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PROCLAMA DEL GOLPE DE 1930 Con el patriótico apoyo del ejército y la armada, hemos asumido el gobierno de la Nación.

Exponentes del orden y educados en el respeto de las leyes y las instituciones, hemos asistido atónitos al proceso de desquiciamiento que ha sufrido el país en los ltimos a!os. "emos aguardado serenamente en la esperan#a de una reacción sal$adora, que ante la terrible realidad que presenta el país al borde del caos y de la ruina, asumimos ante él la responsabilidad de e$itar su derrumbe definiti$o. %a inercia y la corrupción administrati$a, la ausencia de justicia, la anarquía uni$ersitaria, la impro$isación y el despilfarro en materia económica y financiera, el fa$oritismo deprimente como sistema burocr&tico, la politiquería como tarea primordial del gobierno, la acción destructora y denigrante en el ejército y la armada, el descrédito internacional logrado por la jactancia en el desprecio por las leyes y por las expresiones re$eladoras de una incultura agresi$a, la exaltación de lo subalterno, el abuso, el atropello, el fraude, el latrocinio y el crimen son apenas p&lido bosquejo de lo que ha tenido que soportar el país. 'l redimir a nuestra patria de este yugo lo hacemos inspirados en un alto y generoso ideal. %os hechos, por otra parte, demostrar&n que nos guía otro propósito que no sea el bien de la Nación. (or eso este gobierno es pro$isorio y solo perdurar& hasta tanto se haya regulari#ado la $ida institucional de la Nación. %a participación en el gobierno de eminente ciudadanos cuya colaboración hemos requerido atendiendo exclusi$amente a sus capacidades y $irtudes, e$idencia en primer término que las fuer#as armadas, después de haber librado ala Nación de la ignominia, ocupan de nue$o su lugar sin ambiciones de predominio. )eben entenderse, sin embargo, bien claramente, que para asegurar el orden y la normalidad el gobierno proceder& con prudencia pero con inquebrantable energía, porque el país ha sufrido demasiado para que el sacrificio sea estéril. 'jenos a todo sentimiento de encono o de $engan#a, tratar& el gobierno de respetar todas las libertades, pero reprimir& sin contemplación cualquier intento que tenga por fin estimular, estimular, insinuar o incitar a la regresión. %a medida de la libertad queda, pues, librada al espíritu patriótico de los ciudadanos y al buen sentido de los habitantes del país. No nos anima ni nos mue$e ning n interés político, ni hemos contraído compromisos con partidos o tendencias. Estamos, por lo tanto, colocados por sobre los partidos y dispuestos a trabajar con todos los hombres de buena $oluntad que quieran el engrandecimiento de la patria. *espetaremos la libre discusión de los actos de gobierno pro$isorio siempre que ella se haga con serenidad y altura y dentro de las normas de corrección. No toleraremos, en consecuencia, ni la procacidad, ni la incitación en contra de la obra de reconstrucción que nos toca emprender. +enemos fundadas ra#ones para admitir que el desenga!o de los que se han dejado tentar con promesas de d&di$as personales ,que ha sido la forma de corromper las conciencias para obtener sanciones plebiscitarias- es definiti$o. El gobierno pro$isorio promete en cambio una sola cosa. abordar inmediatamente y en primer lugar los problemas de interés nacional que requieren una urgente solución. El beneficio personal para todos los habitantes del país y en especial para las clases proletarias, resultar& ine$itablemente de la prosperidad que alcance la Nación por el orden y por el trabajo. No tendría, sin embargo, trascendencia la obra que hoy emprendemos ni podríamos in$ocar la ele$ación de nuestros propósitos, si creyésemos que una simple sustitución de hombres basta para modificar sustancialmente la situación a que hemos llegados. )esgraciadamente la enfermedad que amena#a la existencia del país reconoce raíces m&s profundas y, lejos de merecer el bien de la patria, podría enrostr&rsenos el haberla con$ulsionado sin objeto, si no e$it&semos por todos los medios la repetición de circunstancias an&logas a las que acabamos de $i$ir. Constituir&, pues, una preocupación fundamental del gobierno pro$isorio, encarar las necesarias reformas de orden institucional que ser&n sometidas al país en su momento, para que el elegir a sus legítimas autoridades y representantes pueda descansar en la confian#a de que su organi#ación política y constitucional garanti#ar& plenamente para el futuro el regular funcionamiento de dichas instituciones. %a indispensable disolución del (arlamento obedece a ra#ones demasiado notorias para que sea necesario explicarlas. Cómplice del gobierno depuesto, jam&s Congreso alguno ha dado un ejemplo de mayor sumisión y ser$ilismo. %as pocas $oces que se han al#ado en defensa de los principios de orden y de alti$e# en una y otra C&mara solo han conseguido sal$ar la dignidad personal de quienes han denunciado el oprobio, pero en ning n caso han podido de$ol$er al cuerpo de que formaban parte, el decoro y el respeto definiti$amente perdidos ante la opinión. /n$ocamos, pues, en esta hora el nombre de la patria y la memoria de los próceres que impusieron a las futuras generaciones el sagrado deber de engrandecerla. y en alto la bandera hacemos un llamamiento a todos los cora#ones argentinos para que nos ayuden a cumplir ese mandato con honor.