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Domingo V Tiempo Ordinario 9 febrero 2014

Evangelio de Mateo 5, 13-16
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: — Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán !o sirve más que para tirarla "uera # que la pise la $ente. Vosotros sois la lu% del mundo. !o se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. &ampoco se enciende una vela para meterla de'ajo del celemín, sino para ponerla en el candelero # que alum're a todos los de casa. (lum're así vuestra lu% a los )om'res para que vean vuestras 'uenas o'ras # den $loria a vuestro Padre que está en el cielo. ****** LA VELA NO SE PRENDE PARA ILU INARSE A S! IS A

“Sal de la tierra…, luz del mundo ”. A veces, estas palabras se han leído en clave proselitista, de un modo sumamente atrayente para el ego y gratificante para la mente. Tal lectura podría sintetizarse de este modo: únicamente puede ser “sal” y “luz” uien posee la verdad. !omo "esús es el #i$o de %ios encarnado, ue nos ha comunicado la verdad definitiva &de hecho, 'l mismo di$o: “(o soy la verdad”), nosotros somos portadores de la verdad. *o ue nos corresponde ahora +lo ue %ios uiere, es e-tender esta verdad al mundo entero, para ue pueda salir del error & ue consiste, en definitiva, en el desconocimiento del evangelio). .l “dep/sito de la verdad” ya lo tenemos0 lo ue se re uiere de nosotros es cora$e para transmitirlo y testimonio de vida. %ecía ue una lectura de ese tipo resulta atrayente para el ego y gratificante para la mente1, mientras la persona se halla en el nivel mítico de consciencia. .s característica de este nivel o estadio la idea de “poseer” la verdad absoluta, a la ue se ha identificado previamente y de un modo espont2neo, con una creencia o concepto. %e esta manera, la verdad es tratada como un “ob$eto” ue alguien puede tener +si acepta tal creencia, o, por el contrario, del ue otro carece, sea por falta de informaci/n o de buena fe. Al ego le atrae siempre considerarse en posesi/n de la verdad, particularmente por dos motivos: por ue eso le aporta una sensaci/n de seguridad y por ue le permite +inconscientemente, mantener una imagen de sí “por encima” de uienes, para 'l, se hallan en el error. Al ego le encanta ser “especial”. ( para la mente resulta gratificante, por ue se mueve totalmente a gusto en el mundo de las ideas, los conceptos, las creencias1, ob$etos todos ellos ue la raz/n puede delimitar y definir a su medida. 3

*o ue resulta frustrante para la mente es el mensa$e de ue ella no puede atrapar la verdad, por ue esta no es nunca un “ob$eto” ue uepa dentro de sus límites. 4rustrante igualmente para el ego es la advertencia de ue no puede presumir de “poseer” la verdad, y ue basta ue alguien se crea en posesi/n de ella +o por encima de los otros, para sospechar ue se ha e uivocado seriamente de direcci/n. !on todo ello, no parece difícil comprender ue el ser humano haya caído &caiga) con tanta facilidad en la trampa de considerar la verdad como un ob$eto a su alcance, y ue se arrogue a sí mismo una actitud de superioridad en lo ue respecta a ideas o creencias. &Al ego le encanta ue lo reconozcan como “sal” y como “luz”, ya ue no busca otra cosa ue sentirse reconocido a cual uier precio). 5in embargo, basta tomar un mínimo de distancia de lo ue es la consciencia mítica para caer en la cuenta de la trampa ue se esconde en el planteamiento anterior. !omo ha uedado dicho, la trampa no es otra ue confundir la verdad con un ob$eto mental ue se pudiera atrapar. ( pensar que somos “sal” y “luz” por lo que pensamos o incluso por lo que hacemos . 5i ponemos cada cosa en su lugar, con un mínimo de rigor, advertiremos ue la persona ue es luz no lo va pregonando0 y ue lo es, no por sus ideas ue tratara de imponer, sino por ella misma, por lo ue es. .n concreto, es “sal” a uella persona ue nos ayuda a saborear la vida con m2s profundidad, por ue nos contagia su gusto de vivir y nos apoya para ue podamos e-perimentarlo. Es “luz” uien, con su presencia amorosa, disipa nuestras oscuridades y facilita ue percibamos el sentido luminoso de nuestra e-istencia, de nuestra verdadera identidad. 5er “luz y sal”, por tanto, es lo m2s opuesto a cual uier actitud de superioridad y de proselitismo. 6i el orgullo ni el fanatismo aportan sabor ni luz. "esús aparece como “sal” y como “luz” por lo ue 'l era y vivía. 7or ue no fue un te/logo, ni alguien ue pusiera la fuerza en los conceptos. .l suyo es un mensa$e sumamente sencillo, centrado en la pr2ctica, y en una pr2ctica compasiva: al final, “sal” y “luz” uiz2s no sean sino otro nombre de la compasi/n. 85ignifica esto admitir el relativismo de “todo es igual”, por lo ue a ideas o creencias se refiere9 !iertamente, no. 6o se niega la verdad0 lo ue se afirma es ue ella no est2 al alcance de nuestra mente, por m2s ue la mente &la raz/n crítica) nos ayude tambi'n a discernir. 7ero lo ue parece indudable es ue la verdad no puede ser pensada, solo puede ser sida . *o ue se hace necesario advertir es la relatividad del modo humano de conocer. 7or ue, con frecuencia, cuando se oye a personas –en el campo de la filosofía, de la religión o cualquier otro despotricar contra el “relativismo”, en realidad, lo que parece apreciarse es miedo al pluralismo, incomodidad con la diferencia y, en !ltimo t"rmino, inseguridad inconsciente . ***.enriquemartine%lo%ano.com

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