-MODERADOR: Toca el turno de tomar la palabra al ciudadano Senador Carlos Romero Deschamps, Secretario General del Sindicato de Trabajadores

Petroleros de la República Mexicana. -SEN. CARLOS ROMERO DESCHAMPS: Muchas gracias. Saludamos con profundo respeto al Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto. Doctor Javier Duarte de Ochoa, Gobernador Constitucional del Estado de Veracruz; licenciado Pedro Joaquín Coldwell, Secretario de Energía y Presidente del Consejo de Administración de Petróleos Mexicanos. Licenciado Emilio Chuayffet Chemor, Secretario de Educación Pública; maestro Emilio Lozoya Austin, Director General de Petróleos Mexicanos; señores Gobernadores de los estados que hoy nos acompañan. Distinguidos integrantes de los Poderes Legislativo y Judicial; apreciables autoridades civiles y militares; distinguidos funcionarios de la administración de Petróleos Mexicanos; compañeros integrantes del Comité Ejecutivo General de nuestra organización sindical. Compañera y compañeros, Secretarios Generales de las 36 secciones que integran nuestro organismo; compañeros integrantes de la Sección 10 y del Frente Liberal Sindicalista anfitriones este día; distinguidos invitados; compañeras y compañeros petroleros; honorable presídium. Señoras y señores: Recorrer los poco más de 200 años de nuestra vida independiente como Nación sería, sin duda, encontrarnos con múltiples enfrentamientos, luchas, levantamientos y confrontaciones; todos ellos producto de la diferencia de opiniones que sobre el rumbo, que debe seguir el país han tenido los diferentes actores a lo largo de nuestra historia. Cabe recordar que, precisamente durante la Administración del Presidente Cárdenas, tuvo lugar un poco mencionado levantamiento del cual el último grupo de inconformes depuso las armas hasta 1962, 24 años después. Ni más, ni menos. Tal ha sido la intensidad de nuestros desencuentros. Por ello, cobra mayor relevancia esta conmemoración, a 76 años de distancia, porque coincidiendo con aquel levantamiento se dio el hecho histórico que hoy nos reúne: la Expropiación Petrolera. Acontecimiento trascendental que, en sentido contrario al episodio que comentamos, aportó un elemento a la vida del país especialmente valioso, pues se convirtió en el gran aglutinador de la voluntad popular que unió de manera

mayoritaria a los mexicanos alrededor de un proyecto nacional, destacándose en ese acto la valentía y sensibilidad del Presidente Lázaro Cárdenas del Río. A partir de ahí, es lugar común, incuestionable por cierto, afirmar que este hecho fue el gran impulsor del desarrollo del país. A más de 75 años de ese acontecimiento fundamental en nuestra historia contemporánea, queremos recordar ahora que tantas paternidades presumen de este hecho, que no fue la espontánea movilización del pueblo en defensa de sus recursos naturales, ni la iluminación súbita de un Presidente comprometido con la gente, la razón fundamental de aquel hecho histórico, sino la intensa y esforzada lucha que durante meses habían dado los trabajadores petroleros en defensa de sus derechos. A partir de ahí, la naciente industria petrolera nacional y su empresa Petróleos Mexicanos, crecieron y se diversificaron amplísimamente, fluctuando sus prioridades y objetivos, según las preferencias de la Administración en turno. Así la vimos, administrada por los propios trabajadores, resolver con audacia y compromiso el reto que representó el retiro de todo apoyo externo, crecer de inicio en la filosofía de hacerlo todo por sí, para posteriormente incorporar a terceros en la intención de complementar sus tareas. Tuvimos visiones tan disímbolas, como mantener con discreción la información de nuestras reservas o tratar de inundar el mercado con petróleo mexicano. De igual forma, disponer de importantes recursos con cierta flexibilidad o verse obligada al endeudamiento como mecanismo para poder financiar algún nuevo proyecto. Llegar a contar con ejemplares cuadros técnicos y de trabajadores que con recursos e instalaciones de la propia institución construyeron refinerías, o ver el desmantelamiento de sus recursos humanos y la inclemente venta de sus activos como chatarra. A los que poco tiempo después, en el caso de los equipos de perforación, por ejemplo, era común ver operando por cuenta de compañías contratistas para el propio PEMEX. En este fluctuante universo de decisiones encontradas, sólo dos constantes han destacado: la aportación fiscal que apenas y ha cambiado de importancia y la dedicación de los trabajadores para cumplir su tarea, independientemente de las intenciones de la empresa. Por cierto, también conviene aclarar hoy que en tantas voces aparecen señalamientos a los petroleros, que si bien tenemos prestaciones y seguridad

social, éstas no son producto de negociaciones extrañas, sino correspondientes a la lucha histórica del movimiento obrero en el mundo. Más sorprende cuando esas voces supuestamente progresistas se escandalizan, porque quienes mayor riqueza per cápita generan en este país, disfrutan de vacaciones, aguinaldo o servicios de salud, en diluida correspondencia a los ingresos que generan al erario público. Ya tratándose de datos, también es importante aclarar que contrario a lo que se destaca en muchos medios, el costo real de la nómina de los petroleros mexicanos es mucho menor comparada con la de las empresas internacionales, que sólo basta hacer esa comparación en condiciones de igualdad y no condiciones interesadas para confirmarlo. De cualquier manera, en todo este vaivén de perspectivas, los trabajadores siempre hemos sido respaldo y manos en la operación. Nunca, y eso es claro, hemos diseñado leyes, confeccionado reglamentos o aprobado proyectos, en todo caso hemos externado de forma clara y abierta nuestra opinión en torno a las realidades que observamos. De hecho, muchas de las situaciones que fueron causa de cuestionamiento en las pasadas discusiones en el marco de la Reforma Energética, fueron señalamientos puntuales que la representación sindical formuló a lo largo de varios años, y que nunca fueron atendidos. Lamentable sería, pensamos, que ese menosprecio se debiera a que provenía de la voz de los trabajadores y no de algún académico o personaje político. Curiosas voces que se indignan porque con un apoyo mínimo de PEMEX, mediante el esfuerzo de la organización sindical, se han construido casi 23 mil viviendas en todo el país para cumplir con una obligación que, por cierto, es del patrón; y en cambio, ven con sorprendente naturalidad que durante casi 10 años, PEMEX no había entregado una sola casa construida a sus trabajadores. Hoy, señor Presidente Enrique Peña Nieto, con su liderazgo en la búsqueda de hacer tangible el avance de los retos más significativos que enfrenta México, PEMEX se apresta a cambiar. Su decisión, de poner a debate los grandes temas que el país había postergado, encontró eco en una sociedad harta de enconos y deseosa de consensos. Así, las fuerzas políticas mayoritarias acordaron impulsar estos grandes temas y como consecuencia tenemos nuevas leyes que marcarán la ruta de un nuevo México.

En el caso de Petróleos Mexicanos, hace tiempo que el entorno se hacía cada vez más competido y complicado, merced a la intensidad de los cambios en la tecnología petrolera, a innovaciones significativas en la manera de administrar la industria en el mundo o, inclusive, debido a la vigorosa presencia de posiciones ambientalistas o de sustentabilidad. A los petroleros mexicanos, y hablo, si me lo permiten, por los trabajadores sindicalizados, pero, también, por nuestros compañeros de confianza: No nos preocupa, señor Presidente, el reto que la industria enfrentará por estas nuevas condiciones. Por el contrario, a lo largo de los años hemos sido capaces de corresponder con capacidad y eficiencia a las nuevas realidades de la empresa Petróleos Mexicanos. A este nuevo escenario que el Congreso del país ha creado para PEMEX a través de la reforma recientemente aprobada, que implica fundamentalmente competir en las diferentes vertientes de la industria con otras empresas interesadas en participar, los petroleros mexicanos responderemos como siempre: Con mayor dedicación y más esfuerzo. De hecho, a partir de la sana y franca relación que mantenemos con nuestro Director General, maestro Emilio Lozoya Austin, en quien reconocemos a un funcionario interesado en la industria y preocupado por los trabajadores, estamos conjuntamente con PEMEX aplicando un importante Acuerdo de Productividad. Éste lo que busca no es como, una vez más, voces interesadas afirman, lastimar a los trabajadores, sino, por lo contrario, aprovechar al máximo la capacidad de la empresa y el conocimiento de los petroleros desarrollado a lo largo de muchos años. Estaremos, por supuesto, muy atentos a las discusiones que definirán el contenido de las leyes reglamentarias, confiando en que más que una nueva edición de confrontaciones, sea un espacio de diálogo serio y productivo que fortalezca a un sector y a una empresa fundamentales para la estabilidad nacional. Podemos afirmar que en el nuevo escenario mantendremos nuestro compromiso de dedicación y trabajo, que reclamaremos sea complementado con mejor equipamiento y mayor capacitación, lo que permitirá hacer de Petróleos Mexicanos no solamente una entidad competitiva, sino, como es el propósito último, una empresa productiva de Estado. Insistimos en recordar que fue hace ya más de siete décadas la lucha de los petroleros el motor fundamental de la Expropiación Petrolera y de la creación de Petróleos Mexicanos, impulsamos su nacimiento, mantuvimos su operación, ante el nuevo reto no seremos nosotros quienes abandonemos a PEMEX.

Nuestro compromiso con la empresa y con México está vigente. Unidos venceremos.

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