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Capacitación Externa Asamblea General

Modelo Regional 2009 - OAJNU


Armas Químicas
Las armas químicas utilizan deliberadamente las propiedades tóxicas de
sustancias químicas para causar la muerte o daños. Junto con las armas
biológicas y nucleares, se considera generalmente que las armas químicas son
armas de destrucción en masa (ADM).

El moderno uso de sustancias químicas como instrumento de guerra se produjo


al principio de la Primera Guerra Mundial.

Después de la guerra, el desarrollo de armas químicas siguió mereciendo


bastante atención. Todas las principales potencias llevaron a cabo programas
de investigación encaminados a construir medidas protectivas y a sintetizar
nuevos agentes más potentes. Particularmente, en 1936, un químico alemán
que estaba trabajando en la creación de nuevos pesticidas encontró una
sustancia sumamente tóxica que atacaba al sistema nervioso, a la que
denominó tabún (GA). Dos años después descubrió otra sustancia aún más
tóxica, a la que llamó sarín (GB). Así había nacido un nuevo tipo de armas
químicas.
Tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética crearon grandes
instalaciones de producción y se dedicaron a perfeccionar un gran número de
sistemas de lanzamiento.
Las armas químicas consisten en productos químicos tóxicos (y sus
precursores) y en los dispositivos para lanzarlos al blanco. Los productos
químicos tóxicos inducen la muerte, lesiones o incapacidad temporal. Los
precursores forman parte de la producción de productos químicos tóxicos.

Las sustancias químicas tóxicas usadas en la producción de armas químicas


pueden clasificarse de acuerdo con varios criterios como, por ejemplo, su
volatilidad o su uso militar. Sin embargo, comúnmente se agrupan, de acuerdo
con sus efectos, de la siguiente manera: agentes hemorrágicos, agentes
escoriantes, agentes asfixiantes, agentes neurológicos, agentes incapacitantes,
agentes lacrimógenos y toxinas.
- Los agentes hemorrágicos inhiben el intercambio de oxígeno que
normalmente sucede entre los glóbulos rojos y el tejido corporal. Actúan
rápidamente y la exposición a ellos es generalmente letal.
- Los agentes escoriantes producen quemaduras y ampollas severas en la piel,
ojos y pulmones. La exposición a los agentes escoriantes causa daño y dolor y
puede conducir a la muerte por asfixia.
- Los agentes asfixiantes atacan los ojos y las vías respiratorias. Causan
especial daño a los pulmones, llenándolos de fluido e hinchándolos hasta que
el torrente sanguíneo no puede abastecerse de oxígeno. Esto causa una asfixia
gradual y eventualmente la muerte.
- Los agentes neurológicos son las sustancias químicas tóxicas más potentes.
Generalmente son incoloros, inodoros e insípidos y son fácilmente absorbidos

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por el sistema respiratorio, ojos, piel y el aparato digestivo sin causar irritación
y así no alertan a la víctima de su presencia. Son altamente tóxicos y
usualmente letales, aun después de una corta exposición. Producen sus efectos
interfiriendo con la transmisión de impulsos en el sistema nervioso.
- Los agentes incapacitantes no matan o lesionan, más bien hacen que su
blanco sea incapaz de llevar a cabo acciones rutinarias. Causan efectos físicos
o fisiológicos sólo temporales, que frecuentemente desaparecen después de un
corto tiempo. Al igual que los agentes incapacitantes.
- Los agentes lacrimógenos provocan sólo efectos fisiológicos temporales tales
como la disrupción de la vista o de la respiración, que normalmente no causan
perjuicios serios.
- Las toxinas son venenos producidos por organismos vivos o sus equivalentes
sintéticos. Son muy venenosos y la exposición a ellos puede ser letal. La
mayoría de las sustancias químicas tóxicas puede producirse de varias formas.

Convención de Armas Químicas (CAQ)

En 1992, tras una década de largas negociaciones, la Conferencia de Desarme


aceptó el texto de la Convención sobre Armas Químicas, que después fue
aprobado por la Asamblea General el 30 de noviembre de 1992, en virtud de la
resolución titulada "Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la
Producción, el Almacenamiento y el Empleo de Armas Químicas y sobre su
Destrucción"
Esta Convención es el primer acuerdo de desarme negociado en el seno de un
marco multilateral que prevé la eliminación de una categoría completa de
armas de destrucción en masa. Su alcance, las obligaciones contraídas por los
Estados Partes y el sistema de verificación concebido para su cumplimiento, no
tienen precedentes.
La convención es un tratado multilateral que prohíbe el desarrollo, producción,
adquisición, almacenamiento, retención, transferencia y uso de armas
químicas. El Secretario General de las Naciones Unidas funge como depositario.
Tiene duración ilimitada y los Estados partes pueden retirarse previa
notificación de 90 días.

Obliga a los Estados partes a no desarrollar, producir, adquirir, almacenar,


transferir, usar o prepararse para usar armas químicas. La Convención exige
también la destrucción de todas las armas químicas y de las instalaciones de
producción de armas químicas que el Estado parte posee o controla, así como
la destrucción de armas químicas abandonadas por un Estado parte en el
territorio de otro Estado parte. Los Estados partes pueden retener una pequeña
cantidad de sustancias de guerra química para usarlas con fines de
investigación y mantener programas de defensa contra armas químicas.

La CAQ contiene un régimen comprensivo de verificación que incluye


inspecciones iniciales, rutinarias y por denuncia:
- las inspecciones iniciales verifican la validez de la declaración inicial de datos
que detalla la posesión de armas e instalaciones químicas y los planes de
destrucción que los Estados partes deben presentar en cumplimiento de la
Convención.

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- las inspecciones de rutina verifican las instalaciones de almacenamiento de
las armas químicas que van a destruirse.
- las inspecciones por denuncia se llevan a cabo a petición de cualquier Estado
parte que sospecha que la Convención está siendo violada.

Según la Convención, las sustancias que son suficientemente tóxicas como


para ser usadas como armas químicas están divididas en tres grupos según su
objetivo y tratamiento:
- Grupo 1: No tienen prácticamente ningún uso legítimo. Solo son utilizadas
para investigación o con objetivos médicos, farmacéuticos o defensivos. Entre
estas sustancias se encuentran los agentes nerviosos, la ricina, lewisita y el
gas mostaza. Cualquier producción de más de 100 g debe ser notificada a la
Organización para la Prohibición de Armas Químicas y ningún país puede tener
almacenada más que una tonelada de estos químicos.
- Grupo 2: Estas sustancias no cuentan con usos industriales a gran escala,
pero pueden aplicarse con efectos considerables a pequeña escala. Algunas de
ellas son el dimetil metilfosfonato, precursor del gas sarín pero que es también
utilizado como material no inflamables, y el Tiodiglicol, el que es precursor
químico utilizada para la fabricación de gas mostaza pero que también es
ampliamente usado como solvente en tintas.
- Grupo 3: Sustancia que tienen usos industriales importantes a gran escala.
Entre ellas se encuentran el fosgeno y la cloropicrina. Ambos han sido
utilizados como armas químicas pero el fosgeno es un comoponente
importante para la fabricación de plásticos y la cloropicrina es usada como
pesticida. Se debe informar de cualquier planta que produzca más de 30 t al
año y puede ser inspeccionada por la Organización para la Prohibición de
Armas Químicas.