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Chile y Perú, después del fallo de La Haya POR LUIS MAIRA EX EMBAJADOR DE CHILE EN LA ARGENTINA 31/01/14 - El Clarín Tras el fallo

emitido por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, b astante complejo al establecer los límites marítimos entre Perú y Chile, y la decisión d e los gobiernos de reconocerlo y ejecutarlo apropiadamente, se abre un tiempo nu evo que puede ser extremadamente fecundo para fortalecer los vínculos entre ambos países. Ninguna enseñanza es más clara que la que indica que sólo sobre límites bien acordados s e puede establecer un proceso de acercamiento de dos naciones vecinas. Argentinos y chilenos lo saben muy bien. Después de la mediación papal y el Tratado de Paz de 1984, pudimos resolver, bajo gobiernos democráticos, 24 diferendos front erizos, entre 1991 y 1998, y la amistad que floreció permitió el Tratado de Maipú de C ooperación e Integración en 2009, que planteó una complementación estratégica entre nuestr os países, que la presidenta Bachelet acaba de anunciar que intentará reimpulsar. Este es el telón de fondo del reto que hoy se plantea a Chile y Perú. Estamos ante l a oportunidad de un nuevo comienzo. También es claro para nosotros que luego de re suelto el último diferendo fronterizo , como lo calificara en los alegatos el ex canc iller peruano, Alan Wagner, el terreno es propicio para una amistad que ha sido esquiva después de la Guerra del Pacífico y del Tratado de 1929. Para esto, son muchos los terrenos posibles y buenas las condiciones iniciales. En la última década y media, los intercambios crecieron y las inversiones bilaterale s llegan a más de US$ 20 mil millones. Los peruanos han llegado a representar el 4 0% de los extranjeros que viven en Chile y su comportamiento laborioso y ejempla r les ha ganado el afecto de la sociedad chilena. Tacna y Arica, ciudades vecina s en la frontera, a poco más de 50 km de distancia, se han vuelto complementarias económica, cultural y socialmente y pueden ser la base de un área muy dinámica entre l os espacios económicos del Pacífico. Otro asunto lleno de potencialidades es el de la complementación energética. La revolución tecnológica del gas de esquistos (shale gas) en Estados Unidos ha perm itido, a partir de 2006, el autoabastecimiento de este producto que hoy se vende allí cuatro veces más barato que el gas europeo. Esto ha tenido un gran impacto en la geopolítica energética, suprimiendo los mercados a los que se pensaba enviar gas licuado desde Perú y Bolivia. El mejor escenario para ambos países es el vecinal. Y se puede restablecer el inconcluso acuerdo que buscaron, en 2008, los encargad os de energía de Argentina, Brasil, Uruguay y Chile, negociación que fracasó por razon es de seguridad nacional . Ahora el gasoducto de Camisea a Tocopilla y de ahí a Salta, al centro argentino, a l sur brasileño y Montevideo, se puede restablecer con ventajas para todos. Especi almente, para las empresas mineras del norte chileno, que hoy necesitan un abast ecimiento energético apropiado y seguro. Estos proyectos pueden ser muy variados. Hay que ser imaginativos para formularlos y tener voluntad política para su aplica ción. Pero lo esencial es que, tras un fallo complejo, podemos haber despejado un nuev o obstáculo para el indispensable proceso de integración regional sudamericana.