La experiencia de abducción o el camino al origen (Primera parte) Dr. Roberto Banchs Doctor en Psicología Buenos Aires – Argentina EXTRACTO: Reconociendo una dimensión psíquica insoslayable, el autor postula la hipótesis del recuerdo originario, señalando que muchos de los testimonios de presuntos abducidos consisten en una fantasía de naturaleza inconsciente, de un acontecimiento anterior y desencadenante de dichos relatos. Debido a la angustia emergente de una situación vital, recrean en forma enmascarada problem ticas y conflictos subyacentes con la apariencia de un secuestro y e!amen por e!traterrestres. "artiendo desde un punto de vista simbólico connotativo, esos informes denotan una estructura mítica singular, que se corresponden con el mito del héroe y con las funciones b sicas del rito de iniciación o pasaje , que advienen en una transformación del su#eto, mostrando cómo es posible que se produzca la separación de las condiciones originarias de totalidad y la adquisición de un nuevo estado. $sta lectura antropológica queda ampliamente avalada y enriquecida por la investigación psicológica, cuyo estudio pormenorizado %e#e sint&tico del traba#o' revela que las narraciones de los abducidos remiten a escenas perinatales, esto es, en torno al momento del nacimiento, o del desprendimiento del niño del cuerpo materno, escenificando la angustia que emerge en aquellos testigos, por cuanto el nacimiento ( como recreación imaginaria ( se constituye a posteridad en modelo o prototipo de la angustia primigenia , separación del cuerpo materno, como efecto del denominado comple#o de castración o ruptura de un lazo imaginario. $sta vuelta al origen confronta al hombre con sus mitos, descubriendo en el trasfondo regresivo una estructura com)n, al interrogarse por el nacimiento. *os relatos de abducción, o secuestro %+' alienígena, constituyen las m s interesantes narraciones de casos sobre encuentros con ovnis, no sólo por lo e!traño del contenido, sino tambi&n por los indicios reveladores de su eventual naturaleza. $s esta clase de informes los que durante largo tiempo han permitido suponer que irían a aportar los argumentos confirmatorios de la procedencia e!traterrestre del fenómeno. $n cambio, a medida en que nos adentramos en el misterio se de#a entrever cu n comple#o resulta el problema. $ntre los diversos tipos de manifestaciones, como es sabido, la mayoría se refiere a avistamientos de ob#etos a larga distancia y altitud, y de ob#etos relativamente pró!imos, con formas bien apreciables. $n menor cantidad se hallan los aterriza#es, y a)n menos frecuentes son los encuentros cercanos donde se observan entidades u ocupantes, la mayoría de las veces esquivos y faltos de inter&s en el ocasional testigo. $n contraste con esa conducta %huidiza o indiferente', nos hallamos con otro con#unto de informes donde el testigo dice haber sido invitado al interior del ob#eto ( ora nave (, y haber participado de conversaciones amigables, en las cuales es usual que se le transmita alg)n tipo de conocimiento, predicción o aviso rodeado de cierta aura espiritual. ,na tercera categoría es, precisamente, la de las abducciones. -ien diferente a las anteriores, aquí los abductores ( mostrando inocultable inter&s en la especie humana ( se apoderan impunemente de la persona humana, reduci&ndola física o volitivamente, para conducirla a otro sitio donde es retenida y sometida a variados e! menes físicos. .otando un comportamiento tan dispar seg)n las diversas modalidades de presentación, algunos ufólogos han sugerido que seme#ante incongruencia podría deberse a que se trata de diferentes razas de e!traterrestres, como ser: malvados grises y ben&volos rubios. "ara otros, una u otra población de casos sencillamente no es real. /in embargo, en todas resulta sugerente que las entidades alienígenas suelan ser descritas con un aspecto humanoide. Dicho t&rmino, definido como un estado a semejanza del hombre, no puede de#ar de ser atendido. $llas se muestran como variantes de la forma y comportamiento humanos. 0sí visto, es posible señalar, aunque m s no sea por analogía, que hay algo del hombre en dichas apariciones, algo que est presente y se le mani!iesta, habitualmente con un claro interés en su persona" 1uriosamente, los investigadores de ovnis han adoptado el t&rmino 2síndrome de abducción pos – traum tico2 para referirse a un con#unto de signos y síntomas de causa desconocida o indeterminada %síndrome', que suelen observar en aquellas personas que aseguran haber sido víctimas de un secuestro por parte de presuntas entidades alienígenas, sin poner en duda que el mismo se produce como consecuencia del indeseado encuentro, e!presado en un daño o trauma psíquico y acompañado en ocasiones por manifestaciones som ticas. 0)n m s, la presencia de tales evidencias %que la literatura ufológica abunda en detalles', pretenden avalar el prosaísmo que surge de sus relatos. /in embargo, debería ser considerada la posibilidad de que el propio testimonio ufoló ico pu!iere ser parte !e una fantasía !e naturale"a inconsciente !e un acontecimiento anterior # desencadenante !e relatos !e ab!ucción. $n síntesis, el episodio traum tico se situaría en una instancia previa, muchas veces arcaica, siendo el relato del abducido un intento de simbolización, vale decir, una vía que encuentra el inconsciente para la representación y resolución del trauma. $a memoria recupera!a ,no de los recursos mediante los cuales se pretende dar estatuto de realidad a dichos relatos, es el empleo de hipnosis, con el supuesto que los testigos guardan recuerdos de su e!periencia que han sido cancelados a su memoria consciente. .o vamos a e!tendernos sobre el tema, pero es necesario brindar algunas precisiones. *as declaraciones efectuadas en estos estados pueden revelar la verdad concebida por el su#eto, lo que no siempre coincide con los acontecimientos narrados. "recisamente, uno de los instrumentos que estimulan ( en cualquier individuo ( la creación de fantasías oníricas es esta clase de pruebas. .o es casual que las confesiones o declaraciones realizadas ba#o hipnosis no sean tomadas como v lidas en los tribunales de #usticia, como tampoco las que se producen estimuladas por cualquier tipo de drogas %pentotal, thionembutal, etc.'. $l ba#o coeficiente intelectual %por su mayor dificultad de discernimiento de la realidad', y las denominadas 2personalidades propensas a la !antasía2 %e!presión de moda, característica de la neurosis hist&rica, aunque no e!clusiva', encuentran una vía r pida para la sugestión hipnótica, así como la tendencia a imaginar ob#etos y situaciones fant sticas. $n suma, el valor de estos procedimientos ha sido muy cuestionado, pues se admite que en estado de ensoñación, de inconsciencia o seminconsciencia, no hay garantías que lo e!puesto por el su#eto sea real, siendo frecuente que se trate de un delirio oniroide, en el cual el individuo habla de aquello que desea o teme que haya sucedido, m s de lo que en realidad ocurrió. "ara un creciente n)mero de ufólogos, las e!periencias de abducción alienígena suelen producir estados amn&sicos, la p&rdida de memoria de la totalidad o un fragmento significativamente importante del inusual encuentro. 0 veces, un tiempo perdido en el que ( para otros ( no se recuerda porque nada habría ocurrido. 0dem s, para qu& los e!traterrestres irían a bloquear la memoria consciente, si nos resulta luego tan sencillo desbloquearla. ,no de los habituales argumentos e!puestos para #ustificar la falta de recordación de tales episodios, consiste en que la situación ha sido tan traum tica %es decir, difícil de ser elaborada', que el testigo ( protagonista ha debido defenderse psíquicamente pas ndolas al olvido. $sto podría admitirse en algunos casos, por efecto inmediato de un shoc3 hasta su recomposición anímica y emocional. 0unque puede darse en variadas estructuras de personalidad, es típico de la histeria, produciendo un olvido de partes de la vida ligadas a hechos traum ticos %2amnesia lacunar2'. 4nteresar , pues, el discurso ( el cómo y cu ndo ( para localizar ahí algo que ha sido reprimido, cancelado o bloqueado, y que se halla en el orden del deseo. ,n deseo que siempre vuelve disfrazado. .o obstante, los estados amn&sicos pueden producirse por cuadros confusionales %psicosis confuso ( oníricas' de distinta etiología, directas %meningo encefalitis, shoc3s traum ticos y emocionales, etc.' e indirectas %into!icaciones, anemia, etc.', por paro!ismos generalizados o ictocomiciales, característicos de la epilepsia %2 ausencias2, por breve p&rdida de la conciencia', y otras formas menos frecuentes. Desatendiendo las causas que, por lo com)n, originan los estados amn&sicos, muchos ufólogos est n persuadidos que dichos estados constituyen una pauta corriente de las presuntas abducciones. 5 esto es posible, a la vista de lo e!puesto, si se abandonara la idea de los alienígenas acosando terr queos de un lado a otro del planeta. 0lgunos ufólogos van m s all , y le imputan a los alienígenas el haber provocado deliberadamente la amnesia a los desprevenidos testigos, sea para ocultar sus maquiav&licas intenciones o para atenuar el impacto producido por su indubitable presencia. "or e!tensión, cualquier desa#uste ( psíquico, neurológico o comportamental ( observado en el abducido, le es achacado a los victimarios de la escena. "ara dirigirse al autor de este artículo puede hacerlo por correspondencia a: Dr. Roberto E. Banchs Casilla !e Correos % & suc. '( (C.P. )*'() Buenos Aires & Ar entina %+' $n el tecnicismo #urídico, se reserva la voz 2 secuestro2 %abduction, en lengua inglesa' para la clase de delitos en que una persona es aprehendida, mediante la violencia o engaño, y ocultada para un determinado fin. $l concepto permite aplicarse fuera del conte!to estrictamente legalista y denotar la clase de sucesos en que los testigos ( ovni son reducidos y, con frecuencia, conducidos al interior del ob#eto o a un mbito totalmente e!traño. "or igual, suele emplearse el t&rmino 2 abducción+, de uso m s generalizado. (,e un!a parte) Dr. Roberto Banchs Doctor en Psicología Buenos Aires – Argentina $a matri" cultural $l tema de las abducciones y el empleo de las 2 regresiones hipnóticas2 comenzarían a propagarse a niveles populares reci&n en +677, cuando se publicó el famoso incidente norteamericano protagonizado en +67+ por -arney y -etty 8ill, y el de 0ntonio 9illas -oas, ocurrido en +6:; en -rasil, cuyos pormenores se difundieron años despu&s. $llos habrían servido de clis- para otras historias, representando variaciones de grado o tono respecto a estos relatos. 5 #unto a las e!periencias %o precedi&ndolas' se sumaron las regresiones hipnóticas, ba#o el supuesto que los testigos guardaban algo en su memoria que sólo podía ser revelado en las sesiones. 1laro est que sobre el caso narrado por los 8ill, no parece haberse tenido muy en cuenta que para el Dr. -en#amín /imon, quien trató ba#o hipnosis al matrimonio, el episodio habría sido una fantasía elaborada por -etty y transmitida a -arney %+'. $n fecha m s reciente, el investigador ustamente, la posibilidad de desarrollar o desenvolver esta novela ba#o tratamiento, ha permitido que se produzca dicha ligadura, atenuando así la presión e incertidumbre que los llevó a consulta. $n el e!tenso historial analizado de casos referido a encuentros y secuestros por parte de alienígenas, hemos podido hallar frecuentemente lo que podríamos dar en llamar percepciones interiores de cosas proyectadas al e%terior. .arraciones e!traterrestres, de lo que en realidad es intrahumano. 5 como es sabido que los ovnis adem s de verse, se 2sue&an2, los mismos irrumpen, entonces, como parte de algo transfenom&nico y hasta estructural del su#eto. $stos relatos son de singular importancia, pues, a lo e!traño de su contenido, los mismos suelen responder a idénticos mecanismos del sue&o, y a otras producciones que tienen su origen en el inconsciente. 1omo en los sueños, e!isten otras fantasías conscientes e inconscientes, diurnas y nocturnas, que no son otra cosa que realización de deseos, de contenidos que han hallado una forma encubierta de emerger a la consciencia. 8ay episodios con un alto contenido simbólico que, evidentemente, guardan una estrecha relación con la vida de los testigos y su entorno. 8istorias tomadas de los n)cleos profundos de la psique y del conte!to vital m s cercano, pero a la vez, muy le#anas en el tiempo. -as ndose en la inconsistencia y en la abundancia de detalles absurdos de muchos de los relatos, algunos ufólogos han llegado a pensar que a los testigos se les ha implantado una historia m s o menos verosímil para ocultar los verdaderos propósitos de sus raptores. De manera m s general, hay quienes decididamente se oponen a creer en la versión literal de las abducciones, rechaz ndola de plano, por considerarla de una ingenuidad pasmosa. .o obstante, sabemos que muchos de los abducidos obran de buena fe y que vivieron realmente sus e!periencias en forma aterradora. /us relatos no tratan apenas de un mero avistamiento desusado %a fin de cuentas, qui&n no ha visto alguna vez una rareza en el cielo', sino que hay en ellos un fuerte compromiso a!ecti$o y un notorio protagonismo, propias del héroe en virtud de sus haza&as. *a casuística abunda en estas narraciones fant sticas, conformando un rico anecdotario. El mito !el h-roe # el rito !e iniciación *as similitudes entre las abducciones con otras e!periencias e!traordinarias como las de pro!imidad de la muerte, las e!tracorporales, las psicod&licas o las sham nicas, tienen en com)n la psique humana. $n efecto, e!iste en las abducciones una dimensión psíquica insoslayable y que es vivida en muchos como esencial. 4gual a quienes tuvieron una e!periencia cercana a la muerte o pasan por una iniciación, sienten que sus vidas han cambiado profundamente y que nada volver a ser como antes. ,na 2e%periencia primariamente mística2, a decir del autor de 'ommunion, ?hitley /trieber. 0 pesar de las diferencias formales, estas e!periencias tienen en com)n ( dice =enneth Ring ( el consistir en $iajes arquetípicos de iniciación, haci&ndole sospechar que son manifestaciones distintas del mismo universo y, por tanto, sendas alternativas al mismo tipo de transformación psicoespiritual. $n todo caso, es revelador considerar las abducciones desde un punto de vista simbólico. $!aminando estos informes, es posible hallar una estructura invariante donde se transparenta el guión convencional de la prueba inici tica, seguido de una trans!iguración en la vida de su protagonista, adoptando la representación de muerte y resurrección sucesivamente. De este modo, las abducciones son vistas como una suerte de sueño e!traordinario, cuyos símbolos aluden a una trans!ormación, como energías creativas, capaces de cambiar la realidad. $n rigor, la secuencia de las abducciones no se aparta de modo alguno a las tipologías b sicas o situaciones que se encadenan en la estructura de los cuentos folclóricos establecidas en +6@A por el ruso 9ladimir "ropp %a las que llama !unciones', como resultado de la comparación de un amplio n)mero de versiones de los mismos temas. "ropp reconoce la e!istencia de B+ funciones b sicas, que otros autores reducen finalmente a ;. $n el cuento tradicional llamado la (a$entura del héroe( se reitera el esquema de una prohibición, una transgresión y una aventura cumplida felizmente por el héroe %@', protagonista de una epopeya o alg)n hecho dram tico. $l periplo mítico tiende a la restauración de un ordenC es circular, vuelve al comienzo pero es una vuelta que se ha enriquecido con el paso del mal, por el infierno o por el peligro. $l h&roe cambia de estado, lo cual se trasunta en el adquirir un nuevo nombre o una nueva categoría. /i pasamos a analizar los relatos de abducción, nos hallaremos en algunos casos con !iguras de trans!ormación, de grandes cambios. Dransformación que corresponde al pasa#e de un estado a otro, de una etapa o nivel a otro. /e hace preciso, pues, ubicarlos dentro del conte!to antropológico, que es el que corresponde a la iniciación religiosa. 0preciaremos entonces su referencia a la vida espiritual, al cambio interior. $n sentido parecido, abriendo camino por los traba#os de Eraciela ung, "ropp y *&viF/trauss' sobre el mito y el cuento tradicional, hallamos que tales relatos corresponden a una estructura mítica singular, como reelaboración del campo mítico ( simbólico que la humanidad ha conservado por m)ltiples vías. "ara el psicólogo oseph 1ampbell llama protomito. $l hombre no nace ya realizado, sino que debe cumplir un esfuerzo atendiendo a su evolución personal para de#ar atr s su ser aparente y revelar su ser profundo. De ahí que los ritos !e iniciación se refieren siempre a cambios de conciencia. )itos de pasaje que adoptan, en consecuencia, la representación de la muerte y el nue$o nacimiento, retrotrayéndose al m s pro!undo ni$el de la originaria identidad madre – hijo. Rastrear las formas simbólicas y e!presivas desde el proceso espiritual que las origina, nos muestra aspectos muy significativos que no se hacen evidentes cuando hacemos un estudio meramente formal y descriptivo. $l contenido de los relatos gira alrededor de la aventura del h&roe o tema de la iniciación. $n 1arl >ung esa 2a$entura2 se revela como un proceso de la conciencia, a la que denomina camino de indi$iduación. /iguiendo a >ung y a Greud, el psicoanalista >. 1ampbell estudia el mito del héroe y ofrece el siguiente esquema: *eparación – cruce del umbral – +niciación – )etorno. $l h&roe recorre un periplo que comporta un apartamiento de circunstancia habitual, es decir, una separaciónC atraviesa un umbral, cruza a otro mundo en el que recibe la iniciación, y luego vuelve, vive el retorno al hogar, trayendo consigo un conocimiento. 1uando vuelve, es &l mismo y es 2otro2. 8ay un cautiverio, un sufrimiento y luego un triunfo. $s siempre la salida del tiempo y del espacio, la estadía en un 2lugar2 que puede ser entendido como lo maravilloso y a la vez como lugar de peligro. $s el contacto con el m s all , con lo prohibido. /e cumple el 2cruce del umbral2 con sus instancias de separación, iniciación y retorno. Dampoco adopta siempre una modalidad rom ntica, po&tica y feliz. $l intento de atravesamiento del umbral puede manifestarse en una forma patog&nica %concerniente al desenvolvimiento de una enfermedad'C o bien en un modo positivo, espiritual y superador. $n otras palabras: puede tratarse de un ser que, viviendo dram ticamente la angustia o un padecimiento sub#etivo, termine hundi&ndose en la nada, en el $acío, o que se abra paso a trav&s de ella, en cuyo caso se produce la superación de la angustia, mediante el crecimiento del espíritu. 1omo diría /. =ier3egaard, desarrolle la riqueza de la intensidad vivida en el estadio religioso. *a vida que los niños de#an forzosamente atr s y con apariencia de castigo es ( seg)n los estudiosos de las religiones ( la etapa de la niñez o de la adolescencia, algo que debe ser superado por la iniciación. $ste pasa#e, consagrado por medio de rituales, comporta asimismo una separación y la adquisición de un estadio o categoría diferente. /e cumple el mitema del encuentro con el antagonista, la bru#a, que aparece ba#o la forma engañosa como protectora y e#erce su dominio %madre estragante'. "uede hacerlo tambi&n como inmersión en una gruta o paso por un t)nel, evocando el inicio en la vida. "or consiguiente, y por cuanto el mito intenta dar una respuesta acerca del origen de la vida, la se%ualidad humana suele ser uno de los temas centrales. /e encuentra el símbolo tradicional del laberinto, que tiene adem s un sentido infernal y originario, es un retorno al ,tero materno, pero con un sentido positivo, pues triunfar en el laberinto %esto es, lograr superar los avatares tras ser retenido y e!puesto a distintos peligros' es acceder a un nivel superior de consciencia. $se paso de un nivel a otro, se reitera en m)ltiples formas. $n las versiones ufológicas los protagonistas humanos son transportados a una nave, haciendo alusión a su dominio del vuelo, familiar al lengua#e sham nico. $l envío y la partida vinculada a la b,squeda son constantes. *a vida real no destruye la estructura de tales relatos. 0l mito se le reconoce como otro modelo de aprehensión y ordenación de la realidad. .o obstante, esta lectura simbólica connotativa permite pasar a una consideración psicológica, reveladora de aspectos de gran importancia. "ara dirigirse al autor de este artículo puede hacerlo por correspondencia a: Dr. Roberto E. Banchs Casilla !e Correos % & suc. '( (C.P. )*'() Buenos Aires & Ar entina %+' $l caso es muy e!tenso y no disponemos de suficientes datos clínicos, pero no de#a de pasarnos por alto que -etty, teniendo por motivos ignorados dos hi#os adoptivos, fuera sometida ( seg)n su relato ( a un e!amen de embarazo por los e!traterrestres, y mostraran especial inter&s por la piel %&poca del racismo norteamericano'. $n cuanto a su esposo, de raza negra, llama tambi&n la atención su recurrente temor a los ataques y a perder el control. .o dudamos que mayores datos y antecedentes familiares podrían aportarnos algo de luz al asunto. %@' *a función esencial del mito !el h-roe %probablemente, el m s com)n y me#or conocido' sería desarrollar la consciencia del ego individual %dando cuenta de su fortaleza y debilidad' para afrontar las difíciles tareas en la vida. $n estas historias que el Dr. "aul Radin publicó en +6HA con el título -ero 'ycles o! the .innebago , vio la psicología de esa evolución al decir: 2)epresenta nuestros es!uerzos para resol$er el problema del crecimiento, ayudados con la ilusión de una !icción eterna 2. 0dquiere un significado psicológico individual como un intento por descubrir y afirmar la personalidad. 0l parecer, el 2mito del héroe2 es la primera etapa en la diferenciación de la psique, mediante lo cual el ego %surgida en la transición de la infancia' busca la consecución de su autonomía relativa respecto a las condiciones originarias de totalidad. "ero el mito no asegura que se produzca esa liberación/ sólo muestra cómo es posible que se produzca esa separación %de aquella originaria totalidad' para que el ego pueda alcanzar la consciencia. (Tercera parte) Dr. Roberto Banchs Doctor en Psicología Buenos Aires – Argentina $a hipótesis !e la fantas1a ori inaria .uestro propósito inicial se había orientado, como resultado de la labor clínica, hacia la investigación de los sucesos que acaecían ante el incremento de las ansiedades paranoides y de las vicisitudes regresivas consecuentes. 1orroborando las observaciones, nos llevó a afirmar la e!istencia de una situación regresiva constante con la aparición de los mecanismos inherentes a la situación fetal %regresión a mecanismos prenatales', toda vez que una intensa situación persecutoria fuerza al yo al abandono de la relación con la e!terioridad y le impulsa al refugio inicial de la vida intrauterina %posición autista'. *as t&cnicas para inducir la regresión fetal con el propósito de provocar el incremento intenso de la relación con la fantasía a e!pensas de un mayor bloqueo con el mundo e!terior, consisten en la e!acerbación de las ansiedades paranoides por m&todos frustrantes o agresivos, tales como ayunos, abstinencia, aislamiento e into!icaciones %a trav&s del empleo de ciertas sustancias, como mescalina, cido lis&rgico, etc.'. $stos procedimientos han puesto en evidencia su capacidad para inducir una profunda acción regresiva a los niveles fetales con notable intensidad, involucrando sensaciones corporales y fantasías. $n +6;: e!tendimos nuestra investigación al campo de los 2 no identi!icados2, y elaboramos una hipótesis referida a la naturaleza psicológica de la abducción. $l estudio de numerosos informes %por citar algunos, los producidos en -uenos 0ires, 4ng. ?hite,