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Pedraz, Manuel Vicente
Cuerpo y contracuerpo: la
historicidad de las
producciones corporales y el
sentido de la Educación
Física
Educación Física y Ciencia
2004-2005, año 7, p. 68-86
Cita sugerida
Pedraz, M. V. (2004-2005) Cuerpo y contracuerpo: la historicidad de
las producciones corporales y el sentido de la Educación Física. [En
línea] Educación Física y Ciencia, 7. Disponible en:
http://www.fuentesmemoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.101/pr.
101.pdf
CUERPO Y CONTRACUERPO : LA HISTORICIDAD DE LAS
PRODUCCIONES CORPORALES Y EL SENTIDO DE LA
EDUCACIÓN FÍSICA
Miguel Vicente Ped!"
Universidad de León, España
Miguel Vicente Pedraz es Doctor en Ciencias de la Actividad Física del Deporte!
Pro"esor de #eoría e $istoria de la Cultura Física del Deporte en la Universidad de
León, España! Es autor de diversos li%ros artículos!
El siguiente artículo es producto de una ponencia presentada en el Segundo Congreso
Nacional de Historia de la Educación Física realizado en Bogotá, Colombia en abril del
200!
A modo de introducción: la mierda y el cuerpo
Hace pocas "ornadas se celebró en Espa#a un Congreso sobre Historia de la
$ierda! Entre mis colegas %casi todos ellos del área de educación &ísica ' deporti(a% &ue
comentado no sin ánimo "ocoso ' bu&ón! )un*ue +ubiera deseado asistir, no pude
+acerlo por limpias ocupaciones pro&esionales, estaba comprometido, desde +acía
tiempo, en la participación de otro congreso, en este caso sobre Historia de la Educación
Física, coincidente con a*u-l en el tiempo! .al coincidencia &ue comentada ' aun*ue un
congreso de Historia de la Educación Física constitu'e una rareza *ue no de"a de
producir aspa(ientos entre muc+os pro&esionales del campo, se tolera e incluso se
entiende! Nada *ue (er con la reacción *ue pro(oca la +istorización de la mierda!
No parece *ue sea comparable el tratamiento, a (eces escolar, del cuerpo a lo
largo de la +istoria con las operaciones *ue secularmente se +an +ec+o con la mierda,
aun*ue cabe establecer ciertas similitudes, al principio la mierda no e/istía, al menos
como tal, despu-s se amontonaba, luego se escondía, a+ora se pesa, se mide, se
clasi&ica ', lo *ue (ale, se re%cicla0 por su parte los cuerpos de los escolares, al principio
no e/istían, luego se +acinaban, despu-s se escamoteaban, a+ora se pesan, se miden '
se clasi&ican, de modo *ue los *ue no (alen se apartan de&initi(amente o si a1n pueden
aportar alg1n (alor de rendimiento a#adido se re%orientan!
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2e todos modos, ' aun*ue cuerpo ' mierda parecen dos productos de nuestra
ci(ilización condenados a una relación de buena (ecindad, no parece, repito, *ue sean
del todo comparables! .ampoco, el tratamiento de a*uel a lo largo de siglos de
ci(ilización con el tratamiento ' uso de los desperdicios ' residuos *ue la (i(encia ' la
con(i(encia +umana producen!
En todo caso, propuse a mis colegas una re&le/ión *ue *uizás nos permita tomar
cierta distancia, no con la mierda ' su tratamiento, sino con el cuerpo ' la educación
&ísica0 un distancia *ue nos permita analizarla desde otros puntos de (ista menos
emoti(os, más críticos ', *uizás, otorgarle otro sentido a la propia +istoria de la educación
&ísica, imaginemos *ue en una ciudad mediana %no digo 'a en todo un país% se ponen en
+uelga durante dos meses todos los operarios de la mierda, desde los limpiadores
dom-sticos +asta los barrenderos, los recogedores de basuras urbanas, los recicladores
de desperdicios, los o&iciales de potabilizadoras, los mantenedores de conducciones,
suministradores de productos de limpieza, etc! Comparemos el asunto con lo *ue podría
suponer *ue todos los pro&esores de educación &ísica se pusieran en +uelga no dos
meses, sino dos a#os, o cuatro, o diez! 34u- sucedería en uno ' otro caso5 No me
re&iero al grado de con&licti(idad laboral, sino a los e&ectos palpables ' no palpables sobre
cada uno de nosotros ' sobre lo colecti(o0 sobre nuestro propio cuerpo!
En torno al cuerpo como símbolo de nuestro tiempo
) pesar de *ue las condiciones materiales propias de la (ida moderna +an
minimizado la importancia de las producciones corporales %aseguradas cada (ez más,
por una tecnología digital, por realidades (irtuales ' se podría decir imaginarias%, la
materialidad corporal, así como las (aloraciones -ticas ' est-ticas a las *ue da lugar la
&isonomía 6o, por me"or decir, la apariencia7, contin1a siendo una de las re&erencias más
cotidianas ' accesibles, una de las más cercanas, a partir de cu'o gobierno se con&igura
nuestra economía a&ecti(a, nuestra acti(idad práctica ' nuestra e/periencia!
$edida simbólica de todas las cosas, la imagen p1blica de la apariencia 6' +asta
la imagen pri(ada7 se muestra cada (ez más, como un e"e sobre el *ue gira buena parte
de los discursos sociales de lo real0 un e"e de representación del 'o siempre presente en
la conciencia, si es *ue el propio cuerpo no es la conciencia misma! ) este respecto, se
puede decir *ue, aun*ue el cuerpo siempre &ue culturalmente rele(ante, en las 1ltimas
d-cadas +a ad*uirido una reno(ada importancia *ue se constata, por un lado, en el
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inusitado incremento de publicaciones dedicadas a la imagen del cuerpo desde ámbitos
tan di(ersos como la &iloso&ía o la medicina, pasando por la +istoria, la sociología o la
antropología ', por otro, en el incremento de prácticas sociales en torno al cuidado ' a su
presentación en sociedad! No es di&ícil comprobar cómo dic+o incremento a&ecta no sólo
a unos pocos sectores de la sociedad sino *ue alcanza a trans&ormar gestos ' gustos,
apariencias ' costumbres, prácticas ' representaciones de amplísimas capas sociales,
muc+os de cu'os miembros +an empezado a tomar conciencia, por lo menos conciencia
práctica, del sentido de la corporeidad como mediador en las relaciones sociales!
8na mirada atenta ante el panorama *ue se abre delante nosotros cuando
contemplamos la magní&ica eclosión de mani&estaciones en las *ue se e/presa el ritual
de la metamor&osis del cuerpo %antonomasia del poder *ue e"erce la imagen% nos
conduce a pensar, casi ineludiblemente, *ue la multiplicación de &ormas ' apariencias
corporales en nuestra sociedad es, en alg1n grado, el resultado de la democratización del
derec+o a la recti&icación del cuerpo0 pri(ilegio antes de unos pocos! 8na
democratización *ue se pone de relie(e en el empleo cada (ez más com1n de
marcadores somáticos de identidad, a (eces e&ímeros como la cosm-tica, a (eces
indelebles como el tatua"e, pero tambi-n en la proli&eración de prácticas sobre el cuerpo
destinadas a modi&icar ' re&ormar su &isonomía, ' con ella, mu' a menudo, el narcisismo
contrariado, desde la acti(idad &ísica compulsi(a +asta la modi&icación *uir1rgica,
pasando por toda clase de dietas ' consumos m-dicos o &armac-uticos en torno a la
imagen! 9 si atendemos a lo *ue anuncian los diarios ' la tele(isión %medida ine*uí(oca
de sus proporciones% lo podríamos corroborar!
No obstante, cuando +acemos un análisis de la sociedad *ue nos toca (i(ir, no
nos parece su&iciente poner de mani&iesto la importancia *ue +a ad*uirido la imagen del
cuerpo0 ni, tampoco, basándonos en estas comprobaciones, subra'ar *ue la imagen del
cuerpo es una se#a de identidad de nuestra cultura o de nuestro tiempo! .ales
e/presiones, si bien encierran +ec+os constatables, no de"an de constituirse como meras
generalizaciones *ue +acen +omog-neo lo *ue es +eterog-neo ' *ue, por a#adidura,
(acían la e/ploración +istórica ' el diagnóstico sociológico en torno al cuerpo de todo su
contenido político! En e&ecto, conceptos como nuestra sociedad, nuestra cultura, nuestro
tie&po son utilizados retóricamente por los medios de comunicación ' a menudo por los
medios acad-micos de modo *ue tienden a presentar la sociedad como algo compacto0
la cultura, como algo com1n e indi&erenciado0 esta ' todas las -pocas, como algo
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uni&orme ' en cu'o interior no +a' rupturas ni, sobre todo, con&lictos, (iolenta anulación
de la di&erencia!
Sin embargo, ni la sociedad es compacta, ni la cultura un capital com1n e
indi&erenciado! .ampoco las condiciones de (ida de cada -poca ' ni si*uiera sus
de&inidores son el resultado de una construcción +omog-nea en la *ue todos participan
de manera e*uilibrada! El relati(ismo cultural ' la teoría crítica nos ad(ierten del carácter
+istóricamente construido de la realidad ' de cómo esta, en tanto *ue construida,
presenta una gran +eterogeneidad 'a sea entendida como respuestas di&erentes a
condiciones materiales distintas o como la resultante de &racturas sociales ' de relaciones
de poder! Si el relati(ismo cultural pone el -n&asis en la lógica de la di(ersidad, la teoría
crítica lo pone en la lógica de la desigualdad0 ambas, en todo caso, inciden en el rescate
de la di&erencia *ue la razón t-cnica sustrae más o menos (eladamente a tra(-s de los
conceptos uni(ersales, operación ' resultado, casi siempre per(erso, de la razón
instrumental! 8na ' otra, di(ersidad ' desigualdad, entendidas si*uiera como tensiones
entre cultura ' subcultura %o entre cultura dominante ' cultura no dominante%, e/presan la
distancia entre *uienes pertenecen a una &racción +egemónica de la sociedad ' *uienes
no pertenecen a ella! Si *ueremos sal(ar esta distancia, cuando menos se +ace
necesario tratar no tanto del cuerpo como de los cuerpos!
Nosotros &rente al cuerpo +ablamos de los cuerpos0 ' si de resumir se trata,
+ablamos de cuerpo ' contracuerpo! :or*ue le"os de *ue la rele(ancia social de la
imagen constitu'a una característica uni(ersal, com1n ' generalizada ', muc+o menos,
un síntoma de la e/tensión igualitaria ' libre de las posibilidades de actuación sobre ella,
re(ela *ue las &racturas sociales ' culturales abiertas en el proceso de construcción
+istórica +acen presa especialmente en la actuación sobre los cuerpos! )ntes *ue un
signo de democratización de los imaginarios ' usos corporales, el ad(enimiento de esta
especie de compulsión a la recti&icación de la imagen %en la *ue los tratamientos antiage
parecen paradigmáticos% constitu'e una e/presión pri(ilegiada, se puede decir, de los
mecanismos mediante los cuales el poder atra(iesa los cuerpos ' se inscribe en ellos
estableciendo el uni(erso posible ' deseable de la apariencia ' de los gestos! 8n
uni(erso *ue, de acuerdo con el orden +egemónico ' el orden de la distinción *ue los
de&ine, parece destinado a perpetuar el e"ercicio de la dominación cultural!
El estudio comparado de los usos ' las representaciones del cuerpo a lo largo de
la +istoria nos permite constatar *ue las di(isiones sociales se re(elan de &orma tanto
más de&inida cuanto me"or e/presaban polaridades corporales! :ensemos, por e"emplo,
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en el empleo de metá&oras organicistas *ue desde la antig;edad &ueron utilizadas para
de&inir el orden político0 pensemos en la escenogra&ía mesurada *ue siempre +a
caracterizado a la nobleza de corte &rente a la (e+emencia gestual del populac+o0
pensemos en las &iguras &isiognómicas *ue tambi-n tradicionalmente +an sido empleadas
incluso por la cultura popular para e/altar o estigmatizar moralmente a grupos e
indi(iduos0 pensemos en la ponderación de las di&erencias se/uales para legitimar la
dominación masculina0 pensemos, cómo no, en el imaginario de la (ida culta ' saludable
asentado en prácticas euroc-ntricas a menudo pri(ati(as de la burguesía acomodada,
cuando no en prácticas elitistas! En la actualidad, aun*ue en conte/tos di&erentes ' con
una enorme (ariedad casuística, la con&iguración de los usos ' las representaciones del
cuerpo a tra(-s de las distintas capas sociales muestra una gran seme"anza con los
procesos tradicionales de con&ormación ' perpetuación de la distinción, menosprecio del
gusto ' la apariencia comunes, trans&ormación paulatina de la sensibilidad, e/+ibición '
e/altación de los rasgos corporales di&erenciales ad*uiridos, rede&inición de dic+os
rasgos así como del proceso de ad*uisición de modo *ue estos aparezcan como
sustanciales, patrimonialización de los (alores ' +ábitos de la e'celencia mediante la
imposición de barreras simbólicas ' &ísicas, etc!
Se puede decir, en este sentido, *ue la imagen del cuerpo es una se#a de
identidad, sí0 pero lo es, sobre todo, en tanto *ue a tra(-s de ella cristaliza la dial-ctica de
la di&erencia! Es decir, por cuanto la imagen +egemónica ' a menudo pri(ati(a del cuerpo
se opone ' se di&erencia de la contraimagen del cuerpo0 por cuanto se opone ' se
di&erencia de la apariencia de *uienes en el proceso de ruptura cultural &ueron *uedando
situados, de una u otra &orma, en los márgenes de la cultura legítima! <a rele(ancia social
del cuerpo reside, entonces, en *ue la imagen *ue pro'ecta es un lugar com1n *ue +a
ser(ido ' sir(e para cali&icar ' clasi&icar0 para con&erir legitimidad a la "erar*uía,
% 2esde las prácticas de bricolage corporal +asta la e/pansión de los mo(imientos
corporeístas de índole naturista, el cuerpo aparece como un operador escenográ&ico en el
*ue las trans&ormaciones de la apariencia %más o menos estables% están destinadas a
legitimar el código de las di&erencias!
% 2esde los in&initos usos mediáticos del %od %con el cuerpo deporti(o a la
cabeza, o el cuerpo pasarela, o el manido cuerpo saludable% +asta las más modernas
e/presiones del %od(art, el imaginario en el *ue el cuerpo se con&igura, se re(ela
tambi-n ' esencialmente como una antonomasia del poder ' de la distinción, *uizás de
clase, *uizás de g-nero, *uizás de etnia, indudablemente como un síntoma del
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narcisismo, pero, en todo caso, como una epítome de las desigualdades sociales ', por
e/tensión, de la marginalidad ' la e/clusión!
% 2esde los reno(ados ' +o' 'a abultadísimos discursos &ilosó&icos del cuerpo
+asta la propaganda pseudo-tica sobre el orden ' el desorden somático, el cuerpo, por
paradó"ico *ue parezca en este momento de globalización, en este tiempo de
+omogeneización de gustos ' de gestos, se con&igura como uno de los más contundentes
mecanismos a tra(-s de los *ue se naturaliza el código no escrito de las polaridades
culturales, el código carnalmente inscrito de lo culto &rente a lo (ulgar, de lo re&inado
&rente a lo tosco, de lo armónico &rente a lo grotesco, de lo distinguido &rente a lo
=distinto>0 causa ' e&ecto de las insuperables &racturas *ue el capital &ísico 6transmutado
en capital simbólico, o (ice(ersa7 abre, a la par *ue el capital económico e"erce de
mecenas de la cultura legítima, es decir, +egemónica! 9 es *ue como se#ala
Con*uergood
?
, =@antes de )ue se tat*en los cuerpos con la insignia de la %anda, los
+óvenes ur%anos a est,n &arcados por i&,genes estig&atizantes de la po%reza, el
pre+uicio la patología, producidas por el discurso o"icial de los &ass(&edia, del siste&a
legal de las instituciones p*%licas-.!
El cuerpo es, entonces, sí, un símbolo de nuestro tiempo, pero0 ?7 no es nue(o
*ue el cuerpo sea un símbolo social0 27 no es un símbolo políticamente neutro ', desde
luego0 A7 no es un símbolo uní(oco,
:rimero, *ue no es nue(o *ue el cuerpo sea un símbolo social, lo pone de relie(e
*ue tantas culturas a lo largo de la +istoria +a'an sido cali&icadas como somatoc-ntricas0
*ue tantas ci(ilizaciones +a'an +ec+o de la apariencia un instrumento de clasi&icación
moral, de e/altación o e/clusión de indi(iduos ' grupos0 ' *ue en de&initi(a, de &orma tan
recurrente +a'a constituido un e"e de interpretación de la realidad!
Segundo, *ue no es un símbolo políticamente neutro tambi-n se puede constatar,
incluso, si analizamos sólo de &orma super&icial la +istoria de las relaciones cuerpo%
sociedad! 2esde la antigua ci(ilización Bndia en la *ue las &unciones orgánicas situaban al
indi(iduo en un lugar determinado de la estructura de castas, +asta la reciente ci(ilización
medie(al en la *ue la sociedad era representada orgánicamente ' cada uno de los
estamentos asimilado a seg1n *u- &unción más o menos noble del cuerpo social, todas
las culturas +an encontrado en los rasgos &ísicos elementos de di&erenciación política! En
la ci(ilización occidental, +eredera ideológica de la tradición ór&ica ' del dualismo
doctrinario, la separación entre el cuerpo ' el alma remite a1n a una distinción esencial
?
$C<)CEN, :! Pedagogía crítica cultura depredadora! :aidós, $adrid, ?DDE, p! A0!
Educación Física y Ciencia- 2004-2005- Año 7 6
entre traba"o manual ' traba"o intelectual, entre sensibilidad ' re&le/ión, incluso entre
&emenino ' masculino0 de donde la representación ' los +ábitos del cuerpo se imponen
como coartada ' como &undamento naturalizado de la dominación de clases, de la
dominación racial %mu' a menudo correlati(as% ', desde luego, como &undamento de la
dominación masculina!
En la medida en *ue se con&igura, seg1n +emos apuntado, como un marcador
social ' cultural, como un operador escenográ&ico de las di&erencias, el cuerpo no es ni
puede ser un espacio neutro0 es, como la propia e/periencia, en cu'os límites se
con&igura la corporeidad, un espacio de producción ideológica0 un espacio político sobre
el *ue se articulan redes de saber ' de poder!
.ercero, *ue no es un símbolo uní(oco lo ad(ertimos en la di(ersidad de
representaciones *ue muestra ' en la escala de (aloraciones *ue sugiere0 ninguna
cultura es ni tan compacta, ni tan +omog-nea, ni tan libre de tensiones *ue permita
+ablar del cuerpo en un sentido unitario, natural o, al menos, com1n! Si el cuerpo es un
lengua"e de la identidad social lo es, especialmente, en el sentido de *ue e/presa la
di&erencia, no 'a la di(ersidad o la multiplicidad cultural, sino la di&erencia entendida como
distancia entre el cuerpo legítimo ' el cuerpo no legítimo
2
0 como distinción entre el cuerpo
' el contracuerpo *ue la posición social ' el capital somático ad*uirido determina!
2e la misma manera *ue no e/iste ninguna práctica independiente de los gustos '
necesidades de clase e, igualmente, ning1n +ábito *ue sea independiente de una
ideología por la *ue se de&ine, tampoco la representación del cuerpo sobre la *ue se
sustenta cada práctica está e/ento en su con&iguración de dic+os gustos, necesidades '
elementos ideológicos! Fale decir, entonces, *ue todo orden político se produce
con"untamente con un orden somático, donde no sólo la apariencia corporal act1a como
un intermediario de la condición moral %seg1n cierto código *ue +istóricamente +a +ec+o
de la &isiognomía un indicador semiótico de la (irtud% sino donde, sobre todo, la
presentación del cuerpo ', en general, los usos corporales &uncionan como un dispositi(o
político de las di&erencias culturales! Es (edad *ue, a (eces, el traba"o sobre la apariencia
&unciona como dispositi(o político de resistencia o, al menos, de contestación, esa +a
sido +istóricamente la &unción política del grotesco, de la e/ageración o de la in(ersión
est-tica en las culturas populares ' lo es en la actualidad en las culturas marginales! :ero
en la medida en *ue la cultura dominante se racionaliza, la apariencia se muestra muc+o
2
Seg1n la terminología empleada por :ierre Bourdieu! BG8C2BE8, :! /otas provisionales so%re
la percepción social del cuerpo! En Hrigt+, C! %dir!% Materiales de sociología crítica! <a :i*ueta,
$adrid, ?DI2!
Educación Física y Ciencia- 2004-2005- Año 7 7
más &recuentemente como dispositi(o político de e/clusión! El cuerpo es, en este sentido,
centro de tensión entre la identidad ' la di&erencia!
2onde en otro tiempo la &usión cultural entre -tica ' est-tica +izo de la apariencia
un correlato de la interioridad espiritual *ue condenaba a la e/clusión a en&ermos '
contra0ec0os o a todos a*uellos cu'a imagen delataba una identidad racial proscrita por
el orden dominante, +o', una lógica cultural no mu' di&erente, sigue produciendo
per(ersamente marginalidad! En el contraste de los consumos corporales a lo largo de
las distintas capas sociales ' -tnicas, pero tambi-n en el contraste de la apariencia
corporal así como de las (aloraciones sociales *ue estas reciben, se constata la
permanencia de a*uel imaginario cultural *ue desde mu' pronto supo legitimar la
distinción social sobre la imagen ' sobre las e/presiones del cuerpo!
En este conte/to, ba"o esta clase de análisis, la educación &ísica, *ue se de&ine a
sí misma como la disciplina escolar *ue se ocupa e/presamente del cuerpo, 3*u- +ace '
*u- puede +acer5, 3en *u- consiste el traba"o *ue sobre el cuerpo lle(a a cabo la
educación &ísica escolar5, 3de *u- cuerpo +abla ' de *u- cuerpo se ocupa5, 3*u-
cuerpo es el *ue le interesa ' ba"o *u- lógica lo trata5
:ara responder a estas cuestiones nos situamos en un marco teórico *ue
podríamos cali&icar como +íbrido ' premeditadamente indistinto en el *ue +acemos uso
tanto de elementos propios de la teoría &oucaultiana del poder como de la pedagogía
crítica! 2e Foucault tomamos, sobre todo, el tratamiento epistemológico de las relaciones
entre saber ' poder0 de la pedagogía crítica, las consideraciones a propósito del
multiculturalismo ' de las relaciones de dominación cultural las cuales encuentran en la
institución escolar uno de sus principales instrumentos de legitimación! En todo caso, '
con el ob"eto de analizar el lugar de los cuerpos dentro de dic+a institución, contamos
tambi-n con elementos recurrentes de la sociología constructi(ista, ' por lo tanto del
relati(ismo cultural, en cuanto *ue estos nos permiten comprender de *u- manera ese
ob"eto por antonomasia político *ue es el cuerpo +a sido rede&inido como ob"eto
pedagógico de la mano de la educación &ísica0 es decir, ba"o *u- condiciones +a sido
desposeído de los caracteres *ue con&iguran su inserción +istórica 6dentro de un espacio
de tensiones entre la identidad ' la di&erencia, entre lo indi(idual ' lo colecti(o, entre la
autonomía ' la dependencia7 para ser rede&inido seg1n la lógica de la escuela, con(ertido
en un ob"eto abstracto, un ob"eto (acío ' disponible, al *ue la institución educati(a
atribu'e, más *ue descubre, cualidades ' carencias, capacidades ' necesidades, propias
del discurso ' de los recursos acad-micos0 en todo caso, +abilitado para incorporarse a la
Educación Física y Ciencia- 2004-2005- Año 7 8
liturgia de la práctica escolar donde e"ercicios, "uegos ' toda clase de acti(idades, con
sus rituales didácticos ' su escenogra&ía pedagógica, parecen no cumplir otra &unción *ue
la de legitimarse a sí misma!
No se nos puede escapar *ue todo discurso *ue interpreta ' concibe las =cosas
del mundo> las ordena ' las clasi&ica de un modo contingente, casi siempre con
(erosimilitud lógica ', a menudo, con su&iciente &uerza como para +acer de sí un modelo
de percepción, una estructura de signi&icaciones, de (aloraciones ' de acción0 es decir,
con capacidad para construir el =mundo de las cosas>! :ues bien, ba"o una bien
elaborada (erosimilitud lógica ' clasi&icatoria, el discurso de las capacidades &ísicas %' la
consabida práctica *ue las legitima% no es a"ena a esta condición de estructura
estructurante, en este caso de la corporeidad pedagógica, *ue se resume básicamente
en una di(isión binaria, super&icialmente t-cnica 6cuali&icadoJno cuali&icado7, bien
adaptada a los modelos tecnocráticos0 en cual*uier caso, se trata de un discurso
con&igurado +istóricamente a tra(-s de luc+as simbólicas ' determinando por los
e(entuales modos de entender la relación cuerpo%autoridad%disponibilidad *ue trasciende
la propia +istoria de los usos corporales ' enmascara las &racturas culturales *ue
imponen sus representaciones! ) este respecto, si al carácter contingente de las
cualidades &ísicas sumamos la contingencia de su administración política no podemos
sino dudar de *ue a*uellas sean rele(antes para la (ida &ísica de todos o de la ma'oría
de los indi(iduos0 al menos, +emos de dudar de *ue su rele(ancia sea tanta *ue re&uerce,
apuntale o per&ile lo *ue respecto de su (ida &ísica aprende el su"eto en su ámbito
dom-stico ' *ue como patrimonio de clase lle(a 'a inscrito en su cuerpo cuando entra en
la escuela! 4uiero decir *ue la signi&icación de los aprendiza"es depende principalmente
de la identidad cultural ' de su adscripción a un cierto modelo de cuerpo ' de práctica
corporal, pero tambi-n mu' especialmente de las e/pectati(as de clase ' de g-nero ' de
etnia en las *ue el su"eto se (e in(olucrado, así como de los recursos simbólicos '
prácticos con los *ue dic+o su"eto cuenta! :or lo tanto, la aplicación uni(ersal de las
categorías acad-micas de los aprendiza"es del cuerpo constitu'e, además de una
arbitrariedad pedagógica, un e"ercicio de imposición cultural!
2etengámonos a pensar unos momentos en las razones 1ltimas de la orientación
ma'oritariamente l1dica de los contenidos ' de las estrategias de la educación &ísica,
mediante el espe"ismo pedagógico del aprendiza"e a tra(-s del "uego ', desde luego, ba"o
la má/ima del capitalismo tecnocrático %redenominado por los tecnóctratas como
sociedad del ocio% 3no estaremos legitimando los ideales culturales de la clase ociosa '
Educación Física y Ciencia- 2004-2005- Año 7 9
atendiendo en e/clusi(a a las necesidades ' e/pectati(as de los modelos de cuerpo de
dic+a clase5 Si, a di&erencia de como pretenden los pros-litos del neoconser(adurismo,
las clases sociales no sólo no +an desaparecido sino *ue se +an a&ianzado tanto como se
abre la brec+a *ue las separa, 3*u- análisis merece la persistencia de modelos de
acti(idad &ísica *ue, indudablemente, son de clase5!
A
:arece e(idente *ue la estrategia de luc+a por parte de la clase dominante +a
adoptado en las 1ltimas d-cadas una nue(a dimensión consistente sobre todo en la
in(isibilización de las clases dominadas, especialmente en la in(isibilización de sus
cuerpos separándolos no sólo de los centros neurálgicos del poder sino de los escenarios
de la (ida p1blica! 9 la escuela como espacio p1blico no es a"ena a este proceso sino
*ue participa abiertamente en la regulación política ' en la construcción de un orden
moral al ser(icio o, por lo menos, al lado del poder! <a educación &ísica, como tecnología
pedagógica *ue act1a sobre los cuerpos participa directamente en la construcción '
reconstrucción de las identidades ' de las sub"eti(idades somáticas de modo *ue no se
puede ocultar *ue est- contribu'endo a la in(isibilidad de los cuerpos *ue la +istoria situó
en los márgenes de la cultura &ísica! :ero esta in(isibilidad no consiste tanto en *ue la
educación &ísica escolar ignore los cuerpos en su pluralidad e, ignorándolos, los +aga
in(isibles para el tiempo ' el espacio estrictamente escolares0 en la medida en *ue opera
sobre los signos de la carnalidad misma de los su"etos, se constitu'e como un
administrador del lengua"e corporal posible %el +egemónico% *ue impide organizar la
e/periencia corporal, más allá de la escuela, desde la di&erencia!
Cada sociedad, se#alaba Foucault, tiene su r-gimen de (erdad, su política
general de la (erdad o, lo *ue es lo mismo, tipos de discursos *ue acepta ' *ue +ace
&uncionar como (erdaderos, con sus propios mecanismos de producción ' de
transmisión! Esta ase(eración, *ue constitu'e uno de los e"es de la teoría &oucaultiana del
poder, es esencial a cual*uier planteamiento constructi(ista, al relati(ismo +istórico ', en
de&initi(a, a cual*uier &ormulación de la pedagogía crítica, si bien para dar lugar a
propuestas no siempre coincidentes! Si la aceptamos, +emos de decir *ue la escuela ',
dentro de esta, las materias en las *ue se sustancia, los procedimientos *ue emplea, las
estructuras organizati(as *ue la sostienen, los idearios *ue la in&orman ' la con&orman,
etc! son un subproducto de cierta economía política de la (erdad *ue a su (ez contribu'e
A
Consideremos a este respecto *ue ni muc+o menos el "uego es ese espacio neutro de práctica
creati(a *ue el didactismo ingenuo +a pretendido como sal(aguarda, precisamente, de los (alores
tecnocráticos! F-ase, a este respecto, FBCEN.E, $! ' BCGK)S, $! :! 1La disposición regulada de
los cuerpos! Propuesta de un de%ate so%re el estatus sociocultural de los +uegos tradicionales!
2evista Apunts! Barcelona, ?DDL, pp! L%?L!
Educación Física y Ciencia- 2004-2005- Año 7 10
a la con&iguración del r-gimen de (erdades en el *ue la propia escuela ad*uiere un
sentido ' una &unción legitima0 un espacio de producción ideológica *ue, empleando la
terminología más clásica de la teoría crítica, estaría destinado a perpetuar las
condiciones del sistema!
) este respecto, le"os 'a de las posturas idealistas *ue consideraban la educación
en abstracto ' al margen de los medios sociales concretos, se nos muestra
ine*uí(ocamente como un ap-ndice administrati(o encargado de inculcar el r-gimen de
(erdades establecido por ' para la &racción dominante de la sociedad0 como una
institución, por tanto, con&igurada al ser(icio de la cultura dominante! <os planteamientos
sociológicos lle(ados a cabo desde principios de los a#os setenta por :ierre Bourdieu,
por Mean%Claude :asseron, por <uc BoltansNi, por Claude Orignon, por Basil Bernstein o,
en Espa#a por Carlos <erena, entre muc+os otros, lo ponen de relie(e desde distintas
perspecti(as,
Claude Orignon, por e"emplo, se#ala *ue 1la Escuela contri%ue directa&ente al
re"uerzo de los rasgos uni"or&es uni"or&izantes de la cultura do&inante, al
de%ilita&iento correlativo de los principios de diversi"icación de las culturas populares.
3
0
asegura ' consagra las culturas escritas, el saber letrado, general ' uni(ersal, la t-cnica
elaborada, la abstracción, la medición &ormal e in&initesimal, la concepción acumulati(a
del saber, la regulación de las tareas en &unción del tiempo patrón del relo", la imposición
de reglas en materia de gramática, de l-/ico, de pronunciación, de estilo, etc! es decir, se
sit1a en una perspecti(a legitimista en la *ue el uso popular, local, (ernacular %' por
e/tensión podríamos decir *ue de todos los grupos no dominantes% son percibidos como
una des(iación de la norma, del buen uso, del buen gusto, como una &alta *ue es preciso
corregir!
.ambi-n Carlos <erena, contrariando los planteamientos idealistas ' esencialistas
de la educación, se#alaba en =Escuela, ideología clases sociales en España. *ue cada
=@cultura o modo de (ida *ue en un conte/to dado imponen e inculcan los educadores
es siempre un producto +istórico, cu'a 1nica racionalidad se mide en &unción de su grado
de adecuación a unas circunstancias concretas, a unos particulares medios sociales, de
los cuales esa cultura determinada es e/presión>!

Esto *ue (ale para la noción de
cultura desde el punto de (ista antropológico +a de (aler tambi-n para la noción de
cultura en el sentido sociológico, de donde ninguna cultura, en este caso ninguna cultura
P
OBONGN, C! Cultura do&inante, cultura escolar &ulticulturalis&o popular! Educación '
sociedad, NQ ?2, ?DDA, p! ?2D!

<ECEN), C! Escuela, ideología clases sociales en España! )riel, Barcelona, ?DI0, p! I!
Educación Física y Ciencia- 2004-2005- Año 7 11
de clase, es más legítima *ue otras, ni más natural, ni más aut-ntica, aun*ue en (irtud
del poder de los miembros de las clases dominantes +a'a en cada caso una cultura
+egemónica, con me"ores condiciones para +acer pre(alecer su posición0 es decir, con
ma'or capacidad para legitimar e imponer el propio r-gimen de (erdades ', con -l, el
uni(erso simbólico, emocional, ideológico ' práctico *ue dic+o r-gimen implica! <o *ue
*uiero decir es *ue en una sociedad dada, en cada sociedad, *ue como decíamos más
arriba no es compacta ni uní(oca, +an de coe/istir ' pugnar tantos regímenes de (erdad
como &racciones identitarias resultan de las di(ersas brec+as culturales ' de poder donde
cada &racción cultural es, a la postre, el resultado de unas condiciones sociales ' de unas
necesidades concretas *ue la de&inen!
En todo caso, como la escuela, por de&inición, regula o administra cierto orden de
la (erdad ', por otro lado, no +a' una escuela por cada una de las &racciones sociales
*ue pueda &uncionar de manera relati(amente autónoma, esta se con&igura siempre como
un mecanismo de inculcación de la (erdad dominante, particularmente, en nuestro
entorno cultural ' acad-mico, la (erdad *ue descansa en la epistemología positi(ista
&undada en una racionalidad mecanicista ' acumulati(a del saber ' *ue de&ine la ciencia
como un saber unitario ' de (alidez trans+istórica en cu'o marco se constru'e la razón
t-cnica %pretendidamente legitimada como razón instrumental ' políticamente neutra% a
resguardo de condicionantes ideológicos, materiales o culturales0 marco, por cierto, en el
*ue encuentra acomodo el didactismo meritocrático *ue, &rente a la consideración del
conocimiento como un proceso dial-ctico ' como acuerdo intersub"eti(o, constitu'e un
ancla"e ideológico para la sociedad de clases, mas allá de constituir tambi-n, seg1n la
terminología alt+userriana, un aparato ideológico del estado!
2e este modo, la institución escolar no sólo inculca el r-gimen de (erdades
dominante! <o inculca al ser(icio de la dominación cultural ', en ese sentido, se con&igura
como un mecanismo de +omogeneización mu' parcial puesto *ue esta resigni&icación de
la (erdad sólo puede circunscribirse a los materiales básicos de la cultura escolar la cual,
ni si*uiera puede ser incorporada de &orma e*uitati(a por todos los miembros de la
comunidad, dado *ue, mu' probablemente, posean percepciones ' signi&icaciones
di&erentes sobre dic+os materiales ' sobre el sentido e/istencial *ue estos puedan tener
seg1n el estrato social de procedencia! )sí, la escuela no sólo pone en e(idencia la
distancia entre los regímenes de (erdad de las distintas &racciones0 le"os de atenuar las
di&erencias, tiende a magni&icarlas al e"ercer de mediador cultural pretendidamente
neutro! En cierto modo, se puede decir *ue la propia legitimidad de la acción escolar %a la
Educación Física y Ciencia- 2004-2005- Año 7 12
*ue posiblemente (a'an todos pero *ue en ning1n caso es de todos% descansa en *ue
pone de relie(e las di&erencias culturales, aun*ue ba"o la promesa de disol(erlas en el
orden meritocrático! :or*ue, no lo ol(idemos, en la escuela no se ense#an ni se
transmiten todos los dispositi(os culturales de la clase dominante, ni muc+o menos las
+erramientas operati(as ' simbólicas de esta, sino sólo un bre(e repertorio de sus
contenidos de donde la +omogeneización cultural es doblemente per(ersa! 2oblemente
per(ersa en la medida en *ue a la maniobra de desposesión cultural se suma la maniobra
de transmisión, sobre todo, del código *ue +ace *ue la cultura dominante llegue a ser
apreciada por todos como superior ' como deseable pero inase*uible para la ma'oría0 al
menos, para la ma'or parte de *uienes no pertenecen a una &racción social dominante!
) este respecto, a pesar de los cambios culturales *ue se +an (enido produciendo
en las 1ltimas d-cadas, me parece *ue mantienen toda su (igencia muc+os de los
planteamientos de la teoría de la reproducción *ue a principios de los setenta &ormularan
Bourdieu ' :asseron! ) pesar de los matices *ue +o' pudieran +acerse a las
&ormulaciones de entonces creo a1n puede aportar elementos de análisis (aliosos
especialmente donde, a propósito de las desigualdades sociales, planteaban *ue las
(enta"as de los estudiantes de las clases superiores se +acen tanto más e(identes cuanto
más nos ale"amos del in(entario de contenidos ense#ados ' controlados por la escuela!
Si este in(entario opera como &actor de legitimación del gusto dominante 6' de
+omogeneización de la sensibilidad de acuerdo con dic+o gusto7, la di&icultad e&ecti(a de
las clases no dominantes para acceder a las prácticas en las *ue dic+o gusto se e/presa,
opera abiertamente como elemento de distinción! .anto más por cuanto *ue sabemos
*ue, e&ecti(amente, los miembros de las clases no dominantes abandonan el sistema
escolar muc+o antes de lo *ue lo +acen los miembros de las clases ' cultura dominante!
istoricidad de la educación !ísica
2onde Foucault decía r-gimen de (erdad, digamos uni(erso simbólico ' práctico
de las operaciones del cuerpo0 digamos, economía de los gustos, compromiso con la
apariencia, orden del cuidado &ísico, r-gimen de la salud, imaginario de los sentidos,
representación de la e&icacia corporal, administración del placer0 digamos, por e"emplo,
emoti(idad somática!
)+ora podemos precisar me"or la pregunta *ue &ormulábamos con anterioridad,
3en *u- consiste la educación &ísica escolar5, 3*u- operaciones realiza sobre los
Educación Física y Ciencia- 2004-2005- Año 7 13
cuerpos5, 3cómo trata la di(ersidad corporal si es *ue acaso la trata5, 3cómo asume las
di&erencias de autocomprensión del cuerpo propio por parte de los escolares5, 3cómo se
ocupa de las di&erencias en cuanto a las percepciones, e/pectati(as ' necesidades de
estos5, 3*u- lengua"e emplea para re&erirse a las categorías pedagógicas del cuerpo5,
3integra las prácticas populares de automodi&icación del cuerpo propio o sólo las propias
de la clase o grupos sociales dominantes5, 3cómo cali&ica a unas ' a otras5, 3cómo
consideran los pro&esores 6' el discurso o&icial7 de educación &ísica la cuestión la
interculturalidad ', sobre todo, la cuestión de la +egemonía de clase5, 3de *u- cuerpo
+abla el discurso t-cnico de la educación &ísica ' en *u- medida este discurso oculta su
contribución a la gran operación del %uen encauza&iento5
)bordar estas cuestiones re*uiere, desde nuestro punto de (ista, cambiar la
perspecti(a de análisis de la educación &ísica tradicionalmente asentada en la razón
t-cnica %digamos, de corte &uncionalista%, +acia una perspecti(a crítica *ue permita
con"ugar todos los dispositi(os sociales ' culturales, políticos ' administrati(os, +istóricos
' económicos, concurrentes en su con&iguración! Sería necesario trascender, en todo
caso, de la consideración de la educación &ísica como particular momento escolar en el
*ue la e/periencia es un mero proceso de construcción de la motricidad a la
consideración de la educación &ísica como un espacio político en el *ue la e/periencia es
un nudo de tensiones culturales sobre el *ue inciden ' con&lu'en distintas operaciones
disciplinarias0 dic+o de otro modo, +abría *ue trascender de la consideración del cuerpo
como un espacio neutro sobre el *ue se articulan cualidades ' recursos t-cnicos seg1n
una relación de ense#anza%aprendiza"e, a la consideración del cuerpo como un espacio
de permanente producción ideológica sobre el *ue se articulan redes de saber ' de poder
seg1n una relación *ue es, antes *ue nada, política! )*uí, el desarrollo di&erenciado '
desigual de los cuerpos 'a no es una mera (ariabilidad t-cnica *ue, como resultado
&uncional, o&rece la relación entre el patrimonio biológico indi(idual ' los medios
pedagógicos disponibles sino la semiótica de una &ractura social *ue la escuela no es
capaz de interpretar!
Si la escuela, como plantean algunos teóricos de la pedagogía crítica, es un
dispositi(o administrati(o de los estados modernos cu'o cometido principal, aun*ue no
e/plícito, es inculcar el r-gimen de (erdades +egemónico, ' donde los aprendiza"es son
sólo una &unción secundaria, contingente e incluso arbitraria, entonces la educación
&ísica, en tanto *ue materia escolar +istóricamente con&igurada en el seno de dic+a
institución ' al amparo del r-gimen de (erdades *ue esta legitima, no puede ser
Educación Física y Ciencia- 2004-2005- Año 7 14
entendida de otro modo *ue como un ap-ndice racional, moderno ' urbano *ue las
sociedades occidentales +an introducido en la es&era institucional como mecanismo
p1blico al ser(icio del arte de gobernar el cuerpo! 8n arte en el *ue si importa *u-, cuánto
' cómo se ense#a, importa muc+o más *ue el con"unto de operaciones sir(an al proceso
de legitimación ' reproducción de los patrones culturales +egemónicos0 un arte en el *ue,
en 1ltima instancia, el su"eto es considerado en abstracto, casi como un ente orgánico
%desligado de sus condiciones sociales ' culturales, de sus necesidades ' deseos
íntimos% para con(ertirse en receptor de +abilidades ', sobre todo, en receptor de ciertos
consumos de práctica corporal *ue si por una parte tienden a cierta +omogeneización
cultural por (ía de la colonización de gestos ' gustos, persisten, de +ec+o, en el
mantenimiento de las brec+as de la distinción social! 8n arte, por tanto, en el *ue, por ser
contingente de una +istoria política concreta ' tributario de las tensiones culturales de la
ci(ilización, es muc+o más de&initorio el uni(erso simbólico e ideológico *ue transmite '
reproduce *ue los contenidos ' los m-todos *ue emplea, aun*ue unos ' otros
mantengan una relación solidaria, lo *ue +ace menos sospec+oso ' más e&ecti(o el
e"ercicio de la inculcación por*ue al &in ' al cabo el repertorio t-cnico de los contenidos '
de los m-todos imprime legitimidad 6t-cnica7 al &ondo ideológico en el *ue dic+o
repertorio se sustenta! Estamos +ablando de la concepción instrumental del cuerpo ' de
las +abilidades0 de la concepción de la e/periencia corporal como acumulación de
acti(idades0 del desarrollo corporal como incremento cuantitati(o de las producciones
&ísicas0 de la salud ' del bienestar como regularidad orgánica subordinada a los cánones
meritocráticos0 del uso del tiempo libre como mecanismo interiorizado de descompresión
psicológica cada (ez más a"ustado a los criterios ' a los modelos del cuerpo deporti(o0 de
la idea de aptitud como dispositi(o de rendimiento suplementario (alorado a menudo
seg1n criterios orgánico%biológicos0 en de&initi(a, estamos +ablando del cuerpo de la
modernidad tecnológica ' racional *ue disuel(e la in*uietud política en el binomio
producción%ocio acti(o o, más propiamente, en el binomio producción%ocio producti(o!
En numerosas ocasiones se +a planteado, como crítica a las &ormulaciones
reinantes de la educación &ísica, 6especialmente a las &ormulaciones amparadas por el
didactismo7 *ue esta +a ignorado el cuerpo! 2esde mi punto de (ista, no es tanto *ue lo
+a'a ignorado como *ue lo +a sometido a un r-gimen de (erdades *ue +a eludido
sistemáticamente considerar su carácter cultural0 no 'a el carácter cultural de las
producciones corporales sino el de la apariencia ' de las (aloraciones *ue esta recibe en
todo orden social! Es decir, +a eludido considerar el carácter +istóricamente construido
Educación Física y Ciencia- 2004-2005- Año 7 15
del cuerpo ' la con&iguración dial-ctica de sus signi&icados! En general, +a e(itado toda
discusión política sobre el cuerpo, lo *ue en sí mismo constitu'e una posición política de
escape por cuanto tiene de es*uematización de la realidad ', en de&initi(a, de
simpli&icación dominomor&ista de dic+os signi&icados! Se puede decir, a este respecto,
*ue la educación &ísica escolar reduce el cuerpo social *ue es m1ltiple ' comple"o, con
&racturas, con interdependencias asim-tricas ' &ruto de las tensiones *ue propician las
desigualdades sociales ' las di&erencias de capital cultural, al cuerpo unitario ' simple
*ue el discurso t-cnico legitima! Sea cual sea la orientación pedagógica *ue le da
cobertura 6de corte más l1dico, más deporti(o o más +igienista0 como =aprender a
mo(erse>, =mo(erse para aprender> o =mo(erse por pelotas>7
L
, se erige en mecenas
pedagógico *ue sal(aguarda los modos legitimados e institucionales de tratar con el
cuerpo0 unos modos *ue disuel(en la multiplicidad somática en el cuerpo ar*uetipo e
isomor&o de la cultura +egemónica, es decir, en el no cuerpo! :ara ello, a menudo,
emplea la imagen *ue proporciona el cuerpo anatómico, la cual, ba"o la apariencia de la
neutralidad ' de la naturalidad orgánica, se con&igura como una (erdadera metá&ora del
poder! No pocas (eces, los preceptos *ue proporciona el imaginario igualitarista del
cuerpo deporti(o %en el *ue tantas (eces se amparan las operaciones pedagógicas de la
educación &ísica% se constitu'e como una llamada al con&ormismo social! )sí, cuando en
la literatura pedagógica de la educación &ísica aparece de&inido el concepto de cultura
&ísica, *ue in(ariablemente (iene asociado a la práctica deporti(a, suele presentarse
como suma uni&orme ' compacta de mo(imientos, se diría *ue como un subproducto
biológico antes *ue como una realidad +istórica, disol(iendo con ello toda la di(ersidad
*ue la +istoria depara! Se tiende a considerar la cultura &ísica, en este sentido, como algo
macizo ' ob"eti(o contenido en una serie acumulati(a de t-cnicas corporales, social '
políticamente indi&erenciadas, de donde la educación &ísica se constitu'e como el
mediador t-cnico *ue la institución escolar aplica para transmitir sus productos, tambi-n
indi&erenciadamente a todos los grupos sociales, sin reparar en *ue el in(entario
pedagógico de dic+a serie acumulati(a, dadas las di&erencias de capital cultural del
cuerpo, no mantiene una relación igualitaria, ni políticamente neutra, ni desde luego
epistemoló%gicamente ob"eti(a con respecto al sistema de (alores ' percepciones *ue
poseen las di(ersas &racciones sociales!
2e este modo, las di&erencias en cuanto a la destreza ' capacidad &ísica, de
predisposición al aprendiza"e corporal, de +ábito e, incluso, de inter-s, obser(ables entre
L
F-ase, FBCEN.E :E2C)K, $! =La &irada del otro4 escuela, cuerpo poder.! 2evista /ovedades
Educativas, NQ ?E, Bs! )s!, 200P, pp! P%?A!
Educación Física y Ciencia- 2004-2005- Año 7 16
su"etos *ue están situados en di&erentes ni(eles de la estructura social ' poseen
imaginarios corporales distintos son, a menudo, codi&icadas seg1n los parámetros
orgánico%biológicos ' *uizás psicológicos0 la actitud, como disposición natural! Es decir,
son interpretadas como el resultado de la pura ' e/clusi(a (ariabilidad indi(idual en
respuesta a un proceso educati(o pretendidamente neutro *ue, supuestamente, no +aría
otra cosa *ue traducir cada respuesta al código meritocrático en t-rminos de -/ito o de
&racaso indi(idual! :ero, los propios conceptos de destreza ' capacidad &ísica, de aptitud
o disposición corporal, de +ábito, de inter-s o de actitud, así como el tipo de +abilidades
*ue con&iguran los contenidos, los m-todos ' la ideología sub'acente a los curricula
o&iciales de la educación &ísica, constitu'en una e/presión genuina de cómo la razón
t-cnica tiende a sal(aguardar el discurso de la neutralidad política de los ob"etos ' de los
productos de la cultura &ísica, eludiendo, así, el análisis de la transmisión de usos '
representaciones corporales como un e"ercicio de sometimiento a un poder pedagógico
*ue necesariamente, al presentarse como a"eno a los condicionantes de clase, pro(oca
desclasamiento! En suma, la educación &ísica, ciertamente, no ignora al cuerpo pero lo
atiende desde presupuestos de dudosa pertinencia política en relación con las &racturas
*ue presenta la sociedad ' en los con&lictos *ue +istóricamente la con&iguran!
:arece claro, entonces, *ue si la signi&icación de los aprendiza"es corporales
dependen principalmente de la identidad -tnica, de la adscripción cultural a un cierto
modelo de cuerpo ', especialmente, de las e/pectati(as de clase en las *ue el su"eto se
(e in(olucrado, debatir sobre la pertinencia escolar de la educación &ísica e/ige la re(isión
pro&unda de conceptos tales como salud, capacidad &ísica ' e&iciencia &ísica, el propio
concepto de acti(idad &ísica ', más allá de ellos, los conceptos de desarrollo ' realización
personal, relacionados casi de &orma a/iomática con signi&icantes corporales *ue, por
e/tensos *ue 'a sean, se a&irman en la negación de el otro ' de lo otro!
No cabe duda de *ue la práctica deporti(a, con el estilo de (ida deporti(o ' con
+ábitos )uasideportivos propios de una lógica corporal euroc-ntrica ', por a#adidura, de
clase se constitu'en a este respecto como &undamentos t5cnicos uni(ersales de las
categorías acad-micas del cuerpo los cuales acaban operando como un ap-ndice
ideológico ' cultural en el proceso de legitimación de dic+a lógica! :ero en ning1n caso
se trata de centrar el debate sobre el carácter deporti(ista de los contenidos ' m-todos
de la educación &ísica donde la alternati(a (endría dada por un proceso de des%
deporti(ización *ue, de +ec+o, 'a se +a producido en muc+os ámbitos sin *ue +a'a
(ariado la cuestión de &ondo! 2e lo *ue se trata es de superar la lógica acad-mica sobre
Educación Física y Ciencia- 2004-2005- Año 7 17
la *ue se constru'e el cuerpo educado ' de la cual el deporte es sólo un e/ponente0 la
e/presión de un dispositi(o ideológico anticontestatario %ni muc+o menos, la causa% *ue,
en todo caso, nos ad(ierte del desigual reparto de recursos simbólicos en la construcción
de la educación &ísica como materia pedagógica!
) este respecto, si antes nos +emos preguntado por las razones 1ltimas *ue
orientaban la educación &ísica +acia contenidos ' m-todos de carácter l1dico, +emos de
preguntarnos, tambi-n, cómo dar legitimidad pedagógica a ciertos conceptos recurrentes
%' a menudo cla(es de la educación &ísica moderna% cuando los e/traemos del conte/to
pri(ilegiado ' de clase en el *ue se &ueron elaborando! :or e"emplo, 34u- signi&icado
puede tener para los cientos de miles nuestros con(ecinos de los suburbios los
conceptos de trans&erencia motriz, +abilidades sociomotrices, comunicación '
contracomunicación motriz en la situación de "uego, &eed%baN percepti(o en la toma de
decisión, incertidumbre in&ormacional5 34u- signi&icado práctico puede darle al concepto
mismo de resistencia *uien desde las siete de la ma#ana ' +asta entrada la noc+e,
*uizás con menos de doce a#os, +a de ocuparse de rastrear las calles de la ciudad para
conseguir el sustento corporal5 34u-, el concepto de inter(al%training a *uien ni si*uiera
puede parar a comer un bocado en su tra"ín diario5 34u- sentido, el concepto de &uerza
a *uien con esas mismas edades 'a sabe lo *ue es el diario es&uerzo de cargar '
descargar camiones o empu"ar carretones para sobre(i(ir5
Si no somos capaces de responder a estas cuestiones, donde el discurso t-cnico
pierde su pie de apo'o, +emos de poner en duda *ue la educación &ísica responda a las
necesidades *ue crea nuestra sociedad en t-rminos de desarrollo de &unciones motrices,
o de capacitación &ísica, o de acopio de destrezas, o de me"ora de la salud entendidas
estas como los elementos de una mediación neutral sobre unos cuerpos tambi-n
considerados neutros desde el punto de (ista social ' político! $ás bien, +emos de
considerar *ue dic+a inter(ención constitu'e un dispositi(o administrati(o para la
construcción de un nue(o su"eto donde las continuidades ' discontinuidades +istóricas en
el desarrollo de los usos corporales son suplantadas por la permanencia sustancial de la
anatomía! 2iríamos *ue se trata por tanto de una parte &undamental del proceso de
&abricación de los cuerpos mensurables de acuerdo con las condiciones de e&icacia
producti(a ' reproducti(a *ue impone la racionalidad instrumental de la sociedad de
consumo0 mensurables tanto en sus &uerzas producti(as %rede&inidas en t-rminos de
+abilidad, destreza, capacidad o cualidades &ísicas%, como en sus &uerzas políticas
%rede&inidas en t-rminos de aplicación, inter-s, moti(ación, adaptación% las cuales son
Educación Física y Ciencia- 2004-2005- Año 7 18
siempre &uerzas producti(as ' &uerzas políticas dispuestas a preser(ar ' e/tender el
orden corporal dominante, es decir, cierto orden regular ' pre(isible en el comer, en el
dormir, en la &iesta, en el traba"o, en el descanso, en la +igiene, en cuidado &ísico, en los
aderezos corporales, en la organización gestual, en la emoti(idad somática ', en general,
en el actuar con el cuerpo ' sobre el cuerpo coincidente con las necesidades ' con la
lógica dominomor&ista!
:odemos de&inir gen-ricamente la educación &ísica como toda inter(ención a
tra(-s de la *ue se inculca un repertorio práctico, pero tambi-n emocional e ideológico
sobre el cuerpo0 entonces (ol(emos al principio, la educación &ísica es un poder *ue se
e"erce institucionalmente sobre el cuerpo de los demás0 un poder *ue, ba"o la ilusión
libertaria del cuerpo *ue se mue(e ' se e/presa, *ueda prendido en una continuidad
(igilante *ue lo tematiza ' sistematiza0 un poder en el *ue lo más íntimo de la economía
a&ecti(a del su"eto, la libre disposición de la e/periencia corporal, *ueda (iolentamente
sustraída del domino personal ba"o la obligación de mo(erse, de mo(erse ante los
demás, de mo(erse =bien> o de ponerse en &orma, *ue a &in de cuentas es la antonomasia
de la -tica ' de la est-tica +egemónicas! :odríamos decir, en este sentido ' como
re&le/ión conclusi(a, *ue si la cultura escolar tiende a disol(er la di(ersidad pero mantiene
intactos los resortes de la desigualdad, por e/tensión, en lo *ue a la cultura &ísica se
re&iere, la educación &ísica escolar disuel(e la di(ersidad práctica ' simbólica del cuerpo
pero apuntala la desigualdad *ue en origen constitu'en las marcas corporales, algunas
tan permanentes como las *ue imprime el g-nero o la etnia ' otras aparentemente no
tanto como el ali#o, la pose o el gesto constituidos, a la postre, como imborrables
marcadores de clase! Si, en todo caso, el orden de las di&erencias de la cultura &ísica es
la resultante de la multiplicidad de modos de organizarnos corporalmente, en dic+a
resultante opera no tanto la di&erencia en t-rminos de di(ersidad como en t-rminos de
desigualdad0 sobre todo, en la medida en *ue las reglas del "uego *ue con&iguran dic+a
di&erencia corporal son tambi-n dispositi(os del estilo de (ida dominante0 esos por los
*ue somos situados selecti(amente, cada cual, en el centro o en la peri&eria del mapa de
los gustos ' de los gestos seg1n una a(iesa economía cultural del cuerpo donde tambi-n
+a' usos pri(ilegiados, prácticas sub(encionadas ' +ábitos protegidos &rente a otros *ue,
sostenidos en una precaria política de subsistencia, a penas pueden resistir los aranceles
a los *ue el li%re &ercado de la apariencia los somete!
Educación Física y Ciencia- 2004-2005- Año 7 19
"iblio#ra!ía
))FF 6?DD?7 Espacios de poder! <a :i*ueta! $adrid!
BG<.)NSRB, <! 6?DE7 Los usos sociales del cuerpo! :eri&eria! Buenos )ires!
BG8C2BE8, :! 6?DI27 =Notas pro(isionales sobre la percepción social del cuerpo>! En
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