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“Avodá Zará” - Idolatría
Prohibición de la idolatría

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Saber que sólo hay (incluye la noción de su auto existencia) Un Di-s, Quién existe desde antes de la Creación y que no cambió después de ésta. Di-s es Infinito, indivisible, no tiene par alguno, ni existe otro ser opuesto que Le pretenda igualar. Esta ley incluye la prohibición de adorar ídolos, creer en un profeta o mesías falso así como en intermediarios de cualquier tipo.

• “No hay duda alguna de que cualquiera que eleve su espíritu gracias a la superación de su propio carácter, adquiriendo sabiduría y creyendo en el Creador, es digno del Mundo por Venir”. (Maimonides) • La creencia en el Creador entraña el reconocimiento de que sólo El creó y formó todo, que hizo, hace y continuará haciendo todo lo que existe. Esta creencia es decisiva para la formación del carácter, dado que la incitación a hacer cualquier acto contrario a la Voluntad de Di-s -lo que implica necesariamente ocasionar algún tipo de daño- va generalmente precedida por la negación implícita de Su soberanía en el asunto. • Asimismo, este mandamiento implica la noción de que Di-s es incorpóreo, no poseyendo ningún atributo de corporalidad y que no es susceptible de comparación alguna con nada más. Una vez que este concepto es comprendido en su totalidad, se torna evidente por qué la legislación contra la idolatría expresamente prohíbe formar alguna imagen de Di-s o creer que El posee una cualquiera, incluyendo, por supuesto, la humana. • Otro corolario de la idea de Soberanía exclusiva del Creador lo constituye la idea de que es bueno y apropiado para el hombre rezar a Di-s, y sólo a Él; además, que nadie debe dirigirse a Él a través de un intermediario. La interposición de intermediarios humanos o semidivinos es el factor común que comparten la gran mayoría de las religiones gentiles actuales, con contadas y notables excepciones como la del Islam (que, empero, incluye otras deficiencias propias). • Por otro lado al gentil no le está prohibido negar alguna profecía específica de Moisés, pero debe firmemente creer que los Siete Mandamientos vienen de Di-s. Y según, Maimónides, debe también abrigar la creencia de que fueron dados por intermedio de Moisés. Es evidente, sin embargo, que la creencia en la verdad de la totalidad de la Torá y el hecho de haber sido entregada en el Sinaí a los hijos de Israel entraña un contenido de fe muy profundo, mas el gentil puede permanecer dentro de esta profesión de fe -y en el de la profecía- en términos generales, de acuerdo con la medida de su motivación. • Las creencias en el Mundo por Venir, en la resurrección de los muertos y en la venida del Mesías son también recomendables y benéfico para los gentiles, quienes pueden estudiar la Biblia como fuente de estas promesas y garantías que les fueron entregadas a los judíos.