You are on page 1of 40

manual

de uso del lenguaje no sexista

Promueve: Ayuntamiento de Villaviciosaa. Concejalía de la Mujer. Colabora: Mancomunidad Comarca de la Sidra. Agencia

Promueve: Ayuntamiento de Villaviciosaa. Concejalía de la Mujer. Colabora: Mancomunidad Comarca de la Sidra. Agencia de igualdad de oportunidades para las mujeres. Textos: Esther González Díaz. Diseño: Bocarte.

ÍNDICE Introducción   3 El lenguaje, un instrumento vivo   5 Androcentrismo   7

ÍNDICE

ÍNDICE Introducción   3 El lenguaje, un instrumento vivo   5 Androcentrismo   7

Introducción

 

3

El lenguaje, un instrumento vivo

 

5

Androcentrismo

 

7

Sexismo

 

9

Ejemplos

 

9

Feminismo

 

10

Feminismo y hembrismo

 

12

Machismo y sexismo

 

13

Género

14

El DRAE a debate

 

16

Breve historia de las acciones que se han empren- dido desde diferentes organismos para evitar los usos sexistas del lenguaje

18

Lenguaje no-sexista

 

19

Recomendaciones lingüisticas para evitar el sexismo en la lengua

19

Intento de evitar el uso de un lenguaje sexista dentro de la administración

21

Prensa y lenguaje no sexista

 

25

Ofertas de trabajo

 

26

La mujer en la prensa

 

30

Invisibilización, subordinación y división de sexos Cosificación de la mujer

32

34

La mujer objeto

 

35

Conclusión

 

37

Bibliografía

 

38

INTRODUCCIÓN

La elaboración de este manual surge de la necesidad que supone integrar a las mujeres en un campo en el que hasta no hace muchos años estaban vetadas. Esta área no es otra

que la llamada esfera pública, lugar dirigido y presidido por hombres a lo largo de la historia

y en donde las mujeres no tenían cabida alguna.

Durante los últimos años se ha llevado a cabo una labor muy importante a través de las Con- cejalías de la Mujer de los distintos Ayuntamien- tos del Principado de Asturias. Todas estas acciones vienen a completar la labor realizada desde el Instituto Asturiano de la Mujer tratando de sensibilizar, no sólo dentro de la administra-

ción, sino al público en general, de la importancia que tiene el uso de un lenguaje no sexista, un lenguaje que represente por igual a mujeres y

a hombres.

El Ayuntamiento de Villaviciosa ha contribuido con esta causa realizando un taller de lenguaje no-sexista, que se componía de una primera parte de sensibilización, seguida de una segunda parte en la que se llevó a cabo la corrección de documentos administrativos por parte del personal de la administración, en compañía de una experta en el tema.

Este manual completa y recoge toda la labor realizada y pretende ser una compilación de las estrategias propuestas para evitar el uso de un lenguaje sexista dentro de la administra- ción.

EL LENGUAJE, UN INSTRUMENTO VIVO

Con la llegada de los nuevos tiempos, los cambios sociales provocarán que la mujer se incorpore en el mundo laboral público, ya que el hecho de que no trabajaran dentro de la esfera pública no suponía que no trabajasen dentro de la llamada esfera privada, aunque su labor no fuera igualmente reconocida.

La lengua es un cuerpo vivo y en constante evolución que se va modificando acorde con los nuevos tiempos. En referencia a este tema, se pueden encontrar diversas posturas y ten- dencias, algunas de ellas encontradas. Hay lingüistas que consideran que el lenguaje pro- voca cambios en la realidad, otros que piensan que es la realidad la que modifica el lenguaje y finalmente, hay una tercera corriente que mantiene que tanto la lengua modifica la realidad como ésta modifica el lenguaje, es decir, que se plantea como una fluctuación entre ambos.

Debido a las nuevas tecnologías y a su fuerte impacto dentro de nuestra sociedad, se pueden apreciar claramente los cambios que este hecho está produciendo dentro de nuestra lengua. No sólo se han introducido nuevos vocablos pro- cedentes de otras lenguas y que hemos adop- tado como nuestros, “mouse”, sino que también se están produciendo cambios en las formas de escribir de gran parte de nuestra población más joven debido al uso de un aparato que hoy ya parece imprescindible en nuestra vida diaria, el móvil y sus sms.

En cuanto a los cambios que la lengua produce dentro de la realidad, éstos no siempre son tan fáciles de apreciar a simple vista. Algunos casos se pueden analizar en los siguientes ejemplos:

1. La chispa de la vida

2. Just do is

3.

ejemplos: 1. La chispa de la vida 2. Just do is 3. Con respecto a la

Con respecto a la primera frase, La chispa de la vida, probablemente no suponga nada dife- rente de su significado literal para toda aquella población menor de 25 años. Sin embargo, para todos aquellos que hemos superado la franja de los 30 años, nos recuerda un eslogan perteneciente a un anuncio de Coca-Cola que recorrió el mundo en la década de los 80.

En cuanto a la segunda sentencia, Just do it, si lo tradujésemos literalmente, significaría

“Sólo hazlo”, algo que a primera vista no nos transmite nada, pero es obvio que, hoy día, todo el mundo lo relacionaría con la marca Nike, como uno de sus más conocidos slogans. Esto no significa que dentro de dos generacio- nes este eslogan no quiera decir nada al igual que para muchas personas menores de 30 años en el caso anterior.

Para finalizar, pasaremos a analizar el icono de MacDonalds. Hace 50 o 60 años, este icono

no quería decir nada, sin embargo, en la actua- lidad, no hay persona en el mundo que no lo relacione con una cadena de establecimientos de comida rápida, que se ha extendido a nivel mundial.

de vuelo y hoy día, la denominación oficial no es otra que la de Tripulante de Cabina de Pasajeros. De esta forma, se puede ver clara- mente cómo cuando se trata de que los hom- bres se introduzcan en un campo laboral tradi-

Esto nos muestra que es necesario llevar a

se han ido transmitiendo a lo largo de los siglos

Una vez vistos estos ejemplos, se ha podido

cionalmente adjudicado a la mujer, los cambios en la lengua para buscar denominaciones

demostrar cómo no sólo la realidad modifica

“insignes”, que sean más acordes al puesto

el

lenguaje, sino que también el lenguaje modifica

que van a desempeñar, se producen con mucha

la

realidad, puesto que en los casos anteriores

más rapidez. Esto demuestra la desigualdad

ha sido la lengua a través de esos slogans e iconos la que ha creado una realidad.

existente en el mundo laboral, donde las profe- siones que a lo largo de la historia han sido

Si consideramos como válida esta última ten- dencia, ha llegado el momento de plantearse que esos cambios sociales que han tenido lugar dentro de nuestra sociedad comiencen a ser

visibles en el campo lingüístico. Si desde hace varias décadas las mujeres se han integrado en el mundo laboral público, esto ha de verse reflejado en el lenguaje, en la forma de nom- brarlas. De ahí que se hayan producido cambios en la manera de nombrar a las mujeres que se incorporan en campos tradicionalmente mas-

desempeñadas por mujeres adquieren más prestigio al ser desempeñadas por un hombre, pero no a la inversa.

cabo una serie de cambios en la lengua, evitan- do los prejuicios y las ideas preconcebidas que

con respecto al rol de la mujer y al uso de la lengua para representarla. Debemos pensar si esto es justo y equitativo, no sólo para las mujeres, sino para la sociedad en general. Si

culinos como el del derecho. Hoy día se aceptan

la

respuesta es no, entonces reflexionemos y

como válidos vocablos como jueza, abogada

hagamos un uso correcto y no discriminatorio

y

fiscala, a pesar de que este último apenas

de la lengua castellana, reflejando así su riqueza

se utilice en la vida diaria y todavía no suene como generalmente aceptada para su uso en

versatilidad para adaptarse a los nuevos cambios y evolucionar.

y

la

vida diaria. El hecho de que estas palabras

hayan sido aceptadas por el DRAE es señal de que algo está cambiando.

Sin embargo, cabe destacar que cuando nos encontramos con el caso opuesto, es decir, cuando es el hombre el que se adentra en un campo tradicionalmente femenino, como la

enfermería, los cambios se producen con mucha mayor rapidez. En un principio se hablaba de enfermeras y enfermeros, más tarde pasaron

a ser ATS y finalmente, se autodenominan DUES

(Diplomados Universitarios en Enfermería). Lo mismo ocurrió con el trabajo de azafata, tradi- cionalmente asignado también a la mujer. En un primer momento, se habló de azafatas y azafatos, más tarde pasaron a ser auxiliares

ANDROCENTRISMO

El androcentrismo es una forma de mirar y considerar el mundo totalmente subjetiva y sesgada, ya que considera que la sociedad está hecha por y para el hombre, sin tener en cuenta a la mujer, que queda relegada a un segundo plano. A lo largo de los siglos, siempre se ha hablado de las Edades del Hombre, La Historia del Hombre, dando por hecho que así también se incluía a las mujeres, sin embargo, si echamos un vistazo a un libro en mayor profundidad, podemos comprobar, cómo la mujer aparece en muy pocas ocasiones y sólo un pequeño porcentaje de las mujeres insignes en la historia de la humanidad han pasado a formar parte de nuestros anales.

El DRAE considera esta acepción de hombre como sinónimo de humanidad, sin embargo, cabe destacar que, si con esta palabra se puede hacer referencia tanto a mujeres como

Como muestra del androcentrismo que predo- mina en nuestra sociedad, veamos varios ejem- plos a continuación:

El primer ejemplo con el que nos encontramos pertenece a un folleto presentado por uno de los bancos con mayor cabida en nuestro mer- cado hoy día. Ofrece un seguro de vida, sin embargo, en la fotografía podemos ver a una mujer y un niño y el eslogan utilizado es “Por la seguridad de su familia”, asignando el papel de protector y miembro principal de la unidad familiar al varón. La mujer y el niño se muestran como dependientes y no se contempla la opción de que sea la mujer la principal fuente de ingresos de la unidad familiar. Por tanto, el anuncio está dirigido única y exclusivamente a los hombres, excluyendo de forma directa a las mujeres. Sin embargo, mi pregunta es:

a

hombres, las primeras quedan invisibilizadas

¿Refleja este anuncio la realidad social de hoy día o es símbolo de una estructura social

y

si no se consideran como incluidas, entonces

están excluidas. De ahí que debamos buscar un término neutro y más generalizado con el que mujeres y hombres se puedan sentir igual- mente representadas y representados, evitando así la discriminación lingüística.

patriarcal cuyas bases deberían comenzar a modificarse?

patriarcal cuyas bases deberían comenzar a modificarse? Por la seguridad de su familia Nuestro seguro de

Por la seguridad de su familia Nuestro seguro de vida es la mejor fórmula para que, por muy poco dinero, usted y su familia puedan hacer frente a situaciones de pérdida de ingresos producida como consecuencia del fallecimiento o la invalidez.

En el ejemplo que se presenta a continuación pertenece a una de las campañas del Santander Central Hispano:

a una de las campañas del Santander Central Hispano: El eslogan utilizado dice: “Duerma como un

El eslogan utilizado dice: “Duerma como un niño, ahorre como un adulto”. En este caso, el anuncio va dirigido única y exclusivamente a los hombres, su posible cliente es un hombre, volviendo a excluir de nuevo a las mujeres como posibles clientas de este depósito. Este tipo de propaganda no hace sino reforzar la visión androcéntrica del mundo, que establece las bases de la estructura patriarcal, donde las mujeres apenas tienen cabida.

SEXISMO

El sexismo consiste en la discriminación de las personas sólo en función del sexo al que per- tenecen, independientemente de que sean mujeres u hombres. En la mayoría de los casos, esta palabra se relaciona con las mujeres, con el ámbito femenino, como si este fenómeno no tuviera nada que ver con el sector masculino. Al contrario de lo que la mayoría de la gente piensa, el sexismo está altamente interrelacio- nado tanto con mujeres como con hombres y no estamos hablando ni de feminismo ni de machismo, palabras que serán definidas más adelante, ya que también es muy fácil confundir sus significados.

Dentro del campo lingüístico, el aspecto más conocido y reconocido es el del uso del mas- culino como genérico en las lenguas de origen

latino, lo cual abarca a centenares de millones

de hablantes en el mundo. (

nos ocupa los sustantivos, artículos y adjetivos en masculino subsumen el femenino siempre que conviene. De hecho, lo fagocitan. De este procedimiento se derivan los fenómenos si- guientes: 1

) En el caso que

Invisibilización de las mujeres: simplemente, ellas no constan. Exclusión: se las omite abierta y deliberada- mente. Subordinación: aparecen en posición de objeto pasivo, objeto del habla. Desvalorización: se las menciona como infe- riores o como ejemplo de inferioridad cuando se trata de una comparación.

EJEMPLOS:

Invisibilización: un grupo formado por diez personas entre las que hay nueve chicas y sólo un chico, tenemos que referirnos al grupo colectivamente como “ los chicos”.

Exclusión: “El poblado entero partió al día siguiente en unas treinta piraguas dejándonos solos con las mujeres y los menores en las casas abandonadas”.

Subordinación: cuando aparecen el nombre de una mujer y de un hombre juntos, por ejem- plo, en las tarjetas de visita, en las cuentas bancarias, en las escrituras de propiedad etc., donde siempre van los hombres antes que las mujeres.

Desvalorización: cuando lo que realizan las mujeres no tiene el mismo valor que lo que realizan los hombres. Por ejemplo, en la sección de deportes de un periódico se utiliza un len- guaje más épico para el deporte masculino que para el femenino, la adjetivación no es la misma, ni el lugar más o menos destacado donde aparecen las noticias. 2

1 SAU, VICTORIA. 2001. Diccionario Ideológico Feminista, Volumen II. Barcelona: Icaria. Págs. 158 y 159.

2 RODRÍGUEZ HEVIA, Gloria. 2003. ¿ Qué es

? El lenguaje sexista. Oviedo: Consejería de la Presidencia e Instituto Asturiano de la Mujer.

FEMINISMO

Este apartado se podría comenzar haciendo la

pregunta de ¿Qué es el feminismo? Y la respuesta

a tal pregunta no podría ser otra que afirmar ser la metáfora de las gafas violetas.

Tal y como afirma Nuria Varela en su libro Feminismo para principiantes, el feminismo es un impertinente -como llama la Real Academia

Española a todo aquello que molesta de palabra

o de obra-. Es muy fácil hacer la prueba, se

dice feminismo y cual palabra mágica, inmedia- tamente, nuestros interlocutores tuercen el gesto, muestran desagrado, se ponen a la defensiva o, directamente, comienza la refriega.

¿Por qué? Porque el feminismo cuestiona el orden establecido. Y el orden establecido está muy bien establecido para quienes lo establecieron, es decir, para quienes se benefician de él.

El feminismo fue muy importante cuando nació.

Corría el siglo XVIII y los revolucionarios e ilustrados franceses- también las francesas-, comenzaban a defender las ideas de “igualdad, libertad y fraternidad”. Por primera vez en la historia, se cuestionaban políticamente los privilegios de cuna y aparecía el principio de

igualdad. Sin embargo, ellas, las que defendieron que esos derechos incluían a todos los humanos- también a las humanas-, terminaron en la guillotina mientras que ellos siguieron pensando que el nuevo orden establecido significaba que los derechos y las libertades sólo correspondían

a los varones. Todas las libertades y todos los

derechos ( políticos, económicos, sociales ) Así, aunque existen precedentes feministas antes del siglo XVIII, podemos establecer que, como dice Amelia Valcárcel, “el feminismo es un hijo no querido de la Ilustración”. Es en ese momento cuando se comienzan a hacer las preguntas impertinentes: ¿Por qué están exclui-

das las mujeres? ¿Por qué los derechos sólo corresponden a la mitad del mundo, a los varones? ¿Dónde está el origen de esta discri- minación? ¿Qué podemos hacer para combatirla? Preguntas que no hemos dejado de hacer.

El feminismo es un discurso político que se

basa en la justicia. El feminismo es una teoría

y práctica política articulada por mujeres que

tras analizar la realidad en la que viven toman conciencia de las discriminaciones que sufren por la única razón de ser mujeres y deciden organizarse para acabar con ellas, para cambiar

la sociedad. Partiendo de esa realidad, el femi-

nismo se articula como filosofía política y, al mismo tiempo, como movimiento social. Con

tres siglos de historia a sus espaldas, ha habido épocas en las que ha sido más teoría política

y otras, como el sufragismo, donde el énfasis estuvo puesto en el movimiento social. [

La disputa sobre el feminismo comienza con su propia definición. Por un lado, como dice Victoria Sau: “Atareadas en hacer feminismo, las mujeres feministas no se han preocupado

demasiado en definirlo.” Y por otro lado, sabido es que quien tiene el poder es quien da nombre

a las cosas. Por ello, el feminismo desde sus

orígenes ha ido acuñando nuevos términos que histórica y sistemáticamente han sido rechaza- dos por la “autoridad”, por el “poder”, en este caso, por la Real Academia Española (RAE), cuya “autoridad” hace décadas que está cues-

tionada por el feminismo. Así, dice el Diccionario de la RAE ¡en su vigésima segunda edición del año 2001! “Feminismo: Doctrina social favorable

a la mujer, a quien concede capacidad y dere- chos reservados antes a los hombres. Movi- miento que exige para las mujeres iguales

derechos que para los hombres.” Tres siglos

y los académicos aún no se han enterado de

que exactamente eso no es el feminismo. La

base sobre la que se ha construido toda la

doctrina feminista en sus diferentes modalidades es precisamente la de establecer que las mu-

jeres son actoras de su propia vida y el hombre

ni es el modelo al que equipararse ni es el

neutro por el que se puede utilizar sin rubor varón como sinónimo de persona. ¿Pensará la Academia que las mujeres no tenemos derecho

al aborto, por ejemplo, puesto que los hombres

no pueden abortar? Siguiendo a Victoria Sau,

“el feminismo es un movimiento social y político

que

se inicia formalmente a finales del siglo

XVIII

y que supone la toma de conciencia de

las mujeres como grupo o colectivo humano, de la opresión, dominación, y explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo de varones en el seno del matriarcado bajo sus distintas fases históricas de modelo de produc- ción, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transforma- ciones de la sociedad que aquélla requiera”. 3

A modo de conclusión, se podría decir que el

feminismo no es sino más que la luz que guía

el camino para todas aquellas ideas y proyectos

truncados, que llevados a cabo por mujeres

no tuvieron un final feliz, debido a las imposi- ciones de una sociedad patriarcal retrógrada

y anclada en el pasado. De ahí que debamos

seguir luchando por defender nuestra posición dentro de la sociedad hasta alcanzar la tan ansiada igualdad, defendida por un feminismo

que busca la igualdad de derechos para mujeres

y hombres, sin que ello suponga eliminar ni menospreciar al sexo contrario.

FEMINISMO Y HEMBRISMO

En un manual de estas características y dirigido

a la población en general y aquellas personas

que integran la administración en particular, me ha parecido necesario incluir la definición de este término. A través de mi experiencia impartiendo talleres de lenguaje no-sexista por distintas localidades de Asturias, he llegado a la conclusión de que todavía existen muchos tabúes con respecto al término feminismo y lo que éste implica.

En el apartado anterior ya se ha dejado suficien- temente claro lo que el término feminismo significa y todo lo que el mismo conlleva. Sin embargo, ¿qué hay del hembrismo? ¿Alguien ha oído hablar alguna vez de este término? La respuesta, en la mayoría de los casos es nega- tiva. El hembrismo no es sino más que aquella tendencia del feminismo más extremista. Aque- llas personas seguidoras de esta rama consi- deran que la mujer, sólo por ser mujer es superior al hombre. El hembrismo sí se podría considerar como el opuesto del término machis- mo y no el feminismo, ya que al igual que el machismo favorece la desigualdad entre sexos, objetivo a erradicar por parte del feminismo.

Cabe destacar que este término no aparece

definido en el DRAE, y por supuesto su uso no está aceptado por las personas integrantes de

la Real Academia de la Lengua. De ahí que haya

un pequeño apartado para dejar claras las diferencias entre feminismo y hembrismo, ya que considero que nunca es en vano todos los esfuerzos que se lleven a cabo para aclarar términos y evitar la confusión del público en general, muchas veces, velado por una inade- cuada y sesgada información mediática.

MACHISMO Y SEXISMO

El machismo se puede considerar como aquel discurso basado en la desigualdad de sexos. Una desigualdad que favorece a los hombres

y discrimina a las mujeres situándolas en una

posición inferior tan sólo atendiendo a su sexo

y no a sus capacidades dentro de los ámbitos

donde se las juzga. En la práctica, se utiliza

esta palabra para referirse a los actos o a las palabras que suponen una discriminación clara para las mujeres o que simplemente resultan ofensivos para las mismas. Sin embargo, hemos de destacar que la persona que lleva a cabo tales actos o que nos cuenta un chiste machista

y por tanto, ofensivo, no siempre es sexista.

De alguna manera, se podría decir que el sexismo es consciente, mientras que el machis- mo es algo que se produce de forma incons- ciente. En algunos casos, incluso podemos encontrar personas sexistas que en ningún momento hacen comentarios machistas. Esto ha llevado a que en la sociedad actual se haya creado una gran confusión con respecto a estos dos términos. Ahora es el momento oportuno para preguntarse qué es el sexismo.

El sexismo se conforma de todos aquellos actos y actitudes que de una forma u otra han contribuido y contribuyen a que las mujeres se encuentren subyugadas y fagocitadas dentro

de una sociedad patriarcal que las infravalora.

El sexismo abarca todos los ámbitos de la vida,

tanto culturales como sociales y con esto no

se hace referencia sólo a chistes, costumbres

o manifestaciones verbales de carácter público,

sino a todos aquellos métodos que contribuyen

a situar a las mujeres en una posición de infe- rioridad con respecto a los hombres.

Ejemplos de sexismo los podemos encontrar

en numerosas ocasiones a lo largo de la historia

y, desgraciadamente, todavía se pueden encon-

trar hoy día. La educación por sexos, en donde las mujeres y los hombres no sólo eran educa- dos separadamente, sino que también se les impartían materias diferentes, por ejemplo las mujeres eran enseñadas a coser, mientras los hombres no llevaban a cabo ninguna práctica similar. Otro ejemplo, sería la clara discriminación que se produce en determinados espacios profesionales, donde las mujeres son discrimi- nadas sólo por ser mujeres sin evaluar en ningún momento sus habilidades o destrezas dentro del mundo laboral. Asimismo, y puesto que es el tema que nos compete, el lenguaje también es un claro reflejo del sexismo existente en nuestra sociedad.

GÉNERO

El concepto de género es el centro de toda la

teoría feminista y como tal, merece que se le dedique un apartado completo. La noción de género surge a partir de la idea de que lo “femenino” y lo “masculino” no son sólo hechos biológicos o naturales, sino construcciones culturales. Ya nos decía Simone de Beauvoir que género se podría definir como “aquello que la humanidad ha hecho a la hembra humana”. Es decir, todas aquellas normas, reglas y costumbres que se les han exigido tener a las mujeres por el mero hecho de ser mujeres. Debían comportarse dentro de unos patrones estereotipados que, en ningún mo-

mento, han sido establecidos por la naturaleza, sino que han sido creados culturalmente. Nin- guna mujer nace con una dote innata para coser

o planchar, ni tampoco los hombres están

castigados a ser espléndidos futbolistas sólo por el hecho de ser hombres. Esto nos lleva a pensar que el sexismo no es justo ni para las

mujeres, ni para los hombres, ya que nos obliga

a comportarnos dentro de unos patrones este-

“No man ( and no woman) is an island” “Ningún hombre ( ni ninguna mujer) es una isla”

John Donne

estén en cierta manera relacionados, pueden seguir caminos totalmente independientes.

Después del trabajo de Stoller, serían las femi- nistas las que darían uso a esta palabra y ya en aquello años, podemos destacar a Joan Walter Scott, que definía esta palabra como el constructo cultural que hace que hombres y mujeres nos comportemos dentro de unos patrones estereotipados, sin atender a nuestra individualidad, sino tan sólo a nuestro sexo. Más tarde llegaría Kate Millet que explicaba que

el desarrollo de la identidad genérica depende,

en el transcurso de la infancia, de la suma de todo aquello que los padres, los compañeros

y la cultura en general consideran propio de

cada género en lo concerniente al temperamen-

to, al carácter, a los intereses, a la posición,

los méritos, a los gestos y a las expresiones. Cada momento de la vida de un niño implica una serie de pautas acerca de cómo tiene que pensar o comportarse para satisfacer las exi- gencias inherentes al género [

a

4

reotipados, sólo por el mero hecho de pertene- cer a uno u otro sexo. De ahí que toda labor

Hoy día cabe destacar en este campo a mujeres

que contribuya a erradicar y eliminar este factor de nuestras sociedades nunca sea suficiente

como Victoria Sau que consideran que las diferencias biológicas están ahí, pero que en

y,

por supuesto, nunca se haga en vano.

cuanto que somos seres culturales, esa biología

El

origen de esta palabra lo podemos encontrar

no determina nuestros comportamientos. 5 La situación actual en cuanto a este tema, está

en Robert J. Stoller, que ya en 1968 utilizó este concepto por primera vez. Fue el primero en detectar que la relación entre sexo y género no era biunívoca ya que aunque estos dos vocablos

de plena actualidad, y ha levantado la polémica tal y como si se tratase de algo reciente que cuatro “histéricas” se han sacado de la manga, sin embargo, hemos comprobado que tenemos

4 MOLLET, Kate, op. cit., pág. 80.

5 SAU, Victoria, op. cit., pág.56.

que remontarnos 40 años atrás para buscar el origen de esta palabra. El último debate surgido con respecto a este concepto ha sido con el término violencia de género. Debemos hablar de “violencia de género” o de “violencia doméstica”. La repuesta es: ¿Por qué no dejar de preocuparnos sobre cuál es la forma más adecuada para denominar tal tipo de violencia y ponemos todos los medios necesarios para erradicarla?

EL DRAE A DEBATE

A lo largo de la historia se ha impuesto el

Diccionario de la Real Academia como la auto- ridad a seguir en términos lingüísticos y todas aquellas personas o entidades que se han atrevido a oponerse a sus preceptos y normas han sufrido las consecuencias y han sido califi- cadas como “herejes”.

En nuestro caso, nosotras, las feministas, no podíamos ser menos y tal y como si de “brujas” se tratase, la llamada inquisición académica nos ha enviado a al quema, sin derecho a protestar. Sin embargo, nos hemos resistido a tales preceptos y hemos conseguido que se nos escuche y, poco a poco, se pueden recoger los frutos de toda esta siembra.

Las normas impuestas por el DRAE generan inseguridad entre aquellas personas que deciden

transgredir e ir más allá de las reglas gramati- cales que se nos han ido transmitiendo de generación en generación. ¿Cómo ir en contra de la norma que nos dice que hemos de hablar utilizando el masculino genérico aunque esto suponga la invisibilización de las mujeres? Transgredir siempre cuesta mucho a todas aquellas personas que deciden hacerlo y, nor- malmente, sufren una serie de consecuencias, sean éstas positivas o negativas. Sin embargo,

si nadie transgrede, si nadie decide cambiar

las cosas, poniendo su pequeño granito de

arena, nunca cambiaria nada y aún trabajaríamos

en jornadas de 12 horas, míseramente pagadas.

En muchas ocasiones, es necesario poner en entredicho las normas tradicionalmente acep- tadas como buenas y así lo hemos visto a lo

largo de la historia, no siempre la norma es lo más correcto, ni aquellas personas que dictan las normas son ejemplos a seguir. De ahí que

se haya planteado un apartado titulado “El DRAE

a debate”, porque quizás haya llegado el momento de reflexionar acerca de este diccio- nario que nos dice cómo hablar y escribir.

El DRAE nos acusa de violar el principio de economía, sin embargo, es obvio que es prefe- rible que todas las personas aludidas se sientan representadas aunque por ello se quebrante el principio de economía. Más adelante demostra- remos que esto no es así y que hacer uso de un lenguaje no sexista no siempre supone que vayamos a infringir dicho principio. Es signifi- cativo el hecho de que el lenguaje administrativo y, especialmente, el lenguaje jurídico, son altamente enrevesados y puede pensarse que no cumplen el llamado principio de economía. Sin embargo, ante esto parece que no hay que decir, ni que hacer para mejorar la redacción de este tipo de documentos.

A la luz de estos hechos, se puede pasar al

análisis de algunas de las definiciones que se pueden encontrar en el DRAE:

Huérfano/na: Dicho de una persona de menor edad a quien se le ha muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre.

Padre: Varón o macho que ha engendrado.

Madre: Hembra que ha parido.

Estos son sólo algunos de los ejemplos que se

pueden encontrar en la última edición del DRAE

y, como vemos, en ningún momento reflejan la

realidad actual, siendo este uno de los requisitos imprescindibles de cualquier diccionario que se precie, ya que la lengua debe ir modificán- dose con los tiempos. La lengua debe ser el reflejo de los cambios que están teniendo en

la realidad, que, por supuesto, la modifican y varían en gran medida.

En la primer definición parece que se le otorga mayor importancia al hecho de ser huérfano de padre que si la persona es huérfana de madre, cuando, afortunadamente, hoy día, no se aprecia diferencia alguna, ya que el hecho de que tu padre muera no significa que quedes desprotegido económicamente, al igual que tampoco ocurría anteriormente, puesto que las familias salían igualmente adelante. Esta defini- ción es totalmente obsoleta e incluso se podría decir que atenta contra los derechos humanos.

En el caso de las otras dos definiciones, en el caso de las madres, se anula totalmente la capacidad femenina de engendrar y se les otorga única y exclusivamente a los hombres. Esta definición va en contra del código civil, puesto que no se es padre hasta que el feto no lleva 24 horas fuera del útero materno. Además, cabe destacar que estas definiciones no contemplan a las madres y padres adoptivos, de ahí que en ningún momento, se puedan considerar actualizadas.

Éstas son sólo algunas de las definiciones que desde el equipo NOMBRA ( No Omitas a las Mujeres, Busca Representaciones Adecuadas), en su última revisión del DRAE en el año 2004, (“De mujeres y diccionarios. Evolución de lo femenino en la 22ª edición del Diccionario de la Real Academia Española”), se han propuesto para ser modificadas y adaptadas al momento

actual. Sin embargo, el DRAE tan sólo ha llevado

a cabo un 15% de las modificaciones solicita-

das, haciendo caso omiso a las demás peticio- nes, entre las cuales se encuentran las ante- riormente analizadas.

Quizás ha llegado el momento de plantearse

la vida desde una perspectiva diferente, no por

eso mejor ni peor, sólo diferente. Es tiempo para ponerse las gafas violetas y abrir los ojos.

BREVE HISTORIA DE LAS ACCIONES QUE SE HAN EMPRENDIDO DESDE DIFERENTES ORGANISMOS PARA EVITAR LOS USOS SEXISTAS DEL LENGUAJE

1983. Se crea el Instituto de la Mujer.

1984. En Madrid se celebraron las primeras

jornadas sobre Mujer y Educación donde se observó la necesidad de revisar los usos sexistas del lenguaje.

1988 – 1990. El Plan de Igualdad de Oportu-

nidades de las Mujeres recoge la revisión de los textos reglamentarios para evitar usos y expresiones que refuercen actitudes de des- igualdad hacia las mujeres y se hace alusión al lenguaje administrativo.

1989 – 1990. El Instituto de la Mujer y el

Ministerio de Educación y Ciencia publicaron un folleto y una guía para evitar usos sexistas en el lenguaje.

1990. El Comité de Ministros del Consejo de

Europa aprobó el 21 de febrero una recomen- dación sobre la eliminación del sexismo en el lenguaje. Dicha recomendación se hace a los Gobiernos de los Estados miembros para que se fomente el empleo de un lenguaje que refleje

el principio de igualdad entre mujeres y hombres

y que se adopte cualquier medida que se consi- dere útil para ello.

1991. Se publicó un manual para el uso no-

sexista del lenguaje administrativo en el que también colaboró el Ministerio para las Admi- nistraciones Públicas, además del M.E.C.

1994. Se creó la comisión NOMBRA (No Omitas

a las Mujeres Busca Representaciones Adecua-

das) que asesora sobre los usos sexistas del lenguaje.

1995. Orden Ministerial de 22 de marzo del Ministerio de Educación y Ciencia que adecua la denominación de los títulos académicos oficiales a la condición masculina o femenina de quienes los obtengan (BOE de 28 de marzo de 1995).

2001 – 2005. El IV Plan de Acción Positiva para las Mujeres del Principado de Asturias desarrolla una línea de intervención que consiste en el “desarrollo del principio de igualdad entre los géneros en la Administración Autonómica”. Uno de los objetivos es “eliminar las prácticas discriminatorias del funcionamiento de la Administración” concretada en la acción de “introducir medidas facilitadoras y de sensibili- zación dirigidas a implantar un uso no-sexista del lenguaje administrativo con especial inci- dencia en las ofertas de empleo y las progra- maciones de cursos de formación profesional”.

LENGUAJE NO-SEXISTA

El lenguaje no-sexista se puede definir como aquel que no discrimina a las mujeres y que no supone un obstáculo para alcanzar el principio de igualdad entre hombres y mujeres. Para alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto en este campo, debemos mirar al mundo desde otra perspectiva, aquella en la que lo femenino tenga cabida, como parte integrante de esta, nuestra sociedad.

Todo el lenguaje administrativo contiene una alta carga patriarcal y concibe su universo como únicamente masculino, tal y como si las mujeres no se hubiesen integrado en este campo ya mucho tiempo atrás. El lenguaje que nos rodea es, en gran medida, androcéntrico, pero si nos detenemos en profundidad y anali- zamos el lenguaje administrativo, se puede comprobar que es todavía mucho más andro- céntrico y que apenas tiene en cuenta a la mujer, a la cual subsume e invisiviliza.

En nuestra historia más reciente, se ha relacio- nado el lenguaje no-sexista con el uso de la barra o de la ya tan extendida arroba. Sin embargo, cabe destacar que, desde un punto de vista personal y bastante extendido dentro del campo filológico, éstas no son las mejores alternativas para evitar el uso sexista de la lengua. De ahí que, a continuación, se enumeren una serie de estrategias que nos podrían ayudar a no hacer un uso sexista de la lengua, sin que ello suponga el uso de la barra o de la arroba.

RECOMENDACIONES LINGÜÍSTICAS PARA EVI- TAR EL SEXISMO EN LA LENGUA

Todas las soluciones que se presentan a conti- nuación están basadas en ejemplos extraídos de documentación administrativa original. En

algunos casos, procedentes de este mismo Ayuntamiento y, en otros, provenientes de diferentes Ayuntamientos o de la misma Admi- nistración del Principado de Asturias.

Sustitución del masculino con valor genéri- co por sustantivos colectivos, abstractos y de referencia general.

Uso Sexista Se notifica a los profesores del departamento de inglés que tendrán que entregar las notas finales antes del 12 de junio. Uso no-sexista Se notifica al profesorado del departamento de inglés que tendrá que entregar las notas finales antes del 12 de junio.

Utilización del sustantivo persona/s en lugar del masculino genérico.

Uso sexista Tendrán la consideración de colectivo prioritario para acceder a la formación continua los tra- bajadores de pequeñas y medianas empresas. Uso no-sexista Tendrán la consideración de colectivo prioritario para acceder a la formación continua las per- sonas trabajadoras de pequeñas y medianas empresas.

Utilización de oraciones de relativo en lugar de adjetivos o adjetivos sustantivados.

Uso sexista

Conferir a los interesados el plazo de un mes

para formalizar la toma de posesión. Uso no-sexista

Conferir a las personas que estén interesa-

das el plazo de un mes [ toma de posesión.

] para formalizar la

[

]

Utilización de oraciones de relativo con /quien/ en función de sujeto en lugar de un sujeto en masculino.

Uso sexista Los conferenciantes resaltaron el papel de la mujer inmigrante en nuestra sociedad. Uso no-sexista Quienes dieron la conferencia resaltaron el papel de la mujer inmigrante en nuestra socie- dad.

Sustitución de la voz pasiva por construc- ciones de pasiva refleja.

Uso sexista La solicitud deberá estar firmada por el inte- resado. Uso no-sexista Se deberá firmar la solicitud. Firma. Firma/persona interesada.

Ante los sustantivos que no tengan varia- ción morfológica para el masculino y el femenino, intentar prescindir del uso de determinantes o artículos siempre que sea posible.

Uso sexista Se contará con la presencia de aquellos espe- cialistas que sean necesarios. Uso no-sexista Si es necesario se contará con la presencia de especialistas suficientes

Utilización de formas verbales que no incluyan participios y por lo tanto que no tengan que establecer concordancia de género.

Uso sexista Hago constar:

3º Que quedo debidamente informado de los conceptos que integran tales gastos y de la regulación económica de los mismos por el

INSALUD. Uso no-sexista Hago constar:

3º Que se le informa debidamente de los conceptos que integran tales gastos y de la regulación económica de los mismos por el INSALUD.

Cuando no se pueda utilizar ninguno de los procedimientos dados anteriormente, se puede recurrir a desdoblar la referencia en femenino y masculino a fin de generar enunciados que no sean ambiguos.

Uso sexista Podrán entrar en este vestuario niños hasta de seis años acompañados de un mayor. Uso no-sexista Podrán entrar en este vestuario niños y niñas hasta de seis años en compañía de una persona mayor.

En esta última frase también se puede observar como es posible sustituir los sustantivos mas- culinos con valor agente por una construcción preposicional.

INTENTOS DE EVITAR EL USO DE UN LENGUAJE SEXISTA DENTRO DE LA ADMINISTRACIÓN

Órganos de Gobierno Un Órgano es una parte que cumple una función dentro de un todo o bien la persona que ejecuta dicha función. Tradicionalmente los órganos de gobierno han estado representados por hom- bres, por lo que tendemos a designar la función por la persona que la realiza y por tanto sus denominaciones se han consolidado en mascu- lino. La presencia de mujeres en la ejecución de los cargos o funciones nos obliga a buscar alternativas:

Cuando nos referimos a la persona, el término que la designa debe concordar en femenino o

en masculino con la mujer o el hombre que ostenta el cargo:

Dña. Mª José Ramos, Consejera de la Presidencia D. Vicente Álvarez Areces, Presidente del Go- bierno

Cuando nos referimos a la función, deberemos usar una construcción que sea válida para una mujer o para un hombre:

La Consejería (no El Consejero) de la Adminis- tración del Principado de Asturias con compe- tencia en materia de función pública resolverá la solicitud presentada dentro de los tres meses siguientes.

Usos sexistas

Usos no sexistas

El Presidente

La Presidencia, La Consejería, La Viceconsejería La persona titular de la Presidencia Quien sea titular de la Consejería Quien ejerza la Presidencia Quien dirija la Consejería El Presidente o la Presidenta El Consejero o la Consejera El Viceconsejero o la Viceconsejera

El Consejero

El Viceconsejero

Cargos Políticos y Personal de la Administración

Usos sexistas

Usos no sexistas

El Director

La persona que dirija/Quien dirija La persona que ocupe la dirección La persona que ostente la dirección Quien ocupe/ostente la dirección El Director o la Directora El Subdirector o la Subdirectora La persona que ocupe la secretaría Quien ocupe la secretaría Quien esté al frente de la Jefatura La persona que ocupe la Jefatura

El Subdirector

El Secretario

El Subsecretario

El Jefe

Relación de la ciudadanía con la Administración:

Usos sexistas Usos no sexistas Datos del Solicitante/Titular Solicitante/Titular – Datos El Solicitante Quien
Usos sexistas
Usos no sexistas
Datos del Solicitante/Titular
Solicitante/Titular – Datos
El Solicitante
Quien solicita
Nombre y apellidos del ocupante
Ocupante – Nombre y apellidos
Representado por
Con la representación de
Vecino de
Con vecindad en
Datos primer solicitante
Datos 1º solicitante
Usuario/a
Persona usuaria
El responsable
Persona responsable /Responsable
El que suscribe
Quien suscribe
El propietario de (
)
es
) (
es propiedad de /Pertenece a
El solicitante declara bajo su
Quien solicita declara bajo su responsabilidad
responsabilidad
A cumplimentar por el solicitante
A cumplimentar por quien solicita/por quien
realiza la solicitud
Transmitente o propietario
Transmite o posee
El
veterinario
La veterinaria o el veterinario
El
arquitecto
La arquitecta o el arquitecto
declara que no es deudor
declara no tener deudas
El
apoderado
El
o la apoderada
Ficha de acreedor
Ficha de acreedor o acreedora
Sello del organismo y firma del
funcionario
y firma del funcionario o funcionaria
El abajo firmante
Firmante/Quien firma/Quien abajo firma

Impresos y formularios En los diferentes formularios está muy presente la función apelativa del lenguaje, ya que están dirigidos a una persona que es quien cubre los datos necesarios para comenzar los trámites pertinentes. Siguiendo con la tradición andro- céntrica, que se ha visto también predomina en el resto de los apartados, la persona desti- nataria ideal siempre está concebida como un hombre. Si una mujer tiene que cumplimentar un impreso se verá designada a través de expresiones que no se corresponden con su sexo como el solicitante, el interesado, el representante. Las presiones ejercidas desde el feminismo han hecho que sea habitual el uso de D./D.ª en aquellos casos en que la persona

cumplimenta el impreso, especialmente en la parte referente a los datos personales. Sin embargo, esta supuesta referencia a ambos sexos se abandona inmediatamente, puesto que en el resto del formulario todas las referen- cias que se hacen a la persona que solicita son en masculino.

Tras hacer un análisis detallado de los tipos de impresos y formularios, se pueden estructurar en las siguientes partes:

· Datos personales de quien ha de rellenar el impreso.

· Otras informaciones referidas a la persona.

· Objeto del formulario.

·

Documentación que debe acompañar las

2)

gestiones a llevar a cabo.

· Firma y fecha.

las 2) gestiones a llevar a cabo. · Firma y fecha. · Persona a la que

· Persona a la que se dirige en caso de que

El

espacio sombreado debe cubrirse como D.

sea una instancia.

si

se trata de un varón o Dª. si se trata de una

· Instrucciones para rellenar el formulario.

mujer, a continuación escriba su nombre.

Los apartados de mayor interés son los referi- dos a los datos personales y a la firma, ya que en el resto no se han detectado grandes dife- rencias con respecto al lenguaje utilizado en otros textos administrativos.

Cualquiera de las dos alternativas propuestas es válida para evitar el sexismo en este tipo de documentos. A continuación, se ofrecen otras soluciones para el apartado referente a los datos personales:

Datos personales Hasta hace poco tiempo la generalidad de los textos administrativos ofrecían un tratamiento personal a través del uso de D, presuponiendo

Usos sexistas: Datos del solicitante, el intere- sado, el beneficiario, nombre y apellidos del representante, el responsable, el usuario.

al supuesto varón que debía cumplimentar el impreso o formulario. Sin embargo, con la inclusión de la mujer en el mundo público, hasta

Usos no sexistas: Solicitante- Datos, la persona interesada, quien sea beneficiado/beneficiada

entonces reservado para el hombre, las admi-

o

persona beneficiaria, nombre y apellidos de

nistraciones se han visto obligadas a modificar

la

persona representante, persona responsable,

el lenguaje utilizado en cierta medida. Así, es

persona usuaria.

frecuente encontrar documentos con el siguiente encabezamiento:

Cuerpo del formulario

D/D.ª

Se ha observado como se ofrecen instrucciones a la ciudadanía sobre cómo se han de rellenar los formularios a través de llamadas a pie de página. Asimismo, este procedimiento podría ser de gran utilidad a la hora de solucionar problemas relacionados con el uso de enuncia- dos sexistas. Así se proponen las siguientes alternativas para el caso planteado:

A continuación se incluyen una serie de reco-

mendaciones para usos sexistas que suelen dar una vez se hayan cumplimentado los datos personales y que pueden variar en función del tipo de gestión que se vaya a llevar a cabo. Algunos de los más usuales se pueden ver a continuación:

Usos sexistas: El que suscribe, el ingeniero

de caminos, el arquitecto, el agente denunciante

declara, los solicitantes deben ser mayores de edad o menores emancipados, el propietario.

1)

D.

Usos no sexistas: Quien suscribe, el arquitecto

Dª.

la arquitecta, quien denuncia declara, quienes solicitan deben ser personas mayores de edad

o

(Escriba el nombre a continuación del que proceda de acuerdo con su sexo).

o

menores emancipadas, tiene en propiedad.

Firma

El lugar destinado a la firma de la persona que

realiza los trámites suele ser redactado en masculino al igual que en el resto de los casos.

A continuación se proponen varias alternativas para evitar ese uso sexista de la lengua.

Usos sexistas: Firma del solicitante o repre- sentante, el abajo firmante, firmado por los Policías Locales.

Usos no sexistas: Solicitante/ representante- firma, quien abajo firma, firmado por los/las Policías Locales.

Los ejemplos ofrecidos son los que se encuen- tran con mayor frecuencia en los formularios

e impresos de nuestra administración. Si se

produjera cualquier otro caso de discriminación sexista, habría que remitirse a las soluciones propuestas a nivel general en los apartados anteriores.

Además de lo ya comentado, también se pueden proponer otras alternativas entre las que se encuentran disponer con un formulario para hombres y otro para mujeres. Asimismo, puesto que los documentos no se encuentran impresos, sino que se cumplimentan por el personal

administrativo, sería posible tener un archivo en femenino y otro en masculino, de manera que se usase uno u otro en función del sexo de la persona que se dispone a comenzar los trámites pertinentes. Otra posibilidad sería trabajar con un solo documento que se adapte

a cada persona en concreto.

PRENSA Y LENGUAJE NO-SEXISTA

La prensa tiene como principal medio de comu- nicación el lenguaje, sea este por escrito, de forma oral o través de imágenes o iconos que llamen la atención de la lectora o del lector. Debido a esto, se ha considerado necesario dedicar un apartado a analizar el uso del lenguaje por parte de los medios de comunicación, en esta caso, prensa y revistas.

Nos movemos en un terreno donde la visión androcéntrica y patriarcal predomina sobre cualquier otra perspectiva más transgresora e integradora, de ahí que, toda nuestra labor en este campo no sea en vano. Cualquier granito de arena con el que colaboremos, ayudará a que las personas abran los ojos y empiecen a mirar al mundo desde otra perspectiva.

Aquellos campos donde haremos mayor hinca- pié serán los relacionados con las ofertas de trabajo y los artículos de opinión, en la mayoría de los casos. Se verá la evolución de la prensa en los últimos 30 años para comprobar hasta qué punto la situación ha cambiado y cuál es el estado actual con respecto a este tema. Asimismo, también se plantearán soluciones o alternativas para evitar ese uso sexista de la lengua dentro de la prensa nacional.

A continuación, pasaremos a analizar las ofertas de trabajo y su redacción, así como los cambios que se han ido produciendo en las mismas a través de los años.

OFERTAS DE TRABAJO

Seguidamente, nos disponemos a analizar la redacción de anuncios en los años 80 para comprobar si, efectivamente, las cosas han

cambiado en estas dos décadas o, por el contrario, aún queda mucho camino por recorrer.

efectivamente, las cosas han cambiado en estas dos décadas o, por el contrario, aún queda mucho
efectivamente, las cosas han cambiado en estas dos décadas o, por el contrario, aún queda mucho

En los anuncios que acabamos de ver, se puede comprobar cómo los puestos de mayor rango, “expertos”, “jefes”, “contables”, “analistas”, etc., son asignados a los hombres automática- mente. Para ocupar dichos puestos se solicitan hombres y no mujeres y además, se exigen cualidades diferentes a las que se les piden a las mujeres para cubrir los puestos de “secretarias” y “administrativas”, trabajos en los que se hace referencia a sus cualidades personales. Tener un buen nivel cultural, ser responsable, ordenada, discreta, tener buena presencia son sólo algunas de los principales requisitos para poder desempeñar tales labores. ¿Y en qué lugar quedan las competencias pro- fesionales? ¿ En un segundo plano, tal vez?

Asimismo, desde el punto de vista del lenguaje, cabe destacar que este tipo de anuncios en

los que se requiere cubrir estos puestos están únicamente dirigidos a mujeres y, por tanto, redactados en femenino, mientras que los puestos de mayor rango están redactados en masculino y dirigidos únicamente a hombres.

En apartados anteriores ya se ha podido com- probar que desde el 22 de marzo de 1995 ha estado en vigencia una ley por la que las titula- ciones académicas han de ser acordes al sexo de la persona que las recibe. Debido a esto, las ofertas de trabajo deberían estar redactadas tanto en masculino como en femenino, de manera que no fueran sexistas. Comprobemos a continuación si estas modificaciones se han llevado a cabo, o si, por el contrario, todavía en la actualidad nos encontramos ofertas re- dactadas de forma sexista.

a cabo, o si, por el contrario, todavía en la actualidad nos encontramos ofertas re- dactadas
28
28
28
28
28
28
28
28
28
28
28

Se puede apreciar cómo aún hoy día aquellos trabajos tradicionalmente asignados al hombre, como el de soldador, calderero u oficial requie- ren únicamente hombres, al redactarse, en muchos casos, en masculino singular, de forma que las mujeres quedarían totalmente excluidas dentro de esta profesión.

Asimismo, todas aquellas profesiones conside- radas de mayor rango como las de director, gerente, coordinador, jefe de obra o ingeniero también aparecen redactadas en masculino, invisibilizando así las mujeres dentro de estos sectores.

Cabe destacar como aquellos anuncios en los que se requieren secretarias aparecen única y exclusivamente redactados en femenino, anu- lando la posibilidad por parte del sector mas- culino de adentrarse en esta área laboral.

Se llega a la conclusión de que a pesar del tiempo pasado y de los esfuerzos llevados a cabo durante el camino, parece no han sido suficientes para erradicar el uso de un lenguaje sexista en la redacción de las ofertas de empleo. Aunque si se puede ver reflejada nuestra labor en el hecho de que cada día aparecen más anuncios redactados de forma dual, incluso en áreas que nunca se habrían imaginado, aún nos queda mucho trabajo por realizar para que tanto el mundo laboral real como los anuncios, reflejo del mismo, sean totalmente igualitarios y equitativos.

LA MUJER EN LA PRENSA

Violencia de género:

¿Qué importancia se le da?

A continuación analizaremos varios artículos en los que se habla de violencia de género.

¿Cuál es la situación de los mismos en la página? ¿Qué tiene más importancia: la muerte de un hombre o de una mujer? ¿Qué imagen se trans- mite de una mujer maltratadora? ¿Y de un hombre maltratador?

de un hombre o de una mujer? ¿Qué imagen se trans- mite de una mujer maltratadora?
31

En el primer anuncio se ha podido comprobar cómo se da mayor importancia al hecho de que una mujer maltrate a su pareja que si se produce el caso contrario, desafortunadamente mucho más frecuente. Nos encontramos con dos artículos situados en paralelo, sin embargo, aparece mucho más centralizado aquel en el que se acusa a una mujer de “maltratar a su marido”. Tanto los titulares como el espacio dedicado al mismo llaman la atención del lector o lectora. Justo al lado, se puede leer un artículo cuyo titular es “Imputan abusos sexuales a un joven de 20 años”. El espacio dedicado al mismo es muchos más reducido y pasa prácticamente desapercibido. Lo mismo nos ocurre en la siguiente página donde el artículo titulado “Detenidos cuatro jóvenes acusados de violar a una menor en Granada” aparece en una pequeña columna a un lado de la página, pasando totalmente desapercibido para la

lectora o lector.

La última página es casi motivo de denuncia, puesto que para ahorrar espacio se ha colocado un artículo dedicado a la formación de personal sanitario para la atención de mujeres maltrata- das, justo dentro de otro artículo, cuyo tema central nada tiene que ver con el anterior, ya que se refiere al medio ambiente. De esta manera, se le resta importancia al tema, que apenas será leído por el público receptor debido a su situación en el texto.

INVISIBILIZACIÓN, SUBORDINACIÓN Y DIVISIÓN DE SEXOS

En este artículo aparentemente tan sólo se observa a un grupo de hombres que parecen dirigir una asociación de empresas de la madera

aparentemente tan sólo se observa a un grupo de hombres que parecen dirigir una asociación de

en Asturias, ASMADERA. Si leemos el artículo con detenimiento, se puede comprobar como en tal celebración se hace homenaje a una mujer que lleva al frente de una empresa de madera en Ujo durante casi 50 años y con gran éxito empresarial. Esta información aparece en letra pequeña justo debajo de la foto en la que

no aparece en ningún momento dicha empre- saria. Con este tipo de artículos, la prensa colabora a que haya una mayor invisibilización de las mujeres, especialmente en sectores laborales que, tradicionalmente, han sido asig- nados al hombre.

que, tradicionalmente, han sido asig- nados al hombre. En el siguiente artículo cabe destacar su titular,

En el siguiente artículo cabe destacar su titular, “Los colegios de Luanco abrirán a las 7.30 horas para ayudar a las madres”. Parece como si el alumnado sólo tuviera madres, ¿qué pasa con la figura paterna? Aparentemente, el padre no tiene ningún papel dentro del círculo

familiar, ya que los colegios sólo abren a esas horas para facilitar la labor de las madres trabajadoras. ¿Y los padres? ¿Acaso no tienen las mismas obligaciones que una mujer con respecto a sus hijas e hijos?

Este tipo de artículos contribuyen a que se fomente en nuestra sociedad la división de tareas en función del sexo, algo que hace años que se intenta erradicar a través de los progra- mas de co-educación impartidos en los distintos centros educativos. ¿Cuál es el papel de la prensa en estos casos? ¿Es esta la postura más adecuada?

COSIFICACIÓN DE LA MUJER

En estos dos artículos se puede apreciar que en ambas fotos aparecen mujeres. En aquel dedicado al terrorismo, se coloca a una mujer

cerca de las torres gemelas, imagen que nos recuerda a la de la niña que corría de las bombas en Vietnam y que, en su momento,

recorrió el mundo. En el segundo caso, la foto central retrata a una monja que acude a votar

y cuyo voto es recogido por una mujer musul- mana.

A lo largo de la historia siempre se ha utilizado

la imagen de la mujer para provocar pena, para conmover o, como en el último caso, para llamar la atención del público lector, que al ver dicha fotografía, se dispondrá, sin duda, a la lectura de dicho artículo.

atención del público lector, que al ver dicha fotografía, se dispondrá, sin duda, a la lectura
LA MUJER OBJETO En este apartado dedicaremos unas líneas al estudio de los anuncios publicitarios

LA MUJER OBJETO

En este apartado dedicaremos unas líneas al estudio de los anuncios publicitarios que apa- recen en las revistas. A continuación se puede ver el anuncio de uno de los perfumes de Dior, marca mundialmente conocida. En el anuncio, se observa el cuerpo de una mujer, sensual-

mente fotografiada y semidesnuda. La mujer

aparece de espaldas al posible público espec- tador y tan sólo podemos contemplar su rostro

a través de una superficie reflectante que se

encuentra a sus espaldas. De esta manera, se transmite una imagen mucho más provocativa

y sensual que atrae a la posible compradora o comprador. El nuevo perfume se llama Dior

Addict, sin embargo, el envase, sólo aparece en un extremo inferior de la página, pasando prácticamente desapercibido. La imagen que aparece en primer lugar no es otra que la del cuerpo de la mujer, tal y como si te convirtieses en esta mujer sólo por el mero hecho de llevar este perfume. El cuerpo de la mujer se está utilizando como reclamo publicitario, de forma que las mujeres compren este producto con el afán de convertirse en una mujer, cuyo cuerpo entra dentro de unos cánones que no hacen sino reforzar la idea de una mujer 60- 90- 60, que encierra el cuerpo de la mujer dentro de unas medidas, que en muchos casos, son

enfermizas y esclavizantes y distan mucho de la realidad.

Este tipo de anuncios han sido denunciados en numerosas ocasiones, sin embargo, cuando se trata de productos con un alto índice de venta, como es el caso, los esfuerzos son vanos y los resultados escasos o a muy largo plazo. Hoy día, se ha conseguido eliminar o modificar muchos de los anuncios que utilizan el cuerpo de la mujer como objeto o como mero reclamo publicitario, sin embargo aún queda mucho camino por recorrer en este campo.

la mujer como objeto o como mero reclamo publicitario, sin embargo aún queda mucho camino por

CONCLUSIÓN

Este manual pretende llegar no sólo al personal del Ayuntamiento de Villaviciosa, sino también

a otras administraciones y al público en general.

Su intención no es otra que la de transmitir una perspectiva diferente, de forma que las lectoras

y lectores se sensibilicen con el tema de género

y sean conscientes del papel tan importante que juega el lenguaje y el uso que del mismo se hace en el mundo que nos rodea.

Quizás nadie se haya preguntado por qué las cosas son como son y por qué nuestra estruc- tura social es predominantemente patriarcal. Sin embargo, cuando leemos libros como El Diario Violeta de Carlota de Gemma Lienas, nos damos cuenta de que si colocamos el mundo al revés las cosas no se ven de la misma forma. Si en una entrevista a un hombre se le hicieran preguntas de carácter personal o con respecto a sus intenciones de tener hijos en

un futuro, se vería muy extraño y fuera de lugar, por el contrario, cuando se trata de una mujer, este comportamiento se ve como algo habitual

y dentro de la normalidad.

¿Por qué no colocarnos las “gafas violetas” y comenzar a ver el mundo con otra perspectiva?

¿Por qué no intentar aportar nuestro granito de arena para que las cosas comiencen a cambiar

y la situación de la mujer no sea de inferioridad con respecto al hombre, sino de igualdad no sólo de obligaciones sino también de derechos, tal y como nos dicta la Constitución?

Para quienes buscamos una mirada otra, aquí

no termina la historia

reconstruir una palabra “NOSOTRAS” que nos nombre como personas no como géneros. Y que llegue el día en que escritos como éste sean innecesarios, con esperanza. 6

hacer camino

Para

BIBLIOGRAFÍA

BIBLIOGRAFÍA ALARIO, Carmen, BENGOECHEA, Mercedes, LLEDÓ, Eulalia, VARGAS, Ana. 1995. Nombra en femenino y en masculino

ALARIO, Carmen, BENGOECHEA, Mercedes, LLEDÓ, Eulalia, VARGAS, Ana. 1995. Nombra en femenino y en masculino. Instituto Andaluz de la Mujer.

AYALA CASTRO, Marta, GUERRERO SALAZAR, Susana y MEDINA GUERRA, Antonia M. 2002. Manual de Lenguaje Administrativo no Sexista. Málaga: Área de la Mujer del Ayto. de Málaga y Asociación de Estudios Históricos sobre la Mujer de la Universidad de Málaga.

BENGOECHEA, Mercedes y CALERO VAQUERA, Mª Luisa. 2003. Sexismo y redacción periodística. Junta de Castilla y León: Consejería de Bienestar Social

CALERO VAQUERA, Mª Luisa, LLITERAS PONCEL, Margarita y SASTRE RUANO, Mª Ángeles. 2003. Guía de estilo 1. Lengua y discurso sexista. Junta de Castilla y León: Consejería de Bienestar Social. Dirección General de la Mujer e Igualdad de Oportunidades.

CAMERON, Deborah.1985. Feminism and Linguistic Theory. London: Macmillan.

CAREAGA, Pilar. 2002. El libro del buen hablar. Una apuesta por un lenguaje no sexista. Madrid:

Fundación Mujeres.

CATALÁ GONZÁLEZ, Aguas Vivas y GARCÍA PASCUAL, Enriqueta. 1987. Una mirada, otra. Valencia: Conselleria de Cultura, Educació i Ciencia. Departament de la Dona.

Diccionario de la Real Academia Española. Vigésimo segunda edición. 2001. Madrid: Editorial Espasa.

FERNÁNDEZ DE LA TORRE, Maria Dolores, MEDINA GUERRA, Antonia María, TAIFELLER DE HAYA, Lidia. 1999.

El sexismo en el lenguaje. Tomo I. Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga.

Material proporcionado por la Administración del Ayuntamiento de Carreño.

RODRÍGUEZ HEVIA, Gloria. 2004. Alternativas y soluciones no sexistas al lenguaje administrativo de Principado de Asturias. Oviedo: Consejería de la Presidencia e Instituto Asturiano de la Mujer.

RODRÍGUEZ HEVIA, Gloria. 2003. ¿Qué es Instituto Asturiano de la Mujer.

? El lenguaje sexista. Oviedo: Consejería de la Presidencia e

VARELA, Nuria. 2005. Feminismo para principiantes. Barcelona: Ediciones B.

VIÑUELA SUÁREZ, Laura. 2004. Módulo de igualdad de oportunidades. Oviedo: Consejería de la Presidencia e Instituto Asturiano de la Mujer.

IV Plan de Acción Positiva para las Mujeres del Principado de Asturias. (2001-2005). Oviedo: Consejería

de la Presidencia. Instituto Asturiano de la Mujer.

VV.AA. 1991. Manual de estilo del lenguaje administrativo. Madrid: Ministerio para las Administraciones Públicas.

39
manual de uso del lenguaje no sexista
manual
de uso del lenguaje no sexista

Promueve:

Subvenciona:

Colabora:

AYUNTAMIENTO DE VILLAVICIOSA Concejalía de la Mujer
AYUNTAMIENTO DE
VILLAVICIOSA
Concejalía de la Mujer