REPENSANDO LOS MOVIMIENTOS DE 1968 EN EL MUNDO.

“ El peligro amenaza lo mismo al patrimonio de la tradición que a quienes han de recibirlo. Para ambos es uno y el mismo: prestarse como herramienta de la clase dominante. En cada época ha de hacerse el intento de ganarle de nuevo la tradición al conformismo que est a punto de avasallarla.! "alter #en$amin% &esis '(% “Sobre el concepto de historia!% )*+,. -Por qué volver% tres décadas después% a interrogarse nuevamente acerca de la significación y de la e.plicación profunda de todo ese con$unto de movimientos sociales que% a lo largo y ancho de los pa/ses de todo el orbe% se vinculan al simbólico e importante a0o de )*123 -por qué continuar a seis lustros de distancia% reivindicando la necesidad de asimilar y de hacer e.pl/citas las principales lecciones de ese con$unto de fracturas y de cambios y transformaciones esenciales que dichos movimientos sesenta y ocheros desencadenaron sobre sus respectivas sociedades espec/ficas3. En primer lugar% y m s en general% por el simple hecho de que la identidad de los pueblos% de los grupos% de las generaciones y de los movimientos se vincula siempre y necesariamente al proceso de rescate de su espec/fica memoria histórica. Porque no e.iste identidad que no sea construida y porque uno de los elementos centrales de esa construcción identitaria pasa siempre por la definición de la historia espec/fica del su$eto portador de esta misma identidad. 4dem s% sabemos también que el mundo no se rehace completamente desde la nada cada d/a% lo que implica que los hombres se ven obligados constantemente a recuperar su pasado% reinsertando en su vida presente a través del proceso de transmisión de los recuerdos% la cone.ión de ese mismo presente con los m5ltiples pasados que le han antecedido. 6 si en general% esta tarea de recrear la cone.ión esencial entre el presente y el pasado es una tarea ineludible de las sociedades y de los pueblos en toda época histórica% la misma se vuelve particularmente urgente en aquellos momentos en que la identidad de esos pueblos y sociedades entra en crisis% cuestionando sus perfiles m s esenciales y abriendo la interrogación vigente sobre su posible transformación y redefinición radicales. 7e este modo% volver a repensar el movimiento de )*12% después de los enormes cambios que el mundo ha vivido a partir de )*2*% se vuelve un e$ercicio que va mucho m s all de un simple y trivial intento de “comprender el pasado!% para convertirse m s bien en un esfuerzo por elaborar un me$or y m s agudo diagnóstico cr/tico de nuestro presente% y en consecuencia% desplegar una real indagación y b5squeda también acuciosas de los posibles futuros previsibles que abre este presente completamente en crisis.

pl/cita% o en otras ocasiones% a5n habiendo sido claramente planteadas% no han sido siempre cabalmente respondidas. =na pregunta que a la vez que realiza varios balances parciales de la actualidad sucesiva del 12% nos devuelve al mismo tiempo los temas todav/a pendientes de la agenda de demandas que a5n no han sido resueltas% y que hasta el d/a de hoy siguen alimentando a los distintos movimientos antisistémicos% a lo largo y ancho de todo el planeta.ico% :.iones evidentes que vinculan a nuestro m s actual presente con ese gran acontecimiento-ruptura de )*12: lo mismo en los movimientos antisistémicos hoy todav/a actuantes que en el paisa$e pol/tico predominante% e igualmente en los modos de funcionamiento de todas las instituciones y realidades culturales actuales% que en m5ltiples e. ? ? ? “Esco$amos mayo de )*12. Por ello% contin5a siendo pertinente preguntarse acerca de esas cone. y entonces pensé: estoy frente a una revolución cultural% que tal vez% no llegar hasta el final% pero que nos obliga a preguntarnos entonces% qué cosa es una revolución cultural..Entonces% no resulta dif/cil descubrir las cone.tendida y tan simult nea que convierte al movimiento de )*12 en uno de los movimientos m"s . Revoluciones culturales de larga duración” @Entrevista ) a !ornada Semanal. El acontecimiento me interesó. ó <.% :.! 8ernand #raudel% “Renacimiento. Para entender adecuadamente la significación profunda de los m5ltiples movimientos de )*12% tal vez pueda resultar 5til tratar de volver a las preguntas esenciales% a esas interrogantes reiteradas que% en todo an lisis de estos movimientos% reaparecen siempre como las preguntas iniciales y fundantes% preguntas que sin embargo% no han sido siempre formuladas de manera totalmente e. octubre de )**<. Pues la casi perfecta sincronización que cubre al planeta con el con$unto de estallidos% revueltas y rupturas que van desde la revolución cultural china de )*11 hasta el oto0o caliente italiano de )*1*% se acompasa de una manera tan e.presiones del te$ido social contempor neo% es siempre f cil redescubrir la traza y los efectos principales de la importante fractura de hace tres décadas. a0os después. Aa primera de ellas% tal vez% se refiere a la fecha misma de irrupción de dichos movimientos% fecha que girando en torno al a0o emblem tico de )*12% ha poblado a todo el segundo lustro de los a0os sesentas con ese con$unto de movimientos que en el imaginario popular se vinculan espont neamente a ese mismo a0o emblem tico del 12. 1968.iones importantes entre los movimientos de )*12 y la situación del mundo% de Europa% de 8rancia y de 9é. >epensar el movimiento de )*12% en estas condiciones% es seguir pensando cr/ticamente% nuestro propio presente. Re forma..

plicando entonces en alguna medida la amplitud y sincron/a de los movimientos del 12 en todo el mundo. Pues lo mismo cuando este 5ltimo ha funcionado . Pues es $ustamente de los a0os cuarentas y cincuentas que data la masificación de la matr/cula universitaria% masificación que hace crecer desmesuradamente el tama0o de las universidades en todas las sociedades del globo% sustituyendo a la vie$a y tradicional universidad de elite% reservada siempre a una selecta y peque0a minor/a social% con las nuevas universidades de masas% abiertas mucho m s ampliamente al reclutamiento general y m s amplio de su propia base estudiantil. Con lo cual% y de manera lógica% cambia no sólo la función social de la universidad dentro de la sociedad% sino también su propia composición social interna particular.ico% #erl/n% PeB/n% Dueva 7elhi% Praga o Ean Ealvador% entre tantos y tantos otros puntos de su infatigable y vasto recorrido mundial.plicar esta simultaneidad y vasta internacionalización de )*12% hay que recordar que después de )*+. 4s/% en el corto lapso de cuatro a0os% la geograf/a de la revuelta sesenta y ochera se e. Porque m s all de las particularidades nacionales% regionales y hasta locales de esos movimientos% es claro que es un sólo y com5n esp/ritu el que las provoca% anima y lleva hacia adelante. =na segunda cuestión que vale la pena abordar se refiere al hecho de que en todas esas manifestaciones del 12 en el mundo% el actor principal o por lo menos uno de los actores centrales de las mismas ha sido siempre el sector social de los estudiantes.pande como mancha de aceite por todo el planeta% abarcando desde 9adrid hasta &oBio y desde Córdoba hasta Dueva 6orB% pasando por #erBeley% Par/s% la ciudad de 9é.internacionales y m"s ampliamente difundidos de toda la historia del capitalismo. y durante toda la inmediata segunda posguerra ha cambiado de manera sustantiva el rol social de la =niversidad dentro de la sociedad contempor nea. 6 ello% en el mundo entero.cepcionalmente internacional que ha sido la revolución de )*12. 6a que ser $ustamente esta modificación profunda del cuerpo mismo de las universidades% y el concomitante cambio de su presencia e impacto dentro de la sociedad% el que hacia esa época del fin de los a0os sesentas se har evidente a través de las m5ltiples e. Entonces% para intentar e. 7oble proceso de modificación del rol social de la universidad y de transformación de su estructura de composición interna misma% que es simult neo en todo el mundo% y que abarca toda esa coyuntura e.pansiva del ciclo Fondratiev que comienza en )*+. 4mplitud planetaria y casi simultaneidad de la revolución de )*12 que nos conduce a preguntarnos respecto de las posibles causas también universales y planetarias que pueden haber provocado% en todo el mundo% esa multiplicidad de estallidos y manifestaciones de esos cuatro a0os ya mencionados que van desde )*11 hasta )*1*. y termina en )*G:-G<% e.presiones que conforman a ese movimiento e. Pues con el crecimiento cuantitativo espectacular de las universidades y con el cambio de su papel y presencia en la sociedad% se despliega también el proceso que incorpora dentro de los recintos universitarios a las clases medias y a veces incluso a ciertos sectores de las clases populares% reconvirtiendo a los centros de educación superior% de lugares de los hi$os de las clases dominantes% en nuevos espacios de desarrollo y promoción de la movilidad social de esas clases medias y populares.

igencias que defendieron esos . 4lgo que contrasta nuevamente con la situación anterior a la segunda guerra mundial. Pues si analizamos con m s cuidado el con$unto de reivindicaciones y e. (rrupción de la figura del “$oven! dentro del imaginario social de las sociedades contempor neas que no sólo e. Porque una vez m s% es $ustamente a partir de hace tres décadas que los estudiantes se convierten en un actor social fundamental dentro de las sociedades contempor neas% actor que recibe su bautismo de fuego en estas revueltas para no volver a desaparecer de la escena social nunca m s. Ao que también representa un cambio esencial frente al pasado.to nacional y hasta local dichas demandas se particularizaron y matizaron de acuerdo a las muy diversas condiciones histórico-concretas% tal vez es posible descubrir ciertos trazos comunes subyacentes a esos rasgos particulares.presa también% por mencionar sólo un e$emplo% en la creación de secciones de la “$uventud! en pr cticamente todos los partidos y agrupaciones pol/ticas modernas en el mundo entero.plica el auge de la m5sica y de la vestimenta de los adolescentes y los $óvenes% sino que se e. Pero después de )*12% y a tono con la masificación de la universidad y con el ingreso en ella de las propias clases medias y populares% va a crearse también un nuevo sector social estudiantil% el que ahora apoyar con sus propios contingentes el con$unto de sus demandas espec/ficas% constituyendo ese nuevo actor que desde entonces estar siempre presente dentro de los conflictos y encruci$adas de las sociedades m s contempor neas. Emergencia clara del sector social de los “$óvenes! que no sólo va a e. =na tercera interrogante importante se refiere al tipo de demandas espec/ficas que esos movimientos de hace treinta a0os enarbolaron en todo el mundo. 6 aunque en cada conte.como detonador de una irrupción popular m s general% que cuando ha sido el agente 5nico de todo el movimiento% e igual cuando ha funcionado como “vanguardia! de un descontento m s generalizado que como actor importante% $unto a otros% del estallido sesenta y ochero% en todos los casos el movimiento estudiantil ha figurado como uno de los protagonistas esenciales e ineludibles del movimiento de )*12.presarse en los nuevos movimientos sociales estudiantiles% sino también en la aparición del segmento de un mercado de mercanc/as destinado especialmente a esa “$uventud!% mercado que intenta aprovechar y convertir en bienes vendibles todo el con$unto de necesidades% valores y se0as de identidad de la entonces naciente “cultura $uvenil!. Haciendo entonces valer esta especificidad como nuevo actor social% como segmento especial del mercado de mercanc/as% y como portador y sostén de una particular cultura y e.istencia social% el estrato de los $óvenes en todo el mundo encontró también en los movimientos de la revolución de )*12 el espacio de su primera aparición p#blica% y con ello una legitimación social y pol/tica dentro de la arena del conflicto social que ya no abandonar/a después de estas mismas fechas. 6a que antes de esta 5ltima los estudiantes% que forman una peque0a elite salida de las filas de la clase dominante% van sin duda a participar dentro de la arena social creando por e$emplo movimientos intelectuales% o corrientes de opinión p5blica o incluso clubes% agrupaciones y partidos pol/ticos% que son sin embargo min5sculos cuantitativamente y cuya función o misión declarada es la de convocar o representar a otros sectores% clases y grupos sociales% a los que siempre apelan como soporte estos mismos movimientos o partidos o instituciones de origen estudiantil.

ual y del ataque frontal al aparato escolar% lo mismo que de la cr/tica de la vie$a izquierda y del discurso del “dia-mat!% cr/ticas reivindicadas por las m5ltiples nuevas izquierdas post-12% e igual en la denuncia de la prensa vendida y en la defensa de las libertades democr ticas elementales o en el combate contra el “camino capitalista! y la consigna de que se abran cien flores y florezcan cien escuelas de pensamiento% lo que se e.la que $ustamente ha permitido a esos movimientos sesenta y ocheros el concentrarse en las dimensiones de la cultura . >evolución cultural que si en el tercer mundo se hizo presente como cr/tica de la cultura antidemocr tica% autoritaria y represiva de los gobiernos y de las instituciones dominantes% y en el mundo de las sociedades del “socialismo real! irrumpió como cr/tica de la “falsa cultura socialista! y de la esclerosada ideolog/a oficial de los partidos comunistas en el poder% se desplegó en cambio en los pa/ses del capitalismo desarrollado como cr/tica de la cultura alienada y ena$enante del consumismo vac/o% de la sociedad del espect culo y de la falta absoluta de valores% de creatividad y de reales perspectivas de futuro.movimientos sesenta y ocheros% nos ser f cil detectar el hecho de que en todos los casos% los temas de la agenda puesta a debate por estos movimientos% fueron en una medida importante temas correspondientes a la esfera de la cultura de esas distintas sociedades. >evolución cultural de larga duración% solo comparable seg5n 8ernand #raudel con los movimientos del >enacimiento y de la >eforma europeos% que no casualmente se ha desplegado en el momento final de una larga etapa de treinta a0os marcada en el mundo entero por una sostenida prosperidad.pansiva del ciclo Fondratiev en todo el mundo --marcada por una industrialización creciente% por una movilidad social ascendente% por un aumento real de los salarios% y por un crecimiento constante del empleo y de la econom/a en general-. Con lo cual% es claro que detr s de las comunas hippies% de la revolución se. 4s/% lo mismo al pedir que la “imaginación tomara el poder! y criticar el “saber vie$o! de los profesores% o al e. Pues es cierto que los movimientos del 12 han sido hi$os no de la crisis económica y del deterioro social% como los que vivimos actualmente% sino por el contrario% el resultado de sociedades que entonces atravesaban por una relativa situación de auge económico y de cierto crecimiento social. &res instituciones que son los mecanismos esenciales de reproducción de la cultura en las sociedades contempor neas% que de mil y una maneras ser n cuestionados en sus mismos fundamentos por los movimientos del 12% transform ndose ba$o su impacto de una manera tan profunda% que es posible caracterizar sin duda alguna a )*12 como una auténtica y radical revolución cultural $ civili%atoria de enormes consecuencias sociales y de largo aliento en cuanto a su vigencia temporal.presa de m5ltiples formas es la caducidad absoluta de las tres instituciones principales en las cuales se genera% produce y reproduce la cultura moderna% y que son la familia% la escuela y los medios de comunicación.plica sencillamente por el hecho de que es $ustamente la culminación de esta rama e. =n hecho que ha confundido a ciertos analistas de estos movimientos% y que se e.igir la libertad de los presos pol/ticos y el di logo p5blico% que al criticar los privilegios de los intelectuales y llamar a su reeducación a través de una auténtica revolución cultural proletaria% o al disentir del monopolio 5nico del partido en las cuestiones de la ideolog/a y la cultura% en todos estos casos% lo que los distintos movimientos de )*12 afirmaban era la necesidad profunda de una radical revolución cultural.

contempor nea% incorporando estas demandas de una auténtica revolución cultural a la agenda tradicional de reivindicaciones sociales y pol/ticas de los movimientos contestatarios anteriores.itosamente una genuina revolución cultural de sus respectivas sociedades y espacios nacionales. Pues las instituciones culturales de la escuela% la familia y los medios de comunicación son unos antes de )*12% y radicalmente otros% distintos% después de esa misma fecha. 4s/% son precisamente esas sociedades hi$as del “milagro me. Ao que transforma de ra/z al aparato escolar en su totalidad. 6 es en estos registros m s profundos% distintos del tiempo de lo inmediato% en donde los movimientos de )*12 han triunfado indudablemente. En primer lugar% y como ya hemos se0alado% sobre el plano mismo del funcionamiento esencial de los principales mecanismos de reproducción de la cultura en las sociedades del mundo contempor neo. Pero% como 8ernand #raudel ha recordado muchas veces% la historia humana es muy comple$a y se despliega siempre% simult neamente% en varios niveles y registros del tiempo histórico% en varias y muy diversas duraciones históricas. Pues si antes de )*12 domina el &agister 'i(it y el papel sólo receptivo de los estudiantes% después de esos a0os el problema es m s bien el de como incorporar y canalizar m s activamente la participación de los alumnos en el proceso de creación y .icano!% de los “treinta a0os gloriosos! franceses% de la “revolución cient/fico-técnica! checoslovaca% o del “gran salto adelante! del régimen de nueva democracia china% las sociedades prósperas que teniendo relativamente me$ores condiciones económicas y sociales han podido entonces emprender y llevar a cabo e.ión en torno al 12 es el que alude a sus resultados principales% planteando la pregunta de si estos movimientos de fines de los a0os sesentas fueron en verdad derrotados o triunfantes. 9ecanismos sobre los cuales se inscribe centralmente esa revolución cultural de )*12% y en los cuales la misma $uega el papel de un claro y definitivo parteaguas. 6 fueron derrotados porque en una gran parte de los casos fueron directa y brutalmente reprimidos por las “fuerzas del orden!: la masacre de la plaza de &latelolco en 9é.itosos. 6 entonces% el movimiento de la revolución cultural de )*12 triunfa cuando observamos que desde hace tres décadas se acaba definitivamente% en el mundo entero% el papel esencialmente pasivo de los estudiantes y la $erarqu/a y autoridad intocada del saber-poder de los profesores. Porque es claro que visto sólo en su inmediate%% ba$o la figura de los movimientos pol/ticos concretos que ellos representaban y respecto de las demandas inmediatas espec/ficas que enarbolaban% pr cticamente todos los movimientos del segundo lustro de los a0os sesentas fueron en general derrotados. 6 la respuesta% por paradó$ico que pueda parecer% es sin duda que fueron al mismo tiempo derrotados pero también y de manera evidente e. =n cuarto e$e recurrente de refle.ico el : de octubre de )*12% el aplastamiento de la “primavera de Praga! ba$o los tanques soviéticos o la ocupación de la =niversidad de Columbia en Dueva 6orB por la polic/a% lo mismo que la entrada del e$ército en la ciudad de Córdoba en 4rgentina% la purga de la llamada “banda de los cuatro! en China después de la muerte de 9ao% o los efectos que la manifestación de apoyo a Charles 7e Iaulle y la posterior votación por la derecha en 8rancia produ$eron% dieron al traste% en todos los casos con esos movimientos de )*12. 6a que dichos movimientos y las demandas que levantaron no eran sólo inmediatas% sino que alud/an también a procesos coyunturales y a realidades m s estructurales sobre las que incidieron irreversiblemente.

4lgo similar a lo que ocurre con la familia desarrollada en los 5ltimos seis lustros vividos.ismo genuinamente cr/tico% los que por el contrario fueron reivindicados por esos movimientos del 12 y que ahora adquieren una nueva posibilidad de desarrollo% al liberarse de su equ/voca asociación con esas comple$as e.ismo vulgar convertido en ideolog/a oficial de las burocracias del socialismo real% haya muerto también el pensamiento cr/tico o el mar. 6 si la revolución escolar se e.amen y la libre cr/tica de todas las opiniones% tanto orales como escritas. Pluralidad y diversidad que hay que acreditar también como otro de los triunfos evidentes de la revolución cultural del 12.itos de la revolución cultural sesenta y ochera% va a manifestarse a su turno en un paralelo y equivalente auge de la psicolog/a y de la psiquiatr/a contempor neas. Eimult neamente y a tono con estos cambios profundos de la familia y de la escuela van a mutar también los medios de comunicación% los que van a revolucionarse igualmente para superar la antigua situación en la que la información es el privilegio de unos pocos y la verdad un simple atributo del poder% para pasar a la nueva función y condición de estos medios de comunicación% que al democratizar y hacer m s difundido el acceso a la información y a la verdad% van a convertirse en un nuevo veh/culo formador de la opinión p5blica% desde un esquema basado en la diversidad real de enfoques propuestos y en la pluralidad creciente de puntos de vista% opiniones% perspectivas y opciones.y concentrando a5n m s la planta productiva% a la vez que polariza y segmenta cada vez m s los mercados a5n e. .isten o est n completamente en crisis% mientras que en cambio las demandas m s generales y los descendientes mismos de esos movimientos sesenta y ocheros gozan hoy de una vigencia indudable y de una permanente actualidad.periencias de las sociedades del socialismo real ya aludidas.reproducción del saber% sobre la base del libre e. Pues en )**2% esa cultura consumista y ena$enada que fué puesta en la picota por los estudiantes del mayo francés se encuentra en crisis total% crisis que a la vez e. Pues all/ también se terminó completamente con la autoridad incuestionada del padre y con el dominio evidente de sus miembros varones% para dar paso a una nueva situación en la que se revalora radicalmente el rol social y familiar de la mu$er y se reivindican en el seno de la célula familiar los derechos tanto de la mu$er como de los ni0os. 7e este modo% si analizamos los efectos del 12 en este registro de la coyuntura de los 5ltimos treinta a0os vividos% el mismo se aparece m s como victorioso que como derrotado. 4l mismo tiempo ya no e.presa en el auge inusitado de la pedagog/a% posterior a )*12% esta revolución familiar% que es también otro de los é.istentes. 6 entonces el problema para el capitalismo desarrollado de hoy ya no es tanto el de estimular sin l/mite ese consumo vac/o y alienado% sino m s bien el de sobrevivir a la reestructuración productiva% recortando los empleos --y con ello la capacidad del consumo social-. Pues tres décadas m s tarde de su irrupción% los “ob$etos de la cr/tica! que esos movimientos impugnaron o ya no e.presa y acompa0a a la m s general crisis del capitalismo salva$e y neoliberal de los pa/ses capitalistas m s desarrollados.isten m s la “falsa cultura socialista! y el r/gido monopolio cultural del partido que fueron impugnados por la primavera de Praga y por la revolución cultural china. 4mbos perecieron con la muerte misma de las sociedades del “socialismo real! que los cobi$aba y reproduc/a. Ao que sin embargo no implica que con esa muerte de esa seudocultura socialista y del mar.

icano. J. Pues el 12 dio origen claramente tanto al nacimiento como al verdadero relanzamiento org nico de toda una amplia familia de movimientos antisist)micos% que al confrontar y tener en el centro de la impugnación a esas dimensiones% instituciones y realidades culturales de las sociedades modernas% constituyeron otros tantos frentes de la lucha anticapitalista de los seis 5ltimos lustros.imación y percepción de la naturaleza por los hombres% han reivindicado de otra manera y por otras v/as las iniciales demandas de los movimientos hippies de los a0os sesentas% convirtiendo la consigna un poco ingenua de “vuelta a la naturaleza!% en un estudio sistem tico de las tecnolog/as alternativas% del rol del medio ambiente en los procesos sociales% de los riesgos y consecuencias de las posibles cat strofes ecológicas% y de las posibilidades futuras de una reorganización racional de los ecosistemas y del aprovechamiento del medio geogr fico por parte de los hombres.ist/a ya antes de )*12% adquirió luego de esta fecha una amplitud% fuerza% permanencia y difusión que le eran antes desconocidas% adquiriendo tanto una presencia org nica y una cohesión sistem tica que derivan% en buena medida% tanto de esa misma revolución interna de la familia que ya hemos evocado como del cambio m s general de los roles sociales y culturales de la mu$er escenificados también en los 5ltimos treinta a0os. Ao que seguramente . 6 que sin embargo% renacer seguramente muy pronto a partir del hecho de que ahora un cierto grupo de pa/ses denominados de “desarrollo intermedio! han comenzado a acceder m s y m s al dominio de esa tecnolog/a de destrucción nuclear. (gualmente% es a partir de )*12 que cobran fuerza los movimientos pacifistas y antinucleares% los que se opondr n por igual a la guerra de 'ietnam que al riesgo de una cat strofe nuclear.cepción de ciertos reg/menes muy atrasados de 4mérica Aatina y del tercer mundo. Hoy en d/a nadie sostiene ni defiende ya a esa cultura% a e.itos o triunfos importantes que igualmente se revelan en la gran vigencia y en el continuado vigor que manifiestan los movimientos directamente engendrados por esa misma ruptura profunda de hace treinta a0os.icano o el movimiento de los sin tierra en #rasil entre tantos otros% esta cultura se encuentra francamente en declive% teniendo sin duda alguna sus d/as contados. Pero como lo demuestra claramente el movimiento ind/gena neozapatista me. Crisis% declive o muerte de las culturas criticadas por los movimientos del 12 que testifican acerca del é. 9ovimientos que habiendo tenido un gran auge en la cr/tica de la guerra fr/a y del precario equilibrio de las dos superpotencias nucleares% pareció haberse eclipsado un poco después de la ca/da del muro de #erl/n. 6 en todos los casos% esos “v stagos! directos de la revolución cultural de los a0os sesentas% siguen siendo hasta hoy protagonistas activos y fundamentales de la oposición y de la contestación al sistema capitalista dominante.Paralelamente a esta desaparición de la falsa cultura socialista y a la crisis global de la cultura consumista capitalista% también hace aguas por todos lados la cultura antidemocr tica y autoritaria que fué criticada centralmente por el movimiento estudiantil me. Por e$emplo% el movimiento feminista que replantea toda la relación entre los géneros y que si bien e.ito evidente de dichos movimientos% durante las 5ltimas tres décadas y tal vez a5n durante algunos lustros por venir. K también los movimientos ecologistas de todo el mundo% los que al reproblematizar el uso de los recursos naturales y el modo de apro.

Ktro de los “frutos! directos del 12 son los distintos movimientos urbanos% que también se hacen populares y difundidos en todas las sociedades contempor neas en estos 5ltimos treinta a0os transcurridos.ito de la revolución de )*12 en este “mediano plazo! de los tiempos coyunturales.relanzar en el futuro inmediato a esos movimientos que luchan por la paz% contra la guerra y por el desarme nuclear de la humanidad. Con$unto entonces pluriforme y multifacético de movimientos% que protagonizan hoy una parte fundamental de la resistencia y de la lucha contra la e. Por 5ltimo y nacidos también del gran choque de )*12% o en otro caso alentados y fortalecidos por él% se han desarrollado toda una gama de distintos movimientos de reivindicación de los grupos y las minor/as étnicas de todo el planeta. Porque m s all de estos efectos hoy registrables% sobre las coyunturas de los 5ltimos treinta a0os vividos% la revolución cultural de )*12 parece también abrirse% en un plano m s profundo y correspondiente al registro de la larga duración histórica% a una serie de consecuencias y de cambios de orden . 6 as/% cubriendo ba$o su espectro tanto a las distintas vertientes de los movimientos antirracistas% que son cada vez m s fuertes y activos en las sociedades del capitalismo desarrollado --en las cuales el racismo se ha acentuado enormemente en la 5ltima década--% como a las variantes diversas de los movimientos ind/genas o de las minor/as étnicas en los diferentes pa/ses% estos movimientos han tenido una fuerte resurrección durante los 5ltimos dos lustros% derivada en parte de la desintegración y la crisis de las organizaciones estatales y de los esquemas nacionales% y en parte de la crisis cultural misma del esquema civilizatorio de la modernidad% que al mostrar sus l/mites absolutos% abre $ustamente el espacio para el renacimiento de la pluralidad y la diversidad que dicho esquema civilizatorio hab/a intentado sofocar y homogeneizar.cluidas socialmente% tales como el movimiento de los homose.ico e incluso en toda 4mérica Aatina. 8inalmente% y acompa0ando a todos estos vastos e importantes movimientos sociales antisistémicos% hi$os de la revolución cultural del 12% han florecido también m5ltiples movimientos de ciertas minor/as oprimidas o e. 6 tal vez% no es entonces una casualidad% el hecho de que en ciertas sociedades estos movimientos étnicos o ind/genas $ueguen en la situación actual el verdadero papel de “vanguardia! del con$unto de los movimientos antisistémicos% como es claramente el caso del movimiento ind/gena neozapatista en 9é. 4s/% dando cobi$o a los nuevos actores sociales que viven y se desarrollan en las urbes de todo el planeta% y planteando una multiplicidad enorme de demandas concretas% estos nuevos movimientos antisistémicos% se caracterizan por su gran heterogeneidad en cuanto a su composición interna y por lo tanto por una vida m s accidentada e irregular que los restantes movimientos antisistémicos post-12.plotación económica% la opresión pol/tica y la desigualdad y discriminación sociales propias del capitalismo% para ratificar una vez m s acerca de la profunda actualidad y el enorme significado de esa revolución cultural de alcance planetario y de consecuencias de larga duración que ha sido la revolución de )*12. =na vasta familia de movimientos antisistémicos% nacidos o revigorizados al calor de las luchas del final de los a0os sesentas% que al seguir todav/a vivos% activos y vigentes% testimonian igualmente del é.uales% el movimiento de los prisioneros% los movimientos de los presos y desaparecidos pol/ticos% los movimientos de los desempleados o los movimientos de los $ubilados% entre tantos otros.

plotación económica% de opresión pol/tica y de desigualdad y discriminación social. 8ernand #raudel no dudaba% sólo tres a0os después de )*12% en responder afirmativamente a esta pregunta. 6 del mismo modo que el >enacimiento y la >eforma europeos anticiparon y precedieron a los cambios económicos% sociales y pol/ticos que crearon a la moderna sociedad burguesa capitalista% as/ también la revolución cultural de )*12 podr/a llegar a ser% en un futuro no demasiado le$ano% la anticipación también anunciadora de todo un nuevo sistema histórico% de un nuevo orden social radicalmente distinto al actual% el que igualmente% mediante otras nuevas revoluciones económicas% sociales y pol/ticas llegase a dar origen a una nueva sociedad no capitalista% donde hubiese desaparecido todo rastro posible de e. 6 puesto que nosotros ya conocemos el esquema de esta sucesión de revoluciones% que comienzan por el plano de la cultura para terminar gestando finalmente toda una nueva organización de la sociedad% lo 5nico que tenemos que hacer es intentar seriamente% con paciencia y esfuerzo% aplicarlo de nueva cuenta. Dosotros% a partir de los efectos y consecuencias desplegados en los treinta a0os que nos separan de )*12% podemos también estar de acuerdo con #raudel y apostar a que en el futuro% a5n durante varias décadas% seguiremos viviendo ba$o la saludable sombra y ba$o los benéficos ecos actualizados y reiterados de esta enorme revolución cultural de hace treinta a0os. -Eer entonces )*12 una revolución cultural de larga duración comparable a los movimientos del >enacimiento y de la >eforma europeos3. ? ? ? .verdaderamente estructural que sólo habr n de desplegarse efectivamente en las pró.imas décadas del siglo veintiuno cronológico que estamos a punto de comenzar. 'ale la pena entonces% todav/a% continuar repensando de manera cr/tica y creativa a ese mismo abanico de movimientos sociales que siempre evoca en nuestra mente esa simbólica fecha de )*12.