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Próspero, Calibán y la dialéctica del otredad

Por José SARZI AMADE y Leonor TAIANO CAMPOVERDE
El contacto de civilizaciones diferentes puede ser considerado como un eterno paralelismo,
basado en la disparidad existente en las diversas civilizaciones; este correspondencia refleja la
efectiva dialéctica de la otredad que porta consigo un fenómeno mucho más complejo que ha
conducido a la formación de seres dominantes y dominados.
Entre los arquetipos que han sido utilizados para representar esta relación dominante-
dominado, se encuentran algunos personajes de The Tempest de Shakespeare.
Si en algunos ensayistas1 de finales del siglo XIX y XX , el arquetipo de Próspero
representaba la civilización, Ariel la nobleza de espíritu y Calibán la barbarie. Actualmente,
estos arquetipos han sido revisados , el personaje de Próspero representa principalmente el
colonizador que se siente incapaz de imponerse en sus propias tierras y por ello debe ir a
conquistar otras, Ariel representa los intelectuales de las naciones dominadas que ponen sus
dotes a la disposición del conquistador y Calibán representa el propietario de una tierra
reducido a la condición de servidumbre a un ser totalmente extraño al territorio.
Estos tres arquetipos son de grande importancia en un época que gira principalmente en
torno a los conceptos de capitalismo, imperialismo y colonialismo.
En su estudio sobre el arquetipo de Calibán, Fernández Retamar 2habla de los factores que
determinan la condición de Calibán, resumiéndolos en tres puntos principales:
1.- Calibán habla la lengua del colonizador.
2.- Calibán es influenciado por la ideología del colonizador
3.- Calibán sirve al colonizador que no puede prescindir de él.
Si reflexionamos sobre los elementos principales del expansionismo de Isabel de Castilla
fueron, prevalentemente, la unidad lingüística y la unidad religiosa que se impusieron en los
territorios colonizados y que los individuos de los territorios conquistados sirvieron de fuerza
laboral para llevar a cabo los intereses de producción de la corona, nos damos cuenta que ni la
obra de Shakespeare, ni el análisis de Fernández Retamar son productos de un análisis
apresurado.

1
José Enrique Rodó en su obra Ariel identificaba a Próspero con España, a Ariel con la juventud de
América Latina y a Calibán con la barbarie estadounidense.
2
Fernández Retamar ha hecho un excelente análisis del arquetipo de Calibán a nivel de las letras
hispánicas, es importante considerar que sobre el arquetipo de Calibán se han creado obras importantes
a nivel universal, muchas de carácter extremamente racista, mientras que otras constituyen verdaderos
análisis antropológicos. Consideramos que si el lector desea tener un verdadero conocimiento del
arquetipo de Calibán, debe estudiar autores como Renan, Césaire, Dario, Guéhenno, Nizan, Mannoni,
Fanon, Lamming, Ardao, Rodríguez Monegal, entre otros.
La relación de Próspero y Calibán se basa en la concordancia dominante-dominado, pero es
el dominante quien en realidad depende del dominado. Calibán es el subyugado que habla,
piensa y sirve al opresor. Es un ser que no se da cuenta de su poder, Calibán es el pueblo que
no se da cuenta de las capacidades que tiene para alcanzar el triunfo, en parte es él quien
contribuye a crear la potencia de Próspero, porque desconoce sus derechos e ignora sus
facultades.
El complejo de Próspero y el complejo de Calibán son los responsables de los grandes
abismos existentes entre las civilizaciones. Solamente la superación de estos graves complejos
podrán inducir a las diferentes civilizaciones a aceptar la otredad sin la necesidad de someter
ni de ser sometido.