You are on page 1of 7

RODRIGO ANDRES DEVIA FERNANDEZ

Ética y Moral en la Escuela desde diferentes Enfoques y puntos críticos de su puesta en marcha en las Escuelas Chilenas.

Introducción En las diferentes culturas se encuentra evidencia de la formación integral y muchos autores concuerdan que es imprescindible y por así decirlo, casi como una cuestión de supervivencia de nuestra sociedad, el crear un proceso de enseñanza-aprendizaje que aborde las diferentes dimensiones de la persona, pero con un enfoque unitario, sin separar un proceso de otro, sino entenderlo como un todo complejo. Este ensayo tratará de dar un vistazo al desarrollo de las filosofías que tendieron una base para los investigadores que elaboraran diferentes teorías del juicio o desarrollo moral basado en estos pensamientos, una leve descripción de estas teorías, la evidencia de su aplicación y por cierto una reflexión crítica sobre su puesta en marcha en las diferentes Escuelas y Liceos Públicos de nuestro país. Esto se hará considerando las diferentes exposiciones y desarrollo del Seminario de Ética e Innovación Educativa, las platicas informales con compañero y con el nuestro guía en este Seminario, Profesor Doctor Víctor San Martín, pero necesariamente considerando otras documentaciones publicadas en diferentes medios sobre los autores estudiados y otros que no fueron mencionados en el transcurso de este.

Aristóteles y Kant Muchos han hablado sobre la obra de estos filósofos que tendieron la base del crecimiento de nuestra sociedad, ya que de algún modo u otro influyeron y cimentaron los pilares de cómo entender esta compleja gama de relaciones, intra (estructuras internas) e interpersonales (la creación de un pacto social). No podemos desconocer que existieron otros autores, que por su puesto han tenido un claro aporte a las cuestiones éticas y morales. Sócrates que entendió que la virtud está presente en forma inherente al ser Humano, Hobbs, Locke, David Hume y otros, así como a los filósofos que crearon y afianzaron la Ética Teológica como Agustín de Hipona y Tomás de Aquino. Pero en sí cuáles son estas diferencias y como clarificarlas.

RODRIGO ANDRES DEVIA FERNANDEZ

Para Aristóteles y en general para los filósofos griegos el fin del ser humano era alcanzar la felicidad, y para ello debía cultivar ciertas virtudes a través de la práctica y la propia experiencia. Para él también el ser humano estaba constituido de tres dimensiones, que manejaban, por así decirlo, distintos dominios de la persona: El cuerpo, el alma y el espíritu. Visto así podemos entender la ética y la Moral como parte de una de estas dimensiones, y esta sin duda no se aprende, se práctica y necesariamente debe convertirse en un hábito en sí mismas. Esta misma concepción llevo a establecer formas de relaciones interpersonales que concluyeron en una forma de gobierno virtuoso, la democracia. Para Aristóteles este componente interpersonal no es fuente de un estudio superior, aunque si existen evidencias de algunas obras donde trata esta cuestión, aunque sí lo fue para Platón. Para Kant se concibe la moral como parte más bien de un proceso por el cual es el propio ser quien va tomando conciencia, de forma paulatina de lo que es justo o injusto hacer. Esto también tiene una implicancia de acatar las normas establecidas ya que en si se debe poner por sobre todas las cosas, el deber y el respeto a lo establecido. Así podemos concluir que para uno el cultivar, la experiencia y practicar las virtudes

diariamente, lo llevaría a un estado pleno, acompañado por las costumbres propias de su polis y para otro el desarrollo del concepto de justicia y la subordinación a este saber hacer lo justo concluiría en un verdadero estado de equilibrio, ya que al desarrollar este juicio moral, se negarían deseos egoístas y no necesarios para la vida en común. Aquí hay que entender que el desarrollo pleno, se logra una vez establecidos ciertos parámetros, pero que sin duda no se daría sin el necesario acompañamiento de otro. Ya que como podríamos desarrollar un sentido de justicia y/o Felicidad si solo buscáramos nuestro propio beneficio. Aquí es donde debemos encontrar una similitud; debemos establecer el desarrollo del juicio moral como parte integrante de la humanización. Para Maturana esto se explica de la siguiente forma “La ética no tiene un fundamento racional sino uno emocional. De ahí que la argumentación racional no sirva, y es precisamente por eso que hay que crear sistemas legales que definan las

RODRIGO ANDRES DEVIA FERNANDEZ

relaciones entre sistemas humanos distintos desde la configuración de un pensar social capaz de abarcar a todos los seres humanos”.
1

Un vistazo a las diferentes Teorías del Desarrollo del Juicio Moral Después de explicar brevemente las bases filosóficas de la Formación ética y moral de las personas podremos entender un poco más a los autores que han desarrollo estudios con respecto al desarrollo de este juicio, que de una forma simple nos permite obrar bien, sin hacer el mal. Como podemos entender estos planteamientos de una forma sencilla, comparando su trabajo desde una perspectiva general. Dentro de esto debemos mencionar o agrupar a los investigadores ya que ellos desarrollan su trabajo basado en los planteamientos de un precursor. Así tenemos que tanto para Jean Piaget, como para Lawrence Kholberg, Carol Gilligan y James Rest el desarrollo del juicio Moral tienen como máxima que este se da en diferentes momentos de la vida del ser humano, por lo tanto se desarrolla a la vez que se va desarrollando cognitivamente el ser. Piaget lo Definió como etapas, Kholberg como niveles, en los cuales incluyó las etapas de su mentor y Rest los definió como esquemas. Si bien estos tienen un origen común, no es más cierto que distan mucho unos de otros, y que a la luz de su estudio podemos encontrar ciertas diferencias como la planteada por Gilligan quien señala que los niveles de Kholberg no distinguen las diferencias propias del género, como aquellas que señalan que las personas pueden avanzar como retroceder en estos niveles, a través de la aplicación de diferentes instrumentos tendientes a medir este desarrollo. Quizás el mayor punto de concordancia entre estos autores sea precisamente que existen dos etapas marcadas, que no dependen de la edad cronológica de los sujetos, una, la Heterónoma (donde se acatan las reglas provenientes del exterior) y otra de Autonomía (donde a través del enjuiciamiento de la norma, esta se acepta). Un autor interesante y que pone algunos elementos dignos de destacar es John Dewey, quién señaló lo importante de entender todo el proceso de educación, como uno de permanente cambio y como la formación ética de los estudiantes debía considerar un componente práctico y un componente social, medible científicamente, es decir se debía compartir junto con un proyecto de vida personal un proyecto de vida comunitario, dentro de espacios de colaboración.
1

MATURANA, HUMBERTO (1990), Emociones y Lenguaje en Educación y Política, HachetteCED, Santiago.

RODRIGO ANDRES DEVIA FERNANDEZ

Para Jürghem Habermas, el desarrollo de todo lo relativo a la moral se da en un estado comunicativo, ya que a través del acto del lenguaje se realiza una especie de negociación, por lo tanto se acatan ciertas normas que otorgan y obligan a quienes participan de este proceso, y en el cual solo intervienen seres humanos, dejando de lado las instituciones creadas por este a través de pactos, que definen sus relaciones. “En el proceso de la comunicación, hablante y oyente comparten implícitamente nociones morales. En toda comunicación se presuponen las bases de un comportamiento justo y correcto”. 2 Para George Lind, el tema del Juicio moral tiene un componente dual, cognitivo y afectivo, es decir procesos propios del conocimiento y de juicio como también sentimental, es decir de forma simples actuará respetando los normas en la medida que se sienta un especial afecto, o que a través de la experiencia personal, estas me produzcan algún grado de simpatía. Para él los componentes emocionales, cognitivos y sociales no se pueden trabajar de forma separada y deben en lo posible, ser tratados en grupos de discusión sobre cuestiones morales y que posibilitará el desarrollo a niveles superiores. Por último Thomas Lickona señala lo importante de forjar el carácter de los niños y niñas, mediante el cultivo de 10 virtudes, estas virtudes en palabras de Lickona son: Sabiduría para tener buen juicio y poder discernir entre lo bueno y lo malo. Justicia, que es el respeto a la dignidad de toda persona, incluido uno mismo; de ella emanan la tolerancia y la honestidad. Fortaleza que implica paciencia, perseverancia, virtud esencial para que no se frustren. Autocontrol o templanza. Amor, que se entiende como sacrificarse por los demás y que va más allá de la justicia pues tiene que ver con la empatía y la generosidad. Actitud positiva. Trabajo duro. Integridad que es lo contrario a la autodecepción, es ser consistente con uno mismo. Gratitud que es el secreto de la vida feliz y es una elección. Y humildad, un deseo de ser mejor. 3 Junto con estas virtudes se debe crear en los entornos más cercanos, una cultura para formar el carácter; este es un trabajo lento, pero que a la luz de los resultados, produce buenos frutos.

2 3

http://www.boulesis.com/didactica/apuntes/?a=57, citado el 27 de Julio de 2013. http://www.emol.com/tendenciasymujer/Noticias/2010/08/24/3/10-claves-para-formar-elcaracter.aspx, citado el 27 de Julio de 2013.

RODRIGO ANDRES DEVIA FERNANDEZ

Reflexiones Como se ha dado a conocer en este trabajo no podemos disgregar las diferentes dimensiones del ser humano, ni tratar de comprenderlas sin la necesaria intervención de la otra. En si el éxito de nuestra especia en la naturaleza se debió a ciertos factores, El ser capaz de afrontar retos en forma conjunta y el desarrollo de nuestra intelectualidad. Así pues al entender a la persona debemos comprender que el proceso de convertirse en tal, se da de alguna forma mediante la mediación y complejos procesos de estructuras internas, se define esto como autopoiesis, la cual la podemos pensar en lo estrictamente ético y moral, como social. Pero a diferencia de los otros seres vivos el resultado de nuestros procesos reproductivos es dar a luz un ser único e irrepetible, dotado de una singularidad, su personalidad. Todas las sociedades humanas, han tratado de transmitir, valores, virtudes, derechos a través de diferentes medios, procesos e instituciones. Sin lugar a duda es el proceso más complejo y menos abordado en nuestras unidades educativas. ¿Realmente se prepara a los docentes para ver el vaso lleno y no solo parte de él. Aún más podemos señalar a los y las Estudiantes de nuestro país como hojas en blanco donde, en este pseudo proceso de reproducción social, vamos escribiendo su vida? No, es la respuesta tácita. No nos prepararon para ver lo complejo y la esencial que es evaluar cada dimensión. Las estructuras internas de las escuelas están más diseñadas y proclives a desarrollar políticas evaluativas cognitivas en desmedro de las éticas y morales. Los Estudiantes son simples números de matrícula, que deben cumplir ciertas metas académicas; los profesores deben cumplir con la misión de obtener mejores puntajes en instrumentos evaluativos estandarizados. Con la Ley SEP se abrió una puerta para integrar estas dimensiones al proceso, pero fueron los mismos supervisores de educación, los que fueron cerrándolas a los intentos de aprovechar estos recursos en cambios más profundos en los estudiantes. Es precisamente el estudio de los planes de mejoramiento que podemos distinguir la pobreza en el ámbito ético y moral. Mucha evidencia indica que existe correlación entre el rendimiento y la formación del comportamiento de los estudiantes. Pero también señala el poco y casi nulo uso de recursos para fortalecer estas dimensiones, consagradas en las nuevas bases curriculares.

RODRIGO ANDRES DEVIA FERNANDEZ

No existe una voluntad o el conocimiento detallado tal vez de cómo implementarlas, pero a la vez no existe tampoco evidencia de que sea supervisada de la misma forma que lo son los Objetivos que tienen que ver con lo cognitivo. Las metas de los mismos planes de mejoramiento, como el de los PLADECO, PADEM, van más orientadas hacia componentes más externos.(matricula, deserción, etc.) Los diseños curriculares de aula dan evidencia de un continuo abandono de las dimensiones éticas, afectivas y sociales, y que las actividades propuestas no las consideran. La realidad indica que, de a poco, se generan una mayor cantidad de conflictos, problemas y agresiones al interior de las unidades educativas. Si realmente queremos lograr que nuestra sociedad prevalezca, debemos dar un giro y encontrar sentido a la formación integral de los alumnos y alumnas, respetando su singularidad y capacidades individuales, debemos ser y debemos llevarlos a ser sabios: justos y prudentes.

RODRIGO ANDRES DEVIA FERNANDEZ

Bibliografía y Webgrafía.

1. MATURANA, HUMBERTO (1990), Hachette-CED, Santiago.

Emociones y Lenguaje en Educación y Política,

2. http://www.boulesis.com/didactica/apuntes/?a=57, citado el 27 de Julio de 2013. 3. http://www.emol.com/tendenciasymujer/Noticias/2010/08/24/3/10-claves-para-formar-elcaracter.aspx, citado el 27 de Julio de 2013.