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1ro6o|o. oero
seg0ro
1ro6o|o oero seg0ro
lrank Deeks
El autor dc cstc lîbro no cs nîngun profcsor,
nî îngcnîcro, nî tcologo, nî fîlosofo, nî nada
quc sc lc parczca.
Frank Dccks cs un obrcro, un mccanîco con
las manos sucîas cn las horas dc trabajo y las
îdcas lîmpîas cn todo momcnto. Ha trabajado
cn varîas cmprcsas, csta casado y tîcnc trcs
hîjos.
:Como mostrar los propîos colorcs cn la
fabrîca, cn cl tallcr o cn la ofîcîna?
Dc mancra vîva, amcna, practîca, a ras dc
suclo, Frank Dccks dîscutc (cntrc otras cosas)
su actîtud antc las huclgas, los sîndîcatos, cl
dcscanso, los accîdcntcs laboralcs, y su
conccpto gcncral dc trabajo.
:Quc sîgnîfîca para tî cl mundo laboral?
Contrasta tus îdcas con las dc cstc obrcro.
Scguro quc Frank Dccks tc hara rcflcxîonar
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Indice
1.- ¿PARA QUE TRABAJAR? 2
2.- ¡ANIMO Y ADELANTE! 7
3.- PROBANDO SUERTE 11
4.- DANOS ESTE DIA 15
5.- SOY NEGRO, PERO ATRACTIVO 18
6.- RINDIENDO AL MAXIMO 21
7.- TIEMPO LIBRE 24
8.- “SIN METERME EN LIOS” 29
9.- “SOLO QUEDO YO” 33
10.- LOS SINDICATOS 37
11.- NI UN PAJARILLO SE PIERDE 43
12.- EL HOMBRE ORQUESTA 48
1.- ¿Para qué trabajar?
Un amigo mío solía decir: “¿Para qué va a trabajar el
obrero cuando tiene la salud y el vigor necesarios
para quedarse tumbado en la cama?”
¿Por que trabajamos? ¿Simplemente para poder
vivir? o ¿hay algo más detrás de todo esto?
Quizás conoces la anécdota de aquel cristiano negro de
Chicago, ya mayor, que al preguntarle cual era su trabajo,
respondió: “Manufacturo carne para poder vivir; pero mi
trabajo es predicar el evangelio”
Hubo un tiempo en que pensé que era una historia maravi-
llosa. Pero, ¿es esta realmente la actitud cristiana? ¿Era
esta la actitud de Cristo? Porque de ser así esto significaría
que, aunque Jesús se dedico a la carpintería para ganarse
la vida durante la mayor parte de su existencia, en realidad
solo habría trabajado durante los tres últimos años de su
vida.
En cualquier caso su ejemplo no encaja en nuestra expe-
riencia. Todos nosotros hemos experimentado alguna vez
la satisfacción de trabajar duro y bien durante toda la jor-
nada, para terminar cansados pero satisfechos. Muchas
personas continúan trabajando cuando muy bien podrían
permitirse el lujo de no hacerlo. ¿Por qué?
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Dios y el obrero.
Jesús nos dio una pista para hallar la respuesta cuando
dijo: “Mi Padre hasta ahora trabaja y yo trabajo”. ¡Incluso
Dios mismo trabaja!
Se puede ver ya desde el comienzo mismo de Génesis:
“En el principio creo Dios los cielos y la tierra”. Dios no solo
trabajó, sino que encontró satisfacción en Su trabajo:
“Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí. Que era bueno en
gran manera”. Puede que estés pensando, muy bien, pero El es
Dios, y yo soy hombre. Pero es que estamos hechos a su imagen
y semejanza. Dios dijo:
“Hagamos el hombre a nuestra imagen”.
Dios no puso a Adán y Eva en el Paraíso para que estu-
vieran tumbados a la sombra de un árbol y, de vez en
cuando, alargasen el brazo para coger un racimo de plá-
tanos o una jugosa piña tropical:
“Tomo, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de
Edén, para que lo labrara y lo guardase”.
¡Esto era trabajo! El hombre ya trabajaba aun antes de
pecar, cuando todavía era perfecto y caminaba con el
Señor.
Tan obrero de Dios era Jesús el predicador, como Jesús el
carpintero. Cuando Jesús fue bautizado por Juan, Dios dijo:
“Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia”. Esto
era antes de que Jesús comenzase su ministerio; por lo
tanto la vida perfecta incluía la carpintería perfecta.
Trabajamos porque Dios quiso que trabajásemos. Fuimos
creados con esta característica.
Señor de la Tierra.
Pero hay otra razón más para que trabajemos: que Dios
mismo, al crear al hombre, le encomendó una tarea espe-
cífica: que sojuzgara la tierra y señorease sobre toda cosa
viviente. El huerto del Edén no solo tenía vegetación, sino
que abundaba en riquezas minerales. Somos, pues, com-
pañeros de Dios en el trabajo.
Cuando Edmund Hillary y el sherpa Tensing llegaron a la
cumbre del Everest estaban sojuzgando la tierra; al igual
que cuando Fleming descubrió la penicilina (estaba seño-
reando sobre cosas vivientes: los gérmenes). Estamos so-
juzgando la tierra cuando contribuimos al mundo del traba-
jo, ya sea como mineros o químicos, barrenderos a direc-
tores de empresa.
La industria moderna es uno de los medios que Dios
emplea para que podamos llevar a cabo este mandato.
Las materias primas de la naturaleza son transformadas
en productos útiles al hombre y la sociedad, como puede
ser alimentar al hambriento y sanar al enfermo gracias a la
maquinaria agrícola y los fertilizantes, las medicinas y el
instrumental médico. Las imprentas y las compañías eléc-
tricas nos proporcionan los medios de comunicación vita-
les para que el hombre pueda relacionarse con sus seme-
jantes. Y por moderna industria entendemos los hombres
que trabajan en ella. Todos estamos colaborando para que
se cumpla el mandato de Dios.
Jesús nos enseño a orar diciendo: “El pan nuestro de cada
día, dánoslo hoy”. El trabajo es el medio que Dios ha
dispuesto para que lo obtengamos.
Cuando las cosas van mal.
Por más que nos creamos esto, por mucho que disfrute-
mos con nuestro trabajo, por mucho entusiasmo que ten-
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gamos, habrá momentos en que las cosas vayan mal. De
repente, todo se nos hace pesado y aburrido y nos san-
timos frustrados y agobiados ante las dificultades. No ve-
mes que el trabajo sea, como Dios dijo: “bueno en gran
manera”. ¿Por qué no? ¡Por el pecado! Es el pecado el que
estropea todo, incluyendo el trabajo. Dios dijo a Adán des-
pues que hubo pecado:
“Par cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol
de que te mande diciendo: No comerás de él; maldita será la
tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu
vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.
Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la
tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo
volverás.»
Yo estoy convencido de que Dios en Su misericordia usa
para nuestro bien incluso el sudor y el trabajo.
EI viejo proverbio que dice “una mente desocupada es
taller del diablo”, es muy cierto. Con toda probabilidad
hay mas pecado en el vano cotilleo de una fiesta de
sociedad, que en un taller de montaje de Ya Ford. No
porque los obreros de la Ford sean mejores, ¡sino
porque están más ocupados!
Esto queda confirmado por las palabras de Pablo a los
tesalonicenses:
“Si alguno de vosotros no quiere trabajar, tampoco coma. Porque
oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente,
no trabajando en nada, sino entreteniéndose en lo ajeno.”
Es importante notar que Pablo dice “no quiere trabajar”, y
no “no puede trabajar”. Es una censura contra los ociosos,
no contra los imposibilitados, los ancianos o los que están
en paro.
También tenemos en la industria el equivalente de las
espinas y los cardos, porque el hombre ha escogido seguir
su propio camino; y como él, claro, sabe muy bien lo que Le
conviene... El hombre al querer librarse de Dios se ha con-
vertido en esclavo del pecado. Los resultados son patentes
en multitud de cosas: la actitud revanchista de algunos
obreros que tratan de conseguir “el máximo de dinero con
el mínimo de esfuerzo”; o, por otro lado, la actitud
desaprensiva de algunos patronos que buscan la “máxima
pro-dicción con el salario mínimo”. Los resultados se
traducen en trabajos mal hechos, materiales escasos,
luchas inter-más y, por último, paro, o en enfermedades por
falta de condiciones sanitarias adecuadas, o en accidentes
laborales, así como también en beneficios y salarios, en
oca-sienes excesivos.
Como cristianos creemos a Dios cuando dice: “EI
pecado no prevalecerá contra vosotros”, y debemos
poner en práctica nuestro cristianismo en el trabajo.
“Nuevas criaturas somos”, dijo Pablo, y esto debería
reflejarse en nuestro trabajo.
Un conocido hombre de Dios dijo en una ocasión que
“deberíamos considerar nuestro trabajo una forma de
adoración... aliento, saber y fuerza, todo para y por el
Señor”.
¿Crees que durante los quince o dieciocho años que Jesús
paso trabajando como carpintero se sintió angustiado y
desesperado, impaciente por terminar de una vez y poder
ponerse a predicar? o, por el contrario, ¿crees que trabajo
pacientemente haciendo los más perfectos arados, yugos,
bancos y vigas que jamás se habían visto en Nazaret?
El propósito del trabajo.
Trabajamos porque Dios nos creo ya desde los orígenes
con esa intención: no solo para ganar dinero, o para que
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fuésemos capaces de vestirnos y alimentaros con nuestros
propios medios, sino para el bien de otros, para el bien de
la sociedad que nos rodea, que es el lugar que Dios ha
escogido para nosotros.
Esto es lo que entraña ser cristiano:
“Que el ladrón ya no robe mas, sino que trabaje hacienda labor
honrada con sus manos, para que pueda socorrer a los
necesitados.”
¿Te das cuenta de lo que dice? No solo proveer para no-
ostros y nuestras familias; sino que podamos socorrer a los
necesitados.
Puede que esta ayuda la necesite el vecino de al lado -O
alguien desconocido en el Perú-. EI donativo puede ser
hecho mediante colecta o personalmente; pero de cual-
quiere forma este dinero saldrá de nuestro trabajo.
Por lo tanto trabajar es cumplir el propósito de Dios cuando
nos creo.
En el momento en que estemos ayudando a controlar y
aprovechar los recursos naturales, por humilde que sea
nuestro trabajo, ya estamos colaborando para hacer algo
útil por nuestro prójimo.
Y trabajar es cumplir el propósito de Dios para nosotros
como cristianos en la nueva creación. Ayudamos a poner
en práctica el mandato de Jesús: que debemos amar a
nuestro prójimo como a nosotros mismos.
¿Qué trabajo?
Ya hemos visto que el hombre fue creado para trabajar,
pero, ¿haciendo qué? Es bastante fácil decidir qué no
hacer: cualquier trabajo que no glorifique a Dios o sea útil a
los demás. Por lo tanto para mi trabajar en un casino o
¿En que trabajar?
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Similares quedaría automáticamente eliminado. Sin duda
alguna habrás hecho una lista con los trabajos que quedan
definitivamente eliminados; pero, ¿qué otras posibilidades
quedan?
Creo que en ocasiones tomamos demasiado al pie de la
letra aquello de “aquel que tenga las manos limpias”. Dios
da diferentes dones a cada persona.
Uno de mis pasajes favoritos de las Escrituras es aquel en
que el Señor Le dice a Moisés:
“Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de
Hur, de la tribu de Judá; y lo he llenado del Espíritu de Dios, en
sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para
inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en
artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para
trabajar en toda clase de labor.”
Que te parecería si su padre dijese: “Pero Bezaleel va a
venir a trabajar conmigo en la oficina. No quiero que se Ir
ensucien o estropeen las manos puliendo piedra.” o que su
madre dijese: “¿Que van a decir los vecinos cuando Ir vean
volver del trabajo con el mono puesto?”
Hay que estar llenos del Espíritu del Señor para trabajar,
para hacer un trabajo manual que es para la gloria de Dios.
EI mundo tiende a ensalzar únicamente el trabajo
intelectual, el de manos limpias y camisa blanca, y, por
desgracia, la Iglesia también suele caer en la misma
tentación.
Al enfatizar que el trabajo manual no debería ser
despreciado, no estamos queriendo dejar implícito lo
contrario. Abraham y José eran avanzados obreros y sin
embargo ambos eran hábiles administradores. Lo mismo se
podría decir de Moisés, hombre culto, soldado, hábil
dirigente, pero aprendió a obedecer en los cuarenta años
de duro trabajo manual. Dios da diversos dones a los
hombres, manuales, administrativos y técnicos. Tanto las
manos limpias como las sucias cumplen Su voluntad.
Lo importante es decidir con mucho cuidado en que vas a
trabajar en el futuro; hay que orar mucho al Señor,
consultando también a los propios padres y sopesar las
posibilidades a la luz de los dones que te haya dado el
Señor.
Es mejor ser un buen barrendero que un mal ministro.
CITAS BIBLICAS POR TEMAS
Sobre el trabajo
Genesis I: I, 26; 2: 2, 15; Proverbios 6:6-11; 16:26; Juan
5: 17; I Tesalonicenses 4: 11-12
Trabajo estropeado por el pecado
Génesis 3: 17-19; Isaías 44: 10-20
Trabajo para otros
Hechos 20: 34-35; Efesios 4: 28; II Tesalonicenses 3: 7-11
Los obreros en la Biblia
Génesis 4: 20-21; Éxodo 1: 8-14; 31: 1-11; I Reyes 6;
Nehemías 2: 17; 4:6; 6: 1-4
Jeremías 18: 1-6; Lucas 2: 8; 5: 3-7; Hechos 10: 6; 18:
1-3
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2.- ¡Animo y adelante!
Creo que mi primer capataz era el hombre peor hablado y
más obsceno que jamás haya existido. Ex cargador de
muelle, que parecía haber estado trabajando en los peores
puertos del mundo, su mayor felicidad era “deleitarnos” a
todos y cada uno de nosotros can sus experiencias.
La reacción que provoco en mi fue inmediata y nefasta. Me
entraron ganas de echar a correr y escondedme. La
experiencia fue para peor cuando, al cabo de poco tiempo,
otro trabajador, conocido par su asistencia regular a la
iglesia, entro en la empresa y descubrí que enseguida se
había unido al grupito de los más indeseables. Parece que la
mayor parte de los jóvenes creyentes se han tenido que en-
frentar, mas tarde o temprano, con esta situación,
reaccionando de diferentes formas.
El querer echar a correr y esconderse es una reacción muy
natural. Pero puede fácilmente degenerar en un encerrarse
en sí mismo, en una especie de enclaustramiento mental.
“El no ver, ni oír, ni hablar el mal, puede fácilmente
degenerar en un ni ver, ni oír, ni hablar el bien.”
Hace ya tiempo, el secretario de una organización cristiana a
escala nacional dijo en una conferencia: “La industria está
podrida de pies a cabeza. Solo estamos en ella para
evangelizar.” Comprendo su estallido, me identifico con sus
sentimientos; pero lo que estaba diciendo era
completamente anti bíblico.
Jesús dijo: “Vosotros sois la sal de la tierra.” Si se queda en
el salero no va a servir de mucho. Necesita ser usada. La
sal evita que lo que esta bueno se eche a perder; da sabor
a lo insípido; limpia y evita la putrefacción. Creo que todo
esto es parte integrante de la vocación cristiana en la
industria. Demasiados se parecen ya a los otros miembros
de la familia de los condimentos, ¡Picantes y avinagrados!
La dificultad radica en ir por ahí actuando como sal; como
estar en el mundo sin ser del mundo. Jesús reconoció esto
claramente cuando oro diciendo: “No te pido que los saques
del mundo, pero que los guardes del maligno.” Lee Juan 17
y medita en su oración.
Jesús se introdujo de lleno en la sociedad de su tiempo, en
la carpintería, en las bodas, banquetes y funerales. Ya sea
preparando una comida o purificando el templo, El nunca se
limita a ser un espectador pasivo.
Las cosas no le pasaban a Jesús porque si, El hacía que
pasasen. O, como señalo Baden-Powell, fundador de los
Boy-Scouts, es una cuestión de practicar activamente el
bien, no de ser pasivamente bueno.
De modo que, como cristianos, debemos ser los que
impongamos el nivel de sana convivencia, los que
marquemos la pauta.
Marcando la pauta
“No os afanéis por llevar el mismo tren de vida que el
vecino: es caer en la envidia”, se nos dice a modo de
predicación. Mi mensaje es diferente: “Se un vecino.”
¿No te has dado cuenta de que si va uno y pinta la fachada
de su casa, otros siguen su ejemplo porque resalta el
deterioro de las suyas? Alguien tiene que ser el que de
ejemplo.
Como cristianos deberíamos ser los que marcásemos la
pauta: en la cuestión de la puntualidad, siendo los primeros
en llegar, pero no los primeros en salir pitando. Teniendo en
cuenta que no tiene ningún valor si lo hacemos únicamente
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para impresionar al jefe.
Marcando la pauta a la hora de hacer un trabajo a
conciencia, pero echando una mano al compañero que
encuentra el ritmo de trabajo demasiado duro para el -nunca
por un deseo de lucimiento personal.
Los primeros a la hora de ser corteses con todo el mundo,
dejando a un lado las categorías; pero también siempre
dispuestos a pedir disculpas si nos hemos equivocado.
Pablo mismo dijo:
“Mostraos en todo aspecto un modelo de buenas obras.”
Los primeros a la hora de echar una mano al nuevo
compañero de ese duro periodo de adaptación. Necesita un
amigo que le diga donde están las cosas y cuáles son las
normas de la casa. Es curioso notar que pocas empresas se
molestan en dar la bienvenida al nuevo empleado,
enseñándole las instalaciones generales. Lo primero que
necesita es una toma de contacto con la nueva situación y
unas palabras de aliento, “no te preocupes, ya verás cómo te
haces enseguida”. El hablarle del evangelio puede esperar
para más adelante.
Marcar la pauta en el tono de las conversaciones, “con la
palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se
avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros”,
por citar a Pablo de nuevo. Es inútil ofenderse por las
groseras alusiones de otros compañeros, si tú con tus
comentarios acerca de la chica que paso por el taller fuiste el
provocador. Vigila antes tus palabras.
“De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos
míos, esto no debe ser así.”
Estas son palabras de Santiago en su epístola tan
marcadamente proletaria.
Nada de grupitos aparte
Después del fracaso de una serie de conciertos evangélicos,
el organizador pregunto: «¿Donde están los no creyentes?”,
y el mismo se respondió: ¡Obviamente, no con los
creyentes!”
Y prosiguió diciendo: “Por supuesto es más cómodo estar
con creyentes. De esa forma no hay que hacer frente a
situaciones desagradables... pero si Jesús hubiera adoptado
esa actitud, lo más probable es que hubiese permanecido
toda su vida en el taller de carpintero y no hubiera tenido que
pasar el Calvario.” No estoy del todo de acuerdo: ¡la
carpintería también tenía problemas!
EI fallo de aquellos conciertos no estaba en una falta de
calidad o en un mal auditorio, sino en que no era el publico
adecuado.
“Vosotros sois la sal de la tierra», dijo Jesús. Pero nos
quedamos en nuestra propia salmuera, nosotros que
seguimos a Aquel que dijo: “Confiad, yo he vencido al
mundo.” Todavía permanecemos en nuestras casas por
temor a que cualquier persona se atreva a levantarnos
un poco la voz.
¿Es más cómodo? Tan cómodo como quedarse todo el día
encerrado en casa en un caluroso verano.
Así que salgamos a la calle para disfrutar del sol, aun
cuando tengamos que contar con algún otro chaparrón
inesperado.
Únete a las actividades de tus compañeros; haz un cursillo
de primeros auxilios, se un miembro activo de la
comunidad. Juega al futbol en el equipo de la empresa. Lo
importante es no limitarse al grupito de creyentes
(suponiendo que los haya), se sociable con los demás.
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En lo que respecta a principios cristianos, decide de
antemano cuál es tu postura y porque. Mantente fiel a
esa postura y no andes fluctuando. Puede que pierdas
algunos amigos, o puede que no; quien sabe.
Mi primer capataz
Hacienda frente a los problemas
Siempre hay problemas. Ya los había cuando Jesús fue a
casa de aquel gobernante fariseo, en día de reposo, y le
pusieron delante al hombre hidrópico. Pero Jesús no trato
de zafarse; no rehusó la invitación e incluso se invito El
mismo a casa de Zaqueo. En otra ocasión dirigió la palabra
a una mujer ~mujer samaritana~, actitud que era contraria a
las costumbres de aquel tiempo.
Tú también tendrás que enfrentarte con problemas si es
que te comprometes de una forma activa. Por ejemplo;
puede que la empresa de una fiesta con baile incluido; por
supuesto puedes comer, y si piensas que el bailar no está
en tu “línea”, puedes charlar con los demás y ser sociable.
Si no pruebas el alcohol por principio puedes elegir entre
refrescos que van desde la Coca-cola al granizado de café,
¿Por qué sentirse acomplejados?
Puede presentarse el problema de que la fiesta sea en
sábado y haya que ayudar a limpiar el local el domingo. Lo
principal es tener tacto, puedes avisar de antemano,
explicando que tienes ya un compromiso los domingos, y
ofrecerte para hacer los preparativos de la fiesta o
compensar con cualquier otro trabajo similar.
Mi mayor problema es la víspera de Navidad. Creo que no
es ni sensato ni divertido el parar las maquinas e ir de un
lado a otro deseando felices fiestas a la gente y bebiendo
sin parar hasta que la empresa da permiso para irse a casa.
Un año estaba yo trabajando en una fábrica de coches,
cuando unos días antes de Navidad se me acerco el
encargado y me pregunto: “¿Tú no bebes, verdad?”, admití
que así era, y, al poco tiempo, me traslado a la línea
encargada de retirar los ejes fuera de la cinta conductora.
Mi nuevo trabajo consistía en almacenarlos o mandarlos
directamente a la línea principal de ensamblaje. Era un
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trabajo fácil y la grúa hacia toda la parte pesada.
Durante los próximos días produjimos con tal exceso que
hasta el suelo del taller estaba cubierto de ejes de más. La
víspera de Navidad, después de la comida, se paró la cinta
y el encargado, junto con el resto del equipo, se retiro a un
rincón tranquilo para tomarse “unas copas”, dejándome a
mi solo para alimentar la cinta principal con los
almacenados. No es que me sintiese particularmente
contento, pero a fin de cuentas no tenía porque quejarme.
Estaba cumpliendo con mi trabajo; el tiempo paso
rápidamente y a la mañana siguiente estaba bastante más
despejado que la mayoría. Era el señorío de Dios por
encima de todo. Lo que suelo hacer en esas fiestas es
trabajar lo más posible y después me dedico a hacer una
limpieza a fondo (se acumula un montón de basura a lo
largo de doce meses), limpio y abrillanto todas mis
herramientas, devuelvo todos los “Felices Pascuas” que se
me dirigen, e intento no parecer “mas santo que los demás”
con mi actitud. Si logras influir en otros para que se
abstengan de este ritualismo anual, ya habrás “sazonado”
parte del "guiso”.
La única salvaguardia es el andar en estrecha comunión
con el Señor.
Si te sorprendes de pronto soltando tacos, aunque solo sea
por lo bajo, ponlo delante del Señor en arrepentimiento. Si el
indecoroso calendario que cuelga de la pared excita tu
imaginación, ponlo delante del Señor. Si te sientes tentado a
escuchar los chistes sucios que circulan a tu alrededor, la
respuesta es la misma. La purificación comienza y continúa
a partir del Calvario. Si te marchas cuando empiezan a
contar los chistes sucios, puede que al principio intenten que
te quedes, pero normalmente suelen parar de contarlos
cuando uno está en las inmediaciones.
Además puedes influir respecto a las fotos atrevidas que se
pongan en tu secci6n 0 alrededor de tu maquina, algunos
insistirán con sus chicas ligeras de ropa, pero otros
reconocerán que tú tienes razón y las quitaran de la pared.
La oración es el arma más poderosa en estas
ocasiones. Se consiguen muchas más cosas mediante
la oración que el hombre pueda jamás llegar a imaginar.
Santiago da comienzo a su Epístola diciendo: “Hermanos
míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas
pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce
paciencia.” Y continua diciendo: “Y si alguno de vosotros
tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos
abundantemente.” En su último capítulo nos recuerda que
“la oración eficaz del justo puede mucho”.
CITAS BIBLICAS POR TEMAS
El cristiano en el mundo
Mateo 5: 1-20; Juan 17: 1-26; Filipenses 2: 1-16
Algunas normas cristianas
Efesios 6: 5-9; Tito 2:7-13; Colosenses 3: 22 - 4: 1
Tú forma de hablar
Proverbios 16:23-24; 25: 11; Colosenses 4: 5-6;
Santiago 1:26; 3:2-12; I Pedro 3: 9-12
Tú forma de comportarte
Mateo 5:43-48; 7: 12; Romanos 13: 8-14; Gálatas 6: 2-
10; Tito 3:2
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3.- Probando suerte
¡La vida es un juego!... ¡No me digas que estas contra
los sorteos! ¿Qué tal suerte tienes? ¡Es por una buena
causa!
¿Qué tal te las arreglas con la constante riada de
vendedores que trabajan para la diosa del azar y la fortuna?
Además en primer lugar, ¿por qué estas contra el juego?
¿Qué hay de malo en probar suerte?
Es necesario estar completamente convencido en el· fuero interno
de que el juego, en cualquiera de sus manifestaciones, está mal y
saber por qué esta mal.
No es mi intención tratar minuciosamente el tema, pero
quiero dejar claros estos tres puntos:
1. Habiendo entregado tu vida al Señor el poner tu dinero
en manos de la caprichosa Fortuna es casi como no tener
fe.
2. Es la voz de Satanás la que susurra “es por una buena
causa”, mientras que el verdadero motivo es ganar mucho
arriesgando muy poco.
3. Si amo a mi prójimo como a mí mismo, no querré que el
pierda dinero para que lo gane yo.
Diciendo “No”
Una vez dicho esto, todavía tendrás que enfrentar te con el
problema de cómo decir «No».
Si se trata de quinielas o apuestas de cualquier clase me
parece fácil declinar la invitación con un simple y cortes
“No, gracias”; el problema surge cuando es para una buena
cusa. ¿Qué se hace entonces?
Personalmente, si creo que se trata de algo en lo que
merece la pena colaborar, ofrezco el importe de una
papeleta o más explicando cortésmente que no quiero
participar en el sorteo. Unas veces me aceptan el dinero,
otras no. En ocasiones incluso se presenta la oportunidad
de explicar porque no juegas. Si te responden con un “Que
sarta de tonterías” no te preocupes, así es como trataron al
Señor.
Pero todavía surge un problema mayor cuando tú te
beneficias, quieras que no, del resultado o las ganancias
del sorteo. Un ejemplo de este caso puede ser el dinero
recaudado para el fondo común del club de actividades;
aunque tú no participas en el sorteo está claro que sí que
participas en las actividades del club. ¿Cómo puede uno
salir airoso en estas situaciones? Algunas veces resulta
totalmente imposible; no hay más remedio que aceptar las
cosas tal como se presentan. En último término esta es una
cuestión estrictamente personal, y yo no puedo tomar una
decisión por ti. Lo más que puedo hacer es contarte mi
propia experiencia.
La primera vez que se me pidió ser enlace sindical me di
cuenta de que una de las obligaciones consistía en cobrar
las cuotas para el sorteo de la organización. Deje bien
sentado que yo no podía estar de acuerdo con eso, pero
pese a todo resulte elegido y otro se encargo de recaudar
las cuotas.
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Sanguijuelas
Dándome cuenta de que eso era poner una carga mas a
otro compañero, decidí hacerme cargo de la recaudación de
fondos para casos de fallecimiento, enfermedad, accidentes,
etc. Más adelante me di cuenta de que para el buen
funcionamiento del comité y para algunos casos de
necesidad era conveniente tener un fondo, y yo mismo
compartí en ocasiones los beneficios de un sorteo.
Nunca hubo, ni habrá, un sorteo en el que los perdedores
vayan por ahí diciendo “trampa, tongo”, etcétera. Nosotros
tampoco nos libramos del problema, pero cuando en una
reunión a propósito del tema sugerí la idea de una
aportación voluntaria se me rebatió con un “nunca daría
resultado”.
Resulto que dos tercios del dinero se iban en premios y el
tercio restante era para el fondo. Así que me dirigí a
aquellos que no estaban en la organización y les pedí que
contribuyesen directamente. Al cabo de poco tiempo, menos
de una quincena, conseguí que un tercio del personal
contribuyese de esa forma.
Vendedores aficionados
Una novedad que se ha introducido en la industria en estos
últimos años es el vendedor aficionado. El compañero que
te ofrece cualquier cosa, desde cuchillas de afeitar a
camisas de importación, y ¡barato!
Me han contado de un caso en el que llegaron incluso a
montar un puesto en los lavabos de señoras. Desde luego
es cierto que se ofrece toda serie de mercancías, y cuando
se aproximan las Navidades algunas fabricas se convierten
en auténticos bazares orientales. La verdad es que sale más
barato que en la calle, está más a mano y es de
procedencia honrada. ¿Por qué no comprar?
Cuando se te acerque un vendedor de estos y te diga: “¿Te
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interesa un reloj barato, de contrabando por supuesto?”
(Aparte de que probablemente se trata de un reloj corriente
nacional que se vende caro a los ingenuos), el camino a
seguir esta claro: ¡si no es honrado, no lo toques!, Pero si es
de procedencia honrada, ¿Dónde está el mal? En ese caso
hazte estas preguntas:
¿Le paga la empresa a este vendedor para que se ocupe
de sus propios negocios?
¿Esta eludiendo pagar impuestos como todo comerciante
aprovechándose del local de su patrón?
¿Ha pagado el impuesto correspondiente por la mercancía
que vende?
Y en último lugar, algo muy importante, ¿es realmente una
oportunidad o se trata de una maula?
Mi consejo seria, si te cabe alguna duda, abstente (y yo
nunca compro).
Asuntos particulares
¿Qué pasa con los trabajitos particulares? EI nombre puede
cambiar, pero el hecho es el mismo, se trata de los asuntos
o trabajos particulares que uno hace en el lugar del trabajo,
a menudo incluso con material de la empresa y en horas de
trabajo.
La respuesta fácil y simple es “no lo hagas”. Pero las cosas
no son siempre tan· fáciles ni tan sencillas.
La moto se ha escacharrado camino del trabajo; una simple
soldadura y un poco de cable solucionaría el problema y así
se evita uno volver a casa empujándola (media hora a golpe
de calcetín).
Se ha partido en dos el mando de la cocina; un poco de
araldite soluciona el problema en dos minutos, y de todos
modos se desperdician montones, a lo largo del año.
Me piden 200 pesetas por la pieza que se le ha roto a la
caña de pescar, y en diez minutos me la hago yo en el
torno. ¿Qué hay de malo en ello?
Todo depende de las normas de la empresa, A algunos
jefes no les importa que sus empleados utilicen las
maquinas a la hora de la comida, a otros sí. Si no les gusta
es porque, probablemente, se abuso en el pasado o por
causa de los seguros, o por alguna otra razón concreta.
Algunas empresas permitirán que sus empleados hagan
“trabajitos” personales, otras no. Lo importante es que tu
testimonio cristiano no quede desvirtuado. ¿Qué principios
cristianos hay que tener en cuenta?
«La honradez». Si no puedes hacerlo honesta y abiertamente, o
bien está mal o necesitas que el encargado te ponga al corriente
de lo que está permitido y lo que no. Los cristianos tienen que
destacar por su honradez.
El robar a la empresa o a una persona, ya sea materiales o
tiempo, es una ofensa básica contra la sociedad, y está
expresamente prohibido en los Diez Mandamientos. Si
quieres utilizar el material de la empresa, pregunta si
puedes pagarlo, o si es para tirar, infórmate bien antes.
“¿Para tirar?” La naturaleza es muy generosa. La encina produce
cientos de bellotas para reproducirse cada año. A lo largo de su
vida debe producir cientos de miles; pero el excedente no se
pierde, como muy bien podrían decirnos las ardillas y otros
animalitos del bosque. Nuestro Señor alimento a 5.000
hombres, sin contar las mujeres y los niños, pero mando a
sus discípulos que recogiesen el sobrante. Y así lo hicieron,
¡12 canastos llenos!
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La industria es a menudo mucho menos cuidadosa a la
hora de procurar que no se malgaste ni desperdicie nada.
Aunque algunas empresas tienen montado un sistema de
recuperación de materiales, la verdad es que la mayoría no
se preocupa en absoluto. Algunas de las mejores
compañías tienen montado un servicio que permite a los
empleados comprar género defectuoso o de excedente a
bajo precio, y otras tienen un convenio que ofrece la
fabricación propia a precio de coste.
¿Qué me dices de los restos de cable, los cerrojos, llaves
de la luz, planchas de metal inservibles, etcétera?
En la fábrica donde yo trabajo usamos mucho las tuberías
de plástico, y yo me preguntaba por qué tendría tanto
interés la gente en hacerse con los trozos sobrantes de 7 a
8 cm., hasta que descubrí que eran ideales para los
depósitos de gasolina de las motocicletas.
Todo este material se va a tirar o quemar -la empresa no lo
quiere, son restos, no los puedes devolver al almacén.
¿Porque no aprovecharlo? Además, ¡así no se malgasta!
Hablando acerca de esto con un amigo creyente, Le
pregunte: “¿Qué piensas de ese pasaje del Antiguo
Testamento que dice: "No pondrás bozal al buey que trilla"?
En otras palabras, ¡debes permitir que el buey coma lo que
pueda mientras está trabajando! ¿No dijo Pablo que por
nosotros se escribió? ¿Quiere esto decir que se nos
debería permitir tomar libremente todo lo que
necesitásemos del lugar de trabajo?”
Pero un avezado e inteligente tornero replico: “Eso está
muy bien para los que estén trabajando en una fábrica de
caramelos. Pero, ¿y los que trabajan en la Casa de la
Moneda imprimiendo billetes?”
Creo que esta es la respuesta válida para el cristiano. El
malgastar es pecaminoso, pero todavía lo es más robar.
Pablo estaba hablando del derecho que tiene el obrero a
percibir un salario. Si puedes aprovechar el material
desecho con permiso de la empresa, hazlo. Si, por lo que
sea, la política de la empresa es dejar que se desperdicie
ese material, se hallan en su derecho, por muy equivocados
que estén, y hay que respetar su decisión. Apropiarse de
las cosas sin el debido permiso, es un claro caso de robo, y
el “No robaras” es todavía un mandamiento valido.
Quizás en el futuro se te presente la ocasión de poder influir
para que las cosas cambien. Mientras, merece la pena
profundizar más en la actitud de Dios respecto a estas
cuestiones.
CITAS BIBLICAS POR TEMAS
El juego
Proverbios 16: 8; Jeremías 17: 9-11; Romanos 13: 8-10
Una respuesta apropiada
Proverbios 15: 1; Colosenses 4: 6; Tito 3: 2
La honradez
Éxodo 20: 15; Deuteronomio 23: 24-25; Lucas 16: 10-12
Tito 2: 10; 1 Pedro 4: 14
Recompensa justa por el trabajo
Ezequiel 34: 17-22; 1 Corintios 9: 8-12; Efesios 4: 28
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4.- Danos este día
EI trabajo es el medio que Dios ha dispuesto para que
consigamos el pan que El nos da. Y no solo eso, sino,
además, para devolverle a El parte de nuestras ganancias
y poder ayudar a otros menos afortunados.
En el Antiguo Testamento el diezmo era una forma de
devolverle a Dios Su propia riqueza. El dejar parte de los
campos sin segar y el no recoger toda la uva eran medidas
adoptadas pensando en los necesitados.
La emoción del primer sobre es algo que no se vuelve a
experimentar en la vida. Una de mis hijas asegura que lo
primero que va a hacer en cuanto gane dinero, es comprarle
un lavavajillas a su madre. Intención no del todo generosa
(detesta tener que fregar los cacharros), pero si en parte.
“Cuando gane mi propio dinero”; el ansia de independencia, un
deseo de querer colaborar en el presupuesto familiar: quizá
mezclado con un cierto egoísmo…”pero no es solo para
nosotros”.
Dando a los demás
En la fachada de la Bolsa londinense se puede leer la
siguiente inscripción: “Del Señor son la tierra y sus riquezas.”
Los fundadores de esa institución reconocen el hecho básico
de que manejaban lo que en realidad era propiedad del
Creador, ante el cual eran responsables.
“Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mana te damos.”
La primera obligación es para con Dios. Su obra en casa y
en el extranjero. Así que lo primero que hay que hacer es
considerar en oración cuanto debes devolver al Señor.
Algunos cristianos toman el diezmo como norma. Pablo dice:
“Cada uno de como propuso en su corazón: no con tristeza,
ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”
Recuerdo que, en casa, mi madre había colgado un idílico
cuadrito representando una casita con el tejado de paja y un
jardín lleno de flores y una inscripción que decía: “El hogar,
el sitio donde mejor se te trata y donde más gruñes.”
Nosotros no le dejamos salirse con la suya, así que
pegamos por detrás un dibujo de una cabaña indígena,
sacada de una revista misionera, y con la ayuda de un hierro
candente grabamos: “El hogar, el sitio donde te quitan la
paga todos los sábados.”
“¡Tonterías!”, decía mi madre con buen humor, y volvía a
ponerlo par el lado derecho. Lo divertido era que la mayoría
de las veces la razón la teníamos nosotros, y por lo tanto
apresurábamos a dar la vuelta al cuadrito. Era literalmente
cierto: entregábamos el sobre en casa y se nos daba una
pequeña parte para nuestros gastos. Poco a poco se nos fue
dejando administrar una parte mayor según nos íbamos
haciendo mayores. Empezamos a ir comprando parte de
nuestra ropa, después comprábamos ya todas nuestras
cosas, y por ultimo nos quedábamos con todo el sueldo y
solo le dábamos a nuestra madre para “la comida”.
Siempre les estaré agradecido a mis padres por enseñarme
a administrar el dinero, aunque fuese una disciplina motivada
por, el paro y la falta de recursos.
Ya sea entregando el dinero o solo una parte, tienes el
privilegio de colaborar en el mantenimiento de tu casa.
Algunos hijos creen que no deberían tomar nada porque el
sueldo suele ser pequeño, pero es mejor que lo hagan; es la
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única forma de aprender a valorar el dinero y saber cómo
manejarlo.
Estábamos discutiendo la parábola de Lázaro y el rico. Que
claro estaba que Lázaro era un hombre de fe, pero no tenía
ninguna de las riquezas de este mundo. De repente, uno del
grupo exclamo: “¡Nosotros somos los ricos de este mundo!”
Su exclamación nos dejo pasmados. Mentalmente todos nos
habíamos identificado con el mendigo: fieles, ¡pero sin
blanca!
Nuestro compañero tenía razón: vivimos con todo lujo si nos
comparamos con la penosa situación que atraviesan los
mendigos de Calcuta, los indios Argentinos en el Chaco o los
cristianos de la Europa del Este.
En el primer capítulo del libro cite a Pablo “ganamos para
poder socorrer a los necesitados” y en su epístola a los
corintios les dice a los creyentes que “aparten algo (para la
ofrenda), según hayan sido prosperado”.
A mí personalmente me gusta colaborar de forma regular
con una asociación dedicada específicamente a ayudar a los
necesitados, aparte de las necesidades de la capilla. Pero
cada uno debe decidir qué le parece más conveniente.
También es una buena idea apartar alga para los
necesitados del propio barrio.
El siguiente extracto es de una carta publicada en el boletín
de la capilla: “La Navidad puede resultar muy triste para
aquellos que, como yo, viven solos. Podéis imaginaros mi
alegría al recibir una felicitación navideña de parte de uno
de los jóvenes de la capilla. Dentro del sobre iba un billete
de 100 pesetas, un regalo sensato y practico.”
“Es mejor dar que recibir.” Esto muy bien podría ser parafraseado
en “Es mas enriquecedor”.
Gastando el dinero
Recuerdo que cuando empecé a trabajar, pocas veces me
llegaba el dinero hasta la paga siguiente. Entre comprar el
periódico, la bolsa de panchitos al salir del trabajo y pagar
la cuota de los Boy-Scouts, se me iba el dinero volando.
Siempre se encuentra alguna excusa para gastar el dinero,
pero se debería procurar tener siempre un poco ahorrado
por si surge algún imprevisto, o simplemente pensando en
las vacaciones o en posibles gastos futuros. Mi consejo es
que si no tienes todavía una cuenta corriente, o una cartilla
de ahorros, procures tenerla cuanto antes.
Vivimos en una era que es maravillosa por una serie de
cosas, pero ciertamente no por el continuo bombardeo de la
propaganda que nos incita a ser egoístas, avariciosos y
derrochadores a la vez.
Los anuncios van detrás de tu dinero o, para ser más
exactos, del dinero que Dios te ha confiado como Su
mayordomo. Teniendo en cuenta que la palabra
“mayordomo” no debería suscitar en nosotros la idea de un
criado cualquiera, sino que es aquel que tiene capacidad
para administrar lo que se le confía. Lo más importante es
pensar bien antes de decidirse a hacer una compra,
estudiando si se hace por simple afán de lujo o porque
verdaderamente es algo útil y necesario. Piénsatelo dos
veces antes de gastarte el dinero.
Los sabios consejos de Mr. Micawber, personaje creado por
Dickens y famoso por su sentido del ahorro, son todavía
validos, aun cuando las cantidades nos resulten ahora un
tanto ridículas. “Ingresos anuales, veinte libras; gastos
anuales, diecinueve Libras; saldo: felicidad. Ingresos
anuales, veinte Libras; gastos anuales, veinte libras con
seis peniques; saldo: ¡desdicha total!
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Enriqueciéndose
La reacción natural ante .un desembolso superior a los
ingresos es tratar de aumentar dichos ingresos, y como
enlace sindical estoy de acuerdo con el apóstol Pablo
cuando dice que “el obrero es digno de su salario».
¿Hasta qué punto debemos esforzarnos en adquirir
posesiones? Un acaudalado político ingles respondió al
serle preguntado cuál era la fortuna ideal: “Justo una libra
más de lo que se tiene.”
Personalmente prefiero la respuesta de otro hombre rico:
“No te afanes por hacerte rico; Se prudente, y desiste. ¿Has de
poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán
alas como alas de águila, y volaran al cielo.”
El hombre que escribió esto era el hombre más rico de la
tierra, pero cuando, años atrás, Dios le pregunto: “¿Que te
daré?” escogió “la sabiduría” y Dios le añadió riquezas.
Tampoco le tenía miedo al duro trabajo corporal y escribió
“Aquello que tengas que hacer, hazlo con todas tus
fuerzas.”
Salomón estudio en profundidad el tema de la riqueza y
tenía mucho que decir respecto al asunto. Merece la pena
leer con detenimiento el libro de Proverbios y meditar en
sus enseñanzas. Es cierto que encontramos hombres ricos
en la Biblia que hallaron favor ante Dios: Abraham -el amigo
del Señor-, Job -“mi siervo Job”-, David –“un hombre según
el corazón de Dios”-, Salomón, etc., pero parecen ser o
bien jefes tribales o líderes nacionales. La tónica general
constituye sin embargo una advertencia ante las trampas
de las riquezas. De Salomón (“Mejor es el hombre pobre
que anda en integridad, que el hombre rico que actúa con
perversidad”) a los mercaderes de Apocalipsis, llorando y
lamentándose por Babilonia porque ya nadie compra su
tesoro de oro, plata, joyas y demás cosas preciosas.
Hoy en día impera la falacia de que si no has
prosperado económicamente es porque algo marcha
mal espiritualmente. Estudia bien la realidad
circundante.
Si esto fuera cierto, Lázaro hubiera ido al infierno y el
hombre rico directo al cielo. Si fuera cierto, nuestros
hermanos de la India, África y Sudamérica estarían dejados
de la mano de Dios y nosotros, súbditos de la opulenta
Inglaterra, estaríamos gozando de todos los privilegios de
los favorecidos por Dios.
Los misioneros, sin embargo, presentan las cosas muy
diferentemente; hablan maravillas de las conversiones
allende los mares y se estremecen ante el paganismo de
nuestra actual sociedad.
Pablo, el gigante espiritual con el que nadie se atrevería a
compararse, estaba en la más absoluta miseria y era
precisamente en aquellos momentos cuando más
fortalecido y animoso se sentía. “Por amor del cual (Cristo
Jesús) lo he perdido todo, y lo tengo por basura.”
En un Cursillo de Entrenamiento del que formaba parte
como preparación para ser líder en campañas de
evangelización, el conferenciante estaba hablando de
Abraham como ejemplo de hombre en extremo rico. “No es
nada malo ser rico” -comento para decir a continuación-: A
todos os gustaría ser ricos, ¿verdad?”, la mayoría de los
asistentes asintieron con un estruendoso “si”, para sonreír
un poco inconscientemente a continuación. Personalmente
me sentí avergonzado pensando que aquellas eran
personas que profesaban seguir a Aquel que dijo: “¡Ay, de
vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo.”
No es que el dinero sea algo malo en sí mismo, sino
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que el hombre, con su tendencia natural a lo malo, lo
malgasta y ama desproporcionadamente. Jesús puso el
dedo en la llaga cuando dijo: “Difícil le será al rico
entrar en el reino de los cielos.”
Recuerdo que en una ocasión el pastor nos dejo a todos
estupefactos al decir en su predicación: “Las riquezas no
nos las podemos llevar con nosotros al cielo, pero las
puedes mandar por adelantado.” Aclarándonos a
continuación que Jesús advirtió que nos hiciéramos un
tesoro en los cielos donde, no se apolilla ni enmohece, ni
hay ladrones que nos lo roben.
Así que si llegas a hacerte rico, recuerda tu responsabilidad
para con otros y el peligro que corres si no tienes cuidado
constante en oración.
CITAS BIBLICAS POR TEMAS
La riqueza es de Dios
Génesis 13: 15-18; Job 1: 1-10; Salmos 50: 10-12 89:11
Deuteronomio 8: 6-18; 11: 14-16; 1 Crónicas 20: 11-14;
Hageo 2: 8
Dando a Dios
Éxodo 35: 4-9, 20-29; 36: 6-7; 1 Crónicas 29: 1-9;
2 Crónicas 31: 4-10; Malaquías 3: 6-10; Mateo 23: 23-24
Marcos 12: 41-44
Dando a los demás
Levítico 19: 9-10; Deuteronomio 15: 7-11; Isaías 58: 6-7
1 Crónicas 16: 1-3; Santiago 2: 14-17
5.- Soy negro, pero atractivo
¿Porque esta ese morenucho ya en la plantilla de
dirección, si acaba casi de entrar en la empresa?
La pregunta se la hacía un iracundo mecánico especializado,
a la vez que señalaba acusadoramente en dirección a la
cabina de test electrónicos. “¿Te refieres al nuevo ingeniero
especialista en test? -le pregunte-. Es parte de la política de
la empresa mantener un puesto de esas características.”
No se trataba de ver si era justo o no que unos empleados
fichasen mientras que otros simplemente firmaban, o que se
pagase seguro de enfermedad a unos y a otros no. Lo que
causaba tal indignación era ni más ni menos que el color de
la piel de un hombre; no importaba saber si era hábil e
inteligente, capaz de desempeñar su cometido. Todo
quedaba reducido a una agresividad producida por el miedo.
Afortunadamente no siempre pasa lo mismo. “Apuesto a que
no conseguís un bronceado como el mío ni en todas las
vacaciones.” El que hablaba era un joven jamaiquino con
una sonrisa de oreja a oreja que le iluminaba el bronce de la
cara. Se dirigía al taller en general, seguro de que su broma
iba a ser bien acogida, confiado al saber que estaba entre
amigos.
En estos últimos años el aumento de trabajadores
extranjeros ha creado una nueva situación en el mundo
de la industria. Hombres de piel sonrosada
atemorizados ante hombres de tez oscura, y viceversa.
El problema obedece a una serie de razones.
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En primer lugar no es, ni mucho menos, unilateral. Durante
la Segunda Guerra Mundial se nos destino a unos cuantos
a un almacén de municiones. Al llegar allí nos encontramos
con la desagradable situación de un crecido número de
antillanos que se negaba a compartir las mesas del
comedor con sus compañeros blancos, mientras que al
mismo tiempo les acusaban de segregación racial. Como
éramos nuevos nos sentamos inadvertidamente en una
mesa de los jamaicanos, que se apresuraron a Levantarse
con aire ofendido.
Las historia acerca del origen y causa de las desavenencias
eran tan contradictorias que resultaba imposible averiguar
de quien era la culpa. Paradójicamente, se suponía que
todos estábamos allí para luchar contra el Hitler de los
prejuicios raciales y el odio xenófobo.
El problema no es nuevo, pero los cristianos tenemos una
responsabilidad en casos como este. Adoramos a un Dios
que “creo de una misma sangre a todas las naciones para
que poblaran la faz de la tierra.” Su Hijo vino al mundo en
un hogar de semitas y sus padres se vieron forzados a
emigrar a África.
En otro capítulo cite a Moisés prohibiendo la opresión ya
fuese del “hermano o del extranjero”. Posteriormente Dios
hace una afirmación por boca de Moisés que, en mi
opinión, es uno de los pilares fundamentales de nuestra
ética:
“Cuando el extranjero morase con vosotros en vuestra tierra, no
lo oprimiréis. Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero
que more entre vosotros, y lo amaras como a ti mismo, porque
extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.”
Esto aclara mucho la situación; las personas de otra
nacionalidad no son ciudadanos de segunda clase
destinados a hacer todas las faenas sucias, duras y mal
pagadas. Son iguales a ti, “naturales de vosotros” de la
misma forma que lo puede ser el oriundo de cualquier
región del país.
Además, muchos de ellos son ya nativos por nacimiento, e
incluso algunos de ellos por más de una generación.
Parte de mi niñez la pase en un barrio cercano al distrito
ocupado por antillanos. De hecho, la calle donde
jugábamos parecía una réplica de las “Naciones Unidas”,
pero no recuerdo que ninguno de nosotros estuviese
preocupado por las diferencias de origen y color; habíamos
crecido juntos y eso era lo único importante.
El problema surge cuando un elemento “foráneo” “invade”
nuestro terruño, ya sea el colegio, el barrio o el lugar de
trabajo. Los recién llegados se mantienen unidos por
cuestiones culturales, sociales y religiosas; mientras que los
nativos ven en ellos una amenaza en el trabajo, forma de
vida e incluso en sus propios hogares.
Se debe hacer un esfuerzo por comprender la otra
mentalidad, por intentar ponerse en el lugar de la otra
persona. Si se es blanco hay que tratar de comprender por
qué el negro se ha refugiado en su ghetto después de
constantes humillaciones. Si se es de un grupo étnico
diferente hay que tratar de comprender al nativo, en este
caso el anglosajón, que ve cómo va cambiando su mundo
particular, el del barrio donde vive, que presupone el perder
aparentemente su tradicional forma de vida.
Una de las jóvenes que mecanografía este libro es negra (y
muy atractiva). Trabaja en un gabinete para la investigación
de las declaraciones fiscales a Hacienda y en estos casos
siempre surgen situaciones difíciles de por sí. En una
ocasión tuvo que entrevistarse con un tal señor Lirioblanco.
Al dirigir se a él con un cortes “¿Señor Lirioblanco?”, se
encontró con un agresivo “Que ya es más de lo que usted
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puede decir.” Ella me lo conto entre grandes carcajadas
que compartía muy gustosa su propia madre.
El pobre hombre estaba a punto de sostener una entrevista
oficial, lo cual siempre pone muy nerviosa a la gente,
máxime teniendo en cuenta que iba allí para que le
redujeran la cuota fiscal, lo cual le situaba inmediatamente
en un plano subjetivo, de inferioridad, haciéndole sentirse
humillado, y para mayor desgracia el funcionario resulta ser
mujer y encima ¡de color! Ella capto enseguida lo que
pasaba y por eso pudo reaccionar favorablemente viendo el
lado cómico y logrando así que él se sintiera más relajado.
Pedro lo expresa así en su primera epístola:
“No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino al
contrario bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que
heredaseis bendición.”
El propio Pedro también fallaba en esto. No le importaba
tratar a todo el mundo cuando estaba solo, pero en el
momento que aparecía algún judío en escena se abstenía
de comer con los gentiles. Pablo dice de él: “Le resistí cara
a cara.”
Es muy fácil dejarse arrastrar por los demás, por el aquel
de que dirán, y nunca más cierto que en un contexto racial.
Dios, a través de Moisés, hablo muy severamente respecto
a esto:
“Cuando el extranjero morase con vosotros en vuestra tierra, no
le oprimiréis".
Esto por supuesto afecta a ambas partes. Pues Dios
también dijo:
“Un mismo estatuto tendréis para el extranjero, como para el
natural; porque yo soy Jehová vuestro Dios.”
En el mundo de la industria las costumbres se han ido
haciendo leyes acatadas por patronos y obreros sin
distinción alguna, y es importante que los recién llegados
de diferentes ambientes y medios culturales dispares hagan
un esfuerzo por comprender y obedecer estas normas.
Hay que tener cuidado para no caer en los falsos prejuicios
y ser capaces de actuar con objetividad en todas las áreas
de nuestra vida. Como cristianos estamos llamados no solo
a ser imparciales, sino a tender una mano al que la
necesita.
Jesús mismo enfatiza esto en una de las parábolas más
conocidas, es decir, la del buen samaritano.
“¿Quien fue su prójimo?”
¡El que uso de misericordia con él! Ve y haz tú lo mismo.
Recuerdo haber leído en una revista el siguiente
comentario hecho por un obrero hindú: “Si, son muy
amables en el trabajo, pero nunca te invitan a ir a sus
casas.”
Se dé un cristiano que al notar que la bici de un Paquistaní
no marchaba bien le hizo algún comentario al respecto. Así
se entero de que el pobre hombre no había logrado
hacerse entender por un lado, y por el otro no había
encontrado a nadie dispuesto a tomarse la molestia de
echarle una mano o intentar comprenderle. Mi amigo le
acompaño a un taller que le soluciono el problema y
aprovecho además la ocasión para invitarle a comer a su
casa. El resultado fue que durante la comida surgió el tema
de las respectivas creencias religiosas y mi amigo tuvo la
oportunidad de dar su testimonio. Así en un ambiente de
cordialidad y buena voluntad (mi amigo se había tomado la
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molestia de pedirle a su esposa que no incluyera cerdo en
el menú) se hablo del poder redentor de Jesucristo con la
mayor naturalidad.
Ahí radica precisamente nuestra fuerza, pues para Dios no
hay ni griego ni judío; somos todos uno en Cristo Jesús.
CITAS BIBLICAS POR TEMAS
Levítico 19:33-34; 24:10-22
Jeremías 7:5-7
Mateo 25:35
Lucas 10:25-37
Hechos 17:26
Gálatas 2:11-14
Hebreos 13:2
I Pedro 3:9-15
6.- Rindiendo al máximo
“Para ser lo mejor, lo mejor que yo pueda ser.” ¿Que significa
este himno para gente como tú o yo en una fabrica o taller, o
cualquier otro lugar de trabajo, allí donde trabaja gente sencilla?,
¿Hacemos lo mejor sinónimo de lo de mayor categoría?
¿El ser lo mejor trae aparejado consigo el ascender
constantemente de categoría? ¿Es esto realmente cierto?
De lo que no hay ninguna duda es que significa ser
honrado en todas nuestras actuaciones.
Cuando Pablo escribió a Tito, al que había dejado atrás en
Creta, tuvo que decirle algunas cosas muy duras respecto
a los cretenses. Entre otras cosas les acusaba de ser
perezosas, glotones y mentirosos. Pero como había
algunos convertidos entre ellos Pablo exhorta a Tito para
que les recuerde que “estén listos para toda buena obra”.
También dice respecto a los siervos que deben agradar en
todo, siendo honrados y evitando ser respondones.
Si me hubieran quitado mis tierras y me obligaran a
trabajar de balde, convertido en un objeto de la propiedad
de mi amo para que el hiciese conmigo lo que quisiera, y
se me acercara alguien a decirme que no estuviese triste o
resentido, creo que tendría dificultades en seguir su
consejo. Pero Pablo no estaba afirmando eso; él dice en
su epístola:
“Para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro
Salvador.”
Y en otro lugar de las escrituras se nos dice a los
cristianos que actuemos “no por aparentar, como queriendo
agradar a los hombres, sino en sencillez de corazón,
temiendo al Señor”
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¿Cómo escalar?
El hecho mismo de actuar en todo momento con
honradez nos granjeara en muchas ocasiones el des-
precio de los demás.
Todavía recuerdo cantidad de veces en las que el hecho
de ser honrado me ha supuesto la enemistad de muchas
personas. Solo en una ocasión tuvo esto repercusiones
graves para mi, y fue la vez que me despidieron por decide
abiertamente a mi patrón que estaba robando a sus
clientes y es que de hecho ¡era así! Por lo tanto, la
honradez no lleva necesariamente aparejada consigo la
promoción en el trabajo, aunque esto no quita que en
ocasiones sí que sea así. * Ni siquiera el matarse a
trabajar nos puede garantizar esto.
¿Es siempre voluntad del Señor que los cristianos asciendan
de categoría?
Evidentemente las luchas internas provocadas por un ansia
desmedida de lucro o mejora social son una trampa
premeditada que el cristiano debe evitar a toda costa, pues
va en ello su integridad espiritual; es una lucha sin cuartel
en la cual el único que sale ganando es el demonio, por
muy pueril que esto les parezca a algunos.
______________________________
*Sabemos de casos, aquí en España, en que la honradez de
un obrero y su integridad moral le han valido una promoción en
la empresa donde trabajaba. Un cristiano evangélico que tan
solo era auxiliar administrativo paso a dirigir una importante
sección ¡después de haberse enfrentado con uno de sus
superiores que Le exigía mentir! La dirección estimo que, para
el cargo de responsabilidad vacante, este cristiano seria el
hombre idóneo. (N. del E.)
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Un importante hombre de Dios nos contaba en una ocasión
que estando el trabajando en una fábrica, con grandes
posibilidades de promoción, un día dejo su puesto para ir al
lavabo y mientras él estaba fuera llamo el director general
preguntando por él; el compañero que contesto el teléfono
dijo como por casualidad: “Lo siento, pero no lo hemos visto
esta mañana.”
“Estas luchas internas no son para los coherederos de Cristo.”
Un joven cristiano me confesaba que se sentía muy feliz al
poder dejar por fin su trabajo de planificación de personal.
“Nunca había trabajado en un ambiente tan corrompido.
Todo el mundo desprestigiando el trabajo de los demás a
sus espaldas... y ni siquiera los creyentes se libraban de
caer en la trampa, como cualquier otro empleado.”
Los creyentes que se estén dejando arrastrar por esta
situación cada vez encontraran más difícil imitar el ejemplo
de Pablo:
“He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación”.
Necesitamos tener la, misma poderosa convicción que
demostraron aquellos tres jóvenes valerosos en el
momento de enfrentarse con aquel déspota furibundo:
“Nuestro Dios a quien servimos puede librarnos .., y nos librara...
Y si no, ...no serviremos a tus dioses.”
Puede que Dios te llame a un puesto elevado, pero si no
es así, no te postres ante el dios del ascenso. EI deseo
de promoci6n puede enmascarar una avaricia
desmedida que no tiene nada que ver con un deseo de
ser lo mejor posibles para Dios.
“Considerad bien a que os sentís llamados, hermanos.”
Puede que lo que Dios tiene preparado como lo mejor
para ti sea simplemente el taller y no otra cosa más
complicada. Dios necesita que su pueblo este en todas
partes y puede que te pida que renuncies a un ascenso
por servirle a EI.
Aplaudimos al médico que renuncia a una brillante situación
social para marcharse con una misión a un remoto hospital
de un país lejano y dedicar sus esfuerzos a combatir la
lepra, y hacemos bien.
Admiramos al maestro que acepta un puesto en una misión
en vez de permanecer tranquilamente en su país natal, y
hacemos bien.
Y tú haces bien en quedarte donde Dios te ha puesto, ya
sea en una fábrica de montador, o en los astilleros del
norte, o en una fábrica de productos químicos. Haces bien
en quedarte ahí, y además deberías estar contento. Si bien
es cierto que no podemos esperar que otros reconozcan o
aplaudan nuestras razones, al menos la iglesia como comu-
nidad junto con sus miembros debería reconocer nuestro
llamado.
La iglesia suele presentar un testimonio y una labor más
deficiente entre las clases humildes, los obreros y
trabajadores manuales, y los barrios extremos en general,
donde los creyentes, en su mayoría, no han tenido la
suficiente visión como para darse cuenta de que es ahí
precisamente donde se debe llevar el evangelio con más
insistencia.
Un conocido hombre de Dios ha escrito:
“Es un deseo muy legitimo el querer lo mejor para uno mismo y
para la propia familia; pero el mandato es: “Ama a tu prójimo
como a ti mismo.” Esto significa que cuando llega el momento de
decidir si hay que cambiar de casa o buscar otro empleo mejor
retribuido, deberían ser tenidos en cuenta tanto los intereses de
24
nuestros vecinos como los nuestros propios. Dar la espalda a las
cosas meramente materiales significa saber renunciar a dar culto
al dios del dinero, la seguridad y el status social.”
DAVID SHEPPARD
Tenemos un ejemplo perfecto en el Hombre Perfecto.
Jesús pasó del taller de carpintero al madero de la cruz.
Por tanto Dios lo exalto hasta lo sumo y le dio un nombre
sobre todo nombre.
CITAS BIBLICAS POR TEMAS
«El trabajo honrado»
Tito 3:1 1 Pedro 2: 18-20
«La conformidad»
Filipenses 4:11-13 1 Timoteo 6:6
«Designios de Dios para nuestras vidas»
Isaías 6:8-13
Lucas 8: 39; 18:28-30
7.- Tiempo libre
Dios descanso al séptimo día de la creación. Jesús
dijo a un grupo de sus seguidores después de una
jornada de trabajo: “Retiraos solos a un lugar apar-
tado, y descansad un rato.” Marcos mismo comenta:
“Porque muchos entraban y salían y no tenían paz ni
para sentarse a comer.”
Empezar a trabajar es un asunto fatigoso. Al principio te
sentirás muy cansado cuando llegue la hora de parar el
trabajo, por lo tanto no te sobrecargues de labores extras
ni con cualquier otro tipo de actividad (ni siquiera
demasiadas actividades en la capilla). Mejor dos cosas
bien hechas que muchas mal llevadas. Necesitas
descansar y recuperar fuerzas.
Dios tiene mucho que decir acerca de esto en Su Palabra,
pero es curiosa notar con qué facilidad llegamos a pensar
que nosotros sabemos mejor que Dios mismo lo que nos
conviene hacer. Muchas enfermedades modernas son
causa directa de no haber hecho caso del folleto de
instrucciones del Creador. Por regia .general es muy fácil
conseguir gente para las horas extras; ¡todo el mundo
sabe como emplear el dinero extra!
Hay otras reflexiones o consideraciones que pueden ser
aplicadas a todos los hombres (pues Dios creó a todos),
pero que nosotros como cristianos deberíamos
apresurarnos a respaldar.
EI ritmo impuesto por el Creador es seis, uno, seis, uno, y si
hacemos caso omiso de este ritmo divino nos encontramos
con que el mecanismo humano no funciona debidamente, ni
física, ni mental, ni espiritualmente.
25
Es como ir en coche sin reponer gasolina, ni revisarlo en su
momento. Es cierto que el coche continua funcionando por
algún tiempo, pero de mala manera y sufriendo. Para
obtener un resultado optimo, el curso a seguir es consultar
el manual del fabricante y hacer la revisión en el
kilometraje indicado.
De igual forma debemos consultar nosotros el manual de
nuestro Creador y ver que tiene que decir la Biblia acerca
de este mecanismo maravilloso que es el cuerpo humano.
La comparación con una maquina deja de tener razón de
ser en cuanto abrimos la Biblia y leemos ya en el primer
capítulo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y
semejanza.” El hombre es semejante a Dios, y al séptimo
día:
“Reposo Dios de toda la obra que hizo.”
Dios acabo el trabajo de la creación y descanso.
No era el descanso de la holgazanería; de haber sido así,
el mundo entero se hubiese venido abajo. Dios ceso de
crear y comenzó a sustentar.
De igual manera si dejas el coche en el taller para que te lo
revisen y no das instrucciones para que te lo arreglen, no
podrás esperar que marche bien, sino todo lo contrario,
¡peor que antes de llevarlo! El descanso no significa
ociosidad.
Usando el domingo provechosamente
El descanso no queda reducido a no trabajar en domingo,
sino que implica como usamos ese día. Hay demasiados
cristianos que, por celo, están muy atareados en el día del
Señor. Si es que vamos a ser espiritualmente refrescados y
física y mentalmente renovados, necesitamos variar las
actividades que venimos desarrollando a lo largo de la
semana.
¿Cansado…, feliz?
26
Si tu trabajo es fatigoso corporalmente, lo que
probablemente necesitas es un buen descanso físico. Por
otra parte, si tu trabajo te tiene atado a una mesa todo el
día lo más conveniente sería un poco de actividad y
ejercicio físico.
Si vives en el centro de la ciudad te convendría un poco de
aire puro. Sé de una comunidad en Londres que,
reconociendo esta necesidad como algo vital, adquirieron
un autocar reducido de segunda mano para hacer
excursiones todos juntos. Muy a menudo aprovechan para
celebrar la Cena del Señor en un claro del bosque.
Obviamente, la adoración es el núcleo central del domingo.
Como se nos muestra en los evangelios, Jesús iba a la
sinagoga todos los sábados, y se añade “tal como era su
costumbre”. Los trabajadores cristianos necesitan como
cualquier otro profesional cristiano esta comunión, esta
adoración compartida.
Y esto deberla traducirse en una vuelta al trabajo
refrescados en cuerpo, mente y espíritu.
Puede que nos sintamos remisos a la hora de volver de
nuevo al trabajo. Si hemos estado en comunión con Cristo
es muy probable que el lunes por la mañana lo
encontramos todo un tanto insulso, pero solo ligeramente.
Si te sientes realmente frustrado el lunes por la mañana,
deberías revisar tus actividades dominicales, lo más
probable es que hayas estado demasiado ocupado durante
el día.
El trabajo del domingo
Dios sabe lo que hace, Quizás esto sea enfatizar lo obvio para un
cristiano, pero citamos a continuación dos casos de sabiduría
humana que ayudan a disipar las posibles dudas al respecto.
En uno de los momentos más cruciales de la Segunda
Guerra Mundial, el ministro de Trabajo, míster Ernest
Bevin, comunic6 a la Cámara de los Comunes que el
trabajo extra de las fabricas en domingo debía ser reducido
al mínimo puesto que, en general, una semana laboral de
siete días no aumentaba el índice de producción.
Unos meses más tarde en aquel mismo año un comité electo
de la Cámara de los Comunes comunicaba que: “No hay ser
humano que pueda trabajar siete días a la semana y
mantener al mismo tiempo su capacidad total de rendimiento.”
No creo ni por un momento que Dios haya dispuesto leyes
impracticables. Sin embargo la sociedad ha hecho que no
todo el mundo pueda tener el mismo día de descanso. Es
evidente que el trabajo tiene que ser hecho. Todos nos
servimos de la electricidad, el gas y el agua corriente los
domingos, se tiene que preparar la comida como en
cualquier otro día de la semana, y, por supuesto, Jesús
enfatizo el hecho de que se puede curar en sábado. De ahí
el trabajo de los hospitales con todo lo que esto lleva
consigo.
Pero las cosas no son tan simples como todo esto. Como
muy atinadamente señalaba un amigo mío, que trabaja en
una compañía de la electricidad, la misma fuerza que hace
funcionar el quirófano proporciona energía a las fábricas de
cerveza. No podemos separar por completo lo bueno de lo
malo, lo necesario de lo superfluo. Pero esto no nos
debería impedir el intentarlo.
La situación era muy parecida en los tiempos de Isaías y
Dios hablando a través de .el dijo:
“Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi
día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo
venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu
voluntad, ni hablando tus propias palabras, en subir sobre las
27
alturas de la tierra.”
Los cristianos deberíamos evitar en la medida de lo posible
el trabajo en domingo, pero compartimos la
responsabilidad con aquellos que trabajan y con el pecado
de la sociedad a este respecto. No podemos eludirlo. Ya lo
dice claramente Isaías:
“Y sucederá así como al pueblo, también al sacerdote; como al
siervo, así a su amo como a la criada, a su ama; como al que
compra, al que vende; como al que presta, al que toma prestado;
como al que da a logro, así al que lo recibe.”
O, como dice David Sheppard: “Estamos estrechamente
vinculados al resto de la comunidad porque Dios nos ha puesto a
todos juntos a propósito para que compartamos nuestras vidas.”
Tenemos que procurar por todos los medios tener un
día libre a la semana, ya sea el domingo o cualquier
otro día, así como también debemos ocupar nos de
que las personas que están a nuestro alrededor hagan
lo estrictamente indispensable. Lo que no se debe hacer
bajo ningún pretexto es juzgar al que trabaja en domingo,
ya que frecuentemente participamos de su pecado
(suponiendo que lo sea), simplemente al utilizar el fruto de
su trabajo.
Yo mismo he hecho horas extras el sábado por la tarde
para así no tener que trabajar el domingo, y ha sido
precisamente gracias a mi trabajo que otras personas han
podido continuar la cadena (inspección y revisión) ese
mismo domingo. Es cierto que los inspectores podrían
haberse negado a trabajar, pero al quitarme yo una
responsabilidad de encima he dado lugar a que otros la
tengan por mí.
Lo que se debe hacer es sopesar cuidadosamente de
antemano que se va a hacer y no condenar a nadie, sino
inducirlos a que recapaciten y se planteen de nuevo su
situación. Hombres como Moisés, Job, y Nehemías son
para nosotros una ayuda incalculable a la hora de decidir
nuestra forma de actuar con respecto al pecado de
nuestras comunidades en concreto. (Consultar a este
respecto los textos bíblicos que se citan al final del
capítulo.)
No solo el domingo
Un conocido pastor de mi localidad comentaba en una
ocasión que “es ahora cuando los cristianos empezamos a
disfrutar de las vacaciones que vienen gozando los judíos
desde ya el Antiguo Testamento y que son una disposición
del mismo Dios”.
Algunos cristianos han llegado incluso a considerar el
esparcimiento como algo pecaminoso, pensando en
aquello de “Seis días trabajaras”; ¡Hermano, si solo
trabajas cinco días eres un vago redomado!
Pero echemos un buen vistazo a los datos que nos aporta
la lectura de la Biblia. Lo primero que salta a la vista es que
el ritmo de vida era más pausado. Había días de fiesta,
años sabáticos para que la tierra descansase, años de
jubileo. La gente disfrutaba tanto con los días de fiesta
sagrados como con los seculares, sin hacer falsas
distinciones entre unos y otros. La Fiesta de los
Tabernáculos es un buen ejemplo, cuando el pueblo
acampaba durante toda una semana en sus precarias
tiendas.
La visita que Jesús hizo con sus padres a Jerusalén fue
motivo de una comunión espontanea y alegre, carente de
todo ritualismo, un momento de reposo para reunirse con la
familia y adorar todos juntos al Señor su Dios. Buena prueba
de esto es que José y María no se inquietaron al principio al
ver que no aparecía Jesús. Me imagino a José diciéndole a
28
María: “No te preocupes, seguro que no pasa hambre, ya le
dará alguien de comer.”
“Iban todos los años», puntualiza Lucas.
Después tenemos el ejemplo de Salomón. Nunca hubiera
tenido un conocimiento tan grande acerca de los animales, los
pájaros, los reptiles y los peces si se hubiera dedicado a estar
al pie del cañón seis días a la semana, cincuenta y dos
semanas al año. El observar la naturaleza se lleva su tiempo.
¿Que sería esta vida si, en continuo cuidado no quedara
tiempo más que para lo ordenado?
En muchísimas profesiones se llego a una división mas
clara entre trabajo y descanso cuando se separo el lugar de
trabajo del lugar de esparcimiento y reposo. Antes de la
Revolución Industrial el lugar de trabajo era frecuentemente
la propia casa y por tanto también el lugar de reposo y
recreo.
Hay barrios en Londres donde todavía se pueden ver en
algunas casas ya muy viejas enormes ventanas en los pisos
de arriba donde los tejedores ponían sus telares para
obtener el máximo de luz. En una reciente visita a
Nottingham, el pastor me indico unas casitas de campo
típicas muy similares a las de Londres, donde solían vivir y
trabajar los encajeros de la época.
Cuando David escribió: “El Señor es mi pastor, nada me
faltara”, estaba probablemente trabajando (cuidando de sus
ovejas), adorando a Dios y cultivando al mismo tiempo su
afición a la música, aunque dudo mucho que haya hoy
ningún patrón que se llenase de contento al ver que su
empleado se dedicaba a componer baladas o poesía
mientras arreglaba un motor en la fábrica. Los tiempos
ciertamente han cambiado y una conducta tal no sería ni
acertada ni segura.
Dios no ha cambiado, EI cuida de Su pueblo y sigue
queriendo que disfrutemos y tengamos momentos de
reposo.
Es ciertamente una tentación muy grande el hacer horas
extras, especialmente si todavía estas de aprendiz y el
dinero anda escaso. Con frecuencia se da incluso el caso
del patrón que presiona al empleado para que acepte una
paga en lugar de las correspondientes vacaciones
reglamentarias.
Personalmente creo que, a la larga, esto no beneficia ni al
patrón ni al empleado. ¡El trabajo continuado embota las
facultades mentales!
Un joven cristiano amigo mío se dedico durante algún
tiempo a trabajar bastantes horas extra porque le venía bien
a la fabrica, pero llego un momento en que reclamo sus bien
ganadas vacaciones, pues Como el decía, “no todo va a ser
darle al trabajo y nada más”. Su jefe inmediato se quejo
recriminándole que no ponía la fábrica en primer lugar. Por
supuesto que no. “Adoraras al Señor tu Dios y solo a Él.” De
hecho la fabrica termino por quedares sin un buen
empleado, por establecer un orden de prioridades
equivocado; mi amigo opto por marcharse de la empresa.
Por otro lado, conozco a un activista sindical que asevera
muy ufano que el siempre está el primero a la hora de luchar
por unas mejores condiciones de trabajo para el obrero y,
sin embargo, es el hazmerreir de la plantilla por la forma en
que le hace la pelota al encargado para que le consiga
horas extra en domingo.
A la hora de la verdad lo que cuenta es el sopesar y
armonizar las palabras de Salomón.
“unos momentos de ensoñación, una cabezadita, un cruzar las
manos para descansar unos momentos, y la miseria se te echara
29
encima como un vagabundo”. con el mandato del Señor,
“retiraos a un lugar solitario y descansad por un rato”.
CITAS BIBLICAS POR TEMAS
«El trabajo honrado»
Tito 3:1 1 Pedro 2: 18-20
«La conformidad»
Filipenses 4:11-13 1 Timoteo 6:6
«Designios de Dios para nuestras vidas»
“El descanso dominical”
Génesis 2:2-3; Éxodo 20:8-11; 31:2·7; 34:21;
Isaías 58:13-14
“El trabajo en domingo: lo bien y lo mal hecho”
Levítico 26: 34 43; Mateo 12: 1-13; Nehemías 13: 15-22
Juan 7: 14-24
“El ocio” Levítico 23: 25-1-22; Marcos 6:31
“Responsabilidad para con otros”
Génesis 18:22-33; Números 14:11-20; Nehemías 1:5-11
Lucas 23:34
8.- “Sin meterme en líos”
Supongo que hoy en día resulta un tanto anticuado el
escritor Rudyard Kipling, pero es mi poeta preferido y no
estoy dispuesto a andar en dimes y diretes sobre si su
poesía es buena o no. Para mí es un genio, y nada más.
Me leí de un tirón “El libro de la selva”, en la versión
original, no esa tan sensiblera de Walt Disney, la que
presenta al animal con toda su dignidad; recibí a Tommy
con los brazos abiertos en los duros días de servicio en la
RAF, cuando la población civil nos era hostil; me encanta
leer “Puck” una y otra vez,… pero me estoy dejando llevar
por uno de mis temas favoritos. Lo que me interesa hacer
constar aquí es el tremendo impacto que causo en mi
ánimo la lectura de su poema “El pacto de Mulholland”. Leí
unas líneas por casualidad en una revista evangélica y un
bibliotecario me identifico la obra.
El poema trata de la vida de un rudo marino que trabaja en
un buque mercante.
“Pues la cubierta inferior es el lugar más peligroso, requiriendo un
cuidado continuo. Y que me den al hombre más fuerte, aunque
hecho a la bebida fuerte y a un jurar continuo.”
El barco transporta ganado y durante una galerna se
rompen las empalizadas y Mulholland, al ver al ganado que
corre espantado de un lado para otro destruyendo cuanto
pilla a su paso, hace un pacto con Dios.
“Y en los términos del pacto, tal como yo los he leído. Si me
llevaba a buen puerto a salvo, exaltaría Su nombre bendecido. Y
alabaría Su Santa Majestad hasta que El modificase lo pedido.”
30
Milagrosamente el rudo marino llega sano y salvo a buen
puerto, y después de permanecer unas semanas en el
hospital, continua:
“Y le hable a Dios de nuestro Pacto, y El contesto a mi oración:
"Nunca sobrecargo a mis siervos con más de lo que pueden
soportar. Por tanto vuelve a tu buque mercante y predica Mi
Evangelio sin vacilación”.”
.Así que se volvió al lugar donde sabía de antemano que las
cosas iban a ser difíciles, al lugar donde todos le conocían, al
lugar donde la falta del evangelio era desesperada. No es que
fuera de muy buena gana:
“Yo no quería hacerlo, porque sabía lo que obtendría; y yo quería
predicar la religión, cómodamente y sin meterme en líos; pero la
Palabra del Señor estaba sobre mí, e hice lo que se me pedía.”
El detalle que capto mi atención fue aquel en que hacía
referencia a sus propios deseos: “Y yo quería predicar
religión, cómodamente y sin meterme en líos.” Comprendo
muy bien como se sentía y me imagino que el lector
también. No resulta tan difícil en el ambiente propicio de la
capilla, entre amigos creyentes (aun cuando incluso ahí
somos un tanto lentos a la hora de ensalzar Su santa
majestad), pero ¡en el trabajo! ¡Ni hablar!
“Seréis mis testigos en Jerusalén y en toda Judea y en Samaria.”
Si Jerusalén es nuestro hogar y Judea nuestra vecindad, el
trabajo está en Samaria, la variopinta nación que admite
vagamente la existencia de nuestro Dios y nos desprecia
abiertamente. Algunas veces nos hemos ganado ese
desprecio con nuestra conducta irregular al igual que los
judíos a menudo se merecían el desprecio de los
samaritanos.
No es lugar fácil para ponerse a hablar acerca de
Jesucristo, sobre su importancia y lo que significa en tu
vida y lo que ha hecho por ti al morir en la cruz. Pablo
mismo les dice a los Corintios:
«Es locura para los gentiles.»
Si me permitís volver al buque mercante, creo que ilustra
parte de la respuesta.
“Los patronos dicen que estoy loco, pero puedo demostrar que se
equivocan. Pues estoy al cuidado de la cubierta inferior y de todo
lo que en ella se guarda. ¡Que no dejarían al cuidado de un loco,
estando los de la competencia a la que salta!”
Dicho en otras palabras, lo que Mulholland quiere dejar
bien claro es que está llevando a cabo un trabajo de gran
responsabilidad, y además lo está haciendo bien, lo cual
prueba que· no está fuera de su sano juicio. Es
precisamente en un trabajo bien hecho en lo que debe
notarse, la presencia de un cristiano. Pablo dice:
“Sois una carta abierta acerca de Cristo.”
Nuestros compañeros de trabajo puede que no lean la
Biblia, no ven a Jesús, pero nos ven y leen en
nosotros. Como trabajamos; como hablamos; como
actuamos.
Nos harán todo tipo de preguntas. ¿Oye, porque tu no…?
¿Cómo es que tu…? ¿Porque vas siempre a…?
Conozco el caso de un brillante ingeniero que fue
ascendido de categoría y se le mando a un puesto donde
el trabajo era agotador y la tensión continua. Al cabo de un
cierto tiempo su jefe le comento: «Te he estado
observando durante algún tiempo y no te he visto perder la
calma ni soltar un exabrupto, ¿como lo consigues?» Así
tuvo mi amigo la oportunidad de dar su testimonio, de
31
hablar de Aquel que guardaba su vida y sus labios. Al
comportarse así estaba cumpliendo el mandato de Pedro.
“Estad dispuestos en todo momento para dar una respuesta
pausada y reverente a todo aquel que os pida razón de la
esperanza que tenéis en vosotros.”
“Pausada y reverente” -dice-. EI viejo lobo de mar no había
leído esa parte de las escrituras:
“He sido golpeado y magullado, como era de esperar. Y he
puesto la otra mejilla al que me golpeaba como las Escrituras
ordenan; pero, después de hacerlo así, lo derribe de un golpe y le
envié al cielo. Y hemos predicado los domingos, siempre que la
mar estaba en calma. Ya no uso ni pistola ni cuchillo, y ya nunca
hago el mal, pues el Señor quito de mi el hacer con mi brazo el
mal.”
El ponerse a pelear, aunque sea verbalmente, no soluciona
nada. No es que me sienta muy orgulloso de esta anécdota,
pero viene al caso.
En una ocasión, al entrar en el taller, me encontré a un
grupo de compañeros que sorbía las palabras de uno que
afirmaba que la Biblia era una pura filfa, pues ni siquiera se
sabía escribir en la época en la que se suponía había sido
escrita. Me acerque muy sereno y en pocos minutos reduje
su argumento a cenizas. Tan entusiasmado estaba
refutándole que ni siquiera oí la sirena de la comida. Más
tarde un compañero me dijo que había logrado hacer
quedar al otro en ridículo. Al día siguiente, como sabía que
mi contrincante estaba muy interesado en la fotografía, le
lleve un libro lleno de maravillosas fotos con los últimos
descubrimientos. Arqueológicos en relación con la Biblia. Al
enseñárselo se limito a darse media vuelta con un seco:
“No me interesa.” Y no era de extrañar, lo había hecho
trizas con mi despiadado ataque y además le había hecho
quedar en ridículo delante de los demás; no estaba inte-
resado y no le culpo por ello.
“Da una respuesta pausada y reverente... por la esperanza que
tenéis.”
“Dejad que vuestra lampara brille”
Una respuesta cortes y reverente
32
Hace ya algún tiempo uno de los jóvenes que trabajaban en
nuestro taller falleció en un trágico accidente. Uno de los
compañeros fue al entierro y volvió maravillado por lo que
había visto y oído: “Siempre le he admirado por su bondad,
pero no tenía ni idea de la labor tan buena que había
hecho, entre los ancianos, y además era una especie de
predicador. Todos los que estaban allí en la capilla; parecía
que estaban de boda en vez de un entierro tan alegres y
confiados estaban. Se levanto un anciano de más de
ochenta y se puso a hablar, parece ser que lo único que le
preocupaba era que el muchacho se le había adelantado a
la hora de su subirse para alla arriba. Mi mujer y yo no
podíamos dejar de pensar en todo eso y nos pasamos la
noche dando vueltas en la cama. Si alguna vez me
decidiese a ir a alguna capilla, me iría a una como esa.”
Hicimos averiguaciones entre los demas cristianos de la
sección, personas que le conocían hacia años, ninguno
tenía ni idea de que era cristiano y de que se dedicaba a
predicar en sus ratos libres. ¡Que lámpara tan escondida!
“Siempre le admire… pero no tenía ni idea.”
“Dejad que vuestra lámpara brille de forma que puedan ver
vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre en el cielo.”
Me encontraba en aquella casa arreglando una máquina de
escribir y mientras la dueña iba en busca de un refresco vi
por casualidad un ejemplar del “Progreso del Peregrina”
junto a una Biblia. Me decidí a preguntarle si era cristiana y
le falto tiempo para contarme como se había convertido.
Su marido había entrado a trabajar en un sitio nuevo y el
primer día de trabajo volvió a casa diciendo que todo
estaba bien, aunque su compañero era un poco reservado.
Al poco tiempo volvió diciendo que ese compañero
resultaba ser cristiano y que además le había invitado a ir a
una de sus reuniones en la capilla. La mujer no es que
estuviese muy interesada en ir, pero, por otra parte no
quería que su marido fuese solo a un sitio así, y se decidió
a ir con él. Aquel mismo domingo aceptaron los dos al
Señor como su Salvador en la capilla evangélica de aquel
compañero de trabajo.
“La ciudad que esta sobre la colina no puede ser escondida.”
CITAS BIBLICAS POR TEMAS
“El mandato”
Mateo 28: 16·20; Hechos 1:8
“La vida”
Mateo 5:13·16; II Corintios 3:3; Tito 2:3-8
“La boca”
Ezequiel 3:4-5, 16-21; 33:1-16; Romanos 10:8-17
I Pedro 3: 15
33
9.- Solo quedo Yo
Es muy fácil sentirse como Elías en una fábrica y pensar
que el resto ha hincado la rodilla ante los nuevos Baales.
Probablemente te equivocas, al igual que se equivocaba
Elías.
El secretario de la Unión de Trabajadores Cristianos cuenta
como en una semana recibió dos cartas de distintos
creyentes en las cuales se le pedía una inscripción como
“miembros únicos” en la misma fábrica. Por supuesto le
causo una gran alegría poder poner en contacto a esos
miembros “solitarios”.
Lo mejor que puede hacerse cuando entra ese sentimiento
de abandono es crear una asociación o unión de jóvenes
cristianos, obreros, etc., o integrarse en las que estén ya
funcionando.
En ocasiones hemos sido tan solo dos los que nos
reuníamos, en otras hemos llegado a reunirnos hasta
cuarenta en una capilla próxima al trabajo. El numero es lo
de menos, lo que importa es la comunión en sí, y la unión
entre los miembros.
Cuando entre a trabajar en la fábrica donde estoy ahora el
trabajo se me hacia cuesta arriba. Había estado sin trabajo
en el ramo durante algún tiempo y tenía las manos torpes y
era lento cual tortuga. Por si esto fuera poco estaba en un
puesto donde la rapidez significaba dinero.
Un día me encontraba yo en la cantina a la hora de la
comida y se me acerco un desconocido que me pregunto
abiertamente: “¿No llevabas puesta otra chaqueta ayer por
la mañana?” Muy sorprendido le conteste que así era y el
desconocido continuó: “Me pareció ver una insignia de la
Unión Bíblica en la solapa.” ¡Ya habíamos establecido una
corriente de simpatía! “¿Te vienes mañana a una reunión
de obreros cristianos?” Acepte encantado; la triste realidad
era que yo no tenía ni idea de que existía tal grupo por no
haber mirado en el tablón de anuncios generales.
Es una continua fuente de sorpresa ver que pocas
personas se paran a leer el tablón de anuncios. Es una
verdadera lástima porque constituye una alegría descubrir
que hay más personas que comparten tu fe y tus ideas (que
no es precisamente lo que Santiago quería decir cuando
escribió que la ¡fe sin obras es fe muerta!). Es de gran
ayuda reunirse con los demás de vez en cuando, compartir
experiencias, orar juntos, preocuparse por los problemas
que puedan tener otros compañeros no cristianos. También
se pueden compartir los problemas específicos del trabajo,
pues si nos limitamos a hablar exclusivamente de “religión”
estamos perdiendo de vista la totalidad de nuestra fe.
En una ocasión expuse mi problema y me entere de que
había otro hermano con el mismo problema. Además
siempre me ha sido de consuelo y estimulo el ver pasar de
vez en cuando a un compañero de otra sección y pensar
que es uno en Cristo.
Un peligro que se debe evitar cuidadosamente es que
estas reuniones se conviertan en un círculo cerrado.
Un día, en la Unión de Trabajadores Cristianos estábamos
ya en el capítulo de las discusiones generales; un joven
muy ufano se puso a hablar del programa que seguían en
su fábrica: “Los lunes nos reunimos para orar; los martes
tenemos estudio bíblico; los miércoles generalmente
tenemos un predicador invitado; los jueves volvemos a
tener reunión de oración.” Al llegar a este punto, le
34
interrumpió una voz diciendo: “¿Y cuando dedicáis tiempo a
hablar con vuestros compañeros de trabajo?”
El que hacia la pregunta tenía toda la razón del mundo. Se
necesita un equilibrio total para tener tiempo para el propio
crecimiento y dedicar también tiempo para dar testimonio
de la fe que se tiene. La sal tiene que ser derramada; y se
supone que los creyentes no estamos en el mundo para
mantenernos en salmuera en nuestro propio mundillo.
Una buena actividad puede ser ir a visitar a los enfermos, y
se puede organizar fácilmente entre todos los
departamentos. Otra actividad puede ser la proyección de
películas, o cualquier otra cosa que haga que la gente se
vaya conociendo mejor.
Cualquier novedad en el programa puede ser muy
beneficiosa.
Fue después de pensárnoslo mucho que nos decidimos a
aceptar la idea de que después de la predicación en la
fábrica viniese una de las hermanas de la capilla a
hacernos una taza de té.
Su llegada fue como una ráfaga de aire fresco. La idea era
que nos hiciese el té en la cocinilla y nos lo llevase a la
misma habitación donde habíamos tenido la predicación.
Ruth que rozaba los ochenta y tenía más energía que un
acorazado de guerra rechazo la idea asegurando que él te
se quedaría frio antes de llegar a la sala. Así que nos hizo
ir hasta la salita pequeña que había junto a la cocina y nos
sentamos en las mesitas que ya estaban dispuestas. El
resultado fue sorprendente. El ambiente se hizo enseguida
cordial y animado; la tirantez había huido dando paso a la
camaradería.
Pensándolo bien no había sido una ráfaga de aire fresco,
era un viento poderoso impulsado por Dios mismo que
estaba en el.
La Asociación tiene que estar abierta a todos, tiene que
ser conocida por todos y a todos se les debe dispensar
la misma cordial bienvenida.
El grupo o asociación debe negarse a establecer cualquier
tipo de discriminación, aunque esta postura exija que, en
ocasiones, se pierdan derechos de apoyo y reconocimiento
por parte de la dirección. Esto ocurrió en una fábrica en
concreto por negarse los líderes de la asociación a aceptar
la imposición de reuniones distintas según fuese para
obreros manuales o personal de oficinas. Evidentemente
los líderes tenían muy clara la idea de que no hay ni griego
ni judío, ni fábrica ni oficina; somos todos uno en Cristo
Jesús.
La única distinción posible es la que venga impuesta por un
horario distinto, diferentes turnos de trabajo, tamaño del
taller, etc., pero siempre será por una cuestión de
circunstancias, nunca como norma. Pese a todo se debe
intentar por todos los medios tener de vez en cuando una
reunión conjunta, por esporádica que sea, para mantener
la unión.
Sabiendo estar
El programa especial de Navidad siempre nos sale
bordado en nuestra empresa; se organizan conferencias
especiales, tenemos una pequeña fiesta a base de
bocadillos y refrescos y solemos terminar con algún himno
apropiado a la circunstancia. Todo iba saliendo a las mil
maravillas cuando, en una pausa, se pone en pie el
encargado de la organización: “Estamos muy contentos de
tener entre nosotros a dos de nuestros directores
generales, creo además que es la primera vez que nos
honran con su presencia (¡no tenía razón!), comprendemos
que son hombres muy ocupados y les agradecemos
35
doblemente su deferencia…“, y así sin parar durante sus
buenos cinco minutos.
Se podía sentir la presencia de Santiago en el ambiente.
“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor
Jesucristo sea sin acepción de personas. Porque si en
vuestra congregación... miráis con agrado al que trae la
ropa esplendida y le decís: Siéntate tu aquí en buen lugar;
y decís al pobre: Estate tu allí en pie...”
Por supuesto no hay nada de malo en dar la bienvenida a
“todos nuestros visitantes”, guardando la debida
consideración a cada persona, tal como nos recomienda la
Biblia. Pero nunca se debe hacer acepción de personas
según su categoría social. En esta ocasión que acabo de
mencionar teníamos mas personas nuevas en la reunión, y
no pude por menos de sentirme avergonzado por la falta
de atención que les dispenso mi hermano.
También se puede pecar por defecto. Un día se me acerco
el director de programación, todo azorado el hombre, no
sabiendo cómo explicar su postura teniendo en cuenta que
él era miembro activo del grupo. El problema que tenia es
que uno de sus subordinados, que también era miembro,
cada vez que le veía por su sección, le saludaba con un
efusivo: “¿Que tal tío? Ven p'aca un momento.” No es que
él quisiera establecer distancias, ni ser adusto dándose
aires de superioridad, pero le resultaba muy difícil
mantener una disciplina general con una conducta tal.
Debemos vigilar nuestra forma de comportarnos,
guardando el debido respeto cuando llega el momento.
Además el hecho de ser “uno en Cristo” no nos da ningún
derecho a recibir ningún trato especial en el trabajo. Ni
tampoco a quitar “honor” a los hermanos en puestos de
autoridad.
Un capataz amigo mío me comentaba en cierta ocasión
que el tener un jefe cristiano hacia que los ascensos
fuesen más difíciles, pues no estaba dispuesto a mostrar
ningún tipo de favoritismo.
Hay algo que el cristiano debe tener siempre muy en
cuenta, y es que aunque los racimos procedan de distintas
cepas el vino que sale es solo uno. Por tanto hay que
olvidarse de “etiquetas” y pensar que nuestra única
identificación es que somos cristianos. Obremos, pues,
como a tales.
Como organizar un grupo
Ya decía al comienzo de este capítulo que lo que se debe
hacer es crear un grupo o asociación. Creo que como
cualquier otra actividad se debe empezar orando. No como
una excusa para no trabajar, sino para buscar la dirección
del Señor en nuestras actividades.
Para comenzar se necesita al menos otra persona más,
como es lógico. Ahora bien, si tu estas solo en tu empresa
lo más indicado seria que te unieses a otra asociación que
estuviese ya funcionando, a la espera de poder empezar
una en tu trabajo. Lo principal es no desanimarse.
“Y se lo estorbamos”
De vez en cuando he tenido que defender las Uniones de
Trabajadores Cristianos de los ataques que nos dirigían los
líderes de otras asociaciones. Las críticas son, a veces,
ciertas. Depende. Hay que ser objetivo y dar a cada cual lo
suyo. Parece ser que ambas partes tienen quejas sin fin
respecto a la conducta de los respectivos miembros.
Cierto día, hablando con un pastor que trabaja en la
industria metalúrgica y desarrolla su labor espiritual
especialmente entre obreros y en los «Trade Unions»
36
(Sindicatos Británicos), mencione la posibilidad de que
algún otro pastor de la localidad en donde está situada
nuestra fabrica viniera a visitarnos de vez en cuando. Su
reacción fue inmediata: bajo ningún concepto quería la
colaboración de los “señoritos con cuello blanco”. Por la
forma en que arrugo la nariz mientras me lo decía, llegue a
la conclusión de que tales “señoritos” ¡debían oler mal!
¿Exageración? ¡Desde luego!
Lo que pasa es que cada uno tiene su don y, por más que
se empeñe, si no tiene habilidad para tratar con cierta clase
de personas será inútil que haga lo que haga; lo mejor, es
volver a su vocación especifica. Esto es lo que, en realidad,
quería decir el mencionado pastor.
Me he extendido un poco en este tema porque, como
miembro activo de una de estas organizaciones sindicales
y, también, miembro activo igualmente en una Unión de
Trabajadores Cristianos, soy un entusiasta de tales
asociaciones. En Inglaterra, hay varias organizaciones
cristianas que trabajan en la Industria y en el Comercio (los
“capellanes de la industria”, la “London City Mission”, etc.,
que tienen obreros en varias fabricas y empresas de toda
clase), pero no podemos olvidar -a pesar del comentario
citado más arriba- al pastor, diacono, de la congregación
local que visita las factorías y oficinas de su barrio o de la
región. En unos casos, el evangelismo personal se hace de
manera muy directa, en otros más lenta pero, a veces, más
eficazmente también al prestar atención a los problemas
humanos, laborales y familiares de los trabajadores y
ayudándoles a encontrar soluciones en Cristo y en su
Palabra (La Biblia).
Ya veis, el tema me interesa y me apasiona. ¡Se nota!
¿Verdad? Y es que, efectivamente, habiendo recibido yo
mismo mucha ayuda y bendición, en todos los órdenes de
la vida, de esta clase de asociaciones, creo que se puede
hacer una labor muy buena en la difusión del evangelio. Lo
de menos son los distintos modos de llevar este evangelio,
lo importante es hacerlo llegar en toda su pureza y con
toda su fuerza salvadora.
Nos necesitamos los unos a los otros para llevar a
cabo nuestra labor de la mejor manera posible.
<“…Y se lo estorbamos, porque no nos seguía. Pero Jesús
dijo: “No se lo estorbéis... Porque el que no es contra
nosotros, por nosotros es”.>
CITAS BIBLICAS POR TEMAS
“Compañerismo y soledad”
I Reyes 19:10, 14, 18; Hechos 18:1-4; 28:14·15
“Cristianismo sabroso”
Mateo 5:13; Marcos 9:49-50; Juan 17:15-24
“Visión en el trabajo”
Juan 4:35, 21:3-6; I Corintios 9:19-23
“La imparcialidad”
Romanos 10:11-12; Gálatas 2; Santiago 2:1-9
“Diferentes ministerios”
Marcos 9: 38-41; Juan 21:20-23
37
10.- Los sindicatos
¿Quien es el hombre peor pagado?
¿Con aspecto fatigado y cabello entrecano?
¿Quien se lleva la culpa cuando algo va mal?
¿Quien no logra reposo ni de día ni de noche?
Sin haber ido a la escuela,
Debe poseer la más amplia cultura
Sobre los sueldos y las horas de trabajo
Y como mantener la paz con el vecino,
Acerca de los impuestos y como pagarlos,
Que es lo que se debe decir y como decirlo,
El cómo y el qué y el porqué y el cuándo
De todos los problemas del hombre.
Si ha llegado a un acuerdo con el capataz,
O está vendido a la empresa o es hombre sin agallas.
Cuando trata de ayudar a los hombres a valerse
Se le acusa de agitador de masas.
¿Quien es ese tipo? ¡Como! ¿No lo conoces?
¿No sabes cuánto le debes?
Ese pobre hombre, cuyo tormento es seguro,
No es otro que, ¡tu atribulado hombre de sindicato!
(Anónimo)
En fin, es un punto de vista, no precisamente el que nos
presenta la televisión ni los periódicos. ¿Que pasa con los
sindicatos? ¿Que postura debe adoptar el cristiano ante
ese hecho?
En primer lugar creo que debo dejar bien sentado que yo
soy enlace sindical, y por lo tanto tengo mis
responsabilidades como tal.
Hace 200 años se dieron unas circunstancias tales de
opresión que se desencadeno una sangrienta revolución
en diversas partes de Europa, aunque Inglaterra gracias a
Dios no se vio afectada. Fue una larga y amarga lucha y
todavía quedan restos de esa amargura. No es el momento
de entrar en detalles, pero al final de este capítulo
encontraras una lista de libros que te servirán de ayuda en
el caso de que te interese profundizar en el tema.
Los Sindicatos surgieron a la sombra de la Revolución
Industrial para proteger a los obreros de la explotación,
tanto en la paga como en las horas de trabajo.
Los cristianos se han manifestado, tanto en contra como a
favor, desde el principio.
Así encontramos casos de pastores que fundaron su propio
sindicato de trabajadores, con la ayuda de la iglesia,
mientras que otros hombres consagrados al Evangelio se
opusieron con todas sus fuerzas.
Hubo incluso casos de hermanos metodistas que fueron
deportados a Australia como represalia por su actuación en
defensa de los derechos del obrero. Tal fue el caso de los
llamados “Tolpuddle Martyrs”, predicadores laicos e
impulsores de los sindicatos (“Trade Unions”).
Así ha continuado siendo hasta nuestros días -unos a
favor, y otros en contra-. Cada vez, más a favor y menos
en contra. Parecen lejanos los días de José Arch,
predicador laico que fundó el Sindicato Agrícola de
Warwickshire teniendo que vencer toda clase de oposición,
particularmente de la Iglesia anglicana. Las Iglesias Libres,
mayormente, prestaron apoyo a los “Trade Unions” y al
movimiento laborista.
38
A Dios sí que le importa
Lo que está claro es que a Dios le preocupa mucho la
justicia en el trabajo y en el salario.
Al pueblo de Israel se le ordenaba que no retuviese el
salario de los trabajadores hasta la mañana siguiente,
probablemente para que pudiesen disponer de él ya antes
de ir a trabajar temprano por la mañana al día siguiente.
Cuando Moisés comunico la ley antes de entrar en la tierra
prometida, dijo:
“No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de
tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra
dentro de tus ciudades.”
El testimonio continua a lo largo de la ley y los profetas,
tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento. Dios
cuida de Su pueblo; Santiago dice en su epístola, capitulo
5, versículo 4:
“He aquí, clama el jornal de los obreros que han
cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha
sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían
segado han entrado en los oídos del Señor de los
ejércitos.”
¿Esta claro?
“Que todo sea hecho decentemente y con orden”
Al igual que en nuestra época se ha hecho necesario crear
un cuerpo de policía y un tribunal de justicia para evitar que
se burlen impunemente los mandatos de no robar, ni
matar, ni extorsionar, creo que se ha hecho necesario el
apoyo de un sindicato que defienda y proteja los intereses
del obrero, y haga posible las relaciones entre el patrón y el
mundo del trabajo.
Dada la magnitud de las empresas hoy en día, se hace
imposible tratar de establecer una negociación de
sueldo, horario y demás, a escala individual y
directamente con el dueño. No sería práctico.
En una ocasión sin embargo, uno de los gerentes se negó
a entablar negociaciones con el representante legal,
aduciendo que prefería tratar individualmente con sus
empleados. Durante dos días consecutivos una riada de
hombres paso por su despacho pidiendo un aumento de
sueldo. ¡Termino por ceder y aceptar al representante
sindical!
Obviamente el mejor sistema es el de un único
representante. Además siempre hay alguien que es
incapaz de defender sus propios intereses. A la hora de
negociar turnos de vacaciones, seguridad en el trabajo,
salubridad y mil y un detalles más, lo indicado es llegar a
un acuerdo común, y no ir cada uno por su lado.
Se podría dar al patrón la oportunidad de ser honrado con
sus empleados, pero no hay que olvidar que él es tan
pecador como el resto de Ios humanos. La presión de la
competencia le fuerza a mantener los costes de producción
lo más bajos posibles y uno de los costos es la mano de
obra. Si sabe que la competencia también tiene que pagar
cuotas a los sindicatos ya no se sentirá en desventaja.
De hecho, las propias compañías tienen sus
representantes que negocian con los sindicatos obreros a
nivel nacional. Algunas empresas gigantescas llegan
incluso a negociar con las directivas sindicales centrales
directamente.
Algunos querrán citar a Pablo: “No os unáis en yugo
desigual con los infieles”, pero ¿se refiere esto a nuestras
39
asociaciones? De ser así tendríamos que damos de baja
del seguro de enfermedad y de cualquier otra asociación a
la que pertenezcamos; como de hecho hacen los
“Hermanos Cerrados”.
En realidad, la palabra que usa Pablo tiene que ver más
bien con el lazo matrimonial y no con el trabajo de los
creyentes. Es mi opinión personal, desde luego; pero,
tengo para mí que suena más a himno nupcial que a
campana laboral este versículo.
Todo el mundo a la calle
“El cristiano no debe ir a la huelga. La Biblia lo prohíbe;
está bien claro en Timoteo.” El que así hablaba lo decía
con todo el convencimiento del mundo, muy seguro de lo
que decía, y una rápida ojeada a I Timoteo 3: 310
confirmaba:
“...no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de
ganancias deshonestas, sino amable…”
En vista de que la referencia es correcta avanzamos un
paso más. Después del texto, el contexto. ¿Que dice el
versículo anterior?
“que el obispo sea irreprensible...”
Así que se trata de los requisitos que debe reunir el obispo
o anciano. Tratad de Imaginar al arzobispo de Canterbury
en una manifestación portando una pancarta en la que se
lea: “Igualdad con Roma”, “Paga igual para todos los
servicios” Hace falta mucha imaginación para pensar algo
así. Tiene que haber otra solución al problema. Tercera
prueba, consultamos otra versión y leemos:
“No dado al vino, no violento...”
“No violento, no pendenciero.” He ahí el quid de la
cuestión. El pasaje no trata de establecer la norma en las
relaciones laborales, sino que se ocupa de ver qué
requisitos debe tener un anciano para poder ocupar ese
cargo. Por supuesto no deben ser ¡ni borrachines, ni
especialistas del ring!
Pero queda todavía una cuestión por resolver: ¿Cual
debe ser la actitud del cristiano ante las huelgas y los
“lockout”?
Por definición la huelga se da cuando los obreros se
niegan a trabajar todos a una. El lockout se da cuando el
patrón se niega a dar trabajo a sus empleados. En ambos
casos lo que se pretende es que la parte contraria ceda en
algo.
Ya he mencionado con anterioridad que los sindicatos
hacen posibles las negociaciones para llegar a un acuerdo
justo entre ambas partes, en materia de salario, horario y
demás. Para lograr esto deben estar capacitados para
imponer algún tipo de sanción.
La única arma que puede esgrimir el obrero es su
negativa a incorporarse al trabajo. No tiene ningún otro
recurso. Pero, como cualquier otra arma, debe ser
usada con sumo cuidado, y solo cuando todas las
demás posibilidades han fallado.
En tan alta consideración se tiene a este derecho en
nuestra sociedad que el derecho a la huelga está
debidamente reconocido y legislado. De igual manera,
cuando la compañía considera que sus empleados se
están extralimitando en sus exigencias, debe tener derecho
a poner fin a la situación con un “¡Basta! Os negamos el
trabajo.”
Recientemente, como consecuencia de una serie de
40
negociaciones llevadas a cabo en horas de trabajo, con la
subsiguiente escasez de periódicos en la calle, los
gerentes decidieron cerrar todas las prensas nacionales
hasta que los empleados accediesen a trabajar a ritmo
normal.
Amaras a tu prójimo
En guerra
La huelga es la guerra; las negociaciones se han
suspendido. Ya no hay neutrales entre los beligerantes. Si
vas al trabajo te pones de parte de la empresa; si te
quedas en casa estas con los obreros. Poco a poco los
ánimos se van caldeando y las posturas por ambas partes
son cada vez más intransigentes.
El cristiano no debe limitarse a marcharse a su casa a la
espera de que la tormenta pase. En ningún otro momento
será tan necesaria la sal, ni nunca hizo tanta falta que la
luz brillara. Debería estar presente en todas las asambleas,
exponer su punto de vista siempre que lo crea necesario,
tanto individual como colectivamente, e incluso en
asambleas generales.
No hay que pararse a pensar “quien es mi prójimo”,
tanto el patrón como el obrero son tu prójimo.
Puede que seas un mejor prójimo para con tu patrón al
obligarle a que ceda en algo que es justo. Por el contrario,
se puede ser un buen prójimo para con los compañeros de
trabajo haciéndoles ver que no tienen razón en un punta
concreto, o en la subida que piden, que puede incluso
perjudicar a la larga los intereses de los propios empleados
si se provoca una crisis económica.
Me parece a mí que el esquirol que va al trabajo durante la
huelga le plantea una situación difícil al patrón y además
demuestra tener muy poca fe en sus representantes.
Uno de nuestros miembros -un cristiano llamado Tom
Ham- que es representante de los estibadores londinenses,
fue uno de los que consiguió una completa reestructuración
de los salarios en este ramo. A las pocas horas de saber
las buenas noticias corrió a comunicárselo a sus
compañeros. Cuál no sería su sorpresa al ver que, pese a
41
todo habían decidido seguir en huelga. Cuando nos lo
contaba uno del grupo le pregunte si se había incorporado
al trabajo. “No, podía haberlo hecho; pero preferí quedarme
al lado de los muchachos.”
Evidentemente se podrían decir muchas más cosas
respecto al tema, pero voy a terminar ya, con un par de
recomendaciones finales.
Desconfiad de lo que leáis en la prensa respecto a las.
Huelgas; tened en cuenta que las huelgas son noticia, los
mil y un arreglos amistosos, no. No nos dejemos arrastrar;
conservemos la cabeza despejada y no olvidemos que
somos llamados a ser pacificadores.
La voz del pueblo
Es evidente que la naturaleza de las decisiones vendrá
dada por el carácter de las personas que las adoptan y
esto tendrá su repercusión en los acontecimientos
posteriores. Si hombres y mujeres mediocres controlan los
sindicatos no cabe esperar sino resoluciones mediocres.
Los representantes sindicales serán elegidos por los
propios obreros, pero solo por aquellos que se tomen
la molestia de ir a votar. Que, de hecho, es una
abrumadora minoría. Resulta significativo que la
proporción de representantes comunistas sea mucho
más elevada en los sindicatos que en el parlamento,
por la sencilla razón de que muy pocos no comunistas
votan en estas elecciones, y sin embargo sí que votan
en las generales.*
No hay un solo comunista elegido para el Parlamento ingles,
pero tenemos un montón de comunistas en la directiva de los
«Trade Unions» últimamente. ¿Como es esto? Simplemente,
apenas un 0,5 % elige a los líderes sindicales mientras que a las
elecciones generales acude entre un 60 y un 80 %.
Se pueden contar con los dedos de la mano los cristianos
que están desempeñando cargos de importancia en las
empresas y en los sindicatos. Y, sin embargo, hay más
cristianos en las fábricas inglesas que comunistas.
Creo que fue Burke (conocido político inglés del siglo XVIII)
el que escribió:
“Todo lo que el mal necesita para triunfar es que los
hombres buenos no hagan nada.”
Pero volvamos al enlace sindical. Es el representante
electo del taller o la sección y, aunque el poema es un
tanto exagerado, su obligación es proteger los intereses de
los obreros, lograr que reine la justicia y obtener para ellos
todas las ventajas salariales y sanitarias que les
pertenecen por contrato. Hasta hace relativamente poco no
estaba bien delimitado el periodo de duración del enlace
sindical, pero en la actualidad se ha publicado incluso un
artículo que se titula -¡que cosas!- “Enlaces Sindicales.” Lo
que queda bien claro en este informe oficial es que es el
nexo de unión entre las partes contendientes, tanto del
individuo aislado como del grupo, y el portavoz e
informador de las decisiones tomadas por la dirección. Esto
quiere decir que tiene que entrevistarse periódicamente
con la junta directiva.
De esto se deduce que no debe desempeñar este cargo la
persona que sea fácilmente irritable y de carácter irascible,
si es que se quiere que las negociaciones lleguen a buen
término. Una persona que sea honrada y no tenga ningún
resentimiento personal, que este buscando de buena
voluntad llegar a un acuerdo y que no le tenga miedo ni al
jefe ni a los empleados.
Una persona que sienta un genuino amor· por su prójimo
-el prójimo obrero y el prójimo directivo- trabajo que parece
estar hecho a medida del cristiano responsable. Tal como
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nos demuestran algunos enlaces cristianos.
No te limites a ser un miembro nominal. Tu enlace
necesitara tu apoyo moral y tus oraciones. Quizá te
llame Dios en el futuro a que le sirvas a El y a tus
compañeros de trabajo en este campo, así que vete
aprendiendo todo lo que puedas.
Los cristianos llevamos ya demasiado tiempo estancados
en las barreras limitándonos a abuchear sin tomar nosotros
parte activa en el juego. Hay que saltar al campo que es
donde se están decidiendo las cosas. Es ahí donde se
reciben los golpes; pero también es ahí donde se debe
estar si se quiere ganar la partida.
CITAS BIBLICAS POR TEMAS
“Salario y opresión”
Levítico 19:13-15; Deuteronomio 24:14-15
Proverbios 22:20-25; Malaquías 3:5; Santiago 5: 1-5
“El amor”
I Corintios 13:4-7
“El yugo desigual”
Ezequiel 34 (lee todo el capitulo; recuerda que los pastores
son príncipes y las ovejas son el pueblo)
II Corintios 6: 14
Algunos libros de interés:
David Winter, The Cross and the Sickle (Falcon Booklets)
The History of TUC. A Pistorial Survey (Trade Union
Congress)
G.M. Trevl1lyan, English Social History (Longgmans)
Arthur Bryant, English Saga (Collins) Commission On
Industrial Relations, Shop Steewards Reports (HM
Stationery Office)
H. F. R. Catherwood, The Christian in Industrial Society
(Tyndale Press)
Desgraciadamente, no podemos ofrecer títulos en español
pues este que el lector tiene en sus manos es el primero
que aparece en castellano, si no estamos mal informados.
No obstante, para saber el lugar que en el mundo del
trabajo tiene el creyente, es menester un previo enfoque de
la responsabilidad cívica que la Biblia pone sobre el
cristiano. Así, para empezar, recomendamos la lectura de
estos libros, como una buena introducción a nuestra
temática:
K. Runia, P. Wells, E. L. Taylor, Los Cristianos y la Política
(Ediciones E.E.)
J. D. Dengerink y José Grau, El Cristiano y la Democracia
Moderna (E.E.E.)
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11.- Ni un pajarillo se pierde
“Mil muertos.” “Un millón de heridos.” No, no se trata
de ningún terremoto; es simplemente la lista de
accidentes anuales en la industria Británica. Y los
accidentes pueden ser evitados.
No es cuestión de curar sus heridas, llevarle a la posada
más cercana y pagar su hospedaje. Esto ya se viene
haciendo con toda eficacia en la mayoría de las fábricas y
otros lugares de trabajo. Lo que hace falta es pararle Ios
pies a la banda de desalmados que lleva a cabo esas
tropelías. Sus nombres son Apatía, Avaricia, Familiaridad,
Ignorancia y Orgullo. Deshazte de ellos y la lista de
accidentes disminuirá como por encanto.
¿Que tiene que ver el cristianismo con todo esto?
Pues se trata una vez mas de la ley, esa ley real que dice:
“Amaras a tu prójimo como a ti mismo.” En primer lugar nos
vamos a ocupar de ese “mismo”.
Da la casualidad de que ese cuerpo es de Dios (se pago
un precio por tu rescate). Además es Su templo y no debe
ser mutilado bajo ningún pretexto. AI igual que se les
prohibía a los israelitas que se mutilasen por dioses falsos,
tu cuerpo debe permanecer intacto. En cualquier caso, me
imagino que no te hará gracia la idea de perder la vista, las
manos o los pies. Lo mismo pensaban los 11.000 que
perdieron sus ojos, los 45.000 que perdieron los pies y los
80.000 que quedaron sin manos. Le prometió a su esposo
que nunca se quitaría el anillo; además hacerlo traía mala
suerte. No se lo quito ella, una taladradora se encargo de
ello. ¿Mala suerte? No, estupidez.
Podría ir más deprisa y ganar más quitando la pantalla
protectora de la maquina. La maquina le quito el brazo a él
y ahora ya sí que no puede ganar nada.
La apatía, la avaricia, la familiaridad, la ignorancia
y el orgullo
La apatía
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Examinemos en primer lugar la apatía. Tanto el personal
como la dirección padecen este mal. Por un lado, el
empleado que no se molesta en ponerse gafas protectoras
en un trabajo en el que pueden saltar chispas, esquirlas de
metal, arenisca, etc.; por el otro, el patrón que no facilita a
sus empleados el material protector necesario. Resultado:
11.000 ciegos en solo un ano en Gran Bretaña.
Mi satisfacción no ha tenido limites al ver recientemente
como incluso los hombretones mas rudos se han ido
adaptando a llevar en la obra gafas protectoras y cascos;
mientras que, por su parte, los que trabajan en la
construcción de carreteras van equipados con chalecos
reflectantes y botas reforzadas que protegen los pies en
caso de que caiga encima un objeto pesado.
Todavía recuerdo la ocasión en la que presencie como un
obrero se compraba unas botas de estas mientras
comentaba muy convencido que las iba a reservar para las
ocasiones, ¡por supuesto!, y en la obra seguiría llevando
las sandalias viejas. Huelgan las palabras.
Por culpa de la apatía se deja sin hacer lo que debería
ser hecho. Como cristianos tenemos la obligación de
andar una segunda milla para aseguramos de que la
persona está a salvo. Nunca se peca por exceso de
celo.
Cada vez que me acerco a un supervisor y le digo:
“Quisiera hablar unos momentos con usted”, veo como se
le alarga la cara y se escabulle lo más aprisa posible con
cualquier excusa. Si es posible se limita a prometer
vagamente que hará algo al respecto y entonces es seguro
que no se hará nada en la práctica. Cuando por fin
consigues que te preste la debida atención y le sigues a su
despacho, coge el teléfono y con una simple llamada, el
encargado de la seguridad en la empresa, los de la brigada
de mantenimiento o cualquier otra persona encargada al
respecto aparece en escena, y el problema queda
solucionado al instante. Jesús mismo advirtió que no
seriamos bien vistos, y en este terreno realmente llega uno
a tenerse que hacer intransigente sin más remedio.
La familiaridad
Tenemos tendencia a acostumbrarnos a las cosas con toda
rapidez. Siempre recordare la primera vez que entre en
una gigantesca planta de construcción de automóviles. Un
empleado me llevo a la fabrica andando por una inmensa
pasarela, casi parecía mas una autopista que una simple
pasarela, que iba por debajo de la sección de ensamblaje,
a través de varias filas de rugientes maquinas para
decirme: “Espere aquí hasta que yo vuelva.” No tenía por
qué haberse preocupado, ¡me quede clavado en el sitio
hasta que volvió a rescatarme! Me sentía apabullado,
abrumado y totalmente petrificado.
Sin embargo, al cabo de una semana ya andaba como
Pedro por su casa; la sensación de ahogo había
desaparecido y yo me encontraba en mi elemento.
Es entonces cuando la situación puede ser de
autentico peligro, cuando perdemos el miedo a las
cosas. Nunca te pases de la raya con la electricidad, la
maquinaria o el capataz. Mantente a una prudente
distancia y piénsatelo dos veces antes de actuar.
El viejo Andrés era todo un veterano, a punto ya de
jubilarse; había hecho el servicio militar en la Marina y
estaba al cabo de la calle en cuanto a submarinos,
acorazados y demás se refiere. Por si fuera poco también
había sido minero y propietario el mismo en otros negocios.
“¿Esta desconectada la corriente?”, pregunte. “Por
supuesto, ¿te crees que soy tonto? Metí la cabeza sin más
en el cuarto de mandos y eche mano al destornillador…
¡Bang! ¡Salí disparado como un cohete a toda mecha,
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luciendo un bonito color azulado!
Después de esta mala experiencia puse en práctica un
sistema de seguridad de mi invención. Primero
comprobaba personalmente si las redes eléctricas estaban
desconectadas, a continuación desconectaba todas las
llaves por si a alguien se le ocurría enchufar y, por último,
tenia buen cuidado de que no estuviera en las
proximidades ni Andrés ni ningún otro por el estilo, y si no
había manera de quitárselo de encima procuraba que
estuviese ocupado contando al resto como en una ocasión
recibió una descarga de 600 voltios sin que le pasara nada,
¿o eran 6.000 voltios? ¡Lo cierto es que la cifra aumentaba
cada vez que repetía la historia!
La avaricia
El afán de terminar los trabajos deprisa y corriendo, las
horas extra y el destajo para que las cosas sigan adelante
y poder hacer frente al pago de los plazos; en definitiva, un
exceso de trabajo que agota a la persona.
“EI amor al dinero es la raíz de todo mal”, dijo Pablo, y
es a menudo la raíz de los accidentes.
De igual forma, la empresa que escatima recursos a la
hora de limpiar suelos grasientos y resbaladizos, o no se
finaliza debidamente las zonas de peligro, o descuida el
mantenimiento de la maquinaria, es culpable ante Dios.
Un gran amigo mío, hermano en la fe, regreso de la India
después de haber pasado allí un cierto tiempo en la
construcción de una central eléctrica. Frisaba ya en los
cincuenta y le era muy difícil encontrar trabajo. Por fin
consiguió un puesto como encargado de velar por la
seguridad en el trabajo. Un buen día se dio cuenta de que
uno de los andamios de la obra tenía un tablón suelto y se
apresuro a comunicárselo al capataz. Este le aseguro que
se tomarían las medidas oportunas y ahí quedo la cosa.
Como los días pasaban y la tabla seguía igual mi amigo
volvió a quejarse pero sin resultado. Al día siguiente uno de
los obreros tuvo la mala fortuna de pisar la tabla
inadvertidamente, cayendo al suelo malherido. Ya en el
juicio mi amigo conto, como era su deber, lo que en
realidad había pasado. “Pero la tabla había sido reparada
antes del accidente”, se apresuro a decir el dueño: “No, no
señor; eso no es cierto”, replico mi amigo. Gracias a su
declaración el obrero recibió la indemnización que la
avaricia le quería negar. Es verdad que a mi amigo le costó
el puesto, pero no su integridad moral.
Hay un refrán que asegura que “ojos que no ven, corazón
que no siente”. Pero en este caso cree que estaría mas
acertado aquello de que “mas vale prevenir que curar”.
¡Especialmente en lo que concierne a la seguridad en el
trabajo!
Desgraciadamente, unas encuestas recientes muestran
que son muchas las empresas que todavía no cuentan con
un equipo adecuado de seguridad en el .trabajo. La
situación general es desoladora y los cristianos, como
tales, tendrían que trabajar activamente para poner fin a
una situación tan vergonzosa.
A nivel personal conviene tener muy en cuenta que la
mayoría de los accidentes laborales son debido al manejo
inadecuado de grandes pesos. Accidentes tales como
hernias, trastornos en la columna vertebral y
magullamiento de músculos, podrían ser evitados si se
tomasen las debidas precauciones a la hora de manejar
estos grandes pesos. Un portavoz de la Federación de
Constructores señalaba que “se ahorraría mas de un millón
de jornadas laborales al año si el obrero se acordara de
agacharse cada vez que tuviese que recoger algo del
suelo. El secreto está en dejar que hagan el trabajo los
músculos de las piernas, no los brazos y la espalda”. Si se
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añade a esto los accidentes que tienen lugar por pura
ignorancia, queda bien claro que por mucho que los ojos
no vean, el corazón sí que siente, “mas vale prevenir...”, y
nadie como el Señor para enseñarnos a actuar
debidamente.
El orgullo
En realidad nos referimos al falso orgullo. Al orgullo que se
niega a llevar casco protector o a usar un extractor cuando
se trabaja con materiales peligrosos. No es de
“afeminados” el trabajar con seguridad. Es preferible que
se rían de uno antes de perder la vista. ¿Se te ha ocurrido
pararte a pensar que fue el orgullo lo que le hizo perder a
Sansón su vista, su libertad e incluso la propia vida?
Es vital no reírse de las personas precavidas. Mas vital
todavía es ser precavido uno mismo.
La industria Británica pierde al año más de 20.000.000 días
de trabajo a causa de accidentes. Un conocido periodista
destacaba el hecho de que “se ha llegado a una situación
en la que lo más probable es que todo obrero tenga como
mínima dos accidentes de consideración a lo largo de su
vida profesional”
Enfermedades profesionales.
Dice el refrán “sarna con gusto no pica”, y añade el sentir
popular: “pero mortifica”, y cree que lo mismo se podría
decir de las enfermedades profesionales.
Cada vez son más los efectos secundarios de los
productos químicos que se emplean en la industria:
disolventes, preparados químicos y similares son la causa
de enfermedades de la piel y trastornos en las vías
respiratorias.
Una mujer murió de asbestosis y en el proceso se
descubrió que nunca había trabajado en la industria, pero
que su marido le llevaba el mono de trabajo a casa para
que se lo lavase ella en vez de dejar que se lo lavasen en
la fábrica con las debidas precauciones.
Teníamos en la fábrica un compañero famoso por la forma
en que se llenaba de epoxi resinas por todas partes cada
vez que tenía que hacer las mezclas. Tenía la costumbre
de pasarse la mano por el cabello de forma que siempre se
le quedaba algo de la sustancia pegada al cuero cabelludo.
Todo el mundo se reía de su aspecto. Ahora tiene toda la
piel roja, agrietada y cubierta de escamas, y nadie lo
encuentra ya tan gracioso.
El remedio está en una precaución e higiene totales. No
hay que escatimar el uso de cremas protectoras y recordar
lavarse las manos antes y después de ir al lavabo,
volviendo a aplicar de nuevo la crema protectora. No es de
afeminados, es de sentido común.
No vaciles en usar mascaras protectoras, extractores o
cualquier otro sistema de protección que tengas a tu
alcance, y sobre todo no dudes en exigirlo si la empresa no
te lo proporciona de forma espontanea.
Los accidentes son repentinos y las consecuencias son
visibles casi inmediatamente; por el contrario las
enfermedades profesionales pueden tardar años en
manifestarse visiblemente.
Hace ya algún tiempo, con motivo de leer en el periódico el
caso de la mujer que murió de asbestosis, empecé a
sentirme preocupado por causa de un trabajo que hacía de
vez en cuando y que consistía en dar una capa de polvo de
asbestos a un calentador. Intente averiguar si aquello
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podría representar algún peligro, pero sin lograr que me
tomaran en serio: “Se ha estado haciendo durante años sin
que nunca haya pasado nada; no hay ningún peligro.”
Después de mucho insistir conseguí que viniera un
inspector de sanidad. A la primera ojeada se apresuro a
alejarse de la zona de peligro y procedió a ordenar la
instalación de extractores y exigir el uso de caretas
protectoras antes de que se siguiese adelante con el
trabajo.
Paso algún tiempo sin que se tomase ninguna medida de
precaución, y luego un momento en que no se podía
retrasar más aquel trabajo y se me presionaba
insistentemente para que lo hiciera sin más, aunque solo
fuese por aquella vez. Afortunadamente, alguien descubrió
a tiempo que el extractor que necesitábamos estaba ya
instalado en otra sección de la fabrica y se tomaron las
medidas oportunas para que yo pudiese trasladarme a
hacer el trabajo allí. Ya hace bastante de aquello y ahora
disponemos de una nave acondicionada con todo lo
necesario y los empleados tienen a su disposición caretas
especiales.
Hace unos días vi como uno de los empleados más
veteranos se disponía a reparar un acondicionador sin
tomar ninguna precaución. Le indique que podía ser
peligroso y que además tenia a su disposición unas
magnificas instalaciones. “No se preocupe por mí, voy con
mucho cuidado”, fue la respuesta. Con tanto cuidado como
la mujer que murió de asbestosis por lavar el mono en
casa.
Uno no puede por menos de acordarse del aviso de Dios a
los israelitas: “¿Porque moriréis?”
Ante Dios sois responsables de vosotros mismos y de
vuestro hermano. Si se presenta la oportunidad de hacer
un cursillo sobre seguridad, hacedlo. Podría ser la voluntad
del Señor que formases parte del Comité de Seguridad. En
cualquier caso, piensa y actúa “con seguridad”. Eres el
guardián de tus hermanos.
El hacer caso omiso de las medidas de seguridad es tan
pecaminoso como la blasfemia o el adulterio, pues como
Santiago señala:
«Al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.»
CITAS BIBLICAS POR TEMAS
“El cuidado de uno mismo”
I de Corintios 3:16-17; 6
“El cuidado de otros”
Éxodo 21: 27-36; Mateo 12: 11-12
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12.- EI hombre orquesta
Siempre me hace reír el viejo truco del actor que interpreta
todos los papeles de la obra y tiene que andar cambiando
constantemente de indumentaria, según va encarnando los
diversos personajes. Lo más gracioso es cuando se
equivoca y no se viste según el personaje que le toca
interpretar. Un tanto gastado, si queréis, pero me recuerda
la tendencia que tenemos a querer hacerlo todo.
La experiencia demuestra que esta tentación no se da al
principio, sino que aparece con el correr del tiempo. Como
cristiano debes tener presente que Dios tiene un propósito
para tu vida; cada persona tiene un don diferente y siempre
es mejor hacer poco y bien, que mucho y mal.
Moisés mismo tuvo que aprender esta lección y fue su
propio suegro el que le indico que no podía hacerlo todo él
solo.
,”No está bien lo que haces. Desfallecerás del todo, tu, y
también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es
demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.”
No intentes llevar a la vez el sombrero de líder de la Unión
Cristiana, la visera de enlace sindical y la camiseta de
coordinador deportivo. A mi esposa le hace mucha gracia
que sea yo precisamente el que de estos consejos, y
cuando asevero (un tanto acaloradamente) que ya he
aprendido la lección y que estoy a dieta de puestos, se
limita a sonreír comentando ¡que no ve que haya perdido
ningún peso todavía! Pablo escribió:
“Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia,
y corramos con paciencia la carrera que tenemos por
delante.”
Resulta muy fácil tomar sobre si una carga demasiado
pesada, y es igualmente fácil dejar que los demás
carguen con todo. Lo importante es que todo lo que
hagamos debería contribuir a la extensión del reino de
Dios, y no a estorbarlo.
La cola de León
Hemos cubierto bastante terreno en este libro. Hemos visto
que Dios se ocupa de la industria y de los hombres y
mujeres que en ella trabajan, que no podemos dejar a Dios
a las puertas de la fábrica, porque El ya está dentro de
todas formas, y no debes dejar nunca a Cristo fuera. Quizá
todo esto te asuste un poco. ¡No hay manera de hacer
frente a tantas cosas! ¡Quizá sea mejor limitarse
exclusivamente a cumplir en el trabajo!
Seguro que has oído hablar de ese avispado animalito, el
camaleón. La naturaleza le ha dotado de un maravilloso
medio de protección contra sus enemigos: siempre que se
ve en peligro cambia el color de su piel. Si se sube a una
roca se vuelve marrón, si va corriendo entre la hierba se
confunde entre el verde, la idea es atrayente. Hagamos
como el camaleón; nadie se fijara en nosotros. Pedro lo
intento una noche fría alrededor del fuego. No le dio
resultado. El Señor se volvió y miro a Pedro cara a cara.
Era un compañero de mediana edad, corpulento e
impetuoso, con una voz penetrante y mucho que decir.
Aquella mañana llevaba un traje diferente y note una
diminuta cruz en la solapa, que inmediatamente reconocí la
insignia creada para conmemorar las conferencias anuales
de nuestra localidad.
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¿A qué Iglesia perteneces?, le pregunte sin más. Se quedo
parado en seco, miro furtivamente a su alrededor antes de
contestar, y me susurro el nombre de una capilla de los
alrededores. Por si esto fuera poco ¡desempeñaba un
cargo importante en la congregación! ¡Todo un líder! La
piel de camaleón había dejado entrever lo que se ocultaba
debajo. La crucecita le había delatado.
El hecho de que podamos fallar de vez en cuando, no es
excusa para no seguir intentándolo. Caer es fácil, pero la
Gracia cubre todas nuestras necesidades, y así lo
descubrió Pedro después de haber negado al Señor.
La industria es un mundo vasto y complejo, mucho más
exigente que cualquier escuela. Baden-Powell (fundador
del movimiento de los Boy-Scouts) escribió en uno de sus
libros que “mas valía ser cola de león que cabeza de
ratón”. Creo que se refería a la promoción dentro de la
escala del movimiento, pero me parece a mí que cuando el
león menea el rabo los pelillos de la punta no lo deben
pasar demasiado bien...
Es duro abrir brecha, pero será todavía más difícil si
empezamos escondiendo nuestra bandera.
A Jesús tampoco le resulto fácil pero recapacita en las
palabras que dirigió a sus discípulos en el evangelio de
Juan, capítulos 15 y 16. Después de anunciarles que el
mundo los odiaría, los perseguiría, que serian dispersos y
que tendrían aflicción, hizo esta sorprendente declaración:
“Confiad Yo he vencido al mundo”
La victoria esta de nuestra parte.
“Grande será el peligro fuerte será el enemigo más al
ejercito Divino nadie jamás vencerá.”