U N I V E R S I D A D

D E

SAN MARTÍN DE PORRES

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN, TURISMO Y DE PSICOLOGÍA

ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA

CURSO:

TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN GRUPAL MANUAL DE TEORÍA CICLO VII – SEM 05 - I
Elaborado por:

MG. RAFAEL RODRÍGUEZ FALLA
LIMA – PERÚ 2005
Centro de Reproducción de documentos de la USMP Material didáctico para uso exclusivo en clase

PRESENTACIÓN
El presente Manual busca lograr que el alumno obtenga nociones básicas de los principales modelos Teóricos que sustentan las Técnicas de Intervención Grupal, muchas de las Técnicas aquí presentadas han sido usadas y son utilizadas hasta la actualidad y los estudiantes podrán lograr no solo conocer los principios básicos sino también la forma de aplicación a las mismas y casos en los cuales deben de ser aplicados. El alumno en el VII ciclo ya tiene la suficiente formación como para emprender tareas de intervención dirigida. En ese sentido es importante su revisión y supervisión pues permitirá reforzar y ampliar los conocimientos del alumno.

El Docente

INDICE TEORÍA Antecedentes de la Intervención Grupal.............................................................................. 4 Teorías de Intervención Grupal ........................................................................................... 6 El Método de Laboratorio .....................................................................................................8 La Teoría de Sistemas y la Intervención Grupal ..................................................................10 El Grupo Estereotipado y Funcional .................................................................................... 12 Intervención Grupal según el Modelo del Psicodrama ........................................................ 14 Aspectos Clínicos en el Psicodrama ................................................................................... 17 Juego de Roles .................................................................................................................... 21 Intervención Grupal según el Modelo Cognitivo .................................................................. 22 El ABCDE de la TREC de Ellis ............................................................................................ 25 Los “Deberías” y los “Desearías” ......................................................................................... 28 Grupos de Autoayuda .......................................................................................................... 30 Terapia Familiar ....................................................................................................................33 LECTURAS OBLIGATORIAS Antecedentes de la Intervención Grupal ...............................................................................37 Fases de la Sesión Psicodramática ......................................................................................43 Habilidades Sociales ……………………………………………………………………………… 48 PRÁCTICAS ..........................................................................................................................53

ANTECEDENTES DE LA INTERVENCIÓN GRUPAL
El interés por los grupos con fines terapéuticos data desde tiempos inmemorables; sin embargo se suele reconocer como pionero a Joseph Pratt (1922), médico que desde 1905 hacía sesiones de lectura con sus pacientes tuberculosos en un ambulatorio de Boston en las cuales informaba sobre la enfermedad para que los pacientes pudieran manejarla mejor. Esto posteriormente se extendió a pacientes diabéticos “Edward Lazell (1921), psiquiatra, adoptó el método grupal de Pratt para trabajar con esquizofrénicos en el hospital St. Elizabeth de Washington D.C. Se servía de discusiones de grupocon orientación psicoanalítica además de lectura de apoyo. Aproximadamente una década más tarde L.Cody Marsh (1931), sacerdote que luego se hizo psiquiatra, desarrolló un abordaje grupal con pacientes internos donde se aplicaba tanto el exhorto como la sugerencia” En la década de 1930 se inició la intervención grupal en los estados Unidos en el manejo de problemas de personaliadad. Resaltaron los trabajos de Louis Wender. Paul Schilder. Jacob L.Moreno. Samuel R. Slavson. Fritz Redl y Alexander Wolf.Wender (1936) trabajó con pacientes internados y de consulta externa bajo una orientación psicoanalítica. Schilder (1936) aplica de manera más sistemática el análisis de la transferencia y los sueños en el trabajo de grupo. Moreno mas bien aplicaba métodos de acción dramática (1920) Era un afronte paradigmaticamente totalmente diferente al afronte psicoanalítico.“Slavson comenzó como educador y trabajador social, llegando a adquirir una amplia autoformación como psicoterapeuta. A mitad de los años treinta observó que los muchachos en edad de latencia, típicamente inhibidos y afectados, ganaban en espontaneidad gracias a las interacciones dentro de un grupo. Así, puso en marcha una terapia de actividad grupal, que, como su nombre indica, se orienta a la expresión de fantasías y sentimientos mediante acción y juego.” Con la Segunda Guerra Mundial la terapia de grupo cobró un llamativo impulso y una creciente popularidad. Debido a la abundancia de casos psiquiátricos, los pocos psiquiatras militares existentes se vieron obligados a utilizar métodos de grupo por pura necesidad. De esta forma, los hospitales militares americanos y británicos se convirtieron en semillero de expertos en terapia de grupo. Una década más tarde se publicó un trabajo algo más complejo de Florence B. Powdermaker y Jerome D.Frank (1953) en que, con una línea psicoanalítica ecléctica, los autores estudiaban el proceso en la terapia de grupo tomando los aspectos que consideraban más deseables de cada uno de los diversos modelos de terapia grupal contemporánea. Citando a dichos autores, nuestro abordaje de la terapia de grupo con pacientes neuróticos tiene puntos en común con el de Foulkes. Ackeman, Slavson y Wolf, a la vez que nos consideramos influidos por los conceptos analíticos de Schilder y el énfasis de Trigant Burrow sobre el estudio de la interacción grupal. A lo largo de los años cincuenta el campo de la salud mental, incluida la terapia de grupo, se erizó de dificultades debido a las imprevisibles disputas y luchas hegemónicas entre diversas escuelas de pensamiento.A pesar de las tempranas peleas ideológicas entre los psicoanalistas partidarios de Freud, Adler y los neofreudianos, adscritos a las ideas de Karen Horney y Harry Stack Sullivan, surgió una gran cantidad de nuevas terapias competidoras, entre ellas el análisis transaccional, la terapia centrada en la persona, la Gestalt (Perls, 1969) que nacieron en contextos grupales. El resto de abordajes, inicialmente individuales, pronto comenzó a extender sus conceptualizaciones sobre terapia individual al ámbito del grupo (Corsini, 1973). Década de 1960 La legislación social durante los años 60 de John F. Kenedy, con su Community Mental Health Center Act de 1963, ejerció una profunda influencia en los servicios humanos en América. Los numerosos centros de salud mental comunitaria que surgieron a todo lo largo y ancho del país cubriendo las demandas de salud mental de los ciudadanos, tuvieron que contar en gran medida con la terapia de grupo y las técnicas ligadas a la misma. Creció la demanda de terapeutas formados y con experiencia en pacientes ambulatorios, internos y con objetivos preventivos. De hecho, ante la carencia de un número suficiente de terapeutas de grupo adecuadamente formados,

los gestores sanitarios comenzaron a recurrir a soluciones imprudentes, entre ellas encomendar tareas de trabajo con grupo a personal sin entrenamiento. Dada la relativa novedad de la terapia de grupo y la complejidad del objetivo de construir una teoría, algunos autores –entre ellos James Arsenian. Elvin Semrad y David Saphiro (1962), Helen Durkin (1964) y Saul Scheidlinger (1968)- consideraron prematura cualquier generalización amplia o dicotomica ; aunque aceptaban la existencia de algunos elementos generales característicos de toda terapia, invocaban un continuo y cuidadoso examen de la forma en que tales factores cardinales aparecen en la terapia de grupo. con su carácter multipersonal y sus procesos de dinámica grupal. El denominado encounter group movement de los años 60, que atrajo mucho la atención de la opinión pública e incluso dio pie a un best-seller (Schhutz 1967), supuso un reto a la par que una dificultad para el campo del trabajo profesional con grupos, ya que mucha gente empezó a equiparar estas controversias, a veces incluso nocivas, con la terapia de grupo en sí misma (Yalom. Lieberman.1971). MORENO Y SLAVSON Desde la perspectiva de hoy día, resulta difícil comprender la abierta, prolongada e intensa rivalidad entre Jocob L. Moreno y S.R.Slavson. dos brillantes y apasionados exponentes del movimiento de terapia de grupo. El conflicto entre ambos, que también implicó a sus discípulos, comenzó disputándose la primacía. Moreno (1959), pretendía haber sido el primero en acuñar el término “terapia de grupo”, científica. A ello, su mujer. Zerka T. Moreno (1966), añadía: la época de la literatura bajo el título de terapia de grupo comienza con Moreno. En otro lugar, Jocob Moreno(1958) afirmó que pretender que Joseph Pratt es el pionero de la terapia de grupo es un mito. Slavson(1979), por su parte, declaraba que sus grupos de actividad de 1934 constituían el comienzo de la terapia de grupo con la introducción del grupo pequeño, que tuvo lugar en 1934. Slavson menospreciaba el valor del psicodrama, afirrmando que sólo era útil para pacientes psicóticos y que el psicodrama puede servir como inductor de catarsis, técnica de ensayo ymedio de comunicación, pero nunca como una terapia total. TERAPIA DE GRUPO Y PSICOANALISIS La rápida aceptación como abordaje clínico válido que la terapia de grupo ha disfrutado entre la comunidad de profesionales de la salud mental desde sus comienzos en los años 50, ha sido más lenta en lo que respecta al campo del psicoanálisis . Saul Tuttman (1980) se refería a una evidente resistencia, cuando no desconfianza e incomodidad y a veces incluso shock y desprecio, además de miedo, cuando los psicoanalistas se toparon con la noción de terapia de grupo. Michael Balint (1968), el famoso psicoanalista británico y fundador de los denominados grupos Balint para médicos, amonestó al movimiento psicoanalítico por haber ignorado la terapia de grupo en detrimento de los interesados, sobre todo, nuestra propia ciencia.

TEORÍAS DE LA INTERVENCIÓN GRUPAL
Un libro publicado con ocasión del 50 aniversario de la fundación de la American Group Psychotherapy Association (Mackenzie, 1992) presenta más de 25 artículo clásicos dentro del campo publicados con anterioridad. Cuatro de ellos merecen especial atención. Parloff En el artículo de Morris B. Parloff (1968) se yuxtaponen tres grandes abordajes conceptuales de la terapia de grupo. individual intrapersonal, transaccional (interpersonal) e integral. Modelo intrapersonal. Los intrapersonalistas destacan la primacía de la psicodinámica individual en el grupo y ven la situación en terapia de grupo esencialmente como una réplica del modelo de tratamiento uno a uno. Se utilizan estrategias psicoanalíticas clásicas, como asociación libre e interpretación de la transferencia, resistencia y sueños, para inducir cambios en las estructuras psíquicas profundas. El objetivo primordial de la terapia es interpretar a cada paciente su conducta dentro del grupocomo reflejo de una resistencia al insight y como reproducción de sentimientos y actitudes derivadas de la primera infancia. Igual que en psicoanálisis individual, los intrapersonalistas creen que la clave del cambio terapéutico radica en el análisis de las defensas y resistencias y la elaboración individuales. Modelo Transaccional. Los transaccionalistas (interpersonalistas) según Parloff. como Yalom (1975), abordan la situación de la terapia grupal como una oportunidad privilegiada para poner de manifiesto y modificar relaciones interpersonales actuales. La rivalidad para la atención del terapeuta y los conflictos de valores de los pacientes aparecen como temas para la crítica interpersonal. Se tiende a descartar las consideraciones sobre el allí y entonces. a favor del aquí y ahora de la situación grupal. Por ejemplo, según el abordaje de Yalom una anécdota doméstica de un paciente puede inducir al terapeuta a preguntar ¿Quién de este grupo se siente igual de enfadado?.El elemento terapéutico crucial radica en las experiencias emocionalmente correctoras y en las oportunidades para la validación consensuada de las distorsiones paratáxicas que el grupo proporciona. El terapeuta intenta conseguir un grupo que sirva de medio de cultivo para los propios descubrimientos y proporciones auténticas interacciones grupales. Se supone que la conducta en el grupo refleja el estilo habitual de cada persona en sus relaciones sociales e interpersonales. Cabe esperar que un feedback adecuado permita al paciente adoptar conductas más apropiadas, en tanto que el clima del grupo es cohesivo y le presta apoyo. Modelo integral. Los integralistas de Parloff contemplan el grupo como un todo donde radica la principal motivación y fuerza para el cambio terapéutico. Terapeutas con Ezriel (1950) y Whitaker y Lieberman(1964) son menos radicales que los seguidores de Bion (1959) y por consiguiente han servido de puentes con los modelos teóricos de orientación centrada en el grupo. al igual que Ezriel, Whitaker y Lieberman describen el desarrollo espontáneo de una emocionalidad grupal compartida por cada miembro del grupo compartida por cada miembro del grupo. los objetos fantaseados internalizados se proyectan sobre otros miembros en un intento de manipulación adoptando roles deseados. Según Whitaker y Lieberman, en algún momento del proceso del grupo, pueden observarse dos fuerzas opuestas: (1) un móvil perturbador (deseo) y (2) un móvil reactivo (miedo). Los esfuerzos del grupo para manejar ambas fuerzas en conflictos se denominan group solution (solución grupal). Dichas fuerzas se dan en un estado de relativo equilibrio. El deseo y el miedo individuales (móvil perturbador y móvil reactivo) constituyen un conflicto inconsciente compartido, denominado the group focal conflict (el conflicto focal del grupo), análogo al concepto de Exriel de common group tension (tensión grupal común).Horwitz Leonard Horwitzz (1977) perfiló una interesante transición del terapeuta desde una perspectiva estrictamente centrada en el grupo similar a la de Ezriel hasta un modelo pragmático que incorpora algunos aspectos de la perspectiva intrapersonal. En un

primer momento Horwitz (1971) destacó las ventajas de la perspectiva estrictamente centrada en el grupo de la siguiente forma: (1) La contribución de cada miembro del grupo al proceso de asociación libre puede considerarse como una adenda a la totalidad (es decir, a la fantasía grupal compartida). (2) Cuando se consideran dentro del contexto de la totalidad del grupo, es improbable que las contribuciones de cada individuo sean mal interpretadas, (3) Conforme emergen los aspectos comunes, la percepción de cada miembro del grupo de estar en el mismo barco con los demás se intensifica (4) Al estar incluido dentro de un tema grupal amplio, disminuyen las ansiedades individuales acerca de la propia fantasías y deseos (5) Las intervenciones centradas en el grupo favorecen la evolución de una deseable regresión terapéutica del grupo. Conforme dichas contribuciones individuales van creciendo, preferiblemente en el transcurso de la misma sesión, el terapeuta empieza a generalizar desde las situaciones particulares, formulando comentarios cada vez más amplios referidos al grupo. Las intervenciones del terapeuta probablemente estimularán a otros miembros a expresar sus reacciones afectivas, con laconsiguiente elaboración del tema grupal. En resumen, el abordaje modificado de Horwitz (1977) se inicia con las intervenciones a nivel grupal. Scheidlinger El artículo de Scheidlinger (1974) está dedicado al concepto de mother group (grupo madre),según el cual un grupo cohesivo es percibido por sus miembros como una totalidad con carácter de imagen materna. También se aclara la relación entre dicha percepción y los conceptos más divulgados de identificación y transferencia grupal. Siguiendo el esquema tripartito de Parloff, e lconcepto de grupo madre en ocasiones se ha ligado teóricamente a las perspectivas intrapersonalista e integral, pero nunca a la perspectiva interpersonalista. dada su conocida evitación de cualquier hipótesis sobre las manifestaciones inconscientes a nivel de grupo. El concepto de grupo madre aparece relativamente tarde en la literatura sobre terapia de grupo, probablemente debido a la ligazón inicial de la psicología de grupo con un líder paterno según los planteamientos de Freud (1921) y Red) (1950). Posteriormente el concepto cobró mayor relevancia gracias al hincapié de la teoría de relaciones objetales sobre la figura materna precoz. Glatzer El artículo de Henriette Glatzer (1978) trata sobre la alianza de trabajo en la terapia analítica de grupo. al margen de la neurosis de transferencia, el concepto de alianza de trabajo remite a la colaboración sana. basada en el realismo, entre el terapeuta y los pacientes y entre los miembros del grupo. según Glatzer, la alianza terapéutica proporciona un soporte de apoyo para la ansiedad generada por las interpretaciones directas que se utiliza para poner al descubierto las más profundas defensas caracteriales: la primitiva rabia preedípica subyacente a las manifestaciones transferencias edípicas. La alianza con los demás miembros del grupo reduce la dependencia del terapeuta y la ansiedad transferencial en relación con una figura parental omnipotente. A lo largo del proceso el grupo puede llegar a constituirse en superyó incorruptible, sirviendo como guardián frente a la inadecuada autocompasión y el acting out neurótico. En la misma línea intrapersonal de Parloff, Glatzer, al igual que Wolf y Schwartz (1962) postula rigurosas, interpretaciones de la transferencia y la contratrasferencia. La alianza terapéutica sirve meramente al objeto de hacer tolerable un proceso cargado de ansiedad.

EL MÉTODO DE LABORATORIO
El empleo de métodos formales y convencionales de estudio de los grupos se reduce al mínimo. Las conferencias y la lectura de manuales constituyen partes suplementarias del programa docente. Los horarios se organizan de modo que los miembros sepan dónde y cuando deben reunirse, pero no se recurre a ningún plan de curso., Cada conjunto de personas consagrado al estudio de la dinámica de grupo se ve inducido a abrirse su propio camino a través de la materia en cuestión, echando mano de los recursos de sus propios participantes. La duración habitual de las reuniones oscila la hora y media y las dos horas. La sala esta dispuesta como para un seminario o un <<taller>> . No hay en ella ni cátedra ni lugares asignados a los estudiantes. Se aconseja esta disposición para facilitar la discusión libre en el caso del grupo. Además, alienta el ejercicio de la iniciativa de cada miembro, y no la dependencia habitual respecto del <<maestro>>.Algunos laboratorios preconizan el aislamiento del grupo de estudios con respecto a su entorno habitual y a las presiones sociales cotidianas. La idea de un <<islote cultural>> reporta muchas ventajas. Liberando al individuo de su marco habitual de trabajo, le alienta a posar una mirada nueva sobre problemas ya familiares. Los participantes disponen, en ese <<islote cultural>> , de mucho más tiempo para reflexionar sobre esos problemas y discutirlos con otras personas que se interesan por los mismos tanto como ellos. Aun cuando esta situación sea preferible, por razones de orden práctico no siempre resulta factible. En el laboratorio, se invita al grupo recientemente constituido a olvidar los símbolos y el aspecto usuales del prestigio social. Todos visten de manera simple y confortable. No se designa a nadie por sus títulos; se dice <<señor>> y no <<doctor>> o <<señor profesor>>. Los miembros deciden a veces hacerse llamar por sus nombres de pila, aunque, evidentemente, es ésta una cuestión de preferencia personal. El monitor detenta ciertas funciones y responsabilidades especiales, pero participa en el grupo como los demás miembros y alienta a éstos a tomar parte en mismo lo más libre y activamente posible. Desempeñando así un rol más pasivo que el que le incumbe habitualmente en los cursos universitarios. Varias razones importantes explican este hecho. Habida cuenta de que el grupo es nuevo y de que sus miembros jamás han trabajado juntos, el monitor evita la imposición de un modelo de trabajo que no se desprenda de las características singulares de ese particular conjunto de personas. De ahí que los miembros deban afrontar, desde el principio, el problema de cómo conducirse personalmente en el seno del grupo. Es preciso abordar y resolver, de un modo u otro, cuestiones importantes como la fijación de los objetivos a corto y largo plazo, la elaboración de unos métodos para resolver los problemas, la delimitación de la naturaleza del sistema de comunicación propio del grupo, y de sus procesos de adopción de decisiones, etc. Sobre la lucha misma con estos problemas se funda el aprendizaje del comportamiento individual y de grupo. El contenido de las discusiones de grupo y los procesos subyacentes al comportamiento del mismo son diferenciados y elucidados. El término <<proceso>> designa una deducción hecha a propósito de la significación del comportamiento en el seno del grupo. dicho comportamiento puede ser verbal, como en el caso de la discusión, o no verbal, como en el hecho de guardar silencio o de dirigirse a una persona en particular cuando se habla del grupo en general. La diversidad de los procesos de grupo es ilimitada, siendo algunos de ellos muy corrientes y fáciles de comprender. Por ejemplo, algunos miembros pueden dejarse absorber por problemas que distraigan al grupo de su trabajo inmediato; sin embargo, la mayoría les seguirán en ese rodeo, y sólo más tarde advertirán la necesidad que tenían todos de abandonar temporalmente el trabajo básico. Tales rodeos o escapadas frente al trabajo indispensable del grupo son fenómenos importantes y constituyen probablemente una característica universal de todos los grupos. En el mismo orden de ideas, Lewin establece una distinción entre el <<fenotipo>> y el <<genotipo>> . Un <<fenotipo>> se refiere al comportamiento observable, a lo que se hace o se dice. Un <<genotipo>> es una idea o un constructo que se elabora a partir del comportamiento, para delimitar su significación subyacente. El método <<de laboratorio>> sólo puede aplicarse en un clima de tolerancia. Pasado un tiempo, los participantes experimentan conscientemente una mayor libertad para solicitar, preguntar, contribuir, escuchar y explorar las situaciones. Descubren en su interior una capacidad de ser más

cabalmente ellos mismos, de decir lo que realmente piensan, o de traslucir actitudes que normalmente habrían camuflado o habrían simulado ignorar. Tras unos inicios cautelosos, y una vez <<tomada la temperatura>> de la reunión, los miembros del grupo comprenden cada vez más las ventajas de poder comparar sus propias impresiones con las de los demás, de confesar su incomprensión, llegado el caso, y de participar en el trabajo de grupo de unas maneras nuevas que antes habrían reprimido. Una atmósfera liberada de las tensiones y de las amenazas psicológicas habituales induce, sin duda alguna, a cada sujeto a comprender su propio rol en el grupo. Si tienen mucha importancia estos métodos de discusión informal para el aprendizaje del comportamiento de los grupos, es porque (y tal es una de las razones) el aprendiz descubre, por su experiencia en el seno del grupo, las estrechas y complejas relaciones existentes entre los diversos fenómenos de la vida de grupo. El conocimiento que adquiere al participar con sus iguales, al discutir con ellos para llegar a una decisión, difiere considerablemente del que pueda adquirir por un conocimiento libresco o una discusión teórica de problemas relativos a la adopción de decisiones por parte de grupos. En cuanto participante de un grupo, puede, por ejemplo, caer en la cuenta de que las decisiones del grupo vienen influidas por conflictos tanto manifiestos como latentes que los miembros han adquirido a lo largo de su participación en el grupo, por la presencia de conciliadores sensibles y de facilitadores de informaciones, como también por la presencia de quienes aprueban pasivamente lo que proponen los demás. El método <<de laboratorio>> posibilita el descubrimiento de determinadas etapas en el desarrollo del grupo. A menudo, los grupos descubren, por propia experiencia, que su progreso inicial se ha efectuado a expresar de algunos miembros. Sea o no considerable el progreso alcanzado, sólo pasado un tiempo se advierte que el miembro que no ha sido tomado en consideración, o cuyos esfuerzos han sido reprimidos, se irrita tal vez por los progresos alcanzados y, consiguientemente, se retira de la participación activa, sin que el interesado sea plenamente consciente de sus motivaciones. O bien puede darse el caso de que se tome el desquite en el momento en que menos lo esperaba el grupo. Como quiera que sea, esos progresos alcanzados con precipitación entrañan el riesgo de originar sus propios obstáculos, razón por la cual el grupo pierde mucho más de lo que gana cuando llega prematuramente a una solución. Hasta que los miembros del grupo no estén suficientemente exentos de angustia como para analizar lo sucedido, hasta despertado su interés tanto como el progreso mismo, no podrá el grupo orientarse hacia decisiones más eficaces. Tales decisiones y de las competencias de sus miembros, como también de sus sentimientos y sus motivaciones afectivas. La existencia real de estas etapas iniciales y finales se hace evidente por el hecho de que las decisiones prematuras raras veces reciben el sostén necesario y abortan a menudo, mientras que las acciones más tardías y más maduradas, temperadas por la aparición y resolución de conflictos, llegan a buen puerto. Finalmente, se preconiza el método <<de laboratorio>> porque muchas personas se interesan tanto por mejorar su propia capacidad de trabajo en grupo como por comprender el funcionamiento de los grupos en general. Convencido de que ambos objetivos son complementarios, el laboratorio ofrece al participante muchas ocasiones para cobrar una mayor lucidez tanto sobre su propio comportamiento como sobre el de los demás.

LA TEORÍA DE SISTEMAS Y LA INTERVENCIÓN GRUPAL
El pensamiento sistémico contemporáneo tiene sus raíces a finales del siglo pasado. Los físicos se encontraban en ese momento bloqueados dentro de una perspectiva reduccionista según la cual todos los hechos al margen de su complejidad podían reducirse a una explicación mecanicista. Debido a ello la ciencia del comportamiento se veía restringida a investigar. Pero las explicaciones para los complejos significados de la conducta humana resultaban insatisfactorias para la ciencia del comportamiento desde dicha perspectiva mecanicista. Hacía finales del siglo XIX empezaron a surgir cuestiones dentro de la Física que requerían el planteamiento de un conjunto de nuestros presupuestos. La teoría de la relatividad de Albert Einstein abrió la puerta a nuevas explicaciones. Los físicos asumieron la circularidad de causa y efecto así como el principio fundamental de que la actividad el cambio la organización y la dirección con característica necesarias y naturales dentro del cosmos. Esta revolución del pensamiento que el universo esté en permanente cambio activo allanó el camino para una explicación de la conducta humana de tipo holístico dinámico y orientada hacia objetivos. A mediados de siglo, florecieron en América teorías sobre los sistemas sociales. En la década de los treinta y los cuarenta creció el interés por la investigación de las dinámicas grupales mientras educadores, trabajadores sociales y psicólogos buscaban conceptos para explicar sus experiencias. No menos importante fue el incremento del apoyo económico a la investigación social. La realidad de la vida grupal «se desgajó del contexto del misticismo y se afinó decididamente en el ámbito de la ciencia social empírica» (Cartwright. Zander. 1960). El desarrollo de las investigaciones hizo surgir una serie de hipótesis sobre los procesos y la estructura de los grupos. Los conceptos dinámicos sobre sistemas humanos afectaron no sólo a la terapia individual de grupo y de familia sino también al campo del desarrollo organizativo y la educación. La primera persona que formuló el pensamiento sistémico dentro de una teoría coherente, potencialmente aplicable a la terapia de grupo, fue Ludwing von Bertalanaffy (1968). Desarrolló una teoría de interacción dinámica entre los sistemas vivos a la que denominó teoría general de sistemas que se ha hecho extensiva a todas las ciencias sociales. Básicamente von Bertalanffy postuló que una estructura fundamental denominada sistema consiste en una ordenación particular de elementos conectados entre sí. Los sistemas se organizan en niveles jerarquizados que se caracterizan por su creciente complejidad y por ser dinámicos no estáticos. Desde el más simple nivel de la célula hasta los niveles más complejos de la sociedad todos los sistemas tienen iguales estructuras y funciones con idénticos principios y procesos organizativos.Este concepto conocido como isomorfismo es el núcleo de la teoría general de sistemas. «Todo sistema vivo es un sistema abierto que se mantiene así mismo en un permanente flujo de entrada ysalida» (von Bertalanaffy. 1968). Los sistemas son una abstracción. No tienen existencia real como pasa con las personas sólo existen en la mente. De lo que todavía no se dispone como abordaje formal de la terapia es de una vía útil y generalmente aceptable para aplicar conceptos de la teoría de sistemas a la comprensión de los sistemas dinámicos humanos sin personalidad tanto que el concepto de sistema deje de ser una abstracción útil. Resulta aceptable aplicar una teoría sistémica a los grupos siempre que la individualidad de los miembros no se vea amenazada. Durante muchos años han imperado en este campo teorías gemelas. El reto escriba en aplicar la teoría de dinámica de grupos (Azagarian. 1981. 1982) a la terapia de grupos y ver el isomorfismo existente entre dinámica individual y dinámica grupal antes que establecer teorías en paralelo una teoría psicodinámica para los individuos y una teoría de dinámica grupal para los grupos. Hacer malabares con teorías en paralelo es confundente, socava el proceso terapéutico y lo más importante niega que el grupo sus miembros y las estructuras de personalidad de los mismos son sistemas relacionados que operan a distintos niveles de complejidad (H. Durkin.1981). Continúa siendo llamativa la pobreza de la aplicación de la teoría de sistemas a la terapia de grupo. Irvin Yalom (1985) no sólo no incorpora un abordaje sistémico a su modo de comprensión sino que estima que el trabajo desde la perspectiva de sistemas o de grupo como un todo es potencialmente

destructivo para los miembros de un grupo terapéutico.En consecuencia los terapeutas de grupo a menudo son terapeutas individuales que hacen terapia individual en un marco grupal. Los terapeutas que se centran en los pacientes individualizadamente como si fueran el único sistema existente en el grupo están ciegos ante el contexto sistémico. Los terapeutas son perspectiva sistémica opinan que el principal factor de inadecuación de la praxis y la investigación actual es la falta de una teoría general satisfactoria aplicable tanto al funcionamiento del paciente individual como al grupo en tanto que sistema social (MacKenzie. 1990). Helen Durkin (1972) fue pionera de la teoría general de sistemas aplicada al campo de la terapia de grupo. Tendió un puente entre la orientación sistémica y la psicoanalítica con su explicación de la armonía conceptual existente entre ambas posturas teóricas. Según ella es poco sabido que aunque Sigmund Freud se ajustó al paradigma de su época se enfrentó con el rechazo de los científicos a reconocer la influencia recíproca del grupo y los individuos.

EL GRUPO ESTEREOTIPADO Y FUNCIONAL
Subagrupamiento estereotipado. El subgrupo estereotipado lo constituye miembros con afinidades y similitudes evidentes, como puede ser la raza, la edad o el género son atributos de la persona, no la persona. Dada su ubicuidad en los sistemas humanos, los atributos carecen de relevancia fuera de contexto. La relevancia contextual viene definida no por el individuo en sí sino por el medio. En un determinado ambiente pueden valorarse la edad, raza o género, en otro pueden ser denostados. Que ocurra una u otra cosa depende de la función del estereotipo dentro de las dinámicas de la jerarquía del sistema. En otras palabras los subgrupos sirven al propósito de contener las dinámicas del sistema, mediante una función de rol. Los subgrupos estereotipados, por ser fácilmente apreciables, son una útil vía de acceso a las dinámicas de función centrada en los sistemas; su papel de contenedores sociales es tan viejo como la humanidad. La teoría centrada en los sistemas postula que todos los sistemas humanos evolucionan de lo simple a lo complejo mediante la integración de comunicaciones discriminatorias, ya sea que se defina la jerarquía de los sistemas estudiados dentro del grupo, el mundo o el individuo como totalidad. En otras palabras, a través del proceso de reconocer similitudes en lo aparentemente distinto y viceversa, los sistemas aprenden sobre sí mismo y el mundo que les circunda. Integrar semejanzas, incluso dentro de lo aparentemente distinto, es relativamente fácil: como adherirse a lo idéntico. Con las diferencias el asunto es más difícil; hay que desorganizar el sistema antes de que pueda tener lugar la integración. Las diferencias muy acentuadas pueden requerir que se mantenga la estabilidad del sistema aislado aquéllas en un subsistema continente para integrarlas más tarde, escindirlas permanentemente o expulsarlas al medio circundante. La dinámica de contención conserva al sistema lo bastante estable para realizar un nuevo trabajo de integración. Los previsibles contenedores de la dinámica de diferencias manifiestos o todos los niveles de la jerarquía de sistemas humanos, desde el individuo a la sociedad son los roles de pacientes identificado y de chivo expiatorio. Subagrupamiento funcional. En los grupos hay una resonancia entre la delegación de roles contenedores, como el chivo expiatorio y el paciente identificado, y la disposición individual para desempeñarlos. Los roles estereotipados constituyen una vieja solución para el sistema individual. Históricamente dicha solución capacitaba al individuo como sistema en el medio original (la familia) para conservar suficiente estabilidad sobrevivir y desarrollarse (objetivos primarios del sistema). Acting out es siempre estabilizador del sistema, y siempre puede hecharse mano de él como rol contenedor para el medio circundante. Que se trata de una interacción jerárquica lo sugiere el hecho de que el rol de pacientes identificado o de chivo expiatorio no siempre es aceptado como útil. En los grupos puede haber muchos voluntarios, pero no todos son elegidos. Desde la perspectiva centrada en los sistemas, la creación del chivo expiatorio y del paciente identificado es una solución simplona para mantener la estabilidad del sistema. El subgrupamiento funcional interrumpe el curso previsible del desarrollo histórico del grupo y requiere que éste como todo contenga las escisiones en subgrupos explícitos, antes que permitir a los individuos luchar contra la compulsión a repetir los viejos roles familiares. Cuando los subgrupos, y no los miembros individuales, contienen diferentes aspectos de las previsibles escisiones grupales alrededor de una diferencia y cuando el grupo como un todo es obligado a contener el conflicto conscientemente como una de sus tareas, ya no hace falta de legar la diferencia en un chivo expiatorio, un paciente identificado o una pareja aberrante Promover el subagrupamiento funcional es la técnica que el terapeuta introduce en el grupo como método para manejar el conflicto. Primero se anima al grupo a identificar el conflicto y luego a tomar partido en el mismo. Esta acción premeditada escinde el conflicto y lo contiene en subgrupo funcionales.

Ello permite remontar la ambivalencia, la defensa más común frente a la vivencia de estar siendo arrastrado desde ambos polos del conflicto. El terapeuta desalienta la escisión defensiva dentro de los individuos animando la escisión consciente en subgrupos. De esta forma el conflicto es contenido dentro del grupo como totalidad en lugar de en el seno de cada miembro. Mientras la permanencia a un subgrupo los individuos son apoyados en su tarea de explorar una sola cara de su versión del conflicto, en lugar de negar , proyectar a act out en su lucha por contener ambas caras a la vez. Conforme cada subgrupo explora y profundiza una de las caras del conflicto, van apareciendo diferencias dentro de lo aparentemente similar. Cada subgrupo se va diferenciando más y más, a la vez que surgen similitudes aparentemente similar. Cada subgrupo se va diferenciando más y más, a la vez que surgen similitudes aparentes entre los subgrupos. El grupo como totalidad evoluciona de los simple a lo complejo al escindirse en subgrupos diferenciados, que pueden seguir en comunicación con los demás a través de sus fronteras. La escisión en subgrupos permite la contención del conflicto a nivel del grupo como un todo. Cada subgrupo se une alrededor de sus semejanzas: conforme las van investigando, se van detectando las diferencias. Según se van aceptando las diferencias dentro de cada sub –grupo, las similitudes entre uno y otros van apareciendo. En la medida que hay resonancia individual de las diferencias y las semejanzas dentro de y entre los subgrupos, se produce una nueva integración en el grupo en conjunto. Mediante el empleo de subagrupamientos funcionales, los conflictos que previsiblemente habrían generado enfrentamiento o habrían sido reprimidos, por el contrario, se pudieron explorar e integrar gracias al trabajo en subgrupos del sistema grupal total y a la labor de sus miembros, integrantes a la vez de un subgrupo determinado y de sus propios sistemas individuales.

INTERVENCIÓN GRUPAL SEGÚN EL MODELO DEL PSICODRAMA
Jacob Levy Moreno (1989-1974), un psiquiatra innovador, fue quien desarrolló el psicodrama. Este formato añade vitalidad y eficacia a las sesiones de terapia que se han vuelto irregulares o presentan escasa implicación emocional. El profesional aprende pronto que una simple frase dicha desde el diván o la silla puede ser todo lo que el paciente tiene que decir respecto a un tema. Si se le lanza a un psicodrama que lleva por título esa frase, puede ser testigo de una tragedia crucial, cuya compresión es imprescindible para su curación. Se puede aplicar el psicodrama a una amplia gama de pacientes, incluyendo a los más limitados intelectualmente, los pacientes emocionalmente regresivos, los que están impedidos evolutivamente para expresar sus sentimientos a través del lenguaje u los intelectualizadores que no pueden conectar sus sentimientos con el lenguaje. Paradójicamente, el psicodrama resulta ser menos eficaz con pacientes histriónicos, que explotan la técnica para la gratificación exhibicionista. Los actores profesionales también suelen ser candidatos al fracaso del psicodrama, dado que se han especializado en aislar el rol-playing de sus emociones más primarias no resueltas. Moreno utilizó el término tele para referirse a la totalidad de las distintas comunicaciones, conscientes, inconscientes, cognitivas y emocionales, que se generan en cualquier encuentro o contacto genuinamente humano en las relaciones con los demás. Distinguió la interacción tele, cuando ocurre la terapia. del juego transferencia-contratransferencia, subrayando en la reciprocidad característica de la interacción tele, sea entre pacientes y terapeuta o paciente a paciente dentro del grupo. Aunque Moreno puede haber difuminado la distinción fundamental entre el rol del paciente y el del terapeuta, ayudó a desmontar cualquier posible ilusión de que el terapeuta fuera completamente consciente de su contratransferencia o la idea de que ésta es menos complicada u oculta que la transferencia del paciente. HISTORIA La historia del psicodrama va inextricablemente unida a la vida de su fundador. J.L.Moreno nació en Bucarest en 1889, se instaló en. Viena en 1895, donde se firmó como médico general, en un momento de gran actividad cultural. Dedicó sus trabajos iniciales a la filosofía y la poesía, más que a lo psicológico. Entre 1918 y 1920 publicó la revista Daimon, que incluyó, además de sus artículos, otros de Martín Buber, Max Brod. August von Wasserman. Franz Werfel y otros intelectuales notables de su época (Marineau, 1989). Las ideas de Moreno giraban en entorno a lo que llamó su idea fija; espontaneidad-creatividad. Moreno se sentía atraído por la modalidad de improvisación teatral, como un medio de liberar la espontaneidad del actor, aunque pronto se dio cuenta de que no sólo mejoraban en su trabajo como actores, sino también en sus vidas privadas. En 1923 publicó El teatro de la espontaneidad (Moreno 1973), obra en la que describe el teatro que fundó en Viena. Emigró a América en 1925 y en 1931 inauguró la revista Imprompru, cuyos artículosse relacionaron cada vez más con el moderno psicodrama. Aunque el salto del teatro al psicodrama podría parecer corto. Moreno dedicó muchos años a examinar la estructura de los grupos pequeños, analizándolos en términos de atracción y repulsión entre los miembros. Cuantificó estas fuerzas en el sistema sociométrico, actualmente un método de investigación aceptado y una rama de sociología, en 1931 acuño el término <<terapia grupal>> y publicó un método científico exhaustivo, basado en sus ideas (Moreno 1932) En 1934 salió la primera edición de ¿Quién sobrevivirá? (Moreno 1934) en la cual elabora su sistema sociométrico. Los test de espontaneidad que calificó de técnicas de investigación, son claros precursores del psicodrama moderno. En 1936 construyó un escenario para el psicodrama en Beacon. Nueva York. En 1937 fundó la revista Sociometría, que se convertiría posteriormente en el órgano oficial de la Asociación Sociológica Americana. En el primer número introdujo el término <<psicodrama>> y una descripción detallada del método (Moreno 1937), ¿Quién sobrevirá? (Moreno, 1953) se difundió posteriormente como su obra capital.

Moreno desarrollo los fundamentos y los detalles de la técnica en múltiples publicaciones. En 1942 fundó un teatro abierto de psicodrama en Nueva York y también la Sociedad Americana de Terapia Grupal y Psicodrama, que continúa realizando su labor. En 1947 fundó el Comité de Terapia Grupal y lo ayudó a fortalecer en la actual Asociación Internacional de Terapia Grupal fundada en 1973, poco antes de su muerte Publicó 308 libros y artículos (Hare, 1986). El psicodrama ha ido creciendo en popularidad entre los trabajadores de salud mental en varios países. Especialmente en Brasil, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia y Suecia. Se ha generado una extensa literatura (Gendron 1980) y actualmente se está preparando una bibliografía con varios miles de referencias. Adam Blatner y Alee Blatner (1988), Ira Greenberg (1974), Peter Kellerman (1991). Eva Leveton (1991), Ray Naar (1982), Mary Nicholas (1984). Adelaine Starr (1977) y Lewis Yablonsky (1981) han escrito texto de psicodrama. Algunos escritos se adhieren a la base teórica de Moreno: otros adaptan el psicodrama a diferentes orientaciones teóricas. Didier Anzieu (1956); Serge Lebovici. René Diarkine y Evelyne Kestemberg (1969); Kestemberg (1987) y Daniel Widlocher (1962) han sido los líderes de una influyente escuela psicoanalítica de psicodrama con niños y adolescentes utilizando equipos múltiples terapeutas. Paul Lemoine (1977) ha combinado el psicodrama con la Escuela Ingresa de Análisis Grupal; Yablonsky (1991) lo combinaron con el enfoque de la comunidad terapéutica. Normas Polansky (1991) ha integrado el psicodrama con la psicología del yo y Marvin Aronson (1990) con la terapia psicoanalítica grupal americana. Los terapeutas de familia Richard Lee (1986) y Clude Guldner (1983) lo han aplicado a su trabajo. Los terapeutas gestáticos Donald Mosher (1979) y Teorcutt(1977) lo aplicaron en el suyo. Naar (1977), y Mary Baker y Davelle Bursor (1982) han combinado el psicodrama con la terapia transaccional. Israel Sturm (1965) lo aplicó en el contexto de la terapia conductista y Anthony Williams (1989) ha llevado a cabo una sofisticada integración con la teoría general de los sistemas. TEORIA Para Moreno la espontaneidad no era sólo el rasgo clave de la creatividad, sino que también resumía su concepto de salud mental. Concebía la espontaneidad como una combinación inextricable entre novedad y adecuación. La novedad es lo que diferencia la conducta espontánea de la imitación y su rigidez propia. La adecuación es lo que diferencia la espontaneidad de la impulsividad; en el contexto de Moreno una conducta original pero ineficaz no es espontánea, ya que fracasa en la prueba de la adecuación. Temporalidad Moreno introdujo en la terapia el término y el concepto de hic el nunc, el aquí y ahora. Estaba fascinado por el tiempo psicológico y creía que el cambio de la personalidad sólo se podía realizar en la relaciones presentes e inmediatos. Sus primeros intentos de terapia grupal partieron del fundamento de la sociometría. Cuando surgía un material inevitablemente alejado en el tiempo, utilizaba el artificio del psicodrama para llevarlo al presente en la mayor medida posible. Se hacía un intento de experimentar los hechos como si estuvieran ocurriendo de nuevo, en vez de simplemente describirlos en un tiempo pretérito. Los pacientes dejaban de hablar de las personas significativas y empezaban a hablarles a ellos. Esto no implica que Moreno menospreciara las relaciones aquí y ahora entre los miembros del grupo y con el terapeuta. El pasado, sin embargo, ocupa un lugar específico, a diferencia de aquellas terapias que se centran sólo en las relaciones corporales en la sala de terapia. Todos viven con fantasmas y objetos internos: igual que el padre de Hamlet, deben traerse a la escena y al presente, para encarnar los objetos del mundo mental del paciente. Lo mentalmente operativo no es exclusivamente el presente y el pasado traumático, sino también el futuro. Se puede defender la postura, por ejemplo, de que la gente no está tan preocupada por los traumas del pasado en sí mismos, sino que temen que esos traumas vuelvan a repetirse. Algunas personas (los avaros, por ejemplo) están tan preocupados por el futuro que el presente y el pasado se caracterizan escasamente. En el psicodrama se representan muchas escenas futuras (escenas de esperanzas y de temores, de previsiones buenas y malas) para llevarlas todas al presente, donde se pueden experimentar como algo vivo y se hacen accesibles a la compresión y el razonamiento.

Acción Y Simbolización Moreno subrayó el matiz de acción de su método, de la misma forma que el analista subraya la necesidad de pasividad física del paciente. Ambas terapias intentan establecer el conjunto de condiciones que permiten la emergencia del material inconsciente. Polansky (1991) <<ve la comunicación moviéndose en un continuo evolutivo…desde la acción, pasando por una imaginería concreta y acabando en los símbolos abstractos. Considera que el psicodrama se caracteriza por este poco frecuente amplio aspecto, que puede utilizarse en una misma sesión>> . Desde una perspectiva analítica, aplazar la gratificación que supone la acción, traduce los impulsos a una forma mental. En el psicodrama, a menudo, las experiencias más profundas ocurren en escenas tranquilas y pasivas, pero en otras ocasiones, la acción física, al reproducir los elementos motores de una gestalt inconsciente, desencadena la emergencia del conjunto de la gestalt. Enriquecer el sistema simbólico y la capacidad general de simbolización son dos objetos principales de la terapia, de esta forma el material inconsciente que no se ha integrado se vuelve manipulable comunicable. Es más fácil dirigir la guerra en los cuarteles, discutiéndola con otros generales, que meterse en el fragor de la batalla. Pero las palabras no son los únicos símbolos. Un sistema simbólico intermedio (por ejemplo la batalla, aunque no sea la misma batalla, sino una mesa con soldados de juguete) también es muy útil, especialmente cuando las conversaciones de los generales empiezan a ser excesivamente abstractas y distantes de la realidad. Los soldados del combate, a pesar del terror y del colapso de sus funciones yoicas, podrían con pleno derecho menospreciar a los generales, porque saben que pueden tomar por sí mismos decisiones más adecuadas. El psicodrama es, como mínimo a mesa referida. Como bien saben los que entienden de ordenadores, se necesita un programa de gráficos tanto como un procesador de textos. Lo concreto versus lo abstracto Los pacientes a menudo se resisten a abordar un tema permaneciendo en un nivel de obstracción diferentes del locus de su angustia. Lo que más frecuentemente nos encontramos es el salto hacia la generalidad. Algunos pacientes sólo pueden describir sus problemas en términos globales <<Me imagino que no he crecido, soy básicamente inmaduro>>. Algunos hablan en un lenguaje poético de las profundidades de su desesperación. otros lo hacen utilizando los tópicos de la psicología popular: <<Tengo que ponerme en contacto con mis sentimientos profundos para poder tener una vivencia significativa de mi intimidad>>. Otros se refieren exclusivamente a los patrones de conductas: <<Mi padre solía venir borracho y abusar de nosotros y mi madre reaccionaba consintiendo. Nunca entendió cómo nos sentíamos>>. El psicodrama ayuda a superar este tipo de resistencia. La escena del padre borracho debe ocurrir en una habitación definida y un día concreto. En abuso se hizo de forma específica: con la mano, con cinturón o verbalmente, y estaba dirigido a una persona concreta. Incluso si el protagonista intenta dejar la escena en terreno de lo vago, los otros actores requieren que especifiquen, para poder llevar a cabo sus papeles. Aun así, la resistencia es tenaz.

ASPECTOS CLINICOS EN EL PSICODRAMA
Entorno físico Para Moreno el espacio ideal del psicodrama evolucionó con el paso del tiempo. Para su primer Teatro de la Espontaneidad diseño una sala elaborada, que nunca llegó a construirse, son sillas dispuestas en forma de anfiteatro, en el centro un escenario principal que consistía en tres círculos concéntricos escalonados hasta el nivel superior, en que se desarrollaba la obra. Diseminadas entre los asientos había unas plataformas, a las que los miembros de la audiencia podían subir para expresarse desde el grupo. En posteriores versiones, se situó el escenario de tres niveles a un lado de la sala grupal. Se sustituyeron las plataformas por un balcón para que los actores se elevaran física y psicológicamente sobre los demás, como requiere el drama. Tamaño y Composición del grupo Los grupos de psicodrama tienden a ser mayores que los otros terapéuticos siendo 10 en número de participantes, para ofrecer mayor veracidad de personalidades y roles y asegurar la existencia de una audiencia ante la que se represente la obra. La audiencia se convierte en un importante objeto transferencial, especialmente durante la actuación, cuando el director se retira alos bastidores. Mucha gente que no siente una particular ansiedad al hablarle al director o al grupoen un discurso directo, se hace consciente de ésta cuando habla ante ese mismo grupo en forma deaudiencia. Esa ansiedad puede ser útil como punto de partida para vincular a los pacientes en la búsqueda de la autocomprensión, cuando se puede estimular su curiosidad por el porqué de laangustia. Incluso los que no sienten tal ansiedad afirman darse cuenta de la importancia delmomento de la representación ante una audiencia. Por ese motivo no se da papeles a todos los miembros del grupo al mismo tiempo. Duración de las sesiones Las sesiones de psicodrama tienden a ser más largas que las de otras terapias grupales, extendiéndose a una media de dos horas, más que una y media. El límite de dos horas se acerca a lo que los dramaturgos y directores de cine consideran que es el lapso de tiempo de atención natural para una producción dramática. Dos horas da a los miembros de la audiencia y a los actores que representan un papel auxiliar tiempo suficiente para participar activamente en las discusiones antes y después del drama. Frases de la sesión La sesión de psicodrama clásico consta de tres frases que no tienen, necesariamente, la misma duración. Calentamiento, drama y cierre o fase de puesta en común. Calentamiento. La primera fase de la sesión consiste en lo que Moreno llamaba calentamiento. Su objetivo es funcionar como arranque en una progresión hacia la máxima espontaneidad. Es tanto la fase inicial de la sesión, como el proceso de incrementar la espontaneidad en general. Moreno usó el término de dos manera como verbo intransitivo; calentarse para un papel y transitivo; el director calienta al protagonista para el drama. Para empezar un calentamiento. Moreno recomendaba que el director hiciera él mismo un calentamiento para el rol requerido y que luego se lo transmitiera al protagonista. Norman Polansky, Ronald Lippett y Fritz Red) (1950), consideraban el contagio de una conducta como un factor terapéutico legítimo: Anzieu (1956), un psicodramatista analítico , objetaba que hasta el más mínimo grado de influencia era excesivo. Durante la primera fase de la sesión se utilizan diferentes técnicas de calentamiento. En la mayoría de ellas se propone un

ejercicio grupal sobre un aspecto colateral de un tema emocionalmente significativo. El contenido soso e incluso banal de este aspecto colateral ayuda a minimizar la ansiedad. Luego se añaden elementos adicionales a un ritmo que incluso los miembros más inhibidos del grupo encuentren tolerable. Los miembros del grupo van aceptando gradualmente un material cada vez más cargado de ansiedad. Es como si los miembros del grupo temieran inconscientemente que exponer los propios pensamientos espontáneos sería catastrófico, aun así el deseo de compartir sus límites con los demás les impulsa a poner en juego un cierto margen de riesgo. Después de cada avance en el intento de mostrarse a los demás se comprueba que los consecuencias temidas no se han materializado. De hecho, incluso cuando el grupo reacciona negativamente, resulta benigno comparado con los temores inconscientes. Cuando la realidad, en el primer momento del calentamiento, ha despejado, el miedo, el margen de riesgo de los miembros se puede ampliar a unsegundo paso. De esa manera el calentamiento produce su efecto progresivo. El calentamiento está recomendado para las primera sesiones del grupo, o cuando hay miembros nuevos o especialmente inhibidos. Leonid Kroll, Ekaterina. Mikhailova y Elena Serdiouk (1992) afirman que, bajo determinadas condiciones culturales (por ejemplo en las sociedades que se acaban de liberar de un control autoritario), se necesita hacer mayor énfasis en esta fase de calentamiento. El principio de cualquier formato de rondas de turnos es la posibilidad de pasar. Se recuerda frecuentemente a los miembros que cuando les llega el turno pueden pasar y el turno correrá al siguiente miembro. Cuando alguien utiliza esa opción no se le preguntan los motivos. Las personas se hacen accesibles cuando se siente seguros en sus iniciativas temidas (diciéndoles que es un turno y el tema del que deben hablar) y seguros ante una intrusión (derecho a pasar). El terapeuta no debe arriesgarse a fomentar la dependencia utilizando excesivamente el calentamiento. Los directores, en su entusiasmo por que las cosas marchen, pueden hacer que el grupo se desvíe de sus propios objetivos hacia lo que sienten que se espera de ellos. También es importante no romper los silencios. Cuando el terapeuta tiene algo que decir puede ser mejor que espere a que el grupo se ponga a hablar, aunque sea de otro tema y luego vuelva al tema que se ha interrumpido. Los momentos de silencio a menudo son puntos cruciales de decisión en que los miembros están sopesando su valor para introducir o no un tema cargado de ansiedad. Transición del calentamiento al drama. Idealmente el drama surge sin brusquedad del calentamiento. A medida que se incrementa la libertad emocional, el miembro más implicado y maduro se convierte en el foco de atención grupal. En ese momento el director retorna de una posición pasiva para ayudar al paciente a encontrar una escena inicial para sacar la expresión adelante. De hecho, una elección fácil y rápida del protagonista es más excepción que regla. A veces nadie quiere ser el protagonista, otras veces los miembros compiten de forma abierta y soterrada para serlo. Puede que los mismos miembros extrovertidos quieran ser siempre los protagonistas, mientras que los más tímidos eluden sus oportunidades. A veces todo el grupo apoya la decisión de un miembro que lo necesita genuinamente, otras veces el grupo puede sentirse intimidado para concederle el honor a un manipulador eficaz y otras ocasiones se forman facciones para apoyar distintas candidaturas. Se aconseja que los directores tengan en mente todos estosfactores, que los exploten de forma explícita con el grupo cuando sea posible y que tomen sus decisiones equilibradamente. La elección de un protagonista también está influida por la elección de un tema. Es más útil que el grupo trabaje con un protagonista cuyo problema esté relacionado con el de la mayoría. Al mismo tiempo, no se debería sacrificar a la mayoría un miembro cuyas necesidades son idiosincráticas. Todo grupo tiene una determinada tolerancia para abordar las necesidades de los miembros minoritarios y el director debe ser sensible a la vez que respetar esos límites. Generalmente el privilegio de elegir los actores recae en el protagonista. El director dice solamente; <<Elige al que va a hacer el papel de Al.. ahora el de Norma…>> Una vez elegidos los actores de la primera escena puede ser necesario que hagan un calentamiento. El director entrevista a uno o varios para ayudarles a definir sus identidades, caracteres y objetivos. El director charla un poco con el protagonista en el vestíbulo antes de que entre en la terraza a pedirle a su primo Al que le salde una deuda. En una posición de inversión de roles, el director habla con Al (papel que ahora realiza el protagonista) en la terraza. Después de invertir los papeles a los actores originales, el director habla de la misma manera con el actor que hace el papel de Al para ayudarle a entrar en el papel sobre las bases del retrato que ha hecho el protagonista. En ese momento todo esta

preparado y comienza la acción. Igual que en el calentamiento, drama se desenvuelve de lo periférico a lo central. Generalmente se lleva a escena un problema interpersonal en el que se da a los pensamientos, sentimientos y conductas latentes mayor libertad de lo que la realidad permitiría. Cuando el protagonista hace referencia a otras situaciones que están relacionadas, éstas también se actúan. Con el paso del tiempo se observan los patrones y se rememoran las otras situaciones anteriores relacionadas con esos patrones. De esa manera, los dramas se desplazan hacia un material significativo genéticamente. El movimiento nunca es lineal, a menos que el protagonista haya planificado semi-conscientemente el curso del tratamiento en cuyo caso el director trata de llevar ese intento al foco del drama. Cierre. El final del drama se produce después del clímax. A veces ese momento es obvio y ocurre en el momento previsto. Cuando una escena llega rápidamente a su clímax, la fase puede comenzar antes y alargarse provechosamente. El director puede llevar a escena un episodio corto con un segundo protagonista. (Estos episodios son muy frecuentes en el sociodrama de Moreno, cuyas sesiones se centran en el tema, más que el protagonista) La sesión puede desembocar en un material que se desaconseja desarrollar con un protagonista frágil, el director debe, entonces, buscar una forma de concluir el drama. La acción puede también dirigirse a terrenos más profundos y válidos, pero imposibles de procesar por falta de tiempo disponible. En este caso el director debe ejercitar sus dotes de previsión para impedirlo antes de que llegue demasiado lejos. El director puede explicar con pocas palabras el motivo de no seguir en esa dirección y asegurar a los participantes que se profundizará en otra sesión posterior. Otras veces se debe finalizar el drama por falta de tiempo, aunque no se haya llegado al momento de clímax. El director puede terminar el drama revisando las escenas cronológicamente, perteneciendo al grupo y al protagonista que encontrar un significado aun faltando ese clímax teatral. Después del drama el director pide a los protagonistas y personajes que vuelvan a sus sitios y a sus verdaderas identidades. Los protagonistas vuelven, de su rol regresivo, a su edad normal. La iluminación restablece su nivel de potencia habitual y comienza la discusión general. La transición del drama a la fase final no debe ser brusca, ya que el valor de la discusión depende de que los miembros del grupo puedan retener el estado anímico y los recuerdos emocionales del drama. El director puede suavizar la transición aumentando la potencia de la iluminación sólo la mitad o pidiéndole al doble que permanezca al lado del protagonista. Las técnicas fundamentales de esta fase son la puesta en común y el de-roleing. Con la técnica de-roleing los personajes describen sus sentimientos cuando estaban representando el drama. Con la puesta en común se les pide a los miembros que transmitan al protagonista los recuerdos que les ha evocado el drama. Generalmente estos recuerdos se basan en identificaciones con el protagonista, aunque también en contraidentificaciones o identificaciones con los otros personajes. La técnica de la carta, descrita por Moreno (1974) también suele ser de utilidad en esta fase. El miembro que comparte <<escribe>> una carta en voz alta al protagonista. Después de que el escritor ha firmado la carta, el doble o el terapeuta añade un post scriptum, una forma de doblaje, y el protagonista corrige al doble con un post scriptum. La seguidores ortodoxos de Moreno no permiten análisis alguno del protagonista durante el período de cierre, aunque esa ortodoxia implica que se puedan perder algunos insight útiles. Sólo se censuran los comentarios claramente agresivo. dirigidos contra un protagonista todavía frágil. Se les puede pedir a estos miembros más agresivos que añadan a sus análisis algunos puntos de coincidencia entre ellos y protagonista. Cuando los miembros del grupo sólo encuentran similitudes con los protagonistas, el terapeuta puede preguntar por las diferencias, o incluso qué forma de afrontar los problemas del protagonista les gustaría emular. Los pacientes narcisistas están tan deseosos de hablar de sí mismo que sus comentarios guardan poca relación con el drama o el protagonista. Para fomentar la vinculación de su self con otros, el terapeuta puede pedirles que recuerden con exactitud el momento en que sintieron que el drama estaba relacionado con sus vidas. En el formato clásico la fase de cierre va precedida de un drama completo, pero esto a veces implica un plazo demasiado largo de tiempo sin que la audiencia pueda participar. Algunos miembros sienten una envidia funciona para los miembros como una

prueba de que, cuando sean ellos los protagonistas, pueden aprovecharse de este rol especial para concentrar de forma segura sobre sí mismos, una atención desproporcionada por parte del grupo y del terapeuta. Abriendo brecha en el drama de vez en cuando y con interrupciones breves, el terapeuta puede sondear las reacciones del grupo. Compartir de forma intermitente incrementa la cohesividad grupal. También ayuda al director, que está completamente absorto en el protagonista, a mantenerse consciente del clima emocional del resto del grupo.

JUEGO DE ROLES
El matiz central del psicodrama es que establece un mundo artificial entre la realidad y la fantasía. En ese mundo están las acciones corporales, las palabras se dicen en voz alta, igual que en la realidad, pero el cuchillo que apuñalaba está hecho de aire, y las palabras amorosas o agresivas no tienen consecuencias, igual que en fantasías. Ese es un matiz común a todo drama. Es el mundo del <<como si fuera>> que los niños crean al margen de los juegos sintéticos fabricados para ellos por los adultos. Ese mundo es más que una cancha donde practicar habilidades. Es la oportunidad de disfrutar el placer de ser una piloto o una mamá sin tener que esperar a crecer. Los niños creen, en parte, que el juego es verdaderamente real, pero se sienten seguros por que, simultánea y paradójicamente son conscientes de que no son un piloto ni una mamá. De la misma manera los que representan un papel en psicodrama deben creer siempre, en un nivel, que los hechos dramáticos están ocurriendo, de forma que las emociones, aunque sea de forma atenuada, surgen como si fuera verdad. Por otro lado, si los pacientes no están delirantes, son conscientes en otro plano, de que los hechos que se escenifican son irreales y que pueden pararlos en cualquier momento. Los enemigos son sólo actores que hacen lo que pueden para revivir un hecho emocionalmente importante. Esta postura intermedia entre la realidad y la fantasía es válida para los que no pueden mantener los hechos y la fantasía en una relación mutua adecuada (o sea, los que mezclan los hechos y la fantasía y los que los disocian). Por falta de suficientes recursos simbólicos (entre otros, verbales), los pacientes actuadores mezclan realidad y fantasía, dado su condición de carecer de la capacidad de compartir sus deseos, necesidades y conflictos con los demás. Si no pueden transmitir lo que quieren, igual que en el psicodrama, no les queda otra alternativa que actuarlo en la vida. Cuando se tiene símbolos internos inadecuados, la vida mental se empobrece. El escenario del psicodrama se convierte en el campo para desarrollar símbolos comunicables, que están lo suficientemente cerca del mundo de la acción como para utilizarlos. No sorprende que muchos delincuentes adolescentes acepten tan fácilmente el psicodrama, ya que hay pocas cosas que les interesen, aparte de sus delirios, por lo que se encuentran molestos y aburridos en una terapia convencional. En el otro extremo están las personas obsesivas, dependiendo de un mundo de lenguaje que ha perdido su vínculo con lo que quería simbolizar. El lenguaje, para estos pacientes, se ha disociado de la vida. Sus palabras sin referentes se convierten en objetos dentro de sí mismos y tienden a desplazar las vivencias más primarias. Las función del lenguaje (transmitir los placeres de dolores de la propia conciencia a la de los otros) se ha frustrado. Igual que con los actuadores, ese fracaso de la comunicación interna, de forma que el propio pensamiento se ha deteriorado. El psicodrama, al mediar entre la palabra y los hechos, se utiliza para ayudar a los pacientes a reponer los eslabones que conectan sus vidas mentales son la de los demás y los que conectan los diferentes niveles mentales. El idioma del psicodrama no se puede perder en abstracciones vagas. El sistema simbólico del psicodrama no es como el lenguaje, en que los significados de los sonidos y las letras se asignanarbitrariamente. Los símbolos del psicodrama, en muchos aspectos, conllevan un parecido real a sus referentes, no obstante mantienen sus diferencias. El psicodrama debe ser muy cuidadoso al establecer los límites entre el drama y la realidad por una parte y la fantasía por otra, especialmente con los pacientes cuyos límites no son muy seguros, los pacientes actuadores aprenden a parar una escena, incluso a la mitad, para discutir su objetivo o su significación. Los pacientes obsesivos, inhibidos en el sistema motor, aprenden que las actuaciones pasionales del escenario y sus efectos subsiguientes son diferentes de las de la vida real; los pacientes pueden agitar los puños frente a sus antiguos adversarios con un odio tan convincente que parece y se vive como algo real. Lejos de invitar a un paciente a que <<se convierta en su verdadera hermana>>, el directorsugiere que el personaje se salga de su papel y se dirige a él por su nombre real; de vez en cuando el director puede recordar que <<se trata sólo de un psicodrama>>. La condición necesaria para un buen drama o psicodrama consiste en mantener la conciencia de que los hechos del escenario son, a la vez, reales e irreales.

INTERVENCIÓN GRUPAL SEGÚN EL MODELO COGNITIVO
Modelos cognitivos: perspectiva histórica Entre los supuestos generales en los que se basa la terapia cognitiva, se cuentan los siguientes: 1. La percepción y, en general, la experiencia son procesos activos que incluyen tanto datos de inspección como de introspección. 2. Las cogniciones del paciente son el resultado de una síntesis de estímulos internos y externos. 3. El modo que tiene un individuo de evaluar una situación se hace evidente, por lo general, a partir de sus cogniciones (pensamientos e imágenes visuales). 4. Estas cogniciones constituyen la “corriente de conciencia” o cambio fenoménico de una persona, que refleja la configuración de la persona acerca de s í misma, su mundo, su pasado y su futuro. 5. Las modificaciones del contenido de las estructuras cognitivas de una persona influyen en su estado afectivo y en sus pautas de conducta. 6. Mediante la terapia psicológica, un paciente puede llegar a darse cuenta de sus distorsiones cognitivas. 7. La corrección de estos constructos erróneos puede producir una mejoría clínica. Los orígenes filosóficos de la terapia cognitiva se remontan a los Estoicos, en particular a Zenón de Citio (siglo IV a.C.), Crisipo, Cicerón, Sénceca, Epicteto y Marco Aurelio. Epicteto escribión en El Enchiridión: “Los hombres no se perturban por causa de las cosas, sino por la interpretación que de ellas hacen”. “Del mismo modo que el Estoicisimo, las Filosofías Orientales, como el Taoismo y el Buedismo, han subreayado que las emociones humanas están basadas en las ideas. El control de los sentimientos más intensos puede lograse mediante un cambio en las ideas. Freud (1900/1953) expuso inicialmente la idea de que los sentimientos y los efectos se basan en ideas inconscientes. La Psicología Individual de Alfred Adler indicó la importancia de comprender al paciente dentro del marcos de sus propias experiencias conscientes. Para Adler, la terapia consistía en intentar explicar cómo la persona percibe y experiencia el mundo. Adler (1931/1958) afirmaba; No sufrimos por el choque de nuestras experiencias el llamado trauma, sino que inferimos de ellas precisamente lo que se ajusta a nuestros propósitos. Estamos autodeterminados por el significado que damos a nuestras experiencias; y probablemente siembre hay implicada cierta parte de error cuando tomamos determinadas experiencias como base para nuestra futura vida. Los significados no están determinados por las situaciones, sino que nos determinamos a nosotros mismos por el significados que damos a las situaciones. Algunos otros autores cuyo trabajo ha surgido de o se ha visto influido por la tradición psicoanalítica han aportado ideas importantes al desarrollo de la terapia cognitiva. (Para una revisión, ver Raimy, 1975). Entre los nuevos autores de este grupo se puede destacar a Alexander (1950), Horney (1950), Saul (1947), y Sullivan (1953). El énfasis filosófico en las experiencias subjetivas conscientes surge de los trabajos de Kant, Heidegger, y Husserl. Este “movimiento fenomenológico¨ ha contribuido sustancialmente al desarrollo de la psicología moderna en este grupo de terapias. La aplicación del método fenomenológico a estados patológicos específicos se ve ejemplificada en los trabajos de Jaspers (1913/1968),Binswanger (1944-45/1958) y Straus (1966). La influencia de psicólogos del desarrollo como Piaget(1947/1950, 1932/1960) también es evidente en la formulación de la terapia cognitiva. Los últimos avances en la psicología conductual también han hecho hincapié en la importancia de las cogniciones del paciente. Bowers (1973) ha defendido un modelo interactivo (características del sujeto y características del ambiente), en contra del “situacionismo” de los enfoques conductistas clásicos. El énfasis creciente en la reestructuración o modificación de las cogniciones se refleja en el trabajo de Arnold Lazarus (1972), quien afirma, “puede decirse que la mayor parte de los esfuerzos terapéuticos se centran en la corrección de las ideas erróneas” (pág. 165). Esta corrección de las ideas erróneas”, arguye Lazarus, puede producirse tanto antes como después de que tenga lugar el cambio en la conducta. Un número creciente de terapeutas americanos han expuestos con mayor especificidad cómo el terapeuta podría modificar sistemáticamente las cogniciones durante la terapia. Kelly (1955) desarrolló la terapia de los constructos personales para

modificar las experiencias cotidianas conscientes de los pacientes. En la terapia de “rol fijo”, el paciente asume un papel basado en supuestos acerca del mundo o de sí mismo que no son congruentes con sus verdaderas creencias. En este nuevo papel, el paciente se enfrenta cara a cara con supuestos que él hacía sobre sí mismo y sobre su interacción con otras personas. Kelly se refiere a estos supuestos o creencias subyacentes con la denominación de “constructos personales”. Más recientemente, Berne (1961, 1964) y Frank (1961) añadieron métodos y conceptualizaciones diferentes a las terapias encaminados a modificar la experiencia consciente o las cogniciones del paciente. El trabajo de Ellis (1957, 1962, 1971, 1973) supuso un nuevo impulso en el desarrollo histórico de las terapias cognitivas-conductuales. Ellis relaciona el estímulo ambiental o Activador (A) con las Consecuencias emocionales (C) a través de la Creencia interviniente (C). Así, el objetivo de su Terapia Racional Emotiva consiste en hacer que el paciente tome conciencia de sus creencias irracionales y de las consecuencias emocionales inadecuadas de éstas. La Terapia Racional Emotiva pretende modificar estas creencias irracionales. Por su parte, Nauttsby (1975) ha subrayado el empleo de otras técnicas para hacer que el individuo tome conciencia de estas creencias y para modificarlas. Las recientes contribuciones al desarrollo de la terapia cognitiva por parte de autores de orientación conductual (Mahoney, 1974; Meichenbaun, 1977: Goldfried y Davison, 1976; Kazdin y Wilson, 1978) han proporcionado una base empírica y teórica más firme sobre la cual continuar trabajando en este área. La terapia cognitiva de la depresión incluye varias técnicas interrelacionadas que se han destilado del crisol de la experiencia clínica con pacientes depresivos. Las técnicas concretas se aplican dentro del marco de una teoría psicológica de la depresión (Beck, 1976). Como se ha indicado anteriormente, es preciso conocer la teoría del modelo cognitivo de la depresión para aplicar las técnicas de la terapia cognitiva. Errores en el Procesamiento de la Información Los errores sistemáticos que se dan en el pensamiento del depresivo mantienen la creencia del paciente en la validez de sus conceptos negativos, incluso a pesar de la existencia de evidencia contraria (ver Beck, 1967). 1. Inferencia Arbitraria (relativo a la respuesta): se refiere al proceso de adelantar una determinada conclusión en ausencia de la evidencia que la apoye o cuando la evidencia es contraria a la conclusión. 2. Abstracción selectiva ( relativo al estímulo): consiste en centrarse en un detalle extraído fuera de su contexto, ignorando otras características más relevantes de la situación, y conceptualizar toda la experiencia en base a ese fragmento. 3. Generalización excesiva ( relativo a la respuesta): se refiere al proceso de elaborar una regla o una conclusión a partir de uno o varios hechos aislados y de aplicar el concepto tanto a situaciones relacionadas como a situaciones inconexas. 4. Maximización y minimización (relativo a la respuesta): quedan reflejadas en los errores cometidos al evaluar la significación o magnitud de un evento; errores de tal calibre que constituye una distorsión. 5. Personalización (relativo a la respuesta): se refiere a la tendencia y facilidad del cliente para atribuirse a sí mismo fenómenos externos cuando no existe una base firme para hacer tal conexión. 6. Pensamiento absolutista, dicotómico (relativo a la respuesta): se manifiesta en la tendencia a clasificar todas las experiencias según una o dos categorías opuestas; por ejemplo, impecable o sucio, santo o pecador. Para describir a sí mismo, el paciente selecciona las categorías del extremo negativo. Una manera de abordar el desorden de pensamiento presente en la depresión es conceptualizarlo en términos de modos “primitivos” de organizar la realidad vs. Modos “maduros”. Parece claro que las personas depresivas tienden a estructurar sus experiencias de un modo bastante primitivo. Tienden a emitir juicios globales respecto a los acontecimientos que afectan su vida. Sus contenidos de pensamiento tienen una gran probabilidad de ser extremos, negativos, categóricos, absolutista, etc. La respuesta emocional, por lo tanto, tienden a ser negativa y extrema. En contraposición a este tipo de pensamiento primitivo, un pensamiento más maduro integra automáticamente las situaciones en varias dimensiones (en lugar de una única categoría), en

términos cuantitativos más que cualitativos y de acuerdo con criterios relativos más que absolutistas. En el pensamiento primitivo, la complejidad, variabilidad y diversidad de las experiencias y la conducta humana se reducen a una pocas categorías. Parece que las características del pensamiento típico del depresivo son análogas a las expuestas por Piaget (1932/1960) en sus descripciones del pensamiento infantil. Hemos aplicado la etiqueta “primitivo” a este tipo de pensamiento para distinguirlos del pensamiento más adaptativos observado en estadios posteriores del desarrollo. A continuación, se esquematizan las características que diferencian ambas formas de pensamiento. PENSAMIENTO “PRIMITIVO” 1. No dimensional y global: Soy un miedoso. 2. Absolutista y moralista: Soy un despreciable cobarde. 3. Invariable: Siempre fui y siempre seré un cobarde. 4. “Diagnóstico basado en el carácter”: hay un algo extraño en mi carácter. 5. Irreversible: Como soy intrínsecamente débil, no hay nada que se pueda hacer con mi problema. PENSAMIENTO “MADURO” Multidimensional: Soy medianamente miedoso, bastante generoso y ciertamente inteligente. Relativo; no emite juicios de valor: Soy más cobarde que la mayoría de las personas que conozco. Variable: Mis miedos varían de un momento a otro y de una situación a otra. “Diagnostico conductual: Evito en gran medida algunas situaciones y tengo diversos miedos. Reversibles: Puedo aprender modos de afrontar situaciones y de luchar contra mis miedos. Según esta representación esquemática, observamos que el paciente depresivo tienden a nterpretar sus experiencias en términos de privaciones o de derrotas (no dimensionales) y como algo irreversible (fijo), Consecuentemente, se considera a sí mismo como un “perdedor” (categórico, emite juicios de valor) y como una persona predestinada (déficits de carácter irreversibles). La mayor parte de esta monografía está dedicada a la descripción de medios, para identificar las pautas de pensamiento idiosincráticas y las estrategias que pueden contrarrestarlas. En el apartado de Síntomas Cognitivos del Capítulo 9, se pueden encontrar algunas sugerencias específicamente concernientes al pensamiento dicotómico y absolutista.

EL ABCDE DE LA TREC DE ELLIS
Ahora, ¿cómo puedes descubrir las Creencias irracionales para saber con gran probabilidad, que las tienes y cómo perseguirlas y dominarlas? La respuesta más clara es: busca tus "deberías" y tus "tienes que" No todas las creencias irracionales incluyen "un debería" o un "tengo que"; algunas de ellas consisten simplemente en alteraciones no empíricas o irreales. Así si quedas despedido de un trabajo y tienes gran dificultad en encontrar otro equivalente, y si tú después colocas esta observación dentro de la Creencia irracional diciendo: "!Nunca volveré a encontrar otro trabajo! !Es imposible soportar esta vida!", llegas a conclusiones irracionales e ilógicas sacadas de datos limitados. Porque si buscas un nuevo trabajo durante un cierto tiempo y te rechazan constantemente, los datos de la búsqueda de un trabajo solamente te informan que no puedes encontrar fácilmente un puesto apropiado y que probablemente te verás rechazado más veces hasta que encuentres uno nuevo. Y por consiguiente te dice que tu vida tiene dificultades y frustraciones y probablemente continuarás teniéndolas. Sin embargo, con esta información llegas a conclusiones erróneas creyendo que no volverás a encontrar un empleo bueno y que la vida parece demasiado difícil para soportarla. Estas conclusiones no sólo representan generalizaciones sino supergeneralizaciones sacadas de los datos que observas. Ellas van más allá y distorsionan la realidad; la hacen peor de lo que la encontraste de hecho. Por tanto, esta clase de conclusiones antiempíricas tienen algún grado de validez, pero no mucha. Y si te enfrentas a ellas preguntándote a ti mismo: "¿Qué hace que mi vida sea demasiado difícil de soportar?, tenderás rápidamente a interrumpirlas y negarlas. Sin embargo, la mayoría de las veces, como ser humano que eres, tiendes a hacer supergeneralizaciones antiempíricas porque tienes un programa "de necesidad-perturbación" escondido en tu mente. Tú quieres o deseas de verdad encontrar un empleo rápidamente y lo exiges locamente: "Por tanto tengo que conseguir inmediatamente lo que deseo" Y de nuevo, prefieres sabiamente una vida más fácil y agradable y exiges insensatamente que tienes que conseguirlo ahora mismo, inmediatamente, en el acto. Con tales deseos y exigencias te será casi imposible no sacar conclusiones antiempíricas acerca del mundo. Porque si es necesario que consigas un buen empleo ahora mismo, en este momento preciso, naturalmente concluirás, cuando lo logres inmediatamente: "!Nunca volveré a encontrar un buen empleo. La vida me parece que es demasiado dura para soportarla!". Si te mantuvieras inflexiblemente en tu Creencia racional (Cr): "Preferiría conseguir un buen empleo rápidamente, pero no puedo, no puedo", entonces tenderías a concluir: "Bien, no he encontrado un buen empleo todavía; pero seguiré intentándolo, muy probablemente encontraré otro en un futuro no muy lejano" Casi siempre, por tanto, las Creencias irracionales (Ci) no solamente brotan de tu tendencia humana a ver el mundo algo deformado y a hacer afirmaciones antiempíricas acerca de lo que te ha ocurrido o te ocurrirá probablemente, sino de tus afirmaciones exigentes e imperativas acerca de "te debería ocurrir" o "es preciso que te ocurra" de tal forma así puedes conseguir absoluta y necesariamente lo que deseas. Si realmente te mantuvieras en tus deseos y preferencias y nunca las proyectaras a las necesidades y exigencias, muy pocas veces te harías afirmaciones antiempíricas a ti mismo y a otras personas. Pero tan pronto como conviertes tus deseos en horribles necesidades, tales afirmaciones irreales se originan casi inevitablemente, y con frecuencia, en grado abundante. Volvemos a la averiguación de las creencias irracionales. Supones en primer lugar, teóricamente hablando, si sigues la teoría TRE, que cuando te sientes angustiado, deprimido, abatido, culpable, hostil, o perturbado emocionalmente cualquier otra manera, tienes algunos "deberías..." o "es necesario que..." que sigues diciéndotelos a ti mismo con fuerza; y buscas estas exigencias absolutas o mágicas. ¿Cuáles son las "necesidades" o "imperativos internos" que experimento en mi mismo y que causan mi perturbación?, te preguntas, ¿Los tengo en mi vida social? ¿En mi vida en la escuela? ¿En mi carrera? ¿Dónde? Una vez que te acostumbras a buscar estas exigencias, comenzarás a encontrarlas muy rápidamente. Entonces puedes también hacer lo mismo con tu manera de pensar irracional, muy especialmente con el sentirte horrible, con tu no poder soportar

la vida y con tus maldiciones a ti mismo y a los demás. Porque cuando experimentas distintos problemas emocionales, puedes suponer que tus creencias toman una o más de las cuatro formas básicas que todas aparecen relacionadas con otra: (1) Piensas que alguien o algo debería, sería necesario o tiene que ser diferente de lo que es en realidad. (2) Lo encuentras horrendo, terrible, horroroso cuando es de esa manera. (3) Piensas que no puedes sufrir, soportar o tolerar esta persona o esta cosa y por eso concluyes que no debería haber sido como es. (4) Piensas que tú u otras personas han cometido errores horribles o los siguen cometiendo y porque tú o ellas no deben actuar tal como lo hacen, tú o ellas no valéis para nada bueno en la vida, merece reprobación y puedes ser legítimamente catalogado como canalla, podrido o despreciable. Para averiguar tus creencias irracionales, por tanto, cuando tengas poco conocimiento consciente de ellas, examina tu consecuencia conductual o emocional inadecuada, y analizas también A, la Experiencia o Acontecimiento Activador que tiende a preceder inmediatamente a C. Reflexionando sobre esta forma de evidencia y explorando y analizando los procesos de tu pensamiento casi siempre puedes descubrir o adivinar con bastante rapidez una o más de tus Creencias irracionales. Supónte, por ejemplo, que te sientes muy enfadado con tu madre después de que te ha acusado falsamente de haberle mentido cuando le dijiste toda la verdad. Conoces C (tu sentimiento de enfado) y conoces A (el Acontecimiento Activador) ¿Qué pasa con Ci, tus Creencias irracionales que te instigaron a sentir C? Supónte que tienes muy poca idea real de en qué consisten. ¿Cómo las encontrarás? Siguiendo el proceso de interrogarse a ti mismo. 1. Busca por qué te sientes horrible. Pregúntate: "¿Qué es lo que considero como horrible referente a mi enfado contra mi madre?". Respuesta probable: "Pienso que es horrible que ella se atreva a acusarme de mentira cuando sé que le dije toda la verdad, y de hecho, me salí de mi forma de actuar para decírsela. con cierto riesgo para mí mismo". 2. Busca algo que no puedes soportar. Pregúntate: "¿Qué es de A, la conducta de mi madre? ¿Creo que no la puedo soportar?". Respuesta probable "Pienso que no puedo soportar que me trate así al acusarme falsa y mezquinamente, después de haberle tratado con tanta corrección y honradez". 3. Busca tu "necesidad-perturbadora". Pregúntate: "¿Cuáles son las necesidades o imperativos internos que experimento en esta situación?". Respuesta probable: "Pienso en que sigo insistiendo que mi madre no debe acusarme falsamente. Quizás, también, que ella no debería ponerme enfadado. También, que no debo tomarla tan seriamente". 4. Busca la condena que haces de ti mismo y de los demás. Pregúntate "¿De qué forma condeno o desprecio a cualquiera por la acusación falsa de mi madre creyendo que le miento?". Posible respuesta: "Ciertamente condeno a mi madre y pienso que es una "zorra" por acusarme falsamente. Y también parece que me desprecio a mí mismo por ponerme enfadado de una forma necia, una vez más, a mi madre, cuando ella probablemente no puede ni incluso ayudarme al actuar tan negativamente como loo hace". Siguiendo lo anteriormente dicho, al buscar tu sentirte horrible, tu no poder soportarlo, tu "necesidad-perturbadora", tu condena de los demás y de ti mismo, puedes encontrar fácilmente, y quizás en pocos minutos, varias Creencias irracionales relacionadas que conectas directamente y por las que te mantienes enfadado. De la misma manera, cualquier clase de perturbación emocional o conductual que sientas en el punto C, puedes casi siempre incluirlas en tus Creencias irracionales (Ci) que causan esta perturbación si buscas estas cuatro clases básicas de exigencias. ¿Podemos decir, por tanto, que solamente existen estas cuatro clases de irracionalidades, y que toda perturbación, sea de la forma que fuere, brota de una o más de estas exigencias? Probablemente no, ya que al intentar clasificar el 100% de cualquier cosa tan amplia y compleja como el funcionamiento defectuoso emocional solamente en cuatro apartados puede en ocasiones no ser válido.Varias formas de perturbación parecen existir, tales como dislexia, retraso mental, irritabilidad hipoglicémica y deficiencias neurológicas que tienen causas físicas tóxicas u otras. Por

eso no hagamos excesivas clasificaciones y no insistamos en que todos los desórdenes conductuales consisten exclusivamente en la exigencia interna. Muy probablemente no. Pero la mayor parte de lo que normalmente llamamos problemas emocionales, probablemente sí. Observa incluso un poco más detenidamente la conducta que tendemos a llamar "neurótica", "perturbada" o "desordenada", y probablemente el 90% o más se trata de una persona que exige algo de forma absolutista, que se siente horrible por no conseguir lo que reclama, que anda lloriqueando constantemente por no conseguirlo y concluyendo estúpidamente que el o ella o cualquier otro es despreciable por actuar de una forma peculiar. Ciertamente podemos si miramos mas profundamente encontrar otras formas de "perturbación emocional ". !Pero no con mucha frecuencia!

LOS “DEBERÍAS” Y LOS “DESEARÍAS”
Otro método sencillo de descubrir tus Creencias irracionales cuando quieres trabajar en ellas para eliminarlas consiste en suponer que están englobadas en una de las tres principales ideologías de "necesidad-peturbadora" (musturbatory): (1) Tengo que actuar bien y tengo que ganar la aprobación por mi forma de actuar, o de lo contrario soy considerado como podrido". (2) "Tú debes actuar de forma amable, considerada y justa conmigo, o de lo contrario eres un canalla". 28 (3) "Las condiciones en que vivo deben seguir siendo buenas y fáciles, para que pueda conseguir prácticamente todo lo que quiero sin mucho esfuerzo o incomodidad, o de lo contrario el mundo se convierte en despreciable, y la vida casi no merece vivirla". Aunque algunas clases de "perturbaciones emocionales" pueden existir sin tu creencia firme en una, dos o tres necesidades absolutistas, pienso que encontrarás dificultad en imaginártelas. Prácticamente todo sentimiento perturbado imaginable, en mi posición, parece estar estrechamente relacionado al meneos con una de estas Creencias irracionales, y a veces con dos o tres. ¿Y qué decir de las otras clases de ideas irracionales más específicas que he clasificado en varios de mis artículos y libros diez apartados principales? ¿Cómo cuadran con las tres nociones básicas? Bien, creo que podemos dividirlas de la forma siguiente: 1. Ideología de "necesidad-perturbadora" (musturbatory) Debo actuar bien y merecer la aprobación de mis actuaciones, o de lo contrario soy considerado como inútil. Principales sub-ideas: a) Debo encontrar sincero amor y aprobación casi siempre por parte de todas las personas que encuentro importantes. b) Debo probarme a mí mismo que soy plenamente competente, idóneo y capacitado, o al meneos tener una competencia real o talento en algo importante. c) Mi miseria emocional proviene casi plenamente de mis presiones externas, de las que tengo poca habilidad para cambiar o controlar a menos que esas presiones cambien, no puedo hacer que me sienta con ansiedad, deprimido, abatido u hostil. d) Si sobrevienen los acontecimientos que me ponen en peligro real o que amenazan mi vida, tengo que preocuparme excepcionalmente de ellos y perturbado por ellos. e) El pasado de mi vida me influenció inmensamente y permanece importante aún porque si antes me afectó, algo fuertemente tiene que seguir determinando mis sentimientos y conducta aún hoy; todavía permanece la credulidad y condicionantes de mi primera infancia, y mno puedo remontarlo y pensar por mí mismo. f) Debo tener un alto grado de orden y certeza en el mundo que me rodea para ser capaz de sentirme cómodo y actuar adecuadamente. g) Necesito desesperadamente a los demás para confiar y depender de ellos; porque permaneceré siempre tan débil, también necesitaré un poder sobrenatural en el que confiar, especialmente en tiempos de grave crisis. h) Debo comprender la naturaleza o secreto del mundo para vivir felizmente en él. i) Puedo y debería otorgarme una valoración global como ser humano, y solamente puedo considerarme bueno o respetable si lo hago bien, realizo acciones que merecen la pena, y tengo personas que normalmente me aceptan. j) Si me pongo deprimido, con ansiedad, avergonzado, o enfadado o cedo débilmente a los sentimientos de perturbación que las personas y los acontecimientos tienden a hacerme sentir, actúo muy incompetente y vergonzosamente. No debo hacer esto y si lo hago me convierto en una persona totalmente débil e inútil. k) Las creencias mantenidas por autoridades respetuosas o por mi sociedad deben probarse que son correctas y no tengo derecho a cuestionarlas en teoría o en la práctica; si lo hago, las personas tienen perfecto derecho a condenarme y a castigarme y no puedo soportar su desaprobación. 2. Ideología de "necesidad perturbadora" (musturbatory). Otros deben tratarme considerablemente y con amabilidad, precisamente de la forma que quiero que me traten; si no lo hacen, la sociedad y el universo deberían condenarlos, censurarlos y castigarlos por falta de consideración.

a) Los demás deben tratar a cada uno de una manera amable y justa; y si actúan con rudeza o con falta de ética se convierten en personas inútiles, merecen dura condena y castigo y el mundo casi con seguridad verá que ellos reciben esta clase de retribución. b) Si los demás se comportan impropia o estúpidamente, se convierten en idiotas totales y se deben sentir totalmente avergonzados de sí mismos. c) Si las personas tienen la habilidad de actuar bien pero en realidad eligen esquivar y eludir las responsabilidades que deberían aceptar y llevarlas a cabo, ellos se convierten en inútiles y deberían sentirse plenamente avergonzados de sí mismos. Las personas deben alcanzar todo su potencial para llevar una vida feliz y que merezca la pena, de otra forma tienen poco o nungún valor como seres humanos. 3. Ideología de "necesidad perturbadora" (musturbatory). Las condiciones en las que vivo deben estar bien dispuestas para que consiga prácticamente todo lo que quiero, cómoda, rápida y fácilmente y no me ocurra casi nada de lo que no quiero. a) Las cosas deben ir de la forma que me gustaría que fueran, porque necesito lo que quiero; y la vida es hermosa, terrible y horrenda, cuando no consigo lo que quiero. b) Cuando existen en mi mundo peligros o personas temibles o cosas, debo preocuparme continuamente de ellas, de esa forma tendré el poder de controlarlas o combatirlas. c) Encuentro más fácil evitar enfrentarme a las muchas dificultades de la vida y a las responsabilidades personales que comprometerme a formas más compensatorias de autodisciplina. Necesito un bienestar inmediato, y no puedo pasar por un dolor presente para alcanzar otro futuro. d) Las personas deberían actuar mejor de lo que normalmente lo hacen; y si no se comportan bien y me crean jaleos innecesarios, considero que es horrendo y terrible y no puedo soportarlas. c) Puesto que existen desventajas en mi vida, o bien por mis tendencias hereditarias o bien por las influencias de mi entorno pasado o presente, yo no puedo hacer prácticamente casi nada para cambiarlas; debo continuar sufriendo constantemente a causa de estas desventajas. Por tanto casi no vale la pena vivir f) Si cambia algún elemento perjudicial o desagradable en mí mismo o mi vida resulta ser muy dura, esa dificultad no debería existir. Lo encuentro demasiado difícil para hacer algo; también podría no hacer ningún esfuerzo, o muy podo para cambiarlo. g) Tienen que prevalecer claramente los valores de justicia, equidad, igualdad y democracia, cuando no existen, no lo puedo soportar y la vida parece demasiado insoportable para seguir viviendo. h) Debo encontrar soluciones correctas y prácticamente perfectas a problemas y a los de los de los demás; si no las encuentro, ocurrirá la catástrofe y horror. i) Las personas y los acontecimientos externos producen prácticamente mi infelicidad y tengo que permanecer víctima impotente de ansiedad, depresión, sentimientos de inadaptación y hostilidad a no ser que estas condiciones y personas cambien y me permitan detener mis sentimientos perturbados. J) Puesto que he logrado nacer y seguir vivo ahora, mi vida tiene que continuar indefinidamente, o al menos hasta que quiera seguir viviendo. Considero que es muy feo y horrible pensar en la posibilidad de morir y no tener ya una existencia. k) En tanto en cuanto permanezca vivo, mi vida tiene que tener un sentido o finalidad insólita o especial; si no puedo crear este sentido o finalidad por mí mismo, el mundo o alguna fuerza sobrenatural en el universo debe otorgarme. l) No puedo soportar la incomodidad de sentirme angustiado, deprimido, culpable, avergonzado, o perturbado emocionalmente de cualquier otra forma realmente que me volviera loco o me internarán en una institución mental, no podría soportar ese horror y tendría que suicidarme. ll)) Cuando las cosas realmente me han ido mal durante un periodo bastante largo de tiempo y no existe ninguna garantía de que cambie y ninguno se haga cargo de mi vida y haga mejor las cosas para mí, sencillamente no puedo soportar el pensamiento de vivir más y debo considerar seriamente en suicidarme.

GRUPOS DE AUTOAYUDA
Desde el comienzo, los grupos de autoayuda han ido formando su imagen a partir de unas cuantas ideas, simples pero poderosas: la gente comente con problemas comunes se junta, comparten sus problemas y aprenden unos de otros sin la presencia de profesionales de la salud, en un encuadre que los propios miembros del grupo establecen y controlan. Con iodo lo atractivo que pueda parecer esta perspectiva populista, un estudio de más de 3.000 grupos de autoayuda de California (Lieberman. 1992) encontró que el 60% (omitiendo los grupos que tratan los abusos) estaban dirigidos por personal profesionalmente entrenado, la mayoría de los cuales cobraba, des dibujando así el límite entre los servicios profesionales v los grupos de ayuda mutua. El retrato ideal de los grupos de autoayuda no concuerda con la realidad empírica. El dibujo clásico de tales grupos. a menudo basado en Alcohólicos Anónimos (AA). es engañoso: la diversidad y el cambio a lo largo del tiempo es la regla. Algunos grupos comienzan como reducidos sistemas de apoyo cara a cara. pero pronto se convierten en agencias sociales integradas v costeadas por los propios miembros; otros empiezan como una protesta social o como movimientos de acción social que evolucionan hacia un marco cuasi terapéutico. Definición: La definición tradicional de los grupos de autoayuda liderados por los propios miembros, es una definición atractiva, ya que aporta una base conceptual para establecer barreras. Los líderes profesionales operan desde perspectivas específicas v utilizan comportamientos diferentes a los de los no profesionales. Los profesionales mantienen una distancia psicológica entre ellos y los participantes de los grupos, tienen un punto de vista organizado y en ocasiones distintivo de las causas de una enfermedad. Creen a pesar de los cambios en la teoría, que los poderes curativos de los grupos de terapia derivan de las características del microcosmos social del grupo: el examen de la interacción entre los miembros del grupo es la principal tarea terapéutica. Generalmente, los grupos de autoayuda no tienen esto demasiado en cuenta. La profesionalización de los grupos de autoayuda puede tener efectos importantes en la manera que tales grupos prestan ayuda a sus miembros y en sus consecuencias, como son los sentimientos de los participantes sobre el dominio, el control y el engrandecimienio. Una definición de los grupos de autoayuda basada en el hecho de que_el líder no profesional haga compartir un problema común entre los participantes del grupo, es una idea atrayeme pero que se ajusta poco a lo que es la práctica diaria. Equiparar los grupos de autoayuda con la dirección no especializada de los grupos, es igualmente un problema de definición serio. Se han presentado varios estudios de intervención, utilizando terapeutas no especializados, en la literatura desde el comienzo de los sesenta (Cowen, Garnerd. Zax. 1967). El movimiento de salud mental comunitaria de los años sesenta, con especial énfasis en los servicios prestados por los propios miembros, no es equivalente a la autoayuda. La ideología sobre el tratamiento en el movimiento de salud mental comunitaria, su fuente de control v la propiedad delmarco terapéutico. eran profesionales. Un estudio (Lieberman. Bliwise. 1985) mostró algunos de los problemas de equiparar la dirección no especializada con la autoayuda. Los autores compararon grupos de ancianos dirigidos por profesionales o por personal no especializado. Los participantes del primer apartado obtuvieron mayor beneficio que los que participaron con directores de grupo no especializados. La interpretación más precisa de las conclusiones, era verlo, no como una comparación de resultados entre la terapia profesional y la autoayuda. sino como el estudio de dos tipos diferentes de directores de grupo: aquellos con una amplia formación profesional, y los que han obtenido esa formación en un cono período de tiempo. Los hallazgos pueden reflejar diferencias en la formación y la experiencia v puede que no den información relévante. La evidencia empírica disponible también sugiere que los grupos de autoayuda no sólo difieren de la terapia de grupo tradicional, sino también entre ellos mismos. Cada vez hay más evidencias (Levy. 1976; Lieberman. Bonnán. 1979') que indican que. incluso dentro de una misma organización de autoayuda que puede englobar a centenares de grupos, la

regla es la variación. La posibilidad de especificar un tipo de actividades que englobe a cientos de organizaciones con miles de grupos, es evidentemente limitada (Lew. 1976). Tales variaciones sugerían un objetivo más modesto para esta sección; más que hacer un repaso exhaustivo nos centramos en los grupos de autoayuda dirigidos a las personas en proceso de duelo (Lieberman. 1992}. Citaremos tres grupos específicos de autoayuda para ilustrar los hallazgos sobre resultados y procesos. Los tres engloban pérdidas de personas significativas. fallecimiento del cónyuge (TESO They Help Each Other Spintually: Se prestan Mutua Ayuda Espiritualmente], un grupo de autoayuda a nivel nacional para los que sufren la pérdida del cónyuge, y NAIM. grupo de autoayuda promovido por la Archidiócesis Católica de Chicago), y la muerte de un hijo (Amigos Compasivos, un grupo de autoayuda nacional para padres cuyos hijos han muerto). Se eligió la situación de pérdida de un ser querido. porque se disponía de buenos datos comparativos de estudios de grupos de autoayuda así como de terapia. TEORÍA Y PROCESOS COMUNES EN LOS GRUPOS DE AUTOAYUDA Normalización Los grupos de autoayuda son pequeñas unidades interactivas cara a cara. La gente se une a tales estructuras en una situación de grandes necesidades personales y necesitan compartir tópicos y sentimientos que se consideran normalmente personales y privados llevando esto a importantes consecuencias para los participantes. Se encuentran enfrentados a un número de extraños que generalmente son distintos a ellos mismos, salvo por una característica crítica: el problema compartido. Tales grupos comparten tres elementos básicos: la intensidad de la necesidad expresada Se pone como ejemplo a Martha: presentaba una depresión. Llegó incluso a tener ideas de suicidio. Alrededor de seis meses, antes del suicidio de su marido, se separaron pero mantuvieron un contacto regular durante la separación. Una noche la llamó con pánico, insistiendo en que fuera a su apartamento. Cuando llegó, le contó que se había tomado 300 aspirinas: inmediatamente le llevó al hospital donde murió la mañana siguiente. Martha conservaba el recuerdo de haber permanecido con su marido hasta el momento de su muere. Decía. «Nunca había pensado que lo sintiera tanto.» Aunque habían estado separados y sabían que nunca podrían ser felices casados, no había reconocido del todo la intensidad de su unión. Marina decía que. comparada con otras viudas que había conocido en el grupo de autoayuda. Ella había recibido apoyo de su familia y amigos en el momento de la muerte de su marido. Su mejor amiga inmediatamente fue a quedarse con ella. Los compañeros de trabajo hicieron iodo lo posible por ella. Lo que más significaba para Martha era que los amigos <• hacían pequeñas cosas: cuando no tenía ropa limpia que ponerme, uno de mis amigos cogió un montón de ropa v me puso una lavadora». La hermana de Marta ha también ayudó: también era viuda. Este hecho forjó en ellas el sentimiento de tener algo impórtame en común, algo que nunca les había pasado y que les unió mucho. La primera vez que Martha oyó hablar de los grupos de autoayuda fue al leer. Decía. «No estaba sola: había otros con los que podía hablar, v mi pena no tenía por qué durar un año.» Se sentía confortada al poder hablar de sus sentimientos v su pérdida con otras viudas. Martha pensó en involucrarse en el grupo de autoayuda durante un año. Creyó que le ayudarían a superar su pena y que entonces se saldría de la organización. En cambio, se encontró lomando una posición de liderazgo en el grupo. Algunas veces se preguntaba si era bueno involucrarse con personas «tan inmersas en su sufrimiento». Decía que todavía pensaba que necesitaba cultivar oirás amistades y separarse de gente tan desdichada. Martha decía que lo dejaría si llegaba a ser demasiado doloroso o no se adaptaba a ello: a la vez. declaraba. «Nosotros, que ya no sufrimos debemos recordamos que un grupo de autoayuda es para las nuevas viudas, no para nosotras.» Martha permaneció en el grupo por motivos altruistas; el grupo de autoayuda le ayudó sobre todo a sentir que ella valía la pena y a mantenerla activa— haciendo lgo que merecía la pena y acercándose a otras viudas. Martha encontró, para su sorpresa, que se sen tía muy afín a oirás dos viudas cuyos maridos se habían

suicidado. Sentía que las ayudaba a superar y controlar la angustia que padecían. Al mismo tiempo, tenía miedo de mantener excesivo contacto con oirá gente que había sido víctima del suicidio en sus familias. Resumiendo, -Marina decía que definitivamente creía que había crecido como persona:» Las tragedias puedan hacer o romper una persona, y por alguna razón, las tragedias que me han ocurrido, me han hecho. Martha-se sentía mucho mejor de lo que se había sentido nunca. Ahora se describe como una mujer madura, mejor y más fuerte que en el pasado. Algunos profesionales de la salud mental son conscientes del daño que puede causar la participación del psiquiátricamente vulnerable en los grupos de autoayuda. El hecho de que los procesos del grupo de autoayuda son diferentes de los que utilizan los profesionales de la salud mental, no es en principio la causa de daño o inconveniencia de los grupos de autoayuda. Quienes han escrito sobre el daño potencial de los grupos de autoayuda señalan la posibilidad de que haya gente que necesite más los servicios que un profesional puede ofrecerle, pero son encauzados a los grupos de autoayuda (Henry. Robinson. 1978). El daño. en este sentido, se produce al no obtener la avuda necesitada en una determinada.

TERAPIA FAMILIAR

La terapia familiar es una aproximación psicológica a la comprensión de la conducta humana y los síntomas, así como una modalidad de tratamiento que va más allá de la concepción del paciente en términos de dinámicas intrapsíquicas aisladas de su entorno. Se entiende a la persona que padece síntomas o que trae la conducta desadaptada en el contexto de su familia, que se considera, ha contribuido la génesis y mantenimiento del desorden. Por ello, se considera que el paciente es toda la familia, no sólo la persona que manifiesta los síntomas claros a quien se denomina el paciente identificado. Teorías Todas las escuelas de terapia familiar creen que la patología del paciente está muy influida por la interacción familiar. El ala más radical del movimiento de terapia familiar rechaza completamente el modelo médico y cree que la patología reside en los componentes de la familia en vez de en el paciente. Sin embargo la mayoría de los terapeutas no suscribe este extremo. El ala conservadora de la terapia familiar considera que la patología del paciente puede deberse a una predisposición genética y que la familia no es la causante de la patología: sin embargo la interacción familiar contribuye a la prognosis del paciente. Terapia Familiar Boweniana: Murray Bowen (1978), pionero de la terapia familiar, fue elegido presidente e la Academia americana de Terapia Familiar. Fundó el Centro de Familia de la universidad de Georgetown y ha entrenado aun número considerable de terapeutas en su propio enfoque. Al igual que la corriente psicoanalítica. Bowen subraya la transmisión de patrones familiares pasados al presente, así como la necesidad de reconocerlos y modificarlos. El trabajo inicial de Bowen con familias de pacientes esquizofrénicos subraya su confusión entre pensamientos y sentimientos, y también la existencia de lo que el denominó “masa yoica familiar indiferenciada”, esto es, la relación familiar que impide la separación e individuación de sus miembros, que da como resultado un enturbiamiento de las fronteras yoicas y la restricción de la autonomía. La terapia Boweniana intenta desenfatizar la emoción, para clarificar las necesidades y los pensamientos y diferencias el self de los distintos miembros de la familia. Bowen afirma que los individuos eligen como pareja a otros individuos que se encuentran en un nivel de diferenciación del self similar. En la familia, la triangulación se produce cuando hay una proyección parental de indiferenciación sobre el hijo, de forma que, cuando a lo largo de tres generaciones se produce una disminución de la diferenciación suficiente, aparece la esquizofrenia. Bowen lo denominó “proceso de transmisión multigeneracional”. La posición distante del triángulo puede ser muy cómoda en momentos de tensión o a causa del medio a la proximidad: en otras ocasiones, la posición del alejado y distante puede ser incómoda. Generalmente se recibe en consulta a la familia como un todo: aunque a veces se vea a un miembro por separado. El terapeuta toma una posición pedagógica, un abordaje cognitivo y trabaja con la familia en el desarrollo del genograma (diagrama del árbol familiar), para detectar los patrones repetitivos que se perpetúan a lo largo de las generaciones. La posición fraterna se considera como variables significativa para el desarrollo de la personalidad. Por ejemplo, el hermano mayor suele ser un niño responsable y controlador. El terapeuta puede dar instrucciones, como no perseguir al que se distancia, persona que puede temer la proximidad o necesita mantener una distancia óptima. Se fomenta la reformulación de los problemas, de forma que las moivacion4es individuales puedan verse desde otra perspectiva, generalmente más positiva. El terapeuta anima a la pareja a visitar a sus familias de origen para renegociar las relaciones no resueltas. De esta manera los temas transferenciales se abordan con la persona de origen en vez de con la esposa o el terapeuta. Terapia Familiar Estructural:

Salvador Minuchin (1974) desarrolló la terapia familiar estructural a partir de su trabajo con delincuentes de bajo nivel socioeconómico y sus familiares, en la Escuela Wiltwyk de Nueva York. En 1967 fue nombrado director de la Clínica de Orientación Infantil de Filadelfia, que trabajaba con familias pobres del centro de la ciudad. Aunque se formó psicoanalíticamente en el William Alanson White Institute de Nueva York, su enfoque era directivo e incluía el abordaje de la familia como sistema. Su presupuesto básico era que auque las personalidades de los individuos están conformadas por los hechos del pasado, se encuentran contenidas y gobernadas más por las interacciones actuales que por las del pasado. Minuchin supone que modificando la estructura actual de la familia, el terapeuta puede alterar su funcionamiento, lo cual indicará en la personalidad del individuo. La estructura de la familia, o incluyendo los subsistemas y sus límites, se diagnostica en términos de estructuras de comunicación y poder jerárquico. Se observan los subgrupos (esposos, padres y hermanos) a la búsqueda de fallas generacionales, alianzas, conflictos y escisiones: se exploran los límites observando u firmeza y flexibilidad, rigidez o difuminado, implicación o desimplicación. A partir de ese mapa estructural se establecen los objetivos del tratamiento. Por ejemplo. El terapeuta puede intentar restablecer el subsistema de los esposos y excluir a un hijo parentizado de la alianza intergeneracional con uno de los progenitores, de forma que éste se pueda reincorporar al subsistema de los hermanos. El terapeuta utiliza intervenciones físicas activas en vez de comunicación verbal. Estas intervenciones son especialmente útiles con familias de niveles socioeconómicos inferiores, en que la acción concreta es más efectiva que el uso del lenguaje. Los objetivos consisten en reestructurar la familia en el aquí y el ahora, para establecer límites adecuados entre los subsistemas, reforzar la autoridad parental y facilitar la comunicación y la resolución de problemas. En este enfoque, para abordar las dinámicas intrapsíquicas o examinar el pasado de la familia de origen, no se utilizan las interpretaciones orientadas al insight. Terapia Familiar Múltiple: Peter Laqueur (1980) inició la terapia grupal múltiple en 1951, cuando se dedicaba al tratamiento clínico de pacientes esquizofrénicos como Jefe del Servicio en el Hospital Creedmore State de Nueva York. En su trabajo se reunía por separado con los familiares de los pacientes esquizofrénicos durante un rato los domingos. Decidió dar respuesta a las preguntas que le hacían en una reunión grupal de una hora e duración. Sin embargo, los pacientes se sentían suspicaces ante estas reuniones con sus familiares, por lo que empezó a reunirse con los pacientes por separado en un grupo de una hora, en una sesión que duraba más de dos horas, en esa reunión se discutían las preguntas sobre esquizofrenia, tratamiento, hospitalización y altas. Dado que el tamaño de los grupos los hacía caóticos. Laqueur optó por hacer grupos menores con cuatro o cinco esquizofrénicos y susfamilias, se reunía regularmente cada semana mientras duraba la hospitalización del paciente. Algunos de estos grupos se mantuvieron posteriormente en clínicas y despachos privados, como grupos de pacientes no internados. La práctica de esta modalidad de tratamiento condujo a posteriores perfeccionamientos y aldesarrollo de técnicas terapéuticas. Laqueur considera curativo que (1) los participantes aprendan por analogía, viendo como otros se enfrentan al conflicto, (2) que los miembros copien el modelo de una familia relativamente sana, 83) que el terapeuta anime con sus interpretaciones de forma amable e indirecta, (4) que se verbalice el control de la interacción no verbal (quinésica), (5) que se vincule la conducta con los patrones de respuesta y (6) que los pacientes intentes conductas nuevas que el grupo pueda apoyar. Laqueur clasificada a cada familia de acuerdo a ciertos criterios. Las familias severamente patológicas no pueden hablar entre sí, por1ue no comparten el foco de atención. Tanto las madres como los padres controlan, de forma que la comunicación se realiza a través de ellos en vez de directamente entre los miembros de la familia. En otras familias se forman subgrupos en torno al sexo. Otras familias sufren una falla generacional. Se culpa a uno o dos miembros de la familia de las dificultades y se les expulsa envidiándolos a un hospital. A menudo se produce una simbiosis patológica entre uno de los esposos y su familia de origen.

Los terapeutas comienzan la terapia familiar múltiple pidiendo a cada familia que presente a sus miembros y que cuente por qué están allí. Se pide al padre que transmita cómo se ve como padre o esposo y que describa su relación con la familia. Luego la madre hace lo mismo. Se pide a los pacientes que digan si creen que los están culpando y qué conductas suyas provocan quejas. Luego se pide al hijo “bueno” que describa los roles familiares de los padres, del paciente y los suyos. El ejercicio aporta información a los terapeutas y ayuda a que las familias se conozcan entre sí. DISPOSICIONES GENERALES Para todas las prácticas el grupo total de alumnos se dividirá en seis subgrupos por orden de lista. Estos subgrupos elaborará un fólder en el que anotarán la historia del grupo, las vivencias en el aula y las actividades extramuros. Podrán usar fotografías como muestra de sus actividades.

U N I V E R S I D A D

D E

SAN MARTÍN DE PORRES

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN, TURISMO Y DE PSICOLOGÍA

ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA

CURSO:

TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN GRUPAL MANUAL DE LECTURAS CICLO VII – SEM 05 - I
Elaborado por:

MG. RAFAEL RODRÍGUEZ FALLA
LIMA – PERÚ 2005
Centro de Reproducción de documentos de la USMP Material didáctico para uso exclusivo en clase

LECTURA Nº I ANTECEDENTES DE LAS TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN GRUPAL INTRODUCCION
Detectar las motivaciones inherentes a los grupos con fines terapéuticos es un objetivo tan antiguo con la humanidad misma. Los líderes tribales y religiosos se servían del entramado social para promover curaciones y cambios de conducta mucho antes de que existieran los profesionales de la salud mental. Los primitivos ritos chamánicos. las tragedias griegas y las obras de teatro medievales de carácter moralizante apuntan también en esa dirección. Durante la Edad Media, con el fin de ayudar a los enfermos mentales. numerosos monasterios sirvieron como asilo; valga como ejemplo la colonia Gheel en Bélgica. Las sesiones grupales de hipnosis dirigidas por Mesmer y el movimiento de tratamiento moral favorecían saludables interacciones de grupos y experiencias sociales reconstructivas entre los pacientes mentales. PRECURSORES Como se señala en los dos capítulos de historia de la terapia de grupo, en las ediciones precedentes de este libro (Anthony. 1971: Sadock, Kaplan. 1983), la terapia de grupo, en el sentido de una actividad planificada bajo guía profesional para tratar la patología de la personalidad, es una invención americana del siglo XX. Entre los pioneros se cuenta a Joseph Pratt (1922), internista que ya en 1905 hacía sesiones de lectura con sus pacientes tuberculosos en un ambulatorio de Boston. En dichas lecturas se combinaba la información con sugerencias útiles para que los pacientes aprendieran a manejarse con su enfermedad crónica. Al observar la mejoría psicológica que proporcionaba este abordaje, Pratt y sus colegas no tardaron en hacer extensivo el método de clases a los pacientes diabéticos. Edward Lazell (1921),psiquiatra, adoptó el método grupal de Pratt para trabajar con esquizofrénicos en el hospital St. Elizabeth de Washington D.C. Se servía de discusiones de grupo con orientación psicoanalítica además de lectura de apoyo. Aproximadamente una década más tarde L.Cody Marsh (1931), sacerdote que luego se hizo psiquiatra, desarrolló un abordaje grupal con pacientes internos donde se aplicaba tanto el exhorto como la sugerencia. Su lema, repetido a menudo era: “La multitud les rompió, la multitud debe sanarles". También se añadió, a este moderno medio de abordaje, promover encuentros comunitarios en su hospital, con participación tanto de pacientes como de miembros de planta. PIONEROS La utilización de pequeños grupos en forma planificada para el tratamiento de problemas de personalidad, comenzó en los Estados Unidos en la Década de 1930 con los trabajos de Louis Wender. Paul Schilder. Jacob L. Moreno. Samuel R. Slavson. Fritz Redl y Alexander Wolf. El abordaje de Wender (1936) se inició en el contexto de pacientes ingresados, combinando conceptos freudianos sobre la psicología de grupo (1921) con interpretaciones de la transferencia familiar a la de transacción, dentro del grupo. Posteriormente extendió su trabajo a grupos de pacientes ambulatorios (Wender. Stein. 1949). Edward Pinney (1978) considera a Schilder (1936) como pionero de la terapia analítica de grupo debido a sistemática interpretación tanto de la transferencia como de los sueños. Aunque Moreno aplicaba métodos de acción dramática (el Teatro de la Espontaneidad) en Viena a comienzo de los años veinte, su abordaje psicodramático como modalidad de tratamiento clínico no surgió en Estados Unidos hasta la mitad de los años treinta, con la fundación de un hospital psiquiátrico en Beacon, Nueva York, y dos institutos de formación. Moreno (1953) invocaba la superioridad de sus métodos de acción de cara a la vida real frente al psicoanálisis de Freud, estáticamente centrado en las dinámicas intrapsíquicas. Como formuló Leon Fine (1979), el psicodrama se sirve de interacciones dramáticas, mediciones sociométricas y dinámica de grupo, basándose en la teoría de roles para inducir cambios en individuos y grupos mediante el desarrollo de nuevas percepciones y conductas y la reorganización de antiguos patrones cognitivos.

Wender Schilder y Moreno eran psiquiatras, mientras que S.R. Slavson comenzó como educador y trabajador social, llegando a adquirir una amplia autoformación como psicoterapeuta. A mitad de los años treinta observó que los muchachos en edad de latencia, típicamente inhibidos y afectados, ganaban en espontaneidad gracias a las interacciones dentro de un grupo. Así, puso en marcha una terapia de actividad grupal, que, como su nombre indica, se orienta a la expresión de fantasías y sentimientos mediante acción y juego. Un clima permisivo dentro del grupo favorece una regresión benigna, a partir de la cual pueden expresarse conflictos precoces en el contexto de un medio aceptador y estable. Los ingredientes terapéuticos básicos surgen de la interacción de los niños entre sí y con el terapeuta. Con fines terapéuticos se utilizan dentro del grupo diversos materiales, instrumentos, juguetes y alimentos (Slavson 1943), En las dos décadas siguientes hizo extensivo su método al trabajo grupal con adolescentes y adultos. Desarrolló protocolos de abordaje para grupos de discusión psicoanalítica diseñados para diversas clases de pacientes y niveles de edad (Slavson. 1964). Fritz Redl (1942), discípulo vienés de August Eichhorn, introdujo, una vez instalado en Estados Unidos, los grupos de diagnósticos de niños. A ellos siguieron muchos años de trabajo abriendo nuevos caminos en el abordaje grupal para el tratamiento de niños y adolescentes con trastornos graves en el medio hospitalario (Redl, Wineman. 1952), Redl (1950) también escribió sobre psicoanálisis grupal y propagó y estimuló la aceptación de la terapia de grupo entre sus colegas psicoanalistas. Impresionado por el trabajo con grupo de Wender (1936) y Schilder (1936), Alexander Wolf desarrolló en la década de 1930 un abordaje freudiano para terapia de grupo con adultos. Utilizaba un derivado de la asociación libre, incluyendo el análisis de la transferencia, la resistencia y los sueños. Excluyendo cualquier atención a las manifestaciones a nivel grupal en su tratamiento de pacientes individuales en el grupo.Wolf y Emanuel Schwartz (1962) abogaban además por una controvertida innovación a base de sesiones alternas sin la presencia del terapeuta. SEGUNDA GUERRA MUNDIAL Y 1945-1960 Con la Segunda Guerra Mundial la terapia de grupo cobró un llamativo impulso y una creciente popularidad. Debido a la abundancia de casos psiquiátricos, los pocos psiquiatras militares existentes se vieron obligados a utilizar métodos de grupo por pura necesidad. De esta forma, los hospitales militares americanos y británicos se convirtieron en semillero de expertos en terapia de grupo. Entre los líderes americanos cabe citar a Samuel Hadden, Alexander Wolf, Irving Berger, Donald Shaskan y Eric Berne. En cuanto a los británicos. E. James Anthony. S.h.foulkes. wilfred r. Bion. Joshua Bierer y John Rickman, entre otros, escribieron sus primeros artículos sobre el trabajo grupal en el Hospital Militar Norhfield. Willian c. Menninger (1946), el principal psiquiatra militar de América, considera que el empleo de terapia de grupo durante la Segunda Guerra Mundial fue una de las más importantes contribuciones a la psiquiatría civil. En ese sentido, las dos principales asociaciones de terapeutas de grupo, la American Group Psychotherapy Association, fundada por S.R. Slavson, y la American Society of Group Psychootherapy and Psychodrama, creada por J.L Moreno, vieron la luz durante la Segunda Guerra Mundial y experimentaron su primer estirón en la siguiente década. En 1943 Giles Thomas, bajo los auspicios de la Josiah Macy.Jr..Foundation, publicó un artículo sobre terapia de grupo, de interés histórico pero relativamente ingenuo, aparentemente ignorante de que la terapia de grupo contemporánea ya se había puesto en marcha en los hospitales militares tanto americanos como británicos. Thomas esperaba que sus hallazgos impulsaran la aplicación de métodos de grupo en las emergencias de guerra. Clasificó las terapias de grupo en dos principales (1) represivo-sugestiva y (2) analítica. Su categoría represivo-sugestiva incluía el método de clase de Pratt (1922) y Alcohólicos Anónimos. La categoría analítica abarcaba el trabajo de Schilder (1936) y Wender (1936). Thomas estaba perplejo porque sus colegas psiquiatras habían hecho tan poco con los métodos de grupo, y se preguntaba si ello se debería al miedo a la exposición personal y a que se desataran fuerzas grupales de difícil control.

Una década más tarde se publicó un trabajo algo más complejo de Florence B. Powdermaker y Jerome D.Frank (1953) en que, con una línea psicoanalítica ecléctica, los autores estudiaban elproceso en la terapia de grupo tomando los aspectos que consideraban más deseables de cada uno de los diversos modelos de terapia grupal contemporánea. Citando a dichos autores, nuestro abordaje de la terapia de grupo con pacientes neuróticos tiene puntos en común con el de Foulkes. Ackeman, Slavson y Wolf, a la vez que nos consideramos influidos por los conceptos analíticos de Schilder y el énfasis de Trigant Burrow sobre el estudio de la interacción grupal. A lo largo de los años cincuenta el campo de la salud mental, incluida la terapia de grupo, se erizó de dificultades debido a las imprevisibles disputas y luchas hegemónicas entre diversas escuelas de pensamiento. A pesar de las tempranas peleas ideológicas entre los psicoanalistas partidarios de Freud, Adler y los neofreudianos, adscritos a las ideas de Karen Horney y Harry Snack Sullivan, surgió una gran cantidad de nuevas terapias competidoras, entre ellas el análisis transaccional, la terapia centrada en la persona, la Gestalt (Perls, 1969) que nacieron en contextos grupales. El resto de abordajes, inicialmente individuales, pronto comenzó a extender sus conceptualizaciones sobre terapia individual al ámbito del grupo (Corsini, 1973).La literatura sobre terapia de grupo de los años 50 demostró la aplicabilidad del tratamiento grupal en una amplia gama de settings, incluyendo hospitales generales y psiquiátricos, ambulatorios, programas de rehabilitación e instituciones correccionales. La población de pacientes abordables ocupaba un amplio espectro. desde niños y adolescentes hasta adultos con trastornos psiquiátricos diversos (incluyendo problemas psicosomáticos, homosexuales y retrasados mentales). Uno de los temas principales al comienzo era la aceptación de la terapia de grupo como forma válida de tratamiento. Una vez lograda tal aceptación. una corriente de contribuciones teóricasintentó ligar la terapia de grupo con el campo psicoanalítico. dada la posición dominante del mismo entre los psicoterapeutas. Al hilo de tales producciones teóricas surgieron publicaciones que abordaban aspectos básicos del cómo y cuando de la terapia de grupo, sentando criterios diferenciales respecto de aplicabilidad, grupos homogéneos versus heterogéneos, tratamiento combinado y conjunto y manejo de separación de pacientes. Década de 1960 La legislación social durante los años 60 de John F. Kenedy, con su Community Mental Health Center Act de 1963, ejerció una profunda influencia en los servicios humanos en América. Los numerosos centros de salud mental comunitaria que surgieron a todo lo largo y ancho del país cubriendo las demandas de salud mental de los ciudadanos, tuvieron que contar en gran medida con la terapia de grupo y las técnicas ligadas a la misma. Creció la demanda de terapeutas formados y con experiencia en pacientes ambulatorios, internos y con objetivos preventivos. De hecho, ante la carencia de un número suficiente de terapeutas de grupo adecuadamente formados, los gestores sanitarios comenzaron a recurrir a soluciones imprudentes, entre ellas encomendar tareas de trabajocon grupo a personal sin entrenamiento. Esta rápida evolución es una esfera ya de por sí dominada por conflictos de rol profesional y por una terminología confusa, sirvió para realimentar temas espinosos como límites, diversidad de técnicas y diferentes objetivos del tratamiento. Algunos terapeutas comenzaron a sugerir que los tradicionales objetivos del tratamiento de hacer conscientes los conflictos inconscientes del paciente y de reorganizar el carácter, se sustituyeran por expectativas más limitadas, orientadas hacia el funcionamiento yoico, las capacidades sociales y la supresión de síntomas. La literatura profesional de la época refleja esa notable agitación, en paralelo a los continuados esfuerzos para establecer sólidas teorías psicodinámicas de la terapia de grupo. Además del tratado sobre la Terapia Analítica de Grupo. de Slavson (1946), aparecieron notables trabajos de Wolf y Schwartz (1962) y de Dorothy Whitaker y Morton Lieberman (1964). En Inglaterra, a la importante contribución de Foulkes (1964) siguió el influyente libro de Bion (1959): Experiencias con Grupos y Otros Escritos. Las contribuciones de Slavson (1964) y de Wolf y Schartz (1962) comparten la creencia fundamental de la primacía del abordaje centrado en cada miembro individual del grupo. Foulkes, por el contrario , apoya a una perspectiva centrada en el

grupo, reflejada en la siguiente cita: “Cuida al grupo y cada individuo se cuidará a sí mismo”. Detrás de este asunto había preguntas complicadas, tales como: ¿Hay dinámica grupales en los grupos terapéuticos? ¿Resultan antiterapéuticas las manifestaciones de dinámica grupal? Las posturas extremas de psicoterapeutas de la escuela británica de relaciones objetales, como Henry Ezriel (1950) y Bion (1959), que creían que el objetivo del terapeuta grupal reside esencialmente enconfrontar al grupo como totalidad con sus fantasías inconscientes compartidas, despertó mucha controversia entre los terapeutas de grupo norteamericanos. Dada la relativa novedad de la terapia de grupo y la complejidad del objetivo de construir una teoría, algunos autores –entre ellos James Arsenian. Elvin Semrad y David Saphiro (1962), Helen Durkin (1964) y Saul Scheidlinger (1968)consideraron prematura cualquier generalización amplia o dicotomica ; aunque aceptaban la existencia de algunos elementos generales característicos de toda terapia, invocaban un continuo y cuidadoso examen de la forma en que tales factores cardinales aparecen en la terapia de grupo. Con su carácter multipersonal y sus procesos de dinámica grupal. El denominado encounter group movement de los años 60, que atrajo mucho la atención de la opinión pública e incluso dio pie a un best-seller (Schhutz 1967), supuso un reto a la par que una dificultad para el campo del trabajo profesional con grupos, ya que mucha gente empezó a equiparar estas controversias, a veces incluso nocivas, con la terapia de grupo en sí misma (Yalom. Lieberman. 1971). Pronto otras sociedades profesionales instalaron a la Asociación Americana de Terapia de Grupo para que subrayara la diferencia entre las iniciativas de educación emocional diseñadas para el público en general, y la terapia de grupo, con su finalidad de tratar la enfermedad. Por otro lado también se exigió a los promotores de grupos de encuentro que aplicaran una serie de medidas de seguridad en sus actividades, incluyendo el screening (selección) de participantes, la aplicación del consentimiento informado y, sobre todo, el oportuno entrenamiento de los conductores de grupo. MORENO Y SLAVSON Desde la perspectiva de hoy día, resulta difícil comprender la abierta, prolongada e intensa rivalidad entre Jocob L. Moreno y S.R.Slavson. dos brillantes y apasionados exponentes del movimiento de terapia de grupo. El conflicto entre ambos, que también implicó a sus discípulos, comenzó disputándose la primacía. Moreno (1959), pretendía haber sido el primero en acuñar el término “terapia de grupo”, científica. A ello, su mujer. Zerka T. Moreno (1966), añadía: la época de la literatura bajo el título de terapia de grupo comienza con Moreno. En otro lugar, Jocob Moreno(1958) afirmó que pretender que Joseph Pratt es el pionero de la terapia de grupo es un mito. Slavson(1979), por su parte, declaraba que sus grupos de actividad de 1934 constituían el comienzo de la terapia de grupo con la introducción del grupo pequeño, que tuvo lugar en 1934. Slavson menospreciaba el valor del psicodrama, afirrmando que sólo era útil para pacientes psicóticos y que el psicodrama puede servir como inductor de catarsis, técnica de ensayo y medio de comunicación, pero nunca como una terapia total. Está claro que Moreno tenía razón al quejarse de que no había sido suficientemente considerado por los abordajes Gestalt, existencial y de grupo de encuentro; todos los cuales adoptaron muchas de sus ideas pero, probablemente se equivocaba al acusar a Schilder. Foulkes y Ezriel de haberse apropiado de su conceptos Tras la muerte de Moreno en 1974. su esposa y heredera profesional lo describió como “un líder disidente, solitario, narcisista, carismático pero excéntrico, antipático pero atractivo” Fine (1979). Igualmente, al evaluar el legado de Slavson, Anthony (1971), lo describió como “un autodesignado perro guardián con el que se puede contar para ladrar a los extraños y morder a los salvajes que rondan los márgenes de la terapia de grupo. Con un poderoso ímpetu para el desarrollo de la terapia de grupo, al mismo tiempo plantea limitaciones para el ulterior crecimiento de la terapia de grupo como forma de tratamiento por propio derecho. Como teórico es más categórico que creativo, y se da una firmeza en su postura que difícilmente encontramos en el arte”. Resulta lamentable que aun siendo figura de talla internacional cuyas obras se han publicado en muchas lenguas, con seguidores en todo el mundo, todavía tiene poco crédito y reconocimiento”(Fine 1979) Lo mismo puede decirse de Slavson, con la salvedad de que la American Group Psychotherapy Association, que él fundó. ha logrado sobrevivir como la mayor y más respetada organización

profesional de terapeutas de grupo. Tras la muerte de Slavson la asociación adoptó un carácter más plural, lo que atrajo en su seno a terapeutas de grupo de todas las orientaciones ideológicas (incluyendo psicodramatistas). Por otro lado, dicha asociación fue elemento impulsor para la constitución en 1974 de la democrática Internacional Association of Group Psychotherapy (Scheidlinger. Schamess. 1992). Sólo cabe especular sobre lo que el movimiento de terapia de grupo sería hoy día en todo el mundo si Moreno y Slavson, trabajadores infatigables ambos, hubiesen unido sus esfuerzos en vida, en lugar de disputar y promover organizaciones, conferencias y publicaciones competidoras. TERAPIA DE GRUPO Y PSICOANALISIS La rápida aceptación como abordaje clínico válido que la terapia de grupo ha disfrutado entre la comunidad de profesionales de la salud mental desde sus comienzos en los años 50, ha sido más lenta en lo que respecta al campo del psicoanálisis . Saul Tuttman (1980) se refería a una evidente resistencia, cuando no desconfianza e incomodidad y a veces incluso shock y desprecio, además de miedo, cuando los psicoanalistas se toparon con la noción de terapia de grupo. Michael Balint (1968), el famoso psicoanalista británico y fundador de los denominados grupos Balint para médicos, amonestó al movimiento psicoanalítico por haber ignorado la terapia de grupo en detrimento de los interesados, sobre todo, nuestra propia ciencia. Ahora son otros los que están recogiendo una rica cosecha en este importante campo y nosotros perdemos una oportunidad, quizás irrecuperable, de obtener observaciones clínicas de primera mano acerca de las dinámicas colectivas. Y sin embargo, hay signos de acercamiento. En este sentido, cabe contrastar dos intervenciones separadas hechas hace más de veinte años por dos experimentados psicoanalistas. Lawrence Kubie cuestionaba en 1958 si la terapia de grupo, por sí sola, podía engendrar insights tan profundos y producir cambios tan a largo plazo como los que a veces se logran dentro del espectro de terapia psicoanalítica individual. Entre los que respondieron a ese artículo estaba Foulkes (1958), que en el mismo número de la revista no sólo mostraba su desacuerdo con Kubie sino también le acusaba de tener prejuicio respecto a la terapia de grupo. Algo más de dos décadas después, Leopold Bellak (1980) considera la terapia de grupo como una valiosa modalidad que amplía la dimensión de la empresa terapéutica. Incluso fue más allá, afirmado que el entrenamiento psicoanalítico podría mejorar si el candidato hiciese terapia de grupo además del tradicional análisis didáctico. Seguirá habiendo un malentendido mientras algunos psicoanalistas no se den cuenta de que la terapia de grupo guarda relación indirecta con los escritos psicoanalíticos sobre el liderazgo, iniciados por Freud con Psicología de las Masas y Análisis del Yo (1921). De hecho, cualquier teorización sobre la terapia de grupo supone la integración de dos sistemas conceptuales dispares, pero relacionados, complejo cada uno de ellos por sí mismo: (1) el sistema de la psicología grupal, que plantea la pregunta ¿Qué mueve a los grupos?, lo que incluye el tema del liderazgo y es aplicable a todos los grupos, y (2) el sistema de terapia grupal, que es una modalidad de intervención clínica con técnica específica encaminadas a inducir cambios de conducta en los pacientes (Schidlinger, 1982). En el futuro hay razones para esperar una aproximación cada vez mayor. En ese sentido las contribuciones de la escuela británica de relaciones objetales, donde cabe citar a Bion (1959) y Ezriel (1950), han logrado atraer la atención de un número cada vez mayor de psicoanalistas en todo el mundo. También han escrito sobre el tema de la psicología de grupo dos innovadores en la esfera del tratamiento psicoanalítico de pacientes con alteraciones del desarrollo: Otro Kemberg (1980) y Heinz Kohut (1976). Por otro lado, la intervención de temas sobre identidad individual en sus aspectos autónomo y de afiliación realizada por Gerald Steckler y Samuel Kaplan (1980) y la ampliación del concepto de introyectos por E. James Anthony (1980) hasta incluir grupos como la familia representa prometedoras incursiones en el campo de la conducta social y, con ello, en el mundo de la psicología grupal. La temprana afirmación de Freud (1921) de que “desde el principio la psicología individual es, al mismo tiempo, también psicología social quizá esté en camino de validarse.

CUESTIONARIO 1. Nombre Dos principales precursores de la intervención grupal y mencione a qué tipo de intervención se dedicaban cada uno de ellos 2. La Segunda Guerra Mundial de qué manera influenció en la intervención grupal 3. Mencione dos hechos importantes de la intervención grupal después de los años 60. 4. En qué consistía la intervención de Moreno y de Slavson 5. Qué relación tiene la intervención grupal y el Psicoanálisis

LECTURA Nº 2 FASES DE LA SESIÓN PSICODRAMÁTICA
Entorno físico Para Moreno el espacio ideal del psicodrama evolucionó con el paso del tiempo. Para su primer Teatro de la Espontaneidad diseño una sala elaborada, que nunca llegó a construirse, son sillas dispuestas en forma de anfiteatro, en el centro un escenario principal que consistía en tres círculos concéntricos escalonados hasta el nivel superior, en que se desarrollaba la obra. Diseminadas entre los asientos había unas plataformas, a las que los miembros de la audiencia podían subir para expresarse desde el grupo. En posteriores versiones, se situó el escenario de tres niveles a un lado de la sala grupal. Se sustituyeron las plataformas por un balcón para que los actores se elevaran física y psicológicamente sobre los demás, como requiere el drama. Una serie de focos controlados por reostato, iluminaban el escenario, coloreándolo de forma diferente según el tono de lo que se va representando. Para minimizar los estímulos visuales interpersonales, el terapeuta puede atenuar la iluminación, dificultando que el grupo se vea las caras. A menudo se utiliza la iluminación, baja por los soliloquios, cuando algo que se ha evocado en el drama necesita de la carta, para simular la ausencia física del receptor. El color también varía (el rojo, por ejemplo parece ser adecuado para las escenas de calor emocional, mientras que el azul es adecuado para indicar distancia, frialdad o tristeza. En la practica muchos psicodramatistas han realizado diversos añadidos, pero generalmente mantienen un área de la habitación separada, con una alfombra por ejemplo, para el escenario, de esta forma se separa la vida real del grupo y el mundo de ficción dramática del escenario. Tamaño y composición del grupo Los grupos de psicodrama tienden a ser mayores que los otros terapéuticos siendo 10 en número de participantes, para ofrecer mayor veracidad de personalidades y roles y asegurar la existencia de una audiencia ante la que se represente la obra. La audiencia se convierte en un importante objeto transferencial, especialmente durante la actuación, cuando el director se retira a los bastidores. Mucha gente que no siente una particular ansiedad al hablarle al director o al grupo en un discurso directo, se hace consciente de ésta cuando habla ante ese mismo grupo en forma de audiencia. Esa ansiedad puede ser útil como punto de partida para vincular a los pacientes en la búsqueda de la autocomprensión, cuando se puede estimular su curiosidad por el porqué de la angustia. Incluso los que no sienten tal ansiedad afirman darse cuenta de la importancia del momento de la representación ante una audiencia. Por ese motivo no se da papeles a todos los miembros del grupo al mismo tiempo. Sin embargo, el grupo es demasiado grande cuando los pacientes deben esperar mucho tiempo a que les llegue el turno de protagonista. Algunos terapeutas prefieren que haya una cierta homogeneidad entre el grupo en edad, inteligencia e incluso en creatividad. Un paciente con un gran talento para representar puede intimidar a los menos creativos, y los más creativos pueden inhibir sus habilidades para evitar la envidia de los demás. Si los pacientes son muy dispares, caso de los adolescentes de muy diversa edad, los dramas que se presentan carecen de la suficiente universalidad para que el grupo se identifique con los actores. Sin embargo, las pequeñas diferencias ayudan a ampliar el repertorio de papeles de los actores. dada la variedad en los modelos de rol. Excepto en grupo de niños en época de latencia, se prefiere que haya miembros de los dos sexos. Generalmente no se mezcla a los pacientes psicóticos que requieren técnicas para fortalecer sus defensas con otro tipo de pacientes con diagnósticos menos severos, para quienes el objetivo del tratamiento puede consistir precisamente en un relajamiento de éstas. Duración de las sesiones Las sesiones de psicodrama tienden a ser más largas que las de otras terapias grupales, extendiéndose a una media de dos horas, más que una y media. El límite de dos horas se acerca a

lo que los dramaturgos y directores de cine consideran que es el lapso de tiempo de atención natural para una producción dramática. Dos horas da a los miembros de la audiencia y a los actores que representan un papel auxiliar tiempo suficiente para participar activamente en las discusiones antes y después del drama. Frases de la sesión La sesión de psicodrama clásico consta de tres frases que no tienen, necesariamente, la misma duración. Calentamiento, drama y cierre o fase de puesta en común. Calentamiento. La primera fase de la sesión consiste en lo que Moreno llamaba calentamiento. Su objetivo es funcionar como arranque en una progresión hacia la máxima espontaneidad. Es tanto la fase inicial de la sesión, como el proceso de incrementar la espontaneidad en general. Moreno usó el término de dos manera como verbo intransitivo; calentarse para un papel y transitivo; el director calienta al protagonista para el drama. Para empezar un calentamiento. Moreno recomendaba que el director hiciera él mismo un calentamiento para el rol requerido y que luego se lo transmitiera al protagonista. Norman Polansky, Ronald Lippett y Fritz Red) (1950), consideraban el contagio de una conducta como un factor terapéutico legítimo: Anzieu (1956), un psicodramatista analítico , objetaba que hasta el más mínimo grado de influencia era excesivo. Durante la primera fase de la sesión se utilizan diferentes técnicas de calentamiento. En la mayoría de ellas se propone un ejercicio grupal sobre un aspecto colateral de un tema emocionalmente significativo. El contenido soso e incluso banal de este aspecto colateral ayuda a minimizar la ansiedad. Luego se añaden elementos adicionales a un ritmo que incluso los miembros más inhibidos del grupo encuentren tolerable. Los miembros del grupo van aceptando gradualmente un material cada vez más cargado de ansiedad. Es como si los miembros del grupo temieran inconscientemente que exponer los propios pensamientos espontáneos sería catastrófico, aun así el deseo de compartir sus límites con los demás les impulsa a poner en juego un cierto margen de riesgo. Después de cada avance en el intento de mostrarse a los demás se comprueba que los consecuencias temidas no se han materializado. De hecho, incluso cuando el grupo reacciona negativamente, resulta benigno comparado con los temores inconscientes. Cuando la realidad, en el primer momento del calentamiento, ha despejado, el miedo, el margen de riesgo de los miembros se puede ampliar a un segundo paso. De esa manera el calentamiento produce su efecto progresivo. El calentamiento está recomendado para las primera sesiones del grupo, o cuando hay miembros nuevos o especialmente inhibidos. Leonid Kroll, Ekaterina. Mikhailova y Elena Serdiouk (1992) afirman que, bajo determinadas condiciones culturales (por ejemplo en las sociedades que se acaban de liberar de un control autoritario), se necesita hacer mayor énfasis en esta fase de calentamiento. Durante el calentamiento, paradójicamente el director actúa como fuerza inhibidora, restringiendo el campo de expresión, en vez de expandirlo. Se les pide a los miembros que hablen por turnos y que limiten sus comentarios a una o dos frases sobre un tema prefijado. Este tipo de ejercicio limita la expresión libre, y como tal, genera seguridad en el paciente estancado en el conflicto entre los impulsos inconscientes. Cuando se le pide a un grupo reciente y tímido que hable libremente puede congelarse en un silencio agónico, igual que el niño de una clase progresiva que pregunta <<¿Otra vez tenemos que hacer lo que nos dé la gana?>> Algunos pacientes compiten duramente entre sí o hablan sin que se lo hayan pedido como una forma de agresión ilícita, la invitación a hablar libremente se vivencia como una tentación a hablar libremente se vivencia como una tentación para cualquier deseo peligroso y termina fracasando e incrementando el bloqueo. Sin embargo, si se les pide a los miembros del grupo que digan algo específico, el segundo nombre de su madre o cómo fríen un huevo, se relajan al momento y hablan del tema abiertamente. Entonces se amplía el tema. Mucha gente sólo puede integrar la libertad gradualmente. A medida que

avanza el calentamiento y los miembros inhibidos se vuelven más libres (tanto en la sesión como en el curso de la terapia), el terapeuta va asumiendo un rol cada vez más pasivo. Un paciente tímido permaneció casi mudo durante varias semanas de su terapia grupal convencional. Quería terminar su terapia pero tenía miedo de ofender al grupo o al terapeuta. Finalmente, aprovechando un pretexto, reunió fuerzas para anunciar que era su última sesión. Los otros miembros del grupo le acusaron de huir de sus problemas, y se quedó un tiempo más por miedo a la desaprobación. La siguiente vez sólo dejó un mensaje en el contestador del terapeuta diciendo que no volvería, más tarde, en la fase de calentamiento de su nuevo grupo de psicodrama, cuando llegó su turno habló sin ningún tipo de obstáculo. En esa situación no tenía que cargar con la <<culpa>> de iniciar su discurso. Después de unos meses se integró completamente en el grupo y hablaba de forma espontánea y sin ayudas. El principio de cualquier formato de rondas de turnos es la posibilidad de pasar. Se recuerda frecuentemente a los miembros que cuando les llega el turno pueden pasar y el turno correrá al siguiente miembro. Cuando alguien utiliza esa opción no se le preguntan los motivos. Las personas se hacen accesibles cuando se siente seguros en sus iniciativas temidas (diciéndoles que es un turno y el tema del que deben hablar) y seguros ante una intrusión (derecho a pasar). 51 El terapeuta no debe arriesgarse a fomentar la dependencia utilizando excesivamente el calentamiento. Los directores, en su entusiasmo por que las coas marchen, pueden hacer que el grupo se desvíe de sus propios objetivos hacia lo que sienten que se espera de ellos. También es importante no romper los silencios. Cuando el terapeuta tiene algo que decir puede ser mejor que espere a que el grupo se ponga a hablar, aunque sea de otro tema y luego vuelva al tema que se ha interrumpido. Los momentos de silencio a menudo son puntos cruciales de decisión en que los miembros están sopesando su valor para introducir o no un tema cargado de ansiedad. Transición del calentamiento al drama. Idealmente el drama surge sin brusquedad del calentamiento. A medida que se incrementa la libertad emocional, el miembro más implicado y maduro se convierte en el foco de atención grupal. En ese momento el director retorna de una posición pasiva para ayudar al paciente a encontrar una escena inicial para sacar la expresión adelante. De hecho, una elección fácil y rápida del protagonista es más excepción que regla. A veces nadie quiere ser el protagonista, otras veces los miembros compiten de forma abierta y soterrada para serlo. Puede que los mismos miembros extrovertidos quieran ser siempre los protagonistas, mientras que los más tímidos eluden sus oportunidades. A veces todo el grupo apoya la decisión de un miembro que lo necesita genuinamente, otras veces el grupo puede sentirse intimidado para concederle el honor a un manipulador eficaz y otras ocasiones se forman facciones para apoyar distintas candidaturas. Se aconseja que los directores tengan en mente todos estos factores, que los exploten de forma explícita con el grupo cuando sea posible y que tomen sus decisiones equilibradamente. La elección de un protagonista también está influida por la elección de un tema. Es más útil que el grupo trabaje con un protagonista cuyo problema esté relacionado con el de la mayoría. Al mismo tiempo, no se debería sacrificar a la mayoría un miembro cuyas necesidades son idiosincráticas. Todo grupo tiene una determinada tolerancia para abordar las necesidades de los miembros minoritarios y el director debe ser sensible a la vez que respetar esos límites. Un punto de partida para el drama podría ser la recepción de algún suceso perturbador de la vida de un miembro que lleva un problema al grupo. También un suceso actual intragrupo que parezca interesante explorar. En este caso, el director puede pedir que dos miembros elijan a sus dobles o puede pedir que se inviertan los papeles, y el drama empieza. En el primer caso de un paciente que se centra sobre un problema exterior al grupo, el director debe ayudarle a ponerlo en escena. Se pide al protagonista que dé información suficiente sobre el lugar, tiempo y entorno físico, para dotar a la escena de mayor claridad y especificidad. Un detalle inusual, como un juguete roto, puede ser más eficaz que un cuarto de estar genérico. Es importante localizar las estradas y salidas, pero es mejor acabar con los detalles rápidamente para que no se disipe el momento del calentamiento. Se evitan los apoyos, y generalmente hay menos sillas que papeles, para que no se pierda la dimensión de acción y se permanezca en una posición entópica de quedarse en su sitio y hablar. Generalmente

el privilegio de elegir los actores recae en el protagonista. El director dice solamente; <<Elige al que va a hacer el papel de Al.. ahora el de Norma…>> Una vez elegidos los actores de la primera escena puede ser necesario que hagan un calentamiento. El director entrevista a uno o varios para ayudarles a definir sus identidades, caracteres y objetivos. El director charla un poco con el protagonista en el vestíbulo antes de que entre en la terraza a pedirle a su primo Al que le salde una deuda. En una posición de inversión de roles, el director habla con Al (papel que ahora realiza el protagonista) en la terraza. Después de invertir los papeles a los actores originales, el director habla de la misma manera con el actor que hace el papel de Al para ayudarle a entrar en el papel sobre las bases del retrato que ha hecho el protagonista. En ese momento todo esta preparado y comienza la acción. Igual que en el calentamiento, drama se desenvuelve de lo periférico a lo central. Generalmente se lleva a escena un problema interpersonal en el que se da a los pensamientos, sentimientos y conductas latentes mayor libertad de lo que la realidad permitiría. Cuando el protagonista hace referencia a otras situaciones que están relacionadas, éstas también se actúan. Con el paso del tiempo se observan los patrones y se rememoran las otras situaciones anteriores relacionadas con esos patrones. De esa manera, los dramas se desplazan hacia un material significativo genéticamente. El movimiento nunca es lineal, a menos que el protagonista haya planificado semiconscientemente el curso del tratamiento en cuyo caso el director trata de llevar ese intento al foco del drama. Cierre. El final del drama se produce después del clímax. A veces ese momento es obvio y ocurre en el momento previsto. Cuando una escena llega rápidamente a su clímax, la fase puede comenzar antes y alargarse provechosamente. El director puede llevar a escena un episodio corto con un segundo protagonista. (Estos episodios son muy frecuentes en el sociodrama de Moreno, cuyas sesiones se centran en el tema, más que el protagonista) La sesión puede desembocar en un material que se desaconseja desarrollar con un protagonista frágil, el director debe, entonces, buscar una forma de concluir el drama. La acción puede también dirigirse a terrenos más profundos y válidos, pero imposibles de procesar por falta de tiempo disponible. En este caso el director debe ejercitar sus dotes de previsión para impedirlo antes de que llegue demasiado lejos. El director puede explicar con pocas palabras el motivo de no seguir en esa dirección y asegurar a los participantes que se profundizará en otra sesión posterior. Otras veces se debe finalizar el drama por falta de tiempo, aunque no se haya llegado al momento de clímax. El director puede terminar el drama revisando las escenas cronológicamente, perteneciendo al grupo y al protagonista que encontrar un significado aun faltando ese clímax teatral. Después del drama el director pide a los protagonistas y personajes que vuelvan a sus sitios y a sus verdaderas identidades. Los protagonistas vuelven, de su rol regresivo, a su edad normal. La iluminación restablece su nivel de potencia habitual y comienza la discusión general. La transición del drama a la fase final no debe ser brusca, ya que el valor de la discusión depende de que los miembros del grupo puedan retener el estado anímico y los recuerdos emocionales del drama. El director puede suavizar la transición aumentando la potencia de la iluminación sólo la mitad o pidiéndole al doble que permanezca al lado del protagonista. Las técnicas fundamentales de esta fase son la puesta en común y el de-roleing. Con la técnica de-roleing los personajes describen sus sentimientos cuando estaban representando el drama. Con la puesta en común se les pide a los miembros que transmitan al protagonista los recuerdos que les ha evocado el drama. Generalmente estos recuerdos se basan en identificaciones con el protagonista, aunque también en contraidentificaciones o identificaciones con los otros personajes. La técnica de la carta, descrita por Moreno (1974) también suele ser de utilidad en esta fase. El miembro que comparte <<escribe>> una carta en voz alta al protagonista. Después de que el escritor ha firmado la carta, el doble o el terapeuta añade un post scriptum, una forma de doblaje, y el protagonista corrige al doble con un post scriptum. La seguidores ortodoxos de Moreno no permiten análisis alguno del protagonista durante el período de cierre, aunque esa ortodoxia implica que se puedan perder algunos insight útiles. Sólo se censuran los comentarios claramente agresivo. dirigidos contra un protagonista todavía frágil.

Se les puede pedir a estos miembros más agresivos que añadan a sus análisis algunos puntos de coincidencia entre ellos y protagonista. Cuando los miembros del grupo sólo encuentran similitudes con los protagonistas, el terapeuta puede preguntar por las diferencias, o incluso qué forma de afrontar los problemas del protagonista les gustaría emular. Los pacientes narcisistas están tan deseosos de hablar de sí mismo que sus comentarios guardan poca relación con el drama o el protagonista. Para fomentar la vinculación de su self con otros, el terapeuta puede pedirles que recuerden con exactitud el momento en que sintieron que el drama estaba relacionado con sus vidas. En el formato clásico la fase de cierre va precedida de un drama completo, pero esto a veces implica un plazo demasiado largo de tiempo sin que la audiencia pueda participar. Algunos miembros sienten una envidia funciona para los miembros como una prueba de que, cuando sean ellos los protagonistas, pueden aprovecharse de este rol especial para concentrar de forma segura sobre sí mismos, una atención desproporcionada por parte del grupo y del terapeuta. Abriendo brecha en el drama de vez en cuando y con interrupciones breves, el terapeuta puede sondear las reacciones del grupo. Compartir de forma intermitente incrementa la cohesividad grupal. También ayuda al director, que está completamente absorto en el protagonista, a mantenerse consciente del clima emocional del resto del grupo. Después de que hayan hablado todos los que lo deseen, el protagonista tiene la oportunidad de decir la última palabra, finalizando luego la sesión. CUESTIONARIO 1. Describa en entorno físico de la sesión psicodramática 2. Cuál es el tamaño y la composición del grupo 3. Mencione tres características del calentamiento 4. Mencione tres características del drama 5. Mencione tres características del cierre

LECTURA Nº 3 ENTRENAMIENTO EN HABILIDADES SOCIALES.
Habilidades sociales. Meiinda Combs y Diana Slaby (1977) definieron las habilidades sociales como <<la capacidad para interactuar con los demás en un contexto social dado, de forma especifica socialmente aceptable y al mismo tiempo, beneficiosa para el individuo, mutuamente, o para un tercero>> Afirmaron que las investigaciones han demostrado que el nivel competencia social (medido en términos globales educacionales, vocacionales o de logros en la pareja) se relaciona con el grado de deterioro psiquiátrico. Las habilidades sociales incluyen varios supuestos críticos. El primero es que la conducta interpersonal se basa en un conjunto de habilidades sociales que son fundamentalmente conductas aprendidas. Por ello, el comportamiento de cada individuo en una situación interpersonal depende del repertorio de conductas sociales que posee. El segundo supuesto es que las conductas sociales apropiadas son específicas para cada situación. Los factores culturales y situacionales determinan las normas sociales y lo que las personas sienten que se espera de ellos. Un tercer supuesto es que el funcionamiento eficaz (por ejemplo, hacer nuevos amigos) en el contexto de las circunstancias sociales. se convierte en una fuente de refuerzo del mantenimiento de ese mismo funcionamiento en circunstancias similares. El cuarto supuesto se refiere a que una deficiencia en tales habilidades genera un castigo social y la evitación de situaciones similares futuras. Algunas veces el fracaso en la actuación se produce a causa de una percepción errónea de la situación social. Se han identificado las siguientes habilidades para lograr percepciones acertadas; capacidad de escucha, aclaración, de mantener la relevancia, de timing y de identificar emociones. En el formato grupal se pueden presentar al paciente estas habilidades repetidas veces, a la vez que los compañeros le aportan un feedback sobre su aplicación. Las situaciones de problemas específicos son particularmente difíciles, ya que generan tensión, incluso aunque sean poco frecuentes. Situaciones de este tipo como afrontar las imposiciones de otros, entrevistas de trabajo, establecimiento de nuevas relaciones y reacción ante un jefe opresivo, ponen un juego exigencias singulares sobre el individuo. El grupo es útil a la hora de pedir a los miembros que muestren esas situaciones tan estresantes. Entrenamiento. Antes de comenzar el entrenamiento en habilidades sociales, el terapeuta discute las técnicas, motivaciones fundamentales y da ejemplos. Cuando es posible debe apoyarse en otros miembros que hayan utilizado esas técnicas para compartir sus descripciones y evaluaciones. Para enseñar habilidades sociales, el terapeuta solicita a los pacientes que determinen por turnos lo que se debe lograr en una situación específica y en un momento dado. Se les pide a los participantes que aporten sugerencias sobre cómo se puede lograr el conjunto de metas. Los miembros ayudan al paciente a evaluar esas sugerencias haciéndole preguntas sobre el riesgo que implican, su adecuación, compatibilidad con su estilo personal y posible eficacia. El paciente que tiene el problema determina la globalidad de la estrategia final. Generalmente, el terapeuta u otro miembro muestra o modela la conducta (verbal o no verbal) deseable, a través de un breve rol playing. El paciente en combinación con el grupo evalúa el realismo de la situación y articula lo que le es útil de la demostración. Entonces el paciente practica la situación simulada representando, lo mÁs fielmente posible, las actuaciones acordadas. En sucesivas series de prácticas se incrementa la dificultad y complejidad de la situación. Cuando el grupo considera que el paciente tiene una dificultad para poner en práctica la estrategia el terapeuta u otro miembro pueden hacer de monitor del paciente. Cuando se utiliza esta técnica, generalmente se elimina al entrenador en los siguientes ejercicios. Después de cada ejercicio los demás miembros evalúan hasta qué punto ha sido efectivo y si lo podía haber hecho de una forma distinta. Después de realizar ejercicios cada vez más difíciles, el resto de los miembros pide al paciente que realice algunas tareas en su casa para que pruebe las nuevas estrategias que ha

preparado en el grupo, que lleve a la práctica un rol específico, que practique el rol playing, que se auto-observe en una situación nueva o que lleve un registro diario. Las tareas en casa son parte integrante de este abordaje y se utilizan para incrementar el tiempo que se dedica a la labor terapéuticos al mundo real. Brían, un contable de 27 años que realizaba terapia grupal, se quejaba de ansiedad dificultades para hablar a la gente en situaciones sociales y dificultades para hacer nuevos amigos, con la consiguiente sensación de aislamiento. En su trabajo realizaba los m_1nimos requerimientos de interacción social con muchas dificultades y se preocupaba, después de cada interacción, haber metido la pata gravemente. Las deficiencias en sus habilidades sociales se veían reforzadas negativamente por la evitación, en lo posible, de la interacción social con los demás. En el grupo de orientación conductista el foco se centró, para Brian, en el desarrollar respuestas simples de aproximación y luego interacciones sociales más complejas con los miembros del grupo. Se le animó gradualmente a que realizara aproximaciones similares en su trabajo y en una organización social en la que había ingresado recientemente (tareas). En orden a prepararse para llevar a la práctica éstas situaciones interactivas, primero realizó un rol playing en el grupo de lo que esperaba que ocurriera en el mundo real. Después de sus intentos extra-grupo llevó al grupo un informe de los resultados. Se le reforzó por su esfuerzo y sus logros. Reestructuración cognitiva. Al describir sus respuestas cognitivas durante las situaciones estresantes, los pacientes a menudo manifiestan pensamientos contraproducentes (por ejemplo, un buen padre nunca castiga a sus hijos) sobre sí mismos y en relación a situaciones específicas del día a día. En algunos casos esas cogniciones por sí mismas parecen generar una gran cantidad de ansiedad e incluso depresión. Parece como si el paciente se inhibiera de hacer uso del entrenamiento en sus habilidades sociales y de la situación, Cuando se dan estas condiciones puede ser necesario algún tipo de reestructuración cognitiva al proceso de identificar y evaluar las propias cogniciones, reconociendo los efectos perniciosos de las cogniciones desadaptativas, y su reemplazo por otras más apropiadas. Igual que en el entrenamiento de habilidades sociales, el primer paso imprescindible consisteen transmitirle al paciente los motivos fundamentales de tal reestructuración. Como parte de este paso se incluye la demostración con ejemplos, evidencias y eficacia así como un resumen general de los pasos más importantes. Se anima a los participantes a que den sus propios ejemplos de la relación entre cognición, ansiedad y manejo. El siguiente paso consiste en identificar las cogniciones auto-críticas e irracionales de cada paciente en particular, a través del análisis de las respuestas cognitivas a las situaciones estresantes (dolorosas, generadoras de agresividad o estimulantes de la ansiedad) traídas por los pacientes, que son entrevistados por otros pacientes. El grupo le da a cada participante un feedback sobre la certeza de tales costo de mantenerlas durante mucho tiempo. Se puede utilizar al principio ejercicios grupales para enseñar a los pacientes a diferenciar entre afirmaciones contraproducentes y afirmaciones de superación. Se utilizan ejercicios adicionales para animar a los pacientes a aprender a identificar y analizar sus propias cogniciones (Rose, 1992). Los participantes aportan a los demás no sólo feedback, sino también modelos repetidos y diferentes de análisis cognitivo. Generalmente el mismo reconocimiento de las cogniciones contraproducentes es suficiente para garantizar el cambio, aunque a menudo es necesario utilizar otros pasos. El siguiente consiste en pedir al paciente y a los otros miembros que aporten ideas sobre el potencial de auto-superación o cogniciones de manejo (por ejemplo; en vez de deprimirse ante una tarea compleja, decir <<Si voy poco a poco, podré superar esto>>). Tales cogniciones tienden a facilitar la resolución de problemas o generar acciones eficaces . Después de que el paciente elige un conjunto de afirmaciones cognitivas cómodas y seguras, se utilizan el moldeamiento cognitivo, el paciente imagina la situación estresante, experimenta las afirmaciones de superación. Puede que el paciente necesite de un entrenador en los primeros intentos. Cuando se siente cómodos, practica el proceso completo en silencio (entrenamiento encubierto). Generalmente después de varios intentos en el grupo, se le asigna, con su consentimiento, la tarea de practicar en casa en determinado número de ocasiones. Por último debe realizarse en el mundo real.

El paso final supone que el paciente se ponga de acuerdo con un compañero, tareas para casa al final de una sesión y se controlan sus logros en la siguiente. Cada semana se ponen tareas con niveles crecientes de complejidad, por ejemplo, en un grupo para el control de agresividad, la primera tarea consistió simplemente en identificar las cogniciones contraproducentes y las de superación en situaciones generadoras de agresividad que sucedieran a lo largo de la semana. Una tarea posterior consistió en identificar cada día esas afirmaciones contraproducentes y reformularlas al final del día en posible cogniciones de superación. La tarea final fue parar la afirmación contraproducente en el momento de la aparición y reemplazarla por una respuesta alternativa de superación (por ejemplo una respuesta de relajación o un time-out) cada vez que ocurriera tal situación. Entrenamiento en habilidades de manejo o intervención. Además de las respuestas, interactivas no encubiertas, que se aprenden generalmente a través de técnicas de entrenamiento, se ha encontrado que otras técnicas conductuales más generales son eficaces para la intervención y manejo de situaciones, concretas y generales, de tensión. Estas son relajación, respiración profunda, clarificación y (en algunos casos) evitación de la situación de tensión (Barrios, Shigetomi, 1979). La relajación y la respiración profunda se enseñan a través de ejercicios grupales. Se enseña la técnica, los participantes practican por parejas y le dan feedback al otro, y con la ayuda de videos instructivos, practican la técnica en casa. una vez que se ha aprendido, los miembros discuten cuándo y cómo deberían utilizarse las técnicas. Se enseña cuándo hay que usar la clasificación (recolección de información) en situaciones estresantes o generadoras de agresividad, a medida que cada paciente trae una situación conflictiva. Siempre se hace la misma pregunta: ¿Qué información necesitas para reducir la ambigüedad de la situación? También se puede contemplar la evitación de la situación estresante como respuesta alternativa para todas las situaciones problemáticas. Sin embargo se debe preguntar si los riesgos o el costo de la evitación son mayores que abordar la situación o llevar a cabo una estrategia de intervención física o cognitiva. Técnicas grupales Las técnicas grupales se diferencian de las intervenciones individuales en que las instrucciones grupales se dirigen a las actividades interactivas y cooperativas y suelen modificar la estructura grupal. La discusión miembro a miembro (en contraste con la discusión con el terapeuta) es la técnica de intervención grupal más frecuent. Está integrada en otras técnicas específicas como la recapitulación, el subgrupo, la pecera, entrenamiento en liderazgo, ejercicios grupales y sistema de parejas (Rose, 1989). En la terapia grupal pueden emplearse interactivamente el moldeamiento, los ejercicios, uso de entrenadores, resolución de problemas, y la tormenta de ideas; a traves de las ideas, información, experiencia y liderazgo de los miembros en la enseñanza y realización de unadeterminada técnica. Las técnicas grupales se suelen utilizar para modificar los atributos grupales. Estos incluyen el nivel de cohesividad grupal, la distribución de la participación grupal, el acuerdo sobre ciertas normas grupales, el estatus de los distintos miembros del grupo y el dominio, a menos de un miembro, del resto del grupo. Lo que distingue la terapia grupal de la terapia individual en grupo es lapreocupación por incidir en los fenómenos grupales que intervienen en la modificación de lasconductas individuales (Rose 1990). Transferencia y mantenimiento de la modificación conductual La transferencia de las modificaciones, o generalización, incluye la aplicación de las estrategias utilizadas en el tratamiento al mundo real del paciente (Goldstein, Heller, Sechrest, 1966). La transferencia se lleva a cabo a través de dos tipos diferentes de técnicas; el primero son los procedimientos intragrupo, como entrenamiento conductuales, que estimulan el mundo real y representan un paso preparatorio hacia la realización fuera del grupo, como la asignación de tareas. por la que el paciente pone a prueba la conducta que ha entrenado en la comunidad; otras técnicas

extragrupo incluyen reuniones en casa de los pacientes, sistema de parejas fuera del grupo. Y búsqueda de recursos para obtener ayuda en la comunidad. El mantenimiento del cambio incluye las estrategias para mantener el nivel objetivos o la igualdad de conducta realizadas durante la terapia después que el tratamiento a finalizado (Rose. 1989). Se utilizan diferentes técnicas: desaparición gradual de las técnicas terapéuticas. Disminución de los patrones de refuerzo (o sea. la reducción en la frecuencia y la regularidad de los refuerzos) y sobreapredizaje de las nuevas conductas a través de ensayos frecuentes. También es necesario el sobre aprendizaje de tareas simples, pero no es suficiente por si mismo. Igualmente se necesita repasar las estrategias cognitivas para que los patrones complejos se mantengan. En los grupos eserepaso se realiza al final de cada sesión. En la preparación para la terminación se sugiere la integración de los miembros en grupos afines al terapéutico. Se anima a los pacientes a que participen en otros grupos en los que puedan ejercitar las habilidades recién aprendidas en un entorno menos controlado. Se les anima apoyarse en otros elementos facilitadores de su entorno social. Se apoya decisivamente las dicisiones de los pacientes a medida que realizan más funciones de liderazgo dentro del propio grupo. El papel del terapeuta va cambiando hacia el de un asesor. Estas actividades facilitan la terminación de los pacientes y les permite funcionar de forma independiente del terapeuta. Esa independencia es necesaria. no sólo para mantener las cambios después de la terminación de la terapia, sino para que los pacientes se sientan cómodos frente a la intervención con problemas contratiempos, familiares y conocidos no empáticos y presiones impredecibles, a través de rol playing de situaciones ficticias que reflejan las condiciones mencionadas antes. La preparación para la transferencia de los cambios se realiza durante todo el tratamiento. A la cuarta o quinta reunión los pacientes trabajan por parejas fuera del grupo, se hace prácticas en el grupo, y se asignan tareas para realizar conductas deseables fuera del grupo. La generalización de las modificaciones del encuadre clínico real es el objetivo final de la terapia grupal del modelo cognitivo-conductual. Lo mismo que para la evaluación diagnóstica y la intervención, la terapia cognitivo-conductual ofrece un conjunto marcadamente práctico de estrategias de generalización. CUESTIONARIO 1. Defina las habilidades sociales 2. Mencione los supuestos críticos en la habilidades sociales 3. En qué consiste el entrenamiento en las habilidades sociales 4. En qué consiste la reestructuración cognitiva 5. Describa las técnicas grupales en las habilidades sociales

U N I V E R S I D A D

D E

SAN MARTÍN DE PORRES

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN, TURISMO Y DE PSICOLOGÍA

ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA

CURSO:

TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN GRUPAL MANUAL DE PRÁCTICAS CICLO VII – SEM 05 - I
Elaborado por:

MG. RAFAEL RODRÍGUEZ FALLA
LIMA – PERÚ 2005
Centro de Reproducción de documentos de la USMP Material didáctico para uso exclusivo en clase

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 1 Técnicas Participativas de Presentación: 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 2 Técnicas Participativas de Animación: 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 3 Técnicas Participativas de Formación de Grupos: 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 4 Técnicas Participativas de Diagnóstico: 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 5 Técnicas Participativas de Formación de Grupos: 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 6 Técnicas Participativas de Diagnóstico 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 7 Técnicas Participativas de Evaluación 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 8 Técnicas Participativas de Integración. 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 9 Técnicas Grupales con Enfoques Psicodinámicos y Humanistas. 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 10 El Psicodrama 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 11 Transacciones y Juegos dentro del AT. 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 12 Técnicas de Juego de Roles y Confrontación (Gestalt). 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 13 Entrenamiento Asertivo 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 14 Terapias Cognitivo Conductuales y ABC de Ellis 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 15 Técnicas de Autoayuda, los 12 Pasos. 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

PRÁCTICA CALIFICADA NRO 16 Técnicas de Terapia Familiar Sistémica (Reencuadramiento y Límites) 1.- Objetivos Generales 2.- Técnicas Trabajadas en Clase 3.- Objetivos Específicos de las Técnicas Trabajadas en Clase. 4.- Grupos Diana (objetivo) 5.- Desarrollo de la Técnica 6.- Ventajas 7.- Limitaciones

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