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Supuestos de las Grandes Escuelas Filosóficas

Es importante partir del punto de vista de que la investigación, cuyo producto no es más que el conocimiento científico, está directamente relacionada con la necesidad de la implementación de la epistemología, ontología, axiología y de todas estas teorías o escuelas filosóficas y tesis del circulo de Viena con el principal propósito de lograr alcanzar resultados satisfactorios en la investigación a realizar de manera disciplinada y sistematizada. Así pues, la diversificación de opciones teóricas y puntos de vista se deben a diversas hipótesis basadas en estas teorías y metodologías. Las escuelas filosóficas antes mencionadas están conformadas de cierto modo por estas hipótesis.

A continuación se podrá observar la preponderancia de la manera en que las escuelas antes mencionadas (Materialismo, Racionalismo, Empirismo, Realismo, Idealismo y Positivismo) hacen frente al problema de la epistemología de objetos de aspecto social y natural. Mientras unas lo tratan con referencia al origen del conocimiento (empirismo y racionalismo), otras lo hacen directamente en la relación que existe entre el objeto y sujeto (idealismo, materialismo y realismo)

Materialismo: La oposición entre el enfoque materialista y el enfoque idealista es una de las polémicas filosóficas más antiguas y persistentes. En el siglo XVII el término «materialismo» se solía usar principalmente en el sentido de representaciones

físicas acerca de la materia. En ese sentido las ciencias naturales modernas tienen un enfoque completamente materialista.

El Materialismo es una doctrina según la cual todo lo que existe no está determinado y se explica por algo superior y previo a lo experimentable empíricamente (Dios, espíritu, inteligencia del mundo, ideas), sino que está determinado en su ser sólo por algo material y en su comportamiento sólo por la causalidad eficiente. Del mismo modo puede decirse que El materialismo es una corriente filosófica que, en oposición al idealismo, acerca de la relación entre el pensar, el espíritu y la naturaleza, problema cardinal o fundamental de la filosofía, postula que la materia es lo primario, y que la conciencia y el pensamiento son consecuencia de ésta, a partir de un estado altamente organizado. Asimismo, acerca de la relación del pensamiento humano y el mundo que lo rodea y la cognoscibilidad de ese mundo, afirma que el mundo es material y existe objetivamente, independientemente de la conciencia. Según esta concepción, la conciencia y el pensamiento se desarrollan a partir de un nivel superior de organización de la materia, en un proceso de reflejo de la realidad objetiva. Sostiene, además, que la materia no ha sido creada de la nada, que existe en la eternidad y que el mundo y sus regularidades son cognoscibles por el hombre, ya que es posible demostrar la exactitud de ese modo de concebir un proceso natural, reproduciéndolo nosotros mismos, creándolo como resultado de sus mismas condiciones y además poniéndolo al servicio de nuestros propios fines, dando al traste con la “cosa en sí, inasequible”. A continuación se pueden nombras los tipos de materialismo:

1. Materialismo Dialéctico. "Es una concepción filosófica científica del mundo, fue creado por Marx y Engels. Surgió en la década de 1840 y se ha desarrollado en indisoluble conexión con los resultados de la ciencia y la práctica del movimiento obrero revolucionario". 2. Materialismo Histórico. Es la filosofía de la historia, todo el materialismo histórico es dialéctico, por ser una interpretación desde la vida material del hombre, inmerso, por la actividad productiva, en la naturaleza material y sensible de los hechos económicos y sociales, base del devenir de la historia. 3. Materialismo Filosófico. Es la ruptura con el idealismo y la afirmación del materialismo. Este materialismo filosófico ataca la religión y la teología al igual que la metafísica en el sentido de especulación ebria, a diferencia de la filosofía sobria. 4. Materialismo Científico. El materialismo científico es aquel que no se limita a una perspectiva metodológica presupuesta por la investigación científica "sino que busca la relación entre el entendimiento y el cuerpo, es decir, una relación entre cualquier fenómeno mental y un proceso físico". Esto implica que el materialismo científico tiene una noción positivista de la uniforme competencia de la ciencia en el campo del conocimiento.

Entre los grandes personajes y representantes de esta escuela podemos nombrar a Democrito, Epicuro, Marx, Engels y algunos miembros del Círculo de Viena.

Racionalismo: Etimología de la palabra: Racionalismo viene de la palabra latina "ratio" = razón. En general, es la concepción que ve en el espíritu, la mente y el entendimiento, el fundamento de toda relación del hombre con el mundo considerada esta relación como forma superior del pensar humano. El racionalismo entonces, es la absolutización de la razón, y se da con mucha fuerza en la época moderna, aunque no surgió en este período, porque desde mucho antes, se habían dado intentos en torno a la razón frente a los hechos de la experiencia. Esta corriente se caracteriza por lo real, por los conceptos o sistemas mentales y a la explicación de la ciencia en términos lógicos. Al hombre se le presenta como animal pensante, con dignidad y atributos de persona. El racionalismo no es entonces una manera

aislada de concebir la realidad, sino que es ante todo la suma de lo sensible con los conceptos, o mejor, a un concepto equivale una realidad.

El racionalismo sostiene que la fuente de conocimiento es la razón y rechaza la idea de los sentidos, ya que nos pueden engañar; defiende las ciencias exactas, en concreto las matemáticas y dice que posee contenidos innatos, es decir, ya nacemos con conocimientos, solo tenemos que "acordarnos" de ellos. Usa el método deductivo como principal herramienta para llegar al verdadero conocimiento.

El racionalismo epistemológico ha sido aplicado a otros campos de la investigación filosófica. El racionalismo en ética es la afirmación de que ciertas ideas morales primarias son innatas en la especie humana y que tales principios morales son evidentes en sí a la facultad racional. El racionalismo en la filosofía de la religión afirma que los principios fundamentales de la religión son innatos o evidentes en sí y que la revelación no es necesaria, como en el deísmo. Desde finales del siglo XIX, el racionalismo ha jugado un papel antirreligioso en la teología.

Argumentación del Racionalismo El racionalismo entiende la vuelta al sujeto como una vuelta a la razón, al tiempo que como una desvirtuación de la sensibilidad. Conocemos ya la duda sistemática

de Descartes, que a través de una crítica radical a la experiencia sensible, conduce a las últimas condiciones indudables de todo conocimiento en el sujeto. Esas condiciones de las que depende todo conocimiento, son las ideas o principios de la razón. Existe en el sujeto una percepción clara y distinta de los primeros principios del conocimiento que no tiene nada que ver con la sensibilidad, sino que se realiza de un modo puramente racional. Así como los principios de las matemáticas se derivan lógicamente de unos axiomas o principios primeros, así también la filosofía tiene que partir de las primeras ideas y principios, y desarrollarlo todo en forma lógico-racional. Para el racionalismo está claro que la razón ha recibido de Dios sus ideas y verdades innatas. Entre los grandes personajes y representantes de esta escuela podemos nombrar a Descartes, Leibniz, Spinoza, Bachelard, Popper.

Empirismo: El empirismo es una teoría filosófica que enfatiza el papel de la experiencia, ligada a la percepción sensorial, en la formación del conocimiento. Para el empirismo más extremo, la experiencia es la base de todo conocimiento, no sólo en cuanto a su origen sino también en cuanto a su contenido. Se parte del mundo sensible para formar los conceptos y éstos encuentran en lo sensible su justificación y su limitación. El término «empirismo» proviene del griego έμπειρία, cuya traducción al latín es experiencia, de donde deriva la palabra experiencia. El empirismo, bajo ese nombre, surge en la Edad Moderna como fruto maduro de una tendencia filosófica que se desarrolla sobre todo en el Reino Unido desde la Baja Edad Media. Suele considerarse en contraposición al llamado racionalismo, más característico de la filosofía continental. Hoy en día la oposición empirismo-racionalismo, como la distinción analítico-sintético, no suele entenderse de un modo tajante, como lo fue en tiempos anteriores, y más bien una u otra postura obedece a cuestiones metodológicas y heurísticas o de actitudes vitales más que a principios filosóficos fundamentales. Respecto del problema de los universales, los empiristas suelen simpatizar y continuar con la crítica nominalista iniciada en la Baja Edad Media.

En la Antigüedad clásica, lo empírico se refería al conocimiento que los médicos, arquitectos, artistas y artesanos en general obtenían a través de su experiencia dirigida hacia lo útil y técnico, en contraposición al conocimiento teórico concebido como contemplación de la verdad al margen de cualquier utilidad. Entre los principales personajes de esta escuela se encuentran: Locke, Hume, Mill, Durkheim

Realismo: En la filosofía moderna el término realismo se aplica a la doctrina que manifiesta que los objetos comunes percibidos por los sentidos, como mesas y sillas, tienen una existencia independiente del propio ser percibido. En tal sentido, es opuesto al idealismo de filósofos como George Berkeley o Immanuel Kant. En su forma extrema, conocida como realismo ingenuo, se piensa que las cosas percibidas por los sentidos son en rigor lo que parecen ser. En versiones más complejas, a veces denominadas como realismo metódico,1 se da alguna explicación de la relación entre el objeto y el observador que tiene en cuenta la posibilidad de que tengan lugar ilusiones, alucinaciones y otros errores de la percepción. En la filosofía medieval, el término realismo hacía referencia a una posición que consideraba las formas platónicas, o conceptos universales, como reales. Esta posición se llama ahora realismo platónico. En la filosofía de Platón, un nombre común, como cama, se refiere a la naturaleza ideal del objeto, sugerida por su definición, y esta naturaleza ideal tiene una existencia metafísica independiente de los objetos particulares de esta clase. Así, la circularidad existe aparte de los círculos particulares, la justicia, independientemente de los individuos o Estados justos particulares, y la idea de cama, independientemente de las camas particulares. En la Edad Media, esta posición fue defendida frente el nominalismo, que negaba la existencia de tales universales. Los nominalistas afirmaban que los

muchos objetos llamados por un único nombre no comparten nada sino sólo dicho nombre. El término medio entre estas dos posiciones incluía el realismo moderado, que afirmaba que los universales existen en los objetos del mismo tipo pero no independientes de ellos, y el conceptualismo, que mantenía que los universales podrían existir con independencia de los objetos de un tipo particular, pero sólo como una idea de la mente, no como una entidad metafísica que existe en sí misma. La tesis fundamental de todo realismo se puede enunciar como sigue: «el objeto de conocimiento es independiente del sujeto de conocimiento». La razón por la que el término realismo se aplica a corrientes filosóficas muy diferentes entre sí, es la naturaleza del objeto. Puede ser material, pero también un objeto espiritual, una creación matemática, una idea, una teoría científica, etc.

Análogamente, las posturas no realistas defienden que el objeto sólo existe en nuestra mente, o bien que ni siquiera tiene sentido hablar de que dicho objeto exista. Como posturas no realistas en algún sentido dado encontramos los idealismos, el instrumentalismo, el nominalismo (como una de las corrientes de la Escolástica), etc.

Entre los principales representantes del realismo podemos mencionar a Russell, Moore, Bunge.

Idealismo: El idealismo es la familia de teorías filosóficas que afirman la primicia de las ideas o incluso su existencia independiente. Un sinónimo es el inmaterialismo.

Según Mario Bunge, existen dos variantes principales del idealismo: el objetivo y el subjetivo.1 El idealismo supone que los objetos no pueden tener existencia sin que haya una mente que esté consciente de ellos. Para poder conocer las cosas, se debe tomar en cuenta la conciencia, las ideas, el sujeto y el pensamiento. Platón, Berkeley y Kant son algunos de sus representantes. Idealismo objetivo El idealismo objetivo sostiene que las ideas existen por sí mismas y que sólo podemos aprenderlas o descubrirlas, es decir, mediante la experiencia; algunos representantes del idealismo objetivo son: Platón (realismo idealista o platónico), Leibniz, Hegel, Bernard Bolzano, Dilthey y Frege. Idealismo subjetivo El idealismo subjetivo sostiene que las ideas sólo existen en la mente del sujeto: que no existe un mundo externo autónomo. Representantes del idealismo subjetivo son: Descartes, Berkeley, Kant, Fichte, Mach, Cassirer y Collingwood. La principal característica del idealismo subjetivo es que todo gira alrededor del sujeto cognoscente (ser pensante que realiza el acto del conocimiento). Y existen, a su vez, dos variantes. La versión radical sostiene que el sujeto construye el mundo: no existen cosas por sí mismas sino que sólo existen cosas para nosotros (constructivismo). Según esta concepción, la naturaleza no tiene existencia independiente. En cambio, la versión moderada (afirma que las cosas son del color del cristal con que se miran).

La ciencia y la tecnología no interfieren en el idealismo, pues ambas dependen sobre todo de la percepción del mundo exterior para modificarlo conforme al conocimiento. Donde la percepción en sí, no es ninguna temática contraria al idealismo. El simple aserto de que las ideas son importantes no lo califica de idealista. Casi todos los materialistas y realistas admiten la existencia e importancia de las ideas, solamente niegan su autoexistencia.

Positivismo: Es un sistema filosófico basado en la experiencia y el conocimiento empírico de los fenómenos naturales, en el cual la metafísica y la teología son sistemas de conocimientos imperfectos e inadecuados. Desarrollo Histórico El término positivismo fue acuñado por primera vez por el filósofo y matemático francés del siglo XIX, Augusto Comte. Pero algunos de los conceptos positivistas se remontan al filósofo británico David Hume, al filósofo francés Saint Simon y filósofo alemán Emmanuel Kant. Muchas de las doctrinas de Comte fueron más tarde adaptadas y desarrolladas por los filósofos sociales británicos John Stuart Mill y Herbert Spencer, así como por el filósofo austríaco Ernst Mach. Actualidad El positivismo en la actualidad tiene influencia en muchas personas y lugares, que sin ser conscientes, se sitúan en esta línea de pensamiento. Definitivamente, hoy lo social y teórico pierden más espacio que ganan lo matemático y comprobable. El positivismo por sus bases empíricas rechazan todo lo que no se pueda comprobar desde la óptica humana y eso pasa en nuestros días, el hombre cada vez más acostumbrado a la técnica y a la manera de mostrar las cosas, a través de laboratorios e investigaciones, se hace más inverosímil ante las tesis de pensamiento y las especulaciones. El gran desarrollo de la ciencia en los últimos siglos le ha permitido al positivismo posicionarse en nuestros días como una disciplina de verdadero conocimiento, que mirando atrás, puede situarse con muchos adelantos y muchos logros, ya que lo que se vende, lo aceptado y lo creíble para nuestros días, es solamente lo que se puede comprobar por algún proceso positivo.

De todas maneras, el pensamiento positivista, ha influido en la actualidad, en especial en nuestro continente donde todos los países han sido marcados por estas ideas, pues sobretodo en el campo político y como son países subdesarrollados buscando formas de progreso. En Colombia tenemos un peculiar caso, y es que la tradición positivista de corte inglés será el telón de fondo de una concepción neoescolástica de la vida, tanto política como social. La compaginación subterránea de positivismo y neoescolástica en las dos últimas décadas será un hecho, y esto se verifica en los fundamentos filosóficos de la ilustre Constitución de 1886.

A pesar de las influencias efectivas del positivismo en la vida espiritual latinoamericana, no se puede afirmar que tal influencia posee un carácter reflejo, pues ya existía en nuestros países un autóctono positivismo, que empieza a germinar a partir de la crítica de la escolástica y la teología colonial. Es más, el positivismo fue instrumentalizado por un afán de sus seguidores de imprimirlo a las específicas situaciones históricas. Se arraiga de manera profunda dicha actitud positivista en la mayoría de nuestros pensadores, también siendo su reacción muy extraordinaria.

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