MARIO ROBERTO SANTUCHO

El Combatiente PRT
Nº865 25 de Septiembre de 2009

POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA

1 Peso

Partido Revolucionario de los Trabajadores

ELLOS TIENEN SUS INSTITUCIONES, NOSOTROS LA AUTOCONVOCATORIA

“SIN ORO PODEMOS VIVIR… SIN AGUA NO”

Contra las mineras en Mendoza

“SI NO NOS MOVEMOS, NO CONSEGUIMOS NADA”

En Paraná Metal - Santa Fé

S

Esto es lo que nos dice toda la burguesía monopolista y sus sirvientes, tanto desde la artillería de los multimedios como desde el gobierno o la oposición. Mientras tanto, los problemas de los trabajadores y el pueblo pasan por otro lado y nada tienen que ver con toda esta disputa por ver quién se queda con los grandes negocios que se desprenden del manejo de la “información”. Que los salarios no alcancen, que los precios de la canasta familiar suban sin parar, que la salud y la educación estén en bancarrota, que la inseguridad del sistema nos golpee a diario, más todos los problemas que debemos afrontar, no están en la agenda de la burguesía.

HABLAN DE CUALQUIER COSA M E N O S DE LO QUE HA Y QUE HABLAR

E D I T O R I A L

i se le preguntara a alguien que recién llega a nuestro país cuál es el principal problema que hoy aqueja a la población, y se guiara naturalmente por lo que dicen todos los periodistas, los medios y el gobierno, seguramente contestaría que lo principal que nos ocupa es el tratamiento en el Congreso de la Ley de Medios. Paradójicamente, los mismos medios que están basando toda su “información” en torno a esta ley, transformándola en una cuestión de vida o muerte (invocando la democracia y el derecho a la información), son los primeros que muestran la hilacha cuando tapan los verdaderos problemas del pueblo, con este y otros debates hipócritas. Tanto las corporaciones de multimedios, como el gobierno y la oposición, están dirimiendo grandes negocios entre monopolios de la desinformación, para segur adelante con las mentiras y las coberturas periodísticas que sólo responden a las conveniencias empresariales de los poderes que representan. Mueve a risa el discurso “antimonopólico” del gobierno K y todos sus alcahuetes, que desde que asumieron no hacen otra cosa que facilitar, promover y ampliar los negocios de las grandes corporaciones monopolistas. ¿O acaso las petroleras, las automotrices, las mineras, las siderúrgicas, los pools de siembra, las telefónicas (entre tantas otras) a quienes subsidian permanentemente de diversas maneras, no son monopolios? Su circo discursivo “progre” ya se desmoronó hace rato y no

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convence a nadie, excepto a los que siguen prendidos de la teta o a esa intelectualidad pequeñoburguesa que le tiene terror a la lucha de clases y subestima al movimiento de masas. Repugna escuchar decir o ver en los medios masivos, proclamas libertarias, de derechos o de igualdad democrática, cuando desde que tenemos memoria han sido ellos los principales sostenedores de todas las mentiras y diversionismo que necesitó y necesita la burguesía para sostener su dominación. ¿O acaso pretenden que nos olvidemos que permanentemente nos venden gato por liebre, defendiendo a capa y espada sus intereses de clase, intentando manipular a la opinión pública? Por eso decimos que ni los que están en el gobierno, ni los que dicen oponerse, hablan o se preocupan por los verdaderos padecimientos de la población. Todo es un gran griterío por arriba que llena páginas de diarios y horas de televisión, pero que no tiene nada que ver con lo que pasa y se debate en nuestras casas, en las mesas de cada familia trabajadora. Nuestros problemas son otros. Desde allí estamos parados. Mientras ellos hacen como que se pelean por nosotros, por nuestro futuro, los trabajadores y el pueblo seguimos nuestro propio camino: el del reclamo, la movilización y la lucha por los más diversos problemas que sí nos corresponden, y que sabemos que si no somos nosotros los que encaramos la solución, no vamos a conseguir nada.

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El salario, las condiciones de trabajo, los precios de la canasta familiar, la salud, la educación, el transporte, los servicios, la inseguridad, y los mil y un padecimientos que todos los días debemos afrontar, son nuestras preocupaciones y sin luchar, ninguno de todos estos farsantes los va a escuchar. Existen dos países bien diferenciados. El de los poderosos, donde parece que existiera todo el tiempo del mundo, pues no hay nada inmediato que resolver; y el del pueblo, plagado de urgencias y necesidades que llevan décadas y que se agravan día a día.

Planteamos así las cosas porque es necesario entender la verdadera divisoria de aguas que recorre nuestro país de punta a punta. Y en ella, nosotros decidimos con firmeza, todos los días, de qué lado estamos. Los revolucionarios y su Partido, junto a las vanguardias que se cuentan de a miles, continuamos y profundizamos la construcción de la salida revolucionaria. Nada ni nadie puede desviarnos de ese camino por más alharaca mediática que se intente para ocultar lo verdaderamente escandaloso: que en el país de los alimentos, la pobreza y el hambre afecten a millones de compatriotas, que en el país de los más diversos recursos naturales y humanos, estemos pasando necesidades. Esto fundamentalmente, entre tantas otras verdaderas barbaridades que suceden y que nos están llevando al límite de la sobrevivencia. La lucha política que mueve a las clases enfrentadas, continúa su rumbo inexorable. Ha fracasado la política del terror que la burguesía monopolista y todos sus alcahuetes (inclusive los grandes medios masivos que hoy se desgarran luchando contra el gobierno) intentaron imponer desde principio de este año con el tema de “la crisis internacional”, para que nos quedáramos quietitos y

LA VEREDA DE LA LUCHA POR LA DIGNIDAD ES UNA SOLA

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sin chistar; para que nos olvidáramos de la lucha por aumentos de salarios y de exigir mejoras en nuestras condiciones de trabajo y de vida. El mundo no se vino abajo, ni nos llegó el Apocalipsis, más allá de alguna fusión o absorción entre corporaciones multinacionales, expresión misma de la naturaleza de concentración económica y centralización política de este sistema. Debemos entender que su único objetivo como clase dominante es extender la superexplotación del Hombre y de todos nuestros recursos, exprimiéndonos hasta la última gota de sangre. Mientras eso intentan se va agudizando su agotamiento político. Y esa es su principal contradicción. Nuestro país es una olla a presión, que al calor de las luchas, aumenta día a día. Se descomprime por aquí, pero aumenta por allá, unos resuelven y la cosa parece que se calma, pero aparecen otros que vuelven a alborotar el avispero. El aumento de la combatividad y la confrontación es sostenido, y la burguesía monopolista y sus gobiernos –por más que lo intentan permanentemente- no logran desactivar nada. Todo lo patean para adelante, para el costado, para arriba; nos hacen recordar a la selección nacional de fútbol: no logran encantar a nadie, no logran ilusionarnos ni por un minuto, lo que deja cada vez más en evidencia sus negocios y sus nefastos planes. La senda de la lucha política masiva, con los objetivos de dignidad de nuestra clase y del pueblo todo, es el camino que recorremos. Estamos dispuestos a continuar haciéndolo porque desde allí está naciendo la definitiva solución a todos nuestros padecimientos y la verdadera posibilidad de un futuro de dignidad. De esta manera aparece con más fuerza que nunca, la necesidad de la unidad, como un hecho fundamental para el desarrollo de la Revolución, buscando lograr unificar todas esas acciones bajo una sola dirección política de la clase obrera y su Partido.

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SIN ORO PODEMOS VIVIR... S I N AG UA N O S I N AG UA N O
La burguesía monopolista pretende imponer sus negocios cueste lo que cueste. Este también es el caso de los proyectos mineros que en Mendoza (como en el resto de la cordillera) se intentan meter por la ventana. Frente a ello, se encuentran con el reclamo popular que lejos de aceptar mansamente sus planes, los enfrentan y ponen sobre el tapete esta política de destrucción y saqueo. Sus planes se muestran con toda claridad cuando los monopolios mineros (Coro Minning y Vale) y el Estado cómplice, ya sea el gobierno municipal, provincial o nacional, intentan colar el proyecto de la minera San Jorge en Uspallata y el de Potasio Río Colorado, en el sur mendocino. Existe un feroz lobby por hacer caer la ley provincial N° 7722/2007, que arrancó con su lucha el pueblo mendocino en las postrimerías del gobierno de un tal Cleto Cobos, con una formidable lucha con cortes de rutas en el Valle de Uco y en General Alvear, con el apremio de los legisladores a dar la última aprobación ante la amenaza de que todo un pueblo estaba dispuesto a movilizarse hacia la legislatura si la ley no se aprobaba por aquellos días. Esta ley, que por supuesto no es ni ahí la mejor, pero que tiene un artículo que fue el que costó “meter a capa y espada” con toda esas luchas, establece que queda totalmente prohibido el uso de químicos contaminantes como el cianuro y otros, condenando a los métodos impuestos por la explotación a cielo abierto, que hoy saquean nuestras montañas de norte a sur del territorio nacional. Tanto la prensa burguesa como los voceros gubernamentales, intentan minimizar esta resistencia, encasillando a los manifestantes como grupos de ambientalistas, cuando en realidad se trata de vecinos autoconvocados decididos a defender a ultranza sus vidas y la de sus descendientes, como así también sus costumbres y su cultura que hacen a su dignidad. La minería hoy en el oeste de nuestro país, es un flagelo que explota, depreda, saquea y contamina sin medir conse-

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l clamor popular “sin oro podemos vivir, sin agua no” es el que hoy más suena en las poblaciones de Uspallata (localidad del departamento de Las Heras al noroeste), de San Carlos, Tunuyán, La Consulta (departamentos que en conjunto se los conoce como el Valle de UCO) y en General Alvear, en el sur de Mendoza. Y se hizo sentir con todo su bronca el viernes 11 de septiembre, con cortes de la ruta 7 en Uspallata, donde alrededor de 300 vecinos reclamaron porque se vaya la mina; también se cortó en el Valle de Uco la ruta provincial 40 (eje del tránsito norte-sur de la provincia) y en General Alvear la ruta 143 y la calle O, donde se solicitaba la adhesión al petitorio contra la minería contaminante. Los mendocinos saben de estas prioridades, un pueblo que con muchos sacrificios le fue ganando terreno al desierto para convertir a ese territorio en un oasis envidiable en el país y en el mundo. Este pueblo, que ha hecho un culto al cuidado del agua y a la mejora de los recursos hídricos para sustentar su desarrollo económico y demográfico, hoy se enfrenta heróicamente a los embates del inhumano capitalismo monopolista de Estado.

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…“En Mendoza, y en nuestra América toda, nuestras VOCES se levantan!!; y decimos NO!!! NO a este modelo que expolia, que asesina, que negocia nuestra VIDA!! NO a los políticos mercenarios, a los medios de comunicación cómplices! NO a la policía y ejércitos que reprimen, y a la justicia que criminaliza a nuestros luchadores!!!NO al TARIFAZO!!!!

cuencias. Está sostenida por fuertes monopolios internacionales y locales con representantes serviles y lacayos como el gobernador Gioja en San Juan y operadores de la calaña de Soldati, lobbysta de la Barrick Gold, que hasta promueven golpes de estado como se denuncia en Honduras. En nuestro país, vetan leyes como la de “defensa de los glaciares” que limpió de un plumazo Kristina Kirchner o lo que se intenta hacer con la ley 7722 en Mendoza. También operan extorsionando sobre la intelectualidad académica con millonarios subsidios a la universidades, comprando conciencias, a fin de tener menos oposición y resistencia a su depredador accionar. Pero como la lucha de clases no se deroga por decreto, ni se veta como las leyes de la burguesía, todo un pueblo se levanta desde sus raíces, desde el norte hasta el sur y por todo el oeste de nuestro país. Vecinos autoconvocados, asambleas populares en defensa del agua pura, pueblos originarios en defensa de sus territorios, asambleas ciudadanas, agrupaciones temáticas independientes, verdaderas expresiones de la nueva institucionalidad que está imponiendo nuestro pueblo, desde abajo y desde la lucha por una vida digna y por un futuro en libertad y armonía con la naturaleza. A modo de reconocimiento, adherimos a la arenga que hacen nuestros hermanos de la Asamblea Popular por el Agua Pura de Mendoza que dice:

Saludamos y nos solidarizamos con nuestros pueblos hermanos, las comunidades de pueblos originarios y campesinos, las organizaciones sociales y políticas que luchan, por una VIDA DIGNA para todos y resisten el avance de empresas trasnacionales, contraponiendo un modo de vida, más justo e igualitario para todos, y que está en equilibrio con nuestra PACHAMAMA (Madre Tierra)”…

La reacción de los pueblos afectados a lo largo y a lo ancho del país es autoconvocarse y luchar palmo a palmo en contra de estas multinacionales, librando una continua pelea en contra de este saqueo y en contra de este tipo de explotación minera. Sea cual sea el pueblo que se autoconvoca y lucha, no es una lucha local librada en forma aislada como nos quieren hacer creer. Es todo el pueblo argentino expresado en cada lugar, que se levanta y lucha contra el mismo enemigo de clase: los monopolios y el Estado a su servicio.

UN SO L O E NE M I G O : L O S MO NO P O L I O S

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A n á l i s i s

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LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA AL ALCANCE DE LA MANO
P o l í t i c o
Los parques industriales, son un espacio vital para que la clase obrera construya y masifique su poder.
Segundo, la irrupción, el bautismo de fuego de una nueva camada de trabajadores, asimilando todo lo bueno, toda la riqueza de las experiencias de años anteriores, despojándose de los lastres del pasado; en particular, abandonando el verticalismo y la confianza en las órdenes y directivas que bajaran las conducciones y representantes sindicales. Es este desenvolvimiento clasista el que empujó desde las bases a la creación y radicalización de la CGT de los Argentinos (Marzo de 1968), el mismo que se fue fogueando en infinidad de conflictos hasta manifestarse con todo su esplendor a partir del Cordobazo (Mayo de 1969). Los cordones industriales jugaron un notable papel durante todo el proceso histórico de lucha de nuestra clase obrera, en la formación política de los trabajadores, en el desarrollo de su conciencia de clase, en la socialización de la producción, en la implementación de las nuevas formas de organización del trabajo –más colectivas-, con mayor protagonismo y decisión. Y lo siguen haciendo. El impulso y la organización de los parques industriales como corazones productivos son, en la actualidad, las expresiones más avanzadas del cambio del aparato de producción. Allí se está macerando, en silencio, inadvertido aún para el resto de la sociedad, un nuevo proletariado, que está comenzando a jugar un papel destacado en la lucha de clases y que se acrecentará en los próximos meses.

a acción de los trabajadores en las diferentes fábricas y regiones del país, pone sobre el tapete viejos y grandes temas, indispensables al momento de definir un plan de lucha político del proletariado. El más conocido y quizás el más difundido, es la vigencia de los paros y las tomas de las fábricas, como elemento decisivo para marcar una cancha que fije una correlación de fuerzas favorables para la concreción de los reclamos obreros. El otro, casi “sin prensa”, sin mención alguna, es la existencia y la vigencia de los cordones industriales como escenario, plataforma y laboratorio de las experiencias de lucha de punta, que una vez sintetizadas, pasan a ser utilizadas masivamente por el conjunto del movimiento de masas, elevando la lucha a un escalón superior.

La conformación de los cordones industriales en nuestro país, que adquirió su pleno desarrollo hacia mediados de los años sesenta, marcó un antes y un después en la lucha de clases argentina. El fermento de las históricas y memorables jornadas de los años sesenta y setenta muestra algunos elementos principales que es necesario destacar. Primero, la interrelación entre los trabajadores de distintas ramas de la producción y la industria, la unidad al alcance de la mano, la superación de la lucha en el marco particular de cada fábrica o rama de la producción (metalúrgicos, mecánicos, alimenticios, etc.), para avanzar como un solo hombre desde los intereses de la clase obrera como clase.

LA HISTORIA SE HACE PRESENTE

UN NUEVO PROLETARIADO

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batiente

Y esto no es ni una profecía ni una receta, es simplemente el curso objetivo de la Historia, el curso de la realidad que vivimos. La formación de la conciencia clasista en el seno de los trabajadores es el producto del ejercicio cotidiano del enfrentamiento a la explotación, a la humillación, a la brutalidad del modo capitalista de producción. En el encuentro con sus pares, el trabajador comprueba que no es su patrón, su fábrica, sino el orden impuesto por todos los patrones -la burguesía- quien lo condena no sólo a él, individuo, no sólo a sus propios compañeros de fábrica, sino que el despotismo alcanza al resto de todos los demás trabajadores, y continúa más allá aún, porque el sojuzgamiento se extiende hacia toda la sociedad. Por eso decimos que los cordones industriales, los parques industriales, son un espacio vital para que la clase obrera construya y masifique su poder, y se identifique como clase. La unidad que posibilitan estas conformaciones obreras, debe ser estimulada y planificada desde todos los recursos y medios al alcance de los planes revolucionarios. Todas las actividades, deportivas, culturales, sociales, recreativas que se generan en torno a estas organizaciones naturales, bajo el prisma del protagonismo de clase, pasan a tener una profundidad y un senti-

Comunista, Cap. 1 Burgueses y Proletarios)

Aparece en toda su dimensión la profundidad del pensamiento científico de Marx y Engels, cuando desde el Manifiesto Comunista caracterizaban que con el desarrollo capitalista, la burguesía, la clase dominante, engendraba a su propio sepulturero: la clase obrera. “La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido las contradicciones de clase. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de lucha, por otras nuevas. Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado.” (del Manifiesto

do de más largo alcance, en tanto sirvan para cimentar el poder obrero y popular. La consolidación de un proletariado revolucionario no será obra del azar ni de los simples sucesos de “la vida”. Es el fruto de una acción conciente, de una actividad tenaz y consecuente, de una planificación detallada que ponga sobre la mesa todo lo que existe, toda la fuerza acumulada en la clase obrera y toda su fuerza potencial. El Partido Revolucionario, el que sintetiza colectivamente el intelecto y la acción de la clase obrera, es la herramienta indispensable para este propósito. El ejemplo histórico acumulado durante años y transmitido de generación en generación por las familias trabajadoras, desde la experiencia del Cordobazo, el Rosariazo, la “serpiente del Paraná” en el Villazo, las experiencias de organización fabriles de Buenos Aires, los cordones petroleros de Norte a Sur del territorio nacional; renacen hoy con más fuerza que nunca en los parques industriales de Pilar, Campana, Pacheco, la Cantábrica, Berisso-Ensenada, el corredor Zárate-Rosario, Lavallol, el polo petroquímico de Bahía Blanca, Ferreira en Córdoba, en Puerto Tirol en Chaco, en la cuenca petrolera, y en tantos otros, en donde las experiencias y la construcción política de la clase obrera se hacen un lugar a fuerza de lucha y decisión. Allí están los bastiones estratégicos de nuestra lucha, los pilares de la nueva sociedad socialista que vamos a construir, como clase y como pueblo.

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LA

UNA SOCIEDAD CRUZADA POR EL ENFRENTAMIENTO DE CLASES
lista de los padeceres populares populares es tan larga que, con solo enumerarlos, solamente mencionarlos sin explicaciones de ningún tipo, no bastarían las páginas de este periódico. Podemos citar como ejemplo la sin razón de que en un país como el nuestro en donde se producen alimentos para abastecer a más de trescientos millones de personas, sea presentado como “normal” que miles de compatriotas mueran de hambre; o que poblaciones enteras estén paradas sobre inmensos yacimientos de gas y petróleo y sus habitantes deban usar leña como combustible; o que el Estado dilapide fortunas subsidiando a las grandes empresas y al mismo tiempo condene a la salud, a la educación y a los jubilados. Podríamos citar infinidad de ejemplos más, y todos serían del mismo tenor, con un denominador común: el trabajo, el esfuerzo colectivo de millones de argentinos, termina engordando los bolsillos y las cuentas bancarias de unos pocos. Pero la violencia de este sistema no sólo se presenta en lo “macro”, en las cuestiones generales. La vivimos a diario las veinticuatro horas del día. micros que demoran, los trenes que se cancelan y nunca llegan, en definitiva, viajar es una odisea, un trabajo extra. Al entrar en la fábrica empieza la presión: la producción, la calidad, los ritmos extenuantes. Mientras el trabajador está pensando en su familia, en sus hijos, la jornada se extiende y se hace interminable y el cuerpo se agota. Una vez que concluimos, llegamos a nuestras casas cargando encima un retorno tortuosos, de colectivos repletos, colgados en los ferrocarriles, y nos abruma la realidad social. Que el agua, que la luz, la escuela, los remedios, que todo aumenta y no hay plata que alcance, que en el barrio pasa aquello, que a los vecinos y a la familia le pasa lo otro. Cansados, nos acostamos, agobiados, soñando, esperando un milagro… Pero las relaciones sociales que impone el sistema capitalista de producción, la explotación y la opresión de las mayorías populares, desvanece por completo esa ilusión de una vida digna en este orden social. La dominación burguesa, sus lujos, su opulencia, están sostenidas por el yugo y el sometimiento a los trabajadores y al conjunto del pueblo. Estos intereses irreconciliables, son el verdadero telón de fondo que atraviesa de cabo a rabo a la sociedad capitalista. Mientras una clase, la burguesa, busca por todos los medios perpetuar el orden actual, y mantener sus privilegios para garantizar un sojuzgamiento cada vez mayor a las masas populares; mientras la burguesía desesperadamente trata de detener el reloj de la Historia, la

Cuando suena el despertador en un hogar obrero, ya perdimos como una hora –por lo menos- del merecido descanso. Ese es el tiempo extra que nos arrebatan las penosas condiciones en que debemos transportarnos, los

INTERESES IRRECONCILIABLES

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clase obrera, principal víctima de la sociedad de clases capitalista, enfrenta desde su nacimiento como clase los abusos y la injusticia social capitalista. Independientemente de la voluntad de sus protagonistas, la lucha de clases es un resultado material y objetivo de esos intereses enfrentados.

Por más que se intente ocultarlo o tergiversarlo, la sociedad argentina está cruzada por el enfrentamiento de clases, por los proyectos políticos en pugna que surgen de ella. La burguesía, al amparo de la concentración económica y la centralización de capitales, se autofagocita, se enreda en feroces disputas intestinas y se vuelve cada día más salvaje e irracional. Su autoritarismo la condena al aislamiento y su poder se desgaja en la medida que aparece más evidente su papel y responsabilidad en todos los tormentos y calamidades cotidianas que nos asolan. La clase obrera, comprende desde su propia experiencia, que en sus manos está el porvenir de toda la comunidad; que es ella la clase que puede y debe unificar todas las aspiraciones y esperanzas populares. Que es ella la que puede transformar todo ese movimiento en un poder tan fuerte y tan desarrollado, capaz de romper la telaraña, la madeja que nos asfixia, y liberar así toda la potencia contenida por años. No es una pócima mágica que de la noche a la mañana conseguirá que se nos presente el futuro de dignidad que tenemos por delante. Tampoco es la melodía que, como el flautista de Hamellin, nos ponga en el camino. Es la propia vida, que nos enseña, que nos hace cuestionar desde nuestras acciones, lo que ayer parecía inmutable.

EL PROYECTO Y EL PARTIDO REVOLUCIONARIO

Si algo sabe la clase obrera es que el conocimiento es práctico, los trabajadores aprendemos haciendo, sacando conclusiones y volviendo ha hacer. No hay “universidad revolucionaria”. No hay títulos, ni diplomas, ni viajes de egresados. La clase obrera avanza hacia la Revolución sólo cuando su necesidad de otro mundo, de otra sociedad, de otra vida, se conjuga con un proyecto político revolucionario, material y concreto, que le dé forma y dirección a esa necesidad. Sin un partido revolucionario de los trabajadores, la clase obrera está condenada a un enfrentamiento desigual contra su enemigo de clase, contra la dominación burguesa; podrá acosarla, podrá inclusive golpearla, pero no podrá derrotarla. Por eso es fundamental e indispensable que los hombres y mujeres más decididos, más comprometidos con el futuro, los trabajadores de vanguardia, nos dispongamos a fortalecer y consolidar a nuestra organización, a nuestro Partido. Abrir la puerta de par en par, instalar este debate, este gran desafío entre las masas trabajadoras, es el principal aporte que los revolucionarios tenemos por delante ante el proletariado en lucha.

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LA LUCHA DE CLASES BLANCO SOBRE NEGRO
táneamente los elementos causantes del conflicto. Pero esta ley no se cumple en circunstancias de una situación defensiva de la clase, y queda de hecho caducada en tiempos de ofensiva de los trabajadores. El conflicto de la Kraft lo muestra a las claras, despidieron 160 trabajadores (con y sin “inmunidad” gremial). Como los obreros dieron una implacable batalla, aplicaron la ley a sabiendas que la empresa no la iba a acatar, pues el Estado es de los monopolios. Para eso tienen la policía, entonces la respuesta es la represión. Pero los obreros le coparon la parada y se dispusieron al enfrentamiento. Resultado: la fábrica estuvo paralizada y los cortes se acrecentaron generando nuevas movilizaciones de los trabajadores. En síntesis, en este conflicto ha quedado blanco sobre negro la lucha de clases, el Estado de los monopolios y la actitud en crecimiento de combatividad de la clase hacia adelante.

KRAFT- TERRABUSI:

na vez más la clase obrera argentina vuelve a dar señales serias del rumbo inexorable hacia una masiva ofensiva que, paulatina y sostenidamente, se viene gestando en innumerables batallas que, aunque dispersas, van acumulando y creando las condiciones propicias para tal estallido de la clase en su conjunto. El conflicto de Kraft (ex Terrabusi) pone en el tapete, al igual que el conflicto petrolero, un marco político de bronca, combatividad y coraje de nuestra clase que nos empuja a todos los trabajadores, y que se suma al camino emprendido. El conflicto en la fábrica, el enfrentamiento a la represión y los posteriores cortes de la Panamericana (más allá de los ribetes politiqueros que “adornan” el conflicto) son elementos más que suficientes para entender que la clase obrera ya no está dispuesta a dejarse manosear y pisotear. Algo importante ha cambiado de fondo. Por otro lado, la burguesía vuelve a mostrar su verdadero rostro ante su enemigo principal: todo el Estado a su servicio, la ley burguesa contempla la conciliación obligatoria, que es bien clara “el Estado actuando de supuesto árbitro”, a través de dicha ley se retrotrae todo hacia atrás eliminando momen-

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nterminables jornadas laborales en insoportables condiciones de trabajo, salarios de hambre, ritmos de vida que degradan al Hombre poniendo en primer plano la ganancia y las empresas, desmantelando nuestra dignidad. Quieren meternos miedo que con la crisis del campo corren riesgo nuestros puestos de trabajo, mientras en épocas de producciones altas, no vemos ni un peso de todo lo que facturan. Por otro lado tenemos a los sindicatos, fieles traidores, socios de las patronales, arreglando por atrás aumentos miseria que son una burla a nuestro trabajo diario. Ante esto la única arma de los trabajadores es la lucha por mejores condiciones de trabajo, y por un aumento salarial del 50% que golpee a las empresas y les demuestre que con la dignidad de los trabajadores y de sus familias, no se jode. Ellos tienen sus instituciones, sus sindicatos, sus leyes y su impunidad, nosotros tenemos la autoconvocatoria. Con la unidad de grandes frigoríficos como Rizoma y Los Calvos, y los frigoríficos chicos, indispensables para su producción, obreros de planta, de mantenimiento, de carga y descarga, todos trabajadores del chacinado unidos, podemos dar un paso adelante en la aspiración a una vida mejor, a una vida digna.

I

AUMENTO SALARIAL DEL 50% POR UNA VIDA DIGNA

Frigoríficos - Chacinados

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MARIO ROBERTO SANTUCHO

www. prt-argentina.4t.com
Órgano de la Dirección del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Fundado el 6 de marzo de 1968.
Año 41º. Editorial El Combatiente.

Partido Revolucionario de los Trabajadores
Por la Revolución Socialista

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elcombatienteprt@yahoo.com.ar Aparece el 2°y el 4° viernes de cada mes.

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“Si no nos movemos, no conse guimos nada”

P ar aná Metal

ace pocos días, los compañeros de esta planta metalúrgica (ex–METCON, Villa Constitución, Santa Fé) realizaron una nueva movilización. La situación de la empresa -lejos de acomodarse- aparece cada vez más complicada. Los trabajadores están siendo suspendidos en forma rotativa y los días de suspensión se los pagan a un 70%. Además están cobrando el plan REPRO, que es el mecanismo de subsidios que tiene el Estado para las empresas que tienen obreros en esta condición. Cuando la empresa amenazó con bajar del 70% al 20% lo que se pagaría a los trabajadores suspendidos, los compañeros se rechiflaron y estalló la bronca. Esta historia comienza una semana antes cuando la Comisión Directiva del Gremio y la Comisión Interna de la planta, viajan a Buenos Aires a reunirse con los empresarios y no llegan a ningún acuerdo. “Los inversores no tienen más plata”, es la respuesta que traen y el compromiso de una nueva reunión. Ahí nomás, los trabajadores se reúnen en asamblea en la fábrica y le arrancan al gremio la realización de una movilización. “Si se reúnen el miércoles, nosotros esperemos la respuesta en la autopista” fue la propuesta que surgió de las bases. Así los fueron acorralando hasta que tuvieron que ceder al reclamo que venía desde abajo, no haciendo falta imaginar mucho para saber todos los “peros” que pusieron y por ende, todas las apretadas que se comieron por parte de los trabajadores. Así las cosas, se realizó la movilización. No se cortó del todo la autopista sino que se desviaba el tránsito por arriba del puente, generándose una cola de 15 km. para cada lado. Los trabajadores repartieron a todos un volante en donde se explicaban sus reclamos y el porqué de esta lucha. “Estamos cansados de la interna de la UOM –nos comenta un compañero- si nos quejamos es porque somos de la “Roja“ o de la “Celeste y Blanca” según con quien nos toque hablar. Qué carajo nos importan a nosotros sus negocios, son todos iguales, “NOSOTOROS QUEREMOS DEFENDER NUESTROS PUESTOS DE TRABAJO”. Ellos que se las arreglen. Si no nos movemos nosotros no conseguimos nada”.

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PARTIDO REVOLUCIONARIO DE LOS TRABAJADORES