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NOTAS CRÍTICAS

Res publica, 11-12, 2003, pp. 175-236

De retórica y política. La función del mito
A propósito de PH. LACOUE-LABARTHE Y J.-L. NANCY, El mito nazi, trad. Juan C. Moreno, Anthropos, Barcelona, 2002; y J.-L. NANCY, La creación del mundo o la mundialización, trad. Pablo Perera, Paidós, Barcelona, 2003. 1. EL MITO NAZI: IDENTIDAD Y RAZA A nadie se le oculta que cada vez son más las producciones culturales de todo tipo (literarias, cinematográficas, filosóficas, históricas, musicales, etc.) que toman como punto principal de referencia la cuestión del nazismo. El caso de El mito nazi es singular. Se trata de un texto muy breve en el que converge una altísima densidad teórica con la mayor claridad expositiva. El objetivo del ensayo es «analizar la procedencia, la estructura y la significación del elemento mítico en el nazismo» (p. 8). Tal objetivo, empero, trasciende el mero interés histórico, constituyéndose —y ésta es, a mi juicio, la mayor pertinencia del libro— en diagnóstico de la realidad política actual. Las preocupaciones de este trabajo, pues, se ubican en el presente. Y no tanto por el peligro de groseros retornos, cuanto por la disimulada presencia de otra clase de repeticiones. Se trata, más que de meras apelaciones a un nuevo mito, de la demanda de una representación, figuración o encarnación del ser o del destino de la comunidad, es decir, de la demanda de identificación simbólica, «de lo que el fascismo en general se ha sobreabundantemente nutrido» (p. 11). Esto explica que los autores reclamen «más razón [...] una razón más exigente» para hallar formas identitarias no fundadas en la exterminación de los otros. La actualidad que Lacoue-Labarthe y Nancy reclaman para su estudio es la que puedan desprender de su análisis del mito nazi como tal, es decir, del nazismo en tanto que asume la función y la seguridad míticas. Lo que les interesa es éste en tanto que ideología (lo que Arendt definió como lógica que explica la historia por remisión a una idea), esto es, en tanto que explicación política del mundo a partir de un concepto único, y en tanto que explicación total, indiscutible. Desde aquí, el objetivo pasaría por mostrar la relación entre dicha ideología y la «dominación total» de un «Estado total»: «La tarea aquí es entonces la de comprender, para empezar, cómo ha podido formarse la ideología nazi (lo que intentaremos describir como el mito nazi) y, más precisamente, por qué la figura alemana del totalitarismo es el racismo» (p. 25).

de formar mitos conductores para un pueblo. En este sentido. 387bc.. siendo el mito un aparato de identificación. junto con el mito. La cultura alemana habría dado dos salidas a este problema: una especulativa y otra estética. 108-120). en una Europa obsesionada con la imitación desde el fin de la cristiandad. o sea. como de la alemana. La razón es que la esencia de la lengua griega. .. en tal construcción resultó central el teatro y el drama musical. La centralidad que. Lacoue-Labarthe y Nancy sistematizan el proceso de construcción del 1 La razón sería que Platón construye lo político excluyendo de la pedagogía los mitos. de ahí que la identificación no pueda quedarse en mera imitación. reprimida por la primera. los autores se preguntan por las razones de que haya existido una tradición de pensamiento alemán centrada en reflexionar. Habría entonces que distinguir cuidadosamente entre el lenguaje propio del mito y lo dicho por ese lenguaje (cf. Respecto de la identificación mítica. destacando las mentiras que ocultan muchos de ellos. pues dicha apropiación del medio de identificación debía y no debía pasar por la imitación de los griegos. Platón siempre diferencia entre buenos y malos mitos.176 Críticas A este reto responden aventurando dos respuestas: que la figura alemana del totalitarismo es el racismo porque el problema alemán es fundamentalmente de identidad y que. II 379a. posee el mito como nivel de alusividad diferente del diálogo es de sobra conocida. Los alemanes habrían descubierto a finales del XVIII la existencia de dos Grecias: una de la mesura y la claridad. pero sordamente presente en la tragedia y en las religiones de misterios.] es la construcción. Introducción general. el drama de Alemania es que. Tal hallazgo permitía promover un modelo inédito. Diálogos I. y otra mística. por y como una obra de arte» (p. II 377c-378c). 381de. ella no sólo carece de identidad sino de la propiedad de su medio de identificación. socialmente nefastos. El mito constituiría una ficción activa. 2 Dado que el arte. el mito ario. Sirviéndose de El mito del siglo XX de Rosenberg y de Mein Kampf de Hitler. pp. Este punto del ensayo es especialmente controvertido. La crítica de Platón a los mitos se circunscribe a la pedagogía de los ciudadanos en el contexto del diseño del Estado ideal. De ahí que el nazismo no represente sólo una estetización de la política. que «forma» una identidad imponiendo modelos que imitar. Incluso aduce las pautas según las cuales deben los poetas forjar los mitos. Gredos. que implica el recurso a una imitación diferenciadora. desde finales del siglo XVIII. es el instrumento (mimético) de identificación por excelencia. sino una fusión de política y arte: «El mito nazi [. 37). tanto cuando hablan de dios como cuando lo hacen del hombre (Rep. LLEDÓ. en PLATÓN. Esto explica la lógica esquizofrénica que ha dominado su historia. A su juicio. sobre la relación entre mito e identificación —interés que justificaría el ensañamiento contra Platón1. 1993. a este respecto E. 392bc). III 386c. sino que se abra a la construcción de un mito2. también los de Homero (República.. la formación y la producción del pueblo alemán en. en los textos platónicos. Pero a la identificación estrictamente lingüística con lo griego se añadió la consigna de una nueva mitología. es ser capaz de simbolización. el racismo se ha confundido con la construcción de un mito.

trad. 2000. Frente a ellos. pp. la potencia de una identidad invisible. Cf. El archivo y el testigo. Miguel Lancho. El motivo de esta alma es la creación y dominación civilizadora por la sangre. se trata) de despertar la potencia del mito frente a la inconsistencia de los universales abstractos. de un tipo singular). Lacoue-Labarthe ha insistido en que es el racismo el contenido del mito nazi. el combate por la visión del mundo (Weltanschauung). . trad. reflejo de una onto-tipología o política de la mímesis en la que la physis que debe ser cumplida mediante la obra de arte política se ha declinado biológicamente. Para Rosenberg. sino soñada. que se caracteriza como fuerza formadora del mito y como adhesión activa del pueblo a su mito3. y que su fin es encarnarse en una figura o en un tipo. y el nazismo es mito de la potencia creadora del mito. No hay aquí ya una mera abstracción. La ficción de lo político. mito del mito. sino que éste adquiere su mayor inteligibilidad al considerarlo desde el carácter biopolítico del Reich. 2002. que se despliega 3 Tal determinación de una raza y de un tipo habría requerido romper con la tradición romántica de identificación lingüística. Pero. Los autores recogen frases de Rosenberg a propósito de la libertad del alma como figura (Gestalt) cuya esencia es estar limitada. Heidegger. Más allá de esta tesis sobre la especificidad del nazismo. es decir. que considera central el racismo. EL MITO DE LA VIOLENCIA En el texto de Lacoue-Labarthe y de Nancy se asume un juicio muy crítico sobre el mito. Arena. así como su preservación. PH. Los judíos no serían una raza defectuosa. LA VIOLENCIA DEL MITO. de despertar la potencia de la raza o del pueblo. LACOUE LABARTHE. En Mein Kampf se justifica este principio del tipo como identidad absoluta y concreta. sino que propiamente carecen de figura. de identidad. esto es. La potencia mítica es la del sueño: proyección de una imagen con la que uno se identifica. el arte y la política. AGAMBEN defiende que ésta no es la mejor definición de la biopolítica nazi. En coherencia. se trataría (se trató. se trata de una identidad no dada. Esto implica que el mito se atiene a la creencia. Pre-Textos. que es una empresa de conformación del mundo. como realización del mito. Homo sacer III.Críticas 177 nazismo en tanto que se presenta a sí y a su Estado como realización de un mito. el mito es una potencia de unificación de las fuerzas (de un individuo o de un pueblo). sino la naturalidad de una raza en la que se encarna la nación. Antonio Gimeno. Lo que queda de Auschwitz. es la necesidad de identificación. Valencia. Así. Para ellos. remitiendo el mito a la sangre y al suelo. a la vez. Frente al concepto liberal de individuo y al marxista de humanidad. G. lo que está a la base del recurso al mito. Cf. 2. el Volk. 93-110. opuesta a la abstracción de los absolutos filosóficos. la raza es la figura exterior de un alma determinada. Limitación que es condicionada por la raza (la raza porta el mito porque es la identidad de una potencia de formación. si el mito nazi se determina primeramente como mito de la raza es porque ésta es lugar de una potencia mítica.

aspira a implantar. con la violencia como medio.» (KG. M. la fundación de derecho tiene como fin ese derecho que. ¿En qué argumentos se funda esta tesis? El texto en el que debemos fijarnos es Zur Kritik der Gewalt4. Según éste. Blatt. 40). sucesivamente. La aparición en escena de una violencia que se sustrae absolutamente a su declinación jurídica sería lo que permite cortocircuitar esa 4 W. Se alude aquí a una violencia inalcanzable para el hombre que. En él Benjamin se detiene en los profundos vínculos entre mito. . una vez establecido. trad. No obstante. poder. en nombre del poder. la teología y el derecho. es decir. es el principio de toda fundación mítica de derecho. BENJAMIN.178 Críticas según una lógica mimética finalmente productora de muerte. defiende que la clave comprensiva de la política moderna es la violencia (Gewalt). En concreto. el (imposible) mito de lo no-mítico. En este sentido. Taurus-Grupos Santillana. Benjamin. sino otra inmediatez que no pretenda crear derecho: frente a la Gewalt mítica. 1998. que se presenta como derecho para ordenar el espacio político5. conserva y destruye. no renuncia a la violencia. sólo entonces se convierte verdaderamente en fundadora de derecho en el sentido más estricto y directo. Por una parte. KG). Roberto J. La brevedad del ensayo invita a detenernos en las premisas teóricas que sostienen esta visión. Esto implica que las instituciones modernas (el Estado especialmente) tienen su origen es la inmediatez no mediable. el mito constituye la venganza a la entronización ilustrada de la diosa Razón. Tal continuidad es la habida entre el mito. el derecho. 6. por ende. sino que será. E. Fundación de derecho equivale a fundación de poder y es. resulta clarificador reparar en el filósofo invocado ya desde la primera línea: Walter Benjamin. VÁZQUEZ. se alza como única voz paralizante de la eficacia de ésta. Lejos de ello. Frente a tal atentado. derecho y violencia. excedente y recurrente. puramente destructiva y ajena a toda lógica instrumental. Madrid. la Gewalt divina. porque este derecho no será independiente y libre de toda violencia. el derecho —en un ciclo que define la lógica mítica de la historia. en Teoría/Crítica. Justicia es el principio de toda fundación divina de fines. un acto de manifestación inmediata de la violencia. 5 «La función de la violencia en el proceso de fundación de derecho es doble. Mito y Violencia: Interpretación de W. un fin íntima y necesariamente ligado a ella. p. Ella funda. radicalmente heterogénea respecto de toda violencia fundadora o conservadora de derecho. 1999. cf. Para una crítica de la violencia (en adelante. La resistencia a los terrores de la soberanía afín a la teología política adquiere en Benjamin la forma de la liquidación de la continuidad que explica el primado de la violencia. Sobre la ambigüedad de la actitud de Benjamin respecto al mito. el nazismo habría pretendido restaurar el mito y la salvación que vehicula. y exige ser quebrada. El punto decisivo es que a tal violencia no cabe oponer mediación alguna. de la violencia. en Iluminaciones IV.

infinita e inmediatamente. la divina es destructora de derecho.» (J. desde aquí.Críticas 179 lógica demoníaca y sus efectos6. NANCY. que es siempre mito de la comunión […].. 30. CACCIARI. La comunidad del mito es así propiamente la humanidad mitante (mythante). pp. Las sociedades que han vivido del mito y en el mito han vivido en la dimensión de una eventualidad constitutiva [. revelaría la comunidad (a la comunidad misma. Derecho y justicia. toda valoración de lo histórico. el mito. de la vida tan solo natural. . redime al culpable. ésta los acepta. y que a la vez. esto es. la 6 «En tanto que la violencia mítica es fundadora de derecho.. Ensayo sobre las dimensiones teológicas y místicas de la política moderna. en la entraña del mito habita una esencial disposición a encarnarse.» (KG. que consiste en atribuirle el rol de habla fundadora de una comunidad. se comunicaría a sí mismo y. 41). que queda fundada): «El mito no surge más que de una comunidad y para ella: se engendran el uno a la otra. Este esencial carácter comunitario del mito se desprende del hecho de ser un habla que presupone un reconocimiento (del propio mito y. sino del derecho. merced a la violencia)10. esta otra es letal aunque incruenta. La communauté désœuvrée (en adelante. p. nº. puramente inmanente. la divina es redentora. el mito del Evento absoluto. 9 «El mito siempre ha sido el mito de un evento y de un advenimiento. Lo que él opone a la violencia del derecho es una justicia totalmente otra que detenga el infinito repetirse de la violencia administrada.. En el caso de Lacoue-Labarthe y de Nancy. Christian Bourgois éd. la segunda arrasa con ellas. símbolo de nuda. en esta medida.-L. M. a sistematizarse o estabilizarse (teológicamente) para.). que rechaza toda complexio.» (KG. Falso dogma cuya finalidad es imprimir sobre la vida la marca de la culpabilidad7. 1990. pp. 7 «[Y es que] la sangre es símbolo de mera vida.]» (p. La salvación que procura el derecho. mientras que la pura violencia divina lo es sobre todo lo viviente y por amor a lo vivo. Universidad de Granada. Ello se evidencia especialmente en el tratamiento del mito a partir de su carácter fundador9. 8 Massimo Cacciari ha subrayado la esencia mística de este tipo de denuncia del derecho que lo vincula esencialmente a la violencia. La violencia mítica (que es la del Estado teológico-político) es cruenta por aplicarse a esa vida corporal. en su propio nombre. nada es más absolutamente común que el mito […]. En los autores de El mito nazi resultan decisivas estas tesis. mera vida. tan solo. teológico-política8. accediendo a ella misma. Aquélla exige sacrificios. al revelar un saber y la comunicación de tal saber. 14). […] no deja de percibirse que esta violencia es en sí misma redentora. traducirse jurídico-políticamente (merced a una decisión soberana. Hay traducción de Pablo Perera en Arena Libros). es decir. Cf. que considera sagrada per se. La violencia mítica es violencia sangrienta sobre aquélla. fundador. si aquélla es sangrienta. ésta golpea. conservadora del derecho. a la vez. a la culpabilización de la mera vida natural que pone al inocente e infeliz viviente en manos de la expiación para purgar esa culpa. resulta inadmisible para la mirada del judío Benjamin. en Anales de la Cátedra Francisco Suárez. no de una culpa. La resolución de la violencia mítica se remite. Según éste. de los que se comunican). 10 Nancy habla de la persistencia del «rango mítico» del mito. La acción de esta violencia es incruenta por ser la sangre. 41s. Nada es más común. si la mítica es culpabilizadora y expiatoria. Es siempre mito de la comunidad. CD). Así. ni oculta la profunda relación entre su carácter incruento y esa cualidad redentora. Es que la dominación del derecho sobre el ser viviente no trasciende la mera vida. y no podemos aquí describirlo de forma más exacta. cuando aquélla amenaza. 1990. 122-129. Si la primera establece fronteras.

Así. 22). la resistencia a la violencia mítica se concreta en la sugerencia de una comunidad sustraída a todo signo visible y a toda obra. 50). «Queremos subrayar solamente en qué medida esta lógica en el doble trazo de la voluntad mimética de identidad. y de la autorealización de la forma.» (p. de la violencia del vínculo comunitario (la violencia que es el vínculo) que desgarra la integridad de lo homogéneo. para el día de hoy» (p. 3. . La comunidad permanece. lo que es paralelo. a la disposición fundamental del sujeto. pues. la denuncia de toda representación que se pretenda representación de la comunidad). jurídica). pertenece profundamente a las disposiciones del Occidente en general. coherentemente. La razón de ello es que si la virtualidad del mito pasa por su función conformadora de identidades mediante la violencia. explica que mientras que Benjamin oponía a la violencia mítica una divina. propia de Occidente. teológica. en el sentido metafísico de la palabra. un tratamiento del mito en tanto que palabra fundadora con. el alma que se descubre como su propio mito y que se engendra a partir de su propio sueño no es sino el Sujeto absoluto autocreador. En este sentido. Tal crítica a la representación política de la comunidad (o. se comprende que. LA LITERATURA Si el mito incorpora esencialmente su encarnación en un tipo (o. una comunidad que resiste los intentos de confesar el secreto de lo en-común. 11 «La ideología del sujeto (lo que. sustrayéndose a toda representación y coincidiendo con el libre evento del ser que rompe la continuidad mítica (esto es.180 Críticas asunción del tratamiento benjaminiano del mito es enriquecida por una densa reflexión sobre la esencia comunitaria del hombre. aunque en una línea análoga. se comprende que. los dos filósofos franceses concreten su crítica del mito como crítica de la identidad (individual o comunitaria). desde el punto de vista político. por un lado. así como a todo intento (mítico) de valoración de la acción. por supuesto. quizás. coherentemente. esto es. en su definición impolítica. Nancy hable. y más precisamente. groseramente visibles en la sugerencia de nuevos mitos. no sea sino un pleonasmo) eso es el fascismo. la focalización del tema de la identidad. su racionalización). la ideología del sujeto. mejor. LA COMUNIDAD SIN MITO. por otro. como testigo de finitud e incompletud. Es. Esta convergencia de. valiendo la definición. pero sólo en su irrepresentabilidad e impracticabilidad política. se ejerce afirmando la existencia de un afuera inobrable y sin nombre posible que presiona a la formas jurídicas soberanas. es decir. lo que ambos pensadores contemplan como sostén de una lógica de terror11. el pensamiento que critica el mito sugiera la interrupción de dicha conversión y el mantenimiento en la ausencia de forma.

por venir... 13 «[…] Sabemos que nosotros —nuestra comunidad.. 14 «Política querría decir una comunidad que se ordena al desobramiento de su comunicación. hacer su experiencia en tanto que comunicación. p. que destroza toda homogeneidad. de su darse. También. De este planteamiento se desprende que la política no debe operar una comunión perdida o que estaría por venir. si lo es nuestra moderna. o de la representación: es pues una forma particularmente acabada de la ontología de la subjetividad en general. que debe interpretarse desde el horizonte abierto por Hannah Arendt en La condición humana al vincular la interrupción del aparato mítico con la posibilidad de ver el libre acontecer del ser-en-común. 100). porque su contenido es siempre la comunión. la manera de resistir a este envite es negar. sino más precisamente una ontología de la ficción.). del mito. sino que debe limitarse a inscribir la compartición de la comunidad14. y si esto implica una obra de negación y de muerte. Esto explica las constantes alusiones de Nancy y Lacoue-Labarthe (tanto como de Maurice Blanchot. En un sentido. Tal voluntad mítica es totalitaria por ser voluntad de la voluntad. más que su realización o su voluntad. toda obra y toda representación de la comunidad (en sentido subjetivo y objetivo). según una precisa lógica mimética. sin nombre. En esto queda la resistencia a la violencia mítica. a la extrema pasividad e inacción. de su mito13.).. p. siendo indispensable para la fundación de la comunidad. sino que exige estar ya implicado en la comunidad. Tal quiebra de la lógica mítica de la historia pretende facilitar la experiencia de otra violencia. 139). la del resplandor del vínculo. libre. Nancy ha presentado la tradición que ha pensado el mito como fundación y legítima ficción al modo de una ontología en la que el ser se engendra figurándose.» (CD. y justamente cuando lo realizamos o queremos realizarlo.. todo sentido superpuesto a la facticidad del ser-los-unos-junto-a-los-otros. esencialmente. El reducirse a la propia exposición de la impropiedad. a la fundación de la comunidad. o a su tarea (pasiva. Giorgio Agamben o Roberto Esposito) al carácter de la comunidad (des-obrante. puramente potencial. toda nueva mitología implica la voluntad de fundar en la ficción. 132). p.Críticas 181 En La comunidad desobrada. Por ello. pasa por pensar la comunidad desde la interrupción del mito. toda representación u obra. y postmoderna— no tenemos relación con el mito del que hablamos. siendo el propio ficcionamiento el sujeto del ser12. Alcanzar tal dimensión no depende de una «voluntad política».» (CD. ni en la invención. ni en la palabra míticas. 12 «El mito del mito no es en absoluto una ficción ontológica.. no nos queda. . La sugerencia del pensador francés. Mas no estamos ni en la vida. a su vez. o destinada a este desobramiento: una comunidad que hace conscientemente la experiencia de su compartición. a saber. Si el mito se orienta.» (CD. el estabilizarse en una soberanía de la impotencia. del mito de la voluntad. constituye la mayor violencia anti-mítica.

que presenta la verdad sin mito del ser-en-común. se presenta.. Éste existe expuesto a un afuera. si el mito es siempre mito de la reunión.]. La razón es que la literatura no es sino voz del ser-en-común sin mito posible. pp. es decir. no de fundirse sino de estar expuesto. esencialmente literario. porque es lo inconfesable revelado por su interrupción15. que es la comunidad misma a cuya experiencia apela Nancy. inacabada. 72.. de la comunión de la comunidad. Lo que se hace escuchar cuando se interrumpe el mito es la voz misma de la interrupción. Y esta exposición o compartición expositora da lugar a una interpelación mutua entre las singularidades (que no son los individuos). que es.» (CD. Y es en tal ausencia (interrupción) de comunidad —en la que la comunidad en-tanto-que-obra (su mito) se interrumpe (por la comparecencia)— donde se define la posibilidad de una «pasión» igual a la mítica pero desencadenada por su interrupción. pues. 74). La comunicación adquiere aquí una dimensión de trascendentalidad por cuanto es en ella donde se expone la pura exposición (comunicación) en que consiste el ser17. ¿no sería preciso que hubiese. es decir. Es decir: el pensamiento. ni una sustancia. Y lo que tal habla deja aparecer no es una esencia humana. La comunicación es el hecho constitutivo de una exposición al afuera que define la singularidad. p. según el cual ella misma interrumpe su carácter de invención mítica. es decir. la comunidad16. que no es un fondo.182 Críticas Llegados a este punto comprendemos que la crítica de este pensamiento afín a Benjamin opone a la comunidad del mito (tanto como al mito de la comunidad) otra comunidad.]La finitud misma no es nada. Una comunidad de la que no hay mito. Pero aparece. a su vez. Mientras que el mito no cesa de anunciar el paso del límite (comunión.. 146s.. que es la voz de la comunidad interrumpida. Al contrario. Mas si la comunidad es inseparable del mito.» (CD. 17 «[. . no lo tiene […]. de una articulación por la cual no hay más singularidad que la expuesta en común. y así existe en tanto que comunicación […]. un mito de la comunidad inconfesable? Esto sin embargo es imposible. por una paradójica exigencia. la retirada de la comunión o del éxtasis comunitario son revelados por la interrupción del mito. es la interrupción del mito la que nos revela la naturaleza disyunta u oculta de la comunidad […]. ni una esencia. su exposición (a la muerte. la literatura inscribe la partición. al otro. donde se inicia la propagación de la pasión. En la obra literaria se localiza un doble y simultáneo movimiento. sino el límite que el hombre es: su singularidad. anterior y posibilitante de todo lenguaje. el advenimiento del singular com-partido —su retirada. ni más comunidad que la ofrecida en el límite de las singularidades. Nancy ha puesto un nombre a dicha voz: literatura. pp. Y la interrupción no es un mito [. ¿Tiene lo inconfesable un mito? Por definición.» (CD. inmanencia). 16 «Es porque hay comunidad […] y porque el mito se interrumpe […] por lo que hay esta exigencia: el comunismo literario. a su ser-en-común). a otros seres. 15 «¿Hay un mito para esta comunidad de la comparecencia? No lo hay. Es preciso repetirlo: la comunidad inconfesable. 197).). se expone. la práctica de una partición de las voces. Estamos pues abandonados a esta ausencia de mito.

junto con el lenguaje común y el científico. o ser heterogénea a la violencia de la decisión. como demuestra la historia. identificar sin más esta impolítica «enmienda a la totalidad» con la irresponsabilidad romántica que criticara Carl Schmitt. mostrara toda su potencia destructiva. trad. es E. la política pueda permitirse el lujo de girar en torno a meras convicciones. hay en él decantación por la regulación del mito. . Si ésta se concreta en la crítica de la obra y de la representación. una crítica radical a toda acción y a todo signo ha podido contribuir a que el mito. así como su función para el hombre. consecuencia extrema de la sustitución de la acción política por la pasividad contemplativa. Morones. ni justo. LA FINITUD HUMANA Cassirer constituye un ejemplo de lucha contra el mito que. Sobre el mito: Filosofía de las formas simbólicas II. no deseo detenerme en las habituales críticas que se lanzan contra esta reflexión de ascendencia benjaminiana. la justicia).. publicado en una época cuya complejidad a nadie escapa. CASSIRER. carente de regulación y de vínculos con lo humano. No es correcto. ejerciendo en tal tarea funciones diversas. de Gruyter & Co. constituyen modos (sistemas simbólicos) de habérselas con la realidad. En lugar de abandono. la solidez de los argumentos de Nancy o de Lacoue-Labarthe constituyen aval suficiente para satisfacer las demandas de los que nos interesamos por pensar una política sin los lastres del mito. El enfoque del problema debe ser. por una reducción que lo acerque a la poesía y exorcice la tentación de su conversión teológica. Su crítica del mito asume cierta invulnerabilidad de éste. Esto no significa que. a la par que mostraba la deuda con Kant en el esfuerzo por seguir pensando la posibilidad de un hombre unitario —si bien. En mi caso. El pensamiento mítico.Críticas 183 Ahora estamos en condiciones de plantear la pertinencia que. Pese a todo. como éste —y amén de su evidente carácter contrafáctico—. México. igualmente orientada por una preocupación ética. FCE. 4. ya muy 18 El texto de referencia. el autor de la Filosofía de las formas simbólicas asumía la escisión de esferas característica del hombre moderno. Con ello. posee esta crítica del mito. LA LEGITIMIDAD DEL MITO. En estos casos. debemos preguntarnos por las consecuencias de un pensamiento que. Hamburg. parece optar por la pasividad y la renuncia a todo vínculo (a toda mediación) entre el ámbito de lo finito (esto es. como ya enseñara Weber. El mito. el derecho) y el de la trascendencia (esto es. otro. 1971. pues. se hizo compatible con un esfuerzo de fundamentación del derecho18. que cae del lado de la constitución de la experiencia. A. para comprender y mejorar la política actual. 1928. Die Idee der republikanischen Verfassung.

supo conservar su núcleo valioso. pp. responsable de la reificación de los mitos. pp. 20 E. 17s. tal como aparece en el Essai sur l’inégalité des races humaines de Gobineau. (1946). en los decisivos años de Weimar. tal como es pensado en la Crítica del Juicio. De esta forma abría la puerta a una superación de la ontología clásica.» E. Si la razón nos falla. L. Cf. momento en el que el mito halla su oportunidad21.184 Críticas consciente de su contingencia y pluralidad19. En estos momentos. Eduardo Nicol. Se desarrolla esta tesis en J. E. por hacer frente a la herencia romántica. no mítica) de la vida en común. CASSIRER. pues él incluye tanto una idea como una intuición sensible. Allí inicia su examen de la historia del combate contra el mito tras explicitar la dimensión ética de su crítica20. El mito del Estado. queda siempre una ultima ratio. acechando en la tiniebla. y no pueden ya combatir los demoníacos poderes míticos. se presenta de nuevo la ocasión del mito.» (p. cit.. cit. 86).. tan sólo análogo al del entendimiento. 72s. Es el símbolo. El mito del Estado. Pues el mito no ha sido realmente derrotado y subyugado. esperando su hora y su oportunidad. VILLACAÑAS. por una razón u otra. Con ello se produce una unidad.. El mito del Estado. en Daimon. México. 1997. 21 «En situaciones desesperadas. pierden la seguridad en sí mismas. que utiliza frente al dogmatismo de quienes abrazan unilateralmente un principio de homogeneidad o de heterogeneidad. esto es. anclada en las transferencias de sentido entre ambos elementos. posibilitando una fundación funcional (contractual. deteniéndose en la influencia que en el mismo tuvo la obra de Carlyle sobre el héroe y su transición al culto de la raza. El carácter imprescindible de la metáfora. El juicio de la simbolización. Cassirer halla en Kant una manera de pensar la unidad de las esferas de acción humanas que no se limita a afirmar su común validez universal. desde el punto de vista metodológico. las fuerzas racionales que resisten al resurgimiento de las viejas concepciones míticas. [. FCE. Ocupación que pasó. vincula un elemento sensible y uno ideal en función de una analogía en la regla del proceder reflexivo. por la sustitución del principio de sustancia por el de función. la técnica de los mitos políticos del siglo XX es explicada por referencia al debilitamiento de las fuerzas racionales y a la crisis de Weimar. Esta hora se presenta en cuanto los demás poderes de vinculación de la vida social del hombre pierden su fuerza. También explica el rechazo platónico de los mitos por referencia a la finalidad ética del Estado: «tenemos que elegir entre una concepción ética o una concepción mítica del estado. Tal lucha toma como motivo central el mito del Estado en su ensayo póstumo de análogo título. pp. trad. 19 Desde esta clave puede leerse su afirmación «la razón sólo tiene un interés». Todo esto explica la ocupación de Cassirer. El recorrido culmina con un análisis del mito del siglo XX.. CASSIRER. Esferas de acción y sistema filosófico. que no elimina su autonomía. Esta manera de encarar el problema del mito hallaba su última consecuencia —y sentido— en una concepción del hombre explícitamente alejada de todo esencialismo. 329ss.] En todos los momentos críticos de la vida social del hombre. Sigue siempre ahí. Aquí radica en gran medida la clave que permitió a Cassirer una lucha contra el mito que. lo que permite pensar la unidad de las esferas. 24 (2001). el hombre recurre siempre a medidas desesperadas —y nuestros mitos políticos contemporáneos han sido estas medidas desesperadas. . CASSIRER. sino que atiende igualmente a la materialidad de cada una. Desde estos antecedentes. queda el poder de lo milagroso y misterioso. sin embargo.

cuya negatividad y pesimismo debilitó la fuerza de la razón en su resistencia antimítica22. este pensamiento queda muy lejos de la Existenzialphilosophie heideggeriana. Carente de legitimidad lógica. Premisa fundamental en la reflexión de Blumenberg. p. es la falta de valor y de sentido de la realidad fáctica. permite vincular las esferas de acción y sugerir la unidad del hombre. así como su desconsideración y prepotencia. su presencia (la consciencia de su necesidad y de sus límites) es exigida por el fracaso del dogmatismo que pretende deducir la moral de la teoría. Frente a éste. 347). La retórica. esto implica hacer de la literatura la forma consciente de la finitud humana que. sin sustentarse en lógica alguna. Desde 22 «[Refiriéndose a Spengler y a Heidegger] son doctrinas que han abandonado toda esperanza de participar activamente en la construcción y la reconstrucción de la vida cultural del hombre. el mito está domado y sujetado. p. Quien ha asumido muchas de sus herramientas teóricas desde una abierta valoración de la función del mito es Hans Blumenberg. Pese a todo. Ésta. 23 «Mientras estas fuerzas intelectuales. tal como aparece desarrollada a lo largo de La legitimidad de la Edad Moderna y La génesis del universo copernicano. debe recurrir al uso de símbolos para expresar la unidad de su mundo. Luego. incapaz de imitar el ideal. que explica la necesidad del esfuerzo humano para distanciarse y protegerse de ella. éticos y teóricos. análoga al símbolo. Pero en cuanto empiezan a perder su energía. Cassirer aún contempló el mito desde una latente filosofía de la historia que dictaba inexorablemente su superación. fue denominada por él «metáfora absoluta». Lo que anima esta sugerencia de Blumenberg es un interés antropológico. puede ser empleada como instrumento flexible por las manos de los caudillos políticos.» (Ibidem.Críticas 185 La apelación de Cassirer a la resistencia de las fuerzas racionales frente al mito. Entonces el pensamiento mítico empieza nuevamente a erguirse y a inundar toda la vida social y cultural del hombre». Semejante filosofía renuncia a sus propios ideales básicos. se ubica en el espacio de la retórica. La prepotencia del dios nominalista se ha trocado en la de la realidad. (Ibidem. Esa transferencia de sentido que. el caos se presenta nuevamente. En el fondo. éticas y artísticas están en plenitud. indiferente y contingente. . permiten al hombre la constitución de un mundo de la vida en el que quedan señaladas sus dimensiones inalcanzables a la par que imprescindibles —señaladas en su provisionalidad.. Su punto de partida es la tesis de que el cosmos es inconmensurable. implica una (kantiana) apuesta por fundar la convivencia en la autonomía moral del individuo. 352). Por ello. Desde estas claves debe encararse su monumental estudio sobre el mito. aparentemente análoga a la apelación de Lacoue-Labarthe y Nancy a «más razón». afirma que sólo queda el poder de la resistencia ética como arma que evite la disolución de la cultura humana23. las metáforas.

pues ponen nombre a lo innombrable. Al miedo producido por la indeterminabilidad de la naturaleza responde el acto de nombrar. que sigue siendo el motor secreto que impulsa hacia lo imposible. no en el lado de aquellas cosas ocultas.]» (TM. Todo esto explica el que Blumenberg. Barcelona. se ha figurado el proceso de tal destrucción como un golpe de mano de índole crítica. Hasta el acto de establecer unos nombres para orientarse planta cara a las formas elementales de confusión o. 78). no puede ser abordado25. 50). como la entendemos aquí. trad. 56s. afirme que el fracaso de ésta en su empeño de liquidar el mito haya dependido de haber olvidado atender a las necesidades que. es decir. el alcance político de esta tesis se explicita aún más cuando el pensador de Lübeck vincula la especificidad del mito con la siempre desea24 «Lo que se ha hecho identificable mediante nombres es liberado de su carácter inhóspito y extraño a través de la metáfora. pp. su carácter apotropeico. pues es produciendo mundos simbólicos como el hombre logra humanizar el cosmos.186 Críticas aquí se explica toda construcción humana como un intento de hacer frente a dicho absolutismo. de perplejidad. En este punto sobresale la deuda con Cassirer. que ella tenía por superficiales.]» (H. 2003.. en un caso límite. TM).» (TM. se desprenden de la esencial historicidad y finitud del hombre. insoslayables. en su resuelta actitud de desenmascaramiento. informadas por la abierta asunción de la finitud del hombre27. . p. BLUMENBERG. Además. la significación propia del mito en tanto que satisfacción de expectativas inteligentes. Surge al dictado de la renuncia de aquel vogliamo tutto!. y que ella tachaba de superficiales26.. Trabajo sobre el mito (en adelante. tornándolo disponible y ordenado. Paidós. de repente. con la crítica.). Pedro Madrigal. con el cual. p. al menos. 27 «La significación. Dichas necesidades. el atender a ellas valorando la función del mito. 14). por ello. que permite hacer de un mundo desconocido algo conocido24. hacer asible lo no asido. revelándose. mediante la narración de historias. En concreto. p. Sólo esto le permite asumir. 25 «Cubrir el mundo con nombres significa repartir y dividir lo indiviso.. los mitos constituyen una de las invenciones más antiguas contra la realidad. 26 «La respuesta a la pregunta de por qué la filosofía como Ilustración no fue capaz de realizar lo que pretendía podría rezar como sigue: la destrucción filosófica se ha dirigido a contenidos que ella. Los mitos son historias contadas para ahuyentar ese miedo ante lo que carece de nombre y. de la profunda conciencia de esos rasgos (especialmente. es precisamente por ello por lo que no ha reconocido las necesidades intelectuales y emocionales que esos contenidos tenían que satisfacer. del riesgo inherente al modo de existencia humana) en el pensamiento de Blumenberg. el significado que encierra. aunque todavía no comprensible. Junto a esto. Finalmente: sólo ha visto la seriedad en sí misma. va referida a la finitud. cuyo trabajo tiene como eje central la defensa de la legitimidad de la modernidad. El pánico y la paralización —los dos extremos del comportamiento angustioso— quedan disueltos [.» (TM. ha preparado y en los que resulta fácil acertar. de pánico [. y. podría abrirse una brecha en los muros de La Flèche. previamente. quedaban sin satisfacer. más allá de la superioridad argumentativa de la ciencia.

a saber: su esfuerzo por eliminar la arbitrariedad del poder29. un reparto en multitud de poderes que competían entre sí y hasta se invalidaban mutuamente. pp. que posibilitaría ocuparse del mundo en tanto que porvenir.. intentando acercar las tesis de los autores de El mito nazi a un pensamiento como el de Blumenberg. como creación y goce del sentido que no remite a nada distinto del hecho de que el mundo es. se trata de un sistema de supresión de la arbitrariedad. bien mediante una codificación de competencias o una regulación legal de las relaciones. En éstos es manifiesta la condena de toda forma de unidad. quedaba confinado en enclaves con límites estrictamente sancionados». CONCLUSIÓN Me he servido del pensamiento de Blumenberg para sistematizar una posición alternativa y complementaria respecto de la de Nancy y LacoueLabarthe. de una extensión difusa. ya desde tiempos primigenios el hombre se vio favorecido no sólo por la posibilidad de protegerse de uno de los dioses recurriendo a otro. Subyace a esta perspectiva una radical asunción de la heideggeriana historicidad del ente. 28 ss. sin violentar el sentido de los textos. 21 ss. que saca lo originariamente extraño de su indeterminación y lo despotencia mediante una distribución de funciones. No es preciso insistir en las tesis ya analizadas. 33-37. a partir de un informe bloque de poderío opaco —que estaba sobre el hombre y contra el hombre—. 5. podríamos denominar simbólicas.). p. Frente a este politeísmo. Es cierto que si acudimos al ensayo La creación del mundo o la mundialización resuena con fuerza un clamor contra la representación (Weltanschauung) y a favor de la ausencia de modelos.). bien mediante una repartición de poderes. 28 «En su empeño de desmontar el absolutismo de la realidad hizo [el mito]. de su carácter destructor. significa que algo anteriormente inhóspito e inmanejable.» (TM. Pese a todo. Visto desde la óptica de la historia de las religiones. desearía concluir este artículo ofreciendo una reflexión que. Esto permite explicitar otra dimensión de la racionalidad del mito. permita hallar un espacio equilibrado entre la denostación y la valoración del mito.Críticas 187 ble división y distribución del poder28. como el goce de su pura facticidad (pp. de un mundo que se pone en juego. La idea que pretendo defender es que la crítica de estos lectores de Benjamin a la representación va acompañada de sugerencias a favor de ciertas formas de unidad que. . 40 ss. 51). (TM. que es justamente lo contrario a la representación. Sugiere Nancy una experiencia del mundo como crecimiento sin razón del espacio-tiempo. sino también por el hecho de ver a tantas divinidades ocupadas y enredadas entre sí. Comoquiera que se lo presente. 29 «El mito es una forma de expresar el hecho de que el mundo y las fuerzas que lo gobiernan no han sido dejados a merced de la pura arbitrariedad. la autarquía del dios monoteísta constituiría la superación de todo reparto de poderes.

praxis del fin.. sin remitir a ningún otro-mundo» (p. Insiste en que los contenidos de un sentido tal no están dados. 64). la intención o la destinación de este orden de las cosas que lleva naturalmente en sí mismo el ser no natural de los fines?» (p. Aludiendo al análisis de Lyotard sobre el juicio kantiano «reflexionante». que el pensador francés identifica con la fuerza formadora de la naturaleza más allá de todo fin dado. siendo la mundialidad (idea de Marx según la cual la humanidad es auto-productora de sí.188 Críticas que no puede ser representado. En él se daría una decisión por lo que no está dado sino que da lugar a la irrupción de lo nuevo. explica que Nancy afirme que la idea kantiana no es propiamente un símbolo. y es lo que desearía subrayar. sino que está por hacer —lo que explica la falta de conocimiento de ello. la poesía. 31 «A través de toda esta elaboración de la naturaleza. la referencia a un mundo —si bien haciendo justicia a las distinciones entre las existencias singulares. . creación de una realidad inédita que es la forma y materia de un mundo de los fines (p. en el que lo universal no está dado. de hacer justicia a los fines singulares pensándolos como un mundo31. en que da lugar a un ensamblamiento que hace posible una circulación de sentido. Se trataría de crear con el vacío el fin. Que el juicio de los fines sea concebido como praxis antes que como un suplemento de representación en ausencia de intuiciones. La Crítica del juicio querría hacer justicia a ese exceso. lo que sobresale en esta interpretación es el problema de pensar en términos de unidad. Nancy apela finalmente a ciertas formas de unidad. pese a todo. En cualquier caso. pero de alguna manera necesario e imperativo [.. más allá de toda representación y de todo fin) la forma de las formas.La mundialidad es la simbolización del mundo. Pese a todo. sino por crear ex nihilo. la filosofía. la estética y la ética. necesitada de permanente creación y heterogénea a toda representación30. la manera en que el mundo hace símbolo en sí mismo consigo mismo. la moción. la política. «decisión por lo que no es ni-real-ni-posible. y más allá de Lyotard. La referencia de que se sirve para perfilar esta tesis la halla en el juicio kantiano sobre los fines.. 75). lo que manifiesta la interconexión de todos en la producción de lo humano. no se trata más que de esto: ¿Cómo pensar la unidad inencontrable.. Nancy concluye que ello no significa que lo universal deba ser imitado o imaginado.]» (p. que rompa con todo criterio —de ahí que se nos repita que se trata de la experiencia de lo imposible en tanto 30 «. también defiende que la liberación del juicio de los fines de la teleología unitaria kantiana exige. 57). Tal creación exigiría inventar formas. constituyendo los enunciados propios de la ciencia. La tarea es buscar un juicio de los fines que rompa con todo fin representado y ejecutado por efecto de tal representación. por tanto. comunicación universal que fragiliza las soberanías particulares y remite el mundo a sí mismo. No obstante. sino creación de su propio esquema. ni dado ni representable. 50).

en cada habitus y en cada ethos la cuestión: ¿cómo trabas el mundo?. en una substancia. 51). Se trataría de la lucha del pensamiento por abrir una debilidad en el capital. una verdad de todos los sentidos. ¿cómo remites a un goce del mundo en tanto que tal. 33 «¿Cómo puede darse ahí un sentido transversal o trascendente en todas las esferas de sentido. frente a la de Marx. La propuesta de Nancy posee. el mundo como existencia ex nihilo y pura exposición. Murcia. sin embargo. Rechazo que pretende ser compatible con la idea de que también esa otra política que regula esferas desiguales trace un sentido unitario entre las mismas33. 129. Si la creación no es un hacer. y que. subyace el rechazo a toda tentación de identificación. no como presencia. defendía la retórica simbólica de los mitos —su carencia de legitimidad lógica— como forma de alejamiento 32 A. 139). si bien no sometidos a una finalidad. lo mismo que una obra opera y abre más allá de todo sentido dado o por dar. en suma. Como es evidente. y que el autor delimita muy genéricamente —aunque advierta lo contrario— así: «es la tarea extremadamente concreta y determinada —una tarea que no puede ser más que una lucha— de plantear en cada gesto. que no es sujeto sino su propia invención (pp. La soberanía. sino historia y relación. Res publica. sino actos concretos. es decir. esencialmente mimético. De la teología política al comunitarismo impolítico. 54). se comprende la sugerencia final a favor de una política que no designe la asunción en un sujeto o.» (p. un alcance ontológico. en cada conducta. ni en definitiva en una Verdad?» (p. 135-140). una soberanía confundida con la realidad del pueblo. Y aquí es donde los caminos de Nancy y Lacoue-Labarthe parecen acercarse a los de Blumenberg. no se reabsorba en un sujeto. mejor. que persistan sin otro fin que ellos mismos y su agitación. Y es justamente tal tarea lo que puede comprenderse como una lucha por crear una forma o una simbolización del mundo. Éste.Críticas 189 que apertura. consciente de la finitud humana. 2003. a su juicio. como puesta en juego de su fin —siendo ésta toda la necesidad discernible. es decir. La perspectiva de Nancy. y no a la apropiación de una cantidad de equivalencia?» (p. GALINDO. Ello no sólo exige una tarea del pensamiento. . cuya radicalidad he señalado en otro lugar32. le permite abarcar la situación actual del mundo como la experiencia de su propia creación. Tal substracción a todo dato presupuesto es lo que utiliza como clave que distinguiría su pensamiento de la creación del pensamiento defensor del mito. de retorno a sí. Si preguntamos qué esfera de acción reconocible cumple con estos rasgos la respuesta es previsible: «el arte es quien da la medida del envite: el trabajo del arte es siempre también un sentido que se lleva a cabo más allá de la obra. sino crear el sentido y el valor de la propia inversión. pues reclama no sólo invertir la relación de producción. uno de cuyos efectos es la imposibilidad de alcanzar el ideal.

pp. ya se lo critique. 42. ESPOSITO. Confines de lo político.190 Críticas de la dogmática monoteísta. finalmente mimética. para el hombre. valorar el esfuerzo por adaptarse y sobrevivir. que su conocimiento y su acción sean limitados frente a la indeterminación e inabarcabilidad de la naturaleza. toda acción incrementa el mal. el mito aparece allí donde el hombre experimenta la distancia entre los ideales y su propia finitud. Ésta. en crear una distancia. sabedor de la necesidad humana de distanciarse de los terrores procedentes de lo indeterminado34. Que sea justamente el mito quien incorpore una plasticidad heterogénea a toda dogmática. R. y expresión de la finitud del hombre. destilados a través de la obra de Benjamin y Adorno. Ladrón de Guevara. en la concepción de la democracia como valor. es que el pensador de Lübeck asumió el carácter inexorable y perentorio que. debe plantear la cuestión de su figura. A ello se añade la necesaria regulación del poder. que se propone la tarea de identificar. 73). Lo que animaba esta sugerencia. al menos. Trotta. 1996. prefiere insistir en el resplandor terrible de lo previo a toda forma. Pedro L. no por mero esteticismo. a su inalcanzabilidad. sino como única forma de sustracción a los terrores de la lógica mimética. respecto a aquella originaria tensión emocional de terror salvaje» (TM. justifica. 56. Madrid. pero sin elaborar un mito. p. elaborándola intuitivamente. justamente. recordémoslo. Que en ello vaya implicada la renuncia a la humana necesidad de identificación parece un precio demasiado oneroso por permitirse el lujo de una condena ab integro de toda representación y de todo sacrificio. y quizá indique la clave que la separa de la deriva condenatoria de los discípulos de Benjamin. No es el caso de Nancy quien. deudor de Bataille. Pero que el hombre no pueda todo. Cf. nos dicen. . su propio mito. Tampoco ellos oponen a la función mítica identificatoria la irrepresentabilidad como rasgo esencial de la democracia. a todo nombre —y ello. así como una higiénica distribución y humanización del poder. Que sea la propia democracia lo que hoy deba ser salvado de su conversión en mito35 justifica reflexiones como las de Lacoue-Labarthe o Nancy. para el que todo nombre es traición. 109 ss. que la amenaza. Es posible ver entonces tras estas reflexiones los perfiles del judaísmo. la operación de identificación. que siempre exige negación. es algo cuyo conocimiento debemos a Blumenberg. Ya se lo defienda. Alfonso Galindo Hervás 34 «La función del rito y del mito radica. entre la omnipotencia de su deseo y la terquedad de la realidad. posee el atender a ciertas dimensiones. 35 Ha desarrollado esta idea Roberto Esposito. trad. Aquí es donde asoma la impronta antropológica y psicológica de Blumenberg.

anglosajona y. distinguida y premiada con galardones muy prestigiosos (por ejemplo.-O. Marquard: escéptico y tradicionalista de la modernidad A propósito de la edición en castellano hasta la fecha de la obra filosófica de ODO MARQUARD: Apología de lo contingente. Institució Alfons el Magnànim. 2001. según predilecciones. tiene en su haber una producción intelectual rica y variada. si los autores se denominan H. traducción de Enrique Ocaña. En esta nota proponemos centrar la atención en este último. Institució Alfons el Magnànim. es decir. el estar adscrito a una corriente filosófica foránea. H. Sloterdijk. y su sucursalismo (la dependencia y vocación de delegación con respecto a otras filosofías). 145 páginas. aunque cree adicción y minusvalore la producción propia— haciendo que crezca menos y más acomplejada— y no siempre esté bien enfocada. Koselleck. Gadamer. De la generación de filósofos alemanes de la posguerra se conoce entre nosotros casi todo. Escritos sobre antropología filosófica (FC). Habermas. J. Adiós a los principios. modas o corrientes en boga. muy insu- . Su reconocimiento en nuestro país es. traducción de Jorge Navarro Pérez. Tugendhat.-G. Estudios filosóficos (AC). H. Valencia. sin embargo. Estudios filosóficos (AP). muy en particular. traducción de Marta Tafalla. No juzgo desacertado el diagnóstico que suele hacerse de la filosofía española contemporánea según el cual nuestra tradición de pensamiento muestra. Y aunque cada día se lee más y con menos prejuicio a P. Valencia. Jonas. 2000. Esta mirada al exterior no supone una anomalía en sí misma. Apel o E. entre otras. el Sigmund Freud de prosa científica de 1984. Marquard.Críticas 191 O. en especial de procedencia francesa. 2000. que apunte hacia lo más interesante. 151 páginas. alemana. Blumenberg u O. catedrático emérito de Filosofía de la Universidad de Giessen y presidente de la Sociedad General Alemana de Filosofía. Odo Marquard (1928). concedido cuatro años antes a su amigo y colega Hans Blumenberg). Barcelona. dos serias debilidades: su contumaz escolasticismo y academicismo (la atadura al aula y al currículo). 155 páginas. K. Ser filósofo en España conlleva casi sin excepción la condición de profesor de Filosofía (es más: de funcionario) y. poco o muy poco se publicita y se difunde en el mercado español de autores que responden al nombre de R. Filosofía de la compensación. Paidós. además.

Porque. de un modo u otro. porque rechaza la idea de una historia única. p. que no aprende del pasado. utópico y revolucionario. 26). ¿Qué significa para Marquard ser filósofo escéptico? En primer lugar. (FC. entonces. 49). desde la contingencia. el discurso amable y bienhumorado de Marquard dice «adiós a los principios». componen una parte apreciable (no el todo) de su circunstancia intelectual. un filósofo escéptico y moderno. Es el caso que Marquard lleva a cabo importantes investigaciones de historia conceptual. creativo. sino que se completan y complementan oportunamente por la vía de la compensación. humanista. la ideología.192 Críticas ficiente. no siempre a la manera oficial de Gadamer. irónico de sus textos. el estilo heterodoxo. y. según sus posibilidades: actúa en vez de..» (AP. que toma nada menos que a la indignación moral como uno de sus puntales. o incluso pretende pasar por encima de él sin remisión. del sistematismo y el universalismo de la ética del discurso. Marquard es. El hombre es radicalmente homo compensator. en especial. que contrapone a la filosofía de la historia. lo aproxima a Blumenberg.. lo cual significa que más que hacer lo que debe de hacer en absoluto. a pesar de disponerse de la versión castellana de tres de sus trabajos. la historia. Reunir. entonces. templado por el idea de la contingencia y por la «filosofía de la compensación». p. A diferencia de disposiciones tan severas y adustas. el deber. nada casual. se limita a hacer lo que puede hacer en cada momento. el progreso. sino que «no saben nada que pueda elevarse a principio: el escepticismo no es la apoteosis de la perplejidad. sus preocupaciones y sensibilidades. En segundo lugar. tradición y modernidad no conduce a una contradicción que exige ser superada por estadios de ser y conocer posteriores. y. sobre todo. a fuer de hermeneuta y tradicionalista. sin hacerse ilusiones: no es que los hombres no sepan nada. incompatible con la pluralidad que contiene de hecho la humanidad y porque está persuadido de que ni la historia ni la humanidad caminan tras un ideal emancipatorio y salvífico. un pensador sensible a la condición humana que no puede ser sino inmanente y finita. en fin. de los grandes conceptos que puede que . desde luego. en la estela de la Teoría Crítica. una elección a vivir de una determinada manera. un sabio. liberado de los dictados de la necesidad. los que encabezan nuestro comentario. pero. el reconocimiento de una condición que se impone a los hombres: no pueden conocerlo todo y siempre actúan en la medida de sus posibilidades. casi tanto como lo separa. por citar algunas muestras. atiende a la enseñanza de la hermenéutica. pero deberá reconocerse que también representativa. y del programa de fundamentación ética de Tugendhat. La selección de autores coetáneos de Marquard que hemos convocado a su alrededor para la presentación será escueta. sino tan sólo un saber que dice adiós a los principios. porque no cree en el Absoluto ni en sus parentelas.

a la vida humana «le falta tiempo». ser conservador es preferir lo familiar a lo no experimentado. observadores y público en general). los adictos a la complejidad. cuanto más está su conciencia marcada por el impulso (casi pulsión) a la innovación. los que gustan de enredar los problemas para impresionar y acaso para acomplejar a los espectadores. cuando quieren llegar demasiado lejos. Los principios de la modernidad entran en colisión con el proyecto humano. Pues bien. pero impresionan y gobiernan sobre todo a los muy necesitados de una guía en el vivir o a los ya previamente convencidos. Y. como expresamente precisa. lo suficiente a lo excesivo. (FC. el hecho al misterio. la contención y la lentitud. por la aceleración y la prisa. «Las compensaciones son equiparaciones de estados carenciales mediante prestaciones y contraprestaciones complementarias». el mismo Marquard no rehuye la caracterización del asunto («el escepticismo se inclina hacia lo conservador». aunque. precisamente por esa fuerza vital de la compensación. cuando se alzan sobre nuestros hombros y adoptan la forma de doctrinas espirituales y programas ideológicos de superación (el hombre nuevo) o de escapismo (las utopías). 38). disponerse a ello con naturalidad si entendemos por tal condición lo que a continuación determina Michael Oakeshott: «Entonces. no habría que vacilar a la hora de calificar el pensamiento de Marquard de conservador. los modernos son los que más necesitan conservar.»1. cuanto más moderno es el mundo moderno. debe sustentar una vida de experiencia.Críticas 193 hablen con voz poderosa. entre otros supuestos. una principal circunstancia humana contiene al hombre y le impone el más estricto «principio de realidad»: la brevedad de la vida. ni más pesada ni más latosa. De hecho. p. pero Marquard no pretende hacérnosla más difícil de lo que es. Los seres humanos somos contingentes por destino y además no somos absolutos sino finitos. lo cercano a lo distante. Si no fuese por la carga peyorativa y maldita que acarrea el término y por la coacción de estos tiempos sellados por la corrección política. Y es que. la risa presente a la felicidad utópica.» (AP. De hecho. AP. Es por esta razón vital que el hombre debe siempre conservar el pasado. 26). cuando pretenden exigirle demasiado. la noción de conservación no hay . p. 25). desde luego. quiere decirse: nuestra vida tiene un plazo. No falta quien dirá que la vida humana es muy compleja (característicamente. Sencillamente se limita a constatar un hecho indisputable de amplísimas derivaciones: la vida humana no abarca todo el tiempo. lo limitado a lo ilimitado. lo conveniente a lo perfecto. más requiere de la preservación. en efecto. y debe enlazar: «Necesitamos costumbres —incluida la tradición filosófica— porque morimos demasiado pronto para emprender transformaciones totales o fundamentaciones absolutas. si largo es el brazo del progreso e inmenso el horizonte que ofrece la perspectiva de lo moderno. lo efectivo a lo posible. p. sucesora.

194 Críticas que interpretarla. sobre todo. (FC. el ejercicio de un pensar jovial y elegante. y. A esta ineluctabilidad. Se puede negar el presente. son sólo algunos ejemplos. de una compensación desorientada y desafortunada que aspira a sublimar en unas esferas lo que no fue posible establecer en otras (o la misma realidad puso en evidencia y desactivó) y quiere ofrecer «a cambio del levantamiento nunca realizado contra la dictadura. en su caso. el implícito reconocimiento del papel de las generaciones en el desarrollo de la cultura. la distinción entre ideas y creencias (Marquard se refiere más explícitamente a «elecciones» y «hábitos» para señalar la esencial contrariedad del transitar humano: el conflicto entre lo que nos proponemos y lo que nos encontramos). nuestro mundo contemporáneo. la denomina Marquard «herencia de la tradición». que el talante y el modo de filosofar de uno y otro viven y se sienten muy próximos. 106). el ámbito socio-histórico donde destacan la democracia liberal y la fuerza reparadora de la civilidad. p. la cual sencilla y legítimamente desemboca en una luminosa ética y política del presente. Una razón más para no perder de vista a ninguno de los dos. La indicada persistencia de la noción de la herencia como dimensión propiamente humana. lleva por título justamente uno de los escritos contenidos en FC. de parentescos que hermanan a ambos filósofos. la defensa de una mirada de la historia más vitalista y humanista que totalizadora y mecanicista. Fernando Rodríguez Genovés . o ser-realistas-y-pedirlo-imposible o exclamar la obviedad de que «otro mundo es posible» con aires de insurrección. tan lejos. pero. advierte Marquard. para disgusto de los descontentos. pero notorios y notables. es. establecida por la finitud. en verdad. pp. en nombre del pasado o del futuro. la consideración de la existencia del hombre definida por las instancias de la misión y el destino. Marquard define al hombre como un ser esencialmente heredero. Pero. Como Ortega y Gasset. de forma que el afán por innovar y actualizar lo impele también a preservar: tiende al porvenir por el hecho de provenir («Zukunft braucht Herkunft». una rebeldía crónica contra la no dictadura del mundo liberal civil-burgués». consecuente con la perspectiva practicada de la filosofía. Nuestro presente. Marquard no cita a Ortega en su obra. el «mundo civil-burgués». 69-81). la recusación y la potencial sublevación contra lo actual presentan la característica de una «desobediencia retrospectiva». en un sentido enfático sino pragmático. tan cerca.

Formalmente. Canale. en concreto la sustitución del tratamiento en segunda persona por el de tercera persona en mi comentario. Turín. está perfectamente articulado en cinco capítulos imprescindibles. con una mínima información sobre autores y referencias bibliográficas. al que él respondió exhaustivamente al año siguiente con una serie de observaciones sumamente aclaratorias de algunas de las intenciones básicas de su trabajo. Asimismo era conveniente añadir algunas notas aclaratorias a pie de página para facilitar al lector. 2000) Maximiliano Hernández Marcos Este libro de Damiano Canale constituye un magnífico ejercicio de reconstrucción de la cultura jurídica prusiana del siglo XVIII desde la perspectiva de la ‘historia conceptual’. Giusnaturalismo e codificazione del diritto civile nella Prussia del ‘700 (G. La costituzione delle differenze. Giappichelli Editore. obligado. el seguimiento de la discusión y de los argumentos sacados a relucir en ella.Críticas 195 Iusnaturalismo prusiano y codificación. no obstante. M. cada uno de los cuales relata . en septiembre del año 2001 le remití un comentario personal del libro. Comentario personal al libro de Damiano Canale. Algún ligero cambio estilístico parecía. Con este fin. que merecía una atención reflexiva y crítica en particular. para que éste pueda ser leído exclusivamente como una nota crítica del libro de D. significado y proyección histórica de la primera codificación europea. I. H. Damiano Canale sacó a la luz en el año 2000 un estudio original y único en su planteamiento y en sus tesis centrales. Notas de discusión Maximiliano Hernández Marcos y Damiano Canale Con motivo de la celebración del bicentenario del Código Territorial prusiano de 1794 (Allgemeines Landrecht für die Preussischen Staaten) se multiplicaron en Alemania en los últimos cinco años de la década de los noventa las publicaciones —en su mayoría obras colectivas— dedicadas a ofrecer una visión actualizada de los orígenes. M. Fuera del horizonte historiográfico en lengua alemana. Los textos de esta discusión crítica se reproducen a continuación sin modificación alguna de contenido.

1. que no puede ser comprendido. fuera del planteamiento habitual en la historiografía. Canale muestra convincentemente que el ALR representa un modelo alternativo —sin duda. que tiende a considerar los códigos de derecho privado en una línea de continuidad sin fisuras entre iusnaturalismo moderno y Estado liberal de derecho. incluida la oportuna introducción metodológica. y de la desautorización de la tesis predominante desde Dilthey y Gierke sobre la presunta unidad y continuidad doctrinal del así llamado «iusnaturalismo prusiano» que supuestamente se habría plasmado en dicho código. igualdad. por otro lado. reúne la visión amplia y profunda sobre las grandes líneas maestras del pensamiento jurídico con el análisis preciso. conviene subrayar aquí dos líneas de argumentación de interés científico para la actualidad. Canale ha sabido situar el código prusiano en el complejo horizonte conceptual germánico del que procede. SOBRE LA INTRODUCCIÓN: PROBLEMAS EN TORNO A LA RECEPCIÓN DEL ALLGEMEINES LANDRECHT DE 1794 Y A LA «HISTORIA CONCEPTUAL» DE KOSELLECK Quiero destacar dos aspectos fundamentales de la Introducción: por un lado. la orientación metodológica de la investigación. marcada por una manera particular de entender y aplicar la ‘historia conceptual’ al caso del iusnaturalismo y de la codificación prusiana.196 Críticas una secuencia conceptual básica de aquella historia del derecho y de la política. es preferible ir comentando algunos de los aspectos más descatables o problemáticos capítulo por capítulo. ante una obra indispensable para comprender el mundo jurídico-político alemán de la época ilustrada. Dada la riqueza de los temas y de los conceptos abordados en esta obra. la tesis central sobre la peculiaridad histórica del Allgemeines Landrecht für die Preussischen Staaten (=ALR) frente a la tendencia historiográfica a situarlo en el movimiento de ‘tránsito’ del mundo antiguo al mundo moderno. En este aspecto. históricamente interrumpido—. Además de la revisión crítica de las interpretaciones tradicionales sobre el ALR que se lleva a cabo desde esta nueva perspectiva. pues. por tanto. la sugerencia de sustituir la metáfora . riguroso y muy bien documentado de los conceptos y de los textos. Estamos. un modelo. etc. Desde el punto de vista teórico-argumentativo. 1) La primera se refiere a la insuficiencia de la «prognosis epocal» de Koselleck al hablar de la Sattelzeit. que no se ajusta a la idea de la evolución unidireccional y necesaria del mundo feudal al mundo liberal moderno. mediante una mera trasposición de nuestras categorías sobre derecho privado. En lo concerniente a la peculiaridad histórica del ALR. libertad.

Faculdade de Letras. 117-144. Esta distinción permite al autor ciertamente subrayar la individualidad e irrepetibilidad histórica de determinados conceptos. en su movimiento. la idea de un progreso histórico universal y necesario de la modernidad —como muy bien señala el autor al final de la obra). pero a costa de pasar por alto las ‘estructuras’ de larga duración (también históricas) y sujetas a mutación con el paso del tiempo. también la Begriffsgeschichte.M.. M. encomiable: constituye un auténtico ‘desmontaje’ de la visión historiográfica al uso sobre el iusnaturalismo prusiano y la codificación de 1794. entre ‘topoi lingüísticos’ y ‘núcleos semánticos’ correspondientes. Sociedade civil —Entre Miragem e Oportunidade. En lo concerniente a la metodología que guía la investigación histórica de Canale. en virtud del cual los conceptos mantienen un potencial teórico que trasciende el mero registro de acontecimientos y situaciones históricas concretas. en: MARTINS. no creo que pueda establecerse con plena nitidez una distinción entre ‘palabra’ y ‘concepto’. El libro de Canale me parece. (Acabo de realizar un intento de este tipo en un artículo sobre el concepto de ‘sociedad civil’ en Kant1). pp. 2) En relación con ello está. La ‘historia conceptual’ de Koselleck.156) para entender la específica autonomía y complejidad del mundo jurídico prusiano de la segunda mitad del siglo XVIII y su cristalización en el ALR. expurgada de algunos de estos presupuestos doctrinales.Críticas 197 del ‘umbral’ por la de la ‘fricción’ entre horizontes conceptuales distintos e inconmensurables (cf. o que determinadas situaciones históricas específicamente nuevas requieran conceptos y términos lingüísticos hasta entonces desconocidos. A. p. De hecho Koselleck habla de un ‘exceso’ recíproco entre ‘concepto’ e ‘historia’. Creo que constituye un reto de la actualidad intentar ‘desmontar’ la imagen del pasado que. 1 Se trata del trabajo aparecido recientemente con esta referencia: HERNÁNDEZ MARCOS. a la vez que los acontecimientos mismos y las acciones humanas escapan continuamente a su completa conceptualización. Universidade de Coimbra 2003.). sin duda. en este sentido. la reconstrucción histórica que ha venido haciendo el liberalismo desde finales del siglo XIX. (ed. han suministrado tanto la historiografía liberal como la marxista. «Kant entre tradición y modernidad: hacia una visión republicana de la sociedad civil». me parece atinada. desde presupuestos similares (entre otros. &&4-5). En primer lugar. hay dos puntos problemáticos u oscuros en la manera de entender o aplicar la historia conceptual (cf. las cuales pretende captar. . Esta tensión o exceso recíproco es lo que hace que determinados conceptos se adapten a nuevas circunstancias históricas cambiando de significado. puede contribuir a esa tarea.

no suficientemente subrayado —a mi entender— en la Introducción. tal como ocurre ya en el siglo XIX. debe estar relacionado —pienso— con determinadas ‘estructuras históricas’. por otro lado. por los cuales un determinado cambio conceptual. el cambio semántico o conceptual del topos lingüístico ‘status’ en su vertiente práctica fue tan considerable a lo largo del siglo XVIII. sin embargo. Por ejemplo. ciertos límites de tolerancia semántica. como muestra Canale en el libro. En segundo lugar. Pues el topos lingüístico societas civilis no sólo sirvió desde Aristóteles hasta Kant para identificar una estructura histórico-social que fue cambiando ampliamente en el tiempo. De acuerdo. que ha logrado soportar diversos cambios conceptuales y designar estructuras históricas bien distintas. Así. volviendo al planteamiento de Canale. Creo que esto es lo que Canale ha conseguido mostrar en su libro. creo que esta peculiar relación de tensión mutua entre ‘palabra’-’concepto’-’historia’ debería ser expuesta de un modo más complejo en el libro. El autor considera que la ‘historia conceptual’ del derecho y la política en el siglo XVIII en Prusia debe tratar de reconstruir no tanto los ‘conceptos’ en su evolución. en realidad. Un caso diferente es. más allá de los cuales ya no podía seguir usándose con sentido. siempre contingentes. La expresión ‘concepto-clave’ es importante. pero a costa de experimentar una mutación conceptual tan radical que con él se designa desde entonces una estructura histórica completamente nueva: una esfera socioeconómica supuestamente despolitizada y separada del Estado.198 Críticas Pero. que llevó a su sustitución progresiva por el término ‘clase’ social. pienso además. si es muy radical. Pero el propio Canale reconoce que ese contexto teórico de la cultura jurídica prusiana (que. Por tanto. cuanto el ‘contexto teórico’ en el cual aquéllos cobran su significado peculiar. pero de cierta duración) sólo puede reconstruirse a partir del análisis de los ‘conceptos jurídicos’ y de los ‘topoi lingüísticos’ en los que se condensa el discurso jurídico de la época. pues alude —creo— a la perspectiva teórica fundamental que marca la peculiaridad del contexto teórico. sino que además logró sobrevivir al siglo XIX. Ello indica que la palabra ‘status’ contenía. Por tanto. dentro de su potencial conceptual. está el tema de la interdependencia entre ‘contextos teóricos’ y ‘conceptos clave’. el del término societas civilis. porque aquél no consiste más que en el peculiar entramado de estos últimos. obviamente. ha mostrado que el ‘contexto teórico’ del iusnatura- . por ejemplo. puede conllevar al mismo tiempo un cambio lingüístico. pero en la que la vida social o esfera ‘socioeconómica’ era indisociable de la esfera política o ‘Estado’ (civitas). que tal vez se dé paralelamente entre ‘palabras’ y ‘conceptos’ (no sólo entre ‘concepto’ e ‘historia’) una tensión constante o unos límites infranqueables dentro de su estrecha relación —llamémosles ‘límites semánticos’—. la reconstrucción del contexto teórico depende de la redefinición de los conceptos-clave.

como bien sugiere el autor). este significado ontológico. La deducción de la societas civilis como un pacto de unión entre sociedades domésticas se limita a describir la peculiaridad diferenciada de un estrato o ‘status’ nuevo de la realidad social. Me explico. a saber: que el derecho natural de Wolff no se basa en una genuina ‘antropología’ sino en una ‘ontología’. sino. del derecho natural wolffiano debe dar cuenta. conforme a la tradición aristotélico-escolástica.Críticas 199 lismo wolffiano viene determinado básicamente por la noción ontológica de ‘status’. La doctrina wolffiana de la ‘perfección’ suele ser aducida por los intérpretes en este sentido para justificar el origen del Estado. me parece que el gran mérito de ese primer capítulo reside en poner de manifiesto que el sistema del derecho natural de Wolff no contiene propiamente una ‘teoría política’ en sentido moderno. en todo caso. y la relación de ésta con la ‘paz’ y la seguridad jurídica. una ‘teoría de la sociedad’ en general. cuya perspectiva fundamental la suministra la noción político-voluntarista de ‘persona’ artificial o ‘soberanía’. que presupone —para expresarlo en términos aristotélicos— la unidad sustancial del ser y la pluralidad de sus modos de decirse. Pero lo verdaderamente destacable en este aspecto es el argumento de fondo con el que Canale muestra esto. más que político. aún se sitúa en esta línea ontológica. En primer lugar. Ahora bien. Creo que Canale ha puesto de relieve magistralmente esta naturaleza ontológica del iusnaturalismo wolffiano al hacer de la doctrina de los ‘status personae’ el núcleo conceptual del systema iuris naturae. 2. pero —como bien muestra el autor— la distribución estratificada de la perfección no permite dar cuenta de la ‘necesidad’ . Pues con estas categorías y este horizonte teórico Wolff no está en condiciones de comprender la especificidad. como Wolff. de una dificultad que Canale no trata directamente en su exposición: la de la justificación de la ‘sociedad civil’ como tal. pero no ofrece una ‘justificación’ de por qué existe o se funda la sociedad civil. En suma: no sólo el contexto teórico depende directamente del entramado de conceptos epocales. a diferencia del ‘contexto teórico’ del iusnaturalismo moderno (Hobbes y seguidores). WOLFF Quisiera hacer hincapié en tres puntos centrales de la exposición del sistema iusnaturalista de Wolff en el primer capítulo del libro. desvinculada del orden unitario del ser y de sus atributos y modos (Spinoza. sino que además la peculiaridad de dicho contexto teórico viene determinada por el/los concepto(s)-clave desde el/los que se enfoca y establece la relación entre los restantes conceptos. el novum político de la modernidad: el surgimiento del ‘Estado’ y su constitución ‘artificial’ a partir de la ‘voluntad’ humana. en segundo lugar. SOBRE EL SISTEMA DEL DERECHO NATURAL EN CH.

Me interesa destacar en esta línea cómo el autor ha distinguido en Wolff claramente entre pactum unionis civilis y pactum subjectionis. y en tercer lugar. Pues la clave argumentativa entre el pacto de unión y el de sometimiento no está sólo en que el primero sea necesario (sin él no hay societas civilis) y el segundo sea ‘accesorio’. que es el otro argumento aducido por los intérpretes.200 Críticas de la civitas sino sólo representar racionalmente. Puesto que Canale no menciona este tema en su exposición. sino el novum artificial por antonomasia de la voluntad humana. ni una teoría contractual moderna (el ‘pactum unionis’ no lo sellan las voluntades individuales sino las sociedades domésticas) ni una teoría del doble pacto. para explicar o justificar el origen del Estado. ligado a la dinámica ‘teleológica’ de la perfección y de la felicidad. una simple ‘forma de gobierno’ posible basada en una transferencia sustancial del poder. plenum & summum. basándose en que no hay en Wolff. problema que sólo es planteable desde la óptica de la ciencia política moderna. por un lado. me parece contundente el argumento de Canale contra la presunta justificación wolffiana del absolutismo monárquico. . Podría en este aspecto argumentarse que desde la perspectiva ontológica del pensamiento wolffiano y desde su concepción ‘emendativa’ de la filosofía resulta superflua e incluso inconcebible la idea misma de una ‘justificación’ del Estado. Pero si éste fuera el planteamiento de Wolff —en buena lógica es lo que se desprende del texto de Canale—. para la cual el Estado no representa un estrato más de las ‘sociedades’ naturales. Si éste no fuera el caso. por otro lado. entonces habría que hablar en su teoría política de un solapamiento entre el horizonte conceptual aristotélicoescolástico y el horizonte teórico moderno. la dinámica diferencial de su existencia. junto al de la ‘perfección’. argumento decisivo este último en la fundamentación de las monarquías absolutas. Desde mi punto de vista la primera distinción es más decisiva que la segunda. Por último. Ahora bien. sino más bien en que sólo el primero pertenece al orden argumentativo del derecho (el ‘pactum unionis’ genera nuevos derechos y obligaciones). mi pregunta sería la siguiente: ¿vincula realmente Wolff la existencia de la civitas a la idea de la seguridad jurídica. y entre pactum subjectionis e imperium absolutum. además de a la teleología de la perfección? Si es así. entonces no se comprende por qué en el momento de la deducción de la ‘sociedad civil’ el pensador de Halle introduce la idea de la ‘paz’ y de la seguridad jurídica. como se ha mantenido usualmente. la idea de la paz y de la seguridad es una idea típica de la ciencia política moderna con la que se viene a dar cuenta de la finalidad específica de la sociedad civil o Estado. entonces ¿en qué sentido hay que entender la concepción wolffiana de la paz y de la seguridad características de la sociedad civil? Una aclaración sobre este punto sería deseable. a través del concepto de ‘summum bonum’.

menos decisiva. y 2) la así denominada «antropología histórica» de Voltaire y Montesquieu. es muy bello: ofrece una precisa reconstrucción de las diversas corrientes de pensamiento que funcionaron como factores decisivos en la transformación interna del universo teórico wolffiano en la Prusia de la segunda mitad del siglo XVIII. frente a la generalidad del ente y de sus modos de decirse. Mientras el ‘pactum subjectionis’ se sitúe en el marco conceptual de la ‘prudencia política’. Creo que es especialmente atinado iniciar la exposición de ese capítulo con la Psicología empírica y voluntarista de Thomasius. de la ‘política’ en sentido antiguo-medieval. empieza tam- . precisamente porque con ello se pone de manifiesto que la condición de posibilidad para reconocer la peculiaridad de lo ‘político’ en la modernidad se encuentra en la nueva ‘antropología’ empírica y voluntarista. y su doctrina de la soberanía. Creo que Canale ha puesto de relieve esto con suficiente claridad y lo ha relacionado atinadamente con una carencia teórica fundamental en Wolff: la no recepción aún de la doctrina moderna de la soberanía. esto es. 3. canalizadas ambas a través del pensamiento voluntarista. en vez de en el del ‘derecho político’. Me parece innegable el papel de ambas líneas de pensamiento en la disolución del horizonte ontológico y metafísico del iusnaturalismo wolffiano. Canale hace hincapié en dos tradiciones fundamentales: 1) la ciencia política moderna. con respecto a la recepción de la ciencia política moderna de Hobbes hay un aspecto sobremanera importante desde el punto de vista metodológico: la relación estrecha que el autor establece entre antropología y ciencia política. en este tema me gustaría hacer algunas precisiones y subrayar algunos aspectos. Ahora bien.Críticas 201 mientras que el segundo pertenece exclusivamente al orden argumentativo de la prudencia (el ‘pactum subjectionis’ no genera propiamente nuevos derechos y obligaciones. precisamente porque se sitúa dentro del discurso de la ‘prudencia’ y concierne únicamente a la diferencia entre ‘forma de gobierno’ (en función del ‘sujeto’ detentador del ‘imperium’) y ‘modo de ejercicio del gobierno o imperium’. SOBRE FEDERICO II Y LOS DIVERSOS FACTORES TEÓRICOS DE TRANSFORMACIÓN INTERNA DEL WOLFFISMO El segundo capítulo del libro. en este aspecto. de origen hobbesiano. de raíz protestante. no cabe hablar en modo alguno de absolutismo político en sentido moderno. Dicho de otro modo: sólo cuando se empieza a reconocer la especificidad del ‘hombre’ como ser práctico. de Pufendorf y Thomasius. ligado a la dinámica de los ‘medios’ de gobierno. centrado en el rey Federico II. frente a lo que viene a sostener la teoría absolutista del ‘doble pacto’). la distinción entre ‘pactum subjectionis’ e ‘imperium absolutum’ es. En primer lugar. En cambio.

Por eso. la que marca la orientación de la codificación prusiana. la expresión antro- . o sea. —he aquí el aspecto terminológico o conceptual— es claro que la antropología histórica de Montesquieu. la que el autor denomina antropología histórica. y dentro de la cual incluye a Voltaire y a Montesquieu. En segundo lugar. que socava profundamente los cimientos de la tradición aristotélico-escolástica y su enfoque ontológico de todos los asuntos. la presentación de la segunda línea de pensamiento. la ‘historización’ de Montesquieu reniega del universalismo voltaireano y tiene más bien carácter ‘geográfico-nacional’ o territorial. Sobre este punto quiero hacer dos precisiones: una de carácter ‘conceptual’ o terminológico y otra de carácter ‘histórico’. pudo contribuir desde su antropología histórica a disolver el horizonte metafísico del iusnaturalismo wolffiano. De hecho. sin embargo. el autor reconoce que es la recepción de Montesquieu. es decir. Que Canale haya relacionado la psicología voluntarista de Thomasius con la recepción de la teoría política de la soberanía en Alemania por parte de Pufendorf. en cambio. menos clara y elaborada me parece. no la de Voltaire. sin duda. precisamente ese carácter que luego el historicismo romántico pretendió convertir en núcleo exclusivo de lo ‘histórico’. O viceversa: el surgimiento del novum político plantea una nueva manera de considerar al hombre. Canale viene a reconocer al final del capítulo que el código prusiano. estamentales del mundo prusiano. Ahora bien. Empiezo por esta última: yo creo que Voltaire no jugó un papel relevante en la transformación interna del universo jurídico y político wolffiano.202 Críticas bién a fundarse un discurso político autónomo. base de su ‘ciencia de la legislación’. Pues mientras que la ‘historización’ de la antropología por parte de Voltaire tiene un perfil claramente ‘ilustrado-racional’ y más bien universalista o cosmopolita. sustituye el ideal racionalista por las exigencias histórico-sociales. del ALR. constituye un logro metodológicamente indiscutible. por ende. pero su concepción ‘ilustrado-racional’ de la historicidad del hombre no fue propiamente recibida en los círculos influyentes de Prusia o al menos no fue determinante en la configuración del segundo iusnaturalismo prusiano y del ALR. yo eliminaría o limitaría considerablemente la referencia a Voltaire y subrayaría más la de Montesquieu en lo concerniente a los factores determinantes de la configuración del segundo iusnaturalismo prusiano y. como si la Ilustración hubiera carecido de una concepción de la historia o en esta última no hubiera la más mínima ‘racionalidad’. como ‘constitución de las diferencias’. Por eso creo que sería más correcto —para evitar el sesgo ‘historicista’ tradicional— hablar en Montesquieu de antropología histórico-nacional o de ‘giro geográfico’ de la antropología y utilizar. es tan radicalmente distinta de la de Voltaire que no es apropiado utilizar un mismo término para designar sus posiciones diferentes.

). de obras como el Discours über Natur. y que además hubiera permitido ver con más nitidez cuál fue su peculiar interpretación y posición en relación con las mismas.F. además de un reflexión final sobre la peculiar posición de E. «Conoscenza razionale e storia. n. Diritto naturale e filosofia classica tedesca. Por último. Wolff e le origini sistematiche dell’Allgemeines Landrecht prussiano del 1794». B. Por su parte. Materiali per una storia della cultura giuridica. puesto que ambas tesis aparecen más ‘yuxtapuestas’ que ‘fusionadas’. 3 CANALE. destaca por obras tales como el Systema elementare universae jurisprudentiae positivae communis imperii romano-germanici usui fori accomodatum (Halle/Magdeburg 1749) y Systema elementare universae iurisprudentiae naturalis in usum praelectionum academicarum adornatum (Halle/Magdeburg 1767). 2 Joachim Georg Darjes. Klein. «Dagli stati della persona alle persone dello Stato. en: FONNESU. pp. considero un acierto de este capítulo que Canale haya hecho de Federico II el foco de recepción y difusión de estas diferentes corrientes de pensamiento.1 (giugno 1998). SOBRE EL SVAREZ)2 SEGUNDO IUSNATURALISMO PRUSIANO (DARJES. NETTELBLADT. L. fue el autor material de la codificación prusiana. Valencia: Biblioteca Valenciana 2003. No sé si tal vez se hubiera mejorado la exposición dedicando un apartado exclusivo al rey prusiano./HENRY. A. otro de los más significativos representantes del iusnaturalismo wolffiano. 167-181] . Daniel Nettelbladt. Pisa: ed. profesor en Frankfurt am Oder desde 1762. Pacini 2000. 157-212. Este capítulo central del libro constituye una ampliación de la tesis sostenida por Damiano Canale en su artículo de 1998 sobre el doble mecanismo de ‘inversión’ y ‘duplicación’ de los status personae que tiene lugar en el marco del iusnaturalismo prusiano tras la recepción de la doctrina de la soberanía3. M. sin que se vea con claridad la relación entre ellas. pp. a la cual se ha añadido el núcleo de mi tesis en un artículo del año 2000 sobre el proceso de disolución ‘metodológica’ y orientación ‘histórica’ del Derecho Natural en la segunda escuela wolffiana4. Carl Gottlieb Svarez (1746-1798). en: PRIOR OLMOS. en el que se hubiera ofrecido un balance global de su asimilación de estas tradiciones. es autor. 39-54. Hombre y gusto estético en la crisis de la Ilustración. pp. Finalmente. uno de los máximos representantes de la escuela iusnaturalista wolffiana. (eds.. 4. 4 HERNÁNDEZ MARCOS. Sobre la relación entre derecho natural y derecho positivo en la codificación prusiana de 1794». D. Sulla relazione tra diritto naturale e diritto positivo nella codificazione prussiana del 1794».und VölkerRecht auf Verlangen herausgegeben (Halle 1762-1763) y las Institutiones iurisprudentiae universalis in quibus omnia juria sociales et gentium capita in usum auditori sui methodo scientifica explanatur (Jena 1764). [Versión española: «Conocimiento racional e historia. en este ‘añadido’ reside la mayor debilidad de la exposición. entre otras. alumno de Darjes en Frankfurt am Oder y colaborador y consejero del canciller Casimir von Carmer. A mi juicio.).Críticas 203 pología histórico-racional o la de ‘temporalización histórica’ de la antropología para referirse a Voltaire. (ed. XXVIII. Estado.. profesor en la universidad de Halle.

sin duda. si la hubo. En realidad. del que. inserto aún en el horizonte sistemático del iusnaturalismo. la exposición sobre la mutación sistemática del Naturrecht prusiano es el objeto principal de mis observaciones. no obstante. y el de transformación del sistema del Derecho Natural en simple metodología de la ciencia de la legislación. considero que es inmejorable. más intuidos que documentados.204 Críticas con lo cual se da pie a confusiones y oscuridades que podrían haberse evitado. la recepción de Thomasius en estos autores? En segundo lugar. empero. la transformación del horizonte ‘natural’ de los status personae en el horizonte ‘artificial’ de las personas del Estado a raíz del mecanismo de inversión y duplicación. una comprensión ‘histórico-nacional’ del ‘Derecho Natural Hipotético’ wolffiano. en concreto. sin que medie. Sólo hay un interrogante que quisiera plantear aquí. en . además de precisa y exhaustiva. gracias a los cuales he llegado a clarificar aspectos borrosos. motivada por la nueva luz que me han suministrado los análisis de Canale. Dicho de otro modo: me sorprende que la nueva disciplina del derecho natural privado sea consecuencia únicamente de la recepción de la doctrina de la ‘soberanía’. en cambio. que atribuye el autor fundamentalmente a Svarez. En primer lugar. se desprenderá por entero en Svarez para asumir su carácter totalmente ‘positivo’. Con respecto a lo primero. especialmente los relativos al problema de la ‘soberanía’ en Darjes y Nettelbladt. y se ponga en juego. ¿Cuál fue en este aspecto. la presentación hecha por Canale sobre la mutación semántica del universo teórico del iusnaturalismo wolffiano producida por la inserción de la doctrina de la soberanía dentro del sistema del Naturrecht a través del ius publicum universale. Sólo quiero hacer notar una cosa que Canale no ha destacado: la contradicción interna que representa en Darjes y Nettelbladt el hecho de que la doctrina antropológica de la ‘voluntad’ individual se ignore por completo en la presentación de los ‘status personae’ naturales. por parte de Darjes y Nettelbladt. de mi tesis sobre la transformación metodológica e histórica del derecho natural. la perspectiva de ‘integración’ de ambas tesis que propongo a continuación es el resultado de una matización considerable de mi posición en el artículo del año 2000. apenas tengo nada que objetar: se trata. como nueva disciplina derivada de la ‘duplicación’ civil de los status personae naturales. sin que la antropología histórico-nacional de Montesquieu ni su ciencia de la legislación tengan influjo alguno —tal como yo creía. Comparto además la tesis del autor al respecto. Parece claro que en Darjes y Nettelbladt la fundación del Derecho Natural Privado es una consecuencia de la ‘duplicación’ civil de los órdenes sociales iusnaturales de Wolff. en la constitución contractual del cuerpo político. de la fundación epistemológica del ‘derecho privado’ en Prusia. Pues aquí Canale distingue dos procesos: el de fundación del Derecho Natural Privado. y a cuya disipación quiero contribuir con estas observaciones.

e incluso acabarán confluyendo en el último tercio del siglo XVIII. Pütter. Yo creo que ambos procesos discurren paralelamente. tal como yo traté de mostrar (ahora me percato que lo hice de manera imprecisa) en mi artículo del año 2000: el proceso de transformación del derecho natural en metodología del derecho positivo y el proceso de transformación ‘histórico-nacional’ del mismo en ciencia de la legislación. pues. La exposición de este proceso histórico-conceptual me parece algo confusa. sin embargo. Pues —insisto— si no está detrás de ello Montesquieu. en el caso prusiano. sin embargo. ¿cuál es el argumento teórico que justifica en Darjes y Nettelbladt el hecho de que el soberano tome como modelo de legislación jurídico-privada el orden estamental prusiano en vez de un ideal racional u otro similar? Más complejo es el segundo aspecto de la ‘mutación sistemática’. pero es preciso distinguirlos conceptualmente. y que. pues mientras que el primero puede explicarse exclusivamente a partir de la evolución sistemática experimentada por el iusnaturalismo wolffiano tras la recepción de la doctrina de la soberanía. ya que no se llegan a discernir con suficiente claridad los dos aspectos diferentes del fenómeno. la siguiente: si no hay en DarjesNettelbladt una recepción de Montesquieu que explique la transformación del derecho natural hipotético en derecho natural privado. sólo puede comprenderse. el que se refiere directamente a la transformación o disolución metodológica del iusnaturalismo prusiano en ciencia de la legislación. teniendo en cuenta la recepción del autor de De l’esprit des lois por parte de autores como Heumann. La pregunta es.Críticas 205 parte. Paalzow o Svarez. el segundo. al menos en el terreno de la jurisprudencia. especial- . ya que en Darjes y Nettelbladt el derecho natural todavía mantiene su ‘primado coercitivo’ sobre el derecho positivo. Ciertamente considero que desde el punto de vista conceptual la disolución ‘política’ del derecho natural en la teoría o ciencia de la legislación no es una consecuencia sistemática de la antropología histórico-nacional de Montesquieu sino más bien de la implantación de la doctrina de la soberanía —Canale tampoco ha subrayado esto suficientemente—. sí tiene una respuesta adecuada en la posterior interpretación de Svarez del ‘derecho natural hipotético’ como ‘derecho natural histórico’ del pueblo alemán. y que Canale identifica prácticamente de manera exclusiva con la figura de Svarez. sólo que desde el punto de vista histórico fue De l’esprit des lois el catalizador del desarrollo de la teoría de la legislación en la segunda mitad del siglo XVIII. sin necesidad de recurrir a Montesquieu. inicialmente. ¿cuál es el factor teórico que llevó a estos autores a tomar como modelo de la diferenciación jurídico-civil concreta de la persona soberana los status personae del universo wolffiano? La pregunta es tanto más pertinente cuanto que hay aquí un ‘salto’ teórico que no puede explicarse suficientemente aduciendo la teoría de la persona soberana —como parece ser el caso en Darjes y Nettelbladt—.

la doctrina de la «soberanía» y. su integración en la Staatsklugheit (de hecho. lo cual marcó el sentido histórico-nacional de dicha ciencia de la legislación en detrimento del ilustrado-racional (característico.206 Críticas mente en Alemania y Prusia. Aquélla. Por eso mi propuesta de reconstrucción ‘conceptual’ de este doble proceso sería. después de haberlo destacado en el capítulo primero!—. la conversión del Derecho Natural en ‘ciencia de la legislación’ hizo posible en el horizonte teórico del postwolffismo reconocer de nuevo una función práctica al derecho natural ligada estrechamente a su carácter meramente cognoscitivo (subrayado por mí en aquel artículo del año 2000) de propedéutica conceptual del derecho positivo: me refiero a su función política como ‘consejo o guía prudencial’ del legislador. la Politica tradicional como ‘arte de gobierno’. En primer lugar. 2 vols. introdujo la fractura entre ius perfectum y ius imperfectum. por un lado. editadas inicialmente por H. la ‘ciencia de la legislación’ es la disciplina a la que viene a reducirse. A partir de aquí se comprenden algunas de las afirmaciones de Svarez en sus Vorträge5 y de 5 Se trata de las célebres conferencias impartidas por el jurista Carl Gottlieb Svarez en 1791-1792 como preceptor del príncipe heredero de la corona prusiana (el futuro rey Federico Guillermo III). la del ‘derecho positivo’ del soberano. de la misma en la Revolución Francesa). mas. el perfil histórico-nacional que dicha ‘ciencia de la legislación’ adquirió en Prusia bajo el influjo de Montesquieu determinó el sentido germánico-conservador (en vez de ‘racional-progresista’ o revolucionario) que cobraron los planteamientos legislativos y la codificación del derecho privado. es indudable que las dos condiciones teórico-conceptuales que hicieron posible la disolución metodológica del derecho natural wolffiano fueron.. . por otro lado. Köln/Opladen: Westdeutscher Verlag 1960) y recientemente por P. de ahí su concepción como ius hypotheticum. ante la disolución de la unidad ‘ontológica’ entre conocimiento y praxis. al reducir lo ‘jurídico’ a lo ‘legal-positivo’. esquemáticamente. por un lado.Kleinheyer (Vorträge über Recht und Staat von Carl Gottlieb Svarez (1746-1798). entre razón y voluntad en la escuela wolffiana. en el marco del absolutismo político de la Ilustración.Conrad y G. esto es. en virtud de la cual el ‘derecho natural’ perdía efectividad normativo-práctica y podía integrarse dentro del ‘arte político’ como simple guía o consejo prudencial para el gobernante. obligaba a asignar a ese ‘derecho natural’ no-coactivo una función meramente ‘teórica’ de representación lógico-racional de la única realidad práctica efectiva. Ésta.G. cuyo núcleo fundamental era la ‘doctrina de la prudencia’). Ahora bien. Krause (SVAREZ. Stuttgart/ Bad Cannstatt: Frommann-Holzboog 2000. Die Kronprinzenvorlesungen 1791/1792. por otro lado. en cambio. la concepción «emendativa» de la filosofía y del Derecho Natural por parte de Wolff —¡aspecto éste olvidado por el autor. por ejemplo.). la siguiente. C.

Nettelbladt. tenerse en cuenta el papel de mediación entre Darjes-Nettelbladt. Klein8. creo. además de las dos condiciones teóricas precedentes.e. Sin entrar a fondo en la interpretación de Canale. a cuyo servicio empezó a editar a partir de 1788 los Annalen der Gesetzgebung und Rechtsgelehrsamkeit in den Preussischen Staaten. jurista formado en la universidad Halle con D. asumiendo la función política de ‘guía prudencial’ del legislador.Críticas 207 von Carmer en la Observación Preliminar del Entwurf de 17886.H. von Carmer que introducía al Entwurf eines allgemeinen Gesetzbuchs für die Preussischen Staaten. Tanto en su punto de partida teórico (libertad del individuo) como en su deducción iusnaturalista (p. La incorporación a su discurso de categorías kantianas (p.. la cual. Dal De iure naturae et gentium di S. en prensa. requiere. a pesar de haber leído a Kant. no parece que sea verdaderamente kantiano. sin embargo. que en este sentido pudo cumplir la Escuela histórica de Göttingen y otros seguidores o receptores de Montesquieu7. Debería. 8 Ernst Ferdinand Klein (1744-1810). la de libertad de la voluntad como fuente del derecho) no conlleva quizás más peso sustantivo para el universo jurídico prusiano que el de un cambio meramente terminológico. y Svarez. Svarez puede encontrarse en mi trabajo de próxima aparición «Carl Gottlieb Svarez y la disolución del Derecho Natural en Alemania».Theil.G. el que estaría a la base de las reformas de Stein-Hardenberg.Abtheilung.G. la cual se hizo posible gracias a la recepción de la antropología histórico-nacional de Montesquieu. Svarez en la empresa de codificación. Berlin 1788. que Klein no cierra claramente la parábola del iusnaturalismo prusiano para abrir el mundo jurídico alemán a un universo teórico liberal moderno. fue colaborador de C. teoría de la contratación privada) yo veo a Klein bastante próximo a autores como el Friedrich Gentz de Ueber den Ursprung und die obersten Prinzipien des Rechts (1790). por otro lado. 7 Una reelaboración más exhaustiva de este complejo proceso de mutación sistemática del Derecho Natural desde la perspectiva de la concepción de C. Padova.). . del todo pertinente. por un lado. sin embargo. Ahora bien. (ed. una tercera condición: la interpretación de aquel ius hypotheticum como ius naturale germanicum. la conversión de aquel Derecho Natural en ciencia histórica de la legislación. Este último estrato teórico creo que está menos desarrollado en el libro de lo que merece. 3. La razón es que Klein.e.F. como se sugiere en el libro. no 6 Me refiero a la «Vorerinnerung» del canciller J. M.Pufendorf alla codificazione prussiana del 1794. especial interés merece la reflexión final sobre E. Sin negar la ambivalencia de su pensamiento. Su obra iusnaturalista más sistemática son los Grundsätze der natürlichen Rechtswissenschaft nebst einer Geschichte derselben (Halle 1797).C. yo veo en ella más una prueba de su distancia con respecto a Kant y de su proximidad al iusnaturalismo prusiano que el signo de una nueva fundación teórico-categorial. Por último. quien desde categorías supuestamente kantianas desarrolla una teoría de cierto aspecto liberal. a saber. sin embargo. en: FERRONATO. 2.

Sobre el capítulo cuarto del libro. «Gentz. codificado.208 Críticas se sigue propiamente de la cosmovisión moral kantiana9. y sobre todo plantear algunos interrogantes. dedicado a mostrar las dos líneas de desarrollo de la tradición jurídico-romanística alemana en el siglo XVIII. no tengo que hacer ninguna observación especial. Es un tema escasamente investigado pero sumamente relevante para comprender el surgimiento de la posterior concepción histórica del derecho por parte de Savigny. 5. porque sólo éste puede ser ‘positivado’ y. 1789). Schlosser11 y a su concepción ‘científica’ (no ‘política’) de la legislación de base romanística. 227-247. M. fue el artífice del primer proyecto de reforma procesal y de codificación emprendido por el rey prusiano a partir de 1746. Una vez más Canale viene a poner de manifiesto en este proceso el papel jugado por la doctrina de la soberanía absoluta. que constituye simplemente una ampliación de los últimos apartados del mencionado artículo de 1998. con todo. . fue uno de los críticos y adversarios de Svarez y Klein en el proceso de codificación prusiana en sus célebres Briefe über die Gesetzgebung überhaupt. und den Entwurf des preussischen Gesetzbuches insbesondere (Frankfurt/M. insertada por S. pp. SOBRE EL ALR COMO REALIZACIÓN PRÁCTICA DEL SISTEMA DE DERECHO CIVIL PRUSIANO Sobre este último capítulo. 10 Samuel von Cocceji (1679-1755).. ministro de justicia y canciller ya en la corte de Federico Guillermo I y luego con Federico II. La primera observación se refiere a la ambivalencia de la tesis central del capítulo. acaba poniendo de manifiesto —y éste 9 He expuesto esta idea en: HERNÁNDEZ MARCOS. en tanto que ambos eran expresión de la voluntad soberana del monarca. hasta convertirse en el pendant material del Derecho Natural Privado. de formación romanista. Espero.G. por otro lado. Canale quiere mostrar que el ALR es solamente un código de derecho privado. quiero hacer algunas observaciones aclaratorias. divergencia e insuficiencia del criticismo político de Kant». Resulta especialmente brillante y bella la manera como se muestra el proceso de integración sistemático-conceptual del derecho romano recibido en el sistema del derecho natural wolffiano. Especial atención merecen también los apartados dedicados a J. Res Publica 6 (2000). mas. von Cocceji10 en la tradición romanística. 11 Johann Georg Schlosser (1739-1799). por ende. Por un lado. poder precisar mis intuiciones al respecto con un mejor conocimiento del tema en otra ocasión. Sobresale por su obra sistemática Novum systema iustitiae naturalis er Romanae (Halle 1748). lo cual permitió luego a D. jurista de formación romanista y cuñado de Goethe. Nettelbladt la asimilación sistemático-conceptual del ius commune al derecho natural privado.

Críticas 209 parece ser el sentido del título del capítulo quinto— que el ALR es la cristalización práctica del systema iuris civilis. el conjunto de proposiciones teóricas relacionadas con el Estado y la doctrina de la soberanía que sirven de guía prudencial para el legislador y deben ser tenidas en cuenta por los tribunales en la interpretación de las leyes positivas. en la Vorerinnerung de Carmer a la Segunda Parte del Entwurf. como el que corresponde a la doctrina política. fechada el 30 de abril de 1787. pero que carecen de valor normativo-práctico. o bien si se identifican —como hace Canale— hay que atribuir a ‘positivo’ un sentido más amplio del que tiene actualmente y le atribuye el autor. pues. esto es. entonces la tradición historiográfica se ha equivocado no en afirmar que el ALR contiene doctrinas de ‘derecho político’. Mas con ello hay también que reconocer que o bien ‘codificable’ y ‘positivo’ no significan lo mismo. Se trataría. creo— atribuye el valor meramente teórico y propedéutico de instrucción ‘prudencial’. De manera similar Svarez en la Kurze Nachricht de 1790 se refiere a ese carácter teórico del Sachenrecht al afirmar que contiene las reglas de «las . el cual además del natürliches Privatrecht incluye también el allgemeines Staatsrecht. sino más bien confirmada y fortalecida con esta observación. se responde al posible reproche de empezar con «definiciones y proposiciones meramente teóricas» argumentando que son necesarias para «determinar una correcta analogía de las leyes y mediante ésta prevenir las dudas. sin efecto normativo-práctico ante los tribunales.) no quedaría alterada. sino en atribuir a las mismas un valor normativo-práctico o ‘positivo’ en sentido actual. Pero si esto es así. Esto es lo que se desprende de la interpretación de aquellas partes del ALR en las que la historiografía ha tendido a ver una positivación del ‘derecho político’ (la Einleitung y el Título 13 de la Segunda Parte) o un anticipo del derecho patrimonial burgués (Primera Parte). en vez de meramente práctico-prudencial. el de plasmación escrita del ius civile en general. Dicho de otro modo: el ALR no sería sólo un código del ius perfectum sino también del ius imperfectum. relativa al Sachenrecht. no sólo de la ‘constitución’ de las relaciones jurídico-privadas entre los ciudadanos sino también de la ‘declaración’ de quién es el constituyente y cuál es su voluntad. sobre todo de cara a la aplicación de la ley en los tribunales. p. Por ejemplo. a saber. tanto del que tiene efecto normativo-práctico (‘derecho privado’) como del que tiene valor meramente teórico y prudencial (‘derecho público’ o político).117ss. La insistencia de los legisladores Svarez y Carmer en incluir proposiciones teóricas. y a las que Canale —correctamente. malentendidos e interpretaciones arbitrarias de preceptos particulares en su aplicación a los diferentes casos». Creo que la tesis de Canale acerca de que el ALR es la Staatsverfassung del soberano prusiano (cf. se comprende claramente desde este punto de vista.

Dicho de otro modo: es preciso responder a preguntas como éstas: ¿por qué la estructura del Entwurf y del AGB no se ajusta al doble mecanismo de la afirmación de la soberanía sobre los estamentos? ¿Por qué. Annalen der Gesetzgebung und Rechtsgelehrsamkeit in den Preussischen Staaten 8 (1791). p. pp. e incluso tras los terribles sucesos revolucionarios en Francia? ¿Hay algo en los materiales de la Schluss-Revision de Svarez que explique este cambio? Me llama la atención a este respecto que en la Kurze Nachricht 12 [SVAREZ. sin embargo. Ahora bien.G. la mencionada sistemática iusnaturalista inspiró el ALR pero no el proceso de codificación iniciado con la Orden de Gabinete del 14 de abril de 1780. sin consideración de sus específicas cualidades personales12.210 Críticas acciones de los ciudadanos del Estado en general». Más relevante es la segunda consecuencia. La segunda observación está relacionada con el momento en el que la sistemática iusnaturalista. pues sólo en el texto de 1794 se reconoce propiamente la soberanía absoluta del monarca y de la ley sobre los poderes feudales tradicionales a través del primado estructural de la ‘personalidad civil’ (Sachenrecht) sobre las ‘personas civiles’ (Personenrecht). a saber. La tesis del autor es que únicamente en el definitivo ALR de 1794 se afirma la sistemática iusnaturalista frente a la romanístico-estamental. Voy a formular sólo dos de esos problemas a manera de consecuencias lógicas de aquella tesis: 1) Si la sistemática iusnaturalista prusiana sólo se impone en el ALR. algunas de las cuales van en detrimento de la tesis fundamental acerca de que la ‘arquitectura formal’ y conceptual del código prusiano procede del Derecho Natural Privado elaborado por DarjesNettelbladt-Svarez. esto no deja de resultar sorprendente y menoscaba la tesis central del libro.]. . «Kurze Nachricht von dem neuen Preussischen Gesetzbuche und von dem Verfahren bey der Ausarbeitung desselben». 227-228). XXXVI. entonces la versión definitiva del código es en cierto sentido más ‘revolucionaria’ que las versiones previas (Entwurf y AGB) —contra lo que ha sostenido cierta tradición historiográfica—. según la afirmación de Canale. 2) que. Esta afirmación plantea numerosas cuestiones. pero no de un plan teórico firme concebido ab initio. C. logra imponerse en el proceso de codificación al orden romanístico y estamental de la serie personae-res-actiones (obligationes). si no se llega a ofrecer de ello una explicación suficiente que evite dar la impresión de que la imposición de la sistemática iusnaturalista fue resultado sólo de las contingencias históricas. esa sistemática iusnaturalista se impone precisamente después de que los representantes estamentales se opusieran al nuevo código en el proceso de deliberación pública de los monita. con su mecanismo de ‘inversión’ y ‘duplicación’ de los status personae wolffianos. presente tanto en el Entwurf como en el AGB [= Allgemeines Gesetzbuch für die Preussischen Staaten] de 1791 (cf.

Me parece que esta función crítica a veces la pierde de vista Koselleck. me gusta la idea —quizás un poco deudora de Foucault— de que el discurso jurídicopolítico del siglo XVIII en Alemania da cabida a una pluralidad de planos discursivos y conceptuales diversos e incluso del todo heterogéneos. creo que el objetivo de «desenmascarar» el uso de categorías conceptuales del presente para comprender la realidad histórica del pasado. INTRODUCCIÓN Sobre la peculiaridad histórica del ALR: En relación con el punto 1). Respuesta personal a las observaciones de Maximiliano Hernández Marcos13 Damiano Canale En primer lugar. sin embargo. por el contrario. preocupado por salvaguardar un nexo de continuidad causal entre el presente y el pasado (en ello reside. que la metáfora de la Sattelzeit propuesta por Koselleck no llega a explicar el papel histórico del ALR. Ésta era la intención de fondo del trabajo. la clave de su proximidad a Weber). cambio que. debe ser la primera tarea de la historia conceptual. En relación con el punto 2). 1. Paso ahora de manera más precisa a tus observaciones. que a veces se desarrollan paralela e independientemente. sus estrategias y sus éxitos históricos. y menos aún la multiplicidad de facetas del iusnaturalismo prusiano.Críticas 211 de 1790 (p. En el libro yo he tratado de explicar la «lógica» de estas dinámicas conceptuales. llenando los conceptos utilizados de significados nuevos. (Salamanca. XXXVI) Svarez anuncie como cambio estructural del AGB con respecto al Entwurf el hecho de que el Sachenrecht vaya a preceder al Personenrecht. no llegó a realizarse en el AGB. entran en «colisión» entre sí. a mi modo de ver. creo. Coincido contigo. quiero agradecerte de veras la profundidad y el esmero de tus observaciones sobre mi libro: jamás me había sucedido que alguien leyese con tanta atención un trabajo mío y me suministrase de este modo tantos motivos de reflexión. . en efecto. sin embargo. a veces. Me has hecho —lo digo sinceramente— un gran regalo. septiembre de 2001) II. en que sus análisis y sus intuiciones siguen 13 Traducción del italiano a cargo de Maximiliano Hernández Marcos.

y que un mismo concepto puede derivarse del uso de diversas palabras. por consiguiente. sin embargo. Soy. si bien no excluyo claramente que pueda haber acercamientos distintos y mejores. que no sea posible distinguirlos. aplicable a contextos y a problemas diversos entre sí. independiente del objeto observado y del acto mismo del comprender. Estoy de acuerdo contigo en que las «palabras» y los «conceptos» mantienen una relación bastante estrecha entre sí. de los problemas encontrados al reconstruir un horizonte teórico determinado. que una misma palabra puede contener varios conceptos. sino más bien suministrar algunas breves indicaciones al lector para orientarse en el libro y para no exponerlo. Creo que un trabajo crítico de esta índole sería muy útil también para comprender mejor qué es el republicanismo de Kant o para poner de manifiesto su irreductibilidad al liberalismo decimonónico. No considero posible. en efecto. adrede. Más allá de esto. como si fuese posible definir de manera previa un modelo de conocimiento. a malentendidos. sin embargo. el término «concepto» para indicar. etc. Coincido plenamente contigo en que se trata de horizontes conceptuales completamente distintos. o bien su uso dentro de un cierto contexto lingüístico. pero eso no significa. en cambio. en efecto.212 Críticas siendo muy valiosas. por tanto. «conceptos» e «historia». Va de suyo. en efecto. otro modo de dar cuenta de la historicidad del comprender histórico y de la singularidad de los autores y de los contextos. En el libro he usado el término «palabra» para indicar el sustrato sígnico de una enunciación. Más útil me parece sacar consecuencias teóricas a partir de la investigación histórica concreta. Sigo siendo. de una escuela. por tanto. no quería de hecho proponer una metodología bien precisa de la investigación histórica. (Estoy. Ciertamente las consideraciones que de ahí se deriven son contingentes y poco exhaustivas. no veo. En el caso del iusnaturalismo prusiano y del ALR. aunque contienen un margen de problematicidad. empero. muy escéptico con respecto a cualquier discurso metodológico en el campo histórico. por ende. el «modelo» propuesto me parecía el más adecuado. el pensamiento de un autor. la cual resulta central —como tú has puesto de manifiesto— para comprender en qué consiste la historia conceptual. lo que una palabra significa. admito. que «determinados conceptos se adapten a nuevas circunstancias históricas cambiando de significado». porque los conceptos . que no he analizado en la introducción del libro de manera exhaustiva la relación entre «palabras». deseando leer tu trabajo sobre el concepto de «sociedad civil») Sobre la metodología de la investigación: En relación con la primera observación. No lo he hecho. tus observaciones son muy estimulantes. de la idea de que objetos diversos de indagación histórica requieren métodos diversos. ni una ontología del discurso jurídico. y en que subsiste una «tensión» y un exceso recíprocos entre ambos planos.

WOLFF. de desembocar en una forma de naturalismo semántico. sin duda. también el concepto es distinto. dentro de determinados períodos o ámbitos históricos. por más que persista la misma palabra. de todos modos. ¡pero quizás por eso más estimulante! Me inclinaría a pensar que la permanencia de ciertos usos lingüísticos (las estructuras de larga duración) no deriva de la capacidad del potencial teórico de los conceptos para «trascender» las situaciones históricas concretas. no tanto de la incapacidad de un concepto para soportar una transformación semántica radical (precisamente porque sostengo que los conceptos y los significados son la misma cosa). a mi modo de ver. . No en balde —como observa Brunner— la historia conceptual es pariente cercano de la historia social y de ahí debe alimentarse. aunque esto no creo que sea la salida necesaria de mi discurso. por ejemplo. Si el significado es distinto. que corre el riesgo de conducir a su reificación. se asiste al pasaje de una concepción ontológica a una concepción económico-política de la sociedad (el campo de la teoría del Estado. por la cual determinadas articulaciones del saber pasan de una estratificación del discurso a otra. al menos en parte. El problema del «límite semántico» deriva. lo que no había explicitado en la introducción del libro. Oeconomica methodo scientifica pertractata (Halle/ Magdeburg 1754). más complicado dar cuenta de las estructuras de larga duración así como de eso que tú llamas «límite semántico». es decir. el discurso de la economía política ocupa el lugar de la metafísica): por eso la expresión «classe civium».Críticas 213 y lo que las palabras significan son. tengo una cierta desconfianza a atribuir un valor trascendental o ideal a los conceptos. por los motivos que tú has identificado bien. ocupará el lugar —a través de la recepción de Adam Smith— de la palabra status. un tipo de historia que yo no quería hacer en mi libro. en efecto. en virtud de las cuales las palabras son usadas siempre del mismo modo. Me doy cuenta de que la hipótesis que te propongo es no menos problemática que la tuya (corre el riesgo. Explicaría más bien este fenómeno a la luz de la pervivencia. haciendo esto. de un cierto orden de las «formas de vida». de las relaciones materiales concretas entre los hombres. o sea. 14 Se refiere a la obra: C. Más complicado. En el caso de la transformación status-classe. la situación en la que un cambio conceptual reclama paralelamente un cambio léxico. pues. que aparece ya en la Oeconomica de Wolff14. Espero. Una hipótesis de este tipo hace. y menos aún es ésta la intención que lo impulsa). creo que no se puede hablar más de «historia conceptual» sino más bien de «historia de los conceptos» (a lo Koselleck). haber aclarado. cuanto más bien de la «fricción» entre planos conceptuales distintos. el uso de una palabra distinta (un ejemplo de ello es el paso del uso de la palabra «status» al uso de la palabra «classe»). En otros términos. la misma cosa. a mi modo de ver.

como tampoco de los de «paz» y «seguridad». Un problema tal vez aún mayor (que me he guardado muy mucho de tratar. . debido a la recepción de elementos teóricos procedentes de Pufendorf o de la tradición de la ciencia política moderna. atribuyéndole total autonomía.» (1998). (Halle/Magdeburg 1740-1748). WOLFF Tu primera observación es del todo pertinente. En el artículo que ha precedido al libro15. a la magna obra de C. obra citada más arriba. que haber subrayado mayormente este punto. o sea. ante todo porque me parecía demasiado esquemática: la posibilidad contemplada por Wolff de un imperium summum. sin aducir por ello en su favor el mecanismo lógico de la soberanía. separa del tratamiento del derecho natural. así como el recurso a la fórmula securitas et salus publica no bastan para configurar un cambio de paradigma conceptual. una obra que él. Tendría. pero también despótico. coincido enteramente con tu reconstrucción de la relación entre «contextos teóricos» y «conceptos clave»: los conceptos clave (como.. Individualizar un concepto clave significa. la clave lógica de la construcción de una teoría. identificar las reglas generales de funcionamiento del discurso teórico. por ejemplo. naturalmente. 2. WOLFF. de hecho. es decir. por ser para mí todavía del todo oscuro) es el representado por el Jus gentium de Wolff. 16 Se refiere. abandonando la tradición precedente. había llegado a la conclusión —a la luz del concepto de «imperium summum» y de la apelación wolffiana a los conceptos de «paz» y «seguridad» en el marco de la deducción de la sociedad civil— de que el sistema wolffiano soporta una suerte de «cortocircuito» en el libro VIII del Jus naturae16. Luego en el libro he abandonado esta hipótesis interpretativa. que tiene una relevancia considerable. Te confieso que ese punto continúa hasta el presente creándome muchas dudas y perplejidad. SOBRE EL SISTEMA DEL DERECHO NATURAL DE CH. No me parece importante el hecho de que Wolff utilice palabras recurrentes en la tradición de la ciencia 15 Se refiere a: D. Jus naturae methodo scientifica pertractatum. «Dagli stati della persona alle persone dello Stato. CANALE. sin duda. el de status para Wolff) definen la perspectiva teórica fundamental de un contexto teórico.. plenum & absolutum.214 Críticas En relación con la segunda observación. La arquitectura entera del Jus gentium wolffiano no parece que pueda prescindir del concepto de «soberanía». por más que la civitas maxima sea compatible con el estatuto ontológico reconocido a la teleología de la perfectio y de la beatitudo. libre del control de los estamentos. 8 vols. Dentro de las declinaciones modales del status civilis reconstruidas por Wolff. el imperium puede devenir absoluto.

sino que en el caso de que esta forma de consociatio pase de la potencia al acto.Críticas 215 política moderna («seguridad» y «paz»). del que se sigue la exigencia de «justificar» el nacimiento del Estado o de legitimar su necesidad. con la tarea «emendativa» y no «fundamentante» reconocida a la ciencia. en la idea de que en Wolff no hay una mezcla entre horizonte aristotélico-escolástico y horizonte teórico moderno: Wolff recibe ciertamente la discusión de su tiempo y. Por lo que concierne. a mi modo de ver. Del mismo modo. los conceptos de «paz» y «seguridad» adquieren un significado muy peculiar en la obra de Wolff. la clave lógica de la scientia iuris naturae moderna está constituida por el mecanismo de la autorización (individuo-contrato-societas civilis). pues. la causa final del actuar humano dentro de este nuevo status (lo que en el libro llamo «condición fraccionaria de la felicidad») será precisamente la securitas et salus. En Wolff la exigencia de justificación del Estado es no sólo superflua. . a la segunda observación. Me mantengo. mejor dicho. incompatibles o alternativos con respecto a la teleología de la perfectio. sino que dentro de la dinámica de los atributos-modos indican la causa final de una forma peculiar de consociatio. también la centralidad teórica reconocida a los conceptos de «paz» y de «seguridad». por ser incompatible con la raíz ontológica del jus naturae (la dinámica atributos-modos). Los conceptos de «paz» y de «seguridad» cumplen este cometido teórico y adquieren significado —por ejemplo. No por casualidad el nacimiento del status civilis no es necesario para Wolff. Te agradezco mucho esta precisión. la civilis. diametralmente «invertido» con respecto al de la ciencia política moderna: ellos no hacen de mecanismo lógico de justificación y legitimación del Estado. como tú has puesto de manifiesto muy bien. sino también completamente contradictoria. en Pufendorf— al reflejarlo. estoy completamente de acuerdo contigo. por ende. por consiguiente. con ella. por su parte. tu clarificación de la relación «pactum unionis»-«pactum subiectionis». Wolff no vincula la existencia de la societas civilis a la seguridad jurídica. sino que representan solamente una etapa posible de esta última. con su estatuto metodológico y. así como de la relación «pactum subiectionis»-«imperium summum» es mucho más concluyente y precisa que la que yo he proporcionado en el libro. sino más bien que comprendamos su valor conceptual (lo que ellas significan) dentro del contexto teórico wolffiano. No son. Dicho en otros términos. Ahora bien. pero mediante la labor «emendativa» expuesta en su Jus naturae él atribuye a tales conceptos significados completamente heterogéneos con respecto a la tradición de la ciencia política moderna. sino sólo posible.

SOBRE FEDERICO II Y LA TRANSFORMACIÓN INTERNA DEL WOLFFIANISMO En lo concerniente a la primera observación. Es de hecho la vieja psicología aristotélico-escolástica la que suministra el léxico para el desarrollo de la antropología en Alemania. en Voltaire no tanto por la relevancia histórico-conceptual de este último (como tú dices justamente. Esto obligaba a reconstruir las etapas fundamentales de ese proceso de transformación (antropologización del discurso político —Thomasius—. pues. historización de la antropología en sentido normativo/ prudencial —Montesquieu—) haciendo referencia a los autores que Federico II cita y a los que apela con más frecuencia. el francés o inglés). Creo que se trata de un tema en el que se podría profundizar con provecho. La elección ha recaído. por tanto. al menos hasta Kant incluido. no hace hincapié en la relevancia de los autores sino en las transformaciones de los paradigmas teóricos y semánticos. una reconstrucción histórico-conceptual. sino solamente por motivos de unidad expositiva del capítulo (se trata de un autor al que Federico II apela muy a menudo y que en cualquier caso me permitía poner de manifiesto la clave lógica de esa transformación conceptual). Comparto además tu distinción entre «antropología histórico-nacional» y «antropología histórico-racional».216 Críticas 3. bastante marginal). Bastante más relevante y de mayor alcance es la influencia de Montesquieu en Alemania. Particularmente interesante me parece además la relación psicología-antropología tal como se configura a caballo entre finales del siglo XVII y primera mitad del siglo XVIII en Alemania. coincido contigo en que Voltaire no ha tenido un papel determinante en la transformación del horizonte conceptual wolffiano. para mostrar las bases metodológicas de la antropología histórica y. como he intentado explicar en la introducción (p. historización de la antropología en sentido metodológico —Voltaire—. me importaba. hasta el punto de marcar los caracteres peculiares de la misma con respecto a otros contextos teóricos (como. tu reconstrucción de la relación entre «antropología» y «ciencia política» me parece del todo correcta y compartible: había decidido iniciar este capítulo hablando de la psicología empírica de Thomasius precisamente para poner de manifiesto el carácter fundamental de este juego teórico. Por otra parte. En el capítulo he preferido reconstruir la puesta en crisis del paradigma wolffiano haciendo hincapié en la figura de Federico II. por ende. su diferenciación tanto con respecto a la vieja Historie de Bossuet como a la antropología empírica de Thomasius. exigencia de fundamentación y justificación de la societas civilis —Pufendorf—. 24). Voltaire me servía. de los cuales los autores (a menudo intercambiables entre sí) se hacen portavoces. En lo concerniente a la segunda observación. He decidido dedicar a Voltaire un parágrafo en sí por el siguiente motivo. sin . me parece eficaz. por ejemplo. Dentro de la economía de mi trabajo.

La cosa. era más importante la utilidad práctica y explicativa de la ciencia que su coherencia lógica. como sucede en Wolff. Por mi lectura de los textos tampoco me parece que haya en Darjes y Nettelbladt recepción alguna de la obra de Montesquieu. los instrumentos útiles para el buen funcionamiento del Estado. como sucede en el Pufendorf crítico de Hobbes). A partir de la lectura de los textos me parece que el influjo de Thomasius sobre estos autores es irrelevante: se trataba más bien de un adversario al que combatir (los rasgos críticos no faltan. La cosa se explica. pues. sobre todo de cara a solucionar algunos problemas (como el del derecho de propiedad) dejados sin resolver por Wolff. 4. distinguir dos aspectos distintos y estrechamente relacionados de este proceso: la antropología histórica como método de conocimiento y la antropología histórica como instrumento preceptivo-prudencial. en realidad. mediante un conocimiento bien fundado. la emendación del pensamiento asume un significado «cognitivo». SOBRE EL SEGUNDO IUSNATURALISMO PRUSIANO Tu propuesta es muy interesante. y no constituyen el mero trámite de un proceso de asimilación. En el caso de Darjes y de Nettelbladt se puede. por el modo peculiar en el que estos autores reinterpretan y malentienden la función «emendativa» reconocida por Wolff a la filosofía y al derecho natural. la estructura y la función de la societas civilis. muy extraño que Darjes y Nettelbladt adopten lógicas conceptuales radicalmente distintas en el tratamiento de las sociedades menores (totalmente asimilable a la propuesta de Wolff) y en la construcción contractualista de la societas civilis. Trataré de examinarla punto por punto. De todos modos tienes razón al sostener que Voltaire y Montesquieu no pueden ser incluidos dentro de un mismo proceso de transformación conceptual si no es a un nivel bastante alto de abstracción. como . y no ya de reconstrucción acumulativa del saber a la luz de una lógica predicativa unitaria. Nettelbladt es un jurista todavía ligado a la tradición del usus modernus: se ocupa de derecho natural privado y nunca de Staatsklugheit. Es. La tarea emendativa de la ciencia es de este modo interpretada en sentido meramente instrumental: es necesario recabar. en efecto. no me sorprende del todo. hablar con razón de sincretismo metodológico. en mi opinión. En Wolff. él es además sensible a la temática del imperio. por el contrario. ligado a la estructura misma del ser y de los modos en los que los entes se ofrecen al conocimiento. Según Darjes. pero no la afronta remitiéndose al modelo inglés propugnado por Montesquieu. Para estos dos autores.Críticas 217 embargo. Él la entiende como un componente teórico compatible con la estructura de los status personae. la doctrina de la soberanía constituye un modo mejor de explicar el nacimiento. en definitiva.

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sucederá treinta años después con Schlözer. La Politica de Darjes17, por otra parte, está todavía próxima a los estereotipos de la política wolffiana, y no presenta aún un carácter «nacionalista». A mi modo de ver, la peculiaridad del segundo iusnaturalismo prusiano reside precisamente en el hecho de que este horizonte teórico, antes de las transformaciones introducidas por Svarez, no muestra una raíz racionalista-universalista ni una raíz histórico-nacional. Posee más bien una autonomía propia, que se sustancia en la atribución de un papel privilegiado a un conocimiento de tipo inductivo, fruto de la reinterpretación del método wolffiano: se trata de reconstruir de modo sistemático la realidad jurídica y política partiendo de los datos sensibles y de las opiniones comunes, o bien a partir de la realidad concreta de las relaciones sociales y políticas en Prusia. El «derecho natural civil privado» encuentra ciertamente el modelo propio de desarrollo en la realidad de la legislación prusiana y no en una razón ideal, pero ello no porque sea necesario, desde la perspectiva «prudencial», salvaguardar la peculiaridad de la nación. Son más bien el método científico adoptado y la exigencia de una inmediata disponibilidad práctica del saber los que aconsejan a Nettelbladt y a Darjes esta elección. Paso ahora a la parte más importante de tu propuesta. Te confieso que no me resulta del todo clara tu reconstrucción. Estoy de acuerdo en que los dos procesos de transformación del derecho natural wolffiano («metodología del derecho positivo» y «ciencia histórica de la legislación») se desarrollan paralelamente en los últimos treinta años del siglo XVIII en Prusia y deben mantenerse separados (en el libro, en efecto, he confundido inadecuadamente estos dos planos). Me parece, no obstante, que existe una relación estrecha entre ambas líneas de transformación, tal que una no puede ser concebida independientemente de la otra. El ius hypotheticum desempeña tanto una función metodológica como preceptivo-prudencial; lo mismo cabe decir, creo, por lo que atañe a la noción de ius imperfectum. En síntesis: pienso que el derecho natural no habría podido asumir una función meramente metodológica y propedéutica sin una interpretación del mismo en clave histórica (sólo en el momento en el que se produce una distancia temporal entre derecho natural y derecho positivo, o bien uno es puesto en el pasado y el otro en el presente, es posible separar los papeles de estos dos núcleos normativos e invertir su orden jerárquico). Del mismo modo, la transformación del derecho natural en ciencia histórica de la legislación no habría sido posible prescindiendo de su nueva función metodológica (la reflexión histórico-preceptiva penetra en los tratados de derecho natural de finales del siglo XVIII precisamente porque el ius naturae había asumido un papel metodológico).
17 Se refiere esencialmente al libro de J.G. DARJES, Einleitung in des Freyherrn von Bielefeld Lehrbegriff der Staatsklugheit zum Gebrauch seiner Zuhörer verfertigen (Jena 1764).

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Por eso en el libro he intentado fundir estos dos planos argumentativos. Tu reconstrucción me parece de cualquier modo más eficaz y concluyente que la mía desde el punto de vista analítico; corre, no obstante, el riesgo de resultar demasiado artificiosa, puesto que tiende a aislar procesos que intersecan y se influyen estrechamente entre sí. De todos modos quisiera reflexionar todavía un poco sobre este punto, y volver sobre ello próximamente. Me ha gustado mucho además que hayas destacado el ius naturale germanicum. Tienes razón, en el libro no he desarrollado este aspecto; ¡habría sido importante hacerlo! Muy interesante me parece finalmente la que tú llamas condición «emendativa» de la transformación metodológica del derecho natural. También aquí habría tenido, en efecto, que emplear más páginas, porque se trata de un punto teórico crucial (en realidad había pensado en ello, pero luego no he logrado integrarlo en el resto del discurso). Vayamos, por último, al problema Klein. Releyendo hoy aquel parágrafo del tercer capítulo, me doy cuenta, en efecto, de haber cargado las tintas sobre el ascendiente kantiano de Klein. Con todo, no creo que este autor sea asimilable en todo y por todo al horizonte del segundo iusnaturalismo prusiano. A partir de la segunda mitad de los años noventa en sus escritos aparecen transformaciones conceptuales y sistemáticas bastante relevantes. Ciertamente, Klein no es un kantiano en el sentido de que haga suyas y desarrolle las tesis de Kant, pero sí en el sentido de ofrecer de él una versión vulgarizada y espuria que se aparta, a mi modo de ver, de la perspectiva de Svarez, y que no es reducible a un cambio meramente terminológico. Klein no recibe a Kant, pero al leerlo modifica algunos nudos estructurales del segundo iusnaturalismo prusiano, como he intentado mostrar en el libro. De algún modo se trata de un autor muy complejo, del cual, lamentablemente, no tengo todavía un conocimiento suficientemente profundo. En el libro decidí finalmente insertar aquel parágrafo para destacar cómo el iusnaturalismo prusiano constituye una parábola teórica que se cierra precisamente en la segunda mitad de los años noventa, sin encontrar herederos en la posteridad. 5. SOBRE EL ALR Con respecto a la primera observación, el ALR, en efecto, contiene en la Einleitung y el Título 13 algunas proposiciones retrotraíbles al allgemeines Staatsrecht. Dichas proposiciones son importantes, ya sea en el nivel interpretativo del juez, como tú has subrayado justamente, ya sea para comprender el papel práctico-prudencial que Svarez, Carmer y Klein atribuyen al código. Creo, no obstante, que se puede decir que el ALR sigue siendo esencialmente un código de derecho civil privado: no contiene de hecho un tratamiento concluyente y sistemático del Staatsrecht sino simplemente una remisión a él.

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Como he tratado de mostrar en el libro (pp.240 y ss.), el Título 13 representa el broche de cierre lógico del código: no tiene un valor normativo verdadera y propiamente coactivo (no es ius perfectum), sino que remite a un orden normativo distinto (el ius imperfectum), el cual constituye el presupuesto lógico y conceptual del código en su conjunto. Tienes razón, pues, al decir que «se trata no sólo de la constitución de las relaciones jurídico-privadas entre los ciudadanos sino también de la declaración de quién es el constituyente y cuál es su voluntad». Sin embargo, creo que los legisladores no quisieron reunir juntos el plano del Privatrecht y el del Staatsrecht dentro del código, sino más bien poner de manifiesto las relaciones que hay entre estos dos niveles normativos, muy importantes especialmente en el ámbito interpretativo. La cita de la Vorerinnerung que has indicado18 es muy significativa al respecto. Está además el hecho de que la noción de «positividad» propia del iusnaturalismo prusiano es muy distinta de la nuestra y, sin duda, más amplia: se refiere, en efecto, como recuerdas en el texto, a la fijación conceptual del ius civile en su conjunto. Esto hace más fluida y compleja de lo que se puede pensar a primera vista la relación entre Privatrecht y Staatsrecht. Con respecto a la segunda observación, es innegable que sólo en el ALR el Sachenrecht es antepuesto al Personenrecht. Ahora se trata de comprender por qué sucede esto. La explicación que yo propongo es la siguiente: tal modificación de la estructura del código tiene su puntual explicación en el mecanismo de inversión-duplicación puesto en marcha por el segundo iusnaturalismo prusiano. Sólo con el ALR se realiza completamente el modelo de ius civile puesto a punto por Svarez, Carmer y Klein. Creo que esta hipótesis, aunque un poco heterodoxa, puede resistir a las críticas y explicar la función histórico-conceptual de la codificación en Prusia mejor que otras (no quisiera parecerte demasiado presuntuoso, pero la demostración de esta tesis constituía el objetivo de fondo de mi libro). La historiografía tradicional ha reconocido un papel más revolucionario y progresista al Entwurf y al AGB, porque atribuía a algunas disposiciones contenidas en estos códigos (especialmente de la Einleitung) un valor «constitucional» en el sentido contemporáneo, o de proclamación de una especie de «carta de los derechos del ciudadano», la cual habría sido luego eliminada en el ALR. Ahora bien, demostrado (como ha hecho Schwennicke19) que esto no era ni la intención de los legisladores ni el significado práctico de esas disposiciones, esta interpretación ya no es aceptable. Antes bien, se puede afirmar que el ALR resulta más «evolucio18 Se refiere a la cita de la Vorerinnerung correspondiente a la Segunda Parte del Entwurf, del 30 de abril de 1787, que figura en el comentario personal anterior. 19 Alude al libro de A. SCHWENNICKE, Die Entstehung der Einleitung des Preussischen Allgemeinen Landrechts von 1794, V.Klostermann, Frankfurt/M, 1993.

proporcionó un impulso hacia su realización. y que quizás precisamente gracias a los eventos revolucionarios en Francia —los cuales de algún modo legitimaban. según la cual la revisio monitorum fue. Muy interesante me parece. dicho de otro modo. no fue un obstáculo para la codificación absolutista prusiana. en realidad.F. 326-390. de este modo a tu pregunta: en el Entwurf y en el AGB la sistemática iusnaturalista no se impone plenamente por razones de orden histórico y «prudencial». Schlosser acusa a los legisladores prusianos de haber dado una 20 Se trata de una larga reseña crítica de E. de las cuales el ALR constituye su cumplimiento pleno (también contra la resistencia de los estamentos. una definitiva centralización del poder administrativo del Estado— llegó a realizarse. La Revolución Francesa. Responderé. Es cierto que fueron eliminadas algunas disposiciones que podían ser interpretadas de manera dudosa. por motivos de prevención. ámbito de ejercicio de la autonomía normativa de los estamentos. el temor a que un estamento pudiera tomar la delantera al soberano (como había sucedido en Francia) permitió posteriormente que la potencialidad teórica del iusnaturalismo prusiano pudiese concretarse a nivel normativo. sino solamente que tal proceso se ha desplegado en fases evolutivas sucesivas. la página dedicada por Klein a la cuestión en su recensión de las Briefe de Schlosser20. El ALR fue el resultado de un proyecto pensado desde el comienzo. lo cual explica cómo es que el ALR jamás haya entrado de hecho en vigor). im Jahr 1789 erschienen sind». welche zu Frankfurt am Mayn im Fleischeschen Verlag. sin embargo. pp.Críticas 221 nado» y «revolucionario» que los otros dos códigos. Annalen der Gesetzgebung und Rechtsgelehrsamkeit in den Preussischen Staaten 4 (1789). KLEIN titulada «Nachricht von den Schlosserschen Briefen über die Gesetzgebung überhaupt und den Entwurf des Preussischen Gesetzbuchs ins besondere. sino al contrario. que debía encontrarse con resistencias de orden político. Afirmar esto no significa decir que el proceso de codificación iniciado con la Cabinetsordre de 1780 había sufrido una modificación o interrupción. pero no lo es menos que mediante la plena puesta en obra del systema iuris civilis de Svarez sólo en el ALR se realiza la afirmación completa de la soberanía absoluta del monarca contra el dominio del Personenrecht o de los status personarum. que no ofrece ninguna indicación de carácter sistemático. por tanto. Esta hipótesis interpretativa se sigue de la constatación histórica (sacada a la luz por Schwennicke y Mohnhaupt). una simple maniobra política: los monita no fueron de hecho tomados en consideración por Svarez y tampoco modificaron la armadura del código ni sus contenidos. . Desgraciadamente no he encontrado explicación alguna de esta transformación estructural en la Schluss-Revision de Svarez.

Los modales de la pasión. . Pamplona. Klein responde que se trata. Ciertamente mi trabajo se presta a ser flanco de muchas críticas: objetivamente. naturaleza y cultura en Adam Smith A propósito de CARLOS RODRÍGUEZ LLUESMA. por otro. haciendo finalmente del reino prusiano una auténtica societas civilis. Pamplona. ya sea porque me brindan muchas sugerencias nuevas de investigación. habría podido escribirlo mejor. 1997. F. ya sea porque me han aclarado algunos lugares dudosos. Ciencia. Universidad Pontificia de Comillas. El pensamiento político y jurídico de Adam Smith. LÁZARO CANTERO. es la más ambiciosa de las monografías sobre Adam Smith publicadas en castellano en los últimos años1. Tales preguntas son: «¿Por qué las pasiones son el tejido básico de lo social? Y ¿qué pasiones se entrelazan para formar la sociedad?. tercera cuestión: la relaciones entre pasiones y acción. 2002. Tus observaciones son por eso valiosísimas para mí. y la de R.222 Críticas especie de «golpe de Estado» al anteponer el Sachenrecht al Personenrecht. EUNSA. Deseamos ocuparnos de ambas en otra ocasión. Madrid. de una gran conquista para Prusia. 1994. La sociedad comercial en Adam Smith. pues los estamentos resultaban con ello desautorizados en sus prerrogativas en el campo de la iurisdictio. en cambio. Adam Smith y la sociedad comercial. aclarando los puntos que quedan oscuros y revisando algunas tesis un poco veleidosas. 225 páginas. Enrique Ujaldón* El libro de Carlos Rodríguez Lluesma. 1 Otras son la de M. ALCÓN YUSTAS. Los modales de la pasión. ¿es realmente asimila* Correo electrónico: ujaldon@eresmas. convirtiéndose en servidores del soberano. porque resuelve las incongruencias ligadas al particularismo normativo y jurisdiccional. Su objetivo es desvelar qué es el hombre para Adam Smith y qué tipo de sociedad es la que permite desarrollar todas sus potencialidades y ello se aborda examinando su respuesta a tres preguntas clave «tomando como punto de vista central las relaciones entre naturaleza y cultura». Espero haber respondido al menos en parte a tus dudas y perplejidad. Eunsa.com.

Darwin´s Dangerous Idea. lo cual dista mucho de ser obvio. Además. La interpretación de las culturas. La bibliografía sobre todas estas cuestiones es inabarcable. debemos señalar que cualquier programa de ajedrez por ordenador. puede ser creativo en el sentido de generar nuevas jugadas. La tesis implícita del libro es que la sociedad comercial propuesta por Adam Smith es un modelo de sociedad insuficiente porque no permite la realización de los bienes humanos. 20-21). La sociedad pasional. que equivale a ¿queda lugar para la creatividad del actor social?» (p. véase la diversidad apabullante de la vida. GEERTZ. 1989. V. Simon & Schuster. pero está regida por un proceso ciego y azaroso. Barcelona. pero eso no impide afirmar que es creativa. y la que defendió Marvin Harris. al menos no lo hace en lo que Rodríguez Lluesma expone de su pensamiento. sino para mostrar que. DENNETT. según la cual habría un estrato biológico «perfectamente definido» al que se agregaría la capa cultural. C. debe servir para decidir entre dos concepciones opuestas de la antropología. el autor va exponiendo a lo largo de todo el libro ciertos paralelismos entre la obra de Smith y el pensamiento de Aristóteles y Tomás de Aquino. el examen debería servir para dilucidar una cuestión historiográfica: la de los orígenes mismos de la moderna antropología que para Marvin Harris habría que buscarlos en la ilustración (pp. Los ilustrados tendrían una «concepción estratigráfica» del ser humano. Sin detenernos mucho en la cuestión. según Rodríguez Lluesma. 3 La tesis de Geertz es controvertida. También la selección natural es creativa. Luego la pregunta fundamental es si la teoría de las pasiones de Smith hace posible la libertad2. C. creatividad y libertad. y no muy sofisticado. 1995. pero no es éste el lugar para intentar rebatirla. de sus virtualidades y sus limitaciones. no para rastrear insospechadas influencias. Donde Rodríguez Lluesma escribe «creatividad» hay que leer «libertad». 17). No diríamos que la máquina que juega al ajedrez es libre. y vencer a oponentes humanos bien dotados.Críticas 223 ble a la existente entre una causa natural y su efecto?. y que cuenta con todas las simpatías del autor. En estos dos nombres se resumen dos modos de concebir la antropología y al hombre mismo. Algo que Geertz rechaza pues «el hombre. allí donde el primero hierra. porque Geertz no está negando que en el pensamiento ilustrado estén los orígenes de la moderna antropología. Lo que afirma Geertz es que el concepto de sujeto ilustrado no le parece aceptable. pero la obra de D. y partidas. ambas muy influyentes en España: la representada por Clifford Geertz. si no que se lo pregunten a Kasparov. . El estudio de la obra de Smith. permite conectar cuestiones aparentemente inconexas como programas de ordenador. no es un animal más cultura»3. Gedisa. En esta línea. Nueva York. Más bien parece justamente lo contrario. evolución biológica. los segundos aciertan. Un objetivo algo oscuro. El primer capítulo intenta responder a la primera de las preguntas señaladas más arriba (¿Por qué las pasiones son el tejido básico 2 Es muy revelador el que el autor dé por supuesto que libertad y creatividad pueden ser usadas como sinónimas. ajedrez.

entonces el hombre no es libre. Así. 25). por ejemplo. en la que se exploran los motivos que influyen en la voluntad. en la que coexisten razón y libertad. o bien la voluntad es libre. Y esta es la consecuencia de las filosofías británicas de la acción social del XVIII. progresivamente influenciado por el pensamiento inglés. porque no puede ejercer ningún tipo de causalidad sobre ellas. 617. «como aprenderán los escoceses Hutcheson. XIII y que culmina en la ilustración británica. . afirma. pues para él la libertad supone justamente elegir lo que la razón demanda. es mejor sustituirla por el libre juego de los intereses que se armonizan por sí mismos. y de forma sucinta. 1981. Con este fin. explique cómo se logra el equilibrio entre las diferentes fuerzas en juego. 55). si la acción social se explica en términos de pasiones mecánicas. p. en perjuicio de la razón» (p. 4 Se cita por la edición de Félix Duque. cuya clave sería el uso de la razón como medio de salvación. El problema no se daba en Tomás de Aquino. pero irracional. aparece la famosa frase de Hume. Creo que el análisis de Rodríguez Lluesma malinterpreta la relación entre razón y pasión en los pensadores del período estudiado. La respuesta debe encontrarse en una física de las pasiones que. Hume y Smith. la razón es incapaz de luchar contra las pasiones» (p. sustituye la primacía de la razón por la de las pasiones. Pero ello plantea el problema de cómo es posible el orden social si los individuos están dominados por pasiones egoístas y la razón es sólo su esclava. trata el tema de las pasiones en el libro segundo de su Tratado de la naturaleza humana. La razón aparece como impotente frente a las pasiones. pero es racional. esclava de las pasiones. hasta el pensamiento escocés del XVIII que. tantas veces citada: «La razón es. Hume. puesto que si la decisión libre y racional no tiene ningún papel que jugar. La libertad es expresión de la naturaleza racional del hombre. incluyendo a la de Smith.224 Críticas de lo social?) y tiene como propósito fundamental «destacar la constitución de los apetitos no racionales como piedra clave del análisis antropológico y social. se habrían ido independizando en un proceso que comenzó en el s. y no puede pretender otro oficio que el de servirlas y obedecerlas»4. como en la mecánica newtoniana. El análisis de Rodríguez Lluesma depende de su visión del debate sobre razón y voluntad que. y sólo debe ser. Alejarse de tal filosofía parece ser la fuente del error que acabará en que la economía sustituya a la política. de según él. Para Rodríguez Lluesma este planteamiento deja fuera a la decisión y a la voluntad. Las relaciones entre voluntad y libertad se abordan en la Parte III y en su sección segunda. Esto es. o bien la voluntad no es libre. Editora Nacional. Madrid. Pero esto es algo que no afirma ninguno de estos autores. lo que implica dejar fuera a la libertad. el autor traza la historia que va desde la escuela holandesa de derecho natural. Resumiendo la cuestión.

que por un lado separa tajantemente razón y pasiones y por el otro subordina. No forman un universo leibniciano de armonía preestablecida. El error de Descartes. Enero-Abril. Es verdad que nuestros intereses son fruto de nuestras pasiones. orientarnos en la existencia. pp. lo que la obliga a la permanente intervención. n. La extracción de un tumor cerebral le había producido un estado que en palabras de Damasio «podíamos resumir […] diciendo que sabía pero no sentía» y que había conducido su vida a un absoluto colapso (p. 67). y nuestras pasiones. 56. etc. Hume no podía estar cometiendo un error tan burdo. Jon Elster ha afirmado que: «Estoy seguro de que no intentaba (Hume) decir que la razón debería ceder a cada capricho de las pasiones. La razón es una rara esclava que tiene que servir intereses opuestos. tampoco pueden ser diluidos nuestros intereses en ellas. al que llama Elliot. 61. Nuestros deseos. Damasio resulta muy convincente en señalar que independizar razón y pasión es un error (que atribuye equivocadamente a Descartes). pues ambos son interpretados «como referencia egoísta en la acción» (p. En el capítulo tercero expone la historia clínica de uno de sus pacientes. 1996. 1977. Por ello se equivoca Rodríguez Lluesma cuando no considera relevante la distinción de Hirschman6 entre intereses y pasiones.º 22. Unas pasiones pugnan con otras por la primacía. La emoción. en Daimon. suponer que pueda serlo es esencializarla.Críticas 225 La teoría de la acción. Crítica. el conjunto de mecanismos. subrayado en el original). La razón no puede ser independiente de las pasiones. al menos en el alma del auténtico filósofo. R. modos de trabajo. DAMASIO. vencer a nuestros oponentes y un largo etc. Son más discutibles las conclusiones sobre la mente que extrae en su libro (y de las que se ha ocupado J. ACERO en esta misma revista: «La actitud contemplativa en la Filosofía Analítica. Princenton University Press. Y es en ese juego entre pasiones e intereses y entre las mismas pasiones en el que la razón tiene su lugar.J. es tan vieja como la misma filosofía. 6 The Passions and the Interests: Political Arguments for Capitalism before its Triumph. El filósofo analítico ante el Error de Descartes. Lo que está señalando Hume es el absurdo conceptual de tal teoría. Damasio». Pero tales capacidades sólo pueden ejercerse si tenemos pasiones. pues si no las tenemos ¿para qué usar la razón? ¿Sobre qué ejercerla?5 Hume no está diciendo que la razón tenga que hacer todo aquello que las pasiones le demanden. Princenton. Comentando la frase de Hume citada. n. respuestas. podemos encontrar en el Fedro platónico esta vieja imagen. 57-75). No puede servir a nuestros deseos como expresión de nuestras pasiones. que calificamos de racionales. En particular él 5 Un dramático ejemplo de esto puede leerse en el libro de A. 2001. La razón o. Él también había leído a los moralistas clásicos. mejor. Pero sin arriesgarnos a interpretar algunos textos de Heráclito. sólo tienen sentido como instrumentos para descubrir la verdad. de A. Barcelona. El mismo dios de los filósofos aparece como un dios sin pasiones. llegar a acuerdos. . no se encuentran armonizados de forma natural. la razón y el cerebro humano. las segundas a la primera. pero así como no pueden ser confundidas todas las pasiones.

Hay traducción de Antonio Bonanno. nota 67). pp. Hume y Smith: el humanismo comercial. alcanza sus objetivos brillantemente. Gedisa. Rodríguez Lluesma argumenta con rigor en favor de una interpretación de aspectos claves de su pensamiento mucho más matizada y más rica. guiado por pasiones de simpatía y benevolencia. 1995. . las características constantes de la naturaleza humana… que constituyen los radicales de la sociabilidad» (p. Argumentos similares pueden ser usados en los casos de Hutcheson y Smith. 188 y ss. Así. 1981. ELSTER. 8 Las páginas del capítulo segundo dedicadas a la sociabilidad deben completarse con las del apartado 3 del capítulo IV. para que los esclavos sirvan bien a sus amos deben tener algún grado de independencia y de autonomía de ejecución»7. Según lo ha expresado el historiador Paul Veyne. Tuercas y tornillos. En este capítulo Rodríguez Lluesma trata de buscar «cuáles son. ateniéndonos a las palabras que acabamos de citar. 65). 1989. El análisis del concepto de «espectador imparcial» se encuadra con maestría tanto en el debate socioantropológico como moral8. por así llamarla. La sociedad no es el resultado del cálculo racional egoísta sino que la sociabilidad es algo natural en el hombre y sin la cual resulta incomprensible. Y. especialmente pp. v. Si. 237 y ss. Press Syndicate of the University of Cambridge. psicología social de Smith» (Ídem). La exposición de Rodríguez Lluesma es pormenorizada y sus comentarios atinados. 39-40. como en la expresión de deseo. es que «el deseo de ser aprobado y la simpatía son las dos piedras angulares de la. 87) y el principio económico del intercambio sólo sería «una forma particular del principio general de la reciprocidad» (Ídem). Valencia. Lástima que el autor no entre a discutir qué entiende por reciprocidad e intercambio. que el autor amablemente nos adelanta. siempre. Y la conclusión. 87. Nuts and Bolts. Rodríguez Lluesma traza aquí un paralelismo entre Marcel Mauss y Smith que creemos más desorientador que clarificador (p. GARCÍA ROCA en Positivismo e Ilustración: la filosofía de David Hume. el sujeto moral smithiano es. que pretende agradar y ser aprobado. Barcelona. pp. por donde se cita. Universidad de Valencia. un sujeto socialmente incardinado. de acuerdo con lo dicho del pensamiento de Smith. entonces ¿cómo es ello compatible con un concepto de sociedad basado en la mera reciprocidad? Rodríguez Lluesma 7 J. «Shaftesbury. las creencias surgidas de la pasión sirven mal a la pasión. Contra las lecturas apresuradas y tópicas de Adam Smith. La fundamentación natural de la cultura. Tanto para Smith como para Mauss la sociedad se vería «como un sistema de intercambio a través del cual los hombres se hacen humanos» (p. para Smith.226 Críticas no hubiese legislado el poder de las pasiones para actuar directamente sobre las creencias de uno. Modales y libertad». Cambridge. Pero Rodríguez Lluesma no parece advertir una contradicción en su exposición. Una interpretación de Hume muy cercana a la que hemos realizado aquí es la de J. el hombre es un ser de naturaleza social.

de considerar al hombre como un maximizador de la utilidad. acertadamente a mi parecer. n. Además. pues es esencial para la lectura del texto que nos ocupa. Una sociedad anónima es una sociedad comercial: sus dueños tienen intereses y objetivos comunes que se deben poder traducir a términos puramente contables. . Hay un salto argumentativo desde la sociabilidad del hombre hasta considerar la sociedad humana como una sociedad comercial. ha criticado el concepto de reciprocidad como algo extraño a la moral. Y ha habido sociedades humanas sin sociedades anónimas pero no sin relaciones familiares. probablemente necesario en su exposición. Porque si bien es comprensible que Adam Smith distinga radical9 Z. en su reseña a la traducción del clásico de J. Por lo demás. Que la división del trabajo no sea una consecuencia de la reciprocidad no significa que no surja «de forma natural»10 dadas las condiciones necesarias. tampoco es cierto que rijan las pautas de una sociedad comercial. 33-39. que se presupone desde el subtítulo del libro. Al final de la presente nota crítica abordaremos esta diferencia en Hume.G. si salimos del ámbito de la consanguinidad. señala que el traductor encuentra el término reciprocidad en lugares en los que en el texto inglés no aparece en absoluto. y otra las obligaciones morales de los hombres entre sí. en Postmodern Ethics. ni es lo que Adam Smith defiende9. con la cuestión de la sociabilidad. Sin embargo. H. POCOCK. 88) con que haya «un principio general de la reciprocidad» que regule la vida social. pues parece apresurado afirmar que la división del trabajo es «producto de la tendencia a la reciprocidad» más que «el resultado de una reflexión sobre sus ventajas e inconvenientes inmediatos» (p. Una cosa son las reglas que regulan la organización política de la sociedad. pero Rodríguez Lluesma interpreta. en Claves de Razón Práctica. las relaciones familiares no se pueden pensar en términos de intercambio recíproco.Críticas 227 no prueba la conexión argumental entre que el intercambio sea «uno de los radicales antropológicos más importantes de la sociedad humana» (p. 1993.º 131. Ni eso ha sido nunca cierto antropológicamente. como un agente racional. Polity Press. Cambridge. pp. Pero es difícil saber lo que significa una «tendencia a la reciprocidad» que no sea traducible al objetivo de lograr los fines propuestos de las maneras más eficaces posibles dado el contexto. 2003. El momento maquiavélico. Un ejemplo más de cómo se sobreestima la importancia de tal concepto en la ilustración escocesa y en el liberalismo en general. que en este punto sigue la línea maestra de Hume.A. Abril. el concepto de cultura que defiende Rodríguez Lluesma hace oídos sordos a toda la investigación en etología y ecología de las últimas décadas. Conocemos las ventajas e inconvenientes. al menos metodológicos. la jurisprudencia. 2002. BÉJAR. pero que no se justifica. Tecnos. ligado a la división del trabajo. A no ser que por sociedad comercial podamos entender cosas contradictorias. 89). Comete Rodríguez Lluesma un error al mezclar el plano económico. Madrid. BAUMAN. 10 Adam Smith no discute la diferencia entre lo natural y lo artificial.

Pero también podemos interpretar que es la diferenciación entre ambos tipos de ciencia la que no puede ser aplicada a Smith. 12 Cf. G. 98). puede encontrarse una exposición amena y sugerente de cómo las cuestiones de definición de qué sea el hombre han sido esenciales en la historia de los descubrimientos antropológicos. Como tampoco es aceptable que el resto de los seres vivos no transformen el medio. también. el objeto no muta y si lo hace se habla de cataclismos» (p. mejor dicho. no porque no existiera en su tiempo y pudiésemos ser acusados de anacronismo.).228 Críticas mente al hombre del resto de los animales y que piense que la naturaleza proporciona a éstos lo que necesitan «sin que haya necesidad alguna de transformarlo». entre ellos. Rodríguez Lluesma afirma: «Para la ciencia natural. BUENO. es inaceptable que se afirme que «mientras que los otros animales se adaptan al medio. 1994. el conjunto de la biosfera es el resultado de la transformación del medio llevada a cabo por todos sus integrantes. Aplica tal división a Smith y. el hombre lo transforma. el principal problema de su pensamiento. como afirma el autor (p. Pero Rodríguez Lluesma intenta precisar lo que acaba de decir: «La razón es que un objeto natural que ha mutado como consecuencia de un efecto cualquiera ha dejado de ser lo que era antes. 13 Así. el autor no parece extraer las consecuencias de su afirmación. de que la cultura es natural12. Editorial Prensa Ibérica. como ese molde no se adapta bien al pensamiento de Smith. por ejemplo. Ninguno de los objetos de la ciencia natural permanece inmutable. De hecho. KUPER. encuentra incompatible un concepto de cultura naturalizado con la defensa de la libertad. no es biológicamente viable sin cultura» (Ibid. Barcelona. con él. No es que su condición anterior haya fundamentado o posibilitado un avance en la dirección que le llevaba su dinámica interna. sobre todo porque no estamos dispuestos a llamar hombre a un homínido que no manifieste una organización cultural elaborada11. Y. Esto es. Es cierto que el hombre no es viable sin cultura. entre la teoría de la ciencia que Smith expone y la que realmente hace. lo que es más relevante. 93). filosóficamente más correcta que la que se deriva del viejo debate metodológico13. No queda más remedio que recomendarle la lectura del viejo Heráclito y recordarle que todo fluye. Una contradicción que se manifiesta. Rodríguez Lluesma encuentra justamente en el concepto de cultura de Smith. los seres humanos. sino . en contraste con la sociológica. Su adaptación será cultural. interpreta que éste es incorrecto. y profundos. La naturalidad de lo social. pero no es por ello menos adaptación. 1996. El mito de la cultura. 11 En el libro de A. Harvard University Press. puesto que Smith no pudo habérsela planteado. O. El pensamiento de Smith sería entonces un pensamiento contradictorio. del todo correcta. añadiríamos nosotros. sentidos más moderna y. todo el liberalismo clásico. Pero ello no significa que el hombre no se adapte al medio. sino porque es una distinción errónea y la propia concepción de la ciencia de Adam Smith resulta en muchos. The chosen Primate. Rodríguez Lluesma parte de la clásica división de la ciencia entre ciencias naturales y ciencias del espíritu.

1970. de ahí. parte del problema se debe a lo que debe ser considerado como una explicación en el ámbito de la sociología. sino porque la concentración en una sola tarea permite que el trabajador descubra métodos e innovaciones técnicas que simplifican su labor y aumentan su rendimiento. Al final del capítulo anterior Rodríguez Lluesma exponía cómo Smith hacía derivar las diferentes artes de las necesidades humanas y. el subrayado es mío). Rodríguez Lluesma comenta: «Smith vuelve a dar una explicación psicológica de un fenómeno cultural: la fijación del ingenio en una parcela suscita una fecundidad inventiva que impulsa la producción de manera vertiginosa» (p. supone que las explicaciones en sociología o historia deben poder que. no sólo porque permite una mayor pericia en el desarrollo de la labor encomendada. entre otras cosas. Afirma: «Smith está proponiendo algo parecido a una de las tesis de Malinowski en Una teoría científica de la cultura14. 120. pero rehúsa discutir la cuestión. no Smith. Es verdad que hay cambios que transforman totalmente al objeto. Entre otras cosas. Hasta aquí la explicación de Smith. Existe una reedición en Edhasa. que pueden citarse como magníficos precedentes de lo que hoy consideramos como «individualismo metodológico» que. extrae una consecuencia que no se sigue. están llenos de este tipo de explicaciones. el influjo externo le ha convertido en algo distinto de lo que era» (Ibidem). Eso se llama falacia de composición. 1948.Críticas 229 Quizás. pero aún siendo verdadero no se seguiría que un objeto sometido a una causa externa que lo modifique deje de ser lo que es. que genéticamente se afirme que las artes surgieron debido a las necesidades humanas no quiere decir que a cada una de las artes se le deba buscar una necesidad. 14 La traducción es de A. como los de Tocqueville y tantos otros. la división del trabajo produce una mejora de la productividad. Editorial Sudamericana. El autor es consciente de que el funcionalismo ha sido acusado de vacuidad. Smith no la comete. y así lo señala en una nota a pie de página. Y tampoco es ése un modo usual de argumentar en la obra de Smith. «Análisis funcional de la cultura». y el ensayo «La teoría funcionalista». No puede mantenerse una diferencia entre ambos tipos de ciencia con una argumentación tan peregrina. Un mejor ejemplo del modo smithiano de explicación. Parece que para Rodríguez Lluesma el cambio en el mundo natural sólo es posible como resultado de una causa exterior. ¿una explicación psicológica no es una explicación? Los libros de Adam Smith. 95). Cabría preguntar. pero no todo cambio convierte al objeto en otro cosa.R. por más detallado. A no ser que por haber cambiado ya no podamos seguir diciendo que es el mismo objeto. La tentación es decir que es el autor quien tiene un concepto newtoniano de ciencia. Pero también esto sería falso. . Barcelona. puesto que una gata muerta está dejando de ser una gata en muchos aspectos. CORTÁZAR. Buenos Aires. Sin embargo. porque nunca Newton mantuvo tal cosa. Especialmente interesantes para la cuestión que nos ocupa son el punto VII del ensayo que da nombre al libro. que las instituciones culturales encuentran su explicación cuando se las ve como medios por las que se cubren las necesidades humanas» (p. lo encontramos en todo aquello referente a la división del trabajo. Una gata preñada sigue siendo una gata. de nuevo. Esto es obviamente falso. a saber. más bien.

SCOTT GORDON. por ejemplo. La analogía funcionaría del siguiente modo: así como los líquidos fluyen hasta situarse en un mismo nivel en todos sus puntos. Si no las hay el líquido se derrama. Alianza. pero esto se debe principalmente a que no quería llevar los modelos más allá de los límites de lo útil. Porque si bien es cierto que los bienes. 1995. Un buen ejemplo lo encontramos cuando el autor compara la teoría económica de Adam Smith con la teoría mecánica de los vasos comunicantes16. Lo que no debe haber son obturaciones que impidan la circulación de los fluidos. si no hay trabas. 122) como afirma Rodríguez Lluesma. La cuestión es que. 16 Subrayo la palabra mecánica porque no sé exactamente qué añade al nombre «teoría de los vasos comunicantes» que es por el que la estudiamos todos en su momento. si no hay obturaciones. Rodríguez Lluesma subraya las explicaciones más mecanicistas en Adam Smith y. claro está. 17 V. o bien acusa a Smith de incoherencia. . los líquidos terminan nivelándose. en forma de alteraciones en los precios. Incluidas. pero sí hacer imposible el equilibrio final. Álvarez Flórez. un universo en el que la cantidad de energía y materia permanece constante17. como el físico. lo que no se sigue es que «no hay movimiento final» (p. los bienes económicos también circulan hacia los lugares en los que hay menos cantidad de ellos hasta nivelarse. Aunque no acabamos de entender tal expresión. sí puede afirmarse que si bien la libre circulación de fluidos no modifica la cantidad final de estos. por no utilizar el tipo de explicaciones que Rodríguez Lluesma cree que Smith debería utilizar.M. 152). y. Political Psychology. No vale la comparación con un universo newtoniano en el que todo tendería al reposo si no fuese por la fuerza que le imprime ocasionalmente el Gran Relojero. 1993. no es cierto que en la teoría de los vasos comunicantes el espacio esté libre de trabas. el espacio económico debe estar. de J. además. Smith se hacía eco al respecto de otra característica de la Ilustración escocesa: el reconocimiento de que las buenas teorías pueden convertirse en necedades cuando se las fuerza en exceso. Las trabas. Madrid. y a pesar de las trabas. la libre circulación de bienes y servicios sí altera su cantidad. Cambridge University Press. Por lo que no puede menos que afirmarse que sí hay movimiento final. o bien desprecia otras que no se adaptan bien a ese esquema. se las reifica o se las platoniza» (p. afirma Gordon: «Para algunos lectores. porque se supone que los precios serán más altos. libre de trabas. para que esto suceda. Smith resulta asistemático. Discutiendo el problema del método en Adam Smith. ELSTER. trad. Todo ello para que el símil mecanicista resulte más persuasivo. Pero el símil es aún más distorsionador por lo que respecta a la primera comparación. Cambridge. No puede decirse lo mismo en el ámbito de la economía. Historia y filosofía de las ciencias sociales.230 Críticas derivarse del comportamiento de los sujetos individuales que participan en la acción. pueden no impedir el flujo de bienes y servicios. sus motivaciones psicológicas15. 15 Podemos encontrar tanto una defensa como un buen ejemplo de cómo es posible aprovechar en ciencias sociales este tipo de explicaciones en el libro de J. circulan hacia donde haya menos cantidad de ellos. Ahora bien.

37. successio ex lege. en modo alguno. 117). pero que. necesita explicación y Adam Smith ha pasado a la historia del pensamiento por proporcionarla. es mantener la justicia». Pero ello no equivale. traducir el debate jurídico propiedad-necesidad a términos económicos: la división del trabajo aumenta de tal manera la productividad que. o la jurisprudencia. que las propiedades de alguien vayan hacia quien determine su libre voluntad es algo históricamente posterior a la existencia de las herencias reguladas jurídicamente. 127). a convertir el derecho a la propiedad en algo absoluto. Lecciones sobre jurisprudencia (1762-3). su quebrantamiento solo puede entenderse como una excepción. Granada. La jurisprudencia sobre herencias ha tenido poco en cuenta la voluntad del propietario. Editorial Comares. SMITH. Esto es. p. para después. Adam Smith no dice que el derecho a la propiedad sea absoluto. lo más importante no es esto. XVIII que en el XXI. trad. Y esto no supone para Smith un ataque inadmisible a la libertad individual y al derecho de propiedad. algo que está fuera del alcance de las sociedades primitivas» (p. dice Smith. pueden cubrirse las necesidades de todos. 19 Ibidem. que estriba en que «aunque las desigualdades sean inusitadamente marcadas y los empleados en labores productivas estén manteniendo a los dedicados a las no productivas. Pero. Para Smith. . La justicia se alcanza. o herencia. para emplear un término más smithiano. como el derecho a la propiedad es absoluto. los derechos de sucesión regulados jurídicamente. su prescripción. una vez asegurada la propiedad. El análisis de los derechos de propiedad derivados de la sucesión. no jurídicos o morales» (p. y aclara: «El propósito es dar a cada uno la posesión segura y pacifica de sus propiedades»19. De acuerdo con Rodríguez Lluesma. por consiguiente. Aborda cuestiones como los límites de la propiedad. en cualquier caso. son históricamente anteriores a lo que proceden de la voluntad testamentaria del difunto. es la clave de la propiedad. brinda a los pobres la satisfacción de sus necesidades. es revelador en este sentido. Bien es verdad que «el propósito primero y principal de cada sistema de gobierno. El libro que recoge las Lecciones sobre Jurisprudencia18 del curso 1762-3 de Adam Smith comienza con la cuestión de la propiedad y se ocupa de ella durante más de 100 páginas. sino que en todo momento deja claro que el derecho. Un fenómeno más paradójico en el s. uno jurídico y otro económico: «primero mantiene que. por medios económicos. 1995. de Manuel Escamilla Castillo y José Joaquín Jiménez Sánchez. Sin embargo. sin necesidad de violar la propiedad de los ricos.Críticas 231 Gran parte de la argumentación de este capítulo se ocupa de lo que el autor llama «la paradoja de la sociedad comercial». Smith resuelve la paradoja en dos movimientos. sus diferentes formas y cargas y un largo etcétera. con todo. sino 18 A.

es un uso razonable cuya variabilidad depende de circunstancias cambiantes que el legislador debe tener en cuenta. y no es contrario a la razón. de hecho. ¿Por qué reglas 20 Ibidem.. 139). no jurídicos o morales. Adam Smith no considera como algo obvio y fruto de la razón el que un hombre pueda disponer qué se debe hacer con sus bienes o a quiénes deben pertenecer después de muerto20. .» (p. Afirma: «Que un hombre tenga el poder de determinar lo que debe hacerse con sus bienes después de su muerte se compadece con nuestra piedad para con los difuntos. afirma que «buscar los principios de derecho natural que deberían fundamentar todo gobierno equivale a construir un sistema de reglas negativas que garantice la justicia para toda persona. no es cierto que se busque aislar el área de la privacidad del individuo frente al Estado «fundamentado en el carácter negativo de la justicia» (p. si bien no en todos. la voluntad del difunto tiene límites. es parte esencial de un régimen justo. es incorrecto argumentar que en la filosofía de Adam Smith la justicia se alcanza por medios económicos. ya en nuestros días. introduciendo reformas en algunas y desincentivando las que no puedan ser prohibidas.. sino que éste actúa sobre tradiciones seculares. asimilar justicia distributiva con justicia. Así. de la mente del legislador. 95 y ss. 139. en la mayor parte de los casos. sino que Smith cree que es fruto de la piedad con nuestros muertos. Adam Smith no es un racionalista jurídico. Pero que tenga el poder de determinar cómo dispondrán de los bienes. sin más. pp. Así. Leyendo el libro de Rodríguez Lluesma parece que tiene permanentemente en mente términos y debates muy posteriores a la obra de Smith y. porque el respeto a los derechos de propiedad. haciéndole decir cosas que realmente no dice. por ejemplo. No cree que el derecho pueda derivarse. Y. prohibiendo unas. y así in infinitum. modificando una la realidad de la otra. p. con sus límites y servidumbres. No podemos. aparecen para oscurecerla. No tiene base en esa piedad y es la cosa más absurda del mundo»21. De hecho. el subrayado es mío). critica la institución de los vínculos que pretendía determinar el uso futuro de una propiedad más allá de la voluntad de sus primeros herederos. sino que ambas esferas mantienen entre sí relaciones de causalidad múltiples. 101. por ello mismo. una época por lo visto de neoliberalismo triunfante. por ejemplo. pero tolerando otras. Tal derecho no se deriva de un concepto absoluto de la propiedad. en vez de usarlos para clarificarla. y si bien no es algo contrario a la razón. No hay dos momentos. Y. uno jurídico y otro económico. no parece que sea muy popular la propuesta de dejar que la herencia dependa del puro arbitrio de la voluntad del testador. ex nihilo.232 Críticas que. o igualdad económica con justicia. 21 Ibidem.

El Estado no es el mantenedor del orden público que persigue el robo y defiende al poseedor. p. Así. entre otros. pues la propiedad de la tierra hace posible la independencia y. «Dos conceptos de libertad». retirándose después para que actúen las leyes invisibles del mercado. 1988. la libertad de los jurisprudencialistas. Adam Smith no es Nozick. . que hunde sus raíces en Grecia. En primer lugar se delinean dos tradiciones de pensamiento político: la republicana. cit. Lecciones…. y el que es dueño de la tierra que trabaja. con ella. mayor será el número de leyes y regulaciones necesarias para mantener la justicia y prevenir infracciones del derecho de propiedad»23. 49. pero que adquiere formas claramente reconocibles en Roma. Este capítulo centra su atención en cuestiones claves de filosofía política. Frente a la tradición republicana. Madrid. que tiene su origen en la obra de Aristóteles pero que desarrollan en la Edad Moderna. El hombre republicano es quien porta las armas libremente para defender a su patria. la nueva tradición emergente se encuentra con la necesidad de reconstruir no sólo las formas políticas sino también gran parte de las categorías morales.Críticas 233 negativas? ¿No es de derecho positivo de lo que está hablado Smith? ¿No es éste un modo sutil de que resuene en nuestros oídos la distinción de Berlin entre libertad positiva y libertad negativa22? Y. según Maquiavelo. que la clave del cambio es un nuevo significado de la libertad.. en Cuatro ensayos sobre la libertad. con sucesivas reediciones. I. Maquiavelo y Harrington. pues la noción misma de virtud moral va a cambiar. Mientras que la libertad republicana debe ser conducida hacia el dominio de las pasiones para dirigir la conducta hacia una acción política que busca el bien común. BERLIN. la libertad. afirma Smith que «cuanto más desarrollada está una sociedad y mayor numero de medios haya para mantener a sus habitantes. 23 A. crédito y libertad. produciéndose una prenietzscheana transmutación de los valores. Alianza. Tierra. de los futuros liberales. aparece como límite en donde el individuo dispone de la propia vida y de sus propiedades para perseguir el bien o bienes que estime más oportunos. ¿con qué propósito? Si debe haber una ciencia de la jurisprudencia y un arte del buen gobierno es precisamente porque éstas no son tareas ni obvias ni fáciles. Su libertad existe en tanto que existe la libertad de la república. Rodríguez Lluesma cree. El hombre republicano es un ciudadano político. de forma acertada. según Harrington. Como acertadamente resume 22 Cf. La segunda escuela de pensamiento político va a ser la que dará lugar al liberalismo moderno y que Rodríguez Lluesma caracteriza con los términos de «propiedad» y «jurisprudencia». Y será Grocio el primer pensador de importancia de esta nueva línea de pensamiento. SMITH. Es la ley la que hace al hombre libre y no al contrario.

Toda la cuestión depende del análisis de lo natural en Hume y en Smith.234 Críticas Rodríguez Lluesma: «Ser libre es estar salvaguardado de injerencias en la esfera propia» (p. frente al amor a los hijos. Tampoco todos los tories ni todos los whigs pensaban lo mismo. Son víctimas de sus prejuicios. 169). por otro. Estarían manteniendo una idea de ciencia que hace imposible la libertad. Son las leyes y el mercado los que obligan al comerciante a ser virtuoso. es claro que Adam Smith era un defensor del comercio. y también sus mismas filosofías. Hume especifica que usa natural como opuesto a artificial. Así. Lo político se contrapone a lo educado. Smith y la naturaleza de la cultura. es una virtud artificial. los republicanos la verían como fuentes de corrupción de la república que desvían a los hombres de la persecución del bien común. como un aumento de las posibilidades de desarrollo de cada uno de los individuos. Siempre que haya seres humanos y. se considerará el amor y cuidado de los hijos como algo vir- . Toda la exposición de Rodríguez Lluesma en este capítulo depende de tesis que si bien no son en modo alguno arbitrarias. Estos dos conceptos de libertad llevan aparejados dos conceptos de lo bueno. los liberales. como dijimos más arriba. distan mucho de estar libres de toda discusión. no de eliminarlo. buen gobierno. En este último capítulo vuelve Rodríguez Lluesma al debate sobre la cultura de los primeros capítulos para replantearse el problema de la libertad en la obra de Smith. Así. acusa a Smith. La diferenciación de esferas que caracteriza a la modernidad. pero ello no quiere decir que sea arbitraria. y también a Hume. Sin embargo. Virtud y comercio. La jurisprudencia es una técnica de hacer Estado. ahora se reconcilian. por consiguiente. Hay muchos republicanismos y muchos liberalismos y sólo considerándolos como tipos ideales cabe mantener su oposición. por un lado. padres e hijos. Hume. Para Rodríguez Lluesma. que habían sido dos términos antitéticos. La justicia. La oposición entre republicanismo y liberalismo supone una reducción de ambos. Rodríguez Lluesma cita dos magníficos fragmentos del Tratado de la naturaleza humana en los que Hume establece qué entiende por natural en el contexto de las explicaciones que hoy llamaríamos culturales. de incoherencia. Y de las virtudes políticas y militares se pasa a las virtudes de la civilidad. los Tories eran los republicanos y los Whigs los jurisprudencialistas. como fruto de la libre iniciativa humana y. así como el aumento de la riqueza y los refinamientos. Rodríguez Lluesma. es vista por los liberales. por ejemplo. Rodríguez Lluesma tiene otros conceptos de natural y cultural y creemos que los suyos no son más defendibles que los que utilizan Hume y Smith. pero no daba por supuestas las virtudes del comerciante. Pero nosotros pensamos que ni son incoherentes ni hacen imposible la libertad.

la justicia es una consecuencia no intencional de la acción. en la concepción humeana. un fenómeno metafísicamente necesario. Pero nuestra situación es casi siempre la intermedia. pero ello no anula la libertad. Un acto libre puede ser realizado sin intención o con alguna intención sin relación directa con el resultado de la acción. Una manzana nos parece más natural que una silla. como hace Rodríguez Lluesma. no puede dejar de producir las reglas de la justicia». sino la intención primera. Pero no siempre habrá relaciones que quepa calificar como justas o injustas. pero la manzana puede ser más artificial que una baya del bosque. pero que todos dispongamos de ellos depende del modo en que sean distribuidos. Es por ello una buena descripción de la cuestión en Hume afirmar. sin embargo. como habían puesto de manifiesto Mandeville y después Ferguson. puesto que la naturaleza humana. Pero no se sigue que sea «un fenómeno necesario en sentido metafísico» (p. Si. pero no por ello dejamos de ser justos. la cultura es un producto de las acciones libres de los hombres. que gran parte de las instituciones culturales sean el resultado no intencional .Críticas 235 tuoso. que «la justicia es natural. es un fenómeno metafísicamente necesario. describiremos algo como natural o artificial. sino que depende de cómo queramos resaltar la intervención humana en el proceso. Existe. Pero también podemos adoptar una perspectiva más wittgensteiniana y considerar que ambos conjuntos son difusos y que admiten una gradación. entonces el mundo estaría compuesto por dos grandes conjuntos: lo artificial y lo natural. sino para recibirlo. Si pagamos por un producto que deseamos. como se vio arriba» (p. Hay bienes. Hume está defendiendo también una tesis similar a la de Tomás de Aquino: la justicia es natural en la medida en que continúa la naturaleza. Podemos esencializar los términos artificial y natural. En una playa casi desierta nadie discute por el lugar en que debe extender su toalla. no quiere decir que no sea un producto de las acciones libres de los hombres. Además. Así. encarnada en un mundo como el nuestro. Más adelante añade: «En este último punto. mientras que la justicia. Esto es. una diferencia: a juicio del medieval. dependiendo del contexto. pero ninguna prueba de ella. es probable que no lo hagamos por ser justos. La cuestión no es ontológica. siempre se hablará de asignaciones de propiedad justas o injustas. En parte. En situaciones de abundancia o de escasez extremas no cabe hablar de justicia. 199). al modo de Quine. 199). no vemos por qué la justicia va a ser. En tal situación. Pero encontraríamos que es imposible definir ambos términos sin que encontremos muchos ejemplos de cosas que no se adscriben fácilmente a ninguno de los dos conjuntos. que la cultura se dé de forma natural. distinguimos entre una necesidad natural y una metafísica. precisamente en Hume. Arriba lo único que se vio fue la afirmación de Rodríguez Lluesma en este sentido.

RUIZ MIGUEL. ni hace imposible la libertad. Rodríguez Lluesma termina defendiendo un resquicio de libertad en el pensamiento de Smith en su tratamiento de la estética. «El mundo de Hume. Especialmente los cuatro primeros capítulos. está formado tan sólo por hechos naturales» (p. El gobierno de la fortuna. 1989. Madrid. 202).236 Críticas de las acciones humanas. RIVERA. no es un error obvio. Su análisis es interesante. pero a nosotros nos parece que el único que se ha perdido en su propio laberinto es el autor. en resumen. no equivale a afirmar que no sean el resultado de las acciones libres de los hombres24. la cuestión es que una buena explicación en ciencias sociales no se opone a una buena explicación en ciencias naturales. . La norma del gusto y otros ensayos. afirma Rodríguez Lluesma. Barcelona. 26 Cf. 201). «Hume está metiéndose a sí mismo y a su intérprete en un laberinto del que no parece encontrar salida» (p. Y el suyo. D. Este es el error de Hume. pero no podemos abordar esta interesante cuestión en estos momentos. 25 A. XII). afirma Rodríguez Lluesma. como lo será el de Adam Smith. subraya tanto la contribución de Smith a la construcción de «buena parte de los cimientos de la ciencia social hoy más rigurosamente especializada…» (p. Centro de Estudios Constitucionales. A. La consecuencia es que el concepto de ciencia social que se deriva de la obra de Hume y Smith nos parece más vigoroso y defendible del que se derivaría de las tesis de Rodríguez Lluesma25. 1996. Península. porque algunos pensamos que no hay rupturas ontológicas o espiritualistas que permitan establecer una barrera infranqueable entre los fenómenos fruto de la acción humana y aquéllos que no lo son. como hemos venido argumentando. como la actualidad de sus planteamientos metodológicos. Pero. En cualquier caso no hace falta buscar tales resquicios en la obra de Smith porque. Crítica. J. 2000. HUME. Barcelona. y el de todos. cf. en su Estudio Preliminar a su edición de las Lecciones de Jurisprudencia de Adam Smith. mas discutible que se contraponga al de Hume26. Curso de 1766. 24 Sobre esta cuestión.

RESEÑAS .

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el que refleja el título. Eduardo Bello y Antonio Rivera. a través de la Biblioteca Valenciana. Uno de sus principales méritos.Res publica. función que. sin embargo. Discernir hasta qué punto. ¿Qué queda. La actitud ilustrada. Valencia. es tal vez la mejor sugerencia de este trabajo colectivo. los coordinadores de aquel evento.). En realidad. los resultados de ese debate. 2003. 239-262 E. qué se puede salvar del proyecto ilustrado? Este libro puede servir de respuesta. RIVERA (eds. no sólo los valores. como no podía ser de otra manera. sumamente ambicioso y prometedor. No parece ni mucho menos esa la pretensión. BELLO Y A. Biblioteca Valenciana. cabría preguntarse en qué medida hablar hoy de la Ilustración y de su legado no acaba siendo sino plantearse los límites de la propia modernidad.. bien ejer- . Si referirse a la Ilustración es también arriesgarse a la evaluación de la modernidad. Más recientemente. bajo el título La actitud ilustrada. reunió a una serie de destacados investigadores universitarios para discutir en torno a tan crucial aspecto del siglo XVIII. sobre su fundamentación inmediatamente anterior. como en el caso del pensamiento radical y libertino del siglo XVII. tiene sus preludios y tiene su continuación en siglos posteriores. esa «condición postmoderna» de la que hablaba Lyotard. pero otras desde la reflexión sobre su herencia o. Un aspecto que. Esa función crítica de la razón es la que reivindica en la introducción Eduardo Bello. La propuesta más bien tiene que ver con el examen de un ethos común a ese movimiento espiritual de la modernidad. sensu stricto. hasta cuándo. plantear su vigencia y cuál pueda ser su operatividad en la construcción del futuro. Por eso hablamos de un aspecto del siglo XVIII y no del siglo XVIII en particular. tiene que ver con la constitución del espíritu crítico. no se trata de un libro sobre la Ilustración. han editado. sino las propias categorías y análisis de los ilustrados pueden sernos todavía hoy válidas. al fin y al cabo. 239 pp. En el volumen que ahora se presenta con el mismo nombre se recogen las aportaciones de los diez intervinientes.. claro es que se expone a la inquietante confrontación de los pares «ilusión-decepción» y «esperanzaingenuidad» a la hora de escrutar la propia relación entre «pasado-futuro» que para el conjunto de los hombres ofrecía. 11-12. Y. En noviembre de 2000 tuvo lugar en la UIMP de Valencia un Seminario que. pp. 2002. cuyas principales líneas argumentativas resumiremos más adelante. Y a dicho análisis se procede a veces desde la misma Ilustración. Porque un proyecto como el de la Ilustración. un proyecto común. incluso.

Javier Moscoso y Pedro Aullón de Haro. la historia. «una concepción prudentemente optimista sobre la naturaleza humana». si bien susceptibles de ser consideradas complementarias. pues. De ello se ocupan José López Hernández. con desazón incluso. Algo que Kant no llegó a resolver y que. Del mismo modo. la ciencia o la literatura también han de ser revisadas en sus parámetros ilustrados a la luz de nuestros días y restablecer cuáles son en realidad sus auténticas condiciones de posibilidad. puso en crisis el elemento más débil de la relación. si quiera . de una mera aproximación arqueológica al problema ilustrado. desde todos los ángulos posibles). y. José Luis Villacañas. Antonio Campillo. Miguel Benítez y Antonio Rivera. capaz de conocer. sobre todo. Un legado que está ahí y que con cierta precaución. en la ciencia. no es sino el reconocimiento tácito de la problemática relación que mantenemos con nuestros antepasados ilustrados y su legado. como dice en su trabajo uno de los autores. en su normativismo abstracto. de la defraudación de sus expectativas. considero que el potencial teórico del pensamiento ilustrado no sólo puede entrar en juego sino que debe intervenir en la construcción del futuro». a la sombra del siglo XX. esto es. Antonio Campillo.. Por eso se aleja de la radicalidad luctuosa de un Vattimo al que aquí podemos ver algo así como forense de un pensamiento cuya defunción no está tan clara. Y es que. sino de preguntarse por su actualidad en las sociedades capitalistas contemporáneas. nos aprestamos a inventariar. muy visible ya en los tiempos de Freud.240 Reseñas cida. incluso habría agrandado: la distancia entre realidad (sociedad burguesa) y norma haciéndose cada vez mayor. la misma propuesta de abordar la actitud ilustrada con la intención declarada de examinar su contemporaneidad y su vigencia. Reyes Mate muestra cómo Auschwitz pone en cuestión de un modo trágico supuestos modernos tan básicos como el de la humanidad o el progreso. observa en esta línea la distancia entre los supuestos normativos y los supuestos fácticos a tener en cuenta en toda tarea normativa. a mi juicio. desde luego. respectivamente. Francisco Sánchez-Blanco. Esta confianza abre las puertas a una interpretación filosófica de sus verdaderos fundamentos y de su alcance efectivo en la política. Así las cosas.. El derecho. Y del reflejo de algunas de estas cuestiones en el caso español. en la moral. de su posible actualización a la luz de la experiencia histórica. sintetiza la intención de los impulsores de esta reunión: «Pese a las críticas de ayer y de hoy. nos dirá Sánchez-Blanco. No se trata. ha de saber discriminar la claridad y las sombras que toda iluminación produce (cuando ésta no es absoluta. En extremo. De ahí la siguiente declaración de Bello que. Semejante descompensación. al de los límites de esa actitud. El proyecto ilustrado descansa sobre una consideración optimista de las facultades de la razón humana. el ideal. La actitud ilustrada se organiza en tres partes bien diferenciadas.

y cómo se realiza ese tránsito de una política de la subjetividad a una política del derecho. y en cuya base estaría el mismo Freud. El principal escollo que se ve obligado a resolver es precisamente decidir qué tipo de sociedad y qué tipo de hombre son los propios de la democracia. tanto como el valor de esa actitud atravesada por el imperativo de la crítica a partir de la propia racionalidad humana. algo que no puede resolverse desde el ámbito jurídico y que. Sea como fuere. en rigor. los problemas de articulación de ese sujeto cuyas bases psicológicas vendrían ilustradas por Freud. entre la ética y la política. Sin embargo. por otra parte. Y cuya vigencia no hace sino poner de relieve la entidad de ese pensamiento. si. esto es. el segundo sobre las ciencias y el último sobre la peculiaridad-normalidad de la Ilustración española. reivindica el origen mismo de la moral ilustrada. a seguir la línea que los trae hasta el presente y ver hasta qué punto es extensible hacia el futuro. volver a pensar. en el mundo. José Luis Villacañas en «Qué sujeto para qué democracia» analiza la afinidad electiva entre el sujeto freudiano y el sujeto democrático de derecho de Kelsen en el contexto crítico de la primera postguerra mundial. y ésta es la tesis radical de Villacañas.Reseñas 241 desde el punto de vista del debate. Tal vez sí lo era el positivismo jurídico de Kelsen. Algo que no puede ni mucho menos despreciarse. en pos de la autonomía social contra la personalidad autoritaria. Por lo mismo. la moral cuyo fundamento radica en la propia naturaleza humana. en pos de la autonomía personal. Eduardo Bello. López Hernández . con la reducción del Estado a norma positiva ilustrada por Kelsen. el método psicoanalítico no parecía mostrarse del todo eficaz para paliar los males del conjunto de una sociedad enferma. procede a la reivindicación de la herencia ilustrada. en cuanto hombre. constituye el supuesto extrajurídico de la teoría pura de Kelsen. es lo que determinará la pluralidad de este pensamiento. En primer lugar. pensar. El primer tercio. cuyo pensamiento debe considerarse todavía válido en muchos sentidos. tampoco son menores. lo interesante de este conjunto de trabajos es la invitación a profundizar en la cuestión del proyecto de la Ilustración y de su ethos común. Sin embargo. José López Hernández presenta un interesante trabajo sobre «La concepción del derecho en el pensamiento ilustrado». De un modo muy coherente con sus páginas introductorias. en torno a la actitud ilustrada es algo más que un rasgo de erudición. sobre los que pretende mostrar en qué consiste esa nueva actitud ilustrada que se replantea el concepto y el lugar de sí mismo. tras el trauma bélico. «Libertad. Decidir qué aspecto de la misma. trata de la razón práctica. equivale en su forma más radical a pensar cuál debe ser nuestra actitud. estamos haciendo las cosas bien. igualdad y tolerancia» son los tres principios básicos sobre los que construye su ensayo. Freud había tratado de neutralizar una posible vuelta a los postulados hobbesianos como garantía de orden. a día de hoy.

por esa experiencia de inhumanidad: «que el hombre sea más su memoria y menos su propio experimento». razón y naturaleza. nos dice Reyes Mate. Por ahí pasa la nueva ética y la pregunta por la humanidad del hombre. El telón de fondo. la polémica sobre el humanismo que propició la publicación de Las normas sobre el parque humano de Sloterdijk. La idea de humanidad ha de ser revisada. Probablemente no haya habido un acontecimiento capaz de hacer tambalearse de un modo tan angustioso el edificio ilustrado como los campos de concentración y exterminio físico de los judíos. y vincular autonomía y conocimiento. de la cual no puede decirse que Auschwitz sea una negación. Mas la barbarie tiene testigos. Según López Hernández. voluntad y libertad. sino que debe serlo también tratada filosóficamente. como partes inseparables del derecho natural moderno. Reyes Mate en el capítulo «Ilustración y judaísmo» trata de hacernos reflexionar desde el mismo Auschwitz sobre la exclusión metafísica del judío como parte de la idea de humanidad. . gracias a la aplicación de los métodos científicos —ora cartesiano y racionalista. su plasmación jurídica en las Declaraciones de derechos francesa y americanas. ora newtoniano y de corte empirista— al ámbito de los estudios sociales. Una idea que a menudo chocaba con la propia experiencia en el orden natural y en el social. He aquí la barbarie del progreso. el modelo que se impuso con mayor fuerza. como ha de serlo la de la propia modernidad. sino que necesita reconocerse como posibilidad de la modernidad. como experiencia de la inhumanidad del hombre. «incesantemente activada». si no feliz. y examina las teorías del moderno derecho natural —el iusnaturalismo y el positivismo jurídico—. en cuanto a la conceptualización filosófica del derecho. y cuyo impacto trató Kant de neutralizar.242 Reseñas destaca la tentativa ilustrada de oponer la razón a las supersticiones y los prejuicios. en lugar de la humanidad como objetivo del progreso. hace un repaso de los principales hitos en la codificación de la nueva ciencia jurídica. cuya figura no sólo es relevante desde el punto de vista del derecho. Definir cuál es la relación entre progreso y barbarie se hace entonces imprescindible. una posibilidad del progreso. Asimismo describe cómo el derecho se desvincula del pensamiento moral a favor de su paulatina politización. en realidad la única consecuencia interesante de un libro y un autor por el que Reyes Mate no siente especial aprecio. Por último. su crisis y transformación en derecho racional. si al menos digno de la felicidad. fue el de un racionalismo que apelaba a la inmutabilidad de la naturaleza humana cognoscible a través de una razón universal e intemporal. en su extremo. que es ya el derecho positivo de los Estados modernos. Para ello Reyes Mate sigue la línea trazada por Walter Benjamin en su denuncia de la conversión del progreso como objetivo de la humanidad.

así como. más aún. es la debilidad de un criterio de objetividad que olvida la distancia existente entre las palabras y las cosas. de la intervención proyectiva en el futuro. ello abría la posibilidad de la reforma del tiempo presente. válida en todas las sociedades y épocas históricas. «no hay confirmación. y excluir de ésta el segmento de los géneros científicos». completamente objetiva. asociada a Francia y al neoclasicismo. Una fractura que con frecuencia separa aspectos válidos de una y otra concepción. Éste queda relegado a simple mención. Ésta se hace posible gracias a una común e invariable consideración de la naturaleza humana. de una restitución y reconstrucción de algunos conceptos de la Ilustración estética y literaria: «la integración de géneros poéticos o artístico-literarios y de géneros ensayísticos o ideológico-literarios como doble formante de la literatura. en lugar de reconocer su carácter inevitablemente social. En el fondo. el de una ciencia sin sujeto. nos dice Moscoso. Una de tantas. Como es fácil comprender. . en este caso. El fundamental. donde lo que prima es la «estabilidad ontológica». Dos acepciones que a menudo se muestran antitéticas. ni verificación. de otro. ideológica. Aullón de Haro se ocupará no sólo de analizar la diferencia de sus respectivas poéticas. Y lo que todo ello pone de relevancia. a juicio de Moscoso. sino de la misma idea de literatura y su finalidad. Pedro Aullón de Haro se ocupa de abordar el tema de «La Ilustración y la idea de literatura» sobre la base de una doble Ilustración: de un lado. e incluso el de arte» en una línea kantiana y reparando «la ausencia neoplatónica» que deriva en estrechos formalismos. los límites de sus supuestos epistemológicos. Pero. en «La invención de la historia universal». estética y literaria. ni falsación de hipótesis. En este caso sobre la circulación de la sangre en los fetos. En realidad. se podría decir que las evidencias infradeterminaron las teorías». propia del idealismo alemán. y. ni corroboración.Reseñas 243 «¿Una experiencia sin sujeto? El desarrollo de la objetividad en la ciencia ilustrada» es el título de la intervención de Javier Moscoso. Por su parte. por lo que toca al idealismo. Más bien al contrario. lo que precisamente viene a desaparecer es el objeto de estudio. sin interlocutores o sin testigos. en un juego institucional de equilibrios de subjetividades en conflicto. remarca como uno de los rasgos más claramente distintivos de la Ilustración su vocación de universalidad. Antonio Campillo. podría pensarse. En ella se trae a colación una enconada polémica científica que se desarrolló entre los últimos años del XVII y las primeras décadas del XVIII. Pero lo que Moscoso hace es mostrar a través de este debate algunos de los usos académicos y científicos de la época. en simple pragmatismo o. sobre todo. en la devaluación posmoderna. y que adopta múltiples estrategias de ocultación para ganar su salvaguarda. pues. Se trataría. y que el ensayista llama a superar en la estética actual. «recuperar y reformular el concepto de belleza.

Muchas diferencias. Mientras el primero habría estado regida por la disyuntiva. raros ilustrados que han elaborado entre nosotros. nos dice. lo cual se torna además imprescindible a tenor de las mutaciones acaecidas en el mundo posterior a 1945 y la emergencia de la sociedad global. con este capítulo.. Visitar algunos de estos ejemplos —Nicolas Le Gras. A la vez. El carácter interrogativo del enunciado nos da ya una pista sobre las intenciones del autor. en un clima . a la vez que prolongando el debate. contra la tesis aislacionista predominante durante mucho tiempo. desde donde debe intentar operarse la invención de otra historia universal de la humanidad. Precisamente es a partir de las posibilidades conjuntivas y de hibridación y mezcla de esta partícula. el segundo. Otra cosa es. además de denunciar los intereses políticos que con frecuencia han sobrevolado las interpretaciones al respecto. como los absolutismos civil y religioso. el ideal de universalidad propició también «un criterio interpretativo para la reconstrucción narrativa del pasado».. novedades que ponen en entredicho el propio universalismo ilustrado. sin embargo. finalmente resumidas por Campillo en la suscripción del uso que Kandinsky hiciera de las conjunciones o e y para distinguir el siglo XIX del XX. Seguiría el autor. una partícula excluyente. ha de ser minuciosamente revisada. De entrada. los preocupados en ese proceso emancipador intelectual y moral que fue el proyecto ilustrado. Así que Sánchez-Blanco trata de poner las cosas en su sitio y defiende que en la España dieciochesca. para lo cual se remonta hasta el siglo XVII. tratando de aproximar una respuesta. Orobio de Castro. que marca inclusión. casaría mejor con la copulativa.244 Reseñas y de esto se ocupa Campillo. «Trazas de pensamiento radical en el mundo hispánico en los tiempos modernos» de Miguel Benítez. que en ningún caso puede llamarse un movimiento. Y esa invención. En este sentido. blasfemos. criptojudaizantes. si aplicamos el principio ilustrado de la crítica. Y que éstos. Lo que habría habido en España es en realidad muestras muy dispersas de radicalismo. para hablarnos de la Ilustración en España conduce su argumentación a través de la pregunta por «¿Una Ilustración sin ilustrados?». para el que no se ha llegado todavía a una conclusión definitiva aceptada por una amplia mayoría. recuerda el lamentable papel del Santo Oficio en la normal difusión de las modernas ideas. no constituyeron una minoría tan exigua como a menudo se cree ni su valor tan corto. puede leerse el trabajo de Benítez como un reconocimiento a esos «rebeldes. poner de manifiesto la dificultad del asunto. marginados en suma. lo insalvable de ciertos obstáculos políticos y sociales. Durey de Morsan y Pablo de Olavide son los principales protagonistas— es el grueso de su escrito. Francisco Sánchez-Blanco. niega una verdadera Ilustración en España. sí circulaba la información y la comunicación era posible para aquéllos que lo desearan.

«Cambio dinástico en España: Ilustración. el pilar . así como de las obras de otros autores. a un tema de necesaria actualidad. un proyecto común presidido por la luz de la crítica. Javier López Alós HÉCTOR JULIO PÉREZ LÓPEZ. religiosos. puesto que su pretensión es la de reconstruir lo que será. o han participado activamente en su elaboración y difusión» Cierra el volumen el segundo de los editores. Porque no sólo hay que contar con los no pocos escollos políticos. 2001. una crítica radical a la cultura moderna. un paso hacia atrás: tal es la historia de nuestra Ilustración política. un pensamiento y lo han transmitido. con un ensayo en torno a las dificultades de constitución de un Estado moderno en la España del XVIII. un conjunto de ensayos que. Pasos dubitativos o que desandan a veces el camino o rectifican el camino o. La obra que nos ocupa estudia el proceso de gestación de El nacimiento de la tragedia de Friedrich Nietzsche. desde un estudio pormenorizado de la tragedia griega. El presente ensayo no aborda la cuestión desde una perspectiva filológica. a los que debe una importante influencia en su construcción teórica. pretende ser algo que vaya más allá que la mera yuxtaposición de artículos: una aproximación. siempre a medio camino entre la tradición y la modernidad». Como se ve.Reseñas 245 abiertamente hostil. Ponerlos de relieve es la misión de Rivera en este caso. si bien siempre deja sombras —la cuestión no pretende agotarse aquí. Hacia el nacimiento de la tragedia. Murcia. cuestionándose tanto sus fundamentos como sus manifestaciones. incluso inconmensurables entre sí. para el autor.. de lo cual tanto Campomanes como Jovellanos suponen dos eminentes ejemplos. Todo lo cual conduce a Rivera a concluir: «un paso hacia delante. un tipo de movimiento cuya falta de inequívoca dirección no se halla exenta de desasosiego.. en esta reunión. que. Tal es el resultado de esta iniciativa.. etcétera. con estrategias y resultados no siempre coincidentes. Su título. Res Publica.. administrativos. da índice de la compleja relación de factores necesarios para esa modernización. a través de los escritos preparatorios que la precedieron. 310 pp. sino con el lastre de un déficit conceptual en la Ilustración política española para dar cuenta de las realidades y requisitos que iban mostrándose en el país. Antonio Rivera.—. absolutismo y reforma administrativa». es también un reflejo claro de la pervivencia y fertilidad de esa actitud ilustrada. El trabajo del filósofo alemán aborda.

no están motivadas por la voluntad. El conocimiento que permite esa escisión. impulso. Esa voluntad. idea que se convierte en el punto de partida nietzscheano en torno al estudio de la metafísica del artista. la música alemana o la misma tragedia griega. en palabras de Thomas Mann. El punto de partida son las consideraciones filosóficas respecto al arte de Schopenhauer. A partir de ese nuevo enfoque del estudio. para Schopenhauer.246 Reseñas de todas las reflexiones estéticas y filosóficas en torno a la tragedia griega: la metafísica del artista. funciones fundamentales del cuerpo humano. Pero el intelecto . resulta posible el conocimiento de esa esencia. El autor desarrolla la visión crítica de los géneros operísticos renacentistas. y su interés por el tema a través de la obra de Eduard von Hartmann puede entenderse como fundamental en su recepción de Schopenhauer. Ningún conocimiento científico puede dar cuenta de la esencia del mundo. Y. puesto que tanto las adhesiones como las críticas de Nietzsche a las mismas constituyen el primer paso de sus reflexiones sobre el arte y la cultura europea. no puede conocerla. origen. así como los trabajos de Wagner sobre el arte griego. es el conocimiento contemplativo. Dicha mundificación es la que trae el dolor. tampoco los procesos psicológicos más importantes están regidos por la misma. se hace mundo en infinidad de objetivaciones fenoménicas. Para Schopenhauer. el hombre es capaz de despegarse del proceso de individuación y contemplar los fenómenos en su totalidad. y no la creación de lo trágico. puesto que el conocimiento a través de la representación. principalmente su teoría de la redención. como puede ser la secreción de jugos gástricos. fuente de los fenómenos. Sin embargo. muestra. la voluntad no es sino el sustrato primordial. Pero si Nietzsche acepta el concepto de voluntad y el pesimismo. de lo consciente. La primacía de lo inconsciente es fundamental para Nietzsche. Arte y cultura se encuentran enfrentados de una manera irreconciliable: el primero es una manifestación de lo inconsciente y. mediado por espacio y causalidad. La identificación de fenómeno y voluntad procede de identificar a su vez cuerpo y voluntad: el cuerpo sigue los mandatos de la voluntad. por tanto. el santo será el único capaz de consumar esa titánica redención. se pretende demostrar que será la creación lírica. mientras que el reino de la cultura está marcado con el estigma del lenguaje. no ocurrirá así con los desarrollos posteriores de dichas ideas por Schopenhauer. la esencia del mundo. La representación será el mecanismo de conocimiento entre sujeto y objeto. asimilando el concepto de voluntad schopenhaueriano. Sólo a través de la superación de la representación. el núcleo de la reflexión sobre la metafísica del artista. A través del ascetismo. Dicha renuncia sólo será posible desde una escisión entre voluntad e intelecto. Sólo a través de la renuncia a la voluntad se supera el dolor. único capaz de aprehender la esencia del mundo. que no emana de la voluntad misma. una.

Se trata de una aprehensión de la identidad de la esencia del mundo de los fenómenos. A través de la renuncia al mundo se supera la voluntad. Nietzsche negará este camino ético. de su libertad para negarse a sí misma. Precisamente su concepción de lo apolíneo-dionisíaco será la alternativa al concepto de santidad presente en la obra de Schopenhauer. Por ello. en tanto puede verse como una posibilidad de redención del dolor en el mundo. Héctor Julio Pérez afirma que no hay en Schopenhauer ninguna explicación acerca de cómo puede producirse este movimiento. inconscientes. Pero. Esto sólo será posible a partir del ascetismo. así como esa teoría de la redención. Así. sólo tomará de éste el concepto de voluntad. la afirmación de la misma se localizará en los instintos corporales. El modelo de genio expuesto por Schopenhauer constituye el punto de partida de la explicación nietzscheana de creación. para seguir una senda muy distinta. la poesía. Si identificamos vida y voluntad. un momento único separado del resto de la experiencia cotidiana del hombre. el conocimiento puro de las ideas. el final del sufrimiento habrá de originarse a través de la voluntad. Por ello es necesario partir de otro tipo de conocimiento: el conocimiento contemplativo. en Schopenhauer. Desde ahí Nietzsche la eleva precisamente a un estatus moral. pero sólo la música permite acceder a la esencia de todos los fenómenos. A través de ese conocimiento superior nos acercamos cada vez más a la liberación del hombre frente a la voluntad. alcanza el conocimiento objetivo de las ideas. La experiencia estética es. aun cuando se considera un acto ajeno y opuesto a la voluntad.Reseñas 247 ha de estar separado de la voluntad si ha de ser posible una liberación de la misma. como expresión musical . entre los que prima el instinto sexual. etc. Pero Schopenhauer separa el acontecimiento estético de la redención moral de la que antes hablábamos. La tarea del artista. así como critica también la incompatibilidad de esta idea con la antes mencionada de que es el conocimiento contemplativo el que acompaña a este actuar. no quedará sino como inconclusa la cuestión acerca de los movimientos de la voluntad no motivados. por medio de la intuición. pero si ésta es la superación de la relación intelectual del hombre con la misma. si Nietzsche rechaza la teoría de la contemplación. ¿cómo puede tomar las ideas acerca de la estética de Schopenhauer como punto de partida para su metafísica del artista? Esto sólo será posible por la atención especial que Schopenhauer presta a la música frente a otras disciplinas artísticas. El genio es aquel que. la negación de la voluntad será posible a partir de una negación de tales impulsos vitales. El drama. La melodía. son disciplinas jerarquizadas según el conocimiento que ofrecen. es así la primera objetivación de la voluntad. del fenómeno apolíneo-dionisíaco. Pero si hombre y voluntad se identifican. ¿Qué papel juega el arte en este proceso? El conocimiento asociado al arte es el conocimiento contemplativo.. El sujeto ha de liberarse de su servidumbre con respecto a la voluntad.

Retoma así Nietzsche el dolor de la existencia enunciado por Schopenhauer. permite en el hombre conocer sus sentimientos sin la motivación que los produce. conocimiento así de lo inconsciente. Con esta tercera conferencia. Lo dionisíaco viene a ser el arte de los sonidos. La decadencia de la tragedia se inicia en el momento en que lo consciente. . y de origen oriental. En las dos primeras conferencias preparatorias insiste Nietzsche en la oposición entre arte y cultura a partir de la interpretación de la tragedia griega. De la síntesis entre la razón luminosa griega y las fiestas instintivas. éste entra en el acto salvífico del arte a través del elemento dionisiaco. desenfrenadas. lo cual resulta contrario a la primera hipótesis acerca de la preponderancia de lo expresivo frente a la acción. a causa precisamente de su expresividad. a diferencia de la teoría del arte de Schopenhauer. Todo proceso de creación en el arte parte de la certeza de lo horrendo de la existencia. que se traslada a la tragedia mediante el protagonismo de lo comunicativo. En ésta lo primordial no era la acción. punto de contacto con Nietzsche. que brota del instinto. Así. lo racional. El otro factor determinante en el desarrollo posterior de las teorías acerca de la metafísica del artista es Wagner. En cuanto al espectador. al hilo de las reflexiones wagnerianas sobre la obra de arte total. comienza la decadencia de la tragedia. Éste es el proceso apolíneo-dionisíaco. Con Sócrates hay una exaltación del saber consciente. frente al filósofo. pero resaltado especialmente por Nietzsche. Sin embargo. dionisíacas. Wagner afirma que la música es una forma especial de conocimiento y que es «generada en el órgano de los sueños». pero también le atribuye el empeño por superarla. En estas primeras consideraciones Nietzsche considera el aspecto dramático de la tragedia como esencial a la misma. pero. Mas. y por tanto. lo apolíneo el arte de las imágenes. el arte tiene un carácter natural. Al hilo de las reflexiones de Schopenhauer sobre la música.248 Reseñas del devenir de la conciencia. con la preponderancia del diálogo. también sigue a Wagner cuando afirma la importancia de lo musical en la tragedia griega anterior a Esquilo. sino la proyección de sentimientos al espectador. se obtiene el equilibrio. espontáneo. y atribuye tal intuición al pueblo griego. cuya visión del fenómeno estético puede considerarse el germen del proyecto de El nacimiento de la tragedia. Esto en lo que respecta al creador. Como ya había afirmado Wagner. aunque no habla de sentimientos individuales sino de un sentimiento universal. toma el protagonismo. sino «la transmutación de esa verdad en una forma ilusoria». Nietzsche introducirá su imagen de lo apolíneo-dionisiaco como lo particular del origen de la tragedia. Nietzsche considera que la apariencia ya no es la mediación de la verdad. defiende la idea de que el sentimiento resulta indispensable para el conocimiento de la voluntad. en Sócrates y la tragedia se muestra que.

y que es camuflada bajo conceptos como patriotismo. el Estado garantiza la existencia del arte. Así también el Estado tendrá un origen inconsciente. y sólo en unión con la música nace la ilusión apolínea. La música transmite lo inconsciente de un modo inmediato. La liberación a través del ritual artístico es para Nietzsche metafísica. la superación del pesimismo. donde además de esbozar sus ideas acerca de la metafísica del artista.Reseñas 249 Las imágenes carecen de la fuerza aniquiladora de la verdad. la tragedia griega no . La obra de arte. es así el encargado de mantener el proceso. mientras que la manifestación del mismo a través de la música es pura. Para crear. Así. Por ello prevalece sobre cualquier otra forma de expresión artística. haciendo del arte el objetivo final de la política. Nietzsche expone sus concepciones sobre la política del Estado griego. El creador no trabaja porque su actividad nada tiene que ver con lo consciente. Además. Wagner ya había realzado esta inversión. Nietzsche toma de Hartmann la idea de que los sentimientos sólo pueden ser experimentados a partir de las representaciones. Éste se conforma a partir de una afinidad entre los hombres que les lleva a unirse. Y también se aleja de Schopenhauer porque lo que es horrible visión se torna para Nietzsche a través del proceso artístico en liberación y vida. A su vez. de que son formas impuras del inconsciente. Por ello. No obstante. valora negativamente esta situación. motivado por ese impulso inconsciente. sino también todos aquellos dotados de los plenos derechos del ciudadano. no coincide con éste en su poder revolucionario entendido como potencial social. que permite que los individuos se sacrifiquen por la comunidad. A través de la esclavitud. el artista ha de quedar fuera de la lucha por la supervivencia. así como la relación entre arte y política. El esclavo asume su tarea porque es la única forma de que el artista exista. habita en lo inconsciente. y el esclavo trabaja para que el artista pueda entregarse al acto de creación. Aquí nos encontramos ante una sociedad jerarquizada basada en los privilegios del artista. aunque coincida con Wagner en que toda obra de arte es diferente a cualquier otra forma de la cultura. para Wagner. sin que haya comprensión que medie entre los contenidos y su recepción. pero consideraba que no sólo los artistas de la Grecia clásica estaban liberados de la carga del trabajo. Trabajo y arte son incompatibles. La obra de arte resulta completamente distinta a cualquier otra desarrollada por el hombre. donde la esclavitud es necesaria para mantener dichos privilegios. por el contrario. ha de ser la manifestación de la igualdad que desea en el ámbito de lo político. Héctor Pérez estudia el texto no editado Ursprung und Ziel der Tragödie. el Estado es el encargado de hacer posible la existencia del arte. con la actividad artesanal ni con el esfuerzo. pues se trata de una democracia restringida.

No representa esto. ¿Cómo puede la masa entrar a formar parte del proceso de redención? A través de la música se hace posible que la participación pasiva en el espectáculo también sea un camino por el que el esclavo experimenta aquello por lo que ha de sacrificar su vida. en Nietzsche. pues. es un fenómeno puntual que no va más allá del momento de esa experiencia. mientras para Wagner la condición de posibilidad del arte es la igualdad. El principal logro de este libro consiste en mostrar la coherencia interna de unas ideas que muchas veces han sido tachadas de contradictorias o inconsistentes Nietzsche avanza desde una estética de la expresión artística hacia una estética de la creación poética. o de cualquier otro que represente un acto comunicativo. la música es una manifestación de algo extraordinario. sin embargo. un deseo utópico de igualdad por parte de Nietzsche. ya que en ella se diluyen las diferencias sociales y la condición individual de cada hombre para dejar paso a la redención a través del arte. aunque no quepa relacionar la música con la expresión de sentimientos cotidianos. Así pues. ya que forman parte del mundo entendido como un proceso artístico. Así. sin embargo. El predominio de lo inconsciente en el arte se opone radicalmente a una cultura de la conciencia. Mientras en Wagner encontramos utopismo social. sí ejerce una labor expresiva de algo que está más allá de las meras representaciones. En ningún momento esa redención se podrá trasladar a la vida social. destinada a la superación del pesimismo. aparece un sentido metafísico. Esta concepción acerca de la sociedad y de la política en la Grecia clásica puede vincularse a las apreciaciones nietzscheanas acerca de la cultura moderna.250 Reseñas puede ser el modelo artístico para el futuro deseado. Dicha tarea libera al arte de otros propósitos que inicialmente se le atribuían. encaminado a la superación del pesimismo. Tanto el creador como los esclavos se convierten en obras de arte. El único momento en que la igualdad resulta posible es en la fiesta dionisíaca. de forma que el arte acaba sustituyendo a la política. como el de la catarsis sentimental. recorrido que le permite preguntarse por las similitudes y diferencias de las ideas de Nietzsche con respecto a sus maestros. Miguel Andúgar Miñarro . para Nietzsche será precisamente la desigualdad el único modo en que el artista pueda desarrollar con libertad su labor. si seguimos a Schopenhauer. y no de lo que sentimos en el mundo de los fenómenos. así como exponer la evolución de las teorías de este filósofo sobre la tragedia griega. Nos encontramos así ante una compleja exposición teórica que Héctor Pérez lleva a cabo en su recorrido por las obras preparatorias de El nacimiento de la tragedia y de esta misma.

cuando los estudios sobre Marx abundaban. justamente. puesto que sobre todo tenía un terreno propicio en la falta de la construcción expresa de una teoría materialista en la obra de Marx (v. Otro objetivo principal de este estudio es poner de manifiesto la relación de Marx con Hegel. COLLETTI. 185 ss. la incertidumbre que existió durante algún tiempo en el campo del marxismo sobre el modo en que debía entenderse el materialismo. From Rousseau to Lenin. si tenemos en cuenta lo que ocurría hace dos y tres décadas. 2002. L. Rockmore escribe al comienzo de su libro que la distinción es necesaria para no interpretar a Marx a través de sus seguidores. cabe decir que tras la desaparición de los mismos no sólo ha finalizado la vigencia oficial de su ideología. Entre ellas se encuentra la consideración del materialismo. otras veces en forma de abierta polémica. en su doble faceta de materialismo histórico y materialismo dialéctico.. no sólo provenía de posibles influencias de la cultura occidental burguesa. unas veces en forma de discusión filosófica. su escasez no permite corregir la apreciación de que el pensamiento de Marx ha quedado de algún modo en los márgenes del contexto intelectual de nuestra actualidad.Reseñas 251 TOM ROCKMORE. Porque. como figura con la que aquél se mantuvo en frecuente referencia. Esta es una cuestión relevante a la hora de precisar los puntos de acuerdo y las divergencias entre Marx y Engels. sin embargo. Blackwell Publishers. Oxford. así como de penetrar en la originalidad de sus respectivas . Ello es tanto más patente con respecto a su dimensión filosófica. la tarea que se lleva a cabo en este libro: estudiar la dimensión filosófica de Marx diferenciándola del marxismo que se desarrolló a partir de la influencia de sus obras. puesto que en torno a lo que genéricamente llamaremos la interpretación marxista de Marx se estuvieron entremezclando tesis importantes para la afirmación de las señas de identidad del marxismo que. Londres. dejando a un lado la sedimentación ideológica que se ha ido acumulando sobre él. 224 pp. Si la indistinción entre Marx y el marxismo ha estado sustentada en gran medida por el aparato ideológico de los gobiernos llamados marxistas. si bien en los últimos años no han faltado algunas publicaciones. La evidencia de este hecho se aprecia fácilmente. eran de dudosa procedencia marxiana. New Left Books. pp. 1972. por ej.). Hace cierto tiempo que el nombre de Karl Marx dejó de ocupar un lugar de preferencia en las investigaciones filosófico-políticas. Y ésta es. sino también que una posible recuperación de Marx requiere una nueva valoración de su pensamiento original. así como en los paneles de las librerías europeas. The Philosophy of Karl Marx. Marx after Marxism. aunque su significado y relevancia se muestran sobre todo comparativamente. Según algunos intérpretes. La tarea no tiene un significado meramente nominal.

). Cabría decir que la crítica marxiana a la filosofía pertenece a la propia filosofía y a una nueva comprensión de sus tareas. el significado filosófico de sus ideas sobre economía política. 160 ss. La exposición de Rockmore lleva a cabo un pormenorizado estudio de la filosofía de Marx a través de sus principales textos. Considerando que no hay rupturas bruscas en el desarrollo del pensamiento de Marx (pp. Y si admitimos que entre estas tareas se encuentra la de la supresión de la alineación del hombre y la de la crítica de la sociedad industrial. La idea de que la sociedad moderna es un estadio transitorio en el desarrollo hacia un modelo de sociedad que supere el modo de producción de la propiedad privada revela también el carácter contingente de la misma. la cual tiene mucho que ver con la actitud de Marx hacia la filosofía. el autor prosigue la evolución de las tesis marxianas sobre economía política. donde el pensamiento económico de Marx alcanza su más alto y definitivo nivel.252 Reseñas aportaciones. Para Rockmore. Ello permite al lector captar cómo se van fraguando las líneas generales de la filosofía de Marx y cómo se van consolidando algunos conceptos tempranos hasta convertirse en las categorías e ideas fundamentales de El Capital. Porque mucho de lo que acepta y mucho . Mención especial merece la atención que se dedica a la relación de Marx con Hegel. 113. No solamente filosofía y economía política se encuentran íntimamente relacionadas en Marx. Rockmore somete a revisión la interpretación de un Marx supuestamente desvinculado de la filosofía alemana. e incluso como la base. sale a la luz la dimensión filosófica. para abandonarlos después a medida que su pensamiento se fue concentrando en problemas de economía política. Destaca en el tratamiento de estos contenidos la perspectiva histórica que determina la crítica de Marx a la economía política. Junto con esta dimensión histórica. sino que la génesis de su pensamiento no se comprende adecuadamente si la separamos de su continuo cuestionamiento de Hegel. haciendo ver. perspectiva que determina también su teoría de la sociedad moderna industrial. de su concepción de la sociedad. la atención cada vez más acentuada al papel económico de la propiedad privada así como la modulación de los restantes aspectos que forman parte de su concepción de la sociedad industrial. sería un error suponer que Marx sólo se interesó por Hegel y por las cuestiones estrictamente filosóficas en sus primeros escritos. Es también un tema que se encuentra en el trasfondo del libro que nos ocupa. además. sino como una faceta. desde su tesis doctoral sobre la Diferencia entre la Filosofía de la Naturaleza de Demócrito y Epicuro hasta las obras de madurez. entonces podremos ver en Marx un filósofo de la sociedad industrial y comprender su humanismo no como un aspecto separable de sus restantes teorías. en la que se formó y en cuyo contexto surgieron sus primeros planteamientos.

Según destaca una especialista en temas tocquevillianos. Mientras que la primera parte de estas reflexiones se había publicado en 1835 como parte de las Memorias de la Sociedad Académica de Cherburgo. estamos ante un reexamen de Marx. DE TOCQUEVILLE. se desconocen las razones por las que no fue publicada. dentro del corpus de Tocqueville. En definitiva. o estar extraviada. En primer lugar. María del Carmen Paredes Martín A. parecía no existir. Rockmore nos ofrece un Marx releído y renovado. La historia de estos escritos ha despertado cierto interés por varios motivos. Sin embargo. la segunda parte de las mismas era un misterio para los estudiosos de Tocqueville. todavía de interés para nuestro presente. hasta el momento en el que fue encontrada entre los papeles privados que poseían sus sucesores. como gran conocedor de Hegel. esta parte de las Memorias estaba destinada a aparecer en la edición de 1838 del mismo boletín que la primera. 106 pp. que recupera su contexto filosófico original dentro del panorama posthegeliano. Trotta. su manera de entenderlo. o su falta de convicción en otros. éstas datan de . y hasta oscuro.Reseñas 253 de lo que rechaza Marx de Hegel. que vence a la rutina de ciertas lecturas de escuela con la genialidad de sus innovaciones filosóficas. existen varias reediciones del texto en lengua francesa. son analizados ampliamente por Rockmore. en unos casos. estas Memorias fueron redactadas en el período que transcurrió entre la aparición del primer volumen de La democracia en América (1835) y el segundo (1840). HERMOSA ANDÚJAR. Los puntos de discrepancia entre ambos acerca de la propiedad privada. se encuentran a la base de sus propias propuestas. Democracia y pobreza (Memorias sobre el pauperismo). Madrid. o de la relación entre sociedad civil y Estado. etc. Este libro reúne las dos Memorias sobre el pauperismo de Alexis de Tocqueville y la «Carta sobre el pauperismo en Normandía» traducidas y prologadas por Antonio Hermosa Andújar.. edición y traducción de A. la distinta manera de entender la libertad y la superación de la alineación. Pese a ellos. señalando el acierto de la crítica de Marx. y en particular su crítica a la Filosofía del Derecho. Françoise Melonio. Algunos comentaristas se refieren a las Memorias como un texto poco conocido y analizado. 2003.

Œuvres. vol. Tecnos. para este volumen. Gallimard. Además. París. estarían dando cuenta de la recepción de un clima de época signado. París. A. (octubre de 1999). Tocqueville. vol. 1999. Éste estaría dado por los apuntes de viaje a Inglaterra e Irlanda. Traducción por Juan Manuel Ros. se delinean algunas propuestas para solucionar la existencia del mismo que parecen entrar en contradicción con los principios de la teoría liberal. 5 Memoir on Pauperism. Existe también una traducción al español. 19913 y 19994. 1991. 1983-19841. Edición bajo la dirección de André Jardin con la colaboración. Ivan R Dee. 7 Memoria sobre el pauperismo. de la obra de Alban de Villeneuve-Bargemont. Marco teórico en el cual suele ubicarse a Tocqueville sin demasiados problemas. XVI: Mélanges. 1998. 1991. pp. con introducción de Gertrude Himmelfarb. de la segunda parte de la primera de las Memorias. entre otras cuestiones. JARDIN. Este es un segundo motivo por el cual los textos asumen interés. 2003. Mayer. entonces. 1989. dos son las referencias principales para abordar el texto que destaca Jardin: la promulgación de las leyes de pobres en Inglaterra en 1834 (Poor Law Amendment Act) y la aparición.. Traducido por Seymour Drescher. Edición de Françoise Mélonio con la colaboración de Jean-Claude Casanova y Pierre Rosanvallon. 19892. Según señala uno de los más destacados biógrafos del pensador francés. 2 Œuvres complétes. México. en Nexos. 3 Œuvres. titulada Traité d´economie chrétienne. por una creciente preocupación y el debate acerca de la pauperización como fenómeno europeo. 1634. Gallimard. 8 A. . Edición bajo la dirección de André Jardin con la colaboración. publicada en México en 19996 y otra publicada en simultáneo con la que aquí comentamos7. p. DE TOCQUEVILLE. Traducción al español. Además de plantear una serie de argumentos acerca de los orígenes del pauperismo. 1989. 4 Sur le pauperisme. I. Inc. Gallimard. A biography. París. de Françoise Melonio y Lise Queffélec. 1990. París. J. Baltimore y Londres. El editor nos ha señalado que su traducción se realizó sobre esta edición. The Johns Hopkins University Press. Gallimard. de Françoise Melonio y Lise Queffélec. éstas aparecieron en el Boletín de Ciencias Económicas y Sociales del Comité de Trabajos Históricos y Científicos en la primera la segunda década del 1900 y en la revista Commentaire a principios de 1980. Madrid. Los tópicos esbozados por estos escritos de Tocqueville. para este volumen. Allia. anterior a la reseñada. según biógrafos y comentaristas consultados. las páginas de las Memorias fueron redactadas entre enero y abril de 1835 y deben leerse en un contexto más amplio dentro de su obra. presentación y notas de José Antonio Aguilar Rivera. P. Chicago. en 1833 y en 1835. André Jardin. t. Sabemos que han sido traducidas al inglés por primera vez en 1968 y que se ha publicado una nueva traducción en 19905. I.254 Reseñas 1911-15. las reflexio1 Según referencias de una de las ediciones de las Memorias. 242 a 246. en el mismo año. Recherches sur la nature et les causes du paupérisme en France et Europe et sur les moyens de le soulager et de prévenir8. Cf. 6 Memoria sobre el pauperismo. La primera de las Memorias versa sobre el surgimiento de las sociedades modernas y sigue.

esbozadas en su Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres. Estos dos síntomas de las sociedades industriales se plantean como indicadores de una paradoja que se resume en los términos de la siguiente ecuación: los países más ricos son los que cuentan con mayor número de pobres. algunos de esos deseos no pueden ser satisfechos por una parte significativa de la población. el autor de La democracia en América propone un recorrido histórico que le permita vislumbrar las causas de las desigualdades percibidas. al escaparse de las manos del Creador. Es así. sobre todo. trae consigo nefastas consecuencias. expuesta más que ellas a los males súbitos e irremediables» (p. Este seguimiento parte de una descripción sobre las primeras formas de asociación de hombres casi salvajes que se organizan para sobrevivir. pues. aumentar los deseos. el pobre y el rico. con las posibilidades de garantizar su propia subsistencia sino que se ven condicionados por los ritmos económicos industriales que entran en frecuentes crisis. Uno de los elementos rectores de este proceso histórico de largo plazo lo encontramos en la creciente aparición de nuevos deseos insatisfechos que hombres y mujeres van manifestando mientras avanzan en las diversas etapas del camino hacia el progreso y la civilización. 55 y 56). y termina con una puesta en escena de las modernas configuraciones de la sociedad industrial. la clase industrial se encuentra en una situación de imposibilidad . por medio de la diversificación de las producciones industriales. Según Tocqueville señala. acrecentar la potencia del hombre. que de manera tan poderosa sirve al bienestar de las otras. Las ideas centrales apuntan a mostrar que los efectos negativos de la modernización de la sociedad pueden sintetizarse en la concreción de dos realidades complementarias: la desigualdad y la pobreza. como los antaño cultivadores. Tocqueville se basa en sus observaciones sobre Inglaterra. «cada siglo. Para sostener este principio. como Portugal. El ejercicio de comparación refuerza la idea que a simple vista parece sorprender al autor: el número de los pobres crece en forma proporcional al número de los que viven cómodamente (p. contribuye a desarrollar el espíritu humano.Reseñas 255 nes de Rousseau. Para dar una explicación a este fenómeno. que «la clase industrial. pasa por una presentación de los procesos de sedentarización y estratificación social. Esto se debe. cada uno en su esfera. conciben la idea de goces nuevos ignorados por sus predecesores» (pp. los deseos aumentan y las formas de satisfacerlos también. 57). Sin embargo. En la sociedad industrial. a que los nuevos obreros no cuentan. y en una puesta en perspectiva con ejemplos de otras sociedades europeas. 50). Ante esta realidad. Este surgimiento de nuevas ambiciones y aspiraciones. parámetro más acabado de la modernización. caracterizado como un movimiento gradual e irresistible. España y Francia. extender el círculo del pensamiento. se halla. quedan así librados al azar e indefensos.

Entonces. Este argumento está extensamente desarrollado en la «Segunda memoria sobre le pauperismo». que tenga por finalidad proveer a las necesidades del pobre. 67). por ejemplo. Algunos remedios posibles se encuentran. por el surgimiento de necesidades que no están ligadas a los imperativos físicos sino a las costumbres y a la educación. depravará a la población que quiere socorrer y consolar. este segmento de las reflexiones comienza por criticar los paliativos existentes a la pobreza. señalando como rasgo más negativo de los mismos el surgimiento de un comportamiento degradante y parasitario por parte de los pobres. más diversificadas serán las necesidades artificiales-culturales (en oposición a las naturales-físicas) que los individuos de esta sociedad deberán satisfacer. De esta forma. las soluciones a la pobreza deben buscarse en otros lugares. En este sentido pueden leerse las siguientes afirmaciones: «toda medida que se funde en la asistencia legal sobre una base permanente y le dé una forma administrativa crea. 71). administrativo. Este es el origen del pauperismo definido por el autor de El Antiguo Régimen y la Revolución como «esa plaga odiosa e inmensa adherida a un cuerpo lleno de fuerza y de salud» (p. en la división de las grandes propiedades de tierra para que sea distribuida y trabajada en manera más equitativa y en la creación de asociaciones industriales de trabajadores que regulen sus ritmos de trabajo. Sin embargo. Estas consideraciones son analizadas por Antonio Hermosa Andújar en la introducción del libro comentado como las causas estructurales de la pobreza moderna. Estas últimas estarían generadas. Cuanto más educado y civilizado sea un país. según manifiesta Tocqueville. pues. la solución planteada por Tocqueville más polémica es la de generar un sistema por el cual los obreros industriales adopten una dinámica de ahorro regulada por el Estado que les permita contar con un respaldo monetario para los momentos de crisis económicas. entonces. una clase ociosa y perezosa que vive a expensas de la clase industrial y trabajadora» (p. más se debe multiplicar el número de los que recurren a la caridad pública» (p. y «cualquier sistema regular. y se resume en las siguientes palabras programáticas del pensa- . resumidos en los ideales de beneficencia cristiana y caridad pública y privada vigentes en Inglaterra. publicada en la edición aquí comentada. A éstas se suman las que el editor sintetiza como causas culturales. De este modo: «cuanto más ricas sean las naciones. 76). reducirá con el tiempo a los ricos a no ser más que arrendatarios de los pobres» (p. 59).256 Reseñas de satisfacer sus necesidades y deseos dado que está sometida a las inestabilidades económicas. hará nacer más miserias de las que puede crear. La última frase introduce los tópicos que serán abordados en la segunda parte de la primera memoria dedicada a buscar algunas soluciones a estos males que pueden preverse dada la dinámica predecible de las modernas sociedades industriales. permanente.

el destinatario y falta la primera parte). supuestamente. Le nouveau retour de Tocqueville. n. dado que no se obligaría a nadie a permanecer en la asociación» (p. es el que ha convertido a estas Memorias en un texto incómodo para quienes pretenden etiquetar. 103 cursiva en el original) con el fin de erradicar la existencia de pobres. vol.html. En este sentido. XXIV. Libéralisme de Tocqueville a l’épreuve du pauperisme. nota). el pensador francés plantea la posibilidad de crear en todos los municipios asociaciones que podrían llamarse «asociación municipal para la extinción del vagabundeo y la mendicidad» (p. que estas asociaciones deben ser libres para que no haya riesgos de: «convertir a la beneficencia en un fardo insoportable. asistemáticos y sarcásticos sobre el problema de la erradicación de la pobreza. Versión electrónica en: www. sin matices. KESLASSY. La edición de Democracia y pobreza se cierra con la «Carta sobre el pauperismo en Normandía». Aunque el traductor señala que esta carta completa el contenido de las Memorias (p. 102. Todo el texto se encarga de definir la dinámica de estas asociaciones. 32). los únicos medios de los que puede servirse en nuestros días la sociedad» (p. es más irónico y radicalizado que el de las Memorias descriptas. pues.º 1 (2003). en The Tocqueville Review/Le Revue Tocqueville. Postula.ifrance. debemos señalar que los objetivos analíticos del editor y traductor están claramente enunciados en el siguiente pasaje: «ante el espectáculo de un elevado y siempre creciente número de individuos que se van amontonando en la periferia del sistema social. Editions L´Harmattan. KESLASSY. Este último argumento. El tono asumido por Tocqueville en esta epístola misteriosa (según señala el traductor se desconoce la fecha de la misma. 88). Allí. Hermosa Andújar rastrea en la obra del Tocqueville posterior a las Memorias el lugar que ocupa el tema de la pau9 Véanse E. Luego de plantear este interrogante.com/ tocqueville/Pensees/index_frame_pensees.Reseñas 257 dor francés: «favorecer el ahorro sobre los salarios y ofrecer a los obreros un método fácil y seguro de capitalizar tales ahorros y de hacerles producir una renta son. 2000 y E. en forma armónica por la «mano invisible». En lo que respecta a la introducción de la presente edición. París. Eric Keslassy ha propuesto recientemente debatir el contenido de las Memorias y de sus denuncias contra la ineficacia de las leyes articuladas. a Tocqueville como un acabado representante del liberalismo clásico. con el fin de analizar las distancias existentes entre el pensamiento tocquevilliano y el liberalismo económico clásico9. además. 104). que se basa en una critica a la caridad pública y deposita en el Estado la responsabilidad de diseñar y regular un sistema de cajas de ahorro para mitigar los resultados negativos de la dinámica industrial. parece presentar más bien pensamientos aislados. ¿es posible seguir hablando de una democracia?» (p. .

plantea la imperiosa necesidad de introducir reformas en el sistema de derechos vigente con el fin de otorgar la ciudadanía a los inmigrantes y generar. 36). el saldo de la lectura es positivo dado que el ejercicio invita a repensar a los clásicos. Al respecto. La revolución norteamericana. al lector. en el transcurso de pocas páginas. más allá de esquemas tradicionales de pensamiento y compartimientos conceptuales rígidos. que hace posible la transición del terreno de la historia al de la política de los Estados Unidos. WOOD. además. una primera desactivación de los problemas políticos generados por el fenómeno inmigratorio. trad. dado que lo transportan. Hermosa Andújar presenta algunos comentarios acerca del fantasma de la pobreza en las sociedades contemporáneas. Bruno G. Luego de la sorpresa. El concepto del poder de la escritura. Postula. Que aquel concepto no es tanto propiedad de un autor como fundamento común de una cultura compartida por escritores y lectores lo prueba que podamos aplicarlo al estudio de La revolu- . El recorrido propone captar las tensiones existentes entre los principios de la democracia y los del capitalismo industrial. de mayor relieve público: el de la Revolución Americana. entonces. sin embargo. Merino. de I. S. sino también en otro anterior y. Barcelona. la exigencia de revisión de las cuestiones políticas y sociales vinculadas con la inmigración. 2003. Posteriormente. nos permite fijar la atención no sólo en el segmento historiado por Henry Adams en su Historia de los Estados Unidos durante las administraciones de Thomas Jefferson y James Madison. si cabe. El libro se convierte. pues las declara incompatibles» (p. Estas apreciaciones sorprenden. Posteriormente. en una obra de consulta para estudiosos de las ideas y de los intelectuales y para quienes estén dispuestos a revisitar los escritos de los pensadores decimonónicos más allá de rótulos preestablecidos y de interpretaciones que tienden a limar asperezas en lugar de problematizarlas. de este modo. Mondadori. y a dotar a sus reflexiones de vigencia. el autor del estudio preliminar declara que su revisión de la obra de Tocqueville «emite un veredicto negativo en la controversia entre industria y democracia. signadas por un creciente reparto desigual de la riqueza. en primera instancia.258 Reseñas perización y los problemas interpretativos surgidos en la prosa del pensador francés cuando la misma se asume como un hecho inherente a la organización de las sociedades modernas. desde los pensamientos tocquevillianos hasta un crítico análisis sobre la globalizada y compleja realidad contemporánea. Paula G.

Más adelante leemos: «Los norteamericanos se sentían implicados no sólo en la defensa de sus propios derechos.Reseñas 259 ción norteamericana. No hay que olvidar que las medidas tributarias aplicadas por el Parlamento tenían la finalidad de aliviar los gastos ocasionados por el mantenimiento de las tropas británicas en la frontera occidental al final de la . Wood. Es un lugar común que las versiones sobre cualquier revolución de la historia han de ser periódicamente revisadas. y la Constitución americana se presenta entonces como un inequívoco horizonte de sentido en el estudio de la Revolución americana. suponen una negación de la escritura de la historia. El vínculo entre las tareas de forjar y escribir la historia habrá de buscarse en los documentos escritos. será preciso atenerse a la restricción inherente al estudio de la historia y comprender (o compartir moralmente) la ambición que dominaba a sus protagonistas. Para conciliar las cláusulas de ambas citas. 98). Una lectura de la historia constitucionalmente orientada es la que habría surgido precisamente de la Revolución norteamericana y. El concepto mismo de revolución. al hilo del comentario de esta obra. y la de Revolución Americana. Los nuevos colonos protestaron ante las autoridades coloniales en términos similares a como los antiguos lo hicieron ante las imperiales. en general. la historia resulta plenamente significativa cuando es susceptible de ser interpretada en función de leyes o normas que garantizan por el «derecho a la revolución» la convivencia perpetua entre los hombres. Podemos seguir la pista de este vínculo por la relación directa que hubo entre los problemas surgidos en la década de 1760 entre las colonias norteamericanas y el imperio británico. Esto no implicaría negar la validez de los juicios históricos. por el contrario. en particular. Se trataría de comprobar si la noción de revolución. al igual que toda la historia norteamericana. de Gordon S. podemos considerar el sentido de implicación universal que Wood asigna a los acontecimientos ocurridos en Norteamérica en la segunda mitad del siglo dieciocho. Al principio de su obra. En otras palabras: si el paso de lo local a lo universal no es contradictorio. con esta perspectiva. se debe a que la tensión entre ambos conceptos (como la que existe entre las nociones de historia y revolución) puede ser dirimida constitucionalmente. sino también en la lucha mundial por la salvación de la libertad misma» (p. sino que tal validez tenga una referencia diversa a la de las consideraciones preferentemente morales con las que nos aproximamos a la lectura de la historia. nos invita a plantear si la historia puede ser entendida con el presupuesto de objetividad requerido en otras disciplinas. no celebrar ni condenar» (pp. «máximo logro del Congreso de la Confederación»). o de si. no es sólo una alegoría de las virtudes morales. el autor afirma: «La Revolución. es una historia complicada y en ocasiones irónica que es necesario explicar y comprender. y los que se derivaron de la ocupación de las tierras occidentales (encauzados por la Ordenanza del Noroeste. 23-24).

¿Cómo podría evitarse que el crecimiento de las colonias pusiera en crisis el sistema de gobierno de los Estados Unidos de igual modo a como lo había hecho con el sistema imperial británico? La reclamación de los colonos por la falta de legitimidad de las medidas impuestas por el Parlamento abriría un debate cuyos términos debían quedar expresados en la Constitución de 1787 y que afectaría a la naturaleza misma de la experiencia política norteamericana. A la «representación virtual» del Parlamento británico. no obstante. en desechar la representación por la que se habilitaba el poder legislativo del Parlamento.260 Reseñas Guerra de los Siete Años. más adelante se trataría de concebir y llevar a la práctica una estructura política que respondiera naturalmente a los mismos principios por los que había sido denunciada la desigualdad inherente a la «representación virtual». con ello. se hallarían causas determinantes del movimiento revolucionario que conduciría a la independencia y a la gestación de una constitución. trascendieron al plano político. la sede por excelencia de la defensa de las libertades de los ingleses. se produjo una variación en los procedimientos de elección y competencias de los miembros de las asambleas. a la génesis del tipo de republicanismo afín a las democracias modernas. Si en principio estaban en juego las relaciones comerciales entre los colonos y la autoridad imperial. en consecuencia. junto a la desconfianza creciente hacia la figura de los jueces y gobernadores. Por ello. Durante el proceso revolucionario americano asistimos. En realidad. En el frente abierto por esta guerra y en la ausencia de una legislación a la altura de las exigencias planteadas por su colonización. de hecho. Tales libertades eran las que veían atacadas los colonos y. La experiencia política americana no podría considerarse al margen de las líneas básicas del constitucionalismo inglés. Los miembros de los congresos reunidos a raíz de las protestas suscitadas por las decisiones del Parlamento (desde el Congreso de la ley del Timbre hasta los Congresos Continentales) obrarían en calidad de representantes «reales» del pueblo. la simpatía popular dictó la preeminencia representativa de la cámara baja (aun cuando los miembros de la cámara alta también fueran elegidos por los ciudadanos). no obstante. pero obedecería en mayor medida a la índole fluida de los cambios que afectaban a la institucionalización de las relaciones políticas. la definición de este modelo constitucional se llevó a cabo a lo largo de varias etapas que abarcaban desde las reivindicaciones coloniales hasta los propios debates constitucionales. . a la modificación del concepto de representación y. porque iban a plantear un desafío similar a la política constitucional americana. Todo esto eran elementos locales que. los revolucionarios opondrían la «representación real» del constitucionalismo americano. el recelo de los revolucionarios frente a las autoridades ejecutiva y judicial que dependían de la Corona británica reforzaría en principio el papel de las asambleas. La innovación consistió. Como afirma Wood. Sin embargo.

no obstante. Las mayorías populares serían. sino que. como explica el autor. según Wood. Estos elementos no formarían parte sólo del lenguaje de la teoría política. sin un estado de opinión generalizado sobre las causas en liza y las decisiones a adoptar por parte de los habitantes de las colonias. que preveían la influencia de los hábitos republicanos tanto en el ámbito doméstico como en el internacional: «Un mundo de Estados republicanos estimularía una diplomacia amante de la paz. no obstante. En este contexto adquirió importancia la iniciativa de los portavoces nacionalistas: la de preparar el camino a un nueva . el principal vehículo de un modelo capaz de vertebrar en adelante la experiencia política de los Estados Unidos. habrían nacido de la propia experiencia moral y social de los norteamericanos. tenía el aval epistemológico del empirismo inglés y contaba con una «disposición social natural» en los individuos. e inspirarían las ideas liberales de Jefferson y Paine. 145). de un acontecimiento inicialmente no deseado. Esta «relación más estrecha» no hubiera sido posible. 153). Éste era el sentido de los tratados liberales que los norteamericanos pretendieron firmar al final de la Guerra de Independencia. Se trataba. 74). La deriva de la joven república en el ámbito de unas relaciones internacionales fundadas en el equilibrio del poder pondría a prueba la capacidad de adaptación de los «ideales americanos» al terreno del gobierno republicano. John Dickinson. Resultaría fundamental también el elemento de confianza implícito en el republicanismo norteamericano: «Los buenos republicanos tenían que creer en el sentido común de la gente común» (p. por cuanto que ciertos miembros de las clases altas americanas se mostraron recelosos tanto por las personas que componían las asambleas como por sus resoluciones. y también sería el sentido de la política de coerción pacífica diseñada por Jefferson al final de su mandato presidencial. basada en el concierto natural del comercio internacional» (p. 108). A este estado de opinión contribuyeron los numerosos panfletistas que protestaron ante las diversas medidas tributarias del Parlamento. por encima de todo. El sentimiento unionista se debilitó con el fin de las hostilidades y la reforma de los Artículos de la Confederación se haría urgente por la necesidad de regular el comercio entre los Estados. fue en los años finales de la guerra cuando el primer experimento de unión entre los Estados empezó a dar muestras de debilidad. El modelo habría de girar en torno a una idea de igualdad que. Samuel Adams o Thomas Paine son algunos de los hombres que propiciaron una popularización de la política a la que ya no podrían sustraerse los norteamericanos tras la Revolución. De hecho.Reseñas 261 «el proceso de elección no era considerado todavía un criterio de representación» (p. En esta preferencia por la función de las asambleas en las tareas de gobierno habría influido el vínculo supuesto en la representación real: «La representación real destacaba la relación más estrecha posible entre los electores locales y sus representantes» (p.

en la oposición entre federalistas y antifederalistas durante la lucha por la ratificación. o de la «tiranía de la mayoría». Según explica Gordon. titular de la Declaración de Independencia. sin embargo. se sobreponía a las viejas controversias sobre la soberanía en relación con el ejercicio del poder. no se desprendería por la Constitución de la suprema autoridad legislativa. como diría Madison. tanto el lenguaje como los principios que aplicaron al trabajo constitucional seguían siendo populares. según la lógica de la soberanía (y en coherencia con las proclamas revolucionarias). La Constitución permitiría salvar a la Revolución de sus excesos o. corregir los males republicanos con un remedio republicano. que refrendaría una ley fundamental por encima de cualquier acto legislativo ordinario. según Jefferson. Cabía recordar que. el proceso de elección de los representantes ya podía entenderse como el criterio fundamental de la representación (p. Javier Alcoriza . A estas alturas. tendría que ver con el nuevo uso del concepto de soberanía. Según los federalistas. no sería posible la coexistencia de diversas asambleas legislativas. 219). A pesar de las concesiones mutuas por parte de los delegados en Filadelfia. la cuestión fundamental tras los debates de la Convención. En el texto constitucional. la nueva posición del pueblo. aunque el propósito de los federalistas era corregir los defectos derivados de la preponderancia del poder legislativo en los estados en la década de 1780 (la amenaza del «despotismo electivo». Los antifederalistas argumentaron que. En los debates constitucionales se planteó la alternativa entre el plan conservador de New Jersey y el renovador Plan de Virginia.262 Reseñas Constitución. La presencia de un pueblo ilustrado por el poder de la lectura y la escritura sobre las cuestiones constitucionales habría sido no menos la causa que el efecto de la Revolución norteamericana. La soberanía popular permitiría comprender lo que antes resultaba contradictorio: una inusual división de la responsabilidad entre distintos gobiernos. según Publio). e incluso seguiría actuando «en el exterior» de las instituciones. el triunfo del modelo renovador serviría para llevar a la práctica «algo imposible según la ciencia política de la época». La Constitución sería el producto de la experiencia política propiciada por la Revolución y comprometida por la Confederación. el pueblo.

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537-560. en definitiva.É. pp. le plus énergique moyenne de perfectionnement que le ciel nous ait donné». 1861. Era una investigación que debía continuarse y. al continuarla. por haber indicado la solución a este problema. asentando el carácter de la libertad moderna en una totalidad y universalidad del sentir y del hacer libres (a diferencia de la antigua que se limitaba al gobierno directo de la cosa pública por parte de los ciudadanos). messieurs. destacando la * En Etica e Politica (1930). la reforma. 1994. entonces aparecida o por primera vez advertida. cette noble inquiétude qui nous poursuit et qui nous tourmente. p. cette ardeur d’étendre nos lumières et de développer nos facultés: ce n’est pas au bonheur seul. pp. Memorandum ya por su mismo título y asunto. Memorando. y por entender que la libertad moderna apunta a algo bien distinto de la llamada felicidad de los individuos. Librairie de Guillaumin & Cie. pp. a menudo. por una parte. el iluminismo. 2003. et la liberté politique est le plus puissante. el renacimiento. a la vez que intento de determinar en qué consiste. el medievo. j’en atteste cette partie meilleure de notre nature. a cargo de M. vol. París. corregir lo que de rígido y simple llama la atención en la contraposición de libertad moderna con la antigua. c’est au perfectionnement que notre destin nous appelle. 2 «Non. . pues se dirige al perfeccionamiento humano2 y. 265-269 Constant y Jellinek: Sobre la diferencia entre la libertad de antiguos y modernos* Benedetto Croce El discurso que Bejamin Constant leyó en 1819 en el Ateneo de París: De la liberté des anciens comparée à celle des modernes1. se tendría que. 1 Reimpreso en la selección: Cours du politique constitutionelle ou Collection des ouvrages publiées sur le gouvernement représentatif. condujeron gradualmente de la una a la otra. 559). con relación al desarrollo simultáneo del pensamiento filosófico. merece calificarse con un epíteto del cual. de algo profundamente nuevo en el ideal moderno de la libertad. la novedad. también. Adelphi. a través del cristianismo. se abusa: memorandum. buscando y demostrando todos los pasajes que. 342-350.Res publica. que comporta la conciencia. profundizar el contenido y la génesis del ideal moral de la libertad. propiamente. 11-12. no es hedonista sino ética. edición a cargo de Giuseppe Galasso. II. (Ibidem. por otra. Laboulaye. y. Milán.

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libertad antigua no ya como algo diverso, sino como una primera forma de la misma conciencia moderna de la libertad. Forma que ésta resuelve en sí, pero en absoluto rechaza. Constant tendía a desconfiar y ser hostil con la libertad en sentido antiguo, la libertad, tal y como él la denomina, meramente política, pues perduraba en él cierto clamor de repugnancia contra el jacobinismo y el reino del terror, que, difundidos en imágenes grecorromanas, parecían querer reintroducir en el mundo moderno las formas, convertidas en extrañas o insuficientes, de la libertad antigua. En realidad, a pesar de camuflarse de antigua, la motivación política del jacobinismo extraía su origen no de la antigüedad, sino de los siglos diecisiete y dieciocho, de su antihistórico culto a la naturaleza y a la razón: los espíritus, sedientos de libertad, habían encontrado siempre en los recuerdos e imágenes clásicos, alimento distinto y más vital para la sublime vida moral. Por lo demás, cuando el propio Constant señalaba el peligro que acechaba a la libertad moderna —a modo de despreocupación e indiferencia—, que el disfrute de la libertad personal o civil puede inducir en los espíritus respecto a la participación en el poder político3, ¿qué hacía, sino confirmar que la libertad en sentido antiguo era un momento necesario de aquella más amplia que es la nuestra? Sin embargo, de esta investigación y de las diversas correcciones no se encuentra nada, y el problema mismo se ve particularmente maltratado, e, incluso, se desvanece, en el escrito sobre la diferencia entre la libertad antigua y moderna de Jellinek en su Allgemeine Staatslehre4. Escrito que se suele alabar como aquel que, al recuperar el problema desvelado por Constant, confuta la tesis que éste sostenía. Sin menoscabar la importancia que compete al oficio de jurista —entre los más serios y eficaces cumplidos en la sociedad humana para reunir y promover la vida—, conviene estar alerta contra la intromisión de conceptos jurídicos en el campo de la filosofía, donde no pueden quedar, ni quedan, en su calidad de conceptos jurídicos, sino que se alteran en semifilosóficos y, como tales, generan híbridos que corrompen el filosofar y, además, ciertamente, al volver a su campo original, perturban a la misma jurisprudencia. De estos híbridos están llenas las filosofías corrientes del derecho y las llamadas
3 «Le danger de la liberté moderne c’est qu’absorbés dans la jouissance la notre indépendence privée, et dans la poursuite de nos intërêts particuliers, nous en renoncions trop facilment à notre droit de partage dans le pouvoir politique. Les dépositaires de l’autorité en manquenr pas de nous y exhorteer. Ils sont si disposés à nous épargner toute espéce de peine, excepté celle d’obéir et de payer. Ils nous diront: «Quel est au fond le but de tous vos efforts, le motif de vos travaux, l’object de vos espérances? N’est-ce pas le bonheur? Eh bien, ce bonheur, laissez nous faire, et nous vous le donnerons». Non, messieurs, ne laissons pas faire. Quelque touchant que soit un interêt si tendre, prions l’autorité de rester dans ses limites...» (Ibidem, p. 558). 4 Utilizo la cuarta edición, póstuma (Berlin, 1914), pp. 292 y ss.

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«doctrinas generales del derecho», como llena está también una obra como la de Jellinek, insigne por doctrina y por escrupulosa, aunque fatigante, laboriosidad. Desde que la leí por primera vez, escuché resonar, con insistencia admonizadora, lo que Hegel solía repetir acerca del «barbarismo de los conceptos» (Barbarei der Begriffe). Me horroricé ante cada página de los capítulos introductorios, en los que se define y se distingue arbitrariamente ciencias individuales y ciencias sociales, ciencias de la naturaleza y ciencias del espíritu, «fenómenos sociales no dirigidos por la voluntad humana» (lengua, costumbre, ciencia, arte, economía) y «fenómenos dirigidos por la voluntad humana» (empresas económicas, asociaciones de todo tipo, la Iglesia y, lo más importante: el Estado), ciencias explicativas y ciencias prácticas. De la historia dice que es «la base descriptiva de la ciencia del Estado», junto a los «informes estatales», la estadística. De la doctrina del Estado, que es la ciencia explicativa, y de la política que es la ciencia aplicada o práctica, o sea: difusora «del modo de conseguir determinados fines estatales», y así continua. Quien está acostumbrado al pensamiento filosófico, le falta la paciencia para someter a crítica similares gnoseología y metodología; de la misma manera que cuando se lee un fragmento en que se viola las concordancias de género, número y caso, además de las consequentiae temporarum, dan ganas de mandar a quien lo ha escrito a aprender gramática. Un fragmento como éste de Jellinek: «El Estado, en el curso de los tiempos, ha cambiado su esencia en puntos determinados, a diferencia de las cosas naturales, las cuales o permanecen inmutables, o retornan en rítmico turno, o se subordinan a una transformación ascendente o descendente de modo reconocible y regido por leyes firmes»5. O con este otro: «El Estado es, sin duda, un fenómeno generalmente humano, pero no se puede afirmar, de ninguna manera, el origen unitario y común de todos los Estados: los comienzos de las instituciones humanas fundamentales están envueltos en la oscuridad, etc.»6. Estos fragmentos representan ejemplos destacados de escasa gramática o, si se prefiere, de candidez filosófica. Con todo, vienen al caso. Así como Constant, en su peculiar manera de hacer historia, había empleado, como instrumentos, los conceptos de libertad política y libertad civil, Jellinek, en vez de profundizar la investigación —a la cual tales conceptos servían sólo de subsidio empírico y provisional— se agarra a ellos, y al transformarlos de distinciones prácticas y jurídicas en distinciones lógicas, niega que los antiguos conociesen la libertad política y no la civil, y niega igualmente que los modernos reclamen esta última y le otorguen más prepon5 6 Ibidem, pp. 7-8. Ibidem, p. 21.

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derancia que a la otra. «El griego —escribe— era sujeto de derecho, no sólo para el Estado, sino, también, para sí mismo. La omnipotencia del Estado no iba tan lejos, sobre todo en Atenas, para que al ciudadano no le quedase de hecho una amplio espacio de libre actividad». «Tan poco dejaba el romano que el individuo se sumergiese en el Estado que, bien al contrario, el completo ordenamiento estatal le aparecía puesto al servicio del individuo. En el Digesto, incluso, se conserva sólo la definición de la libertad civil y no la de la libertad política». El Estado antiguo era una unidad compacta, sin la escisión entre dominadores y dominados. La escisión tuvo lugar en el medievo, durante el cual «aquello que en la Hélade y en Roma se daba originariamente, tuvo que ser reconquistado por los pueblos modernos, como cosa nueva, entre las trabas de duras y ásperas luchas». Por eso, la diferencia entre la situación del individuo en relación al Estado antiguo, y aquella propia de los tiempos modernos consiste «ciñéndonos al aspecto jurídico, en que la libertad, en el segundo caso, está expresamente reconocida por el Estado, mientras que en el primero, se la suponía tan plena, que nunca encontró una expresión legislativa». Al no haber sido violada, no había necesidad de declararla. Jellinek no se da cuenta de que las cuestiones concernientes a las relaciones entre individuo y Estado, y acerca de cuál sea el ámbito mayor o menor asignado o por asignar a cada uno de los dos términos, si bien tienen su importancia —que puede, en ocasiones, llegar a ser grandísima— en el derecho positivo y en los esfuerzos por mantener, reformar o subvertir sus institutos o sus disposiciones, no mantienen valor alguno en filosofía, la cual nada sabe del individuo frente al Estado, ni del Estado frente al individuo. Es decir: nada sabe de aquellas situaciones de exterioridad de uno respecto al otro, tratados como dos entidades, cuando, hablando con propiedad, son dos términos de una relación, definibles el uno por el otro. Tampoco mantienen su valor en la historia, la cual siempre anula aquellas categorías abstractas al traducirlas a realidad efectiva, aun cuando se trate de historia del derecho positivo, al cual no cabe entender sino como fórmula que, nacida del proceso de la realidad, se resuelve en el proceso de la realidad. En cambio, Jellinek, siguiendo una historia abstracta de las formas jurídicas, deja escapar todo el contenido filosófico e histórico del problema puesto por Constant, al que sustituye por una construcción pseudo-histórica, guiada por el esquema triádico hegeliano (que ha continuado arrastrándose por las escuelas, ignaro de sus orígenes y de sus razones), gracias a la cual, como se ha visto, la bella unidad inconsciente o implícita del Estado antiguo se habría partido en dos en el medievo, para acabar siendo reconquistada, de modo consciente y explícito, en los tiempos modernos. ¿Qué historiador reconocerá alguna vez, en esta lucha de abstracciones, en esta batalla entre fantasmas, la sustancia de la historia antigua, medieval y moderna?

a la cual. ciertamente. que el referido dualismo no ha sido verdaderamente superado. conlleva siempre la posibilidad de vastos conflictos. constitucionalmente organizado. como se ve en la declaración de los abstractos derechos de libertad. los doctos alemanes han cedido en el pasado y. contradiciéndose. Lo llamo peligroso porque se encuentra sirenas que. Contraste. además. cuya solución estriba. unidad sintética.Documento 269 Merece. ha nacido gracias a la superación del doble dualismo de rey y pueblo. a navegar en el peligroso mar de la imaginación y del deseo sin compostura. en la misma conformación del Estado constitucional. 393 y ss. opera aún en el Estado moderno. insuperable y que (esta consideración. quizás. pp. En la yuxtaposición. de forma evidente. Para hablar sin ambages: reconoce. en la práctica. en las grandes democracias representativas con sus presidentes. pero. que se habría superado. sino también. en que la unidad del antiguo se habría. «Esta dualidad —añade— del órgano inmediato. convierte en algo difícilmente comprensible para la teoría jurídica el Estado moderno y. Lo cual me parece probar que. aun en el Estado moderno unitariamente configurado. de modo más complejo. aún ceden hoy. cantando en jerga doctrinal y sirviendo intereses distintos a los puramente doctrinales. en la cooperación y en la contraposición del jefe del Estado y de su gobierno con el Parlamento vive. se entra. . por ello. en las cuales aparecen dos órganos inmediatos e independientes entre sí. aunque mía. sobre todo. por otra parte. pues. no consigue reencontrar el tercer momento de esta tríada que él mismo ha diseñado: el Estado moderno. a los que fuerza y distorsiona al tratarlos como conceptos filosóficos e históricos. que «el Estado moderno. cautivo de sus conceptos jurídicos. afirma que esta díada de dualismos. Dice. recompuesto7. poder laico y poder eclesiástico». el antiguo contraste de rex y regnum». ciertamente. Traducción de Francesc Morató 7 Ibidem. como a un paraíso perdido ya no reconquistable. en las constituciones escritas o estatutos y. no sólo en las monarquías. que no habría conocido la dolorosa escisión. se sigue como consecuencia lógica) lleva a contemplar nostálgicamente el Estado antiguo. atraen a concepciones autoritarias y reaccionarias con pedantería persuasoria. en última instancia. señalar que Jellinek. en la eventual relación de potencia entre dos órganos. cuando se confiere realidad a las abstracciones.