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Fútbol y fascismo: los mundiales de Mussolini y Hitler

Publicado por Cristóbal Villalobos

Árbitros haciendo el saludo fascista en el Mundial de 1934.

Sus miradas se cruzaban en el plasma a cámara lenta, en un plano eterno digno de un western de Sergio Leone.Casillas frente a Buffon. Solos ante el peligro, con un muro de silencio entre ellos inquebrantable al griterío de las gradas. En las casas, el respetable se santiguaba y pensaba, «otra vez en cuartos no, por Dios. Otra vez no» y retenía la respiración a cada lanzamiento. Aquellas paradas del Santo, a De Rossi y Di Natale, y aquel último penal de Cesc, acabaron por desmontar un viejo mito, el de la maldición de cuartos, que nos condenaba, verano tras verano, al fango de la derrota y la depresión nacional. Desde entonces, y hasta hace poco, solo la victoria. El viejo tópico de que la historia son ciclos, lo mismo que suelen decir los entendidos con la economía, se cumple en este caso. Al igual que la maldición se rompía en un EspañaItalia, esta había nacido en un partido similar, solo que en 1934 y en unas circunstancias políticas muy diferentes. Dicen que Benito Mussolini solo había visto un partido de fútbol en su vida, pero esto no le impidió percatarse de las posibilidades políticas y propagandísticas que el juego de la pelota podía proporcionarle. El fascismo, desde sus orígenes, exaltaba dentro de sus valores supremos la juventud (el himno fascista italiano, Giovenezza, era todo un ejemplo

la acción. El adoctrinamiento era fundamental en un régimen totalitario y ellos sabían perfectamente cómo llegar al pueblo. Para ello. tras ofrecerle 5000 dólares mensuales de sueldo. se suponía. Bien conocido es el caso las Olimpiadas de Berlín. y como fórmula para forjar el carácter y la disciplina que. aunque un afroamericano. general… Italia debe ganar este Mundial. presidente de la Federación Italiana de Fútbol y miembro del Comité Olímpico Italiano. que todos los regímenes fascistas potenciaran la práctica deportiva como forma de educar a los jóvenes con vistas a un cumplimento mejor de los deberes para con la patria. Es una orden. que Hitler diseñó como la apoteosis de la «modernidad» hitleriana. que acabó por ceder a las presiones del gabinete del Duce: una vez conseguida la celebración del acontecimiento en tierras transalpinas solo quedaba asegurar el éxito de la azzurra. —Haremos todo lo posible… —No me ha comprendido bien. Tras la victoria uruguaya. obtuvo para los fascistas una nueva dimensión: al igual que el cine y otros espectáculos de moda. La victoria italiana de 1934 comenzaría a gestarse desde el mismo mundial de 1930. la otra candidata a albergar la competición. Mussolini se dirigiría a Giorgio Vaccaro. Más desconocido para el público es el uso que el fascismo italiano y el nazismo intentaron hacer del fútbol: durante este artículo intentaremos recoger varios ejemplos de ello ocurridos entorno a las citas mundialistas de 1934 y 1938. podía ser usado como soporte propagandístico. tras no conseguir para su país el celebrado en Uruguay en 1930 y que acabaría con la victoria de la propia anfitriona. La batalla futbolística del «fascio» Mussolini se empeñó en celebrar en Italia el segundo mundial de la historia. en 1936.de esto). debía tener un «buen» fascista. pero Italia debe ganar este campeonato. Pronto el deporte. acabara por robarle el protagonismo al alzarse por primera vez en la historia con cuatro medallas de oro en atletismo. que empezaba a convertirse en un entretenimiento de masas. una casa y un coche. Jesse Owens. Toda una fortuna que el argentino no pudo rechazar. La . diversos emisarios italianos convencerían al argentino Luis Monti para que fichase por la Juventus de Turín. de la siguiente manera: —No sé cómo hará. No es de extrañar. no dudó en presionar a Suecia. la fuerza y la misma violencia. por tanto.

Italia se llenó con carteles anunciando el campeonato. La gran victoria fascista estaba en marcha. Mussolini. tras una fase previa de clasificación desarrollada en las diferentes regiones. como ya ocurrió durante el mundial de Uruguay. la milicia del partido fascista. se convertía en miedo para sus contrincantes. Inglaterra. pueden jugar con Italia». No podían fallar. sentenció: «Si pueden morir por Italia. En el mundial de Italia se dieron cita 16 equipos. que llevaron el juego más allá de los límites del reglamento. Hasta siete españoles cayeron lesionados en una eliminatoria en la que la consigna de los italianos.000 espectadores deseosos de ver una victoria italiana en un encuentro que acabaría por parecerse más a una batalla que a un partido de fútbol. Duce». acompañado por jerarcas del régimen y arropado por miles de camisas negras. Lo que para ellos constituía una presión atroz. tras lo cual. como harían con otros futbolistas antes del mundial. los azzurri salían disparados a por la victoria. así como el brasileño Guarisi. Foto: FIFA. ante unos 43. que reforzarían a la selección azzurra. con prórroga de 30 minutos y repetición del encuentro en el caso de continuar el empate tras la prolongación. nacionalizados convenientemente por el gobierno fascista.com. Desde el palco. Por primera vez la competición se desarrollaría con un formato de eliminatorias a partido único. El partido estrella de los cuartos de final enfrentaba a las selecciones de España e Italia en el estadio Giuseppe Berta de Florencia. el seleccionador. El entrenador italiano Vittorio Pozzo observa un partido. A Monti se le sumaron sus compatriotas Atilio Demaría. se negó a participar por no habérsele concedido la organización del campeonato. seguía con interés las evoluciones del combinado nacional. . y tras realizar el saludo fascista desde el centro del campo. Ante las críticas recibidas por el «fichaje» de extranjeros. Vittorio Pozzo. Enrique Guaita y Raimundo Orsi. respondía al lema fascista: «Vencer o morir». Los partidos se iniciaban al grito de «Italia.intención del fichaje era la de poder nacionalizarlo unos años después. en el que se representaban jóvenes atletas saludando con el brazo en alto.

mientras Schiavio agarraba a Zamora para que no pudiese blocar el esférico. El colegiado Louis Baert. no muy peligroso. en el minuto 31. Se adelantó España con un tanto de Regueiro. . Ricardo Zamora. Foto de la selección española en 1934 con Zamora sujetando un balón. Leónidas. provocada por la violencia inusitada de la escuadra italiana: Zamora. un partido que pasaría a la historia del calcio como «La batalla de Florencia». de origen belga. tras la pertinente prórroga. La segunda parte comenzaría con toda una masacre en las filas españolas. el francés inventor del negocio de los mundiales. pero al filo del descanso los italianos lograron empatar con una jugarreta digna del peor patio de recreo: Ferrari remataría al fondo de las mallas un centro. superior en técnica y clase a la selección azzurra. «el Divino» y por el goleador Lángara. tras atajar un penalti a la estrella carioca. «Fue un encuentro espectacular. así resumiría Jules Rimet. no quiso ver la clara violación del reglamento. Gorostiza y Lángara acabarían el encuentro. Ciriaco. Lafuente. en la delantera. con diferentes lesiones que les impedirían jugar el partido de desempate del día siguiente. Iraragorri. dramático y jugado con una intensidad muy pocas veces vista». Zamora se convertiría en el primer cancerbero en parar una pena máxima en la historia de los mundiales. que ni siquiera fue señalizado como falta por el árbitro belga.España. Ricardo Zamora. que se marcharía de la ciudad italiana con dos costillas rotas tras un encontronazo con un jugador italiano. La peor parte se la llevaría la estrella española. llegaba al envite liderada por el mejor portero de la historia hasta ese momento. Acababa la escuadra española de vencer a Brasil con un resultado de tres goles a uno. Durante este partido.

El equipo maravilla. que había extasiado a media Europa con su juego. Durante el partido de desempate los italianos siguieron la misma estrategia: la violencia como forma de contrarrestar el juego español. se volvía a su país sin saber que Hitler se cruzaría en breve por su camino. En semifinales el arbitraje volvió a ser igual de «discutido». Pero eso lo contaremos más adelante. a pase de Guaita. En el minuto 70 los checos se pusieron delante gracias a un gran tanto de Vladimir Puc. como se conocía a la excelente selección liderada por Matthias Sindelar. un 5-3-2 que los italianos denominaron «El Método». tenían cierta superioridad respecto a los transalpinos. El diez de junio de 1934 se celebraba en Roma la gran final del campeonato. el sueco Ivan Eklind. esta vez el suizo René Mercet. Para la final se designó al mismo árbitro que se había hecho cargo de las semifinales frente a Austria. El equipo austriaco. Il vecchio maestro se dirigió a los jugadores con estas palabras: «No me importa cómo. cuando Pozzo arengaba a sus pupilos en el vestuario. hizo algunos cambios tácticos que modificarían el devenir posterior del encuentro. la victoria que . todos lo pasaremos muy mal». Durante la prórroga Shiavio. Los italianos se alzaron con la victoria frente al «Wunderteam» austriaco. anuló sendos goles legales a Regueiro y Quincoces. batiría al portero checoslovaco. portero que sustituía al lesionado Zamora. se presentó un enviado del Duce con el siguiente mensaje: «Señor Pozzo. El Duce ya tenía la victoria que aguardaba con ansia desde 1930.Imagen del gol italiano. nada pudo hacer frente al gol en claro fuera de juego que el trencilla dio por válido. Planicka. al llegar el descanso. La injusticia llegó a su punto álgido cuando el árbitro. cuando regresó a su país. el inventor del sistema del catenaccio. puso el empate. lo que hizo que se instalara el nerviosismo en el palco cuando. viejo zorro. en teoría. a pesar de que el italiano Demaría estaba obstaculizando a Nogués. A nueve minutos del final Orsi. Tres minutos después. usted es el único responsable del éxito. Esta vez fueron Bosh. Como contestación. dándole el triunfo a Italia. Dice la leyenda que. tanto por la FIFA como por la federación de su país. de fuerte chut. Mussolini organizaría una ceremonia para conmemorar la gesta al día siguiente. Pronto los checos mostraron su voluntad de no ser unos simples invitados a la fiesta latina. por inexistentes fueras de juego. Planicka. mientras daba por válido el definitivo tanto del mítico Giuseppe Meazza. Chacho. enfrentándose las selecciones de Italia y Checoslovaquia. «el Zamora del Este» o Svoboda. Regueiro y Quincoces los lesionados ante la pasividad arbitral. con futbolistas de gran talla entre sus filas como Nejedly. a la que los jugadores acudieron con uniforme del partido. otro equipo de los que. el marcador mostraba un empate a cero. rompiendo la trayectoria deportiva de aquel legendario equipo. Svoboda estrellaría un balón al travesaño que pudo cambiar el curso de la historia pero Pozzo. La gran victoria fascista se había alcanzado. La actuación arbitral fue tan comentada que Mercet. el mismo que hoy da nombre el estadio de Milán. pero hoy deben ganar o destruir al adversario. pero que Dios lo ayude si llega a fracasar». La selección checoslovaca se presentaba al campeonato con una escuadra llena de talento. dispuso un sistema de juego con posición piramidal. fue expulsado de por vida del arbitraje. La Italia de Vittorio Pozzo. Si perdemos.

Posteriormente continuó su carrera futbolística en su país de origen. Luis Monti relataría. El 12 de marzo de 1938 la Alemania de Hitler se anexionaría Austria. que quería conservar su vida por encima de todo. El plan era simple: mandar a buena parte del equipo romano al frente. por lo que era lógico que el equipo elegido por los fascistas para encarnar sus valores fuese este último. Se ve que alguna mente privilegiada del fascismo. en hiel. entre los seguidores de la Roma. gracias al empuje del mismísimo Jules Rimet. tuvo que acabar exiliado. Otro país que disponía. Por este motivo la selección española no pudo participar en el campeonato. La historia del «Wunderteam» correría trágicamente paralela a la de su pequeña nación. una loca aventura imperialista con la que el Duce pretendía reverdecer los laureles del imperio romano pero que. Aquella muestra imperialista. fue la de huir a Francia junto con otros compañeros. muchos años después. Especialmente relevante fue el caso de Guaita. mayoritariamente de izquierdas y de la Lazio. cómo todo cambió tras el mundial. que pasaría a la historia con el nombre del «Anschluss». al igual que España. que había renunciado a participar estando clasificada. el carácter heroico y guerrero de la raza latina. de una gran selección y que no pudo participar en el mundial por cuestiones políticas fue Austria. convirtiéndola por la fuerza en una provincia alemana más. La ciudad de Roma se dividía. Enrique Guaita jugaba en la Roma. en algunos casos. significaba también la desaparición del equipo austriaco. tras los mimos y el éxito. no estaba resultando un camino de rosas. y ante los propios italianos sobre todo. Argentina. las mieles que el fascismo había prometido a los jugadores se convirtieron. . aún más. concretamente a Abisinia. El hombre de papel que desafió al Führer En 1938 el mundial se celebraría en Francia. aún hoy. uno de los extranjeros fichados y nacionalizados por el gobierno de Mussolini que. al igual que ya había pasado con todos los símbolos de la independencia de ese país. ante el mundo.le permitiría exaltar. Tras la gesta. que en buena parte estaba teniendo en España su más inmediato precedente. de derechas. La situación política evidenciaba un camino inevitable hacia una nueva conflagración mundial. al contrario de lo que ellos suponían. que se vio salpicado en cada partido por las rivalidades políticas. léase la ironía. tuvo una gran idea para desactivar a la Roma y que la Lazio tuviera más fácil el camino hacia el campeonato. La reacción de Guaita. pero el equipo favorito del fascismo era otro.

los mejores jugadores de ese país podrían reforzar la escuadra teutónica. una vez que Austria formaba ya parte de Alemania. pero antes de eso los nazis idearon un partido de despedida que. marcado por el propio Matthias Sindelar. Los austriacos acabarían ridiculizando con su juego a los alemanes y el partido concluiría con un dos a cero para el « Wunderteam». El « Wunderteam». a la vez. correría a celebrarlo frente al palco de autoridades. dentro y fuera de su país. Sin embargo. La anexión supuso el principio del fin de la mayor estrella en la historia del fútbol austriaco. Hasta ocho jugadores del equipo pasarían a defender la camiseta alemana. Tras el tanto. tenía las horas contadas.Matthias Sindelar durante un lance de juego. que en un principio jugaron atenazados por el miedo. en aquellos tiempos. realizando un bailecito que. los de Sindelar. y era el líder tanto de su selección como del Austria de Viena. Quedaban apenas unos pocos meses para la celebración del Mundial de 1938. aparte de ser algo totalmente . debía convertirse en la gran fiesta de la raza aria. cuando el gobierno alemán pensó que. Pero los nazis se cruzaron en su camino. repleto de mandamases del partido nazi y presidido por el mismísimo Führer. Sindelar gozaba de una gran fama. se contaba con la victoria alemana. decidieron no perder lo único que les quedaba: el orgullo. Matthias Sindelar. «El hombre de papel» comenzó a hacer de las suyas. Por supuesto. por la delicadeza de sus movimientos en el terreno de juego. El momento cumbre del encuentro llegaría tras uno de los goles del partido. conocido como «El hombre de papel». que solo había perdido cuatro de los últimos 50 partidos jugados.

los franceses. Mussolini no había dejado nada al azar así que. en el encuentro de cuartos de final entre los italianos y los anfitriones del torneo. El 22 de enero de 1939 los bomberos de Viena encontrarían su cuerpo en su casa.000 espectadores franceses. los italianos aparecieron con unas equipaciones negras. que no le permitía ni jugar al fútbol en su país ni. dispuesto a volver a utilizar el fútbol para su política propagandística. otra vez. El Mundial de 1938 podría haber sido una oportunidad de confraternización en la Europa de preguerra. Durante el partido de octavos de final. Así. Italia volvería a alzarse con la victoria con un resultado de tres a uno. Italia. que tantas esperanzas había dado a Hitler. antes de empezar el encuentro. Muchos apuntan a la Gestapo. . cruzar las fronteras para competir fuera. Para ello organizó un acto en el Palazzo de Venezia. para el día en el que tenían que enfrentarse a sus odiados adversarios. junto con el de su pareja. una terrible realidad. la fuerza paramilitar del partido fascista. fue tomado como una tremenda falta de respeto y todo un desafío al poder nazi. Cuando los italianos llegaron al centro del campo realizaron el saludo fascista. Vencer o morir en camisa negra Pero a pesar de reforzar el equipo con los mejores jugadores de Austria. pues el caso acabó oculto. incluso. mucho menos. contra Noruega. en un clima asfixiante que no tardaría en explotar. pero supuso solo una muestra más del enrarecido y temible ambiente que se vivía en los países europeos durante aquel tiempo: todo el mundo sabía que. El caso es que el totalitarismo se llevó por delante a uno de los mejores futbolistas de su época. Nadie sabe qué pasó a ciencia cierta. fue total. y les conminó a la victoria con un discurso ante la muchedumbre desde el balcón. Desde entonces se convertiría en un indeseable para el nazismo. no pudo suceder en la gloria futbolística a la otra potencia fascista. llegaría a anunciar su retirada del deporte. Mussolini. Sindelar se negaría a formar parte del equipo nazi en el Mundial de Francia.inusual. El delantero quedaría sentenciado de por vida. A pesar de la presión del público. los italianos realizaron el saludo fascista. ante 61. Tras el partido. más tarde o más temprano. Pero la gran contienda política tuvo lugar pocos días después. para ello aludiría falsas lesiones e. y algún que otro exiliado italiano. la fascista italiana y la república democrática francesa. decidió despedir a su selección personalmente. otros a la depresión que le causó el no poder volver a jugar al fútbol. obteniendo como respuesta una sonora pitada que no cesaría en todo el encuentro. la guerra acabaría por ser. que seguiría reinando hasta después de la Segunda Guerra Mundial. también conocido como romano. en homenaje a los «camisas negras». Habían abierto el conducto del gas para quitarse la vida. Se enfrentaban dos formas de ver el mundo. desatando la ira del público francés y ganándose su enemistad para el resto del campeonato. El desafío. al que los jugadores acudieron con el uniforme fascista. el equipo alemán.

Vittorio Pozzo recibió un telegrama personal de parte del Duce que rezaba así: « Vincere o morire». a los que vencerían con un resultado de cuatro a dos. símbolo de guerra del fascio. saluda brazo en alto. Tras vencer a los brasileños en una de las semifinales. La Segunda Guerra Mundial acabaría con el reinado de este equipo. privando a una gran generación de futbolistas de seguir disfrutando de lo que más amaban. la Italia de Pozzo entraría en la historia del fútbol como una de las mejores selecciones nacionales de todos los tiempos. Y así. en el estadio Colombes de París. Antes del partido.La selección italiana. el fútbol. Los italianos volverían a jugar el partido con las camisetas negras. también. hasta el día de hoy… . Tras dos victorias consecutivas en la Copa Mundial de la FIFA. e iniciándose una nueva etapa en la historia de este deporte que. y con los mundiales durante 12 años. vería como otros regímenes de diversa índole tratarían de usar al balompié para sus intereses políticos. vencer o morir. con dobletes de Piola y Colaussi. se enfrentarían en la gran final a Hungría. de negro.

. Foto: FIFA.com.La selección italiana celebra el Mundial sobre el terreno de juego.