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UNIVERSIDAD DE COSTA RICA

Escuela de Sociología Sociología Latinoamericana Profesor: Dr. Sergio Villena Fiengo Ensayo Final y Segundo Reporte de Lectura Estudiante: Deby Calderón Vega Carnet: A91179

Capitalismo dependiente en Costa Rica

Introducción

América Latina es una de las “caras de la moneda” en la relación de desarrollo y

subdesarrollo del capitalismo mundial. Esto se explica por la división internacional del

trabajo, el intercambio desigual y el proceso de extracción de riqueza hacia “los

centros” sean nacionales o mundiales. De esta manera, desde la colonización de

América, la extracción de materias primas en función de la ampliación de la riqueza en

Europa, ha generado una relación de explotación entre los imperios capitalistas y sus

colonias, imponiendo formas de vida, producción y dependencia que va en todos los

ámbitos.

Intentaremos comprender el problema desde el método dialéctico del marxismo el cual

plantearía una relación contradictoria y en movimiento del todo internacional con las

partes, en este caso Costa Rica. Además este método dialéctico nos permitirá

comprender el problema de la dependencia en términos de Gunder Frank: “desarrollo y

subdesarrollo representan lo mismo, porque son producidos por una sola estructura

económica y un proceso capitalista dialécticamente contradictorio”. (pág. 331: 1967).

Es por esto que interesa comprender que América Latina se encuentra inserta en el

sistema capitalista, y no como lo planteaba en su momento el stalinismo, en una etapa

feudal. “Más que un precapitalismo, lo que se tiene es un capitalismo sui géneris, que

sólo cobra sentido si lo contemplamos en la perspectiva del sistema en su conjunto,

tanto a nivel nacional como, y principalmente, a nivel internacional”. (Marini, pág. 376:

1979). La relación contradictoria entre el centro y la periferia es lo que nos da a

entender que el subdesarrollo es producto del desarrollo de los países del “primer mundo”.

Sumado a esto, la misma dinámica de acumulación capitalistas y la llamada fase imperialista, refuerzan la dependencia de América Latina, ya no hacia los países europeos, sino más bien a los grandes monopolios mundiales, quienes controlan la producción, demandan buena parte de los productos primarios de los países “tercermundistas” y dictan las políticas en conjunto con las burguesía imperialistas, como los organismos financieros internacionales o los pactos comerciales, donde controlan así la producción, el mercado, los precios y en casos hasta la plusvalía que logran extraer de la explotación del trabajo.

Se intentará ver el caso costarricense, como un ejemplo de esa dependencia al mercado mundial y por lo tanto al capitalismo y los países poderosos. Sumado a los acuerdos comerciales que amarran al país para dar facilidades de producción para las transnacionales, mediante un intercambio bastante desigual con el país. Aquí vemos

como el país da una gran cantidad de beneficios a las empresas que vienen a “invertir”

al

país, pero lo único que se recibe de las mismas son los salarios de sus trabajadores

y

una que otra compra a productores locales por pequeños encadenamientos

productivos. Por ejemplo el país brinda: territorio libres de impuestos y a veces hasta de la ley (Zonas Francas), facilidad de exportación por ambos océanos que conectan con China, ambos mares de los Estados Unidos, y Europa; cercanía con el Canal de Panamá, mano de obra calificada y joven, cantidad de recursos naturales y energéticos baratos, producción barata de la alimentación para sus trabajadores lo que reduce los costos, una situación social “poco conflictiva” con una clase obrera del sector privado casi sin organización, legislación favorable, entre otros. Para 2008 el 52,1% de las exportaciones totales del país provenían de las empresas ubicadas en RZF (259 empresas) las cuáles representan un 0,5% de las empresas privadas ubicadas en el país. Este dato refleja una gran concentración de la riqueza, es decir, ese 0,5% de las empresas exportan 52,1% de lo exportado, y esto aporta apenas un 4,5% del PIB. (Hernández, pág. 7: 2009).

Breve esbozo histórico del capitalismo dependiente en Costa Rica

Conquista – Colonia: donde se sientan las bases del capitalismo dependiente

Un hecho histórico tan importante como el descubrimiento y la conquista de América nos puede servir para iniciar comprendiendo la dependencia y el subdesarrollo de Costa Rica e incluso toda América Latina. Algunas de las formas de organización económica de la colonia y de la independencia, como la encomienda, o la hacienda del modelo agroexportador, reflejan el mismo problema de la dependencia de la economía nacional con el mercado mundial y en función de garantizar el enriquecimiento de los grandes propietarios de la tierra en Costa Rica, pero sobre todo de la acumulación para el avance económico de los “países centrales”.

A este respecto Marini afirma: “la inserción de América Latina en el mercado mundial contribuyó a desarrollar el modo de producción específicamente capitalista, que se basa en la plusvalía relativa. Mencionamos ya que una de las funciones que le fue asignada, en el marco de la división internacional del trabajo, fue la de proveer a los países industriales de los alimentos que exigía el crecimiento de la clase obrera”. (pág. 378: 1979). Se comprende así que el papel de América Latina para el desarrollo del capitalismo tiene que ver con la producción de alimentos para una clase obrera cada vez más grande en Europa, y se necesitaban productos de consumo cada vez más baratos para la reproducción de la fuerza de trabajo. En las misma línea Dos Santos menciona que hay dos formas de dependencia, la primera que se orienta hacia los productos destinados a la exportación como el oro, plata o productos tropicales en la época de la colonia; y la segunda como materias primas y productos agrícolas en la época industrial-financiera. “la orientación de la producción estaba condicionada por la demanda de los centros hegemónicos. La estructura productiva interna se caracterizaba así por una rígida especialización y una orientación de regiones enteras hacia la monocultura”. (Dos Santos, pág. 310).

Desde épocas muy tempranas se ven relaciones sociales desiguales y de explotación en Costa Rica. Al respecto Molina señala que: “el sueño de los conquistadores de Costa Rica, como el de quienes sometieron al resto de Hispanoamérica, fue construir

una sociedad basada en la explotación de la mano de obra indígena” (pág. 4: 2008). Así los conquistadores españoles, o en su defecto los hijos de los mismos nacidos en América (criollos) se empezaron a establecer como clase dominante y explotadora a partir del criterio de raza. Sin embargo este plan de los conquistadores no fue llevado a buen término por lo menos en Costa Rica con el modelo de la encomienda, puesto que la sobreexplotación a la población indígena la hizo decrecer. Así dichos conquistadores no tenían a quién explotar.

El fracaso de la encomienda y el esclavismo son el motivo para que los españoles busquen otras formas de apropiación del excedente, tal y como sucede con el intercambio desigual. Este es comprendido por Molina, como la relación de explotación entre el pequeño labriego de la Meseta Central, con el mercader; este último tenía propiedad de ciertos medios de producción como el ganado, las carretas, molinos o trapiches para comerciar con Nicaragua y Panamá. De esta manera el pequeño productor vendía barato el producto al mercader, quién tenía capacidad de transportarlo hacia otras regiones donde lo vendía más caro, y además traían otros productos para comercializar. Vemos entonces el inicio de una relación de explotación entre quienes tenían la capacidad de comerciar, con quienes solamente producían en su pedacito de tierra.

El sector mercantil (…) comprendía no sólo comerciantes, sino funcionarios civiles, militares y eclesiásticos, ganaderos, prestamistas y terratenientes (no era raro que un mismo individuo jugara todos esos papeles). Era, sin embargo, el intercambio desigual con el campesinado lo que les permitía apropiarse del excedente agropecuario y articularse socialmente de cara al productor directo”. (Molina; pág.7: 2008)

Esta capa mercantil se fue erigiendo entonces como clase económica y políticamente dominante, además de que racialmente eran españoles o hijos de españoles y como vemos ocupaban ciertos puestos de poder político e ideológico. Sumado a esto garantizaban el pago de impuestos a la Corona Española, con el cobro a los indígenas y campesinos por medio de la renta de la tierra, los tributos, los estancos, el diezmo, entre otras formas. Aquí vemos incluso cómo esta relación entre Europa y América

Latina tuvo como objetivo la acumulación de capitales para la industrialización posterior que da origen al capitalismo en Europa.

La transición hacia el capitalismo en Costa Rica se da de manera bastante temprana y sin mayores perturbaciones sociales y políticas debido a esa herencia colonial. Esta se caracterizó por una formación económico-social donde predominó la economía campesina sometida a la explotación del capital comercial, que facilitó mayormente el desarrollo de las fuerzas productivas capitalistas y de la división social del trabajo, articulada a las relaciones con el mercado mundial”. (Esquivel, pág. 4: 2007).

Seguidamente Ramírez plantea la formación de la clase capitalista en Costa Rica entre 1830 y 1880 en tres aspectos principales: el primero, la génesis de la fuerza de trabajo que lleva a la proletarización; segundo, la génesis de los capitalistas como clase social; y tercero, “la génesis del mercado interno conforme se profundiza la división social del trabajo, y, específicamente, conforme se perfilan dos clases antagónicas, una que concentra los medios de producción y requiere emplear trabajo asalariado en proporciones cada vez mayores; otra que resulta despojada de los medios de producción y requiere vender su fuerza de trabajo para reproducirse como clase”. (Ramírez, citado en Esquivel, Ibid).

Aquí vemos cómo el capitalismo incipiente en Costa Rica se conforma basado en la llamada herencia colonial. Los peninsulares y los criollos se fueron erigiendo como clase dominante mediante la explotación de la fuerza de trabajo de los pequeños labriegos, mediante el intercambio desigual de mercancías, y el acceso a los puesto de poder en el Cabildo y las Iglesias. Por esto lograron un nivel de acumulación que les permitió más adelante, como vemos en la cita anterior, ser la clase capitalista que empleaba fuerza de trabajo, hacía préstamos a pequeños y medianos productores, explotaba ya de manera directa a los trabajadores mediante el trabajo asalariado y seguía controlando los puestos de poder político. Paralelamente se fue privatizando la tierra y la propiedad, elemento básico para la conformación del capitalismo como sistema y a las clases antagónicas que se disputan el acceso a la misma.

Ya para 1840 Costa Rica se inserta de manera decisiva en el sistema capitalista mundial, cuando el café adquiere importancia económica y empieza a determinar las relaciones sociales en el país.Y de nuevo vemos como la anterior capa mercantil del período colonial es la que se ve beneficiada por este proceso, puesto que son quienes han obtenido la acumulación de capital necesaria para llevarla a cabo: “el comerciante comenzó a la vez a penetrar en la producción, en especial por el cultivo y el beneficiado del café, lo cual estimuló la privatización de la tierra y la compra y venta de la fuerza de trabajo”. (Molina, pág. 13: 2008). Entonces, los comerciantes se van convirtiendo en burguesía agroexportadora. Comprendemos que las clases sociales desde el marxismo remiten a la posesión o no de los medios de producción, a partir de la cual surgen dos clases antagónicas y en disputa. Estas ejemplificaciones históricas nos hacen pensar que Costa Rica como parte de América Latina se empezó a insertar en el sistema capitalista cuando se vincula comercialmente con la potencia industrial en auge, como lo fue Gran Bretaña, y que las formas de vida anteriores a la independencia de la república tiene elementos de capitalismo incipiente. Evidentemente no es la burguesía y el proletariado “clásicos” que vieron Marx y Engels con las fábricas y los obreros industriales, pero el marco teórico del marxismo, en nuestra opinión, es el que tiene el mejor método y categorías de análisis para comprender dicho proceso histórico en el que se conformaron clases sociales antagónicas, dependientes y subdesarrolladas, las cuales garantizaron el desarrollo industrial europeo y la hegemonía de los mismos en el sistema mundial.

Es importante hacer acá un paralelismo con Chile,

“la estructura capitalista de monopolio y la contradicción entre la expropiación y la apropiación del excedente impregnan toda la economía chilena, tanto la anterior como la presente. En verdad, es esta relación explotadora la que, a modo de cadena, vincula las metrópolis capitalistas mundiales y nacionales a los centros regionales (parte de cuyo excedente se apropian), y estos a los centros locales, y así a los grandes terratenientes o comerciantes que expropian el excedente de los pequeños campesinos o arrendatarios y, a veces, de éstos a los campesinos sin tierra, a los cuáles explotan a su vez”. (Gunder Frank, pág. 329: 1967).

Vemos como las burguesías locales juegan el papel de “satélites” de las metrópolis en la periferia, ya que son quienes garantizan el traslado del excedente hacia los centros.

Es en el contexto de la inserción definitiva de Costa Rica al mercado mundial, donde vemos surgir una nueva forma de organización económica dependiente, la hacienda. La misma controlada por la burguesía agroexportadora, para la comercialización con el mercado mundial, propietaria de los medios de producción “más tecnológicos” que se podían conseguir en ese momento, explotadora de la mano de obra de los trabajadores agrícolas despojados de sus tierras, propietaria de los beneficiados y la cuál seguía aplicando un intercambio desigual (herencia colonial) con los pequeños productores que quedaban.

Paralelamente esta burguesía agroexportadora empieza a preocuparse por mejorar las condiciones para la producción y exportación del café, por lo que se inicia la construcción de infraestructura que permita esto. Claramente el mejor ejemplo es el ferrocarril al Atlántico, primeramente construído para la exportación del café por el Caribe hacia Europa, seguidamente para la instalación de las bananeras en sus alrededores. La construcción del mismo refleja las relaciones de explotación que recibían los trabajadores para garantizar el lucro privado, quienes venían de Jamaica, China e Italia.

La supremacía y la consolidación del café como producto para la exportación causa una dependencia de la economía nacional al capital europeo; ante esto Molina explica que “la monoexportación consolidó la vocación agroexportadora del país, fortaleció el poder socioeconómico de la burguesía cafetalera y afianzó la posición subordinada que Costa Rica ocupaba en la división internacional del trabajo. El resultado global fue que la dependencia se incrementó”. (Molina, pág. 36: 2008). De la misma manera la entrada de la United Fruit Company al Caribe costarricense fortalece esta relación de dependencia y dura explotación para los trabajadores.

De hecho el fracasado inicio de la construcción del ferrocarril hacia el Atlántico por el gobierno de Tomás Guardia en 1870, sentó las bases para que posteriormente el banano fuera otro de los principales cultivos de exportación de la economía local.

“Minor C. Keith propuso “arreglar” la deuda que el gobierno había contraído en Inglaterra y terminar la construcción de la obra. A cambio, Keith solicitó que se le concediera la explotación del ferrocarril por 99 años, facilidades portuarias en Limón y que se le otorgaran vastas extensiones de tierra en la zona (800.000 acres)”. (Ibid, pág. 50). Esto fue aceptado por el gobierno de Próspero Fernández y firmado en 1884, por lo que se nota el carácter de una burguesía dependiente al capital extranjero, puesto que por sí misma es incapaz de acumular capitales para la reinversión de los mismos. Las ventajas para Keith son evidentes, pero para el país prácticamente ninguna. De hecho la única beneficiada era la burguesía agroexportadora de café, pero tenía que pagar los servicios de transporte a Keith, por concederle la explotación del ferrocarril. Una burguesía que paga en su propio territorio, rasgo de su fracasada dependencia.

Todo este esbozo histórico nos permite comprender a grandes rasgos como fue que Costa Rica se insertó en el sistema mundial, se hizo una economía periférica – dependiente, se empezaron a establecer claramente las clases sociales características del capitalismo, e incluso como se empezó a manifestar la “cuestión social”, es decir los conflictos capital – trabajo entre propietarios y no propietarios. Por el momento dejaremos de lado las etapas del liberalismo que va de 1870 a 1930 y la del Estado Benefactor que va de 1930 hasta más o menos los 80. Esto no porque nos parezca que sean secundarias, sino que para efectos demostrativos de la dependencia de Costa Rica, el período anteriormente descrito es el que sienta las bases para que se desarrollen todas las contradicciones sociales del Estado Liberal y el llamado “Estado Benefactor”. Pasamos entonces a ver la dependencia en la actualidad, determinada por un período “neoliberal” que inicia más o menos en los ochentas, el cuál vivimos en este momento de crisis económica internacional.

La etapa neoliberal, la actualidad de la teoría de la dependencia

Con la crisis de los 80's hay sectores de la burguesía que empiezan a plantear que la misma es producto de la intervención del Estado en la economía, iniciado con todas las reformas desde los años 30's producto de las luchas obreras y populares, y la

culminación de este proceso con la Guerra Civil de 1948. A partir de acá surge un “Estado Benefactor” o interventor, que determinó todo el período anterior a los 80, donde inician las reformas neoliberales. Es bien interesante ver acá como las ideas de Reagan y Thatcher empiezan a llegar a Costa Rica hasta estos años, y el avance del neoliberalismo por el mundo. Recordemos que en el 73 con el Golpe de Estado en Chile al gobierno de Salvador Allende, la dictadura pinochetista inicia la aplicación de las reformas neoliberales en el mundo, con la orientación de los gobiernos estadounidense y británico.

Al respecto Eduardo Lizano, uno de los principales ideólogos del neoliberalismo en el gobierno de Luis Alberto Monge (1982 – 1986) y presidente ejecutivo del Banco Central a partir de 1984, afirmaba: “un sector privado ineficiente debido al proteccionismo, a la distorsión de los precios de los factores y de los bienes y a la asignación deficiente de los factores de la producción y de un sector público sobredimensionado y anquilosado, debido a su burocratización y a su instrumentalización por parte de los grupos de presión”. (Lizano, citado en Vargas, pág. 2: 2003). Como vemos el problema para Lizano es la intervención del Estado en la economía, es lo que distorsiona el libre desarrollo de las empresas y la economía de conjunto.

Luis Alberto Monge del Partido Liberación Nacional, herencia de la socialdemocracia defensora de la intervención del Estado como vector de desarrollo y el cuál tenía funciones de asistencia social y bienestar, empieza a plantear “tesis que suscriben el cuestionamiento a la participación del Estado en la economía, y proponen la liberalización de mercados y la apertura al comercio internacional y la inversión extranjera”. (Vargas, pág. 9: 2003). Con esto se quiere reducir el tamaño y peso del Estado y reducir el gasto público, para desregular la economía.

Es con la iniciativa para la Cuenca del Caribe, que se inicia la apertura al mercado norteamericano. La misma “permitía la libre exportación a los Estados Unidos de

mercancías producidas en la región, sin exigir reciprocidad en el trato comercial por

Además se promovieron “las inversiones de capital

parte de nuestros países.” (

estadounidense en los países de la Cuenca”. (Ibid, pág. 17-18). Hay un negocio redondo para la potencia imperialista, por un lado pueden invertir capitales para la

)

producción de mercancías en los países de la cuenca, y por otro empiezan a tener facilidades para llegar a su mismo mercado abaratando costos. Esto lo veremos más adelante con los datos brindados por los estudios de Gamboa y Calderón.

Más adelante con los Programas de Ajuste Estructural (PAE's), negociados por los gobiernos de Monge y Arias Sánchez (1986 – 1990) con el Banco Mundial, se refuerzan

“varios aspectos de las políticas económicas, sobre todo lo ateniente a la restricción fiscal (menor gasto y empleo público) o las diversas facetas de la política monetaria (crédito, tasas de interés, desregulación del sistema financiero), pero su contenido central tenía que ver con el proceso de apertura comercial externa por medio de la reducción de aranceles”. (Ibid, pág. 30).

Este plan busca entonces reducir los impuestos a las importaciones, para aumentar la demanda de los bienes producidos en los Estados Unidos y así tener un fácil acceso al mercado nacional para ubicar sus productos, además como veíamos antes, de la producción con la inversión de capitales extranjeros para el mercado norteamericano.

La aplicación de estos planes en Costa Rica han generado, por otra parte, resistencia de los sectores sociales que se ven afectados por dichas políticas. No es nuestro objetivo ahondar en este tema por ahora, pero es importante tener en cuenta que estas políticas no se han llevado a cabo de manera pacífica o estable. Los dos ejemplos más claros son la lucha contro el Combo ICE en 2000 y la lucha contra el TLC en 2007. Vale destacar lo que decíamos anteriormente: la aplicación de los planes neoliberales en Costa Rica rompieron el acuerdo fundado por la burguesía y los sectores medios en el pacto social del 48, por lo que los golpes a las capas medias, tanto por la reducción del gasto público, como el recorte de puestos de trabajo e incluso el debilitamiento relativo de la pequeño burguesía frente a los capitales transnacionales, hicieron que estos sectores sociales salieran a luchar contra la privatización del ICE, como también contra la firma del TLC con los Estados Unidos. Vemos incluso que la lucha contra el TLC fue principalmente del sector público, y aquí la clase obrera no jugó ningún rol político, más

que ser el “colchón” de votos para la burguesía, lo que garantizó el triunfo en el referéndum para el SI.

Volviendo a la etapa liberalizante; en 1998 inicia operaciones la transnacional INTEL en el país, generando grandes expectativas para el avance de las exportaciones por ser un producto de gran desarrollo tecnológico. Sin embargo, Vargas sostiene que esas expectativas resultaron algo excesivas, porque el “valor agregado es relativamente bajo, ya que, en realidad, la mayor parte de lo que se produce ha sido previamente importado en la forma de materias primas, bienes intermedios y de capital” (pág. 60), lo que nos hace pensar que lo poco que le deja esta transnacional al país son salarios de los profesionales que ahí laboran, muy probablemente formados como ingenieros e ingenieras de la educación pública del país, es decir, que la empresa se viene a beneficiar de la mano de obra calificada que se fue formando gracias a la intervención estatal. De nuevo vemos la claridad de la dependencia de la economía nacional al mercado mundial, y en este caso a una gran transnacional, que se apropia del excedente de la periferia para acumular capitales hacia el centro imperialista. “El grado de vinculación de INTEL respecto de la economía nacional es muy débil, casi nulo”. (Ibid). Esto lo veremos de manera un poco más general en el apartado siguiente.

El caso de las Zonas Francas

Vemos una continuidad en la historia del país, de formas de producción que vinculan la economía nacional con el mercado internacional; esa vinculación con países industrializados ha generado dependencia y subdesarrollo en Costa Rica, desde que se inicia con formas de producción como la encomienda en el período de colonia y conquista, la hacienda con los inicios de modelo agroexportador y con las zonas francas en el actual neoliberalismo. Sin embargo lo anterior no quiere decir que esas formas anteriores hayan desaparecido, sino que se trata de señalar cuál es la predominante hoy en día. Esto lo decimos porque el trato que reciben los y las trabajadores en las bananeras del país es muy similar al que tenía la United Fruit Company en el siglo pasado, por lo que no mecánicamente el inicio de una nueva

etapa implica la desaparición de una forma de organizar la economía, que en todo caso cumple su objetivo principal: la acumulación de capitales para la clase burguesa de las metrópolis industriales.

Entremos en materia entonces. Para el año 2010 el número de empresas activas en el Régimen de Zona Franca (RZF) es de 256. Estas empresas exportan entre un 51.6% de los bienes y servicios totales producidos en el país. Estas 256 empresas representan apenas el 0.5% del total de empresas privadas que hay en el país. (Gamboa y Calderón: 2011). Como vemos, ni siquiera el 1% de las empresas privadas del país exportan más de la mitad de todo lo que se exporta, lo que refleja de manera innegable una gran acumulación y apropiación de capital por esos sectores, una monopolización de los mercados y una gran concentración de la riqueza.

La Inversión Extranjera Directa (IED) ha sido la clave para la transformación que ha tenido Costa Rica desde actividades sencillas hacia actividades que utilizan más tecnología y recurso humano más sofisticado. Dentro del RZF las empresas de alta tecnología lideran el crecimiento en IED y exportaciones, posicionando al país como el cuarto país exportador de productos de alta tecnología en el mundo (primero en Latinoamérica), medido como la participación de estas exportaciones en las exportaciones totales de la industria manufacturera”. (Ibid, pág. 5: 2011). De esto podemos sacar dos ideas principales; la primera que el capital ubicado en RZF es en su gran mayoría extranjero, no nacional – de hecho por ahora no tenemos ningún dato que refleje esto, pero en todo caso el vector principal señalado es la IED en la cita anterior – que de la misma forma aunque fuera nacional, no representaría ningún beneficio para todos los sectores sociales porque la riqueza sería apropiada de manera privada igualmente. Lo que se quiere señalar es que la gran mayoría del capital invertido en el RZF es extranjero, y ese capital hoy día está exportando más de la mitad de los bienes y servicios totales del país. El segundo aspecto es que “el cuarto país exportador de productos de alta tecnología en el mundo (primero en Latinoamérica)” genera con esta actividad económica, apenas entre un 6.2% y un 5.2% del PIB. Todo el resto de la riqueza producida en las ZF son apropiadas por los capitales privados,

generando muy pocos beneficios para la economía nacional. Hay una clara transferencia de valor desde la periferia costarricense hacia la metrópoli extranjera.

Ahora queremos señalar otro aspecto central del RZF: “de las 256 empresas, aquellas dedicadas a servicios tuvieron un porcentaje muy alto (47%)” (Ibid, pág. 8). Este sector servicios es principalmente los call centers, los cuales brindan soporte técnico para empresas, hacen encuestas entre otras funciones. Y aquí hay algo importante por señalar: en el marco de una crisis económica internacional que no termina por resolverse, la dependencia al capital transnacional que tiene empresas de servicios nos hace pensar en una parte de la economía muy endeble. Y es que el mismo ejemplo del cierre de 320 empleo en Junio pasado en la empresas Teletech, la cual brindaba servicios a una cuenta en España que fue cerrada, nos hace pensar que lo último que necesitan las empresas en tiempos de crisis son servicios. Una difícil situación económica en otras partes del mundo a las cuáles también se les brindan servicios, puede dar los mismos resultados que con Teletech.

Y vinculado con la teoría de la dependencia de manera muy estrecha, podemos afirmar que las Zonas Francas son un ejemplo claro de cómo la economía nacional está en función de garantizar la acumulación de capitales hacia los centros metropolitanos industrializados. Tenemos tres factores que nos indican lo anterior: por un lado una inversión extranjera directa de mucho peso, segundo, la cuál exporta más de la mitad de los bienes y servicios y apenas produce poco más de 6% del PIB, y tercero, casi la mitad de todas esas empresas son del sector servicios, el cual opinamos es muy endeble y está completamente sujeto a los requerimientos del mercado mundial. Nos preguntamos incluso, ¿cuál es la diferencia entre exportar servicios hoy, a exportar flores y postres en el modelo de sustitución de importaciones, o exportar café y banano durante el modelo agroexportador? Las diferencias en realidad son muy pocas en el sentido de buscar una alternativa real de desarrollo de la economía nacional más independiente.

Por otra parte es notoria la dependencia de la economía nacional a la economía norteamericana. Para ilustrar mostramos los dos siguientes gráficos tomados del mismo documento de Gamboa y Calderón:

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De los dos gráficos anteriores podemos sacar una conclusión importante ya que, si bien los destinos de las exportaciones son más variados, es decir, las exportaciones hacia los Estados Unidos han decrecido, mientras que hacia Asia han aumentado; las inversiones de capital norteamericano en el país son demasiado altas: tenemos un 79,6% en Servicios, un 84,8% en manufactura avanzada y un 92,5% en ciencias de la vida. Esto quiere decir que aunque las exportaciones son cada vez menores hacia el mercado norteamericano, estos capitales se posicionan en el país para producir hacia otros lugares del mundo, es decir, los capitales norteamericanos se instalan en el país porque le es mucho más barato producir aquí, y tienen muchísimas más ventajas que producir en los mismos Estados Unidos, y además tienen facilidades para exportar a Asia, Europa, y a prácticamente todo el mundo. Entonces la mayoría del excedente producido en el país está siendo apropiado por el imperialismo norteamericano, quienes tienen en mayor medida el monopolio de la producción en el RZF.

Conclusiones

La teoría de la dependencia sigue siendo vigente para explicar la situación de subdesarrollo en América Latina como generalidad, pero debe ser nutrida con las particularidades de cada país; este fue un intento realizado en el presente ensayo, que es un trabajo incipiente para un futuro tema de tesis, y el cuál debe nutrirse con muchas otras discusiones, datos y autores, temas que se mencionan en la parte final de este documento.

Coincidimos con los planteamientos de Mariátegui y de Gunder Frank, entre otros autores marxistas latinoamericanos, quienes piensan que la única forma de eliminar la relación de dependencia en la cuál está sumida América Latina es romper con el capitalismo, el cuál es un sistema que desde sus inicios mantiene a la región en una situación de subordinación a las metrópolis industrializadas y su lógica de acumulación de plusvalía en nada beneficia para el desarrollo de los diferentes países periféricos.

Costa Rica es claramente un país dependiente a la economía norteamericana principalmente, y no parece tener una orientación política para acabar con esa relación de dependencia. Por el contrario todos los planes de ajuste y reformas neoliberales orientan la economía nacional hacia la apertura del mercado, la pérdida de peso del Estado en la economía y el deterioro generalizado de las condiciones de vida de los sectores populares.

El reconocimiento de la historia del país nos ha permitido establecer muchas relaciones importantes; que nos permiten ver en su desarrollo las ideas, el contexto y las teorías que explica ese desarrollo, en este caso de la génesis y desarrollo del capitalismo dependiente en Costa Rica. Es mediante esta historia del desarrollo como se puede además vincular con las situaciones de otros países latinoamericanos, a partir de los cuáles comprendemos también relaciones de dependencia y subordinación a las metrópolis en el marco de la división internacional del trabajo.

Se hace necesario profundizar y trabajar de manera complementaria lo expuesto en este trabajo y los movimientos sociales, sus enseñanzas y limitaciones en relación con el contexto y el desarrollo de subjetividades, esto porque en nuestra opinión la sociología debe ser una disciplina que produzca herramientas para transformar el mundo social, mediante la acción consciente mediante el análisis científico de las condiciones objetivas y la necesidad de desarrollar subjetividades que busquen su transformación.

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Elementos Pendientes

Relacionar con ejemplos de América Latina, para ver más globalmente la inserción de la región al mercado mundial.

Utilizar las etapas del estado liberal y del estado benefactor para ejemplificar la dependencia. Por ejemplo con el modelo de sustitución de importaciones, el cuál logró dinamizar la economía en su momento, pero con productos poco importantes para el consumo, como frutas y flores. Esto amarró al país a las crisis económicas internacionales.

Introducir el tema del esclavismo en Costa Rica, el cuál fue un intento fracasado, pero que en todo caso refleja una combinación de modos de producción explotadores, no mecánicamente capitalistas, pero si introducidos en un contexto de producción capitalista en función de la acumulación de capitales en el “primer mundo”.

Revisar elementos de orientación económica de Eduardo Lizano y Thelmo Vargas, quienes fueron unos de los principales ideólogos en los 80 para el avance del neoliberalismo en CR.

Hay que plantear la discusión más a fondo del final del acuerdo político entre la burguesía nacional con los sectores medios, que fue el pacto que se sostuvo en la guerra civil del 48, y que empieza a deteriorarse con los planes de reforma neoliberal. Es la burguesía golpeando de manera directa las condiciones de la clase media, sea pequeño burguesía o trabajadores del sector público.

Sería importante desarrollar como un tema, los movimientos sociales que surgen a las políticas burguesas que atan la economía nacional a la dependencia, de lo cuál se podría desprender una hipótesis: la movilización de las masas, objetivamente y en algunos niveles de conciencia política, subjetivamente, tienden a cuestionar la dependencia a las metrópolis capitalistas.

Se hace necesario plantear un aporte más político a la discusión que puede ir en varios temas relacionados: la crisis económica internacional y sus manifestaciones en el país, con el aumento de las movilizaciones sociales y la conflictividad social, un ciclo mundial

de rebeldía social contra las políticas tradicionales de los distintos gobiernos burgueses, la necesidad de replantear una salida socialista a la crisis capitalista, la vigencia de la centralidad de la clase obrera como sujeto político para una revolución socialista, y las determinaciones de todo el contexto internacional en el país y sus particularidades.