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Obras Completas de Sandor Ferenczi

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Señoras y señores: Permítanme que comience evocando un caso que me ocupo intensamente hace algún tiempo. Se trata de un paciente en quien el análisis tenía por objeto principal algunas anomalías y singularidades de carácter, además de diversos problemas neur ticos, de repente advertí !tras más de ocho meses de análisis, an tenlo" que durante todo aquel tiempo me había inducido al error respecto a un importante dato de tipo #inanciero. $l principio aquello me caus gran embara%o. &a regla #undamental del análisis, sobre la que se #unda toda nuestra t'cnica, e(ige que se diga sin reserva, lo más cercano a la verdad, todo lo que se presente). *+u' hacer en un caso donde lo patol gico consiste precisamente en la necesidad de mentir, *-ay que dudar de entrada de las posibilidades del análisis en perturbaciones caracteriol gicas de este tipo, .o no tenía el menor deseo de #irmar tal certi#icado de indigencia a prop sito de nuestra ciencia y de nuestra t'cnica. $sí que proseguí el trabajo y #ue s lo la e(ploraci n de esta necesidad de mentir la que me proporcion la ocasi n de comprender determinados síntomas del paciente. /#ectivamente, un día en el transcurso del análisis, ante el descubrimiento de su mentira, el paciente dej de venir a la sesi n, sin mencionar al día siguiente su #alta. $l preguntárselo, a#irm con gran dure%a que si había venido la víspera. 0omo estaba seguro de que yo me hallaba ausente, le empuj' a que constatara la realidad, pues me supuse víctima de un #allo de memoria. /n seguida nos convencimos los dos de que no s lo había olvidado su cita sino tambi'n todos los sucesos del día en cuesti n. Poco a poco #ue posible llenar parcialmente aquella laguna de la memoria, utili%ando en parte las preguntas a testigos oculares. 1o quiero entrar en el detalle de este incidente, sino que me limitar' a señalar que el paciente había pasado la jornada olvidado, medio ebrio, en di#erentes establecimientos, de día y de noche, en compañía de hombres y mujeres de baja ralea a los que no conocía. Se vio entonces que los problemas de memoria eran en 'l #recuentes. 2e modo que cuando obtuve la prueba irre#utable de su tendencia consciente a la mentira, me convencí de que el síntoma de divisi n de la personalidad, al menos en 'l, era s lo el signo neur tico de esta tendencia a la mentira, una especie de con#esi n indirecta de su debilidad de carácter. 2e este modo, la aparici n de pruebas de una mentira se convirti en un dato #avorable para la comprensi n analítica3.
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0on#erencia pronunciada en el 5 0ongreso 6nternacional de Psicoanálisis, en 6nnsbruc7, el 3 de septiembre de 48)9. ) Einfall: t'rmino alemán di#ícil de traducir que e(presa todo lo que hace irrupci n, lo que cae dentro. 3 1o dudo en generali%ar esta única observaci n y en presentar todos los casos llamados de ;divisi n de la personalidad< como síntomas de una insinceridad parcialmente consciente que obligaría a ciertos sujetos a mani#estar s lo una parte de su personalidad. /n el vocabulario de la metapsicología, puede decirse que tal persona tiene varios super-Ego, cuya uni#icaci n no se ha reali%ado. 2el mismo modo, los sabios que no descartan a priori la posibilidad de ;varias verdades< sobre un mismo tema, podrían ser personas cuya moral cientí#ica no ha alcan%ado el estadío de la unidad.

$unque los pro#esores de 'tica y de teología moral no est'n de acuerdo. $bandonar ciertamente la tendencia a mentir aparecía entonces como uno de los signos ciertos del pr (imo #in del análisis. Podría generali%arse diciendo que el neur tico no puede considerarse curado hasta que no renuncia al placer del #antaseo inconsciente. a sucesos in#antiles análogos. ?ran parte de los síntomas desaparecen mediante este procedimiento. Por ello s lo puede #or%arse a la mentira mediante la amena%a de una desgracia mayor. aunque con otro nombre. como ocurre con #recuencia durante d análisis. pero mucho más importantes. . Podemos con toda seguridad caracteri%ar las mentiras de un niño como mentiras de necesidad: la tendencia a la mentira. aunque sea mínimamente. durante su en#ermedad. 6deal del /go. &o que. en el sentido de una rigurosa separaci n de lo real y de lo puramente #antasioso. es decir a la etapa en que la mentira. es decir #ísica. Ai e(periencia me ha enseñado algo distinto. 1o es mal camino para detectar esos nidos de #antasías o pillar al en#ermo en #lagrante delito de de#ormaci n de los hechos. se reserva el derecho de evitarse ciertas e(periencias desagradables mediante la huida a la en#ermedad. en relaci n con las primeras puede ser siempre algo impuesto por la necesidad.Sin embargo pronto supe que el problema de la simulaci n y el hecho de mentir durante el análisis debía ser objeto de re#le(i n a muchos niveles. era aún consciente y deliberada. hemos de a#irmar > Getrieb. no había hecho otra cosa que simular: pues a la lu% de su comprensi n analítica nuevamente adquirida y relativa a los mecanismos del inconsciente>. &as observaciones de este tipo me han convencido de que la e(igencia de asociaci n libre que planteamos de entrada al paciente es muy importante y que s lo se consigue de #orma per#ecta una ve% ha terminado el análisis. es decir a la mentira inconsciente. son situados en primer lugar con una insistencia e(agerada. &as asociaciones que arrancan de esta pequeña de#ormaci n actual conducen. según los principios de la moral y de la realidad. no podía retornar al estado espiritual en que dejaba a estos síntomas constituirse automáticamente sin la menor intervenci n de su saber consciente. Besulta más con#ortable ser sincero y #ranco que ser mentiroso. ahora automática. inducen a todos los pacientes sin e(cepci n a suprimir o re#ormar ocasionalmente los hechos. -e llegado a la convicci n de que ningún caso de histeria puede ser considerado de#initivamente resuelto mientras no se haya reali%ado su reconstrucci n. /l a#án de #omentar su propia vanidad. llamamos mentira en el niño y en patología llamamos #antasía. que se produce de #orma automática e inconsciente. mientras que los preceptos y los sentimientos morales impuestos por la educaci n. debe su aparici n a una represi n deliberada de impulsos reales que ha sido preciso desmentir. /llo nos lleva a pensar que el desvelar la #antasía @que podría imaginarse como una realidad de tipo particular !=reud la llamaba una realidad psíquica"@ bastaría para producir la curaci n: pero saber hasta que punto este contenido #antasioso representa una realidad e#ectiva. /sto sería por otra parte absolutamente l gico. Super@/go. a menudo. si por ello se entiende la curaci n en sentido pro#iláctico. /n un trabajo anterior había yo #ormulado la hip tesis de que en la primera in#ancia todos los síntomas hist'ricos producidos por el sujeto tenían aún el carácter de un cambio de direcci n consciente: recordaba tambi'n la advertencia hecha por =reud a este respecto: desde el punto de vista del pron stico. . o un recuerdo de una realidad así. y el temor de perder la amistad del analista desvelando determinados sentimientos o hechos. es decir al mundo #antasioso: su análisis no puede darse por terminado. 1uestra principal labor en el tratamiento de un caso de histeria es esencialmente la e(ploraci n de la estructura #antasiosa. era un signo #avorable y un presagio de curaci n pr (ima que el paciente e(presara repentinamente la convicci n de que.a hemos encontrado antes un estado id'ntico. +uien admite la verosimilitud de las interpretaciones analíticas sin estar convencido de su realidad e#ectiva. &o que llamamos con armoniosos nombres: 6deal. parece no tener una importancia grande para el tratamiento y su '(ito.

pueda constituirse una nueva personalidad mejor adaptada y en mejores condiciones. actitudes corporales. etc". sin que los interesados los adviertan. se ha constituido como automatismo protector retomando hasta sus #undamentos impulsivos. esto querría decir que. /s preciso que todo vuelva a ser #luido para que luego. me he visto obligado a atribuir gran importancia a determinados aspectos de la presentaci n y del comportamiento del en#ermo. aunque tal toma de conciencia resulte inevitablemente cruelC. por ve% primera. simultáneamente o despu's. para reempla%ar al perdido. obtenida mediante análisis. tendrán miedo y preguntarán qu' pasará con un hombre que pierde su carácter en el análisis. ignorantes de la aspiraci n que a pesar de 'l empuja al hombre hacía la armonía y la estabilidad. te ricamente. un control más econ mico y más e#ica%. para el niño todo lo que es gustoso está bien. Podían indicarse algunos rasgos comunes a las personas que han reali%ado un análisis hasta el #inal. como si #uera un vestido nuevo. de las particularidades de su comportamiento. a#irmando que al psicoanálisis sucedía automáticamente la síntesis. y a descubrir que la obediencia a los preceptos que implican renuncias di#íciles se trans#orma en #uente de #elicidad y de satis#acci n e(trema. si el análisis debe convertirse en una verdadera reeducaci n de lo humano. un análisis del carácter. es decir de la hipocresía. $lgunas almas ingenuas. a partir de ese pasajero caos. /l analista debe dar siempre pruebas de tacto. movimientos y torpe%as de las que todo el mundo ríe. /n otros t'rminos. 1aturalmente un análisis pro#undo de la personalidad no puede detenerse ante tales singularidades: hemos de presentar a los pacientes una especie de espejo para que tomen conciencia. que los dos estadíos de la amoralidad original y de la moral adquirida est'n separados por un período de transici n.a es sabido que en la práctica pueden curarse mediante el análisis gran número de síntomas sin que se produ%can cambios demasiado notables. que incluso personas curadas por el análisis continúan presentando mímicas. lo que en otros t'rminos podemos llamar una recristalización. 0uando he tratado de comprender las particularidades narcisistas y los manierismos de los en#ermos a#ectados por los tics. S lo quien ha e(perimentado. salvo en lo que se re#iere a su ajuste que será mejor. casi curados. pueden saber que un análisis radical debe hacer que quienes lo su#ren tomen conciencia de sus secretos. /s imposible describir detalladamente el aspecto de esta nueva vestidura. una ve% despojado de su antiguo carácter. pero es precisamente al ejercer esta C $quí toca el psicoanálisis pro ve% primera en la práctica los problemas de la #isonomía y de la constituci n #ísica en general !así como sus derivados: mímica. en que cada renuncia impulsiva y cada a#irmaci n del desagrado están netamente ligadas al sentimiento de la no@verdad. 2esde este punto de vista. más o menos largo. /n realidad. /ntonces aprende a considerar y a sentir que muchas cosas de buen gusto son malas. resultan inaccesibles en lo que se re#iere a este síntoma. y hasta de su aspecto #ísico. *Podemos prometerle un nuevo carácter a su medida. o sea más adaptado a su objetivo. . en ocasi n del recha%o impulsivo. que son por así decirlo públicos. características gra#ol gicas. /n los pocos casos en que he alcan%ado este objetivo ideal. . &a separaci n más neta del mundo #antástico y del real. =reud nos ha mostrado lo injusti#icado de estas dudas. habitualmente descuidados hasta ahora. /n un principio. *1o sucederá que el paciente. permite adquirir una libertad interior casi ilimitada. he señalado la #recuencia con que los neur ticos. y nuestros análisis lo con#irman con e(actitud. hay que remontarse en 'l a la #ormaci n completa del carácter del ser humano que. antes de tener dispuesta una nueva envoltura. /ra probable a priori. sin carácter. la disoluci n de la estructura cristalina de un carácter no es más que una transici n hacia una nueva estructura seguramente más adecuada. se d' a la #uga y se separe de nosotros desnudo. es decir simultáneamente un mayor dominio de los actos y de las decepciones: dicho de otro modo. ningún análisis sintomático puede considerarse terminado si no ha sido.que mentira y moral tienen algo que ver. como yo.

/n latín. no s lo debe ser revivido todo el material psíquico inconsciente en #orma de recuerdos y repeticiones. de la #iabilidad del analista. sin calcular su duraci n real del tiempo. en. &os pacientes someten de este modo a una observaci n e(tremadamente perspica% el modo de reacci n del m'dico a trav's de las mani#estaciones de su palabra. más o menos conscientemente. $ veces anali%an con mucha habilidad. sucede que pronto o tarde el propio paciente toma conciencia de ello por sí mismo. Durch quiere decir: a trav's. sino que debe ponerse en #unci n el tercer medio t'cnico del análisis. por decido así. sino varias veces. -ay una tarea di#ícil. y esto no una. o sus palabras. se llega poco a poco a reconocer que es posible ser objetivo incluso #rente al niño más insoportable. a trav's de estas tentativas. su atenci n. el camino se halla abierto bruscamente hacia un nuevo material mn'sico que puede anunciar el #in del análisis. quien debe soportar tales tentativas de análisis con enorme paciencia: es un es#uer%o casi sobrehumano. es decir la pena que uno siente. pero que siempre vale la pena.entre. un análisis cualitativo. se produce de #orma imprevista un progreso importante que s lo puede e(plicarse mediante el e#ecto del #actor de translaboraci n. in#inito. . /llo no es posible más que si el análisis dispone de un tiempo. en la continuaci n del análisis. 2escubren los menores signos de las mociones inconscientes del analista. un cambio más o menos rápido en el comportamiento del paciente. por medio de<. por decirlo así. a trav's. /s posible reali%ar tal análisis sin que se consiga la esperada modi#icaci n terap'utica. Pero muy a menudo ocurre a la inversa: tras un largo período de translaboraci n.per< que signi#ica tambi'n . situaciones de su in#ancia en las que los educadores y los padres incomprensivos reaccionaron contra lo que llamaban maldad del G Durcharbeiten. con nuestra ayuda.translaboraci n.preelaboraci n<: lo hemos traducido aquí como . 2ebe entenderse por #iabilidad que el analista ha de go%ar de con#ian%a en todas las circunstancias. 0on ello no quiere decir que no se den casos en que los pacientes abusan claramente de esta intemporalidad o ausencia de t'rmino. del que dispone d paciente. 2ebemos relacionar esta translaboraci n. si no puede descubrir ninguna tendencia a la soberbia en el m'dico. a la que =reud concede una importancia id'ntica pero que hasta hoy no ha sido apreciada en su justo valor. Pues si el paciente no ha cogido al analista en el #lagrante delito de mentir o de de#ormar. no corresponde a la preposici n . es decir con un #actor puramente cuantitativo. la proposici n . ante. 2urante este tiempo puesto a su disposici n. y que a#ecta al ablandamiento progresivo de esas resistencias que consisten en dudar.trans<. más allá. Se trata menos del tiempo #ísico. a pesar de todos sus es#uer%os por provocarlo. sus gestos o su silencio.parte del conocimiento de sí cuando debe darlas al má(imo. Dengo por principio no advertir directamente a los en#ermos estas cosas. de manera met dica y variada en e(tremo. +uiero hablar del #actor de la translaboraci n G analítica. Ae parece muy probable que los pacientes intenten repetir. /ste Epronto o tardeF contiene una alusi n a la importancia del #actor tiempo para que un análisis pueda ser completamente #inali%ado. pero muy interesante. vividos en el análisis. sobre. como si #uera una recompensa por el importante mal cometido. entonces no es di#ícil que se d'. por muy incorrectas que puedan ser su conducta. /l descubrimiento de la causa pat gena y de las condiciones de la #ormaci n de los síntomas es. con la relaci n de #uer%a entre lo recha%ado y la resistencia. /l diccionario de psicoanálisis de &aplanche y Pontalis utili%a . si debe admitir que el m'dico reconoce sus propios errores y despistes. que de su determinaci n interior a mantenerlo todo el tiempo que sea necesario. y en particular que debe mostrar una absoluta benevolencia respecto al paciente. $ veces ocurre que tras innumerables repeticiones de id'nticos mecanismos de trans#erencia y de resistencia. que debe ser reali%ada en cada caso particular. /stamos de acuerdo con quienes pretenden que un tratamiento tiene tanta más garantía cuanto más tiempo dispone para su desarrollo. Podría hablarse de una tentativa inconsciente del paciente de probar la solide% de la paciencia del analista a este respecto.

sin ello. aunque el ritmo sea más lento. durante un año por ejemplo. Si la presi n ejercida por una circunstancia e(terior #ortuita acelera a veces el análisis. pero siempre #antástico. que no le importa nada en el plano de la realidad. /l análisis termina de verdad cuando no hay suspensi n ni por parte del m'dico ni por parte del paciente: el análisis debe morir por agotamiento.niño con mani#estaciones a#ectivas intensas. de acuerdo con nuestras indicaciones @e(entas del carácter de rdenes@ cambios a nivel de su modo de vida y de su comportamiento que ayudan a descubrir y dominar determinados nichos de recha%o que. concedi'ndole como una liberaci n. con una ingenua #ranque%a. lo mantengo todavía hoy. =reud sabía desde hace tiempo que a la lu% del 9 Einsicht. pro#undi%ar el tratamiento hasta el punto que consideramos el #in completo del análisis: sin embargo el analista. &a #irme%a ante este asalto general del paciente impone como condici n previa que el analista haya #inali%ado su propio análisis. puede dar resultados en algunos casos. Benunciar a la presi n no signi#ica renunciar a los medios t'cnicos que he propuesto en otro lugar con el nombre de actividad. +uisiera completar esta proposici n en el sentido de que no es siempre necesario. en la práctica clínica. 1ingún análisis puede darse por terminado mientras que la mayoría de las actividades de placer preliminar y de placer #inal de la se(ualidad. la presi n del analista la prolonga a menudo inútilmente. siendo el m'dico quien debe mostrarse siempre el más descon#iado y sospechar que el paciente quiere reservarse algo de su neurosis al e(presar su voluntad de irse. siempre puede hacerlo. no hayan sido vividas a nivel emocional. los principales mecanismos: un análisis llamado didáctico. mientras que yo intento llegar al mismo a trav's de la t'cnica analítica Eortodo(aF. &a di#erencia entre nosotros radica en que 'l se es#uer%a por alcan%ar directamente este objetivo. 1aturalmente. 6nsisto en esto porque a veces se ju%ga su#iciente que el candidato a psicoanalista haya conocido. Podría caracteri%arse el proceso de distanciamiento de esta manera: el paciente se ha convencido por #in de que el analista es para 'l un medio de satis#acci n nuevo. 0on su#iciente paciencia alcan%amos el mismo resultado sin presionar demasiado por nuestra parte. pero en principio es un m'todo recha%able. y no s lo los simples impulsos de autoa#irmaci n o de vengan%a. 0uando poco a poco supera el duelo por este descubrimiento 9. los verdaderos motivos de la #ormaci n del carácter. en la #antasía consciente: todo paciente masculino debe llegar a un sentimiento de igualdad de derechos respecto al m'dico. en sus mani#estaciones normales y anormales. partiendo del síntoma. 1ingún análisis puede acabar antes de que el paciente admita. /ste objetivo del análisis corresponde apro(imadamente a la e(igencia que ?roddec7 plantea a sus pacientes de revitali%ar la ingenuidad paradisíaca. Su evoluci n posterior queda abandonada a las posibilidades de aprendi%aje o#recidas por el autodidactismo. los análisis muestran que son las tendencias libidinosas. se orienta inevitablemente hacia otras posibilidades de satis#acci n más reales. /mpujar al paciente a abandonar el análisis. induciendo al niño a adoptar una actitud de recha%o. $ menudo he señalado en el pasado que no veía ninguna di#erencia de principio entre análisis terap'utico y análisis didáctico. lo que resulta imposible sin un análisis per#ectamente terminado. permanecerían ocultos e inaccesibles. y de las resistencias que aparecen a menudo dis#ra%adas de #orma grotesca. Hn paciente verdaderamente curado se desprende del analista con lentitud pero con #irme%a: de tal modo que si el paciente quiere volver. de quien dependen tantos seres. debe conocer y dominar las debilidades más sutiles de su propia personalidad. . Dras haber hecho e(plotar toda su ira: el niño grosero muestra sus e(igencias ocultas de ternura y de amor. indicando así que ha superado la angustia de castraci n: cualquier en#erma debe vencer su complejo de virilidad y abandonarse sin resentimiento a las potencialidades del papel #emenino para que pueda considerarse que ha superado su neurosis. &o que dije en el 0ongreso de -amburgo.

Sabemos. y cuando el pensamiento del hist'rico se torna temporalmente una obsesi n. pero tampoco hay que alarmarse demasiado. I =erenc%i contrapone los t'rminos de Entsagung !renuncia" y de Versagung !#rustraci n". Pero la suma de mis e(periencias me lleva a las conclusiones enunciadas aquí. mientras que en el segundo se le impone la renuncia. por ejemplo. &a aparici n casi constante de una transformación de los síntomas antes del #in del análisis es una e(periencia importante en el plano te rico. el número de casos anali%ados hasta el #inal irá en aumento. -e visto casos en que no había otro camino para la curaci n de#initiva que el paso por una psicosis temporal. gracias a =reud. una ve% que su sistema de pensamiento está su#icientemente relajado y minado. Por ello es un buen signo cuando el obseso comien%a a mani#estar una emotividad hist'rica en lugar de pensamientos desprovistos de a#ecto. Por lo tanto no hay que e(trañarse cuando en el obseso. antes de llegar a convertir sus con#lictos en síntomas corporales. . Para e(presar ambas ideas no disponemos de t'rminos que tengan una raí% común. consigue hallar una especie de autocuraci n patol gica en un narcisismo e(acerbado. tras un duro trabajo. Besulta di#ícil respetar la raí% común !sagen8. /s molesta la aparici n de rasgos psic ticos en el transcurso de estas trans#ormaciones de síntomas. pues en el primer caso es el sujeto el que renuncia. /l hist'rico puede luchar durante mucho tiempo contra todo tipo de representaci n penosa. en el caso de los análisis que han llegado verdaderamente a su t'rmino. aparecen síntomas hist'ricos y cuando en el en#ermo a#ectado por histeria de conversi n comien%an a producirse pensamientos y recuerdos bajo el e#ecto del análisis. &a renuncia analítica corresponde pues a la resoluci n actual de las situaciones de #rustraci n in#antiles que se hallaban en la base de las #ormaciones sintomáticas I. que la sintomatología de las neurosis es casi siempre el resultado de una evoluci n psíquica. pero cuya verdadera naturale%a queda desenmascarada. mientras que antes elaboraba movimientos de e(presi n sin contenido consciente.análisis todo el período neur tico de una vida aparece como un duelo patol gico que el paciente intentaría despla%ar sobre la situaci n de trans#erencia. /l en#ermo obsesivo. sino que puede llegar a un t'rmino natural si el analista posee los conocimientos y la paciencia su#icientes. &es he comunicado estas observaciones en apoyo de mi convicci n de que el análisis no es un proceso sin #inal. s lo cambia poco a poco sus emociones en actos y pensamientos obsesivos. /stoy #irmemente convencido de que cuando hayamos advertido nuestros errores y sepamos contar con los puntos d'biles de nuestra personalidad. una ve% que sus síntomas #ísicos son ya insu#icientes. Si me preguntan si puedo aportar muchos casos de análisis acabados de este modo les dir' que no. lo que pone #in a la tendencia a repeticiones en el #uturo. +uien más adelante se volverá esqui%o#r'nico o paranoico comien%a su carrera patol gica un poco como el en#ermo a#ectado por una histeria de angustia: a menudo.