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Universidad Nacional del Comahue FACE – Carrera de Psicología Cátedra de Evaluación Psicológica II - 2013 María Inés Acuña

Evaluación clínica: el diagnóstico y el tratamiento. Groth-Marnat (2002) destaca que el concepto de clinical assessment está referido a las tareas clínicas de diagnóstico y tratamiento. Tales tareas, pueden estudiarse a partir del establecimiento de diferentes fases en sentido conceptual, que a veces ocurren simultáneamente e interactúan unas con otras. En tal proceso, el evaluador integra la información a partir de habilidades y conocimientos especializados sobre el comportamiento humano. Un error bastante frecuente en este campo, es poner el acento en los tests o pruebas psicológicas o confundir la administración de estos con el proceso de evaluación. De ningún modo, se trata de limitarse a la interpretación de los puntajes de las pruebas o tests. La evaluación clínica (diagnóstico) solo resulta útil cuando es posible limitar y definir los problemas individuales que han originado la consulta, y se puedan guiar decisiones que conduzcan a la solución de ellos (tratamiento). Es de gran importancia la posibilidad de contextualizar el problema del consultante, ya que muchas de las limitaciones que encuentran las prácticas profesionales en la evaluación son resultado directo de una inadecuada interpretación del problema (Groth-Marnat, 2002). La evaluación del problema El evaluador es responsable de devolver al sujeto información que le sea útil y responder las preguntas que han sido formuladas. Para valorar adecuadamente la situación, es necesario considerar, además de lo explicitado, las expectativas tácitas, los motivos más confusos y la complejidad de las relaciones interpersonales. Es un requisito general y fundamental, que el evaluador comprenda cabalmente el vocabulario, el modelo conceptual, la dinámica y los objetivos del encuadre referencial desde el que se encuentra trabajando (Turner, DeMers, Fox, & Reed, 2001). Anarte y Godoy (2010) proponen como guía, los contenidos que en la primera recogida de información nos permiten definir el problema, tanto su origen, contexto, curso como el estado actual. Estos contenidos son: el motivo de consulta y la descripción, los datos demográficos, la historia académica, la historia ocupacional, el inicio del problema, los síntomas nuevos o repetición del problema, el contexto ambiental y posibles precipitantes, el curso del problema, la historia y tratamientos previos, otros problemas actuales y el funcionamiento actual de la vida diaria. Márquez (2010) indica que ésta aproximación se realiza mediante una entrevista inicial donde se deberá dar respuesta a tres preguntas básicas: ¿Por qué se pretende la evaluación psicológica?, -1-

junto al estilo o grado de dirección que asumirá la intervención (Márquez. educativos. se necesita el uso de varias de estas fuentes (multiple sources) para verificar la consistencia de las observaciones totales realizadas (Groth-Marnat. las observaciones comportamentales y los resultados de técnicas o pruebas psicológicas. trastornos. la mayoría de las veces se trata de cuestiones específicas y para definirlas se requiere el contacto con fuentes externas a lo largo del proceso evaluativo.). etc). desórdenes. No hay que olvidar que la evaluación clínica responde a una solicitud asociada al padecimiento o sufrimiento de una situación muchas veces angustiante para el evaluado o para su entorno. El material obtenido conducirá a la elaboración de las hipótesis diagnóstica (entrevista como técnica de primer nivel) y la posibilidad de decidir las técnicas y /o tests a utilizar. enfermedad. ninguna de estas fuentes por sí sola. que la administración y puntuación de las pruebas no suplanta los conocimientos requeridos sobre la estandarización. la confiabilidad y a la validez de las técnicas a utilizar. las más frecuentes en el ámbito clínico son las historias personales (mediante entrevista. Sin embargo. se requiere un profundo conocimiento de las variables. etc. etc. deberán someterse a un doble ajuste: al tipo de demanda (planificación) y a las características del sujeto (formato). la competencia de administración y puntuación de pruebas no garantiza de ninguna manera la efectividad de la evaluación. autorregistros. la entrevista con docentes. 2002). psicológicos. biografías. Así por ejemplo. etc. En el caso de las historias personales a veces es sumamente útil recurrir a informes pasados (médicos.Marnat. por ejemplo la entrevista con familiares. la obtención de un puntaje de CI no indica que el examinador esté considerando el efecto de las diferencias culturales en la medición de la inteligencia y su respuesta dé cuenta cabal de dicha variable para un sujeto específico. Recolección de datos Una vez que el problema ha sido definido. que sirvan al reconocimiento de la posible expresión durante el procedimiento de evaluación. además indica que los contenidos de la entrevista inicial. es suficiente para elaborar las hipótesis diagnósticas. Por último.¿Qué se espera como resultado de la evaluación psicológica? y ¿Quién es el sujeto de la evaluación y qué aspectos de él van a ser objeto de exploración? La autora mencionada. el evaluador puede comenzar con la recogida de datos a partir de una amplia variedad de fuentes. Rara vez la consulta es general. Para ello se requiere que el evaluador esté familiarizado con las definiciones operacionales de variables como salud. 2010). la adecuación y aplicabilidad a la situación única del sujeto. No obstante. También se debe considerar. -2- . teniendo en cuenta para ello. el problema. es necesario que los evaluadores conozcan la efectividad y utilidad que tienen las técnicas como auxiliares para el tratamiento (Groth. 2002). Los modos en que la información va a ser solicitada en cada caso depende de dos decisiones que tomará el evaluador: el grado de estructuración de la preguntas y respuestas.

-3- . Primera recogida de información 2. 6 y 7 representan la integración y relación entre las diversas características del sujeto. Valoración y Seguimiento Control. Desarrollo de inferencias (hipótesis diagnósticas) 3.Evaluación de los datos Maloney y Ward (1976) proponen un modelo conceptual para la evaluación de los datos de la evaluación que incluye las siguientes fases. Plan de tratamiento y su valoración 6. modificación y aceptación de las inferencias: se da en simultaneidad con la fase anterior. 4. Clasificación. Desarrollo e integración de las hipótesis: supone la elaboración y comienzo de juicios respecto a la situación del cliente. La fase 7 es fundamental porque involucra los procesos de toma de decisión que se requiere para la efectividad del tratamiento. como el funcionamiento cognitivo. Formulación de hipótesis y deducción de enunciados verificables 3. Proceso de evaluación clínica. el afecto y el ánimo. 1. Rechazo. a menudo se suceden simultáneamente. Algunas de ellas.técnicas y pruebas 4. El monto de evidencia que soporta una inferencia directamente afecta el monto de confianza que el evaluador puede darle a la inferencia. Recolección inicial 2. adaptado de Fernández Ballesteros (2010). Ello incluye la descripción y análisis de factores generales. 5. Predicción • • • Contexto Situación Evaluación 1. Modelo dinámico de persona 6. conocimientos y habilidades cuantificación – semejanza asociación predictiva – asociación funcional • • • Descripción. Comunicación de resultados 5. Las fases 5. Predicción del comportamiento. y el funcionamiento de los niveles interpersonal e intrapersonal. Contrastación . Variables situacionales 7. Tratamiento: Diseño y administración ↑EVALUACIÓN CONTINUA↓ DIAGNÓSTICO INTERVENCIÓN Y CAMBIO 7. Todo ello puede ubicarse dentro del diseño correlacional que propone Fernández Ballesteros (2010) y que se caracteriza con una estructura como la siguiente: Sujeto y/o cliente Demanda problema Profesional de la psicología Marco teórico. verificación y seguimiento Figura 1.

o para mejorar parcialmente recursos que son adecuados para él. La planificación del mejor tratamiento debe elaborarse a partir de principios generales como son. Para Beutler y Clarkín (1990) en la selección del enfoque adecuado para el tratamiento se pueden identificar seis dimensiones referidas al paciente. vinculadas a diferentes tipos de decisiones. de tal modo que optimicen las fortalezas y minimicen las debilidades de cada una de ellas (Gorth-Marnat. los resultados del diagnóstico y la unicidad del sujeto (Groth-Marnat. Shearin. exclusivamente vinculados al tratamiento clínico. es intervenir de la misma o muy similares maneras con sus pacientes. 2000). Desarrollar efectivas recomendaciones requiere entonces. Beutler y Harwood (2000) demuestran que la terapia cognitivo-conductual es efectiva para pacientes con estilos de afrontamiento externalizados. Sin embargo las investigaciones han demostrado que las variables que intervienen en la efectividad de una terapia. disminuir la probabilidad de una recaída. Además de la frecuencia y la duración del tratamiento a partir del contexto. Por ejemplo. Pierce. los objetivos y modalidad (individual-grupalfamiliar) y las estrategias y técnicas específicas de tratamiento. Por ello. mientras que los métodos auto-directivos son más efectivos para pacientes con estilos de afrontamiento internalizados. 1987) puede ser útil para alentar el uso de recursos disponibles en el sujeto. características personales y circunstancias ambientales del/los evaluado/s. La primera de estas dimensiones está referida al deterioro funcional provocado por el -4- . es necesario disponer de una flexibilidad y amplio rango de habilidades para la tarea clínica. La investigación y la práctica clínica deben encontrarse en interjuego. El ambiente puede también resultar modificado al incrementarse la interacción social y por lo tanto. Sarason. Sobre estas cuestiones se basan las recomendaciones vinculadas al encuadre de tratamiento.La planificación del tratamiento Como lo venimos planteando. el soporte empírico de los tratamientos (comunicado en un extenso cuerpo de investigaciones clínicas). merecen la individualización de los tratamientos. la intensidad (frecuencia-duración). de un número de habilidades y conocimientos que exceden al diagnóstico psicológico. debe considerar los recursos. La restricción del tratamiento está directamente relacionada con la severidad del problema y del riesgo que puede llegar a suponer un sujeto para sí mismo o para terceros. se deben tener en cuenta recomendaciones que permitan optimizar el ambiente del sujeto. A menudo ello se debe a la familiaridad con una orientación teórica y terapéutica con que trabaja (terapia cognitiva para todos los pacientes). Por ejemplo la valoración del nivel de soporte social (Sarason. Uno de los errores más frecuentes entre los terapeutas. Es importante considerar los recursos disponibles en la comunidad y recomendar acciones apropiadas a ellos. Ello involucra un amplio y variado rango de información que además de la clara definición del problema. 2002). el objetivo de la evaluación psicológica clínica implica una ayuda para solucionar los problemas mediante la decisión que resulte más óptima para el cliente.

Cada una de esas dimensiones se evalúa mediante una combinación multitécnica (entrevistas. métodos y estudio de casos (pp. discreto. Entienden que no hay método. En Fernández Ballesteros. (Dir. M. Se trata de una variable que puede guiar la decisión respecto a si debería promoverse un cambio conductual externo o más dirigido hacia niveles de cambio más orientados al insight. y que la mayoría de los tratamientos solo resultan adecuados para algunos pacientes. Madrid: Pirámide. sino de todos. El malestar subjetivo como sexta dimensión. A. La segunda variable dimensional está referida al soporte social. Una tercera dimensión se define a partir de la variable de complejidad y cronicidad del problema y está referida al foco del tratamiento. la lista de problemas más urgentes. convirtiéndose en una herramienta de guía útil para la toma de decisiones en la planificación de los tratamientos. el estado valorado y graficado de variables de interés respecto del paciente. 381-401). Finalmente una séptima dimensión es propuesta por Prochaska y DiClemente (1992) y está referida a la adaptación de las intervenciones basadas en la fase de solución del problema en el que se encuentra el paciente. duración del tratamiento. o con mayor probabilidad de brindar una respuesta favorable al paciente. los tratamientos varían desde un rango positivo a medianamente negarivo dependiendo del paciente observado: Posteriormente. al pronóstico y a la urgencia que suponen los objetivos. tiene implicancias respecto al estilo más o menos directivo que deberán tener las intervenciones. a la intensidad. Beutler y Clarkín (1990) y Beutler. Es decir. R. Beutler y Williams (1999) desarrollan un software denominado Systematic Treatment Selection 1 que facilita el análisis de informes narrativos. a la intervención médica vs la intervención psicológica. (2010). 1 Para abordar el tema en mayor profundidad consultar http://www. Clarkín y Bongar (2000) han desarrollado un procedimiento para identificar las estrategias e intervenciones terapéuticas más apropiadas al caso. intervenciones psicosociales vs medicación y posibles intervenciones grupales.com/development-history. a la elección respecto a cuestiones tales como. proyectos sobre el curso del tratamiento. en quinto lugar. La dimensión de resistencia. síntomas relacionados con el ambiente. observaciones. Los efectos de la mayoría. comportamiento cognitivo vs mejoras en las relaciones. provee al psicólogo de pequeños manuales para cada área problemática y valora los resultados. tratamiento o modelo que funcione bien en todos los pacientes. tests.innerlife. o áreas de conflicto interno crónico sin resolver. Referencias bibliográficas Anarte.) Evaluación psicológica: conceptos.problema. e incluye tópicos de decisión respecto a la restricción. etc. si es específico.asp -5- . puede ser utilizado por el psicólogo clínico como una guía para determinar si el nivel de activaciónexcitación del paciente debería incrementarse o disminuirse. El estilo de afrontamiento es la cuarta dimensión propuesta. y Godoy.). Diagnóstico clínico: un caso de ansiedad.

P. El proceso como procedimiento científico I. 269-292).. R. (1987). Phases in clinical assessment. G. Madrid: Pirámide Groth-Marnat. New York: Oxford University Press Fernández Ballesteros. Journal of Social and Personal Relationships. métodos y estudio de casos (pp.) Evaluación psicológica: conceptos. (Ed. A brief measure of social support: Practical and theoretical implications. R. R.. H. 61-86). Beutler. 56. G. 497-510. J. Sarason. T. 4. (Dir. La entrevista. C. The transtheoretical approach. 1099–1113. Madrid: Pirámide. (2010). Sarason. T. G. P. Turner. G. R. New Jersey: Wiley & Sons Inc. R. L. Maloney.) Evaluación psicológica: conceptos. & Ward.. L. Pierce. Goldfried (Eds. New York: Brunner/Mazel. En Fernández Ballesteros. Systematic treatment selection: Toward targeted therapeutic interventions. (1990). Handbook of psychotherapy integration (pp. Fox... (1992). E. I. En Fernández Ballesteros. (2000). American Psychologist. Márquez. B. C. & Reed.Beutler. métodos y estudio de casos (pp. New York: Oxford University Press. APA’s guidelines for test user qualifications. y Clarkín. y DiClemente. Norcross & M. Shearin.). y Harwood. M. (1976). N. Prescriptive psychotherapy. (2001). M. M..   -6- . 300–334). M. S. (2002). New York: Basic Books. S. I. R. (Dir. DeMers. Psychological assessment: A conceptual approach. (2010). Prochaska.) Handbook of Psychological Assessment. In J. En Groth-Marnat. R.. G. M.