Ucrania: geopolítica, movilizaciones y extrema derecha.

Jesús Sánchez Rodríguezi

24/02/2014

En los acontecimientos de Ucrania de los últimos meses se han condensado algunas de las más importantes tendencias políticas y sociales presentes en las últimas décadas en multitud de escenarios conflictivos de todo el mundo. El enfrentamiento geopolíticoii que viene desarrollándose, desde la debacle de la Unión Soviética y el socialismo real, entre la presión del occidente capitalista por penetrar y dominar todo el antiguo espacio comunista del este europeo centroasiático y la voluntad de Rusia por resistir dicho empuje y recuperar la capacidad de influencia, al menos, en los territorios que antes de la debacle formaban parte de la extinta Unión Soviética. EE.UU. se ha ido instalando en las repúblicas ex-soviéticas del Asia central con el objetivo de cercar a Rusia mediante la instalación de bases militares y controlar los recursos naturales de esas repúblicas. En 2008 tuvo lugar la guerra que enfrentó a Rusia con Georgia por el caso de Osetia del Sur, detrás de todo ello estaba la invitación de la OTAN a Georgia para su incorporación a la alianza militar. Ahora, los acontecimientos en Ucrania están marcados intensamente por este enfrentamiento, de hecho la reivindicación original - luego reemplazada por el objetivo de derrocar el régimen corrupto de Yanukovich - para las movilizaciones en Kiev fue la exigencia de intensificar el acercamiento de relaciones con la UE. Y tanto ésta como EE.UU. han intervenido activamente en dichas movilizaciones para acabar con el gobierno de Yanukovich, más cercano a Rusia, que le había prometido, por su parte, importantes ayudas económicas para mantener a Ucrania en su esfera de influencia. La segunda tendencia presente en la rebelión de Ucrania son las movilizaciones intensas de masas en la capital de un Estado con el objetivo de revertir la situación política o social. Este expediente habitual en los últimos años en multitud de lugares se ha dado en circunstancias diversas, con resultados diferentes y con fuerzas sociales distintas. Se han realizado contra gobiernos elegidos democráticamente pero corruptos (Ucrania, Tailandia), antipopulares (Bolivia, Argentina, España, Grecia) o islamistas (el Egipto de Morsi) y contra dictaduras (Túnez, Egipto con Mubarak, Siria). Las movilizaciones han desembocado en resultados muy dispares, dando lugar a gobiernos representativos de las clases populares (Bolivia, Ecuador), islamistas (primera etapa en Egipto), retorno de los militares al poder (segunda etapa en Egipto), guerras civiles (Siria) o no han conseguido revertir la situación política (Argentina, España, Grecia). Y por último las fuerzas sociales y políticas que han animado estas movilizaciones 1

también han variado, predominio de fuerzas indígenas y populares (Bolivia, Ecuador), de las clases medias (Egipto, Ucrania, Argentina, Tailandia), de la clase trabajadora (Grecia), o una mezcla de clases populares y trabajadoras (España). Una tercera tendencia presente en Ucrania es el fenómeno del ascenso de la extrema derecha. Este es un rasgo común a muchos países europeos, donde, al calor de la crisis, los partidos de la extrema derecha han aumentado su influencia y poder apoyándose en el nacionalismo, y excitando el odio contra los inmigrantes y la islamofobía. Algunas de estas formaciones tienen un peso político no desdeñable, como el Partido de la Libertad de Austria (17,5%), los Verdaderos Finlandeses (19%), el Partido Popular Suizo (29%) o el Partido del Progreso en Noruega (22,9%) entre otros. Los pronósticos apuntan que conseguirán una importante representación en la elecciones europeas de mayo, incluso se teme que el Frente Nacional francés puede llegar a ser el más votado en el país galo. Estas formaciones ultraderechistas explotan mediante el populismo los temores de las clases populares en períodos como el actual de crisis profundas, utilizando algunas de las reivindicaciones de estas clases para aumentar su influencia. Amanecer Dorado, por ejemplo, ha utilizado en Grecia el clamor popular contra la Troika mezclándolo con sus consignas xenófobas y racistas. En general toda la extrema derecha europea utiliza las consignas contra Bruselas, en un exacerbación del nacionalismo, para mezclarlo con las proclamas anti-inmigrantes y conseguir un coctel populista que les está dando importantes réditos políticos. En Ucrania, la extrema derecha - Svoboda y otros grupos menoresiii - ha conseguido aparecer como la parte más visible de las protestas del Maidán. Se han apropiado de las consignas antigubernamentales y anticorrupción de los manifestantes, las han mezclado con un nacionalismo extremo ucraniano y, ahora, buscarán los réditos políticos de su protagonismo en la caída de Yanukovich. Vemos, pues, que el fenómeno de ascenso de masas en el mundo es un fenómeno complejo y contradictorio en el que se mezclan las verdaderas movilizaciones populares espontáneas (Túnez, Egipto, Bolivia contra el neoliberalismo, Argentina, España) con las manipulaciones de éstas por las fuerzas del imperialismo y la oligarquía nacional (las revoluciones de colores, en Bolivia contra el gobierno de Evo, en Venezuela contra el gobierno bolivariano), por parte de los militares (Egipto), o de la extrema derecha (Ucrania). Por tanto, es un error y un peligro quedarse en un análisis simplista que llevé a convalidar cualquier resultado político por el hecho de que haya sido generado al calor de movilizaciones populares intensas. Los militares egipcios intentan legitimar su golpe de Estado contra el presidente Morsi con el argumento de que obedecían al pueblo movilizado. La contrarrevolución en Venezuela intenta igualmente, sin éxito por el momento, utilizar la movilización en la calle para revertir unos resultados electorales que siempre les han sido adversos.

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Para terminar con Ucrania, es difícil pronosticar nada claro en una situación cambiante por momentos. La exacerbación del nacionalismo ucraniano por la extrema derecha puede llevar a la partición del país, a lo cual contribuiría el paralelo enfrentamiento geopolítico que se representa en este drama. Igualmente, ante la corrupción que corroe a los partidos y líderes políticos mayoritarios hasta ahora, y con el protagonismo ganado por la extrema derecha en las movilizaciones, no sería extraño que estas formaciones alcanzaran mayor protagonismo político en la parte occidental del país.

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Se pueden consultar otros artículos y libros del autor en el blog : http://miradacrtica.blogspot.com/, o en la dirección: http://www.scribd.com/sanchezroje
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Ver en este sentido el artículo de Nazanín Armanian, Ucrania y la gran ofensiva de EEUU contra Rusia, Público

24/02/2014
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Ver el artículo de Lutte Ouvrière, Ucrania, Svoboda: extrema derecha racista y antiobrera, Kaosenlared,

http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/75886-ucrania-svoboda-extrema-derecha-racista-y-antiobrera.html

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