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¡NO MIRES ATRÁS!

FREDRIC BROWN

Y ahora, acomódate en tu sillón y ponte a gusto. Procura disfrutarlo; ésta será la última novela que leerás en tu vida, o casi la última. En cuanto la hayas acabado puedes, si quieres, sentarte y haraganear durante un rato, puedes buscar todas las excusas que se te ocurran para dar vueltas por tu casa, por tu habitación, o por tu oficina, sea donde fuere que estuvieses leyendo esto; pero, más pronto o más tarde, tendrás que levantarte de tu sillón y salir. Y aquí es donde yo te estaré esperando; fuera. O quizás incluso más cerca. Quizás en tu misma habitación. Naturalmente, estás pensando que todo eso es broma. Crees que esto es sólo un cuento más del libro y que no me refiero expresamente a ti. Continúa pensándolo. Pero sé honrado; admite que yo estoy jugando limpio contigo. Harley apostó conmigo que yo no sería capaz de hacerlo. Apostó en ello un diamante del que ya me había hablado, un diamante tan grande como su cabeza. Así, pues, ya comprenderás por qué me veo obligado a matarte. Y la razón por la que tengo que contarte el cómo, el porqué y todo lo demás por anticipado. Es parte de la apuesta. Es la clase de idea que sólo se le podía haber ocurrido a Harley. Pero primero te hablaré de Harley. Es alto y bien parecido, suave y cosmopolita. Es un tipo como Ronald Colman, sólo que más alto. Viste como un millonario, pero si no lo hiciese así tampoco importaría; quiero decir que, de todos modos, parecería distinguido. Existe algo mágico en Harley, algo mágico y burlón en la forma en que te mira; algo que te hace pensar en palacios, en países lejanos y en músicas alegres. Fue en Springfield, Ohio, donde conoció a Justin Dean. Justin era un grotesco hombrecillo cuyo oficio era sólo el de impresor. Trabajaba para la «Atlas Printing & Engraving Company». Era un tipo pequeño y ordinario, precisamente el polo opuesto de Harley; no se podrían encontrar dos personas más diferentes. Sólo tenía treinta y cinco años, pero ya casi era completamente calvo y, además, tenía que usar unas gafas muy gruesas pues se había destrozado la vista con la impresión y el grabado. Era un buen impresor y grabador; tengo que reconocerlo. Nunca se me ocurrió preguntar a Harley el motivo por el que tuvo que presentarse en Springfield, pero la cuestión es que, el día en que llegó allí, después de haber reservado habitación en el hotel Castel, se dirigió a la casa Atlas para encargar unas tarjetas de visita profesionales. Y sucedió que sólo se encontraba en la tienda Justin Dean en aquel momento, por lo que fue él quien tomó nota del encargo de Harley; Harley las quería grabadas, de la mejor calidad. Harley siempre quería, en todas sus cosas, lo mejor. Probablemente, Harley ni siquiera se dio cuenta de la presencia de Justin; no había ninguna razón para que sucediera lo contrario. Sin embargo, Justin sí se dio cuenta de quién tenía delante, y vio en él todo aquello que él siempre había deseado tener y que nunca llegaría a poseer, pues la mayor parte de los atributos que Harley lucía han de ser forzosamente innatos. Y Justin fue quien se ocupó personalmente de grabar las planchas y de imprimir las tarjetas, e hizo un verdadero trabajo de artesanía... algo que pensó estaría a la altura de una persona como Harley Prentice. Pues ése era el nombre que imprimió en la tarjeta. Únicamente eso, y nada más, tal como todos los hombres importantes se hacen grabar sus tarjetas. Hizo un trabajo magnífico, un grabado a mano en letra cursiva, y empleando en ello todo el arte de que era capaz. ¡No mires atrás! —Y no fue trabajo en vano pues, al día siguiente, cuando Harley se presentó para recoger las tarjetas, tomó una en sus manos y estuvo mirándola durante un buen rato, y luego miró a Justin, viéndole entonces por primera vez. —¿Quién ha hecho esto? —le preguntó. Y el pequeño Justin le explicó orgulloso quién había sido el que lo había hecho, después de lo cual Nancy le sonrió, le dijo que era una verdadera obra de artista, y le invitó a cenar con él, en cuanto acabase el trabajo por la noche, en la Sala Azul del hotel Castel. Así fue como Harley y Justin se conocieron; sin embargo, Harley siempre pisó terreno firme. Aún esperó un poco, antes de preguntarle a Justin si podría o no hacer unas planchas de diez y de cinco dólares, hasta conocerle a fondo. Harley tenía ya los contactos; podía comerciar en cantidad aquellos billetes entre hombres especializados en hacerlos correr y, lo principal, sabía donde poder encontrar el papel con mezcla de seda, aquel papel que no era el genuino pero que se le parecía lo suficiente como para pasar con éxito cualquier inspección, mientras no fuera la de un experto.

Bull Mallon parecía un toro. Y también conoció al capitán John Willys del Departamento de Policía. como siempre. después de lo cual Justin tuvo que quedarse en cama durante un par de días. Justin se despidió de la casa Atlas. Y eso debió ocurrir al cabo de pocos minutos. también se ayudaba a cubrir sus gastos encargándose de los encargos legítimos que llegaban a su tienda. Harley. y cada una de ellas resultaba siempre mejor que la anterior. y de todo lo demás. Y ya no dijo más que adiós antes de colgar. le dijo: —¿Justín? Ve a la tienda y despréndete de las planchas. hasta que finalmente consiguió unas que Harley consideró suficientemente buenas. Conoció a un amigo de Harley que era una gran figura de las tablas. recorrieron los mejores clubs nocturnos de la ciudad. Como se trataba de papel. También conoció a otras personas de la misma importancia. Tomó contacto con BuIl Mallon. sin que esto les importase demasiado ya que tenían todo el que querían. y se hicieron ricos. del papel.Así pues. Más tarde sería Harley quien se lo contase. Harley. desgraciadamente acabó emborrachándose y haciendo alguna que otra tontería. Sin embargo. generalmente durante los fines de semana. Durante casi un año trabajo día y noche. en la suite más cara del mejor hotel de Albany. quien se ocupaba de la distribución final. y ésa era la razón de que le llamasen Bull. ardería sin dejar rastro. con la dirección de un gran hotel en el que ni él ni Harley habían estado anteriormente. Era la voz de Harley la que pudo escuchar por el teléfono. y a otro que era el dueño de un importante diario de Nueva York. Sólo esperó hasta oír como Justin decía: —De acuerdo. en el ferry de vuelta y en un lugar cualquiera en el centro de la bahía. pues la policía encontró su cuerpo con tres agujeros de bala en la bien planchada camisa. Aquella noche cenaron en el Waldorf Astonia para celebrarlo y. antes de la hora en que los diarios aseguraban que Harley había muerto. más duro de lo que nunca en su vida había trabajado. Pero todo eso no importaba tampoco ya que iban a ser ricos. un amigo de Harley. Harley Prentice había encontrado lo mejor. y así todos se hicieron ricos. cosa que ya no tenía ninguna importancia puesto que iban a ser ricos. Te lo explicaré cuando nos veamos. el papel y unos pocos miles de dólares que estaban a mano. dejando la tienda sin ninguna prueba de que allí hubiese habido antes una casa de la moneda en miniatura. Luego Justin comenzó a imprimir billetes con aquellas planchas. Lo llevó hasta su habitación y lo acostó. Claro está que supo que había sido asesinado. Y antes de arrojarlo a la caldera tuvo mucho cuidado en fijarse si ésta estaba encendida o no. desde luego. aunque por medios menos respetables. Justin corrió hacia la tienda y se hizo con las planchas. ya que además de dedicar sus horas a las planchas del dinero. Y detrás de aquella fachada continuaba imprimiendo billetes de cinco y diez dólares. Incluso al elegir el lugar en que tenía que morir. grabando una plancha tras otra. únicamente para tener la oportunidad de poder echarlo allí en la caldera. Justin trabajó duro. Justin ya no tuvo que trabajar tanto. la noche en que Harley fue asesinado. Demostró mucha inteligencia a la hora de deshacerse de los paquetes. Tenía una cara que ni por un momento sonrió o cambió de expresión mientras se dedicaba a quemar cerillas bajo las desnudas plantas de los pies de Justin. ya que devolvía la mayor parte de los encargos alegando que tenía un exceso de trabajo y que no podía hacerse cargo de ellos. eso ya lo sabía Justin. Solamente se quedó con algunos. al que Harley habla dado un poco del dinero que él hacía. Bebieron champaña. una voz cortés y apacible. acabada la cena. eso tuvo lugar más tarde. por lo que hizo un viajecito hasta las islas Staten y. todo lo cual debió costarle a Nancy una pequeña fortuna. en plena Avenida Amsterdam y al sur de la plaza Sherman. comenzando a fabricar los billetes. y como esta era la primera vez que Justin lo probaba. por lo que él y Harley se hicieron ricos. Después. aunque no se lo reprochó. El mayor de los dos lo facturó bajo nombre falso. con excepción de que Harley se había marchado y que ya no regresó. Y Justin nunca llegó a saber exactamente lo ocurrido durante el fin de semana en que Harley fue asesinado. Las planchas ya eran otra cosa. bien lo sabía él. lanzó el paquete por la borda y dejó que se hundiera en el agua. por la cuestión de la fachada. donde pusieron en marcha una pequeña imprenta que les serviría de pantalla. Llegó a conocer a gente que Harley conocía. Alguno de ellos le obligaba a salir de la ciudad. Estas no arderían. Todo lo que Justin llegó a saber fue la llamada telefónica que llegó al hotel donde residía. algo menor. Pero eso no era por entonces. cuando quiso obligar a Justin a decir dónde se encontraban las planchas. y él y Hanley se encaminaron hacia Nueva York. también metía sus narices en otros negocios además de aquella pequeña casa de la moneda de la Avenida Amsterdam. . Hizo un paquete con el papel y los billetes y otro con las planchas.

por lo que también se interesaron en la cuestión de los billetes. De todas formas. cosa que le dejó pasmado. en vez de ir por el camino más corto. le enseñaron un cadáver que dijeron era Harley. mucho tiempo. muerto. deseaba salir para encontrar a Harley. debieron de haber estado buscando las planchas a conciencia. no pudo hacerlo. una vez cumplido lo que Harley le había encomendado y habiéndolo hecho bien y a conciencia. Lo llevaron a una comisaría y allí lo tuvieron durante mucho. no al que había mandado el papel y los billetes. por lo que subió al primer tren que salía para Albany. tal como parecía que los doctores y las enfermeras esperaban que actuase. aunque no demasiado convencido. y él creyó que lo era. volvió al hotel. mientras le preguntaba: —¿Han encontrado las planchas los polis. y ya no quiso decir ni una sola palabra. Al parecer. Ya no parecía tan extraordinario. interrogándole. en realidad. sino que se limitaron a darle bofetadas un millón de veces y a no dejarle descansar. Pensó: ¿qué querría ahora Harley que hiciera yo? Y pensó que intentarían seguirle para ver si los conducía hacia las planchas. y de abofetearlo continuamente para que no se durmiera. no tenían ninguna prueba que les permitiese retener a Justin. desde una cabina telefónica situada en un bar. días y días. se limitó a guardar silencio. Poco a poco fue recobrando la memoria y se dio cuenta de que ya no deseaba pasar ni un minuto más en aquella blanca habitación. De allí se encaminó hacia otro bar y desde éste decidió llamar a algunos amigos de Harley. quería matar a quienquiera que lo hubiese asesinado. y de allí en barco hacia Nueva York. Así pues comenzó a pensar y a actuar muy sabiamente. Y si Harley estaba muerto. preguntando y volviendo a preguntar. No emplearon con él los palos ni las porras de goma. ya que él se encontraba en Nueva York a la hora en que Harley había sido asesinado en Albany. sin embargo. a pesar de que Harley tenía una pinta diferente una vez muerto. Registraron la imprenta de la calle Amsterdam. Después enmudeció del todo. Continuaba deseando poder ver a Harley. en el pantano. al cabo de poco le devolvieron sus vestidos y le dejaron marchar. pues ya le estaban esperando cuando bajó en aquella ciudad. ya que Harley hubiera hecho lo mismo por él. Interrogaron a Justin una y otra vez. eso lo sabía él perfectamente. Parecía imposible. Telefoneó en primer lugar a Bull Mallon. Harley volvería. y debió de ser allí donde supieron que había estado preguntando los horarios de trenes hacia Albany. llamó al hotel preguntando por Harley. pero como eso equivalía a admitir que él y Harley habían estado falsificando moneda. Al fin descubrieron que no podía haber sido él quien mató a Harley. por lo que les dio esquinazo ya antes de salir de Albany. parecía estar nervioso. A la mañana siguiente se enteró por los diarios de que Harley había sido asesinado. Aquello era un verdadero revoltijo. pero como él no sabía contestar lo que le preguntaron. pero ellos no se lo permitían. Debía encontrarse aún en el tren cuando la policía fue a su hotel. y ya no hubiese podido contestar a sus preguntas aunque hubiera querido hacerlo. un poco excitado. se apresuró a preguntar también por Justin Dean. donde nadie podría ya hacer uso de ellas. No podía creerlo. Algo más tarde. cuando se dieron cuenta de que él no creía que Harley pudiera estar muerto. y para obrar con astucia e impedir que adivinasen quién era el que había telefoneado. y una horrible confusión en su cerebro sobre si Harley estaría o no muerto. se enteraron de que él y Harley habían estado explotando la pequeña casa de moneda y pensaron que debió ser otro falsificador quien había cometido el asesinato. y se acostó. pero no pudieron encontrar ni la más leve prueba. ignorando que se encontraban en el fondo de la bahía. Dean? . Harley no se encontraba allí. quizás incluso más que el propio crimen. y luego se dirigió a Boston. lo que más les interesaba era averiguar dónde se encontraban las planchas. Le tuvieron despierto sin dejarle dormir durante días y días. Entonces. Bull Mallon no pareció hacer mucho caso de sus preguntas. se encontró en la cama de una habitación pintada de blanco. Justin tenía que asegurarse de ello. aunque ese acatamiento tuvo lugar más tarde. y ya que éste era un buen amigo le confesó quién era él y le preguntó dónde se encontraba Harley. Harley volvió. y todo lo que podía recordar era que había sufrido pesadillas. pero tampoco él lo sabía ni se le había ocurrido el solicitar la ayuda de un abogado. Entró por la puerta trasera después de pasar mucho rato comprobando que el lugar no estaba vigilado. luego. Y entonces Justin creyó. Al cabo de un tiempo perdió la noción de las cosas. Y estaba en lo cierto. Primero fue a la tienda. incluso después de tenerlo despierto días y días bajo un brillante foco ante sus ojos. que había estado llamando a Harley.Luego. Justin salió de la tienda y. y de nuevo otra. su inteligencia se agudizó. desde luego. y gracias a ello. a lo que respondieron que tampoco Justin Dean vivía ya en aquel hotel. se trataba de una broma que alguien le estaba gastando. Él hubiera deseado poder confesar que ya estaban en lugar seguro. y le respondieron que éste ya no vivía allí.

todo lo de la cabaña terminó. Se rió de mí por hacer eso y me dijo que me apoyase en él y que me ayudaría a caminar. nunca pude verle una sola brizna de fango en el dobladillo de sus pantalones. Ya era entrada la tarde cuando lo recogieron. lo recuerdo. y desde luego no muy lejos de la verdad. Está escondido. se lo confesó de buena gana. en un coche. Pero entonces fueron ellos los que no le creyeron. pero sólo puedo acordarme de algunos ramalazos. Justin no les creyó. . Ya no importaba que lo supieran. sin embargo. y Bull condujo la mayor parte de la noche y a mucha velocidad. Creo que estuve llamándole y que debió oírme. ni tampoco se lo dirían a la policía. Nos dimos las manos y me dijo: —Vamos Justin. El firmamento se comenzaba a colorear de gris con la primera aurora cuando se detuvieron en una rústica cabaña que parecía haber sido empleada como albergue de caza. se fue con ellos y se sentó en la parte trasera del coche. diciéndole que Harley no se encontraba allí. Eso continuó durante días y semanas. pero se encuentra bien. Vinieron a buscar a Justin. ni pude verle despeinado. Dean.Justin le contestó que no. y volvió a preguntar por el paradero de Harley. pero cayó en un lugar poco profundo y un último soplo de vida consciente le hizo dar la vuelta sobre la espalda y sacar la cara fuera. Y durante todo el tiempo que tardamos en salir del pantano. y que entonces iban hacia allí. Al principio no podía moverme. Permaneció de pie frente a mí. comprendió entonces que le habían engañado en lo referente a Harley. No recuerdo demasiadas cosas sobre Justin mientras éste se encontraba en el pantano. en el bar. fue mucho tiempo. Espera aquí mismo. le quemaron los pies con cerillas encendidas y con las brasas de sus cigarros. Estaba a muchas millas de todas partes. Debieron de creerle muerto y lo arrojaron al agua. como si fuera un tronco. Me levanté sin que me doliese ya nada. En una ocasión se fueron por varios días. Bull Mallon y un par de individuos más. pero yo no quise hacerlo. mientras Bull Mallon conducía. en el barro. Lo golpearon. Dormí o perdí el conocimiento otra vez y cuando desperté ya amanecía. dejándole atado a la silla y sin nada para comer ni beber. Y yo estaba tan contento de que hubiera venido que hasta grité un poquito. cerca de Nueva Jersey. aunque esto no tenía ninguna importancia. Debieron de pensar que había muerto. tan sólo permanecí en el agua con la cara fuera. pero que él les había dicho que Justin les indicaría donde se encontraban las planchas y que no podría salir de allí hasta que se lo dijese. y que les estaba mintiendo. entre dos hombres que no conocía. con medio cuerpo en el lodo y el otro medio dentro del agua. que no había confesado. Al cabo de un tiempo. tan sólo un sendero que había sido nivelado lo suficiente como para hacerlo transitable. Flotaba en aguas poco profundas. por lo que debían haber rebasado Nueva Jersey y llegado por lo menos hasta Virginia o quizá más lejos. y después de un rato siguieron torturándole. Volvieron y comenzaron de nuevo. Le dejaron descansar durante un rato. Justin no sabría decir durante cuánto tiempo. en cuanto a lo que las planchas se refería. y al fin pude mover un poco los brazos y salir del agua. tan inmaculada y perfectamente vestido como siempre. hacia las Carolinas. por lo menos aquella vez. ni siquiera había ninguna carretera que llevase allí. Metieron a Justin en la cabaña y lo ataron a una silla. o al menos él ya no supo más de ello. diciéndole que Harley se encontraba escondido en el interior. Su rostro permanecía fuera del agua. y le clavaron agujas bajo las uñas. y le dijeron que si podía hablar contara la verdad. hasta que vengamos a recogerte. le hicieron más preguntas. con lo cual BuIl cambió el tono de su voz y le preguntó a su vez: —¿Dónde estás tú ahora? Justin se lo dijo. Le contestaron que él las había escondido. durante todas las noches y días que pasamos en este intento. ya que estaba cubierta de lodo y porquería del pantano y él vestía tan impecable y perfectamente con su traje blanco de lino que parecía un figurín de unos almacenes. te sacaremos de aquí. —¿Estás loco o me tomas el pelo? —le preguntó BuIl. Lo torturaron para conseguir que hablase. Así pues. cerca de otras que lo eran más. Y durante todo el tiempo él deseó que Harley viniese a ayudarle. le hicieron cortes con un cuchillo. Así pues. y se reía de mí por ser tan débil y por estar echado allí. y fue entonces cuando llegó Harley. quizás estaban en lo cierto. puesto que no conseguirían recuperarlas. Lo primero que recuerdo es el pantano. Pero Justin se limitó a preguntárselo de nuevo. tendiéndome en el Fango con sólo los pies dentro de ella. pero Harley no lo hizo. eso fue lo que le despertó al volver la cara y hundirla en el pantano. —Harley está aquí —le dijo BulI—. Oscureció y tuve frío. fue durante mucho tiempo.

Sabía que había otras cosas que debía hacer primero. cuando ya no me era posible sostenerme sobre los pies. maté a la mujer. Pero en Richmond me compré ropas mejores y me corté el cabello. todo ha sido fácil. Me ha servido de mucho. . No es que sea muy bonito. empleé en ello mucho tiempo pues mi pulso no era firme. por aquel entonces. Estoy buscando a Bull MalIon y a los dos hombres que le ayudaron. Las fuerzas me llegaron de alguna parte. a unos campos cultivados con maíz. pero tuve cuidado y apenas me corté. aunque quizá eso lo soñase. riendo y hablándome y animándome también. A partir de entonces. Y agarré algunas de ellas para comerlas. tiene un truco y. Recogí uno de ellos como si no pesara más que una escoba y derribé la puerta. al verme. Llegamos a terreno firme. exceptuando que tuve que doblarme los puños de la camisa y los extremos de los pantalones. Y lo conseguimos. Harley no para de decirme que esto va a costarme mucho y que aún no estoy preparado pero. Gritó una barbaridad. Encontré cerillas y una lámpara. la gente no se da cuenta de su presencia por lo que piensan que estoy algo loco si charlo con él. Había sesenta dólares. una cabaña de sólo dos habitaciones. Él se esconde cuando ve a alguien. Y les daremos su merecido a todos. Llegamos luego a un riachuelo. lo lograremos. que él había saltado antes con toda suavidad. Y pasaron días y noches. Luego busqué por la cabaña y me hice con todo lo que pudiera serme de utilidad. muy astuto. y alguna vez debí dormirme. colocándose delante de mí. Voy a matarlos en cuanto los encuentre. una horrible mujer me abrió y. Puedo recordar algún detalle más de cuando estaba en el pantano. aunque no pude encontrar en ellos ni una mazorca para comer. Hallé trajes de hombres que no me caían demasiado mal. Comí más pan y continué vigilando desde todas las ventanas. y pude ver a un hombre corriendo a través de los campos en dirección a la casa. con la ayuda de Harley. Sus nombres son Harry y Carl. Desde entonces he viajado mucho. a pesar de que no puedo recordar que estuviera a mi lado en aquellos momentos. Luego comenzó a dolerme el estómago a causa del pan tierno que había comido. a pesar de mis deseos de correr hacia donde pudiese encontrar comida. —Un poco más. y corrí los últimos metro para llamar a la puerta. y tuve que echarme con el cuerpo doblado hasta que desapareció el dolor. Me refiero a lo del guardafrenos. pero no me di mucha prisa. Aún tenía mala facha. cuyo interior olía pan recién sacado del horno. Así lo hice. Un hombre a quien maté tenía cuarenta dólares en la cartera. sin embargo. resultaba más agradable. Eso fue fácil ya que pudimos escuchar en la noche el silbido lejano de un tren y determinar con ello la situación de las vías. Algunas veces tuve que arrastrarme en vez de caminar.Le pedí que me guiase y así lo hizo. Pero continuamos y al fin llegamos a una pequeña granja. por lo que ya vuelvo a tener dinero. y al asunto que tuve con el policía de Richmond. Alguna vez debí caer. Justin —me decía Harley—. Veía pasar cosas frente a mí. No hace falta que te cuente con todo detalle todo lo que ocurrió a partir de aquel momento. pero el acero es bueno. quizá de Harley. y la encendí. y además tenía una espesa barba y andaba descalzo. Y luego me comí aquel pan aún caliente. Tuve que buscar mucho más hasta encontrar el dinero. Ya te lo enseñaré dentro de poco. gracias a ello. Sabía que tenía razón. pero la maté. un limpio riachuelo sin las malolientes aguas del pantano. a todos ellos. mis ropas estaban limpias de lodo y porquería pero estaban húmedas y arrugadas y que yo no podía esperar a que se secasen. y más días y más noches. Los zapatos me venían grandes. a lo del vagabundo dormido que encontramos en aquel vagón vacío. aunque imagino que todo eso eran delirios. Encontré un cuchillo y lo maté en cuanto pasó por la puerta. continúo moviéndome. Una mujer. me esperaba pacientemente hasta que yo podía levantarme. Después de afilarlo. Era mucho mejor matar con el cuchillo. aprendí que no debía hablarle a Harley cuando no había nadie más a mi lado para escucharme. y ya era de noche. Encontré una navaja y me afeité. luego. Salimos de allí y fue Harley quien me recomendó que me apartase de las carreteras y que buscase las vías del ferrocarril. Me estaba volviendo. aunque casi lo prefería a causa de las ampollas de mis pies. Tuve que atravesar nadando algún río. volvió a cerrar la puerta antes de que yo pudiese decir una sola palabra. Si te paras a pensar sabrás dónde me encuentro en estos momentos. pero no permití que me ayudase. pero ya no vino nadie más. y Harley me dijo que me lavara yo y las ropas. y entonces me dormí. me guardé el cuchillo. Mientras comía. Al lado de la puerta podía verse una pila de leños para el fuego. Sin embargo. no dejaba de vigilar a través de la ventana. pero al fin lo logré. como aquel órgano que tocaba sin cesar y también aquellos ángeles en el aire y los diablos en el agua que se me aparecían. —Vámonos. debes estar lejos de aquí cuando amanezca —me dijo. sólo se trata de un cuchillo de cocina con mango de hueso. por lo tanto. Fue Harley quien me despertó. puedo seguir buscando mientras me preparo y. Aprendí mucho con todo eso. volviéndose a veces.

quizá yo también esté contigo en estos momentos. entonces. esperando a que termines la historia. de si tú vas directamente a tu casa con el libro. podría advertir a un hombre que pensaba matarle. compondré los tipos en páginas que encajen con el resto del libro y lo imprimiré en el papel que ya tengo preparado. y que ése sería un buen título para lo mío. como lo están Bull. Quizá esté mirándote a través de una ventana. En cuanto acabe de escribir esto. y sólo en voz muy baja para que los vecinos no crean que hablo solo. Que tú no crees que éste es el único ejemplar del libro que contiene esta historia. No lo sabré hasta que te haya seguido y te haya visto leerlo. Pero. . pero las más sólo para practicar y porque ya he empezado a tomarle el gusto. serás más afortunado si no lo sabes. sólo por unos segundos o unos minutos más. si no has leído las historias por su orden. ahora mismo. Incluso cuando te cuente cómo ha sido hecho. sin que tú seas capaz de notar la diferencia por más que lo mires. y eso es un trabajo de parvulario en comparación con aquel otro. Pero Harley me dice que estas muertes son muy sencillas y que es muy distinto el matar a una persona que está en guardia. pensando que ésta es sólo una historia más. El resto siento no poder contártelo porque depende en gran manera de muchas circunstancias. Si lo haces. Pienso hacer un trabajo perfecto aunque ello me ocupe toda la noche. Si estás en casa mientras lees esto. a base de que tú tampoco me creas. Habrás acabado dentro de unos segundos y. He aprendido muchas cosas. y elegí precisamente éste al darme cuenta de que la última historia del libro se titulaba No mires hacia atrás. En estos momentos soy realmente hábil manejando el cuchillo. o de lo que hagas. y que lo que en ella se cuenta es cierto. ya no se asustan cuando los miro.. como lo hacían unos pocos meses atrás. sea donde fuere que estés leyendo. ejemplares normales. Él nunca pensó. introducir una nueva novela en un libro. Nunca será tan difícil como falsificar un billete de cinco dólares. no pienso que tú vayas a creerme. Pero no mires a tu alrededor. He matado a mucha gente con él. Puedo conseguir un empleo sin que la gente crea que soy demasiado raro. me encuentro cerca de ti vigilándote y esperando a que termines. No mires a tu espalda. e incluso indicarle aproximadamente cuando pensaba hacerlo y el porqué. Hasta que haya visto que has leído la última novela del libro. Buscaré algún lugar desde el cual pueda vigilar. O tal vez esté sentado cerca de ti en el tranvía o en el tren. no serás capaz de encontrar ninguna diferencia.. en cuanto consiguiera una buena copia. escondido. nunca la terminarás. en lo fácil que puede resultarle a un buen impresor. ni siquiera si la más leve sospecha te obliga a mirarlo detenidamente. Ya comprenderás cómo voy a ganarle la apuesta a un Harley que no cree que lo consiga. si no ves llegar el cuchillo. y que. ya entrada la noche y en la imprenta donde trabajo estos días. y tampoco tú te darás cuenta de ello. Quizá esté en tu misma habitación. He tenido la suerte de que en la imprenta donde ahora trabajo se dediquen a los libros y de que empleen unos tipos que son idénticos a los del resto de esta novela. ya que estoy avisándote ahora mismo y tú no vas a creerme. y estaré mirándote mientras lo compres. Cuando yo mato a alguien por la espalda no parece importarle demasiado. o incluso a algún bar donde vendan libros y tengan otros ejemplares de éste. Me jugaría la cabeza a que crees que ésta es simplemente otra novela más del libro. Aposté con Harley que. Y ésta es la conversación que condujo a la apuesta de la que ya he hablado. Y he aprendido a no hablarle a Harley excepto en nuestra habitación. y que a pesar de todo. cerrarás el libro aún sin creerme. Harry y Carl. Apostó conmigo que yo no sería capaz. y está a punto de perder. si es ahí donde lees. Le he dicho que quería imprimir una historia que había escrito un amigo mío para darle una sorpresa. Estoy escribiendo directamente en una linotipia. Apenas lo sentirás. Ahora ya estás muy cerca del final. aún lograría matarlo. No olvides que he falsificado billetes de cinco y diez dólares que tú no habrías podido diferenciar de los auténticos. Cuenta con ello. Incluso tengo permiso del jefe. En unos minutos comprenderás a lo que me refiero. No creas lo que te digo. pero al final lo he encontrado y ya lo tengo a punto mientras escribo esto. en general por la calle y de noche. hasta que sientas el cuchillo en tus carnes. Me ha resultado un poco difícil el conseguir un papel exacto. Y mañana iré a alguna librería o quizás a algún quiosco. quizá volverás atrás para comenzar otra.Algunas veces me quedo en algún sitio durante el tiempo suficiente para conseguir algún trabajo como impresor.. Y he trabajado lo suficiente como encuadernador como para conseguir quitar la última novela y colocar estas páginas en su lugar.. Tenía que escoger un libro de historias cortas. que además ha sido falsificador. Algunas veces porque parecían tener dinero. Cortaré las nuevas páginas al mismo tamaño y las coseré. Continúa. Quizá estoy en la escalera de escape en el exterior de la habitación de tu hotel. volvería a fundir el metal de los tipos. Está a punto de perder. y lo colocaré entre ellos. He continuado practicando con mi cuchillo. O.

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que ha desaparecido. ¿eh?. de coche. Todo es bluff [apariencia. -No sé por qué se entretiene hoy la gente en meter ideas extravagantes en la cabeza de los sirvientes -siguió diciendo la señora-. Se me figura que no va a poder poner en obra tan fantástico programa.? -Mi guardarropa. y al final descubre que se trata del anuncio de una perfumería que desea despachar determinada marca de champú. Hastings. por ejemplo. -¿Cómo. que estaba de buen humor. Ya suena el timbre. que jadeaba a causa de su rápida subida por la escalera. Poirot. ¿Ha pagado el artículo encomiástico en que se habla de su talento o lo escribió el periodista por su cuenta y riesgo? -¡Madame! -dijo incorporándose a medias mi amigo. Tengo que atender asuntos particulares más importantes. Me gustaría saber de qué pueden quejarse mis criados que no sólo tienen permiso para salir entre semana. mas en esta ocasión no acertó a hacer uso de ella y miraba a la visitante desconcertado. movió la cabeza. No todas podemos ser señoras elegantes. pero yo no me ocupo de esta clase de asuntos. madame. que salió de casa el miércoles pasado. Poirot tenía la lengua expedita. Yo no dirijo ninguna investigación encaminada a averiguar las condiciones actuales del servicio doméstico. Me ha caído una mancha. Sólo la solución de un problema interesante me movería a levantarme de este sillón.» «¿Dónde está Edna Field?» -Vea. de rostro colorado. He aquí varios ejemplos: «Empleado de una casa de banca que huye con unas acciones negociables cuyo valor es de cincuenta mil libras. Pero no se ofenda.. mon ami -dijo-. -repuso la recién llegada mirándole con cierto desdén-. Luego tengo que dejar en poder de Keatings el abrigo de invierno.LA AVENTURA DE LA COCINERA En la época en que compartía mi habitación con Hércules Poirot contraje el hábito de leerle. ¿Qué prefiere: un huidizo empleado de banca. Una buena cocinera es una buena cocinera. La dignidad de Poirot libró batalla con su sentido del humor. madame. ahí tiene un cliente -dije después de asomarme a mirar por la ventana-. Yo me volví para disimular una sonrisa. Aquí tiene dónde escoger. A sus páginas asomaban a la luz pública robos y asesinatos. Ya he dicho que deseo que busque a mi cocinera. Y me parece que voy a recortarme el bigote antes de aplicarle la pomade. engaño]. . buen amigo? ¿Conque es orgulloso. finalmente volvió a sentarse y se echó a reír. Comienza usted a leer un bello artículo titulado: «Lo que dice la novia a la amiga fea». Yo uso siempre mantequilla de primera calidad. Le deseo muy buenos días.. -Sí.» «El marido mete la cabeza en un horno de gas para escapar a la mísera vida de familia. -¿Es usted Hércules Poirot? -preguntó dejándose caer en una silla. Soy detective par-ticular. sino también los domingos alternos y festivos. -Bueno. Deseo que busque a mi cocinera..que no piense ni por asomo que voy a encargarme de él.. y que no ha regresado. -Lo siento. en voz alta. La visitante lanzó un resoplido de indignación. los titulares del Dady Blare. una sola. en el traje nuevo y me preocupa. cargadas de brillantes y perlas. diario de la mañana. -Usted perdone. Este periódico sabía sacar siempre un gran partido de los sucesos del día para crear sensación. pero cuando la pierdes representa tanto para una como las perlas para cualquier dama de la aristocracia. verdad? ¿Conque sólo se ocupa de secretos de Estado y de las joyas de las condesas? Pues permítame que le diga que una sirvienta tiene tanta importancia como una tiara para una mujer de mi posición. madame. Pero como digo: basta de estratagemas. Hoy me inclino a una existencia sosegada. Hastings. -Ya lo sé -repuso nuestra visitante-. sin decir una palabra. un suicidio misterioso o una muchacha desaparecida? Pero mi amigo. -Pues si no se trata de un caso excepcional -repuso Poirot con visible dignidad. -Temo que comete una equivocación. Soy Hércules Poirot. -No me atrae ninguno de esos casos. -¿Sí. Era una hermosa muchacha de veinte años. que no tienen que lavar ni tomar margarina porque no la hay en casa. -¡Hum! Qué poco se parece usted al retrato que me habían hecho. Les ilusionan con el señuelo de la mecanografía y qué sé yo más.» «Mecanógrafa desaparecida. Y los grandes caracteres de sus títulos herían la vista ya desde la primera página. Poco después irrumpió en nuestro sanctasanctórum una señora robusta. que voy al grano. pero ya sabe lo que son los periódicos de hoy día.

-¿Lo cerró usted? -No. Este caso constituirá para mí una novedad. Prínce Albert Road demostró ser una calle de pocas casas. bien. -Voyons. mademoiselle Annie. ¡La desaparición de una cocinera! ¡Seguramente que el inspector Japp no habrá oído jamás cosa parecida! A continuación calentó una plancha y con ella quitó. -Pero en tal caso. estoy segura. -Gracias. la mancha de grasa del nuevo traje gris. pero ya conoce usted a los sirvientes. madame. éste es un caso nuevo. ¿no? -Sí. que yo le pedía a la suerte. y cuando se fue mistress Todd. -Bien. madame. ¡Se ve en seguida! ¿Cuál es su explicación de la de-saparición de Elisa? Animada de esta manera. señor. -Pues. pero es buena sirvienta siempre que se esté encima de ella. Hastings. Dejando con sentimiento para otro día el arreglo de los bigotes. porque aún no había andado a la caza de una doméstica desaparecida. el problema de importancia nacional. -Sí. Annie. Me gustaría interrogar a su doncella ahora y sin testigos. Mistress Todd salió al vestíbulo para saludarnos. -¿Habían reñido ustedes antes? -No. -¿Se avenían ella y la cocinera? -En general sí. ¿hubiera mandado a buscar el baúl? -Bien. La cocinera me ponía siempre en guardia contra ellos. no olfatees ningún perfume ni comas ningún dulce de los que te ofrezcan.. le deseo muy buenos días y cuente con verme en su residencia en el curso del día. Se da cuenta de esto. -No se vaya.. madame? -Dos. ya veremos esto. madame? -En Clapham. con ayuda de un trozo de papel de estraza. ¡sin ponerme cuatro líneas siquiera! Si hubiera estado yo en la casa le aseguro que no la hubiera dejado marchar así. probablemente. bien. Pero supongo que aun en aquellos lugares exóticos necesitará ropa. Pero había ido a la carnicería. Nos introdujeron en un saloncito. -¿Quién vino a buscar el baúl? ¿Un hombre? -Carter Peterson. -¡Ah! Es interesante. Annie -exclamó-. todas exactamente iguales. es una buena muchacha. Este caballero es detective y desea hacerle a usted algunas preguntas. Y esto es lo raro del caso. Annie se dejó llevar de una verbosidad abundante. Luego mistress TMD. En avant! Dice usted que la cocinera salió el miércoles de su casa y que todavía no ha vuelto a ella. Eso demuestra que cuando salió el miércoles de casa estaba ya decidida a no volver a ella. Y el miércoles fue anteayer. señor. -¿Y la doncella no puede arrojar alguna luz sobre el misterio? -Dice que no. número 88. -Se trata de los esclavistas blancos. Sus observaciones son justas e inteligentes. señor. Al pulsar el timbre del número 88 nos abrió la puerta una bonita doncella. que así se llamaba la nueva clienta.» Éstas fueron sus palabras. madame. Prince Albert Road. Éste es. Es olvidadiza y tiene la cabeza algo a pájaros. habrá sufrido un accidente. señor. precisamente. El rostro de Annie reveló la alarma y una excitación agradable. ¿qué opina usted? Porque posee una inteligencia notable. gustan de las mujeres entradas en carnes. se tapan unos a otros. era yo el equivocado. «Por caballeros que parezcan -me decía-. señor. -Bien. Ante todo. gruesa. era su día de salida. -Bien. pero esta mañana ha mandado pedir el baúl. a disgusto. de cabello negro canoso y de aspecto respetable. señor. se despidió de nosotros.-Tiene razón. ¿Ha preguntado ya en los hospitales? -Pensaba hacerlo ayer. Poirot me miró con cierta rudeza. madame -dijo Poirot inclinándose-. con ventanas ornadas de cortinas de encajes y llamadores de brillante latón en las puertas. no lo sé. -¿Quiere darme sus señas? -Se llama Elisa Dunn y es de edad madura. según se dice. -Esté seguro. aunque tenían sus altercados de vez en cuando. Ya estaba cerrado y atado. Lo he dicho siempre. Sólo usted puede arrojar alguna luz sobre nuestro caso y sin su ayuda no haremos nada. de que diré todo lo que sé. -Annie pareció sorprenderse-. ¿Dónde reside. Han debido llevársela a Turquía o a uno de esos lugares de Oriente donde. todo cuanto nos explique revestirá la mayor importancia. -Muy bien -dijo Poirot con el rostro resplandeciente-. -¿Cuántos criados tiene. vestida pulcramente. y es admirable su idea. marchamos en dirección a Clapham. comenzó Poirot el interrogatorio. la doncella. Y ahora se han apoderado de ella. No había . La alarma se desvaneció del semblante de la doncella y la agradable excitación se hizo más patente. cuando llegó usted. señor.

-¿Le es simpático el amo? -Sí. ¿Que le parece. Además hay que cuidar del pensionista. ¿Duermen ustedes en una misma habitación? -No. -Hable con franqueza. ¿no cree? -agregó con tristeza. Pero la comida es buena. le aconsejo que descanse. el empleado fugitivo. Es muy simpático. En distintas habitaciones. me interesa extraordinariamente. Poirot se cuidó. Vale más que nos desembaracemos de ella». pero Davis. existirá alguna relación entre las dos personas? Poirot sonrió. no se preocupa por nada -declaró mistress Todd-. el pensionista? Pues tampoco se preocupa de nada mientras se le dé de desayunar y de cenar. mistress Todd? -¿Se refiere a míster Simpson. -Pudo escoger peor. madame? -Trabaja en un banco. que cuando se va camino del destierro. madame. pobres detectives. La enloquecían los melocotones. -¿Le había dicho Elisa si estaba descontenta de su puesto actual? ¿Se sentían felices las dos aquí? -La casa es buena -replicó Annie titubeando-.» Esto es todo lo que dijo. se hubiera enamorado de la cocinera y la convenciera de que le acompañase en su huida. Poirot murmuró unas palabras de simpatía y nos despedimos de la buena señora. Yo reí. sí. Se come caliente a la hora de la cena. si Davis visitaba a Simpson. -Es una coincidencia curiosa -observé-. de aplacarla con tacto. Parece fatigada. Y abundante. Ella nunca habló de que pensara dejarla. por casualidad. del huésped. es bueno. Habiendo sido disipado el resentimiento que mistress Todd pudiera albergar. -¿Cuál es su profesión. -Este asunto debe traerle preocupado e inquieto. lo último que dijo Elisa antes de salir de casa? -Sí. hizo recaer la conversación sobre el marido y obtuvo la información de que trabajaba para una firma de la City y de que no llegaría hasta las seis a casa. No se lo diré a la señora -dijo Poirot con acento afectuoso. querida. una buena cocinera puede proporcionar más consuelo que una cara bonita. -Bien. trabajaba en la misma casa de banca que Simpson. -Me gustaría poder hablar con él y también con su marido. Yo estoy segura de que aunque hubiera querido cambiar de casa. Estaba algo resen-tida. -¿Hay otras personas en la casa. Hubiera dado un mes de tiempo a la señora. toma otra. muy callado y algo picajoso. Entretanto.caído en ello. Pero aun así puede tratarse de los esclavistas. -¿Y el trabajo es muy duro? -Bueno. Hastings. como a sí mismo se llama. naturalmente. si no tienen inconveniente. ella los miércoles y yo los jueves. . estoy seguro. la señora es muy meticulosa y anda buscando siempre polvo por todos los rincones. ¿no es así? -Oh. -¿Es joven? -Tiene veintiocho años. Los dos pasan el día en la City. señor. madame. hay buenos entremeses y se nos da mucha carne de cerdo. no obstante. -Mistress Todd mencionó el nombre y yo me sobresalté recordando la lectura del Daily Blare. Dijo: «Esta noche cenaremos una loncha de jamón con patatas fritas. Pero únicamente desayuna y cena en casa como el amo. pero Poirot conservó la seriedad. Porque tener la paciencia con la estupidez es difícil para las personas de entendimiento vivo. sobre todo porque de lo contrario no hubiera cobrado el salario. Y luego. lo recuerdo. de que la hubiéramos hecho salir de la habitación durante nuestra conversación con Annie. -¿Recuerda. Es tan tranquilo que en ocasiones me saca de quicio: «Es una ingrata. bien. soporte con paciencia el procedimiento que nosotros. Es difícil hallar relación entre ambas personas a menos que. lleno de hechos contradictorios. la señora es algo difícil.que una mujer de inteligencia tan excepcional como la suya. Recuerde. Elisa no se hubiera marchado así. melocotón en conserva». -¿Salía regularmente los miércoles? -Sí. -Coloquemos en un extremo al empleado poco escrupuloso y en el otro a la cocinera desaparecida. Annie marchóse y entró mistress Todd con el rostro iluminado por la curiosidad. Me interesa. tenemos que emplear. -Es difícil -explicó. «Bien. Poirot dirigió todavía a Annie varias preguntas y luego se dio por satisfecho. Volveré por la tarde. -Hizo una pausa momentánea y luego continuó-: Éste es un caso de los más curiosos. -¡Claro! -dijo gravemente Poirot-.

Temía que hubiera sido víctima de un accidente realmente serio.. ya que después de hablar con su marido se da cuenta de lo innecesario que es llamar a un detective para la solución de un problema de índole doméstica. Era el primero un melancólico caballero. -Sí. comete ça? Aquí anda. En esta época se le ofreció la solución de otros casos. De modo que no hay novedades por ese lado. . A mí me gusta la economía. Inmediatamente. Yo le digo: «Busca otra.. treinta guineas. número 88. la mano de míster Todd. Confiemos en el anuncio. si fuere preciso. de la desaparición de una cocinera. y entrevistamos a Todd y a Simpson.» -¡Aja! -exclamó mi amigo lleno de cólera-. Nuestra mujer era tal y como nos la habían descrito: alta. mujer muy económica. Era un joven taciturno. Era amigo de Davis. -¡Ah. rojo de indignación.Por la tarde volvimos a la calle Prince Albert. que ya he cobrado la herencia. Tiene buen carácter y no faltó al trabajo el miércoles por la tarde. Pero ¿cómo? Poirot se calmó un poco. verificaré algunas pesquisas. Las órdenes de Poirot eran que siguiera apareciendo por espacio de una semana. que usaba gafas. Pero tampoco lo creí probable. Elisa! Era una buena cocinera. Y el problema es muy sencillo en realidad. Busca otra cocinera. no hemos obtenido ninguna noticia interesante. mistress Todd -explicó-. El martes. pero me di cuenta de que consideraba cuestión de honor perseverar hasta obtener el éxito. Al día siguiente recibió una carta que leyó. de unos cuarenta años. Elisa Dunn pareció sorprenderse mucho. Entretanto. vaya. Tanto mejor para él. querida. eso es: «Si Elisa Dunn quiere molestarse en darnos su dirección le comunicaremos algo que le interesa mucho». tomó una silla y se la ofreció con un saludo. «Mistress Todd -decía. Hércules Poirot. poco llamativo. Le agota la preocupación constante. Mi mujer se disgusta por todo. naturalmente -repuso Poirot-. que la observaba con atención. un gran favor. El miércoles que sucedió a la visita de mistress Todd. -¿Está decepcionado porque esperaba saber algo nuevo? -dije. ¿Será posible que crean que van a desembarazarse de mí. la patrona nos anunció a una visitante que decía llamarse Elisa Dunn. No podía asegurarlo. en que se dignó referirme en un corto espacio de tiempo lo que había estado haciendo.lamenta tener que prescindir de los servicios de monsieur Poirot. mon ami -me dijo Poirot cuando salimos de la casa después de volver a escuchar de labios de mistress Todd la explicación. la conocía. pero se negó a encargarse de ellos. vigorosa. pero sí estuvo también el miércoles por la tarde. la patrona salió a escape y poco después reapareció seguida de miss Dunn.. -Enfin! -exclamó Poirot-. -¿Alcanza a comprender por qué les dejó de manera tan repentina? -Verá: los criados son así -repuso con aire vago-. y me entregó después. Pero nuestra paciencia obtuvo su recompensa al fin. Simpson cayó enfermo y no fue al banco. con-sentí en investigar ese asunto tan miserable y mezquino y me despiden. ¡no hay tiempo que perder! No volví a verle hasta por la tarde. pero no muy amigo. -He leído su anuncio. -Su ama. En seguida.. Hastings. -He hecho averiguaciones en la casa donde trabaja míster Todd. Míster Simpson se mostró igualmente vago. -Era una mujer madura. Éste apareció en los principales periódicos de la ciudad. sí. muchacha simpática y servicial. Vaya. y por si existe alguna dificultad vengo a decirles lo que ignoran. ¿De qué sirve llorar por la leche derramada?». hasta llegar al fondo de la cuestión. Al verse así incitada. La otra es Annie. más atrayentes. Publíquelo en los periódicos de mayor circulación. ampliada. que ya conocíamos desde por la mañana.pondremos un anuncio en los periódicos. Dígale que suba. tan poco interesante. Su ansiedad en este caso. Pero ¡no y mil veces no! Gastaré veinte. era extraordinaria. -¿Sabe si se llevaban bien? Míster Simpson lo suponía. o mucho me engaño. enteramente respetable. Sí. Poirot. con tanta facilidad? Como favor. poco más o menos. sí. -Bueno. se sentía inquieta. Todas las mañanas abría precipitadamente la correspondencia y luego dejaba las cartas con un suspiro. Un anuncio que diga. de lo ocurrido. -Siempre existe una posibilidad. -D'abord -contestó. Mistress Todd le incluye una guinea como retribución a su consulta.

Poirot había escuchado con atención tan larga historia y movió la cabeza como si estuviese satisfecho. Ha muerto hace unos meses y le deja a usted en herencia una casa y una considerable cantidad de dinero. Una vez hecho esto. "Pero. caramba! No tenía la menor idea de semejante cosa. notarios de Melbourne. soy cocinera -dije-. número 88. Siempre es útil tener algo con qué contar cuando van mal las cosas. -¿Adónde vamos? -pregunté con viva curiosidad. señor». -No. de unos abogados que me pusieron en posesión de la herencia. es decir. y allí contrajo matrimonio con un hombre acaudalado. al oído: No se olvide de guisar. lo sabemos. «Miss Elisa Dunn. ¿no ha recibido mi carta? -interrogó. siempre existe un medio de burlar la ley. Cuando llegué a Carlisle empecé a pensar que había sido víctima de una de esas jugarretas de que nos hablan los periódicos. que la difunta le impone dos condiciones para que pueda percibir la herencia (era algo excéntrica. desde luego. de una casita preciosa y de una renta de trescientas libras anuales." "Pero ¿y mi mes?". luego. Yo supuse que debía estar enojada y que envidiaba mi racha de buena suerte.-Entonces. pero mire mis credenciales". ¿Cuál es el apellido de soltera de su madre?» «Jane Ermott. Aquí lo esencial es el tiempo. Poirot dio unas señas al taxista. Esta muchacha se expatrió. Hastings. -Su rostro adoptó una expresión grave-. Sus dos hijos murieron en la infancia y ella heredó la propiedad de su marido. ¿nos dirigimos allí? . Cuando volví en el taxi encontré a Poirot esperándome. pues. Miss Dunn. aquel hombre me inspiró recelos. interrogué. Yo le adelantaré diez libras para que pueda tomar el billete y para que pueda enviar unas líneas desde la estación a su señora. Creí que era aya o señorita de compañía. -Gracias. y nosotros. Se las llevaré yo mismo y le explicaré el caso. porque dijo sonriendo: "Veo que es prudente. pregunté con la ansiedad que pueden ustedes suponer. -Al volver el miércoles por la tarde a casa. no debe prestar servicios domésticos. Es muy lamentable muy lamentable. Me entregó una carta y una tarjeta de los señores Hurts y Crotchet. Él era míster Crotchet. -Primero a despachar esta carta por medio de un mensajero especial. mademoiselle. Vamos. preguntó. pero no recibí la respuesta de mistress Todd. En este asunto ha habido. de lo que se dio cuenta. Usted puede libremente dejar a su ama si renuncia al pago de sus servicios. y hace bien en ponerse en guardia. su abuela tenía una amiga muy querida que se llamaba Elisa Leech. Clapham. Pero las señas que se me habían dado eran. "Ahora. de momento. Lo mejor será que usted haya salido a primera hora de la tarde de la casa en que sirve. ¿Piensa volver a Cumberland en seguida? Una palabrita. "Mi querida miss Dunn -repuso el abogado con una sonrisa. los hombres de leyes. Se quedó con mi baúl y me envió la ropa en paquetes. «Acabo de preguntar por usted en el número 88 y me han dicho que no tardaría en llegar. una pequeña confusión. cláusula menos importante. cuéntenos lo ocurrido. que no necesitaba que se la animase a hacerlo." »¿Quiere decir que deberé renunciar a esa fortuna?." Yo quedé consternada. en efecto. Míster Crotchet me envió la ropa. inició al punto una larga explicación. Pero si no le entregaron mi carta es muy natural que esté resentida. se limitaron a darme a leer la carta de un caballero de Londres en que se les ordenaba que me pusieran en posesión de la casa y de ciento cincuenta libras para los primeros seis meses. -Esa mujer es crédula -murmuró cuando partió la visitante-. Primero debe tomar posesión de su casa de Cumberland mañana a mediodía. ¿estoy en lo cierto?»." »Naturalmente me avine a ello y una hora después me hallaba en el tren tan aturdida que no sabía dónde tenía la cabeza. se fue a Australia. respondí. Ella comprenderá en vista de las circunstancias. Además.» »La noticia me impresionó tanto que hubieran podido derribarme con una pluma -prosiguió miss Dunn-. Como dichos abogados sabían poquísimos detalles. miss Dunn. -Poirot hizo una pausa y luego dijo con acento persuasivo-: Bueno. Y Elisa. me salió al paso un caballero. míster Crotchet.» «Precisamente. «Sí. como dice muy bien. -Calle Prince Albert. Llame un taxi mientras escribo unas líneas a Japp. Es imperativo que tome usted el tren de las once y cinco en King's Cross para dirigirse al norte. no hay tiempo que perder. ¿comprende?). y cuando casi me hallaba delante de la puerta. ¿No se lo han dicho en casa?" "¡Caramba. he venido de Australia dispuesto a dar con su paradero. -Conque. aun cuando usted lo ignore. Bien. Míster Crotchet se paró a reflexionarlo un instante. "Miss Dunn -dijo después-. Permítame que le recompense la molestia -Poirot le puso un sobre cerrado en la mano-. pero no más crédula que las personas de su clase.

mon ami.? -Deseaba algo que tenía ella. Simpson fue quien pidió a Carter Peterson que pasara el viernes. logra que el muchacho le acompañe a Clapham. de modo que fue Simpson quien ató el baúl el jueves por la tarde. reclama el baúl. Hastings. Pero ¿por qué? ¿Por qué deseaba Simpson alejarla de la casa? ¿Es que sabía algo? -Nada. con su disfraz de colono australiano. -No necesitaba uno nuevo. Es posible que se hable del robo que ha cometido y que prometa a Davis la devolución de las acciones. recelosas. . Aunque si he de serle franco temo que lleguemos tarde. no le encuentro al hecho otra explicación. -¡Simpson! ¡Pero si fue Davis! -Déjeme proseguir. su baúl estaba cerrado y atado cuando fueron a buscarlo. Con la ayuda de la telegrafía sin hilos fue descubierto. Miss Dunn no le reconoce: el sombrero. en el Olimpia. Lo mismo una postal impresa que el papel timbrado son fáciles de adquirir y además se desprende con gusto de ciento cincuenta libras. camino de América. le pone un nuevo rótulo y lo manda a un sitio «donde permanecerá hasta que manden a por él». y mistress Todd está en el mercado. podía adquirirlo. Yo le miré de soslayo. ya que es su día. esto pasa de la raya -exclamé. -Pero digo yo -exclamé-. parece increíble. -Pero ¿y Davis? Poirot hizo un gesto expresivo y movió la cabeza. así como de un año de alquiler de la finca de Cumberland. Hastings. -¡Qué! -exclamé. De modo que cuando. La casa está vacía porque la doncella ha salido. ordenen que sea abierto. la confunden y desorientan por completo. Deseaba uno usado y viejo. -¿Dinero? ¿El legado de Australia? -No. La respuesta me pareció tan absurda que sospeché por un momento que trataba de burlarse de mí. ¡no diga que no lo ve claro ahora! -Supongo que se ha tratado de alejar a la cocinera-observé. Así cuando las autoridades. Pero estaba perfectamente grave y serio. ¿a quién se culpará del crimen cometido? A un colonial barbudo que lo facturó desde una estación vecina a la de Londres y por consiguiente que no tendrá la menor relación con el número 88 de la calle Prince Albert de Clapham. -Hastings. amigo mío.. Un baúl de metal que ostentaba el nombre de míster Henry Wintergreen atrajo la atención de los empleados de la estación de Glasgow y al ser abierto se halló en su interior el cadáver del infortunado Davis. Y así se da fin al miércoles. Algo totalmente distinto. pero no escaparía a las consecuencias de su crimen. el leve acento extranjero. usted carece de la inteligencia y de la habilidad de míster Simpson -repuso-. Los pronósticos de Poirot resultaron ciertos. A mí me llamó la atención el hecho siguiente: ya recordará que Elisa cuando salió de casa pensaba volver a ella por la noche. algo picado-. -¿Entonces. -Vamos. ¿Quién iba a sospechar de un hecho tan natural y corriente? Una sirvienta que se sale de la casa en que sirve manda por su baúl.. Sin embargo. que ya está cerrado. Hastings. a la cocinera. a sangre fría. El sábado por la tarde. la barba. de aquí su observación acerca de los melocotones en conserva.-Mais oui. más adelante.. en apariencia: el de haberse apoderado Simpson de cincuenta mil libras en acciones. Vea cómo se desarrollaron los acontecimientos: el miércoles por la tarde Simpson aleja de casa. ¡se le acusará de haber robado las acciones! Míster Simpson se sentirá para entonces seguro y podrá volver al trabajo a la mañana siguiente como empleado fiel a quien todos conocen. La única dificultad con que tropieza siempre el criminal es la de desem-barazarse de su víctima. que de querer uno. para asegurar el éxito de sus planes. sirviéndose de una estratagema. Simpson había salido de la casa de los Todd dos días antes. -Poirot. que debe salir a la hora de comer. y con una etiqueta que lleva probablemente las señas de una estación cercana. Sea como quiera. ¡No me tome el pelo! El detective me miró. se queda en la calle a esperar a Davis. se descubra el robo y se eche a Davis de menos. -Poirot hizo una pausa y dijo gravemente-: Un baulito deteriorado... -¿Quién es nuestro pájaro? Poirot sonrió -El desvaído míster Simpson -replicó. Nuestro pájaro habrá volado. Pero Simpson lo ha planeado de antemano. Simpson sabe que el robo se descubrirá el jueves por la tarde y no va el jueves al banco. Simpson. si pasamos por alto el hecho trivial. -Así. Sin embargo.

y en el otro un criminal de sangre fría. Poirot le puso un marco y lo colgó de la pared de nuestro salón. ¡Para mí. -Me servirá de recuerdo.. lo menos digno.. No desprecie nunca lo trivial. Hastings -dijo-. Piense que en un extremo está una doméstica desaparecida.El talón de una guinea que mistress Todd regaló a Poirot no se cobró jamás. éste ha sido el más interesante de los casos en que he intervenido! .