You are on page 1of 2

Teoría del calentamiento o de las glaciaciones

Si un vicepresidente de EE.UU. recibe un premio Nobel es muy probable que sus


afirmaciones tengan ciertas dosis de credibilidad. Sin embargo hay que recordar que
también los premios Nobel pueden decir alguna necedad. Cito como ejemplo la que
pronunció el físico alemán Max Planck premio Nobel de Física en 1918 cuando afirmó:
“Las mujeres son antinaturales también en el campo intelectual”.

Cuando todos quieren apuntarse al “caballo ganador” de dar la razón a los que más ruido
hacen o los que más invierten en hacernos creer algo como la terrible amenaza del
cambio climático, es muy sano mentalmente mantener ciertas dosis de escepticismo, en
especial cuando vemos que los científicos que discrepan son sistemáticamente
expulsados de los centros de investigación o de las instituciones internacionales que
apoyan los malos augurios del calentamiento global.

Lo cierto y lo estrictamente científico es que la teoría del calentamiento global y sus


efectos en un supuesto cambio climático producido por la acción humana, es por ahora
sólo una hipótesis en estudio.

Otra hipótesis igualmente válida y en este caso avalada por la periodicidad registrada en
la historia geofísica de nuestro planeta es la de las glaciaciones que se han producido
dejando huellas del paso de los hielos por casi toda la superficie terrestre y los esqueletos
de millones de animales depositados en el fondos de los océanos. Estas glaciaciones
tienen una periodicidad bien documentada y se basan en la llamada teoría astronómica
de las glaciaciones, admitida como responsable de las variaciones climáticas y que siguen
un determinado ciclo.

Estas glaciaciones están motivadas por los ciclos solares cuyas manchas nos afectan
cada once años; por el ciclo de la órbita terrestre que varía cada 100.000 años; por el
ciclo de inclinación axial de la tierra que cambia cada 41.000 años y por el ciclo de
procesión de los equinoccios que varía cada 26.000 años. De acuerdo con estos ciclos,
en opinión de los expertos, estamos más cerca de un cambio climático hacia una nueva
glaciación que hacia un calentamiento.

El suprimir la parte femenina de los foros de decisión durante siglos ha producido


numerosos desequilibrios, entre ellos el ecológico.

A estas causas astrofísicas que están fuera del control humano y que llevan operando
desde hace millones de años, hay que añadir los efectos que sobre el clima añaden los
volcanes, cuyos vertidos en lava a la tierra o al mar y a la atmósfera con sus gases,
ácidos y cenizas superan con creces la acción de los seres humanos con sus coches o
calefacciones. Por todo ello cabe preguntarse si no estamos siendo demasiado
prepotentes al pretender que somos nosotros los responsables de algo que le ocurre a la
tierra. Nuestro planeta tenía periodos glaciales seguidos de periodos cálidos millones de
años antes de nuestra aparición y seguirá teniéndolos cuando la humanidad haya
desaparecido. Solo hay una cosa permanente en este universo que es el cambio. Todo
está sometido al cambio constante. Si la alternativa al cambio climático es la estabilidad
climática habría que hacer algo para que el planeta y todo el sistema solar se detenga.
Dicho todo lo cual, es necesario admitir que estamos haciendo un mal uso de nuestros
recursos energéticos, que para la mayoría de los gobiernos el cumplir los requisitos de
Kyoto no está en sus prioridades y que los ciudadanos de a pie tenemos suficientes
problemas con llegar a final de mes como para que nos echen la culpa de que estamos
poniendo en peligro la sostenibilidad del planeta con tanto coche, tanta calefacción y tanto
avión. Primero luchamos por tenerlo y nos inducen a comprarlo para finalmente
culpabilizarnos por ello.

Los medios de comunicación, que son los primeros en dar pábulo a toda visión
catastrofista harían bien en dar cabida a todas las opiniones y a contrastar mejor las
informaciones aunque tengan un matiz científico para no caer en el pensamiento único o
en dar por definitiva una teoría o hipótesis que no está confirmada.

En cualquier caso, cuando pienso en la teoría del calentamiento del planeta motivada por
la acción irresponsable del hombre, no dejan de resonar en mi mente las palabras de
Einstein cuando decía que “la mentalidad que ha dado origen a un problema no esta
capacitada para resolverlo”. Si admitimos que somos los seres humanos quienes hemos
provocado el problema con nuestro uso y abuso irresponsable, parece evidente que las
decisiones sobre el uso de los carburantes y demás características del progreso
tecnológico surgido de la revolución industrial que ahora disfrutamos y padecemos han
sido diseñados por la mente masculina, por tanto sería el momento adecuado para dar
paso a la mentalidad femenina para resolver este problema.

El suprimir la parte femenina de los foros de decisión durante siglos ha producido


numerosos desequilibrios, entre ellos el ecológico.

Por F. Javier González Martín


Autor del libro “El fin del mito masculino” y director de Sabiduría Aplicada
http://www.sabiduriaaplicada.com
http://www.mitomasculino.com/