Está bien motivar al alumnado para escribir. El teatro se escribe y hay pocos escritores de teatro.

Podemos animar a los chavales a dirigir, a pensar y construir escenografías y, entre otras muchas cosas, a hacer de escritor. Para ello se pueden hacer juegos de escritura creativa, buscando que se lancen a crear personajes que hablen, que hagan cosas, que entren en situación, que vivan conflictos…

A lo largo de las sesiones, con el paso de los días, el alumnado de teatro ha ido improvisando siguiendo el esquema OBJETiVO-CONFLiCTO-SOLUCiÓN. Podemos repartir unas hojas o rectángulos de cartulina en donde se propongan para una improvisación o grupo de escenas que ya tenemos un tipo concreto de OBJETiVO, de CONFLiCTO o de SOLUCiÓN. …podemos elegir entre un Objetivo un Conflicto o un Final que sea… … (in)moral, (in)coherente, simpático o antipático, aburrido, largo, rapidísimo, engorroso, incomprensible, facilón, cantado, prosaico tirando a vulgar, llamativo, discreto… Lo escriben en casa y lo traen el próximo día. El día que traen sus escritos, se reparten por grupos y ellos verán, casi seguro que por primera vez, un texto suyo en boca de otros: qué emoción ¿no?

PERO VAMOS A CENTRARNOS, haciendo UN buscar

Torbellino

de

Ideas,

en

UN

F i N A L.

Podemos proponerles que busquen un final…

…que cierra el círculo, de esos que son como una pescadilla que se muerde la cola… o puede ser al contrario, un final que abre el círculo, un final… abierto.

Podrían buscar un final brillante, intelectualoide, tipo clown…

Un final psicológicamente introvertido tirando a autista,

Otro final o el mismo pero elocuente, espartano, sevillano, zamorano, mexicano, alemán, a la española, a la valenciana, a la gallega…

típico o atípico, UN FiNAL que sea un texto-frase fijado de antemano detrás de la que se escribe el PUNTO FiNAL y luego aparece el epitafio de toda obra teatral: OSCURO

Los más avezados en gramática grecolatina deberán encontrar un final (ir)real, irreal de presente, de pasado, de futuro…

(Podemos decirles que alguna –o varias- de estas propuestas anteriores deben servir para sólo el Objetivo o para sólo el Conflicto o para sólo el Final. Tb’ puede ser para dos o para los tres) Pero ahora estamos jugando a LOS FiNALES. Otro día (o no) podemos jugar a otra cosa mariposa.

Podéis proponer, sacando algún letrero de vuestro sobre mágico (bolsillo, bolsa, paquete, saco o caja, tiza de colores…) UN FiNAL QUE SEA…

…definitivamente definitivo, definitivamente penoso, (in)decoroso, convencional, revolucionario, un final que es un principio (o un medio o

definitivamente

indefinido,

cuarta y mitad

de final)…

… podemos proponerles que muestren varios finales… con varias propuestas a elegir según, varios finales con varios puntos de vista según lo vea cada personaje…

… un final interruptus…

…un final de muerte y muertos sanguinolentos, o a medio hacer, o vuelta y vuelta…

UN FiNAL… picante, picantón, verde tirando a porno…

…de tía maruja, de chulo putas, de macarra…

UN FiNAL… liberador, apremiante, concienzudo…

UN FiNAL sin ton ni son, absurdo pero absurdo absurdo lo que más (tan absurdo que se parezca a nuestra vida misma, la de todos los días)…

UN FiNAL inteligentísimo matrícula de honor,

UN FiNAL romántico, amorosamente cursilón,

UN FiNAL escatológico, pero guarro guarro,

UN FiNAL aleatorio, azaroso, un final de buena o mala suerte, buena o mala ventura, un final (pre)destinado o al libre albedrío del autor o del director o del actor o del público si pudiere

UN FiNAL medicinal casi balsámico, CATÁRTiCO,

UN FiNAL

de alguna manera subliminal, oculto, enigmático

o por el contrario UN FiNAL clarísimo: se veía venir, ERA UN FINAL… “cantado”

Habría que pasar por todas las gamas casuísticas del final blanco impoluto al final negro; tendríamos tb’ el final con semitransparencias, habría un desplegable en nuestro muestrario el final… traslúcido o este tan vivo de colorines como las comedias musicales americanas… tendríamos el final azul marino de mar griego, lleno de tragedia épica heroica poética, con o sin Deus ex machina o el final rosa, con beso primer plano o boda y/o banquete al mogollón…

Luego están los finales… opacos, finales oscuros, de muerte con el féretro o fiambre allí presente (rey o chusma)… finales de magia negra…

¿cómo sería un final… “budú”?

UN FiNAL que llega a trompicones, accidentado, rocambolesco… hay quien dice que la comedia se basa entre otras cosas, en el ritmo que va adquiriendo la peripecia y el desenlace: un lío que hay que desliar…

¿Cómo sería un final… que recogiera elementos de lo sucedido anteriormente? ¿Y cómo sería el que no los recogiera? ¿O el que los recogiera de forma selectiva?

¿Y un final… de sopetón, repentino, abrupto, sin tiempo de preparación, podríamos decir un final… prematuro, como algunos bebés?

A

me

gustan

los

principios…

o

los

conflictos…

o

LOS

FiNALES…
… poéticos, cómicos, peripatéticos, irracionalmente compulsivos… esquizofrénicos, locos locos casi

…pero tengo un amigo que prefiere las dramaturgias cartesianamente racionalísimas, tirando a pitagóricamente exactas. Definiendo qué es eso y cómo se mide hemos probado las mejores cervezas de Irlanda, Alemania, Bélgica, EEUU y como se llame ahora la Checoslovaquia que hace buenas cervezas.

Podríamos ponernos serios y escribir UN FiNAL… absoluto, metafísico, filosófico, globalizadamente cósmico, universal, planetario y total, aspirando a dar una visión general y definitiva de algún concepto, ideal, sentimiento o cuestión ética o estética. Hay una palabra alemana muy larga y sonante que recoge ese concepto. La inventamos, claro…

Hay y se puede crear UN FiNAL… confuso… o fuso, semifuso o garrapateo.

Pero vayamos a lo que mola escribir: ¿Cómo debería ser un FiNAL… para que nos pateara el público en la sala de malo remalo malo malísimo? Hablamos de buscar UN FiNAL… de abucheo, de bochorno, de pitidos, de silbidos…

o… quién es capaz, para sobresaliente, de buscar, encontrar y escribir…

UN FiNAL que busca el aplauso fácil…

o el difícil, que, como su nombre indica, debería ser más difícil de encontrar que uno fácil, aunque depende de quién lo escriba porque a un tío genial imaginamos que un final difícil le resulta más fácil de encontrar que a un tontorrón que coge el boli y se pone a escribir teatro como sea. A este último (al escritor “tonto”) le costará -obviamente- más hacer un final complejo, de aplauso “difícil”; tb’ el autor genial podría simular buscar un final “fácil” a primera vista pero que, en definitiva y a la vista de la crítica no lo es tanto aunque deban pasar unos decenios para que alguien se percate de ello. Hay que considerar tb’ que un público “fácil” puede no entender un final “difícil” y al revés: un público “difícil” no entendería (o sí) un final fácil. Un público inteligente agradecerá un final inteligente y un público no ilustre agradecerá un final no erudito pero esto es un decir porque a uno suele gustarle lo que le sorprende y lo que le sorprende no suele ser lo que tiene próximo, motivo por el que a un público inteligentísimo puede encantarle un final facilón mientras que un público no tan cultivado puede quedarse embobado ante un derroche de inteligencia final.

Estamos descubriendo que la ciencia de encontrar y/o escribir finales está casi que por descubrir. ¿Tú que eres? ¿Yo? Finalólogo Querrás decir “Filólogo” No, no. Yo soy “finalólogo” pero vivo de dar clases de griego o teatro Tío a ti no hay quien te entienda

Podemos proponer buscar UN FiNAL… copiado o versioneado o basado en…

Podemos clonar algún final, quiero decir que se hace un final y se repite…y se repite… y se repite… y se repite… y se repite. El mecanismo de la repetición es un mecanismo de la comedia pero hay que medir la repetición porque si te pasas ya estamos en el Teatro del Absurdo. Vi una vez un corto que se llamaba “Espejismos”. Repetía una y otra vez un aterrizaje de un avión. A la décima, la

reacción del público era sorprendente. El público actuaba: reía, comentaba, reinterpretaba, hablaba… dejaba de “estar” como se “está” ante una peli normal.

LA CUBANA hizo una vez una obra muy divertida que ya estaba acabando cuando entrabas a la sala. Seguro que la habéis visto o habéis oído hablar de ella. “CÓMEME EL COCO, NEGRO”. En una escena repartían bocatas entre el público y luego, desde el gallinero, palcos y en todas direcciones, la gente tiraba bolas de papel de aluminio y la cosa era más surrealista de lo que la obra proponía, ji…

Podemos hacer una obra engarzando concatenaciones de soluciones finales...

finales

sucesivos,

seriales,

Podríamos intentarlo con los finales… de opereta, con los de ocasión (o sea los finales de compromiso, esos que “arreglan” las cosas para quedar bien -más o menos como el de la Vida es Sueño de Don Pedro-)…

Hay y podíamos jugar a inventar finales… pomposos y sublimes,

Los hay trágicos y cómicos,

los caros y los de rebajas, …pero los que a mí me dan un poco de risa son esos que van juntando a todos los personajes en escena para la traca final; y allí está todo el mundo, para que los veamos a todos: ¡Alaaaa! ¡Casi que sale hasta el apuntador!...

o podemos acabar la obra con un monólogo del prota (“ostras, esto va para final” ) jugándose el final de la obra en un monólogo. Esto es recomendable cuando el primer espada o primera dama son unos cracks. Si son malos o sólo regulares, mejor quedarse con el mogollón de la compañía posando en

semicírculo o posados aquí y acullá para que parezcan desordenados o en aparente desorden, pero que no se tapen ni den el culo ni molesten.

-

Ala: cuántos son No me acordaba de aquel que sólo ha dicho tres frases… Mira, aquél se cambió de traje…

Podemos tirar la mascletà final, buscando la emoción a la yugular, la lágrima facilona (o dificilona, según público y calidad del autor),

Podemos tirar de final… arrebatadoramente encantador.

Podemos acabar de forma discreta o explosivamente.

Podemos buscar la frase sonora que arranque el aplauso automático: ¿cuál sería la tuya? La frase final: ¡Mi reino por una frase final!

¿Quién es capaz de escribir uno de esos finales… que te deja helado:

- Nadie aplaude. -¿Se acabó ya? - Ostras, no me lo esperaba… - Parece que no es un final… final

Finalmente, entre los infinitos posibles finales a explorar… vista la penuria de los modelos de finales que nos ha ofrecido el teatro en su corta historia (¿3000 y pico años?¿Más?¿Menos?),

…podemos experimentar con finales… experimentales, inductivos, deductivos, sensoriales, emocionalmente aumentados o disminuidos, sostenidos o incluso algún músico podría escribir un final bemol o becuadro.

Podemos aplazar el final… y que lo busque el público en una página de internet en la que la Compañía colgó en Youtube el final. Hay que dar entrada a las TICs en esto del teatro y a la participación interdisciplinar público-actor…

Podemos anticipar el final… y luego seguir con el principio o, en un principio “in medias res” colar un final in principio o in finale

Podemos buscar finales… futuristas,

rehacer el sueño con el que la obra empezó,

dejarse de excusas dramatúrgicas o no dejarlas sino catapultar los personajes en… finales delirantes, oníricos, surrealistas, cuerdos, cordiales, semicordiales o atonales, monocordes o discordes, arrítmicos, ausentes, omnipresentes,

finales que enfadan o distienden

Finales en clave… realista o simbólico, en clave de sol o en clave de fa.

Podemos hacer lo que queramos pero para seguir una matriz o modelo, se puede proponer escribir un final… que abuse del texto o del gesto. Primamos la imagen o el texto o una variación y/o permutación de ambos ponderando aquí o acullá.

Podemos renunciar al final… aunque, claro, hay que acabar… o no. Podemos vivir en un teatro hasta morir, asistiendo a la misma obra durante lo que nos dé de sí el body. Para acabar este TI (Torbellino de Ideas) sobre escritura de finales, podemos encargar al sastre de finales… un traje de final de folletín, de serial venezolano

…al alumnado le encantará encontrar un final… de chiste (sobre todo si el chiste es bueno)

Un final que sería…

un final-chimpúm

UN FiNAL acorde (o discorde) con los tiempos

UN FiNAL político o apolítico, educado o maleducado

UN FiNAL de película, de cine, de autor

UN FiNAL apocalíptico, críptico, ácido o ácido sulfuroso

UN FiNAL inocente o, por el contrario, sintiéndolo mucho… culpable

UN FiNAL hermoso que te haga salir de la sala queriendo más, amando más, estimando más el mundo, a tus amigos, a tu familia… no sé… siendo más amoroso en general

-

Oye, ¿por qué salen del teatro con esa risita? No sé, les habrá salido gratis la entrada Yo creo que los que van al teatro son un poco… Un poco qué? Pues… “raritos”… algo así como agilipollaos. ¿Tú no lo crees? No sé. A mí me parecen más gilipollas los mogollones del fútbol Es que desde que hay crisis no tengo ni ideas. No tengo voluntad Qué cosas dices: “no tengo voluntad”… venga, vamos a merendar que invito yo

Vamos a hacer un final …como Dios manda, como toca, como tiene que ser, siempre ha sido y siempre debió ser. Para qué cambiar nada. Ya está todo inventado y nosotros no vamos a cambiar nada. Ya los griegos dejaron el pabellón demasiado alto para intentar inventar algo. ¡Que inventen otros! Lo original no es un valor, es un riesgo innecesario

Vamos a hacer un final… como NO toca, como no tiene que ser, como nunca se ha visto, ya era hora de sorprender por el cambio. El cambio a mejor es posible y nosotros podemos llevarlo a cabo, tanto en lo ético como en lo estético

Me encantan los finales infantiles y no digamos los juveniles o los senior. Pero los finales “cadete categoría 2ª C” son el colmo.

Un autor hizo un final para… jubilados, otro para parados y otro para ebanistas

Yo me río mucho con los finales… horteras y me inventaría un final con toda la Compañía vestida con trajes regionales y castañuelas pero sin que las utilizaran… sería la monda

Pero propongamos que inventen y escriban finales… encendidos, apagados, a media luz los dos o a la luz de un candil o vela

-

Uy, el final se ha quedado un poco… pobre

Pues propongamos finales… RiCOS RiCOS

Hagamos finales… comerciales o no comerciales, revulsivos o incluso repulsivos tirando a repugnantes

Hagamos finales… “brechtianos”, “shakesperianos” o

Finales que plantean… preguntas más que dan respuestas nos muestran algo de la condición humana y salimos del teatro llenos de interrogantes, andando unos momentos como perdidos, mareados en nuestro ensimismamiento existencialista. ¡Qué cosas!

Luego hay finales que podemos escribir… así como esperanzadores o desesperanzados, optimistas o pesimistas, con mucha miga y más bien tipo caldurrape…

Los hay con truco, con sorpresa,

HAY QUE ENCONTRAR UN FiNAL… que se vaya dosificando, hombre, poco a poco que nos va a entrar un soponcio

PUEDES ESCRiBiR UN FiNAL… atrevido, osado (por la forma, por el fondo, por las dos cosas)

PUEDES ESCRiBiR UN FiNAL… perverso, hipócrita, tendencioso, subjetivo… el público verá que escribes como un espejo de nosotros mismos, de ellos mismos, y se creerá ver reflejado en el escenario o en las palabras que pongas en boca de los actores y actrices (Señoras y señores…)

PUEDES ESCRiBiR UN FiNAL … objetivo, realista

PUEDES ESCRiBiR UN FiNAL… de suspense con puntos suspensivos: continuará. Es que es una trilogía o tetralogía o pentalogía o sexología (uy)

PUEDES ESCRiBiR UN FiNAL… que quede cojo o cojonudo o UN FiNAL de mil pares de cojones

PUEDES ESCRiBiR UN FiNAL que recuerde… los días de sol en invierno o los días de chirimiri agradable en un agosto tórrido, ESCRiBiR un final… parisino (Ahora os voy a contar cómo tb’ yo estuve en París y fui dichoso…) otoñal o meter en tu final… tu particular paraíso (“El paraíso de mi casa / es particular… cuando llueve y se moja, como los demás”)

PUEDES ESCRiBiR UN FiNAL que nunca olvidarás: - ¡Qué final! No me lo quito de la cabeza. Llevo varios días que no me lo quito de la cabeza

PUEDES ESCRiBiR UN FiNAL, sin embargo, flojo, flojucho tirando a tísico

Dicen que un buen final ... perdona una obra regular y que un mal final te hace salir del teatro con la sensación de haber asistido a un espectáculo peor de lo que en realidad ha sido. Parece que el principio o arranque de la obra y el final merecen más atención que el desarrollo. En el fondo seguimos asistiendo al final … de cuento de cuando niños. Esperamos un final que … nos reconforte o nos asuste o nos sorprenda o que nos pase alguna de las cosas que más arriba mencionamos. El final de una obra sería… como el final de un chiste. Ha de ser… bueno. Y tú y tu alumnado debéis encontrar… ese TOQUE FiNAL que dejará un buen sabor de boca en el público.

FUNCiÓN,

PERO ESCRiBAS LO QUE ESCRiBAS, CUANDO SEA LA EN RiGUROSO DIRECTO DiRECTíSIMO…

…la puede cagar la música, la iluminación, la dicción del actor, el tosido del de la 3º fila por no hablar del bostezo de un tío del gallinero o del móvil de un adolescente en el 1er piso…

… puede cambiar el efecto buscado una lluvia repentina que golpea el techo del teatro, un portazo, alguien que se ve obligado a salir o que… “¡Dios mío está roncando!”… … hay escolares atroces, maleducadísimos por circunstancias que no vienen al caso: hablan a los actores, hacen comentarios, algunos escupen al escenario. Los profes amenazan a oscuras a 3 ó 4 indeterminados o lo intentan sacar de la sala armando el menor escándalo posible: “teatro dentro de teatro”.

…alguien eructa aprovechándose de la impunidad del anonimato en los oscuros. Los oscuros pasan de ser mágicos para la caja negra mágica del escenario a una caja de resonancia de gilipolleces…

… luego, tal vez, van entrando en la obra y se van quedando enganchados (o no) y al final (AL FiNAL…) no sabemos lo que les pasa al final porque no suelen ser muy comunicativos o es más de lo mismo o han ido obligados… pero todo suele ir bien…

… no hay que ser negativos. Hay público sensacional y para todos ellos, los sensacionales y todo tipo de público, escribiremos y crearemos finales sensacionales y sensacionalistas, finales al uso e inusuales, finales secos y pasados por agua, finales de empacho y de ayuno, finales que despiertan o que prolongan los sueños…

… y no sólo finales, sino principios y medios, personajes y situaciones, iluminaciones y escenografías, vestuarios y maquillajes, acciones y reacciones, construcciones de personajes, voces e interpretaciones…

… sinceras, trabajadas, defendidas lo mejor posible, estimadas, dedicadas a gustar al público, a decir lo que un autor o nosotros mismos creímos un día que sería bueno que el público escuchara…

Y escribiremos por razones infinitas, sobre todo por placer y porque sí, pero en el fondo yo creo que albergamos la tierna ilusión, la cándida y

utópica pretensión de, al menos durante un momento, pensar que hemos intentado, a nuestra manera, cambiar el mundo…