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LECTURA 04 Matrimonio y Familia. Autores: EMBER, Carol; EMBER, Melvin y PEREGRINI, Peter. (2004). “ANTROPOLOGÍA”. Madrid.

Editorial Prentice Hall. España.
Matrimonio Cuando los antropólogos hablan de matrimonio, no quiere decir que todas las parejas tengan certificado de matrimonio o celebren ceremonias de boda, como ocurre en nuestra sociedad. El matrimonio simplemente significa una unión económica y sexual socialmente aprobada, generalmente entre un hombre y una mujer. Se considera, tanto por la pareja como por los demás, que esta unión será más o menos permanente, dando lugar a una serie de derechos y obligaciones recíprocos entre ambos esposos y entre éstos y sus futuros hijos. Está socialmente aceptado que la unión sexual de una pareja casada no tenga que esconder la naturaleza sexual de su relación. Una mujer podría decir: «te quiero como mi esposo», pero no podría decir: «te quiero como mi amante», sin causar algunos problemas en la mayoría de las sociedades. Aunque la unión se pueda disolver por medio del divorcio, las parejas de todas las culturas se casan con la idea de hacer permanente esa relación. También se consideran implícitos al matrimonio los derechos y obligaciones recíprocos que pueden ser más o menos específicos y formalizados en relación con los aspectos de propiedad, finanzas y crianza de los hijos. El matrimonio incluye dos tipos de relaciones: las sexuales y las económicas, como comentó George Peter Murdock: “Las relaciones sexuales pueden ocurrir cooperación económica y también puede haber una división del trabajo entre hombres y mujeres sin sexo. Pero el matrimonio aúna lo económico y lo sexual”. Como vemos, el acontecimiento que marca el comienzo del matrimonio varía en las distintas sociedades. Por ejemplo, una novia Winnebago no conoce un ritual formal como la ceremonia de boda. Ella acude con su novio al hogar de sus padres, escoge sus vestidos de «boda» y se los entrega a su suegra, recibiendo de ella a cambio los trajes de vestir normales. Y ésa es toda la ceremonia. LA «EXCEPCIÓN» NAYAR Existe un grupo en la bibliografía etnográfica que no tiene matrimonio, tal y como lo hemos definido. En el siglo XIX, había una casta al sur de la India, llamada Nayar, que consideraba las relaciones sexuales y económicas entre hombre y mujer como algo diferente del matrimonio. Durante la pubertad, las muchachas Nayar tomaban esposos rituales. La unión era establecida públicamente en una ceremonia durante la cual el esposo ataba un ornamento de oro alrededor del cuello de la novia. Pero a partir de ese momento ya no tenía más responsabilidades con ella. Generalmente, no la volvía a ver nunca más. La esposa vivía en una gran casa, con su familia, en la que era visitada a lo largo de los siguientes años por otros «esposos». Uno podía ser un mero visitante temporal, en tanto que algún otro era más habitual; lo que no significaba que fuera un auténtico «esposo» en el sistema restrictivo de las castas ni que estuviera aprobado por el grupo familiar. Él acudía por la noche y se

marchaba al día siguiente. Si era un visitante regular; sólo se esperaba de él que le hiciera pequeños regalos de telas, nueces de betel y ungüentos para el pelo o para el baño. Cuando la mujer tenía un hijo, el padre o alguno del grupo, que pudiera serlo tenía que pagar a la comadrona. Pero no tenía que mantener a la madre ni al niño y ni siquiera tenía nada que decir sobre la educación de su hijo biológico. Más bien era una responsabilidad de sus parientes de sangre. Si los Nayar tenían o no la institución del matrimonio es algo que depende por supuesto de cómo definamos el matrimonio. Ciertamente la unión matrimonial de los Nayar no incluye el componente de la unión sexual regular, ni tampoco la cooperación económica, ni otros importantes derechos y obligaciones recíprocos. Entonces, de acuerdo con nuestra definición, los Nayar no tenían matrimonio. Pero ellos no formaban una sociedad aislada, sino tan sólo un grupo de castas cuyos hombres eran soldados profesionales. La situación Nayar parece que no sea más que una respuesta especial al problema de la ausencia prolongada de hombres durante el servicio militar. En tiempos recientes, el servicio militar ha dejado de ser una ocupación común de los Nayar, y las relaciones matrimoniales estables se han convertido en la norma. Debido a que los Nayar no eran una sociedad aparte, en realidad no son una excepción a nuestra afirmación de que el matrimonio, como lo hemos definido, ha sido una costumbre de todas las sociedades conocidas por los antropólogos. TIPOS RAROS DE MATRIMONIO Además del matrimonio habitual hombre-mujer, otras sociedades admiten el matrimonio entre personas del mismo sexo biológico. Pero este tipo de matrimonios no son propios de ninguna sociedad conocida y no representan la forma usual del matrimonio. Primero, las uniones no son entre un hombre y una mujer. Segundo, no hay necesariamente uniones sexuales, como veremos. Pero estos «matrimonios» son uniones socialmente aceptadas, generalmente estipuladas como matrimonios corrientes, y a menudo conllevan un número considerable de derechos y obligaciones recíprocos. Algunas veces los matrimonios están constituidos por un individuo al que se le considera « mujer» u «hombre» aunque ni «él» ni «ella» tengan ese sexo biológico. Por ejemplo, los indios Cheyenne permitían el matrimonio de los hombres con los “berdaches” u hombres travestidos, como segundas esposas (actualmente a menudo se utiliza el término dos-espíritus en vez de berdache). Aunque no está claro si los matrimonios Cheyenne entre hombres incluían las relaciones homosexuales, sí lo está que los matrimonios homosexuales temporales tenían lugar entre los Azande de África. Antes de que los británicos tomaran el control de lo que actualmente es el Sudán,_los guerreros Azande que no podían permitirse mujeres para casarse, frecuentemente se casaban con «chicos-esposa» para satisfacer sus necesidades sexuales. De la misma forma que en los matrimonios normales, se entregaban regalos (aunque no tan importantes) por el « esposo» a los padres de su “chico-esposa”. El marido efectuaba servicios para los padres del chico, e incluso lo podían denunciar a los tribunales por adulterio si tal cosa tenía lugar. Los chicos-esposa no sólo mantenían relaciones homosexuales con sus esposos, sino que además efectuaban para sus maridos muchas de las labores llevadas a cabo normalmente por las mujeres. También está documentada la existencia de bodas entre mujeres en muchas sociedades africanas, aunque no tenemos evidencias de que existieran relaciones sexuales entre las contrayentes. Parece que estos matrimonios entre mujeres eran una forma socialmente admitida para que una mujer pudiera desempeñar los papeles legal y social de padre y esposo. Por ejemplo,

entre los Nandi, una sociedad pastoril y agrícola de Kenia, alrededor del 3 por ciento de los matrimonios lo son entre mujeres. Tales matrimonios parecen ser una solución Nandi al problema del fracaso de un matrimonio normal para proporcionar un heredero masculino a la propiedad. La solución Nandi es tener una mujer, incluso aunque su esposo esté todavía vivo, que llegue a ser un «esposo» para una chica más joven y un «padre» para los hijos de esa chica. La mujer esposo proporciona el dinero suficiente para efectuar el matrimonio con una mujer, renuncia a los trabajos femeninos y asume las obligaciones de esposo con esa mujer. Aunque no están permitidas las relaciones homosexuales entre la mujer esposo y la nueva esposa (o entre la mujer esposo y su propio marido), la mujer esposo también concierta un hombre consorte para que la nueva esposa pueda tener hijos. Estos niños, sin embargo, consideran a la mujer esposo como su padre porque ella (o más específicamente el género «él») es el padre designado socialmente. Así es que si se pregunta al hijo de este matrimonio quién es el padre nombrará a la mujer que es el esposo.
¿POR QUÉ ES UNIVERSAL EL MATRIMONIO?

Ya que, como hemos definido, todas las sociedades practican el matrimonio masculino-femenino, podemos asumir que ésta es una costumbre adaptativa. Pero no podemos especificar exactamente de qué forma lo es. Se han ofrecido, tradicionalmente, varias interpretaciones para explicar por qué todas las sociedades humanas tienen la costumbre del matrimonio. Cada una de ellas sugiere que el matrimonio resuelve problemas encontrados en todas las sociedades, como compartir los productos de una división del trabajo por géneros, cuidar a los bebés, que son dependientes durante largo tiempo, y minimizar la competencia sexual. Para evaluar estas interpretaciones debemos preguntarnos si el matrimonio proporciona la mejor o la única solución razonable a cada problema. Después de todo estamos tratando de explicar una costumbre que es, presumiblemente, una solución universal. El estudio comparativo de otros animales, algunos de los cuales tienen algo parecido al matrimonio, puede ayudarnos a evaluar estas explicaciones.
DIVISIÓN DEL TRABAJO SEGÚN EL GÉNERO

En el capítulo anterior hemos comentado que toda sociedad conocida por los antropólogos ha tenido alguna división del trabajo basada en los géneros. Hombres y mujeres de cada sociedad realizan diferentes actividades económicas. Esta división del trabajo por el género ha sido frecuentemente citada como una de las razones para casarse. Siempre que exista una división del trabajo por géneros, una sociedad ha de tener algún mecanismo por el que hombres y mujeres compartan los productos de su trabajo. El matrimonio sería una forma de resolver este problema. Pero parece improbable que el matrimonio sea la única solución posible. La regla de los cazadoresrecolectores de distribución podría ser ampliada para incluir todos los productos traídos por los hombres y las mujeres. O un grupo pequeño de hombres y mujeres, como hermanos y hermanas podrían comprometerse a cooperar económicamente. Así, aunque el matrimonio puede resolver el problema del reparto de los frutos de una división del trabajo, está claro que no es la única solución posible. DEPENDENCIA INFANTIL PROLONGADA Los humanos muestran un mayor período de dependencia infantil que cualquier otro primate. La prolongada dependencia de los niños pone la mayor carga sobre la madre, que es su principal cuidadora en la mayoría de las sociedades. La carga del prolongado cuidado de los niños por las mujeres

puede limitar los tipos de trabajos que pueden hacer. Ellas pueden necesitar la ayuda de un hombre para hacer ciertos tipos de trabajo, como cazar, que es incompatible con el cuidado de los hijos. A causa de esta prolongada dependencia, se ha sugerido que es necesario el matrimonio. Pero aquí, el argumento llega a ser esencialmente el mismo que el de la división del trabajo y tiene su misma lógica. No está claro por qué un grupo de hombres y mujeres, tales como los grupos cazadores-recolectores, no podrían cooperar en mantener a los niños dependientes sin la existencia del matrimonio. COMPETENCIA SEXUAL A diferencia de otras hembras de primates, la mujer puede mantener relaciones sexuales en cualquier momento del año. Algunos especialistas han sugerido que la sexualidad femenina más o menos continua puede haber creado un problema serio, como una considerable competencia sexual entre los hombres por las mujeres. Se argumenta que la sociedad tuvo que prevenir tal competencia para sobrevivir, que tenía que desarrollar alguna manera para minimizar la rivalidad entre los hombres por las mujeres, con el propósito de reducir la posibilidad de conflictos mortales y destructivos. Hay varios problemas con este argumento. Primero, ¿por qué la sexualidad femenina continua debería dar lugar a una mayor competencia sexual?. Uno podría argumentar lo contrario. Podría haber más competitividad sobre los escasos recursos que estarían disponibles si las mujeres estuvieran menos interesadas en el sexo. Segundo, los machos de muchas especies animales, incluso algunas que tienen una sexualidad femenina relativamente frecuente (como ocurre con nuestros parientes primates más próximos), no muestran demasiada agresividad a causa de las hembras. Tercero, ¿por qué no pudo ninguna competencia sexual, si es que existió, ser regulada por otras normas culturales distintas del matrimonio? Por ejemplo, la sociedad podría haber adoptado una norma por la que hombres y mujeres circularan entre todos los miembros del sexo opuesto del grupo, y que cada persona permaneciera durante un tiempo determinado con cada una de sus parejas. Este sistema resolvería presumiblemente el problema de la competencia sexual. Por el contrario, no sería particularmente eficaz si los individuos prefiriesen a otros individuos determinados. Los celos derivados de estos encuentros aun podrían dar lugar a una mayor rivalidad. REQUERIMIENTOS DEL POSPARTO: OTROS MAMÍFEROS Y AVES Ninguna de las teorías que hemos comentado explica convincentemente por qué el matrimonio es la única o la mejor solución a un problema particular. Además, ahora tenemos algunos datos comparativos en mamíferos y aves que suscitan la duda sobre esas teorías. ¿Cómo pueden las observaciones de otros animales ayudarnos a evaluar las teorías sobre el matrimonio humano? Si observamos aquellos animales que, como los seres humanos, poseen algún tipo de apareamiento macho-hembra estable, en oposición a los que son completamente promiscuos, quizá podamos observar qué tipo de factores pueden predecir la unión macho-hembra que existe entre los animales de sangre caliente. La mayoría de las aves, y algunos mamíferos como lobos y castores, tienen «matrimonio». Entre 40 especies de mamíferos y aves, ninguno de los tres factores comentados arriba (división de trabajo, dependencia infantil prolongada y mayor sexualidad femenina) predice o está fuertemente asociado con la unión macho-hembra. En relación con la diferencia del trabajo por sexos, la mayoría de los animales carece de algo comparable a la división del trabajo que tienen los humanos, a pesar de que puedan formar parejas estables macho-hembra. Los otros dos factores supuestos (prolongada

dependencia infantil y sexualidad femenina) justamente predicen lo contrario de lo que podríamos esperar. Las especies de mamíferos y aves que tienen mayores períodos de dependencia o mayor sexualidad de sus hembras tienen menos tendencia a tener parejas estables. ¿Predice algo el vínculo hombre-mujer? Existe un factor entre mamíferos y aves que puede ayudar a explicar el matrimonio humano. Las especies animales en las que las hembras pueden alimentarse simultáneamente a sí mismas y a sus crías después del nacimiento (posparto) tienden a no tener parejas estables; las especies en las que las madres en el período de posparto no pueden alimentarse a sí mismas y a sus crías tienden a formar parejas estables. Entre las especies típicas de aves, una madre puede tener dificultades para alimentarse a sí misma y a su cría, ya que no puede volar durante algún tiempo y tiene que estar protegida en el nido, o corre un riesgo para sí o para sus crías si va a buscar comida. Pero si ella tiene un macho como pareja (como ocurre con la mayoría de aves), le podrá traer alimentos o relevarla en la vigilancia del nido. Entre las especies de animales que no tienen problemas para alimentarse en el posparto, las crías, casi inmediatamente después de nacer, son capaces de ir con su madre cuando se desplaza cerca para comer (así lo hacen algunos herbívoros, como los caballos), o las madres pueden transportar a las crías cuando se desplazan en busca de alimentos (como los mandriles y los canguros). Pensamos que la hembra humana tiene un problema para alimentarse en el posparto. Cuando los seres humanos perdieron gran parte de su pelaje, las crías no podían desplazarse con sus madres agarrándose al mismo. Y, además, cuando los seres humanos comenzaron a depender de ciertos tipos de alimentos recolectados que podrían ser peligrosos (como la caza), las madres ya no podían participar en esas funciones con sus crías a cuestas. Incluso si asumimos que las madres humanas tienen problemas para alimentarse en el posparto, tenemos que preguntarnos si el matrimonio es la mejor solución para el problema. Pensamos así ya que otras posibles soluciones no funcionarían tan bien. Por ejemplo, si una madre se alterna con otra para cuidar a las crías de ambas, quizá ninguna de ellas sea capaz de recoger comida suficiente para que se alimenten las dos y sus respectivas crías. Pero una madre y un padre tienen el mismo número de hijos para compartir, por lo que será más fácil para ellos alimentarse y alimentar a sus hijos adecuadamente. Otra probable solución no sería la unión por parejas, sino la de un grupo promiscuo de hembras y machos. Aunque, pensamos, que en un sistema como éste probablemente alguna madre no siempre encontraría a un macho dispuesto a vigilar a sus crías cuando ella se fuera a buscar comida. Por tanto, nos parece que el problema de la alimentación durante el posparto puede ayudar a explicar por qué algunos animales, incluyendo los seres humanos, tienen uniones hombre-mujer relativamente estables. Por supuesto, todavía queda la cuestión de si las investigaciones efectuadas en otros animales pueden ser aplicadas a los seres humanos, pensamos que si, aunque no todo el mundo esté de acuerdo. ¿Cómo casarnos? Cuando decimos que el matrimonio es una unión sexual y económica socialmente aceptada, queremos decir que todas las sociedades poseen alguna forma de señalar el comienzo del matrimonio, aunque estas formas varían considerablemente. Por razones que no podemos comprender del lodo, algunas culturas destacan el matrimonio por medio de elaborados ritos y celebraciones; otras, a través de formas mucho más informales, y la mayoría de las sociedades hace transacciones económicas antes, durante o incluso después de efectuar el matrimonio.

MARCANDO EL INICIO DEL MATRIMONIO Muchas sociedades celebran ceremonias que marcan el comienzo del matrimonio. Pero otras, como los Inuit Taramiut, los isleños de las Trobriand en el Pacífico sur y los Kwoma de Nueva Guinea, utilizan diferentes signos sociales para indicar que se ha celebrado un matrimonio. Entre los Inuit Taramiut, los esponsales se consideran extremadamente importantes y se acuerdan entre los padres antes de que los hijos lleguen a la pubertad o durante la misma. Más tarde, cuando ya son jóvenes, el chico pasa a vivir con la familia de la prometida durante un tiempo de prueba. Si todo va bien (esto es, si la chica da a luz un hijo en torno a un año) la pareja se considera casada. En este momento la mujer se traslada a vivir con su esposo a su campamento. De acuerdo con la apertura general de las actitudes de su sociedad en relación con los asuntos sexuales, una pareja de las islas Trobriand manifiesta su deseo de casarse «durmiendo juntos de forma regular, apareciendo juntos en público y permaneciendo juntos durante largos espacios de tiempo». Cuando una chica acepta un pequeño obsequio de un chico, demuestra que sus padres están a favor de su boda con él. Poco tiempo después se va a vivir a su casa, comen juntos y acompaña a su esposo durante todo el día. Todos saben entonces que esa pareja está casada. Los Kwoma de Nueva Guinea practican un matrimonio de prueba seguido de una ceremonia que convierte a la pareja marido y mujer. La muchacha vive durante un tiempo en la casa del joven. Cuando la madre del chico está satisfecha con el encuentro y sabe que también lo está su hijo, espera el día en que el joven abandone la casa. Hasta ese momento la chica ha cocinado sólo para ella misma, en tanto que las comidas del chico las han preparado las mujeres de su entorno familiar, pero ahora, ese día, la madre de él hace que la novia le prepare la comida a su hijo. Cuando éste regresa, toma la sopa preparada por la novia. Cuando casi termina el primer cuenco de sopa, su madre le dice que su esposa le ha preparado la comida, lo que significa que ambos están casados. Entonces, el muchacho acostumbra a salir fuera de la casa, escupe en la sopa y grita, «¡Bah, sabe mal, está pésimamente cocinada!». Una ceremonia que hace que el matrimonio sea oficial. Entre estas sociedades que efectúan ceremonias para marcar el inicio del matrimonio, el banquete es un elemento común. Expresa públicamente la unión de las dos familias. Los Tunguses de Siberia, pastores de renos, fijan un día para la boda tras largas negociaciones entre las dos familias y sus numerosos parientes. Unos pastores de renos mediadores asumen la responsabilidad de las negociaciones. El día de la boda comienza con la reunión de los dos grupos de familias, que alcanza cerca de 150 personas alojadas en lugares distintos, quienes ofrecen una gran fiesta. Después de que los regalos del novio han sido presentados, la dote de la novia se carga a lomos del reno y se lleva a la cabaña del novio. Es entonces cuando se produce el climax de la ceremonia: la novia ocupa el lugar de esposa (esto es, se coloca al lado derecho de la entrada de la cabaña) y los miembros de ambas familias se sientan en círculo. Entra el novio a la cabaña y acompaña a la novia alrededor del círculo, saludando a cada uno de los invitados, mientras que éstos, en respuesta, besan a la novia en la boca y en las manos. Finalmente, los mediadores escupen tres veces en las manos de la novia y desde ese momento la pareja es formalmente marido y mujer, continuando durante el resto del día los festejos de celebración del matrimonio. En muchas culturas el matrimonio incluye expresiones ceremoniales hostiles. Una de las formas de estas costumbres es el intercambio de insultos entre los familiares de ambos novios, como ocurre en el atolón polinesio de

Pukapuka. En otras sociedades también se pueden efectuar luchas simuladas e incluso, en ocasiones, la hostilidad puede traducirse en auténticas agresiones, cómo ocurre entre los Gusii de Kenia:
Cinco jóvenes del clan del novio cogen a la novia y dos de ellos se colocan a sus lados para evitar que escape, mientras que los otros reciben el permiso final de sus padres. Cuando se ha efectuado la concesión paterna la novia se agarra a los postes de la casa y tiene que ser arrastrada fuera de ella por los jóvenes. Finalmente se va con ellos, gritando y colocando las manos sobre su cabeza.

Pero la batalla todavía no ha concluido. El mutuo antagonismo continúa sobre el lecho conyugal, durando hasta después del coito. El novio está obligado a exhibir su virilidad, en tanto que la novia también está dispuesta a ponerla a prueba. Robert y Barbara LeVine comentan que « las novias presumen del tiempo durante el que pueden rechazar a su pareja», en tanto que los hombres también pueden proclamar su victoria, de forma que si la novia no puede andar al día siguiente, se dice que el novio es un «auténtico hombre». Estas expresiones de hostilidad se producen, generalmente, cuando los dos grupos de familiares son rivales o enemigos, potenciales o verdaderos. En muchas sociedades es frecuente casarse con mujeres de poblados enemigos. Como sugiere este ejemplo, las ceremonias de la boda simbolizan frecuentemente importantes elementos de la cultura. Mientras que para los Gusii la ceremonia simboliza la hostilidad existente entre ambas familias, en otras sociedades la ceremonia puede favorecer la armonía entre ellas. Por ejemplo, en la isla polinesia de Rotuma, una mujer payaso es parte importante de la ceremonia, siendo la responsable de crear un clima agradable que facilita la interacción entre las dos partes. ASPECTOS ECONÓMICOS DEL MATRIMONIO «No existe hombre que se case con doncella, sino que el campó se casa con el campo, las viñas con las viñas y el ganado con el ganado ». En su forma práctica, este dicho campesino alemán indica que en muchas sociedades el matrimonio lleva asociada una serie de consideraciones económicas. En nuestra cultura las consideraciones económicas puede que no sean tan explícitas. Sin embargo, en alrededor del 75 por ciento de las sociedades conocidas por la Antropología tienen lugar una o más transacciones económicas antes o después del matrimonio. Estas transacciones económicas pueden tomar distintas formas: precio de la novia, servicios a la novia, intercambio de mujeres, intercambio de regalos, dote o dote indirecta. La; distribución de estas formas de transacción entre las sociedades que tienen transacciones económicas asociadas al matrimonio. PRECIO DE LA NOVIA. El precio o riqueza de la novia es en forma de dinero o de bienes que entrega el novio o la familia de éste a la familia de la novia. Dicho regalo generalmente otorga al novio el derecho a desposar a la novia y a tener hijos. De todas las formas de transacción económica relacionadas con el matrimonio, ésta es la más común. Así, en un estudio transcultural, alrededor del 44 por ciento de las sociedades con transacción económica en el matrimonio incluían el precio de la novia; casi todas ellas pagaban el precio en especies. Este tipo de transacción se produce en todas partes del mundo, pero es particularmente frecuente en África y Oceanía. El pago puede ser efectuado de diferentes formas aunque las dos más comunes son el ganado o los alimentos. Con el aumento de importancia del intercambio comercial, se ha incrementado el pago en dinero. Así, entre los Nandi, el precio de la novia consiste en la entrega de entre cinco y siete reses, una o dos ovejas y cabras, collares de conchas y una cantidad de dinero equivalente al precio de una vaca. Incluso en los infrecuentes matrimonios entre mujeres, la

mujer «esposo» puede hacer un pago por la novia para acordar el matrimonio y ser considerada el «padre». Los Subanum de Filipinas tienen un precio de la novia caro: varias veces el valor de los ingresos anuales del novio más de tres a cinco años de servicios a la novia. Entre los Manus de las Islas del Almirantazgo de Nueva Guinea, si el novio quiere casarse necesitará un promotor económico, generalmente un hermano mayor o un tío, al que le estará pagando durante años su deuda. Dependiendo del precio final de la novia, los pagos pueden quedar saldados en la fecha de la boda o pueden continuar durante años después de celebrarse ésta. A pesar de las connotaciones que pueda tener para nosotros el precio de la novia, su práctica no reduce a la novia a la posición de esclava, si bien está asociada, como veremos, a un estatus relativamente bajo. El precio de la novia puede ser importante para la novia y para su familia. Verdaderamente, los honorarios que reciben pueden servir de seguridad. Si el matrimonio fracasa, pero no por culpa de la novia, ésta regresa con sus familiares pero no tendrán que devolver el precio pagado por el novio. Por otra parte, la familia de la esposa puede presionarla para que permanezca con su marido, aunque ella no piense hacerlo, porque no quieren devolver el precio de la novia o porque ya no pueden hacerlo. ¿Qué tipo de sociedades son las que tienen la costumbre de efectuar el precio de la novia? Transculturalmente, las sociedades que tienden a tener esta costumbre son las que practican la horticultura y carecen de estratificación social. También suele ocurrir en sociedades en las que las mujeres contribuyen en gran medida a las actividades de subsistencia primaria y en las que aportan más que los hombres en todos los tipos de actividades económicas. Aunque estos hallazgos puedan sugerir que las mujeres están muy valoradas en esas culturas, tenemos que recordar que el estatus de las mujeres en relación con el de los hombres no es mayor en las sociedades en las que colaboran intensamente en las actividades de subsistencia primaria. Verdaderamente, el precio de la novia tiende a existir en sociedades en las que son los hombres los que toman las decisiones en el hogar, y la toma de decisiones por los hombres es un indicador del bajo estatus de las mujeres. SERVICIO A LA NOVIA. El servicio a la novia es el siguiente tipo de transacción económica más frecuente en el matrimonio (ocurre en cerca del 19 por ciento de las sociedades con transacción económica), requiere que el novio trabaje para la familia de la novia, algunas veces antes de la boda y otras veces después de ella. Estos servicios varían por su duración. En algunas sociedades duran unos pocos meses, en tanto que en otras pueden durar años. Entre los Esquimales del norte de Alaska, por ejemplo, el muchacho trabaja para su familia política después de que se acuerda el matrimonio. Para cumplir con su obligación basta con que capture una foca para ellos. El matrimonio puede ser consumado en cualquier momento mientras está en servicio. En otras sociedades el servicio a la novia puede sustituir el precio de la misma; así, un individuo puede ofrecer sus servicios a la familia de la novia para reducir la cantidad que tiene que pagar por ella. Los nativos de las sociedades de América del Norte y del Sur solían practicar el servicio a la novia, particularmente si eran recolectores igualitarios de alimentos. INTERCAMBIO DE MUJERES. De las sociedades que practican transacciones económicas en el matrimonio, el 6 por ciento tiene la costumbre de intercambiar una hermana o una mujer de la familia del novio por la novia. Entre estas sociedades figuran los Tiv de África occidental y los Yanomami de Venezuela-Brasil. Estas sociedades tienden a ser horticulturas, igualitarias y en

ellas las mujeres tienen una contribución relativamente alta a las labores de subsistencia primaria. INTERCAMBIO DE REGALOS. El intercambio de regalos, que implica el intercambio de bienes de similar valor entre los familiares de ambas partes de la pareja contrayente, se produce con más frecuencia que el intercambio de mujeres (alrededor del 11 por ciento de las sociedades con transacciones económicas). Por ejemplo, entre los isleños Andamán, tan pronto como un chico y una chica comunicaban su intención de casarse, sus grupos familiares respectivos cesaban todo tipo de comunicación y empezaban a enviarse regalos, tanto de alimentos como de otros objetos, por medio de un tercer, grupo. Estos preparativos continuaban hasta que se celebraba el matrimonio y ambos grupos familiares se unían. DOTE. Se denomina así a la transferencia sustancial de bienes o de dinero de la familia de la novia a ésta. A diferencia de las transacciones que hemos comentado hasta ahora, la dote, que ocurre en alrededor del 8 por ciento de las sociedades con transacciones económicas, generalmente no es un intercambio entre la familia de la novia y la del novio. Una familia para poder dar la dote necesita disponer de algunas riquezas, pero puesto que los bienes van a la novia, la familia de ésta no recibe nada a cambio. El pago de dotes fue muy común en la Europa medieval y del Renacimiento, donde el tamaño de la misma frecuentemente determinaba el valor de la hija. La costumbre se sigue practicando en algunas partes de Europa oriental y en regiones del sur de Italia, y Francia, en donde las tierras constituyen el bien más importante proporcionado por la familia de la novia. También se practica en algunas regiones de la India. En contraste con las sociedades con precio de la novia, la dote tiende a existir en sociedades en las que las mujeres contribuyen relativamente poco a las actividades de subsistencia primaria y en las que existe un alto grado de estratificación social y no se permite al hombre casarse simultáneamente con más de una mujer. ¿Por qué tiende a utilizarse la dote en este tipo de sociedades? Una teoría sostiene que la dote intenta asegurar el soporte futuro de la mujer y sus hijos, a pesar de que no hará mucho trabajo de subsistencia primaria. Otra teoría afirma que la dote es un intento de conseguir el mejor matrimonio para una hija en las sociedades monógamas y con grado alto de desigualdad social. La estrategia de la dote se presume que aumenta la tendencia a que la hija y sus hijos sean eficaces reproductivamente. Ambas teorías están apoyadas por investigaciones transculturales recientes, y es la segunda la que mejor predice la aplicación de la costumbre de la dote. Todavía queda por explicar por qué muchas sociedades socialmente estratificadas (incluyendo la nuestra), en las que hombres y mujeres sólo tienen un esposo o esposa, no practican la dote. DOTE INDIRECTA. La dote es entregada por la familia de la novia a la novia. Pero en algunos casos el pago a la novia lo hace la familia del prometido. Como los bienes de la dote se entregan, a veces, primero al padre de la novia, quien pasa la mayor parte si no toda a su hija, este tipo de transacción se denomina dote indirecta. La dote indirecta ocurre en el 12 por ciento de las sociedades con matrimonios relacionados con transacciones económicas. Por ejemplo, entre los Basseri del sur de Irán, el padre del novio asume el coste de instalar en un nuevo hogar a la pareja de recién casados. Entrega dinero en metálico al padre de la novia, quejo utiliza, al menos en parte, para comprar a su hija utensilios domésticos, mantas y alfombras. . RESTRICCIONES SOBRE EL MATRIMONIO: EL TABÚ UNIVERSAL DEL INCESTO

A pesar de Hollywood y sus agentes de prensa, el matrimonio siempre se basa en el amor recíproco, independientemente descubierto y expresado por la pareja. Tampoco se basa únicamente en el sexo o la riqueza. Incluso cuando el amor, el sexo y la economía son factores contribuyentes, existen reglas que especifican con quién se puede uno casar. Quizá la regulación más rígida, encontrada en todas las culturas, es el tabú del incesto, que prohibe las relaciones sexuales o el matrimonio entre algunas categorías familiares. El aspecto más universal del tabú del incesto es la prohibición de relaciones sexuales o matrimonio entre madre e hijo, padre e hija y entre hermano y hermana. Ninguna sociedad actual ha permitido relaciones sexuales o matrimonio entre estas parejas. Sólo unas pocas sociedades del pasado permitieron el incesto, sobre todo entre las familias reales y aristocráticas, permaneciendo generalmente prohibido al resto de la población. Así, las familias reales incas y hawaianas permitían el matrimonio dentro de sus familias, siendo quizá el ejemplo de incesto más conocido el de Cleopatra, en Egipto. Parece estar claro que la aristocracia y la realeza egipcias eran indulgentes con los matrimonios entre padre e hija y entre hermano y hermana. Cleopatra se casó con dos de sus hermanos menores en diferentes momentos. La razón parece haber sido parcialmente religiosa (un miembro de la familia del faraón, que estaba considerado como un dios, no podía casarse con un ser «humano» ordinario) y parcialmente económica, ya que el matrimonio dentro de la familia mantenía las propiedades reales indivisas. En el caso de Egipto, entre los años 30 c.C. y 324 d.C., el incesto fue permitido no sólo entre los miembros de la familia real, sino también entre el resto de la población, de forma que alrededor del 8 por ciento de matrimonios se efectuaron entre hermanos. Pero, a pesar de estas excepciones, el hecho es que ninguna cultura conocida actual permite o acepta el incesto dentro del núcleo familiar. ¿Por qué el incesto familiar es un tabú universal? Han sido propuestas varias explicaciones al respecto. TEORÍA DE LA FAMILIARIDAD-INFANCIA Esta teoría, propuesta por Edward Westermarck, tuvo amplia difusión a principios de la década de 1920. Westermarck sostenía que las personas que habían estado estrechamente relacionadas con otras desde su primera infancia, tales como los hermanos, no están sexualmente atraídos hacia el otro y entonces evitarían el matrimonio entre sí. Esta teoría se rechazó posteriormente a causa de la evidencia de que algunos niños estaban sexualmente atraídos por sus padres y hermanos. Los estudios han sugerido, sin embargo, que podría haber algo en la teoría de Westermarck. Yonina Talmon investigó las pautas matrimoniales entre la segunda generación de tres comunidades colectivas bien establecidas (Kibbutzim) de Israel. En estos colectivos, los niños vivían con muchos miembros de sus mismas edades en módulos separados de sus familias. Están en interacción constante con sus compañeros desde el nacimiento hasta la madurez. El estudio reveló que, de 125 parejas, no existía «ninguna posibilidad en la que ambos cónyuges hubieran estado en el mismo grupo de compañeros desde el nacimiento», a pesar del interés que pusieran muchos de los padres para que se emparejaran jóvenes del mismo grupo de compañeros. Los chicos educados en común no sólo evitaron el matrimonio, sino que también evitaron cualquier relación sexual entre ellos. Talmon constató que las personas que se criaron juntas creían firmemente que el exceso de familiaridad lleva al desinterés sexual. Como

alguno de ellos le dijo: «Somos como libros abiertos para los demás. Hemos leído la historia de ese libro una y otra vez y conocemos todo sobre ella». La evidencia de Talmon muestra no sólo el desinterés e, incluso, la antipatía sexual entre los niños criados juntos, sino una elevada y creciente fascinación por los recién llegados o por los extraños, particularmente a causa de su «misterio». Arthur Wolf estudia a los chinos del norte de Taiwán, y también apoya la idea de que entre los que se crían juntos se produce desinterés sexual. Wolf efectuó su estudio en una comunidad que todavía practica en China la costumbre de t'ung-yang-hsi, o «nuera raptada desde la infancia».
Cuando nace una niña en una familia pobre [...] se suele entregar o vender cuando sólo tiene unas pocas semanas o meses, o uno o dos años, para convertirse en la futura esposa del hijo de una familia amiga o de parientes que tengan un hijo pequeño y no esté prometido en matrimonio [...]. A la chica se le denomina «pequeña novia» y es recogida en la casa y criada en la familia junto a su futuro esposo.

La evidencia de Wolf indica que este compromiso está asociado con las dificultades sexuales cuando la «pareja» infantil se casa posteriormente. Los informadores implicaron estos resultados de familiaridad en el desinterés y la falta de estímulo. Como muestra de este desinterés, se sabe que estas parejas acaban teniendo menos hijos que las parejas que no se han criado juntas, son más proclives a buscar relaciones sexuales extramatrimoniales y se divorciarán con mayor probabilidad. Los estudios de Talmon y Wolf sugieren que los niños que se crían juntos son proclives a no estar interesados sexualmente en personas de su grupo. Tal desinterés está de acuerdo con la idea de Westermarck de que el tabú del incesto puede que consista más en evitar ciertas relaciones que en una prohibición de ellas. Hay otra evidencia sólida con esta explicación del tabú del incesto. Hilda y Seymour Parker compararon dos muestras de padres: aquellos que habían abusado sexualmente de sus hijas y los que supuestamente no lo habían hecho. Para maximizar sus similitudes de otra manera, los Parker seleccionaron sus dos muestras de padres dentro de las mismas prisiones y de los mismos psiquiátricos. Los Parker encontrando que los padres que habían cometido incesto con sus hijas habían tenido mucha menor influencia en la crianza de sus hijas que los demás, bien porque ellas no estaban en su casa o bien porque ellos no habían estado con ellas durante los tres primeros años de su vida. En otras palabras, los padres que no habían cometido incesto habían estado relacionados con sus hijas de forma mucho más estrecha durante la infancia. Este hallazgo es consistente con la sugerencia de Westermarck de que el tabú del incesto es un resultado de la familiaridad durante la infancia. A pesar del estudio de Westermarck sobre el desarrollo de la aversión sexual durante la primera infancia, algunos investigadores se han preguntado cómo puede explicar la teoría de la familiaridad durante la infancia la extensión de los tabúes del incesto a los primos hermanos. Los argumentos de la familiaridad implican que los matrimonios entre primos hermanos estarían prohibidos en sociedades en las que aquéllos se crían estrechamente en la misma comunidad. Aunque éste no sea el caso, tales sociedades no son más proclives a prohibir el matrimonio entre ellos. Incluso si fuera cierto que la familiaridad durante la infancia da lugar al desinterés sexual, todavía está por saber por qué las sociedades han prohibido matrimonios que debían de evitarse voluntariamente a causa del desinterés. Y ¿por qué muchas parejas permanecen sexualmente interesadas tras muchos años de matrimonio? TEORÍA DEL PSICOANÁLISIS DE FREUD

Sigmund propuso Freud, el tabú del incesto era una reacción contra los deseos inconscientes e inaceptables. Sugirió que el hijo se siente atraído por su madre (como la hija por su padre) y como resultado siente celos y hostilidad hacia su padre. Pero el hijo sabe que estos sentimientos no deben continuar, porque podrían llevar a su padre a tomar represalias con él; entonces, debe renunciar a ellos o reprimirlos. Generalmente, los sentimientos son reprimidos y escondidos en el inconsciente. Pero el deseo de poseer a la madre continúa existiendo en el inconsciente y, de acuerdo con Freud, el terror al incesto es una reacción o una defensa contra el impulso inconsciente prohibido. Aunque la teoría de Freud puede tener en cuenta la aversión que se siente hacia el incesto o, al menos, explicar la aversión hacia el incesto paterno filial, no explica por qué la sociedad necesita un tabú explícito, sobre todo en el caso del incesto entre hermanos. Ni tampoco explica el hallazgo del desinterés sexual que hemos estudiado en relación con la hipótesis de Westermarck. TEORÍA DE LA DISRUPCIÓN FAMILIAR Esta teoría, a menudo relacionada con Bronislaw Malinowski, se puede resumir como sigue: la competencia sexual entre los miembros de la familia daría lugar a tanta rivalidad y tensión que ésta no podría funcionar como una unidad efectiva. Sin embargo, como la familia debe funcionar con tal efectividad que le permita sobrevivir, la sociedad debe impedir la competencia dentro de la familia. El tabú del incesto familiar se ha impuesto para mantener intacta a la familia. Pero también hay puntos inconsistentes en esta teoría, ya que la sociedad puede tener otras normas sobre el acceso sexual de un miembro de la familia a otro que pudieran eliminar también las competencias potenciales. Además, ¿por qué ha de ser tan perjudicial el incesto entre hermanos? Como hemos observado, tales matrimonios existieron en el antiguo Egipto. El incesto entre hermanos no tendría por qué alterar la autoridad de los padres si éstos permitieran a sus hijos casarse cuando fueran maduros. Por tanto, la teoría de la disrupción familiar no explicaría el origen del tabú del incesto. TEORÍA DE LA COOPERACIÓN Esta teoría fue propuesta por el antiguo antropólogo Edward B. Tylor y fue elaborada por Leslie A. White y Claude Lévi-Strauss. Enfatiza que el valor del tabú del incesto colabora en la promoción de la cooperación entre grupos familiares y de esa manera ayuda a las comunidades a sobrevivir. Como Tylor comentó, ciertas operaciones necesarias para el bienestar de la comunidad sólo se pueden realizar con un gran número de personas trabajando juntas. Para terminar con las hostilidades y sospechas entre los grupos familiares y hacer posible tal cooperación, los primitivos humanos desarrollaron el tabú del incesto, que aseguraba que los individuos se casarían con miembros de otras familias. Las alianzas creadas por los matrimonios servirían para mantener unida a la comunidad. Tylor explica, así, el tabú del incesto como una respuesta a la disyuntiva «casarse fuera o ser asesinado fuera». La idea de que el matrimonio con personas de otros grupos facilita la cooperación suena plausible, pero, ¿existen evidencias para sostenerla? Después de todo, hay sociedades como la de los Gusii en las que el matrimonio se efectúa frecuentemente entre personas pertenecientes a grupos hostiles. Pero ¿es esta sociedad una excepción? ¿El matrimonio promueve la cooperación? Como la gente de las sociedades actuales se casa con personas externas a su familia, no podemos comprobar la idea de que tales matrimonios promueven la cooperación más de lo que la promueven los matrimonios dentro de la familia. Sin embargo, podemos preguntarnos si acaso otros tipos de

matrimonios externos, tales como los matrimonios entre comunidades diferentes, promueven la cooperación entre ambas comunidades. La evidencia de esta pregunta no apoya la teoría de la cooperación. No existe más paz entre comunidades cuando se prohíben los matrimonios dentro de la comunidad y siempre se acuerdan con otras comunidades que no los prohíben. Pero aun cuando el matrimonio fuera de la familia promoviera la cooperación con otros grupos, ¿por qué sería necesario prohibir todo matrimonio dentro de la familia? ¿No podrían las familias haber requerido que alguno de sus miembros se casara fuera de la familia si se pensase que era necesario para la supervivencia, aunque se permitieran los matrimonios incestuosos cuando tales alianzas ya no fueran necesarias? A pesar de que el tabú del incesto puede ayudar a la cooperación entre las familias, la necesidad de cooperación no explica suficientemente la existencia del tabú del incesto en todas las sociedades; ya que otras costumbres también podrían fomentar las alianzas. Sobre todo, la teoría de la cooperación no explica el aspecto sexual del tabú del incesto. Las sociedades podrían permitir posiblemente el sexo incestuoso e insistir todavía en que los hijos se casaran fuera de la familia. TEORÍA DE LA ENDOGAMIA Una de las explicaciones más antiguas para el tabú del incesto, la teoría de la endogamia, se centra en las consecuencias del daño potencial de la endogamia o matrimonio dentro de la familia. Las personas pertenecientes a la misma familia tienden a tener los mismos genes recesivos perjudiciales, por lo que la endogamia, entonces, tenderá a producir hijos que tengan mayores posibilidades de morir prematuramente de alteraciones genéticas de las que tienen los hijos de esposos no relacionados familiarmente. Durante muchos años se rechazó esta teoría basándose en los hallazgos observados en perros, que parecían demostrar que la endogamia no causaba efectos nocivos. Pero la endogamia efectuada para producir perros campeones, sin embargo, demostró que no era una práctica aconsejable para saber si es peligrosa, ya que los cuidadores de perros no llevan la cuenta de ¡as posibles alteraciones cuando crían perros para concursar, por lo que no tenemos evidencias aceptables ni en humanos ni en otros animales que puedan detectar el nivel de endogamia y sus efectos genéticos nocivos. Las mutaciones genéticas se producen frecuentemente. A pesar de que muchas de ellas no causan ningún daño al individuo que porta un gen recesivo único. La unión de dos personas que portan el mismo gen da lugar a crías con una condición de defecto o letalidad genética. Los parientes consanguíneos próximos tienen muchas más posibilidades que los individuos no relacionados genéticamente de portar el mismo gen recesivo perjudicial. Por lo que, si los parientes consanguíneos tienen hijos, éstos tienen muchas más posibilidades de heredar los caracteres perjudiciales que los hijos de personas no relacionadas genéticamente. Un estudio comparativo efectuado entre hijos nacidos de incestos familiares con hijos de las mismas madres nacidos de uniones no incestuosas. Alrededor del 40 por ciento de los hijos incestuosos padecía serias anormalidades si se les comparaba con alrededor del 5 por ciento de los hijos restantes. El emparejamiento entre otros tipos de familiares menos relacionados consanguíneamente también mostró alteraciones, aunque no tan frecuentes como en los muy relacionados. Estos resultados están de acuerdo con la teoría de la endogamia: la posibilidad de que un niño pueda heredar una cantidad doble de un gen recesivo perjudicial es menor cuando los padres están menos emparentados. También coincide con la teoría de la endogamia el hecho de que las mayores proporciones de anormalidades se observan entre los hijos de

tíos/as-sobrínas/os (que se permite en muchas sociedades) que entre los hijos de matrimonios entre primos; la posibilidad de heredar una cantidad doble de un gen recesivo perjudicial es dos veces mayor en el caso del matrimonio tíos/as-sobrinas/os que en el matrimonio entre primos hermanos. Aunque la mayoría de los especialistas reconoce los efectos perjudiciales de la endogamia, permanecen algunas preguntas sobre si se ha inventado deliberadamente el tabú del incesto porque se supiera que la endogamia era perjudicial biológicamente. William Durham, en un estudio transcultural efectuado recientemente, está de acuerdo con lo argumentado y opina que los etnógrafos no siempre informan de las consecuencias que perciben del incesto, aunque en el 50 por ciento de los casos documentados por Durham encuentra que se han descrito efectos biológicos nocivos. Por ejemplo, Raymond Firth dice de los Tikopia, que viven en una isla del sur del Pacífico:
Se tiene firmemente asumida la idea de que las uniones entre parientes consanguíneos va acompañada de su propia condena, su mará [...]. La idea [mará] esencialmente produce esterilidad (...]; la peculiar esterilidad de una unión incestuosa no consiste en la falta de hijos, sino en su enfermedad o muerte, o en alguna otra desventura [...]. La idea de que los hijos de un matrimonio entre parientes próximos están abocados a morir jóvenes se mantiene vigorosamente por estos nativos y se aducen frecuentes ejemplos para apoyarla.

Por tanto, si se reconoce ampliamente el peligro de la endogamia, la gente debe de haber inventado deliberadamente el tabú del incesto. Pero, si la gente se da cuenta actualmente del peligro de la endogamia, las consecuencias demográficas del tabú del incesto debieron de observarse para su generalización, ya que las ventajas reproductivas y competitivas se incrementan en los grupos que practican el tabú. Por tanto, aunque las soluciones culturales, además del tabú del incesto, pueden producir los efectos deseados asumidos por las teorías de la disrupción familiar y de la cooperación, el tabú del incesto es la única solución posible al problema de la endogamia. Como comentaremos al final de la próxima sección, una sociedad puede-o no extender el tabú del incesto hasta los primos hermanos. Dicha variación se puede predecir a partir de la teoría de la endogamia, que proporciona datos adicionales a la idea de que el tabú del incesto se inventó o se adoptó para evitar las consecuencias dañinas de la endogamia. ¿Con quién deberíamos casarnos? Probablemente todos los niños de nuestra sociedad conocen el cuento de La Cenicienta (la pobre, oprimida, aunque dulce chica que accidentalmente se enamora y se casa con un príncipe). Es un cuento encantador, aunque como guía para elegir pareja en nuestra sociedad está totalmente equivocado. La mayoría de los matrimonios no se producen de forma tan libre y casual en cualquier sociedad. Además del tabú del incesto, las sociedades tienen frecuentemente normas para evitar el matrimonio con otras personas, así como preferencias sobre las personas que pueden ser las parejas más aconsejables. Incluso en sociedades modernas y urbanizadas como la nuestra, en las que teóricamente la elección de la pareja es libre, las personas tienden a casarse dentro de su propia clase y área geográfica. Por ejemplo, ciertos estudios efectuados en Estados Unidos indican que una persona tiene mayor tendencia a casarse con otra que vive cerca de ella. Los vecindarios suelen estar constituidos por personas con similares características de clase, por lo que es difícil que muchas de estas alianzas sean cuentos de La Cenicienta. MATRIMONIOS ACORDADOS

En un número considerable de sociedades, los matrimonios se acuerdan previamente; las negociaciones para ellos son efectuadas por familiares inmediatos a los novios o por casamenteras. Unos se acuerdan cuando los futuros contrayentes son todavía niños; ésta era la forma habitual en muchas sociedades de la India, China, Japón y este y sur de Europa. Está implícita en el acuerdo la convicción de la unión de dos grupos familiares para formar un nuevo grupo social y económico, y la unión es tan importante que no deja opción a la libre elección ni al amor romántico. Un ejemplo de matrimonio acordado por razones de prestigio procede de Clellan Ford en su estudio sobre los Kwakiutl de la Columbia Británica. El matrimonio le fue descrito a Ford por uno de sus informantes de la siguiente forma:
Cuando ya era lo suficientemente viejo como para conseguir una esposa -tenía alrededor de 25 años- mis hermanos buscaron a una chica de la misma posición que teníamos ellos y yo. Sin mi consentimiento escogieron una esposa para mí -la hija de Lagius-. La que yo buscaba era más bonita que la que me escogieron, pero pertenecía a una posición inferior a la mía, por lo que no permitieron que me casara con ella.

En muchos lugares comienzan a desaparecer los matrimonios acordados, y las parejas están empezando a tener más que decir sobre sus compañeros de matrimonio. Tan recientemente como en los años sesenta, todavía se acordaban los matrimonios en la isla de Rotuma en el Pacífico y, algunas veces, ni la novia ni el novio llegaban a verse hasta el día de la boda. Actualmente, los matrimonios se parecen mucho aunque se permite a las parejas «irse» y tener algo que decir sobre con quién desean casarse. En un pequeño poblado de Marruecos todavía se acuerdan los matrimonios, a pesar de que un joven puede pedir a su madre que haga una oferta de matrimonio a los padres de una muchacha en particular, quienes a su vez pueden preguntarle a ésta si acepta la oferta de matrimonio. Pero no se les permite aún decidir la fecha, ya que las costumbres adquiridas son difíciles de modificar.

EXOGAMIA Y ENDOGAMIA Las personas que desean casarse frecuentemente tienen que escoger entre personas externas a su grupo o familia; esto es conocido como regla de exogamia. La exogamia puede tomar formas diferentes: puede significar casarse con alguien de fuera de un grupo familiar o de fuera de un determinado poblado o de un grupo de poblados, por lo que con frecuencia los esposos suelen proceder de distantes lugares. Por ejemplo, en Rani Khera, un poblado de la India, hay 266 mujeres casadas que procedían de 200 poblados diferentes situados a una distancia de entre 20 y 40 kilómetros; 220 mujeres fueron a casarse a otros 200 poblados; como resultado de estos matrimonios exogámicos, Rani Khera, un poblado de 150 hogares, estaba relacionado con otros 400 poblados próximos. Cuando hay normas exogámicas, se cree que Las violaciones son a menudo consideradas una causa de desgracia. En las islas Yap de Micronesia, los isleños relacionados familiarmente por medio de sus mujeres se refieren a ellos mismos como «la gente de un vientre» y los viejos del lugar dicen que si se casan dos personas de la misma familia no tendrán ninguna hija y el grupo desaparecerá. La regla de endogamia obliga a una persona a casarse dentro del mismo grupo. Los grupos de castas de la India han sido tradicionalmente endogámicos. Las castas más altas creían que casarse con otras de castas inferiores los «contaminaría», y tales uniones están prohibidas. También se practica la endogamia de castas en algunas partes de África: en África oriental los guerreros Masai nunca accederían a casarse con la hija de un herrero, ni

tampoco se casarían los Tutsi de la casta dominante en Ruanda, en África central, con una persona de la casta de cazadores Twa. M ATRIMONIOS ENTRE PRIMOS La terminología familiar, para la mayor parte de la gente en Estados Unidos, no diferencia entre tipos de primos. En otras sociedades tales diferencias pueden ser importantes, particularmente en relación con los primos hermanos; los términos para los diferentes tipos de primos hermanos pueden indicar los primos que son convenientes para el matrimonio (a veces incluso la pareja deseable) y cuáles no lo son. A pesar de que la mayoría de las sociedades prohíbe el matrimonio entre todos los tipos de primos hermanos, algunas lo permiten e incluso prefieren el matrimonio con ciertos tipos de primos. Los primos cruzados son los hijos de hermanos de sexos opuestos, esto es, son los hijos de las hermanas del padre y los hijos de los hermanos de la madre. Los primos paralelos son los hijos de los hermanos del mismo sexo; primos paralelos serán los hijos de los hermanos del padre y los hijos de las hermanas de la madre. Los indios Chippewa usaban frecuentemente el matrimonio de primos cruzados. Se esperaba que un hombre Chippewa intercambiara muchas bromas con ellos, pero nunca debía hacerlo con sus primos paralelos, con los que la severidad era la norma. En general, en cualquier sociedad en la que el matrimonio entre primos cruzados se permite pero el de primos paralelos no, hay una relación jocosa entre un hombre y sus primas cruzadas. Esta actitud contrasta con la relación formal y muy respetuosa que el hombre mantiene con las primas paralelas. Aparentemente, la relación jocosa significa una posibilidad de matrimonio, en tanto que la relación respetuosa significa una extensión del tabú del incesto a los primos paralelos. Cuando se permite o se prefiere el matrimonio entre los primos hermanos éste suele ser entre primos cruzados. El matrimonio entre primos paralelos es muy raro, pero las sociedades musulmanas prefieren por lo general tales matrimonios y consienten también otras formas de matrimonios entre primos. Los Kurdos, que son sobre todo Musulmanes Sunnitas, prefieren que un joven se case con la hija del hermano del padre (para la mujer joven sería el hijo del hermano del padre). Tanto el padre como su hermano generalmente viven cerca el uno del otro, por lo que la mujer permanecerá cerca de su casa si contrae matrimonio. Tanto la novia como el novio pertenecen al mismo grupo familiar, por lo que este tipo de matrimonio está dentro de los grupos endogámicos. ¿Qué tipo de sociedades permiten o prefieren el matrimonio entre primos hermanos? Hay datos de estudios transculturales de que los matrimonios entre primos suelen estar más permitidos en las sociedades grandes y densamente pobladas. Quizá esto se deba a la posibilidad de tales matrimonios y a que el riesgo de endogamia es mínimo en esas sociedades. Muchas sociedades pequeñas y con poblaciones dispersas, sin embargo, permiten o incluso algunas veces prefieren el matrimonio entre primos. ¿Cómo pueden explicarse esos casos? Existen dudas sobre la interpretación de por qué se debían prohibir los matrimonios entre primos en las poblaciones dispersas, en las que los matrimonios entre parientes próximos son más frecuentes debido a que las probabilidades de correr riesgos por endogamia debían de ser mayores. Por el contrario, la mayoría de las sociedades de tamaño reducido que permiten el matrimonio entre primos hermanos han perdido a mucha gente por las epidemias. Muchas personas a lo largo de todo el mundo y, particularmente, en el Pacífico y en América de Norte y del Sur, padecieron severas despoblaciones en la primera y segunda generaciones tras su contacto con los europeos, que introdujeron enfermedades (tales como el

sarampión, la neumonía y la viruela) contra las que los nativos tenían pocas o ningunas resistencias. Tales sociedades pueden haber tenido que permitir el matrimonio entre primos para facilitar las posibilidades de encontrar pareja entre la reducida población de parejas elegibles. LEVIRATO Y SORORATO En muchas sociedades, las normas culturales obligan a los individuos a casarse con las esposas de los familiares fallecidos. El levirato es una costumbre según la cual un hombre está obligado a casarse con la viuda de su hermano. El sororato obliga a la mujer a casarse con el esposo de la hermana fallecida. Ambas costumbres son bastante comunes, y es la obligación formal del segundo matrimonio la más común en la mayoría de las sociedades conocidas por la Antropología. Entre los Chukchee de Siberia, el levirato obliga a los siguientes hermanos en edad a ser los esposos sucesores. Los cuidados de la viuda y sus hijos llevan consigo privilegios sexuales del matrimonio, uniéndose los rebaños de renos del fallecido a los del hermano que se casa con su viuda y cuidándolos en nombre de sus sobrinos, los hijos del hermano muerto. En caso-de que no existan hermanos, la viuda se tiene que casar con un primo de su marido, contemplando los Chukchee esta costumbre más como un deber que como un derecho, por lo que el pariente más próximo es el que está obligado a cuidar a la viuda, a sus hijos y a su ganado. ¿Cuántas veces puede casarse uno? Estamos acostumbrados a pensar en el matrimonio como un acto que une a un solo hombre y a una sola mujer en el tiempo (monogamia) aunque la mayoría de las sociedades conocidas por los antropólogos consienten que un hombre se case con más de una mujer al mismo tiempo (poliginia). En un determinado momento, sin embargo, la mayoría de los hombres pertenecientes a sociedades polígamas están casados de forma monógama; pocas o ninguna son las sociedades que cuentan con mujeres suficientes para permitir que los hombres tengan más de dos mujeres. La imagen especular de la poliginia (esto es, el matrimonio de una mujer con más de un hombre al mismo tiempo) se denomina poliandria y se practica en muy pocas sociedades. La poliginia y la poliandria son las dos formas de poligamia, o de matrimonio plural. El matrimonio de grupo, en el cual más de un hombre se casa con más de una mujer al mismo tiempo, a veces ocurre pero no es habitual en ninguna sociedad conocida. POLIGAMIA En el Antiguo Testamento hay abundantes referencias a hombres que se casan simultáneamente con más de una mujer: el rey David y el rey Salomón son dos de los ejemplos de hombres poligínicos. Así como en la sociedad descrita en el Antiguo Testamento, la poligamia en muchas sociedades es signo de grandes riquezas y de un alto estatus social. En tales sociedades sólo los muy ricos (y es lo que se espera de ellos) pueden mantener a más de una esposa. Algunas sociedades musulmanas, especialmente las árabe-hablantes, siguen contemplando la poliginia bajo esta misma perspectiva. Pero un hombre no tiene que ser rico para ser poligínico, verdaderamente, en algunas sociedades en las que las mujeres son contribuyentes importantes para la economía, parece que los hombres intentan tener más de una mujer para llegar a ser más ricos. Entre los Siwai, una sociedad del Pacífico Sur, el estatus se demuestra por medio de banquetes. El cerdo es el plato más importante en estos banquetes, por lo que los Siwai asocian la cría de este animal con el prestigio.

Este gran interés por los cerdos coincide con el interés por las esposas, ya que en esta sociedad son las mujeres las que crían los cerdos, de esta manera, aunque se tengan muchas esposas no se consigue un alto estatus entre los Siwai. El incremento en las piaras de cerdos que puede resultar de la poliginia, es una fuente de prestigio para el propietario. Los casados poligínicos Siwai parece que tienen gran prestigio, aunque se quejan de que mantener un hogar con varias mujeres es muy difícil. Así explica su apuro Sinu, un Siwai:
No existe la paz durante mucho tiempo en una familia poligínica. Si el esposo duerme en la casa de una de sus esposas, la otra estará disgustada durante todo el día siguiente. Si el hombre es tan estúpido como para dormir dos días seguidos con la misma mujer, la otra se negará a cocinar para él, diciendo: «Si ésa es tu esposa, vete a comer con ella. Ya que no soy tan buena como para dormir conmigo, entonces mi comida tampoco es lo suficientemente buena como para que la comas». Con frecuencia las esposas se pelean y discuten. Mi tío tenía cinco esposas a la vez pero la más joven estaba siempre discutiendo y peleándose con las otras y una vez dejó sin sentido con un golpe a la mayor de ellas, huyó corriendo y hubo que traerla a la fuerza a casa.

En muchas sociedades poligínicas se comenta la existencia frecuente de envidias entre las esposas, aunque parece que en otras no ocurre así. Margaret Mead contaba que la vida matrimonial entre los Arapesh de Nueva Guinea, incluso entre las familias poligínicas, era «tan feliz que no hay nada que decir de ellas». ¿Por qué puede suceder que exista poca o ninguna envidia entre las esposas del mismo hombre dentro de una sociedad? Una de las posibles-causas es que un hombre esté casado con dos o más hermanas (poliginia sororal); si es así, parece que las hermanas, que han crecido juntas, se prestan más fácilmente a convivir y cooperar como esposas que otras mujeres que no sean hermanas (poliginia no sororal). También existen otras costumbres que pueden originar las envidias entre las co-esposas:
1. Las co-esposas que no son hermanas tienden a tener viviendas separadas, en tanto que las esposas sororales suelen vivir juntas. Entre los Tonga mesetarios de África, que practican la poliginia no sororal, los esposos reparten sus bienes personales y sus favores entre sus esposas, que viven en casas separadas, de acuerdo con la más estricta igualdad. Los indios Crow también practicaban la poliginia sororal y las co-esposas generalmente compartían un tipi. 2. Las co-esposas tienen claramente definida la igualdad de derechos en relación con el sexo, la economía y las propiedades personales. Por ejemplo, entre los Táñala de Madagascar se acostumbra a que el esposo dedique un día a cada co-esposa, de forma sucesiva. El no hacerlo así se considera adulterio y permite a la mujer solicitar el divorcio quedándose con un tercio de las propiedades del marido. Además, las tierras están repartidas con total igualdad entre las co-esposas, que esperan que el marido les ayude en su cultivo cuando las visita. 3. Las esposas más antiguas frecuentemente tienen un prestigio especial, así entre los Tonga de Polinesia, se concede el nombre de «esposa jefe» a la primera mujer. Su casa está situada a la derecha de la de su marido y se la denomina como «la casa del padre». El resto de las esposas se denominan «pequeñas esposas» y sus casas están situadas a la izquierda de la del esposo. La esposa jefe tiene el derecho de ser consultad, antes que las pequeñas esposas, y se espera que el marido duerma bajo su techo antes y después de cada viaje. A pesar de que estas normas pueden causar las envidias del resto de las esposas, éstas suelen estar favorecidas de alguna forma ya que tienden a ser más jóvenes y más atractivas. Según esta costumbre la primera esposa puede estar compensada con el ejercicio de menor actividad física y con el aumento de su prestigio.

Tenemos que recordar, que aunque con frecuencia la envidia se menciona en relación con los matrimonios poligínicos, la gente que ejerce la

poligamia piensa que tiene ventajas considerables. En un estudio efectuado por Philip y Janet Kilbride en Kenia, tanto las mujeres como los hombres entrevistados estaban de acuerdo en que la poliginia tenía grandes ventajas políticas y económicas. Como las familias poligínicas tienden a ser grandes, pueden desarrollar grandes trabajos en los campos y, por tanto, obtener excedentes alimentarios para vender. También tienden a tener grandes influencias en sus comunidades y sus individuos pueden llegar a ser con facilidad funcionarios del gobierno. ¿Cómo podemos considerar el hecho de que la poliginia está permitida, e incluso es preferida, por la mayoría de las sociedades conocidas por los antropólogos? Ralph Linton sugirió que la poligamia surgió de la necesidad que tuvo un primate macho de coleccionar hembras, pero si esto fuera así, ¿por qué no todas las sociedades permiten la poliginia? Se han tratado de esgrimir otras muchas justificaciones para explicar esta práctica. Reduciremos nuestros comentarios aquí a aquellos que estadística y estrictamente predicen la posibilidad de la existencia de poliginia en diferentes muestras de sociedades de todo el mundo. Una de las teorías es que la poliginia se permitirá en las sociedades que tienen un tabú sexual del posparto prolongado. En estas sociedades la pareja se tiene que abstener de practicar vida sexual hasta que el hijo tenga un año de edad, y John Whiting sugiere que las parejas se abstenían del sexo por razones de salud. Una mujer Hausa dice:
Una mujer no debería de estar con su esposo mientras que tenga un hijo al que esté lactando. Si lo hace, el niño será escuálido; se secará, no será fuerte ni tampoco será sano. Si va con su esposo al cabo.de dos años del nacimiento del hijo, entonces no pasará nada, ya: que el hijo estará ya fuerte y no existirá ningún problema tras dos años de espera.

Los síntomas que describe la mujer parecen coincidir con los típicos del kwashiorkor. Común en las áreas tropicales, el kwashiorkor, es una enfermedad por déficit de proteínas, que aparece, sobre todo en: niños que padecen parásitos intestinales o diarrea. Si mantiene un tabú de posparto prolongado, asegurándose de esta forma que los hijos nacerán lo suficientemente espaciados, la madre podrá lactar a su hijo durante más tiempo-. Si un niño consigue proteínas .a partir de la leche materna durante sus primeros años de vida, las posibilidades de que adquiera el kwashiorkor son reducidas en gran medida. Consistente con la teoría de Whiting es el; hecho de que las sociedades que tienen dietas bajas en proteínas (es decir, aquellas cuya alimentación se basa en: tubérculos como taro, boniato, y frutos como bananas y el fruto del pan) tienden a observar el tabú sexual del posparto prolongado. Y estas-sociedades tienden también a ser poligínicas. Quizá el hecho de que un hombre tenga más de una mujer sea un ajuste cultural a dicho tabú. Como dijo una mujer Yoruba:
Cuando nos abstenemos de tener relaciones sexuales con nuestros esposos durante dos años podemos criar a nuestros hijos, aunque sabemos que él verá a otras mujeres. Aunque si pudiéramos tenerla bajo nuestro control como co-esposa entonces él no gastaría el dinero fuera de la familia.

Aunque estemos de acuerdo en que el hombre tenga relaciones sexuales con otras mujeres durante el largo período de tiempo impuesto por el tabú sexual del posparto prolongado, no está claro por qué la poliginia es la única, solución posible a este problema. Después de todo, también es concebible que todas las mujeres de un mismo esposo puedan estar sujetas al tabú sexual del posparto prolongado al mismo tiempo, con lo que aquél seguirá buscando otras relaciones sexuales fuera del matrimonio. Otra explicación de la poliginia es que es una respuesta a un exceso de mujeres sobre los hombres. Tal proporción sexual desequilibrada puede ocurrir por el predominio de la guerra en una sociedad. Dado que generalmente los

guerreros son hombres y no mujeres, la guerra con frecuencia se cobra mayor cantidad de vidas masculinas. Dado que en las sociedades no mercantiles casi todos los, adultos están casados, la poliginia puede ser una forma de proporcionar esposos para el excedente de mujeres. Verdaderamente, hay evidencias de que las sociedades con proporciones sexuales desequilibradas a favor, de las mujeres tienden a ser poligínicas y a tener un alto índice de mortalidad masculina a causa de la guerra. Por-el contrario, las sociedades con, proporciones, sexuales equilibradas tienden a ser monógamas y a tener menores índices de mortalidad masculina en las guerras. Una tercera explicación, es que una sociedad permitirá la poliginia cuando los hombres se casan con edades mayores que las mujeres. El argumento en este caso es similar a la: interpretación de la proporción de sexos. La demora de los hombres en casarse podría, producir un exceso artificial, aunque, no real, de mujeres casaderas. Por qué se retrasa el matrimonio de los hombres es algo que no está claro, pero sí explica la poliginia. ¿Es una: de estas explicaciones mejor que las otras o son los tres factores (tabú sexual: del: posparto prolongado, proporción desequilibrada a favor del sexo femenino y retraso en la: edad: de casarse los hombres) importantes para: explicar la existencia de la poligamia? Una forma de intentar decidir entre las explicaciones alternativas es efectuar el llamado análisis de control esta-dístico, que nos permite ver si un factor particular predice cuándo desaparecen los efectos de los otros posibles factores. En este caso, cuando desaparece el posible efecto de la proporción de sexos, el tabú sexual del posparto prolongado no explica mucho la posibilidad de poligamia, por lo que no es probable que pueda ser su causa. Pero tanto el exceso de mujeres como el retraso en casarse los hombres parece que sí son predicciones seguras para la existencia de la poliginia en una sociedad, sobre todo si actúan ambos juntos. Poliandria La Muestra Etnográfica Mundial de George J Peter Murdock incluía solamente cuatro sociedades (menos del 1 por ciento del total) en las que se practicaba la poliandria, o matrimonio de varios hombres con una sola mujer. Cuando los esposos son hermanos entre sí hablamos de poliandria fraternal; y si no son hermanos se trata de poliandria no fraternal. Algunos tibetanos, los Toda de la India y los Cingaleses de Sri Lanka, practican la poliandria fraternal. Entre los tibetanos que practican este tipo de poliandria, la paternidad biológica parece no tener una particular importancia, y no existe interés en relacionar biológicamente los niños con uno de los hermanos en particular, por lo que todos los niños se tratan de la misma forma. Una explicación posible para la práctica de la poliandria es la disminución del número de mujeres. Los Toda practicaban el infanticidio femenino, en tanto que los Cingaleses tenían una falta de mujeres aunque negaban la práctica del infanticidio femenino. La correlación entre el bajo número de mujeres y la poliandria podría, explicar por qué es tan poco frecuente esta forma de matrimonio en los registros, etnológicos; un exceso de hombres, es, transculturalrnente raro. Otra explicación posible es que la poliandria sea una respuesta adaptativa a los, recursos severamente limitados. Melvyn Goldstein estudió a los tibetanos que vivían en el noroeste del Nepal, a más de 12.000 pies de altura, en donde las tierras, cultivables son raras y la mayoría de las familias tiene menos, de un, acre. Estas gentes, dicen, que practican la poliandria fraternal para, evitar la división de las tierras familiares, por lo que en vez de dividir la tierra toman una mujer común, es decir, que los hermanos en vez de repartirse la tierra se reparten una mujer. Aunque los tibetanos no lo

reconozcan, así, la práctica de la poliandria hace que disminuya el crecimiento de su población. Hay tantas mujeres como hombres en edad de casarse. Pero alrededor del 30 por ciento de ellas no se casa y, aunque algunas de ellas pueden tener hijos, tienen menos, que las mujeres casadas. Por tanto, la práctica de la poliandria disminuye el número de bocas que alimentaren tanto, que aumenta el nivel de vida de las familias poliándricas. Si, por el contrario, los tibetanos practicaran la poligamia y se casaran casi todas las mujeres, el índice de natalidad podría ser mucho más alto, y habría muchas más bocas, que alimentar con unos recursos tan limitados. La familia Aunque los tipos de familia varían de una sociedad a otra e incluso dentro de las sociedades, todas ellas tienen familias. Una familia es una unidad económica y social formada, al menos, por uno o más padres y sus hijos. Los miembros desuna familia siempre tienen ciertos derechos y obligaciones recíprocos, particularmente económicos. Viven generalmente en un hogar, aunque la residencia común no es la característica específica de las familias. En nuestra sociedad, los hijos pueden vivir alejados del hogar mientras van al colegio y algunos miembros pueden apartarse voluntariamente del hogar común para emprender múltiples empresas comerciales mientras que mantienen económicamente a la unidad familiar. En las sociedades más simples, familia y hogar pueden llegar a ser indistinguibles; sólo en las sociedades más complejas y en sociedades que dependen del intercambio comercial, algunos, miembros de una familia pueden vivir en otro lugar. La familia, proporciona un medio de aprendizaje para los niños y, aunque algunos animales, como hacen los peces, se cuidan de sí mismos a partir de su nacimiento o incubación, ningún mamífero es capaz de cuidar de sí mismo desde que nace. Los seres humanos son excepcionales en el sentido, de que no son capaces de hacerlo hasta pasados muchos, años. Ya que los seres humanos maduran biológicamente de forma muy lenta, tienen muy pocos reflejos congénitos o respuestas instintivas que faciliten su adaptación al medio ambiente. Consecuentemente, tienen que aprender un repertorio de creencias y hábitos (la mayoría de los cuales son culturales) para conseguir ser adultos activos en la sociedad. Una familia cuida y protege a los niños mientras adquieren su conducta cultural, sus creencias y los valores que necesitan para su supervivencia y la de su sociedad. VARIACIONES EN LA FORMA FAMILIAR La mayoría de las sociedades poseen familias que son más amplias que la familia formada sólo por uno de los padres (el padre en tales familias suele ser la madre, en cuyo caso la unidad recibe el nombre de familia matri-focal), la familia monógama (uno de ellos o la pareja) (llamada familia nuclear), o la familia polígama (normalmente poligínica). La familia extensa es la forma predominante de familia en más de la mitad de las sociedades conocidas en Antropología. Puede estar formada por dos o más padres de familias monógamas, poligínicas o poliándricas unidos por vínculos de sangre. Lo más común es que la familia extensa esté constituida por la pareja casada y uno o más de los hijos casados, viviendo en el mismo hogar. Estos miembros están normalmente relacionados por medio de la relación paterno-filial pero, a veces, la familia extensa puede estar formada por familias relacionadas a través de lazos entre hermanos. Estas familias pueden estar constituidas por dos hermanos casados, sus esposas y los hijos de ambas familias. Las familias extensas pueden llegar a ser muy grandes, abarcar muchos familiares e incluir a tres o cuatro generaciones.