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EL PLURIVERSO DEL AGUA.

DISCURSOS, IMAGINARIOS Y CONTRATOS EN EL CONFLICTO DEL AGUA
J. Ángel BERGUA Departamento de Psicología y Sociología Universidad de Zaragoza 1 INTRODUCCIÓN Un buen modo de abordar el conflicto del agua consiste en prestar atención al nivel de los discursos. De este modo se puede poner de manifiesto los modos tan distintos de experimentar e interpretar la realidad que tienen los actores que en tal conflicto intervienen. Ahora bien, como algunos discursos enunciados no tienen el suficiente poder retórico y político como para ser oídos o aceptados y hacer valer su verdad, el análisis deberá encargarse también de completar su decir. Para ello será necesario sondear y explotar la base ideoafectiva o imaginaria desde la que los actores hablan y argumentan pues es precisamente ese magma infradiscursivo el que hace brotar los discursos. De esta clase de análisis que se propone resultará la construcción de un «pluriverso» (Maturana, 1997, 27), formado por un conjunto de descripciones de la realidad distintas, en el que habremos abolido la influencia que tienen las relaciones de poder sobre los discursos. Esta salida «anárquica» es inevitable si se quiere dar cuenta de todas las voces que hablan o quieren hablar a propósito del agua. Más allá de su utilidad analítica esta estrategia puede ser también políticamente válida para buscar una solución realmente negociada y consensuada. Sin embargo, para que esta salida política tenga éxito es necesario abandonar las pretensiones universalistas y ceder a la lógica de la creación de consensos propia del pluriverso. Este texto hace referencia al conflicto del agua tal como se padece en Aragón y se divide en tres partes. En la primera propondré los conceptos y herramientas teóricas que, en mi opinión, mejor pueden permitir interpretar el conflicto del agua en su vertiente discursiva. En la segunda pasaré a resumir brevemente las líneas maestras de los discursos «economicista», «biologicista» y «montañés» así como a mostrar el filtro de argumentos que efectúa la opinión pública. Finalmente, observando las observaciones de los actores implicados, concluiré que tales discursos se enfrentan entre sí y con otros debido a que interpretan de forma bien diferente tres contratos mediante los cuales lo social ha decidido ordenarse en la modernidad y que otorgan diferente valor al agua: el «político», el «natural» y el «moderno». Tal es la causa principal del conflicto si lo analizamos en términos discursivos.

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J. ÁNGEL BERGUA

2 MARCO TEÓRICO 2.1 La sociedad del riesgo Antes de pasar a describir los discursos hay que proponer un marco teórico general que explique el modo como entienden la existencia social en general, y la que tiene que ver con el agua en concreto, los actores según se desprende de los discursos que esgrimen. Esta cuestión se puede resolver utilizando las teorías sociológicas sobre el riesgo pues hacen referencia a cómo la sociedad, para conjurar ciertos «peligros», percibidos según su particular aspiración a cierta «seguridad», producen «riesgos» susceptibles de ser controlados e institucionalizados (Beck, 1991, 1993; Giddens, 1993). En el fondo, este modo de operar deriva de un deseo de «seguridad ontológico», presente ya a nivel individual, que pretende calmar la angustia inducida por la ambivalencia y sinsentido del mundo al desnudo proporcionando ciertas re-presentaciones acerca de él (Bauman, 1996). Si en la premodernidad esta función la cumplía la tradición en la modernidad la desempeñan los «sistemas expertos» que proporcionan conocimientos científicos para facilitar una estancia en el mundo no angustiosa (Giddens, 1995). Uno de los más graves problemas que aquejan a las sociedades contemporáneas es que las exigentes estrategias de aseguramiento puestas en marcha en la modernidad están produciendo riesgos no institucionalizados de los que nadie se hace cargo y que dan la impresión de haberse convertido en nuevos peligros indominables, pero no naturales, como sucediera en la premodernidad, sino artificiales, producidos por la misma sociedad. Sobre este asunto llama la atención precisamente el movimiento ecologista. Por otro lado, las mismas estrategias de aseguramiento propuestas por ciertos actores para conjurar ciertos peligros generan riesgos que son percibidos como peligros por los actores inmediatamente afectados. Es lo que sucede cuando para satisfacer las demandas de agua de los regantes se construyen embalses que amenazan con anegar pueblos. No obstante, el riesgo al que voy a prestar atención es el político, ocasionado por la colisión de percepciones de peligros y de estrategias de aseguramiento diferentes. Tales riesgos son generados por la renegociación de los contratos social, natural y moderno que el conflicto del agua provoca. 2. 2 La violencia simbólica Puesto que la sociedad no es homogénea, pues está poblada por actores distintos, con diferentes evaluaciones acerca de lo que es peligroso, de la seguridad que se quiere alcanzar y de los riesgos que se deben controlar, es obvio que tienden a generarse conflictos. Uno de los modos que tienen los actores más poderosos para imponer sus decisiones, además del ejercicio de la violencia física, es el uso de la «violencia simbólica» (Bourdieu y Passeron, 1970, 13-84) por la que los menos poderosos no sólo resultan vencidos sino con-vencidos pues han debido incorporar a su percepción de la realidad los argumentos del vencedor (Ibáñez, 1985, 1-2; Grignon y Passeron, 1992, 27 y ss.). Según esto, el hecho de que se discuta tanto y tan enconadamente hoy sobre el agua es consecuencia del escaso éxito de los actores más poderosos para doblegar simbólicamente a los más débiles. Más aún, la debilidad simbólica de los más poderosos tiene en último término que ver con la crisis de ciertos metarrelatos de legitimación emblemáticos de la modernidad (Lyotard, 1987). Desaparecidas esas grandes verdades, la crítica de los argumentos impuestos resulta más fácil de realizar para los críticos.

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162-179). los actores críticos pueden producir argumentos alternativos aceptando la distinción propuesta por el actor dominante y pasando de uno de los lados indicados al otro. En primer lugar. 72). 1992. No obstante. y porque la información necesaria para rebatirla estará frecuentemente en posesión de los adversarios. 40. 39 y ss. Puyal. si se logra adquirir criterio técnico e información. ingenieros. Es lo que sucede.). Eso es lo que parece en parte haber sucedido con cierto «ecologismo» al incorporarse al positivismo del discurso «economicista» dominante. 1987.4 Aliados y mediadores Es necesario tener en cuenta que los actores directamente implicados en el conflicto pueden aliarse táctica o estratégicamente entre sí y que suelen tener relaciones con otros actores aliados (Pérez Díaz. 1996. Bateson. Estas descripciones las llevan a cabo los actores en dos fases: primero «distinguen» partes en la realidad trazando líneas o fronteras y luego pasan a «indicar» o considerar una de tales partes como la relevante o pertinente (Keeney.EL PLURIVERSO DEL AGUA… La dominación simbólica permitirá a los dominantes convertir su visión del mundo en un principio de realidad que se encargará de discriminar los argumentos calificándolos como «pertinentes» o como «no pertinentes». 3 . En la misma trampa tienden a caer los afectados por la construcción de embalses cuando discuten en términos jurídicos. 2. Mezo y Alvarez Miranda. etc. uno de los riesgos que trae consigo la estrategia de incorporarse al discurso dominante para desmontarlo o flexibilizarlo es que quienes de tal modo actúen acaben siendo absorbidos totalmente o en parte por tal discurso. Luhman.). Pero para lograrlo deberán aprender a interpretar los principios técnicos. 2. Bergua. Esta adquisición de la competencia técnica necesaria para poder discutir será difícil porque resultará complicado encontrar aliados independientes (economistas. Esto es exactamente lo que ha sucedido y sucede con los amenazados por la construcción de pantanos (Mairal. 285-297. He sugerido que el conflicto del agua surge por la confluencia de modos de observar y de entender la realidad diferentes. De este modo los argumentos que quieren hacer valer su propia visión del mundo podrán ser rechazados objetivamente.) que ayuden en la ejecución de esta estrategia. Esta prohibición de ciertos argumentos obligará a los actores menos poderosos a entrar en el principio de realidad impuesto y a intentar hacer valer su posición desde dentro siendo «realistas». 1997). científicos y jurídicos que habitualmente se manejan.3 La elaboración de argumentos La producción y confrontación de argumentos tiene su lógica. 1993. pues ha terminado también argumentando en términos económicos. Este modo de construir las descripciones tiene importantes consecuencias. aceptan que sus casas y tierras sean tasadas económicamente y dejan atrás los modos de argumentar y de valorar que les son propios. 137 y ss. Después deberán encadenar series de distinciones e indicaciones que darán consistencia argumental a la propia puntuación pero que también dejarán abiertas las puertas a puntuaciones disidentes que prefieran los lados no indicados a los indicados. 1996b. Como es obvio. el científico social que quiera comprender el conflicto ocasionado por la confrontación de diferentes puntuaciones o descripciones de la realidad deberá efectuar una observación de segundo orden que emergerá de las nuevas series de distinciones e indicaciones que él proponga y que le permitirán observar las observaciones de los actores (Luhman. Pero para hacerlo tales actores críticos deberán justificar la indicación de ese otro lado denunciando o desconstruyendo la indicación oficial (Dupuy. 1996a.

al ser subsumida por la lógica del conflicto político y por la lógica del conflicto territorial. 1989). En este caso en concreto la dificultad tiene que ver con que el principio jurídico de realidad impuesto por la Administración no toma en consideración el impacto sociocultural de las obras tal como los afectados lo experimentan. por la experiencia que tenemos en Aragón. con las empresas constructoras (aliadas a los actores dominantes). Castoriadis. Es el caso de la oposición de los regantes. de los ecologistas. los suelos imaginarios desde los que se decide utilizar tales o cuales argumentos son muy distintos. 1984. Esta polivocidad semántica es crucial y debe ser investigada pues aunque dos actores digan o argumenten aparentemente lo mismo lo que en realidad quieren decir quizás sea muy diferente. Por eso los afectados por las obras hidráulicas siempre se oponen al proyecto argumentando su inviabilidad técnica. sucesos y argumentos que efectúan los medios de comunicación pues influyen de un modo decisivo en la opinión de las gentes y permiten así distribuir cantidades desiguales de legitimidad entre los discursos y sus argumentos. la lógica argumental del conflicto del agua. De ahí la necesidad de defenderse echando mano de argumentos periféricos encuadrados en discursos que dicen cosas distintas a las que se quisiera pero que sirven tácticamente para defenderse. más que explicar o razonar. El problema es que los imaginarios que no dispongan de ningún discurso en el que manifestarse deberán aprovechar otros disponibles.J. Y de esto se sigue que bajo un mismo argumento podemos encontrarnos con que lo respaldan actores diferentes con imaginarios también diferentes. Podemos llamar «imaginarios» a las matrices ideoafectivas desde las que. Aunque puedan coincidir en el uso de parecidos argumentos. no es conveniente olvidar el desembarco de los partidos políticos en la discusión así como su producción de decisiones o promesas. De este modo. se siente el mundo (Durand. ÁNGEL BERGUA por ejemplo. El acceso al nivel superior de los discursos es el único modo que tienen los imaginarios de hacerse decir y manifestarse. Como consecuencia de este desigual poder discursivo los actores menos influyentes han debido hacer cargar sus imaginarios en los argumentos y discursos disponibles. de las zonas de servidumbre y del gobierno autónomo de Aragón a la política hidráulica del Estado y a las demandas de los territorios del arco mediterráneo. Por otro lado. 2. El problema de esta condensación de muy distintos imaginarios en unos pocos discursos viene dado porque no todos los imaginarios cuentan con actores poderosos que hayan facilitado la producción de su discurso correspondiente. 4 . según la rentabilidad política que procuran.5 Discursos e imaginarios Pasando ya al modo concreto de analizar el conflicto conviene distinguir los «imaginarios» desde los que se habla de los «discursos» producidos. Y finalmente conviene recordar que los actores políticos están constreñidos por lo que sucede al nivel del Estado-Nación pues muchos de tales partidos son de implantación nacional y deben someterse a las decisiones de sus matrices aunque no siempre lo hagan. de los regionalistas y nacionalistas. eleva su nivel de complejidad y dificulta el acuerdo. Tampoco hay que despreciar el filtro de opiniones. que las hacen. cuestionando la auténtica necesidad de agua o denunciando impactos medioambientales.

loada también desde los orígenes de la modernidad. Shiva. y «no conocer» practicando la meditación (reconociendo así el lado inefable del mundo) (Racionero. también ha motivado la protección de especies y de parajes naturales. aunque haya sido producido por el movimiento ecologista. pero también emerge de cierto imaginario. de los principios taoístas de no acción (wu wei) y de no conocimiento (tzu jan) que sugieren. Y lo mismo sucede con el «biologicista». Naredo. de las mareas. 35-43. El imaginario «biocentrista» (Ferry. 83-85). que otorga un valor de cambio ecológico al agua y es muy explotado por las zonas de servidumbre para criticar las políticas trasvasistas. Esta voluntad de dominio no es universal pues hay imaginarios que plantean la existencia del hombre y de lo social de un modo menos interventivo y no tan violento. De ambos modos el hombre se cree un semidios que puede intervenir en y comprender la naturaleza. 1994.2 Los imaginarios Los imaginarios de los que en primera instancia se alimentan los discursos mencionados son tres. Permite legitimar la explotación económica de los recursos naturales pero también la explicación científica de sus procesos o estados. y los territorios sin agua. por ejemplo. 1-37. pero lo encontramos sobre todo en ese ecologismo profundo que concede más importancia a Gaia que al hombre (Dobson. 1993). 2. 128). respectivamente. a partir de la interpretación de ciertos textos de Costa (Mairal. que otorga al agua un valor de cambio económico. o en ese ecofeminismo que hace de la naturaleza una madre y de los hombres sus hijos (Irigaray. Sin embargo.5. todos ellos más o menos radicalizados dependiendo del actor concreto que los profiera y el contexto en el que se encuentre. del viento etc.EL PLURIVERSO DEL AGUA… 2. «no actuar» aprovechando las idas y venidas de la naturaleza (caso. El nacionalismo español se expresa de un modo más neutro y con un lenguaje jurídico. de los ríos. sobre todo. 97 y ss. haciendo valer el principio de solidaridad territorial recogido en la Constitucion. 1994. que parte de la presunción de que el hombre y su sociedad son el centro del universo (Heidegger. 1997. 5 . 1992. en principio. 1992. Este imaginario naturalista es el que anda detrás de las apropiaciones estetizantes y de la puesta en venta de la línea verde. 30-33). 1996.5. En el «aragonesismo». en concreto. De los tres modos el biocentrismo promueve un excentramiento desde la sociedad hacia la Naturaleza. 1994. Suele asociarse también a ese imaginario la alta estima que se tiene del primitivismo. El discurso «economicista».1 Los discursos Los discursos inicialmente enfrentados en el conflicto del agua en Aragón son el «economicista» de las instituciones (sea ésta la central o la aragonesa). 109 y ss. el discurso «nacionalista» es. Por último. es el dominante pero es utilizado de modos diferentes por la Administración Central. 41-45). Ferry. 1994. pero en este caso por románticos alejados del espíritu interventivo y racionalizador moderno. siempre ha ocupado un lugar central la sed de Aragón teorizada. En primer lugar el «antropocentrismo».) promueve la puesta en el centro de una naturaleza. de otro orden. suele intervenir en el conflicto del agua otorgándole un valor político y permitiendo el desembarco de más actores y complejos ideoafectivos. Es el caso. Severino. por ejemplo. 39-51. los territorios con agua. 1991.). el «biologicista» del movimiento ecologista y el «nacionalista» (central o periférico -incluyo en el último el «regionalismo»-).

Por otro lado.). o éste es débil. Según las discutidas proyecciones del PHN se estimó que el peligro de la falta de agua se agravaría en el futuro debido a que la demanda total aumentaría un 9% hasta el 2002 y un 18% hasta el 2012. causado principalmente por el hecho de que en España las precipitaciones se reparten de un modo irregular y porque no toda la que fluye por el territorio español es aprovechada.350. El PHN reflexionaba también. Esto es precisamente lo que diferencia a los «pueblos» de las «naciones». 1993. representó apenas el 14%. se encuentra absorbido por el «economicismo» pero que. 1983).000 hectáreas repartidas por España (más del doble que en 1940) se estimó que absorbía el 80% de la demanda total. y un 14% en regadíos. además. pero sin dedicarle tanto espacio y análisis. la teorizan políticamente (Gellner. 1994) se hizo referencia a un peligro.1 El discurso economicista En el Plan Hidrológico Nacional (PHN) (MOPT. se estimó que iban a costar 3. la falta de agua. en parte. 1994. y los nacionalismos sin Estado. el «montañés». 1996). pero el riego de las 3. 2 LOS DISCURSOS SOBRE EL AGUA 2. Además de los tres imaginarios mencionados hay otros dos que no disponen de discurso propio. y que se ven obligados a explotar los argumentos producidos por otros. en el caso de Aragón. Y en segundo lugar. que se opone a la construcción de embalses para defender la continuidad de la casa (unidad de sociabilidad más importante que el individuo) del pueblo. También este imaginario resulta absorbido por cierto aragonesismo. sobre dos riesgos o peligros de segunda generación (de carácter no natural sino social) pues han sido causados por ciertas estrategias de aseguramiento ensayadas para modernizar España: la «calidad de los cursos fluviales» y la existencia de 1000 zonas que podrían ser afectadas por inundaciones.J. del país (territorio éste que no siempre coincide con el comarcal) y de los campos y montes que permiten su supervivencia física y/o simbólica (Comas d’Argemir y Pujadas. Graino Segura y Soto Lanuza. encuentra además apoyo en el imaginario despertado y argumentado primero por Costa y luego por los aragonesistas (nacionalistas y regionalistas) que han hablado de la sed de Aragón. Las medidas de aseguramiento que planteó el PHN para conjurar los peligros citados. Mairal. según habían sido jerarquizados. 1985. Para garantizar la oferta de agua estimada como necesaria se propuso una medida 6 . conviene distinguir entre los nacionalismos con Estado. que argumentan la relación entre los territorios que lo componen en términos de solidaridad territorial. que han pasado a reivindicar su singularidad política a partir de la reconstrucción de su singularidad cultural (Mercadé. 36 y ss. El PHN hizo también un desglose de la demanda de agua. ÁNGEL BERGUA En tercer lugar está el «etnocentrismo» que llama la atención sobre la singularidad cultural irreductible que exhiben ciertos territorios pero que no siempre da lugar a aspiraciones regionalistas o nacionalistas pues algunos territorios simplementen viven su singularidad cultural mientras que otros. que exige un «caudal constante». Fernández y Oltra. En primer lugar el «regante» que. El «abastecimiento» a la población. Más exactamente.6 billones de pesetas. diferenciando el abastecimiento que requería tomando como referencia los consumos de 1992. los incrementos se calculó que serían de un 46% en abastecimiento.

se estimaba en 2. pero el conflicto no había hecho sino comenzar pues en 1992 el Gobierno de Murcia pedirá el trasvase de aguas del Ebro a la cuenca del Segura y la Generalitat Valenciana declaró que las aguas del Ebro eran de una importancia vital para su Comunidad. Los antecedentes de este conflicto se pueden remontar a 1948 cuando se creó la «Comisión de las Confederaciones Hidrográficas del Ebro . se entendió que para satisfacer la demanda era necesaria la «generación de nuevos recursos». Respecto al riesgo de la calidad del agua se propusieron como medidas de aseguramiento. 1992). Ello supondría sumar a los 67 embalses aragoneses de entonces 30 más. aplicar las directivas comunitarias relativas al tratamento de aguas y la contaminación producida por nitratos. prácticamente la total aportación media de los ríos nacidos en Aragón. los responsables políticos y gran parte de la ciudadanía siempre se han sentido amenazados por el trasvase de las aguas de la cuenca del Ebro que el Gobierno Central ha pretendido realizar. cuando el conflicto se inicia realmente. con la aprobación del polémico «anteproyecto del acueducto Ebro . fue aprobado en las Cortes aragonesas el denominado Pacto del Agua (PA) (Cortes de Aragón. recogiendo así testimonialmente algunas de las reivindicaciones ecologistas. tener en cuenta la calidad de la misma y respetar los aportes mínimos fluviales en cada uno de los proyectos de regulación». etc. siguiendo con su tradicional política hidráulica de oferta.000 millones de pesetas. Pues bien.100 hectómetros cúbicos al año el aumento de la demanda para regar 350. en el que se proponía un ambicioso plan de aprovechamiento de las aguas de la cuenca del Ebro en favor. ordenación de zonas inundables. sobre todo mediante el incremento de regulación interna de las cuencas. adecuar los vertidos a las normas de emisión.) y técnico (reforestación de cuencas. En la declaración de principios del PA se decía que era necesario «concebir el agua como un bien escaso. fijar objetivos de calidad en función del uso.Júcar» para el estudio de un anteproyecto de trasvases.190 hm cúbicos al año mediante la reducción de pérdidas en las redes de abastecimiento de agua y la optimización en el aprovechamiento de la ya disponible. principalmente. No obstante.EL PLURIVERSO DEL AGUA… hace años solicitada por los ecologistas. el ahorro de 1. para acallar esas voces. el 30 de Junio de 1992.000 nuevas hectáreas y se estimaba necesario disponer de 850 hectómetros cúbicos como reservas estratégicas para consumo urbano e industrial. presas de control y laminación. en Julio de 1981 el Gobierno se lanzó de nuevo a la carga aprobando el denominado «minitrasvase» de aguas del Ebro al campo de Tarragona. etc. la reutilización. Al año siguiente Aragón volvió a sobresaltarse con el propósito del Parlamento catalán de debatir de nuevo los antiguos proyectos de trasvase. la instalación del Sistema Automático de Información de la Calidad de las Aguas (SAICA) y la Instalación de una red de control hidrológico con 1. Y respecto a las inundaciones se consideró necesario articular medidas aseguradoras de carácter administrativo (política de seguros. es en Diciembre de 1973. Además. que sería inaugurado en 1989. lo que daría lugar a unos excedentes de 3.) Por lo que respecta a Aragón.000 puntos de medición de cantidad y de calidad. de la agricultura aragonesa.500 hectómetros cúbicos al año. No obstante. colaboración con el SEPRONA.Pirineo Oriental».Pirineo Oriental . Todo ello costaría 200. 7 . lo que permitiría disponer de 7. lo que permitiría regular 6.220 hm cúbicos para transferir a cuencas con recursos propios agotados. Tras enfriarse el proyecto de trasvase durante un tiempo. con el apoyo de todos los partidos con representación parlamentaria.250 hm cúbicos al año en el 2012.

1994). Este movimiento argumental les hace pasar pues del plano técnico del enunciado al ideológico de la enunciación y les sirve para redefinir el orden de los peligros que conviene conjurar. dentro y fuera de Aragón. no harían. y del incremento del consumo urbano de Zaragoza. en el fondo dos variantes de un mismo modelo economicista. para lo cual se echa mano del potente complejo ideoafectivo de la «sed de Aragón». Ya en términos positivos. Por lo que respecta a Aragón. aunque no se diga claramente. riesgos y seguridades proyectados por el Pacto del Agua no difieren sustancialmente de los del Plan Hidrológico Nacional.2 El discurso ecologista El discurso del movimiento ecologista es otro de los que intervienen en el conflicto del agua oponiéndose a los discursos institucionales del Estado y de la Comunidad Autónoma de Aragón. ni tampoco se puede justificar el incremento de regulación aludiendo a un más que dudoso aumento de la demanda urbana sin haber previsto la aplicación de medidas de ahorro más serias. Los políticos. ÁNGEL BERGUA En último término. Pero lo más importante es que la política de trasvases diseñada va a beneficiar al sector de la construcción. 2. según observan los ecologistas. y de paso al hidroeléctrico. 1994. la definición de los peligros. Su crítica suele comenzar con la sospecha y deconstrucción sistemática de los datos y argumentos propuestos por el PHN y el PA. el hecho de que Borrell hubiera prometido reiteradamente que el texto del Pacto del Agua se incorporaría al PHN demuestra. Sin embargo. En efecto. sino aprovechar el filón de la escasez del agua para obtener más votos y corromperse al servicio de esos dos importantes grupos de presión. lejos de contrariar las expectativas del Gobierno Central las refuerza. de la confrontación de evaluaciones respecto a los métodos de aseguramiento resultará la aparición de un grave riesgo político: la aparición de rivalidades y tensiones entre los territorios afectados. no es el ecosiste- 8 . dos de los agentes más importantes de la comunidad política hidráulica tradicional. Entienden que el agua trasvasada. cuando pasen a intentar resolver o a explotar electoralmente el peligro de la falta de agua. por su parte. todas las diferencias que el discurso ecologista exhibe frente a los institucionales tiene lugar a partir de una evaluación de las relaciones entre el sistema social y el ecosistema natural radicalmente diferentes. a los que está dando la espalda la Unión Europea y que duplica el consumo de agua por hectárea de los demás países mediterráneos. para mostrar los intereses reales que impulsan sus proyectos hidráulicos (Arrojo Agudo y Martínez Gil. Sólo que aquí justificándolas con la satisfacción de la demanda de la agricultura aragonesa. que los planes de regulación y las necesidades evaluadas por las Cortes aragonesas. Sólo cambia el ámbito territorial desde el que se evalúan: si en el caso del PHN es el marco del Estado-Nación español. en el del PA es el marco correspondiente a la Comunidad Autónoma de Aragón.J. Y no hay que olvidar los riesgos posteriores que ocasionará la propia confrontación entre los partidos políticos. Dicen los ecologistas que no se puede hablar de escasez ni de falta de agua cuando el 80% de la disponible se orienta hacia unos regadíos subvencionados. está realmente destinada a satisfacer la demanda de la industria catalana y el abastecimiento del irracional crecimiento de la población del arco mediterráneo. según el discurso ecologista. ADENATEcofontaneros. Este riesgo no sólo afectará a las distintas partes que componen el Estado-Nación español sino a la misma comunidad autónoma de Aragón pues resultarán enfrentados los regantes y las zonas de servidumbre.

por lo que a la gestión del agua respecta. depuración de aguas residuales urbanas. del agua de boca. así que «sólo en la medida en que su uso no disfuncione de manera ostensible el papel fundamental que cumple en sus múltiples facetas -biológica. «la provisión de agua de boca. Y por lo que a la política hidráulica respecta entienden que debe inspirarse en un modelo de «desarrollo sostenible» que trabaje en dos frentes: racionalizando la demanda y manteniendo el medio ambiente. La racionalización de la demanda exigiría planes de ahorro.EL PLURIVERSO DEL AGUA… ma natural el que está o debe estar al servicio del sistema social. 1997. en la apática década los 80. Enfriado este imaginario. el proceso de desertización y el cambio climático. Este oportunismo de los ribagorzanos se constata claramente si se observa la modalización argumental tan diferente que se hace de cada uno de los proyectos. Por otro lado. en su opinión. De esa política se derivarían medidas concretas sustancialmente distintas a las aplicadas hasta ahora. 2. planes de activación de la vida rural. ya que tiene el agua que debe tener.. 1993 y 1997). climática-. tarifas elevadas. En los años 70 el proyecto de Manuel Lorenzo Pardo. principalmente los aragonesistas y los biologicistas. «es la esencia de la vida en la tierra y la gran singularidad cósmica del planeta que habitamos». De acuerdo con esta visión biocéntrica entienden que. Este cambio de perspectiva es el que les permite desmontar el mito de la escasez del agua pues «desde un punto de vista medioambiental ninguna cuenca es deficitaria ni excedentaria». proponen una pirámide de necesidades bien distinta a la definida por las instituciones ya que. 1994). De acuerdo con este principio fundacional entienden que es más importante el valor ecológico del agua que su valor económico. De ahí que su oposición se haya basado en la crítica del principio de realidad tecnoeconómico impuesto con cada proyecto y en la apropiación y explotación de los argumentos producidos por otros actores. el izquierdismo de los primeros años de la Transición y un ecologismo distinto al actual que denunciará el uso de las aguas del Ésera para la refrigeración de la central nuclear de Chalamera. Bergua. Puyal. y la protección del medioambiente exigiría un plan de reforestación y recuperación de la cubierta vegetal. etc. podrá el agua ser considerada como un bien al servicio de la humanidad» (ADENAT-Ecofontaneros. separación de las aguas destinadas a jardines. las sociedades humanas forman parte de los ecosistemas y deben alterar lo menos posible su complejo equilibrio pues de ello depende. En efecto. 1997). Pastel. la oposición al proyecto de Comunet que protagonice la subcomarca de Graus será fundamentalmente técnica y estará en gran medida controlada por los partidos polí- 9 . inodoros o lavadoras. que debía afectar a la subcomarca de Campo. al revés. en última instancia. y actuaciones para combatir dos graves peligros ecológicos. su propia supervivencia (Martínez Gil. en la cantidad necesaria y con una calidad libre de sospecha debería ser la función prioritaria y el objetivo más importante en cualquier planificación de los recursos hidráulicos de una cuenca». mejoras técnicas que minimicen pérdidas. como tienden a sostener los discursos institucionales. conviene respetar el principio de «unidad de cuenca» tal como fue formulado por la Carta Europea del Agua: «la administración de los recursos del agua debe estar fundamentada en las cuencas naturales más que en estructuras políticas y administrativas».3 Las quejas de los afectados por la construcción de pantanos El análisis sobre el impacto sociocultural ocasionado por los planes de regulación del río Ésera que se han sucedido desde los años 70 demuestran que los afectados han encontrado gran dificultad para lograr articular un discurso propio. se alimentará principalmente del aragonesismo. tan potente e independiente como pueda serlo el ecologista (Mairal. sino que. geológica.

por más que el dinero ofertado pueda seducir. de tanto defender su posición en los términos impuestos por la Administración. Esa oposición «irracional» demuestra más palpablemente que lo que se quiere discutir es otra cosa y que la única solución a tal conflicto pasa por reconocer los intereses reales de los afectados. ofrezca un nuevo proyecto y éste continúe siendo rechazado. los ribagorzanos son obligados a aceptar el principio de realidad economicista propuesto con cada proyecto que discrimina entre argumentos pertinentes y no pertinentes. Pero en los márgenes de este heterogéneo campo discursivo aparecerán argumentos más debiles retóricamente pero muy impregnados de sentimentalismo que son los que realmente nos muestran desde dónde se habla. Para empezar no está claro que sean aragonesistas o compartan el proyecto político aragonés ni que sean ecologistas y defiendan el medio ambiente. que pone por delante el linaje familiar arraigado en la casa en lugar del individuo que circunstancialmente lo represente. en los 90 el proyecto de Santaliestra. los afectados hablan desde esa matriz imaginaria y su protesta sólo puede ser entendida desde la singular experiencia del mundo que promueve. Sin embargo. Estamos ante un modo de valorar la existencia que no comparte las tasaciones económicas de la afección. En principio. que remiten a un universo ideoafectivo sin discurso propio y que en nuestra investigación sólo pudimos descubrir hablando pausada y directamente con los afectados.J. que afecta a parte de las dos subcomarcas anteriores. el pretexto para defender posiciones que están más allá de lo discutible. Sin embargo. Finalmente. Así que en los tres momentos se explotan los argumentos y las alianzas más poderosas de las que se dispone. Nuestra experiencia nos dice que se sienten más ribagorzanos que aragoneses y que el medio ambiente es un recurso más 10 . Los únicos discursos que están dando cabida a tales argumentos son el ecologismo y cierto aragonesismo pero es seguro que la matriz imaginaria montañesa también está más allá de lo que estos otros discursos dicen. aunque las discutas. De ahí que la crítica se inicie mostrando las debilidades técnicas y económicas de cada proyecto. Con gran sabiduría los afectados eluden discutir la oportunidad de los grandes embalses en estos términos pues saben que el universo impuesto por la Administración no los admite. la crítica imprimirá un movimiento centrífugo que intentará hacer valer el imaginario desde el que se enuncia la resistencia. volverá a inspirarse en el renovado aragonesismo y se aliará a la crítica y oposición protagonizada por un movimiento ecologista más potente y contundente en sus críticas. sobre todo. como sucede con el actual de Santaliestra. puede llegar el momento en que gran parte de las críticas sea aceptada por la Administración. del pueblo y del país. El problema para los afectados es que. que no quiere ver rota y fragmentada la unidad del país y. Son argumentos que hablan de la casa. Esto se debe a que lo que se decía era la coartada. el Consorcio de la Ribagorza. Estas son realmente las cosas que les interesa discutir a los montañeses. que no quiere perder el tren de la modernidad. continúe con argucias legales que pretenden demorar lo más posible los plazos previstos y pase posteriormente a explotar el impacto medioambiental de tales proyectos aliándose tácticamente así al ecologismo. que no quiere negociar afecciones individuales sino colectivas. Pero el imaginario de los ribagorzanos no tiene mucho que ver ni con el aragonesismo ni con el ecologismo tal como permite intuir el movimiento argumental que en cada oposición a los proyectos ensayan los afectados. ÁNGEL BERGUA ticos. aunque ante el inmovilismo de éstos no se dudará en crear una institución paralela.

se les acusa de derrochar el agua en campos de golf y otros lujos. 189-217). en consecuencia. que es necesario un intercambio permanente entre las partes que componen tal sistema para que se permita la satisfacción de las necesidades de todos. deban pasar por el sacrificio del dar y la ventaja del recibir. Como se comprobará he intentado prestar atención a la estructura profunda de los discursos para no repetir argumentos ya expuestos. en este caso relativos al agua. más ricos y poblados. o en las que las partes se sienten fuertes o singularmente agraviadas. en situaciones extremas. pues de este modo las relaciones de intercambio entre partes iguales se convertirían en relaciones de explotación. así como de sobreexplotar la riqueza hídrica de su territorio y. La necesidad de agua para el desarrollo de Aragón es defendida por la prensa aragonesa en el marco de un estado-nación definido en términos de «comunidad de intereses». Una vez que el principio de reciprocidad es traicionado la forma diálogo cederá paso a elevaciones de tono y los argumentos tenderán a radicalizarse. principalmente el Heraldo de Aragón. 2. o lo que es lo mismo. que no haya donantes ni receptores netos. influyendo en las gentes y ordenando los temas prioritarios de la agenda de los partidos políticos (NoelleNeumann. en este caso aragoneses. controlado por partidos políticos que obtienen poder a cuenta de los votos. de necesitar «saquear» con regulaciones la de Aragón. En frente están «ellos» que unas veces es el Estado mismo y otras las comunidades autónomas que habrán de beneficiarse de la actual política hidráulica según la denuncian. En el caso de los otros territorios. Sin embargo. Esta mayor profundidad permitirá también dar paso a la tercera parte de este texto. no es menos cierto que el fantasma de la explotación puede aparecer argumentado y hacer que el sistema se aleje del equilibrio. Éste es precisamente el caso en el actual conflicto del agua cuando el discurso mediático denuncia la condición de víctima de Aragón. 1995. según interpretan los teóricos mediáticos. Aunque el principio de reciprocidad sea la norma ideal que inspira el sostenimiento del sistema. y se pondría al servicio de los poderosos intereses de los regantes y de la industria del arco mediterráneo. y en distintas situaciones. aunque a lo más que suele llegarse es a la denuncia del padecimiento de un intercambio deficitario. Balbuceará en esos casos el peligro de la violencia recíproca entre las partes. el Estado. Es por esto por lo que el problema del agua remite en último término al modo de aplicarse el «contrato social» instituido entre las partes que componen el Estado-Nación español. Esto parece exigir que las distintas partes. por lo que tiende a prevalecer un posicionamiento argumental victimista. es posible que se pase a amenazar 11 . Las conclusiones que a continuación voy a exponer acerca de ese discurso son el resultado de un análisis de los editoriales de los periódicos aragoneses. El principio de reciprocidad que lo sostiene viene a decir. inspiraría pactos oscuros. en la que se hace referencia a los tres contratos sociales que están en la base de las discusiones a propósito del agua en Aragón: el social. Por su parte. el natural y el moderno. He creído conveniente hacer referencia a ella por cuanto produce y divulga estereotipos y argumentos.EL PLURIVERSO DEL AGUA… puesto al servicio de los habitantes y que será salvaguardado según las necesidades que éstos sientan. traicionaría el principio del equilibrio territorial.4 El filtro de la opinión pública aragonesa Denomino «opinión pública» al conjunto de textos producidos por los medios de comunicación. efectuando una percepción selectiva de las opiniones y aconteceres.

3 LOS CONTRATOS SOCIAL. la opinión publicada aragonesa ha solido reaccionar más tibiamente. Cuando se refieren con ánimo crítico al marco general del Estado o a las otras partes que lo componen los acusan de «antiecologistas». y han acusado a los partidos políticos más poderosos de medrar gracias a los más numerosos votos de los regantes. quienes se quejan de ser víctimas del contrato social español tienden a ser los verdugos de la montaña en el contrato social aragonés. Los periódicos aragoneses no sólo explotan los argumentos producidos por el movimiento ecologista para reforzar la verosimilitud de su postura contra los otros. Quiere esto decir que los discursos mediáticos explotan los argumentos ecologistas y que sólo son válidos si permiten criticar la posición del enemigo. y paradójicamente. frente a esta quiebra del principio de reciprocidad. Los pobladores de las zonas de servidumbre suelen utilizar contra los regantes. y también de «economicistas». pues se habla de «desarrollo». En último término. En esta defensa de los intereses del «nosotros» aragonés los teóricos del agua de los media aragoneses echan mano del discurso ecologista y tienden a utilizar dos tipos de argumentos. mientras para la montaña todos los pantanos son o tienden a ser malos. pues sólo son redimensionadas en su justa medida cuando el agua no tiene el uso que el aragonesismo regante entiende que debe tener. así como el imaginario de las zonas de servidumbre y el filtro que efectúa la opinión pública es posible pasar a deducir los marcos de discusión construidos y el valor que el agua tiene para cada uno de ellos.J. Hay aquí una percepción selectiva de los intereses que atañen a las gentes de Aragón de la que resulta un aragonesismo que reproduce. o amenazados con serlo. por los pantanos. la discriminación de intereses que efectúa el Estado-Nación español. argumentos victimistas muy similares a los esgrimidos por Aragón contra las comunidades mediterráneas y el gobierno central. hay que añadir que este uso de los argumentos ecologistas para reforzar la verosimilitud y legitimidad de sus posturas indica también que el ideario ecologista sólo puede resultar válido porque ha sido aceptado por la opinión pública. NATURAL Y MODERNO Vistas las líneas maestras de los discursos economicista y biologicista. También corren una suerte parecida las quejas de los habitantes de los pueblos y valles anegados. El campo argumental que todos los actores producen es seccionado 12 . En efecto. han solido amenazar con la secesión. esta vez dentro de Aragón. Sin embargo. ÁNGEL BERGUA con la secesión o con posturas de fuerza. Sin embargo. por lo que se deduce que el sistema debería estar gobernado por criterios más ecologicos y menos economicistas. «hacerse fuertes ante Madrid» y «¡ni una gota!». cuando deben afirmarse los intereses del Aragón de los regantes y de las industrias tienden a utilizarse argumentos economicistas. han tachado de insolidarios a los regantes del llano y de vendidos a sus gobernantes regionales. «modernización» y de ampliación de los regadíos o de las industrias. El problema para el movimiento ecologista es que sólo parece hacerse un uso blando o demagógico del mismo. No obstante. así como contra los gobernantes aragoneses. en las que el antiecologismo es virtualizado. su contrario lógico. Y es entonces cuando se habla en términos de «lucha sin cuartel». De este modo. para el discurso mediático son o tienden a ser buenos si benefician a los regantes aragoneses y malos si benefician a los del exterior. a una escala menor.

EL PLURIVERSO DEL AGUA… según las diferentes interpretaciones que se dan de tres «contratos». el «social». que amenazan en algún caso con permitir el retorno de los peligros.2) y exigirá un desarrollo jurídico. en definitiva. 20. el «natural» y el «moderno». Tal es el efecto perverso principal del conflicto del agua analizado en términos socioculturales. de sentar las bases para una observación de segundo orden que supere las observaciones de primer orden. Sin embargo. Pues bien. 1987. En efecto. Es como si el aragonesismo 13 . nosotros/otros (LeviStrauss. no es sólo que el pacto de intercambio que funda el Estado-Nación resulte transgredido y que los aragoneses no hagan más que dar y nunca reciban. que no cabe en la realidad constitucional impuesta por el Estado y que legitima el intercambio generalizado entre las partes. así como de una indicación. pero también generan riesgos políticos. la distinción original nosotros/otros volverá a ser esgrimida cuando en situaciones alejadas del equilibrio.1 El contrato social El discurso aragonesista parte de la distinción fundacional. una singularidad étnica (cultural). El aragonesismo y el centralismo no son en principio muy diferentes debido a que asumen una misma evaluación economicista del problema del agua. El valor étnico que el aragonesismo quiere pero no puede expresar ha sido en gran medida recreado a partir de los textos de Joaquín Costa y hace que se hable de Aragón como una tierra árida. la falta de entendimiento principalmente. Tales contratos permiten conjurar ciertos peligros globales. La principal diferencia entre ambos discursos tiene que ver con el hecho de que el aragonesismo intenta introducir en la discusión un arbitrario cultural. 1991. lo que les lleva a compartir similares percepciones de peligros y anhelos de seguridad. seca y sedienta que debe ser redimida por el agua (Mairal. 187-202). contra el Centro. Se trata. como es el caso del conflicto del agua. Se trata más bien de impedir que entre en el intercambio algo que forma parte de la identidad aragonesa como es el agua. que no es del todo la que explícitamente se argumenta. el aragonesismo prefiere argumentar en términos de intercambio desigual. Lo hace no porque sea así sino porque el discurso constitucionalista dominante no permite hacerlo de otro modo. Schmitt. Por eso el asunto del agua es argumentado por la prensa aragonesa en términos tan agónicos. 3. cada «nosotros» entienda que el pacto es transgredido. distintos en algún caso a los explícitamente esgrimidos por cada parte. Este pacto es formulado por la Constitución del Estado-Nación español en términos de equilibrio o solidaridad territorial (artículos 2 y 138. 1996. de explotación o de robo. De lo que se trata entonces es de observar las lógicas internas de tales contratos para trascender las evaluaciones particulares de los peligros y seguridades citados por cada actor. por más que así lo asegure el aragonesismo. que es formalmente idéntica a la proyectada por otros territorios aunque resulte semantizada de forma diferente. la del «nosotros». Teniendo presentes los diferentes arbitrarios simbólicos que laten por debajo de los discursos aragonesista y centralista es posible entender la auténtica diferencia entre ambos discursos. 83-85). 41). 1983. Pero esa distinción no se desenterrará ahora sólo para utilizarla contra los otros territorios sino también y principalmente contra el Estado-Nación. Para eliminar el peligro de la violencia recíproca que ese trato en términos de amigos/enemigos puede comportar Hobbes teorizó acerca de un contrato social que permitió reconciliar a las partes renunciando a la violencia en favor del Estado y que convirtió a todos en amigos frente a los enemigos del nuevo exterior creado (Shalins.

ÁNGEL BERGUA hubiera resultado subsumido o con-vencido parcialmente por el «realismo» constitucionalista y no pudiera decir claramente lo que quiere: que el agua es innegociable. Por un lado. No es ésta una posición biocéntrica pura pues. la distancia entre ambas posiciones permanece. tal como sugería la tradición. Por otro lado. opuesto al tradicional que lo precedió. a pesar de que la violencia simbólica ejercida por el antropocentrismo haya surtido cierto efecto. 1992.3 El contrato moderno Por último. 3. No obstante. 63-71) que. una de sus especies.J. 3. 20 y ss. como el anterior. el biologicismo crítico parece argumentar un «contrato simbiótico». el economicismo dominante tiende a sostener un «contrato parasitario». se ubica en la periferia de su centro de gravedad pues aún resulta influida por el biocentrismo. así que serán necesarios nuevos excentramientos de los respectivos centros de gravedad para que compartan una definición del «contrato natural» que debe establecerse entre la sociedad y la naturaleza. sino por debajo de ellos. en el espacio discursivo estriado por las interpretaciones del contrato social el agua tiene un valor de cambio político. sólo que aquí entre el sistema social y el ecosistema natural pues en este caso la distinción considerada es sociedad/naturaleza. por el que se toma de la naturaleza más de lo que se le devuelve y en el que el intercambio es desigual y favorece a la sociedad. Sin embargo. aunque siempre del mismo modo. 1993. pero ésta. un «biologicismo antieconómico» opinaría que se debe dar todo y no tomar nada. Comas d’Argemir y Pujadas 1985. Inicialmente las interpretaciones extremas que admite el contrato natural pueden ser dos que anularían el intercambio mismo. tal como sugiere el modelo de Gaia (Lovelock. a pesar de que encadenen coherentemente los argumentos. Un «economicismo antibiológico» opinaría que se debe tomar todo de la naturaleza y no devolver nada. que podría adoptar más estados homeostáticos e incluso prescindir del hombre. el contrato «moderno» (Giddens. De todos modos. por lo que cae dentro de la órbita del antropocentrismo. con el que se propone devolver a la naturaleza lo que se toma de ella.2 El contrato natural En segundo lugar hay también confrontación de argumentos a propósito de un «contrato natural» (Serres. En definitiva. El contrato «tradicional» ordenó lo social a partir de un «intercambio restringido» de riqueza. está dentro de la órbita del antropocentrismo. como argumentan los ecologistas. Por 14 . Aquí el riesgo de desencuentro entre las posiciones argumentadas es menor que en el caso del contrato social. población y conocimiento en el que las partes intervinientes se relacionaban directamente y disfrutaban de gran autonomía para tratar entre sí. estaría sostenido por un principio de reciprocidad. 32 y ss. es entre ambos extremos donde nos encontramos con las posiciones realmente argumentadas. Pero esto no se observa en los discursos. En cierto modo es como si hubiera sido subsumida o convencida por el «realismo» antropocéntrico a que abandonara el «delirio» biocéntrico. sólo puede lograrse si se mantiene la homeostasis del bios. El peligro que conjura este nuevo contrato es entonces la supervivencia del socius pero no la del bios. en cambio.). hace referencia al modo concreto como se han organizado en la modernidad los intercambios internos que conforman lo social y permite entender mejor el conflicto entre los regantes del llano y las zonas de servidumbre ubicadas en la montaña. en realidad. 1993). Con este contrato de lo que se trata es de garantizar la supervivencia del socius.

Esta infraestructura de intercambios tuvo su corolario en superestructuras culturales en las que cada parte. se deduce que. En este nuevo contexto la montaña y el llano han ensayado proyectos de supervivencia sugeridos o inducidos desde fuera: los del llano han intentado sobrevivir incorporándose a la nueva red de intercambios económicos explotando la agricultura de regadío y los de la montaña están intentando sobrevivir diversificando la economía de las casas. Podríamos distinguir las políticas de oferta y las de demanda que parten. cómo intervienen. Se deduce entonces que la seguridad más importante que se espera alcanzar es la de incorporarse a la modernidad y que el peligro que quieren conjurar es quedarse descolgados de ella. Por otro lado. y respaldando qué argumentos. los regantes. los nacionalistas. 15 . También habría que analizar los discursos. por otro lado. intercambiarse información y contactar entre sí.EL PLURIVERSO DEL AGUA… lo que respecta a la montaña y al llano oscenses este movimiento restringido permitió a unos y a otros proveerse de ciertos bienes.4 Otros contratos Como es obvio no acaban aquí los discursos. caricaturizaba a la contraria para subrayar la diferencia que les separaba. que las partes directamente afectadas no puedan ser capaces de llegar a acuerdos debido a que indirectamente intervienen más intereses y son las instancias mediadoras las que deben resolver. la superestructura cultural de cada parte ha sustituido la solidaridad entre contrarios tradicional por una contradicción entre solidaridades. en este escenario. chistes y anécdotas. etc. Y en cada uno de los dos frentes habría que ver. el valor del agua sea distinto: para el llano tiene el valor existencial de permitir su supervivencia en el complejo mundo moderno mientras que para la montaña tiene un antivalor de muerte pues los descuelga de ella. respectivamente. que los distintos proyectos de modernización colisionen. Los riesgos generados por tales estrategias son dos: por un lado. aunque resulte paradójico. los ecologistas. frecuentemente ayudándose del turismo. 3. algo probable dada la gran cantidad de partes intervinientes. población y conocimiento cuya lógica y finalidad escapa en gran medida del control de los protagonistas pues es el mismo y complejo todo el que media en la relación entre las partes. de la consideración del agua como un recurso abundante o escaso (Aguilera Klink. Al contrario de lo que sucedía con el contrato tradicional se ha producido una mayor dependencia entre más partes. En este nuevo contexto. Tal es el riesgo político que se abre en este frente. el contrato social «moderno» se caracteriza por haber introducido un intercambio abierto y generalizado de riqueza. 1995). éstas han perdido autonomía y han aparecido instancias mediadoras que deciden acerca de los intercambios y arbitran los conflictos. Es lo que sucede cuando el agua que necesitan los regantes debe obtenerse a costa del hábitat de los de la montaña y no pueden ponerse de acuerdo ellos para solventar el conflicto. de nuevo. contratos y valores a propósito del agua. las zonas afectadas por la construcción de pantanos. contratos y valores relativos al agua puestos en escena por la estrategia privatizadora esbozada por el actual gobierno y que contrasta con la definición de bien público que efectuara la no tan antigua Ley de Aguas. Por el contrario. los partidos políticos. con dichos.

claridad y pureza (Illich. Y su utilidad para la purificación tiene que ver con su capacidad para penetrar hasta el ser y transmitir su frescura. morada de las ninfas y nereidas. «profundas» y «negras» que ha solido asociar a la muerte y a una figura femenina de aspecto menos apacible. 103-110). tal como sucede en Poe. Por eso también las cosmogonías relativas a la creación aluden siempre a una conjura de su original. y está vinculado a un proyecto biopolítico de ordenación de las sociabilidades urbanas puesto en marcha por la burguesía. Por último. en términos arquetípicos. el poeta también se ha referido a otras aguas. las aguas simbolizan la suma universal de las virtualidades. Pero la cualidad arquetípica del agua que más cotidianamente ha vivido siempre la gente tiene que ver con su eficacia para limpiar lo sucio y para purificar lo impuro. dos caras de una misma moneda. como medio de seguridad y peligro: dadora de vida y asesina. Su capacidad para limpiar ha sido encomendada desde el siglo XIX a la higiene y a la ingeniería hidráulica. ya no lo son en Occidente pues sus cualidades detergentes se han desvinculado de las espirituales.J. En este sentido conviene recordar que. 1989). Pero si desbordamos el ámbito de los usos del agua contemplados por el PHN tampoco habría que olvidar los deportivos y lúdicos. Durand. se corta su suministro o se lanzan campañas de ahorro. 1993. son el depósito de todas las posibilidades de existencia. por más que nuestra prosaica modernidad parezca haberlos olvidado (Eliade. tampoco conviene olvidar que lo limpio tiene importantes connotaciones morales así como de estatus. la imaginación del poeta a menudo se ha servido del agua y de ciertos mitos a ella asociados para manifestar mejor sus emociones. 1992. origen informe del que surgen las formas. y son todavía en algunas culturas. 1991). Vigarello. las «pesadas». 1990. ÁNGEL BERGUA 4 EXODUCCIÓN Aún podría extenderse más el campo argumental relativo al agua si prestásemos atención no sólo a las importantes necesidades de los regantes que se desean atender. Aunque la limpieza-material y la pureza-espiritual han sido. los estéticos y. por qué no. Bachelard. una imagen superficial. De ahí que haya solido ser representada ambivalentemente. Por otro lado. sino también al agua para uso doméstico. el dios solar hace espacio para la creación. data del siglo XIX. informe y peligrosa elementalidad y siempre. con una división. el «agua clara y primaveral». el sujeto social hegemónico de la modernidad. En el caso del valor higiénico del agua convendría recordar que éste es muy reciente. contando con el apoyo de urbanistas. así que se trataría de averiguar qué sustrato imaginario alimenta esa demanda y prever qué podría suceder si la calidad del agua empeora. caso de la India. En este caso el logro de la seguridad afecta a la higiene y a la alimentación. Dos parecen haber sido las imágenes más utilizadas por los poetas: en primer lugar. demógrafos. médicos. Si las masas aceptaron la práctica higiénica moderna que hace usar el agua como detergente fue tras resultar con-vencidas por ese discurso higienista inspirado en la microbiología pasteuriana que hace de nuestro cuerpo un campo de batalla en el que terroríficos microorganismos intentan penetrar en nuestro organismo haciéndonos enfermar. 1984. por otro lado. etc. 16 . su valor poético y arquetípico. como se ha hecho hasta aquí. con el que se pretendió vigorizar a la ciudadanía e incrementar el capital humano de la nación (Illich. 112-117.

como hemos visto que ha sucedido con otros argumentos. Por eso Illich (1989) cuando meditó sobre el interés de la ciudad de Dallas por crear un lago artificial que iba a servir como lugar de diversión y esparcimiento concluyó. Recuérdese que uno de los argumentos esgrimidos contra la construcción del pantano de Jánovas. Pero ¿es cierto que ese valor poético y evocador ha desaparecido del todo actualmente? Quizás no sea así. con pesimismo. también en la montaña oscense.EL PLURIVERSO DEL AGUA… Hoy todas los valores arquetípicos. Quizás. por qué no. sólo puede ser imaginada reflexionando sobre una gota ocasional o un humilde charco». Probablemente sea sólo un argumento ecologista pero quizás a través de él intente manifestarse. que el agua moderna no puede servir para finalidades de esa clase pues se ha convertido en «un fluído manipulado que ha perdido la capacidad de reflejar el agua de los sueños» Y añadía: «el agua ya no puede ser observada. poéticos y espirituales del agua parecen haber sido borrados. otras bases imaginarias. detrás de esa denuncia esté también el imaginario poético y arquetípico. salvajes. Pero ¿alguien cree a estas alturas de la modernidad que se puede invalidar un pantano argumentando impactos antropológicos tan hondos? 17 . es que nos encontramos con el único río que permanece sin regular y por el que discurren aguas realmente naturales.

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