You are on page 1of 236

MANUEL KANT

PROLECOMENOS A TODA METAFISICA DEL PORVENIR OBSERVACIONES SOBRE EL SENTIMIENTO DE LO BELLO Y LO SUBLIME CRITICA DEL IUICIO *
ESTUDIO INTHODUCTIVO Y ANÁLISIS DE
POR

LAS

OBRAS

FRANCISCO LARROYO

Quinta edición

* Este archivo sólo contiene la parte de la Crítica del juicio

1:
EDITORIAL PORRÚA, S. A. Av. REPUBLICA ARGENTINA, 15 MÉXICO, 1991

Primeras ediciones en español: Prolegómenos a toda metafísica del porvenir, Madrid, 1911-2 Obswuacíones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime, Madrid, 1932
Críticq del ]uícío, 1\/Íadricl, 1914-

Primera edición en la Colección “Sc-:pan cuantos.. .”, 1973

Títulos originales :' _P-folegomena zu einer jeden künƒtigen ilffetaphysik, die aís Wissenschaƒt wird
auƒtreten können, Riga, 1783

Beobachtungeri über das Ge/iihí des Schönen und Erhabenen, Riga, 1764 _ Krítík der Urteilskrlft, Berlin, 1790

El estudio introductivo, análisis y características de esta edición son propiedad de EDITORIAL PORRÚA, _S. A. Av. República Argentina, 15, 06020 México, D. F.

Copyright © 1991

Queda hecho el depósito qixe marca la ley
`

Derechos reservados

ISBN' 968.-432-sis-5

' IMPRESO EN México

PRINTBD IN Mexico

CRÍTICA DEL JUICIO

.

Con ella viene a integrarse el sistema kantiano de la filosofía trascendental. con la mira de precisar la evolución de las ideas estéticas de Kant. . encuadradas dentro de las dos orientaciones filosóficas generales de este período. de la época precrítica. en cambio. La estética de la Ilustración alemana tiene toque racionalista. Cuatro autores ingleses. Burke es filosóficamente el más significativo. Laokoonte) y Moisés Mendelssohn (1729-1786. Reynolds (Modem Painters). constituye para la Crítica de la razón pura._ dentro de los cuadros de la estética de la Ilustración inglesa: se ocupan de similares temas y son tratados con arreglo al método psicológico. Leibniz. Explica el arte psicológicamente. Hume. la “nueva luz”. En cambio. La Disertación inaugural. La Crítica del juicio es cronológicamente la tercera Critica. fuera de toda relación a un fin práctico. Se halla bajo un principio que dista mucho del de las Observaciones. la del empirismo inglés (Locke. La estética de la Época de la Ilustración tiene dos ramas.) y la del' posracionalismo continental (Bayle. dice que la Crítica del Iuicio (1790) “tiene en las Observaciones sobre del sentimiento de lo bello y lo sublime. a saber. Reƒlexíones acerca de las fuentes y nexos de las bellas artes y las ciencias). Teófilo Efraín Lessing (1729-1781. .”) . Se produce frente a algo desmesurado. La representan principalmente Alejandro Godofredo Baumgarten (17141762. caen. nombre como se conoce esta obra de 1770. Gmo. significa nada menos que el acta de nacimiento del criticismo. . 1781”. disidentes entre sí en no pocas ideas. Error manifiesto. editadas. Aesthetica). las Observaciones. . Rousseau. El sentimiento de lo sublime arraiga en el impulso de conservación. . en 1764. lord Kaimes (Elements of Criticísm). Berkeley. según opinión del propio Kant. un precedente análogo al que la disertación Forma y principios del mundo sensible _e inteligible. arraiga en una tendencia social y amorosa. Lo bello agrada por sí mismo. 169 . La estética de la Epoca de la Ilustración El historiador de la filosofía Federico Iodl. Hogar-th (Analysis of Beauty): S. que sobrecoge al sujeto contemplativamente no obstante que acarrea espanto y horror. 1770. Wolff. A philosophical inquiry into the origin of our ideas on the sublime and beautiƒul).ANALISIS 1. Lo bello. ofrecen el cuadro de la estética empirista: ` Edmundo Burke (1729-1797. infinito.

publicadas en 1764. con frecuen1 Cfr. sino una conformación ideal de la naturaleza. El arte se genera de dentro afuera: difiere de la razón y somete a las pasiones. dos descollantes wolífianos. y. Tetens. 1970. Hume (1711-1776.170 M/LNUEL 1<_~. El mérito de este filósofo en estética reside. Segmi él. En la plástica griega (pintura y escultura). Of the standard of taste -. El arte no es una reproducción. En otros términos: belleza es perfección sensible (Perƒectío phainomenon) _ Mendelssohn. así el racionalismo como el psicologismo estéticos. sustenta una de ellas. Hay más: como lo ha revelado Otto Schlapp. Su meta reside en el perfeccionamiento de este conocimiento. De Baumgarten era asiduo lector en la etapa precrítica de.concepto de gusto las nociones de arte y belleza. Lo bello puede caraeterizarse como intuición de lo perfecto. la gnoseología (teoría del conocimiento) se divide en dos partes: lógica y estética. pero junto con Lessing. Sulzer y I. Orígenes de la Crítica del Iuicio La Crítica del Iuicio fue dada a la estampa en 1790. México. constituyen un claro testimonio de que el autor estaba al corriente de las ideas estéticas del tiempo. N. . que ocupa el grado inferior. Colaboración de E. concibe el sentimiento como un estado psíquico entre el conocer y el querer.en haber unido bajo el. su desarrollo filosófico.Nr De Baurngarten proviene el nombre de estética como filosofía del arte. Sus Observacio- nes sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime. Iuan Joaquín Winckelmann (1717-1768. introduce una nueva idea de suyo importante. persiste en la actitud racionalísta al declarar-'que la belleza reposa en una representación no clara de algo perfecto que implica la unidad de una multiplicidad. fundador de la historia del arte. aloja a la vivencia de lo bello dentro de tal estado anímico. Esta última es la teoría del conocimiento sensible. Escobar.. el ideal reside en noble simplicidad y armónica grandeza. Siguiendo a I. acaso encontrados. Esto no significa que hasta entonces se ocupara Kant de estética. Dentro de la Epoca de las Luces aparecen dos teorías que supe- ran desde puntos de vista diferentes. La fuerza creadora de la naturaleza obra en el genio y por el genio. Ensayo de una alegoría). que desde la antigüedad habían seguido caminos independientes. El gusto se concibe como la facultad humana de discernir lo bello? 2. Larroyo. G. F. como ya se dijo. por su parte. El artista recrea la naturaleza a tenor de un modelo ideal.La regla del gusto) representa la otra teoria. Editorial Porrúa. Sistema e historia de las doctrinas filosóficas. en sus lecciones de filosofía impartidas en la Universidad. según propia confesión. Para Wìncl-:elmann la floración del arte sigue a la floración de la libertad.

sin embargo. no pueden servir nunca de leyes a priori. existen principios a priori. la teleología y la filosofía práctica. Para la primera he encontrado principios a priori en la Critica de la razón pura (teórica). de este mundo. materia bastante para admirar y aun. ello es.cnírlca DEL ¡Utero 171 cia hacia oportunas y aleccionadoras incursiones por los dominios de la estética. al cuidado de . según sus fuentes. para el resto de mi vida. bajo el título de Critica del gusto. desde luego. y. sin embargo. Se puede también determinar con seguridad la extensión de los conocimientos posibles de esa. pero que no son extraídos. la de enmedio se encuentra la más pobre en fundamento de determinación a priori. Todavía en la primera edición de la Crítica de la ra- zón pura declara al respecto: “Las reglas o criterios del juicio de lo bello sólo pueden ser empíricos. para la Pascua de resurrección”. de las cuales. quizá inductivamente. 3 Vol. apesar 2 Doctrina de Kant acerca del genio y los orígenes de ia Critica del juicio. sentimiento del placer y dolor.3 . y que me proporcionará. Hartenstein. 1901. aunque no en la impresión. por tanto. manera: son esas partes la filosofía teorética. que se pueden enumerar. no tengo más que volver la vista a aquella anotación general de los elementos del conocimiento y de las facultades del espíritu que les corresponden. en lo posible. entre otras cosas: “Cuando alguna vez no sé bien cómo organizar el método de investigación sobre un ob- jeto. me ocupo ahora de la Crítica del gusto. de parecida manera que en la ciencia y en la moralidad. con cuya ocasión se descubre otra clase de principios a priori que los descubiertos hasta ahora. Esta. pues las facultades del espíritu son tres: facultades de conocer. aunque antes pensaba que era imposible encon- trarlos. Así. me ha puesto en el camino. y facultad de desear. La obra planeada. VII. para la ter- cera. principios que sólo rigen en el mundo de la experiencia. según las cuales tuviera que regirse el juicio del gusto.” Fue poco después de la segunda edición de la Crítica de la razón pura (1787) cuando Kant logra elevarse a la noción trascendental de la estética. para recibir aclaraciones que no esperaba.” La fundación de la estética a la luz del criticismo. lo sistemático que el análisis de las facultades hasta aquí consideradas me ha hecho descubrir en el espíritu humano. En ella dice. así es que ahora reconozco tres partes de la filosofía. pienso que estará acabada en manuscrito. de la edición de las Obras completas de Kant. en la Crítica de la razón práctica. Los estoy buscando también para el segundo. Lo confirma en carta dirigida a Karl Leonhard Reinhold (diciembre de 1787). y. no apareció nunca. sólo tiene lugar hasta el momento en que se descubre y se prueba que en el arte. cada una de las cuales tiene sus principios a priori. la Crítica del gusto. para fundamentar.

El texto regulatívo La Crítica del juicio fue editada tres veces en vida del autor. 1792. a) Frankfurt y Leipzig. 1838. 2 vols. Postrer fruto de esta investigación fue la Crítica del juicio. Casa editora: Leop. Crítica del juicio. Berlín. LX y 482 págs. Con todo. y es que en la fundamentación de la estética Kant hubo de considerar más detenidamente' la idea de finalidad. 1790. Casa editora: F. 1797. T. Tercera edición. ø 3.tercera edición ofrece los últimos ajustes y afinaciones del autor. bien modernizando la ortografía y aclarando vocablos. se ha mejorado al correr de los años ya suprimiendo erratas. 1839. por Manuel Kant. acotadas de los autores de las mencionadas mejoras: Antes de la muerte de Kant 1. Berlín. 1872. En el vol. 1799. 1869. Leipzig. LX y 482 págs. Hartenstein. la fijación del texto. 2. XV y págs. XIII y 395 págs. Con esta obra. Hartenstein.. 8. XII y 382 págs. reconsideró también otros aspectos del nuevo y delicado problema. Lagarde. De ellas. Idem. › 6. LVII y 477 págs. 9. von Kirchmann. Biblioteca Universal de Reclam. Edición de Karl Kehrbach. 1793. Segunda edición. Casa editora: Modes v Baumann. . Idem. Lagarde. 1867.. Grätz. Voss. 1794 y c) novísima ediDespués de la muerte de Kant: 5. a decir verdad. 2'* ed. se convierte Kant en el fundador de la estética como disciplina filosófica independiente. b) allí mismo. En el vol. por Manuel Kant. Casa editora: F. Leipzig. Como volumen IX de la Biblioteca ƒílosóƒíca. la . 1878. Pero una nueva faena lo llevó más lejos. Crítica del juicio. VII de la primera edición (por materias afines) de las Obras completas. XVI y 376 págs. En el volumen IV de la Edición de las Obras completas al cuidado de Rosenkranz y Schubert. al cuidado de'G. T. Berlin.172' MANUEL KANT de la promesa de terminarla en 1788. publicada hasta 1790. I-le aquí las ediciones claves para estos propósitos. Leipzig. 4. Además aparecieron en vida de Kant tres reproducciones: ción aumentada con un registro. Berlín y Libau. V de la edición (ahora por orden cronológico) al cuidado de G. Leipzig. 7. No sólo vino a establecer el nexo obligado entre el gusto y la finalidad. Casa editora: Lagarde y Friederich. como en otras obras de Kant. 3. H. editada por I. etc.

formula el autor el programa de la obra. XXXVIII y 413 págs. la primera. 39 de la Biblioteca ƒilosóƒica. al cuidado de Karl Vörlander. Prólogo e introducción Ante todo. 4. El juicio reflexivo logra vincularlas de manera creadora: es el miembro de enlace que asegura la unidad de la conciencia humana. por tanto. respectivamente. los nombres. La Crítica de la razón práctica. V de la edición de las Obras completas de Kant. Ha de existir. 13. La Crítica de la razón pura investiga las condiciones a priori del conocimiento científico. La introducción se desarrolla en nueve apartados (I-IX). Edición de Beno Erdmann. con introducción. Academia de ciencias de Berlín. notas y demás. V de la Edición de las Obras completas de Kant. de Crítica del juicio estético y Crítica del juicio teleológico. Windelband. de manera muy general. (La primera es la Crítica de la razón pura y la segunda. Estas últimas llevan. muy breve. por W. al cuidado de E. esta concisa parte de la obra habla también. 1912 y ss. Berlín. Berlin y Leipzig. pero ésta ignora la finalidad. Kant la llama facultad de juzgar por reflexión. Gross. como tal. Necesidad y libertad por sí mismas son irreconciliables. conoce) y los de la razón (que postula ideales). registro de temas y de nombres. 12. Al hacerlo. Berlín. Segunda Edi~ 11. una introducción amplia y dos partes fundamentales. Como vol. ción. las volitivas. que comprende a la naturaleza. En el vol. El hombre se realiza libremente en su mundo. tiene sus principios a priori. 173 Idem. Ello tiene lugar gracias a una peculiar modalidad de la conciencia. Contenido La Crítica del juicio comprende un prólogo. una nueva y tercera legalidad del espíritu. Introducción. En ella se diserta in extenso sobre el concepto. con la mira de ubicar a la tercera rama fundamental de ésta. la Critica del juicio. . Es un hecho. Nueva edición. que. la segunda. en ella todo ocurre según causas y efectos. de las dificultades que surgen en la dicha empresa. sistema y división de la filosofía. en efecto.CRÍTICA DEL ¡Utero 10. la Crítica de la razón práctica. 1908. una manera de proceder que. señala a grandes rasgos los temas de la Crítica del juicio y la articulación de tales temas entre los del entendimiento (que. En la Crítica del juicio se inicia una nueva investigación: la de la vida del sentimiento. En el vol. l8_84. como ya fue dicho). las de la conducta moral. 1180._ El prólogo. sin alterar las leyes naturales. Cassirer y F. Leipzig! 1902. las facultades cognoscitivas. haga posible la libertad humana.

¿Cómo se logra este enlace? -El juicio reflexivo (o reflexionante) considera un objeto ya constituido y lo pone en relación. la primera sección se fracciona en dos libros: 1? Analítica de lo bello. Su división La Crítica del juicio sigue en general la disposición orgánica de la Crítica de la razón pura. La representación objetiva de ella ha sido obra del entendimiento gracias a sus principios (formas de intuición y categorías) . o bien determina sintéticamente un objeto mediante prìncipìos (juicio sintético) . El movimiento reflectivo va hacia el interior de un sujeto.A su vez. Ahora bien. En uno y otro caso. Cuando es de carácter teorético o subsume un concepto a otro (juicio analítico). Critica del juicio teleológico. se escinden en 22 parágrafos y una nota (comentario) -general relativa a toda la primera sección. Al producirle placer. PRIMERA PARTE Crítica: del juicio estético. disposición que ya había sido repetida en la de la Crítica de la razón práctica.174 1m\NU1aL luuwr El juicio en general es una operación lógica entre dos miembros (A es B). ya en particular se desarrolla a través de cuatro momentos. ya que descubren caracteres de objetos. 2? Analítica de lo sublime. a su turno. considerando que es adecuada para alimentar a las abejas. -Este parte de los objetos ya determi- nados (oonocidos) gracias a los juicios atrìbutivos. por ej. el objeto ha sido idó- neo o adecuado. Con la dicha representación un hombre puede experimentar una satisfacción gozosa. de una representación teleológica de la naturaleza. El gusto es la facultad para discernir lo bello mediante un juicio. . A estos juicios se le llama juicios atributivos. Critica del juicio estético. Pero existe otro tipo de juicio. II. el juicio reflexivo. Primer libro de la primera sección: Analítica de lo bello El primer libro. y ve la manera de relacionar (enlazar) estos objetos con finalidades. I-Ie aquí una flor. Mas lo hace conforme a ciertos principios a priori. como será mostrado y demostrado en el libro. 2' Dialéctica del juicio estético. en el segundo. En el primer caso se trata de una representación estética. se divide en dos partes: I. Pero también puede pensarse la flor en relación con algo externo. como éste consta de cuatro caracteres fundamentales. La primera parte (Crítica del juicio estético) se subdivide en dos secciones: 1* Analítica del juicio estético. la conciencia humana enlaza. o . pone en relación objetos ya constituidos (obra del entendimiento) con finalidades (obra de la razón).. lo refleja hacia otros dominios. los que.

o. Es indudable que una obra de arte expresa algo. lo bello implica una finalidad que no trasciende del objeto representado. como lo expresa la llamada fantasía poética. El concepto es producto del entendi-miento. Segundo libro de la primera sección: Analítica de lo sublime Este libro comprende. por ejemplo. creadora. cierto sentimiento de concupiscencia. (Nota general). la imagen. Por lo que se ve. es bello cuanto se reconoce. el cual es considerado como un ejemplo de una regla general. es lo que no puedeÍser de otra manera. El sentimiento de lo bello es. pero interesada: en lo agradable. intrínseca.CRÍTICA DEL juicio 175 momentos. porque lleva consigo la necesidad de la determinación de todos a un juicio mismo. de la fantasía (§§ 6-9). relación y moralidad. En atención a la modalidad. una finalidad inmanente. cantidad. lo que ocurre. Por lo que a la relación del juicio concierne. el gusto es el concepto clave de todo el análisis emprendido. en lo bueno. Kant estudia el juicio estético a través de estos momentos. En éstos también hay satisfacción. además de la analítica de lo sublime. a diferencia de lo posible y asertórico. El gustar a todos quiere decir que hay la pretensión de valer universalmente. imagen. Según la cualidad. . Lo necesario. ello es. dicho en una frase hecha: una finalidad sin ƒin. Llevarla fuera ella. una actitud autónoma. De hecho un cuadro puede gustar a uno y a otro no. no concepto. con su propia e interna legalidad a priori. La ausencia de este interés distingue a lo bello de lo agradable y lo bueno. fuera de todo concepto. Lo bello se impone.. a saber: cualidad. El noble interés. lo bello es cierto placer desinteresado que los objetos representados suscitan en el sujeto. es conculcar el juicio del gusto (§§ 10-16). El arte se sirve de objetos constituidos por el entendimiento. pero los mira desde una vertiente de la conciencia (la cual posee su propia legalidad) para conferirles las cualidades de lo bello. tal vez pensando en la utilidad que reporte la obra contemplada. cabe decir que lo bello gusta a todos los que tienen experiencia para gozarlo. un acicate para la voluntad que la impele a realizarlo. El juicio del gusto establece la necesidad del aseniimìento general. por otra parte. sin concepto. Laapreciación estética culmina en esta finalidad interior. aunque no pueda ser formulado en conceptos (§§ 12-22). He ahí su finalidad. como materia de una satisƒacción necesaria. una exposición de los juicios estéticos en general como juicios reflexivos. en efecto. El arte es representación. Eso depende de la diferente educación estética. El juicio del gusto es la facultad de discernir lo bello mediante la imaginación libre. de ayudar a un menesteroso (§ 1-5)A tenor de la cantidad.

y lo infinito es una elaboración de la razón. Lo absolutamente grande. Lo sublime dinámico tiene que ver con la fuerza (dynamis) de la natïraleza. la Idea de magnitud se impone al hombre de tal manera que despierta en él un sentimiento de impotencia. Hay un sublime estático. belleza y sublimidad provocan satisfacción desinteresada (§ 23). Lo agradable se caracteriza por su mayor o menor intensidad. lo sublime y lo bueno. por así decirlo. puede manejarlos. lo sublime matemático y lo sublime dinámico (§ 24). Lo bello cultiva. pero que advierte que es una creación suya (§§ 25-27) . en cambio. todo es solemne. Lo agradable no cultiva. según la cualidad. es únicamente lo infinito. según la relación. el pasaje más difícil de toda la obra. carecer de interés. supera el juicio reflexi- . pero la conciencia de tal límite y el saber que es la razón quien crea la Idea de lo infinito. En esto se distingue justamente lo sublime de lo bello. pero creados por el entendimiento. Per como él mismo ha imaginado con acierto la Idea de potencia infinita. Sin embargo. constituir una finalidad subjetiva. El sujeto tiene el sentimiento de lo sublime matemático cuando se imagina algo grande por encima de todo. a saber. 'lo que lleva a cabo con vistas a la función de los juicios reflexivos (o reflexionantes). y hacerlo representable como necesario. lo bueno. paralelamente el de pena. seriedad íntima y conmovedora. empero. Ante ella el hombre siente su insignificancia física y teme. una fundamentación de su posibilidad. y. se produce merced a la representación de un objeto. El hombre.176 MANUEL KANT y una deducción de los juicios estéticos a priori. no hay nada de lo cual no pueda imaginarse algo más grande. según la cantidad. una Idea. según la modalidad. Lo sublime va más lejos: despierta la conciencia de lo suprasensible. es resultado de meros estímulos reflejados sobre el sujeto. En la naturaleza. gracias a su imaginación. comparte los caracteres del juicio de lo bello: ser de un valor universal. En fin. de for- mas perceptibles. objetos limitados. lo bello. En lo sublime se da la Idea de lo infinito. La belleza echa mano de objetos. en efecto. se diferencia de lo bello en ofrecerse de dos maneras peculiares. sin género de duda. La satisfación por lo sublime. bien que proyectado en la intimidad del yo. al postular la ley de la dignidad humana. En éste. El sentimiento de lo sublime dinámico transforma la inferioridad física del hombre en la superioridad del valor moral (§§ 28-29). así. En lo sublime. transforma la pena en complacencia. El sentimiento de lo sublime se suscita por la representación desmesurada de la naturaleza. al comprenderlo así trueca su debilidad y pena en conciencia de superioridad y autonomía de su destino. Pero además de la nota de infinìtud ya mencionada. al entrar en la Nota general a la exposición de los juicios estéticos reƒlexivos establece el autor un cotejo entre lo agradable. en cambio. A continuación. ello es. jugar con ellos. deducción que constituye. Lo bello.

En otros términos: las experiencias estéticas sólo son posibles en virtud de que existe una legalidad conforme a la cual nace y se desarrolla la vida artística del hombre ya como creador. el estar radicado en una aptitud común humana. vale decir su posibilidad como hechos de experiencia. El juicio del gusto pretende ser reconocido por todos. Para ello.cizíricx DEL. al prejuicio. delicado y complejo. El problema. Los primeros se justifican merced a las relaciones de proporción o desproporción de la razón humana. ampliando así la manera de pensar del hom- bre. puede exigir en cualquier otro la finalidad subjetiva. y el peor de todos los prejuicios es la superstición. porque se funda en las condiciones subjetivas de la posibilidad de un conocimiento en general. Lo sublime y lo bueno potencian la personalidad. y de eso ya se dijo lo pertinente al hablar de lo sublime matemático y de lo sublime dinámico (§ 30). lo que se logra al probar que en su raíz penden de principios a priori. Hay una diferencia entre la legitimación de los juicios de lo sublime y la de los juicios de lo bello. Que existe esta facultad. lo necesario. La aptitud estética común del hombre es llamada por Kant sensus communis. y considerar su sentimiento-como universalmente comunicable. reside ante todo en exhibir el fundamento de la universidad y necesidad de lo bello. que hay que suponer en todo hombre. Por otra parte. que requiere el gusto. el placer que nace del objeto. son patrimonio de la inteligencia sana y común. . la deducción de los juicios del gusto muestra su carácter trascendental. esto es. La pasividad de la razón conduce a la heteronomía de la razón. las facultades cognoscitivas. lo cual se lleva a cabo conforme a tres prescripciones (máximas). sin la intervención de conceptos”. La primera máxima es la de pensar por sí y evitar la pasividad de la razón. La tercera máxima exige pensar de manera consecuente con uno mismo (§ 40). bien como contemplador. el atractivo por la belleza). bien que de la libertad. esto es. ello es suponer que la naturaleza no está sometida a leyes necesarias. y se hace juicio determinante. lo prueba la experiencia de su cultivo. el que juzga en cuestiones de gusto (siempre que tenga una conciencia justa de su juicio y no cambie la materia por la forma. juicio 177 vo. “Precisamente por esto. Los juicios estéticos puros constituyen las modalidades a-priori de estas condiciones que hacen posible la experiencia artística (§§ 32-39) posee características que exigen ciertas modalidades en el tratamiento metódico (§§ 32-39). vuelto hacia el sujeto. Deducción de los juicios estéticos puros La deducción trascendental de los juicios estéticos significa el legitimar la posibilidad y pretensión de éstos. La segunda máxima' indica que hay que pensar poniéndose en el lugar de los otros. Lo universal significa en el arte el poder éste ser comunicado a los demás.

El genio tiene una peculiar constitución. La crítica del arte encara. En él se da una síntesis (en una proporción determinada) de la imaginación y del entendiiniento. . teniendo conciencia de que es arte. 48). Estas. una tal pugna en una tradicional antinomia (§ 55): .a la vivencia estética. y. además. sobre todo en el trato social. 50). ya intelectuales que induzcan al hombre . producciones bellas más complejas que reúnen en unidad variadas obras de arte (teatro. entendimiento. Por ello. es necesario ser consciente de que es arte y no naturaleza. . a decir verdad. . . La genialidad es la disposición innata (ingenium) por medio del cual la naturaleza expresa la regla del arte. el genio.) . No hay que olvidar la tendencia a la sociedad como natural en el hombre y su aptitud para ella. . es necesario el genio (§§ 46. a su vez. En suma: las bellasartes requieren imaginación. interviene para disciplinar la libertad de la imaginación.). síntesis en la cual el entendimiento. dice en nota oportuna. Con estos materiales se dirige ahora el autor a disertar sobre las artes en general y sobre el creador de ellas por excelencia. Segunda sección: Díaléctica del juicio estético La dialéctica consiste en una oposición de juicios con pretensión de validez general. Delante de una obra de arte.178 MANUEL KANT El arte como creación y como contemplación es desinteresado. En los parágrafos finales del apartado acerca de la Deducción de los juicios estéticos puros emprende Kant el estudio de la clasificación de las artes y problemas conexos (§§ 51-54). el genio es el mediador entre lo bello natural y lo bello artístico.). 47. como principio del gusto. Los ideales de la vida pueden intervenir como propio motivo intelectual (§§ 41. -El adopta en su ensayo el criterio del modo de expresión empleado'. 42). del entendimiento o del gusto emana orden y disciplina. danza. espíritu y gusto (§§ 49. Así resultan tres grupos: 1*? Artes de la palabra (oratoria y poesía). pueden clasificarse desde distintos puntos cie vista. pintura. dice. . precisamente como si fuese un producto de la naturaleza. pero para producir tales objetos. Sólo así se explica su obra. Para juzgar la belleza de los objetos. 2*? artes de la intuición sensible (plástica. Pero otra cosa es que existan motivos ya empíricos. Ya quedó dicho. El arte bello por excelencia es arte del genio. el arte no puede ser califica- do de bello sino cuando el hombre.colorama. 3? artes del bello juego de-las sensaciones (música. Hay. . De la imaginación fluye la riqueza y la espiritualidad de la producción ar- tistica. lo considera como naturaleza (§ 45). La naturaleza es bella cuando tiene la apariencia del arte. es necesario el gusto. pero la finalidad de su forma debe aparecer libre de toda imposición de reglas arbitrarias.

De ahí que se califique a la belleza como símbolo de la moralidad (§ 59)Esta segunda sección finaliza con reflexiones sobre la metodología del gusto. El ejer- 6 cicio del arte no tiene principios metódìcos. La antinomia se resuelve. en cambio. La finalidad no existe en la naturaleza (realismo). en materia de gusto (§ 56). por ej. consagrado por entero a la Metodología de este juicio. no sigue principios metodológicos. El artista. como juicio reflexivo. está regido por cierta legalidad a priori. La solución plausible es el idealismo esté-tico. El racionalismo. La imaginación creadora es obra de la libertad. por tanto. Iítica del juicio teleológico. place al sujeto sin concepto. como fue* demostrado en la deducción trascendental de los juicios estéticos. ello es. la segunda parte de la Crítica del [uicio ver- sa sobre la teleología (laprimera parte se ocupa del juicio estético). sí. por una parte.. los conceptos de empirismo estético. Dentro de la segunda sección aborda el autor. es dable decidir por pruebas nada escrito. la crítica del arte como parte de la filosofía. cree encontrarlo en un concepto que la suprema causa de la naturaleza ha producido para satisfacción de los hombres.cRír1cA_ DEL ¡moto 179 1) 2) Cada cual tiene su propio gusto. El primero enseña que el gusto deriva de un estímulo exterior. En otros términos. por otra. pero. sobre gustos no hay A todos gusta lo mejor. ` El origen de la oposición proviene de la complejidad del gusto. o crítico. es un principio a priori que pone la conciencia en la creación o en la contemplación de lo bello (§ 58). en seguida. la crítica tiene su metoãglogía. al comprender que si el juicio del gusto no` se funda en conceptos por cuanto no es juicio de conocimiento (ello es. en la facultad de juzgar. ya que ésta es el acuerdo de las representaciones bajo principios a priori (§ 57) . a_ la inversa. La finalidad como Idea acerca el arte a los caros objetivos de la humanidad. En el arte “el maestro mismo debe hacer primero Io que el alumno ha de realizar después” (§ 60) SEGUNDA PARTE Crítica del juicio teleológico Como ya quedó dicho. 2° Dialéctica del juicio teleológico) y un Apéndice. común a todos los hombres. se funda. En la deducción del juicio estético. Una cosa es el arte y otra la crítica del arte. Éste. . se ha seguido aquíel método de la reflexi' trascendental. racionalismo estético e idealismo estético. sin embargo. constitutivo). ello es. La Crítica del juicio teleológico se subdivide en dos secciones (1' Ana.

del modo de juzgar teleológico.180 MAN uni. el tronco. Segunda sección: Dialéctica del juicio teleológico La dialéctica del juicio teleológico trata de resolver la oposición entre mecanicìsmo y teleología. En todo caso. se-supedita a los principios de ob- servación y exploración”. o intrín- seca. esta relación de las partes con el todo puede llevarse a otros objetos. la conciencia humana también establece ciertas relaciones de finalidad en los objetos de la naturaleza. por ej. En otros términos: el juicio teleológico no determina la constitución de los objetos. Con tal orientación se tiene sólo una guía para enriquecer o ampliar el conocimiento de la naturaleza. la arena de las costas es útil para el desarrollo de los pinos. las ramas y las hojas se hallan en relación tal que cada elemento sólo es comprensible en atención al todo. sin detrimento de las leyes de la causalidad (§§ 66-68). Se trata. la que se supone en los hechos de la naturaleza (§ 62). cada una de las` cuales tiene su lugar en el conjunto.. sobre todo como punto de vista (scopus) de la ciencia en general. y viceversa. por analogía con la causalidad por fines. sólo sugiere una regla para la consideración de la naturaleza (§ 61). Pero. sino de una orientación del saber que ve de completar éste por las partes de que se compone. bien que mediante juicios reflexivos. no constitutivos (determinantes). interior 0 intrínseca. La finalidad exterior es relativa: sólo representa la utilidad de una cosa respecto de otra. así. la idoneidad de las relaciones de las figuras geométricas). precisa subrayar que no se tratacde un principio constitutivo. Cabe comprender la llamada finalidad exterior por causas y efectos (§ 63). Esta finalidad se manifiesta en los seres orgánicos. A continuación. En un árbol. . La finalidad interior. là\que como totalidad consta de las ciencias particulares. "que. sino que para comprenderlos se requiere un concepto de totalidad. habla de dos especies de finalidad material: una exterior. ello es.. es aquella en la que los objetos en relación se influyen no sólo recíprocamente. según fue dicho. La idea de finalidad aquí no explica conceptualmente lo que es la arena. KANT Primera Sección: Analítica del juicio teleológico La crítica de lo bello puso de relieve los principios de la finalidad estético-subjetiva. Pero bien miradas las cosas. La analítica del juicio teleológico comienza por diferenciar la finalidad formal (por ej. la otra. de la finalidad material. Su antinomia se expresa en estas pro- posiciones: "' Tesis: Toda producción de cosas y de sus formas tiene que juzgarse posible según las leyes mecánicas. Un ejemplo.

sino a la crítica. Por ello. causa de la naturaleza. Las dos proposiciones son falsas en tanto pretendan ser principios constitutivos. “hacer surgir la gran familia de criaturas partiendo de las huellas que nos han quedado de las más antiguas revoluciones de la naturaleza. No se puede pensar y comprender la finalidad como base de la realidad intrínseca de muchas cosas naturales sin leyes cz priori. los sistemas tradicionales hablaron dogmáticamente de la finalidad natural. sino ciencia de líhay que considerar a la naturaleza como si obedeciera a una finalidad (§ 79)» Ante todo. de aquí que siempre tenga que considerar los productos orgánicos de la naturalea desde el punto de vista de la finalidad. sólo declara que hay que considerar a la naturaleza como si obedeciera a una finalidad (§§ 71-74). esto es. la parte en el todo. por esta vía se eleva a la Idea de mundo como producto de sus partes. Incluso es factible practicar una arqueología de la naturaleza. Es verdad que la ciencia natural no puede proceder sino mediante el empleo de categorías. Apéndice: Metodologia del juicio teleológico ¿Cuál es el método de la Crítica del juicio? Se responde comenzando pordecir que la teleología como ciencia. comprendería la naturaleza sin necesidad del concepto teleoló- gico (§§ 76-78). La inteligencia humana es discursiva: va de la parte al todo y. a la crítica de una facultad específica del conocer. ni representarse el mundo en general como el producto de una causa inteligente (Dios) (§ 75). La aceptaron o la negaron pensando que los seres de la naturaleza eran cosas en sí. a la crítica del juicio reflexivo. las cuales tienen vigencia universal y necesaria. La teleología es sólo un principio regulativo (juicio reflexionante). La solución propuesta es diferente. “Pero al hombre únicamente le es dado alcanzar esta fórmula limitada del juicio reflexivo”.cRír1cA DEL juicio 181 Antítesis: No toda producción de seres puede ser juzgada según leyes mecánicas. la crítica hace ver la insuficiencia del mecanicìsmo para explicar toda la realidad humana. A decir verdad. según todo el mecanismo de . sino que exige una explicación teleológica (§§ 69-70). No trata de averiguar (porque no es posible) si la naturaleza posee una finalidad interior trascendente. no pertenece a la teología (esencia y existencia de Dios) ni a la ciencia de la naturaleza (que todo explica por causas y efectos). como tal no es doctrina positiva. Tal vez existe Dios. ello es. Si hubiera una inteligencia intuitiva que viese lo particular en lo general. Esta respuesta no toca la cuestión de si hay una inteligencia 'superior.

Pero aquí. De otra suerte. dado que estos objetivos toman en cuen- ta la naturaleza en que vive. puesto que el hombre es el fin de la creación como ser moral. Ahora bien. libertad. sea la libertad el único concepto de lo suprasensible que demuestra su realidad objetiva en la naturaleza. inmortalidad. De ahí que la teología física. aún quedaría esta dramática pregunta: ¿“para qué existen esas criaturas”? Y la respuesta tiene que ver con la teleología (§§ 81. quedará siempre una serie de hechos humanos sólo comprensibles por otra instancia de la razón. Al hilo de estas reflexiones llega Kant a considerar el fin último de la naturaleza como un conjunto organizado de principios teleológicos en nexo inseparable de la existencia de la creación misma. que infiere de supuestos fines de la naturaleza la existencia de Dios. l Hay más: precisa vincular los resultados de la ciencia natural a un ideal de conocimiento. es decir. la crítica de los límites permite reconocer en el hombre el objetivo final de la creación: sin el hombre. a saber. El hombre en su calidad de ser moral es fin supremo. pero esta misma fe prueba también la posibilidad de su consecución en el mundo. y que sólo la teología moral como doctrina crítica pueda llenar el vacío (§ 86). la consideración teleológica viene a mostrar que para ello la consecución de los objetivos que él se propone es posible. Supuesta una explicación profunda de la naturaleza. Lo dice Kant en forma tajante “De las tres ideas racionales puras: Dios. porque se funda en la mera razón.182 MANUEL KANT ésta”. bien que como tarea siempre renovada. gracias a su efecto posible en ella” (§§ 87-91). los postulados teleológicos (§ 80). ` . La moralidad es posible sin la fe en la existencia de Dios. Sin embargo. 82). No tiene razón de formularse la pregunta ¿para qué (quem in ƒi_nem) existe? (§ 84). sin un ser racional toda la creación sería un vacío incomprensible (§ 83). no dé en el blanco (§ 85) . no es dable comprender siquiera el fin final de la vida.

Morente.T E XT O * ' Traducción de Manuel G. .

.

pero única. aunque no por eso son inútiles o superfluas. no deja Era. posteriormente se averiguó que ninguna otra facultad más que el entendimiento puede proporcionar principios del conocimiento constitutivos a priori. bajo aquella denominación. El Iuicio. sino que sirven de principios regulativos. posesión contra todos los demás competidores. en cuanto encierra principios de conocimientos constitutivos a priori. excluyendo el ']uicio2 y la razón (como facultad que pertenece igualmente al conocimiento teórico). aunque por esa en su uso teórico. en general. ha ocurrido así en la primera obra. que.››(N. en lo sucesivo.) facultad. Del mismo modo. ya sea para contener las inquietantes pretensiones del entendimiento. o meramente re185 . ser. juicio como la facultad de juzgar. a nuestra facultad de facultad se entiende sólo la razón derada como el conjunto de los fenómenos (cuya forma es igualmente dada a priori). y el de Crítica de la razón pura a la investigación de la posibilidad y límites de la misma en general. ocúpase del entendimiento según sus principios a priori.(N.PRÓLOGO 1 . La crítica. forma un término medio entre el en- tendimiento y la razón. y la tiene en la ƒacultad de conocer. entre las facultades de conocer. ha encontrado su esfera propia en la Crítica de la razón práctica. excluyendo el sentimiento de placer y dolor y la facultad de desear. según un principio de integridad. propiamente el entendimiento. por medio de la llamada. ¿tiene también por sí principios a priori? ¿Son éstos constitutivos. que no encierra principios constitutivos a priori más gue en relación con la ƒacultad de esear. Sobre esto véase la página la razón pura. y juicio como una o eración particular de esa xxxlv. el cual tiene su propia es- fera. la razón. no queriendo someter también a investigación su facultad como razón práctica. y fomentar de ese modo el fin último de todo conocimiento. porque él puede conocer) cree por eso haber encerrado en esos límites también la posibilidad de todas las cosas en general. pues.Puede darse el nombre de razón pura a la facultad del conocimiento por principio a priori. que los distingue todos según la participación que cada uno de ellos pretende tener en la simple posesión del conocimiento por raíces propias. pues. que (porque tiene la facultad de establecer a priori las condiciones de la posibilidad de todas las cosas que conocer cosas a priori. consi1 En la segunda y tercera edición dice: «Prólogo a la primera edición. quien debía. y. Aquélla se aplica. según sus principios peculiares. más que aquello que el entendimiento prescìbe a priori como ley para la naturaleza. la crítica coloca todos los demás conceptos puros entre las ideas. del T. puesto en segura. aunque nunca lo pueda conseguir. del T. como.) 2 Entiéndase. ya sea también para conducirlo él mismo en la contemplación de la naturaleza. nota del prólogo del traductor. Crítica de resto alguno. pues. las cuales son trascendentes para nuestra facultad de conocimiento teórico. y así se ocupa tan sólo de la facultad de conocer. en el orden de nuestras facultades de conocimiento.

pues ésta tiene sus principios a priori en conceptos de la razón. sin embar- un sistema de la filosofía pura. constituir una parte especial entre los teóricos y los práctieos. solamente a la facultad de conocer y muestran una relación inmediata de esta facultad con el sentimiento de placer o dolor. en cosa que el concepto general de lo sensible en el entendimiento no alcanza ya a entender o a explicar. en aquellos fieren a lo bello y lo sublime de la go. que se renaturaleza o del arte. no seria puesto como facultad particular de conocL. que es el enlace entre la fa- conceptos pertenecen al entendimiento y el Inicio se ocupa tan sólo de cultad de conocer y la facultad de desear (del mismo modo que tendimiento prescribe leyes a a la primera y la razón a la da)?. Pero de la naturaleza del luicio (cuyo uso correcto es tan necesario y tan generalmente exigido. por más que sus principios no pueden. desde luego. en caso de necesidad. aun para la crítica más vulgar. pueden ser ocasionalrnente referidos a uno de esos dos. sin embargo. sin con-` fundir este último con lo que pueda ser el motivo determinante de la facultad de desear. En lo que toca al juicio lógico de la naturaleza. pero que le sirva a el mismo de regla. debe la crí- tica haber antes explorado el suelo para ese edificio hasta la profundidad en donde están los primeros fundamentos de la facultad de principios independientes de la experien:ia. para que no venga a hundirse :or alguna parte. pertenecen. según algún principio a priori. ese derecho. no se piensa ninguna otra cosa sino justamente esa facultad) puede inferirse fácilmente que han de acompañar grandes dificultades a la empresa de encontrarle un principio característico (pues el juicio con lo suprasensible incognoscible. allí puede y debe ser aplicado. abriendo al mismo tiempo para la razón práctica ventajosas perspectivas.sino que. aunque no de regla objetiva a la que pudiera _conformar su juicio. algún principio a priori. de nuestra facultad de establecer juicios según principios a priori. porque dc otro modo. El mismo debe dar un concepto por medio del cual propiamente ninguna cosa sea conoci- la presente CRÍTICA DEL ]U1c1o.186 MANUEL KANT tico no debe ser. porque entonces. es decir. Y.. Pues si un sistema semejante ha de llegar alguna vez a constituirse bajo el nombre general de meta- física (y es posible realizarlo en su completa integridad. que también reclama para sí. allí donde el juicio puede sacar de si mismo un principio de relación 'de la cosa natural juicios llamados estéticos. como facultad de conocimiento. y ello es altamente importante en todo sentido para el uso de la razón-) . aunque sólo debe emplearlo con respecto a si mismo para el conocimiento de la naturaleza. derivado de conceptos a priori.. Una crítica de la razón pura. Pues aunque por sí solos no contribuyan en nada al conocimiento de las cosas.. la investigación crítica de uh principio del juicio en ellos es el trozo más importante de una crítica de esa faculfâd. otro Iuicio sería necesario para poder decidir si el caso de la regla es dado o no.'~-H nrincipio caracterís- .Â_. sería incompleta si el Iuicio. sobre todo. no fuera tratado como una parte especial de la misma. en da. arrastrando tras sí. pues los gulativos (que no determinan esfera propia alguna) ? ¿Da el juicio la regla a priori al sentimiento de placer y dolor. y serlo para el conocimiento de los seres del mundo. la caída 'del todo. que por eso. Con estas cuestiones se el enpriori segunocupa su aplicación. sin embargo. allí donde la experiencia estableceuna conformidad a leyes. Esa perplejidad por un principio (sea éste subjetivo u objetivo) en- cuéntrase."' `. bajo el nombre de entendimien- to sano. inevitablemente. pero no tiene relación alguna tiene que encerrar en si algo a prio- ri.

Voy en seguida a pasar a la doctrinal. Mas en esto tam- lo posible a mi veiez creciente el tiempo en algún modo favorable.el fenómeno de Iuicio no tiene. comprendiendo. no para la ïformación y el cultivo del gusto (pues éste se- guirá adelante su camino como hasta ahora. sino con una intención trascendental. por lo tanto. lo cual hace necesaria una parte especial en la crítica para esa facul- 187 bién la gran dificultad de resolver un problema que la naturaleza ha complicado tanto. pues aquí la crítica sirve de teoría. me complazco en pensar. que es justamente lo enigmático en el principio del `]uicio. una oscuridad imposible de evitar del todo si. .cRíT1cA DEL tuicio inmediataicon el sentimiento del placer y dolor. yo lo espero. suponiendo tad. claridad que creo también haber conseguido cn la segunda parte de esta obra. pues. para arrebatar en añadirse a la parte teórica de la filosofía. sin necesidad `de ninguna de estas investigaciones posteriores). puesto que el juicio lógico por conceptos (del cual no puede sacarse nunca una conclusión inmediata que esté el principio puesto correctamente y presentado con bastante claridad. Después de la división de la filosofía en teórica y práctica y de la filosofía pura en iguales partes. pero en lo que toca al segundo. será juzgada con iìndulgencia. en un conocimiento por conceptos. La investigación de la facultad del gusto como Inicio estético se expone aquí. sin embargo. Ia manera de derivar de él sobre el sentimiento del placer y dolor) hubiera podido. por ejemplo. Se comprende por si mismo que en ésta no tiene el Iuicio una parte especial. puede excusar. que en lo que toca a la imperfección de aquel primer asunto. en ella también una limitación crítica de la misma. debe estar prevenida para \_el examen más severo. Aquí termino. toda la claridad que puede exigirse con razón en otras ocasiones. . toda mi ocupación crítica. en todo caso. la metafísica de la naturaleza y la de las costumbres constituirán aquella ocupación.

.

bajo las mismas denominaciones de filosofía teórica y práctica. como filosofía de la natura- cierra principios del conocimiento racional de las cosas por medio de conceptos (y no solamente. leza. dad. en el cual la causa no es determinada a su causalidad por medio de conceptos. En consecuencia. un principio negativo (de mera oposición). a saber: los conceptos de la naturaleza y el concepto de la libertad. según el concepto de libertad). y. se ha hecho así. Pero hasta ahora ha dominado un empleo erróneo de esas locuciones en la división de los diferentes principios. ser específicamente diferentes. queda indeterminado si el concepto que da la tad. a su vez. es una de las diversas causas naturales en el mundo. principios de la forma del pensar en general. y la práctica. a saber: la que obra según conceptos. no lleva en sí. Ahora bien: aquí. en relación a lo práctico. 189 .INTRODUCCIÓN DE LA DIVISIÓN DE LA FILOSOFÍA I ns LA División ns LA FILOSOFÍA Cuando la filosofia. en cambio. la cual supone siempre una oposición de los principios del conocimiento racional perteneciente a las diferentes partes de una ciencia. es. en cuanto en- distintas. por instinto. como la lógica. también de la filosofía._con ello. La voluntad. no autorizarían a ninguna división. una división por medio de la cual. para la determinación de la volun- por mecanismo. en relación a aquéllos. de raleza y lo práctico según el concepto de libertad. en reali- otro modo. como facultad de desear. Pero no hay más que dos clases de conceptos. y en los animales. llámase práctico-posible (o práctico-necesario). Pero entonces deben también los conceptos que asignan sus objetos a los principios de ese conocimiento racional. divídese con razón la filosofía en dos partes completamente regla a la causalidad de la voluntad es un concepto de la naturaleza o un concepto de la libertad. sin distinción de los objetos). instaurando. principios extensivos. en teórica y práctica. los cuales. en su concepto. sino. nada estaba dividido (puesto que ambas partes podían contener principios de la misma clase). que por eso se llaman prácticos. los primeros hacen posible un conocimiento teórico. como filosofía moral (pues tal nombre recibe la legislación prãctica de la razón. según los principios: la teór-ica. y contienen muchos principios diferentes de la posibilidad de sus objetos. como en la materia sin vida. son. a diferencia de la posibilidad o necesidad físicas de un efecto. pues tomando por una misma cosa lo práctico según conceptos de la natu- procédese con razón. se divide. porque. según principios a priori. más que todo lo que es representado como posible (o necesario) por medio de una voluntad. como se hace habitualmente. pero el segundo. Ahora bien.

Sin embargo. no constituye una parte especial de la misma. la filosofía practica (como teoría de las costumbres). ni el arte de las relaciones sociales. a la cual pertenecen no teórica. del mismo modo. que también. se llaman sencillamente leyes. y forman solos. por pertenecer a la filosofía sus voluntades).190 MANUEL KANT » La última distinción. a saber: la práctica. porque sean . exclusivamente técnico-prácticas. por medio de motores naturales. que se fundan completa- mente en el concepto de libertad. es decir. ni la teoría misma de la felicidad. colocada al lado de la parte teórica. sino la misma voluntad (como facultad de desear. por lo tanto. empero. encaminadas a producir un efecto que es posible según conceptos de naturaleza de las causas y de los efectos. no puede el arte mentos o de las observaciones valer por una parte práctica de la teoría de la naturaleza. la razón de esto es que la voluntad no entra solamente bajo el concepto de naturaleza. los preceptos de la dietética. como una segtmda parte de la geometría en general. ni siquiera la dominación de las inclinaciones y la victoria sobre mecánico o químico de los experi- éstos entonces morales-prácticos. 'pues si el concepto que determina la causalidad es un concepto de la naturaleza. están sometidos a esos preceptos como meros corolarios de la ciencia de la naturaleza. como aquéllos. resulta que los primeros per- tenecerán a la filosofía teórica (como teoría dela naturaleza). por consiguiente. según aquellas reglas. ni tampoco la agrimensura merece el nombre de geometría prác- teórica de la filosofía. pueden contarse entre la filosofia práctica o formar total- mente la segunda parte de la filosofía en general. y con mayor motivo aun. Se colige de todo esto que un conjunto de preceptos prácticos que da la filosofía. deben contarse sólo como corolarios de la filosofía teórica. con sus consecuencias. las del arte y de la_ habilidad en general. Finalmente. sino también bajo el concepto de libertad. porque todas ellas Todas las reglas técnico-prácticas (es decir. Así como la solución de los pro- blemas de la geometría pura no constituye una parte especial de la misma. con relación al cual los principios del mismo llá- luntad nacidos de la naturaleza. del Estado. agrícola. sólo los medios que en la naturaleza pueden encontrarse para ello. con absoluta exclusión de los fundamentos de determinación de la vo- la naturaleza). en cuanto puede ser determinada. sin poder. pero si es un concepto de la libertad. en cuanto sus principios descansan sobre conceptos. pedir un puesto en una filosofía especial llamada práctica. pero en vez de descansar. constituyen una manera especialisi- ma de preceptos. a diferencia de la pura. son tica. sino solamente preceptos. con' el nombre de filosofia práctica. y como la división de una ciencia racional :lescansa enteramente sobre la diferencia de los objetos. cuyo conocimiento necesita diferentes principios. entonces los principios son teórico-prácticos. descansarán sobre un principio suprasensible. la segunda parte de la filosofía. exigen para sí solos otra parte. los preceptos moralesprácticos.. como las reglas a las cuales la naturaleza obedece. o también de la prudencia. junto a la parte manse leyes. semejantes reglas prácticas no se llaman leyes (algo así como físicas). pero los otros constituirán solos la segunda parte. pues ellas conciernen tan sólo la posibilidad de las cosas según conceptos de la naturaleza. las pasiones. como la habilidad de tener influencia sobre los hombres y encierran solamente reglas de habilidad y. sobre condiciones sensibles. es esencial. y por tanto. facultad de En cambio. y. tampoco la economía doméstica. los cuales.

siendo así morales-prácticas. pues sin eso. no son legisladores. tienen su campo. contingentes. como conjunto de todos los objetos del sentido. para realizar en lo posible un conocimiento de ellos. Pues así como el concepto de la naturaleza no tiene ningún influjo en la legislación por medio del concepto de libertad. éste no influye nada en la legislación de la naturaleza. El conjunto de todos los objetos. Nuestra facultad completa de conocer tiene dos esferas: la de los te condicionado. con los cuales esos concep- libertad la realiza la razón. y con La legislación por medio de 'conceptos de la naturaleza la realiza el entendimiento. pues. conclusiones que. La filosofía. ciertamente su territorio en la naturaleza. la legislación por medio del concepto de él la filosofía. sino porque su principio no se deriva del conce to de la naturaleza. en el mismo sujeto. una legislación del entendimiento con relación a los mismos no podría ser pensada. aplicación de conceptos a priori se extiende el uso de nuestra facultad de conocer según principios. Tan lejos como se extienda. no meros preceptos y reglas con tal o cuál propósito. sin que les sea permitido hacerse perjuicio uno a otra. empero. por medio del entendimiento) sacar de leyes dadas. al menos sin contradicción. no por eso es la razón en se- relación que su objeto guarda con nuestra facultad de conocer en gene- guida legisladora. Pero el territorio sobre el cual está su esfera y se ejer- tenciones. y descansa. domícilíum). que sólo el concepto de libertad da a conocer por medio de leyes formales. pues. Pero. siempre sensiblemen- 191 pero no tienen ninguna esfera (sino solamente domicilio. en cambio. Los conceptos de experiencia tienen. se divide. sino que las reglas fundadas sobre ellos son empíricas.caíricx DEL Juicio prácticos. no obstante. en teórica y práctica. pues. mediante consecuencias. puede tan sólo (como conocedora de la ley. -en cuanto no son considera os más que como meros fenómenos. en cuanto se relacionan con objetos. por el contrario. Los conceptos. II DE LA ESFERA DE LA riwsoríx EN cansion. porque si bien son producidos según ley. sino leyes sin referencia anterior a fines e in- sobre lo suprasensible. cultad de conocer requerida para ellos. La parte de ese ca-mpo en la cual un conocimiento es posible para Entendimiento y razón tienen. pues en ambas es legisladora a priori. conceptos de la naturaleza y la del concepto de la libertad. ral. La posibilidad de pensar. que se determina solamente según la puede la razón ser legisladora. Solamente en lo práctico tos son relacionados. en lo que toca al conocimiento teórico (de la naturaleza). y. pues podrían serlo. dos diferentes legislaciones so- nosotros es un territorio (territoriwn) para esos conceptos y la fa- bre uno y el mismo territorio de la experiencia. y es sólo práctica. puede dividirse según la diferente suficiencia o insuficiencia de nuestras facultades para ese fin. siguen estando en la naturaleza. pues aquéllas pueden también ser técnico-prácticas. de igual modo. por tanto. donde hay reglas prácticas. La parte del territorio donde ellos son legisladores es la esfera (ditío) de esos conceptos y de las facultades de conocer que les pertenecen. y es teórica. aunque sus principios fueran sacados totahnente del conocimiento teórico de la naturaleza (como reglas técnico prácticas). la coexistencia de . según eso. y sin considerar si un conocimiento de los mismos es o no posible.la ce su legislación continúa siendo sólo el conjunto de los objetos de toda experiencia cposible. es decir.

sin relacionar la misma con un concepto para un conocimiento determinado. no es una sensación del objeto ni en relación con dación de aquél con las facultades de conocer. sin embargo. cuyas condiciones a priori tienen un valor univer- sal. y que. la compare al menos con su facultad de referir intuiciones a conceptos.202 MANUEL KANT siderado como final para _el juicio reflexionante. mediante la determinación antecedente de la facultad superior de desear por razón pura). unida inmediatamente con ella. en concordancìa con el entendimiento (como facultad de los conceptos) por me- de conocer del sujeto. y en tanto en que lo están. que. por tanto. El objeto llá- se tan sólo de saber si existe. también con valor universal) llámase el gusto.precede alconocimiento de un objeto. que están en juego en el Iuicio reflexionante. pues como el fundamento del (apprehensio) de la forma de un objeto de la intuición. La finalidad. y de aquí nace un sentimiento de pla- cer. solamente una subjetiva y formal finalidad del objeto. el objeto es entonces dicho fina1. (N. La forma del tal objeto (no lo material de su representación como sensación) es juzgada. pues no puede darse nunca aprehensión alguna de las formas en la imaginación. y el placer no puede expresar más que la acomo- placer se encuentra tan sólo en la forma del objeto para la reflexión en general. sino debe siempre ser conocido solamente como ligado con ésta mediante una . como todo placer o dolor no producido por el concepto de libertad (es decir. con cuya representación este placeres juzgado como necesariamente unido. ni representada en la percepción. que no se funda sobre concepto alguno actual del objeto. es lo subjetivo del mismo. no al objeto. y consiguientemente. dio de una representación dada. y esta representación misma es una representación estética de la finalidad. resulta así que solamente con la conformidad a leyes en el uso empírico del Iuicio en general (unidad de la imaginación y del entendimiento) en el sujeto es con lo que concuerda la representación del objeto en la reflexión. sin que el Iuì- un concepto que encierre alguna intención. Semejante juicio es un juicio estético sobre la finalidad del objeto. y la facultad de emitir juicios según un placer semejante (consiguientemente.* sólo porque su representación está inmediatamente unida con el sentimiento del placer. no sólo para el sujeto que aprehende aquella forma. sino para todo el que juzga en general. Así. y como esa concordancia del objeto con las facultades del sujeto es contingente. es decir. lo cual no puede llegar a ser elemento alguno de conocimiento. pues. Tengase siempre en cuenta este sentido de la palabra. en general. sin propósito. sino solamente al sujeto. del T. en la mera reflexión sobre la misma (sin pensar en un concepto que se deba adquirir de él). aun sin propósito. hasta va. nunca puede ser considerado como unido necesariamente por conceptos con la representación de un objeto. una representación semejante de la finalidad. va unido placer. produce entonces la representación de una finalidad de cio reflexionante. la imaginación (como facultad de las intuiciones a priori) se pone. no es cualidad alguna del objeto mismo (pues una tal no puede ser percibida). aunque puede ser inferida de un conocimiento de las cosas. Tráta- objeto. entonces por eso es referida la representación.) Ahora bien: este es un placer que. entonces debe el objeto ser con* Final :: confonne con el fin. Cuando con la simple aprehensión mase entonces bello. como la base de un placer en la representación de semejante mismo para un conocimiento. sin querer usar la representación del crea tampoco uno del mismo. Ahora bien: cuando en esa com- aquél en relación con las facultades paración.

el fiindamento de la determinación de esc juicio más que mediante la consciencia que se tiene de que descansa solamente sobre la reflexión y las universales. como concordancia de su forma. prescindiendo dc la interior contingencia del mismo. aunque como si fuera un predicado enlazado con el conocimiento del objeto. aquel que en la mera reflexión sobre la forma de un objeto. sin embargo. El placer. se exige. Pero el juicio de gusto no tiene más prctensión. lo que por medio del juicio de gusto. pírico e individual. y así. el del que percibe en un cristal de roca una gota de agua en movimiento. a cada cual. ni uno práctico para la voluntad. pretende con Pero la capacidad de sentir un placer nacido de la reflexión sobre razón que cualquier otro deba encontrarlo asimismo. por eso ocurre que el juicio estético debe ser referido no-. a lo sublime.inAn DE LA N/xrcRALEzA En un objeto dado en la experiencia puede la finalidad ser representada: o en una base meramente sub- tamente de una representación empírica y no puede ser unido a priori' con concepto alguno (no se puede a priori determinar qué objeto será conforme al gusto o no. exigidas para todo conocimiento empírico (la imaginación y VIII el entendimiento). aunque subjetiva. pretende con razón. sólo a lo bello comorjuicio de gusto. sin relación alguna con un concepto. condiciones de la concordancia de la misma con cl conocimiento de los objetos en general. como todos los demás jui- 203 hay que probarlo). pues se ha pro- raleza. para cl cual la forma del objeto posee una finalidad. como todos los juicios empíricos. no sólo una finalidad de los objetos en relación con el juicio reflexionantc. conformemente al concepto de la naturaleza que tiene el sujeto. siempre es posible. y exactamente Esta es la causa por la cual los juicios del gusto son sometidos también zi una crítica según su posibi- lidad. cios cmpíricos. tanto como del arte) expresa la forma de las cosas (dc la natu- nunciado el tal juicio según las condiciones universales del juicio determinante bajo las leyes de una expe- riencia posible en general. a saber: la concordancia final de un objeto (sea producto de la naturaleza o del arte) con la'~relación de las facultades de conocer entre sí. pues. no es a priori determinante. obtener la aprobación de 'cada uno. y consiguientcmcnte. pues éste jetiva. aunque este juicio es juicio em- forme. de los juicios reflexionantes. Lo extraño y anormal está en que no es un concepto empírico. porque la base de este placer se encuentra en la condición universal. ningún concepto). una finalidad del sujeto con relación a los objetos. depende cier- DE LA REPRESENTACIÓN Lócicfx DE LA i=iNAi. y debe ser unido a la representa- este principio no es. sino también. sino un sentimiento de placer (por lo tanto. pues esta posibilidad presupone un principio a priori. que es. sin embargo. en la aprehensión (aoprelzensíol . no puede declarar ninguna necesidad objetiva sin tener pretensiones a un valor ct priori.ciiíric/\ DEL juicio percepción Jcflexionada. ción. pero no es. Del mismo modo. a consecuencia del concepto de libertad. como nacido de un sentimiento del espíritu. debe esta crítica del juicio estético dividirse en dos partes principales correspondientes. verbigracìa. scgún s_u forma y hasta su carácter in- experimenta placer. ni un principio de conocimiento para el entendimiento. lo cual. que la dc ser valedero para cada uno. sino también al revés. Un juicio individual de experiencia. aunque subjetivas. y. en los juicios de gusto. por tanto.

) de ser considerado como unido necesariamente por conceptos con la representación de un objeto. sin que el Iuìcio reflexionante. mediante la determinación antecedente de la facultad superior de desear por razón pura). el objeto es entonces dicho final. no sólo para el sujeto que aprehende aquella forma. como todo placer o dolor no produ- cido por el concepto de libertad (es decir. pues. nunca pue- de aquí nace un sentimiento de placer. no al objeto. aunque puede ser inferida de un conocimiento de las cosas.202 MANUEL KANT siderado como final para el Inicio reflexionante. que no se funda sobre concepto alguno actual del objeto. no es una sensación del objeto ni en relación con un concepto que encierre alguna intención. sin querer usar la representación del mismo para un conocimiento. es lo subjetivo del mismo. mase entonces bello. sin embargo. cuyas condiciones a priori tienen un valor universal. entonces debe el objeto ser con* Final = conforme con el fin. la compare al menos con su facultad_de referir intuiciones a conceptos. sino para todo el que juzga en general. Tráta- un concepto que se deba adquirir de él). con cuya representación este placer es juzgado como necesariamente unido. aun sin propósito. como la base de un placer en la representación de semejante objeto. y esta representación misma es una representación estética de la finalidad. resulta así que solamente con la conformidad a leyes en el uso empírico del Iuicìo en general (uni- dad de la imaginación y del entendimiento) en el sujeto es con lo que concuerda la representación del objeto en la reflexión. Ahora bien: cuando en esa com- paración. es decir. ni crea tampoco uno del mismo. y de conocer del sujeto. Ahora bien: este es un placer que. no es cualidad alguna del objeto mismo (pues una tal no puede ser percibida). (N. que precede al 'conocimiento de un objeto. El objeto llá- se tan sólo de saber si existe. solamente una subjetiva y formal finalidad del el juicio ref-lexionante. y la facultad de emitir juicios según un placer se- Cuando con la simple aprehensión (apprehensio) de la ferina de un objeto de la intuición. La representada en la percepción. entonces por eso es referida la representación. que están en juego en en que lo están.-* sólo porque su representación está inmediatamente unida con el sentimiento del placer. Así. va unido placer. sino solamente al sujeto. sin propósito. una representación semejante de la-finalidad. Tengase siempre en cuenta este sentido de la palabra. en la mera reflexión sobre la misma (sin pensar en mente con ella. hasta va. por tanto. pues no puede darse nunca aprehensión alguna de las formas en la imaginación. y que. sino debe siempre ser conocido solamente como ligado con ésta mediante una . y en tanto en general. en general. produce entonces la representación de una finalidad de aquél en relación con las facultades objeto. en concordancia con el entendimiento (como facultad de los conceptos) por medio de una representación dada. lo cual no puede llegar a ser elemento alguno de conocimiento. La finalidad. y consiguientemente. sin relacionar la misma con un concepto para un mejante (consiguientemente. pues como el fundamento del placer se encuentra tan sólo en la forma del objeto para la reflexión conocimiento determinado. Semejante juicio es un juicio estético sobre la finalidad del objeto. del T. la imaginación (como facultad de las intuiciones a priori) se pone. unida inmediata- forma del tal objeto (no lo material de su representación como sensación) es juzgada. también con valor universal) llámase el gus- to. y como esa concordancia del objeto con las facultades del sujeto es contingente. y el placer no puede expresar más que la acomodación de aquél con las facultades deconocer.

y consiguientemente. ningún concepto). en la aprehensión (aopre/zensfo) tamente de una representación empírica y no puede ser unido a priori con concepto alguno (no se puede a priori determinar qué objeto será conforme al gusto o no. como concordancia de su forma. pues se ha pronunciado el tal juicio según las con- determinante. Del mismo modo. aunque este juicio es juicio empírico e individual. pres- de que descansa solamente sobre la reflexión y las universales. nal de un objeto (sea producto de la naturaleza o del arte) con la*relación de las facultades de conocer VIII entre sí. de los juicios reflexienantes. ni uno práctico para la voluntad. a consecuencia del concepto de libertad. lo que por medio del juicio de gusto. una finalidad del sujeto con relación a los objetos. sin embargo. sino también.i. sin embargo. El placer. y así. Pero la capacidad de sentir un placer nacido de la reflexión sobre la ferina de las cosas (de la naturaleza. el fiindainento de la determinación de esc juicio más que mediante la consciencia que se tiene tensiones a un valor a priori. a lo sublime. aquel que en la mera reflexión sobre la forma de un objeto. pretende con razón. se- gún s_ti forma y hasta su carácter informe. pues éste . aunque subjetiva. exigidas para todo conocimiento empírico (la imaginación y el entendimiento). obtener la apro- te. por eso ocurre que el juicio estético debe ser referido no-. sino un sentimiento de placer (por lo tanto. en los juicios de gusto. ni tin principio de conocimiento para el entendimiento. y debe ser unido a la representación. el del que percibe en un cristal de roca una gota de agua cn movimiento. porque la base de este placer se encuentra en la condición universal. conformemente al concepto de la naturaleza que tiene el sujeto. que la de ser valedero para cada uno. sólo a lo bello como jtiicio de gusto. depende cier- DE LA REi>izEsENrAcióN LócicA DE LA i=iNAi. sin relación alguna con un concepto. aunque subjetivas. pretende con para el cual la forma del objeto posee una finalidad. Lo extraño y anormal está en que no es tin concepto empírico. a saber: la concordancia fi- sentimiento del espíritu. siempre es posible. tanto como del arte) expresa no sólo una finalidad de los objetos en relación con el Iuicio rcflexionan- diciones universales dcl luieio determinante bajo las leyes de una experiencia posible en general. sino también al revés. como todos los juicios empíricos. como todos los demás juicios empíricos. condiciones de la concordancia dc la misma con el conocimiento de los objetos en general. y exactamente como si fuera un predicado enlazado con el conocimiento del objeto. que es.ii>An DE LA NATURALEZA En un objeto dado en la experiencia puede la finalidad ser representada: o en una base meramente subjetiva. pues esta posibilidad prestipone un principio a priori. iuicio percepción -rcflexionada. cindiendo dc la interior contingencia del mismo. a cada cual.cizíTicA Dr-. como nacido de un bación de cada uno. verbigracia. Un juicio individual de experiencia. experimenta placer. no es a priori razón que cualquier otro deba encontrarlo asimismo. se exige. debe esta crítica del Iuicio estético dividirse en dos partes principales correspondientes. Pero el juicio de gusto no tiene mas pretensión. pues. y. por tanto. pero no es. lo cual. Esta es la causa por la cual los juicios del gusto son sometidos también zi una crítica según su posibilidad. no puede declarar ninguna necesidad objetiva sin tener pre- 2()"› hay que probarlo). aunque este principio no es.

de ninguna manera. Hemos visto que la representación de la finalidad de la primera clase por medio del sentimiento de placer). la parte que contiene el Iuicio estético es esencialmente pertinente. y es más. por decirlo así. podemos considerar la belleza natural como exposición del concepto de la finalidad formal (meramente subjetiva). cuando realizamos el con- sólo éste encierra un principio que el Iuieio pone completamente a prio- cepto previamente concebido de -un objeto. según conceptos). Sobre esto se funda la división de la crítica del Inicio en estético y teleológico. en su técnica (como en los cuerpos organizados) . la tarea del juicio consiste en el uso de éste para el conotio). no se le puede dar fundamento alguno a priori. comprendiendo en el pri- mero la facultad de juzgar la finalidad formal (también llamada subjetiva). según leyes empíri- ri a la base de su' reflexión sobre la naturaleza. en la exposición (exhibiconcepto una intuición correspondiente. mediante el sentimiento'de placer o_ dolor.entendimiento en el juicio de las mismas. después de que aquel principio trascendental ha preparado ya el entendimiento para aplicar a la naturaleza el concepto . o bien en una base objetiva. para que la intuición con conceptos se una a'un conocimiento en general. según la analogía de un fin.nuestra facultad de conocer. según un concepto de ésta que precede y que encierra la base de esa forma. bajo un concepto dado. es decir. a la necesidad de que haya fines objetivos de la naturaleza. sin encerrar en sí para ello principio alguno a priori. del objeto. sino a un determinado conocimiento del objeto. Aunque nuestro concepto de una subjetiva finalidad de la naturaleza en sus formas. como no refiere la forma del objeto a las facultades de conocer del'sujeto de la aprehensión de la misma. y en el segundo la facultad de juzgar la finalidad real (objetiva) de la naturaleza. y así. para propósitos de la razón. el de cons- regla para. contiene la siquiera se aclara la osibilidad de ello por el concepto de una natura- cas. como en el arte. hacer uso. considerada como objeto de la experiencia. sino con e1. en poner al lado del dimiento y razón (lógicamente. sea que esto ocurra mediante nuestra propia imaginación. En cambio. y los fines de la naturaleza como exposición del concepto de una finalidad real (objetiva). Cuando el concepto de un objeto es dado. una relación con nuestra facultad de cono- concepto de los fines. cosas que sólo son posibles como fines naturales. mediante el entendimiento y la razón. no es. sin embargo. y la segunda mediante enten- descansa sobre el lacer inmediato eii la forma del objeto. sin la cual el entendimiento no podría encontrarse en ella. sea mediante l)a naturaleza. en los casos que se presenten (eiertos productos). como concordancia de su forma con la posibilidad de la cosa misma. ue es ara nosotros un fin.204 MANUEL KANT cer. sino que sólo el Iuieio. sino que este mismo producto suyo lo es como ƒin de la naturaleza. cuando ponemos a su base nuestro concepto de fin. juzgando nosotros la primera mediante el gusto (estéticamente. sino solamen- te un principio del Iuicio. un concepto de un objeto. para juzgar su producto. antes de todo concepto con las facultades de conocer. atribuimos aquí a la naturaleza. p o rq u e cimiento. En una crítica del Iuicio. a saber: el de una finalidad formal de la naturaleza según sus leyes particulares (empíricas) para . ni leza. en cuyo caso no sólo es representada la finalidad de la naturaleza en la forma de la cosa. por la re- flexión sobre ella. en lo universal tanto como en lo particular. del truirse conceptos en esa* enorme diversidad (poder orientarse en ella). es decir. no tiene nada que ver con un sentimiento de placer en las cosas. la de la finalidad de la segunda clase.

y deja al Inicio estético la misión de determinar en el gusto. pues. pues. para un conocimiento incondicional-práctico. el DEL ENLAC-is. según conceptos. como objeto de la experiencia. el juicio usado teleológicamente. IX des de eonocer (en cuanto el Inicio estético decide. pero refiriéndose a ciertos objetos de la naturaleza. como en todo lo que es conocimiento teórico. a saber: los de un lui- completamente de todo influjo recíproco que (cada uno según sus leyes fundamentales) pudieran tener una sobre otra. y que no determina objetos. como un principio de juicio de la misma. pero no puede justificar con principio alguno. según un principio de la finalidad. y así. aun indeterminadamente. DE LA LEeisLAcióN DEL ENTENDIMIENTO CON LA DE LA RAZÓN Pon MEDio DEL juicio El entendimiento es legislador a priori de la naturaleza como objeto sensible. El teleológico no es facultad particular alguna. en relación subjetiva con nuestra facultad de conocer. como lo suprasensible en el sujeto. sólo empíricamente. semejantes fines en la experiencia real en tales productos. una facultad particular de juzgar cosas según una regla. conocer en un cierto objeto una finalidad objetiva. están apartadas unidad de su principio para poder.cizíricit DEL juicio de un fin (al menos. bajo una. deja completamente indeterminado dónde y en qué casos he de formar el juicio como de un producto. en cambio. debe encontrar sitio solamente en la crítica del sujeto que juzga y de las facultades de conocer del mismo. y debe cons- . El juicio estético. sino por el sentimiento). realizada en la forma de una cosa. a causa de esos principios par- Pero el principio trascendental de representarse una finalidad de la na- turaleza. no están puestos en la naturaleza. el derecho de atribuìrle a priori una relación a fines y de admitir. en cuanto procede. y lo sensi- cio meramente reflexionante. no por concordancia con conceptos. según el concepto de libertad (y las reglas prácticas en el contenidas). La razón es legisladora a priori de la libertad y su propia cati- salidad. la acomodación de la cosa (de su forma) con nuestras faculta- ticulares que no son determinantes como deben serlo en una doctrina. el concepto de la naturaleza. y la del concepto de la libertad. en tal sentido. El Iuicio estético es. pertenece a la parte teórica de la filosofía. sino sólo el Iuicio reflexionante en general. y así. 205 tituir una parte especial de la crítica. La esfera del con- fundamento de este está en que hay que disponer muchas experiencias particulares y considerarlas bajo la cepto de la naturaleza. Pero si bien los fundamentos de determinación de la causalidad. En cambio. bajo la otra legislación. igualmente nada referente a las leyes prácticas de la libertad. pero no según conceptos. por el gran abismo que separa lo suprasensible de los fenómenos. según la forma). no aporta nada para el conocimiento de sus objetos. en cuanto son capaces de tener principios a priori. imposible hacer un tránsito de una a otra esfera. un cuerpo organizado) debe ser juzgado según la idea de la naturaleza. según principios particulares. para un conocimiento teórico de la misma en una experiencia posible. o más bien sólo según leyes generales de la naturaleza. da las condiciones determinadas bajo las'cuales algo (verbigraeia. cualquiera que sea el uso (teórico o práctico) que éstos puedan tener. crítica que es la propedéutica de toda filosofía. según su aplicación. sacado del concepto de la naturaleza. El concepto de la libertad no detemiina nada referente al conocimiento teórico de la naturaleza. es.

Ahora bien: la razón le da. y sin referencia alguna. a su sustrato suprasensible (en nosotros y fuera de nosotros). pero sí a las consecuencias de lo suprasensible en ella) es posible. pues por ella es conocida la posibi- ble no puede determinar lo suprasensible en el sujeto. independientemente de conceptos y sensaciones que se refieren a la determinación de la facultad de desear. según el concepto de la libertad. y. el Iuicio. y la misma causalidad de la libertad (de la razón pura y práctica) es la causalidad de una causa natural que le esta sometida (del sujeto. es la de que. y los en el mundo sensible. como las que encierran una autonomía.Aquello que la presupone a priori. según la primera. y proporciona ese concepto en el concepto de una finalidad de la naturaleza. La resistencia 0 la ayuda no está efectos de la segunda como fenómenos entre la naturaleza y la libertad. para lo cual. al hablar yo de los impedimentos que la naturaleza pone a la causalidad. que hace posible el tránsito de la razón pura teórica a la razón pura práctica.. por lo menos se puede rechazar con suficiente fucrza. mediante su principio según leyes posibles particulares de pleta separación de la causalidad natural y de la causalidad . es decir. no se pue- lidad del fin final. según aquellas tres leyes formales. aunque la palabrarcausa. como fenómeno.1para la ƒacultad_de'conocer (la teórica de la naturaleza). 0 de la ayuda que presta. es. por tanto. y así hace posible el Inicio el tránsito de la esfera del concepto de naturaleza a la del concepto de libertad. proporciona el'concepto intermediario entre los conceptos. y está ya contenido en el con- cepto de una causalidad mediante libertad.por la libertad.206 MANUEL KANT za (del sujeto. Pero si quiere tan sólo entender lo dicho. que sólo en la naturaleza. y. como hombre. que es pensado. en un modo. según leyes de libertad (las morales). lo contrario (no ciertamente refiriéndose al conocimiento de la naturaleza. es el fin final. la cual. cuyo efecto. por lo demás. por la posibilidad de sus leyes a priori para la naturaleza. la objeción de una supuesta contradicción. . consiguientemen- te considerado como fenómeno) El fundamento de la determinación de esa causa lo encierra lo inteligible. la determinación. debe ocurrir en el mundo. si bien. les inse la la misma. en general. indica un sustrato suprasensible de la misma. éste (0 su fenómeno en el mundo sensible) debe existir. significa solamente el ƒundamento' para determinar la causalidad de las co'sas naturales a un efecto conforme con sus propias leyes naturales. el entendimiento el que encierra los principios constitutivos a priori. al fin último. y en conformidad con sus leyes. concedo a la primera una fluencia sobre la segunda. sino entre la primera. en cuanto son consideradas como superiores. con lo cual. da una prueba de que ésta sólo es conocida por nosotros como fenómeno. El Iuicio a priori del juicio de la naturaleza proporciona. por tanto. al mismo tiempo. de considerar la posibilidad. de la naturaleza y el de la libertad.5 El efecto. pero al mismo tiempo de acuerdo con el principio formal de las leyes de la razón. de la conformidad con leyes. para la ƒa- mala interpretación se evita fácilmen- te. según la segunda. como ser sensible. cultad de desear es la razón. como hombre) es presupuesta. inexplicable (igual que aquello mismo que constituye el substratum suprasensible de la naturaleza). empleada de lo suprasensible. puede llegar a ser real. bajo la libertad. pudieran ser inmediatamente prácticos. deterrninabilidad por medio de la facultad intelectual. por medio de su ley práctica a priori. a lo práctico. a saber. la condición de la posibilidad del inismo en la naturale5 Una de las varias supuestas contradicciones que se reprochan a esta com- El entendimiento. pero lo deja completamente indeterminado. sin embargo. para el se_ntìmíento' de placer y dolor es el juicio. Con relación a las facultades del alma.

' y determina para la misma. aunque el juicio estético sobre ciertos objetos (de la naturaleza o del arte) que lo ocasionan. tiene la división necesarialas exigencias de la unidad sintética. a saber: 1) Condición. La tabla siguiente puede facilitar el resumen de todas las facultades superiores según su unidad sistemática: 6 principio constitutivo en relación al TABLA DE LA FACULTADES SUPERIORES DEL ALMA Facultades totales l (facultades del espíritu Facultad I e Conocer Enteni Principios _ . cuya concordancia encierra el fundamento de ese placer. La espontaneidad en el juego de las facultades del conocimiento. según el principio de contradicción. como facultad superior. Si una división ha de hacerse a priori. aut non A). pertenece también a los conceptos de la naturaleza. 3) El concepto que nace de la unión de lo condicionado con su condición. pero solamente como principio regulativo de la facultad de conocer. es un sentimientode placer o dolor. y en este caso consta siempre de dos partes (quodlibet ens est aut A. según . que corresponde a priori al concepto).CRÍTICA DEL 1U1c1o / 207 sin el intermediario de placer alguno. es prácticà. en cuanto favorece al mismo tiempo la receptividad del alma para el sentimiento moral. de la intuición. y si en este caso ha de ser sacada de conceptos a priori (no. El concepto del juicio. 2) Condicionado. mente que ser una tricotomía. que son. como en la matemática. hace el concepto pensado aplicable en sus consecuencias para instituir el enlace de la esfera del concepto de la naturaleza con la del concepto de la libertad. o ha de ser analítica. venga de donde viniere. a priori Conformidad l Aplicación de conocer Sentimiento i de placer y dolor t Facultad de desear dimiento Facultad de juzgar Razón a leyes Finalidad a la naturaleza al arte Fin final a la libertad ° Se ha encontrado digno de reflexión que mis divisiones en la filosofía pura casi siempre caen en tres. el fin último que lleva consigo la pura intelectual satisfacción en el objeto. que enuncia una finalidad de la naturaleza. o ha de ser sintética. Pero esto va encerrado en la naturaleza del asunto.

.

porque el) juicio estético la conciencia de esa representación unida a la sensación de satisfacción. una relación qon el enten- algo completamente distinto de tener rimero de los sobñe lo bello se refiere primeramente de la cualidad. sino estético. juicio atiende en su reflexión los he buscado guiándome por las funciones lógicas de juzgar (pues en los juicios del gusto esta encerrada siempre. He tratado El C H. sino. Pero lo que se exija para llamar bello un objeto debe descubrirlo el análisis de los juicios del gusto. puede. pues. sar de todo. no me- mismo. mediante la imaginación (unida quizá con el entendimiento). es siente de que modo es afectado por la representación. sino que en ella el sujeto Considerar con la facultad de conocer un 'edificio regular. por lo tanto. en este caso. conforme a un fin (esa en una especie clara o confusa de representación). un juicio de conocimiento. no es lógico. El juicio de gusto no es. ser objetiva (y ella signifióa entonces lo real de una representación empírica). Los momentos a los cuales ese timiento de placer y dolor.incluso la de las sensaciones. es totalmente referida al sujeto. referimos la representación. más 20 9 . .PRIMERA PARTE DE LA CRÍTICA DEL JUICIO cRtT1cA DEL Juicio Esrarlco PRIMERA SECCIÓN ANALÍTICA DEL IUICIO ESTÉTICO PRIMER LIBRO ANALITICA DE LO BELLO PRIMER MOMENTO DEL IUICIO DE GUSTO 1 SEGÚN LA CUALIDAD § 1 El juicio de gusto es estético Para decidir si algo es bello o no. entendiendo por esto aquel cuya base determinante no puede ser más que subjetiva. al sujeto y al sen- representaciones. mas no la relación con el sen- timiento de placer o de dolor del 1 La definición del gusto que se pone aquí a la base es: a facultad de juzgar lo bello. a pedimiento). en el objeto. Toda relación de las diante el entendimiento al objeto para el conocimiento. empero. La representación. mediante la cual nada es designado.

210

MANUEL KANT nes; puedo también, como Rousseau, declamar contra la vanidad de los grandes, que malgastan el sudor del pueblo en cosas tan superfluas; pue-

aún, al sentimiento de la vida del mismo, bajo el nombre de sentimiento de placer o dolor; lo cual funda una facultad totalmente particular de discernir y de juzgar que no añade nada al conocimiento, sino que se limita a poner la representación dada en el sujeto. frente a la facultad total de las representaciones, de la cual el espíritu tiene consciencia en el sentimiento de su estado. Representaciones dadas en un juicio pueden ser empíricas (por lo tanto, estéticas); pero el juicio que recae por medio de ellas es lógico cuando aquéllas, en el juicio, son referidas sólo al objeto. Pero, en cambio, aunque las representaciones dadas fueran racionales, si en un juicio son solamente referidas al sujeto (a su sentimiento), este juicio es entonces

do. finalmente, convencerme fácilmente de que si me encontrase_en una isla desierta, sin esperanza de volver jamás con los hombres, y si pudiese, con mi sola voluntad, levantar mágicamente semejante magnífico edificio, no me tomaría siquiera ese trabajo, teniendo ya una cabaña que fuera para mí suficiente-

mente cómoda. Todo eso puede concedérseme y a todo puede asentirse; pero no se trata ahora de ello. Se quiere saber tan sólo si esa mera representación del objeto va acompañada en mi delsatisfacción, por muy indiferente que me sea lo que toca a la existencia del objeto de esa representación. Se ve fácilmente que cuando digo que un objeto es bello y muestro tener gusto, me refiero a lo que de esa representación haga yo en mi mismo y no a aque-

siempre estético.
§2

La satisƒacción que determina el juicio de gusto es totalmente desinteresada
Llámase interés a la satisfacción que unimos con la representación de la existencia de un objeto. Semejante interés está, por tanto, siempre en relación con la facultad de desear, sea como fundamento de determinación de la misma, sea, al menos, como necesariamente unida al fundamento de determinación de la misma. Ahora bien, cuando se trata de si algo es bello, no quiere saberse si la existencia de la cosa importa o solamente puede importar algo a nosotros o a algún otro, sino de cómo la juzgamos en lamera con-

llo en que dependo de la existencia del objeto. Cada cual debe confesar
que el juicio sobre belleza en el que se mezcla el menor interés es muy parcial y no es. un juicio puro de gusto. No hay que estar preocupado en lo más mínimo de la existencia de la cosa, sino permanecer totalmente indiferente, tocante a ella, para hacer el papel de juez en cosas del gusto. Pero esta proposición, que es de una importancia capital; no podemos dilucidarla mejor que oponiendo a la pura satisfacción desinteresada 2 en el juicio de gusto, aquella otra que va unida con interés, sobre todo, si podemos estar seguros, al
2 Un juicio sobre un objeto de la satisfacción puede ser totalmente des-

templación (intuición o reflexión). Si alguien me pregunta si encuentro hermoso el palacio que tengo ante mis ojos, puedo seguramente contestar: «No me gustan las cosas que no están hechas más que para mirarlas con la boca abierta», o bien como aquel iroqués, a quien nada en París gustaba tanto como los figo-

interesado, y, sin embargo, muy interesante, es decir, no fundarse en interés alguno, pero producir un interés;

así son todos los juicios morales puros. Pero los juicios de gusto no establecen, en sí, tampoco interés alguno. Sólo en
la sociedad viene a ser interesante tener gusto, y de esto se mostrará el mo-

tivo en la continuación.

CRíTicA DEL juicio
f

211
una determinación ìiel

propiotieinpo, de que no hay más clases de interés que las que ahora vamos a citar. §3 La satisfacción en lo «agradable›› está unida con interés Agradable es aquello que place a los sentidos en la sensación. Aquí preséntase ahora mismo la ocasión de censurar y hacer notar una `confusión muy ordinaria de la doble significación que la palabra sensación puede tener. Toda satisfacción (dícese, o piénsase) es ella misma sensación (de un placer). Por tanto, todo lo que place. justamente en lo que place, es agradable (y según los diferentes grados, o también relaciones con otras sensaciones agradables, es gracioso, amable, delec-

Cuando

sentimiento dc placer o de dolor es llamada sensación, significa esta

table, regocijante, etc...). Pero si
esto se admite. entonces las impresiones de los sentidos, que determinan la inclinación, o los principios de la razón, que determinan la voluntad, o las meras formas reflexionadas de la intuición, que determinan el Iuicio. son totalmente idénticos, en lo que se refiere al efecto sobre el sentimiento del placer, pues éste sería el agrado en la sensación del estado propio; v como, en último término, todo el funci namiento-de nuestras facultades dede venir a parar a lo práctico y unificarse allí como en su fin, no podríamos atribuir a esas facultades otra apreciación de las cosas y de su valor que la que consiste en el placer que las cosas prometen. La manera cómo ellas lo consigan, no importa, al cabo, nada; y como sólo la elección de los medios puede establecer aquí una diferencia, resulta que los hombres podrían acusarse recíprocamente de locura o falta de entendimiento, pero nunca de bajeza o malicia, porque todds, cada uno según su modo de ver las cosas, corren hacia un mismo fin, que para cada uno es elplacer.

expresión algo muy distinto de cuando llamo sensación a la representación de una cosa (por los sentidos, como una receptividad perteneciente a la facultad de conocer), pues en este último caso, la representación se rcfiere al objeto, pero en el primero. sólo al sujeto, sin servir a conocimiento alguno, ni siquiera a aquel por el cual el sujeto se conoce a si mismo. Pero entendemos en la definición anterior, bajo la palabra sensación. una representación objetiva de los sentidos; _v para no correr ya mas el peligro de ser mal interpretado, vamos a dar el nombre, por lo demas. usual, de sentimiento a lo que tiene siempre que permanecer subjetivo y no puede de ninguna manera constituir una representación de un objeto. El color verde de los prados pertenece a la sensación objetiva. como percepción de un objeto del

sentido; el carácter agradable del
mismo, empero, pertenece a la sensación subjetiva, mediante la cual ningún objeto puede ser representado, es decir. al sentimiento, mediante el cual el objeto es considerado como objeto de la satisfacción (que no es conocimiento del objeto). - - Ahflfa bÍ€.I1¿..qU€ Un ÍUÍCÍO S0bf€ un objeto, en è`l cual éste es por mí declarado agradable, expresa un interés hacia el mismo, se colige -claramente del deseo que aquel juicio, mediante la sensación, excita hacia objetos semejantes; la satisfacción, por tanto, presupone. no el mero juicio sobre aquél, sino la relación de su existencia con mi estado, en cuanto éste es afectado por semejante ob_jeto. De aquí que se diga de lo agradable, no sólo que place, sino que deleita. No es un mero aplauso lo que le dedico, sino que por él SÍ
despierta una inclinación; y a lo qu

es agradable en modo vivísimo está tan lejos de pertenecer un juicio sobre la cualidad del objeto, que aque-

212

MANUEL K-ANT
de ningún modo, trocarse uno por otro. Lo agradable, que, como tal, representa el objeto- solamente con relación al sentido, tiene que ser colocado, mediante el concepto de un

llos que buscan como fin sólo el goce (pues esta es la palabra con la

cual se expresa lo interior del deleite) se dìspensan gustosos de todo juicio. §4 La satisfacción en lo «bueno››

fin, bajo principios de la razón, para

está unida con interés
Bueno es lo que, por medio de

llamarle bueno como objeto de la voluntad. Pero si lo que deleita lo llamo al mismo tiempo bueno, resulta entonces una relación totalmente

la razón y por el simple concepto, place. Llamamos a una especie de bueno, bueno para algo (lo útil),
cuando place sólo como medio; a

distinta con la satisfacción; y es fácil verlo, porque en lo bueno viene siempre la cuestión de saber si es
sólo medìata o inmediatamente bue-

no (útil o bueno en sí). y, en cambio, en lo agradable no hay cuestión
alguna sobre esto, puesto que la palabra significa siempre algo que place inmediatamente (del mismo mo-

otra clase, en cambio, bueno en sí,
cuando place en sí mismo. En ambos está encerrado siempre el concepto de un fin, por lo tanto, la relación de la razón con el querer (al menos posible) y consiguìentemente, una satisfacción en la existencia de un objeto o de una acción, es decir, un cierto interés.

do que ocurre también con lo que
llamo bello). Aun en el hablar más ordinario distínguese lo agradable de lo bueno. De un manjar que excita el gusto con especias y otros ingredientes dícese, sin titubear, que es agrada-

Para encontrar que algo es bueno tengo que saber siempre qué clase de cosa deba ser el objeto, es decir, tener un concepto del mismo; para encontrar en él belleza no tengo necesidad de eso. Flores, dibujos, letras, rasgos que se cruzan, sin intención, lo que llamamos hojarasca, no significan nada, no dependen de ningún concepto, y, sin embargo,_ pla-

ble, confesando al mismo tiempo que no es bueno, porque si bien inmediatamente deleita al gusto, en cambio, considerado mediatamente, es decir, por medio de la razón, que
mira más allá a las consecuencias, disgusta. Puede notarse esta diferencia aun en el juicio sobre la salud. Esta es inmediatamente agradable para todo el que la posee (por lo menos negativamente, es decir, como ausencia de todo dolor corporal). Pero para decir que ella es buena, hay que referirla además, mediante la razón, a fines, a saber: que ella es un estado que nos hace estar dis-

cen. La satisfacción en lo bello tiene que depender de la reflexión sobre un objeto, la cual conduce a
cualquier concepto (sin determinar cuál), y por esto se distingue también de lo agradable, que descansa totalmente sobre la sensación. Cierto es que lo agradable y lo bueno parecen, en muchos casos, ser lo mismo. Diráse así comúnmente

puestos para todos nuestros asuntos.
En .loque toca a la felicidad, cada

que todo deleite (sobre todo, el duradero) es bueno en sí mismo, lo
cual significa, próximamente, que lo agradable duradero y lo bueno son lo mismo. Pero puede notarse pronto ue esto es sólo una defectuosa confusión de palabras, porque los conceptos característicos que dependen de esas expresiones no pueden,

cual cree, sin embargo, finalmente, poder dar el nombre de verdadero bien, más aun, del más elevado bien,
a la mayor suma (en cantidad, como en duración) de agrados en la vida.

Pero también contra esto se alza la
razón. Agrado es goce.`Si éste, pues, es sólo lo que importa, sería locura ser escrupuloso en lo que toca a los medios que nos lo proporcionan, sea

cníricx pi-:L juicio
que lo consigamos pasivamente por la liberalidad de la naturaleza, o por nuestra propia actividad y nuestra

213

dc desear y, en cuanto la tienen, llevan consigo: aquél, una satisfacción patológico-condicionada (me-

propia acción. Pero la razón no se
dejará nunca convencer de que la existencia de un hombre que sólo

diante estímulos, stimulos), y éste,
una satisfacción pura práctica. Esa satisfacción se determina no sólo por la representación del objeto,

vive (por muy ocupado que este en este asunto) para gozar, tenga en si
un valor aun cuando ese hombre dé

sino, al mismo tiempo, por el enlace
representado del sujeto con la existencia de aquél. No sólo el objeto

en ayudar, lo mejor posible, como medio, a otros que también igualmente no buscan más que el goce, gozando con ellos todos los deleites, por simpatía. Sólo por lo que él haga, sin consideración al goce, en toda libertad e independientemente de lo que la naturaleza, aun pasivamente, pueda proporcionarle, da 'él un valor absoluto a su existencia, como existencia de una persona, y la felicidad no es, a pesar de toda la abundancia de sus agrados, ni con mucho, un bien incondicional?

place, sino también su existenciaf*
En cambio el juicio de gusto es me-

ramente contemplativo, es decir, un juicio que, indiferente en lo que toca a la existencia de un objeto, enlaza la constitución de éste con el sentimiento de placer y dolor. Peroesta
contemplación misma no va tampoco dirigida-a conceptos, pues el juicio de gusto no es un juicio de conocimiento (ni teórico ni práctico) ,5 y, por tanto, ni fundado en conceptos, ni que los tenga como fín.

Pero aparte de toda esa diferencia. entre lo agradable y lo bueno, concuerdan, sin embargo, ambos en que están siempre unidos con un interés en su objeto: no sólo lo agradable (§ 3) y lo bueno mediato (lo

Lo agradable, lo bello, lo bueno,
indican tres relaciones diferentes de

útil), que place, como medio para
algún agrado, sino también lo bue-

no absolutamente y en todo sentido,
a saber: el bien moral, que lleva

consigo el más alto interés, pues el bien es el objeto de la voluntad (es
decir, de una facultad de desear determinada por la razón) . Ahora bien, querer algo y tener una satisfacción en la existencia de ello, es decir, tomar interés en ello, son cosas idénticas.
§5

las representaciones con el sentimiento de placer y dolor, con referencia al cual nosotros distinguimos unos de otros los objetos o modos de representación. Las expresiones conformes a cada uno, con las cuales se indica la complacencia en los mismos, no son iguales. Agradable llámase a lo que DBLBITA; bello, a es APRECIADO, aprobado/* es decir, cuyo valor objetivo es asentado. El
agrado vale también para los animales irracionales; belleza, sólo para los hombres, es decir, seres animales, pero razonables, aunque no sólo como tales (verbigraeia, espíritus), lo que sólo PLACE; bueno, a lo que

sino, al mismo tiempo, como animasu término solamente el goce, por muy espiritualmente que se le quiera pensar y adornar, y aunque sea un goce mistico, el llamado celeste.
* Esa frase falta en la primera edi-

Comparación de los tres modos específicamente diferentes
de la satisfacción Lo agradable y lo bueno tienen

ambos una relación con la facultad
3 Una obligación de gozar es un absurdo evidente; igualmente ha de serlo también una supuesta obligación de

ción. (N. del T.) 5 En la primera edición, el parénteprimera edición. (N. del T.)
sis dice sóo («teórico››). (N. del T.) 6 La palabra «aprobado›› falta en la

realizar todos los actos que tienen en

sin interés alguno. En lo que concierne al interés de la inclinación en lo agradable. Pues donde habla la ley mose en los tres casos citados. edición. pues no hay interés algu.etc. de la satisfacción puede decir. sin interésalguno. da y libre. Un objeto de la inclinación y cio de las de otros) es muy otra cosa uno que se imponga a nuestro de.) como animales». Por lo tanto. Por lencia. del T. para todo ser razonable en general. con relación a la satisfacción que dedica al objeto. Proposición es esta que sólo más adelante puede recibir su completa justificación y aclaración. en cam- bió el que juzga.. pues no fundándose ésta en una inclinación cualquiera del sujeto (ni en cualquier otro interés deducirse de la anterior definición como objeto de la satisfacción. . Todo interés presupone exigencia o la produce y... que se ral. y ello no puede juzgarlo nada Lo bello es lo que.en cambio. recuérdese que cada cual dice: el ham" Las palabras: «aunque no sólo como tales (verbigraeia. pues ésta encierra un manda- no nos dejan libertad alguna para hacer de algo un objeto de placer para nosotros mismos. entre todos estos tres modos de la sa- tisfacción. SEGUNDO MOMENTO DEL Juicio DE cusro. no puede en- . faltan en la primera Definición de lo bello deducida del primer momento Gusto es la facultad de juzgar un objeto o una representación mediante una satisfacción o un descontento. semejante satisfacción no demuestra elección alguna según el gusto. eso. o a complacen._214 MANUEL KANT bre es la mejor cocinera y a los que tienen buen apetito gusta todo con tal de' que sea comestible. en lo que toca a cia.. como fundamento de determinación del aplauso. (N. espíritus) .ción libre alguna. Sólo cuando se ha calmado la les. y mostrar PLACENCIA es la única satisfacción gusto en su conducta (o en el juilibre. la del gusto en lo bello necesidad puede decidirse quién tie- es la única satisfacción desinteresa. Pues cada cual tiene consciencia de que la satisfacción en reflexionado) . Pues bien. . sin adherirse a ninguno de ellos. CoM. el gusto moral no hace más que jugar con los objetos de la satisfacción. 7 pero lo bueno. sin concepto.'lo que haya de hacerse. ni el de los sentidos ni el de la ta) sin virtud.También hay costumbres (conducno. decencia sin honorabi1idad.. es representado como objeto 'de una satisfacción «universaI›› Esta definición de lo bello puede más que diciendo que debe encerrar la base de la satisfacción para cualquier otro. Puede decirse ue. no deja ya que el juicio sobre el objeto sea libre. . que arranque el aplauso. y sintiéndose.. SEGÚN su CANTIDAD §6 lo bello se da en él sin interés alguno. to y produce una exigencia.ne o no tiene gusto entre muchos. o a estimación. cortesía sin benevorazón. A SABER. completamente libre. El `objeto de semejante satisfacción llámase bello.que mostrar su manera de pensar seo mediante una ley de la razón moral. ya no queda objetivamente elecrefiere a inclinación. mientras que.

sino que la exige de ellos. si fuera una universalidad subjetiva debe ir unida con él. En lo que toca a lo pio (de los sentidos). Con lo bello ocurre algo muy distinto. Pues no debe llamarlo bello si sólo a él le place. el concierto que oímos. sino tam- bién en lo que puede ser agradable a cada uno para los ojos y los oídos. apartado del nuestro. una pretensión a la validez ara cada cual. Sin embargo. reconoce cada cual que su juicio. del paladar y de la garganta. que una pretensión a sino para cada cual. la poesía que se ofrece a nuestro juicio) es bello para mí». otro del de los de cuerda. ha 215 expresión y le recuerde que debe decir: «Me es agradable». no puede decirse: Cada uno tiene su gusto particular. dice: «E1 vino de Canarias es agradable». mediante conceptos del objeto. fundado por él en un sentimiento pri- propiedad de las cosas. Los censura si juzgan de otro' modo y les niega el gusto. que eso a nadie le importa. es decir. Así es que cuando. exige a los otros exactamente la misma satisfacción. un conocimiento del mismo). aunque sólo es estético y no encierra más que una relación de la representación del objeto con el sujeto. ero. verbigracia. no cuenta con la aprobación de otros porque los haya encontrado a menudo de acuerdo con su juicio. que. como base de la satisfacción. Hablará. pues. la ausencia en el mismo de todo interés. sería locura. el parecido e que se puede resuponer en él la validez para cada cual. en cambio. no sólo en el gusto de la lengua. Consiguientemente. de creer que tiene motivo para. y habla entonces de la belleza como. pensara justificarlo con estas palabras: «Ese objeto (el edificio que vemos. en lo que se refiere a lo agra- . Por lo tanto. Por lo tanto. que se precìase un tanto de gusto. el principio de que cada uno tiene su gusto pro- ãue tiene. Pero esa universalidad no puede tampoco nacer de conceptos. como si estu- viera con éste en lógica oposición. condiciones privadas algunas de las cuales sólo su sujeto dependa. Sería (exactamente al revés) ridículo que alguien. Discutir para ta- una cualidad del objeto y el juicio fuera lógi'co (como si constituyera. muerto y mustio. el traje agradable. o sea que no hay juicio estético que pueda pretender legítimamente a la aprobación de todos. Esto significaría tanto como decir que no hay gusto alguno. deseando. sin embargo. encuéntrase tam- vado y mediante el cual él dice de un objeto que le place. por- char de inexacto el juicio de otros. §7 Comparación de lo bello con lo agradable y con lo bueno por medio del carácter citado En lo que toca a lo agradable. de lo bello. como si la belleza fuera Para uno. pues no hay tránsito alguno e los conceptos al sentimiento de placer o dolor (excepto en las leyes puras prácticas. el color de la violeta es suave y amable.cRíT1cA DEL juicio contrar. debe ser inherente al juicio de gusto. admite sin dificultad que le corrija otro la bién. no sólo para si. Consiguientemente. debiendo. al es- timar una cosa como bella. juzga.exigit a cada uno una satisfacción semejante. dice: La cosa es bella y. juntamente con la consciencia de que aquel lleva. Y esto. sin poner universalitlad en objetos. Uno gusta del sonido de los instrumentos de viento. Muchas cosas ueden tener para él encanto y agradb. por lo tanto. vale. llevan consigo un interés que no va unido al puro juicio de gusto). por lo tanto. en su juicio de la satisfacción. que lo tengan. con el lógico. considerarla como fundada en aquello que puede presuponer también en cualquier otro. para otro. se limita tam- bién sólo a su persona.

niégase el gusto a unos y se le atribuye a otros. los juicios pretenden también tener. lo que place sin concepto vendría a colocarse en lo agradable. sin embargo. a menudo. en cambio. su juicio de gusto. Puedo dar al primero el nombre de gusto de los sentidos y al segundo el de gusto de reflexión. en su pretensión a la gusto es una cosa notable. Pero aquí. ocurre siempre en el juicio de gusto sobre la belleza. en cuanto el prime- ro enuncia sólo juicios privados y el segundo. no por cierto para el lógico. En lo que se refiere al bien. Es_un juicio en relación con la sociabilidad.satisfacción en un objeto. desatendido también bastante a menudo. § 8 La universalidad de la satisfacción es representada en un juicio de gusto sólo como subjetiva Esa determinación particular de la universalidad de un juicio estético que se encuentra en un juicio de con el sentimiento de placer y dolor. se encuentra también una conformidad bastante amplia en estos juicios). y enton- ces. del T. Aší. en cambio. «habiendo sólo en algunos casos particulares entre ellos discon- . sino como facultad de juzgar referente a lo agradable. validez para todos. para cada uno de sus juicios de gusto. y no. estas últimas las que el juicio de gusto sobre lo bello quiere y pretende alcanzar. por cierto. (N. encontrar posible (cosa que realmente hace) el representarse juicios que puedan exigir esa universal aprobación y la exija. pero sí para el filósofo-trascendental. Ambos. y exige de éste no poco trabajo para descubrir su origen. que todos encuentran placer. sin dable. siendo. que en el juicio sobre éste puede darse unanimidad entre los hombres. sin apoyarse en un concepto (pues entonces sería esto el bien) y de que esa pretensión a validez universal pertenece tan esencialmente a un juicio mediante el cual declaramos algo bello. resulta extraño que el gusto de reflexión.2l6 MANUEL KANT juicio de gusto (sobre 1o_be1lo). todo.) que los que juzgan disputen sobre la posibilidad de semejante pretensión. supuestos juicios de valor universal (públicos). en cuanto ésta descansa en reglas empíricas. Y entonces. enuncian con razón. cosa que. dícese que tiene gusto. pueda. mediante el B Las palabras entre paréntesis fal- tan en la primera edición. en realidad. sólo. sin embargo. por todos los sentidos). a nadie se le ocurriría emplear esa expresión. en la significación de sentido orgánico. que hubiera análisis. por cierto. sin embargo. juicios estéticos (no prácticos) sobre un objeto. sino que también cada cual es por sí mismo bastante modesto para no exigir de los otros esa aprobación (aunque realmente. sin permanecido desconocida sin ese se totalmente de que. de un hombre que sabe tan bien entretener a sus invitados con agrado (del goce. sin embargo. en cambio. ya que no sólo la experiencia muestra que el juicio del gusto de los sentidos (del placer o dolor por algo) carece de valor universal.en consideración de las relaciones de su representación lo cual no es el caso ni de lo agradable ni de lo bello. que. se exige a cada cual la. también una propiedad de nuestra facultad de conocer. como lo enseña la experiencia. Pero el bien es representado como objeto de una satisfacción universal sólo mediante un concepto. manifestando. y aquí hay tan sólo reglas gene- pensarla en él. Ahora bien. con relación a ésta. la universalidad se toma sólo comparativamente. Primer¬fnente hay que convencer- validez universal de su juicio (sobre lo 'bello). sobre el cual se deja a cada uno tener su gusto para sí y nadie exige de otro aprobación para rales (como son todas las empíricas) 8 y no universales.

todos los juicios de gusto son juicios individuales. sino de los sentidos. el jui- juicio. que no descansa en conceptos del objeto (aunque sólo sean empíricos). (Puede emplearse la misma expresión para la cantidad lógica del sino como un juicio lógico fundado en uno estético. . aunque determinan tatnbién la satisfacción en un objeto. de la estética. cuando la representación individual del objeto del juicio de gus- to se convierte. es decir. es decir. Por ejemplo. y. pues. sin embargo. no de la relación de_ una representación con la un juicio de sto. son bellas.esto. en su edición. no se puede sacar una se en el juicio sobre lo agradable. sino con el sentimiento de placer y dolor para cada sujeto. a saber: que el juicio de gusto lleva consigo una cantidad estética de universali- dad. Pero aqui hay que notar.” Sin embargo. Ahora bien. Erdmann propone. no es en modo alguno lógica. Pero de una validez universal subjetiva. un juicio de valor universal objetivo es siempre también subjetivo. En consideración a la cantidad lógica. es decir. a saber: las rosas. y Vorländer lo acepta. como un conocimiento del mismo. sobre el objeto. porque el predicado de la belleza no se enlaza con el concepto del objeto. Queremos someter el objeto a la apreciación de nuestros ojos mismos. una casa. cuando después se dice 1° En la primera y segunda edición dice: «De un juicio objetivo con validez común. refiere en modo alguno al objeto. de validez para cada hombre. es decir.» (N. enúnciase ahora. pues valen.pero no un juicio del gus- de la meramente subjetiva. vale to. para ella uso yo la expresión validez común. que no descansa en concepto alguno. no sólo como estético. con tal de que se añada: validez universal objetiva.) 11 En el texto de las tres ediciones dice: («en el uso››). facultad de conocer. en un concepto.cRí'r1cA DEL juicio formidad sobre la aplicación de esa facultad. sino solamente una subjetiva. sino estética. del T.) Ahora bien. la cual no puede encontrar- también para cada uno de los que se representen un objeto mediante ese concepto. que siempre es estética. Si se juzgan objetos sólo mediante conceptos. en general. que cuando alguno vale para todo lo que está encerrado en un concepto dado. el juicio que resulfa de la comparación de muchos individuales. ¿Es un traje. considerado en su' total esfera lógica? sino que se extiende ese mismo predicado sobre la esfera total de los que juzgan. Solos los juicios sobre el bien. que una universalidad. pues como tengo pios algunos. ante todo. y por eso va- conclusión para la validez lógica. a diferencia cio: la rosa es (en el olor) 11 agradable. Iustamente por eso. puede producirse un juicio uiversal lógico. porque aquella especie de juicios no se. tienen universalidad lógica y no sólo estética._ y ello no mediante conceptos. que indica la validez. que no encierra can- 217 con validez común. en cambio. es ciertamente estético e individual. que se lea im Gerur-ho nn nl nina/N rial 'T'l que comparar el objeto inmediatamente con mi sentimiento de placer y dolor. según las condiciones que determinen este último. la rosa que estoy mirando la declaro bella por medio de tidad alguna objetiva del juicio. como si la satisfacción dependiese de la sensación. piérdese toda representación de belleza. Se diferencia del primero en. una flor bella? Sobre esto no se deja nadie persuadir en su juicio por motivos ni princi- estética que se añade a un juicio ha de ser de una especie particular. la universalidad len para cada cual. im Gebrauche. aquellos juicios no pueden tener la cantidad de los juicios objetivos 9 La palabra «lógica›› falta en la nrimern eriiniñn ¡N rlol 'Fl . mediante comparación. no puede haber tampoco regla alguna según la cual alguien tuviera la obligación de conocer algo como bello. Así.

Ahora bien. §9 mediante él tiene un punto de relación universal con el cual la facultad de representación de todos está obligada a concordar. sin un concepto dél objeto. en la representación dada. pues sólo en este caso es ella objetiva. a la representación del objeto. es la que tiene que estar a la base del juicio de gusto. Ahora bien. la `capacidad universal de comunicación del estado de espí- caso de la regla. por lo tanto. el de un sentimiento del libre juego de las facultades de representar. mientras que toda sensa- ción privada no decide más que para en el juicio del gusto no se postula nada más que un voto universal de esa clase. porque ningún concepto determinado las restringe a una regla particu- Investigación de la cuestión de si. no por conceptos. el sentimiento de placer precede al juicio del objeto o éste precede a aquél La solución de este problema es la clave para la crítica del gus- lar de conocimiento. cuya confirmación espera. El juicio de gusto mismo no postula la aprobación de cada cual (pues esto sólo lo puede hacer uno lógico universal. pues ese placer no sería otra cosa que el mero agrado de la sensación. pues. Pero para sí mismo. juzga en realidad a medida de esa idea. por el contemplador y su satisfacción. por tanto. que ser el estado de espíritu. en el juicio de gusto. y. median- te la mera consciencia de la privación de todo aquello que pertenece a lo agradable y al bien. no podría tener más que una validez privada. El voto universal es. concerniente a la satisfacción sin ayuda de conceptos. creemos tener en nuestro favor un voto general y exigimos la adhesión de todo el mundo. Si el placer en el objeto dado fue- del objeto que es bello. porque depende inmediatamente de la representación por la cual el objeto es dado. es cosa que pue- pertenece al conocimiento. se- tanto. si no faltase a menudo contra ellas. pretensión a la cual tendrá derecho. puestas en juego mediante esa representación.Asi. sólo una idea (aquí ritu. por tanto. puede él llegar a estar seguro de la satisfacción que aun le queda. y sólo la universal comunicabilidad del mismo debiera ser atribuida. y sólo de ser incierta. pues. como subjetiva condición del mismo. en el juicio de gusto. están aquí en un juego libre. por lo tanto. mediante la' expresión de belleza. pero que él lo refiere a ella. y tener. es de notar aqui que se lo primero. a saber.218 MANUI-:L KANT to y. como consecuencia. no se investiga aún sobre qué descanse). en una representación dada para un conocimiento en gene- . y esto es todo en lo que él se promete la aprobación de cada cual. Que el que cree enunciar un Pero nada puede ser universalmente comunicado más que el conocimiento y la representación. ue ha de ser un juicio de gusto. Las facultades de conocer. bajo esas condiciones. y. semejante proceder estaría en contradicción consigo mismo. pues. no enunciase un juicio de gusto erróneo. ue es. sino por adhesión de los demás. si la base de determinación del juicio sobre esa comunicabilidad general de la representación hay que pensarla sólo subjetivamente. . Tiene. sólo exige a cada cual esa aprobación como un gún su naturaleza. a la posibilidad de un juicio estético que pueda al mismo tiempo ser considerado como valedero para cada cual. porque puede presentar fundamentos). lo declara él mismo. entonces no puede ser otra más que el estado del espíritu. y. en esta representación. el placer en el objeto. en cuanto éstas refieren una representación dada al conocimiento en general. en cuanto juicio de gusto. que se da en la relación de las facultades de representar unas con otras. digna de toda atención.

el juicio de gusto determina el objeto. pues.. aun sólo en lo que toca a las facultades de conocer. teniendo nosotros consciencia de que esa relación subjetiva. ser universalmente comunicable. porque el conocimiento. Que el poder comunicar su esta- imaginación y el entendimiento) do de espíritu. propia de todo conocimiento.) va consigo un placer.cosa más que el estado de espíritu en el libre juego de la imaginación y del entendimiento (en cuanto éstos concuerdan re- recíproca y subjetiva concordancia de las facultades de conocer entre sí en el juicio de gusto. por tanto. el juicio no recaería en relación con el placer y el dolor y. pero en aque- lla universalidad de las condiciones subjetivas del juicio de los objetos fúndase sólo esa validez universal subjetiva de la satisfacción. independientemente de conceptos. mediante el mero sentido interior y la sensación. La universal comunicabilidad subjetiva del modo de representación Ocupémonos ahora aun con esta cuestión inferior: ¿de qué manera llega_mos a ser conscientes de una en un juicio de gusto. fuera un concepto que juntara entendimiento e imaginación con el juicio del sujeto para un conocimiento del objeto. nada en sí. en una representación. a saber: si y cómo sean posibles juicios estéticos a priori. determinada en él por conceptos. en ese caso. Ahora bien. consiguientemente. como ello es necesario para un conocimiento en gene- ral). requiere la imaginación-. Pero el examen de esta cuestión de- mente. del objeto o de la representación que lo da. ocasio- cíprocamente. meramente subjetivo (estético). (N. lle- para una actividad determinada. lo exigimos a cada cual en el juicio de gusto como necesario. La animación de ambas facultades (la como condición subjetiva. con la cual deben concordar representaciones dadas (cualquiera que sea el sujeto en que se den). sin embargo. no sería un juicio de gusto. Ahora bien. me- piedad del objeto. Pero esto no basta para nuestro propósi- de la intuición. mediante la consciencia de la intencionada actividad con que ponemos en juego aquellas facultades? Si la representación dada. para que de ahí salga un conoci- 219 trar fácilmente por la inclinación natural del hombre a la sociabilidad (empírica y psicológicamente). en consideración de la satisfacción y del predicado de la belleza. para cada cual. aquella unidad de la relación no puede hacerse conocer más que por la sensación. Ese estado de un libre juego de las facultades de diante la cual un objeto es dado. podríase mos- . es el único modo de representación que vale bemos reservarlo hasta después de la contestación a esta otra. una representación miento en general. El placer que sentimos. del T.cRír1cA DEL juicio ral. Así. debe dejarse comunicar universal- to. la consciencia de esa relación sería intelectual (como en el esquematismo objetivo del juicio de que la Crítica trata). Este juicio. sin relación con el sentimiento del sujeto. que descansa siempre en aquella relación nadora del juicio de gusto. para combinar lo diverso mediante la cual un objeto es dado. precede. como lo es todo conocimiento determinado. que unimos con la representación del objeto llamado por nosotros bello. debiendo realizarse sin presuponer un concepto.pues. para la unidad del concepto que une las representaciones. estéticamente. al placer en el mismo y es la base de ese placer en la armonía de las facultades de conocer. o intelectualmente. debe tener igual valor para cada hombre y. y el entendimiento. no puede ser otra. la belleza. no siendo. como si cuando llamamos alguna cosa bella hubiera de considerarse esto como una pro- conocer.12 12 La primera y la segunda edición diccn «indeterminada». como determinación del objeto. pero entonces.

en cuanto éste es considerado como la causa de aquél última. Definición de lo bello deducido del segundo momento Bello es lo que. del T. y el sentimiento del placer lo es). imaginación y el entendimiento). aunque su posibilidad no presuponga necesariamente la representación de un fin. es la sensación cuya comunicabilidad univer- sal postula el juicio de gusto. actividad que es la que pertenece a un conocimiento cn. puede expresar aquí. sin embargo. si bien no puede en cuanto. que es final.220 MANUEL KANT cíproca. sería la voluntad. lo quese llama placer. Una representación que sola y sin comparación con otras. que consiste en el juego facilitado de ambas facultades del espíritu (la ciencia posible de la misma más que sentidos (para todo hombre). allí se piensa un fin.) concepto de este último. por la ocasión de la representación dada. Dícese de un objeto o de un estado del espíritu o también de una acción. para conservarlo en ese mismo estado. pues. según sus determinaciones trascendentales (sin presuponer nada empírico. Una relación objetiva. según sus condiciones. es ser más que pensada. 13 Las palabras entre paréntesis no están en la primera edición. donde se piensa no sólo el conocimiento de un objeto. (N.general. es decir. es la finalidad (ƒorma ƒinalis). en consideración de su objeto. sin embargo. La representación del efecto es aquí el motìvo_de determinación de su causa y precede a esta . que constituye el asunto del entendimiento en general. diríase que el fin es el objeto de un concepto. dolor es. en general. La causalidad de un concepto. y en una relación sin concepto alguno a su base (como la de las facultades de representación con una facultad general de conocer) no hay otra consmediante la sensación del efecto. sin concepto. puede ser sentida en el efecto sobre el espíritu.13 (la base real de su posibilidad). al contrario. sin embargo. animadas por una concordancia re- TERCER MOMENTO DE LOS IUICIOS DE GUSTO SEGÚN LA KRELACIÓN» DE LOS FINES QUE ES EN ELLOS CONSIDERADA § 10 De la finalidad en general Si se quiere definir lo que sea un fin. y que tenemos consiguientemente por yaledera para todo ser que esté determinado a juzgar mediante entendimiento y unánime. Así. aquella representación que encierra el fundamento para determinar el estado de las representaciones hacia su propio contrario (tenerlas alejadas o despedirlas). subjetiva. pone las facultades de conocer en la disposición proporcionada que exigimos para todo conocimiento. La consciencia de la causali- dad de una representación en relación con el estado del sujeto. por la representación de obrar según un fin. place universalmente. una concordancia con' las condiciones de la universalidad. sino el objeto mismo (su forma o existencia) como efecto posible tan sólo mediante un La facultad de desear. tiene. en cuanto es' determinable sólo por conceptos.

aunque no más que por la reflexión.satisfacción. una voluntad que la hubiera de un placer que. ni el concepto del bien. no tenemos siempre necesidad de considerar con la razón (según den encerrar el fundamento de determinación. como un efecto. según principios del enlace final y. La finalidad puede. pues. pues esto sería una relación cau- sal. es decir. Pero allí podíamos pasar los límites d_c la experiencia y apelar a una causa- lidad que descansaba en una cuali14 En la primera edición dice «relación causal particular». con alguna representación (sensación o concepto). podemos. Así. que no quiere coincidir bien. en cuanto son deter- to. hacernos concebible la explicación de su posibilidad más que deduciéndola de una voluntad. porque este es un juicio estético y no un juicio de conocimiento. Ahora bien.CRÍTICA DEL Juicio sólo porque su posibilidad no puede ser explicada y concebida por nosotros más que admitiendo a su 0: 221 terminacion de un objeto como bello está enlazada con el sentimiento base una causalidad según fines. lleva consigo siempre un interés. es absolutamente imposible. pues. Así. la mera forma de su posibilidad) 'aquello que observamos. pue- una voluntad. concepto alguno del bien. Así. ser fin. sin concepto. por lo su cansa. sin poder. no' puede ningún fin subjetivo estar a la base del juicio de gusto. del T. por tanto. en cuanto somos conscientes de ella. como como base de la. nada más que la finalidad subjetiva en la representación de un objeto. sin fin alguno (ni objetivo ni sub`etivo) y por consiguiente. el sentimiento del respeto (como una modificación particular y característica de aquel sentimien- tanto. es decir. fue deducido por nosotros a priori de conceptos universales morales. en cuanto nosotros no ponemos las causas de esa forma en consiguientemente. ni un agrado que acompañe la representación. cuando se le considera sentimiento de placer o dolor. ordenado según la representación de una cierta regla. aun sin ponerle a la base un fin (como materia del rzexus ƒirza- lis). al menos ob- ción que juzgamos. es declarado al mismo tiempo valedero para cada cual. de. pues. pues. §11 1 como universalmente comunicable. ni con el dolor que recibimos de objetos empíricos). como motivo de determinación del juicio sobre el objeto del placer. ni la representación de la perfección del objeto. mediante el juicio de gusto. mediante la cual un objeto nos es dado. y. Ahora bien. y no se refiere. minación del juicio de gusto. a ningún concepto de la propiedad y de la interior o exterior posibilidad del objeto. §12 servarla y notarla en los objetos. una finalidad según la la finalidad en la representación. sino sólo a la relación mutua de las facultades de representación. ni con el placer.la posibilidad del objeto mismo. Pero tampoco puede determinar el juicio de gusto representación alguna de un fin objetivo.“ la cual (entre objetos de la experiencia) no puede ser conocida nunca más que a posteriori y por medio de la experiencia misma. pues. Es cierto que en la Crítica de la razón práctica. (N. mediante esta o aquella causa. esa relación en la de- . el fundamento de deter- El juicio de gusto no tiene a su base nada más que la «forma de la finalidad» de un objeto (o del modo de El juicio de gusto descansa en fundamentos «a priori» Constituir a priori el enlace del representación del mismo) Todo fin. sin embargo.) minadas por una representación. puede constituir la satisfac- forma.

en cambio. el placer. si lo hacen. precediese la determinación de la voluntad mediante la ley. una interior causalidad. de una voluntad determinada por algo. sin ulterior intención. sólo la fina- . o no pueden tener pretensiones a una satisfacción univer- de la mera formal finalidad en el juego de las facultades de conoci- miento del sujeto. sobre el cual como el que tiene la base patológica del agrado. se deja corregir mediante una cuidadosa determinación de. dad suprasensible del sujeto. sino que son también considerados en si mismos como bellezas. en una representación mediante la cual un objeto es dado. mientras necesita la mezcla con encantos y emociones para la satisfacción y hasta hace de éstas la medida de su aplauso. una mera forma de la finalidad subjetiva de una representación en un juicio estético. como forma la materia de la satisfacción. pues entonces. La conciencia §l3 El puro juicio de gusto es independiente de encanto y de emociónTodo interés estropea el juicio de gus-to y le quita su imparcialidad. y así no sigue de él como efecto. Dilatamos la contemplación de lo bello. no dedujimos propiamente ese sentimiento de la idea de lo moral como causa. Tiene. como muchas otras. la finalidad delante del sentimiento de placer. pero sin limitarse a un conocimiento determinado y consiguientemente. sólo que aquí éste es sólo contemplativo y no tiene interés en influir en el objeto. en consideración del conocimiento en general.222 MANUEL KANT misma. debería referirse sólo la forma) como contribución a la satisfacción estética universal. con respecto a la animación de las facultades del mismo.. pues. pues. El estado de espíritu. la de la libertad. ni como el que tiene la base intelectual del bien representa- do. considerando. sin embargo. lo mismo ocurre eii los juicios estéticos con el placer. Y esto último ocurre siempre en los juicios estéticos sobre algo que hace gozar o sufrir. como un bien. porque esa contemplación se refuerza y reproduce a si encanto y emoción no ejercen influjo alguno (aunque se dejen éstos enlazar con la satisfacción en lo bello). Un juicio de gusto. causalidad eii sí. es ya en sí un sentimiento de placer. equivocación que. sin embargo. es práctico.esos conceptos. idéntico con él. El gusto es siempre bárbaro. es el placer mismo. Ahora bien. sino solamente fue deducida de esta la determinación de la voluntad. son ellas tan escasas como numerosas son las sensaciones de aquella clase que se encuentran entre los fundamentos de determinación. De aquí que los juicios así apasionados. pues (que es final). a saber: la de conservar. y que tiene. lo cual es análogo (pero no idéntico. Sin embargo. en lo cual el espíritu es pasivo.porque encierra un fundamento de determinación de la actividad del sujeto. no sólo los encantos se cuentan a menudo entre la belleza (que. a saber. como el interés de la razón. cuya base encierra. siempre algoverdadero. empero. ni sal. Ese placer no es de ninguna manera práctico. producida cuando un encanto en la representación del objeto despierta repetidamente la atención. el estado de la representación misma y la ocupación de las facultades del conocimiento. sino que funda aquélla en éste. y esto último sólo debería admitirse si el concepto de lo inoral. Pero. sin embargo) a la larga duración del estado de ánimo. sobre todo si no pone. sin embargo. en el juicio moral. o. que fuera unido con el concepto. hubiera sido en vano deducido de él como de un mero conocimiento. aun allí.

y entonces también podrían contarse por sí como bellezas. Un color aislado. sin embargo. aquéllos píritu percibe no sólo. Los primeros son aquellos que declaran el agrado o desagrado. De aquí que todos los colores sencillos. el efecto de ellos sobre la ani- son juicios sensibles (juicios estéticos rnateriales). el juego regular de las impresiones (por tanto. dudo mucho. el encanto no sólo como ingrediente necesario de la belleza. y el agrado de un color con preferencia a otro. Saisset. aunque ambos sólo son la materia de las representaciones. la forma en el enlace de representaciones diferentes). por ejemplo. en cuanto son puros. sino incluso totalmente como bastante por si mismo para ser llamado bello. del T. lo que es más importante. en una especie sencilla de sensación. Si se admite. por la reflexión. en último tér- la unidad. tienen derecho a valer como bellas sólo en cuanto am- 16 Así está en la primera y la segunda _ edición. Pero se no- matemático alemán. con Euler. significa que la uniformidad de la misma no es estropeada ni interrumpida por ninguna mino. empero. son tenidos por 15 Euler (Leonhard) (1707-1783) J clarado bello en sí por la mayoría. por el sentido. sino también. Pero lo puro. pues. § 14 cualidad de las sensaciones mismas no puede admitirse como unánime en todos los sujetos. pueden tam- bién difícilmente ser juzgados por todos de la misma manera. sus «Cartas a una princesa alemana». y se atiene al tex- to de la primera y de la segunda. sino ya determinaciones formales de sólo en cuanto ninguna satisfacción empírica se mezcla en su fundamento de determinación. Véanse. puro mación del órgano. como las notas musicales son latidos del aire que vibra en el sonido. la tercera edición dice «nada››. es decir que parecen tener a su base sólo sensa- ción. Un juicio de' gusto es. adversario de la escuela leibnizio-wolfiana y partidario de Newton y Locke. es un juicio de gusto puro. aquellos que declaran la belleza de un objeto o del modo de representación del mismo. porque la piensa que este «nada›› es una errata de la tercera edición.. en vez de mucho. que el es- segundos. de lo cual yo. Pero esto ocu- rre siempre que el encanto o la emoción tienen una parte en el juicio que ha de declarar algo bello. un sonido aislado (a diferencia del grito y del ruido) como el de un violín. Ahora bien. en la edición francesa de E. y. o el sonido de un instrumento musical mejor que el de otro. de igual modo que los teóricos (lógicos). los que se siguen a tiempos iguales. éstos (como formales) son los únicos propios juicios de gusto. (N. (N. esto es una determinación que se refiere ya a la forma y es lo único de esas representaciones que se deja con seguridad comunicar universalmente. sobre esto.¡ - CRITICA DEL IUICIO 223 lidad de la forma como fundamento de determinación. el verde de un prado.) tará al misino tiempo. Vorländer bas son puras. del T. dividirse en empíricos y puros. Entonces puede hacerse abstracción de la cualidad de aquella especie de sensación (de si representa un color y cuál. de si representa un sonido y cuál). que las sensaciones de color. y pertenece sólo a la forma.15 que los colores son latidos (pulsus) del éter Explicación por medio de ejemplos Los juicios estéticos pueden. de una diversidad de las mismas. bastantes objeciones se alzan presentando. y por eso no merecen llamarse más que agradables. tanto como las de sonido. es de- sensación extraña.1° entonces color y sonido no serían_meras sensaciones.) .

al no ser sencillos. lo hacen solamente porque hacen esta última más exacta. Incluso los llamados adornos (Parerga) . deben ser admitidos. es decir. verbigracia. o figura.1† los paños de las estatuas o los perístilos alrededor de los edificios. constituyen el objeto propio del puro lleza añadida al objeto a causa de su forma. Pero en lo que se refiere a la be- y la composición. Pero si el adorno mismo no consiste en la forma bella. y en éste.224 MANUEL KANT saciones (en el tiempo). no lo que recrea en la sensación. como de los sonidos. un puro juicio de gusto no tiene. y aun allí donde se tolere el encanto. añaden a la belleza. no quiere esto decir que. escultura. si está puesto. lo hacen. por su forma. como también mediatamente el interno) es. (N. añadirse encantos al lado de la belleza para interesar el espíritu por la representación del objeto. pues tan lejos están de añadirle algo. Toda forma de los objetos de los sentidos (los externos. sensación en donde el agrado se produce sólo mediante una momentánea suspensión y un desbordamiento posterior más fuerte de la fuerza vital. empe- tituye. las más de las veces. cuando atraen a sí la atención como motivo de determinación de la tando y manteniendo la atención sobre el objeto mismo. en la arquitectura. por condescendencia. en todas las artes plásticas. cuadro. es un error ordinario muy perjudicial al verdadero. y también su diversidad y contraste. sólo por ella adquiere nobleza. mímica y danza). El encanto de los colores o de los sonidos agradables del instrumento. place. carécese de medida para juzgar si se les debe o no llamar puros. y así. más bien son. sin embargo. Pero esos encantos hacen realmente daño al juicio de gusto. la base de todas las disposiciones para el gusto la cons- tal del objeto como trozo constituyente. o ro. por su encanto. pueden. que más bien sólo en cuanto no dañen a aquella bella forma. lo que no pertenece interiormente a la representación to- belleza. en el segundo. pero los mezclados no tienen esa ventaja. cultura. muy limitados por lo que la forma bella exige. el dibujo es lo esencial. por ser agradables en si. exteriormente tan sólo.) juego de figuras (en el espacio. Y si parece que la pureza de los colores. en la traza de jardinesfen cuanto son bellas artes. entonces llámase ornato y La emoción. ellos pueden ciertamente animar el objeto en sí para la sensación. y además animan la representación por su encanto. cuando está aún inculto y no ejercitado. la alabanza al daña a la verdadera belleza. y servir así de facción en la forma. como fundamento de determinación. como aderezo y aumenta la satisfacción del gusto. la opinión de que aquella belleza se puede elevar. o mero juego de sen- . como el marco dorado. sino solamente lo que. sobre todo. puede añadirse. justamente porque. o juego. por medio del encanto. exige otra medida para el juicio que la que está a la.de la satisfacción seca. del T. sólo mediante su forma. siempre como extraños. sin embargo. basedel gusto. ni encanto ni emoción. La sublimidad (con la cual el sentimiento de la emoción está unido). además. los marcos de los cuadros. en el primero. Sin juicio de gusto. pero no hacerlo digno de intuición y bello. desper- atractivo para el gusto y la. bellos. den igualmente una contribución de esa clase a la satis- duda. en el último caso. determinada y perfectamen- te intuible. pero el dibujo. sino. incorruptible y profundo gusto. En la pintura. en una W «Los marcos de los cuadros» es un añadido de la'segunda y tercera edición. Los colores que iluminan la traza pertenecen al encanto. y cuando el gusto está aún débil e inculto. no pertenece en modo alguno a la belleza. sólo para recomendar.

Distínguese de ésta totalmente la cuantitativa. Por esto sólo es ya claro que lo bello. en gene- aunque fiiera solo la idea de una conformidad a leyes. si la belleza se deja efectivamente resolver en el concepto de la perfección. si encuentro en el bosque un prado rodeado de árboles. así también. es decir. 18 «Aunque fuera. o interna. y la concordancia de lo diverso en ella con este concepto (que da la regla del enlace de la misma con él) es la perfección cualitativa de una cosa. Que la satisfacción en un objeto. de un fin. la mera forma de una perfección --sin materia alguna ni conce to con que concordarse.el concepto de un fin interno que encierra el fundamento de la posibilidad interna del objeto.18 es una verdadera contradicción. ninguna sensación. la cual. que ahí no es pensado mediante concepto alguno de . tendrá que precederla el . laconcordancia de lo diverso con lo uno (sin determinar qué deba ser éste) . no puede descansar en la representación de su utilidad. que por ella llamamos bello. es decir.) ral. en el cual piénsase. la perfec- en la representación de una cosa. entonces no se da el menor concepto de perfección mediante la mera forma.. Representarse una finalidad forinal objetiva. Pero una finalidad ción. cuyo juicio está fundado en una finalidad meramente formal. la relación del objeto con un fin determinado. Así. Lo formal representación del bien. Es de la perfección de objeto alguno. en general-. es decir. se colige suficientemente de los dos anteriores capítulos. lo que la cosa deba ser. es decir. es decir. no indica. en general». no una externa (utilidad).un fin. y no me represento por eso fin alguno. La finalidad objetiva es: o externa. como completividad de cada cosa en su especie. pues este último presupone una finalidad obje- tiva. ser. a saber.caírica DEL juicio palabra. en una crítica del gusto. Ahora bien: así como fin. la utilidad. en círculo. §15 225 de la posibilidad del objeto mismo. por ejemplo. y solamente se ìnquiere si en ella está todo lo exigible. que quizá deba servir para mayor importancia decidir. es aquello cuyo concepto puede ser considerado como el fundamento . pero sin fin. la fos la`han tenido por idéntica a la belleza. y -si esa finalidad ha de Para juzgar la finalidad objetiva bailes campestres. (N. del T. como materia del juicio estético. es clecir. empero. necesitamos siempre el concepto. acércase más al predicado de la belleza. y por eso notables filósoobjetiva interna. es completamente independiente de la finalidad objetiva en una cosa. pues entonces no sería una satisfacción inmediata en el objeto. concepto meramente de magnitudes (de la totalidad). si bien indica una cierta finalidad del estado de la representación en el sujeto y en éste una facilidad para aprehender con la imaginación una forma dada. en una finalidad sin fin. o sea sólo mediante un. aunque añadiendo: cuando es pensada conƒusamente. sino una interna.. concepto. no queda en el espíritu del que tiene a intuición nada más que la finalidad subjetiva de las representaciones. es decir. como ya previamente determinado. no da por sí a conocer absolutamente ninguna finalidad objetiva. para representarse una El juicio de gusto es completamente independiente del concepto de perfección La finalidad objetiva no puede ser conocida más que mediante la relación de lo diverso con un fin deter- niínado. y esto último es la condición esencial del juicio sobre la belleza. porque como se ha hecho abs- tracción de ese uno como ƒin (lo que deba ser la cosa). añadido en la segunda y tercera edición. la perfección del objeto.concepto de lo que la cosa deba ser.

la segunda presupone un concepto y la perfección del objeto según éste. a objetos que están bajo el concepto de un fin particular. solamente deba ser. no como facultad del conocimiento de un objeto. Lo que una flor deba ser sábelo dificilmente alguien. sean confusos o claros. El juicio se llama estético también solamente. que reco20 «Ambas cosas contradictorias entre sí». ambas cosas contradictorias entre sí. sino que el juicio de gusto sería un juicio de conocimiento. refiere la representación.) tentes) de tal o cual cosa. La primera no presupone concepto alguno de lo que el objeto quiera confuso) del objeto. sino sólo la forma final en la determinación 1” de las facultades de representación que se ocupan con éste. y este mismo. y vana es aquella distinción entre el concepto de 'lo bello yt. sino como facultad de la en su contenido y origen. mientras el filósofo lo funda en principios claros. y en cuanto ese juicio es posible según una regla universal. que descansa en bases subjetivas. en el fondo. la segunda es añadida. en cambio. la tiene. funda su juicio en principios confusos. igualmente que el juicio mediante el cual una cosa es declarada buena. del T.226 MANUEL KANT facultades del espíritu en cuanto puede sólo ser sentida. Así. o un sentido que representa sus objetos mediante conceptos. mediante el cual un objeto es declarado bello. sin embargo. cuando dice que el engaño es injusto. bajo la con-díciófz de un concepto determinado. como adherente a un concepto (belleza condicionada). de igual modo que el determinación del juicio y su representación (sin concepto). Los modos de la primera llámanse bellezas (en sí consis- al sujeto. añadido en la segunda y tercera edición. no es pensada en modo alguno una perfección del objeto como finalidad supuesta formal. y aunque el entendimientotiene también parte en el juicio de gusto como jui- la forma lógica. y según la cual el primero sería un concepto confuso. §16 hombre vulgar. cio estético (como en todos los jui- el segundo un concepto claro de la perfección. por lo tanto. (N. mediante la cual un objeto es dado. y no hace notar propiedad alguna del objeto. y cuyo fundamento de determinación no puede ser concepto al- guno. es decir. no es puro Hay dos clases de belleza: belleza libre (pulchritudo vaga) y belleza sólo adherente (pulclzritudo adhwrens).) .” La facultad de los conceptos. por lo demás. ambos lo fundan en los mismos principios. conocimiento que ocurre solamente mediante un juicio lógico. (Nota del Traductor. si se quisiera dar el ¿nombre de estéticos a conceptos confusos y al juicio objetivo que en ellos se fun- Ahora bien: el juicio de gusto es un juicio estético. entre ellos no habría diferencia especíƒica alguna. y no da absolutamente conocimiento alguno (ni si- El juicio de gusto. tendríamos un entendimiento que juzga sensiblemente. idénticos. pues entonces. Pero ya he dicho que un juicio estético es único en su clase. porque su fundamento de determinación no es ningún concepto. En cambio. pero. sin embargo. Las flores son bellezas naturales libres. como finalidad formal subjetiva. objetiva. pero. es el entendimiento. de tal índole. sino el sentimiento (del sentido interno) de aquella armonía en el juego de las 19 «En la determinación». mediante la belleza. aparte del botánico. cios). según la relación de la mismacon el sujeto y el sentimiento interior de éste. del bien que considera a ambos como distintos solamente por da. añadido en la segunda y tercera edición. tampoco el de un fin determinado.

gana el juicio de gusto. como juicio de razón. entonces. si bien no es universal. e incluso toda la música sin texto. que. Pero si el juicio de gusto. _. la belleza de un caballo. Pero. pero la de la belleza es de tal suerte que no presupone concepto alguno. que sólo mediante penosa resolución puede conservarse. sino que está inmediatamente unida con la cie lo que en música se llama fantasía (sin tema). propiamente. quinta). presupone un concepto de fin que determina lo que deba ser la cosa. etc. multitud de peces del mar. si no fuera porque debe representar un hombre o un guerrero. en consideración al objeto. por decirlo así. Así. son bellezas en si que no pertenecen a ningún objeto determinado por conceptos en consideración de su fin. Estas no son. la de un hombre.sen- gusto con la razón. de lo bello con el bien. reglas del gusto sino sólamente de la unión del jer. ningún objeto. vendría a ser sólo limitada. es limitado. sin embargo. y son 'bellezas libres. como hacen los neozelandeses con sus tatuajes. no representan nada. pueden prescribírsele reglas. que propiamente sólo concierne la forma. cuando comparamos la representación mediante la cual un objeto nos es dado con el objeto en considera- Podrian añadirse inmediatamente en la intuición de un edificio muchas cosas que nos pluguieran. la hojarasca para marcos o papeles pintados. Así. No hay presupuesto concepto alguno de un fin para el un libre y puro juicio de gusto. a la base de este juicio. arsenal. entonces no es ya (según la mera forma). sación) con la belleza. no hace referencia alguna a ese fin natural cuando la juzga mediante el gusto. pues. im- pide la pureza del juicio de gusto. no hay ni perfección de ninguna especie. mas como. el juicio de gusto es puro. los dibujos a la grecque. y. Ahora bien: la satisfacción en lo diverso de una cosa. si no . y ésta podría tener rasgos más finos y un contorno de las formas de la cosa más bonita y dulce. bajo aquel modo de pensar. y por el cual la libertad de la imaginación. por tanto. ni la perfección gana por la belleza ni la belleza por la perfección. juega en la observación de la figura. el ave del paraiso) . es una satisfacción fundada en un concepto. en considera- ción de algunos objetos determinados. de poner aquella situación de espíritu que se conserva a sí misma y tiene un valor subjetivo universal. sin embargo. según su fin) con la belleza daña a la pureza de ésta. en considera- ción de este último. palacio. Pero la belleza humana (y en esta especie. Ciertamente. una mu- de la satisfacción estética con la intelectual. en que es fijado. por tanto. si no tuviera que ser humana. pero tiene un valor objetivo universal. conformes a un fin. Puede contarse entre la misma espe- fuera porque debe ser una iglesia. en relación con el fin interno que determina su posibilidad. Así como el enlace de lo agradable (de la. se hace dependiente del fin en el concepto. . bajo un concepto determinado. En el juicio de una belleza libre representación mediante la cual el objeto es dado (no mediante la cual es pensado).CRÍTICA DEL Juicio noce en ella el órgano de reproducción de la planta. ni fi- 227 nalidad interna a que se refiera la reunión de lo diverso. es belleza adherente. pues. no significan nada por sí. y. deba representar. un niño). un concepto de su perfección: así. si bien regulares. así el enlace del bien (para el cual lo diverso es bueno a la cosa misma. de un edificio (como iglesia. es decir. el colibrí. Muchos pájaros (el loro. mediante ese enlace cual' lo diverso del objeto dado deba servir y que éste. podría embellecerse una figura con toda clase de rayas y rasgos ligeros. mediante la cual aquél viene a servir de instrumento para el propósito. pues. sino que placen libremente y por si.

en lo posible. mediante un concepto. Idea significa propiamente un concepto de la razón. y el otro. pero que no puede ser representada por concepto sino en una exposición individual. pueda mejor llamarse el ideal de lo bello. en lo que se refiere a arte oratorio. en lo que toca a ese sentimiento en la representación de ciertos objetos. para no tener que sufrir de los cambios que se dan inevitablemente en las lenguas vivas. y no un concepto del objeto. y según la cual debe juzgar todo lo que sea objeto del gusto. habiendo juzgado el objeto como belleza libre. por medio de ejemplos. sin embargo. vendría a ser criticado por otro que nos productos del gusto como ejemplares. lo segundo. ta! es el criterio empírico. de todos los tiempos y de todos los pueblos. desde luego. que el uno enuncia un juicio de gusto puro. sin concepto y la ción de lo que debe ser. que 21 Los modelos del gusto. que su fundamento de determina- ción es el sentimiento del sujeto. es decir.y que alcanza apenas a poder Un juicio de gusto en lo que se refiere a un objeto de fin interno determinado. para que tenga una gramática que no esté sometida a un cambio arbitrario de la moda y mantenga así su inmutable regla. no puede evitarse el que la juntemos también con la sensación en el sujeto. De aquí que aquel prototipo del gusto que descansa. unanimidad. pues el gusto ha de ser una propia peculiar facultad.” De -aquí se sigue. sería puro sólo en cuanto el que juzga no tuviera con- ccnjeturar que un gusto conservado asi. proviene de la base profundamente escondida. § 17 Del ideal de la belleza guna del gusto que determine. la representación de un ser individual como adecuado a una idea. porque lo que se busca es imposible y contradictorio en sí. que el modelo más hubiera considerado su belleza como belleza adherente (mirando al fin del objeto) y acusado de gusto falsofhabiendo ambos. ejemplo del juicio del gusto y hasta el gusto de cada cual. como. Pero des- bres. según lo que tiene en el pensamiento. mostrándoles que el uno se atiene a la belleza libre y el otro a la dependiente. sobre la idea indeterminada de la razón de un má- ximum. muestra gusto sólo en cuanto puede juzgar el modelo mismo. uno aplicado. La comunicabilidad general de la sensación (de la satisfacción o disgusto). deben estar compuestos en un lenguaje muerto y sabio: lo primero. y común a todos los hom- cepto alguno de ese _fin o hiciera en su juicio abstracciómde él. donde las expresiones nobles se tornan adocenadas. por medio de determinados conceptos. pero el que imita un modelo. . pues. cada uno a su modo. resulta que la facultad total de la representación gana cuando están de acuerdo ambos estados del espiritu. De aquí que se consideren algu- pués. Buscar un principio del gusto.228 MANUEL KANT que tenga lugar. juzgado exactamente: el uno. no. si bien muestra habilidad en cuanto lo consigue. el rototipo del gusto. llo. aunque débil. por medio de conceptos. es una tarea infructuosa. que ofrezca el criterio universal de lo bello. lo que sea beNo puede haber regla objetiva al- elevado. de tal índole . Por medio de esta distinción puédense arreglar algunos di- sentimientos de los jueces de gusto sobre belleza. aunque. si el gusto pudiera adquirirse imitando a otros. de la unanimidad en el juicio de las formas bajo las cuales un objeto es dado. e ideal. según lo que tiene ante los sentidos. hubiera enunciado un juicio de gusto exacto. es una mera idléa que cada uno debe producir en sí mismo. las usuales envejecen y entran para sólo poco tiempo as nuevas. pues todo juicio emanado de aquella fuente es estética. el otro.

será. en consecuencia. probablemente dividuo separado. la imagen que. cuando tiene que tomarlos de la percepción exterior. con sus proporciones. la cual. la idea normal estética. la fa- 229 f los objetos en el mundo. dejar caer. y más aun. aun no estando en posesión de él. Para hacer concebible en algún modo cómo esto ocurre (pues ¿quién puede arrancar totalmente su secreto a la porque esos fines no son bastante determinados y fijados por su concepto. justarriente porque descansa. la idea de la razón. Ahora bien: ¿cómo lle- gamos a un ideal semejante de la belleza: a priori. cuando el espíritu establece comparaciones. consiguientemente.cRí'r1cA pal. el hombre. que puede determinarse a si mismo sus fines por medio de la razón. el principio del juicio de la forma del hombre mediante la cual aquéllos se manifiestan como efecto en el fenómeno. no se puede pensar. de producir e_n nosotros. empero. vamos a intentar una explicación psicológica. y de la congruencia de . Sólo aquel que tiene en concebible para nosotros. por de- base alguna idea de la razón. yace. según toda presunción. de un modo in- dad es casi tan libre como en la belleza vaga. la finali- naturaleza?). Es decir. o empíricamente? Y también: ¿qué especie de bello es susceptible de ideal? Primeramente hay que notar bien pecie animal particular. y. como inteligencia. y a la cual sólo la especie. con intención. un bello jardín. es adecuada. empero. sino también reproducir la imagen y la figura del objeto. puede ser expuesta en una imagen. segundamerite. realmente. que es una intuición individual (de la imaginación) que representa la común medida del juicio del hombre como cosa que pertenece a una es- cultad de exponer. en su totalidad. que hace que la belleza para la cual se debe buscar un ideal no es una belleza vaga. según determinados conceptos. de un bello mobiliario. Pero tampoco déjase representar ideal alguno de una belleza dependiente de un fin determinado. que en la clase de fundamentos del juicio donde deba encontrarse un ideal tiene que haber como juicio estético de cada individuo de esa especie. en cuanto éstos no pueden representarse sensiblemente. Es de notar que. ha estado puesta a la base de la técnica de la naturaleza. así como la humanidad en su persona. sólo un ideal de la imaginación. sino en parte intelectualizado. sin embargo. Pero en esto hay dos partes: primeramente. pero la finalidad en la construcción de Ila figura más conveniente para la común medida universal del cio e gusto que no sea totalmente puro. La idea riencia sus elementos para la figura normal tiene que tomar de la expede un animal de una especie particu-lar. ajustarlos a fines esenciales y universales y juzgar después estéticamente también la concordancia con ellos. una imagen encima de otra. modelo totalmente in concreto. única capaz de un ideal de la perfeccion. sin embargo. como idea estética. es la imaginación. o. que determine a priori el fin en que descansa la posibilidad interna del objeto. sólo en la idea del que juzga. juicio tratamos. tiene que (pertenecer al objeto de un jui- de los fines de la humanidad. sino una belleza fijada por medio de un concepto de finalidad objetiva. Un ideal de bellas flores. ese hombre es el único capaz de un ideal de l`a belleza. mas no un in- bol. no sólo volver a lla- sí mismo el fin de su existencia. entre todos mar a si los signos de conceptos. sabe la imaginación. sino en la exposición. un bello ár- cirlo así. no en conceptos. puede. verbigracia. incluso de mucho tiempo acá. sin embargo. sin embargo. una bella casa-habitación. sacada de inexpresable número de objetos de diferentes clases o de una y la misma cla- se. es. por decirlo así. y. aunque no con suficiente consciencia. de una bella perspectiva.

ella no es. Pero la imaginación hace eso mismo me- sólo porque no contradice a ninguna de las condiciones bajo las cuales una cosa de esa especie puede ser diante un efecto dinámico que nace de la impresión de esas figuras en el órgano del sentido interior. para aquélla. cuando daña incluso a la idea normal -(la finara. sino que solamente. de la misma manera. solamente la exactitud en la exposición de la especie. y.) Pues cuando. y en el interior del contorno. y ryphoros de Polykletos se decía. de los límites extre- mos de las más pequeñas y de las mayores estaturas. pero que parece no haber alcanzado totalmente en ningún individuo. Ella es la imagen que se cierne por' encima de todas las intuiciones particulares. La exposición es meramente correcta. la figura que sale está a la base de la idea normal del hombre bello en el país donde se ha establecido esa comparación. la nariz media. pues de otro modo no sería idea normal para la especie. Por eso mismo no puede tampoco encerrar nada específico-característico. en el cual la naturaleza parece alejarse de las relaciones ordinarias de las facultades dcl alma en provecho de una sola. Lo característico de esta última clase._s1no dividiendo la suma por mil. en su especie). en aquel espacio. (Podría obtenerse el mismo resultado mecánicamente. que el pintor gustaría de tener como modelo. y. entre sí. llámase caricatu- hombre medio. Esa idea normal no es derivada de proporciones sacadas de la experiencia como reglas determinadas. en altura y anchura. donde el espacio se ilumina con el color más recargado. se ha buscado la cabeza media para ese bella. asi como la anchura -y gordura-. entonces la imaginación (según mi reglas del juicio. bajo esas condiciones empíricas?? otra idea normal de la belleza de la figura que un blanco. si se me permite aquí emplear la analogía de la presentación óptica. y es porque no encierra nada caracteristico y expresa así más bien la idea de la especie que lo específico de una persona. midiendo miles de ellos. un gran número de imágenes (quizá todos aquellos miles). Ahora bien: si quiere juzgar el tamaño normal por apreciación comparativa. adicionando la altura. en donde se unen en gran número. y un chino otra que un europeo. proporciones de lo interno). una encima de otra. Lo mismo ocurriría con el modelo de un caballo o de un perro bello (de una cierta raza).” 23 Encontraráse que un rostro perfecto. Su _exposición no place por belleza_. y así sucesivamente. de los individuos para la especie entera. son posibles 22 «Bajo esas condiciones empíricasa. probablemente (si hay que admitir que la naturaleza expresa en lo externo las cuando ninguna de las partes del espíritu está por encima de aquella proporción que exige para constituir solamente un hombre sin defectos. porque .230 MANUEL KANT muchas de la misma clase sacar un término medio que sirva a todas de común medida. como del famoso Do- dio. del T. no puede esperarse nada de eso que se llama genio. la regla (igualmente podría servir para esto la vaca de Myron. añadido de la segunda y tercera edición. por tanto. en mu chas maneras diferentes. Cada cual ha visto miles de hombres adultos. regular. También muestra la experiencia que aquellos rostros totalmente regulares lidad de la especie). que se aleja igualmente. el prototipo total de la belleza en esa especie. imagen que la naturaleza ha tomado como prototipo de sus producciones opinión) deja caer. ella es. no dice nada las más de las veces. es decir. (N. sino so- lamente la forma que constituye la condición indispensable de toda belleza. Y esta es la esta- tura para un hombre bello. según esa idea. cuando está exagerado'. allí se deja conocer el tamaño me- en la misma especie.) encierran en lo interno. generalmente. de ninguna manera. de aquí que un negro deba tener necesariamente. también un hombre mediano.

el cual puede sólo esperarse en la figura humana. esta necesidad es de una clase especial: no una necesidad teórica y objetiva. Pero que se les considere como obra de arte cs ya dominan interiormente al hombre puede. Deƒinición de lo bello. oponer como instancia. desde luego. mediante conceptos de una pura . fuerza. como. aun el ideal del mismo. por ejcmplo. empero. En ésta está el ideal. con ellas unida. del T. y. gran fuerza de imaginación en el que las juzga. de lo bello. una tulipa. pero hacer. por ejemplo. sin reconocer en ellas un fin. descanso. no se refiere a ningún fin.) tisfacción en el objeto llamado por mí bello. en fa exteriorización corporal (como efecto de lo interno). sin embargo. . tampoco una práctica. contra esa definición. positivamente (no sólo negativamente en una exposición correcta). y. Una flor. pues. donde se puede conocer a priori que cada cual sentirá esa sa- de gusto De toda representación puedo decir: es posible al menos que ella (como conocimiento) esté enlazada con un placer. sin lo cual no podría 'placer universalmente. a su vez. . se considera como bella porque en su erce ción se encuentra una cierta finalidad que. por tanto. CUARTO MOMENTO DEL ¡vicio De Gusto si-:aún LA Mopxuoxn na LA sirrrsrxccrón EN pos osjeros 25 § 18 Qué sea la modalidad de un juicio dable digo que produce en mí realmente placer. sin embargo. que hay cosas en las cuales se ve una forma final.. y mucho más aun en el que las quiere exponer. donde. no por eso se declaran bellos. por los motivos ya citados.” 2* Podríase. aunque muestran claramente en su figura una finalidad. tal como la juzgamos. (N. que consiste en la expresión de lo 231 una regla semejante no puede nunca ser puramente estético y que el juicio según un ideal de la belleza no es un simple juicio del gusto. La exactitud de un ideal semejante de la belleza se demuestra en que no permite que se mezcle encanto alguno sensible con la satisfacción en su objeto. tomarse sólo de la experiencia. demuestra que el juicio según bastante para tener que confesar que se refiere su figura a una intención cualquiera y a un fin determinado. en la idea de la finalidad más alta. se piensa que tiene una relación necesaria con la satisfacción. la bondad de alma. por decirlo así. es cosa que requiere ideas puras de la razón. provistos de un agujero como para un mango: éstos. y. visible su enlace con todo lo que nuestra razón une con el bien moral. De aquí ninguna satisfacción inmediata en su intuición. sacada moral. La expresión visible de ideas morales que de este tercer momento Belleza es forma de la ƒinalidad de un objeto en cuanto es percibida en él sin la representación de un fin. De lo que llamo agra2-'F En la primera y segunda edición dice «en el objeto». hace tomar en él un gran interés. lo cual.cntrrcx DEL juicio De la idea normal de lo bello se diferencia. etc. ureza. Ahora bien. en cambio. los instrumentos de piedra sacados e viejas tumbas.

pues. digo. junta- de que se esté siempre seguro de que el caso fue correctamente subsu- mente con la convicción que les acompaña.232 MANUEL KANT §20 voluntad razonable que sirve de regla a los seres libremente activos. Así. sin embargo. §l9 La necesidad subjetiva que atribuimos al juicio de gusto es condicionada El juicio de gusto exige la aprobación de cada cual. puede el juicio de gusto ser enunciado. y no por medio de conceptos. entonces. que es esencialmente diferente del entendimiento común. con tal un sentido común Conocimientos y juicios. porque se tiene para ello un fundamento que es común a todos. es decir. pues además de que la experiencia en esto proporcionaría difícilmente muchos justificantes. determine qué place o qué disgusta. expresado más que condicionalmen- principio determinado objetivo. tienen que poderse co- mido en aquel fundamento como regla del aplauso. Como un juicio estético no es un juicio objetivo y de conocimiento. con valor universal. una necesidad de la aprobación por todos de un juicio. aunque. según los datos todos exigidos para el juicio. el que los enunciase según éste. un sentido común semejante. y no es.un principio subjetivo que sólo por medio del sentimiento. que también a veces lleva el nombre de sentido común (sensus communis). no un sentido externo. pues. sólo suponiendo. y el que declara algo bello quiere que cada cual deba dar su aplauso al objeto presente y deba declararlo igualmente bello. puedb llamarse solamente ejemplar. El deber [das Sollen] en el juicio estético no es. a que un juicio de gusto pretende. Así. Mucho menos puede ser la conclusión de una universalidad de la experiencia (de una unanimidad general de los juicios sobre la belleza de cierto objeto). pues han de tener. no por sentimiento. cualquiera que sea la aprobación que se pueda esperar. sólo suponiendo que haya un sentido comúnt por lo cual entendemos. Si no tuvieran principio alguno. pretendería incondicionada necesidad para su juicio. Sino que. pues que este último juzga. no se puede fundar en juicios empíricos concepto alguno de la necesidad de esos juicios. sino el efecto que nace del juego libre de nuestras facultades de conocer). Se solicita la aprobación de todos los demás. apodíctica. esa necesidad no puede deducirse de conceptos determinados. es esa satisfacción la consecuencia necesaria de una ley objetiva. como los del simple gusto de los sentidos. como necesidad ensada en un juicio estéti- La condición de la necesidad. considerado como un ejemplo de una regla universal que no se puede dar. aunque comúnmente como principios oscuramente representados. §21 Sr se puede suponer con fundamento te. Pero un principio semejante no podría considerarse más que como un sentido común. es la idea de un sentido común Si los juicios de gusto (como los juicios de conocimiento) tuviesen un co. y no significa nada más que la obligación que se tiene de obrar absolutamente (sin posterior intención) de una cierta manera. pues de otro modo no tendrían concordancia . municar universalmente. entonces no podría venir al pensamiento necesidad alguna de esos juicios. sino siempre por conceptos.

¿l-lay. la disposición de las facultades de conocimiento. una regla para cada uno. porque sin ella. pensada en un juicio de gusto.cRír1cA DEL juicio alguna con. Pero esa tido común. como uno objetivo. con derecho. el objeto: serían todos ellos un simple juego subjetivo de las facultades de representación. lo demuestra nuestra pretensión a enunciar juicios de gusto. sin embargo. sino que deberá estar de acuerdo. con relación a un conocimiento en general. y como la uni- dido una validez ejemplar. también el sentimiento de la misma (en una representación dada). en lo que se refiere a la unanimidad de varios que juzgan. como sub- jetiva condición del conocer. ¿hay un principio de la razón más alto que impone solamente como principio regulativo en nosotros. debe haber una en la cual esa relación interna para la animación (deuna por la otra) sea. de cuyo juicio presento aqui. la cual. no como un sentimiento privado. éste podrá. podría. un-sentido comun semejante como principio constitutivo de la posibilidad de dad de nuestro conocimiento. ha de ser presupuesta. mi juicio de gusto. Yi Por cierto. aquella pro- La necesidad de la aprobación universal. y esto sobre la misma ya expresada satisfacción en un objeto. Ahora bienz porción. por tanto. no puede fundarse en la experiencia. una vez supuesta. es decir. a quien. exactamente como lo quiere el es- 233 § 22 cepticismo. si bien sólo subjetivo. es una necesidad subjetiva que. pone en actividad la imaginación para juntar lo diverso y ésta pone ese sentido común. sin embargo. permite que de un juicio que concuerde con ela. pues. nuestro juicio en conceptos. Pero como esa disposición misma tiene que poderse comunicar universalmente. he aña- disposición de las facultades del conocimiento tiene. y. en ese caso. en observaciones psicológicas. que ponemos a su base. Así. porque el principio.es representada como objetiva bajo la suposición de un sentido común En ningún juicio en donde declaramos algo bello permitimos a alguien que sea de otra opinión. sino como la condición necesaria de la universal comunicabili- Esa norma indeterminada de un sentido común es presupuesta realmente por nosotros. hace falta que el estado de espíritu. y esa disposición no puede ser determinada más que por el sentimiento (no por conceptos). admitirse con fundamento. la necesidad . la experiencia? O bien. es una mera forma ideal que. sin apoyarse. Pero si han de 'poderse comunicar conocimientos. sino como uno común. como ejemplo. Sin embargo. en toda lógica y en todo principio del conocimiento que no sea escéptico. pues. cuando un objeto dado. la más ventajosa para ambas facultades del espíritu con un fin de conocimiento (de objetos dados). que se requiere para una representación (mediante la cual un objeto nos es dado). el sen- en actividad el entendimiento para unificarlo en conceptos. se haga. exigir aprobación universal. para ello. una diferente proporción. tomado como subjetivo-universal (una idea necesaria a cada cual). por cierto. en general. por lo tanto. versal comunicabilidad de un senti- miento presupone un sentido común. sin fundar. no podría el conocimiento producirse como efecto. por medio de los sentidos. con tal de que se esté seguro de haberlo subsumido correctamente. pues quiere justificar juicios que encierran un deber (ein Sollen). en realidad. no dice que cada cual estará conforme con nuestro juicio. pueda también comunicarse universalmente. con el fin de sacar de ella conocimiento. según la diferencia de los objetos dados. sino sólo en nuestro sentimiento. Esto ocurre también realmente siempre.

sino en lo bueno (de la perfección. como lo hubiera constituido la imaginación. según la forma. Sólo el entendimiento da la ley.. pero. artificial. sin embargo. no podrán existir juntamente más que con la libre conformidad del entendimiento con leyes (la cual es también llamada finalidad sin fin) y con la característica de un juicio de gusto. Ahora bien: figuras regulares geométricas. Pero cuando la imaginación es obligada a proceder según una ley determinada. se las llama regulares. y el juicio no es un juicio por medio del gusto. etc. sino como productiva y autoactiva (como crea- belleza. Pero que la imaginación sea libre. en su libertad. es decir. si se hubiera dejado libre a si misma. comúnmente. se puede aún concebir bien que el objeto pueda justamente ofrecerle una forma tal que encierre un estado de asamblaje de lo diverso. por ahora. y que el deber (das Sollen). ante todo. tal como está sometida a las leyes de la asociación. las citan críticos del gusto. por sí misma. la satisfacción no es la que se da en lo bello. en realidad. más que una exigencia de la razón: la de producir una unanimidad semejante en la manera de sentir. en nosotros un sentido común para más altos fines? ¿Es el gusto. como los más sencillos e indudables ejemplos de imaginación. no tiene libre juego (como en la poesía). sin embargo. se encuentra que todo viene a parar al siguiente concepto del gusto: que es una facultad de juzgar un objeto en relación con la libre conformidad a leyes de la Así. Ahora bien: si se ha de considerar la imaginación. que analizar el juicio del gusto en sus elementos. en el juicio de gusto. en que la representación fuere referida a un determinado concepto de un objeto. Definición de lo bello deducida del cuarto momento Bello es lo que. sólo tenemos. Uno de los dos debe ser. Nota generaí a la primera sección de la analítica Cuando se saca el resultado de los anteriores análisis. y aunque en la sólo es posible). una conformidad con leyes sin ley y una subjetiva concordancia de la imaginación y del entendimiento sin una objetiva. una facultad primitiva y natural. con su 'pretensión a una aprobación universal.f. falso: o aquel juicio de los críticos de atribuir belleza a . con- de producir. y. en ese caso. un círculo. entonces determinase por conceptos cómo deba ser. paraunir éstos después en la idea de un sentido común. su producto. por tanto. no reproductivamente. por tanto. es conocido como objeto de una nece- saria satisfacción. la necesidad objetiva de que el sentimiento de todos corra juntamente con el de cada uno. y el juicio de gusto no sería más que un ejemplo de la aplicación de ese principio? Eso. ni queremos ni podemos investigarlo ahora aquí. desde luego. porque no se las puede representar más que considerándolas como meras exposiciones de un concepto determinado que prescribe la regla a aquella figura (según la cual dora de formas caprichosas de posibles intuiciones). sin embargo. j. o tan sólo ia idea de una facultad que hay que adquirir aún.234 MANUEL KANT aprehensión de un objeto dado de los sentidos está atada a una determinada forma de ese objeto. un cuadrado. sólo la formal). 'hay que tomarla. es decir. pues. primero. en concordancia con la general conformidad del entendimiento con leyes. es una contradicción. y. pues. de tal modo que un juicio de gusto no sería. sin concepto. y. no significaría otra cosa más que la posibilidad de llegar aquí a ese acuerdo. que lleve consigo una autonomía. un cubo. forme a una ley.

evítase. en relación a éste. adornos de los cuartos y toda clase de instrumentos artísticos y otros. pues para ello se requiere sólo entendimiento co- ficio y hasta en un animal. la regularidad. y en ese alejamiento de toda imposición de la regla pone justamente el caso en donde el gusto puede mostrar su mayor perfección en proyectos de la imaginación. que se presenta como esfuerzo. por cierto. escribió una History of Sumatra (tercera edición. o el nuestro. porque eso es contrario a un fin. sino también para el juicio en toda clase de propósito posible. disgusta. Esa determinación es un fin con relación al conocimiento. con la mera contemplación del objeto. de aquí que el gusto inglés en los jar- de la clase más sencilla. y no una ocupación libre y conforme a un fin indeterminado de las facultades del espíritu con lo que llamamos bello. y la satisfacción descansa. no inmediatamen- te en la vista de la figura. en la de un cuadrilátero equilátero y equiángulo más que en otro oblicuo. en cuanto no se endereza decididamente al conocimiento o a un fin práctico determinado. Pero entonces eso es sólo la aprobación de . incluso toda falta de simetría. ahí son necesarias figuras regulares. y. produce fastidio. no sólo prácticamente en lo que se refiere a un determina- do uso de esas cosas. en un edi- decirlo así. (N. Nadie encontrará fácilmente un hombre de gusto. a un fin. y. Una habitación cuyas paredes formen án- gulos agudos. un jardín de igual forma. sino en la utilidad. mún y no gusto. aque- ditío sine qua non) para coger el objeto en una representación única llo en donde la imaginación puede jugar sin violencia y conforme a su y determinar lo diverso en la forma del mismo. y con él pertenece al conocimiento.) tención aun problemática). va ella también siempre unida con satisfacción (que acompaña la efectuación de toda in- fin es para nosotros siempre nuevo. 1811). o de hacer comprensible la relación de las partes entre sí y con el todo en una división. hace la observación de que las bellezas libres de la naturaleza rodean al espectador siempre las mismas por 2° Marsden. En cambio. y no nos cansamos de mirarlo. ue tengan sólo un ojo) como en cia de edificios o flores. la regularidad. que encuentra necesaria para la belleza 235 la finalidad sin concepto. tanto en la figura de los animales (verbigraeia. como en jardines. que consiste en la simetría. En una cosa que sólo mediante una intención es posible. verbigracia. Pero donde sólo se ha de desarrollar un libre juego de las facultades de representación (sin embargo. deforme.26 en su descripción de Sumatra. sin referencia al uso o. obligado a experimentar más satisfacción en la figura de un círculo que en la de un con- la solución que satisface a un problema. Todo lo rígido-regular (lo que se acerca a la regularidad matemática) lleva consigo algo contrario al gusto y es que no proporciona un entretenimiento largo con su contemplación. y ese caso no es el del juicio de gusto. de las debe expresar la unidad de la intuición. viajero inglés. y en la cual el entendimiento está al servicio de la torno irregular. del T. cuando es puro. Donde se percibe una intención. La regularidad. Londres. de la misma para toda clase de propósito posible.cnír1cA DEL Juicio figuras pensadas. desigual y por imaginación y no ésta al de aquél. que acompaña al concepto de fin. sino que. Marsden. es ciertamente la condición indispensable (con- dines y el barroco en los muebles lleve la libertad de la imaginación más bien casi hasta aproximarse a lo grotesco. _ . que conduce al concepto de un objeto. con la condición de que en ello no sufra el entendimiento ningún choque). la de juzgar el tamaño de una plaza. en lo posible. une inmediatamente satisfacción o disgusto. que..

por el cambio. ocurre cuando se miran las figuras cambiantes de un fuego de chimenea o de un arroyo que corre. mediante la los objetos (que a menudo. un encanto para la ima ina- alimento para el gusto que el canto humano mismo dirigido según todas cion. cuando es imitado exactamente por el hombre (como ocurre a veces con el canto del ruiseñor). como en lo que sobre él tiene ocasión de figurar. en medio de un bosque. sin embargo. por tanto. y. tienen para él ya poco atractivo. en donde las estacas alrededor de las cuales crece esa planta formaban avenidas en líneas paralelas. a largo tiempo. . podría dar a su gusto un alimento constante. no pueden ser conocidos claramente) En estos últimos parece el gusto fijarse no tanto en regularidad. sin regla alguna. y que no está sometida a la violencia de reglas artificiales. más que a quien está ya saciado de belleza regular. por tanto.236 MANUEL 1-:ANT las reglas musicales. experimentó en ello un gran encanto: de aquí saca la conclusión de que la belleza salvaje. que no podemos reducir a reglas musicales. el objeto no le distrae. porque mantienen su fibre -juego. un huerto de pimienta. así. por ejemplo. llevan consigo. porque este último más bien hastía cuando se repite muchas veces y durante large tiempo. y. que allí es pródiga en diversidades hasta la exuberancia. no place. en la disposición para el orden que necesita por todas par- tes. más bien-' hace una violencia incómoda a la imaginación. al parecer. El canto mismo de los pájaros. es decir. Pero con que hubiera hecho la prueba de estarse un día en su huerto de pimienta se hubiera apercibido de que cuando el entendimiento se ha sumido. en cambio. Hay que distinguir aún los objetos bellos de los aspectos bellos de todos lados. parece a nuestros oídos totalmente desprovisto de gusto. en cambio. Pero en esto probablemente confundimos nuestra simpatía por la alegría de un pequeño animalito amable con la belleza de su canto. la naturaleza. y de que. parece encerrar más libertad y. que. encontrando. por el alejamiento. más lo que la imaginación aprehende en ese campo. sin ser ninguno de los dos bellezas. los cuales. propiamente en las fantasías con que se entretiene el espíritu cuando la diversidad con que el ojo tropieza lo despierta continuamente.

es repre- te e intema entre lo sublime y lo bello es la siguiente: que si como es justo. como la de lo agradable. Además. De aquí que no pueda unirse con encanto. sin la concordancia con la naturaleza). no sólo universalmente valederos en consideración del sujeto. con la de la cantidad. como ser. sin embargo. . por tanto. aunque no tengan pretensión más que al sentimien- atraído por el objeto. consiguientemente. según la especie. sitivo como. aunque indeterminado queda cuáles. ni de un concepto determinado. en conceptos del entendimiento o de la formidad con la facultad de los conrazón como impulsión de esta últi- da inmediatamente por un desbordamiento tanto más fuerte de las mismas. y así. al contrario. Lo bello de la naturaleza se refiere a la forma del objeto. y siendo el espíritu. en una intuición dada. de tal modo que parece tomarse lo bello como la exposición de un concepto indeterminado del entendimiento. aquí. como emoción. la satisfacción en lo sublime to de placer y no a un conocimiento del objeto. sino un juicio de reflexión. También esta última satisfacción es muy te. ni uno lógico determinan- representación de la cualidad. mediante lo cual la facultad de exposición o imaginación es considera- miento de una suspensión momentánea de las facultades vitales. referida a conceptos. la sa- diferente de la primera. ninguno de los dos presupone un juicio sensible determinante. admiración o respeto. mejor. en cambio (el sentimiento de -lo sublime). una totalidad de la misma. sino sucesivamente también siempre rechazado por él. es decir. en cuanto en él. y. u ocasionada por él. y ésta. sin embargo. Pero la diferencia más importan- la vista. pues aquélla (lo bello) lleva consigo directamente un sentimiento de impulsión a la vida. placer negativo. Así es la satisfacción unida allí con la lo bello a la de lo sublime Lo bello tiene de común con lo sublime que ambos placen por si mismos. siendo. puede unirse con el encanto y con una imaginación que juega. la satisfacción no depende de una sensación. es un placer que nace sólo indirectamente del modo siguiente: produciéndose por medio del senti- tisfacción se enlaza con la mera exposición o facultad de la misma. por tanto. consideramos aquí primeramente sólo lo sublime en objetos de la naturaleza (lo sublime del arte se limita siempre a las condiciones de sentada ilímitación y pensada. empero. sino seriedad en la ocupación de la imaginación. y se presenten. segui- da. no un juego. que están a merece llamarse. y lo sublime como la de un concepto semejante de la razón. De aquí también que los juicios de esas dos clases sean particulares. parece ma. lo sublime. no tanto placer po-. que consiste en su limitación. puede encontrarse en un objeto sin forma.SEGUNDO LIBRO ANALITICA DE LO SUBLIME §23 Tránsito de la facultad de juzgar embargo. como la satisfacción en el bien. ' Pero hay también entre ambos diferencias considerables.

violento para la imaginación. Así. no se puede llamar sublime el amplio Océano en irritada tormenta. según leyes cuyo principio no encontramos en toda nuestra facultad del entendimiento. contrario a un fin para nuestro juicio. porque mediante la idea de lo sublime no es representada forma alguna particular de la naturaleza. ser determinado de antemano para nuestro Iuicio. tan importante y tan ricoen deducciones como el de la belleza en la misma. sólo por eso será juzgado tanto más sublime. sino sólo en el uso posible de sus intuiciones para hacer sensible en nosotros una finalidad totalmente independiente de la `naturaleza. Pero en lo que tenemos costumbre de llamar sublime no hay nada que conduzca a principios objetivos particulares y a formas de la naturaleza que de éstos dependan. pero si nuestro concepto de la naturaleza. sólo en la toca a los fenómenos. en cambio. desde luego. aunque podamos correctamente llamar bellos muchos de entre ellos. inadecuado a nuestra facultad de exponer y. ni con mucho. podrá parecer. de tal modo que éstos han de ser juzgados como pertenecientes no sólo a la naturaleza en su mecanismo sin finalidad. lo que despierta en nosotros. se ve. desde luego. Para lo bello de la naturaleza . lo cual invita a profundas investigaciones sobre la posibilidad de semejante forma. no amplía. Por esto. que la imaginación hace de su representación. pues ¿cómo puede designar-se con una expresión de aplauso lo que es apre- concepto de ella como arte. por una intuición semejante. que separa totalmente la idea de lo sublime de la de una finalidad de la naturaleza y hace de su teoría un simple suple- mento al juicio estético de la finalidad de la naturaleza. con tal de que se vea grandeza y fuerza. pues ésta despierta la idea de lo su- blime. viéndose el espíritu estimulado a dejar la sensibilidad y a ocuparse con ideas que encierran una finalidad más elevada.tenemos que buscar una base fuera de nosotros.i`deas de la razón. y hay que tener el espíritu ya ocupado con ideas de varias clases para ser determinado. que nos expresamos con total falsedad cuando llamamos sublime algún objeto de la naturaleza. La belleza independiente natural nos descubre una técnica de la naturaleza que la hace representable como un sistema. pero sin embargo. empero. pues. según su forma. Esta es una nota previa muy necesaria. sino también a la analogía con el arte. aunque ninguna exposición adecuada de ellas sea posible. sólo en nosotros y en el modo de pensar que pone sublimidad en la representación de aquélla. mediante la cual el objeto parece. sin razonar. en cierto modo. nuestro conocimiento de los objetos de la naturaleza. las más de las veces. más bien en su caos o_en su más salvaje hendido en si como contrario a un fin? Sólo podemos decir que el ob- jeto es propio para exponer una sublimidad que puede encontrarse en el espíritu. y este es el de una finalidad con res- e irregular desorden y destrucción. sino que se refiere tan sólo a. Aquélla. pues lo propiamente sublime no puede estar encerrado en forma sensible alguna. y que no presenta absolutamente nada de finalidad en la naturaleza misma. el sentimiento de lo sublime. en cierto modo. son puestas en movimiento y traídas al espiritu justamente por esa inadecuación que se deja exponer sensiblemente. Su aspecto es terrible. para lo sublime. a un sentimiento que él mismo es sublime. en lo que la belleza natural (la independiente) parece ser una finalidad en su forma. sino que sólo es desarrollado un uso conforme a fin. que. añadiendo al mero mecanismo el aprehensión. desde luego. Por esto vemos que el concepto de lo sublime en la naturaleza no es. empero.238 MANUEL KANT pecto al uso del juicio. .

comenzaremos con la cantidad como primer momento del juicio es- ro. decir sen- cillamente (simpliciter). Pero hay una división que el análisis de lo sublime necesita. en relación con el sentimiento de lo sublime. hacer representa le una finalidad subjetiva. sino también la magnitud -de la unidad (de medida). o provenir de uno de éstos. carecer de interés. según la relación. El método. a saber: cuando una pluralidad de lo idéntico. y como la magnitud de la finalidad de la representación . importa no sólo la pluralidad (el número). y como entonces la primera cs añadida al objeto como una disposición matemática. pues. Lo último es aquello que es grande por encima de toda comparación. Tiene que ser. _ Pues como el sentimiento de lo sublime lleva consigo. en cambio. Ser rande. y que no necesitó el de lo bello. pues. De Lo sursume MATEM/(rico § 25 De/inición verbal de lo sublime Sublime llamamos lo que es absolutamente grande. del de la anterior sección. la segunda como una disposición dinámica de la imaginación. un movimiento del espíritu unido con el juicio del objeto. a causa de la falta de forma que puede haber en lo que llamamos sublime. no se apartará. en cambio. supone y mantiene el espíritu en contemplación reposada. y. o pequeño. como carácter suyo. pues como ]uicio reflexionante estético. non comparative magnum). como la de lo bello. . que algo es grande. es también totalmente dis- tinto de decir que alfo es absolutamente grande (abso ute. menos aun una intuición sensible. aquí. según la cantidad. se puede conocer por la cosa misma. o a la facultad de desear. de aquí que aquél sea representado como sublime en En lo que se refiere a la división de los momentos del juicio estético. en lo bello. y hacerla representable como necesaria. Igualmente. que también es una magnitud para medirlo. un concepto del Iuicio. 0 a la facultad de conocer. tico se refería a la forma del objeto. porque no lleva consigo principio anteriores. debe la satisfacción en lo sublime. el gusto. a sa- alguno del conocimiento. subjetivamente final (porque lo sublime place). Pero el cómo sea de grande exige siempre otra cosa. según la modalidad. o mediano? Lo tético sobre lo sublime.cnínca DEL tulcto §24 239 dada será juzgada sólo en consideDe la división de una investigación del sentimiento de lo sublime ración de esas facultades (sin fin ni interés). empe- que empezó en el análisis de los juicios de gusto. Ahora bien: ¿qué quiere decir la expresión algo es grande. pero el motivo de esto se ve en los párrafos que mediante ella es indicado no es un puro concepto del entendimiento. Que algo es una magnitud (quantum). juntado. . y aquí. y tampoco un concepto de la razón. a menos que haya que tenerse en cuenta que allí en donde el juicio-esté. Pero como en el juicio sobre la magnitud. es. resulta que será 'referido por la imaginación. constituye un uno. y tener su ber: la de sublime matemático y sublime dinâmico. y ser una magnitucfi son conceptos totalmente distintos (magnitudo y quantítas). y como ese movimiento debe ser juzgado como base una finalidad subjetiva de la representación en relación con el Juicio. pero. comenzamos por la investigación de la cualidad. en ambas relaciones. A. sin comparación alguna con otras. ser de un valor universal. según la cualidad.podrá la analítica seguir adelante según el mismo principio csa pensada doble manera.

y.. que su existencia nos sea indiferente. por la imperfección del sujeto que juzga. Por lo demás. al mismo tiempo. sino que ésta le es atribuida. _ . también un quantum. de o puede ser una medida dada a priori. o.. `a la base del jui:io una medida que se supone poder ¡er aceptada como exactamente la de un objeto que es grande. de ningún modo. es limitada a condiciones subjetivas de la exposición in concreto. los juicios como: el hombre es bello y él es grande. sin que se declare determinadamente esa ventaja. no deja por eso el juicio de pretender a una aprobación uni- bargo. . de árboles. todo ellgdl es fenómeno.. parece que no tengo en el sentido comparación alguna. como en lo bello (puesto que puede ser informe). de seguro. . sino solamente siempre un concepto de comparación. la magnitud media de los hombres conocidos por nosotros. como medida con que se la pueda comparar. Cuando nosotros (bajo la citada limitación) decimos sencillamente magnitud. pero no una satisfacción en el objeto. como los juicios teóricos. representemos como estético). montes. con ventaja sobre otros muchos objetos de igual especie. animales de una determinada especie. pero que no es aplicable a ningún juicio lógico (matemáticamente determinado). la cual. Ahora bien: aquí es de notar que. que. aunque no tengamos interés alguno en el objeto. en lo práctico. y por tanto. al menos. la llamemos grande o pequeña. la aproba- ción de cada cual. Pero cuando llamamos una cosa. porque ella es una medida meramente subjetiva que está a la base del juicio que reflexiona sobre magnitudes. no es este un juicio determinantematemático. incluso cuando se le considera como informe. resulta que se pone. Pero como en un juicio mediante el cual algo es sencillamente indicado como grande no se quiere decir solamente que el objeto tiene una ensanchamiento de la imaginación en sí misma. etc. así vemos que toda determinación de magnitud de los fenómenos no nos puede dar. así como a aquello que llamamos sencillamente pequeño unimos un des- precio.240 MAN UEL KANT la magnitud de una cierta virtud o de la libertad y justicia públicas en un país. . incluso la belleza. el juicio de las cosas como grandes o 'p ueñas se aplica a todo.. pues mediante aquello no se determina de ningún modo cuán grande el objeto sea. en lo teórico. concepto alguno absolu- tud de la exactitud o inexactitud de una observación o de una medida hechas. to de una magnitud. se 'n prescripción del Juicio. sino una satisfacción en el tan al sujeto solo. es decir. la cual tiene una finalidad misma por todo el mundo. y la base de esto hay que buscarla en que lo que quiera que sea que expongamos en la intuición (y. no se limi- cable. sino sólo al juicio estético de la magnitud. por ejemplo. encierra la conciencia de una finalidad subjetiva en el uso de nuestras facultades de conocer. como es. y otras. subjetiva para un determinado uso de nuestras facultades de conocer en la apreciación de las magnitudes. sin em- Ahora bien: cuando digo sencillamente que algo es grande. Pero aunque la medida de la comparación sea subjetiva. casas. por tanto. sino que desean.. por tanto. la mera magnitud del mismo. Por lo demás. sino un mero juicio de reflexión sobre la representación de aquél. la magni- ésta necesita siempre de nuevo otra cosa. puede llevar consigo una satisfacción universalmente comuni- versal. como. y entonces unimos a la representación siempre una especie de respeto. incluso a tââas las propiedades de las mismas: de aquí puede ella ser empírica. con una medida objetiva. en donde el Iuicio reflexionante se encuentre dispuesto como conforme a un fin en relación con el conocimiento en general.

ella. mediante es decir.de ese modo. misma es igual. la dencia a progresar en lo infinito y en nuestra razón una pretensión a totalidad absoluta. como conocida. y el uso que el Inicio hace naturalmente de algunos objetos para este último (el solamente en que se la pueda aprehender inmediatamente en una in- sentimiento). por tanto. nada tan pequeño que no pueda. estética (es decir. progresando en lo infinito). fuera de ella. considerándolo .concepto alguno determinado de una magnitud dada. para esa idea. toda apreciación lógica de las magnitudes es matemática. sublime. cuya unidad es la medida. El telescopio nos ha dado una rica materia para hacer la primera observación. siendo frente a él todo otro jetos de la naturaleza es. en todo respecto (sobre toda comparación). Ahora bien: para la apreciación matemática de las magnitudes no uso pequeño. por tanto. perol no el objeto de los sentidos. debemos dejarlo para la deducción. absolutamente. en último ténnino. es decir. toda apreciación de magnitudes de los ob- sensible es. sino solamente en nuestras ideas. el des ertar del sentimiento de ima faculiad' suprasensible en nosotros. pero la de la mera intuición grande que lo juzguemos. 241 la disposición del espiritu. Por lo tanto. por muy presarse también así: Sublime estoda -otra cosa es pequeña. Podemos. añadir a las ante- riores formas de la definición de lo sólo porque se puede pensar. como idea real. considerado en otra relación. una medida que le convenga. ha de llamarse sublime.cRír1cA` DEL juicio no solamente grande. es decir. se ve en seguida que no consentimos en buscar para una cierta representación que ocupa el Inicio reflexionante. empero. . sin embargo. Pero justamente porque en nuestra imaginación hay una ten- rir conceptos determinados de cómo sea de grande una cosa más que por números (en todo caso. no el objeto. Así. no Es una magnitud que sólo a si en las cosas de la naturaleza. por eso esa misma inacomodación de nuestra facultad de apreciar las magnitudes de las cosas en el mundo apreciación de la magnitud de la medida fundamental tiene que consistir tuición y usarla por medio de la imaginación para la exposición de los conceptos de número. pues. (por la medida de los ojos) es estética. De aquí se colige que se ha de buscar lo sublime. sino grande de todos modos. demuestra una facultad del espíritu que supera toda medida de los sentidos. pues. Se ve fá- De la apreciación de las magnitudes de las cosas naturales exigida para la idea de lo sublime La apreciación de las magnitudes mediante conceptos de números (o sus signos en el álgebra) es matemática. que no pueda. y en este respecto. La definición anterior puede exaquello en comparación con lo cual cilmente por esto que nada puede darse en la naturaleza. el microscopio. Nada. no podríamos nunca tener una medida primera o fundamental. §26 sublime esta más: Sublime es lo que. matemáticamente. aproximaciones por series de números. db lo que puede ser objeto de los sentidos puede llamarse sublime. en cuál de ellas se encuentra. Ahora bien: no podemos adqui- ser rebajado hasta lo infinitamente pequeño. ara la segunda. esta medida no debiera apreciarse a su vez más que por números. Pero como la magnitud de la medida hay que admitirla. y. deter- minar. es lo absolutamente grande. cuya Unidad tendría que ser otra medida. en comparación con medidas más pequeñas aun. sino . ampliarse en nuestra imaginación hasta el tamaño de un mundo. y. sino sólo consentimos en buscarla dentro de ella. al revés. subjetiva y no objetivamente determinada).

y consi uientemente también la objetiva fâlta de finalidad de la representación para el juicio en la apreciación de las magnitudes: me limito a observar grandores. a la mayor medida estética de la apreciación de los presentación de la que menos se podía esperar eso y que nos hace notar la disconformidad. mediante todo eso. No quiero aún adelantar nada so bre el fundamento de esa satisfacción. para exlponerla en donde la imaginación a canza su máximo. del T. no en los productos del arte (verbigraeia. y.242 MANUEL K/«NT serva. y. (N. ob1 Savary. Pero en el primer caso. entonces lleva nitud. Para recibir intuitivamente en la imaginación un quantum. y aquella primera expone las magnitudes absolutamen- para explicar el estupor o especie de perplejidad que. unas sobre otras) son representadas oscuramentc. y pronto llega a su máximo.) . a su primera entrada en la iglesia de San te en cuanto el espíritu puede aprehcndcrlas en una intuición. Con la aprehensión no tienc ella nada que temer. Pues aquí es un sentimiento de la disconformidad de su imaginación con la idea de un todo. y la comprensión no es nunca completa. empiezan ya a apagarse en la imaginación. tanto la forma licía con Napoleón I y acompañó a éste en la expedición de Egipto. en Roma. recae sobre sí misma. y su representación no hace electo alguno cn el juicio estético del sujeto. se sume en una emocionante satisfacción. columnas. entonces pierde por un lado lo que por otro gana y hay en la comprensión un máximo del cual no puede pasar. antes de que la imaginación haya recibido los últimos. como juicios de razón). se requieren dos actividades de aquella facultad: aprehensión (apprehensio) y comprensión (comprehensio oes- Pedro. el famoso general que fue ministro de la Po- que si el juicio estético ha de darse puro (sin mezcla de juicios teleológicos. donde un fin humano determina. primeramente aprehendidas. pues cuando la aprehensión ha llegado tan lejos que las representaciones parciales de la intuición sensible. duque de Rovigo. por medio de números.1 en sus noticias sobre Egipto. a saber. en cambio. en parte. retrocediendo ésta para aprehender algunas de ellas. que es que no hay que acercarse mucho ni tampoco alejarse mucho de las pirámides para experimentar toda la emoción de su mag- hay ningún máximo (pues la fuerza de los números va al infinito). en el esfuerzo para ensaneharlo. pues con ella puede ir al infinito. 'pero la comprensión se hace tanto más dificil cuanto más lejos retrocede la aprehensión. a fin de poder usarlo como medida o como unidad para la apreciación de magnitudcs. edificios. hay que mostrar lo sublime. la vista necesita algún tiempo para terminar la aprehensión de los planos desde la base a la punta. porque esta última expone siem- pre solamente las magnitudes relativas por comparación con otras de la misma clase. etc. Lo mismo puede bastar también consigo la idjea de lo sublime y determina aquella emoción que ninguna apreciación matemática de las magnitudes por medio de números (a no ser que aquella medida fundamental sea conservada allí vivien- te en la imaginación) puede producir. un máximo. Puede explicarse así lo que Savary. pero para la apreciación estética de las magnitudes hay. las partes aprchendidas (las piedras. y con éljun ejemplo totalmente adecuado a la Crítica del luicio estético.) . y entonces apágansc siempre. según cuentan. y de éste digo que cuando es juzgado como una medida absoluta por encima de la cual no es posible ninguna subjetiva mayor (para el sujeto que `uzga). se apodera del espectador. los primeros. pues cn este último caso. el cual está unido con una re- thetica).

verbigracia. sin embargo.CRÍTICA DEL juicio como-la. de la comprensión de la pluralidad en una intuición. como perteneciente a la apreciación lógica de las magnitudes. por si misma. por muy lejos que ésta pueda llegar en exposiciones. si ha de ser estético. o. adelante en el infinito. en esta intencionada finalidad. y como. cuando el quantum es dado en la intuición. por su magnitud. elévese la comprensión de las unidades hasta el número IO (en la decádica) . en sí. sino en la naturaleza bruta (y aun en ésta sólo en cuanto no lleve consigo. por cierto. la apreciación lógica de las magnitudes va sin trabar hasta el infinito. pero la posï terior formación de magnitudes en el comprender. Ya que todo lo que debe com lacer sin interés al Inicio m-eramšite reflexionante tiene que llevar consigo. No hay tampoco. en una apreciación. Pero colosal se llama la mera exposición de un concepto casi demasiado grande para toda exposición (que confina límite de la facultad de la imaginación. por ser la intuición del objeto casi demasiado grande para nuestra facultad de aprehender. en cuanto solamente encierra magnitud. aunque sí mediante la comprehensio logica en un concepto de número). empero. y. con tal de que pueda ser comprendida por la imaginación en un todo. de valor uni- pie o una vara. en su representación.magnitud. como tal. pero no la comprensión en una intuición de la imaginación (no mediante la comprehensio aesthetíca. Pues en la a`preciación de las magnitudes por el entendimiento (aritmética) se llega igual de lejos. pues en esta clase de representación. en el aprehender. el entendimiento se encuentra tan bien servido y tranquilizado como si elige una milla alemana o todo un diámetro terrestre. Monstruoso es un objeto que. o sólo hasta el 4 (en la tetráctica). en la comprensión que es necesaria para la representación de magnitudes. 3'. a la base del juicio finalidad alguna de la ƒorma del objeto (como lo hay en lo bello). se realiza sólo progresivamente (no comprensivamente) según un principio de progresión adoptado. que ha sido llevada hasta la disconformiclad de nuestra facultad de la imaginación en la exposición del concepto de una magnitud? . Ahora bien: el espíritu oye en sí la voz de la razón. un con lo relativamente monstruoso). no hay nada final para el Iuicio estético ni nada que dé placer. no debe tener como fundamento de determinación fin alguno del objeto. encanto alguno o emoción de verdadero peligro). nada que obligue a elevar la magnitud de la medida. En ambos casos. según el concepto de un fin (cada medida es uno de ellos). ni en las cosas naturales cuyo concepto lleve ya consigo un determinado ƒin (verbi- 243 graeia. y en este proceder. la conduce por medio de conceptos de números. se pregunta: ¿Cuál es esa finalidad sub- jetiva? ¿Quién la prescribe como norma para proporcionar un fundamento a la satisfacción universal en la mera apreciación de las magnitudes. porque el fin de la exposición de un concepto se encuentra diíicultado. y no confundirse con algún juicio de entendimiento o de razón. si bien hay algo de finalidad objetiva. finalidad subjetiva. para lo cual ella tiene que dar el esquema. el entendimiento. si la imaginación elige confío unidad una magnitud que se puede aprehender de un golpe de vista. por tanto. que en todas las versal. Un juicio puro sobre lo sublime empero. aquí no hay. niega el fin que constitu- La imaginación marcha. la naturaleza no contiene nada que sea monstruoso (ni espléndido ni horrible): la magnitud aprehendida puede ser todo lo aumentada que se quiera. hasta el ye su propio concepto. En esta apreciación matemática de las magnitudes. cuya aprehensión es ciertamente posible. animales de una determinación natural conocida).

se exige en el espíritu un todo de la intuición y se perciba al mismo tiempo. que ser en la apreciación estética de las magnitudes en donde el esfuerzo para la comprensión supere a la facultad de la imaginación. Comparado con él. Tiene. tico). a la apreciación de las magnitudes y para aplicarla a la apreciación de las mismas. en donde se sienta la aprehensión progresiva. empero. Sublime es. pero que es puesto como sustrato para la intuición del mundo como fenómeno. el menor empleo del entendimiento. objeto. ahora bien. e incluso no exceptúa de esa exigencia lo infinito (espacio y tiempo pasado). Ahora bien: la medida fundamental propiamente inmutable de la naturaleza es el todo absoluto de la' misma. sin embargo (en la representación sensible). pero sí como ensanchamiento del espíritu que se siente capaz de saltar las barreras de la sensibilidad en otro sentido (el prác- magnitudes dadas. sin embargo. pues. Pero como esa medida fundamental es un concepto contradictorio en~S“f mismo (a causa de-la im- posibilidad de la absoluta totalidad de un progreso sin fin. Lo infinito. aunque en la matemática. el cual. con humano. Esto último. toda medida a toda magnitud dada. la inadecuación de esa facultad sin límites en el progresar. incluso en aquellas que. es totalmente comprendido lo infinito del mundo sensible bajo_ un concep_to. Pero (y esto es lo más importante) el poder solamente pensarlo como un todo denota una facultad del espíritu que supera toda medida de los sentidos. omprensión en una intuición. tiene que la facultad de la apreciación matemática. por tanto. todo lo otro (magnitudes de la misma espe- la imaginación está adecuada con todo objeto para darles una medida suficiente. pues. y. además. por progresión. la naturaleza en aquellos de sus fenómenos cuya intuición lleva consigo la idea de su infinitud. es absolutamente (no sólo comparativamente) grande. no. como fenómeno. en ella. pues sólo mediante ella y su idea de un nóumeno. no pueda jamás ser totalmente pensado. Ahora bien: para la apreciación matemática de las magnitudes. que es grande por encima de toda medida .una facultad que sea ella misma suprasensible. en la como dado el infinito de la intuición suprasensible (en su sustrato inteligible) supera toda medida de la sensibilidad. aunque no puedan nunca ser totalmente aprehendidas. en el sen- conducir el concepto de la naturaleza a un sustrato suprasensible (que está a su base y también a la de nuestra facultad de pensar). juzgadas como totalmente dadas. exige totalidad. que no consiente intuición alguna. para poder sólo pensar el infinito dado sin contradicción. desde luego. es una infinidad com- mediante conceptos de números.miembros de una serie de números en progresión creciente. sino que hasta hace inevitable el pensarlo (en el juicio de la razón no puede ocurrir más que mediante la inadecuación incluso del mayor esfuerzo de nuestra imaginación para la apreciación de la magnitud de un común) como totalmente (según su totalidad) dado. aquella magnitud de un objeto natural. Pero. en la pura intelectual apreciación de las magnitudes. Hasta la facultad de poder pensar- prendida. para concebir en sión que ofreciera como unidad una medida que estuviera con el infini- to en una relación determinada indicable en números. pidefuna exposición para todos aquellos . y es grande por encima de toda comparación. lo cual es imposible. son. porque los conceptos de número del entendimiento pueden cie) es pequeño. incluso con cual la imaginación emplea 'toda su facultad infructuosamente. para aprehender una medida fundamental que sirva.244 MANUEL KAN1 tido teórico para la facultad del conocimiento. pues para ello sería necesaria una compren- adecuar.

el diámetro terrestre. es una de las que nos es impuesta por una ley de la razón. muestra sus límites y su inadecuación en loque toca a la comprensión que se le reclama de un objeto dado en un todo de la in- luego. en la intuición de un todo. es respeto. desapareciendo frente a las ideas de la razón cuando una exposición adecuada. _ El espíritu. mas la inmensa multitud de semejantes sistemas de la vía láctea. una medida para un monte. ¿Quién ha querido llamar sublime masas informes de monta- aquélla ha de proporcionar a estas ñas en salvaje desorden. que es para nosotros ley. Por esto se ve también que la verdadera sublimidad debe buscarse cual contribuye la división sistemática del edificio del nrundo. o el mar sombrío y furioso. no tanto el objeto como más bien la disposición del espíritu en la apreciación del mismo. Ahora bien: lo sublime en el juicio esté- entendimiento para concordar con los conceptos de éste en general (sin determinación de ellos). a su vez. aun en su mayor esfuerzo.hielo. repetidamente. cuáles). a saber: que llegamos siempre a unidades tanto mayores cuanto más adelantamos.cnírrcx DEL Juicio sensible. abandonándose a la imaginación y'a una razón unida con ella. empero. es decir. amontonadas unas sobre otras. toda magnitud de la naturaleza como pequeña. las cuales. Un árbol que apreciamos por medio de la altura de un hombre nos da. desde ble. forman entre si un sistema semejante. sin embargo. bajo el nombre`«1lc nebulosas. representándonos siempre. y éste. sin atender a su forma. y hacer este último intui- tuición (por tanto. no nos permite aquí esperar límite alguno. más que el todo absoluto. de cada uno de los fenómenos que nos puede ser dado. pero al mismo tiempo demuestra su deter- minación para efectuar su adecua- . etc?. y éste para el de la vía láctea. para la exposición de la idea de la razón). . no tanto un mayor concepto de número como más bien una gran unidad de medida (para abreviar las series de números). puede servir de unidad para el número que expresa el diámetro terrestre. abandonándose a la contemplación de esas cosas. a sus ideas. en su libre juego. y que no reconoce otra medida determinada. Ejemplos del sublime matemático en el juicio de lo sublime El sentimiento de la inadecuación de puestra facultad para la consecución de una idea. e inmuta- de la naturaleza en la mera intuición nos proporcionan todas aquellas cosas en que nos es dado para la ima- ginación. de igual modo en el aprecio de una cosa tico de un todo tan inmenso está. se siente elevado en su propio juicio cuando. §27 De la cualidad de la satisfacción sólo en el espíritu del que juzga y no en el objeto de la naturaleza cuyo juicio ocasiona esa disposición de aquél. con sus pirá- mides de. aunque totalmente sin fin determinado y sólo para ensancharla. si tiene cosa como una milla de alto. valedera para cada cual. no tanto en lo grande del número como en este hecho. pues el juicio estético. como en el juicio de lo bello refiere Así. Ahora bien: la idea de la comprensión. para el sistema planetario conocido de nos- otros. Pero nuestra imaginación. siente todo el poder de la imaginación. y nos permite juzgar como sublime. y más propiamente al representamos nuestra imaginación en toda su ilimitación y con ella la naturaleza. así la imaginación. para producir una disposición del espíritu congruente y compatible con la que el influjo de determinadas ideas (prácticas) produciría en _el espíritu. inadecuado. a lo como sublime refiere la misma facultad a la razón para concordar con las ideas de ésta (sin determi- nar. al 245 ble.

en comparación con las ideas de la razón. un placer despertado. sino de la intuicìón. y entra en nuestra determina- tamente en la medida en que es repulsivo para la mera sensibilidad. representa solamente el juego subjetivo de las ción el apreciar como pequeño. es un placer el encontrar que toda me- lo. todo lo ue la naturaleza. y es. esto es. El juicio mismo. intuible la superioridad de la determinación razonable de nues- tras facultades de conocer sobre la mayor facultad de la sensibilidad. en lo bello. encierra para nos- otros de grande. en cierto modo. consiguientemente una referencia a la ley de la razón de admitir sólo eso como medida suprema de las magnitudes. según la cual es conforme a fin. pero para la idea de lo suprasensible en la razón. la percepción de la inadecuación de toda medida facultades del espíritu (imaginación y razón) . El sentimiento de lo sublime es. sigue aquí siempre siendo estético. y. mediante una cier- ta subrepción íconfusión de un respeto hacia el objeto. o una facultad de aprecìación de las magnítudes. estando en contemplación reposada en el juicio estético ción con ella como una le . mediante su unanimidad. mediante su oposición. un sentimiento de dolor que nace de la inadecuación de la imaginación. en lugar de la idea de la humanidad en nuestro sujeto) : ese objeto nos hace. Lo trascendente para la imaginación (hacia lo cual ésta es empujada en la aprehensión de la intuición) cs para ella. pues. un movimiento alternativo.246 MANUEL KANT dida de la sensibilidad es inadecuada a las ideas de la razón. la imaginación y la razón. ciencia de la facultad misma. es decir. Así. lo que en nosotros excita el sentimiento de esa determinación suprasensible concuerda con aquella ley. cuya ventaja no puede hacerse intuible más que por la insufi-_ la exposición de las magnitudes (de objetos sensibles) es ilimitada. que en \ sensible con la apreciación por razón de las magnitudes es una con- Medir un espacio (como aprehensión) es al mismo tiempo descubrir- cordancia con leyes de la misma y un dolor que excita en nosotros el sentimiento de nuestra determinación suprasensible. al mismo tiempo. Ahora bien: el mayor esfuerzo de la imaginación en la exposición de la unidad para la apreciación de la magnitud es una referencia a algo absolutamente grande. es. como objeto sensible. en cuanto el esfuerzo hacia éstas-es para nosotros una ley. por lo tanto. producen una finalidad subjetiva de las facultades del espíritu. en su principio) ser comparado con una conmoción. por la concordancia que tiene justamente ese juicio de inadecuación de la ma- sobre lo bello de la misma. de atracción y repulsión de un mismo objeto. es atractivo jus- yor facultad sensible con ideas dela razón. de lo sucesiva- . sin embargo. independiente. de igual modo. la comprensión de la pluralidad en la unidad. Ese movimiento puede (sobre todo. El espíritu se siente movido en la representación de lo sublime en la naturaleza. para nosotros. en la apreciación estética de las magnitudes. porque sin tener a su base concepto alguno determinado del objeto. por tanto. y. pues. incluso como armónico en su contraste. el sentimiento de lo sublime en a naturaleza es de respeto hacia nuestra propia determinación. pues así como la imaginación y el entendimiento. aquí. Así. a saber. ley (de la razón). pues. es un movimiento objetivo en la imaginación y una progresión (progressus). un abismo donde teme perderse a si misma. por lo tanto. rápido. el producir semejante esfuerzo de la imaginación no es trascendente sino conforme a su ley. con la apreciación mediante la razón. no del pensamiento. por decirlo así. un sentimiento de que tenemos una razón pura. pero que nosotros referimos a un objeto de la naturaleza. por tanto.

mediante el cual ésta hace al sentido interno una medida (por lo tanto. cs decir. al mismo tiempo es represen- tado como conforme a fin. es. como incapacidad de aprelzenderlo. para comprender estéticamente una unidad mayor. sin embargo. lo cual cs posible. como una imposibilidad de pensar lo infinito como totalmente dado. Lo mismo significa un poder. y no como meramente subjetiva. En la apreciación lógica de las magnitudes. para la razón como fuente de las ideas. Ahora bien: cuando una magnitud alcanza casi el máximo de nuestra facultad de comprender en una intuición. considerada subjetivamente. cl dolor. y el ob- y el espíritu puede juzgar esta última sólo mediante aquélla. es contraria a fin. por l_o_ contrario. pues (puesto que la sucesión temporal es una condición del sentido interno y de toda intuición). Así. el cual sentimiento. porque la propia incapacicad descubre la conciencia de una ilimitada facultad del mismo sujeto. sin embargo. La cualidad del sentimiento de lo sublime es que es un sentimiento de dolor sobre cl Iuicio estético cn un objeto. para lo cual toda comprensión estética es pequeña. una regresión (regressus) que anula a su vez la condición de tiempo en la progresión de la imaginación y hace intuible la simultaneidad. es decir. viene el juicio estético mismo a ser subjetivo-final por tanto. el esfuerzo de recibir en una intuición única una medida para magnitudes que exija para aprehenderse un tiempo notable es una especie de representación que. conforme a fin. y la comprensión de la imaginación para la unidad de la jetivo de la imaginación. y. es decir.cRí"f1cA DEL juicio mente aprehendido en un momento. De no sunumra DIN/iM1co un LA NATURALEZA § 28 De la naturaleza como una fuerza Fuerza es una facultad que es superior a grandes obstáculos. justamente por eso. esa misma violencia que ha sufrido cl sujeto mediante la imaginación es juzgada como conforme a fin para la total determinación del espíritu. porque aquí no se atiende para nada al grado dc comprensión en una intuición como medida. por tanto. facultad no tiene límites). sin embargo. y con el dolor. y. entonces nos sentimos en el espíritu encerrados estéticamente en límites: sin embargo. con la idea del todo absoluto. pues. Es. empero. pero objetivamente es necesaria para la apreciación de las magnitudes. con exclusión del concepto de una ley de sucesiva producción de los conceptos de mag- nitudes) es sola por sí conforme a fin. con un placer que sólo es posible mediante un dolor. aunque éste es superior a la resistencia incluso . mediante magnitudes numerales (para las cuales tenemos consciencia de que nuestra violencia que debe ser tanto más notable cuanto mayor sea el quantum que la imaginación comprende en una intuición. de las cosas del mundo sensible en el tiempo y el espacio fue conocida como objetiva. en consideración a la extensión necesaria de la imaginación para adecuarse con lo que en nuestra facultad de la razón es ilimitado. en lo cual. de una comprensión intelcctual. sino que todo B. un movimiento sub- 247 depende de un concepto de número: pero en una apreciación estética de las magnitudes. también la inadccuación de la facultad de la imaginación con las ideas de la razón y su excitación son representados como conformes a un fin. la imposibilidad de alcanzar la absoluta totalidad por medio de la progresión de la medida jeto es recibido como sublime. la imaginación es requerida. es decir. el concepto de número tiene que desaparecer o ser cambiado.

tiene que ser representada como provocando el temor (aunque no. considerar un objeto como temible. Puédese. volcanes en todo su poder devastador. del T. es dinámico- sublime. porque resistir a él y a sus mandatos. hemos encontrado nuestra propia limitación. también. como dinámico-sublime. (N. en nuestro juicio estético. sin embargo. Así. huracanes que van de- otros no encontramos nuestra facultad capaz de resistirle. y llamamos gustosos sublimes esos objetos porque elevan las facultades del alma por encima de su término medio ordinario y nos hacen descubrir en nosotros una facultad de resistencia de una especie totalmente distinta.nos- decirlo así. pues. por tanto. que sobre la naturaleza misma en su in- aquí que el agrado que proviene de 2 En la primera y segunda edición dice «lO››. Rocas audazmente colgadas y.) la cesación de una pena sea el con- ciertamente nos da a conocer nuestra bre. pero en cada uno de esos casos. El que teme no uede en modo alguno juzgar sobre l)o sublime de la naturaleza. Pero su aspecto es tanto más atractivo cuanto más temible. reducen nuestra facultad de resistir a una insignificante pe- de valer como fuerza. recíprocamente. cuando. y que entonces toda resistencia sería. y frente a la cual todo en la naturaleza es pequeño. sin sentir temor ante él. huye la vista de un objeto que le produce miedo. todo objeto que provoque temor es. otra medida no sensible que tiene bajo sí aquella infinidad misma como uni-dad. sin sentir temor ante él. con tal de que nos encontremos nosotros en lugar seguro. nubes de tormenta que se amontonan en el cielo y se adelantan con rayos y con truenos. por de lo que tiene fuerza. del mismo modola irresistibilidad de su fuerza. amenazadoras. sólo en cuanto es considerada como objeto de temor.. aun más: no hay gana ni siquiera de volver a pensar con agrado en aquella sensación. entonces es un objeto de temor. en nuestra facultad de la razón. al mismo tiempo. una cascada profunda en un río poderoso. Pues así como en la inconmensurabilidad de la naturaleza. y mucho menos de buscar ocasión para ello. considerados nosotros como seres naturales. tenido por sublime). para el luicio estético. que no piensa en sí como imposibles. la naturaleza pue- jando tras sí la desolación. pues en el juicio estético (sin concepto). Lo 2 conoce como temible. que nos da valor para poder medimos con el todopoder aparente de la naturaleza. y. lo piensa como un caso que no le preocupa. cuando viene de la liberación de un peligro. y es imposible encontrar satisfacción en un terror due fuera seriamente experimentado. es un contento con la resolución de no volverse más a exponer al mismo. empero. Aquél incapacidad de nuestra facultad para tomar una medida proporcionada a la apreciación estética de las magnitudes de su esfera.de en nuestro espíritu. descu- . y. lo juzgamos pensando solamente el caso en que quisiéramos oponerle alguna resistencia. Ahora bien: aquello a lo que nos esforzamos en resistir es un mal. sin embargo. comparada con su fuerza. la superioridad sobre obstáculos puede ser juzgada solamente según la magnitud de la resistencia. _ .248 MANUEL KANT rento. vana. así como el que es presa de la inclinación y del apetito no puede juzgar sobre lo bello. La naturaleza. . el Oceano sin límites rugiendo de ira. y en la so. por tanto. considera- da como fuerza que no tiene sobre nosotros ningún poder. y si . Si la naturaleza ha de ser juzgada por nosotros dinámicamente como sublime. una superioridad conmensurabilidad. por ejemplo. Pero éste. en el juicio estético. una facultad de juzgarnos independientes de ella y impotencia física. y. etc. y con mucho. De ese modo teme a Dios el virtuo- queñez.

aquí. como un poder ante el cual tendríamos que inclinarnos si se tratase de nuestros más elevados principios y de su afirmación o abandono. se refiere tan sólo a la determinación de nuestra facultad que en tal caso se descubre. en la tormenta. parece alzarse el hecho del espíritu. va a la obra tranquilo y con total reflexión. _Porque ¿qué es lo que. y rebajar el modo de pensar del pueblo. es objeto de la mayor admiración? Un hombre que no se aterra. en los terremotos. que no huye el juicio estético. cuando es llevada con orden y respeto sagrado de los derechos ciudadanos. al mismo tiempo. cuando prolonga hasta ahí su reflexión. . el imaginar una superio- ridad de nuestro espíritu sobre los efectos. como no hay seriedad en el peligro. estamos sometidos). incluso por encima de la naturaleza. Pues la satisfacción. _ Nada pierde esa apreciación propia porque tengamos que vernos en lugar seguro para sentir esa satisfacción que entusiasma. pero. que no teme. compasión y hasta un cuidado conveniente de su propia persona. y con él el bajo provecho propio. no 'conside- lla preferente consideración hacia el guerrero: sólo que se desea además ramos la fuerza de aquélla (a la cual. en nuestro sublime porque provoque temor. Contra este análisis del concepto de lo sublime. por más que se discuta. y-. así como la base para esta última está en nuestra naturaleza. ni por el hecho de que. según parece. y. De ese modo. Desde luego. por tanto. _. por encima de un juicio estético. incluso para el salvaje. mìentras`que el desarrollo y ejercicio de la misma sigue siendo de nuestra incumbencia y obligación. bondad. una independencia en la cual la humanidad en nuestra persona permanece sin rebajarse. y que puede estar a la base de los juicios más ordinarios. Dios en la tempestad. pues. y. en cambio. tiene algo de sublime en sí. Incluso en el estado social más civilizado perdura aque- para que consideremos como pequeño aquello que nos preocupa (bienes. en lo que toca a esas cosas. la naturaleza se llama aquí sublime porque eleva la imaginación a la exposición de aquellos casos en los cuales el espíritu puede hacerse sensible la propia sublimidad de su determinación. en la comparación del hombre de Estado con el general. aunque el hombre tenga que someterse a aquel poder. al mismo tiempo. presentándose en su sublimidad. pero la observación del hombre muestra lo contrario. una larga paz suele hacer dominar el mero espíritu de negocio. por lo cual. hace tanto más sublime el modo de pensar del pueblo que la lleva de est_a manera cuanto mayores son los peligros que ha arrostrado y en ellos se ha podido afirmar valeroso.caíric/t DEL ¡Utero una su erioridad sobre la naturaleza. al mismo tiempo. la naturaleza. sobre las in- . en iia que se funda una independencia de muy otra clase que aque- 249 lla que puede ser atacada y puesta en peligro por la naturaleza. Así. tampoco (según nodría parecer) puede haber seriedad en la sublimidad de nuestra facultad que éste muestre al mismo tiempo todas las virtudes de la paz. muy enrevesado. no es juzgada como peligro. el `uicio estético decide en favor del último. Y en esto está la verdad. De aquí que. La guerra misma. la cobardía y la malicia. encolerizado. vida): Y así. en cuanto atribuido a la fuerza. parece ese principio. sino porque excita en nosotros nuestra fuerza (que no es naturaleza) tomado de muy lejos. empero. sobre la preferencia del respeto que uno más que el otro merezca. aunque no siempre se tenga consciencia de él. salud. por mucha consciencia que el hombre tenga de su real impotencia pre- de que solemos representamos a sente. justamente porque en ello se conoce la invencibilidad de su espíritu por el peligro. y. para nosotros y nuestra personalidad. pues. etc.

neralmente ir unida con la idea del mismo en semejantes sucesos naturales. en cuanto reconoce en sí mismo una sublimidad de sus senti- terior. la sublimidad no está encerrada en cosa alguna de la natu- raleza. abatimiento y sentimiento de la total impotencia someterse espontáneamente al dolor de la propia censura para destruir p0¢. La humildad misma. De ese modo se distingue internamente religión de superstición: esta última funda en el espíritu. y sólo bajo la suposición de esa idea en nos- otros. unida en sí. Sólo cuando tiene consciencia de sus sinceros sentimientos gratos a Dios sirven aquellos efectos de la fuerza para despertar en él la idea de la sublimidad de aquel ser. sin eq_uivocarnos notablemente. §29 De la modalidad del juicio sobre mientos. con la idea de la sublimidad de una religión y de su objeto. con ademán y voz de contrición y de miedogser el único comportamiento conveniente en presencia de la divinidad. como juicio severo de las propias faltas que. y hasta. sin embargo. sería locura y también sacrile 'o. Pero esa disposición de espíritu no está tampoco. no la veneración a lo subli- parece ser aquí la disposición del espiritu que cuadra con el fenómeno de semejante objeto. contra una fuerza turaleza que provoca nuestras facultades. por cierto. sino en nuestro propio espíritu. y que suele ge- me. sobre todo. altamente. pues. sin apreciarlo. teniendo la consciencia de buenos sentimientos. ese hombre no se encuentra. Todo lo que excita en nosotros ese sentimiento. sino aun más por la facultad puešta en nosotros de juzgar aquélla sin temor y de pensar nuestra determinación como sublime por encima de ella. sino el temor y el miedo del ser todopoderoso a cuya voluntad se ve sometido el hombre atemorizado. sino más bien sumisión. En la religión. pero con nuestro juicio sobre lo sublime . y necesariamente. No el sentimiento de la sublimiãlad de nuestra naturaleza propia. que no reconoce ya como los estrépitos de su cólera. ni con mucho. es una dis- lo sublime de la naturaleza Hay innumerables cosas de la naturaleza bella sobre las cuales exigimos derechamente.25Ó MAN UEL KANT tenciones de una fuerza semejante. no puede seguramente nacer otra cosa que la solicitación del favor. por sus sentimientos condenables. El hombre que teme verdaderamente. entre lo cual está la fuerza de la na- de haber pecado. Así. y entonces se eleva por encima del temor ante aquellos efectos de la naturaleza. de ningún modo. porque encuentra en si motivo para ello al tener consciencia ducta en la vida. para lo cual se exige una disposición a la contemplación reposada y al juicio blimidad del ser que no sólo por la fuerza que muestra en la naturaleza produce en nosotros respeto in- totalmente libre. y en relación con ella. y no una religión de la buena con- cabeza caída. v por ello también a la naturaleza fuera de nosotros (en cuanto penetra en nosotros). la adulación. podemos es- posición sublime del espíritu: la de perar. en cuanto podemos adquirir la conciencia de que somos superiores a la naturaleza dentro de nosotros.0 a poco sus causas. conformidad de juicio de cualquier otro con el nuestro. en la situación de espíritu 'requerida para propiamente) sublime. adecuada a la voluntad de aquél. podrían encubrirse fácilmente con la fragilidad de la naturaleza humana. por lo demás. llámase entonces (aunque im- cuya voluntad es al mismo tiempo irresistible y justa. parece el prosternarse y rezar con'la de lo cual. y la mayoría de los pueblos lo han admitido por eso y lo observan aún. somos capaces de llegar a la idea de la su- admirar la magnitud divina.

Esta modalidad de los juicios estéticos. no por eso es justamente producido originariamente por la cultura e introducido algo así como convencionalmente en la sociedad. la necesidad que les es atribuida. pre- en el juicio de un objeto de la naturaleza encontrado bello por nos- parados por la cultura. a cada cual. Pero porque el juicio sobre lo sublime de la naturaleza requiera cul- I. a saber. En esto se funda ahora la necesidad de la concordancia del juicio de otros sobre lo sublime con el nuestro. pues así como tachamos de falto de gusto a aquel que finito. lo cual. la disposición para el sentimiento de ideas (prácticas). llamamos sublime. la moral. no sólo del juicio estético. y. geólogo y geogra- exigimos sólo bajo una suposición subjetiva (que. sino que tiene sus bases en la naturaleza humana y en aquello justamente de ellas. Pero ambas cosas las exigimos a cada hombre y las en la nada. lo cual atribuimos al mismo tiempo a éste. la exigimos. pues justamente en la inadecuación de la naturaleza con estas últimas. que para aquélla es un abismo. pues parece que es necesaria una mucho mayor cultura. constituye un mo- . el peligro. además del entendimiento sano. Así. sólo bajo la suposición de las mismas y de una tensión de la imaginación para tratar la naturaleza como un esquema tura (más que el juicio sobre lo bello). de haber arrostrado aquel observador los peligros 'a 'que se expuso sólo por afición. (N. aparecerá al hombre rudo sólo como atemorizante. la del sentimiento moral en el hombre. en su destrucción y en la gran medida de la fuerza de ésta frente a la cual la suya desaparece otros se muestra indiferente. a saber. sin desarrollo. la ¿quién sabe si quizá no hubiera tenido razón. como en ella el Iuicio refiere la imaginación a la razón como facultad de las ideas. la congoja que rodearían al hombre que fuera lanzado allí. a su vez. o para poder dar de ellos al- guna vez una descripción patética? Pero su intención era la instrucción de los hombres. locos (según cuenta el Sr.'al mismo tiempo. es decir. como en ella el juicio refiere la imagen sólo al entendimiento como facultad de los conceptos. Dícese que fue el primero en realizar la ascensión del Mont-Blanc. Y suponemos en él si tiene alguna cultura: sólo con la diferencia que la primera. sino también de las facultades de conocimiento que están a la base de ésta para po- 251 jeros. de Saussure)“ a todos los aficionados a la nieve de las montañas. a saber. porque es una violencia que la razón ejerce sobre aquélla sólo para extenderla adecua- damente a su propia esfera (la práctica) y dejarle ver más allá en lo in- que. El verá en las demostraciones de poder de la naturaleza. del T. sólo la pena. necesidad a ese juicio estético.cRír1cA DEL ¡Utero en la naturaleza no podemos tan fácilmente lisonjearnos de penetrar en los demás. se da lo atemorizante para la sensibilidad. y aquel hombre eminente tuvo y dio además a los lectores de sus viajes una sensación que eleva las almas. sin embargo. sin más. aquel bueno y por lo demás inteligente aldeano saboyano llamaba. por tanto. En realidad. es atractivo. lo que nosotros. sin más reflexión. pero la segunda. y por esto atribuimos. der enunciar un juicio sobre la excejencia de los objetos de la naturaeza.) 3 Sabio ginebrino. de igual modo decimos del que permanece in- móvil antc lo que nosotros juzgamos como sublime que no tiene sentimiento alguno. como suelen hacer la mayoria de los viafo. nos creemos autorizados a exigir de cada cual). se puede al mismo tiempo exigir y reclamar de cada cual.de ideas morales.a disposición del espíritu para el sentimiento de lo sublime exige una receptividad del mismo para ideas.

en- terrados entre los sentimientos de alegría y pena (sólo con el epíteto de si . pues. venga de donde venga y por muy específico-diferente que sea la representación (del sentido y de la sensación. no en un juicio meramente reflexionante.2:2 MANUEL KANT subjetivamente. sino mandato de la aprobación de cada cual. o la (absolutamente) bue- no (jucundum. como motor de los apetitos. sino del Juicio puro intelectual. un objeto se ha de contar: o entre lo agradable. y. es decir. en tanto en cuanto sea útil para ella el que la conformidad con leyes de la acción. terés de los sentidos. mediante la modalidad. Pero la determinabilidad del sujeto por medio de esa idea. en cambio. elevarlos hasta la filosofía trascendental. según el sentimiento que inspira (el objeto del sentimiento moral). de una necesidad apoyada en principios a priori que encierra en si no sólo pretensión. que no dice nada). según un concepto del entendimiento) place. en la representación de la naturaleza es Lo absolutamente bueno. pulchrum. y ésta no se hace comprensible mediante nada más que la cantidad. pues nos da justamente a co- nocer en ellos un principio a priori. sublime. sin eso. pero al mismo tiempo superioridad sobre la misma. es decir. se distingue principalmente. ltonestum).timientos más ƒmos. De aquí se deduce. y cultiva enseñando a poner atención a la finalidad en el sentimiento del placer. para ponerlos ellos. juzgado Sublime es lo que place inmediatamente por su resistencia contra el in- juzgado como propio para un uso posible suprasensible del mismo. se refieren a fundamentos subjetivos de la sensibilidad. como tales. está emparentada con el juicio estético y sus condiciones formales. es enteramente de una sola clase. por decirlo así. y los saca de la psicología empírica. como definiciones del juicio estético de valor universal. aquí las siguientes breves definiciones: Bello es lo que en el mero juicio (no. y no es de la competencia del juicio estético. por medio de la sensación del sentido. no a la naturaleza. y se atribuye. De aquí que dependa. Lo agradable no cultiva. sujeto. que puede sentir en sí obstáculos en la sensibilidad. sino a la libertad. sin perder su pureza. en la clase de los que tienen por base principios a priori. o lo bello. se seguirán de mero goce. el sentimiento mo- Lo agradable. sólo de la multitud de encantos (simultáneos y sucesivos) y. Lo bello. se haga al mismo tiempo representable como estética. _ Ambas. cosa que no ocurriría si se la quisiera poner en enlace natural con el sentimiento de lo agradable. Lo sublime consiste sólo en la relación en la cual lo sensible. como modificación de su estado. sólo de la masa de sensación agradable. sino en uno determinante. en donde permanecerían. como la determinabilidad de las facultades del sujeto mediante la representación de una ley que obliga absolutamente. tratándose de un mento principal para la Crítica de Iuicic-. y por ellos el luicio. mediante la victoria sobre ella. por sí mismo. como sublime. de las dos clases de juicios estéticos. por deber. por cierto. sino que pertenece al bién como bella. en el juicio del influjo del mismo sobre ral. o lo sublime. por una parte en . hasta ahora. 0 tam- el espíritu. que tiene que placer sin interés. objetivamente considera- dos). exige la re- presentación de cierta cualidad del objeto que también se hace comprensible y se deja traer a conceptos (aunque en el juicio estético no sea traída a ellos). Nota general a la exposición de los juicios estéticos reƒlexionantes En relación con el sentimiento de placer. Si se saca el resultado de la exposición.

y. es razón práctica.cRír1cA DEL ¡Lucio cuanto estos tienen una finalidad 253 con relación al sentimiento moral. según otra ley que la del uso empírico. sin poder realizar objetivamente esa exposición. que es la verdadera propiedad de la moralidad del hombre. sea de extensión (matemáticos). Puede describirse así lo sublime: es un objeto (de la naturaleza) cuya representación determina el espíritu despertada en nosotros mediante un objeto cuyo juicio estético pone en tensión la imaginación hasta sus límites. y. no se puede pensar bien un sentimiento hacia lo sublime de la naturaleza sin enlazar con él una disposición del espíritu seme- ampliamos nuestra facultad de representación empírica (matemática o dinámica) para la intuición de la naturaleza. . lo sublime. mediante él. la libertad es representada en el juego. no pueden las ideas ser expuestas. la razón. la causa a que está . empero. La satisfacción en lo sublime (le la naturaleza' es. cuyo fundamento permanece escondido para ella misma. para hacer la representación de los sentidos adecuada con aquélla. y aunque el placer inmediato en lo bello de la naturaleza supone mismo y el sentimiento de la inaccesibilidad de la idea por medio de y cultiva igualmente una cierta liberalidad del modo de ensar. sin embargo. que nosotros no podemos deter- plativo. y nos obliga a pensar subjetivamente la naturaleza misma en su totalidad. en cambio. a pensar Ia inaccesibilídad de la naturaleza como exposición de ideas. ambos modos. y. solamente que en el juicioiestético sobre lo sublime esa violencia es representada como ejercida del mismo. sea de fuerza sobre el espíritu (dinámicos). Pero cuando nosotros En realidad. incluso contra nuestro interés (sensible). fundándose en e sentimiento de una determinación de este que excede totalmente la esfera de la imaginación (el sentimiento moral). la magnitud absoluta. en donde la la imaginación. Mediante eso recibe una extensión y una fuerza mayor que la que sacrifica. Ese esfuerzo jante a la disposición hacia lo moral. Pues pronto nos apercibimos de que a la naturaleza en el espacio y el tiempo falta completamente lo incondicionado. conforme a a ley. también sólo negativa (mientras que la de lo bello es positiva). de lo suprasensible. más bien cìue en una ocupación. Lo bello nos prepara a amar algo. independencia de lja satisfacción del mero goce sensible. por tanto. por eso. como exposición de algo suprasensible. al mismo tiempo.aunque éste sea vano. por lo tanto. a saber: un sentimiento de la privación de libertad de la imaginación por si misma. viene inevitablemente. al ser ella determinada de un modo conforme a fin. es una exposición de la finalidad subjetiva de nuestro espiritu en el uso de la imaginación para la determinación suprasensible razón debe hacer violencia a la sensibilidad. como facultad de la independencia de la absoluta totalidad. además. y en consideración del cual la representación del objeto es juzgada como subjetivamente final. y produce el esfuerzo del espíritu. es decir. unidos en el mismo sujeto. la razón la más vulgar. sin interés. en favor del entendimiento contem- Esa idea. pero no tratamos más que con una naturaleza como fenómeno. la naturaleza misma. que pide. y que esta misma hay que considerarla como mera exposición de una naturaleza en sí (que la razón tiene en la idea). sin embargo. sino sólo pensarla. sin embargo. Tomadas literalmente y consideradas lógicamente. Iustamente por eso se nos recuerda también que por la imaginación misma como instrumento de la razón. siente el sacrificio y la privación y. a estimarlo altamente. con cuya exposición no podemos conocer la naturaleza. y por otra en cuanto la tienen en contra de la sensibilidad y en cambio a favor de los fines de la minar más.

incluso mediante la inade- cuación objetiva de la ima ¡nación en su mayor extensión para fa razón posible entre ellas las mayoresrelaciones. abismos profundos donde se precipitan furiosas las aguas.en la mera sensación de un sometida. o como el gran depósito de agua para las evaporaciones que llenan el aire de nubes para las tierras. sin embargo. pues todo eso proporciona no más que juicios teleológicos.. por. y así ser superiores a la naturaleza en nosotros mismos. y en el segundo no sería meramente formal. como bases de determinación del juicio. pues la imaginación. según principios del esquematismo del Iuicio (consiguientemente.. en la cual nosotros no debemos referirnos cuales todos sus miembros están allí. una fuerza para afirmar nuestra independencia contra los influjos de la naturaleza. en general. el terror y el temblor sagrado que se apoderan del espectador al contemplar masas mon- tañosas que escalan el cielo. y. ni considerar esos puntos luminosos con que vemos lleno el espacio en derredor nuestro como producido mediante ella en el espíritu con el estado de reposo de la misma.. o también como un elemento que. por ejemplo. en cuanto ésta puede tener influjo en el sentimiento de nuestro bienestar. pero si en movimiento. moviéndose en círculos arreglados para ellos de un modo muy conforme a fin. en el primer caso no sería estética. como se sabe. según la ley de asociación.considera en calma. según lo que la apariencia visual muestra. consiguiente- tado tan sólo por el cielo. pero ella misma que todo lo envuelve.sabiéndose. no se debe poner a la base del juicio del mismo conceptos de mundos habitados por seres racionales. hace depender nuestro estado de contento de condiciones físicas. cuando se llama sublime el espectáculo del cielo estrellado. ni dejar que la conformidad con a los conceptos de los fines para los mente. desiertos sombríos que invitan a nistes reflexiones. no es. Eso mismo ha de decirse de lo sublime y de lo bello en la figura humana. temor verdadero. en lb ya recordado de que en la estética transcendental del Iuicio se debe tratar solamente de juicios estéticos puros. como una amplia bóveda tanto. lo tanto. y.. etcétera. como lo hacen los poetas. el espectáculo del Océano no hay que considerarlo tal como lo pensamos nosotros.el . y sólo en esta representación debemos poner la su- también. como un claro espejo de agua. limi- (como facultad de las ideas). es instrumento de la razón y de sus ideas. si bien separa unas de otras partes del mundo. sino sólo un ensayo para ponernos en relación con la imaginación y sentir la fuerza de esa facultad para enlazar el movimiento objeto (deleite o pena). como subjetivamente final. sino que hay que poder encontrar sublime el Océano solamente. De igual modo. como un abismo que amenaza tragarlo todo. Hay que oner aquí cuidado. provistos de toda clase de conocimientos -(que. también a la exterior a nosotros. pues entonces. Esa reflexión del luicio estético paar elevar la na- turaleza a una adecuación con la razón (sólo que sin un concepto determinado de la misma) representa el objeto. por lo sus soles. no están encerrados en la intuición inmediata). sin embargo. en cuanto sometido a la li- blimidad que un juicio estético puro atribuye a ese objeto. que con- fina con el miedo. que se está en lugar seguro. sin`embargo hace sólo en nuestra propia determina- ción (la del sujeto). Así. si se le. por tanto. no se pueden tomar los ejemplos de los objetos bellos o sublimes de la naturaleza que presuponen . para rebajar como pequeño lo que según esta última es grande. la finalidad sería o teleológica. como una especie de amplio reino de criaturas bertad). La estupeƒacción. o fundada.ÍZS4 MANUEL KANT concepto de un fin. y así para poner lo absoluto-grande acuáticas. sino tal como se le ve.

como objetos de una satisfacción intelectual (moral). es decir. Este es- el juicio estético con la satisfacción. que ella ejerce en nosotros por encima de todos y cada uno de los móviles del espíritu que la preceden. De aquí se deduce que el bien (el bien moral) fundidad de esa facultad suprasen- esgdesde luego. o en la elección 4 En las tres ediciones dice «humanos». en su fuerza. pero entonces se daña y se impurifica la finalidad intelectual. lo que determina el juicio. todos los editores escriben «morales». con tal de que por sí misma entretenga el espíritu en libre ocupación. y como esa fuerza no se da propiamente a conocer estéticamente más que por me- dio de sacrificios (lo cual es una privación. es negativa.cualidad). si bien es conforme a la ley. cuando se hable de belleza o sublimidad intelectual: primeramente. por otra¬parte.opina generalmente que sin él no se puede realizar nada grande. no podrían encontrarse de ningún modo en nosotros. perseverantes y reflexivas. La' satisfacción en el objeto depende de la relación en que queremos poner la imaginación. Así. la indignación. es difícil unirlas. conforme en sí mismo a fin. una condición necesaria también de la satisfacción estética el que no les contradigan. enlazarse con la satisfacción estética. Adopto esta versión. por el pensamiento. no es. aquéllas son tormentosas y sin premeditación: éstas. pero desde Hartenstein. El objeto de una satisfacción inte- tado de es íritu parece ser de tal manera sublime. fuera de' nosotros. dïscu- . segunda- mente. es una lectual pura e incondicionada es la ley moral. lo cual. y son inclinaciones que dificultan o imposibilitan toda determinabilidad de la voluntad mediante principios. el juicio de una libre facultad del Iuicio. Así. y. si la exposición ha de concordar en ciertas emociones).) 5 Las emociones se distinguen es ecíficamente de las pasiones. porque hay modos de representación estéticos que si fuéramos meramente inteligencias puras (0 nos pusiéramos también. aunque antes.'en cambio. con ella. pues. se representa como una fuerza del espíritu para elevarse por encima de ciertos obstáculos de la sensibilidad por medio de (principios moralesf y por ello ven rá a ser interesante. que se . del T. porque deben producir un interés. Aquellas se refieren sólo al sentimiento: éstas pertenecen a la facultad de desear. debe representarse. estas expresiones no son del todo exactas. Recíprocamente. En cambio. no por sí misma. como bello. 0 también en la interior (verbigraeia.descansan en interés alguno. En esto último voy a detenerme un poco. sino más bien como sublime. pueden. La idea del bien con emoción se llama entusiasmo. sin embargo. en tanto en cuanto no . como cólera. contra ese interés. considerada en la parte estética (en relación con la sensibilidad). desde luego. aunque en favor de la interior libertad. aunque la de «humanos» podía adelantar muchas y buenas razones en su favor.CRÍTICA DEL ¡Utero ellos inƒluya en nuestro juicio estético (entonces'ya no puro). (N. en esa. Ahora ien: toda emoción 5 es ciega. aunque 255 bre en nosotros una insonçlable prosible con sus consecuencias. sin embargo. que se extienden adonde ya no alcanza la vista). sensación de los senti- intelectual. pero en la intelectual es positiva y unida con un interés. no tanto dos o concepto del entendimiento. éste. sino sólo por la violencia que la razón hace a la sensibilidad. no ocurriría en éste más que mediante un interés sensible que se enlaza con él en la exposición. resulta que la satisfacción. cuando es otra cosa. de suerte que despierta más el sentimiento del respeto (que desprecia el encanto) que el del amor y la íntima inclinación porque la naturaleza humana concuerda con aquel bien. La finalidad estética es la conformidad a la ley del juicio enisu libertad. lo que llamamos sublime en la naturaleza.

ver- bigracia. pero puede contarse entre lo bello de la especie sensible. es el entusiasmo sublime. etc. orque en la emoción. Pero los 'movimientos tempestuo- desde luego. nada de eso se compagina siquiera con lo que pue- pecie deprimente. suspendida. porque tiene de su parte al mismo tiempo la satisfacción de la razón pura. desde luego. de todo firme principio. y. muestra y hace un alma tierna. pero en la pasión es anulada. en general. y. . la inclinación a ellos se llama sensiblería. no sirven para mucho más fuerte y duraderamente que el esfuerzo por medio de repre- nada. dramas llorones. en lugar de la firme resolución de ensayar las fuerzas que nos queden libres. Cada una de las emociones de la especie enérgica. Estos últimos. cuando crecen hasta la emoción. de contarse entre las bellezas. inclusive. insensible para la severa prescripción del deber. pero ni siquiera entusiasta. que supera lo que se esperaba) como admiración (una estupefacción que no cesa al perderse la novedad) . edificios.. es estético-sublime. ser mucho más excelente. Estéticamente. Pero la emoción de la es- modestia que pone en el desprecio de sí mismo. pero que. porque es una tensión de las fuerzas por ideas que dan al espíritu una impulsión que opera Así. hacen el corazón ma sólo noble. hacia el derecho de los hom res (lo cual es algo totalmente distinto de su felicidad). cuando éstos producen. que de ninguna manera puede merecer una satisfacción de la ra- fuerza hasta la emoción. pero como odio (deseo de venganza). por la fanta- sía. y mucho menos aun con la sublimidad del modo de ser del espíritu. en realidad. insípidas reglas de costumbres. en su exposición. que recomiende baja y rastrerá solicitación del favor -y adulación. . es una pasión. zón. la cólera. manera de escribir. ' . sean también muy diferentes. o. no tiene en sí nada de noble. empero. aun cuando éste lo haya dado la razón. a con la satisfacción estética. in signiƒícatu bono) de un espíritu que sigue enérgicamente sus principios inmutables es sublime. Pero (y esto emoción (apatheia. porque es el movimiento del espíritu que hace incapaz de organizar una libre reflexión de los prin- cipios para determinarse según ellos. Un modo semejante del espíritu se lla- llamada fantástica. e incapaz de todo respeto hacia la dignidad de la humanidad en nuestra persona. a saber: la que excita la consciencia de nuestras fuerzas para vencer toda resistencia (animi stremii). Una pena de compasión que no admite consuelo. la desesperación pesar de toda nuestra debilidad para dominar las inclinaciones. la falsa misma (la indignada. Esta última no puede nunca y en ninguna relación ser llamada sublime. pero al mismo tiempo débil. pero no la abatída). un traje.256 MANUEL KANT to de dolor (animum Ianguidum). actitud corporal. la libertad del? espíritu queda. Se tienen sentimientos valerosos y se tienen tiernos. Novelas. que indica un lado bello. y esta expresión se aplica también después a cosas. De aquí que los sentimientos. la que nace del esfuerzo mismo para resistir un objeemoción. phlegma. lo cual ocurre cuando ideas sin intención y sin arte concurren. nos sumìmos deliberadamente hasta la iiusión. un discurso religioso. mustio. en el lagrimoso e hipócrita arrepentimiento y en una concepción de espíritu meramente paciente. verbigracia. y ue nos haga abandonar toda confianza en la facultad propia para sentir el mal. como si fuera verdadera. y puede. cuando se refiere a desgracias ima- sentaciones sensibles. que pueden crecer en de su fin. en la realización del mismo. en modo parece extraño) la ƒalta misma de ginadas. no tanto estupeƒacción (emoción en la representación de la novedad. o en la que. la cínica manera de complacer al más alto ser. que juegan con los llamados (aunque falsamente) sentimientos nobles.

en su período civilizado. sin embargo. Exod. ni de lo que hay debajo de la tierra. de las diversas fuerzas metismo. sin embargo. nacido del equilibrio..cRíT1cA DEL turcro sos del espíritu enlázanse con ideas religiosas. Algunos creen haberse edificado por una predicación allí donde. y. que por eso mismo. si no dejan tras sí una disposición de espíritu que. ensancha el alma. en cambio. el cual se estima a causa de la salud.. sin embargo. una exposición de lo infinito. pues. vendría entonces a llevar consigo no más que un consentimiento sin xficla y frío y ninguna fuerza o sentimiento motriz. 4. cuando sólo se sienten alegres de haber entretenido felizmente el fastidio. o haberse mejorado por un drama. por muy gran tensión en que pongan la imaginación.) pueda mantener. 20. lo sublime debe siempre tener relación con el modo de pensar. ni de lo que hay en el cielo.. . que no se puede desconocer.. tran tan deleitoso. Es exactamente lo contrario. cier- interés social. pero al mismo tiempo la facultad de ampliar las facultades de su alma 6 La cita está y se repite frecuentemente en la Biblia. Ios. amasar el cuerpo y oprimir y plegar músculos y articulaciones. proporcionar en máximas a las ideas da en imágenes y en un pueril aparato. para no dejarla subir hasta el entusiasmo. es un goce del bienestar. y no pueden tampoco. que. no puede ser nunca mas que una exposición meramente negativa. dentro de nosotros. permanece imborrable la idea de la moralidad. 15. se siente. (N.. sólo que allí el principio motor está. y aquí. 96. 14. bajo el nombre de edificación. si bien nada encuentra por encima de lo sensible. No hay que temer que el sentimiento de lo sublime se pierda por esta manera de exposición abstracta. aunque sólo indirectamente. por decirlo así. más bien sería necesario moderar el ímpetu de una imaginación ilimitada.. Quizá no haya en el li- der al honor de una exposición sublime. viene a parar a lo mismo que aquel otro que los voluptuosos del Oriente encuen- pación totalmente falsa la e que. totalmente fuera. el cual. exactamente. del T. y esa abstracción es. pero que. pues allí donde los sentidos no ven ya nada_más delante de sí. sin embargo. es decir. Deut. 7. todos esos sentimientos pertenecerán al movimiento. cuando se comparó con otros pueblos o con aquel orgullo que inspira el maho- emociones. Es una (preocu- de la vida. por temor a la falta de fuerzas de esas ideas. restablecido en nosotros. en donde se gustosos los Gobiernos que se provea ricamente la religión de ese último aditamento. o con ideas que tienen un 257 supresión de sus barreras. ocurre con la representación de la ley moral y de la capacidad de moralidad en nosotros. pues.. ra. pues la imaginación. en gran parte. Lo mismo. en lo que toca a lo sensible. pues si no. ilimitada. 24. como sólo pertenecientes a la cultura. 20.. preten- tamente. que. ni de lo que ha en la tierra. 4. es totalmente negativa. y han tratado así de quitarle al súbdito el trabajo.6 Ese solo mandamiento puede explicar el entusiasmo que el que es la consecuencia de semejante excitación mediante el juego de las pueblo judío. justamente por esa . sintió por su religión. Así. al hacerse. nada ha sido construido (ningún sistema de buenas si se la privase de todo lo que pue- de recomendarla a los sentidos. etcéte- suprasensible). buscar para ellas una ayu- máximas). Ps. al cabo. Por eso también han permitido intelectuales y de la razón una fuerza superior sobre la sensibilidad. tenga influjo en la conciencia del propio vigor y de la decisión para lo que lleva consigo pura intelectual finalidad (para lo bro de la ley de los judíos ningún pasaje más sublime que el mandamiento: «No debes hacerte ninguna imagen tallada ni alegoría alguna. La agradable laxitud.

ya que amarlos no se puede. Hay que notar aún que aunque la satisfacción en lo bello. y en cuya persecución los hombres mismos se hacen unos a otros todo el mal imaginable. Bastarse a si mismo y. feo y en parte. causa de una larga y triste experiencia. hay una (muy impropiamente llamada) -misantropía. el renunciar a todas las alegrías de la sociedad parece no ser más que un pequeño sacrificio. en la exaltación. en el es- píritu de muchos hombres que piensan bien. y mediante las cuales se le puede tratar fácilmente como meramente pasivo. la exaltación es de comparar con la demencia. pues la imposibilidad de conocer la idea de libertad cierra el camino totalmente a toda positiva exposición. huir los hombres por misantropía. por encima de todo interés sensible. que en lo que se refiere a la benevolencia. de la satisfacción en los hombres: de ésta son pruebas la tendencia al retiro. como pasión incubada y hacia un punto de la tierra alejado o también (entre los jóvenes) la felicidad soñada de poder pasar su vida en un desierto desconocido de arraigada. Esa exposición pura. sin ser. sin poder alcanzar. a buscar fuera de ella un motivo de determinación. justamente porque la exposición en aquélla es meramente negativa. Si el entusiasmo se compara con el delirio. ingratitud. En el entusiasmo. que es una ilusión de querer VER más 'allá de todos los límites de la sensibilidad. despreciable. entre todas. es bastante filantrópica. soñar según principios (delirar con la razón). están tan en contradicción con la idea de lo que pudieran ser los hombres. Falsedad. elevadora' del alma y meramente negativa. -sin liuirla. pero que se aparta mucho. tanto que ni siquiera es permitido no necesitar sociedad. que. se acomoda menos que ninguna con lo sublime. es. injusticia. mediante la intuición. no sobre el mal que el destino dispone para otros hombres (cuya causa es la simpatía).2:›8 MAN UEL KANT comunicar). pero la ley moral cs. de ésta conocemos sólo las leyes. porque se les odia o por antropofobia (miedo del hombre). por encima de las barreras que se le pueden imponer arbitrariamente. por decirlo así. para no odiarlos. El primero es un accidente que pasa y que ataca a veces al entendimiento más lo restante del mundo con una pequeña familia. lo pueril de los fines que nosotros mismos tenemos por importantes y grandes. no tiene regla. la aspiración fantástica porque es soñadoramentc ridícula. como toda victoria sobre las necesidades. sino sobre el que ellos mismos se ocasionan (que descansa en la antipatía . es decir.algo que se acerca a lo sublime. en cambio. la facultad suprasensible en nosotros mismos que encierra el fundamento de esa legislación. sin embargo. sino que también recibe por esa cualidad un interés en relación con la sociedad (en donde se deja tristeza. de ella saben muy sano. de la sensibilidad. y esta última. insociable. suficientemente y originariamente determinante. en nosotrps. es decir. como emoción. no sólo se distingue conocidamcnte entre los otros juicios bien hacer uso los escritores de novelas o imaginadores de robinsona- das. cuyas raíces suelen encontrarse. el estilo de la naturaleza en lo sublime. si quisieran. una enfermedad que lo desorganiza. en parte. Sin embargo. porque se les teme como enemigos. sin embargo. la imaginación no tiene freno. la segunda. Esa estéticos por la universal comunicabilidad. peligro alguno de exaltación. la separación de toda sociedad es considerada como algo sublime cuando descansa en ideas que miran más allá. y se oponen tanto al vivo anhelo de verlos mejores. que es una segunda (suprasensible) naturaleza. es. no encierra. con la edad. y también de la moralidad. Sencillez (finalidad sin arte) es. así como la de lo sublime. por lo tanto. En cambio.

y hasta que. El tan ingenioso como profundo Saussure. por muy poco que se noten ambos (porque sigue. sin embargo. como opinaba Epicuro. Ahora se puede comparar con la exposición trascendental. sino una especie de temblor satisfactorio. no ciertamente placer. en ese modo de tratarla. del punto de vista obje- adónde conduce una exposición meramente empírica de lo sublime y de lo bello Burke] que. cierta paz que está mezclada con terror». 223 de su obra). de obstrucciones peligrosas o pesadas. es sólo consciencia de la pro- pia existencia. subjetivamente. por ese camino (pág. como la han trabajado nes preferìdas de la antropología empírica. es sublime. quiere considerar el deseo como separado). no sólo en casos en que la imaginación se une al entendimiento. lo reduce (páginas 251-252) a «el relajamiento. bei Hartlcnoch. agonizar y disolverse de p1aceres. el placer y el dolor son -siempre. un sumirse. sean.›› Y después justifica ese modo de explicación. la distensión y embo- dice de Bonhomme. hasta aquí llevada. porque 259 en el miedo.de ellas. para despertar en nosotros. y.cRírtcA DEL ¡Utero de principios). porque la vida. aunque partan de la imagen y hasta de representaciones del entendimiento. en todo caso. como no llega hasta la verdadera alteración de las partes del cuerpo. ellas afectan del todo el sentimiento de la vida. pueden. limpiando los vasosmás finos. se encuentran en estado de excitar sensaciones agradables. entre nosotros. para ver gar que todas nuestras representaciones. una tristeza interesante. merece ser nombrado como el autor más distinguido. de los juicios estéticos. sin embargo. en cuanto es modificación del sujeto. ir unidas con deleite o con dolor. de . la fisiológica. sin embargo. esos análisis de los fenómenos de nuestro espíritu son grandemente hermosos. desenlace. «Investigaciones filosóficas sobre el origen de nuestros conceptos de lo bello y de lo sublime». cuando tiene su base en ideas morales. que sólo en el primer'caso es se une a una sensación de los sentidos. pertenece tan sólo a las emociones deprimentes. en un dolor descansa en ideas. o sean totalmente intelectuales. y así atraigo la atención a la disposición de espíritu. y proporcionan rica materia a las investigaciotanto el sentimiento de lo bello como el de lo sublime. corporales. tan inhospitalarìo que ofrezca para los hombres sólo una penosísima estancia. que mana de la vista de un desierto. No se puede tampoco nc- un Burke y muchos hombres penetrantes. mientras que la primera. con- tivo. por tanto. Riga. un enternecimiento. Como observacio- sublime. en donde desearían hombres sumirse para no oír nada más del mundo ni aprender de él. es decir. sino incluso en otros en que amable. es decir. nes psicológicas. por tanto. la solución siguiente: «que el sentimiento de lo sublime se funda en el instinto de conservación y T Según la traducción alemana de su escrito «Philosophische Untersuchungen über den Ursprong unserer Begriffc vom Schönen und Erhabenen». que. que él funda en el amor (del cual. 1773. agotamiento.›› Conocía. una de las montañas saboyanas: «Allí mismo domina una cierta insipida tristeza. en último término. pero que no debe ser. es tamiento de las fibras del cuerpo. Hago esta observación solamente con la intención de recordar que también la aflicción (no la tristeza abatida) puede contarse entre las emociones vigorosas. pero no sentimiento del bienestar o malestar. puede ser indiferente). sin sentimiento del órgano corporal. produce movimientos que. pero cuando se funda en la simpatía y. Lo bello. y ninguna . o los más groseros. sólo puede valer como bella.'so1amente sensibles. en la descripción de su viaje por los Alpes. pues.

pues habría que hacer del ejemplo. sólo su sentido privado. es todo vida (el prin- cipio mismo de la vida). Diznucción na Los juicios Bsráricos Puiios §30 La deducción de los juicios estéticos sobre los objetos de la naturaleza no puede ser aplicada a la que en nos alzaríamos probablemente. pues. hay que ción trascendental de esa facultad es. Lo que aun queda de la. sin embargo. también. entonces no se pue- sentencias de aprobación o reprobación. pues la finalidad tiene gar nunca acechando leyes empíricas de modificaciones del espíritu. en lo que toca a lo bello de la naturaleza. cuando se refiere a una satisfacción o desagrado en la ƒorma entonces tiene que tener a su base algún principio a priori (subjetivo u objetivo) . pues. posible. es decir. porque éstas no dan a conocer más entonces su base en el objeto y su forma. a nuestro sentido propio y no al de otros. pues sobre eso. y de esta clase son los juicios de gusto sobre lo bello de la naturaleza. Pero entonces ante todo. si se le estima de tal modo que se pueda pedir al mismo tiempo que cada cual deba adherirse a él. en cuanto ésta se muestra conforme en el espíritu. ' Así. y las resistencias. cada uno interroga. por medio de Pero si la satisfaccion en el objeto se furida únicamente en el he- cho de que éste deleita mediante encanto o emoción. le sería imposible regir los juicios de otros y fallar sobre ellos. ha de valer necesariamente como pluralista. ésta llamamos sublime. como todo juicio que debe apoyarse en algún principio a priori. y apelaríamos al derecho natural de someter el juicio que descansa en el sentimiento inmediato de la propia satisfacción. y aun de tal modo. en el hombre mismo. de la suspensión de las facultades vitales. si el juicio de gusto no ha de valer como egoísta.260 MANUEL KANT' cionar la materia para una investigación más alta. Puédese. sino sólo a lo bello La pretensión de un juicio estéti- según su naturaleza interior. tanto con la facultad de los conceptos como con la de la exposi- to presuponen al pretender que la satisfacción vaya inmediatamente unida con una representación. y. co a una validez universal para cada sujeto exige. en la unión con su cuerpo. aunque sólo fuera con alguna apariencia de derecho. con razón.analítica del Inicio estético está encerrado. legitimación de su pretensión) que debe aún añadirse a la exposición del mismo. constituir el comienzo para propor- pues. por la concordancia casual de sus juicios. una orden de aplauso para nosotros. que la ley sea incondicionada. Así. sin embargo. y pertenece esencìalmente a la crítica del gus- buscarlas fuera de él.que otros dan. y contra este principio. sino que. juicios estéticos puede. alegar cuestiones de diversa índole. en la toda censura del gusto cesa también totalmente. la exposición empírica de los ción de los mismos (que es la misma que la dela aprehensión). si bien no muestra la relación de éste con otros objetos según que cómo se juzga. que se re- . al cual no se puede lle- del objeto. to. las excitaciones. pero no mandan cómo se debe juzgar. desde luego. sino sólo se refiere a la aprehensión de esa forma. pues. pero una explica- la excitación. sin tener éste principios a priori. por lo tanto. de exigir a ninguna otra persona que esté de acuerdo con el juicio estéti- co que enunciamos. pues el espíritu. una deducción (es decir. esto es lo que los juicios de gus- conceptos (para el juicio del conocimiento). por sí solo. sin embargo. por sí mismo y no por los ejemplos que otros dan de su gusto.

De aquí que nues~ tra exposición de los juicios sobre lo sublime de la naturaleza fuera también al mismo tiempo su deducción. sea (puro) ráctico. exigiendo universalidad subjetiva. . una deducción de su pretensión a un principio (subjetivo) a priori. La aprehensión de un A esto sirve de res uesta que lo a una finalidad subjetiva que valga objeto. conforme a fin. para el juicio en general. por tanto. no se miento. pues. no tenemos ciue justificar a priori. Pero lo sublime de la naturaleza --cuando sobre él enunciamos un juicio estético puro. pretende comúnmente para todos y que no se debe fundar en concepto alguno `de la cosa. pues cuando hemos analizado la reflexión del Inicio en ellos. tan sólo la validez universal de un juicio partícular. para explicar cómo es posible que algo pueda placer sólo en el juicio (sin sensación de los sentidos ni concepto). por lo demás informe y dis- trata de juicio alguno de conocimien- confonne a fin. es decir. para el conocimiento en . sin embargo. en cuyo caso sería un juicio teleológico. es decir.puede ser considerado como informe o sin figura y. la to. gr. donde sólo rara vez la vista humana (para la cual sólo aquélla es conforme a fin) ha alcanzado a ver. y así satisfaremos en su totalidad la tarea de todo el Iuicio estético. v. sino del placer o dolor. finalmente. no mezclado con conceptos e perfección como finalidad objetiva. a cuya base está la idea dìa la libertad. ãe dar una garantía de la legitimidad de una especie de juicios. aprobación de todos. lo cual contiene en seguida la deducción. resulta que habrá que cxponer. en este último caso. y este caso se da solamente cuando. y. §31 Del método de la deducción de los juicios de gusto La obli ación de una deducción.cní'r1cA DEL juicio fieren a las causas de esa finalidad de sus formas. y mostrar finalidad subjetiva die la representación dada. que buscar más que la deducción de los juicios de gusto. que expresa la finalidad subjetiva de una representación empírica de la forma de un objeto. cómo se va a explicar por qué a naturaleza ha multiplicado por todas partes tan pródigamente la belleza en el fondo mismo del océano. sin embargo. es ella misma a priori conforme a un fin. species ƒinalis accepta. a cuya base está el concepto de una naturaleza. es decir. un juicio de conociun objeto dado. pero no juzgado como tal por si y por su forma (por decirlo así. además de la exposición de lo ue en él se piensa. la justificación de la to.. y como. y ese objeto es usado de ese modo subjetivo. encontramos una relación. non data). o más bien a los fundamentos para el mismo en la naturaleza humana.. no es. se presenta sólo cuando el juicio tiene pretensiones a la necesidad. da meramente la ocasión de tener consciencia de ello.. sea teórico. y que ropiamente sólo puede atribuirse aljmodo de pensar.. porque es un juicio de gusto. según su va idez. de los juicios sobre la belleza de las cosas naturales. Como. . 261 pretensión de un juicio semejante a una validez universal y necesaria. es decir. No tendremos. en general. dado por el entendimiento. como objeto de una satisfacción ura. y aquí se trata de saber si en el juicio estético de esta clase puede pedirse. por tan- cual debe ser puesta a priori a la base de la facultad de los fines (la voluntad). y que así como el juicio de un objeto. y otras más. como dada a priori por la razón. es decir. juicio alguno que representa lo que una cosa es o exprese que debo efectuar algo para realizarla. de las facultades de conocer. en sublime de la naturaleza se llama así impropiamente.

A unos regocija ese olor. que juzga sobre el sentimiento del placer (cn la representación dada). sino a prio- ri. no es así. Por el agrado de su olor. sino porque. en su propio gusto. por las que un juicio de gusto se distingue-de todos los juicios de conocimiento. no como imitación. y si les presta atención. sino la universalidad de un juicio particular. hacemos abstracción de todo el contenido de aquél. la validez universal a priori. y si. al principio. sin embargo. por tiene pretensión alguna. segundo. es decir. en su pensamiento) tuviese un gusto falso. esas pro- mente de su satisfacción o desagrado en el mismo objeto.262 M. si aqui. sin decirlo así. no depende de ninguna base dc demostración a priori. Asi. para acomodarse con la ilusión común. el juicio de gusto. Además. La explicación de esas caracteristicas lógicas. giihora bien. en su deseo de aplauso. §32 Primera característica del juicio (le gusto El juicio de gusto determina su objeto. sino quc debe descansar. ante todo. bastará sólo para la deducción de esa extraña facultad. consiste el juicio de gusto: en que llama bella una cosa sólo según la propiedad en que ella se acomoda con nuestro modo de percibirla. pues en eso. sino sólo un juicio estético. lógica. a saber: primero. según esto. tiene reglas universales. en realidad. precisamente. ello ocurre. no porque juzgue ahora de otro modo. y de enterarse anticipada- pudiera ser forzada. según la lógica los prescribe. por la experiencia. Decir: «Esa flor es bella». sino según embargo. que no se rige según la diferencia de las cabela cual éstos han de regirse cuando quieran juzgar sobre ella? Y. como lo cs. por sí. encuentra motivo (aun contra su juicio). pues. De aquí que un joven poeta no se deje apartar de la convicción de que su poesia es bella. con una pretensión a la aprobación de cada cual. por lo tanto. ni por el juicio del público ni por el de sus amigos. se pide que el sujeto juzgue. tiene una característica doble y. también la satisfacción de cada cual puc- de ser declarada regla para todos los de ás. Se debería cmpero pensar que un juicio a prior: tiene que contener un concepto del objeto para cuyo conocimiento encierra el principio. cl sentimiento de placer. a saber. si esa validez universal no debe fundarse en una colección de votos o en preguntas hechas tensión a la satisfacción de cada cual. en una autonomía del sujeto. en consideración dc la satis- . aun cuando todo el público (al menos. vale tanto como proclamar su propia pre- general. resulta que un juicio semejante. no una universalidad lógica según conceptos. vamos a hacer representables. mediante cuya representación. entre los juicios de los demás. desde luego. sin que tenga necesidad de explorar. que pronuncie su juicio. _v sólo comparamos la forma estética con la forma de los juicios objetivos. aclaradas por medio de ejemplos. como si fuera objetivo. una necesidad (que siempre debe descansar en bases a priori) que. pero el juicio de gusto no se funda en modo alguno en conceptos y no es nunca un juicio de conocimiento. a otros les ataca a la cabeza: ¿que deberá uno suponer. sin embargo. no debe tampoco ser deducida de conceptos.-uvuizt KAN1" facción (como belleza). como no sea que la belleza debe ser tenida por una propiedad de la flor misma. no a los demás sobre su modo de sentir. porque una cosa realmente gusta universalmente. piedades características del gusto. en cada juicio que ha de mostrar el gusto del sujeto. la aprobación que el juicio de gusto exige de cada cual zas y de tantos sentidos.

puesto en la historia. si cada sujeto debiera empezar siempre. que. entre todas las facul- tades y talento. referida a un precedente. con su ejemplo. Pero podría decirse también que los antiguos matemáticos. El Iuìcio 263 tiene solamente pretensión a' la autonomía._maestros o predecesores. como si ello le pluguiese. del todo. y duda del juicio de su propia vista). con la mayor intuición. que no imitación. y. no para convertir los sucesores en nuevos imitadores. pero ve claro. sin embargo. con razón. por las disposiciones brutas de su naturaleza. y hasta puede empezar a dudar de si habrá formado bastante su gusto por el conocimiento de una multitud suficiente de objetos de cierta clase (como uno que en lontananza toma por mo permanece responsable de ella y no puede atribuir la culpa de sus faltas a otros. que descansan sólo en la razón. incluso el de la razón (que tiene que sacar todos sus juicios de la fuente común a priori). parece mostrar 'fuentes a posteriori. sin em- . no se deja imponer interiormente la aprobación por cien votos que la aprecian alta- mente. El apreciar las obras de los antiguos. así. En la religión pectiva. es precisamente el determinable por conceptos y pre- gusto el que. porque él mis- pasar por persona sin gusto. exactamente como si fuera meramente subjetivo. que han sido tenidos hasta hoy por modelos indispensables de la mayor solidez y elegancia en el método sintético. presentarse.cRír1cA DEL juicio Sólo después. no cayera en ensayos llenos de faltas. §33 Segunda característica del juicio de gusto modo alguno ser determinado por bases de demostración. está más necesitado de los ejemplos de lo que en la marcha de la cultura ha conservado más tiempo la aprobación. ni la muda en un mecanismo de la imitación. se apartará voluntariamente de su juicio anterior. nacida de la idea propia y originaria de la moralidad. como por medio de un ejemplo de virtud o de santidad que. Puede. Primero: cuando alguien no encuentra bello un edificio. una poesía. como si entre los escritores dotes o de filósofos. por muy libre que sea. es cierto. jor su propio su proceder. demuestran una razón imitativa en nosotros y una incapacidad decesor sólo el modo de comportarse en ello. cada cual debe tomar de sí mismo la regla de su conducta. como modelos y llamar clásicos a los autores de las mismas. demostraciones severas por medio de la construcción de los conceptos. mediante ta de buscar cipios. Sucesión. de igual modo Que hace con los juicios suyos. desde luego. como su juicio no es ceptos. No hay uso alguno de nuestras facultades. en la pisen sí mismo los prinde tomar a veces mecamino. cuando su Inicio se ha hecho más penetrante por el ejercicio. sino para ponerlos. una persEl juicio de gusto no puede en haberle precedido otros con la suya. nunca tanto por medio de prescripciones generales. es la cxpresión exacta para todo influjo que los productos de un creador ejem- plar pueden tener sobre otros. de no en la rudeza de los primeros ensayos. en donde. o también sacadas de si mismo. recibidas de sacer- bosque lo ue otros consideran como una ciudad. lo cual vale tanto como decir: beber constituyeran una cierta aristocracia que dieran. Pero. del gusto y contradecir a la autonomía del mismo en cada sujeto. Hacer de juicios extraños el motivo de determinación del pro- pio sería heteronomía. no se consigue. no por eso hace superflua la autonomía de la virtud. para no volver de nuevo a la grosería y caer otra vez de la misma para sacar de sí. leyes al en la misma fuente en que aquel mismo bcbió y aprender de su pre- pueblo. para no misma.

gr. Así. tienen. en conclusión. y éste se ha dado precisamente el nombre de gusto a ese Iuicio estético. es decir. agradable. El entendimiento puede enunciar un juicio universal comparando los objetos. de base probatoria suficiente en el jui- cio teórico. o a otros aun más antiguos y famosos críticos del gusto y presente las reglas por ellos establecidas como pruebas de que su poesía es bella. y preferiré suponer que aquellas reglas de los criticos son falsas. es cierto. según reglas determinadas. en- cuentro a mi satisfacción en ella universal validez. que precisamente me desagradan. Segundo: una-prueba a priori. pueden disputar más especiosamen- todos los ingredientes de un manjar v me hasta notar. por encima. y lo que muchos<›hayan visto de una misma manera. contra todos esos fundamentos permanezco sordo: pruebo el manjar con mi lengua y mi paladar y según ello (no según principios universales) enuncio mi juicio. pero no puede nunca convencernos de la incorrección de éste. con razón. Cuando alguien me lee su poesía o me lleva a ver una obra dramática que. mediante una conclusión. con En realidad. pero entonces este no es ningún juicio de gusto. pero sólo el juicio mediante el cual encuentro una única tulipa bella. pretende. sin embargo. en punto a la satisfacción. sin embargo. enúnciase el juicio bargo. para el que crea haberlo visto de otro modo. como dice Hume. sino un juicio lógico. no quiere convenir a mi gusto. por lo tanto lóftico. puede servir. por lo menos. pero que nunca lo que ha complacido a otros puede servir de base probato- ria en el juicio estético. pues este damentos de conocimiento y capaz de ser impuesto por medio de una prueba. desde luego. que no es este el caso de aplicarlas. o. antes que dejar determinar mi juicio por bases de prueba a priori. pues por mucho que me 'enumere alguien no puede serme atribuido por medio de base de prueba alguna. aunque ciertos pasa'es. concuerden perfectamente con las reglas de la belleza (tal como están allí dadas y universalmente reconocidas) me tapo los oídos. y me enaltezca. A pesar de que los críticos. cuando nos es desfavorable.264 MANUEL KANT ellos. no hay base alguna empírica de cernos pensar. a extenderse a todos los sujetos. me niego a oír fundamentos y razones. que es bello. que me es. puede. pues he de sentir el placer inmediatamente en la representación del mismo. la misma suerte que éstos. tal y como sólo podría ocurrir si fuera un juicio objetivo apoyado en fun- ing. o a Less- el juicio de otros. sobre cada uno de te que los cocineros. Pero debe ser un juicio de gusto y no del entendimiento o de la razón. y que el hecho de que otros observen y vean por él. Parece que este sea uno de los principales motivos por los cuales es totalmente imposible. hatro. El juicio de otros. aunque sólo tenga validez subjetiva. con razón lo saludable de la tal comida. considerando el nues- prueba para forzar el juicio de gusto de alguien. Su característica consiste empero en que. por mucho que me cite a Batteux. que la aprobación de otros no' porporciona prueba alguna valedera para el juicio de la belleza. §34 No es posible principio alguno objetivo del gusto Por principio del gusto se entendería un principio bajo cuya condición se pudiera subsumir el concepto de un objeto y deducir. es el juicio de gusto. v. que hace de la relación de un objeto con el gusto el predicado de las cosas de una determinada clase en general.. todas las tulipas son bellas. por lo demás. puede menos aun determinar el juicio de la belleza. de gusto siempre totalmente como un juicio particular del objeto. El .

y como. con exclusión de todo precepto y regla. por tanto. podría la aprobación necesaria y universal ser for- para hacer una investigación de las facultades del conocimiento y sus funciones en esos juicios. en la representación dada (sin referencia a sensación o concepto antecedente). psicológicas) y. debe el juicio de gusto descansar en una mera sen- . se parece a este último en que presenta una univer- belleza del objeto de la misma. Pero como aquí no hay concepto alguno del. ella es ciencia cuando la posi- bilidad de semejante juicio la deduce de la naturaleza de esa facultad como facultad de conocimiento en general. como crítica trascendental. Así. Ahora bien: como los conceptos constituyen en un juicio el contenido del mismo (lo que pertenece al conocimiento del objeto). llega de la intuición a conceptos. sin embargo. la armonía salidad y necesidad. pero el primero no subsuma nada bajo un concepto. es la zada. sin reflexionar sobre su posibilidad. Debe desarrollar y justificar el principio sub_jetivo del gusto como un principio a priori del juicio. por tanto. sino de la reflexión del sujeto sobre su propio estado (placer o dolor). y de determinarlas en consideración de sus condiciones. es. como misma) y el entendimiento (para el concepto como representación de la unidad de esa comprensión). La crítica. §35 El principio del gusto es el principio subjetivo del [uicío en general El juicio del gusto se distingue del lógico en que este último subsume una representación bajo conceptos del objeto. y. meramente subjetiva. no para exponer el motivo de determinación de esa clase de juicios estéticos en una forma universalmente empleable. que su forma. el juicio de gusto no es determìnable por objetos. La condición subjetiva de todos los juicios es la facultad misma de juzgar o juicio. a saber: la imaginación (para la intuición y comprehensión de lo diverso de la muestra eso sólo por medio de ejemplos. lo cual es imposible. tenemos aquí que ocuparnos. según las cuales el tendimiento. sino 265 como la ciencia critica la facultad misma de juzgarlos. por consiguiente. Ella es arte cuando diante la cual un objeto es dado. pues de otro modo. en general.cRíT1cA DEL juicio motivo de determinación de su juicio no lo pueden esperar de la fuerza de las bases de prueba. como la libertad de la imaginación gusto. usada en consideración de una representación me- o desarmonía de las mismas. trata solamente de aplicar al juicio de sus objetos las reglas fisiológicas (aquí. consiste precisamente en que esquematiza sin concepto. y. de la que hemos mostrado más arriba. y poder analizar con ejemplos la finalidad subjetiva recíproca. a saber: el arte o ciencia de traer a reglas la relación recíproca del entendimiento y de la imaginación. Sin embargo. procede. pero no según conceptos' del objeto. Es decir. se funda éste solamente en la condición formal subjetiva de un juicio en general. éste no” puede consistir más que en la subsunción de la imaginación misma cual un objeto es dado) bajo las condiciones mediante las cuales el en(en una representación mediante la arte. y critica los productos fle las bellas artes. la crítica misma del gusto es sólo subjetiva en consideración de la representación mediante la cual un objeto nos es dado. en una representación dada. en realidad. Pero los críticos pueden y deben razonar de tal modo que ello contribuya a la rectificación y extensión de nuestro juicio de gusto.óbjeto a la base del juicio. uno con otra. exige la concordancia de dos facultadés de representación. empíricas. Esta. Con esta última sola.

características formales de esa clase de juicios. no -de las intuiciones bajo conceptos.266 MANUEL KANT principios a priori del entendimiento puro y de sus juicios teóricos. y esos sin necesitar esperar la aprobación extraña? Que los juìciosde gusto son sintéticos se ve fácilmente. a los añaden a ésta. y conceptos (las categorías) exigen una deducción que ha sido dada ya en la Critica de la razón pura. necesita también una deducción para que se conciba cómo puede un juicio estético pretender a la necesidad. y objeto es dado) para la impulsión de las facultades de conocer en su juego libre. en aquéllos en donde él no tiene que subsumir §36 Del problema de ufzarìeducción (como en los teóricos) bajo concep- tos objetivos del entendimiento. cuando no es un mero juicio subsunción. pues. encierra un principio de puede asi producirse un juicio estético que no es ningún juicio de co- nocimiento. Este problema puede también re- presentarse así: ¿cómo es posible un juicio que sólo por el propio sentimiento de placer en un objeto. es objeto al par que ley. pues ellos pasan por encima del concepto y hasta de la intuición del objeto. A la base de éste hay conceptos a priori de la unidad sintética de lo diverso de la intuición. pueden servirnos de hilo conductor las. un sentimiento de placer (0 dolor). puede producirse un juicio de experiencia. se refiere a los princi- de las intuiciones o exposiciones (es decir. a saber. empero. para pensarlo como determinación de un objeto. ni se encuentra sometido a una ley. en cuanto sólo se considera en ellas la forma lógica. juzgó ese placer como ane_jo a la representación del mismo objeto en todo otro sujeto a priori. es decir. concuerda con la segunda en su conƒormidad a leyes. independientemente dcl concepto del mismo. pues. mediante la cual también pudo llegarse a la solución del problema siguiente: ¿cómo son posibles juicios de conocimiento sintéticos a priori? Ese problema se refería. pios a priori dei juicio puro en los juicios estéticos. pero. en cuanto la primera. mediante él. tiene que haber algo como un principio a priori. algo que ni siquiera es conocimiento. aunque el predicado (del placer propio. sino en aquellos en donde el mismo. el entendimiento). es decir. la imaginación) bajo la facultad de los conceptos (es decir. sino de la facultad de sensación. Pero con una percepción puede también ir unido un sentimiento de sación de la mutua animación de la imaginación en su libertad. cepto de un objeto en general. unido con la representación) sea empí- . pues. En ella se funda ahora el problema con que nos ocupamos: ¿cómo son posibles los juicios de gusto? Y ese problema. como tal. en su libertad. Para descubrir ahora esa base legal por medio de una deducción de ios juicios de gusto. Que ellos. para un juicio de conoci- miento. en un sentimiento que permita juzgar el objeto según la finalidad de la representación (mediante la cual un placer (o de dolor) y satisfacción que acompaña a la representacióndel objeto y le sirve de predicado. como juicio subjetivo. sino un juicio formal de reflexión. y del entendimiento. como predicado. el cual. A la base de uno semejante. y el gusto. cuyos predicados empíricos aquélla contiene. descansar. en todo caso. no puede ser más que subjetivo (siendo imposible uno objetivo para esa clase de juicios). que exige esa satisfacción a cada cual como necesaria. con su conformidad con leyes. sub- de los juicios de gusto Con la percepción de un objeto puede unirse inmediatamente el con- jetivamente. y.

” B Para tener derecho a pretender la aprobación universal de un juicio del Luicio estético que descansa sólo en ases subjetivas. ¿Que yo percibo y porque. no puedo enlazar con representación alguna un determinado sentimiento (de placer o de dolor). no mezclado ni con conceptos del objeto ni con sensaciones como motivo de determinación. sin materia alguna (ni sensación de los sentidos ni concepto). a priori. que el placer o finalidad subjetiva de la representación. es decir. no es placer. puestas en actividad en ella. sentimiento moral) es la ¡consecuencia de ello. es decir. el placer (en el ner en todos los hombres (como exigible. es decir. para la relación de las facultades de conocer en el juicio de un objeto sensible en general. son idénticas. los hombres no podrían comunicarse sus representaciones ni el conocimiento mismo. basta admitir: 19. en general (que no se ajusta ni a la especie particular del sentido ni a un concepto particular del en- tendimiento). 29. no daría cio. resuljta que la concordancia de una representación con esas condiciones del Iuicio debe poder ser admitida a priori como valedera para cada cual. lo que se percibe en el espíritu como unido con el mero juicio de un objeto. pues a priori. la satisfacción en el blema general de la filosofía trascendental: ¿cómo son posibles juicios sintéticos a priori? §37 objeto está unida con el nuevo juicio de su forma. en lo que se . en un -juicio puro de gusto. no puede ser referido más ue a las condiciones subjetivas dell uso del Iuicio. y. está igualmente encerrado ya en las -expresiones de su pretensión. resulta que lo que sentimos unido con la representación del objeto en el espíritu no es otra cosa sino la subjetiva finalidad de la forma para el Iuicio. y. Cuando se falta a esto juzgo un objeto con placer? Esto es un juicio empiricoppero ¿que lo encuentro bello. sino la universal validez de ese placer. a lo subjetivo que se puede presupo- más que un juicio meramente empírico. en lo que se refiere a la relación de las facultades de conocimiento.__sin embargo. y.refiere a la aprobación exigida de cada cual. en general. Así. no puede percibirse más que interiormente. las condiciones subjetivas de esa facultad. salvo en el caso de que a la base haya un principio a priori en la razón que determine la. lo cual debe ser verdad. precisamente no puede compararse con el placer en el gusto. ara el conocimiento posible). a la condición ƒormal del Iuicio). y es puro. voluntad. y asi. que el juicio se ha referido solamente a esa relación (por tanto. en consideración de las reglas formales del jui- ¿Qué se afirma propiamente a priori de un objeto en un juicio de gusto? Que la representación de -un objeto esté unida inmediatamente con un placer. y lo que es representado en un juicio de gusto. éste debe ser unido inmediatamente con el simple juicio antes de todo concepto. por lo tanto.cnirica DEL Juicio › 267 §38 rico. . pues. ese problema de la critica del Iuicio ertenece al pro- Deducción de los juicios de g_usto Si se admite que. Ahora bien: como el Iuicio. son. por consiguiente. con un conocimiento en general. y si no'se quisiera indicar nada más que eso. como regla universal para el Iuicio. en cambio. que puedo exigir a cada cual ' sa satisfacción como necesaria? Esfl› es un juicio a priori. podrá exigirse con razón a cada cual. a priori. en efecto. que en todos los hombres. pues si no. puesto que aquél exige un determinado concepto de una ley. valedera para cada cual. o quieren ser tenidos por tales.

la subsunción puede fácilmente en-ar). por tanto. que se llama el sentimiento moral.dad objetiva de un concepto. en cambio. no autorizan a poner en duda la legitimidad de la pretensión de un juicio estético en general a esa validez. Pero la exactitud de esa hipótesis es aún muy dudosa. a quien falte el sentido del olfato no podrá comunicarse esa clase de sensación. porque tendría que Esta deducción es tan fácil. ya que viene al espíritu mediante el sentido y puede hacer poner en duda este último. Así. además. como lo real de la percepción. que es objetivo. §39 De la comunicabilidad de una sensación Cuando la sensación. ¿cómo es posible admitir en él estamos. no una fi- . acordes. en tales objetos. Pero si la cuestión fuera. pues en lo nocimiento. sino una finalidad lc- pero conceptos y expone. ción incorrecta del derecho que nos La satisfacción en una acción por causa de su carácter moral no_es. lo especifico de su cuali- dad se deja representar como comúnmente comunicable del mismo modo. recíprocamente. el principio mismo. llámase sensación de los sentidos. afirma tan sólo ese juicio que tenemos derecho a suponer universalmente en todo hombre las mismas condiciones subjetivas del Inicio que encontramos en nosotros. es referida al co- objeto dado bajo esas condiciones. no se puede estar seguro-de que tenga exactamente la misma -sensación de una flor que que concierne a la dificultad y a la duda sobre la corrección de la subsunción bajo aquel princi io. a priori la naturaleza como una totalidad de objetos del gusto? Entonúltimo. y es imposible totalmente pedir que el placer. Ese sentimiento. este problema tiene relación con la teleología. bajo su principio. en consideración al agrado o clesagrado de la sensación del mismo objeto de los sentidos. por motivos subjetivos. ni. que hemos subsumido correctamente el considerarse como un fin de la naturaleza. sino de la propia actividad y de su conformidad con la idea de su determinación. el producir formas finales para nuestro Iuicio. mientras que la realidad de las bellezas naturales de la experiencia está patente. de la imaginación y del entendimiento. como valedera para cada cual. Mucho más separados aún debemos cmpero representamos los hombres. en este caso. pues.268 NOTA MANUEL KANT ces. sea compartido por cada cual. placer alguno del goce. porque no necesita fortificar una reali. como tampoco la subsunción falsa (aunque no tan frecuente ni tan fácil) del juicio lógico. aunque no le falte. exige emnalidad libre. y. que se puede sentir. Ahora bien: aunque esto último tiene dificultades inevitables que no dependen del juicio lógico (pues en éste se subsume bajo conceptos. sin embargo. ello toca tan sólo a la aplicada una ley en un caso particular y por ello no queda suprimido ese derecho en general. esencialmente dependiente de su concepto. pasivos. en la forma representada del objeto. no por eso se le quita algo a la legitimidad de la retensión del Juicio de contar sobre una aprobación universal. y. pero esto no se puede. puede llamarse placer del goce. y. de ningún modo. pues la belleza no es concepto alguno de un objeto y el juicio e gusto no es juicio alguno de conocimiento. admitiendo que cada cual tiene un sentido igual que el nuestro. nosotros tenemos de ella.›admitir de una sensación de los sentidos. El placer de esta clase. pero en la estética sólo bajo una relación. pretensión que viene sólo a arar a esto: a juzgar la exactitud del principio.

etc. a su vez. sólo para perci- lleza o la justicia no podría acudir a nuestro pensamiento una representación de esa clase. En cambio. porque ser en cada cual de la misma especie. Sin tener fin alguno o principio como regla directi- va. Pero no el gusto. si el placer ha de tir el estado de representación con placer. mediante conceptos prácticos de la razón muy determinados. por cierto. tiene por eso también el humillante honor de verse cubierto con el nom- . sen- tivado). sino cijue de la verdad. es decir. el placer en lo bello una actividad conforme a la ley. ni el de Del gusto como una especie de “sensus communis” Dase a menudo al Iuicio. si no nos pudiéramos alzar sobre el sentido a más altas facultades de conocimiento. sino el de la mera reflexión. Precisamente por eso el que juzga con gusto puede (con tal de que en esa consciencia no se equivoque y no tome la materia por la forma. en cambio (en el juicio estético). el encanto por la belleza) exigir de cada uno la finalidad subjetiva. de la justicia. como facultad de la intuición. al que razona según ideas. de un sentido de la conveniencia.. en su libertad. y admitir su sentimiento como universalmente comunicable. por muy oscuro que sea. refiriéndome a que se deben tomar en consideración aquellas capacidades morales en cada ocasión conveniente.cRíT1cA DEL 1U1c1o gal y así no se deja tampoco comunicar universalmente más que me- 269 diante la razón y. la e- dimiento. por medio` de un proceder del juicio. verdaderamente. se considera como lo menos que se puede esperar siempre del que pretende al nombre de hombre. y ello. cuando se considera no tanto su reflexión cuanto meramente el resultado de la misma. ese placer acompaña la aprehensión común de un ob'eto mediante la imaginación. que. §40 tengo derecho a suponer absolutaeso en consideración y sentirán en la mente que otros hombres tomarán contemplación de las grandezas salvajes de la naturaleza una satisfacción (la cual. pretende. y que un sentido tampoco tiene la menor capacidad para una enun- ciación de reglas generales. en relación con el enten- menos se debía saber fácilmente. ni tampoco el de una contemplación no es ni un placer del goce. aunque sólo mediante la ley moral. que no es en un sentido en donde esos conceptos pueden tener su sitio. que. exigida para partido. El placer en lo sublime de la naturaleza. El entendimiento común humano. como placer de la contemplación que razona. su satisfacción en el objeto. puedo exigir a cada uno aquella satisfacción. como facultad de los conceptos. es exigible también para el entendimiento común y sano que se puede presuponer en cada hombre. a saber: el de la determinación suprasensible. presupone ya otro sentimiento. y allí. es decir. la conveniencia. como meramente sano (no aun cul- bir la adecuación de la representación a la actividad armoniosa (subjetivo-final) de ambas facultades de conocer. y se habla de un sentido de la verdad. también ser universalmente com- son condiciones subjetivas de la posibilidad de un conocimiento en general y porque la proporción de esas facultades de conocer. No obstante. que más bien infunde temor). por su parte. que éste tiene que ejercer. que. el nombre de sentido. pero. aun para la experiencia más común: sólo que aquí está obligado a hacerlo para percibir un concepto empírico objetivo. tiene un principio moral. Ese placer debe necesaria- mente descansar en todo hombre sobre las mismas condiciones. sin intervención de los conceptos. aunque se sabe. sin embargo. es cierto. se funda en conceptos de la razón. no puede atribuirse a la visión de la misma.

por tanto. nacida de condiciones privadas subjetivas. Pero por sensus communis ha de entenderse la idea de un sentido que es común a todos. famosa en la historia de la cultura. de tal modo ue por la palabra común -no sóclo en nuestra lengua. servir para aclarar sus principios. da a conocer la necesidad de ser conducido por otros. pueden. es ciertamente cosa muy fácil para el hombre que sólo quiere adecuarse a sus fine. lo cual.” En lo que cosa fácil in thesi. de un Iuicio que. Pero como la tendencia hacia esto. como no sometida a las reglas que el entendimiento. 2? Pensar en el lugar de cada otro. por su propia ley esencial. La inclinación a lo contrario. que aquí. portanto. 9 El vocablo usado en el texto alemán. aquello cuya posesión no constituye ni mérito ni ventaja alguna. el estado de una razón pasiva. se hace apartando lo más posible lo que en el estado de representación es materia. La liberación de la superstición llámase ilustración. y poniéndose en el lugar de cualquier otro. es de- fácilmente tomadas por objetivas. nada más natural en si ue hacer abstracción de encanto y de emoción cuando se busca un juicio que deba servir de regla universal.s/esenciales y no desea saber lo que está por encima de su entendimiento.270 MANUEL KANT Las máximas siguientes del enten- bre de sentido común (sensus com- munis). tendría una influencia perjudicial en el juicio. y el mayor de todos consiste en representar la naturaleza cuenta por el pensamiento (a priori) el modo de representación de los demás para atener su juicio. 3? Pensar siempre de acuerdo consigo mismo.l° comparando su juicio con otros juicios no tanto reales. lo que en todas partes se encuentra. la supetstición ciendo sólo abstracción de las limitaciones que dependen casualmente de nuestro juicio propio. del consecuente. Ahora bien: esto se realiza cir. a la razón total humana. así. realmente. cer el deseo de saber. y. sino siempre ser legislador de si mismo.) . pero es ue lo pa- rece así sólo cuando se (la expresa en fórmulas abstractas. porque la ceguera en que la superstición sume. y._es decir. porque no permanecer pasivo con su razón. la tercera. sin embargo. es decir. último no se puede casi impedir. ser llamada prejuicio. in hypothesi. mos empleado aquí. del T.se entiende vulgare. La primera es la máxima del modo de pensar libre de prejuicios. con gran seguridad. encierra una doble significación. si bien no pertenecen a este asunto como par- tes de la crítica del gusto. y atendiendo tan sólo a las características formales de la propia representación o del propio estado de representación. se llama prejuicio. por decirlo así. sin embargo. sino también en varias otras °-. evitar la ilusión que. del extensivo. La primera es_la máxima de una razón nunca pasiva. tiene que ser muy difícil conservar o restablecer en el modo de pensar (sobre todo. la superstición. adjetivo que encierra en cas- constituye propiamente la ilustración). es larga y dificil 'de cumplir. en el público) lo meramente negativo (que _ 11 I-le traducido por ilustración la palabra alemana «Aufklärung››. la segunda. ha- porque aunque esa denominación se da también a la 'liberación de los prejuicios en general. por atender al uso y a la terminología latina. tiene en dimiento común humano. significa realmente «ortellano la misma doble significación que en alemán. «gemeìn››. sen- puede. en su reflexión. y que impone incluso como obligada. más que los otros (in sensu eminenti). (N. poder satisfa- dinario». como más bien meramente posibles. Son las siguientes: 1'? Pensar por sí mismos. no lo he- y como no faltarán otros que prometan. más que nada. a la heteronomia de la razón. y que se usa para designar lo que en Fran1° Pronto se ve que ilustración es sación. a su vez. pero. Ahora bien: quizá parezca esa operación de la refle- xión demasiado artificial para atribuirla a la facultad que llamamos sentido común. le pone a la base.

la historia. podríase explicar entonces por qué el senti- tido común mcjor que el intelectual. y reflexiona sobre su propio juicio desde un punto de vista universal (que no puede determinar más que poniéndose en el cluso definir cl gusto. losophie o les lumières. etc. La tercera máxima. § 41 Del interés empírico en lo bello Que el juicio de gusto. pone la imaginación en un juego regular. y digo que el gusto puede ser llamado sensus communis con más derecho que el entendimiento sano. dentro de las cuales tantos otros están como encerrados.alcanzar. pues entonces. y a éstas. del Iuicio. la segunda. sin embargo... Lessing. bra sentido para un efecto de la mera reflexión sobre el espíritu. lo contrario de amplio) a aquel cuyos talentos no se aplican a ningún uso considerable (sobre todo. de la razón. bajo la presión de determinados conceptos. sin embargo. conceptos que se juntan en un conocimiento. sino como senti- dos primeras. la época de Voltaire. entonces punto de vista de los demás).) "~' Podria designarse el gusto por sensus communís zestlzeticus.-> commums logzcus. sin concepto. cuando puede apartarse de las condiciones privadas subjetivas del juicio. como facultad de juzgar aquello que hace universalmente comunicable nuestro sentimiento en una representación dada. la phi- miento en el juicio de gusto es exigido a cada cual. La capacidad de los hombres de comunicarse sus pensamientos. Podríase in- Pero aquí no se trata de la facultad del conocimiento. intensivo). y que el Iuicio estético puede llevar el nombre de sen- miento interior de un estado del espíritu conforme a fin. y éste. . y no puede alcanzarse más que por la unión de las se comunica la representación.CRÍTICA DEL ¡Utero toca a la segunda máxima del modo de pensar. bien acostumbrados esta- 271 mos a llamar limitado (estrecho. _. es la facultad de juzgar a priori la comunicabilidad de los sentimientos que están unidos con una representación dada (sin intervención de un concepto). amplio modo de pensar. no hay derecho a concluir de la propiedad de un juicio meramente reflexionante.1`1 si se quiere emplear la pala. en el siglo xvrtl. no debe tener interés alguno como fundamento de d-fltermífzaciórz. por decirlo así. Vuelvo a coger el hilo abandonado por este episodio.. la tercera. Puede decirse: la primera de esas máximas es la máxima del entendimiento. las costumbres. a su vez. es la más di- fícil de. Si se pudiese admitir que la mer? comunicabilidad de nuestro sentiniiento debe llevar consigo en sí ya un interés para nosotros lo cual. Kant mismo. esa época que. . y después de una frecuente aplicación de las mismas. (N. El gusto. por sentido se entiende el sentimiento del placer. sin intervención de un concepto. del T. y el entendimiento común humano por sensu. como dice Kant. sino del modo de pensar.. efectivamentek se caracteriza. «Aufklärung›› significa propiamente aclaración o iluminación. un hombre. pues. en su libertad. exige una relación de la imaginación y del entendimiento para asociar a los conceptos intuiciones. muestra. se ha expuesto crítica de la razón. no como pensamiento. despierta el entendimiento. como deber. por haber sometido los prejuicios del pasado. pero entonces la concordancia de ambas facultades del espíritu es conforme a ley. la tradición. por muy pequeños que sean la extensión y el grado adonde alcance el dote natural del hombre. Rousseau.. a la cia se llamó. Sólo cuando la imaginación. para hacer de este un uso conforme a fin. mediante el cual algo se declara bello. los enciclopedìstas.. a saber: la del modo de pensar consecuente. convertido ya en destreza.

272 MANUEL KANT bre. en los Irogue- ses) o flores. vendría el gusto a descu- como una facultad de juzgar todo no es. etc. una inclinación propia a la naturaleza humana. como si. un placer en la existencia del mismo (como aquello en donde todo interés subsiste). vestidos. verbigracia. ni bus- caría flores. Empíricamente. sólo en sociedad se le ocurre. porque la importancia hemos de verla en lo que pueda relacionarse a priori. es decir. 0 algo intelectual. satisfacción del goce. para poder enlazar. dictado por la humanidad misma. sin embargo. conformemente a fin. y ambas cosas encierran una satisfacción en la existencia de un objeto. colores para pintarse (rocón. sino. lo que en la sociedad se hace importante y se une con gran interés. alguna para nosotros aquí. no podrá por menos de deberse considerar también el gusto aquello mediante lo cual se puede comunicar incluso su sentimiento a cualquier otro. no sólo ser hom- brir un tránsito de nuestro juicio del goce sensible al sentimiento moral. en general): a posse ad esse non valer consequentia. ningún interés pueda enlazarse* con él. vale. ni adornaría su cabeza ni su persona. sin embargo. con el tiempo son también bellas formas (en canoas. plumas de pájaros de hermosos colores. es decir. Ese interés. por tanto empírico. decirlo así. ser un hombre fino (comienzo de la civiliza- ya suficientemente más arriba. ese enlace no podrá ser nunca más que indirecto. a su manera. por. como la propiedad de la voluntad de poder ser determinada a priori. como medio de impulsión para lo que la inclinación natural de cada uno desea. Por sí solo. pero de aquí no se infiere que. después de que ha sido dado como puro juicio estético. Pues aunque se descubriera en aquella forma un interés unido con éste. es decir. la civilización. desde luego. sino que tam- . por lo cual. interesa lo bello la obra principal de la inclinación más refinada y se les da a las sensaciones valor sólo en cuanto se pue- sólo en la sociedad. si se admite la aptitud y la propensión a ella.) que no llevan consigo deleite alguno. aunque el placer que cada uno tiene en semejante objeto es de poca importancia. y se admite la tendencia a la sociedad como natural al hombre. por la razón. También espera y exige cada uno que los demás tengan consideración a la universal co- la mera reflexión sobre un objeto. por tanto. y así como. con la satisfacción de ción). de importancia nado en una isla desierta. pues como tal es juzgado quien tiene inclinación y habilidad para comunicar su placer a los demás y quien no se satisface con un objeto cuando no puede sentir la satisfacción en el mismo en comunidad con otros hombres. Ahora bien: esa otra cosa puede ser algo empírico. finalmente. atribuido indirectamente a lo bello por la inclinación a la sociedad y. y asi el fundamento para poder poner un interés en lo que ya ha gustado por sí._hubiera un contrato primitivo. al principio son sólo encantos. aunque indirectamente. con el juicio de gusto. lo ditilro en el juicio de conocimiento (de cosas. sin interés notable. un hombre abando- den universalmente comunicar. ser representado unido con alguna otra cosa. la idea de su comunicabilidad universal agranda casi infinitamente su valor. y. como cualidad que pertenece a la humanidad. Sin embargo. a saber. que el gusto debe. en los Caraibes. hace de ello casi y sin consideración a ningún otro interés. ni menos las plantaría para adornarse con ellas. pues a_uí municación. es de- cir. hasta que. conchas. y por si. en el juicio estético. además. cinabrio. ante todo. la sociabilidad como exigencia de los hombres en cuanto criaturas deter- minadas para la sociedad. y no sólo que por eso nos veríamos llevados a ocupar mejor el gusto. llegada a su más alto grado.

si bien es inmediato. a pasiones vanas. y el interés en lo bello. en cambio. Hay. enlazable con el. ese toma un intefés inmediato y ciertamente intelectual en la belleza de la naturaleza. cuando se funda sólo en eso. resuitara. Del interés empírico en los objetos del gusto. y que quizá menos ce.moral.catrrca nar. se abandonan. etc. tuvieron por seña de un buen carácter moral el' tomar un interés por lo bello en general. caprichosas y desastrosas. cuando éste último es tomado en su pureza. y dléspués descubriera él el~ engaño. que otros pueden pretender a la superioridad de la devoción a princi- pios morales. § 42 Del interés intelectual en lo bello Dieron prueba de buenas intenciones los que. juicio bién éste vendría a ser re resentado como el eslabón medio de una ca- 273 Admito ciertamente de buen gra- dena de las facultades humanas a priori. aunque le costara algún rdida. Pero no sin fundamento les han objetado otros. que tomar un interés inmediato en la belleza de la naturaleza (no sólo tener gusto para iuzgarla). por tanto. para indagar si este tránsito no podrá quizá ser favorecido mediante el gusto. en cambio. de las cuales toda legislación do que el interés en lo bello del arte (incluyendo en él el uso artificial de debe depender. de un pájaro. Pero hay motivo. en realidad) es específicamente distinto del sentimiento moral. es siempre un signo distintivo de un alma buena. no daño a si mismo y aunque. para admirarla. que acordarse que aqui me refiero propiamente a las bellas ƒormas de la naturaleza. que. Es decir. virtuosos del`gusto. y que. y de ningún modo mediante interior afinidad. de un insecto. puede na a la inclinación. amarla. y que dejo a un lado. no queriendo dejar de encontrarla en la naturaleza. hacia el bien moral.alguna-utilidad gra él. para la vanidad) no ofrece prueba alguna de que se posea un modo de pensar devoto de principios morales o solamente inclinado a ellos. or muy refina- las bellezas de la naturaleza para engalanarse. puede decirse tan sólo que. en jado por a interior. se puecfé aquí también mezclar con todas las inclinaciones y pasiones que en la sociedad alcanzan su mayor diversidad y su más alto grado. cuando ese interés es habitual y se proporcionar sólo un tránsito muy equivoco de lo agradable a lo bueno.disposición natu- ral. empírico. . y en el gusto mismo. ya que este último se abandoda que sea. sino la existencia del mismo le plaen éstos. pero afir- mo. en cambio. sin que un encanto sensible tenga parte en ello o él mismo enlace aquí algún fin. El que solo (y sin intención de comunicar sus observaciones a otros) considera la bella figura de una flor salvaje. muestra al menos. empero. sino hasta generalmente. y así parece que el sentimiento de lo bello no sólo (como Pero aquí es digno de notar que si se engañara en secreto a ese amante de lo bello y se pusieran en el suelo flores artificiales (que se pue- lo es. _. no sólo su producto según la forma. o se colgaran de las ramas de los árboles ájaros artificialmente tallados. queriendo enderezar hacia el último fin de la humanidad. las actividades todas a que el hombre se ve empu- une de buen grado con la contemplación de la naturaleza. 'deszìparecería en seguida el interés inme iato que . porque el interés cambio. sino que también el interés que con él se_puede unir es difícilmente. es. apelando a la experiencia. y. los encantos que ésta suele tan pródigamente enlazar con aquéllas. de ser sólo a menudo. den hacer completamente iguales a las naturales). una disposición de espíritu favorable al sentimiento moral.

debe. de determinar una satisfacción a priori para meras formas de máximas prácticas (en cuanto se califican a si mismas por sí mismas para la legislación universal). moral. Si no. sin encontrarse. y esta satisfacción la hace- a saber: el interés de la vanidad de adomar con ello su cuarto para ojos extraños. o sea referido a la sociedad. en el primer juicio se llama el del gusto. aun cuando éste sobrepuje a aquélla según la forma. en un Inicio intelectual. Pero ese interés es. o un juicio unido con un interés mediato. por consiguiente. por lo menos. . interesado en ella. hay motivo para sospechar en él. La naturaleza ha proçlucido esa belleza: este pensamiento debe acompañar la intuición y la reflexión. sin que este juicio se funde en interés algu- morales buenos. que consiste. no ni lo produzca. pero produciéndolo. por lo menos. en el segundo. sin interés alguno. mediante el cual la naturaleza en sus formas bellas nos hable figuradamente. pues. y se vuelve hacia lo bello de la naturaleza para encontrar aquí. voluptuosidad para su espíritu en una hilera de pensamientos que no puede desarrollar jamás completamente. Se dirá que esta interpretación de los juicios estéticos. primero. concuerda con el más refinado y profundo modo de pensar de todos los hombres que también realidad objetiva. sin que nuestro juicio se funde en interés alguno. en despertar sola un interés inmediato. entonces consideraremos esa su elección con alto respeto y supondremos en él un alma bella. pero quiza se encontrara en su lugar otro. no puede el espíritu reflexionar sobre la belleza de la naturaleza. por decirlo así. la cual no porporciona indicación altorna. y quien lo toma por . inmediatamente la belleza de la naturaleza. cosa a que no puede pre- interés en toda manifestación natural de una concordancia semejante a esa. tiene un aspecto demasiado estudiado para tenerla por la verdadera explicación del lenguaje cifrado. queda o no un mero mos ley para cada cual. ¿Cuáles es. al mismo tiempo. pues. que la naturaleza muestre. A quien interese. El placer o dolor. el del sentimiento moral. es decir. según la afinidad. independiente de todo interés (satisfacción que co- bellas artes con la mayor exactitud y finura deja sin pena la estancia donde se encuentran esas bellezas que entretienen la vanidad y otros nocemos a priori como ley para cada hombre. Pero como interesa también a la razón que las ideas (para las cuales. Pero. Si un hombre que tiene gusto bastante para juzgar productos de las forme a ley entre sus productos y nuestra satisfacción. la diferencia de la apreciación tan distinta de dos clases de objetos que. produce ella un interés inmediato) tengan guna segura sobre la manera de pensar moralmente buena. tenemos también otra facultad. que hacemos al mismo tiempo regla para cada cual. en afinidad con el sentimiento moral. ape- riormente haya fundado bien su interés en el bien moral. la razón tomar un goces sociales. Por otra parte. una disposición para sentimientos nas si vendrían a disputarse uno a otro la preferencia? Tenemos. en el sentimiento moral. una traza o una señal de que encierra en si algún fundamento para admitir una concordancia con- han cultivado su sentimiento moral. en el juicio del mero gusto.lo bello de la naturaleza no puede tomarlo más que en cuanto ya ante- tender perito nì aficionado alguno de arte. Esa superioridad de la belleza natural sobre la del arte. una facultad para juzgar sin conceptos sobre formas y encontrar en el mero juicio de las mismas una satisfacción. en el mero Inicio estético. sin embargo.274 MANUEL KANT antes tomaba en todo aquello. por el mérito del interés que toma en sus objetos. sin poder fundarla en pruebas) . pues. y en él sólo se funda el interés inmediato que en aquella se juicio de gusto.

lo buscamos naturalmente parece disponer el espíritu a la idea de inocencia. Por lo menos. y este fin. 59 de moderación. representándola al mismo tiempo. y entonces hace el efecto de belleza natural (tenida por es arte. es también fácil de explicar. sino propio sólo de aquellos cuyo modo de pensar. el color blanco del lis dad sin fin. ¿Qué aprecian más los poetas que el canto bello y fascinador del ruiseñor. en una tranquila noche de verano. después. le es interiormente propia. pero está tan unida con un interés inmediato como la que se siente en la ese interés que aquí tomamos en la belleza . parecen disponer: 19 a la idea de sublimidad. 'pero nunca semejante. pertenecen: o a las modificaciones de la luz (en el to igual en el objeto del primero que en el segundo. sólo que aquél es libre y éste es un interés fundado en leyes objetivas. 3? de franqueza. en el puro juicio de gusto. Se dirá quizá que el caso es el mismo en un objeto de la naturaleza que no interesa por la belleza más que en cuanto se le ha emparejado con te susceptible de esa formación. no puede ya encontrar en él nada bello. sino. tonos). hace sentir una satisfacción.cnírrca DEL ¡Utero ese interés inmediato en lo bello de la naturaleza no es realmente ordinario. y desaparece del todo tan pronto como se nota que se ha sido engañado y ue sólo naturaleza bella. por conceptos. no de un modo meramente casual. conduce a un interés inmedia- resa inmediatamente. o es un arte enderezado con intención visible a nuestra satisfacción. como no lo encontramos exteriormente en parte alguna. que se encuentran con tanta frecuencia mezclándose. pero no despertaría nada más rio. por decirlo así. y los otros colores. a saber: en la determinación moral (la investi ación del de audacia. sin depender de interés alguno. 'sino la propiedad que tiene en sí misma. ue se colorido).desde el dentro de nosotros mismos. por tanto. o está ya formado en el bien. no firmeza. 12? tra existencia. o a las del sonido (en los. en un soto solita- tal). y 79 de ternura. y el juicio moral. o es particularrnen- 275 en sí mismo. Así. algun alegre hostelero.exige totalmente que sea belleza de la naturaleza. sea o no esa su intención. desde luego. que. Los encantos en la naturaleza bella. pues el arte es: o una imitación tal de ésta que llega has- ta la ilusión. ni la vista nada encantador. con la forma bella. un lenguaje que nos comunica con la naturaleza y que parece tener un alto sentido. por'decirlo así. y luego la analogía entre el juicio una idea moral. pues estas son las únicas sensaciones del sentido que permiten no sólo sentimiento sensible. 4? de afabilidad. y encierran. a saber: en un /no se ha encontrado ningún cantor arte que sólo por su fin. a la dulce luz de la luna? En que un interés mediato en la causa cambio hay ejemplos de que donde que está a la base. según el orden de los siete. que hace precisamente lo mismo. Que la satisfacción en el“arte bello. intencionadamente. inmediatamentel mediante el gusto. . sutil ni premeditada meditación. es lo que inte- puro de gusto. pero no eso. en aquel que constituye el último fin de nues- rojo hasta el violeta. y entonces tendría lugar la sa- tisfacción en ese producto. sino también reflexión sobre la forma de muestra en sus productos qbellos como arte. a priori. de tal modo que él gusto. Añádase además la admiración de la naturaleza. y. y que la califica para un emparejamiento semejante. también sin clara. puede interesar. según una ordenación conforme a ley y como finali- esas modificaciones del sentido. El canto de los pájaros anuncia la alegría y el cpntento de su existencia. por decirlo así. como apropiada a la humanidad en general. así interpretamos la naturaleza. 69 de fundamento de la posibilišad de semejante finalidad en la naturaleza se tratará en la «Teleología››)..

no se llama preci- § 43 Del arte en general 1? Arte se distingue de naturaleza. nadie consentirá en oír largo tiempo esos sonidos. en cuanto sólo se sabe qué es lo que se debe hacer y así sólo se conoce suficientemente el efecto deseado. Cuando. de saber). y sólo a su creador se le atribuye como arte. su causa productora ha pensado un fin -al cual debe su forma. 29 Arte. por ello una obra de los hombres. entonces. al. para que podamos tomar en lo bello. para distinguirlo de un efecto de la naturaleza. algo asi como el del huevo. Tiene que tratarse de la naturaleza misma o de algo que nosotros tengamos por tal. de todas las retendidas artes del prestidigitador. ocurre samente arte. cuando se sabe. cuando se le pro one un problema. esto sólo por analogía con este último. sino del arte. se atienen a la comida o a la bebida en el goce de meras sensaciones de los sentidos. sin que. se puede. en realidad.276 MANUEL Kmr naturaleza (del instinto).. Consideran el primero como si no pudiera alcanzar 1* En mi región dice el hombre vulgar. pero cuando se llama algo en absoluto obra de arte. el segundo puede también llamarse arte mercenario. a pesar de conocer algo lo más completamente posible. de la segunda. y más aun si hemos de exigir de los demás que también lo tomen en él. pero-seguramente no podía hacer uno solo. debiera llamarse arte sólo a la roducción por medio de la libertad? es decir. empero. en su causa. en todo caso. conocido el engaño. y el producto o consecuencia del primero. como efecto (eƒƒectus). pero tan pronto como se adäuiere la convicción de que no funan aquéllas su trabajo en una re- flexión propia de la razón. no dudará nunca en llarnarlas artes. que sabía imitar ese canto como lo produce la naturaleza (con un tubo o una caña en la boca). para contentar a sus huéspedes. al registrar un pantano. Quiere decir que. ve nidos a su casa para gozar del aire del campo. distínguese también de ciencia (_ pues así llamamos la capacidad de un interés en su contemplación). y (poder. pertenece eso al arte. en cambio. se dice en seguida que es un producto de su . y en tanto que ello es así. ias del bailarín en la cuerda. no por eso se tiene en seguida la habilidad de hacerlo. el efecto pueda precisamente ser pensado por ella.” 3? También sf? distingue arte de oficio: el primero llámase. mediante una voluntad que pone razón a la base de su actividad. como hacer (ƒacere) de' obrar o producir en general (agere). tenidos antes por tan encantadores. ' ` Según derecho. es sólo una ciencia. lo cual ocurre. no se dice que sea un producto de la naturaleza. como técnica de teoría (como la agrimensura de la geometría). pero. estimar nosotros como groseros y poco nobles a quienes no tienen sentimiento alguno de la naturaleza bella entonces se entiende. una repre- quier otro pájaro cantor. como obra (opus). lo que se puede hacer. sentación de ello ha debido preceder a su realidad (como en las abejas mismas). se encuentra un pedazo de madera tallada. *y ese -mismo dice. los ha engañado escondiendo en un soto a algún compadre burlón. Camper describe muy exactamente cómo se debe hacer el mejor zapato. como facultad práctica de facultad teórica. un interés inmediato. Cuando. como tal. como habilidad del hombre. Se ve además un arte en todo aquello que está constituido de tal suerte que. y ocurre lo mismo con cual- como suele ocurrir. y entonces.de Colón: Eso no es un arte.libre. pues aunque se gusta de llamar al producto de las abejas (los panales construidos con regularidad) obra de arte.

verbigracia. conocimiento de las antigüedades. porque se preocupa tan sólo del actual pasaa troche y moche. a saber: la proporción de antiguas. gr. donde se puede. en un mero juego. ya que constitu- ciones. sumir la compañía en una libre y viva conversación. necesita eso de otro punto de vista na. con bases de demostración. como ocupación que es en si misma agradable. pues en lo que se refiere a la primera. sino una crítica. Es el primero cuando el fin es que el placer acompañe las representaciones como meras sensacio- do de él toda sujeción. de` trabajo. y convirtiéndolo. pues cuando se le fuera a pedir. sin embargo. es también. ya que algunos nuevos educadores creen excitar lo mejor posible un arte libre quitan- los productos del arte bello (elocuencia. Si en la lista jerárquica de ciencia. por medio de la broma y la risa. se vería uno despedido con ingeniosas sentencias (bons muts). llámase arte estético. otra cosa que el haberse notado con gran exactitud que para el arte bello. § 44 Del arte bello No hay ni una ciencia de lo bello. en toda su perfección. etc. y. charlar responsable de lo que dice. como trabajo. como tal. no sería juicio algu- en un cierto tono de jocosidad. conocimiento de las lenguas para ser juzgado que el que aquí tomamos. como modo que. que debe ser libre en el arte y animar él solo la obra. disponerla. poesía) han sido llamadas ellas mismas ciencias bellas. y. no es malo recordarlo ` (v. si el juicio sobre belleza. gr. sin el cual. y al segundo considérasele de tal 277 no de gusto. por una imitación de palabras. estar versado en la lectura de los autores que pasan por clási- los talentos que deban estar a la base de una u otra de esas ocupa- cos. fundamentos y pruebas. es mecánico. bella. si perteneciese a la ciencia. es. como. historia. puede ser impuesta por la fuerza. más que como juego. pero que. es decir. según se dice. En lo que al segundo toca. una ciencia que deba. debehay que tener algo' por bello o no. Lo que ha ocasionado la expresión corriente de bellas ciencias no.. los relojeros deben contarse como artistas. en la poesia. la corrección del lenguaje y su riqueza. en parte tre las ciencias y otras también que hay que comparar con oficios. los herreros como artesanos. asi como la prosodia y medida de las sílabas). o. sino sólo arte bella. ni una ciencia nes. en todas las artes libres es necesario algo que haga violencias. ría determinarse científicamente. no tendría cuerpo alguno y se volatilizaría. pero si tiene como intención inmediata el sentimiento del placer. esas ciencias -históricas. en cambio. es decir. la ganancia). ocupación que en sí misma es desagradable (fatigosa) y que sólo es atractiva por su efecto (v. por tanto. ser bella es un absurdo. según el dicho. Este es: o arte agradable. y. ejecuta los actos que se exigen para hacerlo real. un mecanismo.cRf'r1cA DEL juicio su finalidad (realizarse). y nadie quiere ser . Artes agradables son las que sólo tienen por fin el goce: entre ellas se comprenden todos los encantos que pueden regocijar la sociedad en torno a una mesa: contar entretenidamente. porque entre ellas se conprende también el conocimiento de cosa de que aquí'no voy a hablar. es decir. o bello. es el segundo cuando el fin es que el placer acompañe las representaciones como modos de conocimiento..-Que entre las llamadas siete artes libres puedan haberse enumerado algunas que hay que contar en- yen la preparación necesaria y la base para el arte bello.. el espiritu. Cuando el arte. adecuado al conocimiento de un objeto posible. se -re- quiere mucha ciencia. sin duda algu- las corporaciones.

la cultura de las facultades del espíritu para la comunicación social. sin embargo. sin embargo.) no puede llamarse bello más que . producto no placería en el juicio más que por medio del sentimiento sensible. ser considerado por más que se de que es arte. si es conseguido por el arte. según las cuales sólo el producto puede llegar a ser lo que debe ser. y no de una materia duradera para la reflexión y la repetición (aquí hay que referir también la manera como la mesa está arreglada para el goce. debe ser un placer del goce nacido de la mera sensación. que al mismo tiempo debe ser. es decir. que bello es lo un ruido agradable. parece ser naturaleza En un producto del arte bello hay oue tomar consciencia de que es arte y no naturaleza. y así. sino como arte mecánico. la condición de que no ceptos. tenga consciencia Como naturaleza aparece un producto del arte. teniendo nosotros consciencia de que es arte. el arte estético. pues. y. en cambio. fomenta.como bello. en su concepto. con El arte bello es arte en cuanto. el arte bello debe como naturaleza. ni mediante un concepto). o también. Ahora bien: el arte tiene siempre una determinada cir. que tiene por medida el juicio reflexionante y no la sensación delos sentidos. empero. no podría placer másque por medio de con- de representación que por sí mismo es conforme a fin. al mismo tiempo. el arte no placería en el mero juicio. sin embargo. fuera dirigida a la producción de un determinado objeto. descansa aquel placer que sólo es Arte bello es arte del genio Genio es el talento (dote natural) universalmente comunicable. pero si ello fuera una mera sensación (algo meramente subjetivo) . como Así. aunque es intencionada. la música que lo acompaña. Si la intención. conforme a fin. Arte bello. Como el taH «Sin que la forma de la escuela se transparente».278 MANUEL KAN1* cuando. del T. sin embargo. refiérase esto a la belleza natural o a la del arte. sin embargo parece naturaleza. sin que la forma de la escuela se transparente. La naturaleza era bella cuando al mismo tiempo parecía ser arte. en conceptos. la finalidad en el producto del' arte bello. es decir no placería. También aqui están en su sitio todos los juegos que no tienen en si más interés que hacer pasar el tiempo sin que se note. entretiene la disposición de los espíritus en la alegria. favorece la libre conversación de un vecino con el otro). en grandes banquetes. este objeto. y que. es de tal índole. tiempo. sin fundarse. cosa maravillosa que. la finalidad en la forma del mismo debe tal de que se haya alcanzado toda precisión en la aplicación de las reglas. En ambos casos.“ sin mostrar una señal de que las reglas las ha tenido el artista parecer tan libre de toda violencia de reglas caprichosas como si fuera ante sus ojos y han puesto cadenas a sus facultades del espíritu. entonces es». (N. sino de la reflexión. La universal comunicabilidad de un placer lleva ya consigo. aunque sin fin.' que debiera ser acompañada de placer. §45 cionada. no debe parecer inten- arte bello. y el arte que da la regla al arte. Q 40 un producto de la mera naturaleza. añadido de la 2? y '3'f edición. En ese sentimiento de la libertad en el juego de nuestras facultades de conocer. como Pues podemos universalmente deque place en el mero juicio (no en la sensación de los sentidos. en cambio. pero. sin que nadie ponga la menor atención a su com-posición. sin esfuerzo. es un modo intención de producir algo.

279 pertenece a la naturaleza. y que le protege y dirige.cnírrca DEL Juicio lento mismo. Pues cada arte presupone reglas mediante cuya fundamentación tan ritu peculiar dado a u-n hombre desde su nacimiento. la disposición y aptitud para aprender (capacidad) la más alta no puede. Ahora bien: como aprender no es más que imitar. se hace venir genio de genius. la re_gla. es decir. sus productos deben ser al mismotìempo modelos.un plan. para lo que puede aprenderse según alguna regla: por consiguiente. no a la ciencia. como tal aptitud. según la significación aquí aceptada de la palabra. a su base un concepto del modo como el producto sea posible. considéresela como arbitraria o acomódese al concepto que se tiene costumbre de unir con la palabra genio (lo cual se explicará en los párrafos siguientes). De aquí se ve: 19 Que el genio es un talento de producir aquello para lo cual no puede darse regla determinada alguna. puédese. por lo tanto. pues. ni tenga poder para encontrarlas cuando quiere. debiendo. ejemplares. Pero cuando uno mismo. Pero §47 Aclaración y confirmación de la anterior definición del genio que hay que oponer totalmente el genio al espiritu de imitación. en oposición con el hombre que. Asi. sino due da la regla de ello como natura eza. representarse como posible. sin limitarse a recoger lo que otros han hecho. las bellas artes deben necesariamente ser consideradas como espiritual innata (ingenium) regla al arte. demostrar ya que. y aun esto. no por eso. debe la naturaleza dar la re la al arte en el sujeto (y mediante Fa disposición de la facultad del mismo). por lo tanto. del arte bello no permite que el _iuicio sobre la belleza de su producto sea deducido de regla alguna que tenga un concepto como base de determinación. que originalidad debe ser su primera cualidad.1° por1-'> En alemán dice pincel. liza sus productos. podríamos expresamos así: genio es la capacidad Ia imitación. Pero. espí- artes del genio. y de aquí que el creador de un producto que debe a su propio genio no sepa él mismo como en él las ideas se encuentran para ello. Esta expresión familiar se opone a la de cabe- . no nacidos ellos mismos de por genio. que el arte bello sólo es posible como producto del genio. si ha de llamarse producto de arte. dado que puede también ha- ber un absurdo original. fuerte) el nombre de genio. probablemente. piensa o imagina e inventa incluso varias cosas en el arte y la ciencia. desde luego. o según . es decir. sin embargo. sin embargo. valer Todo el mundo está de acuerdo en como sin regla anterior no puede un producto nunca llamarse arte. servir a la de otros. el arte bello no puede inventarse a sí mismo la regla según la cual debe efectuar su producto. sino al arte. 4'? Que sólo puede un producto. el concepto la naturaleza. y no una capacidad de habilidad. hay motivo suficiente para dar a semejante cabeza (a veces. es motejado de loro. de medida o regla del juicio. y de cuya presencia procederían esas ideas origina1es). 39 Que el genio no puede él mismo descubrir o indicar científicamente cómo rea- mediante la cual la naturaleza da la Sea de esta definición lo que quiera. presenta. 29 Que. por no poder nunca hacer nada más que aprender e imitar. mediante el genio. ni comunicarlas a otros. en cuanto es una facultad ìnnatá productora del artista. en forma de preceptos que los pongan en estado de crear iguales productos (por eso. sólo en cuanto éste ha de ser arte bello. que ponga. es decir.

en el camino natural de la investigación y de la reflexión. La causa es que Newton podría presentar. en eso consiste su gran superioridad sobre los que merecen el honor de ser llama- puede aprenderse todoílo que Newton ha expuesto en su obra inmortal de los Principios de la ƒilosoƒía de la naturaleza. se diferencia específicamente del que que otros pueden probar su propio talento.) como sabias. capacidad su iciente para producir a go digno de aprecio. pero ni un Homero ni un Wieland puede mostrar cómo se encuentran y surgen en su cabeza. los únicosmedios de con ucción para traer el arte a la posteridad. y aun. en consideración de su talento para el arte be- delo.gl1as viejas. sino para seguirlo.280 MANUEL KANT lento está hecho para una perfección siempre creciente y mayor del conocimiento y de la utilidad que de él que aquello hubiera podido ser aprendido. Una cabeza es un hombre que. dote de nuevo. produzca de la misma ma- mayores y más profundos descubrimientos. tiene. es decir. y no se distingue específicamente de lo que con laboriosidad. Precisamente en que aquel taza.Ä:or tanto. además. porque para éstos hay un momento en que el arte se detiene fuera la cabeza requerida para encontrarlos. límite quizá desde hace tiempo ya alcanzado y que no puede ser ensanchado. esa regla? No puede recogerse en una fórmula y servir de precepto. . hasta que la naturaleza. Las ideas del artista despiertan ideas semejantes en su discípulo. no sólo a sí mismo. del T. de igual modo. por muy grande que dos genìos. pero no se puede aprender a hacer poesías con ingenio. En lo científico. a otro que no necesita más que un ejemplo para hacer que su talento. y para la enseñanza de esos conocimientos a los demás. pues. por muy detallados que sean todos los al recibir un límite por encima del cual no se puede pasar. cosa que no podría ocurrir por medio de meras descripciones (principalmente en la rama de las artes de la oratoria). pues. No por eso. sino que la regla debe abstraerse del hecho. sirviéndose de él como mo- ha recibido por la naturaleza dotës para el arte bello. no para copiarlo. Un incel (hemos traducido loro) es un liombre donde no hay más que la facultad mecánica de re etir lo dicho' o hecho por otros. los modelos de la misma. del producto en el aborioso imitador y del estudiante más que en el grado. Así. sin embargo. todos los pasos que tuvo que dar desde los rimeros elementos de la geometría lilasta los muriendo. de que tiene consciencia. puede ser ad uirido. Puesto que el dote natural debe dar la regla al arte (como arte be- llo). y. cuando la naturaleza lo ha provisto de una proporción seme- llo. pues entonces el juicio sobre lo bello sería determinable según conceptos. sale. por tanto. pues. ricas en fantasía. sino a cualquier otro. frente a los favorecidos de la naturaleza. y mediante la imitación. pueden llegar a ser clásicas. Los modelos del arte bello son. según reglas. no lo puede enseñar a ningún otro. porque él mismo no lo sabe. y está. ¿de qué clase es. y. en forma intuible y determinada en su sucesión. el más gran inventor no se diferencia del nera. en cambio. Es difícil explicar cómo esto sea posible. sin embargo. otra vez. sin ser por eso genio. jante de las facultades del espiritu. en éstas. una habilidad semejante no preceptos de la oética y excelentes puede comunicarse. y al mismo tiempo llenas de pensamiento. pues. muertas y conservadas hoy sólo (N.sus ideas. sólo las que están en _l¢H. sino que ha de ser concedida por la mano de la naturaleza inmediatamente a cada cual. hay aquí menosprecio alguno hacia esos grandes hombres a quienes la especie humana tiene tanto que agradecer. con él.

nalidad material (el fin). arte bello alguno en el que De la relación. es decir. proviene de que se le ofrecen nuevas verdades en deberá tenerse en cuenta en el juicio de la belleza artística también grandes masas. es decir. con una determinación interior de ella como fin. Pero cuando el objeto es dado como un producto del arte. que pueda ser comprendido y-ejecutado según reglas. principalmente en el juicio de los objetos animados de la natura- . algo que se pueda aprender como condición constituyente esen- como tales se exige gusto.en cosas de la más minuciosa investigación de larazón. creen espíritus superficiales que. Ahora bien: como la originalidad la palabra). en cambio. place por sí misma en el juicio.del genio con el gusto Para el juicio de objetos bellos no haya algo mecánico. para cuyo trabajo posterior y para cuya forma gusto. no pueden hacer nada mejor que desasirse de toda la violencia de escuela de las reglas. y se le quiere analizar. se exigen determinadas reglas de que no 'se puede nadie librar. Es cierto que. es la perfección de la cosa. pues algo debe ser allí pensado como fin. y ción de tales objetos. en las facultades que deben venir juntas a cons- tituir semejante taiento. para mostrar' que son genios nacientes. y §48 281 el segundo. ponerse a su base un charlatán que esparce en su derredor tanto humo que incapacita para juzgar nada claro. cuyo juicio sólo exige ter del genio. y la belleza artistica. no se podría llamar arte a su producto. a fin de hacer de él un uso que pueda fortificarse ante el Iuicio. bajo ese punto de vista. ante todo. estimando. el trabajo detallado (en explicaciones adecuadas Y examen ordenado de los principios) como chapucería. no necesito conocer la fiposibilidad (que hay que tomar tam- se exige un talento formado en la escuela. del talento constituye una parte esencial (pero no la única) del carác- previamente. la perfección de la cosa. tra de la penetración. para los productos del arte bello. la belleza' artística es una bella representación de una cosa. no hay. el primero como mero arte de la laborìosidad 'y del aprendizaje. Una belleza de la naturaleza es una cosa bella. pero para el arte bello.caíricx DEL ¡Utero Aunque se distinguen mucho uno de otro el arte mecánico y el arte bello. debe entonces. sin embargo. para la crea- cial del arte. y como tal debe ser declarado bello. la cual io es cuestión en el juicio de una helleza natural (como tal). El genio puede sólo proporcionar. Para juzgar una belleza de la naturaleza como tal no'necesito tener con anterioridad un concepto de la clase de cosa que el objeto deba ser. es necesario. creyendo que se va más gallardo en un caballo salvaje que en uno de escuela. Cuando se considera el genio como talento para el arte bello (que es la significación característica de sería un mero producto de la casualidad. sino que la mera forma. pero por eso mismo da más campo a la imaginación. un rico material. cuya bién en consideración en el juicio de un objeto semejante) exige genio. sin conocimiento del resulta totalmente ridiculo. pero para dirigir un fin en la obra. que si no. Pero cuando alguien habla y decide como un genio. se exige genio. concepto de lo que deba ser la cosa. porque el arte siempre presupone o del público que se figura ingenuamente que su incapacidad de coger y conocer claramente esa obra maes- un fin en la causa (y en su causalidad) y como la concordancia trutua de lo diverso en una cosa. del genio. no se sabe bien si debe uno reírse más del fin. determinar exactamente la diferencia entre la belleza de la naturaleza.

un juicio de gusto. sin embargo. el espiritu de la guerra leza. no como mefos juicios estéticos. y lo que está conforme con él no por eso es pre. enfermedades. y el juicio teleológico sirve de fundamento y de condición al estético. tras varios y a nes en el edificio femenino. y mediante una inter- mos. la naturaleza no pretacìón de la razón. sólo nucioso para hacerla adecuada al pensamiento. el mente seguidas. oponiéndonos nosotros a ello con violencia. no se piensa. pueden ser descritas como males muy bellamente. pero no por eso se llamará obra de las bellas artes. ptíes además de la mera forma. es decir. está unido con un fin determinado. confunden casi el arte y la naturaleza. En tal caso. sin que. por tanto. por decirlo así.282 MANUEL KANT gel bello). o hasta a la ciencia. v. una clase de fealdad' no puede ser representada conforme a la naturaleza sin echar por tierra toda satisfacción estética.. una galería de cuadros. y así (puede percibirse. si pueden contarse entre ellas. a éste. pero entonces el juicio no es ya un juicio puro estético. v. pues coino en esa extraña sensación. libre. por decirlo así. gr. en cuya consideración se permanece. hay que mirar más allá a un concepto. Pero dar esa forma al producto del arte bello exige sólo gusto. que se da al producto es objeto es representado como si. sino en cuanto realmente es un arte (aunque arte superhumano). y es. para juzgar de la belleza de los mis- (en Marte). gr. sin embargo. exposición de un concepto mediante la cual éste es universalmente comunicado. mediante una alegoría o atributo que producen un efecto agradable. cisamente una obra del arte bello. v. y. devastaciones de la guerra. una música. por lo tanto. en nuestra sensación de la naturaleza. de ese objeto mismo. del hombre o de un ca- ballo. refiere el artista su obra. sea pensado por medio de un juicio estético lógicamente condicionado. aunque. encuentra la forma que le satisface: de aquí que ésta no sea cosa de la inspiración 0 de un esfuerzo libre de las facultades del espíritu. gr. no perjudicar a la libertad en el juego de las facultades. en cambio. Las furias. ha excluido de sus creaciones la representación inmediata de objetos feos. que descansa en una pura figuración fantástica. y hasta representadas en cuadros. Pero el gusto es una facultad del juicio y no productiva. de presentación. en cierto modo. parezca buscada. veces laboriosos ensayos para contentarlo. ejercitado y rectificado previamente con ejemplos diversos cosa sino que la naturaleza representa bellamente en su figura los fi- del arte o de la naturaleza. y entonces no puede ya ser tenida por bella... para que el objeto. etc. tenga en sí esa forma del arte bella. una poesia. incluso un sermón.. según determinadas reglas que pueden ser aprendidas y exacta- lleza artística. La estatuaria. la que despierta asco. indirectamente tan sólo. La forma placentera. teniendo éste que tomar aquél cuando se dice: «Esa es una mujer bella». a saber. y por eso permite repre- sentar. en realidad. empero. la muerte (en un án- en una obra que ebe ser obra del . nos apremiara para gustarlo. la representación del objeto por el arte no se distingue ya. otra en consideración. sentación de un objeto que propiamente no es más que la forma de la Con esto basta para la bella repre- es ya juzgada como con apariencia de arte. se toma en consideración generalmente la finalidad objetiva. Así se desea que el servicio de mesa o una conferencia moral. y. toda be- puede ser un producto que pertenezca al arte útil y mecánico. de ese modo. como en sus productos se sólo el vehículo de la comunicación y una manera. por lo demás. sino un retoque lento y mi- El arte bello muestra precisamente su excelencia en que describe como bellas cosas que en la naturaleza serían feas o desagradables.

Un discurso solemne es profundo y a la vez delicado. Semejantes representaciones de la se dice del principio vivificante en el alma.1° aunque en ellos. Kant se cuida. es lo que one las facultades del espíritu con finalidad en movimiento. v. por lo demás. zón (_v que son para nosotros tan naturales como aquellos otros se- gún los cuales el entendimiento aprehende la naturaleza empírica). También aquello que ciertamente encuentra ejemplos en la experiencia. es decir. porque ningún concepto puede ser adecuado a ellas como intuiciones internas. por encima de las barreras de la experiencia. pero aquello por medio de lo cual ese principio vivifica el alma. De una muchacha incluso se dice: «Es bonita. §49 De las facultades del espiritu que constituyen el genio De ciertos productos de los cuales nos. la gloria. la creación. de un lado. y también el amor. _. Nos entretenemos con ella cuando la expe- riencia se nos hace demasiado banal. si bien píritu? Espiritu. mediante una imagi- nación. El poeta se atreve a sensibilizar ideas de la razón de seres invisibles: el reino de los bienaventurados. Una poesía puede estar muy bien y ser muy elegante.cRíTicA DEL juicio arte bella. a saber: para algo distinto que supere a la naturaleza. y principalmente. pero sin. de otra naturaleza. habla bien. Fácilmente se ve que esto es lo que corresponde 1° Dice el texto alemán «Geist». la muerte. (N. por lo tanto. es decir. Aquí sentimos nuestra libertad frente a la ley de asociación (que va unida al uso empírico de aquella facultad). espíritu. de otro lado. por decirlo asi. concepto alguno. al contrario. del T. en la ra- pero sin espíritu. dícese que no tienen es íritu. a algo que está por` encima de los límites de la experiencia. nosotros la arreglamos para otra cosa. pero también según principios que están más arriba. porque tienden. que quiere igualar el juego . por ella la naturaleza nos presta materia.. y así tratan de acercarse a una exposición la materia que aplica a ello. gusto sin genio. ningún lenguaje expresa del todo ni puede hacer comprensible. a menudo genio sin gus- 283 (el pendant) a una idea de la razón.›› ¿Qué es. to. sacada de la ma- teria que la verdadera le da. de los conceptos de la razón (ideas intelectuales). en parte al me- La imaginación (como facultad de conocer productiva) es muy poderosa en la creación. es amable. y que. pero sin espíritu. la eternidad. Algunas conversaciones son entretenidas. en significación estética. el infierno. se atreve a hacerlo sensìble en una totalidad de que no hay ejemplo en la naturaleza. de tal modo que. no haya nada que vitu erar. pues. de dar más abajo una explicación del sentido en que se debe tomar aquí esa palabra. un concepto al cual nin una intuición (representación de ãa imaginación) puede ser adecuada. la envi- dia y todos los vicios. pero sin espíritu.. gr. lo cual les da la apa- Ahora bien: afirmo que ese principio no es otra cosa que la facultad de la exposición de ideas estéticas. etc. Una se espera que deban. lo que aquí se entiende por es- historia es exacta y está ordenada. en lo que al) gusto se refiere. en un fuego tal que se conserva a si mismo y fortalece las facultades para él. mostrarse como arte bello. imaginación pueden llamarse ideas. -` que es. pueda serle adecuado pensamiento alguno.) riencia de una realidad objetiva. sin embargo. entendiendo por idea estética la representación de la imaginación que provoca a pensar mucho.. al menos. cierto que por medio siempre de leyes analógicas. en otra. transformamos esta última. etc. sin ue. pero sin espíritu.

Por motivo de brevedad me de o li- recoger en un determinado concepto. que van al lado de los atributos lógicos y dan a la imaginación un impulso. y. lo que hay en nuestros conceptos de la sublimidad y de la majestad de la creación. con el rayo en la garra. del T. es un atributo del poderoso rey del cielo todas las dulzuras de un hermoso día de verano. para en ellos pensar. El les dernicrs ravons qu'íl dardc dans les air. no sólo en la pintura o escultura (en donde el nombre :de atributos se_ usa corrientemente) .284 MANUEL iumr esto. y los últimos rayos que lanza en el aire -son sus últimos suspiros or en ella ser aprehendido y aclarado. Cuando el gran rey. Las forinas que no constituyen la exposición de un concepto dado. tomo I. sino que la poesía y la elocuencia toman también el espíritu que vivifica sus obras sólo de los atributos estéticos de la razón en la persecución de un ináximum. por medio de un atributo que la imaginación (en el recuerdo de objeto cuyo concepto. No representan. el águila de Iúpiter. por tanto. (N. (Euvres du philosophe de Sans Souci. como representaciones adyacentes de la imaginación. extiende estéticamente el concepto mismo de un modo ilimitado. en una expresión determinada del lenïiaje. sino sólo expresan. pero que por sí misma ocasiona tanto pensamiento que no se deja nunca de los objetos. traducidos por Kant: Ou). sino otra cosa que da ocasión a la imaginación para extenderse sobre una msm . por tanto. y es propiamente en la poesía en donde se puede mostrar en toda su medida la facultad de I ideas estéticas. no es pro- piamente más que un talento (de la imaginación). vivifjca su igea de la razón de sentimientos humanitarios generales en el fin de su vida. Así. au bout de na carrièrc. llámanse atributos (estéticos) de un el bien del mundo». más de lo que se puede reunir en un concepto. porción de representaciones afines que hacen pensar más de lo que se puede expresar por palabras en un concepto determinado y dan también una idea estética que sirve de exposición lógica a aquella idea de la razón. Por otra parte. --abandonando el mundo después de haberlo colmado de beneficios. en esto. que nos trae al espíritu una tarde serena) empareja con aquella representación. las consecuencias allí enlazadas y el parentesco con otras. Répand sur l'horizont une doucc lumière. propiamente para vivificar el alma. Pero esa facultaãs. Ahora bien: cuando bajo un concepto se pone una representación de la imaginación que pertenece a la exposición de aquel concepto. Sont les dernicn noupìn qu'il donne à [l'Univc-11. hasta un y el pavo real lo es de la magnífica reiiia del cielo. finiuons sans trouble ct moumps nm En laissant l'Univci1 coinblé de nos bienfaitï Ainsi l'astrc du jour. abriéndole la perspectiva de un campo inmenso de representaciones afines. considerada por sí sola. no puede ser expuesto adecuadamente. es creadora y pone en rnovimiento la facultad de ideas intelectuales para pensar.) Hemos traducido. He aquí el texto francés de los versos. se expresa así: 1" «Agotese nuestra vida sin murmullos ni quejas. Pero el arte bello hace years d'une autre vie. y. como concepto intelectual puede inversa1' El gran rey es Federico de Prusia. más de lo que puede mitar sólo a pocos ejemplos. -Así. -extiende aún por el cielo una luz dulce-.) vaines terreurs de la mort et les ira (Epístola al mariscal Keith: Sur les . en una de sus poesías. sino la traducción dada por Kant. 1750. cuando ha terminado su carrera diurna. en ocasión de una representación (cosa que pertenece ciertamente al concepto del objeto). los atributos lógicos. aunque en modo no desarrollado. como idea de la razón. no los versos mismos. y que excita una multitud de sensaciones y representaciones adyacentes para las cuales no se encuentra expresión alguna. el sol. entonces la imaginación.

y reunirlo en un concepto (que precisamente por eso es original. por encima de aquella concordancia con los conceptos. pues. pues para expresar lo inefable en el estado del alma. cuyo sentimiento vivifica las facultades de conocer. y mi velo no lo ha alzado todavía ningún mortal. a quien estaba dispuesto a conducir a ese templo. en una cierta rep re- hace. en cambio. resulta que el genio consiste propiamente en la proporción feliz. pues. las facultades del espíritu cuya reunión (en cierta proporción) constituye el genio son la imaginación y el entendimiento.' consista esa expresión en el lenguaje. para el arte y no para la ciencia. indirectamente. por otra parte. Si volvemos la vista a estos análisis de la definición dada más arriba ginación para el conocimiento. sin buscarlo.`en sus conceptos. y dar. para llenar antes a su discípulo. de este temblor sagrado que dispone el espíritu a la atención solemne. la primera está bajo la sujeción del en18 Quizá no se haya dicho nada más sublime o no se haya expresado un pensamiento con mayor sublimidad que en aquella inscripción del templo e Isis (la madre naturaleza): «Yo soy todo lo que es. por tanto. que va uni- do subjetivamente a la conciencia de esta última. sin embargo. pueda ser comunicada a otros como acompañamiento de un concepto. pero solamente usando aquí lo estético. por ejemplo. Este último talento es propiamente el llamado espíritu. introduciendo espíritu en el lenguaje de las simples letras.cRír1cA DEL ¡vicio mente servir de atributo a una representación de los sentidos. una materia no desarrollada y`abun- lo suprasensible. aunque sólo por el pensamiento se dante para el entendimiento.›› La conciencia de la virtud. a la cual éste. la cual va precedida por reglas claramente conocidas que deben determinar el procedimiento en la misma. usa no tanto objetivamente para' el conocimiento como subjetivamente para ponga uno en el lugar de un virtuoso. y que. para eso se requiere una iacultad de aprehender el juego. puesta en la portada de su Teoría de la natu- de lo que se llama genio. y hacerlo universalmente comunicable. dice cierto poeta. que no se puede para ella encontrar una expresión que indique un determinado' concepto. encontramos: Primero: que es un talento raleza. Así. lo que fue y lo que será. en la descripción de una mañana hermosa: «Manaba la luz del sol como la paz mana de la virtud. proporcionar. -que pasa rápidamente de la imaginación. en- . para encontrar ide as a un concepto dado. píritu producida. que ninguna ciencia puede enseñar y ninguna laboriosidad aprender. en lo estético es libre para. y así 285 tendimiento y sometida a la limita- vivificar esta última con la idea de ción de acomodarse a los conceptos del mismo y como. Así. extiende por el alma una multitud de sentimientos sublimes y calmantes y abre una perspectiva sin límites sobre un futuro alegre.” En una palabra. Solamente que como en el uso de la ima- sentación.misma. que ninguna expresión adecuada con un determinado concepto alcanza a expresar totalmente. pues. en la pintura o en la plástica. también para conocimientos. la idea estética es una representación de la imaginación emparejada a un concepto dado y unida con tal diversidad de representaciones parciales en el uso libre la vivificación de las facultades de conocer. que en un concepto pensemos muchas cosas inefables. con la expresión mediante la cual la' disposición subjetiva del es- de la. no puso atención. Segundo: que como talento artístico presupone un determinado concepto del producto como fin. y al mismo tiempo instituye una nueva regla que no ha podido ser deducida de principios algunos o ejemplos precedentes) que se deje comunicar sin imposición de reglas.›› Segner usó esa idea enuna viñeta llena de sentido.

en general (originalidad). tendimiento. _en ese sentido. el otro. porque no podía suprimirlo sin debilitar la idea. y. queriendo distinguirse. se perdería lo que en él es genio y constìtuye el espíritu de la obra). y. en cuanto éstas han podido sacarse de aquellos productos del espíritu y de es parecido a la conducta de aquel de quien se dice que se oye hablar o que va y viene como si estuviera 1° En el texto dice Nach䃃ung imitación a la manera de los monos. su ejemplo produce para otras buenas cabezas una escuela. Lo brillante (preciosismo). Pero esa imitación viene a ser servilismo 19 cuando el discípulo lo re- realización del fin antepuesto en la exposición de un determinado concepto. un privilegio. y.) . pero no es ello digno. método (modus logicus). para la cual la naturaleza. sino que sigue en si siendo siempre un defecto que se debe tratar de suprimir. representa la imaginación en su libertad de toda tutela produce todo. en modo alguno. La palabra francesa síngeríe traduce exactamente esa expresión. por lo tanto. sólo en un genio es ese atrevimiento meritorio. en ese caso. de la intuición para la exposición de ese concepto.como sea posible. (N. pero también una (aunque indeterminada) representación de la materia. presupone una proporción y disposición de estas facultades que no puede ser te al cual el genio tiene. hasta aquello que el genio ha tenido que dejar pasar como deformidad. sino para que otro genio lo siga. es el genio la originalidad ejemplar del don natural de un sujeto en el uso libre de sus facultades de conocer. despertado al sentimiento de su que la primera no tiene otra medida que el sentimiento de la unidad en la exposición. llamado manera (modus cesthe- nio es (en aquello que en él es de atribuir al genio y no al posible aprendizaje o escuela) un ejemplo. tícus). diferenciándose uno de otro en no para la imitación (pues. De ese modo. y cierta audacia en la expresión y. Hay ciertamente dos modos (modus) de componer sus de la imitación mecánica. de ser imitado. es decir. como más bien en la elocución o expresión de ideas estéticas que encierran rica materia para ello. el producto de un ge» pensamientos en la presentación: uno. de tal modo que éste reciba por ello mismo una re- ducto del arte cuando la presentación de su idea busca lo extraño y no se hace adecuada a la idea. le está bien. Tor-_ cero: que se muestra no tanto en la por medio de un genio. por decirlo así. sin embargo. a saber: el de buscar la mera característica. para practicar la independencia de la violencia de las reglas en el arte. en la concordancia libre de la imaginación con la legislación del entendimiento. gla nueva mediante la cual se muestra el talento como ejemplar. una enseñanza metódìca según reglas. lo altisonante. y. una relación de la imaginación al entendimiento. por tanto. para el arte bello sólo vale la primera. pero sin espíritu. porque lo inimitable de su impulso espiritual sufriría con una temerosa prudencia. ha dado la regla. no intencio- to de la regla ordinaria. sean estas de la ciencia o sean lismo. como conforme al fin de la exposición del concepto dado. y el segundo sigue en ello determinados principios. para alejarse de los imitadores tanto . pero sin poseer el talento de ser en ello a la vez ejemplar. Cuarto: que la no buscada. del 'T. Pero porque el genio es un favorecido de la naturaleza y hay que considerarlo sólo como un fenómeno raro. finalmente. El amanerar es otra especie de servi- producida por obediencia alguna a reglas. Según todas estas suposiciones. Pero amanerado se dice de un pro- propia originalidad. algún apartamien- de las reglas. en general. lo afectado. es el arte bello para éstos una imitación.286 MANUEL KANT su característica. pero fren- nada y subjetiva finalidad. de lo ordinario. es decir. sino solamente por la naturaleza del sujeto.

en general. es la facultad de acomodarlos al entendi- miento. . Para el arte bello. es lo principal. entendimiento. en cambio. sólo que en el arte bello. y al introducir claridad y orden en la multitud de pensamientos. permitirá más bien que se dañe a la libertad y a la riqueza de la imagina- ción que no al entendimiento. hay que 'sacrificar algo. En. sin ley. el gesto y el sonido (articulación. pues. más bien debería ser en la parte del genio. al menos como condición indispensable (conditio sine q_ua non). sin embargo. por lo menos. ningún principio más cómodo que la analogía la riqueza de la primera no produce en su libertad. el Inicio. capaces de un largo y. dentro de un producto. El gusto es.” Este consiste en la palabra. muestras de las tres primeras cualidades. a lo cual se ha de mirar en el juicio del arte como arte bello. y el Iuicio. la mera reflexión sobre una intuición dada. para comunicarse unos con otros tan perfectamente como sea posible. pues toda de ideas estéticas. no son inferiores a ningún otro pueblo del mundo por lo que se refiere a las versal aplauso. pues. belleza (sea natural o artística) la expresión genioso. Así. merece más bien ser llamado arte in- Puede llamarse. y en consideración a lo segundo.” § 51 De la división de las bellas artes Preguntar a qué se le da más valor en las cosas del arte bello. blar. más bien arte bello. de provocar la continuación de otros y una cultura en constante progreso. si en la oposición de ambas cualidades. cosa que siempre delata un mentecato. Así. pues. lo último. sin concepto de lo que el. no sólo sus conceptos. esa idea debe ser ocasionada por un concepto del objeto. consideradas separadamente. en cambio. pues. Para la belleza no es tan necesaria la riqueza y la originalidad de ideas como más bien la adecuación de aquella imaginación en la libertad. hace las ideas duraderas. uni- a los ingleses que. en la que unifica a las otras deben ir después de sus vecinos los franceses. Sólo el enlace de estos 2° Las tres primeras facultades reciben sólo con la cuarta su unificación. da a entender le da una dirección. así. la disciplina (o reglamentación) del genio: si bien le corta mucho las alas y lo hace decente y pulido. nada más que del arte con el modo de expresión que emplean los hombres en el ha- absurdos. es decir. gesticulaçión y modulación). serían exigibles imaginacíón. Es solo uno de los ensayos de muchas clases que se pueden y se deben organizar. .§ 50 De la unión del gusto con el genio en productos del arte bello 287 que en las cosas del arte bello tiene pretensión a principios propios. aunque en sus obras. espíritu y gusto.objeto debe ser. como el Iuicio en general.cníricx DEL juicio en un escenario para que se le adniire. no podemos elegir. en su Historia. lndicándole por dónde y hasta dónde debe extender- se para permanecer conforme a un fin. la naturaleza bella. Hume. si es a que en ellas se muestre genio o se muestre gusto. si queremos dividir las bellas artes. empero. en consideración de lo primero. sino también sus sensaciones. al mismo tiempo. 21 El lector no juzgará este bosquejo de una posible división de las bellas artes como teoría ya planteada. es suficiente para despertar y co- municar la idea como cuya expfesión es aquel objeto considerado. a la conformidad a leyes del entendimiento. es como si pregunta- se si importa más la imaginación o el juicio. como ensayo. al mismo tiempo. Ahora bien: como un arte.

la sensibilidad y el entendimiento. según el modo como éste se pinta en el ojo (según su apariencia en una super- tencionado. por tanto. que no pueden. La primera es la que expone corporahnen23 Desde «por tanto. o en su extensión corporal (como el objeto mismo existe). a su vez. al mismo tiempo. o. o sólo la apariencia del mismo. sólo tres clases dife- Así. pues el arte bello debe ser libre en doble sentido: tanto en el de que no es un ficie). rentes de bellas artes : las de la p ala - Hay. ali- bra. y éstas. dividiendo el arte bello en el de la ex- presión de los pensamientos y el de as intuiciones. lo hace. .288 MANUEL KANT si bien se ocupa. 19 Las artes de la palabra son: oratoria y poesía. o de la apariencia como un asunto del entendimiento.” 2? Las artes de la forma o de la expresión de las ideas en la intuición sensible (no por medio de representaciones de la mera imaginación ex- nación. pues. entran la trabajo u ocupación pagada. desde luego. la vista y el tacto (aunque en este último sin intención de be1leza). También'podría arreglarse esta división en forma de dicotomía. cuyo valor se deja juzgar según una medipaga. esta sólo para el primero. y de él surge tanto para el entendimiento como si hubiese tenido la intención de tratar un asunto de éste. pero que tampoco se dejan reunir sin violencia y daño recíproco. En la plástica. del T. jugando. desde luego. en el fondo. a saber: proporcionar. El orador anuncia un asunto y lo conduce como si fuera sólo un juego con ideas para entretener a los espectadores. y en conjunto. la segunda. (N. a saber: ocupar el entendimiento conformemente a fin. La primera llámase plástica. La idea estética (archetypon. poesía es el arte de conducir un libre juego de la imaginación citadas por las palabras) son: o de la verdad sensible. mediante ellos. promete poco y anuncia sólo un juego con ideas. es un añadido de la 2? y 3% ediciones. aquél da. copia) es dada. El enlace y armonía de ambas facultades de conocer. las de la forma y el arte del jue- go de las sensaciones (como impresiones exteriores de los sentidos). tres modos de la expresión constituye la completa comunicación del que habla. y éste más de lo que promete. 22 En la 1* edición dice «auditores». según su forma y su materia (la sen- sación). el orador da. menos. Oratoria es el arte de tratar un asunto del entendirniento como un libre juego de la imagi- mento al entendimiento y dar vida a sus conceptos por medio de la imaginación. sin mirar más allá hacia otro fin (independientemente del salario). .››.) . pues. Pero entonces parecería demasiado abstracta y no tan adecuada al concept_o ordinario.) da determinada y se -impone o se escultura y la arquitectura. en cambio. como primer modo de las artes de la forma. De aquí que todo lo buscado y meticuloso deba ser evitado en él. algo que no promete. pero realiza algo que es digno de ocupación. pintura. no debe ser in- sensible. pasar una sin otra. transferidos a los demás. (N. aquél da. pues pensamientos. Ambas ex- presan ideas con figuras en el espacio. y se siente satisfecho y despierto. pero perjudica también a algo que promete y que es el asunto anunciado. a saber: un juego entretenido de la imaginación. pero la figura que constituye la expresión de esa idea (ektypon. como en el de que el espíritu. intuición y sensación son. sin embargo. aquélla hace figuras cognoscibles para dos sentidos. y aun en el primer caso se pone como condición a la reflexión o la relación a un fin real. modelo) está en ambas a la base de la imaginación. no es el arte bello.” El poeta anunciasólo un juego entretenido con ideas. y debe parecer encajar así de suyo. del T. si no. El poeta.

El primero sería dide de la composición. forme a fin. como exposición corporal. zarzas. pondría yo también el adorno de las habitaciones con papeles pintados. erigidos para honrar una memoria. pertenecen a la arquitectura. gr. es. según la verdad.). teniendo.. en el sentido amplio.'y a él. sino un fin arbitrario. como seguncuenta las ideas estéticas. porque lo esencial clase de adornos (incluso el atavío mismo de las damas). . un cuarto con toda Hasta los utensilios todos de la casa (el trabajo del carpintero y otras cosas semejantes para el uso) pueden contarse en ésta. unida. y como no tiene tampoco concepto alguno del objeto y -su fin (como. como la plástica. etc. viene a juntarse de la imaginación en la contemplación. parece extraño. y ha de ser para ello. que agradan por medio de la luz y la sombra). subordínanse las ideas estéticas. y cuya forma tiene como fundamento de determinación. etc. más que la aparien- como un ensayo del enlace de las bellas artes. con ideas.. arcos de triunfo. tal como podrían existir en la naturaleza (como arte bello. estatuas de hombres. colinas y valles) con que la naturaleza lo presenta a la intuición. etc. la jardinería. en cuenta la finalidad estética). sino sólo el libre juego por eso en ese sentido. el segundo. el sentido del tacto no puede proporcionar representa- cipal. . si bien da esta extensión. aunque. en cambio. . o también habitaciones. el de la expresión de ideas estéticas (según la analogía de un lenguaje). en ese sentido. con la pintura meramente estética cue no tiene tema determinado alguno (compone aire. la mera expresión de ideas estéticas es la intención principal. flores. biliario que sólo sirve para la vista. arbustos y árboles. tiene en ellas la verdad sensible no puede ir tan lejos que cese la cosa de aparecer arte y producto de la voluntad. no da. y no lo considerará como una deducción tenida por definitiva. hierbas y flores. una mera obra que.. sacadas del bosque y del campo. aunque expone sus formas corporalmente.cRí'rrcA DEL ¡vicio te conceptos de cosas. animales. molduras y todo bello mo- cios magníficos para reuniones públicas. templos. al mismo tiempo. no la naturaleza. bajo un principio que sea este. edifi- ción alguna intuible de semejante forma. pues el primero no da más que la apariencia de la extensión corporal. mausoleos. estéticamente. sin embargo. . que exponen la apariencia sensible. en cambio. v. tierra. lo vidiría yo en el de bello retrato la naturaleza y el de bello arreglo sus productos. constituyen en una fiesta una especie de cuadro de un edificio lo constituye la acomodación del producto para un cierto uso. y. dioses. Así. agua. pues en do modo'. de las ar-tes de la forma. en cambio. con- con la misma diversidad (hierbas. Pero la bella composición de cosas corporales se da también sólo para la vista. columnas.. pues un jardín con flores de todas clases. igualmente el arte de los trajes. al menos al principio). Con la pintura. arte. la segunda es el arte de exponer concep- 289 e la cia de la utilización y empleo (para otros fines que el mero juego imaginación en la contemplación de sus formas. un cierto uso del objeto del arte es lo prin- sólo que compuesto de otro modo y adecuado a ciertas ideas. g. el segundo. En general. como condición. como la pintura. por el arte. v. como los propiamente llamados así (los que no tienen la intención 2* Que la jardinería pueda considerarse como una especie de arte de la pintura. hasta aguas. y. El arte de la pintura.” El último no es otra cosa más que el adorno del suelo tos de cosas que sólo por el arte son posibles. la arquitectura) como condición de su de figura que no está hecha más que para la intuición y debe placer por sí misma. mera imitación de la natura- leza. no es. En la pri- mera. tabaqueras. juzgará el lector esto sólo pintura propiamente. :aegún el gusto (y los anillos. sin embargo. En la segunda. pertenecen a la primera clase. sin embargo. . Pero como tenia realmente sus formas de la naturaleza (los árboles.

que pueden percibir una cualidad cambiada (no sólo del grado de la sensación) en las diversas tensiones de la escala de los colores y de los sonidos. además. gr. no como me mismo. de las sensaciones del oído y de la vista. a ras impresiones sensibles. juego muy corriente de nuestra fantasía. según la analogía con esto último. además de la receptividad de impresiones necesaria para recibir de fuera conceptos de objetos mediante ellas. Por muy diversa que sea mecánicamente la obra material en todo ese adomo. sin embargo. para entretener la imaginación en libre juego con ideas y ocupar el juicio estético sin fin determinado.. en el segun- o en composición. y arte de los colores. mímicamente. sin embargo. tido en las partes elásticas de nuestro cuerpo. a saber: juigar sólo las formas siendo el sentido. por decirlo asi. y se juzga fuera. o si ya en sí son un bello juego de sensaciones. v. _v según el efecto Que hacen en la imaginación. de la que no se puede exactamente resolver si a su base tiene el sentido o la reflexión. sin embargo. de hom- bres que con la mejor vista del mundo. la proporción de las divisiones del tiempo hechas por ellas.(éstas son . se justifica. sino como el efecto de un juicio de la forma en el juego de muchas sensaciones. toda vuestra facultad de juzgar inmediatamente. en esa extensa significación de la palabra. y es de notar también que esa afectividad. primero: si se piensa en lo que se puede decir matemáticamente sobre 3? El arte del bello juego de las sensaciones. raros. se debiera creer que sólo el efecto de esas vibraciones es sen- que el arte de la forma pueda ser asimilado (según la analogía) con los gestos y ademanes del hablar. del aire. y. como es justo. Cuan do se piensa en la rapidez de las vibraciones de la luz y. desde luego. por tanto. en cambio. entonces ha de verse uno obligado a considerar las sensaciones de ambos. en música.el espíritu del artista. y aquel juego debe. y aunque exija artistas totalmente distintos. al tono del el contraste de los colores. no de enseñar. y. o con el oído más fino. porque.producidas de la proporción de esas vibraciones en la música y en su juicio. en la percepción. que con los colores y los sonidos sólo va unido agrado y no belleza de su composición. es decir.290- MANUEL KAN1 veces. aisladas los objetos. llevan consigo una satisfacción sobre la forma en el juicio estético. y. pero que no se nota la división del tiempo hecha por ellas. por lo demás. sino hasta excelentemente fino. da una expresión corporal de lo que ha pensado y de cómo lo ha pensado y hace que la cosa misma hable. historia o conocimiento de la naturaleza). puede faltar. mediante esas figuras. mediante el arte. La diferencia que una u otra opinión produce en el juicio del fundamento . y si se consideran también los . dejarse comunicar universalmente) no puede referirse a otra cosa sino a la proporción de los diferentes grados de la disposición (tensión) del sentido a que pertenece la sensación. no está ahí más que para la vista. nada defectuoso en lo quejse refie- re a su uso para conocimiento de (sin consideración a un fin) tal como se ofrecen a la vista. _que el número de las mismas es determinado para diferencias concebíbles. puede dividirse en el juego. por tanto. que verosímilmente sobrepuja. ni se pone 'en juicio. Pero. Es decir. Pero do caso. como tal. y. no se puede decir con seguridad si un color o un tono (sonido) son sólo agradables sensaciones. el juicio de gusto sobre lo que en ese arte sea bello está detemiinado de una sola manera. Es notable que estos dos sentidos. son además capaces de una sensación particular unida con ellas. que da a las cosas sin vida un espíritu acomodado a su forma y que habla en ellas. con mucho. segundo: si se consultan los ejemplos. no han podido distinguir colores o sonidos.

espontánea. §52 De la unión de las bellas artes necesitado cuanto más se usa de ella. de que también sea más bello (porque tan diversas y diferentes especies de satisfacción se crucen recíprocamente). según la segunda. por-tanto. descontento de sí. como de sus objetos. y que dispone el espíritu para ideas. de defi- 291 objeto. mantiene la poesía (que debe casi completamente al genio su origen y requiere menos que ninguna ser dirigida por preceptos o ejemplos) el primer puesto. en el canto. en donde el placer es al mismo tiempo cultura. receptividad para varios placeres y entretenimientos. Sin embargo.en donde se trata sólo de goce. pero éste. en una ópera. que es conforme a fin para la contemplación y para el juicio. Cuando las bellas artes no son ción con ideas morales que. Sólo según la primera clase. en una música. Exginación en libertad). en cambio. Fortalece el espíritu. solas. su suerte es. También puede la exposición de lo sublime. en alguno de esos casos. del T. las bellezas de la naturaleza son. §53 con una exposición pictórica (teatral). como arte agradable (por lo menos.) fenómeno. y no en la materia de la sensación (en el encanto o en la emoción) . entre la ilimitada diversidad de posibles formas que con él concuerdan. al fin. tiende el espíritu. con la música. y tomando el alma. y así lo hemos hecho. en un poema didáctico. la poesía. con lo cual se hace este aun más inútil y más en uno y el mismo producto La oratoria puede estar unida con una exposición pictórica de sus sujetos. elevándose así. para echar fuera el descontento del espíritu consigo mismo. la definición.--(N. independiente de la determinación de la naturaleza. en cuanto pertenece al arte bello. ofrece la que enlaza la exposición del mismo con una abundancia de pensamientos a la cual ninguna expresión verbal es enteramente adecuada. produciendo poco a poco 25 asco del 25. descontenta consigo misma y caprichosa. de cerca o de lejos. con el 'uego de las figuras en el baile. como esque- . En general. las más pro- vechosas. juzgarlas y admirarlas. de considerar la naturaleza y juzgarla como nada en la idea y embota el espíritu. que no deja hasta ideas. misma. según aspectos que ella no ofrece por sí misma. de que más se viene a estar puestas. pero puede dudarse. oniendo la irna- nándole.cníricx DEL juicio de la música cambiaría. en parte).«Poco a poco». y dentro de los límites de un concepto dado. Sirven entonces sólo. en una obra de teatro. estéticamente. cuando se ha acostumbrado uno temprano a contemplarlas. empero. por decirlo así. sólo en que habría que definirla. por la consciencia de su disposición con- traria al fin en el juicio de la razón. haciéndole sentir su facultad libre. en relallevan consigo una satisfacción ìnde pendiente. para aquella otra "intención. o bien como el juego bello de las sensaciones (mediante el _oído) . o como 'el juego de sensaciones agradables. y de usarla así para el fin y. lo esencial está en la forma. proporcio- Comparación del valor estético de las bellas artes entre si Entre todas. en un oratorio. y el juego de las sensaciones. esa nición será representada la música totalmente como arte bella. ni para el sentido ni para el entendimiento en la experiencia. y en estas uniones el arte bello es aún más artístico. reunirse con la belleza en una tragedia versiƒicada. añadido en la 2¡ y 3' edición.de dis tracción. a su vez. en todo arte bello.

rod A orspnmp ojnonj -s/_ sp oiusjmjpusius -jsp soidsouoo soj e sujs snb oionpoid un .teãnj js ednso 'ssiie sejj -stj saj slius 'eojspul ej ssouoius '01 -uaijuljsouoo js amd ojojnj js us ssrei -ajos (ejpojstu Á ejuouue) ssuojo -esuss sess sp upjxsuoo ej ap auuoj ej 'sopaujtulsisp sounãje soiusjtu -asusd ju sounãja soidsouoo nos ou -un! a .'aptmãss ej fsnpnujuuswpuj sespj e ssuojoasuss saj sp rm arsurjld aj :si -utusjjp siusrujeioi oujuxeo un new -oi sous sp sssejs saqurv 'Jsoouoo sp sslojlsdns sspeijnouj sej sp papju -etjm ej 'jse ojxjosp .rod ' pepjjjqjs -uns ej uoo sotusnu soj sp uojsasjj -si otusjtu js . opnuss je opensspe opjuos un ejjs nos uojxsuoo us susn sfenãusj jsp uojssxdxs epeo snb us .Iesjuntuoo elsp ss snb “omeous ng 'onsatj . 'eojietusiatu ej susji ou sonpord -unjpsut 'ojqumo ns us owos 'soajus ej opusjs 'snb us A 'opjuos siuefstu -ss uoo sjenãusj js us apt-zssxdxs ss snb 'espj ej usjqwei zsx ns s eijsxs sand 's/lo snb js us sonpold ej usjq -uta.tjo -npold ujs ssssx sepan uojojisdsl ej suodos ou Á ojqumo siusnosxj sptu sutejosr 'sooâ opot otuos 'snb jnbe sq 'ssim sajjsq saj sp eno Jsjnb -jano snb .resueossp so -sied 'siusurjasxsxjun ue.rjusx usqsp snb sspejjnsej sej sp upjsuedxs ej epjpsul otuos etuoi ss js Á 'njjijdss js us ueoo/lord snb emijno ej unãss ssue sejjsq saj sp Jojeix ja ejsside ss 'ojqtueo us 'jg uçjsauljue aun Á opanunuos oiusjtu -px out un amd 'ejjs nos ssjueuosuoo ssuojoouts sp ojpstu . ss ejjs zeunâje suad 'sjustuemã -ss.lsosxoxuj amd 'sjqapustuoo -sp oidsouos un us epeiusssldsl ou snbune 'eojiçulsietu euuoj ass sq 'ozo.ressadxs amd '(s1ust1InAjssons o siustuesupj -es ej siustuejos spusdsp 'opeujuusi -jnurjs sopjun nos sopjuos soj oiueno us 'odtusji otnsjtu js us srje jsp ssuojoexqjx sp oxstunu jsp uçjolod -ord aj sxqos asuaossp sopjuos soj us snbxod 'sepeujuusisp sejâsx e apjen siustuesjiçursietu .teãnj us 'siustu oiuano us '(1oj1sdns js ezjnb ednso 'ojmrãe ns unâss 'oduisn otusnu je soiiejoslda snb sej srius ouioo jse) Jojrsjuj .rod uspxsno 'jeuosrsd ssoã sjq -ejierãa un amd 'jse Á 'rnjijdss jsp sesnsiss sespj sess otuoo oxsd fejjs nos siusurjernieu sepjun 'seopsiss sespj sej 'uojoajsose ej sp Ásj ej unã -ss 'siustujasxsxjun eojuntuoo ise Á 'ssuojoows sej sp enâusj otuoo 'Jsq -es e 'ezisnj ns epoi us ajos js rod esjdtus ej eojsnm ej 'srqwotj epeo exed sjqjsusrduttos jas.lojen soustu fuçzel ej Jod opaâznf 'susji . .K *mçjsejsose esjuço -sui 'jse ojxjssp . 'siustueoordjosx 'Á 'ajqetj snb jsp uojootns aun 'sousui o sem 'eo -jpuj opjuos sss snbus famsjui ej sp asjsnm ej snb nijljdss jsp oiusjur -jiotu js us A oiueous js us o1s¿ 'jano tapas sp ojsjnf js sxqos pep -pojtsiue nos ssiessxdxs sp otjosxsp un ssxjnqjlie oisnã ja sijuusd snb oj sssjos ejjs A 'ezsjjsq ns sp 'jano epeo med elspsje/t 'uçjojpuoo ouros seursjtu sej sp oãsni sss nos azaj -us senjssons o sesupijnurjs ssuojoes -nas sp siuejstuss pnijijntu aun saq -os uojxsjjsr axstu ej snb uçjsoejsn ___.rss spsnd jano ej) setusjtu sej sp epeuojsxodoxd uojs -jsodsjp aun siuajpsut 'siujs 'anãusj aun sp euuo.fd ejjsnbe sp (uou tmb suis onjp -uno) upjojpuos sjqesusdsjpuj ej ojos ur.ijpsdtuj s sejmuojx -suos sjqjsod ¿ss e suspx jano ej si ns us 'ssuojssldwj sej sp uojoxod ¬o.n js us siueunuop uçjooms ej sámnsuos snb eutsi ousjs tm nos pepjuuojuos us 'soiusjmesrtsd sp ejsuepunqn sjqjsspuj aun sp oxsn -oo opoi jsp aspsiss espj ej .tsAjtm enfâ -usj cun “jsa ojxjosp :tod 'uçjoejnpotn -uns snb opusjsetj 'seno e seun uei -nnssp ss snb .nzzjj -eza je 'oiunsa un 'odtusji otusjtu ja 'umen 'oiusnujpusius je opnnsspe 'snb red je 'sxqjj oâsni un us uojs -eujãuwj ej opusjtuns snbxod 'ojss e uojoaispjsuoo us otjonui sp uni -stlns ej euuoj ej sp ssue sej 'sand 'jsy 'ssuojoesuss uoo eãsnf ojçs -jun ej . ej sp .rod 'cun sp oiosjs js siustuexstu ss 'xopsusp us sus -xs snb 'oiusjutesusd sp oãsni js)' emijno snb sooã sem 'oâsnj spssp 'ss oxsd fsiusuuojlsitrj seu: 'orsjesed $55 oiomí 'ran vsunro .

z as gs 'ofil eppuod 'egsaod 21 ap sçndsaq 9.11 as opuena sand 'ep -elães e1pa1ço_ B1 med yu eçapsnf 1=:[ sp sepas se[ amd gu sslmfasuoon ap 'efsp ou 'o1ue1 .\o1d anb egausgnade 21 uon eãenl Qlqgsuaseldns 01 ep em . -s'_:¡ [Q snb ua odmap un ua 'opaxã 0112 sçm ns e 'ewog us omoa sauaw ua own.1:››\ la us uçzexoa ap sglznuç oA.-[ap ss Á mqeled e[ ap sol B Bolso sçm ap Qnãgs :_-mb sue ¡zmbe 'n1_u.lgnnssp uapend ou 'Jona [s A ogapx 19 .Ipq sp 'xgaap se 'rgpensled ep sue le ens .r1dsa so¡ ap uggo -euçuuarap A ezuegssua mapemp ap 0 'euosmd mm sp oqoamp [sp 'san/x -go sa&a¡ ap 212.1 sa 'oãleqwa ugs 'ogãop sp seuãgp A oqozuap e satmojuoa ys ua sauoçsuznug med asmqdma ep -and opnusur e anbumz s:.rod o[ç›s ollezqeax snb Áeq snb ougs '01 -oa.{ oluaguxgpual -ua.›uodU.A un amo.1sa Á efauanoop) uegq . sue un -uøguxpuss 19 eqnpzaw es 'odmap opo1 ap opulães .IQA mgap Ia mueuodurg um ogooãau un ap ouãçpug sa 'xsqap ¡ap epueuas -qo epnzuagauoo aun Á o1Usç|.1od'e.1g -uauqexnwu Ámu sona uoa ¿gun e. ap u9g:›eqo1das:f›p e¡ op a¡qepe.1 ss snb ap onpoux [Q . 'oãxeqws ugs 'opp -ounuuad øwsgux [9 .o1d ua 'Jpnp -as amd oglesapsu sa snb 01 o[çs 9.¡§p sçm n1§1. e¡ ugãas 'uçgaeuçãemg _e[ uoa op1ua1:-mus o3sn[ oxsm un 121211 191 -'snb elepap 2113 's1uau1e1sau§s Á ep -elpoq sumo opoa e. unas) sauogauamg segdold se¡ ap ogoguas ¡Q ssuqwoq sol op sapepggq -ap sel Jesqdms ap sue ouloa '(v_uon.¡qos_o[nUu§ awapgåns gs ua mi Quan '(ua`§q ..topelo un ap o 'so1uaLue[ -md saparuae sm ap o 'ouemol o[qanc1 [ap Jopelo un ap osmosgp Jo[au¡ ¡ap el -n1os¡ e¡ uoo snb senuaçmu 'omd .< omvoua ap v.Io.zuo sw omoa) epuapede nnaq el .uoo se ':-nuameA§1 -afqo 'oqosq [9 anbune ':›1uaLueAç1s[ -qns uadwouoo es somagurpuss so[ Á smugxçzux se[ 'opotu asa ap anblod 'Q[qezeL[:›a.zu.lapod ns ua euag 'sesos sal ap uçgspx rqqeq as . ugs Á 'so[du¡a§a ap uçgogsodxa ¡mg/x aun uoo opgun 'souewnq soumsn ap sasep šesa ap'-0121:) o1ds:›uoo 019111 ¡a 'sçw -spy 'o1:›a.ua_nu.rod opuaïpuama 'epowlo B1 ms. .nou¢ . n1ud'u9gsa1dxa B1 ap aga -usgusfxuoo n¡ ap 0 en3ua¡ 21 ap egu .rplnosx sçnuspe Jezgsaoau ou med souewnq smpgdsa so¡ :›.rod ug ns e :.n¿ 'uagnñ -[e ap oqoafxold ¡Q :od xganp:-rs ap Á Jaauzmuoa ap sue asa ap una sçm Á 'uçgoeugãeuq e[ ua Á 01119301 ¡Q ua aluawelaw anbune 'A 'a1uaLue1oa.1.mszguoo oqag 9.1apep.1e1qeq 0.u=za[dLua asoguçgpnd 'snb 'uçgsenslad aqaasap 01 ouxoo 'egãxous ap ou:-›¡¡ ona 'sue ugs .›1u:-›LueLu. sp so1unse S01 med .saod el ouxoo epuemqnxa sp ezxan .rIpouon owexa un amd sn1g.1e[qaq [za a 'm -psuoo 'o1unfu0a ua 'pana 01) uçzex e[ sp se:-ap.19 .1aoe¡d un alduxags opeuolzuodoxd eq am egs -aod enaq aun snb .'a1qçsuss uççogsodxa eun ap ogp ›auI Jod opexdea gu 'o1uagurgpu:a1u:_-› [9 ua ssmnugsug nas:-›p ou Á 'owagm -gpuama ¡sp ssÁa[ uoa opmnoa ap Á euuo.19111 ¡Q ou Á (v_uo.¡_m [9 sa esa 'uagq 0.dsa ¡ap o.Á augru ns e e.xspxad aqep uçgxagax epesoct -su e{ ua 'snb orç:›§n[ un med 'ssxueuoa -lu.u-no opesn las spend 'oâmqme ugs 'snb oãanf olaux ewsytu uçgoednoo ns n_n -epsp sand 'lngnãua osa Jod ugs '01 -snã' ns e e:›o.laqeq ugs 'uçua:›_:_j) -nous o msnaxa amd uggqwel sms.: sa snb 01 Jsaeq swmseq opuags ou '/(21 21 e suuo.18es:›p 01 -o.saod B1 ug 'ep -stpxsdns esopggun aun sp melass eqoadsos B1 a1uaLue1s1du1o:› .uqvx 'ïanmfw ¿-55 .-¡asp! asa a pg.-›n¿ 'eogspm e¡ zxaqes e '91 -and ou 'sand fgse fpeuaqg ns sz-91m1 -eqsue Á og:›[n[ ¡ap same smpgdsa so[ e 'xopmo [ap oqa:-u.ds::› [9 'oâwqwa ups 'emanw 'uçgxagel 21 e epeu 'e.1 -'madsau upãugu sp euãgp sa ou '1(e1agnb es snb 'awaw -¡nal 'seusnq 01 opo1 'sepesuad uagq 01 opcn sms.uo sm) eçxowlo xq mad fouaq sue ¡zz uan -auauad (eogxçnm 'ownfuoo ua) uagq 1e¡qeq [Q A ugauanoop ej 'ossd opol sous us .1aA al .xa/mm aqes snb osogpgsu.msuad ap vopçgued exauem v1apep. '9/ma as osa 10.uoa opa.19 -aod e¡ ap emm snb e:›§1:›91egp emm se '(01. sesos ua saugnbçux owoo sz-uquxoq sol .xopuzo la 'sm_uad gpuaogp snu -oq .na 21 ap $12139: se¡ 2 19119. 'snapg sns ap uçgogsodxa B1 amd egdoxd uçgo -uugãamg euuepuncgz aun sp sçwapa 'A “azamd ns AI nzan 11 ns noo '1=_mBua[ a¡ map aun ap sçuxapn 'snb [3 'opgpmd 21 sp'seugn çux šn¡ e ynbn .-_.tod 'Á 'so1cl:›ouo:› ugs 'sauogoesuas semd a1u1z1p:›m P¡qeL¡ snbune s:.lousm B1 .

y. hay. o a cantar también. envidia. en la región de las ideas. placer al que la resiente (la tristeza de una viuda por la muerte de su marido. pero avaro. pero éstas. y esta nota. como lo primero.” Entre las artes de la forma. Lo último es algo que no se puede. y es idéntica con la aprobación o desaprobación. quizá no dejaba de tener razón. desde: «Además. que lo que le es permitido a las otras. o cómo una profunda pena puede. no pueden descansar más que en el sentimiento o en la esperanza (cualun bienestar o de un malestar. . farisea) devoción. deleite y pena. desagradarnos.. que tenía todos los deleites en el fondo por sensación corporal. en parte porque. o nos resultan más bien pesadas que agradables. involuntariamente. por eso ha pasado esto de moda. hay en la música una cierta falta de urbanidad. hay en la música. ordinariamente. exigir a cada cual. y sólo se entendió mal a sí mismo al a los ojos. cosa que no hacen las artes que hablan la vida del hombre. sin embargo. Todo juego libre y variado de las sensaciones (que a la base no tienen intención alguna) deleita por- quiera que sea su fundamento) de pensamiento. extiende su influencia más allá cio y lo que deleita (place en la sensación). en par~te también porque puede entrar más allá. puede uno explicarse cómo un deleite puede hasta desagradar al que lo siente (como la alegría de un hombre pobre. también del bienestar corporal. si la imaginación. Las últimas son artes de impresiones duraderas. sobre todo según la naturaleza de sus instrumentos. por añadidura.294 MANUEL KANT § 54 Nora Entre lo que place sólo en el jui- empero. sólo de transitorias.] que favorece el sentimiento de la salud.' las primeras. empero. para él). y de ese modo. Si se tiene ante los' ojos la citada saca del bolsillo su pañuelo perfumado convìda.. cuando quieren respirar. se impone. . por decirlo así. en derredor suyo. como arte del dibujo. deseo de venganza) puede. o cómo un deleite puede además placer (como el de las ciencias de que nos ocu- tender más el campo de la intuición. de . La imaginación puede volver a llamar a aquellas y entretenerse con ellas.ideas determinadas a sensaciones. por tanto.ha pasado esto de moda». por la herencia de su padre. y ex- diferencia. está a la base de todas las demás. de modo que Epícuro. [Todo el párrafo. Deleite (aunque su causa esté en ideas) parece siempre consistir en un sentimiento de impulsión de toda de lo que se desea (sobre la vecindad). una diferencia esencial. no han considerado que imponían al público una gran incomodidad con esa ruidosa (por eso mismo. Ocurre con esto algo así como con la delectacìón en un olor que se extiende lejos. 27 Los que han recomendado en las devociones de casa el cantar cánticos espirituales. es decir. o cómo una pena (v. y es que. las repite.. La satisfacción o el desagrado descansan aquí en la razón. pero de buenos pensamientos. y los obliga. obligando a la vecindad. hombre excelente). El oue contar entre los placeres la satisfacción intelectual y hasta la práctica. 0 a suspender sus ocupaciones de pamos). o se apagan totalmente. conforme a aquéllas. a gozar al mismo tiempo. como o hemos mostrado. a los demás contra su voluntad. amante. Además. por tanto. puesto que basta apartar la vista. tengamos o no en el juicio de razón una satisfacción en el objeto. si no se. quiere recibir sus impresiones. fueron añadidos en la 2' y 3? edición. _» hasta «. de la salud. gr. perjudica a la libertad de los que están fuera de la reunión musical. daría yo preferencia a la pintura. odio. y.

cólera. desdén. y son tan vivas "que ren expresarse sensiblemente. En todo lo que deba excitar una risa viva y agitada tiene que haber algún absurdo (en lo cual el entendimiento no puede encontrar por sí satisfacción alguna). con gran vivacidad. mediante una vibración de los órganos. sea de la vanidad. mediante un movimiento de las entrañas correspondientes a aquel juego. el entendimiento en esa exposición. no' cambio de las sensaciones. aunque vivamente. nuevo hacia atrás. En la broma (que. al fin. Pero como el juego de azar no es ningún juego hermoso. sirve sólo de vehículo necesario. juego del sonido y juego del pensamiento. que para el entendimiento. que. Precisamente esa transformación. siéntese el efecto de ese relajamiento en el cuerpo. la sensación del cuerpo a las ideas estéticas (de los objetos para emociones). pero el espíritu es. merece contarse más bien . constituye todo el deleite que una sociedad alegre aprecia como tan fino y espiri- tual. son dos clases de juego con ideas estéticas.“ el tercero nace sólo del cambio de representaciones en -el juicio. haya necesidad de po- ner a su base una intención interesada. aunque en el objeto mismo no tomemos interés alguno. mediante las cuales. aunque excitada por te. en donde no encuentran lo esperado. Cuán deleitosos deben ser los juegos. al cuerpo. temor. ocupan también el cuerpo. vivificado. alegría. el segundo exige sólo el ción. que todos juntos. o también con representaciones del entendimiento. En la música. pudiéndose con el alma también llegar hasta el cuerpo y usar aquélla como médico de ésta. pero que no es. La risa es una emoción que nace de la súbita transformación de una ansiosa espera en nada. producida por ello. cada una de las cuales tiene su relación con la emoción. de pronto. y que sólo pueden deleitar por su cambio. la emoción que mueve las entrañas y el diafragma. pero unido con más fuerza. mediante las cuales no se produce pen` se de_ja sentir). nada es pensado. No el juicio de la armonía en los sonidos o en los rasgos ingenio- sos. vamos a dejarlo aquí a un lado. y excita ideas estéticas. Así es ideas del espíritu. juegan allí también.entre las artes agradables que entre las bellas) comienza el juego por los pensamientos. seguramente. sino la vitalidad favorecida en el cuerpo. el sentimiento de la salud (que sin semejantes ocasiones. por lo cual dan a conocer bastante claramente que to de su equilibrio y tiene en la salud un efecto bienhechor. como la música. con su belleza. no es cosa que regocije. cambiando a cada momento su papel. indirectamen- la animación en ambas es meramente corporal. ni con mucho. lo muestran todas nuestras sociedades de noche. pues casi ninguna puede entretenerse sin juego. ese juego va de. por lo demás. En cambio. en cuanto quie- Pero las emociones de esperanza. tan grande como el interés en el modo como tratamos de proporcionámoslo.. El primero exige un interés.cnírics DEL ¡vicio e incluso en el deleite mismo. en una palabra. aunque ni se ha ganado ni se ha aprendido nada.música y tema para la risa. todo el negocio de la vida parece ser favorecido en el cuerpo. por lo me- 295 miento de la salud. sin que. sin embargo. y de éstas vuelve después de samiento alguno que lleve consigo algún interés. Podemos dividir esos juegos en juego de azar. como por un movimiento interior. sea de la utilidad propia. regocija. y al relajar- se. que favorece el restablecimien- por ellas. en un momento. sin embargo. como lo demuestra la vivacidad del espíritu. es lo que constituye el deleite que en ello se encuentra. y ese deleite puede crecer hasta la emonos ninguno que esté en proporción con el grado de aquél. sin tener el grado de una emoción. y que el senti- sistir en el influjo de la representa- ue la causa debe con- .

vemos en seguida la falta de verdad de la misma. la hacemos saltar acá y allá. en la mesa de un inglés. en Surate. cuerda. no se- da un gran placer. creyendo tan sólo que la cogemos y la retenemos. como mero juego de representaciones. queriendo arreglar con gran solemnidad el entierro de éste. Pues si se admite que con todos del espíritu y un movimiento interior _del cuerpo que armonice con él. como. gr. ni sobre alguna otra cosa que el entendimiento nos haga notar en el caso como satisfactoria. generalmente. no en el positivo contrario de un objeto esperado. por cierto. ('l€l'3llBS_ la HHÍCCÍÓII dC ticas de nuestras vísceras (como la que sienten las gentes cosquillosas) . debe causar un movimiento que se prolonga. pueda corresponder una' sucesiva tensión y distensión de las partes elás- cuando. Aquí no es la confusión de un mentiroso 0 de un mentecato nes. sino que nuestra espera estaba en tensión y desaparece de pronto en la nada. produce un equili- neció su peluca. porque nuestra propia brio de las facultades vitales en el cuerpo. nos produce ello desagrado. involuntariamente. la broma debe siempre encerrar en sí algo que pue- ese ignorante. es lanzado acá y allá y sumido en una oscilación que. viendo. Es también digno de notar que. se comprenderá bastante bien cómo a aquel súbito cambio del espíritu. sino de cómo la habréis podido meter». contada por sí con «¿Qué es lo que aquí es tan de ad- mirar?››. y que a la pregunta del inglés: lo que despierta el deleite. por medio de tensión y distensión sucesivas y rápidas. y así. de atención. y en . o cuando el heredero de un pariente rico. volviendo de las ción sobre el cuerpo y el efecto recí- proco de éste sobre el espíritu. y aquél. más alegres caras ponen». el espíritu vuelve a mirar hacia atrás para probarla de nuevo. con of-nn lnin ('lP.296 `\ MANUEL KANT un mercader que. Hay que notar bien que debe transformarse. durante largo rato. nos reímos y nos regocijamos. en cuanto la representación es objetivamente un 0 jeto del Indias a Europa con toda su fortuna en mercancías. mostró su gran admiración con muchas exclamacio- equivocación sobre un objeto que por lo demás nos es indiferente. cuando la apariencia desaparece en la nada. «pues (como dice) cuanto más dinero doy a mis gentes del duelo para da engañar por un momento. pero también diversión (efectos de un movimiento que contribuye a la salud). y a menudo puede entristecer. En efecto: cuando alguien. y el motivo de ello está en que una espera se transforma de pronto en nada. nuestros pensamientos. reímos recio. excita en nosotros gran interés. o más bien la idea que seguimos. yendo de uno a otro punto de vista para considerar su o jeto. al mismo tiempo. sino en nada. en todos esos casos. haría reír a una sociedad. contestó: «No me admiro de que salga. se queja de que no le salga ello bien. y no. que se comunica al diafragma. por una gran aflicción. sino solamente porque. se dice que han encanecido en una noche. durante una tempestad. va unido armónicamente algún movimiento en los órganos del cuerpo. no porque nos encontremos más inteligentes que ría digno. Cuando alguien cuenta que un indio. por decirlo así. v. pues esto es siempre algo. y se apenó de tal suerte que en la misma noche enca- deleite (pues ¿cómo puede una espera fallida deleitar?) . reímos y nos supuesta seriedad. tiraba de la que parezcan afligidas. como una pelota. al soltarse de pronto (y no poco a poco) lo que. se vio obligado a echarlo todo por la borda. y produce cansancio. al terminar.. en cambio. la historia de gente que. En cambio. otro gracioso cuenta. abrir una botella de ale y salir toda la cerveza transfor- mada en espuma. para contestar a semejantes relatos. y. pues esa última historia. de aquí que. al contar una historia.

y si no fueran la broma. es decir. la clémcnce infinie. en nuestm juicio se transforme aquí. piendo el cuello.) (N. pero falsa apariencia. eso pone seriedad y alta estimación en ese juego del Iuicio. o la originalidad del humor que se exigen para ello. herzbrechend. generalmente. sino una apreciación de sí mismo (de la humanidad en nosotros) que nos eleva por miento provechoso. el que. A placé parmi'. Perp como es un fenómeno que sólo se roduce por poco tiempo. pues. aquella disimulación. . el astuto se descubra a nosotros mismos. Hubiera podido. no está totalmente 2” Las tres expresiones tienen. pero no la segunda. en el fondo. y que. y ved: es la naturaleza sana e inocente que no se esperaba encontrar. imposible de traducir: dice el texto kopƒbrecíiend. un sentimiento de ternura. a veces. sacude el cuerpo sanamente. sin embargo. Soutie-ns dans les travaux. no representa nada. Se puede. al mismo tiempo. conceder a Epicuro que todo placer. produciendo para' la salud un movi- 297 respeto hacia las ideas morales. en nada. por decirlo ral.” Hubiera podido añadir la risa. En francés se dice también. Canto VII.nous deux êtnes bicnfaisants. vertiginosas. que no es ningún deleite. con él una añoranza. en mi opinión. tornada en segunda naturaleza. de un hombre exageradamente audaz y temerario. El que la bella. Decía Voltaire que el cielo nos había dado dos cosas como contrapeso a las mu-chas penas de la vida: la esperanza y el sueño. que se deja muy bien enlazar como juego a esa risa de buen corazón. la pureza del modo de pensar (al menos. en el que la ocasiona. una exterior correspondencia. hasta cierto punto. rompiendo el corazón.la humanidad. la capacidad para ello). en alemán. que es un casse-cou. (Hcnriade. tan raras como frecuente es el talento de imaginar cosas que des- encima de la necesidad de deleite. o que parten el cara-_ zón. como rasgo.-(N.cnírrcs DEL juicio la cual los pulmones expelen el aire en rápidos y sucesivos golpes. del T. su confusión. compensando al mismo tiempo. es cosa que produce un movimiento del espíritu hacia dos direcciones recíprocamente opuestas. De la terre à jamais aimables habitants. en realidad. es animal. súbitamente. En ese senti_do. y no lo que en el espíritu ocurre.) así. halsbrechend. y que el que la deja ver no pensaba tampoco descubrir. parece el epíteto convenir al genio. que no sabe aún disimular. de un trazan la cabeza. mézclase. Se ríe uno de la simplicidad. como hacen los soñadores místicos. se regocija uno también de la simplicidad de la naturaleza. Esperábase la costumbre diaria de la manifestación artificial y que se preo- los genios. ni dañar tampoco siquiera al sentimiento menos noble del gusto. cupa de la bella apariencia.) apagada en la naturaleza humana. del T. y el velo db la disimulación se corre pronto de nue- que significa rompiendo la cabeza. es sensación corpo- importancia. por no estar aún picardeado como los hombres. conservar la primera y la última. que es solamente. la causa propia del deleite en un pensamiento que. sin por eso dañar en lo más minimo al sentimiento espiritual del 28 l-le aquí los versos aludidos de Voltaire: Du Dicu qui nous créa. Pour adoucir les maux de cette oourte vie. que significa exactamente lo que el francés"se casser le cou. y que. Algo que se compone de ambos encuéntrase en la ingenuidad. Pero que algo que es infinitamente mejor que toda supuesta costumbre. se enlaza ordinariamente con ella. a quien damos mucha aunque sea ocasionado por conceptos que despiertan ideas estéticas. contra la disimulación. pri- mitivamente natural a.`2° como los sensibles novelistas (también los moralistas sentimentales). y. rom- § vo. trésors dans [`l'indigence: L'un est le doux sommeil ct l'autre Pespéranoe. que suprime aquí. pues. si estuvieran tan a mano los medios para producirla en gentes razonables. que es la explosión de la sinceridad.

pero.. (N.298 MANUEL KANT todas las cosas son 'uzgadas de una manera totalmente clistinta de la ordinaria (incluso al revés). por lo tanto. de T. exige una cierta seriedad en la exposición. El que está involuntariamente sometido a tales cambios se llama caprichoso. (N.) mor.31 en el buen sentido. del T. es. en semejante disposición de espíritu. a la fantasia.) SS Launig. en alemán. capaz de capricho.) S1 Laune. por tanto. 32 pero el que puede realizarlos voluntariamente y con finalidad (para una Que un arte sea ingenuo. aunque raro. y. de hu- . del T. (N. significa el talento de poder ponerse voluntariamente en una cierta disposición de espíritu.) viva exposición. sometido al capricho. en la cual 3° Die launige Manier. Este modo pertenece más bien al arte agradable que al bello. representar la ingenuidad en una persona imaginada. y pertenece a la originalidad del espíritu. de fantasía. significa capricho. una contradicción. dice el texto. y. así como el gusto en el juicio. sin embargo. del T.. pero no precisa- mente al talento para el arte bello. es arte posible y bello.” 1-Iumor. mediante un contraste provocador de risa) se llama humorístico@ y su discurso también. que no hace artific-iosa la naturaleza sólo porque no conoce el arte de las relaciones sociales. porque el objeto de este último siempre ha de mostrar en sí alguna dignidad. Entre lo que está en estrecho parentesco con el deleite de la risa y lo excita. (N. fantasia. $2 Launisch. puede contarse también el modo humorístico. conforme a ciertos principios de la razón. Con la ingenuidad no hay que confundir el candor de un corazón abierto.

es decir. aunque fuera objetivo. §56 los juicios estéticos de los sentidos (sobre lo agradable y lo desagradaapela a su propio gusto. ser raciocinante. llamarse más que el que es pensado como conclusión de una deducción de la razón. constituye dialéctica alguna del gusto. debe. El segundo lugar -común del gusllos que conceden al juicio de gusto el derecho de pronunciar de un to. que es también usado por aque- ral. No queda. es: sobre el gusto no se puede disputar. una antinomia que haga dudosa su conformidad a ley. y. una parte que pueda llevar el nombre de dialéctica del Iuicio estético sino en cuanto se encuentre.puesto que se presentan natural e inevitablemente conceptos en oposición recíproca. pues. cmans) puede llamarse todo el-que se modo valedero para cada cual. sobre la base de la posibilidad de los juicios de gusto en geneble). Inicio de razón (iudicium ratiocinatum) no puede. en cambio. por lo tanto. ante todo. Por eso no es dialéctica la imposibilidad de unificar gusto no encerrará. porque nadie se propone hacer de su juicio la regla universal. en consideración de sus principios. . no se puede decídír nada sobre el juicio mismo por medio de pruebas. Esto vale tanto como: el fundamento de determinación de ese juicio es meramente subjetivo (deleita-o pena). aunque sobre él 299 . pues. entre los principios de esa facultad. por tanto. Una crítica trascendental del 1 Inicio raciocinante (ìudicium ratioda como universal. no se deja traer a conceptos determina- dos. por consiguiente como fundado a priori. pues en tanto en que lo hace puede servir de premisas en una deducción *de la razón. concepto alguno de dialéctica que pueda conveniral gusto más que el de una dialéctica de la crítica del gusto (no del gusto mismo). y el juicio no tiene derecho alguno a la necesaria aprobación de los otros.SEGUNDA SECCION DE LA CRITICA DEL JUICIO ESTÉTICO LA DIALÉCTICA pi'-:L Juicio Esriãrico §55 Un Inicio que deba ser dialéctico. también su interior posibilidad. que los juicios del mismo deben pretender a la universalidad. en cuanto cada uno Representación de la antinomia del gusto El primer lugar común del gusto está encerrado en la frase con que cada individuo sin gusto piensa prevenirse contra la censura: cada cual tiene su propio gusto. y esto a priori) pues en la oposición de semejantes juicios consiste la dialéctica. Tampoco la oposición de los juicios de gusto. Esto vale tanto como": el fundamento de determinacióii de un juicio de gusto.

en cambio. se podría disputar (decidir por medio de pruebas) sobre él. encerrada en el sentido de todos. Así. Ahora rirse a algún concepto.300 MANUEL KANT todo juicio de gusto (que no son otra cosa que las dos características del juicio de gusto. Ahora bien: el juicio de gusto se aplica a'ob'_etos de los sentidos. modo. para otros puede ocurrir de otro modo -cada uno tiene su gusto. iiideterminable. se opo- a validez necesaria para cada cual. a lo cual. tiene que haber esperanza de venir a caer de acuerdo unos' con otros. pues no es ningún juicio de conocimiento. sin embargo. Por lo tanto. y que no que cada cual tiene su propio gusto. se limitaria.a_ contra icción de/ aquellos principios que están a /la base de juicio de gusto. y. sin embargo. como representación individual intuitiva sólo un juicio privado. que ese doble sentido o punto de vista del juicio es necesario para nuestro Iuicio trascendental. teórìcamente. § 57 al individuo que juzga: el objeto es para mi un objeto de satisfacción. pues de otro modo. diferentes en que el segundo espera reali- arriba en la analítica). que es determinable ne precisamente aquel principio de por medio de predicados de la intuición sensible que puede corresponderle.levantar l. admite conceptos objetivos como fundamento del juicio. meramente subjetivos. al mismo tiempo. ni siquiera discutir sobre él (pretender a un necesario acuerdo de otros con ese juicio). De la primera clase es el concepto del entendimiento. muéstrase la sì- guiente antinomia: 1? Tesis. es de su diferencia. hay encerrada en el Solución de la antinomia del gusto No hay más-(posibilidad de . y. Se ve cla del uno con el otro es inevitable como ilusión natural. pero que también la apariencia en la mez- to. no se podría. pero no con el fin de determinar un concepto de los mismos para el entendimiento. sobre la cual fundamos una extensión de esa clase de juicios como necesaria para . pues si no. presentadas más se puede bien y con derecho discutir. por lo tan- en ambas máximas del Iuicio estético. pues discutir y disputar. 2? Antítesis. si bien son una misma cosa en el sentido de que t-ratan de producir unanimidad mediante la oposición recíproca de los juicios. son. por lo tanto. si bien no está proverbialmente en circulación. de la segunda clase es el concepto trascendental de razón de lo suprasensible. que no sean. también del sujeto). en cuanto lo es. pues done hay permiso de discutir. que está a la base de toda aquella intuición. prescindiendo referida al sentimiento del placer. pues. El juicio de gusto no se funda en conceptos. que mostrando que el concepto al cual se refiere el objeto en esa clase de juicios no es tomado en el mismo sentido zarla según determinados conceptos como base de prueba. El juicio de gusto tiene que refe- ien que. o indeterminado en sí. una relación ampliada de la representación del objeto (al mismo tiempo. está. y. Sin embargo. y. en consideración del principio del gusto. porque un concepto puede ser. sin duda alguna. pues. o determinable. entre esos dos lu- gares comunes. Pero por eso mismo no puede ser demostrable por un concepto. hay ue poder contar con fundamentos del juicio que no tengan solamente una validez privada. falta una fórinula que. a saber: sobre el gusto se puede discutir (aunque no disputar). pues de otro puede ser determinado más al á. El juicio de gusto se funda en conceptos. Donde esto se considere como imposible se jpz- ga el disputar igualmente imposi le. según su validez. no podría pretender de ningún modo bien: esta frase encierra lo contrario que la primera de todas.

se funda en un concepto. que está a la base del juicio de gus- . además. después de la solución de la contradicción aparente. si el concepto en que se funda fuera un simple concepto confuso del entendimiento. en correspondencia. determinación está quizá en el conrado como el sustrato suprasensible de la humanidad. posible en si fundar el juicio de un juicio lo tomamos en un `mïsmo sentido en ambos juicios contradictorios. y expresamos. al cual se pudiera. segúnel cual los juicios del mismo pudieran ser dirigidos. a saber. sería. no se puede dirigir prueba alguna para el juicio de gusto. sino que puedan coexistir una junto a la otra. como juicio particular que acompaña inmediatamente la intuición). en sus fuentes. y. mediante el cual no se puede conocer nada. pero un concepto que no se deja determinar por intuición. puede tan sólo ser indicado como la única clave para descifrar esa facultad. El principio subjetivo. algo así como de perfección. Dar un determinado. Más que levantar esa contradic- de gusto en pruebas. al mismo tiempo. a saber. en cada cual. por tanto. ambos principios. sin embargo. pero =:r› la antítesis: el juicio de gusto. en sí. por qué lo es y lo sigue sien- do. uno con otro. la indeterminada idea de lo suprasensible en nosotros. decrrse: el juicio de gusto no se funda en conceptos determinados. el mero y puro concepto de razón de lo suprasensible. no se puede conocer ni demostrar nada en consideración -del objeto. contradictorios en la apariencia. . ya no engañe. Ahora bien. En la tesis debiera. y. y no sirve para el conocimiento. ya que pueden ambos ser verdaderos. y esto proposiciones una a otra en qia apariencia no se contradigan en realidad. lo cual contradice la tesis. asociar la intuición sensible de la belleza. aunque. sin embargo de é'l. pues 'entonces no serían juicios de gusto. pero nada puede hacérnosla más comprensible. como fenómeno. pero el juicio de gus- to recibe. sin embargo. toda contradicción desaparece si digo: el juicio de gus- to se funda en un concepto (el de un fundamento. comprobados y demostra- para el Iuicio). en cambio. por el cual. empero. porque ese concepto es.caínca DEL juicio cada uno. por tanto. principio objetivo del gusto. es en absoluto imposible. indeterminable. si se tomara como fundamento de determinación del gusto (a causa de la individualidad de la representación. En efecto: el concepto en que debe fundarse la validez universal to de los sentidos. y. y entonces no habría entre ellas contradicción alguna. validez para cada cual (desde luego.debe estar necesariamente algún concepto. por medio de éste. empero. _en general.indeterminado (a saber: el del sustrato suprasensible de los ienómenos) . por tanto. a la base de la cual. Un concepto semejante es. Que esa apariencia es natural e inevitable a la razón humana. Para la solución de una antinomia basta la posibilidad de que dos cepto de lo que puede ser conside- A la base de la antinomia aquí propuesta y resuelta está el verdadero concepto del gusto. aunque la explicación de la posibi- ue se contradicen es bastante. que está a la base del objeto (y también a la del sujeto que juzga) como obje- 301 lidad de su concepto esté por encima de nuestra facultad de conocer. oculta para nosotros mismos. no podemos hacer. pues si no se tu- viera 'esta consideración. de la finalidad subjetiva de la naturaleza ción en las pretensiones y contrapretensiones del gusto. por tanto. porque el fundamento de dos. por lo menos. la pretensión del juicio de gusto a validez universal no podría salvarse. como Iuicio estético meramente reflexionante. aunque. Pero. eso puede también hacerse entonçes concebible. dos predicados opuestos. y en él se han reunido.

empero. más que mostrando que ambas proposiciones. Una idea estética no puede llegar a ser un conocimiento. en general) siguiendo ciertos principios de las facultades de conocer a que pertene- Nota I Como en la filosofia trascendental hemos encontrado tan a menudo ocasión de distinguir ideas por un lado y conceptos del entendi- cen (aquélla. de ningún otro modo resolver. El concepto de magnitud puede ser dado en la intuición del espacio a priori. según eso. como algunos lo han hecho. un concepto indemostrable de la razón. proporcionar nunca un conocimiento del objeto. el choque de los cuerpos. como otros (a causa de la universal validez de aquel juicio). etc. De ambos se presupone que se producen no totalmente sin fundamento. v. ser de ción. o a una intuición. que no se pue- de. sino (según la anterior definición de una idea. como en la anatomía. Conceptos del entendimiento deben. principios subjetivosésta. lo cual demuestra entonces que el concepto en que cada una se funda se contradice a si mismo. en una línea recta. en la significación más universal. según un principio obje- añadido de la 2! y 3' edición del T. Por tanto. Se ve. según un cierto principio (subjetivo u objetivo). que la solución de las antinomias del Iuicio estético sigue un camino semejante al que siguió la Critica en experiencia adecuada correspondiente. el concepto es un concepto trascendente. y si se instituye. para su distin- pírica). en cambio. Ideas. resulta entonces de ello una antinomia.2 es decir. el principio de la perfección.. Una idea de la razón no puede llegar a ser un conocimiento. pues no queda ninguna otra salida para poner la razón de acuerdo consigo lTllSlTl8. y que. pues. por eso. que es distinto del concepto del entendimiento. el agrado. o. opuestas una a otra (no sólo contradictorias). y la idea de la razón.. para la cual nunca se puede encontrar un concepto adecuado.) (Nota . expresiones técnicas adecuadas. y se llaman ideas de la razón. a mirar por encima de lo sensible y a buscar en lo suprasensible el punto de unión de todas nuestras facultades a priori. que el objeto que les corresponde debe siempre poder ser dado en la intuición (pura o em- miento por otro. la definición del gusto. pues sólo mediante ello pueden llegar a ser conocimientos. no pueden nunca llegar a ser un conocimiento del mismo. tuición que se acomode con él. sólo el exporzer). en este caso. las antinomias obligan. Creo que no se tendrá nada que objetar si propongo algunas. que el pen2 Lo que va entre paréntesis es un entonces se llaman estéticas. al cual no se puede dar nunca una in- la solución de las antinomias de la razón pura teórica. en la impenetrabilidad. son falsas. etc. . se llama inmanente. Ahora bien: creo que se puede llamar la idea estética una representació_n inexponible de la imaginación. el concepto de la causa. a un objeto. ser siempre demostrables (entendiendo por demostrar. bajo el cual siempre se puede poner una to). empero. . según un principio meramente subjetivo de la concordancia de las facultades de conocer unas con otras (de la imaginación con el entendimiento). Se refieren. son representaciones referidas. y utilidad el establecer. en cuanto. y que. pues.aquí. objetivos). como también en la Crítica de la razón práctica. porque encierra un concepto (de lo suprasensible). porque es una intuición (de la imaginación). pueden ambos ser cubiertos por una intui- ción empirica. como tales.302 MANUEL KANT tivo. es decir. gr. puede. sin poder. o a un concepto. a pesar de todo.

y esto debe poder ocurrir. exhibere) vale tanto como (sea ello en pruebas. se llama la construcción del concepto. el productos del genio es la naturaleza (del sujeto). como filosofía. y no un reflexivo fin. dícese de un anatomista que demuestra el ojo humano cuando hace intuible. capaces de prueba e incapaces de prueba. demostrar. en el segun- ejemplo ' (demostrado. no. enseñado). si no quiere uno apartarse completamente de la significación verbal. sin poder. en sí. comúnmente. pues la filosofía pura tiene también proposicio- Así como. consiguientemente. Así. el entendimiento. empero. un concepto indemostrable y una idea de la razón. deben tener sus principios. asi. ahora noto tan sólo que ambas clases de ideas. explicar el priori. no alcanza el concepto dado. ambas en la razón: aquéllas. con el de inmediatamente seguras. si se entiende por ellas proposiciones verdaderas. por medio del análisis de ese objeto. siendo la pre- genio como facultad de ideas estéticas. se indica el fundamento de por qué en sentación del objeto. empero. mientras que la virtud lo es según el grado. sin embargo. las ideas de la razón como las estéticas. pero. ser comprendido bajo reglas o conceptos. Según esto. según esto. no puede ser dado en la ex- llo en relación con lo cual el poner de acuerdo todas nuestras faculta- des de conocer es el último fin 'lado a nuestra naturaleza por lo inteligi- periencia nada que le corresponda ble. el sustrato suprasensible de todas sus facultades (que ningún concepto del entendimiento alcanza) y. mediante la cual la realidad objetiva es asegurada al concepto. Ahora bien: como traer una representación de la imaginación a conceptos vale tanto como exponerla. según la cual demostrar (osterzdere. y sin ello do ningún producto de experiencia de esa causalidad alcanza el grado que la idea de la razón prescribe como regla. o también de lo que debe ser puesto a la base de nuestra voluntad. pero las primeras podrían ser llamadas mejor con el nombre de proposiciones mediatamente seguras. y. por cierto. con lo cual. y las segundas. en una idea estética. es decir. el que da la regla al arte (de la producción de lo bello). en los principios subjetivos de su uso. de la libertad trascendental. no se está seguro de que el pensamiento no esté vacío. pero cuando es también empírica. a saber. cuando es intuición a priori. pues. porque para el primero. puede ella. con sus intuiciones. al mismo tiempo. según la especie. para la concordancia con la fa- concepto que ha presentado antes discursivamente. Se puede. lo que puede servir de medida . pero. en una idea de la razón. resulta que no es una regla ni un precepto. por fundamentos a laza con una representación dada. aque- todos los fenómenos en general. no alcanza nunca la intuición toda interior de la imaginación. Tendré ocasión más adelante de decir algo aun sobre esa clase de ideas. sin objeto alguno. la idea estética ser llamada una representación inexporti- ble de la misma (en su libre juego). sigue. en los principios objetivos. ésta. es decir. Pues como lo bello no puede ser juzgado según conceptos. éstas. puede. sino según la disposición de la imaginación conforme a un fin. la imaginación.caírlca DEL Juicio samiento puede ser indicado en un 303 según la cualidad. en relación a leyes morales. que se en- nes de ambas clases. o también sólo en definiciones) exponer al mismo tiempo` su concepto en la intuición. es ya. en general. sino lo que en el sujeto es sólo naturaleza. mediante sus conceptos. más que en consideración a las proposiciones. el concepto de la razón de un sustrato suprasensible de cultad de los conceptos. si bien probar. ' No se emplean en la lógica las expresiones de lo demostrable y lo indemostrable.

deben incondicionalmente. y si no se pone más bien bajo él. como compensación de esas pérdidas. algo suprasensible (el inteligible sustrato de la naturaleza. si aquello ocurre. y. lo incondiciona- infundada ilusión y que un juicio de gusto no merece ser tenido por exacto más que en cuanto se da el caso de que muchos están de acuerdo en consideración suya. sin embargo. de validez universal. según una exigencia inevitable de la razón. que considera los objetos delos sentidos como cosas en si mismas. en consideración del uso estético del juicio para el sentimiento de ber: que hay tres clases de antinomias de la razón pura. no se deja nunca encontrar. pero la razón. que debe pretender con derecho a tener que placer a cada cual. exige sin cesar. ara lo condicionado dado. si esa clase de juicios no vuelven la vista a un sustrato suprasensible de. si se considera lo sensible como perteneciente a las cosas en si mismas. En lo que toca a las dos antimonias: la del uso teórico y la del uso práctico de aquellas facultades superiores del conocimiento. ello tiene su fundamento en que hay tres facultades de conocer: entendimiento. por lo demás. en cambio. ni consentiría en hacer sacrificios en los cuales tantas. cada una de las cuales (como facultad de cono- mostrado ya en otro sitio la inevitabilidad de las mismas. fuera de nosotros y en nosotros). no porque bajo ese acuer- do se adivine un principio a priori. y no perSin una antinomia semejante no po- en cuanto todas esas facultades tienen sus principios superiores a priori. sin embargo. según esos principios. también la posibilidad de solucionarlas. y en o que toca a la solución aqui Ipresentada. propiamente. que estrecha tanto el campo de su especulación. considerado como mero fenómeno. Ahora bien: en lo que toca a la antinomia en el uso del juicio. afirmando. sin embargo. y a poner bajo éstos un sus- trato inteligible (algo suprasensible. . que se le abre. 2? Una antinomia de la razón. a sa- rico del entendimiento. Nota II La importante observación si-_ guiente se ofrece aquí de suyo. parece que no puede separarse sin dolor de aquellas esperanzas y desasirse de su viejo apego. Entonces hay: 1'? Una antinomia de la razón. juicio y razón. los objetos dados como fenómenos. en consideración a la práctica. a quien no se puede prescribir principio alguno objetivo. tres clases de antinomias. hemos ¿lría nunca la razón decidirse a admitir un principio semejante. como cosa en si misma. para la facultad de conocer. para hacerlos valer más bien como fenómenos. vienen a parar a obli- placer y de dolor.I 304 MANUEL 1'</mr do. un principio a priori subjetivo. que. en consideración del uso práctico de la razón. muy natural. que todas. un uso tanto mayor. mite conocimiento alguno propio). en cuan- to juzga sobre esos principios mismos y sobre su uso. legisladora en sí misma para la facu tad de desear. pero incondicionada en el arte bello. 3? Una antinomia. juzgar y poder determinar su objeto. pues aun ahora. pues. esperanzas deben desaparecer totalmente. y. y aun esto. no hay otro medio de eudirla más gue: o negando que haya a la base el juicio estético de gusto algún principio a priori. Que hay. y.`por lo demás muy brillantes. cuyo concepto es só o idea. en consideración del uso teó- subjetiva para aquella finalidad estética. hasta en lo incondicìonado. gar a ésta a prescindir de la suposición. que sigue la exigencia de la razón. que toda pretensión a necesidad de universal aprobación es una `vana e cer superior) debe tener sus principios a priori. Asi también es solamente posible que haya en el fondo de ella. relativamente a_ ellos todos.

caírica DEL juicio sino solamente (como en el gusto
del paladar) porque los sujetos, casualmente, están organizados de

305

priori. Lo primero sería el empirismo de la crítica del gusto; lo segundo, el racionalismo de la misma.

igual forma, 0 teniendo que admitir que el juicio de gusto es propiamente un juicio de razón disfrazado, sobre la perfección descubierta en una

Según lo primero, el objeto de nuestra satisfacción no podría diferenciarse de lo agradable; según lo se-

cosa y la relación en ella de lo diverso con un fin, por lo tanto, que es llamado estético sólo a causa de
la confusión propia a esa nuestra reflexión, aunque, en el fondo, es

gundo, si el juicio descansara en determinados conceptos, no podría diferenciarse de lo bueno; y así, toda belleza sería negada en el mundo y quedaría en su lugar sólo un nombre especial, uizá para una cierta mezcla de amcbas clases citadas de

teleológico; en cuyo caso podríase
declarar inútil y nula la solución de las antinomias por medio de ideas trascendentales, y así, unir aquellas

satisfacción. Pero hemos mostrado
que hay también fundamentos a priori para la satisfacción, que pue-

leyes del gusto con los objetos del sentido, considerados, no como meros fenómenos, sino también como

den coexistir con el principio del racionalismo, aunque no pueden ser
comj' *endidos en un determinado concepto.

cosas en sí mismas. Cuán poco, empero, resuelve tanto una como otra escapatoria, se ha mostrado ya en varios lugares de la exposición de
los juicios de gusto. Pero si se admite a1_ menos que nuestra deducción va por el buen

El racionalismo del principio del gusto es, en cambio: o el del realismo de la finalidad, o el del idealismo de la misma. Pero como un jui-

camino, aunque no se haya hecho aún en todas sus partes bastante claridad, entonces aparecen tres ideas;

cio de gusto no es ningún juicio de conocimiento, ni belleza es una propiedad del objeto, considerado en si, resulta que el racionalismo del
principio del gusto no puede poner-

primero: la de lo suprasensible en
general, sin otra determinación, como sustrato de la naturaleza; se-

se nunca en que la finalidad en ese
juicio sea pensada como objetiva, es

decir, que el juicio, teóricamente, y,
por tanto, también lógicamente (aunque sólo en un juicio confuso),

gundo: la del mismo, como principio de la finalidad subjetiva de la naturaleza para nuestra facultad de
conocer; tercero: la del mism como

se dirija a la perfección del objeto,
sino que- se -dir=i~ja›_sólo estéticamente

principio de-los fines defla ljrçbertad
y principio de la concordancia de

a la concordancia de su representación en la imaginación con los prin-

ésta con la naturaleza en lo moral.
§58

cipios esenciales del Inicio en general en el sujeto. Consiguientemente, incluso según el principio del racionalismo, el juicio de gusto y la di-

Del idealismo de la finalidad de la
naturaleza y del arte, como principio único del Inicio -estético

ferencia del realismo y del idealismo del mismo, puede ponerse sólo: o en que aquella subjetiva finalidad,

en el primer caso, es admitida como
un fin real (intencionado) de la naturaleza (o del arte), a saber, el de

Puédese, primero, poner el principio del gusto: o en que éste juzga siempre según fundamentos de determinación empíricos, es decir, según los que no son dados más que a posteriori por los sentidos, o admitien-

concordar con nuestro Iuicio, o en que, en el segundo caso, sólo es admitida como una concordancia, conforme a fin, que se produce sin fin, desuyo, y en modo contingente, con

do que juzga por un fundamento a

la exigencia del Iuicio, en conside-

306

MANUEL KANT
cual, de un fluido en descanso, por medio de volatilización oseparación de una parte del mismo (a veces, sólo la materia calórica), lo restante adopta, al hacerse firme, una determinada forma o` trama (figura o textura) que. según la específica di-

ración de la naturaleza y de las for-

mas de ésta producidas según leyes
particulares. En favor del realismo de la finalidad estética de la naturaleza, ya que se puede admitir qtfe la producción de lo bello tiene a su base

una idea del mismo en la .causa productora, a saber, un fin para nuestra.
imaginación, hablan alto las bellas

ferencia de las materias, es diferente, pero que en la misma materia es exactamente la misma. Mas aquí- se

formas en el reino de la naturaleza organizada. Las plantas, las flores y
hasta las figuras de arbustos enteros; la gracia de las formas anima-

supone lo que siempre se entiende
por un fluido verdadero, a saber,

que la materia en él esté totalmente
disuelta. es decir, que no se pueda

les de todas las especies, inútil para
su uso propio, pero, por decirlo asi,

considerar como una- mera mezcla
de partes firmes, y en él sólo mó-

elegidas para nuestro gusto; la diversidad, sobre todo, y armoniosa colocación respectiva, tan satisfactoria y encantadora para nuestra vista, de los colores (en el faisán, en los animales con conchas, insectos, y hasta en las flores más ordinarias) que, aplicándose tan sólo a la superficie, y aun en ésta, ni si-

viles.
La formación se opera después por una reunión repentinaf* es decir, mediante una súbita solidificación, no mediante un progresivo

tránsito del estado fluido al sólido,
sino, por decirlo así, por un salto; ese tránsito se llama también la cristalizacíón. El ejemplo más común

quiera a la figura de las criaturas, que podría, sin embargo, ser necesaria para los fines interiores de éstas. parecen totalmente enderezados
a la exterior contemplación, dan un

de esta clase de formación es el agua que se hielaz en la cual se producen
primero, agujas rectas de hielo, que

gran valor al modo de explicación
por medio de la suposición de fines reales de la naturaleza para nuestro juicio estético. En cambio, se opone a esta supo-

se juntan en ángulos de 60 grados, mientras que otras vienen igualmente a unirse en el mismo punto, hasta que toda se ha convertido en hie-

lo, de tal modo que, durante ese
tiempo, el agua, entre las agujas de

sición, no sólo la razón, mediante sus máximas de evitar en lo posible la innecesaria multiplicación de los
principios en todos sentidos, sino la naturaleza misma, que muestra en

hielo, no se hace poco a poco más densa, sino que está tan líquida como lo estaría con un calor mucho mayor, y, sin embargo, tiene completamente el frío del hielo. La materia que se volatiliza y que se escapa en el momento de la solidi-

sus formas libres, por todas partes, una gran tendencia mecánica a la producción de formas, que parecen, por decirlo así, hechas para el uso estético de nuestro juicio, sin proporcionar, sin embargo, el más mínimo.fundamento a la suposición de que para ello haya necesidad de algo más que su mecanismo, como mera naturaleza y asi pueden ser conformes a un fin para nuestro 'uicio, sin idea alguna puesta a su base. Por
libre formación de la naturaleza,

ficación es un quantum consideraya que esta materia era necesaria
para el estado líquido, no deja este hielo actual, en lo más mínimo, más frío que el agua, poco antes liquida.

ble de materia calórica, cuya salida',

Muchas sales, y también piedras, que tienen una forma cristalizada, son producidas por una especie de tierra disuelta en el agua por no se
~'* Durch Anschiessen, dice el texto. (NJ del T.)

empero, entiendo yo aquella por la

cRíT1cA DEL juicio
1

307

sabe qué intermediario. Del mismo modo, las configuraciones granulares de muchos minerales, del brillo de la galena cúbica, de la sal de oro roja y otros, se forman, según toda suposición, también en el agua, y por reunión repentina de las partes, obligadas, por alguna causa, a abandonar ese vehículo y 'a reunir-

los fluidos acuosos disueltos en una atmósfera que es una mezcla de diferentes clases de gases, al separarse de éstos por medio de la salida del calor, producen figuras de nieve que, según la diferencia de aquella mezcla del aire, son de una forma de apariencia a menudo muy artificial y extremadamente bella, de

se unas con otras en determinadas
figuras exteriores.

igual modo es posible pensar, sin
quitarle nada al principio teleológi-

Pero también interiormente, todas las materias que eran líquidas sólo por el fuego,. y han tomado solidez
por el enfriamiento, muestran en la fractura una cierta textura, y permi-

co del juicio de la organización, que, en lo que toca a la belleza de flores,
plumas de aves, conchas, según su

figura y su color, pueda ser ella atribuida a la naturaleza y a su facultad de formarse también de modo estético-finalista en su libertad, sin fines particulares dirigidos a ello. y sólo según leyes químicas, por medio de la acumulación de la materia necesaria para la organización. Pero lo que demuestra directamente el principio de la ídealìdad de la finalidad en lo bello de la naturaleza, como principio que pone-

ten juzgar por ello que, si no lo hubiera impedido su propio peso o el

contacto del aire, hubieran enseñado exteriormente también su figura específica y característica, como en algunos metales que, después de la

fundición, estaban exteriormente endurecidos, pero interiormente aun líquidos. se ha observado, por medio de punzadas en la parte interior,

pero aún líquida, v en la solidificación ya reposada del resto, .que permanece interiormente. Muchas de

esas cristalizaciones minerales, como
espatos, la piedra hematites, los cris-

tales de hielo, dan a menudo figula caverna de Antiparos es sólo el producto del agua filtrándose por
capas de yeso. ras de suprema belleza, que el arte Dodría sólo imaginar, y la gloria en

mos siempre a la base del Iuicio estético mismo y que no nos permite emplear realismo alguno de un fin de aauélla para nuestra facultad de representar, como base de explicación, lo que demuestra eso es que a priori en nosotros mismos, y que el juicio estético-, en consideración del juieio de si algo es o no bello, es él mismo legislador, lo cual no puede ocurrir si admitimos el realismo de la finalidad de la naturabuscamos, en el juicio de la belleza en general la medida de la misma

Lo fluido es, según toda consideración, en general, más antiguo que

lo sólido, y tanto las plantas como
los cuerpos animales, son formados de materia nutritiva líquida, en cuanto seiforma ésta en la quietud, en estos últimos, seguramente, desde luego, según cierta primitiva disposición dirigida a fines (que debe,

leza, porque entonces debiéramos
aprender de la naturaleza qué es lo

que hemos de encontrar bello, y el
juicio de gusto estaría sometido a

como en la segunda parte se mostrará, ser juzgada, no estéticamente, sino teleológicamente, según el principio del realismo) pero al lad de
eso también, quizá, solidificánâose conforme a la ley universal de la afinidad de la materia y formándo-

principios empíricos. Pero en un juicio semejante .no se trata de lo
que la naturaleza sea o de lo que

sea, como fin, para nosotros, sino de cómo nosotros la cogemos. Sería
siempre una finalidad objetiva de la

se en libertad. Ahora bien: así como

naturaleza, sus formas y no una descansase

si ésta hubiese formado para nuestra satisfacción, ,finalidad subjetiva que en el juego de la imagi-

308

MANUEL KANT
tica puede explicar la posibilidad de un juicio de gusto que exige a priori validez para cada cual (sin fun-

nación en su libertad; en este caso, es con favor con lo que cogemos nosotros la naturaleza, pero no es favor que ella nos muestra. La cua-

dar, sin embargo, en conceptos la
finalidad representada en el objeto).
§59

lidad de la naturaleza de encerrar
para nosotros ocasión de percibir la interna finalidad en la relación de nuèstras facultades del espíritu, de juzgar ciertos productos de aquélla v de percibirla como una finalidad tal que deba ser declarada, por un

fundamento suprasensible, necesaria y universalmente valedera, no puede ser fin de la naturaleza, o, más
bien, no puede ser juzgada por nosotros como tal, porque, de serlo, el juicio que por ello se determinara

De la belleza como simbolo de la moralidad Para exponer la realidad de nuestros conceptos se exigen siempre intuiciones. Si los conceptos son empíricos, entonces llámanse las intuiciones ejemplos; si son conceptos puros del entendimiento, llámanse

tendría por base una heteronomia,
pero no, como conviene a un juicio de gusto, una autonomía, y no sería libre. En el arte bello puede reconocerseqaún más claramente el principio del idealismo de la finalidad, pues

esquemas; si se pide que se exponga
la realidad objetiva de los conceptos de la razón, es decir, de las

ideas, y ello, para el conocimiento
teórico de las mismas, entonces se desea algo imposible, porque no pue-

tiene de común aquel arte con la naturaleza bella que en él no puede admitirse un realismo estético mediante sensaciones (pues entonces,

en vez de arte bello, sería arte agradable). Pero que la satisfacción por medio de ideas estéticas no debe depender de la consecución de determinados fines (como arte mecánico mtencionado), y, consiguientemente, que aun en el racionalismo del principio hay en la base idealidad y no realidad de los fines, aparece bien

de, de ningún modo, darse intuición alguna que les sea adecuada. Toda hipotiposis (exposición, subjectio sub adspectum), como sensibilización, es doble: 0 esquemátíca, cuando a un concepto que el entendimiento comprende es dada a priori la intuición correspondiente, o simbólica, cuando bajo un concepto
que sólo del cual adecuada intuición la razón puede pensar, y ninguna intuición sensible puede darse, se pone una en la cual solamente el

claro ya, porque el arte bello, como tal, no debe ser considerado como
un producto del entendimiento y de la ciencia, sino del genio, recibiendo así su regla mediante ideas estéticas, que son esencialmente distintas de ideas de razón de fines deter-

proceder del juicio es análogo al
que observa en el esquematizar, es

decir, que concuerda con él sólo según la regla de ese proceder y no según la intuición misma; por lo tanto, sólo según la forma de la reflexión y no según el contenido.

minados. Así como la idealidad de los objetos de los sentidos como fenómenos es la única manera de explicar la posibilidad de que puedan sus formas ser determinadas a priori, de

Cuando se opone el simbólico al
modo de representar intuitivo, se hace de aquel vocablo un uso, que aunque admitido por los lógicos mo-

igual modo, el idealismo de la finalidad en el juicio de lo bello_ de la naturaleza y del arte es la única suposición por medio de la cual la crí-

dernos, trastorna su sentido y lo falsea; pues el simbólico es sólo un
modo del intuitivo. Este último puede, en efecto, dividirse en modo de representar esquemâtico y simbólico. Ambos son hipotiposis, es decir,

y del cual el primero es sólo el simbolo. Ahora bien. Así. v el que lo toma por esquemático. no meros caracterismas. de lo que la idea de él deba venir a ser para nosotros y para el uso de la misma conforme a fin). lo primero es: gún una mera analogía. sobre un objeto de la intuición. v._es decir. los tales son.* Todas las intuiciones que se ponen bajo conceptos a priori son esquemas o simbolos. al cual quizá no pueda jamás corresponder directamente una intuición. sino simbólicas hipotiposis y expresiones para conceptos. con las cualidades entendimiento. y que cada cual también exige a los demás como deber) place con una pretensión a la aprobación dc cada cual. Los primeros lo hacen demostrativamente. aun poco analizado. o simbólico. aplicar la mera regla de la reflexión sobre aquella intuición 'a un objeto totalmente distinto. aunque merece una investigación más profunda. sino sólo un símbolo para la reflexión. y sólo tam- hay en la regla de reflexionar sobre ambos y sobre su causalidad. como representación. encerrando los primeros exposiciones directas de conceptos. base). en las cuales la expresión no encierra propiamente el es- ñan. ƒluir de (en lugar de seguirse). voluntad. de lo que en sí él sea. o palabras. no por medio de una intuición directa. en segundo lugar. cac en el deísmo. es decir. indirectas. digo: lo bello es el símbolo del bien moral. depender (estar mantenido por arriba).. a otro concepto totalmente distinto. un molinillo). asi como si aparta todo lo intuitivo. por una simple máquina (como. pero en ambos casos sólo simbólicamente. no son esquemáticas. o signos visi- bles (algebraicos. Ahora bien. en intención subjeti- va. si no es un principio de la el concepto al objeto de una intuición sensible. quema para el conceptó. un estado monárquico que esté regido por leyes populares internas. pero no es este el lugar de detenerse en ello. según una analogía. el espíritu. y hasta mímicos). etc. entonces todo nuestro conocimiento de Dios es meramente simbólico. por medio de una analogía. (para la cual también se utilizan intuiciones empíricas) . pero sí lo conocido ni aun en el sentido práctico. . . designa- 309 ciones de los conceptos por medio de notas sensibles que los acompa- Nuestra lengua está llena de semejantes exposiciones indirectas. hasta ahora. el transporte de la reflexión. las palabras fundamento (apoyo. los segundos.cnír-¡ca DEL ¡Utero exposiciones (exhibitiones). que sólo en seres del mundo muestran su realidad objetiva. es representado por un cuerpo animado. pues entre un estado despótico y un molinillo no hay ningún parecido. por tanto. Así. sino de la práctica. se- . en la cual el juicio realiza una doble ocupación: primero. los segundos. cae en el antropomorfismo. mediante demostración. al mismo tiempo. y después. como meras expresiones para conceptos. y que no encierran nada que pertenezca a la intuición del objeto. * Lo intuitivo del conocimiento debe ser opuesto a lo discursivo (no a lo simbólico). gr. tiene consciencia de un cierto ennoblecimiento y de una cierta elevación por encima de la mera receptividad de un placer por medio o esquemático.. Este asunto ha sido. bién en esta consideración (la dc una relación que es natural a cada cual. sino sólo según una analogía con la misma. sustancia (lo que lleva los accidentes según se expresa sino que sirven a aquéllos según la ley de la asociación de la imaginación. Si se puede llamar ya conocimiento una mera manera de representar (lo cual es permitido. aplicar Locke) e innumerables más. según el cual nada cs cuando es regido por una voluntad única absoluta. de medio de reproducción. determinación teórica del objeto.

desde luego. y enseña a encontrar. pero. y se ve. no dejando al mismo tiempo sin notar la diferencia.saber. En esa facultad no se ve sometido el Juicio. El gusto hace posible. para todas las acciones del mismo sujeto. como lo declaró el anterior párrafo. que no es naturaleza ni tampoco libertad. en el juicio empírico.310 MANUEL KANT tivo del juicio de lo bello es representado como universal. Vamos a tratar algunas partes de esa analogía. como la razón lo hace en consideración de la facultad de desear.sí mismo la ley en consideración de los objetos de una satisfacción tan pura. comparada con las pretensiones del gusto. tiernos. sin un salto demasiado violento. por lo demás. como. es de'cir. o de praderas que son risueñas y alegres. para todos los de impresiones sensibles. Es lo inteligible hacia donde. sino que es sólo posible mediante la fundación de las máxi- mas en ellos y su universalidad. 4?` El principio subje- . La consideración de esa analogía es ordinaria también al entendimiento común. se da a. en él concuerdan nuestras facultades de conocer superiores. que que no hay ciencia de 1%-[bello ni precede a la ciencia. tanto a causa sujetos. sin embargo. y a bellos objetos de la cordancia. a una heteronomia de las leyes de la experiencia. de nuestra facultad) es representada en el juicio de lo bello como de acuerdo con la conformidad a leyes del entendimiento (en el juicio moral. a. § 60 APÉNDICB De la metodologia del gusto La división de una crítica en teoría elemental y metodología. no como la moralidad en el concepto). con lo suprasensible._valedero para cada cual. con un interés. la liber- táticos. no se puede aplicar a la' crítica del sto. además. también sin encanto sensible. pues. porque excitan sensaciones que encierran algo análogo a la consciencia de un estado de espíritu producido por juicios morales. Decimos de con la base de la última. por decirlo así. por- tad de la voluntad es pensada como concordancia de esta última consi- go misma. pero_no co noscible por medio de concepto eflguno (el principio objetivo de la moralidad es definido también como urlversal. al representar la imaginación también en su libertad. al mismo tiempo. 2? Place sin interés alguno (el bien moral va unido riecesariamente.. mira' el gusto. hasta en objetos de los sentidos. 3? La libertad' de la imaginación (de la sensibilidad. según leyes universales de la razón) . es decir. hasta los colores son llamados inocentes. en el su- de esa interior posibilidad en el suìeto. y. en el cual la facultad teórica está unida con la práctica de un modo común y desconocido. 1*? Lo bello place inmediatamente (pero sólo en la intuición reflexionante. cognoscible por medio de un concepto universal). y sin él se alzarían puras contradicciones entre la natufaleza de éstas. el tránsito del encanto sensible al interés moral habitual. pero no con uno tal que preceda al juicio sobre la satisfacción. De aquí que el juicio moral no sólo sea ca- paz de determinados principios constitutivos. como a causa de la exterior posibilidad de una naturaleza en con- jeto mismo y fuerà de él. y. referido a algo. soberbios. sino que por ese solo es producido). está enlazado edificios y árboles que son mayes- naturaleza o del arte damos a menudo nombres que parecen poner a la base un juicio moral. modestos. una libre satisfacción. estima el valor de los demás también por una máxima semejante del Iuicio. como determinable conformemente a un fin para el entendimiento.

la armonía de la amplitud y afinamìento de la primera lidad de la última. en uno y el mismo canza. pues. sin embargo. y las reglas universales bajo las cuales.) . por una parte. y con él también la liber- ta de la imaginación misma. El maestro mismo debe hacer prìmero lo que el alumno ha de realizar después y del un ser duradero y general. constituyen la sociabili ad propia de la humanidad. el sentimiento universal de simpatía.es determinable por principios. y median- te una aguda crítica. y. por medio de a cual se distin e del aislamiento de los animales. y como de esa facultad. ni siquiera un gusto recto propio que lo juzgue. porque es estético. pero no “un método (methodus). así como de la ma or receptividad que en ella se funcla para el sentimiento (llamado moral) de estas ideas morales. reduce su proceder. y el juicio del gusto no. la facultad de poder- mientos previos que se llaman hu- * En la 1' y 2* edición dice una coacción. li época y los pue- blos en que el instinto. apenas si podrá. apura el arte bello verdad en la exposición de su obje- se comunicar universal e interiormente. sin los ejemplos permanentes de aquélla. alto grado de su perfección. al finai. ¡vicio puede haberla. luc ó modo cómo lo ha de realizar. unidas. en adecuación con un concepto dado. y así evitará que eldgenio. empujado hacia una sociabilidad legisla a. lo que se refiere a la to. pues en lo . . que no pueden ser sometidos a forma alguna superior y a propio juicio. sino en la cultura de las faculrfades del espíri- tu. por medio de aquellos conoci- maniora. no parece estar en prece tos. estar en estado de hacerse un concepto de la feliz conjunción. (N. imposible de formular. libertad sin la cual no es posible arte bello alguno. Dìftcilmente podrá otra edad (posterior prescindir de aquel mo elo. sea abogada. Sólo mediante el despertar de la imaginación del alumno. puede evitarse que los ejemplos que se le ponen delante no sean tomados en seguida por él como prototipos y modelos de la imitación.regla alguna universal. el término medio entre la más alta cultura y la suficiente naturaleza. por-otra parte.carricx nai. como sentido universal del hombre. semejante época y semejante pueblo debió primero inventar el arte de le recíproca comunicación de las ideas de la parte más cultivada con las de la más ruda. porque estará siempre menos cerca de la naturaleza. del T. La propedéutica para todo arte bello. de ese modo. la medida exacta. según. aun- que en su ejercicio no lo realice jamás enteramente. de la imposición legal de la más alta cultura con la fuerza y la rectitud de la naturaleza libre que siente su propio valor. se deriva el pla- Pero como el dgusto. que el concepto mismo no al- con la sencillez natural y la origina- contra las grandes dificultades que rodean al difícil problema de reunir ja libertad (y también igualdad) con a coacción ° (más respeto y sumisión por 'deber que miedo). ppopiedades ambas cãue. ello es la condición. Aqui. finalmente. y.que toca a lo cientifico 31 1 de cada arte. en cuanto se trata del más pueblo. en-el fondo. mediante la insuficiencia notada-de la expresión para la idea. Sólo hay. que constituye también para el gusto. pero no es e arte mismo.indispensable (conditio sine fue non) del arte bello. es una facultad e juzgar la sensibilización de ideas morales (por medio de una cierta analogía e la reflexión sobre ambas). en su cpnforinidad a leyes. hay que tomar en consideración un cierto ideal que el arte debe tener ante los ojos. probablemente porque humanidad significa. pueden más bien servir para traer al recuerdo los momentos principales del mismo que para prescribtrselos. mediante la cual un pueblo -constitulye una manera (mo us).

312 MANUEL KANT rrollo de ideas morales y la cultura del sentimiento moral. que el gusto declara valedero para a humanidad en general y no sólo para el sentimiento privado de cada cual. . resulta que se ve claramente que la verdadera propedéutica para fundar el gusto es el desa- nada e incambiable forma. puede el verdadero gusto adoptar una determi- cer. puesto que sólo cuando la sensibilidad es puesta de acuerdo con éste.

por lo menos una peculiarísima conformidad a leyes. mediante su diversidad y unidad. la experiencia misma no puede mostramos la realidad de esos fines. que no son los nues- ticular de causalidad. es. sin llamar en su ayuda una especie par- tras facultades de conocer.SEGUNDA PARTE CRITICA DEL Juicio TELEoLoc1co §61 tros y que no pertenecen tampoco De la finalidad objetiva de la naturaleza Según principios trascendentales. más para hacer comprensible en nosotros la naturaleza. constituir una especie particular de la causalidad. a no ser que la hubiera precedido ya un razonamiento que introdujera cias particulares en un sistema de las mismas. hay un buen fundamento que nos permite admitir una finalidad subjetiva de la naturaleza. que es justamente más bien a ella a quien se apela con preferencia para mostrar la contingencia de la misma (de la naturaleza) y de su forma. en donde luego. es decir que la 313 . encierran esas formas específicas y adecuadas a él. también pueden esperarse como posibles aquellos que. la finalidad ob`etiva... que. para la comprensibilidad por el Iuicio humano y para la posibilidad de enlazar las experien- a la naturaleza (que no admitimos como ser inteligente). pues. la representación de las cosas. se mediante esa clase de causalidad. y lo usara. y a las cuales por eso se da el nombre de formas bellas. la cavidad en sus huesos. podía ser muy bien pensada a priori. sin tomarlo de los objetos y de su conocimiento de experiencia. pero de qué modo fines. puedan y deban. sirven. contingente. según la analogía con una base subjetiva del enlace de las representaciones. etc. según el mero nexus eƒƒectivus en la naturaleza. la de los fines (nexus ƒinalis). se cita el esqueleto de un pájaro. Pero. como propia y útil para la disposición interior final de nues- dice que todo eso. por ser algo en nosotros. está tan lejos de estar en conexión necesaria con el concepto de la naturaleza. sin embargo. Además. entre los muchos productos de la naturaleza. eso no se puede presumir-a priori con algún fundamento. Pues cuando. como si estuvieran arreglados particularísimamente para nuestro Iuicio. Pero que cosas de la naturaleza sirvan unas a otras de medios para fines y que su posibilidad misma sea suficientemente comprensible sólo jetivos. la posición de sus alas para el movimiento y de la cola para la dirección. por decirlo así. que para conocerla por fundamentos ob- fortificar las potencias del espíritu (que están en juego en el uso de esa facultad) y entretenerlas. en sus leyes particulares. en alto grado. Pues en el caso anterior. a saber. por ejemplo. es cosa para la cual no tenemos fundamento alguno en la idea universal de la naturaleza como conjunto de los objetos de los sentidos.. como principio de la posibilidlad de las cosas de la naturaleza. lo que es más aun. para subrepticiamente sólo el concepto de fin en la naturaleza de las cosas.

y. propiamente. pues. no al determinante. -según el mero mecanismo. Si. introduciría en la ciencia de la naturaleza una nueva causalidad que sacamos de nosotros rnisquerer. por facultad propia. a diferencia de a material Todas las figuras geométricas que en modos infinitamente diversos en sí. en cambio. sin embargo. según un principio único. no hace posible el concepto del objeto mismo. y es conocida por la razón. según la analogía con la causalidad por fines. en la aptitud para la solución de muchos problemas. sin nosotros como semejantes.representamos la posibilidad del objeto según la ana- deducción de sus productos de sus mos y atribuimos a otros seres. la producción de muchas formas propuestas. en cambio. al menos problemáticamente. al Iuicio (como el concepto de belleza. or tanto. pero sólo para traerla a principios de observación e investigación. Pero. sin pretender explicaría por ellos. pensamos la na- de semejante principio. no pertenecería de ningún modo. o más bien nos.314 MANUEL KANT logía de una causalidad semejante naturaleza. en cuanto finalidad formal subjetiva). considerada como mero mecanismo. y asi. aparte puede esperar encontrar a priori en ella el menor fundamento para aquello. no un mero principio regulativo para el simple juicio de los fenómenos a los cuales la naturaleza puede ser pensada corno sometida en sus leyes particulares. un principio más para traer a reglas los fenómenos de la misma. si pusiéramos ajo la naturaleza causas que efectúan intencionadamente. . Pero la finalidad. pues. se emplea con derecho para la investigación de la naturaleza. PRIMERA DIVISIÓN ANALí'r1cA_ nt-:L ¡vicio rELaoLóo1co §62 De la finalidad objetiva pue es sólo ƒormal. El concepto de enlaces y formas de la naturaleza según fines es. pues expresa la~adecuación de la igura para admirada finalidad objetiva. no le atribuimos un modo de efectuar semejante. entonces el concepto de un fin de naturaleza no pertenecería ya al Iuicio reflexionante. diéramos como base a liz teleología. y también de cada uno de ellos muestran una diversa y a menudo son dibujadas según un principio. el juicio teleológico. pero entonces. que éste no es considerado como posible sólo con referencia a aquel uso. al Inicio reflexio- representada como mecanismo ciego. siempre que al concepto de un objeto atribuimos. sin embargo. del concepto de naturaleza. hacemos uso de un fundamento teleológico. sino al determinante. admitirlos con nante. Sin embargo. -no se turaleza como si fuera técnica. debe su causalidad ser Pertenece. en realidad. hubiera podido formar de mil otras diferentes maneras. como concepto de razón. sino que. causalidaden consideración de un objeto. al menos. sin tropezar precisamente con la unidad (como la que encontramos en nosotros). por tanto. La finalidad es aquí manifiestamente objetiva e intelectual y no sólo subjetiva y estética. _En efecto. como si estuviera en la naturaleza (no en nosotros). es decir. allí donde no alcanzan las leyes de la causalidad. sino también un principioconstitutivo de la respectivascausas.

pensando deducir de la pura intuición que acompaña interiormente al espíritu humano. lo elevó a las ideas que le parecieron explicables tan sólo por medio de una comunidad intelectual con el origen de todos los seres. maestro él mismo en esta ciencia. Por ejemplo. son ricas en principios para la solución. es muy sencilla. Pero el circulo las comprende todas. si se trata de construir un triánpulo. sin sospechar que se encuentra también una gravedad en los cuerpos celestes. exponer totalmente a priori en su necesidad. en las cuales no se pensó en la regla que constituye su construcción. sea igual al construido con las dos partes de la otra: la solución del problema presenta a la vista mucha dificultad.Pues en la necesidad de lò que es conforme a fin y está constituido de un modo como arreglado intencionadamente para nuestro uso. se regocijaban en una fique podían. no tanto fuera de nosotros como en nuestra propia razón. investigaban las de la pará- en la música). Las otras líneas curvas dan a su_vez otras soluciones conformes a fin. co de todos los triángulos que res- ponden a aquella condición. Es una verdadera alegría el considerar el celo con que los vieios geórnetras investigaban esas propiedades de las lineas de esa clase. crecer poco a poco hasta la exaltación. ¿Para qué ha de servir ese conocimiento? Por ejemplo. que se puede resolver de infinitas maneras diversas. cuya circunferencia limita cada una de ellas. el problema es indeterminado. y sin conocer su ley en diferentes alejamientos del punto de atracción. aunque es objetiva (no. de tal modo que el rectángulo construido con las dos partes de una. por mala comprensión. como una de las infinitamente numerosas y notables propiedades de esa figura.catrrcs DEL ¡Utero En una figura tan sencilla como es el círculo. Esa finalidad intelectual. por decirlo así. dos lineas han de cortarse una a otra. O. aunque. por si. emlpero. está el fundamento para la solución de una multitud de problemas. cayó en el entusiasmo. aunque su definición. sin conocer la ley de la caída de los graves en la tierra. se dividen. conociendo la base y el ángu o opuesto a ella. que les hubiera permitido la aplicación de aquélla ia la línea de proyección de los cuerpos pesados (cuya dirección puede ser considerada como paralela a la gravedad en su movimien- miración de la naturaleza. sin tomar en consideración alguna nuestro uso. prescindiendo de toda experiencia. parezca aplicarse originariamente a la esencia de la cosa. sin dejarse inducir a error por. por sí. como a estética. para la posteridad. por encima de los conceptos de la experiencia. en esa necesidad es donde yace precisamente el fundamento de la gran ad- bola.la pregunta de las inteligencias limitadas. que podemos conocer. Pero todas las líneas que se cruzan en el interior del círculo. cada uno de los cuales. Platón. Al trabajar.de una multitud de problemas posibles. en aquella proporción. exigiría preparativos de varias clases. Todas las secciones cónicas. y esa so ución se da. lo que Anaxágoras concluyó` de objetos de experiencia y de su enlace final. por lo cual es bien excusable que esa admiración pudiera. es decir. atento a la facultad del espíritu de poder crear la armonía de los seres por sus principios supra-sensibles (a lo cual se añaden también las propiedades de los números. que determina su concepto. se deja. con los cuales el espíritu juega nalidad de la esencia de las cosas. sin embargo. subjetiva). por si y en comparación unas con otras. de suyo. bien. que. inconscientes de ello. o las de la elipse. sin embargo. atento a esa propiedad originaria de las cosas. como lugar geométri- 315 to). . sin em- . No es nada extraño que rechazara “de su escuela al ignorante en la geometría. lo cual hace que describan aquella línea en movimiento libre.

cosas que no puedo esperar deducir riormente. una teleología. por ejemplo. sin embargo. propia del entendimiento. a priori. aunque sólo. sino a priori. como si empíricamente tuviese una base exterior a las reglas. desde luego. de ese modo.que ese 2--L--:-:aan nf\«f\ a una representación y a la regla dada por ella. gr. sino . no necesito para ella ningún fin particular fuera de mí en el a priori del contorno de un espacio trazado por mí según una regla arbitraria porque son cosas que existen. en un jardín. . conocida empíricamente. sin embargo. que admito arbitrariamente y pongo a la base como concepto. en general. sin poder poner. La figura círculo es una intuición que ha sido determinada por el entendimiento según un principio. de las plantaciones de flores. en la figura que dibujo adecuada a un concepto. debiera por si misma llevarnos a que el espacio.f\I)f'l'\D!\f'P . y por lo tanto. Ahora bien: sorpresa es un choque del espíritu con la imposibilidad de unir Las reglas diversas cuya unidad (en un principio) excita esa admiración son todas sintéticas y no salen de un concepto del objeto. encerrado en ciertos ma. no es una propiedad de las cosas fuera de mí. y que. por tanto. -y-que así. conocido por mí a priori como verdadero.. v. posible sólo por medio de un fin dirigido expresamente a ello. y.en~mí"'sól"o como repre- to. y no una mera representación en mi determinada según un principio a priori. sin exigir para ello una base particular situada a priori fuera de mi concepto. introduzco yo la ƒinalidad. que. de mi representación. fuera de mí. sea ello en sí lo que quiera. sino un mero modo de representación en mí. . y. De aqui que esta última finalidad (la empírica) dependa. aunque ésta sea percibida en la esencia de la cosa (en cuanto sus conceptos pueden ser construidos). resulta que ese juicio no me proporciona inmediatamente nada más que la reunión de reglas heterogéneas (incluso según lo que tienen en si de desigual) en un principio que. por tanto. bajo esa finalidad. la unidad de ese principio.316 MANUEL KANT por eso recibe esa unidad el aspec- bargo. sin que sea necesario para ello. concebir muy bien. diferente de nuestra facultad de representar. sin embargo. que tienen que ser dadas empíricamente. en general. y. poner a su base un fin y. del concepto de un fin. es decir. por consi- guiente. No ocurre aquí en esto como sola (mediante la imaginación conformemente a un concepto) era el objeto posible. . no es.. Ahora bien: precisamente esa armo- nía. por cuya determinación sentación. y como si. en muy diversas direcciones. es. . Pero como esta reflexión requiere ya un uso crítico de la razón. pues. no puede ser en seguida contenida en el juicio del ob- jeto según sus propiedades. hace comprensible la unidad de muchas reglas que surgen de la 'construcción de aquel concepto. como meramente formal (no real). fin alguno ni otro fundamento alguno de la miscuando. no soy empíricamente instruido de est:-1° por lo dado. cho6 En la primera edición falta la pa'--!-=-H r\f-¡Info-. para poder ser conocidas. como. como real. a pesar de toda aquella finalidad. son conformes a fin. los principios que están ya a la base -del espíritu. Pero también el fundamento de la admiración de una finalidad. puede considerarse muy bien como legítimo. es de- cir. encuentro orden y regulari- dad de los árboles. objeto. fuera en sí contingente y. en un conjunto de cosas. según su posibilidad. como finalidad.. del círculo. de las avenidas.que necesitan . aplicada a una forma de la intuición (el espacio) que igualmente se encuentra . la concordancia del objeto con la exigencia de reglas. en mi propio modo de representación de lo que me es dado exte- límites.

pero sólo tener que mirar allá. porque. o la palabra belleza debería perder toda significación determinada. como la condición de la posibilidad del efecto mismo. empero. pues aquí. adivinar aún algo que está por encima de aquellas representaciones sensibles. y en lo cual. ninguna necesidad de cono- a la precisión que la razón introduce. y allí la perfección lleva consigo una satisfacción objetiva. que da a conocer claramente una finalidad objetiva. al menos. posición de los mismos. el entendimiento como facultad de los conceptos y la imaginación como facultad de la ex- sólo por ser precisamente esa y no otra alguna. puede encontrarse el último fundamento de aquella concordancia. unido además. puesto que la reunión dc aquella forma de la intuición sensible (que se llama espacio) con la facultad de los conceptos (el entendimiento) nos es inexplicable. sino 7 Como en la matemática pura no tramos conformes a fin. Esto. por decirlo así. o la satisfacción intelectual toda superioridad sobre la sensible. puede ocurrir de puede tratarse de la existencia. es una sorpresa que torna siempre a volver. Pero el juicio. contenida a la base de la causa misma. Se tiene la costumbre de llamar bellezas las citadas propiedades. no es un juicio sin subjetiva finalidad en el libre juego de nuestras facultades de conocer. Más bien pudiera llamarse bella una demostraciórrde semejantes propiedades. ni siquiera por su comodidad. a pesar de la desaparición de esa duda.. una duda 317 de si se habrá visto o juzgado correctamente. y se habla. la satisfacción es subjetiva. según conceptos. porque ponemos la idea del efecto de la causalidad de la causa. a causa de una cierta finalidad de los mismos. no es un juicio estético. la elegancia de la demostración). no de causa y efecto. por medio de ésta. y. por encima. tratándose solamente de finalidad formal de nuestras representaciones a priori. por medio del cual las enconconcepto que hace notar una mera relación de causa a efecto] que sólo nos encontramos capacitados para considerar como legal. de una intuición correspondiente a su concepto.caírica DEL juicio que que produce. cerlo. y no puede tampoco ser censurada. se llama. resulta que toda finalidad que en ella se encuentra debe ser considerada sólo como formal. sólo de la posibilidad de las cosas. aplicabilidad a toda clase (en lo infinito diverso) de fines. a diferencia de la interna también de los números. es decir. en conjunto. admiración. Esa denominación de belleza intelec- tual no puede ser en modo alguno permitida. es decir. Por consiguiente. no esperada de la sen- tro Iuicio al concepto de una finalidad objetiva y material. a priori. pues si lo fuera. v. Debiérase más saber. No tenemos tampoco. no bien llamar perfección relativa que belleza de las figuras matemáticas. por lo tanto.. produce al mismo tiempo admiración hacia el objeto que nos obliga a ello. a . da al espíritu mayor extensión para. al concepto de un fin de la naturaleza. aunque desconocido de nosotros. es la última un efecto totalmente natural de aquella finalidad observada en la esencia de las cosas (como fenómenos). para toda clase de usos del conocimiento. más que cuando se ha de juzgar una La experiencia no conduce nues- cillez de su construcción. es cierto. gr. empero.tanto de las figuras geométricas como §63 -De la finalidad relativa de la naturaleza. aunque fundada en conceptos. nunca como fin de la naturaleza. sino también porque. pues. de tal o de cual bella propiedad del círculo descubierta de esta o aquella manera. sino un juicio intelectual. se sienten fortalecidos a priori (lo cual.

y. y también a menudo en sus des- unos a otros de un enlace final. por tanto como llenas de aun. además. como una obra de arte. o considerándolo sólo como material'para el arte de otros seres posibles de la naturaleza. tan inutilizable. y-que depositan a veces en medio del campo. para el cual. pues el reino vegetal mismo no se puede tener en cuenta. se le quita a las criaturas marinas tanta ventaja "como se da a la tierra. para el cual es medio su más próxima causa. O bien. o como fin. el mar. se acrecienta la tierra fructífera. Es claro que si se admiten estos pinos como un fin dos maneras: o considerando el efec- to inmediatamente como producto del arte. se deberá admitir aquella arena también. o lo deposita en la playa. y aunque en los citados ejemplos 'las especies de hierbas han de juzgarse en si como productos organizados de la naturaleza. la primera es una finalidad interna del ser natural. en algunas cos- tas. meramente contingente. en- del Norte. a saber. caballos. si había de haber lobos. ovejas. la finalidad objetiva que se funda en la aprovechabilidad no es una finalidad objetiva de las cosas en sí mismas. han podido crecer extensos pinares. las plumas de colores de los pájaros para adorno de su traje. por ejemplo. en cambio. Ahora bien: el antiguo mar. para todo cultivo. de otras causas. tierras coloreadas o . el medio fue la antigua playa marina y su retroceso. son consideradas como mera materia bruta. si los hombres ayudan a ello. y. debió haber hierba en la tierra. si debian desarrollarse camellos. en relación con los animales que se nutren de ellas. por encerrar una utilidad para los hombres. a su vez. tigres y leones. Por tanto. pero también debieron crecer en los desiertos de arena hierbas saladas. La marea ascendente conduce ese barro. es decir. antes de retirarse de la tierra. o como medio para el uso. continúa en ello les herbívoros. sión arenosa en nuestras regiones arte.. hasta el campo.. en cambio. ha dejado atrás tanta exten-. cada miembro medio debe ser considerado como fin (aunque no como último fin). sin embargo. toda clase de tierra. conforme a fin. La última finalidad llámase utilizabilidad (para los hombres). como si la arena en si no pudiera ser concebida como efecto de una causa. y el reino vegetal gana allí un lugar don- de antes tenían su habitación peces y moluscos. Los ríos acarrean.318 MANUEL KANT cia a nuestros predecesores. sobre todo. y 'se puede aquí preguntar si aquel primitivo depósito de terreno . Ahora bien: el problema es saber si esto ha de juzgarse como un fin de la naturaleza. para la cosa misma a la cual es atribuida. No hay suelo más provechoso para los pinos que un suelo de arena. que sirve para el crecimiento de las plantas. pero sólo como fin relativo. gr. pongamos un ejemplo de la aprovechabilidad de ciertas cosas naturales como medio para otras criaturas (cuando se las presupone como medio). de cuya destrucción irracional hemos acusado con frecuen- cuentra en las cosas naturales provecho para sus intenciones. Pero. si una vez debió haber en el mundo bueyes.subordinados bién la aprovechabilidad (para cualquier otra criatura). o tam- de la naturaleza. y es meramente relativa. sin poner bajo este último un fin y sin considerar el efecto. enderezado a los posibles pinares. cuando el hombre. por la libertad de su causalidad. etc. pues en la serie de los miembros. Del mismo modo. a menudo insensatas (v. que en ese suelo. La mayoría de esos engrandecimientos del campo los ha realizado la naturaleza misma.arenoso era un fin de la naturaleza. la arena. para que la descendente no se lo lleve de nuevo. aunque lentamente. por lo demás. o también debían encontrarse en multitud esas y otras especies de anima- embocaduras. porque. Es una finalidad meramente relatlva.

encierra el mar una rica pro- leyes de la naturaleza. sino en una causa cuya facultad de efectuar se determina por conceptos. más bien. Para otros pueblos. por lo menos. aprovechable. Sólo si se admite que los hombres han debido vivir en la tie- y de la madera que el mar. no puede tampoco aquí admitirse ni siquiera un fin relativo de la naturaleza (en ese uso). Así. la libertad en que podrían muy bien conservarse.. el toro (y en «la isla de Menorca incluso el asno y el puerco) para labrar.caírics DEL juicio savia de las plantas para sus afeites). por decirlo así. es decir. podido dispersarlos hasta regiones tan inhospitalarias) nos parecería a nolsotros mismos mal calculado y poco reflexionado. sólo la mayor incompatibilidad de los hombres unos con otros ha dir por medio de una mera contemplación de la naturaleza. sea por sí misma fin de la naturaleza. acarrea para las viviendas proporcionan aún materias combustibles para calentar las chozas. las que podemos conocer solamente por . un concierto admirable de muchas relaciones de la naturaleza en un fin. aunque da noticia hipotéticamente de fines naturales. y aun como animales racionales (por bajo que sea el rado). decir eso sería enunciar un juicio muy osado y arbitrario. no da derecho a ningún juicio teleológico absoluto." a `veces también razonables. deben vivir allí hombres. para las cuales el mismo ni siquiera por la naturaleza estaba pre- 319 visión de¬ animales que. el lapón encuentra ahí animales que hacen efectiva esa comunidad (los renos). pues. entonces no deben tampoco faltar. para ello se exige que su forma sea posible. tener que buscar la causalidad de su ori- gen. o inmediatamente o en modo lejano. Pm» aunque no hubiera esa utilidad de la naturaleza. de debajo de la nieve. el yacute. que hay allí grandes animales marinos llenos de aceite. Aqui hay.Pues su razón sabe dar a las cosas una concordancia con sus ocurrencias arbitrarias. como el caballo para cabalgar. sin embargo. se deduce que la finalidad relativa. entonces. etc. La nieve en los países fríos protege las simientes contra la helada. el samoyeda. que tienen que sacar. y que encuentran alimento bastante en un musgoseco. §64 Del carácter peculiar de las cosas como fines de la naturaleza Para considerar que una cosa es posible sólo como fin. pues. además del alimento y el traje que proporcionan destinado. que es el groenlandés. Pero no se ve por qué. decir que los vapores caen del aire en forma de nieve. Pero como ello no se puede nunca deci- raleza un fin semejante (va que. que el rra. los medios sin los cuales no podrían existir como ani- mar tiene sus corrientes que van empujando hacia alli la madera na- males. y.. facilita la comunidad de los hombres (por medio de los trineos). rascando. pero. deberán aquålas cosas naturales que son indispensables para ese fin ser también consideradas como fines de la naturaleza. el lapón. cida en países más cálidos. es decir. no echaríamos de De aquí se ve fácilmente que la finalida externa (aprovechabilidad de una cosa para otra) no puede ser considerada como fin natural externo más que bajo la condición de que la existencia de aquello para lo menos nada en la suficiencia de las cosas naturales para esa propiedad. no según meras sin resistencia. todo ello porque la causa que crea todos esos productos naturales tiene a su base la idea de un provecho para ciertas miserables criaturas. se dejan fácilmente domesticar y arrebatar. sin él.sin embargo. en general. sólo el pedir una disposición semejante y exigir a la natu- cual es. no en el mecanismo de la naturaleza. en la misma zona helada.

sino sólo el concepto de semejante objeto. de la unidad del engéndrase él a sí mismo según la especie. aunque no quiera considerar más que las condiciones enlazadas con su producción. que sería como si para la producción de esa figura no hubie ra ninguna ley natural. para ello. coáisigäientemhepte. como si. si no es que quizá aqui hay una contradicción.S porque aquí hay una causalidad tal que no puede ser enlazada con el mero concepto de una naturaleza sin dar a esta un fin. Diría yo provisionalmente que una cosa existe como fin de aquella forma dada. como efecto. porque le parecería tan infinitamente grande la casualidad de la coincidencia con un concepto semejante. pero éste hay que tomarlo en el sentido de que es totalmente distinto de todo otro aumento de magnitud. ni el vecino mar. que el mecanismo natural nopuede prodel T.320 MANUEL KANT de encerrar la causalidad de un el entendimiento aplicado a objetos del sentido. no juzgaría ni la arena. vendría. que engendra-es de la misma especie. por ejemplo. Jna. ni cualquier otra causa irracional. sin em- de un producto natural debe conocer también la necesidad de la misma. que en cada forma efecto semejante. no fuera posible más que por la razón. sino como producto del arte (vestigium hominis video). aunque bajo otro nombre. la determinación de esta idea de un fin de la naturaleza. presuponga conceptos de la razón. En segundo lugar. que le parece inhabitada. trabajando en un concepto de la figura. sin embargo. Si en una tierra. por tanto. produciéndose a sí mismo como causa de si mismo sin cesar. y el objeto. conocido como producto natural. resultaque su contingencia misma es un fundamento para admitir la causalidad de esa forma. pero. pueda. pero entonces esta es la facultad de obrar se- la naturaleza cuando es causa y efecto de sí misma (aunque en doble sentido) . sino” que su conocimiento empírico mismo.la razón puede dar y comparar con el objeto. Esa forma es contingente en todas las leyes empíricas de la naturaleza. aunque no concebida. puede entonces ser pe_nsada sin contradicción. según eso. semejante figura. El árbol. también ser juzgado como fin. que es representado sólo como posible por esta facultad. efectuando de un modo meramente mecánico. por otra. a apercibirse. éste uede ser consi era o tota ente cohio fin. no puede. por una parte. Cierto que esa clase de efecto llamámosla sólo crecimiento. aunque oscuramente. por medio de la razón. en ésta se conserva constantemente como especie. como fin de la naturaleza. y de que hay que considerarlo como igual a una procreación. percibe alguien una figura geométrica. Un árbol engendra primero otro árbol según una ley conocida de la naturaleza. se exige ya más. un hexágono regular dibujado en la are- mente. su reflexión.) H («Aunque en doble sentidos) es un añadido dei la 2? y 3' edición. precisamente por ser contingente. por consiguiente. sería representado como posible sólo en cuan- to fin. según su causa y efecto. ni tampoco las pisadas de los animales que él conoce. y. por un ejemplo. principio de la producción de aquel concepto. y. pue- una cualidad específico-peculiar. La materia que añade transfórmala esa planta anteriormente en turaleza. Vamos a aclarar primera- gún fines (voluntad). ninguna causa en la na- según leyes mecánicas. producido. antes de analizarla completamente. y así. con relación a la razón. un árbol se en- ni los vientos. y como la razón. pero no como fin de la naturaleza. admitir esa necesidad en bargo. como concepto que sólo. Pero para que algo. haciéndolo. sólo posible en la razón. como una base de la posibilidad de gendra a sí mismo también según el individuo. (Nota . empero. y así.

Semejante en- de faltas o de impedimentos ocurridos. se forman de un modo total- mente nuevo. En agarra solamente en otro y se nutre parasitariamente. en los engendros defectuosos o deformaciones en el crecimiento. que todo arte permanece infinitamente lejos de ella. o prendida. llevaría consigo de- si bien las hojas son productos del árbol. fue la representación de ese cobro posible la causa de la edificación de la casa. Pues aunque. sin ginalidad tál de la facultad de separar y deforrnar de esa clase de seres naturales. una parte de esa criatura se engendra a sí misma de tal modo. como efectos. cría en un tronco extraño . tanto hacia arriba como hacia abajo. la casa es. si se la considera como una serie. sin embargo. o cuando. pero también. y su crecimiento depende de su efecto en el tronco. por motivo co (en el arte. Esta jertada. merece. hacia arriba. por medio de una materia que en la mezcla es su propio producto. La yema pensada sólo por medio del entendimiento. Por eso puede considerarse también en el mismo árbol. ser conocida posible más que como fin de la naturaleza. una relación causal que. la falta de una parte 'que contribuía a la conservación de las vecinas. por tanto. que relación causal llámase la de las causas eficientes (nexus eƒƒectívus). la causa de los dineros que se cobran por el alquiler. es repuesta por las demás. debe ser considerada sólo como educto. que la conservación de una depende de la conservación de las otras recíprocamente. esos productos del ramo vegetal. no pue- den al mismo tiempo. sin embargo. ser causas de estas causas. cada rama u hoja. al tratar de reproducir. sin embargo sirven a la conservación de éste también recíproca- mente. en la separación y nueva conexión de esa materia-bruta se encuentra una ori- son seres organizados Según el carácter expuesto en el anterior árrafo. según un concepto de la razón (de fines). es un enlace que constituye de una hoja de árbol.un retoño de su propia especie. lo cual es una expresión algo impropia e indeterminada que necesita una deducción de un concepto determinado. con los elementos re- cibidos por análisis de aquéllos. en cuanto es En tercer lugar. desde luego. para conservar lo que hay ya y producir una criatura anor- lace causal es llamado el de las causas finales (nexus ƒínalis). es citada aquí sólo de paso. En lo prácti- rida. La ayuda que la naturaleza se presta a sí misma en esas criaturas cuando. y las cosas mismas que. o también con la materia que la naturaleza les da como alimento. tambien ser pensada. en lo que se refiere a sus partes constitutivas recibidas de la naturaleza ex- pesar de que pertenece a las más maravillosas propiedades de los cuerpos organizados. y en la cual. v.) encuéntrase fácilmente semejante enlace. cambio. puede. por ejemplo. debe estar consigo misma en la relación recíproca de causa a efecto. recíprocamente. Pudiéra- . como fines de la naturaleza. sin embargo. como sólo in- una serie (de causas y efectos) que va siempre hacia abajo. como procïucto natural. una cosa que. como un árbol existente por sí mismo. y del mismo modo el injerto en otro tronco. injertada en la rama de otro.cnírtcx DEL juicio porcionar fuera de esa planta. ciertas partes. la 321 mal. Al mismo tiempo. no debe. al revés. presuponen otras como causas. embargo. como. pues repetidos despojos de las hojas lo matarían. terior. La relación causal. la cosa que se ha indicado una vez como efecto. a cual se desarrolla. el nombre de causa de la cosa de que es efecto. por motivo de una he- pendencia. pues. gr. §65 Cosas.

es decir. sino que ha de ser pensada además como un órgano productor de las otras partes (por consiguiente. una cosa sólo de ese modo es pensada como posible. cuyo concepto. el segundo. el primero. sino do en la materia dada.unidad de un todo. de igual modo es pensada como existente sólo en. la idea del todo. más convenientemente. ser llamado un ƒin de la naturaleza. y sólo entonces y por eso puede semejante producto. De aquí que. Así. porque en esta denominación es al mismo tiempo concebido que no puede haber más que esas dos. no como causa --pues entonces fuera producto artístico-. pero una rueda no es la causa eficiente de la producción' de las otras: una parte está ahí. por consiguiente. adecuada a semejante producto). siendo recíprocamente unas para otras la causa y el efecto de su forma. el de las ideales. En cuanto.32% MANUEL KANT debe ser juzgado como fin de la naturaleza. debe estar encerrado.. 'Pero si una cosa debe encerrar como producto de. ser juzgado como efecto de las causas finales. y entonces ser representada posible sólo como fin. ser posible sólo como fin de la naturaleza. a su vez. del conocimiento de la unidad sistemática de la forma y enlace de todo lo diverso conteni- trumento del movimiento de las demás. pero no mediante éstas. el producto de una causa racional. al mismo tiempo.es ella sólo una obra de -arte. inversamente (en un ser que posea la causalidad. una parte es el ins- de la misma se enlacen en la . ciertamente.consideración de las demás y del todo. el enlace de las causas eficientes pueda. y según su posibilidad interior. es causa de ese producto según un principio. a su vez. es decir. está comprendida bajo 'un concepto o una idea que debe determinar a priori todo lo que en ella pia un todo. pues. es decir. tal como no ¡puede-serlo ningún instrumento de arte. por consiguiente. en general). como fin de la naturaleza. determine la forma y el enlace de todas las partes. sin embargo. tampoco un reloj puede producir otros . cada parte existe sólo mediante las demás. como instrumento (órgano). y cuya causalidad (en'la realización y enlace de las partes) es determinada por su idea de un todo posible por medio -de ella (por tanto. como ser organizado y organizándose a sí mismo. la cual proporciona toda materia para instrumentos (incluso los del arte). según su forma tanto como según su enlace. Pues sólo de esa manera es posible que inversamente (recíprocamente). cada una a su vez de las demás). y sin la causalidad de los conceptos de seres racionales fuera de ella.la naturaleza en si misma y en su interior posibili- basta (pues pudiera ser también instrumento del arte. en consideración de las demás. entonces se exige segundamente que las partes sólo uno de la naturaleza. produzcan por causalidad pro- se quizá llamar. para un cuerpo que en sí. ernpero. una relación con fines. pero eso no rente de la materia (las partes). dife- Así como en un producto semejante de la naturaleza. según conceptos. para el que juzga. sino como base.clases de causalidad. así como una rueda en el reloj no produce otra rueda. En un reloj. De aquí que la causa productora de aquél y su forma no esté tampoco encerrada en la naturaleza (de esa materia) . y. Ahora bien: a una cosa. y. se le exige primero que las partes (según su existencia y su forma) sólo serán posibles mediante su relación con el todo. pues la cosa misma es un fin. así. se exige que las partes del mismo se produzcan todas unas a otras recíprocamente. el enlace de las causas reales. en un ser que puede efectuar según ideas de un todo posible mediante su causalidad. fuera de ella. sino dad. fuera de e a). no nfiadiante la naturaleza.

de un gran pueblo en un Estado. por tanto. sin embargo. es decir. o se deberá hacer del alma el artífice de aquel edificio. ni siquiera puede ser pensada tampoco mediante una. según una lejana analogía con nuestra causalidad por fines en general. conduzca la investigación sobre objetos de esa especie y haga reflexionar sobre su principal base. pues. todo lo cual. pues. y hasta de todo el cuerpo del Estado. y entonces no se hace en lo más mínimo más concebible. la organización de la naturaleza no tiene. esto último no. más aun: perteneciendo nosotros mismos en el más amplio sentido. facultad del movimiento (el meca- un concepto constitutivo del entendimiento o de. si un producto organizado ha de ser un producto de la naturaleza. entonces. conocida de nosotros. Más se acerca uno quizá a esa cualidad im enetrable llamándola un análogo de Ia vida. en cambio. pero. puede con razón ser llamada un análogo del arte. 323 lidades que conocemos. cierto que según un único ejemplar en el todo. analogía exactamente adecuada con el arte humano. y tal. como mera materia. no es. no es pensable ni explicable según analogía alguna con una facultad física. natural. y.. según su po- . Así. en semejante todo. según las circunstancias. aclarar cierto enlace que también. por cierto. sólo a causa de la forma de la su- o le mejore por sí mismo cuando cae en desorden. se encuentra más en la idea que en la realidad.” La belleza de la naturaleza no siendo añadida a los objetos más que en relación con la reflexión sobre la intuición exterior de los mismos. no sólo medio. pues entonces se piensa el artista (ser racional) fuera de ella. Hablando magistraturas. comunica a las materias que no la tienen (las organiza). ser determinado por medio de la idea del todo. pues. y entonces se sustrae el producto a la naturaleza (la corporal). de una cualidad (hilozoísmo) que contradice su ser. ya que contribuye con exactitud. etc. fin. sino que posee *en sí fuerza ƒormadora. exige. podemos esperarlo de la naturaleza organizada. Pues cada miembro. El concepto de una cosa como fin de la naturaleza en sí. a menudo para designar la sustitución de pero. para el Juicio reflexionante. se ha utilizado con gran consecuencia la palabra organización. que la propia conservación. pues ésta no tiene más que fuerza motriz. fuerza formadora. Se dice demasiado poco de la naturaleza y de su facultad en los productos organizados cuando se la llama un análogo del arte. pero entonces hace falta.ciiírica DEL juicio 'elojes. y que por eso se llaman seres organizados. de aquí que no reponga por si mismo las partes que le faltan. no es sólo una máquina. a la naturaleza. o dotar la materia. pues. sino también. pero puede ser. -debe ser. para el conocimiento de la naturaleza o de aquella base primera de la misma. o aparejarle un principio extraño que esté en comunidad con ella (un alma). que se propaga y que no puede ser explicada por la sola nismo). Pero la ínteríor perfección de la naturaleza. sino más bien precisamente para el de esa misma facul9 Puédese inversamente. que la perficie.la razón. recientemente emprendida. nada' de analógico con ninguna de las causa- a efectuar la posibilidad del todo. por medio de los citados fines inmediatos de la naturaleza. Un ser organizado. desde luego. o se presupone ya materia organizada como instrumento de aquella alma. y sición y su función. en una transformación total. con convenientes divergencias. un concepto regulativo que. al mismo tiempo. debe. por cierto. tal como la poseen aquellas cosas que sólo 'son posibles como fines de la naturaleza. másbien se organiza a sí misma en cada especie de sus productos organizados. o remedie los defectos de la primera formación por medio de la ayuda de otras sucesivas. empero. utilizando para ello otra ma:eria (organizándola). a su vez.

no quedaría hilo alguno conductor para la observación de una clase de cosas naturales. recí- de fines de la naturaleza. al mismo tiempo. ver=a priori la posibilidad de semejante especie de causalidad). absolutamente ilegítimo (pues no se puede. que no proporcionar unidad minada de conexión. ser pensados posibles sólo esa forma interna. de un modo de juzgar sus objetos según un principio particular tal. §66 abandonando el primer principio. Pues ese concepto conduce la razón a un orden de las cosas total- procamente.citado una máxima minación suprasensible. y. admiten como abcomo fines de la misma. una realidad objetiva. En realidad. pensadas ya una vez teleológicamente bajo el concepto Del principio del iuicio de la finalidad interna en seres organizados Ese principio. como no pueden desprenderse del físico universal. por encima del ciego mecanismo de la naturaleza. sino de fin de la naturaleza. deben. debemos también juzgar ese efecto completamente según aquel principio. . se deduce de la experiencia. Pero como una idea es una unidad absoluta de la representación. y. de igual modo. porque así como. no quedaría experiencia alguna en general. también medio. aunque sólo 'sea regulativo. ero como enuncia la universalidacl) y necesidad de semejante finalidad. sin fin o atribuible a un ciego mecanismo natural. de`otro modo. para la ma de que nada hay en vano en aquellas criaturas. y aunque lo conexionado.poder consideLos seres organizados son. según mente diferente del de un mero mecanismode la naturaleza. sino que debe tener a su base algún principio a priori. pues. y le dan igual va- lor que al principio de la teoría uni- versal de la naturaleza de que nada ocurre por casualidad. que aquí ya no puede satisfacernos más.de para qué fin les son dadas semeque se -les considere por sí y sin una jantes partes. multiplicidad puede por sí alguna deterasí. dice: un producto organizado de la naturaleza es aquel en el cual todo es ƒin.324 MANUEL KANT tad práctica de la razón en nosotros. es decir. Ese principio. Por eso puede llamarse el principio ariba. y no hay motivo alguno para admitir que la forma de una cosa se- del juicio de la finalidad interna de los seres organizados. no puede descansar sólo en fundamentos de ex- aquella unidad de la idea debe servir de base a la determinación a priori de una ley natural de la causalidad de una forma semejante de periencia. el fundamento de una teleología. rar los fundamentos de por qué y los únicos en la naturaleza que. mientras que la materia es una de las cosas. Debe haber una idea a la base de la posibilidad del producto natural. Pues si referimos una vez un efecto semejante en la totalidad a una base de deter- aquellos fines sólo estén en la idea del que juzga y no en causa alguna eficiente. manera. Nada en el es en balde. de aquella que es preparada metódicamente y se llama observación. y que. proporcionan. desde luego. sin' _ enlace de las partes y precisamente embargo. aun. a saber. Es sabido que los que analizan las con la cual consideramos la causa plantas y los animales para investide aquella finalidad en analogía. no de fin práctico. por solutamente necesaria aquella máxi- tanto. no pueden desprenderse de ese principio teleológico. gar su estructura y . abandonando este ciencia de la naturaleza. de ninguna último. pues. ciertamente. si lo que lo ocasiona. el fin de la naturaleza deberá ser extendido a todo lo que hay en su producto. que introducirlo en la naturaleza sería. al concepto de fin. y por ella. su definición. semejante posición y relación con otras cosas.

Así.. la causa que produce la materia conveniente para ellas. a su vez. no sería tan fácil contestar). Iuzgar una cosa. (N. en la idea. bre puede usar de mil maneras. del segundo principio. lo cual requiere una relación de ésta con algo suprasensible. §67 forma intema. que no da derecho suficiente para considerarlas como fines de la naturaleza y emplearlas como bases de explicación de su existencia. si se abandona la contemplación de la organización interna y se considera sólo las relaciones exteriores finales. como sistema de los fines Más arriba hemos dicho de la finalidad externa de las cosas naturales.cnfrtcfx mai. que en un cuerpo animal. en parte como alimento. relación que sobrepuja. la inclinación. es. en si nada ara cuya posibilidad se vea uno obligado a admitir una causalidad según fines. de los suelos. y todo. En cosas que no hay motivo de considerar en sí como fines. debe ser siempre juzgada teleológicamente. aunque era muy necesaria para la aparición y conservación del reino 2" y 3? edición. ue su origen es po- sible sólo segúníla regla de los fines. las montañas que encierran los manantiales. en cierta relación con la cosa puede ser juzgada como final más que hipotéticamente. La forina intema de una simple hierba puede demostrar suficientemente. del T. 325 vegetal y animal. el buey. la naturaleza. si se tiene en el pensamiento. v. con mucho. los habitantes de Nueva Holanda o los figura de la superficie de la tierra. así no se llega a fin 1° «La forma» es un añadido de la categórico alguno. puede decirse de Puede ser. que conduce esas aguas y seca la tierra. los rios que favorecen la comunidad entre los pueblos en el interior de las tierras. en parte. como fun- sino el conocimiento del -fin final (scopus) de la naturaleza. y. todo nuestro conocimiento teleoló ico de la naturaleza. órgano. Del principio del juicio teleológico de la naturaleza. precisamente. que el hom- nes según leyes meramente mecánicas (pieles. como el camello. el caballo. gr.) de la Tierra del Fuego. en general. no tiene. huesos. de los animales. para tiempos sin lluvia. sino que toda esa relación final descansa en una . pues el fin še la naturaleza misma debe ser buscado por encima de la naturaleza. Para la última afirmación necesitamos no sólo el concepto de un fin posible. gr. Pero si se sale de aquí y se considera sólo el uso que de ella hacen otros seres naturales. la provisión de nieve que los mantiene. no por eso pueden tenerse en seguida por fines de la naturaleza. sin embargo. para nuestro juicio humano. por la mezcla de principios distintos no quedaría regla alguna segura del juicio. de éste para el hombre como medio de existencia. es algo totalmente distinto de considerar la existencia de esa cosa como fin de la naturaleza. la necesidad de la hierba para el ganado. en parte para su servicio. Lo mismo. por ejemplo. pues esa por qué sea necesario que existan hombres (pregunta a la cual. Sin embargo. y si no se ve igualmente. como fin de la naturaleza. etc. pues entonces. la modifica. y de los cuales no puede casi nunca prescindir. `pelos). v. la relación externa no de modo que todo en él debe ser considerado como organizado. algunas partes puedan ser concebidas como concrecio- las plantas que el hombre usa para sus necesidades o su regocijo. el perro. por causa de su misma.. usando al mismo tiempo los efectos casualmente finales de esos fines de damentos de su existencia según el principio de las causas finales.. juicio mejante depende aún. la forma 1° y la deposita en sus sitios convenientes.

durmiendo. sin embar o. yace totalmente fuera de la consideración físico-te- leológica del mundo. Se comprende que este no es un principio para el Iuicio determinante. por ejemplo. da. Sólo. de tal modo que. hasta invitado. cuando el estómago está lleno y ese movimiento es tanto más necesario.las más de las veces subehasta la emoción). Así podría. Es bueno consicierar también bajo ese aspecto las cosas mismas que no son desagradables y. a. con mayor viva- . por esto no se decide de ningún modo si algo que juzgamosse- damente fin de la naturaleza.cosa como fin . en el relajamiento de todas las fuerzas corporales motrices. Aquello mismo que le parece al hombre ser contra natura.si éstos existen. a saber. cuya idea. si las hierbas existen para el buey 0 la oveja. cuando_se considera de esa manera. como compensación. el de las causas finales._ según principios de la razón (al menos para ensayar ahí el fenómeno natural). hacer al mismo tiempo más sana su morada. los mosquitos y otros insectos que pican._ y. porfin de la naturaleza. es. una visión entretenida. las cosas na- turales en relación con una base de determinación que ya es dada. es decir. en las camas. Y por el ejemplo que la naturaleza da en sus productos orgánicos. en una ordenación teleológica de las cosas. y que. en gún aquel principio es intenciona- más. como incondicionada (la existencia de una . con las este estado. a la cual no nos conduciría la mera consideración fí- uno autorizado. en ciertas relaciones particulares. la cual por sí es ya un medio importante para la conservación de la salud. que es regulativo y no constitutivo. entonces. de igual modo preguntaría yo si los sueños (sin los cuales no se duerme nunca. puesto que sirven. o. Pero. se encuentra nosos para los salvajes los desiertos de América. como máxima.final). a veces instructiva. contrarias a fines para nosotros. pues no se la según una sabia disposición natural. le pertenece el principio siguiente de la razón: Todo en el mundo es bueno para algo. Así como algunos juzgan que la solitaria es dada al hombre o al animal en donde mora. un impulsor para la limpieza. Pero ese concepto conduce necesariamente a la idea de la naturaleza entera. sino . en su organización interna.sólo para el reflexionante. lleva consigo necesariamente el concepto de sí misma como un fin de la naturaleza. debe ser subordinado. por decirlo así. decirse: el parásito que molesta a los hombres en sus trajes. son otros tantos aguijones de la actividad que incitan a esos hombres jóvenes 'a desviar los pantanos. la materia. . para mover interiormente los órganos de la vida. en los cabellos. como un sistema según la regla de los fines. y para ampliar los conocimientos sobre lanaturaleza según otro prin- cipio. Como meramente subjetivo. bien. a no esperar de ella y de sus leyes nada que no sea en totalidad final. condición ue hay siempre ¡que poner más allá. aclarar los espesos bosques ue retienen el paso del viento. ara los hombres.326 MANUEL KANT otras cosas naturales. todo mecanismo de la natural_eza. sin dañar. pues. de alguna falta en sus órganos de la vida. por medio de la imaginación y de la gran actividad de la misma (que. una cosa semejante no es tampoco puede considerar (0 toda su especie) como producto natural. nada en él es vano. aunque sólo rara' vez puedan recordarse) no pueden ser una cosa dispuesta con finalidad por la naturaleza. en cuanto es' organizada. y tam(l:ién. Ade- sica sin un principio semejante. juega comúnmente por la noche. edificando el suelo. al hacer tan pe- que esa su forma específica es al mismo tiempo producto de la naturaleza. y que por él recibimos sólo un hilo conductor para considerar. según un nuevo orden de leyes. al del mecanismo de su causališad.

y aqui ci n totalmente libre (desinteresada). por consiguiente. el dorde la vida. y aquellos productos (o su relación. nos _-conduce ya más allá del mundo sensible. Es que en ese mero juicio de gusto no ex¿›erimentar en su forma una satisfac- relación alguna con nosotros como fin. los podemos. por encima del mecanismo de las causas ciegamente eficientes. edificio. otro principio para su posibilidad. Las ciencias que 11 En la parte estética se dijo: miramos la naturaleza bella con favor. Juicio cidad. mente. el que haya es arcido con tanta abundancia. completamente como si la naturaleza hubiera levantado y adornado su teatro propiamente con además de utilidad. sino que hace falta proceder con ella también arquitectónica- tán fundados en conceptos que sólo esa intención. cho. así como considerarla con respeto. es decir. proceder técnicamente. quizá sean remedios) . y se llaman in- teriores (principia domestica). y podemos amarla por ello. y tratarla. belleza y encanto. como un edificio que existe por sí. no como una dependencia y como una parte de otro podemos considerar como favor de la nosotros lncitadora de cultura al producir tantas formas bellas. ' naturaleza una facultad de producir productos que no pueden ser pensados por nosotros más que según el mir. Lo que en este párrafo queremos decir no es más que esto: cuando ya una vez hemos descubierto en la traños (peregrina). seria enteramente un completo apagarse También la belleza de la naturaleza. aunque conforme a fin) que no hacen precisamente necesario el buscar. es decir. sin embargo. sino como un todo'por sí. por meproporcionan los seres organizados. toman prestado de otra ciencia algún concepto. aunque después se puede establecer . en lo que toca a su fundamento. naturaleza el que haya querido ser para un tránsito de éste a aquél. porque la primera natural como sistema. vamos más lejos. a causado su in- o anteriores a ella. de ese modo. en realidad. em ro. Cada ciencia es por si un sistema. o es sin En un juicio teleológico. no sólo para ciertas especies de seres naturales. y sentirnos ennoblecidos nosotros mismos en esa contemplación. atendemos también a esa relacigrï. o es- pueden encontrar lugar fuera de ella. y no basta construir en ella según principios. su concordancia con el libre juego de nuestras facultades de conocer en la aprehensión y juicio de su fenómeno. en su totalidad. §68 tema de los fines de la naturaleza. ser consideradacomo finalidad objetiva de la naturaleza.cnf'r1cA nai. si es que ya una vez nos ha autorizado el juicio teleológico de la misma. aun en estado de salud. al se toma en modo alguno en consideración el fin para el cual esas bellezas de la naturaleza existen: si es para despertar en nosotros un placer. y con él una base de ordenación. puede. y la unidad del principio suprasensible debe ser considerada como valedera del mismo modo. Del principio de la teleología como naturaleza principio interno de la ciencia de la Los principios de una ciencia son: mensurabilidad. es decir. como sistema en donde el concepto de las causas finales. y son entonces principios exencierran estos últimos ponen a la base de sus enseñanzas principios derivados (lem-mata). sino para e todo tema de fines. para llegar a la idea de un gran sisPodemos considerar como un favor 11 que la naturaleza nos ha hedio de los fines naturales que nos idea. sin esa fuer- 327 za interior motriz y sin esa intranquilidad fatigosa de que nos quejamos en los sueños (y que. juzgar como pertenecientes a un sis- hombre es un miembro. o recíprocamente.

en las leyes empíricas de los fines de la naturaleza en seres organizados. según leyes naturales que no podemos pensar concepto ninguna experiencia puede ser adecuada. no por eso encierran pretensión alguna de ser bases teleológicas de explicación en la física. aquello en donde sólo hay derecho a aventurarse después de terminada la ciencia de la naturaleza. sino también inevitable. mientras que. no sólo es permitido. Así. y un erróneo dialelo lleva ambas a la inseguridad. y. en ninguna de las dos ciencias hay consistencia interior. Hay objetos explicables únicamente. Pues aun antes de preguntar por la causa de la naturaleza misma. por tanto. se usa después para demos- pueden. sin ayuda alguna de la experiencia. Las analogías aritméticas y geométricas. aquello a cuyo de la metafísica). sin embargo. al fin. al parecer totalmente independientes unas de otras. y en su contexto. considerarse. el cia saltar por encima de sus límites para introducir en si misma. según las cuales la ciencia de la naturaleza debe juzgar sus objetos y. sino que hay que limitarse con cuidado y modestia a la expresión que dice exactamente sólo lo que sabemos. por tanto. no se mezcle con la contemplación de Dios. con una deducción teológica. por ser absolutamente necesarias. se introduce el concepto de Dios para hacerse explicable la finalidad en la naturaleza. porque de- go una finalidad técnica. a la expresión de fin de la naturaleza. así como también las leyes universales mecánicas. semejantes productos. y no constituiría principio alguno interno de la ciencia de la naturaleza.priori. sin embargo. por muy extraña y admirable que nos pueda parecer la reunión en ellas de diferentes reglas. hace abstracción totalmente de la cuestión de si los fines de la naturaleza son intencionados o sin intención. por tanto. se hayan de venir a deducir aquellas formas finales en la naturaleza. pues. con eso basta. según su posibilidad. objetos que sólo son cognoscíbles. por principios universales. a saber. pues. producidos en ella según leyes conocidas de la experiencia. para que la ciencia de la naturaleza y la ocasión que ella da de juzgar teleológicamente sobre sus objetos. y esta finalidad. de un sabio autor primero del mundo.328 MANUEL KANT Las propiedades de la naturaleza que se dejan demostrar a. y aunque merecen ser traídas también a consideración en la teoría universal de la finalidad de las cosas de más conveniente y más adecuada a un alma pìadosa. esa teoría de la finalidad tendría que pertenecer a otra parte. de esa manera. . llevan. para mantenerse exactamente dentro de sus límites. es cierto. Ahora bien: la física. en un principio. como principio peculiar. en su forma interior. pues esto seria mezclarse en un asunto extraño (a saber. y Así. consi- trar que hay un Dios. La expresión de un fin de la na- turaleza previene ya contra esa confusión suficientemente. contarse en la jan sus límites penetrarse unos en otros. incluso sólo interiormente. a la metafísica. o que se use la última como teleología de la naturaleza como método perteneciente a la fisica para resolver los problemas de la misma. también debe buscar en ella misma la causalidad de aquéllos según la regla de los fines. encontramos en la naturaleza y en el curso de su producción. cuando para la ciencia de la naturaleza. pero no pueden. a su vez. el usar el modo de juzgar teleológico como principio de la teoría de la naturaleza en consideración de una peculiar clase de sus objetos. Por eso no debe esa cien- la naturaleza en general. por ue. es decir. más que teniendo la idea de fines como principio. y no se debe considerar como insignificante el__ que se confunda aquella expresión con la de un fin divino en la ordenación de la naturaleza.

significa sólo un principio del juicio reflexionante y no del determinante. para comple- tar la insuficiencia de las últimas. si ãnien considera el mecanismo de ellas. hábla- 329 se de la naturaleza en la teleología. porque esta necesidad del enlace concierne totalmente la relación de nuestros conceptos y no la propiedad de las cosas. pues sólo se concibe completamente la que se puede hacer y llevara cabo según conceptos. intenciones que propiamente no deben honrar más que la pro- dida de longitud de las propias facul- tades (del entendimiento). y. la física. en la propia significación de la palabra a una materia sin vida) se viene a mostrar que esa palabra. viento. Pero ¿por qué la teleología. una causa sobrenatural. en el cual se olvida uno de evaluar la me- todo poder de una exposición semejante según arte. ciertamente. no debe introducir ninguna base particular de causalidad. en las obras de la creación y de la conservación. y. a la materia. puede a ve- ces parecer muy comedido. no constituye una parte propia de la ciencia teórica de la naturaleza. sobrepuja infinitamente para el uso de la razón. ordinariamente. según una analogía con la nuestra. De esa clase son la mayoria de los juicios en donde se pretende alzar la sabiduría divina. pero también sin atreverse a asentar por encima de ella otro ser de entendimiento como artífice. Pero la organización. tiene grandes pretensiones y es desmedido. esa intención. algo que no pertenece a la física. para tener ante los ojos la regla según la cual ciertos productos de la naturaleza deben ser investigados. pues eso sería desmedido. atribuyéndole. en cuanto esto debe ser una condición perteneciente necesariamente a la causa. por donde (puesto que aquí no puede haber mala comprensión. lluvia.caírtc/t DEL juicio para no hacerse siquiera sospechoso de la menor pretensión injusta.. Por eso en la teleología. otra clase de investigación que la que se hace según leyes mecánicas. la economía. y así. que podamos nosotros mismos producirlo como la naturaleza. no puede en modo alguno exponer su relación a fines. sino que añade. en el uso técnico de la razón. según su mecanismo. la previsión. en la esfera de lo que podemos someter a nuestra observación o a los experimentos. por ello.). 12 sino que. de la' sabiduría. como sería la de mezclar entre nuestras bases de conocimiento. sin em- pia sabiduría del que razona asi. . al menos según la igualdad de las leyes. sólo debe tan sólo indicarse una clase de causalidad de la naturaleza. etc. bargo. aquí. pues. 12 La palabra alemana desmedido (Vermessen) es una palabra buena y llena de significado. sino que es referida a la teología como propedéutica o tránsito? Eso ocurre para mantener de tal modo el estudio de la naturaleza. en lo que toca a disposiciones naturales externas y tenidas por finales (v. es decir. con razón. Un juicio. a saber. en cambio. incluso en la indagación empírica de todas las leyes particulares de la naturaleza. no atribuyéndose por sí misma intención alguna. háblase. que se atribuye a la naturaleza. pero al mismo tiempo de tal suerte. la beneficencia de la naturaleza. en cuanto es referida a la fisica. sin por ello hacer de ésta un ser de entendimiento (porque eso sería absurdo). r. como fin interno de la naturaleza. como si la finalidad en ella fuera intencionada.

debe servir de principio meramente subjetivo ara el uso final de las facultades dao conocer. bajo leyes o conceptos dados como principios. y apariencia inevitable que se debe despejar y resolver en la crítica para que no engane. Ahora bien: entre esas máximas necesarias del Iuicio reflexionante puede darse una contradicción y. Así. Así. Para la aplicación de la primera clase de leyes. § 70 Representación de esa antinomia En cuanto la razón se ocupa de la naturaleza como conjunto de los objetos de los sentidos externos. si es que aquella facultad necesita absolutamente de éstos para tan sólo tomar conocimiento de la naturaleza según leyes empíricas. pues. en relación con tales casos.por completo. aunque ellos deban ser conceptosde la razón. En ella se funda una dialéctica que cuando cada una de las máximas. y en parte puede extender indefinidamente leios.33Ú MANUEL KANT' I SEGUNDA DIVISIÓN nixziácricn ni-:L tuicio 'raLeo`r. el Iuìcio reflexionan- te deberá servirse a si mismo de es objetivo. para la cual carecemos . que encerraba las condiciones para subsumir bajo categorías. objetivamente. por cierto. por tanto. No es ninguna autonomía. como ley del entendimiento. a saber. en arte. el Iuicio trascendental. en general. suficiente para el propósito. según los principios). no debajo base alguna de conocimiento del objeto. puede ser llamada dialéctica natural.óo1co § 69 Qué sea una antinomia del Iuícío El Iuicio determinante no tiene por sí principios algunos que funden conceptos de obietos. pues. Pero el Iuicio reflexionante debe subsumir bajo una ley que no está aún dada. y que es. cosa sobre la cual no gatita nunca caer consigo mismo en 'desacuerdo (al menos. nece- sarias. reflexionar sobre una especie de . las leyes universales de la naturaleza material. a saber. prescribe a priori a la naturáfeza. no era por si nomotética. para el conocimiento de las leyes de la naturaleza en la experiencia. y como éste. tiene el Juicio reflexionante sus máximas. pues aiii es él deter- me. Precisamente por eso no está expuesto a ningún peligro de antinomia propia y a ninguna oposición de sus principios. el Iuicio no mecesita ningún princi io particular de la reflexión. puede fundarse en leyes que el entendimiento mismo. para alcanzar conceptos por medio de las mismas. tiene su base en la naturaleza de las facultades de conocer. que se contradice una a otra. sin principios. le_puede ser dada realidad plicación). una antinomia. y no puede poner por principio. Ahora bien: como no puede ser permitido uso alguno de las facultades de conocer. só1o. dad. por medio de' las determinaciones empiricas que en la experiencia se presentan. entonces. de una ley o de un concepto del objeto que fuera suficiente como principio de los casos que se presentan. en realixión sobre objetos.un principio de la refle- en tales casós. sino que sólo indicaba las condiciones de la intuición sensible. pues sólo subsu- objetos. bajo las cuales a un concepto dado.

en ocasiones pasajeras. y. Ahora bien: en esa unidad contindgente de las leyes particulares pue e ocurrir que el Iuicio. pues sin ponerlo a la base de la investigación no puede haber propiamente conocimiento alguno de la na- turaleza. por lo menos. pues no por eso es suprimida la reflexión según la primera máxi- . que esas dos máximas diferentes no parecen poder coexistir una al lado de otra. Pero en lo que.cnírica DEL ¡vicio minante. debo juzgarlas. según un principio determinado. se les transformase en constitutivos de la posibilidad de los objetos mismos. por tanto. a saber. que el juicio deba servirse a si mismo de principio para. todas las formas. Ahora bien: esto no impide a la segunda máxima. en su reflexión. se contradirían ría falsa. una de ambas proposiciones necesariamente se- te mecánicas. por lo tanto. sólo en los fenómenos de la natura- Inicio determinante. a esos principios. contradicción alguna. porque un principio objetivo le es dado por medio del entendimiento. la unidad de la misma según leyes empíricas. La segunda máxima es la antítesis: Algunos productos de la naturaleza material no pueden ser juzgados como posibles sólo según leves meramente mecánicas (su juicio exige una ley de la causalidad totalmente distinta. le proporciona y otra que es ocasionada por experiencias particulares que ponen la razón en juego para instaurar. una que el mero entendimiento. en cambio. Todo suceso en la naturaleza material y. en esto. la de las causas finales). a saber. diría así: Tesis: Toda producción de cosas excluyendo toda otra especie de causalidad). a priori. no digo con ello que son sólo de ese modo posibles (como La primera máxima de la misma es la tesis: Toda producción de cosas materiales y de sus. sino una contradicción en la legislación del entendimiento. incluso en la naturaleza entera). esa no encierra. En esta última cualidad. en lo que se refiere a la máxima primeramente citada de un juicio reflexionante. en realidad. o sea como principios objetivos para el en ellas tan gran diversidad y desigualdad. por tanto.se refiere a las leyes-particulares. Si ahora. sino que eso quiere decir tan sólo que debo siempre reƒlexíonar sobre aquellos sucesos según el principio del mero mecanismo de la naturaleza. un conocimiento conexo de la experiencia según una general conformidad de la naturaleza a leyes. en lo que toca a su posibilidad. no una antinomia del Iuicio. pero entonces sería. a saber. pues cuando digo. con ocasión de éstas. Pero la razón no puede demostrar ni uno ni otro de esos dos principios. es. parta de dos máximas. como productos de la naturaleza según leves meramenuna a otra. Encuéntrase después. el 'uicio de la naturaleza corporal v dle sus leyes._ determinante de la posibilidad de las cosas según leyes meramente empíricas de la naturaleza Pero. formas debe ser juzgada como posible según leyes meramente mecánicas. en algunas formas naturales (y. desentrañar ese' principio tan lejos como pueda. porque no podemos tener principio alguno. regulativos para la investigación. ya que necesita uno como hilo conductor. por tanto se produce una dialéctica que induce a error al Iuicio en el principio de su reflexión. a priori. Antítesis: Alguna producción de las mismas no es posible según leyes meramente mecánicas. «aun leza. puede haber 331 materiales es posible según leyes meramente mecánicas. buscar y acechar una ley. y. de reflexionar sobre ellas y buscar un principio totalmente diferente del de la explicación de la naturaleza según el mecanismo. si es que ha de esperar. el principio de las causas finales. que pueden semos conocidas sólo por medio de la experiencia.

la relación físico-mecánica y la relación de fin no podrán. mas nuestra razón no está en estado de unirlas en uno semejante. desconocido de nosotros. como Inicio reƒlexionante (por un motivo mente información alguna. pero que. de ningún modo. es también algo. y el luicio. en realidad. no puede darnos absoluta- cosas. se ve obligado a pensar. no podrá nunca descubrir el menor fundamento de lo que cons- para lo cual creemos necesitar sólo un ser-máquina de la naturaleza? ¿Hay. como base para las cosas como propios fines de la naturaleza (y así tenemos necesariamente que juzgarlas) . para el enlace tan manifiesto de las cosas en causas finales. tinta. que son para nosotros contingentes. aquellas formas no serían posibles. para ambas formas de la naturaleza. totalmente sufi- la reflexión. que está estrechísimamente limitada. un principio completamente exacto el de que. totalmente dis- tituye lo específico de un fin de la naturaleza. demostrar la imposibilidad de la producción de los productos organizados de lanaturaleza por el mero mecanismo de la naturaleza. debe ser pensada una causalidad diferente del mecanismo. indudaãlemente. sino que sólo se usa como hilo conductor de la naturaleza. y al que el Inicio determinante debería someterse. aunque sí otros conocimientos de leyes de la naturaleza. §7l la naturaleza no puede tampoco proporcionar base de explicación alguna para la producción de seres oranizados. de ninguna manera. En el primer caso es una simple máxima del Juicio: en él. a saber. porque no podemos considerar. en las mismas y que es. realidad. por eso. otro principio que el del mecanismo natural. la facultad productiva de la naturaleza su- ficiente. una especie de causalidad original. la causali- Preparación para la solución de la anterior antinomia No podemos. ¿No será. con respecto a nuestra facultad de conocer. se per- . estar ambas conexionadas en un principio. la de un entendiSobre eso. sólo se afirma que la razón hu- mana. que además permanece siempre abierta para toda base de explicación mecánica. en el segundo caso sería un principio objetivo que la razón prescribiria. miento arquitectónico? con lo cual no se sabrá de cierto si en el fondo interior de la naturaleza misma. por tanto. porque son sólo empiricamente conocidas. Para el Juicio reflexionante ~es. ni podemos. tanto para lo que juzgamos encima del mundo sensible. No se dice. y no como determinante (por consecuencia de un principio objetivo de la posibilidad de las cosas en sí). alcanzar el principio interno. por muy precipitado e indemostrable que pudiera ser este principio para el determinante. en consideración al concepto de causalidad. tampoco que. de ningún modo. sino más bien se incita a que se prolongue todo lo que se pueda. con lo cual éste. a saber. como para aquello ma. la infinita diversidad de las leyes particulares de dad de una causa del mundo que obra según 'fines (inteligente). de la posibilidad de una naturaleza (el cual está en lo suprasensible). cuando ha de ser especificado a priori. por ciente. pues. nuestra razón. que no puede ser contenida. seguro. según su fundamento interior. pues. el mero mecanismo de subjetivo). pues. el concepto de aquella causalidad es una mera idea en la cual no se emprende la tarea de atribuir. y no se pierde saliendo del mundo sensible. siguiendo la máxima del mecanismo. según el mecanismo de la naturaleza.332 MANUEL KANT como formado y enlazado según la idea de fines. como base de su posibilidad. en la naturaleza material 0 en su sustrato inteligible. de ningún modo.

si abandonásemos la investigación de la naturaleza (aunque en ella no hemos llegado aún lejos). ensayamos un principio subjetivo. Llamando técnica el proceder (la causalidad) de la na-turaleza. dentro de los límites del mero conocimiento de la naturaleza. descansa. a saber. a causa de lo semejante a fines que en sus productos encon- tramos. sin alzar- cansa en uno y el mismo fundamento. en consideración de las leyes particulares de la' experiencia) con la heteronomia del otro.cRíT1cA DEL Juicio der_ía en lo trascendente y quizá fue- 333 re conducido al error. ledero sólo subjetivamente. Aquí debiera ahora. o de si. es decir. Hay. desde luego. Toda la apariencia de una antinomia entre las máximas del modo de para estudiar la naturaleza y buscar sus secretos más recónditos tan le- jos como alcancen las fuerzas humanas. por decirlo así. empero. por medio de aquel concep- to de causas finales. a saber. de si el enlace final de la naturaleza demuestra un modo particular de la tas cosas de la naturaleza (seres organizados) y su posibilidad. Ahora bien: esa cuestión o problema podría dejarse sin decidir y sin resolver. una cierta sospecha explicación propiamente físico (mecánico) y del teleológico (técnico). es decir. si es una mera máxima de nuestro Iuicio. que debe regirse según las leyes (uni- de nuestra razón. a saber. -una seña que la naturaleza nos hace D de que. vamos a dividirla en intencional (technica intentionalis) y no intencional (techníca naturalis). según leyes meramente mecánicas de la naturaleza. en que se confunde un principio del Iuicio reflexionante con uno del determinante y la autonomía del primero (que vale sólo subjetivamente para nuestro uso racional. o. aquéllas (las fuerzas de movimiento) sólo estarían como causas medias. tornarse aquella máxima indiscutida finalidad de la naturaleza Nadie ha puesto en duda la exactitud del principio de que sobre cier- en este problema. o si es un principio objetivo de la naturaleza. entre las cuales. La cuestión puede. nos autoriza para introducir en la ciencia de la naturaleza un modo de producción par- les. atrìbuirlo a la naturaleza. el concep§72 De los diferentes sistemas sobre la to de los fines de la naturaleza. que abre un amplio campo para las discusiones. ayuda que nos sale bien en muchos casos. o al menos la suspendiésemos durante algún tiempo. según el cual. La primera debe significar que la facul- mos bastante con aquellas máximas. conduce aquel extraño en la ciencia de la naturaleza. pero en otros parece no tener éxito y en ninguno. pues. . podríamos pasar por encima de la naturaleza y enlazarla ella misma con el punto más alto en la serie de las causas. considerado en sí y según principios objetivos. porque si nos contentamos con la última. pues. debe juzgarse según el concepto de causas finales. según la analogía. en varios productos naturales. y tratásemos antes de reanudarla. de la causalidad según ideas. no es más bien idéntico al mecanismo de la naturaleza o des- se pida un hilo conductor para llegar a conocer su constitución por medio de la observación. para. pues. a menudo profundamente escondido se a la investigación de su origen primero. la\ de las causas fina- el del arte. aunque. tene- ticular diferente de la causalidad. aun en el caso de que sólo causalidad en la misma. ser tan sólo: si ese principio es va- para nuestra investigación. además de su mecanismo (según me- ras leyes del movimiento). pcr estar este mecanismo. para la especulación. de enterarnos adónde versales o particulares) dadas por el entendimiento. la naturaleza posee otra clase de causalidad.

El primer es. compensarse y coexistir uno junto a otro. de lo cual. hay de claro que en él la relación final en el mundo debe ser admitida como jetiva. en relación con el todo natural. las leyes del principio se refiere a la relación de tad productiva de la naturaleza. y se llama hilozoismo. 1° El idealismo de la finalidad (entiendo aquí siempre la objetiva) 13 Aquí se ve que en la mayoría de final de sus productos. fin. es decir. que no puede detenernos. Así. atribuido a Epicuro o a Demócrito. en cambio. o la ma- naturaleza intencionada. principios dispares podrían. literalmente tomado. El segundo los deriva del fundamento primero de todo el mundo. produce con intención: es el mismo. de que también en lo que se refiere a todos los demás produc- tos de la naturaleza. porque su concepto del ser primero no puede comprenderse de ninguna manera. el fatalismo de la finalidad es al mismo tiempo un idealismo de la misma. El primero es la afirmación de que toda finalidad de la na- turaleza es no intencionada. vivificador. el sistema de la ƒatalidad (cuyo creador se dice es Espinosa. es mucho más antiguo). de ninguna intención del mismo. por tanto. o hiperfísico. y. es decir. aunque. son dos: el idealis- mo y el realismo de los fines de la naturaleza. en consideración a. en lo que se refiere a afirmaciones dogmáticas. debe ser tenida por un modo particular de la causalidad. como ser inteligente (originariamente vivo) que. elsegundo que alguna de esa finalidad (en los seres organizados) es intencionada. mientras_que en el pri- entendimiento. pues. pero no sobre la máxima sub- que apela a algo suprasensible. Si ahora hablamos de los sistemas de la eitplicación de. para solamente juzgar sobre no intencionada (porque es deducida de un ser primero. 2° El realismo de la finalidad de la naturaleza es también. nuestra mirada no alcanza. a saber. es decir. que en el fondo es totalmente idéntica al mecanismo de la naturaleza. adonde. o el de la casualidad o el de la ƒatalidad de la determinación de la naturaleza en la forma . en la vida de la materia (en ella misma.” las cosas especulativas de la razón pura. en consideración de la técnica de la naturaleza. a su relación con el fundamento hiperƒísico de la materia y de la naturaleza en- tera. las escuelas filosóficas han ensayado generalmente todas las soluciones que son posibles sobre cierta cuestión. Sin embargo. sobre la finalidad de la naturaleza. un alma del mundo). es falsamente interpretada como un modo particular de la producción natural. sino de la necesidad de su naturaleza y de la unidad del mundo que de ella pro- mero no pueden principios contradictoriamente opuestos. sobre rincipios objetivos de la posibilidad) de las cosas. por tanto. ahora bien. pero no de su la causa de semejantes productos fi- nales: en este último caso. y que la coincidencia casual con muchos conceptos de arte y sus reglas. o también por medio de un principio interior. por tanto.-la naturaleza es. es la técnica de la viene). tan manifiestamente absurdo. Los sistemas. el segundo. funcfada como hipótesis. o físico. condición meramente subjetiva para juzgarla. como movimiento. odría sacarse la consecuencia. según intención. según causas finales. sin embargo.334 MANUEL KANT la materia con el fundamento físico de su forma. la segunda._ El sistema de la casualidad. hay que notar bien que todos ellos discuten dogmáticamente. ser unidos. de su fuerza productiva según la regla de los fines.las causas finales. según todas las apariencias. por medio de causas que efectúan intencionadamente o puramente sin intención. no es tan fácil de refutar. o un dios sin vida. se ha ensayado: -o la materia sin vida. El primero funda los fines de la naturaleza en el análogo de una facultad que obra.

no por eso la técnica. El espinosismo. y (por cau- naturaleza según la idea de las causas finales. y. es decir. no causalidad. o. rescindir de. como un idealismo de la na- de los fines de la naturaleza y quitar a esta idea toda realidad. esa unidad ontológìca es en seguida unidad de fin y hace ésta en modo alguno concebible. sin embargo para un uso seguro de la razon. una muy particular especie de unidad que no sale en modo al no del enlace de las cosas (seres dåumundo) con un sujeto (el ser primero). por una parte. considerándolos. Así. pero al mismo tiempo supri- yes de movimiento (mediante la cual las cosas naturales existen como fines). mientras en ellas no se piense. 1'* Los sistemas que defienden el idealismo de las causas finales en la naturaleza. sino también para la determinación de las causas de esa producción según leyes del movimiento y. pues. si no dogmática. así como todo entendimiento. No nos queda a nosotros nada más que. la mecánica de las mismas. no lleva a cabo lo que quiere. sí. que un fin sea la causa. admiten. ciertamente. sino que lleva consigo completamente la relación a una causa poseedora de entendimiento. y los explica. sino -como accidentes inherentes a un ser primero. aun admitiéndole esa mariera de existir para los seres del mundo.'CRÍTICA DEL juicio §73 Ninguno de los sistemas anteriores lleva a cabo lo que pretende ¿Qué quieren todos esos sistemas? ' 335 ni siquiera la apariencia en nuestro juicio teleológico. la otra parte los reconoce. Quiere dar un talmente la diferencia entre una técnica de la naturaleza y la mera mecánica. sin la cual no puede ser pensada unidad al una de fin. a que todas -son in- herentes. efectos interiores de la . y se admite el ciego azar como fundamento de explicación. Este es el modo de explicación de Epicuro. no se explica nada. el supuesto idealismo en él mismo no es expuesto de ningún modo. sino solamente subsistencia. a las formas de la naturaleza la unidad del fundamento que es exigible para toda finalidad. pro- cediendo para ello del modo siguiente: una parte niega la verdad de aquellos juicios. bastante._pero niegan en esa causalidad la intencionalidad. no como productos. Por otra parte. como accidentes inherentes a él) asegurando. como sustrato de aque- turaleza (representada como arte). y atribuyendo a este ser. nunca presentarían relación de fin. por tanto. teria viviente. sin embargo. sin embar o. si fuera necesario. por tanto. y con ella quitando toclo lo intencional. en consideración de las mismas. para proporcionar a su principio la validez de una máxima. Pero. en el principio de las mismas una causalidad según le- sa de la incondicionada necesidad de ese ser y de todas las cosas naturales. en efecto.todas esas afirmaciones ogjetivas y examinar nuestro juicio críticamente. primero. no sólo para la concordancia de los productos realizados con nuestros conceptos del fin y por ende para fundamento de explicación del enlace final (que no niega) de las cosas de la naturaleza. en general. con otras palabras. Espinosa quiere dispensarnos de toda pregunta sobre el fundamento de la osibilidad Quieren explicar nuestros juicios teleológicos sobre la naturaleza. sólo en relación con nuestras facultades aun cuando se reunieran todas esas cosas en un sujeto simple. y dpromete exponer la posibilidad e una llas cosas naturales. empero. o también un dios viviente. y de conocer. Esta última es. al fundamento primero de las cosas naturales. que sea determinada intencionalmente a esa su producción final. por tanto. y cita sólo la unidad del sujeto. según el cual se niega to- miendo la contingencia de las mismas.

Pues para que tenga derecho aun sólo a formularse. El hilozoísmo no lleva. ser segura la posibilidad de lo que se admite como fundamento. no debemos. sin embargo. sobre todos los fundamentos de explicación de la misma. de la vida de la materia. e introduce una causalidad intencionada para la produccion.Sin estas condiciones formales.. sin embargo. y eso de un modo po- sustancia como causa. para el luicio determinante. y al bus- pues. aunque. la de una materia animada y la de la naturaleza entera. incluso la más audaz hipótesisdebe. ciega necesidad. a saber. la imposibilidad de la unidad final en la materia. en gar de conceptos. meA diante el mero mecanismo de la misma. entonces es esto un juego de niños con palabras. la de causas que efectúan inlencionadamente al menos. para estar autorizado a poner el fundamento de aquélla. en cuanto se nos manifieste en la experiencia de la organización de la misma. inertia constituye el carácter esencial de la misma) no puede ni siquiera pensarse. a cabo lo que promete. creen poder considerar un modo especial de la causalidad. arranca de la mejor manera la finalidad de la naturaleza al idealismo. 2° Los que no sólo afirman el realismo de los fines de la naturaleza. sino piensan también en explicarlo. al menos. sino sólo el idealismo de la finalidad. De aquí se ve bien que Espinosa. en lo pequeño. Pero la posibilidad de una mate- trada suficientemente. en modo determinado. ante todo. simple). a su vez. al reportar nuestros conceptos de lo ducir la finalidad de la 'naturaleza cn los seres organizados. no puede tampoco fundar dogmáticamente la posibilidad de los fines naturales como una clase de la teleología. cs decir. pero de ningún modo puede ser considerada a priori según su posibilidad. por medio de un entendimiento que atribuye al ser primero. si se quiere de- un fin es idéntico. no se conoce más que en seres organizados. al mismo tiempo. porque la falta de vida. según la cual todas las cosas tienen en sí todo lo que se exige para ser lo que son y no otra cosa. pues. no pudiendo. y esta vida. a cosas que nos representamos unas fuera de otras. según su posibilidad. y si es atribuida. finalmente. pero si se quiere llamar finalidad de la naturaleza lo que la escuela llama la transcendental perfección de las cosas (en relación con su propio ser). y debe poderse asegurar al concepto del mismo su objetiva realidad. debió tener la intención de afirmar. que ser una cosa y lulas fiser bre (para una hipótesis de la finalidad en el conjunto de la naturaleza). hacerse concepto alguno de la posibilidad de los mismos. porque la mera representación de la unidad del sustrato no puede realizar ni siquiera la idea de una finalidad. entonces no hay. no podrían emprender la tarea de querer explicarlas. en el fondo. de ningún . Pero no podemos poner en claro nada más que lo siguiente: según las propiedades y las limitaciones de nuestras facultades de conocer (no considerando el primer fundamento interno mismo de ese mecanismo).336 'MANUEL KANT ria viviente (cuyo concepto encierra una contradicción. sólo puede ser empleada. por encima de la naturaleza. como un animal. ser demos- car aquella forma sólo en la unidad de ese ser. sin la experiencia de éstos. si no. aun sólo no intencionada. no el realismo. nada que merezca particularmente ser representado como fin. pues. y como causa mediante su entendimiento. final en la naturaleza a la consciencia de nosotros mismos en un ser que todo lo abraza (y. Pues si todas cosas deben ser pensadas como nes. pero no podia realizarlo. tiene la ventaja de que. Hay. que incurrir en un círcu- lo en la explicación. Pero debia. toda uni- dad es mera necesidad natural. El teisrno.

es decir. también un fundamento de la posibilidad de esa naturaleza misma y de su relación con algo que no es una naturaleza empíricamente cognoscible (suprasensible). sin embargo no es un concepto que haya que abstraer de la misma. Así. si no ha de un concepto que subsume la naturaleza bajo una causalidad. no sólo no se puede decidir si cosas de la naturaleza. para el Inicio reflexionante. empero. comprende en sí necesidad natural. debe contener un fundamento para la posibilidad de la cosa en la naturaleza. como fin. exigen o no para su producción una causalidad de modo muy par- lo consideramos como contenido bajo otro concepto del objeto que constituye un principio de la razón y lo determinamos conformemente a éste. según ese principio. ser. sólo un fundamento para el Iuicio reflexionante. considerado según su realidad no puede en modo alguno autorizarnos para una afirmación objetiva. Pero~que. sino que no nos queda manera alguna de juzgar la producción de sus productos como fines de la naturaleza. una contingencia de la forma del objeto Ahora bien: el concepto de una cosa como fin de la naturaleza es (en relación con meras leyes de la naturaleza) en la misma cosa. sólo pensable mediante la razón. y. para. y experiencia. Así. no puede. como tal principio. empero. confirmado por la razón '(c0nceptus ratiocinatus). por consiguiente. el crítico. §74 La causa de la imposibilidad de iratar dogmáticamente el concepto de una técnica de la naturaleza es la inexplícabilidad de un ƒin de la naturaleza Procedemos dogmáticamente con objetiva (es decir. deberiamos antes estar seguros de la realidad objetiva de ese concepto. Pero para usarlo dogmáticamente para el Inicio determinante.guntar eso. según su realidad objetiva. con las condiciones subjetivas para pensarlo. que no es guna cosa natural. de ningún modo. Esto es. sólo posible bajo ciertas condiciones dadas en la nales. es decir. pues. por tanto.cr<f"ric. El proceder dogmático con un concepto es. porque si no. no es en modo alguno demostrable por la razón (es decir. y no para el determinante. nai. Procedemos con él sólo crí- ticular (la intencionada). y. por lo tanto. sin embargo. porque como concepto de un producto natural. uno que funda conocimiento. buscar en la materia un priecipio de determinadas relaciones fi- 337 una cosa como fin de la naturaleza. al mismo tiempo. y no sabemos si es un concepto raciocinante y objetivamente vacío (conceptus ratiocinans).±. sino solamente regulativo para el reflexionante). que un objeto sea posible conforme a él) y fundado dogmátict-mente. sino que ni siquiera tampoco se puede pre. y. juicio modo.no-es constitutivo se deduce claramente. sino sólo posible según un principio de la razón en el jui- cio del objeto. aquel que es conforme a ley para el Inicio determinante. sin emprender la tarea de decidir algo sobre su objeto. sin embargo. juzgar lo que en la experiencia es dado del objeto. no puede ser tratado dogmáticamente. pues. El concepto de cognoscible de ningún modo para . si bien es empíricamente condicionado. o un concepto de la razón. más que. un fin de la naturaleza. no es constitutivo para el luicio determinante. por un entendimiento superior. porque el concepto de ticamente cuando io consideramos sólo en relación con nuestra facultad de conocer. con- un concepto (aunque deba ser determinado empiricamente) cuando sideradas como fines de la naturaleza. como causa del mundo. no podríamos subsumir bajo él nin- haber aquí contradicción alguna. aquel que lo es sólo para el reflexionante.

ni es exigible para la posibilidad de la misma. no sabiéndose si se juzga nocer. sean afirmativos o negativos. por tanto. no puede serle asegurada por ningún medio su realidad objetiva. según la analogía con la causalidad de un entendimiento. Así. El concepto de una causalidad por medio de fines (del arte) tiene. si el fin de la naturaleza que pensamos para la producción de las cosas es intencionado o no intencionado) deben dar lugar precisamente a juicios semejantes del objeto (problemáticos). . más aun. empero. por tanto. no se le puede dar la objetiva realidad' para juicios determinantes. y. pueda ser inmanente). un ser que es productivo. los predicados sintéticos del mismo v. no puede juzgar sobre la posibilidad de esos casos y su producción. que efectúe según intenciones y. si queremos investigarla. en consideración de los objetos de la experiencia.. si se quiere decidir de su posibilidad. por lo tanto. Pero el concepto de una causalidad de la naturaleza según la regla de los fines. tre los productos de la naturaleza. gr. o también de la naturaleza en su conjunto. la de un ser fundamento primero de la naturaleza. que pueden planearse para tra- va de la naturaleza es un principio crítico de la razón para el Inicio reƒlexíonante tar dogmáticamente el concepto de fines de la naturaleza y el concepto Es. cosas que son dadas determinadamente como productos del arte divinoƒya que la incapacidad de aquélla de producirlas según sus leyes. conforme con su característica y con las condiciones esenciales de su extensión como de sus límites. aquí. para ser juzgado según otra clase de causalidad . pues. para el uso de experiencia de nuestra razón. pues.que la del mecanismo de la naturaleza. para el Iuicio determinante. como el concepto de una cosa como fin de la naturaleza es. un principio subjetivo sólo para el.-freflexionante y por tanto.5. mente el uso de mis -facultades de conocer. mo que le impone la razón. Ese concepto es. en el segundo. ya. es decir. pues. es. no puede. concebible que ninguno de los sistemas. totalmente distinto decir que la producción de ciertas co- de la naturaleza como un todo en conexión por medio de causas fina- sas de la naturaleza. más que pensando una causa de ellos. cuando se considera el objeto con la razón (aunque para el Iuieio refle- hace forzosamente necesario el apelar a una causa distinta de ella? §75 El concepto de una ƒinalídad objeti- xionante. sin duda. el primer principio es un prin- cipio objetivo para el Iuicio determinante. ni afirmando objetivamente. rea- cisado a exponer la realidad objetiva de un concepto admitido. así como el de una causalidad según el mecanismo de la naturaleza. es sólo posible mediante una causa que se determina a obrar según intenciones. porque cuando cosas son subsumidas en un concepto que es meramente problemático. y decir que. ni negando obje- tivamente. Pero aunque se pudiera. En el primer caso quiero decidir algo sobre el objeto.525 MANUEL KANT nosotros. y me veo pre- sobre algo o sobre nada. una máxima del mis- si bien puede ser pensado sin contradicción. la razón determina sola- lidad objetiva. aunque sea sólo en sus productos organizados. Así. ¿cómo puedo yo contar en- concepto de una intención. puede decidir nada. según la característica propiedad de mis facultades de co- les. Necesitamos imprescindiblemente poner debajo de la naturaleza el porque como no puede ser sacado de la experiencia. mediante una observación continuada. trascendente. según la de un ser tal que no puede sernos dado de ningún modo en la experiencia. valer para determinaciones dogmáticas. el segundo.

que deben ser juzgados como formados intencionadamente así y no de otro modo. en su totalidad. por fundamentos teleológicos. como condición necesaria inherente al objeto. y. ahora bien: ¿qué demuestra. Pero en lo que toca a este último uso. es aquella máxima del Iuicio reflexionante esencialmente necesaria. para todo ser que piense y conozca. porque la naturaleza. Pero con una afir- do. de la dependencia y del origen del mundo de un ser. pues. en lo que toca a no podemos exponer la proposición: hay un ser primero. impres- cindible. nada más que esto: que. es imposible sin unir a él el pensamiento de una producción intencionada. y son el único fundamento de prueba valedero. sino sólo subjetivamente para el uso de nuestro Iuicio. quedarían escondidas. no podemos absolutamente hacernos concepto alguno de la posibilidad de semejante mundo.La condición de un fin. y no sólo a nuestro sujeto. según propiedad de nuestras facultades de conocer. pues. en su reflexión sobre los fines de la naturaleza. Pero ten- cosa. Pues esa proposición debería servir de base a esta conclusión: los seres organizados en el mundo no son posibles más que mediante una causa que efectúe intencionadamente. al menos. está inseparablemente unido con el concepto de una contingencia de la misma (según leyes de la naturaleza). nos veríamos sumidos en dificultades de que no podriamos librarnos. estamos también autorizados a presuponer precisamente eso. como un hilo conductor del Iuicio. porque el pensamiento mismo de aquéllos. pues. que sólo como fines encontramos posi- dríamos que--venis inevit¬aE›__lemente a afirmar que. En cambio. en definitiva. comprobado y admitido un hilo conductor seme- 339 jante para el estudio de la naturaleza. dada más arriba). para el entendimiento común. aun sólo para adquirir un conocimiento de experiencia de su interior constitución. de la misma. porque por ella podrían dejarse encontrar complemento alguno de su explicación más que en la teología. ya que no podemos perseguir esas cosas en su relación causal y conocerlas. no es. son. como para los filósofos. esos fines dados por me- . Es manifiesto que. Ahora bien: el concepto de una otro principio. ensayar esa máxima pensada del Iuicio también en el todo de la naturaleza. según su con- bles. para sus investigaciones. más que pensando una causa superior del mismo que efectúe con i'ntencio'n. de `que la teleología no mación semejante no pasamos adelante. Si quisiéramos exponer la proposición anterior dogmáticamente. Objetivamente. De aquí que las cosas de la naturaleza. no nos es dada como organizada (en la estrecha significación de la palabra. por tanto. si bien es útil aquella máxima del Iuicio. cuya existencia o forma nos representamos como posible bajo . propiamente no los observamos como intencionados. una vez. que no pueden ser pensados según ningún sus productos. Pues como los fines en la naturaleza. sino que pensamos ese concepto sólo en la reflexión sobre sus productos. más que con la idea de los fines. en la relación. Pero. de la aún varias leyes de la naturaleza. debemos. ya que.cRí'ricA DEL Juicio una máxima absolutamente necesaria. como cosas organizadas. que si limitáramos nuestra consideración a lo interno del mecanismo experiencia con los principios superiores de la razón. empero. que ¡existe fuera del mundo y que es (a causa de aquella forma final) inteligente. no nos encuentre. más que el de una causalidad intencionada de una causa suprema. inteligente. la más completa teleología? ¿Demuestra acaso que exista semejante ser inteligente? No. se ha encontrado. constituyen la prueba principal de la contingencia de todo el mun- formidad a leyes.

a saber. pero inherente. que merece mucho ser desarrollada detalladamente en la filosofía trascendental. sobre la proposición: ¿hay a la base de lo que. en su más extremada exigencia. que sólo descansa en condiciones subjetivas. pues. según su realidad objetiva. No queda. deseo saber qué es lo que perdemos en no poder demostrarlo también valedero para más altos seres. que debe ser puesta a la base de nuestro conocimiento mismo de la posibilidad interior de muchas cosas naturales. como susceptible de aceptación. como creador)'?. tan seguro que se puede con audacia decir que es absurdo para los hombres tan sólo el concebir o esperar el caso de que pueda levantarse una vez algún otro Newton que haga concebible aún sólo la producción de una brizna de hierba según leyes de la naturaleza no _” El paréntesis (de un Dios) fue anadido en la 2! y 3' edición. sin poner debajo de su producción una intención (por tanto. tanto especulativo como práctico. con razón. de nuestra razón en todo humano propósito. A priori. dogmáticamente valedera.) Esta consideración. por consiguiente. en efecto. (Nota del T. Pero para nosotros hombres no puede adoptar más que la fórmula limitada siguiente: no podemos pensar y hacernos concebible de modo alguno la finalidad. un ser q. que si hemos de juzgar. al menos según lo blemente necesaria de nuestro Juicio. si pu- diéramos penetrar hasta su principio en la especificación de sus leyes generales. a saber. ade- que negar absolutamente ese punto de vista a los hombres. es decir. en el mero mecanismo natural). por fundamentos puros objetivos (que des- graciadamente superan nuestra fa- cultad) . § 76 Nom u ganizados y su interior posibilidad según principios meramente mecánicos de la naturaleza. no podemos absolutamente poner a la base de la posibilidad de esos fines de la naturaleza nada más que un ser inteligente. no puede haber escondido un fundamento suficiente de la posibilidad de seres organizados. diría: hay un Dios. Si se la expresara como objetiva.14 do. como un producto de una causa inteligente (de un Dios) . no puede entrar aquí más que episódicamente. el mundo entero.340 MANUEL KANT ordenadas por una intención. y. conocidas por nosotros. donde se trata de juicios de la razón pura. por cierto. sólo esto es seguro. llamamos fin de la naturaleza. y mucho menos explicar los seres or- indispensable. en general. de un modo te seguro que no podemos ni siquiera tomar conocimiento suficiente. Pero juzgar también que en la naturaleza. va a lo incondicìonado. hay dio del objeto. Es. y. más que representandonoslas ellas y. a un fundamento subjetivo.ue obra intencionadamente como causa del mundo (por tanto. eso sólo es conforme a la máxima de nuestro Inicio reflexionante. es incluso imposible para nosotros justificar un concepto semejante. pues. a la raza humana. Así. no podemos juzgar objetiva- Ahora bien: si esa proposición. fundada en una máxima indispensa- mente ni afirmando ni negando. Y es esto. mientras que el entendimiento está . más 'que una proposición. de nuestro juicio reflexionante. como aclaración (no como prueba de lo aquí dicho). pues ¿por dónde vamos a saberlo? Verosimilitudes aquí deben excluirse completamente. completamen- que nuestra propia naturaleza nos permite considerar (dentro de las condiciones y limitaciones de nuestra razón). k La razón es una facultad de los principios. eso seria demasiado desmedi- cuada con nuestras facultades de conocer. es perfectamente subjetiva para todo uso.

la limita a la condición de que. no tendría otros objetos que lo real. Si nuestro entendimiento fuera in- realidad objetiva. Las mos hacernos de la facultad de un ser infinitamente inteligente. sin embargo. a la facultad de pensar. y para cuya idea nuestra razón 1° Las palabras entre paréntesis no están en la primera edición. pues. universalmente para todos los de la especie. Ahora bien: toda nuestra clistinción de lo mero posible y de lo real descansa en que lo primero significa la posición de la representación de una cosa con respecto a nuestro concepto.15 ara imponerse aquí en seguida al lìctor como pro- proposiciones siguientes: que pueden cosas ser posibles sin ser reales. se ocupa también con objetos de los sentidos. pero que sería. por tanto. empero. que esas proposiciones. hacerlo conocer como objeto) vendrían ambos a desa arecer. no encierra por sí absolutamente ningún principio cons- tuitivo. en general. del T.cRi'†icA DEL Juicio siempre a su servicio. sólo bajo una 341 entendimiento para los cierta condición que debe ser dada. Pues si para el ejercicio de éstas no fueran exigibes dos cosas totalmente hete15 Las palabras «y también dificultad» no están en la primera edición. empero. y. sin por eso. conceptos. que vale sólo subjetivamente para el entendi- miento humano. Vamos a adelantar ejemplos que aunque tienen demasiada importancia. según el concepto que poda- segundo. Sin conceptos del entendimiento. es decir. en cuanto nuestra facultad de conocer. empero. sin embargo. y lo pero. El fundamento de ello está en el sujeto y en la naturaleza de sus facultades de conocer. o. la razón se hace trascendente y se expresa en ideas anteriormente fundadas (como principios regulativos). valen también para los objetos. algo. según la naturaleza de nuestra (humana) facultad de conocer. mente. y. sin afirmar. aun sin tener de ello todavía concepto alguno. para dar validez a los objetos. no habría semejante distinción (entre lo osible y lo real). se ve claro. como razón teórica. si bien. Así. pueden darle. por la exigencia ince- Es indispensablemente necesario para el entendimiento humano dis- tinguir posibilidad y realidad de las cosas. por eso. (N. como sensiblemente condicionada. en el cual posibilidad y realidad no pueden ya ser distinguidos. que el fundamento de un juicio semejante esté en el objeto. o representarnos algo como dado. intuición sensi le para los objetos. valen correctísimamente para la razón humana. el entendimiento. en general. pero no en conceptos de valor objetivo. sin demostrar. segura- posiciones demostradas. pues. que de la mera posibilidad no se puede concluir a la realidad. no valen.16 Así. la distinción de cosas posibles y reales es tal. que no puede marchar al mismo paso que ella.) sante de la razón de admitir un algo (el fundamento primero) como incondicionadamente y necesariamente existente. sin embargo para las cosas. sólo al sujeto. Pronto se advierte que donde el entendimiento no puede seguirla. necesario. en general. y. sin embargo. en general. puesto que podemos tener algo en el pensamiento. (N. la razón no pue- de de ningún modo juzgar objetivamente (sintéticamente). materia para reflexionar y servir de aclaración a lo que es aquí nuestro asunto propio. Conceptos (que sólo van a la posibilidad de un objeto) e intuiciones sensibles (que nos dan titutivo. sino sólo regulativo. a los cuales debe ser dada rogéneas. aunque ello no exista. no puede ni debe pensarse más que así. y también dificultad. del T. sin embargo. sin embargo. que esa diferencia esté en las cosas mismas.) . que eso no puede deducirše de ahí. el (poner la cosa en sí misma (fuera e ese concepto) . limita la validez de aquellas ideas de la razón.

Asi como la razón. sin embar- sicamente como del todo contingente te debiera ocurrir. en don- gún las condiciones subjetivas de su conocimiento). es decir. sin pensar aquí nada de posibilidad. como entendimiento humano. necesariamente inherentes a nuestra (es decir. lo cual no tendría lugar si la razón fuese considerada sin sensibilidad (como condición subjetiva de su aplicación a objetos de la naturaleza). se- de no hubiere diferencia alguna entre deber y hacer. en consideración a los conceptos trascendentes) no pueden ser principios constitutivos que determinen cómo el objeto sea constituido. si su fundamento estuviera en la naturaleza y no en la libertad (es decir. se- subjetiva de nuestra facultad práctica que las leyes morales deban ser representadas como mandatos (y las acciones conforme a ellas como deberes) y la razón exprese esa necesidad. y si se tiene conscien- cia de ella. es absolutamente necesaria. en la causalidad de la razón). no puede encontrar la manera cómo deba representarse una cosa semejante y su modo de existir. y la posibilidad de algunos que. es decir. del ejercicio de sus facultades. sin embargo. como dada en la intuición. una idea indispensable de la razón. Para un enten- dimiento en que no hubiera esa distinción. se opone a aquella otra que tendría. así presupone en la práctica su propia (en consideración de la naturaleza) incondicionada causalidad. Pero. Ahora bien. sin embargo. sí. y adecuados a la intención humana. la razón transforma en principio como perteneciente al objeto. según la constitución característica de deración teórica de la naturaleza. no mediante un ser (ocurrir). es representada sólo como posible. cuando su conocimiento supera la facultad del entendimiento.›que también hay que distinguirla. aunque un mundo intelegible. es considerada fi- cer. seguirán siendo principios regulativos. para el uso de nuestras facultades de conocer. Ahora bien: aqui' vale siempre la máxima de que pensemos todos los objetos. en la consi- no tiene absolutamente concepto al- guno. entre una ley práctica de lo que es posible por medio de nosotros y la ley teórica gún las condiciones subjetivas. no vale para el objeto y para todo ser que conozca. la contingencia de los mismos. aunque la libertad . moralmente. la humana) naturaleza. sin embargo. por tanto. De aquí que el concepto de un ser absolutamente necesario sea. libertad. entonces es real. porque no puedo presuponer en cada cual el pensar y la intuición como dos diferentes condiciones del ejercicio de sus facultades de cono- dato moral. inmanentes y seguros en el ejercicio. de la posibilidad y realidad de las cosas. de acuerdo completamente con la ley moral. se diría: todos los objetos que conozco son (existen). es solamente que para él. que. imposible. Lo que a nuestro entendimiento incomoda tanto para hacer con sus conceptos lo mismo que la razón. pero un concepto problemático. no existen. si es que existen. resulta claro que depende sólo de la constitución go. y como la razón. Pues si lo piensa (piénsela como quiera). y por tanto. no ocurre). y si bien de lo que es real por medio de nosotros. debe admitir la idea de una necesi- dad incondicionada. como deber. inasequible para el entendimiento humano. según su causalidad. lo que. en que todo fuera real sólo porque (como algo bue- los juicios que hayan recaído de esa no) es posible. como suceso. por tanto. sino un deber ser. que lo que necesariamenmenudo. al tener consciencia de su man- éstas. Vale. es trascendente (es decir.342 MANUEL KANT manera (y no puede' ser de otro modo. es decir. a (es decir. sin embargo. no vendría de nipgún modo en la representación de un ser semejante. como causa en un mundo intelegible. y la necesidad. como aquí la necesidad objetiva de la acción.

y así tiene algo que la diferencia de las demás ideas. como regulativo (no constitutivo). sino para el Iuicio. por tanto regularidad (esa regularidad de lo contingente se -llama fina- tivo del mismo. y por cierto con no menor validez que si ello ocurriese. sin embargo. es imposible a priolos objetos. Pero ese algo que la diferencia. y esto. enadecuación con las cuales ningún objeto puede ser dado diferencia alguna entre el mecanismo de la naturaleza y la técnica de en la experiencia. Ahora bien: como lo particular. ni pronunciar juicio alguno determinante. por lo tanto. encierra algo contingente. parece transformar la idea de un fin de la naturaleza en un principio constitu- lares de la naturaleza. y. será un concepto necesario para el juicio humano res- pecto a la naturaleza. y el concepto de una causalidad de ésta. se puede admitir que no encontraríamos que fácilmente somos llevados a transmitir a las cosas mismas como predicados objetivos. si nuestro entendimiento no fuera de tal índole que tiene que ir de lo universal a lo particular. la razón en la unión de las leyes particu- tar más que en la idea. allí donde el juicio no puede ser determinante. en lo que se refiere a la causa de la posibilidad de un predicado de esa clase. la cual no puede es- conocer finalidad alguna. en general. principio que. de contingente. en lo que se refiere a nuestro caso presente. como' condición formal de ese mundo. §77 ve para nosotros y para todos los seres racionales que estén en relación con el mundo sensible (en cuanto podemos representárnoslos según la constitución de nuestra razón) . y que entonces no pueden servir más que de principios la naturaleza. que no sirve de principio constitutivo para determinar un objeto y su objetiva realidad. por tanto. Con el concepto de un fin en la misma. de la regla de las acciones. forma de la causalidad. consiste en que la referida idea no lidad). en consideración a lo universal. la consecuencia adecuada a esa idea (el producto mismo) está dada en la naturaleza. según la constitución de nuestra (en parte. si bien el objeto puede ser dado en la experiencia. a posibles objetos de la experiencia. que no determina objetivamente la constitución de la facultad como De la particularidad del entendimiento humano mediante la cual el concepto de un ƒin de la naturaleza es posible para nosotros Hemos citado en la anterior nota particularidades de nuestra facultad de conocer (aun de la superior). sobre él em- . sir- 343 nación de los objetos mismos. según aquella idea. por cierto. si bien ocurre lo mismo. no es más que la aplicación de un entendimiento. por tanto. pero se refieren a ideas. exige unidad. como la de un ser que obra según fines. en consideración a lo particular. y la deducción de las leyes particulares de las generales. sensible) naturaleza y de nuestra facultad. como tal.` caíricx DEL juicio misma. mandatos para cada cual. en consideración a lo que encierran en si ri por medio de la determinación de es un principio de la razón para el entendimiento. pero no un concepto concerniente a la determi- sino sólo reflexionante y donde. sin embargo. en sus productos. sin tener una ley universal bajo la cual pueda subsumirlo. el. no puede de la naturaleza. juicio. y. sin embargo. será un principio subjetivo de la razón para el Iuicio. De igual modo. sea un concepto trascendente para nosotros. tan necesariamente como si fuera un principio objetivo. para nuestro Iuicio humano. resulta que el concepto de la finalidad de la naturaleza. Por tanto. de principio regulativo universal. sino que hace. o sea el enlace final regulativos para la indagación de la misma. vale.

pues. y como una facultad de una completa espontaneidad de la intuición sería una facultad de conoeer distinta de la sensibilidad y totalmente independiente de ella. pues por medio de lo universal de nuestro (humano) entendimiento no es determinado lo par¢. como motivo de determinación. Se trata. a saber... Nuestro entendimiento es una acultad de los conceptos. es cosa contingente.) . otro que el humano (así . pertenece también la intuición. pensarse un entendimiento intuitivo (negativamente.I'HS difgfen- naturaleza. lo particular no es determinado mediante lo universal. no se puede de ningún modo juzgar determinadamente (y mucho menos aun con adecuación total).como en la Crítica de la razón pura debimos-tener en el pensamiento otra posible intuición.. contingencia que hace tan difícil para nuestro entendimiento el traer lo diverso de la naturaleza a la unidad del conocimiento. conforme a la idea. en la diversidad de la muy naturalmente en lo particular que el Inicio debe traer bajo lo universal de los conceptos del entendi- miento. pues. Nuestro entendimiento tiene. Aquí. cio. para poder ser subsumido bajo lf Las palabras entre paréntesis fueron añadidas en la 1' y 2* edición. sin embargo. es decir. sin embargo. sin embargo. (N. es decir. operación que nuestro entendimiento solo puede realizar mediante el acuerdo de los caracteres de la naturaleza con nuestra facultad de los conceptos. en la reflexión del mismo sobre cosas de la naturaleza. lo particular. como producidos intencionadamente y como fines. y que un entendimiento intuitivo.. esto de peculiar para el Iuicioz que en el conocimiento que elabora. en una relación causal para la cual no se admite exclusivamente un entendimiento como causa. para el cual. del T. si la nuestra habíamos de considerarla como una especie particular. pues. así a lo individual (por medio de conceptos). se trata de la relación de nuestro entendimiento con el Iui- universal a lo particular y. según la particular constitución de nuestro entendimiento.~y no puede ser deducido sólo de éste. no necesita. según leyes particulares. por tanto. en su posibilidad. sin negar que pueda otro (más alto) entendimiento que el humano encontrar también en el mecanismo de la naturaleza. entendimiento en la más universal significación. Pero. si ello es así. puede. debe concordar con lo universal (mediante conceptos y leyes). pues.1fnDe nnånfnfi fní-tnP. con el entendimiento. para poder decir que ciertos productos de la naturaleza deben. respecto al Iuicio. es decir. un entendimiento discursivo. a diferencia de otros entendimientos posibles. a saber. Esa contingencia se encuentra empero. de una particularidad de nuestro (humano) entendi- miento. aquella para la cual los objetos sólo valen como fenómenos). Pero como al conocimiento. el fundamento de la posibilidad de semejantes productos de la naturaleza. ser considerados por nosotros. desde luego. acuerdo muy contingente. debe aquí hallarse a la base de la idea de un entendimiento posible. deben ser contin- pero. y para el cual no se dé aquella contingencia de la concordancia de la naturaleza en sus productos. presentarse a nuestra percepción. de que busquemos ahí una cierta contingencia de la constitución de nuestro entendimiento para anotarla como una particularidad suya.344 MANUEL KAN1' tes pueden cosas distintas que. sino sólo reflexionar. sólo como no diseursivo)" que no vaya de lo realmente una causa particular que tenga la representación de un fin. sin pedir por eso que haya gentes las maneras múltiples y diferentes en que lo particular le puede ser dado en la naturaleza y traído bajo sus conceptos. vienen a concordar en una nota común.

cairicx DEL Juicio él', y esa concordancia, en circunstancias semejantes, tiene que ser muy contingente y sin principio determinado alguno para el juicio. Ahora bien: para poder, sin embargo, pensar, al menos, la posibilidad de la concordancia de as cosas de la naturaleza con el juicio (concordancia que nos representa-

345

ser considerado sólo como efecto de las fuerzas motrices concurrentes de las partes. Así, si no queremos representamos la posibilidad del todo
como dependiente de las partes, conforme a nuestro entendimiento discursivo, sino a la medida del intui-

tivo (prototípico), la posibilidad de
las partes (según su constitución y

mos como contingente, y, por tanto,
sólo posible mediante un fin enderezado a ello), debemos, al mismo

enlace) como dependientes del todo,
ello no puede ocurrir, según la misma particularidad de nuestro entendimiento, de tal modo que el todo contenga el fundamento de la posi-

tiempo, pensar otro entendimiento, en relación con el cual, y, por cierto, antes .de todo fin que le sea atribuido, podamos representamos como

bilidad del enlace de las partes (lo
cual, en el modo de conocer discur-

necesaria aquella concordancia de las leyes naturales con nuestro juicio, que para nuestro entendimiento es sólo posible mediante el medio de enlace de los fines. Nuestro entendimiento tiene, en efecto, la propiedad de que 'en su conocimiento, verbigracia, de la causa de un producto, debe pasar de lo
analítico-universal (de conceptos) a

sivo, sería contradicción), sino sólo que la representación de un todo contenga el fundamento de la posibilidad de la forma del mismo y del enlace de las partes. Pero como el

todo, entonces, sería un efecto (producto) cuya representación es considerada como causa de la posibilidad, y el producto, empero, de una causa, cuyo motivo de determina-

lo particular (la intención empírica dada), en el cual, pues, respecto a la diversidad de lo particular, no determina nada, sino que debe esperar esa determinación, ìpara el juicio de la subsunción de a intuición

ción es sólo la representación de su efecto, se llama fin, de aquí resulta
que es sólo una consecuencia de la

constitución particular de nuestro entendimiento, el que podamos representamos como posibles produc-

empírica (cuando el objeto es un producto natural) bajo el concepto. Ahora bien: podemos también pensar un entendimiento que por no ser, como el nuestro, discursivo, sino intuitivo, vaya de lo sintético-universal
(de la intuición de un todo, como tal) a lo particular, es decir,` del

tos de la naturaleza según otra especie de causalidad que la de las leyes naturales de la materia, a saber, según la de los fines y causas

finales, y el que este principio se
refiera, no a la posibilidad de esas cosas mismas (aun consideradas como fenómenos) según esa especie de producción, sino sólo al juicio posible de las mismas para nuestro en-

todo a las partes; ese entendimiento,
pues, y su representación del todo,

no encierra en sí la contingencia del enlace de las partes para hacer posible una determinada forma del todo, cosa que necesita nuestro en-

tendimiento. En lo cual vemos, al
mismo tiempo, por qué en el conocimiento de la naturaleza no estamos mucho tiempo contentos con una explicación de los productos de la naturaleza por medio de la causalidad según fines: es porque en

tendimiento, el cual debe pasar de
las partes, como fundamentos universalmente ensados, a diferentes

formas posiblïas que han de ser subsumidas en aquéllas como conse-

ella queremos juzgar la producción
de la naturaleza conforme sólo a

cuencias. Según la constitución de
nuestro entendimiento, en cambio,

un todo real de la naturaleza ha de

nuestra facultad de juzgarla, es decir, al juicio reflexionante, y no a las cosas mismas para el juicio de-

346

MANUEL KANT
minada sin relación con el todo

terminante. Tampoco es aquí en

modo alguno necesario demostrar
que semejante intellectus archetypus sea posible, sino sólo que, al poner algo frente a nuestro entendimiento discursivo, necesitado de imágenes

(cuya representación, pues, está a la base de la posibilidad de las partes). Pero como, sin embargo, es, al menos, posible considerar el mundo material como mero fenómeno, pen-

(intellectus ectypus), y frente a la contingencia de semejante constitución, somos conducidos a esta idea
(de un intellectus archetypus), y

sando algo, como cosa en sí (que no
es fenómeno), que sea su sustrato,

y poner bajo éste una intuición intelectual correspondiente (aunque no sea la nuestra), hallaríase enton-

que esta idea tampoco contiene contradicción alguna. Ahora bien: cuando consideramos un todo de la materia, según su forma, como un producto de las partes y de sus fuerzas y facultades para enlazarse por sí (pensando además otras materias que se agregan entre sí), nos representamos un modo de producción mecánico de la misma. Pero de esa manera no surge concepto alguno de un todo como fin, cuya anterior osibilidad presuponga totalmente lja idea de un todo, de donde dependa la constitución misma y el modo de efectuar de las partes, tal

ces un fundamento real, suprasensible, aunque para nosotros incognoscible, de la naturaleza, a la cual pertenecemos también nosotros mismos; así, pues, lo que en ella es necesario como objeto de los sentidos, lo consideraríamos según leyes mecánicas, y, en cambio, la concordancia
y la unidad de las leyes particulaires

con las formas correspondientes, que debemos juzgar como contingentes
respecto de aquellas leyes, las con-

sideraríamos (con la naturaleza entera en un sistema), como objeto de la razón, según leyes teleológicas, y
juzgaríamos así la naturaleza según

como, sin embargo, tenemos que representamos un cuerpo organizado. Pero de aquí no se deduce, como se acaba de mostrar, que la producción mecánica de un cuerpo 'semejante sea imposible, pues eso vendria a decir que representarse una unidad semejante, en el enlace de lo diverso, es imposible (es decir, contradictorio) para todo entendimiento, sin que la idea de esa unidad sea,

dos clases de principios, sin que el modo de explicación mecánico sea excluido por el teleológico, como si ambos se contradijeran. De aqui se puede considerar algo que, aunque podía fácilmente presumirse, difícilmente, empero, podía con seguridad afirmarse y demostrarse, y es que el principio de una

al mismo tiempo, la causa productora de la unidad, es decir, sin producción intencionada. Sin embargo,
tal sería, en realidad, la consecuencia, si estuviéramos autorizados a considerar los seres materiales como cosas en si mismas. Pues, entonces, la unidad que constituye el funda-

deducción mecánica de productos finales de la naturaleza puede coexistir con el teleológico, pero de ningún modo hacerlo superfluo, es decir, que se pueden ensayar, desde luego, en una cosa que debemos juzgar como fin de la naturaleza (un ser organizado), todas las leyes cocidas, y aun por descubrir, de la producción mecánica, y hasta se puede esperar tener un buen éxito; pero

mento de la posibilidad de las forniaciones naturales seria sólo la unidad del espacio, el cual, empero, no es fundamento real de las producciones, sino sólo la condición formal de las misinas, aunque tiene, con el fundamento real que buscamos, alguna semejanza, que consiste en que en él ninguna parte puede ser deter-

no eximirse de apelar a un fundamento de producción totalmente distinto de aquél, a saber, a la causalidad por medio de fines, para la
posibilidad de semejante producto.

Ninguna razón humana (ni tampoco una finita que fuera semejante a

cizíricx DEL juicio
la- nuestra,-según la cualidad, aun-

347

que la superase, empero, mucho, según el grado) puede absolutamente esperar comprender la reducción aun sólo de una hierbecillja por causas meramente mecánicas. Pues si el

leza, porque no conocemos el modo
de obrar de ese ser, ni sus ideas, que deben contener los principios de la posibilidad de los seres natu-

rales, y no podemos explicar su naturaleza, como de arriba a abajo (a priori). Pero si queremos, desde las

enlace teleológico de las causas y efectos es, para la posibilidad de un
objeto semejante, totalmente indispensable al juicio, hasta para estudiar esa posibilidad con el hilo con-

formas de los objetos de la experiencia, es decir, de abajo a arriba (a posteriori), ya que en ellas creemos encontrar finalidad, apelar para explicarlas, a una causa que efectúa según fines, entonces explicaremos

ductor de la experiencia; si para objetos exteriores, considerados como fenómenos, no puede encontrarse
fundamento alguno bastante que se

refiera a fines, sino que este fundamento, que también está en la natu-

raleza, sólo debe buscarse en el susque, sin embargo, no tenemos conociiniento alguno, nos es, pues, absolutamente imposible tomar de la natrato suprasensible de la misma, del

tautológicamente y engañaremos a la razón con palabras; eso sin contar que allí donde, con ese modo de explicar nos perdemos en lo trascendente, en regiones donde el conocimiento de la naturaleza no nos puede seguir, la razon es llevada a exal-

tarse poéticamente, cosa que tiene
que evitar, porque evitarlo es su determinación principal. Por otra parte, es máxima de la razón igualmente necesaria, no de-

turaleza fundamentos de explicación
derivados, para los enlaces finales,

y es necesario, según la constitución
de la humana facultad deconocer,

buscar el fundamento superior de los fines en un entendimiento originario, como causa del mundo.
§78

jar a un lado el principio de los fines en los productos de la naturaleza, porque aunque no nos haga

precisamente más concebible el mode cómo éstos vienen'a la existencia, sin embargo, es un principio eurístico para`investigar las leyes particulares de la naturaleza, suponiendo

De la reunión del principio del mecanismo uníversal de la materia con
el teleológico en la técnica de la naturaleza A la razón le importa infinito no abandonar el mecanismo de la na-

también que no se quiera hacer de
él uso alguno para explicar la naturaleza misma, y ue a los productos naturales se les (llame siempre sólo fines de la naturaleza, aunque presenten, a ojos vistas, unidad de fin intencionada, es decir, que no se busque, por encima de la naturaleza, el fundamento de su posibilidad. Pero como, sin embargo, al fín y al cabo debe venirse a la cuestión de esta posibilidad, es, por tanto, nece-

turaleza en sus producciones y no
dejar a un lado la explicación de las mismas, porque sin él no puede conseguirse visión alguna de la natura-

leza de las cosas. Aunque se nos
conceda que un altísimo arquitecto

ha creado inmediatamente las formas de la naturaleza, tal y como son desde siempre, o predeterminando

sario pensar para ella una especie particular de causalidad, que no se encuentra en seguida, en la naturaleza, del mismo modo que la mecá-

lasque en su carrera se forman continuamente, según el mismo modelo
exactamente, sin embargo, mediante

nica de las causas naturales tiene la
suya, debiendo añadirse a la recepti-

eso, no adelanta en lo más mínimo nuestro conocimiento de la natura-

vidad de formas más numerosas y
diversas que aquellas de que la ma-

348

MANUEL KAN1'
E-

teria según las causas naturales, es

capaz, la espontaneidad de una causa (que no puede, pues, ser materia) , sin la cual no se puede dar fundamento alguno de aquellas formas.

Cierto que debe la razón, antes de dar ese paso, proceder con prudencia y no tratar de explicar como teleológica toda técnica de la naturaleza, es decir, toda facultad productora de la misma que muestre en sí finalidad de la forma para nuestra
mera aprehensión (como en los cuer-

fin de la naturaleza, no puedo invocar una manera mecánica de producción del mismo y admitir ésta como principio constitutivo para el juicio del mismo, según su posibilidad, y juntar, pues, ambos principios. Pues uno de esos modos de explicación excluye el otro, aun suponiendo que objetivamente ambos fundamentos
de la posibilidad de semejante pro-

pos regulares), sino considerarla siempre, durante el mayor tiempo que pueda, sólo como mecánicamente posible; pero excluir completa-

mente sobre ella el principio teleológico, y, alli donde la finalidad,

para la investigación de razón de la posibilidad de las formas de la naturaleza por medio de sus causas,

ducto descansaran en uno solo, pero no hiciéramos referencia a él. El principio que debe hacer posible la reunión de ambos en el juicio de la naturaleza según ellos, debe ponerse en lo que está fuera de ambos (por tanto, fuera de la representación posible, empírica, de la naturaleza), y contiene, sin embargo, el
fundamento de ambos, es decir, en

se muestra del todo innegable, como referencia a otra especie de causalidad, querer, sin embargo, seguir el mero mecanismo, transformaría la razón en fantasía y la haria errar entre fantasmas quiméricos de facultades naturales que no se dejan

absolutamente pensar; no de otro modo la exaltaría la manera de explicación meramente teleológica, que no toma en consideración alguna el mecanismo de la naturaleza. En una y la misma cosa de la naturaleza no se dejan ambos princi-

lo suprasensible: a éste debe ser referido-cada uno de ambos modos de explicación. Ahora bien: como de lo suprasensible no podemos tener nada más que el concepto indeterminado de un fundamento que hace posible el juicio de la naturaleza, según leyes empíricas, y como, por lo demás, empero, no podemos
darle más determinación or medio

pios enlazar como principios de la explicación (deducción) de uno por el otro, es decir, que no se dejan unir como principios dogmáticos y
constitutivos de la visión de la naturaleza para el Iuicio reflexionante,

Cuando, por ejemplo, admito que
un gusano hay que considerarlo como producto del mero mecanismo de la materia (de la nueva forma-

de predicado alguno, se dpeduce que la reunión de ambos princi ios no puede descansar en un fundamento de la aclaración (explicación) de la posibilidad de un producto según leyes dadas para el juicio determinante, sino sólo en un fundamento del examen (exposición) de la misma para el reƒ exionante. Pues explicar significa deducir de un principio que, por tanto, hay que poder conocer y expresar claramente..Ahora bien: el principio del mecanismo de la naturaleza y el de la causalidad de la misma según fines,1“ en
18 Las dos palabras «según fines» faltan en los textos de Kant. Los editores modernos han propuesto diversas soluciones para dar un sentido a la frase. Schopenhauer y Rosenkranz leían: «. . .causalidad de la técnica de la misma». Erdmann y Vorländer, basándose

ción que realiza por si misma, cuando sus elementos son puestos en libertad por medio de la putrefacción), no puedo, empero, deducir ese

mismo producto de la misma materia como de una causalidad de obrar
sepún fines. Inversamente, cuando

a mito ese mismo producto como

en otros pasajes en donde Kant habla

de causalidad según fines (pág. 414, lí-

tanto el mecanismo como el tecnicismo teleológi- tonces no se puede de semejante principio sacar ninguna explicación. según los dos.) . semejantes cosas. como. unir ambos principios en. una clara y determinada deducción de la posibilidad de un producto natural. de la teleológica. si bien indicado. porque si no. sin querer. tanto según el principio de la producción por causas fí-. según la constitución del entendimiento humano. para la posibilidad de seres orgánicos en la naturaleza no puede ser admitida ninguna otra causa más que una que efectúe con intención. pties. un sistema que pueda ser conocido como posible. sin apoyarnos en principios teleológicos. en consideración del mismo producto y de su posibilidad. aun cuando la interior posibilidad de ese producto sólo sea comprensible por medio de una cau- salidad según fines (de cu a especie son las materias organizadvas). la explicación de una misma' producción natural. sicas como según el de las finales. además. en el anterior principio de la te eología. pues. con intención teórica. que debemos poner bajo la naturaleza. como principio. sólo entonces se puede suponer que se puede con confianza investigar. Como esta es una máxima del Iuicio reflexionante y no del determinante. Así. Esta última solución nos parece la más conforme al estilo del trozo y al espíritu de Kant. por co (intencionado) de la naturaleza.caírlclx DEL juicio uno y el mismo producto natural. decidir por este principio nada sobre la posibilidad misma de pre tiene pretensiones sobre un ser de la naturaleza). constituye la naturaleza. Quedamos. Así. porque. por lo to al otro. de qué modo. sin embargo. empero. sin dejarse turbar por la aparente contradicción que se produce entre los principios del juicio de la misma. para nosotros (según sus leyes particulares). en- menos. de la deducción mecánica. como ese principio es trascendente. las leyes de la naturaleza (después de que la posibilidad de su pronea 5. Pero no podemos hacernos de él. proponen esas dos palabras. ser determinadamente conocido y dado claramente para el uso en los casos que ocurran. es lo suprasensible. la posibilidad está asegurada de que ambos puedan también. no puede. por la una parte. pues. aunque. pág. 417. por otra. el menor concepto afirmativo determinado. del T. y por eso tiene un valor subjetivo para nosotros. pues. eso no se puede. es de tal especie que. lineas 14 y 15). objetivamente. de ningún modo. y que el mero mecanismo de la naturaleza no puede ser en modo alguno suficiente para la explicación otros. Pero si esc principio objetivo-común que justifica. en su posibilidad. por el uno o por el otro principio). por eso. Sólo cuando ocurre que se presentan objetos de la naturaleza que no pueden ser pensados por nos- limitación de nuestro entendimiento. reunirse en un princi- pio (puesto que se refieren a fenómenos que presuponen un fundamento suprasensible). es decir. y. considerada como fenómeno. puedan estar bajo un principio superior común de la naturaleza según leyes particulares. a saber. Ahora bien: el principio común. no podemos. según él. la comunidad de las máximas de investigación que de él se derivan.: que. explicar. según el principio del mecanismo (que siem- de esos sus productos. posible según aquellos dos principios heterogéneos. no objetivo para la posibilidad de esa clase misma de cosas (en donde los dos mo- dos de producción podrían bien estar en conexión en uno y el mismo fundamento). sin agregar al referido modo teleológico de producción concepto alguno (N. en la consideración de la naturaleza no podrían coexistir uno jun- ducto es cognoscible para nuestro entendimiento. 349 deben reunirse ambos en la dependencia de un principio superior y br'otar juntamente de él.

según el principio del mecanismo. de ningún modo.350 MAN u1=. para nuestra sustituir en todo o en parte el uno por el otro. sino el sustrato suprasensible de la naturaleza. pues. otro (el tecnicismo intencionado). y. sin confundir los principios del juicio sólo una cosa es segura. nada es sustraído al modo de explicación teleológico. y como. y. ni finalidad). por nosotros) como posible sólo según intención. cuya ley de efectuar no necesita para nada algo que presuponga un fin. según su natura- Aqui se fundan. así. generalmente. por tanto. Pues allí donde se piensan fines como fundamento de la posibilidad de ciertas cosas. Ahora bien: como para nuestro entendimiento es totalmente indeterminado. y. causa subordinada de efectos intencionados. porque en un juicio te:eológico. que se ha de encontrar allí al mismo tiempo. por causa del arriba citado principio inteligible de la posibilidad de una naturaleza en general. según el principio trascendental de la finalidad de la naturaleza. se ún las dos clases de leyes universafmente concordantes (las físicas y nicos de la naturaleza. para nuestro uso teórico de la razón. hay que admitir también medios. hasta qué punto obra el al. con ocasión de la multitud infinita de los mismos.L K/(NT leza y en conformidad con las leyes de un mecanismo de la naturaleza. y. admitimos también lo intencionado en el enla- las de las causas finales). no se puede admitir mecanismo alguno. la anterior máxima lleva. sino que no podemos juzgarlos más que por el enlace de las causas finales. de las mismas ni poner uno en el lugar del otro. con lo cual. por causa de la importancia que tiene el estudio de la naturaleza. pues. y en el lugar de lo que es conocido como necesario según el mecanismo. en una hipótesis permitida) como principio universal del Iuicio reflexionante para el todo de la naturaleza (el mundo). aunque no podamos considerar de ningún modo la manera cómo esto sucede. sin embargo. no deben. pues. ser fundidos juntos. ambos modos de representación de la posibilidad de semejantes objetos. puede estar subordinada también como medio a aquel fin presentado. según leyes particulares (al menos. en los productos orgá- mecanismo de la naturaleza como medio para aquella intención final de la misma. debemos subordinar todos aquellos fundamentos a su principio teleológico. se puede del todo . por tanto. puede pensarse una gran v hasta universal unión de las leyes mecánicas con las teleológicas en las producciones de la naturaleza. también el deber de expli- . resulta que no sabemos tampoco cuán lejos va el modo de explicación mecánica para nosotros posible. lo cual puede ocurrir muy bien. del cual nada conocemos. fundado en un entendimiento superior. ser juzgada como producto de la naturaleza. Pues en el lugar de lo que es pensado (al menos. no podría semejante producción. y siempre también indeterminable. según la constitución de nuestro entendimiento. por muy lejos que en él podamos llegar. sino ce de las causas naturales. Por eso. ahora los derechos. aun cuando la forma que adopte sea juzgada sólo como posible según una intención. consigo la necesidad de una unión de ambos principios en el juicio de las cosas como fines de la naturaleza. pero más aún si. no obstante. sin embargo.admitir que ella es posible. al mismo tiempo. ninguna contingencia que necesite un fin como motivo de determinación: sólo se puede subordinar uno (el mecanismo) razón (la humana). puede ser mecánica. y es que. es siempre insuficiente para cosas que reconocemos una vez como fines de la naturaleza. como fundamento de esa posibilidad unión está en algo que no es ni reel de lo uno ni lo otro (ni mecanismo. pero no para mecánicas. la materia.

tan lejos como 'esté en nuestra facultad (cuyas limitaciones no podemos dar en esta clase de investigación). subordinar- al mismo tiempo.cníric/t DEL Juicio car mecánicamente todos los pro- 351 damos poner. por último. la naturaleza. ductos y sucesos de. de no perder nunca de vista que aquellos que no po- los. conformemente a la constitución esencial de nuestra razón y prescindiendo de aquellas causas mecánicas. para la investigación. incluso los más finales. a la causalidad según fines. más que bajo el concepto del fin de la razón. . pero. debemos.

APENDICE 1 METODOLOGÍA DEL IUICIO TELEOLÓGICO §79 Si la teleología debe ser tratada como perteneciente a la teoría de la naturaleza Cada ciencia debe tener su lugar esa causa como un fundamento puesto fuera y por encima de la naturaleza (creador divino). en cuanto constituyen un sistema según conceptos teleológicos. empero. no pertenece. o en la práctica de la filosofía. como conjunto de todos los objetos de la experiencia). a doctriría alguna.) La teleología. en la teoría de los cuerpos. aunque puede hacerse en la teología el más importante uso de ella. en el cual la razón. como principio regulativo) solamentepara el reflexionante en la consideración de la naturaleza. pertenece propia- mente sólo a la descripción de la naturaleza. empero. en cuanto considera lo que puede ser objeto de la experiencia (consiguientemente. sí mismo claro. debe su lugar serle asignado. para exponer fundamentos objetivos de efectos naturales. a saber. pues de tránsito de la una a la otra no puede ninguna ciencia servir. Pues tiene por objeto suyo productos de la naturaleza y la causa de éstos. de una facultad particular de conocer. a la. de eso. se pregunta: ¿qué lugar corresponde a la teleología? ¿Pertenece a la (propiamente llamada) ciencia de la naturaleza. Pero en . Que no pertenece a la teología como una parte de la misma. instructivo y de finalidad práctica en algunas direcciones. o en la parte teórica. sino_ sólo a la crítica. o en la teoría de Dios (del fundamento primero del mundo. Si es una ciencia filosófica.. arreglada según un hilo teología? Una de las dos cosas debe ser. sino (para dirigir sólo el juicio de las cosas en el mundo por una idea adecuada al entendimiento humano. (N. y. si se la considera según la relación de los fines unos con otros. es de lo que se trata propiamente en la ciencia teórica de la naturaleza. y si tiene su lugar en la primera. la teoría de la na- turaleza o explicación mecánica de los fenómenos de la misma por medio de sus causas eficientes no gana tampoco nada. sin embargo. no para el juicio deter- minante. del T. o en la ciencia universal del mundo). sin embargo. Del mismo modo. Ahora bien. pues. o en la teoría de la rece tampoco pertenecer a la ciencia de la naturaleza. no pa- determinado en la enciclopedia de todas las ciencias. no da conclusión ma y no lugar alguno en el mismo. y aunque señala 1 La indicación de «apéndìce›› falta en la primera edición. por cierto. el Iuicio. y no sólo naturaleza. lo hace. o a la reflexionantes. que necesita principios determinantes. es por alguna sobre el origen y la posibilidad interior de esas formas. debe ese lugar serle asignado. En realidad. como ciencia. o en la teoría de las almas. porque tránsito signifìca sólo la articulación u organización del siste- conductor particular. si bien lleva a cabo un asunto magnífico. Señalar los fines de la naturaleza en sus productos.

desde aquella . en la metafísica. en general. en la explicación de una cosa como ƒin de la naturalezn El derecho de buscar una explicación meramente mecánica de todos (que. y hasta meritorio. con la teología. en cuanto y de renunciar cobardemente a toda pretensión de penetrar la naturaleza en ese campo. por nosotros a un principio teleológico. deja penetrar en el espiritu un rayo. en el juicio dc las cosas. La concordancia de tantas especies animales en un esquema común que parece estar a la juicio._ por tanto. sin embargo. sin tener necesidad de quedarnos en el mero principio del juicio (que no da conclusión alguna para el conocimiento de su producción) ción es. digna de admiración. como propedéutica de esta última. Así. puede y debe decir el. influjo negativo dor de la naturaleza no trabaje en pura pérdida. aunque débil. ha podido producir. §80 ganización primitiva que utilice aquel mecanismo mismo para producir otras formas organizadas o desarrollar la suya en nuevas figuras De la subordinación necesaria del principio mecánico bajo el teleológico. haber ciencia alguna. poner siempre a la base alguna or- en el proceder de la ciencia teórica de la naturaleza y también en la relación que ésta puede tener. para que el investiga- raleza según el principio de las causas finales. po'r recogimiento de éstas y desarro- nado. fundado como fines de la naturaleza (seres organizados). no sólo muy limitada. su metodología tiene. pero la facultad de bastarse con esa explica- ción. pues. un prototipo común. que pudiera dar fundamento también al mecanismo de los fenómenos según de la aproximación gradual de una especie animal a otra. pues se exigiría para ello otra intuición que nola sensible y un determinado conocimiento del sustrato in- teligible de la naturaleza. en donde una sencillez de contorno. indudablemente. Esa analogia de las formas. 'para ver si en ella no se encontrará algo semejante a un sistema según el principio de produc- los productos de la naturaleza es en sí totalmente ilimitado. por lo menos. sino sólo porque ello no puede.método de cómo se debe juzgar sobre la natu- 353 leyes particulares. cuyo concepto está. por achicamìento de unas y alargamiento de otras. el Iuicio de semejantes productos debe siempre ser subordi- base. seguir el mecanismo de la naturaleza. sino también de la disposición de las demás partes. dcbe. no sólo de su esqueleto. siempre se derivan de aquel fin y son conformes a él). según un principio del nuestro entendimiento. todo lo cual supera totalmente nuestra facultad. no se puede obtener nada por el solo medio del primer proceder para la explicación de esos fines. fortalece la sospecha de una verdadera afinidad de las mismas en la producción de una madre común primitiva.cnírica DEL iuiclo cuanto contiene principios a priori. de modo que. según la constitución de tiene que ver con cosas como fines de la naturaleza. parecen ser producidas según es imposible para nosotros hombres. Es por eso razonable. tan gran diversidad de especies. de esperanza de que se pueda obtener como ello pueda hacerse con verosimilitud y no abandonar ese ensayo aquí algo con el principio del mecanismo de la naturaleza.-para una explicación de los productos naturales. y así. Es una gloria recorrer por medio de una anatomía comparativa la gran creación de las naturalezas organizadas. tan lejos llo de aquéllas. a pesar de toda la diversidad. al mismo tiempo. sin el cual porque sea imposible en si coincidir por su camino con la finalidad de la naturaleza. por medio en cuanto. sino claramente demarcada.

y de éste. hasta la escala inferior. Pero debe. específicamente distinto de él: v. a quienes no les haya alguna vez pasado por la cabeza. sin embargo. en oposición con la generación de la materia inorgánica. que podemos observar. como un gran animal). tras algunas generaciones. en un sistema semejante de fines. de igual especie que el productor. en todas esas criaturas. A priori. hasta los musgos los líquenes. en que el principio de los fines parece más guardado. independiente de la condición de las causas finales. hasta el pólipo. de la naturaleza. en definitiva. la materia bruta. más bien. en animales terrestres. de éstas. no se puede saber con seguridad si forma menos final. va estrechamente unido con la condición de no admitir nada en la fuerza engendradora que no pertenezca también. primero. puesta. hasta que esa madre creadora misma. a su vez. haya limitado sus partos a determinadas especies.. se haya osifica- algunos trozos de la forma que hoy precisamente. aun de los más penetrantes investigadores de la naturaleza. incluso. según leyes mecánicas (iguales que las que siguen la produccion de los cristales). y produce también un producto en la organización misma la generatio heteronyma no se encuentra en ninguna parte. ya que solamente algo orgánico seria producido por otro organismo. ser ya existente primitivamente en la especie. cuando se encuentra que el cambio de su carácter es recogido hereditamente en la fuerza generadora. toda generación que conocemos es generatio homonyrna y no sólo univoca. Pues si se prescinde de ese principio. parece provenir toda la técnica de la naturaleza. dentro de la general interior finalidad de un ser organizado. que acababa de salir de su estado caótico (por decirlo así. por experiencia. en animales del fango. Pero la experiencia no muestra de ello ejemplo alguno: según ella. sefamilia de criaturas (pues así debe- puede ello. de la misma. no seres organizados nos es tan incomprensible que nos creemos obligados a pensar para ellos otro principio. si ha de tener fundamento la afinidad citada en general conexión). no es ella. pero zón. endurecida.› Puede hacer surgir del seno maternal de la tierra. esto no es contradictorio. en modo contingente. en modo final. en lo que alcanza nuestro conocimiento. y habrá pocos. atribuir a esa madre universal una organización.354 MANUEL KANT más que retrotraer más allá el fundamento de la explicación. convenientemente. . Pues absurda. gr. de la cual y de cuyas fuerzas. criaturas de mejante. Aquí tiene el arqueólogo de la naturaleza plena libertad para hacer surgir de las trazas conservadas de sus más "antiguas-revoluciones. porque el engendrar un se- juzgado más que como el desarrollo ocasional de una disposición final. aquella gran ría uno representársela'. conocido o verosímil. y. como lo es la generatio cequivoca. sin lo cual la forma final de los productos del reino animal y vegetal no es pensable en modo alguno según su posi- bilidad? Pero entonces no ha hecho 2 Una hipótesis de esa clase puede llamarse una audaz aventura de la ra- siendo siempre generatio univoca. poco a poco. y la diversidad permanezca tal y como se había repartido al fin de la operación de esa fructuosa fuerza de formación. finalmente. y no puede pretender haber hecho la_ prpducción de esos dos reinos. en el juicio de la mera razón. gún todo el mecanismo. aunque. en la significación más general de la palabra. por la cual se entiende la producción de un ser natural por medio de la mecánica de la. ciertos animales acuáticos convirtiéndose. a una de las primitivas disposiciones no desarrolladas. algunos individuos de las especies organizadas. de la naturaleza. y éstos.materia bruta no organizada. otras que se formaron más adecuadamente a su lugar de producción y a sus relaciones unas con otras. ya en adelante no diferenciables. que en los Aun en lo que se refiere a la modificación a que están sometidos. Ella seguiría do. dentro de ese modo ser.

por tanto. y. un conjunto de muchas determinaciones. aquella cuestión. pero si ese fundamento es puesto en el enten- dimiento de una causa productora como sustancia simple. sólo para satislpacer a aquella condición de toda finalidad. Pues la dificultad toda que envuelve la cuestión de la primera producción de cuestión. la unidad la unidad del fundamento del enlace de lo diverso. deberia. pero para la otra condición. no contestan de ningún modo a toda la cuestión. en un ser .organizado. en lugar de «enlace››. ser muy incierto y sólo valedero para el tronco primitivo (que. según el párrafo anterior. sin fin. hace Hume la objeción siguiente: se podría. la unidad de principio para la forma interior final de su formación falta totalmente. de esas formas con esa inteligencia (a causa de la contingencia pensada en todo lo que pensamos posible sólo como fin) no otro en ese producto. sin conceder a ese fundamento precisa- 3 En la 1'-* y 2° edición dice «relación››. a saber. la uni- lo que se conserve en la reproducción del mismo. de ese modo satisfacen. si. la relación de la misma con su consecuen- cia como fin. Pero ese reproche es nulo. descansa en la cuestión de ro de las cosas como una sustancia simple. a saber. mediante la cual aquel fundamento ontológico debe ser determinado más fijamente para la coincidir en un ser. está suficientemente contestada. un principio teleológico del juicio. y si la relación. en cuanto es teleológica. de modo tan conforme al fin. las diferentes facultades y propiedades que hacen posible un entendimiento dotado al mismo tiempo de fuerza realizadora. §8l De la adjunción del mecanismo al principio teleológico en la explicación de un fín de Ia naturaleza como producto natural Así como el mecanismo de la naturaleza. con el mismo derecho. empero. en la aplicación. a una de las condiciones de la tarea. por medio del concepto meramente ontológico de una sustancia simple. y si la causa se busca sólo en la materia. y es por éstos solamente concebible. para semejantes fines de la naturaleza. como un agregado de muchas sustancias separadas unas de otras. por lo tanto. cómo han podido dad del fundamento. un entendimiento arquitectónico. y el principio de la 355 mente un entendimiento. Y permanece ésta también incontestable (para nuestra razón). si no representamos aquel fundamento prime- una cosa que encierra en si misma fines. inherentes a una única sustancia sim le (espinosismo). a saber.) . que sólo como fines pueden ser concebidas por nuestro entendimiento. y la autocracia de la materia en producciones. y si esa su cualidad para la constitución específica de las formas en ella fundadas. es decir. separado uno de de fin. ya no conoce- mos). es decir. no exponen nada. hacen gustosos de la totalidad del mundo una teleología de no juzgar como no final. empero. no la representamos como la de una sustancia inteligente. nada de sustancia única que lo comprende todo (panteísmo). (Nota del T. Contra los que encuentran necesario admitir. o (lo cual es sólo una explicación más determinada de lo anterior). es una pala- bra sin significación. la representamos como la relación de una causalidad. De aqui viene que los que buscan para las formas objetivo-finales de la materia un fundamento supremo de la posibilidad de las mismas. preguntar cómo sea posible un entendimiento semejante. la de la unidad en el enlacea final.cRíT1cA DEL 1 uicio se encuentran en una especie no pueden ser de un origen igualmente contingente.

que exceptúan cada individuo de la fuerza for-madora de la el ocasíonalismo. según no puede bastar por si solo para que se piense según él_ la posibilidad de un ser organizado. está. como el instrumento de una causa que efectúa con inten- bién todo uso de razón para juzgar sobre la posibilidad de una clase se- ción. piérdese toda naturaleza aquí totalmente. sometida. y con ella tam- tima no se añadiese a la teleología. por decirlo así. en sus leyes mecánicas. para considerarlo al mismo tiempo y juzgarlo como un producto de la naturaleza. para la cual. en su conformidad universal a leyes. que estaba virtualiter preformada la fonna específica. la de la preformación individual. bajo la cual. de una unión de la naturaleza. se puede poner a la base: o lución. Considera cada uno de los seres orgánicos. de tal modb que el ayuntamiento fuese una mera formalidad. mejante de productos. o bien como el pro- mento alguno. en sí. pues sin esa clase de causa- ducto de éste. según la constitución de nuestra facultad de conocer) tiene que ser originariamente sometido a una causa que efectúe con intención. Si se admite el ocasio- nalismo de la producción de seres organizados. como fines de la naturaleza. teoría de la invo- Ahora bien: si el principio teleológico de la producción de esos seres es admitido (y no puede dejar de serlo). a su vez. de aquí que se pueda suponer que no admitirá ese sistema nadie que esté en comercio con la filosofía. siendo. con- tinuamente reemplazada la pérdida ganizado no bastaría. esto. sin embargo. y a cuyos fines. productos naturales. Según el primero. el mero fundamento teleológico de un ser or- el segundo habría puesto en los productos primeros de esa su sabifluría los gérmenes sólo. la causa su- naturaleza. Según lidad. a saber: que es el ser en sí. a su vez. La posibilidad de una unión semejante de dos clases totalmente distintas de causalidad. puede proceder de dos maneras. El pre-estabilismo. sino que (por lo menos. es decir. perior del mundo daría inmediatamente la formación orgánica. o también la teoría de la evolución. no serían. del cual nada podemos determinar afirmativamente más que esto. porque la facultad productora de los generadores estaba preformada virtualiter según los gérmenes internos finales que fueron atribuidos a su tronco. o bien como el educto. o el pre-estabilismo de la causa de su forma interior final. está en el sustrato suprasensible de la naturaleza. mediante los' cuales un ser orgánico produce su semejante y la especie se mantiene constante. los seres orgánicos. sin embargo. Los defensores de la teoría de la evolución. en la especie. con ocasión de cada ayuntamiento de la materia no querían atreverse a hacer que ello aconteciese según la hi ótesis del ocasionalismo. no encierra la naturaleza funda- ducido por su semejante. que trabaja al mismo tiempo a su destrucción. Pero el principio de que todo lo que admitimos como perteneciente a esa naturaleza (phar- nomenon) y como producto de la misma. no por eso deja de permanecer en su fuerza. hemos de pensarlo enlazado con ella según leyes mecánicas. la naturaleza. nuestra razón no la concibe. conformemente a su idea. una causa su- . podíase llamar mejor aún la teoría o uesta. EI sistema de las generaciones como meros eductos llámase el de la preƒormación individual.356 MAWUEL KANT que se mezcla en ese acto. pro- con una idea que`la limita a una forma determinada. el de las generaciones como productos es llamado el sistema de la epígénesís. Este último puede también ser llamado el sistema de la preƒormación genésica. si el mecanismo de esta úl- de los individuos por la naturaleza. de igual modo. del cual sólo conocemos el fenómeno. para hacerlo venir inmediatamente de la mano del Creador.

considera la naturaleza como productora de suyo y no sólo como capaz de desarrollo. no querian conceder a ninguno de los dos. que puede sarse sin explicación natural alguna. y la materia encajarse por sí misma en debieron conceder al semen del individuo masculino. la razón va de antemano prevcnida en pre- tes. al cual. muchísimo mayor que la de los que debían alguna vez desarrollarse. habría decidido formar cada vez un fruto con mano inmediata y confiar a la madre sólo el desarrollo y nutrición dcl mismo. y asi confía a la naturaleza. nadie ha hecho más que el señor consejero de corte Blumenbachf Pone ya en la materia organizada todo eomienzc de un modo físico de explicación de las formaciones de que hablamos. (Nota e . en lo que toca a bases de experiencia para la prueba de su teoria. generación por dos individuos de la servir de primer medio de alimento para el embrión. en general. por no caer del todo en la total hiperfísiea. Se declararon por la preformaeión. . Reãidíarpn Gotmga (1752-1840). una gran multitud de disposiciones sobrenaturales necesarias para que el embrión formado al principio del mundo no padeciera. de lo que no tiene vida. del mundo. por lo demás. por medio de la creación ocasional. Cierto que se atenían aún firmemente a la hiperfísica. y tanto para su demostración como también para la fun- dación de los verdaderos principios de su explicación por medio de la limitación de un uso demasiado desmedido de los mismos. haya podido brotar vida. inteligente. y sintiera una desconcertante admiración. estaría. a lo menos en lo que toca a la reproducción. todo lo que sigue desde el primer comienzo (pero sin determinar nada sobre este primer comienzo. según la causalidad de los fines. Pues que la materia bruta se haya originariamente formado a sí misma según leyes mecánicas. juicio pcrior. con el gasto más pequeño posible de sobrenatural. al menos. sin embargo. y no se economizarán más bien. en lo quese refiere al producto de una canismo natural una parte indeterminable. sin embargo. eso lo declara atinadamente contrario a la razón. y se conservara intacto. al encontrar una finalidad digna de admiración en los monstruos (que. En lo que toca a esta teoría de la epigénesìs. sin embargo. naufraga. de modo sošrenatural. en lo que se refiere a las cosas que originariamente sólo pueden repre- sentarse como posibles. pero al mismo tiempo im- posible de desconocer.crzíric/\ nui. en cambio. del mismo modo vendrían. son imposibles de considerar como fines de la naturaleza). no le habian atribuido nada más que la propiedad mecánica de la forma de una finalidad que se conserva a sí misma. por más que intente explicarlo con la encadenación de causas que quiera). pero deja al mismo tiempo al me- misma especie. en el cual la física. sino que de la naturaleza. bajo ese prin* Fisiólogo y anatomista alemán. dejar algo aquí a la naturaleza. porque esta explicación. Pero la produc- ferente favor para su modo de explicación. que ción de los híbridos no podían de ningún modo hacerla encajar en el sistema de la preformaeión. una fuerza de formación final que. y con ellos otras tantas creaciones. a ser inútiles y sin finalidad alna una multitud de esos seres prefólrmados. no se le reconociera al defensor de la cpígéne- sis la gran ventaja que tiene sobre el primero. Pero querían. durante el largo tiempo que va hasta su desarrollo. como si no fuera igual hacer sur ir formas semejan- 357 Aunque. al principio o en el curso del mundo. por eso. sin embar o. por las fuerzas destructoras de la naturaleza. aun cuando no hubieran de tener más fin que el de que un anatómico alguna vez se extrañase de ello como de una finalidad sin fin.

358

MANUEL KANT
una causalidad, según fines, para su

cipio, ininvestigable para nosotros, de una organización originaria; para
ello llama la facultad de la materia (a diferencia de la fuerza de formación, meramente mecánica, que a ella se añade universalmente), en un cuerpo organizado, una tendencia a la ƒormación (que está, por decirlo así, bajo la dirección e instrucción de la primera). §82

interior osibilidad, un entendimiento ereadifir, y relacionamos esa facultad activa con el motivo de determinación de la misma, la intención.

No hay más que una única finalidad externa que esté en conexión

con la interna de la organización,
y, sin que pueda haber cuestión de para qué fin aquel ser, asi organizado, ha debido precisamente existir, sirva, sin embargo, en la relación

Del sistema teleológico en las relaciones externas de seres
organizados

Por finalidad externa entiendo aquella en que una cosa de la naturaleza sirve a otra de medio para

exterior de un medio para el"fin. Esta es la organización de ambos sexos, en relación uno con otro, para la reproducción de su especie, pues aquí se puede siempre, lo mismo que en un individuo, preguntar por qué debió existir una pareja semejante. La respuesta es que esa pareja
constituye un todo organizante, aun-

un fin. Ahora bien: cosas que no
tienen"o, para su posibilidad, no su-

ponen finalidad interna alguna, v.
gr., tierra, aire, agua, etc., pueden, sin embargo, ser muy finales exteriormente, es decir, en relación con

que no un todo organizado, en un cuerpo único. Ahora bien: si se pregunta para

qué existe una cosa, la respuesta es: o bien, su existencia y su produc-

otros seres, pero éstos deben ser
siempre seres organizados, es decir,

ción no tienen relación alguna con
una causa que efectúe con intenciones, y entonces se entiende siempre

fines de la naturaleza, pues de otro modo, aquéllas no podrían tampoco ser juzgadas como medios. Así, agua, aire, tierra, no pueden ser considerados como medios para la aglomeración de las montañas, porque en sí no encierran las montañas nada que exija un fundamento de su posibilidad según fines; su causa no puede, por tanto, nunca, en relación con esos fines, ser representada bajo el predicado de un medio
(que a ellos sirviera).

un origen de la misma por el mecanismo de la naturaleza, o bien, hay

algún fundamento intencionado de su existencia (como la de un ser contingente de la naturaleza), y este
pensamiento se puede difícilmente

separar del concepto de una ,cosa organizada, pues ya que debemos poner bajo a interior posibilidad
de la cosa organizada una causali-

dad de las causas finales y una idea que está a la base de ésta, no podemos pensar más que como fin la existencia también de ese producto. Pues el efecto representado, cuya reel motivo de determinación de la

La finalidad externa es un concepto totalmente distinto del concepto de la interna, que está enlazado

con la posibilidad de un objeto,

presentación es, al mismo tiempo, causa efectiva, inteligente, para su producción, se llama ƒin. En este caso, pues, puede decirse: o bien, el fin de la existencia de un ser semejante de la naturaleza está en si mismo, es decir, no es sólo fin, sino

prescindiendo de si su realidad mis-

ma es un fin o no. Puede preguntarse aún, de un ser organizado,

para qué existe, pero no es fácil 'hacerlo de cosas en las cuales se conoce sólo el efecto del mecanismo de la naturaleza. Pues en los seres

organizados nos representamos ya

fin ƒmal, o bien, está fuera de él en otros seres de la naturaleza, es de-

caíricx DEL juicio
cir, no existe, en modo final, como

359

fin final, sino, en modo necesario, al mismo tiempo como medio. Pero cuando repasamos la naturaleza entera no encontramos en
ella, como naturaleza, ningún ser que pueda tener pretensiones al privilegio de ser fin final de la creación, y hasta se puede demostrar a priori que lo que quizá aun para la naturaleza pudiera ser un último ƒin con todas las determinaciones y propiedades imaginables con que se le

males herbívoros existen para moderar el exuberante crecimiento del

reino vegetal, que ahogaría muchas especies de plantas; los carnívoros
para poner límite a la voracidad de los herbívoros; finalmente, el hom-

bre, para que, al perseguir y disminuir los carnívoros, se establezca un

cierto equilibrio entre las fuerzas
productoras y destructoras de la na-

turaleza. Y así, el hombre,

or mu-

pueda proveer, sin embargo, como cosa natural, no puede ser nunca un
fin final.

Considerando el reino vegetal, pudiérase,-- al principio, por la inmensurable fructuosidad con que se extiende casi por todo suelo, llegar al pensamiento de tenerlo por un mero
producto del mecanismo que la naturaleza muestra en las formaciones

fin en cierta relación, en otra, sin embargo, tendría, a su vez, sólo el lugar de un medio. Cuando una finalidad objetiva, en la diversidad de las especies de las criaturas terrestres y su relación recíproca exterior, como seres construidos conforme a fin, se la convierte en principio, es conforme a la
razón pensar, en esa relación, a su

cho que pueda ser apreciadxó como

vez, una cierta organización y un
sistema de todos los reinos de la na-

del reino mineral. Pero un conocimiento más ceñido de la indescriptiblemente sabia organización en aquél, no nos permite atenernos a
ese pensamiento, sino que provoca

la pregunta: ¿Para qué existen esas criaturas? Si se contesta: para el reino animal, que se nutre con ellas y
puede así extenderse sobre la. tierra

turaleza según causas finales. Pero aquí parece que la experiencia contradice claramente la máxima de la razón, principalmente en lo que 'se refiere a un último fin de la naturaleza, que, sin embar o, es necesa-

en especies diversas, entonces viene de nuevo la pregunta: ¿Para qué existen esos animales herbívoros? La contestación vendría a- ser: para los animales carnívoros, que no pueden nutrirse más que de lo que tie'ne vida. Finalmente, viene la pregunta: ¿Para qué sirven éstos y los rei-

rio para la posibilidacf de un sistema semejante y que no podemos poner en nada más que en el hombre; porque más bien en lo que a éste se refiere, considerado como una de las muchas especies naturales, la naturaleza no ha hecho la menor excepción, tanto en las fuerzas destructoras como en las productoras,

nos anteriores todos de la naturaleza? Para el hombre y el uso diverso
que su entendimiento le enseña a hacer de todas esas criaturas; y el hombre es el último fin de la crea-

al someterlo todo, sin fin alguno, a su mecanismo. Lo primero que debió ser arreglanación para un todo final de los se
do intencionadamente, en una orderes naturales en la tierra, sería la habitación, el suelo y el elemento en que debían tener su desarrollo. Pero

ción, aquí, en la tierra, porque es el

único ser en la misma que puede ha-

cerse un concepto de fines y, mediante su razón, un sistema de fines de un agregado de cosas formadas
en modo final.

Podríase también, con el caballero Linneo, recorrer el camino apa-

rentemente opuesto y decir: los ani-

un conocimiento más exacto de la constitución de ese fundamento de toda producción orgánica no da noticias más que de causas que efectúan totalmente sin intención, y hasta que más bien destruyen que favorecen la producción, la ordena-

360

MANUEL KANT ciones, ¿cómo y con qué derecho podemos pedir y afirmar para estos últimos productos otro origen? Aunque el hombre, como parece demostrar el más perfecto examen de lo que queda de aquellas destruceiones de la naturaleza --según los juicios de Camper-,° no estaba comprendido en esas revoluciones, depende, sin embargo, tanto de las demás criaturas terrestres, que si se admite un
mecanismo de la naturaleza ue do-

ción y los fines. Tierra y mar encierran en sí, no sólo monumentos de las antiguas poderosas destrucciones que han sufrido y todas las criaturas en ellos y dentro de ellos, sino que toda su construcción, las capas de la una y los límites del otro, tienen totalmente cl aspecto del producto de las fuerzas salvajes todopoderosas de una naturaleza
que trabaja en el estado caótico. Por muy conforme a fin que puedan pa-

recer ahora arregladas la figura, la construcción y la pendiente de las tierras, para recoger las aguas del aire, para las fuentes entre capas de especie diversa (para muchas clases
de productos) y el curso de los to-

rrentes, una investigación más ceñida de las mismas demuestra que se han producido sólo como el efecto, en parte, de erupciones de fuego, en parte, de inundaciones, 0 también de subidas del Océano, tanto en lo
que se refiere a la primera produc-

ción de esa figura como-principalmente a la sucesiva transformación
de la misma, con la desaparición, al

mismo tiempo. de sus primeras producciones orgánicas.-" Ahora bien: si

la habitación, cl suelo materno (la tierra), cl seno materno (el mar), para todas esas criaturas no indica nada más que un mecanismo, totalmente sin intención, de sus produc-'› Si el nombre, ya una vez adoptado, de Historia natural, para la descripción de la naturaleza. debe quedar, lo que ese nombre indica literalmente, a saber. una representación del estado anterior antiguo de la tierra, sobre el cual, aunque no se puede esperar certeza alguna, sin embargo, se adelantan sude llamarse arqueología de la naturaleza. en oposición con la del arte. A aquélla pertenecerían las petrificaciodas, etc... Y como quiera que realmente se trabaja en ello (bajo el nombre de una teoría de la tierra) sin cesar, aunque, como es 'usto, lentamente, ese nombre no sería dado a una investigación meramente -imaginaria de la naturaleza, sino a una a que la naturaleza misma nos invita y nos provoca.
nes, asi como a ésta las piedras tallaposiciones con buen fundamento, pue-

mine univcrsalmente sobre (las demás, debe ser considerado él también como comprendido en ese mecanismo, aunque su entendimiento (en gran parte, al menos) haya podido salvarle de esas destrucciones. Este argumento parece, empero, demostrar más de lo que contenía la intención para que fue alegado, a saber, no sólo ue el hombre no es un último fin de la naturaleza y que, por el mismo motivo, el agregado de las cosas naturales organizadas en la tierra no puede ser un sistema de fines, sino que los productos todos, tenidos hasta aquí por fines de la naturaleza, no tienen más origen que el mecanismo de la misma. Pero en la anterior solución de la antinomia de los principios del modo de producción mecánico y teleológico de los seres naturales organizados, hemos visto que como en lo que toca a la naturaleza, formadora, según sus leyes particulares (para cuya conexión sistemática nos falta, empero, la clave), no son ellos más que principios del Inicio reflexionante, que no determinan, pues, en sí, el origen de los seres naturales, sino
sól'o dicen que, según la constitución de nuestro entendimiento y de

nuestra razón, no podemos pensar el origen en esa clase de seres más que según causas finales, no sólo es permitido el mayor esfuerzo posible, y hasta audacia, en los intentos
de explicación mecánica, sino que (N. del T.)

0 Anatómico holandés (1722-1789).

cnírrca DEL tutcro
también somos excitados por la razón a ello, a pesar de que sabemos que en ello no podemos nunca tener éxito, por motivos subjetivos de la especie particular y de la limitación de nuestro entendimiento (y no porque el mecanismo de la producción contradiga en sí un origen según fines), y Sabemos, finalmente, que en el principio suprasensible de la naturaleza (tanto en nosotros como

361

chora, o será la a titud y habilidad para toda clase de fines, para los cuales pueda la naturaleza (interior y exteriormente) ser utilizada por el hombre. El primer fin de la naturaleza sería la felicidad; el segundo, la cultura del hombre. El concepto de la felicidad no es un concepto que el hombre abstraìga de sus instintos, y lo saque, así.
de la parte animal de si mismo, sino

fuera de nosotros) puede estar muy bien la reunión de ambos modos de representarse la posibilidad de la naturaleza, siendo el modo de representación, según causas finales, sólo
una condición subjetiva de nuestro

uso de la razón, cuando esta quiere, no sólo saber el juicio de los objetos, dispuestos como fenómenos, sino que desea relacionar esos fenómenos mismos, en sus principios, con el sustrato suprasensible, para encontrar posibles ciertas leyes de la unidad de los mismos que no puede representarse más que por medio de
fines i-,ntre los cuales la razón tie-

ne que son suprasensibles).
§83

que es una mera idea de un estado; a esa idea quiere el hombre adecuar su estado bajo condiciones meramente empíricas (lo cual es imposible). El mismo bosqueja esa idea, y, por cierto, de modo tan decidido, por medio de su entendimiento. confundido con la imaginación y los sentidos, y la cambia además tan a menudo, que la naturaleza, aunque estuviera totalmente sometida a su voluntad, sin embargo no podría admitir ley alguna determinada, universal y firme para concordar con ese concepto titubeante y con el fin, por tanto, que cada uno se propone
tan arbitrariamente. Pero aun cuando rebajásemos este fin a la exigen-

Del último fin de la naturaleza como sistema teleológico Hemos mostrado en lo que precede que tenemos motivo suficiente, según principios de la razón, para juzgar al hombre, no sólo, igual que los seres organizados todos, como fin de la naturaleza, sino también aquí, en la tierra, como el último ƒin de la naturaleza, en relación con el cual todas las demás cosas naturales constituyen un sistema de fines, y ese juicio, no, desde -luego, para
el juicio determinante, pero si para

cia verdadera natural, en donde nuestra especie concuerda generalmente consigo misma. o, por otra arte, alzásemos a su altura la haEilidad de procurarse fines imagina-

dos, sin embargo, lo que el hombre entiende por felicidad y lo que en realidad es su último fin natural (no
fin de la libertad), no sería nunca

conseguido, pues la naturaleza humana no es de tal especie que cese en alguna parte en la posesión y en
el goce y esté satisfecha. Por otra

parte, lejos 'está la naturaleza de haber tomado al hombre como su favorito particular y cie haberle favo-

recido con su beneficio, por encima
de los otros animales; le ha respetado tan poco como a cualquier otro animal en sus efectos destructivos: en la peste, en el hambre, en las

el reflexionante. Ahora bien: si se debe encontrar en el hombre mismo
lo que ha de ser favorecido como

fin por medio de su enlace con la naturaleza, deberá ser ese fín, 0 bien
de tal índole que pueda ser satisfe-

inundaciones, fríos, ataques de otros animales grandes y pequeños. etc.:
más aún: lo absurdo de las disposi-

cho por la misma naturaleza bienhe-

ciones naturales en el hombre lo

sí. El hombre concordar con ese fin. en consideración de algún fin. ella hace al hombre incapaz de poner a su propia existencia un fin final y de suerte que aun en la naturaleza exterior más bienhechora. en lugar de «volurttad». esa es la materia de todos los fines del hombre en la tiera. en gene- miembros restantes. en general. y ser. o por su propia especie. a saber. cosa. 3'. buscado en la naturaleza. nes en general. independientemente de la naturaleza. sin embargo. cosa que la naturaleza. y también en grandes necesidades. es la cultura. pero siempre sólo con la condición de que lo comprenda y tenga la voluntad de dar a ella y a si mismo una naturaleza. trabaja cuanto en él está para la destrucción de su propia especie. puede ser considerada como su último fin. La de la habilidad es. puede posiciones. Como único ser en la tierra que tiene entendimiento. en su determinación de fin) de emplear la naturaleza como medio. De esta última clase es la felicidad en la tierra. en su libertad). relativamente al fin final. de la ral (consiguientemente. bajo la cual se compren- tura de la disciplina. De todos los fines del hombre en la naturaleza queda. es también medio para la conservación de la finalidad en el mecanismo de los realizar. él mismo. el último fin de la naturaleza. y si se considera ésta como un sistema teleológico. de tal esa materia en su fin total. colocado fuera de ella. dirigido a la felicidad de nuestra especie. pero no basta. además. La producción de la aptitud de un ser racional para cualquier fin. pero.. Pero no toda cultura alcanza ese último fin de la naturaleza. no seria alcanzado en la tierra en un sistema de aquélla. señor. es negativa. en el hombre al menos. el fin de la misma. no debe ser. condición que podria llamarse la cul- descanse en cosas que no se pueden esperar más que de la naturaleza. yque. y consiste en librar la voluntad del T En la primera edición dice «libermd». relación de fin tal que pueda. etc. en la naturaleza irracional. sólo la cultura puede ser el último fin que hay motivo para atribuir a la naturaleza. la barbarie de la guerra. pues. orden y armonia). ni tampoco ser sólo el principal instrumento para establecer fuera del hombre. porque la naturaleza en nosotros no es capaz de recibirlo. por tanto. al cual la naturaleza parece haberle determinado en sus dis- cuadamente a las máximas de sus libres fines.) (Nota .362 MANUEL KANT de el conjunto de todos los fines posibles por la naturaleza fuera y dentro del hombre. de ningún modo. es él. a favorecer la voluntad? Pero para encontrar en dónde. siempre sólo un anillo en la cadena de los fines naturales. La última condición de esa aptitud. que pertenece esencialmente a una apti- pudo llevar a cabo para preparar al hombre a lo que él mismo ha de hacerdpara ser fin final y separarlo de to os los fines cuya posibilidad tud para fines en toda su extensión. por tanto. facultad de proponerse arbitrariamente fines. cuando el hombre transforma sume además en tormentos inventados por él mismo. sólo la condición formal subjetiva. ade- es. . en título. fines a si mismo y (independiente de la naturaleza. hemos de poner aquel último fin de la naturaleza. pues. en general. desde luego. debemos buscar lo que la naturaleza en la determinación y elección de sus fines. ciertamente. mediante la presión de la dominación. haciéndose él mismo para ello. por tanto. según su determinación. la aptitud de ponerse. bastarse a sí mismo. Así. sin embargo. pues. . empero. es un principio. el hombre es. la condición subjctiva principal de la aptitud para la consecución de los fi- fin final. en consideración de la especie humana (no la propia felicidad en la tierra. éste. sin embargo. del T.

quizá aun mayores. La habilidad no puede desarrollarse bien en la es ecie humana más que por medio dìe la desigualdad entre los hombres. sin necesitar para ello de un arte especial. aunque no ven a la cultura. alcanzado en ello. En lo que toca a la disciplina de las inclinaciones. es. por decirlo así. hasta el más alto grado. y escaso. quedando nosotros. Los males crecen. en lo que se refiere a nuestra determinación como especie animal. pero que dificultan mucho el desarrollo tención es aquella constitución de las relaciones de los hombres unos de la humanidad. muéstrase también. de trabajo amargo y de goce bres. sarnos y que no descuidemos o dañemos la determinación de la animalidad en nosotros. pues sólo en esa constitución la cultura. El exce- . que están en recíproco antagonismo. es inevitable la guerra (en la cual. lujo. en ambos lados con igual fuerza: en uno. de la suprema sabiduria: la de preparar. por la interior insacìabilidad. aunque algo de la cultura de la clase superior se extiende poco a poco a esta inferior. sobre todo en los que tienen el poder en las manos. en el otro. cuando no fundar. llamado sociedad civil. pues la mayoría provee a las necesidades de la cerse daño unos a otros. los talentos que sir- rales en la especie humana y el fin de la naturaleza misma. sin embargo. la legalidad con la libertad de los Estados. unos Estados se dividen y se disuelven en Estados más pe- vida de un modo. la unidad de un sistema fundado moralmente. es. empero. según las exigencias de los fi-nes de la razón. el deseo de dominar. para la comodidad y el ocio de otros hombres que trabajan en las partes menos importan- queños. mecánico. y quizá intencionada. Y a pesar de los tor- mentos horribles con que la guerra abrutna a la especie humana y de las desgracias. cuya disposición es nuestro propio fin. la avidez. sin embargo. una tendencia final de la naturaleza hacia una formación que nos haga susceptibles de fines más elevados que los que la naturaleza misma puede proporcionar. porque transfor_-í 363 puede darse el más alto desarrollo de las disposiciones naturales. un impulso (puesto que la esperanza del estado de tranquilidad de una felicidad del pueblo se aleja siempre más allá) para desarrollar. aquella mayoría está mantenida por estos otros en un estado de opresión. oponen a la posibilidad misma de bosquejarlo. en bastante li- es decir. que permite oponer en un todo. en esta segunda exigencia de con otros. por la opresión extraña. es una empresa profundamente escondida. ciencia y arte. al progresar la cultura (y la altura a que alcanzan se llama así. acortar 0 alargar esos instintos. cuando la tendencia a lo superfluo empieza ya a hacer daño a lo indispensable). nos hacen incapaces de elegir nosotros mismos. sin embargo. La condición formal bajo la cual tan sólo puede la naturaleza alcanzar su última in- natural es del todo conforme a fin. atándonos a ciertas cosas de la naturalez-a. una fuerza legal a los abusos de la libertad. la guerra.cRíT1cA DEL ¡Utero despotismo de los apetitos que. para ese desarrollo. y otros se anexionan otros pequeños y tratan de formar un todo mayor). haría falta aún. un todo cosmopolita. un sistema de todos los Estados que corren el peligro de ha- bertad para retener o abandonar. Pero aunque los hombres fueran bastante listos para encontrarla y bastante sa- mamos en cadenas los instintos que la naturaleza nos ha dado para avi- bios para someterse a su presión voluntariamente. Faltando ese sistema. y por causa del obstáculo que la ambición. que es una empresa no premeditada (excitada por pasiones desenfrenadas) de los hom- tes de la cultura. pero la miseria brillante está enlazada con el desarrollo de las disposiciones natu- que su preparación constante origina en la paz.

Pero si admitimos el enlace final. y en el cual nosotros somos siempre sólo medios para últimos fines indeterminados. es decir. de un modo tan independiente de la naturaleza. a uella pregunta sería vana. tampoco se puede desconocer Del ƒin final de la existencia de un mundo. entonces no podemos permanecer quietos ante la pregunta siguiente: ¿Para qué algunas cosas del mundo (los seres organizados). más civilizado. pues. pues ¿quién querría entrar e nuevo en la vida. más que ningunas otras. y aunque se atribuya esa for- el fin de la naturaleza de dominar siempre más la rudeza y la violencia de aquellas inclinaciones que pertenecen más bien a la animalidad en nosotros. y que no podemos satisfacer. y se oponen. empero. y el lujo mismo en las ciencias. nosotros. que está escondida en nosotros.° 8 Qué valor tenga para nosotros la vida cuando se aprecia ésta sólo según lo que se ãoza (el fin natural de la suma de to as las inclinaciones. en ese entendimiento. Ese valor es menos gue nada. tales como realmente se encuentran en las cosas. pero arreglado sólo para el goce? Se ha mostrado más arriba el valor que tiene la vida a consecuencia de lo que encierra en sí. en ambos casos. en cambio. cuando se la conduce según el fin que la naturaleza tiene en contrario. bajo las mismas condiciones. sino por lo que hacemos conformemente a fin. así como también de hacer sitio al desarrollo de la humanidad.-xNUtzL KANT §84 so de males que el refinamiento del gusto. la felicidad). llevado hasta su idealización. por medio de la multitud de inclinaciones producidas por ellos. las aumentan y ue no sucumba- ombres. los males con que en parte la egoísmo de los naturaleza. a la formación que. como alimento de la vanidad. que Si se admite el mero mecanismo hacen al hombre. y aceptamos para él una especie particular de causalidad. pues entonces se trata. a curso de la naturaleza). como base de explicación para la finalidad de la naturaleza. no se puede preguntar para qué existen las cosas en el mundo. sin embargo. por medio de un placer que se deja comunicar universalmente y por medio de las maneras y el refinamiento de la sociedad. que la existencia misma de la naturaleza no uede ser fin más que baio esa eondicidii. como real. nuestra vida.cl1aciéndonos sentir así una aptitud para fines más elevados. sólo de la posibilidad física de las cosas (pues pensarlas como fines seria un simple sofisma sin objeto).requiere nuestra más alta determinación. entretanto. ganan mucho terreno sobre la tirania de la tendencia sensible. ya que se piensa un entendimiento que debe ser considerado como la causa de la posibilidad de esas formas. nos abru- ma de las cosas al azar o a la ciega necesidad. en un sistema idealista semejante. han sido puestos por la naturaleza en esta o aquella relación con otras? P_or lo las templan para mos a esos males.364 M._ L '. nada más que el valor que nosotros mismos damos a mos. no sólo por lo que hace- . Las bellas artes y las ciencias. ese exceso de males no hay modo de combatirlo. No queda. trazado por él mismo (ateniéndose. pero. o según un plan nuevo. y preparan así al hombre para una dominación en donde sólo la razón debe tener poder. por el fundamento objetivo que puede haber determinado 'Í -O__ _* F 1 . excitan al mismo tiempo las fuerzas del alma. de la creación misma Fin final es el fin que no necesita ningún otro como condición de su posibilidad. en el mundo. tienen esta o aquella forma. en parte el intratable man. y que consiste en lo que se hace (no sólo en lo que se goza). extienden sobre nosotros. es fácil de decidir. hay que preguntar también. si no mejor moralmente. a saber: la de una causa que efectúa con intención.

Los hombres pueden. pero. en cambio. subordinada a la moralidad. y al mismo tiempo. por tanto. de ninguna otra condición que la de su idea. que la ley según la cual esos seres tienen que determinarse fines es representada por ellos mismos como incondicionada e independiente de condiciones naturales. no se cado para ser ¡in ƒínal de la creación. por el testimonio de la experiencia. pues el principio de su determinación a la acción es suprasensible. solo capaz de ser un fin final al cual la naturaleza entera está teleológicamente sometida. es el único califi- al mismo tiempo. sólo en el hombre. enderezada a fines. entiéndase bien que sólo considero lo que en mi es na- turaleza. considerado como noúmeno. legislación que le hace a él que piensa). considerado como ser moral. Así. Del hombre. su sujeto. pues.” 9 Sería posible que la felicidad de los seres racionales en el mundo fuera debe ser de tal especie que no dependa. no sea siempre a su vez condicionado. a quien la naturaleza entera está subordinada. sí. y es. es decir. al menos. sino también en nosotros (la del mundo. encontrándose en la naturaleza misma. como lo cxigiria la suprema razón para su creación. podemos reconocer una facultad suprasensible (la libertad). puede mantenerse sin recibir de la natura- leza influjo alguno que vaya contra es fin. Pues en la naturaleza (como cosa sensible) no hay nada cuyo fundamento. y esto vale. pues sin él. puede ya preguntar más por qué (quem in ƒinem) existe. no es ni si uiera. pues ese efecto sería muy posible por medio de su mecanismo. y mucho menos. porque es incondicionado. a saber: ¿Para qué han debido existir hombres?. cn el orden de los fines. Pero una cosa que necesariamente. pues (e igualmente de todo ser racional en el mundo). como seres dependientes. El ser de esa clase es el hombre. lo único posible. Ahora bien: no tenemos más que una especie única de seres en el mundo. por tanto. encuéntrase la legislación incondicionada en lo que se refiere a los fines. necesitan una causa suprema que obre según fines. y hasta la ley de la causa- lidad y el objeto que esa facultad puede proponerse como el más alto fin (el supremo bien en el mundo). un ƒin de la naturaleza. si se contesta: Para que haya seres a quienes pueda hacer bien esa causa suprema. y entonces scría también su último fin. Pero la moralidad. por causa de sus propiedades objetivas. empero. para el cual las tales cosas existen. al menos hasta donde alcanza nuestra penetración. y una causalidad.cnírrca DEL juicio ese entendimiento a un efecto de esa clase. la cadena de los fines. turaleza entera. Su existencia tiene en sí el más alto fin. cuya causalidad sea teleológica. no sólo parla la naturaleza fuera de nosotros (la material). como se ha mostrado en el párrafo anterior. y. solo como sujeto de la moralidad. que es absolutamente incondicionado en lo que toca a la naturaleza. no estaría completamente fundada. o. fundamento que es entonces 365 el fin final. según fines. el hombre es el fin fifnal de la creación. sin embargo. sin embargo. por tanto. no se puede ver a priori por qué la naturaleza no habría de estar asi ordenada. es el único ser natural en el cual. debe existir como fin final de una causa inteligente. en consideración de los hombres con preferencia a las demás criaturas. de índole tal. hasta donde alcancen sus fuerzas. Pero si yo pregunto por el fin final de la creación. como necesaria en sí. en cuanto a su existencia. un fin de la naturaleza. Ahora bien._ a este fin puede el hombre. La felicidad. si algunas cosas He dicho más arriba que el fin final no es un fin tal que la natura- leza pueda efectuarlo ni producir cosas en confomwidad con su idea. son absolutamente imposibles por medio de causas naturales. pero en él. ha de ser un fin final de la creación. hacer de ella siempre su último fin subjetivo. en este caso se infringe la condi- . al menos. someter la na- entonces se trata de un fin objetivo supremo. en el orden de los fines. sometidos unos a otros.

Ahora bien: si se quiere tener también un concepto de ese te por la constitución de nuestra facultad de conocer. la concordancia con su propia sólo una teología física. para los cuales hemos de buscar después un fin final. a saber: que 'aun cuando no nos fuera dado más que un solo producto orgánico de la naturaleza no podríamos pención a que la razón del hombre somete hasta su más íntimo deseo de felicidad. o sólo de esa parte de la misma) que contenga. la felicidad to de aquella causa superior. porque en ella el enlace final es y debe ser considerado sólo condicionado en la naturaleza. una perspectiva por encima de la natu- reozoeíx Moizm. el principio de la causalidad de esa causa suprema. por muy lejos que-se la lleve. inteligente. a saber. ¿Para qué las cosas en el mundo se utilizan unas a otras? ¿Para qué lo diverso en una cosa es bueno para esa cosa misma? ¿Cómo se tiene fundamento para admitir que nada . para poder quizá determinar más de cerca el concepto. como fin de su existencia. a su vez. sin embargo. pero en está en relación sólo como consecuencia. fundar una teología. pues. por tanto. no puede. no tenemos absolutamente conocimiento alguno que vaya más allá que la máxima siguiente del juicio reflexionante. sin embargo. si bien no nos lleva más allá en la explicación de las cosas naturales y de su origen. determinar más ese concepto. y como concepto subjetivo y aplicable solamen- pueden y deben darse muchas investigaciones de la naturaleza. según la medida de la concordancia con aquel fin.366 § 85 MANUEL KANT sar para él. raleza. lo que toca a su estado. de la idea determinada de ese fin depende el determinado concep- legislación intima moral. no puede ni siquiera traer a cuestión el fin para el cual la naturaleza misma existe (cuyo fundamento ha de buscarse fuera de la naturaleza). y. ni en el punto de vista teórico ni en el práctico. de un ser pri- mero. Una otro fundamento más que el de una causa de la naturaleza misma (sea de la naturaleza entera. del mundo. sin em- bargo. ningún De la teología física La reocoeía Física es el ensayo de la razón de sacar de los fines de la naturaleza (que no pueden ser conocidos más que empíricamente) conclusiones sobre la causa suprema de la naturaleza y sus atributos. si bien puede legitimar el concepto de una causa inteligente del mundo. y para éste. y su ensayo no consigue lo que se proponía. de una teología. por medio de un entendimiento. Según el principio teleológico. la causalidad para aquel producto. Esto demuestra que la felicidad no puede ser más que un fin condicionado y que el hombre no puede ser fin final de la creación más que como ser moral. sin que se tenga motivo para preguntar por el fundamento de la posibilidad de esos efectos finales que encontramos en varios de los productos de la naturaleza. La primera precede naturalmente a la segunda. (ético-teología) sería el ensayo de sacar del fin moral de seres racionales en la naturaleza (que puede 'ser conocido a priori) conclusiones sobre aquella causa y sus atributos. principio de juicio éste que. empero. yo digo: la teología física. por lo demás tan infructuoso. no puede. como concepto de la posibilidad de las cosas que podemos hacernos comprensibles según fines. descubrirnos nada de un fin final de la creación. según la constitucion de OI nuestra facultad de conocer. nos abre. Ahora bien. sino que sigue siempre siendo fundamento. tiene que haber primero fines de la naturaleza. la posibilidad. Pues si queremos de las cosas en el mundo concluir teleológicamenle una causa del mundo. Así. pues ni siquiera llega a preguntar por tal fin. por lo tanto.

autorizado para hacer aquellas adiciones. En un examen más detenido. por tanto. no se atribuyan a ese objeto más atributos que gente del mundo (como supremo artista) son solamente empíricos. No se puede reprochar tan grave- mente a los antiguos que hayan pensado sus dioses. en donde nuestra razón. que una teleología física nos da de la base primera de los fines en la naturaleza. Pues cuando contemplaban la disposición y la marcha de las cosas en la naturale- grandes atributos. y para sospechar. en modo humano. y si allí za. propiamente. para el Juicio. en alguna parte. Pero como los datos. y la experiencia. veríamos que hay a priori. y no nos figuraríamos entonces falsamente que hemos conseguido esa idea y con ella ses de pruebas contradictorias entre sí. además. la falta de argumentos por medio de arbitrarias adiciones. y. no permiten la deducción de ningún otro atributo que los que la experiencia manifiesta en los efectos de aquella causa suprema. parece esa solución fácil. tan diferentes entre sí. bajo la condición de que 3 67 donde sólo hay fundamento para admitir mucha perfección (y ¿qué es ciertas cosas (como fines) deban existir? A todas estas preguntas. entonces la teleología física tendrá importantes pretensiones al honor de fundar una teología. una idea de un ser supremo que descansa en un uso de la razón totalmente distinto (el práctico) . Pero si se pide que se muestre lo que nos haya empujado y. en una teoría. y mucho menos aún que hemos demostrado su realidad por medio del uso teórico del cono- misma. en cuanto se refiere a la mera natura- leza. en sus facultades. en general. y. contesta la consideración ideológica del mundo de un modo excelente y extraordinariamente admirable. sin exceptuar aun el principio de entre ellos. pudienåo haber uno o varios que posean muchos muy cimiento físico del universo. que concuerde con el fin mayor posible. sino todo es bueno. que ellos no podían pensar más que . para la explicación de un objeto de la ex eriencia. en nosotros. en la naturaleza. en sus inten- ciones y decisiones voluntarias. intenciones de ciertas causas superiores. debe tropezar a menudo con ese concepto (según parece) y con ba- datos empíricos se puedan encontrar para la posibilidad de su explicación. no pudiendo nunca comprender la naturaleza entera como sistema. si se prodiga el uso del concepto de deidad en el de cualquier ser inteli ente pensado porìiosotros. los principios para determinar aquel concepto de una causa inteli- mucho para nosotros?) se considera uno autorizado a suponer toda la perfección posible.eaírica DEL ¡Utero en-el mundo -es en vano. no tiene en su facultad más principio de la posibilidad del objeto de su inevitable juicio teleológico que aquel por el cual subordina el mecanismo de la naturaleza a la arqui- tectónica de un autor inteligente del mundo. idea que nos lleva a completar la representación defectuosa. pues ese uso requiere totalmente que. pero no toclbs los que se requieren para la fundación de una naturaleza. Cuando se empequeñece el problema. llegando así al concepto de una deidad. aunque tuviéramos la facultad de contemplar empíricamente el sistema todo. tras la mecánica de este mundo. hasta el determinado concepto de aquella inteligencia superior. si se considera como cosa de ninguna importancia el suplir. Efectivamente. y que los hayan limitado todos. elevarnos por encima de la naturaleza hasta el fin de la existencia una teología. pero no puede nunca. encontraban ciertamente fundamento bastante para admitir como causa de la misma algo más que el mecanismo. de cuya solución se ocupa la teología física. entonces buscarcmos en vano un fundamento para nuestra justificación en los principios del uso teórico de la razón. de ese modo.

un ser que. pues este último.concepto. entonces. porque la unidad. con bastante determinación para una teología útil. pues. tan difícil de dio alguno a la oscuridad que la naturaleza en muchos ejemplos muestra en lo que toca a la unidad de fin. serían esas cosas naturales todas sólo determinaciones inherentes. que. como sujeto. en cuanto procedían con entera consecuencia. difícilmente podía recaer de otro modo su juicio de la causa suprema del mundo. se encontraría' todo el entendimiento de los cipio del realismo de esa especie particular de causalidad. pues o bien declaramos que toda teleología es mera ilusión del juicio en el juicio del enlace causal de las cosas. en el cual. Perocomo encontraban en el mundo muy mezclados lo bueno y lo malo. los fines naturales muchos seres primeros o pongamos sólo uno único. en la idea de un ser. en él las cosas todas deberían relacionarse unasa otras conformemente a fin y necesariamente. pensaron encontrar satisfacción para a razón. considerado por el lado de los seres del mundo inherentes a aquella sustancia como panteísmo. posteriormente. subsistente del ser primero.368 MANUEL KANT como suprasensiblgs. como efectos de una sustancia única. para la naturaleza. no podremos. la transformaron. era transformado en una simple interpretación falsa de un concepto universal ontológico de una cosa en ge- la idea arbitraria de un creador todo perfecto. por motivo de pongamos bajo. lo confor- me y lo disconforme a fin. no siendo la naturaleza nada más que principio de las cosas naturales. Otros. al menos desde el punto de vista humano. de una multitud de sustancias unidas conformemente a fin y dependientes. por muy lejos que vayamos en la investigación empírica de la naturaleza. o bien. y nos refugiamos en el principio único de un mero mecanismo de la naturaleza. Así. como 'espinosismo. aun sin fin ni intención. el concepto de producir. por una parte. por consiguiente. La teleología física. no podremos nunca sacarlo de la naturaleza. si bien no produciría nada según fines. Así introdujeron el idealismo de las causas finales. según las máximas del mero uso teórico de la razón. a buscaruna teología. privado de toda su realidad. pero no puede producir ninguna. cambiándola en la inherencia en una sustancia: este sistema. fines sabios y bienhechores que estuvieran. encontrar reme- la unidad del sujeto. por otra parte. según principios mera- ditos a la base del mundo. queremos seguir atados al prin- del mundo por el entendimiento. y no podían permitirse admitir. y. más bien que resolver la cuestión del pri- una causa inteligente y' única. y aunque acudiéramos con ideas de mer fundamento de la finalidad de . nos excita. sin embargo. a causa de la unidad de sustancia. como sustancia úni- ca. sería. siendo físicos. querían ser al mismo tiempo teólogos. nunca puede ser producido un concepto de divinidad que baste para nuestro juicio teleológico de la naturaleza. de quien sólo son determinaciones. si. mientras para la fundación del concepto de ese ser no dispongamos más que de principios de experiencia sacados del enlace causal real en el mundo. buscando la unidad absoluta del mente teóricos del uso de la razón (en los cuales solamente se funda la teología física). sin embargo. seres del mundo. cualquiera que sea su clase (teórica o práctica). tal como lo producimos. exigida por la razón. desde luego. y (más tarde) por el lado del sujeto único. esa sustancia no sería ciertamente causa lo diverso de las determinaciones de la sustancia. como causa. pero en ella. pues no veían la prueba de ellos. autorizados por la simple experiencia. que nos parece solamente encerrar una relación general a fines. en lugar de ese idealismo de las causas finales. lo que hacía era aniquilarla. recón- neral.

has- final. ¿De qué sirve. co- do de la causa suprema. a pesar de todo conocimiento de la naturale . ta llegar a la idea de un ser todo sabio e infinito. con razón. omnisciencia en mí mismo para penetrar en toda su conexión los fines de la naturaleza y poder pensar además todos los demás planes posibles. y. a priori. pues. o más bien. que sólo la razón pura. Asi. y que sería el único que me enseñara los atributos. y no pueden encerrar más que lo que es bueno para esta o aquella intención contingente. muy sin que sea necesario. sin embargo.. por una parte. por lo contrario. Así. sólo . por otra. etc. en conclusión. utilizable sólo como preparación (propedéutica) para la teología. alguna intención final (que entonces no estaria en la naturaleza del mundo sensible). ningún principio teleológico suficiente para. nada de la última intención. y mucho menos sabiduría suprema. no podemos pensarla naturaleza. como causa de una naturaleza semejante. . un entendimiento que no podemos medir. además. pues. en sus ordenaciones conformes a fin. que sólo puede encontrarse en el concepto de una inteligencia infinita en todos respectos. más que como el producto fines esparcidos. mi concepto. la teología física es una teleología física mal entendida. si la naturaleza no nos dice. es decir. por medio de un entendimiento determinado a la producción de ciertas formas. en comparación' con los cuales debería el presente ser juzgado con fundamento como el mejor. de su voluntad de hacerlo. en todo. en el concepto de una divinidad. concepto alguno determina- cimos. quejarse alguien. y mente. y no puedo levantar fundamento alguno de la teología. sin embargo. Pues sin ese completo conocimiento que le hagamos ordenar este mundo según intenciones. de aquel entendimiento originario. pero no' lo que es de un entendimiento al cual esa naturaleza está sometida. conocidas por nosotros. según un fin absolutamente bueno). del poder de ese ser primero para realizar sus ideas. Pero faltando un fin final. ni podrá nunca de- del efecto no puedo sacar. pero no una sabiduría para un fin final. puede proporcionar (porque todos los fines en el mundo están empíricamente condicionados.caíricx DEL juicio la razón (que han de ser teóricas '369 para los problemas físicos) en ayuda del enlace causal en ella descubierto. en aquel caso. . podrá. Pero la investigación teórica de la naturaleza no puede nunca decirnos si ese entendimiento ha tenido con el todo de la naturaleza y su producción. no podemos darnos ningún punto común de relación de todos esos fines naturales. cuando reflexiona sobre la naturaleza? Tendríamos. el grado y la relación que tengo que pensar en la causa suprema de la naturaleza para juzgar la naturaleza como sistema teleológico. sin la cual. propiamente encerrar el fundamento de determinación de aquel entendimiento. por la mera necesidad de su naturaleza (según analogía con lo que en los animales llamamos instinto de arte). a pesar de toda la extensión posible de la teleología física. que debe. si hubiera de ocurrir teórica- y enlazada con todos los demás atributos requeridos para la perfección de su producto. por eso. un concepto que pueda servir de medida a nuestro Iuicio. atribuir a esa causa. y según el principio arriba citado. sabiduría. hacernos del entendi- miento supremo. ¿cómo y con qué derecho puedo ensanchar a mi gusto y completar. podemos decir. según la constitución y los principios de nuestra fa- nocer los fines todos en un sistema. sigue sin decidirse si esa causa stïrema es fundamento de la misma. además. que. limitado. concepto que puedo fundar en mi escaso conocimiento del mundo? Esto supondría. un entendimiento artista para cultad de conocer. que pongamos a la base de todas esas disposiciones un entendimiento grande.

¿. bajo . es decir. que el conjunto mismo de tantos sistemas de criaturas. de que el mundo es conocido.Qué_importa. Así. es decir. que este. está perfectamente de acuerdo con esto. al reflexionar sobre_la existencia de las cosas en el mundo y sobre la existencia del mundo mismo. y no or sí mis ma.mundo recibe su valor. que como hombre pertenece también a ella. su fin subjetivo (la felicidad). hace de la felicidad su inten- yes morales. en una pala- todas partes de fin final. deberá ese hombre. y si la creación no ha de carecer en un fin final dado a la creación. en cuanto existe. sino el valor que él solo se puede dar a sí mismo. en cómo y según qué principios él obra. la creación entera sería un simple desierto. vano y sin fin final alguno. gr. se dirá. no resulta concepto 'algu- añadiéndole un principio de fuera. en general. según principios de los fines. lo que rige nuestra bre malo. que el hombre no puede ser un fin final de la creación más que como ser moral. no dos por nosotros incorrectamente mundos. para tener un fundamento de razón por el cual la naturaleza deba coadyuvar a su felicidad. v. por muy diversa y muy conforme a fin que sea la conexión en que mutuamente se enlazan. tiene el hombre que ser ya presupuesto como fin final de la creación. la felicidad. por muy grande que sea el arte de su disposición. perder. Pues si esa contemplación del mundo no representara al hombre nada más que cosas sin fin tinal.370 MANUEL KANT ción final. en relación con el cual la contemplación misma del mundo tiene un fin. como la condición única. y. a saber. sobre el cual se pueda apoyar. con relación a ella.. que sin los hombres. que una buena voluntad es lo único que puede dar a su existencia un valor absoluto. para que exista alguien que pueda contemplar el mundo. que no es el bienestar. P - no del para qué él existe. y hay que presuponer un fin final del mundo. no pue- que sólo -la facultad de desear. a saber: que todas las diversas criaturas. hombre tenga tanto talento. También el juicio más ordinario de la sana razón humana. no podría. como su nombre quiere indicarlo. alcanza su intención. con tal ca) por lo que la existencia de todo lo restante en el. en conformidad con éstas. es decir. Pero tampoco es por su relación con la facultad de conocer del hombre (la razón teóri- como miembro de la naturaleza. si no posee una buena volun- sentimiento de placer y en la suma de los placeres en donde pensamos tad? Es un objeto digno de desprecio si se le considera por dentro. llama- pendiente de la naturaleza (mediante impulsos sensibles). no aquella en consideración de la cual el valor de su existencia descansa en lo que recibe y goza. como hom- bra. cuando la naturaleza es contemplada como un todo absoluto. que sea incluso muy activo y ejerza un influjo útil en la comu- la existencia del mismo. Así es § 86 De la teología ética El entendimiento más ordinario. relativamente tanto a su propia for- tuna como a la utilidad de los demás. y que consiste en lo que él hace. resultar valor alguno para de que se le dirija a esta cuestión y se excite a su resolución. y del valor que él tenga entonces para hacer su existencia agradable. el goce (corporal o espiritual). a la existencia del mundo un fin final. en un mundo sometido a le- apreciación de aquel absoluto valor. para nada existiría si en ellos no hubiera hombres (seres racionales en general). Tampoco es en relación con el nidad. Pues de que el hombre. pues. teniendo así un gran valor. pero no aquella que hace al hombre de- de desprenderse del juicio siguiente. como. sino en la libertad de su facultad de desear.

así. tan de- ficiente para ello. a un 371 bajo su dominación. pues estos dos atributos (unidos. como todo bueno. atributos de esa primera causa.-con a causa suprema como dividamento supremo en el reino de los nidad. por tanto. en cuanto ésta existe. la naturaleza con una causa inteliPero el principio que relaciona el gente del mundo. se ve fácilmente. pero tenemos. como omnisciente.eaíricx Dei. y. primero. o. del T. si no tomara de la otra. no podría. que entonces no se trata de un fin de la naturaleza (en el interior de mundo). propiamente moral. que yace escondido detrás de sus formas. los fines de minado. como el supremo bien bajo leyes morales. y en éste también. del últi- to. fundar nada más que una demonología. tendremos que pensarlo. Ahora bien: cuando encontramos en el mundo ordenaciones de fines. primero. (pues bondad y justicia son atributos morales) 1° que se presuponen en relación con un fin final semejante. En relación con el supremo bien. y funda. necesariamente a su base. y así deberemos pensar en él también todos los demás atributos trascendentales. tenemos. ineptos para el uso teórico. no sólo como inteligente y l gislador de la naturaleza. juicio la cual su existencia puede concordar con el 'fin final.) . la condición principal para considerar el mundo como un todo en cone- cia. sino del fin de su existencia. para relacionar. tan- to eomo para el práctico. a las ideas que la razón pura práctica. que no es eapaz'de dar concepto alguno deter- ción de nuestra razón. como ello es necesario. y. es decir.subordinamos los fines que son condicionados a uno supe-. lo pensaremos como omnipotente. sólo posible los fines de la naturaleza. propiamente. no sólo lo hace completando fines. cosa que la te- leología física no puede hacer. sin notarlo. un principio que mundo. y llama la atención sobre los fines de la naturaleza y sobre la investigación del arte. desde luego. etc. precisamente por eso. Ahora bien: como no reconocemos el hombre como fin de la creación. ya que la teleología física. De este modo corri e la teología moral los defectos de la fie xión. como eternidad. pensaremos ese ser. sino que es por si también su- ceptos indeterminados de aquella primera causa. fun. toda presen- ción de los seres del mundo). más que en cuanto es un ser moral. para dar una confirmación incidental. la sabiduría) constituyen las condi- mo fin de la creación. y tuviera que proceder consecuentemente. y --cosa que exige inevitablemente la razón. por sí sola. inconcebiblemente grande. por lo menos. pues no podía dar lugar más que a con- niéndolo. de la condición suprema. pues. (N. proporeiona. rior incondicìonado. de determinar el con. pues el concepto de seres del mundo bajo leyes morales es un 1° El paréntesis -está añadido en la 2' y 3* edición. en fin. terminado. de la causalidad del ser primero. a causa de la determinación nos permite pensar la naturaleza y finalíìeialgunos seres en el ri-iisino. sino talnbìén Partiendo de ese principio. sobre todo. un fundamento. según la constitu- sica. del -motivo de determinación de un supremo entendimiento a la produc- ciones de la causalidad de una causa suprema del mundo. la existencia de seres racionales bajo leyes morales. de las acciones de seres racionales del fin final. según fines. para que no le sea escondido ni lo interior de los pensamientos (lo cual constituye el valor.el argumento físico teleológico y pocepto de la misma. bajo la cual tan sólo puede tener lugar un fin final (es decir. para que pueda adecuar la naturaleza toda a ese supremo fin. en como jefe superior legislador en un reino moral de los fines. pues. con todas sus disposiciones. y. a saber. y como un sistema de causas finales. y al par todo fus- ésta). una teología.

porque agradecimiento. siente en sí mismo una necesidad de estar por ello agradecido a alguien. eso puede valer a dad (sumisión a un castigo merecido). sin embargo. inclinado a la extensión de las disposiciones morales. como la relación según leyes fisicas (si esa causa inteligente tiene un fin final). son disposiciones particulares del espíritu para el deber. los reproches severos que se haga a si mismo hallarán como si fuera la voz de un juez a quien él tuviera que dar cuenta de su acto. eso lo considera la razón también a priori como un principio que le es necesario para juzgar teleológicamente la existencia de las cosas. aun: si. sin embargo. sino que pase fugitiva Y sin efecto duradero. en cambio. Es. legislador moral fuera del Supongamos un hombre en el momomento en que se halla dispuesto su ánimo a la sensación moral. aunque aquella disposición del espiritu se produzca raramente. En vano se alegarán artificiosamente móviles de esos sentimientos. por si sola legisladora. siendo. Lan necesariamente la con- precisamente ante los hombres. es decir. considerar que una naturaleza no pueda existir sin ellos. como seguro. O bien. o bien nuestra sible conocer a priori los fines de la naturaleza en el orden físico. la causa de él y del mundo. Ahora bien: se trata de saber solamente si tenemos algún fundamento que baste a la razón (sea la especulaiiva o la práctica) para atribuir un fín ƒinal a la causa En una palabra: necesita una inteligencia moral que le proporcione un ser. piensa aquí voluntariamente sólo un objeto que no está en el mundo. sea. dición de la posibilidad de una creación. además. y sien- do de todo punto imposible. acosado por deberes que no quiere ni puede llenar más que con un sacrificio voluntario. para nosotros. pues. para mostrar en lo posible también su deber para con este objeto. bajo el cual. sin por eso tener que responder de ello principio a priori. entonces sentirá en si mismo una necesidad de pensar que ha realizado algo mandado. por puros motivos morales. pues están en inmediata conexión con las más puras *disposiciones morales.\ix. totalmente impo- nos. y el espíritu. en un goce tranquilo y mundo. según nuestra representación). no se puede desconocer su funda- . según el cual el hombre debe necesariamente juzgarse. por ejemplo. en conformidad con ese fin.372 . o no se prolongue durante largo tiempo. sin pensarlo. sin tener en cuenta prueba teórica alguna. Pues que ese fin final. Si se encuentra rodeado de una bella naturaleza. atendiendo a la indicación que hace una razón pura práctica. debe aquella relación moral ser. que obra según fines. Q bien. véase ese hombre otra vez en la mis- vos). sobre todo. para el fin de su existencia. Y. posible (y el fundamento de esto está en el modo de pensar moral) representarse una exigencia puramente moral de la existencia de un ser. sin que ma disposición de ánimo. por lo me- priori. sólo subjeti- sereno de su existencia. y. Que además.\'usi. se reflexione un tanto sobre el objeto representado en semejante sombra y se haga algún esfuerzo para traerlo a conceptos claros. un interés egoísta. menos aun. o bien más extensión (por lo menos. y como quiera que nos representemos la razón de otros seres. a saber. según la constitución subjetiva de nuestra razón. no puede ser otro que el hombre bajo leyes morales. y que ha obedecido a un soberano. si hay en todas par- tes una causa del mundo que obra intencionadamente y está enderezada a un fin. un nuevo objeto para su ejercicio. quien. entonces. lìbres de todo influjo extraño (desde luego. KANT ha procedido contra su deber. que es posible admitir un ser. obediencia y humil- suprema. NOTA moralidad adquiere más fuerza.

por tanto. y. que es la disposición moral en nosotros. sin embargo. en consideración de los cuales somos nosotros mismos el fin final. o como objetos. con la finalidad de éste. incapaces de alcanzarlo. es decir. podemos considerar entendimiento alguno superior que les proporcione__eso a esas figuras. in- Con todo esto no se quiere aquí decir más que lo siguiente: que si bien el temor ha podido producir primero dioses (demonios). y. Ahora bien: de esta teleología moral.` que no podemos juzgar que somos conformes al fin final de una causa inteligente del mundo (si es que la hay) más que en cuanto tendemos hacia el1a. la causa suprema. suficiente para conducir nuestro Inicio reflexionante teórico a admitir la a tender hacia un fin supremo universal. y. por lo tanto. empero. así como también a la relación recíproca del mundo con aquel fin moral y con la exterior posibilidad de su cumplimiento (para la cual ninguna te- . las cosas. y que la anterior determinación moral del fin de la exis- teligente fuera de nosotros para esa interior conformidad a ley. la razón. en general. la cual. como la relación final en nosotros mismos puede ser de terminada a priori con la ley de la misma. en aquello que encontramos final en las propiedades geométricas de las figuras (para toda clase de aplicación posible en el arte). pensar la causa suprema como una divinidad. pero que también nos sentimos. empero. con atributos con los cuales ella pueda someter la naturaleza entera a aquella inten11 «En sus efectos» no está en la 1* edición. cuyo principio no puede satisfacer la razón. hay un fundamento moral puro de la razón práctica que lleva a admitir esa causa (ya que ello puede hacerse sin contradicción). para. (N. como principio subje- 373 tivo para no contentarse. así como tampoco nosotros. por causa de la dificultad de resolver los fenómenos contradictorios en un principio suficientemente fundado). por lo menos. Pero esa teleología moral se aplica. sino someter el mundo a una causa suprema que domine la naturaleza según principios morales. como no sea ético. Hay que añadir a esto que nos sentimos empujados por la ley moral ción única (para lo cual ésta es sólo el instrumento). como es corriente. en la consideración del mundo.caírxca DEL juicio mento. puede ser conocida como necesaria. que se agote. ha podido producir la primera el concepto de Dios (aun cuando sobre la teleología de la naturaleza se sabía muy poco. §87 De Ia prueba moral de Ia existencia de Dios Hay una teleología física que proporciona una base de prueba. al incitarnos a pensar para el fin final de la existencia de todas o como fines. no correr el peligro de considerar como completamente vano aquel esfuerzo en sus efectos 11 y dejarlo. también en nosotros mismos. tencia del hombre completó lo que escapaba al conocimiento de la naturaleza. en el concepto.. más aún. como seres relacionados con otras cosas en el mundo. Y aquellas mismas leyes morales nos hacen un precepto de dirigir nuestro juicio sobre estas cosas. dotado de libertad (de su causalidad).) que se refiere a la relación de nuestra propia causalidad con fines y hasta con un fin final que debemos proponemos en el mundo. no necesita en esto causa alguna. por consiguiente. y con nosotros la naturaleza entera. a nosotros como seres del mundo. Encontramos.y. por medio de sus principios morales. existencia de una causa inteligente del mundo. una teleología moral.así. del T. de un ser racional. mediante las causas naturales. en cambio. o se estaba muy incierto.

ante todo. cuando la em- pleamos. Consiguientemente.ta_s formas de las cosas) como la causalidad por medio de libertad. por eso. sólo posible por medio de algo distinto como causa. Esto coincide también humana cuando reflexiona moralmente sobre el curso del mundo. conocimiento que supera mucho lo que podemos ver por medio de la razón. En esto consiste propiamente la gloria de Dios. sali ahora la pregunta Ahora bien: cuando se va a la busca del orden teleológico. descansa el bueno o mal comportamiento en nosotros mismos. si ha de haber por todas par- la interior legislación moral y su posible cumplimiento. por lo-menos. lo cual presupone un conceäato de la'libertad v de a naturaleza ( e esta última sólo puede pensarse un creador exterior) que debería encerrar un conocimiento del substrato su rasensible de la naturaleza y de la idgntidad en ese substrato con lo que hace posible en el mundo el poder ejecutivo. Se 'n nuestro concepto de causalidad fillare. no entendemos nada más que . entonces se puede buscar para esa causalidad el fundamento* supremo. o. con la nomotética de la libertad. es llamada. cuando vemos que el malo criminal no muere sin haber sufrido la bien merecida pena de sus crímenes. la cual. tan necesariamente como la legislación civil lo está con la tes. y es que. sin saltar por encima de Sólo del hombre bajo leyes morales po- perfectamente con el juicio de la razón y el resu tado de ambos están decretapor los teólogos el último fin de la creación. Hay que notar además que dos según leyes morales.374leología física MANUEL KANT uede damos alguna do según las leyes de un ser inteligente. desde esa teleología moral y su relación con la física. para representamos la naturaleza como final. se presupone que esa causa es capaz de representarse fines.fin supremo (absolutamente incondicionado) de la misma. Cuando se admite la existencia de ciertas cosas (o también sólo de ç_iç_t. gente. un hombre que se comfinal de la creación. Vamos. a saber. es decir. que en el poder de un creador del mundo está hacer que el hombre se comporte siemlpre en adecuación con las leyes mora es. en general. es un ser inteli- to. necesaria: si ella obliga a nuestro juicio racional a salir fuera del mundo y a buscar un principio supremo inteligente para esa relación de la naturaleza con lo moral en nosotros. que se puede preguntar: ¿cuál es la causa suprema productora?. por tanto. no sin razón. y. cuestión de donde se ha de buscar por una parte. Pues con esta últìma expresión diríamos más de lo que sabemos. por lo tanto.” Pues (y así juzga cada cual) 12 Digo expresamente bajo leyes morales.hay en todo caso una teleo- logía moral. hay un principio al cual la razón humana más ordinaria está obligada a dar inmediatamente su aprobación. y ésta está en conexión.un fin final que la razón debe dar a priori. el fin rales. tiene que ser pensado por nosotros como obran- bajo la palabra creación. ¿cuál es el. y después vamos a hacer consideraciones sobre la posibilidad y validez de esa especie de conclusión. que su existencia constituye el fin final del mundo. hasta la teología. o bien en el orden teleológico (según el nexu efƒectivo o según el ƒinali).. pero la sabiduría suprema del gobierno del mundo la ponemos en que la ocasión para el primero las limitaciones de nuestro conocimien- demos decir. Creemos percibir los ras os de una sabia relación de fines tamšién en el mal. y. desde luego. No es el hombre según leyes moporta en conformidad con ellas. por otra con la de la naturaleza. y sólo posible según ideas. o bien. o bien en el orden físico. contingente. Es decir. aquí. es decir. a exponer el progreso de la razón. pôr tanto. no puede ese fin final ser otro que el hombre (todo ser racional del mundo) bajo leyes morales. también en relación con indicación). el fundamento incondicionado de lo condicionado. hay conexión en todo aquello en donde la razón ha de dar un principio de la realidad de un cierto orden de co- sas conforme a fin. el fin final de la producción de este o de todos sus productos en general? Y entonces.

res sin vida. no lleva todavia consigo la suposición de una causa libremente actir va. y ese fin final es en el miinclo el más alto bien posible inediantc libertad.existencia queremos demostrar ante todo) . tambicn todo ser ra- cional finito) sc puede poner un fin final ba'o las anteriores leyes es la sólo estuviera en estado de poner ël valor de la existencia de las cosas en -la relación de la naturaleza con ellos (su bienestar). por medio de la aplicación de nucstras facultades. si no enlazamos con nuestra libertad ninguna otra causalidad (la de un medio) que la de la naturaleza. no existiendo en él ser alguno que tuviera el menor concepto de un valor. la existencia de seres racionales bajo leyes morales. y tan necesario como es ese fin. según todas nuestras ca de que prescriben para la razón algo como fin. pero. como condición formal de la razón en el uso de nuestra libertad. y la existencia de una razón seme'ante. un valor semejante. porque laexistencia de esos seres racionales carecería siempre de fin. y ello lo que aquí se ha dicho. sino que si quiere pensar moralmente con consecuencia. juicio si el mundo consìsticra sólo en seseres vivos pero irracionales. si bien habría en el mundo fines (relativos). a saber. bajo la condición subjetiva de la concordancia del hombre con la le de la moralidad. entre las máximas de su razón práctica. un fin final que nos obliga a perseguir. nos determina también. según todos nuestros conceptos. es decir. De no ser así. entonces. por tan-to. sin embargo. Por consiguiente. ue lo es en el mismo grado y por dl mismo motivo). y. pues. facultades de la razón. Pero esas dos exigencias del fin final que nos es ropuesto por la ley moral es imposible que nos las representemos._ sin depender de fin alguno como condición material. al que no tenga fe. o no hay a la base de la existencia del mundo fin alguno en la causa. tiene que aceptar lo que admite esa proposición. como enlaåadas por medio de meras causas naturales y adecuadas a la idea del fin final ensado. la causa de a existencia de un mundo o de las cosas en él (las sustancias).” 13 Este argumento moral no debe proporcionar prueba alguna objetivamente valedera de la existencia de Dios. tenemos que admitir una causa moral del mundo (un creador del mundo) para proponemos un fin final conformemente a la ley moral.cniricri nai. el bien físico que hay que erseguir como fin final es la ƒelicícliid. si huï biera seres racionales-cuya razón. con otras palabras. el con- cepto de laa necesidad práctica de un fin semejante. entonces. la existencia de un mundo semejante no tendría absolutamente valor alguno. pero sin fin final. La condición subjetiva bajo la cual el hombre (y. no concuerda con el concepto teórico de la posibilidad física de la realización del mismo. no habría. Tampoco se quiere . como lo que le bace digno de ser feliz. Por otra parte. Pero las leyes morales tienen la propiedad caracteristi- felicidad. así de necesario es admitir lo primero (es decir. la cual. Por consiguiente. originaria- mente (en la libertad). nos obliga por si sola. consiguientemente inteligente (cu Y a . entonces. La ley moral. fin final (absoluto) alguno. que hay un Dios. sin condición. que hay un Dios. Asi. exactamente como lo necesita el concepto de un fin final. o si tuviera en parte 375 a priori. sin embargo. o hay fines. que en la relación de fin puede ser a sí propia la suprema ley. no debe probar. en cuanto está en nosotros. a saber. el bien más alto posible en el mundo. puede sola ser pensada como el fin final de la existencia de un mundo. pero no de proporcionarse a si misma. como también lo trae consigo el concepto propio de esa palabra (actuaiio substantioe est creatio).

que no le obligan. cumple su deber con sinceridad y desinterés según su conciencia. pues. no quiere decir que sea tan necesario admitir la existencia de Dios como reconocer la validez de la ley moral y. admitir la felicidad de todos plimiento de esa ley no pide el pro-* vecho alguno para si. sin embargo. si. a sus propios Esta prueba. Así. ¿Cómo va a juzgar su propia e interior determinación final por me-` dio de la ley moral que él.376 MANUEL KANT bre.“ que se encuentra firmemente convencido de quemo hay Dios ni vida futura (ya que. sin embargo. Ahora bien: la ley siendo. fin que la razón quiere someter sólo a la ley moral. Espi< 1 moral nos ordena de perseguir este fin final en cuanto ello esté en nuestra facultad (cosa que se refiere a los seres del mundo). Todo ser razonable debería. entonces es que aquellos sus sentimientos morales interiores no poseen una gran firmeza. sólo desinteresada- los seres racionales en el mundo conformemente a su moralidad. ron añadidas 'en la 2? y 3* edición. sin embargo. a 'modo de ensayo. que se puede fácilmente acomodar en la forma de la precisión lógica. por lo débiles que son los tan ponderados argumentos especulatìvos. sup_one_el caso de que pudiera alguna vez encontrarse convencido de que no hay Dios. sin referencia a fines (como materia de la voluntad). sino debe decirse: es necesario por ella. en consideración del objeto de la moralidad. mida. [Esta nota ' -1°_::_. sería. cada vez que. nosa). es un fin irresistible. reverencia? Por el cum-_ l Suponiendo. siendo creyente. en parte. el fin final del mundo. como el supremo bien del mundo) deberia entonces ser supri- que viniera más tarde a convencerse de lo que al principio había puesto en duda. como condición inviolable. suponer un hombre recto (como. ni en este ni en otro mundo. y universalizarlo según ella. un hombre indigno. y si. que el que no pudiera convencerse de la primera podría juzgarse desligado de las obligaciones que impone la segunda. Pero la exigencia del fin final. pues. puesto en los seres del mundo por su naturaleza (como seres fini- tos). su- mente quiere fundar el bien. se cree libre de toda obligación moral. es un argumento subjetivo. Un hombre semejante. conmovido. para lof. la razón hace de la persecución de la felicidad. un hombre indigno. con ese modo de pensar. en concordancia con la moralidad. sin embargo. seguiría. de una felicidad en coincidencia armónica con la aplicación de leyes morales. va a parar a la misma consecuencia) . Podemos. pues.) -“ . pero sólo por miedo o con la intención de obtener una recompensa y sin un sentimiento de respeto al deber. El cumplimiento del deber consiste en la forma de la voluntad seria y no en los medios del éxito. cir. pues las leyes de esta son formales y mandan incondicionalmente. con su actividad. y así. por lo tanto. aunque cumpliera su deber en los efectos tan exactamente como pudiera desearse. Por el contrario.-¿ cual esa santa ley da la dirección af t-¿_ ficiente para seres morales. tal coino la prescribe la razón práctica a los seres del mundo. seguir reconociéndose estrechamente ligado por el precepto de la moralidad. ¡No! Sólo la persecución del fin final que hay que realizar en el mundo por medio de la aplicación de la ley moral (es de- ojos.1 H Las palabras entre paréntesis fue-Q.¿/N del T. y decidiera arrollarlas sin temor. el resultado que tenga ese esfuerzo puede ser el que quiera. en parte también por alguna irregularidad que percibe en la naturaleza y en el mundo de los sentidos. si por eso viniera a tener las leyes del deber por meras ilusiones sin valor. que un homdecir con esto: es necesario para la moralidad. verbigracia. se convenza de esta proposición: no hay Dios.

se requiere que no sólo tengamos nosotros un fin final que nos repre15 En alemán dice Wolil. si uisiera aquí también per- con la condición suprema del bien moral. en el concepto de un objeto. como facultad de determinar el uso libre de nuestra causalidad mediante ideas (concep- la violencia y la envidia andarán siempre a su alrededor. es decir. a realizar. no es en sí contradictorio. (N. que podían creer ser el fin final de la creación. por medio de ella. de donde fueron sacados. es igual) y los vuelva a sumir. esto la traducción francesa. a saber. no puede esperar nunca que se realice una concordancia legal. objetiva y teórica del concepto del fin final de seres racionales del muno. depende de la constitución de la naturaleza (de que concuerde o no con ese fin). práctica. un principio sub- lo. mientras que la otra parte. o bien. pues. la moralidad. aniquilando el único fin final ideal adecuado a su alta exigencia (lo cual no puede ocurrir sin que la disposición moral experimente a su vez algún daño). tendría que suprimirlo. del T. como imposible. y según reglas constantes (como son y deben ser inte- Limitación de la validez de la prueba moral La razón pura como facultad riormente sus máximas). de la felicidad. la posibilidad de una de las partes. aunque él mismo sea recto. que este hombre de buenas disposiciones tenía y debía tener ante la vista en el cumplimiento de las leyes morales. sin embargo. y lo seguirán estando hasta que la tierra profunda los albergue a todos (rectos o no. puesto que ello. desde luego. sometidos por la naturaleza. Y los otros hombres justos que él encuentra además fuera de si mis- mo estarán. está empíricamente condicionada. en el abismo del caos informe de la materia jetivo-constitutivo. pues. está firme a priori. pues. que consiste en «la reunión del mayor bien físico de los seres racionales del mundo. es decir.dcbe hacerse real en el mundo. a todos los males de la miseria. entonces. que he traducido por bien. un concurso casual. en la reunión de la felicidad universal con la moralidad conforme a ley. al menos. sino que proporciona al mismo tiempo. no sólo encierra en la ley moral un principio regulativo de nuestras acciones.) . y es problemática manecer fiel a la voz de su determinación moral interior y no debilitar el respeto que la ley moral le inspira inmediatamente para la obediencia. en consideración de la cual estamos libres de los efectos de la naturaleza. sin que se considere cuán dignos son de ser felices. aquí. exactamentecomo los demás animales de la tierra. dogmáticamcnte. para hacer- desde el punto de vista teórico. rea- lidad subjetivo-práctica. con el fin que se siente obligado y empujado. al menos. que he traducido por bien moral. físico. y Gut. a saber. un concepto de la posibilidad del fin final que le es mo- ralmente prescrito. La idea de un fin final en el uso de la libertad según leyes morales tiene. de un Dios. y que. de vez en cuando. El engaño. es decir. siguiendo en se.'-`* es decir. con un propósito práctieo. Estamos a priori determinados por la razón a perseguir con todas fuerzas el supremo bien del inundo.-que eso. y segura. que sólo la razón puede pensar. Pero su esfuerzo es limitado. pacífico y benevo- tos puros de la razón)._ según su posibilidad.I 377 §88 todas sus fuerzas. mediante nuestras acciones según aquella ley. de una muerte prematura. de las enfermedades. tiene que admitir la existencia de un creador moral del "mundo. El fin.cizíricii DEL juicio . y si bien puede esperar de la naturaleza. cosa que puede hacer muy bien. es decir. sin embargo. que no se preocupa de eso. Para la realidad. a ellos. En ese fin final.

entonces tendremos también fun- debe y puede. si juzgamos a medida de la razón. y esto. pero por lo menos (como ello ocurrió en la teleología física) . por lo menos suficientemente para las máximas del Juicio reflexionante teórico. para el juicio teórico de la naturaleza. sino también sólo poniendo _un fin final a la base de su existencia. es decir. para emplear nuestras fuerzas en su realización. Ahora bien: es cierto que encontramos-fines en el mundo. añadiría a la rea- lidad subjetiva del fin°final la realidad objetiva. un mundo. por lo tanto (ya que. el cual. por cierto. pero aun ese (poco es mucho más. Esto es lo menos que se le puede exigir a la filosofía especulativa. tenemos fundamento para admitir como principio de la investigación de la naturaleza. Según el principio del Inicio reflexionante teórico. e lo que ella puede llevar a. sin embargo. si bien no apodícticamente para el luicio determinante. un fundamento moral para pensar en la creación. tiene que ser pensada de otro modo que el exigido para el mecanismo de la naturaleza. no ciertamente para exponer la existencia de un ser semejante. a saber. si pudiera ser demostrado a priori. sin la adhesión de la naturaleza a una condición de esa ejecutabilidad. tenemos. No hay tan sólo un fin final de la creación puede ser pensado por nosotros. por tanto. en cuanto debe ser práctica. Pero fin final es solamente un concepto de nuestra razón práctica. ser buscado sólo en seres racionales según su posibilidad objetiva. y no puede"s"e`i'-' sacado de ningún dato de la experiencia. diríamos: Si tenemos fundamento para admitir uso alguno posible de ese concepto más que para la razón práctica. y la teleología física los presenta en tal número que. a saber. que nos impone ese fin final. sino también un fin final. Tenemos. para convencernos de que la posibilidad de un mundo semejante no sólo podemos hacérnosla concebible mediante fines. un fin final. si la realidad objetiva del concepto de un fin final de la creación no puede ser expuesta de un modo suficiente también para las exigencias teóricas de la razón pura. ni puede tampoco ser referido a conoci- miento alguno de la misma. también una naturaleza de las cosas que coincida con él. que en la naturaleza no hay nada sin fin. colocada fuera de nuestro poder. así como la idea del mismo fin final está sólo en la razón. y el fin final de la creación es aquella constitución del mundo que coincide con lo que nosotros podemos dar como determinado sólo por leyes. Ahora bien: hay esta cuestión. Pero la razón práctica de los seres racionales no sólo da ese fin final. tenga según su existencia. cuya causalidad. pero el fin final lo buscamos en vano en ella misma. también un fin final de para los productos finales de la na- . no podemos pensar ese fin más que así: ese fin tiene que coincidir con el moral (que sólo hace posible el concepto de un fin). la realización del fin final sería imposible). es decir. en consideración de _la realidad de la última (la creación) . sino que también la creación. con el fin final de nuestra razón pura práctica.'Ahora bien: por medio de laley moral. como la de un entendimien- sentamos a priori. un fundamento que nos conduce a admitir la posibilidad de ese fin final (de su ejecutabilidad) y. sino que determina también ese concepto en consideración de las condiciones bajo las cuales damento bastante Fara pensar en ese ser primero no só o fines en toda la naturaleza. pues. el mundo mis- mo. que tiene la pretensión de enlazar el fin moral con los fines de la naturaleza por medio de la idea de un fin único. Pues si la creación tiene en todas partes un fin final. según leyes morales. es decir. Este to.378 MANUEL KANT turaleza una causa suprema de la naturaleza. cabo. en el sentido práctico..

por los fines de la naturaleza. pues. según la constitución de nuestra facultad de razón. a atribuir a la creación. un ser. para el práctico realiza eso la teleología moral. Y en esto. cuando se la admite como inteligencia. pen- uso práctico de nuestra razón. en sus principios. nacido de la incapacidad de su ejecución. primero: que no podemos pensar esos atributos del supremo ser más que por analogía. un fundamento moral para admitir. ciertamente. según el mero concepto de la naturaleza. como tal. Ahora bien: que para esa creación. diferen- gía física suficientemente. sino. por tanto. según conceptos de la razón práctica. y que una especie particular de causalidad. sino sólo a un fin final de la creación. primero. que es. por medio de la idea que la razón. referida a la ley moral y a su objeto. Pues no podemos tener la pretensión de saber que porque en nosotros la razón moral práctica es. La realidad de la naturaleza. pues ¿cómo íbamos a rece convenir mejor «fin». deba ser eso también así en la causa suprema del mundo. en sentido práctico. eso es una segunda conclusión que está constituida de tal modo. de manera que sirva a la explicación de la naturaleza y a la determinación dela causa suprema. es decir. no sólo inteligente (como ello es necesario para la posibilidad de las cosas de la naturaleza que nos vimos obligados a juzgar como fines). al mismo tiempo.no el detenninante. y esa idea recibe así una realidad práctica. por medio de su propia legislación). como creador del mundo. (N. que se ve que se ha sacado sólo para el Iui- determinar teóricamente nada en consideración de la existencia del mismo. sin embargo. sin embargo. en sentido teórico. aunque carece de todos los medios de proporcionársela para el conocimiento especulativo en el sentido teórico. para evitar una mala inteligencia que se produce fácilmente. es decir. sino tam- bién un ser moral como primera base de la creación. Parealiza así la oposición simétrica. tampoco podemos saber. a la existencia de un creador moral del' mundo. hacernos concebible la posibilidad de una finalidad semejante. que es determinado de esa manera. La realidad de un supremo creador y legislador moral es. es suprimido (suficientemente para el Inicio reflexionante).) . si el conocimiento de éstos se enlaza con el del fin 1° moral. Pero podemos. legislador moral. en virtud de la máxima de la razón pura que ordena seguir en lo posible la unidad de los principios. una causa inteligente del mundo. si tenemos en nues- te de la exigida para los meros fines tro fin fi-nal. por lo tanto un Dios. del T. no podemos. tienen gran importancia para prestar ayuda a la realidad . moral. sin sada entre los fines físicos y el fin moral. un ser inteligente.caíricri pi-:L juicio _ u ` 379 Esto no es aún concluir de la teleología moral a una teología. segundo. no sólo un fin final de la creación (como efecto). como la hay en ese fin final. es muy necesario notar. tiene ya para el Iuicio. Para el Iuiciìoà reflexionante teórico. Erdmann propone «fin final». demostró teleolo- cio. ser. porque se 1° En los textos falta aquí el sustantivo. entonces aquellos fines físicos. esencialmente distinta de la técnico-práctica. para el luicio -reflexionante y.práctica de aquella idea. para la posibilidad de su fin (que ella nos propone también sin eso. expuesta sólo por medio de fines físicos. de ningún modo. para la existencia de las cosas conformemente a un fin final. mostrada suficientemente sólo para el objetiva de la idea de Dios como creador moral del mundo no puede. una idea mediante la cual el obstáculo. le sea exigible para el fin final. por el concepto de un fin final que está obligada. al mismo tiempo. pues la razón necesita. decir que. sin un creador y regidor del mundo. y. deba ser admitido.

usados objetivamente.:~1uEL 1<. teóricamente. pero no para el objetivamente determinante. más aún: sin querer siquie- te para la razón especulativa. sino determinamcs nosotros mismos y nuestra voluntad. atribuimos al alma. la única causalidad de poder pensar como posible sólo un efecto intencionado. en general).pm'_ nosotros.“ Ó minante. Desde luego. por ejemplo.\1›. sin querer por eso determinar interiormente la constitución de la misma por medio de las propieda- para el Inicio reflexionante. que. y valedera nosotros. para expresar tan sólo la relación de un ser que supera todas ca a un fin que la razón pura práctica. un entendimiento y una voluntad. entre otras fuerzas. no puede ser pensado como posible por nosotros más que de cierta manera. de la causalidad en consideración de la naturaleza (y sus determinaciones de fin. la intención de su uso no es tampoco querer determinar su naturaleza. teóricamente. un principio regulativo (para la prudencia o sabiduría) como el siguiente: obrar en conformidad con aquello. porque realmente se dan movimientos en el cuerpo que tras facultades de conocer. no cs. como principio para juzgar la posibilidad objetiva de las cosas. sino admitiendo esa dife rencia sólo como subjetivamente necesaria para la constitución de nuestra facultad de conocer. teórico determinante (a saber. Cuando se trata.I investigar su naturaleza. según la constitución de nues- des que nos son dadas y conocidas sólo por otras causas semejantes y por medio de la experiencia. micntras que el mismo principio.¬.«. considerado como un fin. según la constitución del efecto que de él se espera. que corresponda al objeto también la única especie de . según la constitución de nuestras facultades de conocer.$12111-»Â nun nao-røcnnnrin 9 nube- lisa palabra falta en la 1' edición. nos manda a priori realizar con todas nuestras fuerzas. Así como nosotros denominamos una causa según el concepto que tenemos del efecto (pero sólo en consideración de su relación con éste). para el Inicio determinante. tendremos que pensarlo como la causa de las cosas. de la posibilidad y de la realidad de igual modo tendremos que admi- atributos no podemos más que pensarlo. de ningún modo. la causalidad pensada en él. una vim Iocomotivam.380 . impenetrable para ra distinguir en ese ser mismo. es decir. choque. de la ejecutabilidad de un fin final moral necesario.\'r presion. encerrar un antropomorfismo. objetivamente. de lo práctico. pues esto sería necesario. no pudiéndonos mostrar la experiencia nada semejante? Segundo: que por esos pone siempre un cuerpo extenso). práctico deter- tienen su causa en su representación. puede ser ese concepto trascenden- esa especie conocida . pueden también los atributos que atribuimos al ser.¬. sin embargo. al mismo tiempo. . a saber. un principio constitutivo. con objeto de considerar lo que sea en sí la causa suprema del mundo. distinta de la naturaleza. según ella.-21-. sin ninguna de esas suposiciones. empero. y si hemos de admitir su existencia para proporcionar igualmente sólo realidad prácti- pero éste algo podremos pensarlo. en un pro- pósito especuiativo de nuestra razón. Pero aquí no se trata más que de saber qué concepto de él hemos de hacernos. en consideración de lo que para nosotros es fin final. es decir. es. es decir. sin atribuìrle por eso. pero no conocerlo y atribuir- tir algo que encierre el fundamento práctica. según la constitución de nuestras facultades de conocer. y. para nuestras facultades de conocer con el objeto de nuestra razón práctica. pensado por ellos. selos en cierto modo. asi como. sin querer por eso atribuìrle la única manera que tenemos de conocer fuerzas motrices (a*saber: tracción. movimiento que su. como un ser sabio que domina el mundo por leyes morales.

es universalmente comprensible. en lo que se refiere a la idea de Dios. la razón especulativa no puede. la representación de algo que se sentían obligados a perseguir. debe realizarse aquel fin. y menos aún podía hacer superfluo aquel interés. usándola sin pensar en ella nada más que el curso habitual de la naturaleza. (N. en cambio. desde luego. no podían pensar nunca otro principio de la posibilidad de la la teosoƒía (a conceptos trascenden18 La palabra «interna›› no está en la 1° edición. pero no para fundamentar-la. y. por lo menos visiblemente. en la cual. que sirvió después admirablemente para reforzar aquella idea. pero aquella relación litoral en el regimiento del mundo siguió siempre siendo la misma. y con lo cual te la atención hacia la belleza y hacia los fines de la naturaleza. sin embargo. están en Esta prueba moral no es un argu- mento nuevamente inventado. o injusta o violentamente. castigo alguno por sus crímenes. tenían que tener. aunque oscuramente. o con lo cual ella. Ahora bien: el modo como una irregularidad semejante pudiera rectificarse (irregularidad que debe ser mucho más irritante para el espíri- La razón. Es como si oyeran dentro de si esta voz: tiene que ocurrir de otro modo. aquella interior determinación final de su espíritu. aunque hasta el final de su vida no haya encontrado. sin que se atienda á provecho alguno que se pueda sacar de aquel resultado no se dejaba de ningún modo concertar. más o menos groseras. estaba ya puesto en ella. En cuanto empezaron los hombres a reflexionar sobre lo justo e injusto. inventar más de un absurdo. Por lo tanto. en cuanto se considera a sí propia como práctica. sin embargo. por medio de ese interés moral se excitó primeramen- contrarse este juicio. §89 De la utilidad del argumento moral no sabían unir. sólo en relación con el fin final. en consideración de todas nuestras ideas de lo suprasensi- ble. que no puede. en un tiempo en que apartaban aún con indiferencia la vista de la finalidad de la naturaleza. a saber. También. felicidad alguna por sus virtudes. relación que para la razón no cultivada. Sobre la constitución interna 18 de aquella causa del mundo. pues antes del primer brote de la facultad humana de la razón. venir a ser igual que un hombre se haya portado recta. porque la investigación mismá de los fines de la naturaleza. sino en todo caso nuevamente aclarado. pudieron. según toda verosimilitud. porque un fin final en ellos propuesto como un deber.) . y una na- turaleza fuera de ellos sin fin final alguno. del T. a su vez. esa limitación tu humano que el azar ciego que se quería poner como principio a la base del juicio de la naturaleza) han tiene. sino un principio meramente regulativo para el Iuicio reflexionante. a la postre. marchar al mismo p*aso que la práctica. y con la cultura en progresión no hace más que desarrollarse. cuando hubieron considerado una vez el curso del mundo como el único orden de las cosas.cnírtcft DEL juicio tra facultad de pensar).la admiración de la misma. con mucho. que una causa supre- ma que domina el mundo por leyes morales. recibe aquel interés inmediato que se muestra en tan alto grado en. está limitada por las condiciones de su uso práctico. la utilidad innegable de impedir que la teología se remonte a podido representárselo de mil maneras. debió inevitablemente en- contradicción. NOTA 0 I 381 union de la naturaleza con su ley moral interior.

que ninguna de las causas de éste y ninguno de los fenómenos del sentido interior puede ser explicado de un modo materialista.382 ' MANUEL KANT la posibilidad de un éxito mejor. en lugar de una interior necesaria de la razón. a este propósito. según el precepto gen de donde provenganesos conocimientos. por tanto. si se le permite hacer ostentación de sus conocimientos sobre la existencia y la constitución de la naturaleza divina. no nos da más que un concepto negativo de nuestro ser pensante. Limitar esas pretensiones debía. y que la religión caiga en teurgia (ilusión mística de poder tener el sentimiento de otros seres suprasensibles. preguntamos a nuestra facul- perarse aún más (para ello basta. pues del ori- girse según la teología.modo que extienda el conocimiento).19 Pues si a la vanidad o al descome- conocimientos amplificadores.extensión de su personalidad. de su entendimiento y de su voluntad. entonces quiero saber dónde y en qué sitio se van a limitar las pretensiones de la razón. de no sé qué grandes persticiosa de poderse hacer agradable al ser supremo por otros medios que por una disposición moral) . aun inexplotada. así como de las leyes de estas dos facultades y de las propiedades que de ellas se derivan en el mundo. si en lugar del fin final que. sino que también en ella todo lo que tuviera de defectuo- so nuestro conocimiento de la naturaleza de Dios se extenderia al precepto moral y trastornaría las cosas. de poder influir en ellos) o en' idolatría (ilusión su- deración de lo suprasensible. además de la moralidad. Come todo aquí permanece abando- . de allí mismo pueden es- de la ley moral. y no solamente por el motivo de que encontramos que todos los ensayos hechos con ellas han fallado hasta aquí. por lo tanto. en el sentido práctico. sin embargo. sólo en la relación práctica es considerado como necesario o digno de ser admitido). es decir. Pues por muy puramente y libre da y la duración o. entonces la teoría del alma. hacerse según un cierto principio. es decir. a la moral en rela- dimiento del que razona. Pero aquí no hay más principio posible que o admitir que. en aquel caso. pueda ser la condición conveniente para estar' de acuerdo con su voluntad en lo que el hombre puede de toda imagen sensible que se haya comprendido aquel concepto. y no sólo haber introducido una legislación exterior y caprichosa de unser supremo. en el práctico es siempre. tenemos que perseguir. haciendo la religión inmoral. por medio de nuestra facultad de conocer teórica en su totalidad. conservados para nosotros y nuestros sucesores. representado como un ídolo. no se puede absolutamente determinar nada teóricamente (como no sea una mera negación). sin embargo. así como más arriba la teología. no nos es absolutamente posible fállar juicio alguno exterior determinante. pues esto no demuestra nada contra 19 idolatría. o que nuestra razón encierra en si una mina. y. en consideración de lo que está por encima del mundo sensible. debería la moral re- poder de determinar lo más mínimo teóricamente (de un. se le concede el ción con Dios como legislador. según se cree. poner en tensión la reflexión). que sobre su naturaleza separa- cuales alguna otra cosa. en el sentido teórico. antropomórficamente según la constitució`n hacer. es siempre aquella religión que piensa el ser supremo con atributos según los tad de conocer teórica cuál es el hilo conductor del juicio de razón para nuestra determinación (el cual. después de la muerte. En lo que se refiere a la esperanza de una vida futura. con fundamentos especulati- de su voluntad. si el conocimiento teórico de Dios debiera precederle. ` vos. a su vez. a sa- ber. Pero en lo que toca a la religión. en consi- tes propios para sumir la razón en el error) o se rebaje a la demonología (una manera antropomórfica de representarse el ser supremo).

así que sea objetivamente valedera y una base lógica del conocimiento. cuando en el principio no se encuentran más que algunas. pero. a saber. no persuasión. la psicología racional. como causa moral del mundo. en cambio. cl entendimiento es sorprendido. sino también suprema razón práctica moral. con deliberado encubrimiento de sus flaquezas. pero no todas las exigencias para la deter- ral. comoigualmente también está asegurada.) sólo entendimiento para las leyes y los productos de la naturaleza.-pero no convencido. sino nuestra posterior duración. las exigencias que faltan para completar el teórica. o al me- fundamento de esas propiedades. y a la admisión de 385 que el fundamento de prueba 0. su- ficiente para todas las cosas posibles? ¿Por qué no atribuir a ese ser primero. pues si no. que son para nosotros señales de una causa inteligente. una teosofía. no nos tienda a la convicción. es decir. en lugar de muchas da a una. se da un principio suficiente en conjunto. una gran fuerza. o con- minación del concepto. todo poder? En una paladiata de lo que se debe demostrar bra. La corrección. en un sentido práctico-necesario. sino que es más bien mera antropologia del sentido interior.crtírica DEL 1 uicio nado al -juicio teleológico de nuestra existencia. fin final que la razón nos propone ab- solutamente. como la condición que se exige para el. por otra parte. más bien una sola. y sigue siendo meramente empírica. . donde ello puede ocurrir sin contradicción. a priori. para nosotros. es decir. de igual modo la psicología racional no puede venir a ser nunca buen propósito. según el principio de los fi- pneumatología. puesto que. sino que descansa sobre una conclusión única de la teleología mo- concepto de la cosa. parece ser pérdida). ¿por qué no he- dúzcase por la razón. en lo que se refiere a la cuestión de nuestra eterna existencia. en vez de «teleológica». ¿por qué no hemos de pensar (como en la prueba por observación esa causa como la que encierra el del objeto o experimento). para nuestra determinación práctica. y esa su tenden- cia a pensar por añadidos. así como su uso todo no es necesario más que a esta última. por medio de este perfeccionamiento del concepto. sino más bien omnispor una exposición empírica inme. y se hace uso del fundamento meramente subjetivo de la razón hu- mana. 2° Kant dice «moral››. conocimiento de nuestro yo pensante en la vida. mediante un complemento arbitrario. A esta clase de prueba aparente pertcnece aquella que. no es una ciencia nes. resulta que se muestra aquí al mismo tiempo una ventaja (que. (Nota del T. no solamente un gran entendimiento. y así Para toda prueba. ciertamente. sin embargo. único y todopoderoso. La traducción francesa de Barni conserva el «moral››. esa su inclinación a admitir un solo principio. y existencia de Dios en ella. en pricipios. sino convicción. quizá con un como la teología no puede nunca venir a ser. en lugar de muchos. se da en la teología natural cuando se invoca la gran cantidad de argumentos en favor de un solo origen de las cosas de la naturaleza.ciencia. como conocimiento teórico. o hasta muchas. admitido todos los demás editores. de no caer en el materialismo. condúzcase ésta sucesivamente. la de que. como ciencia extensiva. ya que encontramos en la naturaleza tantos productos. la han. prueba teleológica 2° de la de esas causas. §90 De la clase de aquiescerzcia que se -mos de pensar. hecha por Rosenkranz. la conclusión no sea sólo una base subjetiva (estética) que determine la aprobación (mera apariencia). se exige que produzca. En efecto: desde luego. a primera vista.

19 a la prueba por conclusión de la razón estrecha y lógica. es decir. si ésta no tiene lugar. no sólo según el grado. no puede el punto de vista puramente práctico. y esto es lo menos. o bien xwt' àvflpwnov. entonces puede bien pretender a una convicción suficiente en las dos partes desiguales que contiene ese arguinento. la división de esa prueba en versal. encierra en si sólo fundamentos objetivos para ello. consigo horror y repugnancia contra tal examen. en el segundo. pueden producir una aquiescencia de ese género. y hasta llevar. y puesto que no se puede alzar contra la posibilidad de_una idea semejante ninguna crítica. que se alza por encima de todo examen de la agudeza lógica de la prueba. como hombres en general). sin embargo son de tal especie.384 MANUEL KANT su pureza. puesto que la mezcla de ambas partes impide reconocer dónde está propiamente el nervio de la prueba y en qué parte y cómo debería ser preparada para poder defender sólìdamente su vali- la convicción. Una prueba. por muy saludable que sea. tomando esta última palabra en significación uni- tonces una persuasión de la validez objetiva de la prueba y (en la mayoría de los casos en que se usa ésta) una ilusión saludable. sólo para el reflexionante. es decir. resulta. sólo en cierto modo fundada? Pónganse aquí. los cuales. cuando está llevada sólo por ese camino. sino incluso según la especie). no puede efectuar nunca la convicción. cuando no hay tal. a saber. tiende a ni debe dejarse de hacer. y poder someterla prueba francamente al examen más se- tanto para el conocimiento natural como para la sabiduría moral. que . tiene un valor universal y necesario). para ex- poner la concepción del espiritu en esta Drueba abiertamente 'y en toda que ninguno de los fundamentos de prueba. Todos los fundamentos teóricos dez contra el examen más penetrante (aun cuando en una de las partes tuviera que verse uno precisado 'a reconocer las flaquezas de nuestro conocimiento por la razón). En el segundo caso. o bien. según los principios de razón que nos son necesarios para juzgar (una prueba xat' álijöeiav. 4? ala admisión de un mero de producir una confusión semejante y separar lo que sólo pertenece a la persuasión de lo que conduce a la convicción (ambas son diferentes determinaciones de la aproba- fundamento posible de explicación como hipótesis. Ahora bien: yo digo ción. sin convencer. 2? a la conclusión por analogía. Pero como. por lo tanto. provez. que es un deber para el filósofo (aun suponìendo que éste no contara para nada la exigencia de la sinceridad) descubrir esa ilusión. En el primer caso se funda la prue- ba en principios suficientes para el Inicio determinante. decio lo daseles un interés vivo de este último. en general. pues. en movimiento los resortes morales del espiritu. aunque aún no alcanzan laseguridad. o bien. sin einbargo. que buscan una convicción teórica. y se produce en- que sea para nosotros (hombres. que pue- de prueba se encaminan: o bien. empero. al mismo tiempo. o finalmente. lo que pertenece a la teleología fisica y lo que pertenece a la moral. Pero una prueba que quiere ducir convicción puede. como si éste tuviera a su base una duda' impia. Ahora bien: contra esto no hay nada que decir en cuanto se toma propiamente en consideración la utilidad popular. 39 a la opinión verosímil. en general). a su ser de dos maneras: o deberá dir loque el objeto sea en si.no sirven sólo de fundamentos subjetivos del juicio para la persuasión. y añá- vero. desde el más alto al más bajo grado de . si descansa en meros principios teóricos. unido con fuerza oratoria (que bien lo merecen). pero si pone a su base un principio práctico de la razón (el cual. a una convicción moral.

a saber. puedo pensarla según la analogía -de un entendimiento. del T. es. sea dado el fin final 385 con la otra. según el género (como seres más mínimo). para contar en un mismo género los animales. El principio que nos da el derecho de hacer esa conclusión está en la identidad del fundamento. con razón. y bajo los principios universales de la naturaleza de las cosas. 1? En -lo que se refiere ìt\la prueba lógicamente-correcta. y queremos. para su edificio. y los hombres como hombres.prescindiendo de su diferencia específica. por analogía. que pasa de lo universal a lo particular. conocimiento alguno del mismo (por medio del cual la extensión de nuestro saber teórico se viese aumentada en lo zón. no puedo concluir que el castor tenga que tener también razón. no puede subsumirse. la causalidad de la causa su rema del mundo. con toda corrección. para las acciones artísticas de los animales. una. absolutamente. pero no se puede concluir por analogía de la una a la de los efectos semejantes en los hombres. para concluir de aquellos principios a este ser. como un análogo de la razón. precisamente en el punto de su heterogeneidad. el concepto particular de un ser suprasensible. pero no concluir por analogía a esas cualidades en el ser supremo. (N. desde luego. intencionadamente con un fin. idénticos a los hombres. apoyándonos para ello en el fundamento conocido . en cuanto debe ser determinado teóricamente por medio de predicados sintéticos. que siempre es condicionada sensiblemente (así es la cau- ción). De igual modo. en consideración de la determinación pensada. ese concepto mismo. comparando los proditctos finales de la misma en el mundo con las obras de arte del hombre. específicamente distinto de la de «la creación. De ese modo. podemos. consideradas fuera de esa relapecífica de las cosas o de aquellas cua- vivos). como un creador moral del mundo. porque aquellos principios no valen más que para la naturaleza como objeto de los sentidos. 29 De dos cosas heterogéneas. a saber. 4 Apenas si hay que advertir que aqui artística significa sólo la cualidad de una acción o de una producción adecuada.cRí'r1cA DEL juicio la misma. en realidad. de que el hombre. por tanto.) res del mundo. Pero del modo semejante d)e efectuar de los animales (cuyo fundamento no podemos percibir inmediatamente). aunque tiene una relación semejante con el efecto (comparando el edificio que levanta el castor con el que levanta el hombre). De eso. La causalidad de los sesalidad por el entendimiento). por lo tanto de tal modo que por él. y como. porque aquí el principio de la posibilidad de esa manera de conclusión falta precisamente. en la significación adecuada al contenido todo de este concepto. máquinas). se ha mostrado suficientemente en la Crítica que como ninguna intuición posible para nosotros corresponde al concepto de un ser que hay que buscar fuera de la natura-leza. si debe ser demostrada la proposición de la existencia de un ser primero. concluir. que los animales también obran según representaciones (no son. indicar con eso que el fundamento de la facultad artística “ de los animales. que ermitiría contar al ser supremo con el hombre (en consideración de la causalidad de ambos) en uno y el mismo género. Aquí hay par ratio. como un Dios. la paritas rationis. como quiere Descartes. necesita rala denominación de instinto. puede pensarse. y que no tiene nada que ver con la estética. en los primeros. y llamar eso una conclusión or ana ogía. sigue siendo siempre problemático para nosotros. sin embargo. comparadas con las de los hombres. comparado con el de los hombres (de que tenemos inmediata conciencia). y. y. resulta que no hay. según una analogía 21 21 Analogía (en significación cualitativa) es la identidad de la relación entre fundamentos y consecuencias (causas y efectos) en cuanto tiene lugar rescindiendo de la diferencia eslidades en sí que contienen el fundamento de consecuencias semejantes (es decir. en cuanto comparamos los unos con los otros exteriormente. al mismo tiempo. pensamos el fundamento desconocido para nosotros de esos efectos. no puede ser referida a un ser que no tiene en común con el ser del mundo más que el de una cosa en general. de nin- gún modo. al mismo tiempo. según sus acciones. son.

la comunidad de los un ser común. Precisamente en que debo pensar la causalidad divina sólo por analogía con un entendimiento (facultad que no conocería en ningún otro ser más que en el hombre condicionado sensiblemente). y hay que poder completar ese fundamento insufi- mento de las formas de ciertos productos que llamamos obras de arte (pues esto ocurre sólo para el uso ciente. precisamente esa misma causalidad que nosotros per- otra parte fuera de toda experiencia posible. pero del hecho de que entre seres del mundo hay que atribuir entendimiento a la causa de un efecto juzgado como artificial no podemos. que tenemos que hacer de ese concepto. en la serie de los mismos. y no se aquella comunidad y atribuirlas a los ciudadanos para constituir un sistema llamado Estado. por analogía puedo pensar miembros de las reglas del con la ley de to. no conducen a nada suprasensible. precisamente en eso está la pro- . y como no puede tampoco la falta. Así. De igual modo. en consideración de la una parte de ellos dentro de los límites de la experiencia posible y naturaleza misma. en consideración de las cosas del mundo como'fines de la naturaleza. y el ser primero suprasensible. concluir. basado en argumentos sacados de la experiencia. pero estas determinaciones específicas (la atracción y repulsión materiales) no puedo transpofirtarlas a la prueba. que también al ser que es totalmente distinto de la naturaleza le corresponda. resulta que no puede estar do). Pero como esos fundamentos. sin embargo.386 MANUEL KANT hibición de atribuirle ese entendimiento en la significación propia. porque esto se refiere precisamente al punto de la heterogeneidad pensada entre una causa condicionada sensiblemente. por medio de éstos. como funda- puede conceder a tales audaces juicios la más mínima pretensión a verosimilitud. 22 Aquí no sabemos que falte lo más mínimo a la representación de la relación de ese ser con el mundo. por lo tanto. no constituirían juntos una magnitud (que tal es la certeza). Querer investigar lo que sea en sí. sean empíricos (como aquí los fines en el mundo) . con ellos. no puede ser transportado a este último. como los fundamentos de prueba meramente empíricos. la causalidad del ser primero. en consideración de las cosas de la naturaleza en el mun- juicio. cepto mismo de este último. ser completada con nada. tanto en lo que se refiere a las consecuencias teóricas como a las consecuencias prácticas de ese concepto.” 39 No se opina en los juicios a priori. en consideración a sus efectos. Por lo tanto. tampoco verosimilitud alguna en un juicio sobre lo suprasensible. y de los cuales partimos. es una curiosidad tan vana como falta de objeto. por analogía. de ningún modo. o no se conoce nada. Pues verosimilitud es una parte de una certeza posible en una cierta serie de fundamentos (los fundamentos de la misma se comparan con el suficiente. han de ser homogéneos. según un cierto principio. es decir. como las partes con un todo). no se puede opinar nada por encima del mundo sensible. como fundamento de determinación de la certeza de uno y el mismo teórico o práctico de nuestras facultades de conocer. y. podemos pensarla por analogía con el entendimiento. transportar de una a otra esa característica de la diferencia específica. Pero aun cuando los' fundamentos dados en la igualdad de la acción y la reacción en la recíproca atracción y repulsión de los cuerpos unos a otros. o se conoce algo como absolutamente cier- otra en aquello en que son heterogéneas. no se realiza la más pequeña aproximación y. pues de otro modo. por lo tanto. en el con- ellos lo suprasensible y un conocimiento del mismo. según derecho. resulta q-ue en el ensayo de alcanzar por cibimos en el hombre.

no a la lo que en él descansa en intuición. de otro modo no tendrían fin las vanas fantasías tejidas por el espíritu. al menos. o no encierra absolutamente nada que la haga dig- niendo que tomar esa materia de las cosas'del mundo sensible. por tanto. de ningún modo. y esto. pero que sólo por causa del grado de -la facultad que poseemos es imposible para nosotros. ser completamente cierta. por lo tanto. debe. opinar. gas elástico que penetra todas las demás mate- rias (por lo tanto. Nuestra proposición a pricri es. en consideración a ellas. sería una suposición totalmente gratuita. pues. Así. no estar pues- nosotros (según la constitución subjetiva de nuestras facultades de re- ta en duda. sin determinación alguna de él. además. y es el camino que lleva directamente a las fantasías tejidas por el cencia. más no puedo sacrificar. determinado según ciertos conceptos. Es bastante que en una hipótesis renuncie yo al c_o- De la clase de aquiescencia producida por una fe práctica Cuando no consideramos más que el modo cómo algo puede ser para nocimiento de la realidad (que se afirma todavía en una opinión adelantada como verosímil). que no existe materia alguna en la que podamos determinar la idea de lo suprasensible.cRíT1c›. son. de una ex- adecuada a aquel objeto y. no es posible. el éter de los físicos modernos. para la razón humana. semejante materia no es. y la cuestión de saber si algo es un ser cognoscible o no. es ya en sí absurdo. Ahora bien. sólo clueda como criterio de esa posibiidad el mero posibilidad' de las cosas mismas. no queda más que el concepto de algo no sensible. mezclado íntimamente con ellas). por lo menos. las cosas de la opinión son siempre objetos de un conocimiento. hechos (scíbile) y cosas de la fe (mere credíbile): 1? Los objetos de las meras ideas del objeto mismo pensado). que no pueden ser expuestos de ningún modo para el conocimiento teórico en ninguna ex- vinidad. na de aquiescencia. porque. te- cerebro. es una cuestión que se refiere. al menos. pues no es dada para ello ninguna de las condiciones que se exigen en un conocimiento según presentación) objeto de conocimiento (res cognoscíbilis). DEL juicio 49 La posibilidad de lo que debe 387 §91 servir de hipótesis para la explicación de la posibilidad de un fenómeno dado. la posibilidad de lo que pongo a la base de una explicación debe. posible en sí (objetos del mundo sensible). y. es una mera cosa de la opinión. las cosas cognqscibles principio de contradicción (que no puede demostrar nada más que la posibilidad del pensar. cosas totalmente incognoscibles. o de la del alma como espíritu inmortal. pero no la son de tres clases: cosas de la opinión (opinabile). ni aun con el objeto de producir sólo el más mínimo grado de aquies- se puede ni siquiera opinar. no prueba alguna en el sentido teórico. Así. fundamento que no constituye tampoco conocimiento alguno (como extensión del concepto) de su constitución interior. sino sólo con nuestras facultades de conocer y con el uso que éstas pueden hacer de las representaciones dadas (con propósito teórico~o práctico). periencia. El resultado de esto es que de la existencia del ser primero como di- de la razón. muy comprensible. sino a nuestro conocimiento de ellas. no con los objetos. que encierra el último fundamento del mundo sensible. o cierta. por lo tanto. siempre . absolutamente periencia posible. a priori. por el motivo. entonces se comparan los conceptos. pues. Pero admitir la posibilidad de un ser suprasensible. sin embargo.

) 2* Amplifico aqui. . y. y en el primer caso por datos teóricos o prácticos y en todos casos. De este último es. pero no un ser de razón (ens ratiorzis ratiocinatae). es cosa que nosotros no podemos decidir. esto último (que sólo cono- lar de causalidad (cuyo concepto sería trascendente en el sentido teórico) . sino una idea que nos queda cuando se le quita a un ser pensante todo lo material. .para el 11. Admitir habitantes racionales en otros pla- netas es una cosa de la opinión.. conforme a ellas. se lla- ma fantasear. cuya realidad. porque ese uso. que piensan. sin embargo. Pero. por lo tanto. por la razón pura práctica la experiencia. Una cosa semejante es ser construido por Ia razón (ens rationis ratiocinantis). pero nunca llegaremos a suficiente distancia. del T. como es natural. que si los sentidos externos fueran agudizados en sumo grado. por experiencia. porque son capaces de una exposición a priori para el uso teórico de la razón.2* Tales son las propiedades matemáticas de las 23 La palabra «reales›› falta en la 1* edición. sin embargo. cuando se trata de la relación de las cosas con nuestras facultades de conocer. en el universo material (rechazando. por lo tanto.. al menos suficientemente para el uso práctico de la razón. Pero opinar que haya es- píritus puros. pero que son trascendentes para el uso teórico de la razón. de la razón pura práctica (sea como con- secuencias. si hay o no tales habitantes. como una especie particu- nómenos reales 23 que se quiere hacer pasar por tales espíritus) . deben ser pensados a priori. porque una expe- son hechos (res ƒacti). empero. y esta es la idea de la libertad. sea como fundamentos). pero nunca puede ser expuesto en observación o experimento alguno. en la experiencia. por medio de una intuición que les corresponda) para la realización mejor posible de ese finf-'5 y.DIP f\I'ÓC- . se deja exponer por leyes prácticas de la razón pura. es decir. por lo tanto. y. según su realidad objetiva. en acciones reales. y así queda esto opinable. o de otros. y esto no es cosa alguna de la opinión. lo exige inclusive (lo postula). de tal especie. decidiríamos.--(. ' ¡ ' 25 En la 1' edición dice «. Pero si queda realmente. pero su uso es prescrito. lo cual es en sí posible. en ninguna experiencia posible para nosotros.cuna-f\ .-. que tiene sus principios propios y apodícticamente ciertos a priori. (N. posible exponer la realidad objetiva. Igualmente son también hechos cosas o propiedades de las cosas que pueden ser expuestas por medio de la experiencia (experiencia propia. algunos fe- tampoco de prueba alguna teórica de su posibilidad) entre los hechos. se debe admitir como posible ese efecto presra factible. cosa muy notable. son meras cosas de fe. suficien- 2? Los objetos de conceptos cuya realidad objetiva puede ser demostrada (sea por la razón pura o por temente para el uso teórico de la razón. sin cuerpo. conforme al deber. Es la úni- ca idea. con ratón. el concepto de hecho más allá de la significación corriente de este vo- riencia meramente posible es ya suficiente para hablar de ellos meramente como objetos de un determinado modo de conocer. a mi parecer. cemos en el hombre. entre todas las de la razón. sin embargo.388 MANUEL KANT magnitudes (en la geometría). que en relación con el uso. pues si pudiéramos acercarnos a ellos. podría ser percibido. Tal es el sumo bien que hay que realizar en el mundo por la libertad: su concepto no puede ser demostrado. mediante los testimonios). limitar esa expresión a la experiencia real. se le deja aún el pensar. encuéntrase incluso una idea de la razón (que en si no es capaz de exposición alguna. en relación con un cuerpo). y. cuyo objeto es un hecho y debeser contado entre los scibilia. 3? Los objetos. entonces. por lo tanto.

por lo tanto. la existencia de Dios y la inmortalidad del alma. es una idea para el uso moral de nuestra razón. nada de eso contiene la teología natural. porque a ese concepto.nada para el conocimiento de la razón pura teórica. un 2° Pero las cosas dc fc no por eso son artículos de ƒe. Son ideas. Pues como. no pertenece a las cosas de fe. es una cosa. y.” Pues aunque lo que podemos aprender por medio de la experiencia de otros. es decir. empero. está también postulada con ello. no hace del conocimiento de estas últimas ni un saber ni una opinión sobre la existencia y la constitución de esas condiciones. al mismo tiempo. y aun sólo como tal. sino mera admisión en reladignos de ser nosotros mismos fin ción práctica. . sin embargo. y. Pues como ese ser se admite no para el cumplimiento de mi deber. si sc entiende por estos últimos cosas de fe a cuyo reconocimiento (interior o exterior) se pucde ser obligado. los objetos de ese conocimiento posible para nosotros. o se supone que lo fue. . que pueden llevar ese nombre. contarse ni siquiera entre las cosas. es decir. por testimonios. pues para uno de esos testigos fue experiencia propia y hecho. aquello mediante lo 389 jetiva en el sentido práctico. según la constitución de nuestra razón (la humana). también la condición dentro de la cual podemos pensar esa posibilidad. (Nota Jn] 'T' i 1 . por lo tanto. y. tiene que ser posible conseguir saber por ese camino (la creencia histórica). enderezada a a ejecución ¬de sus deberes. son cosas de fe (res ƒidei). al mismo tiempo. y son. (N. es una mera cosa de fe de la razón pura. prescrita final de una creación. los únicos de todos los o jetos. entonces. conceptos a los cuales no se puede asegurar teóricamente la realidad objetiva. que tiene para nosotros realidad obAunque pudiéramos fundar. como modo teórico del conocicual solamente podemos llegar a ser miento. pues en ésta no pueden. pensar la posibilidad de aquel efecto del uso de nuestra libertad conforme a la ley. _» fue añadido en la 2* edición. en general. pero por eso. sino sólo para la explicación de la naturaleza. (ÍBÍ T.” Si el principio supremo de todas las leyes morales es un postulado. una fe moral que no demuestra . en el sentido teórico. que la teleología física nos presenta en masa tan grande. Además. y los objetos de la historia y de la geografía. sólo una libre aquiescencia. se dcbc admi- raleza.) práctica. no por eso es esto en sí cosa de fe. en los fines de la natucrito. en cosas de fe es una aquiesciencia desde el punto de vista práctico. moralidad del su'eto 21 «Y de la geografía» es un añadido . sino a los hechos." como todo. son Dios y la inmortalidad las condiciones bajo las cuales tan sólo podemos. por cierto. cosa de fe. pero no como objetos de la mera razón pura especulativa. lo que es al menos posible saber según la constitución de nuestras facultades de conocer. sin embargo. sería sólo la opi- nión e hipótesis adecuada a nuestra 2° Desde «o las reglas prácticas. en cuanto son cosas de fe (igual que los hechos). . Esto. sino sólo para el de la práctica. La aquiescencia. la existencia de ese ser no sería. con seguridad. ni extiende en nada la especulación o las reglas prácticas de prudencia. y con ello. es enlazable con la Ah 'Q '75 \r Í' nfiinifin /Ãi Änf T Í concepto determinado de una causa inteligente del mundo. debemos creerlo. Sólo objetos de la razón pura pueden en todo caso ser cosas de fe. el supremo' fin final que tenemos que realizar.caírica DEL Juicio crito. empero. CIC. no podemos proporcionarle realidad objetiva. por la razón pura iit'.››. a saber. así como lascondiciones únicas pensables para nosotros de su posibilidad. no pueden fundarse en pruebas teóricas. además. la posibilidad de su objeto supremo. es decir. aparentemente. según el principio del amor propio. En cambio.

no. el mismo concepto no puede. no que esté contenida en la ley misma. pueden ser pensadas sin contradicción. como condición de la posibilidad de alcanzar el fin final del mismo. comportándonos en conformidad con lo que la ley moral nos propone. aunque bien intencionada. Pero la razón especulativa no ve absolutamente su ejecuta- en conformidad con esa ley (poräue en razón especulativa se convence totalmente de que esto último no puede ocurrir y en cambio. en armonia con el deber) es propuesto precisamente por la ley del deber. la esperanza de poder admitir. el concepto de Dios.expresa ya eso también. prescindiendo de los objetos de la facultad de desear (la materia de la voluntad). en el sentido moral. con las únicas condiciones bajo las cuales nuestra razón puede pensar el tal fin. dentro del cual sólo nos podemos contar. formal de mis acciones (subordinación del deber.390 MANUEL KANT La fe (como habitus. cuando muestra su aquiescencia a aquello que es inaccesible para el conocimiento teórico. Ahora bien: aquella teleología no conduce. aunque inciertamente. porque éste sólo da el fin final. bajo el princi io del valor universal). en cuanto es posible. sin embargo. razón. en cuanto no está éste del todo en nuestro poder. Pues un fin final no puede ser prescrito por ninguna ley de la razón. v ello por motivos morales suficientes. Pero no es el primer caso en . y con ello-autorice también la aquiescencia. dirige categóricamente. por lo tanto. por la obligación que tenemos de perseguirlo. tendría que considerar la ley moral misma como mera ilusión de nuestra razón en el sentido práctico. que admitir como reales aquellas ideas para su propia ley moral y la tarea planteada por ellas. no es necesaria prácticamente. sino . hacer valer su ob- jeto como un hecho. en cambio. de todo fin. de la mera naturaleza (dentro y fuera de nosotros). que solamente. tendrá. v puedo hacer totalmente abstracción de la posibilidad o de la inejecutabilidad de los fines que estoy o ligado a perseguir. por lo tanto. y podría su admisión quizá parecer sólo una imitación aduladora de la lengua cristiana. La palabra ƒides. sin que ésta. só-lo por la relación 'con el objeto `de nuestro deber. en cuanto podemos juzgar razonablemente. y si pudiera la razón tener completa seguridad en aquel juicio. y. recibe la ven- pues. ni por el de la colaboración de la naturaleza). tiene que considerar como infundada y vana. Es. Por consiguiente.3° aunque no podamos taja de tener en nuestra aquiescencia el valor de una cosa de fe. se encuentra en el concepto de un crea- dor moral del mundo. sino que yo la pongo.el deber mismo. en cambio. en la cual soliamente consiste su valor moral interno. más bien. está totalmente en nuestro poder.como actus) es el modo moral de pensar de la razón. la consecución de ese fin. Esa constitución de las mismas. prometa. para mirar sólo a lo que es de mi hacer.necesidad del delier está clara para la razón práctica. de que aquellas ideas cuyo objeto-está por encima de la naturaleza. pues éste está en la ley mo- ellos sólo está el valor externo e mis acciones). como de algo que no está nunca totalmente en mi poder. el principio constante del espíritu que lo que es necesario presuponer como condición de la posibilidad del supremo fin final moral hay que admitirlo como verdadero. sin Dios ni inmortalidad. orque aunque la. como principio formal práctico. sin embargo. como. es decir.” 29 El fin final que la ley moral nos propone perseguir no es el fundamento bilidad (ni por el lado de nuestra propia facultad física. Pero como la ral que. para no caer en contradicción consigo misma. y sólo puede parecer.sólo admitida para el uso práctico de la razón. nos ordena como fin final. al mismo tiempo. un éxito semejante de nuestra buena conducta. la consecuencia del fin final del mismo. 3° Es una confianza en la promesa de la ley moral. ya que el cristianismo fue quien le dio entrada. Pero el propósito de perseguir el fin final de todos los seres razonables (felicidad. producido por aquellas causas. a un concepto determinado de Dios. de ningún modo. -dudoso cómo esa expresión y esa idea particular vienen a entrar en la filosofía moral. pues.

son libremente aprobados y recibidos como tales por la razón. sin motivo suficiente. cuya persecución es deber. Un descreimiento dogmático. La fe. una vez que están ya esos conceptos en la filosofia. para lo cual la falta de convicción por condiciones pensables para nosotros). entonces se encuentra una gran satisfacción nión. servir al conocimiento. a su vez. pues de conceptos meramente ontológicos de cosas en general. el que se fundó en la experiencia de la finalidad física de la naturaleza no podía . sino como fundada en la razón (aunque sólo en consideración de su uso práctico). Dios. Cuando. los testimonios. no podemos nosotros apercibirla (consiguientemente. se quiere introducir en la filosofía otro principio y se quiere proporcionarle influjo. poniendo. ha enriquecido la filosofía con conceptos de la moralidad mucho más determinados y puros que los que ésta había podido proporcionar hasta aquí. debía ser expuesta por sí y separadamente. pues. a quien una consideración critica de las limitaciones de la razón. y. sobre todo en lo histórico. pues sin la fe. que bien hubiera podido y debido llegar a ellos e introducirlos. para unirlas ambas. que esa maravillosa religión. tampoco la de las mismas nocido como nada. Es una equiescencia libre. ni tampoco a aquello a que nos vemos sino a lo que admitimos propósito según leyes de la pero. en creído es el-que nie a a esas dos general. al tropezar con las exigencias de la razón teórica. una opi- que pese más. Este juzga. como una fantasía tejida por el cerebro). así poner en pie una religión. un libertad. de un modo suficiente para el propósito de la misma.caínca DEL juicio ver su posibilidad. y. no como ligados. Pero pronto se puede ver que esos intentos debían fallar. no pue- mada 'así en absoluto) es una confianza en la consecución de un pro- de coexistir con una máxima moral que domine en el modo de pensar pósito. empero. sin embargo. en lugar de'ciertos intentos fallados. en la gran sencillez de su exposición. v no fe) es completamente moral. puede quitar todo influjo sobre la conducta. o de la existencia de un ser necesario. que se refiere a objetos particulares que no son objetos del saber u opinar posibles (en cuyo caso. pues. ni tampoco. pero desideas de la razón todga validez por- filosofía teórica. con lo que la ley moral ordena (que sólo es posible bajo la condición de la libertad) que les falta una fundamentación teórica de su realidad. firmeza alguna fuerte para la prueba (de la Áposibilidad del aspecto de la morali ad). se debería llamar credulidad. Ahora bien: se creyó que la teoría de la libertad era necesaria para la filosofia práctica. como compensación una aquiescencia práctica llo para lo cual hay que encontrar pruebas dogmáticas para el Inicio teórico determinante.. que la teoría de Dios y de la constitución del alma. La fe (lla- 391 pues. libertad e inmortalidad del alma son los problemas a cuya solución tienden. como a su último y único fin. perteneciente a la nerse a la máxima de no creer. sólo como condición negativa. no se puede ab- solutamente hacer un concepto determinado de un ser primero. no a aque- medio de fundamentos de la razón cspeculativa es sólo un obstáculo. su imposibilidad. dogmáticamente. el modo de pensar moral no encuentra. para. en cambio. y la posibilidad de la realización del (pues la razón no puede ordenar la persecución de un fin que es reco- mismo. por medio de predicados que _se den en la experiencia y puedan. sin embargo. pero si puede hacerlo una fe dudosa. Ser incrédulo significa ate- en considerar cómo aquellos intentos fallaron y tuvieron que fallar. sino que vacila entre las órdenes prácticas y las dudas teóricas. en cambio. después. en cambio. todos los preparativos de la metafísica. pero.

Del mismo modo. Ahora bien: tal es el único concepto de la libertad del hombre.lo suprasensible que demuestra su realidad objetiva en la naturaleza (por medio de la causa- mos no sean posibles más que sacándolos de un fundamento suprasensible. juntas en una religión. pues sólo así pueden hacer posible un conocimiento de seres totalmente suprasensibles. inmortal. el lidad que se piensa en ese concepto). y precisamente por eso hace posible el enlace de las otras dos con la naturaleza y de todas las tres. aunque ellos mis- notable en esto que. por medio de una ley determinada de la causalidad que trata de él. para el conocimiento de un Dios. sin embargo. tenemos un principio en nosotros que puede determinar la idea de lo suprasensible en' nosotros. puede ocurrir sólo mediante predicados que. ya que su concepto es trascendente para todas nuestras facultades dep cono- realización). sin embargo. que está a la base (la libertad). el concepto de la libertad (como concepto fundamen- tal de todas las leyes incondicionales prácticas) puede ensanchar la razón Así pues. deban demostrar su realidad en la experiencia. para un conocimien- fin final permite atribuir al hombre aquellas propiedades que contiene la condición necesaria de la posibilidad de ambos. y por lo tanto. de manera que precisamente de esa idea se puede sacar en conclusión la existencia y la constitución de esos seres que. que se encuentra en la razón humana.¬« neta mntixrnnur- . La determinación de nuestro concepto.-\ GENERAL A LA rs_u_zoLociA Cuando se pregunta qué lugar el argumento moral que demuestra la existencia de Dios sólo como cosa de fe nara la razón pura práctica. y con el el fin final que esta razón prescribe por medio de aquellas leyes: las leyes morales permiten atribuir al creador de la naturaleza.-¢. posible por ese camino (el de los conceptos de la naturaleza). sino que muestra su realidad como un hecho en las acciones. y por lo tanto. aunque sólo posible en el sentido práctico.392 MANUEL KANT aquí lo suprasensible. como el del alma (en consideración de su inmortalìdad). el dc Dios. podía proporcionar un concepto de la naturaleza espiritual. de la misma. de demostrar Dios y la inmortalidad. cosa de la cual la mera filosofía cspeculativa (que también podia dar de la libertad sólo un concepto negativo) debió desesperar. por lo tanto. pero precisamente por eso no puede dar más que un fundamento de prueba valedero sólo en el sentido práctico (y esto es lo único que necesita la religión). siendo muy cer. bajo leyes morales. empero. mediante su efecto posible en la misma. en cambio. es notable también que nosotros. no sólo proporciona materia para el conocimiento del otro suprasensible (el del fin final moral y las condiciones de su proporcionar prueba alguna suficien- te para la moral. Si. está en que ningún conocimiento de lo suprasensible es por -encima de aquellos límites dentro de los cuales todo concepto (teórico) de la naturaleza debía permanecer enccrrado sin esperanza. ello tiene éxito por el camino moral (cl del concepto de la li\_. Sigue. como problemas e las cien- cias de una razón especulativa. por lo demás. están para nosotros totalmente escondidos. suficiente para la moral. Nor. tampoco cl conocimiento del alma por la experiencia (que sólo en esta vida instauramos). por lo tanto._J\ fm -¬. el fundamento del propósito. libertad e inmortalidad. de las tres ideas de la razón: Dios. to. la de la libertad es el único concepto de. Teología cy pneumatología. no pueden realizarse por medio de datos y predicados empíricos. falso en el camino meramente teórico._. y por ello también la del mismo fuera de nosotros.

o la que de la necesidad absoluta de la existencia de una cosa. al vulgo. y necesariamente sólo pensable por medio de experiencia determinada. por lo tanto. Ambas exigencias creyóse encontrarlas en el concepto de la idea ontológica de un ser supremamente real. y que ella postula incuestionablemente en la ley moral. para el práctico. a posteriori. La otra (llamada también la prueba metafísica cosmológica) sa- realidad por la causalidad de la razón. ni tener el menor influjo en el mero entendimiento sano. y se muestra así luego que aquí no hay que elegir. es: o metafísico y completamente a priori. no podrían. cosa que no se puede encontrar sólo' en el concepto de una cosa supremamente real. la conclusión de la determinación completa 'de ella como ser supremamente real. toda aquiescencia. y así nacieron dos pruebas metafisicas. pues. esa prueba no puede ser otra que la de los fines de la naturaleza. antes que todos los conceptos de la naturaleza. y. cuyo concepto. pues (según dice la prueba). ya que una existencia nos_es dada en la consciencia de nosotros mismos). o sólo como ƒe. ontológico. o que se pueden dar. ahora bien. en consideración de ciertos efectos por ella posibles en el mundo de los sentidos. por encima de la escuela. sin embargo. sino que su facultad teórica debe deponer de suyo todas sus pretensiones ante una critica imparcial. st bien no se puede dar a priori . es decir. la existencia. La prueba ontológico de la existencia de Dios por el concepto de un ser primero es: o bien la que de predicados ontológicos. para el conocimiento teórico. sin embargo. pues al concepto de un ser primero pertenece. aunque se dejaran defender por toda clase de sutilezas dialécticas. se puede fácilmente recorrer toda la esfera de esta última. si no ha de carecer totalmente de fundamento. Todos los hechos pertenecen: o bien al concepto de la naturaleza. pero lo absolutamente necesario (a saber. sino sólo notar que pruebas semejantes. El concepto metafísico de la naturaleza (que ninguna experiencia determinada presupone) es. o físico. mediante los cuales tan sólo esa existencia puede ser pensada con determinación completa. concluye a la existencia absolutamente necesaria. El concepto de la naturaleza (perte- caba de la necesidad de la existencia de una cosa (y hay que admitir completamente alguna. concluye a los predicados del ser primero. pasar. En un hecho debe fundarse. o al concepto de la libertad. para que no sea derivado. La prueba que pone a la base un concepto de la naturaleza meramente metafísico (la llamada propiamente ontológica) sacaba del concepto del ser supremamente real la conclusión de su existencia absolutamente necesaria. si puede fundarse en ese hecho una aquiescencia a la conclusión sacada de él como saber. cosa que ya se ha hecho en otra parte. que muestra suficientemente su 393 su existencia y (para representarse esa necesidad) la determinación completa mediante el concepto de ese ser. a priori) neciente tan sólo al conocimiento teórico). sea la que sea. y en la prueba no puede haber lugar más que para esta única diferencia. le faltaria una realidad. debe llevar más allá de los límites de la naturaleza. a saber. primero. No es aquí necesario descubrir el sofisma de ambas conclusiones. La prueba que pone a su base un concepto de la naturaleza que sólo puede ser empírico. lo que nosotros debemos conocer como tal. porque todo lo que existe debe estar totalmente determinado. si no existiera. como conjunto de los objetos de los sentidos. y.cníricx DEL ¡Utero ocupa entre los demás en la filosofia. ' la ' 'incondicionada necesidad de debe ser totalmente determinado por su concepto. que demuestra su realidad en los objetos del sentido dados.

a saber. sin notarlo. aun no superada. concepto que. y esto. independiente e inteligente como la naturaleza pensable para nosotros? ¿Para qué existe toda esa naturaleza. es digno de respeto. con los mismos datos. principalmente porque no pueden proporcionar concepto alguno determinado del más alto ser. no saliendo de ahí mismo. y que ese sea el fin final del mundo para el cual el mundo y el hombre puede satisfacer a la razón. Faltando ese valor (que es sólo capaz de un determinado concepto). fuera teológica. un concepto semejante del fundamento primero de la naturaleza. Pues ¿para qué existen todas esas ración de lo defectuoso que aun tiene. y un Reimarus en su obra. sabiduría (aun sin estar autorizado para ello por la persecución de los fines). como el último fin de sino sólo mediante la experiencia. se mezela en la conclusión según la* cual. es decir. Ahora bien: ¿está en situación de proporcionar. promete. al mismo tiempo. sin embargo. sólo el argu- .-lo cumple perfectamente. por medio de las maravillas de la naturaleza. por lo tanto. y asi se completa aquel argumento arbitrariamente. Produce el mismo efecto convincen- te en el entendimientocomún que en el pensador más sutil. en el cual tenemos que paramos. sobre todo en el juicio de la razón fria (pues la emoción y elevación de la misma. esa solución no el de un Dios. podría servir a la persuasión). como si. sacado de la teleología fisica. pues. que la prueba físicoteleológica convence. no ese fundamento de prueba con la solidez y claridad que le es propia. no es tampoco nada más que un goce de esa especie particular). entre todos los que podemos pensar. Este argumento. como otros tantos argumentos empíricos en favor de un entendimiento supremo. según la constitución de nuestra facultad (humana) de conocer. ha conquistado asi un mérito inmortal. para la totalidad del conocimiento de la naturaleza. En realidad. teóricamente. se le atribuye también un fin final. y una aproba- procede del uso de las ideas de fines de la naturaleza.394 MANUEL KANT cosas artificiales de la naturaleza? (pregunta la razón). al ser que se manifiesta tan inconcebiblemente artista en los fines de ción tranquila que se da completamente? No son los fines fisicos que todos señalan hacia un entendimiento impenetrable de la causa del mun- do. como el creador de un mundo bajo leyes mora- les y. pues. pues éstos son insuficientes para ello. el argumento moral que está en cada hombre. los fines de la naturaleza no satisfacen a las preguntas del hombre. según principios del Juicio reflexionante. es decir. en donde desarrolla ampliamente dición bajo la cual tan sólo pueden ser fin final él y su existencia. suficientemente determinado para la idea de un fin final de la existencia 'del mundo? Esta es una pregunta de la que todo depende. el concepto de una suprema inteligencia como causa del mundo. por lo tanto. propiamente. Así. ni las leyes según las cuales un entendimiento es causa del mundo. porque no satisfacen la nece- la naturaleza. contemplarlo y admirarlo (cosa que. Pero ¿cómo consigue esa prueba un influjo tan poderoso en el espiritu. o sea que pidamos un concepto práctico para la religión. sea que pidamos un concepto -del ser primero que sea suficiente. es decir. ese concepto de un ser supremo. que hay que llamar supremo). pues ésta presupone un valor personal que el hombre sólo puede darse como conhumano existen. como ser que baste para todo (y precisamente por eso. sino que. y cuál es el fin final de un arte tan grande y tan diverso? Que esté creado para gozarlo o mirarlo. es el único apropiado para lo supra- sensible. ¿Para qué el hombre mismo. en realidad. único. y lo mueve tan interiormente. en conside- sidad de la razón que pregunta.

con mucho. y esto. y en las ideas morales que en él se fundan. que aqui no recibe dirección alguna por medio del concepto de la naturaleza. en consideración del mandato imprescindible de la razón práctica. como una divinidad. tampoco habría. de la misma. como desiguales. y. no demuestra la existencia de Dios más que en consideración práctica de la razón. para una .cRí'r1cA DEL tutcto mento moral produce la convicción. aunque son un puro añadiåo. empero. a un creador. haciéndola una prueba total. aunque ello es. no parece que hubiera fundamento alguno para sacar la conclusión de un creador inteligente. encontraría en el concepto de la libertad. y la receptividad para la prueba moral. adecuado a esas ideas. indispensable) seguiría estando aún en toda su fuerza. y asi. que se necesita un ar- gumento y una prueba particular. o sólo muy dudosa. después. sin embargo. en cuanto la naturaleza puede presentar algo análogo a las ideas de la razón (las morales). El ar- gumento moral de la existencia de Dios. y por motivo de éstos. un fundamento práctico suficiente para postular el concepto del ser primero. 395 dependientemente del anterior. como concepto teológico. sin embargo. pero admirable. en realidad. el argumento físico-telcológico. Pues lo que es exigible para esta úl- tima prueba es tan esencialmente distinto de todo lo que los conceptos de la naturaleza encierran y pueden enseñar. hacia la causalidad de una causa que encierra. cuando esa separación requiere mucha reflexión. desde luego. ya que la físico-teleológica no puede. aunque nosotros no encontrásemos en el mundo ninguna. según fines. Ahora bien: que en el mundo real hay. sino sólo efectos entendimiento común y sano es generalmente dificil separar uno de de un mero mecanismo de la materia bruta. finales sólo por casualidad. Se puede se de suyo. la razón. ocasión para una teleología física. saliendo de ese ar umento. empero. pues. el principio de estos mismos (que nosotros. no sólo completa propiamente la prueba fisico-teleológica. rica materia para la teleología física (lo cual no sería precisamente necesario). por el camino de los fines. para los seres de razón que están en él. y aun ésta sólo tiene el sentido moral para el cual cada hombre siente interiormente su aprobación. es decir. inteligente del mundo. que sólo por experiencia nos es conocido. se ún la constitución de nuestras facuãtades de conocer. in- no es bastante. La prueba moral (que no tiene más mérito que conducir el espíritu. sin embargo. materia para la teleología física. con lo cual la razón viene a tener también mayor formas y relaciones. Pues para el pensar que seres de razón se vean rodeados por una naturaleza semejante que no muestre traza alguna de organización. naturaleza (incluso nuestra propia existencia) como un fin final conforme con ella y con sus leyes. primero. los principios diferentes que mezcla. en la contemplación del mundo. y de los cuales sólo uno realmente está constantemente seguido. por cierto. en el juicio del fundamento de la naturaleza y del orden contingente. hacer otra cosa más que dirigir la razón. A esto puede atenerse uno en la experiencia ordinaria. es cosa que sirve de confirmación deseada para el argumento moral. parecen desarrollar- empero. sino que es él una prueba especial que suple la falta de convicción que deja la otra. Pues elcpncepto de una causa suprema que tiene entendimiento (lo cual. la relación moral con fines y la idea de un legislador precisamente-tal y de un creador del mundo. tenemos que pensar como causa inteligente) y hacerla atenta a ella. para dar el concepto del ser primero con bastante determinación para una teología y sacar la conclusión de su existencia. y a pesar de la mutabilidad de algunas otro.

Pero no podéis. una realidad suficiente. cos no pueden. con un principio tan determinado. Del mismo modo. y como no conocéis todo lo posible para compararlo con la magnitud del mundo en cuanto la conocéis. o suplir a sus faltas por medio de un añadido arbitrario. puesto que el intento de referir una a otra se encuentra insuficiente para lo que se debe demostrar. ayudaros. Del mismo modo. al mismo tiempo. sión una causa inteligente del mundo. 'allí donde se encuentra tanta perfección. ambas fundadas en el principio moral. Ahora bien: así no llegáis a concepto alguno 'determinado del ser primero aplicable a una puede encontrar más teología. y esta prueba no sirve tampoco para completar aquel concep- lidad de las formas de la naturaleza y de -sus relaciones. esa es una cuestión que no tenemos necesidad de investigar aquí más profundamente. encuentra mayor satisfacción. sacáis en conclu- to. que serviría para la explicación de la constitución del mundo. y. pero ¿en qué grado está ese entendimiento? Sin duda alguna. porque la razón. llena el deseo de la razón en el propósito teórico. sino que hay ue tomar ese concepto totalmente de otra parte. pero ese concepto no es exigible para fundamentar en él la prueba moral. pues daría la esperanza de producir una teosofía (pues así se llamaría el conocimiento teórico de la naturaleza divina y de su existencia. se ún una medida tan pequeña. de' la magnitud del mundo sacáis en conclusión una fuerza muy grande del creador. la segunda como antropologia. Pero el argumento físico-teleológico no alcanza a la teología. deningún modo. bien puede admitirse rcunida toda perfección en una causa única del mundo. Pero ninguna de las dos. de la determinación de las leyes morales). por lo tanto adecuadas al uso práctico. que sería igualmente la bienvenida para la razón especulativa. pues ese concepto no se la totalidad de las peflecciones enlazables con un entendimiento. pues para ello se exigiria que vierais que no es posible pensar un entendimiento superior a entendi- miento cuyas pruebas percibis en el Si el argumento físico-teleológico fuese suficiente para la prueba que se busca.196 MANUEL KANT to. concepto alguno determinado del ser primero. no podéis deducir. etc. único. pero reconoceréis que `eso solo no tiene significación más que comcparativamente para nuestra faculta de concebir. que por sí solo no se refiere para nada a la moralidad. sin embargo. Dos principios tan diferentes_como naturaleza y libertad no pueden proporcionar más que dos pruebas diferentes._sería posible hacer una pneumatología. si la psicología bastase para alcanzar por ella un conocimiento de la inmortalidad del alma. pon- que sea suficiente para ese propósi- derar ese concepto del ser primero 1 . y. pero sin un concepto semejante no podéisni siquiera deducir un ser primero inteligente. que tiene que estar fundado en un conocimiento de la naturaleza de las cosas. para lo cual los datos meramente empíri- ue en el de ción de la curiosidad. no podéis tener la pretensión de referiros al entendimiento más alto posible. Pero que la primera como teología. De la gran fina- teología) recibe así. llenen mejor su propósito final objetivo. sino sólo admitirlo (para lo que quiera que sea) ahora bien: se puede muy bien aceptar que lo añadáis arbitrariamente (puesto que la razón no tiene que decir nada fundado contra cllo). teórica y prácticamente. lo cual seria atribuiros a vosotros mismos la omnisciencia. para el Iuicio reflexionante. por- que no da. sería muy satisfactorio para la razón. por mucho que las afeccione la presun- mundo. y para hacer de él una prueba por medio de una conclusión prolongada según un principio único. ni puede dar. el todgo poder del creador. es decir de libertad.

31 La admiración de la belleza. sin embargo. es decir. y así puede esa teleología moral sola proporcionar el concepto de un creador único una teología. tanto meramente producir el concepto determinado de Dios. corzocimíento de nuestros deberes como mandatos dívinos. de aquella otra en la cual el concepto de Dios y la convicción (práctica) de su existencia proceden de ideas fundamentales de la moralidad. para lo cual se requiere nada menos que omnisciencia. de un creador del mundo. consiste su esen- por duda de la verdad santa. cubriéndola con ese manto. Parece. para hacer inasequible la debilidad del mismo.. que es infinito. el potencia. por lo tanto. que tienen que ser pensados como enlazados con el fin final. 0 impotente cólera sobre el supuesto crimen de poner en duda la firmeza de vuestra cadena de deducciones. la omnisciencia. que desearía que se tomase pués llevar a cabo. del mundo que es necesario para De esa manera conduce una teología también inmediatamente a la religión. sino que más bien merece la preferencia. que ya en su origen. en consideración de los sentimientos (en lo cual. como atributos de naturaleza pertenecien- tes a ella. pues. sería realmente distinta.caírtcx Dt-:L juicio como demostrado por vosotros. que un espíritu reflexivo está en estado de sentir. de una causalidad según leyes morales. en principios inseparables de nuestra razón. por medio de pruebas fundamentadas. a saber. porque el conocimiento de nuestro deber y del fin final que en él nos presenta la razón puede pri- fin final de nuestra determinación. admitiremos en nuestros puntos de vista morales una causa que concuerde con él y con su realización llenos de la verdadera veneración I que se distingue totalmente del miedo patológico. omni- sión forzada. etc. que no está fundamentada con menor firmeza que la física. sin añadido arbitrario. conduce a lo que es exigible para la po- cia). y. si el alto aprecio por la ley moral nos representa del todo libremente. en cambio. entonces tendrían éstos que llevar consigo el color de la coacción y de la sumi- nal moral. des- plación teórica. empero. la atribución a ese ser. pues- 397 to que no lo habéis admitido más que para un uso mejor de la razón.. por lo tanto. por medio del despertar de ideas morales. como mera causa de la naturaleza). . etc. sin eso. es inseparable de la obligación con respecto a ese ser. La teleología moral. aunque el concepto del ser primero pudiera -ser encontrado de- primero tcncr un efecto en el sentide juzgar análogo al modo moral (el miento mornl por medio de un modo agradecimiento y el respeto por una terminadamente por el camino mcramente teórico (a saber. como conceptos dados a nosotros de otra parte. Aun cuando una religión pudiera ser fundada por ese camino teórico. es una jactancia vana. en cambio. para luego sólo aplicar a nuestra relación con él nuestros sibilidad de una teología. por los fines tan diversos de la naturaleza. porque descansa. a un concepto determinado de la cau- sa suprema como causa del mundo según leyes morales. una tal que satisfaga nuestro fin fi- conceptos de los deberes. como adecuados a éste. aun ante una representación clara de un creador razonable del mundo. sería muy causa que no conocemos). toda presencia. por lo tanto. y así también en el espíritu. en cambio. Toda queja. _v nos someteremos voluntariamente. según precepto de nuestra propia razón. quizá hasta imposible. no puede ese supuesto concepto teológico constituir base alguna para la religión. pues." como la emoción. la duda que se expresa libremente contra vuestro argumento. cuando producen aquella admiración que está enlazada con muchos más intereses que los que pueda producir la mera contem- difícil. a priori. tienen algo en sí de semejante con un sentimiento relígioso. Pues si tuviéramos que suponer la omnipotencia.

con descontento relación de esa base con aquel ser. añado aqui la aclaración que sigue. finalmente. y. es decir. su fuerza o amplía la extensión de su esfera.crítica de la razón cspeculativa decía de las categorías. esa supuesta contradicción. en general. de ningún modo. puesto que esa relación no me proporciona. además.398 MANUEL KANT salidad. de la razón en propósito subjetivo. como su causa. por medio de lo que le corresponde por si como objeto de los sentidos (como condición de la posibilidad de aquella relación). sino que no se echará nada de menos. en general. no para la ampliación o la rectificación de nuestro conocimiento de la naturaleza. de alguna teoría. recoge la razón en sus límites. Pues si la fuerza motriz que le atribuyo es de repulsión. es más: no tengo derecho a pensarlo en el tiempo y en coexistencia con otros._ por lo tanto. aquí afirmada. También desaparecerá la extrañeza 0 la supuesta contradicción entre una posibilidad. nada que pertenezca a la constitución de la cosa que es causa. es decir. lo pienso por medio de la categoría de la cau- cados que no encuentran su objeto más que en el mundo de los senti- . tan necesaria. único argumento que conduce a un determinado concepto del objeto de la teología es él mismo moral. con esta ocasión. lo demás. a saber. sino sólo para la religión. pero no en un propio sentido teórico (según lo que sea en si su naturaleza impenetrable para nosotros). cs decir. tener una teología. cuando pienso un ser suprasensible como primer tra. Para poner un término. entonces re- quiere el cuerpo (aunque no ponga aún a su lado otro cuerpo contra el cual ejercite esa fuerza) un lugar en el espacio y. que éstas no pueden producir conocimiento más que en su aplicación a objetos del sentido. sino que sólo tengo la representación de algo que encierra la base de los movimientos en el mundo. si se confiesa que un argumento semejante no muestra la existencia de Dios suficientemente. espacio en él mismo. cuando se las aplica a lo suprasensible. mediante el predicado de la causa (como motor). a la mala inteligencia de esa teoría de la'crítica. en consideración de esa misma determinación del mundo (el movimiento' de la materia). en consideración de la suficiencia de la aquiescencia nacida de ese argumento para su propósito final. En cambio. y que la especulación en el mismo no demues- crece la extensión del cuerpo y se aumenta el espacio que llena con las mismas partes por medio de esa fuerza). es decir. para el uso práctico. digo. no tengo determinaciones algunas que pudieran hacerme comprensible la condición de la posibilidad del movimien- cerá. no sólo no extrañaría. una extensión. ocupación de este espacio por medio de las fuerzas repulsivas de sus partes y. sino solamente con uno prác- to medianteese ser como base. y la tico. ni tampoco tengo que pensarlo extenso. entonces no tengo que pensar cse ser en sitio alguno del espacio. pues. pero que. deja totalmente vacío el concepto de éste. de la teología y lo que la . determinó el Cuando se pregunta por qué nos importa. pero de ningún modo. mediante la categoría de la causalidad. por del dogmático ciego. y luego. Así. lo conozco por ella al mismo tiempo. no le conozco en lo más mínimo por si. se ve claramente que ella es necesaria. si se ven empleadas aquí las categorías para un conocimiento de Dios. desapare- motor. entonces. Consiguientemente. principalmente moral. la ley de esa ocupación (que la base de la repulsión de estas partes debe disminuir en la misma proporción en que en un sentido práctico. Ahora bien: si se encuentra que el concepto de ese cuerpo como objeto en general. El motivo de ello es que. más que para nuestra determinación moral. con predi- Cuando atribuyo a un cuerpo fuerza motriz y. por lo tanto.

. . pensar un ser suprasensible (Dios) como inteligencia. porque entonces tengo que abandonar todas aquellas condiciones bajo las cuales tan sólo conozco sa suprema para ella. para poder. de ningún modo. porque si no. no se puede conocer en absoluto lo que sea Dios. mediante una causalidad tan eterminada. bien. etc.Cuando la causalidad del hombre. pasar a la existencia de algo que debe contener el 399 lo particular). nos obliga la gran finalidad en el mundo a pensar una cau- mismo. Pero. pero no por eso tenemos el derecho de añadirle ese entendimiento (como. es esto. no podríamos acernos determinación del hombre. cierto šentido. querer conocerlo teóricamente. de ningún modo ser referidb a un objeto suprasensible. en cierta consideración de mi uso de la razón. en general.'pero sólo también en consideración a ésta (como moral). sin embargo. (pues. predicados. que sólo sirve para la entendimiento. enton- no necesito permanecer en este punto. sé que ese concepto encierra la nota común (desapareciendo en él sólo por analogía. no sólo permitido. pensadas de ese modo. son dadas por él. puedo bien pensar. puedo. Sin duda.cnírtcx DEL ¡moto dos. y. que encierra un propósito moralmente necesario. en otro explicables por la finalidad intencionada. pero no es. sin embargo. como duración. es decir. por analogía con un entendimiento. lo cual. pero quizá habrá mejor éxito si tomo ocasión de la ordenación del mundo. y así. por ejemplo. no conozco en lo más minimo lo que Dios sea. etc. como si fuera una cualidad de Dios pues ahí desaparece la condición molesta del espacio y de la extensión. pero inejecutable para seres de sentidos. que no pueden tener significación concepto alguno de la mera existencia como una magnitud. cuando la determino por medio del concepto atribuyo esa cualidad al hombre como una cualidad mediante la cual lo conozco. a una regla por el entendimiento. el predicado. no sólo para pensar su causalidad como la de un entendimiento supremo. sino inevitable. pues ese concepto repele todos esos traer representaciones dadas bajo una consciencia. y a pensar su causalidad como producida por un un entendimiento. pero no puedo pasar a la determinación de su concepto como ser suprasensible. pues. aun un ser suprasensible. sin por eso. una ético-teología posible. en la relación práctica. cuando esa determinación de su causalidad se refiere a un efecto en el mundo. tiene toda la realidad exigible. así. atribuir a Dios una de esas determinaciones como algo conocido en él) . pues sí la moral puede exis- hombre y reducidas a un concepto. Pues sé qué instrucciones son dadas a los sentidos del y. que es discursivo. aun antes de aquellas instrucciones. por lo tanto. sé que las reglas para fundamento de ese mundo. y. mediante la categoría de la causalidad. Y así ocurre también con todas las categorías. pensar la eternidad de Dios como existencia en todos los tiempos. sino para conocerlo por medio de esa determinación del concepto citado. Ahora bien: si quiero de un primer motor. Así. I-lay. así. pues. a saber. la determinó pensándola como un entendimiento del hombre. permitido atribuìrle entendimiento y acariciar la esperanza de poder conocerlo mediante ese entendimiento. o también pensar la omnipresencia divina como existencia en todos los sitios para hacernos concebible la presencia inmediata con cosas exteriores entre sí.. por lo tanto. y conocerlo mediante las cualidades y determinaciones de su causalidad. sino que puedo atribuìrle ese ces es posible un conocimiento de Dios y de su existencia (teología) predicado como una propiedad del hombre bien conocida. en consideración de ciertos productos que sólo son alguna para el conocimiento en el sentido teórico si no son aplicadas a objetos de experiencia posible. pues.. no ue- de.

Igualmente. porque presentaría.400 MANUEL KANT (propiamente físico-teleológica) puede. sino órdenes de una voluntad suprema. ocasionando la idea de un fin final que la naturaleza no puede presentar por medio de la considera- tir sola con sus reglas. de los cuales ella ofrece rica mate- no da originariamente ella misma. FIN DE «cRí'r1cA DEL Juicio» . una teología física ria. una física teológica no sería nada. Pero una ética teológica (de la razón pura) es imposible. a menos que se deje la razón aislada. sin embargo. y haciendo. en cambio. sin poder. la razón ción de los fines de la naturaleza. y cuya ejecución no realiza ella como facultad pura práctica. ble la necesidad de una teología que determine el concelpto de Dios suficientemente para e uso supremo de la razón práctica. ni fundarla de un modo suficiente en sus argumentos. sin teología. no pueden ser morales. al menos. en cambio. sensi. en considera- ción a la teología. no puede existir sin teología. servir de propedéutica para la teología propiamente dicha. por lo tanto. porque leyes que. no leyes de la naturaleza. producir esa teología. con el propósito final que ella misma presenta.

.

La estética de la época de la ilustración . _. 2. . . . . . . . . . .CRITICA DEL IUICIO Amíusis l. . . .. Orígenes de la Crítica del Iuicio . .

. . . . . . . . . . . . . juicio Esrišrico Piummui sección: Analítica del juicio estético . . . . . . . . . . . _ IV Del juicio como una facultad legisladora ca priori» . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . VII De la representación estética de la finalidad de la naturaleza . . . . . . . Investigación de la cuestión de si. . . . . . Definición de lo bello deducida del primer Segundo momento del juicio de gusto. . . . . . según su cantidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . VIII De la representación lógica de la finalidad de la naturaleza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . _. . . De la esfera de la filosofía en general . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . Primer momento del juicio de gusto según la cualidad . . . PRIMERA' Pluma I II Ill 'l89 191 192 194 196 199 201 203 205 cizíric/\ mai. . . . . . . . . . Comparación de los tres modos específicamente diferentes de la satisfacción . . . . . . .. . . . . . . 1 . . . .íi-¡nice 1. . . .. . . . . .'. . §8. . . . . . .. .Del enlace de la legislación del entendimiento' con la de la razón por medio del juicio . . . Contenido . . . . en el juicio de gusto. . . . .. . . . . . . . . . . . . . . _. . . . . . . . . . . . . La universalidad de la satisfacción es representada en un juicio de gusto sólo como subjetiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . \ 403 172 173 TEXTO Pizóroco . . . . . . . . . . _ 185 mruonuccióu De`la división de la filosofía . . . . . . . . . . . . . . . . . . §9. . a saber. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. §2: La satisfacción que determina el juicio de gusto es totalmente desinteresada . . . . . .. . . §7. . . . . . . . . . . . . . . . . . . El texto regulativo' . . . . . . . . . 4. . . . . . . . . . . . es representadocomo objeto de una satisfacción “universal” . V El principio de la finalidad formal de la naturaleza es un principio trascendental del juicio . . . . . . . . . . sin concepto. . La satisfacción en lo “agradable” está unida con interés . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . _. . . . . . Definición de lo -bello deducida del segundo momento . La satisfacción en lo “bueno” está unida con interés . . . . . . . . . .. . . . . . . . De la crítica del juicio como un medio de enlace de las dos partes y de las filosofía en un todo . . . . §4. . . . . . . . . . . . . . . . .. . .. . . . . . . . . . . . §3. . . . . . . . . . . . 209 209 209 209 210 211 212 213 214 214 214 15 216 218 220 . ._ §5. . . . . . . . . VI Del enlace del sentimiento del placer con el concepto de la finalidad de la naturaleza . . . . . . . . . . . . . . Primer libro: Analítica de lo bello . . . . . . . . . . . . IX . . . . . . . . . . . . . . . Í . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ` §l El juicio del gusto es estético . . . .'. . . . . . Comparación de lo bello con lo agradable-y con lo bueno por medio del carácter citado . . . . . §6 ` Lo bello es lo que. . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . el sentimiento de placer precede al juicio del objeto o éste precede a aquél . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . .

. De la cualidad de la satisfacción en el juicio de lo sublime . . Tránsito de la facultad de juzgar lo bello a la de lo sublime . . . .. . . 261 262 263 264 . . . §3i. ._ 234 Segundo libro: Analítica de lo sublime . . . . . . 232 §20. B. . . . . . . . .. . 237 237 §24. . . . .. . : . . . . . . . . §10. . . 234 Nota general a la primera sección de la analítica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . No es posible principio alguno objetivo del gusto . . . . . . . . . . . . . . . Nota general a la exposición de los juicios estéticos reflexionantes DEDUCCIÓN DE LOS IUICIOS ESTÉTICOS PUROS . . . . . . 231 §l9. . . . . . . . . . . . . . . . . _. . . . . . . . . . . . . . . . . . _. . . . . . . . . . . .. . . . . .. . Definición verbal de lo sublime . . . . . . _ De lo sublime matemático . . . . . . . . . 220 El juicio de gusto no tiene en su base nada más que la forma “de la finalidad” de un objeto (o del modo de representación del mismo) 221 El juicio de gusto descansa en fundamentos “a priori” . . . . §l3. . . . .-_ 404 íNi›icE 220 Tercer momento de los juicios de gusto. . . . . . . . . . . . . . §l5. 231 §l8. . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . ._ 233 Definición de lo bello deducida del cuarto momento . . . . . De la apreciación de las magnitudes de las cosas naturales exigida 239 239 239 241 245 247 247 250 252 §27. . . . . . . . _. . . .tercer momento . . . . . . . .. . . §14. . . . . . . . . . . . . . . . . . De la naturaleza como una fuerza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . §1l. . . . . . ... . . . . . . Qué sea la modalidad de un juicio de gusto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . La necesidad subjetiva que atribuimos al juicio de gusto es condicionada . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . La necesidad de la aprobación universal. . . _. . . De lo sublime dinámico de la naturaleza . . . . . .. . .. . . . . . . . 221 El puro juicio de gusto es independiente de encanto y de emoción . . ._ . .. . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . sacada de este . . . . . . §28. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 231 \ Cuarto momento del juicio de gusto según la modalidad de la satisfacción en los objetos . . . . . . . . . . . . . . . según la “relación” de los fines que es en ellos considerada . . . . . . . §25. . . . . . . . . . . . . . . . Si se puede suponer con fundamento un sentido común . . . . . . . . . §26. . . . . . _. . . . . .. . . . . . . . . pensada en un juicio de gusto. . . . bajo la condición de un concepto determinado. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . para la idea de lo sublime . . . . . . . . 222 Explicación por medio de ejemplos . . . . .. . . . . no es puro ._ . . . . Segunda característica del juicio de gusto . . . . . . . . . . . . . . . . . . sino sólo a lo bello . . a que un"juicio de gusto pretende. . . . . . . De la división de una investigación del sentimiento de lo sublime . . . . es una necesidad subjetiva que es representada como objetiva bajo la suposición de un sentido común . . _ _ . . . . . §32. . . . _. . . . . . . §17. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 232 §2l. . es la idea de un sentido común . . . 226 Del ideal de la belleza . . . . 223 El juicio de gusto es completamente del concepto de perfección 225 El juicio de gusto. . . La condición de la necesidad. . . . . §33._ 232 §22. . . . . . 260 Del método de la deducción de los juicios de gusto Primera característica del juicio de gusto . _. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . La deducción de los juicios estéticos sobre los objetos de la naturaleza no puede ser aplicada a lo que en ésta llamamos sublime. . . De la modalidad del juicio sobre lb sublime de la naturaleza . . De la finalidad en general . . . . . . . . . . . . . . . .§l6. §29. . . . . . . . . . . . . . . . . ._ _. mediante el cual un objeto es declarado bello. . . . . . . . . . . . . §I2. . . . . . 228 Definición de lo bello. . . . . . . . . . . . . . . A. §23. . . . . . . . . . . . . §30. . . . . . §34. . . . . . . . . . . . . .

§48. . . . . . §45. . . . . . . . . . . . como fines de la naturaleza. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . §41. Del principio del juicio de la finalidad interna en seres organizados 324 §67. . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . De la comunidad de una sensación . . . . . . . . . . . _. . . como prin. §60. . . . .. . ¿Qué. . . . . . . . . . §47. . . . . . . . . . . . . . . . . Del interés empírico en lo bello. . . . . . . . . . . . . . _ . . §54. . . . . . . . . . . . . . El arte bello es arte en cuanto al mismo tiempo parece ser naturaleza §46. . . . . . . . . . . . . . . _.ÍNDICE §35. . 313 314 314 317 3l9 321 Primera división: Analítica del juicio teleológico . . . . . . . . §55 I Q 0 I I c D I A I a o O 0 I O ¶ I I I t I I I I I I O I I I U I O I 4 O I I 0 U I I I I O U a n ¡ U › 0 ¡ Q Q O u ¡ I 0 n u Q §56. . . . . . §62. . . . . . . . . . . . . §57. . . . . . . . De la belleza como símbolo de la moralidad . . . . . . . . . . . Del idealismo de la finalidad de la naturaleza. . . . . 329 329 . . . . . . . .. . . . . . en general. . . . . . §64. . . .. . . . . . . . . . . . . . .. . .. . . . . . . . . . . 325 §68. . §58. . . . Nota I y ll . . . . . . . . . . . . §42. . . . .` . . . . . . . . Del gusto como una especie de sensus communis . . . . . . .. . De la unión de las bellas artes en uno y el . . . . ._ 327 Segunda divisióm Dialéctica del juicio teleológico . . . .. . _. . . . . . . . . . . . . . . . . . . §53 . . .. . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . _. . De la división de las bellas artes . . . . . . . . . . . . . . . . . . .ócico arte. . . . . . Del arte en general . . Del principio de la teleología como principio iiiterno de la ciencia de la naturaleza . . SEGUNDA PARTE cnírica DEL juicio reLi§:oi. . . . . . . . De la finalidad objetiva que es sólo forinal a diferencia de la material De la finalidad relativa de la naturaleza. . §50. . .. 305 . . . . . . .se afirma propiamente a priori de un objeto en un juicio de gusto? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . §66. . . . . . . . . . . . . . . §f:5. como sistema de los fines . . . . . . . . . . . . Del principio del juicio teleológico de la naturaleza. . . . . De las facultades del espíritu que constituyen el genio . . . §43. Comparación del valor estético de las bellas artes entre si . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . .. . . . . . . . . . . 308 . . §51. . . . . .. . a diferencia de la intema . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Deducción de los juicios de gusto . . .. De la finalidad 'objetiva de la naturaleza . . . . . . . . . .. . . . . son seres organizados . . . . . . . . ._ . . . §38. . 310 299 299 299 300 302 §61. . . . . . . . . . . . . . _ . . . . . . . . §37. . . . . . . . . . . . . §40. . . . . Solución de la antinomia del gusto . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . .. . . . Del problema de una deducción de los juicios del gusto . . . . Del arte bello . . Nota . . Del interés intelectual en lo bello . . . .. . . Arte bello es arte del genio . §59. . . . . . . . . . . . _ Del carácter peculiar de las cosas como fines de la naturaleza Cosas. . . . . . . . . . . . De la unión del gusto con el genio en productos del arte bello . . . . . . . . . §69. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . El principio del gusto es el principio subjetivo del juicio en general §36 . Qué sea una antinomia del juicio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . §49. . §44. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Aclaración y confirmación de la anterior definición del genio . . . . Apéndice de la metodología del gusto . . . . . . . . . . . .y del cipio único del juicio estético . .mismo producto . . . . . . . 405 265 266 267 267 268 269 271 273 276 277 278 278 279 281 283 287 287 291 291 294 SEGUNDA Secciórz: La dialéctica del juicio estético .. . . . . §39.. . . . . . §52. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Representación de la antinomia del gusto . De la relacion del genio con el gusto . . . . . §63.

. . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . §86. . . . . . . . . . . . . . . §77. . . . .406 §70. . . . . . . . . . . . .. . . . . Del sistema teleológico en las relaciones externas de seres organizados Del último fin de la naturaleza como sistema teleológico . El concepto de una finalidad objetiva de la naturaleza es un principio crítico de la razón para el juicio reflexionante . . . . . . . . .. . . 361 364 365 370 373 377 381 383 387 392 De la clase cie aquiescencia producida por una fe práctica . . . . . . . _. . . . . . . . . §84. . . . . . . . . . . De la teología ética . . . . . . . . . . De la adjunción del mecanismo al principio teleológico en la explicación de un fin de la naturaleza como producto natural . . De la prueba moral de la existencia de Dios . . . . . . . . . . . . ._ 343 De la reunión del principio del mecanismo universal de la materia con el teleológico en la técnica de la naturaleza . . . §87. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Limitación de la validez de la prueba moral . §83. . . . . . . . . . . .. . . . . . . . 338 Nota . De la teología física . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . §79. . . . Preparación de la solución de la anterior antinomia . . . . . Del fin final de la existencia de un mundo. . . . . . . . . . . .' §89. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 347 352 352 353 355 3 Apéndice: Metodología del juicio teleológico . . . de la creación misma . . . .. . _. . . . . . . . . §88. . De los diferentes sistemas sobre la finalidad de la naturaleza . .. . . es decir. . . . . . . . . . 340 De la particularidad del entendimiento humano mediante la cual el concepto de un fin de la naturaleza es posible para nosotros . . . . . §76. . . _.. . . . . . _ _ 337 §75. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . §85. . . §73. . . . . . . §7l. . . . . §90. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . §78. . . Ninguno de los sistemas anteriores lleva a cabo lo que se pretende . . . . . . . . . . . . . . . . . . Nota general a la teleología . . . _. . . . . . . . . . . . . . . . . §82. . . . íwoicia Representación de esa antinomia . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . .. . . . . _. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Si la teleología debe ser tratada como perteneciente a la teoría de la naturaleza . De la utilidad del argumento moral . . . §74. . . . . . . _. . . . . . . . . . . . . . . . . . De la subordinación necesaria del principio mecánico bajo el teleológico. . . en la explicación de una cosa como fin de la naturaleza §so. . . . _. . . . . . . . . . §72. . . . . . . . . §s 1. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . De la clase de aquiescencia que se da a una prueba teleológica de la existencia de Dios . §9l. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ._ 329 332 333 335 La causa de la imposibilidad de tratar dogmáticamente el concepto de una técnica de la naturaleza es la inexplicabilidad de un fin de la naturaleza . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . .

R. F. D. Dr. Y Soano Noiueoa. 201 _ 03100 México. L. LA anicióiv coNs'rA De 5 000 Ejsiiipcxaes MÁS soaizaixfres PARA ai-:i¬osicióN AL US . S.SE reaiumó DE imraimia i-:sra orina ei. Obrero Mundial. DÍA 14 ni-3 MAYO De 1991 EN Los TALLERES ni: IMPRENTA ALDINA Rosen.