Paraguay, 25 años de democracia a medias

La caída de Alfredo Stroessner en 1989 abrió la puerta a la democracia en Paraguay, pero 25 años después el país aún carga el pesado fardo del "stronismo", en forma de un Estado débil y ahogado por la corrupción y el nepotismo, según los expertos. Pese a las graves consecuencias durante la dictadura, en Paraguay un 32% de la población preferiría un gobierno autoritario hoy en día. Ese dato apunta en sí mismo a las fallas de su democracia, que comenzó con grandes expectativas pero que ha traído mejoras sociales con mucha lentitud. "Es una democracia de baja calidad", asegura Fernando Masi, director del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep). La salida de Stroessner, que gobernó el país durante casi 35 años, acarreó beneficios democráticos inmediatos. El militar, que convocó elecciones y las ganó, levantó el estado de sitio vigente desde 1954, reconoció a los partidos políticos, incluido el comunista, y proclamó el respeto a las libertades civiles. Para Paraguay ese momento no fue la recuperación de la democracia, sino su construcción, porque antes de Stroessner tampoco existió un verdadero sistema democrático, según Masi. En el poder siguió el Partido Colorado, la misma agrupación que fue uno de los apoyos clave de Stroessner. "Es un caso único. El partido que sostuvo a la dictadura es el mismo partido que al día siguiente dijo, nosotros apoyamos la democracia", explica Antonio Pecci, coordinador de la Mesa de la Memoria Histórica, una coalición de organizaciones de derechos humanos. Y el partido continuó con las prácticas del régimen militar, un período en que por su aparente omnipotencia, el Estado paraguayo podría verse como fuerte, pero que en realidad, era muy débil, según los analistas. Un cuarto de siglo después, el Estado sigue anémico, por su uso como "botín de guerra" por los políticos ganadores de las elecciones, como se puso de manifiesto a

cuando las entidades públicas divulgaron por primera vez su lista de funcionarios. ya que el 2. En contexto.6% de los propietarios detenta el 85. la potencia regional de la que depende mucho la economía paraguaya. por presión de la prensa. Quedó patente entonces que los políticos siguen empleando su influencia para colocar a familiares y allegados en instituciones públicas. El actual presidente Horacio Cartes declaró la guerra a la pobreza.finales del año pasado. especialmente de una reforma agraria que revirtiese el proceso de concentración y apropiación irregular de tierras por parte de personas con vínculos con su régimen. realizado por la empresa Estudios de Opinión y divulgado ayer. que afecta casi al 60% de la población. La democracia también abrió grandes esperanzas de una mejora económica.5% de la superficie agraria. El Mandatario ha conseguido una progresiva reinserción internacional de su país y confía en el apoyo principalmente de Brasil. donde llegan a recibir varios salarios. generar empleos e intentar distribuir mejor la riqueza. . El mandatario con mayor aceptación es el ex obispo católico Fernando Lugo(2008-2012). Eso no ocurrió y Paraguay mantiene ahora la segunda mayor concentración de tierras en el mundo.5% de los paraguayos opina que los gobiernos democráticos fueron malos. revela que el 47. pero se ha encontrado con resistencias dentro de su propio partido. a veces sin hacer ningún trabajo. Cartes apuesta por fomentar la inversión extranjera como forma de dinamizar la economía. un sondeo. según la ONU. según Pecci.