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¡El Servicio Estuvo Muy Padre!

No Hablemos De Él
Ya hemos escuchado la lectura y predicación de la Palabra, hemos cantado las alabanzas de nuestro gran Dios, y hemos pedido a Él por misericordia en nuestro tiempo de necesidad. Y después nos la pasamos hablando de la película de anoche, algún partido, algún pasatiempo, el estado de la nación, o lo que sea. Todo menos de las grandes verdades del evangelio que ya hemos escuchado y por las cuales somos salvos. ¿Por qué hacemos eso? “La iglesia de auto-servicio” no ayuda mucho. Tenemos otros seis compromisos los domingos, y por eso tenemos la intención de acabar con la iglesia lo más eficientemente posible en el camino a la siguiente cosa. Algunos de nosotros simplemente nunca hemos pensado en tener conversaciones acerca del sermón (aparte de molestar al predicador en cuanto a algún tema). Otros saben que es una locura hablar de todo menos de Dios, pero aun así se sienten incómodos de comenzar conversaciones “espirituales.” Nunca hemos estado en un contexto dónde esto sea normal. A veces, tal vez con demasiada frecuencia, salimos del servicio sin el sentido de relacionarnos con Dios por medio de la Palabra y del Espíritu, y por eso no tenemos nada que decirle a nadie. Para algunos otros, el problema subyacente es nuestra perspectiva como consumidor de la iglesia- una consecuencia no sorprendente de la cultura contemporánea de “¿y yo… qué gano con esto?” Nosotros suponemos, “el culto se hace para mí por profesionales y sus equipos.” Con toda esta manera de pensar, involucrarse en conversaciones espiritualmente animadas ciertamente no serán el orden del día. Irónicamente, aquellos con una manera de pensar de servicio- la antítesis del consumismo- también pueden tener dificultades para comenzar a “hablar de Dios” en la iglesia. El trabajo del servicio puede impedir que nos detengamos y animemos a otros, y puede conducirnos a sentir que hemos hecho lo suficiente por haber ayudado a organizar las cosas.

Por Qué Nos Reunimos
Pero, ¿por qué deberíamos usar nuestras conversaciones en la iglesia para animarnos unos a otros en la fe? Porque ésta es la razón por la que nos reunimos. “Antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado” (Hebreos 3:13). “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:24-25). La iglesia reúne al pueblo de Dios para escuchar Su Palabra, responder en obediencia, y usar nuestros dones y habilidades para fortalecernos unos a otros en la fe. Todos los creyentes están involucrados en edificar la iglesia de Cristo. Por eso, no debemos vernos meramente como parte de una organización llamada “iglesia tal,” sino como siervos del pueblo de Dios, deseosos de satisfacer las necesidades de otros, incluso si eso significa salirnos de nuestra zona de comodidad.

No Los Únicos
Me encanta nuestro patrimonio de la predicación expositiva entregado por pastores piadosos, estudiosos, y comprensibles. Pero de alguna manera hemos comunicado, sin querer, que ellos son los únicos (más algunos otros al frente, tal vez) que hacen la obra de animar y edificar. Si ésta es tu suposición, lee otra vez el Nuevo Testamento (I Corintios 12-14, I Pedro 2) con un enfoque dirigido a cómo el cuerpo entero se edifica a sí mismo, con cada parte haciendo su obra por hablar la verdad del evangelio en amor (Efesios 4:15-16). Tal vez algunos de ustedes estén pensando, Tal vez no hablo mucho acerca de Dios y de lo que hemos aprendido en el sermón, pero sí demuestro el amor en muchas otras maneras, al cuidar a la gente en necesidad y al

escogí dos cosas que podría utilizar para empezar conversaciones después del culto. y formula un comentario o pregunta para empezar la conversación. el profundizar en la amistad cristiana y el estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras? Yo no le veo nada lo caro a eso. Y los incrédulos verán que la iglesia no es sosa y aburrida sino fascinante. No Una Audiencia Los beneficios de trabajar en estas conversaciones alentadoras van más allá de los pocos minutos después del culto. Verás la pauta de quedarse después para ministrar a otros. incluso con otros cristianos. La puerta ahora ya está abierta para construir la amistad con este hermano. credos. .especialmente después de escuchar un sermón juntos? Si tu reunión de la iglesia no incluye el café y el refrigerio después del servicio. de alguna manera nos metimos en una conversación acerca de su familia mixta. yo estaba hablando deliberadamente acerca del carácter de Dios. pero muchas veces vas a recibir una mirada en blanco o peor. Aquí están algunas sugerencias:       Ora durante del culto para que Dios dirija tus conversaciones. déjame animarte a considerar hacerlo. El otro día en la iglesia le pregunté a un hombre llamado Felipe de cómo llegó a ser cristiano. ¿Por qué no detenerse por un momento y dar gracias o pedirle a Dios por una necesidad? Otra manera para profundizar nuestra comunión es el preguntarnos unos a otros cómo llegamos a la salvación en Cristo. Incluso si no siempre prosperan las conversaciones. alentaos los unos a los otros con estas palabras.). por lo menos en parte. y descubrimos que Dios había obrado en nosotros en maneras muy similares cuando éramos jóvenes. y. esperanza. Nos conocemos unos a otros como la familia de Dios. etc. No tengo ninguna idea si esto tuvo efecto sobre él. A veces hemos estado en una iglesia con la gente por años sin saber su historia.preguntar cómo orar por ellos. porque nunca hemos aprendido a hablar de Dios y de nuestra vida cristiana. el sermón tenía el tema de lo que significa alabar al Señor. Además. Vemos un ejemplo claro de esto en I Tesalonicenses 4:18: “Por tanto. Escucha lo que Dios está enseñándote a través del sermón (o los himnos. y nuestra asociación unos con los otros en el evangelio es mejorada. Estas conversaciones intencionales después del culto a veces nos llevan a orar los unos por los otros. espero. será muy normal. Porque estaba pensando en este artículo (y. Aquí está mi pregunta para ti: ¿Llegas a la iglesia esperando que Dios te use para ministrar a otros. y ora por personas específicas alrededor de ti. burbujeante. Pero dar ánimo a alguien no es solamente abrazarle y exhortarle a seguir adelante. huérfanos.Colin Marshall . de los Salmos 146-150. Nuestras reuniones están enriquecidas. Lo que realmente anima es la verdad del evangelio. Esta semana pasada en nuestra iglesia. y viudas (Salmo 146). Después del culto. y amor a través de la Palabra? ¿Estás pidiéndole a Él que te provea de tales oportunidades? Qué Preguntar Entonces. ¿Te parece un precio demasiado caro a pagar.” En el contexto. ¡Qué gozo tan grande! Una Familia. ¿Cómo vamos a entablar conversaciones con los incrédulos en cuanto a la gracia de Dios en Cristo si no hablamos con nuestros hermanos y hermanas acerca de estas grandes verdades. estoy convencido de que no “chismorreamos el evangelio” con nuestros prójimos y amigos incrédulos. “estas palabras” que animan son las palabras del evangelio (I Tesalonicenses 4:13-17). y cambia vidas. Ya que el esposo todavía no es un creyente. que por razones más piadosas). “¿Qué aprendiste del sermón?” tal vez funcionaría. hablando con otra pareja. después de un rato. y les recordé del favor de Dios en cuanto a los extranjeros. no como miembros anónimos de la audiencia a una función. tu entusiasmo para aprender la Biblia y conocer a Dios será contagioso. ¿cómo empezamos estas conversaciones alentadoras después del culto? Preguntando a alguien. para animarles en fe.