Interdiscíplinas y lingüística

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ESTUDIOS  LINGüíSTICOS 

Interdisciplinas lingüísticas y lingüística aplicada 
Ana  Lidia Munguía Duarte 
Amalia Hoyos Arvizu 
Coordinadoras y editoras literarias 
"El sabttr drt mi, hijos
har-' mi gr,ndeL.'·
P129 
.1574 
Interdisciplinas  lingüísticas  y lingüística  aplicada  lAna 
Lidia  Munguía  Duarte,  Amalia  Hoyos  Ar\1zu, 
coordinadoras  y editoras  literarias.- Hermosillo, 
Sonora  :  Editorial  Uni\€rsidad  de Sonora, c2012. 
- p.. 11. ;  - cm. - (Colección  estudios  lingüísticos;  5) 
ISBN  978-007-7782-70-4  (Colección) 
Incl uye  referencias  bibliográficas. 
1.Lingüística  aplicada.  2.Lingüística  I.Munguía 
Duarte,  Ana  Lidia,  coord.  II.Hoyos  Ar\1zu,  Amalia, 
coord. 
Ár\!l3 de Análisis Bibliográfico, m ~   i ó n de ServiciosUnlversitiJ"íos, Universidad
de So nora
Colección ESTUDIOS  LINGüíSTICOS  5
Interdisciplinas lingüísticasy lingüísticaaplicada
AnaLidia Munguía Duartey AmaliaHoyosArvizu, coordinadorasy editoras literarias
D.R. © 2012, Universidad deSonora
Av. Rosalesy Blvd. Encinas sin
ColoniaCentro
83000, Hermosillo, Sonora
www.uson.mx
Los artículos queconforman este volumen fueron dictaminados porpares
Este libro fue publicadoconel apoyodel Programa Integral de Fortalecimiento
InstitucionalC/ PJFI  -2009-26MSUOO152-13-44
ISBN  978-607-7782-70-4(Colección ESTUDIOS  LINGüíSTICOS) 
ISBN  978-607-8158-95-9(Interdisciplinas lingüísticasy lingüísticaaplicada) 
I
Aspectos de la Teoría de Actos de Habla en delitos
l
Mauro Arturo Rivera
Universidad de Sonora
L INTRODUCCiÓN
La interpretación jurídica presenta particularidades que la alejan la
interpretación lingüística, distanciamiento justificado en
la necesidad operativa del texto y la existencia de directivas propias de
interpretación jurídica. operador del parte
intríseca
3
y hace caso omiso (ignora) de la
la situación y de la estructura lógica (fonnal) del
las nonnas son un parti-
está sujeto a la estructura lenguaje general. ASÍ, en la me-
un operador sea de reconocer y reflexionar la
estructura lingüística del discurso y del texto ~ s e   nonnativo o no-
Deseo agradecer al Dr. Constantino Martínez las útiles discusiones sostenidas y
sus siempre pertinentes comentarios en las diversas versiones de este trabajo.
Mauro Arturo Rivera León, Universidad Complutense de Madrid. Coautor del
libro "Elementos de jurídica" con el Dr. Constantino Martínez Fabián,
Fontamara-UNrSON 20 IO. Jefe de Publicaciones de Letra Joven. @MauroArturo(Twitter);
facebook.com/mauroarturoriveraleon.
J De tal suerte, la interpretación que se reputa correcta de una norma por de la
doctrina jurídica relevante, frecuentemente es inconsecuente con el texto y no derivable
del mismo. De igual la interpretación jurídica común se encuentra condicionada
a los cánones de constitucionalidad que la Carta Magna marca (que se sobre
toda y, por tanto, existe un segundo texto altamente y de textura
abierta que se inserta como componente indefectible de la interpretación legal.
232 Mauro Arturo Rivera León
podrá interpretar y aplicar una manera más adecuada las normas jurí-
trabajo teoría de actos habla
(Austin 1 para analizar resoluciones jurisdiccionales Poder
dicial la Federación a del tipo penal
delito de amenazas. Mostraremos, a través de un recorrido por las
pretaciones de los Tribunales Colegiados Circuito y propia Supre-
ma Corte, los intérpretes mexicanos introducen con-
diciones perlocutividad a un acto habla ilocutivo. Más aún, se
demostrará que de condiciones perlocutívidad, es frecuen-
te que se introduzcan mínimos para la duración intimida-
ción o los teóricamente producidos por las amenazas, o la
quien la amenaza para causar el correspondiente
ldlClOnes de actuación conductual). esa forma, demostrar que un
análisis actos habla ayudar a la formación de una correcta
tipología penal delitos por emisión de actos habla puede ayudar
a la modificar los penales actuales, lo
mo que a clarificar figuras como la tentativa y el delito intentado oero no
consumado o el de conducta idónea delictiva.
n. T1PO PENAL DEL DEUTO DE
El penal es la descripción conducta delictiva yen consecuen-
el fundamento y de la correspondiente (Márquez
2005: 149). En ausencia de tipo penal, una conducta no puede ser san-
cionada (Nulla sine lege). penal en los
gos sustantivos, en contraposición a los procesales o es el
conjunto los distintos elementos que conforman una conducta
delictiva y por tanto sancionable.
El delito de amenazas es un delito de forma tanto en
el Código Penal Federal como en Jos Códigos Penales distintos
233 Aspectos de la Teoría de Actos de Habla en delitos
estados de la República Mexicana
4
• La descripción de la conducta típica
del delito de "amenazas" se encuentra en el capítulo décimo octavo bajo
el rubro "Delitos contra la paz y la seguridad de las personas
5
" -bien
jurídico tutelado. El artículo 282 el Código Penal Federal sostiene que:
"Artículo 282.- Se aplicará sanción de tres días a un año de prisión
o de 180 a 360 días de multa:
1.- Al que de cualquier modo amenace a otro con causarle un mal en
su persona, en sus bienes, en su honor o en sus derechos, o en la
persona, honor, bienes o derechos de alguien con quien esté ligado
con algún vínculo, y
11.- Al que por medio de amenazas de cualquier género trate de im-
pedir que otro ejecute lo que tiene derecho a hacer."
Tenemos, pues, que los elementos que conforman el delito son (a) la
amenaza de causar un mal en determinados bienes y sujetos, y (b)
el amenazar para tratar de impedir la ejecución de una acción a la que se
tiene derecho.
De la lectura de este artículo podríamos aducir que el legislador no
pretendió penar todas las amenazas, sino las amenazas formuladas bajo
4 Sin embargo, hay estados como el Estado de México que no lo contemplan, proba-
blemente debido a las complicaciones para demostrar los elementos del tipo penal.
s Ha existido una importante disputa en la doctrina jurídica penal, acerca de si los
títulos bajo los cuales se encuentran detenninados delitos influyen en la configuración
de los mismos. El debate es fuerte, dado que considerar el título del capitulado como
parte del acervo a interpretar sugiere que el delito se integra también por factores ajenos
al texto estricto del articulado. En el presente caso, la disputa se da en torno a si el hecho
de que el capítulo se llame "Delitos contra la paz y la seguridad jurídica de las perso-
nas", autoriza al intérprete a utilizar la paz y la seguridad jurídicas como factores exter-
nos a la interpretación, pero integrantes de unidad con el tipo penal.
234 Mauro Arturo Rivera León
los supuestos de las fracciones 1 y 11. Cabe plantear también ¿Existe una
amenaza que pueda ser formulada fuera de estas hipótesis y, concreta-
mente, de la hipótesis (a)?
La redacción del artículo es deficiente. Primero, carece de una defini-
ción precisa de lo que es la amenaza, lo que debería remitimos al uso
ordinario, coloquial, de la palabra, en este sentido la definición es tan
vaga que aún cuando el delito amenazas no es igual al acto de habla
"amenazar", en la primera fracción parece usarlos de forma indistinta,
pues el delito lo integra la propia amenaza a determinados objetos del
ofendido. De igual manera, la forma en la que el artículo describe la
conducta típica no es óptima. Las hipótesis a) y b) se implican dado que
la fracción a) parece describir el uso ordinario de la palabra amenazar
y la fracción b) precisa de la comisión de una amenaza bajo la hipótesis
a) para configurarse. Si un delincuente amenaza a alguien para impedirle
la ejecución de algo que legalmente tiene derecho a hacer, necesariamen-
te tendrá que amagarle con un mal determinado sobre él o sobre sus bie-
nes o los de tercera persona. A nuestro entender, toda amenaza realizada
bajo la hipótesis b) del tipo penal amenazas implica necesariamente una
realización de la hipótesis a) y, dado que no existe una diferenciación
punitiva ya que no se establecen grados de la pena, el delito es el mismo,
probando lo innecesario de la reglamentación (b ).6 Además es posible
6 Sería diferente si la hipótesis (b), aún cuando estuviese comprendida dentro de la
hipótesis (a), estableciera una sanción diferente o agravada. En este caso, la distinción
no sería innecesaria dado que la pena misma estaría determinada por la comisión de la
conducta ulterior que reglamenta la hipótesis b). Lamentablemente, la técnica legislati-
va del artículo seguiría siendo deficiente pues, en todo caso, esta pena ulterior (única
razón para diferenciar hipótesis) se debería establecer como agravante y no como se-
gunda conducta reglamentada por la norma o, si el legislador creyese profundamente en
la gravedad de esta conducta, estatuir su sanción en un delito autónomo, (como ocurre
con la diferenciación prototípica de homicidio y feminicidio).
235 Aspectos de la Teoría de Actos de Habla en delitos
advertir que el legislador utiliza la palabra' amenazar' en el sentido
quial de palabra y no la con un contenido jurídico distinto.
no es tan como ya que la tiene un
significado coloquial que es el utilizado comúnmente por los hablantes,
el se modifica cuando el Código Penal Federal configura el delito
amenazas. Desde ese momento, la palabra 'amenazas' no deberá ser en-
tendida en su sentido coloquial sino en el sentido técnico-jurídico
caracteriza al tipo penal en cuestión, es la reunión todos los
del penal en la norma. Esto no con la
palabra 'amenazar', que sigue conservando en texto su sentido
en tanto es precondición de configuración delito.
En consecuencia, cuando una ley no establece un significado
cíal para una palabra, el aplicable es significado ordinario, de
uso coloquial. asignar un significado a una no re-
legalmente es excederse en la interpretación la corres-
como lo evidencia (2009: 336), ya que una de
partes primordiales la leyes la autodefinición sus elementos,
por lo en ausencia el único significado asignable a una
palabra debe ser su significado ordinario los hablantes relevan-
tes. Como muestra tenemos el debate Smith vs
United Sta tes, 508 (1
necesidad la palabra en un ordinario o
en sentido respecto a una transacción donde impli-
drogas y armamento.
delito de habla amenazar parte de lo que se denomina deli-
tos configuración emlSlOn es decir, delitos
cuyo tipo penal puede actualizarse con la simple emisión voz -aunque
esto no que no también de otra forma. Por
7 Polaino (1998: 61) se ha referido a ellos como "delitos de habla".
236 Mauro Arturo Rivera León
otra parte, delitos como "homicidio", "robo" o "violación", requieren un
efecto físico para la actualización de la hipótesis normativa, sin embar-
go, delitos como amenazas, injurias, apología a un delito o en ciertos
casos extorsión, pueden ser cometidos enteramente por la simple emi-
sión de voz. De esa forma, cuando la emisión ha constituido el delito, se
encuentran sujetos a ser considerados como actos de habla y ser analiza-
dos como tales.
III. ILOCUTrVIDAD y PERLOCUTIVIDAD: INTERPRETACIÓN DEL PODER JUDIClAL DE
LA FEDERACiÓN
Intentaremos analizar ahora el delito de amenazas y su interpretación
jurisdiccional por tesis aisladas o jurisprudenciales por parte de los Tri-
bunales Colegiados de Circuito y la Suprema Corte de Justicia de la Na-
ción. Para ello utilizaremos elementos básicos de la teoría de actos de
habla (Austin 1955) y (Searle 1986, 1977), que nos permite demostrar
como la interpretación del Poder Judicial introduce condiciones de
perlocutividad a un acto de habla ilocutivo.
De acuerdo a Austin (1962) los actos que se realizan mediante el
lenguaje son de tres tipos: locutivo, ilocutivo y perlocutivo. El primero
es el acto de decir algo utilizando el sentido natural de tal noción
8
(Corre-
8 Austin subdividió el acto locutivo en acto fonético, acto "fático" y acto "rético". El
acto fonético simplemente consiste en la emisión de ciertos ruidos, como por ejemplo
aquellos emitidos por un bebé. El acto "fático" consiste en emitir ténninos o palabras, o
bien, ruidos considerados como pertenecientes a cierto vocabulario y adecuados a una
gramática, como podría ser cualquier fi·ase. Finalmente, el acto "rético" es el que utiliza
esos ténninos con un sentido y referencia definidos, como por ejemplo nosotros al pro-
nunciar "El juez dictó sentencia".
237 Aspectos de la Teoría de Actos de Habla en delitos
dor 1999: 405), mientras el acto ilocutiv0
9
es la realización propia de una
acción mediante el decir; ejemplos de actos ilocutivos son condenar, sen-
tenciar, prometer, ofrecer, comprar. En consecuencia, realizar un acto
ilocutivo presupone la realización de un acto locutivo. Por su parte, los
actos perlocutivos son las consecuencias que un acto ilocutivo produce
sobre el oyente. Por ejemplo, el acto ilocutivo de 'amenazar' puede traer
consigo el acto perlocutivo de 'intimidar ' ; igualmente, el acto ilocutivo
de 'argumentar ' puede conllevar el acto perlocutivo de 'convencer' . Dado
lo anterior, es pertinente destacar la relevancia de la teoría de los actos de
habla para el derecho penal , de tal forma que podamos valorar la re-
tipificación de algunos delitos que se tipifican con la simple emisión de
voz i.e. amenaza, injurias, extorsión, etc. , a partir de la inclusión del
modelo de actos de habla.
Existen algunos estudios sobre la aplicación de los actos de habla
dentro del derecho. Un estudio antiguo pero esencial para iniciar nuestro
recorrido es el de Ruiz (1998), quien ya abordaba la teoría de actos de
habla aplicada a algunos delitos. Ruiz plasmó de forma muy básica algu-
nos aspectos derivables del estudio de los actos de habla y del derecho
penal, mencionando sus posibles aplicaciones a los delitos de amenazas,
apología de un delito, e injurias. Aún cuando el análisis de Ruiz es
introductorio, fue el inicio de una pauta que marcó la necesidad del aná-
lisis interdisciplinario; a partir de su trabajo se encuentra una relativa
proliferación de estudios sobre el tema. Por ejemplo, Dunn (2003) ha
estudiado la forma en que la teoría de actos de habla tiene aplicación en
el case overruling o anulación de fallos tomados anteriormente por tri-
9 Podemos mantener esta distinción aún cuando posteriormente Searle (1986, J988)
haya criticado la división de Austin (1962), negando la existencia de actos locutivos e
ilocutivos. Searle teorizó a su vez tres tipos de actos : actos de emisión de palabras,
actos proposicionales y actos ilocutivos. Véase Frapollo y Romero (1998: 217-220).
238 Mauro Arturo Rivera León
bunales diversos. Polaina y Polaina Orts (2004) abordan las impli-caciones
de esta teoría al derecho penal y destacan la importancia de estudiar los
actos de habla que podrían producir delitos. De igual manera, Lopera
(2006) ha estudiado el uso de las máximas conversacionales y los actos
de habla en el sistema jurídico colombiano, asimismo, Martínez y Rivera
(2010) intentan demostrar las aplicaciones de la pragmática y de la teoría
de actos de habla al derecho civil y al derecho penal y estudian la amena-
za; sin embargo, su análisis es introductorio y pretende poner bajo relie-
ve las posibles aplicaciones interdisciplinarias, más que realizar un estu-
dio exhaustivo.
3.1 El análisis ¿Qué es amenazar?
Dadas las anteriores consideraciones, se impone el análisis del tipo penal
de amenazas y del significado del acto de habla 'amenazar', ¿qué signi-
fica exactamente la palabra 'amenazar'?, ¿Qué debe entenderse por una
amenaza?, ¿Cuál es la utilidad de analizar las amenazas desde una pers-
pectiva de actos de habla?
En nuestra opinión, 'amenazar' debe ser considerado como un acto
de habla ilocutivo caracterizado por ser una emisión que tiene por objeto
informar al escucha de una posible actividad causativa de perjuicio en
sus intereses -o sus derivados- y puede tener la característica adjetivo-
perlocutiva (en oposición a sustancial) de intimidar. 10 Es decir, el acto de
habla de ' amenazas' se perfecciona con la simple emisión de voz y no se
necesita una reacción por parte del escucha ni un estado de zozobra en el
mismo. Véase el siguiente ejemplo.
10 Bajo esta perspectiva, la amenaza no persigue per se la obtención de un bien o
acción por parte del escucha. Es posible amenazar a una persona sin querer que ésta
realice conducta alguna.
239 Aspectos de la Teoría de Actos de Habla en delitos
A: Le ordeno que desahogue la prueba confesional.
B: No quiero hacerlo.
A: Si no lo hace se le tendrá por confeso.
En esta conversación, presentada sin contexto, el sujeto A le ha dado
una orden al sujeto B y ante su negativa ha producido una emisión que
tiene por objeto informar al sujeto referido un perjuicio en sus intereses
(dado que se le tendrá por confeso, lo que implica que contesta en senti-
do afirmativo el pliego de posiciones). Sin embargo, aún cuando se in-
cluya el contexto de esta conversación, continúa la presencia de una
amenaza. Si en este ejemplo suponemos que el sujeto A es un juez en
funciones y el sujeto B es un procesado por algún delito, tenemos que el
sujeto A ha hecho una amenaza y es probable que B presente efectos
perlocutivos como sería la intimidación (por las consecuencias funestas
que traería para él contestar en sentido afirmativo las preguntas). Ahora,
modifiquemos un poco el contexto y supongamos que el sujeto B conoce
alguna excepción que impide al juez declararlo confeso
ll
y es, por tanto,
sabedor de que A no es capaz de cumplir la amenaza referida (aún cuan-
do A no lo sepa) y, en consecuencia, no se intimida. Entonces, ¿se modi-
fica el acto de habla estudiado?, ¿La amenaza requiere para su constitu-
ción una capacidad efectiva de ser llevada a cabo? ¿Requiere producir
intimidación en el sujeto? Nuestra posición es que no. Podrá variar el
tipo de efectos que produzca y, probablemente, no producirá la intimida-
ción -como efecto perlocutivo.
11 Supongamos que conoce que el juez tiene un parentesco demostrable con alguna
de las partes y, por tanto, se encuentra en plena consciencia de que una recusación
(manifestar que el juez de la causa tiene un impedimento para conocer del asunto) trae-
ría como rápida consecuencia un cambio de juzgador. Para ejemplos didácticos asumi-
remos que el juez de la causa (A) desconoce este parentesco aún y que no ha precluído
el plazo para recusar.
240 Mauro Arturo Rivera León
De acuerdo a Zanghellini (2003: 467), si las condiciones del acto de
habla se satisfacen, éste se realiza, al margen de los efectos perlocutivos
que produzca e independientemente de las reacciones del escucha. Por
su parte, Blanco (2008: 10) considera que la amenaza es un acto de habla
hostil y que su ilocuti vidad debe ser sostenida.1
2
Para identificar los actos
de habla ilocutivos propone tres pruebas o métodos:
a) Contraste con un acto de habla paradigmático. En esta prueba
debemos contrastar al acto de habla hostil con un acto de habla
considerado como ilocutivo de forma paradigmática, como, por
ejemplo, "aconsej ar". De forma que si alguien pregunta ¿Me estás
aconsej ando o me estás amenazando?, la naturalidad de la pregun-
ta es evidente y vemos una identidad de actos de habla ilocucionarios.
Si la misma pr ueba la realizamos con un act o de habla
perlocucionario paradigmático como ' intimidar ' : ¿Me estás acon-
sej ando o me estás intimidando?, es notorio que hemos puesto en
el mismo plano actos de habla de diferente naturaleza.
b) Posi bilidad de denegaci ón explícita del acto de habla. Los actos
de habla perlocucionarios no se encuentran bajo el dominio directo
del hablante pues dependen del resultado que produzcan en la au-
diencia. Un acto de habla ilocucionario puede ser denegado direc-
tamente por su emisor. Por ejemplo, un sujeto comunica un posible
mal futuro a alguien y éste responde ¿Es una amenaza? Es posible
responder, no, es una advertencia. Entonces, se habrá cancelado el
acto de habla respectivo. Lo mismo sucede con una injuria, acusa-
ción o insulto. Sin embargo, un acto de habla perlocutivo no puede
12 Algunos autores como Habermas (1987) o N icoloff (1989) han planteado que
algunos actos ilocucionarios, o planteados como ilocucionarios, como las amenazas, en
realidad son actos perlocucionarios, sin embargo, otros autores, entre ellos el propio
Searle (1986, 1988), consideran a las amenazas como actos de habla ilocucionarios.
241 ri.Yl_"";HJ" de la Teoria de Actos de Habla en delitos
ser cancelado una vez que producido los efectos la au-
En vista lo anterior, si un comentario inocuo un suje-
to a alguien, no es replicar no te he ofendido. El
resultado ya ha sido producido el oyente y trasciende a las
facultades denegación explícita del hablante.
c) Requerimiento de explicitadón del acto de habla. Un acto de
habla ilocucionario puede ser explicitado realizando una
amenaza o estoy realizando un insulto; sin embargo, un acto de
habla perlocucionario ser por el
que por el hablante. de haber sido intimidado, ofendido
o persuadido es que determinar al no
hablante.
Estos métodos de identificación de actos de habla resultan
tes la definición de jurisprudencialmente
13
(y
en interpretación Tesis aisladas), ha existido un fuerte debate acerca
de lo que debe ser considerado como una y, más aún, en diver-
sas ocasiones el Poder Judicial de Federación se dado a la tarea de
interpretar el significado artículo que consagra el tipo penal del delito
de amenazas, con resultados Primero, en de
terpretación normativa jurisdiccional, debemos sostener que inclusive la
doctrina debatido naturaleza ilocutiva o
ciertos actos de habla hostiles. por parte los Tribunales Co-
Circuito y Suprema de Justicia la una
a sostener que el acto de habla 'amenazar' tener por con-
se(:uenCla la producción de perlocutivos de la intimidación.
Il Jurisprudencia es el conjunto de las resoluciones dictadas por la Suprema Corte
de Justicia o los Tribunales Colegiados de Circuito que obligatoriedad por
diversas causas tales como reiteración, contradicción de etcétera. Las Tesis aisla-
das son criterios no vinculantes pero que ofrecen una
242 Mauro Arturo Rivera León
Si bien hemos sostenido que el propio tipo penal del delito de Amenazas
se ha regulado forma confusa y la interpretación realizada por el Po-
der Judicial la Federación ha aumentado esta equivocidad. Así, se
sentado Dor Darte la Primera la
pro-
ducción de efectos perlocutivos para la configuración del tipo penal
amenazas:
Época
Instancia: Primera Sala
. Semanario Judicial de Federación
Segunda Parle, CVIlJ
Página: 41
Jurisprudencia
Maleria(s): Penal
AMENAZAS. CONFlGURACION DEL DELITO DE.
Para que se configure delito de amenazas es necesario que los
actos realizados, hechos, palabras, etcétera, perturben la tranquili-
dad de ánimo la victima o que produzcan una o pertur-
bación psiquica en misma, por temor de que se le cause un mal
futuro.
igual forma, por ejemplo en con registro
l5
y 210757
~   ñ o 1998 y 1 sostuvo el Tribunal Colegiado que decir No te melas
o vaya a mis hermanos que vengan a romperte la ma-
dre, no constituye una amenaza porque no una alteración
14 Criterio reiterado por la propia sala en (259891), (236678) Y (802067).
Para facilitar al lector la búsqueda de las Tesis citadas, omito su localizací6n en el
Semanario Judicial de la Federación y su y aporto el de
el sistema de Tesis IUS. Puede consultarse de fonna electrónica en http://200.38.163.!6!/.
243 Aspectos de la Teoría de Actos de Habla en delitos
ca y no constriñe al sujeto a vivir bajo zozobra durante un tiempo pro lon-
gado.
16
En el mismo sentido, la Tesis 222054 sostiene que el amago sen-
tido por el sujeto pasivo de la amenaza, no debe ser momentáneo para
que el acto quede perfeccionado. En el mismo año, los Tribunales Cole-
giados de Circuito al interpretar Tesis 195225 el Código Penal de Veracruz
sostuvieron que una emisión similar a los vamos a madrear proferida en
un contexto de encuentro entre dos bandas juveniles, no constituye ame-
naza alguna. Estas tesis, establecidas por el Poder Judicial, contradicen
lo establecido previamente por la Tesis 200866 emitida por un Tribunal
Colegiado de Circuito al interpretar el Código de Defensa Social del Es-
tado de Puebla, la cual sostenía que basta la perturbación anímica mo-
mentánea para la configuración del delito (que, sin embargo, mantiene
ligada la amenaza a la producción de efectos perlocutivos). Ya en 1996,
la Tesis 209958 sostenía que tampoco se consideran amenazas las emi-
siones que aún cuando intentaran amedrentar al sujeto con actividades
futuras, no tuvieran una capacidad de ejecución (TCC). Esto abre una
discusión importante:
¿Esta capacidad de ejecución debe ser conocida por quien amenaza o
por el amenazado? En este sentido, es posible que el amenazado conozca
que quien amenaza adolece de facultades de ejecución, y por tanto no
sentirse intimidado. Sin embargo, es posible que un sujeto sufra los efec-
tos perlocutivos de la amenaza si a pesar de que quien amenace carezca
16 Aquí es interesante observar que el Colegiado se sustituye por el escucha, es decir,
interpreta cuál es la reacción del oyente. Más aún, si el Tribunal Colegiado está determi-
nando los efectos perlocutivos sobre un sujeto ¿Es capaz un intérprete de determinar
qué acto de habla ilocutivo y su forma serán idóneos para la producción de efectos
perlocutivos? El efecto perlocutivo debe ser determinado por el oyente (la víctima) no
por el hab lante (o victimario). Bajo esta tesitura, si la interpretación de los efectos
perIocutivos es correcta, siempre sería tarea del sujeto pasivo del delito el determinar la
producción de estos efectos perlocutivos, no del juez.
244 Mauro Arturo Rivera León 
de posibilidades ejecución, y esta imposibilidad sea aesConOC](la por
el sujeto amenazado. una interpretación aparentemente contradicto-
Primera Sala la SCJN sostenido ya en 1963 802067
que los perlocutivos debían ser futuros y venideros, producién-
dose en un lapso o menos y por tanto, simples  
o actos potencial ejecución inmediata no integraban el delito.
El es un ejemplo paradigmático de
últimos 30 años:
Octava 
Instancia:  Tribunales  Colegiados de  Circuito 
Fuente:  Semanario Judicial  la  Federación 
1,  Segunda Parte-I,  Enero a Junio de  1988 
Página:  86 
Tesis Aislada 
Materia(s):  Penal 
REQUISITOS PARA  LA  CONFlGURAC/ON DEL  DEUTO DE. 
Para  que  se  corifigure  el  delito  amenazas,  el  ofendido  debe 
resultar constreñido  a vivir tiempo  más o menos prolongado en  in-
quietud y  con sobresalto,  en  relación al  de  sus, 
rechos,  por las frases  proferidas por el  activo,  que  los  simples 
actos prepara/orios de  un  delito especifico,  cometidos en  contra de 
una persona,  no pueden  como constitutivos  la referida 
penal,  porque son momentáneos y  no provocan una 
turbación psíquica relativamente durable,  porque  ser así,  las for-
mas  imperfectas  de  delitos,  constituirian amenaza como  delito 
autónomo,  solución  que  no  es juridica,'  lo  que  "no  te 
melas conmigo o  vaya decir a mis hermanos que  vengan a rom-
madre n,  no  constituye amenaza...  . 
17 Número de lus (230937).
245 de la Teoría de Actos de Habla en delitos
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL PRIMER
CIRCUITO
Revisión penal 15/88. María Sara Silva Marcelo. de febrero de
1988. Unanimidad de votos. . Humberto Román Palacios.
Secretario: Martín Gonzalo Muñoz Robledo.
En el caso anterior, el Tribunal Colegiado de Circuito Incons-
cientemente doctrina de los infortunios de Austin (1962); las
sobre la afortunabilidad de los actos de habla pueden ser descritas de la
siguiente manera:
a.1) haber un procedimiento convencional aceptado, que
sea convencional; dicho procedimiento incluir
emisión de palabras por ciertas en ciertas
circunstancias.
a.2) y particulares ser apropiadas
recurrir al procedimiento particular que se emplea.
b.l) procedimiento a cabo por los
en correcta.
b.2) procedimiento debe llevarse a cabo todos participantes
en todos sus pasos.
b.l) Cuando el procedimiento requiere los participantes presenten
sentimientos o pensamientos esta condición debe ser
fecha.
b.2) Los participantes deben comportarse así en su opor-
tunidad.
De acuerdo a Austin 962) hay una afectación o condición
efectividad en procedimiento: dependiente del tipo de
brantada; la transgresión las reglas a y b producía que el acto de
habla no se llevara a mientras las del
tipo c, producían que, aun cuando el acto se llevase a cabo, se considera-
ra una mala ejecución. denominó a las violaciones
246 Mauro Arturo Rivera León
las del tipo a y b, Y llamó abusos a las violaciones a las
tipo c. Aparentemente, han venido acerca
ducción de efectos perlocutivos y del cumplimiento de las condiciones c
(particularmente la condición c.2) la doctrina de infortunios.
Dado aue asentado nuestras consideraciones para
acto de habla amenazar es de ¡locutivo y aue la
producción de efectos perlocutivos es incidental, ¿Podríamos cOu'-''-'uu
al cumplimiento amenaza como el comportamiento opor-
tuno de la menos una amenaza por el hecho de
no ser con posterioridad? ¿Pierde fuerza amenaza si el su-
jeto que es sabedor su imposibilidad material para
la amenaza o bien la tener los hostiles corres-
pondientes?
Evidentemente no, pues la amenaza tendrá la misma pero el
sujeto emisor habrá abusado del acto de habla en el de haber
violado condiciones su realización. embargo, este
acto que podría convertirse en un ¿Debe ser penado?,
alusión el delito amenazas a algún condición
nio? Las amenazas clasificadas como delictivo por el tipo penal
correspondiente, la y paz de las -de allí
los Tribunales Colegiados de pretendan condiciones
de perlocutividad a este acto de habla
amenaza, con un vicio en su efectividad, oero oel tIOO c oebe tamblen ser
penalmente.
¿Qué puede tener este debate acerca si el acto habla
debe ser ¡locutivo o perlocutivo para el derecho ¿No es una
estéril el acerca lo perlocucionario de un acto
dentro del penal? En nuestra opinión, las distinciones
anteriormente ser de suma importancia para el pe-
nal y la del delito. Las razones las cuales V   ~ ' V   ,   , U
punto de partida el delito de amenazas, es que al respecto han
sido y frecuentes. decir, tenemos un aproximado de 40
247 Aspectos de la Teoría de Actos de Habla en delitos
aisladas y una Jurisprudencia durante la Sexta, Séptima, Octava y Nove-
na Época, cuyo único objeto es elucidar si el tipo penal del delito de
amenazas incluye efectos perlocutivos. Lo anterior nos da la posibilidad
de analizar un acto de habla configurado como delito por los diversos
ordenamientos penales y frecuentemente discutido en la interpretación
del Poder Judicial de la Federación.
Sin embargo, existen delitos menos paradigmáticos que el de amena-
zas y que, sin embargo, pueden ser estudiados bajo la doctrina de los
actos de habla. Así por ejemplo, el Artículo 219 del Código Penal Fede-
ral reglamenta la conducta penada por el delito de Intimidación. La ac-
ción típica de este delito es el de intimidar, 18 y nuevamente aquí debemos
entender el uso ordinario de la palabra, a un funcionario para evitar que
haga algo que está legalmente facultado a realizar, o bien, evitar que se
interponga una denuncia o querella, etc. Lo interesante es que este delito
de emisión mayoritariamente verbal (es posible intimidar con gestos o
señales) regula una acto de habla perlocutivo y por lo tanto la conducta
que configura el delito depende del receptor y no del hablante. Así , si el
receptor no sufrió la intimidación y realizó el amago correspondiente o
interpuso la querella, podremos hablar de intimidación en grado de ten-
tativa, pero no del delito propio de intimidación.
Considerando lo anterior sostenemos que, en estos delitos, la tentati-
va se configura cuando siendo el delito un acto de habla perlocutivo (o
bien cuando interpretativamente se le hayan añadido requisitos de
perlocutividad al delito) el acto de habla sólo alcance ilocutividad, es
18 Debemos preguntamos si no confundirá el propio Código Penal lo perlocutivo de
la intimidación con la ilocutividad de la amenaza. Probablemente, para obtener la inti-
midación referida legalmente, el sujeto activo deberá emitir una amenaza, con lo cual
estaríamos nuevamente ante el delito de amenazas y dependiendo de los efectos
perlocutivos buscados, ante el delito de intimidación.
248 Mauro Arturo Rivera León
decir, no produzca consecuencias en el oyente. Creemos que la tentativa
es una figura interesante en el estudio de los delitos de emisión verbal,
los cuales tipifican conductas realizadas mediante actos de habla
perlocutivos los cuales deberán considerarse ejecutados en un grado de
tentativa cuando solamente alcancen ilocutividad y no perlocutividad,
pues efectivamente el agente ha tratado de realizar la conducta típico-
penal
l9
aún sin los resultados deseados.
IV. CONCLUSIONES
Hemos intentado demostrar que la teoría de los actos de habla y particu-
larmente la distinción entre los actos de habla ilocutivos y perlocutivos
puede ser de gran utilidad para el intérprete del derecho y para el legisla-
doro Mediante el análisis de caso del delito de amenazas, hemos mostra-
do que el tipo penal creado por la interpretación jurisdiccional difiere del
tipo penal regulado en los diferentes ordenamientos en materia penal y
el Código Penal Federal. Tal divergencia se da en cuanto el delito es con-
cebido como un acto ilocutivo por la normativa, y la interpretación consis-
tentemente ha añadido requisitos de perlocutividad: el producir una zo-
zobra o intranquilidad en el sujeto amenazado y que esta zozobra dure
-según algunas interpretaciones- cierta cantidad de tiempo.
Esa interpretación no sólo excede el tipo penal del delito interpreta-
do, sino que es incongruente con una posible interpretación similar de
otros delitos de emisión verbal. En este tenor, una interpretación restric-
19 Aquí cabría realizar un análisis acerca de si el medio empleado ha sido el idóneo.
Por ejemplo, sería inconsecuente bajo la doctrina penal el sentenciar a una persona por
homicidio en grado de tentativa, habiéndolo intentado por un conjuro tribal. De igual
manera, si el acto de habla ilocutivo era insuficiente para alcanzar los efectos perlocutivos
deseados, deberemos de hablar de la existencia de una conducta no penada legalmente.
249 AspeCIOS de la Teoría de ACIOS de Habla en delilos
tiva, como la asumida por las Tesis aisladas o la Jurisprudencia citada,
sería incompatible con delitos similares respecto al grado de tentativa
¿Podemos considerar una tentativa en el delito de extorsión si el sujeto
no cumplió con los elementos perlocucionarios requeridos? ¿Llamar a la
policía pero no hacer entrega del dinero configura una tentativa del deli-
to de extorsión como acto de habla? En este caso, el no haber logrado la
extorsión, podría señalarse entonces como la falta de producción de los
elementos perlocutivos y pone sobre la mesa el criterio interpretativo
errático que se ha sostenido, pues entonces, la falta de entrega del dinero
acarrearía la inexistencia del delito, lo cual es inconsecuente. Sostener
que las amenazas deben producir intimidación para ser consideradas como
tales es como sostener que los consejos deben ser acatados para ser con-
siderados consejos.
Para finalizar, proponemos concluir que los elementos que deben es-
tar en la mesa de la discusión haci a una tipología de los delitos de emi-
sión verbal son: la figura de tentativa y la naturaleza perlocutiva o ilocutiva
de tales actos de habla. Estudiar los delitos de emisión verbal y su natu-
raleza, más que un ejercicio de purismo intelectual es estudiar la manera
en la que se configura la conducta típica delictiva y la manera en la que
hacemos y penamos delitos con palabras.
CASOS CITADOS
Smith vs United States, 508 U.S . 223 (1993).
TESIS CITADAS
Semanario Judicial de la Federación (http://200.38.163.1611)
Número: 259155
Número: 259891
Número: 236678
250 Mauro Arturo Rivera León
802067
Número: 230937
210757
Número: 222054
Número: 1
Número: 200866
Número: 209958
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