en cada momento y en cada lugar se
generan y se regeneran en función de las prácticas humanas. Xabier Etxeberria
nos habla de Cuna universalidad tensionada de particularidadD, en donde se
interrelacionan y acceden los imaginarios, las distintas cosmovisiones y
diversas concepciones del mundo
188
- Pero estas nacen y se desarrollan a partir
de situaciones y testimonios sociales y culturales. Por ello, quizá sea mejor
hablar de particularidades concretas tensionadas de universalidad, con
proyección de generalidad y que se expresan según las tramas sociales
desplegadas por cada cultura. Se trataría no de un Cuniversalismo sino de un
pluriversalismo de con%luenciaD, abierto desde sus distintas procedencias a un
186
"a intuici#n cosmoteándrica...- !- EB
187
Ri&ar'o S&arte99ini, &it-
188
O!- &it- !- Gl
permanente diálogo y a un continuo proceso de construcción sin imposiciones
egocéntricas y homogénicas.
Por este y otros motivos, todo conflicto intercultural no tiene que ser
abordado como un problema incómodo y rechazable, sino enteramente lo
contrario, como un reto enriquecedor de intercambios con el que hay que
convivir para que "a vida no pierda su dinamicidad. La inmigración es una
muestra de ello, pese a que quiera verse en el sentido más negativo y
execrable.
Evidentemente, cuando se está hablando de áreas de concurrencia, de
preocupaciones isomórficas, de puntos o parámetros transculturales y de
equivalentes homeomórficos mutuamente inteligibles, los riesgos de
imposiciones hegemónicas y de dobles discursos excluyentes aparecerán a
cada instante. De ahí que esta pluriversalidad dialógica y de confluencia sea
tan difícil de construir y deba hacer referencia a aquella dimensión de la
realidad a partir de la cual se puede conocer si los procesos de desarrollo,
encuentros y conflictos interculturales provocan situaciones de marginación,
discriminación y exclusión social en todas sus esferas y dimensiones. F.se
lugar lleno de riesgos, incertidumbres, avances y retrocesos podemos
encontrarlo en distintas versiones sobre la dignidad y en la figura de derechos
humanos que hay que articular sin la intención de homogenizar con una idea
de unidad, sino respetando las diferencias y su base relacional e histórica.
Varias son las posiciones acerca del origen de los derechos humanos y
de su relación con la idea de dignidad:
a) En primer lugar, están aquellas posiciones que defienden que todas las
culturas tienen procesos de lucha y versiones sobre la dignidad relacionadas
con derechos humanos. Por tanto, todas participan en su proceso de
construcción.
b) En segundo lugar, hay quienes consideran que sólo la lucha por la dignidad
humana en Occidente ha sido traducida en forma de derechos humanos, Todas
las culturas poseen diversas concepciones sobre la dignidad humana, pero no
todas ellas las conciben en forma de derechos humanos.
c) fin tercer lugar, nos encontramos con posturas que afirman que Occi dente
no creó ni la idea ni el concepto de derechos humanos, sino sólo una manera
discursiva, filosófica c institucional de sistematizarlos y desarrollarlos.
Tal como señala Boaventura de Sonsa Santos, todas las culturas son in-
completas y problemáticas en sus concepciones de dignidad y, además, po-
seen versiones diferentes, algunas más amplias que otras, algunas con
círculos de reciprocidad mas amplios que otros, más abiertos en el
reconocimiento como sujeto a todos los seres humanos
189
Finalmente, cuando hablamos de universalidades lo hacemos no en un
sentido abstracto sino como expresiones situacionales que nacen y se
desarrollan desde el comportamiento humano y el testimonio de la gente, no
desde los discursos y las teorías, que son una parte mínima de la experiencia.
,- #bstracciones, ideali$aciones y e1clusiones
Ernesto Garzón Valdés, en respuesta a las críticas particularistas sobre
los mecanismos de abstracción que las posiciones éticas universalistas
basadas en valores, realizan en su proposición de principios éticos universales,
señala que la "abstracción" -entendida como omisión selectiva que deja de lado
algunos predicados no importantes de teorías y descripciones- ni es patrimonio
exclusivo de ellas, ni tampoco implica un desprecio de lo particular y de la
diversidad cultural. El razonamiento lógico y científico lo utiliza como un
indispensable instrumento de conocimiento
190
.
Junto a la abstracción hay otro mecanismo, la "idealización", que es una
adición selectiva de unas características que pueden faltar en los agentes
reales
191
. Sin ser exclusivo de ellas, es un recurso que también aparece en el
ámbito de las ciencias sociales.
El pensamiento occidental se distingue por el empleo de ambos medios
de conocimiento. El problema y el cuestionamiento de sus usos aparecen
cuando se desatienden y nos despreocupamos tanto de los elementos que se
eliminan y quedan fuera, como de los que se añaden y se incluyen.
Con las abstracciones se pueden omitir uno o varios elementos que,
siendo importantes y decisivos (p. cj. las condiciones de posibilidad de la vida
humana), se califican como predicados, secundarios y o accesorios, hasta tal
punto que se pueden ignorar.
En cuanto a las idealizaciones, es tan grande y tan exigente !a adición
introducida que su grado de perfección es imposible de lograr en la realidad.
189
Boa2entura 'e Sousa Santo.A gramatica do tempo. Sao 1aulo- 455<, !!
190
Boa2entura 'e Sousa Santo.A gramatica do tempo. Sao 1aulo- 455<, !!
191
Ernesto Kar9on Val'es-, ^el !ro"lema .ti&o 'e las minoias^, en e+n Oli2. A&om!- = !tica y
diversidad cultural, F&E- $.0i&o, BGGE- !!- E< # ss El autor si,ue las !ro!uestas de Onora
O`Neill, ^Et%i&al reasonin, an' i'eol+,i&al !luralism^, en Et%ies, 2ol, GH, I.
ej. una sociedad perfecta desarrollada por el mercado o el estado, cualquier
otra mediación c incluso alguna cualidad del ser humano -en cuanto individuo
raciona!, competitivo y omniscente. El problema es que no hay conciencia de
esa posibilidad. Se totaliza como un fin que hay que conseguir cueste lo que
cueste, aun a costa de velar y sacrificar también otras cualidades o elementos
con los que tomamos conciencia de lo que sí es posible y factible para todos.
Veamos ambos casos con un poco más en detalle utilizando dos ejemplos:
1. Una de las formas más comunes que el ser humano tiene para conocer la
realidad es utilizando conceptos e ideas con los que captarla como una
totalidad. La razón posee unos anhelos que la impulsan siempre a ir hacia
delante y la incitan a la consecución de determinados fines que son, a la vez,
sus límites porque nunca logra alcanzarlos. El uso puro de la razón es el medio
para poder acercarnos a ellos, pero posee una incapacidad para darles
respuestas, de ahí que sea su uso práctico la salida ante la imposibilidad de
obtenerlas y superar, de esta manera, los límites. La razón, por tanto, no se
explica por sí misma, sino desde fuera, a través de su uso
192
.
El pensamiento permanentemente aspira a trascender y abarcar la
totalidad de la realidad y lo hace utilizando conceptos universales. El hecho de
que se acuda a ellos demuestra los límites con los que el sujeto cognoscente
se encuentra al no poder conocer toda la realidad. Necesitamos los conceptos
universales para suplir esa carencia. Sirven como una muleta de apoyo y son
un instrumento de búsqueda con el que intentamos abarcar lo infinito
193
.
Esto se comprueba con los marcos categoriales de las ciencias
empíricas. Paradójicamente, mientras que los casos que podemos observar y
experimentar son limitados, cuando usamos los conceptos universales
hacemos referencia a todos, designamos con ellos a un número ilimitado, por lo
que el con&unto de los casos o"serva"les constituye una parcialidad en relación
con la cual el concepto universal designa una totalidad desconocida! 8uego el
concepto universal trasciende cualquier con&unto de casos o"serva"les que se
construyen sociohistórica y relacionalmente! Observamos menos casos que
todos los que abstracta y universalmente acaparamos. La conclusión es que
como sujetos cognoscentes no podemos acceder con un conocimiento directo
a la totalidad de los hechos tenemos que trascender la realidad mediante los
conceptos universales. La limitación de nuestro conocimiento nos obliga a
utilizarlos.
Nos damos cuenta que la realidad trasciende a la experiencia y a la teo-
ría. Como aspiramos a su totalidad y la imaginamos, creamos categorías
192
^Do&trina tras&en'ental 'ea m.to'o^, en &ritica de la ra%#n pura de Immanuelle ?ant.
Al*a,uaraFSantillana, BE-^ oá., $a'ri', BGGJ- !!- ;JB # ss-
193
@ran9 Hin:ela&lamenrt, &ritica a tu ra%#n utopica. DEl- San Jos.- IGXI- !!- 4EB # ss-
universales para intentar conocerla completamente, pero estamos limitados por
el número de hechos concretos que podemos observar
194
. Si no tuviéramos
esta imposibilidad, los conceptos universales no harían falta. Es un hecho
objetivo producido por la subjetividad humana el que aspiremos a la totalidad
pese a nuestros límites y, por tanto, que la realidad nos trascienda en última
instancia, mas no el pensamiento.
Asimismo, el sujeto puramente cognoscente no accede a la realidad em-
pírica como tal, directamente, sino como sujeto actuante por el hecho de que
antes interviene sobre ella con determinados fines, conviniéndola en el objeto
de conocimiento de las ciencias empíricas. De estas actuaciones surgen los
principios de imposibilidad. Con ellos se construyen ¡as teorías generales de
las ciencias empíricas. Es el ser humano como realizador, no como
observador, el que las determina. Y trasciende también al sujeto
cognoscente
195
.
Al encontrarse con límites en su actuación orientada por fines que
idealmente los traspasa, reflexiona en el ámbito de los fines tecnológicamente
posibles y utiliza tanto los conceptos trascendentales como los procesos
tecnológicos infinitos para anticipar la total realidad y transformarla en empina.
Permanentemente hay un condicionante materia! de posibilidad para la
elección de los fines. Todos los fines posibles poseen condiciones materiales
cuyo universo es el producto social de la economía. Ningún proyecto puede
realizarse si no es materialmente posible. El tamaño del producto social de los
medios materiales marcará, por tanto, los límites de la elección. Para poder
elegir sabemos que sólo puede hacerse en el marco de los bienes escasos
delimitados por el producto social. Y sólo si se vive, se puede. La vida es una
precondición para hacerlo, además de ser el modo de realidad del sujeto que
abre el ámbito desde donde se ponen los fines
196
Pues bien, para vivir es necesario satisfacer las necesidades humanas.
Sólo de este modo se obtienen las condiciones que posibilitan la v ida. Si no
hay ser humano vivo y corporal, no habrá noción concreta de la
Realidad ni proyecto o actuación consciente con los que, como tales,
podamos existir en ella. De ahí la importancia que tiene las tramas sociales que
194
Ídem, pp. 233 y 234.
195
ídem, p. 237.
196
Enrique Dussel, Ftica de la li"eración en la era de la glo"alización! Trotta,
Madrid. 1998. p. 262
hacen y crean o deshacen y destruyen espacios de reconocimientos de
sujetos.
2. Por otra parte, y como segundo ejemplo, de la misma forma que
aspiramos a la totalidad de la realidad, elaboramos proyectos de sociedades
ideales, pensadas en función de una ordenación adecua de las relaciones
humanas. La voluntad pura siempre aspira a lo mejor, a lo perfecto.
Construimos utopías con las que elaboramos mundos abstractos mientras
modificamos la realidad social en función de ellos. Para llegar a ese nivel
armónico y sin fisura para la convivencia humana, se modela la sociedad
perfecta según criterio derivado de algunas leyes sociales. Atreves de esos
ideales articulamos los medios con los fines para conseguir el máximo grado de
absolución perfección.
Sobre estos esquemas se ha construido el pensamiento de la ilustración
y su idea de progreso infinito que, tarde o temprano, se dice, será beneficioso
para todos. Paradójicamente a través de esos imaginarios, que son imposibles
de alcanzar en su plenitud real pero no pensada, podemos darnos cuenta del
marco de lo que si es factible, porque todo “posi"le e3iste con re%erencia a un
plenitud imposi"le, en relación con la cual es e3perimentado y argumentado el
marco de lo posi"le
@1;
¨. El problema surge cuando funcionalizamos nuestra
realidad dentro de procesos de mala infinitud por querer llegar a limites
inalcanzables. En ese instante perdemos la verdadera noción de nuestras
concretas posibilidades y reales condicione de vida.
Ìncluso tanto el uso de los conceptos transcendentales en el primer
ejemplo, como de los imaginarios transcendentales en el segundo, que son
necesarios para enfrentar a la realidad, pueden llevarnos a graves peligros.
Todo proceso de conocimiento es una empresa discriminadora, aunque
necesaria. También tiene una función de síntesis. Pero el pensamiento puede
tener un poder corrosivo, pues además de revelar y ocultar elementos de la
realidad, la manipula y hasta la puede destruir
198
. La amenaza en los dos
ejemplos vistos aparece cuando, en virtud de esas abstracciones imposibles,
sacrificamos y destruimos no solo nuestra realidad, los contextos en los que
estamos situados. Sino nuestras vidas, la de todos los sujetos que le otorgan
significado.
Retomando el argumento del primer ejemplo, nos encontramos con la
racionalidad formal de las ciencias cimentada en la visión instrumental de la
razón weberiana, reduce el conocimiento científico a simples juicios sobre la
verdad y la falsedad, la diferencia o la ineficiencia de la articulación de los
medios y los fines. Pretenden darle una neutralidad valorativa al análisis de los
hechos y, asimismo, edificar la ciencia por medio de una lógica formal y
197
@ran9 Hin:elammert, Críti&aQ !!- 4B # 4<F4J-
198
Raimon 1anni:ar "a intuici#n9 !!- JE,JHFJG # G5-
abstracta que no entra en consideraciones materiales y de fondo. Este tipo de
racionalidad, muy típica en el mundo económico, si se totaliza tanto en el
campo epistemológico como metodológico niega la posibilidad de establecer
otros juicios científicos validos que no se refieren exclusivamente a esa relación
medio-fin. Tanto el actor que articula el vinculo entre los medios y los objetivos
como los sujetos afectados en sus posibilidades de vida, desaparecen sin que
importe como queda su estado existencial
199
.
En este sentido, no es de extrañar que gran parte de la humanidad
quede excluida de la división social del trabajo y que la naturaleza se esté
deteriorando progresivamente porque no preocupa. El resultado de los efectos
indirectos de la propia racionalidad medio-fin absolutizada por el mercado
conduce al suicidio de todos por sus efectos perversos.
A pesar de todo, renunciar al conocimiento formal de las cosas es
imposible. El formalismo es el tipo de acercamiento con el que la razón y la
realidad se interconectan. Ahora bien, en el instante que olvidamos que lo
formal y abstracto está en nuestras estructuras mentales y creemos que esta
en los objetos de la experiencia, perdemos la noción de la realidad junto a toda
su complejidad y multidimensionalidad.
En cuanto a las idealizaciones, con la ilusión ciega de perseguir y
realizar lo ideal e imposible, desvirtuamos sin darnos cuenta, la persecución y
realización de lo que si es realmente posible. “la ilusión de poder realizar
sociedades per%ectas es una ilusión transcendental que distorsiona el realismo
pol)tico+
<==
! Las mediaciones se absolutizan sobre los sujetos concretos y sobre
la naturaleza, aun en el caso de que la intención sea, a través de la vía
institucional (mercado, propiedad privada, nación, estado, libertad,
igualdad…..). la obtención de una armonía celestial entre los seres humanos.
Por esto siempre es necesario articular lo posible y lo imposible en virtud
del criterio de factibilidad, de vida del sujeto inserto en un circuito natural con la
naturaleza. Ìgnorar este dato provoca situaciones en las que, en función de
construcciones perfectas, como sucede con los supuestos de conocimiento
perfecto y con la velocidad infinita de reacción a factores de producción que se
expresa en términos de mercado o estado. Se olvida que son conceptos
trascendentales a la luz de los cuales se puede actuar pero hacia los cuales no
se puede progresar
201
. Hay que evitar la absolutización de estas ilusiones para
que no distorsiones la realidad y se cosifique o se haga caso omiso de los
sujetos que adquieren esta condición en función de las relaciones sociales que
se construyen.
199
@ran9 Hin:elammert, &ultura de la esperan%a y sociedad sin e'clusi#n, DE, San Jos.,
BGG;- 1!- 4J; # ss-
200
@ran9 Hin:elammert, &rítica a laQ !- 4;-
201
R'em-
Por tanto, en estos ejemplos de abstracción e idealización, nos
encontramos con la eliminación de importantes parcelas de la realidad y, sobre
todo, de aquella relacionada con la vida humana, llegándose, incluso, a
consecuencias perversas y hasta destructivas, dentro de las cuales aparecen
múltiples procesos de inversión ideológica.
En el marco de los derechos humanos sucede otra situación similar o
parecida. En las criticas al universalismo occidental y al particularismo radical,
ya se señalo tanto la abstracción que ambos hacían de determinados
elementos como la amenaza de producir procesos destructivos contra el ser
humano y la comunidad.
A título de ejemplo, fijándonos en algunas de las concepciones
accidentales sobre derechos humanos, como aquellas basadas en la
naturaleza pre social del hombre y en el contrato fundacional de la que se
establece en un plano del como si hipotético, se comprueba una alta carga de
universalidad abstracta, sin raíces y ajenas a cualquier tipo de connotación
particular y sociohistorica.
Seyla benhabid denomina como "el otro generalizado¨ al sujeto racional
con iguales derechos y deberes pero sin historia, que se deduce de estas
teorías. Y contraponen el "otro concreto¨ que se refiere a la perspectiva que
sitúa a los sujetos racionales en sus identidades y especificidades, que se
consideran deferentes y hacen valer sus circunstancias personales (mujeres,
gay, pueblos indígenas…). Desde la primera perspectiva, no se incluyen las
circunstancias del "otro concreto¨, no siendo adecuadamente asumido el
elemento de la diferencia en el proceso de formulación de derechos
202
.
Además, aquel imaginario universalista presupone una concepción
marcadamente individualista de los seres humanos que, en su aparente
neutralidad y generalidad, representa a una determinada clase social
(burguesía), protegiendo sus intereses frente a otros colectivos como el de los
trabajadores asalariados, que quedan en posiciones de igualdad
203
.
En otro plano, el mismo Xavier Etxeberria se refiere otros imaginarios
dentro de la concepción accidental, a los que denomina de la asimetría, y los
contrapone a los imaginarios de la simetr)a que son los mismos que se basan
en la igualdad formal y abstracta de todos los individuos. Son planteamientos
que parten de la distinción entre los hegemónico y lo antihegemónico, de
situaciones en las que unos oprimen y explotan a otros. Desde esa
particularidad universalizada de la exclusión, se denuncia la desigualdad real
que existe entro todos los seres humanos, destacando especialmente a las
202
Se#la Ben%a"i"- 8ituating the 8el(: &ommunity adn Postmodernism in contemporary !thics.
Routle',e, on'o, NT- BGG4- 1- B<I6 VER TA$BIYN 7a"ier Et0e"erria- O!- &it- !!- GIFGJ-
203
7a"ier Ete0e"erría, &it-, !- G;-
víctimas del sistema dominante, las mayorías populares oprimidas y pobres
204
.
De esa experiencia de la negación, de sus particularidades, de sus
parcialidades, se intentan abrir otros procesos de universalización que se
mueven por una lógica de inclusión de todos los sujetos corporales y
necesitados y que rechaza cualquier tipo de marginación social
205
. No parten de
una universalidad previa, ya dada de antemano, sino de una parcialidad la de
los testimonios y las practicas de los pobres, la de las víctimas, que son el
punto de inicio para ir construyendo una noción de derechos humanos en clave
intercultural y que sobre la práctica se reflexiona discursiva y filosóficamente
206
.
Para estar alerta de todos estos procesos de abstracción que amputa a
la realidad y a los seres humanos concretos, un pluriversalismo de con%luencia
debe, sobre su soporte relacional, dar cuenta de todas aquellas situaciones en
las que se producen estados de rechazo, de no reconocimiento y de
marginación social. Por ello, debe ser consciente de sus límites y siempre tiene
que estar en un permanente estado de vigilancia para evitar ocurrir en esa
lógica de cierre y blindaje que detienen el impulso de la emancipación humana.
Cuando en cualquier tradición o cultura aparecen focos de resistencia que
luchan por superar los límites establecidos por las instituciones y las
mediaciones que estructuran un sistema u orden social concreto, y se trata de
superar los obstáculos que impiden tanto desarrollar las capacidades humanas
como disfrutarlas, se están dando elementos que contribuyen al desarrollo con
proyección universal de la idea de dignidad humana.
Finalmente, si recordamos la definición de los derechos humanos
entendidos como “sistemas de o"&etos 5valores, normas, instituciones6 y
sistema de acciones 5pr$cticas sociales6 que posi"ilitan la apertura y
consolidación de espacios donde se reconoce a los seres humanos como
su&etos¨
207
. Cada vez que en cualquier contexto cultural se articulen e
institucionalicen determinadas reivindicaciones sociales y aparezcan distintos
procesos de lucha con particulares concepciones acerca de lo que es digno,
teniendo en cuenta las condiciones que posibilitan la existencia de los sujetos
participantes y afectados, se están cimentando las bases para establecer
ámbitos de juntura con los que contribuir en la construcción dinámica y
constante de ideas sobre lo universal.
Por esta razón, en este marco es en el que hay que situar el fenómeno
de la inmigración, porque con ella se están reivindicando concretas
204
I'em, !!- GJFGG-
205
So"re los !lanteamientos 'e la teolo,ía # la *iloso*ía 'e la li"era&i+n, 2er Da2i' S>n&%e9
Ru"io, o!- Cit-
206
Jon So"rino, (os 'ere&%os %umanos # los !ue"los o!rimi'os- Re*le0iones %ist+ri&o U
teol+,i&as), en "os derechos humanos en un mundo dividido. Uni2ersali'a' 'e Deusto- Bil"ao,
BGGG-
207
Joa/uín Herrera, (Ha&ia una 2isi+n &om!le=aQ), &it-
posibilidades de vida más dignas y demandas para ser tratados como sujetos,
a pesar de estar limitadas por un sistema socioeconómico que funciona en un
sentido contrario a la aceptación de los inmigrantes como sujetos corporales,
vivos, actuantes y constructores de realidades humanas distintas y variadas.
CAPITULO I9
Ciencia:;icci)n y derechos humanos:
Tramas socia"es y principios
de imposibi"idad
". Introducción. 2iencia , ficción y derechos
Antes de desarrollar el tema de este trabajo habría que hacer dos
aclaraciones en torno a las preguntas que muchos se plantearan: ¿Por qué
ciencia ficción y derechos humanos juntos?, y que tiene que ver la ciencia
ficción con los derechos humanos? A los inicialmente sorprendidos, se les
podría contestar con una broma fácil, asociando ambas categorías al mundo de
lo utópico, entendido como aquello que todavía no es y que es seguro que
nunca será. En el mundo en que vivimos, en materia de derechos humanos, si
como paramos lo que se hace con lo que se dice, a menudo nos moveremos e
el terreno de la ciencia-ficción, por el abismo que existe entre ambas
dimensiones. El escritor uruguayo Eduardo Galcano comenta que tan
separados están los planos de la teoría y práctica que, si se cruzan en una
esquina, pasan de largo sin saludarse porque no se conocen. Tan constantes y
sistemáticas son las violaciones de los derechos humanos en todas las
parcelas de la vida social, que por mucho que en el plano de lo que debe ser y
las buenas palabras de diga que el ser humano los posee, la realidad nos
muestra su inexistencia. Es de ciencia-ficción pretender que en las sociedades
en que vivimos todos los seres humanos lleguen a un pleno y efectivo
reconocimiento de esos derechos.
Para abordar el tema principal y moviéndome en una dimensión teórico-
conceptual especulativa, me gustaría: 1) manifestar la noción de ciencia-ficción
de la que parto y justificar con ello su tratamiento; y 2) explicar un poco el
concepto o el sentido de derechos humanos que defiendo. No obstante, tengo
que dejar claro que lo que aquí se diga no pretende ser un punto de vista
dogmático y absoluto, considerando la parcialidad de todo mirar. Siguiendo a
Donna Haraway, sólo la perspectiva parcial promete una visión objetiva no
inocente de la vida. No creo en las visiones que prometen la generalidad, la
universalidad y la trascendencia de todos los límites y todas las responsabi -
lidades humanas. Vivimos permanentemente en movimiento y nuestro cono-
cimiento se sitúa en un tiempo y un espacio concretos. Mi forma de pensar
cambia con el transcurrir de los días y así ha sucedido en estos algo más de
tres días que llevamos con *uturas y %ragmentos! Prefiero que lo que diga se
entienda como aproximaciones y no como canonizaciones, sacralidades y/o
dogmas. Todos actuamos en un continuo proceso participativo de construcción
de realidades conflictivas, comunicativas y/o confluyentes.
.-.- <=u5 ciencia:$icci)n>
Entre otras características, el género de ciencia-ficción se preocupa por
la apertura de nuevos horizontes. Desde este punto de vista, comparte la idea
de la teoría crítica en el plano de las ciencias, al no conformarse con lo empíri -
camente dado. Me interesa la ciencia-ficción en cuanto género inconformista,
que no se deja dominar por una cultura de la impotencia y la indolencia. Este
es un hecho que hoy en día se hace más necesario en todos los niveles, dada
la necesidad de enfrentar la situación adversa en la que se encuentra la
humanidad. Miquel Barceló entiende el género de ciencia-ficción como un
instrumento, uno más, que nos permite especulaciones arriesgadas, capaces
de hacernos meditar sobre nuestro mundo y nuestra organización social, de ahí
que deba considerarse como literatura de ideas específicamente especulativas.
Con la ciencia-ficción se tiene la sensación de que se está conquistando, des-
cubriendo o construyendo nuevos territorios y espacios.
Asimismo, de forma más específica, si nos ubicamos en el seno de la
cultura occidental, la ciencia, en tanto que instrumento de conocimiento, acceso
y transformación de realidades, juega un papel decisivo en su trayectoria his-
tórica. Conscientes de la dificultad y el riesgo de definir la ciencia-ficción y del
hecho de que abarca muchas modalidades, desde la ciencia-ficción dura
(realizada por científicos o por personas que utilizan criterios científicos como
eje de las obras), hasta la blanda (preocupada por el impacto de los cambios
provocados por el mundo tecnológico, por las respuestas que se le dan y el
sentido que tienen), propondré tres tentativas de definición: Ìsaac Asimov la
concibe en el plano de la palabra escrita como aquella rama de la literatura que
trata de la respuesta humana a los cam"ios en el nivel de la ciencia y la
tecnolog)aD
<=:
! Por su parte, David Pringle la define como C%orma narrativa
208
Cita'o !or $i,uel Bar&el+ en Paradojas: ciencia en la ciencia D (icci#n.F E/ui!os Sirius-
Bar&elona, 455-
%ant$stica que e3plota las perspectivas imaginativas de la ciencia modernaD# y
finalmente, el gran crítico Darko Sovin, habla en un sentido más amplio de
«literatura del e3trañamiento cognitivo, a nivel de espacio, tiempo y
epist0micoD
<=1
!
9
Si combinamos el eje marcado por la presencia abierta y libre
de la ciencia con esta última caracterización, podremos obtener una idea
aproximada de lo que aquí se entiende por ciencia-ficción. Siendo los
elementos científico y tecnológico importantísimos en este género especulativo,
las dimensiones de recreación, extrañamiento y apertura de nuevos espacios,
nuevos tiempos y nuevas cogniciones donde se desarrolla la condición humana
son los elementos que más valoro en el campo de la ciencia-ficción.
Tal como señala J.P. Telotte, comprender el género de ciencia ficción
puede ayudar a vivir en un mundo que tiende a sobrepasar sus propios límites
del presente, y también puede contribuir a empujar de un modo más efectivo a
esos límites
210
.
Por otra parte, haciendo una especie de paréntesis de reflexión, cabría
preguntarse si, teniendo en cuenta esas definiciones, por lo general, las obras
de ciencia-ficción se preocupan también de especular sobre el nivel de los
procesos de construcción científica y de conformación de los paradigmas que
rigen las ciencias, es decir, si atienden al problema de cómo se construye la
ciencia y cuáles son las condiciones de su posibilidad y ejercicio. Con esto no
quiero exigir a este género que se preocupe obligatoriamente por ello, sino más
bien reclamarle un lugar de los muchos que posee, y pretextar sobre los
planteamientos de Donna Haraway a partir de su noción de ciberfeminismo
como forma de quiebra y ruptura de dualismos maniqueístas y separaciones
patriarcales entre técnica y máquinas, por un lado, y seres humanos bajo el
predominio de los varones, por otro.
Pero retomemos el discurso principal, y concretamente en lo relativo al
papel que la ciencia y la técnica poseen en nuestro contexto cultural, una
dimensión que se proyecta sobre el campo de la ciencia-ficción. Para ello, parto
de los planteamientos del sociólogo luso Boaventura de Sousa Santos, quien,
en .r)tica de la razón indolente! .ontra el desperdicio de la e3periencia, afirma
que la modernidad, compleja y rica en su trayectoria y llena en su matriz tanto
de energías reguladoras como emancipadoras, ha llegado desde hace unos
años a su límite, porque ya no tiene capacidad de respuesta para los
problemas humanos. La condición sociocultural desde finales del siglo XX a
209
Am"as 'e*ini&iones en Da2i' 1rin,le- &iencia (icci#n. "as 0EE mejores novelas, =onotauro.
+arcelona, 011E
210
J-1- Telotte- !l cine de ciencia(icci#n, Cam"ri',e Uni2ersit# 1ress, $a'ri', 4554-
principios del siglo XXÌ se caracteriza por la absorción del pilar de la
emancipación, basada en la idea de solidaridad, por el pilar de la regulación,
cimentada en la idea del orden frente al caos y la incertidumbre. Si en sus
orígenes, la modernidad pretendía el desarrollo armónico y recíproco de ambos
pilares, traducido en una completa racionalización de la vida colectiva e
individual, intentando gestionar y solucionar las dificultades, promesas y déficits
de todo tipo que iban surgiendo, al final, la ciencia y la técnica acabaron por
colonizar y concentrar las energías y potencialidades de la tradición moderna
de un modo superrepresivo
211
La crisis y el límite teóricamente insuperable de la capacidad de la mo-
dernidad han sido fruto de todo un proceso histórico y de convergencias de
distintos trayectos y secuencias. Muy sintéticamente, puede decirse que en el
mismo instante en que el desarrollo del sistema capitalista se apoderó de las
capacidades de la modernidad, éstas se redujeron a dos de sus grandes
instrumentos de racionalización de la vida colectiva: la ciencia moderna y el
derecho estatal moderno, que pasó a ser el alter ego de aquélla. Como cada
uno de los principios y racionalidades de la regulación y la emancipación tiene
vocación maximalista al intentar acaparar la gestión de los excesos y los
déficits, la racionalidad cognitivo-instrumental científica acabó dominando al
resto, convirtiéndose en un modelo totalitario que niega cualquier conato de
racionalidad y estatuto epistemológico a todas las demás formas de conoci-
miento. Además, el principio de regulación de mercado, convertida la ciencia en
la principal fuerza productiva, se adueñó de la administración de lo social. La
eficiencia, la eficacia, la cuantificación, la tecnificación y la reducción de la
complejidad de la realidad sentaron las bases con las que se quiebra la
dialéctica entre regulación y emancipación, y se estabiliza la asimetría entre la
capacidad de actuar y la capacidad de prever. Promesas incumplidas e insufi -
ciencias irremediables cayeron como una losa en la (in)capacidad de solucio-
nar los problemas y las adversidades sociales.
211
El !ara'i,ma 'e la mo'erni'a' se asienta so"re 'os !ilares interrela&iona'os8 re,ula&i+n #
eman&i!a&i+n- Ca'a uno 'e ellos est> &onstitui'o !or tres !rin&i!ios o l+,i&as- a re,ula&i+n
!or aD el !rin&i!io 'e esta'o, &ara&teri9a'o !or esta"le&er un ti!o 'e o"li,a&iones 2erti&ales
entre in'i2i'uos U &iu'a'anos # el esta'o6 "D el !rin&i!io 'el mer&a'o, &on o"li,a&iones
%ori9ontales !ero anta,+ni&as entre in'i2i'uos /ue inter&am"ian &om!etiti2amente mer&an&ías6
# &D el !rin&i!io 'e &omuni'a', &on o"li,a&iones %ori9ontales # soli'arias entre aso&ia&iones #
miem"ros 'e una &omuni'a'- a eman&i!a&i+n se &imenta en la l+,i&a o ra&ionali'a' est.ti&oF
e0!resi2a, e0!resa'a en el arte # la literatura6 la &o,niti2oFinstrumental !ro!ia 'e la &ien&ia # la
t.&ni&a6 # la moralF!r>&ti&a !ertene&iente a la moral # el 'ere&%o-
Del la'o 'e la re,ula&i+n, %a# una ten'en&ia a la ma0imi9a&i+n 'el esta'o, a la ma0imi9a&i+n
'el mer&a'o o a la ma0imi9a&i+n 'e la &omuni'a'- Del la'o 'e la eman&i!a&i+n, se tiene a la
(esteti9a&i+n), la (&ienti*i9a&i+n) o la (=u'i&iali9a&i+n 'e la !r>&ti&a so&ial- Ver &rítica de la ra%#n
indolente. !l desperdicio de la e'periencia. Desel.e 'e BrouMer-
Tanto la absolutización del mercado como de la ciencia, legitimados
mediante el derecho como formas e instituciones de ordenación, de
conocimiento y, junto con la tecnología, como instrumentos de manipulación y
transformación de lo real, han provocado un proceso de colonización patriarcal,
quebrando los vínculos solidarios y no reconociendo como sujetos a antiguos y
nuevos espacios culturales y naturales que se han ido y se van encontrando en
su camino. En cierta forma, articulando relaciones de poder jerarqui zadas,
dominadoras y de explotación, se ha generalizado una incapacidad de concebir
al otro y a la otra como sujetos. Más bien ha sucedido todo lo contrario, se ha
extendido el hábito y la costumbre de colonizar y cosificar la experiencia,
tratando lo extraño como objeto, ya sea su condición animal, vegetal y/o
humana.
Por esta y otras razones, hemos llegado a tales niveles, excesos y
déficits de la ciencia, el mercado y el derecho, que nos encontramos en una
época de crisis y transición paradigmática. De ahí que sea necesario buscar
nuevas formas de pensar, nuevas formas de enfrentar la realidad, en las que
sus ámbitos de reciprocidad, solidaridad y reconocimiento de sujetos
diferenciados y plurales constituyan referentes y objetivos. El propio
Boaventura de Sousa Santos señala que la cultura occidental y su racionalidad,
a través de un continuo ejercicio de desperdicio de la experiencia, se ha
limitado a extender imperialmente su horizonte de sentido espacio-temporal y
simbólico por todo el orbe terrestre, invisibilizando, silenciando y eliminando
múltiples prácticas, experiencias y expectativas, tanto propias como de otras
culturas y formas de vida. Y, en concreto, su principal característica ha sido
contraer el presente y expandir simultáneamente el futuro bajo las ideas de
progreso y totalidad. Para combatir esta unidimensionalización y
homogenización de los mundos, apuesta por articular procesos emancipadores
y plurales. En concreto, habla de dos medidas necesarias que hay que adoptar:
una que evite visiones monolíticas y uniformadoras de la realidad. Para ello,
hay que elaborar una teoría de las traducciones, que permita establecer el
diálogo y la comunicación siempre incompleta y abierta de diversas maneras
culturales e identitarias de afrontar la realidad; la otra medida pretende
recuperar distintas dimensiones de solidaridad, expectativas, reivindicaciones y
prácticas que se han dado en el pasado y se dan en el presente, pero que por
diversas razones se han invisibilizado, se han excluido, se han destruido o se
han marginado a favor de un pensamiento hegemónico. Las llamadas
sociologías de las ausencias y las emergencias. Con estas actuaciones podrá
invertirse el proceso de contracción del presente y expansión del futuro, dando
paso a una expansión del presente y a una contracción del futuro que recupere
las diversas y variadas prácticas sociales y epistémicas que existen, pero que
no se tienen en cuenta, y aquellas múltiples expectativas que se preocupan
más por articular un futuro inmediato y construido desde las factibilidades y las
posibilidades humanas
212
.
En cierta medida, el género de ciencia-ficción ha desempeñado y
desempeña ambas funciones:
Por un lado, y como veremos más adelante, ha pecado de los mismos
defectos de la cultura que la ha bautizado, preocupándose, con intención
cuestionadora o sin ella, por sobredimensionar la dimensión del futuro y su
carácter más dramático, pero olvidando la condición humana al perder y
estrechar excesivamente esos presentes que la contextualizan. En este mismo
sentido, Susan Sontag, en su trabajo "The imagination of disaster", en el ámbito
cinematográfico, considera que el género de ciencia-ficción es una inadecuada
respuesta a los asuntos y los problemas contemporáneos. Simplifica la moral,
potencia la apatía social y fomenta en el público una fascinación visual por las
catástrofes de nuestra civilización
213
.
Pero por otro lado, la ciencia-ficción, desde mi punto de vista, es uno de
los géneros que mejor articula las racionalidades estético-expresivas del arte y
la literatura y la técnico-instrumental de la ciencia y la tecnología, pese a lo que
dice Miquel Barceló de que la especulación de la ciencia-ficción se hace0 sólo
con una voluntad básicamente artística y en absoluto científica. Pese a su
marginalidad, la racionalidad estético-expresiva es la que más ha conservado
la dimensión emancipadora de la modernidad. En cierta forma, une lo que la
racionalidad científica separa (causa c intención) y legitima la calidad y la im-
portancia del conocimiento retórico frente al dogmático. Frente a una ciencia
que polariza, dualiza y separa en sujetos y objetos, sobredimensionando lo
cuantitativo por encima de lo cualitativo, que parcializa separando y matematiza
la realidad, desde la ciencia-ficción también se dan elementos con los que
vislumbrar otra ciencia que intercomunique, dialogue, encuentre la
relacionalidad y recursividad de todas las partes y facetas de la realidad. La
combinación de la especulación científica y la artística puede permitir diluir la
frontera entre sujeto y objeto, concienciar tanto de su proceso como de sus
212
V.ase tam"i.n su tra"a=o (1ara uma so&iolo,ía 'as ausen&ias e uma so&iolo,ía 'as
emer,en&ias), en Boa2entura 'e Sousa Santos Aor,-D &onhecimento Prudente para una Fida
)ecente, Corte9 E'itora- Sao 1aulo, 455I-
213
Susan Sontan,, (T%e ima,ination o* 'isaster), en Against interpretation and other essays.
Dell, NeM Tor:, BG<<, !- 4B<-
condiciones de creación y recreación, mantener su dinamismo y pluralidad
espacio-temporal y, vinculando sus procesos con los resultados, la prevención
con los efectos. Hasta ahora, la ciencia ha demostrado una falta absoluta de
control de las consecuencias, reflejándose esto en nuestras propias
experiencias humanas y no sólo en géneros literarios de ficción especulativa.
No obstante, desde el mundo de la imaginación y reconociendo las múltiples
expresiones y modalidades de este género de ficción, tanto desde un plano
excesivamente científico como demasiado "irreal" y creativo no científico, son
muchos los aportes que se ofrecen en el mundo de la ciencia-ficción como
especulación y anticipación que revaloriza la solidaridad en tanto que forma de
saber, que recrea nuevas identidades, subjetividades e intersubjetividades y
que reflexiona sobre la condición humana a partir de la recreación y
construcción de nuevas fronteras en lo que se refiere al espacio, el tiempo y lo
epist0mico!
Por esta razón, comparto la concepción expresada - por el mismo grupo
.onstant en el espléndido texto de la web de *uturas y %ragmentos, donde dice
que: e3plora el punto de unión, los intersticios, entre dos registros que alguien
podr)a considerar opuestos? la ciencia y la %icción, y la contaminación rec)proca
entre am"as! 8a ciencia%icción, como zona de tensión que amalgama
imaginario y realidad, utop)a y distop)a, carne y m$quina# el uso de la intrusión,
del des%ase y lo incoherente como sistema de resistencia y como herramienta
para interrogar el presente! 8a ciencia%icción no es un or$cido que pueda
predecir el %uturo de %orma m$s o menos e3acta, sino un discurso cr)tico o
inventivo, transgen0rico y transdisciplinario so"re el cuerpo, la identidad, los
territorios contempor$neos
<@A
!
.-2- <=ue se en!iende por derechos humanos>
A continuación pasaré a hablar de derechos humanos y, partiendo de la
noción que defiendo, los vincularé con la literatura especulativa. Tal como ocu-
rre con el género de ciencia-ficción, que adolece de un prejuicio muy generali-
zado sobre su carácter y su función de género básicamente de entretenimiento,
desprovisto de la calidad literaria o artística de otras obras, los marcos
categoriales desde los que se conciben los derechos humanos son
excesivamente simples y reduccionistas. El paradigma cartesiano de la
214
V.ase MMM-stit&%Fan'Fs!lit-or,
simplicidad elaborado desde las ciencias se proyecta sobre la figura de los
derechos humanos.
Algunas de las restricciones que limitan los derechos humanos se deben
al hecho de concebirlos a partir de la generalización de una de sus múltiples
dimensiones, como es la normativa, jurídica y positiva. También hay una
perspectiva esencialista según la cual se dan a priori, pues pueden deducirse
de una naturaleza humana ya establecida y homogénea, mediante un simple
razonamiento lógico-deductivo. Lo peor de todo es que algunos piensan que
los derechos humanos son universales desde el punto de vista moral y jurídi co,
y olvidan que los derechos humanos no son y están ya dados, sino que se
hacen o deshacen universales todos los días en un clima permanente de
incertidumbre y conflicto. Por esta y otras razones, hay que romper con las
visiones sustancialistas que les adjudican principalmente roles normalizados,
estáticos, apriorísticos y previos, pero que ignoran sus facetas relacional,
conflictiva, procesual y de permanente dinámica de construcción espacio-
temporal y contextual
215
.
La visión liberal de la modernidad nos condiciona tanto por su excesivo
formalismo (sin rechazar la dimensión formal no absolutizada) y su restringi do
marco conceptual. Los derechos humanos implican aspectos y elementos tanto
normativos como no normativos, jurídicos como no jurídicos, que van más allá
de los procesos de luchas generados, reflexionados, teorizados e
institucionalizados por la burguesía en el tránsito a la modernidad.
Circunscribirnos a ese molde único implica ignorar otros procesos de lucha
contra distintas manifestaciones y tipos de poder. También conlleva aceptar
una serie de derivas y trampas: la separación entre lo público y lo privado
(ámbito este compuesto por espacios donde todo vale); la reducción del
significado de lo político (proyectado sobre el sentido de democracia,
ciudadanía..., separado de lo económico y ambos de lo ético); la supeditación
de lo jurídico a lo exclusivamente estatal y procedimental-formal, etc. Las
consecuencias son claras: se desarrolla una cultura patriarcal y machista, una
economía capitalista con una lógica de la obtención del máximo beneficio, la
amputación de los procesos de lucha diarios y cotidianos en las distintas
esferas de lo social y frente a distintas manifestaciones del poder que no sólo
se reducen a un determinado sistema político y a una única institución, etc. En
definitiva, se olvidan los procesos de construcción de realidades y las parcelas
fundamentales de esos procesos de lucha que se traducen en derechos
215
So"re el &on&e!to 'e tramas so&iales, 2.ase Helio Kallar'o, Política y trans(ormaci#n
social. )iscusi#n sobre derechos humanos. Tierra Nue2a, 3uito, 4555-
humanos y que tienen una dimensión emancipadora, de resistencia, frente a
los diversos excesos del poder, las imposiciones institucionales y las tramas
sociales del imperio. Ahora se trata de señalar unos derechos donde cada
humano y cada humana tienen la capacidad como sujetos de dotar de sentido
sus realidades en función de su condición particular siempre socializada.
Por esta y otras razones, los concibo desde una doble referencia: como
articulación de tramas y procesos sociales, políticos, económicos, culturales y
jurídicos, de apertura y consolidación de espacios de lucha por concepciones
particulares de dignidad humana. Es decir, sistemas de objetos (normas,
instituciones, valores) y acciones (prácticas) que posibilitan la lucha por las
distintas concepciones de dignidad humana que defiende cada colectivo,
cultura, movimiento o grupo social
216
. De ahí que me interese por aquella
ciencia-ficción que, tanto en sentido positivo o emancipador como negativo o
de imperio, de modo consciente o inconsciente, se recrea en diversos procesos
de lucha que enfrentan a poderes articuladores de relaciones humanas
excluyentes, marginadoras, dominadoras y explotadoras, y a situaciones que
recrean relaciones humanas plurales de inclusión y participación, horizontales y
solidarias.
2. Dos posibles cone1iones entre ciencia3ficción y derechos humanos
Para abordar más directamente la conexión entre ciencia-ficción y dere-
chos humanos, podría tomar el camino de analizar normativa y
procedimentalmente cómo se entienden y abordan los derechos humanos en
las novelas de ciencia especulativa de modo explícito o implícito, a partir de las
normas nacionales, internacionales, interplanetarias o intergalácticas que
regulan las relaciones humanas, interracial es y/o interespecies y que pueden
deducirse de cada novela. Con sagas como las de *tar 'recG, 8a guerra de la
gala3ias o la Bundación de Ìsaac Asimov y sus continuadores, o incluso en
trabajos como Hn mundo %eliz de Aldous Huxley, @1:A de Orwell y 8os
despose)dos de Ursula K. Le Guin, podrían estudiarse los distintos tipos de
sistemas políticos c institucionales, y el sentido de los ejercicios de poder y de
gobierno que cada obra o película deja entrever. En las tres últimas novelas,
por ejemplo, se contrastarían las críticas y las alternativas cerradas que
desarrollan sus respectivos presentes. En cierta medida, supondría volver a
216
Joa/uín Herrera @lores, (Ha&ia una &on&e!&i+n &om!le=a 'e los 'ere&%os %umanos) # en
,eneral los tra"a=os /ue a!are&en en Joa/uín Herrera @lores Ae'itD, @ran9 Hin:elammert,
Kerm>n Kuti.rre9 # Da2i' S>n&%e9 Ru"io- !l vuelo de Anteo. &rítica de la ra%#n liberal y
derechos humanos, Desel.e 'e BrouMer- Bil"ao, 4555-
adquirir el hábito de analizar las utopías de la edad iluminista y moderna como
8a ciudad del *ol de T. Campanella y Htop)a de T. Moro, entre otras. Ìncluso
como tema más específico y propio del derecho penal, sería atractivo
detenerme en explicitar los modos de funcionamiento y ejecución de los
distintos sistemas penales establecidos bajo el binomio crimen y castigo.
También podría detenerme en el ámbito de las sociedades
informatizadas y en el impacto que tienen las tecnologías de la información y la
comunicación desde la perspectiva de los derechos humanos y la democracia,
con el propósito de estructurar una sociedad totalitaria apoyada en el control
tecnológico o en la idealización de una sociedad respetuosa del medioambiente
y libre de un poder dominante, cuyo núcleo social serían las comunidades
voluntarias, tal como hace en su "computopía" el japonés Yoneji Masuda. Este
autor plantea una tabla ideal de derechos y principios, como el reconocimiento
del derecho de todos los ciudadanos, sin ningún tipo de discriminación o
excepciones, a participar directamente en todos los asuntos que les afecten: el
deber de trabajar de modo altruista y cooperativo, no egoístamente; la garantía
del libre acceso a la información; la distribución equitativa de cargas y
beneficios que comporta la vida social; etc
217
. De igual modo, otra opción,
siguiendo en la línea del impacto actual que la tecnociencia provoca en los
seres humanos y no humanos, muchos caminos se abren con relación a la
clonación y las mutaciones genéticas, o bien en el mundo de la
microelectrónica.
Asimismo, podría profundizar en el significado y las implicaciones de las
tres leyes de la robótica desarrolladas por Ìsaac Asimov en sus relatos cortos y
novelas, y recreada de modo fallido en la película de Alex Proyas Yo, ro"ot,
protagonizada por Will Smith: a) ningún robot causará daño a un ser humano o
permitirá, con su inacción, que un ser humano sufra algún mal; b) todo robot
obedecerá las órdenes recibidas de los seres humanos, excepto cuando esas
órdenes puedan entrar en contradicción con la primera ley; y c) todo robot debe
proteger su propia existencia, siempre y cuando esa protección no entre en
contradicción con la primera o la segunda ley. Sería interesante abordarlas en
la medida en que reflejan el problema del cumplimiento automático de la ley, no
en una relación tautológica de los robots, sino de los mismos seres humanos
entre ellos, y a su vez, en relación con los robots. Nos plantearíamos las
siguientes preguntas: ¿es la ley para el ser humano o el ser humano es para la
ley? ¿Son los robots para los seres humanos, para todos o unos pocos, o son
217
Re*eren&ia toma'a 'e Antonio Enri/ue 1.re9 uNo, G&oberciudadaní>a@ o
ciudadaní>a@.com, Ke'isa, Bar&elona, 455I-
los seres humanos para los robots? ¿Y hay que dejar de pensar que robots y
máquinas no dejan de ser una proyección del ser humano en un sentido abierto
c inacabado? Eso mismo sucede con la película Ietrópolis de Rintaro y K.
Otomo, que recrea la idea de Osamu Tezuka. En dicha película, a Tima, la
protagonista, se le plantea el dilema de su propia identidad y, curiosamente, se
comporta como humana en su versión más destructiva al descubrir que es una
cyborg.
Pero no, no me detendré en estas consideraciones pese a que, efectiva-
mente, existe una conexión con los dos bloques temáticos que a continuación
desarrollaré y que son complementarios: l. uno en el ámbito de los marcos
categoriales de nuestro pensamiento y preocupado por determinada forma de
pensar característica en Occidente que afecta a la ciencia, a la ciencia-ficción y
a los derechos humanos; y 2° otro, centrado en algunas derivas de esos
marcos categoriales. En concreto, me sitúo en la condición humana, y me
centro en cómo nos afectan esas categorías en las condiciones de vida. Ambos
bloques son las dos caras de la misma moneda.
2-.- A"gunos marcos ca!egoria"es en ciencia, ciencia:$icci)n y derechos
humanos-
Esta primera parte se centra en los recursos categoriales utilizados por
la forma de pensar occidental, que aparece tanto en ciencia como en ciencia-
ficción y derechos humanos. En concreto, y fundamentalmente, me referiré a lo
que se denominan conceptos trascendentales en el ámbito de la ciencia y la
filosofía y que en ciencia-ficción aparecen también como condicionales
contrafácticos.
Para ello, utilizaré una conversación que se produjo en diciembre de
1962 entre Brian Aldiss, C.S. Lewis y Kingsley Amis
218
, donde, refiriéndose a la
faceta de la ciencia-ficción como experimento de laboratorio, se afirma que en
ella se aíslan ciertas características del ser humano para ver cómo reacciona,
es decir, en la ciencia-ficción podemos seleccionar y aislar todos los elementos
que queremos examinar, poniendo como ejemplo la imaginación de un mundo
en el espacio y la posibilidad de incorporar en él los elementos que
necesitemos.
218
(Nue2os territorios), en )e este y otros mundos. !nsayos sobre literatura (antástica, Alba
!ditorial, +arcelona, 4EE3.
Con la filosofía sucede lo mismo. Rosa Braidotti, en su sugerente
*u&etos nómadas
<@1
, entiende que la filosofía se crea a sí misma, tanto por lo
que excluye como por lo que afirma. Hay una filosofía abstracta (en este caso
patriarcal, excluyente) y otra más situacional (reivindicada desde posiciones
feministas). También hay que tener en cuenta que todo proceso de
conocimiento es una empresa discriminadora, aunque necesaria, pues
mediante síntesis nos orientamos, pero tenemos que estar siempre alerta,
porque el pensamiento puede tener un poder corrosivo y de mutilación y.
además de revelar u ocultar elementos de la realidad, puede manipularlos c
incluso destruirlos.
Curiosamente, el razonamiento lógico y científico utiliza este formalismo,
tanto mediante las abstracciones como mediante las idealizaciones, ambos me-
canismos de conocimiento, entendiéndose por abstracción la omisión selectiva
que deja de lado algunos predicados no importantes de teorías y descripciones,
mientras que la idealización consiste en la adición selectiva de unas caracterís-
ticas que pueden faltar en los agentes reales. Uno y otro se proyecta también
en el análisis de lo que desde las ciencias jurídicas se entiende por derechos
humanos. De modo general, universal, abstracto e ideal, se pretende reconocer
normativamente una serie de facultades y/o necesidades humanas.
Bastante responsabilidad en el uso de estos mecanismos tiene la
existencia de límites insuperables para la actuación, la acción y los saberes
humanos. El pensamiento, al menos en Occidente, aspira permanentemente a
trascender y abarcar la totalidad de la realidad o realidades, y lo hace utilizando
conceptos universales. Fue Kant quien señaló que la razón se explica por su
uso. El hecho de que se acuda a los conceptos universales sirve para "superar"
nuestra carencia de poder conocerlo todo y, además, demuestra nuestros
límites en ese aspecto. No estoy hablando de limitaciones fácticas que pueden
suplirse con dinero, desarrollo técnico o más inteligencia, sino de aquellos
límites que nos superan, que son insuperables, inalcanzables por mucho
empeño que pongamos. En cierto modo, pese a que en muchas ocasiones no
se toma conciencia de ello, la realidad trasciende tanto las teorías como las
experiencias.
Pero donde queremos detenernos es en los principios de imposibilidad,
conceptos imposibles que la ciencia moderna construye como idealizaciones
219
1ai'+s, Buenos AiresUBar&elonaF$.0i&o, 4555-
de la empiria y a partir de los cuales se interpreta la empiria. De una u otra
manera aluden tanto a ideales de perfección, en sentido positivo y/o en sentido
negativo, como a cuestiones referidas a la finitud y a la infinitud humanas. Con
ellos se intenta aumentar un haz de posibilidades en un marco de contingencia
y temporalidad limitada. Representan parte del impulso de superación del ser
humano intentando traspasar esos límites. Asuntos como la vida, la muerte
(inmortalidad), la libertad... están implicados.
En este sentido, y a título de ejemplo, los principios de imposibilidad
aparecen, entre otros, en las tres leyes de la termodinámica y los límites
infranqueables relacionados con la energía (el perpetuum motile6# en la rela-
tividad espacial y el límite de la velocidad; en el principio de incertidumbre de
Heisenberg y la imposibilidad de superar nuestra capacidad de medir con
precisión lo que observamos; en el teorema de Gódel y la inexistencia de una
teoría completa, consistente y axiomática; y, finalmente, en el teorema de
Arrow y las deficiencias para lograr una democracia perfecta
220
. Asimismo, se
abren espacios para articular acciones racionales y reales: desde la medicina y
la genética se juega con ser como dioses desde el punto de vista de la inmorta-
lidad o la prolongación de la vida y se obtienen resultados en este último sen-
tido; desde la idea de que el ser humano puede vivir sin alimentos o nunca le
pueden faltar, se articulan sistemas tecnológicos de producción y distribución
de energías renovables y no renovables; también la omnisciencia y el poder se
plasman en ámbitos como la informática y la cibernética (p. ej. la máquina de
Turing), y su traducción en la economía sería la planificación y el mercado; el
perpetuum mo"ile se proyecta en la ley de la gravedad y el mundo de la mecá-
nica (el paso de construcción de relojes de sol, de arena, de péndulo, de
cuarzo y atómico); la dimensión del tiempo y el espacio en la astronomía, la
historia y el traslado y la conquista de nuevos territorios interplanetarios o
relacionados con la biodiversidad y la vida interior animal, vegetal y humana,
etc.
Es interesante cuando las ciencias en general utilizan los principios de
imposibilidad como mecanismos de funcionamiento perfecto e interpretan el
universo, el mercado, el derecho, la sociedad, la economía, la empresa, el len-
guaje, etc., bajo un supuesto de perfección, mediante las ideas de omnisciencia
o de previsión perfecta. Franz Hinkelammert dice que la ciencia moderna se
acerca a la realidad por medio de conceptos no emp)ricos que, sin em"argo,
son derivados de la propia realidad, idealiz$ndola hasta llegar a conce"irle
220
JesLs $ostarín, (ímites 'el &ono&imiento # 'e la a&&i+n), en Ja2ier $u,uer9a # 1e'ro
Cere9o Ae's-D, "a (iloso(ía hoy, Críti&a, Bar&elona, 4555-
como un mecanismo de %uncionamiento per%ecto
<<@
. Como veremos en el
próximo su apartado, la absolutización de esta tendencia implica una serie de
consecuencias que afectan a nuestras propias condiciones de existencia.
No obstante, lo más significativo es que no sólo la ciencia utiliza estos
recursos, también la ciencia-ficción, con la única diferencia evidente de que el
grado con el que se especula ficticia e imaginariamente y el nivel de los saltos
de realidad c imposibilidad espacio-temporal y cognitiva son mucho mayores.
El juego de creación y recreación es más amplio. En el género de ciencia-
ficción nos encontramos con la proyección de la inmortalidad sobre robots,
cyborgs y personajes míticos y eternos en odiseas espaciales como las
fundaciones de Asimov o 8a guerra de las gala3ias# el lema del tele transporte,
la recreación del tiempo y el futuro de la humanidad JEl %in de la eternidad de
Asimov, Kuardianes del tiempo de Paul Anderson y/o 4istorias del %uturo de
Robert Heinlein), sin olvidar la pretensión de perennidad de la psicohistoria
como ciencia en los relatos de Asimov; la mutación genética (Lova de Samuel
Delany, 8a persistencia de la visión de John Varlcy y/o algunos de los
personajes de 8a estación de la calle Merdido de China Miéville); la obtención
de materiales o energías renovables y/o no renovables como el ilirión en Nova
de Delany o la melange en -une de Frank Herbert; asimismo, la omnisciencia
en el campo del ciberespacio o la concepción de mentes gestálticas colectivas
que unen a las partes que la conforman para superarla y obtener un ente, un
ser o una entidad más completa J'it$n de Varley, I$s que humano de Theodor
Sturgeon o las novelas de William Gibson como Leuromanie o .onde .ero y la
cripta del .riptonomicón de Neill Stephenson); y, por último, la capacidad sin
límites expresada en el poder de razas extraterrestres (caso de <==@, una
odisea en el espacio de Arthur Clarke y Stanley Kubrick, entre muchos otros)
222
.
En cuanto a los derechos humanos, podrían plantearse principios de
imposibilidad tanto con relación al concepto de universalidad como a partir de
una idea de plenitud humana, con la pregunta de si es posible el
reconocimiento sin excepciones de todos los derechos humanos de todos los
seres humanos de carne y hueso y con nombres y apellidos. Hablar de
derechos humanos es aludir a proyectos de vida y a situaciones de plena
satisfacción de las necesidades de todos los miembros de la humanidad. Con
ellos se articula una calidad de vida más larga, más rica, más ociosa. También,
221
En &ríti&a a la ra9+n ut+!i&a, San Jos.6 DEI, BGHI- E0iste una e'i&i+n a&tuali9a'a- Desel.e,
Bil"ao, 4554, &on el título 'e &rítica de la ra%#n ut#pica.
222
De to'as *ormas, !ara ilustrarlas 'i2ersas tem>ti&as 'e las o"ras 'e *i&&i+n es!e&ulati2a,
2.ase &ual/uier li"ro 'e %istoria 'el ,.nero, &omo, !or e=em!lo, Ja&/ues Sa'oul- Historia de la
ciencia(icci#n, 010001C0, 1la9a # Jan.s, Bar&elona, BGJ;-
pese a no entrar en este problema, podemos mencionar la concepción espacio-
temporal lineal, etapista, contingente, inmediata, procesual, cíclica y/o
contradictoria de los mismos. Evidentemente, todas estas dimensiones
aparecen en modos de vida específicos y en procesos de institucionalización y
concretización que limitan el margen de plenitud, un hecho que generalmente
ignoramos cuando nos obsesionamos intentando seguir las pautas que nos
indican los principios de imposibilidad.
2-2- 8eri(as de "os principios de imposibi"idad y !ramas socia"es
Por otro lado, ya he comentado que esta segunda parte está muy
vinculada a la anterior, pero ahora la sitúo en el contexto del impacto que este
instrumental de abstracciones c idealizaciones tiene sobre los seres humanos y
sus condiciones de existencia, y que se utiliza mediante las ciencias y las
tecnologías. En otras palabras, se trata de cómo afecta a nuestras vidas
(derechos humanos), y más en general, de que forma las mediaciones que
utilizamos para orientarnos repercuten en la existencia c identidades humanas.
A partir de ahí, proyectamos estas reflexiones sobre algunas obras del genero
de la ciencia-ficción.
Uno de los grandes peligros y problemas en el uso de las abstracciones
y las idealizaciones aparece cuando nos desentendemos y nos
despreocupamos de los elementos que se eliminan y quedan fuera, corno
cuando sobredimensionamos los elementos que se añaden y se adicionan.
Con las abstracciones pueden omitirse uno o varios elementos que, siendo
importantes y decisivos, se califican como predicados, secundarios y/o
accesorios, hasta tal punto que se pueden ignorar. En cuanto a las
idealizaciones, es tan grande y tan exigente la adición introducida que su grado
de perfección es imposible de lograr en la realidad. El problema surge en
ambos casos cuando no hay conciencia de las repercusiones que esos
mecanismos tienen sobre la vida humana y el proceso relacional que la
constituye. Totalizarlos como fines a conseguir pese a ser inalcanzables en sí
mismos, en un sentido o en otro y cueste lo que cueste, provoca una
progresión o una aproximación asintótica de mala infinitud, que oculta e
invisibiliza la conditio humana, como un velo que esconde la contingencia del
mundo. Desaparece la realidad y la relacionalidad de la vida del ser humano
real, corporal y concreto
223
. Tanto las ciencias como muchas de las obras de
223
Estamos utili9an'o !rin&i!almente las a!orta&iones 'e @ran9 Hin:elammert en su &rítica a
la ra%#n ut#pica- V.ase tam"i.n @ran9 Hin:elammert # Henr# $ora, &oordinaci#n social del
ciencia-ficción caen en estas derivaciones, con la diferencia que las primeras
tienen consecuencias reales sobre nuestro vivir cotidiano y las segundas,
desde la ficción, muestran una mayor recreación de esos mecanismos, aunque
es cierto que repercuten en nosotros porque refuerzan y consolidan aún más
ese imaginario de asombro hacia la tecnología, pero de ignorancia de sus
efectos.
Ya conocemos las consecuencias de una ciencia que descontrola sus
impactos negativos sobre la naturaleza y sobre nuestras condiciones de
existencia. Utilizando la imagen de un laboratorio, podemos aislar el objeto de
investigación de su contexto, controlar el proceso de elaboración pero
simultáneamente despreocuparnos de lo que sucede o puede suceder una vez
que el producto sale a la calle y afecta a la convivencia cotidiana de los seres
humanos. Ìncluso los resultados obtenidos se trasladan a la sociedad como
cobaya o conejito de indias sobre el cual se sigue experimentando. No
obstante, quien mejor explica todo esto es el economista alemán Franz
Hinkelammert, que en este sentido y en el marco de la persecución de los
principios de imposibilidad, señala que el progreso tecnológico infinito empieza
a su"vertir la realidad reduci0ndola a una simple empiria, que es el campo de
manio"ras de conceptos idealizados y su arrastre so"re la humanidad! Lo hay
nada m$s idealista que la ciencia emp)rica sometida a la ilusión trascendental#
y este idealismo, como todos los idealismos, es a"solutamente destructor v de
ninguna manera pragm$tico o racional! En %orma racional, desata la
irracionalidad m$s a"soluta# es la manera en que el utopista logra una
destructividad a"soluta desvinculado de las necesidades reales del ser
humano! 8a empir)a su"vierte la realidad, al ser esta reducida a la empiria! El
propio autor nos pone el ejemplo del agua: as) como s) a aquel que est$
sediento y pide agua pura le dan agua destilada en %orma de 4
<
=, lo matan# del
mismo modo, una sociedad tecnológica que al hom"re, la mu&er o la persona
que pide tra"a&o, pan y techo le da una ilusión trascendental de progreso
t0cnico, tam"i0n lo mata
<<A
! Este ejemplo del agua nos permite visualizar el
modo en que la experiencia idealizada desde la ciencia se convierte en H
2
0.
Sólo trabajando hacia ese referente de perfección e idealización, si se
proporciona agua pura a la gente se les provoca la muerte, se plantea la
necesidad de que aparezca un nuevo concepto de agua pura en función de lo
que es beneficioso o perjudicial para nuestras vidas. Desde el sentido común, a
partir de la vida y de nuestras condiciones de posibilidad de existencia, el agua
pura es agua potable y limpia. Por el contrario, en química, el agua pura es
trabajo, marcado y reproducci#n de la vida humana, DEI, San Jos., 455B-
224
@ran9 Hin:elammert, &rítica a la ra%#n ut#pica.
H
2
0, que empíricamente nunca se consigue (nada es puro), de ahí que se abra
un espacio tecnológico de aproximación químicamente pura, un espacio infinito
y que nunca llega a su objetivo. Lo que se produce es agua destilada, que es lo
más cercano a esa pureza. Pero para el ser humano común, el agua destilada
es veneno. No se le debe dar H
2
0. El agua pura del sentido común y el agua
pura de la química se excluyen
225
. De ahí la necesidad de sustituir la
aproximación asintótica (renunciando a ella) por una aproximación transversal,
práctica y compensatoria que factibilice la realización de las idealizaciones a
partir de lo que afecta positivamente a las condiciones de existencia humanas.
Ahora bien, a mi modo de ver, el proceso de construcción de aquello que nos
permite vivir está formado y estructurado por las tramas sociales y relacionales
que los actores implicados articulan en un sentido favorable o desfavorable.
Por esta razón, nos encontramos con dos niveles inescindibles. Uno asociado a
las condiciones de vida y otro al desarrollo diario que construye o destroza
esas condiciones.
El relato de Borges sobre el mapa del emperador permite expresarlo
muy bien. Por un lado, nos damos cuenta que no hay mapa perfecto, pues
debería tener las mismas dimensiones que aquello que representa. Y volcar a
todos y cada uno de los súbditos sin excepción para que lo construyan provoca
la caída del reino y la muerte de sus integrantes, al no atenderse a sus
condiciones de vida. Se trata de hacer un mapa manejable, razonable y realista
que sirva para orientar. Pero en segundo lugar, son las tramas sociales las que
nos señalan el tipo de relaciones que se construyen entre el emperador y sus
súbditos, porque incluso aunque el dueño del reino se preocupara por dar de
comer a sus siervos, podría hacerlo (de hecho, lo hace, aunque siempre bajo
una cultura sacrificial) desde dinámicas de exclusión, marginación y explotación
y no reconociéndolos como sujetos distintos y solidarios, con ámbitos
profundos de reciprocidad
226
. Por ello, entre otras razones, Occidente, con esa
tendencia a entender la mentalidad científica, sacrifica la realidad en virtud de
esos ideales de abstracción y perfección. Y lo hace también proyectando sobre
todo tipo de institución y mediación esos mismos dispositivos de fetichización e
idolatría (no sólo en la ciencia, sino también opera con la democracia, el
estado, el mercado, la libertad, los mismos derechos humanos...). Al final,
terminamos por dar vida propia a nuestras propias creaciones y perdemos
tanto la capacidad de controlarlas como de poder seguir dotándolas de un
225
I'em-
226
De&irlo en estos t.rminos #a im!li&a una =erar/uía # un !aternalismo totalitario, 'on'e s+lo
/uien 'etenta el !o'er a&tLa, mientras /ue, al !are&er, los !ro!ios sL"'itos no e=e&utan
a&&iones en otros es!a&ios !ara satis*a&er sus ne&esi'a'es-
sentido que es nuestro y está armado relacionalmente. Se nos escapa esta
funcionalidad a favor de lo humano y nos quedamos con situaciones donde las
mediaciones operan independientemente de nuestras decisiones.
En esta misma línea, podemos proyectar el esquema del relato de
Borges al ámbito de la ciencia-ficción. Múltiples son los ejemplos y, en algunos
podemos también visualizar la perversidad de la racionalidad tecnológica y
científica.
En Nlade ,unner nos encontramos con la humanización de Roy en la
última escena de la película. De ángel vengador que busca su origen y su
fecha de caducidad, pasa a un humano en su encuentro con la muerte.
Y es ahí donde descubre la importancia de vivir. Respeta la vida de Dick
Deckard en el último momento porque la valora en toda su dimensión. Su
mortalidad lo humaniza y, además, humaniza simultáneamente a Deckard.
Pero si analizamos el mundo decadente de la película, comprobamos
cómo los replicantes son discriminados con la situación extrema de que deben
ser eliminados.
Además, no sólo ellos son los marginados, sino también aquellos seres
humanos (asiáticos, latinos) que, entre otras cosas, por no estar plenamente
sanos, no pueden salir de la Tierra.
Las relaciones sociales están quebradas desde el punto de vista del
respeto y el reconocimiento que tiene todo ser humano y no humano, de dotar
de sentido a la realidad, de hacer y deshacer mundos, a partir de su propia
condición libidinal, étnica, política, cultural y social.
La película de Ridley Scott se sitúa entre aquellas en donde la
humanidad y nuestra identidad se construyen por la habilidad que tenemos de
besar, de decir y de amar, por los sentimientos, la pasión y el deseo, no por el
exclusivo protagonismo de la razón y la ciencia.
Asimismo, en la película Ietrópolis de Rintaro y Otomo, podemos com-
probar este efecto en el Zigurat, que representa ese ideal de perfección y om-
nisciencia de la ciencia. La ambición del Duque Rojo absolutiza el saber por
medio de la ciencia desde un poder egoísta, despótico y asesino, que sacrifica
vidas a costa de perseguir la eternidad y dominarlo todo. La sociedad, dividida
en tres niveles, está rota en las relaciones, por las desigualdades establecidas
tanto entre los mismos seres humanos como entre éstos y los robots.
Es más, tanto en Ietrópolis como en Nlade ,unner, nos encontramos
con la dimensión reversible tanto del proceso de humanización como de los de-
rechos humanos: robots, replicantes y humanos, según el momento, pueden
humanizarse y construir derecho o deshumanizarse, destruyéndolos.
También existe toda una literatura especulativa de futuros posnucleares
o catastrofistas que no voy a tratar aquí. Esa literatura reproduce la quiebra y la
rotura de la convivencia humana de las sociedades anteriores al evento que ha
provocado su destrucción (en este sentido y utilizando un recurso fácil, citaré
las películas de Iad Ia36! Sinceramente, lo que más me llama la atención es
el tratamiento que el género de la ciencia-ficción da a los efectos de
destrucción y fragmentación de las relaciones humanas y la recreación de
mundos donde no hay socialización entre las personas en cuanto a espacios
de constitución de sujetos. Hablar de condiciones de vida implica referirse al
material con que se articulan esas mismas condiciones: las tramas sociales, los
conjuntos de relaciones humanas.
En este sentido, Ìsaac Asimov, en *ol desnudo, nos describe un mundo
hipotético donde no existe el contacto físico entre ¡os humanos. Gracias a la
colonización de otros planetas, cada persona vive aislada de las demás, pero
rodeada de robots y tecnología. La principal forma de comunicación se produce
a través de pantallas. Cada ser humano vive como ermitaño en extensas
propiedades privadas. Todos sienten miedo a la relacionalidad corporal, física y
directa. Los robots se encargan de efectuar todas las labores del espacio
doméstico. Uno tiene la sensación de que el salto a ese futuro de abundancia
tecnológica descrito en la novela se debe a la contracción de un presente
caracterizado por el aislamiento y donde se pierde el contacto entre seres
humanos. Las tramas sociales "desaparecen", pese a que uno disfruta de "sus
derechos" gracias a los avances de la ciencia. Falta algo en ese modo de
existencia. Bajo un newtonianismo y un cartesianismo subyacentes, acabamos
construyendo mundos donde creemos que es posible disfrutar de los derechos
en abstracto, sin necesidad de construirlos socio históricamente y sin tener que
entablar ningún tipo de relación social con nuestros semejantes. En realidad, la
relacionalidad humana nunca desaparece, sino que se dirige hacía pretextos
conceptuales especulativos y contrafácticos. Robots, cyborgs, alienígenas,
nuevos mundos, principios de imposibilidad, etc., se utilizan para reducir las
relaciones humanas a su mínima expresión o para dar saltos sin detenernos en
los procesos socio históricos que nos llevan a articular día a día nuestra
existencia concreta, conociéndonos, identificándonos, comunicándonos
respetándonos, discutiendo sin eliminarnos.
El género de la ciencia-ficción puede sugerirnos múltiples variables en
esta dirección. A partir de una idea de derechos humanos que tiene como ob-
jetivo la reivindicación de la dimensión sociohistórica, procesual, relacional y
multidireccional de la condición humana, que se mueve entre ese mareen de
finitudes e infinitudes, en esa literatura especulativa intento no perder de vista
nunca el referente humano, cómo se articula, cómo se construye, cómo se
destruye y por qué. En este sentido, si bien hay mucha literatura de ciencia-
ficción que expande excesivamente el futuro o el pasado y contrae el presente
hasta llegar a olvidarse de él, hay otra que expande el presente con mundos
imaginados desde otras secuencias espacio-temporales. Hay recreaciones de
mundos donde las relaciones humanas y no humanas se articulan tanto desde
jerarquías como desde horizontalidades, tanto desde procesos de inclusión
como de exclusión.
Desde el punto de vista de los derechos humanos, me interesa mucho
analizar cómo se articulan las acciones, las actividades y las relaciones
humanas a partir de esos condicionales contrafácticos e imágenes
trascendentales de las obras de ciencia-ficción. Humanos, robots, cyborgs y
alienígenas representan posibilidades de enriquecimiento o de
empobrecimiento humano donde nos hacemos o nos deshacemos como
sujetos; comprobar si la articulación de nuestras relaciones se hace restrictiva
para unos pocos (con dinámicas jerarquizadoras y selectivas de marginación,
explotación, discriminación) o extensiva a todos (con dinámicas dialógicas
horizontales, de reciprocidades y solidaridades); o de forma homogenizadora y
cerrada (bajo dinámicas de imposición, cosificación y absolutización) o de
forma abierta y compleja (bajo dinámicas de reconocimientos mutuos, a partir
de igualdades en las diferencias y como sujetos con trayectorias históricas
distintas); como punto de partida estático (fuera de los contextos, abstrayendo
la materialidad relacional, los espacios, los tiempos) o como condición abierta,
inacabada, contingente y procesual (contextualizando y relativizando en todo
momento las creaciones humanas y su dimensión siempre parcial c incompleta
y a la vez plural, heterogénea y multidimensional).
Nuestra vida diaria se articula con tramas sociales de emancipación o
tramas sociales de regulación o imperio: pueden ser relaciones de género, ét -
nicas, raciales, simbólicas, culturales, tecnológicas... y todas se construyen en
todo momento y en cada una de las esferas sociales
227
. Desde la ciencia-
ficción, muchas veces se especula sobre nuestro presente para denunciar,
cuestionar, avisar, reivindicar, reclamar y/o proponer un mundo de relaciones
227
Helio Kallar'o, op cit.
excluyente o incluyente, de sacrificios humanos y/o no humanos o de
reconocimientos plurales y distintos. Por esa razón, considero que no debemos
quedarnos en la ficción y en la obra en sí, sino utilizar y aprovechar a modo de
orientaciones las diversas ideas, sugerencias, situaciones y realidades de las
novelas de ciencia-ficción para proyectarlas sobre nuestra experiencia social
diaria y en todo aquello relacionado con el poder (lo político, que se
transversaliza en todas las parcelas de lo social) y la articulación de dinámicas
de imperio o de emancipación (ambas en campos de género, sexualidad,
etnicidad, interculturalidad, socioeconomía, clases...).
A otro nivel pero en esta misma línea, puede ser útil la imagen del Ia
ni%iesto cy"org de Donna Haraway
228
. La reivindicación de las mujeres como
medio máquinas, medio humanas puede interpretarse en un doble sentido, de
dominación o emancipación. De dominación si las mujeres se supeditan a las
máquinas y mantienen una lógica violenta, machista y falocéntrica, así como
subordinada a una cultura consumista y de culto al cuerpo (por ejemplo, la
cyborg de la tercera entrega de 'erminator, con versión de clon semi humana,
semi alienígena en el personaje de Ripley protagonizado por Sigourney Weaver
en (lien! ,esurrección6! En cambio, de emancipación, si las mujeres pueden
dotar de sentido el proceso de construcción de realidades, desde ellas mismas
y controlando la tecnología en su favor y en el de todos los seres humanos
(breves hálitos de esperanza se dejan entrever en los papeles de Sean Young
en Nlade ,unner y Wynona Ryder en (lien! ,esurrección6! No obstante, a
partir de una idea de nomadismo como estilo de pensamiento, podemos
efectuar múltiples traducciones, desplazamientos, fluidos, adaptaciones a
condiciones cambiantes, pero bajo la permanente reversibilidad y el riesgo de
cambio de toda condición. Al final de Ietrópolis, Tima representa una idea
degenerada de cyborg-humana, si bien antes aprendía a amar y a sentir como
sujeto abierto.
Para terminar con estas reflexiones escritas, aludiremos a algunas otras
obras de ciencia-ficción a partir de las tramas sociales:
En cuanto a la tendencia del ser humano a ignorar la importancia de las
relaciones, aparte de *ol desnudo, tenemos la droga multiplexer de El mundo
interior de Silverbcrg, que nos muestra nuestra la tendencia a saltarnos los
procesos, los vínculos relacionales con los que construimos nuestras vidas (sin
que las relaciones desaparezcan, se reducen a una expresión de
228
Donna HaraMa#, &iencia, eyborgs y mujeres. "a reinvenci#n de la naturale%a, C>te'ra-
$a'ri', BGG;-
individualismo atomizado). Gracias a la droga, uno percibe como un dios o ente
omnisciente las mentes de todos los inquilinos de las edificaciones kilométricas.
Asimismo, en las novelas y relatos de Philip K. Dick, la fuerza mental expresa
el poder humano que impone su voluntad sobre los demás, sin necesidad de
construir acciones concretas, cara a cara y dando opciones a los demás para
dotar la realidad de sentido. Fuera de la ficción, vivimos en una sociedad en la
que tendemos a saltarnos el camino común, los procesos que construimos a
cada instante. La literatura de ciencia-ficción consolida, sin cuestionarla esa
tendencia que ignora las tramas sociales, pero que a su vez, las articula bajo
mecanismos de dominación y sacrificio humano. El ser humano es prescindi ble
y así lo comprobamos en la mentalidad militarista de Orson Escott Card y la
virtual-realidad que construye a partir de la preparación militar de unos niños
que "juegan" en situaciones de guerra. Me estoy refiriendo a El &uego de Ender
y su saga; o al fascismo bélico de 'ropas del espacio de Heinlein cuya
proyección sobre el mundo actual de la globalización militarizada en los
Balcanes, Afganistán, Chechenia e Ìrak es asombrosa. Por no mencionar toda
la literatura fantástica y de ciencia-ficción que refuerza la cotidianidad de una
sociedad de violencia y agresividad extendida por todas nuestras esferas de
convivencia.
Ìnteresantísima resulta también la descripción del mundo desgarrado en
El nacimiento de la repú"lica popular de la (nt$rtida de John Calvin Batchelor.
El autor proyecta deliberadamente la destrucción total de las relaciones huma-
nas por culpa de una cultura consolada por la caridad y el voluntarismo pa-
ternalista, además de dominada por un utilitarismo benthamiano. También en la
trilogía de Iatri3 y en Ietrópolis de Rintaro y Otomo, los seres humanos y
robots se contraponen, olvidando que la clave no reside en los problemas que
planteará al ser humano la convivencia con otros entes o seres que se le
sublevan, sino la responsabilidad que tiene de que los seres humanos se
respeten a sí mismos. Sólo de esta forma podrán construirse sistemas de
relaciones inclusivas y de reconocimiento hacia otras especies. En definitiva, si
no nos respetamos nosotros mismos y nuestras diferencias, cómo vamos a
respetar a cualquier otro ser, entidad o condición.
Por otra parte, a partir de la noción de un sujeto nómada, como figura-
ción teórica conveniente para abordar la subjetividad contemporánea y como
alternativa a la visión falocéntrica y dominadora del sujeto (que sólo reconoce
objetos)', por medio de la ciencia-ficción, se puede pensar de un modo distinto
en relación con el/la/los sujeto/s, a fin de inventar nuevos marcos de
organización, nuevas imágenes, nuevas formas de pensamiento, desdibujando
fronteras sin quemar puentes y construyendo nuevos espacios y dimensiones
de humanización. Se trata de salir de viejos esquemas de pensamiento para
articular situaciones relacionales de inclusión, de reconocimiento de sujetos
diferenciados, pese al riesgo de reversión e inversión de cualquier proceso. En
esta dirección, resultan muy atractivas las novelas de Octavia Butler y su modo
de entender lo humano a partir de una perspectiva étnica de género y
feminista. También Theodor Sturgeon, desde la parcela sexual y libidinal, se
atreve a profundizar en Oenus m$s P contra esquematismos maniqueos y
confrontados. Quizá lo mismo suceda en las dos obras de Philip J. Farmer,
,elaciones e3trañas y 8os amantes!
Además, Juan Miguel Aguilera recrea el problema de la interculturalidad
en ,ihla, así como el mundo alternativo de Gabriel Gómez del Castillo en El
pa)s del pasado se dinamiza a partir de la raza de los ¨briander". En dicha
novela, se expone un uso de la ciencia en su justa medida, en función de los
sujetos. Todos ellos, a partir del respeto de las personas en comunidad y pese
a pequeñas disputas, construyen incluso una sociedad de poderes
compartidos. Por otro lado, en I$s que humano, Sturgeon nos muestra
diversas maneras de crecer como personas a pesar de nuestros prejuicios,
carencias y límites culturales, psíquicos y físicos.
Por último, mención aparte merece El alma del ro"ot de Barrington J.
Bayley. La búsqueda de la identidad no se establece, tal como se expone en la
obra, a partir de un sujeto entendido como prefabricado, cuya humanidad
resulta de una proyección humana sobre el robot (a través de las almas dona-
das por sus creadores). Ni nosotros somos esencias monolíticas previamente
definidas, ni tampoco creo que lo sea otra entidad. Todos somos diversos con-
juntos de experiencias múltiples, complejas y potencialmente contradictorias,
definidos por variables, lugares y espacios de relaciones que se superponen:
clase, raza, edad, etnia, estilo de vida, preferencia sexual... Son las tramas
sociales las que nos constituyen como sujetos.
En este sentido, lo que queremos decir es que lo humano se construye,
se hace. Javier de Lucas afirma que es una tarca, un proceso largo en el que
podemos fracasar o podemos engrandecernos
229
. Para él, esto se manifiesta en
Nlade ,unner que considera un ejemplo de la situación en la que hoy en día se
encuentran los inmigrantes en este mundo globalizado. Por medio de los
replicantes podemos comprobar que sólo extendiendo y reconociendo los de-
229
Bien2eni'o sea el intento 'e an>lisis /ue %a&e Ja2ier 'e u&as 'e la !elí&ula +lade ;unner
'e Ri'le# S&ott, !ero en*o&a'o 'es'e el !ro"lema 'e la inmi,ra&i+n8 +lade ;unner, !l derecho,
guardían de la di(erencia, Tirant lo Blan&%- Valen&ia, 455E-
rechos que consideramos universales (pero que construimos todos los días, no
tenemos que olvidarlo), crecemos en humanidad y desplazamos la humanidad
que se limita a pequeños espacios sociales y a sólo unos pocos. Los inmigran-
íes de nuestro presente son quienes representan el límite de esa pretensión de
universalidad de los derechos humanos. Respetando su condición de iguales,
pero reconociendo su condición diferenciada, étnica, cultural, sexual, familiar,
etc., todos sin excepciones, seremos sujetos concretos, no abstractos y ajenos
al mundo que vivimos.
Un trabajo significativo es el de la trilogía de Robert J. Sawyer, El
Paralaje Neardenthal: 4om)nidos, 4umanos e 4)"ridos! Tras la conexión entre
dos mundos paralelos, uno que es el nuestro y en el que ha evolucionado el
homo sapiens y otro en donde quien se ha desarrollado es el homo
neardenthalis se establece el problema de las relaciones entre especies
racionales distintas. Con elementos del género utópico, los neardenthales son
más comunitarios, más solidarios, más respetuosos con el medioambiente,
aunque al igual que los humanos, siguen confiando en exceso en ¡a capacidad
de la ciencia (genéticamente controlan el tipo de descendencia. Al eliminar los
genes malignos, supuestamente los hijos nacerán no violentos). El homo
sapiens, en cambio, es más individualista, caótico y demens 5homo sapiens
demens, siguiendo a Mo-rin). Pero unos y otros tienen capacidad para articular
relaciones intraespecies y relaciones inter-especies, tanto de dominación como
de emancipación, a todos los niveles: familiar, sexual, político, económico,
social...
Lo interesante de las tres novelas es que proyecta el contexto
multicultural propio de Canadá (Robert Sawyer es canadiense). La tolerancia
es insuficiente en las relaciones. Los dos personajes protagonistas: Mary, gliGsi
o humana y Ponter, "arat o neardenthal, se enamoran y deciden compartir sus
vidas. Sólo el mestizaje y lo híbrido permitirá enriquecer nuestra condición.
Cualquier tipo de relación social, política, sexual, étnica y cultural entre
personas del mismo o de diferente género, si se articula entre seres que se
reconocen como sujetos empoderados, serán experiencias de solidaridad y
emancipación.
En definitiva y para concluir, el género de la ciencia-ficción nos permite
otras miradas, otros horizontes y nuevos juegos de tramas humanas y no
humanas. Muchas de sus obras pueden mostramos cómo degenera nuestra
condición humana o cómo puede crecer y enriquecerse con diversas aperturas
a interlocutores internos y externos, sean robots, cyborgs, otros seres humanos
u otras razas. Siguiendo a Antonio Machado, lo importante es descubrir, sin
quedarnos en los relatos de ficción, que en nuestra vida cotidiana, el o&o que
ves no es o&o porque lo veas, es o&o porque te ve! Los derechos, más que
humanos, son cosa o asunto de dos o más personas, entidades y/o seres, sean
cuales sean sus condiciones, pero simultáneamente, no sin éstas.