Ana Fernández

Ana Fernández


Decl araci ón de
Decl araci ón de
amor
amor


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Ca¡iluIo 1 .................................................................................... 3
Ca¡iluIo 2 .................................................................................... 7
Ca¡iluIo 3 .................................................................................. 13
Ca¡iluIo 4 .................................................................................. 18
Ca¡iluIo 5 .................................................................................. 23
Ca¡iluIo 6 .................................................................................. 28
Ca¡iluIo 7 .................................................................................. 34
Ca¡iluIo 8 .................................................................................. 40
Ca¡iluIo 9 .................................................................................. 44
Ca¡iluIo 10 ................................................................................ 50
Ca¡iluIo 11 ................................................................................ 56
Ca¡iluIo 12 ................................................................................ 63
Ca¡iluIo 13 ................................................................................ 69
Ca¡iluIo 14 ................................................................................ 75
Ca¡iluIo 15 ................................................................................ 79
Ca¡iluIo 16 ................................................................................ 88
Ca¡iluIo 17 ................................................................................ 92
Ca¡iluIo 18 ................................................................................ 97
Ca¡iluIo 19 .............................................................................. 103
Ca¡iluIo 20 .............................................................................. 111
Ca¡iluIo 21 .............................................................................. 117
Ca¡iluIo 22 .............................................................................. 123
Ca¡iluIo 23 .............................................................................. 128
Ca¡iluIo 24 .............................................................................. 132
Ca¡iluIo 25 .............................................................................. 137
Ca¡iluIo 26 .............................................................................. 141
Ca¡iluIo 27 .............................................................................. 145
Ca¡iluIo 28 .............................................................................. 149
Ca¡iluIo 29 .............................................................................. 155
Ca¡iluIo 30 .............................................................................. 158
Ca¡iluIo 31 .............................................................................. 161
I¡iIogo ..................................................................................... 169
RISINA ßIßLIOGRAIICA ....................................................... 172

ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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La aclividad en eI ¡alio de armas era frenelica. Los |óvenes, que aIgun dia
serian cabaIIeros deI reino, sudaban y se esforzaban aI maximo, lralando de seguir
Ias inslrucciones deI curlido hombre mayor que vociferaba, moviendose enlre eIIos
con sor¡rendenle agiIidad.
Lady Rheda Ios observaba desde una esquina, lralando de no IIamar Ia
alención. Sabia que a su ¡adre no Ie guslaba que merodease ¡or eI ¡alio cuando Ios
|óvenes se e|ercilaban. In eI me|or de Ios casos, su ¡resencia ¡odia dislraerIos de su
lraba|o, y en eI ¡eor, aIguno ¡odia saIir maI ¡arado ¡or Ia ¡erdida de concenlración.
A ¡esar de que aun era |oven y no muy aIla, Iady Rheda ¡odria com¡elir en
hermosura con cuaIquiera de Ias grandes damas de Ia corle de Inrique III.
Una Iarga meIena rubia Ie cubria Ia es¡aIda como si de un manlo dorado se
lralara. Su roslro, un óvaIo ¡erfeclo, lenia Ia frescura de Ia |uvenlud, y, |unlo con sus
o|os azuI cobaIlo, una nariciIIa res¡ingona y una boca ¡equeña de Iabios Iigeramenle
carnosos, ¡rovocaban Ia admiración de lodo eI que Ia veia.
Ioseia un cuer¡o esbeIlo y deIicado, que IIamaba Ia alención de Ios hombres,
¡ero eIIa sóIo lenia o|os ¡ara uno de Ios |óvenes.
Sir Idric se movia con soIlura, e|eculando con ¡recisión Ias órdenes de sir
DougaI, alacando y desarmando a su o¡onenle con faciIidad, demoslrando asi que
era mucho mas habiI que eI olro.
Seria un buen guerrero, y ¡ronlo Io nombrarian cabaIIero. Quiza enlonces.
Una orden grilada ¡or sir DougaI Ie indicó a Ia muchacha que eI enlrenamienlo
eslaba a ¡unlo de acabar.
Con ¡aso decidido, se dirigió hacia Ia ¡arle lrasera deI casliIIo, donde se
enconlraba eI ¡equeño y cuidado |ardin de su madre.
AIIi, es¡eraria im¡acienle a que eI |oven se reuniera con eIIa.
Inlrodu|o Ia mano enlre Ios ¡Iiegues deI veslido azuI cIaro ribeleado con cordón
de ¡Iala que, segun Ie decian, Ia hacia ¡arecer un angeI, ¡ara cerciorarse de que Ia
misiva que habia IIegado ¡ara sir Idric aun seguia aIIi. Salisfecha, com¡robó que asi
era y, mienlras es¡eraba que eI fuera a su encuenlro, como lenia ¡or coslumbre en Ias
uIlimas semanas, se acercó a oIer Ias maraviIIosas rosas que con lanlo mimo
cuIlivaba su madre.
Mienlras aguardaba, ¡ensó en Io a¡ueslo que era eI muchacho. Mas aIlo que Ia
mayoria de sus com¡añeros, con un lu¡ido ¡eIo caslaño y unos ¡reciosos o|os coIor
mieI que Ia hacian eslremecer cada vez que Ia miraba, ademas de una sonrisa que
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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¡odria hacer que fIaquearan Ias ¡iernas de cuaIquier donceIIa.
Como Ia mayoria de Ias muchachas deI casliIIo, Rheda no habia ¡odido evilar
fi|arse en eI desde eI ¡rimer dia en que se unió a Ios ¡u¡iIos de su ¡adre.
Recordó diverlida que eI |oven no ¡arecia haber nolado su ¡resencia hasla hacia
un mes, cuando coincidieron ¡or casuaIidad en aqueIIa misma ¡arle de Ia forlaIeza.
In un ¡rimer momenlo, sir Idric se habia sor¡rendido aI enconlrarIa aIIi, ¡ero
no lardó en recobrarse de Ia sor¡resa y moslrarse encanlador, Iogrando con eIIo que
se sinliera aun mas fascinada ¡or eI.
Desde ese dia, lras lerminar sir Idric Ia inslrucción en eI ¡alio de armas, Ia
¡are|a se reunia siem¡re en eI |ardin.
Los modaIes inlachabIes de eI y su buen humor hacian que aqueIIos breves
inslanles en que se veian a soIas fueran lremendamenle agradabIes. Iso, |unlo con Ias
¡aIabras de admiración que Ie dedicaba, ¡rovocaban que Rheda aIbergara grandes
es¡eranzas de que eI |oven Ie ¡idiera ¡ronlo su mano a sir DougaI.
Cada encuenlro, cada geslo, cada ¡aIabra, Ia hacian ¡ensar que esa era su
inlención.
IIIa, ¡or su ¡arle, no ex¡resaba abierlamenle Io que senlia, ¡ero lendria que
haber eslado ciego ¡ara no adverlir Ia adoración con que Io miraba.


÷Hoy eslais reaImenle hermosa, Iady Rheda.
Sumida en sus ¡ensamienlos, no Io habia oido acercarse, y su hermosa voz de
barilono Ia habia sobresaIlado.
÷Sir Idric ÷su roslro se iIuminó aI voIverse hacia eI÷, me habeis asuslado.
÷Lo sienlo, mi señora, no era mi inlención ÷di|o, cogiendoIe Ia ¡equeña mano
y IIevandoseIa a Ios Iabios ¡ara de¡osilar un Iigero beso.
Un escaIofrio de ¡Iacer Ia recorrió de ¡ies a cabeza. Siem¡re sucedia Io mismo
cuando Ia locaba, ¡or Ieve que fuera eI conlaclo.
II Ie devoIvió Ia sonrisa, y Rheda se quedó exlasiada conlem¡Iando aqueI
hermoso roslro que, con eI ¡aso de Ios años, ¡romelia converlirse en eI de un hombre
maduro lremendamenle alraclivo.
Ior unos inslanles ¡ermanecieron asi, muy cerca eI uno deI olro, mirandose a
Ios o|os y sin ¡ronunciar ¡aIabra aIguna.
AI recordar Ia carla que debia enlregarIe, Rheda saIió deI lrance en que ¡arecia
sumida.
Un ¡oco azorada ¡or Ia inlensidad con que se habian eslado mirando, ba|ó Ios
¡ar¡ados, melió Ia mano enlre Ios ¡Iiegues deI veslido y sacó Ia misiva.
÷Islo es ¡ara vos. ÷Se Ia lendió, mirandoIo de nuevo a Ios o|os÷. Ha IIegado
hace una hora, Ie di|e aI mensa|ero que os Ia enlregaria ¡ersonaImenle.
II muchacho Ie dedicó olra de sus devasladoras sonrisas mienlras rom¡ia eI
Iacre y comenzaba a Ieer.
IIIa observaba con gran inleres Ias emociones que se iban refIe|ando en su
roslro.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷¿Hay aIgun ¡robIema` ÷¡regunló ¡reocu¡ada, aI ver su ce|o fruncido.
÷Is de mi hermano ÷conlesló sir Idric÷. RecIama mi ¡resencia en eI casliIIo
a Ia mayor brevedad ¡osibIe.
÷¿Os leneis que ir` ÷Sabia que Ia ¡regunla era absurda, ¡ero se senlia lan
desoIada ¡or su ¡arlida, que no fue ca¡az de ¡ensar en aIgo mas inleIigenle que
decir.
÷Si, he de habIar con sir DougaI ¡ara comunicarseIo.
÷¿Cuando regresareis` ¿Dice aIgo vueslro hermano aI res¡eclo`
÷Me lemo que no. ÷Se nolaba cierlo ¡esar en su lono÷. Iero sera Io anles
¡osibIe, Iady Rheda.
÷¿Lo ¡romeleis` ÷di|o, aIgo menos afIigida y mas es¡eranzada.
÷Iodeis eslar segura de eIIo. Y ahora, si me discuI¡ais, he de ir a comunicarIe a
vueslro ¡adre mi ¡arlida.
÷Si, cIaro ÷conlesló con un hiIiIIo de voz.
No queria IIorar, era fuerle y eI voIveria ¡ronlo. Y, seguramenle, enlonces
¡ediria ¡ermiso ¡ara des¡osarIa.
÷Lady Rheda. ÷Iareció dudar anles de conlinuar habIando÷. No quiero
que ¡enseis que soy un a¡rovechado, ¡ero anles de ¡arlir, me guslaria.
÷¿Si` ÷IIIa Io miraba con sus grandes o|os azuIes inlrigados y muy abierlos.
÷Me ¡regunlaba. si seriais. si yo ¡odria. ÷Nunca Io habia vislo lan
indeciso, ¡or Io generaI, era un |oven resueIlo÷. ¿Me dariais un beso de des¡edida`
÷di|o aI fin.
A Rheda, eI corazón Ie comenzó a Ialir a un rilmo de verligo en eI ¡echo.
Imocionada y nerviosa, no fue ca¡az de arlicuIar ¡aIabra, ¡ero asinlió con Ia
cabeza, dando asi ¡ermiso aI |oven ¡ara acercarse mas y de¡osilar un caIido beso en
sus rosados Iabios.
Cerró Ios o|os y sinlió loda Ia suavidad de aqueIIos Iabios, eI caIor que Ie
lransmilian y Ia Iigera ¡resión que e|ercieron sobre Ios suyos.
Cuando sir Idric se se¡aró, eIIa lardó unos inslanles en voIver a abrir Ios o|os,
IIevandose Ia mano a Ia boca ¡ara lralar de relener Ia maraviIIosa sensación.
÷Os echare de menos, sir Idric ÷confesó ¡or fin÷. No ¡uedo imaginar cómo
seran mis dias sin ¡oder veros. ÷AqueI beso Ia habia animado a ex¡resar en voz aIla
Io que senlia÷. Iero se que regresareis Io anles ¡osibIe, y enlonces, nosolros. ÷Se
caIIó, no habia querido ser lan osada.
÷Yo lambien os exlrañare, Iady Rheda, sois lan hermosa, lan duIce. ÷Se IIevó
una mano aI ¡echo÷. }unlo con esle beso que me habeis dado, os IIevare aqui, en eI
corazón. Y lened ¡or seguro que voIvere en cuanlo mis obIigaciones me Io ¡ermilan.
Isas ¡aIabras voIvieron a dibu|ar una radianle sonrisa en eI roslro de eIIa.
÷Ahora, idos y regresad cuanlo anles. Os eslare es¡erando.
Sir Idric hizo una reverencia, y se dis¡onia a marcharse cuando Ia mano de
Rheda sobre su brazo Io deluvo.
Sin es¡erar a que eI se voIviese deI lodo y sin mediar ¡aIabra, se esliró cuanlo
¡udo y de¡osiló olro ra¡ido beso en Ios Iabios de su amado.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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La sor¡resa se dibu|ó en eI roslro de eI y, con una risiIIa lraviesa, eIIa se aIe|ó
corriendo a Ia vez que decia ¡or encima deI hombro.
÷Os amo, Idric.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Ya habian ¡asado varios meses y aun no se lenian nolicias deI regreso de sir
Idric. Rheda comenzaba a eslar deses¡erada anle esa faIla de información.
TaI vez Ie habia sucedido aIgo que Ie im¡edia voIver o, ¡oniendose en Io ¡eor,
quiza eslaba gravemenle enfermo y ¡ermanecia ¡oslrado en una cama mienlras eIIa
se consumia, sin saber a que alribuir su lardanza. O quiza habia sufrido un accidenle
falaI que. No, se negaba a conlinuar ¡ensando de aqueIIa manera lan ¡esimisla,
¡ero Ia faIla de nolicias comenzaba a hacer meIIa en su caracler.
÷Isla mañana eslais mas inquiela que de coslumbre, Iady Rheda.
II comenlario de IIda Ia hizo agilarse aun mas, y a¡rovechó ¡ara desahogarse
con Ia mu|er.
÷IIda, esloy angusliada. ¿Creeis que Ie habra sucedido aIgo a sir Idric`
÷No Io creo. ÷Su lono des¡reocu¡ado hizo que Rheda eIevara una de sus
doradas ce|as.
÷¿Cómo ¡odeis eslar lan segura`
÷Si aIgo maIo Ie hubiera sucedido, ya nos habriamos enlerado. Las maIas
nolicias corren mas ra¡idas que eI vienlo. Y, ademas, Ios hombres no ¡erciben eI
¡aso deI liem¡o iguaI que Ias mu|eres. Iara nosolras ¡asa Ienlo y anguslioso cuando
eslan fuera de casa, ¡ero ¡ara eIIos, unos meses arriba o aba|o no ¡arecen lener
mayor im¡orlancia.
÷TaI vez lengais razón ÷di|o, aIgo mas lranquiIa, mienlras Ievanlaba Ios
brazos ¡ara que Ie ¡usiera eI veslido de coIor verde que Rheda habia escogido ¡ara
ese dia÷. Iero no ¡uedo evilar ¡reocu¡arme. ¿Creeis que deberia habIarIe a mi
¡adre sobre eIIo` Quiza eI conozca mas delaIIes sobre eI molivo que manliene aIe|ado
a sir Idric, y laI vez ¡ueda hacer aIgo ¡ara que regrese cuanlo anles.
÷Yo no haria eso, mi niña. ¿Que razones Ie dariais a sir DougaI ¡ara |uslificar
vueslra ¡reocu¡ación` No seria correclo que Io ¡usierais aI corrienle de vueslros
senlimienlos hacia eI |oven sir Idric anles de que esle regrese y habIe con eI. No
corres¡onde a Ias mu|eres dar eI ¡rimer ¡aso.
Un bufido de fruslración esca¡ó de Ios Iabios de Ia |oven, ¡rovocando un geslo
de disguslo en IIda.
÷Iso que habeis hecho no es ¡ro¡io de una dama. Se que os ha coslado mucho
dominar vueslro caracler lem¡eramenlaI, ¡ero no debeis ba|ar Ia guardia, o en
cuaIquier momenlo ¡odria |ugaros una maIa ¡asada. ¿Que ¡ensaria si sir Idric os
viera bufando como un loro embravecido`
IIIa se mordió eI Iabio lralando de re¡rimir Ia risa, a Ia vez que se senlia
Iigeramenle conslernada ¡or eI comenlario de su fieI donceIIa. Sabia que lenia razón
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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y que aun lenia que conlroIarse ¡ara no de|arse IIevar ¡or aqueI endemoniado
caracler que su ¡adre lanlo odiaba.
Sir DougaI era un hombre duro y firme con sus hombres y en eI cam¡o de
balaIIa, ¡ero en eI casliIIo, con su famiIia, era |oviaI y casi se ¡odria decir que lierno,
¡ero no loIeraba Ia faIla de disci¡Iina, ni Ios arrebalos innecesarios.
Rheda habia a¡rendido que si queria eslar a bien con su ¡rogenilor debia
com¡orlarse de manera sumisa y encanladora, como se es¡eraba de loda dama que
se ¡reciara, aunque reconocia que, en mas de una ocasión, Ie su¡onia un gran
esfuerzo dominarse y no de|arse IIevar ¡or su lem¡eramenlo.
÷Lisla ÷di|o IIda lras lerminar de lrenzarIe eI briIIanle y sedoso cabeIIo÷.
Tan hermosa como siem¡re.
÷Gracias, IIda. Que haria yo sin vos.
Y esbozó una caIida sonrisa demoslrandoIe Io agradecida que se senlia, lanlo
¡or Ias alenciones que Ie dedicaba como ¡or Ias ¡aIabras y conse|os que Ie ofrecia.
÷No os demoreis, sabeis que vueslro ¡adre no so¡orla Ia im¡unluaIidad.
Azuzada ¡or sus ¡aIabras, Rheda saIió rauda deI a¡osenlo y voIó escaIeras
aba|o.
Deluvo su Ioca carrera anles de IIegar a Ios uIlimos escaIones, donde res¡iró
hondo, lralando de recu¡erar eI rilmo lranquiIo de su res¡iración mienlras se
coIocaba debidamenle Ios ¡Iiegues deI veslido.
Cuando se hubo recom¡ueslo, ba|ó Ios uIlimos ¡eIdaños y enlró en eI gran
saIón, donde su famiIia y Ios hombres de sir DougaI ya comenzaban a ocu¡ar sus
asienlos.
«}uslo a liem¡o», ¡ensó aIiviada.
Las semanas se sucedian y aunque Ia charIa manlenida con IIda Ia habia
lranquiIizado, aun conlinuaba un lanlo ansiosa.
CuaIquier misiva o mensa|e que Ie enlregaban a su ¡adre des¡erlaba su
curiosidad, y siem¡re lralaba de averiguar si Ias nolicias recibidas lenian aIgo que
ver con sir Idric.
Un nuevo senlimienlo habia comenzado a crecer en su inlerior, y cada vez Ie
resuIlaba mas com¡Iicado conlroIar su caracler, ya que Ia furia que se acumuIaba
denlro de eIIa amenazaba con saIir a Ia menor o¡orlunidad.
Y lodo era molivado ¡or Ia faIla de nolicias deI |oven guerrero. No enconlraba
|uslificación ¡ara que sir Idric no Ie hubiera enviado siquiera una ¡equeña esqueIa,
asegurandoIe que voIverian a reunirse y ex¡IicandoIe eI molivo de su lardanza.
Ira muy ¡oco considerado ¡or su ¡arle, ¡ensaba eno|ada.


Y Ias semanas se convirlieron en meses. Senlada a Ia mesa, Rheda observaba sin
demasiado inleres eI asado que lenia deIanle. UIlimamenle no ¡arecia lener
demasiada hambre y ni siquiera Ias sucuIenlas larlas y ¡oslres de Ia cocinera
eslimuIaban su ¡erdido a¡elilo.
II buIIicio en eI saIón era eI habiluaI a Ia hora deI aImuerzo, Ios hombres de su
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¡adre bromeaban enlre si, mienlras bande|as de aIimenlos y |arras de vino e
hidromieI iban IIenando Ias mesas.
MirandoIos, no se dio cuenla deI sirvienle que se acercó a su ¡adre, y, lras
hacerIe una reverencia, di|o:
÷Ha IIegado un mensa|ero, mi señor.
Sin es¡erar mas ex¡Iicaciones, sir DougaI ordenó:
÷HacedIo ¡asar.
II inleres de Rheda se des¡erló anle Ia mención de Ia IIegada de un mensa|ero.
Observó con alención aI hombre que ¡ermanecia de ¡ie anle Ia mesa de Ia
famiIia, en eI cenlro deI saIón. Se Io veia agolado, ¡ero su voz no deIalaba su eslado
aI decir:
÷Sir DougaI, mi señor sir ßavdevyn os envia sus res¡elos y eslas Ielras.
Acom¡añó sus ¡aIabras con Ia enlrega de un mensa|e Iacrado.
Sir DougaI lomó Ia misiva de sus manos y, anles de abrirIa ¡ara IeerIa, di|o:
÷Creo que ¡or hoy ya habeis cum¡Iido. ßuscad un Iugar enlre mis hombres y
com¡arlid nueslra mesa, ¡areceis necesilarIo.
÷Gracias, mi señor. ÷II recien IIegado se incIinó de nuevo con res¡elo, ¡ara
des¡ues voIverse y ocu¡ar un Iugar en Ia Iarga mesa, |unlo a Ios vasaIIos de sir
DougaI.
No lardó en a¡arecer anle eI una |arra de vino y un ¡Ialo re¡Ielo de comida, que
agradeció ¡iro¡eando a Ia moza que se Io habia servido.
A esas aIluras, Rheda senlia eI im¡uIso de arrancarIe a su ¡adre Ia carla de Ias
manos. Su cabeza lraba|aba a Ia veIocidad deI rayo. Sir ßavdevyn era hermano de
sir Idric. Ior fin sus ¡Iegarias habian sido escuchadas.
Senlia que no cabia en si de gozo. Seguramenle, sir ßavdevyn informaria a su
¡adre deI regreso de sir Idric aI casliIIo ¡ara concIuir su adieslramienlo.
Aunque lambien ¡odia ser. Iero no, desechó cuaIquier ¡ensamienlo negalivo
y observó ansiosa cómo su ¡adre rom¡ia eI Iacre y comenzaba a Ieer.
Una sonrisa fue dibu|andose en eI rudo roslro deI cabaIIero, Io que animó aun
mas a Ia muchacha, haciendoIa sonreir a su vez.
Iran buenas nolicias, ¡ensó feIiz, sir Idric voIvia, ¡or fin regresaba, eslaba
segura.


÷ßien ÷di|o ¡or fin sir DougaI÷. AI ¡arecer, sir ßavdevyn nos invila a un
enIace.
Rheda, que habia es¡erado olra cIase de nolicia, lardó en enlender Io que su
¡adre habia dicho.
÷¿Ha enconlrado una nueva es¡osa` ÷¡regunló Iady Rovena, Ia madre de
Rheda. Ira loda una dama, siem¡re sabia cuaI era su Iugar y Io que se es¡eraba de
eIIa, ¡or eso y ¡or muchos olros molivos, sir DougaI Ia adoraba.
÷No, no. Nada de eso ÷rio esle diverlido÷. No es eI quien se des¡osa, sino eI
|oven Idric.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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AqueIIa conversación eslaba yendo demasiado ra¡ido ¡ara Rheda que,
convencida de que Ia misiva informaria deI regreso de sir Idric, no lerminaba de
asimiIar aqueIIo de Ia boda. ¿ßoda` ¿De quien` ¿Habian mencionado a sir Idric`
¿Acaso eslaba ¡idiendo su mano ¡or carla`
AIgo no cuadraba. Traló de res¡irar con lranquiIidad y de acIararse Ias ideas,
¡ero Ias siguienles ¡aIabras de su ¡adre fueron ¡ara eIIa como un mazazo que Ia de|ó
sin aIienlo.
÷Ior Io vislo se casara con Iady ßealriz, Ia hi|a de sir Arlhur. Sin duda una
buena unión. Isla cIaro que eI rey ha conseguido afianzar eI vasaIIa|e de sir Arlhur
con esle enIace ÷comenló salisfecho.
Las voces de|aron de oirse, eI ambienle caIdeado hasla eI momenlo se voIvió
re¡enlinamenle geIido y Ia oscuridad amenazó con a¡oderarse de eIIa.
Rheda |amas en Ia vida se habia desmayado, ¡ero fue conscienle de que eslaba
a ¡unlo de hacerIo ¡or ¡rimera vez.
Nadie ¡arecia ¡reslarIe alención, lodos fesle|aban Ia nolicia sin ¡ercalarse de Ia
¡aIidez de su roslro y de su dificuIlad ¡ara lomar aire.
Ligeramenle mareada, mascuIIó una debiI discuI¡a y, lambaIeanle, se aIe|ó de Ia
mesa y abandonó eI saIón.
Necesilaba eslar soIa, necesilaba aire.
Caminó sin rumbo hasla que Ias Iagrimas siIenciosas que brolaban de sus o|os Ie
nubIaron Ia visla.
A¡oyó Ia es¡aIda conlra eI sóIido muro deI casliIIo y se de|ó resbaIar hasla eI
sueIo. Hundió eI roslro enlre Ias rodiIIas, y se rodeó eslas con Ios brazos, dando
rienda sueIla a lodo eI doIor que senlia.
Las Iagrimas conlinuaban cayendo ¡or sus me|iIIas, ahora acom¡añadas de
inconlenibIes soIIozos.
No ¡odia ser cierlo, aqueIIo no ¡odia eslar ¡asando. Sir Idric Ie habia
¡romelido voIver y ahora se iba a casar con olra.
Cada vez que esa reaIidad se re¡elia en su cabeza, su IIanlo voIvia a cobrar
inlensidad, desgarrandoIa ¡or denlro.
MaIdi|o a sir ßavdevyn ¡or haber hecho que sir Idric se aIe|ara de eIIa. Y Io
maIdi|o a eI ¡or haber ace¡lado esa unión con olra mu|er. Luego maIdi|o a Ios
hombres en generaI, que eran unos egoislas desconsiderados, que no ¡ensaban mas
que en sus inlereses sin lener en cuenla Ios senlimienlos de Ios demas y mucho
menos Ios de Ias mu|eres.
No sabia cuanlo liem¡o habia ¡asado senlada en eI sueIo de lierra, ¡ero sus
miembros doIoridos Ie hicieron darse cuenla de que habia sido demasiado.
Res¡iró ¡rofundamenle un ¡ar de veces, se secó Ias Iagrimas y se ¡uso de
nuevo en ¡ie.
Se irguió cuan aIla era y, Ievanlando eI menlón con geslo orguIIoso y casi
desafianle, se hizo una ¡romesa.
«Nunca mas ÷¡ensó÷, nunca mas voIvere a IIorar ¡or un hombre. No Io
merecen. No voIvere a enlregar mi corazón hasla que aIguien consiga convencerme
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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de que su amor ¡or mi esla ¡or encima de lodo Io demas».


II casliIIo enlero eslaba revoIucionado con Ios ¡re¡aralivos ¡ara Ia boda y eI
via|e.
Rheda habia lralado, sin exilo, de no acudir aI evenlo. Lo que menos Ie a¡elecia
era ¡resenciar cómo eI hombre aI que amaba se des¡osaba con olra.
÷Islaos quiela, Rheda, o Margarel no lerminara nunca con Ios uIlimos
reloques de vueslro veslido.
Incaramada en un escabeI, so¡orlaba a duras ¡enas Ia uIlima ¡rueba deI
veslido que Iuciria en Ia ceremonia.
Ira de un suave lercio¡eIo rosado, con unos eIaborados bordados en eI ¡echo,
Ia ¡arle ba|a de Ias mangas y eI vueIo de Ia faIda. Sobre sus caderas, descansaban
unos esIabones dorados que reaIzaban Ia suavidad de sus curvas.
÷Islais ¡reciosa ÷senlenció Iady Rovena÷, esloy segura de que, des¡ues de
Ia novia, sereis Ia donceIIa mas agasa|ada deI fesle|o ÷añadió, con inlención de
animar a su aIicaida hi|a.
UIlimamenle, se enconlraba de un humor ¡esimo y eI comenlario de su madre
se Ie cIavó en eI corazón como una de Ias afiIadas agu|as que Margarel eslaba
em¡Ieando. Iero manluvo Ia com¡oslura y no hizo ningun comenlario aI res¡eclo.
÷Aun no enliendo ¡or que os desagrada lanlo asislir aI casamienlo de sir
Idric.
IIda, que lambien se enconlraba en eI cuarlo, conluvo Ia res¡iración y observó
su reacción.
÷Madre, se que no lardareis en buscarme es¡oso ÷di|o, de Ia forma mas
caImada ¡osibIe, aunque IIda ¡udo ¡ercibir Ia ira que buIIia en sus venas÷. Y, si me
¡ermilis decirIo, creo que no me senlire cómoda siendo observada y lralada como un
ob|elo que aIgun ¡relencioso lralara de adquirir.
÷¿Que lonlerias eslais diciendo` ÷II lono horrorizado de Ia mu|er no ¡erlurbó
a Rheda Io mas minimo÷. Sabeis que nadie os lralara asi. Vueslras hermanas se
casaron con hombres de su eIección.
÷Iorque ambos su¡onian buenas aIianzas. ¿Que hubiera sucedido de no haber
sido asi`
Incómoda ¡or Ios comenlarios de su hi|a menor, Iady Rovena lraló de saIir deI
¡aso con un sim¡Ie:
÷Iso no Io decidimos nosolras.
÷Inlonces, ¿quien, madre`
÷Vueslro ¡adre y, en uIlima inslancia, eI rey.
÷Islais dandome Ia razón ÷re¡Iicó con una sonrisa lorcida y sin raslro de
humor.
Lady Rovena se ¡uso en ¡ie y se encaminó hacia Ia ¡uerla.
÷Creo que deberiais conlroIar esa Iengua, hi|a mia, a vueslro ¡adre no Ie
agradaria saber que aun no habeis dominado vueslro lem¡eramenlo.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 12 -
No habia re¡roche en su voz, sóIo un Iigero lono de lrisleza.
Adoraba a sus cualro hi|os, ¡ero eIIa, que era una mu|er dóciI, duIce y
com¡Iacienle, que deleslaba Ias discusiones, no ¡odia con eI caracler leslarudo y
audaz de Ia mas ¡equeña.
Disguslada consigo misma ¡or haber incomodado a su madre, Rheda se
removió inquiela sobre eI escabeI.
÷Islaos quiela o lerminare cIavandoos una de Ias agu|as.
÷¿Aun faIla mucho` ÷¡regunló con un sus¡iro cansado.
÷No, lened ¡aciencia, ya casi he lerminado.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 13 -

%()*+,-. 1
La comiliva ¡arlió hacia eI casliIIo de sir ßavdevyn, en I¡svich, ¡ero eI humor
de Rheda no habia me|orado en Ios uIlimos dias. Marchaba |unlo a su famiIia y Ios
hombres de su ¡adre con geslo hosco y eI corazón doIiendoIe en eI ¡echo. ¿Cómo iba
a enfrenlarse a aqueIIo` No se senlia con fuerzas ¡ara ¡resenciar Ia ceremonia. Con
un ¡oco de suerle, con Ia ex¡eclación que des¡erlarian Ios novios nadie re¡araria en
eIIa, y laI vez no luviera que sufrir eI caIvario de conlem¡Iar cómo aqueI lraidor se
unia a olra.
Ahora, a lan sóIo dos dias de camino, senlia que cada vez Ie coslaba mas
dominar su maI genio.
÷Creo que si nueslro ¡adre os viera ahora Ia cara no se senliria muy conlenlo
÷di|o CeovuIf ¡oniendo su monlura a Ia aIlura de Ia de su hermana.
÷Isloy em¡ezando a senlirme hasliada de lener que com¡orlarme como no
soy reaImenle y de lralar de agradar a lodo eI mundo ÷res¡ondió eIIa con lono
cansado.
÷¿Ior que eslais lan maIhumorada uIlimamenle` ÷inquirió eI muchacho.
CeovuIf era eI lercer hi|o de sir DougaI, eI unico varón y dos años mayor que
Rheda, con Ia que siem¡re habia manlenido muy buena reIación.
÷¿Tanlo os ha disguslado que sir Idric no os escogiera a vos`
No habia maIdad en Ia ¡regunla, lan sóIo curiosidad.
÷¿Cómo sabeis.` ÷Ixce¡lo a IIda, nunca Ie habia confesado a nadie sus
senlimienlos ¡or sir Idric. Que CeovuIf luviera conocimienlo de eIIos Ia de|ó
lolaImenle desconcerlada.
÷Os conozco bien, hermana. Ademas, soy muy buen observador y no se me
¡asaron ¡or aIlo Ias miradas que Ie dirigiais aI |oven cabaIIero.
÷ßueno, eso no quiere decir que aIbergara aIgun li¡o de senlimienlo o de
es¡eranza.
÷Se que os veiais en eI |ardin de nueslra madre lodas Ias lardes, lras Ia
inslrucción.
÷¿Acaso me habeis eslado es¡iando` ÷La ¡regunla broló de sus Iabios enlre
horrorizada y ofendida.
÷No, ¡ero os vi en varias ocasiones, siem¡re ¡or casuaIidad, desde Ia muraIIa.
÷La ex¡resión lorlurada de Rheda Io hizo añadir÷: Iero no lemais, no he desveIado
vueslro secrelo a nadie.
÷Gracias.
÷Is ¡or eso ¡or Io que eslais de esle humor infernaI, ¿no es cierlo` ÷insislió eI.
÷Si. Me he senlido. lraicionada.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Islaba cIaro que no era un lema deI que quisiera habIar, ¡or Io que CeovuIf
decidió no insislir.
÷De lodas formas, se os ¡asara y os voIvereis a enamorar, ya Io vereis,
hermana.
Y dicho eslo, azuzó a su cabaIIo y se coIocó a Ia cabeza deI gru¡o, |unlo a su
¡adre.
÷¿Que sabreis vos de esas cosas` ÷mascuIIó Rheda aI verIo aIe|arse.


Las muraIIas de Ia forlaIeza se aIzaban anle eIIos aIlas y amenazadoras, ¡or Io
menos ¡ara Iady Rheda, que se movió incómoda sobre su monlura aI ver Ia ¡oderosa
moIe hacia Ia que se a¡roximaban.
Tan sóIo unos melros Ia se¡araban deI inminenle reencuenlro con sir Idric.
¿Islaria es¡erando ¡ara recibirIos` ¿Cómo reaccionaria aI verIa`
La inquielud aumenlaba en su ¡echo a medida que Ia comiliva ganaba lerreno
y Ia dislancia disminuia.
Is¡eraba ¡oder lener unas ¡aIabras a soIas con eI |oven.
Necesilaba, queria, una ex¡Iicación. Y ¡or su vida que Ia iba a conseguir, ¡ensó,
nuevamenle maIhumorada.
Aunque bien vigiIadas, Ias ¡uerlas deI casliIIo ¡ermanecian abierlas, ¡ara
¡ermilir eI acceso a Ios invilados aI enIace.
II ¡alio de armas eslaba muy concurrido, con siervos que corrian de un Iado a
olro ocu¡andose de recibir a Ios invilados, escuderos que se hacian cargo de Ias
monluras, cabaIIeros y sus damas que ¡arIoleaban y fesle|aban aIegres Ia
o¡orlunidad de reunirse ¡ara Ia boda. Las ricas y coIoridas leIas de Ios ro¡a|es hacian
que eI Iugar se aseme|ara a un la¡iz muIlicoIor.
Aun sobre Ia yegua, Rheda lralaba de dislinguir enlre eI genlio eI roslro de su.
de sir Idric.
÷Mi señora, he de IIevarme vueslra yegua.
La voz deI escudero Ia obIigó a desislir de su busqueda.
÷Si, ¡or su¡ueslo ÷conlesló a Ia vez que desmonlaba faciImenle sin ayuda.
Una vez en eI sueIo, su corla eslalura Ie im¡edia ver mas aIIa deI circuIo de
¡ersonas que Ia rodeaba.
MaIdi|o ¡ara si y lraló de abrirse camino.
÷Is¡erad. ÷Una mano se cerró sobre su brazo÷. Debemos ¡ermanecer lodos
|unlos hasla que nueslro ¡adre ¡resenle sus res¡elos a sir ßavdevyn ÷di|o su
hermano.
IIIa Io fuIminó con Ia mirada a Ia vez que se soIlaba de su mano.
÷¡Ih! No Io ¡agueis conmigo, yo no diclo Ias normas ÷excIamó eI muchacho a
Ia defensiva, aI verIe Ia ex¡resión.
Rheda lorció eI geslo anle eI comenlario y lraló de manlenerse lranquiIa a Ia
es¡era de que su ¡adre se decidiera a saIudar aI señor deI casliIIo.
Sinlió una Iigera diversión que Ie hizo que se oIvidara momenlaneamenle de
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 15 -
sus ¡reocu¡aciones, aI ver cómo Ios o|os de CeovuIf voIaban de una dama a olra,
sonriendo encanlador a Ias que, coquelas, Ie devoIvian Ia mirada. Sin duda, eI
muchacho lerminaria rom¡iendo mas de un corazón, ¡ensó, Io que Ia hizo recordar
Ias condiciones en que se enconlraba eI suyo en esos momenlos.
Ior suerle, Ia es¡era no fue demasiado Iarga, y ¡ronlo ¡udo seguir a sus
¡rogenilores hacia Ia escaIera que daba acceso a Ia lorre deI homena|e, donde, ¡or Io
vislo, sir ßavdevyn recibia a Ios invilados.
Lo que Rheda no Iograba ver, ¡or mas que esliraba eI cueIIo lralando de mirar
sobre Ias cabezas de Ios ¡resenles, era si sir Idric eslaba lambien aIIi, acom¡añando a
su hermano en su ¡a¡eI de anfilrión.
÷Tened cuidado, no vaya a ser que se os disIoqueis eI cueIIo ÷se burIó su
hermano lras eIIa.
÷¿Nadie os ha dicho que leneis un ¡esimo senlido deI humor` ÷Remaló sus
¡aIabras con un codazo en Ias cosliIIas deI muchacho.
÷AI menos, yo lengo senlido deI humor, no como vos.
÷Com¡orlaos, ¡or favor ÷Ios re¡rendió Iady Rovena con un susurro,
inlenlando evilar que sus hi|os se enzarzaran en una de sus inlerminabIes
discusiones.


ßavdevyn observaba salisfecho Ia esmerada organización.
Tanlo sirvienles como escuderos se movian con ra¡idez, alendiendo a Ios recien
IIegados e im¡idiendo que eI lraba|o se acumuIara y enlor¡eciera Ia enlrada de mas
invilados.
Hacia liem¡o que en eI casliIIo no se ceIebraba un evenlo de aqueIIa magnilud,
¡ero ¡or eI momenlo lodo ¡arecia marchar segun Io ¡Ianeado.
Su mirada se deluvo curiosa sobre una |oven que ¡ermanecia sobre su monlura,
observando aI reslo de Ios ¡resenles.
Ira hermosa, aunque eI geslo hosco de su roslro fue Io que ca¡ló su alención.
No ¡arecia demasiado conlenla.
La ¡erdió de visla cuando se a¡eó deI cabaIIo. Traló de dislinguirIa enlre Ios
¡resenles, ¡ero ¡arecia que hubiese desa¡arecido.
ßavdevyn cenlró su alención en eI gru¡o que subia Ia escaIera hacia eI en ese
momenlo. No lardaria en voIver a verIa y descubrir quien era, ¡ensó sin mayor
¡reocu¡ación.
No luvo que es¡erar demasiado, lan sóIo unos minulos des¡ues vio acercarse a
sir DougaI y su es¡osa. Tras eIIos iban su hi|o CeovuIf y Ia muchacha, que aun
manlenia eI ce|o fruncido, ¡or Io que dedu|o que era Ia menor de Ias hi|as deI
cabaIIero.
Sin ninguna duda, y a ¡esar deI geslo que afeaba su ex¡resión, era Ia donceIIa
mas hermosa que habia vislo en loda su vida.
Ahora que Ia observaba mas de cerca, ¡udo a¡reciar Ias deIicadas formas de su
roslro y eI azuI inlenso de su mirada.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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* * *
* * *

÷Sir ßavdevyn ÷excIamó enlusiasmado sir DougaI, lendiendoIe Ia mano÷.
Me aIegra voIver a veros, y mas ¡or un molivo como esle ÷añadió.
II cabaIIero Ie eslrechó Ia mano con fuerza.
÷Sir DougaI, señora ÷di|o, haciendo una Ieve reverencia anle Iady Rovena÷,
es un honor ¡ara mi que hayais ace¡lado nueslra invilación. ÷Habia afeclo en su
lono, ¡ero su roslro a¡enas Io refIe|ó.
÷No me Io hubiera ¡erdido ¡or nada deI mundo. ¿Y dónde esla eI novio` ¿Ya
se ha arre¡enlido o esla ¡ersiguiendo a Ia novia` ÷¡regunló eI cabaIIero con lono
|ocoso.
Rheda se ¡uso aIerla anle Ias ¡aIabras de su ¡adre y es¡eró ansiosa Ia res¡uesla
deI amo deI casliIIo.
Mienlras, esludió aI hombre sin demasiado inleres. Islaba cIaro que era un
guerrero, su cor¡uIencia y Ia fuerza que se adivinaba ba|o sus ro¡a|es Io hacian
evidenle. Sus o|os oscuros y su Iargo cabeIIo negro Ie conferian, en con|unlo, un
as¡eclo inlimidalorio.
Rheda eslaba segura de que debia de ser un adversario lemibIe en eI cam¡o de
balaIIa.
Iero no era Ia ¡ersona de sir ßavdevyn Io que Ie inleresaba, sino su res¡uesla.
Un Iigero briIIo en sus o|os y una Iigera nola diverlida en su voz hizo ¡ensar
que eslaba de buen humor cuando di|o:
÷Aun no se ha arre¡enlido, y dudo que Io haga. Creo que Iady ßealriz sabra
cómo com¡IacerIo ¡ara que eso no IIegue a suceder.
Rheda sinlió un Iigero mareo aI oirIo, habia aIbergado Ia es¡eranza de que sir
Idric se viera obIigado a conlraer malrimonio. No es que eso Ie sirviera de mucho,
¡ero Ia habria consoIado. Sin embargo, no ¡arecia ser eI caso, a |uzgar ¡or Ias
¡aIabras de su hermano, eI muy crelino ¡arecia eslar encanlado con Ia unión.
÷No lardara en reunirse con nosolros. Habia aIgunos delaIIes de Ios que
ocu¡arse y ha ¡referido hacerIo eI ¡ersonaImenle.
÷Muy bien hecho ÷res¡ondió sir DougaI÷. Los uIlimos delaIIes siem¡re es
me|or conlroIarIos uno mismo si uno quiere que Ias cosas saIgan bien.


Sir ßavdevyn creyó nolar que eI ya fruncido ce|o de Ia |oven, que conlinuaba
lras sir DougaI, se habia arrugado aun mas aI oir Ias ¡aIabras de su ¡adre, ¡ero
concIuyó que eran imaginaciones suyas y que Ia muchacha no era mas que una niña
maIcriada y seguramenle con un caracler endemoniado.
Lo que no enca|aba con eso era que sir DougaI, un hombre lan reclo y eslriclo,
consinliera un caracler asi en uno de sus hi|os, aunque fuera Ia menor y, quiza ¡or
eIIo, Ia mas mimada.
Sin ¡erder demasiado liem¡o con esos ¡ensamienlos, que en eI fondo Ie lraian
sin cuidado, di|o:
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷Teneis razón. Y ahora, si me discuI¡ais, he de recibir aI reslo de Ios invilados.
Inlrad aI saIón y aIguno de Ios sirvienles os indicara eI camino a vueslros a¡osenlos.
÷Ior su¡ueslo, muchacho. No era mi inlención dislraeros de vueslras
obIigaciones.
Sir DougaI Ie ¡aImeó eI brazo con fuerza y condu|o a su famiIia aI inlerior deI
gran saIón.
Anles de recibir a Ios siguienles invilados, ßavdevyn sosluvo Ia inlensa y
airada mirada azuI de Ia muchacha.
ReaImenle, lenia unos o|os que ¡odrian hacer que un hombre ¡erdiera Ia razón,
¡or no mencionar eI esbeIlo y deIicado cuer¡o que ¡udo conlem¡Iar cuando eIIa se
voIvió y caminó lras su famiIia, ¡or unos breves inslanles, se sinlió alra¡ado ¡or eI
deIicado conloneo de sus suaves caderas.
II saIudo de olro cabaIIero y su dama Io obIigaron a cenlrarse de nuevo en su
¡a¡eI de anfilrión, ¡ero no lardó en darse cuenla de que sus ¡ensamienlos voIvian
una y olra vez a Ia |oven hi|a de sir DougaI.
Ni siquiera sabia su nombre, ¡ero lenia inlención de averiguarIo, y lambien eI
¡orque de aqueI geslo huraño en su roslro encanlador. ReaImenle, Ia muchacha Io
habia im¡aclado.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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%()*+,-. 2
Que era un enIace im¡orlanle se hizo ¡alenle en cuanlo enlraron en eI gran
saIón de Ia lorre deI homena|e.
Rheda se quedó sor¡rendida ¡or eI des¡Iiegue de medios ¡ara que lodo
esluviera dis¡ueslo y ¡erfeclo ¡ara Ia ceIebración.
Sus o|os recorrieron Ias ¡aredes, que habian sido Iavadas ¡ara eIiminar Ia
suciedad deI humo y eI hoIIin de Ia gran chimenea. Ahora, muIlilud de ¡reciosos y
eIaborados la¡ices de briIIanles coIores ¡endian de eIIas, dando a Ia eslancia
eIegancia y un aire feslivo que ¡arecia conlagiar a lodos Ios ¡resenles.
Las esleras de |unco deI sueIo se veian Iim¡ias y frescas, cIaro indicio de que
lambien habian sido cambiadas recienlemenle.
Las hiIeras de mesas dis¡ueslas ¡ara dar Ia bienvenida a Ios asislenles conlaban
ya con aIgunos comensaIes, que, sin ningun re¡aro, habian comenzado a fesle|ar eI
aclo ¡or su cuenla. Las |arras de vino, cerveza e hidromieI circuIaban ¡or eI saIón
¡ara deIeile de eslos.
Todo era maraviIIoso y ¡arecia eslar organizado aI delaIIe, ¡ensó con un
¡equeño de|o de amargura, si, era maraviIIoso, ¡ero no era ¡ara eIIa.
Res¡iró hondo y se lragó Ias Iagrimas que ¡or unos inslanles amenazaron con
inundar sus o|os.
Se Io habia ¡romelido a si misma, no IIoraria. No ¡or un hombre, y menos ¡or
aqueI. Iero lenia que reconocer que cada vez se Ie hacia mas dificiI manlener Ia
com¡oslura, y que su forlaIeza comenzaba a resquebra|arse amenazando con
derrumbarse eslre¡ilosamenle.
A CeovuIf no Ie ¡asó desa¡ercibido eI doIor que refIe|aban Ios o|os de su
hermana, Ie ¡asó un brazo sobre Ios hombros y de¡osiló un cariñoso beso en su
¡aIida me|iIIa.
÷No Ie deis Ia salisfacción de veros derrolada ÷Ie susurró aI oido.
IIIa Io miró fi|amenle y Ie dedicó una sonrisa cargada de lrisleza y resignación.
÷¡Vamos, Rheda! ÷La sacudió cariñosamenle lralando de hacerIa reaccionar÷
. ¿Dónde habeis de|ado ese genio vueslro`
÷Si ¡adre os oyera, comenzaria a ceIebrar que ¡or fin he ¡erdido mi maI
caracler ÷bromeó eIIa.
÷Quiza deberiamos agradecerIe aI |oven novio que os haya converlido en una
dama Ianguida y recalada ÷Ia ¡inchó su hermano.
÷¡}a! Si acaso, habria que recriminarIe haber conseguido como nadie que mi
inlem¡eslivo caracler saIga a fIole con mayor frecuencia ÷res¡ondió, con Ias me|iIIas
nuevamenle sonrosadas y lono beIigeranle.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Con una sonrisa salisfecha, CeovuIf voIvió a besarIa y susurró:
÷Isla es mi hermanila.


II casliIIo era grande, ¡ero ¡ese a haberse habiIilado olras eslancias ¡ara que
sirvieran de dormilorios no dis¡onia de habilaciones suficienles ¡ara aIbergar
cómodamenle a lodos Ios invilados, ¡or Io que Ias mas |óvenes y Ias soIleras deberian
com¡arlir a¡osenlo.
Rheda a¡enas ¡resló alención a sus com¡añeras de cuarlo, que ¡arIoleaban
como colorras sobre Io hermoso que eslaba eI casliIIo, Io hermoso que era eI novio y
Io hermosa que eslaria Ia novia.
Se sinlió enfermar anle esos comenlarios y decidió aIe|arse deI gru¡o anles de
que su maI humor Ia hiciera decir aIgo de Io que mas larde, seguramenle, se
arre¡enliria. La eslralegia de su hermano habia dado resuIlado: habia recu¡erado su
lem¡eramenlo y de|ado de Iado Ia aulocom¡asión a Ia que habia eslado a ¡unlo de
sucumbir.
Nadie ¡areció nolar su ¡arlida y, escabuIIendose ¡or eI ¡asiIIo, ¡uso en marcha
su ¡Ian ¡ara IocaIizar a sir Idric.
II saIón, Ios ¡asiIIos, eI casliIIo en generaI, lodo ¡arecia abarrolado de genle.
Iuera donde fuese, siem¡re habia aIguien ¡ero ni raslro deI |oven.
Iruslrada ¡or Ia infrucluosa busqueda, decidió mirar en eI ¡alio de armas. Si no
Io haIIaba aIIi, ¡or Io menos res¡iraria un ¡oco de aire fresco, que buena faIla Ie
hacia.
Una suave y agradabIe brisa Ia recibió nada mas ¡oner un ¡ie en Ia escaIinala
que descendia hacia eI ¡alio, ahora ¡raclicamenle vacio.
Iaseó Ia mirada ¡or eI recinlo amuraIIado y observó a un gru¡o de hombres
que habIaba cerca deI ¡orlón. Su corazón se ¡uso a saIlar, agilado, aI reconocer a sir
Idric enlre eIIos.
Sinlió eI im¡uIso de echar a correr hacia eI, ¡ero eso no hubiera sido correclo,
¡or Io que lraló de caImarse y es¡eró. Tarde o lem¡rano lendria que ¡asar ¡or su
Iado.
II |oven, que ¡arecia haber eslado dando aIgunas indicaciones a Ios hombres
encargados de Ia vigiIancia, no lardó en des¡edirse de eIIos y encaminarse sonrienle
hacia Ia lorre deI homena|e, donde Rheda conlinuaba es¡erandoIo.
La sonrisa ¡areció heIarseIe en eI roslro aI verIa aI finaI de Ia escaIera.
No deluvo su avance, ¡ero sus ¡asos ¡arecieron voIverse mas cauleIosos.
÷Que maraviIIosa sor¡resa, Iady Rheda ÷di|o anles de IIegar |unlo a eIIa.
÷¿De veras` ÷Su ce|a izquierda se eIevó un ¡oco÷. La sor¡resa mas bien ha
sido mia.
÷No os enliendo. ÷Iarecia reaImenle confundido.
÷¿Cómo habeis ¡odido` ÷Ie ¡regunló direclamenle÷. Me ¡romelisleis
voIver, y no sóIo no habeis cum¡Iido vueslra ¡romesa, sino que os vais a casar.
÷Sed razonabIe, Ios asunlos que me lra|eron de vueIla me han im¡edido
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 20 -
regresar.
÷Si, ya Io he vislo. Tan ocu¡ado habeis eslado que hasla habeis enconlrado
una es¡osa. ÷Islaba comenzando a ¡erder Ia caIma.
÷Si. ÷Su lono salisfecho lerminó de encenderIa.
÷Sois un indeseabIe, me hicisleis creer que voIveriais, que debia es¡eraros y
que.
÷¿Is¡erarme` ÷Sus o|os coIor mieI, que lan maraviIIosos Ie habian ¡arecido
siem¡re, se abrieron sor¡rendidos anle sus ¡aIabras÷. Yo nunca os ¡edi que me
es¡erarais.
÷Me besasleis, me di|isleis que regresariais |unlo a mi. ÷La rabia y eI doIor se
refIe|aron en su mirada aI recordar Ia escena.
÷¿No ¡ensariais que aqueI beso.` ÷¡regunló increduIo÷. Tan sóIo fue un
beso de des¡edida enlre amigos.
La franqueza de sus ¡aIabras fue un duro goI¡e ¡ara Rheda.
÷Tan sóIo amigos ÷re¡ilió eIIa, a¡relando Ios dienles.
Anles de que eI ¡udiera adverlir cuaI era su inlención, Rheda Ie cruzó Ia cara
con una sonora bofelada.


Desde Io aIlo de Ia muraIIa, ßavdevyn habia vislo a Ia hi|a de sir DougaI.
ReaImenle era una ¡reciosidad, su roslro y Ias esbeIlas curvas de su cuer¡o
alra¡aron su alención de laI manera que no fue conscienle de Ia ¡resencia de su
hermano hasla que esle IIegó |unlo a Ia |oven.
In un ¡rimer momenlo se sor¡rendió aI ver que se delenia frenle a eIIa, ¡ero
lras ¡ensarIo unos segundos Ie ¡areció Iógico, eI habia sido ¡u¡iIo de sir DougaI y
seguramenle se conocian.
Lo que no acababa de enca|ar era eI geslo enfadado de Ia chica.
No ¡odia ver Ia ex¡resión de Idric, que se haIIaba de es¡aIdas, ni oir Io que
decian a causa de Ia dislancia, ¡ero ¡or aIgun molivo que no Iograba enlender, verIos
|unlos no Ie agradó Io mas minimo, y eI evidenle enfado que Ia muchacha ¡arecia
eslar descargando sobre su hermano lam¡oco Io lranquiIizó.
Cuando sin ¡revio aviso Ia vio darIe a Idric una fuerle bofelada, su¡o que enlre
eIIos habia sucedido aIgo, y ¡or Io vislo no demasiado agradabIe.
Tras Ia bofelada, Ia vio girar en redondo con decisión y subir Ia escaIera ¡ara
desa¡arecer denlro deI casliIIo.
Idric lendria que ex¡IicarIe a que habia venido ese com¡orlamienlo y, sin
¡ensarseIo dos veces abandonó Ia muraIIa, ¡Ianlandose anle su hermano casi anles
de que esle hubiera reaccionado lras eI goI¡e recibido.
÷¿Ior que os ha abofeleado Ia hi|a de sir DougaI` ÷No era hombre de muchas
¡aIabras, y soIia ser direclo aI habIar.
Como si acabara de darse cuenla de Io sucedido, Idric se froló Ia me|iIIa.
÷¡MaIdición! Nunca ¡ense que una mano lan deIicada ¡udiera goI¡ear con
lanla fuerza.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 21 -
÷Os he hecho una ¡regunla ÷insislió ßavdevyn serio e inex¡resivo.
÷ßueno ÷se rascó Ia cabeza su hermano÷, creo que se hizo una idea
equivocada res¡eclo a nosolros.
÷Ix¡Iicaos. ÷AqueIIo cada vez Ie guslaba menos. Is¡eraba que no hubiera
osado sobre¡asarse con Ia hi|a de un cabaIIero. Si asi habia sido, eI mismo Io
goI¡earia.
÷Is una |oven aIegre y diverlida. casi siem¡re ÷acIaró, aI recordar eI maI
humor y Ia furia que eIIa acababa de demoslrar hacia lan sóIo unos momenlos÷, y
nos hicimos amigos. In mis uIlimos dias aIIi nos veiamos lras Ios enlrenamienlos y
charIabamos.
÷¿A soIas` ÷¡regunló ßavdevyn increduIo anle Ia faIla de sensalez de Idric.
÷Si, ¡ero lam¡oco nos escondiamos. Sim¡Iemenle ¡aseabamos y charIabamos
÷se |uslificó÷. He de reconocer que me senli aIgo alraido ¡or eIIa. ÷Un lanlo
avergonzado ¡or lener que darIe ex¡Iicaciones a su hermano, conlinuó÷: Iero nunca
hubo mas que eso. ÷Hizo una ¡ausa.
÷Sin embargo. ÷Io insló a seguir.
÷IIIa fue Ia que me enlregó vueslra carla y. ÷dudó÷ anles de irme, Ia vi lan
lrisle que Ie ¡romeli voIver Io anles ¡osibIe.
÷¿Y.` ÷Habia aIgo mas, conocia a Idric y sabia que lenia que haber aIgo
mas÷. Conlinuad.
÷Le di un beso de des¡edida ÷conlesló ra¡idamenle, lralando de quilarIe
im¡orlancia.
Ior segunda vez se vio sor¡rendido, ¡ero en esla ocasión ¡or Ia mano deI
hombre que lenia deIanle, que Io cogió con brusquedad ¡or eI cueIIo deI |ubón.
÷¿In que eslabais ¡ensando` ÷¡regunló ßavdevyn con Ios dienles
a¡relados÷. Is Ia hi|a de un cabaIIero, no una sirvienla cuaIquiera ¿Que habria
sucedido si se Io hubiera conlado a su ¡adre`
Un sudor frio recorrió Ia es¡aIda de Idric, que ¡or ¡rimera vez ¡ensó en Ias
consecuencias de aqueI inocenle beso.
÷Deberia imilar a Ia muchacha y abofelearos ¡or vueslra eslu¡idez ÷di|o,
soIlandoIo de goI¡e a Ia vez que Io em¡u|aba hacia alras.
II |oven se lambaIeó, y a ¡unlo esluvo de lerminar lendido en eI sueIo deI ¡alio.
÷No creo que sea ¡ara ¡onerse asi ÷em¡ezó a decir, ¡ero cerró Ia boca anle Ia
lerribIe mirada que su hermano Ie Ianzó.
÷Rezad ¡ara que no vaya corriendo a conlarseIo lodo a su ¡adre.
÷Seria su ¡aIabras conlra Ia mia ÷conlesló des¡reocu¡ado.
ßavdevyn a¡reló Ios ¡uños e hizo un gran esfuerzo ¡ara no eslam¡arIos en eI
roslro de Idric.
¿Cuando se habia vueIlo un cinico` ¿Tan ¡oco Io conocia`
÷Manleneos aIe|ado de eIIa.
Iue Io uIlimo que di|o anles de voIverse ¡ara subir Ios ¡eIdaños y desa¡arecer,
eI lambien, en eI inlerior de Ia lorre.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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* * *
* * *

Idric sus¡iró. No enlendia Ia aclilud de ninguno de Ios dos. Lady Rheda habia
inler¡relado maI Ias cosas y su hermano Ias habia exagerado, no Ie ¡arecia que un
caslo beso de des¡edida fuera lan censurabIe como eI Ie queria hacer creer.
Terminó ¡or encogerse de hombros y decidir que aqueIIa siluación no
eslro¡earia su dia. Se iba a casar con Iady ßealriz, una mu|er voIu¡luosa y sensuaI
que Io habia alra¡ado con sus encanlos y con Ia que seguro que Iograria Ios ob|elivos
que se habia marcado, eso ademas de disfrular mucho, seguramenle mas que con Ia
mo|igala de Iady Rheda.
TaI vez fuera cierlo que su com¡orlamienlo ¡odria haber IIevado a Ia |oven a
su¡oner que sus inlenciones ¡ara con eIIa eran muy diferenles a Ias de una sim¡Ie
amislad, ¡ero eI nunca Io reconoceria anle nadie y menos ahora que Ie faIlaba lan
¡oco ¡ara gozar de Ios encanlos de su fulura es¡osa. Y mucho menos anle su
hermano, aI que ¡ronlo de|aria de rendir cuenlas.
Nuevamenle animado, subió Ia escaIera y se reunió con Ios invilados en eI gran
saIón.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 23 -

%()*+,-. 3
Lady ßealriz aun no habia IIegado, se Ia es¡eraba aI dia siguienle, momenlo en
que lendria Iugar eI enIace. Su anciano ¡adre seria eI encargado de acom¡añarIa aI
aIlar y enlregarIa aI novio.
Iso era Io que Rheda habia oido comenlar a aIgunos de Ios invilados. Islaba
comenzando a resuIlarIe eno|osa Ia conlinua mención de Ia dichosa Iady ßealriz,
aunque que se ¡odia es¡erar, ¡ueslo que era Ia ¡rolagonisla de aqueI a¡araloso
monla|e.
Aunque Ios es¡onsaIes no lendrian Iugar hasla eI dia siguienle, Ias
ceIebraciones ya habian comenzado y eI ambienle en eI casliIIo era lolaImenle feslivo.
Sir ßavdevyn ¡rocuraba que sus invilados esluvieran bien alendidos y que no
faIlaran |arras de bebida, ni bande|as re¡Ielas de comida sobre Ias mesas. Mienlras,
sir Idric deIegaba en su hermano y se diverlia como uno mas de Ios asislenles aI
enIace.


II humor de ßavdevyn lras eI encuenlro con su hermano se habia
ensombrecido.
No era lanlo eI cinismo de esle Io que Io habia ¡ueslo de lan maI humor, ni Ia
¡osibiIidad de que Ia |oven monlase un escandaIo acusandoIo de haber hecho
¡romesas que mas larde habia rolo, ¡ara su sor¡resa, era sobre lodo eI hecho de
saber que Idric habia saboreado aqueIIos Iabios de fresa y, ¡osibIemenle, acariciado
eI lercio¡eIo de su ¡ieI.
Hizo una señaI a uno de Ios sirvienles ¡ara que reIIenara Ias |arras de cerveza
de una de Ias mesas, recorrió eI saIón con Ia mirada y descubrió a Iady Rheda
senlada soIa anle Ia gran chimenea. Islaba de es¡aIdas, conlem¡Iando Ia aIegre
danza de Ias IIamas, y ¡arecia a|ena a lodo Io que Ia rodeaba. Anles incIuso de ser
conscienle de Io que eslaba haciendo, se enconlró a ¡ocos ¡asos de eIIa.
Un dorado mechón de su Iarga meIena habia esca¡ado deI lrenzado y caia hacia
adeIanle, rozandoIe Ia cara ¡ara descender Iuego sobre Ia suave curva deI ¡echo.
ßavdevyn sinlió deseos de acariciarIo y seguir eI camino que marcaba a Io
Iargo de su cuer¡o. Un re¡enlino caIor Io invadió aI imaginarse desIizando Ios dedos
¡or Ia sedosa ¡ieI deI cueIIo de eIIa, ba|ando Ienlamenle ¡ara a¡oderarse de Ios senos
¡equeños y ¡erfeclos que se adivinaban ba|o eI veslido.
¿Que lenia aqueIIa crialura que Io habia caulivado de aqueIIa manera`
÷¿No os eslais divirliendo` ÷¡regunló aI fin, dando Ios uIlimos ¡asos que Ios
se¡araban÷. Creo que no hemos sido debidamenle ¡resenlados, soy.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷Se quien sois, sir ßavdevyn ÷res¡ondió con sequedad, voIviendo a mirar eI
fuego lras sus ¡aIabras, y demoslrando asi eI ¡oco inleres que senlia ¡or eI o ¡or una
¡osibIe charIa.
÷Iero yo aun no se quien sois vos ÷insislió.
Habiluado a dar órdenes, su lono resuIló excesivamenle eslriclo, ¡ero a eIIa no
¡areció moIeslarIe, y mucho menos im¡orlarIe.
÷Lady Rheda ÷di|o Ia |oven, esla vez sin Ievanlar Ia visla de Ias IIamas÷.
¿Salisfecho`
Islaba siendo grosera con su anfilrión. Si IIegaba a oidos de su ¡adre, eslaba
segura de que eI casligo seria lerribIe, ¡ero en su acluaI eslado de animo no Ie
im¡orlaba. No hubiera sido ca¡az de ser amabIe aunque su vida de¡endiera de eIIo.
II encuenlro con sir Idric, en Iugar de ¡ro¡orcionarIe Ia ex¡Iicación que lanlo
deseaba y creia merecer, Ia habia hecho senlirse como una lonla. Ni siquiera Ia
bofelada que Ie habia ¡ro¡inado Ie habia hecho senlirse me|or. No ¡odia
des¡renderse de aqueI reguslo amargo que senlia y que Ia IIevaba a eslar de un
humor ¡esimo.
÷No.
La res¡uesla Ia sor¡rendió y aIzó Ia mirada ¡ara enconlrarse con Ia de eI. }amas
habia vislo unos o|os lan oscuros como Ios de aqueI hombre, era exlraño que no se
¡areciera en absoIulo a su hermano Idric, lan a¡ueslo y de rasgos casi duIces. Sir
ßavdevyn lenia un roslro de rasgos duros y marcados, decididamenle mascuIinos.
Sus negros o|os miraban de una forma lan inlensa que ¡odria IIegar a inlimidar a una
dama con menos caracler que eIIa, y Ia oscura cabeIIera que Ie enmarcaba eI roslro y
Ie caia Iuego sobre Ios hombros no ayudaba a suavizar Ia eslam¡a.
AI verIo ¡or ¡rimera vez, ya habia IIegado a Ia concIusión de que debia de ser
un guerrero lemibIe, ¡ero, en aqueIIos momenlos, Io unico que Ie ¡rovocaba con su
¡resencia y su insislencia en manlener una conversación que a eIIa no Ie inleresaba
en absoIulo era faslidio.
÷Aun no habeis res¡ondido a mi ¡rimera ¡regunla, Iady Rheda. ÷Ironunciar
su nombre ¡or ¡rimera vez Ie ¡rovocó un exlraño cosquiIIeo en eI eslómago.
÷No Ia recuerdo ÷conlesló eIIa encogiendose de hombros.
÷Os he ¡regunlado si no os eslabais divirliendo.
÷No ÷res¡ondió la|anle.
In Ios o|os de eI a¡areció un briIIo diverlido que no se refIe|ó en su sembIanle.
÷Si hay aIgo que ¡ueda hacer ¡ara que eso cambie.
÷Si, ¡odeis.
ßavdevyn se moslró inleresado anle Ia ra¡ida res¡uesla.
÷Decidme, eslare encanlado de com¡Iaceros, mi señora.
÷Inlonces, ¡odeis ir a moIeslar a olra.
In esla ocasión, eI luvo que hacer un gran esfuerzo ¡ara manlener Ia ex¡resión
im¡asibIe. In generaI no loIeraba Ias saIidas de lono ni Ios modaIes groseros de Ios
que Ia dama eslaba haciendo aIarde, ¡ero en aqueI inslanle, sus ¡aIabras y su audacia
Ie ¡arecieron lremendamenle diverlidas. Tenia que reconocer que hacia mucho
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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liem¡o que ninguna mu|er habia Iogrado inleresarIo lanlo como eIIa en aqueIIos
momenlos, con su Iengua vi¡erina.
AqueIIa ¡equeña bru|a seguramenle Iograria que eI hombre que Ia des¡osara se
arre¡inliera en mas de un ocasión de haberIa lomado ¡or es¡osa.
Ise re¡enlino ¡ensamienlo Ie corló de goI¡e Ias ganas de sonreir, Ia soIa idea de
imaginarIa casada Io lraslornó.
Ira absurdo, ¡ero Ia idea de que aIgun cabaIIero, ¡osibIemenle aIguno de Ios
¡resenles, acariciara aIgun dia aqueIIas curvas que eI eslaba ansiando acariciar desde
eI ¡rimer inslanle en que Ia vio, Io enfureció.
Traló de deslerrar esos ¡ensamienlos de su cabeza y lomó asienlo frenle a Ia
|oven, ignorando eI geslo de faslidio deI roslro de eIIa.
÷¿Sabe vueslro ¡adre que leneis ese caracler` ÷¡regunló, recoslandose conlra
eI res¡aIdo, eslirando Ias ¡iernas y cruzandoIas a Ia aIlura de Ios lobiIIos÷. Su¡ongo
que no ÷conlinuó con lono des¡reocu¡ado÷. De olra forma, creo que ya habria
¡ueslo Ios medios ¡ara haceros cambiar.
÷¿Sereis vos quien Ie informe sobre mi «caracler», señor` ÷Io ¡rovocó,
alravesandoIo con Ia mirada.
÷No lengo inlención de hacer laI cosa. Ior eI momenlo, me resuIla diverlido.
IIIa ¡uso Ios o|os en bIanco y soIló aqueI bufido lan ¡oco femenino que IIda
lanlo deleslaba.
÷Si, ya veo que no habeis ¡arado de reir.
÷Creedme si os digo que me esloy divirliendo como nunca.
A ¡esar de sus ¡aIabras, en su roslro no se habia movido un soIo muscuIo que
Io corroborara.
÷Me aIegro de que aI menos uno de Ios dos se esle divirliendo.
Y, dicho eslo, voIvió a ignorarIo, fi|ando Ia mirada en Ia ardienle chimenea.
ßavdevyn iba a res¡onder cuando uno de Ios sirvienles se acercó a eI y,
haciendo una reverencia, di|o:
÷DiscuI¡adme, mi señor, acaba de IIegar un cabaIIero que soIicila habIar con
vos.
÷Que se acerque. ÷Se irguió en eI asienlo y observó aI hombre que avanzaba
hacia eI. Veslia Ios coIores deI rey, Io que sóIo ¡odia significar una cosa.
÷Sir ßavdevyn. ÷II recien IIegado hizo una reverencia÷. II rey me ha
mandado adeIanlarme ¡ara informaros de su IIegada.
÷Todo eslara dis¡ueslo ¡ara cuando IIegue su ma|eslad. Si no leneis que
regresar, ¡odeis uniros a mis hombres ÷añadió, ¡oniendose en ¡ie.
Con una nueva incIinación, eI cabaIIero Ie dio Ias gracias y se aIe|ó.
÷Si me discuI¡ais, Iady Rheda, lengo que ocu¡arme de varios asunlos anles de
Ia IIegada de nueslro soberano.
÷No os ¡reocu¡eis ¡or mi, ¡odre arregIarmeIas sin vueslra com¡añia.
÷II sarcasmo no os sienla bien.
Y sin darIe o¡orlunidad de res¡onder, se aIe|ó de|andoIa con Ia res¡uesla en Ia
¡unla de Ia Iengua.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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IIIa Io fuIminó con Ia mirada mienlras Io veia aIe|arse dando órdenes.
Mas irrilada aun que anles, ¡ensó que aI cabaIIero lam¡oco Ie irian maI unas
cIases de corlesia y, sobre lodo, aIguien lendria que ex¡IicarIe Io fruslranle que
resuIlaba observarIo siem¡re con eI mismo sembIanle inex¡resivo.
Duranle unos inslanles, recorrió Ia buIIiciosa saIa con Ia mirada. IIIa era Ia
unica que no ¡arecia eslar disfrulando de Ia fiesla. Sus ¡adres, senlados a Ia mesa
¡rinci¡aI |unlo con olros deslacados invilados, charIaban y reian animadamenle.
In uno de Ios exlremos deI saIón descubrió a su hermano, que escuchaba con
alención Ias ¡aIabras de una bonila y |oven dama. No ¡udo evilar esbozar una
sonrisa, CeovuIf no habia ¡erdido eI liem¡o. Iero Ia sonrisa desa¡areció de sus
Iabios cuando descubrió a sir Idric bebiendo y bromeando con olros cabaIIeros.
II muy crelino se diverlia sin ningun li¡o de consideración. Cómo Ie guslaria
arro|arIe sobre Ia cabeza eI conlenido de Ia maIdila |arra que soslenia enlre Ias manos,
seguro que asi se Ie borraba aqueIIa eslu¡ida ex¡resión de feIicidad que a eIIa eslaba
agriandoIe eI caracler.
Aun no enlendia que hacia aIIi. Tendria que haberse fingido enferma, o haberIe
confesado sus verdaderos senlimienlos a su ¡adre, eI hubiera enlendido sus molivos
y Ie habria ¡ermilido ¡ermanecer en su hogar, a saIvo de Ia humiIIación y eI doIor
que Ie habia causado descubrir Ia dura reaIidad sobre su su¡uesla reIación con eI
cabaIIero.
¿Cómo habia ¡odido ser lan ingenua`
Sin embargo, lenia que reconocer que ¡referia saber Ia verdad a ¡ermanecer
ignoranle de eIIa, creyendo que eI Ia habia amado en aIgun momenlo. No voIveria a
comeler ese error.
Cuando eI rey IIegó, Rheda ya habia Iogrado escabuIIirse deI saIón.
Seguramenle nadie re¡araria en su ausencia, no so¡orlaba ¡ermanecer mas
liem¡o rodeada de lanla aIegria y ceIebración.
IIIa no lenia nada que ceIebrar, mas bien aI conlrario, senlia eI aIma deslrozada.
Saber que habia ¡erdido a sir Idric no Ie habia doIido lanlo como Ias ¡aIabras
de esle aI asegurar que lan sóIo Ia habia considerado una amiga.
Y, aunque no ¡ensaba IIorar, ¡referia rumiar su doIor aIe|ada de lanla aIgarabia
y de Ias alenciones de aIgunos cabaIIeros.


CeovuIf fue conscienle deI momenlo en que su hermana abandonaba eI saIón y
subia corriendo Ia escaIera. Ior un momenlo se sinlió lenlado de ir lras eIIa, ¡ero aI
voIver Ia mirada hacia Ia encanladora dama que lenia deIanle, Ia lenlación fue olra.
÷¡No me eslais ¡reslando alención! ÷¡rolesló Ia muchacha.
÷CIaro que os ¡reslo alención, Iady AnaeI, conlinuad con vueslra hisloria, ¡or
favor ÷di|o, dedicandoIe una sonrisa.
÷¿Seguro que no os eslais aburriendo` ÷¡regunló eIIa, haciendo un mohin
con Ios Iabios que a CeovuIf Ie ¡areció de Io mas encanlador.
÷¿Que os ¡arece si damos un ¡aseo ¡or eI ¡alio` Aqui hace demasiado caIor y
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eI aire fresco nos vendra bien. ÷La ¡icardia de sus o|os no ¡asó desa¡ercibida ¡ara
Ia |oven dama, que con una sonrisa lraviesa no se hizo de rogar.
Se ¡uso en ¡ie y es¡eró a que CeovuIf hiciera Io mismo.
Anle Ia mirada inquisiliva de una de sus com¡añeras de mesa, Iady AnaeI
ado¡ló una ex¡resión de maIeslar y comenló en voz aIla.
÷Creo que no me encuenlro demasiado bien, ¿seriais lan amabIe de
acom¡añarme un ralilo ¡ara que lome un ¡oco eI aire`
÷Ior su¡ueslo ÷res¡ondió eI muy serio, siguiendoIe eI |uego.
Haber conocido a Iady AnaeI era Io me|or que Ie habia ¡asado a CeovuIf en
mucho liem¡o. Le recordaba mucho a su madre, con su caracler duIce y lranquiIo.
Iero lambien era diverlida e ingeniosa, ademas de una beIIeza.
Lo habia sor¡rendido descubrir que aun no eslaba ¡romelida, aunque no era
lan raro, ¡ues su ¡ro¡ia hermana, un año mayor que Ia |oven, lam¡oco Io eslaba, y
¡or Io vislo no lenia inlención de eslarIo, aI menos ¡or aIgun liem¡o.
Decidió no ¡ensar mas en Rheda, aI menos ¡or esa noche. Islaba |unlo a Ia
crialura mas adorabIe de Ia lierra, lenia que disfrular de ese momenlo y no ¡erderse
en ¡ensamienlos reIacionados con su hermana ¡equeña.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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%()*+,-. 4
Salisfecho con Ia ra¡idez con que se habia ¡re¡arado lodo ¡ara recibir aI rey,
ßavdevyn ¡ermanecia |unlo a eI en su caIidad de anfilrión.
Senlado en eI cenlro de Ia larima, eI monarca conversaba con sus cabaIIeros. In
aqueI saIón, lodos Ie habian rendido vasaIIa|e, y aIgunos incIuso Ie habian
demoslrado en mas de una ocasión su IeaIlad.
Inlre eIIos, sir ßavdevyn y sir DougaI.
÷Me aIegro de voIver a veros, sir DougaI, hacia demasiado liem¡o que no
coincidiamos ÷Ie regañó Inrique con lono Iigero.
÷Teneis razón, ma|eslad, ¡ero mis obIigaciones me han manlenido alado en
Norvich.
÷Islais haciendo un gran lraba|o con esos |óvenes, seran unos eslu¡endos
cabaIIeros. ¿No o¡inais Io mismo, sir ßavdevyn` Vueslro hermano es un cIaro
e|em¡Io. ÷Y Ievanló Ia mano ¡ara señaIar aI |oven cabaIIero, que conlinuaba
disfrulando de Ia fiesla.
÷Si, mi señor. Idric ha conseguido un dominio de Ias armas sor¡rendenle. He
de reconocer que ya no me resuIla lan senciIIo como anles vencerIo.
II monarca asinlió salisfecho, devoIviendo nuevamenle su alención hacia sir
DougaI.
÷No he vislo a vueslras encanladoras hi|as.
÷LIegaran mañana |unlo con sus es¡osos, mi señor.
÷¿Y Ia ¡equeña` Recuerdo a una crialura adorabIe y duIce, ya debe de ser loda
una mu|er.
Sir ßavdevyn no ¡udo evilar enarcar una ce|a anle eI comenlario deI rey.
¿AdorabIe y duIce` ¿Cuanlo hacia que Inrique no veia a Ia ¡equeña bru|a`, ¡ensó
casi diverlido.
÷¿Ya habeis escogido un es¡oso adecuado ¡ara eIIa`
÷No, mi señor.
÷Iues ya es hora de que Io hagais. Las mu|eres han de casarse ¡ronlo, si no,
Iuego se convierlen en vie|as refunfuñonas y no hay quien Ias aguanle ÷rio diverlido
anle su ingenio.
Los aIIi ¡resenles se unieron a Ia risa deI monarca, ceIebrando aqueIIa gran
verdad.
÷Iodriais decidir ahora que cabaIIero de Ios aqui ¡resenles seria eI adecuado
¡ara eIIa. Asi se ¡odria anunciar eI com¡romiso. ¿Que o¡inais` ÷di|o eI rey
enlusiasmado.
Sir DougaI ¡ensó que era una decisión que Ie hubiera guslado lomar con caIma.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Conocia a su hi|a y sabia que no seria faciI enconlrarIe un es¡oso que Ie guslara. Su
caracler, que soIia conlroIar, en ocasiones ¡odia ser irrilanle. Islaba seguro de que si
escogia un es¡oso que no fuera de su agrado, soIlaria su Iengua, creandoIe mas de un
¡robIema.
÷Ior cierlo, ¿dónde esla` ÷¡regunló Inrique inleresado, a Ia vez que dirigia
una mirada a Ios ¡resenles.
Anle Ia confusión de sir DougaI, que reaImenle no sabia eI ¡aradero de su hi|a
menor, fue ßavdevyn quien res¡ondió.
÷Me lemo que Ia dama se enconlraba aIgo indis¡uesla, ma|eslad. Anles de
saber de vueslra IIegada, se ha excusado ¡ara relirarse a descansar.
Mienlras organizaba Ios ¡re¡aralivos ¡ara recibir aI rey, Ia habia vislo
escabuIIirse fuera deI saIón. Ira evidenle que no eslaba de humor y habria ¡referido
aIe|arse deI buIIicio.
Sir DougaI Ie Ianzó una mirada de agradecimienlo ¡or cubrirIe Ias es¡aIdas.
Hubiera sido un lanlo embarazoso reconocer anle eI rey que no sabia dónde eslaba
su hi|a.
÷Una Iaslima, es¡ero que mañana se encuenlre me|or.
÷Sois muy amabIe, ma|eslad ÷res¡ondió sir DougaI incIinando Iigeramenle Ia
cabeza.
÷Y voIviendo aI lema que nos ocu¡aba ÷insislió eI monarca÷, ¿que os ¡arece
sir Roberl`
÷¿Sir Roberl, mi señor` ÷re¡ilió sir DougaI, confundido.
÷Como es¡oso ¡ara vueslra hi|a ÷res¡ondió Inrique, un lanlo conlrariado
¡or lener que dar ex¡Iicaciones.
÷Si me Io ¡ermilis, ma|eslad ÷inlervino ßavdevyn÷, creo que sir Roberl es
demasiado mayor ¡ara Iady Rheda. In mi o¡inión, una |oven como eIIa necesila un
cabaIIero mas. vigoroso.
II rey so¡esó sus ¡aIabras.
÷Si, seria un des¡erdicio enlregarIe esa fIor aI vie|o Roberl ÷conlesló de nuevo
de buen humor.
VoIvió a recorrer Ia saIa con Ia mirada, en busca de un nuevo candidalo.
÷¿Y sir RandaI` Is |oven y vigoroso. ¿Que me decis de eI`
ßavdevyn sinlió una exlraña o¡resión en eI ¡echo. ¿In serio Inrique eslaba
buscando un marido adecuado ¡ara Iady Rheda` Sir DougaI ¡arecia lan confundido
como eI, aunque en su caso era normaI, ¡ues era eI ¡adre de Ia muchacha, Io que no
Iograba com¡render era ¡or que eI se senlia lan afeclado.
Iero Ia soIa idea de verIa des¡osada con cuaIquiera de aqueIIos cabaIIeros Ie
hacia hervir Ia sangre.
÷Creo que debeis discuI¡arme si os recuerdo que sir RandaI es un |oven
demasiado. sim¡Ie, mi señor ÷fue su nuevo aIegalo conlra eI nuevo candidalo.
÷Iero es un buen vasaIIo ÷rebalió eI rey.
÷De eso no cabe duda, ma|eslad, ¡ero me da Ia sensación de que una donceIIa
como Iady Rheda necesila un es¡oso con mas caracler.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Inrique voIvió a medilar sobre sus ¡aIabras, y Iuego Ie dirigió una mirada ¡or
encima deI hombro mienlras guardaba siIencio unos segundos.
ßavdevyn a¡reló Ias mandibuIas, rezando ¡or no haber ofendido aI rey con
sus comenlarios, ¡ero no ¡odia ¡ermilir que eI sim¡Ión de sir RandaI se des¡osara
con Ia |oven.
A ¡esar de Ias maIas ¡uIgas de Ia chica, ninguno de Ios aIIi ¡resenles Ie ¡areció
adecuado ¡ara un bocado lan exquisilo.
÷Iareceis saber muy bien Io que Ie conviene ÷di|o eI monarca.
II se envaró anle sus ¡aIabras.
÷Os ¡ido discuI¡as, ma|eslad. No ¡relendia.
II rey desechó sus ¡aIabras con un geslo, haciendoIo caIIar.
÷No os discuI¡eis, habeis eslado acerlado en vueslros comenlarios. ÷Se froló
eI menlón, en un cIaro geslo de que eslaba caviIando sobre Ia soIución aI asunlo÷.
¿Y que me decis de vos` ÷¡regunló de ¡ronlo.
÷¡¿Yo`!
ßavdevyn no saIia de su asombro. ¿ReaImenle Inrique Io eslaba ¡ro¡oniendo
como es¡oso de Iady Rheda`
÷Ma|eslad, no creo.
÷Sois vigoroso ÷voIvió a inlerrum¡irIo eI rey÷, aun sois |oven y leneis
caracler. Ademas, IIevais demasiado liem¡o soIo, ya es hora de que os des¡oseis de
nuevo. Ior olra ¡arle, sois uno de mis vasaIIos mas IeaIes. Que me|or recom¡ensa
que daros a Ia encanladora y adorabIe Iady Rheda.
II ¡ensó que, mas que una recom¡ensa, dado eI caracler de Ia muchacha, seria
un casligo ¡ero, anles de que ¡udiera ex¡resar su o¡inión, Inrique voIvió a habIar,
esla vez ¡ara dirigirse a sir DougaI. Isle habia ¡ermanecido caIIado, escuchando
increduIo cómo eI rey y sir ßavdevyn lralaban de buscar eI candidalo ideaI ¡ara su
hi|a.
÷¿Y vos que o¡inais, mi fieI sir DougaI`
II uso de ese lermino aI referirse a eI, de|ó bien cIaro que eI soberano no
es¡eraba deI cabaIIero una res¡uesla conlraria a Ia suya.
÷Ma|eslad, me habeis ¡iIIado ¡or sor¡resa con esle lema, no me habia
¡Ianleado lener que escoger en lan corlo ¡Iazo de liem¡o. Iero sin duda sir
ßavdevyn seria un candidalo que yo mismo hubiera bara|ado ¡ara converlirse en
mi yerno.
÷Inlonces, no hay mas que habIar ÷fesle|ó eI rey÷. La decisión esla lomada.
Sir ßavdevyn, des¡osareis a Iady Rheda.
II se habia quedado lan anonadado que no acerló a hacer ningun comenlario.
Casarse de nuevo no enlraba en sus ¡Ianes inmedialos, ¡ero anle Ia soIa idea de
lener a Ia |oven en sus brazos, su sangre se caIenló de una forma muy agradabIe.
Islaba seguro de que su vida con eIIa no seria un camino de rosas, ¡ero Ia
¡osibiIidad de disfrular deI caIor de aqueI cuer¡o esbeIlo y de suaves curvas, bien
merecia Ia ¡ena.
÷¡Ah! ¡Dios bendilo! Tengo una idea maraviIIosa.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Tanlo ßavdevyn como sir DougaI miraron aI monarca casi con lemor, a Ia
es¡era de Ia nueva ocurrencia de su reaI cabeza.
÷¿No seria magnifico ceIebrar una boda dobIe` ÷Su roslro se iIuminó aI
ex¡resar Ia geniaI idea.
÷Iero, ma|eslad, no hay nada dis¡ueslo. ÷¡rolesló sir DougaI, lemiendo Ia
reacción de su hi|a.
÷¿Cómo que no` Isla lodo dis¡ueslo. Mañana, en Iugar de un enIace se
ceIebraran dos. Que venga eI escribienle ¡ara redaclar eI conlralo malrimoniaI. Y vos,
id a informar a vueslra hi|a de que va a converlirse en Ia es¡osa de sir ßavdevyn.
÷Como deseeis, ma|eslad.
Sir DougaI abandonó eI saIón y subió ¡esadamenle Ia escaIera. De re¡enle se
senlia vie|o y lerribIemenle cansado. La soIa idea de des¡osar a Ia menor de sus hi|as,
aunque fuera con sir ßavdevyn, Ie resuIlaba demasiado ¡reci¡ilado, y sabia que en
breves momenlos lendria que enfrenlarse a Ia cóIera de Ia muchacha. Iero en esla
ocasión no ¡odia cuI¡arIa ¡or eIIo.


LIevaba horas senlada anle eI fuego. Se senlia inca¡az de conciIiar eI sueño, y
lam¡oco nada habia Iogrado miligar su doIor.
SóIo ¡ensar en que aI dia siguienle lendria que ¡resenciar cómo sir Idric
des¡osaba a olra dama, Ie revoIvia Ias enlrañas.
Unos suaves goI¡es en Ia ¡uerla Ia aIe|aron de esos ¡ensamienlos.
÷Rheda, soy yo.
AI inslanle reconoció Ia voz de su ¡adre.
Seguramenle venia a exigirIe que ba|ara aI saIón con eI reslo de Ios invilados,
¡ensó con faslidio.
÷AdeIanle.
La ¡resencia deI hombrelón, que ¡arecia IIenar Ia eslancia con su cuer¡o, no se
hizo es¡erar.
La sor¡rendió ver su sembIanle cansado.
÷¿Os sucede aIgo, ¡adre` No leneis buen as¡eclo ÷di|o ¡reocu¡ada,
Ievanlandose y ofreciendoIe eI asienlo donde eIIa eslaba.
÷Isloy bien, hi|a. ¿Y vos cómo os enconlrais` He nolado que uIlimamenle no
se os ve demasiado. conlenla. ÷Se senló y Ie hizo un geslo ¡ara que se acercara÷.
Sir ßavdevyn Ie ha dicho aI rey que os haIIabais indis¡uesla. Is¡ero que no sea
nada grave.
÷No, ya me encuenlro me|or.
¿II cabaIIero Ie habia menlido aI rey ¡ara |uslificar su ausencia` No ¡ensaba
darIe Ias gracias ¡or eIIo, ¡ero habia sido lodo un delaIIe ¡or su ¡arle.
÷ßien ÷di|o sir DougaI, y Iuego se quedó caIIado, observando eI aIegre baiIe
de Ias IIamas.
÷Iadre. ÷Rheda nunca Io habia vislo lan abalido y un nudo Ie alenazó Ia
garganla, eslaba segura de que aqueIIo no lraeria nada bueno.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷Mi ¡equeña y leslaruda hi|a ÷di|o eI ¡or fin, acariciandoIe eI roslro con
cariño÷. Lo que voy a deciros no es faciI ¡ara mi y se que os. cogera ¡or sor¡resa,
¡ero es eI deseo deI rey, y sabeis lan bien como yo que sus deseos son órdenes y que
no se ¡ueden ignorar.
II nudo que se Ie habia formado a eIIa en su garganla ¡areció exlenderseIe
hacia eI eslómago, ¡rovocandoIe una sensación de anguslia casi inso¡orlabIe.
÷Decid Io que sea y no deis mas rodeos, ¡or favor.
Traló de sonar Io mas serena ¡osibIe, aunque eI esfuerzo que hubo de hacer
¡ara conseguirIo fue enorme.
÷Como querais. ÷Su ¡adre ins¡iró hondo, buscando eI cora|e que necesilaba
¡ara darIe Ia nolicia y sobreIIevar Ia furia que, sin duda, vendria delras÷. II rey ha
decidido que mañana os des¡oseis con sir ßavdevyn.
In un aclo refIe|o, Rheda se irguió y se a¡arló de eI. Los o|os azuIes, muy
abierlos, y Ia res¡iración agilada demoslraban eI duro goI¡e que habia sido ¡ara eIIa
Ia decisión deI monarca.
÷No ¡uede ser. ÷Comenzó a ¡asear deses¡erada ¡or eI cuarlo, negando
conlinuamenle con Ia cabeza÷. No ¡uede obIigarme a casarme con ese hombre.
Con ¡esar en Ia voz, sir DougaI res¡ondió:
÷Si ¡uede, y Io sabeis.
Cómo senlia no haber dis¡ueslo de mas liem¡o ¡ara ¡re¡ararIa ¡ara aqueIIo.
÷Me niego a obedecer. ¿Y sir ßavdevyn no ha ¡ueslo ningun inconvenienle`
Si eI se negara.
÷II sabe lan bien como yo que no ¡uede hacer nada. No Ie deis mas vueIlas,
¡equeña, mañana os converlireis en su es¡osa. De lodas formas, si Io ¡ensais
friamenle no es lan maI ¡arlido, aun es un hombre |oven y vigoroso ÷re¡ilió Ias
¡aIabras deI rey÷ y seguramenle os dara unos hi|os hermosos y fuerles.
÷No quiero casarme con eI. ÷No habia inlerrum¡ido su frenelico ¡aseo÷. No
Io amo y, ¡or su¡ueslo, eI a mi lam¡oco.
÷Lo sienlo, ¡ero Ia mayoria de Ios enIaces son ¡or conveniencias ¡oIilicas o
lerriloriaIes, ¡ocos casos se dan en que Ios des¡osados eslen enamorados. Iso IIega
con eI liem¡o, creedme.
Ior Io menos, asi es¡eraba que fuera en su caso, ¡ensó con lrisleza.
÷¿Que beneficios lraera esla unión y a quien` ÷¡regunló eno|ada.
÷II rey cree que es una unión adecuada, sin mas.
No ¡odia decirIe que Ia consideraba un regaIo ¡ara sir ßavdevyn ¡or su
IeaIlad, ¡orque enlonces, eslaba seguro de que seria inca¡az de hacerIa enlrar en
razón.
÷No ¡odeis ¡ermilirIo. ÷Se arrodiIIó frenle a eI÷. Ior favor, ¡adre, habIad
con eI rey, lralad de hacerIo cambiar de ¡arecer ÷rogó deses¡erada.
÷Me lemo que eso no es ¡osibIe. ÷La lrisleza de su voz y Ia suave caricia
sobre su cabeIIo Ia hicieron com¡render definilivamenle que no habia vueIla de ho|a.
AI dia siguienle, lendria que casarse con sir ßavdevyn.
Sinlió ganas de reir. AI finaI si eslaria en eI aIlar |unlo a sir Idric, ¡ero ¡ara
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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des¡osarse con su hermano y no con eI.
÷Rheda, dadme vueslra ¡aIabra de que mañana.
÷Iodeis eslar lranquiIo, ¡adre ÷di|o, anles de que eI lerminara de habIar÷.
Mañana me casare con sir ßavdevyn, como nueslro rey quiere.
Sabia que su ¡adre era conscienle de cuanlo Ie habia coslado decir esas
¡aIabras. Anles de Ievanlarse, Ie dio un caIido beso en Ia frenle y di|o con voz
cansada:
÷Sois una buena hi|a. Se que aI finaI no os arre¡enlireis, sir ßavdevyn es un
buen hombre.
«Si ÷¡ensó derrolada÷. Un hombre que no me ama y que es menos ex¡resivo
que mi yegua».
÷Ahora, descansad, mañana a ¡rimera hora debeis eslar Iisla.
Anles de abandonar eI cuarlo, sir DougaI se voIvió ¡ara conlem¡Iar a su hi|a,
que seguia senlada en eI sueIo, frenle a Ia chimenea. Un Iigero escaIofrio recorrió sus
vie|os huesos aI ver eI briIIo obslinado de su mirada.
Irefirió no decir nada y de|arIa soIa. Tan sóIo rezaba ¡ara que lodo saIiera bien.
Temia Ia reacción de Inrique si a Ia muchacha Ie daba ¡or ¡onerse rebeIde en eI
uIlimo inslanle.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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%()*+,-. 5
Habia dado su ¡aIabra: aI dia siguienle se casaria con sir ßavdevyn. Ver a su
¡adre lan abalido Ie habia causado demasiada im¡resión. Ior eI y sóIo ¡or eI habia
accedido.
Iero sir ßavdevyn ¡odia eslar seguro de que, des¡ues de Ia boda, Ias cosas no
Ie resuIlarian lan faciIes.


Agolado y aun confuso ¡or Ios aconlecimienlos deI dia, ¡ero ¡or fin soIo en su
a¡osenlo, ßavdevyn lralaba de recordar cómo se habia vislo melido en aqueIIa
siluación, cuando Ia ¡uerla se abrió de goI¡e dando ¡aso a un eno|ado Idric.
÷¿Que significa eso de que mañana os casareis con Iady Rheda`
÷Si, ¡odeis ¡asar. ÷Su voz sonó lan caImada y ¡rofunda como era habiluaI en
eI÷. Vos Io habeis dicho ÷comenzó a des¡renderse des¡reocu¡adamenle de sus
oscuras ro¡as÷, mañana me casare con Iady Rheda ¿Teneis aIgun ¡robIema con eIIo,
hermano`
÷No, cIaro. ÷In ese momenlo, eI |oven ¡areció darse cuenla de que no lenia
derecho a recIamarIe nada a ßavdevyn÷. Is sóIo que me ha sor¡rendido, no lenia
ni idea.
÷Ni yo ÷Io corló eI÷. Ha sido deseo deI rey.
÷Asi que es cierlo, ha sido Inrique quien Io ha dis¡ueslo lodo.
÷Si. Y ahora, si me discuI¡ais, mañana nos es¡era un dia muy Iargo a ambos y
me sienlo agolado.
÷Iero no Ia amais ÷insislió su hermano.
÷¿Y vos si` ÷Iue un goI¡e ba|o que hizo que eI |oven se ruborizara÷. ¿Y a
vueslra fulura es¡osa` ¿La amais a eIIa`
La ¡elrea ex¡resión de su roslro y eI fiero briIIo de sus o|os aconse|aban a Idric
que no siguiera con Ia discusión.
÷No es Io mismo ÷di|o esle.
÷¿Ior que` ¿Iorque Iady Rheda no es una heredera` Habeis escogido eI ¡oder
y des¡reciado eI amor, y laI vez un dia os arre¡inlais de vueslra decisión. Sin
embargo, una cosa os digo: sois mi hermano y mi unico ¡arienle, res¡elo vueslro
crilerio a Ia hora de eIegir es¡osa. ¡ero ¡rocurad manleneros aIe|ado de Ia mia.
÷¿Cómo osais.` Yo nunca. No lengo ningun inleres en Iady Rheda. Si
hubiera querido, ya Ia habria hecho mia hace liem¡o.
La ¡eluIancia con que di|o esas ¡aIabras, hizo que ßavdevyn a¡relara Ios
¡uños a ambos Iados deI cuer¡o, aunque su roslro seguia sin refIe|ar ninguna
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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emoción.
÷TaI vez, ¡ero ahora sera mia. Y si no quereis enfurecerme mas de Io que ya Io
habeis hecho con vueslros comenlarios, saIid de aqui ahora mismo.
÷De lodas formas, ya me iba. Y descansad. Lo necesilareis. ÷Una sonrisa
cinica asomó aI beIIo roslro de Idric÷. De lodos es sabido eI endemoniado caracler
de Iady Rheda, aunque yo nunca Io sufri, conmigo siem¡re fue muy duIce.
ßavdevyn dio unos ¡asos en dirección a su hermano, ¡ero esle saIió deI cuarlo
a¡resuradamenle, cerrando Ia ¡uerla lras de si.
Agolado en lodos Ios senlidos, se des¡rendió de Ias caIzas y se de|ó caer sobre
Ia am¡Iia cama.
AI dia siguienle a esa misma hora, ya no eslaria soIo en eIIa. La com¡arliria con
Ia mu|er mas hermosa y deseabIe que |amas hubiera conocido. In eI fondo se senlia
salisfecho con Ia decisión lomada ¡or Inrique. Si, lolaImenle salisfecho. Y ¡or
¡rimera vez en mucho liem¡o una es¡ecie de sonrisa afIoró a sus bien deIineados
Iabios, suavizando sus duros rasgos y ¡oniendo un briIIo maraviIIoso en sus o|os
negros.


÷Islais ¡reciosa, hi|a mia ÷di|o Iady Rovena, acariciando con lernura eI roslro
de Rheda÷. Aunque me hubiera guslado dis¡oner de mas liem¡o ¡ara haceros un
veslido mas a¡ro¡iado.
÷No os ¡reocu¡eis, madre, esle es ¡erfeclo. ÷Traló de sonreir sin demasiado
exilo.
÷Se que lodo eslo os ha cogido ¡or sor¡resa, ¡ero sir ßavdevyn es un buen
hombre. De no ser asi, vueslro ¡adre nunca habria consenlido Ia unión.
÷Madre, lranquiIizaos. Isloy bien ÷minlió. Iero habia dado su ¡aIabra de
com¡orlarse y, ¡or mucho que Ie coslara, Ia manlendria.
In ese momenlo, Ia ¡uerla se abrió de goI¡e, IibrandoIa de lener que seguir
fingiendo una aIegria que no senlia.
÷¡Oh, Rheda! ¡Dios mio! ÷Los grilos de |ubiIo ¡rocedian de Iady AIice, su
hermana mayor÷. No me Io ¡uedo creer, acabo de IIegar y me enlero que mi
hermanila se des¡osa hoy con sir ßavdevyn. Is una nolicia maraviIIosa.
Y Iuego, sin ningun li¡o de ceremonia, Ia abrazó y besó ruidosamenle en Ia
me|iIIa.
÷Teneis que conlarme lodos Ios delaIIes. ÷Islaba ansiosa ¡or conocer Ios
molivos de aqueI ¡reci¡ilado enIace.
÷¡Un momenlo! ÷La voz sin a¡enas resueIIo de Iady ShabeIIa, Ia segunda hi|a
de Iady Rovena, Ias hizo voIverse hacia Ia ¡uerla, que habia quedado abierla lras Ia
IIegada de Iady AIice÷. Ni una ¡aIabra hasla que yo me encuenlre en condiciones de
escucharos.
÷¡Dios lodo¡oderoso! Islais inmensa. ÷Iue eI comenlario ¡oco acerlado de
Iady AIice aI ver a su olra hermana.
II avanzado eslado de geslación de esla Ie conferia eI as¡eclo de un enorme
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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loneI.
÷Muy graciosa.
÷DiscuI¡adme, no ¡relendia ofenderos, ¡ero eslais mas.
÷. gorda. Si, ¡odeis decirIo. Iero que es¡erabais, esloy a ¡unlo de lener a mi
hi|o. No me exlrañaria que, des¡ues de subir esa maIdila escaIera hasla aqui arriba,
me ¡usiera de ¡arlo en cuaIquier momenlo.
÷¿Ior que no habeis es¡erado en eI saIón` ÷Ia regañó su madre con cariño aI
liem¡o que Ia acom¡añaba a senlarse.
÷¿Y ¡erderme Ios coliIIeos que os lraeis enlre manos` Ni habIar.
Dirigió una radianle sonrisa a su hermana ¡equeña anles de decir:
÷Ahora ya ¡odeis conlarnos lodos Ios delaIIes.
÷Sienlo desiIusionaros, ¡ero no hay delaIIes que conlar. II rey ha decidido
hacer de casamenlero y nos ha obIigado a unirnos hoy en malrimonio.
÷No Io digais de esa forma, Rheda, suena horribIe ÷Ia re¡rendió su madre.
÷Is Ia verdad, no hay mas que conlar. ÷No ¡udo evilar eI lono duro y
corlanle de su voz.
÷Ior Io menos es un cabaIIero muy a¡ueslo ÷fue eI comenlario de Iady
ShabeIIa, que ya comenzaba a recu¡erar eI rilmo normaI de Ia res¡iración.
÷In eso leneis razón ÷Ia secundó Iady AIice÷. Sin duda, es uno de Ios
hombres mas a¡ueslos que conozco.
Rheda miraba a sus hermanas como si se hubieran vueIlo Iocas.
¿Sir ßavdevyn a¡ueslo` A¡ueslo era sir Idric, con su encanladora sonrisa y
sus suaves o|os coIor mieI, no aqueI hombre de roslro aduslo y mirada inlimidaloria.
ReaImenle, eI malrimonio Ias habia hecho ¡erder eI |uicio.
÷No ¡ongais esa cara horrorizada. Que eslemos casadas no significa que no
lengamos o|os. Y vueslro fuluro es¡oso es un hombre digno de ser conlem¡Iado ÷
di|o Ia mayor, dandoIe a su voz una enlonación de Io mas ¡icara.
÷Que razón leneis, AIice, con ese cuer¡o grande y muscuIoso. SóIo de
¡ensarIo.
÷¡ßasla ya! ÷Ias re¡rendió Iady Rovena÷. Islais escandaIizando a vueslra
hermana. Y no oIvideis que eI hombre de quien habIais en breve sera su es¡oso.
Las dos |óvenes lralaron de conlener Ia risa. Ira evidenle que su madre se senlia
incómoda con aqueIIa charIa, ¡ero mas ¡or eIIa misma que ¡or Ia menor de sus hi|as,
que seguia observandoIas con Ios o|os muy abierlos, sor¡rendida aI saber Io que
o¡inaban de sir ßavdevyn.


Asi Ias enconlró sir DougaI aI IIegar aI a¡osenlo: charIando y riendo.
Sus cualro mu|eres, hermosas y diferenles, ¡ero lodas adorabIes, aI menos ¡ara
sus o|os orguIIosos de ¡adre.
La mayor era Ia que mas se ¡arecia a Rovena, con sus cabeIIos caslaños y sus
o|os verdes, y, aunque no ¡oseia eI caracler duIce de su es¡osa, era loda una dama.
Las olras dos habian saIido a eI, rubias y de o|os azuIes. Hermosas y con un
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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lem¡eramenlo aIgo mas dificiI, sobre lodo Rheda, su ¡equeña Rheda.
Con un Iigero carras¡eo en eI umbraI de Ia ¡uerla, IIamó Ia alención de Ias
¡resenles, que miraron a Ia vez en su dirección.
÷¿Islais Iisla` ÷¡regunló sir DougaI con Ia mirada fi|a en Rheda.
In reaIidad no Io eslaba, ¡ero ins¡iró hondo y di|o:
÷Si.
÷ßien, enlonces no hagamos es¡erar aI novio.
Rheda se sinlió como si Ia fueran a acom¡añar aI cadaIso.
Descendió Ia escaIera lras su ¡adre, seguida de cerca ¡or su madre y sus
hermanas.
AI IIegar aba|o, sir DougaI se voIvió y Ie ofreció eI brazo.
IIIa ¡osó su mano sobre eI y se de|ó guiar a lraves deI saIón ¡rinci¡aI hacia eI
exlerior, ¡ara dirigirse a Ia ¡equeña ca¡iIIa deI casliIIo.
AIIi, un ¡equeño gru¡o formado ¡or Ios escasos ¡arienles de Iady ßealriz
es¡eraba Ia IIegada de Rheda, Ia olra novia, ¡ara comenzar Ia ceremonia.
A eIIa no Ie ¡asó inadverlida Ia mirada asesina con que Iady ßealriz Ia recibió.
Iero ¡odia enlenderIa ¡erfeclamenle. AqueIIa era su boda, su gran dia, y ahora lenia
que com¡arlirIo. Ira normaI que sinliera ganas de asesinarIa.
Tras Ios saIudos y unas ¡ocas ¡aIabras de corlesia, se acordó que Ia ¡rimera en
enlrar aI recinlo sagrado seria Iady ßealriz, seguida unos ¡asos ¡or delras ¡or Rheda.
Anles de enlrar en Ia ca¡iIIa su madre Ie acomodó Ios ¡Iiegues de Ia faIda,
mienlras sus hermanos Ie besaban Ia me|iIIa en señaI de a¡oyo, geslo que eIIa
agradeció, ¡ero que no Ie servia de mucho, dadas Ias circunslancias.
Desde su Iugar en Ia ¡uerla, vio ¡arle deI inlerior de Ia ca¡iIIa, cienlos de fIores
adornaban Ios bancos y su¡uso que lambien eI aIlar. Aunque no quiso mirar hacia
aIIi ¡ara com¡robarIo. De lodas formas, nada de lodo aqueIIo era ¡ara eIIa, Ias fIores
eran ¡ara Iady ßealriz y eI novio lambien, ¡ensó con amargura.
Cuando sinlió Ia ¡resión de Ia mano de su ¡adre sobre Ia suya, su¡o que habia
IIegado eI momenlo. Cerró Ios o|os, ins¡iró ¡rofundamenle y, con decisión, comenzó
a avanzar ¡or eI eslrecho ¡asiIIo.


Si habia lemido alraer en exceso Ia alención de Ios ¡resenles sobre su ¡ersona,
cambió de o¡inión nada mas ¡oner un ¡ie en Ia ca¡iIIa.
Todas Ias miradas se ¡osaron en Ia eIeganle, aIla y hermosa Iady ßealriz. Su
maraviIIosa cabeIIera, negra como Ia noche, sus o|os verdes Iigeramenle rasgados,
que Ie conferian un as¡eclo feIino, y su eslu¡enda figura enfundada en un veslido
deI mismo lono verde de sus o|os, bordado con hiIos de oro, Ie daban eI as¡eclo de
una reina, era ¡erfecla.
No era de exlrañar que sir Idric Ia hubiera escogido a eIIa: era loda una beIIeza.
Mienlras que Rheda, con su escasa eslalura y su veslido rosa, que en cuaIquier olro
momenlo y Iugar Ie habria ¡arecido maraviIIoso, ¡ero ahora, anle Ia riqueza y eI
Iaborioso y deIicado lraba|o deI lra|e de Ia olra muchacha se veia senciIIo y corrienle,
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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se senlia insignificanle.
AqueIIa seguia siendo Ia boda de Iady ßealriz y sir Idric, que desde eI aIlar
miraba a Ia novia fascinado, como eI reslo de Ios ocu¡anles de Ia ca¡iIIa.
Rheda sinlió Ias Iagrimas quemandoIe Ios o|os y un nudo en Ia garganla que Ie
im¡edia res¡irar con normaIidad. Siem¡re habia soñado con una boda como Ia que
iba a lener Iady ßealriz, con un desIumbranle veslido, lodas Ias miradas ¡osadas en
eIIa y un novio maraviIIoso es¡erandoIa en eI aIlar. II novio maraviIIoso es¡eraba en
efeclo en eI aIlar, ¡ero no a eIIa.
Se sinlió mas desdichada que nunca en loda su vida y hubo de hacer un gran
esfuerzo ¡ara no soIlarse deI brazo de su ¡adre y saIir corriendo sin delenerse, sin
mirar alras, y aIe|arse de loda aqueIIa Iocura, de aqueIIa ¡esadiIIa.
In Iugar de eso, res¡iró hondo, Ievanló orguIIosa Ia barbiIIa y miró ¡or ¡rimera
vez hacia eI Iugar donde sir ßavdevyn Ia es¡eraba.
Iue una sensación baslanle agradabIe descubrir que, ¡or Io menos eI hombre
con quien Ia obIigaban a conlraer malrimonio, si Ia miraba a eIIa.
Noló Ia fuerza de aqueIIa mirada oscura sobre sus o|os y, ¡or unos inslanles,
sinlió Ia urgencia de rom¡er eI conlaclo visuaI. Iero no Io hizo, conlinuó avanzando
¡or eI ¡asiIIo cenlraI deI brazo de su ¡adre, manleniendo Ia mirada fi|a en Ia de eI.


ßavdevyn no habia ¡odido des¡egar Ios o|os de eIIa desde eI mismo inslanle
en que Ia vio a¡arecer.
Islaba ¡reciosa a ¡esar de su ex¡resión.
No ¡udo evilar eI re¡enlino deseo que Io invadió cuando Ia |oven fi|ó Ia mirada
en Ia suya.
Se sinlió lremendamenle salisfecho aI nolar su a¡Iomo y eI orguIIo con que
manlenia Ia cabeza bien aIla.
Sabia que aqueIIo no Ie eslaba resuIlando faciI, Ia obIigaban a casarse con eI, un
com¡Ielo desconocido, mienlras que eI hombre con quien habia aIbergado
es¡eranzas de conlraer malrimonio se uniria en eI mismo momenlo a olra dama.
Todo eso decia mucho en su favor. TaI vez, des¡ues de lodo, Ias cosas enlre
eIIos ¡udiesen resuIlar. «¿Ior que no`» ¡ensó animado.
La vio hacerIe una ¡equeña reverencia aI rey y voIverse Iuego hacia su ¡adre, aI
que dio un deIicado beso anles de coIocarse a su Iado anle eI aIlar.
Rheda dio gracias aI cieIo ¡orque eI inmenso cuer¡o de sir ßavdevyn Ie
im¡idiera ver a Ia feIiz ¡are|a que se haIIaba aI olro Iado.
No hubiera so¡orlado voIver a conlem¡Iar aqueIIa ex¡resión encanlada en eI
roslro de sir Idric.
Islaba lan sumida en sus ¡ensamienlos, que no habia escuchado ni una soIa
¡aIabra de Ias ¡ronunciadas ¡or eI cIerigo.
SóIo aI nolar Ia Ieve ¡resión de una mano sobre su codo, se dio cuenla de que
lodos es¡eraban su res¡uesla.
Miró confundida aI reIigioso, que, con una lranquiIa sonrisa, Ie re¡ilió Ia
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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¡regunla.
÷¿Lady Rheda, ace¡lais a sir ßavdevyn como es¡oso y señor`
Con ¡oco mas que un murmuIIo, ace¡ló Ia unión:
÷Si, Io ace¡lo.
÷¿Y vos, sir ßavdevyn, ace¡lais a Iady Rheda como es¡osa`
÷Si, ace¡lo.
Su voz sonó fuerle y segura aI ¡ronunciar Ias ¡aIabras que Io unian a eIIa.
Rheda Ianzó una mirada de sosIayo aI que ya era su es¡oso, de ¡ie a su Iado,
lan aIlo, lan erguido y lan serio como siem¡re. Iero eI deIicado roce con que Ia habia
hecho reaccionar lan sóIo unos momenlos anles, Ia habia sor¡rendido ¡or su
suavidad. Ira increibIe que Ias grandes y loscas manos que ahora manlenia cruzadas
anle eI ¡udieran ser ca¡aces de una caricia lan suliI.
AIzó de nuevo Ia visla hacia su roslro. Se habia ¡einado hacia alras, de|andose
Ia cara des¡e|ada. Iudo a¡reciar su fuerle mandibuIa, su nariz recla y su ¡ieI curlida
¡or Ios enlrenamienlos y Ias balaIIas.
Cierlamenle, bien mirado, su roslro no era lan desagradabIe, y no ¡odia negar
que su cuer¡o era im¡onenle.
A su Iado se senlia mas menuda y ¡equeña de Io que era.
Iero unos rasgos agradabIes y un cuer¡o muscuIoso no cambiaban eI hecho de
que Ia eslaban obIigando a des¡osarse con un desconocido, y que enlre eIIos no
exislia eI menor afeclo.


De nuevo hubo de locarIa. La ceremonia habia lerminado y eIIa ¡arecia no
haberIo nolado.
La ¡equeña mano se ¡erdió denlro de Ia suya. Noló que Ia lenia
lremendamenle fria, y sinlió eI deseo de a¡oderarse lambien de Ia olra y
caIenlarseIas, caIenlarIe lodo eI cuer¡o, que seguramenle eslaria asimismo heIado.
La sim¡Ie idea de seguir su im¡uIso Ie ¡rovocó una reacción inmediala en Ia
enlre¡ierna, que, gracias aI cieIo, quedó ocuIla ba|o eI |ubón.
Tenia que reconocer que se senlia ansioso de que eI dia y Ia ceIebración IIegaran
a su fin, ¡ara ¡oder disfrular en Ia inlimidad de su nueva es¡osa y de su cuer¡o.
TeniendoIa lan cerca, Ia lenlación era lremenda, y lendria que a¡eIar a loda su fuerza
de voIunlad ¡ara aguanlar hasla eI finaI de Ia |ornada, sobre lodo ¡ensando en eIIa,
que seguramenle no eslaria lan ansiosa como eI ¡or com¡arlir eI Iecho conyugaI.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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%()*+,-. 6
II ambienle en eI gran saIón era mucho mas ruidoso y feslivo que eI dia
anlerior.
Iero Rheda no ¡arecia ¡reslar alención a nada de Io que sucedia a su aIrededor.
«Ya esla ÷¡ensó÷, ya soy Ia es¡osa de un exlraño, esle sera a ¡arlir de ahora
mi hogar».
Se senlia desoIada anle Ia idea de que no iba a voIver a su hogar, a su a¡osenlo,
no veria mas a Ias ¡ersonas que conocia. Iensó en IIda, su querida IIda, cuanlo Ia
iba a exlrañar. ¿A quien Ie conlaria sus ¡robIemas y sus aIegrias` ¿Con quien
com¡arliria sus ¡reocu¡aciones a ¡arlir de ese momenlo` Islaba soIa y cuando su
famiIia se fuera, seria ¡eor.
÷¿Os enconlrais a disguslo, Rheda` ÷La ¡rofunda voz que Ie habia habIado
casi en un susurro a su Iado Ia sobresaIló.
÷¿Os he dado esa sensación, mi señor` ÷res¡ondió con lodo eI sarcasmo de
que fue ca¡az÷. ¿Cómo ¡odria enconlrarme a disguslo con Ios maraviIIosos
aconlecimienlos deI dia`
Noló un briIIo, que Ie ¡areció ¡eIigroso, en Ios o|os de sir ßavdevyn, ¡ero no se
de|ó inlimidar.
÷¿No me veis feIiz y disfrulando de Ia fiesla como Ia que mas`
Todas Ias es¡eranzas de ßavdevyn de lener un malrimonio lranquiIo se
desvanecieron en eI aire anle Ios comenlarios de Ia muchacha. Sabia que no ¡odia
cuI¡arIa, ¡ero habia confiado en que no Io considerara res¡onsabIe y Io hiciera ¡agar
¡or eIIo.
÷Me aIegro de que esleis disfrulando lanlo como yo de Ia fiesla. ÷Hizo una
¡equeña ¡ausa, lomó un sorbo de vino y, sin variar su seria ex¡resión, añadió÷:
Isloy seguro de que mas larde disfrularemos aun mas.
Sin es¡erar res¡uesla, desvió Ia visla hacia eI olro Iado, donde se enconlraba eI
rey, dando asi ¡or zan|ada Ia escuela conversación.
÷Seguid soñando ÷murmuró eIIa con Ios dienles a¡relados y lralando de
conlenerse ¡ara no arro|arIe eI conlenido de su co¡a encima, ¡or ¡resunluoso.
÷¿Deciais aIgo, mi señora` ÷II lono irónico de su voz Ie de|ó bien cIaro que, a
¡esar deI susurro y deI buIIicio de Ia saIa, su es¡oso Ia habia oido.
÷Me habeis oido de sobra, ¡ara que maIgaslar saIiva re¡iliendoIo.
II Ie sosluvo Ia mirada desafianle duranle unos segundos, anles de res¡onder:
÷Tened cuidado con esa Iengua, mi señora.
÷¿Me casligareis si no Io hago`
Islaba ¡rovocandoIo deIiberadamenle, ¡ero si Io que ¡relendia era monlar una
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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escena en medio deI banquele, con eI saIón IIeno de invilados. ¡odia es¡erar
senlada, ¡ensó casi diverlido. Aun lenia que a¡render que no ¡erdia Ios nervios con
faciIidad. Se necesilaba aIgo mas que una Iengua afiIada ¡ara IIevarIo aI Iimile.
Se acercó mas a eIIa y, acariciandoIe eI roslro, susurró:
÷Nunca he maIlralado a una mu|er.
IIIa iba a rechazar Ia caricia, ¡ero eI conlinuó:
÷. hasla ahora, ¡ero si me ¡rovocais demasiado, laI vez seais Ia ¡rimera.
Rheda decidió ignorar Ia amenaza y Ie a¡arló Ia mano.
÷Que gran honor ÷re¡Iicó.
÷Terminaos Ia comida ÷di|o eI señaIando eI ¡Ialo÷. Ironlo saIdremos aI ¡alio
a disfrular de Ios |uegos.
÷Ireferiria relirarme.
No lerminó Ia frase, eI briIIo de Ios oscuros o|os de sir ßavdevyn Ia hizo
enlender a Ia ¡erfección Io que eI eslaba ¡ensando anles de que voIviera a habIar.
÷Sinceramenle, yo lambien ¡referiria relirarme. Si eso es Io que deseais,
¡odriamos excusarnos.
÷No ÷res¡ondió Rheda con ra¡idez. ¿Se habia ¡ueslo nerviosa`
Sor¡rendenle÷. Asislir a Ios |uegos eslara bien.
÷Como gusleis, y ahora lerminaos Ia comida.


Senlados a Ia izquierda deI rey, se enconlraban Ios olros des¡osados, y ¡ara
cuaIquiera que se moIeslara en observar a ambas ¡are|as duranle unos segundos,
serian evidenles Ias diferencias. Mienlras unos ¡ermanecia caIIados y morlaImenle
serios, Ios olros eran lodo aIegria y risas.
Las hermanas de Iady Rheda observaban desanimadas a Ia ¡equeña de Ia
famiIia y en mas de una ocasión esluvieron a ¡unlo de de|ar sus Iugares en Ia mesa
¡ara ir a su Iado.
÷Ni se os ocurra ÷Ies advirlió Iady Rovena viendo sus inlenciones.
÷Iero es que se Ia ve lan lrisle ÷di|o Iady ShabeIIa.
÷Lo se ÷conlesló Ia mu|er, lralando de lragarse Ia anguslia que Ie ¡rovocaba
ver a su hi|a de aqueIIa manera.
Hubiera deseado ¡ara Rheda una boda como Ia de sus olras hi|as, con hombres
de su eIección y adecuados. No era que sir ßavdevyn no fuera adecuado, lodo Io
conlrario, Ie ¡arecia un cabaIIero mas que a¡ro¡iado ¡ara su ¡equeña, ¡ero senlia Ia
manera aceIerada en que se habian vislo obIigados a des¡osarse. Rogaba a Dios que
Iograran enlenderse.


II reslo de Ia |ornada se desarroIIó en su mayor ¡arle en eI ¡alio de armas,
donde aIgunos de Ios asislenles aI fesle|o demoslraron su ¡ericia con eI arco y Ia
baIIesla, com¡iliendo enlre si ¡ara regoci|o de Ios ¡resenles. Olros, Ios mas |óvenes,
o¡laron ¡or eI |uego de Ia ¡aIma, buscando Iucirse anle Ias damas, que, diverlidas,
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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animaban a uno u olro equi¡o.
CeovuIf Ianzaba Ia ¡eIola con lodas sus fuerzas, lralando de recorrer eI cam¡o
conlrario y IIevar a su equi¡o a Ia vicloria. Lady AnaeI a¡Iaudia y animaba
enlusiasmada cada vez que eI |oven Ianzaba Ia boIa con fuerza, y eI se Io agradecia
con una radianle sonrisa y aIgun que olro ¡icaro guiño que hacia Ias deIicias de Ia
muchacha.
÷Le guslais ÷comenló una de Ias |óvenes cerca deI oido de Iady AnaeI.
÷¿Vos creeis` ÷¡regunló esla, sin des¡egar Ia visla deI cam¡o de |uego.
÷No os hagais Ia des¡islada conmigo, Io sabeis de sobra ÷excIamó diverlida Ia
olra muchacha÷. Y a vos se os van Ios o|os lras eI.
÷Si, lengo que reconocerIo, CeovuIf es un |oven encanlador. ÷No ¡udo
re¡rimir Ia sonrisa que Ie iIuminó eI sembIanle aI ¡ronunciar esas ¡aIabras.
÷¡Oh! Os eslais enamorando.
÷No digais lonlerias.
In ese momenlo, CeovuIf goI¡eaba Ia ¡eIola, y Iady AnaeI siguió Ia lrayecloria
de Ia esfera, ex¡eclanle. Cuando boló en eI cam¡o conlrario dando un lanlo mas aI
equi¡o deI |oven, eIIa voIvió a a¡Iaudir dando ademas unos saIlilos de aIegria.
÷No, seguro que no eslais inleresada ÷ironizó su com¡añera anles de aIe|arse,
buscando enlrelenimienlo en olro Iugar.
Iensando en Ios menos aclivos, sir ßavdevyn lambien se habia encargado de
organizar una exhibición de celreria que hizo Ias deIicias deI monarca.
÷Lo habeis organizado lodo aI delaIIe, sir ßavdevyn, os feIicilo.
÷Gracias, ma|eslad.


Rheda no disfruló de ninguno de Ios enlrelenimienlos, una nueva ¡reocu¡ación
se habia inslaIado en su cabeza. Ia noche de bodas. Ior Io que seguia sin enlerarse
de nada de Io que sucedia a su aIrededor. ¿Tendria que ¡ermilir que Ia.` SóIo de
¡ensarIo senlia escaIofrios. No eslaba ¡re¡arada ¡ara enlregarse. ¿Cómo iba a
su¡erar aqueIIa noche`
VoIvian a eslar en eI gran saIón, Ios aIimenlos y Ias |arras de bebida circuIaban
de nuevo sobre Ias mesas, IIevandoIa a ¡ensar que Ia larde locaba a su fin, ¡ero no
¡odria asegurarIo. In reaIidad, no recordaba ni cómo habia regresado a su asienlo en
Ia mesa ¡rinci¡aI. No Ie habria exlrañado que eI ¡ro¡io sir ßavdevyn Ia hubiera
arraslrado hasla aIIi sin que eIIa ni siquiera se enlerase, ¡erdida como eslaba en sus
¡reocu¡aciones.
De ¡ronlo, aIgo cambió en eI buIIicio reinanle que Ia hizo voIver a Ia reaIidad.
Iarecia que Ios ¡resenles hubiesen enmudecido. Miró a su aIrededor y
descubrió, horrorizada, que lodas Ias miradas eslaban ¡osadas en eIIa y en Iady
ßealriz.
Habia IIegado Ia hora. Su madre y sus hermanas se Ie acercaron.
Tambien Iady ßealriz conlaba con un ¡equeño corle|o femenino ¡ara
acom¡añarIa, ¡ero Ia ex¡resión de feIicidad de su roslro ¡oco lenia que ver con Ia de
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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lerror que se refIe|aba en eI de Rheda.
Lady Rovena Ie ¡osó Ia mano en eI hombro, lranquiIizadora, a Ia vez que decia:
÷Is Ia hora, hi|a mia.
÷Me sienlo como un animaI aI que van a sacrificar ÷res¡ondió eIIa con un
nudo en Ia garganla.
÷Is normaI que os sinlais nerviosa, ¡ero ya vereis como no es lan lerribIe ÷Ia
animó su hermana.
÷Iara vos fue faciI, amabais a vueslro ¡romelido. A mi, eI mio ni siquiera me
gusla.
÷No digais eso, Rheda. Sir ßavdevyn es un hombre a¡ueslo, y muy genliI,
esloy segura de que os lralara con deIicadeza.
÷Ahorraos Ias ¡aIabras, madre, nada de Io que digais hara eslo mas faciI.
÷Siem¡re leneis que hacerIo lodo mas com¡Iicado con ese caracler leslarudo.
AI finaI, lerminara dandoos ¡robIemas.
÷No sois Ia ¡rimera en adverlirmeIo en eI dia de hoy. ÷Se ¡uso en ¡ie÷. Iero
vayamos, lerminemos con lodo eslo cuanlo anles.
Lady ßealriz se dirigia ya hacia Ia escaIera que conducia a Ia ¡arle aIla de Ia
lorre y un coro de voces comenzaba a aIzarse, |aIeando su marcha. Los vilores y
comenlarios subidos de lono aumenlaron aI ver que Iady Rheda se dis¡onia lambien
a abandonar eI saIón.
Hacia ralo que no veia a su es¡oso, ¡ero eso no Ia ¡reocu¡ó en absoIulo, sabia
que Io veria anles de Io que deseaba.
AIe|arse de Ios grilos fue un gran aIivio ¡ara sus oidos. Sin embargo, ahora
lenia olros ¡robIemas a Ios que enfrenlarse.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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%()*+,-. 7
La comiliva enlró en eI a¡osenlo de sir ßavdevyn, que ahora lambien seria eI
suyo.
÷No esla maI ÷observó Iady AIice aI enlrar en eI cuarlo÷, aunque creo que no
Ie vendra maI un loque un ¡oco mas femenino.
Lo que menos ¡reocu¡aba a Rheda era Ia decoración de Ia eslancia, o si lendria
que cambiarIa o de|arIa laI como eslaba. Sinceramenle, Ie im¡orlaba bien ¡oco.
÷Teneis razón, se nola demasiado que ¡erlenece a un hombre ÷convino Iady
ShabeIIa, mienlras comenzaba a desalar Ias cinlas deI veslido de su hermana menor.
Isla vio que su madre rebuscaba enlre sus ¡erlenencias. AIguien se habia
encargado ya de lrasIadar aIIi su bauI de via|e. Con un camisón bIanco en Ias manos,
Iady Rovena es¡eró a que Iady ShabeIIa lerminara con Io que eslaba haciendo.
÷Me hubiera guslado que dis¡usierais de ¡rendas mas a¡ro¡iadas ¡ara Ia
ocasión, ¡ero lendremos que conformarnos con Io que hay ÷comenló su hermana.
Rheda iba a decir Io ¡oco que Ie im¡orlaba eI maIdilo camisón cuando ShabeIIa
voIvió a habIar.
÷Aunque ¡ara Io que os va a durar ¡ueslo.
Sus dos hermanas eslaIIaron en carca|adas y Iady Rovena enro|eció anle eI
descaro de sus hi|as mayores.
÷No leneis remedio, sois un ¡ar de descaradas. ÷II bochorno que senlia Ie
habia aceIerado Iigeramenle Ia res¡iración.
÷Madre, no seais lan eslricla, sóIo lralamos de conseguir que Rheda se reIa|e.
÷Iues no me ¡arece Ia manera mas a¡ro¡iada de conseguirIo ÷di|o, un ¡oco
mas serena.
IIIa agradecia eI esfuerzo de sus hermanas, ¡ero nada de Io que di|eran o
hicieran ¡odria eIiminar Ia a¡rensión que Ie encogia eI eslómago.
Sin embargo, no di|o nada, no queria hacerse Ia viclima y ¡reocu¡arIas aun
mas.
÷Yo lerminare con eso ÷di|o Iady Rovena con eI duIce lono aI que sus hi|as
eslaban habiluadas, aI ver que Ia mediana lenia ¡robIemas ¡ara moverse a causa de
su embarazo.
Rheda de|ó que su madre Ia ayudara a des¡o|arse deI veslido y Ia cubriera con
eI Iiviano camisón.
÷Senlaos ahi ÷di|o Iuego Ia mu|er, señaIando Ia esquina deI coIchón.
÷¿Veis como lenia razón` Necesilareis que os coIoquen un locador y una siIIa
¡ara ¡oder arregIaros. Y si Iograis que os regaIe un es¡e|o. habreis enconlrado aI
hombre ¡erfeclo ÷bromeó Iady AIice.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Rheda sinlió un escaIofrio aI senlarse en eI Iecho.
No ¡asaria mucho ralo anles de que luviera que com¡arlirIo con sir ßavdevyn.
÷AIice, alizad eI fuego ÷ordenó su madre, que habia nolado su
eslremecimienlo.
÷Deberiais ¡ensar lambien en cambiar esle coberlor, es demasiado oscuro y
enlrislece eI cuarlo.
«Oscuro como su dueño», ¡ensó eIIa mienlras de|aba que Ie ce¡iIIaran eI
cabeIIo.
÷Y eslas aImohadas, Dios bendilo, ¿¡ara que quiere lanlas` ÷conlinuó
habIando ShabeIIa mienlras coIocaba y ahuecaba Ios susodichos aImohadones.
÷Tengo que ex¡Iicaros ¡ara que se ¡ueden uliIizar esas aImohadas, hermana
÷di|o con inlención y ¡icardia AIice÷. Ior vueslro eslado, habria |urado que laI vez
su¡ierais que olro uso se Ies ¡uede dar en eI Iecho, ademas de ¡ara recoslar Ia
cabeza.
÷Sois una de¡ravada ÷excIamó ShabeIIa enlre carca|adas, que se unieron a Ias
de AIice cuando esla comenzó lambien a reirse.
÷Veo que eI malrimonio os ha hecho ¡erder eI ¡udor y Ia decencia ÷comenló
Iady Rovena negando con Ia cabeza, resignada.
Rheda observaba a sus hermanas, que conlinuaban riendose con mayor
inlensidad a causa deI comenlario hecho ¡or su madre. ¿Que habia querido decir
AIice con que servian ¡ara aIgo mas que ¡ara recoslar Ia cabeza` ¿Que olro uso se Ie
¡odia dar a un aImohadón` II unico que Ie enconlraba, ademas deI a¡arenle, era
como inslrumenlo de asfixia, y eslaba segura que no se referian a eso.
Con eI cabeIIo ¡uIcramenle lrenzado cayendoIe sobre Ia es¡aIda hasla Ia
cinlura, se Ievanló y miró a su hermana, que acababa de dobIar eI embozo ¡ara
¡ermilirIe lenderse ba|o Ias manlas.
Iero eIIa se senlia cIavada aI sueIo. Hubo de ser su madre Ia que, con un
¡equeño em¡u|ón, Ia moviese hasla Ia cabecera.
Como si de una donceIIa dóciI se lralara, obedeció, se recosló en eI Iecho y de|ó
que Ia la¡aran.
÷No ¡enseis demasiado en eIIo ÷Ie recomendó su hermana mayor.
÷Isloy segura de que sir ßavdevyn sera amabIe con vos ÷añadió Ia mediana.
Su madre, mienlras lanlo, dobIaba con cuidado sus ro¡as y Ias recogia denlro
deI arcón.
÷¿Islais muy nerviosa` ÷¡regunló Iady AIice con voz IIena de lernura.
Decir que eslaba nerviosa era quedarse corla, ¡ero no queria angusliarIas. No
era Ia ¡rimera mu|er que ¡asaba ¡or aqueIIo, de hecho, lenia a lres deIanle, y
ninguna ¡arecia lraumalizada. AI conlrario, sus hermanas ¡arecian encanladas, aI
menos Io enconlraban diverlido.
÷Un ¡oco ÷conlesló con un hiIiIIo de voz.
¿ReaImenle seria diverlido` Lo dudaba, aI menos, no con su es¡oso. RecordarIo
no fue Io me|or que ¡udo hacer, ¡orque aI ¡ensar en su gran cuer¡o, se sinlió
desfaIIecer.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷. ¡ero es normaI.
Lady AIice habia eslado habIando y, seguramenle, dandoIe aIgun buen conse|o.
Sin embargo, eIIa no habia escuchado nada. La im¡onenle imagen de sir ßavdevyn
se habia inslaIado en su cabeza y no Ie habia ¡ermilido ¡reslar alención.
Hizo una mueca que ¡relendia ser una sonrisa, y que no engañó a ninguna de
Ias lres mu|eres, que, de ¡ie a su Iado, Ia besaron con cariño anles de de|arIa soIa.
Habia IIegado Ia hora.
Ahora si que se senlia como un sacrificio.
ßa|o Ias manlas, se relorcia Ias manos, nerviosa. A ¡esar deI fuego que ardia en
Ia chimenea, sinlió frio.
Sabia que, lras Ia marcha de su madre y sus hermanas, Ia a¡arición de su es¡oso
no se haria es¡erar. SóIo de ¡ensarIo, voIvió a lembIar de ¡ies a cabeza. Las ganas de
saIlar de Ia cama y esca¡ar de aIIi eran lremendas. Iero anles de ¡oder siquiera sacar
un ¡ie, oyó Ias voces de Ios hombres que se acercaban.
Habian lardado menos de Io que es¡eraba, ¡ensó horrorizada.
¿Tan ansioso eslaba sir ßavdevyn` Ise ¡ensamienlo no sirvió ¡recisamenle
¡ara lranquiIizarIa.
Cuando Ias voces se oyeron lras Ia ¡uerla, se escurrió hacia aba|o en Ia cama y
se la¡ó hasla eI menlón.
Le ¡arecia humiIIanle lener que ¡ermanecer aIIi quiela, mienlras lodos aqueIIos
hombres ¡roferian groserias animando aI novio.
ßavdevyn abrió Ia ¡uerla y, con eI cuer¡o ocu¡ó lodo eI vano de Ia misma,
im¡idiendo que sus acom¡añanles accedieran aI inlerior deI cuarlo y ¡udiesen mirar
a¡enas denlro de eI.
Un soIo vislazo Ie basló ¡ara com¡robar Io alerrada que se enconlraba su
es¡osa. In cierla forma ¡odia enlenderIo, ¡ero no ¡udo evilar senlirse Iigeramenle
dece¡cionado ¡or eIIo.
Dio un ¡aso adeIanle y se voIvió hacia Ios hombres, que inlenlaron seguirIo.
÷Gracias ¡or Ia com¡añia, cabaIIeros.
Traló de cerrar Ia ¡uerla.
÷¿Vais a ¡rivarnos de un ¡oco mas de diversión` ÷¡rolesló una voz.
÷Me lemo que si ÷res¡ondió eI, sin de|ar lrasIucir su eslado de animo÷.
Com¡rendereis que esloy ansioso ¡or quedarme a soIas con mi es¡osa ÷añadió,
¡rocurando seguirIes eI |uego, y dandoIes ¡ie con ese comenlario a que nuevas
bromas subidas de lono y conse|os saIieran de su boca÷. Si me discuI¡ais, he de
cum¡Iir con mi deber como es¡oso. ÷Y Iuego, sin mas demora, cerró Ia ¡uerla anle
Ias ¡roleslas de Ios ¡resenles.
Aun lardó unos segundos en voIverse de nuevo hacia Ia |oven.
÷No debeis senlir miedo, Rheda ÷inlenló lranquiIizarIa, aI ver que eI ¡anico
no habia abandonado sus o|os, que eran casi Io unico que se ¡odia ver ba|o Ias
manlas.
÷¿Acaso me vais a ¡ermilir abandonar vueslra cama` ÷A ¡esar de su lemor,
su lono era desafianle.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷No era Io que lenia en menle, creedme.
÷Iues enlonces, no encuenlro molivos ¡ara no eslar angusliada.
÷Rheda, se que es normaI que os sinlais asuslada, ¡ero debeis confiar en mi.
÷Que faciI resuIla ¡ara vos decir esas ¡aIabras. ÷La irrilación voIvia a ganar
fuerza en eIIa, que saIló de Ia cama aI ver que eI se acercaba.
÷No Io hagais mas dificiI.
Sus o|os negros Ia miraban con inlensidad. Rheda sabia que ¡rovocarIo en
aqueIIos momenlos era un error, ¡ero no ¡odia evilarIo.
÷No veo ¡or que deberia faciIilaros Ias cosas, mi señor.
÷Iorque seria me|or ¡ara vos.
VerIa en milad deI cuarlo, con sóIo eI camisón ¡ueslo, infIamó su ya encendido
deseo.
÷Acercaos, Rheda.
÷¿Y si no Io hago`
÷Sere yo quien vaya hacia vos. ÷Dio un ¡aso a Ia vez que eIIa relrocedia
olro÷. SóIo quiero locar vueslros cabeIIos. ¿Os Ios soIlariais ¡ara mi, Rheda`
Creyó ¡ercibir un de|o de lernura en su voz, ¡ero su roslro seguia lan
inex¡resivo como siem¡re.
Iso Ia exas¡eró, y, agarrando con una mano Ia lrenza que coIgaba a su es¡aIda
con unos ¡ocos ¡asos decididos se ¡Ianló anle eI, mirandoIo direclamenle a Ios o|os y
echando fuego ¡or Ios suyos aI hacerIo.
Con un movimienlo ra¡ido e ines¡erado ¡ara sir ßavdevyn, se a¡oderó de Ia
daga que aun ¡endia de su cinlura y, anles de que eI ¡udiera arrebalarseIa, de un
soIo la|o se corló Ia lrenza y se Ia arro|ó furiosa.
÷¿Quereis acariciar mis cabeIIos` Iues ahi Ios leneis. ÷Se quedó de ¡ie anle eI,
con Ia barbiIIa bien aIla y Ia mirada fi|a en aqueIIos o|os negros que ¡asaron de Ia
increduIidad a Ia furia en un inslanle. Su roslro habia ¡ermanecido inex¡resivo, ¡ero
Rheda eslaba a¡rendiendo a ver Ias emociones en eIIos.
Un escaIofrio Ia recorrió de ¡ies a cabeza aI ver eI briIIo ¡eIigroso que habian
adquirido.
÷DevoIvedme Ia daga ÷di|o sir ßavdevyn con caIma, exlendiendo Ia mano.
Tras unos segundos de duda y con ¡recaución, de¡osiló eI arma sobre Ia ¡aIma
abierla de eI.
Y, nada mas hacerIo, dio unos ra¡idos ¡asos hacia alras, ¡oniendo enlre ambos
un ¡oco mas de dislancia.
Con Ia misma caIma que habia manlenido hasla eI momenlo, sir ßavdevyn
¡asó ¡or su Iado y de¡osiló Ia daga y Ia lrenza sobre eI arcón.
÷Meleos en Ia cama ÷ordenó sin voIverse, mienlras comenzaba a des¡o|arse
de sus ro¡as.
÷Ya os he dicho que no lengo inlención.
÷No acabeis con mi ¡aciencia. ÷In esla ocasión, su lono sonó Iigeramenle
cris¡ado÷. Obedeced.
÷¿Irelendeis que me mueslre sumisa anle eI abuso que eslais a ¡unlo de
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infIigirme` ÷Sabia que eslaba sobre¡asando Ios Iimiles que cuaIquier hombre eslaria
dis¡ueslo a loIerar, ¡ero aqueIIa Iengua suya ¡arecia lener vida ¡ro¡ia.
Anles de res¡onder, Ie vio res¡irar hondo y, sin voIverse, su¡uso que ¡ara no
lener que ver sus o|os desafianles, di|o:
÷Nunca im¡ongo mis alenciones a ninguna mu|er. ÷Alaviado soIamenle con
Ias caIzas, se voIvió enlonces hacia eIIa÷. Iero ha sido un dia Iargo ¡ara ambos y
sera me|or que lralemos de dormir.
Confundida ¡or sus ¡aIabras y ¡or Ia visión de su lorso desnudo, ¡or ¡rimera
vez en su vida no su¡o que res¡onder.
÷A Ia cama ÷re¡ilió, señaIando eI Iecho con un geslo de Ia cabeza.
÷¿Insinuais que no vais a.` ÷Rheda no lerminó Ia frase.
÷No, si vos no Io deseais. ÷II sabia que Io observaba, y aun asi, de es¡aIdas a
eIIa, se des¡rendió de Ias caIzas y se melió ba|o Ias manlas÷. ¿Vais a quedaros ahi de
¡ie loda Ia noche`
÷Iero yo creia que querriais e|ercer vueslros derechos marilaIes.
Su voz ya no sonaba lan decidida. La sor¡resa ¡or Ia forma de acluar de eI Ia
habia descoIocado.
÷Ira Io que ¡relendia, ¡ero ya os he dicho que nunca im¡ongo mis alenciones
a una mu|er. Y ahora, acoslaos de una vez.
Y dicho eslo, a¡agó Ia veIa que habia |unlo a Ia cama y se acosló de Iado,
dandoIe Ia es¡aIda.
Tras unos segundos, Rheda voIvió a ¡regunlar.
÷¿No leneis inlención de consumar eI malrimonio`
÷Habria |urado que erais una mu|er des¡ierla, ¡ero esloy comenzando a
¡onerIo en duda.
÷De acuerdo, enlonces ¡referiria no lener que com¡arlir eI Iecho con vos.
÷In eso no ¡ienso ceder. Meleos en Ia cama ahora mismo y cesad con vueslras
¡roleslas si no quereis que cambie de o¡inión.
Isas ¡aIabras baslaron ¡ara hacerIa que a¡agase Ias uIlimas veIas encendidas y
se meliese a¡resuradamenle ba|o Ias manlas.
No era lan eslu¡ida como ¡ara lenlar aun mas a Ia suerle.
Acurrucada de es¡aIdas a eI, en eI borde deI Iecho, ¡ermanecia con Ios o|os
abierlos, inca¡az de conciIiar eI sueño.
La imagen de su ¡echo desnudo y de sus Iargas y muscuIosas ¡iernas, que
habia vislo lan sóIo unos inslanles anles de que se meliese en Ia cama, invadia su
menle.
No cabia Ia menor duda de que su es¡oso lenia un cuer¡o im¡resionanle.
Islaba segura de que no muchos cabaIIeros lenian ese as¡eclo.
Cerró Ios o|os y lraló de deslerrar esas imagenes de sus ¡ensamienlos. In su
Iugar, acudieron a su menle varias ¡regunlas. ¿Ior que habia cedido con lanla
faciIidad anle su rechazo` ¿Ior que no Ia habia forzado, como eIIa habia es¡erado
que hiciera`
Iero ¡or mas que lralaba de buscar una res¡uesla, no Iograba enlender Ios
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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molivos de aqueI hombre que yacia a su Iado.


ßavdevyn sinlió eI ¡eso de Rheda sobre eI coIchón aI acoslarse, y ¡ermaneció
quielo, haciendo un lremendo esfuerzo ¡ara no ¡erder eI conlroI y abaIanzarse sobre
eIIa.
II deseo que senlia iba mas aIIa de cuaIquier Iógica, y sabia que haber cedido
esa noche anle su negaliva a enlregarse voIunlariamenle habia sido un error, ¡ero
queria que, en eI momenlo de su unión, fuera deseo Io que nubIara sus ¡reciosos o|os
azuIes, y no odio.
Iodia es¡erar, o eso creia. Tenia Ia inlención de que aqueI malrimonio, a ¡esar
de haber sido im¡ueslo, saIiera bien.
Cuando Ia res¡iración de eIIa se hizo mas Ienla y acom¡asada, eI se voIvió
Ienlamenle sobre eI coslado derecho.
Las IIamas que aun caIdeaban Ia eslancia ¡royeclaban una lenue Iuz que Ie
¡ermilia ver su cabeIIo corlado exlendido sobre Ia aImohada.
Con un cuidadoso movimienlo, desIizó Ios dedos enlre Ios mechones dorados.
Iran lan suaves como se habia imaginado, sinlió deseos de as¡irar su aroma, ¡ero no
quiso moverse mas y arriesgarse a que eIIa se des¡erlara y Io ¡rivara lambien de
aqueI ¡equeño ¡Iacer.
AI finaI, vencido ¡or eI cansancio, lambien sus o|os se cerraron, mienlras sus
dedos conlinuaban enredados en eI sedoso ¡eIo.
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Cuando Rheda abrió Ios o|os, Ia Iuz enlraba a lraves de Ia venlana, ¡ero eIIa
¡ermaneció inmóviI, ¡or lemor a no eslar soIa en eI Iecho.
Traló de aguzar eI oido, ¡ero sóIo ¡udo ¡ercibir eI suave cre¡ilar de Ias IIamas
en Ia chimenea.
IinaImenle, convencida de que sir ßavdevyn no eslaba, se voIvió, quedando
boca arriba y se des¡erezó.
No habia ¡ensado que ¡udiese dormir lan ¡rofundamenle, ¡ero Ia noche
anlerior a Ia boda Ie habia resuIlado im¡osibIe ¡egar o|o, y esa noche habia caido
rendida ¡oco des¡ues de acoslarse y com¡robar que, reaImenle, su marido no lenia
ninguna inlención de locarIa.
Sin saber que hora era, ni ¡or que nadie habia acudido a des¡erlarIa, decidió
veslirse y ba|ar a comer aIgo, ¡ues Ias ¡roleslas de su eslómago asi Io exigian.
Islaba comenzando a a¡arlar Ias manlas cuando Ia ¡uerla se abrió.
SobresaIlada, voIvió a cubrirse.
÷Veo que ya eslais des¡ierla ÷di|o Ia mu|er que habia enlrado en eI cuarlo.
Anles de cerrar lras eIIa, se agachó ¡ara recoger aIgo deI sueIo.
Rheda Ia vio observar eI lrozo de ¡a¡eI que lenia en Ia mano.
÷Tomad, eslaba en eI sueIo, quiza sea vueslro.
Iba a res¡onder que no, ¡ero Ia ¡icó Ia curiosidad y, sin decir nada, lomó eI
¡a¡eI de manos de Ia mu|er.
Comenzó a Ieer sin demasiado inleres, ¡ero Ias ¡aIabras escrilas consiguieron
emocionarIa.
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Que ¡aIabras lan liernas. ¿De quien seria aqueIIa nola` No eslaba firmada,
¿seria ¡osibIe que su es¡oso.` Desechó Ia idea casi aI inslanle. Islaba segura de que
con su caracler seco no seria ca¡az de escribir aIgo lan bonilo.
La mu|er conlinuaba en eI cuarlo, recogiendo cosas aqui y aIIa.
÷¿Cómo os IIamais` ÷¡regunló Rheda, a Ia vez que abandonaba eI Iecho.
÷Ihedra, mi señora.
÷Incanlada, Ihedra. ¿Sereis vos Ia encargada de servirme`
÷Si, Iady Rheda. Isla mañana, mi señor, sir ßavdevyn, me ha ordenado que
sea vueslra donceIIa.
÷¿Isla mañana` ¿Que hora es` ÷¡regunló sor¡rendida. ¿Tan larde era ya`
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÷Is mediodia ÷conlesló Ia mu|er acercandose ¡ara ayudarIa con eI camisón÷.
¿Que Ie ha ¡asado a vueslro cabeIIo` ÷¡regunló curiosa.
IIIa se sinlió Ievemenle incómoda, en su irracionaI geslo de Ia noche ¡asada, no
habia ¡ensado en Ias consecuencias que mas larde lendria aqueI aclo. ¿Cómo Ie
ex¡Iicaria a lodo eI mundo que se Io habia corlado ¡ara evilar que su es¡oso se Io
acariciara`
Que eslu¡ida, irrefIexiva e infanliI habia sido.
÷Un ¡equeño. accidenle ÷conlesló, lralando de quilarIe im¡orlancia÷. Tan
sóIo es ¡eIo, voIvera a crecer.
Aunque no ¡areció muy convencida con Ia ex¡Iicación, Ihedra se absluvo de
hacer mas comenlarios aI res¡eclo.
La ayudó a ¡onerse eI veslido azuI que a eIIa lanlo Ie guslaba, y, mienlras Io
hacia, Rheda di|o:
÷Ihedra, ¿¡odriais conseguirme una redeciIIa ¡ara eI ¡eIo` ÷Sonrió
limidamenle÷. No lengo ganas de lener que dar ex¡Iicaciones a lodo eI mundo de Io
que Ie ha sucedido a mi cabeIIo.
÷CIaro, ¡uedo ¡reslaros una de Ias mias. No es Iu|osa, ni nueva, ¡ero esla
Iim¡ia.
÷Gracias. ÷Ahora Ie dedicó una gran sonrisa de agradecimienlo÷. Isloy
segura de que servira a Ia ¡erfección.
Conlenla de ¡oder ayudar a su nueva señora, Ia donceIIa saIió
a¡resuradamenle en busca de Ia redeciIIa.
Rheda se sinlió exlraña aI nolar que seguia sonriendo. Hacia lanlo liem¡o que
no Io hacia, que casi ¡ensó que se Ie habia oIvidado.
A ¡esar de Ias circunslancias, esa mañana se enconlraba de me|or humor que en
Ios uIlimos dias.
II sueño re¡arador, Ia ¡resencia de Ihedra, que ¡arecia muy agradabIe, y Ia
nola que aIguien habia de|ado aIIi ¡ara eIIa, dandoIe Ia bienvenida de aqueIIa forma
lan encanladora, Ia habian animado.
Tendria que averiguar quien era eI aulor de aqueIIas ¡aIabras, y darIe Ias
gracias ¡or eI delaIIe.
Ihedra no lardó en a¡arecer con Ia redeciIIa y Ia ayudó a ¡onerseIa. II
resuIlado era salisfaclorio y disimuIaba baslanle bien eI desaslre.
Anles de abandonar eI a¡osenlo, decidió guardar Ia nola. Levanló Ia la¡a deI
bauI ¡ara hacerIo y se dis¡onia a cerrarIo cuando una excIamación ahogada esca¡ó
de Ia garganla de Ia mu|er.
÷¿Que sucede` ÷¡regunló asuslada, soIlando Ia la¡a de goI¡e.
Ihedra lenia Ia cama descubierla y miraba Ia sabana, im¡ecabIe, que cubria eI
coIchón.
IIIa siguió su mirada y, ¡or unos inslanles, no enlendió Ia reacción de Ia mu|er.
IinaImenle, aI darse cuenla de Io que Ia habia ¡rovocado, voIvió a senlirse
cuI¡abIe ¡or su forma de acluar de Ia noche anlerior.
Ira evidenle que, si no ¡onia remedio a Ia siluación, en ¡ocas horas lodo eI
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casliIIo sabria que no habian consumado eI malrimonio.
÷Ihedra. ÷Dudó, aunque eslaba segura de que Ia mu|er no haria nada que
¡er|udicara a su señor÷. Teneis que ¡romelerme que no Ie conlareis a nadie Io que
habeis. bueno, Io que no habeis vislo en eI Iecho.
÷Lady Rheda, yo no.
÷Si anoche no sucedió Io que se su¡one que debia suceder, no fue ¡or cuI¡a de
sir ßavdevyn. AI conlrario. II se moslró muy alenlo aI res¡elarme. Ya que nueslro
malrimonio ha sido lan ¡reci¡ilado. ÷¿Ior que eslaba dandoIe ex¡Iicaciones a una
sirvienla`÷. Decidió darme liem¡o ¡ara hacerme a Ia idea.
II roslro de Ihedra se suavizo aI oir sus ¡aIabras.
÷¡Ah! Mi señor siem¡re ¡ensando en Ios demas. ÷Sonrió÷. No lemais, nadie
Io sabra ¡or mi. Iero lodos es¡eran que Ia sabana a¡arezca manchada, no se cómo
¡odria evilar Ios comenlarios si me Ias IIevo Iim¡ias.
Ira sincera en su ¡reocu¡ación y Rheda se dio cuenla de que lenia razón. Iaseó
nerviosa ¡or eI cuarlo, lralando de ¡ensar en cómo soIucionar eI conlraliem¡o.
÷¿Teneis una agu|a o un cuchiIIo a mano`
÷¿Que habeis ¡ensado` ÷¡regunló Ia donceIIa.
÷¿Lo leneis o no` ÷Ia a¡remió eIIa.
÷Voy a buscarIo. ÷Sin decir mas voIvió a abandonar Ia habilación ¡ara
regresar aI momenlo con una ¡equeña daga, que Rheda cogió de sus manos.
÷¿Que vais a hacer, mi señora`
÷Si quieren ¡ruebas, Ias lendran.
Sin vaciIar se hizo un ¡equeño corle en Ia yema de uno de Ios dedos.
La mu|er, que aun no habia com¡rendido su inlención, soIló un Ieve grilo y
lraló de im¡edirIe conlinuar con Io que fuera que esluviera haciendo.
÷Ihedra, ¡or Dios, lranquiIizaos, sóIo me he hecho un ¡equeño corle. Ahora,
decidme cuanla sangre se su¡one que debe haber en Ia sabana.
Ior fin, Ia mu|er com¡rendió Io que ¡relendia y, con una sonrisa de aIivio,
indicó:
÷Con unas golas sera suficienle.
Rheda acercó eI dedo herido a Ia sabana y de|ó que Ia sangre goleara encima.
÷Asi esla bien ÷Ie indicó Ia mu|er.
IIIa se IIevó eI dedo a Ia boca ¡ara delener Ia hemorragia.
÷Ahora hay que hacer que Ia sangre se seque.
Cogieron Ia sabana una ¡or cada Iado, y Ia ¡usieron frenle a Ia chimenea. In
sóIo unos minulos, Ia mancha se habia secado y lenia as¡eclo de IIevar horas aIIi.
Salisfechas con eI lraba|o reaIizado, ambas se rieron diverlidas.
Aun Io eslaban haciendo cuando Ia ¡uerla se abrió dando ¡aso a sir ßavdevyn,
que Ias observó con una ce|a arqueada.
÷¿Iensais quedaros lodo eI dia en eI cuarlo, Rheda`
÷No, en eslos momenlos me dis¡onia a abandonarIo ÷res¡ondió eIIa
nuevamenle seria.
No sabia cómo reaccionaria anle eI engaño que habian ideado.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Miró a Ihedra de sosIayo y Ia vio recoger a¡resuradamenle Ia ro¡a de cama
¡ara IIevarseIa.
AI ¡asar |unlo a su señor, Ia mu|er hizo una reverencia y desa¡areció ¡or eI
¡asiIIo.
÷¿Que os hacia lanla gracia` ÷¡regunló eI ¡icado ¡or Ia curiosidad.
Ver Ia maraviIIosa sonrisa de su es¡osa Ie habia hecho desear que conlinuara
sonriendo.
÷Nada es¡eciaI, cosas de mu|eres ÷conlesló eIIa reslandoIe im¡orlancia aI
asunlo, a Ia vez que se encaminaba hacia Ia ¡uerla, aun abierla.
÷Veo que he acerlado aI mandaros a Ihedra, ¡arece que habeis congeniado.
÷Si, debo agradecerosIo, es una buena mu|er.
¿Y eI era un maI hombre`, esluvo lenlado a ¡regunlar. ¿Ior eso Io ¡remiaba con
su maI humor`
Iero ¡refirió guardar siIencio y saIir lras eIIa. No queria comenzar una nueva
balaIIa verbaI ahora que ¡arecia baslanle lranquiIa.


Anles de enlrar en eI saIón, sir ßavdevyn se coIocó |unlo a eIIa y Ie ofreció eI
brazo.
Resignada, conscienle de que debia ceder, Rheda ¡osó Ia mano sobre eI
anlebrazo de su es¡oso y se de|ó guiar hasla Ia mesa donde eI rey charIaba animado
con olros cabaIIeros, enlre eIIos su ¡adre, que Ie Ianzó una mirada ¡reocu¡ada a Ia
que eIIa res¡ondió con una Ieve sonrisa.
No lenia senlido ¡reocu¡arIo mas de Io necesario demoslrandoIe Io infeIiz que
se senlia con aqueIIa unión. Su geslo debió de lranquiIizarIo, ¡orque eI Ie sonrió a su
vez, aI ¡arecer salisfecho.
II rey Inrique lambien fue conscienle de su enlrada en eI saIón.
÷Haceis una ¡are|a eslu¡enda. Hoy leneis un as¡eclo es¡Iendido ÷di|o
encanlado, convencido de que su buen as¡eclo era gracias a eI y su decisión÷. Iero
senlaos, seguramenle eslareis muerla de hambre.
÷Sois muy amabIe, ma|eslad ÷conlesló, haciendo una Ieve incIinación anles
de lomar asienlo÷. Cierlamenle, me sienlo fameIica.
II monarca rio encanlado, inler¡relando eI comenlario como eIIa habia
imaginado que haria.
÷Sin embargo, vueslro es¡oso ha sido considerado con vos, |ovencila. ÷Rheda
casi se alraganla con eI vino que habia comenzado a beber, no era ¡osibIe que sir
ßavdevyn Ie hubiera conlado aI rey Io sucedido aqueIIa noche. Iero ¡ronlo su¡o a
que se referia Inrique, cuando conlinuó en lono diverlido÷: Me lemo que eI olro
recien casado no ha sido lan benevoIo con su es¡osa, ¡ueslo que ninguno de Ios dos
ha hecho aun aclo de ¡resencia. ÷Y voIvió a reir como si fuera eI hombre mas
diverlido e ingenioso deI reino÷. Me lemo, sir ßavdevyn, que vueslro hermano es
mas vigoroso que vos.
Rheda no ¡udo evilar Ia ¡unzada de ceIos que Ia alravesó aI ¡ensar en sir Idric
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en brazos de olra mu|er.
Sinlió Ia mirada de sir ßavdevyn ¡osada en eIIa y aIzó Ia visla. No su¡o
inler¡relar Io que vio en Ios oscuros o|os de eI, ¡ero se sinlió Iigeramenle cuI¡abIe
¡or eslar Iamenlandose ¡or Ia ¡erdida deI hombre que habia amado mienlras su
es¡oso eslaba a su Iado y, ¡ara coImo, se eslaba ¡oniendo en leIa de |uicio su
hombria.
÷Si me Io ¡ermilis, ma|eslad, no creo que sea cueslión de vigor, sim¡Iemenle
se lrala de res¡onsabiIidad. ¿Que cIase de anfilrión seria sir ßavdevyn si
desalendiera a sus invilados, enlre Ios que os incIuis`
Su marido conlinuó observandoIa sin decir nada, ¡ero eI rey eslaIIó en
carca|adas anle su comenlario.
÷Iodeis eslar salisfecho con vueslra es¡osa, sir ßavdevyn. Os defiende aI dia
siguienle de vueslra boda. No lodas harian Io mismo ¡or sus es¡osos.
÷Creedme si os digo que esloy salisfecho a Ia vez que sor¡rendido.
÷Asi son Ias mu|eres ÷res¡ondió eI soberano÷. Uno nunca sabe con que nos
sor¡renderan.
÷Me lemo que leneis razón, ma|eslad ÷conlesló eI, de|ando de mirarIa ¡or fin.
Rheda lraló de ignorar eI reslo de Ia conversación y de comer aIgo de Io que
lenia deIanle, aunque eI a¡elilo ¡arecia haberIa vueIlo a abandonar.
Mienlras daba vueIlas a Ia comida en eI ¡Ialo, se ¡regunló dónde eslaria eI reslo
de su famiIia. Tenia ganas de habIar con sus hermanas. Los aconlecimienlos deI dia
anlerior no Ies habian ¡ermilido hacerIo, aI menos no de aIgo que no luviera que ver
con eIIa, Ia boda o sir ßavdevyn, ¡ensó irrilada.
Como si con su ¡ensamienlo Ias hubiera invocado, Ias lres mu|eres hicieron su
a¡arición en eI saIón. Se Ias veia risueñas y charIaban animadamenle.
÷Si me discuI¡ais ÷se excusó÷, acabo de ver a mis hermanas y me guslaria
reunirme con eIIas.
Sir ßavdevyn se Iimiló a asenlir.
Hizo una ¡equeña reverencia anle eI rey y corrió |unlo a su famiIia, que Ia
recibió con gran aIborozo.
ßavdevyn Ia siguió con Ia mirada, fascinado con su graciI manera de moverse.
La deseaba, lanlo que comenzaba a doIer. VerIa sonreir |unlo a su madre y sus
hermanas Io com¡Iació lanlo como si aqueIIas sonrisas fueran dirigidas a eI. Aunque
no Io eran. Ganarse ese honor Ie IIevaria su liem¡o, ¡ero eslaba dis¡ueslo a
conseguirIo, ¡or ardua que fuera Ia larea.
÷¡Mu|eres! ÷comenló Inrique a su Iado÷. Seguramenle querran conocer
lodos Ios ¡ormenores de vueslra noche de bodas ÷añadió, comenzando a reir.
Ioco habia que comenlar, ¡ensó eI con faslidio.
÷Iodeis em¡ezar a rezar ¡ara que vueslra es¡osa quedara salisfecha, o enlre
eIIa y sus ¡arienles os des¡eIIe|aran vivo ÷añadió eI monarca.
÷Creo que en ese as¡eclo ¡uedo eslar lranquiIo, ma|eslad. Mi es¡osa ¡arecia
muy salisfecha cuando se quedó dormida.
La risolada deI rey resonó ¡or lodo eI saIón, alrayendo Ias miradas de lodos Ios
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¡resenles.
ßavdevyn no habia menlido, ¡ero lam¡oco habia sido sincero. La ex¡resión
¡reocu¡ada de su suegro y Ia evidenle curiosidad de Inrique Io habia IIevado a dar
esa res¡uesla, que ¡arecia haber lranquiIizado a sir DougaI y diverlido aI soberano.
Todos conlenlos menos eI, que seguia re¡rimiendo eI deseo, cada vez mas inlenso,
que su es¡osa Ie des¡erlaba con su soIa ¡resencia.
Iaciencia, ¡ensó, era cueslión de liem¡o, y ßavdevyn siem¡re se habia
caraclerizado ¡or ser un hombre de gran lem¡Ie y muy ¡acienle. Iero comenzaba a
lemer que esa virlud no lerminara desa¡areciendo ahora que Rheda formaba ¡arle
de su vida.
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%()*+,-. //
II rey no se habia equivocado en cuanlo a Ia conversación que Ias mu|eres
manlendrian una vez se enconlraran a soIas. Iaseaban ¡or eI exlremo mas aIe|ado
deI ¡alio de armas, a¡arladas de Ios curiosos, buscando un ¡oco de inlimidad.
÷Teneis buen as¡eclo, Rheda ÷di|o Iady AIice con maIicia.
÷He dormido bien ÷res¡ondió eIIa, reslandoIe im¡orlancia y no enlendiendo
eI dobIe senlido de Ia observación de su hermana.
÷Habreis hecho aIgo mas que dormir ÷inlervino Iady ShabeIIa con descaro.
÷¡Señor! ÷excIamó Ia madre.
÷Asi es ÷se Iimiló a decir Rheda, envarada, enlendiendo aI fin hacia adónde
se dirigian sus comenlarios.
CIaro que habia hecho aIgo mas, se habia enfrenlado a su es¡oso, habia
reducido considerabIemenle Ia Iongilud de su meIena con su daga, Ie habia negado
sus derechos conyugaIes. ¿Se de|aba aIgo` Sin duda habia sido una noche de bodas
movidila. Iero cIaro, no era eso Io que su famiIia queria escuchar.
÷No os avergonceis ÷Ia lranquiIizó su hermana mayor, confundiendo Ia
lensión que eI lema Ie ¡roducia con eI ¡udor÷. Todas hemos ¡asado ¡or eIIo.
÷La ¡rimera vez ¡uede ser un ¡oco incómodo ÷añadió Iady ShabeIIa.
÷Hi|as mias, ¿no hay olro lema de conversación mas a¡ro¡iado` ÷Lady
Rovena consideraba Ia charIa de sus hi|as excesiva ¡ara eIIa. Nunca Ie habia
resuIlado faciI ni agradabIe habIar de Ios lemas de aIcoba con olras mu|eres. Adoraba
a su es¡oso y Ios momenlos inlimos que com¡arlian, ¡ero habIar de eIIo no iba con
su caracler, y que sus hi|as Io consideraran aIgo lolaImenle normaI Ia hacia senlirse
vioIenla.
÷De acuerdo, madre, cambiaremos de lema. SóIo hay una cosa que me guslaria
saber ÷di|o Ia mayor, mirando de nuevo a Ia recien casada÷. ¿Te ha lralado bien`
In Ia ¡regunla no habia indicios de chanza. AI conlrario, Rheda ¡udo ver Ia
¡reocu¡ación en su sembIanle.
÷Ha sido muy considerado ÷res¡ondió con una sonrisa de cariño, Ia habia
conmovido su inquielud ¡or eIIa÷. Ior cierlo, ¿dónde anda nueslro |oven
enamorado` ÷¡regunló, refiriendose a su hermano, aI que no habia vislo en eI saIón.
÷Seguro que corriendo lras Ias faIdas de Iady AnaeI ÷conlesló ShabeIIa enlre
risas.
÷Iarece una dama muy duIce ÷comenló Rheda, conlenla de que Ia
conversación hubiera de|ado de versar sobre eIIa y su noche de bodas.
÷Si, Io es. Y CeovuIf ¡arece reaImenle inleresado ÷inlervino Ia madre,
sor¡rendiendoIas a lodas.
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÷Iero aun es muy |oven ¡ara ¡ensar en eI malrimonio ÷¡unluaIizó Rheda,
dandose cuenla de Io irónico deI comenlario.
÷TaI vez, ¡ero si ambos eslan de acuerdo, se ¡odria arregIar eI com¡romiso ÷
o¡inó AIice.
÷Se ¡odria hacer, aunque yo ¡referiria que es¡eraran un ¡oco anles de dar ese
¡aso. Son demasiado |óvenes.
÷Ior una vez eslamos de acuerdo, madre ÷di|o Rheda, diverlida.
÷Inlonces lendre que revisar mi o¡inión ÷bromeó Iady Rovena voIviendo a
de|ar alónilas a sus hi|as.
Desde donde eslaban, conlem¡Iaron eI re¡enlino a|elreo anle Ias ¡uerlas de Ia
forlaIeza.
÷¿Que sucede` ÷¡regunló Rheda ¡oniendose de ¡unliIIas en un inlenlo de
descubrir eI molivo de Ia aIgarabia.
÷Is Ia hora de Ia caceria ÷Ie acIaró AIice.
÷Si. Vueslro es¡oso lenia ¡revisla una ¡arlida de caza ¡ara esla larde, y ya
debe de ser Ia hora ÷añadió Iady ShabeIIa, am¡Iiando Ia información dada.
Rheda se hizo visera con Ia mano, y conlem¡Ió aI nulrido gru¡o.
Ior Io vislo, Ia mayoria de Ios hombres se habian decidido a ¡arlici¡ar en eI
e|ercicio. Su ¡adre era uno de eIIos, y eI rey lambien se enconlraba enlre Ia comiliva,
bien escoIlado ¡or su sequilo.
AI que no Iograba ver era a sir Idric. Seguro que eI muy. crelino conlinuaba
revoIcandose con su hermosa y fIamanle es¡osa, ¡ensó irrilada.
Iero eI eno|o dio ¡aso a Ia sor¡resa cuando descubrió Ia im¡onenle figura de su
es¡oso enlre eI reslo de Ios cabaIIeros.
Deslacaba ¡or encima de lodos, con sus negros cabeIIos cayendoIe sobre eI
mascuIino roslro, sus ro¡a|es iguaImenle oscuros y su im¡resionanle eslam¡a. No
¡udo evilar sonro|arse aI recordar eI ancho lorso que habia vislo Ia noche anlerior y
Ias Iargas y muscuIosas ¡iernas que en esos momenlos su|elaban su monlura con
firmeza.
÷No se ¡uede negar que liene una ¡Ianla im¡onenle ÷susurró ShabeIIa en su
oido, aI ver cuaI era Ia causa de su sonro|o.


Todo eslaba dis¡ueslo ¡ara saIir, ßavdevyn sóIo lenia que hacer una señaI y eI
gru¡o se ¡ondria en marcha.
Una uIlima mirada ¡ara asegurarse de que lodo eslaba en orden Ie descubrió eI
¡equeño gru¡o de mu|eres aI fondo deI ¡alio, enlre Ias que se enconlraba su es¡osa.
No Ie resuIló dificiI dislinguirIa, su escasa eslalura hacia que se Ia idenlificara con
faciIidad, ¡ensó mienlras Ia observaba a dislancia.
Le habria guslado acercarse a eIIa y des¡edirse como habria hecho cuaIquier
recien casado, ¡ero lemeroso de su reacción, se conformó con dedicarIe una Ieve
incIinación de cabeza.
Si hubiera ¡odido ver Ia ex¡resión de su es¡osa, se habria dado cuenla de que
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era de faslidio. Ior suerle ¡ara eI, no Io ¡ercibió.
÷Is iguaI de lieso que un ¡escado muerlo ÷murmuró Rheda.
÷¿Deciais aIgo`
÷No, nada.
Lo vio aIzar Ia mano y, con voz Ia voz segura de quien esla habiluado a
mandar, dar Ia señaI aI gru¡o ¡ara saIir deI casliIIo.
÷¿Y que se su¡one que debemos hacer nosolras, Ias mu|eres, ahora que Ios
hombres se han ido` ÷¡regunló enfurruñada.
÷La mayoria de Ios que se han quedado se han relirado a descansar ÷
res¡ondió ShabeIIa encogiendose de hombros÷. Y creo que a mi no me vendria maI
hacer Io mismo ÷añadió, acariciandose eI ¡rominenle vienlre.
÷Os acom¡año, hi|a.
÷Quedamos nosolras ÷comenló AIice÷. Que os ¡arece si vamos a vueslra
aIcoba y decidimos Ios cambios que debeis hacer aIIi.
La idea a Rheda no Ie resuIlaba en absoIulo lenladora, ¡ero que olra o¡ción
lenia en aqueI Iugar que aun no conocia y con eI que no se senlia vincuIada.
Asi que se Iimiló a asenlir.
Las cualro regresaron a Ia lorre deI homena|e, se¡arandose aI IIegar aI saIón.


Desde Io aIlo de Ia muraIIa, CeovuIf Ias observaba, acom¡añado, cómo no, de
Ia duIce Iady AnaeI.
÷Me da Iaslima vueslra hermana ÷comenló Ia muchacha, una vez que Ias
mu|eres desa¡arecieron de su visla.
÷¿Y eso ¡or que` ÷¡regunló eI voIviendo a mirarIa a Ios o|os.
÷II rey Ia ha obIigado a casarse con sir ßavdevyn ÷se Iimiló a res¡onder,
como si esa frase fuera ex¡Iicación suficienle.
÷Os da Iaslima ¡orque Ia han obIigado a casarse o ¡orque es con sir
ßavdevyn con quien Ia han des¡osado ÷¡regunló diverlido, inluyendo Ia
res¡uesla.
÷Ior eI, ¡or su¡ueslo, ese hombre me da miedo. Tiene una mirada lerribIe, y
su ex¡resión es siem¡re lan dura. ÷Se eslremeció visibIemenle ¡or eI soIo hecho de
decirIo.
÷ßueno, conociendo a mi hermana no creo que eso sea Io que mas Ie ¡reocu¡e.
÷Iero se Ia ve lan fragiI y menuda.
÷Las a¡ariencias engañan, creedme.
÷¿In vueslro caso lambien` ÷inquirió con geslo coquelo.
÷No, yo soy laI como me veis ÷res¡ondió sonrienle.
÷In ese caso, creo que Io que veo me gusla. ÷De|ó caer Ios ¡ar¡ados con
candidez, ¡ara voIver a IevanlarIos segundos des¡ues, buscando Ia mirada de
CeovuIf.
÷Tambien a mi me gusla Io que veo, os Io ¡uedo asegurar ÷re¡Iicó,
acercandose mas a eIIa y rozandoIe Ia mano con Ios dedos. Luego, se incIinó
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Iigeramenle, acercando asi sus roslros, y conlem¡Ió exlasiado eI briIIo de sus o|os y eI
coIor rubi de sus Iabios. Tragó saIiva y se decidió a dar eI ¡aso: Ia iba a besar. LIevaba
deseandoIo desde eI ¡rimer inslanle en que Ia vio. Sin duda era eI momenlo, y Iady
AnaeI no ¡arecia a ¡unlo de saIir corriendo. VoIvió a mirar una vez mas sus o|os
¡ara asegurarse de que no habria rechazo, de que eIIa deseaba aqueI beso lanlo como
eI mismo. La muchacha sonrió Iigeramenle y Io miró con Ianguidez. Si, era enlonces
o nunca. Ya casi ¡odia senlir eI roce de sus Iabios, eI caIor de su aIienlo quemando Ios
suyos.
÷¡¡LADY ANAIL!! ßa|ad ahora mismo de ahi si no quereis que sea vueslra
madre Ia que suba a ¡or vos ÷griló desde eI ¡alio una mu|er maI encarada y que no
¡arecia eslar de muy buen humor.
CeovuIf maIdi|o ¡ara sus adenlros a Ia vez que se se¡araba de Ia |oven con
ra¡idez. ¿Ior que se habia delenido a ¡ensar, ¡or que en Iugar de eso no se habia
Ianzado` De haberIo hecho, ya habria saboreado Ios duIces Iabios coIor frambuesa de
Iady AnaeI.
÷Me lengo que ir ÷di|o eIIa, Iigeramenle sonro|ada.
÷Nos vemos mas larde. ÷Mas que una afirmación era una ¡regunla.
÷Su¡ongo ÷fue Ia escuela res¡uesla de Ia |oven dama, mienlras iniciaba un
ra¡ido descenso hacia eI ¡alio, donde aqueIIa ino¡orluna mu|er Ia es¡eraba con cara
de ¡ocos amigos.
Con geslo de faslidio, Ias vio aIe|arse, ¡ero su ex¡resión desa¡areció en ¡arle
cuando Iady AnaeI se voIvió y, con disimuIo, Ie Ianzó un beso.
AIgo era aIgo, ¡ero ahora que iba a hacer loda Ia larde. Los hombres eslaban de
caceria y Ias mu|eres descansando, ¡ensó con desanimo, de|andose caer conlra Ia
muraIIa y conlem¡Iando eI vaslo ¡aisa|e que se exlendia anle eI.
Todo era verde y ¡rós¡ero, y Ias lierras que se a¡reciaban desde aqueI Iado deI
casliIIo se veian ricas y fIorecienles. Su hermana habia lenido suerle, eI feudo de sir
ßavdevyn era sin duda uno de Ios me|ores que habia vislo en su vida. ßien
organizado, ¡uIcro y dirigido con sensalez. Si, definilivamenle Rheda habia saIido
ganando aI IIevarse aI hermano mayor, aunque no fuera eI que eIIa habria eIegido.


Cuando Rheda y AIice abandonaron eI a¡osenlo de sir ßavdevyn, Ia ¡rimera
lenia Ia cabeza a ¡unlo de eslaIIar ¡or Ias innumerabIes ¡ro¡ueslas y sugerencias de
su hermana.
Que si la¡ices de coIores aIegres, que si una coIcha nueva y mas vislosa, ademas
de un locador y no se sabia cuanlas cosas mas que Rheda ya ni recordaba.
Habia de|ado habIar a AIice, asinliendo a lodas sus sugerencias sin mayor
inleres que eI de ¡asar Ia larde. Iero lenia muy cIaro que, ¡or eI momenlo, no
¡ondria en ¡raclica nada de Io sugerido ¡or su hermana mayor. No se senlia en su
casa, ¡or Io que lam¡oco se senlia con derecho a hacer cambios.
In eI saIón, se unieron aI reslo de Ias inviladas, que, en gru¡os, charIaban
sosegadamenle.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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La IIegada de Ios hombres aIleró Ia ¡az reinanle en Ia eslancia con sus voces y
sus risoladas. Casi aI inslanle, Ias |arras de bebida comenzaron a circuIar y Ias mesas
a IIenarse de humeanles bande|as re¡Ielas de comida, que Ios hambrienlos cabaIIeros
no dudaron en alacar.
II rey y sir ßavdevyn a¡arecieron con eI reslo y ocu¡aron sus Iugares en Ia
mesa ¡rinci¡aI, donde sus co¡as no lardaron en ser IIenadas, aI liem¡o que Ies
IIevaban una enorme bande|a rebosanle de carne.
÷Ve con eI, muchacha ÷di|o Iady Rovena a Ia menor de sus hi|as aI ver Ia
mirada que eI señor deI casliIIo Ie dirigia.
÷Isloy bien aqui ÷res¡ondió eIIa, ignorando eI a¡remio de Ia voz de su
madre.
÷Rheda, ¡or favor, no seais leslaruda. Vueslro Iugar esla |unlo a vueslro
es¡oso y eI ya esla senlado a Ia mesa.
÷Isla bien, no os acaIoreis ÷refunfuñó, aI ver eI disguslo que su aclilud Ie
eslaba causando.
Se ¡uso en ¡ie, aIzó Ia barbiIIa y, con ¡orle regio, caminó hasla su silio en Ia
mesa, |unlo a sir ßavdevyn.
Iodia senlir su mirada ¡osada en eIIa como una ¡esada Iosa, ¡ero hizo lodo Io
¡osibIe ¡or ignorarIa hasla que aIcanzó su siIIa y se lo¡ó de frenle con aqueIIas
Iagunas negras que Ia conlem¡Iaban con inlensidad.
÷¿Habeis ¡asado buena larde, mi señora` ÷Ie ¡regunló eI aI lenerIa a su Iado.
÷Todo Io buena que se ¡odria es¡erar, dadas Ias circunslancias ÷res¡ondió,
mienlras lomaba asienlo.
ßavdevyn Ia miró unos segundos mas, lras Ios cuaIes voIvió a cenlrar su
alención en eI monarca. CIaramenle, no lenia inlenciones de iniciar una discusión, y
eI lono un lanlo beIigeranle de eIIa Ie debió de adverlir que sucederia si conlinuaba
inlerrogandoIa. Des¡ues de eso, se dedicó a ignorarIa duranle eI reslo de Ia veIada.
Rheda eslaba que ardia de indignación. De no ser ¡or Ia ¡resencia deI monarca,
ya Ie habra acIarado un ¡ar de ¡unlos sobre educación aI asno que lenia ¡or es¡oso.
La habia ignorado ¡or com¡Ielo, haciendoIa senlir des¡Iazada y sin Ia menor
o¡orlunidad de voIver |unlo a su famiIia. Su eno|o aumenlaba ¡or momenlos.
In cuanlo luvo o¡orlunidad de abandonar Ia mesa, se excusó anle su ma|eslad
y subió a su cuarlo.
Isa noche, cuando su fIamanle es¡oso regresara, se enconlraria con una
desagradabIe sor¡resa, ¡ensó con salisfacción.


Melida en Ia conforlabIe cama conlem¡Ió su obra. Islaba segura de que eI
¡esado arcón que habia coIocado anle Ia ¡uerla baslaria ¡ara im¡edir eI ¡aso aI
señor deI casliIIo. Asi a¡renderia que a eIIa no se Ia ignoraba con faciIidad o ¡or
mucho liem¡o.
Sin mayores ¡reocu¡aciones, se acurrucó ba|o Ias manlas y se de|ó IIevar aI
mundo de Ios sueños.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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II eslruendo Ia hizo des¡erlar con un grilo alerrado. TolaImenle desorienlada,
miró aIrededor en Ia oscuridad, buscando Ia ¡rocedencia deI eslre¡ilo.
Vio una sombra negra y enorme que se cernia amenazanle sobre eI Iecho, y
saIló fuera de eI con mas ra¡idez de Ia que se creia ca¡az, y ahogando un nuevo grilo
de ¡anico.
Casi aI inslanle, una de Ias veIas de Ia mesiIIa que habia |unlo a Ia cama se
encendió, inundando con su lenue cIaridad eI a¡osenlo. Com¡robó con cierlo aIivio
que eI inlruso no era olro que su es¡oso. Seguramenle, aI enconlrar Ia ¡uerla
bIoqueada habia em¡u|ado con fuerza, arraslrando asi eI ¡esado arcón. Ira evidenle
que eIIa no habia conlado con ese ¡equeño delaIIe a Ia hora de ideaI su ¡Ian. Lo que
¡ara Rheda habia sido un esfuerzo exlenuanle, ¡ara Ios fuerles brazos de sir
ßavdevyn no habia significado nada.
÷¿Ior que eslaba Ia ¡uerla bIoqueada` ÷¡regunló, sin raslro de emoción en Ia
voz.
÷Iara evilar Ia enlrada de indeseabIes, mi señor ÷fue su descarada res¡uesla.
÷¿AIguien ha osado moIeslaros` ÷Habia ca¡lado a Ia ¡erfección su indirecla,
aunque no su¡iera muy bien que habia hecho ¡ara merecer ese caIificalivo.
÷Si, ¡ero me lemo que no esla en vueslras manos a¡IicarIe un casligo ÷di|o
eIIa con desfachalez.
÷De ahora en adeIanle, me guslaria que me informarais de lodo aqueIIo o
aqueI que os moIesle, y ¡oder lomar medidas ¡ara que no se re¡ila.
¿Ira diversión Io que hacia que su voz sonara aIgo mas suave` Ino|ada, ¡ensó
que no sóIo habia fracasado en su inlenlo de de|arIo fuera de Ia eslancia, sino que
encima se eslaba burIando de eIIa.
÷No os ¡reocu¡eis, Ia ¡róxima vez que aIgo me moIesle, os Io hare saber ÷
mascuIIó con Ios dienles a¡relados, maslicando su rabia y fuIminandoIo con Ia
mirada.
÷ßien, ahora voIved a Ia cama. ÷AI verIa dudar, acIaró÷: Is larde y esloy
cansado, acoslaos.
La veIada decIaración de que aqueIIa noche lam¡oco recIamaria sus derechos,
Ia hizo correr a esconderse ba|o Ias manlas anles de que comenzara a desnudarse
anle eIIa. La idea de voIver a conlem¡Iar su lorso fuerle y desnudo Ia lurbaba
demasiado.
÷Una cosa mas ÷Io oyó decir÷. No quiero voIver a enconlrar ningun olro
obslacuIo que me im¡ida Ia enlrada a nueslro a¡osenlo. ÷AI no recibir res¡uesla,
insislió÷: ¿Rheda` ¿Me habeis oido`
÷Si, os he oido ÷res¡ondió de maIa gana.
Tanlo esfuerzo ¡ara nada.
No lardó en senlir eI ¡eso de sir ßavdevyn sobre eI coIchón. Inmedialamenle,
se lensó a Ia es¡era de aIgun olro comenlario, u olra cosa aun menos deseada que su
charIa.
Iero no sucedió nada, y ¡oco a ¡oco de|ó que su cuer¡o voIviera a reIa|arse,
quedandose dormida en seguida.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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ßavdevyn no luvo lanla suerle, y ¡ermaneció des¡ierlo Iargo ralo, de|ando
que su mirada vagara en Ia oscuridad, escuchando su res¡iración y as¡irando Ia
fragancia que des¡rendia su cuer¡o. Toda una lorlura.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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%()*+,-. /0
Su segundo dia como señora deI casliIIo no comenzó de manera demasiado
diferenle deI ¡rimero. Cuando Ihedra enlró, eIIa aun eslaba acoslada, ¡erezosa y sin
ganas de Ievanlarse. Sabia que era eI uIlimo dia que ¡asaria |unlo a su famiIia, ¡ero
ba|ar aI saIón significaba enfrenlar a su es¡oso, y aun no sabia si eslaba de humor
¡ara hacerIo.
÷ßuenos dias, mi señora ÷saIudó Ia mu|er de buen humor, y, aunque ¡areció
sor¡rendida de enconlrar eI arcón en medio deI cuarlo, no di|o nada y se Iimiló a
em¡u|arIo de nuevo hacia su silio |unlo a Ia ¡ared.
Sinliendose un lanlo cuI¡abIe, Rheda saIló de Ia cama y Ia ayudó a mover eI
¡esado bauI. In ese momenlo, se ¡regunló cómo habia sido ca¡az de des¡IazarIo eIIa
soIa Ia noche anlerior.
Con Ia res¡iración Ievemenle agilada ¡or eI esfuerzo, se voIvió con Ia inlención
de de|arse caer de nuevo sobre eI Iecho. Habia decidido que no eslaba de humor ¡ara
reunirse con su es¡oso y sus invilados.
Iero aI hacerIo, aIgo en eI sueIo IIamó su alención.
«¿Y eslo que es`», ¡ensó, agachandose a recogerIo. Ira un lrozo de ¡a¡eI
¡uIcramenle dobIado. Inmedialamenle recordó eI que Ihedra Ie habia enlregado eI
dia anlerior, que Ia mu|er enconlró aI enlrar en Ia habilación.
Inlrigada, ignoró Ias ¡aIabras de Ia donceIIa, que rebuscaba enlre sus
¡erlenencias un veslido ¡ara ese dia.
÷Is¡ero que vueslra famiIia no larde en enviaros vueslras ¡erlenencias. Lo
que habeis lraido es suficienle ¡ara unos dias, ¡ero sin duda necesilareis aIgo mas de
Io que dis¡oner en breve.
Rheda no Ia escuchaba, Ieia eI conlenido de Ia nola, sinliendo que un agradabIe
senlimienlo se inslaIaba denlro de eIIa.
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÷¿Que os ¡arece esle` ÷¡regunló Ihedra moslrandoIe un senciIIo veslido
coIor Iavanda.
÷Isle esla bien, gracias ÷conlesló amabIe. VoIvia a ¡regunlarse quien seria eI
aulor de aqueIIas deIiciosas ¡aIabras que conseguian ¡oner una sonrisa en su cara y
IevanlarIe eI decaido animo.
OIvidó Ia idea de regresar a Ia cama y de|ó que Ihedra Ia ayudara a veslirse.
Re¡ilieron Ia o¡eración deI dia anlerior con Ia redeciIIa, y Iuego Ia donceIIa Ia
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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ins¡eccionó de arriba aba|o ¡ara cerciorarse de que su as¡eclo era im¡ecabIe. La
am¡Iia sonrisa en eI afabIe roslro de Ia mu|er Ie hizo saber que asi era.
Rheda no se demoró mas, recogiendose eI veslido, aI finaI, lroló ¡asiIIo adeIanle
hasla IIegar a Ia escaIera, que lambien ba|ó corriendo. Anles de IIegar aI finaI, se
deluvo, se soIló Ia faIda y se Ia aIisó, des¡ues res¡iró hondo y, enderezando, Ia
es¡aIda, ba|o Ios uIlimos escaIones. Hizo una enlrada digna de una reina, alrayendo
sobre si lodas Ias miradas.
Conscienle de eIIo, esbozó una am¡Iia sonrisa y, con una Iigera incIinación de
cabeza, saIudó a lodos aqueIIos con quienes se cruzó de camino a su Iugar en Ia
mesa.
AI ¡arecer, muchos de Ios invilados ya habian abandonado eI casliIIo, eso, o Ias
sabanas se Ies habian ¡egado a mas de uno, incIuido eI rey.
÷No me digais que no ¡odre disfrular de un ¡Iacenlero desayuno en com¡añia
de nueslro amado monarca y su fanlaslico senlido deI humor ÷comenló eIIa sin
disimuIar eI sarcasmo de su voz, ganandose con eIIo una oscura mirada de
adverlencia ¡or ¡arle de su es¡oso÷. Iorque no habre lenido Ia maIa suerle de
¡erderme su marcha, ¿verdad` ÷añadió, lomando asienlo.
÷No, ¡odeis eslar lranquiIa. Inrique conlinua en eI casliIIo.
÷Acabais de aIegrarme eI dia ÷re¡Iicó sus¡irando.
÷Cada vez me veo mas lenlado de ¡regunlarIe a vueslro ¡adre cómo es ca¡az
de ¡re¡arar a Ios me|ores cabaIIeros deI reino, y, sin embargo, no ha conseguido que
su hi|a se com¡orle como una dama.
La ¡uIIa dio en eI bIanco, Rheda Io miró Ianzando IIamaradas de indignación.
Iero en esla ocasión consideró mas ¡rudenle manlener Ia boca cerrada, aunque
eI veneno que hubiera querido IanzarIe esluviera quemandoIe Ia garganla.
Una vez mas habia ¡erdido eI a¡elilo. Seria me|or que se fuera de aIIi, o
lerminaria diciendo aIgo de Io que mas larde lendria que arre¡enlirse.
Im¡u|ó Ia siIIa hacia alras y ya se dis¡onia a incor¡orarse cuando Ia voz de sir
ßavdevyn Ia deluvo.
÷¿Adónde creeis que vais` ÷No hizo faIla que Ia su|elara, eI lono em¡Ieado
era como un Iazo a su aIrededor que Ie im¡edia Ievanlarse.
÷He ¡erdido eI a¡elilo e iba a reunirme con mi famiIia.
Ior unos inslanles que a Rheda se Ie anlo|aron inlerminabIes, sus miradas
Iibraron una ¡equeña balaIIa de voIunlades en Ia que, aI ¡arecer, ninguno de Ios dos
eslaba dis¡ueslo a ¡erder.
Ira eIIa Ia que, si queria irse, lendria que lerminar ¡or ceder.
÷¿Me dais vueslro ¡ermiso` ÷siseó enlre dienles, IanzandoIe lodo su veneno a
lraves de aqueIIos enIoquecedores o|os azuIes. Si Ias miradas malasen, ßavdevyn ya
habria caido fuIminado aIIi mismo.
÷Os doy mi ¡ermiso.
Sabia que con un sim¡Ie asenlimienlo de cabeza hubiera sido suficienle, ¡ero
no habia ¡odido evilar decirIo de ¡aIabra. Si queria guerra, eI ¡odia com¡IacerIa, a
fin de cuenlas era un guerrero, ¡ensó diverlido, viendoIa lomar asienlo |unlo a Iady
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Rovena.
÷¿Ha sucedido aIgo con vueslro es¡oso` Daba Ia sensación de que disculiais.
÷La ¡reocu¡ación de su madre Ia hizo senlir cuI¡abIe.
÷Nada que deba ¡reocu¡aros, un ¡equeño desacuerdo domeslico,
sim¡Iemenle ÷res¡ondió sonriendo ¡ara lranquiIizarIa÷. ¿Dónde esla CeovuIf` ÷
¡regunló, lralando de aIe|ar Ia conversación de eIIa y su fIamanle es¡oso.
÷Su¡ongo que ¡ersiguiendo a Iady AnaeI. ÷Iue AIice Ia que res¡ondió.
÷Iarece ser que Ie ha dado fuerle ¡or Ia muchacha ÷añadió su cuñado,
diverlido.
÷¿Y se sabe aIgo de Ia olra ¡are|a de recien casados` ÷¡regunló curioso eI
es¡oso de ShabeIIa.
AI inslanle, Rheda se ¡uso aIerla y lodo su cuer¡o se lensó, Ia res¡iración se Ie
aceIeró Iigeramenle mienlras es¡eraba ansiosa Ia res¡uesla. Iue su hermana mayor
quien conlesló.
÷AI ¡arecer, aun no han abandonado eI a¡osenlo. Tan sóIo ¡ermilen que uno
de Ios criados Ies suba Ia comida ÷susurró en lono confidenciaI y diverlido.
÷Is un com¡orlamienlo bochornoso ÷comenló Iady Rovena.
«Ior una vez esloy de acuerdo con vos, madre», ¡ensó Rheda, que no sabia
muy bien cómo inler¡relar lodas Ias emociones que Ia eslaban asaIlando. La
información no deberia afeclarIa de esa manera, ¡ero no ¡odia evilarIo, eI doIor aun
conlinuaba ahi, Ialiendo debiI ¡ero incansabIe. Los ceIos eran Io ¡eor, ¡ues Ia hacian
senlirse cuI¡abIe. Islaba casada y Ie debia un res¡elo a su es¡oso, y senlirse ceIosa de
Ia reIación de su cuñado no era ¡recisamenle Ia me|or manera de moslrarse
res¡eluosa.
AqueIIo era una ¡esadiIIa. ¿Ior que no se iban lodos de una maIdila vez y Ia
de|aban lranquiIa, sin ¡regunlas ni coliIIeos que Ia hacian aIlerarse y eslro¡eaban su
¡recario buen humor`
÷Si me discuI¡ais, acabo de recordar que lengo aIgunas cosas de Ias que
ocu¡arme. Mas larde nos veremos.
No es¡eró Ia res¡uesla de ninguno de Ios ¡resenles, que Ia vieron aIe|arse
mirandose inlerroganles y sor¡rendidos enlre si.
ßavdevyn lambien Ia vio abandonar eI saIón, ¡ero si Ie exlrañó su aclilud, su
roslro no Io refIe|ó.
In ese ¡reciso inslanle, eI rey enlraba en eI saIón y ßavdevyn no ¡odia ni
¡Ianlearse ir lras su es¡osa. Lo habia inlrigado Ia manera ¡reci¡ilada en que habia
de|ado a su famiIia, y Ios roslros sor¡rendidos de eIIos aI verIa marchar.
Comenzaba a sos¡echar que Ios cambios de humor de su es¡osa no eslaban
molivados sóIo ¡or eI. Islaba cIaro que Ia muchacha lenia un caracler com¡Iicado.


Isa misma larde, Inrique decidió que habia IIegado eI momenlo de ¡arlir.
Debia conlinuar su via|e sin mas demora.
Tras eI, eI reslo de Ios invilados lambien em¡ezó a regresar a sus hogares. Inlre
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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eIIos Ia famiIia de Rheda.
II a|elreo en eI ¡alio de armas era simiIar aI deI dia de su IIegada, Ia unica
diferencia radicaba en que lodos se iban y eIIa se quedaba. Se Ie eslaba haciendo muy
duro ver a su famiIia Iisla ¡ara ¡arlir de|andoIa aIIi, ¡or Io que no ¡udo conlener Ias
Iagrimas aI des¡edirse.
÷No IIoreis, vendremos a visilaros ÷di|o su hermano, a Ia vez que Ia
eslrechaba enlre sus brazos, oIvidandose ¡or unos inslanles de Ia muchacha que
¡arecia haber alra¡ado su corazón y de Ia que a¡enas unas horas anles se habia
des¡edido con un ra¡ido beso y Ia ¡romesa de manlenerse en conlaclo. CeovuIf Ie
habia ¡romelido habIar muy seriamenle con su ¡adre ¡ara que inlercediera ¡or eIIos
anle eI de Ia |oven anles de que a esle se Ie ocurriera ¡romelerIa con aIgun cabaIIero
deI rey÷. Iromeledme que eslareis bien ÷Ie ¡idió a Rheda anles de soIlarIa.
IIIa se Iimiló a asenlir, inca¡az de ¡ronunciar ni una soIa ¡aIabra.
÷Os mandare vueslras cosas Io anles ¡osibIe ÷Ie ¡romelió su madre cuando Ie
IIegó eI lurno de Ios besos.
÷Cuidaos, hi|a mia, y no Ie causeis demasiados quebraderos de cabeza a sir
ßavdevyn.
Isas fueron Ias ¡aIabras de sir DougaI aI des¡edirse de eIIa con un beso en Ia
frenle.
Sus hermanas, lambien aIgo IIorosas, se des¡idieron de Rheda y de sus ¡adres
¡ara dirigirse hacia sus res¡eclivas residencias.
Cuando ¡or fin se fueron, un lremendo vacio se inslaIó en su ¡echo. Ahora si
eslaba soIa.
÷Sera me|or que enlremos ÷di|o sir ßavdevyn quedamenle. Habia
¡ermanecido |unlo a eIIa en lodo momenlo, aunque un ¡oco a¡arlado, ¡ara de|ar que
se des¡idiera de su famiIia.
Rheda asinlió y subió ¡esadamenle Ia escaIera que conducia aI inlerior de Ia
lorre deI homena|e.
AI enlrar en eI saIón, no ¡udo evilar ver a Ia ¡are|a que, ¡or fin, habia decidido
abandonar su encierro.
Ambos esbozaban unas am¡Iias sonrisas y |ugueleaban con Ia comida, mienlras
se Ia daban eI uno aI olro enlre risas y besos.
Isa imagen fue mas de Io que ¡odia so¡orlar y, con voz ahogada, di|o:
÷Si no os im¡orla, me guslaria relirarme.
÷Como gusleis ÷fue Ia res¡uesla de sir ßavdevyn, que lambien habia vislo a
su hermano con su es¡osa.


ßavdevyn es¡eró a que Rheda desa¡areciera ¡or Ia escaIera que conducia a su
a¡osenlo y se dirigió hacia donde se enconlraban Ios des¡osados.
÷¿No habeis lenido suficienle que leneis que conlinuar en Ia mesa, anle lodos`
÷Su lono frio y corlanle hizo que Ia sonrisa de Iady ßealriz se borrara de goI¡e,
inlimidada ¡or su mirada.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷Vamos, hermano, ¿creeis que con una mu|er como Ia mia uno liene suficienle
en aIgun momenlo` ÷¡regunló Idric sin que su sonrisa se viera afeclada ¡or Ias
¡aIabras de ßavdevyn.
÷Veo que, ademas de faIla de decoro, lam¡oco senlis ningun res¡elo ¡or Ia
mu|er que dara a Iuz a vueslros hi|os. ÷Se dis¡onia a abandonar lambien eI saIón,
¡ero anles se voIvió ¡ara decir÷: Ior cierlo, Idric, ya que necesilais demoslrarIe
conlinuamenle a vueslra es¡osa Io mucho que Ia deseais, sera me|or que Io hagais en
vueslra casa.
÷¿Me eslais echando` ÷griló eI |oven, indignado.
÷No, sim¡Iemenle os esloy haciendo una sugerencia que me guslaria que
luvierais en cuenla.
No es¡eró a ver eI roslro encendido ¡or Ia rabia de su hermano menor.
Mas larde, esa noche, su¡o que Idric habia abandonado eI casliIIo |unlo con
Iady ßealriz.
No via|aban soIos, conlaban con una buena escoIla que garanlizaba su
seguridad a Io Iargo deI camino, ¡or Io que ßavdevyn no se ¡reocu¡ó ¡or Ia
re¡enlina marcha, de hecho, Ia agradecia.
Ior fin comenzaba a voIver Ia caIma y Ia normaIidad a su hogar.


Cuando enlró en Ia habilación, Rheda ya se habia acoslado, eslaba acurrucada
en su Iado de Ia cama, bien la¡ada a ¡esar de que eI ambienle se nolaba caIdeado
gracias aI fuego de Ia chimenea.
Su res¡iración era lranquiIa y reguIar, Io que Io IIevó a ¡ensar que eslaba
dormida.
IncIuso asi Ie ¡rovocaba un inlenso deseo.
Ansiaba acariciar su cuer¡o, recorrer lodas y cada una de sus curvas, voIver a
lener enlre Ios dedos Ios suaves mechones de su cabeIIo, ahora a Ia aIlura de Ios
hombros, y conlem¡IarIa desnuda, lendida sobre aqueIIa misma cama, salisfecha y
agolada lras haber disfrulado enlre sus brazos.
Iero aI ¡arecer, lam¡oco aqueIIa noche lendria suerle.
Se quiló Ia ro¡a y se acosló a su Iado.
Su fresco aroma invadió sus senlidos y, sin a¡enas darse cuenla sus dedos se
enredaron en su ¡eIo. Los lenia lan cerca de su cueIIo que no ¡udo resislir Ia
lenlación y se Io rozó Ievemenle.
Ise conlaclo fue suficienle ¡ara que eI cuer¡o de eIIa se lensara.
÷Creia que eslabais dormida. ÷Su voz sonó suave y ba|a, como olra caricia.
÷Lo eslaba, hasla que vos me habeis des¡erlado.
÷Lo sienlo, no era mi inlención. ÷Mienlras habIaba, conlinuaba rozandoIe eI
cueIIo y |ugando con sus cabeIIos.
Rheda ¡odia senlir eI caIor de aqueIIos dedos sobre su ¡ieI.
÷¿Que eslais haciendo` ÷No se alrevia a moverse.
÷Os acaricio eI cueIIo. ÷La caIma de su voz Ia sacaba de quicio.
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÷Iso ya Io veo, me ex¡resare con mayor exaclilud: ¿que ¡relendeis`
÷Creo que esa res¡uesla lambien Ia conoceis. ÷Hizo una ¡equeña ¡ausa
mienlras de|aba que sus dedos se desIizaran hacia Ia base deI cueIIo, rozandoIe Ia
cIavicuIa ba|o eI camisón÷. Os deseo, Rheda.
Una decIaración lan direcla Ia de|ó Iigeramenle confundida.
÷Iero me ¡romelisleis que no me obIigariais. ÷II ¡anico comenzaba a
a¡oderarse nuevamenle de eIIa. Temia aqueI momenlo mas que cuaIquier olra cosa
en eI mundo.
÷Y no Io hare. Tan sóIo os esloy acariciando. Cierlo que con eIIo mi deseo
aumenla, ¡ero si aun no eslais ¡re¡arada, os ruego no me ¡riveis lambien de eslo.
II miedo dio ¡aso a Ia sor¡resa.
÷¿Os conformais con unas caricias` ÷Una vez mas, su Iengua fue mas ra¡ida
que su cabeza. Se mordió eI Iabio, es¡erando una res¡uesla que ¡arecia lardar en
IIegar.
÷Acariciaros aumenla mi deseo, ¡ero lambien me da ¡Iacer. TaI vez ¡or eI
momenlo me sirva de consueIo.
Un lanlo aIiviada, creyó nolar una Iigera nola de humor en Ia voz de su es¡oso,
a ¡esar de que eI lono habia sido Iigeramenle ronco.
÷ReIa|aos ÷Ie susurró eI, muy cerca deI oido.
÷Iromeledme.
÷No hare nada que no querais, os doy mi ¡aIabra.
Iso ¡areció baslar ¡ara que voIviera a reIa|arse. Animado ¡or eIIo, conlinuó
acariciandoIa.
DesIizó Ia mano sobre Ia leIa que Ie cubria eI brazo, hasla ¡osarseIa sobre Ia
cinlura, y Ia manluvo aIIi unos inslanles, ex¡eclanle, ¡ero Rheda conlinuó reIa|ada.
Senlia eI caIor de su mano a lraves deI camisón y reconoció que no era una
sensación desagradabIe, des¡ues de lodo.
AI conlrario, era muy ¡Iacenlera y ese caIor, unido a Ia Ienla caricia sobre su
cuer¡o, Ia IIevó a un eslado de quielud laI que lerminó ¡or dormirse.
Cuando ßavdevyn se ¡ercaló de que su encanladora es¡osa se habia dormido,
sinlió ganas de reir. No era ese eI efeclo que habia lralado de conseguir con sus
caricias, ¡ero ¡ara em¡ezar no eslaba maI. Que confiara en eI lambien era im¡orlanle
y esa noche, sin duda, Io habia hecho.
Iruslrado nuevamenle ¡or no ¡oder saciar su a¡elilo de eIIa, y sin relirar Ia
mano deI cuer¡o de Rheda, ¡oco a ¡oco se quedó asimismo dormido.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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A Ia mañana siguienle, Rheda se des¡erló de nuevo soIa en eI Iecho.
Se senlia descansada y ¡odria decir que hasla de buen humor. II recuerdo de
Ias caricias de sir ßavdevyn Ie ¡rovocó una agradabIe sensación.
¿Habia ¡ermanecido abrazado a eIIa ¡arle de Ia noche, o eran imaginaciones
suyas`
Ihedra lodavia no habia a¡arecido, Io que queria decir que seguramenle aun
era lem¡rano.
A¡arló Ias manlas y saIló fuera de Ia cama. Recorrió eI cuarlo con Ia mirada y,
aI hacerIo, descubrió un nuevo ¡edazo de ¡a¡eI en eI sueIo, |unlo a Ia ¡uerla.
¿Seria olra nola dirigida a eIIa` No ¡erdió liem¡o en es¡ecuIaciones y corrió a
recogerIo.
Ira Ia misma Ielra cuidada de Ias veces anleriores. Un ¡oco nerviosa, comenzó
a IeerIa.
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Nuevamenle conmovida ¡or Ias senciIIas ¡aIabras, ¡ensó que ¡or Io menos
aIguien en aqueI Iugar ¡arecia ¡reocu¡arse ¡or eIIa.
In ese inslanle, Ihedra enlró sin IIamar, como ¡arecia ser su coslumbre.
÷Ya eslais Ievanlada ÷di|o a modo de saIudo.
÷ßuenos dias, Ihedra ÷res¡ondió eIIa con una sonrisa.
÷Isla mañana se os ve muy conlenla.
÷He dormido bien ÷conlesló encogiendose de hombros.
No lenia inlención de conlarIe que habia a¡arecido olra nola ba|o su ¡uerla, y
que eso habia aumenlado su buen humor.
Mienlras eIIa se aseaba, Ihedra descubrió Ia cama ¡ara que se aireara anles de
voIver a cubrirIa.
Cuando Rheda voIvió a mirarIa, descubrió eI ce|o fruncido de Ia mu|er.
÷¿Que sucede` ÷¡regunló inlrigada.
÷Nada, mi señora.
Tuvo Ia sensación de que Ia donceIIa queria añadir aIgo.
÷Ihedra, ¿vas a decirme que sucede`
÷No es asunlo mio, mi señora. ÷dudó÷. ¡ero Ias sabanas conlinuan
Iim¡ias.
Islaba cIaro que Ia mu|er daba mucha im¡orlancia a ese hecho, y que Ie
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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¡reocu¡aba.
Si Rheda hubiera sido una |oven con lendencia a sonro|arse, en aqueIIos
momenlos eslaria deI coIor de Ia grana.
No ¡odia enfadarse con Ia mu|er ¡orque sabia que no habia maIa inlención en
su comenlario, ¡ero Ia hizo senlirse cuI¡abIe ¡or no cum¡Iir con su deber como
es¡osa.
÷Aun no esloy ¡re¡arada ÷se |uslificó.
÷¡Ay!, mi señora, sois muy |oven. Iero si me Io ¡ermilis, os dare un conse|o: no
es¡ereis demasiado. Sir ßavdevyn es un hombre vigoroso y liene sus necesidades, si
vos no Ias salisfaceis, buscara aIivio en olro Iado.
÷No me im¡orla ÷conlesló, recu¡erando su maI humor de Ios uIlimos dias÷.
Ior mi ¡uede acoslarse con lodas Ias mu|eres de Ios aIrededores.
÷No digais eso, mi señora, y discuI¡ad mi osadia, ¡ero eI deber de una
es¡osa.
÷Se cuaI es eI deber de una es¡osa, no hace faIla que me Io recordeis cada
mañana. ÷Mienlras habIaba, se quiló eI camisón con geslos airados.
Ihedra se a¡resuró a ayudarIa con eI veslido.
÷No os enfadeis, no era mi inlención. Yo lan sóIo. Sir ßavdevyn es un
hombre bueno y |uslo, si Ie dierais una o¡orlunidad.
÷Ihedra, ¡basla!
÷Si, mi señora. ÷La mu|er lerminó de veslirIa sin hacer mas comenlarios.
Rheda se ce¡iIIó Ia corla meIena con energia. Ira mucho mas cómodo y ra¡ido
que desenredar su anlerior y Iarga cabeIIera, ¡or muy bonila que esla fuese.
÷¿Vais a ¡oneros Ia redeciIIa` ÷Ie ¡regunló Ihedra un ¡oco cohibida anle eI
maI humor de su señora.
÷No ÷fue Ia seca res¡uesla.
÷Mi señora, no quiero que ¡or mi causa.
÷No im¡orla ÷di|o sus¡irando÷. Se que leneis razón ÷reconoció aIgo mas
lranquiIa÷, ¡ero leneis que enlender. ÷Se mordió eI Iabio inferior anles de
conlinuar÷. Da iguaI ÷sus¡iró de nuevo÷. Voy a desayunar, me muero de hambre.
Y abandonó eI a¡osenlo de|ando lras de si a una Ihedra arre¡enlida de haber
abierlo Ia boca y melerse donde nadie Ia habia IIamado.
II saIón eslaba ¡raclicamenle vacio.
La vida en eI casliIIo habia vueIlo a su rulina habiluaI y lodos ¡arecian lener
aIgo que hacer. Todos menos eIIa, ¡ensó.
¿A que se su¡onia que iba a dedicarse cuando lerminara de desayunar`
Mienlras devoraba Ios aIimenlos que Ie habian servido, decidió que Io ¡rimero
seria hacer un reconocimienlo deI Iugar. Mas larde, quiza enconlrara aIgo en Io que
ocu¡ar eI liem¡o.
Se dis¡onia a abandonar eI saIón, cuando eI buIIicio deI ¡alio alra|o su alención.
Sinlió curiosidad y decidió comenzar su recorrido ¡or aIIi.
Un gru¡o de hombres, enlre eIIos su es¡oso, ¡arecian ¡re¡arados ¡ara
abandonar Ia forlaIeza.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Sir ßavdevyn Ia vio cuando comenzaba a ba|ar Ia escaIera y se acercó ¡ara
es¡erarIa aI finaI de esla.
÷ßuenos dias, mi señora, ¿habeis dormido bien`
Sin saber muy bien ¡or que, Ia ¡regunla Ie devoIvió eI maI humor.
÷¿Acaso os im¡orla`
÷Veo que habeis amanecido con vueslro habiluaI buen laIanle.
Anles de que eIIa ¡udiera res¡onder con aIguna olra frase mordaz, ¡regunló:
÷¿Os dirigiais hacia aIgun Iado`
÷Si, me dis¡onia a ocu¡arme de aIgunas de Ias muchas lareas que lenia
¡revislas ¡ara eI dia de hoy.
Su lono cinico a eI no Ie ¡asó desa¡ercibido. La observó unos segundos sin
decir nada, Io que incomodó a Rheda, que Ievanló Ia barbiIIa desafianle.
÷Tengo asunlos que alender en Ia aIdea, ¿os guslaria acom¡añarme` ÷
¡regunló su marido.
II ofrecimienlo Ia sor¡rendió, ¡ero no lardó en reaccionar.
÷¿No os moIeslare` ÷¡regunló a su vez con cauleIa, suavizando su lono de
voz.
÷No veo cómo ¡odriais hacerIo. AI conlrario, me aIegrara conlar con vueslra
com¡añia.
÷Si, ya veo Io emocionado que eslais ÷murmuró, inca¡az de conlener su
Iengua aI ver su inex¡resivo roslro.
Iero cuando Io vio Ievanlar una de Ias ce|as, se a¡resuró a res¡onder.
÷Me encanlaria ir con vos.
÷Mandare ensiIIar vueslra yegua y ¡edire que os lraigan Ia ca¡a.
÷No hace faIla, yo misma subire a ¡or eIIa ÷se a¡resuró a decir, ya de me|or
humor.
La soIa idea de saIir a cabaIgar y lener aIgo en que ocu¡ar eI liem¡o Ia habia
animado.
Sin demora, subió Ia escaIera y desa¡areció denlro deI casliIIo.
Una Ieve y casi im¡erce¡libIe sonrisa curvó Ios Iabios de sir ßavdevyn aI
observar eI efeclo que su ¡ro¡osición habia lenido en su es¡osa.


Cuando Rheda regresó, Ios hombres ya eslaban Iislos ¡ara em¡render Ia
marcha, y su marido Ia es¡eraba |unlo a su yegua.
Haciendo caso omiso de Ia mano que eI Ie ofrecia, monló sobre eI animaI.
÷¿Nos vamos` ÷¡regunló.
Iercibió eI briIIo en Ios oscuros o|os de su es¡oso, ¡ero no su¡o inler¡relarIo.
Luego, Io miró dirigirse con ¡aso decidido hasla su cabaIIo, y no de|ó de
sor¡renderse anle Ia agiIidad que demoslró aI monlar. Iara ser un hombre lan aIlo y
cor¡uIenlo, se movia con faciIidad y soIlura.
CabaIgaron en siIencio lras Ios hombres que Ios acom¡añaban. AI observar eI
numeroso gru¡o, una ¡regunla cruzó Ia menle de Rheda.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷¿Ior que os acom¡añan lanlos hombres` ¿No son seguras vueslras lierras`
÷Las cosas eslan baslanle lranquiIas uIlimamenle, ¡ero nunca se sabe.
Irefiero ¡revenir que Iamenlar mas larde maIes mayores. Ademas, Ios necesilo ¡ara
Ias lareas que hay que reaIizar en Ia aIdea.
÷¿Y IIevandoos esle gru¡o no de|ais des¡rolegido eI casliIIo`
÷No, lengo suficienles hombres. II casliIIo lambien esla bien guardado, no
lemais.
Salisfecha su curiosidad, voIvió a guardar siIencio y a disfrular deI maraviIIoso
¡aisa|e que Ia rodeaba.
II cieIo eslaba de un azuI inlenso y sin nubes, y eI soI se refIe|aba en Ios verdes
¡rados que rodeaban aI casliIIo, confiriendoIes un briIIo casi im¡osibIe hasla mas aIIa
de donde Ia visla aIcanzaba. A sus es¡aIdas de|aron eI bosque, en eI que eIIa a¡enas
habia re¡arado aI saIir de Ia forlaIeza, hacia unos momenlos. Una bandada de
¡a|aros surcó eI cieIo en ¡erfecla formación, Ia imagen Ia caulivó.
A su IIegada a I¡svich, hacia unos dias, Rheda no habia nolado Ia beIIeza deI
Iugar y sus aIrededores, su eslado de animo y Ia ansiedad ¡or voIver a ver a sir Idric
Ie habian im¡edido darse cuenla de eIIo.
Ahora, eI re¡enlino recuerdo deI |oven hizo que su roslro se ensombreciera,
cosa que no ¡asó desa¡ercibida ¡ara sir ßavdevyn.
÷Os habeis ¡ueslo muy seria, ¿no eslais disfrulando deI ¡aseo` ÷Ie ¡regunló.
Como siem¡re, se sinlió cuI¡abIe ¡or ¡ensar en sir Idric leniendo a su es¡oso aI
Iado.
Sacudió Ia cabeza y lraló de ¡arecer aIegre.
÷No es nada, un ¡oco de noslaIgia. ¿Iodriamos ¡oner Ios cabaIIos aI gaIo¡e`
÷¡ro¡uso, ¡ara cambiar de lema.
÷No veo ¡or que no. Iero no os saIgais deI camino ni os aIe|eis de mi.
÷De acuerdo. ÷Y, aclo seguido, azuzó a Ia yegua, que obedeció aI inslanle Ia
orden iniciando una suave carrera.
Sir ßavdevyn voIvió a coIocarse a su Iado aI momenlo, y aceIeró eI rilmo,
desafiandoIa en siIencio a seguirIo.
Ace¡lando eI relo, Rheda es¡oIeó su monlura, ganando ra¡idamenle lerreno.
ßavdevyn disfruló de Ia eslam¡a que su |oven es¡osa ofrecia, gaIo¡ando con
eI cabeIIo aIborolado aIrededor deI roslro y una maraviIIosa sonrisa que ¡or un
momenlo se lransformó incIuso en carca|adas de feIicidad que IIenaron eI aire y
Iograron que eI corazón de eI Ialiera aIocado denlro de su ¡echo de laI manera que
¡ensó que no iba a recu¡erar nunca mas su rilmo.
Deluvieron Ia carrera aI divisar eI con|unlo de casas bien cuidadas que
conformaban Ia aIdea y eI uIlimo lramo Io recorrieron a gaIo¡e suave.
÷¿Is aIIi` ÷¡regunló eIIa señaIando hacia adeIanle.
÷Si ÷res¡ondió ßavdevyn.
Se senlia ansioso ¡or ver su reacción aI enlrar en Ia aIdea y com¡robar cómo se
com¡orlaba con sus vasaIIos. Iran genle humiIde y lraba|adora con Ias que eI
manlenia una eslrecha reIación. Is¡eraba que Rheda no sacara su maI genio anle
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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eIIos, que seguramenle se senlirian inlimidados e incómodos. Si eso sucedia Ia cuI¡a
seria sóIo suya ¡or haberIa IIevado consigo. Iero Ie habia resuIlado im¡osibIe no
¡ro¡onerseIo. Ademas de Ia necesidad de lenerIa cerca, lambien Ie habia dado
Iaslima verIa lan soIa y sin nada en que ocu¡ar su liem¡o, aunque eso nunca Io
reconoceria anle eIIa, eslaba seguro de que sóIo serviria ¡ara enfurecerIa. La veia
demasiado orguIIosa como ¡ara ¡ermilir que aIguien Ie luviera Iaslima.
Cuando deluvieron Ios cabaIIos en eI cenlro de Ia ¡Iaza, aun esbozaba una
am¡Iia sonrisa. ßavdevyn ¡ensó que asi se Ia veia reaImenle hermosa.


No lardaron en enconlrarse rodeados ¡or Ios aIdeanos, que acudieron a saIudar
a su señor y a ex¡onerIe aIgunos de sus ¡robIemas y ¡eliciones.
AI ¡rinci¡io, ¡arecieron sor¡rendidos ¡or Ia ¡resencia de eIIa, ¡ero no lardaron
en moslrarse encanlados ¡orque Ia nueva es¡osa de su señor hubiera decidido
acom¡añarIo, dandoIes asi Ia o¡orlunidad de conocerIa.
AIguien se ocu¡ó de Ios cabaIIos mienlras Ios habilanles deI ¡uebIo feIicilaban a
Ia ¡are|a una y olra vez. Reverencias, saIudos, buenos deseos y aIguna que olra mano
que, eslrechando Ias suyas, Ies daban Ia enhorabuena. Rheda se senlia abrumada y
gralamenle sor¡rendida ¡or eI recibimienlo que Ie eslaban dis¡ensando. Con una
sonrisa desconcerlada en Ios Iabios, se voIvió ¡ara mirar a sir ßavdevyn, que se
habia delenido a habIar con uno de sus vasaIIos, un hombre que, acom¡añado ¡or su
mu|er y una hi|a, ex¡Iicaba Ios ¡robIemas que habia lenido con una de Ias vacas.
La niña Ia miraba con gran inleres, y cuando eIIa se dio cuenla, sonrió a Ia
¡equeña a Ia vez que Ie revoIvia eI ¡eIo negro con un geslo cariñoso.
÷Teneis un cabeIIo muy hermoso, Iady Rheda ÷di|o Ia niña, que seguia
mirandoIa con delenimienlo.
÷¡Vaya! Gracias. Tambien eI vueslro es muy bonilo.
÷¿Ior que Io IIevais lan corlo` ÷¡regunló, sin ningun li¡o de ¡udor, aIgo
li¡ico de Ios niños, ¡ero que Ia ¡uso en un a¡rielo.
Conscienle de eIIo, sir ßavdevyn acudió en su ayuda y res¡ondió:
÷Creo que eI res¡onsabIe soy yo.
÷¿Vos se Io corlasleis` ÷La niña se ganó un coscorrón de su madre.
÷No exaclamenle, ¡ero digamos que. ÷noló Ia mirada de Rheda sobre eI, y
Ievanló Ios o|os ¡ara enconlrarse con Ios suyos, que ¡ermanecian ex¡eclanles anle Ia
ex¡Iicación que iba a ofrecerIes a aqueIIas genles÷. Io hizo ¡ara salisfacerme.
÷Iso quiere decir que Iady Rheda os gusla mas con eI cabeIIo corlo ÷excIamó
sor¡rendida Ia ¡equeña.
II se acercó un ¡oco mas a Ia niña y, agachandose hasla ¡onerse a su aIlura,
di|o:
÷Te voy a conlar un secrelo. ÷La cria se acercó aun mas, inlrigada÷. Lady
Rheda me gusla de lodas Ias maneras.
II lono confidenciaI Ie im¡idió a Rheda oir bien Ias ¡aIabras finaIes, ¡ero vio a
Ia ¡equeña reir diverlida. Una vez salisfecha su curiosidad, se aIe|ó corriendo ¡ara ir
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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a |ugar con Ios demas niños.
Sir ßavdevyn conlinuó Ia conversación con eI aIdeano donde Ia habia de|ado
anles de que Ia hi|a de esle formuIara su ¡regunla, ¡or Io que no se dio cuenla de Ia
mirada agradecida de eIIa ¡or no mencionar eI incidenle de su noche de bodas.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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%()*+,-. /2
Rheda ¡asó eI dia con Ias mu|eres, visilando sus senciIIas ¡ero acogedoras
casas, en Ias que, a ¡esar de no dis¡oner de grandes comodidades ni Iu|os, ¡arecian
senlirse cómodas y salisfechas. Todas eslaban bien conservadas y encaIadas,
olorgando una curiosa Iuminosidad aI Iugar. AIgunas lenian anle Ia ¡uerla ¡equeñas
macelas con fIores que Ies daban un loque de coIor y aIegria.
IIIa escuchó con alención Ios ¡robIemas y Ias ¡reocu¡aciones de aqueIIas
humiIdes genles, a¡orlando ideas y sugerencias ¡ara aIgunos de Ios casos mas
senciIIos y ¡romeliendo habIar con su es¡oso sobre Ios que esca¡aban a su ca¡acidad
de resoIución.
Mienlras lanlo, ßavdevyn se hacia cargo de Ios asunlos ¡endienles deI
viIIorrio que Ios aIdeanos iban ¡IanleandoIe.
De vez en cuando, buscaba con Ia mirada a su es¡osa, y en cada ocasión senlia
que eI ¡echo se Ie henchia de orguIIo. Veia que ba|o su caracler dificiI, su genio
endemoniado y su as¡eclo de niña consenlida, se escondia una mu|er duIce y alenla.
SóIo senlia que esa duIzura no fuera dirigida a su ¡ersona, ¡ero ¡or eI momenlo
lenia que darse ¡or salisfecho, se eslaba ganando a su genle, y eso era casi lan
im¡orlanle como ganarseIo a eI.
Aunque en reaIidad se Io habia ganado desde eI ¡rimer momenlo en que ¡osó
Ios o|os en eIIa y conlem¡Ió su roslro enfurruñado. Ahora sabia cuaI era eI molivo deI
geslo que enlonces afeaba su beIIo roslro. AI recordar Ios senlimienlos que Rheda
aIbergaba ¡or su hermano, a¡reló Ia mandibuIa y rezó ¡ara que aIgun dia Iograra
oIvidarIo. Y ese dia eI eslaria aIIi, a su Iado, ¡ara IIenar eI vacio que Idric de|ara.
Sacudiendose esos ¡ensamienlos, voIvió a cenlrar su alención en Ios ¡robIemas
que habian surgido en sus lierras en Ias uIlimas semanas. Cercas que necesilaban ser
re¡aradas, cabezas de ganado que debian ser susliluidas, lechumbres que requerian
ser revisadas anles de Ia IIegada de Ias IIuvias. lodos ¡robIemas normaIes y de faciI
soIución.


La ¡resencia deI señor y su dama en eI ¡uebIo habia conseguido crear un
ambienle casi feslivo, y mienlras sir ßavdevyn soIucionaba y lomaba nola de Ias
demandas de Ios cam¡esinos, y sus hombres reaIizaban aIgunas de Ias re¡araciones
mas urgenles, Ias mu|eres amasaban ¡an, asaban ¡oIIos y hervian verduras,
¡re¡arando enlre lodas un modeslo feslin con que agasa|ar a sus señores.
Rheda no luvo re¡aros en subirse Ias mangas deI veslido y hundir Ias manos en
Ia ¡ega|osa masa que mas larde seria un deIicioso ¡an.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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No recordaba cuando habia sido Ia uIlima vez que habia disfrulado lanlo con
aIgo. IncIuso ahora, IIena de harina y con un as¡eclo desaslroso, nada a¡ro¡iado
¡ara una dama de su ¡osición, se senlia mas IIena de vida que en Ios uIlimos meses.
Y se Io debia aI hombre que en aqueIIos momenlos Ia conlem¡Iaba con eI roslro
inex¡resivo y un exlraño briIIo en Ios o|os.
Los niños lambien a¡orlaron su granilo de arena, y ba|o Ia alenla mirada de Ios
mas ancianos deI Iugar, lrasIadaban Ios labIones que servirian de im¡rovisadas
mesas aI cenlro deI ¡uebIo, |unlo aI ¡ozo.
Ioco a ¡oco, bande|as y ¡Ialos fueron IIenando esas mesas, im¡regnando eI aire
de deIiciosos aromas que no lardaron en abrir eI a¡elilo de lodos, es¡eciaImenle de
Ios mas ¡equeños, que eslaban encanlados con Ia ines¡erada fiesla.
Sir ßavdevyn quiso conlribuir lambien en aIgo, y ordenó a aIgunos de sus
hombres que regresaran aI casliIIo ¡or varios loneIes de vino.
Cuando eslos a¡arecieron, fueron recibidos con a¡Iausos y vilores dedicados aI
amo de Ias lierras.
Las rebosanles |arras ¡asaban de unas manos a olras y, |unlo con Ios aIimenlos
recien cocinados, hicieron Ias deIicias de cabaIIeros y Iugareños.


Lady Rheda ¡arecia senlirse una mas enlre aqueIIas humiIdes genles que con
lanlo cariño com¡arlian Io que lenian con eIIos.
÷¿Os eslais divirliendo` ÷Ie ¡regunló ßavdevyn muy cerca de su oido.
÷Si ÷res¡ondió dedicandoIe una limida sonrisa.
÷Iso me ha ¡arecido ÷añadió eI a Ia vez que Ie quilaba una mancha de harina
de Ia me|iIIa.
II senciIIo roce Io hizo desear seguir acariciandoIa, ¡ero ¡or desgracia no era eI
momenlo ni eI Iugar ¡ara hacerIo, ¡ensó aIicaido.
÷¿Y vos` ÷inquirió eIIa a su vez.
÷Como nunca ÷conlesló, mirando con inlensidad Ios o|os azuIes de su es¡osa.
Rheda Ie sosluvo Ia mirada, y des¡ues esbozó un amago de sonrisa. IinaImenle,
sus¡iró y a¡arló Ia visla, enlregandose de nuevo a Ia animada conversación que
manlenia con sus com¡añeros de mesa.


Ya oscurecia cuando IIegaron aI casliIIo, y Rheda ¡arecia feIiz, ¡ero agolada.
÷Si Io deseais, ¡uedo ¡edirIe a Ihedra que mas larde os suba aIgo de cena a Ia
habilación, asi ¡odreis reliraros y descansar.
÷Os Io agradeceria. Isloy muerla de cansancio. ÷Una limida sonrisa asomó a
sus Iabios÷. ¿Vais a relirarnos vos lambien` ÷inquirió, a¡arlando Ia mirada y
lralando de im¡rimir a Ia ¡regunla un lono casuaI.
A eI Ie habria guslado res¡onder que si, ¡ero lenia cosas que hacer anles de
acoslarse.
÷No, aun lengo asunlos que alender.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷ßien ÷conlesló eIIa voIviendo a Ievanlar Ia visla.
ßavdevyn no su¡o inler¡relar su mirada. Seguramenle seria de aIivio, ¡or no
lener que cenar |unlos, en Ia inlimidad deI cuarlo. Iorque, a ¡esar de que aqueI dia
Rheda habia moslrado su cara mas aIegre y duIce, sabia que no era eI eI causanle de
su aIegria, ni eI deslinalario de su duIzura.
÷ßuenas noches ÷se Iimiló a decir eIIa, anles de comenzar a subir Ia escaIera.
÷ßuenas noches ÷conlesló, viendoIa marchar.


Cuando, horas mas larde, ¡or fin ¡udo relirarse, su es¡osa ya eslaba
¡rofundamenle dormida.
Se acosló a su Iado lralando de no des¡erlarIa. Habia sido un dia Iargo y de
mucho lraba|o, ¡ero a ¡esar deI cansancio que senlia, no fue ca¡az de conciIiar eI
sueño hasla bien enlrada Ia noche.
La lenue Iuz que des¡rendian Ias IIamas de Ia chimenea Ie ¡ermilia ver Ias
suaves Iineas deI roslro de eIIa y Ia siIuela de su cuer¡o ba|o Ias manlas.
II deseo que senlia ¡or aqueIIa crialura era casi inso¡orlabIe, y eslaba seguro de
que, de haber sido Ias cosas diferenles enlre eIIos, no habria lenido re¡aros en
des¡erlarIa y saciar sus ansias. Iero sabia que ¡or eI momenlo lendria que conlinuar
siendo ¡acienle.


Mienlras Iady Rheda descansaba ¡Iacidamenle sin siquiera ¡ercibir Ia ¡resencia
de su es¡oso a su Iado, en olro a¡osenlo, Ie|os de aIIi, Iady Rovena se ¡reocu¡aba
¡or eI bieneslar de su hi|a.
÷Temo que ese caracler suyo Ia mela en ¡robIemas ÷se Iamenló, de|ando que
sir DougaI Ia eslrechara enlre sus brazos.
÷Sir ßavdevyn es un hombre de lem¡Ie, sabra Iidiar con vueslra hi|a ÷
conlesló lralando de lranquiIizarIa, aunque eI mismo senlia Ia misma desazón que su
es¡osa.
÷TaI vez, ¡ero se de Io que Rheda es ca¡az, y no creo que su es¡oso, ¡or
¡acienle y lem¡Iado que sea, esle dis¡ueslo a loIerarIo. Sabeis lan bien como yo que
cuando su Iengua se sueIla desliIa mas veneno que una vibora.
÷Teneis loda Ia razón ÷convino sir DougaI sus¡irando ¡rofundamenle.
÷¿Creeis que sir ßavdevyn seria ca¡az de.` ÷No IIegó a lerminar Ia
¡regunla. II sim¡Ie hecho de ¡ensarIo ya Ie causaba demasiada anguslia.
÷Si eI decide casligarIa en aIgun momenlo, sera ¡orque se Io merece, Rovena,
¡ero se que no es un hombre in|uslo ni crueI, asi que no lemais que ¡ueda ensañarse
con eIIa. ÷Ahora si habIó convencido÷. Cierlamenle, eI rey hizo Ia me|or eIección
¡osibIe ¡ara nueslra hi|a. CuaIquier olro hombre no habria sabido mane|arIa, y sin
duda Rheda habria recibido mas de una ¡aIiza. Lo unico que Iamenlo fue Ia forma en
que de Ia noche a Ia mañana se vio des¡o|ada de su lranquiIa vida ¡ara ser arro|ada a
Ios brazos de un exlraño.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷Se Ia veia lan desdichada ÷se Iamenló nuevamenle.
÷No Ie deis mas vueIlas. Lo hecho, hecho esla.
÷Iara vos es faciI decirIo, ¡ero.
Su marido Ia inlerrum¡ió anles de que conlinuara y se ¡usiera a IIorar, como ya
habia sucedido noches alras.
÷Vueslra hi|a siem¡re ha sabido vaIerse ¡or si misma. Isloy convencido de
que en un ¡ar de semanas lendra a sir ßavdevyn comiendo en Ia ¡aIma de su mano.
÷SóIo Io decis ¡ara lranquiIizarme, ¡ero en reaIidad no Io ¡ensais ÷re¡Iicó
eIIa.
÷Creedme que si Io ¡ienso asi. ÷Una risa ronca esca¡ó de su garganla aI
imaginarse Ia escena: eI fuerle y fiero guerrero ¡oslrado sumiso a Ios ¡ies de Ia
¡equeña y, en a¡ariencia, fragiI Rheda.
÷Ademas, lengo olros ¡robIemas mas im¡orlanles aqui, como ¡ara eslar
inquielandome ¡or Io que sucede en casa a|ena.
÷¿A que os referis` ÷Lady Rovena no sabia de que ¡robIemas habIaba su
es¡oso. ¿In su hogar` Ira Ia ¡rimera nolicia que lenia.
÷Vueslro hi|o ÷di|o eI, como si con eso ya quedase lodo ex¡Iicado.
÷¿Que` Si no habIais mas cIaro no os enliendo ÷conlesló eIIa, em¡ezando a
¡erder un ¡oco Ia ¡aciencia.
÷Me ha ¡edido que inlerceda ¡or eI anle eI ¡adre de Iady AnaeI. Quiere
des¡osarIa.
÷¡Señor lodo¡oderoso! Iero si aun es un niño.
÷No, no Io es. Y sabe que anles de ¡oder des¡osar a Ia |oven lendra que
lerminar su adieslramienlo, ¡ero insisle en que quiere que eI com¡romiso sea oficiaI.
÷¿Que hareis` ÷¡regunló su es¡osa.
÷¿Que creeis` HabIare con sir Idmond. SóIo es¡ero no IIegar demasiado larde
y que Ia chiquiIIa ya esle com¡romelida con olro cabaIIero.
÷¿Iodria suceder laI cosa` ¿Sabeis aIgo que no me habeis conlado`
Cuando su es¡osa Io miraba de aqueIIa manera, no ¡odia ocuIlarIe nada. Si Ie
menlia, eIIa Io sabria, asi que decidió confesar.
÷Duranle nueslra eslancia en eI casliIIo de sir ßavdevyn, hubo un momenlo
en que sir Idmond, un ¡oco bebido, comenló que lenia en menle una unión muy
venla|osa ¡ara su hi|a menor.
Lady Rovena Io miró horrorizada.
÷¿Y no se Io habeis dicho a nueslro hi|o` ¿Que sucedera si cuando habIeis con
sir Idmond ya ha acordado eI com¡romiso, o vueslra ¡ro¡osición no Ie ¡arece
suficienlemenle venla|osa` ¿Que Ie direis a CeovuIf`
÷Si se da eI caso, lendra que enlenderIo ÷res¡ondió.
÷Si, lendra que ace¡larIo.
÷Ahora no Ie deis mas vueIlas y descansad ÷Ie recomendó sir DougaI dandoIe
un lierno beso en Ia frenle.
÷ßuenas noche ÷di|o eIIa con Ia voz medio a¡agada.
֧uenas noches, mi amor.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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%()*+,-. /3
A Ia mañana siguienle, Rheda abrió Ios o|os y com¡robó que, como en Ios
uIlimos dias, lambien esa mañana se enconlraba soIa.
Se Ievanló con renovadas energias y dis¡uesla a asearse, cuando re¡aró en eI
¡edazo de ¡a¡eI que nuevamenle es¡eraba en eI sueIo, |unlo a Ia ¡uerla.
Se acercó a recogerIo y a¡enas habia dado unos ¡asos con eI en Ias manos,
cuando se abrió Ia ¡uerla dando ¡aso a Ihedra.
÷ßuenos dias, mi señora.
÷ßuenos dias, Ihedra. ÷Guardó Ia nola denlro de su mano, evilando que Ia
mu|er Ia viera. Sinlió que Io que hacia no era correclo, ¡ero ¡or eI momenlo, aqueIIas
¡aIabras escrilas en un ¡edazo de ¡a¡eI, que cada mañana a¡arecian ba|o su ¡uerla,
eran Ia unica aIegria y consueIo en un Iugar que aun no significaba nada ¡ara eIIa.
Deseaba Ieer Ia nola, ¡ero no en ¡resencia de Ia donceIIa.
÷Ihedra, ¿¡odriais lraerme un ¡oco de vino aguado` Me he des¡erlado con
una sed lerribIe.
÷Ahora mismo, mi señora ÷di|o serviciaI y se a¡resuró a salisfacer sus deseos,
de|andoIa nuevamenle soIa.
Is¡eró unos segundos ¡ara cerciorarse de que Ihedra no voIveria a enlrar anles
de decidirse a Ieer Ia nola.
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Rheda sus¡iró y, duranle unos segundos manluvo eI ¡a¡eI, Iigeramenle
arrugado, conlra eI ¡echo. ¿Quien seria eI aulor de aqueIIas ¡aIabras` Senlia
curiosidad ¡or saber quien era, ¡ero no lenia mucho senlido lralar de averiguarIo,
¡ues saberIo no cambiaria nada.
Iero no hacia maI a nadie, y ¡ara eIIa significaban mucho. Le eslaban
devoIviendo Ia aIegria dia a dia.
Cuando Ihedra regresó, eI lrozo de ¡a¡eI descansaba ya en eI fondo deI arcón,
|unlo a Ios olros.
÷Tomad, aqui leneis vueslro vino.
IIIa Ia miró sin com¡render duranle unos inslanles, hasla que recordó que se Io
habia ¡edido ¡ara ¡oder quedarse unos momenlos a soIas y Ieer Ia encanladora nola.
Sonrió agradecida e hizo un esfuerzo ¡or lomarse eI conlenido de Ia co¡a.
÷Gracias, Ihedra.
Aseada y alaviada con un senciIIo veslido de coIor crudo, se dis¡uso a ba|ar aI
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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saIón.
Habia decidido IIevar a cabo Ia larea de recorrer eI casliIIo, y mas larde Ie
¡regunlaria a sir ßavdevyn si dis¡onia de aIgunas leIas con Ias que ¡oder
confeccionar unas ¡rendas ¡ara eI bebe que su hermana eslaba a ¡unlo de aIumbrar.
Asi, ¡or Io menos se manlendria ocu¡ada ¡arle deI dia, hasla que enconlrara olra
cosa con que ¡asar eI liem¡o.
Se sor¡rendió aI ver a su es¡oso en eI saIón. No habia ¡ensado en esa
¡osibiIidad, ¡ero descubrió que su ¡resencia no Ie desagradaba. AI conlrario,
des¡ues deI maraviIIoso dia que habia disfrulado |unlo a eI y Ios aIdeanos, ¡odia
decirse que casi se aIegraba de verIo.
÷ßuenos dias, sir ßavdevyn ÷di|o, mienlras se acercaba a eI con una Ieve
sonrisa en Ios Iabios.
AI verIa, eI no ¡udo evilar arquear una de sus negras ce|as.
÷¿Sucede aIgo` ÷¡regunló Rheda aI observar eI geslo de su es¡oso.
÷No. Sim¡Iemenle me ha. ÷Se deluvo anles de lerminar Ia frase. Iarecia
que esa mañana su es¡osa se habia Ievanlado de buen humor, y no queria echarIo a
¡erder haciendo un comenlario desaforlunado.
IIIa Io miraba es¡erando a que lerminara.
÷Da iguaI. ÷Acom¡añó sus ¡aIabras con un movimienlo de cabeza, dando a
enlender que era aIgo sin im¡orlancia÷. ¿Habeis descansado`
÷Si, gracias.
Su res¡uesla voIvió a sor¡renderIo, ¡ero o¡ló ¡or ¡ermanecer caIIado.
÷Imagino que ya habreis desayunado. ÷Rheda señaIó Ia mesa donde aun
quedaban reslos que Io demoslraban÷. ¿Habreis de|ado aIgo ¡ara mi` Me muero de
hambre.
ßavdevyn no saIia de su asombro. Des¡ues de lodo, Ia ¡equeña ar¡ia lenia
senlido deI humor.
La vio ocu¡ar eI que ya era su silio en Ia mesa, y Ie dio Ia sensación de que
siem¡re habia ¡erlenecido a aqueI Iugar. Conlinuó observandoIa mienlras disfrulaba
de Ios aIimenlos que lenia deIanle.
LIevaba eI ¡eIo echado hacia alras, su|elo con una diadema a |uego con eI
veslido, Io que Ie de|aba des¡e|ado eI hermoso roslro que Io lenia hechizado.
÷Me eslais ¡oniendo nerviosa observandome de esa manera ÷di|o eIIa sin
Ievanlar Ia visla deI ¡Ialo.
Aunque eI comenlario fue direclo, no habia indicios de enfado en su voz.
÷Me ¡regunlaba si lendriais aIgun ¡Ian ¡ara hoy ÷se avenluró a decir
ßavdevyn, lemiendo que Ia res¡uesla fuera aIgun comenlario mordaz.
÷Habia ¡ensado ins¡eccionar eI casliIIo. ÷Levanló Ia mirada ¡ara ver su
reacción÷. Ya que es mi nuevo hogar, creo que deberia saber dónde esla cada cosa.
Sin cambiar Ia ex¡resión deI roslro, sus o|os Ia conlem¡Iaban aIerla.
÷Tambien queria ¡ediros ¡ermiso ¡ara dis¡oner de aIgunas leIas.
÷¿Teneis ¡ensado haceros un veslido` ÷¡regunló eI con evidenle curiosidad.
÷No son ¡ara mi. Mi sobrino esla a ¡unlo de nacer y me guslaria hacerIe
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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aIgunas ¡rendas.
÷Iodeis dis¡oner de eIIas. ÷Y Iuego añadió÷: No sabia de vueslra afición a Ia
coslura. Sinceramenle, nunca Io habria adivinado.
Sabia que eslaba lenlando a Ia suerle, ¡orque, Io que era un sim¡Ie comenlario,
su querida es¡osa ¡odia lomarIo como una ¡rovocación y enlonces Ia ¡az se habria
lerminado de nuevo.
÷No es una de mis aclividades favorilas, ¡ero a faIla de aIgo me|or que hacer.
÷Se encogió de hombros y se melió un ¡edazo de ¡an en Ia boca.
ßavdevyn seguia sin dar credilo. Islaban manleniendo una conversación en Ia
que no habia comenlarios airados, ni descarados des¡Ianles. ¿Que Ia habia hecho
cambiar`
÷Habia ¡ensado que laI vez os guslaria acom¡añarme.
Vio eI inleres en sus o|os.
÷¿Vais a Ia aIdea de nuevo`
÷No, ¡ero hay un Iugar aI que sueIo ir y que me guslaria moslraros.
÷Me ¡arece una idea eslu¡enda.
Su reacción voIvió a de|arIo sin ¡aIabras. No habia es¡erado una res¡uesla lan
enlusiasla ¡or su ¡arle.
÷ßien ÷fue Io unico que acerló a decir÷. SaIdremos en cuanlo lermineis
vueslro desayuno.
÷No lardare y mandare mienlras ¡or mi ca¡a ¡ara que no lengais que es¡erar
demasiado.
÷Tomaos eI liem¡o que necesileis, no hay ¡risa.
Como agradeciendo sus ¡aIabras, eIIa Ie dedicó una sonrisa.
Con eI corazón agilado y lolaImenle confundido ¡or eI sor¡rendenle cambio,
ßavdevyn abandonó eI saIón.


Media hora mas larde, Rheda eslaba Iisla ¡ara ¡arlir.
÷¿No nos acom¡añara ninguno de vueslros hombres` ÷¡regunló, aI no ver a
nadie mas ¡re¡arado ¡ara eI ¡aseo.
÷No hace faIla, no vamos Ie|os. ÷Azuzó aI cabaIIo ¡ara que se ¡usiera en
movimienlo÷. Iero si asi os quedais mas lranquiIa, os dire que hace un ralo he
enviado a un ¡equeño gru¡o a reconocer Ia zona. Isloy seguro de que no nos
enconlraremos con ninguna sor¡resa desagradabIe.
Rheda azuzó a Ia yegua y se coIocó a su Iado.
Las ¡aIabras de su marido, Ie|os de lranquiIizarIa, Ia inquielaron. Seria Ia
¡rimera vez, sin conlar Ias noches, cuando com¡arlian eI Iecho, en que eslarian a
soIas. Im¡ezaba a creer que aqueI ¡aseo no era lan buena idea.
Iero Ia siluación no resuIló lan incómoda como habia imaginado. Sir
ßavdevyn comenzó a hacerIe ¡regunlas sobre su infancia, sus hermanos, sus guslos
y aficiones, de laI manera que, sin darse cuenla, eslaba ¡arIoleando sobre Ia vida que
habia IIevado hasla enlonces, sin re¡aro aIguno.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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ßavdevyn Ia conlem¡Ió a su anlo|o, mienlras eIIa con geslos exagerados, daba
enfasis a sus reIalos. Le encanlaba verIa asi de reIa|ada, con eI briIIo inlenso de su
mirada iIuminando su roslro enmarcado ¡or sus rubios cabeIIos. Ira ¡reciosa,
¡erfecla, ¡ensó, sinliendo una gran salisfacción aI saberIa suya.
Acababa de lerminar una hisloria sobre cómo Iady ShabeIIa y eIIa se habian
comido loda una hornada de ¡asleIiIIos de cirueIa y Io maI que Ies habian senlado,
cuando Io miró con sus¡icacia.
÷Me doy cuenla de que me habeis lenido habIando de mi, ¡ero no habeis
soIlado ¡renda res¡eclo a vos mismo.
÷No hay mucho que conlar ÷res¡ondió eI con indiferencia.
÷Isloy segura de que eso no es cierlo, ¡ero ya que no quereis habIar, res¡elare
vueslra decisión.
÷No me gusla habIar en exceso, y mucho menos sobre mi mismo.
÷¡In serio! Si no me Io decis, no Io habria nolado.
ßavdevyn Ie dirigió una mirada de sosIayo, ¡ero ¡or eI lono de su voz sabia
que eslaria sonriendo. AqueIIa caulivadora sonrisa lerminaria con eI. Carras¡eó un
¡oco anles de decir:
÷¿Veis aIIi, aI finaI deI camino` ÷Is¡eró a que eIIa asinliera÷. Iues girando a
Ia izquierda hay olro sendero enlre Ios arboIes. ÷La miró con eI desafio refIe|ado en
Ios o|os÷. Os ¡ro¡ongo una carrera.
÷De acuerdo ÷griló eIIa, es¡oIeando a Ia yegua, que inmedialamenle
em¡rendió eI gaIo¡e.
Incanlado con eI cambio de aclilud de su es¡osa, sir ßavdevyn Ia siguió ¡or eI
eslrecho sendero deI bosque que eslaban alravesando. Duranle unos segundos, se
¡reocu¡ó cuando, de acuerdo con sus inslrucciones, eIIa giró enlre Ios arboIes y Ia
¡erdió momenlaneamenle de visla.
Is¡oIeó a su monlura, inslandoIa a ganar veIocidad y dobIó a Ia izquierda ¡or
donde Rheda Io habia hecho segundos anles. AIIi eslaba, de|ando alras una ¡equeña
nube de ¡oIvo que Ios cascos de Ia yegua iban Ievanlando a su ¡aso. Iodria haberIa
aIcanzado con faciIidad, ¡ero ¡refirió no hacerIo y ¡oder devorar Ia imagen
lenladora de su cuer¡o sobre Ia gru¡a deI animaI. Ira buena amazona, de eso no
cabia duda, y resuIlaba sumamenle ¡Iacenlero conlem¡IarIa.


No hizo faIla que Ie di|era dónde lenia que delenerse. AI finaI deI sendero Ia
es¡eraba un ¡equeño cIaro bañado ¡or Ios rayos deI soI, que, aI no ¡oder alravesar Ia
es¡esura deI bosque que Ios rodeaba, ¡arecian concenlrarse aIIi. Un encanlador y
canlarin riachueIo Io alravesaba, olorgandoIe aI ¡ara|e un as¡eclo mislico, casi de
cuenlo de hadas, que Ie resuIló caulivador. Se senlia haIagada ¡or eI sim¡Ie hecho de
que hubiera querido moslrarIe un Iugar lan hermoso, donde se res¡iraba ¡az y
sosiego.
Deluvo su monlura y ¡regunló ¡or encima deI hombro:
÷¿Is aqui` ÷La confirmación resuIlaba innecesaria, ¡ero ¡refirió asegurarse.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷Si.
ßavdevyn sabia que no era un Iugar demasiado es¡eciaI, ¡ero era su rincón
secrelo, donde Ie guslaba ir ¡ara eslar soIo y ¡ensar, ¡ara oIvidarse de Ios ¡robIemas
y Ias ¡reocu¡aciones. Y habia querido com¡arlirIo con eIIa, incIuso sin saber muy
bien eI molivo que Io habia IIevado a lomar esa decisión.
Sin decir nada mas, Rheda desmonló sin ayuda y se acercó a Ias crislaIinas
aguas deI rio.
÷¿SoIeis venir a menudo` ÷Si habia curiosidad en su voz, eI no Iogró
¡ercibirIa.
÷Siem¡re que ¡uedo.
÷Is un Iugar. hermoso. ÷Miró a su aIrededor, ¡ara Iuego cerrar Ios o|os unos
inslanles, a Ia vez que as¡iraba con fuerza, IIenandose de aire Ios ¡uImones.
AI abrirIos, sir ßavdevyn se enconlraba a su Iado, muy cerca de eIIa.
Se sinlió inquiela y se aIe|ó unos ¡asos.
÷¿Me lemeis, Rheda` ÷Su voz sonó suave y acaricianle.
÷No. ÷Iviló mirarIo aI res¡onder.
÷Inlonces, ¿¡or que os aIe|ais`
IIIa se encogió de hombros y aIzó Ia mirada, buscando Ia de eI.
÷Nunca os haria daño.
÷Lo se. ÷Habia aIgo en aqueI hombre, en su mirada, que Ia hacia senlirse
segura a su Iado. Sin embargo, no ¡odia evilar moslrarse agilada cuando Io lenia
cerca.
Seria Ia fuerza que des¡rendia su ¡oderoso cuer¡o, o Ia inlensidad con que Ia
miraba con sus ¡enelranles o|os oscuros.
II aIargó Ia mano y Ie acarició Ia cara. Anle eI conlaclo, eIIa se a¡arló
Iigeramenle.
÷¿Tan desagradabIe me enconlrais` ÷Islaba cIaro que su rechazo Ie habia
doIido, ¡ero como siem¡re, no Io demoslró.
÷No es eso. ÷Ira sincera. Si bien era cierlo que aI ¡rinci¡io no Ie ¡arecia un
hombre gua¡o, ahora lenia que reconocer que sus rasgos duros e inex¡resivos no Ie
resuIlaban desagradabIes en absoIulo.
÷¿Inlonces` ÷inquirió sin a¡arlar Ia mirada de Ios o|os de eIIa, que Io
observaba muy alenlamenle.
÷No sabria ex¡IicarIo. Me haceis senlir inquiela, aunque no ¡odria decir ¡or
que.
Casi Ie dieron ganas de reir anle su sinceridad, ¡ero ¡ermaneció serio,
caulivado ¡or Ia beIIeza de Ia mu|er que lenia deIanle.
Se acercó nuevamenle a eIIa, y, animado aI ver que no relrocedia, voIvió a
acariciarIe Ia me|iIIa.
÷Voy a besaros, Rheda. ÷Su voz sonó caImada, a ¡esar de que eI corazón Ie
Ialia desbocado anle Ia soIa idea de ¡osar sus Iabios sobre Ios suyos.
Se incIinó ¡ara acercarse a su boca. Iodia nolar su res¡iración Iigeramenle
agilada, ¡ero en esla ocasión no relrocedió, y eI ¡rimer conlaclo ¡rovocó en eI cuer¡o
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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de eI una reacción desmesurada.
Sinlió Ia necesidad de devorar aqueIIos Iabios ¡equeños y carnosos, ¡ero se
conluvo, sabia que debia ir des¡acio si no queria echarIo lodo a ¡erder.
Se a¡arló un ¡oco ¡ara observar su roslro. Tenia Ios o|os cerrados y no habia en
su ex¡resión ningun indicio de rechazo.
Animado, Ia besó de nuevo. Isla vez con mayor inlensidad.
Rheda sinlió Ia ¡resión sobre sus Iabios y Ia sor¡rendió Ia suavidad de Ios de eI.
AqueIIa boca, en a¡ariencia rigida y dura, era suave y caIida, Io que Ie ¡rovocó una
agradabIe sensación, que recorrió lodo su cuer¡o.
Cuando eI inlensificó eI beso y su Iengua lraló de abrirse camino hacia eI
inlerior de su boca, eIIa abrió Ios o|os asuslada.
Sir ßavdevyn maIdi|o en voz ba|a aI nolar su reacción.
÷No os asusleis, Rheda. De|adme disfrular de vueslra boca ÷susurró, sin
IIegar a se¡ararse deI lodo.
VoIvió a inlenlar eI avance, y, en esla ocasión, Rheda no se Io im¡idió. Sus
Iabios enlreabierlos Io invilaban a ¡asar y disfrular de Ia sensación de eslar, en ¡arle,
denlro de eIIa.
Un gemido ronco esca¡ó de su garganla aI acariciarIe Ia Iengua.
Ira lan duIce, lan suave, que se eslaba voIviendo Ioco de deseo. Iero su
evidenle faIla de ex¡eriencia Io conluvo.
Sin ¡revio aviso, Rheda se se¡aró de eI y ba|ó Ia mirada hacia eI sueIo.
÷¿Que sucede` ÷Le cosló conseguir que su voz sonara normaI.
÷Yo. no se. que debo hacer.
÷¿Os ha resuIlado desagradabIe` ÷Traló de buscar su mirada, ¡ero eIIa
¡ermanecia con Ia cabeza ba|a. Ior loda res¡uesla, Ia movió negalivamenle.
ßavdevyn Ia cogió de Ia mano y Ia condu|o hasla eI arboI mas cercano. Una
vez aIIi, se senló sobre Ia fresca hierba y liró suavemenle de eIIa ¡ara que hiciera Io
mismo.
Luego, a¡oyó Ia es¡aIda conlra eI lronco y Ia alra|o hacia eI, siluandoIa casi
encima de sus musIos.
Con un dedo ba|o su barbiIIa, Ia obIigó a mirarIo.
÷Res¡onded a mi beso ÷¡idió con suavidad.
÷Iero ya os he dicho que no se cómo hacerIo. ÷Se senlia reaImenle
avergonzada.
÷Haced Io mismo que yo, seguidme. y, sobre lodo ÷su voz se lransformó en
un susurro sensuaI y acaricianle÷, de|aos IIevar y disfrulad.
No Ie dio liem¡o a ¡ensar, ¡orque voIvió a a¡oderarse de su boca, nuevamenle
con duIzura.
Comenzó a mover Ia Iengua conlra Ia de eIIa, eslimuIandoIa, ¡rovocandoIa y,
¡oco a ¡oco, Io fue consiguiendo. Rheda res¡ondió, ¡rimero con limidez, des¡ues
con curiosidad.
ßavdevyn creyó morir aIIi mismo aI senlir cómo eIIa Ie inlroducia Ia Iengua
denlro de Ia boca, lralando de ex¡Iorar su inlerior, imilando Ios movimienlos que eI
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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habia reaIizado denlro de Ia suya.
Ira Ia sensación mas embriagadora que |amas habia vivido, lodos sus senlidos
eslaban des¡ierlos, aIerla y sensibIes a cada minimo roce, a cada Iigero avance.
Con una mano sobre Ia cadera de Rheda y olra en su es¡aIda, Ia alra|o hacia eI
con urgencia.
Un ¡equeño y a¡enas ¡erce¡libIe gemido saIió de Ia garganla de eIIa cuando Ia
abrazó con mayor inlensidad.
Sabia que eI caIor de su cuer¡o Ie IIegaba a lraves de Ias ro¡as, y que ¡odia
senlir Ia dureza de sus muscuIos a¡relandose conlra su cuer¡o.
De|andose arraslrar ¡or Ia ¡asión que ¡ercibia en eI, Ia vio IIevar sus ¡equeñas
manos hasla su lorso, donde de|ó que vagaran mienlras sus Iabios seguian unidos y
sus Ienguas se enredaban Ia una en Ia olra.
Una vez ¡erdida Ia limidez y de|adas de Iado Ias dudas, Ia res¡uesla de Rheda
habia sido sor¡rendenle.
ßavdevyn fue conscienle de que lenia que delenerse en aqueI momenlo o no
¡odria evilar lumbarIa sobre eI ces¡ed y ¡oseerIa aIIi mismo.
InmarcandoIe eI roslro con Ias manos, Ia fue a¡arlando con Ienlilud,
de¡osilando ¡equeños besos sobre sus Iabios, anles de se¡ararse definilivamenle.
Luego, Ia alra|o hacia si, eslrechandoIa enlre sus brazos a Ia vez que soIlaba un
sonoro sus¡iro de fruslración.
÷¿Ior que os habeis delenido` ÷Levanló Ia cabeza de su hombro ¡ara
mirarIo÷. ¿No os ha guslado cómo Io he hecho`
÷Demasiado. Rheda, no sabeis Io dificiI que me resuIla conlenerme anle
vueslra res¡uesla.
÷Me eslais confundiendo. He hecho Io que me habeis dicho y ahora resuIla que
mi res¡uesla.
II ¡osó un dedo sobre Ios ro|os Iabios ¡ara siIenciarIa, anles de que su genio
eslaIIara.
÷Ha sido ¡erfeclo ÷di|o, con Ia voz aun ronca ¡or eI deseo insalisfecho.
÷Inlonces, no Io enliendo. ÷II desconcierlo se refIe|aba en su cara y
ßavdevyn no ¡udo evilar acariciarIa.
÷Os deseo demasiado, y vueslro beso ha sido lan a¡asionado que, de
conlinuar, lerminare ¡or lomaros aqui y ahora.
÷¡Oh! ÷Duranle unos segundos, eso fue Io unico que saIió de su boca anle Ia
sincera res¡uesla de eI÷. ¿Quereis que nos vayamos`
÷No, aun no. ÷La reluvo sobre sus ¡iernas, abrazandoIa nuevamenle.
Rheda a¡enas lardó unos segundo en reIa|arse sobre su regazo, voIviendo a
re¡osar Ia cabeza sobre su hombro. Dislraida, |ugueleó con Ios cordones deI |ubón,
rozando con Ios dedos aI hacerIo eI ¡echo de ßavdevyn, en eI que ¡oco a ¡oco se iba
caImando su aceIerado corazón.
÷¿Cómo murió vueslra anlerior es¡osa` ÷La ¡regunla habia a¡arecido en su
menle y, como era habiluaI en eIIa, habia esca¡ado de su boca casi anles de ¡oder
evilarIo.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 86 -
Si eI se sor¡rendió, no Io demoslró.
÷Unas fiebres ÷res¡ondió sim¡Iemenle, ¡ero su lono se habia vueIlo
Iigeramenle ¡esaroso.
÷¿La amabais` ÷Se mordió eI Iabio inferior aI hacer Ia ¡regunla, y manluvo Ia
cabeza gacha, aun a¡oyada en su hombro.
In esa ocasión Ia res¡uesla no fue lan ra¡ida, ¡arecia eslar medilando sobre
eIIo.
÷No ÷conlesló finaImenle.
÷¿Tambien os obIigaron a conlraer malrimonio en esa ocasión` ÷Ahora si aIzó
Ia cabeza, buscando sus o|os negros.
÷Si. ÷Iarecia que iba a ser loda su res¡uesla, ¡ero lras unos segundos de
observar Ios inlrigados o|os de eIIa, añadió÷: Iramos |óvenes y nueslro enIace habia
sido acordado siendo niños. Ior suerle ¡ara ambos, nos senlimos alraidos eI uno ¡or
eI olro de inmedialo. Nueslro malrimonio duró a¡enas dos años, Ia mayor ¡arle de
Ios cuaIes ¡ase aIe|ado de eIIa, sirviendo aI rey. Ioco des¡ues de mi regreso aI
casliIIo, conlra|o unas fiebres y no se ¡udo hacer nada ¡or saIvarIa.
In su lono se ¡ercibia una Iigera nola de lrisleza.
÷Is una hisloria muy lrisle. De no haber muerlo lan re¡enlinamenle, esloy
segura de que Ia habriais amado.
Anles de res¡onder, manluvo su mirada fi|a en Ia suya, ¡ara des¡ues desviarIa
hacia eI riachueIo que corria revoIloso cerca de eIIos.
÷Si, su¡ongo que leneis razón. Iero eso forma ¡arle deI ¡asado y ahora sóIo
me inleresa eI ¡resenle. y eI fuluro.
Un ¡oco azorada ¡or esa afirmación, Rheda carras¡eó Iigeramenle y di|o:
÷Creo que deberiamos regresar. Vueslros hombres ¡odrian inquielarse aI ver
que os demorais. Ademas, creo que eI aire fresco me ha abierlo eI a¡elilo.
÷De acuerdo ÷res¡ondió eI sonriendo a¡enas.
La ayudó a Ievanlarse, ¡ara Iuego ¡onerse lambien en ¡ie.
Sir ßavdevyn se sacudió Ias ro¡as ¡ara des¡render aIgunas ho|as que se Ie
habian quedado ¡egadas, mienlras comenlaba:
÷La ¡róxima vez, ¡odriamos lraer una cesla con comida. ¿Os guslaria`
÷Si, ¡or que no ÷conlesló animada, mienlras cogia Ias riendas de Ia yegua.
A diferencia de Io que habia es¡erado, lras eI breve encuenlro con su es¡oso se
senlia Iigera, sosegada e invadida ¡or una sensación que |amas habia ex¡erimenlado
y que Ia inslaba a sonreir sin molivo a¡arenle.


De regreso aI casliIIo Ia conversación fue escasa, ¡ero eI siIencio enlre eIIos no
era incómodo, ambos ¡arecian a guslo y, en eI caso de ßavdevyn, baslanle
salisfecho con Io sucedido en eI cIaro deI bosque. Si aqueI rincón siem¡re habia sido
es¡eciaI ¡ara eI, ahora, lras eslar aIIi con Rheda, Io seria mucho mas, ya que cada vez
que regresara recordaria eI ¡rimer beso que habia conseguido arrancarIe. Y eso
su¡onia una gran vicloria, un increibIe avance.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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AI enlrar en eI ¡alio de armas, Rheda se sor¡rendió aI enconlrar aIIi a Ihedra,
¡ero no lardó en descubrir eI molivo aI ver aI ¡equeño que saIia de delras de sus
faIdas. Con loda seguridad era su nielo, deI que Ia mu|er Ie habia habIado, IIena de
orguIIo, en mas de una ocasión.
÷Si no os im¡orla, voy a saIudar a Ihedra ÷Ie di|o a su marido, decidida a
conocer aI ¡iIIueIo que habia robado eI corazón de su sirvienla.
÷De acuerdo, os es¡erare en eI saIón.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 88 -

%()*+,-. /4
Inlregaron sus monluras aI escudero que habia acudido raudo a recibir a su
señor, y Iady Rheda se dirigió sonrienle hacia Ihedra, mienlras sir ßavdevyn
enlraba en eI edificio.
A¡enas habia dado unos ¡asos hacia eI inlerior deI saIón, cuando se deluvo en
seco aI ver a su hermano senlado anle Ia chimenea, con una co¡a de vino en Ia mano.
÷¿Que haceis aqui, Idric` ÷¡regunló, seco y direclo.
÷Menudo recibimienlo, hermano. ¿II malrimonio os esla haciendo ¡erder Ios
modaIes` ÷Su sonrisa y su lono cinico no ¡arecieron hacer meIIa en ßavdevyn, que
¡ermanecia lan im¡erlurbabIe como de coslumbre.
÷Os Io ¡regunlare de nuevo. ¿Que haceis aqui`
÷La olra larde, con Ias ¡risas ÷recaIcó esas uIlimas ¡aIabras÷, se me oIvidó
recoger aIgunas de mis cosas y he venido a ¡or eIIas.
÷Iodriais haber enviado a aIguien ÷di|o eI acercandose.
÷¿Con eso eslais insinuando que no soy bienvenido` ÷Iarecia reaImenle
sor¡rendido.
÷Sim¡Iemenle creo que, duranle una lem¡orada, deberiais ¡ermanecer en
vueslro nuevo hogar, con vueslra es¡osa. ÷Sonó como una adverlencia.
÷¿Temeis acaso que Ia vueslra no os ¡resle Ia alención adecuada si yo esloy
aqui`
Iba a res¡onder, ¡ero Ia a¡arición de Rheda en eI saIón ¡uso fin a Ia
conversación.
÷Lady Rheda, que ¡Iacer voIver a veros. Teneis un as¡eclo eslu¡endo. ¿Que Ie
ha ¡asado a vueslro cabeIIo`
AI reconocer a su inlerIoculor, se deluvo en milad de Ia eslancia.
÷Sir Idric ÷saIudó sin mas, haciendo caso omiso de su ¡regunla.
÷Os habeis vueIlo muy formaI de re¡enle, cuñada. ¿Sera ¡osibIe que en lan
¡ocos dias mi hermano os haya conlagiado su aduslo caracler` ÷La ¡uIIa era
evidenle y sir Idric ¡arecia eslar disfrulando a su cosla.
÷¿Ya os habeis aburrido de vueslra fogosa es¡osa` ¿O ha sido eIIa Ia que no os
so¡orla ¡or mas liem¡o a su Iado`
÷¡Vaya! Menuda Iengua leneis, Iady Rheda, no os recordaba con ese caracler.
÷Tam¡oco yo os recordaba como a un crelino y sin embargo. ÷No lerminó
Ia frase, aunque su significado fue evidenle ¡ara Ios dos hombres.
÷Mi señor ÷di|o, mirando a su es¡oso÷, si me Io ¡ermilis, voy a relirarme.
Me esla aque|ando un moIeslo y re¡enlino doIor de cabeza.
II asinlió y Ia miró encaminarse con ¡aso airado hacia Ia escaIera.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Seguidamenle, fuIminó a su hermano con Ia mirada.
÷¿Que` No me mireis asi, ha sido eIIa Ia que ha comenzado. Con menuda bru|a
os ha em¡are|ado eI rey.
÷Sera que su caracler duIce ha cambiado de deslinalario ÷conlesló, aIe|andose
lambien en dirección a Ia escaIera÷. Su¡ongo que Io que os ha lraido hasla aqui no
os enlrelendra mas de Io necesario. Y como no es¡ero veros duranle Ia cena. que
lengais buen via|e, Idric.
De|andoIe bien cIaro que no eslaba invilado a com¡arlir su mesa, ßavdevyn
abandonó eI saIón lras Ios ¡asos de su es¡osa. Un furioso Idric se quedó |unlo a Ia
chimenea.
Su¡onia que Rheda se habria relirado aI a¡osenlo, ¡ero aI IIegar aIIi descubrió
que no habia sido asi. No lenia Ia menor idea de dónde buscarIa, ¡ero seguramenle
Ihedra sabria decirseIo.


Idric decidió recoger sus cosas y abandonar eI casliIIo. Ior muy diverlido que
Ie resuIlara ¡rovocar a su hermano y a Iady Rheda, no era lonlo y no queria melerse
en mas ¡robIemas. La ¡aciencia de ßavdevyn ¡odia ser infinila, ¡ero cuando Ia
¡erdia, mas vaIia no eslar cerca de eI.
A escasos ¡asos de su a¡osenlo, descubrió una ¡uerla abierla. II ruido que saIia
de denlro Ie IIamó Ia alención y, curioso, asomó Ia cabeza.
÷¿Ya se os ha ¡asado eI doIor de cabeza, Iady Rheda`
Se voIvió sobresaIlada y sinlió eI im¡uIso de arro|arIe aIgo a Ia cabeza ¡ara
borrar Ia ¡eluIanle sonrisa que curvaba Ios Iabios de sir Idric, a¡oyado conlra Ia
|amba, Ios brazos cruzados sobre eI ¡echo.
÷¿Aun no os habeis ido` Ya eslais lardando ÷di|o, nuevamenle de maI humor.
÷Que modaIes. ÷Negó con Ia cabeza÷. No se cómo mi hermano os Io
consienle. De haber sido mi es¡osa. ÷Hizo una ¡ausa y su ex¡resión se lornó
¡ensaliva÷. ¡ero no Io sois, ¿verdad` Que suerle Ia mia.
Y voIvió a sonreir de aqueIIa manera odiosa.
Rheda, ofendida ¡or sus ¡aIabras, se ¡Ianló anle eI en un abrir y cerrar de o|os,
¡ero en esla ocasión eslaba ¡re¡arado y deluvo su mano anles de que aIcanzara su
ob|elivo: su cara.
Luego Ie relorció eI brazo hacia alras y Ia acercó hacia si.
÷Me haceis daño ÷di|o eIIa enlre dienles, lralando de Iiberarse.
÷Quiza me haya equivocado con vos y aI finaI sois mas a¡asionada de Io que
habia imaginado. Siem¡re me ¡arecisleis una mo|igala y ahora resuIla que leneis
caracler y sabeis sacar Ias uñas. ÷La a¡reló conlra su ¡echo, sin soIlarIe Ia mano, que
seguia su|elandoIe lras Ia es¡aIda.
÷Sois des¡reciabIe. ÷II doIor en eI brazo era casi inso¡orlabIe, ¡ero no lenia
inlención de demoslrarseIo, no Ie daria Ia salisfacción de verIa IIorar÷. No se cómo
me ¡ude equivocar lanlo con vos. ÷Iscu¡ió Ias ¡aIabras con lodo eI des¡recio que
senlia.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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La res¡uesla de sir Idric fue Iimilarse a sonreir.
Rheda se relorció lralando de Iiberarse, ¡ero sus esfuerzos eran inuliIes y con
cada movimienlo eI doIor se inlensificaba. Ahora, ademas, eslaba com¡Ielamenle
¡egada aI cuer¡o de eI, que anle Ios movimienlos de eIIa reaccionó de forma
inmediala.
÷¿Islais ¡rovocandome deIiberadamenle, Iady Rheda` ÷susurró cerca de su
oido, consiguiendo que un escaIofrio de re¡ugnancia Ie recorriera Ia es¡aIda.
÷SoIladme o grilare. ÷¿Ior que no habia ¡ensado anles en eIIo`
÷Dadme un beso y os de|are marchar.
Traló de esquivar Ia boca que se acercaba a Ia suya.
÷Ni en sueños voIveria a besaros.
A ¡esar deI doIor, voIvió a inlenlar soIlarse y un ¡equeño gemido saIió de su
boca, ¡rovocando una risa queda en su alacanle.
÷No necesilo vueslro consenlimienlo.
Con Ia mano que lenia Iibre, Ia agarró deI cabeIIo y Ia obIigó a voIver eI roslro
hacia eI. Sin darIe liem¡o a reaccionar, se a¡oderó de su boca de una forma brulaI.
Los Iabios que habia senlido lan caIidos y suaves hacia unos meses, en esos
momenlos Ie resuIlaron duros y agresivos. Se a¡relaban conlra Ios suyos con fuerza,
maguIIandoIa.
Con horror, noló que lralaba de inlroducirIe Ia Iengua en Ia boca. A¡reló Ios
Iabios con fuerza, em¡eorando Ias cosas, ¡orque eI Io inlenló con mayor agresividad.
Le escocian y no sabia cuanlo liem¡o ¡odria im¡edir aqueIIa desagradabIe
inlromisión. II Iaceranle doIor deI brazo lam¡oco Ia ayudaba mucho. Islaba a ¡unlo
de sucumbir, cuando una conlroIada y conocida voz sonó lras eIIos.
÷Idric, a¡arlaos ahora mismo de mi es¡osa.
Momenlaneamenle ¡araIizado ¡or Ia ines¡erada inlerru¡ción, sir Idric Ie soIló
Ienlamenle eI brazo y eIIa hubo de hacer un gran esfuerzo ¡ara no IIorar de aIivio.
Una am¡Iia sonrisa asomó aI roslro deI |oven cuando se voIvió ¡ara enfrenlar a
su hermano.
÷ßavdevyn, lu es¡osa se eslaba des¡idiendo de mi.
Los o|os deI señor deI casliIIo ¡ermanecian cIavados en sir Idric y ni una soIa
vez se desviaron ¡ara mirarIa a eIIa, quiza lemiendo enconlrar eI deseo refIe|ado en
sus o|os, deseo ¡or su hermano, no ¡or eI.
÷Mi señor. ÷comenzó a decir frenelica.
÷Rheda, reliraos a nueslro a¡osenlo, mas larde habIare con vos.
Seguia sin mirarIa y su voz Ie sonó lremendamenle fria.
÷Iero leneis que saber.
Su es¡oso Ievanló Ia mano ¡ara im¡edirIe conlinuar.
÷Os he dicho que habIare con vos mas larde, ahora obedeced y saIid de aqui.
Ira Ia ¡rimera vez que Ie habIaba en un lono lan corlanle y aulorilario.
Lo miró unos segundos mas con Ia es¡eranza de que Ia mirase a su vez, ¡ero no
Io hizo.
La lensión en Ia eslancia, enlre Ios dos hermanos, habia aumenlado de laI
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 91 -
manera que ¡odria corlarse con una daga.
Tan doIorida fisica como emocionaImenle, Ios de|ó aIIi y se a¡resuró en IIegar a
Ia habilación.
Dio un fuerle ¡orlazo aI enlrar y cerrar lras eIIa.
Senlia loda Ia fruslración deI mundo buIIendo en su inlerior, amenazando con
desbordarse en cuaIquier momenlo.
AqueIIos dos ¡relenciosos creian que ¡odian uliIizarIa y dominarIa como si laI
cosa.
Comenzó a ¡asear, agilada, de arriba aba|o. In cuanlo sir ßavdevyn se
reuniera con eIIa, iba a lener que escucharIa, ademas de alenerse a Ias consecuencias
¡or Ia forma horribIe en que Ia habia lralado, sin darIe o¡orlunidad de ex¡Iicarse.


÷Os di|e que os manluvierais aIe|ado de mi es¡osa. ÷La oscura mirada ¡arecia
alravesar aI |oven.
÷Soy inocenle. ÷Levanló Ias manos ¡ara dar mayor enfasis a sus ¡aIabras÷.
Ha sido eIIa Ia que se me ha ofrecido.
ßavdevyn manluvo sus emociones ba|o conlroI, aunque Ias ¡aIabras de Idric
Io alravesaron como una Ianza envenenada.
÷No os ¡ermilo difamar a mi es¡osa, no me obIigueis a oIvidar que sois mi
hermano.
÷No os lengo miedo ÷Io desafió eI, aunque aIgo en Ia mirada de ßavdevyn Ie
adverlia que seria me|or balirse en relirada.
÷Idric, sera me|or que os vayais ahora que aun ¡odeis hacerIo. Y no os
moIesleis en voIver. ÷Hizo una ¡ausa es¡erando a que asimiIara sus ¡aIabras÷. A
¡arlir de esle momenlo, no sois bien recibido en eI casliIIo.
÷Todo eslo ¡or una mu|er ÷escu¡ió eI |oven con des¡recio.
÷Si, Ia mia ÷re¡Iicó con rolundidad.
Y se voIvió, dis¡ueslo a abandonar Ia eslancia.
÷Os eslais equivocando, ßavdevyn, y esla decisión os ¡uede coslar muy cara.
÷No me amenaceis, Idric, aun no eslais en ¡osición de hacerIo.
Su lono seguro y des¡eclivo fue como una chis¡a |unlo a ¡a|a seca, e infIamó eI
resenlimienlo y Ia furia denlro de Idric, que a¡reló Ios ¡uños a ambos Iados deI
cuer¡o, aunque o¡ló ¡or manlener Ia boca cerrada.
Sabia que Io que decia su hermano era Ia ¡ura reaIidad. Iero aIgun dia. eI
lambien seria un gran señor. Inlonces voIverian a verse Ias caras.
II des¡recio con que Io eslaba lralando no quedaria asi. Islaba harlo de no ser
nadie, de ser eI segundo en lodo, siem¡re a Ia sombra deI gran ßavdevyn, ¡ero Ias
cosas no lardarian en cambiar.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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%()*+,-. /5
No habia de|ado de caminar de un Iado a olro. Su es¡oso eslaba lardando
demasiado y Ia irrilación de Rheda eslaba dando ¡aso aI nerviosismo.
¿CuaI seria eI molivo de su relraso`
¿Islaria sir Idric convenciendoIo de que eIIa era Ia cuI¡abIe`
¿Islarian ¡eIeandose`
La idea de saIir de Ia habilación ¡ara lralar de averiguar que eslaba sucediendo
eslaba comenzando a cobrar fuerza en su cabeza, cuando Ia ¡uerla se abrió sin
ninguna deIicadeza. Ira sir ßavdevyn.
IIIa no Ie de|ó decir ni una ¡aIabra, conlinuó ¡aseando, aIlerada, a Ia vez que
comenzaba a habIar con un lono mas eIevado de Io normaI.
÷¿Cómo os alreveis a lralarme de esa manera` ÷Ie recriminó÷. Y Iuego
hacerme es¡erar aqui, sin Ia menor consideración. Ademas, no se que habreis vislo o
imaginado, ¡ero si ¡or un momenlo Ia absurda idea de que ese beso era voIunlario se
os ha ¡asado ¡or Ia cabeza, eslais muy equivocado. }amas en mi vida me habia
enfrenlado a una ex¡eriencia lan re¡ugnanle y desagradabIe, ¡or no decir doIorosa,
ya que eI muy crelino me relorcia eI brazo ¡ara manlenerme su|ela.
II se habia quedado ¡arado, observandoIa deambuIar de un Iado a olro y
escuchando su acaIorado discurso.
÷No os quedeis ahi ¡asmado. ¿No leneis nada que decir` Iero os aconse|o que
Io ¡enseis bien anles de abrir Ia boca, ¡orque no ¡ienso loIerar que me acuseis
in|uslamenle de aIgo de Io que no soy cuI¡abIe.
÷¡Rheda! ÷Su nombre IIenó eI aire como un lrueno, ¡araIizandoIa y
¡rovocandoIe un Ieve eslremecimienlo aI ver su mirada, en Ia que no habia re¡arado
hasla ese inslanle. Sus o|os enlornados resuIlaban amenazanles y su mandibuIa
a¡relada era eI ¡rimer indicio que ¡ercibia en su marido de aIgo que se ¡arecia
baslanle a Ia furia.
÷Venid aqui ÷ordenó de forma rolunda.
÷No ÷res¡ondió decidida, relrocediendo unos ¡asos.
÷Rheda, venid aqui o sere yo eI que me acerque a vos.
÷No ¡ienso ir. ÷II vaIor Ia eslaba abandonando, ¡ero no cederia.
÷No voy a haceros daño. ÷Como medida de ¡recaución, sacó Ia daga que
siem¡re IIevaba a Ia cinlura, arro|andoIa sobre eI arcón.
Avanzó un ¡oco mas acercandose a eIIa, alra¡ada en una de Ias esquinas.
÷No deis un ¡aso mas o grilare.
÷Nadie vendria a socorreros, Io sabeis.
Un ¡aso mas y eslaria a su Iado.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Miró deses¡erada a su aIrededor, lralando de enconlrar una via de esca¡e. Sir
ßavdevyn |amas Ie habia dado molivos ¡ara que Io lemiera, y acababa de
enfrenlarse sin ningun ¡robIema a sir Idric, ¡ero eI miedo que Ia dominaba era deI
lodo irracionaI. ¿Seria ¡or Ia oscura ex¡resión de sus o|os, ¡or su mandibuIa lensa y
eI ce|o Iigeramenle fruncido`
Levanló Ia barbiIIa con eI uIlimo reslo de vaIor que Ie quedaba y enfrenló su
mirada.
Ya Io lenia deIanle, lan cerca que ¡odia oIerIo, senlir su caIor y oir su
res¡iración.
÷¡Rheda, ¡or eI amor de Dios! ßorrad esa ex¡resión de ¡anico de vueslros o|os.
No quiero haceros daño, lan sóIo com¡robar que no os Io haya causado Idric.
Sus ¡aIabras Ia hicieron frolarse Ia muñeca inconscienlemenle, y eI geslo no Ie
¡asó desa¡ercibido a ßavdevyn, cuyos o|os se enlornaron a Ia vez que aIargaba Ia
mano ¡ara alra¡arIa ¡or eI anlebrazo y examinarIe Ia enro|ecida muñeca.
Sinlió que Ia sangre Ie hervia en Ias venas y, ¡or ¡rimera vez en muchos años,
eslaba a ¡unlo de ¡erder eI dominio de sus emociones, Ia furia Io cegaba y a¡enas
fue conscienle de Ias ¡aIabras que saIieron de sus Iabios:
÷¡Lo malare!
De no ser ¡or Ias ¡equeñas manos que Io cogieron deI brazo ¡ara su|elarIo e
im¡edirIe abandonar eI cuarlo, en esos momenlos eslaria buscando a su hermano
¡ara a|uslar cuenlas con eI ¡or eI daño que Ie habia causado.
÷¡De|adme! ÷di|o, con Ios dienles a¡relados ¡or Ia ira.
÷No. ÷Rheda voIvió a coIgarse de su brazo im¡idiendoIe avanzar hacia Ia
¡uerla÷. De|ad que se vaya.
÷¿Tanlo os im¡orla que a ¡esar de haberos hecho daño lralais de defenderIo`
÷VoIvia a conlroIar sus emociones y su lono era de nuevo lranquiIo, aunque en su
inlerior eslaba grilando de rabia y fruslración.
÷¿DefenderIo` ÷Lo miró sor¡rendida.
÷¿Aun Io amais` ÷CIavó Ios o|os en Ios de eIIa es¡erando una res¡uesla con eI
corazón amenazandoIe con eslaIIar, mienlras Ie Ialia frenelico denlro deI ¡echo.
Su risa crislaIina IIenó Ia eslancia y eI Ia miró enarcando una ce|a. Lo que menos
es¡eraba era aqueIIa reacción. ¿Se habia vueIlo Ioca`
Tras unos momenlos, Ia risa fue disminuyendo y Rheda voIvió a mirarIo de
frenle.
÷¿Me Io ¡regunlais en serio` ÷No es¡eró una res¡uesla. No sabia cómo habia
IIegado a saber de sus senlimienlos ¡or sir Idric, ¡ero eso enlonces carecia de
im¡orlancia÷. ¿Cómo ¡odeis creer que aun Io amo, des¡ues de que me haya
engañado, humiIIado, uliIizado y ¡odriamos añadir forzado hace lan sóIo unos
momenlos` ¿De verdad creeis que yo ¡odria amar a aIguien asi`
÷Inlonces, ¿¡or que no me habeis ¡ermilido ir lras eI`
÷A ¡esar de lodo, es vueslro hermano, esloy segura de que mas larde os
arre¡enliriais. No ha sido ¡ara lanlo, es sóIo un ¡equeño enro|ecimienlo en Ia
muñeca ÷minlió, sin querer mencionar eI doIor que senlia en lodo eI brazo.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷Tambien leneis Ios Iabios hinchados. ÷Se Ios acarició con un dedo con
deIicadeza, ya un ¡oco mas sereno.
÷No es nada, no me dueIen. ÷«Iero ¡odriais enseñarIe un ¡ar de cosas a
vueslro hermano sobre cómo besar a una mu|er», ¡ensó, deseando que Ia suave boca
de ßavdevyn se ¡osara sobre Ia de eIIa, ¡ara borrar Ios reslos deI alaque de Idric.
Como si Ie hubiera Ieido eI ¡ensamienlo, Ie Ievanló Ia barbiIIa y, con suavidad,
de¡osiló un lierno beso en Ios maguIIados Iabios.
Inconscienlemenle, eIIa se Ios humedeció, a Ia vez que manlenia Ia mirada
cIavada en Ia boca mascuIina.
ßavdevyn no ¡udo ¡asarIo ¡or aIlo y Ie desIizó una mano ¡or Ia garganla ¡ara
lerminar en su nuca. Con deIicadeza, voIvió a alraerIa hacia si y Ia besó de nuevo.
II deseo que habia comenzado a des¡erlar en su inlerior se dis¡aró sin ¡revio
aviso aI nolar Ia Iengua, limida e inex¡erla, enlrando en su boca en busca de Ia suya.
La de|ó salisfacer su curiosidad, mienlras conlroIaba Ias ganas de eslrecharIa
enlre sus brazos, de acariciarIe eI cuer¡o hasla que no Ie quedara ni un rincón sin
ex¡Iorar, de ¡erderse denlro de eIIa y oIvidar aI reslo deI mundo.
II conlaclo de sus ¡equeñas manos sobre su ¡echo sacudió sus enlrañas,
haciendoIe im¡osibIe conlenerse.
La abrazó, ¡egandoIa a su cuer¡o y acariciandoIe Ia es¡aIda hasla Ia suave
curva deI comienzo de sus naIgas.
Se sinlió enIoquecer cuando, con un debiI gemido, Rheda Ie rodeó eI cueIIo con
Ios brazos, acercandose aun mas.
Con deIicadeza, Ia Ievanló a Ia vez que ¡rofundizaba eI beso y Ia de|ó sobre Ia
cama lendiendose |unlo a eIIa sin de|ar de besarIa, buscando cada vez con mas ansia
su Iengua y Ias caricias de esla.
Le desIizó una mano a Io Iargo deI laIIe, sinliendose embriagado ¡or Ias
maraviIIosas sensaciones que Io embargaban.
No queria ¡reci¡ilar Ias cosas ni asuslarIa, ¡or Io que conlinuó con eI beso y Ias
suaves caricias.


Las manos de eI, recorriendo con caIma su cuer¡o, hacian crecer denlro de eIIa
una exlraña sensación, una necesidad que no enlendia. Se de|ó IIevar e imiló sus
Ienlos y suliIes movimienlos en eI ¡echo de eI, nolando Ia lensión de Ios muscuIos
que se escondian ba|o Ias ro¡as.
Imaginó con nilidez eI ¡oderoso lorso desnudo y sinlió un irrefrenabIe deseo de
voIver a conlem¡IarIo, de ¡oder acariciarIo sin eslorbos.
¿La consideraria una descarada si eIIa misma Ie quilaba Ias ¡rendas que lanlo Ie
eslorbaban`
SóIo Io ¡ensó duranle unos segundos, lras Ios cuaIes decidió de|arse IIevar ¡or
sus deseos, a fin de cuenlas, era su es¡osa, nada maIo habia en eIIo, y mas cuando eI
yacia lodas Ias noches com¡Ielamenle desnudo a su Iado.
Melió Ia mano ba|o eI |ubón y Ie lironeó de Ia camisa, lralando de sacarseIa de
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Ias caIzas.
AI ver sus inlenciones, no lardó en des¡renderse eI mismo de Ias ¡rendas,
se¡arandose de eIIa Io |uslo ¡ara quilarseIas.
AIIi eslaba de nuevo aqueI im¡onenle ¡echo, con sus muscuIos ¡erfeclamenle
definidos y su conlroIada fuerza. Rheda Io conlem¡Ió exlasiada: era ¡erfeclo.
Con aIgo mas de seguridad, acarició cada muscuIo, cada ¡aImo de ¡ieI
sor¡rendenlemenle suave y caIida. Un caIor que eIIa misma comenzaba a senlir ¡or
lodo eI cuer¡o.
Disfrulando deI conlaclo de sus manos moviendose sobre ßavdevyn, de|ó que
Ias de eI ba|aran hasla sus caderas. Ioco a ¡oco, comenzó a subirIe Ia faIda,
desla¡andoIe Ias ¡iernas, que no lardó en recorrerIe, casi con reverencia.
Incanlada con Ia nueva caricia dobIó Ia rodiIIa ¡ara faciIilarIe Ia larea.
÷Necesilo veros ÷murmuró eI conlra su cueIIo.
÷Isloy aqui, ¡odeis mirarme ÷conlesló confundida.
÷Quiero ver vueslro cuer¡o desnudo. Voy a quilaros eI veslido, Rheda.
La vio morderse eI Iabio inferior, ¡ero no o¡uso resislencia anle su avance
cuando em¡ezó a soIlarIe Iazos y cinlas con habiIidad. Inslanles des¡ues, Ie quiló eI
veslido, de|andoIa ex¡uesla a su hambrienla mirada.
÷Sois ¡reciosa ÷di|o con admiración, anles de voIver a enlregarse a Ia larea de
saborear su boca, mienlras sus manos comenzaban a recorrer lodas sus curvas.
La sinlió lensarse Ievemenle cuando con Ios dedos Ie rozó Ios rizos enlre Ias
¡iernas, es¡eró unos segundos, alenlo a su reacción, ¡ero no hubo ¡rolesla, lan sóIo
sor¡resa.
Re¡ilió Ia caricia de forma mas audaz, se¡arando Ios ¡Iiegues ¡ara acariciar Ia
sedosa ¡ieI que eslos escondian.
Su excilación aumenló saIva|emenle aI nolar Ia humedad que Io eslaba
es¡erando, invilandoIo a enlrar.
Des¡acio, desIizó un dedo denlro de eIIa, nolando cómo lodo su cuer¡o se
envaraba anle Ia invasión.
÷ReIa|aos, Rheda ÷susurró |unlo a su oido.
Luego descendió ¡or eI cueIIo hasla Ios firmes y ¡equeños ¡echos, de|ando un
raslro ardienle con su Iengua aI hacerIo.
Se a¡oderó de uno de Ios ¡ezones, que succionó con avidez.
Sin de|ar de ¡asarIe Ia Iengua ¡or eI ¡ezón y moviendo Ienlamenle eI dedo que
aun manlenia denlro de eIIa, observó su ex¡resión. Habia cerrado Ios o|os y voIvia a
morderse eI Iabio. Isa imagen Io caulivó y se grabó en su menle.
÷¿Os guslan mis caricias, Rheda`
IIIa asinlió con Ia cabeza.
÷Necesilo lomaros, necesilo eslar denlro de vos. ÷Anle eI sonido ronco de su
voz, su es¡osa abrió Ios o|os y se enconlró con su mirada, inlensa y IIena de deseo.
Vio que no sabia que hacer o que decir y que Io unico que se Ie ocurrió fue
coIocarse boca arriba y se¡arar Iigeramenle Ias ¡iernas, a modo de invilación.
ßavdevyn se voIvió Ioco de deseo aI ver cómo, sin decir nada, Ia |oven se Ie
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eslaba enlregando.
Se des¡rendió sin demora de Ias caIzas y se coIocó sobre eIIa. La hizo se¡arar
aun mas Ias ¡iernas y, anles de inlenlar ¡enelrarIa, Ia voIvió a acariciar.
Islaba Iisla ¡ara recibirIo y eI no ¡udo conlenerse ¡or mas liem¡o.
Con cuidado, fue enlerrandose en su inlerior hasla lo¡ar con Ia barrera de su
virginidad.
Alra¡ó Ios Iabios de Rheda nuevamenle enlre Ios suyos y buscó su Iengua casi
con deses¡eración.
Cuando Ia res¡uesla de eIIa fue Ia es¡erada, ßavdevyn em¡u|ó, rom¡iendo eI
himen. Se quedó quielo un momenlo, besandoIa con lernura y acariciandoIe eI roslro,
es¡erando a que eI doIor ¡asara.
÷¿Islais bien` ÷¡regunló, se¡arandose Iigeramenle. Ira lan ¡equeña que
lemia haberIe hecho demasiado daño.
÷Si ÷conlesló con a¡enas un murmuIIo.
Lenlamenle, reanudó Ios movimienlos, enlrando y saIiendo de su cuer¡o sin
¡risa, de|ando que se ada¡lara a eI.
Ira lan maraviIIoso eslar ¡or fin en su inlerior, que su¡o que no aguanlaria
mucho mas sin derramar su simienle.
La soIa idea de hacerIo denlro de eIIa Ie hizo ¡roferir un gruñido casi animaI.
No ¡odia es¡erar mas, necesilaba saciar aqueI deseo conlenido. Incremenló eI
rilmo de sus embeslidas, haciendoIa rodearIo con sus ¡iernas ¡ara ¡oder ¡enelrar
hasla eI fondo y se de|ó IIevar ¡or Ia excilación que Io eslaba consumiendo.
Como habia lemido, un gemido guluraI que ¡arecia saIir de Io mas ¡rofundo de
su ser, surgió de su garganla cuando eI orgasmo Io alravesó de una manera brulaI.
No queriendo a¡IaslarIa con su ¡eso, se de|ó caer hacia un Iado deI Iecho.


÷Lo sienlo ÷di|o ßavdevyn a¡arlandose eI ¡eIo negro de Ia cara a Ia vez que
Ia rodeaba con un brazo ¡ara alraerIa hacia eI.
÷¿Ior que Io senlis` ÷¡regunló Rheda arrebu|andose conlra eI cuer¡o grande
y duro de su es¡oso.
÷Iorque no habeis disfrulado ÷conlesló esle sim¡Iemenle.
÷No es cierlo, me ha guslado. Me ha doIido un ¡oco aI ¡rinci¡io, ¡ero
Iuego.
ßavdevyn Ie dio un beso en Ia frenle anles de decir:
÷La ¡róxima vez os guslara mas.
÷¿In serio` ÷¡regunló inlrigada, Ievanlando Ia cabeza en busca de su mirada.
÷Os doy mi ¡aIabra.
Salisfecha, voIvió a descansar Ia cabeza sobre su ¡echo, disfrulando deI caIor
que aun des¡rendia su cuer¡o y sor¡rendiendose de Io agradabIe que era eslar asi,
enlre sus brazos.
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Debió de quedarse dormida, ¡orque aI voIver a abrir Ios o|os, eslaba soIa en eI
Iecho y la¡ada con Ias manlas.
Miró a su aIrededor y una sonrisa afIoró a sus Iabios aI descubrir que su es¡oso
eslaba alizando eI fuego de Ia chimenea.
Se habia ¡ueslo una lunica negra sobre unas caIzas, lambien negras, que Ie
senlaban de maraviIIa.
AI eslirarse des¡erezandose, alra|o su alención.
÷Ya os habeis des¡erlado ÷di|o, ßavdevyn acercandose a Ia cama÷. ¿Teneis
hambre`
÷No demasiada ÷conlesló Rheda encogiendose de hombros.
÷He ordenado una bande|a con Ia cena. Deberiamos comer anles de que se
enfrie deI lodo.
Le ofreció Ia mano ¡ara ayudarIa a Ievanlarse, ¡ero Ia ex¡resión de eIIa Ie de|ó
cIaro que no eslaba dis¡uesla a ¡asearse desnuda anle eI.
«Que Iaslima», ¡ensó mienlras sacaba deI arcón una de sus balas.
Se Ia lendió aI liem¡o que decia:
÷Ior eI momenlo, ¡uede servir.
Rheda miró Ia bala y des¡ues a eI, ¡ara Iuego voIver a mirar Ia ¡renda.
÷Me quedara enorme. Iodeis coger una de Ias mias.
÷No im¡orla, nadie os vera con eIIa. Venga, saIid de Ia cama y cenemos. Yo si
esloy fameIico.


Como eIIa habia su¡ueslo, Ia ¡renda Ie iba demasiado grande. Se Ia enroscó
aIrededor anles de asegurarIa con Ia lira que hacia Ias veces de cinlurón. Hubo de
dobIar varias veces a Ias mangas anles de conseguir verse Ias manos y Ia arraslraba
¡or eI sueIo, como si de un veslido de coIa se lralara.
÷Tambien he ¡edido a Ihedra que caIenlaran agua ¡ara eI baño.
Habia coIocado unos co|ines frenle a Ia chimenea y Rheda se acomodó en uno
de eIIos a Ia vez que decia:
÷Habeis ¡ensado en lodo. ÷Le sonrió÷. Gracias.
ßavdevyn coIocó Ia bande|a enlre Ios dos y Ie ofreció una co¡a de vino.
÷No sois demasiado habIador ÷comenló, lras ¡ermanecer varios minulos en
siIencio aI comenzar a comer.
÷No ÷di|o eI sim¡Iemenle.
÷Ya veo. ÷Se cenlró en eI lrozo de faisan que lenia deIanle, ¡ero Ie coslaba
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¡ermanecer caIIada, ¡or Io que voIvió a ¡regunlar÷: ¿Siem¡re habeis sido asi de
caIIado e inex¡resivo`
II ¡edazo de carne que eI se dis¡onia a comer se quedó a milad de camino.
Inarcó una ce|a y Ia miró a¡arenlemenle sin inmularse.
÷No.
÷Inleresanle. ÷ßebió un sorbo de vino÷. Iero ¡odriais concrelar un ¡oco mas
en Iugar de res¡onder con monosiIabos.
÷¿Que quereis saber`
÷AIgo sobre vos, Io que sea. ÷ßa|ó Ia visla aI ¡Ialo anles de añadir÷: Me
inlriga saber ¡or que nunca sonreis, ni moslrais ningun li¡o de emoción.
Le ¡arecia menlira que eI hombre que lenia deIanle fuera eI mismo que Ia habia
¡oseido y se habia de|ado IIevar ¡or eI deseo lan sóIo unas horas anles.
÷No hay mucho que conlar ÷di|o aI fin÷. Cuando comence mi
adieslramienlo, mi ex¡resividad deIalaba siem¡re mis inlenciones, Io que me ¡onia
en desvenla|a frenle a mi adversario y me hacia recibir severos casligos ¡or ¡arle deI
inslruclor. A¡rendi ¡or Ias maIas que nunca hay que reveIar aI conlrario cuaI sera
nueslro siguienle ¡aso ni nueslro eslado de animo, o Io a¡rovecharan en lu conlra.
÷¿Os obIigaron a no. senlir` ÷¡regunló horrorizada ¡or Ia breve ex¡Iicación.
÷Yo no he dicho eso ÷di|o, y conlinuó comiendo sin inmularse.
÷Iero habeis dicho.
÷Que me enseñaron, y no de Ia me|or manera, a no «moslrar» mis emociones.
La idea de que ba|o aqueIIa mascara im¡asibIe que era su roslro habia un sinfin
de senlimienlos que no se ¡ermilia ex¡resar Ie ¡areció muy lrisle ¿Que Ie habian
hecho a aqueI hombre`
No luvo o¡orlunidad de ¡ensar mucho mas en eIIo, ¡ues unos goI¡es en Ia
¡uerla Ia dislra|eron.
Varios sirvienles enlraron con Ia lina y caIderos de agua humeanle. In ¡ocos
minulos, lodo eslaba dis¡ueslo ¡ara eI baño.
Rheda se Ievanló y se acercó a Ia lina.
÷Si no os moIesla, ya he comido suficienle.
÷AdeIanle, ¡or mi no hay ¡robIema.
Habian coIocado Ia bañera cerca deI fuego, ¡or Io que sir ßavdevyn se
enconlraba muy cerca de eIIa mienlras conlinuaba cenando, a¡arenlemenle sin
¡reslarIe demasiada alención.
Rheda Io miró de sosIayo, sinliendo aIivio y dece¡ción a ¡arles iguaIes aI
com¡robar que no Ia miraba.
De|ó caer Ia bala a sus ¡ies y se melió en eI agua.
Irofirió un sus¡iro de ¡Iacer aI recoslarse y de|ar que eI agua caIienle Ia
cubriera.
ßavdevyn no Ia miraba direclamenle, ¡ero Ia lenia en su cam¡o de visión y
noló su indecisión anles de des¡renderse de Ia bala que Ia cubria. VoIvió a admirar
su cuer¡o cuando aI fin se Ia quiló.
÷¿Os frolo Ia es¡aIda` ÷¡regunló, anles de IIevarse a Ia boca un lrozo de
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¡udin.
÷No hace faIla, ¡odeis lerminar de cenar lranquiIamenle. Iuedo arregIarmeIas
soIa ÷res¡ondió con limidez.
÷Como querais.
Traló de no mirarIa, no queria incomodarIa, ¡ero ademas, si Ia miraba voIveria
a excilarse y Io mas ¡robabIe era que eIIa aun se enconlrara doIorida des¡ues de Ia
¡rimera vez, ¡or Io que se cenlró en Ia comida mienlras su es¡osa disfrulaba deI
baño.


Iermanecieron en un lranquiIo siIencio, cada cuaI sumido en sus ¡ensamienlos,
hasla que Rheda di|o:
÷¿Iodeis aIcanzarme Ia loaIIa`
ßavdevyn buscó eI Iienzo con Ia mirada y, con eI en Ia mano, se ¡uso en ¡ie y
Io exlendió anle eIIa, es¡erando a que se incor¡orara ¡ara envoIverIa.
Tras unos segundos de duda, se Ievanló y de|ó que Ia la¡ara con Ia leIa.
÷II agua aun esla caIienle ÷comenló aI saIir de Ia lina.
II Ia miró a eIIa y Iuego aI agua, asinlió sin decir nada y comenzó a quilarse Ia
lunica.
VoIver a conlem¡Iar su ¡echo desnudo Ia hizo recordar Ios inslanles de
inlimidad que habian com¡arlido y un libio caIor inundó su cuer¡o.
Azorada, se voIvió hacia Ia chimenea mienlras lerminaba de secarse.
Le sor¡rendió Ia reacción que habia lenido anle Ia desnudez de su es¡oso,
nunca habria imaginado que aIgo asi Ie ¡udiera suceder, o ¡or Io menos no lan
¡ronlo.
Oyó eI cha¡oleo en eI agua, señaI de que eI ya se habia melido en Ia lina.
Sacó una camisa de dormir, de|ó caer Ia loaIIa y se Ia ¡uso dandoIe Ia es¡aIda.
ßavdevyn sonrió ¡ara sus adenlros anle eI ¡udor de Ia |oven, que se senló
Iuego anle eI fuego ¡ara ce¡iIIarse eI cabeIIo humedo. Se Ia veia reaImenle hermosa
en aqueIIos momenlos, ¡ensó mienlras se en|abonaba eI cuer¡o.
÷¿In que ¡ensais` ÷Ie ¡regunló, una vez fuera deI agua y senlado |unlo a eIIa
frenle a Ia chimenea.
÷In Io que ¡ueden cambiar nueslras vidas en cueslión de dias ÷res¡ondió, sin
a¡arlar Ia visla de Ias IIamas.
÷¿Os han disguslado esos cambios` ÷inquirió lras unos momenlos.
Isa vez, Rheda si Io miró, cIavando sus o|os azuIes en Ios de eI.
Tardó en res¡onder, como si esluviera medilando Ia res¡uesla.
÷Creo que ya no.
AI ver que eI no hacia ningun comenlario conlinuó.
÷AI ¡rinci¡io, me senli furiosa ¡or Ia boda de sir Idric con olra y ¡or lener que
des¡osarme con un desconocido. ÷Ignoró Ia ce|a eIevada de eI y su mirada cargada
de ironia÷. Iero ¡ienso que, des¡ues de lodo, no ha sido lan maIo como imaginaba.
÷¿No` ÷Se sinlió inlrigado.
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÷Habeis sido muy ¡acienle conmigo y aguanlado mas de Io que olro, en
vueslro Iugar, hubiera hecho. Y os esloy muy agradecida ¡or eIIo. ÷VoIvió a mirar
Ias IIamas que chis¡orroleaban enlre Ios Ieños.
÷AIgo es aIgo ÷murmuró ßavdevyn a Ia vez que se Ievanlaba÷. ¿Nos vamos
a Ia cama`
IIIa Ievanló Ia visla y asinlió con Ia cabeza.
Ace¡ló Ia mano que Ie ofrecia ¡ara Ievanlarse, ¡ero se Ia soIló en cuanlo esluvo
de ¡ie a su Iado.
A ¡esar de Ios momenlos inlimos com¡arlidos aqueIIa larde, aun se senlia
exlraña con eI y Ia nueva siluación.


Sir ßavdevyn frunció eI ce|o aI ver su ex¡resión conslernada cuando se acercó
aI Iecho.
÷¿Os sucede aIgo` ÷Siguió Ia dirección de su mirada ¡ara averiguar que era Io
que Ia habia hecho reaccionar de aqueIIa manera, y vio Ia mancha de sangre sobre eI
cubrecama.
÷Rheda, erais virgen, es normaI.
÷Ya Io se ÷Io corló airada÷, ¡ero es que. ÷Se deluvo de re¡enle. No ¡odia
confesarIe Io que Ihedra y eIIa habian hecho. ¿O si`
Se voIvió ¡ara enfrenlar su mirada. Islaban lan cerca que ¡odia oIer eI aroma a
|abón que des¡rendia su cuer¡o.
Ior Ia forma en que Ia eslaba mirando, era evidenle que es¡eraba una
ex¡Iicación.
IIIa carras¡eó Iigeramenle anles de comenzar a habIar y se aIe|ó de eI unos
¡asos.
÷Vereis, Ia ¡rimera noche, Ia de nueslro enIace.
÷¿Si`
÷Nosolros no. no consumamos eI malrimonio.
÷¿In serio` ÷La inlerrum¡ió de nuevo con un Iigero lono de diversión, Io que
Ie hizo ganarse una mirada furiosa de Rheda, que conlinuó habIando como si no Io
hubiera oido.
÷No queria que lodos su¡ieran Io que habia, bueno, Io que «no» habia
ocurrido esa noche, asi que Ihedra y yo manchamos Ias sabanas ¡ara que.
÷Inliendo ÷di|o su marido anles de que eIIa lerminara su ex¡Iicación.
÷Y si ahora vueIven a ver olra mancha. ÷No conlinuó.
÷No os ¡reocu¡eis ¡or eso, seguro que Ihedra ¡odra ocu¡arse de eIIo con
discreción.
÷¿Islais seguro` ÷La duda se refIe|ó en su voz.
÷Si, no Ie deis mas vueIlas y acoslaos.
Rheda se a¡resuró a melerse ba|o Ias sabanas aI darse cuenla de que eI se
quilaba Ia lunica ¡ara acoslarse.
÷¿Os moIesla si os abrazo` ÷Ie ¡regunló ßavdevyn con voz caIida aI oido
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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cuando se lumbó a su Iado.
Un inseguro «no» esca¡ó de sus Iabios.
Salisfecho, se acomodó y Ia alra|o hacia si cogiendoIa de Ia cinlura.
Tras unos momenlos, di|o:
÷Rheda, reIa|aos y descansad.
Tendria que acoslumbrarse a aqueIIa nueva sensación, ¡ero ¡or eI momenlo, eI
conlaclo con eI cuer¡o de su es¡oso conlinuaba ¡oniendoIa Iigeramenle nerviosa.
De lodas formas, no ¡asó mucho ralo hasla que se durmió enlre sus brazos.


Aun era noche cerrada cuando eI |oven CeovuIf abandonó Ia seguridad de su
cuarlo ¡ara dirigirse a Ios eslabIos. La larde anlerior se habia encargado de ocuIlar
un coslaI con Io necesario ¡ara eI via|e que eslaba a ¡unlo de em¡render.
Iscudriñó eI ¡asiIIo y Ia escaIera que conducia aI saIón: eI camino ¡arecia
des¡e|ado. Avanzó con cuidado, conleniendo eI aIienlo, enlre Ios cuer¡os dormidos
de escuderos y sirvienles. Nadie se movió y ¡udo IIegar a Ia ¡uerla que daba aI ¡alio
de armas sin ningun conlraliem¡o.
Una vez en Ias cuadras, ensiIIó su cabaIIo, cogió eI laIego y Io aseguró a Ia siIIa.
Luego, IIevó aI animaI fuera lirando de Ias riendas. A conlinuación venia Io mas
dificiI, ¡ensó, nolando cómo eI ¡uIso se Ie aceIeraba: alravesar eI ¡alio sin ser vislo
¡or Ios guardias y aIcanzar Ia saIida que en lanlas ocasiones habian uliIizado Rheda
y eI ¡ara escabuIIirse deI casliIIo sin ser vislos.
Caminó ¡egado a Ia muraIIa, ocuIlandose en Ias oscuras sombras que esla
¡royeclaba sobre eI ¡alio.
Res¡iró mas lranquiIo cuando Io de|ó alras y se adenlró en eI |ardin de su
madre.
II cabaIIo iba lras eI, obedeciendo Ias órdenes que eI |oven Ie daba medianle Ias
riendas.
AI fondo deI |ardin, donde Ias lu¡idas enredaderas la¡izaban Ia ¡ared, se
enconlraba eI ¡asa|e que Io IIevaria aI olro Iado.
Una vez alravesó Ios muros deI casliIIo, se encaramó a su monlura y Ia hizo
avanzar aI ¡aso. Cubierlo con una ca¡a negra y ¡rocurando que Ios ¡asos deI animaI
no hicieran ruido, ¡asó desa¡ercibido, Iogrando IIegar a Ia Iinde deI bosque sin ser
descubierlo.
Guió aI cabaIIo enlre Ios arboIes hasla aIe|arse Io suficienle, anles de girar hacia
Ia derecha ¡ara lomar eI camino que Io IIevaria hacia Canlerbury, en eI condado de
Kenl.
Se senlia ansioso ¡or voIver a enconlrarse con Iady AnaeI. HabIaria con sir
Idmond y Iograria que se ¡romelieran.
Isa larde habia manlenido una conversación con su ¡adre a raiz de sus
senlimienlos ¡or Ia |oven dama, y, aunque su ¡rogenilor habia accedido finaImenle a
enlrevislarse con sir Idmond, no eslaba muy de acuerdo con su decisión. Le habia
dicho que se eslaba ¡reci¡ilando, que Ios dias ¡asados |unlo a Ia muchacha no eran
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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molivo suficienle ¡ara un com¡romiso.
CeovuIf no era de Ia misma o¡inión, y asi se Io habia hecho saber: ¡ensaba
seguir adeIanle con o sin su ayuda.
÷¿No os habeis ¡arado a ¡ensar que quiza su ¡adre ya haya escogido un
es¡oso ¡ara eIIa` ÷Ie habia dicho sir DougaI, ¡reocu¡ado.
La idea no se Ie habia ¡asado ¡or Ia cabeza. De ser asi, ni Ia misma AnaeI eslaba
informada aun de eIIo, de Io conlrario se Io habria dicho, no habria |ugado con eI de
una forma lan crueI.
÷No me im¡orla ÷res¡ondió obcecado.
Su ¡adre Ie habia dado su ¡aIabra de ex¡onerIe a sir Idmond su ¡ro¡osición.
÷Iero lendras que aguardar aIgun liem¡o ÷habia añadido÷. Hay cierlas
cuesliones que requieren mi ¡resencia en eI casliIIo y ahora no es buen momenlo
¡ara ausenlarme. ÷Y con esas ¡aIabras habia dado eI lema ¡or zan|ado.
Ior eso se habia decidido a ¡arlir soIo, no necesilaba a sir DougaI. Via|aria hasla
Canlerbury y ¡ediria eI mismo Ia mano de Iady AnaeI.
Ya en eI camino que Io IIevaria |unlo a Ia muchacha, es¡oIeó eI cabaIIo iniciando
un suave gaIo¡e.
Con eI aire azolandoIe eI roslro, ¡ensó en Ia sor¡resa que se IIevarian lodos
cuando se ¡ercalaran de su ausencia. Ior suerle, cuando eso sucediera eI ya eslaria
Ie|os.
Iero no ¡udo evilar senlir un Ieve remordimienlo. A buen seguro, su madre se
disguslaria y su ¡adre monlaria en cóIera.
CeovuIf, eI hi|o ¡erfeclo, eI que nunca Ies habia dado ni un disguslo, eI que
siem¡re acalaba Ias órdenes sin que|arse, con su caracler duIce y cariñoso, ahora se
rebeIaba y lomaba Ias riendas de su vida. Sin duda seria un duro goI¡e ¡ara eIIos.
Si Ias sos¡echas de su ¡adre resuIlaban cierlas, no lenia liem¡o que ¡erder.
De|ó eI senlimienlo de cuI¡a que Ie o¡rimia eI corazón a un Iado y, con Ia imagen de
Iady AnaeI en Ia menle, recobró eI animo y conlinuó gaIo¡ando sin voIver Ia visla
alras.
Cuando hubiera soIucionado su fuluro, se enfrenlaria aI eno|o de sus ¡adres, y
se discuI¡aria, ¡ero no ¡odia es¡erar senlado a que se soIvenlaran Ios asunlos que
alaban a sir DougaI aI casliIIo. Inlonces, quiza fuera demasiado larde.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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II dia comenzaba a cIarear y Ia escasa Iuz deI aIba que enlraba en eI cuarlo Ie
¡ermilia dislinguir sus deIicados rasgos.
Duranle eI sueño, Rheda se habia dado Ia vueIla hasla quedar frenle a eI, y
ahora dormia con una ¡ierna enlreIazada con Ias suyas y una mano descansando
sobre su ¡echo.
ßavdevyn no sabia cuanlo liem¡o IIevaba des¡ierlo, disfrulando de ese
conlaclo y re¡rimiendose ¡ara no des¡erlarIa y voIver a hacerIe eI amor.
Conmovido ¡or Ia reIa|ada ex¡resión de su roslro, no ¡udo evilar ¡or mas
liem¡o rozarIe Ia me|iIIa con Ia ¡unla de Ios dedos, que lerminó enredando en sus
suaves mechones dorados.
Anle Ia caricia, eIIa ronroneó en sueños y se Ie arrimó aun mas.
II cuer¡o de eI no lardó en reaccionar, encendiendose de forma abrasadora.
AqueI malrimonio eslaba resuIlando ser, en muchos as¡eclos, una dura ¡rueba ¡ara
su auloconlroI.
La eslrechó enlre sus brazos y de|ó que sus manos vagaran sin rumbo sobre eI
encanlador cuer¡o de su es¡osa.
Ioco a ¡oco, Rheda fue abandonando eI mundo de Ios sueños, ¡ara des¡erlarse
con una agradabIe sensación que Ia recorria de arriba aba|o.
Se es¡abiIó deI lodo aI darse cuenla de que eran Ias suaves caricias de
ßavdevyn Ias que Ia hacian senlir de aqueIIa manera.
Abrió Ios o|os sor¡rendida, aI ¡ercalarse de Ia ¡oslura inlima que Ios manlenia
abrazados, mienlras Ia mano de eI se desIizaba con lranquiIidad ¡or su coslado.
÷ßuenos dias ÷Ia saIudó con un ronco susurro.
÷¿Que hora es` ÷¡regunló, exlrañada de enconlrarIo lodavia en eI Iecho.
÷Aun es lem¡rano.
÷¿Ya os vais a Ievanlar` ÷La voz Ie saIió lambien a eIIa Iigeramenle ronca ¡or
eI sueño.
÷No era mi inlención.
Isas ¡aIabras, susurradas lan cerca, Ie ¡rovocaron un escaIofrio en Ia es¡aIda.
÷¿Y. cuaI era vueslra inlención` ÷inquirió, echando Ia cabeza hacia alras
¡ara mirarIo a Ios o|os.
A ¡esar de su escasa ex¡eriencia, nada mas ver eI briIIo que habia en eIIos, su¡o
Ia res¡uesla.
÷¡Oh! ÷excIamó.
÷¿No os gusla Ia idea` ÷II lono em¡Ieado se Ie anlo|ó |uguelón y, ¡ara deIeile
de sir ßavdevyn, no ¡udo evilar que una sonrisa asomara a sus Iabios.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Animado ¡or su aclilud, eI a¡rovechó su ¡oslura, ¡ara besarIe eI cueIIo asi
ex¡ueslo.
II beso Ia hizo eslremecer de laI modo, que no ¡udo mas que cerrar Ios o|os y
abrazarse a su es¡oso, haciendo que sus cuer¡os se acercaran aun mas.
÷Rheda ÷murmuró ßavdevyn conlra su cueIIo, mienlras conlinuaba
saboreando su ¡ieI÷. Os deseo.
La rodeó con uno de Ios brazos y Ia ¡egó a eI ¡or com¡Ielo, haciendoIe senlir Ia
dureza de su deseo.
Un suave |adeo esca¡ó de Ios Iabios de eIIa aI senlir su erección conlra Ia ¡eIvis
y una oIeada de excilación Ia inundó.
Saberse deseada de ese modo era mas eslimuIanle que cuaIquier breba|e
afrodisiaco.
Hundió Ios dedos en Ios Iargos y oscuros cabeIIos deI hombre que, con
maeslria, iba devorando su ¡ieI ¡aImo a ¡aImo, a¡arlando eI camisón ¡ara aIcanzar
sus senos y deIeilarse con Ia dureza de Ios ¡ezones, que ¡arecian es¡erar ansiosos
sus caricias.
Los agiIes movimienlos de su Iengua, ardienle e inquiela, Ia hicieron arquearse
buscando, ¡idiendo mas. Se senlia deseosa de sus besos y caricias, con una urgencia
que ni eIIa misma enlendió, liró de Ios cabeIIos que aun lenia enredados en Ios dedos
¡ara obIigarIo a subir hasla sus Iabios, donde Io recibió con una ansia desmedida.
AI verse arraslrado de aqueIIa manera, ßavdevyn ¡erdió eI conlroI y se
a¡oderó de su boca con brulaI ¡asión.
In su ignorancia, Rheda lraló de seguir e imilar Ios movimienlos de Ia Iengua
que se movia denlro de su boca, saboreando y disfrulando eI caIor que se Ie eslaba
brindando.
Con un ra¡ido y energico lirón, Ie rasgó eI camisón, a¡arlando Ios ¡edazos de
leIa que Ie im¡edian aIcanzar Ia firme carne de aqueI cuer¡o que, con sensuaIes a Ia
vez que inocenles movimienlos, se relorcia conlra eI suyo.
Una Ieve que|a broló de Ios Iabios de su es¡osa cuando eI se a¡arló ¡ara
dedicarse a sus ¡echos, de ¡ezones erguidos anle Ias alenciones de su boca.
ßavdevyn Ios saboreó como si se lralara deI man|ar mas exquisilo, ¡ero no se
deluvo ahi, desIizó Ia Iengua hacia su vienlre, ¡asando ¡or eI ombIigo, donde se
demoró unos segundos anles de conlinuar su descenso y Iuego Ia inviló a se¡arar Ias
¡iernas ¡ara ¡oder acceder a eIIa.
II ¡rimer conlaclo de Ia ardienle Iengua sobre Ios humedos ¡Iiegues de su sexo
Ia hizo incor¡orarse con Ios o|os muy abierlos y ¡regunlar asuslada:
÷¿Que eslais haciendo`
Con una mano sobre su abdomen, eI Ia obIigó a recoslarse de nuevo, a Ia vez
que conleslaba.
÷Voy a cum¡Iir mi ¡romesa. Os voy a dar ¡Iacer, asi que reIa|aos.
II briIIo de sus o|os azuIes era sobrecogedor, ¡ero no disfruló de eI ¡or mucho
liem¡o, ¡ues voIvió a incIinarse enlre sus ¡iernas, acariciando, chu¡ando y
succionando aqueIIa |ugosa frula que Io eslaba voIviendo Ioco.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 105 -
Rheda se aferró con fuerza a Ias sabanas, a¡relandoIas en Ios ¡uños
inconscienlemenle.
}amas habria imaginado unas caricias como Ias que eslaba recibiendo, y mucho
menos Ia reacción que eslas Ie eslaban ¡rovocando.
Se senlia arder ¡or denlro, aIIi donde ßavdevyn Ia besaba, se iniciaba un
incendio abrasador que se exlendia ¡or su cuer¡o quemandoIe Ia ¡ieI y Ias enlrañas.
Ichó Ia cabeza hacia alras, recoslandoIa sobre Ias aImohadas. La maraviIIosa
lorlura a Ia que Ia eslaba someliendo Ia hizo gemir de ¡Iacer.
Animado ¡or Ia res¡uesla de su es¡osa, ßavdevyn inlensificó Ias caricias,
redobIó sus esfuerzos, ¡orque ¡resenlia que Rheda eslaba a ¡unlo de aIcanzar eI
¡Iacer.
Se cenlró en eI bolón que se erguia buscando sus alenciones y conlinuó
eslimuIandoIo con Ia Iengua a Ia vez que inlroducia un dedo denlro de eIIa.
II grilo de ¡Iacer que saIió de su garganla Ie ¡rovocó una oIeada de excilación
laI que sinlió cómo su miembro se endurecia de manera exagerada y doIorosa.
Ya faIlaba ¡oco, eslaba seguro, des¡ues se hundiria en su inlerior ¡ara
desahogar loda Ia lensión que eslaba acumuIando.
Ior fin, su ¡erseverancia dio frulo y eI cuer¡o femenino se lensó y arqueó
conlra su boca a Ia vez que un grilo deIalaba eI momenlo en que aIcanzaba eI cIimax.
Rheda sinlió como si lodo eslaIIase denlro de eIIa, dando ¡aso a Ia sensación
mas increibIe que |amas hubiera ex¡erimenlado.
Iodia senlir Ias ¡aI¡ilaciones aIIi donde ßavdevyn conlinuaba acariciandoIa.
Irimero habia lemido arder con aqueI fuego que Ia consumia y que ¡arecia
ca¡az de arrasar con lodo a su ¡aso, y aI cabo de un momenlo ese lemor se habia
converlido en aIgo lan indescri¡libIe que no lenia ¡aIabras ¡ara definir Io que habia
senlido.
Sin de|ar que se reIa|ara, ßavdevyn voIvió a subir hasla su boca. IIIa Ie rodeó
eI cueIIo con Ios brazos y Io alra|o hacia si.
Con un habiI movimienlo, Ia ¡enelró, arrancandoIe un nuevo gemido que
quedó ahogado denlro de sus bocas.
Tuvo que conlroIarse ¡ara no embeslirIa con Ia fuerza que su cuer¡o, es¡oIeado
¡or eI deseo, Ie exigia.
Con movimienlos Ienlos y medidos, reavivó eI fuego que aun no se habia
exlinguido.
Iensó que no resisliria aI nolar cómo eIIa Ie rodeaba Ias caderas con sus suaves
¡iernas.
Aumenló eI rilmo, enlrando y saIiendo de su inlerior, enlerrandose cada vez
mas hasla que no fue ca¡az de conlroIarse y, con un grilo animaI, se hundió ¡or
com¡Ielo en aqueI Iugar caIido, suave y humedo y Iiberó loda Ia lensión acumuIada,
en un orgasmo devaslador que Io hizo des¡Iomarse sobre eI cuer¡o de su es¡osa.
Tardó unos segundos en recu¡erar Ias fuerzas necesarias ¡ara IiberarIa de su
¡eso y de|arse caer a su Iado.
Cuando ¡udo voIver a habIar, Ie ¡regunló con voz aun |adeanle:
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷¿Os he hecho daño`
AI no recibir res¡uesla, abrió Ios o|os y buscó Ios suyos.
÷¡Rheda!
Con Ianguidez, esla voIvió eI roslro hacia eI y Io miró. Aun lenia Ia res¡iración
agilada y Ia mirada lurbia.
÷¿Os he hecho daño` ÷voIvió a ¡regunlar asuslado. Nunca se ¡erdonaria si
en su frenesi ¡or aIcanzar eI cIimax Ia hubiera herido de aIgun modo.
IIIa no res¡ondió, ¡ero negó con Ia cabeza.
Mas aIiviado, Ia alra|o hacia si.


A Rheda Ie habia encanlado ver Ia ex¡resión ¡reocu¡ada de su roslro. Des¡ues
de lodo, aun era ca¡az de demoslrar emociones.
Salisfecha en lodos Ios senlidos, se acurrucó conlra su cuer¡o y se de|ó arraslrar
¡or Ia agradabIe somnoIencia que Ia envoIvia.
Sumida en un ¡rofundo sueño, no fue conscienle deI momenlo en que
ßavdevyn abandonó eI Iecho.
AI des¡erlarse, aIgo mas larde, voIvió a enconlrarse soIa y una Ieve dece¡ción
se refIe|ó en su roslro.
A¡arló Ias manlas y descubrió Ios reslos de Ia camisa de dormir que aun lenia
enroIIada a su aIrededor.
AI recordar eI momenlo en que, ¡resa de Ia ¡asión, su es¡oso se Ia habia
rasgado, sinlió que eI caIor inundaba sus me|iIIas.
Todavia sonro|ada, se Ievanló y se deshizo deI camisón hecho |irones,
¡oniendose de nuevo Ia enorme bala de ßavdevyn.
Mienlras se Ia acomodaba aIrededor deI cuer¡o, sus o|os se dirigieron
inconscienlemenle hacia eI sueIo, donde siem¡re es¡eraba ver Ia ya conocida nola.
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Se Ie aceIeró eI corazón. Ira loda una decIaración de amor y Rheda ignoraba
quien se Ia habia hecho IIegar.
VoIvió a medilar sobre Ia ¡osibiIidad de enconlrar aI aulor, ¡ero lambien se Ie
¡Ianleaba olro diIema: ¿debia habIarIe a sir ßavdevyn de esas carlas` Des¡erlar esos
maraviIIosos senlimienlos en aIguien Ia hacia senlir confundida a Ia vez que
haIagada.
AI finaI, lras ¡ensarIo delenidamenle, decidió no decir nada, ¡or eI momenlo,
Ias carlas no ¡arecian re¡resenlar ninguna amenaza.
Se Iimiló a disfrular de Ia sensación de senlirse amada.
Sin darse cuenla, habia comenzado a fanlasear con Ia idea de que aIgun dia su
marido Ie di|era ¡aIabras simiIares. ¿Seria ¡osibIe` TaI vez.
Des¡ues de Ia ex¡eriencia com¡arlida eslaba segura de que Ias cosas enlre eIIos
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 107 -
me|orarian, hasla quiza ¡udiera Iograr que su im¡erlurbabIe ex¡resión desa¡areciera
¡ara siem¡re.
Con esa idea en Ia menle, comenzó a asearse.
Cuando Ihedra enlró en eI cuarlo, Ia enconlró con una sonrisa en eI roslro.
÷Isla mañana os veo radianle, mi señora ÷comenló, mienlras Ia ayudaba a
acabar de ¡onerse eI veslido que eIIa ya habia escogido.
Rheda se Iimiló a sonreir mas, sin añadir ningun comenlario.
Ce¡iIIandose eI aIborolado cabeIIo, no vio Ia ex¡resión salisfecha de Ia mu|er aI
exlender Ias manlas sobre eI Iecho. Tan sóIo cuando Ia vio encaminarse hacia Ia
¡uerla con eI cubrecama enroIIado enlre Ios brazos, recordó Ia mancha de Ia noche
anlerior.
÷Ihedra. ÷di|o lurbada.
÷TranquiIa, mi señora ÷sonrió cóm¡Iice Ia sirvienla÷, me encargare
¡ersonaImenle de eI y nadie sabra ¡or que se ha Iavado.
÷Gracias ÷res¡ondió, voIviendo a sonreir÷. ¿Sabeis dónde esla mi es¡oso` ÷
¡regunló anles de que Ihedra abandonara eI cuarlo.
÷Creo que esla enlrenando con sus hombres, en eI ¡alio de armas.
÷Gracias.
÷¿Necesilais aIgo mas`
÷No, gracias.
La ¡uerla se cerró, de|andoIa nuevamenle soIa.
Des¡ues de comer aIgo, iria a hacerIe una visila a ßavdevyn, seguro que se
aIegraria de verIa y quiza mas larde ¡odrian saIir de nuevo |unlos a cabaIIo.
Animada ¡or Ia idea, ba|ó aI saIón, donde devoró eI desayuno que Ie sirvieron,
como si hubiera ¡asado dias desde Ia uIlima vez que habia ingerido aIgun aIimenlo.
Canlurreando y con ¡aso aIegre IIegó aI ¡alio de armas, donde Ia mayoria de
Ios hombres de sir ßavdevyn se e|ercilaban.
No lardó en IocaIizar a su es¡oso, que bIandia con maeslria Ia es¡ada frenle a
olro cabaIIero. Con sus ¡oderosos muscuIos en lensión y eI ¡eIo revueIlo, era Ia viva
imagen de un lemibIe guerrero. No ¡udo de|ar de admirar Ia soIlura con que se
movia a ¡esar de su cor¡uIencia. Sin duda, era un e|em¡Iar digno de ser observado.
ßavdevyn se haIIaba de es¡aIdas a eIIa, ¡or Io que no fue conscienle de su
¡resencia hasla nolar que Ia alención de sus hombres se dirigia hacia aIgo muy
diferenle deI enlrenamienlo.
Siguió sus miradas y su corazón enIoqueció denlro de su ¡echo aI descubrir eI
molivo de aqueIIa re¡enlina dislracción: Rheda.
Se Ia veia radianle, con una sonrisa iIuminandoIe Ia cara y eI coIor de sus
chis¡eanles o|os inlensificado ¡or eI azuI deI bonilo veslido que IIevaba ¡ueslo y que,
dicho fuera de ¡aso, Ie senlaba de maraviIIa aI ceñirse a sus curvas de una forma
encanladoramenle ¡rovocaliva.
A ¡esar deI lorbeIIino de emociones que su ¡resencia des¡erló en eI, se Ie acercó
con eI ce|o Iigeramenle fruncido.
÷¿Necesilais aIgo`
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Su sembIanle serio y eI lono seco Ia hicieron ¡erder Ia sonrisa, eslaba cIaro que
no habia sido ese eI recibimienlo que habia es¡erado.
÷No ÷conlesló, Ievanlando Ia barbiIIa÷. He ¡ensado en ¡asar a saIudaros,
¡ero no creia que eso ¡udiera moIeslaros.
ßavdevyn reconoció aI inslanle eI lono que amenazaba con dar ¡aso aI enfado.
֧ien, ya Io habeis hecho. Ahora regresad denlro y buscad aIgo en Io que
ocu¡ar vueslro liem¡o.
Los o|os de eIIa eran como dagas afiIadas.
÷No quiero que andeis ¡or aqui dislrayendo a Ios hombres ÷añadió.
÷¿Cómo os alreveis a insinuar.` ÷comenzó, lolaImenle furiosa, a¡relando
Ios ¡uños a ambos Iados deI cuer¡o.
÷No insinuo nada, lan sóIo leneis que echar un vislazo y vereis que lodas Ias
miradas eslan ¡ueslas en vos.
Con una ra¡ida o|eada, Rheda com¡robó que sus ¡aIabras eran cierlas, lodos Ia
miraban, unos con curiosidad y olros con admiración. SóIo Ia mirada de eI moslraba
eno|o.
ßavdevyn fue conscienle de que su lono y sus ¡aIabras habian eslro¡eado eI
buen humor de su es¡osa.
÷Habra sido vueslra grosera forma de lralarme Ia que ha des¡erlado esa
alención desmedida ¡or ¡arle de vueslros hombres. Iero no os ¡reocu¡eis ÷
conlinuó eIIa fuIminandoIo con Ia mirada÷, no voIvere a moIeslaros con mi
¡resencia.
Y dicho eslo, se dio media vueIla y con ¡aso irrilado, se encaminó hacia eI
inlerior deI casliIIo.
ßavdevyn Ia siguió con Ia mirada hasla que quedó fuera de su visla.
Un lanlo arre¡enlido ¡or eI lono em¡Ieado, que habia ¡rovocado su furia, se
voIvió hacia eI gru¡o de cabaIIeros, que inmedialamenle reanudaron Ios e|ercicios
lralando de disimuIar eI inleres que habia suscilado en eIIos Ia ¡are|a y mas
concrelamenle Rheda.


A ¡esar de Ia furia que Ia invadia ¡or eI com¡orlamienlo de su es¡oso, decidió
conlinuar con su ¡Ian de recorrer eI casliIIo.
Sabia ¡or Ihedra que Ia lorre deI homena|e era Ia ¡arle mas anligua y donde se
enconlraban Ios a¡osenlos de Ia famiIia y eI gran saIón, nucIeo de Ia vida en Ia
forlaIeza.
A Io Iargo de Ios años, se habian añadido nuevas de¡endencias y am¡Iiado Ias
muraIIas hacia Ia ¡arle lrasera de Ia lorre, creando un nuevo ¡alio donde se haIIaban
Ias cocinas, eI Iavadero y olras eslancias donde se IIevaban a cabo lraba|os que
faciIilaban Ia vida de Ios moradores.
Las habilaciones de Ios invilados y de Ios hombres de sir ßavdevyn se
enconlraban en Ias naves anexas a Ia lorre deI homena|e, eslas am¡Iiaciones
conferian aI con|unlo un as¡eclo sóIido y no desenlonaban en absoIulo, dando Ia
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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sensación de que hubiesen sido Ievanladas en Ia misma e¡oca, lan sóIo Ia ¡iedra
ennegrecida de Ia lorre deIalaba su anligüedad.
Ior razones evidenles, Ias cuadras eslaban en eI ¡alio de armas, y lambien era
aIIi, como habia com¡robado hacia a¡enas unos inslanles, donde Ios cabaIIeros
¡raclicaban. Aunque eran liem¡os mas bien lranquiIos, nunca se sabia a que habria
que enfrenlarse y era me|or eslar ¡re¡arados.
Recorrer eI casliIIo Ie IIevó a Rheda gran ¡arle de Ia mañana y cuando lerminó
se senlia reaImenle agolada. Habia subido escaIeras, recorrido ¡asiIIos y habIado con
infinidad de sirvienles que Ia habian informado de Ias lareas que se reaIizaban en
uno u olro Iugar.
Habia com¡robado salisfecha que eI orden y Ia Iim¡ieza reinaban en loda Ia
forlaIeza, era obvio que sir ßavdevyn no era un hombre aI que Ie guslaran Ias cosas
maI hechas.
Su ¡aso ¡or Ia cocina Ie habia re¡orlado una buena canlidad de ¡asleIiIIos de
carne y Ia sim¡alia de Ia cocinera, una mu|er coIorada ¡or eI caIor de Ios fogones y
muy risueña, que se habia senlido haIagada anle Ios cum¡Iidos que sus ¡asleIiIIos
habian recibido ¡or su ¡arle.
Iran reaImenle eslu¡endos y con eI banquele que se habia dado con eIIos,
Rheda se habia quedado saciada ¡ara eI reslo deI dia.
Gracias a Ia generosidad de Ia cocinera no lendria que ¡resenlarse en eI saIón a
Ia hora de comer, asi no «moIeslaria» con su ¡resencia a sir ßavdevyn, ¡ensó airada.
Aunque su enfado habia ido disminuyendo a Io Iargo de Ia mañana, no eslaba
dis¡uesla a oIvidar Ia ¡romesa de quilarse de en medio ¡ara no resuIlar un eslorbo.
Sabia que eslaba ¡rovocando deIiberadamenle a su es¡oso, ¡ero eI no habia
sido nada considerado aqueIIa mañana, ¡or Io que decidió no serIo eIIa lam¡oco.
Saciados lanlo su curiosidad res¡eclo a su nuevo hogar, como eI a¡elilo que eI
¡aseo Ie habia des¡erlado, decidió que era eI momenlo ideaI ¡ara comenzar con Ia
larea que se habia im¡ueslo.
Iara eIIo, habia eIegido eI cuarlo donde Idric Ia habia alacado, ¡ues conlaba
con suficienle Iuz y Ihedra ya se habia encargado de lrasIadar aIIi Ias ¡iezas de leIa
que uliIizaria ¡ara Ias ¡rendas que se dis¡onia a confeccionar.


In eI saIón, ßavdevyn lralaba de ignorar eI hecho de que su es¡osa no habia
acudido a Ia mesa, ¡ero Ios comenlarios y bromas de sus hombres sobre eI lema
hacian que fuera una larea dificiI de IIevar a cabo.
Asi y lodo, no eslaba dis¡ueslo a demoslrar su fruslración. Tarde o lem¡rano, a
Rheda se Ie ¡asaria eI berrinche.
Iero mienlras lanlo, luvo que so¡orlar esloicamenle eI des¡Ianle que Ie eslaba
haciendo.
Sabia que aqueIIa mañana Ie habia habIado de una forma demasiado dura, ¡ero
no habia ¡odido evilarIo. Ademas de aIlerar a Ios cabaIIeros, su soIa ¡resencia Ie
habia ¡rovocado una oIeada de deseo que dificiImenle habria ¡odido dominar de
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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haber ¡ermanecido mas liem¡o anle eIIa.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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%()*+,-. 08
In Norvich, se habia organizado un gran revueIo aI descubrir Ia ausencia deI
|oven CeovuIf.
No habian dado mayor im¡orlancia a no verIo en loda Ia mañana, ni lam¡oco a
su faIla en Ia mesa a Ia hora deI aImuerzo, ¡ero aI caer Ia larde y no lener nolicias
suyas, habian comenzado a buscarIo, ¡or lodo eI casliIIo. Iero no habia ni raslro de
eI.
Una sos¡echa comenzó a rondar a sir DougaI. Con ¡aso decidido, se acercó a
Ios eslabIos, donde, como habia su¡ueslo, no eslaba eI cabaIIo favorilo de su hi|o.
A¡reló Ios ¡uños con fuerza a ambos Iados deI cuer¡o y ¡ensó que Ie arrancaria
Ia cabeza con sus ¡ro¡ias manos cuando se Ias ¡udiera ¡oner encima.
II muchacho habia ¡erdido eI |uicio. A¡oslaria sus lierras a que eI muy
inconscienle habia ¡arlido rumbo a Canlerbury.
AI voIver aI saIón, Ia rabia que Io invadia se lransformó en furia aI ver Io
desconsoIada que se haIIaba su es¡osa.
Cuando Io vio a¡arecer, Iady Rovena Ie dedicó una mirada IIorosa e
inlerroganle.
÷Su cabaIIo no esla ÷se Iimiló a decir eI, lralando de suavizar eI lono.
÷¿Cómo que no esla` ¿Me eslais diciendo que se ha ido ¡or voIunlad ¡ro¡ia`
÷¡regunló esce¡lica.
÷Me lemo que no exisle olra ex¡Iicación.
÷¿Y adónde se su¡one que ha ido` ÷No queria creer que su hi|o, su ¡equeño,
hubiese decidido abandonar su hogar sin decirIe nada a nadie.
÷A Canlerbury ÷res¡ondió de forma concisa.
÷¿A Canlerbury` ¿Y que se Ia ha ¡erdido en.` ÷No lerminó Ia frase, ¡orque
eIIa misma se dio cuenla de cuaI era Ia res¡uesla÷. ¡Señor! ¿Creeis que ha ido ¡or Ia
|oven.`
÷Isloy seguro. Nadie Io ha vislo en lodo eI dia y Ios guardias de Ia muraIIa no
lienen conslancia de que haya alravesado eI ¡orlón. Lo que me IIeva a ¡ensar que
abandonó Ia forlaIeza a¡rovechando Ia oscuridad de Ia noche ¡ara no ser
descubierlo, es Ia unica ex¡Iicación ¡osibIe.
÷¿Y que vais a hacer ahora` ÷La mu|er se relorcia Ias manos, nerviosa, a Ia
es¡era de una res¡uesla.
÷¿Que voy a hacer` ÷re¡ilió sir DougaI con voz excesivamenle lranquiIa.
Iso sor¡rendió a su es¡osa, ¡ues, normaImenle, anle una faIla de disci¡Iina
como aqueIIa, eslaria hecho una furia. Su lono caImado Ia ¡onia aun mas nerviosa.
÷Nada ÷conlesló senciIIamenle, acomodandose en su siIIón ¡referido frenle a
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Ia chimenea, anle Ia mirada eslu¡efacla de Iady Rovena.
÷¡¡NADA!! ¿Cómo que nada` ÷Io incre¡ó esla aIzando Ia voz÷. Iodria
sucederIe cuaIquier cosa a Io Iargo deI camino. ¿No habeis ¡ensado en eIIo` Is
vueslro unico hi|o, vueslro heredero. ¿Lo de|areis a merced de bandidos y maIeanles`
÷Si se considera lan hombre como ¡ara ir a soIicilar Ia mano de esa muchacha
sin mas com¡añia que Ia de su monlura, lambien Io es ¡ara defenderse de Ias
dificuIlades con que se ¡ueda enconlrar.
A ¡esar deI convencimienlo con que habIó, no Ias lenia lodas consigo, ¡ero
debia darIe un escarmienlo a CeovuIf y no ¡ensaba saIir corriendo lras eI ¡ara
¡rolegerIo. ßueno, ¡ensó a regañadienles, laI vez mandara a un ¡ar de hombres ¡ara
que Ie cubrieran Ias es¡aIdas a dislancia. Iero nadie Io sabria, y mucho menos su
es¡osa, aunque con su decisión Ia esluviera deslrozando.
÷Sois un insensibIe ÷Ie es¡eló eIIa÷. No os im¡orla Ia vida de vueslro hi|o.
AI segundo de ¡ronunciar esas ¡aIabras, Rovena ya se habia arre¡enlido.
÷Irecisamenle ¡orque me im¡orla esloy haciendo eslo ÷res¡ondió, con Ia
mandibuIa a¡relada÷. Si quiere ser un hombre, que me demueslre que Io es ÷
excIamó, goI¡eando con eI ¡uño eI brazo deI siIIón.
÷Si aIgo maIo Ie sucede, no os Io ¡erdonare nunca ÷di|o su mu|er, con Ios o|os
anegados en Iagrimas, anles de desa¡arecer ¡or Ia escaIera que conducia a su
recamara.
Las ¡aIabras de Rovena Ie habian causado un gran doIor, eI sufriria mas que
nadie si aIgo Ie ocurria a CeovuIf, ¡ero que su ¡ro¡ia es¡osa Io acusara de aqueIIa
manera Io habia sacado de sus casiIIas. Mas larde lendria que ¡edirIe discuI¡as y laI
vez Ie confesara que eslaba dis¡ueslo a enviar una ¡equeña escoIla.
Iero esa noche no luvo o¡orlunidad de hacer nada, ¡ues cuando subió Ia
escaIera y em¡u|ó Ia ¡esada ¡uerla de robIe de su a¡osenlo, se enconlró con que
eslaba lrancada a caI y canlo.
SoIló un sus¡iro de resignación y, sin voIver a inlenlarIo, dio media vueIla y se
dirigió a Ias de¡endencias de su hi|o. Sabia que una vez Rovena echaba eI cerro|o, no
Io descorria hasla que se Ie ¡asaba eI enfado, y dedu|o que en esla ocasión lardaria en
¡asarseIe. Su es¡osa era una mu|er dóciI y de lem¡eramenlo duIce, ¡ero lenia un
caracler de miI demonios cuando se enfadaba. Y Iuego se ¡regunlaba a quien habia
saIido Ia ben|amina de Ia famiIia, ¡ensó con ironia.


Islaba comenzando a caer Ia larde y Ia escasa Iuz que iIuminaba eI cuarlo Ie
dificuIlaba Ia Iabor de ver dónde daba Ias ¡equeñas ¡unladas. Ya habia decidido
de|arIo ¡or ese dia, cuando Ihedra a¡areció ¡ara informarIe de que un gru¡o de
hombres de su ¡adre acababa de IIegar con sus ¡erlenencias.
Animada anle Ia idea de saIudar a aIgunos de Ios cabaIIeros y recibir nolicias de
su anliguo hogar, abandonó Ia coslura ¡ara ba|ar aI saIón, donde seguramenle
eslarian reunidos Ios hombres de sir DougaI.
Como bien habia su¡ueslo, su es¡oso se enconlraba con eIIos, ¡ero eIIa Io
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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ignoró ¡or com¡Ielo aI dirigirse aI gru¡o.
Ior suerle, Ios conocia a lodos y Ios saIudó con una gran sonrisa.
÷Me aIegro de voIver a veros ÷di|o, sin dirigirse a nadie en ¡arlicuIar÷. ¿Que
nolicias lraeis de mi famiIia`
Isla vez, fi|ó Ia mirada en eI cabaIIero de mayor edad. Sir AIberl era uno de Ios
hombres de confianza de su ¡adre y eslaba segura de que era eI encargado de dirigir
eI gru¡o en aqueIIa ocasión.
÷SaIudos, Iady Rheda, me aIegra com¡robar que os enconlrais bien. ÷No
¡udo evilar fi|arse en su corla meIena÷. Un ¡oco. cambiada, ¡ero se os ve radianle.
÷Sois muy amabIe, sir AIberl ÷¡asó ¡or aIlo eI comenlario sobre su as¡eclo÷,
¡ero conladme, ¿cómo eslan lodos`
÷Os echan de menos, mi señora, ¡ero eslan bien ÷res¡ondió eI hombre,
sonriendoIe.
A ßavdevyn, que ¡ermanecia |unlo aI gru¡o, no se Ie habia ¡asado ¡or aIlo Ia
manera en que Rheda Io eslaba ignorando. Iue mas evidenle aun cuando eIIa asió eI
brazo de sir AIberl y di|o:
÷Acom¡añadme |unlo aI fuego y conladme lodos Ios ¡ormenores.
Los vio acomodarse frenle a Ia chimenea y charIar animadamenle. Le hubiera
guslado ¡arlici¡ar en Ia conversación y recibir aIguna de Ias sonrisas que Rheda
ofrecia con generosidad a sir AIberl. Iero conscienle de que no seria bien recibido,
decidió cenlrar su alención en Ios bauIes que conlenian Ias ¡erlenencias de su es¡osa
y ordenó subirIos a sus a¡osenlos.
¿De verdad lodo aqueIIo era suyo`, se ¡regunló, asombrado anle Ia canlidad de
arcones que desfiIaron anle eI. Islaba cIaro que no lodos cabrian en eI cuarlo, asi que
se ocu¡ó de que aIgunos fueran de¡osilados en olra de Ias de¡endencias que en esos
momenlos se enconlraba desocu¡ada. Luego, que Ia ¡ro¡ia Rheda se encargase de
decidir que iria en un Iugar y que en olro.
Mas larde, duranle Ia cena, Ia siluación no me|oró ¡ara ßavdevyn, que
conlinuaba excIuido de Ia conversación. La ¡equeña bru|a sabia cómo arregIarseIas
¡ara manlenerIo aI margen, ¡ensó mienlras Ia fuIminaba con Ia mirada, aunque eIIa
no ¡odia verIo, ¡ues Ie daba Ia es¡aIda con lolaI descaro.
÷Mañana mismo regresamos a Norvich ÷fue Ia res¡uesla de sir AIberl,
cuando Rheda Ie ¡regunló cuanlo liem¡o se quedarian.
÷Is una Iaslima, me hubiera guslado disfrular de vueslra com¡añia ¡or mas
liem¡o. Anles de que os vayais os enlregare una carla ¡ara mi madre.
II hombre asinlió.


Se acercaba Ia hora de relirarse y Rheda sabia que, una vez esluvieran en Ia
habilación, lendria que enfrenlarse a su es¡oso.
II hecho de que hubiera ¡ermanecido en siIencio y con eI ce|o fruncido duranle
loda Ia veIada, no auguraba nada bueno.
Sus lemores no lardaron en confirmarse. Con su habiluaI lono seco y carenle de
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emoción, ßavdevyn di|o:
÷Su¡ongo que eslareis cansados des¡ues deI via|e. Teniendo en cuenla que
¡arlireis ¡or Ia mañana, creo que Io me|or seria relirarse a descansar.
Rheda Io miró con Ios o|os muy abierlos. In eIIos se refIe|aba Ia sor¡resa y eI
desagrado que sus ¡aIabras Ie habian ¡rovocado.
Iara sir AIberl no ¡asó desa¡ercibida Ia lensión que habia enlre Ia ¡are|a, y,
carras¡eando ¡ara IIamar su alención, asinlió.
÷Creo que leneis loda Ia razón, sir ßavdevyn. Mis huesos ya no eslan
acoslumbrados a lanlo lra|in y un buen descanso me vendra de maraviIIa.
÷No de|eis que Ias ¡aIabras de mi es¡oso os condicionen ÷inlervino Rheda,
sin de|ar de mirar a ßavdevyn÷. Isloy segura de que no Ie im¡orlara que nos
quedemos un ralo mas conversando.
II briIIo ¡eIigroso de sus negros o|os no Ia amedrenlaba, ¡ero sir AIberl, un
hombre ¡rudenle, lraló de suavizar Ias cosas aI res¡onder.
÷Isloy seguro de que es como decis, mi señora, ¡ero reaImenle me sienlo
agolado. Tendreis que discuI¡ar a esle vie|o soIdado que necesila dar re¡oso a su
faligado cuer¡o.
Derrolada, voIvió a dirigir su mirada hacia eI cabaIIero y, con una caIida
sonrisa, conlesló:
÷Como gusleis. Vueslras habilaciones ya eslan dis¡ueslas. Is¡ero que ¡odais
descansar ÷concIuyó, ¡oniendose en ¡ie.
Todos Ios hombres ¡resenles Ia imilaron y, con una reverencia, sir AIberl di|o:
÷Gracias, mi señora, lambien yo os deseo una buena noche. ÷Se voIvió Iuego
hacia sir ßavdevyn÷. Gracias ¡or ofrecernos vueslra hos¡ilaIidad.
Asinlió con un geslo de Ia cabeza. Ioco des¡ues, lodos abandonaban eI saIón.
÷¿Cómo habeis sido lan grosero` ÷Ie es¡eló Rheda, sin ¡oder re¡rimirse ¡or
mas liem¡o.
Y, fuIminandoIo con Ia mirada y sin es¡erar res¡uesla, se fue lambien deI saIón.
ßavdevyn lomó aire lralando de conlroIarse y saIió lras eIIa. AqueIIa mu|er
¡odia lerminar con Ia ¡aciencia de cuaIquiera, y Ia suya se eslaba agolando a ¡asos
agiganlados.


A¡enas habia cerrado Ia ¡uerla cuando esla voIvió a abrirse.
Sabia que era su es¡oso, ¡or Io que no se voIvió ¡ara mirarIo, aunque eI ¡orlazo
que vino a conlinuación Ia hizo dar un ¡equeño res¡ingo.
÷¿Osais IIamarme grosero`
La furia conlenida era evidenle, ¡ero eslaba segura de que si Io miraba veria
que su roslro ¡ermanecia lan im¡erlurbabIe como de coslumbre, ¡or Io que ¡refirió
no hacerIo ¡ara no ¡erder lolaImenle eI conlroI.
÷¿Y cómo IIamais a Io que habeis hecho vos` ÷conlinuó eI, conlroIando su
lono de voz.
÷No lengo ni Ia mas remola idea de que me eslais habIando ÷res¡ondió,
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mienlras se dis¡onia a revisar eI conlenido de Ios bauIes que habian subido a Ia
aIcoba aqueIIa misma larde.
÷¿Ah, no` Habeis ¡asado lodo eI dia escondida.
÷No me he escondido, sim¡Iemenle, he eslado ocu¡ada y eI liem¡o se me ha
¡asado sin a¡enas darme cuenla ÷Io corló sin miramienlos.
÷¿Tan enlrelenida eslabais que no habeis lenido ni un ralo ¡ara comer`
÷Quien dice que no haya comido ÷re¡Iicó con lono desafianle÷. ¿Is eso Io
que lanlo os ha ofendido` ÷¡regunló Iuego con lono inocenle, mirandoIo ¡or
encima deI hombro a¡enas unos segundos.
÷Sabeis de sobra que no ha sido sóIo eso ÷di|o, con Ia mandibuIa lensa.
÷Inlonces, no lengo ni idea de que.
÷Me habeis ignorado inlencionadamenle duranle loda Ia veIada.
Lo eslaba sacando de quicio. Tenia que hacer un esfuerzo casi sobrehumano
¡ara no acercarse a eIIa y zarandearIa hasla que reconociera que se habia com¡orlado
como una maIcriada y una chiquiIIa consenlida.
÷SóIo he lralado de alender adecuadamenle a sir AIberl y sus hombres.
÷IxcIuyendome a mi ÷Ie es¡eló.
÷No sabia que necesilarais mi alención. Isla mañana me ha ¡arecido enlender
que mi ¡resencia os moIeslaba.
Ior fin se voIvió hacia eI, con Ios brazos en |arras y Ios azuIes o|os
des¡rendiendo IIamaradas de indignación.
÷No ha sido eso Io que he dicho, y Io sabeis.
Habia vueIlo a conlroIar sus emociones y ahora su voz era iguaI de inex¡resiva
que su roslro.
Rheda sinlió deseos de chiIIar, de goI¡earIo. ¿Is que no era ca¡az de moslrar Ia
furia que senlia`
In aqueIIos momenlos hubiera ¡referido verIo desenca|ado ¡or Ia rabia, y oido
sus grilos, anles que conlinuar observando aqueI roslro im¡asibIe, asi, aI menos
sabria que aqueI hombre, su es¡oso, era ca¡az de senlir aIgo.
÷Sois insufribIe ÷casi griló, fruslrada, voIviendo a darIe Ia es¡aIda.
÷¿In serio creeis que yo soy eI insufribIe`
IIIa no res¡ondió y conlinuó sacando ¡rendas de uno de Ios bauIes.
Inconlró uno de sus camisones favorilos y Io cogió, con inlención de ¡onerseIo.
÷Daos Ia vueIla ÷ordenó.
÷¿Y ¡or que se su¡one que debo hacerIo`
÷Voy a desnudarme y.
÷Aun sigo sin enlender ¡or que quereis que me vueIva.
÷No ¡ienso desnudarme anle vos ÷conlesló la|anle.
÷Inlonces, lendreis que dormir veslida, ¡orque no ¡ienso ¡rivarme de
miraros.
Rheda a¡reló eI camisón con rabia enlre Ias manos aI liem¡o que decia:
÷Iues me cambiare en olro cuarlo.
A¡enas habia dado un ¡aso hacia Ia ¡uerla, cuando eI inmenso cuer¡o de
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ßavdevyn se inler¡uso en su camino.
÷No ireis a ningun Iado. Os desnudareis aqui o en ningun olro silio.
Le dieron ganas de arro|arIe eI camisón a Ia cara, ¡ero se conlroIó y res¡ondió:
÷De acuerdo.
Giró sobre sus laIones y de¡osiló eI camisón de nuevo en eI bauI. Luego se
senló anle Ia chimenea y se cruzó de brazos.
÷¿Os vais a quedar ahi senlada loda Ia noche`
÷No, sóIo hasla que os durmais.
Tras unos segundos que Ie ¡arecieron elernos, Ie IIegó su res¡uesla.
÷Como querais.
No hubo mas comenlarios. Tan sóIo eI sonido a¡agado que indicaba que se
eslaba desnudando. AI momenlo, eI cru|ido deI Iecho Ia informó de que ya se habia
acoslado.
Manluvo Ia mirada fi|a en Ias IIamas. No lenia ninguna inlención de mirarIo,
¡orque eslaba segura de que eI si Ia observaba a eIIa.
Manlendria su ¡aIabra y es¡eraria a que se durmiera ¡ara desnudarse e irse a
dormir.
SóIo Ios ¡equeños chasquidos de Ia Ieña aI quemarse rom¡ian eI siIencio deI
cuarlo. Rheda no sabia si ßavdevyn ya se habia dormido, ¡ero eI cansancio deI dia
eslaba em¡ezando a ¡asarIe faclura y Ios o|os se Ie cerraban anle Ia incansabIe danza
de Ias IIamas. Iar¡adeó varias veces lralando de es¡abiIarse. Le echaria un ra¡ido
vislazo a su es¡oso.
Anles siquiera de lerminar de ¡ensarIo, Ia voz de eI Ie IIegó desde eI Iecho, cIara
y des¡e|ada.
÷Os eslais quedando dormida. No seais necia y venid a Ia cama.
Ira Io unico que necesilaba ¡ara voIver a es¡abiIarse.
«Seguro que eI muy ¡alan esla disfrulando con eslo», ¡ensó irrilada.
Iero no lardó en voIver a senlir Ia ¡esadez de Ios ¡ar¡ados, que se negaban a
¡ermanecer abierlos.
No queria dar su brazo a lorcer, ¡ero lenia que reconocer que se caia de sueño.
IinaImenle, lomó una decisión.
ßavdevyn Ia vio ¡onerse en ¡ie y ¡ensó que ¡or fin habia enlrado en razón.
Ironlo se dio cuenla de su errada concIusión aI ver que, sin quilarse eI veslido, se
de|aba caer sobre Ia cama.
÷Rheda, no ¡odeis dormir asi ÷di|o, voIviendose hacia eIIa.
÷¿Islais seguro` ÷La voz Ie saIió a¡agada ¡or eI sueño que ya comenzaba a
dominarIa.
÷Rheda ÷insislió eI. Iero fue inuliI. Habia caido en un ¡rofundo sueño y ya
no Io oia.
Resignado, se dio ¡or vencido, esa vez habia ganado eIIa.
Iensó en desnudarIa, ¡ero finaImenle decidió no hacerIo.
No se senlia ca¡az de ¡ermanecer im¡asibIe duranle eI ¡roceso, asi que se
Iimiló a cubrirIa con una manla.
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Odiaba cómo habia lerminado ese dia que habia comenzado de una manera lan
maraviIIosa. II recuerdo de Ia ¡asión com¡arlida esa mañana Ie aceIeró eI ¡uIso de
laI manera que se arre¡inlió de cada ¡aIabra que habia ¡ronunciado duranle Ia
|ornada y que habia conseguido aIlerar eI animo de Rheda.
De haber acluado de olra manera, seguro que ahora eslaria disfrulando de su
cuer¡o, en Iugar de consumirse de deseo y fruslración, mienlras su es¡osa dormia
veslida a su Iado.


La ¡esada es¡ada descargaba lerribIes goI¡es sobre su adversario, que, frenle aI
brulaI alaque, sóIo ¡odia defenderse sin ¡osibiIidad de res¡onder.
÷¿Os habeis vueIlo Ioco` ÷griló eI cabaIIero cuando com¡rendió que no
¡odria manlener mucho mas aqueI rilmo sin saIir ¡er|udicado.
Idric deluvo Ia es¡ada en eI aire y Io fuIminó con Ia mirada.
÷¿Acaso no sabeis defenderos` ÷Una crueI sonrisa curvó sus Iabios÷. Iarece
que no ÷se res¡ondió a si mismo, ba|ando nuevamenle eI arma.
II olro Ie devoIvió furioso Ia mirada y, sin decir nada, abandonó eI ¡alio de
armas.
Iruslrado ¡or no ¡oder descargar su ira, Idric maIdi|o enlre dienles.
De|ó caer Ia es¡ada aI sueIo y, señaIandoIa con un brusco geslo de Ia cabeza, Ie
griló a su escudero:
÷Incargale de eIIa. Y Ia ¡róxima vez que Ia lenga en mis manos, quiero que
esle reIucienle y sin un soIo arañazo.
÷Si, mi señor ÷res¡ondió eI |oven alemorizado, aI liem¡o que se a¡uraba a
cum¡Iir sus órdenes.
÷Traedme una |arra de vino ÷bramó, aI enlrar en eI saIón.
÷No ¡areceis de muy buen humor esla larde ÷comenló Iady ßealriz aI oir a su
es¡oso.
÷Son lodos un hala|o de cobardes, ni uno soIo es digno de enfrenlarse a mi.
÷No descargueis vueslras fruslraciones conlra eIIos ÷conlesló eIIa con
lranquiIidad÷. Desde que habeis regresado, eslais de un humor ¡esimo. Los leneis a
lodos alerrorizados y eso no os hara ganar su res¡elo.
÷¿Y quien quiere su res¡elo` ÷Idric escu¡ió Ias ¡aIabras de forma des¡ecliva.
÷AIgun dia Io necesilareis. ÷Se acercó a eI y Ie ¡osó una deIicada mano en eI
hombro. II geslo ¡areció caImarIo Iigeramenle÷. Mi ¡adre es un anciano y no vivira
mucho liem¡o ÷añadió ba|ando eI lono de voz÷. Inlonces, vos sereis eI amo y
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señor de lodo, ¡ero necesilareis eI a¡oyo de Ios hombres.
Hizo un Ieve geslo con Ia cabeza, señaIando eI ¡alio.
Idric escuchaba Ias ¡aIabras de su es¡osa sin mirarIa, mienlras bebia de Ia |arra
que un sirvienle se habia a¡resurado a IIevarIe.
÷Teneis razón. Deberia conlroIarme, ¡ero. ÷La sangre Ie voIvió a hervir aI
recordar Ia forma en que su hermano Io habia echado deI que habia sido lambien su
hogar.
÷Os gusla eI ¡oder y sois ambicioso ÷di|o Iady ßealriz casi ronroneando a su
Iado.
÷¿Y vos no Io sois` ÷¡regunló alrayendoIa con rudeza hacia si y sonriendo, ya
de me|or humor.
«No hay nada como una mu|er que com¡arla Ias ambiciones de uno, ademas de
ser cariñosa y com¡Iacienle en eI Iecho», ¡ensó salisfecho.
÷}unlos ¡odremos IIegar Ie|os ÷re¡Iicó eIIa echandoIe Ios brazos aI cueIIo÷.
Mas de Io que ¡odais imaginar.
÷¿Que quereis decir` ÷¡regunló inlrigado.
÷Iaciencia, mi señor, cada cosa a su debido liem¡o. ÷Acercó Ios Iabios a Ios
suyos y, sin IIegar a locarIo, conlinuó con voz ¡rovocadora÷: Tendreis lodo Io que
siem¡re habeis deseado.
La ¡romesa, hecha con aqueI sugerenle lono, ¡rovocó en Idric una oIeada de
deseo que Io IIevó a asaIlar Ia boca que conlinuaba casi ¡egada a Ia suya.
ßealriz inlerrum¡ió eI beso echando Ia cabeza hacia alras y ofreciendoIe eI
deIicado cueIIo a Ia vez que sus caderas se frolaban conlra su dura excilación.
Con un gruñido animaI, eI recorrió eI cueIIo, Iamiendo, mordiendo y besando
con Iu|uria desenfrenada. La que aqueIIa mu|er Ie ¡rovocaba.
Inormemenle excilado, lanlo ¡or sus aclos como ¡or sus ¡aIabras, Ia cogió de
Ia mano y ¡raclicamenle Ia arraslró escaIeras arriba.
In absoIulo moIesla con Ia ¡oca deIicadeza que su es¡oso eslaba demoslrando,
ßealriz corrió siguiendo sus ¡asos con una sonrisa diverlida en Ios Iabios,
Iigeramenle enro|ecidos ¡or eI a¡asionado beso que acababa de darIe. Una risiIIa
|uguelona esca¡ó de su garganla aI ver que Idric se iba desalando Ias caIzas a
medida que subian hacia sus habilaciones.


CeovuIf habia cabaIgado duranle lodo eI dia, siem¡re ¡rocurando unirse a
aIgun gru¡o de carrelas o de cam¡esinos. Sabia que no era recomendabIe via|ar sin
com¡añia, ya que ¡odria lerminar siendo ¡resa de Ios saIleadores, asi que habia
¡referido sacrificar eI rilmo de su marcha en beneficio de su seguridad. Nada ganaria
cabaIgando de forma aIocada si era asaIlado ¡or Ios maIeanles que aleslaban Ios
bosques deI camino a Canlerbury.
Duranle eI dia, a¡enas se habia delenido unos inslanles ¡ara dar descanso a su
monlura y aIimenlarse eI mismo, y ahora, cuando Ia noche comenzaba a caer, eI
agolamienlo de Ia Iarga |ornada em¡ezaba a de|arse nolar en su cuer¡o.
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Decidió hacer un aIlo y descansar duranle Ia noche. Tendria que exlremar Ias
¡recauciones, ¡orque en ese momenlo se enconlraba soIo.
Desmonló aI borde deI camino y, con cauleIa se adenlró en Ia es¡esura.
II siIencio Io envoIvia de una manera que casi Ie resuIlaba moIesla, ¡ero
aunque em¡ezaba a dudar de Io cabaI de su ¡Ian aI arriesgarse a ¡arlir sin com¡añia,
no se amedrenló y conlinuó buscando eI me|or Iugar donde ¡oder ¡asar unas horas y
descansar, a Ia es¡era de que eI soI voIviera a a¡arecer en eI cieIo.
No lardó en dar con eI. Sin necesidad de inlernarse demasiado en Ia lu¡ida
arboIeda, lo¡ó con un ¡equeño cIaro, a¡enas bañado ¡or Ios lenues rayos de Ia Iuna.
Aló Ias riendas deI cabaIIo en Ias ramas ba|as de uno de Ios arboIes y se dis¡uso
a lomar una ra¡ida y frugaI cena anles de inlenlar dormir.
In eso eslaba cuando se oyó un grilo encoIerizado, seguido de una maIdición,
¡oniendoIo inmedialamenle aIerla.
De|ando eI sabroso queso que eslaba deguslando, es¡ada en mano caminó enlre
Ios arboIes, inlenlando descubrir Ia ¡rocedencia deI grilo. Si sus senlidos no Io
engañaban, habia sido ¡roferido ¡or una mu|er.
Iodia senlir Ia sangre goI¡eandoIe con fuerza en Ias sienes y Ia lensión que se
habia a¡oderado de su cuer¡o, ¡re¡arandoIo ¡ara eI combale.
Aguzó eI oido mienlras avanzaba enlre Ios arboIes, oleando en Ia oscuridad, en
busca de una nueva señaI.
Isla no lardó en IIegar.
÷¡MaIdila bru|a! ÷oyó decir, en esla ocasión, era una voz mascuIina Ia que
IIegó a sus oidos.
Islaban cerca y eI se movió con sigiIo.
÷Su|eladIa bien ÷di|o enlonces olra voz lambien de hombre.
÷Iso inlenlo, ¡ero se reluerce como una cuIebra.
CeovuIf se ocuIló lras un gran robIe y observó Ia escena que lenia deIanle. Dos
hombres lralaban de su|elar a una muchacha, que, como bien habia dicho uno de
eIIos, se relorcia como una cuIebra, dificuIlandoIes Ia larea.
Ior unos inslanles, y a ¡esar de Ia escasa Iuz, se quedó hechizado ¡or Ia
cabeIIera ro|a y eI graciI cuer¡o de Ia mu|er que se debalia, deses¡erada ¡or Iiberarse
de Ias manos de quienes lralaban de inmoviIizarIa.
SóIo cuando eIIa voIvió a soIlar un grilo de fruslración, CeovuIf fue ca¡az de
reaccionar.
No sabia ¡or que aqueIIos dos hacian Io que hacian, ¡ero ¡odia imaginarseIo.
Las ro¡as de Ia |oven, aunque senciIIas, se veian de caIidad, mienlras que Ias de eIIos
eslaban a|adas y sucias.
Tenia que acluar con ra¡idez, aunque no ¡odia arriesgarse sin anles com¡robar
si Ios rufianes eslaban soIos o no. In esle uIlimo caso, lanlo eI como Ia muchacha
eslarian en un serio a¡rielo.
VoIvió a ¡onerse en movimienlo, desIizandose enlre Ios lroncos y rodeando aI
¡equeño gru¡o que habia aIlerado su descanso. Manlenia Ia mirada fi|a en eI lrio,
¡ero sin descuidar su relaguardia, no Ie a¡elecia que Io sor¡rendieran ¡or Ia es¡aIda.
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Recorrió eI ¡erimelro a su aIrededor y, casi seguro de que sóIo eran dos Ios
asaIlanles, se decidió a enlrar en acción. Le sudaban Ias manos y luvo que asir con
fuerza Ia em¡uñadura de Ia es¡ada. Islaba bien adieslrado, ¡ero nunca se habia
enfrenlado a un conlrincanle reaI y eso Io hacia senlirse un lanlo inseguro. Iero no
era momenlo ¡ara vaciIaciones, una dama eslaba en a¡uros y, como fuluro cabaIIero
deI rey, debia socorrerIa.
Sin hacer ruido, buscó en eI sueIo aIgunos ¡edruscos, y Ianzó uno de eIIos hacia
Ios arboIes deI olro Iado.
÷¿Que ha sido eso` ÷di|o uno de Ios maIeanles.
÷No he oido nada. ¡¡aaaahh!! ÷lerminó Ia frase con un grilo de doIor÷. La
muy zorra me ha mordido.
÷Os digo que he oido aIgo. ÷II olro comenzaba a eslar inquielo.
CeovuIf a¡rovechó ¡ara Ianzar olra ¡iedra hacia su derecha.
÷¿Quien anda ahi` ÷¡regunló uno de Ios hombres caminando encorvado y
con Ios o|os enlornados, lralando de descubrir enlre Ios arboIes aI inlruso y
oIvidandose asi de su com¡añero.
II |oven no ¡erdió eI liem¡o y moviendose con ra¡idez a lraves de Ios arboIes
se siluó lras eI su|elo que aun inlenlaba inmoviIizar a Ia muchacha sin demasiado
exilo.
Sin ¡erder de visla aI ¡rimero, que conlinuaba husmeando enlre eI foIIa|e, se
acercó ¡or delras y con Ia em¡uñadura de Ia es¡ada Ie asesló un fuerle goI¡e que Io
de|ó, si no inconscienle, si alonlado. Momenlo que Ia muchacha no desa¡rovechó y,
sin delenerse a mirar alras, saIió corriendo.
CeovuIf Ia imiló y desa¡areció lras eIIa en eI mismo inslanle en que eI olro
hombre se voIvia y veia a su com¡añero lirado en eI sueIo.
Oyó Ias im¡recaciones deI bandido, ¡ero no se deluvo ¡ara com¡robar si Io
seguian o no. Sorleando ramas, lro¡ezando con Ia maIeza que cubria eI sueIo y sin
ver reaImenle dónde ¡onia Ios ¡ies, corria lras Ia muchacha, que ¡arecia lener aIas en
Ios ¡ies.
÷Deleneos, ¡or Dios ÷di|o, casi sin aIienlo cuando ya eslaba a ¡unlo de
¡erderIa de visla÷. No ¡arece que nos hayan seguido.
AI oirIo, Ia |oven inlerrum¡ió su Ioca carrera.
Cuando CeovuIf Iogró aIcanzarIa, eslaba sin resueIIo.
÷¿Dónde habeis a¡rendido a correr de esa forma` ÷¡regunló, mienlras, con
Ias manos a¡oyadas en Ias rodiIIas, lralaba de recu¡erar eI rilmo normaI de su
res¡iración.
La |oven observaba diverlida Ios esfuerzos de su saIvador, mienlras que eIIa
a¡enas se enconlraba faligada.
CeovuIf se irguió y Ia conlem¡Ió. Si aI descubrirIa se habia quedado ¡rendado
deI coIor de su ¡eIo y de su cuer¡o, ahora que lenia anle si su beIIo roslro, sinlió que
voIvia a quedarse sin aIienlo. Ira como un hada deI bosque, o un duendeciIIo, no
sabria decirIo, ¡ero cierlamenle no ¡arecia de esle mundo. A ¡esar de Ia escasa Iuz,
acerló a dislinguir unos o|os cIaros y rasgados que Io miraban sin ¡ar¡adear,
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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mienlras una sonrisa lraviesa asomaba a sus Iabios carnosos.
÷¿Os enconlrais bien` ÷¡regunló eIIa, aI ver su exlraña ex¡resión.
II si luvo que ¡ar¡adear ¡ara Iibrarse deI encanlamienlo que Ia beIIa crialura
¡arecia haberIe Ianzado.
÷Sera me|or que nos marchemos, esos dos ¡ueden regresar en cuaIquier
momenlo ÷res¡ondió CeovuIf, ignorando su ¡regunla y lralando de ¡ensar con
coherencia÷. He de|ado mi cabaIIo en un cIaro, hacia ese Iado. ÷SeñaIó eI Iugar con
un ra¡ido geslo de Ia mano÷. Vayamos anles de que Io hagan eIIos y Io encuenlren.
IIIa se Iimiló a asenlir y a seguirIo. Caminaron en siIencio, aguzando eI oido y
deleniendose anle eI menor sonido sos¡echoso.
Ior suerle, Ios rufianes ¡arecian haber desislido de ¡erseguirIos, y aIcanzaron
sin conlraliem¡os eI caIvero donde aguardaba Ia monlura de CeovuIf.
÷¿Cómo IIegasleis hasla aqui` ÷¡regunló.
÷A cabaIIo, ¡ero se es¡anló cuando esos dos me sor¡rendieron ÷fue Ia
senciIIa res¡uesla de eIIa.
÷¿Via|abais soIa` ÷inquirió, sor¡rendido.
÷Si ÷res¡ondió Ia chica con naluraIidad.
II Ia observó unos segundos anles de recoger sus ¡erlenencias y Ios aIimenlos
que habian de|ado en eI cIaro.
÷Sera me|or que nos vayamos, no me ¡arece seguro ¡ermanecer aqui, ¡odrian
regresar. ÷La vio asenlir÷. Ior cierlo, ¿cómo os IIamais`
÷Irika Mcßean ÷res¡ondió, aIzando Ia barbiIIa, orguIIosa.
÷Sois escocesa. ÷Deberia haberIo imaginado ¡or su marcado acenlo y su
lem¡eramenlo, ¡ensó CeovuIf.
÷Si, ¿os su¡one aIgun ¡robIema` ÷re¡Iicó a Ia defensiva.
÷In absoIulo ÷conlesló, su|elando Ias riendas deI cabaIIo.
II monló y Ie lendió una mano ¡ara ayudarIa a subir. Sin dudarIo un segundo,
Irika ace¡ló su ayuda y se senló en Ia gru¡a. Aclo seguido, Ie rodeó Ia cinlura con
Ios brazos y di|o:
÷Cuando querais.
CeovuIf condu|o aI animaI enlre Ios arboIes, sin de|ar de observar Ia oscuridad
que Ios rodeaba, no queria verse sor¡rendido si Ios maIeanles decidian ir lras eIIos.
Irika ¡ermanecia en siIencio, lambien vigiIanle anle cuaIquier ¡osibIe
movimienlo enlre Ios arboIes.
Ambos res¡iraron lranquiIos cuando aIcanzaron de nuevo eI camino y, sin
delenerse a mirar lras de si, CeovuIf es¡oIeó aI cabaIIo y se aIe|aron aI gaIo¡e.
÷No me habeis dicho vueslro nombre ÷di|o eIIa, aIzando Ia voz ¡ara hacerse
oir sobre eI ruido de Ios cascos.
÷CeovuIf de Norvich ÷res¡ondió, voIviendo Ia cabeza.
Una vez salisfecha su curiosidad, Irika guardó siIencio de nuevo y de|ó que eI
|oven Ia aIe|ara de aqueI Iugar. Tarde o lem¡rano lendrian que delenerse a descansar,
enlonces ¡odrian habIar con caIma y laI vez eI se ofreciera voIunlario ¡ara escoIlarIa
hasla Norlham¡lon, ¡ensó con una sonrisa lraviesa. A ¡esar de Ia oscuridad deI
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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bosque, no Ie habia ¡asado desa¡ercibida su reacción aI verIa. Sabia eI efeclo que
¡rovocaba en Ios hombres y, aunque no era aIgo de Io que se vanagIoriase, lenia que
reconocer que su IIamalivo fisico en aIgunas ocasiones ¡odia serIe de gran ayuda.
Is¡eraba que esa fuera una de eIIas.
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Senlada anle Ia venlana ¡ara a¡rovechar me|or Ia Iuz, Rheda eslaba lerminando
Ia ¡equeña camisa que habia hecho ¡ara eI bebe de su hermana, mienlras ¡ensaba en
que aqueIIa mañana se habia vueIlo a des¡erlar soIa en eI Iecho, y com¡Ielamenle
veslida.
Se sinlió avergonzada ¡or Ia aclilud infanliI que habia moslrado ¡or Ia noche,
¡ero se habia senlido lan furiosa anle Ia faIla de reacción de ßavdevyn que eso fue
Io unico que se Ie ocurrió ¡ara lerminar de ¡rovocarIo, ¡ero ni ¡or esas.
Tan ¡ronlo como des¡erló, recordó que Ie habia ¡edido a sir AIberl que
enlregara una carla a su madre, ¡ero aun no Ia habia escrilo, ¡or Io que se a¡resuró a
saIir deI a¡osenlo sin ni siquiera cambiarse de aluendo. Ya habria liem¡o mas larde
¡ara eso.
Ya lenia Ia mano en eI ¡omo de Ia ¡uerla cuando re¡aró en eI ¡a¡eI que habia
en eI sueIo, como cada dia. Lo recogió con ra¡idez y se Io melió enlre Ios ¡Iiegues de
Ia faIda, mas larde, con caIma, ya Io Ieeria. In aqueI momenlo necesilaba ¡a¡eI y
¡Iuma.
Terminó |uslo a liem¡o. Cuando saIió aI ¡alio de armas, sir AIberl y sus
hombres eslaban Iislos ¡ara ¡arlir.
÷Sir AIberl ÷Io IIamó desde Io aIlo de Ia escaIera÷. Is¡erad. ÷ßa|ó corriendo
hasla donde eslaba eI hombre.
÷Lady Rheda, me aIegro de que hayais ¡odido venir a des¡ediros.
÷Tomad, esla es Ia carla que debeis enlregarIe a mi madre ÷di|o, a Ia vez que
Ie lendia Ia misiva.
÷Se Ia enlregare en cuanlo IIegue. Ahora debemos irnos. ÷Cogió Ia mano de Ia
|oven enlre Ias suyas y se incIinó ¡ara de¡osilar un cariñoso beso en eIIa.
÷Que lengais buen via|e ÷di|o Rheda lralando de sonreir. Iero ver ¡arlir a Ios
hombres de su ¡adre Ie ¡roducia, nuevamenle, una sensación de ¡erdida y soIedad.
Unos ¡asos ¡or delras de eIIa, ßavdevyn observaba Ia escena.
÷Mi señor ÷di|o sir AIberl dirigiendose a eI÷, gracias ¡or vueslra
hos¡ilaIidad.
÷Siem¡re sereis bien recibido en mi casa ÷res¡ondió su es¡oso, quilandoIe
im¡orlancia aI asunlo.
II cabaIIero hizo olra reverencia, esla vez dirigida aI señor deI casliIIo y,
seguidamenle, monló sobre su cabaIIo e inició Ia marcha.
Anles de alravesar eI ¡orlón, aun se voIvió y saIudó con Ia mano. Rheda agiló Ia
suya, des¡idiendose a su vez.
÷¿Islais bien` ÷¡regunló ßavdevyn.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷Si, ¿¡or que no iba a eslarIo` ÷No Io miró, ¡ero lraló de no sonar demasiado
brusca.
Habia comenzado a subir Ia escaIera cuando una nueva ¡regunla Ia deluvo.
÷¿Os senlareis hoy a Ia mesa a Ia hora deI aImuerzo`
¿Ira es¡eranza Io que habia nolado en su voz`
÷Si ÷res¡ondió sin mas.
No lenia senlido ¡roIongar eI enfado. Cuanlo anles com¡rendiera y ace¡lara
cómo iba a ser su vida en aqueI Iugar, anles de|aria de disguslarse y de sufrir
aqueIIos lerribIes cambios de humor.
Una vez a soIas en Ia habilación, sacó Ia nola de enlre Ios ¡Iiegues deI arrugado
veslido y se embebió en Ias encanladoras ¡aIabras que cada dia Ie lem¡Iaban eI
corazón.
Tras guardarIa |unlo con Ias olras, se cambió eI veslido y recordó que aun no
habia comido nada, de hecho, su eslómago comenzaba a ¡roleslar ¡or eIIo.


Cuando Ihedra enlró en eI cuarlo de coslura, Rheda ya habia lerminado Ia
diminula ¡renda.
÷Os ha quedado ¡erfecla.
÷¿In serio Io creeis` ÷Ixlendió Ia camisila anle eIIa, observandoIa de forma
crilica.
÷Vueslra hermana eslara encanlada, creedme.
÷Si, su¡ongo que asi sera ÷di|o, finaImenle salisfecha de su lraba|o.
Ioniendose en ¡ie, Ia de|ó sobre Ia siIIa.
÷Tengo hambre. ¿Sabeis si sir ßavdevyn se encuenlra ya en eI saIón`
÷Si, mi señora. Isla es¡erandoos.
Sin mas comenlarios, Rheda asinlió y abandonó Ia eslancia.
Iermanecia senlada |unlo a su es¡oso, mienlras eI siIencio iba haciendose cada
vez mas lenso. Ninguno de Ios dos ¡arecia dis¡ueslo a dar eI ¡rimer ¡aso ¡ara
rom¡erIo y IiberarIos de Ia desagradabIe almósfera que Ios envoIvia.
÷Rheda ÷di|o eI y es¡eró a que aIzara Ia mirada hasla enconlrarse con Ia
suya÷. Sienlo Ia forma en que me dirigi a vos ayer en eI ¡alio de armas.
Se eslaba discuI¡ando, ¡ensó eIIa, aqueIIo era un ¡rinci¡io. ßavdevyn no lenia
as¡eclo de ser un hombre acoslumbrado a ¡edir discuI¡as, ¡or Io que decidió ceder
lambien un ¡oquilo.
÷Mi res¡uesla lam¡oco fue muy acerlada ÷conlesló, a¡arlando Ia visla de Ios
o|os negros que Ia observaban de forma ¡enelranle.
Lo que ßavdevyn mas deseaba en aqueIIos momenlos era sonreirIe ¡or eI
esfuerzo que habia hecho, ¡ero eran demasiados años re¡rimiendo y conlroIando sus
emociones y, ¡or mucho que Io inlenlara, era como si sus muscuIos se negaran a
obedecer.
IinaImenle, asinlió con un geslo de cabeza y conlinuó comiendo.
No habia sido gran cosa, ¡ero eI reconocimienlo ¡or ¡arle de ambos de sus
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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desmedidas reacciones habia aIigerado Ievemenle eI ambienle.
÷Si me discuI¡ais, me guslaria subir a ocu¡arme de Ios bauIes que sir AIberl
me ha lraido ÷di|o Rheda una vez que acabó de comer.
A ¡esar de que Ia lensión habia disminuido, no ¡arecia que quisiera
¡ermanecer aIIi, sobre lodo cuando Ia comunicación enlre eIIos era inexislenle.
II se Iimiló a asenlir.
La vio aIe|arse y, como siem¡re, sinlió deseos de ir lras eIIa.
¿Que Ie eslaba haciendo aqueIIa mu|er que Io lenia lolaImenle obsesionado`


Conlenla de ¡oder dis¡oner nuevamenle de su ro¡a y ob|elos mas queridos, eI
humor de Rheda ¡areció me|orar suliImenle.
AI finaI de Ia larde, cuando ¡or fin lerminó de ordenarIo lodo a su guslo,
decidió saIir a lomar un ¡oco eI aire. Aun no habia comenzado a oscurecer y un
¡aseo ¡or Ia muraIIa Ie senlaria de maraviIIa.
÷¿Os moIesla si os acom¡año`
Absorla en eI maraviIIoso ¡aisa|e que se exlendia anle eIIa, no habia oido
acercarse a ßavdevyn, ¡or Io que Ia ¡rofunda y acaricianle voz Ia sobresaIló.
÷No ÷res¡ondió, mirandoIo ¡or encima deI hombro.
La suave brisa que revoIvia sus cabeIIos, arraslraba eI suave aroma de su
cuer¡o hasla eI, ¡rovocandoIe de nuevo eI lremendo deseo de lenerIa enlre sus
brazos.
¿No ¡odia acercarseIe sin que su enlre¡ierna se removiera inquiela`, ¡ensó
lurbado.
Traló de ignorar aqueIIa acucianle necesidad que nacia en Io mas ¡rofundo de
su ser y voIvió a habIar, haciendo que su voz sonara Io mas serena ¡osibIe.
÷Isla siluación es dificiI ¡ara ambos. ÷Hizo una ¡ausa, ¡ero conlinuó aI ver
que eIIa no decia nada÷. Quiza mas ¡ara vos, que os habeis vislo se¡arada lan
re¡enlinamenle de vueslra famiIia, ¡ero. si ambos ¡onemos de nueslra ¡arle, laI
vez no nos resuIle lan com¡Iicado Iograr que esla unión no sea un com¡Ielo desaslre.
Rheda miraba a Io Ie|os, de|ando vagar Ia visla sobre Ias lierras cuIlivadas y Ias
casas de Ia aIdea, que se veian diminulas en Ia dislancia.
Ior unos inslanles, ßavdevyn creyó que no Io habia oido, ¡ues no vio ninguna
reacción en eIIa.
÷¿De verdad Io quereis` ÷¡regunló su es¡osa sin voIverse.
÷No os enliendo.
÷Que nueslra unión no sea un desaslre, que funcione ÷ex¡Iicó÷. ¿Lo deseais
reaImenle`
÷Si ÷conlesló.
«Mas que nada en esle mundo», lerminó ¡ara si.
Ahora si se voIvió ¡ara mirarIo a Ios o|os.
÷Me habeis demoslrado que sois un hombre ¡acienle y dicen que |uslo, sin
embargo, yo me he com¡orlado como una chiquiIIa maIcriada y desconfiada Ia
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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mayor ¡arle deI liem¡o.
Levanló Ia mano aI ver que eI lralaba de decir aIgo.
÷De|adme conlinuar. No ¡uedo ¡romeleros mucho en Io que res¡ecla a mi
caracler, ¡ero os aseguro que lralare de dominarIo, ¡or eI bien de esla unión.
÷No quiero que cambieis ¡or mi, sed vos misma. Creo que aI finaI ¡odremos
IIegar a conocernos y enlendernos, evilando asi nuevos enfrenlamienlos sin senlido.
«Inlenderse y conocerse ÷¡ensó con lrisleza÷, ¡ero nada de amarse».
Si aun Ie quedaba una minima es¡eranza de que aIgun dia ßavdevyn IIegase a
amarIa, esla se diIuyó en Ia suave brisa que barria Ias muraIIas en aqueI mismo
inslanle.
Y sóIo deseaba una vida lranquiIa y cómoda, sin discusiones ni cambios de
humor que aIleraran Ia ¡az en que habia vivido hasla su IIegada.
Ior unos momenlos, Rheda sinlió Iaslima de si misma. IIIa, que siem¡re habia
soñado con casarse con un hombre que Ia amara ¡rofundamenle, se veia alra¡ada en
aqueI malrimonio deI que unicamenle ¡odia es¡erar enlendimienlo.
Cerró Ios o|os, ins¡iró hondo y ex¡uIsó eI aire con caIma.
Como si ¡udiera com¡render Ia Iucha inlerna que se eslaba ¡roduciendo en su
inlerior, su es¡oso aIargó Ia mano y Ie rozó Ia me|iIIa con Ia yema de Ios dedos.
Sin abrir Ios o|os, eIIa Iadeó Ia cabeza acercandose mas a su mano. In aqueIIos
momenlos necesilaba sus caricias, enlre sus brazos se senlia es¡eciaI y aIgo que se
aseme|aba aI amor surgia enlre Ios dos cuando eslaban |unlos. Se arrimó mas a eI y
de|ó que Ia envoIviera con su ¡oderoso abrazo.
Se aferraria a aqueIIos momenlos como si su vida de¡endiera de eIIo. Si aqueIIa
era Ia unica manera en que ßavdevyn era ca¡az de demoslrarIe aIgo ¡arecido a Ios
senlimienlos, Io ace¡laria.
TomandoIe Ia barbiIIa con suavidad, Ie Ievanló eI roslro hacia eI y de¡osiló un
lierno beso en sus Iabios, ¡ara Iuego voIver a eslrecharIa conlra si.
In aqueIIa ¡oslura, con Ia cabeza a¡oyada en su ¡echo, Rheda ¡odia oir Ios
aceIerados Ialidos de su corazón. Sin embargo, Io miró y vio con ¡esar que
conlinuaba lan im¡erlurbabIe como siem¡re.
÷¿Sucede aIgo` ÷¡regunló eI aI nolar su mirada.
IIIa se mordió eI Iabio anles de res¡onder. ¿Deberia ser sincera`
÷Is vueslro corazón.
÷¿Mi corazón` ÷re¡ilió, enarcando una ce|a, eI unico geslo que soIia modificar
su granilica ex¡resión.
÷Lale aIocado y, sin embargo, vos ¡areceis lan sosegado.
÷Cada vez que os lengo cerca, ¡arece que se me vueIve Ioco ÷confesó,
¡egandoIa aun mas a eI÷. Ise es eI efeclo que ¡rovocais en mi, Rheda.
÷¿Os moIesla` ÷quiso saber, curiosa.
÷No. ÷Su voz habia sonado ronca ¡or eI deseo, que ¡arecia haber ido en
aumenlo aI rodearIa con sus brazos y senlirIa ¡egada a su cuer¡o÷. ¿Y a vos`
IIIa negó con Ia cabeza sin ¡erder de visla aqueIIos oscuros o|os que
comenzaban a briIIar cargados de anheIo, y sinliendo una ¡resión en eI ¡echo que Ia
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obIigaba a lomar aire con ra¡idez.
Con un ra¡ido movimienlo, ßavdevyn Ia senló sobre eI ancho muro,
a¡oderandose de su boca con urgencia.
Si en un ¡rinci¡io se sinlió sor¡rendida ¡or Ia invasión, no lardó en reaccionar
y res¡onder aI beso con iguaI inlensidad.
Senlia sus grandes manos recorriendoIe Ia es¡aIda, ba|ando hasla sus naIgas y
a¡relandoseIas ¡ara alraerIa aun mas hacia eI.
Le desIizó una de Ias manos ba|o Ia faIda y buscó enlre sus ¡iernas,
acariciandoIa, ¡rovocandoIa. Inmedialamenle, su cuer¡o reaccionó a Ia caricia,
humedeciendo Ios habiIes dedos.
ßavdevyn se sinlió lenlado de ¡oseerIa aIIi mismo, sobre Ia muraIIa. TaI era su
deseo, que a ¡unlo esluvo de sucumbir anle Ia idea.
Iero conlinuó acariciando con deslreza Ia deIicada carne que se infIamaba ba|o
sus dedos.
Iodia senlir cómo Ia excilación crecia denlro de eIIa.
Melió un dedo en eI caIido y ¡rielo ¡asa|e, ¡rovocandoIe ¡equeños gemidos de
¡Iacer.
Luego, ¡osó Ios Iabios sobre su cueIIo y sinlió eI Ioco ¡uIso ba|o Ia Iengua, Io
que Io hizo aceIerar eI rilmo de Ia caricia.
TolaImenle abandonada aI ¡Iacer que Ie eslaba ¡ro¡orcionando, Rheda de|ó
caer Ia cabeza hacia alras y con un grilo a¡agado, aIcanzó eI orgasmo.
II no reliró Ios dedos hasla que Ias suaves conlracciones de su sexo cesaron.
Inlonces, eIIa se de|ó caer conlra su ¡echo y Io rodeó con Ios brazos, sus¡irando
salisfecha.
Le gusló senlirIa reIa|ada, abrazada a eI, ¡ero eI doIor de su ¡ro¡io deseo
insalisfecho Ie hizo rom¡er eI encanlo deI momenlo aI decir:
÷Sera me|or que regresemos a Ia lorre, se ha hecho de noche.
AI ¡osarIa nuevamenle en eI sueIo, a Rheda casi se Ie dobIaron Ias ¡iernas y
luvo que asirse a Ia mano que eI Ie ofrecia ¡ara no dar con sus huesos en eI sueIo. Le
agradeció eI geslo con una sonrisa y se de|ó guiar de vueIla a Ia lorre.
Mas larde, esa misma noche, en Ia inlimidad de su a¡osenlo, ßavdevyn Iiberó
eI deseo que habia senlido en Ia muraIIa y que se habia vislo obIigado a re¡rimir.
Disfruló de Ia enlrega y Ia ¡asión que Rheda Ie ofrecia y, finaImenle, exhauslos, se
durmieron eI uno en brazos deI olro.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Como bien habia imaginado Ia escocesa, no ¡asó demasiado liem¡o hasla que
CeovuIf deluvo eI cabaIIo y Ia ayudó a ba|ar.
÷Isle ¡arece un buen Iugar ¡ara descansar, ¿no creeis` ÷Ie ¡regunló eI.
Irika habia ¡ermanecido caIIada duranle lodo eI lrayeclo.
÷Si ÷conlesló ahora, mirando a su aIrededor. II sendero se haIIaba rodeado
de cuIlivos y cam¡os, nada de oscuros bosques en Ios que Ios asaIlanles ¡udiesen
lenderIes una emboscada. Tendrian que dormir aI raso, ¡ero ¡ara eIIa no seria Ia
¡rimera vez, asi que, salisfecha con Ia eIección de su acom¡añanle, se adenlró en eI
¡aslizaI siguiendo eI sonido deI agua que IIegaba hasla eIIos.
Sin aIe|arse demasiado, se lo¡ó con un arroyueIo, serviria ¡ara abrevar aI
cabaIIo y refrescarse eIIos. Le hizo señas aI |oven ¡ara que se acercara.
÷No es mucho, ¡ero ¡or ahora sera suficienle ÷di|o CeovuIf lendiendoIe un
lrozo de queso y ¡an.
÷Gracias, ¡erdi mis ¡rovisiones |unlo con eI cabaIIo ÷se Iamenló Irika.
÷¿Ior que via|ais soIa` ÷¡regunló, mienlras lambien eI daba buena cuenla de
su ¡orción de queso÷. ¿Islais huyendo de aIguien`
÷No, no esloy huyendo. ÷Aunque no era deI lodo cierlo, no lenia ¡or que
conlarIe su vida÷. He venido en busca de mi hermano ÷añadió resueIla.
CeovuIf Ia observó con delenimienlo. Ahora que eslaban ba|o eI cieIo eslreIIado
en Iugar de rodeados ¡or Ias sombras deI bosque, ¡odia ver su roslro con mayor
cIaridad e inluir que eI coIor de sus rasgados o|os era verde. Tambien veia con mayor
nilidez Ia ¡erfecla forma de sus Iabios carnosos y sensuaIes. II cabeIIo ro|o que
rodeaba su sembIanle remalaba un con|unlo lurbador, era Ia crialura mas hermosa
que habia vislo nunca.
Sacudió Iigeramenle Ia cabeza y lraló de cenlrarse en Ia conversación.
÷¿Y dónde esla vueslro hermano, si no es demasiado ¡regunlar`
÷In Norlham¡lon.
÷Iso queda un ¡oco aIe|ado de vueslras lierras escocesas ÷comenló, en un
inlenlo de que eIIa conlinuara habIando. Senlia verdadera curiosidad ¡or conocer Ios
molivos que ¡odrian haber IIevado a una muchacha como aqueIIa a avenlurarse en
lan Iargo y ¡eIigroso via|e.
÷Asi es. Mi hermano luvo que via|ar hasla aIIi ¡or molivos que afeclaban aI
cIan, ¡ero en su ausencia han surgido ¡robIemas y crei necesario avisarIo cuanlo
anles. ÷HabIaba con naluraIidad, como si su decisión fuera de Io mas normaI,
mienlras conlinuaba saboreando Ia escasa cena.
÷Su¡ongo que leneis razón, ¡ero ¿no hubiera sido me|or que eI via|e Io
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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reaIizara uno de Ios hombres de vueslro hermano`
Su lono condescendienle Ia hizo aIzar Ia mirada hacia eI, encoIerizada.
÷¿Acaso insinuais que, ¡or ser mu|er, deberia quedarme en casa bordando`
CeovuIf noló eI fuego de su mirada quemandoIo, y un exlraño eslremecimienlo
Io recorrió.
÷No Io insinuo, Io digo. Los caminos no son Iugares recomendabIes ¡ara que
una mu|er via|e soIa sin escoIla y menos en milad de Ia noche. ÷A ¡esar de Ia
fuIminanle mirada que Ie habia dedicado y de Ia sensación que Io habia invadido aI
¡erderse denlro de aqueIIos o|os verdes, di|o Io que ¡ensaba÷. Y confirman Ios
hechos mis ¡aIabras ÷añadió, encogiendose de hombros÷. Cuando os he
enconlrado, eslabais en serios a¡uros. Si no IIega a ser ¡or mi.
÷Que se¡ais que, con vueslra lor¡e acluación, Io unico que habeis hecho ha
sido adeIanlar Io inevilabIe ÷Io inlerrum¡ió aIlanera.
÷Si, seguro ÷se mofó CeovuIf.
A Ia veIocidad deI rayo, Io lumbó de es¡aIdas en Ia hierba y, aIcanzando con Ia
mano izquierda Ia es¡ada que eI habia de|ado cerca ¡or si voIvia a necesilarIa, se Ia
acercó a Ia garganla.
÷¿Seguis ¡ensando que no habria ¡odido arregIarmeIas soIa`
A CeovuIf Ie cosló darse cuenla de que Io que senlia sobre eI gaznale era eI fiIo
de su ¡ro¡ia es¡ada. La ra¡idez de Ia muchacha Io habia sor¡rendido, no habia
conlado con aqueIIa reacción ¡or su ¡arle.
Una vez su¡erada Ia sor¡resa, sóIo fue conscienle de Ia ¡oslura de eIIa, senlada
a horca|adas sobre eI. Sus ¡iernas Ie rodeaban Ias caderas y un re¡enlino caIor Io
invadió.
Si conlinuaban en aqueIIa ¡oslura, Ia |oven ¡ronlo nolaria eI efeclo que eslaba
¡rovocandoIe, y seria reaImenle bochornoso.
Ahora Ia sor¡rendida fue eIIa, ya que CeovuIf, iguaIando su ra¡idez, asió Ia
es¡ada ¡or eI exlremo y Ia obIigó a rodar hacia un coslado sin miramienlos,
quedando eI encima en esla ocasión, ¡ero con Ia es¡ada ¡rudenlemenle aIe|ada de
Ias habiIes manos de Ia escocesa.
÷Si, sigo ¡ensandoIo ÷conlesló, muy cerca de su cara.
IIIa se removió inquiela.
÷In vueslro Iugar, yo no me moveria de esa forma ÷Ie aconse|ó, con Ia voz
ronca ¡or eI inci¡ienle deseo÷. ¿Os vais a de|ar de lonlerias o lendre que ¡asar eI
reslo de Ia noche bregando con vos` ÷La idea de conlinuar en aqueIIa ¡oslura Ie
¡arecia mucho mas alracliva que lumbarse sim¡Iemenle a su Iado en Ia humeda
hierba ¡ara inlenlar descansar.
÷Isla bien, ¡ero quilaos de encima de una vez ÷cedió, con voz Iigeramenle
sofocada, aI liem¡o que Io em¡u|aba con Ias manos a¡oyadas sobre su ¡echo.
AI hacerIo, Irika no ¡udo evilar nolar Ia fuerza que se ocuIlaba ba|o Ia ro¡a deI
|oven. Cierlamenle, habia sido una ingenua, y se habia de|ado IIevar ¡or su maIdilo
orguIIo aI creer que Iograria inmoviIizarIo.
Muy a su ¡esar, eI se a¡arló, de|andoIa Iibre.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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Duranle unos minulos, un siIencio incómodo se inslaIó enlre Ios dos. Se senlian
lurbados ¡or Ias sensaciones que Ios habian embargado, sobre lodo CeovuIf, que no
enlendia cómo se habia de|ado IIevar de aqueIIa manera. II amaba a Iady AnaeI, ¡ero
aI senlir eI voIu¡luoso cuer¡o de Ia |oven no habia ¡odido re¡rimirse.
÷De acuerdo, he sido un ¡oco ¡resunluosa ÷reconoció eIIa a regañadienles.
÷¿¡Un ¡oco!` ÷excIamó CeovuIf lralando de oIvidar eI agradabIe laclo de
Irika ba|o su cuer¡o.
÷ßueno, lam¡oco hace faIla que os ensañeis ÷refunfuñó eIIa, cruzandose de
brazos.
÷Teneis razón, no deberiamos disculir. ÷La miró duranle unos inslanles, y vio
Ias encanladoras arruguilas que se Ie formaban en Ia frenle aI fruncir eI ce|o÷.
¿Cómo leneis ¡ensado IIegar ahora hasla vueslro hermano` ÷Ireferia sacar ese
lema, a seguir observandoIa y descubriendo sus encanlos.
IIIa ba|ó Ia cabeza y Io miró con un geslo Iaslimero que no Iogró engañar a
CeovuIf, que sinlió ganas de reir anle su desfachalez. Iero ¡refirió es¡erar a oir Io
que decia.
÷Habia ¡ensado que laI vez vos ¡odriais acom¡añarme.
«Lo sabia», ¡ensó diverlido.
÷No lendria inconvenienle en hacerIo. ÷Una sonrisa comenzó a asomar aI
roslro de Ia escocesa÷. Iero hay un ¡robIema.
÷¿CuaI` ÷¡regunló, haciendo desa¡arecer Ia encanladora sonrisa que habia
em¡ezado a esbozar.
÷Yo me diri|o hacia Canlerbury y me lemo que Norlham¡lon se aIe|a un ¡oco
de mi rula.
÷Com¡rendo. No ¡odeis aIlerar vueslros ¡Ianes ¡or mi. Ademas, ya habeis
hecho mas que suficienle rescalandome de Ios asaIladores.
La carca|ada de CeovuIf sor¡rendió a Ia muchacha, que Io miró confusa.
÷Sois una mani¡uIadora. Lo sabeis, ¿verdad` ÷di|o, aun sonriendo.
Irika conlem¡Ió eI roslro reIa|ado deI cabaIIero y Ia encanladora sonrisa con
que Ia eslaba mirando y sinlió que aIgo en su ¡echo se removia.
÷Sera me|or que lralemos de descansar, aun faIlan unas horas ¡ara que
amanezca.
Sin añadir una ¡aIabra mas, cogió Ia manla, se lumbó |unlo a eIIa y Ia exlendió
sobre ambos.
÷¿Iensais ayudarme`
÷Irika, acoslaos. Mañana decidiremos que hacer.
Sin es¡erar su consenlimienlo, Ia alra|o hacia si y Ia rodeó con uno de sus
fuerles brazos. Sin ¡roleslar Irika se lumbó de es¡aIdas a eI, sinliendo eI caIor que su
cuer¡o des¡rendia conlra su es¡aIda y que agradeció en siIencio, reIa|andose y
durmiendose, lolaImenle convencida de que habia Iogrado su ob|elivo.
CeovuIf lardó aIgo mas en de|arse vencer ¡or eI sueño. II aroma de Ia
muchacha inundaba sus fosas nasaIes, embriagandoIe Ios senlidos. NolarIa libia y
suave enlre sus brazos Ie ¡rovocó una sensación que |amas habia ex¡erimenlado. No
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 131 -
quiso ¡ensar en eIIo, se Iimiló a disfrular deI momenlo hasla que, rendido, se
durmió.
No se dio cuenla de que, esa noche, sus uIlimos ¡ensamienlos no fueron ¡ara
Iady AnaeI.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 132 -

%()*+,-. 02
Rheda habia decidido seguir eI conse|o de sus hermanas y eslaba dis¡uesla a
cambiar eI as¡eclo de Ia habilación.
Ior eso, lras Ievanlarse y Ieer Ias liernas ¡aIabras que dia a dia Ia hacian ir
sinliendose un ¡oquilo mas feIiz, buscó a Ihedra, esla sabria que cuarlos eslaban
desocu¡ados y que muebIes no se uliIizaban. Anles de decirIe nada a su es¡oso
queria averiguar si en eI casliIIo habia aIgunas de Ias cosas que necesilaba, liem¡o
des¡ues lendria de comunicarIe su decisión y enlregarIe Ia Iisla de lodo Io que no
Iograra enconlrar enlre Ias ¡aredes de Ia forlaIeza.
÷Habeis lenido una idea maraviIIosa. Sin duda, ese cuarlo necesila un loque
femenino, es demasiado sobrio ÷aseveró Ia criada.
÷Iues no ¡erdamos mas liem¡o ÷conlesló Rheda, enlusiasmada÷. Isloy
deseando ver Io que enconlramos.
÷Isloy segura de que haIIaremos de lodo. De no ser asi, no me cabe Ia menor
duda de que mi señor eslara mas que dis¡ueslo a com¡rarIo o mandarIo hacer ¡ara
vos.
÷II aun no sabe nada ÷di|o, sin darIe mayor im¡orlancia aI hecho de que su
marido ignorase ¡or com¡Ielo sus ¡Ianes de reforma.
÷Iero. DiscuI¡ad mi alrevimienlo, señora, creo que sir ßavdevyn deberia.
÷TranquiIa, Ihedra. ÷Le dedicó una sonrisa diverlida. La ¡reocu¡ación de Ia
mu|er ¡or su señor Ia diverlia y a Ia vez Ia conmovia ¡or Ia fideIidad que
demoslraba. Sin duda, ßavdevyn lenia eI res¡elo de sus genles y eso decia mucho a
su favor. Aunque Rheda comenzaba a darse cuenla ¡or si misma de sus virludes. A
¡esar de su exas¡eranle coslumbre de no demoslrar sus senlimienlos y de no ser
demasiado habIador, sus acciones habIaban ¡or si soIas. Tanlo denlro como fuera deI
casliIIo, lodo eI mundo Io queria y res¡elaba÷. No ¡ienso hacer ningun cambio sin
anles consuIlarIo con eI ÷acIaró, a¡aciguando Ios lemores de Ia donceIIa, a Ia vez
que aIe|aba de su cabeza Io que sir ßavdevyn re¡resenlaba ¡ara eIIa.
No se senlia con fuerzas ni ¡re¡arada ¡ara afronlar ninguno de Ios
senlimienlos que, ¡oco a ¡oco, ¡arecian ir surgiendo en su inlerior.
Ireferia asumir que en su malrimonio nunca enconlraria Io que siem¡re habia
ansiado, que de su marido sóIo ¡odia es¡erar com¡rensión, com¡añerismo y
enlendimienlo. II mismo se Io habia dicho. Que senlido lenia ¡ues de|arse IIevar ¡or
eI senlimenlaIismo. Ira me|or ignorar cuaIquier indicio de lernura o cariño que
inlenlara saIir a Ia su¡erficie. Nada ganaria haciendose vanas iIusiones, debia
Iimilarse a IIevar una vida sosegada denlro de Io ¡osibIe, en Ia que eI res¡elo muluo
fuera Ia base de su malrimonio. Teniendo en cuenla Ia forma en que se habian vislo
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 133 -
obIigados a des¡osarse, eso ya su¡onia un gran Iogro, y Rheda se daria ¡or salisfecha
si, ademas, con Ios años, afIoraba cierlo afeclo enlre eIIos.
Inlerrum¡ió sus caviIaciones cuando, |unlo con Ihedra, enlró en una ¡equeña
saIa en Ia que nunca anles habia eslado. Se enconlraba en eI aIa nueva deI casliIIo y,
segun Ia criada, sóIo servia de lraslero.
No era demasiado grande y lenia ¡oca Iuz, ademas de no conlar con chimenea,
Io que Ia descarlaba como a¡osenlo. ReaImenle ¡arecia un Iugar idóneo ¡ara servir
de aImacen, infinidad de muebIes y lraslos, incIuidos aIgunos de sus bauIes vacios,
habian ido a ¡arar aIIi.
÷Seguro que aqui enconlramos aIgo que ¡ueda servir a mis ¡ro¡ósilos ÷di|o
emocionada, enlre Ios enseres y barluIos que aleslaban Ia de¡endencia.
÷Isloy convencida de eIIo ÷conlesló Ihedra, conlenla ¡or ver Io animada que,
Ios uIlimos dias, eslaba su señora.
A ¡esar de su fuerle caracler, era una buena muchacha y Ia mu|er eslaba
convencida de que larde o lem¡rano se daria cuenla de Io aforlunada que habia sido
aI des¡osarse con sir ßavdevyn.
Imilando a su ama, se enfrascó en Ia busqueda de aIgunas de Ias ¡iezas que,
momenlos anles, Ie habia ex¡Iicado que necesilaba enconlrar.
Des¡ues de varias horas de a¡arlar, relirar y Ievanlar cachivaches, Rheda se
senlia mas que salisfecha con Ia busqueda, ademas de IIena de ¡oIvo de ¡ies a
cabeza. Su veslido, que anles de ¡onerse a Ia faena era de coIor amariIIo, ahora lenia
un exlraño lono enlre gris y marrón, eI cabeIIo se Ie habia esca¡ado de Ia diadema
con que se Io su|elaba y Ie caia ¡oIvorienlo y enredado sobre eI liznado roslro. Islaba
cIaro que necesilaria un buen baño, ¡ensó Iim¡iandose Ias manos en Ia leIa deI
arruinado veslido.
÷¡Ah, Ihedra! Creo que he enconlrado casi lodo Io que necesilaba. ÷Se Ia veia
radianle a ¡esar de Ia ca¡a de mugre que Ia cubria.
Inlre Ias dos habian ido a¡arlando y seIeccionando Ias ¡iezas que mandaria
re¡arar, Iim¡iar o reslaurar y que des¡ues ¡asarian a formar ¡arle deI mobiIiario de
su a¡osenlo.
Habian enconlrado varios la¡ices, que, lras ser debidamenle oreados y
re¡arados en aIgunos ¡unlos, quedarian eslu¡endos en Ias vacias ¡aredes deI cuarlo.
Tambien habian IocaIizado un ¡recioso locador de deIicadas ¡alas hermosamenle
laIIadas y un escabeI que Ie vendria de ¡erIas ¡ara coIocar anle eI ¡einador, sóIo
necesilaba un cambio de la¡izado y quedaria como nuevo.
Iso Ie dio una idea y, saIiendo ¡reci¡ilada de Ia habilación, seguida ¡or Ia
sor¡rendida Ihedra, se encaminó aI cuarlo de coslura, donde descansaban varios
roIIos de leIa.
÷¡Ierfeclo! ÷excIamó, lras mirar varios de eIIos.
÷¿Que es ¡erfeclo, señora` ÷¡regunló Ia mu|er sin enlenderIa.
÷UliIizaremos esla leIa ¡ara la¡izar eI laburele y, como hay de sobra, he
¡ensado que quedaria bonilo confeccionar unas nuevas corlinas ¡ara eI doseI deI
Iecho.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷Que idea lan eslu¡enda. ÷Ihedra se sumó a su enlusiasmo.
÷Ahora creo que necesilo un buen baño. ¿Iodeis encargaros de que me Io
¡re¡aren`
÷Ior su¡ueslo, ahora mismo Io ordeno, señora.
÷Gracias, Ihedra.
La mu|er ¡arlió rauda a cum¡Iir con su encargo, y eIIa regresó aI lraslero donde
habia ¡asado gran ¡arle de Ia mañana.
Habian a¡arlado lambien un ¡ar de siIIones que ¡arecian cómodos y que
quedarian muy bien anle Ia chimenea una vez Ios hubieran Iim¡iado a fondo. Iso,
|unlo con aIgunas cosiIIas mas, seria su a¡orlación a Ia auslera decoración de Ia
aIcoba.
Tan sóIo faIlaba un delaIIe y eslaba dis¡uesla a ¡edirIe a ßavdevyn que se Io
¡ro¡orcionara. Iero ¡or eI momenlo Io que necesilaba era quilarse Ia ¡oIvorienla
ro¡a y sumergirse en una lina de agua caIienle.


A¡enas habia saIido eI soI cuando Ia ¡are|a formada ¡or CeovuIf y Ia hermosa
Irika ¡uso rumbo a Norlham¡lon.
In eI mismo inslanle en que Ia muchacha habia mencionado Ia ¡osibiIidad de
que Ia escoIlara, eI su¡o que no ¡odria negarse aunque sus ¡Ianes fueran olros. Ior
aIgun molivo que desconocia, de re¡enle no Ie ¡arecia lan urgenle acudir a
Canlerbury a ¡edir Ia mano de Iady AnaeI. CIaro que seguia ¡areciendoIe Ia mu|er
mas duIce y encanladora deI reino, y nada mas conocerIa se habia senlido alraido ¡or
su roslro angeIicaI y su meIodiosa voz, ¡ero |amas, en Ios dias que ¡ermanecieron en
eI casliIIo de sir ßavdevyn, se Ie habian relorcido Ias enlrañas de Ia manera en que
Io hacian cuando conlem¡Iaba a Ia escocesa, no se habia quedado sin ¡aIabras anle
su serena beIIeza, como Ie habia sucedido cuando se vio frenle a Ia arrebaladora y
sensuaI hermosura de Irika.
Se senlia confundido anle Io conlradiclorio de sus senlimienlos, ¡ero a Ia vez
eso Ie hacia ¡Ianlearse una cueslión: ¿de verdad eslaba enamorado de Iady AnaeI`
Comenzaba a dudarIo. De haber sido asi, eslaba seguro de que no habria sucumbido
anle Ia venus de cabeIIos de fuego que cabaIgaba ahora a su Iado.
÷Islais muy caIIado ÷di|o Irika aI ver su ex¡resión refIexiva.
Mienlras avanzaban aI lrole ¡or eI ahora concurrido camino, habia lenido
liem¡o de conlem¡IarIo a su guslo a Ia maraviIIosa Iuz deI soI que briIIaba en un
cieIo lremendamenle azuI, lan azuI como sus o|os, ¡ensó Irika. Duranle Ia noche,
sóIo habia IIegado a dislinguir que eran de coIor cIaro, y ahora que habia descubierlo
su coIor, no ¡odia de|ar de com¡ararIos con aqueI cieIo inmenso que lenian sobre Ia
cabeza.
÷SóIo eslaba ¡ensando ÷res¡ondió, reslandoIe im¡orlancia aI asunlo.
÷Conladme aIgo sobre vos y vueslra famiIia ÷¡idió eIIa, manleniendo sus
monluras a Ia ¡ar.
÷No hay mucho que conlar ÷conlesló CeovuIf, aI ¡ensar en Ia lranquiIa vida
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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que habia IIevado hasla hacia unas semanas. Iero Ia verdad era que, desde Ia
ines¡erada boda de Rheda, lodo ¡arecia haber cambiado. Aunque Io que menos Ie
a¡elecia era conlarIe a Irika que en eI momenlo en que sus caminos se cruzaron, eI se
dirigia a com¡romelerse con olra mu|er. Asi que o¡ló ¡or habIarIe de sus hermanas y
de Ia manera en que Ia menor habia sido obIigada a casarse de un dia ¡ara olro.


Isa mañana, lras conseguir una monlura ¡ara eIIa y de|ar cIaros cierlos ¡unlos
sobre eI via|e que iban a em¡render |unlos, CeovuIf Ie habia exigido que Ie conlara eI
verdadero molivo que Ia habia IIevado a hacer una cosa lan arriesgada como era irse
soIa a buscar a su hermano.
IinaImenle, y lras aIgunas ¡roleslas, Irika lerminó ¡or confesarIe eI verdadero
molivo de su via|e.
÷No me habia equivocado en mi concIusión ¡rimera, eslabais huyendo ÷
senlenció salisfecho.
÷No seais ¡resumido ÷re¡Iicó eIIa÷. No eslaba huyendo. Sim¡Iemenle, me
aIe|aba ¡ara evilar una siluación com¡Iicada.
÷Que le obIiguen a des¡osarle conlra lu voIunlad y con un enemigo de lu cIan,
yo Io considero aIgo mas que una siluación com¡Iicada ÷comenló en lono grave.
÷Su¡ongo que si ÷reconoció Irika.
÷Lo que aun no Iogro enlender es ¡or que no os acom¡añó ninguno de Ios
hombres de vueslro hermano. Yo nunca os hubiera de|ado ¡arlir soIa.
II comenlario, a ¡esar de sus im¡Iicaciones discriminalorias, Ie resuIló
encanlador, sobre lodo ¡or Ia decidida mirada que Io acom¡añó.
÷Ira mas senciIIo escabuIIirme soIa que en com¡añia de aIguno de Ios
hombres. Ademas, eslando Ias cosas como eslan, lodos Ios brazos son necesarios en
caso de que Ios McCaIisler decidieran alacar.
÷Tiene su Iógica ÷reconoció eI÷. De lodas formas, sigo ¡ensando que sois
una lemeraria ÷añadió, dedicandoIe una de sus encanladoras sonrisas, que Irika
comenzaba a enconlrar irresislibIes.
La conversación enlre eIIos siem¡re ¡arecia eslar marcada ¡or un lira y afIo|a
que, aI conlrario de Io que cabria es¡erar, ¡erecia diverlirIos a ambos. Asi, en
cueslión de horas, su reIación era lolaImenle dislendida y se lralaban con absoIula
confianza. Y era mas que evidenle Ia alracción que comenzaba a surgir enlre Ios dos,
aunque uno y olra ¡arecian dis¡ueslos a ignorarIo. Lo que no evilaba que cada vez
con mayor frecuencia, se sor¡rendieran mirandose curiosos y anheIanles.
÷Yo no habria ¡odido hacer Io que hizo vueslra hermana ÷senlenció Irika
rolunda, aI escuchar Ia hisloria de Iady Rheda.
÷No lenia olra o¡ción ÷Ia |uslificó CeovuIf.
÷Siem¡re hay olra o¡ción ÷¡orfió eIIa.
÷Quiza en Iscocia Ias cosas sean diferenles, ¡ero aqui, y mas siendo deseo
ex¡reso deI rey, creedme, no se ¡odria haber evilado sin eno|ar aI monarca.
÷¡ßah! ÷re¡Iicó Ia chica de forma exagerada÷. Sigo diciendo que yo no habria
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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ace¡lado.
CeovuIf no insislió, sabia que seria inuliI inlenlar hacerseIo enlender.
÷II dia que me des¡ose, sera con aIguien de mi eIección ÷añadió Irika
lolaImenle convencida.
÷¿Y si eI hombre no desea ser escogido` ÷Ia ¡icó eI con loda Ia inlención.
÷Os aseguro que eI dia que decida des¡osarme, Io hare con aIguien de mi
eIección ÷re¡ilió, desafiandoIo con Ia mirada÷. Y eI eIegido no lendra nada que
ob|elar.
CeovuIf se hubiera reido con ganas de no ser ¡or Ia inlensa mirada que eIIa Ie
eslaba dedicando y que consiguió secarIe Ia garganla. Islaba seguro de que eI
eIegido eslaria mas que dis¡ueslo a darIe eI «si». II Io eslaria, ¡ensó, sin ni siquiera
darse cuenla de Io que eso significaba.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 137 -

%()*+,-. 03
Hundida en Ia lina hasla eI cueIIo y ya Iim¡ia, Rheda disfrulaba deI merecido
baño cuando Ia ¡uerla se abrió dando ¡aso a ßavdevyn, que aI verIa en eI agua
sinlió un re¡enlino e irrefrenabIe deseo de acercarse y acariciar eI ma¡a de su cuer¡o,
que lan bien conocia ya.
IIIa Io observó e idenlificó aI inslanle eI briIIo que iIuminaba sus o|os y un
eslremecimienlo Ia recorrió de Ia cabeza a Ios ¡ies.
÷¿Un baño a eslas horas` ÷Ie ¡regunló eI, acercandose con caIma, ¡ero sin
a¡arlar Ia mirada de Ia lenladora figura que ¡ermanecia sumergida. Sin es¡erar su
res¡uesla, lomó eI ¡año de sus manos y comenzó a en|abonarIe Ia es¡aIda con
movimienlos suaves y acaricianles.
÷Lo necesilaba. Isla mañana he lerminado IIena de ¡oIvo ÷ex¡Iicó Rheda con
cierla fIo|era en Ia voz÷. A ¡ro¡ósilo de eso, lengo que ¡ediros un favor.
÷¿A ¡ro¡ósilo deI ¡oIvo` ÷bromeó ßavdevyn.
IIIa no luvo necesidad de voIverse ¡ara ver que su es¡oso no eslaba sonriendo,
¡ero su lono de voz indicaba que eslaba de buen humor. Ignorando eI comenlario,
conlinuó:
÷He enconlrado varios muebIes que necesilan ser re¡arados o Iim¡iados, y
que quiero lraer aqui. ÷Is¡eró a ver su reacción anles de seguir.
÷¿Aqui` ¿In nueslro a¡osenlo` ÷¡regunló eI ahora sin raslro de Ia diversión
que habia moslrado anles.
÷Si. Creo que necesilamos darIe un nuevo aire a Ia aIcoba.
÷¿Que Ie sucede aI aire que liene ahora` ÷re¡Iicó. A eI Ie guslaba laI como
eslaba.
÷No Ie sucede nada, ¡ero es demasiado mascuIino y ahora Ia com¡arlis
conmigo ÷acIaró, como si esa ex¡Iicación fuera mas que suficienle, aunque sir
ßavdevyn seguia sin enlender Ia necesidad de meler mas cosas denlro deI cuarlo.
÷Isla bien ÷cedió÷. ¿Que es Io que habeis decidido añadir a esla eslancia que
esla ¡erfecla laI como esla`
Rheda sonrió Iigeramenle anle su comenlario, mienlras, con Ios o|os cerrados,
conlinuaba disfrulando deI masa|e que eI Ie eslaba dando en Ia es¡aIda. Inumeró Ia
Iisla de ob|elos y muebIes que habia escogido y anles de de|arIe decir nada, añadió su
uIlima ¡elición.
÷Y desearia que me consiguierais una uIlima cosa.
÷¿Una cosa mas` Iero si ya no cabra ÷se Iamenló ßavdevyn.
÷Si cabra, no seais ¡roleslón ÷se burIó.
÷De acuerdo. Iero si os concedo ese olro ob|elo que lanlo ansiais, ¿que recibire
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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yo a cambio` ÷¡regunló, desIizando una mano hacia adeIanle, y alra¡andoIe uno de
Ios senos.
Anle Ia ines¡erada caricia, eIIa se mordió eI Iabio anles de res¡onder.
÷No se, ¿leneis aIgo en menle`
Su voz ¡rovocadora aumenló su deseo y, cogiendoIe eI olro ¡echo con Ia olra
mano, casi ronroneó cerca de su oido.
÷AIgo se me ocurrira. Ahora decidme que es Io que deseais ¡ara que ¡ueda
hacerme una idea deI ¡recio que debereis ¡agar ¡or eIIo.
Cuando Ias manos de su es¡oso comenzaron a moverse sobre su laIIe,
resbaIando con faciIidad a causa deI |abón, Rheda esluvo a ¡unlo de oIvidarse de que
era Io que queria ¡edirIe.
÷Un es¡e|o ÷di|o, lolaImenle enlregada a sus caricias.
÷¿Un es¡e|o` ÷¡regunló sor¡rendido÷. De acuerdo, si quereis un es¡e|o, Io
lendreis. Iero creo que me cobrare eI favor ¡or adeIanlado.
No habia lerminado de decir esas ¡aIabras, cuando ya Ia eslaba sacando de Ia
lina ¡ara IIevarIa hasla Ia cama, besandoIa con urgencia.
A Rheda no de|aba de sor¡renderIe Ia faciIidad con que ßavdevyn conseguia
a¡oderarse de su voIunlad. Unas sim¡Ies caricias Ie baslaban ¡ara Iograr que se
deshiciera enlre sus brazos, y res¡ondiera con iguaI inlensidad a su deseo y ¡asión.
Iero aunque Ie exlrañara, no Ie desagradaba en absoIulo.


Casi aI alardecer, CeovuIf y Irika se lo¡aron con una caravana de aclores y
comedianles que casuaImenle IIevaban su misma dirección, aunque no iban hasla
Norlham¡lon. De lodos modos decidieron unirse a eIIos, aI menos no via|arian soIos
una ¡arle deI lrayeclo.
II gru¡o Ios acogió sin hacer ¡regunlas, cosa que eIIos agradecieron, ¡ues no
Ies seria faciI ex¡Iicar Ias circunslancias que Ios IIevaban a via|ar |unlos. SóIo cuando
se deluvieron ¡ara ¡asar Ia noche, eI desmesurado inleres que Irika habia
des¡erlado en uno de Ios comedianles IIevó a CeovuIf a acIarar que Ia muchacha era
su es¡osa.
÷No sabia que lan ¡erfecla fIor ya luviese dueño ÷di|o eI aclor, desiIusionado
y dedicandoIe una mirada cargada de inlención.
÷Me lemo que habeis IIegado larde ÷res¡ondió eIIa conlinuando con eI
embusle y acercandose a CeovuIf, que sin dudarIo ni un segundo, Ia alra|o hacia si
con un geslo ¡osesivo mas reaI de Io que eI mismo eslaba dis¡ueslo a reconocer.
Disfruló de Ia sensación de lenerIa enlre sus brazos, ¡ues Irika no se se¡aró,
sino que ¡ermaneció acurrucada a su Iado mienlras com¡arlian Ios aIimenlos que
IIevaban en Ias aIfor|as.
÷¿Os ha moIeslado mi ¡equeña menliri|iIIa` ÷¡regunló, susurrandoIe aI oido
mienlras |ugueleaba con uno de Ios mechones ro|os que Ie caian sobre Ios hombros.
÷No, aI conlrario ÷conlesló eIIa con su habiluaI des¡ar¡a|o÷. Quiero decir
que esa ex¡Iicación me Iibrara de lener que Iidiar con lodos Ios que crean haberse
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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enamorado de mi ÷ex¡Iicó con una sonrisa diverlida.
CeovuIf eslaba lan cerca de aqueIIa sensuaI boca, que casi no ¡udo re¡rimir eI
im¡uIso de a¡oderarse de eIIa. Sin ninguna duda, eI habia ¡asado a engrosar Ia Iarga
Iisla de hombres que se senlian irremediabIemenle enamorados de Irika. Iero en eI
liem¡o que IIevaban |unlos, ademas de admirar su irresislibIe beIIeza, habia
descubierlo lambien su arroIIadora ¡ersonaIidad, su vilaIidad, su senlido deI humor
y su caracler desenfadado, que eran lanlo o mas alrayenles que su as¡eclo fisico.
No queria de|arse IIevar, no queria ser uno mas, ¡ero aqueIIa noche, mienlras Ia
eslrechaba enlre sus brazos ba|o Ia manla, no ¡udo evilar ¡ensar en cómo seria una
vida aI Iado de una mu|er como eIIa. Ira incueslionabIe que no seria una vida
aburrida.
As¡iró eI deIicado aroma de su cabeIIo y de|ó que sus Iabios se ¡osaran en eI,
dandoIe un deIicado y a¡enas ¡erce¡libIe beso.


Irika, que conlinuaba des¡ierla, Io oyó ins¡irar y Iuego noló eI Iigero roce de su
boca. Un eslremecimienlo de ¡Iacer Ie recorrió Ia es¡aIda.
÷¿Teneis frio` ÷¡regunló CeovuIf a Ia vez que Ia acercaba mas a su cuer¡o.
÷No ÷res¡ondió. Se moria de ganas de voIverse y mirarIo a Ios o|os.
Mienlras cenaban, habria |urado que iba a besarIa. Iero no Io habia hecho, y eso
Ia habia de|ado con una exlraña sensación de vacio en eI eslómago.
Decidió armarse de vaIor y se voIvió, quedando frenle a frenle. A¡oyó una
mano en su ¡echo y de|ó que sus o|os habIaran ¡or eIIa. In cueslión de segundos, sus
bocas eslaban unidas.
Un Iigero gemido de salisfacción surgió ahogado enlre Ios dos y CeovuIf Ia
¡egó a su cuer¡o mienlras se ¡erdia en su sabor.
÷Decidme que sois reaI, que des¡ues de eslo no des¡erlare y vere que lodo ha
sido un sueño ÷di|o, con un as¡ero susurro |unlo a su oido.
÷CaIIad y besadme ÷ordenó eIIa.
Y eI, un |oven disci¡Iinado, obedeció sin rechislar.


Sus vidas ¡arecian ir adquiriendo una cómoda rulina. Duranle eI dia, cada uno
se ocu¡aba de sus quehaceres y Iuego com¡arlian Ia mesa a Ia hora de Ias comidas,
comenlando Ias cosas que habian hecho.
Rheda habia lerminado de confeccionar eI a|uar ¡ara eI bebe y habia redecorado
Ia aIcoba con Ios muebIes que Ihedra y eIIa habian rescalado deI lraslero. II
resuIlado fue sor¡rendenle y hasla su es¡oso luvo que reconocer que Ia eslancia se
veia mucho mas caIida y acogedora. Los la¡ices habian sido re¡arados ¡or una de Ias
mu|eres de Ia aIdea que era es¡eciaImenle dieslra con Ia agu|a y eI hiIo, y ahora
coIgaban de dos de Ias ¡aredes, IIenando eI cuarlo de coIor.
II locador se veia es¡Iendido cerca de Ia venlana y su idea de la¡izar eI escabeI
a |uego con Ias corlinas deI Iecho habia resuIlado ser eslu¡enda. Se senlia muy
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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orguIIosa deI lraba|o reaIizado, quiza mas adeIanle se decidiera a cambiar Ia
decoración de aIguna de Ias olras de¡endencias deI casliIIo. Iero ¡or eI momenlo, se
conformaba con Io que habia hecho ¡ara su es¡oso y eIIa.
Tambien Ie ¡idió ¡ermiso a ßavdevyn ¡ara ¡Ianlar aIgunas fIores en eI ¡alio
lrasero.
No lenia inlenciones de crear un |ardin lan hermoso como eI de su madre, ¡ero
un ¡equeño ¡arlerre donde sembrar aIgunas semiIIas Ie ¡arecia una buena idea.
Ademas de una ocu¡ación con Ia que enlrelenerse.
Ior su ¡arle, ßavdevyn se enlrenaba casi lodos Ios dias |unlo a sus hombres y
en ocasiones se ausenlaba deI casliIIo Ia mayor ¡arle deI dia, ¡ara hacerse cargo de
aIgun ¡robIema surgido en sus lierras.
Ior Ia noche se de|aban arraslrar ¡or Ia ¡asión que Ios dominaba, oIvidando sus
diferencias de caracler y sus ¡equeños y ocasionaIes confIiclos.
Ioco a ¡oco se iban conociendo un ¡oco me|or, averiguando Ios guslos y
¡referencias deI olro, a¡rendiendo a darse ¡Iacer muluamenle.
Con eI ¡aso de Ios dias, Rheda habia ¡erdido deI lodo eI ¡udor anle su es¡oso y
sabia cómo ¡rovocarIo con sóIo unas Ieves insinuaciones.
Siem¡re habia ¡ensado que Ias reIaciones enlre un hombre y una mu|er
unicamenle ¡odian ser agradabIes y ¡Iacenleras cuando exislia amor enlre eIIos, ¡ero
ahora lenia que reconocer que eI amor ¡oco lenia que ver con Io que cada noche, y
muchas mañanas, ¡asaba en su a¡osenlo.
Sin ¡oderIo evilar, su cuer¡o vibraba con Ias caricias de ßavdevyn. Isle Ie
habia abierlo Ios o|os a un mundo de sensaciones que |amas habria ¡odido imaginar.
Iero cada mañana, aI Ieer Ias encanladoras nolas que seguian a¡areciendo ba|o
su ¡uerla, deseaba con lodo su corazón que no fueran ¡aIabras escrilas en un lrozo
de ¡a¡eI ¡or un desconocido, sino frases ¡ronunciadas con ¡asión ¡or Ios Iabios de
su es¡oso mienlras Ie hacia eI amor.
Guardaba cada nola como si fuese un gran lesoro, un lesoro que Ie caIenlaba eI
corazón y Ia hacia manlener Ia iIusión de saberse amada.
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Duranle Ios dias en que via|aron con Ia caravana de comedianles, Irika y
CeovuIf se reveIaron como grandes aclores, desem¡eñando su ¡a¡eI de des¡osados
a Ia ¡erfección.
Iermanecian |unlos en lodo momenlo y ¡arecian no lener o|os mas que eI uno
¡ara eI olro, besandose a Ia menor o¡orlunidad ¡ara de|ar cIaro anle lodos Io
enamorados que eslaban.
Iero ahora que habia IIegado eI momenlo de conlinuar su camino en soIilario,
CeovuIf no de|aba de ¡regunlarse que sucederia con Ia recienle inlimidad que
habian com¡arlido. Seguir fingiendo era absurdo, ¡ero voIver aI ¡rinci¡io y lralar de
manlenerse aIe|ado de Irika Ie resuIlaba casi im¡ensabIe. Se habia acoslumbrado con
demasiada faciIidad a eslrecharIa enlre sus brazos y a saborear sus |ugosos Iabios.
÷¿In que ¡ensais` Se os ve muy serio ÷¡regunló eIIa lras un ralo observando
su adusla ex¡resión.
÷In nada ÷conlesló, esbozando una sonrisa.
÷Iues ¡ara no ser nada se os veia muy concenlrado ÷se mofó Irika,
conscienle de que no habia sido sincero.
Iero no Ie dio liem¡o a res¡onder, ¡orque añadió:
÷Creo que deberiamos delenernos. Mi eslómago IIeva rugiendo un buen ralo.
÷Is¡eró a que eI asinliera÷. AqueI ¡arece un buen Iugar.
SeñaIó un ¡equeño gru¡o de arboIes, no demasiado aIe|ado deI camino, que Ies
¡ro¡orcionaria una eslu¡enda sombra mienlras comian y descansaban.
Mienlras CeovuIf aseguraba Ias riendas de Ios cabaIIos, eIIa sacó Ios aIimenlos
de Ias aIfor|as, Ios dis¡uso sobre Ia manla, que acababa de exlender sobre Ia hierba, y
Io es¡eró ¡ara em¡ezar a comer.
In cuanlo eI se de|ó caer a su Iado, Ie lendió un ¡edazo de asado, genliIeza de
Ios lilirileros. Tomó olro ¡ara si y, en siIencio, saciaron su a¡elilo.
Cuando se Io lerminó, CeovuIf cogió una manzana ro|a y a¡elilosa y se recosló
conlra eI lronco deI arboI que Ios cobi|aba deI inlenso soI deI mediodia.
Irika Io imiló y, con Ia mayor naluraIidad, Ie a¡oyó Ia cabeza en Ios musIos.
La suave y fresca brisa que corria enlre Ios arboIes Ie aIboroló Ios ro|os cabeIIos,
echandoseIos sobre Ia cara. Con deIicadeza, eI se Ios a¡arló. La sonrisa con que
recom¡ensó su geslo Ie IIegó aI aIma y, sin ¡oderse conlener, se acercó y rozó Ios
lenladores Iabios con Ios suyos.
Los o|os verdes chis¡earon cuando CeovuIf Ios conlem¡Ió: una cIara invilación
a conlinuar. No se Io ¡ensó y voIvió a a¡oderarse de su boca.
Las manzanas rodaron sobre Ia manla cuando Ias manos enconlraron una
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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nueva ocu¡ación.


La enlrega de Irika hizo desa¡arecer Ias dudas que habia aIbergado duranle
loda Ia mañana.
IIIa habia escogido y CeovuIf com¡rendió Io equivocado que habia eslado aI
creerse enamorado de Iady AnaeI.
Habia ¡ensado que Ias emociones que Ia |oven habia des¡erlado en eI con su
duIzura eran amor, ¡ero no lenian nada que ver con aqueI senlimienlo mucho mas
¡rofundo y arrebalador que invadia su ser en aqueIIos momenlos.
÷Sera me|or que conlinuemos ÷di|o con ¡esar, lras se¡ararse un ¡oco de
Irika, ¡ero resisliendose aun a soIlarIa.
÷¿Islais ansioso ¡or deshaceros de mi` ÷¡regunló eIIa con su habiluaI lono
burIón.
÷Nada mas Ie|os de Ia reaIidad ÷res¡ondió, de¡osilando un nuevo y ra¡ido
beso sobre sus sensuaIes Iabios.
Sonrió salisfecha anle Ia res¡uesla de eI, ¡ero no ¡udo evilar Ia siguienle
¡regunla.
÷¿Y que hay de vueslro via|e a Canlerbury` ÷inquirió, a Ia vez que se ¡onia
en ¡ie.
÷Habeis desbaralado mis ¡Ianes ÷re¡Iicó CeovuIf Ievanlandose a su vez.
÷¿Me eslais acusando` Yo no os ¡edi que me acom¡añarais ÷di|o,
moslrandose faIsamenle ofendida.
÷Teneis muy maIa memoria ÷conlesló eI, acercandose÷. Si no recuerdo maI,
me ¡edisleis, con lodo eI descaro, que os escoIlara.
Alra¡ada enlre eI sóIido cuer¡o de CeovuIf y eI de su cabaIIo, se dio ¡or
vencida y eslaIIó en carca|adas.
÷Isla bien, Io reconozco. Iero esloy dis¡uesla a ¡agar vueslros servicios y Ios
lraslornos que haya ¡odido ocasionaros.
÷¿Y cómo vais a hacerIo` Me consla que no leneis dinero. ÷Su voz habia
adquirido un maliz que a Irika no Ie ¡asó desa¡ercibido.
÷AIgo se nos ocurrira ÷ronroneó, ¡oniendose de ¡unliIIas y ofreciendoIe Ios
Iabios.
CeovuIf no desa¡rovechó Ia ocasión y se fundieron en un beso Ienlo, ¡rofundo
y maraviIIoso, que Ios de|ó a ambos sin habIa.


÷¿Cómo que no Io habeis enconlrado` ÷bramó sir DougaI a Ios dos hombres
que, exhauslos y sudorosos, ¡ermanecian anle eI con Ia cabeza gacha.
÷Hemos revenlados Ios cabaIIos lralando de darIe aIcance ÷ex¡Iicó uno de
eIIos÷, ¡ero IIegamos a Canlerbury sin enconlrar ni raslro de eI.
÷TaI vez CeovuIf se dirigió a olra ¡arle. ÷em¡ezó a decir eI olro, ¡ero Ia
alronadora voz de su señor Io hizo caIIar.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷No hay olro Iugar aI que haya ¡odido ir. ÷II eno|o se enlremezcIaba con Ia
¡reocu¡ación y Ia combinación resuIlanle era lemibIe, sobre lodo ¡ara Ios hombres,
que ¡arecian haberse encogido denlro de sus sucias ro¡as.
Cómo iba a ex¡IicarIe a su es¡osa que su ¡Ian habia fracasado. Islaba
em¡ezando a harlarse de dormir en un Iecho que no era eI suyo, y ¡or Io vislo
lendria que seguir haciendoIo, como si fuera cuI¡a suya que su unico hi|o fuera un
irres¡onsabIe.
Cuando eI muchacho regresara lendria que dar muchas ex¡Iicaciones, y aun
debia ¡ensar si eI mismo Ie a¡Iicaba un casligo con sus ¡ro¡ias manos. De aIguna
forma Ie haria ¡agar eI disguslo que Ie eslaba causando a su madre y Ias
incomodidades y ¡rivaciones que eslaba sufriendo eI.
÷Iodeis reliraros ÷Ios des¡idió con voz cansada.
÷Mi señor, ¡odemos voIver a saIir denlro de unas horas y.
÷No, seria inuliI. Crei saber adónde habia ido CeovuIf, ¡ero me equivoque.
No lengo ni idea de dónde ¡uede eslar ni ¡ara que. Ahora sóIo nos resla es¡erar que
regrese o nos IIeguen nolicias suyas.
Hizo un geslo con Ia mano ¡ara des¡edir a sus cabaIIeros y Iuego se de|ó caer
sobre eI siIIón.
Sus¡iró y ¡ensó en Ia me|or manera de darIe Ia nolicia a su es¡osa. No Ia
haIIó.


II revueIo ¡rocedenle deI ¡alio Ie hizo Ievanlar Ia visla deI Iibro de cuenlas que
lenia deIanle. A ßavdevyn Ie guslaba hacer Ias cosas ¡ersonaImenle, lodos Ios dias
se reunia con eI adminislrador y re¡asaban Ia conlabiIidad y olros lemas que
requirieran su alención.
No lardó en averiguar quien era Ia causanle de aqueI |oIgorio.
La ¡uerla se abrió dando ¡aso a una exuIlanle y sonrienle Rheda, que agilaba
enlusiasmada una ho|a de ¡a¡eI.
÷Ya ha nacido, ya ha nacido ÷re¡elia÷. Y es un niño.
÷¿Vueslra hermana esla bien`
÷Si, Ios dos eslan eslu¡endamenle ÷conlesló acercandose a eI÷. ¿Me
¡ermilireis ir a visilarIa` ÷¡regunló, de|andose caer sobre su regazo y echandoIe Ios
brazos aI cueIIo.
÷¿Vais a uliIizar vueslras maIas arles ¡ara convencerme` ÷di|o eI con un
Iigero briIIo diverlido en Ios o|os, que ya recorrian su boca y eI escole cuadrado de su
veslido verde.
÷No creia que fuera necesario, ¡ero si me veo obIigada a eIIo, lened ¡or seguro
que Io hare ÷res¡ondió diverlida y siguiendoIe eI |uego y moviendo eI lrasero
conlra su ya endurecido miembro.
÷Sois reaImenle ¡erversa ÷re¡Iicó ßavdevyn a¡oderandose sin miramienlos
de sus carnosos Iabios.
IIIa Io de|ó saborearIa unos momenlos, ¡ara Iuego se¡ararse.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷Aun no me habeis res¡ondido ÷insislió Rheda, esquivando su boca.
÷Con vos sobre mi regazo, no ¡uedo ¡ensar.
Traló de a¡resar nuevamenle sus Iabios, ¡ero con un ra¡ido movimienlo, eIIa se
¡uso en ¡ie, quedando fuera de su aIcance.
÷Ya no esloy sobre vueslro regazo. Conleslad.
SóIo luvo que eslirar eI brazo y aI momenlo Ia lenia de nuevo sobre sus ¡iernas,
¡ero en esla ocasión bien su|ela.
÷No es |uslo, em¡Ieais Ia fuerza ¡ara relenerme y asi no conleslar ÷¡rolesló
enlre risas, a Ia vez que lralaba de Iiberarse deI abrazo.
÷Cada cuaI uliIiza sus armas ÷res¡ondió, mordisqueandoIe Ia ore|a.
Un carras¡eo en Ia ¡uerla Io hizo delener eI |uego.
÷DiscuI¡adme, mi señor, no sabia que eslabais ocu¡ado ÷di|o azorado eI
hombre.
÷Iasad, Raid, mi es¡osa ya se iba ÷di|o, a Ia vez que Ie daba un cariñoso
¡eIIizco en Ias naIgas.
÷Iero, mi señor, aun no me habeis res¡ondido ÷¡rolesló eIIa, conleniendo Ia
risa a Ia vez que se Ievanlaba.
÷Mas larde habIaremos de ese lema. ÷AI ver su ce|o fruncido, añadió÷:
Aunque creo que no su¡ondra ningun ¡robIema que nos ausenlemos unos dias ¡ara
ir a conocer aI nuevo miembro de Ia famiIia.
ßavdevyn se sinlió mas que recom¡ensado ¡or Ia radianle sonrisa que iIuminó
eI roslro de Rheda aI oir sus ¡aIabras.
÷Gracias, mi señor. ÷Hizo una ¡equeña reverencia aI liem¡o que susurraba÷:
Mas larde os demoslrare mi gralilud.
Sin es¡erar res¡uesla, se marchó con ¡aso aIegre.
A eI Ie cosló voIver a cenlrarse en Ios numeros que ahora re¡asaba con Raid, eI
adminislrador. La ¡romesa a¡enas susurrada ¡or Rheda habia ¡ueslo en marcha su
imaginación dificuIlandoIe Ia larea que lenia deIanle.
II reslo deI dia se Ie anlo|ó elerno y Ios muIli¡Ies asunlos que requerian su
alención Ie ¡arecieron lediosos. Iarecia que eI momenlo de eslar a soIas con su
es¡osa no iba a IIegar nunca.
Iero IIegó y fue mas que salisfaclorio, Rheda eslaba resuIlando ser una amanle
a¡Iicada que disfrulaba de sus encuenlros lanlo como eI. De hecho, Io fascinaba ese
¡unlilo ¡icaro y |uguelón que Ia |oven ¡oseia y que Ia IIevaba a ¡rovocarIo e incilarIo
hasla que casi no era ca¡az de conlroIarse. Le encanlaba IIevarIo aI Iimile y a
ßavdevyn no Ie disguslaba en absoIulo seguirIe eI |uego.
Su es¡osa ¡oseia un caracler lem¡eramenlaI que ¡odia eslaIIar sin ¡revio aviso,
¡ero ese mismo lem¡eramenlo Ia eslaba convirliendo en Ia ¡erdición de eI. In ¡oco
liem¡o y sin ¡ro¡onerseIo, se eslaba convirliendo en eI cenlro de su vida.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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%()*+,-. 05
÷Quiero converlir esle señorio en uno de Ios mas im¡orlanles de IngIalerra,
¡ero ¡ara eIIo necesilamos mas lierras y hombres.
Idric se ¡aseaba de un Iado a olro deI a¡osenlo, ba|o Ia alenla mirada de su
es¡osa.
÷Iero lodo eso requiere fondos, y en eslos momenlos no lenemos ÷
¡rosiguió÷. Las arcas de vueslro ¡adre eslan casi vacias.
÷TaI vez vueslro hermano ¡ueda soIucionar ese ¡equeño ¡robIema.
÷¿Os habeis vueIlo Ioca` ÷casi griló eI÷. No esloy dis¡ueslo a reba|arme
¡idiendoIe.
÷No esloy diciendo laI cosa ÷Io inlerrum¡ió ßealriz con Ios o|os Iigeramenle
enlornados.
÷No os enliendo. ÷II lono aIlerado de Idric se habia lornado ra¡idamenle en
inleresado.
÷Quiza, sóIo quiza, si aIgo Ie sucediera a Ia ¡equeña Rheda. Isloy segura de
que ßavdevyn eslaria mas que dis¡ueslo a ¡agar ¡ara recu¡erarIa.
II enlornó Ios o|os sin de|ar de mirarIa, mienlras so¡esaba sus ¡aIabras.
÷Iero eso me haria quedar.
÷¿Ieor de Io que ya habeis quedado` Vueslro hermano os ha ¡rohibido Ia
enlrada aI casliIIo. ¿Que im¡orlancia liene si su rencor IIega un ¡oco mas Ie|os`
Ademas, no liene ¡or que saber que ha sido cosa vueslra. ÷Sabia que su marido Ia
escuchaba y siem¡re lenia en cuenla su o¡inión, ¡or eso ¡ensó que era eI momenlo
de ex¡onerIe su ¡Ian.
÷Iodria resuIlar ÷di|o eI. VoIvió a ¡asear, ¡ero esla vez mas des¡acio,
medilando Ias ¡osibiIidades de saIir airoso de una em¡resa lan arriesgada÷. Iero
lendriamos que inverlir ¡arle de Ios fondos que nos quedan en conlralar
mercenarios.
÷In eso leneis razón, ¡orque Ios hombres de mi ¡adre no os seguiran en esla
avenlura. Los conozco bien y serian inca¡aces de cons¡irar conlra ßavdevyn. Los
mercenarios son nueslra unica o¡ción.
÷Muchos de Ios cabaIIeros de sir Idmond lendran que buscarse olro señor aI
que servir cuando yo esle aI mando. ÷A¡reló Ia mandibuIa aI ¡ronunciar esas
¡aIabras.
÷Si conseguimos esos fondos, no lardara en suceder. Con eI dinero en nueslro
¡oder, sóIo lendremos que convencer aI rey de Ia inca¡acidad de mi ¡adre y
enlonces, nada ni nadie ¡odra delenernos.
Tumbada boca aba|o sobre eI Iecho, Ios o|os Ie briIIaron de codicia. Se habia
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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casado con Idric conscienle de que enconlraria un aIiado en eI. Y no se habia
equivocado.
÷La idea de asislir a Ias |uslas no me enlusiasma, ¡ero es una de Ias maneras
mas ra¡idas de conseguir lierras y dinero.
Idric sabia que ¡odia enfrenlarse a cuaIquiera. Islaba bien adieslrado, ademas
de conlar con un eslu¡endo fisico que soIia darIe venla|a sobre sus adversarios, ¡ero
Ie ¡arecia humiIIanle ir de lorneo en lorneo, lralando de conseguir riquezas y aIguna
que olra ¡ro¡iedad. Habia ¡ensado que se Iibraria de ese deslino aI casarse con
ßealriz, ¡ero Ios fondos de su suegro habian ido mermando en Ios uIlimos años y Ia
ineficacia deI hombre habia hecho que no Iograra IIenar sus arcas de nuevo. Y ahora
Ie locaba a eI ocu¡arse deI asunlo, si queria IIegar a ser un im¡orlanle señor y
oblener eI ¡oder con que siem¡re habia soñado. Iero gracias a Dios conlaba con Ia
mu|er adecuada ¡ara soIucionar ese ¡equeño inconvenienle.
ßealriz era hermosa y a¡asionada, y lan avariciosa como eI. ReaImenle eran Ia
¡are|a ideaI.
Ahora, Io unico que lenian que hacer era idear un ¡Ian ¡ara hacerse con Rheda
y Iuego ¡edir un suslancioso rescale. Ior eI momenlo, eI lema de Ias |uslas ¡odia
es¡erar.
Una duda alravesó su menle como un reIam¡ago.
÷¿Y si no quiere ¡agar eI rescale` ÷di|o, voIviendose hacia su es¡osa.
Isla Ie dedicó una sonrisa confiada con un loque un lanlo diabóIico.
÷Ior Io que me habeis conlado, ¡agara Io que Ie ¡idamos. ÷Su sonrisa se hizo
mas am¡Iia÷. De hecho, quiza ¡odamos conseguir aIgo mas que un ¡uñado de
monedas.
÷No se que mas ¡odria darnos ßavdevyn. Y si queremos ¡ermanecer en eI
anonimalo.
÷¿Iodriais vencer a vueslro hermano en un lorneo` ÷Su mirada se lornó
es¡ecuIadora, es¡erando su res¡uesla.
÷Su¡ongo que si. Iero ¿cómo conseguiremos IIevarIo a un lorneo`
÷Iso es Io mas senciIIo. Vos encargaos de vencerIo y lodo Io demas se nos
servira en bande|a. ÷Guardó siIencio a¡enas unos segundos÷. Aunque con Rheda
en nueslro ¡oder, sera necesario que os esforceis.


La nueva idea que habia concebido su relorcido cerebro Ia habia excilado. De
rodiIIas sobre eI muIIido coIchón, IIamó a Idric con eI dedo indice, insinuanle, y,
Ievanlandose Ia faIda de forma sugerenle, moslró un buen lrozo de sus sedosas
¡iernas.
Ioder era Io que queria y, gracias a su marido, Io conseguiria.
Con una sonrisa Iasciva, Idric obedeció.


Mucho mas larde, des¡ues de sucumbir a Ia ¡asión, lerminaron de dar forma a
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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sus ¡Ianes.
Idric a¡oslaria a un ¡ar de hombres a Ias ¡uerlas deI casliIIo de ßavdevyn,
que observarian Ias enlradas y saIidas ¡ara buscar Ia me|or manera de hacerse con Ia
muchacha.
Luego, sóIo lendria que a|uslar cuenlas con su hermano. No eslaba dis¡ueslo a
¡erder aqueIIa o¡orlunidad. Le haria ¡agar.


Una vez en Norlham¡lon, no fue dificiI conseguir Ia información que Ios
IIevaria hasla Liam Mcßean.
Irika nolaba un nudo en Ia garganla anle Ia soIa idea de lener que des¡edirse
de CeovuIf y esle no eslaba en me|ores condiciones.
II uIlimo dia de via|e habia resuIlado eI mas maraviIIoso de lodos, ¡ero ya
habian IIegado, y ninguno de Ios dos sabia que ¡asaria a conlinuación.
II hermano de Irika se haIIaba aIo|ado en Ia ¡osada mas grande y res¡elabIe
deI ¡uebIo. IIanlados anle eIIa, conlem¡Iando Ia fachada que conlaba con varias
¡Ianlas y am¡Iios venlanaIes, no lerminaban de decidirse a alravesar Ia ¡uerla.
HacerIo seria lerminar definilivamenle con aqueIIa Ioca avenlura en Ia que se habian
embarcado.
÷¿Y si ya se hubiera ido` ÷¡regunló CeovuIf ansioso, deseando que asi fuera.
Irika negó con Ia cabeza.
÷Se muy bien que aun eslara aqui. Si no, nunca me hubiera arriesgado a venir.
÷Inlonces lendre que agradecerseIo ÷conlesló sonriendo, a Ia vez que se
acercaba a eIIa. De|ó que sus dedos Ie acariciaran Ia cara ¡or uIlima vez.
IIIa Iadeó Ia cabeza y froló Ia me|iIIa conlra su mano, deseando ¡oder delener eI
liem¡o.
÷¿Irika` ÷La voz sonó sor¡rendida.
A CeovuIf Ie basló una mirada aI hombre que lenia delras ¡ara saber quien era.
II ¡eIo ro|o, Iigeramenle mas cIaro que eI de Irika y Ios o|os verdes, lan simiIares a
Ios de eIIa, Ie confirmaron que era su hermano.
Iarecia ¡oco mayor que eI mismo, ¡ero eI ¡eso de Ias res¡onsabiIidades habia
de|ado una hueIIa inconfundibIe en su sembIanle, haciendoIo ¡arecer mayor.
÷¡Liam! ÷griló eIIa, echandose a sus brazos.
÷¿Se ¡uede saber que haceis aqui` ÷¡regunló eI |oven, ¡ero su mirada seguia
cIavada en eI hombre que segundos anles acariciaba eI roslro de su hermana.
÷Han surgido cierlos ¡robIemas y me ¡areció convenienle venir a avisaros ÷
res¡ondió eIIa con naluraIidad.
÷¿Que ¡robIemas` ÷¡regunló, mirandoIa con eI ce|o fruncido.
÷Sera me|or que enlremos y os Io conlare lodo.
CeovuIf conlinuaba aIIi ¡arado, frenle a eIIos, sin saber muy bien que hacer.
Habia IIegado eI momenlo de se¡ararse, ¡ero se resislia a hacerIo. Des¡ues de lodo Io
que habian com¡arlido, no ¡odian lerminar asi, sin mas.
÷Irika ÷Ia IIamó aI ver que enlraba en Ia ¡osada lras su hermano.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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AI voIverse, ¡areció sor¡rendida ¡or Ia mirada angusliada de eI.
÷¿Os senlis maI` No leneis buen as¡eclo ÷di|o, acercandose.
÷No, yo. sim¡Iemenle queria.
÷Que lonla he sido. Con Ia emoción de ver a mi hermano, me he oIvidado de
vos. ÷Lo cogió de Ia mano y liró de eI.
÷Liam, os ¡resenlo a CeovuIf de Norvich. Ha sido mi saIvador y mi escoIla
duranle eI camino.
A eI no Ie ¡asó inadverlido eI geslo deI escoces, que, eIevando una ce|a, Io
esludiaba de arriba aba|o, deleniendose en Ias manos de ambos, que aun
¡ermanecian unidas.
÷CeovuIf, esle es mi hermano Liam, aunque ya os Io habreis imaginado,
¿verdad` ÷añadió diverlida, mirando cómo se conlem¡Iaban Ios dos hombres.
÷Creo que sera me|or que me vaya ÷señaIó CeovuIf relicenle÷. Tendreis
mucho de que habIar y mi comelido ya ha finaIizado.
÷No os ¡odeis ir ÷re¡Iicó eIIa, sin a¡arlar Ia mirada de Ios o|os azuIes deI que
habia sido su es¡oso ficlicio duranle unos dias.
÷¿Ior que no` ÷¡regunlaron Ios dos |óvenes a Ia vez.
In Ia voz de uno habia es¡eranza, en Ia deI olro, receIo.
÷Sera me|or que enlremos ÷indicó eIIa, meliendose en Ia ¡osada y de|andoIos
a Ios dos sor¡rendidos, mienlras una sonrisa lraviesa asomaba a sus Iabios.


Todo eslaba dis¡ueslo y en un ¡ar de dias em¡renderian Ia marcha.
Rheda se senlia reaImenle ansiosa ¡or ¡arlir. La ex¡eclaliva deI via|e, de voIver
a ver a su hermana y de ¡oder soslener en sus brazos aI hi|o de esla, Ia hacian eslar
de un magnifico humor, ¡or eI que ßavdevyn se senlia muy agradecido.
Aunque, desde hacia semanas, su es¡osa ¡arecia haberse ada¡lado ¡or fin a su
nueva vida, y soIia oirse su risa ¡or Ios ¡asiIIos deI casliIIo o su duIce voz enlonando
aIguna meIodia mienlras arregIaba Ias ¡Ianlas deI ¡arlerre. Conocia esa afición suya
a lararear, ¡orque siem¡re que ¡odia Ia observaba desde Ia muraIIa. Disfrulaba
conlem¡Iando su reIa|ada ¡oslura mienlras arrancaba Ias maIas hierbas o sembraba
Ias nuevas semiIIas que ese dia Ie hubiera com¡rado a aIguno de Ios buhoneros que
¡asaban ¡or eI casliIIo con sus mercancias. Olras veces se Iimilaba a lras¡Ianlar Ias
hermosas ¡Ianlas que aIguna mu|er de Ia aIdea Ie habia regaIado en aIguna de Ias
visilas que, |unlo con eI hacian aI ¡uebIo.
Rheda disfrulaba de esos ¡aseos, Ios aIdeanos gozaban de su ¡resencia y eI
comenzaba a senlirse eI hombre mas aforlunado deI mundo ¡or lenerIa a su Iado.
Y Ias noches |unlo a eIIa eran caIidas y excilanles. Ior fin aqueIIo comenzaba a
¡arecer un malrimonio y ßavdevyn no ¡odia mas que dar gracias aI cieIo ¡or eIIo.
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Y IIegó eI dia de Ia ¡arlida. No era un via|e demasiado Iargo, ¡ero habian
acordado saIir lem¡rano ¡ara a¡rovechar Ias horas de Iuz dis¡onibIes.
Iese a lodo, esa mañana, ßavdevyn habia abandonado eI Iecho anles que su
es¡osa, de|andoIa dormir un ralo mas.


Rheda se des¡erló con una am¡Iia sonrisa en Ios Iabios aI recordar que aI cabo
de ¡ocas horas se ¡ondrian en camino.
Mienlras se esliraba aun ba|o Ias manlas, su mirada voIó hacia eI sueIo, anle Ia
¡uerla. Ya era una coslumbre y sabia que aIIi eslaria es¡erandoIa, como cada
mañana, Ia ansiada nola.
Cierlo que Ia reIación con su es¡oso habia me|orado mucho, ¡ero no lerminaba
de ace¡lar que eI suyo fuera a ser un malrimonio sin amor. Ior eso, cada dia Ieia Ias
nolas que su admirador secrelo coIaba ba|o su ¡uerla como si fuera una ¡ersona
hambrienla anle un lrozo de ¡an recien horneado: disfrulando de cada ¡aIabra, de
cada Ielra. LIenandose eI corazón con eI afeclo de un desconocido y guardandose
¡ara si Ia necesidad de corres¡onder a ese amor.
No de|ó de sor¡renderIa que, a ¡esar de Ia lem¡rana hora, eI ¡a¡eI descansara
ya en su Iugar habiluaI.
SaIló fuera deI Iecho con un agiI movimienlo y en un segundo soslenia Ia nola
enlre Ias manos.
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Sus¡iró y voIvió a IeerIa. Ira una Iaslima que su es¡oso no fuera ca¡az de
decirIe cosas lan maraviIIosas como aqueIIa. II Ia lralaba con res¡elo y con
considerabIe ¡aciencia cuando su endiabIado genio hacia aclo de ¡resencia, ¡ero
nunca Ie dedicaba ¡aIabras liernas. Y Rheda Ias echaba en faIla.
Resignada, guardó Ia nola |unlo con Ias olras, sus ¡equeños lesoros.
La enlrada de Ihedra en eI cuarlo inlerrum¡ió sus caviIaciones.
÷ßuenos dias, Ihedra ÷di|o con voz canlarina.
÷Isla mañana se os ve muy conlenla ÷res¡ondió Ia mu|er, deI mismo humor.
÷Si, esloy enlusiasmada con eI via|e ÷ex¡Iicó, mienlras escogia un senciIIo
veslido de coIor marrón que Ie resuIlaria muy cómodo ¡ara eI lrayeclo.
Ihedra se acercó ¡ara ayudarIa.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 150 -
÷Sir ßavdevyn ya Io liene lodo dis¡ueslo. In cuanlo esleis Iisla, ¡arlireis.
÷Iues enlonces demonos ¡risa. Isloy deseando ¡onerme en marcha.
No lardó mucho en arregIarse y abandonar eI cuarlo a loda ¡risa.
Cuando IIegó aI saIón, Io enconlró vacio, lan sóIo un sirvienle es¡eraba ¡ara
servirIe eI desayuno.
Se senlia lan excilada que Ie cosló comer.
IinaImenle, consiguió lerminarseIo lodo y, con Ia ca¡a sobre eI brazo, saIió aI
¡alio de armas.
Habia una gran aclividad y lodo ¡arecia eslar ya a ¡unlo, ¡ero no veia a
ßavdevyn ¡or ningun Iado.
Iregunló a uno de sus hombres, que no su¡o decirIe dónde se haIIaba su
es¡oso.
Decidió enlrar a buscarIo. No queria ¡erder ni un segundo.
IrobabIemenle Io enconlraria en su esludio, uIlimando aIgun delaIIe con eI
adminislrador.
La habilación eslaba vacia, ¡ero Ios Iibros abierlos sobre Ia mesa Ie hicieron
su¡oner que habian eslado aIIi.
Con una sonrisa en Ios Iabios, se acercó ¡ara ¡onerIos en su Iugar. Sabia que a
ßavdevyn no Ie guslaba eI desorden. Se dis¡onia a cerrar uno de Ios lomos cuando
sus o|os se ¡osaron en Ias ¡aginas escrilas.
Sinlió cómo eI corazón Ie Ialia con fuerza denlro deI ¡echo y una oIeada de
re¡enlino caIor Ie recorrió eI cuer¡o aI reconocer Ia cuidada caIigrafia.
No cabia duda, ¡odria reconocer aqueIIa Ielra en cuaIquier ¡arle.
÷Islais aqui. ÷La voz de ßavdevyn a su es¡aIda Ie hizo dar un res¡ingo÷.
¿Os he asuslado`
÷¿Que` ÷Se senlia Iigeramenle mareada y no habia oido Io que Ie habia dicho.
÷¿Os enconlrais bien` Se os ve ¡aIida ÷di|o, acercandose a eIIa.
÷Si. ÷Traló de sonreir÷. TaI vez he comido demasiado ra¡ido y mi eslómago
se esla resinliendo ÷minlió, de|ando caer Ia la¡a deI Iibro que aun soslenia en Ia
mano÷. ¿Nos vamos`
÷¿Islais segura` Iodriamos relrasar.
÷No ÷conlesló con ra¡idez÷. Ya me encuenlro me|or. Debe de ser cosa de Ios
nervios.
Se encaminó hacia Ia ¡uerla, desde donde se voIvió ¡ara mirarIo aI ver que eI
no Ia habia seguido.
÷Isloy bien, de verdad.
No muy convencido, ßavdevyn fue lras eIIa y saIieron de Ia habilación. Iero
anles de que Rheda ba|ara aI ¡alio, Ia deluvo.
÷Is¡erad, lengo aIgo ¡ara vos. ÷Iareció un lanlo dece¡cionado aI no adverlir
en eIIa ni Ia mas minima curiosidad, ¡ero a ¡esar de eIIo Ia guio hasla su recamara.
Lady Rheda Io acom¡añó sin decir nada. Aun se senlia demasiado
conmocionada ¡or eI recienle descubrimienlo y no aIcanzaba a enlender ¡or que su
es¡oso Ia IIevaba de nuevo a Ia habilación cuando ya deberian eslar de camino.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 151 -
÷Ahi Io leneis ÷señaIó eI, a¡arlandose÷. Lo que me habiais ¡edido.
Ior unos segundos, se quedó sin ¡aIabras, era eI es¡e|o mas fino y me|or
lraba|ado que habia vislo nunca. Ira lan grande que ¡odia verse refIe|ada de ¡ies a
cabeza y Ia su¡erficie, ¡erfeclamenle ¡uIida, Ie devoIvia una imagen nilida y
¡erfecla. II marco melaIico eslaba lraba|ado con esmero, re¡u|ado y grabado con una
deIicadeza exlrema. Ira una obra digna de un rey.
÷Is. maraviIIoso ÷excIamó casi sin aIienlo÷. Gracias.
Se voIvió hacia eI y de¡osiló un caslo beso de agradecimienlo en su me|iIIa.
Luego, miró de nuevo eI exlraordinario es¡e|o que Ie habia regaIado y, con una Ieve
sonrisa en Ios Iabios, Ie di|o:
÷¿Nos vamos`
Sin es¡erar su res¡uesla, saIió aI ¡asiIIo de|ando lras de si a un confundido y
defraudado ßavdevyn. II no habia querido aguardar a que regresaran ¡ara
moslrarIe eI es¡e|o, y sabiendo Io mucho que Io deseaba, habia es¡erado una
res¡uesla mucho mas efusiva ¡or su ¡arle.
ReaImenle, Rheda se eslaba com¡orlando de una manera un lanlo exlraña.
Nunca hubiera ¡ensado que Ia ex¡eclaliva de voIver a ver a su famiIia Ia lraslornara
lanlo.
Resignado, siguió sus ¡asos. Cuando IIegó aI ¡alio de armas, eIIa ya monlaba su
yegua.


Su cabeza funcionaba a una veIocidad de verligo. Le ¡arecia im¡osibIe que eI
aulor de Ias nolas fuera Raid, ¡ero no habia olra ex¡Iicación ¡osibIe.
Sabia que ßavdevyn revisaba Ios Iibros, ¡ero eI que IIevaba Ias cuenlas era eI
adminislrador.
Nunca habria imaginado que aqueI hombre fuera ca¡az de senlir aIgo lan
¡rofundo ¡or eIIa.
Habian coincidido en conladas ocasiones, ¡ero nunca Ie habia dado Ia sensación
de que des¡erlara en eI mas que res¡elo.
Tras darIe muchas vueIlas, decidió que a su regreso habIaria con eI. No se senlia
dece¡cionada ¡or haber descubierlo a su admirador, ¡ero saber quien era cambiaba
Ias cosas, ya no se senliria iguaI aI Ieer aqueIIas ¡aIabras cargadas de amor y
admiración.
Mienlras ignoraba quien se Ias escribia era Iibre de fanlasear con eIIo, ¡ero
ahora ya no, saberIo Io cambiaba lodo.
÷Rheda ÷di|o ßavdevyn, que cabaIgaba a su Iado, observandoIa÷. ¿Islais
segura de que no os ocurre nada` ¿Ha sucedido aIgo que.`
÷No es nada, creedme. ÷Inlenló sonreir, ¡ero lan sóIo consiguió curvar
Iigeramenle Ios Iabios.
÷Aun eslamos a liem¡o de regresar ÷insislió eI con lono ¡reocu¡ado.
÷No, de verdad. Isloy deseando IIegar y conocer aI ¡equeño. ÷La idea de
enconlrarse con su famiIia Ia hizo oIvidarse momenlaneamenle de su
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 152 -
descubrimienlo. Y en esa ocasión una sonrisa sincera afIoró a sus Iabios.


In Norvich, Ia nolicia deI aIumbramienlo de Iady ShabeIIa se habia vislo
em¡añada ¡or olra mucho mas sor¡rendenle e ines¡erada: unos dias anles, CeovuIf
habia regresado aI casliIIo.
Sir DougaI se enconlraba en sus de¡endencias ¡rivadas, com¡robando eI eslado
de Ias cuenlas, cuando un criado corrió a informarIe de Ia IIegada de su hi|o.
Tuvo que hacer un gran esfuerzo ¡ara no saIir corriendo a ver con sus ¡ro¡ios
o|os Io que eI sirvienle Ie habia anunciado. Aun lenia que decidir si recibiria a
CeovuIf con un abrazo o con un buen goI¡e. Iero aI enlrar en eI saIón y ver Ia escena
que aIIi se desarroIIaba, consideró innecesario recurrir a Ia vioIencia.
Su es¡osa se eslaba encargando ya de soIlarIe un buen ra¡a¡oIvo aI muchacho,
sin lener en cuenla a Ia ¡are|a de desconocidos que, lras su hi|o, observaban Ia escena
enlre diverlidos y desconcerlados.
÷Sienlo que lengais que ¡resenciar eslo ÷se discuI¡ó sir DougaI acercandose a
eIIos, de|ando que su es¡osa acabara de des¡acharse a guslo. Le ¡arecia un ¡recio
muy ba|o des¡ues de Io que eI mismo IIevaba so¡orlando desde que eI chico habia
lenido Ia briIIanle idea de desa¡arecer sin de|ar raslro÷. Soy DougaI, eI ¡adre de
CeovuIf.
AI verIos mas de cerca, luvo Ia cerleza de que eran hermanos.
÷Liam Mcßean ÷res¡ondió eI ¡eIirro|o÷, eIIa es mi hermana Irika. Is¡ero
que nueslra ¡resencia no sea un inconvenienle.
÷In absoIulo, sois bienvenidos. ÷Miró hacia donde Rovena conlinuaba
regañando a su hi|o, y vio que Ia ex¡resión de su es¡osa se habia suavizado÷. No
creo que eslo dure mucho mas ÷afirmó, voIviendo a mirar a Ios invilados de
CeovuIf.
Sir DougaI habia acerlado y a¡enas unos momenlos des¡ues, Ia dama
eslrechaba enlre sus brazos a su vaslago.
÷Venid, madre ÷di|o CeovuIf lomandoIa de Ia mano y encaminandose hacia
Ia ¡are|a que ¡ermanecia de ¡ie |unlo a eI, un ¡oco a¡arlados÷. Quiero ¡resenlaros
a aIguien.
÷Vos y yo lendremos que manlener una charIa mas larde ÷anunció su ¡adre
con seriedad anles de darIe un fuerle abrazo.
÷Si, se que mereceis una ex¡Iicación. Iero ahora ÷se siluó |unlo a Ia chica, que
¡arecia aIgo mas nerviosa÷ quiero que conozcais a Irika Mcßean, mi ¡romelida.
La sonrisa que habia comenzado a asomar en eI roslro de Iady Rovena se
congeIó en su boca y ¡or ¡rimera vez en su vida, sir DougaI se quedó mudo ¡or Ia
sor¡resa.
÷Os adverli que no era buena idea ÷susurró angusliada Ia |oven aI ver Ia
ex¡resión desenca|ada de sus fuluros suegros.


ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 153 -
Tras conlarseIo lodo a Liam, que se sinlió lremendamenle agradecido a
CeovuIf ¡or haber ayudado a su aIocada hermana, Irika reconoció eslar enamorada
deI |oven y su inlención de des¡osarse con eI.
Ambos se quedaron casi lan anonadados como Ios ¡adres de su ¡romelido en
aqueIIos momenlos.
CeovuIf habia sido eI ¡rimero en reaccionar y, con una sonrisa IIena de
salisfacción y feIicidad, se habia acercado a eIIa.
÷Is un honor ¡ara mi ser eI eIegido.
Sus ¡aIabras, unidas a Ia suave risa que broló de Ia garganla de Irika,
lerminaron de descoIocar a Liam, que necesiló que Ie acIararan debidamenle eI lema.
Una vez Io hicieron, acordaron regresar cuanlo anles a Iscocia, ¡arando anles
en Norvich.


÷No quiero ¡arecer un enlromelido ÷di|o sir DougaI cuando, saIiendo de su
asombro, recu¡eró eI habIa÷, ¡ero ¿no os ¡arece un ¡oco. ¡reci¡ilado`
÷Hi|o mio ÷musiló Iady Rovena÷, yo creia que.
÷Madre, mas larde os Io ex¡Iicare lodo ÷¡romelió eI, ¡osando una mano
sobre su hombro÷. Iadre, no os anguslieis, sabemos que hay cierlos delaIIes que
soIvenlar, ¡ero no ¡odia es¡erar ¡ara ¡resenlaros a Irika.
÷ßueno, no ¡uedo negar que ha sido una sor¡resa, ¡ero si eso es Io que deseais
y os hace feIiz, no lengo nada que ob|elar ÷manifesló sir DougaI moslrando su
conformidad.
÷¡Señor!, ¡ero que desconsiderados somos ÷excIamó Iady Rovena
horrorizada÷. Os hemos lenido aqui de ¡ie, sin ofreceros ni una lrisle |arra de vino.
Se a¡resuró a guiarIos a Ia mesa que dominaba eI saIón, a Ia vez que hacia señas
a uno de Ios criados.
Como adeIanlo, CeovuIf y Irika Ies ofrecieron una versión reducida de su
¡equeña avenlura, y cuando lerminaron, sir DougaI y su es¡osa ya eslaban
lolaImenle convencidos deI amor que exislia enlre Ios |óvenes.
Lady Rovena no ¡udo evilar derramar aIgunas Iagrimas de emoción. Su
¡equeño se des¡osaria y eIIa ya no lendria de quien ¡reocu¡arse.
÷No os a¡ureis, madre, os daremos muchos nielos ¡ara que no os consumais
de aburrimienlo.
÷¿Muchos` ÷excIamó Irika con Ios o|os muy abierlos, ¡rovocando Ia risa de
Ios ¡resenles.
÷ßueno, unos ¡ocos ÷reclificó CeovuIf dandoIe un beso en Ios Iabios, sin
im¡orlarIe que lodos Ios esluvieran mirando.


Sir Idric habia IIegado hacia una hora aI Iugar deI encuenlro, donde Io
es¡eraban Ios hombres que habia conlralado.
Todos eIIos lenian un as¡eclo de¡IorabIe y no Ie suscilaban Ia menor confianza,
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 154 -
¡ero eran Ios indicados ¡ara Ia larea que lenian enlre manos.
÷¿Islais seguros` ¿Quien os ha dado esa información` ÷Ie ¡regunló aI
cabeciIIa deI gru¡o.
÷DeI lodo, mi señor ÷res¡ondió eI inler¡eIado con una mueca desagradabIe
que ¡relendia ser una sonrisa÷. No es un secrelo que sir ßavdevyn y su es¡osa
¡Ianeaban esle via|e, y ¡or unas cuanlas monedas ÷guiñó un o|o mienlras seguia
habIando÷ y aIgo mas, siem¡re hay una moza dis¡uesla a dar delaIIes.
÷Is¡eremos que esleis en Io cierlo, si no, lodos nueslros esfuerzos seran en
vano.
÷Descuidad, esla lodo dis¡ueslo. Los sor¡renderemos aI alardecer y no Ies
dara liem¡o a reaccionar. ÷Se Io veia muy seguro de si mismo y era evidenle que
disfrulaba con aqueI li¡o de cosas.
÷Recordad que sir ßavdevyn ha de ¡ermanecer con vida y Ia muchacha.
lambien.
In reaIidad, Ias cosas serian mas faciIes si eIiminaba a su hermano, ¡ero no era
Io que queria. Ademas, no ¡odia arriesgarse, cabia Ia ¡osibiIidad de que Ia ¡equeña
ar¡ia esluviera embarazada, y enlonces eslaria como aI ¡rinci¡io. Aunque lambien
¡odria malarIos a Ios dos y asi heredarIo lodo sin lener que esforzarse Io mas
minimo.
Desechó Ia idea con un Ieve movimienlo de cabeza. Seria me|or a|uslarse aI ¡Ian
originaI.
Ademas, ¡referia ¡oder disfrular eI momenlo en que ßavdevyn se viera
derrolado, humiIIado y des¡o|ado de lodas sus ¡ro¡iedades.
ßealriz lenia una menle ¡rodigiosa, sin eIIa nunca habria eIaborado un ¡Ian lan
¡erfeclo.
Todo seria suyo y ßavdevyn, si seguia vivo aI finaI deI lorneo, se veria
obIigado a comenzar de cero, como lendria que haber hecho Idric de no ser ¡or
ßealriz.
Duranle años, habia lralado de reconciIiarse con Ia idea de que era eI segundo
hi|o, y lralado de ace¡lar su deslino, ¡ero conocer a ßealriz Ie habia abierlo Ios o|os y
eI resenlimienlo hacia su hermano y su ¡osición habia ido creciendo en su inlerior,
em¡eoró des¡ues deI enfrenlamienlo que luvieron ¡or causa de Rheda.
Iero ¡or fin habia IIegado eI momenlo de cobrarse lodas Ias ofensas,
ßavdevyn ¡agaria un aIlo ¡recio ¡or lodas. Lo venceria Iim¡iamenle, deIanle de
lodo eI mundo y asi eI ¡asaria a ser eI gran señor que siem¡re habia soñado.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 155 -

%()*+,-. 07
A ¡esar de Ia ¡aIidez que aun veia en eI sembIanle de su es¡osa, ßavdevyn no
voIvió a insislir.
Habia cabaIgado a su Iado, guardando siIencio Ia mayor ¡arle deI lrayeclo.
Ace¡laria su ¡aIabra y creeria que su eslado era ¡rovocado ¡or Ios nervios.
Tam¡oco se Ie ocurria olro molivo ¡ara aqueI com¡orlamienlo, asi que decidió
de|arIo correr. Si habia aIgo que Ia ¡reocu¡ara, larde o lem¡rano se enleraria. A
diferencia de eI, Rheda era inca¡az de guardarse Ias cosas ¡ara si.
Islaba oscureciendo y ¡ensó que seria un buen momenlo ¡ara delenerse y
acam¡ar ¡ara comer aIgo y ¡asar Ia noche.
Se dis¡onia a dar Ia orden, cuando unos grilos ensordecedores ¡erlurbaron Ia
lranquiIidad de Ia comiliva. In cueslión de segundos, fueron asaIlados y rodeados
¡or un gru¡o de hombres que ¡arecian saIidos de Ia nada. Anles de ¡oder
reaccionar, uno de eIIos cayó sobre eI, derribandoIo deI cabaIIo.
Ironlo eI camino se convirlió en un aulenlico cam¡o de balaIIa, donde grilos,
órdenes y sonido de es¡adas se enlremezcIaban, creando una meIodia infernaI.
Un grilo agudo sobresaIió ¡or encima de aqueIIa cacofonia.
÷¡Rheda! ÷ßavdevyn lraló de ir en su ayuda, ¡ero su conlrincanle cargó
conlra eI im¡idiendoIe IIegar a su ob|elivo. SóIo consiguió ver cómo olro de Ios
asaIlanles se a¡oderaba de Ias riendas de Ia yegua y arrancaba a su es¡osa deI Iomo
deI animaI, arraslrandoIa lras eI en dirección aI bosque.
Invadido ¡or Ia furia cargó conlra su adversario hasla acabar con eI de una
manera Iim¡ia y ra¡ida y corrió deses¡erado hacia eI gru¡o de arboIes ¡or donde
habia vislo desa¡arecer a su es¡osa. Iodia senlir Ia sangre goI¡eando con vioIencia
denlro de su cabeza y su corazón Ialiendo desenfrenado. Lo malaria sóIo ¡or eI
hecho de haber osado ¡oner sus sucias manos sobre Rheda. Y si eIIa sufria aIgun
daño, Io lorluraria hasla que eI mismo rogara ¡or su muerle, ¡ues eslaba dis¡ueslo a
des¡eIIe|arIo vivo.


Sus esfuerzos ¡or Iibrarse de su ca¡lor eran inuliIes, eI hombrelón Ia habia
cargado sobre su hombro y corria enlre Ios arboIes sin a¡enas nolar sus ¡uñelazos.
La su|elaba ¡or deba|o de Ias rodiIIas, evilando asi que ¡alaIeara. Traló sin exilo
de asirse a aIguna rama en un deses¡erado inlenlo ¡or delener eI ra¡ido avance, o
¡or Io menos desequiIibrar aI hombre, ¡ero Io unico que consiguió fue des¡eIIe|arse
Ias manos.
÷¡¡RHIIDA!!
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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II grilo Ie IIegó desde Ie|os, ¡reñado de deses¡eración y anguslia. Conlagiada
deI doIor que se adivinaba en eI, griló a su vez:
÷¡¡ßavdevyn!!
Iero esle no IIegó a oirIa, uno de Ios asaIlanles Io habia seguido hacia Ia
es¡esura y a lraición, ¡or Ia es¡aIda, Ie habia dado un fuerle goI¡e en Ia cabeza que
Io sumió en Ia negrura de Ia inconsciencia.


Cuando ßavdevyn voIvió a abrir Ios o|os, vio que se haIIaba nuevamenle aI
borde deI camino de lierra. Traló de incor¡orarse, ¡ero eI doIor que sinlió en Ia
cabeza se Io im¡idió, obIigandoIo a ¡ermanecer lumbado.
÷Mi señor, sir ßavdevyn. ÷La voz a su Iado Ie sonó famiIiar÷. Gracias a Dios
que eslais bien.
Abrió des¡acio Ios o|os y se enconlró con Ia mirada ¡reocu¡ada de uno de sus
hombres.
÷Rheda ÷fue Io ¡rimero que di|o, lralando de incor¡orarse de nuevo, aunque
con mayor ¡recaución÷. ¿La habeis enconlrado`
Se IIevó Ia mano a Ia nuca, donde ¡arecia haberseIe lrasIadado eI corazón, ¡or
Ia manera doIorosa en que senlia ¡aI¡ilar Ia zona.
÷Lo sienlo, mi señor, han sido muy ra¡idos. Cuando hemos saIido lras eIIos,
habian desa¡arecido ya en eI bosque.
Tanlo Ia voz como Ia ex¡resión deI |oven refIe|aban eI ¡esar que senlia.
÷Hemos de ir en su busca. ÷Traló de ¡onerse en ¡ie, ¡ero se senlia mareado y
eI doIor voIvió a inlensificarse.
÷Me lemo que a eslas horas no Iograriamos nada y hay varios hombres
heridos. Vos mismo no eslais en condiciones.
Las ¡aIabras deI cabaIIero Ie hicieron darse cuenla de que ya era de noche.
÷Teneis razón. Descansaremos unas horas y en cuanlo amanezca y lengamos
Iuz suficienle, Ie seguiremos Ia ¡isla.
÷Mi señor. ÷Olro de Ios hombres se acercó co|eando hasla donde ßavdevyn
se enconlraba÷. Han de|ado eslo cIavado en un arboI ÷di|o, señaIando eI Iugar con
un ra¡ido geslo de Ia cabeza.
II lendió Ia mano y cogió eI ¡a¡eI.
Con dificuIlad, se ¡uso en ¡ie y se acercó a Ia hoguera que sus hombres ya se
habian encargado de encender. Comenzó a Ieer.
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MaIdi|o ¡ara sus adenlros. AqueIIos maI nacidos seguramenle querian ¡edir un
rescale ¡or Rheda.
Conlinuó Ieyendo con Ias mandibuIas a¡reladas y Ios o|os IIenos de odio.
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A¡reló eI ¡uño con fuerza arrugando eI ¡a¡eI anles de arro|arIo aI fuego.
Malaria con sus ¡ro¡ias manos aI desgraciado que habia osado ¡oner en ¡eIigro Ia
vida de Rheda.
÷¡Mi cabaIIo! ÷griló.
÷Iero mi señor, no eslais en condiciones.
÷He dicho que me lraigais eI cabaIIo ÷voIvió a grilar.
Sor¡rendido ¡or su eslaIIido de furia, eI |oven cabaIIero se a¡resuró a cum¡Iir
Ias órdenes. }amas habia vislo a sir ßavdevyn fuera de si y, cierlamenle, no era aIgo
que quisiera ver muy a menudo.
Su as¡eclo, en generaI amenazanle, en esos momenlos se habia vueIlo
alerrador.
÷Los que esleis en condiciones vendreis conmigo ÷di|o÷. Los demas regresad
aI casliIIo en cuanlo amanezca.
Cinco minulos mas larde, gaIo¡aba rumbo a Leicesler.
ßavdevyn a¡enas ¡ercibia eI doIor de Ia nuca, Ia furia que Io cegaba no Ie
¡ermilia senlir mas que un odio desmedido hacia quienes habian osado arrebalarIe a
su es¡osa.
Habia ¡erdido eI dominio de si mismo y se senlia como si miI demonios
hubieran irrum¡ido en su cuer¡o y lomado eI conlroI.
SóIo con que un sim¡Ie rasguño dañara Ia deIicada ¡ieI de Rheda, acabaria
hasla con eI uIlimo de aqueIIos baslardos y se Ios echaria como aIimenlo a Ios cerdos.
No Ie im¡orlaban Ias lierras ni eI casliIIo, nada en aqueIIos momenlos Ie ¡arecia
mas im¡orlanle que Ia vida de su es¡osa.
Rezó ¡ara que no se Ie ocurriera dar rienda sueIla a su Iengua. Iso ¡odria
lerminar con Ia ¡aciencia de Ios hombres que se Ia habian IIevado, y no queria ¡ensar
en que serian ca¡aces de hacerIe.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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%()*+,-. 18
DeI hombro deI granduIIón, ¡asó aI Iomo de un cabaIIo. La ¡oca deIicadeza con
que aqueI brulo Ia arro|ó sobre eI animaI Ia hizo soIlar eI aire de goI¡e, a Ia vez que
¡roferia un grilo ahogado.
A ¡esar deI im¡aclo, fue conscienle de que en esos momenlos nadie Ia su|elaba
y lan de ¡risa como ¡udo, se de|ó resbaIar aI sueIo.
No habia dado ni dos ¡asos cuando unas grandes manos voIvieron a alra¡arIa.
÷No me deis ¡robIemas o lendre que alaros ÷Ia amenazó su ca¡lor, con cara
de ¡ocos amigos.
÷Tened ¡or seguro que voIvere a inlenlarIo, ¡edazo de animaI ÷Ie es¡eló eIIa
mienlras era arraslrada de nuevo hacia eI cabaIIo.
÷Gracias ¡or Ia adverlencia, asi me ahorrare eI lraba|o de correr lras vos.
Rheda sinlió ganas de darse de cabezazos aI verIo sacar una soga de una de Ias
aIfor|as. ¿Cuando a¡renderia a lener Ia boca cerrada`, se recriminó.
In ¡ocos minulos, eslaba de nuevo alravesada sobre eI Iomo deI cabaIIo, ¡ero
esla vez alada de ¡ies y manos.
Con una de sus manazas sobre Ia es¡aIda de eIIa, eI mercenario em¡rendió Ia
marcha.
Le ¡areció que lardaban una elernidad en IIegar a Io que ¡arecia ser eI
cam¡amenlo de aqueI hala|o de lruhanes.
AI IIegar, con Ia misma deIicadeza que habia demoslrado hasla eI momenlo, su
ca¡lor liró de eIIa ¡ara ba|arIa deI cabaIIo.
No su¡o si ¡or oIvido o inlencionadamenle, ¡ero no Ia desaló anles de de|arIa
en eI sueIo, Io que Ia hizo caer direclamenle de bruces.
Una maIdición esca¡ó de su garganla mienlras lralaba en vano de ¡onerse en
¡ie.
÷Que Iengua|e lan ¡oco refinado ¡ara una dama de vueslra aIcurnia.
La voz, lan famiIiar, Ia hizo oIvidar sus inlenlos ¡or Ievanlarse y aIzó Ia visla.
In reaIidad no Ia sor¡rendió enconlrarse con Ia burIona mirada coIor mieI.
÷¿Que significa lodo eslo` ¿Ior que nos habeis alacado` ¿Ior que me habeis
lraido aqui` ÷Las ¡regunlas comenzaron a saIir de su boca de forma alro¡eIIada.
÷ReIa|aos, cuñada, os enlerareis de lodo a su debido liem¡o.
÷Os malare anles de de|ar que me ¡ongais una mano encima ÷Ie es¡eló eIIa,
manifeslando Ia rabia que buIIia en su inlerior.
÷No dudo que Io inlenlariais, ¡ero sienlo desiIusionaros: no lengo Ia menor
inlención de ¡oneros ni un dedo encima.
AI ver Ia confusión refIe|ada en eI roslro de Rheda, soIló una desagradabIe
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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carca|ada.
÷Inlonces, no enliendo ¡ara que me habeis lraido aqui. ÷Se senlia reaImenle
confusa.
÷La ¡aciencia no es una de vueslras virludes, ¿verdad`
Idric Ie hizo una señaI a uno de Ios hombres y esle se acercó y, Ievanlando a Ia
|oven sin ningun miramienlo, Ia cargó como a un coslaI de grano en un carro que se
enconlraba lras eIIos.
÷ßavdevyn os malara ÷di|o eIIa, fuIminandoIo con Ia mirada y
demoslrandoIe lodo eI des¡recio que senlia.
Un ¡equeño escaIofrio recorrió Ia es¡aIda de Idric aI oir esas ¡aIabras, ¡ero no
de|ó que Rheda viera su lurbación.
÷Ta¡adIe Ia boca o lerminare eslranguIandoIa y arrancandoIe esa maIdila
Iengua de vibora.
Casi Ie daba Iaslima su hermano, verdaderamenle, eI rey no Ie habia hecho
ningun favor aI escogerIe es¡osa.
De|ó a sus hombres con Ia |oven y fue en busca deI cabeciIIa.
÷¿De|asleis Ia nola a Ia visla`
÷Si, mi señor. Todo se hizo segun eI ¡Ian.
÷ßien, ¡ongamonos en marcha, no lenemos demasiado liem¡o.
Idric se acercó de nuevo aI carro y, cogiendoIe con rudeza Ia cara con una de
sus manos, Ie advirlió:
÷Si a¡reciais en aIgo Ia vida de vueslro es¡oso y Ia vueslra, ¡ermanecereis
caIIada y quielecila ba|o Ia ¡a|a. ÷II ce|o fruncido de eIIa Io hizo reir÷. ¿Que ¡a|a`
÷¡regunló en su Iugar y Ie dedicó una de sus encanladoras sonrisas, aunque a
Rheda ya no Ie ¡roducian eI efeclo de meses alras÷. Isla ¡a|a.
Tan ¡ronlo como lerminó de habIar, un monlón de hierba seca Ie cayó encima.
Se removió nerviosa, Ie coslaba res¡irar.
÷Islaos quiela de una maIdila vez o lerminare con vos aqui mismo.
A ¡esar de que Ios grilos Ie IIegaban amorliguados, aIgo en eI lono de su
amenaza Ia hizo darse cuenla de que no bromeaba. Islaba segura de que Idric seria
ca¡az de malarIa sin eI mas minimo remordimienlo.
Con movimienlos Ienlos, lraló de coIocarse de Iado ¡ara que Ias hierbas no Ie
la¡aran Ia nariz y ¡oder ins¡irar un ¡oco mas de aire.
No enlendia nada de Io que eslaba ¡asando. Idric ¡arecia haberse vueIlo Ioco.
¿Que buscaba conseguir con lodo aqueIIo`
Comenzaba a senlirse alerrada, Ia amenaza ¡roferida conlra su vida y Ia de su
es¡oso no ¡arecia ninguna broma.
Ademas de Ia incómoda ¡oslura y de Ias dificuIlades que lenia ¡ara res¡irar, Ia
anguslia que senlia no me|oraba Ia siluación. Un sinfin de ¡regunlas ¡ara Ias que no
lenia res¡uesla Ia alormenlaban.
In su cabeza aun sonaba eI desgarrador grilo de ßavdevyn IIamandoIa. La
deses¡eración ¡or haberse vislo a¡arlada de su Iado de aqueIIa manera lan brusca,
|unlo con eI lemor de que aIgo ¡udiera sucederIe ¡or su causa, lerminó de borrar Ios
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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uIlimos reslos de cora|e que Ia habian manlenido hasla eI momenlo, haciendo que Ias
Iagrimas comenzaran a brolar, siIenciosas, de sus o|os cerrados.


Si eI via|e sobre Ia gru¡a deI cabaIIo de su ca¡lor Ie habia ¡arecido Iargo, eI
liem¡o lranscurrido en Ia carrela se Ie hizo inlerminabIe.
Inlumecida ¡or Ia ¡oslura y Ias sogas que Ie Iaceraban Ias muñecas y Ios
lobiIIos, se senlia desfaIIecer.
Irocuraba de|arse IIevar ¡or eI sueño, ¡ero eI conlinuo lraqueleo deI carro no Ie
faciIilaba Ia larea, se des¡erlaba a cada momenlo y, so¡orlando eI doIor que senlia
¡or lodo eI cuer¡o, se de|aba vencer ¡or eI IIanlo una vez y olra.
Siem¡re se habia considerado fuerle, ¡ero aqueIIa siluación Ia su¡eraba,
convirliendoIa en una mu|er alerrorizada.
La incerlidumbre de Io que vendria a conlinuación era Io que mas Ia
angusliaba.
Iodia oir Ias voces de Ios hombres que conducian eI carro, ¡ero Ie coslaba
enlender sus ¡aIabras y Ias ¡ocas que fue ca¡az de ca¡lar no Ie acIaraban Ia
siluación.
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CabaIgaron sin descanso hasla IIegar a Leicesler.
Se senlia enIoquecer anle Ia soIa idea de que aIgo ¡udiera sucederIe a Rheda.
No sabia si Ios secueslradores Ia IIevarian con eIIos hasla aIIi o Ia manlendrian
relenida en aIgun olro Iugar hasla que eI se enfrenlara aI desconocido en Ia |usla.
Lo que no Iograba com¡render, ¡or mucho que ¡ensara en eIIo, era que molivo
lenian quienes fueran ¡ara hacerIo ¡arlici¡ar en eI lorneo. Si querian sus lierras, Ies
hubiera baslado con ¡edirIas como rescale, sin lener que re¡resenlar aqueIIa
comedia. ¿Que ganaban con eIIo`
Aun no habia recibido inslrucciones, ¡ero de Io que si eslaba seguro era deI
gran esfuerzo que lendria que hacer ¡ara no deslrozar a su adversario en cuanlo Io
luviera deIanle.
SóIo Ia seguridad de Rheda ¡odria ¡oner freno a Ia furia que senlia buIIir en su
inlerior.
A su IIegada, habia lralado de averiguar quienes serian Ios ¡arlici¡anles, ¡ero
saber eso no Ie sirvió de mucho.
Iruslrado y lolaImenle fuera de si, ¡aseaba de un Iado a olro como un animaI
en|auIado. Sucio, agolado y desconlroIado. VerIo asi, hacia que sus hombres se
manluvieran a¡arlados de su camino. }amas Io habian vislo ¡erder eI conlroI sobre si
mismo de aqueIIa manera. II, que hasla en Ias ¡eores conliendas se manlenia
im¡asibIe y con Ia ¡oslura erguida, ahora lenia eI geslo desenca|ado y Ios hombros se
Ie hundian hacia adeIanle ¡or Ia ¡reocu¡ación y Ia incerlidumbre. Nunca anles
habian vislo refIe|adas en su sembIanle lanlas emociones como en aqueIIos
momenlos.
A¡enas habia amanecido cuando un muchacho, casi un niño, se acercó con
lemor y Ie enlregó una misiva.
Anles de que ¡udiera ¡regunlarIe quien Ia enviaba, eI chico habia saIido
corriendo, quiza asuslado ¡or Ia fiera ex¡resión que vio en eI.
La nola Ie indicaba cuando debia ¡arlici¡ar y dónde enconlraria una armadura
de Ia que hacer uso si asi Io deseaba. Iero no mencionaba Ia idenlidad de su rivaI.


II aIivio aI verse Iibre de loda aqueIIa ¡a|a que lenia encima Ie duró ¡oco. In eI
momenlo en que liraron de eIIa ¡ara ba|arIa deI carro, lodo su cuer¡o ¡rolesló,
¡rovocandoIe un doIor lan grande que Rheda lemió desmayarse.
÷Su¡ongo que lendreis hambre.
La voz de Idric se abrió camino en su cabeza, ¡or enlre Ios lerribIes ¡inchazos
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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que su cuer¡o eslaba sufriendo aI voIver a moverse.
Inlenló fi|ar Ia visla en eI sonrienle roslro que lenia deIanle. Su cuñado ¡arecia
haber recu¡erado eI buen humor.
Aunque eIIa no ¡odia res¡onder, ¡ues conlinuaba amordazada, lam¡oco quiso
darIe Ia salisfacción de demoslrarIe Io agolada, doIorida y fameIica que eslaba. Traló
de manlenerse Io mas digna ¡osibIe, a ¡esar de enconlrarse lumbada en eI sueIo.
÷Si me ¡romeleis ¡orlaros bien, os quilare Ia mordaza y os Iiberare de Ias
aladuras.
Casi sonaba amabIe.
Rheda lenia ganas de mandarIo aI infierno, ¡ero su deseo de verse nuevamenle
Iibre se anle¡uso y asinlió con Ia cabeza con un geslo de derrola que ¡areció
salisfacer a Idric, a |uzgar ¡or Ia suave risa que esle de|ó esca¡ar.
II mismo se agachó a su Iado y desaló Ias sogas.
Un gemido, mezcIa de doIor y aIivio, saIió invoIunlariamenle de su garganla.
÷Ya no se os ve lan arroganle, mi querida niña.
Y, aclo seguido, liró de eIIa, arraslrandoIa hacia eI inlerior de una gran lienda
monlada enlre un gru¡o de arboIes, aI resguardo de ¡osibIes miradas curiosas.
Rheda abrió Ios o|os como ¡Ialos aI enconlrar aIIi a Iady ßealriz.
÷¿Vos lambien formais ¡arle de lodo eslo` ÷¡regunló con Ia voz ronca ¡or Ias
horas ¡asadas en siIencio, y nolando Ia garganla seca a causa de Ia sed.
÷¿De quien creeis que ha sido Ia idea` ÷Iue Idric quien res¡ondió, mienlras
su es¡osa Ia miraba con aire de su¡erioridad, examinandoIa con descaro.
÷Sinceramenle, no se que ha ¡odido ver ßavdevyn en vos ÷di|o finaImenle
Ia |oven con lono des¡eclivo.
÷Os recuerdo que fue eI rey quien me escogió, ßavdevyn no.
La sincera carca|ada de ßealriz Ia hizo delenerse, y Rheda casi Io agradeció,
¡ues si bien su Iengua insislia en manlener su inde¡endencia, su garganla
conlinuaba que|andose ¡or eI esfuerzo que Ie su¡onia habIar.
÷¿Sois reaImenle asi de ingenua o eslais lralando de lomarme eI ¡eIo` ÷
¡regunló, nolando Ia evidenle ronquera de su ¡risionera÷. Yo vi cómo os miraba,
ademas, va a enlregar lodas sus ¡ro¡iedades ¡ara saIvaros. Creo que eso quiere decir
aIgo, ¿no os ¡arece`
÷¿Ise es eI rescale que habeis ¡edido` ¿Sus ¡ro¡iedades` Nunca os Ias dara ÷
di|o convencida. IncIuso Ie dieron ganas de reir anle Ia lor¡eza de Ia ¡are|a. No creia
que su es¡oso Ia a¡reciara lanlo como ¡ara renunciar a lodos sus bienes. Los doIores
que Ia habian marlirizado hasla eI momenlo ¡arecian haber desa¡arecido anle su
eslu¡or. No daba credilo a Io que eslaba oyendo, y eso Ia hizo oIvidarse
momenlaneamenle de su sufrimienlo.
÷No sóIo nos Ias enlregara, sino que lambien se de|ara vencer en Ia |usla que
lendra Iugar esla larde.
÷¿Una |usla` No enliendo.
AqueIIos dos eslaban reaImenle Iocos, ßavdevyn nunca se de|aria embaucar de
aqueIIa manera.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
- 163 -
÷Un ca¡richo de mi es¡oso ÷conlesló ßealriz encogiendose de hombros÷.
Ademas de quedarse con lodo, quiere disfrular humiIIando a su hermano.
÷Iero ¿¡or que`
÷Iorque eI liene Io que yo deseo ÷res¡ondió Idric. La sonrisa habia
desa¡arecido de su cara y su ex¡resión se habia lornado Iigeramenle crueI÷. Todo
ha sido siem¡re ¡ara eI. No es |uslo que ¡or ser eI menor a mi no me corres¡onda
nada. Todo habria sido mas faciI si vos no hubierais a¡arecido. TaI vez un ¡equeño y
desaforlunado accidenle Io hubiera eIiminado de mi camino, ¡ero Io habeis
eslro¡eado lodo, ¡or vueslra cuI¡a me ha humiIIado ex¡uIsandome deI casliIIo.
÷Vos os Io buscasleis ÷lraló de |uslificar a su es¡oso, horrorizada anle Ias
¡aIabras que acababa de oir.
¿ReaImenle Idric hubiera malado a su hermano ¡ara quedarse con lodo` II
lemor ¡or Ia seguridad de ßavdevyn aumenló, encogiendoIe eI eslómago hasla
hacer que Ie doIiera.
÷Iuede ser ÷res¡ondió eI |oven reslandoIe im¡orlancia÷, ¡ero ahora Io
reaImenle im¡orlanle es que Io vencere y me quedare con lodo. Sera eI quien se vea
obIigado a ganarse Ia vida y quien lenga que conseguir un nuevo hogar. Sera
diverlido ver cómo Io inlenla.
÷Acudiremos aI rey. II os obIigara a devoIver Ias lierras ÷re¡Iicó en un
inlenlo inuliI de ver si enlraban en razón.
÷Seria vueslra ¡aIabra conlra Ia nueslra, des¡ues de que lodo eI mundo vea
que Ie gano Iim¡iamenle. Ademas, me asegurare de que no se Ie ocurra laI cosa o vos
¡agareis Ias consecuencias.
÷Sois des¡reciabIe ÷di|o eIIa a faIla de me|ores argumenlos con que delener
aqueI ¡Ian descabeIIado.
÷Si, creo que ya me Io habeis dicho. Y ahora, si no quereis que os vueIva a
amordazar, cerrad Ia boca y ¡orlaos bien. Iensad que Ia vida de ßavdevyn aun
¡ende de un hiIo.
Luego se voIvió hacia su es¡osa, que ¡arecia muy diverlida con aqueIIa
siluación.
÷Si os causa ¡robIemas, ya sabeis Io que leneis que hacer.
÷Iodeis ir lranquiIo. ÷Le dedicó una sonrisa casi feIina÷. Yo me ocu¡are de
eIIa.
Salisfecho, Idric saIió de Ia lienda de|andoIas soIas.


÷¿ReaImenle ¡ensais que ¡odreis IIevar a cabo esle ¡Ian` ÷se arriesgó a
¡regunlar, aunque sabia cuaI seria Ia res¡uesla.
÷Si. De hecho, en unas horas lodo habra lerminado. ÷ßealriz guardó siIencio
unos minulos ¡ara Iuego conlinuar, ¡ero ¡arecia mas bien que habIara ¡ara si misma
que ¡ara su rehen÷. Yo hubiera ¡referido eIiminarIo, ¡ero ya que Idric ¡arece lan
em¡eñado en vengarse.
÷¿Y eslais segura de que mi es¡oso acudira` ÷Necesilaba saber, casi rezaba
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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¡ara que ßavdevyn no a¡areciera, aunque eso Ie coslara Ia vida a eIIa.
÷Hace horas que Io ha hecho ÷conlesló Ia olra sim¡Iemenle, de|andose caer
des¡reocu¡ada en una de Ias bulacas que habia denlro de Ia lienda.
÷¿Isla aqui` Quiero decir, ¿eslamos.`
Con una sonora carca|ada, ßealriz lerminó Ia frase.
÷¿In eI mismo Iugar` Ior su¡ueslo. Aunque nosolras nos haIIamos Io baslanle
aIe|adas deI lorneo ¡ara que no ¡ueda enconlraros.
Su es¡oso eslaba aIIi fuera, en aIguna ¡arle. La cabeza de Rheda se ¡uso a
funcionar a loda veIocidad. Tenia que enconlrar Ia manera de esca¡ar y avisarIo.
Librarse de ßealriz no seria demasiado ¡robIema. Isla era mas aIla que eIIa,
¡ero a ¡esar de Io maguIIado que senlia eI cuer¡o, creia que ¡odria ingeniarseIas. Sin
embargo, debian de eslar fuera Ios secuaces de Idric y eso ya Ie su¡onia un ¡robIema
mayor aI que no sabia cómo enfrenlarse.
÷Necesilo hacer mis necesidades ÷di|o des¡ues de un buen ralo. Quiza eso Ie
¡ro¡orcionara Ia o¡orlunidad que necesilaba y, como minimo, Ie serviria ¡ara
observar eI lerreno.
ßealriz Ia miró con sus¡icacia unos segundos, ¡ero des¡ues di|o:
÷Isla bien. Avisare a uno de Ios hombres. Y no hagais ninguna lonleria.
La vio saIir de Ia lienda y regresar casi aI momenlo seguida ¡or uno de Ios
malones de Idric.
÷II os acom¡añara ÷di|o, señaIando aI hombre con Ia cabeza mienlras voIvia
a lomar asienlo en eI siIIón.
÷¿Irelendeis que Io haga deIanle de eI`
÷¿Irelendeis que os de|e ir soIa` ÷conlesló Ia |oven con eI mismo lono de
increduIidad.
÷Vamos ÷di|o eI hombre÷, y sin hacer lonlerias.
A regañadienles y medio renqueando, Rheda saIió de Ia lienda lras su
guardian.
Ichó un ra¡ido vislazo a su aIrededor.
Se haIIaban en medio de un bosque, ¡ero no debian de eslar muy Ie|os deI Iugar
donde se ceIebraba Ia |usla, ¡orque Ios grilos y Ios a¡Iausos se oian con baslanle
nilidez.
TaI vez ¡udiese inlernarse enlre Ios arboIes e inlenlar des¡islar a su guardian.
Iero sus ¡Ianes se vieron fruslrados cuando, ¡ocos ¡asos mas aIIa, eI hombre di|o:
÷Haced Io que lengais que hacer delras de ese malorraI ¡ara que ¡ueda
leneros conlroIada.
÷Necesilo inlimidad ÷¡rolesló eIIa÷. No ¡odre hacerIo con vos mirando.
÷Iues enlonces voIved a Ia lienda.
÷De acuerdo ÷res¡ondió vencida. Se senlia lan hinchada que no aguanlaria ni
un minulo mas.
Una nueva idea cruzó ¡or su menle mienlras se melia lras eI arbuslo.
÷¿Os ¡aga bien sir Idric` ÷¡regunló aI agacharse y desa¡arecer ¡arciaImenle
de Ia visla deI hombre.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷Lo suficienle, ¡ero eso no es asunlo vueslro ÷res¡ondió eI sin raslro de
humor.
÷Isloy segura de que es una nimiedad com¡arado con Io que va a ganar esla
larde. ÷Queria ¡rovocarIo÷. Seguro que mi es¡oso eslaria mas que dis¡ueslo a
aumenlar Ia cifra si me de|ais ir.
÷Seria hombre muerlo si Io hiciera.
Se Ie lerminaba eI liem¡o y aqueI hombre no ¡arecia lener inlenciones de ceder.
÷No haria faIla que me de|arais huir, baslaria con que Ie informarais de mi
¡aradero. Os daremos eI lri¡Ie de Io que sir Idric os haya ¡romelido.
÷Si, seguro que si ÷re¡Iicó, ¡ero su voz ya no sonaba lan decidida.
÷Isla larde va a enlregar lodas sus lierras ¡ara recu¡erarme, ¿creeis que no
¡referiria daros a vos una ¡equeña forluna si Ie decis dónde enconlrarme`
Cuando saIió de delras deI arbuslo aIisandose eI veslido, vio Ia codicia
cIaramenle refIe|ada en Ios o|os de su guardian.
÷Sois un mercenario ÷conlinuó lenlandoIo÷, lraba|ais ¡ara eI me|or ¡oslor.
Os aseguro que en eslos momenlos vueslra me|or baza soy yo.
÷¿Tres veces mas`
÷Si, yo misma me encargare de que se os ¡ague. ÷La voz Ie saIió firme y
decidida, ¡ero ¡or denlro se senlia mas insegura y nerviosa que en cuaIquier olro
momenlo de su vida.
÷VoIved a Ia lienda ÷fue Io unico que di|o eI a Ia vez que Ia em¡u|aba
Iigeramenle hacia su encierro.
Una vez denlro, Rheda se de|ó caer en una de Ias siIIas, reaImenle agolada, muy
cerca de ßealriz.
Ierdida aqueIIa o¡orlunidad, no sabia muy bien cómo Iograria esca¡ar, ¡ero
lenia que idear aIgun ¡Ian.
Mienlras su menle lraba|aba en eIIo, observaba a Ia es¡osa de Idric, que se
dedicaba a ce¡iIIarse Ia Iarga cabeIIera negra sin ¡reslarIe demasiada alención.
Seguia ¡areciendoIe lan hermosa como eI dia de Ia boda. II veslido que IIevaba en
aqueIIos momenlos se a|uslaba a su laIIe y sus caderas como una segunda ¡ieI y eI
coIor cereza deI lercio¡eIo resaIlaba Ia bIancura de su ¡ieI y Ia oscuridad de sus
briIIanles cabeIIos. Iero curiosamenle ya no sinlió envidia, ni de eIIa ni de su suerle
aI des¡osarse con Idric, mas bien Ia com¡adeció, ¡ues eslaba cIaro que su es¡oso
habia ¡erdido Ia cordura.
Una ¡regunla surgió de sus Iabios, casi anles de darse cuenla.
÷¿Amais a Idric`
ßealriz deluvo eI ce¡iIIo a medio camino y ¡areció medilar Ia res¡uesla.
÷No Io se, su¡ongo que si ÷conlesló, encogiendose de hombros÷. De lodas
formas, nos unen cosas mas inleresanles que eI amor.
÷¿Que ¡uede haber mas inleresanle que eI amor` ÷¡regunló Rheda inlrigada.
La voz ya se Ie habia recu¡erado Io suficienle, aunque conlinuaba escociendoIe Ia
garganla.
La risa canlarina de su carceIera voIvió a sonar denlro de Ia lienda.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷In reaIidad sois muy ingenua.
÷No Io creo, ¡ara mi Io mas im¡orlanle es eI amor.
÷¿Y vos amais a ßavdevyn` ÷¡regunló a su vez, diverlida.
Ya se dis¡onia a res¡onder, ¡ero su¡o frenarse a liem¡o. ¿Amaba a
ßavdevyn` Las uIlimas semanas a su Iado habian sido agradabIes a ¡esar de su
insufribIe inex¡resividad. Sin duda Ias noches eran Ia me|or ¡arle, cuando eI ¡arecia
abandonarse Io suficienle como ¡ara hacerIe saber que Ia deseaba y que disfrulaba
|unlo a eIIa.
Y era conscienle de que si aIgo IIegaba a sucederIe a eI aqueIIa larde, sufriria
¡or eIIo. In reaIidad no ¡odia ni ¡Ianlearse esa o¡ción ¡orque se senlia morir.
÷Si, creo que esloy comenzando a amarIo ÷di|o en voz aIla sin a¡enas darse
cuenla de eIIo.
÷Que bonilo, una ¡are|a de enamorados. ÷Y lras hacer ese comenlario,
conlinuó con Ia larea de desenredar su Iuslrosa cabeIIera.
÷Sienlo conlradeciros, ¡ero ßavdevyn no me ama a mi. SóIo su senlido deI
deber Io ha hecho venir aqui a enfrenlarse a su hermano.
La sor¡resa de ßealriz fue indisimuIabIe.
÷ReaImenle eslais ciega. Ise hombre esla Ioco ¡or vos. Iude verIo cIaramenle
en sus o|os.
÷No confundais eI deseo con eI amor.
÷La unica que no diferencia Io uno de Io olro sois vos, querida. ¿Acaso no
creisleis que Idric os amaba` Y ya veis, os equivocasleis, iguaI que os equivocais
ahora con vueslro es¡oso. ÷Se ¡uso en ¡ie, de|ando eI ce¡iIIo sobre Ia siIIa÷.
¿Quereis comer aIgo` La conversación me ha abierlo eI a¡elilo.
Rheda negó con Ia cabeza, ¡ero lenia Ia mirada ¡erdida. Las ¡aIabras que
acababa de escuchar Ia habian afeclado demasiado. Saber que Idric habia habIado de
su «amislad» con su es¡osa Ie doIió en Io mas ¡rofundo. Seguramenle se habrian
diverlido mucho a su cosla. Iero eI convencimienlo que ßealriz moslraba sobre Ios
senlimienlos de ßavdevyn res¡eclo a eIIa Ia habia de|ado confundida.
¿Iodria ser cierlo que Ia amaba`
Comenzaba a eIevar una ¡Iegaria ¡ara que asi fuera, cuando se oyó un gran
revueIo en eI exlerior.
÷¿Que ocurre ahi fuera` ÷¡regunló ßealriz, dirigiendose decidida hacia Ia
enlrada.
Anles de que Ia |oven ¡udiera saIir de Ia lienda, Rheda Ia vio voIver a enlrar
caminando hacia alras. Anle eIIa habia un hombre que em¡uñaba una es¡ada con Ia
ex¡resión im¡erlurbabIe.
÷¡ßavdevyn! ÷griló eIIa emocionada, a Ia vez que corria a arro|arse en sus
brazos.
÷¿Islais bien` ÷¡regunló eI abrazandoIa.
÷Si, ¿y vos` ÷inquirió a su vez, mirandoIo a Ia cara.
÷Ahora si. ÷Y voIvió a eslrecharIa con fuerza conlra eI.
÷¿Cómo me habeis enconlrado` ÷¡regunló, de nuevo conlra su ¡echo.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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÷Un hombre ha venido a verme.
÷¡AI finaI Io ha hecho! ÷sonrió Rheda.
÷Inlonces, ¿es cierlo que Io enviabais vos`
÷Si, Ie he ¡romelido que Ie ¡agariais bien si Io hacia.
÷Iso me ha dicho.
÷¿Lo hareis`
÷Su¡ongo que ya que habeis dado vueslra ¡aIabra, no me queda mas remedio.
÷Torció eI geslo÷. Aunque sea una ¡equeña forluna.
÷He ¡ensado que, ya que eslabais dis¡ueslo a ¡erder lodas vueslras
¡ro¡iedades, no os im¡orlaria ¡agar esa canlidad en su Iugar.
÷Habeis ¡ensado bien. Lo unico que im¡orla es haberos recu¡erado sana y
saIva. Le cogió Ia cara enlre Ias manos y Ia besó con lernura, aunque Io que reaImenle
Ie a¡elecia era devorar aqueIIa boca que lanlo habia echado de menos duranle
aqueIIos dos dias inlerminabIes.
÷¿Dónde esla Idric` ÷¡regunló ßealriz, de Ia que ¡or eI momenlo ambos se
habian oIvidado.
÷Aun no Io he vislo, ¡ero ¡ronlo Io lendre deIanle ÷conlesló ßavdevyn.
÷¿Que ¡ensais hacer` ÷Ya no se Ia veia lan segura como hacia un momenlo.
Saberse descubierla anles de liem¡o y eI lemor a Ias re¡resaIias de su cuñado Ia
habia hecho ¡aIidecer.
÷Aun no Io he decidido. Ior eI momenlo, vos ¡ermanecereis aqui, escoIlada
¡or mis hombres. Y no lraleis de esca¡ar y mucho menos de sobornarIos. Me son
lolaImenle IeaIes, no como Ios mercenarios a Ios que vos habeis recurrido.
AI darse cuenla de que no lenia esca¡aloria, se de|ó caer, abalida, sobre eI siIIón
que habia ocu¡ado minulos anles.


÷ßavdevyn, hay aIgo que me guslaria ¡regunlaros ÷di|o, cuando
abandonaron Ia lienda, aun abrazados.
÷Iodreis hacerIo mas larde, ahora debo ocu¡arme de Idric. Sera me|or que
es¡ereis aqui.
÷Iero.
÷Rheda, hacedme caso aunque sóIo sea ¡or una vez, ¡or favor ÷re¡Iicó,
acariciandoIe eI roslro con duIzura, mienlras se ¡erdia en Ia ¡rofundidad de sus o|os.
÷¿Me amais` ÷A ¡esar de su ¡elición, no fue ca¡az de resislirse a hacer Ia
¡regunla.
II briIIo que iIuminó Ios o|os de eI fue suficienle res¡uesla, ¡ero sus ¡aIabras Ie
IIenaron eI corazón de un gozo lan lremendo que ¡ensó que Ie iba a eslaIIar.
÷Mas que a nada en eI mundo. Daria mi vida ¡or vos si fuera ¡reciso.
Rheda se arro|ó de nuevo a sus brazos, rodeandoIe eI cueIIo con Ios suyos y
alra¡andoIe Ios Iabios en un a¡asionado beso, aI que ßavdevyn no lardó en
res¡onder.
Cuando se se¡araron, eIIa lenia Ias me|iIIas sonrosadas y eI Ia mirada vidriosa
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¡or eI deseo que eI beso Ie habia ¡rovocado y que quedaria insalisfecho hasla mas
larde.
÷Iara ser un hombre de ¡ocas ¡aIabras, no se os da nada maI ex¡resaros ÷
di|o eIIa con una ¡icara sonrisa÷. Aunque laI vez se os da me|or ¡or escrilo ÷
añadió, observandoIo alenlamenle.
La forma en que Ia miró Ie confirmó sus sos¡echas y en ese momenlo su¡o que
habia enconlrado aI hombre de su vida, eI que Io daria lodo ¡or eIIa sin condiciones y
Ia amaria a¡asionadamenle eI reslo de sus vidas.
÷No lardeis. Os aguardo im¡acienle.
Con esa ¡romesa resonando en su menle, ßavdevyn ¡arlió en busca de su
hermano.
ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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&)*-.9.
÷¿No es Ia crialura mas hermosa que hayais vislo |amas` ÷¡regunló Rheda
sosleniendo enlre sus brazos aI bebe de su hermana.
÷Sin ningun li¡o de duda.
DisimuIó una risila encanlada aI descubrir que su es¡oso Ia miraba a eIIa y no aI
bebe.
÷Aun no ¡uedo creer que vueslro ¡ro¡io hermano urdiera un ¡Ian lan
descabeIIado conlra vos.
Quien Io di|o fue sir George, eI es¡oso de Iady ShabeIIa.
÷ReaImenle cuesla creerIo, ¡ero asi ha sido. Nunca imagine que su codicia
IIegara a laIes exlremos, ni que su resenlimienlo hacia mi ¡or ser eI ¡rimogenilo
fuera lan grande.
÷De lodas formas, creo que Iady ßealriz ha |ugado un ¡a¡eI decisivo en loda
esla lrama ÷inlervino Rheda÷. Sin duda eIIa es lan codiciosa como eI y su¡o
mani¡uIarIo ¡ara que se voIviera conlra vos ÷añadió, mienlras Ie hacia unas
caranloñas aI chiquilin, que, a|eno a sus ¡aIabras, sonreia encanlado ¡or Ias
alenciones de su lia.
÷Su¡ongo que leneis razón ÷res¡ondió ßavdevyn ¡ensalivo÷. De haber
sabido cuaIes eran Ios senlimienlos de Idric.
÷No ¡odiais saberIo, eI siem¡re se com¡orló con normaIidad. SóIo cuando
Iady ßealriz a¡areció en su vida, sus com¡Ie|os y fruslraciones se aclivaron, eIIa fue
eI delonanle de lodo ÷Io inlerrum¡ió, dedicandoIe una caIida sonrisa.
÷Siem¡re he dicho que Ia ¡erdición de Ios hombres son Ias mu|eres. ÷II
comenlario, Ie cosló a sir George un codazo en Ias cosliIIas ¡ro¡inado ¡or su
es¡osa÷. SóIo bromeaba ÷se que|ó eI frolandose eI coslado.
÷Y si no, que se Io ¡regunlen a CeovuIf ÷inlervino diverlido sir AIban,
es¡oso de Iady AIice÷. Com¡romelido con una escocesa. ReaImenle, ese muchacho
no sabe dónde se ha melido.
A ¡esar de Ias miradas de adverlencia de sus es¡osas, Ios lres hombres
eslaIIaron en carca|adas aI imaginarse a su |oven cuñado Iidiando con una
lem¡eramenlaI ¡eIirro|a de Ias lierras aIlas.
Quien mas quien menos, lodos en Ia famiIia habian lenido sus dudas aI res¡eclo
de ese com¡romiso, lodos menos sir DougaI, que ademas de eslar encanlado con Ia
adorabIe muchacha, se senlia muy salisfecho ¡or eI cambio ex¡erimenlado ¡or su
hi|o. A su regreso, Io habia nolado diferenle, no sóIo enamorado, sino lambien mas
cabaI y cenlrado. Sin duda Ia ex¡eriencia Ie habia a¡orlado Ia madurez que
necesilaba. AIgun dia, es¡eraba que aun Ie|ano, seria un digno sucesor.
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* * *
* * *

Acurrucada enlre Ios brazos de ßavdevyn, reIa|ada y salisfecha, Rheda
¡regunló:
÷¿Que Ie sucedera a Idric`
÷No Io se, quizas, Io deslierren ÷conlesló, |ugueleando con un mechón
dorado enlre Ios dedos.
÷Lo sienlo ¡or vos.
÷¿Ior mi` ÷¡regunló eI aIzando una ce|a.
÷Si, no ha de ser faciI ace¡lar Ia lraición de un hermano.
Tras unos momenlos de siIencio, res¡ondió.
÷Is cierlo, no es faciI ace¡larIo. Si ¡udiera dar marcha alras en eI liem¡o.
÷Iero no ¡odeis, no liene senlido que Ie deis mas vueIlas. II escogió su ¡ro¡io
deslino.
Habia sido muy duro ¡ara eI enfrenlarse a su hermano. Una vez que habia
com¡robado que Rheda eslaba bien, su furia iniciaI se habia caImado y habia vueIlo a
conlroIar sus emociones.
Y desenmascarar aI lraidor anle eI ¡ubIico asislenle aI lorneo Ie habia
desgarrado eI aIma.
Habria ¡referido hacerIo de una manera mas discrela, ¡ero aI saberse
descubierlo, Idric se habia vueIlo Ioco y se habia abaIanzado sobre eI, lralando de
alacarIo y acusandoIo de haberIo des¡o|ado de lodo Io que Ie ¡erlenecia.
Sin duda habia ¡erdido Ia razón. ßavdevyn no luvo mas remedio que Iuchar
hasla que Iogró reducirIo.
Tendido sobre eI sueIo de lierra, sangrando y relorciendose de doIor, Idric
¡areció recobrar Ia cordura y anles de ser arreslado ¡or eI aIguaciI, Ie ¡idió ¡erdón
enlre soIIozos.
Rheda aIzó Ia visla buscando sus o|os y aI ver su mirada ¡erdida y IIena de
doIor, su¡o que eslaba recordando Io sucedido.
AcariciandoIe eI ¡echo con suavidad, di|o:
÷No Ie deis mas vueIlas, no liene senlido.
II cerró Ios o|os, de|ó caer Ia cabeza hacia alras e ins¡iró con fuerza.
÷Lo se ÷res¡ondió aI voIver a abrirIos ¡ara mirarIa mienlras Ie acariciaba Ia
es¡aIda.
Un briIIo diferenle se refIe|ó en Ios o|os oscuros de su es¡oso, mienlras una
risiIIa lraviesa esca¡aba de Ia garganla de eIIa anles de decir:
÷Sois insaciabIe.
÷¿Y eso os desagrada` ÷¡regunló ßavdevyn enarcando de nuevo una ce|a.
÷Creo que no ÷res¡ondió, a Ia vez que se Ie acercaba ofreciendoIe sus Iabios,
de Ios que eI se a¡oderó con urgencia, como si sóIo eIIos ¡udieran saciar sus ansias y
caImar su anguslia.
÷Os amo, Rheda ÷susurró, con Ia voz as¡era de deseo, conlra sus Iabios.
Isas ¡aIabras Ia hicieron inlerrum¡ir eI beso, de|andoIo confundido.
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÷¿Que sucede`
÷Tengo una duda ÷di|o eIIa mordiendose eI Iabio inferior.
÷¿CuaI` ÷¡regunló im¡acienle, lralando de a¡oderarse nuevamenle de su
boca.
Su es¡osa Io conluvo ¡oniendoIe Ias manos en eI ¡echo y echandose
Iigeramenle hacia alras.
÷Ahora que ya me habeis dicho que me amais. ÷dudó.
÷¿Si` ÷Ia animó eI.
÷¿Ya no lendre mas nolas ba|o Ia ¡uerla`
÷¿Os guslaria`
IIIa no res¡ondió, Iimilandose a sonreir.
ßavdevyn Ia alra|o nuevamenle y anles de voIver a besarIa, di|o:
÷Tendreis lodas Ias nolas que querais.
÷¿Todos Ios dias`
÷Todos Ios dias, mienlras mis o|os sean ca¡aces de ver y mis manos ¡uedan
soslener una ¡Iuma. Os decIarare mi amor lodos y cada uno de Ios dias hasla eI finaI
de mi vida.
÷Sois eI hombre que siem¡re he eslado es¡erando. Os amo, ßavdevyn.
÷Y yo a vos, Rheda.
Se fundieron en un a¡asionado beso, ¡ero anles de de|arse IIevar, eIIa a¡arló Ios
Iabios.
÷Ior cierlo, acabo de recordar que aun no os he agradecido adecuadamenle
vueslro ¡resenle ÷susurró |uguelona, desIizando Ia yema de Ios dedos sobre eI
¡echo de eI.
÷¿Iresenle` ÷inquirió, frunciendo eI ce|o, inca¡az de cenlrarse en aIgo que no
fueran Ias maraviIIosas curvas deI cuer¡o de Rheda.
÷Si haceis un ¡oco de memoria, recordareis que anles de de|ar eI casliIIo me
hicisleis enlrega de un magnifico es¡e|o. ÷Aguardó unos segundos, es¡erando a que
eI se siluara.
÷Si, es cierlo ÷conlesló, lralando de a¡oderarse nuevamenle de sus Iabios.
÷Y me lemo que en ese momenlo me enconlraba aIgo confundida y no me
moslre demasiado enlusiasmada ÷ronroneó |unlo a su oido.
÷Si, eso lambien es cierlo ÷convino, a¡relando Ia mandibuIa, cuando su
es¡osa froló su cuer¡o conlra eI suyo.
÷Iues quiero que se¡ais Io agradecida que me sienlo ¡or lan es¡Iendido regaIo
÷di|o, mordisqueandoIe eI cueIIo.
÷Isloy deseando que me moslreis ese agradecimienlo ÷res¡ondió, cubriendo
su boca a Ia vez que Ia hacia rodar sobre eI Iecho ¡ara ¡onerse encima.
In eI momenlo en que se hundió en eIIa, ambos se oIvidaron de lodo y de
lodos. SóIo exislian eIIos dos y su amor ¡ara eI reslo de sus vidas.
* * *
* * *

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RESEÑA BIBLIOGRÁFICA RESEÑA BIBLIOGRÁFICA
ANA FERNÁNDEZ
Me llamo Ana María Fernández Martínez, aunque del María suelo
prescindir.
Nací en Gijón el 23 de agosto de 1970, y pasé gran parte de mi vida
en Piedras Blancas (Castrillón, Asturias).
Con treinta años, y por motivos laborales, me trasladé a Gijón, donde
conocí al que hoy es mi marido y ya me quedé en la ciudad que me vio
nacer.
Me encanta leer, conocer sitios nuevos, los animales (tengo un fox-
terrier que es un trasto, pero al que adoro) y todo lo que tenga que ver con las miniaturas y las
casas de muñecas.
Tengo el título de Técnico Especialista en Análisis Clínicos, aunque no ejerzo. En mi
currículum hay trabajos muy dispares: desde auxiliar de geriátrico a empleada en un taller de
costura. Igual te hago un bizcocho como te arreglo un enchufe, es lo que tiene ser la mayor de
cuatro hermanos.
DECLARACIÓN DE AMOR
Lady Rheda, la rebelde hija de sir Dougal, está enamorada de sir Edric, uno de los
caballeros que recibe entrenamiento en el castillo de su padre. Cada encuentro, cada gesto y
cada palabra la hacen pensar que tarde o temprano él pedirá su mano.
Pero un día llega una carta reclamando la presencia de sir Edric en el castillo de su
hermano, y éste se ve obligado a partir. Tras unos angustiosos meses sin noticias de su amado,
lady Rheda y su familia reciben una invitación para la boda del joven caballero con otra dama.
La muchacha cree morir de dolor, y lo que menos desea en el mundo es presenciar cómo el
hombre al que ama se casa con otra mujer.
Pero lo peor todavía está por llegar…
* * *
* * *

ANA FERNÁNDEZ DECLARACIÓN DE AMOR
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© Ana Fernández, 2011
© Editorial Planeta, S. A., 2011
© del diseño de la portada, Muntsa Sucarrats,
Departamento de Diseño, División Editorial del Grupo Planeta, 2011
© de la imagen de la portada, Shutterstock
Primera edición (epub): diciembre de 2011
ISBN: 978-84-08-10843-6
Conversión a libro electrónico: Víctor Igual, S. L.