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Estudio de la construcción del significado de legitimidad y democracia en la organización de los trabajadores. El caso del STU!AM.
Ponencia en proceso de publicación, presentada el viernes 15 de Noviembre del 2013 en la Mesa de Trabajo 5 “Los sindicatos en la actualidad: situación y perspectivas” del VIII Congreso de la Asociación Mexicana de Estudios del Trabajo, en la Ciudad de León, Guanajuato.
René David Jaimez Aguilar1
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Resumen: En primer lugar se presentan los elementos metodológicos que se deben tomar en cuenta en los estudios contemporáneos sobre la construcción de significados sociales para las nociones de democracia y legitimidad, resaltando la relevancia de combinar la investigación de los factores sociales y contextuales con la investigación de las formas en que estos se "cristalizan" y resignifican en los procesos micro. En segundo lugar se realiza una propuesta para el estudio de la construcción de los significados de democracia y legitimidad en el caso del sindicato administrativo de la UNAM (el Sindicato de Trabajadores de la
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Lic. en Antropología Social por la ENAH; Maestreante en el programa de Maestría y Doctorado en Estudios Sociales, línea de Estudios Laborales, UAM-Iztapalapa. renejaimez@gmail.com

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Universidad Nacional Autónoma de México -STUNAM-), retomando las propuestas de los estudios sociológicos de la Democracia Sindical, junto con el análisis del discurso a través de la entrevista narrativa.

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Palabras Clave: Democracia sindical, Construcción de significados sociales, Legitimidad sindical, Democracia del STUNAM

Contenido

1.- Sobre los estudios entorno a la Democracia sindical 2.- El caso del STUNAM 6

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3.- Democracia en el STUNAM - trabajo académico y administrativo. Conclusión Bibliografía Glosario 19 20 24

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Introducción

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El STUNAM es un sindicato con más de 25,000 afiliados, académicos y administrativos, en algún momento formó parte del llamado "sindicalismo democrático" que se oponía a lo que llamaron el "charrismo sindical" y actualmente se nos aparece como un sindicato con una fuerte relación de colaboración mutua con la rectoría de la Universidad. Es también el sindicato de la Universidad más grande del país. Sin embargo, no se han considerado con seriedad los elementos que dotan de contenido el significado de conceptos como democracia, legitimidad y representatividad a la organización gremial.

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Esta ponencia corresponde a una parte del proceso de investigación que estamos llevando a cabo para estudiar las formas en que se construye la democracia, legitimidad y !2

representatividad en el STUNAM, pero por la extensión de este trabajo hemos considerado pertinente centrarnos en presentar un esbozo de la discusión académica del tema frente a los elementos que hacen específica la situación del STUNAM por lo que hemos propuesto centrarnos en las prácticas internas y los niveles de cualificación de los trabajadores que son representados.

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Consideramos que las prácticas internas son elemento relevante a tomar en cuenta como elementos que construyen nociones propias de democracia y legitimidad, en lugar de una consideración puramente formalista y exterior sobre los niveles de democracia dentro de los sindicatos (por ejemplo, a través de la medición de la cantidad de elecciones).

! 1.- Sobre los estudios entorno a la Democracia sindical !
La investigación sobre la democracia sindical y las formas de construir representatividad y legitimidad ha sido desarrollada en la academia con cierta amplitud, encontramos desde los trabajos de Seymur Lipset y sus seguidores con lo que se ha llamado la investigación sobre la Union Democracy, hasta los trabajos publicados por Plaza y Valdés y coordinados por Enrique De la Garza, que evaluaron una serie de casos paradigmáticos del caso mexicano.

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Podríamos ilustrar una parte de esta discusión considerando el postulado que realizó Robert Michels (1969) acerca de la Iron Law of Oligarchy, en la que sostenía que en los partidos políticos existe una tendencia a que los que pueden convertirse en representantes tiendan a convertirse en una élite, puesto que la representación les otorga un poder que tiempo después crea intereses propios, independientemente del colectivo, por lo que intentan mantenerse en la representación de este; planteamiento que se consideró pertinente para el estudio de la democracia sindical.

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La preocupación que impulsó estos estudios fue la necesidad de conocer la vida interna de los sindicatos, lo que los llevó a explorar técnicas de investigación que hasta entonces no se habían usado para este tipo de estudios, como el trabajo de campo en el piso de las fábricas.

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En el fondo, podemos observar que estos pensadores estuvieron influenciados por clásicos como Durkheim y Weber, en su explicaciones sobre la relación del individuo con el Estado y las pocas posibilidades de cambios en el poder debido al ejercicio de una dominación racional.

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Lipset, retomó estas ideas de los planteamientos de Michels y realizó una brillante consideración sobre el sindicato metalúrgico estadounidense, donde encontró que la burocracia para los sindicatos funcionaba como una especie de necesidad debido a factores como la formación de grupos de especializados en la dirección y la gestión del sindicato. De manera que el monopolio en el ejercicio de las habilidades políticas de los liderazgos sindicales tenderían hacia la burocratización de estas organizaciones. Sin embargo, no toda la propuesta es pesimista, ya que si bien lo es en cuanto a las posibilidades de que el sindicato en general tienda a la democracia, deja abierta la posibilidad de que en el piso de la fábrica las relaciones se negocien con una mayor participación de la base.

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Para Lipset la tendencia a la formación de la oligarquía se ve contrarrestada por factores de diversa índole, en los cuales destaca de manera particular la existencia de comunidades ocupacionales que permiten un espacio de intervención de los trabajadores en las decisiones del sindicato en la discusión de los temas más relevantes y en la circulación de la información.

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Más tarde los estudios de Dunlop tratarían también de demostrar cómo la estructura organizativa de los sindicatos tendía a generar un sistema cerrado, resistente al cambio y con un nivel de burocracia necesaria. !4

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Sin embargo, también han existido críticas fundamentadas desde elementos marxistas, como la de Hyman que subraya la capacidad de las bases para generar formas de resistencia e incluso movimientos organizados. Además de que propuso el estudio de la negociación, participación de los trabajadores y estructura organizativa como parte de un sistema de relaciones industriales que podría se la clave para explicar los problemas de democracia sindical y acción colectiva.

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Más recientemente, en el mismo sentido de Hyman, esta discusión se puede ver enriquecida si la enfrentamos a las propuestas académicas que sostienen que los sujetos no son sólo determinados por las estructuras y contextos sociales, sino que estos tienen capacidad de resignificar estos condicionamientos sociales e incluso capaces de producir de manera creativa o con agencia otros esquemas que los que los presionan socialmente. En recientes años se ha recuperado este punto de vista que durante el XX se había casi extinguido. En este sentido, el procesualismo de la escuela de Manchester propone estudiar los procesos de negociación de los conflictos como dados dentro de contextos institucionales, pero llevados a cabo por sujetos concretos.

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En el ámbito mexicano los estudios sobre sindicalismo se concentraron principalmente en la relación de los sindicatos con el aparato estatal y en el papel que jugaron las dirigencias sindicales en la conformación y mantenimiento del sistema político. De esta manera, el grueso de la literatura atendió el análisis de los sindicatos en relación con su contexto y se avanzó muy poco en el estudio de la vida interna de los propios sindicatos.

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Algunos estudios mexicanos que destacan por abordar esta segunda problemática son los realizados por Ilán Bizberg (1882) en el sindicato minero metalúgico de la planta de “Las truchas”; el estudio de Marco Antonio Leyva (1995) sobre los trabajadores ferrocarrileros; o la colección de once estudios de caso que bajo el titulo de “Reestructuración empresarial, !5

democracia, representatividad y legitimidad sindical en México” coordinó Enrique de la Garza (2002-2003) cuyo objetivo explícito fue profundizar le conocimiento de las prácticas internas de los sindicatos, los procesos mediante las cuales se construyen las nociones de legitimidad y el papel que en estas dinámicas juegan las subjetividades de los propios trabajadores.

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En nuestro trabajo hemos considerado fundamental enfocarnos en el estudio de las prácticas internas para no quedarnos sólo en el análisis de lo que significa la democracia en determinado contexto, sino las formas en que esto se cristaliza en procesos micro de los que los sujetos de estudio son actores, y en cierto sentido autores que imprimen significaciones específicas a estas nociones. Es decir, el estudio de las prácticas internas nos ayuda a centrarnos en los actores colectivos y sus acciones antes que nuestros juicios sobre lo que creemos que deberían hacer, puesto que no se trata de decidir qué debería ser o hacia donde debería ir la democracia en los sindicatos, sino explicar qué es democrático y legítimo en cada caso específico y cómo la producción de esto se relaciona con la representatividad.

! 2.- El caso del STU!AM !
A continuación hemos querido exponer el desarrollo de los conceptos de democracia, legitimidad y representatividad, en el proceso histórico del STUNAM en relación con el corporativismo mexicano. Lo que ha implicado también un debate en torno al significado del concepto de trabajo.

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La UNAM nació, como tal, el 6 de enero de 1945, a partir de la promulgación de la tercera Ley Orgánica de la Universidad de México, a la que en el acto se le restituyó el carácter “nacional” y, por tanto, el subsidio gubernamental. El cardenismo había apoyado la educación obrera con la creación del IPN, pero Ávila Camacho volvió a apoyar a la institución históricamente vinculada con las posiciones conservadoras, pero que ahora sería

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incorporada al oficialismo corporativista del gobierno. Manuel Ávila Camacho, se centraría en la mediatización de las conquistas sociales obtenidas en el periodo anterior, así como su intento de eliminar todo vestigio de movilización social independiente.

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Podríamos afirmar que el carácter de la Universidad ha estado definido por una discusión que insiste, por un lado, en que esta debe servir al pueblo, entregarse a su desarrollo social e, inclusive, al desarrollo de su conciencia con el objetivo de que lleven a cabo una lucha consciente por la liberación del yugo capitalista de la sociedad; frente a una posición liberal que considera la Universidad como un espacio definido por la libertad de cátedra y la formación liberal de profesionistas que desarrollen el país.

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Para entender la forma en que en el STUNAM se construyen sus nociones de democracia y legitimidad es imprescindible tomar en cuenta este contexto, porque el carácter de la Universidad ha definido gran parte de las características del sindicato, de la misma manera que la ha hecho su relación con el Estado.

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El tipo de relación que mantuvo, y en parte mantiene, el STUNAM respecto al Estado tiene que ser entendida frente al desarrollo de un fenómeno que se ha llamado el corporativosmo mexicano -que a su vez ha sido un factor crucial en la definición de la Universidad-, y el tipo de sujeto obrero que se desprende de él, es decir, el fenómeno que sienta las bases para la formación histórica del primer sujeto obrero en México.

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Sin embargo, creemos necesario reparar en que la relación del STUNAM con el Estado siguió un camino inverso a la relación de la Universidad con el Estado. Es decir, que mientras existió el auge del corporativismo, los sindicatos universitarios trataron de estar cerca del Estado y constantemente pidieron su intervención para presionar a la Universidad a que se expidieran los reglamentos necesarios para regular el trabajo, o en su caso, que se firmara un contrato colectivo, mientras que la Universidad mantenía una relación de franca !7

confrontación. Sin embargo, a partir de 1945, con Ávila Camacho en la presidencia y con Alfonso Caso en la rectoría, la relación de la Universidad con el Estado se estrechó, mientras que el sindicalismo comenzó a distanciarse cada vez más.

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El sindicalismo corporativista, patrimonialista mexicano es producto principalmente de la Revolución mexicana, pero el hecho de que esta pudiera impactar tan fuertemente a la clase obrera en nuestro del país tiene raíces que se remontan a las históricas luchas populares de la independencia (en defensa de la soberanía nacional contra las potencias extranjeras), por un lado, y a la centralidad que tuvo el Estado desde el periodo de la Colonia, por otro lado. Enrique De la Garza (1992) señala estos elementos como cruciales en la definición de los dos tipos de sujeto obrero que se habrán de desarrollar en el sindicalismo corporativista mexicano.

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Es en este contexto que en México se dio la formación del su primer sujeto obrero, caracterizado por el “nacionalismo revolucionario” de la revolución mexicana, es decir, por un sujeto obrero que ha sido determinado fundamentalmente por su relación con el estado. La visión del mundo de este sujeto quedó centrada en el Estado benefactor o en la mediación estatal, lo que se cristalizó en la creación de instituciones sociales y en las formas de mediación y negociación que adoptaron los dirigentes para con el Estado bajo su forma patrimonialista.

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El segundo sujeto obrero, a su vez, corresponde a la segunda mitad del XX. Se trata de un sujeto que surge con las industrias modernas cuyas tradiciones de lucha raras veces llegan a los años treinta, el eje de desarrollo de este sujeto fue la industria trasnacional y la privada nacional que se pudieron someter, en mayor medida que las viejas paraestatales, a la organización científica del trabajo capitalista.

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En el segundo sujeto el corporativismo patrimonialista se transformó -de la ideología nacionalista revolucionaria que miraba hacia el patrimonialismo del Estado- en una suerte de ideología de garantismo de salarios y prestaciones diferenciadas y de relaciones de trabajo garantizadas por el contrato colectivo que los sindicatos administraban de forma patrimonialista.

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El segundo sujeto está representado por la UOI y por la Línea Proletaria, mientras que el primer sujeto estuvo representado por el SUTIN, en su vertiente independiente, y por la CTM, en su vertiente oficial.

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El segundo sujeto, al decidir luchar por la defensa de las condiciones que había vivido el primer sujeto fue derrotado en el proceso de mundialización del capital por las políticas de reestructuración productiva. Es en este proceso, a finales de los setentas y principios de los ochentas que las luchas de los sindicatos universitarios cobran mayor importancia.

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Junto con la transformación de las relaciones productivas se desarrolló también una explosión de movimientos que buscaban reemplazar parte de las formas corporativistas de organización sindical por formas más democráticas. Las tendencias democráticas en los sindicatos de electricistas, telefonistas, universitarios y en el propio Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) fueron algunas de sus expresiones más fuertes.

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En este sentido podríamos considerar que lo que se encontraba en transformación y, por lo tanto, en pugna, era el significado del concepto de trabajo. De un concepto que veía al trabajo como un derecho, que debía ser garantizado inclusive a través de la intervención del Estado, es decir, de un trabajo como fuente de desarrollo nacional y social, se tendió a pasar a la conceptualización de un trabajo visto como factor de producción que debía ser abaratado para poder incrementar las ganancias y así contrarrestar los efectos de la crisis a la que se llegaba con el tupimiento de la medida mundial de capital. !9

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Pero, por otro lado, esto implicó que cobraran nuevo vigor las propuestas alternativas sobre la significación del trabajo, que partían de ideologías mayoritariamente comunistas y que se basaban en el supuesto de que la única forma de dotar al trabajo de contenidos más humanos y dignificantes era la revolución, terminar con el sistema de producción capitalista. Es en este contexto y con esta tendencia que surge el STUNAM, por influencia principalmente de la corriente Roja, brazo sindical del Partido Comunista, y del Consejo Sindical, corriente académica.

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El STUNAM surge como parte del nuevo sindicalismo de izquierda en 1977 en un proceso en el que los sectores académicos y administrativos de la Universidad no sólo se comenzaron a politizar a partir del desarrollo de los movimientos que siguieron a 1968, sino que se convirtieron en el centro mismo de la vida política del país, lo que está relacionado con el agotamiento de las posibilidades de que el capitalismo funcionara bajo los preceptos keynesianos que dieron pie al establecimiento de los estados de bienestar en todo el mundo. Preceptos que permitieron el crecimiento de la “clase media” y la consecuente masificación de la Universidad que pasó de tener 29 mil 892 estudiantes en 1950, a 270 mil 111 en 1970. Pero ahora las concesiones sociales del Estado debían disminuir para retardar la crisis del capitalismo.

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Es este contexto nacional el que genera las condiciones de posibilidad para que surgiera un nuevo tipo de sindicalismo en el país, y en particular, en los sectores no estratégicos para la nación, como es el caso de las instituciones de educación superior, como la UNAM y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Con el agotamiento del estado de bienestar el sindicalismo se vio obligado, empujado por las circunstancias, a abandonar su fidelidad al Estado, a enfrentarse a él.

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En 1963 se había creado el SEOUNAM para tratar recuperar el registro que el SEOUAM había obtenido en 1933, pero la Secretaría del Trabajo en el nuevo contexto no podía conceder dicho registro sindical. La misma suerte correría el Sindicato de Profesores de la UNAM, que se constituyó en 1964.

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En 1965 quedó finalmente aprobado el Estatuto del Personal Administrativo de la UNAM sin incluir las propuestas del sindicato e imponiéndole la manera en que tendrían que organizarse los trabajadores, los dirigentes sindicales optaron por no confrontarse y aceptar el Estatuto por lo que el SEOUNAM dio paso a la Asociación de Trabajadores Administrativos (ATAUNAM) en 1966. Una organización que durante los conflictos estudiantiles se posicionaría, en todo momento, del lado del gobierno. Es importante destacar que bajo estas posiciones y en este contexto surge la corriente sindical Roja, que hasta hoy dirige al sindicato.

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En muchos sectores se desató la emergencia del sindicalismo independiente de las centrales obreras oficiales y democrático que debe ser definido, en primer lugar, por sus objetivos: “la búsqueda de liderazgos legítimos, de autonomía sindical y la rotatividad de los líderes...” (Novelo, 1996:377). Sin embargo, resaltó el carácter heterogéneo de las distintas corrientes en este nuevo sindicalismo; por un lado los electricistas de la Tendencia Democrática liderados por Rafael Galván representaban un sindicalismo de tipo nacionalista revolucionario que aspiraban a reconstruir la alianza con el Estado. Existió otro tipo de sindicalismo democrático de corte más bien inmediatista (que desaparecía después de lograr la conquista de sus demandas inmediatas), como el caso Cinsa-Cifunsa. Y el tercer tipo de “nuevo sindicalismo” sería el de “izquierda” (Unidad Obrera Independiente, el Frente Auténtico del Trabajo, el Partido Comunista Mexicano -PCM y PC- y otras organizaciones), que se pronuncia contra el charrismo y por una transformación social revolucionaria. (Gatica, 2001:118)

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En la UNAM y la UAM dos corrientes políticas del “nuevo sindicalismo de izquierda” habían venido cobrando fuerza, por un lado estaba el Partido Comunista, y por el otro estaba la corriente del Consejo Sindical, mayormente impulsada por los electricistas dirigidos por Rafael Galván. Estas dos corrientes crearon el STUNAM y el Sindicato Independiente de Trabajadores de la UAM (SITUAM).

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El STUNAM, entonces, surgió en 1977 de la fusión del Sindicato de Empleados de la UNAM (STEUNAM) y del Sindicato del Personal Académico de la UNAM (SPAUNAM), en un intento por conseguir un contrato único para todos los trabajadores de la Universidad, sin embargo, las autoridades trataron de evitarlo creando sindicatos blancos, de esta forma, después de una huelga el STUNAM sólo consiguió la titularidad del contrato administrativo, mientras la titularidad del contrato académico fue otorgada a las Asociaciones Autónomas del Personal Académico de la UNAM (AAPAUNAM).

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De esta manera la relación del STUNAM con el Estado fue una relación de separación y ocasionalmente de confrontación. Las ideologías dominantes generaban discursos de carácter revolucionario donde sostenían que el Estado era el aparato que la clase dominante usaba para la represión de los dominados. Pero el Estado, sobre todo, era la encarnación del corporativismo, del autoritarismo contra el que se luchaba, frente al que se proponían los lemas de “independencia y democracia sindical”.

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Por otro lado, el proceso histórico que fue conformando lo que actualmente es el STUNAM, debió pasar por la discusión en torno al tipo de trabajo que se realiza en la Universidad, es decir, de si se podía considerar a la UNAM como patrón o no, así como el carácter del trabajo que se realiza; manual o intelectual.

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La discusión central tuvo dos vertientes, ambas bastante ligadas con la discusión sobre el carácter de la Universidad. Una que sostenía la relevancia de reconocer que la Universidad debía reconocer su carácter de patrón y, por tanto, firmar un contrato colectivo con sus trabajadores, y otra, más reciente, que insistió en la posibilidad de pensar al trabajo intelectual y al trabajo manual como las dos partes de un mismo proceso de trabajo y que, por tanto, debían estar unidos en sus reivindicaciones frente al patrón –en este caso, la Universidad misma–.

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Estas discusiones no comienzan con el STUNAM, y no comienzan ni siquiera en los setentas, ya se habían expresado con claridad, por ejemplo, en 1929, con la primera autonomía universitaria que, aunque en muchos aspectos fue sólo una simulación en el contenido fue vigente en la forma. Tanto así que con base en esta se argumentó que la Universidad dejó de depender de la Secretaría de Educación Pública, por lo que, en su carácter de “independiente”, los trabajadores dejaron de ser considerados empleados federales (a pesar de que la Ley Orgánica anticipaba que se seguirían gozando los beneficios de la Ley de Pensiones Civiles y de Retiro). Este fue el motivo detonante para que los trabajadores, concentrados en apenas una docena de edificios universitarios, empezaran a movilizarse en la protección de sus derechos laborales, hasta llegar a la fundación del primer sindicato universitario el 3 de septiembre: la Unión de Empleados de la Universidad Nacional Autónoma (UEUNA).

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De esos años hasta la firma del contrato colectivo con el STUNAM el elemento que dotó de vigencia a los distintos sindicatos de la Universidad fue la busqueda de que se diera una interpretación jurídica clara que permitiera certidumbre sobre su situación laboral. Se consideraba a la Universidad como corporación pública, descentralizada del Estado, por lo que no se les podría considerar a sus trabajadores dentro del Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado, por lo que se les brindaban “falsas esperanzas” de poder ser acreedores de los derechos de la Ley Federal del Trabajo. !13

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En tanto que no se aprobó el Estatuto para los trabajadores las prestaciones de los trabajadores se redujeron, sus salarios se manejaban a discreción de las autoridades y su situación jurídica quedó en una suerte de limbo del que las autoridades no se mostraban interesadas en superar, pero tampoco el sindicalismo estuvo en condiciones superarlo por si mismo, es decir, por su propia capacidad de lucha, sino que siempre dependió de la esperada protección un tanto paternalista del gobierno, una protección, que habrá que señalar, tampoco llegaba o llegaba muy tarde.

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El segundo momento de esta discusión es el que ocurre después de las protestas de 1968. En el contexto de las luchas del STEUNAM, el SPAUNAM y su fusión en el STUNAM. A partir del contexto de radicalización ideológica de estos años el discurso se radicaliza en el sentido de concebir que el trabajo manual y el trabajo intelectual son igualmente trabajos explotados, y puesto que en una organización social socialista esta división no existiría sería necesaria la lucha por que todos los trabajadores de la UNAM, académicos y administrativos, tuvieran un CCT único, aunque con apartados específicos para cada gremio.

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Es decir, a partir de este momento se exigió que la UNAM, además de reconocer su carácter de patrón, debería aceptar que tanto el trabajo académico, como el administrativo, deberían ser representados por el mismo sindicato. El testimonio de René Rivas, fundador académico del STUNAM, entrevistado el pasado 28 de mayo (2013) precisamente resalta este carácter complementario del trabajo intelectual y el manual. Afirma que no se trató de un planteamiento tan radical como el del grupo de “los enfermos” de la Universidad de Sinaloa (planteamiento de la Universidad-fábrica), sino que lo único que interesaba era que se reconociera que tanto el trabajo intelectual como el manual eran trabajos complementarios.

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Pero la posibilidad de entender al trabajo intelectual y el trabajo manual también parece influenciado por la ideología del intelectual orgánico, cuyo trabajo consistiría en difundir “la conciencia de clase” a los trabajadores, a los obreros, para que así estos puedan llevar a cabo la revolución socialista, así como incitar a los estudiantes a que se sumen a esta tarea. En esta posición se encuentran muchos profesores universitarios que participaron en el SPAUNAM, Wenceslao Roces es uno de ellos.

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“Queremos trabajar más y trabajar mejor. Pero sabiendo para qué y para quién trabajamos. Dando a la Universidad, si podemos, un alto nivel científico y una consciente función social. Pero sin caer en desastrosos espejismos ni arrogarnos, presuntuosamente, lo que no nos pertenece. Lo dijo Carlos Marx ya hace más de un siglo: la emancipación de la clase obrera tiene que ser obra de los obreros mismos. Y no de sus abogados, tutores, ayas y consejeros. Lo que los universitarios podemos y debemos hacer, en lo que nos toca, es ayudar a que esa conciencia, emanación de la lucha, obra de la historia, se arraigue y se difunda [...] Sin perder de vista que, mientras los medios de producción, bajo esa etiqueta, se hallen en poder de los explotadores, también el trabajador intelectual producirá mercancías –libros, clases, sinfonías, películas, conferencias deliberadas o inconscientemente, que es peor, venales y cotizables–. Y que la Universidad y la inteligencia no podrán desencadenarse mientras no se desencadenen, no se liberen, la sociedad y el hombre.” (Roces, 1975)

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Más adelante Roces considera que la consolidación del sindicato académico de la UNAM (el SPAUNAM) es una victoria de la “vanguardia universitaria” para todos los universitarios y que afirma la función social del universitario en tanto trabajador intelectual, planteando ya como siguiente paso la unidad con el sindicato administrativo. Considera importante “abatir, o por lo menos, asaltar la barrera infranqueable que hoy se alza entre el personal académico de la Universidad y los trabajadores administrativos, que conviven con nosotros y luchan, también intelectualmente, con convicción intelectiva a nuestro lado.” (Roces, 1975)

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Gatica (2001) considera que la promoción de la democracia tanto en el STUNAM como en el SITUAM, no fue producto de la operación de ideas acabadas, de un debate teórico o, por lo menos, de una reflexión política madura, sino que se trató de un acto de resistencia inmediata a algo más básico: el repudio de las burdas formas de poder autoritario. !15

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Efectivamente, se puede observar que más que una discusión seria de los conceptos de Marx, el concepto de trabajo hegemónico en la fundación del STUNAM se relaciono más con un contexto en que una ideología de cierto tipo de marxismo encontró mucha difusión, quizá sea por esto que bastaron unos años para que se empezaran a mostrar paralelismos entre la forma de organización del STUNAM y los sindicatos corporativos. La autodefinición de ser un sindicato que buscaba la “independencia y democracia sindical” quedó limitada. Tampoco alcanzó la aplicación de una estructura sindical formalmente democrática, puesto que a pesar de esta, se tendió a la concentración del poder, la asimilación de prácticas clientelares y la congelación de la rotación de las dirigencias, por lo menos en cuanto al cargo más importante, que es la Secretaría General, aún con todo y elecciones.

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Pero en este trabajo queremos añadir una nueva hipótesis que no se opone a la explicación anterior, en el sentido de que el factor central no fue la falta de un debate teórico serio sobre el concepto de trabajo, ni el agotamiento del estado de bienestar o el corporativismo, o ni siquiera la evidente relación de colaboración entre la dirigencia del STUNAM y el gobierno, sino la composición material de los trabajadores representados en el sindicato, es decir, si se trata de trabajadores con menor o mayor calificación.

! 3.- Democracia en el STU!AM - trabajo académico y administrativo. !
Francisco Zapata, en su icónico trabajo sobre “Las truchas” (Zapata, 1978) (veáse también Bizberg, 1982) expuso que el nivel de cualificación de los trabajadores influye en la generación de diferentes intereses, por lo que los trabajadores de los puestos que requieren de mayor capacitación difícilmente se pueden identificar con los intereses que defiende el sindicato en protección al interés de la mayor parte de los agremiados, que suelen ser los de menor calificación.

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Como hemos dicho el STUNAM surgió de la fusión de los sindicatos académico y administrativo, SPAUNAM y STEUNAM, respectivamente, por lo que el comité ejecutivo tuvo representación paritaria de ambos sectores en al búsqueda de consolidarse como un sindicato mixto, el único que representara a los trabajadores de la Universidad, aunque los trabajos que realizaran fueran tan distintos.

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Como mencionamos anteriormente esto se pudo desarrollar en el contexto de las transformaciones sobre el concepto de trabajo, y la oportunidad que esto dio para el surgimiento de discursos alternativos, como el que sostenía la complementareidad de los trabajos manuales y administrativos, pero igualmente explotados en tanto trabajos asalariados. Lo que por otro lado implicaba la concepción ideológica de que los intelectuales debían estar junto a los trabajadores explotados para dotarlos de la formación necesaria para que entonces pudiera realizarse “la revolución proletaria”.

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Así, en su surgimiento el STUNAM adquirió un discurso consolidado en cuando a las nociones de democracia y la necesidad de la rotatividad de los cargos, así como el uso de mecanismos como el voto secreto y universal en las elecciones para representantes.

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Es también este periodo en el que el STUNAM fue más activo participante en movilizaciones políticas, así como actos de solidaridad con las luchas de otras organizaciones, sindicatos e inclusive guerrilas, como la salvadoreña y la nicaragüense. Aquí, las prácticas que construían la democracia se relacionaban no sólo con lo concerniente a las elecciones, sino que también implicaba el realización de actividades que contribuyeran a formar una política democrática a nivel nacional, e inclusive continental y mundial.

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Entre los años setentas y ochentas la legitimidad fue construida, en gran parte, a partir de la realización de estas acciones que rebasaban la negociación de la relación laboral de los Universitarios y que estaban guíadas en buena medida por la consideración de que se debía desarrollar una lucha guerrillera, urbano-popular y sindical por la transformación del sistema capitalista y del autoritarismo priísta, pero al mismo tiempo la influencia del sector académico para impulsar este carácter fue definitiva.

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Pero cuando se consiguió la firma del contrato colectivo el STUNAM perdió el recuento por la titularidad del contrato académico que le fue otorgado a un sindicato blanco creado por las autoridades universitarias, las ATAUNAM. Esto provocó que el sindicato comenzara a centrarse en las demandas de los trabajadores administrativos, cuya titularidad en la representación sí poseía.

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El proceso fue progresivo, pero en los noventas el STUNAM ya era claramente un sindicato centralmente administrativo, concentrado en la protección laboral de sus trabajadores.

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Nos parece pertinente hablar de una relación entre la tendencial salida del sector académico de la dirigencia del STUNAM con una consecuente transformación en las nociones de democracia y legitimidad; donde lo legítimo comenzó a centrarse menos en las actividades externas del sindicato y más en la negociación interna de las condiciones laborales en el piso de cada dependencia.

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De acuerdo con esto, creemos importante considerar la forma en que se transformaron los conceptos de democracia y legitimidad en el STUNAM antes y después de que la representación pasara a ser realizada sólo por trabajadores administrativos.

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Conclusión

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En el presente trabajo hemos presentado algunas líneas de investigación que creemos necesario desarrollar en el trabajo de investigación que estamos realizando como tema de maestría. Creemos que es particularmente relevante realizar el estudio de la construcción del significado de la Democracia entre los trabajadores de la UNAM. La democracia, más allá de su definición formal es una construcción social que obtiene su contenido de las prácticas que las personas ejercen para resolver sus conflictos y necesidades. De manera que consideramos posible analizar la forma en que se resignifica la democracia en el contexto del trabajo universitario.

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A través de las líneas que aquí hemos expuesto consideramos necesario profundizar la investigación sobre las formas en que los trabajadores de la UNAM construyen sus propias nociones de democracia, legitimidad y representatividad, a través de prácticas internas y factores internos, como los cambios en la composición de académicos y administrativos, la gestión de las prestaciones del contrato colectivo, los estatutos, la estructura organizativa, la toma de decisiones y momentos clave como los congresos y procesos electorales.

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! Bibliografía !
Applebaum, (1992) The concept of Work. Ancient, Medieval, Modern.

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Bizberg, Ilán (1982) La acción obrera en Las Truchas, El Colegio de México, México.

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De la Garza Toledo, Enrique et. al, (1986). “La investigación sobre la base obrera en México: Un balance preliminar” En Revista de ciencias sociales !ueva Antropología, Número 29, México, pp. 85-105.

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De la Garza Toledo, Enrique, (1991). “Cultura y crisis del corporativismo en México” En Barros, José Luis, Javier Hurtado y Germán Pérez (comps.), Transición a la democracia y Reforma en el Estado de México, UAG, Porrua, FLACSO, pp. 237-267.

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(2001) “Democracia, representatividad y legitimidad sindical”, en De la Garza (Coord.), Democracia y cambio sindical en México, Fundación Friedrich Eber, Centro Americano para la Solidaridad Sindical Internacional, AFL-CIO, Plaza y Valdés.

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