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Género y sexualidad
Tomado de Sociología. Anthony Giddens. Madrid: Alianza, 2001. ¿Qué es ser un hombre? ¿Qué es ser una mujer? Usted podría pensar que, al fin y al cabo, ser un hombre o una mujer es algo relacionado con el sexo del cuerpo en el que hemos nacido. Pero, como en tantas otras cuestiones que interesan a los sociólogos, no es tan fácil clasificar la masculinidad y la feminidad. Por ejemplo, algunas personas creen que han nacido en el cuerpo equivocado y pretenden «arreglar las cosas» en algún momento de su vida cambiando de género. La historia de Janeen Newham y de David Willis es parecida a la de muchos transexuales que se someten a operaciones de cambio de sexo para convertirse en las personas que creen que son. Lo que hace que su caso sea especialmente notable es que son el primer matrimonio de transexuales de Gran Bretaña. Janeen nació chico, pero desde una edad temprana tuvo sentimientos de confusión relacionados con el deseo de ser chica. Con el transcurso de los años se fue sintiendo cada vez más ajena a su cuerpo. Se casó y fue padre de dos niños, pero la sensación de que estaba atrapada en un cuerpo equivocado no remitió. David nació chica, pero pasó su infancia sintiendo que, en su interior, era un hombre. La confusión era tan intensa, dice ahora, que a veces deseaba no tener ningún cuerpo. Al final, tanto Janeen como David buscaron tratamientos de reasignación del género, un largo proceso que se compone de hormonas y cirugía y que tiene como fin ocuparse de lo que Janeen denomina «un gran error de la naturaleza» (Neustatter, 1999). Janeen y David se conocieron a través de una organización que hace campaña a favor de los derechos de los transexuales; con el tiempo, desarrollaron una valiosa relación. Pero cuando decidieron formalizarla casándose, descubrieron que según las leyes británicas no podían convertirse en marido y esposa porque habían cambiado de género. Por lo que hacía al matrimonio, el sexo que se consideraba oficial era el que figuraba en sus partidas de nacimiento. Janeen y David celebraron su matrimonio en Dinamarca, donde el hecho de haber cambiado de sexo no es un obstáculo para celebrar una ceremonia de matrimonio tradicional. Aunque el gobierno británico permite que se modifiquen la mayoría de los documentos y certificados de identidad cuando se produce una reasignación de género, no altera el único documento que resulta capital para el reconocimiento legal del cambio de estatus de un individuo: la partida de nacimiento. Para muchos transexuales, ésta es una cuestión que tiene que ver con derechos humanos básicos. A la mayoría de nosotros nos cuesta concebir que una persona que era «él» pueda convertirse en «ella», porque las diferencias sexuales tienen mucha influencia en nuestra vida. Lo normal es que ni siquiera las percibamos: precisamente por lo omnipresentes que son. Desde el principio están enraizadas en nosotros. Nuestras concepciones de la identidad de género, así como de las actitudes e inclinaciones sexuales vinculadas a ella, se forman en un estadio tan temprano de nuestra vida que cuando somos adultos, en general, las damos por hechas. Pero el género no sólo existe; todos nosotros, según lo expresan algunos sociólogos, «ponemos en práctica el género» en nuestras interacciones sociales cotidianas con los demás. Después de cambiar de estatus, transexuales como Janeen y David deben aprender cómo poner en práctica el género en su vida diaria. Desde el tono de voz hasta los gestos, pasando por los movimientos y las normas de comportamiento, todos los aspectos de nuestra existencia están determinados por el género. A lo largo del día, reproducimos el género socialmente -lo hacemos y rehacemos- en miles de acciones nimias. La historia de Janeen y David afecta a un asunto muy debatido en la sociología del género y de la sexualidad. Los estudiosos no se ponen de acuerdo sobre hasta qué punto las características biológicas innatas tienen un impacto duradero en nuestra identidad de género y en nuestras actividades sexuales. En este capítulo estudiaremos la naturaleza del comportamiento sexual

Las diferencias de género Comenzaremos por investigar los orígenes de las diferencias entre hombres y mujeres. El estudio del género y de la sexualidad es una de las dimensiones de la sociología contemporánea que más rápidamente está creciendo y también una de las más fascinantes. mantienen y transforman las pautas y desigualdades de género en nuestras sociedades. el género concierne a las diferencias psicológicas. Debates Teóricos Contemporáneos. Se han adoptado enfoques contrapuestos para explicar la formación de las identidades de género y los roles sociales que se basan en ellas. Por el contrario. 1991:11). Diferencia Y Desigualdad”.y las diferencias en este sentido. Antes de revisar estos enfoques contrapuestos tenemos que establecer una importante distinción entre sexo y género. los sociólogos utilizan el término sexo para referirse a las diferencias anatómicas y fisiológicas que definen el cuerpo del varón y el de la mujer. su importancia general. Exploraremos tres grandes . la vida sexual en las sociedades contemporáneas está sufriendo importantes transformaciones que influyen en la vida emocional de casi todos nosotros. rasgos personales. conductas y actividades que diferencian a hombres y mujeres a través de un proceso histórico que se desarrolla a diferentes niveles tales como el estado. el mercado de trabajo. Incidiremos en cuáles son estos cambios e intentaremos interpretar. En Elena Beltrán Y Virginia Maquieira (Eds) Feminismos. En realidad. comenzaremos por observar algunos de los métodos que los estudiosos han utilizado para intentar explicar las diferencias entre hombres y mujeres. El género tiene que ver con los conceptos de masculinidad y feminidad construidos socialmente. 1 “Género. En general. hacia el final del capítulo. Este proceso supone la jerarquización de estos rasgos y actividades de tal modo que a los que se definen como masculinos se les atribuye mayor valor (1987:46). Las profundas transformaciones iniciadas por el movimiento feminista en la década de 1970 han inspirado nuevos intentos de comprender cómo se crean. Según Lourdes Benería el género puede definirse como el conjunto de creencias. actitudes. sociales y culturales que existen entre hombre y mujer. son un asunto de gran interés para los sociólogos. las escuelas. mediante la adquisición de atributos localmente definidos de masculinidad y feminidad" (Kabeer. se convierte en las categorías sociales hombre y mujer. la ley. Recuadro No. macho o hembra. valores.2 humano y analizaremos el carácter complejo de la sexualidad -las pautas sexuales humanas. Como tantas otras cosas. no tiene por qué ser una consecuencia directa del sexo biológico de un individuo. La distinción entre sexo y género es fundamental ya que hay muchas diferencias entre hombres y mujeres que no tienen un origen biológico. sentimientos. Madrid. la familia y a través de las relaciones interpersonales. Según Naila Kabeer "El género es visto como el proceso mediante el cual individuos nacidos dentro de una categoría biológica. Alianza Editorial 2001. los medios de comunicación. Sin embargo. Como las diferencias de género están estrechamente vinculadas a cuestiones relativas a la desigualdad y al poder dentro de las sociedades. el debate tiene que ver con el grado de aprendizaje: algunos estudiosos conceden más preeminencia que otros a las influencias sociales a la hora de analizar las diferencias de género. Virginia Maquieira. Las interpretaciones sociológicas dadas a las diferencias y desigualdades de género han adoptado posiciones contrapuestas sobre este asunto del sexo y el género.

que son responsables de las innatas diferencias de comportamiento que hay entre mujeres y hombres. se producen culturalmente. Sin duda señalan. ¿esto indica que los hombres tienen una tendencia biológica hacia la agresión de la que carecen las mujeres? A muchos investigadores no les convence este argumento y afirman que el grado de agresividad de los varones varía considerablemente de una cultura a otra. Las teorías de la socialización del género las han propiciado los funcionalistas. para quienes los chicos y las chicas aprenden «roles sexuales» y las identidades masculina y femenina -la . Por ejemplo. sino que son una construcción enteramente social. Por ejemplo. Después. Las teorías de la «diferencia natural» suelen basarse en datos del comportamiento animal. 1987). pasando por el tamaño del cerebro y la genética. pueden existir factores culturales generales que lo produzcan. en todas las culturas. las desigualdades de género aparecen porque los hombres y las mujeres son socializados en roles diferentes. de una u otra forma. En primer lugar. Según esta perspectiva. y no en evidencias del comportamiento humano antropológicas o históricas que suelen presentar variaciones según la época y el lugar. toman parte en la caza y en la guerra. lo cual implica que los factores naturales son responsables de la desigualdad entre géneros que caracteriza a la mayoría de las sociedades. tanto primarios como secundarios. ya sean hombres o mujeres (Connell. señalan los críticos. Finalmente. Las diferencias de género no están determinadas biológicamente. Las teorías que consideran que los individuos acatan algún tipo de predisposición innata prescinden del papel vital que tiene la interacción social en la configuración del comportamiento humano. en casi todas las culturas la mayoría de las mujeres pasan una parte considerable de su vida al cuidado de los hijos y no les resultaría fácil participar en la caza o en la guerra. 1987). estos investigadores suelen llamar la atención sobre el hecho de que en casi todas las culturas los hombres y no las mujeres. Añaden. que el hecho de que un rasgo sea más o menos universal no implica que su origen sea biológico. además. Este enfoque establece una distinción entre sexo biológico y género social: un bebé nace con el primero y desarrolla el segundo. al igual que el nivel de pasividad y dulzura que se espera de las mujeres (Elshtain. No hay pruebas de que existan mecanismos que vinculen esas fuerzas biológicas con los complejos comportamientos sociales que despliegan los seres humanos. Aunque la hipótesis de que los factores biológicos determinen las pautas de conducta en hombres y mujeres no pueda rechazarse de plano. nos centraremos en los argumentos que señalan la existencia de una base biológica para las diferencias de conducta entre hombres y mujeres.3 enfoques al respecto. El género y la biología: la diferencia natural ¿Hasta qué punto las diferencias en el comportamiento de mujeres y hombres son producto del sexo más que del género? En otras palabras. La socialización de género Otra de las vías que se puede tomar para comprender los orígenes de las diferencias en razón del género es el estudio de la socialización de género. un siglo de investigaciones sobre los orígenes fisiológicos de esa influencia no ha logrado demostrada. A través del contacto con diversos agentes de socialización. la atención se centrará en las teorías que otorgan una importancia clave a la socialización y el aprendizaje de los roles de género. Afirman que éstas pueden apreciarse. niños y niñas van interiorizando poco a poco las normas y expectativas sociales que se considera corresponden a su sexo. el aprendizaje de unos determinados roles con la ayuda de agentes sociales como la familia y los medios de comunicación. ¿en qué medida se deben a diferencias biológicas? Algunos autores sostienen que hay ciertos aspectos biológicos humanos -que van desde las hormonas hasta los cromosomas. abordaremos las ideas de los estudiosos que creen que ni el género ni el sexo tienen un fundamento biológico.

se considera que la explicación radica en una socialización inadecuada o irregular. Por ejemplo. Si un individuo desarrolla prácticas de género que no se corresponden con su sexo biológico --es decir. Esta rígida interpretación de los roles sexuales y de la socialización en este sentido ha sido criticada desde diversos frentes. Como ha señalado Connell: Los «agentes de socialización» no pueden producir efectos mecánicos en una persona que está creciendo. Además. los libros ilustrados y los programas de televisión con los que los niños pequeños entran en contacto tienden a destacar la diferencia entre atributos femeninos y masculinos.] Sin embargo. Los juguetes. 1986). los agentes de socialización contribuyen al mantenimiento del orden social. Pueden rechazar la heterosexualidad [. diferentes «agentes». Es importante recordar que los seres humanos no son sujetos pasivos o receptores incondicionales de la «programación» de género. la escuela o los grupos de compañeros. Aunque tenemos que mostramos escépticos ante cualquier aceptación total del enfoque de los roles sexuales. programas de televisión y películas destinados a la infancia. ocupándose de que la socialización de género de las nuevas generaciones se desarrolle con tranquilidad. Pueden crearse una vida fantástica que entre en contradicción con sus prácticas.que les acompañan.] pueden ponerse a mezclar elementos masculinos y femeninos.. Hay muchos autores que afirman que la socialización de género no es un proceso intrínsecamente tranquilo. como la familia. aun cuando los padres piensen que sus reacciones ante unos y otras son las mismas. las identidades de género son el resultado de las influencias sociales. Zammuner. Pueden comenzar a establecer una ruptura en su propia vida. Davies. 1987). al vestirse de mujer cuando están solos. incluso a los padres que se proponen educar a sus hijos de forma «no sexista» les resulta difícil combatir las pautas de aprendizaje del género existentes (Statham. Por ejemplo. Según esta perspectiva funcionalista. coactiva: ir acompañada de una fuerte presión para aceptar y no mencionar alternativas [. La invitación puede ser. las teorías de la socialización hacen caso omiso de la capacidad que tienen los individuos para rechazar. los niños sí que rehúsan o. comienzan a hacer sus propios movimientos en el terreno del género.. expectante y doméstica (Weitzman y otros. Las personas son agentes activos que crean y modifican los roles por sí mismos. Aunque la situación está cambiando en cierta medida. pueden estar enfrentados. . Los personajes masculinos suelen ser más activos y aventureros. más exactamente. mientras que los femeninos aparecen con una orientación más pasiva. En este proceso se ven guiados por sanciones positivas y negativas. Las influencias sociales que recibe la identidad de género fluyen a través de muchos canales diferentes. si se desvía.4 masculinidad y la feminidad. al insistir en realizar deportes de competición en la escuela. 1987. como hacen los niños. y así ocurre a menudo. o modificar. Lo que hacen es invitar al niño o niña a participar en las prácticas sociales según unos determinados términos. por ejemplo. hasta cierto punto. 1972. cuentos de hadas. el comportamiento de un chico pequeño se puede sancionar positivamente («¡Qué niño más valiente eres!») o negativamente («¡Los chicos no juegan con muñecas!»). y quizá éste sea el paso más corriente en todos ellos (Connell. muchos estudios han demostrado que. como hacen las niñas. los estudios sobre la interacción entre los progenitores y los niños han demostrado la existencia de diferencias concretas en el trato que reciben los niños y las niñas. 1991). por ejemplo. suele haber más personajes masculinos que femeninos en la mayoría de los libros. tal como algunos sociólogos han sugerido. Hay investigadoras feministas que han demostrado hasta qué punto los productos culturales y mediáticos que se comercializan en el mercado juvenil encarnan actitudes tradicionales respecto al género y al tipo de objetivos y ambiciones que se espera que tengan las chicas y los chicos. Estos refuerzos positivos y negativos ayudan a los chicos y a las chicas a aprender y aceptar los roles sexuales que se esperan de ellos o ellas. las expectativas sociales que rodean a los roles sexuales.. fuerzas aplicadas socialmente que recompensan o condenan los comportamientos..

los autores que se centran en los roles de género y en el aprendizaje del mismo aceptan implícitamente que las diferencias de género tienen una base biológica. a su vez. una sociedad en la que la idea de masculinidad gire en torno a la fuerza física y las actitudes «duras» alentará a los hombres a cultivar una determinada imagen corporal y un conjunto de gestos. Los individuos pueden optar por construir y reconstruir sus cuerpos como gusten: con prácticas que van desde el ejercicio. 1987. Butler.5 Está claro que la socialización de género es muy poderosa y que ponerla en tela de juicio puede resultar perturbador. 1993). el piercing y la moda personal hasta la cirugía plástica y las operaciones de cambio de sexo. La construcción social del género y el sexo En los últimos años. En las prácticas de la vida cotidiana es donde se cumplen y reproducen tales expectativas (Lorber. la dieta. Según esta perspectiva. En vez de considerar el sexo como algo determinado biológicamente y el género como algo que se aprende culturalmente. Dicho de otro modo. ayudan a configurarlas. Scott y Morgan. señalan que debemos considerar ambas cosas productos construidos socialmente. según ellos. Una vez que se «asigna» un género. En vez de considerar el sexo como algo determinado biológicamente y el género como algo que se aprende culturalmente. Bourdieu. Dicho de otro modo. Podemos dar a nuestro cuerpo significados que cuestionen lo que generalmente se considera «natural». el piercing y la moda personal hasta la cirugía plástica y las operaciones de cambio de sexo. las teorías sobre la socialización y el rol de género se han visto criticadas por un número creciente de sociólogos. una sociedad en la que la idea de masculinidad gire en torno a la fuerza física y las actitudes «duras» alentará a los hombres a cultivar una determinada imagen corporal y un conjunto de gestos. sino que el propio cuerpo humano está sometido a fuerzas sociales que lo configuran y alteran de diversas maneras. las teorías sobre la socialización y el rol de género se han visto criticadas por un número creciente de sociólogos. los autores que se centran en los roles de género y en el aprendizaje del mismo aceptan implícitamente que las diferencias de género tienen una base biológica. Emergen. según ellos. en relación con las diferencias sexuales que se perciben en la sociedad y. sino que el propio cuerpo humano está sometido a fuerzas sociales que lo configuran y alteran de diversas maneras. Para el enfoque de la socialización. 1994. la sociedad espera que los individuos actúen como «mujeres» o como «hombres». Butler. En contraste con esto. 1999. la distinción biológica entre los sexos proporciona un marco que se vuelve «culturalmente elaborado» en la propia sociedad. 1987. Para el enfoque de la socialización. los teóricos que creen en la construcción social del sexo y del género rechazan que las diferencias de género puedan tener base biológica alguna. En contraste con esto. la dieta. Podemos dar a nuestro cuerpo significados que cuestionen lo que generalmente se considera «natural». 1990). 1993). en relación con las diferencias sexuales que se perciben en la sociedad y. No sólo el género es una creación meramente social que carece de una «esencia» fija. Emergen. Según esta perspectiva. Por ejemplo. Los individuos pueden optar por construir y reconstruir sus cuerpos como gusten: con prácticas que van desde el ejercicio. las identidades de género y las diferencias sexuales están inextricablemente unidas dentro del cuerpo de los seres humanos (Connell. a su vez. señalan que debemos considerar ambas cosas productos construidos socialmente. No sólo el género es una creación meramente social que carece de una «esencia» fija. Scott y Morgan. ayudan a configurarlas. la distinción biológica entre los sexos proporciona un marco que se vuelve «culturalmente elaborado» en la propia sociedad. 1999. . En los últimos años. los teóricos que creen en la construcción social del sexo y del género rechazan que las diferencias de género puedan tener base biológica alguna. Por ejemplo. las identidades de género y las diferencias sexuales están indisolublemente unidas dentro del cuerpo de los seres humanos (Connell.

pero no tienen ovarios. Uno de estos subgrupos lo denomina herms. sus necesidades particulares. a un segundo subgrupo. No obstante. cada uno con su propio estatuto. 1989:438). Desde estas perspectivas se plantea. A su juicio los tres intersexos merecen ser considerados sexos adicionales. especialista en la materia.000 estudiantes supone que puede haber en el campus en torno a 240 intersexuales. en su conocido estudio sobre los «Cinco sexos» (1993. en un libro que . problemas. sus sentimientos. dada la realidad incontrovertible. y finalmente los/las pseudohermafroditas femeninas. por tanto. denominados ferms.). el despliegue de la enorme variabilidad cultural de la invención humana a partir de la rigidez de la anatomía sexual bipolar que corresponde a la herencia biológica. Elena Beltrán. atracciones y repulsiones se han dejado de lado en el estudio científico. de la reproducción sexuada de nuestra especie. una cifra que considera relevante como para formar una organización de algún tipo. y va más allá al afirmar que «el sexo es un continuo vasto e infinitamente maleable que sobrepasa las restricciones incluso de cinco categorías» (1998:81). El fenómeno de la intersexualidad no supone en si misma ninguna novedad en la bibliografía antropológica y en los datos históricos. al menos hasta ahora. dato que le hace plantear a sus alumnos de la Universidad de Brown que sobre un corpus estudiantil de 6. Silvina Alvarez y Cristina Sánchez. La bióloga feminista Anne Fausto-Esterling. La autora reconoce que es extremadamente difícil estimar la frecuencia de la intersexualidad y más aún la frecuencia de cada uno de los tres sexos adicionales porque «no es el tipo de información que alguien escriba voluntariamente en una solicitud de empleo» (ibidem. comportamientos y características en ausencia de realidades biológicas percibidas (Jacobs y Roberts.). pp 127-190. los datos de la biología ponen en cuestión la existencia de un sistema sexual bipolar. es decir. sostiene que biológicamente hablando hay una enorme gradación que va de mujer a varón. Es frecuente leer en la bibliografía antropológica que él género es la construcción social y simbólica que se realiza a partir de las diferencias biológicas percibidas. Madrid: Alianza Editorial. los considera pseudohermafroditas masculinos. quien postula que los individuos intersexuales pueden ascender a un 4% de la población. que denomina merms. FaustoEsterling considera que la literatura médica habitual utiliza el término intersexo como aglutinador de los tres subgrupos principales que contienen alguna mezcla de características masculinas y femeninas. 1996:340). Las antropólogas Martín y Voorhies (1981). Y más aún. 2001. Si bien esta conceptualización rechaza las posiciones que afirman que «la biología es destino». asume la estimación realizada por el psicólogo John Money. se resalta que no hay ninguna construcción sociocultural de cualidades. incluso más. la vida subjetiva de los individuos enmarcados en cada subgrupo. que poseen un testículo y un ovario (sus receptáculos para la producción de esperma y óvulos o gónadas). 1998). Sin embargo. y dependiendo de cómo denominemos los diferentes estadios. sin embargo. y considera a sus integrantes los verdaderos hermafroditas. de la Universidad Johns Hopkins. A juicio de la autora cada una de estas categorías es compleja por la variación porcentual de unas y otras características en cada sujeto y por tanto entre los miembros de cada subgrupo. Se insiste en que aunque la multitud de representaciones culturales de los hechos biológicos es muy grande y tiene diversos grados de complejidad. «el cuerpo es la primera evidencia incontrovertible de la diferencia humana» (Lamas. podemos afirmar que a lo largo de tal espectro subyacen al menos cinco sexos y. que tienen ovarios y algunos aspectos de los genitales masculinos pero carecen de testículos. Los merms tienen testículos y algunos aspectos de los genitales femeninos. quizás.6 El género también construye el sexo Género Diferencia y Desigualdad Virginia Maquiera D’Angelo Feminismo Debates Teóricos contemporáneos. Virginia Maquieira (Eds.

un único modelo de salud psicológica. en este sentido. Uno de los casos que estudian es el de los navajo de la costa oeste norteamericana. ya que pueden casarse con un miembro de cualquiera de los dos sexos biológicos. Del mismo modo considera que en la Europa de finales de la Edad Media surgió un modelo de comportamiento por el cual se les exigía a los hermafroditas que eligieran un rol de género establecido y que se ajustasen al mismo. Asimismo tienen derechos especiales sobre la propiedad privada de los otros miembros de su familia sin necesidad de lograr un consentimiento específico para el disfrute de los bienes. La sociedad se encarga del control de los cuerpos intersexuales porque empañan y debilitan tan gran distinción (1998:88). quienes denominan nadle a las criaturas intersexuales. Por ejemplo a los hermafroditas se les prohíbe heredar las haciendas de sus padres y ser testigos o sacerdotes. un nadle emprendedor tiene ventajas sobre los hombres y las mujeres porque puede acceder a distintos tipos de tareas a excepción de la guerra y la caza. que las intervenciones terapéuticas responden a un modelo de normalidad. Y. Estas prácticas médicas responden. Con los datos disponibles defienden la existencia de lo que denominan «sexos supernumerarios» en el sentido de que exceden el número mínimo de los dos sexos físicos (1981:89). la autora considera que en la base de tales prácticas subyace: la necesidad cultural de mantener claras las distinciones entre los sexos. enumeran extensas regulaciones para las personas intersexuales. Además ocupan un lugar de mediación en las disputas entre mujeres y varones y gozan de una licencia sexual especial. Sin embargo señalaron la insensibilidad de la investigación antropológica ante este tipo de fenómeno que a su juicio permitiría importantes análisis comparativos. y éste ha de acomodarse a los imperativos del género. . a procedimientos estrictamente humanitarios que responden al deseo de que las personas sean capaces de encajar tanto tísica como social y psicológicamente en la sociedad. la frontera difusa que separa la naturaleza de la cultura mostrando la construcción sociocultural de la misma a través de un sistema de significados. los libros de la ley de los judíos. Como ha señalado Carole Vance. según Fausto-Sterling. «el cuerpo y sus acciones son entendidas de acuerdo a los códigos de significado prevalecientes en una sociedad concreta» (1985:8). en sociedad» (1998:26). Desde esta perspectiva la autora describe en el trabajo que estamos relatando las terapias médicas que se desarrollan con las criaturas intersexuales. esta posición definida y respetada que ocupan los individuos nadle está posibilitada porque goza de la aprobación de la ideología social. Porque a su juicio «los hermafroditas poseen cuerpos que no se ajustan a las reglas. de modo que el castigo por la transgresión de esta norma se saldaba en innumerables casos con la muerte en la hoguera. Asimismo se pone de relieve. el basado en la distinción de dos sexos.7 tiene ya la entidad de un clásico. No encajan de forma natural en una clasificación binaria: sólo un calzador quirúrgico puede empujarles hacia ella». Este caso contrasta con los datos que plantea Fausto-Sterling. plantearon que en una sociedad pueden coexistir y ser reconocidos más de dos sexos físicos. regulaciones normativas e invenciones tecnológicas. En un sentido económico. Es decir. Afirma que casi en el mismo momento de nacer los bebés con las características descritas son objeto de diversos tratamientos de planificación hormonal y quirúrgica de forma que se puedan integrar sin sobresaltos en la sociedad como heterosexuales «normales»: varones o mujeres. A su juicio este modelo ha perdurado hasta la actualidad. A juicio de las autoras. de quien se dice que fue hombre y mujer (1981:87-88). ya que una figura importante de la mitología navajo es May-des-tizhi. A través de este planteamiento queda de manifiesto que el sistema de género basado en la dualidad de los comportamientos adecuados de hombres y mujeres precede a la percepción de los rasgos fenotípicos del sexo. una vez más. en palabras del antropólogo de la sexualidad José Antonio Nieto: «Se instaura el sexo a través del género. que además ocupan una posición específica en la sociedad. para quien tanto el Talmud como el Tosefta. prohibiciones que concuerdan con las que se establecen también para las mujeres.