La vibración sonora primordial

Algunos aspectos de su simbolismo
( Parte 3 ª )

Oscar Freire

“Y, he ahí, que tu Sustentador dijo a los ángeles: ¡Ciertamente, voy a crear un ser humano de arcilla sonora, de cieno oscuro transmutado; y cuando lo haya formado or com leto y haya insuflado en el algo de !i es íritu, caed ostrados ante "l#$ %ur&an: Sura '() *l+,ichr, -.+-/

Las referencias de René Guénon *

Presentamos aquello que se refiere a una secuencia lógica (entiéndase en parte, como un condicional del texto) siguiendo el mismo hilo del autor (en cierto modo y orden) y relativo al método teórico y especulativo (en sentido inverso al que corresponde operativamente). El ob etivo, concierne a un se!alamiento respecto a lo que venimos planteando en una mirada de con unto y que no sólo confirma, en el "tem respectivo, la cuestión fundamental que ata!e a la denominada #vibración sonora primordial$ (cuya importancia para nuestro estado de manifestación ustifica el interés por un cabal conocimiento de aquello mismo que el tema implica) sino también, deber"a incentivar la necesidad de las ampliaciones por parte de los interesados, y la obligación de recurrir a las fuentes

citadas, a efectos de poder constatar la posibilidad de asimilarse un detallado y fidedigno cuadro teórico.

Probablemente, para muchos como nosotros, se necesite de estas cuestiones teóricas, y qui%&s también de un mediano esfuer%o para el efica% discernimiento de las alusiones y el ordenamiento de las analog"as suministradas, tanto como las referencias otorgadas por la innegable autoridad intelectual de 'ené (uénon. )ui%&s valga se!alar al respecto de dicha autoridad (a la que tradicionalmente se la debe relacionar estrechamente con la función) que no parece haber sido entendida del todo en occidente, puesto que se constata a menudo en diversas expresiones (salvando las excepciones de rigor) el no saber distinguir bien el persona e de la función *+,, ustamente, aquella misma e ercida por distintos individuos de todas las épocas y latitudes *-,. de cuya comprensión (un requisito indispensable entre varios otros) no sólo nos ha de permitir alcan%ar el sentido m&s elevado de la obra del autor, sino también, preservarnos de confundir las cualidades de discernimiento espiritual con alg/n #sistema intelectual$.

0e tal manera, en lo primero (y a modo de e ercicio) prestemos atención a la expresión estrictamente literal (si es posible en las voces originales) hasta alcan%ar su ra%ón de coherencia y el grado lógico de comprensión, tanto del antecedente como del consecuente (véase la aclaración). 1na ve% logrado ello, recién estaremos (y no antes) en condiciones (previa disposición) de dirigir nuestra atención a la #interl"nea$, es decir, al l"mite entre lo literal y lo extra literal, precisamente, en lo que se constituye como base o soporte de la alusión tradicional [3].

2i esto se hace posible en las obras de 'ené (uénon (oportunidad no habitual) a/n en condiciones tan desventa osas como las nuestras, es porque nuestro autor, considerando seme antes desventa as, ha tenido a bien el #fabricarnos$ o adecuarnos (siempre en el rango de lo preliminar) cierto método que nos permita vislumbrar aquellos suficientes puntos de apoyo y de orientación. a los que obligadamente, y tal como dec"amos, deberemos refor%ar con las virtudes de la lucide% y del esfuer%o personal. Por supuesto (por las obvias ra%ones que explican aquello que ata!e a la función) los lectores avisados comprender&n de inmediato que aqu" no hay nada de #guenonismo$ (menos en el sentido peyorativo con el cual se manipula al sufi o de oposición) [4] tampoco se trata de convencer a nadie, ya que las opciones sobre la valide% o no de estas proposiciones, son exclusivamente propias de cada uno.


Esto como antecedente **

+3 4a 5ausa total y suprema es concebida como la Potencia 1niversal, ilimitada e incondicionada

-3 4as 5ausas esenciales que contienen potencialmente la integralidad de todos sus efectos se sinteti%an en la 5ausa total

63 4a unidad de la Potencia 1niversal en s" necesariamente es correlativa de la unidad esencial del 2er, y est& impl"cita en esta misma unidad

73 0e acuerdo a la tradición hind/ (y sólo en cuanto a lo que se corresponde con la manifestación) 4a Posibilidad 1niversal, entendida en su unidad integral comporta dos aspectos8 el aspecto masculino (0urusha) que es el 2er mismo en su identidad suprema y #no actuante$ y el aspecto femenino que se polari%a en potencia activa (Sha1ti) y potencia pasiva (0ra1riti)

93 4a potencia activa discierne el punto de vista din&mico y directo y corresponde a la esencia, la potencia pasiva al punto de vista est&tico o refle o y corresponde a la substancia

:3 4a consideración de ambos puntos de vista son complementarios uno del otro en cualquier modalidad de manifestación, no alter&ndose en nada la unidad del punto principial (tampoco del 2er del cual es s"mbolo) de donde se concibe claramente la identidad fundamental de la esencia y de la substancia que son los dos polos de la manifestación universal.

;3 0e acuerdo a las expresiones respectivas de 0urusha y 0ra1riti en esta manifestación, las determinaciones substanciales, que son los cinco elementos corporales, corresponden a un n/mero igual de determinaciones esenciales o de #elementos esenciales$ que podr"a decirse son sus #arquetipos$, sus principios ideales o #formales$ en el sentido aristotélico de esta /ltima palabra y no pertenecen al dominio corporal sino al de la manifestación sutil.

<3 0esde el punto de vista de la tradición hind/ las #esencias elementales$ reciben el nombre de tanm2tras que significa una #medida$ o #asignación$ cuya función es delimitar el dominio propio de una cualidad o #quididad$ en la Existencia universal. 0ichas #esencias$ son de orden sutil y no son perceptibles por los sentidos, sus operaciones sólo son concebibles idealmente y no pueden

recibir designaciones particulares m&s que por analog"a *9, puesto que corresponden al estado principial y #no desarrollado$. 4a concepción de tanm2tras sólo es necesaria cuando se quiere relacionar la noción de los elementos con los principios de la Existencia universal y tal concepción no debe intervenir cuando la referencia corresponde a las existencias individuales y las cualidades sensibles como tales, ya que corresponde a otro punto de vista (el /ltimo).

=3 0esde el mismo punto de vista, las #substancias elementales$ reciben el nombre de 3h4tas (de 3h4 que significa #ser$) m&s particularmente en el sentido de #subsistir$ considerando al ser manifestado en su aspecto #substancial$ por consiguiente con cierta idea de #devenir$, pues es del lado de la substancia donde se encuentra la ra"% de todo devenir. 0e este modo los elementos son considerados como determinaciones substanciales o como modificaciones de 0ra1riti con un car&cter puramente accidental en relación con esta, as" como la propia existencia corporal no es m&s que un simple accidente en relación con la Existencia universal considerada en su integridad. En todo caso, se debe tener en cuenta que los elementos no son cuerpos, ni siquiera simples, sino verdaderamente los principios substanciales a partir de los cuales se forman los cuerpos. y todo cuerpo, sea el que sea, procede en realidad del con unto de los cinco elementos aunque pueda haber en su naturale%a cierto predominio de uno o de otro.

+>3 ?s", 4os cinco tanm2tras o ideas principiales son las causas primordiales de los cinco elementos #substanciales$ de la manifestación f"sica como determinaciones particulares de sus modificaciones exteriores, expres&ndose en tal modalidad en las cinco condiciones seg/n las cuales se formulan las leyes de la existencia corporal8 espacio, tiempo, materia, forma y vida. 2in embargo, los cinco tanm2tras no deben se considerados como manifestados por estas condiciones, tampoco por los elementos y cualidades sensibles que corresponden a estos, puesto que en

tanto principio, soporte y fin, es de ellos que todas las cosas son manifestadas y todo lo que posteriormente resulta de sus indefinidas combinaciones.

++3 4as condiciones de la existencia corporal guardan rigurosas relaciones y respectivas correspondencias con los cinco elementos y con los cinco sentidos, que, por otra parte, est&n igualmente sometidos al con unto de estas cinco condiciones.

+-3 En todos los textos del 56da son mencionados los cinco elementos del mundo f"sico de acuerdo a su orden, desarrollo o diferenciación a partir de 212sha, el éter, que es el elemento primordial, luego v2yu, el aire. t6jas, el fuego. a , el agua y rithvi, la tierra. ? cada elemento le corresponde una cualidad sensible8 al éter, el o"do (shrotra). al aire, el tacto (t7ach). al fuego, la vista (cha1shu). al agua, el gusto, (rasana). y a la tierra, el olfato (ghr2na). En las consideraciones aristotélicas, completamente diferentes cuando se habla de cualidades deben entenderse que no son las cualidades sensibles propiamente dichas, pues se refieren a las combinaciones de calor y fr"o, que son respectivamente principios de condensación y expansión, con lo seco y lo h/medo8 el fuego es caliente y seco. el aire, caliente y h/medo. el agua, fr"a y h/meda. y la tierra, fr"a y seca. Estas agrupaciones que se oponen dos a dos, no ata!en m&s que a los elementos ordinarios, con exclusión del éter, ustific&ndose por lo dem&s pues como elemento primordial, que debe contener en si mismo los con untos de cualidades opuestas o complementarias, coexistiendo as" en estado neutro. El éter es as" representado como situado en el punto en el que las oposiciones todav"a no existen pero a partir del cual se producen, es decir, en el centro de la figura crucial cuyas ramas corresponden a los otros cuatro elementos, figura adoptada por los hermetistas de la edad media, quienes mencionaban al éter como #quintaesencia$ en una enumeración de los elementos en un orden ascendente inverso al de su producción, de lo contrario el éter ser"a el primer elemento y no el quinto. Esto no implica limitarse

exclusivamente a un punto de vista demasiado sistem&tico, limitado y particulari%ado. 2er"a comprender mal la teor"a de ?ristóteles y de los hermetistas, con el pretexto de hacer intervenir principios de expansión y condensación intentando interpretarla a favor de una identificación de los elementos con los diversos estados f"sicos.

+63 Es preciso establecer que el éter y el aire son elementos distintos, contrariamente a lo que sostienen algunas escuelas heterodoxas.

+73 *12sha, el "ter est& extendido por todas partes, penetra al mismo tiempo el exterior y el interior de las cosas. Es considerado como el elemento m&s sutil del que proceden los dem&s, formando, con respecto a su unidad primordial un cuaternario de manifestación. ?l ser primitivamente homogéneo su diferenciación engendra a los restantes elementos comen%ando por el aire. @iene por origen un movimiento elemental que se produce a partir de un punto inicial cualquiera, en ese medio cósmico indefinido.

Esto como consecuente **
“8a cualidad sensi3le que se relaciona con el "ter es el sonido$

“9si se considera el modo de roducci:n del sonido or el movimiento vi3ratorio9$

“;al movimiento se ro aga alrededor de su unto de artida or ondas conc"ntricas uniformemente re artidas siguiendo todas las direcciones del es acio, lo que da origen a la figura de un esferoide indefinido y no cerrado) <se es el movimiento menos diferenciado

de todos, en ra=:n de lo que odemos llamar su >isotro ismo& y or ello odrá dar origen a todos los demás movimientos que se distinguirán de el en tanto en cuanto no se efectuarán ya de una manera uniforme siguiendo todas las direcciones; y así mismo, todas las formas más articulari=adas rocederán de la forma esf"rica original$

“0or otro lado, seg?n lo que se aca3a de decir, es en el "ter donde reside la causa del sonido; ero esta claro que esta causa de3e distinguirse de los medios diversos que ueden servir secundariamente ara la ro agaci:n del sonido y que contri3uyen a hac"rnoslo erce ti3le am lificando las vi3raciones et"ricas elementales$

“9a arte de estas consideraciones, la atri3uci:n de la cualidad sonora del "ter, es decir, al rimero de los elementos, tiene todavía otra ra=:n rofunda que se relaciona con la doctrina de la rimordialidad y la er etuidad del sonido; ero ese es un unto al que no odemos aludir más que de aso [6].

Aotas
* Esta tercera parte, tal como lo anticip&bamos en la anotación precedente, corresponde principalmente a la s"ntesis de un par de traba os de 'ené (uénon, es decir, a un extracto (no completo) de dos de sus art"culos8 “8as condiciones de la e@istencia cor oral$ en 'evista “8a Anose$, enero de +=+(insertado como cap. BC, -3 en “!elanges$) y “8a teoría hind? de los cinco elementos$ en 'evista “5oile d&Bsis$, agostoDseptiembre de +=69 (incorporado como cap. BC en “Ctudes sur 8&hindouismo$)) 2e a!aden +7 comentarios respectivos que pasan a conformar la conclusión de este traba o.

[1] 0icho esto, en aquel sentido frecuente y com/n a la vulgari%ación y al etiquetamiento de las palabras e inherentes a toda mediati%ación. por e emplo,

de entender a dicha autoridad como fundadora de una escol&stica especial o interpretarla en el orden de una obra individualista de genialidad particular. Bgualmente, pretender otorgarle el mote de #metaf"sicaEo$ o de conferirle por un lado alguna peculiaridad #matem&tica$ y, por el otro lado, ad udicarle cierta inventiva #esotérica$ singular. Por nuestra parte (conste que hablamos por las generales, puesto que abundan excelentes traba os sobre 'ené (uénon) estamos persuadidos que la cuestión central y aquellas de importancia no pasan por un protocolo letrero de este tipo tan com/n a nuestros lengua es corrientes y respectivos de una mentalidad individualista en particular.

[2] 'especto a las nociones esclarecedoras sobre la perpetuidad de toda función en el sentido tradicional, el propio (uénon no ha de ado de pronunciarse en diversas ocasiones, por e emplo, que los distintos individuos #no dejan de ser >el mismo& ara todo lo que se refiere a ella$ ( ). Céase en varias anotaciones dedicadas al autor, por e emplo, y principalmente8 “!"todo y lenguaje en Den" Au"non$ y “8as >funciones magisteriales& en Den" Au"non$) @ambién, algunos datos asociados en8 “Den" Au"non a la lu= de una significativa dedicatoria$ y “5ía sh2dhElita de Den" Au"non$)

[3] Esto es as", ya que el sentido literal se constituye como en una de las medidas del caso *o de cada cosa, en tanto que cada cosa al ser lo que #es$ no le es posible #noDser$ a la ve%, aunque su entidad se halle limitada por otras cosas8 “Fo utilices el ra=onamiento a lo que es im ensa3le$ (0ur2na). En otras palabras, no podemos saltearnos la condicionalidad literal del texto (tradicional) ni dudar de su legitimidad hasta el apercibimiento de un sentido superior o de otro orden distinto de realidad. 2i no se da el caso correspondiente a la operación intelectual de trascendencia (del sentido literal) a la que se debe considerar como excepción, es la pauta general la que debe permanecer. 2e comprender&, que la necesidad del sentido literal se halla estrechamente relacionada con la del #exoterismo$ tradicional. 2obre el primero y respecto al sentido y aplicaciones de la noDcontradicción véase “<l sentido de literalidad en las escrituras sagradas$, tanto como el traba o ya citado8 “!"todo y lenguaje en Den" Au"non$, y sobre las implicaciones del segundo8 “Den" Au"non y el esoterismo islámico$)

[4] 2obre algunas aplicaciones de dicho sufi o véase “Bsmo como confusi:n y o osici:n$ y “Greve so3re los t"rminos monoteísmo y oliteísmo$ . En lo que concierne, ya nos hemos explayado sobre algunos términos como #sufismo$ (Den" Au"non y el esoterismo islámico) #guenonismo$, $perennialismo$, etc. (!"todo y lenguaje en Den" Au"non) aunque para a!adir otro e emplo

respecto del primero (que es el m&s #oficiali%ado$ por as" decirlo) podr"amos traer a colación aquella vie a m&xima que dice8 “<l sufismo es hoy un nom3re sin realidad, cuando antiguamente era una realidad sin nom3re$ por lo cual, entre otros, se infiere que dicha realidad concern"a anta!o a las cualificaciones respectivas de una minor"a verdaderamente espiritual, en cambio hoy, ante la ausencia de dicha realidad, se confiere un nombre que puede ser auto ad udicado por cualquier hombre ordinario, sin necesidad de empacharse por ello (esta misma circunstancia, hoy por hoy, involucra a todas las formas tradicionales). En otras palabras, la consecuente vulgari%ación (como #nombre$) adem&s de estar estrechamente relacionada al correspondiente ismo, nos exime aqu" de mayores comentarios.

[5] Cer nuestra anotación “8a analogía tradicional$

** ?dviértase, y tal como avan%&bamos en el inicio, que los términos #antecedente$ y $consecuente$ no se utili%an aqu" en el sentido exclusivo de una antecedencia o consecuencia lógica, sino en el de proposición de grado, es decir, como un condicional del texto.

[6] 2obre el car&cter reservado y estrictamente alusivo de estos p&rrafos, ya que hay cosas que presentan muchas dificultades para la explicación, hay un breve comentario en la parte :3 de este traba o.

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