ESTE MATERIAL SE UTILIZA CON FINES EXCLUSIVAMENTE DIDÁCTICOS

ROBERT EMERSON, RACHEL FRETZ Y LINDA SHAW. “EL PROCESAMIENTO DE LAS NOTAS DE CAMPO: PRELIMINARES”.

CODIFICACIÓN Y ANÁLISIS

En: Writting Ethnographic Fieldnotes, Chicago, The University of Chicago Press, capítulo 6, 1995, pp. 142-168.

En determinado momento —luego de semanas o quizás meses de redactar notas— el etnógrafo necesita alejarse del campo, dejar de registrar los acontecimientos que allí se desarrollan y trasformar estos registros en una colección de materiales destinada a una audiencia mayor y externa. Los esfuerzos analíticos ahora deben tornarse intensos, concentrados y comprehensivos: a partir de un examen detenido de los incidentes y sucesos registrados, el etnógrafo debe identificar ciertas hebras de sentido que permitan vincular estos acontecimientos de modo que conformen una historia (o un conjunto de historias) sobre el mundo social estudiado. El objetivo último es producir un análisis focalizado y coherente sobre algún aspecto de la vida social que resulte comprensible para aquellas personas que no están familiarizadas con ese mundo. La elaboración de este tipo de análisis a partir de un conjunto cuantioso y heterogéneo de notas, suele abrumar aún a aquellos estudiantes que logran producir comentarios analíticos durante el trabajo de campo. Sin embargo, la tarea puede ser llevada a cabo con eficiencia si consideramos una serie de prácticas involucradas en los procesos analíticos. En principio, la escritura de las notas de campo ofrece una clave sobre la forma en que deben ser leídas: a nuestro parecer, es recomendable que la lectura del material recolectado respete el orden en que fue producido. Esto permite, a partir de una lectura detenida, elaborar y redefinir las primeras aproximaciones interpretativas, e iniciar la tematización de los registros. Es recomendable desarrollar, a partir de esta lectura minuciosa, procedimientos destinados a su codificación analítica, es decir, una categorización línea por línea del material registrado. A lo largo de este procedimiento, la postura del investigador con respecto a las notas de campo debe cambiar: ahora es necesario considerar a las personas y eventos registrados como textos a ser examinados a través de un abanico de posibilidades para su análisis y presentación. En investigación cualitativa la codificación analítica usualmente se desglosa en dos fases: en la primera o codificación de apertura, el etnógrafo debe leer las notas de campo línea por línea, con el objetivo de identificar y formular todas las ideas y tópicos que éstas sugieran, sin considerar lo variado o disparatado que puedan llegar a ser. En la segunda o codificación focalizada, el trabajador de campo debe reiterar este análisis minucioso para seleccionar, sobre la base de tópicos previamente identificados o de particular interés, un conjunto más restringido de ideas y categorías destinadas a integrar el tema o los temas que conformarán la etnografía final. El objetivo último de la codificación línea por línea, es generar ideas y relaciones que puedan ser desarrolladas posteriormente en notas teóricas. Es recomendable que al iniciar el procesamiento analítico de la información producida, el trabajador de campo elabore notas teóricas iniciales sobre los acontecimientos, tópicos y categorías que le resulten relevantes. Luego, a medida que esclarezca los temas que tratará su investigación, estas notas pueden adquirir un carácter más focalizado, relacionando acontecimientos y reflexiones previamente separadas. Finalmente, la clarificación y vinculación analítica de los temas y categorías utilizados pueden ser desarrolladas en notas integrativas. De acuerdo con esta perspectiva, la información de campo debe ser la fuente a partir de la cual se crea la teoría y no el ámbito en dónde es verificada. Las prácticas analíticas que presentamos en este capítulo, se encuentran estrechamente emparentadas con los métodos

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desarrollados por los sociólogos de la “teoría basada en datos” [“grounded theory”] dentro del campo de la investigación cualitativa. 1 Se considera que si el investigador minimiza los compromisos teóricos recibidos, incrementará la posibilidad de “descubrir” este tipo de proposiciones en la información producida. Al realizar sucesivas comparaciones a lo largo de los registros, es posible desarrollar, modificar y extender las proposiciones teóricas que surjan, de modo que se ajusten a la información disponible. De la misma forma, en esta instancia, el etnógrafo debe codificar los datos minuciosa y sistemáticamente con el objeto de generar las primeras categorías analíticas que guiarán su investigación. Luego puede elaborar e integrar estas categorías para conformar un corpus de notas teóricas que serán el fundamento del análisis definitivo. La teoría basada en datos considera al trabajo analítico como una actividad casi autónoma. Al enfatizar el “descubrimiento” de la teoría a partir de las notas de campo, quienes siguen este método sostienen que el material recolectado es un punto de partida no problemático que puede ser analizado independientemente de los procedimientos y compromisos teóricos del etnógrafo que lo produjo. En contraste, nosotros insistimos en que los datos no surgen en forma autónoma, sino que existen procesos analíticos presentes en todas las fases en las que se desarrolla una investigación. Se trata de una actividad cognoscitiva que se actualiza desde las primeras observaciones realizadas en el campo, pasando por su registro en notas y la codificación en categorías analíticas hasta finalmente llegar al desarrollo de las proposiciones teóricas y la redacción final del trabajo. Por consiguiente, nosotros consideramos que el análisis procede simultáneamente en forma inductiva y deductiva, como si al mismo tiempo se estuviese creando y solucionando un rompecabezas, o como si un carpintero cambiara alternativamente la forma de una puerta y la de su marco con el objetivo de lograr el mejor ajuste posible. En este capítulo desarrollaremos un acercamiento al análisis de las notas de campo sobre la base de estas ideas. Inicialmente sugeriremos algunas formas para su estudio: la lectura minuciosa, la codificación inicial y la elaboración primaria de la notas analíticas. Luego consideramos algunos procedimientos útiles para llevar a cabo un análisis más específico y detallado: la codificación focalizada y la elaboración de notas integrativas. Si bien mencionamos la lectura, la codificación y la escritura de notas analíticas como pasos discretos en el procesamiento de las notas de campo, debemos aclarar que la investigadora no está confinada a respetar rígidamente este orden. En realidad, puede alternar una lectura general con el análisis intensivo, pasando por la codificación de los registros para iniciar el proceso nuevamente. En la práctica etnográfica esto suele ser muy frecuente, puesto que la escritura de las notas analíticas suele direccionar la mirada hacia temas y problemas que requieren una relectura de las notas o la elaboración de nuevos registros sobre ciertos aspectos poco considerados en las etapas iniciales de la investigación. LA LECTURA DE LAS NOTAS COMO CONJUNTO DE DATOS Para iniciar el análisis de las notas de campo, es necesario emprender su lectura con una nueva perspectiva, repasando en forma minuciosa y sistemática todo lo registrado durante la estancia en el terreno. Las notas deben considerarse ahora como un corpus de datos a ser reexperimentados y reexaminados con el objetivo explícito de identificar temas, patrones y posibles variaciones entre ellos. Para alcanzar este objetivo nosotros recomendamos enfáticamente una lectura línea por línea de las notas, al menos hasta que el repaso no produzca nuevas ideas, temas o patrones sobre el mundo estudiado.
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La primeras formulaciones de la “teoría basada en datos” pueden encontrarse en los trabajos de Glaser y Strauss (1967), que ha sido subsecuentemente reelaborada por Schatzman y Strauss (1973), Glaser (1978), Strauss (1987) y Charmaz (1988). La mayor parte de las investigaciones de campo que han utilizado la “teoría basada en datos” se han centrado en el estudio de la experiencia de la enfermedad; ver particularmente los trabajos de Glaser y Strauss (1965); Biernacki (1986); Corbin y Strauss (1988); y Charmaz (1991).

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Esta lectura sistemática, que debe respetar el orden en que se escribieron las notas, brinda varios beneficios. En primer lugar, permite que la etnógrafa perciba los cambios en las relaciones que mantuvo con los miembros durante su estadía en el campo. A través de la lectura de los registros que cubren semanas o meses de permanencia sobre el terreno es posible revisar el movimiento gradual que se produjo desde la distancia inicial con los miembros de la comunidad hasta la posterior consolidación de un haz variado de relaciones. Además, leer el corpus completo de notas posibilita a la etnógrafa recuperar frescas impresiones de su propia comprensión e interpretación de los hechos registrados tiempo atrás. Teniendo en cuenta lo que se ha aprendido tras una estadía prolongada en el campo, las primeras impresiones y comentarios quizás resulten ingenuos o equivocados; contraste que puede resultar más nítido cuando se trabaja en una cultura y una lengua totalmente ajenas a las del investigador. No sería sorprendente que los términos y conceptos extranjeros carezcan de equivalente en su propio idioma, o que los patrones y tendencias reconocidas tras la lectura completa de las notas sugieran o requieran interpretaciones alternativas a las elaboradas en primera instancia. Finalmente, al trabajar con el corpus completo de las notas, la investigadora puede por primera vez tomar contacto con la totalidad de lo que ha podido observar y registrar, motivando el reconocimiento de patrones y el establecimiento de comparaciones que permitan destacar en qué medida un incidente es similar o diferente al resto de los registrados. Este análisis de las propias notas de campo, requiere que el etnógrafo las considere como si hubiesen sido escritas por otro. Muchos investigadores, encuentran dificultoso lograr ese tipo de distancia emocional con los acontecimientos y personas con las que se interactuó y con quienes quizás se consolidaron lazos afectivos. En estos casos parecería que el análisis adquiere el carácter de una traición; razón que lleva a ciertos etnógrafos a demorar esta instancia varias semanas o incluso meses luego de haber escrito el último registro. En más de una oportunidad, los investigadores descubren que las relaciones afectivas con los miembros se han trasformado en el factor más importante. En estos casos, pueden dejar apartado el proyecto durante años o incluso abandonarlo definitivamente. Otros optan por resolver este conflicto mediante un trabajo conjunto con quienes se interactuó, personas que incluso pueden llegar a colaborar en la escritura del paper final. Aunque el análisis deliberado y autoconsciente que requiere la etnografía puede fomentar la sensación de extrañamiento necesaria para todo proceso interpretativo, quizás resulte útil recordar que otorgar sentido a “lo que está ocurriendo” es una de las actividades usuales que los miembros practican cotidianamente. Además, es bueno tener en cuenta que nuestro análisis tiene generalmente por destino una audiencia con objetivos e intereses ajenos a los de los de la gente con quienes se interactuó. CÓMO INTERROGAR A LAS NOTAS DE CAMPO La codificación se inicia cuando la etnógrafa comienza a interrogar a sus notas. Para formular las preguntas que posibiliten este proceso, el investigador debe nutrirse de una amplia serie de recursos, entre los que se encuentran la experiencia directa sobre la vida y los eventos en el campo, la sensibilidad hacia las preocupaciones y motivaciones de los miembros, la memoria sobre otros eventos similares registrados en otras notas, el conjunto de experiencias previas obtenidas en investigaciones anteriores, y los conceptos y orientaciones propias de la profesión o disciplina a la que pertenece. ¡Nada debe quedar afuera! La esencia de la codificación es identificar una palabra o frase corta que capture lo que está sucediendo en el segmento de la nota analizado y que permita enlazar esos acontecimientos con alguna preocupación teórica de mayor generalidad. La codificación — expresar una idea o intuición en una palabra o frase concisa que ilustre lo registrado— ayuda a estimular, dar forma y delimitar los pensamientos y reflexiones del investigador. John Foster se refiere a esta relación estrecha y necesaria entre reflexión y escritura cuando habla de “pensar con los dedos”.
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Nosotros consideramos útiles las siguientes preguntas para comenzar a examinar las notas de campo:
      ¿Qué está haciendo la gente? ¿Qué están tratando de lograr? ¿Cómo es que intentan lograr ese objetivo? ¿Qué medios o estrategias específicas utilizan con esos fines? ¿De qué forma los miembros caracterizan, comprenden y hablan sobre lo que está pasando? ¿Qué suposiciones asumen acerca del mundo? ¿Qué es lo que yo veo que está sucediendo? ¿Qué es lo que yo aprendí de estas notas? ¿Por qué decidí incluir estos acontecimientos en mis registros?

Estas preguntas reflejan y adelantan varias preocupaciones específicas ligadas a la forma en que comprendemos la etnografía y la escritura de las notas de campo. Primero, las preguntas priorizan los procesos por sobre las “causas” o los “motivos” psicológicos. Específicamente se procura identificar qué es lo que ocurre y en qué orden y no las razones o causas que producen determinado resultado. En este sentido consideramos a la codificación inicial como un medio para desarrollar las primeras interpretaciones o temas analíticos y no como el germen de posibles explicaciones causales. Segundo, estas preguntas reflejan una sensibilidad hacia las condiciones, limitaciones y preocupaciones prácticas que los actores deben enfrentan en su vida diaria. Esta atención hacia lo pragmático requiere que el investigador focalice su mirada en los aspectos más cotidianos de la vida social y no tanto en acontecimientos de carácter dramático o excepcional. Finalmente, las preguntas pueden ayudar a especificar los puntos de vista o interpretaciones de quienes son investigados. Nosotros tratamos de formular preguntas que nos conecten con la forma en que los miembros ven y experimentan su mundo, lo que consideran importante y significativo, y la manera en que describen, clasifican y analizan sus propias actividades. Al comenzar a desarrollar estos temas, es crucial preguntarse las razones que llevaron a incluir determinado acontecimiento en las notas. Luego es importante evaluar si los miembros atribuyen al suceso en cuestión la misma importancia. De esta forma, la investigadora se mantendrá consciente de las dificultades que debe afrontar si se propone perseguir los sentidos que los nativos le otorgan a su vida; además, estas preguntas nos recuerdan que no hay una forma “pura” de capturar lo que es importante para los miembros o los sentidos que vertebran su vida. Más bien la etnógrafa siempre escribirá su interpretación de lo que es importante y significativo para ellos. Las preguntas posibilitan, además, la elaboración de códigos que pueden ser apuntados en los márgenes de las notas de campo. El siguiente ejemplo, tomado de la notas de un estudiante que examinaba su propio trabajo como acomodador, desde un punto de vista etnográfico, ilustra el proceso mencionado:
Tipos de espectadores: llegadas tarde la espera de la audiencia los que aguardan : encolerizados Los espectadores de danza suelen llegar justo antes de que levanten el telón. Esta noche no fue diferente. Yo diría que había unas cincuenta personas aguardando en el lobby durante el primer acto... entre las personas había un hombre que esperaba iracundo. Aparentemente había ingresado a la sala, pero luego por alguna razón salió. Cuando cerramos la puerta comenzó a gritarle al acomodador. Decía que él no era una de las personas que habían llegado “TARDE”. Él ya estaba adentro cuando comenzó la función. ¡No había llegado tarde y no quería ser tratado como si lo hubiese hecho! El manager se acercó sonriendo y le preguntó con voz calma por qué no lo dejaban ingresar a la sala —cosa que era requerida por los bailarines—. Él dejó de gritar pero aún estaba furioso. Esperó sin emitir palabra hasta que me acerqué. Yo estaba repartiendo programas para entretener a las personas que aguardaban y aliviar el

el retrasado clama una excepción. intervención del manager pasando la pelota a otro 4

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calmando a los retrasados mantenerlos ocupados distraerlos Sonreír Minimizar la espera

trabajo de los acomodadores mientras las personas que aguardaban se acercaran a la puerta. Para agilizar el ingreso también les preguntaba por el pasillo al que debían ir. Cuando me acerqué a la persona que gritaba y le pregunté si me podía decir por qué puerta debía ingresar me dijo enojado que conocía perfectamente la puerta de acceso porque ya había ingresado. Otras personas estaban tan irritadas como él. Simplemente les sonreí y les dije que todo estaría resuelto en pocos minutos. Creo que eso los calmó un poco, porque la ansiedad desapareció de sus rostros.

Este estudiante focalizó su trabajo en el relevamiento de las prácticas de los acomodadores, indagando la forma en que ellos comprenden y otorgan sentidos al comportamiento de los espectadores, y relevando además la forma en que interactúan entre sí. Específicamente, cuando codifica “llegadas tarde”, identifica las consecuencias prácticas que tienen para su trabajo la tendencia de los asistentes a los espectáculos de danza a arribar con retraso a la función. La codificación “calmando a los retrasados” identifica procedimientos específicos que los acomodadores practican para lidiar con estos problemas. Luego, la etnógrafa se pregunta cómo estas actividades son realizadas por los acomodadores, lo que la conduce a una serie de codificaciones que precisan ciertas actividades como “mantenerlos ocupados”, “sonreír”, “distraerlos” y “minimizar la espera”. Además, estas codificaciones identifican y elaboran una serie de distinciones analíticas. Por ejemplo, la codificación “llegados tarde” circunscribe un “tipo particular de cliente”; y consecuentemente supone que el llegar tarde es normal en este campo y que los “llegados tarde” son una clase entre las que conforman el conjunto de los asistentes a los espectáculos de danza. Esta codificación abre la posibilidad de que existan otros “tipos” y, por lo tanto, amerita la indagación de sus posibles características. Se trata de un proceso dialéctico que comienza cuando uno busca la categoría general a la que pertenece un acontecimiento. Para alcanzar este objetivo, la investigadora puede recurrir a un conjunto variado de conocimientos: su propia experiencia como acomodadora, saber que lidiar con las tardanzas de los asistentes es una de las prácticas habituales que los acomodadores deben afrontar, su experiencia de haber llegado tarde a un espectáculo, y el conocimiento sobre reflexiones sociológicas acerca de la espera como una expresión de asimetrías en las relaciones de poder (por ejemplo Schwartz, 1975). Ahora bien, mientras que los “llegados tarde” hace referencia a un grupo general, muy frecuente en los espectáculos de danza, el código “los que aguardan: encolerizados” precisa un tipo especial de espectador, aquel que produce problemas y preocupaciones para los acomodadores. El código “el retrasado clama una excepción” identifica al mismo tiempo una de las respuestas usuales que reciben los acomodadores, junto con las categorías y distinciones expresadas por este “retrasado” en particular. Las respuestas adicionales a estos sucesos aparecen mencionadas en los siguientes códigos: “intervención del manager”, “pasando la pelota a otro”, “mantenerlos ocupados” y “distraerlos”. Estas respuestas incluyen los esfuerzos del manager por aplacar a los espectadores disgustados y los intentos del autor del registro por distraer la atención de los asistentes mientras la demora se prolongaba. En este ejemplo vemos cómo los códigos toman un evento o incidente específico y lo distinguen de otros presentes en este u otro registro. También permiten comparar algún acontecimiento con otros similares, y así identificar dimensiones analíticas o categorías más generales con las que se puede bosquejar los primeros indicios del futuro análisis. Para lograr esto, es necesario preguntarse a qué categoría general pertenece este evento, o cuáles acontecimientos contrastan explícitamente con él. Por ejemplo, la respuesta a “la espera” de los asistentes, puede estimular el interés por la situación inversa (“ingresando a los retrasados a la sala”) y, en consecuencia, centrar la atención en los procedimientos que involucra esta tarea. Mientras que en muchas de las codificaciones utilizados aquí se rescatan preocupaciones expresadas por los miembros, también vemos una atención hacia los sentidos que estos proyectan sobre los acontecimientos registrados. Por ejemplo, “el retrasado clama por una
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excepción” captura la distinción que este espectador particular intenta establecer para que le permitan regresar a la sala (que algunas personas llegaron después de que el espectáculo comenzara, pero que él había llegado antes, que en ese momento estaba tratando de reingresar, que por lo tanto no estaba “retrasado” y, consecuentemente, no debería ser tratado como los pertenecientes al primer conjunto). En la respuesta de los acomodadores, vemos la irrelevancia que tiene desde su perspectiva esta distinción. Para el personal del teatro, lo que presumiblemente importa no son las consideraciones de justicia o injusticia (como sería el caso de los “retrasados reales” que supuestamente deberían ser tratados en forma diferente de aquellos que han dejado momentáneamente la sala y quieren retornar) sino la disrupción que causaría cualquier persona que ingresa a la sala en ese momento. A través de la lectura inicial, línea por línea de sus notas de campo, esta estudiante comenzó a clarificar el orden social que vertebraba las actividades de un acomodador de espectáculos de danza. En la medida en que continúa preguntándose por los procedimientos que caracterizan las tareas de los acomodadores, podrá generar más códigos. Mientras que algunos quizás sean reelaboraciones de codificaciones tempranas, otros pueden sugerir temas y líneas de análisis completamente novedosos. Por ejemplo, al identificar a los “retrasados” como uno de los grupos que integran las audiencias de espectáculos de danza, la investigadora puede verse impulsada a proseguir indagando la posible existencia de otros grupos que también la integran. De la misma forma, al construir el código “los que aguardan: encolerizados”, se supone que encolerizarse es sólo una de las respuestas que las demoras pueden producir, y por lo tanto se impulsa la identificación de otras respuestas posibles. La investigadora también puede preguntarse si el incidente registrado es un hecho inusual o recurrente y anticipar las condiciones bajo las cuales se produce. Además, la estudiante pudo identificar el orden o la secuencia de los acontecimientos que componen la actividad principal, ampliar el desarrollo de estos temas mediante la observación de eventos rutinarios que resultan “problemáticos” y relevar las prácticas desarrolladas para superarlos. Por ejemplo, las estrategias registradas bajo los códigos “mantenerlos ocupados”, “distraerlos” y “sonriendo”, sugieren la búsqueda de más ejemplos que ilustren las formas en que los acomodadores administran, enfrentan, responden y controlan a las diferentes clases de espectadores. Al crear códigos, la trabajadora de campo se involucra en un proceso analítico; ella busca trascender la situación o el acontecimiento particular que ha registrado para capturar algunas dimensiones de mayor generalidad. Si bien frecuentemente es útil comenzar la codificación relevando términos característicos del contexto registrado —sean propios de los miembros o del etnógrafo—, el investigador de campo debe lograr trasformar esos términos en categorías más generales. Sin embargo, debemos advertir que en la codificación resulta poco productivo excedernos en esta búsqueda. Por ejemplo, no es de gran ayuda codificar como “control social” las inspecciones que los guardias de un reformatorio realizan en sus habitaciones para identificar a alcohólicos o contrabandistas entre sus internos. La generalidad de este concepto impide una conexión estrecha y particular con los eventos descriptos en las notas. Un código como “control del personal-inspección de habitaciones” podría categorizar las actividades del personal como una modalidad específica de control social y, tal vez, estimular al investigador a identificar y reflexionar sobre otras formas a través de las cuales se ejerce el “control del personal” sobre los internos. CODIFICACIÓN ABIERTA Como vemos, la tematización de las notas de campo, permiten al etnógrafo examinar, categorizar y segmentar sus registros. Mediante la utilización de pequeñas palabras o frases es posible identificar ciertas dimensiones analíticas sugeridas por los acontecimientos registrados. Estas codificaciones, pueden ser escritas en los márgenes de las notas, en hojas separadas (con los correspondientes índices que permitan ubicar fácilmente las referencias), o en “comentarios” realizados con algún procesador de texto o base de datos. En este tipo de codificación línea por línea, el etnógrafo debe tomar en consideración todas las posibilidades
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analíticas; debe generar tantas ideas y temas como sea posible, aunque siempre manteniéndose cerca de lo que se ha registrado. Esto debe realizarse sin considerar el grado de articulación que tengan entre sí estas ideas, o cuantas de ellas serán finalmente utilizadas. Los procedimientos de codificación que aquí sugerimos, difieren sensiblemente de aquellos que caracterizan a las investigaciones cuantitativas. En este tipo de abordajes, usualmente se procede deductivamente: primero se elaboran una serie de cuestionarios utilizando categorías derivadas de la teoría con la que se está trabajando, y luego se ordenan las respuestas obtenidas dentro de dichas categorías con el objetivo de determinar la frecuencia de las respuestas para cada una de las categorías seleccionadas. Al contrario, la investigación cualitativa procede inductivamente, puesto que se intenta que las notas de campo reflejen el sentido que los acontecimientos relevados tienen para los miembros de la comunidad. 2 Este tipo de codificación, permite al etnógrafo abrir posibles líneas de investigación, así como identificar y desarrollar conceptos e ideas sobre el mundo social estudiado. El objetivo del proceso no es etiquetar fragmentos de notas para que todo lo que parezca similar pueda ser ubicado bajo alguna categoría general. Si bien el etnógrafo debe interesarse en este tipo de categorías, no debe hacerlo como una forma de ordenar el material sino para distinguir, nombrar y ponderar aquello que resulta significativo en los registros realizados. En contraste con la investigación cuantitativa, en la codificación cualitativa se identifican, elaboran y pulen las intuiciones analíticas desde y para la interpretación de los datos. 3 Es preciso destacar que etnógrafos con sensibilidades y compromisos disímiles pueden codificar un mismo corpus de notas en forma diferente, puesto que las tradiciones disciplinarias y los intereses particulares ejercen una gran influencia a lo largo de este proceso. Por ejemplo, un antropólogo trabajando con el concepto de cultura puede formular categorías analíticas diferentes a las que utilizaría un folclorista interesado en la dinámica de las interacciones que se producen entre un artista y su auditorio. Las diferencias teóricas dentro de las disciplinas también pueden producir variaciones significativas en el proceso de codificación. Por ejemplo, dos sociólogos estudiando los hogares pueden escribir y codificar sus notas en forma diferente (aún si ellos están desarrollando su investigación en el mismo lugar). Uno puede focalizar su codificación en las consecuencias que la política económica de los hogares tiene sobre la división del trabajo, mientras que el otro quizás se detenga en el trabajo “invisible” que realizan las mujeres en sus respectivas familias y que contribuyen al desarrollo de estas economías. En suma, considerando que en definitiva los etnógrafos deciden qué registrar entre un conjunto muy amplio de posibilidades e ideas —entre las que se encuentran las preocupaciones e intereses de los miembros—, no existe una única forma simple y correcta de codificar las notas de campo. En la codificación abierta, el etnógrafo no debe utilizar categorías preestablecidas. Por el contrario, su lectura debería focalizarse en la identificación de aquellos eventos que puedan
Es cierto que la investigación cuantitativa incluye la creación de categorías similares durante la etapa pre-test, pero no podemos decir que esto sea una “codificación” en el sentido que aquí le otorgamos al término. 3 Existen programas de computación especialmente diseñados para el análisis de datos cualitativos que ofrecen a los trabajadores de campo una amplia gama de posibilidades para la codificación y el análisis de los registros (Pfaffenberger, 1988; Tesh, 1990; Richards y Richards, 1994). En la actualidad, estos programas son más efectivos en el procesamiento de grandes cantidades de material mediante un “proceso de codificación y recuperación” que permite al etnógrafo etiquetar fragmentos de sus notas de acuerdo a sus similaridades u otras puntos de interés (codificación y creación de índices) (Richard y Richards, 1994: 446). Richards y Richards (1994: 447-49) consideran que la existencia de programas que trabajen con estos procedimientos pueden promover el avance de la teoría en construcción pero, hasta al momento, sólo a través de varias operaciones a nivel textual. Estos programas carecen de las “operaciones a nivel conceptual” que se requieren para el desarrollo, elaboración y contrastación de las teorías. Aún si la etnógrafa decide utilizar un programa de computación para codificar y clasificar el material de campo, continúa siendo ella la responsable de su conceptualización, interpretación y reconfiguración. La calidad y utilidad de la codificación resultante siempre depende del pensamiento de la etnógrafa, que en cualquier caso se verá comprometida en la interpretación de las notas de campo.
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servir como base para la creación de posibles categorizaciones. Tampoco se deberían descartar ciertos códigos por no coincidir con los intereses iniciales del investigador, puesto que este interés puede cambiar con el desarrollo de la investigación. Más bien, el etnógrafo debería intentar producir tantos códigos como sea posible —al menos inicialmente— sin considerar la relevancia que tengan para los temas que prevalecen en su disciplina o las adscripciones teóricas con los que pensaba analizar y organizar la etnografía. Todas las ideas y conceptos que puedan ser vinculados o generados desde las notas de campo deberían ser considerados como posibles focos de interés y expresados con la mayor claridad posible. Por lo tanto, en principio no es necesario que un código se encuentre vinculado necesariamente con otros códigos o notas de campo; la integración de las categorías identificadas puede llegar luego. A modo de ilustración, ofrecemos el siguiente ejemplo basado en el registro de una reunión de familiares dedicados al cuidado de personas que padecen la enfermedad de Alzheimer:
problema: pérdida de la memoria; mala conducción el doctor no “ayuda” búsqueda de consejo familiares presionan al doctor test médicos sin resultados Lucie dice que su esposo en general goza de buena salud, pero entre sus síntomas se destacan la pérdida de la memoria y dificultades para conducir. El médico no hace nada para evitar que él siga conduciendo. Ella pregunta: “¿Qué es lo que puedo hacer?” Algunos miembros opinan que debe “cambiar de doctor”. Lucie explica que el doctor es un amigo de la familia. Su hijo le dijo al doctor que el modo de conducir de su padre es peligroso y que ellos podrían ser involucrados legalmente si ocasionara algún accidente. El médico ha realizado varios test pero esto no ha aportado ninguna solución. Pat, el líder del grupo recomienda: “asume la responsabilidad tu misma”. Sugiere que Lucie vaya al DMV. Lou dice que existe una nueva ley por la cual ninguna persona con alguna deficiencia mental puede conducir, incluso aquellos que padecen la enfermedad de Alzheimer. Lucie dice: “no tengo un nombre para eso, esa es la razón que dificulta toda posibilidad de acción. Me siento tan frustrada”. Vie dice: “¿El médico no debería decirle que no conduzca?” Lucie acota: “¿Por qué no hará eso? Tal vez él se sienta muy cercano y no desea involucrarse”. Lou: “¿Y Nicholson? Él es psiquiatra especializado en geriatría”. Otros sugieren que esconda las llaves del auto. Lucie dice que él sabe dónde encontrar un segundo juego de llaves. Otra mujer dice que ella habló con su marido y que él ahora no conduce más. “Yo he hecho eso, pero no está funcionando”. Alguien dice: “Tu necesitas un buen diagnóstico de un doctor”. Lucie: “Eso es lo que pienso”. Otros en el grupo acuerdan.

no confía en el doctor ir a DMV

sin diagnóstico médico consejo: coalición e/dr

remedio práctico: decepción la solución propuesta no funcionará “hablar con…”

A lo largo de la codificación, que aparece en el margen izquierdo, el etnógrafo identifica una variedad de temas escasamente relacionados o incluso sin relación alguna entre sí:
 Se destaca que un enfermo de Alzheimer puede ser peligroso. Por ejemplo, los familiares que se ocupan de su cuidado deben desplegar una serie de estrategias para controlar a aquellos que insisten en continuar conduciendo. Los diagnósticos de los médicos ejercen una gran influencia en las estrategias desarrolladas por las personas que cuidan a los enfermos. Quienes cuidan a los pacientes pueden experimentar mucha frustración cuando los médicos no son lo suficientemente sensibles y comprensivos hacia sus preocupaciones. De todas formas, familiares y amigos suelen encontrar formas de solucionar los obstáculos que presentan los doctores. Ellos también pueden recomendar varias soluciones prácticas con el objetivo de prevenir que la persona que padece alzheimer conduzca.

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Alguno de estos puntos reflejan temas que eran de interés para el etnógrafo desde el inicio del trabajo de campo. Por ejemplo, el investigador siempre tuvo en mente relevar los problemas “prácticos” que deben enfrentar los allegados a pacientes con la enfermedad de alzheimer y las posibles respuestas que se despliegan para solucionarlos (ver Emerson y Messinger, 1977). Otros códigos también pueden reelaborar o especificar estos temas al punto de conducir la investigación hacia caminos inesperados al inicio. “Esconder las llaves” como una solución práctica para prevenir conductas peligrosas al volante o los obstáculos que pueden representar las intervenciones de los médicos en el cuidado de estos pacientes son un ejemplo de esto último. Una vez finalizada esta lectura de las notas, es muy probable que muchas categorías y temas de interés hayan cambiado significativamente. Al focalizar la atención en temas de mayor recurrencia e interés, probablemente categorías que ocupaban un lugar central antes de iniciar el trabajo de campo —y aún durante— sean abandonadas y otras adquieran un lugar preeminente. Más aún, el proceso de codificación puede contribuir a clarificar el significado y la importancia de notas previas y futuras, puesto que la codificación moldea y altera el sentido que el trabajador de campo proyecta sobre ellas. Como comentó un estudiante: “Uno siente que conoce las notas porque las escribió, pero la cuestión es que las escribió hace tanto que no recuerda o no comprende el sentido de lo registrado.” Muchos estudiantes señalan que el carácter continuo, casi interminable de la codificación puede generar inicialmente desánimo y fastidio:
El proceso de codificación es interminable. Cuando creí que había llegado a su fin, tuve que empezar otra vez y otra vez y otra vez... en un momento pensé que estaba haciendo las cosas mal, que no podía encontrar las categorías adecuadas, o relacionar los sucesos registrados entre sí. Llegué a experimentar pánico cuando finalmente pensé que no había nada significativo en mis notas.

El proceso de codificación es verdaderamente incierto e irreductible a la simple “extracción” de lo que muestran los datos. Se trata de un proceso creativo donde el investigador debe vincular los eventos observados con temas y categorías analíticas de mayor generalidad. Aunque el investigador inevitablemente recurre a conceptos de su disciplina para desarrollar los vínculos, éstos nunca deben distanciarlo de aquello que ha registrado. Frecuentemente el investigador familiarizado con los conceptos claves e intereses teóricos de su disciplina, tiende a considerar en qué medida los datos generados pueden ser relevantes en aquel contexto; en otras oportunidades, debe recurrir a bibliografía no consultada hasta ese momento con el objetivo de encontrar los conceptos pertinentes. A medida que el investigador desarrolla cierta trayectoria en su disciplina, ganará en confianza en el procesamiento de los datos y así la codificación será menos amenazante e incierta. Este proceso continuo de apertura y cierre puede generar ansiedad en varios sentidos: algunos estudiantes temen que el tema de su investigación no llegue a ser delimitado. Otros, considerando que la codificación línea por línea es tediosa y demanda mucho tiempo, prefieren focalizar su trabajo en un número pequeño de temas y así evitar esfuerzos innecesarios. También es posible que la producción de tantos códigos diferentes contradiga lo que se les ha enseñado como los procedimientos “lógicos” para pensar y escribir en el desarrollo de una investigación. Consideremos los comentarios de dos estudiantes:
Yo no tenía ninguna categoría antes de comenzar. Simplemente buscaba en las notas y creaba códigos, pero no me parecía que estuviese siguiendo un procedimiento lógico. Yo leí cuidadosamente dos o tres veces el conjunto de las notas y encontré muchos temas recurrentes, pero nada organizado, todo era excesivamente inconexo.

Si bien debemos reconocer que las codificaciones son tediosas y que las múltiples direcciones a las que nos pueden conducir producen mucha ansiedad, las consideramos muy beneficiosas en este momento de la investigación, puesto que pueden generar temas y problemas tan inesperados como relevantes.

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En esta primera etapa de codificación, recomendamos eludir cualquier inclinación a focalizar la investigación en temas o problemas hasta que no se haya avanzado en la lectura completa de las notas y generado tantos códigos como sea posible. De todas formas, si la codificación dispersa continuamente los temas e impide su profundización, se puede desarrollar una estrategia selectiva. Por ejemplo, es posible comenzar con una codificación abierta y tras la lectura de una fracción significativa de las notas, codificar las restantes con una mayor dosis de selectividad, focalizando los incidentes que resulten “claves”, “ricos” o especialmente “relevantes” de acuerdo a los temas seleccionados tras esa primeras lectura. LA REDACCIÓN DE LOS ANÁLISIS PRELIMINARES A partir de la lectura y la codificación de las notas, el etnógrafo dispondrá de un número amplio de ideas e interpretaciones sobre el material registrado. Estas ideas y aproximaciones, que quizás reflejan preocupaciones que surgen a partir de la lectura de las notas o del recuerdo de las escenas y eventos que se describen en ellas, pueden ser preservadas y elaboradas mediante la escritura de notas teóricas iniciales. Estas notas son comentarios de mayor densidad analítica que pueden elaborarse a partir de alguno de los registros especialmente “ricos”, y que tienen por objetivo explorar sus dimensiones teóricas. Por ejemplo, el etnógrafo que estudiaba a los familiares que se ocupaban de los cuidados de los pacientes con alzheimer redactó la siguiente nota basada en una breve pero “sugestiva” nota de campo:
Nota de campo: durante la reunión del grupo de apoyo Fumiko hizo un comentario sobre el comportamiento de su esposo: “a veces él es un bebito” (risas). “Pero otras se trasforma en un toro furioso, especialmente cuando los de VNA llegan para bañarlo”. Luego agregó que últimamente tiene que pelear con él para afeitarlo, aunque “esta mañana me dejó hacerlo”. Nota: Esta intervención sugiere que quienes se ocupan de los pacientes con alzheimer reconocen que el grado de cooperación puede variar independientemente de la condición que presenta la persona que sufre la enfermedad. Por lo tanto, es importante determinar, en primer lugar, si la persona con alzheimer puede alimentarse, bañarse o afeitarse sin ayuda, y además, en el caso de que no pueda realizar estas actividades solo, su actitud hacia la ayuda recibida.

Nótese también cuán impredecibles pueden resultar estas cuestiones para quienes se dedican a la asistencia. Bañar o afeitar al paciente tal vez sean actividades sencillas en ciertos momentos, pero en otras ocasiones también pueden tornarse sumamente molestas o dificultosas. Las razones que impulsan a uno u otro comportamiento pueden ser oscuras para los allegados al paciente. Más aún, quizás la falta de cooperación o la resistencia de los pacientes hacia los cuidados sea una carga más pesada para quienes se ocupan de ellos que las tareas de asistencia per se. Con respecto a esto, las actividades fundamentales que conforman la ayuda deben sustentarse en una serie de dispositivos destinados a evitar, inhibir o superar esa resistencia. Quien asiste a un paciente con alzheimer “cooperativo” (o al menos que no opone resistencia como en la mayoría de los casos), puede decir “todavía lo puedo guiar” así y persuadirlo para que cambie algunos comportamientos en su vida cotidiana en forma más o menos “voluntaria”. En esta nota, el etnógrafo identifica dos temas en principio poco relacionados en sus notas de campo: por un lado, los allegados que se ocupan de los personas con alzheimer manifiestan que la cooperación del paciente puede variar independientemente de su condición física y, por el otro, que esta cooperación puede crecer y decrecer imprevistamente. En el párrafo final ella especula sobre la posible influencia que la cooperación —y su contraparte, la resistencia— ejerce sobre las prácticas desarrolladas por las personas destinadas a los cuidados del paciente. En otros momentos, el etnógrafo puede utilizar una nota inicial con el objetivo de nombrar y especificar algún tema que se destaque en un conjunto de notas o que relacione
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una serie de incidentes registrados. Se trata de identificar y explorar un tema o patrón general que permita vincular sucesos y temas en principio dispersos. Consideremos la siguiente nota realizada sobre las interacciones y el apoyo mutuo entre el personal judicial (empleados administrativos, taquígrafos y guardias) que explora los patrones en los procedimientos judiciales:
Ejemplos de patrones de interacción tienden a ocurrir durante los recesos, en los días de poco trabajo, y también al final de las secciones diarias... por ejemplo, luego de la sección de hoy, todos los participantes excepto el juez (que siempre se retira), estaban buscando activamente oportunidades para interactuar entre sí. Entre sus métodos se destacaban intentos de contacto visual, hacer chistes e interrumpirse mutuamente, etc. De esta forma podían compartir informaciones y opiniones sobre las actividades cotidianas. Esta categoría puede ser distinguida de las charlas ociosas que tiene lugar durante los recesos. Un nivel alto de compromiso da como resultado una idea de comunidad, de pertenencia; un bajo nivel de compromiso, que se hace evidente en la brevedad de las interacciones y la falta de emociones y de contacto visual, resulta en conversaciones ociosas.

Aquí el trabajador de campo identifica las conversaciones más intensas y animadas que se desarrollan entre el personal judicial como un patrón regular de interacción. Luego contrasta este tipo de interacciones con las “charlas ociosas” que caracterizan los recesos. En el memo, ofrece algunas observaciones sobre cuándo estos tipos de interacciones tienen lugar (durante los recesos, en los días de poco trabajo) y también qué es lo que caracteriza estas interacciones (búsqueda activa de los otros, chistes, etcétera). En suma, la codificación inicial y las notas requieren que el etnógrafo se sumerja nuevamente en el campo para identificar, desarrollar y modificar temas de análisis y posibles líneas de argumentación. En una primera etapa, estos esfuerzos deberían realizarse con cierta flexibilidad, de modo que el etnógrafo, a lo largo de la lectura, codificación y análisis de las notas, pueda considerar un espectro amplio de ideas, vínculos y conexiones. No obstante, el etnógrafo eventualmente puede ir más allá de esta apertura e incluso perseguir temas analíticos más focalizados. LA SELECCIÓN DE LOS TEMAS La codificación inicial permite al etnógrafo identificar más ideas y temas de los que pueda analizar y presentar en un solo paper. Por lo tanto, debe decidir cuáles de estas ideas serán tratadas en ese momento o postergadas para trabajos futuros. El investigador puede seleccionar los temas centrales de acuerdo con un conjunto variado de criterios. Uno de ellos es priorizar los temas sobre los que se ha recolectado una cantidad sustancial de datos y que además reflejan algún aspecto o patrón fundamental del campo estudiado. También se puede seleccionar aquello que resulta significativo para los miembros de la comunidad en la que se trabajó, qué es lo que ellos piensan, lo que consideran importante desde el punto de vista práctico o las activadas que les demanda una mayor cantidad de tiempo y energía. Por ejemplo un estudiante que realizó trabajo de campo mientras se desempeñaba como pasante en una oficina judicial de probation describió el siguiente proceso:
Mientras leía las notas cuidadosamente pensaba en que teníamos que escribir este trabajo, y en que la gente de la oficina tenía que firmar una infinidad de papeles. Entonces comencé a comprender el sentido que podía tener un tema de mayor amplitud: cómo se hacía en el departamento para vérselas con semejante cantidad de trámites. A medida que avanzaba con esta idea descubrí que muchas veces el personal de la oficina se ayudaba mutuamente en sus tareas. Un empleado de la oficina puede ver a un cliente que supuestamente pertenece a otro, procedimiento que cuenta como contacto colateral [un tipo de contacto que debe ser registrado en los papeles]. Muchas veces hay “atajos” como ese. Tres o cuatro cosas semejantes pueden ser puntos dentro de este tema general.

Este estudiante, a lo largo de la lectura de sus notas, comenzó a registrar las diferentes tareas que deben realizar los empleados de la oficina de probation y la especial sensibilidad
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que se necesita para superar las dificultades que imponen en esta institución. El descubrimiento adicional de temas de este tipo puede proveer guías para la lectura y la codificación del resto de sus notas. El investigador también debe considerar de qué forma los tópicos seleccionados pueden relacionarse entre sí. Resulta especialmente promisorio el hallazgo de un tema que permita establecer vínculos conceptuales entre el material contenido en sus notas. También podemos prestar especial atención a aquellos que posibilitan articular como subtemas ciertos tópicos que quizás fueron dejados de lado por carecer aparentemente de relaciones con los temas principales. Es posible que durante este proceso, en el que se intenta identificar temas promisorios y establecer posibles vínculos entre ellos, la investigadora pierda momentáneamente el foco principal de su investigación y se encuentre obligada a rever sus ideas y puntos de vista. Una estudiante que realizaba una investigación sobre las pandillas en un colegio secundario público, comenzó la codificación de sus notas con un sentido muy preciso de lo que sería el tema de su monografía. Muy pronto observó cómo la dirección de su investigación cambiaba drásticamente. Ella reflejó ese proceso en una entrevista:
Primero pensé que podría analizar cómo, en un contexto de recortes presupuestarios, los docentes podían mantener un programa extracurricular como este. Luego, al hacer un listado de las estrategias desplegadas por los profesores para alcanzar este objetivo, tropecé con la idea de que ellos tenían que lograr de alguna manera que los alumnos pertenecientes a diferentes pandillas sean amigos. En ese momento me di cuenta que eso podría ser un tema en sí mismo, pero necesitaba conocer las diferencias entre las pandillas que integran los 110 chicos que asistían a clase. Después, comencé a reparar en las relaciones que los estudiantes mantienen entre sí dentro y fuera de las pandillas. Fue algo muy raro, ¡Había perdido mi monografía! Cuanto más codificaba, más lejos me hallaba de las ideas que creía iban a integrar el trabajo final.

Con el tiempo, esta estudiante cambió el foco de su investigación; pasó de cómo los profesores mantienen un programa extracurricular a pesar de los recortes presupuestarios a las diferencias entre las pandillas que integraban los alumnos. Lo que era considerado negativamente como “la pérdida de la monografía” indicaba en realidad una apertura hacia nuevos temas y formas de organizar el material. Los estudiantes que atraviesan este proceso consideran que se trata de una fase en la que el tema “salta de las notas hacia ellos”, provocando quizás la “desaparición” del foco original de la etnografía. Si esta experiencia resulta muy perturbadora nos parece importante recordar dos temas muy relacionados que abordamos previamente. En primer lugar, mientras que en la experiencia del etnógrafo “siempre hay algo sustancial en las notas”, ni ellas ni sus significados son algo que “está ahí” para ser recogido en la lectura. En realidad, como autor de las notas, el etnógrafo siempre es responsable por significados que adscribe a los incidentes registrados. Una sensibilidad particular lo indujo a registrar ciertos acontecimientos en lugar de otros, sensibilidad que puede estar anclada en sus compromisos o sentimientos personales, en la influencia que ejerce la literatura de la propia disciplina o en los consejos y directivas impartidas por un director. En segundo lugar, cuando un etnógrafo considera que ha recolectado “una cantidad sustancial de información” sobre un tema, no es tanto por alguna propiedad inherente a esas notas sino porque ha interpretado y organizado el material como para construir una argumentación sustentable. Una vez que el etnógrafo ha identificado una serie de temas centrales a ser analizados, puede resultarle útil ordenar las notas de acuerdo a esos temas. Este ordenamiento, implica su agrupamiento físico con el objetivo de explorar fácilmente sus significados y posibles relaciones. 4
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El análisis de los datos cualitativos revierte la secuencia que caracteriza al procesamiento de los datos cuantitativos: en vez de utilizar categorías preestablecidas para ordenar y analizar el material, el investigador primero analiza los registros, realiza su codificación inicial y recién luego los ordena en virtud de las categorías surgidas. Por lo tanto, en el procesamiento de los datos cualitativos, el ordenamiento se subordina al desarrollo de una análisis refinado; es más un producto de la codificación que el principio de ese proceso.

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Para este tipo de ordenamiento es aconsejable utilizar temas que sean inclusivos, es decir que permitan agrupar las notas en las que se hayan identificado códigos emparentados. Por ejemplo, en el estudio sobre los familiares que brindaban ayuda a los pacientes con alzheimer, el investigador decidió, luego de una codificación abierta y extensiva, considerar a las “prácticas de cuidado” como uno de los temas centrales. Estas prácticas incluían todas las acciones desplegadas por los familiares y asistentes para controlar el comportamiento de los pacientes. Esta categoría fue intencionalmente inclusiva, puesto que permitió agrupar notas que contenían temas relacionados como advertencias, modalidades de persuasión; vigilancia del paciente; y tácticas para engañarlo. El análisis hasta este estadio es todavía preliminar, y por lo tanto el sentido y la importancia de cada nota debe permanecer abierta a futuras reconsideraciones y reinterpretaciones. Es necesario que el etnógrafo se sienta libre de incorporar cualquier fragmento de las notas en múltiples categorías. Tradicionalmente, el trabajador de campo cortaba copias de sus notas y, según la temática correspondiente, las agrupaba en diferentes pilas. En la actualidad, una variedad de programas de computación pueden realizar este tipo de tareas rápida y eficientemente. Sin embargo, algunos trabajadores de campo todavía prefieren la perspectiva que ofrece la vista de las pilas de notas desparramadas sobre el escritorio o incluso sobre el suelo. 5 Llegados a esta etapa nosotros recomendamos enfáticamente guardar una copia de los archivos de las notas en la computadora o impresos en papel para su posible utilización posterior. CODIFICACIÓN FOCALIZADA Luego de seleccionar los temas centrales y agrupar las notas de acuerdo a ellos, el etnógrafo debe iniciar la codificación focalizada. Se trata de un análisis minucioso, línea por línea de las notas, que tiene por objetivo la construcción y elaboración analítica de esos temas de interés. El proceso debe perseguir simultáneamente dos objetivos: por un lado, la conexión de datos que inicialmente no parecían tener relación alguna y, por el otro, la delimitación de subtópicos que permitan distinguir diferencias y variaciones dentro del tema fundamental. A modo de ilustración, la trabajadora de campo que investigaba a los familiares ocupados en el cuidado de pacientes con alzheimer, tomó conciencia, tras la lectura de los registros, del estigma que frecuentemente se adosa a la condición de los enfermos. Al ordenar todas las notas sobre este tema dentro de un mismo conjunto, pudo releer y recolectar una gran cantidad de material sobre el que fundamentar el desarrollo de varios subtemas. Por ejemplo, estableció una distinción entre los esfuerzos destinados a lograr que el estigma no sea públicamente visible —“cubrir”—, de los esfuerzos por normalizar el comportamiento problemático cuando éste es inevitablemente visible —“omitir”—. También pudo reconocer y codificar situaciones en las que los encargados del cuidado del paciente cooperaban con él para ayudarlo a disculparse o superar algún incidente producido por su enfermedad. 6 En la codificación focalizada el investigador debe comparar constantemente distintos incidentes con el objetivo de establecer patrones fundamentales y posibles variaciones. Cuando se identifica alguna variación, debe preguntarse en qué medida difiere del acontecimiento central, y bajo qué condiciones puede o debe producirse. Al descomponer las notas en sucesivos subcódigos, el etnógrafo puede descubrir nuevos temas y posibles relaciones entre ellos. La misma apertura hacia nuevas formas de comprender las notas que nosotros incentivábamos en etapas anteriores, debe ser desarrollada en la codificación focalizada. En algunos casos este proceso genera nuevamente una apertura hacia temas que produzcan un cambio en la dirección del análisis, y consecuentemente a un reagrupamiento total de las notas. Un estudiante nos dijo una vez:
Richards y Richards (1994), ofrecen un excelente repaso de los programas de computación que se encuentran en el mercado y que permiten este tipo de ordenamiento. No obstante, los estudiantes con poca cantidad de notas pueden simplificar esta tarea utilizando simplemente las funciones copiar y pegar de un procesador de texto corriente. 6 Para un análisis completo de este y otros temas ver Blum (1991).
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A medida que se avanza en la codificación inicial, uno descubre y crea patrones al mismo tiempo; esto permite estructurar y enmarcar las relaciones encontradas en los fragmentos. Uno tiene frente a sí una nota y se dice: “Bueno, esta parece similar a la primera, aunque las pequeñas diferencias podrían indicar que se trata de una variación”. Luego continúa leyendo y descubre, quizás quince páginas más adelante, una serie de incidentes que se vinculan entre sí. Entonces comienza a juntar esos fragmentos sin preocuparse por la presencia o no de estos incidentes en al versión final del trabajo. Hay que reunirlos aún si uno no tiene claro las relaciones que puedan tener. Lo importante es identificar qué está pasando sin considerar cuanto de este material se utilizará finalmente.

Otro estudiante, abrumado por el número de códigos preliminares nos habló de su insatisfacción: “Sentí que había tantos códigos diferentes que el conjunto carecía completamente de lógica”. A pesar de la incertidumbre inicial ella finalmente pudo descubrir ciertas relaciones en las notas: “vi que los códigos más generales, una vez que eran divididos podían ser agrupados en forma diferente”. El proceso de codificación focalizada posibilita al etnógrafo comenzar a reconocer regularidades en lo que parecía ser una masa confusa de acontecimientos. Estos bosquejos iniciales, pueden llegara a constituirse en pilares sobre los que asentar posibles formas de elaborar un argumento o contar una historia sobre el mundo social estudiado. Los estudiantes frecuentemente expresan consternación cuando sólo tienen un ejemplo de algún incidente que les resulta significativo. Consideran que escribir a partir de un solo caso puede distorsionar su análisis, puesto que éste sólo reflejaría características de esa situación particular. Nosotros consideramos que disponer de un solo ejemplo sólo puede ser un problema si lo que se propone el investigador es hacer afirmaciones sobre la frecuencia o representatividad de un hecho. Pero la frecuencia sólo es una posible dimensión del análisis. A pesar de que un investigador puede deleitarse con numerosos ejemplos sobre un tema, el objetivo de la investigación etnográfica no es lograr la representatividad. Más bien, el etnógrafo debe identificar los patrones y variaciones en las relaciones sociales que atraviesan el mundo estudiado y las formas en que sus miembros responden a las condiciones y contingencias que lo atraviesan. Desde este punto de vista, el hecho de que exista “un solo caso” muchas veces carece de importancia. 7 Si el etnógrafo es afortunado y logra registrar más de un ejemplo, es importante detallar en qué medida los casos son similares o presentan ciertas variaciones. Debemos preguntarnos en qué medida este ejemplo es igual o diferente del anterior y bajo qué condiciones ocurren estas diferencias o variaciones. NOTAS DE INTEGRACIÓN A medida en que se avanza desde el agrupamiento de las notas hacia su análisis, la elaboración de notas integrativas adquiere un carácter esencial. Para su redacción, el etnógrafo debe buscar relaciones entre los códigos generados y profundizar posibles análisis de sus referencias. Al llegar a esta etapa, muchos investigadores suelen continuar escribiendo para ellos mismos, sin esmerarse por elaborar un texto comunicable a una audiencia externa. Sin embargo, otros encuentran útil comenzar a escribir pensando en los futuros lectores del texto final. Para estos investigadores, las notas de integración proveen la oportunidad para desarrollar la información de modo que un lector no familiarizado con el campo comprenda las principales ideas y afirmaciones que el etnógrafo ha tejido sobre él. Al imaginar este futuro
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Esto es, aún si se dispone de un solo ejemplo en las notas la validez de los posibles análisis que se puedan realizar sobre él no se ve afectada. Lo importante es la relevancia teórica del caso. Muchas veces un evento del que sólo se dispone de un ejemplo, puede revelar aspectos profundos sobre el mundo social que, por su carácter excepcional, resultan difíciles de aprehender a partir de la observación de las actividades cotidianas (Harper, 1992). Similarmente, los partidarios de la “inducción analítica” en sociología insisten en que si el investigador encuentra un caso contrario a la teoría con la que esté trabajando, es necesario modificar la teoría en cuestión o el fenómeno a ser explicado (Katz, 1988). En este sentido, la teoría adquiere mayor densidad y sofisticación si busca e incorpora este tipo de casos negativos a sus análisis.

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lector, el investigador puede verse incentivado a elaborar una redacción más pública, ya cercana a la versión final del texto. Este es el primer intento por formular las ideas cohesivamente, anticipando la organización que podría tener el paper final (ver la discusión en el capítulo 7). Fundamentalmente las notas integrativas deben vincular los incidentes seleccionados valiéndose de ciertas ideas que funcionen como conectores. Para ilustrar estos procedimientos, examinamos la siguiente nota sobre las “estrategias de encubrimiento” desplegadas por los familiares encargados del cuidado de pacientes con alzheimer. Las estrategias de encubrimiento implican intentos por corregir comportamientos problemáticos cada vez que se presentan. Los encargados del cuidado del paciente ponen especial atención en alivianar las dificultades que puedan presentar sus actos en lugares públicos. Por ejemplo, Laura explica lo que hace usualmente cada vez que se sienta a la mesa para comer:
A veces él intenta quitar la taza del platillo y colocarla en otro lugar de la mesa, entonces yo le digo: “Creo que deberías poner esa taza de nuevo en su lugar porque si la dejas tan cerca de ti, es posible que la vuelques...”. Trato de superar las dificultades que presentan este tipo de situaciones.

En un caso similar, Carol relata cómo Ned la avergonzaba cuando se quitaba su dentadura en un restaurante y la forma en que ella intentaba manejar esa situación:
Yo me levantaba rápidamente, me paraba frente a él y le decía: “Ponete los dientes en la boca”. Luego me explicó: “Sentía que tenía que protegerlo, ¿qué podía pasar si la camarera llegaba?”

En este primer segmento, el etnógrafo une dos incidentes separados que ocurren en los restaurantes bajo los temas “vigilancia” y “alivianar las dificultades”. De esta manera, las diferencias entre los incidentes —en el primer caso, la prevención de una acción no deseada, y en el segundo, la rápida corrección de un acto ya cometido— son subordinadas a estas similitudes. Esto permite al investigador considerar nuevas dimensiones sobre las estrategias de cuidado. Por un lado especifica el contraste entre aquellas que descansan en la cooperación del paciente, y por el otro, las que son impuestas directamente por el “cuidador”: Las estrategias de cuidado requieren negociar la cooperación del paciente siempre que éste se encuentre en condiciones de hacerlo. Por ejemplo, Laura describe la forma en que ayuda a su marido a comer en un restaurante local; detalla cómo acompaña los movimientos físicos que se requieren para llevarse un tenedor a la boca y cómo él responde a esta asistencia (“marionetización”, Pollner y McDonald-Wickler, 1985). El registro de sus interacciones brinda una vívida imagen de los detalles que debe atender quien se encarga de los cuidados de un paciente con alzheimer:
Yo le digo: “ahora gira un poco más hasta que tus piernas queden debajo de la mesa y tu cuerpo frente al plato”. Luego él suele situar el vaso de cerveza peligrosamente cerca del borde de la mesa, entonces yo lo volvía a poner en un lugar más seguro... siempre tenía que estar corrigiendo sus movimientos... si él tomaba la tortilla de una forma inapropiada, le decía “pssst, pssst, para que se diera cuenta sin que los demás lo advirtieran”.

Mientras que en los ejemplos anteriores Laura sugiere soluciones prácticas para William, Tess en las mismas circunstancias trataba de remediar la situación por sus propios medios. Ella describe como en una salida a un restaurante con algunos de sus compañeros de trabajo intentaba cubrir los errores de su padre para que el resto no los notaran:
Él y yo solemos ir a los buffets todo el tiempo... y yo lo vigilo. Hago que entre primero y voy detrás arreglando cualquier problema que pueda generar. A él le gusta tomar la cuchara, agregarle queso a la ensalada, poner la cuchara en el plato, etcétera... entonces yo tomo la cuchara y la vuelvo a poner en su lugar... cuido que no cometa ningún error embarazoso frente a mis compañeros de trabajo...

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Aquí la etnógrafa establece dos tipos de actitud hacia los comportamientos problemáticos que presenta una persona con la enfermedad de alzheimer. Primero, nota la forma en que Laura maneja a su esposo por medio de órdenes; al hacerlo, ella marca un paralelo con el concepto de “marionetización” desarrollado en un artículo que había leído. Segundo, examina la forma en que Tess cuida a su padre tomando directamente el control de sus acciones. Luego ella continúa considerando las condiciones bajo las cuales una u otra de las estrategias resulta más probable: Cuanto menos capaz sea el paciente con alzheimer de cooperar con quien se ocupa de su cuidado, es más probable que sea forzado a sufrir un mayor control de su vida. Por ejemplo, Carol afirma que en casos extremos, “estoy lista para ser la máxima autoridad en su vida... esa es la manera en que se debe ejercer el cuidado. En otras palabras, tomar el control total”. Esta nota permite al investigador diagramar una progresión de las estrategias de cuidado que van desde las más suaves a las más restrictivas y que se practican en relación al grado de desarrollo que tenga la enfermedad. En el final, argumenta que esta progresión fundamentalmente involucra un control creciente sobre el comportamiento de la persona con alzheimer. Para sostener esta observación, cita una de las encargadas del cuidado de estos pacientes quien abiertamente declara su necesidad de “ejercer un control total” como estrategia de atención. El objetivo central de estas notas integrativos es establecer conexiones teóricas entre los fragmentos de las notas de campo. Este proceso obliga al etnógrafo a enfrentarse con dificultosas opciones analíticas: primero deberá decidir cuáles de los temas ocuparán el lugar central, cuáles aparecerán como subtemas y cuáles serán excluidos completamente de su futuro trabajo. Retomando el dilema de uno de los estudiantes que había “perdido su monografía”, una posible solución podría ser dividir el texto en diferentes secciones. La primera trataría las estrategias de los profesores para manejar a las pandillas; otro podría ser las mismas formas en que los estudiantes se agrupan en ellas. Una segunda posibilidad es considerar estas estrategias como diferentes aspectos de un tema más general. En este caso, el trabajo focalizará los procedimientos desplegados por los profesores para mantener en funcionamiento un programa extracurricular en un contexto caracterizado por los recortes presupuestarios, la heterogeneidad de los estudiantes y su poca receptividad. Como subtemas se podrían incluir las estrategias utilizadas por los profesores para motivar a sus estudiantes a dedicar tiempo extra al estudio y además los pocedimientos que utilizan para enfrentar las tensiones y diferencias que existen ente ellos. Decidir cómo enmarcar un análisis, frecuentemente requiere detenerse un instante para formular un interrogante esencial: ¿cuál es la pregunta fundamental a la que estoy respondiendo con este trabajo? Por ejemplo, un estudiante que desarrollaba una investigación en una escuela alternativa, pudo, luego de haber clarificado el tema que deseaba desarrollar en su trabajo, incorporar varios temas en base a los siguientes incidentes con relación a las negociaciones que tienen lugar para el uso de una silla.
La silla estaba justo allí, yo me senté detrás de un grupo de chicos que parecían estar ocupados en evitar que alguien la utilizara. Uno de los muchachos tomó la silla y puso el pie sobre el asiento. Luego una chica le dijo: “hey, alguien está sentado allí”; él le contestó: “¿no puedo usarla hasta que esa persona vuelva?” En ese instante, un estudiante-maestro se acercó, miró la silla y dijo: “¿puedo usar tu descansapies?” El muchacho contestó: “alguien está sentado aquí”; el estudiante-maestro respondió: “bueno, la usaré hasta que esa persona regrese” y se sentó. Cuando el estudiante que estaba sentado en la silla volvió, el profesor se levantó y se fue.

La etnógrafa encontró en esta nota algunos tipos de interacción en las que los estudiantes negocian entre sí y con los estudiantes-maestros sobre el uso de las sillas. Pero mientras encontraba muchos incidentes de interés como este, indagó sus posibles vinculaciones con el resto de los temas seleccionados. A partir de una revisión detallada, decidió repensar lo que ella sabía y consideraba interesante sobre estas instituciones educativas. Pensó, por ejemplo, en el orgullo que tanto los estudiantes como los docentes de las escuelas públicas alternativas demuestran hacia ciertos compromisos éticos como “tomar las decisiones democráticamente” o “compartir el poder”, etc. Contrastó esto con muchas otras
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escuelas tradicionales donde los docentes ejercen la autoridad casi en forma exclusiva. Con este contraste general en mente, la estudiante observó que, en algunas ocasiones, los docentes de las escuelas alternativas pueden optar por no ejercer la autoridad, sino negociar o delegar en los estudiantes la toma de decisión sobre determinados temas. Luego notó que podía relacionar estas formas de negociación con un espectro más amplio de conflictos que similarmente eran dirimidos con procedimientos no autoritarios. Estas ideas posibilitaron a su vez la búsqueda de algún o algunos acontecimientos que estuviesen vedados a la negociación. Así, siguiendo esta línea de análisis, la investigadora notó que aquello que parecía ser inicialmente un hecho aislado, podía relacionarse con preguntas más amplias y profundas sobre el poder y la autoridad. Finalmente, encontrar el marco para ese incidente la ayudó a considerar las reivindicaciones de “democracia” o “poder compartido” que caracterizan estos establecimientos no como un valor dado sino más bien como objetivos a ser logrados diariamente. Repetimos, no existe una única forma correcta de organizar los temas y subtemas. Elegir una determinada dirección también puede depender en parte del tipo de datos recogidos. En el estudio sobre las pandillas de la escuela secundaria, disponer de notas ricas y detalladas sobre los tipos de estudiantes que concurren a ella, pueden permitir una mejor identificación de las pandillas. Pero si carecemos de esas observaciones, las pandillas no podrán ocupar el centro de la escena, sino que serán el marco para el desarrollo de algún otro tema que resulte significativo. Es usual que el etnógrafo pruebe, modifique, descarte y reconsidere muchas posibilidades antes de decidir cual será el tema a ser desarrollado. Al igual que cuando se escriben las notas de campo, la decisión que determina la organización estará influenciada por muchos factores que van desde cuán inclusivo es un tema hasta en qué medida permite destacar intereses, preferencias y preocupaciones teóricas del investigador. REFLEXIONES: LA CREACIÓN DE LA TEORÍA A PARTIR DE LAS NOTAS DE CAMPO El análisis de los datos etnográficos comienza con conceptos estrechemente vinculados con el campo, y que reflejan una íntima familiaridad con los acontecimientos allí estudiados. Se trata de un proceso inductivo por el cual a partir de una atención cercana y sistemática de las notas, el investigador debe generar tantas ideas, temas y tópicos como sea posible. Las investigaciones cualitativas defieren de otros abordajes en ciencias sociales que proceden deductivamente, partiendo de una teoría previamente desarrollada e intentando encontrar los datos que la corroboran o desaprueban. En la investigación cualitativa se procura identificar temas e ideas mediante un examen meticuloso de las notas elaboradas y manteniendo una actitud abierta hacia otras posibilidades interpretativas. Esto no significa que el trabajador de campo deba ignorar completamente la existencia de teorías o que carezca de compromisos teóricos. Lo que se sugiere es que, para el etnógrafo, la teoría no es algo que aguarda al margen de los datos para ser luego contrastada con los acontecimientos registrados. Las intuiciones, intereses y compromisos teóricos del investigador, están presentes en cada una de las fases que se transitan en la elaboración de una etnografía, y por lo tanto influyen decisivamente en la selección de los temas y eventos sobre los que se va a escribir. El proceso es, por lo tanto, un juego dialéctico entre la teoría y los datos en el que aquella no sólo modela el análisis sino la forma en que los eventos sociales son percibidos y trasformados en datos. Por lo tanto, el objetivo del trabajo de campo es elaborar una teoría que resulte relevante para los acontecimientos registrados tras la experiencia en el terreno. Esto contrasta no sólo con quienes practican el modelo deductivo a partir de determinada teoría, sino también con los partidarios de la teoría basada en datos [grounded theory] (Glaser y Strauss, 1967). Como se sugirió anteriormente, quienes se enmarcan en esta corriente, tienen como objetivo el “descubrimiento” de proposiciones teóricas a partir de un examen minucioso de los registros elaborados. Esta perspectiva dicotomiza los datos y la teoría como si fuesen entidades autónomas, desconociendo así la incidencia que ésta tiene en la producción de cualquier dato primario. Como hemos enfatizado, nosotros consideramos que los datos nunca son puros,
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ellos siempre se presentan plenos de significados adscriptos y decisiones conceptuales previas. La teoría basada en datos [grounded theory] desprecia estos aspectos que caracterizan a los procedimientos por los cuales diversos acontecimientos de la vida social son trasformados en datos etnográficos. Con respecto a esto último, consideramos una especie de distorsión hablar del “descubrimiento de la teoría” como se hace habitualmente dentro de esta perspectiva. Es cierto que cuando leemos detenida y reflexivamente nuestras notas tenemos la sensación de “descubrir” la teoría contenida en ellas. Sin embargo, este instante de intuición sólo surge gracias a las preocupaciones y compromisos analíticos que el investigador volcó sobre ellas y que le permitieron establecer conexiones con los eventos registrados durante la estadía en el campo. A nuestro entender, resulta más preciso decir que el investigador crea la teoría y no que la descubre. La investigadora crea teoría no sólo en el momento culminante, cuando lee y reflexiona sobre lo que ha visto y escrito, sino también a través del proceso previo, desde el mismo momento en el que se inicia la redacción de las notas. Por lo tanto, en el trabajo de campo, eventos y acciones adquieren significancia a la luz del sentido que podamos encontrar en el todo. En el análisis de las notas, el etnógrafo selecciona algunos incidentes y eventos, y les adscribe cierto significado que permita relacionarlos con otros. Asir el carácter analítico del trabajo de campo frecuentemente requiere un cambio en la forma en que solemos pensar la relación que el etnógrafo mantiene con las notas. Un estudiante describe el proceso que lo llevó a encontrar su “voz etnográfica”:
Primero deseaba que la monografía emergiera de las notas, pensaba que sólo debía narrar la historia que ellas contenían. Pero luego abandoné la idea de hablar simplemente de lo que ellas escondían para expresar algo más sólido acerca de ellas, mis propias ideas sobre lo que estaba sucediendo en los registros.

Más que una simple descripción de lo que contienen las notas, la tarea del etnógrafo es asignarle un determinado sentido. El análisis no es tanto cuestión de encontrar lo que emerge de nuestros datos, sino un proceso creativo fundamentado en una constante reflexión sobre los eventos previamente registrados.

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