LA SOFISTICA

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puede resistirse a ella aferrándose a la verdad o al bien y se encuentra totalmente indefenso frente a la misma. El relativismo teórico y práctico de la sofística encuentra aquí un importante corolario suyo: la omnipotencia de la palabra y la fuerza necesitante de la retórica que la guía con sus recursos infalibles. Cuando Platón opone a Gorgias, en el diálogo que lleva su título, que la retórica no puede persuadir sino en lo que es verdadero y justo, arranca de un supuesto no compartido por Gorgias: o sea, que existan criterios infalibles y universales para reconocer lo verdadero y lo justo (Gorgias, 455 a). Lo que distingue a la retórica de Gorgias como arte omnipotente de la persuasión, de la retórica de Platón como educación del alma en la verdad y en lo justo es el supuesto fundamental del platonismo: la existencia de las ideas como criterios o valores absolutos.
27. OTROS SOFISTAS

Más jóvenes que Protágoras y Gorgias son dos contemporáneos de Sócrates, Hipias de Elide y Pródico de Ceos. Pródico de Ceos, conocido sobre todo como autor de un Ensayo de sinonimia (y ridículamente consagrado a la búsqueda de sinónimos, según Platón nos lo presenta en el Protágoras, 337 a-c),es también autor de un escrito titulado Horas, en el cual exponía el encuentro de Hércules con la Virtud y la Depravación. Tanto la una como la otra exhortaban al héroe a seguir su sistema de vida, pero Hércules se decidía por la Virtud y prefería los sudores de ésta a los placeres de la Depravación (fr. 1, Diels). Sabemos también que Pródico afirmaba el valor del esfuerzo encaminado a la virtud y consideraba a la virtud misma como una condición impuesta por un mandato divino para el logro de los bienes de la vida. Las Horas debían contener, además, algunas partes dedicadas a la filosofía de la naturaleza y a la antropología. En particular, sobre este último asunto, sabemos que. Pródico lanzó una teoría sobre el origen de la religión que hizo se le clasificara entre los ateos. "Los antiguos —decía él— consideraban como dioses, en virtud de la utilidad que de ellos se derivaba, al sol, a la luna, a los ríos, a las fuentes y, en general, a todas las cosas que favorecen a nuestra vida como, por ejemplo, los Egipcios al Nilo. Y por esto el pan era considerado como Deméter, el vino como Dionisos, el agua como Poseidón, el fuego como Hefesto, y así cada uno de los bienes que son de utilidad" (Sexto E., Adv. math., IX, 18; cfr. Cicerón, De nat. deorum. I, 37, 118). En cambio Hipias de Elide era famoso por su cultura enciclopédica y por el vigor de su memoria. En el diálogo platónico Hipias el mayor nos cuenta él mismo que muchas veces fue enviado por su patria como legado para tratar asuntos con otras ciudades; y se enorgullece de haber ganado grandes sumas con su enseñanza. Compuso elegías y discursos de argumentos diversos, de los que nos quedan fragmentos poco importantes desde el punto de vista filosófico. Por un testimonio de Jenofonte (Mem., IV, 4, 5, y ss.) que refiere una larga discusión entre él y Sócrates sabemos que uno de sus temas preferidos era la oposición entre la naturaleza (/,0,1) y la ley ($*("1). Las leyes no son una cosa seria porque carecen de uniformidad y de estabilidad y los mismos que las hacen, a veces las suprimen. Las verdaderas leyes son

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