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Obras Completas de Sandor Ferenczi

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Los esfuerzos por hacer accesible a otros la técnica que utilizo habitualmente en mis psicoanálisis me han llevado a menudo al tema de la comprensión psicológica en general. Posiblemente es cierto, como afirman tantos, que la comprensión de los procesos que se desarrollan en la vida psíquica de otro depende de una actitud particular que se llama conocimiento de los hombres, actitud que seria inexplicable en cuanto tal, por ello intransmisible! de este mudo cualquier esfuerzo para ense"ar a los demás algo de esta técnica estaba condenado al fracaso. #fortunadamente no ha nada de esto. $esde que %reud ha publicado sus &'onse(os sobre la )écnica Psicoanalítica*, poseemos los primeros elementos de una investigación metódica sobre el psiquismo. +uienes no teman seguir las instrucciones del maestro estarán en disposición, aunque no sean genios de la psicología, de acceder a las insospechadas profundidades de la vida psíquica de los demás, sean sanos o enfermos. ,l análisis de los actos frustrados de la vida diaria de los sue"os, sobre todo de las asociaciones libres, les situará en disposición de aprender de sus seme(antes muchas cosas que anteriormente sólo eran capaces de captar algunos seres excepcionales. La predilección de los hombres por lo maravilloso les proporcionará la ocasión de seguir con cierto desagrado esta transformación del arte del conocimiento humano en una especie de oficio. Los artistas los escritores en particular, parecen ver en ello una especie de intrusión en su campo de traba(o , tras haberse interesado por el psicoanálisis, acostumbran ahora a desestimado como un método de traba(o mecánico poco seductor. ,sta antipatía apenas nos sorprende, la ciencia es, en efecto, una desilusión progresiva! en lugar de lo místico singular, coloca de continuo por doquier esa legalidad inamovible que, debido a su uniformidad, provoca fácilmente el aburrimiento , debido a su tra ectoria coercitiva, el desagrado. Para calmar los ánimos un poco hemos de a"adir que, tanto aquí como en cualquier otro oficio, habrá siempre artistas excepcionales de quienes esperamos el hallazgo de progresos de nuevas perspectivas. $esde el punto de vista práctico hemos de considerar un progreso que el análisis ha a puesto en manos del médico del sabio medianamente dotado un -til de exploración matizado de humanidad. .curre como en cirugía! antes de descubrirse la anestesia la asepsia, sólo unos pocos tenían el privilegio de e(ercer el /arte de curar0 quir-rgico podían traba(ar &cito, tuto, et (ucunde*1. Por supuesto que ho día ha a-n artistas de la técnica quir-rgica, pero el progreso ha permitido a millares de médicos normales desarrollar su actividad -til salvar de este modo muchas vidas. 2e ha hablado también de técnica psicológica al margen del análisis del psiquismo3 se entendía por esto los métodos de medida de los laboratorios psicológicos. ,sta especie de &psicotécnica* está ho de moda todavía puede incluso bastar para determinadas labores prácticas. ,n el análisis se trata de algo más importante! ha que captar la tópica, la dinámica,
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'onferencia pronunciada en la 2ociedad 5-ngara de Psicoanálisis 6ciclo 47189471:;. <ápidamente, con seguridad alegría.

de(aba el campo libre a otros métodos de traba(o en psicoanálisis. en el interior de la técnica psicoanalítica. 2in embargo. si nos es posible observar a suficientes alumnos pacientes a analizados por otros. podemos adivinar no sólo sus pensamientos estancados sino también las tendencias que son para él inconscientes. se halla uno en disposición de emitir un (uicio de con(unto sobre la ma or parte de tales diferencias errores. aunque las razones de esta sensibilidad provengan puramente de raíces intelectuales. formado por la disección de numerosos psiquismos humanos sobre todo por la disección de nuestro ?o. de escapar a nuestra influencia. @o existe ninguna diferencia de naturaleza entre el tacto que se nos exige la obligación moral de no hacer a otro lo que. al no tener que luchar contra las resistencias como él debe hacerlo. 'ualquier persona que ha a sido analizada a fondo. todavía las ha . con una capacidad de rendimiento incomparablemente superior.la economica del funcionamiento psíquico sin el impresionante entramado de los laboratorios. 2in embargo. proporcionará al paciente la excusa. si está desprovista de tacto. las diferencias de técnica analítica están en trance de desaparecer. en sus primeras comunicaciones sobre la técnica.n con(unto. que ha a aprendido a conocer completamente a dominar sus inevitables debilidades particularidades de carácter. pero con una pretensión de certidumbre siempre creciente . como a mí me ocurre. no nos será difícil tomar la decisión de la oportunidad de una comunicación de la forma que debe revestir. hacer presentes las asociaciones posibles o probables del paciente que él todavía no percibe. A Einfühlung. en este traba(o. .l propio %reud. adoptará las mismas medidas tácticas técnicas. 2i tratamos ahora de dar cuenta de ese residuo a-n no resuelto de la ecuación personal. en qué momento el silencio es una tortura in-til para el paciente. llegará necesariamente a las mismas constataciones ob(etivas. cuándo debe uno callarse esperar otras asociaciones. sobre todo. en consecuencia. muchas cosas que daban la impresión de ser algo individual. 2i al mismo tiempo permanecemos atentos a la fuerza de la resistencia. en el transcurso del examen del tratamiento del mismo ob(eto de investigación psíquica . ayudados de nuestro cocimiento. con las consecuencias de los propios errores anteriormente cometidos. difícilmente definible con palabras3 en principio el hecho de que. no quisiera uno recibir de los demás. si en especial puede uno enfrentarse. . en qué forma debe ser presentada la comunicación.n realidad tengo el sentimiento de que. he de (ustificar a continuación en cierto sentido esta impresión del paciente. . . cómo puede responderse a una reacción inesperada o desconcertante del paciente. . . más bien al contrario. )ras la adopción de esta regla. al lado del su o. en circunstancias parecidas. todas esas medidas de precaución e(ercen sobre el análisis una impresión de bondad. de saber cuándo cómo se comunica algo al analizado. uno de los resultados principales del psicoanálisis consiste en ense"ar a soportar un sufrimiento. con la palabra &tacto* sólo consigo expresar la indeterminación en una fórmula simple agradable. cuándo puede estimarse que el material proporcionado es suficiente para sacar conclusiones. 2i conseguimos. =Pero qué es el tacto> La respuesta a esta pregunta no es difícil.s cierto que esta declaración proviene de la época anterior a que cristalizara la segunda regla fundamental del psicoanálisis a saber que quien desee analizar a los demás debe primero ser él mismo analizado. . la importancia del dato personal del analista se desvaneció poco a poco. 2iempre hubo. . es cierto que el psicoanálisis no tiene la capacidad de ahorrar cualquier sufrimiento al paciente. El tacto es la facultad de “sentir con”3. 'omo pueden ver. tras la introducción de la segunda regla fundamental. una presión inoportuna a este respecto. la importancia que se daba a la &ecuación personal* fuera ma or de la que debíamos aceptar en el mundo científico. ardientemente deseada en su inconsciente.ste sentimiento nos protegerá de estimular la resistencia del paciente de forma in-til o intempestiva.sto convencido de que se trata ante todo de una cuestión de tacto psicológico.

corre el riesgo de agravar su situación sólo conseguirá a"adir una nueva decepción a las que a tiene. 5e aquí una cuestión característica que se nos plantea a menudo. 'onviene concebir el análisis como un proceso evolutivo que se desarrolla ante nuestros o(os. tres. &)odo es posible*. oculta casi siempre una buena dosis de desconfianza que el enfermo trata de disimular con las promesas de curación impetuosamente exigidas de nosotros. con una repartición de energía más oportuna. ergoterapia u otros métodos fortalecedores de la voluntad. . en el fondo de nosotros mismos nos alegraremos entonces cuando escuchemos a los pacientes decir que a han seguido durante a"os tratamientos por métodos sugestivos. Les explicaremos desde el principio que nuestra técnica renuncia por completo al regalo inmerecido de una confianza anticipada3 el paciente sólo debe creernos si la experiencia de su curación se lo autoriza. se dan muchas opiniones desfavorables sobre la teoría la técnica del psicoanálisis. aceptar el riesgo que supone la cura. en estas difíciles condiciones. de modo que nos contentamos con recordar que en muchos casos basta con períodos más cortos.n cualquier caso. deberá hacerla depender de su capacidad de sufrimiento. es preferible que considere esta cura como una experiencia arriesgada que le costará bastante esfuerzo.n las frases que siguen vo a presentar en un resumen aforístico algunos e(emplos que ilustran estas consideraciones generales. en ninguna circunstancia. incluso tras pasar toda una sesión tratando de persuadir al paciente de que en su caso consideramos su análisis indicado! &='ree usted. podemos decirle también que no conocemos un tratamiento de los problemas psiconeuróticos de carácter que sea el me(or el más radical. . si persevera hasta el final. #ntes de que el médico se decida a hacer una comunicación. lo que debemos es de(ar al paciente que decida. ? tampoco podemos restar valor a otra ob(eción que consiste en decir que de(amos a priori la responsabilidad de un eventual fracaso del tratamiento atribu éndola a la impaciencia del enfermo. será nuestra respuesta. nunca podemos apreciar anticipadamente la importancia de las dificultades a superar. tiempo dinero3 si.s preferible . podrá adaptarse me(or a las dificultades inevitables de la vida. Pero no podemos desestimar la ob(eción que habitualmente plantean los pacientes en torno a que no creen en nuestro método o en nuestra teoría.* 'reo que esta preparación bastante pesimista es sin embargo la más adaptada al ob(etivo que perseguimos! en cualquier caso corresponde a las exigencias de la regla &sentir con*. @o debe uno de(arse desviar de estos planteamientos por ninguna otra cuestión. o diez a"os>0. cinco. más bien que como el traba(o de un arquitecto que intenta realizar un plan preconcebido. /=Puede durar la cura dos. @adie debe de(arse arrastrar. antes de abandonarse a nosotros. doctor. Pero si usted vive en la creencia de que los médicos desean hacer pronósticos favorables . que su cura me a udará eficazmente>* 2ería un error responder a esta pregunta con un simple &sí*. &#unque naturalmente. a menudo demasiado exagerada. preguntarán muchos pacientes con visible hostilidad. 2iendo rigurosos. 2i estas cuestiones fragmentarias no quedan aclaradas desde el principio en este sentido. . desea usted desarrollar esta experiencia con nosotros. debe retirar por un momento su libido del paciente sopesar fríamente la situación! en ning-n caso debe de(arse guiar solamente por sus sentimientos. a pesar de todo. no podemos prometer un resultado cierto. como a habrá oído. se ofrece a la resistencia del paciente un con(unto de armas temible. Pues la fe entusiasta del paciente. de(amos al paciente la posibilidad de ensa ar uno de estos tratamientos tan prometedores. a prometer al analizado más que esto! si se somete al proceso analítico acabará por saber mucho más sobre si mismo.$esde ahora he de se"alar que la capacidad de e(ercer esta especie de &bondad* sólo significa un aspecto de la comprensión analítica. que pronto o tarde tratará de utilizar contra los ob(etivos de la cura contra nosotros. si no lo hacemos así. un análisis de diez a"os equivale prácticamente a un fracaso. por espectacular que parezca. . @o le ocultaremos que también existen otros métodos que ofrecen expectativas de curación mucho más rápidas seguras. reflexione antes de empezar! comenzar sin la intención seria de perseverar.

recogeremos antes o después la merecida recompensa a nuestra paciencia en forma de una naciente transferencia positiva. D alizi!s. lo que se traduciría mas bien por malo. esto es se"al de que el paciente se ha dado cuenta de que es preciso en cualquier traba(o confiar en el hombre que conoce el oficio.* &. . =qué respondería usted a quien le preguntara. aunque con ello se falte gravemente a la regla fundamental del análisis! no nos queda pues otro remedio que adivinar cada vez. los sentimientos amistosos ocultos tras su actitud ofensiva. de la apariencia externa. sino que nos entregamos a ello en cualquier ocasión. # menudo se reprocha al psicoanálisis el ocuparse en exceso de cuestiones financieras.n general las exigencias de obtener más seguridades se aplacan entonces. sobre la base del contexto asociativo del momento. aunque no puedan excluirse definitivamente posibles decepciones. la resistencia del enfermo sólo se dilu e cuando todo lo que está oculto. no puede de(ar de reconocer. fue la respuesta inesperada del enfermo. &=@o es un poco demasiado>*. que su método podría también per(udicarme>*. cuando. sin envalentonarse previamente. todo el odio desvelado inconscientemente. si me a uda le regalaré toda mi fortuna*. @i siquiera el continuo elogio de la cura puede hacer desaparecer en la realidad la secreta sospecha del paciente respecto a que el médico es un hombre de negocios quiere a toda costa vender su método. el paciente se fatiga poco a poco en este combate unilateral! cuando está suficientemente desarbolado. 5asta el hombre más acaudalado se resiste a entregar su dinero al médico! algo en nosotros nos induce a considerar la a uda médica 9proporcionada en la infancia inicialmente por personas encargadas de los cuidados del ni"o9 como algo natural3 a fin de mes. al estornudar o sonarnos estrepitosamente. o cuándo le molestamos con nuestra forma de mirar.l médico respondió! &Be contentaré con treinta coronas por sesión*. con el fin de discutirlas rápidamente a continuación. o cuándo desearía comparar nuestra estatura con la de los demás mucho más imponentes. cuando los pacientes reciben su nota de honorarios. si era fácil que la construcción se hundiera>* . )oda muestra de desprecio o de sentimiento ve(atorio por parte del médico. doctor. . a menudo durante varias semanas. 'reo que no se ocupa bastante a-n. . aunque el paciente sea tímido. . aunque sea con reticencia.decide al paciente que no esperamos nada asegurándole siempre lo mismo.n general o respondo desviándome por el siguiente camino! &='uál es su profesión>* La respuesta puede ser! &2o arquitecto. Peque"o persona(e lastrado en su parte inferior que se pone vertical a partir de cualquier otra posición. es decir su mercancía.ntonces. 2i no sólo no nos protegemos. . al comienzo de la entrevista con el médico declaró! &$octor.s comprensible que la resistencia del paciente no pierda ninguna ocasión que aparezca. prolonga la duración del período de resistencia! pero si el médico no se defiende. capta las menores particularidades del comportamiento. 'ualquier paciente. hemos golpeado al paciente en sus sentimientos estéticos. 5e tratado en muchas ocasiones de demostrar que el analista debe prestarse en la curación. toda desconfianza toda sospecha quedan de nuevo dispuestas a expresarse. tras presentarle los planos de un nuevo edificio. al papel de balancínC sobre el que el paciente pro ecte sus afectos de desagrado. lo que le permitirá tal vez penetrar más a fondo en el material latente. . de la forma de hablar del médico. en particular en las situaciones infantiles en que la base de determinados rasgos de carácter maliciosoD ha sido planteada 9en general por educadores C /$ebout9Eeanot0. $urante el análisis es bueno tener gran atención para captar las manifestaciones ocultas o inconscientes que muestran la incredulidad o el rechazo.l e(emplo más característico de la distancia entre el consentimiento consciente al sacrificio el desagrado oculto lo ofreció un paciente que.n alemán. La incredulidad oculta se hace transparente cuando el paciente pregunta por e(emplo! &=@o cree usted. sin excepción. maligno. a decírnoslo a la cara. pero nadie se atreve.

en cuanto tal. $ebo se"alar una vez más que sólo una verdadera disposición para &sentir con* puede a udarnos3 los pacientes perspicaces desenmascararán rápidamente F Ger también al respecto la comunicación del 'ongreso de HnnsbrucI! /. que disimulan otros rasgos de carácter. @o debe olvidarse (amás que el análisis no es un procedimiento sugestivo donde ha que preservar ante todo el prestigio la infalibilidad del médico. 2i antes se estimaba que un grado excesivo de &antipatía* podía constituir una contraindicación para el desarrollo de una cura analítica. 'ompárese nuestra regla de &sentir con*. sino porque podemos efectivamente equivocarnos. al médico una sobrecarga de traba(o que hubiera podido perfectamente ahorrarse.. @o ha nada más per(udicial para el análisis que una actitud de maestro de escuela o de médico autoritario. 2e"alemos de paso que posiblemente es éste el punto en el que. como si se tratara de un hilo extensible. que el paciente ceda a la acumulación de las pruebas. )odas nuestras interpretaciones deben tener el carácter de una proposición más que el de una afirmación cierta. lanzó contra mis explicaciones ob(eciones que o estaba dispuesto a rechazar de entrada3 un examen más detenido me mostró que no tenía o razón. mientras la ausencia de consistencia de una u otra de estas posiciones no quede plenamente demostrada.n ning-n caso debe uno avergonzarse de sus errores anteriores. a ésta no le per(udica el reconocimiento de un error. con la soberbia habitual que utiliza el médico omnisciente omnipotente para enfrentarse con el enfermo. tal contraindicación.. La -nica pretensión del analista es la de la confianza en la franqueza en la sinceridad del médico. tras una me(or comprensión de las circunstancias.n efecto.incomprensivosF. La vie(a costumbre de los comerciantes que consiste en a"adir al fin de cada factura la se"al &2. digno de nuestra simpatía.l problema de la terminación de análisis0. La modestia del analista no es una actitud aprendida. equivale a de(arse dominar por el paciente3 de(arse dominar es a menudo el ob(etivo inconsciente de un comportamiento intolerable. también debiera aplicarse respecto a toda interpretación analítica. 2i el psicoanalista cede. sino más bien la e#presi$n de la aceptaci$n de los limites de nuestro saber. la confianza en nuestras teorías sólo debe ser una confianza convencional. que su ob(eción me había a udado a captar me(or la cuestión de que se trataba. Por lo mismo. . . ?a me ha ocurrido que un paciente sin cultura. Pero en cualquier caso ha que esperar pacientemente que el enfermo tome la decisión3 cualquier impaciencia por parte del médico cuesta al enfermo tiempo dinero. #cepto como mía la expresión &elasticidad de la técnica analítica* for(ada por un paciente. la corrección podrá triunfar incluso en los casos desesperados. La posición analítica no exige del médico sólo el control riguroso de su propio narcisismo. 5a que ceder a las tendencias del paciente. . estos &rasgos antipáticos* son en la ma oría de los casos simples fachadas. en apariencia ingenuo. sino el paciente. esperar por parte de un analista analizado que el conocimiento el control de sí mismo sean lo suficientemente fuertes para no claudicar ante las idiosincrasias. . esto no sólo para no irritar al paciente.* 6 sal"o errore! salvo error. con la a uda de la palanca psicoanalítica. Poner en práctica esta humildad superior a la cristiana. comienza a variar la actitud anterior del medico. o incluso puede necesitarse modificar alg-n aspecto de la teoría en vigor hasta entonces. tenemos que excluir. pero sin abandonar la atracción en la dirección de las propias opiniones. 2i llegamos a ella. forma parte de las tareas más difíciles de la práctica psicoanalítica. Por supuesto no pienso que el analista deba ser exclusivamente modesto3 tiene el derecho de esperar que la interpretación apo ada en la experiencia se confirme antes o después en la ma or parte de los casos. pues puede darse el caso de la famosa excepción a la regla.l saber nos permite considerar a la persona más desagradable como un paciente con necesidad de ser curado . sino también la vigilancia extrema de las diversas reacciones afectivas.

quedando siempre dispuesto a retiradas si se convertían en un obstáculo o si provocaban resistencias.l problema de la terminación de análisis0. autoobservación. lo que podría tergiversar fragmentos esenciales de la construcción que a creíamos terminada.sta -ltima aparece de vez en cuando de forma espontánea.n otro traba(o8 he llamado la atención sobre la importancia de la translaboración3 sin embargo he hablado de ella en un sentido algo unilateral. (unto a la asociación libre. que la reconstrucción paciente del mecanismo de la formación del síntoma del carácter puede repetirse en cuanto se produzca un nuevo progreso del análisis. 'reo estar a en disposición de dar indicaciones precisas. 2in embargo pienso que la translaboración tiene también un elemento cualitativo. . Pienso ahora en la re"isi$n de las e#periencias "i"idas durante el tratamiento anal'tico.n realidad podría hablarse casi de una oscilación perpetua entre &sentir con*. La opinión que mantuve al principio. pedidas por muchos. en cuanto la resistencia permitía esta sobrecarga. . o al menos indicar sin posible malentendido.. basándose en un material (ustificativo suplementario puede por fin aventurarse una interpretación. que atienda a todos los detalles. el momento de la actividad. sin olvidar ni por un instante la toma en consideración la crítica de sus propias tendencias. &ada nue"a comprensi$n de las significaciones e#ige la re"isi$n de todo el material precedente. me ha llevado finalmente a la constatación de que debemos contentarnos con interpretar las tendencias a la actuación. es decir que siempre era el paciente. sobre el momento actual de esta medida técnica.sta será la labor de una dinámica de la técnica. . . que se demuestra que son un instrumento de la técnica analítica al lado de las asociaciones. Jstedes saben que al principio me inclinaba por prescribir. Jna de las reglas más importantes del análisis consiste en economizar interpretaciones. Pero a se sabe que tales tentativas provocan variaciones de tensión en los sistemas psíquicos.n cada caso parece retornar una forma especial del traba(o de revisión. quien podía ser &activo*. ni siquiera aconse%ándolas.. evidentemente no hemos de rehusarle entonces ni nuestro apo o ni nuestro ánimo. en no decir nada superfluo en general3 el fanatismo de la interpretación forma parte de las enfermedades iniciales del analista. naturalmente. Bás adelante la experiencia me ense"ó que no debía dar órdenes ni plantear prohibiciones. determinadas reglas de comportamiento. 2i somos suficientemente pacientes. se llega a veces a estadíos en que el paciente realiza todo el traba(o de interpretación prácticamente solo. el enfermo acabará por preguntar si puede aventurarse a tal o cual tentativa 6por e(emplo rebasar una construcción fóbica. para apo ar las débiles tentativas de superar las inhibiciones neuróticas que subsisten a-n. . ocultadas por el paciente. sino todo a lo más aconse(ar algunas modificaciones en la manera de comportarse. 2e permite actuar a las asociaciones libres del paciente al mismo tiempo se de(a (ugar a la propia fantasía con este material asociativo3 en el intermedio se comparan las conexiones nuevas con los resultados anteriores del análisis. Poco a poco va dándose uno cuenta de la complicación que supone el traba(o psíquico desarrollado por el analista. como si se tratara de un factor puramente cuantitativo. es decir la de constatar las relaciones más finas entre esta translaboración cualitativa el factor cuantitativo 6descarga de afectos. de esta manera obtendremos todos los progresos esperados de la actividad sin irritar al paciente sin enturbiar las relaciones entre nosotros.n otros términos! le corresponde al paciente determinar. sin insistir primero sobre la aplicación de medidas coercitivas. o con una a uda mínima. actividad de (uicio. .cualquier pose prefabricada. Paulatinamente el 8 /. Golvamos una vez más a mi &actividad* tan alabada tan criticada. como una se"al que. nunca el médico. sólo se valora al principio en cuanto tal. 'uando se superan las resistencias del paciente mediante el análisis. .

$ada la gran importancia de cualquier conse(o técnico no me decido a publicar este artículo sin contar con la opinión crítica de un colega. @o dudo que tal sobrecarga 9que además apenas se encuentra en la vida9 exigirá pronto o tarde la elaboración de una higiene particular del analista. .l título 6. él lo repasa antes de separarse de nosotros. que a continuación prosiga viviendo con este 2uper9.l resultado ideal de un análisis acabado es precisamente esta elasticidad que la técnica exige también al analista. Go a aludir a un problema que no ha aparecido hasta ahora! la eventual metapsicología de los procesos psíquicos del analista durante el análisis. debería recibir una aplicación más amplia.n realidad.n muchos de mis textos se llama la atención sobre el hecho de que el proceso de curación consiste en gran parte en que el paciente coloque al analista 6el nuevo padre. deben ser considerados como transferenciales3 no corresponden seguramente al ob(etivo final del tratamiento! desembarazarse también de la transferencia. . desvía a continuación su mirada del análisis para dirigirla hacia las implicaciones reales de la vida. desearía se"alar algunos detalles sobre la metapsicología de la técnica :. lo ha de(ado a expensas del &tacto* que usted menciona. es decir del factor sub(etivo 6influencia de los comple(os propios irreprimibles. pero quisiera a"adir que un verdadero análisis de carácter debe de(ar al margen. .go puede facilitar una curación radical3 los resultados que sólo consistirían en la sustitución de un 2uper9. Pero el resultado así obtenido fue que los su(etos obedientes no han captado la elasticidad de estas convenciones se han sometido a ello como si se tratara de le es9tab-. comprendido el del analista. por supuesto sin anular las obligaciones. es excelente*. la suma de las representaciones que podemos hacer sobre la estructura el campo energético del aparato psíquico basándonos en la experiencia psicoanalítica. .go. +uienes no lo tienen verán en ello una (ustificación de lo arbitrario. en que sufren una especie de &compulsión a analizar*3 la movilidad libre de la libido tras un análisis acabado. 2us implicaciones oscilan entre la identificación 6amor ob(etal analítico. Pues el paciente debe quedar libre de cualquier lazo emocional. @o niego que tal proceso se dé efectivamente en todos los casos. permite por el contrario dirigir el conocimiento propio el dominio propio analíticos. en lugar del verdadero padre que ocupa un puesto tan destacado en su 2uper9.. al menos de momento. Lo que le pareció mis importante era resaltar lo que no convenía hacer.lasticidad. $urante su larga (ornada de traba(o. se"alar las tentaciones que venían a contracorriente del análisis. control de sí o actividad intelectual de otra. $urante esta revisión. 'asi todo lo que puede hacerse de positivo. como se sabe. ve con cierta distancia con ma or ob(etividad las experiencias del principio de su encuentro con nosotros.go analítico. por una parte.s fácil reconocer a los analistas no analizados 6silvestres. a los pacientes incompletamente curados. ? ello es un argumento más a favor de la necesidad absoluta de la /segunda regla fundamental del psicoanálisis07. &#unque lo que usted dice sobre el KtactoK es cierto.go. pues los conse(os técnicos de %reud eran esencialmente negativos. 2ólo esta especie de construcción del 2uper9.análisis se convierte en un fragmento de la historia del paciente. me parece peligroso admitírselo de esa forma. 7 La que indica que todo analista debe estar analizado lo mas profundamente posible. &. declara mi crítico. . estamos : Por /metapsicología0 entendemos. Por ultimo. . las peripecias consecutivas de la resistencia de la transferencia que durante un tiempo le parecían tan actuales tan vitales. cualquier tipo de 2uper9. no puede abandonarse al placer de dar libre curso a sus narcisismos a su egoísmo en la realidad.go por otro. en la medida en que tal lazo supere la razón sus propias tendencias libidinosas. sin que esto impida gozar simplemente de la vida.ra preciso revisar esto un día. Géanse los traba(os metapsicológicos de %reud. admito incluso que esta sustitución pueda suponer éxitos terapéuticos importantes. en la fantasía sólo en algunos momentos.

Jn espíritu excesivamente riguroso podría interpretar esto diciendo que mi técnica quiere privar a las gentes de todos sus ideales. Las advertencias prodigadas anteriormente me llevan también a precisar otro punto de vista a expuesto en este artículo. pues.go. )odos intentamos ciertamente situarnos en la onda del paciente. 5e visto a algunos analistas utilizar nuestras tentativas de actividad 9que han sido prudentes a-n lo serán más9 para aplicar a su gusto medidas coercitivas. lo que cuenta ante todo es la evaluación cuantitativa de los factores dinámicos en la situación. es decir que la -nica base fiable de una buena técnica analítica es el análisis finalizado del analista. es decir que esta indicación técnica conducirá. absolutamente no analíticas. suficientemente ponderado. . 2in ninguna duda serán numerosos quienes 9no sólo entre los debutantes sino también entre quienes tienden a la exageración9 aprovecharán mis palabras sobre la importancia de &sentir con* para situar el acento principal sobre el factor sub(etivo del tratamiento. a un nivel esencialmente preconsciente. las diferentes reacciones que esperamos de nuestras intervenciones. 2e trata del pasa(e en el que se dice que un análisis de carácter. debe desembarazarse de cualquier tipo de 2uper9.n un analista bien analizado. 2in embargo. exigidos por mí. @o me sorprendería.go que se ha vuelto inconsciente por ello ininfluenciable3 naturalmente no tengo nada que ob(etar a que un hombre normal conserve en su preconsciente determinada cantidad de modelos positivos negativos. . la elasticidad. es decir la apreciación consciente de la situación dinámica. sino a nivel preconsciente. a falsas interpretaciones abusos. La experiencia la normalidad del analista deberán decidir pero se debería despo(ar al tacto de su carácter místico. @aturalmente no pueden darse reglas para tales medidas. pero todos nos atenemos también hasta el final a nuestra posición dictada por la experiencia analítica! Privar al &tacto* de su aspecto místico fue (ustamente el principal móvil que me impulsó a escribir este artículo3 pero admito haber abordado simplemente el problema sin conseguir resolverlo.* 'omparto enteramente la opinión de mi crítico. todos sus humores. e incluso impregnadas a veces de sadismo. los procesos de /sentir con0 de evaluación.n realidad mi combate se orienta contra la parte del 2uper9. se desenvolverán no en el inconsciente. . desestimando el otro factor que considero decisivo. escuchar dentro de alg-n tiempo que alguien ha tomado mis consideraciones sobre la indispensable paciencia tolerancia del analista cómo base para una técnica masoquista. a pesar de la ma or prudencia en su formulación. como todas las precedentes. Por otra parte su exigencia en lo que concierne a la experiencia a la normalidad del analista es casi equivalente a la mía. no equivale en absoluto a ceder sin resistencia.n lo que concierne a la posibilidad de formular conse(os positivos para la evolución de determinadas relaciones dinámicas típicas o seria posiblemente algo más optimista que mi critico. . es cierto que a no tendrá que obedecer como un esclavo a ese (uper)Ego preconsciente. es decir sobre la intuición. sentir con él todos sus caprichos. ? sin embargo el procedimiento que aplico recomiendo.intentando sopesar. como antes lo hacia a la imagen paterna inconsciente.