Apunte histórico

F. J. Carod-Artal C. B. Vázquez Cabrera

Malformaciones y parálisis faciales en la cerámica de las culturas precolombinas Moche y Lambayeque
Servicio de Neurología Hospital Sarah Centro Red Sarah de Hospitales de Rehabilitación Brasilia (Brasil)

Key words: Facial palsy. Medicine history. Moche culture. Peru. Pottery.

Palabras clave: Cerámica. Historia de la medicina. Moche. Parálisis facial periférica. Perú.

Neurología 2006;20(6):297-303
Correspondencia: Francisco Javier Carod-Artal Servicio de Neurología Hospital Sarah Centro Red Sarah de Hospitales de Rehabilitación SMHS quadra 501, conjunto A. CEP 7330-150 Brasilia DF (Brasil) Correo electrónico: fjavier4644@terra.com.br Recibido el 13-1-06 Aceptado el 27-3-06

INTRODUCCIÓN
La civilización Moche o Mochica es una cultura precolombina que se desarrolló en el norte de Perú entre los años 100 y 700 d.C.1. La medicina ocupó una parte importante en esta sociedad. A través del estudio de sus pinturas y cerámicas tenemos una impresión sobre sus médicos-sacerdotes y un conocimiento acerca de sus rituales y de algunas patolo-

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Introducción. Las culturas Moche (100-700 d.C.) y Lambayeque o Sicán (750-1100 d.C.) son culturas precolombinas pertenecientes al período de los estados regionales que se desarrollaron en el norte de Perú. Se ha obtenido abundante información sobre la vida cotidiana, la religión y la medicina mediante el estudio de las cerámicas encontradas en los entierros de los señores y sacerdotes Moche en las huacas, pirámides y templos sagrados. Objetivo. Describir las evidencias arqueológicas de la medicina Moche y las enfermedades neurológicas mostradas en sus restos cerámicos. Material y métodos. Estudiamos las representaciones de las enfermedades en la iconografía y cerámicas Moche y Lambayeque expuestas en el Museo Arqueológico Casinelli de Trujillo y el Museo Arqueológico Nacional Brüning de Lambayeque, Perú. Se documentaron fotográficamente los casos más llamativos previa autorización de las autoridades de los museos. Resultados. Observamos cerámicas que representan sujetos afectos de parálisis facial periférica, malformaciones faciales (labio leporino), un posible espasmo hemifacial, pacientes con amputaciones de brazos y pies, sujetos siameses y sujetos con cifoescoliosis. También observamos vasos ceremoniales de los médicos Moche, hombre y mujer, tratando a los enfermos. Conclusiones. Las principales entidades representadas en la cerámica Moche y Lambayeque son la parálisis facial periférica y las malformaciones faciales de tipo labio leporino. Estas representaciones constituyen uno de los primeros registros de estas patologías en las culturas precolombinas de Sudamérica.

Evidence of facial palsy and facial malformations in pottery from Peruvian Moche and Lambayeque pre-Columbian cultures
Introduction. Moche (100-700 AD) and Lambayeque-Sicán (750-1100 AD) are pre-Columbian cultures from Regional States Period, developed in Northern Peru. Information about daily life, religion and medicine has been obtained through the study of Moche ceramics found in lords and priests tombs, pyramids and temples. Objective. To analyze archeological evidences of Moche Medicine and neurological diseases through ceramics. Material and methods. Representations of diseases in Moche and Lambayeque iconography and Moche pottery collections exposed in Casinelli museum from Trujilllo, and Brüning National Archeological museum from Lambayeque, Peru, were studied. The most representative cases were analyzed and photographed, previous authorization from authorities and curators of the museums. Results. The following pathologies were observed in ceramic collections: peripheral facial palsy, facial malformations such as cleft lip, hemifacial spasm, legs and arm amputations, scoliosis and Siamese patients. Male and females Moche doctors were also observed in the ceramics in ritual ceremonies treating patients. Conclusions. The main pathologies observed in Moche and Lambayeque pottery are facial palsy and cleft lip. These are one of the earliest registries of these pathologies in pre-Columbian cultures in South-America.

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gías existentes. Otros pueblos precolombinos de Perú, como las culturas Nazca y Paracas, desarrollaron las técnicas de trepanación craneal y las deformaciones craneales intencionales2,3. El conocimiento de la medicina de estas culturas prehispánicas se basa en el estudio de la paleopatología y en el análisis comparativo etnográfico con grupos indígenas actuales aislados4-6. El objetivo de este trabajo fue describir las evidencias de que disponemos sobre las enfermedades neurológicas en las culturas Moche y Lambayeque. Para ello realizamos un trabajo de campo en octubre de 2005 y analizamos las colecciones de cerámicas y el material iconográfico guardado en el Museo Arqueológico Cassinelli de Trujillo y el Museo Arqueológico Nacional Brüning de Lambayeque, en el norte de Perú.

zaciones fue consecuencia de los importantes cambios climáticos, mediados por la corriente del Niño, que provocó graves inundaciones y la repetida destrucción de las ciudades y templos de adobe. Al inicio del siglo XIV esta región cayó bajo el dominio del imperio Chimú y unas décadas después estaría brevemente bajo manos incas hasta la llegada de Pizarro. Los Moche y los Lambayeque desarrollaron extraordinariamente el arte textil y la metalurgia. Joyas y piezas de oro y plata, cuchillos y tumis ceremoniales de bronce, instrumentos y herramientas agrícolas de cobre y bronce arsenical así lo atestiguan. El uso del arsénico en la metalurgia precolombina pudo haber tenido efectos adversos sobre la salud de estas poblaciones. Estudios osteológicos con pies de amputados Moche han evidenciado la presencia de restos de arsénico en estos sujetos, así como la llamada «enfermedad del pie negro» por intoxicación arsenical crónica9. Una muestra del desarrollo de la metalurgia es el tesoro encontrado en la tumba del señor de Sipán, gobernante Moche que fue sepultado hace 1.770 años10. Los estratos sociales Moche estaban compuestos por sacerdotes, guerreros, artesanos y agricultores. Los guerreros debieron constituir una parte esencial de esta sociedad jerarquizada. El descubrimiento de recintos amurallados localizados estratégicamente en los valles así lo indican. La presencia de murallas ayudó a demarcar pequeños reinos y señoríos. La sociedad Moche se continuaba en el más allá, pues existía la creencia en la vida de ultratumba. Los dirigentes Moche, los sacerdotes y las personas de la élite guerrera mochica fueron enterrados acompañados de sus esposas, guardianes, bienes materiales y provisiones. Los entierros reflejaban la función y el papel que cada persona había ocupado dentro de la sociedad. En los ajuares funerarios se han encontrado numerosos depósitos de cerámica que eran ofrendas para los muertos: animales sacrificados (llamas), joyas y atuendos. Es común encontrar en las tumbas Moche la concha de un molusco marino (Spondylus) procedente de Ecuador. En el caso de la tumba del señor de Sipán éste se encontraba acompañado de un guerrero, un sacerdote, dos mujeres, un niño, una llama y un guardián con los pies amputados que probablemente fueron sacrificados ritualmente10. La lengua mochica o muchik no se habla en la actualidad; tampoco existen evidencias de que los Moche usasen algún tipo de escritura. Gran parte del conocimiento que tenemos de su cultura se debe al riquísimo material iconográfico de los vasos funerarios pintados y a las cerámicas encontradas en los entierros de sus reyes y sumos sacerdotes11. Los artistas Moche representaron complejas escenas en forma de vasijas escultóricas decoradas con pincel. En ellas aparecen representadas escenas de la vida cotidiana (agricultura, caza, pesca, flora y fauna local, etc.), escenas religiosas (entierros, funerales, sacrificios humanos), combates y cacerías rituales, imágenes y escenas significativas referidas a mitos y temas ceremoniales que reflejan su concepción del mundo12.

HISTORIA Y CULTURA MOCHE Y LAMBAYEQUE
Los Moche organizaron un estado teocrático con centros urbanos que alcanzaron poblaciones superiores a 20.000 habitantes1. Los Moche establecieron sus principales centros culturales alrededor de las huacas o templos ceremoniales del sol y la luna en Trujillo, que tenían fines religiosos y administrativos. El principal dios Moche se llamó Aia-Paec, que significa el dios decapitador, nombre que refleja la existencia de sacrificios humanos a él dedicados7,8. Los Moche se asentaron entre los valles de Lambayeque y Huarmey, situados entre el mar y los Andes. Desarrollaron el regadío artificial desviando el agua de los ríos que nacen en los Andes con un amplio sistema de canales. Como consecuencia del perfeccionamiento de las técnicas agrícolas y de la construcción de nuevos sistemas de regadío aparecieron con el tiempo excedentes agrícolas, un gran crecimiento demográfico y paulatinamente el desarrollo de numerosos estados regionales mochica1. Tras la caída del señorío regional Moche, hacia el año 700 d.C., se fue formando en los siglos siguientes una nueva tradición cultural, llamada Lambayeque o Sicán, que alcanzó su apogeo entre los años 900 y 1100 d.C. La palabra sicán significa «casa o templo de la luna» en la antigua lengua muchik. Sus principales centros se situaron algo más al norte de Trujillo, en el departamento de Chiclayo, ocupando los valles de las pirámides de Túcume y de Batán Grande, donde se descubrieron los entierros de los señores de Sicán. El mito de Naylamp nos cuenta el origen de la cultura Lambayeque, un pueblo de agricultores y navegantes. Según este mito, en el inicio de los tiempos apareció ante estos pescadores una gran flota de balsas, dirigida por un gran señor llamado Naylamp o «gran ave del mar», que llegó para gobernar. Un buen día, Naylamp emprendió el vuelo y desapareció, pues le habrían brotado alas. Sus descendientes gobernaron y expandieron la cultura Sicán en los siglos posteriores. Los Moche y los Lambayeque no fueron conquistados por otros pueblos. Se piensa que el final de estas dos civili-

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Se estima que se han encontrado casi 100.000 piezas cerámicas Moche en el último siglo de excavaciones. La cerámica Moche es bicroma, emplea el color marrón claro y la tinta roja y es probablemente la de mejor calidad entre todas las culturas precolombinas, habiendo sido comparada a la cerámica griega clásica. En cambio, la cerámica Lambayeque se caracteriza por su color oscuro y es menos elaborada. Las cerámicas de arcilla destacan por su expresividad y por la perfección y realismo de los retratos que nos permiten distinguir también las figuras humanizadas, hombres con atributos zoomorfos y otros seres mitológicos12,13. Algunas de estas cerámicas, usadas en ritos para sacrificios y en los entierros, fueron rotas o quebradas intencionalmente en ceremonias sagradas. Las técnicas de alfarería con molde les permitieron aumentar la producción en serie de las elaboradas cerámicas rituales que servirían para los entierros. Las vasijas de uso diario para agua y cocina eran funcionales y escasamente decoradas.

Figura 1 Cerámica Moche mostrando una parálisis facial periférica izquierda. Museo Arqueológico Nacional Brüning de Lambayeque. Perú.

MEDICINA MOCHE
Por las evidencias aportadas por las cerámicas Moche parece que existieron médicos de ambos sexos. Los médicos Moche aparecen representados sentados en el suelo con las piernas cruzadas, portan orejeras (adornos de oro de cierto tamaño que se colocan en un orificio practicado en las orejas), collares de conchas o de semillas; en torno a ellos aparecen objetos y útiles de curación. Llama la atención la presencia de pulseras semejantes a sonajeros, llamados chunganas; en la actualidad, 1.000 años después, algunos chamanes del norte de Perú emplean instrumentos similares. La forma de curar aparece representada en algunas cerámicas en una escena estilizada donde se ve al enfermo desnudo, tumbado en posición de decúbito supino, mientras el curandero aplica sus manos sobre las regiones enfermas o doloridas del paciente. Ciertas patologías han sido fielmente retratadas en las cerámicas Moche14,15, entre ellas el bocio, la parálisis facial periférica (figs. 1, 2, 3 y 4), diversas malformaciones congénitas faciales como el labio leporino (figs. 5, 6 y 7), el espasmo hemifacial (fig. 8), las amputaciones de miembros (fig. 9) y la cifoescoliosis (fig. 10). También se han encontrado representaciones de sujetos adultos siameses. El alumbramiento y las relaciones sexuales de todo tipo (coito, felación, sodomía, masturbación, etc.) también aparecen representadas con gran realismo en las cerámicas Moche16. La cirugía adquirió también un gran desarrollo durante esta época. Los Moche ejecutaron amputaciones de brazos, hombros y pies, como lo atestiguan tanto las cerámicas como los restos de esqueletos de soldados y guardianes encontrados en las tumbas de los señores17. El simbolismo de los entierros de los grandes dirigentes fue muy elevado. Se han encontrado amputaciones rituales de los pies en los guardianes sepultados en las tumbas del señor de Sipán y del gran sacerdote en Huaca Rajada. El hecho de que los soldados enterrados tuviesen un pie amputado tiene un gran significado simbólico, pues ya que no podrían andar en la otra vida deberían guardar eternamente la entrada de la tumba de su señor. Los sujetos que eran amputados en vida parecen haber sobrevivido, pues se han encontrado cerámicas donde se muestran prótesis de madera y esqueletos con muñón consolidado.

Figura 2 Cerámica Moche representando a un personaje de elevado rango social con parálisis facial periférica. Museo Arqueológico Nacional Brüning de Lambayeque. Perú.

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Figura 3 Cerámica bícroma, período Moche II, mostrando a un personaje con parálisis facial periférica izquierda. Museo Arqueológico José Cassinelli de Trujillo, Perú.

Figura 5 Cerámica de estilo Lambayeque tardío Chimú mostrando a un sujeto anciano portador de una malformación facial, probablemente labio leporino. Museo Arqueológico Nacional Brüning de Lambayeque. Perú.

Las piezas cerámicas Moche muestran la enfermedad y el sufrimiento en el ser humano de un modo muy realista.

Si los Moche retrataron tan pertinazmente las parálisis y las malformaciones congénitas faciales, estas alteraciones pudieron haber tenido un gran simbolismo. Para la religiosidad Moche las personas con estas características podrían haber sido ungidas o bendecidas por la divinidad y ocupar

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Figura 4 Sujeto con parálisis facial periférica y cicatrices faciales. Período Moche II. Museo Arqueológico José Cassinelli de Trujillo, Perú.

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Figura 6 Malformación nasal y labial, posible síndrome de Robinow. Período Moche IV. Museo Arqueológico José Cassinelli de Trujillo, Perú.

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Figura 7 Malformación nasal y labial. Museo Arqueológico José Cassinelli de Trujillo, Perú.

Figura 9 Personaje Moche con el brazo derecho amputado. Museo Arqueológico Nacional Brüning de Lambayeque. Perú.

una posición social relevante. Estudios etnográficos actuales relatan que muchos chamanes y médicos-curanderos de tribus aisladas de la amazonia y de los Andes portan diversas malformaciones congénitas que les diferencian del

resto de la población y que les sirven para acentuar su papel de personajes ungidos por sus dioses. Por tanto estas características faciales congénitas podrían tener un efecto protector y benéfico sobre estos individuos. Estudios osteo-

Figura 8 Posible espasmo hemifacial. Cerámica Lambayeque. Museo Arqueológico Nacional Brüning de Lambayeque. Perú.
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Figura 10 Vaso funerario Moche mostrando un individuo con cifoescoliosis. Museo Arqueológico Nacional Brüning de Lambayeque. Perú.

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arqueológicos de momias procedentes del desierto de Atacama (Chile) y del sur de Perú han evidenciado que más del 90 % de los esqueletos de chamanes encontrados en los túmulos funerarios tenían espina bífida oculta18. Existen relatos de los primeros jesuitas que trabajaron en las Reducciones (comunidades de misiones) a finales el siglo XVI, describiendo cómo algunos sacerdotes y chamanes indígenas eran seleccionados en el momento de su nacimiento o durante la infancia por presentar signos no observados en otras personas, como polidactilia, tener brazos largos o presentar pelos en la región lumbar (un signo que se asocia a espina bífida oculta). Se ha encontrado la momia de un recién nacido Moche, portador de mielomeningocele, que fue momificado en el 300 d.C.19. Algunos sujetos representados en el arte Moche pueden haber sufrido un síndrome congénito fetal de Robinow, caracterizado por hipertelorismo, nariz elevada y boca torcida hacia abajo, como mostramos en la figura 6; las representaciones de labio leporino son también muy frecuentes en las cerámicas Moche. Los sujetos con labio leporino aparecen en las cerámicas bien vestidos y aparentan tener un estatus social importante, lo que apoyaría nuestra hipótesis. El estatus de los individuos representados se refleja por los ornamentos que poseen y por la presencia de ciertos atributos divinos, como la cabeza de jaguar o los colmillos (referencia al dios decapitador) que alguno de estos personajes lleva asociados. La figura 5 es una cerámica Chimú que muestra un anciano con un labio leporino bilateral, algo poco frecuente. No se sabe en la actualidad si los Moches pudieron realizar también algún tipo de mutilación labial ritual. En todo caso, la mayor parte de las cerámicas parecen mostrar malformaciones congénitas. Las cerámicas Moche y Lambayeque que muestran una parálisis facial periférica son relativamente comunes. Las cerámicas Moche con parálisis facial periférica que hemos observado en el Museo Arqueológico Cassinelli proceden del período cronológico Moche II y las representaciones de labio leporino del período Moche IV (hacia el 500 d.C.). Existen otras cerámicas Moche en diversos museos de Lima donde se representan con gran realismo las complicaciones de la parálisis de Bell (queratitis, lagoftalmos, discinesias durante la regeneración del nervio, etc.). La figura 1 que muestra una cerámica Moche quebrada ritualmente, procedente del Museo Arqueológico Nacional Brüning, evidencia la presencia de lagoftalmos en ese paciente. La figura 2 representa a un hombre refinado de clase media alta, lo que evidencia que no existía ningún interés en ocultar esta entidad entre los Moche. Sin embargo, las representaciones artísticas de la parálisis facial periférica no son exclusivas de la cultura Moche, pues se han observado también en las culturas Chavín e Inca de Perú y en la civilización olmeca de México20. Pensamos que la figura 8 podría mostrar un espasmo hemifacial, aunque este tipo de representaciones son poco frecuentes en estas cerámicas. En todo caso es llamativo el tamaño nasal, además de la tracción de la musculatura orbicular labial y la disminución de la hendidura palpebral.

Otras anomalías congénitas craneofaciales han sido descritas en los retratos Moche, como la aplasia bilateral del ala de la nariz debida a un posible defecto del crecimiento intrauterino21,22. Algunos autores opinan que determinados casos de deformaciones faciales y nasales groseras que aparecen en varias cerámicas Moche pueden ser debidas a leishmaniasis cutánea o a lepra23,24. En conclusión, el legado del arte Moche y Lambayeque muestra que los sujetos con ciertas anomalías congénitas faciales y con parálisis facial periférica sobrevivieron y recibieron algún tipo de consideración y respeto en su sociedad. Estas representaciones constituyen uno de los primeros registros de esas patologías en las culturas precolombinas de Sudamérica. El legado de los Moche persiste a pesar de que numerosos sitios arqueológicos corren peligro de destrucción por la acción indiscriminada de los «huaqueros», ladrones de tumbas en busca de oro que destruyen sistemáticamente los templos y los restos funerarios durante su excavación.

AGRADECIMIENTOS

A José Cassinelli Mazzei, director y creador del Museo Arqueológico Cassinelli de Trujillo (Perú); al arqueólogo Carlos Wester la Torre, director del Museo Arqueológico Nacional Brüning de Lambayeque (Perú); a los arqueólogos Marco Fernández Manayalle y Jorge Centurión Centurión, y al restaurador Segundo González, del Museo Arqueológico Nacional Brüning, por la ayuda prestada y por las facilidades que nos proporcionaron para tener acceso al material iconográfico y arqueológico de los museos. Todas las fotografías y las reproducciones de las cerámicas fueron realizadas con autorización.

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