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Totalitarismo El movimiento totalitario

Palabras claves: totalitarismo, propaganda, jerarquías, ____Allí donde el totalitarismo posee un control absoluto sustituye a la propaganda con el adoctrinamiento y utiliza la violencia, no tanto para asustar al pueblo (esto se hace sólo en las fases iniciales, cuando todavía existe una oposición política) como para realizar constantemente sus doctrinas ideológicas y sus mentiras prácticas. Como los movimientos totalitarios existen en un mundo que en sí mismo no es totalitario, se ven forzados a recurrir a lo que comúnmente consideramos como propaganda. Pero, básicamente hablando, la dominación totalitaria trata de restringir exclusivamente los métodos de la propaganda a su política exterior o a los sectores del movimiento en el exterior con el propósito de proporcionarles un material adecuado. El punto esencial es que las necesidades de la propaganda están siempre dictadas por el mundo exterior y que los mismos movimientos no hacen realmente propaganda, sino que adoctrinan. A la inversa, el adoctrinamiento, emparejado inevitablemente con el terror, aumenta con la fuerza de los movimientos o el aislamiento de los Gobiernos totalitarios y su seguridad ante la intervención exterior. Allí donde es llevado a la perfección el dominio del terror, como en los campos de concentración, la propaganda desaparece por completo; quedó incluso enteramente prohibida en la Alemania nazi. La propaganda, en otras palabras, es un instrumento, y posiblemente el más importante, del totalitarismo en sus relaciones con el mundo no totalitario; el terror, al contrario, constituye la verdadera esencia de su forma de Gobierno. La teoría política de Rohan según la cual «los reyes mandan a los pueblos y los intereses mandan al rey», que el interés objetivo es la única norma «que nunca puede fallar», que «certera o erróneamente comprendidos, los intereses hacen vivir o morir a los Gobiernos», es el núcleo tradicional del moderno utilitarismo, positivista o socialista, pero ninguna de estas teorías supone que sea posible «transformar la naturaleza del hombre», como trata desde luego de hacerlo el totalitarismo. La presunción de infalibilidad no está basada tanto en una inteligencia superior como en la interpretación correcta de las fuerzas esencialmente fiables existentes en la Historia o en la naturaleza, fuerzas que ni la derrota ni la ruina pueden revelar que son erróneas porque están destinadas a afirmarse por sí mismas a largo plazo. El efecto propagandístico de la infalibilidad, el sorprendente éxito de presentarse como un simple agente interpretador de fuerzas previsibles, ha impulsado en los dictadores totalitarios el hábito de anunciar sus intenciones políticas bajo la forma de profecías. Lo que convence a las masas no son los hechos, ni siquiera los hechos inventados, sino sólo la consistencia del sistema del que son presumiblemente parte. La fuerza que posee la propaganda totalitaria —antes de que los movimientos tengan el poder de dejar caer telones de acero para impedir que nadie pueda perturbar con la más nimia realidad la terrible tranquilidad de un mundo totalmente imaginario— descansa en su capacidad deaislar a las masas del mundo real.

son completamente nuevas. Hitler fue el primero en señalar que cada movimiento debería dividir en dos categorías a las masas ganadas a través de la propaganda: simpatizantes y afiliados. la originalidad del contenido ideológico sólo puede ser considerada como un obstáculo innecesario. es decir. En esto es en lo que Himmler pensaba cuando declaró que «debemos el arte de gobernar a los judíos». Organizaciones frontales. a los «Protocolos». en donde siempre se necesitan nuevos controles para controlar a los controladores. que invariablemente prefieren las organizaciones totalitarias a una abierta demostración de fuerza. con su constante adición de nuevas categorías y con sus cambios de autoridad. y sólo una minoría desea luchar por sus convicciones. ciertamente inútil para el derrocamiento directo del Gobierno. . tan aterradoramente «Nuevos» en métodos de dominación e ingeniosos en formas de organización. Los movimientos totalitarios han sido calificados de «sociedades secretas establecidas a la luz del día». Esta jerarquía fluctuante. Lo que distingue a los líderes y dictadores totalitarios es más bien la singular plenitud de propósitos con la que escogen aquellos elementos de las ideologías existentes que más aptos resultan para convertirse en los fundamentos de otro mundo enteramente ficticio. sino la organización: la «acumulación de poder sin la posesión de los medios de violencia» Para este objetivo. sino tan sólo del poder de la organización.Los «Protocolos» parecían ofrecer una salida que no dependía de inalterables condiciones objetivas. la distinción trazada entre los miembros del partido y sus simpatizantes. según la cual la mayoría de las personas son demasiado perezosas y cobardes para algo más que para una simple percepción teórica. Esta técnica de duplicación. diferenciadas de su contenido ideológico y de sus slogans propagandísticos. que «el Führer (se ha) aprendido de memoria» El verdadero objetivo de la propaganda totalitaria no es la persuasión. En sí mismo. la policía secreta o los servicios de espionaje. Lo que es notable en la organización totalitaria es más bien que puedan adoptar tantos recursos organizadores de las sociedades secretas sin tratar siquiera de mantener secreto su propio objetivo. 2. jamás hayan predicado una nueva doctrina. esto es suficientemente interesante. resulta bien conocida de las organizaciones secretas de control. ORGANIZACIÓN TOTALITARIA Las formas de la organización totalitaria. aún más significativo es que basara esta división en una filosofía más amplia. No es accidental que los dos movimientos totalitarios de nuestro tiempo. jamás hayan inventado una ideología que no fuese ya popular. demostró ser extremadamente fructífera en la tarea de minar activamente las instituciones existentes y en la «descomposición del statu quo.