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¿Puede la filosofía ser práctica?

—Punto de vista de Guillermo Hoyos Vásquez— CAMILO DAVID CÁRDENAS BARRETO Universidad Pedagógica Nacional Licenciatura en Filosofía

Resumen: En el siguiente texto se presentarán las ideas principales del ensayo de Guillermo Hoyos: Por qué y para qué la filosofía en la época actual. Reflexiones desde la filosofía de la educación. A grandes rasgos el escrito posee tres grandes momentos: (I) la definición de filosofía; (II) la relación filosofía-ciencia, la cual se divide en límites y distancia entre cada una; y (III) la acción comunicativa y los sentimientos morales como bases de la argumentación moral. Ambos temas se juntan en lo que podría llamarse como (IV) una reflexión de filosofía moral más que de filosofía de la educación. Palabras clave: acción comunicativa, ciencia, sentimientos morales, filosofía moral, técnica. 1. Definición de filosofía ¿Qué es filosofía? Seguramente es una pregunta milenaria que en algún momento de la vida del filósofo lo instigará con tal fuerza que se verá obligado a responderla. Y hacerlo adecuadamente es arrojar claridad sobre un tipo de estudio o actividad cuya delimitación parece, aún hoy, ser un misterio. Guillermo Hoyos Vásquez, basándose en las reflexiones de Adorno y Habermas (y en especial este último), expone una respuesta que, aunque repetida, es interesante recordarla. A la pregunta sobre el sentido de la filosofía hoy (cuya contestación lleva implícita una concepción de filosofía) responde: “(...) la filosofía hoy tiene sentido en cuanto actitud crítica” (179). Pero no es esta una actitud pasiva o meramente “destructiva” sino que también, por ser crítica, es propositiva (179). Para Guillermo Hoyos, al filósofo le corresponde cuestionar tres esferas: lo establecido como verdadero, lo establecido como correcto y lo establecido como auténtico. No es claro si la primera esfera, que corresponde al terreno del conocimiento, versa sobre un conocimiento “filosófico” o uno “científico”. Es decir, cabe la pregunta: ¿puede la filosofía decir algo verdadero sin ser conocimiento científico? Dejando esto atrás, por supuesto que el conocimiento “filosófico” para este caso no correspondería (aunque más adelante pareciera que sí) al ámbito de lo ético y lo moral, pues ambos están incluidos dentro de lo establecido como correcto y como auténtico, respectivamente. El filósofo, pues, al ocuparse críticamente de la esfera de lo que se establece como correcto, tiene una función normativa, 1

para este particular momento del texto. ambas posturas deben tomarse críticamente. Relaciones entre filosofía y ciencia 2. Se defiende. citada por Guillermo Hoyos: “Sé un filósofo. Es la filosofía que usa la especulación para entender la esencia o naturaleza humana. pero no en solitario sino con la ayuda (y en función) de la misma comunidad. Límites En relación con la ciencia. y que. por ser accesible a más individuos (181).esto es. el fin de la metafísica y de la especulación totalizante del sentido. por llegar a la vida cotidiana del profano. no es la única forma de conocimiento. pero más importante aún. la primera filosofía se preocupa por la acción y la segunda por el mero pensamiento científico-racional. devela o vislumbra el “deber-ser”. La frase humeana. y aquella que niega totalmente sus avances (en términos del conocimiento científico y tecnológico) (182). Acude en especial a Hume. El otro tipo de filosofía es más bien académica o “científica” pues “considera al hombre como un ser racional más bien que activo y se esfuerza por formar su entendimiento más que por cultivar sus modales” (180). El autor acude a la historia de la filosofía para ubicar y contextualizar su posición dentro de la misma. Ya se tiene aquí una primera función de la filosofía: ayudar a construir. En fin. Esta acción busca constantemente la virtud en oposición al vicio.1. en términos ético-prácticos. Guillermo Hoyos hace de esta forma un llamado a sacar la filosofía y la ciencia del ámbito de lo privado y a que la investigación científica debe estar orientada. en último término. Para Hume es preferible el primer modo de hacer filosofía por ser más útil y significativa. cuenta Guillermo Hoyos. desde luego. la que intenta descubrir “verdades ocultas que contribuyen a la ilustración de la posteridad” (180). La filosofía. sé un hombre” (181). la postura media ante el 2 . se comprende ahora mejor pues significa que la filosofía no puede alejarse de la acción humana mediante la construcción de fríos e intrincados sistemas intelectuales que tendrán poca acogida por ser poco significativos para el hombre común. en lo posible. Esta crítica lleva a un distanciamiento de ellas en favor de una postura más neutral o media. el filosofar como actitud crítica que orienta la vida (183). una postura que si bien reconoce que la ciencia puede servir para mejorar la calidad de vida del hombre. Para el autor. surgen dos posturas extremas: aquella que otorga a la ciencia el poder de explicación absoluta (vale decir: sobre todas las cosas y sobre todos los asuntos). pero en medio de toda tu filosofía. para quien existen dos tipos de filosofía moral: “La primera considera al hombre principalmente como nacido para la acción e influenciado en sus criterios por el gusto y el sentimiento” (Hoyos Vásquez 180). 2. no solamente puede ser una disciplina académica o científica. a la comunidad (181). para todos. junto a otros. Así las cosas. un “deber-ser”: principios éticos con pretensión de universalidad que valgan. también reconoce que las supersticiones religiosas o el misticismo premoderno no son competentes cuando del terreno de la ciencia se trata. para introducir su idea de la importancia del “deberser” en la filosofía.

Al mundo de la vida preciso se le contrapone un habitar poético que incluye lo moral.. a pesar de que en ocasiones puedan ser decisiones que afecten a estos últimos (184). 3 . Distancia En la actualidad se presenta para Guillermo Hoyos una brecha entre los expertos (especialistas de una disciplina) y los profanos. Es por esto que: Lo único posible es. preguntar por el sentido de “verdad” de la reflexión filosófica al reconocer su significado para el hombre: lo que él no puede conocer científicamente. alternos al científicotécnico. serán valoraciones de diversa naturaleza (y muy singularmente: políticas) las que habrán de justificarla [subraya ajena al texto] (184). pero la decisión de ubicar la instalación correspondiente en un lugar determinado (en las cercanías de un espacio natural de interés común o de una zona habitada. parte de la actitud crítica filosófica y no puede (ni debe) ser eliminada (183). hasta volverse tan exacto que no es el mundo de la vida del hombre” (182). ejemplos de diálogo entre conocimientos y saberes (184-185). El ejemplo que da Hoyos para ilustrar el tipo de decisiones que les compete a los científicos y a los ciudadanos es el siguiente: (. ya sea científico o religioso. incierta. tecnología y sociedad). Ciertas decisiones de un proyecto de investigación. lo simbólico y lo estético (183). La filosofía tiene en tal caso la función de criticar el dogma. lo que para Kant era la inclinación natural del pensamiento a plantearse cuestiones metafísicas. Esta abismal diferencia de conocimientos entre uno y otro hace creer que todas las decisiones les competen a los expertos y no a los profanos. anteriormente había referido que en cierto sentido la filosofía en cuanto metafísica quedaba eliminada. no dependen solo de los científicos (y su saber científico) sino de la participación ciudadana que lleve a un consenso legítimo. para evitar los riegos del autoritarismo. que puedan nacer de él (183). es. en actitud crítica. Sin embargo. entonces. en suma. Concluyendo. Se trata de una realidad cambiante. con precisión. puede intentar pensarlo para descubrir su sentido en relación con su actuar en el mundo [subraya ajena al texto] (183). Esto se logra a través de la razonabilidad comunicativa y ya se ha llevado a cabo en los programas CTS (ciencia.) la puesta en marcha de un experimento sobre altas energías entrañará sin duda una gran complejidad tecnocientífica que no estará al alcance de los profanos.. en la que se encuentran otro tipo de “horizontes” y “perspectivas”. con rigor matemático.2. en las cuestiones humanas. es rescatado y apreciado por Hoyos como una forma de considerar puntos de vista.cientificismo declara que la “precisión científica no es la única fuente de sentido” (182) puesto que: “El universo se va estrechando cuanto con mayor precisión lo conocemos. 2. Ese campo ambiguo que no le compete exclusivamente a la ciencia es la filosofía. por ejemplo) no puede reducirse a criterios estrictamente tecnocientíficos. De otro lado. del nacionalismo. Justamente este mundo de la vida tiene características que no pueden ser medibles con exactitud. podría decirse que existen otras formas de conocimiento alternas al saber científico y que pueden ayudar a orientarnos en el mundo.

en la posibilidad de comprendernos unos a otros a través de la argumentación. sino del 4 . y ciudadanos en cuanto ciudadanos). desde luego. En fin. relativa. encerrarse en engorrosos lenguajes que nacen del seno de su disciplina sin antes pensar en la posibilidad de mostrar si son útiles o significativos y de si se pueden comunicar. Busca “valores” como la justicia. filósofos en cuanto filósofos. por tanto. Para el fundador de la fenomenología. 3. si el hombre sale de la actitud natural.La filosofía se concibe aquí como una mediadora entre el saber científico y los intereses de los ciudadanos (Hoyos Vásquez 185). de la exposición de razones y motivos de cada uno de nuestros actos. El primero es la comprensión. diría Husserl. la filosofía surgió por un cambio de actitud en la forma de ver el mundo. esto es. y esta es su historicidad” (187). por romper con la atención inmediata de la vida diaria y encaminar su conciencia a la consideración de otras perspectivas (186-187). asimismo. En un diálogo. si transforma la mirada y la dirige a tematizar las estructuras del mundo de la vida (186). Hoyos acude precisamente a la Conferencia de Viena de Husserl para bosquejar qué tipo de actitud fue la que dio origen a la filosofía y así otorgarle una labor de constante crítica con su época. el filósofo vendría a ser el intelectual encargado de romper la brecha o la distancia existente entre el saber científico y los conocimientos de los profanos. Cita Hoyos a Husserl: “La cultura filosófica abre así el mundo como horizonte universal. aún queda una importante duda por responder: ¿cómo lograr esa función crítica del filósofo en la sociedad contemporánea? Es aquí en los que entran los momentos de la acción comunicativa. sin un componente práctico que involucre la acción política humana). al reconocer que toda cultura es perspectiva. Una de ellas estaría encaminada a acortar las distancias entre el saber científico y los profanos. histórico. los participantes pasan por distintos momentos. Si la pedagogía es filosofía aplicada. No podría. la equidad o la defensa de los derechos humanos (186). a criticar y proponer cuáles decisiones les corresponde a los expertos y cuáles a los profanos. No se trata de la tolerancia entendida como soportar al otro. En el segundo parágrafo se señalaron algunas funciones del filósofo. Hoyos introduce luego su idea de que la filosofía se funda en la acción comunicativa y esta. infinito. de enseñanza y aprendizaje entre los participantes del diálogo (científicos en cuanto científicos. Pero ello es posible. el cual es una actitud que posibilita la atención a otras perspectivas (Hoyos Vásquez 188-189). Acción comunicativa y moral En el primer parágrafo de este escrito se mostró cómo Guillermo Hoyos define la filosofía como actitud crítica antidogmática y cómo realiza una crítica a las “filosofías meramente científicas” que se quedan solo en la teoría (es decir. el filósofo en cuanto mediador de conocimientos hace un ejercicio pedagógico. Pues bien. los cuales son descriptivos (pues señalan distintas etapas de la comunicación) y normativos (porque se pueden convertir en imperativos para que se presenten más diálogos de esta índole en el futuro).

El resentimiento es un sentimiento causado por una ofensa dirigida a uno mismo. la pretensión de verdad (correspondiente a la esfera científica). el de la acción diaria. Los sentimientos morales no ayudan a argumentar para defender una determinada posición moral. por el contrario. y. En el caso de la culpa. hace razonable la idea de que “la moral es un recurso de universalización y de justicia” (194). de esa sensibilidad social que nos exige justificar. es ubicarse en otro escenario.reconocimiento de que ese otro tiene una forma distinta de ver el mundo. Y esto se hace patente al considerar las pretensiones de la comprensión. esto es. Los sentimientos morales se convierten así en la base de la ética: “la moral se origina en un mundo de valores que se me abre en los sentimientos. Bajo estas condiciones de la comunicación se hace posible argumentar desde la teoría de la acción comunicativa (y en especial desde la ética discursiva) las razones o motivos que explican o justifican las acciones humanas. Ignorar esta parte de la subjetividad y descalificarla como producto de personalidades débiles (en aras. La indignación. ante la imposibilidad de resolver teóricamente la contradicción entre determinismo y libertad. donde se puede hablar con sentido de libertad en situaciones concretas del mundo de la vida [subraya ajena al texto] (Hoyos Vásquez 192). haber una identificación entre moral y sentimientos morales. como correctas o incorrectas determinadas acciones [subraya ajena al texto]” (194). por ejemplo. hay vergüenza por las ofensas cometidas a otros. La moral para Hoyos pertenece a la esfera privada (aunque. es para Hoyos digno del calificativo de gente “sin-vergüenza” (194). las vivencias y experiencias. de privilegiar la conducta observable). Tener en cuenta estas propuestas puede permitir la construcción de una ética o moral contemporáneas: Volver a los sentimientos morales. El resentimiento se produce (o se debe producir) si el otro (causa de él) es consciente de lo que hace. su 5 . En fin. la culpa y el resentimiento (Hoyos Vásquez 192). Quizá la coloquial expresión ponerse en los zapatos del otro sea indicativa en términos de la comprensión. a comprender “los valores y el fenómeno moral” (192) de otros sujetos. ¿Pero cómo se articulan los sentimientos morales y la argumentación moral? Para Guillermo Hoyos: “En cierta forma podríamos ya hablar a partir de los sentimientos de una especie de „intuición valorativa‟. de credibilidad (perteneciente a la identidad personal de quien argumenta) (189-190). sino que ayudan a comprenderla. en lo que sigue del texto. de rectitud (correspondiente a las ciencias sociales). no se queda ahí). “pero comprender a otro o a otra cultura no nos obliga a estar de acuerdo con él o con ella” (189) . El autor toma los planteamientos de Strawson sobre los sentimientos morales y con esto parece. por último. Es un momento hermenéutico. dice Hoyos. Uno mismo es el que comete el daño o la injusticia (192-193). la posibilidad “ontológica” de que otro pueda experimentar bajo las mismas circunstancias los mismos sentimientos que yo. se origina al ver las ofensas o injurias cometidas a un tercero. como se verá después. El segundo momento es la argumentación pues no sólo se busca comprender al otro sino apoyar un punto de vista. ¿Cuáles son entonces estos sentimientos morales? Son tres: la indignación.

En conclusión. bajo la incertidumbre de si este propio “deber-ser” se realizó conjuntamente con la ciudadanía. No se puede afirmar que la intencionalidad de Hoyos sea meramente descriptiva y teórica pues eso contradeciría sus propias posturas respecto a la filosofía y la ciencia (y a mi entender no hay tal contradicción). es eso: una propuesta. democratizar (y esto significa: hacerlas accesibles a todos) las leyes. En este sentido Guillermo Hoyos hace su labor de filósofo: prescribir críticamente un “deber-ser” aunque. la moral no queda meramente en el plano privado-subjetivo. es posible pasar de los hechos morales a los principios morales mediante la comunicación y el consenso. y es difícil demarcar “objetivamente” hasta qué punto es una descripción de hechos morales y hasta qué punto es un conjunto de normas a seguir. se argumentan. ¿Pero podrá el filósofo incentivar. Es. Esto se refleja en los intentos de diálogos de paz en los que dos “bandos” en conflicto se reconocen (o eso se pensaría) como interlocutores válidos: se comprenden. Si por filosofía de la educación se entiende pensamiento o actitud crítica frente a la educación. promover. las normas. intersubjetivo (194-195). 4. reivindicar la participación ciudadana? ¿Podrá. claro. en el texto de Hoyos cobra más importancia el fundamento de esa educación: sus propias reflexiones sobre filosofía moral basadas en la acción comunicativa y sus implicaciones políticas. Se presenta. el exponer razones y motivos que justifiquen un sentimiento moral. aunque pueda parecer algo romántica. e involucran las perspectivas de la población ciudadana no armada (la cual normalmente es la que más sufre el conflicto). Comentarios finales En Colombia especialmente hay diversas situaciones de conflicto civil que empujan a que la filosofía como actitud crítica piense en una manera de resolver las diferencias. 6 . Como este proceso discursivo es un proceso comunicativo. en efecto. La propuesta de Guillermo Hoyos. La sensibilidad moral es un deber para la educación ciudadana. su vigencia y normatividad irrevocable se expresa en juicios [subraya ajena al texto] (194). todo un programa que funda la política en la acción comunicativa del ciudadano y de los expertos (que no solamente se presentan como científicos o filósofos sino como los mismos políticos). en cambio. La filosofía justamente no da respuestas definitivas y las ideas de Hoyos pueden ser sometidas a crítica y revisión constante. ¿cómo hacerlo? El cómo es una pregunta didáctica y pedagógica que Guillermo Hoyos no tenía intención de responder.consolidación social. las razones y motivos de una acción? Y en ese caso. por ello. En la moral es posible la argumentación. “Así la sensibilidad se constituye en punto de partida para la ética discursiva” (195).

7 . Reflexiones desde la filosofía de la educación.» Rhec (Revista Historia de la Educación Colombiana) (2004): 177-200. Guillermo. «Por qué y para qué la filosofía en la época actual.Bibliografía Hoyos Vásquez.