Nathania E. Harmon Tur 15 de mayo de 2007. Español 4222 Prof.

Melanie Pérez Ortiz Los monstruos, el caos y el orden El siglo XX en Latinoamérica se ha caracterizado por ser uno lleno de novedades alternas, especialmente en la literatura. El deseo de implementar la modernidad, por ejemplo siempre fue algo muy presente en la cultura hispana. La modernidad se puede leer como un fracaso y las vanguardias son la respuesta a este fracaso. En el capítulo De las Utopías del mercado de su libro Culturas Híbridas: estrategias para entrar y salir de la modernidad, Néstor García Canclini menciona que “Las vanguardias extremaron la búsqueda de autonomía en el arte, y a veces intentaron combinarla con otros movimientos de la modernidad…sus fracasos colectivos y personales, pueden ser leídos como manifestaciones exasperadas de las contradicciones entre los proyectos modernos”. (42) Los filósofos proponen que los proyectos de la modernidad están lejos de la práctica; la cultura moderna/posmoderna niega las tradiciones. Un movimiento literario que formaba parte del vanguardismo a principios del siglo XX es el ultraísmo. En el se pretende dar mayor importancia a la metáfora y el uso de las imágenes para darle pureza a la escritura enajenándola no solo del pasado, sino del presente. Jorge Luis Borges es uno de los mayores exponentes del ultraísmo. Borges pretende reaccionar en contra de lo subjetivo; trabaja con el tiempo y lo infinito. En el cuento Biblioteca de Babel de su libro Ficciones, vemos como el mismo cuento gira en torno a lo que es el orden y el caos en donde este último es obra de Dios. En este caso el

mundo, el universo está representado por una biblioteca que contiene todo lo que fue, es y será. “La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible” (90). Según Borges, nosotros los bibliotecarios intentamos descifrar el lenguaje de los libros impenetrables (por ser infinitos) de la Biblioteca. El orden de la Biblioteca es en forma de laberinto infinito, una estructura dentro de otra, un mundo dentro de otro. El uso del laberinto también es visto en el cuento El jardín de senderos que se bifurcan. Este cuento relata una historia policial no-clásica en la cual Yu Tsun (espía) tiene la encomienda de dejar saber de un ataque de manera estratégica a los alemanes. Su motivo personal es demostrar y defender su raza, la amarilla y sus antepasados. Lo hace matando a Stephen Albert, un sinólogo sabio que es representado de manera paradójica en este cuento ya que al igual que Yu Tsun, Albert es héroe, amigo y enemigo. El gran enigma de este cuento es el laberinto que Ts’ui Pên, ancestro de Yu Tsun había dejado antes de morir y un libro. En una entrevista televisiva, Borges estableció lo siguiente: “En el laberinto hay un centro, aunque ese centro sea terrible y sea el Minotauro. En cambio, no sabemos si el universo tiene un centro. Posiblemente no sea un laberinto, sea simplemente un caos, y entonces sí estamos perdidos. Pero si hay un centro secreto del mundo, ese centro puede ser divino, puede ser demoníaco; entonces estamos salvados, entonces hay una arquitectura.”(Pineda). En el cuento Biblioteca de Babel, se establece que el cuento gira en torno al orden y el caos en donde el caos es obra de Dios. Carlos Monsiváis explica en el prólogo de su libro Los rituales de caos lo siguiente: Las formas enredadas –solemnes, divertidas o grotescas – de la vida en sociedad se identifican ante sí misma de modo más bien típico:

multitudes que se hacen y rehacen cada minuto, carnavales previstos e imprevistos, capacidades adquisitivas, placer por extraviarse en los laberintos de la energía o de la inercia. Aquí la avidez todo lo devora, la resignación todo lo santifica, el relajo todo lo conoce y desconoce a la vez. Visto desde afuera, el caos…se vincula, básicamente a una de las caracterizaciones más constantes de la vida mexicana, la que señala su “feroz desorden”. Si esto alguna vez fue cierto ya ha dejado de serlo. Según creo, la descripción más justa de lo que ocurre equilibra la falta aparente de sentido con la imposición altanera de límites. Y en el caos se inicia el perfeccionamiento del orden.” (15) La propuesta consta de a través del caos, romper con la idea del intelectual. En otras palabras, podríamos interpretar esa ruptura con lo intelectual como un modo de deshacerse de la modernidad, de los avances tecnológicos. Mas sin embargo, Canclini estipula que “el arte de vanguardia se convirtió en ritual.” (44) “El rito, “acto cultural por excelencia” que busca poner orden en el mundo…es capaz de operar entonces no como simple reacción conservadora y autoritaria de defensa del orden viejo…sino como movimiento a través de la cual la sociedad controla el riesgo del cambio”. (45) Es el rito por lo tanto un tipo de orden; es visto como un control por la sociedades. “El “Post modernismo científico”, sea lo que se quiera significar con dicha expresión, ha ligada muy íntimamente al tema del caos y el orden, uno de los elementos constituyentes de la prosa de Borges. No que la contraposición entre caos y orden sea una novedad en ciencia. Por el contrario, ella subyace la propia motivación de la investigación filosófica y científica en la tradición occidental ya desde el tiempo de los pre-socráticos. Y así por una especie de metonimia que una a Borges con el caos, al caos con el post-modernismo en ciencia, y al post-modernismo con el summum bonum del

progreso científico, se ha llegado a atribuirle Borges (por ejemplo en cuentos como “El Jardín”) la presunta habilidad de anticipar el desarrollo de las teorías científicas. (Corry, 5). Se le adjudica el título de maestro del cuento latinoamericano al poeta, cuentista y dramaturgo Uruguayo, Horacio Quiroga. Comparado con el estadounidense Edgar Allan Poe, sus obras se destacan en el mundo de la literatura por manifestar una enemistad entre la naturaleza y el ser humano bajo cataduras temibles y horrorosas. Quiroga fue un fiel seguidor de la escuela modernista fundada por Rubén Darío y estaba obsesionado con la obra de Poe y de Guy de Maupassant. En su cuento Los destiladores de naranja de su recopilación de cuentos titulado Los desterrados, se narra la historia de unos personajes muy particulares. El Dr. Else, biólogo sueco contratado por el gobierno de Paraguay llega a contribuir su conocimiento en la organización de los hospitales. Luego de varios años, el Dr. Else dejó que sus bríos fueran consumidos por el alcohol y procede a servir de apoyo para el vagabundo manco Luisser quien desea realizar la destilación alcohólica de naranjas. El manco es víctima de sus propias alucinaciones pues siempre pretende inventar contar de ganar mucho dinero. Su conocimiento consta de dos tomos de L’Encyclopédie de Paris, mayor intento totalizador del saber de su tiempo (1751-1772). El vagabundo andaban entonces, ingeniando maneras de hacerse rico utilizando dicho conocimiento y sin embargo en sus intentos previos, siempre fracasaba. Sin embargo, se le considera feliz y optimista ya que siempre andaba pregonando las posibilidades de sus inventos y su alegría general, aunque fuera manco. En este caso y con la ayuda del Dr. Else (a quien Quiroga de adjudica el nombre de ex sabio) y el Químico Rivet, logran montar la fábrica de esencia de naranja.

Malaquías Ruvidarte, un aficionado que siempre observaba la fábrica y los que trabajaban en ella intentó contribuir con la destilación de naranja. Curiosamente, Ruvidarte “Vivía con su abuela en un edificio curiosísimo, conglomerado de casillas hechas con cajones de kerosene, y que el negro arpista iba extendiendo y modificando de acuerdo con las novedades arquitectónicas que advertía en los tres o cuatro chalets que construían entonces” (120) lo cual da señales de cómo intenta seguir arreglando y modernizando su hogar, nunca estando satisfecho. Debido a la obtención de aceite de naranjas de mala calidad, por falta de dinero y elementos, surgió la idea de producir alcohol de naranja. He aquí una cita que aluda al fracaso de la modernidad: “mientras miraba melancólico su máquina remendada, en que cada pieza eficaz había sido reemplazada por otra sucedánea” (120) refiriéndose a máquina que sólo ha logrado fracasar. La contribución del Dr. Else y el Rivet es debido a su afán por el alcohol Es importante señalar como el Dr. Else pretende evadir su “posición” en la fábrica diciendo “-¡Yo no entiendo nada de esto!-” (122), sumergido en el alcohol y confirmando su titulo de ex sabio. El Dr. Else sin embargo tenía una sola razón para desistir del alcohol, la visita de su hija. “El ex hombre conservaba, sin embargo, un último pudor: no bebía en presencia de su hija, un último sacrificio en eras de una chinita a quien no creía suya, acusa más ocultos fermentos que las reacciones ultracientíficas del pobre manco.”(123) Señalemos que el dinero que gastaba el Dr. Else provenía del sueldo de maestra de su hija; trabajo/modernidad>máquina: dinero>monstruo>acceso a la modernidad>alcohol. Sin embargo, “cuando los primeros barriles comenzaron a alcoholizarse en una fermentación tal que proyectaba a dos dedos sobre el nivel una llovizna de color topacio, el doctor Else evolucionó hacia la bodega caldeada, donde el

manco se abría el escote de entusiasmo. -¡Y ya está!- decía-. ¿Qué nos falta ahora? ¡Unos cuantos pesos más y nos hacemos riquísimos! Else quitó uno por uno los tapones de algodón de los barriles y aspiró con la nariz en el agujero el delicioso perfume del vino de naranja en formación, perfume, cuya penetrante frescura no se halla en caldo otro aluno de fruta. El médico levantó luego la vista a las paredes, al revestimiento amarillo de erizo, a la cañería de víbora, y sonrió un momento con pesadez. Pero desde entonces, no se apartó de alrededor de la fábrica.”(124-125). En el momento en que logran la destilación de naranja, Rivet, el mano y el Dr. Else están acaparados por el alcohol. Tanto es así que han llegado al punto de alucinar y ver cosas. “Lo que primero vio fue un grande, muy grande ciempiés que daba vueltas por las paredes. Else quedó sentado con los ojos fijos en aquello, y el ciempiés se desvaneció. Pero al bajar el hombre la vista, lo vio ascender arqueado por entre sus rodillas, con el vientre y las patas hormigueantes vueltas a él subiendo, subiendo interminablemente. El médico tendió las manos delante, y sus dedos apretaron el vacío. Sonrió pesadamente: ilusión... nada más que ilusión. . .Pero la fauna del delirium tremens es mucho más lógica que la sonrisa de un ex sabio, y tiene por hábito trepar obstinadamente por las bombachas, o surgir bruscamente de los rincones. Durante muchas horas, ante el fuego y con el mate inerte en la mano, el médico tuvo conciencia de su estado. Vio, arrancó y desenredó tranquilo más víboras de las que pueden pisarse en sueños. Alcanzó a oír una dulce voz que decía:-Papá, estoy un poco descompuesta... Voy un momento afuera. Else intentó todavía sonreír a

una bestia que había irrumpido de golpe en medio del rancho, lanzando horribles alaridos, y se incorporó por fin aterrorizado y jadeante: estaba en poder de la fauna alcohólica”. (127) Podemos ver que el alcohol lo ha llevado a presenciar unos monstruos, los cuales intenta de manera desesperada desistir de los mismos. Desafortunadamente para el Dr. Else, su estado de embriaguez lo lleva a ver en vez de su hija, una rata monstruosa rata y termina matándola. Este monstruo se puede interpretar como el problema de la modernidad y su fracaso mencionado anteriormente. “Todo su terror sudoroso estaba ahora concentrado en la puerta, en aquellos hocicos puntiagudos que aparecían y se ocultaban con velocidad vertiginosa. Algo como dientes y ojos asesinos de inmensa rata se detuvo un instante contra el marco, y el médico, sin apartar la vista de ella, cogió un pesado leño… De golpe la monstruosa rata surgió en la puerta, se detuvo un momento a mirarlo, y avanzó hacia ella el leño con todas sus fuerzas.”(128) El final del cuento manifiesta los recuerdos de los últimos deseos de la hija del Dr. Else en cuanto a que su padre no ingiriera alcohol y el estado anímico del mismo de darse por vencida en la vida; se desploma y renuncia a sollozar mientras se asoman en la puerta los hocicos de las bestias para atacar nuevamente. Este final tan particular de los cuentos de Quiroga nos autoriza a establecer que la razón por la cual la modernidad llega al fracaso es porque el acceso a

la modernidad da paso a la destrucción. El alcohol que tanto deseaban producir para tener grandes cantidades de dinero, es señal de la modernización de los tiempos; a su vez es un monstruo que acaba con lo poco que queda de una sociedad en deterioro ansiando una solución a su situación de fracaso.

Textos Citados: Borges, Jorge L. Ficciones. 12ma ed. Madrid, España: Alianza Editorial, 1984. Monsiváis, Carlos. Los rituales de caos. 2da ed. (reimpresión). México, D.F.: Ediciones Era, 2003. García Canclini, Néstor. Culturas híbridas: estrategias para entrar y salir de la modernidad. Nueva ed. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós, 2001. Quiroga, Horacio. Los desterrados. 14ma ed. Buenos Aires, Argentina: Editorial Losada, S.A. junio, 2004. “Literatura, Comunicación y Caos: Una lectura de Jorge Luis Borges”. Antonio Pineda Cachero. 3 Marzo 2007. <http://www.cica.es/aliens/gittcus/700pineda.html>

“Algunas Ideas Científicas en la Obra de Borges y su Contexto Histórico”. Leo Corry. 12 de Marzo 2007. <http://www.tau.ac.il/~corry/publications/articles/borges-ciencia.html>