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¿UNA NUEVA RACIONALIDAD?

Scgiíii l h r l Popper el seiitido coiriúii tiende a afirmar "que /ocio aconteciiiiiento es causado por un aconteciiiiiciito, de suerte que todo a~oiiteciitiiciito podría ser 1~ecliclio o explicado ... Por otra parte, el sentido coniún atribuye a las personas sanas y adultas la capacidad de elegir libreiiieiite entre varios caiiiinos distintos de acción..."' Eii el pensaiiiieiito occideiit;il esa tensión al interior del sentido coinún se traduce en un problema riiayor, que Williarn James denominó "dilema del determinisino". Dilema en que se juega nuestra relación con el iiiurido, y particularmente con el tiempo. <El futuro está dado o en perpetua construcción? ¿Acaso la creencia en nuestra libertad es una ilusión? <Esuna verdad que nos separa del mundo? ¿Es nuestra manera de participar en la verdad del mundo? La cuestión del tiempo se sitúa en la encrucijada del problema de la existencia y el conocimiento. El tieiiipo es la dimensión f~iiida~iie~ de i ~ nuestra al existencia, Ijero también se inserta en el centro de la física, ya que la incorporación del tiempo en el esqiieina conceptual de la física galileana fue el punto de partida de la ciencia orcidental. Desde luego ese plinto de partida es un triunfo del pcnsaiiiiento Iiuiuaiio, pero además se sitúa en el origen del problema que trata este libro. Es sabido que Einstein aseveró a irienudo que "el tiempo es una ilusión". Y en efecto, el tiernpo -tal como fuera incorpora-

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d o eii las leyes fiiiidaiiiciitalcs dc I;i Pisica dcstle 1;i (liii5mica riewtoniai-ia clásica liasta la relatividad y la Sísica cuántica- no aiitoriza ningiiiia distinción entre pasatlo y futiiro. Todavía lioy y para iiiiiiici~osos físicos la sigiiiciite es uiia verdadera profesibii de fe: eii el iiivel de Iíi descripción fiindaincntal de la natiiraleza n o hay flecha del tiempo. Sin embargo en todas partes - e n qiiímica, geología, LOSmología, biología o ciencias humanas- pasado y futiiro clesempeiian papeles diferentes. iCón1o podría la fleclia del tiempo siirgir tle iiii mundo al qiic la física atribiiyc iiiia simetría temporal? Tal es la /)nmrlojh dal Ij~)ll/)o, qiie t~;lsl;icI;i a la física el "dilema del detei-niiriisino", L,a paradoja dcl tierripo está en el centro de este libro. La paradoja del tiempo sólo fue ideiitificada tarclíamente, en la segunda mitad del siglo XIX, gracias a los trabajos del físico vienés 1,udwig Boltzmann. Este creyó posible seguir el ejemplo de Charles Danvin en biología y dar una descripción evolucionista de los fenómenos físicos. Su intento tuvo por efecto el poner en evidencia la coiitradiccióii eiitre las leyes de la física iicwtoniana -basadas en la equivalencia entre pasado y fiitiiro- y toda tentativa de formulación evoliicioiiista que afirmara uiia distinción esencial eiitre futiiro y pasado. En esa época las leyes de la física newtoniana eran aceptadas como la expresión de un conocimiento ideal, objetivo y completo. Puesto que dichas leyes afirniaban la equivalencia eiitre pasado y fiituro, cualquier tentativa de atribuir uiia significación fiindainental a la fleclia del lieriipo parecía una anienaza a ese ideal. L,a sitiiación no ha cambiado hoy. Numerosos físicos considerari la rnecáriica cuántica (en el áinbito de la inicrofísica) como la formulación definitiva de la física, tal conlo en la época de Boltzinailii los físicos consideraban definitivas las leyes de la física newtoniana. Perdura por lo tanto la interrogante: ¿cómo incorporar la flecha del ticmpo sin

rlcstr i i i r esas grandiosas coristrucciories del iritelccto liumano? Así entonces, desde la época de Boltzmann la flecha del tieinpo ha siclo relegada al dominio de la fenomenología. Nosotros, observadores hiimanos limitados, seríamos responsables de la diferencia entre pasado y fiituro. Esta tesis, que rediice la flecha del tiempo al carácter aproximativo de nuestra descripción de la iiatiiraleza, es aún siistentada en la mayoría de los libros recientes. Otros aiitores reniirician a pedir a la ciencia la clave del misterio insoluble qiie coiistituiría el surgimiento de la flecha del tiempo. Pero desde Boltzinann la situación ha catnbiado profiindameiite. El desarrollo espectacular de la física de n o equilibrio y de la dinámica de los sistemas dinámicos incstablcs, asociados a la idea de caos, nos obliga a revisar la nocióri de tienipo tal como se foriniila desde Galileo. En efecto, en el curso de los últimos decenios nació tina nueva ciencia: la física de los procesos de no equilibrio. Esta ciencia condujo a conceptos niievos como la aiito-organización y las estructiiras disipativas, lioy ampliamente utilizados en ámbitos que van de la cosmología a la ecología y las ciencias sociales, pasando por la química y la biología. Idafísica de no equilibrio estudia los procesos disipativos caracterizados por un tiempo iiiiidireccioiial y, al hacerlo, otorga iina iiiieva sigiiificación a la irreversibilidad. Antes, la fleclia del tiernpo se asociaba a procesos muy simples, como la difusión, el frotamiento, la viscosidad. Se podía concluir que esos proccsos cran intcligiblcs con la sola ayuda de las leyes de la diriámica. No sucede lo niismo hoy. L,a irreversibilidad ya n o sólo aparece en fenómenos tan sirnples. Está en la base de una multitud de fenómenos nuevos, como la formación de torbellinos, las oscilaciones químicas o la radiación laser. Estos fenómenos ilustran el papel constriictivo fiindamental de la flecha del tiempo. La irreversibilidad ya no se puede identificar con una siniple

nos conduce a afirmar aún más el carácter estadístico de la mecánica cuántica. la significación de las leyes de la naturaleza cobra un nuevo sentido.oiiiiivcrso? . como mostraremos en este libro. En la interpretación habitiial.FIN I>E IAS <. jA partir de allí el obseiv.S apariencia qiie desaparecería si acccdiéi-.ía cuáiitica coiidiice a uiia rotiii-a de la siiiietría del ticiiipo. que en ciertas condiciones iniciales apropiadas garantizaban la previsibilidad del fiitiiro y la posibilidad de retrodecir el pasado. En caiiibio. La ciencia clásica privilegiaba el orden y la estabilidad. la iriateria es ciega al eqiiilibrio allí donde no se manifiesta la flecha del tieiripo. J u n t o a estas nociones aparecen también las opciones múltiples y los horizoiites de previsibilidad limitada. iiiecáiiica cuáiitica y relatividad inclusive.iiig? 2 0 cl ticiiil)o 131-ccxistki íi 11iicsti. la inedicióii -que eii la teoría cuáritica impone una referencia al observador. Apenas se incorpora la inestabilidad. La paradoja del tiempo hace que nosotros seamos respoiisables de la 1-otui-a de sinietría temporal observada en la naturaleza.corresponde a iiiia rotura de siiiietría teiiiporal. El segundo desarrollo relativo a la rcvisióii del concepto de tiempo eri física fue el de los sisteiiias diilárnicos inestables. la iiitrodiiccióii de la iiiestabilidad eii la teoi.íiitico pierdc sil estatiis siiigiilar! la soluci6ii de la paradoja del tiempo aporta igualniente una solucióii a la pnrndoju cuhntica y lleva a una formulación realista de la teoría.3. il¿i materia comienza a ~ e r Sin ! la coherencia de los procesos irreversibles de no eqiiilibrio seria iiicoiiccbible la aparición de la \ida en la Tierra. No sólo poseemos leyes sino acontecimientos que n o son deducibles de las leyes pero actualizan sus posibilidades. de totla nuestra descripción de la naturaleza. Esta formulación rompe la simetría entre pasado y futuro qiie afiriiia la física tradicioiial.a tesis según la cual la flecha del tiempo sólo sería fenomeriológica se nielve absiirda. somos sus vástagos. Una de ellas es el extraño papel que la física ciiántica otorga al observador. En esa perspectiva. mientras que en todos los niveles de observación reconocemos hoy el papel primordial de las fluctuaciones y la inestabilidad. Q i é significa el big bang? ¿Nos libera de las raíces del tiempo? ?El tiempo debutó con el Ilig I). por ende. Nosotros no engeiidraiiios la flecha del tieiripo.iiiios a i i i i coilociiniento perfecto. Otras cuestiones se vinciilan directamente al problerria del tieilipo. Es condicióri eseiicial de coiiiportamientos coherentes en el seno de poblaciones de iiiiles y miles de millones de moléciilas. Veremos que ese papel atribuido al observador otorgó a la mecánica ciiántica su aspecto apareiltenierite subjetivista y suscitó interminables controversias. La arribicióii de este libro es presentar esta transfbririacióri de las leyes de la física y. rio certidumbres. Por el contrario. tanto en dinámica clásica como en física cuántica las leyes furidamentales ahora expresan posibilidades. 1.1. estamos obligados a plantear el problema de la significación del acontecimiento primordial que la física bautizó "big bang". Es más. el observador sería responsable de un aspecto fundariiciital de la teoría cuántica. Como ya hemos destacado. Nociones como el caos se han popularizado e invaden todos los ámbitos de la ciencia. los sistemas diiiiinicos inestables conducen igualmente a una ampliación de la dinámica clásica y de la física ciiántica. La física tradicional vinculaba conocimiento conipleto y certidumbre. pero cuando ésta se iiianifiesta lejos del equilibrio. de la cosmología a la economía. Por el contrario. Coiiforrne a una f6rmula qiie me gusta repetir.itlor cri. y a partir de allí a una formulación nueva de las leyes fundamentales de la física. Pero.tK'l'll>UMIIKL. denoniinado reducción de la función de onda. Eii adelante expresar1 posil~ilidades. Aclaremos que ello iio nos hace retornar a la ortodoxia clásica y determinista.

de i i r i rasgo fiiiidaiiiciital común en todos los niveles de la natiiraleza. ¿Cómo concebir la creatividad humana o cómo pensar la ética en un mundo determinista? La interrogante tr-aduce una tensión profunda en el seno de nuestra tradición. Eri este fin de siglo se plantea freciientemente la cuesti611 del porvenir de la ciencia. mas nos irisial. del niomento eri qiie podríaiiios descifrar "el peiisaiiiiciito de Dios".leganios así .ici<íii o cIc ~>i. Obsenlenios qiic diclias prediccioncs ya fiieron verificadas mediarite siiniilaciones en coinputador . como Steplien Halvking en sil firPo~ hisioiw dlc ~ P I U ~ I(SB I ~ II iP irl o n a del ¿iel~zpo)~ estaiíairios cerca del fin.. Si bien niicstro uiiivcrso tiene tina edad. FIN 111. (:oiiio ~ c r c i i i o ~ ..iicl>.tjiistificaci6ii lw(~risa y debe deliinitar las situaciones donde periiiite nuevas predicciones. Toda innovación coriceptiial cxigc iiii.KTiI>UhiiiKl~:S ra cIc las ciencias y a la pasión de inteligibilidad propia del rriiindo occitlentril.i Sroiitcra dc iiiicstros coiiociiriicritos en u11 ámbito doiidc ra7on. ideali7aclas.iiriicrito físico y cspcciilaci61i se dcliiiii~.. recurrieran a desarrollos algo técnicos. Aunque este libro sea friito de decenios de trabajo. e1 ámbito de las energías débiles (Dnsses). Por cierto cs preniatiiro liabl.ilcs.i liistoria de iiiiestio diálogo con la iiatiiialcza. en especial el capítulo V y el VI. Dcriiocracia y ciencia moderna son ambas herederas de la misma historia. Por cl coiitrai-io. Pero el L.~ frcrite a 1ñ coiiiplcjidad del iiiiiiido rcal. lo que iiiiplica que es el piinto dc pri-tida de iiiiestro iiiiivci-so. He iiiteiitado presentar esta transformación coriceptual (que iniplica la apertura de un niievo capítiilo en la historia fecunda de las relaciones entre física y matemáticas) de tina manera legible y accesible para cualquier lector interesado en la evolución de nuestras ideas sobrc la naturaleza.o <-S iiiicrc. Con todo.i 1. pctr. iiiia ciciicia que periiiite que la cscatividad liiiiriaiia se vivei~cie corno la expresión singulai. el inedio cuya inestabilidad prodiijo ese iiniverso rio la tendría. Según Ricliard Tarnas. Pero lo esencial de nuestra tarea sigue siendo la formulación de las leyes de la naturaleza en el áinhito en que se sitúa principalmente nuestro didogo cxpcrimental. en el punto de partida de una nueva racionalidad que ya no identifica ciencia y certidumbre. Considerarnos extraños a la naturaleza involucra un dualisnio ajeno a la aventii- . En esta concepción. Asistimos al surgimieiito de tina ciencia qiie ya ~ i o se liiiiita a situaciones siinplificadas.i. podeiiios coiiccl>ii Iioy cl l>ig baiig coiiio iiii acoiitcciinieiito asociado coi1 uiia inestabilidad. Es satisfactorio qiie incluso en siis fi-oiiteras la flsica pueda afirmar el carácter primordial de la flecha del tiempo.. de la física macroscópica. la que a la vez pretende promover un saber objetivo y afirmar el ideal humanista de responsabilidad y libertad. ~ J \ S <:I'. esa pasi611 es "reencontrar la iinidad con las raíces del propio scr".' 1 Ioy crceirios e5tar en un punto crucial de esa avciitura. irias rio del tieiiipo. probabiliclad e ignorancia..iii coi1 diliciiltad. Pero los resiiltados son reciiperados de manera más general en los capítulos ulteriores. el tiempo no tiene principio. Para algunos. pero esa historia llevaría a una contradicción si las ciencias hicieran triunfar una concepción determinista de la naturaleza cuando la democracia ericariia el ideal de sociedad libre. Tainbien allí se anudan los lazos qiie uiieti la existeiicia hiiiliana con la iiatiiraleza.ir dc <Ictiiosii.El. y probablemente no tiene fin . era inevitable que algunos ~apítulos. La cuestión del tiempo y el determiiiisrno no se liinita a las ciencias: está en el centro dcl pensamiento occidental desde el origen de lo que deiiomiriainos racionalidad y qiie sitiiamos en la época presocrática. de la química y la biología. sólo estamos en cl iiinbral rle este iiiievo capítiilo de 1.iiitc iiiiriliznr las ~>osi\>ili<lnclcs coiiccptii. creo qiie la aveiitiira reciéii eiiipieza..

¿Cómo podían entonces entrar en colisión? ?Cómo la novedad -nueva combinación de átomos.O tiempo de vida clc cada uno de iiosoii-os es liiiiit.ido y lie qiierido presentar los resiiltados tal coiiio existeii Iioy. sino a excursioiiar cn iiiia ciencia cii deveiiii-. que algunos ven como el amo de todo. <Qué podía significar la libertad huriiaria en el mundo determinista de los átoiiius? Escribía a Meneceo: "En cuanto al destino. Eii adelante. eia iriseparable del destino de los hombr-es.fueron formuladas por los presocráticos eii los alborcs del pensamiento occidental. sigiiiendo trayectorias paralelas. Epiciiro fiie el primero que planteó los términos del dilema al qiie la física moderna otorgó el peso de sil aiitoriclad. No invito al lector a visitar 1111 iiiiisco nrqucológico.podía aparecer? Para Epiciiro. Eri efecto. los desai-rc>llos de la fisica y las mateiiiáticas del caos y la inestabilidad abre11 iin niievo capitulo en esa larga historia. Siicesor de Deiricícrito. Hoy. de la inteligibilidad de la naturaleza.u 1 [. Percibimos esos problemas desde uii 5ng~ilorenovado. EL DILEMA DE EPICURO L a ciiestiones estiidiadas en este libro -<el universo se rige por leyes detenniiiistíxs? ¿cuál es el papel del tiempo?. el sabio se mofa.AIJ~'~. Nos han acompañado diii-a~ite más de dos mil qiiiiiiciitos aíios. Porqiie el iiiito nos deja la . iiiiagiiiaba el inii~ido constituido por átomos moviéndose en el vacío. podremos evitar las contradicciones del pasado. inás vale aceptar el mito de los dioses que someterse al destino de los físicos.~. Pensaba qiie caían todos con igual velocidad. el problema de la ciencia.

pasado y fiitiiro deseinperiail el inisiiio papel. que recoiiciliara iiuestros ideales de inteligibilidad y libertad. ~ La fori~iulación de las "leyes de la naturaleza" aportó un elemento fiindamental a este aiitigiio debate. El ejemplo por excelencia de ello es la ley de Newton.' ¿Necesitarnos acaso 1111peiis¿iiiiierito tle la iiovedad? ¿No es toda novedad una ilusión? También aquí la cuestión se renionta a los orígenes. Es iriás. Por supuesto que la mecánica ciiántica ya no describe trayectorias sino funciones de onda (ver sección IV de este capítulo y el capítulo VI). Uiia y otra vez los peiisadoies dc la ti-adicióii occidental. la actividad espoiitáiiea soii sólo apariericias relativas al piiiito de vista Iiiiiiiaiio. nace. el clinnnzen que eri momentos imprevisibles trastorna imperceptiblenierite la caída paralela de los átomos. pero su ecuación de base. Y. la cita posee iiiia resoii. . que salva un sistema niediarite la iritrodiicción de un ad \loc. l a lcy de Ncwioii iiistiíicii pcrleciítiriciite . es decir su estado en un instante cualquiera. Así. los rriuvirnientos caracterizados por una velocidad que varía cori el curso del tiempo. liaberla concebido coiiio iinplícitamente infinita. 1)II.. que vincula fuerza y aceleración: es determinista y a la vez reversible en el tiempo. Pero los rasgos fundamentales de la ley de Newton -su determi~iismoy simetría temporal.' A pesar de que los físicos de qiic liabla Epiciiio sc:iii los filósoli)~ estoicos. Pero ninguno logró proponer iina concepción qiie satisficicra las pasioiies contrarias. Para Hcráclito.sobrevivieron.LhlA IIE k. La naturaleza es un autómata que podemos controlar. ni devieiie. defendieron la existencia hiiiiiaiia contra tina representación objetiva del riiiiiido. perinarieció en la liistor-ia del peiisamiento conio el paradigma niisiiio de la hipótesis arbitraria. toda está terminado. por lo menos en principio. coino sr sabe por el SoJistn. la elección. capaz tie obseiv:ir el estado presente del universo y dediicir toda evoliicióii fiitura. sin embargo. las leyes eniiilciadas por la física no tienen por objeto negar (11 tlevcnir en nombre de la verdad del ser. la ecuación de Schrodinger. tal coirio lo entendió Popper. Es sabido que la física newtoniana fue destronada en el siglo XX por la mecánica cuántica y la relatividad. como el proceso m i s ~ n o "Por .UKO esperanza de reconciliarnos con los dioses mediante los lionores que les tributanios. Platón postula la imprescindibilidad del ser y el devenir. Y.:iplace. o Heidegger. Las leyes de la naturaleza enunciadas por la física representan por lo tanto un conocimiento ideal que alcanza la certidumbre.. el célebre Poema de Parménides afirma la realidad única del ser que no muere.El.isil sciiticlo.iiicia asoriibrosairieiite moderna . ta~ribiénes determinista y de tienipo reversible. n o podeirios concebir la vida o el pensamiento apartando el devenir.lll<. Una vez establecidas las condiciones iniciales. puesto que la ley es i~ivariaiite con respecto a la iiiversi6ii tle los tieiiipos t.11 cblcbi-e (tciiioiiio de I. Si conocemos las condiciones iniciales de un sistema sometido a esta ley. Por el contrario: pretenden describir el cambio. ya que si la verdad está viiiciilada al ser. La iiovcdad. a una realidad estable. qiie aiiieiia~al). la solución propuesta por el propio Epiciiro. Desde sus orígenes la dualidad del ser y el devenir ha obsesionado el pensamiento occidental.-t. podernos calcular todos los estados siguientes así como todos los estados anteriores. "la verdad es haber captado lo esencial de la naturaleza. en tanto qiie el destino posee un carácter de necesidad inexorable". En efecto. su enunciado constituye un triunfo del ser sobre el devenir. corno I h ~ i t Wliiteliead . a tal extrenio que Jean Whal pudo caracterizar la historia de la filosofía como una historia desdichada que oscila continuamente e n t r e un m u n d o autómata y u n universo goberriado por la voluntad d i v i ~ i a . ~ coiitraste.

Joseph Nceclliam nos rccordó la ironía con que los letrados chinos recibieron la exposi.iyaii cl papc1 csciici. En China. L1. realismo e indeterminismo son solidarios.l. qimm .i a leyes deterministas acercaba así el c o n o cimiento humano al punto de vista divino atemporal." I a siimisión de la natrirale7. Y tanto más cuanto que desde el siglo XX el pensamiento filosófico se ha interrogado más y más sobre la dimensión temporal de nuestra existencia. qztm mox Sutura i1-nhn?zttsr (qiie son..a concepción de una naturaleza pasiva sometida a leyes deterrriiriistas es una especificidad de Occidente.oc. Aplaza. o en Japón.~ Siii enibargo.es el obsticiilo niás sólido y 1115s serio eii el camino de una explicación y iina apología de la libertad. niiinerosos historiadores siibi.fiwm'nt. sus obras y su ilusión de actuar por libre voluntad. estaría prof~indanieiite convencida de que se mueve motu firopm'o eri función de una decisión tornada de una vez por todas. que fiieron. Bergson. 1"univms irrisol~c(la mivos0 indeciso). El hombre se defiende de la noción de ser un objeto impotente en el ciirso del universo. y 1. 1115sbieii. ~ Einsteiri consideraba que esta posición era la única conipatible con las enseñanzas de la ciencia. . {Acaso cl carácter legal de los acontecimientos (que se manifiesta de manera más o mcnos clara en la iiaturaleza inorgánica) debería cesar de verificarse ante las actividades de nuestro ~ e r e b r o ? " . Pocos seres humanos -si pensaran hasta sus últimas consecuencias lo que saben y lo qiie entienden.i i. Whitehead o Heidegger...i tctr logía y ciencia cori\rergírin.S ~ -- -------. Henri Bergson pregunta: "¿Para qué sirve el tiempo?. Torna imposible el encuentro de la rcalidad. ojos taii penetraiites co~iio los dc Dios podríaii leer la sciic completa dc cosas del iiriivcrso. coiicel->idoeii el siglo XViI coiiio ti11 lcgislndor todopodcroso. Por lo tanto dcbe ser elaboración.~ el ción de los triunfos de la ciencia m ~ d e r n a Quizá gran poeta hindú Tagore también sonrió al enterarse del mensaje dc Einstein: "Si la luna. "naturaleza" significa "lo qiic existe por sí iriisino". eii la iriás mínima substancia. vocación misma de nuestro conoci~riie~ito. También sonreiría iin ser dotado d e iina percepcióii siiperior y de una inteligencia más perfecta al mirar al hombre. ~ En Lepossible et le réel.5 leyes de la riatiiraleza. L. El tiempo es lo qiie impide que todo sea dado de una vez. Si para los físicos qiie seguían a Eiiistein el problema del tiempo estaba resuelto. Pero dicha concepción nos resulta tan difícil de aceptar como lo era para Epicuro. es aplazainicnto. para Popper el determinisrno no sólo pone en cuestión la libertad humana. mientras cumple su carrera eter-ria alrededor de la tierra. i<gualque para Popper. En tino de sus íiltimos libros. como testimonian Hegel. ~ En esa forniiilación de Ia.serían insensibles a esta idea. Popper escribe más adelante que la realidad del tiempo y del cambio han sido siempre para él "el fundamento esencial del r e a l i ~ m o " . . aunque sé que n o es plenamcnte demostrable. o.cibiiiz escribicí: ".'~ Para Bergson. -~~ - . William James. al punto que el más fructuoso y riguroso de los diálogos que hayamos emprendido con la naturaleza desemboca en la afirmación del detei-iiii~iisiiio. <No será entonces cl veliíciilo de crcacióii y cleccióii? {Acaso la existencia del tiempo n o probaría qiie hay indeteriiiinación en las co~as?". Eii cs. Esa es mi conviccióri. en la que se jugaba el significado de la existencia liii~nana.-.ífísicas as y su éxito brillante. FIN [)F. creatividad y responsabilidad Ii~iiiiaiias". Husserl. Pero esa convicción tropieza con el triunfo de la física iiioderna. para los filósofos seguía siendo la interrogante por excelencia.il dcseiiipchado por la figura del Dios cristiano. Karl Popper escribe: "Considero que el deterniinisino laplaciano -coiifirmado coiiio parece estallo por el deteririiiiisriio de las t e ~ ~ . Q~rrrcl sint. que se prodiiciián en el poivenir)". IXS<:EK~lll)llhlI1RF. mientras el amor propio no los irguiera contra ella.. estuviera dotada de consciencia de sí inisrna.

En todos los niveles. la revista Scientzjic A~nPrirnndedicG un número especial a "la vida cn el universo". principio por lo menos tan arbitrario como el clinamen de Epicuro.. Mientras Einstein -aceptando reducir al hombre a un autómata en nombre de la unidad de la naturaleza. tal como muchos otros cosmólogos. los responsables de lo que escapa al determinismo iiniversal? ¿Estaríamos por lo tanto en el origen de la evolución cósmica? Tam- biéri Stephen Hatvking defiende este punto de vista en Breve historia del tiempo. no tienen cabida en esa conversación. En The e?y~rorS nao mind (La nirpua mente dpl e?tzperador). Opone la física al resto de nuestro saber. Roger Penrose escribe que "nuestra comprensión actualmente insuficiente de las leyes fundanientales de la física nos impide expresar la noción de mente (mind) en términos físicos o I ó g i ~ o s " . La respuesta que podemos dar hoy al dilema de Epiriiro es enraizar el indeterminismo y la asimetria del tiempo en las leyes de la física. sin la cual estamos condenados a una concepción contradictoria de la realidad. En consecuencia.Estoy '~ dc acuerdo con Penrose: necesitamos iina nueva formulación de las leyes fundamentales de la física. con niiestras mediciones. el tiempo sólo sería un accidente del espacio. según él. ¿Cómo entender que tal principio pueda surgir de iin iiniverso geoniétrico estático? Nos retrotrae directamente al dualismo cartesiano. pero ésta no debe ncccsariamente describir la noción de mente. Así.. los físicos contemporáneos (que quieren conservar a un hombre capaz de ser el observador que requiere la mecánica ciiántica) insertan iin priiicipio tan ajeno a sil propia coiicepción del universo como la res cogitnns de Descartes lo era a la res extensa. biología o en la saciedad. De lo contrario. Weinbcrg escribe: "Sea cual sea nuestro deseo de poseer una visión unificada d e la naturaleza." Pero el conflicto no sólo opone a las ciencias y la filosofía. Hoy. debería esperarse que se planteara la pregunta sobre cómo entender ese carácter evolutivo en el marco de las leyes de la física. pide transformar en temas de conversación civilizada los problemas que han dividido nuestra tradición. El objetivo de este libro es presentar una formulacióii de la física que familiarice al lector con una descripción . la tentación es más bien hacia un repliegue y se traduce en iiii escepticis~nogeneral acerca de la significación de nuestros conocimientos. las controversias científicas. primero debe iricor-porar en nuestras leyes físicas la dimensión evolutiva. por ejemplo. Por una parte está la ecuación de Schrodiiiger que describe de manera perfectamente determinista cómo evoluciona en el tiempo la fiinción de onda de cualquier sistema. Un solo artículo (escrito por el célebre físico Steven Weinberg) d'iscute ese aspecto. La oposición entre el tiempo irreversil>le y dctei-rninista de la física y el tiempo de los filósofos terminó en conflictos abiertos. en cosmología. se afirma cada vez más el carácter evolutivo de la realidad.se refería a Spinoza. Allí expone una interpretación puramente geométrica de la cosmología: de alguna manera. Rorty. sin embargo.EL FIN DE LAS CERTIDUhIBRES - EL DILEMA DE EPICURO -- . Por siipiiesto. dichas leycs son incompletas. Pero Hawking entiende que no es suficiente: necesitamos una flecha del tiempo para dar cuenta de la vida inteligente. dei~iasiado técnicas. no cesamos de tropezar con la dualidad del papel de la vida inteligente en el universo . Y. tan incompletas como si igiioi-asen la gravitación o la electricidad. Así. Ha~vking se vuelve hacia el principio "antrópico". la filosofía posmoderna predica la "deconstnicción". En octubre d e 1994. producidos por niiestras m e d i c i ~ n e s " . hay un conjunto de principios que nos dice cómo utilizar la función d e onda para calcular las probabilidades de los distintos resulvados posibles. geología. en forilia independiente. ' ~ ¿Nuestras mediciones? ¿Acaso ello sugiere que somos nosotros.

obtenemos un movimiento pendular tan plausible como el primero. Los procesos reversibles. y eii hiicióii clcl ciial toclos los clciiientos de iiiiestra experieiicia piie<\. Al coirienzar este capítulo iiieiicioiiaiiios a los presocraticos. coiiio escril~e Wliiteliead. siempre corresponden a idealizaciones: para atribuir al péndulo un comportamiento reversible debemos descartar la fricción. que Clausius asocia ya en 1865 al "segundo principio de Recordemos su enunciación de los la term~dinámica". en contraste con los procesos reversibles. con el pasado. Uiia substaiicia radiactiva preparada en el pasado desaparece en el fiitu- . Eii efecto. la entropía permite establecer una distinción entre los procesos reversibles donde la entropía permanece constante. Pero la física está lejos de ser un bloque moriolitico. ro. Contrariamente a la energía que se conserva. FIN UE IAS <. nos legaron dos idcalcs qiie liaii giiiado tiiicsti. en el nivel d e un sistema local o bien Acabamos de destacar qiie los proble~iiasdel tieiiipo y del deterininismo crean una división que convalida la idea de las dos culturas de C. La irradiación solar resulta de procesos nricleares irreversibles.a Iiistoria: I. Los procesos macroscópicos." y la deiiiocracia. Snow.El. P. como las reacciones químicas y los fenómenos de traslado. Ningiiiia dcscripcicíri d e la ccosSera sería posible sin los i~iiirii~iri~ables proccsos irreversibles que en ella se produceii. El aumento de la entropía indica entonces la dirección del futuro. Todos esos procesos poseen una dirección privilegiada en el tiempo. en cambio.iii ser iiitepreiados". La entropía es el eleinerito eseiicial qiie aporta la termodiriáiiiica. "formar iin sistema d e ideas generales que sea necesario. La entropía del universo crece hacia iin máximo". pero también a la novedad y la creatividad. Si permutamos el futuro. que producen entropía. en la fricción o en la viscosidad que modera el movimiento de un fluido. Se puede pensar en la descuiiiposición radioactiva. En cambio. Estainos muy lejos. en el movimicnto del péndulo icleal no poderrios distinguir futuro y pasado. Los aiitigiios griegos. qiie coiiio viinos correspoiidcii a iiii universo estático. y los procesos irreversibles. creatividad y responsabilidad humanas.i iiitcligibilidad de la iiatiiraleza o. pero los primeros son la regla y los segundos la excepción. Mientras los procesos reversibles son descritos mediante ecuaciones de evolución invariantes eri relación a la inversión de los tiempos -como la ecuación de Newton en dinámica clásica y la de Schrodinger en riiecáiiica ciiántica-. y por otra iiiia descripción evolutiva asociada con la entropía. La naturaleza nos presenta a la vez procesos irreversibles y procesos reversibles. y ello sólo vale como aproximación. es decir orientados en el tie~iipo. semejantes al movimieiito de un péndulo sin fricción. e11 efecto. pero por lo menos de ahora en adelante podenios juzgar que rio soii coiltradictorios. es decir "+t ". lógico. de cri~riplirambos ideales. por cierto.'~ dos principios de la termodinámica: "La energía del universo es constante.Sabenios lo que es uii proceso irreversible. colicreiite. La distinción entre procesos reversibles e irreversibles la introduce en termodinámica el concepto de entropía. ciiiieiitacla eii el siipiiesto de la libertad. soii irreversibles. y la viscosidad modera el movimicnto del fluido hacia el futuro.EHl'II>UMBKES de la naturaleza capaz de otorgar sil Iiigar a las leyes. los procesos irreversibles implican una rotura de la simetría temporal. ciencia de los procesos irreversibles. el siglo XIX nos entregó un doble legado: por una parte las leyes de Newton. es decir "-1 ".

y se vincula al hecho de qiie estudiamos la distribución de las velocidades en el seno de una población. No insistiré en esta historia y me contentaré con subrayar un aspecto sorprendente. Esa fue su tragedia: intentó lograr en física lo que Darwin había conseguido en biología. El siglo XIX nos legó entonces dos visiones conflictivas de la naturaleza.si uno sigue atado a la descripción de trayectorias dinámicas individuales. Y. la irreversibilidad no traduciría una propiedad fundamental de la naturaleza. la semejanza entre las investigaciones de esos dos gigantes del siglo XIX es pasmosa. qiie lo obligaron a renunciar al vínculo entre colisiones e irreversibilidad. durante el cual la física conoció mutaciones extraordinarias. Darwin mostró que el estudio de las poblaciones -y no el de los individuos-. " ~ ciii-iosaiiiciite. En 1872 Boltzmann publicó su "teoreriia W . y no la trayectoria individual de cada partícula. Demuestra que el efecto de estas colisiones es disminuir el valor de esta función S a un riiíninio. Su definición sería relativa a su carácter macroscópico. de la descripción boltzmailiana. la mayoría de los físicos contemporáneos sigue asociando el nombre de Boltzmann a un resultado asaz diferente: habría mostrado que la irreversibilidad sólo era una ilusión. De igual manera. Para Ludwig Boltzmann el siglo XIX era el de Darwin. Sigue siendo el nuestro. las colisiones entre las partíciilas aparecen como el mecanismo microscópico que conduce el sistema al equilibrio. En nuestras obras. Por el contrario: una primera etapa del razonamiento -que debe conducir al lector a aceptar el hecho de la irreversibilidad sólo como una consecuencia de nuestras aproximaciones. aproximativo. Ambos razonan sobre poblaciones. A.S EL DILEMA DE EPICURO del universo en su conjunto. esta fleclia del tieiiipo no dcseriil~eíiapñpel algiino en la formulación de las leyes fundamentales de la física newtoniana. describirnos el drama de Boltzinann y la interpretación probabilista a la que debió resignarse. la mayoría de los físicos presenta la interpretación de la irreversibilidad en cuanto aproximación como si fuera algo evidente. FIN DE LAS CERT1DUMBM. en dilatados períodos. Consecuentemente. De hecho. sin embargo.El. Enunciamos las paradojas de Losch~iiidt y de Zermelo. En otras palabras. Tuvo que concluir que el papel de las colisiones sólo es aparente. permite entender cómo la variabilidad individual sometida a un proceso de selección engendra una deriva. no se aclara que en tal caso seríamos responsables del carácter evolutivo del universo. . Las innumerables colisiones en el seno de una población de partículas son responsables de la deriva global que describe el aumento de la entropía. macroscópico.consiste siempre en pre- . cuando el devenir se situó en el centro de nuestra intelección de la naturaleza. Dicho de otro modo. Por esa razón. Es más. que corresponde a lo que se denomina la distribución de equilibrio de Maxwell-Boltzmann: en este estado las colisiones ya no modifican la distribución de las velocidades en la población. Eddington lo asoció con la fleclia del t i e ~ i i ~ o Pcro. el siglo en que se concibió la vida como resultado de un proceso continuo de evolución. y la magnitud gpermanece constante. y fracasó. La nueua alianza y Entre el tiempo y la elmidad. sería sólo una consecuencia del carácter aproximativo. Boltzmann sostuvo qiie no se puede entender el segundo principio -y el incremento espontáneo de entropía que vaticina. ¿Cómo reconciliarlas? Fue el problema central del físico vienés Liidkvig Boltzinann. el estado de equilibrio sólo sería el estado macroscópico más probable. Después de más de un siglo.que propone un análogo microscópico de la entropía: la función %? El teorema de Boltzmann pone en escena el modo en que las colisiones modifican a cada instante la distribución de las velocidades en el seno de una pobla- ción de partículas.

clásicas y ciiánticas. descrito de niariera exacta. Cuando sólo sabemos que un sistema está en un macroestado dado. incluso triviales. evolucionará hacia el desorden.es insostenible. H e citado ampliamente a Gell-Mann. evolutivo. Murray Gell-Mann en The qz~nrlr nnd tlze japar. se trata de un proceso generador de orden. la entropía del macroestado mide el grado de ignorancia respecto del microestado del sistema. Este punto de vista nos obliga a reconsiderar la validez de . no importando la precisión de nuestras experiencias? {Cómo explicar el pipel constructivo de la flecha del tiempo. En la medida eii que se deja11las cosas al azar. pero el mismo tipo de presentación de la flecha del tiempo figura en la mayoría de los trabajos. Los potes de mermelada tienen más maneras de contaminarse entre sí que de guardar su pureza. puedc encontrarse en gran número de estados distintos. Se reagrupan en categorías (a veces llamadas macroestados) según propiedades establecidas por una descripción grosera (coarsegrained). ¿Cómo se deben contar esas posibilidades? Un sistema totalmente cerrado. Esta interpretación -que implica que nuestra ignorancia y la tosquedad de nuestras descripciones serían responsables del segundo principio y en consecuencia de la flecha del tiempo." "La explicación [de la irreversibilidad] es que existen más maneras de que clavos y monedas estén mezclados que separados.evolucionarán hacia una mezcla uniforme. El sistema evolucioria entonces hacia un estado estacionario en que la concentración de hidrógeno es más elevada en la parte caliente y la de nitrógeno en la parte fría. caracterizado por algún orden inicial. En mecánica cuántica ésos son los estados cuánticos posibles del sistema. Los microestados correspondientes a iin macroestado dado se tratan corno equivalentes. nuestro rechazo de la banalizacióii de la irreversibilidad se apoya en el hecho de qiie incluso en física la irreversibilidad ya no puede asociarse sólo a un aumento del desorden. Así se expresa. En su formulación tradicional. los coeficientes de difusión o los tiempos de relajación tengan una definición precisa. las leyes de la física describen iin mundo idealizado. los desarrollos recientes de la física y de la química de no equilibrio muestran que la flecha del tiempo puede ser fuente de orden. En primer lugar. Pero.EL FIN DE LAS CERTlDUhlBRES EL DILEhlA DE EPICURO sentar las conseciiencias del segii~idoprincipio coirio evidentes. contando el número de bits de información adicional que sería necesario para espccificarlo. lo quc resulta en que sólo importa su número". ya que todos los microestados en el macroestado se consideran como igualmente probables". eri el que vivimos. Por el contrario. De hecho.las leyes fundamentales. Por lo tanto. un proceso que sería im- . sin embargo. Y Gell-Manri concluye: "La entropía y la información están estrechamente vinculadas. digamos. Y hay más maneras de que las moléculas dc un gas de oxígeno y de nitrógeno estén mezcladas qiie separadas. frecuentemente denominados 'microestados'. capaz de observar los microestados. por ejemplo. que hemos evocado más arriba? El punto de vista de este libro es diferente. la entropía se puede considerar tina medida de la ignorancia. Pero calentemos una parte de la caja y enfriemos la otra. Nos obliga a concluir que el mundo parecería perfectamente simétrico en el tiempo ante los ojos de un observador bien informado (como el demonio imaginado por Maxwell). La entropía producida por el flujo de calor (fenómeno irreversible) destruye Ia homogeneidad de la mezcla. que ofrece muchas más posibilidades. como la difusión térmica. dentro de una caja hermética. se piiede prever que un sistema cerrado. Por supuesto que las moléculas -de hidrógeno y nitrógeno. y no el mundo inestable. Ya era así en ciertos casos clásicos simples. <cómo explicar entonces que las propiedades disipativas. un mundo estable.

Sabemos que ello iio es cierto. {Una extensión de la dinámica? Enunciado asaz temerario. No se trata de sugerir que se agreguen nuevos términos a las ecuaciones d e la dinámica. n o se trata de agregar simplemente términos que pudieran. 2. Volveremos a la física alejada del equilibrio y a los conceptos de autoorganización y de esti-uctura disipativa en el capítiilo 11. La aplicación de la dinámica tal cual existe a situaciones simples -como el movimiento de la luna en mecánica clásica o el átomo de hidrógen o e n mecánica cuántica. '¿Realmente ~ . Por lo tanto. el papel constructivo de la irreversibilidad se torna aún más sorprendente. en la que las leyes del movimiento newtoniano encontraban su formulación rigurosa como rama de las matemáticas. 3. las nioléculas "tiegras"se concentran más eri cl de la izquierda (difusión térmica).18 Aun hoy se suele hablar de "mecánica racional". Crea niievas formas de coherencia. como el clinamen de Epiciiro. El notable desarrollo de la física y la química del n o equilibrio durante los últimos dccenios refuerza eritorices las conclusiones presentadas e11La nueua alianza: Figura 1-1 Dcbido a la difeiciicia de tetiiperatiira ctitre los dos recipieiitcs. Gell-Mann escribe en The quark and the jaguar que "la mecánica cuántica n o es en sí misma una teoría. Los procesos irreversibles desempeñan un papel constm~ctiuo en la naturaleza. La vida sólo es posible en un universo alejado del equilibrio. romper la simetría de las ecuaciones. esto es. diante la extensión de la dinámica a los sistemas inestables y caóticos se vuelve posible superar la contradicción entre las leyes reversibles de la dinárriica y la descripción evolucionista asociada a la entropía. una verdad iiiiiiutable. Mecorresponden a comportamientos dinámicos iwstnl~h. Rcteiigaiiios por ahora que hoy podemos aseverar que la naturaleza realiza sus estructuras más delicadas y complejas gracias a los procesos irreversibles asociados a la flecha del tienipo. no pueden interpretarse como aproximaciones de las leyes fundamentales. el iriarco en el cual debe insertarse toda teoría física c ~ n t e m p o r á n e a " .EL FIN DE LAS ChRTIDUM8RES EL DILEMA DE EPICUKO posible sin el flujo de calor. más bien. 1. Lejos del equilibrio. lo que significaría que las leyes newtonianas expresarían las leyes de la "razón". Los procesos irreversibles (asociados a la flecha del tiempo) son tan reak~ como los procesos reversihles descritos por las leyes tradicionales de la física. Mostraremos que las situaciones donde cab1-ía esperar una rotura de la simetría en el tiempo son asimismo las que requiere11 iitia iiiieva forniiilíicióii d e líi diiiáiiiica. Hace dos siglos Lagrange describió la mecánica analítica. La irreversibilidad exige una extensión de la dinámica. es.a irreversibilidad condiice a la vez al desorden y al orden. puesto que vimos nacer la mecánica cuántica y la relatividad. Pero no vayamos demasiado de prisa. Pero hoy se tiende a atribuir esa veracidad inmutable a la mecánica cuántica. que fácilmente puede malinterpretarse. Como veremos. L.h a sido tremendamente exitosa.

si logramos sujetar un lápiz en su extremo. Los sistemas caóticos son un ejemplo extremo de sistema inestable: en ellos las trayectorias correspondientes a condiciones iniciales tan vecinas como se quiera divergen de manera exponencial con el tiempo. como he dicho. Pero para una clase muy vasta dichas modificaciones se amplían de sistemas diná~nicos con el tiempo. En pocas palabras. Recordemos el ideal d e inteligibilidad formulado p o r Whitehead (sección 1) : que todos los elementos de nuestra experiencia puedan incluirse en iin sistema coherente d e ideas generales. Lo qiie comenzamos a percibir son los límites de validez de los conceptos fiindamentales de la física. La diferencia entrc sistemas estables e inestables nos es familiar. es así? Conio iiii lairiciitado aiiiigo I. hubo que . En efecto. Tomeriios un péndulo y estudiemos su movimiento considerando la existericia de una fricción. las ecuaciones de sistemas caóticos son tan determinisY empero engendran tas como las leyes de Newton. Con todo. El problema de tres cuerpos ya entra en la categoría de los sistemas inestables.EL FIN DE IAS CERTlDUh1Bu.Cori Rosciifcld iio cesaba de enfatizar. Además. que dice que el aleteo de una mariposa en la cuenca amazóriica puede afectar el clima de Estados Unidos. una formulación que. por ello.20límites procedentes de las mismas idealizaciones que lo fundan. y lo ilustramos con la coiiocida parábola del "efecto mariposa". El estado de eqiiilibrio del péndulo es estable. La física dio u n paso en esa dirección al progresar en el programa inaugurado por Boltzmann hace más de u n siglo. Por supuesto. Supongámoslo primero inmóvil y en equilibrio. que hasta entonces se consideraba iin tema cerrado. Existe una disti~icibn estables e inestables. "iiiiigún concepto físico está stificienteme~itedefinido si no se conocen los límites d e su validez". DILEMA DE EPICURO . la Tierra y la Luna. toda teoría se fuiida eii roiiceptos físicos asociados a idealizaciones qiie tornan posible la formulación iriateinática de esas teorías. y por lo tanto pcrmite la expresión del carácter evolutivo del iiniverso en la estructura de las leyes fundamentales de la física. se sabía que el cálculo de la trayectoria de una piedra que cae es más fácil que el de iin sistema compuesto de tres cuerpos. Se vinculari a las nociones de inestabilidad y caos que presentaremos someramente en la próxima sección. Pero se creía que se trataba de un simple problema técnico. Se habla a menudo de "caos determinista". Veremos ejemplos de sistemas caóticos en los capítulos 111 y IV. sino que se postula sobre la base de posibilidades.s - El. La consideración de estos conceptos conduce a una nueva formulación de las leyes de la naturaleza. La menor perturbación lo precipitará a fundamental entre un lado u otro. A iiria pequeña perturbación seguirá un retorno al eqiiilibrio. coino el Sol. el equilibrio será inestable. los ~riovimientos los sistemas dinámicos estables son aquellos en los que peqiieñas modificaciones de las condiciones iniciales producen pequenos efectos. ya n o reposa en certidumbres -como las leyes deterministas-. Entonces hablamos de "sensibilidad a las condiciones iniciales". como de las trayectorias en la mecánica clásica o las f~iiiciones onda eri la mecánica cuántica. i comportamientos de aspecto aleatorio! Este descubrimiento sorprendente renovó la dinámica clásica. Los sistenias que describe la ley de Newton no serían todos semejantes. esta formulación probabilista destruye la simetría temporal. Se sabe que su energía potencial presenta su valor mínimo. Sólo a fines del siglo XIX Poincaré mostró que los problemas son fundamentalmente diferentes según se trate de un sistema dinámico estable o no. Pero.

. o los Inurrieiltos p (para simplificar la notación utilizamos aquí una sola letra. la trayectoria se puede determinar a partir de la ley de Newton o de cualquier otra formulación equivalente de la dinámica. es decir. El es~ado do por las posiciones q y las velocidades v.xo). En vez de considerar un solo sistema. p. incluso ciiando consideramos un sistema formado por iiii gran iiíiinero de partíciilas. interpretacióri física es simple: es la distribución de probabilidad. 1) cuya Figura 1-3 El estado dinámico se representa con un punto en el espacio de las fases y. Existen otros tipos de inestabilidad. podemos estudiar una colección. Cuando se conocen las posicioiics y velocidades. ya que cuando x = xo. Ahora destaquemos que pertenecen a una clase de funciones generalizadas o de distribuciones (no confundir con las distribuciones de probabilidad). El caso particular de un solo sistema corrcsponde entonces a la situación en la que p tiene valor nulo en todo el espacio de las fases excepto en un único punto qo. Acabamos de mencionar los sistemas caóticos. en efecto. Empecemos por la formulación inicial es reprcscntahabitual de la dinámica. p. p. propiedades anormales con respecto a Ias funciones regulares. p. tiende al infinito. que parte del punto inicial . Un conjunto se representa mediante una nube de puntos en el espacio de las fases. un "conjiinto" según el término que se utiliza desde el trabajo pionero de Gibbs y Einstein a comienzos de siglo. cada iina detentando posición y velocidad). en el espacio de las fases. la función 6(x . Poseen.. volveremos a ellos. El estado dinámico inicial se puede representar por un plinto de coordenadas qo.xo) diverge. Dicha función 6(x. Esta nube se describe mediante una función p(q.EL FIN DE LAS CERTIDUMBRES EL DILEMA DE EPICURO P Figura 1-2 (a) Equilibrio estable (b) Eqiiilibrio inestable Po' qo 1 9 esperar estos últimos deceriios para que el dcscubrimiento de Poincaré lograse su pleno alcance.x0) es por lo tanto nula para todo punto x diferente de xo Más adelante volveremos a las propiedades de las funciones delta. La evolución en el tiempo se representa por una trayectoria y . El propósito de esta sección es indicar en términos cualitativos el camino que lleva de la inestabilidad a la extensión de las leyes de la dinámica. Aclarenios inmcdiatanicntc qiie ese tipo de fiincióii sólo . po Este caso corresponde a una forma especial de p: las funciones que poseen la propiedad de anularse en todas partes excepto en un solo punto señalado por xo son denominadas "f~incionesde Dirac" 8(x. que describe la densidad de los plintos de la nube en el seno del espacio de las fases.

La probabilidad corresponde simplemente a una superposición de trayectorias. a la tosquedad (coarse pni7zerE) de nilestras descripciones? Y entonces. El éxito de la teoría cinética impresionó de tal manera a Henri Poincaré que escribió: "Tal vez sea la teoría cinética de los gases la que se desarrollará y servirá de modelo a las otras . donde la cuestión de la irreversibilidad no se plantea: los puntos de vista individual y estadístico son equivalentes. Era evidente que en dinámica el estudio de las trayectorias individuales y el de las distribuciones de probabilidad venían a ser lo mismo. Después de ~riás de un siglo empezamos a entender cómo surge de la dinámica a través de la inestabilidad: ésta destruye la equivalencia entre el nivel individual y el nivel estadístico.. y no conduce a ninguna propiedad nueva. Se lo puede verificar fácilmente. La necesidad de introducir una función test desempeñará un papel crucial en la extensión de la diiiámica que describiremos. nuestra falta de información. .. Ambos niveles de descripción. al extremo que las probabilidades cobran una significación intrínseca. y vi- ceversa.. Lirnitéinonos a subrayar la inversión de perspectiva que estamos esbozando: mientras la descripción de un sistema individual parece intuitivamente la situación primera. cuando se parte de conjuntos deviene un caso particular que implica la introducción de una función 6 dotada de propiedades singulares. La noción de probabilidad i~itrodiicida empíricamente por Boltzmann fue un golpe de audacia muy fecundo. Pero. puede utilizarse en conjunción con funciones regulares: las funciones test cp(x). Para Gibbs y Einstein. y esos cálculos son rigurosamente verificados por la experiencia.~~ Veremos que su enunciado resultó profético. el nivel individual (correspondiente a trayectorias únicas) y el nivel estadístico (correspondiente a probabilidades). Podemos partir de las trayectorias individuales y obtener la evolución de las funciones de probabilidad. lo haremos en el capítulo V. sus predicciones cualitativaniente verificadas por la experiencia? Porque la teoría cinética permite calcular las propiedades cuantitativas de fenómenos como la conductividad térmica y la difusión de gases diluidos. ?qué sucede con los sistemas inestables? ¿Cómo es posible qixe todas las teorías relativas a los procesos irreversibles. serían equivalentes. ¿Siempre es así? Gibbs y Einstein tenían razón en el caso de los sistemas estables.EL FIN DE LAS CERTIDUhlBRES EL DILEMA DE EPI<:tJRO Figura 1-4 Conjunto de Gibbs representado por una riiibe de piintos correspondiente a condiciones iniciales diferentes. poseería el carácter de una ley e~tadistica". traten de probabilidades y no de trayectorias? ¿Acaso la hita razón se refiere a nuestras afirmaciones. puesto que las condiciones iniciales se desconocían. La ley física cobraría entonces un aspecto totalmente nuevo. Desde ese piirito de vista las probabilidades traducen nuestra ignorancia. la teoría de los conjuntos sólo era un cómodo instrumento de cálculo. como la teoría cinética de Boitzmann. @mo se explica el éxito de la teoría cinética. irrediictible a una .

cada . o la trayectoria . y cada + rodeado por otros t. El más mínimo cambio en las condiciones iniciales se amplificará. si hubiera que limitarse a reconocer que las trayectorias se tornan no calculables. Para los sistemas inestables representados por la fig-ura 1-6 tiene por conseciiencia la imposibilidad de preparar el sistema de suerte que siga la trayectoria + y no la trayectoria -. es que la trayectoria se convierte en una idealización. En cambio.está rodeado de otros -. Una primera consecuencia de esa inestabilidad. Tenemos las dos situaciones representadas por las figuras 1-5 y 1-6. Pequeñas modificaciones en las condiciones iniciales no alterarán el resiiltado. nos resulta imposible preparar un sistema de tal suerte que podamos asignarle una trayectoria bien determinada. En la primera.no tiene consecuencias para los sistemas estables. DIIEMA DE EPlCURO Figura 1-5 Sistema dinámico estable: los movimientos marcados + y .EL FIN DE LAS CERTIDUMBRES El. Este caso corresponde a un sistema estable. y no por una situación inicial representable mediante un punto único. Figura 1-6 Sistema dinániico inestable: cada movimiento + está rodeado de movimientos -. Si desechamos la región fronteriza. El sistema es inestable. el espacio de las fases comprende dos regiones distintas. y recíprocamente. en la figura 1-6 hay movimientos . Misra y yo destacamos al introducir la expresión "intrínsecamente aleatorio". un movimiento hacia arriba y otro hacia abajo). interpretación en términos de ignorancia o aproximación. Para explicar lo que entendemos por "intríriseca~riente aleatorio" tomemos un ejemplo simplificado de caos. ?Esta iniposibilidad sólo tiene un carácter práctico? Sí.y no la trayectoria +. Pero hay más: la distribiición de probabilidad nos permite incorporar en el marco . En efecto. Consideremos el espacio de las fases en la figura 14. Supongamos dos tipos de movimientos marcados + y (por ejemplo.pertenece11 a regiones distintas del espacio de las fases. El carácter finito de la preparación del estado inicial de un sistema -el hecho de que sólo podamos preparar sistemas caracterizados por una distribución de probabilidad concentrada en una pequeña región finita del espacio de las fases.en el vecindario de cada +. y de la sensi- bilidad a las condiciones iniciales resultante. ya que dicha formulación debería poseer una precisión infinita. y recíprocamente. una que coi-responde al movimiento + y otra al movimiento -. Es lo que mi colega B.

los "fractales" como los denominó Mandelbrot. Veremos que la formulación ampliada de la dinámica iinplica un espacio funcional extenso. cuando se consideran sistemas estables. que no tiene equivalente en terminos de trayectorias. durante largo tiempo considerado iin simple problema de técnica matemática. Por eso eii el nivel de las distribuciones de probabilidad p.**desempeñen un papel importante. como veremos en el capítulo W . Las condiciones iniciales ya no pueden asimilarse 4 un punto en el espacio de las fases: corresponden a Iina región descrita por una distribución de probabilidqd. La equivalencia entre el nivel individual Y e1 nivel estadístico se destruye. siempre se ha considerado la fiindamental.- EL FIN DE L G CERTIDUMBRES EL DILEMA DE EPlCURO de la desci-ipción dinámica la rriicroestriictura compleja del espacio d e las fases.23 Ya vimos que Poincaré había establecido una distinción primordial entre sistemas estables y sistemas inestables. el trabajo fundamental de Henri Poincaré a fines del siglo XIX es nuestro punto de partida. por lo tanto. coi1 tina precisión infinita. Se trata de una formulación de la dinámica en el hivel estadístico. Una formulación estadística de las leyes de la naturaleza requiere de un nuevo arsenal matemático en el que las funciones generalizadas. Podeiiios así obtener las escalas de tiempo características correspondientes al acercamiento de las funciones de distribiici6n hacia el eqhilibrio. Lo más importante. ésta. Pero también se interponía iin problema de técnica matemática. porque se aplica tanto a la dinámica clásica como a la mecánica cuántica. que se pierde en la descripción de las trayectorias individuales. pues existe una forma de inestabilidad dinámica aún más fuerte. corno vereriios. Pero hay más. Cabría Pi-eguntarse por qué fue necesario tanto tiemPo Para llegar a una geiieralizacióri de las leyes de la naturaleza que incluya la irreversibilidad y las probabilidades. Las "leyes del caos" asociadas a una descripción regular y predictiva de los sistemas caóticos se SitQan en el nivel estadístico. empero. Por supuesto. <Quésucede con el dernonio de Laplace en el mundo que describen las leyes del caos? El caos determinista nos enseña qiie scílo podría prcdccir cl fiitiiro si ya conociese el estddo del i~iiindo. porque en la formulación estadística pasado y el futuro desempeñan papeles diferentes. Nuestro trabajo se fundamenta en los progresos recientes del análisis funcional. Se trata. A ello nos referíamos en la 4ección anterior al hablar dc "gcncralización de la dinárrlica". es que la descripcióri probabilista es nlás rica que la descripción individual. Pero en adelante es posible ir más lejos. este desarrollo constituye un nuevo ejemplo del diálogo fecundo entre la física y las matemáticas. Es uno de los ejes de este libro. la siinetría coi1 r-especto al se rompe. -. Ello nos conduce a una situación nueva. veremos que ese resultado expresa la cuiidicióii sine qua non para toda posi- . Mostró que la mayoría de los sistemas dinámicos eran no integrables. Introdujo la noción clave de "sistema dinámico no integrable". Sin duda. es decir. Una vez más. en que las trayectorias son destruidas cualquiera sea la precisión de la descripción. En una primera aproxiniación se trataba de un resultado negativo. de una descripción no local. Contiene entonces una iiiforniación adicio%al. una de las razones es de orden ideológico: el deseo de un punto de vista cuasi divino sobre la naturaleza. lo que es imposible en el nivel de las trayectorias individuales. Sin embargo. que no se aplican a las trayectorias individuales.Adeinás. la descripción estadística se reduce a la descripción habitual. Veremos que ese tipo de inestabilidad es fundamental. una descripción dináriiica nireva qiie permite predecir la evolución del coiijiiiito. Así. Para las distribuciones de probabilidad logramos así soluciones nuevas irreductibles.

ni para la autoorganización o la vida. oscilará con una frecuencia bien definida. en el sentido que le da Poincaré. n o nulos. <Qué es. Un sistema así es integrable. tenemos resonancia. que permite ese tipo de transformación. de manera que su comportamiento se torne isomorfo con el de u n sistema de partículas libres. Poincaré mostró que. Pero Poincaré n o sólo demostró que la integrabilidad se aplica únicamente a una clase reducida de sistemas dinámicos. alejado de su posición de equilibrio. y en particular la cuestión de su resonancia. Consideremos ahora el tipo más familiar de oscilador. Sometamos dicho resorte a una fuerza externa. que describe el comportamiento de una partícula vinculada a un centro por una fuerza proporcional a la distancia: si la partícula es apartada del centro. que depende de la sola velocidad de los cuerpos que lo componen. FIN DE LAS CERTIDUMRRFS \ EL DILEMA DE EFICURO bilidad de articular de modo coherente cl leiigiiaje de la dinámica en este mundo en devenir que es el nuestro.. el . carentes de interacciones mutuas. tales variables n o pueden obtenerse. El valor d e las diferentes frecuencias en general depend e del punto del espacio d e las fases. no hay cabida para la flecha del tiempo. Al hacerlo. En música se produce el mism o fenómeno. La amplitud de la vibración del péndulo aumenta cntonces considerablemente.El. vibra con una frecuencia característica. si hubiese podido mostrar que todos los sistemas dinámicos son integrables. caracterizado por las frecuencias ol y 0 . Consideremos un sistema con dos grados d e libertad. sin interacción. En el capítulo V retornaremos al formalismo hamiltoniano. y el cálciilo de la trayectoria se vuelve trivial. c u a n d o tocamos una nota e n u n instrumento. La resonancia se produce cuando las dos frecuencias -la del resorte y la de la fuerza externacorresponden a una relación numérica simple (una de las frecuencias es igual a un múltiplo entero de la otra). no se habría podido tender un puente entre el mundo dinámico y el mundo de los procesos que observamos. En consecuencia. ya que en tal punto nl / np = o2/ 0. iin sisteiiia integrable en el seiitid o de Poincaré? Todo sistema dinámico puede caracterizarse por una energía ciiiética. Ahora. La noción de resonancia caracteriza una relación entre frecuencias. Si la demostración d e Poincaré condujera a un resiiltado diferente. . en efecto. sino que identificó la razón l del carácter excepcional de dicha propiedad: la existencia de resonancias entre los grados de libertad del sistema. con un conjiinto de cuerpos sin interacción. por lo general. el del resorte que. que depende d e la interacción entre esos cuerpos. de nl y n2. resultan capitales en la descripción de los sistemas dinámicos. Ahora nos limitamos a presentar la definición de integrabilidad de Poincaré: un sistema dinámico integrable es un sistema cuyas variables pueden definirse de manera que la energía potencial sea eliminada. Cada uno de los grados de libertad de un sistema dinámico se caracteriza por una frecuencia. En su caso no hay energía potencial. los sistemas dinámicos generalmente no son integrables. Oímos las armónicas. La resonancia "acopla" los sonidos. En un mundo isomorfo. Observarilos entonces un fenómeno de acoplamiento entre dos frecuencias. Un caso particularmente simple es el de las partículas libres. Las frecuencias. también caractcrizada por una frecuencia que podamos variar. identificó el problema a partir del cual se torna posible una formulación ampliada de la dinámica. Un ejemplo simple de frecuencia es el del oscilador armónico. en cada punto del espacio de las fases donde la suma n l o l + n2 w2 se anula para valores enteros. Por definición. es decir. y por 1111a energía potencial. es decir de sus distancias relativas. Es posible mostrar que todo sistema dinámico integrable puede representarse como si estuviera constituido por cuerpos desprovistos de interacciones.

Las resonancias de Poincaré desempeñan un papel fundamental en física. Para nosotros. el camino que lleva de las ecuaciones del movimiento a la construcción de trayectorias que constituyen su solución. a resonancias. ciertos puntos de dicho' espacio serán caracterizados por resonancias. como una ampliación de la dinámica. Los campos en interacción también crean resonancias. lo qiie torna imposible el cálculo.abre la vía a una formulación estadística de las leyes de la dinámica. proseguido por el de Arnold y Moser (la teoría KAM) . Tal resultado fue posible gracias a las investigaciones que ahora se asocian a la renovación de la dinámica que inició. dicha extensión es esencial para desembocar en una concepción realista de los procesos cuánticos (es decir. y trayectorias aleatorias asociadas a las resonancias que erran a través del espacio dc las fases. el comportamiento del sistema se torna caótico: trayectorias vecinas divergen en el curso del tiempo. la evolucióri hacia . deterministas. liberada del problerria del observador). por cierto. En el caso del caos plenamente desarrollado observamos fenómenos de difusión. la posibilidad de iiii nuevo piin~o de partida.24El obstáculo identificado por Poincaré bloqueaba. pero ese obstáculo no parecía cuestionar la estructura conceptual de la dinámica: todo sistema dinámico debe seguir una trayectoria -soluci6n de sus ecuaciones. Max Rorn escribió: "Sería verdaderamente notable que la naturaleza hubiese encontrado la manera de resistir el progreso del conocimiento escondiéndose tras la muralla de las dificultades analíticas del problema con n cuerpos". y con toda justicia.. La teoría KAM describe la manera en que se transforma la topología del espacio de las fases para un valor creciente de energía. La absorción y la emisión de la luz se deben a resonancias. por tanto. En consecuencia. sino una oportiiiiidad. y otros no. la aproximación al equilibrio se debe.EL FIN DE LAS CERTIDUMBRES cálculo de la trayectoria de tales sistemas hace intervenir denominadores de tipo 1/ nlwl + n2 m. las divergencias de Poincaré no son un obstáculo que traduzca.a teoría KAM estudia la influencia de las resonancias sobre las trayectorias. una resistencia frustrante por parte de la naturaleza. sesenta años después de Poin- caré. que divergen por tanto en los puntos de resonancia. Hoy nuestra perspectiva ha cambiado profiindamente. una extensión que escapa al modelo estático y determinista aplicable a los sistemas dinámicos integrables. parafraseando a Born. Deiiios iin vistazo al camino que lleva de la teoría KAhl a esta aiilpliación de la dinámica. pero dicho problema fiie desciiidado por largo tiempo. I. Resulta difícil citar un problema importante de física cuántica o clásica en que las resonancias no desempeñen un papel. las fi-ecueiicias dependen en general de las variables diriáinicas y adquie1-eii valores diferentes en diferentes puntos del espacio de las fases. esto es. Lo que mostró Poincaré es que las resonancias y los denominadores peligrosos concon~itantes constituían un obstáculo ineludible. En un sistema de partículas en interacción. de ahora en adelante podemos ir más allá del resultado negativo de Poincaré y mostrar que la no integrabilidad -al igual que los sistemas caóticos. El hecho de poder superar el obstáculo que oponen a la descripción dinámica de los sistemas se puede considerar. el trabajo de Kolmogorov. Como vimos. Poincaré entendió que su resultado llevaba a lo qiie llamó "el problema general de la dinámica". opuesto a la integración de la mayoría de los sistemas dinámicos.con independencia del hecho de que podamos o no construirla. En efecto. Como veremos. Es el problema de los peqiieños divisores. lo veremos. ya destacado por Le Verrier. observamos dos tipos de trayectorias: trayectorias normales. A partir de un valor crítico. Correlativamente.

en efecto. Como vimos. podamos observar una evoliición irreversible. hay que distinguir el nivel individual (las trayectorias) y el nivel estadístico (los conjuntos) descrito por una distribución de probabilidad p. si partirnos de una nube concentrada d e puntos eii el origen. el modelo da un comportamiento regular bien definido.~. Ahora bien. pero este tipo de descripción sólo corresponde a un caso particular: en general. p. Las resonancias eliminadas en el nivel estadístico conducen a la formulación de una teoría n o riewtoriiana. Implican una descripción no local. Cada punto se caracteri- 1 za por una probabilidad de transición bien definida. por tanto de simetría teiiiporal rota? jCóirio traducir en térniirios dinámicos la regiilaridad que caracteriza dicho coiriportamiento a nivel estadístico. En el movimiento browniano. en cambio. Por lo tanto. que podría ser previsto con certidumbre como el estado del sistema después de un tiempo de evolución 7. Permite. las leyes de la dinámica deben formularse en términos de probabilidades. correspondiente a una difusión. y prodiice entropía. Sin embargo. n o hay término difusivo ciiando nos las habemos con iin sistema integrable y volvemos a una descripción eh términos de trayectorias.íiiiic. No es tan sorprendente: resonancia y acoplamiento entre acontecimientos no se producen en un punto y en un instante. incompatible con la descripción en términos de trayectorias. en el nivel individual de las trayectorias? Es el problema clave que debemos resolver para superar la paradoja del tiempo. Las divergencias debidas a las resonancias se refieren al nivel individual. tCóiiio explicar qiie. que no puede ser incorporada en la definición dinámica usual en términos de puntos individuales y de trayectorias en el espacio de las fases. Es iriipresioiiante qiie podamos mostrar qiie las resonancias hacen aparecer términos difiisivos partiendo de eciiaciones deterministas de la dinámica clásica y no de un modelo de movimiento browniano en el cual las probabilidades de transición están dadas.irticiidr> de la diii. caótico. pues. Por supuesto. pero pueden eliminarse a nivel estadístico (ver capítulos V y VI).EL FIN DE LAS CERTIDUMDKES una dispersión uniforme e n todo el espacio de las fases. Durante siglos las trayectorias fueron consideradas los objetos fundamentales de la física clásica: ahora aparecen detentando una validez limitada. A nivel estadístico. las resonancias conducen a un acoplamiento entre acontecimientos (pensemos e n el q u e ocurre e n t r e dos sonidos). n o un punto P. esta nube se dispersara con el tiempo y algiinos piiiitos se encontrarán lejos del origen y otros cerca. los problemas de difusión son fenómenos irreversibles: la difusión corresponde a una aproximación a la iiriiforniidad en el futiiro. Llegamos así -en un cuadro puramente dinámice a una representación sorprendentemente análoga a la difusión asociada al movimiento browniano. Cste corresponcte a una partícula operando una transición de una unidad a intervalos de tiempo regulares en una red unidimensional. En cada transición el futuro es incierto. sino un ámbito Z I en cuyo seno cada punto tiene una probabilidad n o nula de representar el sistema. en el nivel estadístico. Siibsiste la pregunta fundamental: <en qué situaciones podemos esperar la aparición de térrriirios difusivos? . en contraste con el coinportamiento aleatorio.i clrísir. Se trata de i i r i fenómeno orientado en el tiempo. asociar a un punto inicial Po de ese espacio. en cada transición el desplazamiento puede efectuarse tiacia la derecha o hacia la izquierda con una probabilidad de transición 1/2. En el caso más simple. obtener u n movimiento difusivo en el espacio de las fases. las resonancias ocasionan la ruptura del determinismo: introducen la incertidumbre en el marco de la mecánica clásica y rompen la simetría del tiempo. Esta foriiiulacióri permite.

PB. como las transiciones de fase. El límite termodinámico no es una simple aproximación práctica que indica que renunciamos a seguir el comportamiento individual de las partículas. Como veremos. FIN DE LAS CERTIDUMBRES -- EL DILEMA DE EPICURO Figura 1-8 Moviiiiiento hrowniano en tina red unidimensional: en cada transición las prohal->ilidades respectivas de ir hacia la izquierda o hacia la derecha sor1 iguales a 1/2. Indicamos desde ya el tipo de respuesta que aportarernos. Generalmente se define los sistemas macroscópicos en términos del "límite termodinámico". Cuando se trata de interacciones transitorias (por ejemplo. los fenómenos difusivos se tornan domiiiantes. Podemos poner a prueba nuestras predicciones teóricas. por ende. Caemos nuevamente en la física newtoniana de las trayectorias.E L . Pero existe un segundo caso. lo que concuerda plenamente con la observación: cn efecto. :cuáles son los límites de validez de la descripción newtoniana. en física macroscópica la irreversibilidad y las probabilidades se imponen con más evidencia. de interacciones persistentes (como el caso de u n flujo continuo de partículas cayendo sobre 1111 blanco). Figura 1-7 Movimiento difusivo: después de un tiempo T el sisteriia puede encoritrarse e n cualquier punto P. si bien su relación permanece finita. La existencia de transiciones de fase traduce entonces una propiedad emergente. En otras palabras. que concluiría . o de la descripción cuántica en términos de función dc onda? Desarrollaremos la respuesta a esas interrugarites en el capítulo V y. los términos difusivos son desdeñablcs. irreductible a una descripción en términos de comportamientos individuales. Si se trata. Los resultados muestran sin ambigüedad la aparición de términos difusivos en el caso de interacciones persistentes y. Es una condición esencial de la articulación entre la dcscripción dinámica en términos de partículas en interacción y las propiedades observables de la materia. Ilustra los límites de la actitud reduccionista. más notable aún. P3 del ámbito 1). este límite corresponde precisamente a las condiciones de aparición de una descripción probabilista irreductible. en lo tocante a la mecánica cuántica. en términos de trayectorias. en cambio. El paso del estado líquido al gaseoso o del estado sólido al líquido sólo queda bien definido en el límite de la termodinámica. el desplome de la descripción newtoniana.. en el capítulo Vi. un haz de partículas que colisiona con u11 blanco y prosigue sil iilovimieiito libre). que corresponde al límite donde a la vez el número N de partículas y el volumen V del recinto tienden al infinito. puesto q u e t a n t o e n las simulaciones p o r computador como cn el mundo real podemos realizar ambas situaciones.

Las partículas individuales n o son ni sólidas ni líquidas. en efecto. el espacio de Hilbert -que puede ser concebido como una extensión de la geomrtría euclidiana a iin número infinito de dimensiones. como la de Newton. exactamente como. las eciiaciones del movimiento llevan de la descripción del estado inicial de una trayectoria a cualquiera de sus estados en otros instantes. Einstein mostró que. o cuando había que pasar a las escalas astrofísicas. y contribuyen a dilucidar la paradoja fundamental de la mecánica cuántica. enfrentamos. hoy en pleno aiige. una situación extraña. incliiso interactiiantes. iRicliard Feyriniari coiilesó iin día que nadie "entiende" la teoría ciiáiitica! Es iin caso único en la historia de las ciencias. Como es sabido.). Tanto más inesperado cuanto que esa ampliación atañe igualmente a la mecánica cuántica. en mecánica clásica. El hecho de qiie la inestabilidad imponga asimismo una ampliación de la mecánica clási- ca resulta del todo inesperado. los debates siguen siendo acalorados2" sus más grandes especialistas comparten iin sentimiento de nialestar. nuestra formulación -como veremos en los capítiilos IV al VIimplica el empleo de funciones singulares y por lo tanto el paso del espacio de Hilbert a espacios funcionales más generales. es determinista y de tiempo reversible. La ecuación fundamental. las operaciones matemáticas asociadas a la 11iecá11icacuáritica y a la mecánica estadística se definen en el seno del espacio de Hilbert. Ahora bien. Un mismo abismo separa entonces la descripción cuántica y la descripción dinárnica clásica de la descripción evoliicioiiista asociada a la entropía.desempeña un papel central: tradicionalmente. -dada en el instante inicial to. debíamos pasar d e la geometría euclidiana a la geometría riemaniana (ver capítulo VIII). Cuando nos volvemos hacia la mecánica cuántica. describe la evolución de la función de onda en el curso del tiempo. setenta años después de la formulación de sus principios fundamentales. Es también la significación de la rotura de la simetría temporal: las resonancias deben prodiicirse de rnaiiera persistente. que abordaremos en el capítulo 111. al contrario de lo que . Los estados gaseosos. La magnitud central es la función de onda Y. la ecuación de Schrodinger. Desde comienzos de siglo nos acostumbrainos a la idea de que la mecánica clásica debía generalizarse cuand o se trataba de objetos microscópicos como los átomos y las partículas elementales. En este caso las inestabilidades asociadas a las resonancias también desempeñan un papel primordial. nos qiiedamos en el inarco clásico. Si aislarnos ciertas partículas.EL FIN DE LAS <:ERTII)UMDRES por negar la posibilidad con el pretexto de una carencia de sentido en el nivel de las partículas individuales. La situación recuerda la de la relatividad general. Como en el caso del caos determinista. Algiirios elementos permitirán entenderlo mejor. la mecánica cuántica ha obtenido éxitos notables. Precisaremos estas observaciones cualitativas en el capítulo V. Y sin embargo. Transforma la función de onda Y (t. en función de onda Y(t) en el tiempo t. que desempeña iin papel similar al de la trayectoria en mecánica clásica. para incorporar la gravitación en la métrica espacio-temporal. La ecuación de Schrodinger. Rematan en una transformación de la formulación misma de la teoría cuántica. la nueva formulación de la mecánica clásica requiere d e una extensión de su marco matemático. sólidos y líquidos son propiedades de conjunto de las partículas. Es iin campo iiiievo de las matemáticas. En el cálculo liinciorial. Sin embargo. y aquí también hay qiie considerar iin conjunto de partículas.

¿a qué corresponde dicho paso? Es ajeno a la evolución descrita por la ecuación d e Schrodinger. La marcareinos p. caracterizados por una función de onda única. Existen definiciones más generales d e la probabilidad cuántica en términos de conjuntos obtenidos por superposición de diferentes funciones de onda. Se sugirió a menudo que esta última transformación resulta de nuestras mediciones. pero es posible . empero. la atribución de propiedades a la materia implica una operación suplementaria: hay que pasar de las amplitudes a las probabilidades propiamente dichas. u. Según la mecánica cuántica. sino que participa en ambos. Pero antes de efectuar la medición. En el caso cuántico. y u2 Este paso del caso puro a la mezcla se denomina "reducción" de la función de onda. como dijimos. Tras medio siglo de discusiones.F. el debate sobre la observación cuántica mantiene su vivacidad. en un conjunto de sistemas representados por dos funciones de onda distintas. pero. la función de onda n o es observable. Ello significa que el ciiadrado (Y(2= YY* (Y tiene iiiia parte iiiiagiiiaria y iiria parte real. FIN DE I h S <. idesembocamos en sinsentidos! Los intentos para salir de esta paradoja van desde ideas raras. al preguntar lo que de verdad sucede cuando tiene lugar una observación. Una vez medida la energía del sistema. Con el fin de entender este problema. descritas por la función de onda Y. Paul Davies escribe: "En último término la mecánica cuántica propone un procedimiento totalmente satisfactorio para predecir los resultados de la observación de microsistemas. a las actualidades que medimos. hablamos de "paradoja cuántica": <de qué manera una acción humana como la observación puede ser responsable de la transición d e potencialidades a actualidades? ¿La evolución del universo sería diferente si estuvieran ausentes los hombres o los físicos? En su Introducción a The n m physics. Con el fin de destacar la analogía entre esta interpretación y la que atribuye la responsabilidad de la flecha del tiempo a la imperfección hiimana. Parece entonces que la mecánica cuántica nos impone el paso de las potencialidades. es decir de un conjunto de sistemas representados todos por la misma función de onda Y. La función está por lo tanto bien definida. así como cn mecánica clásica todo problema debería resolverse eii términos de trayectorias individuales. uria situación donde la energía puede adoptar dos valores: E. En esta situación el sistema no está en el nivel 1 ni en el nivel 2. que. Esto significa que. La hipótesis fundamental de la teoría cuántica es que todo problema dinámico debe poder resolverse en términos de ainplitudes de probabilidad. con probabilidades dadas respectivamente por el cuadrado de las amplitudes lc1(2y lca2. la función de onda del sistema corresponde a una superposición lineal Y = cl ul t c2 u2. habiendo partido de un caso puro. uria medición efectuada sobre un conjunto de sistemas caracterizados por esta función de onda acabará por medir El o E2. donde es posible observar trayectorias. consideremos iin ejemplo simple. atribuimos a éste la función de onda ul o u2 conforme al valor observado de la energía. y estamos ante un caso puro. desembocamos en una mezcla. describe la transformación de una función de onda en otra y no la de un caso piiro en una mezcla. A estos conjuntos se los denomina "mezclas". la fiincióii de onda Y es una nmplit~rd d~ probabilidad. como el papel de la conciencia del observador. a ideas místicas.El. Siguiendo sil interpretación física.RTIUUMRRES EL DILEMA DE EPICURO sucede en mecánica clásica. como los iiniversos múltiples de Hugh Everett. Los problemas de la física de lo muy pequeño y de lo muy grande son formidables. Pero. y Ez. invocado por John von Neumann y Eugene Wigner. Es el punto de vista que Weinberg expresa en el extracto citado en la primera sección de este capítulo. y Y* es el complejo conjugado de Y') corresponde a una probabilidad. por oposición a los "casos puros".

Léon Rosenfeld. Bohr sugería soslayar el conferir un valor explicativo a la función de onda. evitar pensar que rinde cuenta del mundo cuántico: n o representa al otro mundo. La interpretación de Bohr es fascinante. ya sea en el nivel del aparataje (por ejemplo. Niels Bohr considera que la interrogante sobre qué tipos de procesos dinámicos son responsables de la reducción de la función de onda n o se debe plantear.. Las publicaciones resultantes anuncian ya cl cnfoque descrito en este libro. era consciente d e csa dcbilidad de la interpretación de Copenhague. La única diferencia es que esta intrusión d e la irreversibilidad fue percibida conio u n problema menor por la física clásica. Entre las obsenraciones no se produce nada en absoluto". los mcnsajcs que nos transmiten tienen un sentido para riosotros. el concepto d e dispositivo macroscópico se asocia .EL FIN DE LAS CERTlDUhlBRES EL DILEMA DE EPICURO que esa frontera -la interface del intelecto y la materiasea el legado inás provocativo de la Nueva ~ísica". En 1947. Sumariamente. pero su defiriicibn del instrumento como intermediario "clásico" no es satisfactoria.Z8 Otros físicos propusieron identificar el instrumento de medición con un dispositivo macroscópico. ¿Cómo resolver esta paradoja? Además de las posiciones extremas que Davies menciona hay que citar la inter- pretación llamada de Copenhague. Imaginemos iin sacerdote o un chamán en comunicación con otro mundo: en la medida en que podemos entenderlos. coriio dice Davies. La furicibn de onda carecería de sentido sin un aparato de medición. observémoslo o no. en mecánica clásica. la ecuación de Sclirodinger. el gran físico Wolfgang Pauli destacaba las extraiias consecuericias de esa estnictiiia diialista: "Algo se prodiice verdaderamente sólo cuando se efectúa una observación y en conjunción col1 ella . cuando preguntamos cómo incluir la observación del mundo en la descripción. pero seríamos incapaces de remontarnos hasta las fuentes que los engendraron en ese otro mundo. la reducción de la fiiiición d e onda.a situación es asaz diferente en mecánica cuántica. Análogamente. una reacción fotoquímica) o en el nivel de nuestros mecanisirios sensoriales.~' La cuestión d e la interface entre espíritu y riiateria ya estaba presente en la física clásica: en la paradoja del tiempo. el papel en que escribimos se aja y aiiiarillea. algo podemos aprender acerca de u n objeto ternporalrnentc reversible es sólo gracias a los procesos irreversibles que implica toda medición. Si la flecha del tiempo debe atribuirse al p u ~ i t o de vista hiimano respecto de un mundo regido por leyes temporales simétricas. aiiriierlta la entropía. ya que cualquim m~dición supone U T L ~ ~ ~ O C Mi O wa~osibl~ Si . debemos tratar de manera clásica este aparato de medikión que nos sirve de intermediario con el mundo cuántico. la adquisición misma del conocimiento se torna paradójica. <Qué prescripciones definen la posibilidad de que un sistema físico o físicoquímico pueda ser utilizado como instrumento de medición? ¿Basta que nosotros decidamos tratarlo de la manera clásica? <Acaso la mecánica cuántica no es universal? ¿Dónde se detiencn las reglas cuánticas? El colaborador más cercano de Niels Bolir. desembocamos en un sinsentido.27 Sin embargo. propuesta por Niels Bohr. De igual modo. sino nuestras posibilidades de comiinicarnos con él. en una carta a Markus Fierz. puesto que la inclusión de la medición en la descripción fundamental de la naturaleza es exigida por la estructura iiiisrna de la teoría. por sil irreductible dualidad: por un lado. Según ellos. y el éxito de esta física n o autorizaba dudas en cuanto a su carácter objetivo. por otro. y pensaba que la siguiente consistiría en una interpretación dinámica realista del papel del instrumento de medición. Según él. Consideraba dicha interpretación como una primera etapa. Hacia el final de si1 vida tal convicción lo llevó a colaborar con nuestro grupo. I..

Esta necesidad se deja sentir con tanto mayor intensidad cuanto que hoy la mecánica cuántica es una herramienta indispensable para explorar el universo en sus primeras etapas de existencia. debería conservar todos los resultados de la mecánica cuántica. .S EL DILEMA DE EPICURO al de aproximación. Como destacaba Léon Rosenfeld. FIN DE L 4 . como viiiios. estén o no aso- . Y ocurre que en mecánica cuántica no Iiay Iiigar para procesos irreversibles. la solución que propone -la introdiiccióii de iina descripción dc trazos griicsos (coarse grained) de las historias cuáriticas del univer-sovuelve nuevamente a postular una aproximación como solución de un problema fundamental. ninguna posibilidad de predicción que pudiere ponerse a prueba. ¿cómo entender dicha actitud en 1111 autor que afirma. la nociGn de medición está i~itrítisecariieiite asociada a la irreversibilidad. Por razones prácticas seríamos incapaces de localizar las propiedades cuánticas del aparato. Se ha sugerido también que el aparato sea definido como u n sistema cuántico abierto. Pero la posibilidad misma de la medición depende entonces de nuestras aproximaciones. sólo una innovación radical. La descripción a trazos gruesos suprime los términos de interferencia que dan testimonio de la diferencia entre casos puros -representados por una sola función de onda superpuesta a las a~iiplitudes de probabilidad (en el ejemplo citado más arriba Y = cl ul + c2 u2). Pero.~ Be11 ~ expresó con energía la necesidad de eliminar el elemento subjetivo así asociado con la mecánica cuántica. n o obstante. dicha distirición es sólo una versión disfrazada de la posición de John von Neumann. a una descripción grosera? En numerosas aplicaciones importantes d e la mecánica cuántica los términos de interferencia -el hecho de que la función de onda al cuadrado no sea la suma de probabilidades de los diferentes resultados posibles d e medición. ¿por qué razón podrían desdeñarse los términos de interferencia? ¿Cómo justificar la elección de limitarse. que la mecánica cuántica es el marco en el cual debe entrar toda teoría física contemporánea? Los diferentes intentos de solución al problema de la medición son entonces poco satisfactorios. corno A. Sin embargo. quienes procedemos a la reducción de la función de onda. Shimony31y B.El. vecinas del big bang. Señalemos finalmente que el problema de la medición n o es un problema aislado. podría eliminar las dificultades asociadas a la estructura dualista de la teoría. Y más aún porque no ofrecen perspectiva nueva alguna. reciirrierido a aproxiniaciones? Por lo demás.~"ertiirbaciones contingentes y fliictiiaciones provenientes del entorno destruirían las propiedades cuánticas del sistema y serían por ende responsables de la medición. Toda medición se limita a localizar los distintos ingredientes de la mezcla. Nuestra conclusión se acerca a la de numerosos especialistas de la teoría cuántica. En su excelente libro Sfieakabb and Unsfi~akable in Quantum M e ~ h a n i c s J.y mezcla. 7 ' 1 qunrk and the jaguar. ¿Q~iién mide entonces el universo? Nos lo ~~ recuerda Murray Gell-Mann en sil íiltimo libro. y la del papel del observador. Espagnat. el aparato ya no serviría como instrumento de medición. que." Según ellos. por nuestra acción. Si friéramos capaces de eliminar las aproxiniaciones.desempeñan un papel central. según la cual somos nosotros. ¿Según qué criterio podríamos decidir si se requiere una descripción cuántica exacta o si basta una descripción que suprima los términos de interferencia? ¿Es posible resolver verdaderamente la cuestión de la articulació~ientre mecánica cuáritica y costiiología. se resuelve el problema: se torna innecesario pasar de la potencialidad a la actualidad. ¿qué significa la noción de "entorno"? ¿Quién opera la distinción entre un objeto y su entorno? En último término. en interacción con el m~ndo. S CERT1DUMBW. Si dcsderianios dichos términos de interferencia. especialmente en cosmología. Pero.

nuestras predicciones fueron verificadas mediante si~niilaciones numéricas. La inestabilidad desempefia entonces una función central tanto en mecánica clásica como en mecánica cuántica. también la solución que propondremos será semejante. y la mecánica cuántica es interpretada de manera realista: ya n o necesitamos la reducción d e la función de onda. realizamos la transición de las amplitudes de probabilidad a las probabilidades propiamente dichas. Al igual qiie en mecánica clásica. gracias a las resonancias de Poincaré. Estoy consciente de que esta extensión constituye una ruptura con una tradición secular. la dinámica cuántica así extendida conduce entonces a la destrucción de las interferericias. de aquellas situaciones donde la descripción es irreductiI~lemente~rohabilistay ya no puede remitirse a una descripción en términos de función de onda. En otras palabras. una tradición en la que la noción de trayectoria llegó a confundirse con una evidencia del sentido común. así como para nuestras comunicaciones con otros hiimanos. Obtenemos entonces términos difusivos ajenos a la mecánica cuántica formulada en términos de funciones de onda.n o se puede trasponer a la mecánica cuántica. El observador n o juega un papel particular. En cambio. y análogamente -a la espera de las experiencias de laboratorio-. donde n o hay trayectorias sino funciones de onda. Se entiende que la noción de trayectoria siibsiste. Sin ciiihii-go. Nuestro enfoque nos conduce a incorporar las resonancias de Poincaré en la descripción estadística. L. la inestabilidad asociada a las resonancias de Poincaré conserva un sentido preciso. Abreviando. Al igual que en dinámica clásica. Desde este plinto de vista la sitiiación es totalmente similar a la qiie presentamos para la mecánica clásica (sección 111) y. La "interface" entre intelecto y materia que mencioqa Davies pierde su misterio: la condición necesaria para nuestra comuriicación con el mundo físico. Nos obliga a extender la formulación y el alcance de ambas. podemos definir d e manera rigurosa lo que una hipótesis como la de Gell-Mann dejaba en la sombra: podemos explicitar los criterios que diferencian las situaciones donde la función d e onda (y los términos de interferencia que ella implica) debe ser conservada. el caos determinista -es decir. Así. coino veremos. pero la necesidad de una extensión de la teoría clásica es sin duda el resultado más inesperado. Otra vez la inestabilidad acapara el papel cciitral. la pregunta fundamental es entonces: ¿cuándo son observables estos términos difiisivos? ¿Ciiáles son los límites de la teoría cuántica tradicional? La respuesta es semejante a la que presentamos en el caso clásico (sección III). El hecho d e que la aplicación d e técnicas matemáticas recientes á los sistérrias inestables lleve a los resultados descritos en este libro n o es una coincidencia: es la con- . es una flecha común de tiempo. las trayectorias divergentes de manera exponencial.EL FIN DE IAS C~K'I'Ii~UMliKES ciados a mediciones. una definición común de la distinción entre pasado y futuro. el objeto central de la mecánica cuántica pasa a ser la probabilidad p (denominada también "matriz densidad" en mecánica cuántica) y ya no la función de onda Y. los términos difusivos se tornan dominantes en las interacciones persistentes. pues interviene en un apasionado debate desde hace más de sesenta años. tanto en mecánica cuántica como en mecánica clásica. pero cobra un nuevo sentido en el seno de una concepción probabilista. y sin recumr a hipótesis no dinámicas incontrolables. Correlativamente. pero el instrumento de medición debe responder a un criterio preciso: debe presentar una simetría temporal rota. porque las leyes dinámicas se escriben en términos prohabilistas y no en términos de funciones de onda. Tal vez la posibilidad de una formulación unificada de la teoría ciiántica sea la más espectacular.a cuestióri de la medición encuentra por lo tanto su solución.

piensa en el cuarto en que escribo: el aire. En efecto.EL FIN DE LAS CERTIDUMBRES EL DILEMA DE EPlCURO - - dición de la incorporación del carácter evoliitivo de nuestro universo en nuestra descripción física fundamental. la ley del incremento de entropía. el futuro del sol y de cualquier otra estrella. da testimonio de dicha unidad. Poincaré escribe que dicha ley "sólo puede tener una significación: que existe una propiedad común a todos los posibles. mezcla de gases. Y otorga una significación física fundamental a la flecha del tiempo. Es la consecuencia natural de la teoría moderna de la inestabilidad y el caos. desemboca en una conclusión que puede aplicarse también a la segunda ley de la termodinámica. bifurcaciones e inestabilidades en todos los niveles. En cuanto a la diversidad. La flecha del tiempo. ha logrado un relativo equilibrio térmico y se encuentra en un estado dc desorden molecular. En adelante podemos dar una significación precisa a ese concepto forjado hace dos mil quinientos años. . Por el contrario. común a todas las partes del universo. una forma de clinamen era necesaria para una descripción coherente. Una vez más. con el artificio del clinnmen. requisito de la aparición de novedades. sin la cual somos incapaces de entender los dos rasgos principales de la naturaleza: su unidad y su diversidad. aproximaciones. En el mundo que es nuestro descubrimos fluctuaciones. 1 Llegamos así al término de este capítulo. pero en la hipótesis determinista hay un solo posible y consecuentemente la ley ya no tiene sentido. incluso si se quisiera entenderlo en un sentido absoluto. aparecería como un límite impuesto a la libertad. objetos altamente organizados gracias a procesos irreversibles de no equilibrio. Lo empezamos con Epicuro y Lucrecio. que son objetos alejados del equilibrio. Si nuestro mundo tuviera que ser entendido sobre la base del modelo de los sistemas diná~nicos estables. Pero esa palabra me advierte que me extravío y que voy a salir del campo de las matemáticas y de la física". Ninguna formulación de las leyes de la física que ignore el papel constructivo del tiempo podrá janiás satisfacer nuestra necesidad de entender la naturaleza. Los sistemas estables conducentes a certidumbres corresponden a idealizaciones. En un pasaje donde discute la significación de la ley de la conservación de la energía. pero no estaríamos allí para formular las predicciones. pero tanibiéri existen esas espléndidas flores arregladas por mi esposa.33 Hoy no tenemos temor de la "hipótesis indeterminista". Tii futuro es mi futuro. en la hipótesis indeterminista cobraría un sentido. no tendría nada en común con el mundo que nos rodea: sería un mundo estático y predecible. la situación en que estamos fue anticipada por Henri Poincaré.