Pedidos en Tepatitlán al 788-8310

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Jesucristo no vino a convertir piedras en pan
Por el padre Miguel Ángel padremiguelangel@yahoo.com.mx HA LLEGADO LA CUARESMA: Los 40 días en preparación al Viernes Santo a la Pascua gloriosa de la Resurrección de Jesús. 40 días en recuerdo de los 40 que Jesús pasó ayunando y orando en el desierto. En cada uno de estos días nos pide la Iglesia una oración, un sacrificio, una obra de caridad. Será entonces la más preciosa preparación para la Pascua del Señor. LA PASCUA EXIGE PREPARARSE: y la mejor preparación será tratar de convertirnos. Para este tiempo la Santa Iglesia recomienda la lectura diaria de una página del Evangelio, hacer visitas al Smo. Sacramento, rezar el Vía crucis, pensar en la Pasión de Jesús, pero sobre todo: vencer como Jesús, las tentaciones que el enemigo espiritual nos va a traer. Para ello nada mejor que alimentarnos con la Palabra que sale de la boca de Dios. No dejemos pasar un solo día sin leer una página del Evangelio. En el primer domingo de la Cuaresma se nos presenta una historia muy singular muy singular en la cual sólo aparecen Jesucristo y Satanás. Es la historia de las tentaciones. Nadie puede leer esta historia sin recordar un detalle importante: que la historia de las tentaciones la tuvo que narrar personalmente. Porque en el desierto Jesús estaba solo. La conocemos porque el mismo Jesús se la contó a sus discípulos. Aquí tenemos a Jesús narrándonos su autobiografía. Debemos acercarnos a esta historia con una reverencia particular y única, porque en ella Jesús nos está contando sus propias experiencias espirituales. Es la más sagrada quizá, de todas las historias de Jesús, y nos está diciendo a cada uno qué pruebas debió soportar nuestro Maestro, y que El está en condiciones de ayudar a todos los que sufren tentaciones, porque en su vida también las tuvo que soportar. Nos narra los conflictos que padeció en su espíritu para invitarnos a pedir su ayuda cuando los conflictos lleguen también a nuestro propio espíritu. Y aquí se le presenta uno muy fácil y atractivo: llenar los estómagos. Persuadir a la gente a que le siguiera, dándoles pan y bienes materiales. (Afortunadamente él era buen psicólogo y conocía que el que ya arregló su situación material y no tiene preocupaciones por alimentación, casa, estudios y salud, por lo general se materializa como un ternero gordo y no vuelve pensar en el Reino de Dios, hasta que una grave necesidad lo vuelva a despertar de su materialismo). Darles pan era curar las consecuencias de la crisis de alimentos, pero Jesús quería ante todo curar las causas: el pecado, la holgazanería, la injusticia. Jesús sabe que una persona puede estar harta de pan y alimentos sabrosos y sin embargo sentirse vacía espiritualmente, porque hay un hambre espiritual que ninguna comida material puede llegar a satisfacer. “No sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que viene de la boca de Dios” (Deuteronomio 8.3). La única manera de poseer una satisfacción plena es aprender a depender totalmente de Dios. LÁNZATE DESDE LA PARTE MÁS ALTA DEL TEMPLO: era la tentación de los falsos Mesías: dejar boquiabierto al pueblo con sus hazañas. TODO ESTO TE LO DARÉ SI POSTRÁNDOTE ME ADORAS: Llega el demonio un poco tarde, porque ya Dios, muchos siglos antes le había prometido: “Pídeme y te daré por herencia las naciones”. LAS TENTACIONES LLEGARON NECESARIAMENTE. A Cristo también le llegaron. El egoísmo, la lujuria, el orgullo, vanidad y deseo de aparecer, la gula en el comer y en beber, etc. Son lazos que pueden aprisionarnos y paralizarnos en el ascenso a la santidad. Las tentaciones vienen para que demostremos a Dios qué tanto es el amor que le tenemos. HAY UN MODO MUY FÁCIL DE CAER EN LA TENTACIÓN: dejarnos llevar de la fiebre por conseguir bienestar material, o fama o dinero. Esto, según dice San Pablo, ha llevado a muchos a toda clase de desastres físicos y espirituales. Porque si se le da el primer paso a conseguir bienes materiales, satisfacción de los sentidos, deseos del orgullo y avaricia del dinero, se aparta el pensamiento de Dios, de la eternidad, y de las exigencias de la fe, y el alma perece por falta de aquel oxígeno que se llama: Vida Sobrenatural. La tentación suele arreciar cuando nos acercamos más a Dios, porque Satanás presiente que nos pierde y que nos le independizamos. La tentación es una “prueba de Dios”, para que, más libre y más responsable y meritoriamente nos adhiramos a su Santa Voluntad y nos apartemos del mal. EN ESTA LUCHA EL HOMBRE NO ESTA DESPROVISTO DE AYUDA: la primera es la oración. Si pensáramos que Dios está con nosotros, nos sentiremos ACOMPAÑADOS POR QUIEN ES LA MISMA FORTALEZA. Nuestras principales tentaciones son los siete pecados capitales: Orgullo, avaricia, envidia, lujuria, gula, ira y pereza. Ojala te detengas en aquella petición: “No nos dejes caer en la tentación”, y la digas dos o más veces, despacito, de vez en cuando.

Tepatitlán en el tiempo

Juventud
Por Don Juan Flores García
Divino tesoro de la vida que rápida pasa en la existencia del ser humano. Con ella se acarician los sueños de grandeza, de fortuna, de renombre. Qué preciosa edad en que el ser humano está dotado de toda la plenitud de las facultades. Por desgracia, se vive una época en que la juventud manifiesta claro desprecio por los verdaderos valores humanos y se dedica en su mayor parte a malgastar esos dones en naderías diferentes. Parece no sentir la juventud la responsabilidad que le corresponde con relación a su patria. La juventud –por no haber nacido bien dotada de facultades en cualquier esfera social florece y se renueva por un imperecedero azar de la naturaleza. No se pertenece a sí misma porque representa la más alta calidad humana que es capaz de producir un pueblo. Los jóvenes no tienen derecho a desperdiciar su sensibilidad artística, ni su vocación política, ni sus aptitudes filosóficas, ni cualquiera otra de sus relevantes cualidades. Cumplen una elevada misión de estímulo para la sociedad renunciando a vivir en provecho propio para entregarse a la sociedad en que vive. Todo país necesita de hombres notables, grandes sabios, pensadores y artistas; México en particular, está muy necesitado del aliciente que represente los hombres que se hacen respetar y admirar en todo el mundo. Es urgente que la juventud marche con paso firme a las cumbres más elevadas del pensamiento humano para conquistar las primeras jerarquías de cultura, con ideas propias, con creaciones propias y con un pensamiento vigoroso. La juventud en la política tiene un sitio que le pertenece al hombre, al ser joven, en virtud de los intereses sociales y del idealismo político siente la necesidad interna de obrar bien de la colectividad. Así la juventud alcanzará mañana a los hombres y mujeres de hoy, no para desplazarlos sino para sumar sus esfuerzos y vigor a la experiencia de los mayores. No debe la juventud de nuestros días seguir el camino de la destrucción y falta de voluntad hacia los problemas sociales, sino que por el contrario, debe e n c a m i n a r generosamente su conciencia al hecho de sentirse obligada a colaborar en estrecha relación con las generaciones mayores y no tratar de desplazarlos. Como todos los mexicanos, la patria reclama de su juventud el desinterés y el esfuerzo de que tiene vivo ejemplo en nuestra historia. Con sangre y vidas de jóvenes ha sido defendida siempre la dignidad nacional. Nunca como en los días venideros nuestra nación encontrara tantos problemas que resolver. Es de esperarse que la solución de esos problemas quede en manos de la juventud que con ilustración y responsabilidad los resuelva y tome el papel que le corresponde y se determine a participar, en la vida activa y productiva de la patria, para que con ese esfuerzo, sumando al resto de la población del país, llegue a culminar con la dignificación completa de la juventud, de la familia y de la sociedad, cimientos para la formación de una mejor comunidad. Este tema no pasa a la historia, nos fue expuesto en la mitad del siglo pasado, la juventud de esa época con menos cultura, jóvenes en su mayoría, supliendo con valor la falta de preparación pero sometidos a la obediencia paternal acatando todo mandato de servicio comunitario. Como buenos alteños, el tipo perfecto de nuestros buenos rancheros de los Altos: generosos, sin que les faltara grande valor y ánimo cuando era necesario que eran objeto constante de sus pensamientos y consideraciones, aún en medio del trabajo y ocupaciones ordinarias propias de los hombres de campo. Contaba mucho, entre otras cosas, que nos hablaran de las verdades de nuestra religión que perseveró también por toda nuestra vida. Considerando épocas diferentes de pobreza y abundancia reiteramos a la juventud presente, haga lo suyo. Y con esto decimos que: Así fue Tepa en el tiempo.

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7 días Sábado 9 de febrero de 2008