UN ENSAYO SOBRE LA FILOSOFÍA EN GENERAL

1) Sobre la crítica de la intencionalidad husserliana en R. Abellio (Emilio Saura Gómez) 2) Entre la "madre" griega el "!adre" cristiano (Emilio Saura Gómez) ") #a crítica del reencarnacionismo en algunos autores contem!or$neos (Emilio Saura Gómez) %) &ambios en el 'orizonte Es!iritual (Emilio Saura Gómez) () )ariaciones sobre el "*elos" de Euro!a en 'usserl (Emilio Saura Gómez) +) Sobre la idea de ",ida" en la -iloso.ía (Emilio Saura Gómez) /) Sobre la idea de "trascendencia" en la -iloso.ía (Emilio Saura) 0) An$lisis icónico de los *e1tos .ilosó.icos (2os3 4aría -ilgueiras 5odar) 6) Retórica -iloso.ía (2uan 2os3 5oaín &alabuig)

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SOBRE LA CRÍTICA DE LA INTENCIONALIDAD HUSSERLIANA EN R. ABELLIO Emilio Saura Gómez 7octor en -iloso.ía
El !roblema de los "grados" de la intencionalidad8 de im!ortancia ca!ital !ara la .enomenología !lanteado de manera inci!iente !or 'usserl8 ha sido abordado !or Ra mond Abellio desde una nue,a !ers!ecti,a. 9ara nuestro autor8 la ma oría de las di.icultades con :ue tro!ieza la .enomenología se deben a su .ormalismo generalidad. En e.ecto8 decir :ue toda conciencia es conciencia de algo8 sin es!eci.icar este algo8 e:ui,ale a hablar de la conciencia en general. #a intencionalidad es una !ro!iedad abstracta 8 !or tanto8 no sir,e !ara determinar la "cualidad" de una conciencia !articular8 su grado de a,ance o de saber dentro de la serie inde.inida de los modos del mundo :ue son sus correlatos. Al considerar ;nicamente la intencionalidad8 'usserl sólo !uede .undamentar una .enomenología en la :ue la conciencia es concebida como ".orma" inde!endiente de sus "contenidos"8 es decir8 como la conciencia del "hombre<en<sí". En la medida en :ue habla del hombre en abstracto le atribu e8 adem$s de la conciencia "natural"8 una conciencia "trascendental" :ue8 en realidad8 no emerge sino !ara un cierto "umbral" a la :ue8 e,identemente8 no todas las !ersonas tienen acceso en un momento dado8 la .enomenología desemboca en un calle=ón sin salida. #a emergencia del >o trascendental es una e1!eriencia !eculiar8 no la conclusión de un razonamiento lógico o de una ense?anza !uramente .ormal. Así lo han ,isto algunos comentaristas de 'usserl8 !or e=em!lo8 *ran<7uc<*hao8 !ara :uien la reducción .enomenológica en la :ue a.lora el >o trascendental no es una sim!le o!eración lógica e1igida !or las condiciones de un !roblema teórico8 sino el acceso real a un nue,o modo de e1istencia. Es claro8 !ues8 :ue la .enomenología en tanto :ue demostración abstracta no de,iene sin m$s com!ortamiento ,ital. #o cual no signi.ica< Abellio así lo reconoce< :ue la .enomenología trascendental ;ltima !ostulada !or 'usserl no ha a de ser una .enomenología est$tica :ue relati,ice la tem!oralidad a la :ue tengan acceso todos los hombres8 cual si se tratara del !aso de lo "general abstracto" a lo "uni,ersal concreto". 9ara nuestro autor8 ,i,imos en el inter,alo entre la .enomenología est$tica del !rinci!io8 !uramente .ormal8 la .enomenología est$tica ;ltima8 el límite hacia la :ue la !rimera necesariamente tiende. > habría una instancia mediadora8 la .enomenología gen3tica8 :ue no !uede sino culminar en la !lena "constitución" del tiem!o. 9ara Abellio8 la aut3ntica re,olución husserliana ha consistido ante todo en la su!eración de cual:uier ti!o de "conciencia !osicional del mundo no !osicional de sí" (!ara em!lear la terminología sartriana) mediante la

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conciencia de conciencia8 la conciencia trascendental8 subra ando el geniti,o intensi.icador :ue Sartre coloca sistem$ticamente entre !ar3ntesis. 5o obstante8 'usserl no su!o lle,ar hasta sus ;ltimas consecuencias este !rinci!io re,olucionario@ si la !erce!ción de una !erce!ción altera radicalmente el estado !rimiti,o8 es claro :ue la distancia "re.le1i,a" de la conciencia a su ob=eto :ueda con ello abolida8 surgiendo así una es!ontaneidad "segunda" :ue ,iene a reem!lazar a la "!rimera". &on lo cual el ob=eto :ueda "trans.igurado" en "sobre<ob=eto". 9ara com!render la .enomenología es necesario realizar esta e1!eriencia ser iluminado !or ella. > Abellio describe una e1!eriencia de este ti!o8 :ue8 !ara 3l8 es la cla,e del acceso al mundo de la "trans.iguración"8 del :ue la "naturaleza" nos mantiene en !er!etuo e1ilio@ "So o el :ue te ,eo8 el :ue me ,eo ,erte8 el :ue8 ,i3ndome8 te hago". Es el grito del "7emiurgo" ante el mundo !or 3l .ormado8 un grito de asombro :ue est$ en la base de toda actitud aut3nticamente .enomenológica. 9or lo dem$s8 nuestro autor o!era una a!ro1imación ines!erada@ dicha e1!eriencia coincide de todo !unto con la "discriminación entre el es!ectador el es!ect$culo" de :ue habla el esoterismo. 9ara Abellio8 hablar de la conciencia de conciencia es una cuestión ca!ital8 en la :ue se !one de mani.iesto se resume toda la distancia entre 7escartes 'usserl. 4ientras :ue8 en el !rimero8 el retorno a sí es un sim!le e.ecto de la atención se orienta hacia la mera toma de conciencia de sí8 en el segundo esta toma de conciencia ,iene a la ,ez a re<tomar el mundo. Si8 !ara 7escartes8 el lugar de la a!odicticidad es el o atento :ue8 intensi.icado !or esta misma atención8 se a!rehende como sum8 el alcance de la "e!o=3" husserliana es de otro orden@ no se agota en una conciencia residual inde!endiente del mundo8 sino :ue nos com!romete !ro.undamente con 3l conduce a una modi.icación del o a una "trans.iguración" del mundo8 !or m$s :ue 'usserl no llegue a utilizar la !alabra. 9or eso el o :ue asiste a la "trans.iguración" no es una sim!le .orma gramatical o una teoría8 sino una !ra1is. #a cual8 a di.erencia del o em!írico8 no est$ al alcance de todos en cual:uier momento. > a:uí con,iene clari.icar la índole de ambas ,isiones8 la em!írica la trascendental. #a !rimera !ro,iene del $mbito de la entro!ía8 es decir8 del !roceso de uni.ormización de los estados8 :ue se mue,e a un ni,el cuantitati,o se mani.iesta como am!litud. 9or el contrario8 la ,isión trascendental es !ersonal es!ecí.ica8 !ertenece al $mbito de la gnosis8 a saber8 al !roceso de di.erenciación !ersonalización de los estados8 :ue act;a cualitati,amente se muestra como intensidad. Sólo este ;ltimo modo de contem!lar las cosas es real. #a am!litud8 en cambio8 no es m$s :ue una !ro ección imaginaria8 abstracta con,encional de la intensidad8 su reducción matem$tica8 numerable8 es!acial8 utilitaria. 7esde esta base8 Abellio !retende estructurar el a,ance de la conciencia8 a .in de su!erar la .enomenología est$tica. > lo hace a tra,3s de una intensi.icación de la relación su=eto<ob=eto8 !ues 3sta8 al igual :ue cual:uier otra dualidad8 no es m$s :ue un estadio dial3ctico inestable o !seudoestable e

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im!lica siem!re una g3nesis@ en rigor8 dos !olos =am$s !odr$n e:uilibrarse. 9or eso la noción misma de relación es ingenua. >8 en el caso !resente8 no ha !olos o t3rminos estables en la g3nesis de la conciencia. #a relación8 en e.ecto8 no es m$s :ue la emergencia ,isible de una !ro!orción8 es decir8 de un ciclo de relaciones :ue conlle,a la multi!licación8 intensi.icación trasmutación de los t3rminos. En este sentido8 nuestro autor8 aun admitiendo como ,$lido el conocido re!roche de #3,i<Strauss a la sociología a la lingAística tradicionales8 a saber8 el haber ol,idado las relaciones entre los t3rminos8 echa de menos en el antro!ólogo8 como en otros estructuralistas8 el desarrollo de la noción de !ro!orción. Resulta im!osible a,anzar en .enomenología gen3tica mientras se ace!ten de manera acrítica una serie de o!osiciones lineales en las :ue el sentido com;n se cree inamo,iblemente anclado@ materia<es!íritu8 su=eto<ob=eto8 masculino<.emenino8 org$nico<mineral8 etc. Es indis!ensable8 !ues8 su!erar tales o!osiciones descubrir la !ro!orción oculta sub acente. 4$s a;n8 todo el !roblema de la .enomenología gen3tica radica en com!render el sentido de este doble tr$nsito@ del t3rmino a la relación como aco!lamiento de t3rminosB de la relación a la !ro!orción como em!are=amiento de relaciones. Esto nos lle,a a .ormular el !rimer "teorema" de la .enomenología gen3tica@ la !erce!ción de relaciones !ertenece al modo de ,isión de la conciencia em!íricaB la !erce!ción de !ro!orciones es característica de la conciencia trascendental. En la ,isión "natural" o em!írica se muestra una dualidad sim!le@ el ob=eto est$ .rente a mí8 o lo !ercibo. 9ero si !rocedemos a "!ercibir esta !erce!ción"8 como diría 'usserl8 ,eríamos cómo el ob=eto !ercibido se ele,a sobre un .ondo no tematizado como tal :ue8 sin embargo8 hace e.ecti,a toda !erce!ción. &onstatamos8 !ues8 una dualidad !or !arte de lo !ercibido. 9ero8 adem$s8 surge otra dualidad del lado del !erci!iente@ en la medida en :ue mis o=os (o cuales:uiera otros órganos de los sentidos) !erciben el ob=eto8 se alzan sobre otro ".ondo"8 el de la totalidad de mi cuer!o8 :ue !ermanece !asi,a 8 no obstante8 hace !osible la ,isión. *enemos8 !or tanto8 la !ro!orción@ ob=eto@mundo@@sentido@cuer!o 9ero 3sta es una ,isión sincrónica. C&ómo introducir a:uí la diacroníaD 9ara Abellio8 la cuestión de si lo !rimordial es el mundo o el cuer!o carece de sentido dentro del $mbito de la interde!endencia uni,ersal. Así8 !or e=em!lo8 !odemos !ensar :ue8 en un !rimer momento8 el mundo considerado como acti,o(E)8 acti,a !ara mí un ob=eto hasta entonces !asi,o(<)B en un segundo momento8 este ob=eto acti,ado(E) se im!one a uno de los órganos de los sentidos8 :ue entonces a!arece como !asi,o(<)B el tercer momento asiste a la acti,ación de este órgano(E)8 :ue act;a sobre la globalidad del cuer!o hasta ahora !asi,o(<) lo "im!resiona"B .inalmente8 en el cuarto momento8 el cuer!o a su ,ez acti,ado(E) se ,uel,e hacia el mundo8 :ue ahora de,iene !asi,o(<)8 con lo cual :ueda cerrado un ciclo. F bien8 !odemos considerar como !unto de origen la globalidad de mi cuer!o8 :ue se mani.iesta acti,o(E) se ,uel,e hacia el mundo8 !asi,o !or el momento(<)8iniciando así su !eculiar

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ciclo !erce!ti,o. #o im!ortante es !ercatarse de la circularidad de la !ro!orción en su des!liegue diacrónico. 4is sentidos8 a tra,3s de su !oder di.erenciador8 tienen !or misión reducir los ob=etos del mundo. 4i cuer!o8 en cambio8 !or su !oder integrador8 !osee la .acultad de su!erar la dis!ersión de los ob=etos8 abri3ndose así a un nue,o modo del mundo. 9or tanto8 si desde la !rimera !ers!ecti,a el mundo se "encarna" en nosotros8 desde la segunda ocurre a la in,ersa8 somos nosotros los :ue "es!iritualizamos" el mundo. #a misma estructura :ue detectamos en la !erce!ción sensorial es susce!tible de ser a!licada a todos los ni,eles@ al de la intuición eid3tica8 al de la emergencia del >o trascendental 8 en general8 a toda "constitución". Gueda así establecido el modelo de lo :ue Abellio llama la "estructura absoluta"8 a la :ue da una re!resentación gr$.ica@ una es.era cu o ecuador asiste al a.rontamiento o<mundo8 .igurado !or dos di$metros :ue se cortan determinan cuatro !olos(los de la !ro!orción)8 los cuales8 al relacionarse engendran dos sentidos de giro in,ersos(del mundo al o del o al mundo)B cu os hemis.erios re!resentan la doble tendencia("encarnación" "es!iritualización") :ue se mani.iesta en el a.rontamiento o<mundo. CGu3 !ensar de la crítica de Abellio a 'usserl8 una crítica :ue a.ecta a los .undamentos mismos de la .enomenología8 al menos en su dimensión gen3ticaD 'ablar de ".ormalismo" a !ro!ósito del !ensamiento husserliano resulta e1agerado e im!lica un modo de ,er las cosas no !oco ale=ado de lo :ue es el talante del .undador de la .enomenología. Es indudable8 no obstante8 :ue algunos de sus an$lisis adolecen de cierta generalidad. Es lo :ue a !rimera ,ista ocurre con el conce!to de intencionalidad8 una !ro!iedad abstracta :ue8 seg;n Abellio8 sería necesario !recisar8 re.iri3ndola al grado de a,ance o de madurez de tal o cual conciencia !articular. > decimos "a !rimera ,ista" !or:ue8 a nuestro entender8 la intencionalidad .enomenológica no es algo abstracto@ en cada an$lisis a!arece en cone1ión con un determinado conte1to con una "cualidad" bien !recisa de la conciencia en cuestión. > si 'usserl no e1!one con claridad una estructura uni,ersal :ue d3 cuenta de la intencionalidad8 ello se debe :uiz$ a dos razones@ de un lado8 la enorme am!litud del cam!o cu a roturación ha em!rendido8 una roturación cu as necesidades metodológicas reclaman an$lisis enormemente !roli=osB de otro8 el !ro!io talante !ionero de 'usserl8 m$s !reocu!ado !or e1!lorar describir el nue,o mundo :ue se abre ante 3l8 :ue !or consideraciones lógico<estructurales (a este res!ecto nos ,iene a la mente la aguda obser,ación de Ren3 7aumal a !ro!ósito de la ".acilidad un !unto irónica" con :ue8 en la "Etica"8 S!inoza !asa de un teorema a otro). Es lógico8 !or otra !arte8 :ue la .enomenología se muestre !reca,ida ante cual:uier tentación sistematizadora =uzgue !rematuro hacer !ro ectos de "síntesis". 7etectamos8 adem$s8 en 'usserl un deseo de e,itar toda con.usión deri,ada de una !resentación ob=eti,ista cerrada del "instrumental" .enomenológico. #o cual8 e,identemente8 no in,alida la !roblem$tica suscitada !or Abellio8 !ero introduce las necesarias matizaciones.

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En e.ecto8 en la medida en :ue el an$lisis husserliano muestra un !rocedimiento :ue cual:uiera !uede utilizar ( a:uí la !alabra "cual:uiera" no signi.ica otra cosa :ue "todo a:u3l :ue ha a rebasado los !lanteamientos !sicologistas")8 el nue,o m3todo :ueda liberado de adherencias doctrinales. > si ello le otorga una cierta indeterminación8 no cabe duda de :ue 3sta se aseme=a m$s a la de un "arte" :ue a la de un lengua=e "demostrati,o" ,$lido !ara todos. Esta indeterminación e1!licaría tambi3n la di,ersidad de inter!retaciones a :ue ha dado lugar el !rocedimiento .enomenológico. #e=os8 !ues8 de considerar la conciencia como una ".orma" inde!endiente de sus "contenidos"8 es decir8 como la conciencia del "hombre<en<sí"8 la .enomenología es m$s bien un "arte"8 :ue sólo tras mucho e=ercicio !uede desembocar en "ciencia"8 a sabiendas siem!re de la !recariedad de esa identi.icación u otra seme=ante. A la luz de estas re.le1iones8 la crítica de Abellio al "estatismo" husserliano resultan enri:uecedoras8 !ues8 a .in de cuentas8 se mue,en en a:uel $mbito decisi,o en donde el "arte" se trans.orma en "ciencia"8 entendiendo el t3rmino en un sentido mu am!lio8 m$s em!arentado con el de "e,ocación" :ue con el de "ense?anza". Ello su!one ace!tar un ,erdadero reto8 cosa :ue echamos de menos en buena !arte de los autores :ue8 sobre el !a!el8 se reconocen deudores de 'usserl. Es lo :ue Abellio e.ect;a a tra,3s de su an$lisis del !roceso de "intensi.icación" :ue brota de la tensión entre la .enomenología est$tica "inicial" el estatismo de la .enomenología "acabada"8 tensión característica de la .enomenología gen3tica8 ,erdadera instancia mediadora. > lo :ue le lle,a a concebir la acti,idad constitu ente del >o de una manera !eculiar8 :ue se concreta en el es:uema es.3rico de la "estructura absoluta"8 en el :ue la noción de "umbral"8 indisociable del conce!to de "intensidad"8 ad:uiere un signi.icado m$s !reciso :ue el :ue recibe en la .enomenología husserliana. A!ortaciones de gran ,alor8 sin duda8 :ue subra an la necesidad de e1traer todas las consecuencias de la conciencia de conciencia8 !oniendo de relie,e el geniti,o intensi.icador8 un !unto en el :ue con,iene insistir8 m$s all$ incluso de la distinción entre 7escartes 'usserl traída a colación !or Abellio. En e.ecto8 no basta con !oner de mani.iesto el doble as!ecto8 reductor e integrador del "retorno a sí"8 una e1!eriencia :ue nuestro autor identi.ica con la "discriminación" a la :ue aluden di.erentes saberes esot3ricos :ue desemboca en la llamada "trans.iguración de la ob=eti,idad". 'a :ue ir m$s le=os !reguntar !or la índole de seme=ante !roceso8 a cu as sucesi,as eta!as se hace re.erencia en "#a structure absolue". 9or lo dem$s8 a nuestro autor le asiste la razón al a.irmar :ue dicho !roceso no im!lica un "regressus in in.initum" como el :ue Sartre critica a !ro!ósito del m3todo .enomenológico8 un "regressus" :ue .alsea los datos del !roblema nos muestra cómo el autor e1istencialista no ha com!rendido en absoluto la naturaleza del geniti,o intensi.icador !resente en la conciencia de conciencia. Es ,erdad :ue esa conciencia !osee ,arios ni,eles8 el !roblema reside =ustamente en la ,i,encia descri!ción de los mismos.9ero no se trata de una !luralidad caótica8 tributaria de la mera cantidad. 7e entenderla así

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desembocaríamos en una sucesión lineal de ni,eles :ue8 e.ecti,amente8 im!licaría algo así como un "regressus in in.initum". > es innegable :ue el m3todo .enomenológico8 tal como se a!lica en la ma oría de las obras de 'usserl8 !odría ser ob=eto8 !or su insu.iciente "determinación"8 de inter!retaciones erradas. CEs !osible enumerar con rigor los ni,eles del mencionado !rocesoD. Abellio habla de cuatro "umbrales" b$sicos en el desarrollo de la conciencia. 9ero echamos de menos una .undamentación de esa cuaternidad8 lo :ue de=aría la !uerta abierta a otras enumeraciones :ue8 casi de .orma ine,itable8 nos conducirían a a:uel "regressus" :ue a toda costa trat$bamos de ob,iar. C&ómo su!erar la di.icultadD Hndic$bamos m$s arriba :ue la a!ortación de Abellio se mo,ía en a:uel $mbito en donde el "arte" .enomenológica de,enía "ciencia".Ahora bien8 dicho intento !ostula necesariamente la antici!ación del ">o" del "5osotros" trascendentales en el corazón de cual:uier an$lisis. Ina descri!ción del caminar .enomenológico :ue !ase !or alto este !unto .undamental ol,idar$ asimismo :ue la multitud de los "umbrales" carece de consistencia mientras no se la re.iera a la e1!eriencia de la !lena constitución. 5o !odemos8 !ues8 u1ta!oner los "umbrales" de maduración de la conciencia o enumerarlos de manera arti.icial. *an sólo una re.le1ión sobre la dimensión cualitati,a del n;mero !odría lle,ar nuestra em!resa a buen t3rmino. #o :ue8 indudablemente8 nos lle,aría mu le=os8 a un lugar en donde resuenan los ecos de la numerología !latónica8 un tema !oco in,estigado8 no obstante el tó!ico aristot3lico :ue la asocia a la teoría de las Hdeas. En conclusión8 las consideraciones de R. Abellio acreditan su ,alor8 !or m$s :ue se hallen necesitadas de una am!lia dilucidación del "salto" entre la sucesión de los "umbrales" antedichos la e1!eriencia cum!lida del "5osotros" trascendental. In salto cu a descri!ción re:uiere una nue,a lógica8 su!eradora de todo .ormalismo en la :ue !olos a!arentemente contra!uestos8 como unidad !luralidad8 le=os de e1cluirse8 se e,o:uen el uno al otro en un !roceso sin .in en el :ue o mundo se "trans.iguran" recí!rocamente.

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ENTRE LA "MADRE" GRIEGA Y EL "PADRE" CRISTIANO NOTAS SOBRE EL "DISCURSO DEL AREÓPAGO" Emilio Saura Gómez 7octor en -iloso.ía
En una con.erencia sobre "9ensamiento griego !ensamiento cristiano"8 A.<2.-estugiJre habla de la resistencia :ue el mensa=e cristiano encontró en las mentes con.iguradas !or la .iloso.ía griega. 9ara las gentes del !ueblo8 la religión :ue anunciaba 9ablo de *arso resultaba accesible enormemente atracti,a8 no sólo !or:ue les !redicaba un 7ios hecho hombre :ue se acercaba a ellos les amaba8 sino tambi3n !or la atmós.era c$lida ,i,a de las !rimeras comunidades cristianas. #a a.irmación !aulina de :ue seme=ante 7ios era tambi3n el 7ios Su!remo8 Es!íritu !uro8 una doctrina :ue les rebasaba com!letamente de la :ue =am$s habían oído hablar8 no llegaba a !lantearles di.icultades. 7istinto era el caso de los !aganos cultos8 :ue tenían cierta .ormación .ilosó.ica@ con ellos 9ablo .racasó. Recordemos bre,emente los moti,os .undamentales del discurso del Areó!ago@ a!o $ndose en la natural religiosidad de los atenienses8 :ue han le,antado un altar al "7ios desconocido"8 9ablo anuncia a ese mismo 7ios8 a :uien8 sin conocerlo8 ,eneran. El 7ios :ue hizo el mundo8 siendo Se?or del cielo de la tierra8 no habita en tem!los hechos !or mano de hombre8 ni !or manos humanas es ser,ido8 como si necesitase de algo. 7a a todos la ,ida8 el aliento todas las cosas. 'izo de un hombre todo el lina=e humano. Guiere :ue todos los hombres le bus:uen si:uiera a tientas le hallen8 !ues no est$ le=os@ en El ,i,imos8 nos mo,emos e1istimos. 5o en ,ano somos lina=e su o8 !or lo cual no debemos !ensar :ue la 7i,inidad es !ura re!resentación del arte o del !ensamiento humanos. 7isimulando los tiem!os de la ignorancia8 intima ahora a los hombres a :ue se arre!ientan8 !ues tiene .i=ado el día en :ue =uzgar$ la tierra toda !or medio de un 'ombre8 a :uien ha acreditado ante todos !or su resurrección de entre los muertos. Seme=ante anuncio !ro,oca la hilaridad o la desazón entre sus o entes8 :ue se niegan a seguir escuch$ndole. A,eriguar la razón de seme=ante .racaso no es una cuestión baladí ha ocu!ado a numerosas mentes a lo largo de las 3!ocas. -estugiJre la aborda desde una nue,a !ers!ecti,a8 haci3ndonos ,er su !ermanente actualidad. 9arte nuestro autor de :ue el E,angelio !rimiti,o no es una .iloso.ía8 a di.erencia de las doctrinas de un &lemente de Ale=andría o un Frígenes8 :ue deben no !oco al !ensamiento !agano. E imagina ser uno de a:uellos sabios del Areó!ago8 :ue hace a 9ablo una serie de ob=eciones.

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#a !rimera se basa en la incom!atibilidad del 7ios 7esconocido con el 7ios creador del cielo de la tierra. El 7ios 7esconocido no es !ro!iamente una no,edad@ es el Ino o el Kien de 9latón o8 en todo caso8 el "9ensamiento :ue se !iensa a sí mismo" de Aristóteles. &omo desconocido es inde.inible8 innombrable 8 !or tanto8 incognoscible en cierto modo. 2ustamente !or ello no !uede ser el &reador. In !unto en el :ue -estugiJre e1!one con claridad el !ensamiento griego en el :ue !ercibimos hasta :u3 !unto 3ste se a!ro1ima a las conce!ciones emanacionistas. 9or otro lado8 el &reador al :ue alude 9ablo resulta .amiliar hasta cierto !unto a los griegos@ es el 7emiurgo del "*imeo". 9ero el 7emiurgo no es el 7ios Su!remo8 el cual no act;a ad e1tra8 sino :ue es el modelo del :ue se sir,e a:u3l !ara .ormar el mundo8 a la ,ez :ue su "t3los"8 un tema :ue8 con di,ersas ,ariantes8 ser$ recogido !or el gnosticismo del siglo HH. Adem$s8 no es !osible .ormar el mundo sin una materia. 9ero Ccu$l es el origen de esta materiaD. Si es el 7emiurgo8 habr$ :ue cali.icarla de di,ina8 como ense?an los estoicos. >8 en ese caso8 todo lo :ue est$ hecho de materia8 incluído el hombre8 ser$ di,ino. &on lo cual no !odr$ estar inclinado al mal ni8 !or consiguiente8 necesitar$ arre!entirse de nada8 como a.irma 9ablo. Si8 !or el contrario8 la materia no debe su origen al 7emiurgo8 es :ue estaba a ahí !ara :ue el 7emiurgo se sir,iera de ella8 en cu o caso ser$ eterna8 como el 7ios Su!remo el !ro!io 7emiurgo. #o cual nos lle,a a concluir :ue el mundo en su totalidad es eterno8 !ues carece de sentido decir :ue el 7emiurgo8 :ue es inmutable8 se ha a decidido un día a .ormarlo. 9or consiguiente8 el mundo no tiene .in@ como mucho8 !odremos ace!tar8 con los estoicos8 :ue !eriódicamente !ase !or una con.lagración8 !ero es !ara ser sustituído !or otro com!letamente id3ntico8 así inde.inidamente. CGu3 sentido tiene entonces a.irmar :ue el mundo ser$ =uzgado un díaD 9ero8 !ara los griegos8 lo !eor no es esto. #o !eor es cuando 9ablo sostiene :ue el mundo ser$ =uzgado !or "un 'ombre a :uien 7ios acreditó ante todos8 resucit$ndolo de entre los muertos". A los oídos de los griegos8 seme=ante a.irmación resultaba8 sin duda8 descabellada. 5o sólo su!onía atribuir a 2es;s una condición di,ina gen3rica (utilizada con .recuencia a!licada a muchas cosas8 como cuando se dice@"di,ino es el lina=e del hombre")8 sino sostener lisa llanamente :ue Ll es 7ios8 "El :ue es"8 "el E1istente de !or sí"8 "el Mnico". Ahora bien8 Ccon :u3 derecho !uede 2es;s llamarse 7ios con el mismo título :ue el 7ios MnicoD CF ha :ue decir :ue el 7ios Mnico ha ,enido a la tierraD 7e=ando a!arte8 !or el momento8 el tema de la resurrección (los o entes del Areó!ago sólo conocen la resurrección mítica de dioses como Atis8 Fsiris o 7ioniso)8 la di.icultad .undamental radica8 !ara los griegos8 en la con.usión sub acente al lengua=e !aulino. Se entremezclan en 3l dos órdenes de realidad@ el intem!oral el histórico. En el orden intem!oral o eterno ha un !rimer 7ios8 el "7ios desconocido"B un segundo 7ios8 emanación del !rimero e intermediario entre el 7ios Su!remo el mundo. El organiza la materia8 ella misma eterna8 !ara .ormar un mundo sin !rinci!io ni .in. El !rimer 7ios es "9ensamiento

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:ue se !iensa a sí mismo"B el segundo es "9ensamiento ,ertido ad e1tra" 8 !or ello8 causa e.iciente del uni,erso. Ahora bien8 tanto si lo concebimos al modo del 7ios Su!remo como si lo entendemos a la manera del segundo 7ios8 es im!osible :ue 7ios8 Es!íritu !uro8 se encarne en este mundo material. > lo es !or tres razones. En !rimer lugar8 !or:ue e1iste una antinomia radical entre 7ios la materia. > a:uí caben dos !osibilidades. Si la materia es mala8 como !iensan algunos !latónicos8 es e,idente :ue la idea misma de un 7ios encarnado es una contradictio in terminis8 !ues 7ios materia serían !olos antinómicos. En el su!uesto de :ue la materia8 sin ser mala8 sea sim!le !osibilidad8 algo así como el "no s3 :u3" del "*imeo"8 :ue !ermite :ue lo :ue no e1istía hasta entonces8 !or e.ecto de una causa8 llegue a e1istir8 las cosas no me=oran. 9ues es com!letamente im!osible :ue 7ios8 Acto !uro8 se mezcle con la materia !ara con,ertirse en algo otro :ue 3l mismo. #a segunda razón se sigue de la !rimera@ si 7ios es el Acto !uro8 eterno e inmutable8 es e,idente :ue no !uede cambiar8 la encarnación su!ondría un cambio. #a tercera razón se deri,a de las otras dos. El orden al :ue !ertenecen las realidades di,inas es eterno8 intem!oral. Es un error8 !or tanto8 introducir en la historia lo :ue8 !or de.inición8 esca!a a ella. Ina cosa es hablar de los dioses :ue mueren resucitan cada a?o8 como Adonis8 otra mu distinta a.irmar :ue el 7ios eterno e inmutable ha a !odido nacer en un momento de la historia. 9or consiguiente8 una de dos@ o 2es;s es entera solamente 7ios8 ;nicamente toma la .igura humana en a!arienciaB o bien es solamente hombre8 aun:ue en un momento dado de su e1istencia recibiese una luz de lo alto .uese dei.icado. 9ero lo :ue no es lógico8 lo absurdo es sostener :ue uno el mismo !ueda ser a la ,ez ser de,enir8 acto !otencia8 eterno sometido a la muerte. Ftro !unto en el :ue se detiene la argumentación de los atenienses es el del !ecado original. 9uesto :ue el mal e1iste 7ios no !uede ser res!onsable de 3l 8 !or otra !arte8 no e1iste un !rinci!io del mal contra!uesto al del bien8 !arece lógico in,entar la ".$bula" de una !rimera !are=a de una caída original. &oncediendo :ue la ,enida de &risto su muerte en la cruz han sido necesarias (o con,enientes@ sabido es :ue algunos 9adres de.ienden :ue la encarnación de 7ios hubiese tenido lugar tambi3n en el caso de no !roducirse el !ecado original)8 la humanidad estaría8 en !rinci!io8 sal,ada. Ahora bien8 si est$ sal,ada8 C!or :u3 !redican los cristianos una moralD C5o bastaría con la .e en 7ios Sal,adorD In tema en el :ue se antici!a lo :ue m$s tarde se llamar$ la tesis !rotestante de la sal,ación sola .ide. > es :ue los o entes del Areó!ago !iensan :ue el mal tiene su origen en la materia :ue8 !ara esca!ar a 3l8 basta con recogerse en ese n;cleo :ue constitu e la esencia del hombre :ue es di,ino. 'uelga8 !ues8 la redención !ara a:uel :ue sabe ale=arse de la materia concentrarse en el es!íritu8 !ostura en la :ue resulta .$cil !ercibir las cone1iones con la religiosidad oriental sus !ostulados.

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> así8 la reunión acaba con una obser,ación irónica !or !arte de los atenienses@ "Ftro día seguir$s habl$ndonos de esto". -estugiJre hace notar cómo 9ablo8 a la ,ista de la reacción de los o entes del Areó!ago8 anuncia el E,angelio a los de &orinto de un modo totalmente di.erente@ "&uando .ui a ,osotros8 no .ui con el !restigio de la !alabra o de la sabiduría a anunciaros el misterio de 7ios8 !ues no :uise saber entre ,osotros sino a 2esucristo8 3ste cruci.icado.> me !resent3 ante ,osotros d3bil8 tímido tembloroso. > mi !alabra mi !redicación no tu,ieron nada de los !ersuasi,os discursos de la sabiduría8 sino :ue .ueron una demostración del Es!íritu del !oder !ara :ue ,uestra .e se .undase8 no en sabiduría de hombres8 sino en el !oder de 7ios."(1 &or 28 1<(). 9ara -estugiJre8 la razón ;ltima del .racaso de 9ablo radica en la im!osibilidad de conciliar las construcciones de la razón con la actitud de .e@ ha una clara ru!tura entre ambos órdenes8 de manera :ue la tesis de algunos autores8 seg;n la cual es !osible una e,olución natural del !aganismo a la religión cristiana8 carece de .undamento. A nuestro entender8 la discusión atenta de las ob=eciones suscitadas !or la !redicación !aulina !uede !ro ectar nue,as luces sobre un enigma :ue ha intrigado a muchos autores. En !rimer lugar8 est$ la di.erencia entre el "7ios escondido" el &reador. C7e :u3 índole es la distancia :ue los se!araD Si consideramos los distintos estadios en :ue ,iene des!legada la "Realidad Mnica" o no<dual en las conce!ciones emanacionistas8 obser,aremos cómo la "creación" re!resenta el ni,el :ue sigue inmediatamente a la "emanación" (,3ase8 !or e=em!lo8 la doctrina cabalística de los cuatro "mundos"@ "atziluth"8 "briah"8 " etsirah" "asiah" o8 lo :ue es igual8 "emanación"8 "creación"8 ".ormación" "acción"). #a indi.erenciación del "Absoluto" :ue caracteriza al mundo de la "emanación" ,iene a:uí reem!lazada !or la distinción entre "A:uel :ue crea" el t3rmino u ob=eto de su obra8 "la creación". Ahora bien8 !arte de la con.usión en :ue incurren los griegos radica en la identi.icación :ue hacen entre el 7emiurgo el 7ios Su!remo. El cali.icati,o de "di,ino" a!licado en uno otro caso induce8 !ues8 a error. 7e=ando a un lado la hi!ótesis de :ue la materia es mala8 en cu o caso la di.icultad se com!rende !er.ectamente8 la im!osibilidad8 !or !arte de los interlocutores de 9ablo8 de concebir la encarnación se basa en :ue entienden dicho conce!to a la manera de una con.usión entre el orden di,ino el humano8 con.usión :ue resulta claramente ob,iada en el dogma de la unión hi!ost$tica@ la !ersona de &risto es el "su=eto" de ambas naturalezas8 las cuales en modo alguno se identi.ican o se .usionan8 sino :ue contin;an siendo lo :ue eran "!or se!arado". &omo tambi3n se e1!lica el :ue los atenienses entiendan la encarnación como un cambio en el ser di,ino. Es claro :ue la elucidación teológica del dogma !ermite res!onder a esa ob=eción@ la encarnación no su!one cambio en 7ios8 cu o ser es el :ue es desde !ara toda la eternidadB el a!arecer en un momento del tiem!o no a?ade ni :uita nada al ser di,ino8 :ue desde su eternidad decide asumir la naturaleza humana. Este es el n;cleo de la di.icultad con :ue se en.rentan los atenienses de ahí su tro!iezo ante la

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conce!ción cristiana de la historia. &omo tambi3n su oscilación entre la tesis mono.isita8 seg;n la cual en &risto habría una sola naturaleza8 la docetista8 :ue sostiene :ue la humanidad de &risto es sólo a!arente. En cuanto a la cuestión del !ecado original su condición de ".$bula"8 !one de mani.iesto cómo los interlocutores de 9ablo son inca!aces de entender un di$logo entre la 7i,inidad el hombre8 anclados como est$n en una conce!ción del ser di,ino :ue no tolera =unto a sí a ninguna realidad creada o tiende a disol,erla en el no<ser8 como:uiera :ue lo concibamos. Hnca!acidad :ue se re,ela asimismo en el modo de com!render la redención@ 3sta sería una realidad :ue ,iene de arriba se u1ta!one al hombre8 sin e1igir la menor colaboración de su !arte. O&u$n le=os estamos del c3lebre adagio agustiniano@ "7ios8 :ue te creó sin ti8 no se sal,ar$ sin ti"P -estugiJre tiene razón cuando sostiene :ue los o entes del Areó!ago !iensan :ue la materia es el mal :ue8 !ara ob,iarla8 basta con recogerse en el interior de uno mismo8 en a:uel n;cleo :ue es incontaminado di,ino8 una !ostura mu a.ín a la religiosidad oriental :ue8 tarde o tem!rano8 desemboca en conce!ciones emanacionistas 8 en de.initi,a8 en un "ad,aitismo" :ue8 a .uerza de de.ender los .ueros de la 7i,inidad8 anula al hombre ,uel,e im!osible todo di$logo entre 7ios la humanidad. Resultan8 !or ello8 mu acertadas las obser,aciones de nuestro autor cuando se?ala cómo 9ablo8 a la ,ista de la acogida :ue tu,o su !redicación en el Areó!ago8 decidió ir a &orinto "con temor temblor"8 no con discursos de humana sabiduría8 sino limit$ndose a hablar de "&risto cruci.icado" con.iado ;nicamente en la .uerza del Es!íritu. #o cual e:ui,alía a reconocer la clara ru!tura entre el cristianismo la religiosidad !agana8 así como la im!osibilidad de :ue 3sta culminara en a:u3l !or una e,olución natural.

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LA CRÍTICA DEL REENCARNACIONISMO EN ALGUNOS AUTORES CONTEMPORÁNEOS Emilio Saura Gómez 7octor en -iloso.ía
Abordamos a continuación un !roblema sobre el :ue e1iste una enorme con.usión en nuestra 3!oca. En e.ecto8 si a lo largo de los tiem!os siem!re hubo tentati,as de legitimar8 !or así decirlo8 conce!tos :ue guardan alguna relación8 si:uiera le=ana8 con el de "reencarnación"8 no cabe duda :ue es en nuestra 3!oca tras la acu?ación el uso indiscriminado del ,ocablo8 cuando los e:uí,ocos han alcanzado su m$1ima e1!resión. 9arece como si8 !or el hecho de haberse incor!orado al diccionario tal t3rmino8 hubiese :uedado legitimado sin m$s lo :ue con 3l se signi.ica. Es8 !ues8 corriente :ue el e1!ositor de cual:uier "esoterismo" de nue,o cu?o d3 !or demostrada una teoría :ue8 en otras 3!ocas8 hubiese !recisado in,ocar en su .a,or alg;n argumento8 una situación :ue !one de mani.iesto hasta :u3 !unto han :uedado reba=adas las e1igencias de racionalidad en gran !arte de la humanidad actual8 :ue ace!ta con relati,a .acilidad cual:uier doctrina8 !or inconsistente :ue !arezca. 7e ahí el título del !resente e!ígra.e. Es nuestra intención8 en e.ecto8 e1!oner algunas críticas a dicha teoría tal como a!arecen en autores :ue8 desde di,ersas !ers!ecti,as8 rei,indican la !ureza de la doctrina tradicional .rente a "reelaboraciones" de dudoso origen. En di$logo con ellos8 trataremos de com!letar sus argumentos allí donde nos !arezca necesario8 a la ,ez :ue subra amos algunos !untos de la conce!ción cristiana es!ecialmente !ertinentes. 9or lo dem$s8 en ocasiones nos re.eriremos a conce!ciones !rimiti,as :ue !ueden guardar relación con la teoría de la reencarnación :ue constitu en una degeneración de las nociones !rimordiales sobre el desarrollo es!iritual del hombre8 como acertadamente se?aló 9ierre Gordon. I. La crítica d R !" G#"!$! >a Ren3 Gu3non hizo notar :ue la doctrina de la "reencarnación" tu,o su origen en el es!iritismo(concretamente en la rama .rancesa)8 de donde la tomaron el teoso.ismo8 el ocultismo de 9a!us otras escuelas. Se?alaba al mismo tiem!o las di,ergencias :ue8 a !ro!ósito de la "reencarnación"8 e1isten no sólo entre los !ro!ios es!iritistas8 sino tambi3n entre 3stos las dem$s escuelas. Así8 en o!inión de algunos8 el ser humano se reencarna siem!re en alguien del mismo se1oB otros sostienen :ue la reencarnación ocurre indi.erentemente en uno u otro se1oB otros8 :ue se da una alternancia entre ambos se1os. 9or otra !arte8 ha :uienes de.ienden :ue las reencarnaciones

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del ser humano acontecen siem!re sobre la *ierra8 :uienes a!o an la tesis de :ue !ueden ocurrir sobre cual:uier otro !laneta o astro. Seg;n los teoso.istas habría encarnaciones terrenas a lo largo de un ciclo bastante largo8 tras el cual toda una raza humana comenzaría una nue,a serie de encarnaciones en otra es.era. > un !unto no menos discutido es la duración del inter,alo entre dos encarnaciones consecuti,as. *ales !lanteamientos no son !recisamente !ara ins!irar con.ianza8 !ero8 !ara Gu3non8 lo decisi,o es :ue ninguna doctrina tradicional aut3ntica ha hablado =am$s de la "reencarnación"8 a la :ue considera una in,ención absolutamente moderna occidental8 :ue no !asa de ser una teoría .ilosó.ica inconsistente. > aun la denominación de "teoría .ilosó.ica" resultaría e1cesi,a !ara algo :ue8 en realidad8 no !asa de ser una sim!le "conce!ción social"8 sobre todo si consideramos los orígenes de la misma. En e.ecto8 .ueron los socialistas .ranceses de la !rimera mitad del siglo QHQ los :ue la inculcaron a Allan Rardec estaba esencialmente destinada a e1!licar la desigualdad de las condiciones sociales8 aun:ue luego los es!iritistas e1tendiesen su cam!o de a!licación a las di.erencias !sí:uicas e intelectuales. Así8 !ara Allan Rardec8 las desigualdades entre los hombres8 de cual:uier ti!o :ue sean8 se e1!lican si admitimos una sucesión de e1istencias anteriores. Al nacer8 los seres humanos son m$s o menos a,anzados seg;n el n;mero de e1istencias recorridas@ las sucesi,as e1istencias serían !ara la ,ida del alma lo :ue los a?os !ara la ,ida del cuer!o. 7e otro modo la =usticia di,ina :uedaría en entredicho8 !ues 7ios no !uede haber creado almas desiguales. Seme=ante argumentación resulta deleznable8 como obser,a Gu3non.>8 en su o!inión8 lo es !or ,arias razones. En !rimer t3rmino8 si el !unto de !artida no es igual !ara todos8 si e1isten hombres :ue est$n m$s ale=ados de 3l :ue otros8 si todos no han recorrido el mismo n;mero de e1istencias8 ha a:uí una desigualdad de la cual no !ueden ser res!onsables8 una "in=usticia" im!osible de e1!licar dentro de su teoría. En segundo lugar8 aun admitiendo :ue no ha a tales di.erencias entre los hombres8 es necesario :ue ha a habido en su e,olución(siem!re desde la !ers!ecti,a es!iritista) un momento en el :ue ha an comenzado las desigualdades. CEn ,irtud de :u3 causaD Si se dice :ue la causa la constitu en los actos :ue los hombres habían realizado anteriormente8 habr$ :ue e1!licar !or :u3 los distintos seres humanos se han com!ortado di.erentemente antes de :ue se mani.estasen en ellos las desigualdades. A:uí ha una contradicción@ admitamos la !osibilidad de :ue los hombres hubiesen sido !er.ectamente iguales desde todos los !untos de ,istaB en tal caso8 =am$s habrían !odido de=ar de serlo8 a menos :ue discutamos la ,alidez del !rinci!io de razón su.iciente. En de.initi,a8 !reguntarse !or :u3 un ser no es igual a otro es como !reguntarse !or :u3 ambos son di.erentes@ desde el momento en :ue e1iste una multi!licidad de entes es necesario :ue entre ellos ha a di.erencias8 !ues dos cosas id3nticas resultan inconcebibles. > es :ue la !regunta a la :ue los reencarnacionistas tratan de dar res!uesta no es otra :ue 3sta@ C!or :u3 un ser es 3l mismo no otroD &on la agra,ante de :ue se de=an lle,ar !or

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consideraciones sentimentales ,en tal desigualdad como una in=usticia8 cuando m$s bien ocurre al contrario@ la noción de =usticia se reduce en ;ltimo e1tremo a la de e:uilibrio o armonía entre !olos o elementos !or de.inición di.erentes. En orden a clari.icar las cosas8 nuestro autor cree necesario hacer algunas distinciones8 en concreto8 entre el t3rmino "reencarnación" otros dos ,ocablos bien .amiliares a los antiguos8 metem!sícosis transmigración. En e.ecto8 cuando se habla de reencarnación se entiende8 en !rimer lugar8 :ue el ser :ue a ha estado encarnado toma un nue,o cuer!o8 es decir8 ,uel,e al estado a tra,3s del cual !asó anteriormenteB 8 en segundo t3rmino8 :ue tal acontecimiento se re.iere al ser real com!leto no sim!lemente a alguno de los elementos m$s o menos im!ortantes :ue han !odido desem!e?ar una .unción en su constitución. Ahora bien8 la !rimera condición la distingue esencialmente de la transmigración8 tal como es considerada en las doctrinas orientales. #a segunda8 !or su !arte8 ,iene a di.erenciarla de la metem!sícosis8 en el sentido en :ue entendieron esta noción los ór.icos los !itagóricos. -rente a la a.irmación de Allan Rardec de :ue8 entre la metem!sícosis de los antiguos la moderna teoría de la reencarnación8 la ;nica di.erencia est$ en :ue los es!iritistas rechazan absolutamente la transmigración del hombre a los animales ,ice,ersa8 con,iene !recisar lo siguiente@ los antiguos nunca sostu,ieron tal cosa. > si e1isten e1!resiones m$s o menos simbólicas :ue !ueden dar ocasión a malentendidos8 lo ;nico :ue :uieren signi.icar es esto@ ha en el hombre elementos !sí:uicos :ue se disocian tras la muerte !ueden !asar a otros seres ,i,os8 hombres o animales8 al igual :ue !uede ocurrir con los elementos :ue com!onían el cuer!o tras la disolución del mismo. #a disociación :ue sigue a la muerte no act;a sólo sobre los elementos cor!óreos8 sino tambi3n sobre otros :ue !odríamos llamar !sí:uicos. Estos !ueden inter,enir a ,eces en los .enómenos es!iritistas8 contribu endo a crear la ilusión de una comunicación real con los di.untos8 e incluso la ilusión de una reencarnación. 7ichos elementos (:ue durante la ,ida !ueden haber sido conscientes o sim!lemente !ermanecer "subconscientes") com!renden en !articular todas las im$genes mentales :ue8 deri,adas de la e1!eriencia sensible8 .ormaron !arte de la memoria de la imaginación. Al ser de orden sensible8 est$n su=etas a disolución8 a :ue de!enden del estado cor!óreo. Se im!one otra obser,ación no menos im!ortante@ !uede haber transmisión de elementos !sí:uicos de un ser a otro8 sin :ue ello !resu!onga la muerte del !rimero. Al igual :ue e1iste una herencia .isiológica8 e1iste una herencia !sí:uica8 lo cual es un hecho corrientemente obser,ado. Ahora bien8 esto im!lica :ue los !rogenitores8 =unto con el germen cor!óreo8 transmiten un germen !sí:uico8 un con=unto de elementos !ertenecientes a la es.era del "subconsciente" :ue8 llegada la ocasión8 !ueden mani.estarse o8 !or el contrario8 !ermanecer en estado latente. Es esta doble herencia cor!órea !sí:uica la :ue se e1!resa en la .órmula china@ "> re,i,ir$s en la in.inidad de tus descendientes". 9ara Gu3non8 los hechos :ue los reencarnacionistas in,ocan en a!o o de su tesis !ueden e1!licarse8 de un lado8 mediante la transmisión hereditaria de

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ciertos elementos !sí:uicos 8 de otro8 mediante el englobamiento en una indi,idualidad humana de .actores !sí:uicos !ro,enientes de la desintegración de indi,idualidades humanas anteriores8 sin :ue ello su!onga la menor relación es!iritual entre una otras. En casos e1ce!cionales8 incluso !uede ocurrir :ue un con=unto bastante considerable de elementos se conser,e sin disociación sea trans.erido íntegramente a la nue,a indi,idualidad. Sin embargo8 todo esto no a.ecta en lo m$s mínimo al ser real8 a la indi,idualidad !ro!iamente dicha. Estando así las cosas !odríamos !reguntarnos8 sin embargo8 !or :u3 los antiguos han otorgado no !oca im!ortancia a la suerte !óstuma de los elementos en cuestión. > es :ue8 en e.ecto8 estas cosas no son sin m$s materia indi.erente. 7e otro modo8 los ritos .unerarios no tendrían razón de ser. #a acción de tales ritos se e=erce !recisamente sobre los .actores !sí:uicos del di.unto@ no en ,ano los antiguos relacionaban ciertos .enómenos de "in.estación" con la no realización de los ritos .unerarios8 un !unto e1tremadamente com!le=o en el :ue nuestro autor !re.iere no entrar de manera !articularizada. *ras haberse ocu!ado bre,emente de la metem!sícosis8 Gu3non aborda el tema de la transmigración. Esta se re.iere al ser real8 !ero no su!one ning;n retorno al mismo estado de e1istencia8 !ues8 en el caso de :ue esto !udiese suceder8 habría :ue hablar de "migración"8 no de "transmigración". Al contrario8 3sta ;ltima es el !aso del ser a otros estados de e1istencia8 caracterizados !or condiciones :ue di.ieren mucho de a:uellas a las :ue est$ su=eta la indi,idualidad humana8 con la ;nica restricción de :ue8 mientras se trata de estados indi,iduales8 el ser se halla siem!re in,estido de una .orma8 aun:ue 3sta no !ueda ser ob=eto de re!resentación es!acial alguna. Así8 !ues8 la transmigración su!one esencialmente cambio de estado. Esto es lo :ue ense?an las doctrinas tradicionales de Friente 8 seg;n todos los indicios8 los "misterios" de la antigAedadB lo mismo !uede a.irmarse del budismo8 a !esar de la inter!retación reencarnacionista di.undida ho entre los euro!eos. Es la ,erdadera doctrina de la transmigración la :ue nos !ermite re.utar de una ,ez !or todas la teoría de la reencarnación. En e.ecto8 un mismo ser no !uede tener dos e1istencias en el mundo cor!óreo8 a se trate de la *ierra o de cual:uier otro astro8 de e1istencias simult$neas o sucesi,as8 de su realidad como ser humano o de sus .ormas ,egetal8 animal o mineral (seg;n las .alsas conce!ciones de la metem!sícosis). Seg;n Gu3non8 esto nos reconduce a los socialistas de 10%0@ seg;n !arece8 Klan:ui ha sido el !rimero en imaginar una re!etición simult$nea e inde.inida de indi,iduos id3nticos en el es!acio8 una teoría realmente absurda. 9or lo dem$s8 el argumento utilizado !ara re.utar la reencarnación !uede utilizarse igualmente contra ciertas conce!ciones de ti!o m$s .ilosó.ico8 como la nietzscheana del "eterno retorno" 8 en general8 las :ue !resu!onen en el uni,erso una re!etición !ura. En ;ltimo e1tremo8 la re.utación guenoniana de la teoría de la reencarnación se basa en la doctrina meta.ísica de los estados m;lti!les del ser8 cu o .undamento no es otro :ue el siguiente@ la 9osibilidad uni,ersal total es necesariamente in.inita no !uede ser com!rendida di,ersamente8

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!ues8 al englobarlo todo8 no !uede ser limitada !or nada. 9or lo tanto8 su!oner una re!etición en el $mbito de la 9osibilidad uni,ersal (como com!orta el admitir dos !osibilidades !articulares id3nticas) e:ui,ale a atribuirle una limitación8 a :ue la in.inidad e1clu e toda re!etición. Sólo dentro de un con=unto .inito cabe retornar a un mismo elemento8 dicho elemento no sería rigurosamente el mismo a no ser :ue nos mo,amos dentro de un sistema cerrado8 condición :ue =am$s !uede realizarse. 9uesto :ue el uni,erso es realmente un todo o8me=or8 el *odo absoluto8 un ciclo cerrado resulta inconcebible8 de tal manera :ue dos !osibilidades id3nticas no serían sino una sola la misma. 5i si:uiera dentro de un con=unto inde.inido ( no a in.inito) como es el mundo cor!óreo se !uede ,ol,er al mismo !unto. Se trata de una sim!le analogía8 !ero !uede a udarnos a com!render :ue8 a .ortiori8 en la e1istencia uni,ersal el retorno a un mismo estado es una im!osibilidad. A :uienes !iensan :ue8 al rechazar la reencarnación8 !onemos límites a la 9osibilidad uni,ersal8 Gu3non res!onde :ue8al hacer esto8 tan sólo rechazamos una im!osibilidad@ no se limita la 9osibilidad !or negar el absurdo. >8 a este !ro!ósito8 habla de los escr;!ulos :ue lle,aron a 7escartes a atribuir a 7ios la llamada "libertad de indi.erencia"8 !or miedo a limitar la omni!otencia di,ina. En e.ecto8 el :ue algo sea absurdo no !ro,iene de :ue 7ios no !ueda hacerlo8 sino al contrario8 =ustamente !or:ue algo es absurdo8 7ios no !uede hacerlo8 sin :ue ello com!rometa en lo m$s mínimo su omni!otencia8 !ues absurdo e im!osible son sinónimos. )ol,iendo al tema de los estados m;lti!les del ser8 nuestro autor hace notar :ue dichos estados !ueden ser concebidos tanto diacrónica como sincrónicamente :ue8 en su con=unto8 la sucesión sólo ha de admitirse a título de re!resentación simbólica8 a :ue el tiem!o sólo es condición !ro!ia de uno de los estadosB en cuanto a la duración8 como:uiera :ue se la entienda8 sólo !uede ser atribuida a algunos de ellos. En todo caso8 si :uisi3ramos em!lear el ,ocablo "sucesión"8 cabría hablar de sucesión lógica8 no cronológica. #o cual e:ui,ale a decir :ue e1iste un encadenamiento causal entre los di,ersos estados. Ahora bien8 la relación de causalidad8 entendida en sentido !ro!io8 im!lica la simultaneidad o la coe1istencia de sus t3rminos. 9or otra !arte8 con,iene !recisar :ue incluso el estado indi,idual humano8 su=eto a la condición tem!oral8 !uede !resentar8 sin embargo8 una multi!licidad simult$nea de as!ectos secundarios. El ser humano no !uede tener ,arios cuer!os8 !ero8 .uera de la modalidad cor!órea en simultaneidad con ella8 !uede !oseer otras modalidades en las cuales se desarrollan algunas de las !osibilidades :ue com!orta8 un tema de sumo inter3s !or los su!uestos en :ue se basa !or las deri,aciones :ue de 3l surgen. En e.ecto8 seg;n Gu3non8 el ente humano se com!one de ,arios estados@ en !rimer lugar8 est$ la di,isión entre la realidad "no mani.estada" los estados "mani.estados"B dentro de 3stos ;ltimos ha :ue distinguir entre la mani.estación "in.ormal" la ".ormal"B 8 en el interior de la mani.estación ".ormal"8 entre la .orma "sutil" la "grosera" o "densa". Se com!rende :ue los estados tem!orales !ro!iamente dichos sólo a.ectan a la mani.estación "densa"8 en tanto :ue la sucesión en el $mbito "sutil" !osee a distinto

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car$cter. En cuanto a la es.era "in.ormal" 8 "a .ortiori"8 la "no mani.estada"8 e1isten .uera de la tem!oralidad8 como:uiera :ue la entendamos. C9uede hablarse del ser humano en los t3rminos en :ue lo hace Gu3nonD C*iene sentido decir :ue en el hombre ha estados "in.ormales"8 m$s a;n8 ni,eles "no mani.estados"D Si !or tales se entienden estados de e1istencia di,inos8 a de.inibles mediante atributos (los "in.ormales")8 a absolutamente inconcebibles(los "no mani.estados")8 es claro :ue la res!uesta ser$ negati,a8 al menos si hablamos de estados ontológicamente !ertenecientes al ente humano. Ftra cosa es a.irmar :ue seme=antes estados !ueden ser otorgados al hombre "!or gracia"8 en cu o caso se trataría de realizaciones :ue est$n !or encima de su "naturaleza". &on lo cual el es:uema guenoniano ( otros seme=antes) debería ser re,isado en el sentido de establecer :u3 es lo !ro!io del ser humano :u3 es lo :ue !uede atribuírsele gratuitamente. Esta sería la distinción .undamental8 en cu o caso !odríamos hacer coincidir lo :ue es !ro!io del hombre con la "imagen" de :ue habla el "G3nesis"8 lo :ue le ha sido otorgado gratuitamente con la "seme=anza"8 :ue im!licaría un !arecido mucho ma or (algo así como la dei.ormidad de :ue hablan algunos 9adres). 9or consiguiente8 a la hora de describir la constitución del hombre habría :ue decir lo siguiente@ su ser !ro!io se identi.icaría con el ternario cuer!o< alma<es!íritu8 :ue es "imagen" de la 7i,inidad8 re.le=o de las tres di,inas !ersonas en el $mbito de la creación. En cuanto a la conce!tualización del ser dei.orme8 atribuído gratuitamente al hombre8 o.recería no !ocas di.icultades8 a :ue habría :ue concebirlo como un estado .uera del alcance de sus !osibilidades8 de manera :ue8 en rigor8 no !odría a.irmarse :ue el ser dei.orme es una de las dimensiones del ser humano. 9or lo tanto8 hablar al res!ecto (como hace Gu3non) del estado "in.ormal" del hombre o de su dimensión "no mani.estada" !uede resultar e:uí,oco8 a no ser :ue nos a!resuremos a a?adir :ue dichos estados no son otra cosa :ue los estados místicos8 a los :ue el hombre !uede acceder en ,irtud de la gracia di,ina. 9ero !rosigamos con la re.utación guenoniana de la reencarnación. 9ara nuestro autor8 no ha en la naturaleza la menor analogía en .a,or de esa teoría8 mientras :ue8 !or el contrario8 se encuentran muchas en contra de ella8 un !unto :ue ha sido !uesto claramente de relie,e !or la 'ermetic Krotherhood o. #u1or. #a doctrina de esta "-raternidad" hace notar :ue :uienes de.ienden la multi!licidad de las encarnaciones humanas no han desarrollado en sí el l;cido estado de la conciencia es!iritual. *omando un e=em!lo de la naturaleza8 ha :ue obser,ar :ue la bellota llega a ser encina8 !ero la encina8 !or m$s :ue !roduzca millares de bellotas8 =am$s se con,ertir$ ella misma en bellota. #o mismo ocurre con el hombre@ el alma embrionaria8 a;n no indi,idualizada8 llega a ser un hombre 8 al igual :ue la encina da origen a una cantidad innumerable de bellotas8 el hombre suministra a un n;mero inde.inido de almas los medios !ara obtener el nacimiento en el mundo es!iritual. 'a una estrecha corres!ondencia entre ambas realidades8 !or eso los antiguos druidas rendían tantos honores a a:uel $rbol. En cuanto al su!uesto "des!ertar de recuerdos" latentes8 en ,irtud de los cuales ciertas

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!ersonas aseguran recordar sus !asadas e1istencias8 se e1!lican recurriendo a las sim!les le es de la a.inidad de la .orma. Sin embargo<se?ala Gu3non< la doctrina en cuestión admite la !osibilidad de la reencarnación en casos e1ce!cionales8 !or e=em!lo8 el de los ni?os :ue nacieron muertos o .allecieron antes del uso de razón8 o el de los idiotas de nacimiento. Ina inconsecuencia a los o=os de Gu3non8 !ues8 siendo la reencarnación una im!osibilidad meta.ísica8 carece de sentido hablar de e1ce!ciones. Esto debe :uedar bien claro8 a .in de disuadir a algunos autores (incluso católicos) :ue8 .altos de una com!rensión =usta de la naturaleza humana8 se sienten im!ulsados a admitir la reencarnación en casos e1ce!cionales. En el conte1to de la discusión sobre la reencarnación8 nuestro autor hace re.erencia al HH &oncilio de &onstantino!la :ue8 en su o!inión8 no cabe in,ocar contra dicha doctrina8 a :ue los c$nones en cuestión ,an dirigidos contra Frígenes 8 en concreto8 contra su tesis de :ue la ,ida cor!órea sería un castigo !ara las almas :ue8 !ree1istiendo como !otencias celestes8 se habrían hartado de la di,ina contem!lación. Así8 !ues8 seme=ante teoría no alude a una ,ida cor!órea anterior8 sino a la e1istencia en el mundo inteligible (a la manera !latónica). 9or eso rebate la o!inión de 9a!us8 seg;n la cual el concilio da a entender :ue la reencarnación .orma !arte de las ense?anzas secretas de la Hglesia :ue en 3l no se condena a :uienes se reencarnan ,oluntariamente !or amor al !ró=imo8 sino sólo a :uienes lo hacen !or hartura de la contem!lación celeste8 una inter!retación !eregrina del canon 1. 9or ;ltimo8 Gu3non rechaza la a.irmación de Allan Rardec de :ue el dogma de la resurrección de la carne es la consagración del de la reencarnación8 ense?ado !or los es!iritistas8 una o!inión realmente sor!rendente !or su gratuidad su absoluta .alta de rigor. &onclu e Gu3non con algunas re.erencias a los te1tos e,ang3licos :ue es!iritistas ocultistas in,ocan en a!o o de la reencarnación. Allan Rardec indica dos8 el !rimero de los cuales es el te1to de 4t 1/86<1(8 :ue ,iene des!u3s del relato de la trans.iguración. 'e a:uí el te1to@"> cuando ba=aban del monte8 2es;s les ordenó@S5o cont3is a nadie la ,isión hasta :ue el 'i=o del hombre ha a resucitado de entre los muertosS. Sus discí!ulos le !reguntaron@SC9or :u38 !ues8 dicen los escribas :ue Elías debe ,enir !rimeroDS. Res!ondió 3l@S&iertamente8 Elías ha de ,enir a restaurarlo todo. Fs digo8 sin embargo@SElías ,ino a8 !ero no le reconocieron8 sino :ue hicieron con 3l cuanto :uisieron. Así tambi3n el 'i=o del hombre tendr$ :ue !adecer de !arte de ellos.SEntonces los discí!ulos com!rendieron :ue se re.ería a 2uan el Kautista". En o!inión de Allan Rardec8 el te1to demuestra :ue 2uan el Kautista es la reencarnación de Elías8 9a!us es del mismo !arecer. Gu3non argumenta de la siguiente manera@ en !rimer lugar8 en el te1to no se dice de :u3 modo ha ,enido Elías. Si8 seg;n la Escritura8 Elías no ha muerto en el sentido usual de la !alabra8 di.ícilmente !uede hablarse de su reencarnación. En segundo t3rmino8 C!or :u3 Elías8 durante la trans.iguración8 no se mani.estó ba=o el as!ecto de 2uan el KautistaD. Adem$s8 interrogado al res!ecto 2uan el Kautista8 res!onde negati,amente@"> le !reguntaron@SCGu38

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!uesD CEres t; ElíasDS.El di=o@S5o lo so S"(2n 1821). Si se nos dice :ue ese te1to lo ;nico :ue !rueba es :ue 3l no recordaba su e1istencia anterior8 !odemos aducir otro8 mucho m$s e1!lícito8 en el :ue el arc$ngel Gabriel8 anuncia a Tacarías el nacimiento de su hi=o con estas !alabras@"E ir$ delante de 3l con el es!íritu el !oder de Elías8 !ara hacer ,ol,er los corazones de los !adres a los hi=os8 a los rebeldes a la !rudencia de los =ustos8 !ara !re!arar al Se?or un !ueblo bien dis!uesto"(#c 181/). 5o es !osible indicar con m$s claridad :ue 2uan el Kautista no es Elías en !ersona8 sino :ue !ertenece8 !or así decirlo8 a su ".amilia es!iritual". 7e este modo8 no literalmente8 ha :ue entender la ",enida de Elías". En cuanto al segundo te1to citado !or Allan Rardec8 no es otro :ue el colo:uio de 2es;s con 5icodemo. Gu3non se limita a citar el !unto esencial@"2es;s le res!ondió@SEn ,erdad8 en ,erdad te digo@ el :ue no nazca de lo alto no !uede ,er el Reino de 7ios...En ,erdad8 en ,erdad te digo@ el :ue no nazca de agua de Es!íritu8 no !uede entrar en el Reino de 7ios. #o nacido de la carne8 es carneB lo nacido del Es!íritu8 es es!íritu.5o te asombres de :ue te ha a dicho@ *en3is :ue nacer de lo altoS"(2n "8"</). Seg;n Gu3non8 sólo la !ortentosa ignorancia de los es!iritistas !odría con.undir el "segundo nacimiento"8 al :ue aluden todas las tradiciones es!irituales8 con la reencarnación. 'a otro te1to8 al :ue hace alusión 9a!us@ el del ciego de nacimiento :ue8 en su o!inión8 .ue castigado !or los !ecados de su ,ida anterior.El te1to es el siguiente@ ")io8 al !asar8 a un hombre ciego de nacimiento.> le !reguntaron sus discí!ulos@SRabbí8 C:ui3n !ecó8 3l o sus !adres8 !ara :ue ha a nacido ciegoDS.Res!ondió 2es;s@S5i 3l !ecó ni sus !adresB es !ara :ue se mani.iesten en 3l las obras de 7ios"(2n 681<"). 9ara Gu3non8 el te1to se?ala claramente :ue la ceguera no es a:uí un castigo de los !ecados8 !ero !odría haberlo sido8 no a la manera como lo entiende 9a!us (:ue .uerza el te1to al su!oner :ue el !ecado tu,o lugar en una ,ida anterior)8 sino m$s bien como una sanción antici!ada !or los !ecados cometidos !osteriormente. Seme=ante inter!retación sólo !uede ser e1cluída !or a:uellos cu o antro!omor.ismo llega al e1tremo de :uerer someter al tiem!o la acción di,ina(+)8 una idea interesante a la hora de com!render la interrelación de los di.erentes as!ectos de la e1istencia :ue8 al margen del !ensamiento guenoniano (sobre cu as ideas antro!ógicas e1!resamos m$s arriba algunas reser,as)8 merece ser desarrollada si:uiera bre,emente. #a cone1ión entre las distintas 3!ocas de una misma e1istencia se basa no sólo en su simultaneidad sub s!ecie aeternitatis8 es decir8 desde la "!ers!ecti,a" di,ina8 sino tambi3n en el hecho de :ue el ser humano ha sido ele,ado desde el !rinci!io al "orden sobrenatural". En consecuencia8 !ermanece re.erido al orden de la dei.icación incluso des!u3s de la "caída original"8 aun cuando e1!erimente dicha condición ba=o la .orma de una !ri,ación. 9or consiguiente8 :ueda marcado !ara siem!re con el sello de la eternidad8 aun:ue sea "!or !artici!ación gratuita" no de manera natural. #a im!ronta eterna a.ecta8 !ues8 a todo el ser del hombre8 desde el cuer!o al es!íritu8 de tal modo :ue a no !uede hablarse de 3l como un ente !uramente

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tem!oral8 cu a ,ida se agotase en ser mera sucesión de instantes o de 3!ocas. En este sentido8 la ,isión sincrónica de los di.erentes ni,eles del hombre est$ =usti.icada !or su misma condición dei.orme. II. A%&#!a' r (% )i$! ' d Pi rr "+ar,a" - $tr$' c$!c .t$' a(i! ' G$rd$! ! t$r!$ a %a !$ci*! d

En el conte1to de su e1!osición de la imagen del mundo ,igente en la antigAedad8 9ierre Gordon se !lantea el !roblema de la g3nesis del conce!to de "Rarma". CGu3 se entiende !or "Rarma"(o "Rarman")D.5o es otra cosa :ue el !oder generador trascendente de los actos humanos. Adem$s de sus consecuencias !erce!tibles8 cada acción8 !ensamiento8 gesto o !alabra tiene re!ercusiones in,isibles8 :ue !ueden registrarse en los "in.iernos"8 en el "cielo" o en otra e1istencia terrestre. #a conce!ción sub acente al ritual de muerte resurrección8 centro de la liturgia inici$tica !rimordial8 !ermanece la misma8 es decir8 se centra en la liberación del mundo .enom3nico en la ru!tura del abrazo de "mU U". 9ero la incor!oración del conce!to de "Rarma" hace :ue seme=ante liberación no se limite a la ,ida actual8 sino :ue se !ro!one arrancar al hombre a toda una cadena de ,idas muertes. #os m3todos de "resurrección" contin;an siendo los mismos8 se admita o no la !luralidad de las e1istencias. 9. Gordon analiza bre,emente la noción de "Rarma" tal como a!arece en el =ainismo8 en el brahmanismo m$s antiguo en el budismo. El !rimero se ha mantenido bastante .iel a las doctrinas inici$ticas m$s antiguas8 no obstante algunas inter!retaciones erróneas. Seg;n esta doctrina8 las sustancias .ormadoras del mundo se di,iden en dos gru!os@ animadas e inanimadas. #as !rimeras son las almas indi,iduales8 cada una de las cuales es indestructible8 goza de una ciencia de un !oder casi ilimitados ,i,e en la beatitud. )iene a identi.icarse8 !ues8 con el "su!erhombre" !rimordial8 anterior a la caída situado m$s all$ del es!acio<tiem!o. Sin embargo8 su e1istencia est$ sometida a ciertas in.luencias e1ternas :ue la degradan. Estas son en n;mero de cinco@ el es!acio8 el tiem!o8 la materia8 el "dharma" el "adharma". #as dos ;ltimas son una es!ecie de 3teres8 mediadores del mo,imiento ("dharma") del re!oso ("adharma")8 :ue no determinan ni modi.ican nada8 !ero :ue son indis!ensables !ara las mani.estaciones .enom3nicas. En cuanto a la materia8 est$ com!uesta de elementos e1tremadamente .inos8 :ue se a!ro1iman al "estado din$mico"8 a la realidad !rimordial o "radiante"8 conser,ando8 sin embargo8 su car$cter material. El =ainismo ha conser,ado8 !or tanto8 la antigua conce!ción inici$tica del estado sobrehumano !rimordial. *an sólo desentona en un !unto@ sit;a al mismo ni,el los dos ti!os de sustancias les otorga la misma realidad. Es la !enetración de las sustancias inanimadas en el alma lo :ue !roduce el Rarma. 9ara liberar al alma de la alternancia sin .in de ,ida muerte ha :ue destruir la materia V$rmica a e1istente e im!edir la .ormación de otra. #a sal,ación se obtiene mediante la obser,ancia de los "cinco mandamientos" a

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tra,3s de una serie de !r$cticas asc3ticas. Se distinguen catorce grados en el camino hacia la liberación8 un !unto en el :ue !ercibimos la in.luencia de tradiciones mu antiguas8 ligadas al simbolismo de la "4adre" lunar(los catorce días com!rendidos entre la #una nue,a el !lenilunio)8 :ue encontramos asimismo en otros $mbitos geogr$.icos (7ionisio Tagreo di,idido en catorce .ragmentos !or los *itanes8 Fsiris des!edazado en catorce !artes). El hombre :ue consigue recorrerlos hasta el .inal de,iene omnisciente alcanza la región de los biena,enturados8 de.initi,amente liberados de las .luctuaciones del "samsUra". En el brahmanismo8 la noción de Rarma no se !resenta de un modo tan claro como en el =ainismo. En algunas I!anishads8 los cinco "!rUnas"8 (el aliento8 la !alabra8 la ,ista8 el oído8 la inteligencia)8.actores de la ,ida !sí:uica8 retornan a sus res!ecti,os rece!t$culos tras la muerte del ser humano. En cuanto al >o o "Utman"8 se disuel,e en el Sí :ue llena el cosmos.#os !rimeros se reabsorben8 !ues8 en seres u ob=etos es!acio< tem!orales8 en tanto :ue el >o ,uel,e al "3ter"8 :ue no es otra cosa :ue el uni,erso radiante o !rimordial. &omo se?ala 9. Gordon8 nos mo,emos toda,ía en los con.ines del =ainismoB la ;nica di.erencia es :ue la indi,idualidad del alma desa!arece. 9ero las I!anishads encierran tambi3n otra doctrina8 seg;n la cual en cada >o e1iste un n;cleo es!iritual indestructible8 de manera :ue el Rarma de,iene entonces inherente al alma. 7e acuerdo con la índole de este Rarma8 el alma8 tras la muerte8 sigue la ,ía de los "!adres" o la de los "dioses". #a !rimera8 reser,ada a :uienes ha an realizado8 al menos8 algunas buenas acciones8 consta de una serie de !elda?os ("humo8 noche8 luna menguante8 mitad descendente del a?o"8 dice el te1to) conduce a la es.era de la #una. &uando el .ruto de las buenas acciones se ha agotado8 el alma redesciende8 !enetra en las nubes ,uel,e a caer sobre la tierra con la llu,ia. Así !asa a incor!orarse a las di,ersas !lantas de las :ue se alimentar$ el hombre destinado a ser su !adre en una nue,a e1istencia. 9or el contrario8 la ,ía de los "dioses" conduce a KrahmU a tra,3s de una serie de escalones :ue son la contra!artida de los anteriores (".uego8 día8 luna creciente8 mitad ascendente del a?o"). *ras alcanzar la #una8 es acogida en la es.era del ra o !or un ser sobrehumano liberada de su Rarma. El alma llega así a la !resencia de KrahmU 8 una ,ez allí8 no tendr$ :ue temer el retorno al mundo de las .luctuaciones. E,identemente8 el acceso a la !resencia de KrahmU no es otra cosa :ue la integración en el "su!erhombre" !rimordial. #o curioso es :ue ha a :ue !asar !or la #una antes de alcanzar la es.era del ra o8 es decir8 el .uego<luz de la 4onta?a@ !ercibimos a:uí el recuerdo de la 4adre di,ina. En cuanto a la ,ía de los "!adres"8 o.rece una !articularidad@ :ue conduce a la #una8 !ara desde allí redescender a la nue,a e1istencia moti,ada !or el Rarma. Se detecta .$cilmente :ue8 en un !eríodo anterior8 el !araíso8 !ara algunos gru!os matriarcales8 se situaba en la #una. 5o había entonces distinción entre la ,ía de los "!adres" la de los "dioses". #os seres humanos :ue iban al cielo se integraban en la #una8 sin tener :ue descender de nue,o. #os :ue no eran

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dignos del !araíso !ermanecían en la tierra o en el mundo subterr$neo. 9osteriormente8 al im!lantarse la noción de Rarma8 el simbolismo de la #una continuó ,igente8 !ero8 mientras :ue8 !ara unos8 era una sim!le eta!a de la ascensión8 !ara los dem$s constituía una es!ecie de "techo"8 un !araíso tem!oral del :ue ,ol,ían a descender incor!or$ndose al "mana" dis!ensado !or el luminar nocturno. 7e esta manera8 la energía trascendente de la 4adre di,ina .ue la encargada de a!licar la le V$rmica. 5o se !odía escoger una reguladora m$s !er.ecta8 a :ue se consideraba :ue la #una gobernaba aseguraba el crecimiento de las !lantas. 7e todos modos8 el medio de obtener la liberación no es otro :ue la unión a KrahmU8 a en esta ,ida. El brahmanismo insiste sobre todo en :ue la ani:uilación del Rarma ,a unida a la intuición de la identidad con el Hn.inito8 al conocimiento8 el cual no !uede obtenerse8 !or lo dem$s8 sino al t3rmino de una larga ascesis. 5uestro autor e1amina a continuación la conce!ción del Rarma en el budismo. 9ara 3ste8 el hombre no es un alma unida a un cuer!o8 sino un con=unto de !ro!iedades cor!orales8 reacciones sensiti,as8 nociones8 ca!acidades !ensamientos. 5o e1iste algo así como una sustancia8 ni material8 ni inmaterial8 todo se reduce a datos mentales o estados del !ensamiento. 7esde seme=ante !ers!ecti,a8 la !regunta !or el Rarma su índole a!arece como una cuestión ociosa8 sin relación con la conducta humana. 'ablando en t3rminos generales8 !odríamos decir8 sin embargo8 :ue8 !ara los budistas8 e1iste algo así como un dinamismo8 :ue !erdura a lo largo de las distintas ,idas. 9ero Ccómo describir en t3rminos es!acio<tem!orales a:uello :ue esca!a al es!acio al tiem!oD El ser intermediario( gandhar,a8 ,i=nUna)8 modelado seg;n el Rarma de un di.unto8 es una entidad energ3tica :ue se siente atraída hacia el lugar en :ue deber$ nacer 8 una ,ez ocurrida la conce!ción8 desa!arece. #a liberación se obtiene mediante un conocimiento ligado a una cierta ascesis 8 ante todo8 !or la meditación de las "cuatro nobles ,erdades". C&ómo se !roduce la liberación del RarmaD 9ara e1!oner de dónde ,iene el Rarma8 9. Gordon se centra en la segunda de las cuatro ,erdades (W#a causa del su.rimiento es el deseo). 7e la ignorancia !roceden las im!rontas latentes del RarmaB 3stas originan el conocimientoB del conocimiento !ro,ienen el nombre la .orma8 es decir8 la !ersonaB el nombre la .orma dan lugar a los seis sentidosB de 3stos nace el contacto entre ob=etos órganos sensorialesB del contacto surge la sensaciónB la sensación origina el deseo de ,i,irB de 3ste brota la !erce!ción 8 de la !erce!ción8 el serB del ser !rocede el nacimiento("=Uti")B 3ste !roduce a su ,ez "=araU<marana"8 es decir8 la ,e=ez8 la muerte8 el dolor8 la lamentación8 la tristeza la deses!eración. #a liberación consiste en ani:uilar uno tras otro los .actores V$rmicos. #a meditación ("dh Una")8 :ue constitu e el ;ltimo de los ocho senderos8 =uega a:uí el !a!el !rinci!al ,a estrechamente ligada a una ascesis .ísica. 5uestro autor no entra en la descri!ción de las nue,e eta!as de la meditación8 ni tam!oco en el an$lisis de las doctrinas relati,as al nir,ana. *an sólo se?ala :ue las !ersonas :ue han em!rendido el camino de la liberación("moVsha") se

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di,iden en cuatro gru!os@ las :ue "han entrado en la corriente"8 es decir8 las :ue han em!ezado a emanci!arse de las in.luencias es!ecio<tem!oralesB las :ue ",ol,er$n"B las :ue " a no ,ol,er$n"B los santos ("arhat")8 :ue alcanzan el nir,ana a durante su e1istencia. C&ómo han ,enido a integrarse tales conce!ciones en la imagen antigua del mundoD Ante todo8 interesa subra ar la sim!licidad del !unto de !artida. En el )eda encontramos a >ama8 el !rimer hombre8 :ue nos muestra el camino del cielo8 el camino :ue a no !uede ser arrebatado a sus descendientes. E,identemente8 a la hora de la muerte8 sólo :uienes han conducido su ,ida armónicamente se incor!oran al "!aís luminoso" en :ue reside >ama8 en tanto :ue los !er,ersos se hunden en tinieblas im!enetrables8 en una !risión de la :ue resulta im!osible liberarse. Así8 !ues8 en esta 3!oca a;n no se habla de transmigración8 ni tam!oco se hace alusión al Rarma como .actor de metem!sícosis. En el Athar,a,eda8 el Rarma es sim!lemente la acción ritual8 la utilización de lo sagrado en bien del hombre. 4$s tarde8 en las I!anishads8 el as!ecto ritual se des,anecer$ !oco a !oco. Em!ezar$ a designar la acción en general 8 en este momento8 entrar$ en cone1ión con el "samsarU" se con,ertir$ en su regulador. 9ara nuestro autor8 la Hndia8 como todos los !ueblos educados !or la teocracia neolítica8 ha !artido de una idea .undamental@ el destino !óstumo del hombre de!ende de su conducta en este mundo8 es!ecialmente de sus actos religiosos. 5o ha otro modo de integrarse en el uni,erso din$mico o radiante. 5i se menciona en absoluto algo así como una serie de ,idas muertes sucesi,as. 9ero8 m$s tarde8 ba=o la in.luencia de gru!os matriarcales8 las !r$cticas inici$ticas !rimordiales su.ren una esclerosis8 simult$nea con la consolidación del r3gimen de las castas8 se instala la creencia en el samsarU. #as conce!ciones m$s !uras se materializan la energía din$mica in.undida en los seres los ob=etos !or la liturgia se .i=a degrada. Se estableció así una es!ecie de mo,imiento de ,ai,3n entre el ob=eto inici$tico el iniciado8 de manera :ue el hombre terminó !or con,ertirse en un agregado de in.luencias di,ersas8 :ue ,enían a combinarse durante alg;n tiem!o en 3l8 !ara ,ol,er8 en el momento de su muerte8 al !unto de !artida. Seme=ante magicismo condu=o a la disolución del >o humano. En o!inión de 9. Gordon8 3sta es la m$s gra,e alteración :ue la Hndia hizo su.rir a las conce!ciones !rimordiales. En e.ecto8 el hombre es esencialmente un >o. #os ,enerables escenarios rituales de creación descritos en los ca!ítulos HH HHH del "G3nesis" lo !roclaman con claridad. El "'agamos al hombre a nuestra imagen seme=anza" o el "'e a:uí :ue el hombre se ha ,uelto como uno de nosotros" lo e1!resan con e,idencia. 5o se trata de con.igurar al hombre seg;n el modelo de la naturaleza di,ina (como a.irma la inter!retación m$s corriente)8 sino de atribuirle el car$cter de una !ersona8 de constituirlo como elemento de una !luralidad8 ca!acit$ndolo así !ara !oseer !arcialmente la unidad indi,isible del ser in.inito. 7e este modo8 el >o !uede de.inirse como la e1igencia del ser 8 .orzosamente8 del conocimiento. Sintetiza8 !ues8 la e1istencia el !ensamiento8 !ero con una condición@ la de no a!ro!iarse del ser. El >o sólo !uede !oseer su ser en la medida en :ue lo

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da sin reser,as. 7e esta manera8 la !luralidad instalada con el >o no rom!e la unidad absoluta del ser. 9or ello mismo8 el ser es@ "In dinamismo !uro8 un !rodigioso torrente de amor8 gracias al cual la e1istencia el conocimiento circulan eternamente a tra,3s de una multitud !r$cticamente in.inita de !ersonas8 sin :ue ninguna de 3stas trate =am$s de conser,ar !ara sí una !arcela. 7esde el momento en :ue un >o intenta a!ro!iarse del ser :ue le ha sido regalado en lugar de ,ol,erlo a donar íntegramente8 :ueda escindido i!so .acto de la e1istencia ,erdadera...Es la a,entura catastró.ica :ue aconteció al su!erhombre !rimordial8 al no com!render :ue el secreto de la ,ida eterna la esencia del ser es el amor sin límites8 la comunión total8 el don absoluto de todo cuanto !osee el >o". En ,irtud de una .alsa inter!retación de la tradición !rimordial8 el !ensamiento hind; incurrió a ,eces en el error de admitir :ue el >o es un sim!le e!i.enómeno o un mero instrumento del egoísmo. 'a :ue decir :ue8 en el !resente estado de cosas8 :ue se !uede cali.icar en =usticia de teratológico8 e.ecti,amente lo es. Ahora bien8 decir :ue8 en la !resente situación8 est$ al ser,icio del egoísmo no signi.ica :ue el ser del >o no sea otra cosa :ue egoísmo. 9or consiguiente8 sal,ar la unidad del ser a costa del sacri.icio del >o no conduce a ninguna !arte8 a :ue 3ste es condición necesaria del conocimiento de la síntesis del ser. #as .órmulas ">o so t;" "*; eres o" son e1!resiones adecuadas de lo :ue debe ser la ,ida es!iritual. 9ero nunca se identi.icar$ el >o con el *;. *an sólo se !uede hablar de una identi.icación en el ser@"*odo lo :ue t; eres lo so o" o "*odo lo :ue so o lo eres t;"8 o tambi3n8 "#o :ue es mío es tu o" "#o :ue es tu o es mío". Sólo así se !uede sal,aguardar la unidad absoluta del ser res!etando la !luralidad de los su=etos. 9or tanto8 !ara com!render la e,olución uni,ersal ha :ue colocar al >o en el corazón del ser. El es el m;lti!lo !rimordial8 del :ue el ser<!ensamiento constitu e la naturaleza eterna e indi,isiblemente una. C&u$l es8 entonces8 el ,erdadero RarmaD Seg;n nuestro autor8 !ara com!renderlo ha :ue remitirse al cosmos contem!lado como dinamismo. En ese uni,erso radiante8 toda idea se realiza instant$neamente todo acto de ,olición alcanza sin demora su ob=eti,o8 de manera :ue la recom!ensa o el castigo del su=eto es la !osesión del ob=eto !or el :ue ha o!tado. Así .ue como el su!erhombre !rimordial8 al rehusar entregarse al Ser al :uerer su !ro!io aislamiento8 lo consiguió sin dilación@ nuestro enclaustramiento es!acio< tem!oral no es otra cosa :ue esa o!ción en acto. 'e a:uí un e=em!lo acabado de la le del Rarma. 9ero sería erróneo a!licar sin matices esta misma le en el seno del uni,erso .enom3nico8 dada la inter!osición del tiem!o del es!acio. Es lo :ue8 en ocasiones8 hace !osible !aliar algunas consecuencias desagradables de los actos del hombre. 9or otra !arte8 nos !ermite entender el :ue un >o !ueda bene.iciarse de com!ensaciones debidas a los m3ritos de otras !ersonas. &on todo8 !ara entender el conce!to de Rarma en toda su am!litud con,iene hacer re.erencia a las nociones de transmigración metem!sícosis :ue8 con .recuencia8 han sido mal com!rendidas o .alseadas. En o!inión de 9.Gordon8 el "renacimiento en .orma animal" no im!lica en modo alguno una

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degradación8 sino una !romoción al rango di,ino. En e.ecto8 en el origen de tales conce!tos se encuentra indudablemente la sacralización neolítica mediante el re,estimiento de !ieles de animales8 :ue integraba al hombre en la sobrenaturaleza ba=o el as!ecto de un animal trascendente. *an sólo !osteriormente8 cuando los hombres<animales8 a causa de su !a!el .recuente de atormentadores en los ritos inici$ticos8 :uedaron reba=ados al rango de demonios o .antasmas8 la trans.ormación en animal ad:uirió un sentido negati,o. 9ero se trata de una idea tardía8 :ue sólo se im!uso en algunos !ueblos. Se com!rende así :ue8 seg;n los 2UtaVas8 SaV a<4ouni ha a tenido :ue encarnarse ((N ,eces (ba=o la .orma de mono8 ele.ante8 !$=aro8 !ez8 escla,o8 ermita?o8 re 8 7e,a8 etc.). &on lo cual se :uiere signi.icar :ue el Kuda se identi.icó con todas las grandes .ormas de sacralidad conocidas en la Hndia. Ina multitud de hi!óstasis trascendentes8 !ro,enientes de la antigua liturgia neolítica8 se aglutinó así en torno al hombre :ue se había mani.estado como un detentador eminente de la energía in,isible. 9ara nuestro autor8 la .uerza e1ce!cional :ue en la Hndia ad:uieren las ideas relati,as a la reencarnación se debe a su cone1ión con el sistema de las castas. 7e esta .orma se !retende e1!licar !or :u3 un indi,iduo ,iene al mundo en una casta noble o nace como !aria.>a en las "#e es de 4an;" en los "9rece!tos de )isn;" a!arecen con .recuencia conce!ciones realmente inconsistentes8 !ueriles@ los ladrones de caballos nacer$n co=os8 los :ue han robado carne ado!tar$n en otra e1istencia la .orma de buitres8 etc. Ino de los !eores castigos es trans.ormarse en "!r3tas" o .antasmas8 suerte reser,ada a los a,aros. Se trata8 !ues8 de determinar las modalidades de a!licación del Rarma bas$ndose en analogías su!er.iciales. 9ero el error .undamental de esta conce!ción es m$s !ro.undo. &onsiste en atribuir ob=eti,idad realidad a lo :ue es sim!le "mU a". &omo a!arece claramente en el =ainismo8 el >o ha sido creado en un estado sobrehumano 8 !or consiguiente8 !ostula el ser del "su!erhombre". Ahora bien8 en ,irtud de la caída8 el ser :ue le ha sido otorgado :ue com!arte con los dem$s hombres es un ser ,ulnerado desgarrado. El estado de decadencia en :ue cada uno de los humanos ,iene al mundo no es atribuible8 !or tanto8 a .altas !ersonales8 sino a un in.lu=o e1trínseco :ue nos en,uel,e !or todas !artes cu o ugo es necesario sacudir si se :uiere recobrar la condición original. Así8 !ues8 las mani.estaciones secundarias del estado de decadencia (en.ermedades8 limitaciones8 condiciones sociales de.icientes8 etc.) son meras consecuencias del desni,elamiento inicial@ es el ser colecti,o8 cu o as!ecto tem!oral se denomina herencia8 el :ue las in.lige al >o. Este recibe un estado de ser de conocimiento del :ue no es res!onsable :ue una organización social m$s adecuada :ue la !resente !odría ahorrarle. A seme=ante >o8 :ue se debate en medio de las tinieblas del cosmos mec$nico8 la tarea :ue se le !lantea no es otra :ue la de com!render :ue dicho estado caótico es !ura "mU a" :ue8 a !esar de 3l8 !uede alcanzar el ser inmortal originario.

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En cual:uier caso8 estamos le=os de las teorías reencarnacionistas8 :ue se muestran8 !or consiguiente8 como una .alsi.icación de las doctrinas !rimordiales8 no sólo en este !unto8 sino tambi3n en lo re.erente a la inter!retación del simbolismo animal o ,egetal conectado a ,eces con la metem!sícosis. A este !ro!ósito8 Gordon reitera :ue seme=ante trans.ormación no signi.icaba en modo alguno una degradación8 sino una !romoción al rango di,ino8 una dei.icación. 5o es de e1tra?ar :ue la inter!retación reencarnacionista8 :ue considera la "mU a" como realidad cum!lida8 condu=ese al !olo o!uesto8 a una actitud deses!eranzada ante el in.ierno de los renacimientos sin .in. En cone1ión con el tema de la reencarnación8 nuestro autor se ocu!a asimismo de la noción de eterno retorno en el !ensamiento hind;. En todas las religiones de la Hndia se entiende :ue el !roceso de regresión religiosa de la humanidad ha ocurrido in.inidad de ,eces. E,identemente8 ello im!lica :ue la regresión ,a seguida de una ascensión :ue restaura el orden !rimiti,o. En el =ainismo8 !or e=em!lo8 cuando se alcanza el estadio m$s ba=o8 comienza un !eríodo ascendente en el :ue la humanidad es conducida !aulatinamente al ni,el m$s ele,ado8 !ara ,ol,er a recomenzar su marcha regresi,a. 9ara el budismo8 dentro de cada "gran Val!a"8 la ascensión comienza con el cuarto de los "Val!as" :ue lo com!onen. Este com!rende 2N "Val!as intermediarios"B el !rimero de 3stos coincide con el estadio m$s ba=o de la humanidad8 mientras :ue8 a lo largo de los otros 168 se sube la !endiente8 con alternancias de caída ascensión8 re.eridas8 como es lógico8 a los % " ugas" de :ue se com!one un "Val!a intermediario". >8 siem!re8 la .órmula :ue rige el ciclo ma or se a!lica en todos los dem$s. En el brahmanismo asistimos a la misma alternancia de ascensión caída. 9or otra !arte8 en el curso de cada Val!a a!arecen 1% "4an;s" o "Re es del mundo"8 :ue sir,en de guía a la humanidad (el brahmanismo8 como el budismo el =ainismo han conser,ado8 !ues8 la noción del ante!asado iniciador). Hndudablemente8 el n;mero 1% es de origen lunar8 al igual :ue la raíz "45"8 de la :ue deri,a el nombre.En e.ecto8 las dos .ases8 ascendente descendente8 de la #una duran cada una 1% días. El car$cter sagrado de la di,isión la antigAedad de la misma :uedan así de mani.iesto. C&u$l es el origen de la doctrina del eterno retornoD A =uzgar !or las conclusiones del m3todo com!arati,o8 las tradiciones sacerdotales no conocen nada seme=ante. *an sólo hacen re.erencia a la degeneración religiosa de la humanidad a la restauración .inal8 !or la cual el cosmos .ísico :uedar$ reabsorbido en el seno del ".uego"8 es decir8 en el $mbito de la energía radiante8 de la "sobrenaturaleza". 9ero =am$s hablan de una re!etición del ciclo. C&ómo se ha llegado a seme=ante ideaD 9ierre Gordon ,e una ,ez m$s los ritos inici$ticos en el origen de tal doctrina. En el renacimiento de los neó.itos8 algunos seres u ob=etos (,egetales8 minerales8 animales) eran utilizados como "condensadores" del "mana" trascendente. 7e ahí :ue se hable8 !or e=em!lo8 de 4ithra como "nacido de la roca"8 o de otros iniciados como "hi=os del lobo"8 "hi=os de la

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,aca"8 etc. En la edad !ost<neolítica8 a consecuencia de la degradación de estas !r$cticas8 las nociones m$s !uras comenzaron a materializarse8 con lo cual se llegó a la idea de :ue8 al morir el !ersona=e en el :ue se había "encarnado" el "mana"8 3ste retornaba al ob=eto sacrosanto de donde !rocedía en 3l !ermanecía hasta :ue se comunicaba a otro neó.ito8 así sucesi,amente. 5uestro autor hace re.erencia a 9. 4asson<Fursel8 !ara :uien el ,ocablo "samsUra" no signi.ica "nacimientos muertes sin .in"8 sino "!asar !or una serie de estados". Así8 la idea de la alternancia inde.inida de "e1!ansiones" "reabsorciones" del dinamismo creador dio lugar casi simult$neamente a las nociones de "metem!sícosis" de "eterno retorno". In segundo .actor inter,iene a:uí@ la mala inter!retación de la tradición teocr$tica relati,a al 7ilu,io a la reintegración .inal del cosmos en el ".uego"8 :ue condu=o a la idea de :ue el uni,erso debía ser destruído unas ,eces !or el agua otras !or el .uego8 seg;n :ue el Sol transitase los signos de &$ncer &a!ricornio res!ecti,amente. &omo tercer .actor se a?ade la in.luencia del simbolismo lunar8 ligado8 sobre todo8 a las culturas matriarcales. #a #una .ue el !rototi!o de la !ersonalidad trascendente :ue moría renacía. &uando se redu=o el tiem!o de estancia de los neó.itos en el mundo subterr$neo8 en los "in.iernos"8 terminó !or .i=arse en " noches (no en ,ano la #una !asa " días en las tinieblas8 los :ue anteceden al nue,o creciente). 9or otra !arte8 el hi=o ben3.ico o !rimog3nito de la #una crecía durante 1% días8 mientras :ue en el día d3cimo:uinto comenzaba su "!asión"8 su des!edazamiento !rogresi,o. > el ciclo se re!etía inde.inidamente. 9or ;ltimo8 9. Gordon se?ala un cuarto .actor8 la idea astronómica del Gran a?o8 es decir8 un !eríodo teórico al .inal del cual todos los !lanetas ,ol,erían a la misma !osición zodiacal. En o!inión de nuestro autor8 esto !uede haber in.luido en la elaboración de la doctrina del eterno retorno de la metem!sícosis8 !ero a título !osteriorB en el origen ;ltimo est$n los ritos inici$ticos. #as re.le1iones de 9. Gordon nos muestran8 !ues8 en sus grandes líneas8 el !roceso !or el :ue se !asó de las conce!ciones m$s !uras de la tradición !rimordial a la idea de metem!sícosis8 la m$s !ró1ima a la doctrina de la reencarnación. Es indudable :ue el error .undamental :ue sub ace a la degradación de las doctrinas neolíticas no es otro :ue 3ste@ la no distinción entre el ser originario el >o. Al no establecerse con nitidez la di.erencia8 el ser a!arece como la "energía" trascendente :ue se encarna en determinados ob=etos !ersonas8 de !or sí carentes de indi,idualidad 8 !or consiguiente8 irrele,antes. 7e ahí :ue el >o se muestre como un agregado o un conglomerado !asa=ero8 :ue sir,e de "hogar" o de "tra=e" al ser durante un inter,alo m$s o menos largo8 !ero :ue8 en de.initi,a8 se mani.iesta como ilusorio .rente a 3l. A .uerza de identi.icar el >o radical8 (:ue8 como se?ala la doctrina cristiana8 no .ue destruido !or la caída original8 sino sólo ",ulnerado")8 con las r3moras morales o !sicológicas :ue lo habitan en su estado actual8 teratológico (!ara em!lear la terminología de nuestro autor)8 el ser humano :ueda reducido a un estado de !asi,idad total 8 en de.initi,a8

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!ri,ado de toda !osibilidad de colaborar de alguna manera en la em!resa de su liberación. Ahora bien8 si la incor!oración al uni,erso de la "sobrenaturaleza" no est$ re.erida a ning;n o8 es claro :ue lo ;nico :ue cuenta es el "ser di,ino"8 siendo todo lo dem$s ilusorio8 con lo cual disminuímos hasta tal e1tremo la realidad del hombre :ue 3ste no tiene la menor im!ortancia .rente a la "sobrenaturaleza". Gordon nos muestra8 !ues8 las líneas b$sicas !or donde habr$ de discurrir8 de un modo u otro8 la crítica a una teoría :ue8 ine1!licablemente8 ha ido ganando ade!tos en nuestra 3!oca. > decimos "ine1!licablemente"8 !or:ue las razones aducidas en su .a,or no !ueden ser m$s endebles8 como a constataba Gu3non. Son =ustamente las consideraciones sentimentales las :ue mue,en a la ma oría de los reencarnacionistas8 cu a actitud se centra8 e,identemente8 en el $mbito del !si:uismo8 con todos los es!e=ismos :ue dicha es.era conlle,a con el consiguiente riesgo de !sicologismo. Así8 !or e=em!lo8 se tiende a concebir la energía "sobrenatural" como una "sustancia" :ue !asa de un su=eto a otro :ue8 en ;ltimo e1tremo8 se identi.ica con la 7i,inidad8 ante la cual dichos su=etos resultan ilusorios. En cierto modo8 es lógico :ue se !roceda así8 a :ue al identi.icar el " o" ontológico con el " o" moral des,iado8 cual:uier re.erencia a 3l a!arece como un oscurecimiento de la "sustancia". 'a 8 !ues8 incom!atibilidad entre el " o" el "ser"8 de manera :ue el e:uilibrio entre ambos8 necesario !ara com!render la relati,a autonomía del hombre8 :ueda su!rimido desde el !rinci!io. 7e un lado se tiende8 !or tanto8 a un "animismo" :ue iguala o ni,ela los ob=etos en :ue se "condensa" la energía sobrenaturalB de otro8 esos mismos ob=etos se ,uel,en irrele,antes .rente a la "sustancia" di,ina :ue los habita de la :ue no serían sino ilusiones o instrumentos. En lugar del !lan di,ino8 :ue toma como !unto de !artida la autonomía la libertad del hombre8 reconoce la "caída" asume la entera historia humana8 nos encontramos con un de,enir .antasmagórico8 :ue anula desde el comienzo al ser humano lo con,ierte en mero rece!t$culo !ro,isional de la sobrenaturaleza. En el .ondo de todo hallamos la di.icultad de concebir el estado original del hombre 8 en consecuencia8 la !ronta degradación de las conce!ciones !rimordiales8 lo cual se traduce8 !or e=em!lo8 en la idea del "eterno retorno"8 :ue reem!laza la e1!eriencia del in.inito8 la ,i,encia de la eternidad como simultaneidad omniabarcante8 !or la !erce!ción de lo inde.inido. Se sustitu e así la realidad singular eterna de la sobrenaturaleza !or la mera re!etición cíclica. Es lo :ue se re.le=a en un !eríodo como el "Gran a?o"8 al cabo del cual se su!one :ue el mundo se regenera todo ,uel,e a em!ezar. 9or lo dem$s8 se con.unde una cierta re!etición8 como es la de los ciclos naturales u otros8 con la integralidad de la e1istencia8 ella misma irre!etible8 se ol,ida :ue8 incluso admitiendo en cierto sentido la de.inición !latónica del tiem!o ("la imagen mó,il de la eternidad")8 esto no im!lica :ue el tiem!o ha a de ser "circular" "cerrado sobre sí mismo"8 sino :ue !uede ser =ustamente lineal8 abocado como se encuentra en sus dos e1tremos a la eternidad.

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III.C$!tradicci$! ' d % r !car!aci$!i',$/%a a.$rtaci*! crítica d D !i' C%a0ai! 9ara 7. &labaine8 la noción de "reencarnación" es inse!arable de la conce!ción hind; del tiem!o8 la cual es cíclica@ el uni,erso recomienza siem!re de nue,o se desarrolla inde.inidamente a tra,3s de un mo,imiento alternante de e1!ansiones contracciones o8 lo :ue es igual8 "mani.estaciones" del Absoluto "reabsorciones" en 3l. 7e esta manera8 el ciclo de las reencarnaciones indi,iduales es una r3!lica del gran ciclo de las in,oluciones<e,oluciones de KrUhma. 5o ol,idemos la identidad .undamental entre "Absoluto" "relati,o"8 "es!íritu" "materia". -rente a ello8 ha :ue rei,indicar una ,erdad b$sica@ ni 7ios ni el es!íritu son cíclicosB sólo la materia lo es. El "ciclo" es la manera en :ue la materia imita la inmutabilidad acti,a del es!íritu. >8 !uesto :ue ella es esencialmente mudable8 sólo !uede hallar la inmutabilidad a tra,3s de una .orma inmutable8 la .orma "cíclica"8 :ue es algo así como la síntesis del ser del de,enir8 del es!acio el tiem!o8 de la .igura el n;mero. 9or eso marca es!ecialmente su im!ronta sobre el es!acio "celeste"8 cu a trans!arencia8 luminosidad ma=estad constitu eron siem!re !ara el hombre el símbolo de las realidades es!irituales. 5o ha :ue ol,idar8 sin embargo8 :ue los hombres de todas las 3!ocas han ,isto re.le=ada la !er.ección del mundo del es!íritu no sólo en la regularidad de los mo,imientos del cielo8 sino tambi3n sobre todo en la inmo,ilidad de las estrellas ".i=as". En cual:uier caso8 carece de sentido con.undir la ciclicidad de la materia8 ligada a una .orma :ue trata de .i=ar la .luidez e im!ermanencia de la materialidad8 con la inmutabilidad del es!íritu. Entrando a en el tema !ro!iamente dicho8 nuestro autor comienza !or !reguntarse cu$l es la .inalidad de la reencarnación seg;n los de.ensores de tal doctrina. 7e=ando a un lado las e1!licaciones menos !ro.undas (la necesidad de =usti.icar las desigualdades sociales o las di.erencias de nacimiento8etc.)8 los reencarnacionistas m$s autorizados (!or e=em!lo8 9a!us) no dicen :ue el hombre retorne a la tierra !ara cum!lir un castigo o !or "cansancio de la contem!lación di,ina"8 sino "!ara e,olucionar". C7e :u3 e,olución se trataD Seg;n los de.ensores de esta doctrina8 se trataría de una e,olución es!iritual e indi,idual8 es decir8 de los !rogresos realizados !or cada alma a lo largo de sus encarnaciones. Ahora bien8 si ha "e,olución" es :ue ha habido "in,olución" en alg;n sitio8 a :ue en el !rinci!io no había sino el "Absoluto"@ en e.ecto8 si el tr$nsito de lo "relati,o" a lo "Absoluto" es la "e,olución"8 el tr$nsito in,erso ser$ la "in,olución"8 con.orme al es:uema .undamental del hinduismo. CEn dónde situarlaD. 7ado :ue la !rogresión de la es!iral indi,idual nos im!ide hacerla coincidir con el nacimiento8 sólo !odemos colocarla en el !eríodo in,oluti,o del uni,erso8 lo :ue !rueba :ue la e,olución indi,idual8 !or razones de simetría8 no es sino la resultante en el !lano indi,idual de la e,olución del uni,erso. &on lo cual se establece una subordinación de lo indi,idual a lo

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colecti,o@ el ser humano no hace sino in,olucionar e,olucionar de acuerdo con la marcha del uni,erso. En de.initi,a8 la libertad desa!arece ante el determinismo cósmico. Es lo :ue8 en o!inión de &labaine8 nos muestra con claridad un autor como Arnaud 7es=ardins8 :ue8 en su libro "A la recherche du Soi"8 em!ieza !or a.irmar lo siguiente@ la !rimera eta!a del &amino consiste en con,encerse de :ue la libertad no e1iste. Ahora bien8 su!rimir la libertad es su!rimir el es!íritu ("Allí donde est$ el Es!íritu del Se?or est$ la libertad"8 se dice en 2 &or "81/)8 así desa!arece la res!onsabilidad8 el m3rito8 la ca!acidad de elegir8 el !ecado 8 en general8 todo cuanto se deri,a del libre albedrío. En .a,or del determinismo8 7es=ardins in,oca el hecho de la ,idencia8 :ue 3l entiende erróneamente como una !re<,isión. A!arte de :ue es .also a.irmar :ue todo lo :ue acontece ha sido !re,isto !or alguien8 &labaine hace notar :ue la aut3ntica ,idencia no es una !re<,isión8 sino una ,isión de las cosas en el eterno !resente de 7ios8 una ,isión :ue no es sino !artici!ación gratuita en la ciencia di,ina. Al in,ocar el .enómeno de la ,idencia en .a,or del determinismo8 7es=ardins no hace8 !ues8 sino recu!erar ,ie=os e inconsistentes argumentos :ue "naturalizan" el conocimiento di,ino tratan de en.rentarlo con la libertad humana. 9or otra !arte8 si 7es=ardins tiene razón en lo :ue se re.iere al determinismo8 9a!us no hablaría con !ro!iedad cuando dice :ue uno se reencarna "!ara e,olucionar". 'abría :ue decir m$s bien@ "!ara e,olucionar"8 cuando el ciclo del uni,erso atra,iesa su .ase e,oluti,aB "!ara in,olucionar"8 cuando est$ en .ase in,oluti,a. En e.ecto8 en una conce!ción cíclica del tiem!o carece de sentido hablar de con:uistas o de ad:uisiciones irre,ersibles. Ftra cuestión@ CGu3 hacen los es!íritus entre una encarnación otraD #as res!uestas de=an mucho :ue desear. Se nos da a entender :ue ellos contin;an e,olucionando8 !ero "en otros !lanos". 9ero8 entonces8 la nue,a encarnación Cha :ue concebirla como in,olución o e,oluciónD 9arece :ue habría :ue hablar de una e,olución "es!iritual" en una in,olución "material". CEn :u3 consiste e1actamente esta e,olución "es!iritual"D CEn una a!ro1imación al "Absoluto"D 9ero Ccómo se acercaría uno al "Absoluto" sumergi3ndose en el abismo de lo "relati,o"D *odo son !iruetas8 !ues no cabe una res!uesta lógica desde su sistema. Se nos dice8 !or e=em!lo8 :ue "!ara a!render es !reciso su.rir". 9ero C:u3 es lo :ue ha :ue a!renderD CEn :u3 consiste la dignidad la !er.ección del es!írituD Si se dice :ue en el "Absoluto"8 C:u3 ganamos entonces con ale=arnos de 3l hundirnos en lo "relati,o"D Si se identi.ica la !er.ección con la nobleza8 la generosidad8 la ,irtud8 desembocamos en el $mbito de la libertad m$s inalienablemente indi,idual8 :ue se sustrae a todo ciclo tiende a ,incularse sin retorno al Amor di,ino. #os de.ensores del reencarnacionismo8 al no !oder sustraerse a seme=ante dilema8 tratan in.ructuosamente de a!o arse en la noción de "Rarma"8 en la "*radición" o en las "ense?anzas de los 4aestros". 9ara 7. &labaine8 el reencarnacionismo es8 !ues8 una tentati,a de a!licar al es!íritu las le es de la materia. Es cierto :ue el mundo es!iritual tiene sus "le es"8 !ero son de otra índole. Se trata de le es meta.ísicas :ue nada tienen

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:ue ,er con el determinismo .ísico. El !rogreso de un es!íritu no consiste m$s :ue en acercarse a 7ios !or el conocimiento el amor. Es lo contrario de un ciclo8 es la con,ergencia rectilínea hacia un centro inmutable. > a:uí se hace !atente la insu.iciencia de las tesis reencarnacionistas. 9or una !arte8 los de.ensores de la reencarnación reconocen la necesidad de un !rogreso irre,ersible hablan de "esca!ar de la rueda de las reencarnaciones". 9or otra8 no com!renden :ue dicha "rueda" sólo a.ecta al mundo material. 7e ahí :ue la muerte no !ueda liberarnos de ella8 aun:ue nos libere de la materia8 !ues8 !ara ellos8 el es!íritu es una es!ecie de "materia sutil". In leitmoti, reencarnacionista es la identi.icación del mal con la materia8 un tema en el :ue resuenan ,ie=os ecos !latónicos. #a ,erdad es :ue reducir el mal a la materia es ignorar la naturaleza del bien8 :ue es intrínsecamente es!iritual. Así8 de la misma manera :ue el bien es el "orden" es!iritual8 el mal no es otra cosa :ue el "desorden". 9or lo dem$s8 es el es!íritu el :ue ha de dominar la materia8 no a la in,ersa8 lo cual no signi.ica en modo alguno :ue el !rimero se identi.i:ue con el bien la segunda con el mal8 sino algo distinto@ :ue el bien consiste en no de=arse arrastrar !or las inclinaciones materiales8 el mal8 en ,ol,erse escla,o de ellas o8 al menos8 en no controlarlas su.icientemente. 9or otro lado<se?ala &labaine< es de destacar la connaturalidad relacional de todo es!íritu con 7ios. *anto m$s es!iritual se es cuanto m$s se conoce se ama a 7ios. 9or eso el es!íritu !rogresa cuando se ".i=a" como "es!íritu"8 no cuando se "muda" como "carne"8 un !unto en el :ue con,iene matizar las o!iniones de nuestro autor. "Es!íritu" "carne" tienen en el 5ue,o *estamento8 sobre todo en S.2uan8 un sentido religioso moral :ue no ha :ue con.undir con la ace!ción ontológica de ambos t3rminos. El !rimero signi.ica =ustamente la orientación correcta de la e1istencia humana8 es decir8 su centración en 7ios8 en tanto :ue el segundo denota una ,ida desarraigada8 ale=ada del origen. Así8 !ues8 un es!íritu (en la ace!ción ontológica del ,ocablo) !uede ,i,ir "es!iritualmente" o "carnalmente"(ace!ción religiosa)8 de la misma manera :ue un cuer!o o8 !ara ser m$s e1actos8 la !ersona integral. 9ues !odría ocurrir :ue un es!íritu controlase los im!ulsos de su cuer!o 8 al mismo tiem!o8 condu=ese una e1istencia desarraigada. 9or consiguiente8 la ace!ción religiosa en.renta radicalmente dos !olos ("es!íritu" "carne") :ue8 de !or sí (en el as!ecto ontológico) son com!lementarios8 aun:ue en dignidad se subordine el segundo al !rimero. Ina ,ez :ue el es!íritu se ha unido a 7ios<!rosigue &labaine< C:u3 !odría se!ararle de 3l hacerle descender de nue,o a la tierraD 5ing;n moti,o con,incente e1iste !ara ello8 !ues la ,isión di,ina colma las as!iraciones del hombre8 el cual no tendría8 !or tanto8 necesidad de !rogresar ulteriormente. *an sólo 7ios !odría hacer :ue el hombre ca ese de nue,o en el mundo se sometiese una ,ez m$s a la .3rrea ciclicidad de las le es cósmicas. 9ero no tenemos la menor e,idencia en tal sentidoB 8 !or otra !arte8 la Re,elación nos dice lo contrario. 9odría argumentarse :ue el nue,o descenso es necesario !ara dominar la materia someter la creación entera al !oder del hombre. 9ero Cacaso ha un modo me=or de conseguir esto :ue la unión íntima con el

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&readorD C5o es a este dominio al :ue se alude e1!lícitamente cuando se habla de la resurrección8 así como de la reno,ación integral de los cielos de la tierraD #a resurrección su!ondr$8 !ues8 la consumación de ese dominio sobre la materia. 9or eso se dice en la carta a los Romanos (0811)@"El :ue ha resucitado a &risto 2es;s de entre los muertos har$ ,i,ir tambi3n a ,uestros cuer!os mortales !or el Es!íritu :ue habita en ,osotros". C&on :u3 cuer!o resucitaremosD En 1 &or 1(8%% ss. se habla de un "cuer!o es!iritual"8 distinto8 !or consiguiente8 del "cuer!o !sí:uico" :ue !oseemos ahora. A:uel cuer!o no tiene nada :ue ,er con el "cuer!o astral" o con el "cuer!o sutil" de los ocultistas8 !ues 3stos no rebasan el $mbito !sí:uico. En cambio8 el "cuer!o es!iritual"8 del :ue no dis!ondremos hasta la resurrección8 ser$ el mismo cuer!o de ahora8 !ero trans.igurado !or el Es!íritu hecho a imagen del de &risto resucitado.Se trata8 en de.initi,a8 de un acontecimiento :ue no !uede entrar en los es:uemas reencarnacionistas8 :ue conciben el cuer!o o8 me=or8 los cuer!os con los :ue sucesi,amente se encarna el hombre como otros tantos ",estidos" o "!risiones" !erecederos8 siendo su ;nica identidad la del es!íritu :ue8 !or otro lado8 se con.unde en ;ltimo e1tremo con el "Absoluto" sus a,atares. 5uestro autor aborda a continuación el tema de la e1istencia en el m$s all$ tal como a!arece caricaturizado en las teorías reencarnacionistas. Así8 !or e=em!lo8 a.irma :ue el su!uesto recuerdo de las "encarnaciones" !asadas !odría8 en contadas ocasiones8 e1!licarse mediante .enómenos de !osesión diabólica@ cuando un hombre !oseído muere8 la entidad :ue ,i,ía en 3l trata de encontrar otro su=eto en el :ue ,i,ir. >8 dada su condición inmortal8 !uede !asar de una !ersona a otra a lo largo de generaciones8 creando así la ilusión de la identidad !ersonal a tra,3s de las distintas "encarnaciones". El control sobre la !si:ue de la !ersona !oseída hace mu .$cil !ro,ocar en ella una serie de "recuerdos"8 los cuales !ueden constituir la re!resentación .iel de un !asado aut3ntico. El error no est$ en la "!elícula"8 sino en la atribución hecha a la !ersona en cuestión de la identidad del o de los !rotagonistas de la misma@ ha habido casos asombrosos de doble identidad de este ti!o8 sobre todo en ni?os8 :ue "demuestran" ser tal o cual !ersona :ue ha ,i,ido en el !ret3rito mediante sus gestos8 su ,oz8 etc. Es un .enómeno :ue se encuentra tambi3n en el sonambulismo hi!nótico o la mediumnidad8 recurriendo a los cuales !odrían e1!licarse asimismo las atribuciones de identidad a las :ue &labaine hace re.erencia8 sin acudir necesariamente a la causación diabólica8 lo cual no im!lica e1cluirla !or !rinci!io. 9or com!licados :ue sean los casos8 las m;lti!les !osibilidades de imitación8 .raude o autosugestión :ue o.rece el $mbito de lo !aranormal nos o.recerían numerosas !istas !ara esclarecerlos. 5uestro autor insiste con razón en un !unto@ el alma es!iritual de un hombre =am$s !asa de un cuer!o a otro8 mientras :ue8 !ara una entidad demoníaca8 es !osible transitar de un cuer!o a otro a título de "!oseedor"8 nunca de "animador". En e.ecto8 los es!íritus !uros8 sean ang3licos o demoníacos8 a di.erencia del alma es!iritual8 carecen de la ca!acidad de "animar" un cuer!o en el sentido !ro!io del t3rmino8 como tam!oco !uede

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hacerlo el alma de un di.untoB a lo sumo !odr$n "inhabitarlo"8 o tambi3n "accionarlo" de tal o cual manera8 o bien "imitar" sus mo,imientos. En cuanto al t3rmino "encarnación"8 no ha :ue a!licarlo en rigor a las almas ni a los es!íritus8 sino a las !ersonas. En realidad8 tan sólo una !ersona se ha encarnado8 la del )erbo8 a di.erencia de nuestras !ersonas8 :ue no tienen :ue encarnarse8 !uesto :ue son a carne. > es :ue la !ersona del )erbo no es humana8 sino di,ina. 9or eso8 !ara hacerse hombre se une hi!ost$ticamente a un alma humana. 7icha !ersona no tiene !or :u3 reencarnarse (sólo ,ino una ,ez a "habitar entre nosotros"8 2n 181%)8 ni tam!oco se ha desencarnado =am$s8 ni si:uiera en la muerte de &risto8 momento en el :ue8 sin embargo8 sí hubo una se!aración entre alma cuer!o8 como siem!re :ue muere un ser humano. En cuanto al alma de &risto8 tam!oco entra en la "rueda" de las reencarnaciones8 ni ha !ree1istido a su cuer!o (así lo de.inió el concilio de &onstantino!la). 9ara 7. &labaine8 el reencarnacionismo reem!laza la es!eranza en 7ios !or un "seguro a todo riesgo" autom$tico sin alma8 en el :ue la ".i=ación" .inal del es!íritu (en un estado celeste o in.ernal) es sustituída !or una serie inde.inida de ciclos de e1istencia en los :ue se re!ite sin .in la rueda del su.rimiento sin alcanzar =am$s la beatitud de.initi,a. Ina serie inde.inida de ciclos de los :ue est$ ausente la libertad en los :ue el "su=eto" no es m$s :ue !ura ilusión8 .antasmagoría o sue?o del "Absoluto". #a noción de "reencarnación" !ul,eriza8 !or tanto8 la de ",ida eterna". > el origen de todo< a?adimos nosotros< est$ en la con.usión entre la eternidad (la condición de 7ios8 :ue est$ !or encima del tiem!o de la :ue nosotros !artici!amos gratuitamente) la sucesión inde.inida de los ciclos8 algo a lo :ue !arece !ro!ender el !ensamiento hind;8 como han se?alado di,ersos autores. 5uestro autor es consciente de :ue R. Gu3non ha de.endido en3rgicamente al hinduismo contra las inter!retaciones :ue de 3l se han hecho en sentido reencarnacionista8 una matización :ue con,endría tener en cuenta8 de un modo an$logo a como 9. Gordon ha distinguido di,ersas eta!as en el desarrollo del !ensamiento hind; budista. 9ero &labaine !re.iere no entrar en esa cuestión8 !ues su !ol3mica es con el hinduísmo tal como ho circula en la ma oría de los autores. Sí le interesa8 en cambio8 abordar las su!uestas "!ruebas" de la reencarnación :ue a!arecen en la Kiblia a las :ue a aludíamos en la e1!osición del !ensamiento de R. Gu3non. El !rimer argumento esgrimido !or los reencarnacionistas es la !retendida identi.icación de 2uan el Kautista con Elías. Ahora bien8 seg;n la Kiblia8 Elías no ha muertoB mal !odría entonces reencarnarse. &omo en la re.utación del argumento :ue a!arecía en Gu3non8 se insiste en :ue el !ro!io 2uan el Kautista negó :ue 3l .uese Elías (2n 1812) en :ue8 en otro lugar (#c 181/)8 se dice :ue !recedería a &risto "con el es!íritu el !oder de Elías". 5uestro autor establece adem$s un interesante !aralelismo@ de un lado8 entre la ,enida de Elías "en es!íritu" el .in "es!iritual" del mundo :ue tiene lugar con la !rimera ,enida de &ristoB de otro8 entre la ,enida de Elías "en carne" el .in e.ecti,o "cor!óreo" del mundo tal como acontecer$ en la !arusía. A?ade &labaine una serie de consideraciones sobre la distinción entre el $mbito

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!sí:uico el es!iritual. Sólo a !artir de esta di.erencia !ueden e1!licarse algunos .enómenos :ue !arecen abonar las tesis reencarnacionistas :ue no son sino consecuencia del in.lu=o de tal o cual conglomerado de elementos !sí:uicos :ue8 como a se?alaba Gu3non8 !ueden dar la im!resión de una "indi,idualidad" reencarnada. #a segunda "!rueba" es el e!isodio del ciego de nacimiento. A la !regunta de los discí!ulos sobre si el hombre en cuestión ha :uedado ciego !or sus !ecados o bien ha nacido ciego a causa de los !ecados de sus !adres8 2es;s !recisa :ue 3l no ha sido castigado !or sus !ro!ios !ecados ni !or los de sus !adres. El segundo e1tremo e1clu e la re.erencia a la reencarnación8 a :ue 3sta se e.ectuaría =ustamente !ara !agar las !ro!ias .altas8 no las de otros. El !rimero no la im!lica en absoluto8 !ues los discí!ulos se re.ieren a una ceguera sobre,enida des!u3s del nacimiento e,entualmente ocasionada !or los !ecados de :uien la !adece. 9or lo dem$s8 la a.irmación de 2es;s de :ue el hombre en cuestión est$ ciego !ara :ue en 3l se mani.ieste la gloria de 7ios no es sino una in,itación a no =uzgar los caminos de la 9ro,idencia seg;n criterios humanos. 9or eso8 .rente a :uienes !retenden e1!licar los su.rimientos de la e1istencia a!elando al mal com!ortamiento en una ,ida anterior8 el bienestar o la ri:ueza8 mediante una ,ida anterior ,irtuosa8 ha :ue rei,indicar la no corres!ondencia entre el !rogreso es!iritual las ,enta=as materiales8 así como la im!osibilidad de "!lani.icar" la !ro!ia e,olución como si se tratase de una em!resa al alcance de nuestras .uerzas. 'a otro !unto en el :ue &labaine cree o!ortuno entrar es el de la con.rontación de las tesis reencarnacionistas con los dogmas cristianos. #os de.ensores de tales tesis !arecen mostrar sumo inter3s en encontrar a!o o en la doctrina de la Hglesia. >8 con .recuencia8 suelen ense?ar :ue la Hglesia nunca se ha !ronunciado contra el reencarnacionismo. #a ,erdad es :ue seme=ante cuestión resulta tan a=ena al es!íritu del cristianismo :ue a!enas ha sido necesario dilucidarla. > es :ue los su!uestos .undamentales de la .e cristiana son mu di.erentes de los im!licados !or el reencarnacionismo. En !rimer lugar8 la historia tal como la concibe el cristianismo es lineal8 no cíclica@ comienza con la creación del mundo terminar$ con su consumación. E,identemente8 en el interior de este !roceso ha ciclos naturales8 como el de los días el de las estaciones8 !ero esto no tiene nada :ue ,er con reencarnaciones o re<creaciones. #a re!etición !ura no e1iste en el mundo 8 en lo :ue se re.iere a la doctrina de la reencarnación8 la carta a los 'ebreos a!orta el mentís m$s categórico. En ella se nos dice :ue &risto no ha de o.recerse muchas ,eces8 sino :ue se ha mani.estado una sola ,ez en la !lenitud de los tiem!os !ara abolir el !ecado mediante su sacri.icio. >8 del mismo modo :ue ha sido establecido :ue el hombre muera una sola ,ez8 des!u3s de lo cual ,iene el =uicio8 así &risto8 tras haberse o.recido una sola ,ez !ara tomar sobre sí el !ecado de la humanidad8 a!arecer$ una segunda ,ez8 sin !ecado8 !ara sal,ar a :uienes le es!eran ('eb 682%<20). A:uí se

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a.irma claramente :ue sólo se ,i,e una ,ez. > el ;nico "retorno" al cuer!o :ue cabe concebir es el de la resurrección. 9or lo dem$s8 los dogmas centrales del cristianismo contrastan !ro.undamente con la doctrina de la reencarnación. Así8 el !ecado original8 a tra,3s del cual entró la muerte en el mundo es incom!atible con dicha doctrina8 !ara la cual la noción de !ecado no e1iste8 ,inculada como est$ a la idea de libertad. #a m$s !ró1ima a ella es la noción de "Rarma"8 !ero 3sta se sit;a en el $mbito im!ersonal de la materia de sus ciclos. 7entro del es:uema de la reencarnación tam!oco cabe la noción de redención tal como ha sido o!erada !or &risto a tra,3s de su muerte resurrección. En e.ecto8 si atendemos a las tesis reencarnacionistas8 el hombre no tiene necesidad de redención8 !ues el !roceso a tra,3s del cual el alma !rogresa a lo largo de las sucesi,as encarnaciones es un !roceso natural. *am!oco resulta conciliable con el reencarnacionismo el dogma de la gracia8 sin la cual le es im!osible al hombre el menor m3rito en el !lano sobrenatural. Es ,erdad :ue "la gracia no destru e la naturaleza8 sino :ue la !er.ecciona"8 !ero esto no signi.ica :ue el hombre sea ca!az !or sí mismo de alcanzar su .in ;ltimo8 la unión con 7ios8 algo :ue sólo !uede otorg$rsenos gratuitamente. Gueda !or re.utar la .alsa a.irmación de los reencarnacionistas a !ro!ósito de las condenas doctrinales de la Hglesia. Es cierto :ue 3sta no ha condenado directamente la reencarnación ( a :ueda claro este !unto en la carta a los 'ebreos)8 !ero sí lo ha hecho de manera casi directa al condenar la tesis origenista sobre la !ree1istencia de las almas la no<eternidad del in.ierno. A!o $ndose en una curiosa etimología8 Frígenes sostu,o :ue las "almas" son es!íritus :ue se "en.riaron" en la contem!lación di,ina en el amor de 7ios 8 a causa de ello8 .ueron castigados a animar cuer!os a ,i,ir en ellos como en !risión8 teoría :ue condenó el concilio de &onstantino!la en el a?o (%". El ocultista 9a!us dice :ue el concilio condenó ;nicamente la teoría del "en.riamiento" de la encarnación como "castigo"8 !ero no la de la !ree1istencia del alma. Ina inter!retación del canon 1 :ue a Gu3non consideraba !eregrina8 a :ue toma lo accesorio (la e1!licación "en.riamiento<castigo") !or lo .undamental (la !ree1istencia de las almas)8 lo cual hubiese !recisado e,identemente el concilio de haber sido la ,erdadera cuestión. El canon 2 rechaza e1!resamente la !ree1istencia del alma de &risto. Si esto es así en el caso de &risto8 a .ortiori lo ser$ en el de los dem$s hombres. Gueda claro8 !ues8 :ue el alma no es creada con anterioridad al cuer!o. 9or otra !arte8 el canon 6 condena la tesis de la transitoriedad del estado in.ernal8 es decir8 la llamada doctrina de la "a!ocat$stasis". 9or consiguiente< conclu e &labaine<8 el concilio condena la reencarnación !or dos ,eces@ !or un lado8 al e1cluir la !ree1istencia de las almasB !or otro8 al rechazar la "a!ocat$stasis". 9or lo dem$s8 la condenación de la !ree1istencia de las almas se re!ite en el concilio de Kraga ((+1) contra los !riscilianistas. >8 en lo :ue se re.iere al

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segundo !unto8 la Hglesia se ha !ronunciado reiteradas ,eces8 !or e=em!lo8 en el H) concilio de #etr$n. Sin entrar a discutir en concreto la re.utación del reencarnacionismo en &labaine8 constatamos cómo el tema suscita en nuestro autor numerosos interrogantes !one de mani.iesto hasta :u3 !unto las tesis reencarnacionistas ( a tomemos el ,ocablo en el sentido en :ue a!arece en los escritos de algunos teoso.istas8 es!iritistas ocultistas del QHQ8 a lo entendamos en su ace!ción m$s gen3rica) no constitu en algo marginal o !oco rele,ante8 sino :ue a.ectan a la totalidad de la doctrina es!iritual al modo de concebir la "liberación" del hombre de las cadenas :ue lo escla,izan. 9or eso la obser,ación de :ue el ciclo indi,idual es una r3!lica del :ue tiene lugar en el macrocosmos resulta sumamente ;til !ara centrar la cuestión8 así como las consideraciones a !ro!ósito de las contradicciones internas del sistema reencarnacionista8 :ue8 !or una !arte8 !retende e1!licar la "e,olución" es!iritual de la !ersona 8 !or otra8 la hace de!ender de los a,atares de la e,olución cósmica. Esta cuestión !lantea a su ,ez la de la libertad el determinismo. En e.ecto8 como hace notar &labaine a !ro!ósito de 7es=ardins8 el sistema reencarnacionista a!arece como una naturalización de la e1istencia es!iritual8 :ue se !resenta ba=o el !risma de un de,enir !redeterminado en el :ue nada cuenta el libre albedrío cu as sucesi,as eta!as se encadenan entre sí de modo autom$tico. &arece de sentido entonces rei,indicar las sucesi,as encarnaciones como otras tantas o!ortunidades de "e,olución"8 a :ue8 !or de.inición8 el hombre no es libre de a!ro,echarlas o no8 sino :ue8 de un modo u otro8 "e,olución" o "in,olución" le ,ienen im!uestas !or el estado del cosmos. Sin entrar en otro !unto .undamental como es el de la autonomía de la condición humana .rente al "Absoluto"8 una cuestión en la :ue las re.le1iones de &labaine nos recuerdan el leitmoti, de la crítica de 9ierre Gordon8 es decir8 la con.rontación entre el " o" el "ser". 9or consiguiente8 la insistencia de los reencarnacionistas en las ",enta=as" de su sistema resulta in.undada. 9or e=em!lo8 a la hora de e1!licar las desigualdades entre los hombres8 la negación de la libertad conlle,a la no res!onsabilidad de las circunstancias e1istenciales concretas 8 !or lo tanto8 hace im!osible la cone1ión entre una encarnación otra. Es m$s8 su!oniendo :ue se a,anzase en la e1!licación de las circunstancias concretas de una ,ida8 todo :uedaría hi!otecado a la ausencia de libertad8 con lo cual las cone1iones entre unas encarnaciones otras se mo,erían8 como m$1imo8 en el $mbito de la "naturaleza"8 no en el del es!íritu. 5os hallaríamos así .rente a una relación causa<e.ecto de índole !uramente mec$nica. #a condición del alma en el inter,alo entre dos encarnaciones sucesi,as es otro !unto en el :ue nuestro autor desarrolla consideraciones mu !ertinentes. En el .ondo8 lo :ue las descri!ciones del "inter,alo" re.le=an es un desbordamiento de la .antasía8 !risionera8 !or otra !arte8 de clich3s e,olucionistas. #a ,erdadera condición del es!íritu en el estado de desencarnación no a!arece !or ning;n sitio. 9or eso se la reem!laza !or

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consideraciones sobre una entidad híbrida en la :ue se combinan las características del es!íritu las de la materia. 5os encontramos8 en de.initi,a8 con una doctrina inca!az de e1!licar la e,olución es!iritual del hombre8 no sólo en su dimensión !ersonal8 sino tambi3n en lo re.erente a los distintos ni,eles del ser8 cu a índole con.unde con .recuencia8 al no de.inir con claridad los elementos constituti,os del hombre. Seme=ante con.usión se da sobre todo entre la es.era !sí:uica la es!iritual8 lo :ue conduce a una serie de conce!ciones .ant$sticas e inconsistentes.

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INTRODUCCI1N. CAMBIOS EN EL HORI2ONTE ESPIRITUAL Emilio Saura Gómez 7octor en -iloso.ía
9ara construir un discurso coherente a tra,3s del cual el anuncio cristiano llegase con la ma or .idelidad !osible a sus destinatarios8 los hombres del ;ltimo cuarto del siglo QQ8 el :uehacer teológico tenía :ue hab3rselas hasta hace !oco con una serie de cosmo,isiones :ue8 cada una a su manera8 !retendían re.le=ar la índole de un mundo caracterizado8 al !arecer8 !or un rasgo esencial@ el acceso a una su!uesta "ma oría de edad"8 el inicio de una secularización emanci!ación conscientemente ,i,idas8 la entrada en una .ase radicalmente nue,a de la historia. *r$tese de la doctrina .reudiana8 de la conce!ción mar1ista del hombre de la historia8 de las .iloso.ías de cu?o neo!ositi,ista8 de los intentos de recu!erar la Hlustración8 en todos ellos es de subra ar un cierto o!timismo ante la nue,a ca!acidad de autoa.irmación del hombre ante un ,ira=e histórico :ue se considera irre,ersible. > si8 dentro de estas otras corrientes8 ha !ensadores atí!icos8 su in.luencia a la hora de con.igurar la nue,a imagen del mundo es menos rele,ante. #as antedichas conce!ciones .ueron hasta hace !oco los interlocutores del cre ente8 !uesto :ue !arecían re!resentar la "conciencia de la 3!oca". > es innegable :ue8 durante cierto tiem!o8 han e=ercido una gran .ascinación sobre buena !arte de los cristianos8 :ue8 de un modo u otro8 incor!oraban a sus !lanteamientos es:uemas o conce!tualidades ins!irados en tales corrientes. A!enas es necesario hablar8 !or e=em!lo8 del in.lu=o de ciertas categorías mar1istas o nietzscheanas en algunos an$lisis teológicos8 hasta el !unto de :ue llegaron a ad:uirir una es!ecie de mono!olio. Hndudablemente8 las críticas estructuralistas al mar1ismo tu,ieron su eco en el com!ortamiento de los teólogos8 :ue8 !aulatinamente8 con m$s lentitud de la deseable8 em!ezaron a de=ar de considerarlo como el interlocutor !ri,ilegiado8 m$1ime cuando a tales críticas se a?adieron las !ro,enientes de un cierto es!íritu neonietzscheano estrechamente ,inculado a lo :ue se ha dado la "crisis de la modernidad". Ina obser,ación interesante@ !or !arte de la ",anguardia" teológica en los a?os :ue siguen al )aticano HH se e.ect;a un seguimiento de las corrientes .ilosó.icas m$s signi.icati,as8 en un intento de e1traer sus instrumentos de an$lisis m$s ,aliosos. En casi todos los autores se detecta8 sin embargo8 una .uerte occidentalización8 una .alta de a!ertura a otras cosmo,isiones8 una escasa ,aloración de .enómenos :ue8 no !or de=ar de encuadrarse en el mo,imiento secularizador8 resultan menos rele,antes. >8 con .recuencia8 se ace!ta la inter!retación :ue de ese mo,imiento hacen las conce!ciones m$s e1tendidas8 endo incluso m$s le=os :ue ellas en la ,aloración o!timista del

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mismo. En muchos casos se !uede incluso a.irmar :ue el !osterior desencanto ante el desarrollo de los acontecimientos mundiales no surge de una crítica rigurosa e.ectuada desde el cam!o teológico8 sino :ue ,iene inducido !or una crisis interior al mo,imiento secularizador a las .iloso.ías :ue hacen de 3l su bandera8 crisis cu os ecos m$s tri,iales descubrimos en no !ocos augures de la "!ostmodernidad". 9or eso se echa de menos una in,estigación en torno a las raíces ;ltimas del !roceso de secularización8 una in,estigación :ue8 sin ol,idar la singularidad del cristianismo su rebasamiento de una religiosidad orientada hacia el !asado característica de la ma oría de las religiones8 se !lantee con rigor la índole de a:uel !roceso. En e.ecto8 si es ,erdad :ue el mo,imiento secularizador es el resultado del cambio de ó!tica :ue tiene lugar en los albores de la 3!oca moderna8 la cual in,ierte la actitud del hombre medie,al se ,uel,e hacia el $mbito !ro.ano8 no es menos cierto :ue8 en ;ltimo e1tremo8 los orígenes del !roceso secularizador se hallan en la tradición =udía 8 sobre todo8 en la cristiana. > no sólo !or:ue ambas constitu en una su!eración de las religiones "inmanentistas" "naturalistas"8 sino tambi3n !or el .undamento mismo de tal su!eración8 :ue no es otro :ue la distinta orientación :ue las caracteriza8 basada en la iniciati,a di,ina8 en el mo,imiento :ue8 !artiendo de 7ios8 tiene como t3rmino el mundo8 rasgo de.initorio !or antonomasia del cristianismo8 la religión de la encarnación. &on,iene8 !ues8 distinguir estos dos as!ectos del im!ulso secularizador@ el :ue !ro,iene de la trans.ormación de una razón de cu?o .ilosó.ico<teológico en !ura razón autónoma e instrumental8 el :ue surge de una radicalización de la natural tendencia incarnatoria del cristianismo. 7e la con.usión de uno otro as!ecto brotan muchos errores a la hora de calibrar la realidad. El !rimero es un acontecimiento moderno8 me=or dicho8 el acontecimiento :ue de.ine a la modernidadB el segundo se remonta a los orígenes mismos del cristianismo es lo :ue lo di.erencia de las religiones de corte "ascendente"8 :ue8 de un modo u otro8 buscan trascender la realidad mundana a tra,3s de un "retorno al Frigen"8 al "9araíso !rimigenio". 9ara algunos cristianos8 el conce!to de "secularización" en el !rimer sentido era8 sin m$s8 una ad:uisición !ositi,a del hombre moderno. Se trataba entonces de tras,asar el contenido del mensa=e cristiano a conce!tos inteligibles !ara el hombre actual8 sacri.icando8 cuando .uese !reciso8 categorías o es:uemas "!ericlitados". En una actitud acrítica se de=aban de lado las necesarias matizaciones 8 lo :ue es m$s gra,e8 :uedaba sin !lantear el !roblema del origen de tal "secularización"8 ignorando en la !r$ctica los an$lisis :ue en ese sentido habían hecho autores como 2ung8 2as!ers8 'eidegger tantos otros. En cuanto a la segunda ace!ción del conce!to8 la :ue a!unta a la dimensión incarnatoria del cristianismo8 tam!oco era ob=eto de !ro.undización sí de sim!le "coartada" !ara a!o ar 8 en cierta medida8 ser,ir de =usti.icación a !ro ectos teológicos inconsistentes.

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Kien es ,erdad :ue los an$lisis m$s sólidos han llegado a a:uilatar con bastante =usteza las luces sombras del im!ulso secularizador. &on todo8 se echa de menos una indagación de sus causas !ro.undas. A este !ro!ósito8 la consideración atenta de .enómenos :ue !arecen contradecir las tendencias "emanci!adoras" de nuestro mundo8 tales como la e1!ansión de nue,as .ormas de religiosidad8 generalmente "im!ortadas"8 en Fccidente8 la !roli.eración de toda clase de sectas mo,imientos gnósticos8 el eco :ue en am!lias ca!as de nuestra sociedad des!iertan las in.ormaciones relati,as a las distintas ramas del ocultismo8 la salida a la su!er.icie de todo ti!o de "sociedades secretas"8 el inter3s de algunos cientí.icos de ,anguardia !or una conciliación de las teorías .ísicas m$s modernas con los datos de la tradición esot3rica(,3ase8 !or e=em!lo8 el gru!o de los "gnósticos de 9rinceton"8 !ioneros en este cam!o8 :ue des!u3s ha conocido un gran desarrollo en el llamado mo,imiento de la "neX age") otras muchas mani.estaciones :ue !odríamos aducir8 deberían !lantear al teólogo al cre ente sin m$s un interrogante ma ;sculo@ C&ómo e1!licar tales .enómenos en un mundo su!uestamente secularizadoD 7ecir :ue se trata de una reacción del "sistema"8 :ue :uiere contrarrestar las ansias de liberación de la humanidad neutralizar sus !ro ectos emanci!adores no de=a de ser una res!uesta tri,ial 8 en cual:uier caso8 ,$lida tan sólo !ara algunos de los .enómenos en cuestión. 4$s adecuado !arece recurrir a lo :ue !odríamos llamar la "atracción del ,acío". En un mundo !ostcristiano8 caracterizado !or la ausencia de a:uellos ,alores :ue durante un tiem!o con.iguraron la e1istencia colecti,a en el :ue la conce!ción inmanentista de la ,ida es de le 8 la ,isión materialista em!ieza a cuartearse8 !one de mani.iesto sus grietas e inconscientemente reclama un "!lus de es!íritu". Ahora bien8 no resulta .$cil encontrar ese "es!íritu". 7e ahí :ue sur=an suced$neos :ue !retenden imitarlo constitu en algo así como su caricatura. 5os re.erimos8 !or e=em!lo8 a buena !arte de las conce!ciones 8 sobre todo8 de las !r$cticas ocultistas8 :ue8 normalmente8 no rebasan el $mbito de la !si:ue8 !ero :ue8 sin duda8 o.recen al hombre de nuestra 3!oca algo m$s :ue un materialismo !uro duro. Seme=ante diagnóstico !odría tener ,isos de ,alidez8 aun:ue sólo en el $mbito de las masas descristianizadas. 9ero8 Ccómo e1!licar la atracción :ue sobre no !ocos cristianos e=ercen las religiones orientales o el esoterismoD C5o ser$ :ue el t3rmino "secularización"8 con el :ue bastantes teólogos han descrito la situación de nuestra 3!oca8 resulta insu.icientemente !recisoD CGuiz$ la razón instrumental ha mediatizado hasta tal !unto la com!rensión de la .e cristiana :ue 3sta corre el riesgo de :uedar ,acía de contenidoD En el !roceso !or el :ue la teología ha tomado conciencia de la singularidad del cristianismo .rente a otras religiones se ha llegado a rei,indicar !ara 3l la condición de "no religioso". C5o constituir$ seme=ante ,isión de las cosas una descri!ción abstracta abusi,a :ue se limita a subra ar el momento de "ru!tura"8 ol,idando la "continuidad"D En tal caso8 el inter3s e incluso la .ascinación de no !ocos cristianos !or el esoterismo las religiones orientales tendría su razón de ser !ondría de

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mani.iesto la necesidad de "llenar el ,acío" :ue la razón instrumental ha creado en el $mbito de la com!rensión de la .e. Es indudable :ue dicha razón ha ocasionado a ,eces ,erdaderos estragos. C5o habr$ llegado el momento de reem!lazarla !or otra m$s adecuada m$s res!etuosa con la realidadD. Sólo cuando los teólogos se decidan seriamente a debatir este !roblema8 estaremos en condiciones de acometer con rigor la cuestión de la es!eci.icidad del cristianismo del im!ulso "secularizador" :ue lo caracteriza. 7e otro modo ocurrir$ en el $mbito cristiano lo :ue un conocido !asa=e del "*ao<te<Ring" ,aticina@ "7es!u3s del reino del *ao ,ino el de la ,irtudB tras el reino de la ,irtud llegó el de la =usticiaB al de la =usticia sucedió el del !uro rito". 5os re.eríamos m$s arriba al inter3s :ue des!iertan el esoterismo las religiones orientales. 'abría :ue matizar m$s decir :ue el inter3s !or 3stas ;ltimas est$ sobre todo en .unción de su contenido esot3rico. Guien dice "esoterismo" dice "gnosis"8 esto es :uiz$ lo :ue se echa en .alta en gran !arte del discurso teológico actual@ la b;s:ueda de la aut3ntica gnosis8 de una com!rensión de la .e :ue8 sin racionalizarla sin reducir la sal,ación a !uro "conocimiento"8 e,ite la Escila del .ideísmo rehu a la &aribdis de la tri,ialización de los contenidos8 siem!re tributaria de las ideologías de moda.

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3ARIACIONES SOBRE EL "TELOS" DE EUROPA EN HUSSERL Emilio Saura Gómez 7octor en -iloso.ía (Ini,ersidad de 4urcia)
En una con.erencia dictada en )iena en ma o de 16"( recogida en los ane1os de la "Rrisis"8 'usserl aborda la cuestión del sentido teleológico de la humanidad euro!ea del !a!el esencial de la .iloso.ía en la com!rensión de la crisis :ue atra,iesan las naciones. 7e la misma manera :ue8 en el !lano de la en.ermedad indi,idual8 se acude al au1ilio de la medicina8 sea 3sta "natural" o "cientí.ica"8 Cno cabe hablar de una medicina a!licable a ese en.ermo global :ue es Euro!aD 9ara 'usserl8 el !roblema de Euro!a no !uede diagnosticarse 8 mucho menos8 sol,entarse en el $mbito del naturalismo o del ob=eti,ismo cientí.icos. Es un !roblema es!iritual 8 como tal8 sólo !uede abordarse resol,erse desde la ciencia del es!íritu8 indisociable de la .enomenología trascendental. C&u$les son las causas de la !resente crisis euro!eaD El diagnóstico no o.rece dudas@ los di.erentes síntomas de la en.ermedad es!iritual :ue nos a.ecta nos remiten a una causa .undamental8 el ol,ido del "telos" :ue nos con.iguró desde el origen8 otorg$ndonos nuestra ,erdadera ".orma". C> :u3 es lo :ue caracteriza a esta ".orma"D #a asombrosa teleología innata a Euro!a ,a íntimamente unida al surgimiento de la .iloso.ía de las ciencias en el sentido griego. A !esar de las di.erencias e1istentes entre los !ueblos de Euro!a8 ha una unidad sub acente8 basada en algo así como una entele:uia innata :ue da sentido a sus res!ecti,os modos de ,ida los orienta hacia un !olo eterno. 9or otra !arte8 la entele:uia euro!ea di.iere !ro.undamente de todas dem$s en un !unto esencial8 su !retensión de uni,ersalidad@ son los otros !ueblos o comunidades los :ue tienden a euro!eizarse8 no a la in,ersa8 un !unto :ue8 e,identemente8 necesita matizarse ho 8 cuando han transcurrido casi sesenta a?os desde el diagnóstico de 'usserl en un momento en :ue la crisis de Euro!a 8 con ella8 del mundo entero8 alcanza su !aro1ismo resoluti,o. > no tanto !ara recti.icar las tesis husserlianas8 cuanto !ara destacar hasta :u3 !unto la !3rdida del "norte" !or !arte de la humanidad euro!ea le ha hecho tributaria de otras .ormas de ,ida de "colonización" :ue contrastan con su m$s recóndita esencia. CEn dónde se re.ugian ho esa ,oluntad esa ca!acidad de uni,ersalización :ue desde siem!re de.inieron a Euro!aD 7esde luego8 no en la "Euro!a de los mercaderes"8 ni en el ob=eti,ismo cientí.ico8 ni en la ci,ilización in.orm$tica8 ni tam!oco en los !ro ectos de una "neX age" de im!ortación cali.orniana. &on lo cual !ercibimos como en negati,o lo acertado del diagnóstico de 'usserl. 9ero !rosigamos.

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9ara 'usserl8 el telos no tiene nada :ue ,er con un instinto zoológico o algo seme=ante8 sino :ue su!one la autoconciencia la ,oluntad(al menos8 en una !arte de la humanidad :ue com!one el cuer!o de los !ueblos)8 un tema :ue nos recuerda el de las "egr3goras" o ".ormas !sí:uicas" colecti,as de :ue habla el esoterismo en el :ue no !odemos entrar ahora. 9ara nuestro autor8 el telos no es una inter!retación es!eculati,a de nuestra historicidad8 sino la e1!resión de un !resentimiento ,i,iente8 :ue surge cuando se medita sin !re=uicios. > es :ue8 en el modo del sentimiento8 el !resentimiento es la .lecha indicadora de todos los descubrimientos. #a Euro!a es!iritual8 :ue abarca tambi3n los EEII los dominios anglosa=ones8 ha nacido en un lugar8 la nación griega8 en un tiem!o8 los siglos )HH )H a.&. Allí comenzó a desarrollarse una nue,a actitud .rente al mundo<ambiente8 una actitud de la :ue nace la .iloso.ía8 el saber de la totalidad8 la ciencia uni,ersal. 9or !aradó=ica :ue !ueda !arecer la idea de un saber a la ,ez uno m;lti!le como es la .iloso.ía8 3ste es el !roto<.enómeno de la Euro!a es!iritual. &on las ideas no ocurre como con las cosas@ a tra,3s de ellas8 el hombre entra en un !roceso de reelaboración !er!etua8 se trans.orma en un hombre nue,o. &ual le,adura en la masa8 la entele:uia se encarnó !rimero en !e:ue?os círculos8 hasta hacer .ermentar a todo el organismo euro!eo. Esto acontece !rimero en el es!acio es!iritual griego8 lo :ue inaugura una historia nue,a. C&u$l es la índole !ro!ia de la .iloso.ía8 esa cosa asombrosa :ue se des!liega en ciencias siem!re nue,asD En !rimer lugar8 se di.erencia claramente de la actitud !re<cientí.ica o !uramente em!írica. #o :ue la acti,idad .ilosó.ica !roduce no se limita a la realidad .$ctica8 a!unta a un $mbito ideal8 ser,ir$ de so!orte a idealidades de un g3nero su!erior8 inaugurando así una tarea in.inita. En segundo t3rmino8 la idea .ilosó.ica de ,erdad se distancia !ro.undamente de la !re<cientí.ica. Guiere ser ,erdad incondicional8 ,erdad en sí. 5inguna .orma cultural anterior a la .iloso.ía lle,a en sí esta !retensión de uni,ersalidad. #a cultura e1tra<.ilosó.ica es .inita8 la .iloso.ía tiende al in.inito8 un !unto :ue !odría suscitar el !roblema de si 'usserl es tributario de la conce!ción matem$tica del in.inito como lo inde.inido o si8 !or el contrario8 lle,a el conce!to a sus ;ltimas consecuencias. 5os inclinamos !or esta segunda !osibilidad. #a actitud .ilosó.ica :ue nace en Grecia im!lica8 seg;n 'usserl8 una aut3ntica re,olución en la historicidad8 hasta el !unto de :ue cual:uier tarea in.inita se constru e !ara nosotros analógicamente a !artir de la .iloso.ía. 9ero8 Cno es esto una e1ageraciónD <se !regunta 'usserl. C5o se dice :ue los griegos a!rendieron de otros sabios antiguosD C5o es la .iloso.ía occidental una m$s entre otrasD Sin entrar en la dilucidación concreta de tales !reguntas8 nuestro autor se limita a se?alar el rasgo distinti,o esencial del !ensamiento griego@ sólo en ellos encontramos un inter3s ,ital uni,ersal !uramente teórico. > esta actitud teórica a!arece como una trans.ormación radical de la actitud "natural". C&ómo se !roduce el cambio de una a otraD. &uatro casos son !osibles@ a) Gue la nue,a actitud se !onga al ser,icio de la "natural"8 entonces se con,ierte en

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actitud !r$ctica de grado su!eriorB b) Gue se trans.orme en teor3tica8 la cual no im!lica de !or sí la di,isión del in,estigador o .ilóso.o en dos mitades sin relación alguna entre ellasB c) #a síntesis de los dos intereses8 teor3tico !r$ctico8 de manera :ue la "theoría" sir,a de un nue,o modo a la humanidad (!or o!osición a la actitud religioso<mítica8 .undada en la actitud "natural"8 de un lado8 a la teor3tica8 de otro). 9or ;ltimo8 d) #a síntesis de la actitud "natural" de la teor3tica en un cam!o .inito8 limitado8 como es8 !or e=em!lo8 el de la es!ecialización de la ciencia. 9ara com!render m$s !ro.undamente la .iloso.ía8 con,iene distinguirla con claridad de las ".iloso.ías" orientales. 9ara ello es necesario considerar la actitud !r$ctico<uni,ersal :ue les sir,e de base. En ella8 el "mundo" como totalidad se ,uel,e !r$cticamente tem$tico. 7icha conce!ción no sólo engloba a hombres animales8 sino tambi3n a seres in.rahumanos sobrehumanos8 de manera :ue el mundo a!arece dominado !or !otencias míticas. 'a un colegio sacerdotal detentador del saber mítico<!r$ctico de tales !oderes de su modo de regir los acontecimientos de este mundo8 un saber indisociable de su .ormulación ritual. > aun:ue seme=ante conce!ción inclu a conocimientos es!eculati,os cientí.icos de la m$s di,ersa índole8 todos ellos est$n al ser,icio de una meta !r$ctico<uni,ersal. 9or eso es un error e:ui!arar a:uellas ".iloso.ías" a la :ue tiene su origen en Grecia. -rente a ellas8 la actitud teor3tica se basa en el "thaum$dsein"8 en el :ue el hombre a!arece como "es!ectador desinteresado". C&u$l es el moti,o de este "asombro"D Sin entrar en los orígenes en las causas de orden social (a!ertura a otros !ueblos8 auge del comercio8 etc.)8 ha :ue decir :ue el inter3s teor3tico es una deri,ación de la "curiosidad" arraigada en la ,ida "natural". El hombre mo,ido !or ese inter3s busca la ,erdad uni,ersal8 ,$lida !ara todos8 la ,erdad en sí. Así8 en !ersonalidades singulares8 como *ales de 4ileto8 se desarrolla un nue,o ideal de humanidad una nue,a comunidad. 9or otra !arte8 el im!ulso .ilosó.ico se am!lía de dos maneras@ como e1tensión de una comunidad de .ilóso.os como mo,imiento cultural coe1tensi,o a la !rimera :ue tiende a una e1!ansión sin .in8 m$s all$ de toda .rontera nacional. A su ,ez8 la acti,idad .ilosó.ica com!orta un doble e.ecto es!iritual@ la b;s:ueda de la ,erdad en sí .rente a toda tradición u o!inión dadas de antemano la mutación de la !ra1is humana de acuerdo con las e1igencias de la ,erdad. E,identemente8 el im!ulso .ilosó.ico tro!ezar$ con los !oderes tradicionalistas8 lo :ue engendrar$ un con.licto !olítico entre conser,adores !artidarios de la .iloso.ía. 9or lo dem$s8 en la relación .iloso.íaYtradición ha :ue considerar dos !osibilidades@ o bien los ,alores tradicionales se rechazan8 o bien son retomados de un modo distinto !or la .iloso.ía. 9or e=em!lo8 en el conce!to "7ios"8 en el :ue el !roceso de ,alidación conduce a algo así como una "mezcla" de la absolutez :ue dicha noción com!orta con la :ue es característica de la idealidad .ilosó.ica@ 7ios es8 !or así decirlo8 logi.icado8 se con,ierte en el !ortador del #ogos absoluto.

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Esta es8 !ues8 en lo esencial8 la moti,ación histórica :ue !ermite com!render la mutación introducida !or la .iloso.ía8 a la :ue 'usserl atribu e una .unción arcóntica res!ecto de la humanidad entera. 9or otro lado8 seme=ante dictamen nada tiene :ue ,er con cual:uier ti!o de "Au.VlZrerei"8 ni !uede ser cali.icado de racionalismo8 al menos en el sentido habitual del t3rmino. Es indudable :ue la e1istencia en cuanto orientada hacia normas ideales8 hacia tareas in.initas8 es decir8 la e1istencia sub s!ecie aeterni8 sólo es !osible en la uni,ersalidad absoluta. 9ero tal !lanteamiento ,ital conlle,a sus riesgos !eligros8 :ue no son otros :ue los deri,ados de una racionalidad unilateral. 9or eso ha :ue ir m$s all$ de un cierto racionalismo8 !ero tambi3n del irracionalismo8 así como de la ingenuidad de la actitud "natural". 7e ahí la necesidad de un es!ectador im!arcial cu a mirada sobre,uele el mundo :ue ha desmitizado. Ftro !unto interesante de la crítica husserliana es la denuncia del ob=eti,ismo racionalista. Si bien es !reciso reconocer la im!ortancia de la cor!oreidad8 es necesario contem!larla tambi3n como algo a sobre!asar8 como nos muestra el nacimiento del mundo matem$tico8 inse!arable de un !roceso de idealización de las .iguras8 del es!acio8 :ue !uede ser e1tendido al in.inito. Si el hombre8 en cuanto cuer!o8 !ertenece al uni,erso ob=eti,o8 en cuanto !ersona se rige !or normas .ines eternos. 9or eso la !sicología no !uede con,ertirse en tributaria del ob=eti,ismo@ ello le im!ediría tematizar el alma. 9ero tal !lanteamiento sólo es .actible desde la actitud .enomenológica8 :ue se sit;a m$s all$ del dualismo cartesiano de toda con.rontación "natural" su=etoYob=eto. Sólo el es!íritu es ente en<sí !ara<sí. > sólo cuando el es!íritu abandona la e1terioridad entra en sí mismo !uede bastarse a sí mismo. El sensualismo el !sicologismo !ueden su!erarse8 !ues8 a tra,3s de la automeditación8 con lo cual 'usserl lle,a a sus ;ltimas consecuencias los !lanteamientos de Krentano8 :ue e1igía una !sicología de las ,i,encias intencionales en orden a de=ar atr$s todo ob=eti,ismo !sicológico. En de.initi,a8 !ara el .undador de la .enomenología8 la crisis de Euro!a no es un oscuro destino8 sino :ue de,iene com!rensible sobre el tras.ondo de lo :ue sólo !atentiza la .iloso.ía@ la teleología de la historia euro!ea. 9ara entender la in,ersión de esencia :ue caracteriza a la actual crisis es necesario haber elaborado el conce!to de Euro!a como teleología histórica de los .ines racionales in.initos. Euro!a ha nacido de la .iloso.ía 8 !or consiguiente8 la !resente situación de desarraigo lle,a consigo una degradación global de su e1istencia. CGu3 .orma ado!ta la crisis actualD #a de un a!arente .racaso del racionalismo. 9ero dicho .racaso no est$ en la esencia del racionalismo sin m$s8 sino :ue ,a unido a un cierto racionalismo naturalista ob=eti,ista. C&u$l ser$ el desenlace de los acontecimientosD 'usserl ,e dos salidas !osibles a la crisis@ la declinación de Euro!a la caída en la barbarie8 o bien8 el renacimiento de Euro!a cual nue,o -3ni1 de sus cenizas. En el combate sin .in em!rendido !or las .uerzas es!irituales :ue :uieren mantenerse .ieles al origen8 a la .iloso.ía8 el ma or !eligro es el cansancio. Sólo !erse,erando

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hasta el .inal en este desigual combate !odremos sacar a Fccidente del nihilismo@ un nue,o so!lo animar$ así a la humanidad8 un so!lo es!iritual8 !ues sólo el es!íritu es inmortal. 4$s all$ de la sim!le enumeración de los síntomas de la en.ermedad de Euro!a8 al :ue !odría seguir un tratamiento !uramente su!er.icial8 sintomatológico8 'usserl intenta8 !ues8 establecer un diagnóstico radical de la dolencia euro!ea nos remite a sus causas !ro.undas CEs acertado ese diagnósticoD C&ómo de.inir eso :ue llamamos Euro!aD #os EEII los dominios anglosa=ones :uedarían8 seg;n 'usserl8 englobados en ella8 mientras :ue un .enomenólogo "marginal" como R. Abellio distinguiría entre "Fccidente" "Euro!a"@ el !rimero designaría el "!olo eterno"8 la comunidad trascendental emergente al .inal de un ciclo históricoB la segunda sería el cam!o geogr$.ico en :ue a:u3lla se mani.iesta en el !resente ciclo :ue no es otro :ue el solar euro!eo8 una tesis :ue nos !arece m$s a=ustada a la realidad :ue la de 'usserl8 !or m$s :ue no com!artamos la idea "cíclica" de "Fccidente" a:uí !ro!uesta (no e1!lica los rasgos singulares8 irre!etibles de la cultura occidental). 9ero8 en cual:uier caso8 ambos autores !onen de relie,e algo :ue consideramos acertado@ no !odemos hablar en rigor de Euro!a si no hacemos re.erencia a una ".igura"8 una ".orma" es!iritual8 una "entele:uia innata"8 un "telos"8 de=ando a un lado8 !or el momento8 la enumeración de sus rasgos característicos. Es en la .idelidad a la !ro!ia "esencia"8 indisociable del "telos"8 en donde se =uega el destino de nuestra historia. Ahora bien8 el !roblema radica en de.inir dicha "esencia"8 en describir sus rasgos distinti,os8 los :ue con.iguran su nacimiento. >8 en !rimer lugar8 Cdónde cu$ndo nace eso :ue llamamos la "Euro!a es!iritual"D 9ara 'usserl8 no ha duda@ es en la nación griega de los siglos )HH )H a. &.8 un !unto :ue8 e,identemente8 !uede suscitar ob=eciones. En e.ecto8 al caracterizar de este modo la ".igura" de Euro!a8 Cno corremos el riesgo de ol,idar la otra com!onente .undamental de la ".orma" euro!ea8 a saber8 el cristianismo8 sin el cual resulta incom!rensible nuestra historiaD Es claro :ue8 en la disertación husserliana :ue nos ocu!a8 el ol,ido de dicha com!onente com!romete seriamente la ,alidez del diagnóstico8 al no describir de manera e1hausti,a los caracteres constituti,os de la Euro!a es!iritual. 5o !odemos entrar a:uí en discusiones sobre el momento lugar en :ue comienza eso :ue llamamos Euro!a. Ra mond Abellio !re.eriría distinguir la "conce!ción" (:ue se remontaría a los comienzos del cristianismo) del "nacimiento" !ro!iamente dicho8 :ue tiene lugar en la 3!oca de *om$s de A:uino8 cu o !ensamiento trata de armonizar la .e cristiana con la .iloso.ía griega8 es!ecialmente la aristot3lica. A su ,ez8 7escartes se?alaría la emergencia de la autoconciencia euro!ea8 indisociable de un dualismo :ue inaugura una 3!oca de con.rontación de los "o!uestos"8 la cual sólo :uedar$ su!erada con el nacimiento de la .enomenología8 :ue nos retrotrae a los orígenes8 no a la manera regresi,a8 sino !or otro camino8 !ara cerrar así el círculo el ciclo de la historia euro!ea.

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&oincidimos con Abellio en un !unto esencial@ la necesidad de aunar ambas com!onentes de la "esencia" euro!ea. 7iscre!amos8 sin embargo8 en la datación del nacimiento de Euro!a. Resulta m$s adecuado subra ar con 'usserl los orígenes griegos. A nuestro entender8 es la "madre" griega la :ue ser$ .ecundada !or el "!adre" hebreo<cristiano. #a !rioridad cronológica de Grecia nos !ermite a.irmar8 !or tanto8 :ue los orígenes de la ".orma" euro!ea son griegos8 tal como sostiene 'usserl. 9or eso8 en el orden cronológico8 el !rimer com!onente de Euro!a es la .iloso.ía lo :ue 3sta com!orta .undamentalmente@ la actitud !uramente teor3tica8 la b;s:ueda de la ,erdad incondicional8 de la ,erdad en sí. -rente a :uienes !iensan :ue el !ro ecto .ilosó.ico a estaba !resente en di,ersas sabidurías orientales8 'usserl hace notar la originalidad de la actitud .ilosó.ica8 im!ulsada tan sólo !or un inter3s ,ital uni,ersal !uramente teórico. 'a :ue decir8 sin embargo8 :ue los griegos de!enden8 sin duda8 en muchos !untos de esas sabidurías8 es!ecialmente de la egi!cia. "#os griegos sois un !ueblo mu =o,en" son las !alabras :ue8 seg;n 9latón8 ha oído Solón de boca de un sacerdote de Sais. > a!untan no sólo al cl$sico "nihil no,um sub sole"8 sino tambi3n a la ,inculación de la cultura griega con las tradiciones m$s antiguas. CEs =usta entonces la tesis husserliana sobre la originalidad de la .iloso.íaD CEs cierto :ue la actitud !uramente teórica8 desinteresada8 es el rasgo de.initorio de la .iloso.íaD C5o encontramos en las distintas ramas de la tradición esot3rica algo similar al "distanciamiento" .ilosó.icoD CAcaso las .ormas m$s !ro.undas del >oga8 !or e=em!lo8 !ueden disociarse de una "discriminación entre el es!ectador el es!ect$culo"D Se nos dir$ :ue8 en el >oga en las distintas ramas del esoterismo8 seme=ante discriminación no constitu e un .in en sí8 sino :ue est$ al ser,icio de una trans.ormación integral del ser del hombre. > es cierto@ es lo :ue 'usserl obser,a a !ro!ósito de la actitud religioso<mítica de su tematización !r$ctica de la totalidad del mundo. 5o obstante8 aun reconociendo (con 'usserl Aristóteles8 entre otros) :ue el "thaum$dsein" est$ en el origen de la .iloso.ía8 es indudable :ue el im!ulso .ilosó.ico8 tal como se mani.iesta8 !or e=em!lo8 en *ales de 4ileto8 no sólo im!lica la b;s:ueda de la ,erdad en sí8 .rente a toda tradición u o!inión dadas de antemano8 sino tambi3n la consiguiente mutación de la !ra1is humana. #le,ando las cosas al límite8 no !arece :ue !ueda concebirse una .iloso.ía absolutamente al margen de toda tematización !r$ctica del mundo8 si:uiera sea de modo inci!iente. C> :u3 !ensar de ese otro rasgo de la .iloso.ía8 la b;s:ueda de la ,erdad en sí .rente a toda tradiciónD C5o habría :ue hablar m$s bien de la sa,ia nue,a :ue a!orta el im!ulso .ilosó.ico a una tradición religioso<gnóstica esclerotizada8 !ero no absolutamente di.erente en su "telos"D 5o en ,ano el !ro!io 'usserl ado!ta el nosce te i!sum d3l.ico como lema de la .enomenología8 en nuestra o!inión8 sin necesidad de .orzarlo@ al .in al cabo8 el !unto de !artida del aut3ntico esoterismo8 cual:uiera :ue sea su $mbito de re.erencia8 es la b;s:ueda del conocimiento de sí. A!o $ndose siem!re en una tradición8 es ,erdad. C9ero acaso !uede el hombre !rescindir de la aut3ntica tradición8 :ue no es en modo alguno un "cor!us" !etri.icado8 sino la necesaria

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re.erencia al origen8 :ue hemos de hacer !resente siem!re de nue,o en la historiaD 'abría :ue decir entonces :ue la .iloso.ía es la b;s:ueda de la ,erdad en sí no ".rente a toda tradición"8 sino .rente a su!uestas "tradiciones" degeneradas. 5o !arece8 !or tanto8 :ue8 en el origen8 hubiese una di.erencia radical entre la "sabiduría religioso<mítica" la .iloso.ía. Es ,erdad :ue ha habido un distanciamiento !rogresi,o entre ambas8 al :ue con .recuencia se aludió tó!icamente mediante la distinción entre "mito" "logos"8 !ero no ha :ue concebirlo8 en nuestra o!inión8 como una "con:uista de.initi,a" o algo así8 sobre todo tras la recu!eración de las categorías míticas o!erada en nuestro siglo desde la !sicología8 la etnogra.ía tantos otros cam!os. 4$s bien habría :ue hablar8 a !ro!ósito de la .iloso.ía8 de una orientación !redominantemente teórica8 de una !olarización en la b;s:ueda de la ,erdad8 !ara8 a !artir de ella8 e1traer las o!ortunas conclusiones en otros $mbitos. Así8 !ues8 !ara 'usserl8 es la actitud teor3tica lo :ue hace !osible la e1istencia sub s!ecie aeterni :ue de.ine a Euro!a. 9ero8 Cno se ol,ida a:uí el otro com!onente .undamental del "telos" euro!eo8 es decir8 la religión hebrea8 cu o im!ulso !rimariamente centrí!eto de,iene a continuación centrí.ugo uni,ersal en el cristianismoD El "saber de la totalidad" :ue es la .iloso.ía8 cu as !retensiones son uni,ersales8 se abre al es!íritu igualmente uni,ersal del cristianismo8 :ue8 m$s all$ de su !unto de mira originario8 el !ueblo de Hsrael8 se dirige a los "go im"8 a las "naciones". C> :u3 es lo :ue caracteriza al cristianismoD Sin entrar en de.iniciones teológicas estrictas8 es claro :ue lo :ue le distingue es el !resentarse como una "re,elación del absoluto"8 .rente al "saber de la totalidad" :ue es la .iloso.ía8 como acertadamente se?ala &$ndido &imade,illa. -rente al car$cter "ascendente" de la .iloso.ía8 la re,elación del absoluto no !uede ser sino "descendente". #a ,isión griega del cosmos como una realidad total8 autosu.iciente eterna en la :ue se integran todas las !arcialidades o a!ariencias (:ue8 en de.initi,a8 constitu en el no<ser) se en.renta con un mundo sostenido .uera de la nada !or el !oder creador de 7ios. 7esde la ca,erna !latónica o incluso a desde los !itagóricos el3atas <contin;a &imade,illa<8 la .iloso.ía inicia una !eregrinación :ue la conduce de las tinieblas a la luz8 de las a!ariencias al ser8 de la !risión a la ",erdadera !atria celeste" de 9lotino. 9or el contrario8 el contenido .undamental de la re,elación cristiana es :ue el ser absoluto ha ba=ado a nuestro mundo es!acio< tem!oral8 un dato :ue !osteriormente ha e1!erimentado sucesi,as eta!as de racionalización a tra,3s de la teología la meta.ísica. C&abe una alianza entre esos dos !olosD #a 3!oca medie,al nos habituó a !ensar :ue el ser :ue se re,ela ascendiendo hasta el trono de la diosa de la Sabiduría en un carro tirado !or blancos corceles guiado !or las hi=as del Sol no es m$s :ue la otra cara del 7ios :ue se re,ela a 4ois3s como el ">o so el :ue so " o8 al menos8 su necesario !reludio. El !ensamiento moderno8 en cambio8 constituiría algo así como el des!ertar de a:uel sue?o o de a:uella uto!ía@ en cual:uier caso8 tiende a subra ar la di.erencia8 cuando no la di,ergencia radical entre ambas ,ías.

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*r$tese de una alianza o de un con.licto insu!erable8 lo cierto es :ue el resultado de dicha combinación es la ".orma" de Euro!a8 somos8 en de.initi,a8 nosotros. 9or eso8 sin in,alidar el diagnóstico :ue de la !resente crisis hace 'usserl8 !ensamos :ue la degradación de la racionalidad integral8 causa de la en.ermedad :ue nos a:ue=a cu as secuelas son8 entre otras8 el naturalismo el ob=eti,ismo8 se e1!lica me=or desde la interacción de los dos !rogenitores de la Euro!a es!iritual8 a saber8 la .iloso.ía el cristianismo. 9uestos en !resencia los dos !olos de los :ue surge el "telos" de Euro!a8 todo ocurre como si nuestra g3nesis e historia8 así como nuestra e1istencia sub s!ecie aeterni !usiesen en =uego un doble .lu=o8 el :ue ,a del !olo "e1istencial" (la re,elación del absoluto) al "esencial" (el saber de la totalidad) el :ue circula en sentido contrario. &abría distinguir8 !or tanto8 una !ers!ecti,a diacrónica8 :ue8 a nuestro entender8 e1!lica en sus grandes líneas el desen,ol,imiento de la historia de Fccidente8 una ,isión sincrónica8 :ue8 en ;ltimo e1tremo8 no es otra cosa :ue la estructura del "telos" euro!eo !lenamente constituido. CGu3 es lo :ue nos muestra la ,isión diacrónicaD #a .iloso.ía es8 ante todo8 un saber en el :ue las !arcialidades se integran en la totalidadB las a!ariencias8 en la realidadB el no<ser8 en el serB "lo otro"8 en "lo mismo"B 8 en de.initi,a8 la "di.erencia" en la "identidad". #a re,elación del absoluto8 en cambio8 a!arece como una e1!eriencia e1istencial sólo accesible en la .e8 !ero cu o es:uema global se aseme=a al de la .iloso.ía. En e.ecto8 es el absoluto el :ue8 mediante la creación8 ha sacado al mundo de la nada el ;nico :ue8 !or consiguiente8 !osee el "ser" ("El :ue es" me en,ía a ,osotros< dice 4ois3s). Sólo la creación la conser,ación im!iden al uni,erso !reci!itarse en la nada8 un "no<ser" m$s intenso8 !or así decirlo8 :ue el de los griegos. Es el absoluto el :ue da sentido a las a!ariencias el :ue8 a otro ni,el8 integra la nue,a "di.erencia"8 el !ecado el mal subsiguiente (surgidos8 es ,erdad8 de la "caída" original)8 en la "identidad" del !lan di,ino. #a re,elación hebraico<cristiana abre8 !ues8 al logos griego un $mbito hasta entonces inaccesible 8 !or el momento8 "irracional"@ el del misterio di,ino8 sólo accesible a tra,3s de la .e (no en ,ano 9ablo de *arso a.irma :ue8 !ara los griegos8 :ue buscan "sabiduría"8 el mensa=e cristiano es una "locura"). Realizada la ".ecundación" de la "madre" griega !or el "!adre" hebreo< cristiano8 la !rimera .ase de la historia de Fccidente se distingue !or el !redominio del segundo !olo sobre el !rimero@ es la 3!oca de la descon.ianza de los 9adres ante la razón griega8 el tiem!o en :ue la re,elación del absoluto se !resenta ante todo en lo :ue tiene de discontinuidad con las doctrinas .ilosó.icas8 "!uramente humanas"8 en la :ue se subra a su no,edad radical. Es8 en de.initi,a8 el !eríodo :ue8 !ara utilizar una re.erencia cómoda8 !odríamos caracterizar como el del credo :uia absurdum. -rente al saber de la totalidad8 :ue nos mostraba un uni,erso cerrado autosu.iciente8 la re,elación del absoluto a!arece8 !or tanto8 como otro uni,erso !aralelo8 igualmente aut$r:uico8 8 en !rinci!io8 en contradicción con 3l. Es ,erdad :ue la actitud :ue subra a la dimensión sobrenatural de la re,elación ,iene moti,ada en gran !arte !or una situación !ol3mica8 !ero8 ob=eti,amente8 la com!onente

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hebreo<cristiana a;n no se ha abierto al in.lu=o del logos griego8 una obser,ación ob,ia8 !or m$s :ue resulte un tanto ine1!licable si tenemos en cuenta :ue8 a desde el !rinci!io del cuarto E,angelio8 se introduce el t3rmino "#ogos". #a segunda .ase asiste a una reacción del !rimer !olo se caracteriza !or el .ides :uaerens intellectum8 tímidamente insinuado al !rinci!io8 claramente a.irmado des!u3s. Entramos en el !eríodo medie,al8 en el :ue las tentati,as de asimilación de la mentalidad .ilosó.ica son continuas los es:uemas categorías del !ensamiento griego se im!onen !aulatinamente8 recurriendo !rimero a 9latón luego a Aristóteles8 !or m$s :ue al .inal ambas in.luencias terminen !or combinarse de un modo u otro. 5o !odemos entrar a:uí en cuestiones de detalle@ tan sólo diremos :ue dos .iguras se?eras como son Agustín de 'i!ona *om$s de A:uino re!resentan sendos e=em!los de "acti,ación" racional de la re,elación desde el logos griego. > si es cierto :ue la .iloso.ía no a!arece toda,ía sino como ancilla theologiae8 el im!ulso racional :ue habita al hombre medie,al es im!arable no !uede sino conducirle a una rei,indicación de la "naturaleza" griega .rente a la "sobrenaturaleza" cristiana. > así8 !or e=em!lo8 en 7uns Escoto FcVham asistimos a la casi ru!tura entre el $mbito de la razón el de la .e. Así8 !ues8 al .inalizar la 3!oca medie,al8 el resultado de la a.irmación sucesi,a de los dos !rogenitores de la ".orma" euro!ea no es otro :ue 3ste@ la casi total di,isión del "alma" de Fccidente en dos es.eras8 la colocada ba=o el in.lu=o del logos la :ue lle,a la im!ronta de la re,elación. En lo sucesi,o8 la Euro!a es!iritual no !odr$ escoger una u otra. 5o es tarea .$cil discriminar en uno mismo lo :ue !ertenece al !adre lo :ue es !ro!io de la madre 8 menos toda,ía8 renunciar a ello. )elis nolis habr$ de ser .iel a una otra es.era8 bien !or !ro!ia ,oluntad8 bien como "destino"(.ata ,olentem ducunt8 nolentem trahunt). 9or eso8 la razón moderna en modo alguno se identi.icar$ a con el logos griego (el t3rmino "Renacimiento" es enga?oso8 como se ha se?alado desde di,ersos $mbitos)B no se e1tir!a sin m$s del "alma" del "telos" de Euro!a la com!onente hebreo<cristiana8 :ue ha !uesto al "saber de la totalidad" límites indelebles :ue8 cual "bastón en la rueda"8 ha introducido el "es!íritu" en la es.ericidad de la "naturaleza". &on lo cual no sólo em!ieza a =ugar el $mbito de lo irreductible "!or arriba"8 sino tambi3n "!or aba=o"@ el logos ,iene limitado no sólo !or lo :ue est$ m$s all$ de los ocho "cielos"8 sino tambi3n !or lo :ue !ertenece a la es.era "sublunar"8 :ue8 en lo sucesi,o8 a no constitu e el $mbito del no<ser8 sino m$s bien el de la razón em!írica8 :ue8 desde el Renacimiento8 se desga=a igualmente de lo :ue antes .ormaba la "integralidad" del logos. > es a !artir de la 3!oca moderna8 en la :ue Euro!a em!ieza a alcanzar su !lena autoconciencia8 cuando se mani.iesta en toda su .uerza la "contradicción" de la :ue ,i,e :ue constitu e su motor ;ltimo. 7e ahí :ue8 en lo sucesi,o8 los intentos de elaborar un saber de la totalidad a la manera griega ha an de abordar un terreno in3dito8 el del es!íritu8 algo de lo :ue 'egel .ue !er.ectamente consciente. > su !ro ecto de un sistema del "saber

("

absoluto" ilustra la necesidad del "alma" euro!ea de con=ugar las dos com!onentes originarias8 a la ,ez :ue la im!osibilidad de reducir la una a la otra. 9ro ecto de totalización cu a dirección se in,ierte en el mar1ismo 8 en general8 en todos los intentos !ositi,istas cienti.istas8 :ue8 desde una razón :ue tam!oco es a la de los griegos8 tienden a su!rimir o a ignorar la otra ,ertiente de la ".orma" del "telos" de Fccidente8 con el consiguiente .racaso. En las oscilaciones de la conciencia euro!ea !ara alcanzar el e:uilibrio entre la "madre" griega" el "!adre" hebreo<cristiano nos encontramos8 !ues8 con un "cenit"8 :ue ,endría re!resentado !or 'egel otras tentati,as m$s o menos "gnósticas"8 un "nadir"8 asociado a los !ro ectos sistem$ticos de car$cter ob=eti,ista (de un lado8 el mar1ismoB de otro8 los intentos de !lani.icación global de ins!iración tecnológica8 ambos marcados !or un !rometeísmo e,idente). Estos !untos e1tremos no son sino las e1!licables caricaturas :ue surgen allí donde no se reconoce la autonomía de los !olos de la Euro!a es!iritual8 !ara a continuación con=ugarlos adecuadamente. Es decir8 asumiendo8 !or una !arte8 el inter3s teor3tico :ue com!orta la herencia griega8 como nos recuerda 'usserl8 una característica :ue8 al contacto con el absoluto hebreo8 ad:uiere su ,erdadero alcance la conciencia de sus límites8 cual tendencia "esencial" inse!arable de una dimensión tan humanizadora como es el deseo de conocer. Ina orientación :ue e1igiría en todo momento el reconocimiento de los .ueros de la razón8 !oni3ndolos de relie,e8 como !or un e.ecto de inducción8 incluso allí donde !arecerían estar m$s ausentes8 en la re,elación del absoluto. 5o !odemos entrar ahora en el desarrollo del conce!to de "sabiduría" tal como a!arece en la tradición hebrea. Es claro8 no obstante8 :ue la ,i,encia del absoluto no e1clu e en modo alguno la racionalidad8 sin :ue ello im!li:ue una a:uiescencia a la "!ura gnosis". Ina orientación seme=ante no merecería el re!roche de "ontológica"8 a la manera de #3,inas. En e.ecto8 al asumir la irreductibilidad del misterio :ue la re,elación del absoluto !one de mani.iesto8 "de=aría ser" a la dimensión "e1istencial" del hombre8 indisociable de la recóndita8 ine.able condición del es!íritu de la :ue no !uede !ri,arle ninguna e1teriorización u ob=eti,ación. Gueda así de mani.iesto la dimensión sincrónica de la ".orma" euro!ea8 en la :ue se ,eri.ica una cierta "coniunctio o!!ositorum". )ol,emos así al !rinci!io. 7os !olos tan di.erentes como son la "naturaleza" griega el "es!íritu" hebreo<cristiano8 Cno a!arecen en cierto modo re.le=ados armonizados en el conce!to husserliano de "intencionalidad"8 tanto en su es:uematización b$sica como en sus as!ectos o!erati,osD 4$s all$ de la dualidad ingenua !resente en la actitud natural8 Cno se caracteriza la actitud .enomenológica !or el acceso a una e1!eriencia de la unidad su=eto<ob=eto8 una "identi.icación" :ue no elimina la "di.erencia"D 5os re.eríamos m$s arriba a la no insal,able distancia entre la .iloso.ía griega las "sabidurías" orientales. Guiz$ en el !rinci!io (si atendemos a algunos datos b$sicos de la "tradición !rimordial") ha una e1!eriencia de la unidad de ambas es.eras8 la del "logos" la del "abismo"8 unidad a la :ue sucedió una .ragmentación a!arentemente irreductible. En esta hora !ostrera8

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Cno ser$ misión de Euro!a retornar al origen8 a a:uella e1!eriencia !rimordialD En la !resente disertación8 'usserl se remitía a la .iloso.ía como !roto<.enómeno de la Euro!a es!iritual. 'emos e1!resado algunas reser,as al res!ecto. 5o debemos ol,idar8 sin embargo8 :ue :uien rei,indica los orígenes griegos es =ustamente...un hebreo.

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(+

SOBRE LA IDEA DE "3IDA" EN LA FILOSOFÍA Emilio Saura Gómez 7octor en -iloso.ía
4. A.r$)i,aci*! 5i't*rica a% c$!c .t$ 1.1.En el ámbito de la "sofía" primordial En el !ensar mítico8 característico de las religiones sabidurías m$s antiguas8 todo lo :ue .lu e crece a!arece como símbolo de ,ida@el .uego8 :ue todo lo trans.orma dinamizaBel agua8 :ue .ertiliza la tierra...> todos los símbolos est$n conectados con el "mana"8 el uni,erso din$mico !resenti.icado en los rituales inici$ticos mediante un hombre una mu=er em!are=ados8 :ue .iguran la indi.erenciación !rimordial de &ielo *ierra8 un tercer o.iciante8 :ue re!resentaba al ser humano :ue inter,enía !ara se!ararlos.El origen del mundo .enom3nico se encontraba así dilucidado@ el uni,erso din$mico radiante del !rinci!io(lo :ue se llamó &aos8 muchas ,eces sin com!render su íntima naturaleza)8 un cosmos marcado !or la indistinción anterior a toda distancia se!aración .enom3nicas8 :ueda desgarrado !or la ,iolencia del hombre8 :ue introduce la di,isión la segregación es!acio< tem!oral.Seme=ante escisión a.ectó a todos los seres :ue8 a !artir de entonces8 de=aron de constituir un solo Ser.> ha :ue subra ar :ue tales nociones no son .ruto de meras es!eculaciones8 sino la e1!resión directa de una e1!eriencia lit;rgica.En muchas tradiciones a!arece el tema de la .ragmentación de la unidad !rimordial de cómo los seres :ue ho com!onen el mundo no son sino membra dis=ecta.> el retorno al origen se concibe como una sucesión de eta!as cu o re.le=o encontramos8 incluso en el $mbito griego8 en la doctrina de las cuatro "edades" del mundo. 1.2.El saber de la Totalidad:el primado del "bíos theoretikós" 4$s all$ de los !resocr$ticos8 :ue se mue,en toda,ía en el inter,alo entre la "so.ía" la .iloso.ía8 la conce!ción !latónica habla de la *otalidad como un )i,iente ;nico8 .ormado !or el 7emiurgo :ue inclu e todos los ,i,ientes.#a ,ida se entiende a:uí en el marco del Alma del mundo se !articulariza en los di.erentes seres a !artir de las Hdeas8 .ormas se!aradas de las cosas8 :ue8 arraigadas en el Kien8 .undamentan la =erar:uía de los entes del cosmos8 otorg$ndole a cada uno su "naturaleza".5o obstante la distinción entre ",ida org$nica" o ",italidad"("zo3")8 !ro!ia de la 5aturaleza8 ,ida humana("bíos"8 di,idida a su ,ez en ,arios ni,eles)8 no e1istía una se!aración .undamental entre ambas.En Aristóteles8 en cambio8 a!arece la ,ida como "entele:uia"8 como ".orma" de los seres ,i,ientes8 como actualización de una "!otencia"8 de

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manera :ue8 a los o=os del !ensar .ilosó.ico8 la ,ida em!ieza a contem!larse desde una !ers!ecti,a "inmanentista"@ las ".ormas" :ue de.inen la ,ida son otras tantas "almas" cu o !rinci!io de indi,iduación reside en la materia8 no se!arada de la .orma como en el caso de 9latón. Al mismo tiem!o a!arece una !rogresi,a interiorización del "bíos" humano8 :ue tiende a desindi,idualizarse !ara desembocar en la ,ida inmortal8 en el "bíos theoretiVós"8 meta a la :ue a!unta en ;ltimo t3rmino la e1istencia del .ilóso.o.> a:uí cabe rese?ar cómo los !lanteamientos !latónicos aristot3licos se mani.iestan recurrentes en la .iloso.ía !osterior8 en la :ue la hi!ostatización o sustancialización de la ,ida se re!ite en uno u otro sentido8 al menos dentro del $mbito no sometido toda,ía a la in.luencia del cristianismo. 1.3. La comprensión de la vida en el cristianismo El cristianismo recoge los moti,os .undamentales del hebraísmo los lle,a a su !lenitud@la ,ida como resultado de la acción creadora de 7iosB el cosmos !residido !or el hombre8 :ue en su es!íritu en su cuer!o es imagen de 7ios8 cu o "so!lo de ,ida" le con,ierte en "alma ,i,iente"8 a la es!era de ser trans.ormado un día en "es!íritu ,i,i.icante"8 !ara así alcanzar la seme=anza con 7ios en &ristoB la caída original8 :ue trae la ser,idumbre al cosmos material a la totalidad de los ,i,ientesB el anuncio de la redención del hombre de la reno,ación de la creación entera8 :ue8 "con dolores de !arto"8 aguarda la !lena mani.estación de los hi=os de 7ios@ la resurrección.#a redención !osibilita8 !ues8 la reconciliación del hombre consigo mismo con el !ró=imo8 a la ,ez :ue sal,a el abismo entre la humanidad la ,ida cósmica en su totalidad.>a 'egel hablaba de la su!eración de la "naturaleza" griega en el "es!íritu" cristiano.9ero dicho "es!íritu" =am$s !odr$ con,ertirse en !ro!iedad del hombre@de ahí el con.licto con las corrientes gnósticas8 en las :ue detectamos asimismo cierta im!regnación(de.ormada8 !or lo general) !or !arte de la "so.ía" !rimordial o de es:uemas míticos8 como en la conce!ción de la )ida como com!onente de una de las "!are=as" emanadas de la bi!olarización originaria. 1. . En el pensamiento medieval #a con=unción del !ensamiento griego la .e cristiana determinar$ el desarrollo de las doctrinas sobre la ,ida en la 3!oca medie,al8 caracterizadas8 de un lado8 !or la conce!ción organicista de la ,ida "natural"(la "sustancia :ue se distingue !or tener en sí la causa de su !ro!io mo,imiento"8 con.orme a la tesis de Santo *om$s8 ins!irada en Aristóteles)8 8 de otro8 !or la ordenación de la "naturaleza" a la "sobrenaturaleza"8 al $mbito de la gracia 8 !or consiguiente8 a la ,ida eterna.In !unto en el :ue la a!arente con,ergencia entre el hel3nico "saber de la totalidad"(un saber "ascendente"8 al .in al cabo) el mal llamado "monoteísmo cristiano" (un saber "descendente") oculta di,ergencias :ue sólo se mani.estar$n en la 3!oca moderna.En e.ecto8 el con.licto entre una ",ida natural !ura" (!er.ectamente com!rensible desde

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el logos griego) a!arición.

la omni!resente ",ida sobrenatural" no tardar$ en hacer su

1.!. El d"alismo moderno # s"s avatares *ras las ,acilaciones del Renacimiento8 en el :ue a.loran tendencias !an,italistas !am!si:uistas8 en las :ue cabe detectar reminiscencias del !ensamiento !resocr$tico8 la se!aración cartesiana entre la "res cogitans" la "res e1tensa"8 alma cuer!o8 hombre naturaleza8 dar$ lugar a una conce!ción mecanicista de la ,ida8 seg;n la cual 3sta no sería m$s :ue una !ro!iedad de las materias .uerzas :ue com!onen el organismo8 de manera :ue el con=unto ,i,iente no es otra cosa :ue la suma de sus !artes. > esta corriente mecanicista se im!uso en el !ensamiento moderno8 a di.erencia de otros mo,imientos m$s e:uilibrados8 cu o in.lu=o .ue escaso. 7e=ando a un lado el !ensamiento cartesiano8 son rele,antes las re.le1iones de Rant 'egel@ el !rimero8 !or su manera de dar cuenta de la teleología de la ,ida8 :ue nos remite a una realidad situada entre la estricta sub=eti,idad "autoconstitu ente" la !ura condición de ob=etoB el segundo8 !or su a!ro1imación gen3tica al .enómeno de la ,ida8 im!osible de concebir a !artir de meras categorías abstractas :ue reclama una nue,a lógica8 la lógica dial3ctica. Sigue una reacción !endular :ue8 !artiendo del con.licto entre razón ,ida8 tiende a subra ar la irre!etibilidad de la ,ida su car$cter irracional. )arias corrientes se mani.iestan a:uí8 desde el e1tremismo nietzscheano(:ue !one de relie,e la o!osición entre ,erdad ,ida8 sometiendo a:uella a 3sta trat$ndola de "error necesario")8 hasta las tesis de Frtega8 :ue8 desde !ers!ecti,as m$s o menos .enomenológicas8 buscan su!erar el con.licto entre ,ida razón8 insistiendo8 es ,erdad8 en el !rimer elemento de la !olaridad8 !asando !or 7ilthe 8 :ue desarrolla una teoría de las "conce!ciones del mundo" :ue hace de la ,ida el sustrato integrador de la "di.erencia" racional8 sin ol,idar el bergsonismo8 :ue !ugna !or una intuición a=ustada al im!ulso ,ital originario. Ina antítesis m$s ,iolenta encontramos en algunas .iloso.ías de cu?o e1istencialista(en otras se !ercibe un cierto e:uilibrio)8 :ue radicalizan el !olo ,ital tratan de ob,iar el "logocentrismo" tradicional a tra,3s de un !ensar :ue lle,a la singularidad ,ital al !aro1ismo. Ahora bien8 seme=ante e1ageración8 :ue relega al ol,ido algunas de las intuiciones m$s im!ortantes de 'usserl(sin hablar de otros autores conectados con la .enomenología el !ersonalismo)8 hace di.ícil una com!rensión e:uilibrada de la realidad ,ital.5o en ,ano nos hallamos ante una !eculiar in,ersión de los su!uestos hebreos griegos del !ensamiento occidental. Hn,ersión :ue ado!ta otro cariz en las conce!ciones m$s o menos ".$usticas" de la ciencia la tecnología8 :ue reducen la ,ida a mero "!roblema" o a ob=eto mani!ulable :ue a .ueron sometidas a crítica !or no !ocos !ensadores de índole humanista. Situación :ue ha !ro,ocado recientemente un mo,imiento de reacción@ la "neX age"8 caracterizada !or un acercamiento !osmoderno al .enómeno de la ,ida en el

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:ue se entremezclan elementos de ins!iración ocultista con intuiciones ,inculadas a un neo!aganismo híbrido. 6. Hacia #!a 7i'i*! i!t &rad$ra d %a r a%idad 7ita% En !rimer lugar8 ha :ue decir :ue8 en ;ltima instancia8 la moderna antítesis razón<,ida se deri,a de la di,ergencia entre "logos" "!istis"8 oculta tras la con,ergencia medie,al(a ,eces8 casi identi.icación) entre ambos.5o .ue la conce!ción !latónica de la ,ida(en la :ue8 de todos modos8 se echa en .alta una integración de la ,ida humana8 del "bíos" como cor!oreidad) la :ue terminó im!oniendo sus .ueros8 sino la aristot3lica8 de car$cter naturalista organicista. > así8 la tras!osición de la re,elación di,ina en categorías aristot3licas tu,o como consecuencia(a !esar de las correcciones introducidas !or la teología cristiana) una cierta identi.icación de ambos uni,ersos8 de manera :ue la conce!ción naturalista de la ,ida ,iene a su!er!onerse a los datos de la .e8 creando moment$neamente la ilusión de una coincidencia entre ellos. &on lo cual :uedan oscurecidos algunos as!ectos de la doctrina re,elada@ !or e=em!lo8 la dei.ormidad de la ,ida humana8 cu a indisociable condición cor!óreo<es!iritual ,iene modelada a imagen del &reador destinada alcanzar un día la !lena seme=anza con El en la ,ida eterna8 m$s all$ de la mera inmortalidad aristot3lica B o bien8 la incor!oración de la creación entera de la ,ida uni,ersal al !ro ecto sal,í.ico a tra,3s de la Encarnación.Sin embargo8 la .orzada identi.icación entre logos !istis no tiene consecuencias tan ne.astas como ese .rustrado retorno a los griegos ba=o el :ue se enmascara el in,iable !ro ecto de emanci!ación de.initi,a de la razón moderna.En el tema :ue nos ocu!a8 el dualismo cartesiano de alma cuer!o o de "es!íritu" ",ida" no hace sino re!etir la dicotomía griega entre alma inmortal cuer!o !erecedero8 con una agra,ante@ la de trans.ormar el "organismo" griego en !uro mecanismo. 5os ale=amos así de la "!h sis" griega(en la :ue el corte entre materia ,ida se resol,ía de manera relati,amente e:uilibrada gracias a la doctrina de la =erar:uía de las ".ormas") 8 m$s toda,ía8 de la e1!eriencia de la ,ida uni,ersal tal como a!arece en algunos !resocr$ticos8 :ue8 en de.initi,a8 constitu en algo así como el ;ltimo eslabón de una "so.ía" cristiana a,ant la lettre8 algunos de cu os as!ectos (intuidos !or S. Agustín aludidos8 a en nuestra 3!oca8 !or 9ierre Gordon) no .ueron bien recogidos !or la re.le1ión teológica !osterior. Se trata8 !ues8 de recu!erar los elementos m$s ,$lidos de esa conce!ción no se!arati,a de la ,ida. >8 a este !ro!ósito8 !arece o!ortuno recoger algunas intuiciones de la .enomenología trascendental8 :ue8 centradas en el "mundo ,ital"8 tienden a su!erar el abismo entre sub=eti,idad ob=eti,idad8 de manera :ue la ,isión ingenua de una ,ida al margen de la conciencia ,ice,ersa :ueda !ri,ada de .undamento. Seme=ante "#ebensXelt"8 :ue trasciende la se!arati,idad cartesiana8 se !resenta así como una ,ía de acceso(una ,ez agotada la racionalidad "instrumental") a la e1!eriencia de la ,ida !rimordial8 lograda ahora m$s all$ del estado "!rerre.le1i,o".7esde a:uí cabe relati,izar

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la !ers!ecti,a cientista abordar con rigor la secuencia materia<,ida< conciencia<autoconciencia como otras tantas .ases de mani.estación de la ,ida !rimordial en su !rogresi,o des!liegue8 a la ,ez :ue de,iene !osible una a!ro1imación adecuada a la ,ida !ersonal8 :ue culmina en la ,ida eterna. 5o se trata de recaer en el animismo o en conce!ciones !am!si:uistas m$s o menos a!resuradas8 sino de recu!erar .enomenológicamente lo :ue constitu e el !roceso de interiorización de lo real8 :ue e1tendi3ndose desde las .ormas in.eriores de ,ida a la realización m$s lograda de la ,ida !ersonal8 no hace sino !re!arar el camino a la !er.ecta seme=anza con 7ios e.ectuada en &risto a la :ue es llamada la humanidad entera(un dato curioso@ en hebreo8 el ,alor cabalístico del ,ocablo ",ida" es el mismo :ue el de "Elohim").> es interesante obser,ar cómo8 en la e,olución de la conciencia humana se reca!itulan las !rinci!ales .ases del desarrollo de la ,ida uni,ersal@ con.orme el ser humano de,iene consciente de los distintos ni,eles de la ,ida cu a síntesis es8 !asa de la casi "indistinción" !rerre.le1i,a del reci3n nacido a la ".usión con el !rinci!io" del anciano "des!ierto"8 a tra,3s de un !roceso de "di.erenciación !rogresi,a" :ue abarca hasta el .inal de la =u,entud de un im!ulso "integrador" :ue es la tarea de la madurez. 8. Para %a .ra)i' #a es!iritualidad .ranciscana nos o.rece su.icientes moti,os de ins!iración !ara una !ra1is centrada en el res!eto a la ,ida uni,ersal. El c$ntico de 7n "8(/<00 o el Salmo 1%08 !or !oner algunos e=em!los8 nos muestran asimismo la .orma correcta de concebir el di$logo de 7ios con todas las creaturas la alabanza :ue ellas8 consciente o inconscientemente8 le !ro.esan. In reciente documento del 4agisterio se hace eco al aludir a la .raternidad :ue nos liga al alma animal8 a la ,ez :ue suministra intuiciones !ara dialogar con a:uellas religiones :ue hacen del res!eto a toda ,ida un !rinci!io b$sico !ara sintonizar con todos los hombres de cual:uier credo :ue (como un Keetho,en un 4ozart o un 4essiaen) sienten el !$l!ito de la entera creación.

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SOBRE LA IDEA DE "TRASCENDENCIA" EN LA FILOSOFÍA Emilio Saura Gómez 7octor en -iloso.ía
4. E7$%#ci*! 5i't*rica d % c$!c .t$ A la hora de encarar el signi.icado del ,ocablo8 algunos suelen distinguir entre el $mbito de la actio transiens8 es decir8 la :ue no !ermanece en el agente8 el $mbito del "sobre!asamiento" del "e1cessus".9arece m$s =usto de.inir el conce!to "trascendencia" o!oni3ndolo siem!re a "inmanencia"8 a sea en una es.era limitada8 así hablaríamos de "trascendencia inmanente"8 a sea en lo ilimitado8 entonces tendríamos la "trascendencia !ro!iamente dicha".En la 3!oca contem!or$nea8 el uso de la !rimera a!arece en el conte1to de di.erentes an$lisis gnoseológicos 8 con .recuencia8 ,a unida a una de,aluación de la segunda. 1.1. Trascendencia como indistinción anterior a toda m"ndaneidad 9ara ciertos in,estigadores8 las conce!ciones "!rimordiales"8 :ue8 !or lo general8 se e1!resan a tra,3s del mito8 entienden la trascendencia como lo absolutamente coincidente consigo mismo8 la !ura no<dualidad8 sin :ue ello su!onga ning;n ti!o de !anteísmo. En e.ecto8 no es :ue la Realidad su!rema o8 me=or8 la Realidad ,erdadera se identi.i:ue con todos cada uno de los entes del mundo8 sino :ue8 en rigor8 sólo ha la ecuación RealidadWRealidad o 7iosW7ios8 de manera :ue las dem$s cosas no !oseen sino un ser ilusorio. Ftros8 sin embargo8 sostienen( es la tesis :ue consideramos m$s =usta)8 :ue la trascendencia "!rimordial" no establece un abismo insal,able con el mundo. Seme=ante idea de la trascendencia no ,a ligada a ning;n ti!o de emanacionismo8 sino :ue est$ en el origen del mundo en ,irtud de un "de=ar ser" :ue hace !osible el surgimiento de a:u3l a tra,3s de un acto :ue se !arece m$s a la "creación" hebraico<cristiana :ue a la noción cabalística de "zimzum"8 a:uel "retirarse" del Absoluto :ue !osibilita la g3nesis del mundo. 5o se trata8 en e.ecto8 de una sim!le "no ani:uilación" de cual:uier alteridad8 sino de su !ositi,a ",ocación al ser". 1.2. Trascendencia como revelada # no s"primida Su!uesta la a!arición de la mundaneidad en el sentido arriba indicado8 asistimos a una autorre,elación de la trascendencia :ue sal,a el abismo entre su !ro!io $mbito el de la inmanencia. > así el hebraísmo toma el rele,o de las conce!ciones "!rimordiales"8 a la ,ez :ue !recisa !ro.undiza la noción

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de "creación".El reino de la inmanencia no est$ sim!lemente llamado a un "saber" acerca de la *rascendencia8 sino a una e.ecti,a "!artici!ación" o "comunión" con ella."&omunión" :ue ad:uiere su m$s !er.ecta e1!resión en el cristianismo8 basado en la unión trascendencia<inmanencia :ue se hace !resente en &risto :ue no se limita a ser una "coniunctio o!!ositorum"8 en la :ue uno de los o!uestos anularía al otro o sería absorbido !or 3l8 sino una alianza en la :ue el $mbito di,ino inter!ela a la humanidad hace !osible una relación dialogal. 1.3.Trascendencia dentro del sistema $rie$o de la totalidad En el !ensamiento griego8 el conce!to de trascendencia ,a ligado a la !regunta !or la realidad ;ltima8 a se trate del Kien !latónico (.uente del conocimiento del ser)8 a se .ormule como el "ser en cuanto ser"8 al modo de Aristóteles. Así8 la trascendencia rebasa al ente constitu e la !lena identidad del ser8 a la ,ez :ue se mani.iesta en tres es.eras ónticas@ el cosmos8 la !olis el $mbito de lo di,ino. 5o nos encontramos a con una trascendencia sólo accesible en la re,elación8 como ocurría en el hebraísmo8 sino con una integración de la *otalidad8 con una "uni.icación" de la multi!licidad una su!eración de la di.erencia en la identidad. Ina doctrina en la :ue se !erciben reminiscencias de las conce!ciones "!rimordiales"8 !ero :ue se distingue de ellas en un !unto .undamental@ la trascendencia a!arece como accesible al "logos"8 :uedando así disminuída res!ecto de su absolutez. 5os las habemos8 !ues8 con una trascendencia :ue se !redica uní,ocamente del "*heós" del mundo8 de manera :ue a no cabe se?alar un hiato radical entre ellos8 como el :ue e1igía la noción de "creación". 1. .%oncepción medieval de la trascendencia 5ace del encuentro del hebreo<cristianismo con la .iloso.ía griega. 7os .ases lo caracterizan@ en un !rimer momento8 la irru!ción de la trascendencia autorre,elada !roduce un des!lazamiento de los es:uemas .ilosó.icos en las mentes de los cre entes una descon.ianza hacia ellos. Seme=ante actitud8 anunciada a en el discurso de 9ablo en el Areó!ago8 !one de mani.iesto la distancia entre el "logos" griego la "!istis" cristiana8 a la ,ez :ue subra a la di.erencia entre la di,inidad "de cu o lina=e somos" el 7ios encarnado en &risto. 9or otra !arte8 la .igura de Hreneo se?ala un hito im!ortante en el modo de concebir la trascendencia cristiana8 deslind$ndola .undamentalmente de los e1cesos de la "so.ía" gnóstica de todo intento de hacerla accesible ;nicamente a tra,3s del conocimiento. 9osteriormente8 S. Agustín8 en la con.luencia de las intuiciones m$s ,$lidas del !latonismo con la conce!ción !aulina del "hombre interior"8 desarrolla la noción de trascendencia en un nue,o horizonte. &on todo8 contin;a !redominando el !olo cristiano sobre el griego8 lo :ue con.irma la teología negati,a de 7ionisio. Sólo el .ides :uaerens intellectum inaugura una nue,a eta!a8 :ue culmina en el e:uilibrio tomista entre .e razón. A !artir de a:uí8 el ser como identidad del mundo8

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característico del !ensamiento griego8 ,iene integrado desde la ó!tica cristiana8 trans.orm$ndose en el ser an$logo8 :ue hace !osible la conce!ción de la trascendencia como H!sum esse !er se subsistens. E:uilibrio :ue no !uede ser sino moment$neo8 habida cuenta de la heterogeneidad de "logos" "!istis"8 :ue sólo !ueden con.luir a !artir de la analogía del ser cuando 3sta es ca!az de su!erar la mera identidad entre inmanencia trascendencia no sólo del lado de 3sta ;ltima (en el sentido de un "de=ar ser" a la inmanencia)8 sino tambi3n del lado de a:u3lla (a tra,3s de un reconocimiento de la distancia insal,able :ue las se!ara). 1.!. La trascendencia moderna # s" tema dominante 7e ahí :ue la con.luencia entre .e razón sólo se mantenga durante un tiem!o8 se rom!a de.initi,amente en la 3!oca moderna.Acontecimiento :ue ocurre gradualmente :ue es desencadenado !or el bi.ronte !roceso de "emanci!ación" de la razón@ como racionalismo recibe su im!ulso !rimordial en 7escartes abre la !uerta a una disolución de la trascendencia en la inmanenciaB en tanto :ue em!irismo8 renuncia a cual:uier racionalización de la realidad concreta8 lo :ue conclu e en una inmanencia de!au!erada8 !ara la :ue la cuestión de la trascendencia a!enas si se !lantea.El intento Vantiano de mediar entre ambas conce!ciones trata de "!oner límites a la razón !ara hacer !osible la .e" :uiz$ hubiese corrido me=or suerte de no inter,enir la crítica de -ichte8 :ue inaugura el idealismo desemboca en la de.initi,a disolución de la trascendencia en la inmanencia8 no obstante la a!ariencia contraria8 a saber8 la su!uesta absorción de la inmanencia en el "Absoluto" del :ue "emana". *ras el idealismo absoluto de 'egel8 tentati,a ,erdaderamente gnóstica de .usionar inmanencia trascendencia en un ")iernes santo" es!eculati,o :ue :uiere a!arecer como la :uintaesencia del cristianismo8 la reacción no !uede ser otra :ue una rei,indicación !aro1ística de la inmanencia. #a cual es abordada desde ,arios .rentes8 situados todos (con ma or o menor =usteza) ba=o la r;brica del llamado "!ensamiento negati,o". Así RierVegaard8 :ue subra a el esc$ndalo ,inculado a la re,elación de la trascendencia en &risto antici!a el e1istencialismo8 cu os re!resentantes del siglo QQ !asar$n antes !or la escuela .enomenológica8 cu os !lanteamientos sobre la trascendencia8 m$s e:uilibrados8 :uedar$n8 en gran !arte8 desa!ro,echados en a:uella corriente. 9or lo dem$s como se?ala 4ounier8 dentro del e1istencialismo se distinguen ,arias nociones de trascendencia irreductibles entre sí@ la sartriana (inmanentizada8 en ,irtud de su actitud atea)8 la heideggeriana (centrada en la es!era de la autorre,elación del ser) el trascender como un mo,imiento in.inito hacia un ser m$s8 característica de los e1istencialismos cristiano !ersonalista. Ftro .rente lo constitu e 5ietzsche8 :ue describe las distintas eta!as a tra,3s de las cuales el "otro mundo" se con,irtió !aulatinamente en una ".$bula"B su c3lebre "7ios ha muerto" :uiere ser la constatación del hundimiento de la trascendencia meta.ísica8 un diagnóstico cu o im!acto en las mentes de .ilóso.os no .ilóso.os debe m$s a los mecanismos de

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.ascinación :ue al rigor.El tercer .rente del !ensamiento negati,o lo constitu e 4ar18 :ue otorga a la trascendencia un sentido inmanente8 centrado en la construcción de la "nue,a humanidad"8 !ero hi!otecado !or la "in,ersión" !ositi,ista :ue lo habita. 4$s all$ de las corrientes neo!ositi,ista cienti.ista8 cu as insu.iciencias en el tema :ue nos ocu!a son ob,ias8 la "desconstrucción" del "logocentrismo" no !arece ir m$s all$ de la trascendencia heideggeriana. En lo :ue se re.iere al !ensamiento !ostmoderno8 se em!antana8 !or lo general8 en un agnosticismo ni,elador8 en tanto :ue la "neX age"8 ,erdadero "ca=ón de sastre" de moti,os ocultistas8 !ugna !or una ,isión neo!agana de la trascendencia. 6. Para #! r t$r!$ a %a tra'c !d !cia En el $mbito abarcado !or el !ensamiento occidental su zona de in.luencia asistimos8 !ues8 a un "ecli!se" de la trascendencia. Signos ha 8 no obstante8 de :ue dicha ocultación dar$ !aso en bre,e a una nue,a m$s intensa e1!eriencia de la misma. 7esde la es!era heideggeriana del ser al milenario anuncio del *ao<*e<Ring en el :ue se habla de la !rogresi,a degradación de la humanidad a !artir del "reino del *ao"8 !asando !or las alusiones de autores esoteristas al inminente .inal del Rali<>uga la re,alorización de las tradiciones cristianas relati,as a la "era del Es!íritu"8 todo !arece indicar( al obser,ador !ers!icaz no se le esca!a la tensa e1!ectati,a :ue ho habita a la humanidad toda) :ue una nue,a mani.estación de la trascendencia se cierne sobre nosotros. >a las tentati,as de "retorno al origen" :ue a.loran en la .enomenología trascendental8 la hermen3utica8 las .iloso.ías !ersonalistas !ro!orcionan !istas ,$lidas !ara un nue,o acceso al umbral de la trascendencia@!uesto :ue el "ecli!se" de 3sta im!licó8 sobre todo en Fccidente8 una degradación !rogresi,a del ideal de conocimiento8 de acuerdo con la sucesión sabiduría<.iloso.ía<ciencia<t3cnica8 se im!one la necesidad de in,ertir la marcha8 a .in de !re!arar el "lugar" adecuado !ara su rea!arición. 9or otra !arte8 la doble dimensión ".ascinante" "tremenda" del misterio8 subra ada !or R. Ftto8 !one de relie,e la doble dirección en la :ue ha de ser buscado. 7e un lado8 en su !resencia inmanente8 a:uí el !ensamiento !ersonalista !uede ser,irnos de guía en la medida en :ue ha reconstituido moti,os :ue !ertenecen a la esencia misma del cristianismo8 como son la re,elación de 7ios en la mismidad(el tema cristiano agustiniano del "intimior intimo meo"8 con .recuencia ol,idado :ue ho des!ierta con nue,os bríos con ocasión del encuentro con Friente)8 en la alteridad8 en el di$logo el com!romiso con el !ró=imo8 en la b;s:ueda de su ,erdadero rostro. 7e otro8 en su insal,able distancia8 :ue ,uel,e ,ano todo intento de reducir la trascendencia a cual:uier .orma de identidad con el mundo8 tanto desde la ,ertiente cósmica humana(una cuestión de es!ecial actualidad en el encuentro con las .iloso.ías religiones orientales tambi3n con el esoterismo :ue8 en ;ltimo e1tremo8 se reduce a 3sta@C9uede un cristiano ace!tar la e1!eriencia de 7ios como "Su!rema Hdentidad"D)8 como desde la

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di,ina8 :ue :uedaría así limitada en su relación con la creación8 como si la trascendencia im!licase obligatoriamente la ani:uilación del hombre no m$s bien la solicitud amorosa hacia 3l8 :ue lo con,ierte en interlocutor asociado a su eterno misterio. >8 en este !unto8 los es.uerzos !or a=ustarse al nue,o horizonte teológico8 no marcado a !rimordialmente !or el di$logo el con.licto entre creencia e increencia o .e cristiana e ideologías materialistas8 sino !or la con.rontación entre .e cristiana corrientes es!iritualistas8 han de mo,erse en la línea de una redescubrimiento de la trascendencia de los símbolos en :ue se mani.iesta.C&ómo abrirse a seme=ante simbólicaD.#a gradación VierVegaardiana entre el hombre est3tico 8 el 3tico el religioso ad:uiere a:uí una recurrencia ines!erada@ caracterizada la "!ostmodernidad" !or el !rimer estadio8 marcado !or el agnosticismo8 las mentes m$s l;cidas se a!restan a abordar el segundo8 estableciendo las bases !ara una mostración 3tica de la trascendencia. 9ero :ueda el tercer estadio8 en el :ue la a!ro1imación a la trascendencia8 de índole religiosa8 se en.rentar$ a una o!ción .inal@ acceder a una trascendencia :ue disuel,e al hombre en !ura ilusión o abrirse al misterio de un 7ios "cu a gloria es el hombre ,i,iente"8 !ara hablar con S. Hreneo. 9ero8 !ara realizar esto ;ltimo8 hemos de comenzar !or incor!orar lo m$s ,$lido del "ensimismamiento" oriental" su aguda com!rensión de la inmanencia. Sólo así de=ar$ de ser mero tó!ico la a.irmación seg;n la cual "el cristianismo es m$s :ue una religión" estaremos en .ran:uía !ara e1!erimentar la trascendencia de 7ios como la distancia creadora :ue !osibilita la e1istencia humana. Ina e1istencia :ue se realiza en la indisolubilidad de mismidad !ro=imidad8 en la :ue la a.irmación de la dualidad de la di.erencia no es m$s :ue la condición !re,ia !ara el amor :ue todo lo re;ne. 5o en ,ano el "circuito" amoroso en :ue 7ios consiste necesita de un "bi!olo" a tra,3s del cual ,a ,iene la corriente del Es!íritu !ara8 a !artir de a:uí8 insertar a la humanidad(como dicen tantos místicos) en el seno de la *rinidad. En conclusión8 el reconocimiento de la trascendencia di,ina es la conditio sine :ua non !ara asimilar el misterio de la creación8 indisociable del de la dei.icación. En la &$bala se habla del "7ios :ue se retira" a sí mismo !ara hacer !osible la "autonomía" del mundo del hombre. En un conte1to di.erente8 no emanacionista8 !odemos hablar de la necesaria distancia :ue hace !osible el amor a 7ios la adoración. Ahora bien8 en la lógica di,ina !or !aradó=ico :ue !arezca8 seme=ante distancia desemboca en la con=unción de trascendencia e inmanencia en el 7ios<'ombre8 el !unto de inserción de la mismidad alteridad humanas en el misterio trinitario. 9or otra !arte8 dado :ue el hombre es imagen de 7ios8 la trascendencia di,ina se re.le=a en la alteridad humana@ sólo reconociendo la distancia :ue nos se!ara del !ró=imo estaremos en condiciones de entablar con 3l un di$logo :ue merezca tal nombre8 sólo en la medida en :ue ace!temos la di.erencia8 nos acercaremos al misterio del otro.

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A!9%i'i' ic*!ic$ d %$' T )t$' Fi%$'*(ic$' [ 2os3 4aría -ilgueiras 5odar #icenciado en -iloso.ía (Ini,ersidad de Santiago de &om!ostela) .iloes!\latinmail.com En las líneas :ue siguen8 intentaremos dar a conocer el an$lisis icónico8 siguiendo mu de cerca los te1tos en :ue el !ro.esor &arlos A. Kali?as lo ha desarrollado. 9or tratarse de una e1!osición sint3tica8 ser$ omitido cual:uier ti!o de es!eculación a=ena a los mismos. 1.< 'H9]*ESHS 7E 9AR*H7A. El an$lisis icónico arranca de una hi!ótesis de sólido sentido com;n@ la obra de los .ilóso.os est$ determinada !or la e1istencia cotidiana8 !or el día a día de los .ilóso.os en cuanto seres humanos. Si se :uedara a:uí8 a!enas !asaría de ob,iedad. 9ero8 adem$s8 a.irma :ue ciertas ,i,encias cotidianas subsisten ba=o el tono .ormal del sistema .ilosó.ico. > :ue estas ,i,encias suelen traslucir en el te1to !or ,ía de símiles met$.oras. Esto nos lle,a8 como se !uede ,er8 a !lantear una nue,a orientación a la hora de en.rentarnos con los te1tos .ilosó.icos. A atender a as!ectos considerados hasta ahora como !oco rele,antes8 así las met$.oras símiles. #o cu$l8 creemos8 constitu e una .orma de re,italizar el estudio de la -iloso.ía. Al mismo tiem!o8 se o!one a alguna de las m$s enraizadas o!iniones dentro de todo el !ensamiento occidental. Así8 .rente a la :ue establece la !rimacía de la abstracción como medio !ara acceder al conocimiento8 el an$lisis icónico rei,indica el !a!el heurístico de la met$.ora. -rente a las cl$sicas o!osiciones RazónY-antasía8 do&a'al(theia8 nos !ro!one una ,isión en la :ue ambas a!arecen integradas en el te1to. 7el mismo modo8 la tradicional o!ción a .a,or del Ser es sustituída !or la !re.erencia otorgada al Sentido. 2.< 9RF9]SH*F@ El !rinci!al !ro!ósito de esta metodología de an$lisis te1tual es el in,entariado de todo el material imaginario :ue8 !rocedente de la ,ida cotidiana8 a.lora en el te1to .ilosó.ico8 así como su organización dentro de las !ertinentes retículas de sentido. Es e,idente :ue !osee una .aceta com!rensi,a8 a :ue contribu e a una me=or com!rensión del contenido te1tual. A este res!ecto8 debemos recordar :ue constitu e un com!lemento del an$lisis conce!tual8 sin :ue !ueda llegar a sustituírlo. Hgualmente8 !odemos decir :ue !osee tambi3n una .aceta !redicti,a8 de la :ue carece el an$lisis de conce!tos. Esta .aceta antici!adora ,iene dada !or el hecho de :ue8 una ,ez se ha a establecido el cam!o de sentido de acuerdo al cu$l el autor organiza su obra8 !uede ser mu .$cil !re,er los sucesi,os desarrollos8 o aclarar determinados !untos oscuros :ue esca!an a la crítica de corte m$s cl$sico. ".< *ER4H5F#FG^A. El an$lisis icónico8 en sí mismo8 es un m3todo. 7ebemos8 !ues8 de=ar a un lado8 aun siendo mu interesantes8 las cone1iones :ue .$cilmente se !udieran establecer entre 3ste ciertas !arcelas de la -iloso.ía8 en !articular con la teoría de la mente :ue !arece lle,ar a!are=ada8 centrarnos ;nicamente en el

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as!ecto metodológico. Es e,idente :ue8 !ara lle,ar a cabo la tarea de an$lisis de un modo e.ecti,o8 se har$ necesario contar con una terminología !recisa adecuada. A continuación8 glosaremos algunos de los t3rminos m$s usados dentro del an$lisis icónico8 haciendo notar :ue la no,edad del tema obliga a em!lear neologismos8 :ue a !rimera ,ista bien !udieran causar e1tra?eza8 1)9rimordios@ Se denominan _!rimordios`(del latín prima ordo) utilizado !or #ucrecio !ara traducir el arkh( de los griegos) a las _"nidades mínimas de sentido` a1b. &omo sabemos8 los datos del mundo no nos llegan aislados8 sino instalados dentro de redes de sentido. 7ado :ue el .ilóso.o !iensa siem!re desde una determinada situación en el mundo8 !arece !lausible !ensar :ue su discurso tender$ a re.le=ar las redes de sentido de las cosas del mundo. A e.ectos del an$lisis icónico8entonces8 se denominar$n !rimordios a _ a*"ellas cate$orías básicas del m"ndo de la e&periencia cotidiana *"e aparecen infl"#endo sobre el disc"rso filosófico ` a2b. 7istinguiremos los cuatro ti!os b$sicos de !rimordios a tra,3s de los cu$les la ,ida cotidiana in.lu e sobre el te1to .ilosó.ico8aun:ue su n;mero es ma or. a) Hconos. Hconos son las _imá$enes plásticas de los campos pra$máticos *"e f"ncionen como t"tores # $"ías del disc"rso concept"al. +or ,,campo pra$mático-desi$no cada "no de los ámbitos de sentido en la vida c"otidiana.Lebens/elt0 a "b` Esto es8_"n modelo de sentido con representación fi$"rativa a%b`. 9recisando un !oco m$s8 denominaremos icono a _ toda ima$en donde conc"rran las dos circ"nstancias si$"ientes: 10*"e adrede o invol"ntariamente p"eda servir de si$no para otra cosa por s" seme1an2a) 20*"e la seme1an2a p"eda ser intensificada sin estropear la si$nificación ` a (bEl cum!limiento de estas dos condiciones nos !ermite di.erenciar a los iconos de otros elementos con los :ue !odrían ser con.undidos8 como los símbolos. En e.ecto8 el símbolo ,incula sólo !or un rasgo se?ero8 :ue no tiene :ue ir inserto en !le1o alguno de sentido8 de modo :ue si se intensi.icase la seme=anza8 la signi.icación :uedaría adulterada8 o se haría im!osible. 9or el contrario8 la seme=anza del icono es tal :ue se e1tiende a toda la retícula de sentido. 7ado :ue los iconos se nos muestran en el te1to 8 !or tanto8 a tra,3s del lengua=e8 cabría llamarles met$.oras8 siem!re cuando tengamos claro :ue las met$.oras son sólo un accidente de las !alabras8 mientras :ue los iconos a!untan al !roceso mismo del !ensamiento. )eamos un e=em!lo@ _ +latón ,,comparó-- los dos 3"ndos a "na caverna de la *"e se sale hacia el e&terior. +ero 4no habrá oc"rrido antes *"e se le oc"rrió *"e h"biese 5os 3"ndos por*"e la vida cotidiana le ofrecía las pare1as l"2'obsc"ridad) aire libre #

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l"$ar cerrado6 5e s"#o) la d"alidad se c"mple en ambos campos.en el filosófico # en el cotidiano0 pero tenemos motivos para sospechar *"e la idea s"r1a de la e&periencia cotidiana.a+b` A !esar de :ue el t3rmino !arezca remitir ;nicamente a una similitud ,isual8 e1isten tambi3n iconos cenest3sicos(el ins!irar<as!irar)8 auditi,os( como el carmen8 em!leado !or San Agustín !ara e1!licar el tiem!o). #os m$s utilizados en la tradición .ilosó.ica son t$ctiles(com!oner8 te=er8 ca!tar) 8 !or su!uesto8 ,isuales( el es!e=o8 el camino8 la luz). #os iconos ,ienen enlazados en .amilias de sentido8 cada una con su !eculiar lógica intrínseca8 irreductible a la de otra .amilia. Algunos8 sin duda los :ue re,isten ma or inter3s !ara el an$lisis8 se re!iten de autor en autor de sistema en sistema8 a tra,3s del tiem!o. b) Ar:ue,i,encias. Son ,i,encias cotidianas8 tan hondamente sentidas !or el .ilóso.o8 :ue llegan a contagiar el modo en :ue el mundo es organizado dentro de su sistema. In e=em!lo mu claro sería la angustia en 'eidegger. a/b c) Ar:ue!erce!ciones. 'acen re.erencia al hecho de :ue todo su=eto !ensante se halla inmerso en un es!acio de tres dimensiones8 cu as coordenadas tienden a hacerse corres!onder con las de la !erce!ción intelectual. Así8 la distribución ,ertical de los ,alores8 o las bi!olaridades dilem$ticas(KienY4al8 *esisYAntítesis)8etc. d) Frto.iguras. Son .iguras mod3licas :ue el .ilóso.o toma como ideal8 se !ro!one realizar en el te1to. In e=em!lo sería la .igura del _Kuen &onductor de su Razón` cartesiano. Atendiendo a esta orto.igura se com!render$ mucho me=or la a.irmación hecha !or 7escartes en el 9rólogo a Los +rincipios de la filosofía8 cuando in,ita a leer el libro _todo seguido tal como una no,ela`8 no,ela en la cu$l se desarrollan las !eri!ecias de un !ersona=e8 !recisamente el citado !rototi!o e=em!lar. 2)Frama@ 7e igual modo :ue el !rimordio se re.iere al .enómeno de e1!eriencia en cuanto !atrón !ara la construcción de conce!tos8 el t3rmino _orama`(del griego orao8 ,er) se re.iere _al constr"cto concept"al en referencia a s" ori$en e&periencial `a0b. Así8de igual .orma :ue hablamos de ontología o a1iología8 !odemos hablar tambi3n de ontorama o a1iorama8 re.iri3ndonos a ese estrato del discurso :ue ,a latente :ue hace de lo sensorial lo intelectual dos orbes :ue8 aun siendo !aralelos8 tienen numerosos !untos de contacto. ") -acto<discurso Ir<te1to@ El an$lisis icónico !ostula la e1istencia de di.erentes estratos en el discurso. Así8 el .acto<discurso es _ el disc"rso tal # como aparece en los te&tos789 `8 :ue se ha constituído como tal luego de !asar

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!or numerosas mediaciones. 9or deba=o de 3ste se encuentra el Ir<te1to8 _ "n disc"rso icónico) comp"esto de trechos de sentido de la vida cotidiana del *"e salen a la s"perficie fra$mentos a completar 71:9`. Es e,idente :ue la inclusión del !re.i=o _Ir` :uiere remarcar el car$cter arcaico oculto de este discurso8 al mismo tiem!o :ue !lantear el car$cter de reto :ue tiene todo descubrimiento ar:ueológico. %.< 9RIEKAS. #a !rimera !rueba a .a,or de la hi!ótesis con :ue se inicia el an$lisis icónico es la !ro!ia abundancia de com!araciones con el mundo cotidiano :ue !odemos obser,ar en cual:uier te1to de -iloso.ía. En muchas ocasiones8 el autor8 !ara hacerse entender8 recurre a una com!aración con la ,ida cotidiana8 consciente de :ue el sentido de tal símil ser$ ca!tado !or los lectores8 !recisamente !or estar ambos enraizados en un mismo mundo de e1!eriencia. Esto nos lle,a a considerar :ue tal ,ez la misma met$.ora ha a constituído un !atrón !ara el autor en el momento heurístico. Ftra !rueba nos ,iene suministrada !or la etimología de los t3rminos .ilosó.icos8 e incluso cientí.icos. 'a gran cantidad de e=em!los8 con los :ue no !odemos e1tendernos. &on bastante !robabilidad8 !odemos decir :ue no e1iste _concepto abstracto en c"#o (timo no va#a invol"crado "n dato e&periencial) lo sea de la e&periencia e&terna o íntima 7119 ` (.< &F5&#ISH]5. *ras este bre,e !anorama8 habremos entendido :ue la metodología del an$lisis icónico nos o.rece un nue,o modo de leer los te1tos cl$sicos8 atendiendo a as!ectos :ue hasta ahora han !asado desa!ercibidos. Esta lectura tangencial8 sin duda8 enri:uecer$ nuestro conocimiento de los autores8 nos !ermitir$ en.ocar de un modo distinto la 'istoria de la -iloso.ía. 9or su!uesto8 debemos ser cautos en cuanto a su a!licación8 no !erder de ,ista su car$cter com!lementario con res!ecto al an$lisis conce!tual8 !ues no todo lo :ue a!arece en el te1to .ilosó.ico es de car$cter icónico. Al mismo tiem!o8 nos habremos dado cuenta de las m;lti!les cuestiones teóricas :ue !lantea el an$lisis icónico8entre las :ue destacaremos las relacionadas con el !a!el de la imaginación en -iloso.ía8 el cambio de !aradigma de las .iloso.ías orientadas al Ser hacia a:uellas orientadas al Sentido.

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R t*rica Fi%$'$(ía [ 2uan 2os3 5oaín &alabuig 7octor en -iloso.ía !or la Ini,ersidad del 9aís )asco =uan=osenoain\teleline.es ÍNDICE Hntroducción #a !ol3mica entre .iloso.ía retórica 1.1 #a !osición !latónica@ a) En "#a re!;blica" b) En el "Gorgias" c) Reca!itulación crítica 1.2 #a !osición aristot3lica 1." #a nue,a retórica a. El !ensamiento d3bil de )attimo a.1. 7esarrollo t3cnico .in de la meta.ísica a.2. El ser caduco mortal b. #a nue,a retórica 2. &ontingencia necesidad 2.1 #a distinción entre .iloso.ía !rimera .iloso.ías segundas 2.2 El !ensamiento d3bil8 !ensamiento de lo contingente 2." El !ensamiento .uerte8 de lo necesario &onclusión Kibliogra.ía INTRODUCCI1N Ino de los !roblemas :ue !lantea la e1!resión "!ensamiento !resocr$tico" es el de la di,ersidad de soluciones o teorías transmitidas !or los .ilóso.os :ue !recedieron a Sócrates. 5o se !uede hablar de #! !ensamiento !resocr$tico sino de 7ari$'. &abe !reguntarse8 dada la e1istencia de di,ersas teorías8 si las in:uietudes del !ensamiento !roducido con anterioridad a la acti,idad es!eculati,a socr$tica ( 8 tambi3n8 a la de sus inmediatos ad,ersarios so.istas)8 era un !ensamiento con una serie de in:uietudes recurrentes. &on los .ilóso.os de la costa =ónica se inició una re.le1ión tendente a buscar la causa ;ltima del mundo. 7a la im!resión de ser un !ensamiento tendente al saber m$1imo8 un !ensamiento :ue busca ir m$s all$ de lo cambiante !ara to!ar con lo !ermanente .undante@ el agua8 el .uego8 el 5o;s8 etc3tera. Hncluso la .amosa contra!osición entre 'er$clito 9arm3nides8 en su ,ertiente m$s caricaturesca8 tendería a !resentar al !rimero como un radical negador de la causa .undante8 reductor de la realidad a cambio8 trans.ormación8 etc3tera8 a !resentar al segundo como a:uel :ue a.irmaría la im!osibilidad de un conocimiento de lo cambiante sucesible8 de.ensor de un conocimiento sólo !osible de lo !ermanente8 .i=o estable. A .in de cuentas8 9arm3nides estaría de.endiendo la obligatoriedad de a!artar la consideración es!eculati,a de todo a:uello :ue no gozase de estos tres ;ltimos atributos@ !ermanencia8 .i=eza estabilidad. Se !uede a.irmar :ue a en los albores de la .iloso.ía se establece

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la cuestión de si es !osible un conocimiento ,erdadero de un modo !ermanente ( es decir8 si es !osible un conocimiento incrementable !ero no corregible)@ si todo lo :ue ha es cambiante entonces no es !osible la ,erdad absoluta. El hombre debería con.ormarse con la ,erdad relati,a. 9ues bien@ se !uede a.irmar :ue la meta.ísica cl$sica8 entendida como saber :ue busca ,erdades de.initi,as8 inaugurada !or los .ilóso.os !resocr$ticos culti,ada !or una larga tradición de !ensadores8 ,iene teniendo :ue con,i,ir con !ersistentes a.irmaciones sobre su in,iabilidad. 9esa en general una tri!le denuncia sobre el conocimiento meta.ísico8 una e1terna a la !ro!ia meta.ísica8 otras dos internas@ • la !rimera8 e1terna8 considera :ue la meta.ísica es un e=ercicio in;til :ue nada tiene :ue ,er con las necesidades humanas8 !or lo tanto :ue no su!one un !rogreso !ara la humanidadB si acaso se trata de un retroceso a :ue se in,ierten in;tilmente .uerzas e inteligencias :ue8 dedicadas a otros cam!os del saber8 !odrían a!ortar conocimientos ,erdaderamente ;tilesB • la segunda8 a interna8 concierne a la misma tradición meta.ísica8 :ue se habría en:uistado en unos conce!tos .or=ados en sus orígenes8 cosi.ic$ndolos8 !erdiendo o malentendiendo su sentido original8 !erdiendo8 !or lo tanto8 su .unción aclarati,a de la realidadB • la tercera8 ;ltima tambi3n interna8 se trata de a:uellas .iloso.ías ( relati,amente recientes) :ue se han em!e?ado en mostrar8 no a la inutilidad de la meta.ísica8 sino su im!osibilidad intelectual. En los ;ltimos a?os se ha ,enido a a?adir una nue,a crítica a esta lista cl$sica de re!roches contra la meta.ísica o .iloso.ía !rimera. Se trata de la distinción o!erada !or )attimo entre !ensamiento .uerte !ensamiento d3bil. )attimo no se contenta con distinguir los !ensamientos d3biles de lo .uertes. Seg;n el !ro.esor italiano8 dado :ue hace a tiem!o :ue han .racasado los !ensamientos .uertes8 no se trata tanto de de=ar de !ensar sin m$s8 sino de inaugurar una nue,a .orma de !ensamiento@ un !ensamiento d3bil8 :ue se distingue del .uerte8 entre otras cosas8 !or ado!tar una t3cnica de razonamiento no rígida ( como la lógica)8 sino .le1ible ( como la retórica)8 ello a !esar de :ue dicho instrumento .le1ible de razonamiento im!ida alcanzar tesis tan uni,ersales como las :ue8 en su día8 con.ormaron el !ensamiento meta.ísico(1). #a meditación :ue relaciona a la retórica a la .iloso.ía no es ni nue,a ni reciente. 'aría .alta remontarse m$s de ,einte siglos !ara localizar el !rimer debate !;blico en el :ue se discutió sobre las di.erencias habidas entre retórica .iloso.ía8 los bene.icios :ue cabría certeramente es!erar del culti,o de ambas disci!linas. 9ero como ocurre a menudo en la historia8 los !roblemas8 los con.lictos ( tambi3n las soluciones los acuerdos)8 se re!iten sin re!etirse. En lo :ue se re.iere a nuestro caso8 tambi3n ahora se dan en.rentadas .iloso.ía retóricaB !ero no como anta?o@ a no se trata de im!onerse la una a la otra en el sistema educati,o8 sino !ara lograr sustituir la !rimera (la .iloso.ía) !or la segunda (la retórica). 7icho de otro modo@ en la actualidad la !romoción :ue de sí misma hace la retórica no consiste en !resentarse como

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agente educador !re.erible a la .iloso.íaB la retórica8 en la actualidad8 se !resenta como un instrumento de b;s:ueda de la ,erdad m$s a!ro!iado :ue el .ilosó.ico. 9or mu radical :ue a!arezca este !ro!ósito (e incluso !or mu radical :ue resulte ser a la !ostre)8 resultaría in=usto no ad,ertir :ue no se trata de un !ro!ósito in=usti.icado de no,edad8 o de re,italización de la a!arentemente e1tenuada tradición intelectual occidental. 9ara lograr emitir un =uicio !onderado acerca de la reciente !retensión de sustituir la .iloso.ía !or la retórica8 resulta necesario tener en cuenta8 al menos8 dos !untos@ • !rimero@ :ue se trata de una !retensión :ue sucede al balance sobre el .inal de la .iloso.ía8 entendida en el sentido cl$sicoB tras unos !rimeros diagnósticos :ue dictaminan el .inal de la .iloso.ía (es decir8 el .inal de esa acti,idad teórica sistem$tica :ue se ,ino llamando .iloso.ía)8 tras una eta!a de com!lacencia un !oco morbosa en ese resultado .inal8 se !ro!one ahora su!erar la a.irmación de la ,acuidad del discurso .undamentante (es decir8 .ilosó.ico)8 gracias a la rehabilitación de un modo de !ensar sin !retensiones sistem$ticas ni .undantes8 sin arrogarse un ,alor de ,erdad de.initi,o8 al :ue cabría cali.icar de retóricoB • segundo@ :ue occidente ha su.rido ha e1tendido su su.rimiento8 al menos en los !rimeros (N a?os de este siglo8 a tra,3s de !r$cticas !olíticas ins!iradas basadas en discursos con !retensiones .undantes con !retensiones de ,alor absoluto de ,erdad (así !or e=em!lo el comunismo real8 el nacional socialismo). Esto ha !odido in.luir !oderosamente en la intelectualidad. 4$s concretamente8 esas consecuencias !olíticas !erniciosas han ser,ido de acicate !ara inaugurar una .orma de !ensamiento ca!az de es:ui,ar !r$cticas !olíticas totalitarias. 9or eso !ara llegar a categorizar8 en la medida de lo !osible8 un .enómeno tan !lural ,ariado como la actual rehabilitación de la retórica como sustituta de la .iloso.ía8 resultaría necesario tener en cuenta tanto el discurso =usti.icati,o sobre el .inal de una teoría .undante 8 como el !ensamiento retórico como un !ensamiento !robable8 sin ol,idar un conce!to de ,erdad no teórico sino !r$ctico (es decir la ,erdad como algo :ue se da m$s en la !ra1is :ue en la teoría). A lo largo de este traba=o se ,a a !rocurar mostrar@ • :ue no es casual :ue la renuncia al !ensamiento meta.ísico ,a a acom!a?ada de una rehabilitación de la retóricaB • :ue la .iloso.ía no es identi.icable con la retórica8 en lo concerniente a su ,ersión meta.ísica. 4. LA POL:MICA ENTRE FILOSOFÍA Y RET1RICA 4.4 La .$'t#ra .%at*!ica a. E! "La R .;0%ica" En el libro Q de su ;ep<blica8 9latón8 hablando de la ciudad ideal8 considera o!ortuna la !rohibición de la !oesía8 e1ce!tuando ciertas circunstancias. 7ici3ndolo de un modo dr$stico8 seg;n 9latón la !oesía !er,ierte al ser humano e im!osibilita la con:uista de un orden social =usto. Sólo en el caso en

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:ue el !oeta estu,iese dis!uesto a !rologar sus obras con ad,ertencias acerca del riesgo de !er,ersión :ue !ueda sustraerse8 cabría readmitir la !oesía. 9latón8 a la hora de e1aminar la índole de la !oesía8 !arte de sus !resu!uestos meta.ísicos e!istemológicos8 es decir8 de un mundo de las Hdeas8 mundo real ,erdadero8 del :ue nuestro mundo no es sino una imitación. #a .iloso.ía es un !roceso mediante el cual el hombre8 a !artir del conocimiento de la imitación8 !retende ele,arse hasta el conocimiento del mundo de las Hdeas8 !ara alcanzar de ese modo la ciencia. En cambio8 la !oesía8 al ser una imitación de la imitación8 ale=a al hombre de la ,erdad le enga?a. 9ero la crítica de 9latón a la creación !o3tica no se limita a considerarla como un .actor :ue im!ide la =usta !erce!ción de la ,erdadera realidad8 sumiendo8 a :uien desconoce su car$cter imitati,o de la imitación8 en el error. *ambi3n desde un !unto de ,ista moral ha dos ti!os de !oesías :ue merecen su es!ecial desa!robación@ la !oesía tr$gica la ,olu!tuosa. Ambas son re!robables !or:ue incitan al hombre a desentenderse de las normas de com!ortamiento inscritas en la !arte racional de su ser8 normas :ue le em!u=an !rimero a no de=arse lle,ar !or sus !asiones8 segundo a desembarazarse de.initi,amente de ellas. #a tragedia8 !or incitar a dar comba suelta a las e1!resiones de dolor de amargura8 la !oesía ,olu!tuosa8 !or incitar a delectarse en los !laceres cor!orales8 son re!robables no se a=ustan a =usticia. En un !rinci!io las con,icciones !latónicas seg;n las cuales la !oesía enga?a !er,ierte8 con,iniendo !or lo tanto su destierro de la ,ida social8 !arecen e1cesi,as. 9ero e1cesi,as o no8 en lo re.erente al car$cter mentiroso de la !oesía8 resultan de central inter3s !ara :ui3n estudia las relaciones :ue !ueda haber entre retórica .iloso.íaB en lo re.erente a su índole !er,ersa8 resulta de sumo inter3s en la re.le1ión en torno al ti!o de discurso :ue se debe ado!tar !ara .undamentar un determinado orden !olítico. F dicho de otro modo@ la alternati,a retórica o .iloso.ía !uede ser entendida de dos modos@ o bien como dos modos de alcanzar la ,erdad8 o bien como dos modos de ,i,ir el hecho !olítico8 sobre todo en su ,ertiente educati,a. 0. E! % "G$r&ia'" El modo como 9latón trata la retórica en el =or$ias es mu !eculiar. 5o se trata de una e1!osición hil,anada8 con un discurso causalmente concatenado8 en el :ue las a.irmaciones nucleares estu,iesen sistem$ticamente e1!uestas8 es decir8 introducidas8 desarrolladas concluidas en serie. El =or$ias8 al menos en su !rimera !arte8 a!arece como un di$logo abigarrado8 con inter,enciones abru!tas :ue rom!en bruscamente una con,ersación :ue no había terminado de aclarar la cuestión en litigio8 :ue introducen8 tambi3n bruscamente8 nue,os temas sin la debida introducción8 es decir 8 sin e1!oner ni las razones :ue =usti.ican su tratamiento8 ni el modo como se ,a a dilucidar la cuestión. Este a!arente desorden solo se su!era si se entra en la din$mica dialogante inherente al escrito !latónico en cuestión@ un debate :ue se inicia con una cuestión determinada !ero :ue8 !or su !ro!ia condición de debate8 no e1clu e el abandono del tema originalmente tratado8 !ara abordar una nue,a cuestión :ue ,a consolid$ndose como m$s interesante o m$s gra,e o m$s

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!erentoria. Este car$cter abru!to de las con,ersaciones del =or$ias ha sumido las sucesi,as inter!retaciones en la duda de si había :ue encontrar en 3l la o!inión !latónica acerca de8 o bien la retórica8 o bien la =usticia. Hncluso la tesis de.initi,amente asentada8 seg;n la cual es un di$logo :ue ,ersa sobre la =usticia8 no im!ide admitir :ue se !ueden encontrar discusiones tesis acerca de la índole de la retórica. A la hora de e1traer :u3 se dice sobre la retórica con,iene adem$s tener en cuenta :ue se trata de una discusión desarrollada de un modo ma e;tico8 es decir8 como el !ro!io 9latón !one en boca de Sócrates8 desarrollada con.orme lo harían "a*"ellos *"e aceptan $"stosamente *"e se les ref"te si no dicen la verdad) # de los *"e ref"tan con $"sto a s" interloc"tor) si #erra" (2). 9ues bien@ toda la !orción :ue inclu e la discusión entre Sócrates Gorgias8 consiste en una sucesión de re.utaciones de conminaciones !or !arte del !rimero8 a .in de lograr una e1!osición e1hausti,a acerca de lo :ue entiende Gorgias !or retórica8 cuando a.irma :ue se trata del arte de los discursos :ue ,ersan sobre "los más importantes # e&celentes de los as"ntos h"manos" 8 cu a m$1ima .inalidad es la de !ersuadir. &omo !arte .undamental de ese es.uerzo de !recisión8 se inclu en todos a:uellos logros de se!aración entre lo :ue la retórica es lo :ue no es. F !or decirlo de otro modo@ si im!ortante resulta alcanzar una res!uesta !ositi,a8 no sobran8 sin embargo8 todas a:uellas discusiones :ue consisten en delimitarla8 en di.erenciarla de otras !r$cticas. 9latón8 como buen cientí.ico en el sentido lato de la !alabra8 !one mucho cuidado en res!etar el terreno !ro!io de cada disci!lina. Seg;n 3l8 no es legítimo8 en base al ,alor !ersuasi,o de la retórica8 a.irmar su su!erioridad con res!ecto a los dem$s discursos (!or e=em!lo matem$ticos8 ar:uitectónicos o medicinales). Sólo :uien desconoce esas materias !odr$ inclinarse !or el discurso !ersuasi,o de un retórico antes :ue !or el m$s t3cnico de un es!ecialista. F dicho en modo absoluto@ cuando est$ en =uego un tema concreto8 es !re.erible o!tar !or las indicaciones del es!ecialista de turno8 antes :ue de=arse ganar !or las !ersuasiones de un retórico. El recurso a la retórica (es decir8 al arte de los discursos !ersuasi,os)8 sólo se !lantea cuando8 sobre un tema :ue re:uiere conocimientos t3cnicos8 tiene :ue !ronunciarse una multitud no necesariamente instruida. Si el sistema !olítico delegase las decisiones gubernati,as en los es!ecialistas com!etentes8 la retórica no sería o!ortunaB sólo cuando el r3gimen se atiene a la norma del re.er3ndum (o consulta de la ,oluntad !o!ular)8 resulta necesaria una disci!lina como la retórica. Lsta8 !or su ca!acidad de !ersuasión8 !uede ganarse el inter3s de gentes :ue8 de otro modo8 !ermanecerían indi.erentes. > ahí reside8 !or decirlo de alg;n modo el car$cter ambiguo de la retórica en la Atenas de a:uella 3!oca. 9ara a:uella ci,ilización8 el sistema !olítico democr$tico era ideal@ democracia8 como su sentido etimológico indica8 im!lica la inter,ención del !ueblo8 reunido en asamblea8 en las tareas de gobierno. #o !rudente8 seg;n esta !ers!ecti,a8 es la elección o decisión gubernati,a tomada !or el !ueblo. 9ara los griegos atenienses de entonces8 el

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!roblema .undamental al :ue se en.rentaba su democracia era la consecución de la e.ecti,a !artici!ación del !ueblo en el gobierno 8 sobre todo8 decantar una ma oría su.icientemente re!resentati,a. > !ara arrastrar a los concernidos8 !ara moti,arlos e in,olucrarlos8 surge la retórica. F dicho de otro modo@ la retórica8 al menos en teoría8 nace !ara in,olucrar e interesar a la gente 8 así8 lograr :ue la democracia sea e.ecti,a no se con,ierta en un sistema !olítico ino!erante. En cierto modo8 sólo en cierto modo8 cabría e:ui!arar la retórica ateniense al !rotagonismo :ue debería e=ercer la educación re!ublicana en la .ormación del .uturo ciudadano seg;n los ilustrados .ranceses del siglo Q)HHH. Ahora bien@ si cabe considerar :ue la retórica es un bien8 dado el atracti,o :ue e=erce sobre la !oblación !ara :ue se in,olucre en el e=ercicio de gobierno8 !ara :ue se decante8 tambi3n con,iene ad,ertir :ue no es im!osible :ue ese mismo atracti,o8 sea subordinado a causas in=ustas (como lograr con,encer a la asamblea constitu ente sobre la bondad o necesidad de una decisión8 cuando 3sta es en realidad una decisión :ue bene.iciar$ a unos !ocos o :ue !ermitir$ la con:uista de un bien determinado8 !ero a costa de la !3rdida de un bien su!erior). A di.erencia de lo :ue ocurre en La ;ep<blica8 en el =or$ias8 el debate en torno a la retórica entra en =uego la .iloso.ía. Resulta cuando menos curioso :ue 9latón8 el !rototi!o .ilosó.ico del :ue los miembros del !ensamiento d3bil !rocuran di.erenciarse8 tu,iera a en su tiem!o :ue en.rentarse a acusaciones :ue consideraban :ue la .iloso.ía im!edía la recta ada!tación a8 la recta gestión8 de los .enómenos sociales. El debate :ue mantiene Sócrates en el =or$ias8 aun:ue em!ieza con el intento de determinar :u3 es la retórica8 termina !or ser una meditación sobre la =usticia. 9ero la transición de un tema a otro no se salda sin .altar8 en boca del retórico &alícles8 una crítica amarga de la .iloso.ía. En cierto modo (solo en cierto modo) el gru!o de retóricos no !odía !ermanecer indi.erente ante el intento socr$tico de ci.rar la e1celencia humana en el com!ortamiento =usto. 9re.ieren la ca!acidad oratoria de !ersuasión8 la cual !arece !ermitir a su detentor alcanzar las cuotas de !oder a las :ue as!ire. &omo el modo socr$tico de ad:uirir esa !ers!ecti,a (mediante la cual el hombre trasciende el ideal retórico merced a la as!iración !or la =usticia) es .ilosó.ico8 criticar la .iloso.ía resulta ser el modo m$s e.icaz de im!edir :ue se d3 ese !aso. En su crítica8 &alícles no se !lantea e1!lícitamente la cuestión de si la as!iración al com!ortamiento =usto termina !or in,alidar la !retensión de los retóricos a un m$1imo !rotagonismo social !olítico. F dicho de otra manera@ &alicles no se !lantea la cuestión de si es !re.erible la as!iración a una ,ida =usta o la as!iración a una t3cnica discursi,a :ue garantice la consecución del .a,or de los centros de !oder. Sus a.irmaciones se centran en ad,ertir :ue la !r$ctica .ilosó.ica8 aun:ue necesaria en 3!oca de crecimiento maduración8 debe ser interrum!ida en edad adulta. 7e lo contrario se acaba en el des.ase8 en la marginación social. En ,ez de buscar la ,erdad8 se trata de in.ormarse sobre8 de aco!larse a8 las normas :ue ,igen en los centros de

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!oder8 sean 3stos legislati,os o =udiciales8 o de otra índole. #a .iloso.ía in.antilizaB es !ro!ia de ingenuos de gente :ue no ha alcanzado la madurez@ "+or bien dotada *"e est( "na persona) si si$"e filosofando desp"(s de la 1"vent"d) necesariamente se hace ine&perta de todo lo *"e es preciso *"e cono2ca el *"e tiene el propósito de ser "n hombre esclarecido # bien considerado. En efecto) lle$an a desconocer las le#es *"e ri$en la ci"dad) las palabras *"e se deben "sar para tratar con los hombres en las relaciones privadas # p<blicas # los placeres # pasiones h"manas> en "na palabra) i$noran totalmente las cost"mbres" ("). c. R ca.it#%aci*! crítica El modo como 9latón aborda el debate con los retóricos es !ol3mico. 9ero8 adem$s8 no es uní,oco. 9ara ca!tar en su =usta medida el modo general como 9latón !rocede a la crítica de la retórica8 resulta necesario tener en cuenta :ue su !unto de arran:ue no es neutro. 9latón se en.renta !ro,isto de ,arias in:uietudes8 in:uietudes :ue res!onden a ambiciones !ersonales originalmente !ositi,as@ • b;s:ueda de la ,erdad8 !ersecución de la abstracción de este mundo !ara iniciarse8 si:uiera sea de modo im!er.ecto8 en la contem!lación del mundo de las ideasB • b;s:ueda de la =usticia !ersonal8 mediante una asc3sis !rudencial8 consistente en el seguimiento de las directrices racionales8 la eliminación !rogresi,a de las !asiones a.ecti,as sensualesB • b;s:ueda de un sistema !olítico ideal :ue garantice la consecución de una =usticia social !er.ecta. En la medida en :ue la retórica de la Atenas :ue 9latón heredó8 en la :ue desarrolló gran !arte de su acti,idad .ilosó.ica8 estaba orientada a la consecución del asentimiento de las asambleas de ciudadanos8 el .ilóso.o ateniense no !odía ,er en ella m$s :ue un inmediato contradictor de su conce!ción de la sociedad =usta8 un mediato contrincante de su amor o a.ición !or la ,erdad eterna e im!erecedera. A su ,ez8 los retóricos no !odían considerar las a.irmaciones de 9latón m$s :ue como unas acusaciones de demagogia con las :ue !odían !erder el !restigio sobre el :ue basaban gran !arte de su 31ito. 9ero m$s all$ de las di.icultades !ersonales o biogr$.icas en :ue !odían :uedarse sumidos los !artici!antes en la !ol3mica8 surge la !rimera gran !ol3mica de .iloso.ía !olítica@ una ,isión utó!ica .rente a una ,isión !ragm$tica. En cuanto a #a crítica :ue &alicles hace de la .iloso.ía8 ha :ue a.irmar :ue se re!etir$ sucesi,amente. 7esde entonces ac$8 la .iloso.ía no ha de=ado de recibir críticas sobre su inutilidad !r$ctica. Es m$s@ en los ;ltimos 1(N a?os8 al menos en dos ocasiones trascendentes8 se la ha inter!elado !ara :ue trans.ormara su índole teórica en acción8 o bien !olítica o bien cientí.ico tecnológica. 9ues bien@ .rente a a:uellos :ue consideran :ue la .iloso.ía debe ser abandonada en edad adulta so !ena de :uedar desarraigado del mundo8 la !ro!ia .iloso.ía admite :ue8 su !r$ctica solo se cum!le en cuanto :uedan satis.echas la necesidades de su!er,i,encia. #a .iloso.ía sólo es !osible con el

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ocio8 es decir con un modo de ,ida :ue no consista ;nicamente en el !ermanente estado de b;s:ueda de lo necesario !ara sobre,i,ir. 9ero adem$s ha :ue a?adir :ue el e=ercicio .ilosó.ico no su!one la !3rdida de los conocimientos !r$cticos :ue constitu en el acerbo cultural mediante el cual una ci,ilización !ermite8 a sus detentores8 la satis.acción de sus necesidades. 9or !oner un e=em!lo@ no .altan en la historia m3dicos8 conse=eros !olíticos8 cientí.icos8 lingAistas8 matem$ticos8 cu as re.le1iones .ilosó.icas no .ueron im!edimento !ara :ue e=erciesen8 genialmente8 sus res!ecti,as !ro.esiones (*ales8 S3neca8 7escartes8 9ascal8 &arrel8 'eisenberg8 9lancV8 ...). #a a.irmación de gran !arte de la tradición .ilosó.ica seg;n la cual la .iloso.ía es una acti,idad :ue no se legitima8 desde el !unto de ,ista de la =usticia social8 m$s :ue en cuanto su!er,i,encia est$ garantizada8 !uede !arecer una a.irmación demasiado general como !ara !oder sacar de ella consecuencias !r$cticas concretas. C&u$l es el umbral de la garantía de la su!er,i,enciaD CA !artir de :u3 logros se !uede ase,erar :ue no ha !eligro de caer en gra,e riesgo de inaniciónD CAcaso la su!er,i,encia no es un reto inde.inido8 !or lo tanto una meta :ue8 a largo !lazo8 resulta im!osible garantizar8 !or ende8 un reto :ue =am$s !odr$ ser a!lazadoD Al !arecer8 dado :ue la su!er,i,encia nunca !odr$ ser absolutamente garantizada8 al hombre no le :ueda m$s remedio :ue dedicarse !er!etuamente a su consecución8 incluso a sabiendas :ue esa continua !ermanente tarea8 se encuentra en !er!etuo !eligro de .racasar. El !roblema8 sin embargo8 no es tan sencillo. &ual:uier su!er,i,encia humana im!lica la iniciati,a de los :ue buscan sobre,i,ir. Hncluso en el caso e1tremo8 ó!timo8 en el :ue se trate de a!oderarse de los bienes !uestos a dis!osición8 resulta necesario cum!lir con ese !e:ue?o tr$mite de a!ro!i$rselos adecuadamente (con lo :ue ello su!one tanto de iniciati,a !ro!ia8 como de educación recibida !ara ado!tar esa iniciati,a !ara saber hacer un uso adecuado de los bienes dis!uestos). &uando se habla de su!er,i,encia humana no !uede hacerse sino en sentido relati,o. 5o hace .alta !reguntarse si la su!er,i,encia de las generaciones !or ,enir est$ garantizada. Resulta sim!lemente im!osibleB sólo si esas generaciones reciben educación toman iniciati,as !odr$ decirse :ue sobre,i,ieron. En de.initi,a@ cuando la .iloso.ía a.irma :ue sólo !uede e=ercerse cuando est$n conseguidos los bienes necesarios a la subsistencia8 se entiende :ue se trata de una consecución relati,a8 !or:ue no !uede ser de otro modoB eso im!lica8 a su ,ez8 :ue el ocio .ilosó.ico es relati,o8 no absoluto8 :ue se o.rece no inde.inidamente sino con el tiem!o contado8 en es!era de :ue resulte necesario ,ol,er a em!render la acti,idad de consecución de los bienes necesarios a la su!er,i,encia. *odo esto resulta ilustrati,o sobre el tem!le la índole de la acti,idad .ilosó.ica. Es 3sta una o!eración en cierto modo gratuita8 :ue no busca inter3s alguno si se ci?e la noción de inter3s al $mbito de la !ra1is. El saber .ilosó.ico8 en cuanto saber .ilosó.ico8 no tiene re!ercusión en el hombre en cuanto animal :ue debe ganarse su su!er,i,encia8 :ue debe salir de sí mismo e ir hacia lo otro :ue sí !ara !erdurarse8 !ara mantenerse. &uriosamente8 .rente a corriente recientes de !ensamiento8 la .iloso.ía no nace de la

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!erce!ción de la condición .inita del hombre8 de su condición !recaria8 sino en condiciones de !lenitud8 de limitación satis.echa. El tem!le .ilosó.ico no es angustiado sino .eliz8 cum!lido8 satis.echo (se entiende :ue relati,amente). > se entiende@ solo desde el relati,o cum!limiento de las necesidades8 sólo desde la !rudente !ostergación del cuidado de sí8 cabe librarse a la meditación8 al !ensamiento desinteresado8 a la gratuidad contem!lati,a. &iertamente la crítica :ue el retórico &alicles hace de la .iloso.ía no coincide del todo con los !lanteamientos recientes. Si8 al igual :ue 3stos8 considera :ue la !r$ctica .ilosó.ica inca!acita !ara el tratamiento adecuado de las cuestiones sociales8 se demarca en tanto no !ercibe la .iloso.ía como una !r$ctica !olítica. > se entiende. Resultaría absurdo atribuirle !lanteamientos (como el mar1ista8 o incluso8 el hegeliano) :ue8 aun:ue con.orman de alguna manera los desarrollos actuales8 son mu !osteriores a las tensas relaciones :ue mantu,ieron retóricos .ilóso.os atenienses. #a .iloso.ía de sesgo !latónico ( la de 9latón8 la de a:uellos :ue ado!tan algunas de sus tesis !rinci!ales8 o la de a:uellos :ue estudian los mismos temas)8 sólo !uede ser considerada totalitaria des!ótica si im!ide el legítimo e=ercicio de la libertad8 en es!ecial8 la libre in,estigación .ilosó.ica8 ,ale decir8 la in,estigación de lo :ue uno mismo considera ,alioso o de inter3s. 9or eso cabe !reguntar@ Ccómo !uede una acti,idad .ilosó.ica ser una coerción o un im!edimento del uso de la libertadD C9uede la acti,idad .ilosó.ica im!osibilitar acciones libresD -iloso.ar no e:ui,ale a encarcelarB la .iloso.ía no im!ide ni coacciona ni castiga el e=ercicio de la libertad !or:ue mientras .iloso.ar es una acti,idad teórica8 castigar o re!rimir el uso de la libertad es una acti,idad de orden !ragm$tico. 5o cabe e:ui!arar la .iloso.ía ( sea 3sta !latónica o no) a un e=ercicio de gobierno in=ustamente re!resi,o. 4.6 La .$'t#ra ari't$t"%ica En el habla com;n no es in.recuente el uso des!ecti,o del ad=eti,o "retórico". &omo ocurre a menudo en ese registro lingAístico .undamental8 las !alabras no tienen un sentido ;nico ni !reciso ni acotado. El sentido8 sin llegar a la e:ui,ocidad8 !uede ,ariar ligeramente. Algo así ocurre con el sentido des!ecti,o de "retórico"@ 3ste !uede signi.icar "mentiroso"B "sin sentido"B "salir de una crítica sin tomarla en cuenta seriamente sino acudiendo a un tó!ico" (algunas ,eces de modo irónico)B etc3teraB !ero en todos los casos con el ob=eti,o de con:uistar el consentimiento del auditorio8 del !;blico. > si se abusa de este tó!ico del habla com;n se !uede llegar r$!idamente a la con,icción de :ue !ara ganar el asentimiento de :uien escucha al orador8 3ste necesita esconder la ,erdad8 mantenerla al margen8 mentir si .uera necesario en un caso e1tremado. &ontrariamente a este !eligro8 Aristóteles considera :ue el asentimiento se da cuando se alcanza la con,icción de :ue algo est$ demostrado. 9or eso !ara el .ilóso.o de Estagira8 en la medida en :ue la retórica es el arte de saber con,encer8 retórica demostración deben !ermanecer unidas. #a .unción .undamental del retórico es demostrar8 o.recer demostraciones a su auditorio. 7e este modo se in,ierte la imagen del retórico como alguien :ue enga?aB el retórico8 mu al contrario8 es a:uel :ue es ca!az de demostrar a un auditorio

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sobre la con,eniencia la o!ortunidad de sus !ro!uestas. &uanto menos con.uso sea un orador8 cuanto m$s claras demostrati,as sean sus e1!osiciones8 me=or retórico ser$@ "....0 los ar$"mentos retóricos son "na especie de demostración .p"es prestamos cr(dito sobre todo c"ando entendemos *"e al$o está demostrado0"(%). Esta con,icción !ermite a.irmar :ue ha en Aristóteles una aut3ntica !romoción de la retórica dentro del $mbito .ilosó.ico. #a considera como un arte orador demostrati,o8 ca!az de argumentar con:uistar el asentimiento del auditorio hacia la o!ción estimada me=or8 o m$s !rudente8 o m$s con,eniente. 9ero sería un error considerar8 a !artir de este indudable reconocimiento de la nobleza retórica8 :ue Aristóteles es un !os moderno "avant la lettre". En la medida en :ue la nue,a retórica contem!or$nea se estima como la debida sustituta de la !r$ctica .ilosó.icaB en la media en :ue esa misma corriente !ercibe la .iloso.ía como una !r$ctica del intelecto totalitaria abusi,aB 8 sobre todo8 en la medida en :ue Aristóteles distingue entre el silogismo retórico (o entimema) el silogismo lógico8 atribu endo a cada uno su medio de in.luenciaB en esas medidas no se !uede a.irmar :ue8 !ara Aristóteles8 la retórica deba sustituir a la .iloso.ía. Esto :ue8 tanto !ara 9latón (radical de.ensor de la .iloso.ía crítico ac3rrimo de la retórica) como !ara los nue,os retóricos (los cuales !resentan la retórica como modo de !ensamiento sustituto del .ilosó.ico)8 resultaría im!osible8 sólo se entiende desde la distinción :ue hace el !ro!io Aristóteles entre lo ,erdadero lo ,erosímil@ "....0 el *"e me1or p"ede considerar de *"( premisas) # cómo res"lta el silo$ismo) ese podrá ser el más hábil en el entimema # *"( diferencias tiene respecto de los silo$ismos ló$icos. +"es tanto lo verdadero como lo verosímil es propio de la misma fac"ltad de verlo) ....0> por eso tener hábito de con1et"rar frente a lo verosímil es propio del *"e tambi(n está con el mismo hábito respecto de la verdad "((). 9ara Aristóteles el uso ó!timo de la argumentación retórica se da !or :ui3n domina tanto la argumentación retórica como la lógica 8 adem$s8 sabe :u3 di.erencias ha entre ellas. Esto :uiere decir no sólo :ue retórica lógica no son incom!atibles sino tambi3n :ue8 del buen conocimiento de ambas de su correcta distinción8 se deduce un uso ó!timo del arte retórico. 7e esto resulta :ue ha una instancia intelectual !re,ia :ue !uede debe discernir cu$ndo ba=o :u3 condiciones resulta o!ortuna la argumentación lógica cu$ndo ba=o :u3 condiciones resulta o!ortuno ado!tar .ormas retóricas de argumentación. 7el te1to de Aristóteles a:uí citado8 !arece !oder deducirse :ue la cla,e est$ en la ca!acidad de distinción entre lo ,erosímil lo ,erdadero. Siguiendo el curso de la argumentación8 se trataría de !ro.undizar en esa instancia !re,ia ca!az de discernir entre lo ,erosímil lo ,erdadero. 9ero antes de !asar a cual:uier an$lisis del intelecto humano como !otencia cognosciti,a ca!az de discernir lo ,erdadero lo ,erosímil8 con,iene

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adentrarse en esta mima distinción. #a con,eniencia estriba en :ue8 con alta !robabilidad8 la !osición :ue se ado!te con res!ecto a lo ,erosímil a lo ,erdadero8 determinar$ la ulterior o!inión :ue merezcan la retórica la .iloso.ía. 9or !oner dos e=em!los@ si uno estima :ue el hombre no !uede alcanzar ,erdades sino8 a lo sumo ,erosimilitudes8 tender$ a !ensar :ue sólo se !uede argumentar retóricamente (así8 !or e=em!lo8 un nue,o retórico bas$ndose en la e!istemología de 9o!!er seg;n la cual las le es cientí.icas son a:uellas le es :ue !ueden ser .alseadas8 llegar$ a la conclusión :ue la argumentación cientí.ico e1!erimental es una argumentación retórica)B en cambio si uno estima :ue no ha m$s conocimiento :ue el conocimiento de la ,erdad ( !or lo tanto :ue le conocimiento de la ,erosimilitud es un !seudo conocimiento)8 estimar$ :ue la ;nica argumentación !osible es la argumentación lógica. Así !ues el esclarecimiento de lo :ue ha :ue entender !or ,erosímil de lo :ue ha :ue entender !or ,erdadero8 resulta crucial a la hora de contrastar la retórica con la .iloso.ía ,ice,ersa. E1isten ,arios modos de en.rentarse a la cuestión. In !rimer modo consistiría en !artir de las de.iniciones de lo ,erosímil como a:uello :ue el intelecto cree sin certeza8 de lo ,erdadero como a:uello de los :ue el intelecto est$ seguro. 7e este modo el intelecto en caso de duda debería ado!tar modos retóricos de argumentaciónB en cambio8 a !artir de la certeza el intelecto debería usar modos lógicos de argumentación (un !oco al modo cartesiano). En este caso8 se !odría llegar a la conclusión8 entre otras !osibles8 :ue la .iloso.ía es un cuer!o de conocimientos :ue se obtiene a sea !or ,ía retórica8 a sea !or ,ía lógica8 :ue dentro de ese cuer!o se admiten conocimientos dudosos conocimientos ciertos. 9ero en este caso se desatiende a lo ,erosímil como a:uello :ue es creíble a lo ,erdadero como a:uello :ue se re.iere a la dimensión ontológica de la realidad. En el .ondo 3ste es el !roblema con el :ue ha :ue en.rentarse@ las nociones de ,erosimilitud de ,erdad no !ertenecen a un mismo !lano .ormal. #o ,erosímil se re.iere inmediatamente al discurso8 al hablaB lo ,erdadero8 en cambio8 a la realidad8 a lo e1istente. &uando se a.irma :ue un discurso es ,erosímil se :uiere dar a entender :ue es creíble8 !robable8 !lausibleB en cambio8 cuando se a.irma :ue es ,erdadero se :uiere dar a entender :ue las cosas (o los casos) son8 ellos mismos8 como se a.irma de.iende. Resulta im!ortante determinar cu$les son las circunstancias en las :ue se encuentra el o ente a la hora de o!tar !or cali.icar un discurso como ,erosímil o como ,erdadero. In caso !aradigm$tico se !roduce en los testimonios históricos. Alguien :ue ha !artici!ado en un acontecimiento histórico8 nunca dir$ si lo :ue otros testigos cuentan es ,erosímil o no. 7ir$ siem!re :ue lo relatado es ,erdadero o .also !or:ue sabe8 !or su !ro!ia mano8 :u3 es lo :ue aconteció. A un !artici!ante de la batalla de )erdun no se le !uede hacer creer :ue los aliados .ueron ,encidos8 !or mucho :ue el modo en :ue se cuenta haga !ensar :ue esa derrota ocurrió realmente. En cambio8 la cosa cambia mucho si el :ue recibe el testimonio no ha asistido al acontecimiento transmitido. 9ara !restar asentimiento a lo :ue se le cuenta8 el discurso deber$ cum!lir ciertas condiciones como !uedan ser su coherencia interna8 su

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adecuación con testimonios sobre acontecimientos :ue !recedieron sucedieron a lo :ue 3l relata8 la credibilidad de los testimonios no orales :ue !ueda a!ortar8 etc3tera. >8 a menudo (es decir8 a menos :ue los datos a!ortados resulten contundentes)8 no se !odr$ sino =uzgar la ,erosimilitud de lo transmitido. >8 en el caso en :ue se trate de con.ormar la !ro!ia !r$ctica en .unción de lo testimoniado8 admitir :ue se ha o!tado !or actuar de un modo determinado8 no en base a la ,erdad sino en base a la credibilidad a la ,erosimilitud. 9or e=em!lo@ ocurre a ,eces :ue alguien e1!lica sus iniciati,as o sus omisiones en base a unos !rinci!ios de actuación determinadosB esto no :uiere decir8 necesariamente8 :ue se trate de !rinci!ios ado!tados arbitrariamente o caídos del cieloB !uede mu bien ocurrir :ue en la base de esa a!ro!iación de !rinci!ios se encuentre un testimonio8 una e1!eriencia a=ena de la :ue no se ha sido testigo !ero de la :ue se ha recibido noticia8 =uzgada creíble. 7esde un !unto de ,ista radicalmente cienti.icista radicalmente !ositi,ista8 dado :ue la retórica se em!lea !ara lo ,erosímil (mientras :ue la lógica !ara lo ,erdadero)8 se !uede !ensar :ue es !re.erible dis!ensarse de la retórica atenerse a la lógica. 4$s :ue con.ormarse con la credibilidad o la !osibilidad8 con,endría in.ormarse o adue?arse de las condiciones necesarias !ara !oder a.irmar si un discurso es ,erdadero o no. > si no8 C:u3 ,alor se !odría conceder a un discurso :ue8 !or mu !lausible :ue resultase8 nunca se !odr$ saber si es ,erdadero o noD CAcaso no sería !re.erible atenerse a dos ;nicas alternati,as@ la de la ,erdad o la de la ignoranciaD C5o resultaría m$s claro menos e:uí,oco un orden social en el :ue el hombre sólo !udiera encontrarse o en la ,erdad o en la ignorancia8 un mundo com!letamente des!ro,isto de ese terreno intermedio e:uí,oco8 en :ue consiste lo ,erosímilD 4.8 La !# 7a r t*rica a< E% . !'a,i !t$ d"0i% d 3atti,$ a.4< D 'arr$%%$ t"c!ic$ - (i! d %a , ta(í'ica Seg;n discurre )attimo8 una de las razones !or las :ue la meta.ísica ha !erdido de.initi,amente !rotagonismo estriba en el desarrollo de la t3cnica. 9or decirlo m$s e1!lícitamente@ si la t3cnica ha sustituido a la meta.ísica (usur!$ndole el !restigio :ue había conser,ado celosamente !ara sí) es debido a :ue8 detr$s de una .achada de conocimiento sa!iencial ca!az de dar sentido a toda la realidad8 la !ers!ecti,a meta.ísica no :uería m$s :ue a!ortar una consolación su!ersticiosa (ideológica en t3rminos mar1istas) ante las !andemias !adecidas !or la humanidad. 9or lo tanto8 ahora :ue la t3cnica garantiza tanto una !re,ención e.icaz contra las !osibles cat$stro.es como una calidad de ,ida :ue minimiza en un grado inaudito los males !adecidos anta?o8 no es casual :ue las inteligencias in:uietas se ha an desentendido de la meta.ísica8 no sin antes haberla de.initi,amente sentenciado como .alsa consoladora@ "Los conceptos rectores de la metafísica ? la idea de "na totalidad del m"ndo) de "n sentido "nitario de la historia) de "n s"1eto centrado en sí mismo # event"almente capa2 de hacerse con ese sentido ? se m"estran ahora como

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instr"mentos de aleccionamiento # de consolación) #a no necesarios en el marco de las capacidades *"e la t(cnica ho# nos proporciona" (+) 9rescindiendo de un e1amen !ormenorizado sobre el e.ecti,o abandono de la meta.ísica (es decir8 admitiendo :ue de hecho a no se elaboran es!eculaciones meta.ísicas)8 cabe sin embargo !reguntarse si la coincidencia a la :ue alude )attimo es testimonio su.iciente !ara considerar a la meta.ísica como un .also intento de consolación. 7icho de .orma interrogati,a@ :ue la t3cnica ha a alcanzado un desarrollo tal :ue !ermite resol,er ,encer di.icultades tradicionalmente consideradas insu!erables8 Cbasta !ara a.irmar :ue la meta.ísica8 ba=o una su!er.icie de es!eculación identi.icatoria de sentidos absolutos8 es en realidad un burdo intento de establecer .alsas consolacionesD Seme=ante conclusión no !uede ser a!robada m$s :ue si se cum!len al menos dos condiciones@ • la !rimera8 de orden interno a la !ro!ia meta.ísica8 consiste en e:ui!arar la tradición meta.ísica8 entendida como "refle&ión tendente a b"scar la ca"sa <ltima del m"ndo"8 con un modo .alaz de consolar a la humanidad de los gra,es males :ue la !ostranB • la segunda se cum!liría siem!re cuando cu!iera considerar a la t3cnica como un mo,imiento real de emanci!ación liberación8 !or el cual la humanidad se curaría de los males :ue8 hasta la e1!losión del desarrollo t3cnico gracias al nacimiento de la ciencia moderna8 la tenían !ostrada. &onsiderar a la meta.ísica como un agente consolador no de=a de ser un an$lisis !ers!icaz. 4uchas son las meta.ísicas :ue se consideran a sí mismas descubridoras de un orden de la realidad cu a consecución su!ondría !ara el hombre la su!eración de un orden estructuralmente de.icitario 8 a .in de cuentas8 causante de in.elicidad. 'a e=em!los di$.anos@ el orden del ser en 9arm3nides gracias al cual el hombre su!era la mera o!inión el camino del error con:uista la ,erdadB el mundo ideal !latónico8 mundo :ue el hombre !uede alcanzar mediante el culti,o de la asc3sis la b;s:ueda de la sabiduría8 trascendiendo el original mundo de !$lidos re.le=os realidad mínimaB la .iloso.ía !rimera aristot3lica :ue satis.ace el inter3s !or la ,erdad :ue caracteriza a todo hombreB el cristianismo ( si el cristianismo !uede ser considerado como una meta.ísica8 o si es cierto :ue lle,a im!lícita una meta.ísica)8 el cual !romete una sal,ación transhistórica en la :ue se cum!lir$n las biena,enturanzas anunciadas !or su .undadorB... Sin embargo8 )attimo considera :ue se trata de una .alsa consolación8 .alsedad :ue habría sido demostrada desde .uera de la meta.ísica8 m$s concretamente8 !or el e1!losi,o e inimaginado desarrollo de la t3cnica. #a .alsedad de la consolación meta.ísica resulta denunciada no !or un !rocedimiento intelectual sino !or un !roceso t3cnico8 el cual8 a la !ar :ue habría !aliado males !ostergaciones8 habría demostrado8 desde la trans.ormación t3cnica de la realidad8 la inutilidad la .alsedad del !retendido car$cter consolador de la meta.ísica. Ahora bien@ no con,iene !reci!itarse en

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e1ceso habida cuenta de la !otencia consoladora de la t3cnica. 9or un lado ha :ue a.irmar :ue la meta.ísica sólo !uede ser ,ista como consoladora desde una !ers!ecti,a esc3!tica !esimista de la relati,idad. Esto !uede :ue se d3 en 9arm3nides en 9latón (:uienes tenían a .in de cuentas una conce!ción negati,a de la materia o de la cor!oralidad)B sin embargo tal cosa no acontece en Aristóteles o en el cristianismo (!or aludir a los e=em!los citados). 7esde la !ers!ecti,a de los meta.ísicos8 con la meta.ísica el hombre entra en el orden de la e1celencia no en el orden de la consolación. #a meta.ísica es un optim"m8 un logro :ue se alcanza no desde la menesterosidad8 desde la angustia o desde la insatis.acción8 sino a !artir de la !lenitud o de la satis.acción. Si la .iloso.ía arrancase del malestar8 o de la deses!eración o desde una conce!ción angustiada de la limitación la relati,idad8 acabaría !or cris!arse8 !or :uerer ,anamente sustituirse a las tareas de su!er,i,encia me=ora del día a día8 terminando8 dado el !re,isible .racaso de ese intento8 !or deses!erar de sí misma. El tem!le .ilosó.ico es sereno o!timista !or:ue arranca de la admiración. a.6< E% ' r cad#c$ - ,$rta%= $ri& ! d % . !'a,i !t$ d"0i% En un !rinci!io no cabe entender la e1!resión "destrucción de la meta.ísica" de tal modo :ue se entienda !or meta.ísica algo destrozable con los mismos m3todos em!leados !ara destrozar un edi.icio8 un coche o un bos:ue. #a meta.ísica es ante todo una serie de !ensamientos. Es necesario argumentar !ara llegar a destrozar la meta.ísica ( a sea argumentar :ue se trata de !ensamientos erróneos8 a sea argumentar :ue las realidades sobre las :ue ,ersan esos !ensamientos meta.ísicos son incognoscibles o indecibles8 etc3tera). En este sentido la e1!resión "deconstrucción de la meta.ísica" es !or sí misma su.icientemente signi.icati,a. 5o se trata8 como otras ,eces anteriores8 de considerar im!osibles las !retensiones de la meta.ísica cl$sica. 5o se trata8 des!u3s de concluir esa im!osibilidad8 de inaugurar un modo de es!eculación m$s modesto. Ahora se trata de desbaratar la meta.ísica de con,ertir la misma .iloso.ía en ese mismo desbaratamiento. 7el mismo modo8 la e1!resión "deconstrucción de la .iloso.ía" no cabe entenderla como una o!eración de la misma índole :ue la em!leada !ara desmontar un andamio o un tele,isor. Al tratarse la .iloso.ía de un saber elaborado !or una acti,idad de orden teórico8 su su!resión o ani:uilamiento8 no cabe entenderlos m$s :ue como una demostración8 teórica tambi3n8 de su .alsedad o error. #a consideración lle,ada a cabo !or )attimo de la meta.ísica no carece de originalidad coherencia. A !esar de desautorizar a la meta.ísica en su !retensión de saber .undamentante8 no !or ello considera o!ortuno el abandono de la re.le1ión sobre el ser sino :ue8 !recisamente !or:ue el ser ,iene des,elando su car$cter caduco mortal8 resulta necesario des,elar en el saber sobre el ser una .unción des.udamentadora8 descimentadora@ "el pensamiento de la verdad no es "n pensamiento *"e @f"ndamentaA) tal como piensa la metafísica) incl"so en s" versión kantiana) sino) al contrario) es a*"el pensamiento *"e) al poner de manifiesto la cad"cidad # la

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mortalidad como constit"tivos intrínsecos del ser) lleva a cabo "na desf"ndamentación o h"ndimiento" (/). Aun:ue no resultaría ino!ortuno !roceder a una atenta re.le1ión sobre las razones !or las :ue )attimo distingue entre "!ensamiento de la ,erdad" "meta.ísica" (dado :ue la meta.ísica ha dado origen ha considerado siem!re como !ro!ia la meditación de la ,erdad en cuanto ,erdad)8 aun:ue tam!oco resultaría ,ano !reguntarse !or :u3 el !ensamiento de la ,erdad !uede alcanzar conclusiones sobre la índole del ser8 sin embargo resulta necesario !ara el !ro!ósito general del traba=o8 meditar sobre la a.irmación de la índole intrínsecamente caduca mortal del ser. A este !ro!ósito cabe sostener :ue toda meditación sobre estas atribuciones debe no sólo tenerlas en cuenta sino tambi3n ad,ertir su !ertenencia intrínseca. Si la mortalidad no o.rece duda alguna (al tratarse8 sim!le rotundamente de un cese o8 !recisamente8 de una !3rdida del ser)8 no ocurre lo mismo con la caducidad. Lsta !uede ser inter!retada como !3rdida de actualidad8 la cual8 a su ,ez8 !uede consistir@ o en un abandono de la atención !or !arte de agentes e1ternos (en cu o caso la caducidad del ser no !odría ser intrínseca sino e1trínseca8 !or consistir en una actitud a=ena)B o bien en una !3rdida de !rocedencia8 en el sentido de :ue a:uello !ara lo :ue se le necesitaba a ha sido su!erado no re:uiere ulteriores recurrencias. 9ara aclarar esto ;ltimo se !odría recurrir al sentido :ue los so.istas daban a la le . 7el mismo modo :ue las le es sir,en !ara unas circunstancias determinadas8 de tal .orma :ue8 una ,ez su!eradas dichas circunstancias8 a no son !romotoras de =usticia sino legitimadoras de un stat" *"o in=usto (si acaso !or im!edir la erección de nue,as le es !ara la buena reglamentación de las nue,as circunstancias)8 así mismo8 el ser8 !erdida su actualidad8 no sólo no sería !romotor de a:uello !or lo :ue .ue re:uerido8 sino tambi3n su obst$culo o im!edimento. Resumiendo@ seg;n )attimo si la .iloso.ía es un !ensamiento des.undamentador8 ello se debe a :ue des,ela el !resunto car$cter mortal caduco del ser. Kien !uede encontrarse a:uí la raíz o !unto de !artida del !ensamiento d3bil@ si 9arm3nides había inaugurado una tradición es!eculati,a .undamentante cimentadora gracias a su caracterización del ser como algo eterno8 siem!re igual a sí mismo8 no sometido a mo,imiento8 .actor de un conocimiento incrementable !ero no corregible8 ahora8 mediante una llamada de atención sobre el car$cter caduco8 mortal8 siem!re sometible a re,isiones correcciones del ser8 se inaugura una tradición es!eculati,a des.undamentadora o descimentadora (se entiende :ue en com!aración con lo anterior8 no en sentido absoluto). F dicho de otro modo@ la o!ción !or la retórica en detrimento de la lógica8 o del !ensamiento d3bil en detrimento del !ensamiento .uerte8 de!ender$ .undamentalmente de la conce!ción del ser :ue se tenga. Gueda !or !reguntarse si la crítica a la conce!ción !armenídea del ser es intrínseca o e1trínseca a la nue,a retórica. CSe !uede llegar a la nue,a .orma de !ensamiento ahora !romo,ido8 sin antes haber !asado !or el abandono de

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la !r$ctica intelectual anteriorD F dicho de otro modo@ ciertamente la rei,indicación de un !ensamiento el$stico8 !ermanentemente atento a los cambios su.rido !or lo analizado 8 !or lo tanto8 en !ermanente !redis!osición a la recti.icación8 ha sucedido históricamente a un !ensamiento a!odíctico8 seguro de sí8 :ue a,anzaba !or asimilación de los hallazgos anteriores. 9ero una cosa es lo históricamente acaecido ( !or lo tanto contingentemente sucedido)8 otra cosa es lo lógico. F dicho en .orma interrogati,a@ Cha algo en el !ensamiento humano :ue no le !ermita acceder a .ormas relati,as de !roducción intelectual m$s :ue mediante la elaboración !osterior su!eración de .ormas absolutas de !ensamientoD 'a un dato .undamental8 un testimonio recurrente :ue en !rinci!io inclina a !ensar :ue la estimación :ue debiera tener el hombre de su !ro!io !ensamiento es in,ersa a lo :ue8 si nos atenemos a lo de.endido !or la corriente del !ensamiento d3bil8 ha acontecido en la historia@ ese dato es :ue el hombre no nace sabiendo :ue su ad:uisición de conocimientos es !rogresi,a. Si el hombre es una inteligencia :ue8 en su origen8 no sabe nadaB si !ara ad:uirir conocimientos necesita la a uda de :ui3n a est$ en !osesión del conocimiento a ad:uirirB si8 en !rinci!io8 el conocimiento ad:uirido !uede ser incrementable inde.inidamenteB entonces todo !rogreso intelectual debe ser8 en !rinci!io8 consciente de su limitación8 de su condición de me=orable. Esta !ers!ecti,a !ermite ale=arse tanto de las con,icciones seg;n las cuales el saber humano !uede ser absoluto8 !or lo tanto obturadoB como de a:uellas :ue ,ierten sobre el !ensamiento humano un radical esce!ticismo consistente en a.irmar :ue todo !ensamiento8 toda ad:uisición de conocimiento deber$ ser8 tarde o tem!rano8 abandonado8 recti.icado8 sustituido en su totalidad. Ftro de los modos !or los :ue la corriente denominada "!ensamiento d3bil" !rocede a la condena de las teoría meta.ísicas8 consiste en re!rocharles su grado de abstracción. 7e este modo las tesis meta.ísicas serían .alsas no !or meta.ísicas8 sino !or abstractas. En este conte1to cabe entender la hostilidad del !ensamiento d3bil tanto !or el !latonismo ( de.ensor de las ideas uni,ersales) como hacia la lógica. *ambi3n cabe entender8 desde este mismo !unto de ,ista8 :ue esos mismos !romotores del !ensamiento d3bil acusen a la .iloso.ía cl$sica de des,italizar la ,ida. #a re.le1ión .ilosó.ica sobre la ,ida8 a causa de sus abstracciones8 no sólo no conduciría a conocer :u3 es la ,ida8 sino :ue adem$s lle,aría a cometer toscos errores@ su!rimir las características es!ecí.icas de la ,ida8 marginar desatender a:uello :ue de.ine lo ,i,o como ,i,o. Se acabaría !or de.inir lo ,i,o !recisamente mediante categorías :ue no son es!ecí.icas de lo ,i,o sino :ue son atribuibles a realidades :ue no son ,ida. &abe !reguntarse si es !osible !ensar lo realmente e1istente ( si es !osible !ensar acerca de lo :ue e1iste o acontece realmente) sin abstraer. 9ensar es una acti,idad :ue recurre a conce!tos los asocia8 luego ,uelca esa misma asociación sobre casos realmente e1istentes8 !ara com!robar si la asociación mental se adecua a la realidad o no. El !ensamiento concibe lo real como casos en los :ue se cum!le una idea.

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Si !ensar es una acti,idad :ue recurre8 !or su misma índole8 a nociones generales :ue no tienen e1istencia real8 entonces lo :ue se !lantea no es si cabe !ensar lo real8 lo ,i,o8 sin abstraer. #o :ue se !lantea entonces es si cabe !ensar lo real sin m$s. Ino de los m$s im!ortantes re!roches :ue se han ,enido ,ertiendo sobre a:uellas .iloso.ías :ue se consideraban a sí mismas como !ensamientos .uertes8 es el de su grado de abstracción. #a razón de esa descali.icación de tan alta abstracción8 estribaría en considerar :ue se trata de un !rocedimiento intelectual :ue termina !or ignorar la singularidad concreción !ro!ias de la realidad en general8 de la realidad humana social en !articular. #os !ensamientos .uertes8 !or abstractos8 terminarían !or erigir sistemas teóricos inadecuados !ara la realidad. 9or lo tanto@ o bien im!osibilitarían la !r$ctica social8 o bien la tergi,ersarían. En suma8 se trataría de no abstraer8 de atenerse rigurosa escru!ulosamente a lo !articular8 a lo concreto8 todo ello !ara !oder realizar descri!ciones !egadas a la realidad :ue diesen cuenta =usti.icada su.iciente de lo :ue realmente acontece. Sin embargo cabe !reguntarse :u3 inter3s ha en a!ro!iarse descri!ti,amente de la realidad8 es decir8 :u3 inter3s ha en introducir en la !ro!ia intimidad todos cada uno de los elementos de la realidad (admitiendo :ue esto sea !osible). #a asimilación intelectual de la realidad8 la toma de !osesión intelectual de la realidad o su asimilación8 inclu endo todos cada uno se sus ingredientes8 no hace sino !ostergar su e.ecti,o conocimiento. &onocer la realidad no es lo mismo :ue tener en la intimidad su co!ia e1hausti,a. En este caso (siem!re cuando se admita :ue así .unciona la mente humana)8 :uedaría !or analizar la co!ia. Si en esto consistiese el !ensamiento d3bil habría :ue a.irmar :ue no se trata sino de una mera descri!ción8 de una mera re!etición. Al hombre le :uedaría a;n !or darse cuenta8 !or orientarse8 !oder entonces actuar con sentidoB sobre todo8 se trataría de un e=ercicio en el :ue el hombre no se mani.estaría como un ser !ensante ca!az de sustraer las causas de lo real8 a su ,ez8 un e=ercicio :ue no le !ermitiría sustraerse a la idea de :ue todo es azaroso8 caótico8 o a la idea de :ue las cosas son !odían haber sido8 llegando hasta una com!leta e:ui!aración del ser con el no ser8 con la nada. 0. La !# 7a r t*rica En su libro La filosofía como "na de las bellas artes 8 Hnnenarit sale al !aso de a:uellas actitudes :ue recelan de la retórica !or considerarla una destreza !or la cual8 gente sin escr;!ulo alguno8 !uede lograr con.undir las mentes con:uistar su a!o o !ara causas incon.esables 8 a la !ostre8 o!resoras. &iertamente8 ,istas así las cosas8 no cabe res!onsabilizar al arte retórico de los enga?os :ue !uedan ser realizados mediante su uso. #a retórica !uede ser usada tanto !ara .ines abusi,os como !ara .ines loables. >8 no !or ser !osible el abuso nos ,amos a !ri,ar de un saber hacer mediante el cual se !ueden conseguir !rogresos reales (como no nos ,amos a !ri,ar de los !oderes curati,os de la cocaína !or ser 3sta un alucinógeno :ue8 tomado en dosis e1cesi,as o en condiciones :ue no re:uieren su consumo8 !uede !ro,ocar una !enosa e irre,ersible degradación cerebral).

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9ero la de.ensa :ue lle,a a cabo Hnnenarit de la retórica no consiste en resguardarla del des!restigio :ue la amenaza debido a todos a:uellos :ue la usan !ara .ascinar a las mentes8 de ese modo8 con:uistar su a!o o !ara em!resas ruines8 e incluso8 !a,orosas. El asunto es mucho m$s delicado. Si Hnnenarit insiste en la necesidad de la retórica es !or:ue cree :ue8 !ara ciertos asuntos8 en determinadas circunstancias8 el discernimiento teórico no es !osible 8 sin embargo8 necesario@ "....0 p"es la infl"encia retórica no es la opción alternativa a "n conocimiento *"e tambi(n se podría tener) sino a "na evidencia *"e no se p"ede tener) o todavía no) o no a*"í # ahora. Bnte esta dific"ltad) s"r$e la inel"dible retórica. 5e la necesidad de no poder decirlo todo s"r$e la virt"d de hablar convincentemente" .C0. En estos casos ante la im!osibilidad de un razonamiento lógico mediante el cual se !ueda alcanzar la ,erdad8 ha :ue echar mano de la retórica8 renunciando a la demostración cientí.ica8 !ero as!irando a la con:uista del asentimiento sino general8 al menos su.iciente. 7esde esta !ers!ecti,a8 la retórica no com!arece como un sustituto de la lógica8 !rinci!almente !or:ue una otra no est$n ordenadas al mismo .in. 9ero8 a!arte de esta lacónica constatación8 con,iene hacer una ad,ertencia .undamental@ el recurso a la retórica !ro,iene de la consideración de :ue ha alternati,as :ue8 a;n sin admitir un discernimiento sobre la con,eniencia de una o!ción .rente a otra8 re:uieren una determinación8 una elección. Ante seme=ante a!oría sería bueno echar mano del arte de con,encer !or la !alabra. #a !ers!ecti,a de Hnnenarit in,ita a !ensar :ue ha un genio retórico. 9ero :ueda la duda de si ese genio consiste en sacar una mente de un estado inicial de !er!le=idad !ara instalarlo en un estado de con,encimientoB o si m$s bien consiste en sustituir un discurso :ue8 en determinadas cuestiones8 desemboca en la a!oría8 !or un discurso :ue8 a;n !erdiendo en e,idencia o en contundencia8 sal,a la a!oría. En el !rimer caso8 no encontraríamos con la noción cl$sica o tradicional de la retórica8 es decir8 la retórica como arte :ue !ermite con,encer8 ganar la a:uiescencia del auditorio. En el segundo caso8 la retórica no a!arece como un arte del con,encimiento8 sino como un ti!o de discurso :ue se !resenta idóneo !ara sustituir al discurso lógico (o al discurso cientí.ico) cuando desemboca en situaciones a!or3ticas8 es decir8 inca!az de discernir cu$l de las di.erentes alternati,as dis!onibles es la correcta (siendo esas alternati,as incom!atibles entre sí). En la segunda de las hi!ótesis se !lantea si es !osible tal discursoB si el discurso lógico8 discurso riguroso coherente8 no !uede sino culminar en una situación de sus!ensión del =uicio8 de no !ronunciamiento8 Ccómo !uede un discurso8 a=eno a las !rerrogati,as del discurso lógico8 es:ui,ar las insu!erables di.icultades con las :ue !ueda to!ar otro discurso rigurosamente atenido a las le es lógicasD El ;nico modo :ue !arece !ermitir seme=ante logro consiste en la debilitación del !rinci!io de no contradicción8 es decir8 una es!ecie de d3bil identi.icación entre el ser el no serB o me=or dicho@ admitir consentir la identi.icación mínima necesaria entre ser no ser !ara

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no caer en la a!oría8 en la !er!le=idad8 en la irresolución del !roblema !lanteado. 9ero esto no se hace sin un !recio a !agar8 sin una consecuencia :ue re!ercute sobre el discurso mismo8 en este caso el discurso retórico@ la !3rdida de sentido. #a admisión de ciertas e:ui!araciones entre ser no ser8 terminan !or minar el sentido8 !or !ri,ar de contenido al discurso8 de tal .orma :ue un mismo contenido termina !or decir una cosa su contraria. Resulta interesante :ue uno de los grandes rehabilitadores de la retórica en este siglo8 .or=ador de la e1!resión "nue,a retórica"8 &h. 9erelman8 ha a iniciado su traba=o tras constatar :ue el $mbito de los ,alores no admite una argumentación a!odíctica o rígida@ "....0 *"e no e&istía ló$ica específica al$"na para los 1"icios de valor ....0. %onstatamos *"e) en los ámbitos en los c"ales se trata de establecer lo preferible) lo aceptable # lo ra2onable) los ra2onamientos no son ni ded"cciones formalmente correctas) ni ind"cciones *"e f"eran de lo partic"lar a lo $eneral) sino ar$"mentaciones de todo tipo) destinadas a $anarse la adhesión de las mentes a las tesis presentadas para s" asentimiento" (6). 9erelman8 con.orme a la tradición !ositi,ista de la :ue !rocedía8 intentó in,estigar si la lógica rígida o .uerte en la :ue ciblaba el conocimiento cientí.ico8 era a!licada en la =udicatura. > se dio cuenta :ue8 a .in de cuentas8 los tribunales de =usticia tenían en cuenta =uicios de ,alor8 !rinci!ios de com!ortamiento8 :ue no !odían ser obtenidos gracias al ti!o de discernimiento :ue el !ositi,ismo consideraba ,$lido. 7esde el !unto de ,ista !ositi,ista8 sólo :uedaban dos alternati,as@ o a.irmar8 en ;ltima instancia8 la arbitrariedad de los =uicios de ,alor8 en consecuencia8 de los dict$menes de cual:uier =udicaturaB o dar !or im!osible esos mismos =uicios8 debiendo renunciar a la institución =udicial. *ras abandonar la !ers!ecti,a !ositi,ista8 9erelman llegó a la conclusión de la !eculiaridad de los =uicios de ,alor. > esto es lo :ue a:uí interesa. 9ara 9erelman8 el $mbito de lo =usto de lo in=usto no admite argumentaciones a!odícticas@ lo :ue sir,e !ara un caso no sir,e necesariamente !ara otro8 sobre todo8 no es !osible establecer argumentaciones rígidas8 lógicamente correctas. 7ado :ue es im!osible dar8 mediante in.erencias lógicas8 con la ,erdad8 sólo se !uede recurrir al con,encimiento8 a t$cticas de argumentación destinadas a con,encer8 a inclinar los asentimientos en un sentido o en otro. En el .ondo de todo este asunto est$ la generalidad de los =uicios de ,alor. En sus .órmulas m$s generales o abstractas8 los =uicios de ,alor son e,identes. Resulta mu e1tra?o8 o mu in.recuente :ue ha a alguien :ue se mani.ieste contrario a !rinci!ios del ti!o@ "ha :ue hacer el bien e,itar el mal"8 "haz al otro lo :ue :uisieras :ue te hiciera a ti"8 "ha :ue dar a cada uno lo su o". Se trata de !rinci!ios :ue no admiten demostración. Sólo !ueden ser intuidos. El ;nico modo de contrarrestar a :uien los niega8 es mediante la demostración del absurdo de su !ostura. El !roblema es la !r$ctica. 9or !oner un e=em!lo@ ha casos en :ue dar de comer !ueda ser hacer el bien (a un hambriento8 a un hu3s!ed8 a alguien :ue est3 ba=o la !ro!ia !ro,idencia8...)8 ha casos en :ue dar de comer sea obrar mal (a alguien :ue !adece una en.ermedad !or la cual

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no le con,iene comer m$s :ue de un modo mu limitado a !esar de su hambre de sus !eticiones8...). Adem$s los =uicios de ,alor no se re.ieren ;nicamente a cuestiones de moral o de 3tica. 9or e=em!lo8 en el dominio artístico. In caso mu !ró1imo es el de los cubos de 4oneo :ue se est$n constru endo en el terreno del Rursaal. #a obra de 4oneo es de un indudable ,alor ar:uitectónico artístico. Sin embargo cabe !reguntarse si se !uede inter,enir tan ,iolentamente en un conte1to con sus !ro!ias características8 características a las :ue no se atiene el dise?o del ar:uitecto. #a res!uesta no es .$cil. 9ero lo :ue im!orta es :ue no se !uede obtener la ,erdad !r$ctica. 'a :ue o!tar. > de ahí surge la retórica8 como ese arte de con,encer :ue se intercala entre el con.licto o la duda8 la toma de decisión. Es a:uí como a!arece la retórica como un elemento consuetudinario (o si se !re.iere cultural) :ue el ingenio humano in,enta !ara !aliar tanto las ine,itables limitaciones de su inteligencia8 como ese margen de inde.inición !ro!io a la realidad misma sin el cual cabría !reguntarse si sería !osible la libertad humana. )ol,iendo al tra ecto intelectual de 9erelman8 no est$ de m$s la ad,ertencia de :ue no se limitó a rehabilitar una !r$ctica :ue había caído en desuso8 :ue !odía ser considerada !or el medio acad3mico al :ue había !ertenecido del :ue se estaba desmarcando como demagoga. Si8 .inalmente8 decide acu?ar la e1!resión "nue,a retórica"8 ello es debido a :ue o!ta !or e1tender la retórica de los cl$sicos griegos romanos allende los discursos destinados a con,encer8 o a ganar el asentimiento8 de un !;blico m$s o menos numeroso@ "+ero la n"eva retórica) en oposición con la anti$"a) concierne a los disc"rsos diri$idos a c"al*"ier $(nero de a"ditorio) #a se trate de "na masa re"nida en la pla2a p<blica #a de "na re"nión de especialistas) #a se diri1a a "n <nico individ"o #a a toda la h"manidad ....0 Teniendo en c"enta *"e s" ob1eto es el est"dio del disc"rso no demostrativo ....0 la teoría de la ar$"mentación concebida como "na n"eva retórica .o como "na n"eva dial(ctica0 c"bre todo el terreno del disc"rso orientado a convencer o a pers"adir) c"al*"iera *"e sea el a"ditorio al *"e se diri$e # c"al*"iera *"e sea la materia sobre la *"e versa" (1N). ccc El ob=eti,o del .ilóso.o8 a di.erencia del comerciante8 del candidato electoral8 del !roselitista o del letrado no es con,encer sino la ,erdad. &on,encer e:ui,ale a conseguir :ue nuestro o ente asienta a nuestras a.irmaciones8 mientras :ue argumentar es a!ortar razones8 =usti.icar nuestras tesis mediante causas. #a .iloso.ía es una b;s:ueda8 un !ro ecto8 un es.uerzo !or con:uistar la sabiduría. #a sabiduría es el !remio8 el bien deseado !erseguido. En rigor la !ersuasión8 la ca!acidad de ganar la a:uiescencia son a=enas a su !ro!io desen,ol,imiento. El .ilóso.o no as!ira8 en cuanto .ilóso.o8 a :ue le crean8 a :ue asientan a sus tesis. #a .iloso.ía no es consensual@ su ob=eti,o .inal no es la !az social sino la ,erdad8 el conocimiento ;ltimo de la realidad. Ahora bien@ la acti,idad .ilosó.ica es !rocesal8 es una continua !rosecución8 de tal .orma :ue ni !uede ser concluida8 ni !uede !rescindir de los hallazgos anteriores. Resultan sos!echosas todas a:uellas .iloso.ías :ue se consideran a sí mismas

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como culmen insu!erable de la acti,idad .ilosó.ica o :ue descali.ican sistem$ticamente como e:ui,ocados los intentos anteriores. El di$logo .ilosó.ico es !osible en .orma de atención en .orma de o.erta@ en este sentido debería ser un di$logo sereno !or:ue su logro no est$ su!editado a la con:uista de un consensoB !ara :ue ha a di$logo .ilosó.ico bastan la atención la generosidad8 la escucha de lo hallado !or otro la !ublicación de lo alcanzado !or sí. En rigor no es !osible otra .orma de di$logo@ cual:uiera :ue estu,iera in,olucrado en 3l :uisiera concluirlo8 obturarlo8 estaría atentando contra la .iloso.ía !or !artida doble@ !or :uerer agotarla !or negar a los dem$s sus a!ortaciones8 sus b;s:uedas. Si el ob=eti,o de la retórica es con,encer8 cabe considerarla como un tratado del con,encimiento. &omo un tratado :ue e1!one los modos de con,encer. 7icho tratado atender$ a la argumentación en la medida en :ue sea ;til !ara con,encer. El ob=eti,o de la .iloso.ía no es con,encer. En esto se di.erencia de la retórica. 4ientras :ue el retórico busca el asentimiento de sus o entes8 el .ilóso.o busca la ,erdad. 9ara 3ste ;ltimo el di$logo no es un modo de llegar a un acuerdo8 sino una t$ctica !ara dar con la ,erdad ( ,erdad :ue no consiste en :ue el acuerdo sea lo m$s e1tenso !osible sino en la adecuación de las tesis emitidas con a:uello acerca de lo cual son emitidas esas mismas tesis). &uando alguien transmite en .iloso.ía unos conocimientos8 unas tesis8 unas argumentaciones8 lo hace !ara instrucción de los :ue le escuchan. Ahora bien@ !uede ocurrir :ue sus o entes =uzguen la ,erdad o el error de lo :ue se les transmite. Si el :ue escucha es .ilóso.o ( o lee medita temas .ilosó.icos)8 no ,a a asentir a lo :ue se le dice a menos :ue lo =uzgue ,erdadero. Es decir@ alguien con actitud .ilosó.ica no ,a a asentir a teorías8 tesis argumentaciones !or:ue :uien las transmite es su amigo8 o su com!a?ero de negocios8 o !or:ue le resulta sim!$tico8 sino !or:ue =uzga :ue esas mismas teorías8 tesis argumentaciones son ,erdaderas. 6. CONTINGENCIA Y NECESIDAD 6.4 La di'ti!ci*! !tr (i%$'$(ía .ri, ra - (i%$'$(ía' ' &#!da' Se !uede a.irmar :ue en 9arm3nides se encuentra la !rimera .ormula e1!lícita del !rinci!io de contradicción@ "el ser es # el no?ser no es" . 7icha a.irmación no constitu e sólo una le lógica. &onstitu e m$s bien un salto enorme de la .iloso.ía. Lsta :ueda8 con la nue,a tesis8 ele,ada al ni,el meta.ísico a :ue con ella la es!eculación .ilosó.ica no se detiene con el hallazgo de causas .ísicas o materiales (como el agua8 el aire8 la tierra o el .uego de los .ilóso.os =ónicos) sino :ue cibla el n;cleo de lo real en algo s"pra sensible@ el ser. Gracias a 9arm3nides8 en !articular a este hallazgo su o del ser8 la .iloso.ía8 sin !erder su condición de b;s:ueda de la causa uni,ersal de lo real se ele,a hasta lo inteligible8 hasta lo :ue no es ob=eto a!rehensible inmediatamente !or los sentidos sino !or el intelecto. En línea con este hallazgo .enomenal8 9arm3nides de=a bien claro el car$cter s"pra sensible del ser al a.irmar :ue@ "p"es lo mismo es ser # pensar". Esta tesis8 sacada del conte1to de la obra !o3tica de 9arm3nides (!or e=em!lo leída desde una !ers!ecti,a cartesiana o hegeliana) !uede lle,ar a considerar :ue

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nuestro autor es un antecesor de la tesis idealista seg;n la cual sólo se !uede atribuir el ser a lo !ensado. 9ero8 como se ha dicho con anterioridad8 m$s bien se trata de entenderla como la a.irmación seg;n la cual el ser sólo com!arece e1!lícitamente mediante un e=ercicio del intelecto. F dicho de otro modo@ :ue el ser no !uede ser alcanzado mediante el e=ercicio de los sentidos. F si se !re.iere@ el ser !uede ser entendido !ero no ,isto8 ni olido8 ni tocado8 etc3tera. Esto nos lle,a a !ensar :ue en 9arm3nides adem$s de un e1!lícito descubrimiento del ser ( de su consiguiente distinción del no<ser)8 se encuentra8 al menos im!lícitamente8 una estrati.icación de las o!eraciones cognosciti,as humanas. 'a o!eraciones cognosciti,as como las sensiti,as :ue !ermiten "conocer" un cierto ti!o de as!ectos de la realidad8 !ero :ue no acceden a estratos m$s !ro.undos de lo real. En cambio ha otras o!eraciones8 .undamentalmente el !ensar8 al :ue :uiz$s no le sea !osible ca!tar lo :ue ca!tan los sentidos8 !ero :ue tiene acceso al n;cleo .undamental de la realidad@ el ser. Es m$s@ esa estrati.icación !armenídea del !ensamiento humano no se detiene en atribuir a cada estrato un ti!o determinado de conocimiento (sensiti,o8 intelecti,o)8 sino :ue llega a di.erenciar dichos ti!os de conocimientos en su calidad@ mientras ciertas acti,idades cognosciti,as sólo !ermiten alcanzar o!iniones8 ha otro ti!o8 como el !ensar8 :ue alcanza %a 7 rdad. F dicho de otro modo@ ha un terreno (el de los sentidos de lo mó,il)8 en el :ue el hombre !ermanece dubitati,o en el :ue no le es !osible saborear ni a!o arse con absoluta serenidad en sus hallazgos8 dado el car$cter .r$gil mo,edizo de los mismosB ha otro terreno (el del ser)8 sobre el :ue la inteligencia !uede descansar a:uietarse dado el car$cter !ermanente8 .i=o estable de lo conocido. Hncluso se !uede incluir8 siguiendo el discurrir de la es!eculación !armenídea8 una tercer es.era :ue se caracteriza !or !ermanecer absolutamente incognoscible@ el no<ser (con lo :ue ello su!one de contradicción8 a :ue a.irmar :ue el ser es cognoscible8 es admitir :ue se !uede conocer esa !ri,ación de ser en :ue consiste el no<ser). #a .iloso.ía del ser en Aristóteles8 adelant$ndonos a a .uturas tesis8 .le1ibiliza la conce!ción !armenídea. 9or tal .le1ibilidad ha :ue entender la no !ri,ación de la condición de ser a todo a:uello en lo :ue se da el cambio accidental8 es decir8 a todo a:uello :ue !uede cambiar !ermaneciendo el mismo. &omo se !uede ,er8 en cierto modo8 con Aristóteles la teoría del ser se enri:uecer$ con una serie de ad:uisiciones teóricas sobre el mo,imiento sobre la identidad. Se !uede a.irmar :ue Aristóteles .ue un gran erudito. Así lo testimonia la di,ersidad de los temas :ue trató la di,ersidad de los tratados :ue legó a la !osteridad. 9ero ci?3ndonos al tema :ue a:uí nos interesa deberemos centrarnos !rimordialmente en el contenido de su 3etafísica8 con=unto de bre,es o!;sculos en los :ue e1!one8 entre otras cosas8 su teoría sobre el ser. &omo se ha dicho8 ha en Aristóteles una conce!ción del ser mucho menos monolítica e inmo,ilista :ue en 9arm3nides. Si se :uiere e1!onerlo de otro modo@ a di.erencia de 9arm3nides a di.erencia del !ro!io 9latón8 Aristóteles8 dada la ,ersatilidad agilidad de sus conclusiones8 no necesita su!oner de entrada un mundo trascendente al nuestro8 com!letamente

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se!arado aislado8 en cu o conocimiento nuestra inteligencia alcanza ,erdades !ermanentes .i=as. > sobre todo@ al distinguir ,arias modalidades de ser8 o me=or dicho8 al descubrir :ue el ser8 !ermaneciendo ser8 !uede ad:uirir di,ersas modalidades8 lo introduce en el mundo del :ue 9arm3nides lo había sustraído. C&ómo logra Aristóteles introducir el ser en el mundoD C&ómo logra com!atibilizarlo con una realidad en la :ue se dan cambios8 ,ariaciones8 nacimientos de.unciones8 a!ariciones desa!aricionesD Aristóteles logra com!atibilizar ser mo,imiento (cosa :ue no hubiera ace!tado 9arm3nides8 !or la ine,itable im!licación del no<ser en el mo,imiento) gracias a su descubrimiento sobre los m;lti!les sentidos del ser@ "El ser se entiende de m"chas maneras) pero estos diferentes sentidos se refieren a "na sola cosa) a "na misma nat"rale2a) no habiendo entre ellos sólo com"nidad de nombre> mas así como por sano se entiende todo a*"ello *"e se refiere a la sal"d) lo *"e la conserva) lo *"e la prod"ce) a*"ello de *"e es ella seDal # a*"ello *"e la recibe> ....0> en i$"al forma el ser tiene m"chas si$nificaciones) pero todas se refieren a "n <nico principio" (11). Si se com!ara el ser aristot3lico con el ser !armenídeo se !uede llegar a !ensar :ue8 con su consagración en detrimento del segundo8 la noción de ser !ierde la nitidez la claridad :ue !oseía8 !or lo tanto8 tambi3n su ca!acidad de concentrar retener la atención de la mente. Ahora bien@ esta !recisión resultaría incom!leta sin dos a?adidos ulteriores. El !rimero de ellos estriba en :ue la claridad nitidez del ser !armenídeo obliga a !ostular un costoso mundo trascendente del :ue8 !or lo dem$s8 no se tiene noticia inmediataB el segundo consiste en subra ar :ue Aristóteles8 al subra ar :ue el ser se dice de muchas maneras8 a?ade :ue se trata de di.erentes sentidos :ue tienen como !aradigma o re.erente8 un mismo !rinci!io8 una misma naturaleza@ 7e este modo8 al ad,ertir :ue cual:uier uso :ue se haga del ser debe ser remisible a un mismo origen8 elude la homonimia (como la :ue se da8 !or e=em!lo8 en el caso de la !alabra ",ela"8 :ue !uede re.erirse al instrumento de na,egación marítima8 o al !alo de cera :ue se usa !ara alumbrar8 cosas ambas :ue no tienen nada :ue ,er entre sí)B !ero tambi3n elude la e:ui,ocidad (cosa :ue no se da en absoluto en el uso correcto del lengua=e8 siem!re cuando dentro del uso correcto del lengua=e se inclu a la elusión de dos sentidos contradictorios !ara una misma !alabra). &uando Aristóteles a.irma :ue el ser se dice de muchas maneras abre la !osibilidad de :ue !ueda ser atribuido a un mundo como a:uel en el :ue nos desen,ol,emos8 o a una realidad como la :ue somos los nacidos de mu=er. 7esde luego la !osibilidad no es la garantíaB !ero al menos :ueda incoada la o!ortunidad de su!erar tan radical dicotomía como la :ue establece 9arm3nides entre ser no<ser8 todo ello sin tener :ue renunciar a la lógica8 al !lanteamiento coherente. En e.ecto@ si8 siguiendo a 9arm3nides8 no resulta !osible atribuir el ser a :uien su.re la limitación (una .orma de no<ser)8 !arece :ue :ueda im!osibilitado cual:uier ti!o de discurso8 a :ue se habla sobre el no<ser8 sobre la nada ( sobre la nada8 nada se !uede decirB o todo@ una cosa su contraria). En cambio8 gracias al hallazgo aristot3lico8 :ueda la !osibilidad

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de si el ser se !uede dar =unto a alg;n modo de no<ser8 es decir8 si :ueda la !osibilidad de atribuir el ser a lo limitado8 a lo .inito ( no ;nicamente a lo in.inito e ilimitado)8 abri3ndose de este modo8 una !osibilidad al discurso sobre lo .inito8 sobre lo relati,o. #a distinción :ue realiza Aristóteles con res!ecto a la noción de ser (distinción ca!ital !or el !rogreso :ue su!one con res!ecto a la noción !armenídea del ser) es la di.erenciación entre lo :ue es en sí (o !or sí) lo :ue no es en sí (o !or sí). Se trata de la .amosa clasi.icación de la realidad en sustancias accidentes. Sustancia (ousía en griego)8 es lo :ue es !or sí8 lo :ue es !ro!iamente8 lo :ue entendemos !rimordial !rinci!almente !or ser. Accidente es lo :ue es en otro8 lo :ue no es !or sí sino !or otro8 lo :ue no e1iste en sí mismo sino :ue sólo e1iste en la medida en la :ue inhiere una sustancia. 5o e1iste la blancura o la belleza en sí o el bien en sí (como :uería 9latón)8 sino :ue e1isten cosas blancas o bellas o buenas. 9ero !ara nuestro !ro!ósito8 m$s im!ortante a;n es el descubrimiento de lo !otencial8 es decir de a:uello :ue com!atibiliza la actualidad con la tem!oralidad o con la sucesión@ "4E&iste sólo lo act"al6 Eo. 4F *"( se contrapone a lo act"al6 Lo temporal. Esta es "na diferencia *"e se ha de tener en c"enta) #a *"e m"chas dimensiones de la realidad no se e&plican sin el tiempo. 5icho de otro modo) el tiempo no es "n defecto) "na n"lidad o irrealidad completa. La noción aristot(lica de potencia permite incorporar el tiempo a la filosofía" (12). #a dicotomía !armenídea entre lo :ue es lo :ue no es8 de alg;n modo !rolongada !or el mundo ideal !latónico8 aun:ue da cuenta del inter3s original de la .iloso.ía !or lo actual !ermanente8 no se com!adece de la realidad cambiante en mo,imiento a la :ue !ertenecemos8 en la :ue se desen,uel,en8 a .in de cuentas los asuntos humanos. &on 9arm3nides 9latón8 la .iloso.ía se encuentra ante la im!osibilidad de e1!licar la realidad en la medida en :ue im!lica cambio8 .initud8 mo,imiento8 etc. #o tem!oral8 es decir8 a:uello :ue no est$ dado de gol!e sino :ue se des!liega !rogresi,amente8 :ueda ine1!licado. 9ero Aristóteles8 al descubrir el !ar !otencia<acto8 introduce la es!eculación .ilosó.ica en el marco de a:uellas realidades (entre las :ue se inclu e el ser humano) :ue com!renden en el origen ca!acidades8 ,irtualidades en estado de mera !osibilidad8 es decir8 no actualizadas !ero a!tas !ara un desen,ol,imiento o crecimiento !rogresi,o. Así se e1!lica :ue la .iloso.ía !rimera8 ,ertida hacia lo actual8 termine !or ser com!letada !or .iloso.ías segundas (como la .ísica8 la antro!ología8 la sociología8 la historia8...). 6.6 E% . !'a,i !t$ d"0i%= . !'a,i !t$ d %$ c$!ti!& !t El anuncio del .in de la meta.ísica suele !or un lado estar =usti.icado !or el su!uesto car$cter totalitario dogm$tico de la meta.ísica8 !or otro lado8 suele ir acom!a?ado de la rei,indicación de la retórica como instrumento adecuado al !ensamiento .ilosó.ico. Esta coincidencia !uede ser inter!retada de ,arios modos. 9ero no !arece mera casualidad :ue la renuncia al !ensamiento sobre "las ca"sas primeras #

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los principios" (1")8 seg;n e1!resión aristot3lica8 ,a a acom!a?ada8 en el $mbito .ilosó.ico8 de una rehabilitación de la retórica. Si el hombre acude a la retórica cuando se trata de debatir acontecimientos o situaciones sometidas continuamente a cambio ( como !ueden ser la tasa de !aro8 el =uego de un e:ui!o de .;tbol o la bra,ura de los toros de lidia8 etc3tera)8 si renuncia a alcanzar un conocimiento sobre lo incondicional necesario8 no debe sor!render :ue una disci!lina :ue decide centrarse ;nicamente en lo relati,o8 contingente de!endiente de muchos .actores circunstanciales8 termine !or interesarse !or la retórica. Aristóteles8 hablando del entimema ( :ue de.ine como "la demostración retórica") a.irma@ " las proposiciones de *"e hablan los entimemas) al$"nas son necesarias pero la ma#or parte sólo frec"entes" (1%). &uando se a.irma :ue el mundo de los lugares comunes ( como !ueden ser los re.ranes o las sentencias !o!ulares) es el mundo de lo !robable8 se :uiere dar a entender :ue a:uello sobre lo :ue ,ersan los lugares comunes ni es necesario ni es absolutamente im!re,isible o absolutamente azaroso. #os =uicios sobre lo contingente no tienen una ,alidez uni,ersal a!odíctica sino una ,alidez circunstancial. Entonces resulta im!ortante de.ender los =uicios emitidos atendiendo a las circunstancias !articulares. En este conte1to con,iene analizar la tesis seg;n la cual !ara e,itar dogmatizar .iloso.ando8 ha :ue recurrir a la retórica. 7ogmatizar e:ui,aldría a a.irmar :ue una tesis es ,erdadera cu o ,alor de ,erdad no se !ierde nunca !ermanece !ara cual:uier circunstancia8 3!oca !ensamiento. Es decir@ la .iloso.ía :ue recurriese a la lógica no a la retórica8 sería dogm$tica !or !retender alcanzar un saber ,erdadero !ara cual:uier !aís 3!oca. Se trataría de un !ensamiento de lo uni,ersal8 de lo :ue !ermanece a tra,3s del !aso del tiem!o a tra,3s del acaecimiento de los m$s di,ersos acontecimientos. En este sentido los .ilóso.os actuales :ue abogan !or el uso de la retórica8 negarían8 o bien :ue la .iloso.ía .uese un saber sobre lo uni,ersal ( con lo cual :uedaría !or determinar :u3 nombre !oner al saber de lo uni,ersal )8 o bien :ue no ha nada uni,ersal8 ,ale decir8 :ue todo lo :ue ha es contingente azaroso8 lo su.icientemente cambiante como !ara no !oder a.irmar nada como no !asible de continua recti.icación. Es decir@ admitiendo :ue la .iloso.ía .uese un saber sobre realidades de las :ue sólo cabe un conocimiento !arcial8 transitorio8 ,$lido dentro de ciertas circunstancias e.ímeras8 caducas e irre!etibles8 :uedarían !or resol,er otras dos cuestiones@ en la hi!ótesis de :ue ha una realidad uni,ersal8 igual a sí misma8 de tal .orma :ue lo :ue de ella se !redi:ue con acierto no !uede ser8 en ,erdad8 corregido sino sólo aumentado8 Ccu$l es el saber :ue ,ersa sobre ellaD Al contrario8 si las a.irmaciones de :ue la .iloso.ía8 tradicionalmente considerada como un saber absoluto8 no es un saber de tal índole8 sino a lo sumo un saber !robable8 Cello no e:ui,ale a de.ender :ue no ha nada absolutoD 6.8 E% . !'a,i !t$ (# rt = . !'a,i !t$ d %$ ! c 'ari$ 9lantearse la cuestión de los .undamentos su!one :ue se cree :ue ha algo .undado8 :ue ha cosas :ue8 siendo8 carecen de la razón de ser en sí. Son seres :ue de!enden intrínseca ontológicamente de algo :ue no son ellos mismos.

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A:uello de lo :ue de!enden no est$8 en de.initi,a8 .undamentado. #a índole .undamental de los conocimientos .ilosó.icos cl$sicos se debe a la índole o naturaleza de a:uello !or lo :ue se interesan. #a .iloso.ía !rimera se interesa !or lo .undante8 !or lo no .undado8 !or lo :ue !ermanece id3ntico a sí mismo8 !or a:uello de lo :ue de!ende lo e.ímero8 lo mó,il8 lo !asa=ero. 7ice Aristóteles :ue " la ciencia primera tiene por ob1eto lo independiente # lo inmóvil" (1(). Así !ues8 si se admite la !ers!ecti,a aristot3lica8 ha una ciencia :ue se ocu!a de algo :ue es8 llanamente8 inde!endiente e inmó,il. #a inde!endencia a la :ue alude a:uí Aristóteles no es la !ro!ia de :uien se gana la ,ida8 o la de :uien no ,i,e a costa a=ena !or:ue se costea el alimento8 la ,i,ienda8 la ,estimenta8 etc3tera. Es m$s bien la inde!endencia de lo incausado8 de lo :ue no tiene origen8 de lo :ue no es .ruto de la obra de un !rimer a=eno agente. Se trata de una inde!endencia meta.ísica u ontológica8 m$s :ue de una inde!endencia moral o !r$ctica. 7el mismo modo la inmo,ilidad a la :ue se re.iere Aristóteles no es una inmo,ilidad est$tica !ro!ia del mó,il :ue no se des!laza localmente8 !ro!ia del mó,il :ue8 adem$s de no mo,erse de un sitio a otro8 est$ :uieto. Es m$s bien la inmo,ilidad de lo :ue !ermanece id3ntico a sí mismo8 sin e1!erimentar cambios a de incremento a de em!e:ue?ecimiento (entendiendo !or 3stos8 no unas ganancias o unas !3rdidas de ti!o e1clusi,amente es!acial8 sino de otros muchos ti!os8 como !uedan ser ganancias de conocimiento o ganancias de libertad). El conocimiento de una realidad seme=ante ( es decir inmó,il e inde!endiente) admite a?adidos8 incrementos8 !ero no correcciones o recti.icaciones8 o si se !re.iere8 su!lantaciones. En e.ecto8 trat$ndose tanto de una realidad siem!re id3ntica a sí misma8 como de un conocimiento ,erdadero8 acertado8 lo descubierto en un momento dado acerca de ella seguir$ siendo ,$lido en otro momento sucesi,o. 9or lo mismo ese conocimiento ,erdadero de esa realidad inmó,il sólo ser$ !asible de aumento8 ello a e1!ensas de :ue lo hallado con anterioridad no sea e1hausti,o o no agote la realidad en cuestión. Resulta ob,io :ue seme=ante ti!o de conocimiento no !uede ser cali.icado de d3bil8 a :ue este ti!o de atributo m$s bien !arece aludir a un conocimiento dudoso8 a lo sumo !robable8 !ero en ning;n caso contundente o de.initi,o. 9or la misma no cabe hablar de un !ensamiento d3bil m$s :ue cuando se trata de un !ensamiento :ue no ,ersa sobre realidades inmó,iles e inde!endientes8 a :ue todo !ensamiento acertado de realidades inmó,iles e inde!endientes siem!re guardar$ su ,alidez8 !or lo tanto sólo ser$ !asible de incremento no de corrección. En este sentido se !uede a !recisar :ue al hablar de !ensamientos .uertes de !ensamientos d3biles8 no se trata de remitirse a !otencias es!eculadores m$s (o menos) !oderosas. #o :ue determina :ue un !ensamiento sea .uerte o d3bil no es la !otencia o la debilidad del su=eto :ue conoce8 sino la índole del ob=eto de conocimiento. Si el ob=eto !or el :ue se interesa el su=eto es un ob=eto cambiante8 sometido8 al menos !otencialmente8 a e,oluciones8 el conocimiento :ue se obtendr$ de 3l8 ser$ siem!re !ro,isional8 !asible de recti.icaciones8 d3bil. En cambio si el ob=eto conocido

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es siem!re igual a sí mismo8 o si lo :ue de 3l se e1amina8 !ermanece in,ariable8 entonces se asiste a un conocimiento .uerte. En la !ers!ecti,a aristot3lica8 adem$s de la su!uesta inmo,ilidad del ob=eto de la ciencia !rimera8 cabe hacer hinca!i3 en su inde!endencia8 inde!endencia :ue ha :ue entender8 dentro de la obra aristot3lica8 m$s como incausalidad :ue como emanci!ación. Ello im!lica :ue dicho ob=eto no !uede ser conocido mediante el conocimiento de sus causas ( no !or incognoscibles sino !or:ue no las ha ). A lo sumo8 siem!re cuando no :ue!a un conocimiento directo de dicho ob=eto8 cabr$ alcanzarlo o a!rehenderlo mediante sus e.ectos8 es decir8 mediante el conocimiento de lo :ue 8 en alguna medida8 de!ende de 3l como de su causa. 9or contraste8 lo relati,o es lo de!endiente8 a:uello :ue de!ende esencial ontológicamente de otro :ue 3l. El !unto de !artida de la meta.ísica es el !ensamiento de lo relati,o ( o de lo de!endiente)8 en cuanto relati,o (o en cuanto de!endiente). 9or eso8 si se !rocede al abandono de la meta.ísica8 se !rocede o bien a de=ar de !ensar lo relati,o ( en este caso se trataría de em!ezar a !ensar lo absoluto)8 o bien a de=ar de !ensar lo relati,o en cuanto relati,o. A:uí se encuentra una de las grandes cla,es de este tema. Resultaría contradictorio a.irmar :ue la corriente d3bil8 en la medida en :ue !reconiza un !ensamiento d3bil8 un !ensamiento relati,o consciente de su !ro!ia caducidad8 no atiende a lo relati,o en cuanto relati,oB !ero no se trata de la relati,idad en el orden del ser8 ni de una relati,idad estudiada como remitente a un orden necesario8 incausado8 im!ro!io de este mundo al :ue trascendería. Es m$s bien una relati,idad inmanente (!oniendo mucho cuidado en no identi.icar esa inmanencia con la sub=eti,idad del su=eto de conocimiento). Es la relati,idad !ro!ia de los seres de este mundo. Estos8 a;n !ermaneciendo sí mismos8 cambian. 9or ende8 ha :ue subra ar la consecuente relati,idad resultante de la mutua com!enetración entre esos ti!os de realidades8 de tal .orma8 !or e=em!lo8 :ue lo :ue in.lu e de una manera dada en un momento8 a la ,ista de sus !ro!ios cambios8 in.lu e de manera mu distinta en otro. El abandono de la relati,idad como remitente a la necesidad8 o su !osible e:ui,alente de estricto atenimiento a la relati,idad8 lle,an8 mu !robablemente8 a un ti!o de re.le1ión consciente de su interinidad8 de su !recariedad@ dado :ue a:uello sobre lo :ue se ,ierte el !ensamiento est$ sometido tanto a !ro!io cambio como a la in.luencia de lo :ue le rodea cambia8 lo a.irmado ho !uede no ser ,$lido al !oco tiem!o. Así detr$s de no !ocas habilitaciones del !ensamiento d3bil8 de no !ocas descali.icaciones del !ensamiento .uerte8 se encuentran tristes e1!eriencias !olíticas8 e1!eriencias .undamentadas8 !romo,idas =usti.icadas !or e1!osiciones teóricas8 mal a,enidas8 en su rigidez8 con la mo,ilidad8 la ri:ueza la !luralidad de los .enómenos sociales. 9ero detr$s de una reacción tan =usti.icada (se entiende :ue !ara e,itar abusos !olíticos como los su.ridos8 se !rocure !romocionar un ti!o de !ensamiento mucho m$s .le1ible8 con !retensiones mucho menos totalizantes)8 !uede :ue se esconda una crítica e1cesi,a. En el .ondo8 !ara :uien !ersiste8 a !esar de las sentencias de in,alidez8 en la ,igencia del discurso .ilosó.ico cl$sico (discurso sobre lo

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.undante con !retensiones de ,erdad !lena)8 el atenimiento de la nue,a corriente retórica a lo relati,o8 su!one :ue deber$ insistir en el car$cter de lo relati,o como remitente a lo absoluto necesario. F dicho de otro modo@ si alg;n debate es !osible entre :uienes consideran :ue no es !osible el discurso .ilosó.ico :ue ha :ue sustituirlo !or el discurso retórico8 entre :uienes consideran :ue el discurso .ilosó.ico sigue siendo !osible8 ser$ un debate en torno a la relati,idad8 m$s concretamente8 en si 3sta remite a lo necesario .undante o no. &on,iene tener en cuenta :ue8 en este debate no est$ en =uego ;nicamente la a.irmación o la negación de la e1istencia de algo .undante necesario (sea esto lo :ue sea@ 7ios8 Hnteligencia8 Es!íritu de la historia8 A:uello ma or de lo cual no se !uede !ensar8 etc3tera)8 sino la índole misma de lo su!uestamente relati,o contingente. En e.ecto@ si lo relati,o es !uramente relati,o8 entonces !uede mu bien :ue no se trate m$s :ue de un !uro azar8 un !uro caosB en este caso8 !odría :uedar in,alidado incluso el !ro!io discurso retórico8 a :ue una tesis su contraria8 dada la índole caótica del ob=eto sobre el :ue son ,ertidas8 serían ,erdaderas a la ,ez8 o tambi3n .alsas a la ,ez. >8 en este caso8 habría :ue terminar o bien !or sus!ender de.initi,amente el discurso8 o bien !or estimarlo como un con=unto de ,oces ,acías8 ,oces sin sentido ni contenido. Aun:ue en muchos casos la teoría del !ensamiento d3bil a!arece como una corriente :ue reacciona contra los abusos !olíticos en :ue consistieron las !uestas en !r$ctica de determinadas ideologías recientes (!or e=em!lo los susodichos casos del mar1ismo real o del nacional socialismo alem$n de los a?os "N !rinci!ios de los %N)8 sin embargo8 el !rototi!o al :ue se remite esa teoría como e=em!lo a combatir a e,itar es el de la .iloso.ía !latónica8 o el de la .iloso.ía de sesgo !latónico. 9or eso8 inde!endientemente de :ue en 9latón se !uede hallar una teoría !olítica de sesgo m$s o menos totalitario8 no cabe la menor duda :ue resulta !ertinente la atención .ilosó.ica a este tema. A:uí no est$ en =uego ;nicamente la teoría de la !ra1is !olíticaB en ,erdad est$ en =uego la tradición .ilosó.ica en su con=unto. En el .ondo con,iene tener mu en cuenta el signi.icado secreto :ue se da a:uí a la .iloso.ía8 so !ena de no ad,ertir :ue no se trata solamente de im!ulsar !romo,er un nue,o modo de entender la acción !olítica8 sino :ue se trata de hacerlo !artiendo de la con,icción de :ue la .iloso.ía consiste ha consistido siem!re en un e=ercicio de teoría !olítica. F dicho de otro modo@ !ara los !adres del !ensamiento d3bil !romo,er una nue,a racionalidad !olítica e:ui,ale a !romo,er una nue,a racionalidad .ilosó.ica. En cierto modo8 adelantando !osibles desarrollos ulteriores8 cabe descubrir una secreta ( !or cierto monumental) !arado=a@ la coincidencia en la con,icción de la ,ocación !olítica de la .iloso.ía inherente tanto a las ideologías !olíticas :ue se denuncian8 como al renacimiento del discurrir !olítico en :ue :uiere consistir el !ensamiento d3bil como denuncia alternati,a de esas mismas ideologías rebatidas. En rigor8 si uno se instala en el seno del acerbo cultural :ue ins!ira el denominado !ensamiento d3bil8 la dis unti,a "retórica < .iloso.ía" no !lantearía tanto la duda de si la retórica es ca!az de un conocimiento m$s acertado del :ue alcanza la .iloso.ía8 sino la alternati,a entre dos .ormas de hacer !olítica.

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CONCLUSI1N A lo largo de este traba=o se ha !rocurado mostrar@ • :ue el abandono de los temas meta.ísicos termina !or centrar la atención del .ilóso.o ;nicamente en lo contingente cambiante8 es decir8 en a:uello sobre lo cual no es !osible un conocimiento uni,ersal necesarioB • :ue la retórica8 considerada como el arte de con,encer8 no !uede satis.acer al .ilóso.o8 a :ue 3ste no busca tanto el asentimiento de su auditorio como la ,erdad. El !ensamiento d3bil resulta necesario !ara el .ilóso.o en la medida en :ue ,ierte su re.le1ión sobre lo cambiante contingente. 9ero !or otra !arte le induce a renunciar a conocer lo eterno8 lo !ermanente8 lo absoluto@ le induce a ado!tar la retórica como instrumento de re.le1ión8 lo contingente azaroso como tema e1clusi,o de meditación.

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