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FILOSOFÍA ANTIGUA

transcurrido entre su discipulado y la composición de su escrito, han suscitado la sospecha de que tal escrito sea, más que recolección fiel de recuerdos socráticos, una composición literaria, no exenta de intenciones polémicas (sobre todo contra Antístenes), fundada en buena parte sobre otros escritos, sin excluir los platónicos. Por otra parte, los testimonios de Aristóteles parecen también dependientes en buena parte de Platón y aun tal vez del mismo Jenofonte. De modo que la fuente fundamental para reconstruir el Sócrates histórico es siempre Platón. El testimonio de Aristóteles, y la representación de Jenofonte (y esta última en cuanto convalidada por el primero) suministran más bien un criterio para discernir y limitar lo que en la compleja figura que domina la obra de Platón puede efectivamente atribuirse al Sócrates histórico. Así no puede ciertamente atribuirse a este último la doctrina de las ideas, de la cual no hay indicio en Jenofonte ni en Aristóteles; y debe, por tanto, excluirse la interpretación de algún erudito moderno que ha visto en Platón al historiador de Sócrates y ha atribuido a este último el cuerpo central del sistema platónico, y a Platón únicamente la crítica y la corrección de tal sistema, que se inician con el Parménides.
30. EL "CONÓCETE A TI MISMO" Y LA IRONÍA

"Sócrates ha llamado a la filosofía del cielo a la tierra". Estas palabras de Cicerón (Tusc., V, 4, 10) expresan exactamente el carácter de la investigación socrática. Tiene por objeto exclusivamente el hombre y su mundo, esto es, la comunidad en que vive. Jenofonte atestigua claramente la actitud negativa de Sócrates frente a toda investigación naturalística y su propósito de mantenerse en el dominio de la realidad humana. Su misión es la de promover en el hombre la investigación en torno al hombre. Esta investigación debe tender a poner al hombre, a cada hombre individual, en claro consigo mismo, a llevarle al reconocimiento de sus límites y a hacerlo justo, esto es, solidario con los demás. Por esto Sócrates adoptó la divisa deifica Conócete a ti mismo e hizo del filosofar un examen incesante de sí mismo y de los demás: de sí mismo en relación con los demás, de los demás en relación consigo mismo. La primera condición de este examen es el reconocimiento de la propia ignorancia. Cuando Sócrates supo la respuesta del oráculo, que le proclamaba el hombre más sabio de todos, sorprendido se fue a interrogar a los que parecían sabios y se dio cuenta de que la sabiduría de éstos era nula. Comprendió entonces el significado del oráculo: ningún hombre sabe nada verdaderamente, pero es sabio únicamente quien sabe que no sabe, no quien se figura saber e ignora así hasta su misma ignorancia. Y en realidad sólo quien sabe que no sabe procura saber, mientras quien se cree en posesión de un saber ficticio no es capaz de investigar, no se preocupa de sí mismo y permanece irremediablemente alejado de la verdad y de la virtud. Este principio socrático representa la neta antítesis polémica de la sofística. Contra los sofistas que hacían profesión de sabiduría y pretendían enseñarla a los demás, Sócrates hace profesión de ignorante. El saber de los sofistas es un no-saber ficticio privado de verdad, que confiere sólo presunción y

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